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Tillie Olsen (1912-2007) Nota biográfica por Laurie Olsen

Tillie Olsen, nacida Tillie Lerner, creció en una granja arrendada de Nebraska, la segunda de seis hijos de una familia de inmigrantes judíos rusos que habían abandonado su tierra tras la fallida Revolución de 1905. Se crio en Omaha, donde su padre trabajaba como pintor y empapelador y hacía las veces de secretario del Partido Comunista de Nebraska. El legado revolucionario y los ideales humanistas y socialistas de sus padres ejercieron una gran influencia en Tillie. Desde muy pequeña, fue una lectora voraz, y aunque solo llegó a completar los estudios de secundaria, finalizando así su formación académica, continuó educándose durante mucho tiempo gracias a las bibliotecas que frecuentaba y a sus amplias lecturas (tal como declaró ella misma: «Las bibliotecas fueron mi sustento y mi universidad»). En 1929 empezó a encadenar una larga serie de trabajos mal remunerados que se prolongarían durante treinta años (camarera de pisos, empacadora, encargada de ropa blanca y empleada en una lavandería, operaria, camarera o secretaria). En cuanto que activista y miembro de las Juventudes Comunistas, Tillie se vio muy pronto implicada en las causas políticas, sociales y laborales de la época de la Gran Depresión en Kansas, Missouri y Minnesota. Así, estuvo encarcelada por organizar protestas entre los empleados de la planta de embalaje donde trabajaba. Cuando se estaba recuperando de una tuberculosis con pleuresía contraída como resultado de las condiciones de trabajo de la planta y de las semanas en prisión, empezó a escribir su primera novela: Yonnondio: From the Thirties, que no se publicaría hasta pasados cuarenta años. 1


En 1932 nació su primera hija, Karla y, al año siguiente, la familia se trasladó a San Francisco. Durante el llamado «jueves sangriento» de la huelga general que paralizó la ciudad en 1934, Tillie pisó de nuevo la cárcel junto al que sería su compañero para toda la vida: Jack Olsen, trabajador del sector naval, líder sindical y educador, con quien compartiría su compromiso por los derechos humanos y su lucha por la justicia, así como su amor por el arte y la música en sus más amplias manifestaciones. Dos poemas y una serie de crónicas escritas en el transcurso de la histórica huelga y publicadas en The New Republic y Partisan Review dieron a conocer a Tillie en todo el país. Fue una de las pocas escritoras incipientes invitadas al Congreso de Escritores Americanos de 1935, celebrado en Nueva York. Jack y Tillie criaron a sus cuatro hijas en San Francisco: Karla, Julie, Kathie y Laurie, y muy pronto su casa se convirtió en refugio y lugar de reunión de gentes de clase social y procedencia muy diversa, con quienes compartían una serie de valores y un marcado compromiso por la construcción de un mundo más justo. Pese a que las condiciones de la clase trabajadora y la crianza de sus hijas impidieron a Tillie seguir con su carrera literaria durante muchos años, el deseo de escribir nunca la abandonó. No dejó de llenar cuadernos y escribir notitas llenas de lo que ella misma describía como «voces cautivadoras, palabras, pensamientos». A lo largo de su vida, Tillie constituyó una presencia apasionada y habitual en reuniones, grupos de piquetes y manifestaciones. Luchó para conseguir parques y patios de juegos para los niños, fundó la primera escuela infantil y cooperativa de padres de la ciudad, lideró el Consejo Escolar y, durante la Segunda Guerra Mundial, dirigió el Comité de Ayuda Humanitaria de California y presidió el Comité Femenino de Auxilio Social. Defendió a la clase trabajadora, los derechos de las mujeres, la creación de una sólida red de educación y bibliotecas públicas y la protección del medio ambiente. Se posicionó en contra del Apartheid y el racismo, como parte de los movimientos pacifistas que se erigieron en esa época en Estados Unidos. Durante la era McCarthy, un vecino fanático acusó a Olsen de ser «una agente de Stalin infiltrada en las escuelas locales a través del Consejo Escolar». Aunque ella finalmente no fue imputada, Jack Olsen sí que recibió una citación para comparecer ante el Comité de Actividades Antiamericanas y perdió su trabajo, lo

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cual sumió a la familia en graves dificultades económicas que se prolongaron durante años. En 1954, cuando tenía cuarenta y dos años, Tillie se matriculó en una clase de la Universidad de San Francisco para retomar la escritura. Animada por sus profesores, solicitó y obtuvo una beca de escritura creativa en la Universidad de Stanford y, poco después, con cuarenta y tres años, publicó «Aquí estoy, planchando». Durante los ocho años siguientes, escribió los cuatro relatos recogidos en el volumen Dime una adivinanza. «Aquí estoy, planchando» fue seleccionado como uno de los mejores relatos americanos de 1957. «Dime una adivinanza» recibió el Premio O. Henry y también se incluyó dentro de los mejores relatos publicados ese año. En 1959, Olsen obtuvo una beca de la Fundación Ford que le permitió dedicarse a la escritura y, durante los años siguientes, fue residente en lugares como la Colonia MacDowell, Yaddo, la Fundación Huntigton Hartford, el Centro Banff para las Artes y la Creatividad y otras residencias de escritores del país. Fue entonces cuando empezó a escribir «Requa I», que se incluyó entre los mejores relatos americanos de 1971. En esa época, consciente de su «odio hacia todo aquello que […] frena, afecta, silencia a los escritores», Olsen continuó con su activismo y sus esfuerzos con el fin de motivar a otros escritores, especialmente mujeres de clase trabajadora, para que lograran encontrar su propia voz, su creatividad y su expresión. La correspondencia con estos fue muy extensa y se prolongó hasta su muerte. En 1970, Olsen desempeñó un papel fundamental en la creación de la editorial The Feminist Press, de la Universidad de Nueva York. Abogó por la reimpresión de la obra decimonónica Life in the Iron Mills, de Rebecca Harding Davis, y escribió para ello una extensa reseña biográfica, publicada a modo de epílogo, con la que inauguró una larga serie de obras clásicas de escritoras americanas que The Feminist Press rescataría del olvido. Entre 1969 y 1974, Olsen impartió clases en la Universidad de Stanford, la Universidad de Massachusetts o el Instituto de Tecnología de Massachusetts, y ocupó el primer puesto de escritora residente creado en el Amherst College. Su

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temario y su programa de lecturas constituyeron una parte fundamental de los estudios de género y del canon literario americano. Su ensayo Silences, publicado en 1978, examina los vínculos fundamentales entre los parámetros de clase, raza y género que han impedido a tantos escritores dedicarse a la escritura. Mother to Daughter, Daughter to Mother: A Daybook and Reader, un dietario de citas que alumbra las relaciones entre madres e hijas, se publicó con gran éxito en 1993. La obra de Olsen ha aparecido en innumerables antologías y ha inspirado tres películas y dos obras de teatro. Sus relatos siguen leyéndose a día de hoy en escuelas de secundaria y universidades de todo el mundo. A lo largo de su vida, recibió numerosos premios y becas de investigación tanto por su escritura como por sus contribuciones a la literatura y su activismo. No obstante, el título que siempre tuvo colgado en la pared fue el diploma honorario de la escuela secundaria de Omaha, otorgado con motivo de un homenaje que le dedicó la Universidad de Nebraska. Cuando sus hijas ya eran mayores, Jack y Tillie se fueron a vivir a una residencia de viviendas cooperativas del sindicato de trabajadores navales de San Francisco, construida bajo el ideal de que «todas las razas y clases sociales pueden vivir juntas en armonía». A lo largo de los años ochenta y noventa, Tillie se convirtió en una figura habitual del lugar, dedicada a repartir folletos, pegar carteles o dar enérgicos paseos que no le impedían detenerse a hablar con las personas sin hogar que se encontraba. En 1981, y como reconocimiento a la enorme contribución de Olsen a la vida de la ciudad, la alcaldesa de entonces, Dianne Feinstein, declaró el 18 de mayo Día de Tillie Olsen. En 1989 murió Jack Olsen, su compañero de toda la vida, y ella se trasladó a Berkeley, California, para estar cerca de su familia. Allí vivió hasta su muerte, el 1 de enero de 2007, dos semanas antes de cumplir los noventa y cinco años. El archivo de Tillie Olsen se encuentra depositado en la sección de colecciones especiales de la Biblioteca de la Universidad de Stanford.

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Tillie Olsen. Nota biográfica.  

Nota biográfica de Tillie Olsen por su hija, Laurie Olsen.

Tillie Olsen. Nota biográfica.  

Nota biográfica de Tillie Olsen por su hija, Laurie Olsen.

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