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FUNDADORES

Jesús Álvarez del Castillo V. Jorge Álvarez del Castillo Z. EDITOR-DIRECTOR

Carlos Álvarez del Castillo G.

SECCIÓN

B

AÑO XCVI TOMO CCCLXVII NÚMERO 34498

GUADALAJARA, JAL., DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 2013

CUADERNO DE LECTURA La reforma energética y sus fantasmas Página cuatro

El Toboso, el pueblo de Dulcinea, Página seis entre la ficción y la realidad

La charla del felizólogo, crónica de Vanesa Robles Página siete

Supervisor: Rocio Fonseca rocio.fonseca@informador.com.mx / Ana López ana.lopez@informador.com.mx

CRÓNICA

ROBERTO MEDINA

EL INFORMADOR • J. URRUTIA

Bajar a los muertos y andar entre sus tumbas

CRIPTAS. Ramón Ortega trabaja en el Panteón de Mezquitán, y para él, “el negocio” ya no es lo que hace un año.

Un partido de futbol cambió su vida: dejó de ensamblar máquinas tragamonedas para trabajar de sepulturero. Esta es su historia

U

n partido de futbol definió el futuro de Ramón Ortega hace seis años. Pocos días después de aquel encuentro deportivo, encontró el oficio que desempeña hasta hoy: sepulturero en el Panteón de Mezquitán. Sí, ambos hechos están relacionados. Sí, incluso a él le sigue sorprendiendo. A las 8:00 horas no hay caminantes. Los llantos y rezos simplemente no existen. La gente que lanza agua a las tumbas para disimular los signos del descuido llegará más tarde. Los niños que preguntan a quién van a visitar a ese panteón probablemente siguen dormidos. Los adultos que están presentes cada Día de Muertos o Día de las Madres seguramente se preparan para ir a trabajar. En ese momento, los sonidos que se pasean entre las tumbas del Panteón de Mezquitán son otros. Hay un concierto de aves que nadie aplaude. Las palas se estrellan contra el pavimento para recoger la basura del día anterior y las ramas que ya no pertenecen a ningún árbol. Un chorro diminuto se esfuerza por llenar la fuente que está al centro de todo. Un perro ladra cada vez que ve a un desconocido. Un motor se enciente esporádicamente; es una camioneta que abordan trabajadores del Ayuntamiento de Guadalajara y que ronda los caminos que se abren entre las criptas. Sobre ese vehículo va Ramón Ortega, envuelto en una camisa gris y percudida. Él y otros compañeros se encargan de recolectar los desechos que previamente fueron separados y de transportarlos en el camión. Mientras dos se encargan de echar los deshechos al camión, otros se toman un pequeño descanso, recargados en una de las tumbas. Son las primeras horas de trabajo, pero más vale ahorrar la energía que se pueda, para aprovecharla en las horas en las el sol les apuntará con una lupa. Ramón accede a contar su historia; lo hace más por presión —“que te hable él”, dicen sus compañeros— que por gusto, pero conforme recuerda sus pasos en el oficio, su forma de hablar cambia, su soltura es cada vez mayor. De entrada, describe parte de sus tareas: “(Se trata) de bajar a los muertitos”.

Aquel partido

dalajara, el servicio cuesta mil 966 pesos; el costo total con una agencia funeraria, tomando en cuenta el ataúd, el velorio y los trámites, ronda los siete mil 500 pesos. Un lote a perpetuidad en un panteón privado puede tener un costo de más de 70 mil pesos. Hasta hace dos años, los organizadores de la Expo Funeraria apuntaban que las personas eligen la primera opción en Jalisco al menos en 60% de los casos. Ramón desconoce estas cifras, porque él tiene sus propios indicadores: hace un año, se llevaba de propina hasta 400 pesos diarios, más su sueldo de cuatro mil pesos quincenales; hoy, si acaso, logra obtener una propina de 50 pesos, no más. Pero la gente que culpa tiene, dice, si es la situación general la que provoca la disminución en los ingresos. La baja en las propinas está totalmente relacionada a la disminución de servicios, también de un año a la fecha. En los mejores tiempos —al menos para sus bolsillos—, traían al Panteón de Mezquitán más de cinco ataúdes diarios. Hoy esa cifra llega al máximo de 10 por semana. A falta de cuerpos para bajar a las tumbas, él y sus compañeros se dedican a darle otros servicios al cementerio municipal. A veces se queda hasta que termina el último entierro, cercanas las 19:00 horas — su hora de entrada es a las ocho de la mañana—, pero no consigue mejor suerte.

Para la muerte, mucho respeto La primera vez que bajó un muerto por ese hoyo profundo estaba nervioso. La gente lo miraba con atención, ellos daban el último adiós a quien iba dentro del ataúd. Sus nervios eran provocados por los sollozos que lo rodeaban, pero especialmente por la posibilidad de que la caja se le resbalara de las manos, con todas las reacciones que esto podría provocar. Para su fortuna, ese día no pasó nada parecido. Tampoco en los que le siguieron. Y, ciertamente, espera que nunca suceda. Porque a la muerte, dicho sea de paso, le tiene respeto. La muerte le vino a cambiar la perspectiva de la vida. El constante contacto con los cuerpos inertes, que ya no provocan los nervios de aquel hombre que apenas comenzaba en el oficio, sí le hace pensar, dice, en cosas que no había analizado. “Más que nada piensa uno en la familia y como que recapacita un poquito más”, expresa mientras levanta la cara y trata de recordar alguna otra enseñanza o reflexión que le hayan dejado esos años. No encuentra nada más, pero insiste: lo que le importa es velar por su familia.

Hace seis años la ocupación de Ramón Ortega era radicalmente diferente: se dedicaba a ensamblar máquinas de juegos tragamonedas. Fue un partido de futbol lo que le cambió el rumbo: un día asistió a un juego dentro de una liga que, dice, en aquel tiempo tenía el Ayuntamiento de Guadalajara, a invitación de un amigo suyo que trabajaba en el cementerio. Después de estirar las piernas, sudar y patear el balón, ese camarada le invitó a trabajar en el panteón. Él aceptó cambiar en ensamblaje por los ataúdes. El oficio ya no es lo que era. Cada vez menos gen- Mucho riesgo y poca paga te opta por enterrar a sus muertos ante la disminución en los costos que ofrece la cremación. En el CrematoA decir verdad, no tiene mucho de que quejarse. Al merio Mezquitán, que depende del Ayuntamiento de Gua- nosasíloconsidera.Ramónnocreequecuatromilpesosquin-

cenales sean una fortuna; pero revisa la situación de muchos de sus amigos y valora aún más ese salario. Entre sus conocidos hay gente que no tiene trabajo. Él, bien o mal, tiene la certeza de recibir su pago: “Nos merecemos más, pero ahorita sabe,puesmásquenadaestamosconformesconnuestrotrabajo y el sueldo, otros batallan más, nosotros, llueve o truene, tenemos ganado nuestro dinerito”. Ahora, si compara el sueldo que percibe con los esfuerzos y riesgo físicos que conlleva el trabajo, ve una clara disparidad. “Arriesgamos mucho nosotros en las excavaciones”, y otra vez trata de recordar algún incidente que respalde el dicho. Tampoco encuentra uno claro, porque dice que afortunadamente no ha sucedido un incidente qué lamentar. Pero de que hay riesgos, los hay. Siempre existe el riesgo de que las paredes de tierra se derrumben mientras ellos siguen cavando lo que será una tumba. A su compañero —el mismo que lo lanzó frente a la grabadora y que minutos atrás partió con el camión que transporta la basura— ya se le ha ocurrido, pero no ha pasado nada grave. La otra es que les caiga una piedra mientras se encuentran cavando el orificio. Una excavación de dos metros y medio dura dos horas y media en las que cualquier cosa puede pasar. No hay protección alguna que los salve en caso de una emergencia. ¿Le han pedido ayuda al Ayuntamiento de Guadalajara? No, porque trabajar con algún tipo de protección es incómodo y no permite que los brazos se muevan libremente. El único material que utilizan es la pala, el pico y una cuerda, a la que se mantienen amarrados. Y a falta de otro sistema, cada vez que alguien excava, otro está atento para echarle la mano durante cualquier emergencia. Quizá sea la costumbre de pasear entre tumbas lo que le hace medir menos los riesgos. Su labor se encuentra en ambos sectores del panteón y cientos de criptas lo rodean en todo momento. Ya cercano el mediodía, aún sin ningún servicio para trasladar a un muerto a esa que se dice que es su última morada, Ramón y sus compañeros descargan el camión y mueven de un lado a otro bloques de cemento, con los que se construyen las criptas. Muchos provienen de aquellas donde una familia pidió exhumar un cuerpo. Será mucho el riesgo, pero cuando se le pide posar ante la cámara, inmediatamente toma una cuerda y muestra cómo bajar por ese orificio que prácticamente le duplica la altura. Es como si optara enterrarse por su propio pie. Ese deporte de bajar y subir en cuestión de segundos lo tiene bien dominado. Ramón tiene 35 años, una esposa y tres hijas. Las cremaciones, las propinas y todo lo que rodea el oficio es algo que está dispuesto a soportar. Le gusta su trabajo y no piensa en abandonarlo en el corto plazo. Después de seis años, en cuerpo se acostumbra a estar a tres metros bajo tierra.


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EL INFORMADOR

Domingo 18 de agosto de 2013

María Palomar

Antonio Ortuño

EL MUNDO ALUCINANTE

Privados de iniciativa

Muchas páginas (y bytes) se han empleado en cavilar sobre la participación de los gobiernos en la cultura. Algunos piensan que lo que las autoridades hacen es una maravillayotros(meatrevoaproponerquelamayoríadequienesabordanelasunto) que no es suficiente en un país como el nuestro, en el que el consumo cultural se acerca, estadísticamente, a lo nulo. Bastante menos se escribe sobre el curioso fenómeno de las empresas culturales privadas y menos aún, si es que algo, sobre la participación de empresas dedicadas a otras actividades (bancos, corporativos de alimentos, televisoras) en la promoción cultural. Sin embargo, el tema no es menor. A diferencia del gobierno, que tiene la obligación legal de ocuparse de la cultura, la iniciativa privada puede elegir el modo en que se vincula (o no, que es lo que suele suceder) con ella. Lo notable es que la empresa mexicana ha optado al respecto por una posición ambigua, por no decir comodina. A muchas compañías les gusta pararse el cuello con eventos o proyectos artísticos pero pocas invierten en apoyar la creación y difusión del trabajo de un artista. De hecho, un nutrido contingente de empresarios se mete al asunto sólo para ver si saca beneficios fiscales o, premio mayor, apoyos oficiales a fondo perdido. Curiosaparadoja,esoseventosteóricamentepagadosporunamarcacualquie-

ra, que los aprovecha para promoverse todo lo que puede, pero que en realidad son costeadosporlaoficinapúblicamásamano.Curiosaparadoja,esaseditorialesmultinacionales cuyos autores no viajan para promover sus libros si no los invita alguna secretaría o instituto; o esos estudios de cine que sobreviven exclusivamente de captar fondos públicos y jamás llegan a terminar sus prometidas cintas. Tampoco habría que dejar de lado a las súper empresas que, tiernas y desvalidas, se ponen en manos de Conaculta para que sus augustas colecciones de arte viajen por el planeta. O a esas otras que exigen el puesto central en los banderines yflyers de promoción a cambio de aportar unas botellitas de alcohol para el coctel de un acto que dura, a lo mucho, 45 minutos. Algunos han denunciado estos vicios. Gabriel Zaid, por ejemplo, en su reciente libro Dinero para la cultura. El debate sobre la cultura subvencionada sigue vigente. ¿Pero cuál es la alternativa? Del lado de la empresa tampoco es que sobren opciones. La cantidad de negocios, festivales o publicaciones privadas que esperan que los artistas les trabajen gratis o que incumplen con pagos ya acordados es enorme. Esperar que “el mercado” revierta lustros acumulados de ignorancia y conformismo cultural, lagunas insondables de educación y un estado de desprotección absoluta para los creadores no parece ni realista ni acertado. Y es que, como dijo Nicanor Parra, “Aquí no se respeta ni la ley de la selva”.

Juan Palomar

vió entre 1895 y 1982 y dedicó la mayor parte de sus esfuerzos a la historia del Antiguo Régimen, además de publicar por cuatro décadas una columna semanal en Le Figaro. El caso es que en el citado El nuevo ingenuo, escrito muy a la manera de Voltaire, habla sobre usos y costumbres parisienses de los principios de los setenta, vistos por un meteco de ascendencia canadiense francesa y proveniente de Oregón. En la primera página, el implacable lector remite, con perentoria nota, a la página67.Endicholugar,unenérgicosubrayadoencuadraunacitaquevieneacuento, más que nunca, en los presentes días en los tanto circulan todo tipo de netas, escritas, televisivas, radiofónicas o cibernéticas: “Esa noche, hubo una trifulca en el bulevar Saint-Germain y el bulevar SaintMichel. Algunos jóvenes se habían reunido en la sala de la Mutualité para deplorar los actos de un dictador africano que acababa de traicionar el pensamiento de Mao Tsé Tung. Es una de las consecuencias de la pretendida información radiofónica y televisada el que todo mundo se mezcle en los asuntos de todo mundo, tome partido a propósito de no importa qué, se crea instruido de todo y se magine poseer una conciencia moral a la dimensión de los cinco continentes.” ** El señor Francisco Román, en una página del feisbuc, (Imágenes históricas de Guadalajara), hace este muy valioso relato: “En los 80’s había un personaje de esos pintorescos y un tanto anónimos; aquí reproduzco lo que sé, para que no se pierda en el olvido. Antonio Reimer era hijo de una familia zacatecana de origen alemán, de mucho dinero. El joven Antonio vino a Guadalajara a estudiar ingeniería; pero por motivos que desconozco, perdió sus facultades mentales en grado de imposibilitarlo para ejercer, pero no para cuidar de si mismo. Su familia, para evitar la vergüenza, le prohibió vivir en Zacatecas, y de cuando en cuando el joven Antonio iba a visitarlos para que le dieran dinero y se regresaba a Guadalajara. El buen Antonio pasó el resto de su vida con una única obsesión (que es el motivo por el que escribo esta historia): recorrer y medir el centro histórico de Guadalajara. Yo lo conocí cuando yo era estudiante, allá por 1985, y él era un hombre encorvado por los años, de cabello no muy largo, blanco y con una calva definida; traía barba igual de blanca y poblada, no muy larga. Pero se percibía descuidada. Siempre caminó con pasos exactos y perfectamente medidos, cargando unos binoculares finos en el cuello y un bulto de periódico bajo el brazo (supongo que para leer, ya que sólo eran 2 o 3 secciones perfectamente dobladas) y una libreta donde apuntaba las mediciones que hacía. Amable pero ausente, respondía a la gente, pero no toleraba que lo interrumpieran pues él decía que debía continuar con sus mediciones. Yo lo había notado varias veces en el centro de Guadalajara, sin darle demasiada importancia, hasta que un día le platiqué a mi papá, y él me dijo ‘ese es Antonio Reimer, paisano mío’, y procedió a contarme su historia. Hace años que dejé esta perla tapatía y al volver ya no lo volví a ver, supongo que después de tantos años ya estará descansando sus piernas y midiendo las distancias entre nube y nube.” A la lectura del texto citado, este espectador recuperó la presencia lejana de un intrigante señor de pelo blanco que, efectivamente, deambulaba hace años por el centro con sus binoculares al cuello. Es ahora cuando esta narración aclara ciertos detalles sobre el asunto. Pero, ¿qué clave se le había perdido en las calles de Guadalajara para buscarla con tan largo afán? ¿Qué precisa medida, qué particular detalle de la fábrica urbana era la salida del laberinto? Guardián de las dimensiones citadinas, agrimensor de su territorio, vigía de cambios y disturbios: queda esperar que haya encontrado, al final, la medida de sus propios pasos, el sentido de su obsesiva errancia por esta porción del mundo. jpalomar@informador.com.mx

DIARIO DE UN ESPECTADOR Fin de temporada, luz de agosto. Discurren los días que llevarán a la vuelta a los deberes escolares. El verano, con todas sus banderas desplegadas, cumple su trayecto. El tormentón del otro día dejó su cauda de árboles desgajados o derribados: y un discreto gozo para el jardín alerta. El níspero emitió una poderosa floracióncuyoolortraspasaelaireamanecido.Losrestosdelplúmbagoqueoptópor realizar una radical operación de renuevos y desapariciones han propiciado, bajo lo que fue su sombra espesa, una irrupción de verdores recientes y como gozosos de la luz estrenada. El hámster logró fugarse y encontró en un rincón de la cocina una eficaz madriguera mediante el arduo ejercicio, a través de un muro, de una ingeniería de emergencia: el gato nunca está lejos. Insectos siempre ignotos aparecen entrando la noche. Por mientras, dura la tarde y en el corredor los amigos levantan, puntualmente, los tequilas. ** Sobre la gramática en las pantallas. (Ola ke ase.) Como alguna vez dijo García Márquez que le parecía deseable, la vertiginosa catarata de textos de todos tipos que acarrean las redes informáticas está, por lo pronto, arrasando con sintaxis, prosodia, ortografía y otras indispensables herramientas de comunicación. Por alguna razón, mucha gente que usa las “redes sociales” y los teléfonos portátiles para emitir palabras en hilera optó por prescindir olímpicamente de las elementales reglas de la civilidad escrita. Todo vale, y que nadie se fije, al cabo –piensan– no importa, el chiste es prorrumpir en cualquier “mensaje”. Ya si le entienden, o si el choro está bien presentado, es secundario. Los acentos son, por supuesto, las primeras víctimas: aún en los propios nombres y apellidos. Es tan “irrelevante” (y ciertamente tan desagradable) como querer platicar con alguien ostentando algo impresentable embarrado junto a la nariz o en el cachete. Puede que sea un tema de simple amor propio: de lo que a la gente le importa cuidar su personal manifestación, ante sí mismo y ante los demás. Puede ser un asunto de respeto al otro expresado en una mínima corrección personal. Se trata de aliño, pero también de carácter. Como bien sabe cualquiera que haya leído y meditado un poco sobre el sentido de las lenguas, resulta esencial mantener un campo común de comprensión, de cortesía y de limpieza. De lo contrario la convivencia misma entre los interlocutores se comienza a deteriorar, a empobrecer. La barbarie tiene múltiples manifestaciones. Los bits lo demuestran. ** Un señor que ya no está solía ser un implacable lector. Si algún libro no le parecía nada, iba directamente al “archivo”, como le llamaba al rotundo bote de la basura. El golpe resonaba en la biblioteca. Otros ejemplares ostentan sus pareceres en la primera página, orientando al posible lector sobre lo que allí iba a encontrar. Se puede coincidir o no, claro, con tales apreciaciones: pero a menudo son útilestantoparalalecturacomoparaevocarciertosrasgosdelreciocarácterdeldueño del ejemplar. En un libro revisado recientemente, hay una útil y premonitoria anotación.Setratadeunanovela de Pierre Gaxotte, de la Academia Francesa de laLengua,quesellamaLe nouvelingénu.Elautorvi-

DE LECTURAS VARIAS

Los corresponsales Entrelasmuchascosasqueestánmarcandoelcincuentenario de la New York Review of Books, acabadepublicarseunlibroquerecogeunaselección de 27 reportajes que en esas cinco décadas han escrito los enviados de la revista acerca de situaciones de crisis o conflicto en distintos países del mundo. La compilación, hecha por el director de la NYRB, Robert Silvers, se titula The New York ReviewAbroad:FiftyYearsofInternationalReportage, y por sus más de quinientas páginas desfilan grandes escritores, todos notables ensayistas. Los artículos aparecen en orden cronológico, pero es un libro que puede leerse empezando por donde se quiera y sobre los asuntos que interesen al lector. Ian Buruma escribe las breves introducciones a los textos. Entre la cosecha estánellegendarioRyszardKapucinskiysudescenso al caos y la anarquía en Nigeria, la Nobel Nadine Gordimer y la transición sudafricana, Susan Sontag que ensaya Esperando a Godot bajo las bombas de Sarajevo, William Shawcross y el exterminio en Camboya, el también Nobel VS Naipaul sobre el peculiar culto a los restos de Evita Perón, Timothy Garton Ash acerca de los últimos días de la Praga esclavizada, Joan Didion en El Salvador, Stephen Spender en las barricadas de París en 68, Mary McCarthy en la guerra de Vietnam. Buen número de artículos de los enviados de la NYRB se ocupan de la madeja inextricable del cercano Oriente, o del Tibet,odeAfganistán,odeChina,deCuba,deHaití, de la India... La historia reciente del mundo que se va contando en el libro es una de desastres continuos; un crítico dice que cada ensayo es “un retrato de la locura al estilo del Guernica”: no puede esperarsesinolapaletamássombríacuandoporlogeneral se manda a los corresponsales a cubrir situaciones extremas. Pero lo que caracteriza a estos trabajos no es el valor noticioso que alguna vez pudieron tener, sino su calidad literaria: son en realidad análisis históricos, producto de la reflexión de escritores serios que dan testimonio de los hechos y los abordan en un marco de referencia que rebasa con mucho lo que pudo en su momento reflejar la prensa día con día y que el lector olvidó de inmediato. Fernando Escalante publicó hace poco en La Razón un buen artículo (“El extraño caso”, 11 de agosto) donde lamenta el estado deplorable del periodismo en México. Uno de sus incontables síntomas es la ausencia de interés por la actualidad internacional, pues sólo se imprimen despachos regurgitados por las agencias y ningún periódico tiene corresponsales propios en el extranjero (vaya, ni siquiera dentro de la República); cuando mucho las televisoras manda a algún locutor (que poquísimo tiene que aportar en términos de reflexión y de conocimiento) a cubrir algún acontecimiento puntual. Qué lejos está aquel México mucho menos bananero y autista donde alguien como Amado Nervo fue despachado a Europa en 1900 por el periódico capitalino El Imparcial para pensar y escribir, entre otras cosas, la crónica de la Exposición Universal de París.

Armando González Escoto

LOS COLORES DEL TIEMPO La producción de energía, combustible imprescindible de la actual civilización, tiene en México extraordinarias posibilidades e increíbles limitaciones de carácter ideológico, burocrático, tecnológico, financiero, laboral, pero sobre todo, político. La actual reforma ha girado en torno a dos temas explícitos: productividadrentabilidad, propiedad-soberanía, en cuyo trasfondo se debaten los medios para obtener lo primero y mantener lo segundo, es decir, los temas relativos a inversión, exploración, explotación, distribuåción, administración, libre mercado, nacionalismo, carga histórica, etcétera. Poco o nada se ha mencionado acerca de reformar los fines a los cuales debe aplicarse la utilidad que generan y acaso, generarán, estas reformas; más ganancia, dicen, pero no revelan para quienes; modificar este estado de cosas nos llevaría a una radical reforma política. Antes de la llamada Revolución mexicana, nuestro país era territorio de haciendas, emporios económicos en manos de unas cuantas familias que obtenían enormes ganancias gracias a la explotación del campesinado, ganancias que en principio solamente beneficiaban a los propietarios, toda vez que la clase trabajadora lejos de progresar, se hacía cada vez más pobre. Esto ocurría gracias a que el Gobierno mexicano cumplía con la función unilateral de proteger al hacendado ignorando al trabajador, accióndelacualobteníatanto la permanencia en el poder como la correspondiente ganancia. Hoy día todo el país semeja una hacienda cuya permanente riqueza es

Reforma energética ampliamente explotada no por algunas familias, sino por los partidos políticos en el Gobierno, a expensas, desde luego, del empobrecimiento social y de la colaboración, unilateral, de algunos grandes empresarios con su correspondiente ganancia. Por lo mismo, todas las bondades de ésta o de cualquier otra reforma energética corren el peligro de no beneficiar sino a quienes la promueven, toda vez que desde la Revolución para acá, los partidos se han apropiado de la riqueza nacional y la manejan en orden a su subsistencia: pago de la nómina en buena medida abultada por la contratación de todos los amigos, parientes, y colaboradores de campaña, pago de salarios exorbitantes y privilegios sin fin de los medios y altos mandos, y de los institutos creados para vigilarlos; mantenimiento de sindicatos, y en especial, de líderes sindicales, y desde luego el hecho de que la misma sociedad deba pagaralospartidossumasmultimillonariasparaquesiganhaciendodelapolíticauna inagotable bolsa de trabajo. Por lo mismo, cuando se trata de invertir en obra pública, piden prestado poniendo por aval, otra vez, a la riqueza nacional que no es solamente la natural, sino también la que produce el trabajo de todos los ciudadanos. Ninguna reforma puede producir los beneficios que se alegan si no va precedida por una reforma política de alcances radicales. Ya pueden desgarrarse los partidos discutiendo si el petróleo es o no es de los mexicanos, lo mismo que la electricidad o el gas, a fin de cuentas los mexicanos siguen trabajando sin experimentar jamás los beneficios de su supuesta riqueza nacional, ya que el petróleo no nos ha servido ni siquiera para tener pavimentos durables, ya que ponerlos endebles ha sido otra fuente de anuales extorciones al erario. Necesitamos un supervisor dotado con todos los poderes adecuados para poner fin a la impunidad y al despilfarro de la riqueza nacional en beneficio de unos cuantos, algo así como un Poder Ejecutivo que realmente lo sea. armando.gon@univa.mx


Domingo 18 de agosto de 2013

EL INFORMADOR

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DE NOVELA. UNA HISTORIA AL PIE DE UN VOLCÁN

Cuando leer

es un verdadero placer Los Dos Espejos, del escritor mexicano Antonio Sarabia, desmenuza las pasiones, las abiertas y las reprimidas

PERFIL

Por Luis Sepúlveda

Antonio Sarabia

enía muchas ganas de meterle diente a la nueva novela del escritor mexicano Antonio Sarabia porque, además de ser un gran amigo, es un compañero de oficio al que admiro por su escritura fina, sin alardes, elegante pero sin rebuscamientos y que con sus novelas logra, además de escribir buenas y arrebatadoras novelas, que el lector se enamore del idioma en que están escritas. Hace varios años, y si la memoria no me engaña creo que fue en 1996, que leí Los Convidados del Volcán, ciertamente una obra muy “Sarabiana” que hace de un pequeño lugar de México el epicentro de una serie de asuntos universales. Claro que me gustó, pero me quedó ese sabor a poco, ese deseo de más que nos obliga a dilatar el final de la lectura para prolongar el placer de leer. Y al cerrar Los Convidados del Volcán pensé en mexicano: “Sarabia dio con una veta del metal más precioso”. Y tuvieron que pasar casi 13 años para que una tarde lisboeta me entregara un ejemplar de Los Dos Espejos. Reconozco que apenas me la dio tuve ganas de empezar a leer, pero creo fervientemente, que los buenos vinos y los buenos libros, hay que dejarlos reposar, dejar que nos tienten, que nos inviten, convoquen y, así, este fin de semana me perdí entre las páginas de Los Dos Espejos. Sin repetir, sin reiterar, sin siquiera invitar al lector que no ha leído Los Convidados del Volcán a hacerlo —pero yo si lo hago y con entusiasmo—. Sarabia enarbola el dedo incorrupto de San Cirilo y con él nos indica el punto cardinal que sitúa el centro de su imaginario desbordante. Una sucesión de hechos que parten de la Revolución de Los Cristeros que nos contara B. Traven, rompe con la extraña paz, en ningún caso tranquilidad, que en-

◗ Antonio Sarabia nace en México D.F. el 10 de Junio de 1944. Estudia la escuela Primaria y la Secundaria en el D.F. Hace la Preparatoria en el Instituto de Ciencias de Guadalajara, Jalisco, antes de volver al Distrito Federal para ingresar a Ciencias de la Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Su primer cuento, Paredes, aparece por esa época en una antología de jóvenes escritores mexicanos publicada por Editorial Novaro en 1967. En 1978, Bellas Artes de Jalisco le edita un libro de poemas titulado Tres Pies al Gato. En 1981 se marcha a Europa y radica desde entonces entre París, Francia y Guadalajara, México. Su primera novela, El Alba de la Muerte, es finalista del Premio Internacional Diana Novedades en 1988. Lo representa la agencia literaria de Carmen Balcells, en Barcelona, España.

ESPECIAL

T

*Tomado de la página web de Antonio Sarabia

vuelve a los habitantes de un poblado al pie de un volcán. Dos hombres han muerto, asesinados de una manera tan violenta como torpe, y el autor nos conduce a conocer los motivos de esas muertes. En numerosas ocasiones Antonio Sarabia y quien escribe hemos hablado de una convicción común: la novela la hacen los personajes y es muy sano que el escritor se mantenga al margen y sea un cronista en la sombra de lo que hacen los personajes. En Los Dos Espejos Sarabia se vale de dos personajes y de dos espacios, de dos ópticas narrativas para contar la historia. El primero es un personaje que vive de la escritura, es un escribidor de cartas y documentos que, armado de una máquina de escribir Remington ocupa su atalaya bajo los portales vecinos al municipio. El otro, es alguien de pasado tormentoso, ajeno al pueblo en donde ocurre la trama, y que narra desde una atemporalidad etérea. Con el rigor de los narradores de pura cepa, Sarabia se vale de dos o tres frases certeras para incluir algo que ocurre en un pequeño pueblo en la historia de México y también en eso universal que Álvaro Mutis llama Los Elementos del Desastre. Así, la travesura de un niño víctima del amor-desamor de los indeseados desencadena una serie de hechos que pondrán en jaque al poder, en todas sus formas y manifestaciones. Sarabia explora en la extraña mecánica de la venganza y en las consecuencias que terminan por envolver también al hipotético vengador. Sarabia desmenuza las pasiones, las abiertas y las reprimidas, y entre toda una narración deslumbrante de matices deja caer perlas de humor que nos acercan a los personajes haciéndolos inolvidables. Hay novelas que agarran al lector por la trama, y está muy bien que así sea. Los Dos Espejos es una de esas novelas que no sueltan al lector, por la trama, por el ritmo y por la escritura sencillamente magistral. Cuando cerré el libro, recordé que en el rincón de trabajo de Antonio Sarabia, en Lisboa, le pregunté cuánto tiempo le había dedicado a la novela que acababa de entregarme. Respondió que algo así como dos años, más o menos, y luego sugirió que saliéramos a la terraza a saludar al Tajo con un buen whisky irlandés. Y enseguida respiré hondo, con la satisfacción casi imposible de describir que dejan las buenas novelas. Sobra indicar que recomiendo con todo el entusiasmo posible esta novela. Lean Los Dos Espejos y tengan la seguridad que, tal como a mí me ocurre, sentirán ganas de ir con el autor a echarse unos tequilas a la cantina de Panchito Taibo, para hablar de los asuntos de este mundo y del otro, cualquiera que éste sea.


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EL INFORMADOR

ACTUALIDAD NACIONAL. ANÁLISIS

El fantasma Por Enrique Toussaint

E

l petróleo es parte de nuestra identidad nacional porque en 1938 logramos plantarle cara al imperio, a los Estados Unidos, acostumbrados a decirnos lo que teníamos que hacer”, dice Lorenzo Meyer con una muy acabada síntesis de molestia y orgullo. Es cierto, no podemos negarlo, el petróleo está atado a la Historia mexicana. Igual que la victoria en la Batalla de Puebla en la guerra contra Francia, el 18 de marzo significa “el día de la soberanía”. Ese momento de independencia, fugaz y pírrico, pero momento al fin. La expropiación de 1938 es una especie de “Doctrina Cárdenas”: “México para los mexicanos”. ¿Es compatible esta visión en el México de hoy? En España existe un viejo adagio referido al nacionalismo catalán: “los nacionalistas catalanes ganaron terreno cuando finalmente cerraron los libros de Historia y abrieron las bases de datos de contabilidad”. ¿No es tiempo de pasar a los números y cerrar los libros de Historia? Aún más que los debates sobre despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo o de la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo, la reforma energética representa la cúspide de la polarización política. De un lado, se colocan los “reformistas-liberales”, aquellos que quieren cambiar el régimen de Pemex y proclives a permitir más inversión privada en la paraestatal. Por el otro, encontramos a los “nacionalistas-revolucionarios” que se niegan a los cambios, ya que alertan que la privatización significa regalar a particulares el patrimonio que es de todos, una continuidad del “saqueo” que ha vivido México por siglos. Entre ambos, el debate ha estado marcado por estereotipos, etiquetas y prejuicios. Pocas veces ha sido un debate racional sustentado en datos, visiones o análisis sensatos. Por el contrario, para lo revolucionarios, los primeros son poco menos que “vendepatrias” y “entreguistas”; para los segundos, los primeros son simplemente “nacionalistas trasnochados” y “populistas”. Los matices, los tonos grises y los puntos intermedios, suelen desvanecerse entre la intensidad de los extremos. La iniciativa enviada por Enrique Peña Nieto esta semana al Senado, tiene la virtud (o el vicio) de situarse en el centro entre la propuesta estatista del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la aperturista del Partido Acción Nacional (PAN). La propuesta presidencial contempla dos ejes, el primero más controversial que el segundo: la inclusión de los contratos de “utilidad compartida”, es decir asociaciones donde se comparte la utilidad de los yacimientos entre públicos y privados, pero que no se materializa la producción conjunta. Son contratos donde se comparte el riesgo, pero donde la producción sigue siendo única y exclusiva del Estado mexicano. En el segundo eje, se otorga autonomía a Pemex para reinvertir una tasa más alta de sus ganancias. Por lo tanto, el Gobierno mexicano se convierte en la instancia que celebra los contratos de asociación con los privados, no Pemex en particular. Ambos ejes implican transformaciones constitucionales detenidas por décadas.

del general

“Vendepatrias” y “entreguistas” de un lado; “nacionalistas trasnochados” y “populistas” por el otro, las etiquetas y los estereotipos dominan el debate sobre la reforma energética en México emprende lo que se llamó la “expropiación” o “nacionalización” petrolera tras el incumplimiento de contrato de 17 compañías petroleras globales (en especial norteamericanas), y tras un fallo de la Suprema Corte de Justicia que avala la estatización. México venía de un proceso acelerado de apertura económica que tuvo su corolario en la dictadura de Porfirio Díaz y una incipiente formación de tecnócratas vinculados al régimen autoritario que gobernó México durante más de tres décadas. México no era un país petrolero, era más bien una nación deficitaria, poco atractiva en términos de inversión privada. Pemex nace como empresa en 1940 con reservas que se estiman en poco más de mil millones de barriles de petróleo (la producción de México en un año, muy poca). Lo cierto es que la reforma promovida por Lázaro Cárdenas aunque enfatizaba la rectoría estatal y la propiedad nacional de los energéticos, sí dejaba abierta la posibilidad de construir asociaciones con empresas privadas nacionales y extranjeras. Prohibía las concesiones, pero abría la ventana a la colaboración con particulares. Los gobiernos subsecuentes, particularmente en el sexenio de Miguel Alemán Valdez (19461952), operaron contratos con empresas privadas. Pemex nació como una empresa con altas necesidades financieras, y los préstamos y las asociaciones se convirtieron en las vías para convertirse en una paraestatal productiva y eficiente. De acuerdo con datos del Colegio de México, tomados de la revista Time, “1962 fue el primer año en el que Pemex operó sin pérdidas”. Esos años de relativa estabilidad permitieron la creación del Instituto Mexicano del Petróleo y el crecimiento de las actividades de Pemex, tanto de refinación como de producción y exploración. Todos estos avances permitieron que Pemex lograra descubrir el macroyacimiento de Cantarell, el sexto más grande de la historia mundial. El yacimiento ha aportado más de 15 mil millones de barriles de petróleo a Pemex desde finales de la década de los setenta (cerca de

Domingo 18 de agosto de 2013 un millón al día en promedio actualmente), y que propició aquella frase de José López Portillo: “sólo debemos preocuparnos por aprender a administrar la abundancia”. Es cierto, las reformas más restrictivas en materia de inversión privada en Pemex no llegaron en el sexenio de Lázaro Cárdenas, sino en los años de Adolfo Ruiz Cortines. En aquellos años la producción total de Pemex rebasaba por poco los 150 mil barriles diarios (15 veces menor al día de hoy).

El laberinto de la reforma A partir del primero de septiembre, que comienza el periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, los calificativos de “privatizadores” y “populistas” tomarán mayor estridencia. Es un hecho que Pemex, en particular, y el mercado petrolero mexicano, en general, deben ser reformados. Las razones son muchas: descenso vertiginoso en la producción; una tasa de restitución de barriles muy baja; una empresa estatal al borde de la quiebra con pensiones impagables y un contrato colectivo insostenible; una paraestatal atravesada por la corrupción y los negocios de unos cuantos; falta de autonomía financiera que asfixia a la paraestatal y le impide modernizarse. En la urgencia de las transformaciones de Pemex, tenemos un consenso en México. Ahora la discusión está en el cómo. Las tres iniciativas son distintas, aunque coinciden en algunos puntos. El PRD, PRI y PAN comparten que es necesario dotar de autonomía financiera a la paraestatal. Inyectarle oxígeno a través de un nuevo esquema de pago de impuestos al Estado mexicano, es un primer consenso. Sin embargo, la realidad es que las mayores coincidencias se encuentran en las iniciativas del tricolor y el blanquiazul. Para aprobar la reforma, la Presidencia necesita cosechar dos terceras partes del Congreso de la Unión y la mitad más una de las legislaturas locales. Una aritmética que se puede cumplir con el voto de PAN y PRI en ambas cámaras. Como en los noventa, las reformas de apertura económica pueden ser empujadas por estos dos partidos, y dejar de lado a los congresistas de izquierda. Por su parte, el PRD, y los demás partidos de izquierda, ya amenazan con utilizar la calle como presión contra el “mayoriteo” que supuestamente pretenden priistas y panistas. Los mitos y la desinformación son el veneno para construir un debate serio y auténtico en un tema que tanto polariza a los mexicanos. El fantasma de Lázaro Cárdenas o incluso su legado, no puede ser el eje rector de la reforma energética del siglo XXI. El general, considerado uno de los pocos estadistas de la historia mexicana, habitó su tiempo y su contexto. Esos años de la Segunda Guerra Mundial y de la bipolaridad ideológica dejaron de existir. La buena noticia de llegar tarde a una discusión así es que podemos analizar qué países han sido exitosos y cuáles, por el contrario, han fracasado en los modelos aplicados al mercado energético. Una reforma energética “a la mexicana” debe ser una mezcla de piezas de éxito de distintos países. No tenemos por qué inventar el hilo negro, los modelos de éxito están ahí a la vista de todos.

La herencia del cardenismo

EL INFORMADOR J. LÓPEZ

En esta discusión entre sordos, aparece una figura clave que murió hace 43 años: Lázaro Cárdenas. La pugna por el legado histórico del General Cárdenas no es una característica excluyente de esta discusión. Desde hace por lo menos un cuarto de siglo, desde que su hijo Cuauhtémoc Cárdenas se desprendió del PRI y se convirtió en el candidato de la izquierda a la presidencia de 1988, el PRD logró arrebatarle al PRI el legado histórico del general. En un momento donde el tricolor atravesaba por su primera ola neoliberal en los años de Miguel de la Madrid Hurtado, las tendencias colectivistas y socialistas de Lázaro Cárdenas embonaban mejor con los principios defendidos por el PRD. Ahora, tras la presentación de la iniciativa energética del PRI, que recupera la redacción exacta del artículo 27 de la reforma promovida por Lázaro Cárdenas en 1940, el tricolor busca recuperar a uno de los símbolos del pensamiento nacionalista mexicano. Es difícil saber de qué lado se encontraría Lázaro Cárdenas. Más que un libro de Historia, necesitaríamos una güija. Sin embargo, entender el contexto nos puede dar algunas vías. Lázaro Cárdenas


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Raymundo Riva Palacio

PORTARRETRATO CuauhtémocCárdenastieneunaoficinaeneledificiocentraldelGobierno del Distrito Federal, donde despacha como coordinador de Asuntos Internacionales. Y cada vez que camina por los pasillos, la gente se detiene a verlo en silencio. El respeto por esta figura que se ha convertido en el guía moral de la izquierda en México es profundo. La admiración se traduce en las personas que se acercan a saludar al ingeniero, como lo llaman, a quienes responde invariablemente con amabilidad. Es un hombre parco, de pocas palabras, y sin embargo, cálido. Hace más de 15 años despachó en el mismo edificio como el primer jefedeGobiernoelectoenelDistritoFederal,alarrancarunaépocadeseis gobernantes de izquierda que llegaron ahí, por las urnas o por interinato. Una, que lo sustituyó cuando se lanzó por tercera y última vez a la presidencia,RosarioRobles,essecretariadeDesarrolloSocialdelGobiernode Enrique Peña Nieto. Otro, Miguel Ángel Mancera, que logró el mayor número de votos que ha registrado un candidato del PRD, no está afiliado a ningún partido, pero responde a los intereses y objetivos de la izquierda. Los tres restantes, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Alejandro Encinas, son hoy radicales opositores a la Reforma Energética. Esta reforma volvió a colocar a Cárdenas en el centro del debate político. Por un lado, el Presidente Enrique Peña Nieto utilizó la figura de su padre, el general Lázaro Cárdenas, y su ley petrolera tras la nacionalización de la industria, como escudo para legitimar la apertura de Pemex y buscar del respaldo de su hijo al copiar la ley secundaria del artículo 27 constitucional que promulgó en 1938. Por el otro, la izquierda parlamentaria que gobierna en cinco estados y se encuentra dentro del Pacto por México, contuvo el suspiro y esperó a que hablara para fijar su posición final. En el extremo, la izquierda social, la que hace política en las calles que encabeza López Obrador, dejó de ser la voz única de la izquierda que critica fuertemente la Reforma, al cruzársele Cárdenas en el camino. En 485 palabras, que fue la extensión de su artículo enLa Jornada este viernes donde hizo una crítica implacable al artículo 28 constitucional que plantea modificar la iniciativa presidencial, tomó la iniciativa. Pero lo hizo a su modo. Fuerte pero sin romper. Firme, pero sin cerrarse a escucharloqueotrostienenquédecir.AsíhasidoCuauhtémocCárdenas,quien desde 1987, cuando junto con el entonces embajador de México en España, Rodolfo González Guevara, encabezó la Corriente Democrática dentro del PRI que buscó oxigenar al partido con instrumentos de mayor par-

Guillermo Dellamary

EXPLORANDO EL MUNDO

Crear, no destruir Excelsa la virtud del hombre que descubre en su interior la capacidad de crear. Y más aún cuando es capaz de llevarlo a cabo en su mundo exterior. Benditos los hombres que ven más allá y son capaces de realizar lo que hasta ahora no existía. Son seres que abrazan con singular cariño el ver todo aquello con la opción de poderse cambiar. Las personas Cabalgan en la vida con la innovación en su codestructivas se razón, sabiendo que todo aquello que tocan lo puededican a den transformar en algo nuevo. Las personas sanas desbaratar todo tienen esa visión, no se centran en lo que ya no se pueaquello que no de, sino en todo aquello que puede lograrse hacer de está bajo mejor manera. En cambio, las personas destructivas se dedican su control a desbaratar todo aquello que no está bajo su control, y en el enfado despotrican con su entorno y hacen de su vida un ambiente tóxico. Si algo maravilloso tenemos, es la capacidad de aportar algo nuevo a lo que hasta ahora existe. Crear es creer que puedes hacer algo distinto, algo diferente. Que tienes la opción de modificar el entorno que tienes y no dejar que las cosas sigan siendo igual que antes. Las personas creativas, no se quedan conformes con lo que hasta ahora Crear es creer tienen y buscan que, aunque sea en lo mínimo, se que puedes hacer mejoren las cosas. La creatividad no se manifiesta sólo en las cienalgo distinto, cias, las artes o los deportes, sino que existe también algo diferente. en el ámbito social. Una persona creativa, mantiene relaciones humanas en Que tienes la sus forma positiva, busca la estabilidad y el diálogo con opción de los que le rodean, evitando las fricciones, los malos entendidos y las discusiones. modificar Una persona tóxica, se encarga de echar a perder el entorno las cosas con su falta de creatividad para encontrar nuevas alternativas. Y coque tienes mo no cree en sí mismo, tampoco se esfuerza en adquirir una postura creativa y no destructiva. En tu próximo momento de dificultad con alguien cercano a ti, busca una opción creativa y no recurras a una actitud, y mucho menos, a un acto destructivo.

La fuerza de 485 palabras ticipación interna, en una lucha política sin éxito que lo llevó a abandonar el partido junto con decenas de militantes del ala izquierda tricolor, para construir un movimiento que derivó en lo que hoy es el PRD. En ese año, Cárdenas no tenía la experiencia ni el prestigio político de González Guevara, o el fogueo y prominencia de otro fundador de la Corriente Democrática, Porfirio Muñoz Ledo. Sin embargo, desde el primer momento, él fue la figura central y el primer candidato de izquierda a la Presidencia que puso en riesgo la hegemonía del PRI. Cárdenas no ganó, pero la victoria de Carlos Salinas quedó manchada por la sombra del fraude. Los días tensos tras la jornada del 6 de julio de 1988, mostraron su temple y construyeron para siempre su prestigio. Veinticinco años atrás en la historia política de México, se vivía un régimen autoritario. Pero al mismo tiempo, ese sistema estaba agotándose aceleradamente. El terremoto de 1985 había demostrado la vulnerabilidad de la presidencia al mostrar abiertamente a un Gobierno atemorizado y rebasado por los destrozos, y a una sociedad activa que por horas tomó su papel. La crisis del PRI, dos años después, reflejó la pérdida del consenso interno y de la disciplina institucional. Con ese contexto,todoelcentrodelpaísfuealasurnasavotarmayoritariamentepor Cárdenas, quien al no resultar electo, motivó la presión social en las calles para reclamar el fraude. Como en muchas cosas en la política, no eran los resultados los que contaban —el centro del país no lo era todo— , sino la percepción de que el PRI se había robado la elección. La presión de la calle tuvo que ser encauzada por los candidatos presidenciales perdedores, Rosario Ibarra, de la izquierda radical, Manuel Clouthier, del PAN, y Cárdenas. La multitud quería que tomaran el Palacio Nacional a cuyas puertas llegaron. Cárdenas, entre las puertas del Palacio Nacional y una multitud dispuesta a tomar la sede del Gobierno federal, los contuvo. No era la violencia, sino la política lo que tenía que prevalecer. No iba a arriesgar la vida de muchos por la Presidencia, pues nada valía tanto como una sola vida. Lo que Cárdenas no sabía, ni tampoco la multitud, es que detrás de las puertas del Palacio Nacional estaban apostados decenas de soldados con órdenes de disparar en caso de un intento de toma. El régimen no iba a permitir una Toma de la Bastilla a costa de lo que fuera. Rebasado el presidente Miguel de la Madrid y el secretario de Gobernación Manuel Bartlett, Salinas envió a su operador político Ma-

nuel Camacho a platicar con Cárdenas, para encontrar una salida a la crisis institucional que se vivía México. Largas reuniones nocturnas, bajo la premisa que la Presidencia no entraría a la negociación, terminaron con el reconocimiento de las victorias en las dos senadurías en el Distrito Federal y Michoacán, y la gubernatura en este estado, que había gobernado Cárdenas. La izquierda tuvo avances sin precedente en Morelos, Guerrero, Oaxaca, que hoy gobiernan, y se convirtió en la segunda fuerza política nacional. Desde entonces, es un actor central en la vida pública del país. Cárdenas demostró ser un interlocutor confiable y consistente con su vida, que pareciera tener destellos trascendentales cada cuarto de siglo. A principio de los sesenta, en su primer intento dentro del PRI por romper los ciclos de exclusión generacional, participó en el Movimiento de Liberación Nacional, en donde participaron algunas figuras que harían historia como Herberto Castillo o Enrique González Pedrero, el padre político de López Obrador, o Rafael Galván que es la figura histórica del sindicalismo, y Manuel Marcué Padiñas, que editó la revista Política en esa década de cerrazón y represión, considerada por el contexto en el cual salía a las calles, como la más importante de su tipo en la historia. Ese movimiento provocó no sólo el interés de la policía política mexicana, sino del FBI, que los siguió y le dedica varias páginas de las 200 que sobre México existen en el programa COINTELPRO, sobre el comunismo en mundo. Hombre de izquierda, por sangre, formación y decisión de vida, Cárdenas no fue nunca comunista. Aquél movimiento se disolvió antes de ser absorbido cuando el Partido Comunista irrumpió activamente en la política, y cada uno siguió su rumbo, dentro o fuera del PRI hasta que volvieron a converger en 1988. En esa larga trayectoria, Cárdenas no ha tenido inconsistencias. Esos valores, junto con su actitud ponderada pero nunca pusilánime, siempre le ha sumado y provocado, incluso entre sus adversarios, respeto. En alguna ocasión de disputas perredistas, el jefe de la corriente que tiene el control burocrático del partido, Jesús Ortega, lo llamó “cacique” porque impedía a otros crecer. Hoy, esa corriente, Los Chuchos, carecen de credibilidad en la izquierda y sectores críticos al poder. Cárdenas no. Todo lo contrario. La congruencia, siempre paga. rrivapalacio@ejecentral.com.mx Twitter: @rivapa


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EL INFORMADOR

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HISTORIA. UN LUGAR EN LA MANCHA

Dulcinea veranea en

El Toboso

ESPECIAL

El pueblo de la amada de Don Quijote sigue atado a la imaginación cervantina, pero cultiva el turismo y la agricultura, porque sólo de sueños no se vive Por Juan Cruz / El País

E

n marzo de 1979 lo primero que preguntó el viajero en El Toboso fue si alguien se llamaba Dulcinea en la patria de la princesa de Don Quijote. Y nadie se llamaba entonces Dulcinea en El Toboso. Pero ese mismo año, en mayo, nació una niña a la que su madre quiso llamar Dulcinea, y hasta ahora es la única Dulcinea de El Toboso. Tiene 34 años, es química y trabaja en Londres. En agosto veranea aquí, con sus padres, María Luisa Marín, auxiliar administrativa, y José Luis Ortiz, farmacéutico. Él fue alcalde. La Dulcinea real es ingeniera de procesos químicos en una empresa que se dedica a las prospecciones petrolíferas. Buscó empleo en España y en la pesquisa halló este trabajo inglés. Su nombre es único; lo que le ha sorprendido al decirlo es que tantos ingleses conozcan la obra magna de Cervantes, aunque ella tiene que deletrear, o resumir, su nombre: “Dulce, o Dulci”. Querría volver, pero Inglaterra ya la tiene atrapada. Y viene en Navidad, en carnaval, en verano. Dulcinea veranea en El Toboso. Ahora ya sabe que cuando nació este pueblo, por ejemplo, no tenía agua potable. Así era. Hace 34 años, cuando se iban a celebrar las primeras elecciones municipales de la democracia, El Toboso se parecía todavía a aquel lugar ruinoso que describía Azorín; entonces la gente esperaba aún que viniera el agua y las mujeres iban con sus ropajes oscuros a la fuente común. Era un poblachón en el que dos o tres cosas recordaban a la principal heroína de ficción de la literatura.

FICCIÓN. Las esculturas de Dulcinea y Don Quijote en El Tosobo, de la provincia de Toledo en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España.

Eso pasó a la historia. Ahora aquí casi todo se llama Dulcinea, de modo que resulta raro que la ciudad cervantina no se denomine ya Dulcinea del Toboso o El Toboso de Dulcinea. Dulcinea dice: “Es El Toboso. Así lo llamó Cervantes. El Toboso de Dulcinea, si acaso”. Se han multiplicado los albergues y los hoteles, y los restaurantes; funciona una biblioteca pública muy bien dotada, se ha incrementado una colección increíble (y este es el adjetivo adecuado) de ediciones del Quijote enviadas, desde los años veinte, por mandatarios españoles o extranjeros (de Hitler a Perón, de Thatcher al Rey, pasando por Franco o por Mitterrand), se ha restaurado la casa en la que se supone que vivió la inolvidable heroína, y hay agua, y luz, y fiesta. Ahora se diría que El Toboso representa la evolución, que estos pueblos, sobre los que posó su mirada exhausta el Azorín del 98, han vivido en la España que era el territorio polvoriento que recorrió Don Quijote. Hay, incluso, un Museo del Humor Gráfico, cuyo contenido regaló un humorista generoso y genial, Mena, “que pasaba por aquí y nos dejó este tesoro”.

“Con la Iglesia hemos dado, Sancho” Lo primero que sorprende es que sobre la enorme iglesia (siglo XVI), rodeada de golondrinas, el reloj dé la hora exacta. “Con la Iglesia hemos dado, Sancho”. El Toboso es ahora un

callejero del Quijote: por todas partes las inscripciones te van llevando por los capítulos en los que la desdeñosa princesa rompía el corazón del caballero. La Dulcinea real, la química, no vive aquí, pero la de ficción es tan presente ahora como lo fue en la mente desnortada del hidalgo. Pilar Harinero, la concejal de Cultura, señala a las golondrinas. “Vienen y se van, no hacen verano”. En 1979 el pueblo le pedía a la democracia agua y población. Ha tenido lo primero. Pero ahora viven aquí dos mil 100 personas, 700 menos que en 1979. Hubo otros cambios, claro. Esta plaza a la que da el Ayuntamiento, y sobre la que se alzan la figura de Dulcinea y de Don Quijote, tiene asfalto y adoquines, y ahora los turistas tienen donde quedarse e “irse descansados”. Y no, no pesa Dulcinea, ni pesa Cervantes. Al contrario, dice Pilar, “le debemos mucho a Cervantes, que se quiso acordar de nosotros”. La leyenda lo sitúa enamorado de una mujer que se llamaba Ana Zarco; “venía huyendo o buscando”. Lo tiraron a la fuente, parece, lo apalearon. Y en la ficción Don Quijote la ve como una princesa y Sancho la ve de cualquier manera, “como una saladora de puercos”. Aquí, hasta 1981, no había ni alcantarillado. Víctor Torrillas Esquinas, que ha trabajado para el Ayuntamiento casi desde entonces, habla del asfalto, de la piscina y del césped como contemporáneos de la Dulcinea de verdad. “Antes no había ni césped”. Tomás Rodríguez, que lleva orquestas y fiestas, viene por El Toboso para organizar el jolgorio. Esquinas cree que “El Toboso enamora”. El silencio es el que escuchó Don Quijote, el que cautivó a Antonio Machado, el que subyugó al Azorín cansado de 1905. Le pregunté a Víctor cómo se imagina él a la Dulcinea inventada, que según dice fue su vecina: —Cara redondita, moño tipo magdalena, sayas largas, buenos melones. Y esperando a Don Quijote. Pero este mandaba a Sancho Panza, el pobre.

Carlos Cortés Vázquez

VISIÓN Y DECISIÓN El clásico esquema de: Fuerzas contra Debilidades, Amenazas y Oportunidades tiene razonable aplicación y debe contemplarse puesto que, aunque con disminuida vulnerabilidad está y estará sujeto al complejo entorno internacional, que impone disciplina con responsabilidad social de empresarios y trabajadores. En este tenor, los organismos empresariales tienen función medular con la fuerza institucional y la autoridad moral intermediaria, donde prive la razón con sentido promotor del beneficio gremial con responsabilidad social, conducente al aprovechamiento a las ofertas positivas de energía. En el caso particular de Guadalajara, es significativo en el ámbito empresarial de México, el desempeño de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Guadalajara de acuerdo a los valores de su creación emitidos en la Misión asumida hace 125 años, donde prevalece su sentido promotor de Responsabilidad Social, en el ejercicio pleno de sus facultades enfocadas al fomento del desarrollo gremial y empresarial, motrices de la economía regional con núcleo en la Zona Metro-

Él cree que sería una joven “de unos treinta años”, y no como esa de la escultura, “que parece una bruja”. De ficción no vive el hombre. Se sigue viviendo de la agricultura (cereales, vid); el alcalde, Marciano Ortega, cree que son engañosas las cifras del desempleo, “no hay tanto”. Aquí fabrican velas que compran los chinos. Y los albergues y los hoteles dan trabajo y acogida. Azorín decía que era un pueblo estupendo y Galdós lo vio único y destartalado. El hermano de Marciano, Rufino, acaba de morir. Fue el primer alcalde de la democracia. Entonces se juramentó con los que vinieran a mantener la fisonomía del pueblo. “Y ahora es igual pero mejor; se mantuvo su fisonomía”, dice Marciano, que se presentó por el PP. “Y se ha hecho del nombre de Dulcinea una marca. La gente cree que somos un pueblo irreal, un lugar de ficción. A eso también jugamos”. Vienen ahora cervantistas a dilucidar quién fue Dulcinea. “¡Y es que Cervantes nombra 189 veces El Toboso en el Quijote! ¡Cómo no lo vamos a hacer valer!”. Él lo tiene a gala: “Los dos pueblos más famosos de la historia son Belén en la Biblia y El Toboso en el Quijote”. Quien se lo discuta le tendrá que doblar el brazo. Hace 34 años nació la Dulcinea real. Su padre, José Luis Ortiz, fue alcalde de 1987 a 1991, también del PP. En la democracia, dice, se cumplieron aquí normas estrictas y ahora es un lugar que seguramente hubiera enorgullecido a Cervantes. Natividad Martínez, profesora de lengua y literatura, fue alcaldesa socialista 12 años, y fue la maestra de Dulcinea. La de ficción “fue ideal de feminidad, pero esas mujeres no existen; Dulcinea es un icono vacío”. Su alumna “es una muchacha excepcional, una estudiante fantástica”. La única mujer del mundo que se llama como la enamorada imposible de Don Quijote.

Derecho, garantías y hechos politana de Guadalajara. En este sentido, la Cámara de Comercio al encabezar e inducir una campaña de esta naturaleza con la participación de los organismos y autoridades, cuestionará con sentido propositivo el grado de conocimiento, sentimiento e imagen que tiene el habitante en materia urbana, rural, histórica, industrial, comercial en variables orientadas a la concientización del bien público. La retrospectiva conduce a 50 años, entonces con la celebración del millón de habitantes. Ahora, atribuible a factores de la migración de personas procedentes de otras entidades y del área rural, somos residentes con integración a la Metrópoli, cerca de a cinco millones –tapatíos por nacimiento o decisión–, en quienes deben privar valores conducentes a la dignidad. Líneas arriba observamos el fenómeno mundial y ahora lo ubicamos en nuestro contexto cercano, con el propósito de comprender causas y consecuencias atribuibles al crecimiento demográfico y la propia ocupación de los jefes de familia, con múltiples ocupaciones motivadoras de sensible disminución de tiempo y atención a sus descendientes y dependientes en el núcleo del hogar. Ésta, entre otras causas, es motivo y justificación de la relativa eventual indiferencia a la formación y pérdida de valores conducentes hasta a relativa indiferencia familiar. Apelo a la comprensión y tolerancia del lector para que estas líneas no sean interpretadas como llamados con simpleza moral. Sólo acudo a mencionar las vicisitudes actuales de la pareja o matrimonio con eventual abdicación a su responsabilidad hacia la familia, puesto ello, presumiblemente, reduce el cuidado hacia su entorno para la comprensión y práctica de convivencia cívica de responsabilidad particular con proyección social. La necesidad de un cambio de actitud con respecto a la responsabilidad social se fundamenta en la observación del cambio generacional en niños y jóvenes donde prevalece lo ajeno antes de lo propio, y no porque sea negativa la introducción al mundo cibernético y otros más, sino porque como la educación a partir del hogar y complementada con la instrucción en las aulas, es formación que comienza en el ejemplo familiar responsable. Dios nos guarde de la discordia. sicpm@informador.com.mx


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CRÓNICA

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VANESA ROBLES

felizólogo El y los padres de familia “Yo soy su amigo y no voy a decirles mentiras”, es el profesor en paternidad, el maestro en liderazgo, el que termina su charla ofertando libros sobre autoestima

FOTOMONTAJE • EL INFORMADOR • M. VALENCIA

E

mos, darquetos, mariguanos y hasta escatos son causa de la falta de valores en la familia mexicana. Lo jura, ante una treintena de padres y madres de familia, el profesor en paternidad, el maestro en liderazgo, el discípulo de los grandes de la superación personal. Con esas cualidades se presentó, para romper el hielo en la junta obligatoria de la estancia infantil. Son las dos y media de la tarde. En la sala de la estancia ha caído un aire pesado, entre somnoliento y caliente. Sentados en sillas naranjas de preescolar, como párvulos en butacas de juguete, los padres guardan sus aparatos celulares. El profesor en paternidad suda abundante. Moreno, de modos formales y grande, tiene un aire de oso negro. Sobre sus 90 kilogramos de peso —y ha bajado como 20, presume—, exige que los que están bien lo digan con más fuerza y los que están mal no digan que están bien. Todos obedecen. “Yo soy su amigo y no voy a decirles mentiras”, persuade después. La junta es la obligatoria mensual. El que no está aquí debería empezar a buscar nana porque su retoño será suspendido de la estancia, como sanción. Es por el bien de todos; al Seguro Social le ha dado por invitar gente para capacitar a los padres de familia que, ya se dijo, perdió todos los valores. El maestro recuerda el tema te digo: los de hoy. “La aceptación del niño con discapacidad”. padres de aquella Luego pone un ejemplo sencillo, para entrar niña decían lo mismo. en materia; una persona pasa en silla de ruedas por La púber no ha parpadeala banqueta de su casa. El hijo de usted, indiscreto do. Los padres alrededor de ella tragan saliva espeque es, comenta con voz de bocina estereofónica: sa y reacomodan las sentaderas en los asientos na“Amá, ira un tullido”. ¿De quién es el problema? Del ranjas. Una morena escultórica se muerde lo que le tullido, que se ofende. quedadeuñadelmeñiquederecho.Segurotodosacá El profe promete: él tiene la receta para que tu están pensando que apenas vean a sus hijos les cashijo tullido no se ofenda. Los líderes no se ofenden tigarán el celular durante el próximo lustro, sólo hascuando alguien les recuerda que nacieron tullidos. ta que recuerdan que sus hijos tienen entre 45 días Los líderes no caen en provocaciones de nacidos y cuatro años de edad. cuando otro les mienta la madre en el El profe promete: él La sala bien iluminada está mutráfico. Los líderes no son víctimas de da. El profesor suspira. Mira al cielo. bulling, no porque evitaron la carri- tiene la receta para Pregunta ¿Quién nos ha enseñado a lla, sino porque no la oyeron. ser padres? Ahora se va contra el ChaUn aplauso solitario rompe el si- que tu hijo tullido no vo del Ocho. Porque ¿quién era don lencio en la sala de la junta. Una mujer Ramón, sino un desobligado? Quién de las primeras filas, que se emocionó se ofenda. Los líderes era Quico: un sobreprotegido. Quién —el profesor dijo antes que las primeno se acuerda de las intrigas de la Chiras filas son para los valientes—. no se ofenden cuando lindrina y de que el profesor Jirafales Y ya hay nuevos términos, que tú nunca pudo poner los límites. no conoces, que nunca has oído, pe- alguien les recuerda Los límites, yo te digo que debes ro tus hijos manejan, dice el profe: ponerlos. Pero ¿cómo? ¿Quién le ha ¿Quién sabe qué es el sexting? El es- que nacieron tullidos pegado a sus hijos? La sala se ha repecialista en liderazgo se ha quitado lajado con el ejemplo del Chavo. Tolos anteojos y los frota, para secarles el sudor. Los dos le han pegado a sus hijos. progenitores pelan los ojos propios. En la sala hay Yo te voy a decir, yo te voy a enseñar, tú conmiuna púber que vino a acompañar a alguien y que go vas a aprender cómo educar niños sin violencia, deja el celular, morbosa. niños con valores, niños triunfadores, líderes. A Loshijossinvalores(emos,darquetos,marigua- ver, vamos a hacer 10 respiraciones… nos, escatos y bullingmicos) suelen traer su celular Son las tres y media de la tarde. El asesor de muy afilado para tomar… para tomar… para tomar educación se despide, no sin antes dar a conocer la las nalgas de sus compañeritas de la secundaria. Cla- oferta del día: cinco libros sobre autoestima, lidero, las niñas tampoco se saben sentar, como en mis razgo y educación de los triunfadores, a cambio de tiempos, porque si supieran otro gallo les cantaría. 200 pesos. Sus alumnos le aplauden, furibundos. Incluso hay algunas que hasta… Hace poco una de Una fila de padres de familia se amontona a su aluna secundaria de San Sebastian traía tres videos rededor, billete en mano. pornográficos en su celular. Imagínese usted. Tres: En la banqueta, muchos han estacionado sus uno de pornografía de la normal, otro de pornogra- vehículos en los lugares que tienen un tullido azul, fía con animalitos y el otro ni les cuento. Ahora: tú dibujado en el piso. Las pláticas en las estancias del puedes decir, a mis hijos no les va pasar esto. Pero yo Seguro Social son liberadoras.


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EL INFORMADOR

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Tapatío 18 de agosto de 2013  

Cuaderno de lectura. Suplemento Cultural de EL INFORMADOR.

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