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rtículo AER
UN CUENTO sobre el copyright
La explotación de los derechos de autor es objeto de controversia desde su génesis, lo que puede explicarse en razón a su historia y al modelo simonita de explotación de las “IDEAS”. Para encontrar sus raíces hay que remontarse a Gutenberg, pues hasta la invención de su imprenta, allá por 1440, el monopolio de la copia de libros (realizada de forma amanuense sobre pieles de oveja), la tenía el clero, cuyos monjes copistas ven amenazada su actividad con la irrupción de la nueva técnica de impresión y el uso del papel, que abarataba la producción y permitía difundir información más rápidamente a más gente.
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sto último inquietó a la Iglesia Católica pues suponía perder el control de la información que le permitía determinar lo que las personas podían saber. La reacción no se hizo esperar y, como poder universal que era, presionó a las monarquías europeas para que la tecnología de impresión fuese prohibida, con un argumento que –con distintas manifestaciones– permanece hasta hoy: ¿qué iba a pasar con los monjes copistas...?. Pero, tal pretensión, no hubiera tenido mucho éxito si no hubiera sido por la irrupción del Protestantismo. Efectivamente, la lucha entre Enrique VIII y el Papa lleva a la creación de la Iglesia Anglicana, pero su hija María I, ardiente católica, empeñada en devolver Inglaterra a la Fe, ve un enemigo para su proyecto
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en la posibilidad de distribuir, en masa y rápidamente, información contraria a sus intereses, lo que la lleva a aliarse con la “Stationers' Company” en 1557. La Stationers’ constituía un monopolio sobre la industria editorial al que se le dio poder para perseguir a aquellos "libros ofensivos" que violaban los estándares fijados por la Iglesia y el Estado” jugando un muy importante papel en la legislación vinculada al comercio del libro. Nadie que no fuera miembro de la Stationers' estaba autorizado a imprimir libros. Los miembros obtenían la propiedad sobre las copias al inscribirse en un registro llamado "Stationers' Company Register"; había nacido el copyright!!. Una curiosidad: María I muere sin lograr