Viernes 25 de noviembre de 2011
146º Aniversario de Quintero
Un pescador y un buzo mariscador recuerdan los años de esplendor de la extracción de productos del mar en Quintero Ambos son verdaderos personajes de la comuna y ante sus ojos han desfilado alegrías y tragedias en torno a su querido mar Loncurano de corazón, José Verdejo Ramírez, agradece todo lo que la bahía de Quintero le ha dado, lugar donde formó una familia junto a su esposa e hija y desde donde inició su camino como buzo mariscador, trabajo que le dio grandes alegrías y que hoy comparte con sus compañeros de la mar. La bahía de Quintero, conocida en todo el país ya que hasta este lugar con bellos paisajes llegan muchos compradores de mariscos y pescados de todo Chile, guarda muchas historias, principalmente de hombres de mar, debido a que por mucho tiempo la extracción de pescados y mariscos fue la principal fuente de trabajo de la ciudad. Muchas familias del lugar están ligadas a la pesca artesanal, al trabajo de buzo mariscador o guardan en sus memorias algún lindo recuerdo en torno a estas actividades. “Mis abuelos vivían en las costas
de esta playa, junto a mucha gente más que después no se por qué motivo fue llevada hasta Loncura. Allí creció mi madre y desde ese lugar nos cuenta todas las historias y cosas que ha vivido, a mí, que soy el mayor, y a mis dos hermanos”. José, quien desde hace 5 meses ya no trabaja como buzo mariscador debido a algunos problemas en sus huesos, a los 70 años siente un gran orgullo por las costas de Quintero. Su vínculo con el mar y el lugar es tal, que no se alejará de la esencia del oficio, sino que sólo cambiará de rubro. Es así como comenzó a dedicarse a la pesca artesanal, la que a pesar de no ser de su agrado, lo mantiene junto al lugar que le da vida, su mar quinterano. Los inicios de José fueron en las costas de Loncura, donde desde muy pequeño aprendió el oficio. “Yo partí como ayudante de los buzos escafandras, ahí teníamos que
inflar los buzos, me gustaba mucho ese trabajo, mis dos hermanos menores también trabajaron en los mismo, era una cosa que venía de familia, aunque mi padre estaba más dedicado a la agricultura, mi familia siempre fue de hombres de mar. Nosotros fuimos como unas tortugas, nacimos y salimos al agua”. En sus inicios como buzo, José Verdejo recuerda que desde la Capitanía de Puerto se realizaban inducciones importantes, para que el trabajo se realizara con responsabilidad, pero muchos de los buzos mariscadores no tomaban en cuenta dichas charlas, ya que la experiencia se transmitía desde las generaciones más antiguas. “Gran parte de los buzos mariscadores nacen y se meten al agua, por lo que van aprendiendo con la práctica. No consideran las charlas ni nada, aunque eso es bastante irresponsable, porque siempre nos
explicaban el tema de la tabla de compresión, que sirve para que no se meta el aire a las venas, un accidente que te puede dejar inválido o hasta matarte”. EL CAMINO RECORRIDO A pesar de iniciarse en las costas de la bahía de Quintero, José Verdejo recorrió diferentes puertos del país, lugares donde forjó importantes amistades y recibió ayuda para superarse cada vez más en su trabajo. En sus recuerdos está la labor realizada desde Arica hasta Ancud, lugares donde era conocido como el “Chalán”, un apodo con el cual fue bautizado por algunos amigos, sin saber nunca el motivo. “La amistad que he dejado es lo más lindo de mi trabajo en el mar; donde yo llego siempre he encontrado conocidos. Yo sembré mucho y ahora estoy cosechando”. Hoy José Verdejo nombra con orgullo a sus dos nietos de 10 y 15 años, a quienes cuenta sus historias y la hermosa vida que le ha dado Quintero, pero espera que sus dos
regalones no se dediquen al trabajo en el mar, pues espera algo mucho mejor para ellos. “Yo conversé con mis nietos, les dije que es muy importante que estudien, quizás como una afición podrían dedicarse a algo del mar, pero ahora ya no es conveniente, además a pesar de todo lo hermoso es algo sacrificado. Antes ganábamos mucho, yo ganaba lo que quería, había que aprovecharlo y así lo hice, gracias al mar tengo una linda familia”. EL BOOM DE LA MACHA EN QUINTERO El “Chalán” recuerda que en sus inicios como buzo mariscador se extraían muchos locos, choritos, pero lo que abundaba eran las machas, las que le generaron importantes ingresos económicos. “El boom de la macha fue hasta hace 13 años atrás, más o menos en el año 1997 yo fui a sacar a Ritoque machas, luego vino un temporal muy grande que trajo mucha arena y tapó los bancos de machas. Venía Continúa en la página 2