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Entrevistas, 1958-1973

Palabras del drag贸n Compilado y editado por

John Little

Madrid


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ÍNDICE

Agradecimientos 13 Prefacio: ¿Conocen a Bruce Lee?, por Linda Lee Cadwell 15 Introducción, por John Little 21 Lista cronológica de las obras principales de Bruce Lee 25 PRIMERA PARTE: Los años de Seattle (1958-1964) Una estrella en ciernes de las películas chinas 31 Mike Lee esperal mucha pelea 34 Bruce Lee, estrella del cine chino, habla a los alumnos de último curso del Garfield 36 Exhibición de kung fu 37 Notas 38 SEGUNDA PARTE: Los años de Kato (1965-1967) El nuevo rival amoroso de Robin 42 Les presentamos a Bruce Lee, la bomba zumbadora de El Avispón Verde 44 Bruce Lee: El amor no entiende de geografía 46 Bruce Lee: «Nuestro matrimonio mixto nos ha traído un milagro de amor» 53 «¡Mi hijo no será un chico desorientado!» 59 El coprotagonista de El Avispón Verde habla de la nueva serie 65 Un actor motivado por el kung fu 66 ¡Cáscaras, Batman! No te dejes impresionar por el kung fu 68 Consultorio televisivo 71 El chico de Batman tiene un rival cinturón negro 71 Una visita del impetuoso «Kato» 73


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El ayudante del Avispón Verde voló en tiempos por la «U» Un luchador sencillo y mortal 77 El ayudante del Avispón, más rápido que la vista 79 ¿Qué es ese zumbido? 81 La veneración perdida 84 Notas 85

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TERCERA PARTE: Los años de Hollywood (1967-1970) A Kato le gustan los juegos de palabras y se lanza al asalto del lenguaje 93 El kung fu es un negocio serio para Kato, el ayudante musculoso del Avispón Verde 95 ¿Kung fu en un club de bridge? 97 Según este experto en yudo, los golpes con el canto de la mano son «exhibicionismo» 100 El karate es cosa de nenas 102 No pidan a Bruce Lee una ración de kung fu 104 Hablando del oficio con un actor que tiene muy buenos golpes 106 Bruce va a dejar el boxeo para dedicarse al cine 108 No lo llamen karate, es arte marcial 109 Notas 114 CUARTA PARTE: Los años de Hong Kong (1971-1973) El hombre que tiene el estómago como un muro de ladrillo 121 Bruce Lee, una pegada que vale un millón de dólares 124 Bruce Lee, un tirón de taquilla de tres millones de dólares 126 Karate a muerte en Bangkok obtiene un récord de beneficios 131 El mago Bruce va a hacer una nueva película 132 Las opiniones de Bruce sobre el kung fu, el cine, el amor y la vida 133 Bruce, hombre de acción, prefiere la vida tranquila... 139 El jeet kune do y yo 141 Bruce Lee por dentro 148 ¿Bruce Lee, una superestrella? 167 El culto a la violencia 173 ¿Quién se hará con la superestrella Bruce Lee? 177


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Bruce, demasiado bueno 178 Bruce derriba a un actor 179 El actor Bruce Lee muere en un hospital de Hong Kong La última palabra, por Brandon Bruce Lee 183 Notas 183

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En 1994, Linda Lee Cadwell, viuda de Bruce Lee, me hizo el honor inmenso y sin precedentes de permitirme ser la primera persona a la que se autorizaba a revisar todos los documentos personales que dejó su difunto marido: notas, cartas, artículos, borradores de guiones, notas de coreografías, poesías, dibujos, anotaciones sobre sus lecturas y diarios, con el propósito de recopilar varios volúmenes en los que se recogería su legado increíble y se presentaría al ser humano que estaba detrás del personaje legendario. En el transcurso de estas investigaciones encontré un álbum de recortes de prensa que había ido recogiendo Linda desde que había empezado a salir con Bruce Lee. Era fascinante, pues recogía una evolución cronológica de los pensamientos de Bruce, de su vida, de su carrera profesional y de su arte marcial. Pensé entonces que los periódicos y las revistas que habían tenido la visión suficiente para entrevistar a aquel joven habían recogido, en la práctica, unos fragmentos de historia muy valiosos para los artistas marciales de todo el mundo: la historia documentada de uno de los pensadores más entregados y más electrizantes del siglo XX, Bruce Lee. Los que creen que Bruce Lee fue un simple «karateca» descubrirán lo errados que están. Lector, estás a punto de descubrir las múltiples dimensiones de aquel hombre. Las páginas de este libro te brindarán la oportunidad de conocer a Bruce Lee, filósofo, humorista, esposo y padre. Conocerás a un artista marcial y a un cineasta entregado, decidido a liberar a sus colegas en ambos terrenos de las cadenas de la ignorancia y del terror al cambio. Conocerás también a un hombre que tuvo que enfrentarse a prejuicios casi


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constantes por el hecho de ser chino, y no sólo por parte de los productores (véase, por ejemplo, el mensaje ofensivo con que William Dozier comunicó a Bruce que se había suspendido la serie televisiva El Avispón Verde, en «A Kato le gustan los juegos de palabras y se lanza al asalto del lenguaje», páginas 93-95), sino de profesionales de los medios de comunicación cuya ignorancia y crueldad no tenían disculpa. Descubrirás también cómo tuvo que hacer frente Bruce Lee casi a diario a los estereotipos acerca de su cultura, sobre todo en sus primeros años en Estados Unidos, y cómo tomó la resolución de superar este obstáculo. Lee llegó a conseguirlo a base de aplicar su fuerza de voluntad indomable y su talento bien cultivado. Los comentarios de sus críticos acabaron por perderse en el olvido con el tiempo. Por el contrario, tres décadas después de la muerte de Lee, sus palabras y sus ideas siguen repitiéndose con veneración casi religiosa, y nos inspiran a «seguir caminando» a todos los que hemos tenido la fortuna de leerlas. Creo que el presente libro te servirá para entender a Bruce Lee como no lo habías entendido nunca; es decir, para entender al verdadero Bruce Lee, a diferencia de la estrella de cine a la que puedes haber visto en la gran pantalla o en tu vídeo doméstico. Le acompañarás paso a paso en su carrera personal y profesional: de actor infantil a estudiante universitario; de practicante entregado del kung fu a pionero en solitario de las artes marciales. Serás testigo de su carrera como actor, desde su papel de Kato en la serie de televisión El Avispón Verde, pasando por papeles secundarios en Marlowe, de la MGM, hasta llegar a ser una superestrella internacional en películas como Karate a muerte en Bangkok, Furia oriental, El furor del Dragón y Operación Dragón. Sin embargo, tras el relumbrón de la fama conocerás a un ser humano auténtico. Resulta especialmente conmovedora la entrevista de Fredda Dudley Balling a Bruce Lee para la revista TV and Movie Screen, que se publicaba en Hollywood a mediados de los sesenta y que ya ha desaparecido (véase «Bruce Lee: El amor no entiende de geografía», páginas 46-53). Bruce Lee abrió su corazón en esta entrevista, exponiendo cómo pensaba educar a su hijo Brandon, recién nacido por entonces, y que no consideraba que


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Brandon fuera la víctima desventurada de un matrimonio interracial sino que, por el contrario, podría gozar de lo mejor de dos culturas, la oriental y la occidental. Esta intención de enseñar a Occidente cómo es el Oriente y de enseñar al Oriente cómo es Occidente caracterizó una buena parte de la vida de Bruce Lee. En sus primeros años disfrutaba con la posibilidad de presentar a los medios occidentales su legado chino, con su rica cultura. Poco antes de su muerte se dedicaba sobre todo a elevar el nivel, primitivo por entonces, de las producciones cinematográficas orientales, así como de sus guiones, con la ilusión de que el mercado internacional llegara un día a tomarse en serio las películas chinas. Aunque esto no llegó a suceder en vida de Lee, debe reconocerse que si se hizo realidad se debió en gran medida a su labor pionera en este sentido. Para la gran mayoría de los lectores, estos artículos y entrevistas contendrán una sabiduría que no conocían hasta ahora y que les comunicará el propio Bruce Lee en persona. Es un libro para leerlo y releerlo, para sopesar y reflexionar cuidadosamente las palabras que contiene. Entre los juegos de palabras y el humor con el que Bruce Lee era capaz de reírse de sí mismo se encierra el auténtico mensaje de su necesidad absoluta de expresarse a sí mismo con sinceridad. Ésta era, en esencia, la filosofía de Lee, no sólo para el arte marcial sino para la vida misma. Lee creía, e intentaba transmitirlo a todos los que le prestaban atención, que el individuo representa a toda la humanidad, y que la felicidad, el conocimiento y el sentido que todos anhelamos y que buscamos en fuentes tan diversas reside, en última instancia, dentro de todos nosotros. Su mensaje es tan válido hoy día como lo era cuando los periodistas que lo entrevistaban tomaban nota de sus palabras para redactar los artículos y entrevistas que vas a leer ahora. Ésta es la biografía histórica de Bruce Lee, redactada por los escritores y periodistas de todos los puntos cardinales que le sirvieron de interlocutores. Es su historia, su mensaje, contado con sus propias palabras; palabras puras, sinceras y, lo que es más importante quizá, libres del sesgo del que podría adolecer la obra de un biógrafo único, con el filtro de sus opiniones y sus recuerdos propios. No quiero decir con esto que los periodistas estuvieran li-


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bres de licencias literarias a la hora de presentar aspectos de la historia de Lee. Tampoco estaban lo bastante versados en la nomenclatura de las artes marciales como para saber distinguir el karate (arte marcial japonés) del kung fu (en cantonés, gung fu, término que designa la excelencia o la maestría total en casi cualquier campo de actividad o profesión, pero que se utiliza más popularmente como sinónimo del arte marcial chino). No obstante, y a pesar de alguna que otra falta de integridad periodística (en las notas que presentamos al final de cada una de las cuatro partes de este libro aclaramos algunas de las infracciones más flagrantes en este sentido), estas entrevistas conforman en su conjunto una crónica única de la victoria del talento, el tesón y la honradez sobre la hipocresía, el arte de segunda mano y la insinceridad. Y esta crónica debe repetirse una y otra vez en el mundo de hoy. JOHN LITTLE


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PARTE

LOS Aテ前S DE SEATTLE (1958-1964)


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«Seattle Scene» (artículo de prensa), hacia 1959

UNA ESTRELLA EN CIERNES DE LAS PELÍCULAS CHINAS Por Frank Lynch Hey, Louella! ¿Te interesaría una joven estrella del Hollywood del Lejano Oriente? Lee Shiu Loong1,*, llamado Bruce Lee en EE.UU., estudia en el instituto Edison. Su protector es Ping Chow 2, propietario del conocido restaurante en la esquina de Broadway y Jefferson. Tiene dieciocho años, nació en San Francisco, lo llevaron a Hong Kong cuando tenía tres meses. Su padre, Lee Hoi Chuen, era estrella de la antigua ópera china. Es posible que los antecedentes familiares de Lee tuvieran mucho peso cuando los productores buscaban a un niño de seis años para que hiciera el papel protagonista de una peli titulada El principio de un chico. El padre de Lee en la película es un empleado honrado y trabajador. Su madre en la película es liviana de cascos, y encima pierde todos los ahorros de la familia jugando al mah jong. El personaje de Lee en la película es tirando a precoz. Siempre está absorto en un tebeo. Vamos a dar por sentado que los tebeos chinos tienen un nivel algo superior a los que leen nuestros nietos, pues a Lee le apasiona este cuento en concreto: Había una vez una montaña muy, muy lejana. Con una o dos partidas de bandidos que acechaban por el camino, y algún que otro tigre hambriento. El camino que conducía a la cumbre era empinado y estaba erizado de peñascos. Pero el que llegaba a lo más alto, volvía con la fuerza de diez. De modo que el niño de seis años emprende el camino de la montaña, consigue dar esquinazo a los bandidos y huir del tigre, y llega, muerto de frío, de hambre y de miedo, a un monasterio que está en la ladera de la montaña. Los * Las notas a la primera parte empiezan en la página 38.


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