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Fotografías
Andrés Aguilera
Carlos J García Gutiérrez
Ayuntamiento
Producción editorial:


Adra es un paraíso por descubrir. Una ciudad con identidad propia que posee atractivos que enamoran a todos aquellos viajeros que no se conforman sólo con hacer turismo. Adra es una ciudad para vivir momentos y disfrutar experiencias.
Situada en la zona más occidental de la provincia de Almería, enclavada en las estribaciones del sureste de Sierra Nevada. Con más de 3.000 años de historia es el municipio más antiguo de la provincia. Cuenta con más de 25.000 habitantes y una gran importancia desde los puntos de vista económico, social, cultural y gastronómico.
La ciudad se proyecta como destino turístico referente dentro de la provincia de Almería y de Andalucía. Su desarrollo está estrechamente vinculado al turismo sostenible y de calidad a partir de la revalorización del extenso patrimonio histórico-cultural, el entorno natural y el potencial gastronómico que atesora la ciudad. Una franja litoral de casi 14 kilómetros que incluye playas urbanas y calas en estado virgen, hacen de su costa un entorno natural paradisíaco.
La Autovía del Mediterráneo permite una comunicación rápida con la franja mediterránea, contribuyendo al desarrollo económico y turístico de la ciudad. Así, Adra se encuentra en un lugar privilegiado a treinta minutos de la Alcazaba de Almería, a menos de hora y media del aeropuerto internacional de Málaga y a una hora de monumentos tan emblemáticos como la Alhambra de Granada o Sierra Nevada. Asimismo, se encuentra a cuarenta y cinco minutos del aeropuerto de Almería y de parajes naturales como Cabo de Gata.


Adra es historia en sí misma. Pasear por sus calles es disfrutar y palpar un pasado de más de 3.000 años de historia que, gracias a un arduo trabajo de puesta en valor de sus vestigios, se ha integrado plenamente en la fisionomía actual del municipio.
Fundada por los fenicios en el s. VIII a.C., la antigua Abdera ha sido codicia de todas las civilizaciones que han habitado la Península Ibérica. Centro de rutas comerciales, contó con una Ceca romana con la creación de salazones y el ‘garum’ la llevó a acuñar moneda propia, que hoy se ha convertido en uno de los símbolos emblemáticos de la ciudad. Gran parte de este ingente legado cultural que hace de Adra un lugar de interés arqueológico y de paso obligado para amantes de la historia, se encuentra al alcance de todos en los distintos centros museísticos y expositivos del municipio.
Adra también es tierra de leyendas que cuentan que fue desde sus aguas cristalinas desde donde el último rey de Granada, Boabdil ‘El Chico’ emprendió su huida tras perder su reino. Al partir lanzó su espada al mar con la promesa de recuperarla algún día.
Uno de los principales potenciales de la ciudad de Adra es su capacidad de ofrecer una experiencia culinaria única para los visitantes: la gastronomía kilómetro cero, con productos frescos y de la zona comienza a despegar como punta de lanza del turismo.
Adra reúne las condiciones perfectas para ofrecer lo mejor del mar y de la huerta. Por su puerto pesquero y su lonja, de los más antiguos de Andalucía, pasan cada año cerca de una tonelada de frutos procedentes de la mar, pescado y marisco de alta calidad gran parte de la costa abderitana y alrededores. Entre los productos del mar podemos encontrar boquerones, choco, choquito, cigalas, melva, jurel o el exquisito pulpo.
Su agricultura abarca más de 1.500 hectáreas de producción de frutas y hortalizas de máxima calidad, apreciadas en todo el mundo. Entre las principa -

▲ El pulpo seco ha sido declarado Especialidad Tradicional Garantizada por la Comunidad Europea.

les variedades se encuentran pimientos, sandías, pepinos o berenjenas. Todos los productos son saludables, cuidando su trazabilidad con mimo y rectitud.
Todas estas condiciones privilegiadas hacen posible que los productos agrícolas y pesqueros pasen directamente a la mesa de abderitanos y viajeros. Es cuestión de horas, en ocasiones sólo minutos.
La calidad de los productos, unida a la forma tradicional de cocinarlos que perduran en las cocinas de la ciudad, confieren a la gastronomía abderitana una diversidad e intensidad de sabores apreciados por los paladares más exigentes. A la vez, su amplia variedad de productos inspira a dar rienda suelta a la imaginación y crear nuevos platos con marca propia y origen autóctono.
Los restauradores del municipio conocen sobradamente el valor de la cocina tradicional como reclamo para los visitantes, por
ello aplicar en sus cocinas recetas ancestrales, ayudando a su pervivencia. Así, en la cocina abderitana se presenta como un auténtico vendaval de sabores capaz de conquistar a visitantes con los bocados más exquisitos.
También tienen un papel relevante dentro de la gastronomía los vinos de la tierra. Con varias bodegas, el vino de Adra es perfecto para consumirlos mientras se degustan algunos de los platos que ofrece su cocina.
En definitiva, Adra posee elementos más que suficientes para hacer de su gastronomía un referente no solo andaluz, sino nacional.
En 2026 Adra ha sido elegida como capital Iberoamericana de la cultura gastronómica del Mediterráneo.
La franja litoral abderitana ofrece una gran variedad de posibilidades y alternativas. Lo mejor de ella es que se trata de una línea de costa casi virgen, ofreciendo a las personas que las visitan una experiencia difícil de olvidar, en plena conexión con la inmensidad del mar y la naturaleza. Este es uno de los principales valores que ofrece Adra y que la diferencian como destino. Entre ellas existen calas naturales, idóneas para practicar submarinismo o pescar. Algunas de ellas tienen un encanto adicional: sólo se puede acceder mediante barco.
Además, Adra es una ciudad respetuosa con el mundo animal. Recientemente la ciudad ha destinado un tramo de playa en exclusiva para disfrutar de la experiencia del baño junto a las mascotas. Se trata de la segunda playa canina de Andalucía con permisos de uso durante todo el ejercicio. Junto a ello, acaba de inaugurar un parque canino con casi 1.000 metros cuadrados que dota a los visitantes que no quieren renunciar a viajar sin su mascota de infraestructura para disfrutar de sus vacaciones junto a ellos.
Como no puede ser de otra manera, el municipio cuenta con playas urbanas, perfectamente equipadas, dotadas de puntos accesibles para personas con diversidad funcional, y distinguidas con cuatro Q de Calidad Turística, Banderas Azules y

▲ Playa de la Sirena Loca y Carboncillo (Q de calidad turística) bandera azul y S de sostenibilidad
S de sostenibilidad turística, lo que asegura a los turistas que buscan en sus vacaciones la combinación de sol y playa altos estándares de calidad.
A ellas se suman tres playas semiurbanas, localizadas en las barriadas de La Alcazaba, Guainos Bajos y El Lance de la Virgen. Estas playas han visto recientemente remodelada y mejorada su estructura, gracias a la construcción de nuevos espigones que han conseguido revalorizar estos puntos a la vez que mantienen su belleza natural.
Además de su costa, Adra cuenta con importantes reclamos para atraer al turismo activo, como senderos naturales que discurren por el interior del municipio. Ejemplo de ello son las Estrechuras


de Guainos donde se sitúa uno de los senderos más llamativos.
También cuenta con uno de los humedales más importantes de la provincia, Las Albuferas, o el cauce del Rio Adra, donde habitan especies protegidas que se estudian a nivel internacional.
En el municipio se pueden practicar deportes acuáticos, como buceo, snorkel, kayak, vela….
Playa del Censo (Q de calidad turística) bandera azul y S de sostenibilidad ▶



e trata de una pasarela peatonal sobre la escollera del dique, un paseo por el que podrá disfrutar de unas maravillosas vistas tanto del mar, del pueblo y de la sierra de Gádor al fondo.


Junto al Molino del Lugar, un gran mural con imágenes, textos explicativos e infografías hace un recorrido de la historia del municipio de Adra.
Museo de Adra
Documentada a comienzos del s. XIX, se trata de una antigua casa señorial con patio porticado que perteneció a la familia del Trell. Acoge una sala dedicada a la tradición y vanguardia en el arte español.

Las Albuferas de Adra son uno de los pocos humedales que aún sobreviven en el sudeste español. La exposición ahonda en la relación entre el hombre y Las Albuferas, que a lo largo de la historia ha permanecido prácticamente desconocida.

Abdera es una de las fundaciones coloniales fenicias de la Península Ibérica que posteriormente fueron ciudades-estado y bajo el Imperio romano obtuvieron el estatuto de municipios. Gran parte de las piezas proceden del Cerro de Montecristo, solar de la antigua Abdera, cuya antigüedad se remonta al siglo VIII a.C.



Piletas de salazón romanas
Las piletas de salazón localizadas a los pies de la Ermita de San Sebastián corresponden a los siglos I y II d. C, coincidiendo con la promoción de Abdera a municipio romano. Se trata de unas balsas de forma y construcción clásica, con la distribución de piletas en hileras y un pasillo central de servicio, donde trabajaban esclavos y libertos. Formaban parte de una factoría más amplia y eran utilizadas para la elaboración de salazones y salsas de pescado, productos muy apreciados en todo el imperio romano. Junto a ellas aparecieron restos de arpones, anzuelos, anillas y clavos relacionados con dicha actividad.
La presencia de la factoría de salazones en este lugar es una prueba más que demuestra que en la Antigüedad la playa estaba en este lugar.



El Molino del Lugar, construido hacia 1814 y recientemente rehabilitado, acoge la sección etnográfica del museo de Adra.
Alberga la sección etnográfica del Museo de Adra. En las estancias superiores se desarrolla el Ciclo del Cereal, mientras que en la planta baja se muestran distintos oficios tradicionales, entre los que destaca la talabartería.

La exposición comienza su recorrido por la planta baja en la sala de proyección audiovisual 3D, donde el visitante conocerá la vinculación histórica de Adra con el mar y la pesca.
En la ‘Sala del Mar’, se puede experimentar todo el proceso que se vive en torno a la pesca en Adra, desde los primeros barcos de remo o vela que introdujeron los navegantes fenicios hasta la traíña actual.
La ‘Sala de Adra’ intercala piezas originales con paneles informativos, vitrinas y expositivos reales de la pesca y el mar e incluso podemos aprender a cocinar platos típicos como el “atascaburras” a través de un panel virtual.
Desde la azotea podemos admirar el puerto abderitano, deportivo y pesquero, la amplia explanada ganada al mar como consecuencia de la construcción del dique de poniente y algunos edificios de la antigua fundición de plomo San Andrés.


Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción
La secuencia constructiva de este edificio y el rico patrimonio que atesora es fiel reflejo de la historia de nuestra localidad en sus últimos cinco siglos. La parroquia de Santa María de la Encarnación de Adra, erigida en 1501, perteneció a la diócesis granadina hasta 1957. Su primera iglesia, una de las siete levantadas en Las Alpujarras antes de 1530, se reducía a una nave cubierta con armadura y torre a los pies.
Ermita de San Sebastián S. XVII-XVIII
Erigida en honor del santo protector contra la peste, en la ladera meridional del “monte de Christo”, solar de la antigua Abdera, bajo el pavimento del espacio que le precede se conserva parte de una factoría de salazón de pescado de época romana.
Se sabe que en 1591 se encontraba con el techo roto, lo que permite sospechar que existía antes de la rebelión de los Moriscos de 1568. Su reedificación en 1680 guarda relación con el cese de la epidemia de peste que asoló Adra el año anterior.

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Angustias, La Alquería
El monumento más destacable es la iglesia parroquial de La Alquería, dedicada a Nuestra Señora de las Angustias. Fue fundada hace mucho tiempo como una mezquita musulmana, y se reconvirtió al cristianismo, siendo una iglesia dedicada a Santa María hasta mediados del s. XVIII. Fue incendiada en 1570 por los moriscos. Debido a los daños recibidos, tuvieron que reconstruirla hacia el s. XVIII, con ayuda de la familia Salmerón, a la que hicieron tallas en el interior de la iglesia.

Murallas de Adra
Durante los siglos XVI y XVII Adra será el objetivo de la piratería berberisca y turca, resistiendo varios asaltos y saqueos desde estas murallas. Declarada Bien de Interés cultural con la categoría de monumento.
Torre Vigía de Guainos
Es una clara muestra representativa del sistema defensivo nazarí-castellano, cuyo cometido era la vigilancia costera sobre todo de la piratería berberisca.
Refugios Antiaéreos de La Guerra Civil
Construidos en torno a 1937, el municipio cuenta con dos refugios antiaéreos puestos en valor que actualmente forman parte del itinerario histórico que se oferta en el marco de las visitas guiadas para los turistas.


Al pie del promontorio donde se erige la Torre de los Perdigones se construyó este refugio. Consiste en varias galerías que tienen como punto de referencia el pozo donde caían los perdigones y que están excavadas en roca de pizarra. Presenta tres bocas de entrada y una galería ciega. La galería central de ladrillo visto tiene 1’8 metros de ancho y 2’1 metros de alto. El resto de las galerías miden 1’5 de ancho y 1’8-2 metros de alto. En total posee 90 metros de galerías. La existencia de recodos en estas evitaba que el impacto de las bombas llegara a los refugiados.
En un principio, la galería de ladrillos, que formaba parte la Fundición de San Andrés, se aprovechó para que los habitantes se refugiaran en caso de ataque aéreo, pero como era insuficiente para albergar a más número de personas, se excavaron tres galerías más en la roca de pizarra.


Este monumento pertenece a la fábrica de fundición de plomo San Andrés, que funcionó desde 1822 hasta su decadencia en 1840. Torre de 44 metros donde elaboraban perdigones y es, actualmente, el símbolo de la ciudad.
De este complejo industrial se conserva: la Torre de los Perdigones, la Fabriquilla del Vinagre, y la Torre del Humo.
La fábrica de la Azucarera, uno de los monumentos más relevantes de Adra, ha sido el último vestigio del cultivo y transformación de la caña de azúcar en la vega abderitana, ya que ha sido acertadamente rehabilitada para su conservación y puesta en valor.



Albuferas de Adra
Ubicadas entre el río Adra y los llanos de Dalias. Suponen una fuente permanente de alimento y vida para la fauna residente en la zona. La presencia de agua permanente, junto con la suavidad climática de sus inviernos, hacen que este humedal se considere el más importante de la provincia de Almería y lugar de paso de las rutas migratorias que establecen las aves entre los continentes europeo y africano. Recurso turístico para los amantes de la ornitología, biólogos y público general por su diversidad en flora y fauna que se puede ver desde sus observatorios dispuestos estratégicamente en las lagunas.
Las fiestas de Adra destacan por su tradición y arraigo. Fruto de la impronta que han dejado en el carácter de su gente las distintas civilizaciones, los abderitanos mantienen vivas sus fiestas y las viven con intensidad. Son, sin duda, un gran momento para visitar Adra y descubrir la hospitalidad y cercanía de sus gentes.

▲ San Marcos: 25 abril. Fiesta de Interés Turístico Andaluz. Patrón de los agricultores.



◀ Feria y fiestas de Adra: del 6 a 10 septiembre en honor de la Virgen del Mar y San Nicolás de Tolentino.





