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El reto vigente de un proyecto de país

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s costumbre que el aniversario

de nuestra independencia de de la colonia española se celebre con actos solemnes y desfiles, cuyos preparativos se hacen en los centros educativos desde meses atrás y se prolongan a lo largo del mes de septiembre. Con el afán de continuar contribuyendo a la reflexión que enriquezca y dé sentido a los rituales que caracterizan estos aniversarios, Página al viento dedica esta edición al legado de hombres y mujeres que a través de diversas etapas de nuestra historia han dedicado sus mejores esfuerzos a la construcción de un proyecto de país, de acuerdo con sus ideales y expectativas. José Cecilio del Valle y Francisco Morazán, independientemente de las falencias que pudieran tener como seres humanos (como deben considerarse, y no dioses) son dos de las referencias indispensables para entender nuestro proceso de construcción como nación. Ambos son precursores de la defensa de los derechos humanos en Centroamérica, como nos explica Julio Escoto en el extracto que publicamos de su conferencia Derechos humanos y literatura en Centroamérica. Visión ética desde el caso Honduras. De tal forma, vemos cómo la defensa de los derechos humanos es inherente a la construcción de un proyecto de país valedero, según el testimonio que nos legaron estos y otros hondureños y hondureñas ilustres. También como contribución a ese proyecto de país —que no es excluyente sino parte de nuestra identidad como centroamericanos y latinoamericanos— y como anticipo de las publicaciones de la Editorial Universitaria que deben ver la luz en este año 2013, reproducimos la Boletín informativo de la Editorial Universitaria Año II, No. 12 • Septiembre de 2013

Universidad Nacional Autónoma de Honduras Ciudad Universitaria, Edificio Juan Ramón Molina Tel. (504) 2232-4772 / 2232-2109 ext. 208 Correo elect.: editorialuniversitaria.unah@gmail.com editorialUNAH

visión crítica del escritor nicaragüense Sergio Ramírez sobre Tierras de pan llevar, obra de otro polígrafo de trascendencia americana, Rafael Heliodoro Valle. Dado que otra efeméride importante es el 17 de septiembre, Día del Maestro, Página al viento, en nombre de la Editorial Universitaria, saluda al personal docente, mujeres y hombres que se esfuerzan cada día por aplicar los valores de la Reforma Universitaria y los principios del nuevo modelo educativo de la UNAH.

En este número:  Valle y Morazán, forjadores de los derechos humanos en Centroamérica / Julio Escoto / 2  Tierras de pan llevar: Honduras como arcadia / Sergio Ramírez / 6  Editorial Universitaria colabora con importante certamen literario de la Alcaldía del Distrito Central / 8  Embajador de México impartirá conferencia en UNAH /8

Director: Rubén Darío Paz Editora: María Eugenia Ramos Diseño gráfico: Rony Amaya • Mercadeo y publicidad: Tania Arbizú Corrección: Suny del Carmen Arrazola Apoyo logístico: Alejandra Vallejo, Maryori Chavarría Página al viento / Edición y diseño: María Eugenia Ramos


Valle y Morazán, forjadores de los derechos humanos en * Centroamérica Julio Escoto, M. A.

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alle (Honduras 1772 - Guatemala 1834) es figura excepcional no sólo en cuanto a su capacidad como pensador, literato, filósofo, científico, naturalista, economista y político, sino también como educador. Es el primero que pregona en la Centroamérica de 1830 el valor de una nueva ciencia titulada Estadística y que puede procurar a los pueblos inmensas satisfacciones informativas y de comparación, útiles para el buen manejo de gobiernos. Inmerso en una sociedad abismalmente inculta, con analfabetismos próximos al 99%, y con una burocracia oficial que lo único a que aspira es a complacer a su señor —sea ese el inmediato gobernador o el rey en la lejana península— Del Valle hace del objeto de la ciencia un sueño de libertad. Para entonces (1820) el reino de Guatemala está constituido por cinco provincias: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, siendo la primera el centro desarrollado, con las autoridades coloniales, y las otras la periferia subdesarrollada.

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Sin conocer la doctrina de derechos humanos, que aún no existía como tal, Valle proclama la necesidad de sustentar toda decisión política sobre una base económica beneficiosa para el ciudadano común. La independencia de 1821, dice, no fue el único propósito de los centroamericanos cuando la proclamaron, pues “¿qué [se] habría adelantado si al gobierno español, inglés o portugués que la regía hubiera su­ cedido un gobierno despótico? La América se proclamó independiente con dos objetos: [1] tener en su mismo seno el gobierno que debía dirigirla y [2] organizarlo de modo que fuese justo y protector de los derechos individuales de los hombres”.1 Al hablar de “derechos individuales” Valle —único centroamericano admitido a la Academia Francesa— aviva desde el remoto centro de América las tesis mismas de los grandes maestros de la Ilustración, particularmente en lo que concierne a la necesidad de un Estado que garantice el ejercicio pacífico y estable de la libertad política y la propiedad, entre otros componentes. Y para ello, insiste Valle, se ocupan renovados métodos de educación pública, capaces de hacer que el individuo

conozca sus derechos y pelee por ellos en plena conciencia. Los pueblos que quieran ser libres es necesario que aprendan a serlo; y esas lecciones sólo puede darlas un sistema nuevo de educación2. Va mucho más allá, incluso, y recomienda se establezca en cada provincia escuelas de ciencias políticas “para entrenar a la nueva clase dirigente”. Ha habido escuelas para enseñar a ma­ nejar el cañón y esgrimir la espada, y no se han fundado para enseñar a gober­ nar…3 Le preocupa que el despotismo encuentre asilo propicio en América debido al analfabetismo y superstición de las gentes, y por la ausencia de formación cívica en gobernantes y gobernados. Se interesa además porque el gobierno se constituya sobre la base orgánica de dos poderes complementarios, Legislativo y Ejecutivo, enmarcados forzosamente ambos en las reglas y prescripciones de una Constitución Política moderna. “Moderna”, desde luego, con los valores de 1825. Varios de sus discursos académicos y oficiales insisten además en la eliminación de la pena de muerte, tan abusada por el régimen colonial, y en que se armonice la relación entre Derecho y Economía Política, ya que esa liaison producirá leyes benéficas para el derecho ciudadano. En síntesis, entonces, la vida de Valle es dedicada al cultivo de las ciencias, pero no por ellas mismas sino como sustento teórico y práctico para defensa de los derechos comunales. Por estas y otras motivaciones Arturo Arias ha mocionado para que Valle sea considerado “padre de los estudios culturales” en América, ya que antes que José Martí (1853-1895) —hasta ahora honrado con tal título— practica en época temprana los fundamentos de esa disciplina de hoy4. (...)

* Extractos de la conferencia Derechos humanos y literatura en Centroamérica. Visión ética desde el caso Honduras, dictada por el escritor, editor y catedrático universitario Julio Escoto (San Pedro Sula, 1944) en Trinity College, Hartford, CT, EE.UU. El texto completo está disponible en http://commons.trincoll.edu/cgaldiz/files/2013/04/Traduccion.pdf


Morazán se destaca por un intenso respeto a los pueblos constitutivos de la Centroamérica de su época, sin excepciones. (...) En enero de 1830 desactiva una rebelión indígena en el actual departamento de Olancho, en Honduras, asistiendo a conversar con sus jefes bajo un árbol, sin armas ni guardaespaldas, antes que castigarlos y reprimirlos. Valle forma parte del distinguido grupo de diputados e intelectuales a quienes se convoca para instalar la primera asamblea constituyente de Centroamérica5, entre cuyas delicadas tareas se encuentra definir el sistema de unión y gobierno que van a estilar las cinco provincias de su territorio; iniciar la composición de las leyes de la nueva república y, en globalidad, dibujar su perfil democrático. Cuando la independencia se produ­ ce, acarrea consigo un derrumbe de las instituciones de gobierno colonial, fuertemente centralizadas, y se crea un vacío de poder. Y en el desmantelamiento de las viejas estructuras administrativas y constitución de las nuevas unida­ des políticas, se produce también un abandono de la vieja teoría del derecho divino de los reyes —que sirvió para le­ gitimar los regímenes monárquicos— y la adopción de las nuevas ideas liberales republicanas6.

Morazán llena miles de páginas de la historia regional, con frecuencia más por sus acciones militares destinadas a defender el sistema federativo que por sus propuestas cívicas ante el Congreso o por su pensamiento liberal, dentro del que ocupa sitio de privilegio el tema del derecho ciudadano. La bibliografía acerca de este prócer es abundante, escrita tanto en el siglo XIX como en los subsiguientes, siendo su legado todavía polémico en países como Guatemala y Costa Rica. Su pensamiento directo se encuentra en pocas páginas (Memorias, Manifiesto de David, Testa­ mento), siendo su acción política y de gobierno las que iluminan mejor su desempeño democrático8. En primer lugar, Morazán se destaca por un intenso respeto a los pueblos constitutivos de la Centroamérica de su época, sin

excepciones. Al pueblo de la zona selvática de La Mosquitia, que es aliado del reino inglés y por tanto opuesto a la Federación centroamericana, apenas si le dirige el epíteto de “salvaje”, pues comprende que la baja educación y nulo sentido político de esos indígenas es lo que facilita su alienación. En enero de 1830 desactiva una rebelión indígena en el actual departamento de Olancho, en Honduras, asistiendo a conversar con sus jefes bajo un árbol, sin armas ni guardaespaldas, antes que castigarlos y reprimirlos. En 1838 triunfa la subversión inspirada por el caudillo mestizo Rafael Carrera en Guatemala, a quien acompañan miles de indígenas y a quien Morazán busca convencer para la paz en vez de lanzar sobre ellos el poder de las armas; y suscribe con la gente de Carrera un convenio que estos pronto desconocen.

Imbuida de un alto espíritu humanista, una de las primeras resoluciones de la Asamblea declara abolida en Centroamérica la esclavitud (abril 24, 1824), ocurriendo este fenómeno nueve años antes que Inglaterra, 39 antes que Rusia y Estados Unidos, y 65 antes que Brasil7. Declara asimismo la tolerancia a todos los cultos (mayo 2, 1832), con lo que rompe un monopolio extenso y secular, el de la iglesia Católica, otorgando un derecho más —entonces llamados individuales o ciudadanos— a la sociedad. Pensamiento federalista Simultáneamente surge en Centroamérica la extraordinaria figura histórica de Francisco Morazán, Jefe de Estado en Honduras (1827-1828), en El Salvador (18391840), en Costa Rica (abril a septiembre 1842) y Presidente de la República Federal de Centroamérica (1829-1838).

Facsímil de las primeras páginas del Acta de Independencia de Centroamérica.

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estos quienes adversan al statu quo y reclaman su transformación. Contra ellos expresan oposición los conservadores (serviles o aristócratas) integrados por el clero, la nobleza esencialmente guatemalteca (experimentada en administración y privilegios del gobierno español), terratenientes y una vasta población analfabeta, supersticiosa en religión, ausente de cultura política y celosa ante la menor propuesta de cambio.

Monumento a Francisco Morazán, San Francisco de La Paz. Foto: Rubén Darío Paz.

Desde el día mismo en que se instala la Asamblea Constituyente (junio 24, 1823), como posteriormente en el congreso regular que conoce Morazán, se declara, aunque a soto voz, la profunda batalla ideológica que va a escenificarse en el tablado político de Centroamérica durante la década. Por ello es importante detenerse aquí un instante para conocer su repercusión sobre la teoría y práctica de los derechos humanos.

a) Idea de nación Durante once años de vida política y militar Morazán sustenta la leyenda de que nunca maltrata a sus prisioneros de batalla y que más bien les guarda consideración. Y llega a tal grado esa convicción entre sus enemigos que en cierto caso el jefe opositor Aycinena le deja una nota, antes de huir, donde le encomienda a sus propios soldados heridos9. Esas evidencias históricas identifican la praxis de una ética humanista y liberal distinta de los estilos europeos tradicionales de hacer la guerra; que es decir de construir la paz. A pesar de su formación autodidacta Morazán fortalece, durante los ocho años de sus dos gobiernos como presidente, a las redes intelectuales y unionistas articuladas en el área, a fin de asegurar la continuidad y pervivencia de la nación federada. Esos círculos liberales requerían de vigor constante pues debían enfrentar una lucha permanente contra viejos y nuevos opositores conservadores, incluyendo per­sonas, vicios y residuos del antiguo sistema colonial.

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Para ello se rodea con, y articula a, simpatizantes del pensamiento republicano (los fiebres o anarquistas), por cuanto son

Lo primero que debe destacarse es que en tal instante, es decir en 1823, no existe en la zona un concepto estructurado de nación. La idea misma de “Centroamérica” es factualmente exótica —“pues, ¿por qué y en qué nos vamos a asemejar salvadoreños con guatemaltecos, los hondureños y nicaragüenses con los costarricenses?”—, carecía de sustancia teórica y apenas si empezaba a formularse. Así que lo único que presta vida a ese joven cuerpo político es, mejor que nunca, un imaginario, esto es una indefinida colección de ideas y sentimientos en torno al modo en que deben resolverse los conflictos históricos de toda esa región, y la forma en que deben agruparse sus igualdades y similitudes para que de simple manifestación pública asuman expresión política. García Laguardia recuerda cómo en el Acta de Independencia de 1821 jamás se menciona la palabra “república”10. Era grave y difícil la tarea de los ideólogos de ese tiempo, casi taumatúrgica: la de imaginar e inventar una nación, y durante 19 meses la Asamblea Constituyente genésica produce 784 actas, 137 decretos y 1186 órdenes11. La nueva Constitución se adhiere a un gobierno republicano representativo constituido por los tres poderes del pacto social y —que es lo que ahora

más interesa— emite una declaración de los derechos del hombre y del ciudadano sobre la base de los principios aceptados de igualdad, libertad, propiedad y seguridad. Lógicamente, se recurre a modelos y el más visible, por exitoso, es el federativo de Estados Unidos, si bien no se le copia en forma íntegra12. Son muchas las discusiones registradas sobre el tema en el seno de la Asamblea Constituyente, y desde luego muy amplias las dudas. Estados Unidos nace tras una experiencia colonial relativamente corta, y no como la centroamericana, que dura 300 años. Proviene de un modelo económico diferente al español, más libre en sus relaciones productivas y comerciales. Pero particularmente —entre otros factores— la población que lo habita trae desde su momento de ingreso mejor calidad educativa que la local centroamericana13. Adicional a que su actitud mental es proclive a lo rebelde, al desarrollo y la invención, a la exploración de mundos y océanos y al mercantilismo, en tanto que Centroamérica cuenta con una escasa —realmente escasísima— masa crítica intelectual, con una demografía humana de pobre calidad educativa y con vicios heredados de una cultura de protocolos despóticos, discriminatorios y asentados sobre la base del poder exclusivista, no de la inclusión. Los legisladores de la Asamblea de 1824 reconocen con exactitud la compleja tarea: Crear un nuevo orden político sobre las ruinas del despotismo ––dicen–– sin el gran cúmulo de conocimientos teóricos y locales que exigen las instituciones mo­ dernas: acomodarlas a pueblos heterogé­ neos, incultos y absolutamente diversos de aquellos de donde vinieron esos prin­ cipios, sin un plano estadístico ni topo­ gráfico, sin tener siquiera un censo de la capital, sin suficientes datos histó­ ricos de las costumbres y carácter de sus habitantes, y de su fuerza y capacidad para ser libres, fue para la Comisión un empeño arduo y fatigante excepto porque la estimulaba el victorioso deseo de dar un principio vital a la patria [texto sintácticamente ajustado].14


La plataforma ética en que se apoya esta Comisión para configurar la Constitución federal centroamericana proviene de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano15 decretada por la Constituyente francesa en agosto de 1789, no sólo por ser el documento cívico más avanzado a la fecha sino porque la mayoría de legisladores centroamericanos deriva intelectualmente de la Ilustración y el Enciclopedismo —como Valle—, pues son liberales republicanos, devotos de Francia y Estados Unidos16.

Notas 1 García Laguardia. “José del Valle. Ilustración y Liberalismo”. p. xxvii. Opuesto a esa visión es el libro de López Jiménez. Valle. Fouché de Centro América… Leer por equilibrio: Oquelí, Ramón, Ed. Antología de José Cecilio del Valle, y, Leiva Vivas. Vigencia. 2 Del Valle. "Plan de la Constitución política de la nación mexicana". Cit., en García Laguardia, p. LIII. 3 Ídem. 4 A. Arias. Configurando los estudios culturales centroamericanos. 5 Mariano Gálvez, Francisco Barrundia, José Simeón Cañas entre otros. Ver: Pinto Soria. “La independencia y la Federación” en Historia general de Centroamérica, pp. 73-136.

6 García Laguardia. De Bayona a. [sic] 7 Ídem. 8 Ortega. Morazán, laurel sin ocaso. Para endosos literarios sobre su vida, aunque históricamente correctos, ver mi libro: El General Morazán marcha a batallar desde la muerte (novela), 2012. Griffith amplía el conocimiento de los escritos del héroe en: The personal archive of Francisco Morazán. 9 Ver Rosa. Historia del Benemérito. pp. 123-139. 10 García Laguardia. De Bayona... 11 Ese corpus jurídico “se orientó a constituir el nuevo país: formuló las nuevas denominaciones al darle el nombre de Provincias Unidas del Centro de América; organizó un ejecutivo colegiado de tres miembros; declaró religión oficial la Católica; garantizó la inmunidad parlamentaria; se prometió a reconocer la deuda pública; declaró la igualdad ante la ley; confirmó a las autoridades existentes; creó la primera biblioteca pública ya que las existentes, algunas importantes, eran privadas y de acceso limitado; abolió tratamientos [los de excelencia, señoría, don, otros similares]; derogó disposiciones discriminatorias para hijos ilegítimos; dictó regulaciones migratorias favorables a los extranjeros; creó los emblemas nacionales; abolió la esclavitud; reconoció el derecho de asilo; aplicó inquisición revolucionaria contra empleados adversos al nuevo régimen; excitó a las asambleas americanas para realizar un Congreso continental, antecedente del proyecto de Bolívar, idea precursora en la que Valle tiene papel protagónico, y con gran interés siguió los pasos del Congreso de Panamá y designó los representantes guatemaltecos”. Ídem. Ver asimismo: Luján. La recepción del constitucionalismo moderno.

Firma del Acta de Independencia de Centroamérica, obra del pintor chileno Luis Vergara Ahumada.

12 “Al trazar nuestro plan, nosotros hemos adop­tado en la mayor parte, el de los Estados Unidos, ejemplo digno de los pueblos nuevos inde­ pendientes, mas hemos creído hacer alteraciones bien notables y crear, por decirlo así, todo lo que debe acomodarse a nuestras circunstancias o ajustarse a los más luminosos principios que desde la época de aquella nación han adelantado en mucha parte la ciencia legislativa. Tuvimos, sobre todo, presentes las Constituciones de España y Portugal, la federativa y la central de Colombia y toda la legislación constitucional de Francia (...) nosotros hemos aprovechado alguna parte de las máximas establecidas en todas estas instituciones y combinándolo todo con nuestras ideas, nos propusimos una Constitución peculiarmente nuestra y singularmente ajustada a los principios”. Informe de la Comisión, cit. por García Laguardia en De Bayona... 13 Passim. Zinn. A people's history. 14 Informe de la Comisión, op. cit. 15 Cuya primera traducción americana al castellano, producto de Antonio Nariño y publicada en Bogotá en 1793, debió ser perfectamente conocida y circulada entre los legisladores de Centro América. 16 La Déclaration des droits de l’homme et du citoyen (1789) fue prefacio a la Constitución de 1791. Una segunda versión ampliada conocida como Declaración de los Derechos del Hombre, de 1793, fue aprobada posteriormente en la Constitución francesa de ese año, ambas brevemente aplicadas, y seguida por la Declaración de Derechos y Deberes del Hombre y del Ciudadano, de 1795 (Constitución de 1795), decretada por el Directorio.

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Tierras de pan llevar:

Honduras como arcadia

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Sergio Ramírez

El presente texto forma parte de Balcanes y volcanes, del escritor Sergio Ramírez, colección de ensayos sobre Centroamérica publicada originalmente por la Editorial Universitaria Centroamericana y reeditado por la Editorial Universitaria de la UNAH.

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racias a la reedición que en estos días ha hecho la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA) de Tierras de pan llevar* del hondureño Rafael Heliodoro Valle (1891-1959) es posible poner ojos en una narrativa atrayente y examinarla a la luz de los tiempos actuales, en los que tantas cosas han cambiado, literariamente hablando. Hay líneas o constantes que podemos seguir en la prosa de Valle: primero su carga poética. Elaborada alrededor de descripciones del paisaje, (el paisaje no cesa de fluir a lo largo de todo el libro) esta prosa evade la realidad de lo que se cuenta para entretenerse en proyecciones arcádicas de la naturaleza; el follaje siempre es dulce, la lluvia es de oro y la montaña acogedora. El ritmo de la narración se hace descansar exageradamente en estos elementos poéticos. Después, la nostalgia, como camino hacia la magia. Valle rememora su

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niñez perdida en pueblos mineros, en pequeñas aldeas de la montaña hondureña y reconstruye, otra vez, su arcadia. La inocencia no solo toca con su ala a los niños, también a los adultos en un mundo donde no hay malvados; y cuando al azar encontramos uno, incluso sus actos de maldad son actos de caridad: un balazo en la cabeza a un pordiosero leproso, es antes que nada, una limosna. Valle hace posible que tierra adentro de Honduras, puedan existir países de hadas. Publicado en 1939 en Santiago de Chile, Tierras de pan llevar corresponde más bien a una época anterior, los finales del siglo XIX, cuando los cuadros de costumbres, como los que componen este libro, darían paso a la literatura regional que se desarrolla posteriormente y convierte lo que son simples pinceladas, acuarelas de composición llana, en narraciones de vida independiente; en tal sentido, Valle sería anterior a

Salarrué, aunque Tierras de pan llevar se publique después que Cuentos de barro, si los colocamos dentro de una línea ascendente. No obstante, sería injusto atenerse a este rigor cronológico, pues la elaboración de la prosa de Valle es mejor lograda que la de nuestros primeros realistas; es más rica, más maestra, tiene matices más auténticos. Un tercer elemento sería la composición primitiva. Aunque repito, Valle es un maestro de la prosa –y esta afirmación no es de ninguna manera gratuita– los elementos que utiliza para trabajar los breves cuadros de Tierras de pan llevar, son de por sí primitivos (el mundo rural y agreste de Honduras, desde las montañas hasta el mar) y los colores con que el autor trabaja son también agrestes, ocres, azules y rojos de la tierra. No hay complicación alguna y todo se ilumina con la luz buena y

* Valle, Rafael Heliodoro: Tierras de pan llevar. Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA) 2da. ed. Colección “Séptimo Día”. San José, 1970.


sencilla de las aldeas, de sus gentes, de sus cuentos, de sus costumbres sin mácula. El paraíso desciende así para los poblados rústicos, sobre los minerales y sobre las cañadas. Esta visión primitiva se da intencionalmente elaborada por un escritor que conoce sus instrumentos y también el medio. Sería cosa de ponerse a reprocharle la felicidad que hay en sus páginas, o su visión del mundo, tan de proporciones celestiales, pero tal reparo no dañaría en forma alguna lo que hay de belleza allí, belleza también inviolada, como las gentes y los paisajes. Tierras de pan llevar no será por supuesto un testimonio de la realidad, en una región del mundo como la nuestra en donde los hombres no son precisamente ángeles y donde tantos tienen complejos de demonios. Pero la visión de Valle no viene de tomar partido ni mucho menos; simplemente está sobre la superficie de las cosas, sobre sus colores y sus aromas y la inocencia es la constante, porque nada se desentraña, ni se trastoca: como el mundo descrito, el autor se descalza para entrar en él y su visión es también inviolada. El problema a resolver sería el determinar si esta literatura es válida o no. A medida que el hombre tiene más conciencia de la realidad de su país, o si se quiere de su región, si nos re-

Rafael Heliodoro Valle con los intelectuales Juan Marinello (Cuba) y Andrés Henestroza (México). Foto tomada de Rafael Heliodoro Valle, humanista de América, de la doctora María de Los Ángeles Chapa Bezanilla.

ferimos a Centroamérica; a medida que nos abrimos más a la encarnación de esa realidad en la literatura, es cada día más difícil aceptar un tipo de ficción tan absoluta, de exaltación tan romántica del paisaje, del cual se hace participar a los hombres que lo habitan, en términos tales que de ser realmente así, la historia se hubiera ya detenido. Pero una obra literaria no puede juzgarse solo en base a estos valores, colocados en el límite de lo que es literario meramente y de lo que le es ajeno. Como obra de creación,

Tierras de pan llevar es válida y para señalar esta validez por uno solo de sus elementos, yo escogería su prosa, rica y a veces deslumbrante, armónica, prosa viva y serena que transporta a la evocación con fluidez y con ternura. Y de entre todos los encantamientos con que Valle puebla a su arcadia, el de la prosa es el que realiza mejor que ninguno el conjuro, porque despierta en ella toda la nostalgia de la infancia perdida. San José, enero de 1971.

Autógrafo de Sergio Ramírez, con su característica rúbrica en homenaje a los volcanes de su país.

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Editorial Universitaria colabora con importante certamen literario de la Alcaldía del Distrito Central

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a Editorial Universitaria y la Alcaldía Municipal del Distrito Central han aunado esfuerzos para la edición e impresión del libro Escrito en los afluentes, del poeta peruano Miguel Ildefonso, que obtuvo el Premio Iberoamericano Juegos Florales de Tegucigalpa en su tercera edición, correspondiente al año 2013. Doscientos ejemplares serán donados a bibliotecas públicas y alcaldías de población mayoritariamente étnica, estas últimas en el marco del proyecto Libros para las Etnias.

De Escrito en los afluentes, el poeta Ramón García Mateos, ganador del Premio Iberoamericano Juegos Florales de Tegucigalpa en el año 2011, dice en la contraportada de la publicación: “Escrito en los afluentes se organiza en seis partes, cada una con su título correspondiente, que recogen conjuntos dispares de poemas con algún nexo en común, un hilo conductor que enlaza motivos compartidos y confiere armonía interna a los distintos apartados. El primero es Pasajes, cuatro poemas que funcio-

nan, prácticamente, a manera de atrio donde se hallan las puertas de acceso al conjunto general de la obra, porque en ellos encontramos los dos elementos básicos en torno a los cuales gira todo el libro: paisajes —fundamentalmente urbanos— y homenajes y referencias literarias. Tres escritores norteamericanos dan nombre a los tres poemas iniciales: Whitman, Poe, y William Carlos Williams; y a ellos van dedicados. El cuarto es un recorrido alucinado por el bosque de Durham —el topónimo titula el texto— que finaliza con referencias a Elliot y, de nuevo, al autor de Hojas de hierba. A Blas de Otero le gustaba la poesía con nombres, igual que a otros les agradan las fotografías con gente, decía, y da la impresión de que a Miguel Ildefonso también, porque sus versos se motean continuamente con nombres propios, de personas y sitios, que sirven como contrapunto a la mirada lírica, y por lo tanto evanescente, del poeta.”

Embajador de México impartirá conferencia en UNAH

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a Editorial Universitaria y la Carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNAH recibirán la visita del señor Embajador de México en Honduras, Víctor Hugo Morales Meléndez. La actividad se realiza en coordinación entre la Alcaldía Municipal, la Editorial Universitaria y la Embajada de México. Diplomático de carrera, el Embajador Morales Meléndez se ha caracterizado por su interés en la difusión y promoción de la cultura, lo que lo ha llevado a establecer cordiales relaciones con los círculos artísticos y literarios del país. En esta oportunidad, el diplomático impartirá una conferencia sobre dos de los

escritores mexicanos más universales: Octavio Paz (1914-1998), poeta y ensayista, Premio Nobel de Literatura 1990, y Carlos Fuentes (1928-2012), narrador y ensayista, Premio Cervantes y Príncipe de Asturias, entre otros. El contenido de la conferencia está incluido en una publicación de la Alcaldía Municipal que será donada a los asistentes. Invitamos a toda la comunidad universitaria a este importante evento, que tendrá lugar el lunes 23 de septiembre, de 3 a 5 de la tarde, en el Salón “José Cecilio del Valle” del Edificio C-1, donde está ubicada la Facultad de Economía.

Boletín Página al viento-N°12  
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