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EDICIONES PALÍNDROMUS


ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO VOL. II

Varios Autores


E D I C I O N E S PA L Ă? N D R O M U S presenta


Óscar Blanco Correa María Luisa Angarita Ana Reyes Barrios Néstor Mendoza José M. Nava Amaranta Campos Ronny Weter Gallardo Edni López Amado Carrillo Jhensy Lucena Daniel C. Aro Laura Cárdenas Emiro Colina Leonardo Rivas Ángel Pacheco D’Andrea Yosmel Araujo Adela Cova Gerson Durán Domínguez


Palabra: duermevela del tiempo: laberinto para situar lo memorable de la inocencia. Fue cuando dijimos: —Venid, que estå naciendo un verbo Reyna Rivas


10

Altar en llamas o Plegaria de otra lengua [INTRODUCCIÓN] Natalia Gorriti

13

He decidido lo que no puedo decir (aunque quiera) [INCISO] Salvador Rojas

16 — 19

Óscar Blanco Correa Discurso y contexto Fantasía no cumplida [my favorite faded fantasy] Espejar [Fourth of July]

20 — 23

María Luisa Angarita Somos Un ritmo suave Girará la tierra

24 — 29

Ana Reyes Barrios Piernas terrestres Islas magnéticas Elástica mar

30 — 34

Néstor Mendoza Un marco para la escatología Polilla blanca de la infancia Una foto de abab coronado

35 — 38

José M. Nava Los días terribles Que tu voz no pronuncie Mi salvación

39 — 44

Amaranta Campos Esto Tentación Confesión


45 — 48

Ronny Weter Gallardo Recaídas Salvador Primero hay que irse

49 — 52

Edni López Península Madriguera Ruinas

53 — 56

Amado Carrillo Gómez Distancia Llamada Cañaheja

57 — 61

Jhensy Lucena Salí de casa Un cometa Del ser

62 — 65

Daniel C. Aro El grito Una pata coja Aperturas semicerradas

66 — 69

Laura Cárdenas Negrita Astronauta perdida Ceniza

70 — 73

Emiro Colina Dark blue Quirófano Operación rosenfeld


74 — 78

Leonardo Rivas Las guitarras del pueblo, sus creencias y quehaceres Voz cubierta de hojas mi mano El asfalto padece como el hombre

79 — 83

Ángel Pacheco D’Andrea El otro Descarriado Testamento

84 — 88

Yosmel Araujo Carta a la no-despedida en carabobo Saciar La sombra ha de esconder

89 — 93

Adela Cova Francis Bacon en el bloque de hielo La seducción de Arshile Gorky Las aves de Soutine

94 — 100

Gerson Durán Domínguez Táchira I Táchira II Táchira III

101

Sobre los autores

109

Sobre los Ant[røp]ólogos


I N T R O D U C C I Ó N

NATALIA GORRITI


Siempre he buscado que la poesía sea mi confesora. El ejercicio de su escritura es para mí, desde hace tanto, un tipo de liturgia a través de la cual yo poder conocer mis verdaderos matices. Por eso muchos volvemos a la poesía y ella nos da más que lo que nuestros corazones codiciosos buscan. Creo fielmente, y el tiempo me lo ha dicho, que la poesía nos regala las verdades en el momento preciso en el que se está preparado para enfrentarlas. No antes porque sería un dolor intolerable, no después porque ya habremos perdido el sentido verdadero del poema. Mi tiempo ha llegado con este maravilloso proyecto. A pesar de mis reticencias —por ese proceso natural de desapego que transito actualmente— fue una alegría inmensa cuando inicié la lectura de todas estas voces que fueron confesándome sus motivos, tantas luces y sombras, los dolores que los construyen, las melodías que se decantan en sus vidas, en fin, todo este festín de humanidad que ha servido de liturgia para confesarme. Descubrí que, a pesar de la distancia, estos poetas venezolanos han hecho casa en mí, me han alimentado con todo su ser, han hablado a mi oído y me han permitido ver aquello que la poesía estuvo guardando para mí todo este tiempo. Esta antología es un altar en llamas que se consume y edifica paulatinamente al crear nuevos espacios para las voces necesitadas de ser escuchadas y que, me queda claro, tienen un mensaje sólido a partir del insilio, el arraigo, la diáspora, la despedida y los reencuentros. ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 11]

A pesar de residir en distintos puntos del mundo, he podido visitar Venezuela como nunca. La magia de esa construcción poética, a modo de plegaria, me permitió conocer el país desde el cuerpo,


sentir en el mío los escalofríos, las alegrías, el llanto, las sonrisas, el cosquilleo de lo nuevo, que convive en los cuerpos de todos los poetas que hemos reunido en este segundo volumen. No hay cosa más bonita que visitar un país a través de la voz de sus escritores. Hoy por hoy cuento con una plegaria en otra lengua, la que se construye con la poesía que nuestros autores nos regalan, y la llevo bajo mi lengua para que no haya superstición ni traición al hermoso espíritu de todos los que conforman este proyecto: autores y creadores, porque ahora mi voz recita diversos pasajes, versos que se quedaron escritos por toda mi casa como conjuras —si se permite la analogía— y compañías que se unen a mi tránsito terrenal y comparten esta historia que es Ant[røp]ología del Fuego. Infinitas gracias por la poesía, Oslo, septiembre de 2020

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 12]


I

N

C

I

S

O

( C A D Á V E R E X Q U I S I T O )

S A LVA D O R ROJAS


Adornado con lama de la niebla el más surrealista de todos nosotros continúa cantando pesares de reojo Soy polvo que intenta ser roca, Somos materiales afligidos por la sangre que nos recorre y el licor que nos vence Ligeras insinuaciones reclaman la forma sobre la raíz infértil Por esa cicatriz que me recuerda que un día fui sólo mis partes. Algo subsiste en el vacío que palpa la ceguera de la lengua, le digo. Colgué angustias temblorosas en el clóset hay una palabra llamando con un trozo de alma acompañada. Cada vez que la piso murmuro los motivos de esta despedida: Los días terribles nos devoran pudiera dar fe de su asco o de su bondad Huele a grito vencido Somos, simplemente, un camino abierto al olvido. dos anónimos

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 14]

nota al pie de página

Gracias a todos los poetas que han creído en este proyecto y a todas las personas que desde 2018 nos impulsan a seguir en esta historia. #QueArdaLaPalabra


҉

IN MEMORIAM José María Sebastiani [ 30.09.1987 | † 17.05.2019]

Serás el cauce y la antología del viaje de toda piedra que se fue juntando para hacer cuerpoagua. Recuerda contar cada cicatriz que dejó el rodamiento agua abajo. Tú eres piedra, signo de una tierra a la que te niegas a volver. Cuando por fin volviste el mundo entendió que cada uno goza de una cicatriz de nacimiento, la marca de un pájaro que picoteó tu frente, el olor de una fruta que te alimentó el respiro y el nombre que alguna vez fue olvidado en el viento. Tomado de su libro «Haagenti» (2019)


ÓSCAR BLANCO CORREA (Caracas, 1980)


Y los caminos de ida en caminos de regreso se transforman, porque eso; una puerta giratoria no más que eso, es la historia. bolivia - jorge drexler

Discurso y contexto

de un libro de van dijk

vamos o llegamos la incertidumbre es nuestra vuelta el infortunio nuestra ida

vamos

llegamos adelante el pasado

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 17]

atrás el presente


Fantasía no cumplida [my favorite faded fantasy]

de una canción de damien rice

dos anónimos incógnitos misteriosos la madrugada su espacio llamadas sintagmáticas risas pronominales palabras aglutinadas gemidos transitivos incisos recíprocos pausas reflexivas silencios adioses

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 18]


Espejar [fourth of july]

de una canción de Sufjan Stevens

de una conversación con Jennifer

recuerdo lo que fuiste indago tus pasos desandados horado mi memoria para retenerte pero no estás un témpano es ahora tu hogar de circunloquios todos mueren en breves instantes incluso nosotros

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 19]

a Racso Saile


MARÍA LUISA ANGARITA (Maracay, 1982)


Somos

Somos el grito mudo del deseo constante la mirada furtiva, directa y evasiva esa angustia por saber si estás allí donde siempre el entrar directo de los ojos a encontrarse a decirse entre el fuego lo que callan las palabras. Somos teoría siempre teoría atrapados en un conjunto de creencias infinitas. Somos aire, el soplar de un viento de otros sures el agua que nos aplaca la sed de tomarnos el calor vibrante de estos trópicos el ir y venir del mar sobre la arena siempre la misma arena, renovada en cada encuentro, en la espera constante que nos ahoga. Somos un espejismo un pasar de largo sobre la ausencia. Somos la culpa hecha piel, alma y memoria la inmediatez de un roce que se hace distante. Somos el ardor de un beso incierto, inaceptable, imposible. Somos, simplemente, un camino abierto al olvido.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 21]


Un ritmo suave

Sabrás que te amé y será ya muy tarde porque fue tarde siempre aún desde el principio, cómo ocurrió no lo sé y ya no importa pues no puede importar lo que no es posible. Nos cruzamos con un fin y la vida se encargó de desviar el objetivo. Allí nos mantuvimos firmes en nuestros espacios resistiendo el juego macabro del destino. Sabrás que te amé y no existirá ya opción alguna nos encontramos en un destiempo de largos años. La vida giró en un ritmo suave nos acercó sólo para recordarnos que el amor es incierto. Seguiremos nuestros pasos cada uno por su norte porque siempre fue tarde aunque no para el tormento.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 22]


Girará la tierra

Un día olvidaré tu nombre tus pupilas ya no podrán quebrantarme serás el ocaso de este fuego el olvido formará parte de tu esencia. Un día quizás pronto olvidaré tu rostro no rozarán más mis labios el eco de tu voz lejana serás uno más entre lamentos una sombra distante en la angustia de mis días y el insomnio tortuoso de mis noches. Un día seré en tu vida un recuerdo la nostalgia de un tiempo desperdiciado observarás entre el público buscando mi rostro y sabrás en tu alma lo que es la ausencia. Un día mis pasos caminarán decididos hacia donde tu profunda mirada no podrá alcanzarme entonces la tierra girará nuevamente así a lo Montejo: —para encontrarnos— vendrás finalmente decidido las palabras nunca dichas brotarán de tus labios correrán presurosas tus pupilas a mi encuentro pero mis ojos tendrán otro brillo mis sueños otros aires donde no podremos cruzarnos.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 23]


ANA REYES BARRIOS (Caracas, 1983)


Piernas terrestres Entre las piernas lleva un silencio de alas rojas la cavidad dolida la visión seca El hueso triangular de esquinas parcas de guerra triste El cuerpo memorioso aqueja con silbidos el usurpar lento de araña negra naciente

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 25]

Brazos extendidos que salivan los poros regados de vacío caídos de sombras llenos de delirios Las piernas pronuncian estrategias movibles fragilidades cínicas itinerarios precavidos Las piernas sofocan el deseo y el olvido la trampa la lúcida trampa de saberse vacías

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Color arrebatado por el cristal melodioso que emite cercos de hastío y una imagen pálida de ave dormida Y tiemblan las manos resurgidas de arena en la caída en la fuga en el otro: el destierro y se asfixia en la tierra que trae entre las piernas

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 26]


Islas magnéticas Islas magnéticas de sabor ascendente Enclaves de piel tibia de coraza terráquea la pared del sueño el oficio de la boca Las terminaciones nerviosas desbocadas, transmigradas El árbol crece hacia dentro las venas también Así los cuerpos confinados a su propia vestimenta a sus propias carnes y huesos Los ojos también hacia adentro las palmas extendidas dilatando el cuerpo lanzándolo al frente intentando huir hacia el espacio Afuera hace un sol que calma los dientes y sobre la ventana enfurece el azul más eléctrico Afuera huele a pájaro nuevo a tez liberada a cielo pesado a orilla náufraga ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 27]

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Afuera las plantas estallan hacia la luz expanden sus pieles limpiamente Oscuro aire solar como lluvia de septiembre al despertar Yo duermo descalza y apelmazada en la orilla de mi cama gesticulo caricias secas que redundan el encierro

ANT[RĂ˜P]OLOGĂ?A DEL FUEGO Varios Autores [P. 28]


Elástica Mar

Huele a grito vencido enredado, tirado en la blanca dimensión en el tiempo ocupado de mármoles intactos Tan cansina la luz y tan lejos de la mitad del planeta tan insólita la búsqueda de su cuerpo altanero como sombra elástica, camino deshecho finales a medio suspiro Tan elástica la mar su rara tentación su temblar místico su principio autónomo Tan elástica la mar que hoy es una mujer y mañana es el hombre mar tan elástica que es posible llevarla debajo de la piel como una instancia absoluta como una piel más que pocos entienden que pocos escuchan que pocos perciben Tan elástica la mar, el mar, los mares, las mareas y las olas que me parieron, que me enredaron, me revolcaron, me cobijaron, me mataron y me enterraron Que entre sus sales me dieron hijos e hijas lunas y soles y una montaña subacuática para esconderme y así no tener más miedo ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores

La mar, de cuerpo salvaje en donde sobrevivirá mi piel, mi cuerpo, mi también elástico cuerpo con su confluencia tardía

[P. 29]

La mar había. La mar quedaba en un país que se llamaba »dondeyonací«


NÉSTOR MENDOZA (Mariara, 1985)


Un marco para la escatología El marco, más que el límite de la ventana, incluso más que el rectángulo que justifica ese hueco en la pared. El marco digiere el paisaje para ti; hace de lo vasto una pastilla de realidad y hace posible el instante para ti, que te embelesas con la rutina matinal de la vecina, la que cada mañana se mueve, llena de fibras, como la madera, encima del aparato de ejercicios.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 31]


Polilla blanca de la infancia ¿Eran miles de animalitos blancos encima del árbol o simplemente un manto de caspa blanqueando las hojas? El niño se acerca, toca una rama baja y empieza el movimiento: cientos de animalitos, de bichos blancos, que huyen y vuelven como las olas de un mar poco violento. El niño toca esa leve ola blanca y va comprobando que, al cerrar su puño, dejan de ser animales y se convierten en talco, en polvo blanco. Ha dejado de ser animal para él. Entonces prefiere acercarse más y ver qué cosa vuela, esa cosa blanca que deja la hoja cuando mueve una rama.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 32]

Allí está la pequeña cosa: tan pequeña que solo ve el movimiento y no el cuerpito, las alas y las patas tan cerca, tan absurdas. Busca un pedazo de tela, la humedece e intenta curar el árbol.

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Ya ha comprobado que el insecto seca el árbol, oculta el verde y crea el espejismo de la ola blanca.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 33]


Una foto de Abab Coronado (Tributo a una imagen) Esta es la historia de la muerte de un hombre. Esta es la prueba de que sí existió y de que alguien, que no aparece en la desolada escena, ha demarcado para todos. Dos botas que aún protegen dos pies. Dos botas únicamente. La descarga suprimió el resto. Lo borró. Reconstruir la totalidad permite el registro forense o la reacción estética o moral de quien ve únicamente dos botas con peronés y tibias sin tejido. El peligro cesa en la imagen o se incrementa, al menos indigna. Pudiera dar fe de su asco o de su bondad pero sólo nos corresponde juzgar el valor visual o lo que dejan esas dos tibias y peronés allí, sin compañía del cuerpo, desenterrados, desterrados

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 34]

uno al lado del otro, haciéndose compañía en ese monte, íngrimos y solitarios


JOSร M. NAVA (Capatรกrida, 1986)


Los días terribles No solo ha faltado el pan nuestro de cada día en la mesa que ya ni se sostiene. Vivimos sin la lámpara de sal que prometía encandilar el tramo final de la caótica marcha. Andamos sobre el calendario acelerado de los días inciertos abrazando sin abrazar besando sin besar. Vivimos el tiempo de las distancias cortas, largas efímeras, eternas. Hemos experimentado a cuenta gotas la existencia degradada el martirio hecho carne el sin sueño a toda máquina. Los días terribles nos devoran como carnada que alimenta el fin de los tiempos.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 36]


Que tu voz no pronuncie la palabra amor sin antes aceptar de qué estás hecho. Que tu voz no pronuncie la palabra amor hasta que se derrumben las torres mezquinas que te separan. Que tu voz no pronuncie la palabra amor hasta que inicie la contienda justa de las oportunidades. Cuando tu voz diga amor caerá la última hoja del árbol infinito y se escribirá el final del libro que no existe. Cuando tu voz diga amor me abrazarás sin miedo hasta quebrarnos.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 37]


Mi salvación

Despierto con la sensación de un día de sonrisas postizas y labios muertos. La desesperación hace de las suyas a pesar de la taza de café que aguarda con la promesa de un ánimo explosivo. Te escribo amor, para saber cómo te trata esa mañana de domingo turbio que dejó no sé en qué parte los indicios para una alentadora jornada. A pesar de la distancia, compartimos a diario el sentir desnudo de los días veloces. Sobre la mesa, las hojas amarillas y el lápiz desgastado esperan la descarga del cuerpo agobiado por tribulaciones feroces. Las palabras siempre cumplen, llenando la página en blanco con formas moribundas de otras vidas. Estoy dispuesto a sobrevivir a la furia de los días venideros, pues tengo la convicción en las manos y las palabras suficientes para mi salvación.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 38]


AMARANTA CAMPOS (Caracas, 1991)


Esto Esto que quema por dentro es como un eco reverberaciones de problemas ya resueltos ¿resueltos? problemas olvidados (escondidos, maquillados) Es una mancha putrefacta de los rostros que se fueron sin pedir perdón. (los creadores de este desastre mi desastre que insisten en volver cuando ya…) cuando ya me he perdonado perdonado por venir de ellos y ser reflejo y recordatorio de su presencia —humanidad— defectuosa

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores

Es un eco sordo estas palabras que no les dije nunca porque no sé cómo decirlas no vale la pena decirlas me queman en la garganta —y me quemarán los labios— ¿y cómo podré decir las palabras que sí sé decir, —las que quiero decir— con los labios chamuscados de resentimiento?

[P. 40]

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Es que esta vida que yo no elegí vivir herencia rancia de sus errores me persigue para que la viva, aunque su toque es ansiedad y tristeza es lágrimas y arrepentimientos con los que debo navegar, siempre. Ya, estoy resignada he de reconocer las verdades de este día: Esto es un eco de mí misma de la que no me atrevo a ser soy un eco de mi felicidad sentada a mi lado, esperando que me dé la gana de tomarla de la mano y dejar de ser lo que soy ahora esta máscara que parece indeleble ha sido lavada con catarsis dejándome limpia para ser Ser las palabras frescas que me definan, borbotear dulzura por la boca dulzura que quema y dulzura que salva Ser y ser feliz siendo.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 41]


Tentación Los miedos a la brisa marina me deshicieron en este reino protegido por murallas, ausentes de ríos. Ahora en este atardecer dudo de mis murallas cobardes que me protegen de nada y piedra a piedra me hundo en tu corriente gélida, disfrutando de los cristales que cierran viejas heridas y abren otras nuevas; es un castigo placentero que me permito, la penitencia por guerras que nunca tuve el valor de iniciar. me maravillo de la frialdad de tu incendio que me abraza como nunca el fuego se atrevió me transformo con el frenesí que provocan tus aguas aguas que me arrastran a un destino incierto y sonriendo con la vista al cielo quiero entregarme a la fatalidad de este encuentro: estos muros ya son ruinas, estoy a punto de tornarme desierto, no existe espacio para un oasis.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 42]

El amanecer que me levanta de golpe con el llanto de un bebé hambriento es un rapto divino de conciencia;

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he de huir, veloz, a través de la noche oscura antes de perderme en esta fantasía voraz. cuando el olvido me abrume de nostalgia y quiera volver a ti he de recordar que dejé tanto en tu ribera que tu cauce se elevó y terminó inundando el paraíso.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 43]


Confesión Finalmente, de rodillas, frente al altar dedicado a los reyes severos, —omnipresentes— que han controlado mi feminidad, murmuro los motivos de esta despedida: Me detuvo en el tiempo con su mirada de volcán acorralándome con su sonrisa me he rendido ante inevitable dulzura: es que necesito que sus sueños y su boca su llanto sus miedos se queden en mi futuro y descubrir cada día el alcance de sus lunares secretos con mis manos que tiemblan, reverentes, ante la promesa purificadora de su suavidad Sumergida en la revelación de lo que siempre ha existido me adjudico al terminar, entre lágrimas, la absolución de lo que fue la culpa inmensa de adorar sin descanso y con fervor las curvas sagradas de la emperatriz que reina en el imperio de mi libertad. ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 44]


RONNY WETER GALLARDO (Caracas, 1991)


Recaídas En la esquina de mi casa entre Fitz Roy y Cabrera hay una baldosa partida a la mitad. Cada vez que la piso me empapo hasta las rodillas. Sé bien dónde está a metros puedo divisarla con su grieta curvada como una sonrisa. Anticipo el frío del salpicado y maldigo por adelantado, me exijo esta vez no caer, me prometo que esta vez la veré venir y que la baldosa rota no te hará compañía en la lista de cosas que nunca logro esquivar.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 46]


Salvador Se pasea por el borde de mis muebles con su color arena gastado ¿habrá gobernado desiertos? equilibra sabiamente la cantidad de ronroneos con bufidos violentos, de su estilizado movimiento deja escapar ridículos bailes para mantener esa imagen azarosa impredecible de todo buen cazador. Dispongo juguetes por la casa que a bien me hace saber que ignora para en cambio roer todo lo que me hacía feliz antes de él.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 47]


Primero hay que irse Cuando regrese a mi pueblo volveré en tren iré recostado en la ventana viendo los prados correr a mi lado hasta sentirme mareado. Buscaré en vano los nombres de las calles y haré postales en la memoria con los lugares que ya no están. Disfrutaré del lila de las paredes y el olor a eucalipto seco con el sol apretado en el pequeño departamento, como si no fuese suficiente con todos los que se han ido. »No me imagino volver« digo sin más mientras me alejo lento con las manos detrás la espalda doblada y una casa a rastras.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 48]


EDNI LÓPEZ (Maracay, 1991)


Península Me gusto así, casi sola. Rodeada del todo y la nada de un horizonte de salvias azules. Cercana a la intemperie, dispuesta a que soplen vientos, que vengan de donde sea, que no se queden. Me gusto así, casi sola, con un trozo de alma acompañada.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 50]


Madriguera A veces cavo lugares oscuros, me escondo en el silencio en medio del día. Habito mis tristezas, las lloro en voz alta donde nadie escucha. Construyo un refugio en soledad, temporal (Dios quiera).

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 51]


Ruinas Alguna vez fui todo completa, imperfecta. Más de una he sido trozos. Para cualquiera acabada, destruida. He levantado piezas, he pulido y adornado, reconstruyo. Me entrego al viento dispuesta a volver siempre a las ruinas.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 52]


AMADO CARRILLO GÓMEZ (Barquisimeto, 1991)


Distancia Hurgando la distancia, consigo alguna cura. Respuesta, al mensaje embotellado. Me arrullo en su voz, comulgo con una imagen, peco dibujando su cuerpo, manos sin tacto. Espero mi retorno, mi alma está con ella. Me traerá devuelta su fuego, su campanada de primera llegada.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 54]


Llamada Hay una palabra llamando, irritada, ofendida, castrada. Rasgando la puerta, lanzando piedras a la ventana, excavando su tumba. Yo vivo sin ella, no pronuncio su sangre, no conjugo la pérdida.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 55]


Cañaheja Esta fiereza fragua con violencia, estímulo estepario. Transgresión del límite, explotación puntada. Conjuro con un cuerno de batalla: Sacudidas, asfixias, marcas. Vulgar tributación animal reencuentra el espíritu, hace un hueco en el suelo y se resguarda del mito. Bebo del fuego, declaro la guerra, como la carne, nunca firmo su paz.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 56]


JHENSY LUCENA (Valencia, 1991)


Salí de casa dejé la cama tendida con sábanas limpias libros a medio palpar sobre otros libros dejé los zapatos heridos colgué angustias temblorosas en el clóset en un rincón la idea de permanecer para sostener las noches de los días detrás de mis párpados saqué flores secas de mis libros buscando florecer hilos con qué tejer un camino blanco me armé agujas para bordar verdes líneas como guía hilar mis mejores versos andando Salí de casa despedí el jardín tomada de las manos de mis padres esa mañana ausentó el agua en las tuberías en los ojos sí, oraciones cosiendo en mí un velo invisible ante la luz terrenal sí deseos brillantes continua efervescencia llevo estampada por dentro sonoridad de río ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 58]

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Salí de casa me impulsa un hábito nocturno añoranza del espacio desconocido una vela encendida alumbrándome la espalda mantiene resonancias eco de palabras casa/hogar ser espacio recoger mis pasos circulando en mis venas memoriascorazón desvelo la insistencia del retorno carcomiéndome los huesos.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 59]


Un cometa El hombre lo miró lo predijo Era evidente Un dolor —murmuró. Cuando un cometa Ocupe el cielo Debemos morir.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 60]


Del ser Mi cOrazÓn estaba lOcO desamparadO de la plenitud del ser | pObladO de caminOs deshojadO crece musgO en él me sostiene una emOción antigua HOnda en mi memOria mOntaña verde azul OjOs cristales ||puerta in-(e)terna|| Cancerbero Guardián tibias melOdías piedra ferOz cubriéndOse mansamente de ásperOs días.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 61]


DANIEL C. ARO (Caracas, 1992)


el grito, nombre de una estatua sombra de un fantasma designio de una misma cosa: mi nombre. forma hacinada de un ahora teñedor oculto ínfula del instante. recodo de un pensamiento íntima soledad creación intacta. sin decisión de volver no duele el alma, nunca se cree que regresar es agrio.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 63]


una pata coja, y un ladrillo roto ocupan el espacio de mi piedra angular. tengo, como una pared, un asunto bien entendido: seré lo que la carencia quiera hacer conmigo.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 64]


aperturas semicerradas, tengo la necesidad de dar vueltas. de alinearme con el afanatorio movimiento de la tierra. (de)buscar de-ambulante la inclinación originaria. de poner el espejo de mi cuarto junto al colchón y pasar, como Pavese, la noche frente a él para hacerme compañía. no se van los que se van sino los que se quedan, le digo. algo subsiste en el vacío que palpa la ceguera de la lengua, le digo. algo se vierte en las huellas que recogen del bolsillo los niños en el cenit que se propaga la peste de la lengua.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 65]


LAURA CÁRDENAS (Caracas, 1992)


Negrita

No te pases de horno en la playa. Bájale un número a la base. Decían que la línea estaba bien Y que el resorte no tan bien. Que yo era una morenaza de Caracas Y no una negrita de Petare

Pero si en mi país nos sabemos de todos lados, ¿Por qué perfilar es mejor que ovalar? ¿Por qué aclarar es mejor que oscurecer?

No parece grave cambiarnos Pero mientras nos esforzamos en vernos diferentes Nos hacen más parecidos Y en el camino fatigoso de pulirnos Terminamos opacos.

No es cambiar por el acto de cambiar. Es cambiar para ocultar, Es cambiar para que nadie sepa, Para que se nos olvide. Como si la sangre no tuviera memoria.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 67]


Astronauta perdida Me suspendo ahora sobre mis palmípedos pasos Regreso al vacío que me presume Me dejo del sonido y su escalofrío.

Me ajeno del prisma y su rebote de forma. Me excreto del hambre.

Me retiro lento y ahorro las memorias del peso La dolorosa huella del contacto. Me abandono de la maravilla la fricción y el golpe.

Sin gravedad en el alma ya nada pesa Y levito la paz de mi extravío.

La oscuridad me aclara ahora que no hay nada que entregar si a la Nada me entrego.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 68]


Ceniza

Espero libidinosa que las manos dulces y apuradas me elijan, me toquen y abran. Que deslicen sus inteligentes dedos por mi hendidura Por esa cicatriz que me recuerda que un día fui sólo mis partes. Lo mejor que me podría pasar es que una pluma de fuego se conecte a mí y me arranque la blancura con un garabato. Valdría así la pena mis pasados pasos de madera Mis futuros fulgores de ceniza. Atentamente: la libreta

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 69]


EMIRO COLINA (Coro, 1993)


Dark blue

Una melodía zigzagueante perturba el nervio íntimo del cuerpo en reposo En la tibia luz se desvanece la voz del dios en agonía El deseo se desprende de los atisbos de vida Ligeras insinuaciones reclaman la forma sobre la raíz infértil El moribundo se hunde en el centro remoto Se apropia de su último temblor el enigmático tono benevolente oscuro agudo azul reclamo de muerte

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 71]


Quirófano

He desprendido de mi anatomía la carne que se augura en putrefacción Defensa del estómago Rebelión de las vísceras Disecciono y encuentro el núcleo muerto Brazos tendidos en la cerca cortados Tributo de sangre a la tierra

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 72]


Operación Rosenfeld

a Lotty Rosenfeld

Una pera cortada en 4 secciones: Boca-Norte Boca-Sur Boca-Este Boca-Oeste Una milla se tuerce El signo divisor del afán circulatorio reta la gravedad asciende urbanizando el firmamento

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 73]


LEONARDO RIVAS (Timotes, 1995)


Las guitarras del pueblo, sus creencias y quehaceres permanecen enclaustradas entre laderas insomnes como una raíz asediada por gusanos. Un valle como este no será valle si carece de canciones y ritos, de cortejos y arrebatos que despejen ~al tedio tarde (cuando) en la tarde; solo sería geórgica vana, geopolítica conveniente. —Resuena en mis dedos un retoño del frío silvestre; el día, otro lienzo. Lo que la mano labra anida en la tierra como una tentación para las hormigas, para la codicia y los »amigos de lo ajeno« Mientras que el campesino vigila su siembra y bebe luciérnagas equiparables a tragos de sosiego; el comerciante acicala cifras de mercado, devora artificios y se llena de efectivo como transacciones como… ¿La noche es la misma para ambos pechos? —No ha de ser olvido la proclama de polillas en el canto; es locuaz mi sombra. Los cuerpos envejecen como gatos en el ocaso y yo deambulo por calles desahuciadas, que otrora fueron avenidas para encauzar el hartazgo. En las casas del pueblo se mantiene impertérrito el mármol del piso, la madera del techo y el metal de la puerta.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 75]

Hace tiempo que en el pueblo abandonaron la ingenuidad del carruzo la soledad del camino de tierra; para aceptar al bloque, ~más precisamente, al concreto, como un nicho de porvenir. Carreteras torpes atravesaron el rigor de la neblina y las ~montañas vírgenes

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El horizonte se preñó de mitos y ruidos ¿Quién anda con los engranajes del día? —Contemplo al balcón que contempla a la plaza contemplando árboles en la tarde. Toda familia ha de conservar un aparente predio ante las urgencias ~de la noche Entiéndase: casa, rancho, pared, techo, cobija, lona, limosna eventual. —Escribo como quien trata de apaciguar un torrente mustio

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 76]


Voz cubierta de hojas mi mano Antes de mis rimas Lo Demás (era) solo (era) Murmullo Intuición Letanía. Las rutas del frio ya albergaban cánticos y ceremonias desde mucho antes que mi voz pretendiera ser memoria de pinos y riachuelos. Muchos creyentes sumergían el rostro en sus versos; otro fulgor. La Fe como ostento como vitral como aliento Acechaba mis vocablos silvestres. La casa materna alberga manos laboriosas, manos familiares y manos frugales. Anochece y atardece con el café en su balcón y la plaza solitaria, al frente como recuerdo de otra muerte. La rima era una voz cercenada en la penumbra, una mirada extraviada en los remolinos del río. Yo lo intuía por las grietas del poema. Salpicado por lunas de candor y miradas encaprichadas con lagunas.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 77]

Vano descifrar la densidad de la lluvia en el asombro de sus hijos Vano intentar buscar sus versos en páginas de antologías no rastrear su nombre en la confidencia de las bibliotecas.


El asfalto padece como el hombre y es vano describir esa imagen pero lo hago. Afrontamos los agujeros provocados por el desgaste y la urgencia. Pareciera que solo las interrogantes nos alimentan, porque la definición de la zozobra es una celda que descubrimos a cada paso. Nos vamos cubriendo de lunas y el verso mengua como sueño de caracol. Las calles son un desfile de ecuaciones funestas, de voces inquietas. Somos materiales afligidos por la sangre que nos recorre y el licor que nos vence y el aceite que nos ralentiza y la gasolina que nos enciende y la lluvia que nos desata y las lágrimas que nos deshilan y los gritos que se abalanzan y los cauchos quemados que nos asfixian y los gases lacrimógenos que nos agreden y las marchas irreverentes que nos dividen y la basura que nos asedia y las conchas de cambur que nos persiguen y los robos de cobre que engañan a los bolsillos mientras que los zamuros nos velan, cada día. ¿Qué haremos para detener la corrosión de los años?

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 78]


ÁNGEL PACHECO D'ANDREA (Puer to Cabello, 1996)


El otro Soy el temor irracional de un payaso, el deseo reprimido de unos pies que suplican afecto, el sueño húmedo de mi semen virginal, el fetiche de unas pálidas canas. Soy el orgullo de las letras y el llanto de mi madre, bochorno de la iglesia y aplauso en la platea, soy lágrima que se avergüenza de su sal, carcajada secuestrada en el estómago, soy el grito abrazado por la calma. Soy polvo que intenta ser roca, ánfora quebrada que se niega al vacío, animal que rechaza su especie, criatura con pretensión de hombre. Soy la pesadilla de un yo que se resiste a sí mismo, soy todo lo que de niño juré no ser y lo que rechazaré cuando mis pies no me basten. Soy el otro, ese que creció alimentado por su sombra.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 80]


Descarriado

Soy hijo de un Padre polígamo, esposo infiel de todas las madres del mundo. Soy hijo de un Padre que me abandonó antes del parto y me negó el apellido. Soy hijo de un Padre que salió por cigarros al amanecer, y aún espero el olor a tabaco en la ventana. Soy hijo de un Padre políglota: habla en todas las lenguas, calla en todas las lenguas, miente, con todas sus lenguas. Mi Padre asegura abrazarme en la omnipresencia, pero yo soy como Tomás, no creo en espectros. Sí, Padre, soy el hijo que duda: hace dos siglos destrozaste a clavo limpio a uno de mis hermanos, ¿Quién me asegura no ser el próximo? »Nuestro Padre es un Ser Bondadoso«, dicen los hijos que se alimentan con su nombre; yo, retoño sin herencia, digo: »Padre no el que engendra, el que cría«. ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 81]

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Mi Padre me amenaza con llama eterna si divulgo este manifiesto; lo siento, Padre, pero ya he vivido el fuego, y quema. Mi Padre se equivoca, conmigo no descansará al séptimo día.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 82]


Testamento Le heredo a mi yo adulto las tristezas de mi infancia, el encierro como rechazo a la complacencia el silencio como mutilador de los gritos, las letras como abrazo al niño incomprendido. Le heredo a mi yo viejo las tristezas de un adulto que conservó entre las pestañas el testamento de su niñez. La amargura no se borra con lágrimas, solo destiñe, y yo sigo destilando tinta.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 83]


YOSMEL ARAUJO (Los Teques, 1996)


Canto a la no-despedida en Carabobo a Ander

mirando la duda en su cara muerdo como marca no-permanente

Cinco Dos Cinco

cajas de cigarrillos

3/2/7 gramos de marihuana. La primera semana de Septiembre y Él ya tiene 20 años. ¿Qué tan Hombres somos si nunca fuimos niños?

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 85]

Canto al Hombre que apenas nace olvida su coraza I artilugio de decir y reír sin II medir la proximidad entre palabras

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ÁBREME LA CABEZA sin estas calles me has visto débil como criatura sin rumbo.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 86]


Saciar a Cisco Disco

Acarreo las verdades de su desagüe como amuleto revestido en demasía.

Hemos ahogado el primer correazo, la tangente hacia todo y nada en sí. Crecimos niños ambulantes entre augurios vueltos sal.

El humo se vuelve caña. La carne es esencialista.

Lo veo, ojos descubiertos a mi encuentro.

El éxtasis que pueblo es su figura a candor de un adentro.

Esplendor de un encanto marítimo, nombramiento de última inundación ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 87]


La sombra ha de esconder a Simón Díaz

Toda pena cura lo que el lucero despega ante el palmar doliente madrugada continúa cantando pesares de reojo repeticiones tonadas efímeras apariciones acaecidas luto cantar de agua sanción de lejanías Toda pena cura lo que el lucero prosigue alma que regresa al monte querencia engañada de punta a punta menguante claridad desdichada fijeza

Toda pena cura lo que el lucero baile atestiguado pasos disueltos infante nombre de persecuciones desdeñada vena de río culpa distante a decir.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 88]


ADELA COVA (Porlamar, 1997)


Francis Bacon en el bloque de hielo

Silencio al lado de un cadáver La pintura fría entumece los dedos los dientes que tiritan desde el hielo se pinta el frío. Un cadáver hermoso. La sangre congela su cara y para siempre morada se queda en una mueca como chancho hervido Gatea para acercarse, pero encadenada la visceral figura se aleja. Me repudia, me repele y enchumbado de dolor Como a una plaga, una baba agria de una mosca, una pulga, Grita salvajemente; Oh, derretirse y unirse a él, a ese cuerpo inerte. Uno con el cadáver. Yo me vuelvo el muerto.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 90]

Se gotea como una pila, Abruma mi cuerpo como un desgarre que empieza en mi pecho y termina en mi estómago Finalmente, sometida a la violencia me volví esta inmensa desazón Un tenue perfume en mi piel Un líquido abyecto Habitaciones azul oscuro Un estudio del dolor Esta corona de dientes La belleza de los huesos No deseada.

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Dos figuras en eterno movimiento sin aire Me dejé llevar por la belleza de la violencia Y ahora, solo me queda esta enorme pena.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 91]


La seducción de Arshley Gorky

La seducción de Arshile Gorky es el pus supurando en sus pinturas son los cardenales de los dos, Los cuadros supuran y se llenan de tremenda tristeza, Gorky. Yo que siento por ti y tus heridas; Yo que no puedo ni quiero pintar. —Huele a miedo. decía Breton. ¡Pero si el surrealismo se debe abstraer! Traen el hígado ceremonial, parece una cresta de gallo de pelea. Nos lo llevamos de la Asunción, De Francisco Suniaga a Gorky. Ábreme la verja de la agonía, Lo inaccesible, el diablo de un seductor. El más surrealista de todos nosotros Camina solo hacia la eternidad Haciendo oído sordo a mis gritos.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 92]


Las aves de Soutine

Me cuelgo a las aves de Soutine, víctimas somos de la sensibilidad; bajo las vigas empapadas, sogas interminables, olor putrefacto de cuerpo muerto. Las pinceladas, como el andar de los pollos siguen un ritmo agitado, nervioso. Tierra húmeda de muerte tan cercana a mi tierra de América. Los tejados en los pirineos orientales se ven rojos, retorcidos y llenos de plumas sus pisos. No hay flores que crezcan aquí Tus matas quedaron cubiertas por un trapo oscuro. Bajo el sol invernal que duele tanto, tanto Se secan las aves de Soutine.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 93]


GERSON DURÁN DOMÍNGUEZ (San Cristóbal, 2002)


Táchira I Pesebre viviente. Adornado con lama de la niebla. Amaneces con la onomatopeya de aves cantoras y gallos gritones Con el chirrido de frenos desgastados Y con el frío que tiempla en la piel. Días como estos juegan con mi mente, pide, el querer volver a antaño Lugares que he visitado en épocas que no. Donde la niebla azota las cumbres andinas La desolación abriga esperanza. Donde reina el galopar del caballo La rima de los contrapunteros Y los cuentos de nuestros espantos e indígenas. Sin preocupación del dicho (más como alarido) que si se escucha a lo lejos es que está cerquita: »se fue la luz« Faroles, casonas antiguas de estilo Español Ellas las que guardan bajo su caoba o cedro color y su olor particular las historias de generación en generación. A donde no estaría escribiendo, tomado mi café y yendo al jornal. Anhelo la Venezuela de verdad, la que describía el maestro Uslar Pietri. Pero Vuelvo aquí Donde queda solo contagiarme de la falsa nostalgia de un placer no vivido De una Venezuela no sentida ni vista Pero que cautiva mi corazón Y en gran medida, mi imaginación. ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 95]

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¿Será en ella lo que piensan aquellos abuelos a pie de carretera, asomados por el balcón o sentados en la ventana? ¿Será que esos ojos comprimidos por el tiempo rememoran fríos distintos? Ambientes color cana de parecido a la corona de sus cabezas, extensiones abundantes de verde, azul y tornasolado similares a sus ojos que invitan a la compañía de la experiencia y el saber. Con la cantidad de tus arrugas y los lunares de edad, te amo.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 96]


Táchira II Viejas Glorias, me complacería una vista aérea de ella Esas de las que hablan las personas de edad, cámara de mi memoria, tómalas de la mano y no la sueltes. Vista panorámica, si quieres, 360 grados, de todas formas solo la sombra de que eras veo. Aquél Táchira Donde el »viejito« de Radio mundial era un chamo. Donde muela e’ gallo tenía toda la dentadura. Donde la niebla por los pelos del profe Tonny Jaimes casi acariciaba la hierba. Cuando el Torbes era azul, en el araguaney se dormía, los turpiales se oían y las orquídeas se admiraban. Los tres, a la vez. Mata de mango y mamón, alpargatas y cholas petroleras. A cuando los chamos sabían imitar al silbón. A cuando había perezosas, ardillas e iguanas en la plaza Bolívar; y los animales del zoológico no se morían. Devuélvanme. Aunque con sudor de frente, bajo lluvia o sol el pan de cada día deba ganar con honrado trabajo Cargando y descargando cestas en el mercado; zapatero quizá, en alguna esquina de la Sucre o la Miranda, también en Táriba; vender frutas en el terminal. Aunque deba correr de la cancha, descalzo, con mis panas para no ser enlistado. Arriesgando siempre un dedo, una mano, un pie, una hernia o futuros dolores de columna y cabeza. Devuélvanme a cuando mi abuela decía: »Brava la vida, brava la vida mijo«. ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 97]

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Táchira de antier, pasear por Peribeca, Cordero, La Grita, Capacho, Por favor al Zumbador. A los paisajes del paso doble »San Cristóbal Andina« bamboleando hasta llegar a ti »tierra tachirense« bambucos, vals, boleros »San Cristóbal« me provocas »Nostalgia andina« ¿Románticos los versos? Pero si por casualidad Dios me permitirá éste capricho: »está bien, puedes ir«, dijera. Dudaría… duraría. Suena a contradicción: afirmativamente lo es.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 98]


Táchira III Es fácil adaptarse a la nueva era Gracias a ella, los maestros hablan directamente a mí, no envían actividades para el hogar, no hacen preguntas, solo hablan y me invitan a reflexionar: Chéjov, Dickens y Dostoyevski, Maupassant, Kafka, Verne, Balzac. Vallejo, Borges y Octavio Paz, Charles Bukowski y Baudelaire, Cortázar, y el alemán Stefan Zweig. Neruda, Nervo y Munro, Monterroso, Reyes, Pushkin y hasta la señora Lispector. Si de mujeres se trata: Alejandra Pizarnik e Iréne Némirovsky, Emily Dickinson y la contemporánea Amélie Nothomb. Consumir información, cuando fatigado ya de comer o cuando la batería pida perdón, apagar esa computadora que utilizan los chamos de mi generación; Confortabilidad y facilismo, mas no reina en mí el sentido de procrastinar. El tiempo se rellena con más maestros: Gallegos, Pietri y Andrés Bello. Con cuentos: Dahl, Quiroga, Poe y los hermanos Grimm. De la Parra, de la Vega, del Toro. Fitzgerald, Gogol, Gorki, y la historia según Churchill, de una cara de la moneda, de la otra, las Hazañas de Saburo Sakai. Gabriela Mistral, García Lorca y García Márquez, Pessoa y Felisberto Hernández. Bécquer, Andersen, Jane Austen, H.G. Wells y Philip K. Dick. Juan Ramón Jiménez, Onetti, Arreola y Rulfo, también Renard, Rubén Darío, Benedetti y Yourcenar.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 99]

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Todos ellos, girando el planeta, sin menos importancia: Yukio Mishima, Walt Withman, Oscar Wilde, Haruki Murakami, Edith Warthon, William Shakespeare y Faulkner, el Francés Carrère, Kipling y Camus; perdón pido a los que olvidé. No puedo volver a la Venezuela del ayer. Pero escribir de ella llena el ser.

ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Varios Autores [P. 100]


SOBRE LOS AUTORES

1980

Oscar Blanco Correa Caraqueño y actualmente residenciado en Concepción, Chile. Se ha desempeñado como profesor de español en distintas instituciones entre las que se destaca Universidad Simón Bolívar, Sede Litoral en Venezuela. En este momento cursa el Doctorado en Lingüística en la Universidad de Concepción, Chile. Entre sus publicaciones se destacan artículos sobre Lexicografía, Neología y Disponibilidad Léxica, el libro titulado Léxico de uso venezolano presente en la obra de Francisco Massiani (2011) y su contribución en la redacción del Diccionario General de Literatura Venezolana (2013). Aunado a su producción lingüística ha publicado poemas en la revista Para las Telarañas del Instituto Pedagógico de CaracasUniversidad Pedagógica Experimental Libertador y en el libro Voces nuevas (2011) de la Fundación El Celarg.


1982

María Luisa Angarita

1983

Ana Reyes Barrios

Es poeta y ensayista. Profesora de Lengua y Literatura (UPEL, 2005) y Magister en Literatura Latinoamericana (UPEL, 2010). Diplomada en Teología Católica (UCSAR- CDFTPSJ, 2018). Ha ganado los premios: 1er. Premio de Poesía «Sergio Medina 1999» (Venezuela) Y 2do Premio de Poesía «Rotary Cid Campeador 2019» (Argentina). Sus poemarios publicados son: Mundo Ambiguo (2000) y Ecos de la Ficción (2011). Ha participado en diferentes encuentros literarios y simposios de investigación literaria entre los que destacan: Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura años 2003, 2004 y 2006 y en el ENDIL 2007. En el año 2010 participó en el 7mo. Festival Internacional de Poesía sección Aragua. Textos suyos aparecen también en: la Antología de Arte Poética Venezolana «El acto y el lugar de la poesía» (2002). En el tomo I de «Proyecciones en el siglo XXI» (2004) editado por la UCV y la UCAB. En la antología del 7mo. Festival Internacional de Poesía (2010), y en la Antología «Los Moradores» (2011). Sus más recientes publicaciones se encuentran en las revistas literarias digitales: DigoPalabra.txt, Revista Awen, Revista Telescopio, Merece Una Reseña, The Wynwood Times, y Revista Sinfín.

Nació en los años 80 en plena tropicalipsis caraqueña. Hija de cineastas y luchadores sociales creció entre libros, latas de películas viejas y canciones combativas que desde muy pequeña la llevaron a entender que la poesía era su manera de relacionarse con el mundo. De imaginación ávida y apasionada, le gustaba contarse historias épicas y aventuras increíbles desde niña. De adulta, después de haber estudiado Artes y Cine Documental y de haber vivido en distintas ciudades en el mundo


1985

1986

se convierte en viajera y nómada, encontrando en esa libertad la más pura fuente de inspiración. Desde entonces colecciona historias y cuentos que escribe en forma de narrativa y de poesía. Practica la escritura y la creación como rituales anárquicos que la mantienen viva y que la acercan a los otros habitantes de esta tierra. Néstor Mendoza Estudió la carrera de Educación en la Universidad de Carabobo, en Valencia, y cursó estudios de Literatura Latinoamericana en el Instituto Pedagógico de Maracay. Poemas suyos han aparecido en distintos medios de Latinoamérica y España. Ha publicado los poemarios Ombligo para esta noche (2007); Andamios (2012), merecedor del IV Premio Nacional Universitario de Literatura 2011; Pasajero (2015); Ojiva (2019), libro que cuenta con una edición alemana: Sprengkopf (Hochroth Heidelberg, 2019), con traducción de Michael Ebmeyer, y Dípticos (Editorial Seshat, Bogotá, 2020). Algunos de sus poemas también han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Forma parte de la antología Nubes. Poesía hispanoamericana, publicada en 2019 por la editorial Pre-Textos de España. José M. Nava Profesor agregado de la UNEFM. Magíster en Literatura Latinoamericana y Cursante del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña (UPEL- IPB). Ha participado en eventos literarios y lingüísticos y ha publicado diversos artículos de investigación en revistas arbitradas como Cifra Nueva (ULA- Trujillo). Creador de la materia electiva «Literatura y Cine» en la carrera de Educación en Lengua, mención Lengua, Literatura y Latín (UNEFM).


1991

Amaranta Campos

1991

Ronny Weter Gallardo

1991

Finalista en el I Concurso Physis para Jóvenes Poetas con el poema Todo lo que soy (2017). En el 2018 la Revista Awen publicó su poema Adentro. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello y en el 2018 fue editora del periódico El Nacional. Actualmente es colaboradora ocasional del periódico El Diario. Como el inglés no es suficiente, también estudia activamente —y con bastante éxito— los idiomas francés y coreano. Desde siempre es la asistente personal de sus dos hijos, Joaquín y Eva.

Nacido en Caracas, vivió toda su juventud en Cúa, Valles del Tuy, entre la cultura de la capital y la de una ciudad dormitorio marginal. Licenciado en psicología de la UCAB se mudó a Buenos Aires como tantos otros jovenes venezolanos a finales del 2016. Actualmente trabaja en estrategia de marcas en la agencia Wunderman Thompson y realiza una maestría en antropología social y política en la FLACSO. En sus ratos libres trata de responder de qué va la vida. Edni López Nació en Maracay, estado Aragua. Creció en la ciudad de Barinas y se mudó a Caracas en 2009 para cursar estudios en la Universidad Central de Venezuela. Se licenció en Ciencias Políticas en 2014 y posteriormente obtuvo el título de Magister en Gerencia Pública –IESA. Su mayor placer es aprender, es apasionada de la filosofía, la historia, la poesía y la literatura.


1992

1992

1992

Ha realizado cursos de iniciación poética de la Fundación La Poeteca, particulares con la poeta Gabriela Rosas y tuvo el placer de formar parte del último grupo de alumnos del maestro Armando Rojas Guardia en «Mística y Poesía». Cree fervientemente en el poder del amor, la justicia y en la voluntad del ser humano. Amado Carrillo Gómez Abogado especialista en derecho público, docente universitario e investigador. Gestor y promotor cultural. Coorganizador del Slam Poetry Bqto. Trabajo poético inédito con publicaciones solo en el área académica. Realizando los trámites para la publicación del poemario Desdichos. Jhensy Lucena Licenciada en Educación Integral. Cantautora. Escritora y collagista. Publicada en la edición impresa #2 - Prints de ERRR MAGAZINE (2015), las antologías digitales «FIN DE CICLO» (Dossier Galeria, 2016) y «Horas de extravío» (Edición Especial del III Aniversario de la Revista Awen, 2020). Obtuvo mención honorífica en el V Concurso de poesía joven Rafael Cadenas (2020). Varios de sus poemas han sido publicados en Revistas virtuales como Sorbo de letras, Digo.Palabra.txt y Poesía desde Valencia. Actualmente edita y escribe en https://cafedelasseis.blogspot.com/ Daniel C. Aro Licenciado en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello. Una muestra de su obra poética ha sido publicada en los portales digitales Digo. Palabra.txt (@digopalabratx) y Los Hermanos Chang.


1992

Laura Cárdenas Asistió al colegio Teresiano y se licenció en Ciencias Políticas en el 2014 en la Universidad Central de Venezuela. Desde el 2015 vive en la Ciudad de México donde fundó un restaurante de comida vegana. Desde la infancia temprana apasionada de la lectura, la escritura y la cocina, actualmente esta escribiendo un libro de poesía.

1993

Emiro Colina

1995

Leonardo Rivas

Investigador, lector, docente UNES. Microdiagrama: Del órgano-enigma y la célula fundadora de ciudades. Nací con la inquietud del arqueólogo por los vestigios de la civilización. La contemplación del lenguaje y sus tramas, el signo y las memorias articuladoras de espacios significantes, las multitudes, el sexo-género tentacular: resultan para mí un territorio de pasiones, el camino hacia la introspección del hombre como fiscal de su propio mecanismo normativo, destructivo, creador de registros socioculturales, agenciador de experiencias corporales, víctima del impulso, cuadro de epifanías, viajes, desplazamientos, resistencias. En suma, soy un ciudadano atravesado por la incesante búsqueda de lo subterráneo.

Estudiante de Letras, mención Lengua y Literatura hispanoamericana y venezolana en la Universidad de Los Andes (ULA, Mérida). Actualmente se desempeña como preparador de las materias de Literatura Venezolana I y II. Obtuvo el 3er lugar en el I Concurso de Ensayos «Constelaciones», organizado por el Departamento de Literatura


1996

1996

Hispanoamericana y venezolana. Participó en el IV Encuentro de Jóvenes Creadores, edición Mérida 2015 y también participó en las IX Jornadas Estudiantiles de Investigación Literaria, organizada por el Departamento de Literatura Hispanoamericana y venezolana. Ángel Pacheco D’Andrea Licenciado en Actuación —con distinción magna cum laude (2019)— por la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Estudiante del octavo semestre de Letras, mención Lenguas y Literaturas Clásicas por la misma casa de estudios. Actor de teatro y cine con ocho años de experiencia, participando en más de una veintena de montajes teatrales y una decena de proyectos audiovisuales; dramaturgo, articulista, traductor y poeta. Finalista del IV Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas (2019). Mención honorífica en el Concurso de dramaturgia Relatos del Ostracismo (2020) con la obra El triunfo de bulo. Yosmel Araujo V. W. Participó en el taller «Poesía Silenciosa, Pintura que Habla II», dictado por Eleonora Requena. Mención honorífica en el concurso Por una Venezuela Literaria (2017), finalista en la primera edición y mención honorífica en la tercera edición del Concurso Physis (2017, 2020), así como en el III Certamen de poesía venezolana «Ecos de la luz» (2019). Publicó su plaquette de poesía »Sinrumbo« en la Colección Arquíloco de Poesía de Ediciones Palíndromus (2020).


2002

Gerson Durán Domínguez Egresado del Colegio Monseñor Sanmiguel, actualmente cursando la carrera de Ingeniería agronómica en la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), teniendo como segundo oficio la escritura de relatos.


SOBRE LOS ANT[RØP]ÓLOGOS Jorge [Morales Corona] (Santa Ana de Coro, Venezuela. 1995) Autor y editor. Ha publicado, entre otros, los poemarios »Escribiendo en Tierra de Nadie« (2013), la compilación »El conjuro del humo (Poemas inéditos)« (España, 2018), »La condición quebradiza« (España, 2020) y »[Soid] a la sexta hora« (Venezuela, 2020); como narrador el libro de cuentos »Cirqueros, Gitanos y Embusteros« (España, 2017), »El hogar es un nombre que pesa« (Costa Rica, 2019), »Y será de nuevo ayer« (Venezuela, 2020); como cronista »Ruta 6 –Volumen 1–« (Venezuela, 2017). Ganador del I Slam Poético 0212 (Venezuela, 2020) y del IV Premio de Cuento Santiago Anzola Omaña (Venezuela, 2019). Recibió el Segundo lugar del II Concurso Nacional de Joven Poesía Hugo Fernández Oviol (Venezuela, 2018), Mención Honorífica en el III Premio de cuento Santiago Anzola Omaña, en el IV Premio de Poesía »Descubriendo poetas« (Venezuela, 2020) y en el Concurso Internacional de Teatro Breve »Marité Repetto« (Argentina, 2018). Poemas suyos han sido traducidos al inglés y al italiano. Preside desde 2017 la junta editorial de la Revista Literaria Awen y la dirección de Ediciones Palíndromus y en 2019 fundó el estudio gráfico Komm!


Natalia [Gorriti] (Barcelona, España. 1983) Doctora en Filología Española por la Universitat Autónoma de Barcelona. Poeta y narradora, ha publicado, entre otros, los libros »Caducidad de la huella« (2007), »(Re)Cuerdos« (2010), »La frontera« (2015). Sus últimos dos libros, »Autobiografías: Postergaciones, Realidad y Deseo« (2017) y »Bernabé« (2019) fueron publicados por Ediciones Palíndromus. Ejerció como editora de la extinta Editorial Insilio en Barcelona (hasta 2019). Salvador [Rojas] (Caracas, Venezuela. 1995) Seudónimo de escritor venezolano, Licenciado en Educación Mención Letras por la Universidad del Zulia. Inició en la escritura a los 15 años escribiendo poemas y cuentos. Ha sido parte de antologías como «Versos al Viento» (España) o «Autores Noveles» (Argentina). Publicó en 2014 el poemario »Tesis(ta) de un taxista« (Arena y Vientos Editores), reeditado en 2017 por Ediciones Palíndromus. Escribió varias piezas de teatro para la compañía Teatro de Títeres Parque Infantil «Chímpete Chámpata» de su universidad, del cual formó parte desde 2015 hasta 2017. Ha colaborado en la Revista Literaria Awen. Actualmente se desempeña como ghoswriter mientras escribe su libro »SALVA Rx«.


Allí. En la estratoesferas donde ángeles anémicos convalecen de graves arco-iris allí, allí está la palabra escrita. Ángel Miguel Queremel


ANT[RØP]OLOGÍA DEL FUEGO Antología de poesía venezolana © De los textos: los autores. © De la portada: Michael Kaelin. © De esta edición: Ediciones Palíndromus Santa Ana Coro, Venezuela 2020, Todos los Derechos Reservados primera edición, noviembre 2020 c on c e p t o l i t e rar i o

Salvador Rojas | Jorge Morales Corona | J.M. Sebastiani c on c e p t o gr á f i c o

Jorge Morales Corona d i s e ñ o d e c u b i e r t a e i n t e r i or

Jorge Morales Corona | Adolfo Fierro Zandón revisión de textos

Jorge Morales Corona | Salvador Rojas c oord i na c i ó n e d i t or i al

Verónica Vidal fo t ografía d e por t ada

Michael Kaelin

Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la autorización de los titulares de la propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual.


Este libro se terminó de editar en el mes de noviembre de 2020 en las instalaciones de Ediciones Palíndromus ubicadas en Santa Ana de Coro, Venezuela, con algunos poemas ardiendo entre pecho y espalda.

La poesía es la única cualidad que tiene el ser humano para crear la tormenta perfecta, volver a casa, alimentar el alma y luchar contra la realidad. <cuadrado>



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