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CONFESIONES DE ROCÍO GARCÍA . E N T R E V I S TA Y Ú LT I M A S S E R I E S R O C Í O G A R C Í A’ S CONFESSIONS. INTERVIE W AND MOST RECENT SERIES

C O R I N A M ATA M O R O S


Pintar un cuadro es como entrar a un laberinto. Un error, y te pierdes. Un color lleva al otro, un valor lleva al otro. Si pierdes la concentraciĂłn en la ruta, no sales.

R O CĂ? O G A R CĂ? A


Confesiones de Rocío García. Entrevista y últimas series Rocío García’s Confessions. Interview and Most Recent Series Proyecto editorial y entrevista Editorial Project and Interview CO R I N A M ATA M O R O S

Editado por Edited by M A I R E LY R A M Ó N

Diseño Graphic Design L AU R A L LÓ P IZ P EP E M E N É N D E Z

Fotografía Photography R O CÍ O G A R CÍ A CO R I N A M ATA M O R O S J OA N N A M O N T ER O A R T U R O S UÁ R E Z RICARDO G . ELÍA S A L B ER TO J O S É A R CO S G Ó M E Z ( E L C H I N O )

Traducción Translation

L I N DA S . H O W E : Prefacio y Entrevista / Preface and Interview

O L I M P I A S I G A R R OA : Post Data y Fragmentos de textos críticos / Post Data and Excerpts from critical texts

DAV I D F RY E , M A R Í A T ER E S A O R T EG A , R O S E A N A B ER B EO : Fragmentos de textos críticos / Excerpts from critical texts

Producción Production J OA N N A M O N T ER O

Edición y producción editorial Publishing and Production T U R N ER

Impresión Printed by A R T E S G R Á FI C A S PA L ER M O

Encuadernación Binding R AMOS

© De esta edición / This edition: Turner, 2016 © De los textos / The texts: Corina Matamoros, Rufo Caballero, Silvia Yanes, Gilberto Padilla, Norge Espinosa © De la traducción / Translation: Linda S. Howe, David Frye, Olimpia Sigarroa, María Teresa Ortega, Rose Ana Berbeo © De las obras / Pictures: Rocío García ISBN: 978-84-16714-34-6 DL: M- 38563-2016 En cubierta, fragmento de / On cover, fragment of Plano 13. La nieve [The Snow], 2006. Salvo en los casos especificados, todas las obras reproducidas en este libro son propiedad de la artista. Except for the specified cases, all works reproduced in this book are the artist’s property. Fotografías del archivo personal de la artista / Photographies from personal archive of the artist: pp. 19, 22-23, 25, 34-35, 96-97, 156-157. Todos los derechos reservados. Queda prohibida cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sin contar con la autorización previa de la editorial. All rights reserved. It is forbidden to reproduce, distribute, store or transform any part of this work without prior authorization of the publisher.


Painting a canvas is like entering a labyrinth. One error and you’re lost. One color leads to another, one tone leads to another. If you lose concentration along the way, you don’t make it out.

R O CÍ O G A R CÍ A


Prefacio / Preface

13

I.

37

II. De la pintura al arte / From Painting to Art

55

III. Por el camino de El Thriller / On the Road to The Thriller

60

ÍNDICE / CONTENTS

9 / 11

Preámbulos de la pintura / Prelude to Painting

Serie / Series

El Thriller, 2006 The Thriller

75 82

IV. Consolidación de un método / Consolidation of a Method Serie / Series

Very, very Light... and very oscuro. (Un policía con Alzheimer), 2008-2009 Very, Very Light... and Very Dark. (A Policeman with Alzheimer’s) El Castigador es..., 2010-2011

92

The Punisher is... El regreso de Jack el Castigador, 2012-2013

96

The Return of Jack the Punisher 121 130

147

V. Apoteosis: El Megacómic / Apotheosis: The Megacomic Serie / Series

The Mission, 2014-2015

VI. Documentos. Fragmentos de textos críticos / Documentation. Excerpts from critical texts

147

Rufo Caballero

149

Silvia Llanes Torres

150

Corina Matamoros

154

Gilberto Padilla Cárdenas

157 / 156

Norge Espinosa

161

Curriculum Vitae


CO R I N A M ATA M O R O S

Llega el momento de descifrar a fondo el arte de Rocío García, singular pintora que ha sido tratada por la crítica de forma tangencial y cuya obra arrastra el misterio de haberse resistido a la curaduría. Y puesto que las acciones crítico-curatoriales parecieran no haberla alcanzado plenamente hasta hoy, nadie mejor que la pintora misma para socorrernos y hacer entender su arte más allá de las taxonomías de género y erotismo en las que se le ha constreñido normalmente. Durante meses, a lo largo de numerosos encuentros, he sostenido con Rocío una larga y animada conversación sobre eventos de su vida y su trabajo, que fueron apareciendo sin planes previos ni prejuicio alguno, fruto de una relación de camaradería con la que me ha honrado. Compartir ese lujo de franquezas es el propósito de este libro. Dejemos que Rocío salte por sobre nuestros convencionalismos y arquetipos, y nos cuente cómo podrían ser interpretados los asombrosos escándalos de sedición y espionaje informativo en el mundo de hoy, cómo se ha transformado el imaginario de los humanos en el escenario digital actual, o cómo llegó a pintar como pinta. Sus últimas cuatro series: El Thriller, Very, very Light... and very oscuro. (Un policía con Alzheimer), El Castigador y El regreso de Jack el Castigador, son reproducidas en su totalidad en este volumen, al cual se suma, como colofón, la apoteosis de The Mission, su más reciente producción. En ella, la artista se alza con las inconfundibles características del género folletinesco, con los fascinantes escenarios de la pintura a que nos tiene acostumbrados, y con su rendido afán de storyboard. No podía ser de otro modo: estuvo latente desde niña, cuando desandaba su barrio a la caza de nuevas historietas para cambiarlas por las ya leídas. Pero sobre todo, estuvo implícito en su infatigable insistencia en narrar desde la pintura. Disfrutar de estas singulares Confesiones no solo nos hará compartir la personal forma de ver el mundo de Rocío García sino, a la vez, sacudir no poco nuestros enfoques para atisbar el arte en Cuba hoy.

P R E FAC I O

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CO R I N A M ATA M O R O S

The time has come to decipher the complexity of Rocío García’s art. She is a unique painter, whom critics analyze only tangentially; her work encapsulates a mystery that has eluded curators. Apparently, both critics and curators continually overlook and pigeon-hole her with reductive gender and erotic taxonomies. Who better than the artist herself to come to the rescue and provide us with an understanding of her art that transcends those limits? During a series of meetings over several months, Rocío and I carried out a long and animated conversation about events in her life and work that unfolded without any prior planning or preconceived ideas: the fruits of a close and cherished friendship. The purpose of this book is to share this delightful frankness and to give Rocío the opportunity to go beyond our conventionalism and archetypes to explain amazing scandals of sedition and enlightened espionage in today’s world; how the current digital world has transformed the human imagination; or how she came to paint the way she paints. This volume reproduces in their entirety her last four series – El Thriller; Very, very Light... and very oscuro. (Un policía con Alzheimer); El Castigador; and El regreso de Jack el Castigador [The Thriller; Very, Very Light... and Very Dark. (A Policeman with Alzheimer’s); The Punisher; and The Return of Jack the Punisher]. It includes, as the grand finale, her most recent work: the apotheosis of The Mission. Here, with her great love of the storyboard, the artist creates the unmistakable features of a melodramatic genre with fascinating and recognizable scenes from her paintings. It couldn’t have turned out any differently: a latent trait of a girl who roamed her neighborhood hunting for and trading comic books with other kids. More significantly, it was embedded in her indefatigable insistence on narrating with paints. After enjoying these unique Confessions, we not only appreciate Rocío García’s particular way of seeing the world, but also profoundly shake up our own way of seeing to discover Cuban art today.

P R E FAC E

11


P


I . P R E Á M B U L O S D E L A P I N T U R A / P R E L U D E T O PA I N T I N G

13

El sábado 23 de agosto de 2014, en medio de un agobiante calor, Rocío vino hasta mi apartamento de El Sevillano. Bajo estas condiciones daríamos comienzo a una charla cuyo destino estábamos lejos de saber entonces. Por primera vez en mi trabajo profesional con artistas, luego de agenciarme una pequeña grabadora, de esas que usan los reporteros, me serví del método de grabación para no perder ni una sola de sus palabras. Después de varios teclazos torpes logré hacerla funcionar, acomodada sobre los tres tomos de las obras completas de Marcel Proust: CO RI N A M ATA M O RO S : Ahora me vas a contar cómo supiste que querías pintar, ¿cuándo empezó todo?

¡Imagínate tú, Cori! Eso comenzó a los seis o siete años. A mí de niña me castigaban por RO CÍ O G A RCÍA :

On Saturday, August 23 , 2014 , in unbearable heat, Rocío came to my apartment in El Sevillano. Under these conditions, we began our conversation, completely uncertain about where it would take us. For the first time in my professional career working with artists, I was able to procure the kind of small recorder that journalists use to carry out interviews; it would record every last detail and not miss a word. After an awkward start, pushing various buttons, I got the thing to work and placed it on a three-volume stack of Marcel Proust’s Complete Works. CORINA MATAMOROS: Now, can you tell me how you knew you wanted to paint, when it all began? RO CÍ O G A RCÍA : Just

imagine, Cori! I was six or seven years old and my parents would ground me for

cualquier cosa. Me encerraban en el cuarto y a mí me gustaba tanto quedarme sola que decía: «Qué tontos, se creen que me están castigando y yo lo que estoy es aprovechando la soledad para dibujar». En aquel entonces vivíamos en una casa de huéspedes que quedaba en La Víbora, porque mi padre era superintendente de la Compañía de Teléfonos y tenía que viajar mucho por cuestiones de trabajo. Él no quería vivir en La Habana, por eso mantenía su casa allá en Santa Clara, donde nací yo. A los tres años vine para acá y vivíamos así, siempre de tránsito por varias casas de huéspedes, hasta que mi hermana dijo que nos quedábamos en La Habana y mi padre solicitó una casa. Yo no sé bien cómo fue, el caso es que le entregaron una en El Vedado. Para serte sincera no recuerdo casi nada de mi vida en Santa Clara; aunque nací allí, no puedo reconocerme como santaclareña.

doing trivial things; they would send me to my room. And I’d say, how silly of them to think this is punishment, when actually I’m enjoying myself and taking advantage of being alone to sketch. In those days, we lived in a guest house in La Víbora district because my father was a telephone company superintendent and he had to travel a lot for his work. He didn’t want to live in Havana, so he kept our house in the city of Santa Clara, where I was born. At the age of three, we moved here to the city, and we were always moving from one guest house to another until my sister said we should stay in Havana and Dad requested a house. I’m not sure how the whole thing came about. All I know is they gave him a house in El Vedado district. I hardly remember a thing about Santa Clara, only that I was born there; I don’t really feel I belong to Santa Clara.


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¿Quién eres? ¿Batman? No, soy un Leopardo [Who are You? Batman? No, I’m a Leopard] (tríptico) De la serie Hombres, machos, marineros [Men, Machos, Sailors], 1998 Óleo sobre tela, 100 x 80 cm cada una

Te confieso que siempre he sido amante de los cómics. Los coleccionaba desde niña. Cuando me mudé de La Víbora para El Vedado me la pasaba desandando el barrio con una pandilla de chiquillos, tratando de intercambiarlos. Si yo tenía un Tarzán, tú me dabas dos por él, o yo te daba un Pato Donald y tú me dabas un Hombre Araña. Así fue que me aprendí de memoria el barrio de tanto recorrerlo. Yo era la única hembrita caminando con la pandilla para hacer esos intercam-

bios, como mismo se hacía con las postalitas de béisbol, pero a mí lo que me interesaba eran los cómics. Todavía ahora, cuando me cae uno en la mano, me fascina leerlo. Tengo una amiga norteamericana que me trajo dos novelas gráficas, Watchmen y Sin City. Esta última se llevó al cine, no sé si la has visto. La película es en blanco y negro, está súper bien hecha y el cómic es una belleza. Quizá empezó ahí, de niñita, viendo los cómics, mi fascinación por dibujar historias.

I confess that I’ve always been in love with comic books; I collected them as a child. After I moved from La Víbora to El Vedado, I roamed the neighborhood with a gang of kids, looking to trade comic books. If I had one Tarzan comic, you had to give me two in return, or you’d have to give me one Donald Duck and one Spider Man. I really got to know the entire neighborhood thanks to all that running around. I was the only girl in that gang of boys who wanted

to trade comic books and baseball cards, but only the first ones interested me. Even now, when I see a comic book, it fascinates me to page though it. An American friend gave me two graphic novels, Watchmen and Sin City. They made the latter into a film – maybe you’ve seen it – a very well-made black-andwhite film – and the book is beautiful. Maybe it all began back then, when I was a child looking at comic books – my fascination with sketching out stories.


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También me acuerdo que allá, en la casa de huéspedes en La Víbora, yo conservaba una cajita que había sido de mi papá, de esas donde antes venían las cuchillas de afeitar y que para sacarlas debías hacer presión con el dedo. Esa cajita vacía la llené de muchos dibujitos y le decía a mis amigos que les iba a contar una historia. No escenificaba nada, yo les sacaba las pequeñas láminas, recortadas y dibujadas por mí, de la misma manera en que se saca-

ban las cuchillas, y así, les iba contando la historia mientras ellos iban viendo las imágenes. Les pintaba cosas parecidas a los cómics, de vaqueros o algo así. Sacaba una y decía: «Ahora va a pasar esto», sacaba otra y seguía: «Ahora va a pasar esto otro». Yo me he puesto a pensar y sí, creo que todo sale de ahí, desde que uno es niño, ¿no? El tema erótico para mí es muy íntimo también. Recuerdo que, viviendo en aquella casa de huéspedes de La Víbora, escuchamos un día

I also remember that in that guest house in La Víbora, I kept one of the small boxes of razor blades my dad used. You had to apply pressure with your finger to release a razor blade. I filled that small empty box with a lot of my little cut-out drawings, and I would tell my friends that I was going to present a little story to them. I didn’t stage anything; I simply pulled out the little cut-out pieces I’d drawn in the same way that you would pull out one razor blade after

another. That’s how I told my story, as they viewed each image. I painted things that resembled images from comic books, cowboys, or things like that. I’d take one out and say, “Now this is going to happen.” Take out another and continue, “Now that is going to happen.” I’ve thought about it, and, yes, everything started back then, when I was a child, right? Also, I have a very personal link with the erotic theme. I remember one day, when we lived in that guest house in La Víbora,


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De la serie Tatoo Lovers. 2012 Acrílico sobre cartulina, 80 x 65 cm cada una COLECCIONES PRIVADAS

unos sonidos muy raros tras unas paredes divisorias de cartón tabla. Tendríamos unos siete u ocho años y jugábamos a cualquier cosa, cuando descubrimos aquellos huecos en la pared. No recuerdo a quién se le ocurrió mirar primero y vio que detrás había una pareja teniendo sexo. Eran personas rubias. Ella tenía la piel muy blanca y él también, con un pene gigantesco, o quizá fuera mi percepción de niña, que ella limpiaba con una toalla blanca. Fue impresionante, me acuerdo que lo vi todo como en una pantalla gigante.

Y lo recuerdo como una imagen linda, hasta en colores: era dorado. Una onda dorada con aquella pareja rubia y esa toalla blanca impecablemente limpia. Así fue que vi, a través de un orificio, la más bella película porno del mundo. Vi algo muy dulce, no tuvo nada de terrible. Solo alcanzamos a verlos unas dos o tres veces más, porque después nos descubrieron y allá vino el castigo. Los huecos, de pronto, aparecieron tapados con parches de recortes de revistas. Mi madre era una mujer muy inteligente.

we heard some weird noises coming from behind a plywood partition. We were about seven or eight years old and always playing at something, when we discovered some holes in the wall. I don’t remember who was first to look through the hole and see a couple having sex on the other side. They were blonds – she had very white skin; so did he, and also a really huge penis – or maybe that was a child’s perception – which she would wipe clean with a white towel. It was impressive. I remember that I viewed everything as if it were on a

giant screen. I recall it as a beautiful image, in color – it was golden. A golden tone with that blond woman and that impeccably clean white towel. That’s what I saw through that hole, the most beautiful pornographic movie in the world. I saw something very tender, nothing terrible about it. We got to see this scene only two or three times because one day they caught us peeping and punishment followed. Suddenly, all the holes were patched up with pages cut from a magazine. My mother was a very intelligent woman.


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C M : ¿Y cómo supiste que existía San Alejandro? RG : Fue en esa misma casa de La Víbora, una casa bellísima con muchos vitrales, donde también vivía una viejita muy fina. Ella me veía siempre dibujando y al parecer eso le llamó la atención. Un buen día, me dijo así: «Tú tienes que entrar en una escuela de arte que se llama San Alejandro». «¿Y dónde queda eso?», le pregunté. Entonces me explicó todo. Después pasó algo de tiempo, crecí, y nos fuimos para El Vedado,

How did you find out that San Alejandro [Academy] existed? CM:

An elegant elderly woman lived in that same guest house in La Víbora, a beautiful house with many stained-glass windows. She always watched me drawing, and, apparently, she saw something in me. One day, she said to me, “You have to get into an art school called San Alejandro.” “And where is that?” I asked. So she explained everything to me. Later, time passed, I grew RG :

pero se me quedó grabado en la mente aquello de entrar a esa escuela. Mis padres no tenían ni idea. Por mi cuenta fui averiguando hasta descubrir que San Alejandro ya no estaba en Centro Habana, sino en Marianao. Sola, así llegué a San Alejandro. Yo no tenía conocimientos de nada y para colmo me dijeron que tenía que hacer una prueba. Ahora es diferente, la gente se prepara, pero en aquella época, en el año 1970 más o menos, yo tenía quince años y ninguna preparación. Las pruebas me parecieron

up, and we moved to El Vedado, but the idea of getting into that school was always etched on my brain. My parents didn’t know anything about it. I started checking around on my own until I discovered that San Alejandro was no longer in central Havana but now in Marianao. I arrived at San Alejandro of my own accord. I didn’t know anything about anything, and, on top of that, they said I had to pass a test. Nowadays, it’s different, and people prepare for it, but in those days, about 1970, I was fifteen and not prepared for anything. The

18249c.pdf  

Nadie mejor que la pintora misma para hacernos entender su arte. Durante meses la autora ha sostenido con Rocío una larga y animada conversa...

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