






¿EL NAUFRAGIO DE LA VOLUNTAD?
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¿EL NAUFRAGIO DE LA VOLUNTAD?
Increíblemente ha pasado medio milenio desde que el azar y la furia del océano lanzaron a Pedro Serrano a la inmortalidad de las leyendas. Su legado de resiliencia ya no es solo una anécdota histórica, sino una urgente parábola sobre la adaptación y la coexistencia. Que estos 500 años no sean solo una cifra en los libros.
Por Iván Samir Otero
En 1526, el mar Caribe con su azul hipnótico pero traicionero, decidió tragarse el patache —embarcación de vela con dos palos, mezcla entre un bergantín y una goleta— de Pedro Serrano (el Robinson Crusoe real, que inspiró a cronistas y novelistas), dejando al capitán español como único náufrago en un banco de arena donde el horizonte no ofrecía más que soledad y salitre.
Su travesía entre La Habana y Cartagena de Indias, nunca sería completada. Aquella isla que luego llevaría su nombre, se convirtió en una prisión de ocho años sin muros; allí, Pedro aprendió que el hambre se engaña con tortugas y que la cordura depende de una chispa de fuego que no debe morir, transformándose en un espectro que rugía a las tormentas para no olvidar su propia voz.
En este 2026, se cumplen justamente 500 años desde que el azar lanzó a Serrano a la inmortalidad, recordándonos que el espíritu humano posee una resistencia feroz, capaz de sobrevivir al olvido y a la intemperie absoluta del océano. Sin embargo, al traer ese eco de
cinco siglos a la realidad de San Andrés hoy, el naufragio adquiere una resonancia distinta y urgente.
Aquella soledad que enfrentó Serrano en su banco de arena contrasta con la fluctuante pero vulnerable realidad de nuestro archipiélago actual. Si el capitán tuvo que ingeniárselas para coexistir con un entorno virgen, hoy nosotros luchamos por mantener un equilibrio delicado entre nuestra identidad cultural raizal y un modelo de desarrollo que a veces parece ignorar los límites del territorio.
San Andrés enfrenta al presente un tipo diferente de naufragio: el de la sostenibilidad, donde la sobrepoblación y el cambio climático son las nuevas tormentas que amenazan con hundir nuestra balsa común.
La historia de Pedro Serrano, quien dependió únicamente de los recursos del cayo para subsistir, subraya la fragilidad de los ecosistemas coralinos que nos rodean. En el contexto actual de San Andrés, esta fragilidad se magnifica ante la presión demográfica y la degradación ambiental. La ‘Pro -
videncia’ que permitió a Serrano sobrevivir es nuestra Reserva de Biosfera Seaflower, un tesoro que requiere de una gestión consciente para no ser devorado por la negligencia.
Los desafíos modernos —la erosión de nuestras costas, la escasez de agua y la gestión de residuos, así como la problemática social y la violencia creciente— son los arrecifes invisibles contra los que chocamos a diario, recordándonos que la tenacidad de aquel náufrago debe traducirse hoy en una voluntad colectiva para proteger lo que nos queda. Lo que está por venir para nosotros, los habitantes de esta isla y este mar, depende de la capacidad de transformar la historia de Serrano en una parábola de adaptación. No podemos permitir que el futuro de las islas sea un naufragio anunciado; el tiempo por venir nos exige ser navegantes más sabios, capaces de entender que los recursos de nuestro banco de arena no son infinitos.
La verdadera historia valiosa para nuestro pueblo en este 2026 no es sólo cómo un hombre sobrevivió al mar, sino cómo una comunidad
entera decide no dejarse vencer por la marea de la indiferencia, reclamando su derecho a un territorio sano y soberano. Al conmemorar este quinto centenario, miramos el mismo horizonte azul que desesperó a Serrano y encontramos en él nuestra brújula. El legado de su resiliencia es hoy un faro para San Andrés: nos enseña que incluso en la mayor desolación, la voluntad de vivir y de preservar el hogar es lo que nos mantiene a flote.
San Andrés en 2026 se enfrenta a una reflexión profunda. El legado de resiliencia de Serrano ya no es solo una anécdota histórica, sino una urgente parábola sobre la adaptación y la coexistencia. La historia de aquel hombre solo en medio del mar resalta la interconexión de un ecosistema que, ahora más que nunca, necesita de nuestra protección.
Que estos 500 años no sean solo una cifra en los libros, sino el punto de partida para que nosotros, los isleños, guardianes de Seaflower, aseguremos que el archipiélago siga siendo un testimonio de vida y dignidad, un refugio donde, a diferencia de Serrano, nadie tenga que sentirse nunca más solo frente a la inmensidad del destino.



RESISTENCIA AL DESPOJO TERRITORIAL EN EL CARIBE OCCIDENTAL
Desde las costas de Talamanca y Puerto Viejo en Costa Rica, hasta la barrera coralina de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, las historias de despojo territorial que enfrentan los pueblos Creole y afrotribales se han tejido con los mismos hilos de las políticas coloniales y dominantes.
Por Ethel Bent
La conexión entre estos dos pueblos no es solo geográfica: es cultural, lingüística, espiritual e histórica. Es un vínculo que atraviesa generaciones y mares, y que persiste frente a la imposición de fronteras y la exclusión sistemática de quienes han cuidado estos territorios durante siglos.
En el marco de la II Cumbre de los Pueblos del Caribe Occidental que se realizó en San Andrés a mediados de diciembre de 2025, con el propósito de impulsar la cooperación regional y escuchar las voces de quienes luchan por su pervivencia territorial y cultural, la presencia de Layli Brown Stangeland, adquirió una fuerza particular.
Ella es una lideresa afrocostarricense, fundadora del Museo Afro de Costa Rica y estudiante de doctorado en Estudios Africanos y AfroLatinoamericanos en Harvard que viene denunciando el desplazamiento forzado de las comunidades afrotribales en Puerto Viejo y Talamanca.
Sus palabras resuenan con la historia de lucha del pueblo raizal de San Andrés y Providencia, también víctima de despojo territorial que amenaza su continuidad como pueblo étnico indígena tribal. En esta cumbre su denuncia es la voz de una lucha compartida.
¿Cuáles son los territorios perdidos o vulnerados? Los territorios perdidos o vulnerados de los pueblos afrotribales del Caribe costarricense son prácticamente todos los espacios donde históricamente ha habido concentración afrodescendiente. El Estado implementó mecanismos como la reforma agraria que, en lugar de protegernos, fue una reforma racista.
hectáreas. El Estado les dijo: acepten mil quinientos colones (tres dólares estadounidenses). No fue una opción. Simplemente les quitaron la tierra.
Después llevaron personas no afro a esos territorios, obligándolas a vivir ahí por tres o diez años para cumplir requisitos legales. Luego esas
tonces nos preguntamos: ¿por qué no hicieron estos parques en otras partes del país? ¿Porque ya lo deforestaron todo?
Tras su intervención en el Foro Permanente de la ONU denunciando estos desplazamientos ¿qué compromisos concretos ha asumido el Estado costarricense?
do. Creo que ni siquiera estamos en su radar. No les importa.
¿Qué estrategias de resistencia han adoptado las comunidades y cómo cree que conectan estas luchas con las del Pueblo Raizal?
Hemos usado muchas formas de resistencia: arte, educación, memoria, organización comunitaria. Para mí, fundar el Museo Afro fue un acto de resistencia y dignidad. El Estado nos ha invisibilizado, pero nuestra historia sigue viva.

mismas personas vendieron las tierras a empresas bananeras. No había arraigo, solo oportunidad económica. Esa historia se ha repetido.
Se supone que se compraron los terrenos a familias afrodescendientes que vivían ahí desde generaciones atrás —nuestros abuelos, nuestros bisabuelos—, pero nunca se les pagó. Conozco una familia que tenía 150
Y lo más grave: recientemente, el Estado ha creado parques nacionales encima de comunidades afrodescendientes existentes. Nos castigan por haber conservado el territorio. En-
Lo que hemos recibido no ha sido apoyo, sino represalias. Días después de regresar del Foro, el Ministerio de Salud clausuró la galería comunitaria que tenemos en mi casa. Es un museo afro: no vendemos nada, no es negocio. Solo contamos nuestra historia. Aun así, enviaron a la policía para cerrarlo. No hemos recibido ninguna respuesta del Esta-
Esto conecta directamente con el Pueblo Raizal. Somos víctimas del mismo despojo. Lo vemos no solo en el Caribe, sino en toda Latinoamérica y el mundo. Pero tenemos algo poderoso: conexión, lengua, memoria y resistencia.
Mi abuela es de San Andrés. Hablamos igual, cocinamos igual. Nuestro vínculo no es casual: es histórico. Las técnicas de resistencia pueden variar, pero el resultado es el mismo: mantenerse de pie.
¿Cuáles crees que son las principales barreras legales para recuperar y/o proteger estos territorios ancestrales?
La raíz es el racismo sistémico. Durante siglos no se reconoció a los afrodescendientes como personas con derechos. Ahora el Estado crea leyes nuevas e intenta aplicarlas retroactivamente para justificar despojos.
Estamos buscando intervención internacional, porque dentro del país no hay justicia. Estamos en proceso de solicitar medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. No desfalleceremos en esta lucha.
Es absurdo: el mismo Estado que desforestó su capital nos quiere enseñar cómo proteger un territorio que hemos cuidado por generaciones. Hemos sobrevivido porque mantenemos vivo lo que somos: nuestra lengua, nuestra memoria, nuestras historias… Nuestro destino en común.
NACE LA CONFEDERACIÓN DE LOS PUEBLOS DEL CARIBE OCCIDENTAL
La II Cumbre de los Pueblos del Caribe Occidental, organizada por la Cancillería de Colombia en articulación con lideresas y líderes de los pueblos raizales, garífunas, miskitos, creole, afropanameños, afrocostarricenses y afrosalvadoreños, culminó con un hecho sin precedentes: la suscripción del Acta de Constitución de la Confederación de Pueblos del Caribe Occidental.

Por Juan David Herrera
La Confederación se institucionalizó con un documento con cerca de 15 artículos, los cuales abordan desde protección medioambiental, promoción de las lenguas autóctonas hasta políticas de género y construcción colectiva de nuevas formas de ver y sentirse parte de una etnia, entre otros.
La declaratoria fue parte de los trabajos de concertación llevados a cabo durante el evento y se deriva también de una iniciativa que, según sus creadores, ha estado durante muchos años en la mente de las personas: unir fraternalmente al Caribe.
La herramienta también pone sobre la mesa la necesidad de que
este instrumento tenga validez internacional y que no sólo tenga fuerza en el papel, sino representatividad e incidencia; por eso, se pidió la inclusión en espacios de debate como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Organización de Estados Latinoamericanos (OEA).
El inicio de esta estrategia estuvo marcado por la multiplicidad de saberes y culturas que, desde un mismo escenario, se unieron en una sola voz para decretar con firmeza que la hermandad debe ser la base del progreso en las tierras y mares, lo que se llama el maritorio.
La apertura de este proyecto coincidió con la llegada del Presidente de Colombia, Gustavo Petro Urre -

go, quien no sólo se mostró a favor de este encuentro fraternal, sino que invitó a expandirlo ampliándolo a más pueblos del Gran Caribe.
LA FUERZA DE LA PALABRA
“Hay que enfrentar las problemáticas no con armas, sino con multitudes. Con la palabra. Los saberes. Allí está la fuerza, no hay que callarse, esto es la superación de la diplomacia de las naciones: es el poder ciudadano”, dijo Petro.
Del mismo modo, Rosanna Livingston Henry, lideresa raizal de Providencia manifestó la importancia de este acontecimiento para todas las islas que componen la confederación:
“Hay que crear y formalizar el nido de lenguas e idiomas que compartimos. Igual se necesita un enfoque transversal en la cultura que la conciba como bastión de la memoria y la columna vertebral de nuestra identidad: somos, no hay duda al respecto, patrimonio inmaterial de la humanidad”, afirmó Livingston.
El encuentro culminó con una integración esperanzadora correspondiente a la programación concebida para este gran ejercicio, por lo que se tienen previstos nuevos encuentros en fechas próximas (posiblemente) en Costa Rica y Panamá, cuyas delegaciones exhibieron genuino interés.



‘WILD COFFEE’ HOME MADE…
La tradición de sembrar ‘wild coffee’: un grano que produce una bebida similar al café que todos conocemos, se mantiene en la actualidad, tanto en San Andrés como en Providencia; y aunque normalmente se consume en los hogares, hoy se emplea como ingrediente en preparaciones tan elaboradas como los cócteles.
Por Janeth Raga
Este nombre le fue dado a una planta que crece de forma silvestre en zonas enmontadas de las islas, y aunque no es tan similar al arbusto que origina el producto insignia de Colombia, ni su fruto es muy parecido, se le da ese uso porque al pasar por un proceso de tostión y agregarle agua, posee un sabor parecido al del café.
Aunque esta práctica está un poco olvidada en el archipiélago, hay quienes la han retomado por necesidad o porque piensan que es fundamental mantener las tradiciones del Pueblo Raizal; y también, porque algunos visionarios han tomado en cuenta recetas ancestrales o productos agrícolas que sirven como ingredientes para preparaciones un poco más sofisticadas.
INSPIRACIÓN LOCAL
Tal es el caso del Coral Bar, en el
hotel Aquamare, que en 2025 lanzó una novedosa carta de cócteles llamada ‘Round di land’, inspirada en elementos típicos de las islas como ‘mint’, ‘bread fruit’ y precisamente el ‘wild coffee’.
Valentina Medina, directora de Alimentos y Bebidas del establecimiento, explicó que, de hecho, una de sus bebidas se llama ‘wild coffee’: un cóctel robusto que contiene una tintura de café salvaje que hacen con vodka, ron de la casa infusionado con coco, jerez y un mix de cítricos.
“Nosotros hicimos una investigación por un año, en la que hablamos con distintas personas y agricultores de las islas, puesto que queríamos saber qué se estaba sembrando en sus granjas ya que queríamos incorporar en nuestro menú materia prima diferente a la que todo el mundo usa; más que nada, aquella que ya está casi olvidada, con el objetivo de que
renazca para que los productores empiecen a cultivarlas y a vendérnoslas”, explicó.
La empresaria indicó que fue así como se topó como el ‘wild coffee’, luego de hablar con alguien de Providencia que le comentó las propiedades de esta planta, cuyo grano luego se convertía en bebida y que se tomaba muchos años atrás, cuando no llegaban tantos productos al municipio.
“Obviamente esto no es café, pero cuando lo pruebas sabe similar a un café un tanto quemado, pero con unas notas de avellana muy chéveres; así que cuando yo lo saboreé me pareció súper interesante poder sacarlo en un cóctel”, añadió.
BEBIDA ANCESTRAL
De otro lado, Valarie Reece es una agricultora que reside en el sector de Elsy Bar, en San Andrés, y que
hace unos cuatro años siembra ‘wild coffee’. Fue su mamá la que le comentó que de ella se podía extraer una tinta similar a la del café, y que fue una bebida ampliamente consumida por sus antepasados.
“Hace unos tres o cuatro años atrás yo conseguí una planta, y con el tiempo noté que las semillas se habían expandido por mi lote, tanto que ya veía plantas en diferentes partes; pero fue hace pocos meses que empecé a sembrar y a cosechar con más dedicación”, comentó.
Con respecto a la planta en sí, mencionó que después de la floración produce una vaina que cuando llega a cierta madurez se desprende, se abre y se le extraen semillas oscuras. Después de esto, los granos se ponen a secar y pasan por un proceso de tostión, similar al del café tradicional.

Por su parte, Doris Bernard es otra agricultora pero de la isla de Providencia, residente en el sector de Bottom House, dedicada igualmente a la siembra y venta de ‘wild coffee’. A diferencia de Miss Valarie, no siempre cosecha en su parcela.
“Desde que tengo uso de razón esta planta crece sola en el monte, o sea, de forma silvestre. Entonces uno va y recoge los cascarones largos en que vienen las semillitas en cualquier parcela; aunque en mi patio yo tengo también bastante, pero no es que se necesite cultivar porque crece ‘wild’”, manifestó.
La productora dijo que también supo de este grano por cuenta de sus antepasados, quienes empleaban las semillas para preparar una especie de primer café de la mañana.
Así nació el interés de Bernard por recoger estas semillas y hace unos cinco años, junto a su hermano, empezó a trabajar en ello, repartiéndose distintas actividades necesarias para llevar el ‘wild coffee’, ya convertido en polvo, a sus clientes finales; es decir, en Providencia se tuesta y se muele el grano.
VALORANDO LO NUESTRO
Aunque ya no trabajan juntos, por la diferencia en sus horarios, ella y su hermano mantienen cierta cantidad de producto para abastecer a los compradores que comparten; siendo los practicantes del credo Adventista quienes más lo consumen, puesto que –según sus palabras– es 100 % natural y no contiene cafeína; así que es el único ‘café’ que beben.
“Otra ventaja de este producto es que se puede usar más de una vez: cuando se pone a hervir y se cuela, se puede echar nuevamente agua al otro día. Además, uno no tiene que utilizar mucho producto, porque rinde bastante para una preparación”, añadió.
Para finalizar, la agricultora aplaudió el hecho de que se esté popularizando esta siembra, y también en San Andrés, por ser una práctica tradicional del Pueblo Raizal que se estaba perdiendo; y recalcó que por eso mismo retomó el oficio: “para que la gente se dé cuenta de lo que tomaban nuestros ancestros en tiempos que no había café como lo conocemos hoy; y para que se le dé mayor valor a lo que podemos producir en nuestro municipio”.





En la recta final hacia una nueva contienda electoral al Congreso de la República, el representante a la Cámara por el Archipiélago, Jorge Méndez Hernández, hace un balance de su gestión legislativa y fija posición frente a los principales desafíos que enfrenta el territorio insular. Educación, salud, gobernanza, derechos del Pueblo Raizal y desarrollo económico hacen parte de esta conversación con EL ISLEÑO, en la que el congresista defiende la experiencia adquirida en el Capitolio como un activo clave para seguir representando a las islas ante el próximo gobierno nacional.
¿Cuál ha sido su principal logro legislativo en beneficio de San Andrés?
El principal logro ha sido la creación de la Ley 2124, que dio origen a la estampilla pro Universidad Nacional Sede Caribe. Esta iniciativa garantiza un subsidio mensual de aproximadamente un salario mínimo y medio durante toda la carrera a jóvenes isleños que estudian en el interior del país. Ya se han beneficiado los primeros 57 estudiantes.
Lo más importante es que esta estampilla tiene una vigencia de 30 años, lo que asegura que generaciones que aún no han nacido podrán acceder a este subsidio y hacer realidad su sueño de ser profesionales.
También destaco las gestiones realizadas durante la pandemia: la vacunación masiva que convirtió a San Andrés en el primer departamento del país en alcanzar la vacunación completa en uno de los momentos más difíciles que hemos atravesado; el retorno de más de 600 universitarios antes del cierre total del aeropuerto; y las subvenciones otorgadas a cerca de 400 personas que quedaron varadas fuera de la isla.
Adicionalmente, conseguimos cinco cupos para la especialización de médicos raizales, de los cuales tres ya se graduaron, y avanzamos en la gestión de nuevos cupos, lo que contribuirá a suplir la falta de especialistas en el hospital local.
Otro logro de gran importancia fue la gestión de 50 mil millones de pesos para el alcantarillado del Distrito 4. Aunque el proyecto no se ha materializado por situaciones propias de las administraciones locales, los recursos fueron gestionados y aún están disponibles para ser ejecutados en este propósito fundamental.
Tras más de 30 años de la creación del régimen constitucional especial del Archipiélago, ¿qué obstáculos persisten para un mayor aprovechamiento del mismo?
Si queremos explotar las condiciones especiales del Departamento, es fundamental que existan acuerdos a nivel local. Ese ha sido el principal obstáculo para avanzar en temas de alcance nacional, ya que muchas soluciones
permanecen congeladas por la falta de consensos alrededor del estatuto raizal y de la curul raizal, que no se ha ocupado.
Internamente, quienes lideran los procesos raizales no se han puesto de acuerdo en muchos asuntos. La protección consagrada en la Constitución de 1991 estaba pensada para las minorías étnicas, pero sin acuerdos es muy difícil presentar propuestas sólidas.
Es necesario reestructurar la Oficina de Control de Circulación y Residencia (Occre) y actualizar el Decreto 2762, expedido hace 35 años y hoy obsoleto en muchos aspectos. Se debe fortalecer la entidad, darle autonomía para que no dependa del gobierno de turno, establecer controles internos estrictos para evitar focos de corrupción y reforzar los controles desde los puertos.
Recordemos que el presidente Gustavo Petro, el 20 de julio de 2023, habló de un plan de retorno voluntario para residentes, pero esa iniciativa no se concretó. Han pasado más de 13 años desde 2012 y el departamento sigue sin ocupar la curul raizal que le corresponde.
¿Cómo ha defendido los derechos del Pueblo Raizal desde su curul?
De muchas maneras. He respaldado proyectos orientados a la protección de la cultura y la identidad de las etnias, especialmente del Pueblo Raizal. Presentamos una iniciativa para la educación y la formalización de la lengua creole en el Departamento, aunque lamentablemente fue archivada.
Asimismo, he sostenido reuniones con líderes raizales para trabajar diversos temas, entre ellos los relacionados con los bienes de la Sociedad de Activos Especiales (SAE). Considero necesario que el Departamento cuente con una oficina de “Bienes e Inmuebles” que se encargue de adelantar estas gestiones.
Como partido, también hemos sido firmes en nuestra posición. En 2021, desde la Asamblea Departamental, Cambio Radical decidió no apoyar el proyecto que buscaba la privatización de la Occre y de los recursos de la tarjeta de turismo. El diputado Carlos Carvajal fue enfático en esta postura, pues
consideramos grave entregar el manejo de esos recursos y de la entidad a particulares.
¿De qué manera su posición frente al actual Gobierno Nacional ha afectado a las islas?
No considero que haya tenido un efecto negativo. Nuestro rol es legislar y ejercer control político, y mis intervenciones hacen parte de esa función. Alzar la voz cuando algo está mal es una responsabilidad.
Por ejemplo, impulsamos un artículo sobre las rutas sociales de Satena que no fue respaldado seriamente por el Gobierno Nacional. Sin embargo, también dimos el voto de confianza para la creación del Ministerio de la Igualdad. No me he opuesto a todo.
Fui ponente de la reforma educativa, la apoyé con firmeza, se aprobó en Comisión Primera y en plenaria de la Cámara, aunque se hundió en el Senado. Más allá de la postura personal de Jorge Méndez en el Congreso, lo cierto es que este Gobierno no ha tenido a San Andrés como prioridad, pese a haber ganado en el Departamento y contar con una representante que ha respaldado todos sus proyectos.
¿Qué siente que le quedó pendiente o que pudo haber hecho mejor como congresista?
Tal vez haber sido más vehemente con la Gobernación en el proceso del alcantarillado pluvial del Distrito 4 durante administraciones anteriores. Gestionamos los recursos, pero la demora en la compra de los lotes, que correspondía al gobierno de turno, frenó el proyecto.
Pudimos haber hecho un seguimiento más estricto o buscar alternativas adicionales para destrabar la situación. Confiamos en que se avanzaría, pero eso solo ocurrió recientemente, cuando en la administración de Nicolás Gallardo se adquirieron los lotes. Ese fue el principal cuello de botella del proyecto.
¿Por qué cree que su campaña recibe más críticas que otras en esta contienda?
Siento que obedece a la impotencia de otras campañas al ver el cariño y el respaldo de la gente. Nuestros simpatizantes no atacan a nadie; esa es una
política clara. Nos concentramos en nuestro trabajo, en nuestra gestión y en hablarle de frente a la comunidad.
Somos un pueblo diferente, siempre estamos en la calle con nuestros vecinos. Los detractores ven eso y saben que, pese a las injurias, no logran causar efecto. El respaldo se mantiene.
¿Por qué considera que los isleños deberían reelegirlo?
Porque ya tenemos el conocimiento y la experiencia. En el Congreso nadie te enseña: es un camino arduo que implica aprender, tocar puertas y construir relaciones, y eso toma tiempo. Nosotros ya recorrimos ese camino y nos hemos ganado el respeto tanto de aliados como de contradictores en el Capitolio.
Ese respeto nos permite ser una voz autorizada del Archipiélago ante un próximo gobierno. Ya sabemos dónde tocar las puertas para gestionar recursos. No se trata de prometer proyectos irrealizables o que no corresponden a las funciones de un congresista. He escuchado incluso a candidatos decir que presentarán proyectos de ley para traer más policías a la isla, algo totalmente desfasado.
Conocimiento, experiencia y respeto son fundamentales para obtener resultados concretos.
Enumere tres impulsos legislativos que serían prioridad si logra ser reelegido.
Primero, la modificación del modelo económico isleño, incorporando una visión tecnológica que permita un desarrollo diferente y sostenible.
Segundo, la inversión en vivienda. San Andrés está rezagado en materia habitacional y, tras la proliferación de alojamientos turísticos, la población local se ha visto afectada. Es indispensable una inversión fuerte del Gobierno Nacional.
Tercero, los servicios públicos. Necesitamos alcanzar el nivel de una ciudad en acueducto y alcantarillado, de manera que se garantice una verdadera calidad de vida para los habitantes. En resumen, nuestros tres enfoques serían: economía, hábitat y servicios públicos.
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“La
estampilla pro Universidad Nacional tiene vigencia de 30 años, y asegura que generaciones que aún no han nacido puedan acceder a este subsidio y hacer realidad su sueño de ser profesionales…”.
PINTORA AL BARRIO
Creo que la pintora Cátula es una figura mitológica, un duende, un hada, algo así. La verdad no creo que sea real. O quizás sí lo sea, y solo ponga en juego todos mis prejuicios, como cuando crecemos creyendo que es incompatible hablar del audiolibro de ‘El príncipe de Maquiavelo’ con una mujer de 63 años que viv e en El Cliff y ve cosas en la tierra que luego pinta.
Por Edna Rueda Abrahams
Cátula es una sensación, una calidez, un improbable, es un personaje que parece seguir el libreto de un guionista en hongos. Hoy, por ejemplo, ella estaba cocinando cuando mataron a tiros a un muchacho en el barrio. Eso pasó justo después de pintar un par de figuras que
vio en el zinc del techo, en el cuarto de su casa, donde arma lo que ella llama un ‘zaperoco’ con pinturas y pinceles. Las figuras eran dos gordos de espaldas, descansando sin enterarse del caos que los rodeaba.
Lo que sí está claro es que Cátula es todo el Caribe, es toda la isla, como si fuera una entidad
que era necesaria para mantener el equilibrio de una región que tiene la magia en jaque.
Un día Cátula empezó a pintar unos micos. Los vio en el cuento que les leía a sus hijos, cuando el Banco de la República era un salón en el Edificio Pronta. Aprendió a imprimir los lienzos con las dos clases de veinte


mil pesos que le sacó un pintor paisajista de la vuelta a la isla, al que llegó por consejo de la mujer que vendía acuarelas frente a la notaría.
Pintó sobre una bolsa blanca cuando trabajaba en el restaurante de pollos y luego cuando fue camarera en el hotel, y luego cuando ayudó con los oficios a una costurera del barrio School House. Pintó tanto que ha ganado un par de concursos, hecho afiches y exposiciones (en el Centro Cultural La Escalera) y hasta publica en una página de España que todavía no le paga nada.
Cátula es de signo escorpión, lleva más años en esta isla que en la Cartagena que la parió, y si hay una ecuación distópica en el arte, se podría dar por sentado que es de aquí porque uno es, de donde tiene más obras y acá tiene a sus cuatro hijos, a sus nietos y más pinturas que las que recuerda.
Cuando pinta, se reconoce dos métodos: o deja que su mano la guíe y le proponga con lo que debe llenar el espacio o deja que lo que la molesta la inunde y, entonces, pinta la metáfora de una zarigüeya con cara de mujer y con sus docenas de crías al lomo, todas, haciendo carga, colgadas hasta de los aretes, igualita a todas las mujeres que Cátula conoce, que viven la vida en etapas divididas por a quien están criando: hermanos, hijos o nietos.
Me pregunto si hay más personas como ella, por ahí pintando impulsivamente, oyendo audiolibros de filosofía, escuchando disparos y dando pésames. Este caos en el que vivimos, este Armagedón en cámara lenta, si para algo sirve, es para ser tierra fértil donde crecen artistas, hadas o, mágicamente, ‘cátulas’.



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Desde la orilla de la habitual oferta cultural del archipiélago, el anuncio del evento ‘Niu Gen Niu Stail’ se percibió, en un primer momento, con esa cautela del isleño que ha visto pasar muchas promesas musicales. Mis expectativas eran, a decir verdad, tan pequeñas como las primeras olas en la bahía una mañana tranquila.









Por Iván Samir Otero
Fotos: Darem Púa
Sin embargo, lo que se desplegó en la noche del viernes 9 de enero, fue un torrente cadencioso que fusionó ritmos tales como Afrobeats, Urbano y Trap, logrando que el público llenara el lugar con una nutrida y entusiasta audiencia, además de superar con creces cualquier escepticismo inicial.
La velada, presentada en Priti Ai Hous, se convirtió en una demostración palpable de que la nueva ola de artistas locales
trando que en la isla hay una cantera inagotable de artistas en busca de conquistar el panorama nacional e internacional. Lo digo a sabiendas de que algunos de estos talentos han trascendido nuestras fronteras, llevando su música a sonar en países como Nigeria.
Sí, Nigeria. Siendo algo sorprendente para un crew independiente, pero enfocado. El escenario cobró vida con una calidad artística que fue la verdadera protagonista de la noche. Nombres como Keiram, Luow, Venecia, Mariana Kelly, Jackobert, Joss3r, JP Rose y Pax, no fue-
La atmósfera en Priti Ai Hous fue cargada de esa energía particular que solo se respira en San Andrés cuando la música conecta con sus raíces y su gente. La sensibilidad de los artistas fue palpable en cada performance, desde las letras que narran desde vivencias cotidianas hasta historias románticas que rítmicamente invitan al movimiento incesante.
La propuesta musical, que fusiona Afrobeats, Urbano y Trap con ese toque caribeño inconfundible, resonó con fuerza, creando una experiencia inmersiva y genuinamente entretenida que mantuvo
rica paleta de sonidos de la noche.
La 82 Company se vislumbra como un pilar fundamental en la evolución de la nueva música isleña. Estos artistas emergentes, con el respaldo de su sello matriz, están sentando las bases para una escena musical más sólida y reconocida.
Su capacidad para mezclar influencias globales con la identidad local es su mayor fortaleza. El evento demostró que este movimiento no es una moda pasajera, sino el inicio de una era donde el talento de San Andrés tendrá el protago-

tiene mucho que ofrecer, consolidando una propuesta que se siente auténtica y necesaria en el panorama cultural insular. Marcando un hito en la música urbana de San Andrés.
El show, se erigió como la vitrina de un movimiento gestado en el corazón del archipiélago: La 82 Company. Lejos de ser un simple concierto, fue la presentación oficial de una nueva camada de talentos locales bajo la dirección y tutela de Dj Chaos, el productor que ha sabido encontrar y pulir los diamantes en bruto del nuevo sonajero isleño.
Esta iniciativa es una valiosa apuesta por la promoción del talento propio, demos-
ron meros teloneros de una idea, sino los arquitectos de una experiencia sonora coherente y vibrante.
Cada artista, con su sello particular, demostró un dominio escénico y vocal que mantuvo al público enganchado. La diversidad de las propuestas, fusionando ritmos caribeños con las tendencias globales, resonó con fuerza, evidenciando una preparación y un talento que merecen toda la atención del RADAR cultural.
SINERGIA VIBRANTE: PÚBLICO Y ARTISTAS
El ambiente que se generó fue una sinergia vibrante entre el público y los artistas.
a la audiencia cautiva y participativa durante toda la velada.
Dj Chaos, el cerebro detrás de esta maquinaria musical, ha logrado un sonido distintivo para La 82 Company. Su guía ha sido fundamental para que cada artista encuentre su voz única dentro del colectivo. Tuvimos a Keiram, con su flow melódico y pegajoso; a Luow, aportando una versatilidad vocal notable; y a Venecia, cuya energía en tarima y letras directas conectaron de inmediato.
También destacaron Mariana Kelly y su sensibilidad en la interpretación, Jackobert, Joss3r, Jp Rose y Pax, cada uno sumando una capa diferente y esencial a la
nismo que merece, abriendo un camino prometedor para futuras generaciones de músicos en la isla.
Al cierre de la función, y ante la insistencia de un público eufórico que no quería que la música parara, todos los artistas de La 82 Company regresaron al escenario para regalar un bis cargado de energía y gratitud.
Fue el cierre perfecto para una velada que superó todas las expectativas iniciales. Sin duda, Keiram, Mariana Kelly y Venecia se perfilan como los abanderados más visibles de este movimiento, liderando una revolución sonora que ya está dando de qué hablar en el archipiélago y más allá.

La nota de portada que abre la presente edición de EL ISLEÑO, nos habla de la inmensa soledad que enfrentó el capitán español Pedro Serrano cuando en el año 1526 sobrevivió al naufragio de su navío en los arrecifes del mar Caribe; pero también de la inagotable capacidad de resiliencia del ser humano para transformar su realidad en una parábola de la adaptación.
De esta manera, la imagen de Serrano en su banco de arena contrasta con la vulnerable realidad de nuestro archipiélago actual. Si el capitán tuvo que ingeniárselas para coexistir en un entorno virgen, hoy nosotros luchamos por mantener un equilibrio entre nuestra sostenibilidad y el cambio climático
que es la nueva tormenta que amenaza con hundir nuestra balsa común.
San Andrés enfrenta en la actualidad un tipo muy diferente de naufragio: el de su propia sustentabilidad, donde la sobrepoblación y el quebranto de su biodiversidad crecen día a día a pesar de los marcos legales que propenden por su inmunidad territorial mediante herramientas como la declaratoria de la Reserva de Biosfera Seaflower, creada hace 25 años.
Hoy los retos modernos como la erosión costera, la escasez de agua y la gestión de residuos sólidos, así como la problemática social y la violencia creciente, son los arrecifes invisibles

Paso 1. El encarecimiento de lo básico sin alivio visible. En la Revolución Francesa, los impuestos fueron aceptados mientras parecieron temporales; dejaron de serlo cuando el sacrificio se percibió desigual y el precio del pan volvió cotidiana la injusticia.
En la isla, el mecanismo se reconoce cuando los costos portuarios y logísticos empujan hacia arriba los precios: los sobrecostos acompañan la subida del dólar, pero no retroceden cuando baja. El efecto no es técnico; es doméstico: ingresos que no alcanzan y la sensación persistente de pagar por decisiones tomadas lejos. Lo básico no crea el conflicto; lo vuelve insoportable.
Paso 2. La erosión lenta de la credibilidad estatal. Los grandes imperios enseñan este paso sin épica: cargas fiscales crecientes, privilegios sostenidos y reformas tardías mantienen el aparato en marcha, pero vacían la lealtad. El centro sigue operando mientras la confianza se adelgaza. En clave insular, esta fragilidad aparece cuando necesidades básicas funcionan a medias —servicios que existen en el papel, pero responden tarde—. No hace falta una crisis abierta: basta la intermitencia para que el vínculo con el Estado se vuelva frágil.
Paso 3. Corrupción como rutina que cancela futuro. Las revoluciones rusa y mexicana coinciden en una lección: la corrupción no solo empobrece, clausura el porvenir. En un caso, la guerra y escasez, administradas por una élite distante, cerraron cualquier expectativa de mejora; en el otro, la concentración de la tierra anuló la movilidad social. Trasladado a la isla, supongamos una administración que, en
contra los que chocamos a diario, recordándonos que la tenacidad de aquel náufrago debe traducirse hoy en una voluntad colectiva para proteger lo que nos queda.
La lección de Serrano no reside únicamente en su resistencia física, sino en su capacidad de leer el entorno, respetarlo y adaptarse a él sin pretender dominarlo. Esa misma inteligencia sensible es la que hoy debemos recuperar como sociedad isleña, entendiendo que el territorio no es un recurso infinito, sino un pacto vivo entre naturaleza, cultura y futuro.
Así como el náufrago convirtió la adversidad en aprendizaje, el archi-
piélago aún tiene la oportunidad de transformar la crisis en un punto de inflexión. La sostenibilidad no puede seguir siendo un discurso abstracto: debe encarnarse en decisiones cotidianas, políticas públicas coherentes y una ciudadanía activa que defienda su derecho a habitar un territorio sano y digno.
La parábola de Serrano nos interpela, cinco siglos después, a no esperar un rescate providencial. El salvamento del archipiélago depende de nosotros mismos, de nuestra capacidad de actuar unidos y con visión de largo plazo. Solo así evitaremos convertirnos en espectadores pasivos de nuestro propio naufragio y lograremos, como él, sobrevivir con sentido.
ciclos electorales, recurre a la hiper-contratación previa a la ley de garantías.
No sería un desorden aislado: más bien un método para asegurar lealtades temporales. Contratos breves sustituyen empleo estable; el favor reemplaza al derecho; la promesa inmediata desplaza cualquier proyecto de largo plazo. Así, la corrupción administra expectativas y bloquea oportunidades para la clase trabajadora.
Paso 4. La violencia como producto de una ausencia estatal sostenida. Aquí la violencia no surge del ciudadano frustrado, sino del delito que se aprende y se consolida cuando el Estado se retira de funciones básicas. Un delincuente no aparece de manera espontánea: se construye donde la escuela deja de contener, la ley se aplica de forma selectiva y la ilegalidad resulta más rentable que cualquier trayecto legítimo. La desescolarización masiva es un eslabón temprano.
En las islas, la mala gestión de los llamados ‘megacolegios’ alrededor de 2016 dejó a más de 600 niños y adolescentes por fuera del sistema educativo en momentos críticos. Ese vacío no fue neutro: cuando la escuela desaparece, otros actores ocupan el tiempo, el lenguaje y el sentido de pertenencia. Sumadas la tolerancia intermitente a infracciones, la falta de sanción efectiva y la convivencia con economías ilegales que ofrecen ingreso y protección, el delito se normaliza como opción racional.
La historia no se repite de manera mecánica, pero rima. Cuando se alinean el encarecimiento de la vida, el privilegio visible, la corrupción persistente y la violencia como síntoma, el futuro deja de ser promesa y se vuelve una amenaza difusa. Leer estas señales no convoca una ruptura; ignorarlas, una y otra vez, nunca ha sido una estrategia sostenible.

En nuestra Isla, el miedo no surge únicamente del delito, también se alimenta de la fragmentación social. Desde la psicología forense y la criminología comunitaria se reconoce que las sociedades divididas se vuelven más vulnerables al crimen, porque la desunión debilita los límites sociales y reduce la capacidad de protección colectiva.
El delito prospera donde la comunidad se percibe separada, enfrentada o indiferente. Abramos espacios para hablar del miedo y también para hablar de las divisiones que nos han separado. Conversemos sobre el miedo, pero también sobre aquello que nos ha distanciado como comunidad. El miedo no solo nace de la violencia, nace cuando dejamos de reconocernos como un solo cuerpo social.
Hoy decimos NO al crimen, pero también decimos NO a las divisiones. No más divisiones entre iglesias. Todas las iglesias, desde sus doctrinas y desde su fe, participarán juntas, caminando en unidad, respetando sus diferencias y afirmando un mismo valor central, LA VIDA. La diversidad espiritual no debe separarnos, debe fortalecernos cuando el objetivo es proteger a la comunidad.
Decimos también NO a las divisiones entre raizales y residentes. El crimen no distingue apellidos, acentos ni tradiciones, y la respuesta comunitaria tampoco debe hacerlo. Nuestra Isla es una sola, y su seguridad depende del reconocimiento mutuo, del respeto histórico y de la corresponsabilidad presente.
Decimos NO a las divisiones entre grupos, fundaciones, instituciones y organizaciones. Todas son necesarias, todas cumplen un rol, y todas están llamadas a participar. Ninguna iniciativa aislada es suficiente frente a un fenómeno complejo como el crimen. La evidencia en justicia criminal demuestra que la prevención efectiva requiere alianzas amplias, visibles y sostenidas.
Esta marcha y esta jornada de conciencia no pertenecen a una institución ni a un grupo específico. Pertenecen a la comunidad. Cada persona, cada familia, cada organización puede y debe sentirse parte de este colectivo local, nacional e internacional. La participación amplia envía un mensaje psicológico claro, la comunidad está presente, unida y vigilante. Por ello, esta invitación se dirige a cada iglesia, a líderes comunitarios, a niños, jóvenes y adultos mayores, a familias completas, raizales y residentes, a colegios y escuelas, a fundaciones, instituciones públicas y privadas. Vestidos con camisetas blancas,

En esta serie de tres entregas, trataré de abordar de una forma clara y concisa, el tema de la corresponsabilidad
Familia-Estado-Sociedad, contenida en la Ley 1098 de 2006- Código de la Infancia y Adolescencia, a propósito de los últimos hechos ocurridos en la isla, que vislumbran un aumento de la violencia y delitos contra la vida y el patrimonio, asociados a la delincuencia juvenil.
La familia, es considerada el núcleo fundamental de la sociedad, y, por ende, es una de las instituciones básicas en el desarrollo de todo individuo. Es por lo anterior, que esta ley la consagra como un derecho de los Niños, Niñas y Adolescentes-NNA y que, en últimas, debe propender por el interés superior de estos y su desarrollo integral.
Es así como los padres o cuidadores,
STAFF DIRECTOR
EDICIÓN
con globos blancos y pancartas, caminaremos juntos proclamando un solo mensaje compartido: NO MORE CRIMES IN SAN ANDRES ISLANDS - NO MÁS CRÍMENES EN SAN ANDRÉS.
Desde la psicología forense, la presencia conjunta en espacios marcados por el miedo produce un efecto reparador profundo en la percepción de seguridad y en la cohesión social. En San Andrés realizaremos paradas simbólicas y conscientes en sectores donde la comunidad ha expresado mayor preocupación, como La Loma, San Luis, El Cliff y zonas del centro urbano. No señalamos, acompañamos; no dividimos, unimos, y convocamos a cada iglesia a levantar barreras de oración, desde su fe y doctrina, como acto consciente de resistencia espiritual y social frente al mal que hoy nos aflige.
Esta será una jornada global, donde cada persona participará desde el lugar donde se encuentre, con conciencia y compromiso comunitario. En San Andrés, en Providencia y en cualquier parte del mundo, el mismo día y con una sola voz, la comunidad se unirá sin distinciones. Cada iglesia y cada persona participará en oración y clamor, expresando de manera clara y colectiva un mensaje firme y compartido: no más.
Es importante dejarlo claro con responsabilidad y transparencia. Esta
iniciativa no es política, no responde a partidos, ideologías ni agendas electorales. Es una acción social, comunitaria y humana, nacida desde la preocupación legítima por la vida, la seguridad emocional y la cohesión social. El objetivo no es señalar gobiernos ni confrontar instituciones, el objetivo es proteger a la comunidad y recuperar la confianza colectiva desde la unión.
La psicología forense y la criminología coinciden en que cuando una sociedad politiza el miedo, se profundiza la división y se debilita la prevención. Por el contrario, cuando el mensaje se mantiene social, ético y comunitario, se fortalece la participación y se reduce la resistencia. Esta marcha pertenece a la gente, a las familias, a los barrios, a quienes aman esta Isla y desean verla vivir sin temor.
Por ello, todas las personas e instituciones pueden participar con tranquilidad, sabiendo que este colectivo no busca protagonismos ni banderas políticas. Busca presencia humana, conciencia social y un mensaje claro de unidad frente al crimen. La neutralidad política es una garantía de inclusión y de legitimidad comunitaria.
Quienes deseen participar, organizar caminatas locales o sumar instituciones y comunidades, pueden enviar su propuesta y confirmación de participación al correo: sigfred.castell@gmail.com
tienen el deber del cuidado permanente y solidario de los NNA, protegerlos contra el maltrato, abuso y vulneración de derechos, proveer nutrición, salud y condiciones óptimas para su desarrollo, y fomentar su participación en la vida comunitaria y democrática. Pero entonces, ¿Qué es lo que está ocurriendo?
Desde mi perspectiva profesional, producto del trabajo por más de 15 años con adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley y sus familias, me atrevo a decir, que un buen número de estas familias, presentan disfuncionalidad, caracterizada por la ausencia de alguna de las figuras parentales (madre o padre), bajo nivel educativo, informalidad laboral, violencia intrafamiliar, consumo de Sustancias PsicoactivasSPA y escaso o nulo involucramiento en las tareas de crianza de los hijos, quienes muchas veces terminan encontrando refugio en la calle.
Así mismo, podemos encontrar familias, que quizás cuentan con mejores condiciones socioeconómicas y competencias parentales, pero, presentan fallas en la implementación de límites
COLABORADORES
Edna Rueda
y disciplina, ya sea porque son demasiado autoritarios y rígidos, lo que hace que la norma se cumpla por miedo; permisivos y complacientes, lo que evita que los NNA entiendan que existen normas y se deben cumplir; familias sobreprotectoras, que no los preparan para ser autónomos y responsables, y por último, padres y madres negligentes, que no los atienden y los dejan a merced de los riesgos del mundo.
Bajo este panorama, es preciso que nos detengamos un momento y nos hagamos las siguientes preguntas:
¿Es usted una madre o padre presente (física y emocionalmente)?
¿Usted supervisa a sus hijos y regula sus actividades?
¿Les brinda acompañamiento escolar?
¿Conoce a sus amistades (¿y a sus familias?)
¿Dialoga con ellos con frecuencia?
¿Impone sanciones por mal comportamiento?
FOTOGRAFÍA
PERIODISTAS
Janeth Raga
Iván
¿Les brinda un buen ejemplo?
¿Los cuida y protege contra toda forma de maltrato y abuso?
Es importante precisar, que si bien, responder afirmativamente a la mayoría de estas preguntas puede indicar que usted lo está haciendo bien, la realidad nos muestra que, en un país como el nuestro, con tantas desigualdades y brechas (sociales, de género, laborales, entre otras).
La tarea no resulta tan fácil, ya que, por ejemplo, no es lo mismo criar un hijo sola y en condiciones de pobreza, que hacerlo en pareja, con vivienda y trabajo digno; o crecer en un territorio ubicado en la periferia del país, que hacerlo en el centro, dónde el poder y los recursos se suelen concentrar, por lo que aquí es donde entra el tema crucial de la corresponsabilidad, ya que cuando la familia falla, el estado debe proteger y garantizar esos derechos, tema que se desarrollará en la siguiente entrega: El Estado.
DISEÑO EDITORIAL

