Nota: Este libro no tiene la intención de proveer consejo médico en ninguna forma, ni de sustituir el consejo médico o tratamientos que usted esté recibiendo de parte de su doctor. Ni la casa editora, ni el autor, ni el ministerio del autor tienen ningún tipo de responsabilidad por ningún tipo de consecuencias derivadas de cualquier tipo de acciones tomadas por cualquier persona que lea este libro o que siga las recomendaciones contenidas en la información de este libro. Si los lectores están tomando medicamentos prescritos por un doctor, ellos deben consultar con su médico, y no deben tomar ningún tipo de decisiones en forma unilateral con relación a dejar de tomar sus medicamentos sin consultar a un doctor. Siempre debe de consultar a su doctor, o a cualquier otro médico autorizado, antes de realizar cualquier tipo de cambio en su régimen físico, ya sea que se trate de ayunar, una dieta, medicamentos o cualquier tipo de ejercicios.
LAS CLAVES DE LA EXCELENCIA
Principios atemporales para lograr la grandeza
Publicado originalmente en inglés en 2026 bajo el título
The Essentials of Excellence: Timeless Principles to Achieve Greatness
Traducción al español por Renacer1 Corp
Editado por Henry Tejada Portales
ISBN: 979-8-88769-629-4
eBook ISBN: 979-8-88769-628-7
Impreso en los Estados Unidos de América
© 2026 por Dale C. Bronner BishopBronner@woffamily.org www.woffamily.org
Whitaker House 1030 Hunt Valley Circle
New Kensington, PA 15068 www.espanolwh.com
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PRÓLOGO
Hay una fuerza que brota de la fuente del conocimiento. A menudo nos enfocamos en lo que alguien dice, pero quién lo dice es igual de importante —y a veces, incluso más—. El poder de una fuente puede ser positivo o negativo. Si las palabras vienen de alguien que no ha vivido el mensaje que presenta, su credibilidad se debilita. Pero si esas mismas palabras proceden de una persona que ha demostrado en su vida los principios que expresa —tanto en sus acciones como en sus resultados—, el impacto de su mensaje se vuelve exponencialmente mayor. Las palabras de este libro vienen de alguien que ha probado, con hechos y resultados, las verdades y principios que aquí se enseñan.
Escribo este prólogo desde tres perspectivas: hermano, hombre de negocios y creyente.
Soy el hermano mayor de Dale C. Bronner, Nathaniel H. Bronner, Jr. Así que cuando digo que el Dale ha vivido la vida de excelencia sobre la que escribe, no lo digo de oídas, sino a partir de décadas de observación directa.
Nuestro padre creía en la disciplina, y no escatimaba la vara. Con seis hijos varones, a menudo decía que si apelar a nuestra cabeza no funcionaba, entonces apelarían a nuestro trasero. Pero la “parte trasera” del obispo Bronner nunca tuvo que ser “disciplinada”. ¿Por qué? Porque, incluso de niño, él perseguía la excelencia. La excelencia nos protege de gran parte del dolor de la vida. De verdad lo hace. La mayoría del dolor que sufrimos es el resultado de ignorar la excelencia y dejarnos arrastrar por lo que hace la mayoría, que persigue o acepta la mediocridad.
Los padres quizá no siempre saben lo que hacen sus hijos, pero los hermanos sí saben lo que hacen sus hermanos. Los hermanos pueden darse cuenta si el otro anda durmiendo por ahí, bebiendo, fumando, apostando o metiéndose en problemas mucho antes de que los padres se enteren. Y puedo decir con certeza que la excelencia de mi hermano ha sido consistente a lo largo de toda su vida.
Aquí tienes algunos ejemplos de cómo demostró una vida de excelencia en su juventud:
• Se graduó como uno de los mejores estudiantes de Morehouse College.
• Trabajó en nuestro negocio familiar, BronnerBros.com, sin abusar jamás de su posición como hijo del presidente; trabajó duro.
• Dirigió voluntariamente un estudio los jueves por la noche en la sala de nuestros padres durante trece años.
Como hombre de negocios, no quiero tener nada que ver con la mediocridad en ninguna área de mi vida. En 1988 fundé HealQuick.com, que ha llegado a convertirse en una empresa multimillonaria. Sé por experiencia propia que Dale ejemplifica la excelencia en el campo que ha elegido. Dirige una comunidad con más de veinte mil miembros, habla alrededor del mundo en estadios llenos y comparte mensajes en español con tanta fluidez que los hablantes nativos insisten en que no tiene acento. Estos son ejemplos del tipo de dedicación y excelencia que he visto en él toda la vida.
Por último, escribo desde mi perspectiva como líder de una comunidad. Yo también dirijo una, aunque es una fracción del tamaño de la de mi hermano. ¿Por qué? Porque él encarna un nivel de excelencia que yo todavía no he alcanzado. El talento importa, sí, pero todos conocemos gente talentosa que nunca triunfa. El verdadero éxito es el resultado del talento, la excelencia y la diligencia, no solo de la habilidad. Yo sigo aprendiendo de mi hermano menor. Tú también puedes hacerlo.
La excelencia comienza al definir no solo lo que quieres, sino también lo que te niegas a aceptar. La mayoría se conforma con la mediocridad simplemente porque no entiende lo que realmente significa ser mediocre. Si de verdad quieres elevarte por encima de la mediocridad, Las claves de la excelencia te motivará, te educará y te equipará para entrar en tu propia zona de excelencia, sea cual sea.
—Nathaniel H. Bronner, Jr.
DEFINIENDO LA EXCELENCIA
¿QUÉ ES LA EXCELENCIA?
El concepto de excelencia de Aristóteles se ha resumido de esta manera: “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”. 2 El gran entrenador de la NBA Pat Riley confirmó este principio al decir: “La excelencia es el resultado gradual de siempre querer hacerlo mejor”.3 La excelencia no es un acto aislado, sino un patrón que establecemos. Es un compromiso con el crecimiento constante, la intencionalidad y la búsqueda de estándares más altos en todo lo que hacemos. Este libro te dirige hacia los elementos esenciales de ese compromiso, esa intencionalidad y esa búsqueda.
La excelencia no está reservada para los superdotados o los privilegiados. Está al alcance de cualquiera que esté dispuesto a abrazar los principios de disciplina, enfoque y resiliencia. Se trata de hacer lo mejor que puedas en el nivel donde estás y trabajar para elevar ese nivel con el tiempo.
Hace años, un hombre mayor me dijo: “El único lugar donde empiezas arriba en la vida es cuando estás cavando un hoyo”. Esto me dejó claro que todos tenemos que comenzar en algún punto, y que el mejor lugar para empezar es exactamente donde estás, usando lo que tienes disponible ahora mismo.
EXCELENCIA VERSUS PERFECCIÓN
Uno de los conceptos erróneos más comunes es confundir excelencia con perfección. Sin embargo, esforzarte por la perfección suele producir frustración y estancamiento, porque es un ideal inalcanzable. Siempre te sentirás decepcionado si buscas o esperas perfección. Una marca característica de la persona perfeccionista es que nunca está satisfecha consigo misma. Cuando persigues la perfección, también puedes quedar paralizado por el miedo a fallar.
La excelencia, en cambio, se enfoca en el progreso y la mejora. Deja espacio para los errores, el aprendizaje y el crecimiento, y te libra de juzgarte con dureza. Si tienes un espíritu de excelencia, puedes decir con confianza: “Hice lo mejor que pude, lo di todo”.
Harriet Braiker dijo: “Esforzarte por la perfección es una fórmula desmoralizante y garantizada para el fracaso. Esforzarte por la excelencia… es motivador porque alcanzarla es posible”.4 Esforzarse por la excelencia impulsa la acción, la reflexión y la resiliencia. Como nos enseña el principio japonés de kaizen —o mejora continua—, “pequeñas mejoras sucesivas a lo largo del tiempo” pueden conducir a resultados extraordinarios.5
LA EXCELENCIA EN LA PRÁCTICA
La excelencia se manifiesta de manera diferente en cada persona. Puede significar ser un amigo confiable, un trabajador diligente o un padre o madre atento. Se trata de presentarte por completo en tu rol y en tus responsabilidades, sean cuales sean. La excelencia tiene tanto que ver con el carácter como con los logros. No tiene nada que ver con dónde estás; tiene todo que ver con quién eres.
Por ejemplo:
• Un chef demuestra excelencia no solo en la calidad de sus recetas, sino también en su dedicación al oficio.
• Un maestro practica la excelencia al inspirar y guiar a sus alumnos con paciencia y pasión.
• Un padre o madre ejemplifica excelencia al criar a sus hijos con amor, integridad y sabiduría.
En cada esfera, la excelencia es hacer cosas ordinarias de maneras extraordinarias.
Pregúntate:
• ¿De qué maneras se manifiesta hoy la excelencia en mi vida?
• ¿Qué muestras de excelencia en la vida de otras personas admiro?
• ¿Cómo puedo energizar mi búsqueda de la excelencia?
LA TRAMPA DE LA CONFORMIDAD
Escoger la excelencia por encima de la mediocridad es decidir sobresalir, no diluirte en lo que todos los demás están haciendo. Quienes buscan una vida de excelencia suelen recorrer un camino distinto al de los demás. No se limitan a seguir todo lo que el resto está viendo, escuchando o leyendo si quieren mantenerse enfocados en su viaje. Se concentran en su propósito y en sus metas de vida, y en lo que es realmente significativo para ellos. Como resultado, se convierten en creadores de tendencias, abridores de caminos, pioneros.
Si te estás mezclando y mimetizando con todos los que te rodean, te estás saliendo del camino de la excelencia, porque aquello que es mediocre jamás destacará. Debes estar dispuesto a ir la milla extra para hacer algo que otros no están dispuestos a hacer y hacerlo de una manera en que otros no están dispuestos a hacerlo. Lo que haces diferente es lo que te hace diferente.
Pregúntate:
• ¿A quién estoy imitando?
• ¿Qué estoy viendo, escuchando y leyendo?
• ¿Estas cosas alimentan mi propósito?
EL JUEGO DE LA COMPARACIÓN
Mientras perseguimos la excelencia, es muy fácil entrar en el juego de compararnos con otros, pero compararte nunca te trae beneficio. Alguien puede decir: “Ojalá pudiera cantar como tal persona”. Sin embargo, esa persona no es “tal persona”
y no tiene el mismo tipo de voz. Aunque no pueda producir el sonido del otro, sí puede producir el suyo con la voz que le fue dada, y será único porque surge de quién es.
Siempre que nos comparamos con otros, pueden ocurrir dos cosas. Primero, si sentimos que somos mejores que alguien, podemos volvernos demasiado confiados o desarrollar orgullo. Segundo, si nos comparamos con alguien a quien percibimos como mejor que nosotros, podemos terminar sintiéndonos inferiores. Ninguna de estas respuestas es saludable.
El único criterio que deberías usar como medida de comparación es tu propio propósito en este mundo y tus dones y habilidades inherentes: cómo los estás desarrollando y qué estás haciendo con ellos.
LA MENTALIDAD DE EXCELENCIA
Demasiadas personas creen que para alcanzar la excelencia deben tener una inteligencia, talentos, rasgos de personalidad u oportunidades excepcionales. Este tipo de pensamiento las lleva a sentir que la excelencia está fuera de su alcance. Aunque esos factores pueden ayudar, no es cierto que sean necesarios para ser una persona de excelencia.
La excelencia tiene más que ver con nuestra mentalidad que con una inteligencia, talento, personalidad u oportunidades sobresalientes. Nuestra mentalidad es nuestra perspectiva establecida hacia nosotros mismos y hacia el mundo. Es nuestro patrón habitual de pensamiento, nuestra manera general de ver la vida, nuestro enfoque global ante la realidad.
Cualquier persona puede lograr la excelencia si fija su mente en los principios de la excelencia hasta que esos principios queden grabados en su subconsciente. Una vez que estos principios se incrustan en nuestro subconsciente, se convierten en nuestra mentalidad, que es la base de todo lo que pensamos y hacemos. Cuando nuestra mentalidad se fundamenta en principios, perseguimos la excelencia de forma natural.
Primero formamos nuestra mentalidad, y luego nuestra mentalidad nos forma a nosotros. Cuando cambiamos nuestra mentalidad, cambiamos nuestros resultados. Nuestros pensamientos moldean nuestras acciones, y nuestras acciones definen nuestros resultados. Podemos identificar conscientemente perspectivas erróneas o desordenadas y reemplazarlas por perspectivas basadas en principios. Nuestro enfoque determina nuestra dirección. Empiezan a ocurrir cosas poderosas cuando reajustamos nuestra manera de pensar.
La excelencia, por tanto, comienza en la mente. Cultivar una mentalidad de excelencia significa:
• Establecer metas claras: saber qué quieres lograr.
• Mantener el enfoque: evitar distracciones y comprometerte con lo que más importa.
• Abrazar la resiliencia: aceptar que los tropiezos son parte del camino.
• Comprometerte con el aprendizaje continuo: mantenerte curioso y abierto al crecimiento.
Como alguien dijo con acierto: “Apunta a la luna. Aun si fallas, aterrizarás entre las estrellas”. 6 Apuntar alto te impulsa a estirarte más allá de tus limitaciones actuales.
LA ACTITUD DE EXCELENCIA
Muy relacionada con la mentalidad de excelencia está la actitud de excelencia. Nuestra actitud es nuestro marco de pensamiento. Mantener una perspectiva orientada hacia adelante, evitando respuestas poco productivas ante las circunstancias —como quejarte o culpar a otros—, nos mantiene avanzando en el viaje. Cuando nos quejamos y refunfuñamos, invitamos a la negatividad. La queja solo nos ata a nuestros problemas. Debemos desarrollar una actitud de determinación, en la que no nos desanimemos con facilidad y en la que busquemos activamente soluciones en lugar de alguien a quien culpar.
PLANEAR TU BÚSQUEDA
El propósito de este capítulo es invitarte a redefinir la excelencia para ti. Reflexiona sobre tus compromisos actuales y pregúntate:
• ¿Estoy persiguiendo la excelencia en todas las áreas de mi vida?
• ¿Estoy dando lo mejor de mí a las cosas que más importan?
Es importante planear tu búsqueda ahora porque el crecimiento solo llega con acción. Ted Engstrom dijo: “Se requiere acción para alcanzar la excelencia: acción deliberada, cuidadosa, constante. No hay atajos hacia la calidad”.7 La excelencia exige una acción constante y positiva. Empieza a considerar las siguientes decisiones y acciones necesarias, que exploraremos a lo largo de este libro:
• Aclara tu propósito en la vida. Las personas de excelencia siempre están impulsadas por un propósito.
• Fija metas claras determinando específicamente qué quieres lograr.
• Comprométete con las personas y con los proyectos que más significan para ti.
• Revisa tus tropiezos en la vida: acéptalos como parte de tu viaje y aprende todo lo que puedas de ellos, y luego suelta el pasado.
• Descubre algo nuevo que quieras aprender o hacer, y luego persíguelo.
EL ATRACTIVO UNIVERSAL DE LA EXCELENCIA
Aunque a menudo se habla de ella en contextos espirituales, la búsqueda de la excelencia es un principio universal. Sea que esté arraigada en la fe, en la filosofía o en la ambición personal, el llamado a destacar resuena a través de culturas y creencias. Se trata de llevar tu mejor versión a cada situación, y de buscar dejar el mundo un poco mejor de como lo encontraste.
Para quienes encuentran guía en la fe, la búsqueda de la excelencia es una forma de honrar principios superiores. Para otros, puede tratarse de vivir con autenticidad o de alcanzar la autorrealización. El hilo común es el compromiso de vivir con propósito y con impacto.
CONCLUSIÓN
La excelencia no es un destino, sino un viaje continuo. Tiene que ver con presentarte con intención, esforzarte por el progreso y abrazar los desafíos que te forman. Al iniciar este viaje, recuerda que cada paso en la búsqueda de la excelencia, por pequeño que parezca, contribuye a una vida bien vivida.
Quienes persiguen la excelencia encontrarán plenitud y éxito. La excelencia espera a quienes se atreven a responder a su llamado.