Correo del Maestro Núm. 117 - Febrero de 2006

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Cartel: El sistema muscular

ISSN 1405-3616

La profesionalización de la actividad físico-deportiva en México

Leer y bailar Julieta Fierro Irma Montero

Lourdes Otero

La educación física y la escuela Marcela Aguilar

El teatro infantil, ese niño olvidado Javier Malpica

Sexo y reproducción, ¿sinónimos? Ignacio Carrera

¿Qué pasa con la adolescencia? Alberto Palacios

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De hermenéutica, serendipia y heurística Arrigo Coen Anitúa

México D. F. Febrero 2006. Año 10 Número 117


UN VIAJE A... El largo y apasionante trayecto recorrido por la humanidad desde su aparición es puesto al alcance de todos en esta serie profusamente ilustrada que se complementa con una detallada línea del tiempo y actividades manuales con las que niños y jóvenes aprenden y se recrean

Colección de ocho libros a todo color • • • • • • • •

¿Quiénes fueron los antecesores del Homo sapiens? ¿Cuántas civilizaciones habitaron la región entre los ríos Tigris y Éufrates? ¿Sabías que el Imperio Chino duró hasta principios del siglo XX? ¿Quiénes eran los brahmanes? ¿Quién fue Buda? ¿Hay algunas maravillas del mundo antiguo en pie todavía? ¿Cuál es el legado de la civilización griega? ¿Hasta dónde se extendió el Imperio Romano? ¿De dónde llegaron los vikingos a irrumpir en la apacible Europa medieval?

Una nueva y divertida forma de aprender historia

Informes y ventas: 01 800 31 222 00 www.correodelmaestro.com


Revista mensual, Año 10 Núm. 117, febrero 2006.

Directora Virginia Ferrari Subdirección María Jesús Arbiza Asistente editorial Celina Orozco Correa Consejo editorial Valentina Cantón Arjona María Esther Aguirre Mario Aguirre Beltrán Santos Arbiza Gerardo Cirianni Julieta Fierro Adolfo Hernández Muñoz Roberto Markarian Ramón Mier María Teresa Yurén Josefina Tomé Méndez María de Lourdes Santiago Colaboradores Alejandra Alvarado Citlalli Álvarez Stella Araújo Nora Brie Verónica Bunge María Isabel Carles Leticia Chávez Luci Cruz Consuelo Doddoli Alejandra González Norma Oviedo Jacqueline Rocha Pilar Rodríguez Concepción Ruiz Ana María Sánchez Editor responsable Nelson Uribe de Barros Administración y finanzas Miguel Echenique Producción editorial Rosa Elena González

CORREO del MAESTRO es una publicación mensual, independiente, cuya finalidad fundamental es abrir un espacio de difusión e intercambio de experiencias docentes y propuestas educativas entre los maestros de educación básica. Asimismo, CORREO del MAESTRO tiene el propósito de ofrecer lecturas y materiales que puedan servir de apoyo a su formación y a su labor diaria en el aula. Los autores Los autores de CORREO del MAESTRO son los profesores de educación preescolar, primaria y secundaria, interesados en compartir su experiencia docente y sus propuestas educativas con sus colegas. También se publican textos de profesionales e investigadores cuyo campo de trabajo se relacione directamente con la formación y actualización de los maestros, en las diversas áreas del contenido programático. Los temas Los temas que se abordan son tan diversos como los múltiples aspectos que abarca la práctica docente en los tres niveles de educación básica. Los cuentos y poemas que se presenten deben estar relacionados con una actividad de clase. Los textos Los textos deben ser inéditos (no se aceptan traducciones). No deben exceder las 12 cuartillas. El autor es el único responsable del contenido de su trabajo. El Consejo Editorial dictamina los artículos que se publican. Los originales de los trabajos no publicados se devuelven, únicamente, a solicitud escrita del autor. En lo posible, los textos deben presentarse a máquina. De ser a mano, deben ser totalmente legibles. Deben tener título y los datos generales del autor: nombre, dirección, teléfono, centro de adscripción. En caso de que los trabajos vayan acompañados de fotografías, gráficas o ilustraciones, el autor debe indicar el lugar del texto en el que irán ubicadas e incluir la referencia correspondiente. Las citas textuales deben acompañarse de la nota bibliográfica. Se autoriza la reproducción de los artículos siempre que se haga con fines no lucrativos, se mencione la fuente y se solicite permiso por escrito. Derechos de autor Los autores de los artículos publicados reciben un pago por derecho de autor el cual se acuerda en cada caso.

© CORREO del MAESTRO es una publicación mensual editada por Uribe y Ferrari Editores S.A. de C.V., con domicilio en Av. Reforma No.7, Ofc. 403, Cd. Brisa, Naucalpan, Edo. de México, C.P. 53280. Tel. (0155) 53 64 56 70, 53 64 56 95, lada sin costo al 01 800 31 222 00. Fax (0155) 53 64 56 82, Correo electrónico: correo@correodelmaestro.com. Dirección en internet: www.correodelmaestro.com. ISSN 1405-3616. Certificado de Licitud de Título Número 9200. Número de Certificado de Licitud de Contenido de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, S.G. 6751 expediente 1/432 “95”/12433. Reserva de la Dirección General de Derechos de Autor 04-1995-000000003396-102. Registro No. 2817 de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. RFC: UFE950825-AMA. Editor responsable: Nelson Uribe de Barros. Edición computarizada: Uribe y Ferrari Editores S.A. de C.V. Preprensa e impresión: Editorial Progreso, S.A., Naranjo No. 248, Col. Santa María la Ribera, C.P. 06400, México, D.F. Distribución: Uribe y Ferrari Editores S.A. de C.V. Tiraje de esta edición: 25,000 ejemplares. $40.00.

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Editorial

Es por todos sabido que la educación integral de un individuo implica necesariamente el cultivo del cuerpo y de la mente como un todo; sin embargo, la deficiente atención que se le da a la educación física en las escuelas nos habla de que este concepto no ha sido suficientemente asimilado. Para profundizar sobre el tema, hemos reunido en este número de Correo del Maestro algunos artículos en torno a la cultura física y el cuerpo; y como apoyo didáctico, los profesores hallarán en las páginas centrales de esta revista un cartel del sistema muscular. Para empezar, las especialistas Lourdes Otero y Marcela Aguilar ensayan, cada una desde su óptica, sobre la importancia de profesionalizar las actividades físico-deportivas en nuestro país, y el reto de ubicarlas a la par de las disciplinas intelectuales dentro del escalafón programático. En la adolescencia el cuerpo cobra una gran relevancia por la serie de transformaciones que en él ocurren y que desembocan en la maduración sexual y la adquisición de destrezas físicas e intelectuales que nos definirán el resto de la vida. Alberto Palacios describe algunos aspectos de esta etapa del ser humano en su artículo ¿Qué pasa con la adolescencia? Por su parte, en su consecutivo sobre tecnología doméstica, Ignacio Carrera analiza el desarrollo de la píldora anticonceptiva y plantea la cuestión: ¿es necesario separar el sexo de la reproducción? Aunado a la libertad que supone bailar, esta expresión artística precisa de una disciplina. A las maestras Julieta Fierro e Irma Montero, la técnica de la danza las inspiró para reflexionar en torno la enseñanza de la lectura, como veremos en su artículo Leer y bailar. El teatro es otra de las manifestaciones artísticas en las que el cuerpo es el instrumento principal. En este número, el dramaturgo Javier Malpica aborda el tema del teatro infantil como una tarea pendiente de autores, educadores e instituciones. Para cerrar, Arrigo Coen nos ofrece una aproximación a la hermenéutica, la serendipia y la heurística en la sección Sentidos y significados.

Correo del Maestro

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Entre nosotros

Leer y bailar. Julieta Fierro e Irma Montero

Pág. 5

Antes del aula

¿Qué pasa con la adolescencia?

Alberto Palacios Boix

Sexo y reproducción, ¿sinónimos?

Ignacio Carrera Garese

Pág. 16 Pág. 20

Certidumbres e incertidumbres

La educación física y la escuela. Una aproximación para hacernos amigos de la disciplina. Marcela Aguilar

Pág. 24

La profesionalización de la actividad físico-deportiva en México Lourdes Otero Vollrath

Pág. 41

Artistas y artesanos

El teatro infantil, ese niño olvidado. Javier Malpica Mauri

Pág. 47

Sentidos y significados

De hermenéutica, serendipia y heurística. Arrigo Coen Anitúa

Pág. 52

Problemas sin número

Buscando la salida. Claudia Hernández García y Daniel Juárez Melchor

Pág. 54

Abriendo libros

¿Cómo nos movemos?

Beatriz Carmona Juárez

Maestros en red

Pág. 57 Pág. 59

Portada: Mayté Baltazar Alejo, 5 años, “Árbol de naranjas, manzanas y limones”. Páginas a color: carteles El sistema muscular y Estructura interna de un músculo (pp. 25-36).

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Entre nosotros

Leer y bailar Julieta Fierro Irma Montero

Introducción

Los docentes siempre estamos en busca de maneras de mejorar nuestra práctica, nos gusta observar a un buen maestro en acción, pues nos da ideas para enfrentar de forma más eficaz a nuestros grupos. En este texto se muestran algunas técnicas exitosas en clases de baile de salón que se pueden aplicar a la lectura y a diversas disciplinas. Cuando uno está inmerso en una situación cotidiana es difícil tomar distancia, por eso sugerimos observar una clase de danza, que no necesariamente forma parte de nuestra actividad académica común, con el fin de poder apreciar la esencia de la práctica pedagógica ajena y así enriquecer la nuestra. Enseñar a leer, con agilidad, curiosidad y placer, comprendiendo el texto y reflexionando sobre él, es uno de los grandes retos de los educadores de todos los tiempos, y este artículo es una invitación a reflexionar sobre la práctica de enseñar.

La clase de baile

En el curso de baile de salón para adultos se aprende chachachá, cumbia, danzón, mambo, merengue, salsa y rock, es decir, bailes sociales. Se trata de una clase semanal cuyos primeros diez minutos se dedican al calentamiento con ejercicios suaves de gimnasia, posteriormente se estudian pasos básicos y se concluye con alguna pequeña coreografía –una secuencia de pasos– de un par de estos tipos de baile. Se utiliza música grabada y de carácter jovial.

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Leer y bailar

Actividad voluntaria

Las personas que asisten a la clase de baile de salón son adultos que acuden de manera voluntaria. Sus motivaciones son varias: algunas personas asisten porque quieren aprender a bailar y de esta manera sentirse a gusto en las fiestas; otras van para hacer ejercicio, y otras más saben que moverse al ritmo de la música hace sentirse bien y que estar en un ambiente libre de presiones produce felicidad. En cambio, en el sistema escolarizado, leer es una actividad obligatoria y no siempre les queda claro a los alumnos que leer les proveerá de una habilidad que produce bienestar. A veces sienten la lectura como una amenaza, pues no comprenden lo que leen y por tanto les cansa y aburre; también consideran que la calificación pondrá en evidencia sus defectos y no perciben que leer les será de enorme utilidad, que es la puerta al conocimiento humano. Lo que aquí se sugiere es que al menos una vez por semana se dedique un espacio a lecturas voluntarias, es decir, que cada alumno se sienta en libertad de elegir qué es lo que desea leer entre una amplia gama de opciones que tengan que ver con sus intereses. Por lo tanto, este material no debe limitarse al corte escolar, como los libros de texto, sino que debe abarcar los más diversos temas y formas posibles, sin olvidar las ilustraciones llamativas, a fin de que los niños asocien la lectura con una actividad voluntaria, placentera, útil y atractiva. Se debe proveer a los estudiantes de algún lugar cómodo dónde sentarse o recostarse, para facilitar el disfrute del material de su elección; es conveniente emplear alfombras y cojines para esta actividad. En el salón debe imperar el silencio, a fin de que los estudiantes se concentren. Durante estas sesiones, el docente debe actuar como facilitador, es decir, sugerir textos, aclarar dudas y ayudar a los alumnos que tengan mayores dificultades. La lectura voluntaria, al igual que el baile voluntario, no se debe calificar, ya que en general se asocia una nota baja con un castigo o como una manera de poner en evidencia debilidades que no necesariamente se sabe cómo superar. El docente puede evaluar el desempeño de sus alumnos sin calificarlos, esto le permitirá descubrir algún hueco en su aprendizaje.

Repetición

Una de las técnicas para aprender una coreografía es memorizar una secuencia de movimientos al ritmo de la música. Para lograr hacer los movimientos es necesario separarlos en secuencias sencillas y repetirlos muchas veces. Una vez que se repiten los componentes del paso por separado, se juntan para formar la unidad. Una serie de pasos forma un baile. Esto es también una de las características de la lectura. Una manera de aprender a leer es separar las palabras en sílabas y repetir su lectura hasta lograr leer una sola palabra de golpe. Una serie de palabras unidas

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forman una oración. Para leer la oración de corrido es necesario poder leer las palabras de golpe, si se emplea demasiado tiempo en silabear cada palabra, no se recuerda todas y por consiguiente no se comprende el sentido de la oración. Los alumnos de la clase de baile que acuden de manera constante, sobre todo los que ensayan por su cuenta, suelen ser los que a la larga dominan mejor el arte de la danza. La práctica es fundamental para dominar los pasos y llega un momento en que se logra realizarlos de manera mecánica, en sincronía con la música. Cuando se hila sin titubeos un paso con otro, uno puede bailar. Lo mismo sucede con la lectura: es necesario practicar y repetir con frecuencia. Hasta que se lea una palabra cientos de veces, con tipografía distinta, en oraciones diferentes, uno entiende su significado rápidamente, lo comprende y lo integra al contexto de la oración automáticamente. Una vez que se comprenden las oraciones y se hilan, se entiende un párrafo completo. Dado que la lectura es una actividad intelectual que requiere de habilidades varias y entrenamiento, es indispensable que los niños lean todos los días. En la clase de baile es importante dominar los pasos básicos, de otra manera la danza resulta torpe. Si el estudiante tiene dificultades de vocalización –por ejemplo con palabras como ‘ciudad’–, no podrá leer en voz alta con corrección. La práctica es fundamental, por eso la maestra de danza regresa una y otra vez a los pasos básicos, y lo mismo debe hacer el docente de español: retomar lo fundamental. Pero la labor de lectura no termina allí: además hay que aprender palabras nuevas hasta tener un vocabulario mínimo, acervo que permite entender e imaginar lo que se lee. Finalmente, se debe aprender a pensar sobre el texto, o sea establecer un diálogo interior que nos permita no sólo darle sentido sino aportar más, crear. La lectura, como cualquier actividad humana, es más sencilla si se realiza por imitación. Lo ideal es que los padres de familia lean sus libros en presencia de sus hijos, o por lo menos que les lean alguna historia día a día cuando son pequeños y que acompañen a los grandes mientras leen. En el hogar, diariamente debe haber un tiempo destinado a la lectura; no tiene que ser muy largo, pueden ser tan sólo diez

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Leer y bailar

minutos. De preferencia, ha de procurarse en un espacio agradable, con un mínimo de tensiones y siempre a la misma hora, para que forme parte de la rutina cotidiana. Así, los profesores deben invitar a los padres de familia a que establezcan el hábito de la lectura en casa.

La memoria

Debido a la prevalencia de la educación memorística, en la que se confunde información con conocimiento, se ha llegado a satanizar la memoria, cuando en realidad es un componente fundamental de la inteligencia. Si durante una clase de baile es necesario memorizar una serie de pasos para dominar una secuencia con soltura, sería conveniente que durante las clases de español sucediera algo semejante: los alumnos deberían aprender textos de memoria, tanto en prosa como en verso. Al recitar un texto se favorece la soltura en el uso del lenguaje. Debido a que cada vez hay más mujeres jefes de familia, sus hijos gozan menos de su presencia, así, se presenta un detrimento de la palabra hablada; en algunas familias ni siquiera se da la sobremesa, por lo que los niños no tienen muchas oportunidades de expresar sus ideas. Enseñarles a hablar solía ser una de las labores tradicionales y cercanas de la madre, pero ha pasado a ser responsabilidad de las trabajadoras de las guarderías y las educadoras de preescolar, que deben apoyarse en la recitación como un paliativo para superar dificultades de dicción. Para que este ejercicio de memoria sea efectivo, el docente debe elegir textos interesantes, inteligentes y hermosos para los alumnos, y explicar cada una de las palabras nuevas, además de comprobar que sus estudiantes las comprendan, por ejemplo pidiéndoles que las empleen en alguna oración o que las definan.También debe tener la certeza de que comprenden el sentido de cada oración y finalmente del texto; sabrá que es el caso cuando puedan explicarlo empleando sus propias palabras. Una característica fundamental de la danza es el ritmo; un bailarín debe ser capaz de moverse de manera armónica con la música. El sentido del ritmo también es fundamental en la lectura: cuando uno recita un poema de memoria debe hacerlo de manera armónica; asimismo, la prosa debe tener cierto ritmo, tomando en cuenta los espacios adecuados para respirar. Memorizar textos ayuda a concentrarse en el ritmo.

Interpretación

Luego de memorizar una secuencia de pasos y ejecutarlos al ritmo de la música, es necesario bailarlos, es decir interpretarlos. No se trata de moverse como si fuera uno un soldado, sólo con exactitud y perfección, sino que cada bailarín le debe poner su toque particular. Aunque los alumnos que acuden a clases de baile por placer no aspiran a ser grandes bailarines, desean danzar con soltura, saber acoplarse a la pareja y darle carácter propio a sus ejecuciones. De igual forma, la lectura en voz alta y la recitación son maneras de aprender a leer con carácter, a ponerle la entonación, a darle la fuerza necesaria para capturar el interés del escucha.

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Solamente cuando se ha estudiado y comprendido un texto, se puede decir en voz alta de tal suerte que le genere sentido a quien lo escucha. Se sugiere, pues, que el docente trabaje con obras de teatro para que sus alumnos estudien los parlamentos y distintos alumnos aprendan los mismos papeles de memoria, de manera que puedan contrastar las interpretaciones. Se puede hacer el ejercicio leyendo el texto.Además, es necesario recomendar a los padres de familia que jueguen con sus hijos pequeños a leer en voz alta con y sin pasión, imitando diversos estados de ánimo e intenciones, para que sientan la diferencia y el poder del lenguaje al dar distintas modulaciones. Existen familias grandes que montan obras de teatro para algún evento especial, lo cual no sólo es divertido y un proceso de creación compartida que favorece los lazos positivos, sino que es un gran ejercicio de disfrute de la lengua.

Variedad

Si la clase de danza se limitara a repetir siempre los mismos pasos, por supuesto que resultaría aburrida. Un buen maestro de baile incluye variedad: antes de que los alumnos se fastidien cambia de paso o de ritmo o de tipo de baile, de modo que siempre haya una meta nueva que alcanzar. Con respecto a la lectura, la recomendación es variar los textos, cuyo nivel debe plantear un reto y causar sorpresa en los niños. Por consiguiente, es fundamental seleccionar con cuidado los títulos de las bibliotecas de aula, así como enriquecer los acervos con aportaciones de los padres de familia. Si algunos miembros de la comunidad escolar tienen la oportunidad de viajar a grandes urbes, sería bueno solicitarles que adquieran libros de interés general para la escuela.Además, es muy recomendable que en las escuelas haya cierto acervo de interés destinado de los padres, a fin de que los hijos los vean leer con entusiasmo y deseen imitarlos.

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Leer y bailar

Si hay suficientes libros a disposición de los niños, si los pueden llevar a la casa o leer durante el tiempo libre, se darán cuenta de que éstos encierran una gran variedad de cuestiones interesantes y entretenidas. Una manera de lograr bienestar en el aula es por medio de la lectura en grupo; por ejemplo, se puede dividir a los alumnos de manera aleatoria en conjuntos de cinco y pedirles que lean un texto. Cada alumno leerá un párrafo, y después discutirán en grupo lo que comprendieron; al final se puede hacer preguntas a los distintos grupos. El profesor facilitará que los alumnos más aventajados ayuden a los que tienen dificultades, y así los niños aprenderán que juntos pueden comprender mejor porque cada persona suele tener su punto de vista. No se debe presionar calificando esta actividad, pues el propósito es mostrar que a través de la lectura se logran objetivos distintos a los convencionales. Es bien sabido que la competencia es algo natural, y si el profesor permite la participación y hace preguntas sin hacer énfasis en la respuesta correcta y sin que vaya de por medio una calificación, los individuos tratarán de destacar por el placer de ser mejores.

Ayuda de los pares

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En una clase de baile suele haber estudiantes con habilidades dispares, y una manera de que todos los alumnos mejoren su técnica es dividir al grupo en principiantes, intermedios y avanzados. Se aprovecha la misma música pero cada subgrupo ejercita movimientos distintos. El maestro pone a los alumnos más adelantados a cargo de los subgrupos más débiles y circula entre los alumnos para garantizar que todo fluya en armonía. La ventaja de poner a estudiantes avanzados a ayudar a los demás es doble: aprende el que enseña y se siente menos presionado el que tiene mayor dificultad. Cuando uno enseña es cuando realmente aprende, y el momento en que otros preguntan es cuando uno se da cuenta de las propias fallas, por eso hay que desmenuzar el conocimiento hasta que cada punto quede aclarado.

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Los estudiantes pueden sentirse intimidados por el docente, en cambio manifiestan menor ansiedad ante un compañero de clase; este simple cambio de estado de ánimo ayuda a aprender. Alguien con un grado importante de tensión no puede concentrarse en aprender porque lo domina el miedo y la angustia, pero un compañero amigo puede ayudar a liberar las dificultades de aprender que provienen de la inseguridad y de los pensamientos negativos. Se confía en el amigo y si éste es paciente le ayudará a aprender, mucho más que la lectura o la danza, el poder de la amistad y la confianza.

Ambiente cordial y orden

Se han hecho múltiples experimentos que muestran que se aprende mejor cuando se está en un ambiente agradable. Si un alumno está inquieto, el maestro debe ponerle de inmediato una actividad retadora, es decir, ocuparlo en algo interesante, no debe reprimirlo ni llamarle la atención. Cada grupo escolar es distinto, pero siempre hay alumnos más inteligentes que si se aburren ponen desorden el en aula. El docente puede usar sus habilidades para que estos alumnos ayuden a los que tienen dificultades o puede ponerles asignaturas que les ofrezcan un reto. La maestra de baile logra mantener el ambiente grato por medio de la música alegre, la actividad física y los retos, además sonríe constantemente.Algo que incrementa la cordialidad es que de vez en cuando trata temas complementarios, como el origen, la importancia histórica y algunas características regionales de los bailes. Un profesor de español puede tomarse de manera equivalente algunos minutos para mostrar materiales que ayuden a la comprensión y disfrute de la lectura, por ejemplo, un mapa que muestre el sitio donde se desarrolla alguna historia, una planta que tenga que ver con un texto de ciencia, y por qué no, una pieza musical que ponga de buen humor a sus alumnos.

Permitir que se cometan errores

Durante la vida todos aprendemos de las equivocaciones, desafortunadamente los alumnos aún no tienen esto claro, además, viviendo en una cultura de la culpa, tendemos a ocultar los errores. Cuando alguien se equivoca en la clase de baile, un buen maestro no lo reprime, al contrario, él o los compañeros tratan de ayudar. Un alumno de danza aprende cuando observa a otros, se da cuenta si van fuera de ritmo, si no se mantienen erguidos o jalonean al compañero. Asimismo, durante las sesiones de lectura en voz alta, los alumnos se dan cuenta de quiénes tienen buena dicción o entonación y tratan de imitarlos. Si los demás ayudan al que se equivoca, la clase se convierte en un ejemplo de camaradería en lugar de un sitio donde se va a sufrir, a ser castigado o a ponerse en evidencia por los errores y ser motivo de burla. Por supuesto, si un alumno tiene serias dificultades para leer en voz alta, el docente debe ayudarlo en privado y no exponerlo. Como todos sabemos, de manera natural los niños pueden ser muy crueles con sus compañeros débiles o discapacitados.

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Leer y bailar

El observar a otros y permitir que cometan errores nos ayuda a evaluarnos y a superarnos; además, sobresalir a base de esfuerzo es una cualidad que se aprende por imitación. Por otra parte, si se observa a alguien especialmente dotado ya sea en danza o en lectura, cada uno asume su justo lugar y aprende a vivir lo que es.

Fondo y forma

Actitud del docente

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Existen personas que son especialmente hábiles, agraciadas y tienen sentido del ritmo, pues lo han experimentado durante toda su vida, por eso saben bailar; otras personas son particularmente torpes, esto las vuelve tímidas e incómodas.Asimismo, existen niños que leen a los tres años porque imitan a sus padres, en cambio hay personas a las que les cuesta mucho trabajo. Las dificultades con la lectura son multifactoriales, van desde problemas emotivos hasta problemas de habilidad o madurez. El docente debe estar alerta para detectar a los alumnos a los que les cuesta trabajo y averiguar cuál es la razón.A ciertos alumnos se les dificulta enfrentarse a la tipografía barroca o a páginas con demasiada información presentada de manera desordenada; para ellos habrá que elegir textos con grandes y sencillas ilustraciones y con pies de foto simples, que les ayuden a hacer sentido de lo escrito poco a poco y a no sentirse tan confundidos. Para los alumnos que requieran de un ambiente silencioso, sin distracciones, habrá que procurárselos, es decir, habrá que destinar todos los días un intervalo en silencio para leer, y hacer que se respete. Otros alumnos tienen tal cantidad de problemas familiares que no se pueden concentrar; con ellos se podrá platicar para darles confianza y que se sientan seguros en la escuela. A los alumnos con dificultades intelectuales habrá que darles textos que representen un pequeño reto para que vayan desarrollando sus habilidades a su ritmo particular; estos niños requieren ayuda especial fuera de la escuela. En este contexto se requiere de paciencia, pues un alumno con dificultades representa –idealmente– un reto para un maestro. En cuestiones de danza es sorprendente constatar cómo a base de constancia y dedicación por parte del alumno y del maestro se hacen progresos indiscutibles.

Cada maestro es distinto, lo que favorece la calidad de la educación. En la clase de baile, como actividad voluntaria, es más fácil para el profesor ser aceptado por el grupo y mantener la autoridad, pero vale la pena mencionar que lo consigue con base en su seguridad personal. En primer lugar es imprescindible que el docente prepare la clase, lo que es fundamental para garantizar la calidad; los alumnos perciben enseguida cuando un docente no domina el tema, entonces se produce cierta tensión en el ambiente, lo que obliga al profesor a tomar posiciones de fuerza para controlar al grupo. En cambio, un profesor que conoce bien el tema, que se da la

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oportunidad de reconocer que también se equivoca, que ignora ciertas cosas pero que tiene la convicción de ayudar a sus alumnos a aprender es valorado como tal y se le presta atención. Los maestros de baile generalmente ponen el ejemplo, no muestran fastidio ni cansancio, ni se quejan de los tropezones de sus alumnos, sino que su actitud optimista resulta contagiosa. Si el docente es derrotista, insiste en la dificultad de sus alumnos para aprender y los estudiantes y los padres de familia lo percibirán negativamente. Los alumnos detectan de manera inconsciente tanto la fatiga y el desánimo del profesor como su convicción de que uno puede lograr lo que parecería imposible. Es claro para los alumnos cuando el maestro está disfrutando lo que hace, es decir, su pasión por la docencia. Un buen docente es una persona generosa, su propósito en el aula es regalar conocimiento. Es así que la actitud del profesor frente al grupo resulta fundamental: cada estudiante es una oportunidad de poner a prueba sus habilidades hasta triunfar, es un mundo nuevo de posibilidades.

Reconocimiento

El mejor premio de aprender es saber. Sin embargo, los estudiantes no siempre tienen claras las grandes satisfacciones que significa dominar el conocimiento, por tanto no le dedican el entusiasmo suficiente a aprender y necesitan una serie de incentivos.Tanto en el baile como en la lectura se deben establecer metas que puedan alcanzar los estudiantes, de manera que palpen el placer que significa aprender. En el caso del baile, se trata de dominar un paso, por más sencillo que éste sea; en el caso de la lectura, comprender a cabalidad un texto, sus palabras, su sentido, y sobre todo que el alumno sienta que ganó algo al apropiarse de ese conocimiento, que puede ser la lectura misma o el tema. Si uno aprende a bailar, poseerá una habilidad que le permitirá estar sano, tener entusiasmo por la vida y, por si fuera poco, contar con mayores habilidades sociales.Al saber leer, se cuenta con la posibilidad de tener a disposición el conocimiento de la humanidad, acceder a las ideas que hemos generado los humanos durante siglos. Suele ser importante contar con un reconocimiento por la labor desempeñada; lo convencional es una boleta de calificaciones aprobatorias o un diploma que testifique la conclusión satisfactoria de un ciclo. En las clases de baile, el reconocimiento suele venir de los pares, o sea de los compañeros: cuando los demás quieren bailar con alguien en particular significa que se desempeña bien. El mayor reconocimiento está en aprender, hacerlo bien y que se note. Una de las consecuencias lamentables del desempleo y el tráfico de drogas en México es que algunos alumnos no reconocen la ventaja de estudiar. En algunos ambientes se premia socialmente más al que logra hacer dinero fácil que al que posee habilidades intelectuales. Es fundamental que el docente haga sentir al alumno que al aprender posee virtudes que van más allá de la capacidad de hacerse de recursos materiales, incluidas la satisfacción y la felicidad.

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Leer y bailar

Autoestima

Tomar clase de baile aumenta la autoestima. Uno se siente bien cuando logra dominar un paso, una coreografía, ayudar a un compañero o hacerse de amigos nuevos, pero vale la pena mencionar estudios recientes que se han realizado sobre este tema. Alguna vez se pensó que las personas con mayor autoestima tendrían un rendimiento académico proporcional, porque se consideraba que tener seguridad en sí mismo permitía concentrarse en aprender. Sin embargo, se ha descubierto que las personas con demasiada confianza en sí mismas no se dan tiempo suficiente para estudiar y por lo tanto su desempeño académico es menor que el de las personas no tan seguras que se toman el estudio en serio. Los individuos con alta autoestima suelen tener mayores dotes sociales; cuando se les pregunta si son queridos o si suelen dar buenos consejos por supuesto que responden que sí. Sin embargo, sus amigos no siempre piensan igual: coinciden en que suelen ser divertidos pero que no necesariamente escuchan sus consejos, pues consideran que no son personas que se hayan tomado la molestia de analizar los problemas de la vida. Las personas se vuelven más seguras cuando se enfrentan al baile, más sociables, y se sienten más a gusto, pero no significa que no se pongan nerviosas al bailar con alguien que les importa o ante el público, lo cual también es una ventaja, porque esa pequeña dosis de temor hace que se esmeren. Incluso un bailarín profesional a punto de salir al escenario sufre cierto miedo, lo que significa que interpretar de manera correcta le es importante. Al respecto de la lectura hay que considerar que leer bien en voz alta es una gran cualidad, pero ha de ser tomada en serio; cuando se tiene que leer un discurso, por ejemplo, se debe preparar con anterioridad, de modo que se comunique de manera adecuada lo que el autor quiso expresar. Los maestros de baile frecuentemente recurren a una estrategia para aumentar la autoestima de los estudiantes: regresar a los pasos básicos aun con los alumnos adelantados. Además de que esto permite a los alumnos tomar conciencia de sus errores, también les sirve para darse cuenta de los progresos que han logrado. De manera análoga se sugiere que el docente de español retome de vez en cuando una lectura sencilla con sus alumnos para que noten con qué facilidad la leen y se den cuenta de que han progresado por la constancia y pueden seguir avanzando.

Elementos del amor

En un artículo anterior de Correo del Maestro,“Dos maneras de abordar la clase”,1 se ha descrito cómo algunos elementos del amor se pueden emplear durante una clase. Un ejemplo que se detalla en ese texto es la narrativa de lo aprendido. En la clase de baile, algunos alumnos pueden ponerse a practicar los pasos antes de que inicie la sesión. En la clase de lectura es importante que los alumnos comenten lo

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Julieta Fierro,“Dos maneras de abordar la clase”, Correo del Maestro, año 3, núm. 29, 1998, p. 37.

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que leyeron; si ponen en palabras lo aprendido, harán suyo el conocimiento pues usar palabras de manera hilada es pensar. Un niño debe tener la oportunidad de leerles en voz alta a sus padres; esto no sólo le permitirá ejercitarse sino hacer de la lectura un elemento valioso de convivencia.Así como durante una fiesta se baila con otros, compartir la lectura en voz alta puede ser una actividad social importante. Existen personas que se reúnen en clubes de lectura para leer varios libros de un autor y discutir sus impresiones. Lo mismo se puede hacer en casa, que la familia lea una obra y después comente sobre ella; si esto les resulta difícil a los niños, uno de los padres la puede leer y platicarla con gusto a sus hijos de tal suerte que de adultos recuerden estas sesiones de manera positiva y las repitan con la siguiente generación. Otro elemento del amor es la creatividad compartida, bailar con la pareja a la que se ama es un ejemplo. La instalación de un nuevo librero, ya sea en el aula o en el hogar, si se hace de manera grupal y con una carga emotiva positiva, puede traer grandes satisfacciones.

Conclusiones

El arte de enseñar es complicado porque no depende sólo del maestro, sino del estudiante, y está en él aprender. Existen materias que les resultan difíciles a los alumnos, por ejemplo, las ciencias o la lectura, en parte porque en los hogares no se ejercitan y se les ha etiquetado de difíciles o inútiles; por consiguiente, los profesores requerimos de varias técnicas para lograr estimular a los alumnos con el fin de que aprendan materias fundamentales para su desarrollo intelectual, así que observar a docentes exitosos nos puede ayudar a cumplir con nuestras metas. Un docente que imparte una buena clase nos sirve de ejemplo y de estímulo a otros profesores para mejorar la propia práctica frente a grupo. Cada maestro puede tomar nota de lo que considera valioso para aplicar con su grupo al observar a un colega de cualquier área. Los padres de familia juegan también un papel determinante en el desarrollo académico de sus hijos. Durante una clase de baile se aprende a ser tolerante, pues se está en contacto físico con muchas personas, incluso se está expuesto a rasguños y pisotones, además, los compañeros provienen de estratos sociales diferentes y tienen distintas formas de conducirse. Por encima de las diferencias, lo que importa es el gusto por la danza; una sonrisa de satisfacción supera cualquier incomodidad. En todo grupo escolar existen estudiantes diversos, algunos con discapacidades serias, tanto físicas como emocionales; el docente puede aprovechar estas diferencias para que unos alumnos aprendan de otros y se den cuenta de que uno se enriquece con la diversidad. Ayudar y ser ayudado es una manera de aprender a tolerar.

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Antes del aula

¿Qué pasa con la adolescencia? Alberto Palacios Boix

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a adolescencia es un periodo de transformación. Durante este proceso se establecen y se definen las relaciones sociales significativas, se circunscriben los límites morales, se adquieren las destrezas físicas e intelectuales que nos definirán el resto de la vida y, sobre todo, se conforma el mundo interno mientras el cuerpo despliega crecientes ajustes hormonales. Cuando se estudian las etapas del desarrollo pueden identificarse los momentos vitales en que se adquiere la identidad, el sentido de sí mismo –como dicen los psicólogos. Se sabe que los niños son capaces de reconocerse por nombre frente a un espejo a los tres años. La sensación de vergüenza –que implica autoconciencia– emerge a los dos años, coincidiendo con la empatía, que indica un componente básico de funcionamiento interpersonal. Debemos recordar, por ejemplo, que las desviaciones de empatía son un elemento propio de algunos trastornos de personalidad, particularmente las conductas antisociales. En este sentido, la impulsividad, que se considera un rasgo biológico del temperamento, aparece en las fases tempranas del desarrollo. Jean Piaget observó que el estilo de pensamiento y la presencia de un sistema operacional de razonamiento son componentes de la personalidad que aparecen en niños de edad escolar y se mantienen hasta la edad adulta. Desde entonces se distinguen niños con expresividad “aguda” (quienes son detallistas y analíticos), en contraste con otros que son emotivos y de pers-

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pectiva amplia. Aquí ya se hacen manifiestos los trastornos neuróticos derivados de conflictos familiares, especialmente después de sufrir un divorcio o una separación traumática. Un estudio reciente demostró que los adolescentes que tenían 9 a 13 años de edad cuando sus padres se habían divorciado conflictivamente, mostraban respuestas alteradas en pruebas psicológicas (test de Rorschach), tales como pobre autoestima, desconfianza e ideas poco flexibles. La gente asume que durante el desarrollo temprano somos maleables y que las experiencias infantiles nos impulsan hacia la estabilidad mental, de modo que los problemas psicológicos se resuelven con la madurez. Pero lo cierto es que uno de cada siete adolescentes tiene problemas de personalidad (Bernstein et al., 1993), de acuerdo con criterios psiquiátricos.

Cambios físicos Adolecere en latín es crecer, padecer mientas se crece. ¿Cómo entender esta difícil transición que a todos nos duele? Primero, la sexualidad no comienza en la pubertad. Desde que sentimos las caricias de mamá o el calor húmedo de la leche que nos amamanta, se despiertan las zonas erógenas de nuestro cuerpo. Gracias a estos estímulos ubicamos lo sexual en correspondencia con la intensidad de los placeres y disgustos que nos causa. Al principio es en la boca, que nos permite descubrir el


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universo sensible; después el ano, que asociamos con expulsar (excretar) y controlar para gratificar nuestra saciedad. Poco a poco, mientras crecemos, vamos ubicando las sensaciones de placer o de rechazo en los genitales (el clítoris, la vagina y el pene), órganos que nos señalan los límites del deseo y el apego hacia los otros. A partir de la pubertad, sin embargo, los impulsos sexuales se hacen recurrentemente intensos, como explosiones de libido, que a veces parecen incontrolables. El carácter también se hace poco tolerante, la piel se vuelve grasosa y sudorosa, y el cuerpo cambia tan de repente, que nos cuesta identificarnos de una semana a otra frente al espejo. ¡Ah, si pudiéramos ocultar esta metamorfosis con ropa holgada, con sombreros y lentes oscuros hasta que pasara! De forma llamativa, crecen los órganos sexuales y experimentamos la necesidad de explorarlos con el tacto. Los caracteres sexuales secundarios (vello, acné, redistribución de grasa corporal) se presentan en mujeres y hombres a distintas edades. Primero, en las niñas crecen los senos como señal de desarrollo hormonal, mientras que en los niños la aparición del vello pubiano indica el despunte de la maduración sexual. Gradualmente, aprendemos a localizar nuestros afectos vinculados al placer genital (erección, lubricación: excitación). La masturbación cumple un papel fundamental en la ubicación de la primacía genital durante la adolescencia. Pero al madurar sexualmente, nos exponemos también al riesgo prohibido de actuar el complejo de Edipo. Por ello, el adolescente escapa a la consumación del incesto buscando otros lazos de amor en el mundo extrafamiliar, lo que permite al mismo tiempo distanciarse de los padres. La adolescencia es, pues, un periodo crítico donde chocan los impulsos sexuales con las diferentes alternativas de gratificación que experimentamos y las convenciones de la cultura adulta que nos

Los adolescentes sienten la necesidad de integrarse a un grupo de amigos.

rodea. Con ello se explican las fricciones constantes con las figuras de autoridad y el deseo impostergable, aunque torpe, de independencia.

Conductas del adolescente En segundo lugar, debemos considerar que el comportamiento contradictorio e impredecible del que se acusa a los adolescentes se explica por las demandas emocionales que alternan en su interior. Durante la adolescencia, tratamos de adecuarnos a las exigencias sociales (responsabilidad, ahorro, estudio y horarios), mientras que por dentro anhelamos satisfacer nuestros gustos, tan pronto como se pueda y pese a quien le pese. La tensión emocional que experimentamos al ver rebasado nuestro cuerpo y el abandono inequívoco de los privilegios de la infancia se viven más como una imposición que como un proceso natural y deseable. La conducta oscila entre la aparición de fobias y tendencias para

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¿Qué pasa con la adolescencia?

mos a madurar (y cómo nos disgusta que nos digan: ¡ya madura!, como si fuera tan fácil).

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Relación con el entorno

reprimirlas, a fin de asimilarse al mundo adulto. Muchos padres perciben estos comportamientos como amenazantes para la integridad familiar, dado que les resulta conflictivo aceptar en sus hijos la emergencia de la genitalidad y la personalidad expansiva que van aunadas a esta fase del desarrollo. Entre tanto, el adolescente explora su universo relacional, desistiendo de la contienda edípica y temeroso de su recién adquirida potencialidad sexual. Es común que las primeras relaciones amorosas se emprendan con torpeza y con cierto histrionismo. Más que enamorarnos de una persona, nos enamoramos del amor; y tan pronto sentimos la necesidad de integrarnos a un grupo de amigos como de retraernos en la intimidad de nuestros cuartos, a oscuras y sumergidos en nuestra música favorita. Parece como si nos debatiéramos entre ser parte del mundo y volver al ambiente cálido, nutricio de nuestra vida infantil. En medio de estos vaivenes, oscilando entre la clarificación de nuestros afectos y el duelo por dejar atrás la protección materna, aprende-

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Un aspecto interesante, el tercero, es que adquirimos una percepción de continuidad y uniformidad al identificarnos con ídolos musicales o de películas. Casi inadvertidamente, compramos ropa de moda, que ostenta la marca distintiva, y nos peinamos y decoramos el cuerpo siguiendo el perfil de un artista, un atleta o un grupo de rock preferido. Las ventas millonarias de zapatos tenis auspiciadas por basquetbolistas y de jeans o camisetas promovidos en televisión así lo atestiguan. Al margen de estas tres premisas, que matizan nuestro desarrollo madurativo, está la violencia. Sea como resultado de las interacciones brutales que vivieron en la infancia o producto de una identidad difusa y sin límites emocionales precisos, algunos adolescentes se vuelcan a las calles, desgarran las paredes con puñaladas de colores y se aíslan en el estupor de las drogas para ocultarse de sí mismos. Podemos decir que, en ellos, el dolor brota de una herida abierta desde el abandono, desde un hogar que se rompió y que se busca –irrecuperable– en la oscuridad de los lotes baldíos y las casas abandonadas. Como gatos malheridos, estos jóvenes rondan la noche: la banda los recoge, los contiene, les da abrigo. En proporción similar, acaso más organizadamente, los adolescentes con más recursos se juntan en los antros. Aquí el alcohol, la fuerza de la música y un ambiente voluptuoso, donde se confunden los sudores y la escasa luz, parecen cobijarlos. En este ambiente es más fácil tocar al otro, sentirse acompañado, encontrar un lenguaje corporal común y “ser auténtico”. Parece incomprensible que en tal comunión


surja la violencia o el exhibicionismo, pero tenemos que entender que la despersonalización engendra precisamente comportamientos agresivos y paranoides. Ahora bien, mientras más trabas ponga la familia o la sociedad para permitir la expansión de las conductas adolescentes, de manera autoritaria y sin ofrecer límites flexibles, más aberrantes serán las formas de rebeldía. La necesidad de experimentar, de probar las fronteras de lo corporal y lo emocional son características propias de la maduración sana en todo adolescente. Se sabe que el uso de drogas o la ingestión excesiva de alcohol traducen una perturbación madurativa en la elaboración de las pérdidas emocionales que sufrimos al dejar de ser niños, que necesitan contención y comprensión de los padres antes que castigo y rechazo.

Búsqueda de identidad Por último, la alternancia de estados de ánimo es propia del adolescente. Anna Freud, una lúcida psicoanalista de mediados del siglo XX, observó que una de las cualidades distintivas de la adolescencia es la debilidad de carácter que sufre con las presiones madurativas del inconsciente. Parece –decía ella– como si los adolescentes estuvieran en duelo permanente, habiendo perdido

a su gran amor y necesitados de ayuda, buscando a alguien más que los consuele. Los cambios físicos se agregan a este sentimiento de inadecuación, de que nada está en el lugar apropiado, de que el mundo infantil –tan simétrico, tan estructurado– se perdió en el horizonte para no volver. Así vista, la búsqueda de identidad en el adolescente no es un proceso simple. Darme cuenta de quién soy, de qué lugar ocupo entre mis seres cercanos y tener una perspectiva de mi persona en el tiempo es bastante complejo. Pese a ello, la consolidación de la identidad es clave para la maduración normal en la adolescencia. En este periodo depuramos nuestro mundo interior para integrarlo con las demandas de intimidad, competencia y diferenciación psicosocial. Con tantos impulsos en juego, es lógico que se perciban sentimientos encontrados de incomprensión, desamparo, amenaza sexual y hasta de odio hacia padres y maestros. Nadie parece comprender lo que está pasando. Acaso los mejores amigos, que comparten nuestros gustos y ambivalencias, son una fuente pasajera de alivio. Pero nos parece riesgoso acercarnos demasiado: la satisfacción inmediata de todos nuestros deseos presupone un costo muy alto. De estos problemas, en especial del erotismo, los trastornos de alimentación y la impulsividad en los adolescentes, hablaremos en futuras entregas.

Bibliografía ABERASTURY, A. y M. Knobel, La adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico, Paidós Educador, México, 2001. BERNSTEIN, D. B., Cohen,Velez et al.,“Prevalence and Stability of DSM-III Personality Disorders in a Community-based Survey of Adolescents”, American Journal of Psychiatry, núm. 150, pp. 1237-1243, Nueva York, 1993. EXNER Jr., J. E., I. B. Weiner, The Rorschach: A Comprehensive System. Assessment of Children and Adolescents, vol. 3, John Wiley, Nueva York, 1995. FREUD, Anna, The Psychoanalytic Study of the Child, vol. 13, International University Press, Nueva York, 1958. pp. 255-278. LÓPEZ, M. I., La encrucijada de la adolescencia, Ediciones y Distribuciones Hispánicas, México, 1988.

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Sexo y reproducción, ¿sinónimos?

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m l.co

Ignacio Carrera Garese

La Familia por Antonio López Sáenz. Mazatlán, México.

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esnudarse es urgente. La atracción gana a la razón, y ambos deciden olvidarse de los roles que la rutina del día a día los obliga a adoptar. El placer y el deseo dominan el momento, el tacto se exalta, la sangre comienza a viajar rápidamente por sus vasos sanguíneos y el corazón bombea fuerte y rápido. Divertirse y excitarse uno con el otro, sin prejuicios ni presiones es la premisa de este momento, todo está permitido, sólo hay que atreverse a disfrutar de los miles de distintos “actos sexuales” que podemos inventar. Sin embargo, las mujeres y los hombres que habitamos este planeta debemos considerar dos factores importantes antes de desencadenar este momento. Uno de ellos es la prevención contra las enfermedades venéreas, que son aquellas

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que se transmiten por mantener relaciones sexuales con una persona infectada. Otro es racionalizar que un contacto de este tipo entre un hombre y una mujer puede desembocar en un nuevo ser vivo. El coito constituye la forma de reproducción de los seres humanos pero, casualmente o no, también constituye una gran forma de placer. Esta relación conecta dos conceptos que tienen diferentes repercusiones sociales. La vida contemporánea muestra un montón de consideraciones y prevenciones que hay que tomar en cuenta si uno quiere traer una vida al mundo. El niño deberá tener una casa donde vivir, necesitará educación, ropa, comida, medicamentos y, sobre todo, mucho tiempo disponible para atenderlo y quererlo. Sin duda que debe ser una experiencia increíble traer un hijo al mundo, siempre y cuando se posean estas garantías que le permitan desarrollar una vida saludable. Esto nos enfrenta a un razonamiento evidente: las repercusiones de realizar un acto que solamente implica disfrutar son diferentes a las repercusiones que pueda tener un embarazo. ¿Será necesario “separar” el sexo de la reproducción? A lo largo de la historia, el hombre ha intentado esta separación mediante avances científicos y tecnológicos. Aquí analizaremos el desarrollo de la píldora anticonceptiva. Las hormonas son sustancias que cumplen un rol como mensajeros químicos en los animales y otros seres vivos. Son liberadas a la sangre desde una parte del cuerpo, como el cerebro, y provocan una determinada respuesta en otra zona


Figura 1. Molécula de progesterona

O

O El símbolo O designa a cada átomo de oxigeno; cada vértice del dibujo representa un átomo de carbono, y los átomos de hidrógeno no se dibujan para obtener una mayor simplicidad. Las líneas entre los átomos son los enlaces que los unen.

Figura 2. Molécula de agua Observe cuánto más simple es la molécula del agua que la de la progesterona.

(llamada órgano-blanco), por ejemplo el riñón. Ésta es una forma de comunicación dentro del organismo que permite la coordinación necesaria para vivir. La progesterona es una hormona involucrada en el ciclo reproductor de la mujer. Su liberación a la sangre por el ovario (órgano reproductor femenino) prepara a la pared del útero para recibir al óvulo fecundado (que dará desarrollo al niño), y a las glándulas mamarias para la secreción de leche. Constituye una de las tantas sustancias químicas existentes dentro del cuerpo de la mujer que la preparan para el embarazo. Si una mujer fértil ingiere progesterona o derivados de la misma (sustancias similares), los cambios producidos dentro de sus órganos-blanco disminuirán su posibilidad de ovular, y al no

H

O

H

liberar óvulos, ningún espermatozoide (células que componen el semen del hombre) podrá fecundarlo. De esta forma, la mujer podrá disminuir la posibilidad de quedar embarazada al tener relaciones sexuales. Lo que se nos presenta aquí es una solución al problema planteado. Podemos engañar al organismo femenino dándole progesterona o derivados de la misma, así, la mujer y el hombre podrán disfrutar del coito sin que haya un embarazo. La siguiente etapa consiste en conseguir esta sustancia.

Primeros intentos ¿Cómo conseguimos progesterona? Siguiendo nuestro razonamiento de problemáticas anteriores,

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Sexo y reproducción, ¿sinónimos?

podemos buscarla en seres vivos, o crearla nosotros mismos mediante la síntesis química.1 Pero, ¿de qué ser vivo podemos obtenerla? Las plantas, que son una gran fuente de sustancias, no poseen progesterona, ya que ésta aparece únicamente en animales. Las yeguas preñadas eliminan progesterona en su orina; lo que podríamos hacer entonces es recolectar esa orina y aislar la progesterona mediante métodos de extracción química. Ésta fue, en efecto, una forma inicial que la ciencia desarrolló para obtener la codiciada sustancia. Sin embargo, la cantidad de progesterona que se lograba extraer de una yegua era muy baja, lo que generaba que cada gramo se cotizara en 80 dólares, aproximadamente, y la mayor parte de la población no podía acceder a ella. Como vemos, la extracción de esta sustancia de los seres vivos no es un proceso rentable para su producción masiva. Intentemos, entonces, obtenerla mediante la síntesis química. La progesterona está compuesta por unidades denominadas moléculas (fig. 1), formadas, a su vez, por grupos de átomos. En una molécula de progesterona tenemos 21 átomos de carbono, 30 átomos de hidrógeno y dos átomos de oxígeno. Comparemos la composición de esta molécula con la del agua (fig. 2), que únicamente posee dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno: sin duda es una sustancia compuesta por moléculas muy complejas. Nuestro objetivo es producir (sintetizar) una sustancia cuyas moléculas estén compuestas como se indica en la figura 1. ¿Cómo lo hacemos? Primero supongamos que queremos sintetizar agua. Para ello, en un laboratorio (bajo supervisión de alguien capacitado) mezclamos gas

1

hidrógeno y gas oxígeno en un recipiente cerrado; en condiciones adecuadas, esta mezcla se convertirá en agua. ¡Fue bastante sencillo! Representando nuestro proceso, tenemos: H2 (gas) +

2O2 (gas)

2H2O (líquido)

Pudimos obtener agua a partir de dos sustancias estructuralmente más sencillas y asequibles. Para sintetizar la progesterona podemos partir de sustancias más simples que podamos comprar, y mediante el conocimiento de cómo las sustancias reaccionan entre sí, que se puede conseguir en libros de química orgánica, podemos empezar a “cocinar” en el laboratorio nuestra progesterona. El problema es que éste es un proceso muy largo y muy poco rentable. Para sintetizar el agua tuvimos que desarrollar una reacción; para sintetizar la progesterona debemos realizar muchas reacciones, y de ellas obtendremos muy poca cantidad a un precio muy alto. Recuerde que nuestro objetivo es producir progesterona para la humanidad, y esta forma de sintetizar nuestro producto sigue siendo demasiado costoso, como el de la yegua.

Descubrimiento de la diosgenina y semisíntesis ¿Qué alternativa nos queda? Ninguna de nuestras fuentes de sustancias parecen poder abastecernos la cantidad de progesterona necesaria. Russell E. Marker, un profesor universitario de Pennsylvania, se vio muy interesado en la química de los esteroides (nombre que recibe un grupo de sustancias entre las cuales se en-

Ver artículos anteriores del mismo autor en Correo del Maestro: “La búsqueda de nuevas sustancias” (núm. 102), “Nos educan, pero ¿aprendemos?” (núm. 106), “Robar el aroma a las plantas” (núm. 108), “La ciencia y el azar. El descubrimiento de las benzodiazepinas” (núm. 111).

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O

Figura 3. Molécula de diosgenina

O HO Podemos ver la similitud estructural que existe entre la diosgenina y la progesterona. Marker llevó a cabo un proceso sintético utilizando diosgenina extraída químicamente de la planta como material de partida, y pudo, en pocas reacciones, convertirla en progesterona.

cuentra la progesterona). Marker descubrió que en la raíz o rizoma de un tipo de planta encontrada en México, denominada “cabeza de negro”, existía gran cantidad de una sustancia esteroidal, a la cual llamó “diosgenina”. Su fórmula puede representarse como se muestra en el dibujo de arriba (fig. 3). Rusell E. Marker encontró un método rentable para producir la hormona a un bajo costo, y México se situó a la vanguardia de las industrias productoras de hormonas en el mundo. El trabajo de Marker constituye un ejemplo de conexión entre las dos formas de obtener nuevas sustancias que hemos estado trabajando en esta serie de artículos: partir de un producto de origen natural y modificarlo mediante la síntesis química para conseguir la sustancia deseada. Este tipo de método es conocido como “semisíntesis” Como se describe en un artículo de la revista Journal of Chemical Education: Russell E. Marker, uno de los primeros químicos americanos dedicados a la química de los esteroi-

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des, descubrió la fuente de plenitud para las deseadas drogas esteroidales, y fue el pionero de la industria de los esteroides en México. […] Él fue capaz de alterar la vida de gran parte de la población mundial, haciendo asequible la píldora para el control de la natalidad.2

Nuevamente, con este ejemplo, queda demostrado que, mediante el avance científico y tecnológico, el hombre puede cambiar parámetros de su realidad, como optar entre la concepción o no de un nuevo ser vivo al mantener relaciones sexuales, lo cual se traduce en mayores posibilidades para vivir con libertad y responsabilidad de nuestros actos. Pero el desafío planteado anteriormente aún no ha terminado. Debemos lograr que estas píldoras anticonceptivas, y otros métodos disponibles, estén al alcance de toda la humanidad; no porque debamos limitar nuestros deseos de procrear, sino porque las personas podrán ejercer su libertad en la medida en tengan la posibilidad y los insumos para poder elegir.

F. Lehmmann, G. A. Bolívar y R. Quintero, Journal of Chemical Education (50, 3, 195), 1973.

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Certidumbres e incertidumbres

La educación física y la escuela Una aproximación para hacernos amigos de la disciplina

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Marcela Aguilar

Clase de educación física.

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uando pensamos en la razón para introducir la educación física en los programas escolares, nos parece oportuno señalar que la educación física está allí para contribuir a que el niño logre un estado de equilibrio y armonía entre sus movimientos y su cuerpo, determine su identidad corporal y se forme una imagen de sí mismo direccionada; es decir, que pueda manejar su cuerpo según sus deseos. Además, la actividad física contribuye a la manifestación del niño como sujeto social, favoreciendo la comunicación y relación con sus pares a través del trabajo en equipo y la conformación de grupos. En relación con los deportes y su práctica escolar, Nóbile y Fedi señalan:

1

Los niños (construyendo estas habilidades) pueden aprender a negociar, acordar, respetar y modificar las reglas que posibilitan la igualdad de oportunidades para todos. Contribuyen a una verdadera escuela de democracia, de convivencia y de participación; de cooperación y de solidaridad, de integración social y pertenencia grupal… A través de ellos pueden aprender a valorar la libertad y la justicia, a tolerar el éxito y la frustración, a reconocer y respetar las posibilidades y límites propios y ajenos, a afirmar la vida, la paz y el bien común por sobre las tendencias destructivas, la enfermedad y las dependencias psicofísicas.1

Para hablar de una educación integral, en la que ningún aspecto del ser humano quede librado

Alicia Nóbile y Gabriela Fedi, La educación física para la escuela primaria, Edilar, México, 2004.

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al azar, debemos considerar (y esto no es ninguna novedad) el cuerpo y la mente conformando una unidad, por lo que la educación física no debe ubicarse dentro del escalafón programático como la hermana menor de las disciplinas intelectuales, sino en un nivel de paridad, ya que una contribuirá con la otra para el desarrollo de logros cada vez más complejos. Vayamos a un ejemplo absolutamente cotidiano y de fácil observación. Basta señalar los avances que se advierten en la motricidad de los niños de tres años cuando trabajamos con ellos el espacio desde lo corporal y lo cognitivo, utilizando simultáneamente el trazo sobre la hoja de papel y el trabajo en el patio con gis, los niños van reconociendo, indicando, señalando, marcando, observando límites (adentro y afuera, arriba y abajo…), etcétera. Entre los cinco y los seis años trabajamos grafismo y movimiento, lo cual implica la traslación del dibujo concreto al propio cuerpo (“recorriendo” el dibujo o expresando con el cuerpo lo que el grafismo sugiere). El objetivo es que el niño advierta sus límites corporales, su punto de partida, y que los mismos trazos puedan ser representados con su imagen corporal a través de diferentes estrategias: haciendo un recorrido (es decir, caminando sobre la figura), representándolo con todo el cuerpo, recostándose sobre la figura, etc. El tema aquí pasa primero por la construcción de su noción de espacio y después por la conceptuación del mismo a través de propuestas que lo vinculen con lo concreto.

Aporte al crecimiento y desarrollo En todo momento, la educación física trabaja sobre la maduración motora. Siguiendo esta premisa, podemos organizar sus contenidos en torno a los siguientes ejes:

• El propio cuerpo. En este eje se trabaja el dominio del propio cuerpo y el establecimiento de los límites corporales; el enriquecimiento del esquema corporal; el desarrollo de cualidades físicas, como fuerza, resistencia, coordinación, equilibrio y creatividad; el cuidado del cuerpo, y, finalmente, la resolución de problemas a través de situaciones corporales. • El cuerpo en relación con el medio físico. Abarca el establecimiento de relaciones de espacio y tiempo; el reconocimiento del cuerpo a través de movimientos y acciones; ritmos personales en relación con ritmos grupales; armonía de ritmos; coordinación del cuerpo con diferentes objetos; reconocimiento y exploración de las posibilidades de acción que tiene con dichos objetos, y cuidado del medio ambiente. • El cuerpo como medio de relación social. Esto es sinónimo de comunicación con los demás. La fluidez y sanidad con la que se establezca será resultado del trabajo con temáticas que involucren ciertos valores, como compartir, cooperar, aceptar, respetar, obedecer reglas y normas y construir las mismas desde el espacio lúdico y desde el espacio de relación. Cabe destacar que en los diferentes ciclos de escolarización, o de crecimiento y maduración del niño, se trabajan las mismas temáticas con diferente grado de complejidad; por ejemplo, el cuidado del medio ambiente no es un contenido que trabajamos a los 7, 8 o 9 años, sino que lo hacemos a lo largo de toda la escolarización del sujeto, a través de desafíos cada vez más elevados para su razonamiento y destreza; lo mismo ocurre en torno al equilibrio, el cuidado del cuerpo, etc., es como si los contenidos se ordenaran en forma de espiral: volveremos a pasar por allí una y varias veces, pero ya no seremos los mismos, de manera tal que las diferentes

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La educación física y la escuela

propuestas enlazadas con la actualidad y los acontecimientos del entorno cobrarán nuevas dimensiones.

Educación física y salud Al hablar de salud hablamos también de calidad de vida; para ello es indispensable conocer la realidad sociocultural del grupo con el que estamos trabajando, y no sólo nos referimos a conocer sus posibilidades económicas, sino también sus costumbres, sus hábitos, cómo son sus viviendas, cómo es su alimentación y qué implica este “paquete” dentro de los valores que imperan en su medio; además, de manera insoslayable, debemos advertir el rendimiento que cada niño tiene bajo su particular condición y cuáles son los ajustes que podemos hacer (dentro del mismo contexto) para optimizar sus resultados y logros. El estado de salud o de enfermedad no sólo dependen del diagnóstico clínico; aunque no desdeñamos la asistencia médica, sabemos que “la nutrición, la vivienda, la canalización de aguas, la limpieza y el saber leer influyen muchísimo más en la salud que los medicamentos” (Landaburu, 1996), y esta educación, esta información llega a los niños a través de los agentes encargados de trabajar este concepto: los docentes. Hablemos de la alimentación: la ingesta diaria nos proporciona la cantidad de energía necesaria para cumplimentar nuestras actividades, es decir, la energía vital que nos permitirá desarrollarnos como sujetos (más o menos) independientes; pero pensemos: ¿cómo nos alimentamos? ¿Cómo elegimos aquello que vamos a ingerir si podemos optar? ¿Cómo podemos evaluar su cantidad? Carbohidratos y grasas me sirven para la obtención de energía; proteínas, para la construc-

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ción de tejidos y órganos… ¿Cómo aprendo su equilibrio? ¿Cómo se logra la armonización para un crecimiento y maduración sistemática y sostenida? El bombardeo de dietas y pociones mágicas para modelar el cuerpo y bajar de peso son, sin duda, un distractor nocivo para la maduración en proceso de los adolescentes, en pos de una imagen ideal y deseada. ¿Cómo influyen los desequilibrios alimentarios en nuestros adolescentes? ¿Provocan el mismo efecto en todos los sujetos o su configuración informativa y formativa determinan en gran medida su influencia? ¿Podemos ayudarles desde la educación para la salud a defenderse de estos mensajes perjudiciales? ¿Qué pasa con la bulimia y la anorexia en adolescentes que tienen constituida una imagen corporal propia? ¿Qué sucede con quienes la tienen distorsionada y esperan permanentemente la mirada del otro para conformar su esquema corporal? La educación física puede actuar como un puente en el momento de asistir a los niños sobre la mejor manera de alimentarse, considerando su contexto; su guía servirá como aporte para una verdadera educación para la salud.

Para poner manos a la obra La inclusión de la educación física como un espacio respetado y asistido por la comunidad educativa necesita su acompañamiento. ¿Cómo lo hacemos? Advirtiendo su importancia, sus competencias y, al mismo tiempo, preparando el terreno para que la huella que deje en los niños sea perdurable y socialmente significativa. Es decir, si queremos que los niños y las familias le den importancia al área, debemos comenzar por darle nosotros la misma jerarquía. En principio se nos ocurre brindar una serie de pautas para comenzar con un camino de


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La comunicación con los demás, así como la fluidez y sanidad con la que se establezca, es resultado del trabajo con temáticas que involucran ciertos valores, como compartir, aceptar, respetar y acordar reglas.

exploración, ya que será fundamental para nosotros saber qué ideas previas tienen, tanto padres como niños, acerca de la educación física. Tengamos en cuenta también qué opinan los docentes y directivos sobre ella, qué grado de importancia le dan. Es decir que en esta primera instancia nuestra tarea consiste en hacer que los niños, padres, etc., nos acerquen información. Podemos hacerlo de manera directa, a través de encuestas, cuestionarios –con preguntas cerradas o abiertas– o de manera indirecta: solicitando sus opiniones en torno a cuestiones relativas al deporte y su desarrollo, campeonatos deportivos, políticas estatales, otorgamiento de subsidios a algún deporte o la construcción de un estadio en el barrio. Un buen recurso a tener a mano para dominar el artículo sobre el que vamos a opinar es la lectura del periódico, o una acertada búsqueda en la web, ya que allí podemos cruzar actualidad y necesidad. En ocasiones, el comentario y análi-

sis sobre una noticia arrojan información más precisa que un cuestionario donde el entrevistado sabe cuál será la respuesta políticamente correcta, pues conoce perfectamente qué es lo que se espera que un buen padre conteste ante este requerimiento –aunque luego nos preocupa que se olvide de mandar al niño con calzado deportivo el día que tiene educación física (si no media imposibilidad económica) e insista después en que fue sólo un olvido (pensemos cuál es el porcentaje de este tipo de descuidos y tal vez aparezca el porcentaje de boicot a la actividad). Es decir, la fase de exploración nos sirve para hacernos una idea acerca de la importancia que esta área tiene para los niños y los padres que asisten a esta escuela; cuál es su historia vinculada con la misma, si han practicado deportes anteriormente, si han participado en juegos predeportivos; qué ideas tienen acerca de jugar y cuál es el espacio que brindan a lo lúdico para ellos y sus hijos; cuál es la relación con su cuerpo; dónde

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La educación física y la escuela

Es importante que el maestro escuche a sus alumnos durante la clase.

reside la importancia de una vida sana, y si advierten el área como una obligación o como un derecho. La recopilación de la información es un punto crucial para poder diseñar una propuesta educativa que en torno a la educación física (o a cualquier otra área de conocimiento) nos acerque al éxito. Es una forma de conocer a la comunidad con la que trabajamos para brindarle aquello que necesita, acercarle los contenidos en una modalidad que le sea significativa desde lo social y cultural; es una forma de respetar a los chicos como sujetos de aprendizaje y al derecho que las familias tienen de participar en la educación de los hijos, y es, en todo caso, la posibilidad de abrir las puertas para una escuela participativa. Quienes hemos transitado las aulas algunos años sabemos de la importancia de la escucha interesada e inteligente; esto implica tener los oídos abiertos pero, sobre todo, abierto el

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corazón. Como docentes podemos hacer muchas cosas diferentes con lo que nos dicen nuestros alumnos y sus padres. También podemos “no hacer nada”, pero cuando ponemos nuestra escucha a disposición de los chicos y la comunidad en que están inmersos, podemos procesar esa información que estamos recibiendo, y devolverla en acciones concretas para facilitar sus aprendizajes, habremos entonces agregado la comunicación a los contenidos escolares que eventualmente tengamos que desarrollar, como valor en un ejemplo concreto. Y para ello vale una pequeña sugerencia: acostumbrémonos a llevar registros acerca de lo que los chicos dicen, de lo que sus padres dicen, sus hipótesis, ideas previas, para luego contrastar, comparar y ver la evolución de un pensamiento, o su sustitución. Podremos de esta manera advertir la modalidad de pensamiento que el sujeto tiene y acercarle recursos para que, optimizando estos mecanismos, logre mejores aprendizajes; esto nos servirá, como ninguna otra herramienta, para planificar posibles intervenciones. Sólo conociendo al niño, a la comunidad educativa, se logra ser un oportuno mediador entre ellos y el conocimiento. Para finalizar, podemos señalar que la introducción de la educación física en la escuela, reporta, en primer lugar, beneficios al propio cuerpo, a su relación con el medio físico y como medio para la relación social. Podemos mencionar como beneficio asociado, o secundario, la educación de valores, pues al enseñarles a “compartir” –partir con otros– facilitamos la socialización y el trabajo en equipo. Tal vez el primer trabajo en equipo que podemos hacer lleve por título: “La importancia de una educación física para una vida más saludable, que pase por el cuerpo, la cabeza y el corazón”.


La profesionalización de la actividad físico-deportiva en México

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Lourdes Otero Vollrath

Estadio Olímpico de la Universidad Autónoma de Veracruz. Boca del Río,Ver.

E

n nuestro país no podemos establecer con certeza los avances realizados hasta la fecha en el campo de la profesionalización de los recursos humanos para las actividades físicas y recreativas o cultura física; lo cierto es que los esfuerzos realizados no son los suficientes, considerando los parámetros internacionales. Al mismo tiempo, no podemos concebir un futuro promisorio si no partimos de nuestros antecedentes, de nuestra propia historia. Por ello nos remitiremos a los orígenes de las profesiones, que se hallan en la figura del intelectual de la Edad Media. El estudioso Jacques Le Goff considera como intelectuales a aquellos hombres de oficio que nacieron con las ciudades: a partir del siglo XII se comenzaron a instalar en los lugares en que se imponía la división del trabajo y que respondían a una verdadera especialización, como un profesional, con sus materiales y sus técnicas.

Asimismo, los goliardos del siglo XII y XIII eran errantes llamados vagabundos, bribones o juglares que iban de ciudad en ciudad para difundir las enseñanzas; en ellos se distingue la inteligencia urbana, producto de esa movilidad social, y que escapan a las estructuras establecidas. De todos ellos se distingue Abelardo, el primer profesor que considera al hombre en su totalidad y en primer lugar con su cuerpo (Le Goff, 1994). Estos hombres de oficio, como el intelectual que tiene conciencia de la responsabilidad que debe asumir, reconocen la relación necesaria entre ciencia y enseñanza, y de este gremio es que surgen las primeras universidades en el mundo. Las profesiones, entonces, nacen de una forma caprichosa: primero como oficios, después por la preocupación de dar una base teórica a su conciencia profesional. Estos ejemplos históricos nos servirán para ilustrar los rasgos contemporáneos de eso que ha llegado a ser designado como profesión.

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Qué es una profesión Podemos hablar de profesión como un conjunto de posiciones definidas formalmente en la economía, que gozan de una estabilidad, permanencia y especificidad (Brunner, 1984). Entre sus características destacan: • Se manifiesta una creciente dependencia con respecto a las autoridades políticas y administrativas. • Autonomía respecto a las reglas que rige el adiestramiento y desempeño de sus miembros. • La definición de un ethos profesional que regula los procesos de reclutamiento y que posibilita homogeneidad importante de actitudes y valores de acuerdo con el ethos característico de la profesión. • Una ideología de servicio público, los contenidos de la profesión contienen un valor social general por sí mismos. Las circunstancias históricas han marcado el establecimiento de la profesión en los países industriales, en donde los procesos de profesionalización académica responden a las demandas internas. En algunos de los casos se trata de una auténtica acumulación de efectos emergentes que conduce a la consolidación de una profesión académica sin que el fenómeno obedezca a intervenciones premeditadas y planificadas. Así, los procesos de profesionalización reconocen una cierta dirección centralizada debido a la existencia de políticas estatales orientadas a producir ciertos efectos, por lo que nos da lugar a considerar una clasificación de profesiones: las históricamente consolidas (transnacionalizadas) que interactúan con aquellas originadas en circunstancias nacionales o domésticas, que nacen debido a la importación o esfuerzo de

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aclimatación de un resultado o proceso foráneo, que nació y se desarrolló en otros climas culturales. Esto es lo que sucede con la cultura física concebida en sus tres campos: la educación física, el deporte y la recreación; cada uno de ellos ha tenido diferente desarrollo profesional, está perfectamente definido y consolidado en el plano internacional, y en proceso de definición en el plano nacional. Estos tres campos, considerados por muchos como un proceso indisoluble y articulado, tienen conocimientos comunes, mas los fines que persiguen no son iguales, por lo que su clasificación no es sencilla, requiere un estudio profundo de su quehacer profesional, su objeto de estudio, el servicio que presta a la sociedad, la naturaleza de su conocimiento, etc. Definir de esta forma su rol profesional en la sociedad no se reduce a una simple apreciación. Expondré para tal efecto la propuesta de afiliación disciplinaria propuesta por Lodahl y Gordon (ver cuadro en pág. 43). Sabemos que existen profesiones académicas perfectamente consolidadas de acuerdo con la naturaleza del conocimiento con que se abordan: la llamada dura-pura, como matemáticas, química, física, etc., según la clasificación de Lodahl y Gordon; otras llamadas blanda-pura, como antropología, historia, etc.; la dura-aplicada, como mecánica, y la blanda-aplicada, en la que está contemplada la semiformal como la educación (Becher 1992), y donde se incluiría la cultura física. Por su naturaleza de conocimiento, algunas de ellas son incuestionables, pues cumplen con parámetros nacionales e internacionales, pero existen otras profesiones que están en proceso de consolidarse, ya que en muchos de los casos se trabaja con cuerpos de saberes poco integrados y a veces hasta ambiguos; podríamos decir que necesitan mayor estructuración. Pero esto no les resta validez, por el contrario, requieren


Modelo propuesto por Lodahl y Gordon sobre la afiliación disciplinaria

Agrupación disciplinaria

Naturaleza del conocimiento

Acumulativa, atomista (cristalina Ciencias puras

en forma de árbol). Preocupada por

DURA-PURA

asuntos universales, las cantidades, la simplificación; sus resultados son descubrimientos/explicaciones.

Reiterativa, holística (orgánica/semejante Humanidades y ciencias sociales puras

a un río). Preocupada por asuntos

BLANDA-PURA

específicos, calidades; sus productos son el entendimiento/interpretación.

Finalista (con propósitos claros), Tecnologías DURA-APLICADA

pragmática (tecnología por medio del conocimiento duro). Preocupada por el domino del entorno físico; sus resultados son productos/técnicas.

Funcional, utilitaria (tecnología por medio Ciencias sociales aplicadas

del conocimiento blando). Preocupada por

BLANDA-APLICADA

realizar la práctica [semi] profesional, sus resultados son protocolos/procedimientos.

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de un fortalecimiento para tener nuevas alternativas de profesionalización. Con un ethos profesional definido, gozarán de estabilidad, permanencia y especificidad, así como de autonomía respecto a las normas que rigen el desempeño y adiestramiento de sus miembros, con evaluaciones para la posesión de determinadas competencias. En lo referente al conocimiento que le da sentido a la disciplina, deberá vislumbrarse después de un análisis crítico. Este conocimiento implica interpretación, lo que introduce un riesgo de error al interior de la subjetividad. El conocimiento del mundo se vuelve una necesidad intelectual y vital al mismo tiempo. Éste es un problema universal al que se enfrenta la educación del futuro pues hay una inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave: por un lado, nuestros saberes desunidos, divididos, y por el otro, realidades o problemas cada vez más polidisciplinares, multidimensionales, transnacionales, globales. Grandes progresos en los conocimientos han sido efectuados en el marco de las especializaciones disciplinarias en el transcurso del siglo XX, pero estos progresos están desunidos, debido justamente a la especialización que a menudo quebranta los contextos, las globalidades, las

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complejidades. Por esta razón se han acumulado grandes obstáculos para ejercer el conocimiento pertinente; los recursos humanos formados por las disciplinas pierden saberes para integrarlos en sus conjuntos naturales. Si queremos conformar una profesión consolidada, con perspectivas claras a futuro, integrada, con un rol social definido, debemos analizar lo realizado a nivel mundial, no podemos alejarnos ni mantenernos al margen de las tendencias globales para crear metadisciplinas. La pertinencia del conocimiento tiene que ver con los contenidos curriculares y los programas de estudio. La mayoría de las instituciones se han abocado a la revisión y reorientación de su oferta educativa, sin embargo, se identifican varios problemas en la articulación entre la formación profesional y el mundo del trabajo, como es la insuficiente consideración a las tendencias de los mercados de trabajo regionales y la distancia entre el proceso formativo y las prácticas laborales acentuada por los cambios científicos y tecnológicos. Además, existe una carencia de estudios sobre el desempeño de los egresados en el campo profesional, lo que impide una eficaz retroalimentación a la planeación académica que facilite la actualización y flexibilización en el diseño de planes y programas de estudio adecuado a las exigencias sociales. Las profesiones entrarán en una constante evaluación en función de las necesidades que día a día impone la economía y los avances científicotecnológicos, para lo que se requiere de una sólida formación científica multi e interdisciplinaria. En general, el nivel superior debe responder: • Actualizando sus planes de estudio. • Innovando sus métodos de enseñanzaaprendizaje. • Promoviendo la práctica profesional en las empresas e instituciones.


El mejoramiento y aseguramiento de la calidad está ligado a la existencia de procesos de evaluación que permitan a las instituciones conocer sistemáticamente los aciertos y desviaciones de su proyecto académico. Los retos a los que nos enfrentamos en este campo de las actividades físicas deportivas del nuevo milenio están en: • Poner énfasis en el aprendizaje continuo y permanente. • Generar conocimientos teórico-prácticos con una base filosófica, para que la teoría fundamente a la práctica, desde la práctica misma. • Promover proyectos académicos acordes con el contexto global e internacional, vinculando a los recursos humanos con el sector productivo y fomentando las actividades de formación, capacitación y actualización hacia dentro y fuera de las instituciones y empresas, para que exista una vinculación estrecha con el mercado laboral. • Fomentar nuevas competencias de desempeño así como nuevos comportamientos y vinculación, entre capacitación y producción para fomentar las ventajas competitivas. • Establecer mecanismos de evaluación, verificación y certificación de conocimientos, habilidades y destrezas de los individuos, independientemente de las formas como hayan sido adquiridas, siempre y cuando cumplan con las normas técnicas de competencia.

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• Creando fuentes alternas de funcionamiento. • Con mayor aceptación de sus egresados. • Creando nuevas carreras y/o campos de conocimiento. • Promoviendo la capacitación y actualización de su personal en los procesos y productos. • Consolidando la participación en los mercados, etcétera.

• La aplicación inmediata y la práctica profesional del conocimiento para la resolución de problemas simples y complejos. No sabemos con claridad cuál será el futuro de estos mecanismos y cuál su desarrollo, pero es evidente que deben hacerse esfuerzos de vinculación al respecto. De acuerdo con lo expuesto, se requiere de profesionales de la educación física, el deporte y la recreación dentro de este contexto social, en el que globalizar no necesariamente implica generalizar. Se requiere de capacitación y formación que permitan la competitividad en función de las normas y estándares internacionales, y de acuerdo con la demanda laboral. Hay que considerar que las exigencias en materia de escolaridad formal van en aumento, así como el espectro de competencias requeridas para acceder a los puestos de trabajo, muchas veces supeditados al reconocimiento de las entidades formativas, por lo que quedan en desventaja aquellas poco reconocidas en el país. Además, existen recursos humanos de mayor reconocimiento, con funciones académicas de investigación, por ejemplo, que están perfectamente definidas y que, con la apertura de nuevas profesiones, son un obstáculo, más que una competitividad derivada de los resultados y no de los procesos.

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Burton Clark habla atinadamente sobre la cultura de la profesión: [Para que ésta se dé] deben ser mínimos los controles externos, proyectar un compromiso de altruismo, postulado que constituye un verdadero servicio social al crear conocimiento, transmitir la tradición cultural y entrenar a los jóvenes a fin de que desarrollen su más alto potencial.

En el seno de la profesión, sus segmentos más importantes ostentan sus propias formas simbólicas de unidad. La cultura de la profesión se traslapa y se fusiona con las culturas de las disciplinas individuales. Esta percepción de la cultura de la profesión es realmente la esencia y es de particular significación que la cultura física la adopte. Es francamente una devoción el transmitir esta profesión, conceptualizarla, convertirla en un estilo de vida, pues goza de un simbolismo que ha perdurado de generación en generación, se da más por tradición y hábito que por esperar recompensas. Se empieza a constituir un nuevo concepto de calificación, que va más allá del simple dominio de habilidades motoras y disposición para cumplir

órdenes, y que incluye una amplia formación general y una sólida base tecnológica. Esta profesión debe proponer a sus nuevas generaciones para que sirvan a la sociedad y se realicen plenamente, con oportunidad de competencia ante la comunidad internacional; con nuevas habilidades y actitudes que posibiliten la toma de decisiones y acciones prácticas justificadas y creativas para la solución de problemas; así como capacidad de trabajo en equipo y de generar conocimientos que enriquezcan los valores sociales y culturales. Los profesionistas de este campo tienen la responsabilidad de fomentar una profesión que responda a intereses y necesidades de su propia comunidad, y el compromiso de enriquecer el proceso de formación de los alumnos y de apoyarla preparación de nuevas generaciones de gente capacitada y creadora. Comparten con el resto del sistema educativo el reto de aprender, de crear y recrear las experiencias de aprendizaje en un nuevo entorno para que un número mayor de personas disfrute de la cultura física en toda su extensión, que descubra los conocimientos del hombre y tenga así una vida más plena.

Bibliografía BECHER,T., “Las disciplinas y la identidad de los académicos en México”, Universidad Futura, vol. 4, núm. 10, UAM-A, México, 1992. BETANCOUR León, Miguel A., Historia de la educación física y el deporte a través de los textos, PPU/ULPGC, Barcelona, 1995. BRUNNER, José J. y Ángel Flisfisch, Los intelectuales y las instituciones de la cultura, FLACSO, Santiago de Chile, 1983. CAGIGAL, José María, Cultura intelectual y cultura física, Kapelusz, Buenos Aires, 1980. CASILLAS Alvarado, Miguel A. y Adrián de Garay S., “El contexto de la constitución del cuerpo académico en la educación superior 1960-1990”, en A. Gil et al., Académicos: un botón de muestra, UAM-A, México, 1992. CLARK, Bourton R., El sistema de educación superior, una visión comparativa de la organización académica, Nueva Imagen Universidad Futura, México, 1991. LE GOFF, Jacques, Tiempo, trabajo y cultura en el Occidente medieval,Taurus, París, 1994. Dirección general de actividades deportivas y recreativas 1980-1981. Dirección General de Orientación Vocacional, UNAM, México (folleto). Análisis sobre la contratación del personal que labora en la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas, UNAM, México, 1990.

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Artistas y artesanos

El teatro infantil, ese niño olvidado

Juan J. Barreiro y M. Guijosa, Títeres mexicanos, Grupo Roche-Syntex, México,1997.

Javier Malpica Mauri

Función del grupo Rin Rin, bajo la dirección de Germán Cueto.

S

e dice que los niños dicen la verdad, que viven en un mundo de fantasía, que son la esperanza de la humanidad, el futuro del país. Se dicen muchas cosas de ellos; tantas, que parecen ser ya un lugar común, un conjunto de frases hechas, y malas frases, además, porque decir que los niños son el futuro es casi como negarles su existencia en el presente, decir que viven en otro mundo, pretender que sus escuelas están situadas en la galaxia de Andrómeda y que sus cuartos de juegos tienen un clóset conectado a la tierra de Nunca Jamás. Los niños son ahora y viven en el planeta Tierra. Lo cierto es que si vamos a etiquetar, entonces el ‘mundo infantil’ es un mundo que requiere de tanta o más atención que el ‘mundo de los adultos’, ya que si somos estadísticamente

estrictos (sobre todo en un país en vías de desarrollo como el nuestro), niños y adolescentes constituyen la mayoría de la población (y en una democracia, la mayoría es quien dicta las reglas). ¿Por qué, entonces, en tantos rubros de la vida diaria el mundo infantil es el que cuenta con los menores espacios, los menores presupuestos y las menores energías? ¿Será acaso un asunto de poder? Y cuando se habla de arte, ¿qué decir?, ¿se vale excusar que los niños son incapaces de entender una pintura o una novela? ¿En realidad los niños no están preparados para juzgar y apreciar una obra de teatro o un espectáculo de danza? Si observamos a Raquel, veremos que uno de sus juegos favoritos es fingir ser la madre de una muñeca a la que insiste en cambiar de vestuario

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Paso de Gato, Revista Mexicana de Teatro No 3, México.

El teatro infantil, ese niño olvidado

El Ogrito, de Suzanne Lebeau. Alejandro Calva y Arcelia Ramírez, en la foto. Dirección de Martín Acosta (2003).

continuamente, que le gusta pretender ser el ama de casa y preparar con ayuda de sus amigas una cena a base de ensalada de hojas y pasteles de lodo. Rodrigo, por su lado, juega con sus muñecos de acción evitando que el mundo sea destruido por un malvado científico loco, para más tarde convertirse en un gran delantero de la Selección Nacional mientras patea un balón con sus amigos. Un niño, más que cualquier joven o adulto, puede entender lo que es el teatro. Más que nadie sabe de crear guiones, de ser actor; sabe hacerla de director y vestuarista; sin la ayuda de nadie sabe dar forma a complicadas historias surgidas de su imaginación. De ahí que los niños puedan acercarse a la escena y disfrutarla. El teatro infantil debería ser una de las actividades artísticas más atendidas por autores, actores y autoridades. Pero ¿realmente es así? Desgraciadamente, al hacer un análisis se puede encontrar que la respuesta es no. Artis-

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tas, empresarios e instituciones oficiales parecen desdeñar de una forma casi unánime esta forma de expresión. ¿A qué se debe? La desatención al teatro infantil viene desde su mismo origen. El dramaturgo experimentado rara vez toma este género como una forma genuina de expresión, y esto es ocasionado por una serie de factores. Por un lado está el prejuicio generalizado de etiquetar no sólo al teatro, sino a la literatura infantil como un subgénero y, por lo tanto, sin reconocimiento; por otro, está esa censura socialmente institucionalizada que hace creer que el teatro para niños debe estar cargado de diversión, sensiblería, mensajes ecológicos y educativos, lo cual lo lleva a ser una extensión de la enseñanza más que una opción de expresión artística. El autor que se aventura a escribir teatro infantil se encuentra con que debe apostar por lo seguro y no arriesgarse en una búsqueda estética ni en el análisis de problemas profundos si es que desea ser apoyado y que su


Juan J. Barreiro y M. Guijosa, Títeres mexicanos, Grupo Roche-Syntex, México,1997.

obra sea montada. El resultado: autores autocensurados. Y si esto no fuera suficiente, tenemos, por otro lado, que los incentivos que existen para la creación de textos dramáticos dirigidos a los niños son pocos. No existen becas que apoyen proyectos de escritura de textos y los premios de teatro que existen, como el Premio Nacional de Teatro Infantil otorgado por el INBA en conjunción con el Instituto de Cultura de Coahuila y el premio otorgado por la Feria del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) a la mejor obra dramática para niños, que si bien resultan ser atractivos, no escapan de la discriminación cultural; si se comparan éstos con los que son otorgados a textos dramáticos para adultos, se puede encontrar que los montos de los primeros son aproximadamente de la mitad de los montos de los últimos. Así, un autor de teatro se verá más tentado a escribir un texto dirigido a adultos, terreno en el que además se sentirá libre de tratar el tema que desee y con la crudeza y complejidad que decida. Ahora, suponiendo que se ha salvado el primer obstáculo y que se tiene en las manos un texto dramático sólido y propositivo enfocado al público infantil, son aun más las barreras a vencer para que esa obra llegue a escena, y una de las más fuertes viene del mismo gremio teatral. Sucede que las escuelas de teatro no han incorporado en sus planes de estudio una materia que aborde y analice la escena para los niños. El teatro para niños es considerado por los docentes como un mero entrenamiento para los alumnos. Esto hace inevitable que los mismos actores vean despectivamente las oportunidades que el teatro infantil les pueda otorgar. Y este desprecio, desgraciadamente, ha creado un idea inconsciente y equivocada: “Cualquiera puede hacer teatro infantil.” Esto ha llevado a que surjan de la nada numerosos grupos independientes que ven

El pozo de los mil demonios, de Teatro Mito.

al teatro infantil más como un mercado que como un medio de expresión artística. Por otro lado, la crítica especializada ni siquiera dirige su atención a este tipo de teatro, en el que rara vez se ve involucrados a un director de renombre o a actores reconocidos. ¿Y qué decir de los académicos? No existe investigación sobre la escena para niños. Ni siquiera existen estudios claros sobre la historia del teatro infantil en las pasadas décadas, estudios que permitan el conocimiento de un pasado necesario para entender el fenómeno presente. Si el medio teatral no le da importancia a este género, ¿cómo esperamos que haya interés por parte de aquellos que pueden hacer realidad las propuestas teatrales? A nivel comercial, la búsqueda de los productores con el teatro infantil es muy clara: vender a través del espectáculo y entretenimiento. Es por ello que abundan los montajes basados en fórmulas de ya probado éxito, concretamente el

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El teatro infantil, ese niño olvidado

reciclaje de historias de Disney o de cuentos clásicos de fama internacional. Sin embargo, no está en los productores particulares la responsabilidad de rescatar el teatro infantil como un medio válido de expresión artística. Es el Estado a través del presupuesto dedicado a la cultura quien debe preocuparse por un teatro propositivo y de calidad.

Teatro escolar En una reciente cumbre de la ONU sobre el desarrollo de la infancia, los gobiernos reconocieron el fracaso de ofrecer una vida más digna a todos los niños. Dicho organismo recomendó destinar mayores recursos a la infancia, ya que los niños siguen siendo considerados por los gobiernos como un proyecto a futuro y por lo tanto sin necesidades presentes que valga la pena tomar en cuenta. El escritor Michael Ende comentó alguna vez al respecto de la cultura destinada a los niños: “Pertenece a esas reservas que toleran con sonrisa condescendiente los habitantes del Desierto cultural, a los que las sociedades benéficas miman, pero que todos en el fondo desprecian”. El esfuerzo más importante a nivel institucional es el que se ha hecho a través del programa Teatro Escolar (antes Teatro Educativo) creado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) por conducto del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), cuyos objetivos –crear en niños y adolescentes el gusto y hábito por asistir al teatro, promocionar obras infantiles y apoyar la formación de grupos teatrales a través de montajes de calidad al alcance de los escolares– se han alcanzado apenas parcialmente ya que, a pesar del presupuesto, ha sido imposible dar atención a los más de dos millones de escolares y ha sido inevitable que se haya fomentado una actitud

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mercenaria y chambista por parte de muchos creadores. Involuntariamente se favorece el fenómeno del teatro mercenario, en el que una mafia creada por maestros y productores ofrecen a los alumnos espectáculos sin interés artístico y de muy baja calidad (generalmente de autores clásicos que entran en el programa escolar) a cambio de una módica cantidad y un punto extra en su calificación. No es de extrañarse que después de presenciar tres o cuatro de estas puestas, niños y adolescentes difícilmente quieran acercarse de nueva cuenta a una sala de teatro. Por otro lado, no existe una sola sala teatral destinada por las instituciones exclusivamente al público infantil. El teatro para niños sólo se presenta con la ya sabida fórmula de las matinés, a las que los niños asisten sólo si logran apartar a sus padres del descanso de fin de semana y del partido de futbol. No hace mucho, el Titiriglobo era una atractiva opción que ofrecía funciones continuas de teatro de títeres a los niños y que demostró ser un proyecto absolutamente solvente, pero la usual tendencia a ignorar los logros de las anteriores administraciones (y descubrirlo todo otra vez), dio al traste con tan interesante concepto. Sólo el teatro Isabela Corona (hablando del Distrito Federal), administrado por La Trouppe, ha privilegiado la programación infantil con buenos resultados. Si hay funciones de cine para niños a toda hora y está demostrado que son las funciones vespertinas las más atendidas, ¿por qué en el teatro esto ocurre de un modo aislado?, ¿por qué se le etiqueta y se le aparta hasta en los horarios?

¿Qué hacer? En principio, se puede pedir al escritor que mire al teatro para niños con seriedad y gusto. Debe aprender a ver la potencialidad artística que


tiene este género. Debe empezar a entender que los niños no esperan exclusivamente mundos perfectos donde la solución viene de una pócima mágica, no hay contradicciones y el bien siempre triunfa. El autor debe comprender que finalmente no es ésta la realidad que los niños viven todos los días. Debe, además, lidiar con esa nostalgia que hace escribir sobre mundos deseados pero irreales y muy diferentes a los que los niños del mundo actual desean. Debe conocer a los niños y sus intereses. Debe entender que el teatro infantil está en continua evolución. Los intereses, temores y visión de la vida que tienen los niños cambian tanto como el mundo. Todos los creadores deben abrirse y dar lo mejor de sí, deben librarse de la idea de que nuestra mayor permanencia en el mundo nos capacita y da licencia para instruir al niño. Hay que entender que el niño por sí mismo es quien debe descubrir los misterios del mundo. Hay que dejar atrás la idea del teatro infantil como un fenómeno puramente didáctico. Como diría el maestro Héctor Azar: “El teatro bien educa o mal educa, pero educa. Dejemos, por piedad, de darles clases de fin de semana a los pobres niños que piden de nosotros cualquier otra cosa”. Es decir que se debe buscar una conciliación de los intereses educativos y artísticos. El teatro no es una extensión del aula escolar, los grupos teatrales deben buscar propuestas interesantes, con textos sólidos y montajes correctos que acerquen a los muchachos al teatro. Hay que valorar los logros pasados y regresar a programas exitosos como lo fue el Titiriglobo. Se debe dar continuidad y control a los programas que buscan fomentar el teatro infantil y juvenil, tales como el Programa Nacional de Teatro Escolar. Y se deben buscar nuevas opciones. Los premios del literatura teatral deben ser

apoyados con mayores cantidades o con apoyos para la puesta en escena. Debido a que los espectáculos dirigidos a los niños son en general producidos por compañías independientes (salvo raras excepciones, en que se trata de proyectos pensados, deseados y producidos por una institución), éstas deben contar con mayores apoyos para poder realizar sus proyectos. El FONCA ya ha definido un apoyo de coinversión para espectáculos infantiles, pero se debe exigir que este tipo de apoyos se diversifique, por ejemplo, con becas a jóvenes creadores y ejecutantes exclusivamente dedicados a proyectos infantiles y juveniles. Las autoridades culturales deben combatir la plaga del teatro mercenario, ya que no hay vacuna más efectiva contra la escena que ésa. El que las instituciones se hayan arriesgado a propuestas de alta calidad como El Ogrito, de Suzanne Lebeau, y ¿Quién ha visto a mi pequeño niño?, de Suzanne von Loisen, nos permite exigir que ahora el riesgo corra sobre propuestas de autores mexicanos. Hay que diversificar los lugares y horarios en los que se puede ver teatro infantil. Esfuerzos como el del grupo La Trouppe deben ser imitados por otros grupos y teatros. Así, se demostrará no sólo a las instituciones, sino a los productores particulares, que el teatro de sólidas propuestas estéticas también puede vender. Lo único que pide el teatro infantil es que no se le abandone, que no se le aparte y que se arriesgue en él. Si el niño es el futuro, entonces el teatro infantil es el futuro del teatro, es decir, es el nido de mejores públicos, productores, funcionarios de cultura y artistas dedicados a la escena. Por eso hay que prestarle toda nuestra atención. Aún no es tarde para empezar.

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Sentidos y significados

De hermenéutica, serendipia y heurística Arrigo Coen Anitúa

P

arco, muy parco se muestra Corominas en el desarrollo del tema hermenéutico, en su monumental obra Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Se restringe a poner: “tomado del griego hermeeneutikós ‘relativo a la interpretación’, derivado de hermeeneús ‘intérprete’, ‘explicador’, ‘traductor’”. Agrega que la primera documentación aparece en el diccionario de la Academia (DRAE) en 1884, y que aún no estaba en la edición anterior, la de 1843. Muy poco agrega Gómez de Silva en su Breve diccionario etimológico (BDLE): “relativo a la interpretación de textos: griego hermeneutikós ‘hermenéutico’, de hermeneutés ‘intérprete’, de hermeneiein ‘interpretar’, de hermeneús ‘intérprete’, ‘explicador’, ‘traductor’, probablemente de origen no indoeuropeo”. Esta última nota de Gómez de Silva queda confirmada en el Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española, de E. A. Roberts y Bárbara Pastor, en cuyos índices, el de voces de origen griego y el general, no se halla el término hermenéutico. Se podría decir que, al respecto, son más satisfactorias las entradas del lexicón académico, el DRAE, donde leemos: “hermeneuta. (Del griego hermeeneutées, intérprete)” (ésta es la trascripción correcta, que se le escapó a Corominas): “sustantivo del género común. Persona que profesa la hermenéutica”, y, aparte: “hermenéutico, a. (Del griego hermeeneutikós) adjetivo. Perteneciente o relativo a la hermenéutica. //2. Arte de interpretar textos, especialmente los sagrados. //3. en la filosofía de Hans George Gadamer, teoría de la verdad y el método que expresa la universalización del fenómeno interpretativo desde la concreta y personal historicidad”. Cabe aquí citar al licenciado José Laguna Martínez, quien, en cierta ocasión, recordaba que “entre los aztecas, el temachtiani era el maestro que explicaba el huehuetlatolli, el ‘viejo libro’ de los consejos, equivalente al Popol Vuh de los mayas”. Un sustantivo que comenzó a introducirse en el español a mediados del siglo pasado es serendipia, que viene a significar ‘un hallazgo

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casual que emerge en el curso de cierto proceso y resulta ser de trascendental importancia’. Tres son los casos típicos de serendipia: el clásico es el de Cristóbal Colón, cuando andaba buscando por el occidente un camino a la India y en él se le atravesó nada más y nada menos que un nuevo continente. Otro, el del descubrimiento de los rayos X, que tocó que le sucediera a Roentgen, quien al revelar una placa fotográfica que había dejado descuidada durante sus experimentos con rayos catódicos, se encontró con que apreció la radiografía de su propia mano que había apoyado en algún momento sobre la placa. El tercer caso de serendipia es el del descubrimiento de la penicilina: el doctor Fleming, cuando fue a retirar de una ventana un cultivo de bacterias que estaba en proceso de desarrollo, se sorprendió de que, en lugar de haberse multiplicado, tenía una mancha de bacterias muertas en parte del recipiente. Analizando el contenido microscópico de esa porción descubrió que había sido atacada por un hongo clasificado como el Penicilium notatum. Retrocedamos ahora en la historia hasta los tiempos de Arquímedes. Cuentan las crónicas de entonces que el célebre físico y matemático un día salió del baño corriendo desaforado y apenas cubierto con una sábana y gritando “¡Eureka!”, lo que en griego significa ‘¡lo encontré!’ Este exabrupto de alegría ha subsistido, al cabo de siete siglos y hogaño viene a ser el viejo antecedente del nombre actual de la ciencia de la invención, la heurística, voz que está definida como “técnica de la indagación o del descubrimiento” (DRAE). En efecto, el adjetivo heurístico, ca, proviene, vía el latín, del griego, idioma en el que heúriskein significa ‘hallar’, ‘encontrar’, ‘descubrir’. Hoy en día la heurística se aplica interdisciplinariamente y obtiene, con métodos causales, tantos, o más, resultados que los accidentes casuales de la serendipia. Lo que a Arquímedes causó tanta incontenible alegría fue que, al meterse a la alberca del baño, experimentó la sensación de pérdida de peso, fenómeno que cualquiera puede comprobar. Pero no cualquiera deduce de tal sensación, como lo hizo el sabio griego, el principio de física que lleva todavía hoy su nombre: “Todo cuerpo sumergido en un fluido recibe un impulso, en sentido contrario al de la gravedad, equivalente al peso del volumen del fluido desplazado”.

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Problemas sin número

Buscando la salida Claudia Hernández García Daniel Juárez Melchor Bienvenido al laberinto. Un laberinto lógico, un laberinto mágico, un laberinto de la mente. El laberinto es la matemática. La mente es la suya. Veamos lo que sucede cuando los juntamos. ¿Qué son las matemáticas? Lo que hacen los matemáticos. ¿Qué es un matemático? ¿Alguien que hace matemáticas? No exactamente. Ésa es una respuesta demasiado fácil y crea un laberinto demasiado simple: un círculo vicioso de la lógica auto-referencial. No, un matemático es algo más que alguien que hace matemáticas. Considerémoslo de este modo: ¿qué es un hombre de negocios? ¿Alguien que hace negocios? Sí, pero no sólo eso. Un hombre de negocios es alguien que ve una oportunidad para hacer negocios donde el resto de nosotros no ve nada: mientras nosotros nos quejamos de que no hay un restaurante en la zona, él está organizando un servicio de reparto de pizzas por teléfono. Análogamente, un matemático es alguien que ve oportunidades para hacer matemáticas que el resto de nosotros no advertimos. Quiero abrir su mente a algunas de estas oportunidades. No pretendo convencerle de que las matemáticas son útiles. Lo son, pero la utilidad no es el único criterio de valor para la humanidad. Lo que sí pretendo es convencerle de que las matemáticas ofrecen un montón de ideas fascinantes sobre el mundo natural, incluyendo fragmentos de éste que la mayoría de nosotros apenas relacionamos con las matemáticas, tales como las formas de las plantas, las marcas de la piel de los animales y las maneras de moverse de las criaturas vivas. Sobre todo, quiero convencerle de que las matemáticas son bellas, sorprendentes, agradables e interesantes. Se pueden obtener muchas matemáticas por sí mismas; históricamente, es así como surgió una gran parte de ellas. El resto vino de un intercambio de doble dirección entre el mundo natural y la mente humana.* Ian Stewart** En este número de Correo del Maestro proponemos una actividad para alumnos de primer año de primaria en adelante. Les sugerimos que primero se trabaje de manera individual o por parejas y luego se genere una discusión más

general para comparar estrategias y soluciones. Como se trata de una actividad para alumnos de nivel muy básico, recomendamos que las instrucciones del segundo laberinto se vayan dando una a la vez.

* Tomado de El laberinto mágico.Viendo el mundo con ojos matemáticos, Editorial Crítica, Barcelona, 2001, pp. 11-12. ** Ian Stewart es matemático de formación y escritor de corazón. Actualmente trabaja en la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, donde es profesor de matemáticas y dirige el Centro de Concientización de las Matemáticas (MAC@W).

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Actividad: Laberinto 1 Éste es un laberinto clásico.Tienes que entrar por donde está la letra e y salir por donde se encuentra la letra s.

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Laberinto 2 Este laberinto es un poco más complicado. Hay que entrar por donde está la letra e y salir por la letra s, pero hay que hacerlo con ciertas restricciones. De la letra e hay que llegar hasta el número 1. Aunque en el laberinto hay dos números 1, desde la e sólo se puede llegar a uno de ellos; el truco consiste en averiguar a cuál. Se busca el otro número 1 y de ahí se parte hacia el número 2. Entre el primer número 1 y el segundo no es necesario trazar ninguna línea. Una vez que se llegó al número 2, se busca el otro número 2 y de ahí se parte hacía el número 3, y así sucesivamente hasta la salida s.

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Soluciones: Laberinto 1 e

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Abriendo libros

¿Cómo nos movemos?* Beatriz Carmona Juárez

¿

Qué niño no ha sacado la lengua cuando otro niño no le cae bien? Incluso, aunque en la etapa adulta esta práctica ya no es común, no por ello se deja de fruncir el seño, hacer una mueca con la boca o poner cara larga cuando otra persona no es de nuestro agrado, y a veces sucede lo contrario, sonreímos o hacemos guiños a alguna persona que nos agrada o nos atrae. Para mostrar agrado o desagrado, para reír, hablar o mover los ojos, se necesita que nuestro cuerpo realice movimientos que indican, entre otras cosas, nuestro estado de ánimo como la alegría, el miedo, la incertidumbre o el asombro. No sólo nuestra cara refleja nuestro estado emocional, sino que todo el cuerpo realiza diferentes actividades como caminar, correr, brincar, escribir, entre otras tantas que hacemos a diario de manera tan natural, pero nunca nos detenemos a preguntarnos qué tan importante es el movimiento… Pues más importante de lo que nos podemos imaginar, ya que gracias a él, tanto los animales como los seres humanos realizamos diferentes actividades que nos permiten mantenernos vivos. Entre las actividades que nos mantienen en movimiento, y por lo tanto también vivos, están, además de las mencionadas anteriormente, el buscar un hogar, alimento, e incluso las actividades que realizamos para encontrar pareja o escapar de los enemigos. Pero, ¿sabemos acaso por qué nos movemos?

Los seres vivos realizamos movimientos en respuesta a diferentes estímulos que recibimos del exterior, es decir, del medio ambiente. Pero también hay estímulos internos de nuestro organismo que implican movimiento, para lograrlo intervienen partes y sistemas como los que describimos a continuación: El esqueleto, que sirve de soporte de nuestro cuerpo, está formado por huesos, articulaciones y cartílago. Ayuda al movimiento, almacena

* Reseña del libro Nuestro cuerpo se mueve, de Alejandra Alvarado Zink, introd. y sección pedagógica de Ma. Eugenia Toledo Hermosillo, ilustraciones de Raúl Cruz, DGDC-UNAM/UPN/DEP Valle de México, Col. Ciencia para Maestr@s, México, 2003, 95 pp.

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¿Cómo nos movemos?

En la muñeca de cada mano podemos encontrar generalmente ocho huesos.

Los huesos de los pies se encuentran distribuidos en el talón, tobillo, pie y dedos.

minerales, produce las células de la sangre y protege los órganos internos. Las articulaciones, las cuales intervienen para el desarrollo del movimiento, son el conjunto de estructuras que permiten la unión de dos o más huesos, y son fundamentales para que el aparato locomotor trabaje adecuadamente. El sistema muscular, con el que podemos adoptar diferentes posiciones con el cuerpo. Al girar o parpadear interviene el sistema muscular, responsable de que varios de los órganos muevan sustancias de un lugar a otro, como la sangre y demás fluidos corporales. El sistema nervioso, que permite el trabajo armonioso entre el esqueleto, las articulaciones y los músculos para que puedan trabajar generando el movimiento. El sistema nervioso, formado por el cerebro, la espina dorsal y los nervios, es el encargado de transmitir la información a través del cuerpo. Este sistema se encarga de detectar

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también los cambios en el ambiente, y como resultado de esto se dan ciertas respuestas, entre ellas el movimiento. Pero con el paso del tiempo nuestro cuerpo pierde movilidad debido a que en la columna vertebral, que es una de las partes más flexibles del cuerpo, van creciendo protuberancias óseas que se van endureciendo y le quitan flexibilidad a la columna. El movimiento es un fenómeno complejo que, sin embargo, podemos entender si acudimos a los libros adecuados, como Nuestro cuerpo se mueve. Este texto nos invita a adentrarnos en los recovecos de nuestro cuerpo para entenderlo y ayudarlo a realizar eficazmente sus funciones. Si te interesa conocer más sobre el movimiento del cuerpo humano así como el de otros animales, o quieres saber cómo es un hueso por dentro, cómo hace nuestro cuerpo para que la cara se mueva, de qué están hechos los músculos, qué enfermedades pueden disminuir la movilidad de nuestro cuerpo o qué es un esqueleto hidrostático, aquí obtendrás respuestas a estas y otras inquietudes. En este libro también encontrarás una sección pedagógica, la cual ofrece un abanico de posibilidades para explotar su contenido en clase. Y gracias a la organización de la información que presenta, brinda la posibilidad de conocer y manejar en el trabajo cotidiano las inquietudes y curiosidades de los niños que empiezan a preguntarse sobre cómo está conformado y cómo funciona el cuerpo humano. Nuestro cuerpo se mueve, de Alejandra Alvarado Zink, es parte de la colección Ciencia para Maestr@s. Esta serie es un sistema integral que está dirigido fundamentalmente a aquellas personas dedicadas a la enseñanza de preescolar y primaria, y es editada por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM y el departamento de Educación Preescolar Valle de México.


Maestros en red

Maestros en red

De: Ángela Romo Para: correo@correodelmaestro.com Fecha: septiembre, 2005 Dirección: Talca, Chile

Hola, soy una alumna de pedagogía en física en la Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación (UMCE) y en un par de semanas debo presentar algún recurso didáctico para un museo de divulgación científica como una especie de pre-práctica. Me interesa mucho el tema de las placas de Chlandi por lo atractivo que resulta para los alumnos que creen no interesarse por los fenómenos físicos, y el único lugar donde encontré algo de esto es aquí, en esta página; lo construí pero tengo algunas limitantes. Aquí en Chile la brea es un pegamento negro, mi pregunta es a qué se refiere el maestro José Manuel Posada de la Concha [en su artículo: “Placas de Chlandi: arte, geometría, física”] con la brea, porque así con el pegamento negro no resultó, logré crear algunas figuras con un solo golpe pero no son tan maravillosas como las que muestran, y no sé si se refiera al mismo fenómeno de estar siendo "golpeadas" con una frecuencia así, haciéndolas vibrar pasando el arco. Espero alguna respuesta y que no importe que no seamos compatriotas ya que en la tarea de la divulgación científica debemos hacer un trabajo colectivo. Saludos en el Año Mundial de la Física. P.D. ¿Me podrían conseguir el mail de José Manuel Posada de la Concha, para compartir algunas apreciaciones? Muchas gracias. El artículo: “Placas de Chlandi: arte, geometría, física”, de José Manuel Posada de la Concha, está publicado en Correo del Maestro, núm. 74, año 7, julio 2002.

De: Ángela Romo Para: José Manuel Posada de la Concha Fecha: septiembre, 2005 Dirección: Talca, Chile

Estimado maestro José Mauel Posada de la Concha: Primero que nada, un gusto poder comunicarme con usted; yo soy Ángela Romo, estudiante de tercero de pedagogía en física. Este martes en la universidad hay una feria científica en donde muchos colegios nos visitarán; yo elegí presentar las placas de Chlandi, pero la verdad he tenido algunos problemas con las placas delgadas, que usted, con su experiencia, me podría ayudar.

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Resulta muy bien encontrar los modos a través de la resonancia con un generador de frecuencias; también en una placa de fierro de 3mm resulta con un golpe seco, pero como la muestra es para colegios y en los colegios no hay generador de frecuencia, el ideal es con el arco, pero a mí no me resultó con el arco: quizás el hilo de pescar de 90 lb es muy grueso o la placa no era la indicada. También en vez de brea compré pez castilla para violines; quizás hice mal, dudé de la brea ya que es como una resina líquida. En resumen, me gustaría que me enviara las condiciones óptimas para que resulte con el arco. Si me colaborara, le estaría muy agradecida y luego le comparto la experiencia. Muchas gracias.

De: José Manuel Posada de la Concha Para: Ángela Romo Fecha: septiembre, 2005 Dirección: Ciudad de México.

Estimada profesora Ángela Romo: Las placas de Chlandi requieren un poco de paciencia para conseguir figuras. Le sugiero dos tips: unte en el arco de plástico o de cuerda para pescar una considerable cantidad de brea. Venden unas muy baratas en México en las ferreterías (me imagino que allá también) o unas muy finas que utilizan para las cuerdas de instrumentos musicales como los violines o los chelos; ambas sirven perfectamente. Si alguien cercano a usted tiene facilidad para tocar alguno de los instrumentos que le mencioné, le puede ayudar, ya que posee mayor sensibilidad en la mano y en el oído. Le recuerdo que la clave para obtener una figura no radica solamente en el buen manejo del arco (inclinación, presión adecuada, brea abundante, etc.), sino en poseer un buen oído para captar el momento en que una nota particular es emitida, para que de esta forma la mantengamos. Si el oído no es capaz de apreciar una nota, obviamente no la podremos mantener y no se formará figura alguna. Le aviso que para enero o febrero de 2006 saldrá publicado por parte del Museo de las Ciencias, Universum, de la Universidad de México, el Manual de figuras en las placas de Chlandi. Si usted desea y encontramos la forma, le hago llegar uno. Saludos y estamos en contacto, José Manuel Posada de la Concha. Ciudad de México.

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