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EL-COMENTARIO-SEMANAL-445

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El Comentario Semanal

Edición de No. 445

Lunes 6 de noviembre de 2023

A la infancia se le arrancan las alas

Nadia Contreras Hoy, hay dolor… Antonio Cisneros

César Barrera Vázquez

Fotografía de Rubén Rolón, residente en Canadá.

Cine Comentario

Eduardo de la Vega Alfaro, historiador de cine mexicano, recibe reconocimiento

de la UdeC

En el marco de la conmemoracion de los 100 años de nacimiento de Alberto Isaac, en el Museo Regional de Historia en la Sala Universitaria de Cine, el investigador e historiador de cine mexicano de la Universidad de Guadalajara, Dr. Eduardo de la Vega Alfaro, presentó su conferencia magistral “El díptico deportivo de Alberto Isaac”, como parte de las actividades académicas del evento organizado por la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima (UdeC), en colaboración con otras instituciones culturales y educativas, tanto nacionales como extranjeras; actividad que fue moderada por la Dra. Ada Aurora Sánchez Peña, profesora investigadora de la UdeC.

Sobre su conferencia magistral: “El Díptico deportivo de Alberto Isaac”

Dicha conferencia magistral describe, y cito en las palabras del Dr. Eduardo de la Vega, como: “Una serie de circunstancias entre lógicas y fortuitas [que] permitirían al nadador, cineasta, dibujante y artista plástico Alberto Isaac realizar dos películas de largometraje referidas: la primera, a los XIX Juegos Olímpicos celebrados sobre todo en la Ciudad de México a partir del 12 de octubre de 1968, y la segunda, a la IX edición del Campeonato Mundial de Futbol (1970), que tuvo diversas sedes en el interior del país, aunque, por obvias razones, la gran final se jugó en la capital de la República Mexicana (…) 2 momentos en una filmografía tan personal como la de Alberto Isaac”. (De la Vega, 2023).2

El Dr. Eduardo de la Vega reconoció la importancia de que ambos documentales

se sitúen en su respectivo contexto, tanto en lo cinematográfico como en lo político-cultural, y recordó por ejemplo sobre el primer documental realizado por Isaac Las olimpiadas en México (1968), fuera nominado a los premios Oscar al mejor documental en el año 1969; así como también el gran presupuesto y equipo colaborador tanto en éste como en su segundo documental Futbol México 70 (1970), referido por el Dr. De la Vega como “una de las más caras producciones privadas en México”. Ambos largomentrajes serían exhibidos alrededor del Mundo.

Finalmente reconoció que ahora sí, habrá que estudiar la obra general y trayectoria profesional de Alberto Isaac de manera justa y objetiva, tal como lo expresa en la siguiente entrevista que sostuve con el propio Dr. Eduardo de la Vega, meses antes de su conferencia magistral:

“Creo que Alberto, junto con otros de su generación y las generaciones que le han seguido, son ejemplos de tenacidad

y de amor por el cine, porque sin eso no hubieran logrado filmar un centímetro, sí pese a todo son ejemplo de eso, tesón, disciplina, capacidad, y bueno, tuvo también sus facetas pues complicadas, defectos como cualquier ser humano. Pero yo creo que sí es uno de los cineastas que ya nos toca, ahora sí con el tiempo, con la distancia debida, ubicarlo en el lugar que se merece, simple y sencillamente, ni más ni menos, ni infravalorarlo o sobrevalorarlo; detrás de él hay una carrera, hay toda una trayectoria, hay momentos en los que el agua corrió a su favor y otros momentos en los que tuvo que nadar en contra... él fue un gran nadador, pero también un ejemplo de amor al cine (E. de la Vega, comunicación personal, 5 de octubre de 2022).

El contenido de dicha conferencia forma parte del libro: Alberto Isaac, a 100 años de su nacicimiento, Fernández (2023), y la conferencia completa para quien desee verla, la puede consultar en el sitio oficial de Facebook del periódico El Comentario 3

Luego de una serie de interesantes disertaciones y un puntual análisis crítico sobre el tema expuesto ante el público asistente a la Sala Universitaria de Cine del Museo Regional de Historia, se le entregó por parte de la Universidad de Colima, un merecido reconocimiento por su larga trayectoria como profesor e investigador especializado en la historia del cine mexicano. En nombre del Rector de la Universidad de Colima, el Dr. Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, la Mtra. Ana Karina Robles Gómez, directora general de Publicaciones de la UdeC, dio finalmente lectura a dicho reconocimiento oficial:

“Por su prolífica y destacada trayectoria como académico y crítico cinematográfico, cuyos trabajos han contribuido al conocimiento, apreciación

y difusión del cine mexicano a lo largo de más de cuatro décadas en América Latina”

Acto seguido se le hizo entrega del reconocimiento a nombre de la Universidad de Colima y por parte del Comité organizador del evento, momento seguido, se le otorgó un merecido aplauso por parte de quienes asistimos al evento. Quien agradecido, dijo sentirse emocionado que la Universidad de Colima le haya otorgado dicho reconocimiento, y que llevaría un lugar especial en su vida personal y profesional.

1 Profesor investigador de la Facultad de Letras y Comunicación, de la Universidad de Colima.

2 De la Vega, Eduardo. (2023). “El díptico deportivo de Alberto Isaac”, pp. 21-32. En Fernández, Amaury (coordinador), Alberto Isaac. A cien años de su nacimiento, (2023), publicado por la Subsecretaría de cultura del estado de Colima.

3 Véase: https://www.facebook.com/ElComentarioOficial/videos/770209424665193

Su trayectoria académica

El Dr. Eduardo de la Vega nace en la Ciudad de México, D. F. en 1954. Es Doctor en Historia del Cine por la Universidad Autónoma de Madrid y profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara, donde imparte cátedras sobre temas cinematográficos a nivel de licenciatura y posgrado. Ha publicado crítica y ensayo acerca de diversos aspectos cinematográficos en periódicos, revistas y libros editados en México y el extranjero e igualmente es autor o coautor de monografías acerca de la vida y obra de cineastas y actores mexicanos y extranjeros, como, por ejemplo: Juan Orol (UdeG, 1988) y El Cine de Marga López (UdeG, 2000).

Ha llevado a cabo tareas de difusión entre las que destacan la curaduría de varias exposiciones en torno a la historia del cine mexicano; la

organización de las diez ediciones del Coloquio Nacional de Historia del Cine Regional y los trabajos de investigación para diversos documentales sobre arte cinematográfico. Ganador del “Premio Nacional de Crítica de Artes Plásticas Luis Cardoza y Aragón” por su ensayo “Influencia de las Artes Plásticas Nacionales en el proyecto inconcluso de ¡Que viva México!”, y más recientemente reconocido con el premio “Guerrero de la Prensa al Mérito Periodístico” por parte de la Red de Prensa Mexicana de Cine A.C., en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia FICM en su edición 2022; asimismo es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, de Conahcyt, Nivel III.

Fue también director del Centro de Investigaciones y Estudios Cinematográficas (CIEC) de la Universidad de Guadalajara, y ha dado continuidad al trabajo que el también historiador de cine mexicano Mtro.

Emilio García Riera, hiciera en vida respecto a la Enciclopedia del Cine mexicano.

Entre otras de sus publicaciones destacan: Zapata en el cine, 2019; Pancho Villa en el cine, 2023; y el libro Del muro a la pantalla. S. M. Eisenstein y el arte pictórico mexicano, mismo que obtuvo el Premio Nacional de Crítica de Artes Plásticas Luis Cardoza y Aragón, en el año 1995. También ha publicado los libros Cine, política y censura en la era del Milagro Mexicano, 2017, UdeG, Yo no fui a la escuela, fui al cine: José Carlos Ruiz, 2018, UdeG; La fábrica de sueños. Estudios Churubusco 19452015, 3 Vols. México, SEP-ConacultaEstudios Churubusco, 2015, en coautoría con Tomás Pérez Turrent y Rosario Vidal Bonifaz, y Compilador y coordinador editorial, Serguéi M. Eisenstein. Cuadernos de la Cineteca Nacional. México, Cineteca Nacional, 2015 (Col. Grandes Autores), entre otros.

Estudiantes de la UdeC y “Otis”: La tragedia que les demostró su valor

AValentín Ibarra, catedrático de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Colima, no sólo le sorprendieron los vientos de más de 300 kilómetros y la escena de devastación -que calificó como de película-, sino también la madurez y organización que mostraron en Acapulco, Guerrero, sus 25 estudiantes durante los momentos más convulsos del huracán Otis y cómo sobrellevaron, al día siguiente, la tragedia humana.

“Los alumnos, dentro de lo normal, creo que hay que felicitarlos. Aprendieron y maduraron mucho. Fue algo difícil. Es difícil para uno estar con todos. Ahora sí que estábamos con los más chicos y los más propensos. Pero la mayoría se portó bien”, expuso en una entrevista exclusiva para El Comentario

Lo anterior tiene un doble mérito para las y los estudiantes y el profesor de la Universidad de Colima, máxime si

se tiene en consideración la celeridad, inédita hasta ese momento, sin parangón en la historia de la meteorología, con la que Otis pasó de huracán categoría 3 a 5, en tan sólo 3 horas.

Como las autoridades de los 3 niveles de Gobierno no alertaron con exactitud y precisión sobre la peligrosidad del huracán, ni tampoco se suspendió el congreso al que asistían las y los alumnos y el profesor, la lluvia de ese martes 24 de octubre fue un elemento anecdótico: se dirigieron al Congreso Internacional de Minería, en la Expo Mundo Imperial de Acapulco, a sólo unos pocos minutos del Hotel Copacabana, donde se hospedaban. Ese hotel tiene más de 2 décadas de haber sido construido, 15 pisos y pocas ventanas.

“En realidad el hotel estuvo en muy buenas condiciones. Mientras en la mayor parte del puerto no había servicio de internet ni de telefonía, nosotros, a las 24 horas, recuperamos el internet WiFi, y gracias a eso pudimos comunicarnos con los familiares”, recuerda Valentín Ibarra luego del azote de Otis.

Luis Mendoza, estudiante de la Universidad de Colima, documentó con su dispositivo los primeros momentos de ese viaje académico que se convertiría, con el paso de las horas, en toda una odisea. Primero fueron las fotos de los amigos llegando al hotel: sus rostros sonrientes formando un círculo, viendo directamente hacia el celular. Nada presagiaba la tragedia que acaecería horas después.

Acercándose, el peligro viene ya

El lunes 23 de octubre llegaron a la inauguración del Congreso Internacional de Minería. La lluvia, no se escuchó al interior, donde el mariachi cantaba, a toda voz el “¡Negrita de mis pesares/ hojas de papel volando/ Negrita de mis pesares/ Hojas de papel volando/ A todos diles que sí/ Pero no les digas cuándo/ Así me dijiste a mí/ Por eso vivo penando!”.

Tractores gigantes como bestias prehistóricas: Luis posa junto a una de ellas, sonriente, en shorts color beige y camisa azul, de mangas cortas. Luego, en otra foto, se aprecian sofisticados mecanismos, cuya finalidad es desconocida para un lego en la materia, y es que el estudiante de la Facultad de Ciencias Químicas sólo etiquetó, en la publicación, “Este circuito me gustó mucho”.

Una compañera de Luis sube a una especie de simulador de manejo, de esos vehículos iguanodontes, cuyas llantas son más grandes que un ser humano. Luego, en otra publicación, el estudiante de la UdeC expuso: “Alex y yo cuando nos evacuaron de la convención”. Ambos sonríen para la foto.

En otra de las fotos que publicó en su cuenta de Facebook, Luis tituló: “La calma antes de la tormenta”. Ironizó con una de las letras del opening de Dragón Ball Z, pues en la imagen peleaba Piccolo con

Crónica

Cell. La letra de la canción, para quien no la conoce, dice: “¡Acercándose, el peligro viene ya!”.

El joven también publicó imágenes de cómo, 2 horas antes, medios de comunicación como El Financiero, alertaban que Otis alcanzaba categoría 5 y se dirigía hacia las costas de Guerrero. Esa nota se había publicado, cuando las y los estudiantes estaban en la convención, pero ninguna autoridad alertó con antelación la peligrosidad de lo que acechaba desde el océano Pacífico.

Se ven, luego, imágenes de los estudiantes dentro del hotel. Valentín Ibarra, al respecto, mencionó que primero se colocaron en uno de los pisos intermedios, pues ahí el personal del hotel les aseguró que era el área más protegida. Ahí se quedaron hasta que una ventana, la única de ese cuarto, se hizo trizas por la fuerza huracanada de los vientos y los fragmentos de vidrio se convirtieron en esquirlas en el aire. Posteriormente, relata el maestro Ibarra, se trasladaron al sótano del hotel, la siguiente parte más segura, de acuerdo a las consideraciones del

Directorio

Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño Rector

Joel Nino Jr Secretario General

Jorge Martínez Durán Coordinador General de Comunicación Social

Jorge Vega Aguayo Director General de Prensa

José Ferruzca González Director del periódico El Comentario

Yadira Elizabeth Avalos Rojas

Coordinadora de edición y diseño

El Comentario Semanal

personal del Hotel Copacabana. Al respecto, el maestro Ibarra criticó que, desde el primer momento, cuando llegaron al hotel, el personal los debió haber trasladado a ese sitio. No fue así y estuvieron en varios espacios, quedando patente en las videograbaciones y en testimonio del maestro el liderazgo que asumieron las y los universitarios en ese momento crítico.

El sótano fue el lugar más seguro, y eso se colige porque, horas después, decenas de turistas del Hotel Prestige, acompañados de la Guardia Nacional, arribaron al sótano del Copacabana. Para ese tiempo ya estaba el agua a ras de piso, a pesar de que las bombas trabajaban a toda máquina. Las imágenes que grabó Luis, de ese momento, parecen sacadas de la película Titanic, cuando comienza a hundirse el barco.

Un escenario de

terror

Lo que sigue en las imágenes y videos que comparte Luis en su Facebook, coinciden con el relato que el maestro Ibarra narra de un escenario postapocalíptico: destrucción y aniquilación total; imágenes que sólo se ven en series como Walking Death o The last of us. Eso es Guerrero: la escenografía de una tragedia humana, hasta su más alto nivel de aniquilación.

Esto refuerza aún más la percepción de que no hubo planeación por parte de las autoridades y, de nueva cuenta, pone de relieve el mérito de las y los estudiantes de la Universidad de Colima, así como del profesor, quienes no sólo sobrellevaron la situación con entereza y valentía ante una eventualidad inédita, sino que también ayudaron a

otras personas a superar esa crisis.

De ahí que en los videos se vea al maestro Ibarra guiando a los estudiantes, entre la oscuridad, donde además de su voz se percibe el rugir de aire huracanado. Con voz firme y clara da instrucciones, los llama a la calma. En esos momentos en que pareciera que el Mundo se va a acabar, su voz es una mano que se tiende y reconforta hasta cierto punto.

En otra prueba de la calidad humana del estudiantado de la UdeC, se ve en un video a Luis haciendo uso de sus habilidades de carnicero, una profesión que aprendió de muy joven, y que, según sus palabras, en ese momento lo llenó de orgullo, porque pudo ayudar a otras personas. Se le ve cortando con maestría la pieza de carne y dejándola en un plato.

Si no fuera por la devastación total que los rodeaba, el video que subió Luis ese día parecería una carne asada más, una barbacoa entre amigos, algo que se hace cotidianamente un sábado. Se le veía sonriente a Luis. Las demás personas que lo rodeaban también reían, lo que habla de la insospechada capacidad de resiliencia.

“Hubo quienes estuvieron tomando grabaciones y todo, documentando. Hubo quienes estuvieron apoyándonos en la parte de la logística, de acomodar habitaciones y chavos que estuvieron buscando víveres para almacenar”, detalla el maestro Ibarra en la entrevista, al resaltar la iniciativa que tomaron los estudiantes.

Respuesta del Rector

Acá en Colima, desde un primer momento, quien asumió el liderazgo de las gestiones y quien giró instrucciones para el regreso de las y los universitarios, fue el Rector de la Universidad de Colima, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño. Eso lo confirma en su testimonio el maestro Ibarra, quien ponderó la reacción de las autoridades universitarias.

“Fue excelente. Fue algo muy rápido. Nosotros, en cuanto tuvimos comunicación, le dejé un mensaje a mi esposa e igual le dejé un mensaje a la directora (Hortencia Parra), y en la mañanita prácticamente me estaban contactando para ver qué habíamos

planeado”, expuso.

Ante el adverso escenario de incomunicación, las decisiones que tomó el Rector en los primeros momentos adquirieron un valor estratégico: sin tener comunicación ya había contratado un servicio de camión externo al alquilado para que trasladara a los jóvenes de regreso a sus hogares y con sus familias.

Francisco Coello Aguilar, Secretario Privado del Rector, explica en una entrevista que, incluso, el Rector Torres Ortiz firmó un documento en el cual acreditaba que el camión no tenía

objetivos turísticos, sino que iba a recoger a estudiantes para regresarlos a Colima. Era, pues, de alta prioridad.

“Esto dio una facilidad de ingreso y evitó inconvenientes al ingresar a la ciudad de Acapulco. Se contrató a una empresa de transporte ajena y distinta a la que se había ido con ellos, y el viernes (27 de octubre), a las 6 de la mañana, llega el camión a Acapulco”, relata Coello Aguilar.

La travesía de regreso a Colima duró 22 horas, pues los caminos eran casi intransitables; se tuvo que rodear y llegar hasta la Ciudad de México y de ahí hacia Colima. El maestro Ibarra fotografió a las y los estudiantes en el camión. Se les ve cansados, pero sonrientes. Esta imagen luego la publicó el Rector Christian en sus redes.

“¡Extraordinaria noticia! Nuestros estudiantes de la Facultad de Ciencias Químicas y su Mtro. Ibarra ya vienen de regreso de la ciudad de Acapulco. Acaban de subir todos al camión. La empresa contratada y el operador del camión calculan entre 18 y 20 horas para llegar a Colima”, escribió. En esa fotografía, que tuvo gran resonancia mediática, se ve a Luis en el centro, haciendo con la mano la V de la victoria. Por fin…

Fotografías: Facebook Luis Mendoza

Hoy, hay dolor…

Seis de la mañana del día 25 de octubre. Acapulco, el puerto turístico del Pacífico mexicano amanece destrozado por un huracán de categoría 5. Las imágenes subidas a las redes sociales son sorprendentes. Nunca había visto la furia de un huracán categoría 5, un huracán inédito en su actuar y nivel de intensidad, destrozó el puerto de Acapulco con una letalidad humana relativamente baja, aunque cada vida es valiosa; hubo, además, un considerable daño a la infraestructura pública de servicios y vivienda.

Todo eso me recordó al ciclón de 1959, en Manzanillo, en octubre también, pero un día 27. Entonces, el puerto colimense fue destrozado junto con Minatitlán. El número de fallecidos fue incontable y aún conserva el título del huracán más letal del Pacífico, entendiendo por letalidad a la pérdida de vidas humanas,

Los que vivimos en la zona costera tenemos la costumbre de estar al pendiente de los huracanes. Con los avances tecnológicos podemos ver prácticamente desde su incubación, el nacimiento y el crecimiento de un huracán, así como su trayectoria, velocidad y tiempo de impacto en tierra.

Otis nace como tormenta tropical el 22 de octubre a las 12 del día. Parece que se dirige a Oaxaca, pero solo 2 días después, el 24 a las 6 de la mañana, se convierte en huracán categoría 1. Como bestia al acecho dirige su mirada a la presa. El puerto de Acapulco es su objetivo y como saeta, incrementó su velocidad, aumentó su fuerza y a las 12 del día, de esa misma jornada, impactó al puerto con una fuerza destructiva inimaginable.

Se trataba de un huracán con una velocidad terrible, con vientos de más de 300 kilómetros por hora, que fueron destruyendo todo lo que encontró a su paso. La zona hotelera de Acapulco fue

la avanzada de la defensa del puerto, la cual sucumbió estrepitosamente ante Otis que, al contrario del significado de su nombre, era sordo y no escuchaba plegaria alguna.

Los fuertes vientos alcanzaron al caserío que se incrusta en los cerros y forman el anfiteatro de la bahía de Acapulco, casas que han crecido con desorden por una falta de regulación habitacional endémica en el puerto. Las casas de techos ligeros pronto quedaron decapitadas. La gente lo perdía todo, el viento arrancaba ventanas y entraba como intruso a las habitaciones dejando una sensación de vulnerabilidad e impotencia ante el meteoro. Brotó la fe, el deseo de que terminara; la plegaria por misericordia, el abrazo familiar desde la distancia por quienes tenemos familia viviendo en Acapulco.

Una de la mañana del 25 de octubre. Hable por teléfono a mi hermano Salvador, que vive en Acapulco, quien se encontraba solo en su casa, pero acompañado de su fe y de su fuerza espiritual. Todavía había comunicación telefónica. Me envió un vídeo evidenciando la fuerza de Otis: se veían techos arrancados, objetos como proyectiles volando, portones abiertos, angustia, vulnerabilidad y esperanza de que pronto pasara.

No eran momentos de consejos, solo era acompañarlo unos minutos en ese trance, ofrecerle el apoyo solidario y fraterno a distancia.

Más tarde hablé con Ángel, un amigo del mismo Acapulco, discípulo y amigo de mi hermano. Se me erizó la piel cuando me dijo: “¡Tío Toño, aún estamos bien, pero lo estamos perdiendo todo!”.

Sin decir más, la llamada se cortó. Se habían caído todas las comunicaciones. Quedaban ellos en manos de Dios y de la naturaleza. La angustia de no saber, pero de imaginar la capacidad de destrucción, crea mucha angustia, aunque no se compara con el sentimiento de

vulnerabilidad de quien la vive en carne propia.

Terribles imágenes, los medios de comunicación nacionales señalan los daños a la zona hotelera, pero oculto queda la desgracia el pueblo raso, de los sin techo, los sin comida, sin electricidad, sin agua y sin aliento. El aliento se los llevó el huracán.

De lo que estoy seguro de que no se pudo llevar Otis, es la esperanza y la fuerza de reconstrucción. Los acapulqueños reconstruirán su vida, cerrarán sus cicatrices y aflorará el valor humano. ¡Pero hoy, hay dolor!

*Estudiante de Ingeniería en Ciencias Químicas de la Universidad de Colima

A la infancia se le arrancan las alas

La única patria que tiene el hombre es su infancia. Rainer María Rilke

Fuimos a Monterrey. El marido y yo teníamos cita para el trámite de la renovación de la Visa. Primero entraría yo y luego Alfredo y, aunque es un trámite que resulta rápido, estando ahí, no deja de ser un tanto incómodo. Es como entrar al mundo donde todo parece tambalearse (es lo que nos hacen sentir las personas encargadas de la seguridad que para nada gozan de una postura y de un gesto amable) y si algo se infringe, posiblemente, te despachen del lugar sin haber concluido la travesía. Y digo travesía porque fueron meses de larga espera para llegar finalmente al Centro de Atención a Solicitantes (CAS).

Mientras hacía fila para llegar a la primera ventanilla en donde alguien revisa los pocos papeles que se llevan en mano y te pide seguir las flechas amarillas hacia el sótano donde se toman las huellas y la foto, me concentré en el barullo de una familia: el padre, la madre y los dos hijos, de quizá cuatro y seis años. El padre risueño y la madre, inventando todo tipo de juegos que le permitieran, supongo, aligerar la impaciencia de los niños, además, el calor era insoportable. Estábamos bajo una plancha de lámina.

Los niños, aunque discretos, reían, rodeaban las piernas del padre, estiraban los brazos para ser alzados por la madre. Esos momentos me hicieron pensar muchas cosas. Me hubiera gustado ser la madre de esos niños y que Alfredo fuera el padre. ¿Qué se siente que alguien brinde un amor tan grande como esos niños a sus padres? ¿Qué se siente ser abrazado de tal modo, con esa fuerza, con esa alegría? Me hubiera gustado preguntarles, pero también, tener a alguien enfrente que me garantizara que esa sonrisa, esa alegría, esa entrega, nada ni nadie, podrá borrarla.

Salí del lugar un poco frustrada. Sí, me da miedo que la vida se descontrole, que todo lo que tengo, que todo lo que soy, se vaya al caño. ¿Qué me puede pasar? ¿Comenzar de nuevo? Sí, en definitiva. Pero las infancias, ¡qué fácil es arrancarle las alas! Mientras se avanza en la carretera, a unos kilómetros de Torreón, hay un balneario que, en los últimos años, ha permanecido cerrado. Tengo la idea que en algún momento lo vi abierto, rebosante de familias, las albercas llenas, toboganes arrojando a la aventura del agua. Tal vez me equivoque y las imágenes que evoco en este instante sean de aquellos balnearios de mi estado natal. ¿Qué o quién decide la algazara? De un día para otro, las puertas cerradas, de un día para otro, los destinos perturbados. Porque sabemos, que aquí en México (y en el mundo), no se trata sólo de cerrar las puertas de un centro recreativo, sino de niños que son despojados de sus primeros años. Infobae publicó en enero de 2023, lo siguiente: “De acuerdo con cifras oficiales, en el 2022 se reportaron 497 casos de secuestro, de los cuales 99 se realizaron con fines sexuales y 13 al tráfico de menores” [http://bit.ly/3DwCX9b]. Sin olvidar, claro está, aquellos casos que no se reportan o que, incluso, no llegan a los medios.

El diario El economista reportó en agosto de 2022, que según el informe de La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) fueron 1,896 las niñas, niños y adolescentes desaparecidos en México durante el año 2021. “Es decir, las y los desaparecidos llenarían casi cuatro veces el Palacio Legislativo de San Lázaro — con capacidad para 500 curules — o casi completarían la Sala Nezahualcóyotl con aforo para 2,177 personas y no entrarían dentro de la sala principal del Palacio de Bellas Artes, que tiene 1,396 butacas”. Y agrega: “Desde que empezó el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador (del 1 de enero de 2019 al 29 de agosto de 2022) 23,859 niñas, niños y adolescentes han sido reportadas como desaparecidas, no localizadas o localizadas en México… De ellos, 6,337 continúan desaparecidas o no localizadas a la fecha (el 26.6%): 3,586 mujeres y 2,741 hombres. Las mujeres, por tanto, representan el 56.6% de estos casos.

Las restantes 17,522 personas de 0 a 17 años fueron localizadas, aunque el 1% de estas desapariciones (175 casos) correspondió a niñas, niños y adolescentes halladas sin vida” [https://bit.ly/47bigxl].

Hace falta mirar también a aquellos niños que tienen vínculo con los grupos delictivos, no porque quieran (¿cuántos de estos casos son resultado de secuestros?) sino porque son llevados como carne de cañón. Leo en la Internet diversos reportes, pero no hay cifras precisas. Hay quien dice que en México se estima que los niños y adolescentes con vínculos con el crimen organizado oscilan entre los 35.000 y 460.000 y que además de ponerlos en la primera fila de la disputa, finalmente ¿qué importan?, si son capturados, por el hecho de ser menores, sus condenas con más cortas. Aquí el gran interés por ellos. Y no pasemos por alto a aquellas niñas y niños que sufren de violencia física, emocional al interior de sus hogares, así como el abandono y la explotación sexual.

Son los números de esa otra realidad que no queremos ver o, que si la vemos, lo hacemos de ladito, porque incomoda, porque aparentemente nos duele. Quiero pensar que los niños que tuve a unos cuantos metros en el CAS, les depara una vida plena, feliz, siempre protegidos en el amor y la buenaventura, y que eso pudiera replicarse en cada una de las infancias, y en cada uno de nosotros porque también tenemos derecho a vivir sintiéndonos seguros; también tenemos derecho a caminar libremente por las calles. ¿Acaso debemos de mirar siempre a un lado y otro antes de salir de casa? ¿Comprobar si alguien camina muy pegado a nosotros y más si se camina de noche? ¿Evitar pasar por tal o cual barrio? ¿Dejar de portar algún anillo, aretes o collar que consideremos valioso o llamativo? ¿Dejar de portar la ropa que deseamos y nos hace sentir bien? Ojalá podamos borrar de manera definitiva la frase (ese destino) que reiteran, una y otra vez, los medios de comunicación: “Muchos niños y niñas pasan su infancia en medio del terror y la violencia”.

La adquisición de la lectura y los sistemas de escritura: una evolución de las habilidades humanas

Desde que el Homo Sapiens apareció en la Tierra, el cerebro de los antepasados comenzaron a leer, pero ¿qué se entiende por el verbo leer?, ¿la habilidad lectora es un concepto que se desarrolló gracias a la evolución, o el cerebro cuenta con determinadas áreas para hacer el ejercicio lector? La lectura es una habilidad reciente, es decir, es una acción nueva que el ser humano tiene en práctica con el alfabeto, pero sin el uso del abecedario, el hombre primitivo ha sido capaz de leer los movimientos corporales, los gestos de otros individuos e incluso, las emociones; de esa manera, el sujeto desarrolló la empatía hacia el prójimo.

En términos condensados, la segunda manera de leer ya mencionada, es más longeva que con el uso del abecedario: “La lectura, con su alfabeto, sus materiales y sus escribas, debe tener unos 6000 años, pero su lector, el cerebro, ya cumplió unos 200 000 añitos”. (p. 9). (En El cerebro lector).

Hay factores que intervinieron para que el humano haya adquirido el don de la lectura escrita y fonética mediante balbuceos, sonidos y figuras que hasta el día de hoy continúan como base fundamental para la interacción entre personas, ya sea de manera oral o escrita, sin embargo, hay cuestiones que son necesarias mencionar: ¿Qué o quién inventó la escritura? ¿Por qué hay palabras que se leen con cierta facilidad y por qué hay otras acepciones que se leen con dificultad a pesar de ser del mismo idioma, en este caso del español?

Por lo tanto, leer puede tener dos enfoques: el camino del placer o la vereda

del sufrimiento, pues hay quienes leen literatura por afición, tal como lo hacía el escritor zapotlense, Juan José Arreola:

Lo único que importa es que todas las páginas aquí reunidas me enseñaron a amar la literatura y por eso las amo y las reúno. Las leí por primera vez entre los ocho y los doce años de edad. Sólo he agregado unas cuantas que leí después, joven o adulto, y que tienen el mismo valor y la misma enseñanza: me devolvieron el candor y la ingenuidad primeras. (p. 9). (En Lectura en voz alta).

Mientras que otros codifican figuras (letras) por obligación; ya sea por motivos académicos o laborales. De cualquier forma que sea, se obtiene un aprendizaje, aunque forzada: “Saber leer bien es de gran utilidad práctica en nuestra sociedad y en todo el mundo. Por desgracia, sin embargo, esta es la principal razón que los maestros dan a los niños cuando les dicen que deben aprender a leer”. (p. 55). (En Aprender a leer. Zelan, Karen).

Este ensayo se pretende abordar los tópicos sobre las figuras de las letras como jeroglíficos, qué ocurre en el cerebro mientras se lee y por último, pero no menos importante, el valor de los hemisferios cerebrales en la lectura.

Durante la época antigua de los griegos, aproximadamente en el siglo VII, los escribanos amplificaron un sistema de escritura con la intención de que las personas se pudieran comunicar, pues las letras que hoy se conocen, se escribían juntas, es decir, no había un espacio entre palabras. Con el paso del tiempo, la escritura evolucionó en el siglo XII e inconscientemente, el cerebro humano se adaptó al régimen de ese escrito que

se conoce hoy en día. Por consiguiente, la escritura mantiene su esencia “mágica”, ya que aumentó la capacidad de pensar en el cerebro humano; de ahí que las personas piensen que la escritura es un regalo divino, según su cultura:

La idea de que la escritura es un regalo de Dios se repite en las culturas de todo el mundo. Los babilonios pensaban que todas las formas de la magia, incluyendo la escritura, venían de Ea, el dios de la sabiduría. Los sirios reverenciaban a Nabu, el hijo de Marduk, que le enseñó a la humanidad sobre el arte y el trabajo, desde la arquitectura hasta la escritura. En la religión hindú, Ganesh, el dios de la sabiduría con cabeza de elefante, inventó la escritura; ¡incluso rompió uno de sus colmillos para usarlo como lápiz! En la Biblia, fue Yahvé mismo quien le entregó a Moisés los Diez mandamientos escritos por su mano sagrada. (p. 211). (En El cerebro lector).

Es común que las personas que conocen el alfabeto basado en el Griego y Latino puedan leer este código sin dificultad (depende qué lengua romance hable el individuo), sin embargo, alguien perteneciente del lado oriental, un coreano o un japonés como verbigracia puntual, desubique esta escritura; por ende, desconozca cuántos trazos se conforma cada letra o si sólo se tratan de signos que no tienen significado como el auxiliar “do” en una pregunta en inglés (do you have money?):

Las mayúsculas, por ejemplo, tienen ya sea un trazo (C, I, J, O, S, U), dos trazos (D, G, L, P, Q, T, V, X), tres trazos (A, B, F, H, K, N, R,

Y, Z) o cuatro trazos (E, M, W, Ñ), pero nunca más de eso. Cuando un sistema de escritura requiere más signos se crean nuevos signos mediante la invención de trazos más básicos para que la media ronde tres trazos. (p. 216).

(En El cerebro lector).

Por otra parte, es imprescindible mencionar que en este ensayo no se puede profundizar sobre la paleoantropología ni en la historia de la escritura, sin embargo, es menester explicar cómo se desarrolló este increíble, pero necesario invento de comunicación. En las cuevas de Mesopotamia, encontraron pinturas hechas por el Homo Sapiens, es por eso que gracias a ese descubrimiento, se intuye que las imágenes localizadas pudieran ser el pilar para la invención de la escritura muchos años más tarde:

En la antigua Sumeria y el antiguo Egipto apareció la pictografía, al menos transitoriamente, como una forma sencilla de enriquecer el léxico de las formas escritas. Su mayor ventaja consistía en que era fácil de leer. No hacía falta un escriba para explicar que el dibujo de una piga de trigo era el símbolo de la cosecha. (p. 223). (En El cerebro lector).

Debido que la escritura consistía sólo en figuras como los jeroglíficos egipcios, el cerebro humano tuvo que evolucionar el hemisferio derecho con el fin de interpretar figuras. En los países donde ya se había generalizado la escritura, la cultura de las diferentes topografías llevó la comunicación escrita a símbolos diferentes hasta llegar a ser las letras que se conocen actualmente:

Cada una de las letras que usamos rutinariamente en nuestro alfabeto romano, entonces contiene un pequeño dibujo escondido, que data de hace cuatro mil años. Una “m” simboliza olas, una “n” una serpiente, una “i” un aguijón, una “k” una mano con dos dedos extendidos, un “R” una cabeza de res. La escritura echó a andar desde los primeros dibujos realistas de las cabezas de bueyes

en la cueva de Lascaux. (p. 232). (En El cerebro lector).

Ahora bien, después del proceso histórico y cultural de la escritura, el aprendizaje de la lectura escrita en los niños y en analfabetos mayores de edad, desarrollan ambos hemisferios de su cerebro, pues se activan los conceptos léxicos y fonológicos, ya que en el hemisferio izquierdo los aprendices de la lectura fotografían palabras con la vista después de darle un significado mientras que con el hemisferio derecho, ya son capaces de crear imágenes en su cerebro relacionadas con la palabra:

mencionar que leer también es aprender a recodificar los sonidos que el hablante escucha. Por ejemplo, las personas que no saben leer, son menos eficaces en la codificación de palabras habladas:

En efecto, los analfabetos son menos eficaces en la codificación de palabras habladas, y sobre todo de las pseudopalabras (esto es, secuencias de sonidos o letras semejantes a palabras, pero que no forman parte del repertorio real de palabras de la lengua), como paot. Al igual que los niños de corta edad, las asimilan a

Las imágenes cerebrales muestran que el niño que oye frases u oraciones de su lengua materna ya desde los primeros meses de vida activa las mismas regiones que activan los adultos. En el bebé de pocos meses de vida el hemisferio izquierdo del cerebro, que es el hemisferio dominante para el lenguaje en la mayoría de los adultos, ya da cabida a circuitos neuronales que responden a la voz. (p. 28) (En Aprender a leer. Dehaene, Stanislas).

Aprender a leer induce a modificaciones muy profundas en la actividad cerebral, enlazada con la visión, sin embargo, cabe

palabras conocidas, como pato. (p. 40) (En Aprender a leer Dehaene, Stanislas).

Descifrar la escritura alfabética requiere que, en el interior de la palabra, se deba orientar la atención para detectar piezas elementales, en específico, las letras. Los aprendices de la lectura escrita, deben comprender que estos códigos no son numerosos y el orden de izquierda a derecha son un factor importante: “En un buen lector, esta región codifica no sólo las letras aisladas, sino también las combinaciones de letras en correspondencia con grafemas, sílabas y morfemas. Exponer al niño las letras no es suficiente”. (p. 47) (En Aprender a leer. Dahene, Stanislas).

Historia

Muchos de los niños y analfabetos que no consiguen comprender lo que leen cuando son aprendices, son víctimas de diversas apoplejías neurológicas (como la dislexia o Alexia pura). Algunos padres o maestros, lejos de ayudar a los niños con estas patologías, optan por insultarlos por creerlos tontos; por ende el infante pierde interés por la lectura: “Me presentan un texto, ese texto me aburre, se diría que murmura. El murmullo del texto es nada más que esa espuma del lenguaje que se forma bajo el efecto de una simple necesidad de escritura”. (p. 12) (En El placer del texto).

Algunos docentes emplean métodos (como el Lenguaje integral que causa una ilusión de estar leyendo), sin embargo, sólo ocultan por completo el amplio universo al que da acceso la capacidad lectora, asimismo, provoca que el niño vea la lectura como una obligación y fastidio:

La naturaleza de la respuesta que el maestro dé a los errores de lectura tiene mucho que ver con las consecuencias de los mismos para el niño: que el maestro tome tales errores como un fallo indeseable o que los considere interesantes determina que el alumno se sienta desalentado o alentado a leer. (p. 131). (En Aprender a leer. Zelan, Karen).

En conclusión, actualmente, la medicina ha evolucionado tanto que si un médico del siglo pasado estuviera en un quirófano en el tiempo actual, podría sentirse confundido por la cantidad de instrumentos, aparatos modernos y avances en la medicina. Sin embargo, si un maestro del siglo XX estuviera en un salón de clases contemporáneo, a diferencia del médico, el profesor no se sentiría desorientado, pues podría dar clases sin problemas, ya que estaría cómodo con el pizarrón, las butacas y con los marcadores en lugar de los gises, es decir, infortunadamente, los métodos de enseñanza seguirían igual, sólo cambiaría el hecho que el maestro ya no podría golpear al estudiante para “disciplinarlo”.

Ahora bien, el segundo caso del docente en la época actual, sería preocupante, pues si el pedagogo del siglo XX siente

satisfacción con el material de nuestra época, quiere decir que no ha habido evoluciones en los procedimientos de aprendizaje en la lectura.

La lucha por educar y enseñar a aquellos estudiantes que son de lento aprendizaje es obligación no sólo del profesor, también de los padres o tutores. Es menester mantenerse activo en las nuevas técnicas de pedagogía; así que, en vez de abandonar o humillar al alumno por no aprender de la misma forma (en este caso de la lectura) que sus otros compañeros, no es motivo para que los encargados de guiar al infante en su aprendizaje lo abandonen.

Referencias

- Dahaene, Stanislas. “Este libro y esta colección”. El cerebro lector: Últimas noticias de las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2018. p. 9. Impreso.

- Arreola, Juan José. “Introducción”. Lectura en voz alta. México: Editorial Porrúa. 2005. p. 9. Impreso.

- Bettelheim, Bruno & Zelan, Karen. “La magia de la lectura”. Aprender a leer. Barcelona: Editorial Crítica, S. L. 2009. p. 55. Impreso. - Bettelheim, Bruno & Zelan, Karen. “Los errores de lectura y el maestro”. Aprender a leer. Barcelona: Editorial Crítica, S. L. 2009. p. 131. Impreso.

- Dahaene, Stanislas. “La invención de la lectura”. El cerebro lector: Últimas noticias de las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2018. p. 213. Impreso.

- Dahaene, Stanislas. “La invención de la lectura”. El cerebro lector: Últimas noticias de las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2018. p. 216. Impreso.

- Dahaene, Stanislas. “La invención de la lectura”. El cerebro lector: Últimas noticias de las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2018. p. 223. Impreso.

- Dahaene, Stanislas. “La invención de la lectura”. El cerebro lector: Últimas noticias de las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2018. p. 232. Impreso.

- Dehaene, Stanislas. “¿Cómo funciona el cerebro antes de la lectura?”. Aprender a leer: De las ciencias cognitivas al aula. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2019. p. 28. Impreso.

- Dehaene, Stanislas. “¿Cómo funciona el cerebro antes de la lectura?”. Aprender a leer: De las ciencias cognitivas al aula Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2019. p. 40. Impreso.

- Dehaene, Stanislas. “¿Cómo funciona el cerebro antes de la lectura?”. Aprender a leer: De las ciencias cognitivas al aula. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2019. p. 47. Impreso.

- Barthes, Roland. “El placer del texto”. El placer del texto. París: Siglo Veintiuno Editores: 1974. pp. 12 – 13. Impreso.

- Dehaene, Stanislas. El cerebro lector: Últimas noticias de las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2018. Impreso.

- Dehaene, Stanislas. Aprender a leer: De las ciencias cognitivas al aula. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 2019. Impreso.

- Arreola, Juan José. Lectura en voz alta México: Editorial Porrúa. 2005. Impreso.

- Bettelheim, Bruno & Zelan, Karen. Aprender a leer. Barcelona: Editorial Crítica, S. L. 2009. Impreso.

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Bibliografías

- Steiner, George. El silencio de los libros Madrid: Editorial Siruela. 2011. Impreso.

- Pearson, Rufina. “Procesos de adquisición de la Lectura y Escritura”. JEL Aprendizaje Herramientas educativas, capacitación y supervisión a profesionales, investigación e innovación. Web. 09 de diciembre de 2020. http :// blog jel - aprendizaje com / procesosde-adquisicin-de-la-lectura-y-escritura/ - Rodríguez Calzado, Raúl. “La adquisición y el desarrollo de la lectura. Un modelo psicológico y sus implicaciones para el proceso de enseñanza – aprendizaje”. Varona. Universidad Pedagógica Enrique José Varona. Julio de 2008. Web. 09 de diciembre de 2020.

https :// www redalyc org / pdf/3606/360635567010.pdf

La violencia y el mal

¿De dónde proviene el mal causado por los hombres? De los mismos hombres. Esta es la conclusión que saca el académico italiano Ángelo Papacchini, radicado en Cali hace cuarenta años, en su libro titulado Tratado sobre la violencia (Siglo Editorial y Univalle).

Para Papacchini sería una paradoja que Dios, quien es al mismo tiempo omnipotente y benévolo, pudiera causar el mal entre los hombres.Según Epicuro, los dioses siempre tienen algo más agradable en qué entretenerse, para estar metiéndose en los conflictos de los mortales.

El mal viene de comienzos de la civilización y está consignado en el capítulo 4 del Génesis, donde se narra el crimen de Caín sobre su hermano Abel. Esta acción deplorable es considerada como el primer asesinato en Occidente. Mientras que Abel ofrendaba a Dios con los mejores corderos que tenía en su granja, su hermano Caín lo hacía con los productos agrícolas que cultivaba en su parcela, quedándose con los mejores alimentos para él. Esto determinó que Yahvé le diera a Abel un trato preferencial. Ante esta situación, en Caín florece la envidia, que es el origen del odio, y de las luchas entre los seres humanos.

Para el pensador ginebrino, el mal surge entre los hombres cuando este se divorcia de la naturaleza “predispone a la violencia más que a la convivencia pacífica” o a la reafirmación social de su masculinidad y su poder.

Imagen de un bombardeo israelí contra la ciudad de Gaza EFE/EPA/MOHAMMED SABER

su parte, Kant considera que el mal encaja con esa voluntad malvada que “empuja a individuos y Estados a pisotear, ofender y humillar a los más débiles”. Marx, por su lado, sostiene que el mal tiene su origen en las relaciones de producción, donde una clase se aprovecha de los más débiles para someterlos a la miseria. Y Hannah Arendt, quien fuera discípula de Martín Heidegger, reflexionó sobre el mal a raíz del exterminio nazi contra el pueblo judío.

Para justificar la naturaleza humana del mal, el filósofo Papacchini sustenta su tesis en Rousseau, Kant, Marx y Hannah Arendt, los 4 filósofos de la modernidad.

Aquí comenzó la desigualdad entre los hombres. El odio que hoy se propaga en el mundo, entre las etnias, contra las mujeres, y contra las minorías sociales.

Para el pensador ginebrino, el mal surge entre los hombres cuando éste se divorcia de la naturaleza. Abandonado a su suerte, el hombre se convierte en un animal belicoso, egoísta y envidioso. Por

Papacchini avanza en la hipótesis de que a lo largo de la historia, las guerras han sido hechas por los hombres. Quizás, debido a su composición genética que los

Para justificar la naturaleza humana del mal, el filósofo Papacchini sustenta su tesis en Rousseau, Kant, Marx y Hannah Arendt, los 4 filósofos de la modernidad.

Aunque esto no significa que en el campo femenino no haya habido mujeres guerreras, como las amazonas que nunca aceptaron hombres entre sus filas y la valiente Judith que antes de que Holofernes se aprestara a destruir la ciudad de Betulia, lo emborrachó y le cortó la cabeza.

El Tratado sobre la violencia continúa hablándonos sobre las pasiones y la violencia, la violencia contra la mujer, la violencia contra el más débil, la violencia racial y la violencia contra las minorías perseguidas.

En una época donde los femicidios y la violencia racial crecen, donde el odio y la codicia por la tierra generan invasiones bélicas, como en Ucrania y en la adolorida y humillada Franja de Gaza, se hace necesario la lectura del libro de Ángelo Papacchini.

hector.f.martinez@correounivalle.edu.co

Julia Rivas

Julia Melissa Rivas Hernández cursó la Licenciatura en Artes Plásticas y en Literatura Hispanoamericana. Ha sido beneficiaria en diversas becas estatales. Ganadora del reconocimiento del Pitic Alonso Vidal 2010, género poesía. Segundo lugar en el Premio Nacional de Cuento de Villa Zaachila, Oaxaca (2017). Ganadora de los Juegos Florales Lagos de Moreno 2018, categoría cuento. Ganadora de VII Juegos Florales Nacionales Toluca “Horacio Zúñiga” 2019. Ganadora del II Premio Nacional de Poesía Joven Raúl Rincón Meza, 2022. Ganadora del Certamen Nacional de Poesía de los XL Juegos Florales Nacionales Universitarios, 2022. Ganadora del Concurso del Libro Sonorense 2023, género poesía. Cuenta con el libro Habitaciones, Jus 2011, e Imperio, CECUT 2023.

Un día como cualquiera en la casa Gurgel Valente, antes del crepitar del aceite

He tenido los pensamientos más finos y luminosos en los días solitarios, al sonar de una cuchara que se agita en el crepitar del aceite, al escuchar la caída de los condimentos sobre la carne cruda, cubierta a ras del agua.

No encuentro fin alguno en la hermosa gloria de una sinfonía a la soledad, una oda en la luminosa compañía de los seres imaginarios y me obstino en ocultar el placer que ser pensante, silenciosa y bella alguien me ha otorgado.

Si al llegar cansado de algún lugar lleno de trajines y trabajos me preguntas, responderé: no hice nada el día de hoy; pasé el tiempo, cociné; fui mujer un día más, nada asombroso realmente.

Del libro Imperio

Boussac

Veinte días son suficientes para llegar a Val-de-Grâce

Veinte días para dejar atrás una casa

Veinte días de pisar el barro o recibir órdenes

Veinte días son suficientes para llegar a Val-de-Grâce

Veinte días son suficientes para llegar al lado sombrío de la mente

Veinte días son suficientes para llegar

Veinte días son suficientes

ungir de óleos, señal de las obras, señal de la ceremonia, símbolo del color que perfuma

un frasco de alabastro puede ser un templo, reposo de arena, reposo de piedra

mas el olor fragante de la ofrenda en todo tiempo es derramado mediante instrumentos de orfebre, dispersando la luz por doquier:

sobre todas las cosas, nombrar, colocar un nombre sobre quien entre manos

concibe armonía y equilibrio, donde nace lo que algunos conocen por método de concilio, lo que comprende entre una congregación de asombros ante la palabra lugar donde nadie puede separar lo que por convicción en puño y letra (sin brillo) se crea:

L’enfant terrible cultiva las referencias innecesarias que de él y otro se hacen en el siglo XX

Mi alma, se dice, debe ser monstruosa.

Entre el sentido libre que me dio la calle y la rigidez que sé que existe en un corset, pienso que ningún alma puede corromperse hasta ser realmente inhumana.

Pero lo que dicen sé que es una referencia acordada, un cliché entre la serpiente del río Sena y el Loria.

Mi alma, que aún no es monstruosa, es la de un vidente frente a una bola de cristal destrozada, la de un niño que hostiga a todos frente a la realidad más incómoda donde no cabe el café a media tarde ni el pastis

Mi alma es un desarreglo de los sentidos, como un semejante lo vislumbró.

Mi alma es sabida por mí y en ella germinan verrugas que deben ser cultivadas con ahínco

Del libro Display

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