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Fue apenas un susto, ahora lo percibo como flashbacks, como mirando desde lejos algo que recién sucede ante mis ojos.
Podría ser yo la que se ve envuelta en las llamas. Escucho los gritos del fuego a mi alrededor y cierro los ojos, podría ser yo la que este atrapada en la chatarra; sin abrirlos se que alguien ocupa mi lugar, aunque no puedo estar agradecida ante tal desgracia. Sintiendo el húmedo calor de las lágrimas en mi rostro, en mi camisa, en las manos que se deshacen de mis lentes, tomando mi cabeza en este gesto de real sorpresa por seguir acá, viva, y no en aquel infierno que están mirando mis ojos, queriendo apagarlo con estas lágrimas saladas.
Si, tiemblan mis manos y me río en medio del llanto como queriendo entender, abrazada al nerviosismo paralizante, prefiero sentirla vibrar a mi alma, que se deje llevar por este ritmo violento. Tal vez grité yo también aunque no me oí más que al pitido de mis adentros presionándome hacia la realidad. Di vueltas, mire hacia el campo buscando lo eterno e infinito. Las nubes blancas que iban guiándome a casa son ahora duras sombras cubriendo el cielo, arrastrando muerte a los poblados cercanos, escapando con el viento a lugares alejados, como el primer diario de la mañana trayendo los anunciados.
Babá Yagá
Jugábamos a las escondidas, investigábamos el bosque. Afuera todo es madera clara y verde sombra, hasta que llegamos a una casa. Es que alguien nos persigue, o me persigue a mi escondite que no encuentro. Tanteo las puertas, que están todas abiertas y son frías como el vidrio de mi voz. Debajo de la mesa me resguardo y cuando salgo un amigo esta estudiando. No lo vi al entrar y se ve que él me cuidaba la espalda. Le ofrezco responder los mensajes que investigan su interés, pero se haya concentrado y prefiere dejarlos para responder después. Entonces voy yo a investigar la casa y al subir la escalera las encuentro. Hay un patio en la terraza y la abuela pone en la mesa una fuente de alimentos, la otra chica le sonríe, es cuando me escondo. Estamos en su casa, la casa de la interesada, que no sabe que acá estamos jugando a las escondidas. Las voces se escuchan cerca y el pánico que me entra. Me pongo detrás de la puerta y en su reflejo veo detrás de mí otra vez la mesa. Tenemos que irnos, saben que estamos acá, o lo sabrán pronto si nos encuentran ¿por que no queremos que nos encuentren? Abrir los ojos es la respuesta.
Instinto de supervivencia
Cruzar los pasillos, bajar escaleras. Correr, salir primero. Dejar a la gente atrás. Escuche la reunión, aunque no quise participar. Retome la huida, me crucé con una mirada. Creo que me enamore. No la voy a ver nunca más, porque no existe, porque fue un sueño. Pero yo la amé.
A nadie se lo puedo explicar. Que salí, salí a buscarla. Por las calles apocalípticas, escraches, fuegos, siempre en huida. Para abrir una puerta y salir al infierno, como el de aquel juego. No hay escape, se torna inevitable. Mire atras, ¿por que me habré despertado?

Un poema que escribí hoy sobre lo que me estaba asfixiando.
Silencio se mete en la boca y ata la lengua. Se anclaron los pensamientos en el mar abierto, para quedarse y no volver más.
Prometí no olvidarme, busqué una referencia que ahora no necesito, más adelante.
Había preguntado, como jugando.
Opiniones, fáciles según quien, pa que se elija el camino.
Fue el destino, el juego se da por empezado.
La pregunta, el dar vueltas, no culmina nada, los pensamientos se escapan.
No responde, da vueltas.
Más preguntas y finalmente lo dio vuelta.
Se me ocurre mucho, y enseguida no lo recuerdo.
Perdí mis notas, ahora vuelvo, lo escribo para después leerlo.
¿Qué fue eso?
La distracción, el centro de atención. Rechazo tu protagonismo por rechazar el mio mismo.
En silencio se queda pensando, la almohada todavía mojada. Clava la mirada en una estructura vacía.
Se aguanta las ganas de hacer pis. La gata saltó por la ventana, no supo convivir.
Hay ropa sucia en la cama, la otra limpia en el piso.
¡Como odia la inacción!
Se frustró trabajando de más.
Tanto tiempo casi sin poder sentir, marchitó su emoción por autoregarse.
Se aguanta las ganas de llorar. Agotó el tiempo cuando caminaba, cargo ella misma los laureles y la acompañaban cuatro patas.
Se aguanta las ganas de hablar, y se consume en otra bocanada.
La casa se queda vacía, pero ella esta inundada.
Extraña bañar sus pies en agua inquieta.
De día es amiga de la luna
Y de noche se busca en las estrellas.
Se aguanta las ganas de saber sin la escuchan.
Lo ocultó tanto que se dieron cuenta.

Este día estamos todxs rotxs. Escuche tan pesado lo que decían del corazón, como resignación, pero que no es.
Me lanzo en el río para así ahogarme más pronto ahi que aquí afuera.
Ese humo que no altera, ese que te dormita, el que te infla el pulmón de pena. El mareo, como pa' variar... que la birra, que lo verde, que el mal tinto. No distingo, lo voy a largar, que se vaya todo como en una explosión de llanto escupo las palabras. Que estábamos rotxs dije, era que somos parte. Partidxs.
Lo que se disfrazó de océano no era más que una pecera que pretendía ser un estanque. Y lo intentará nuevamente
No fue la profunda oscuridad a la inversa viniendo encima, desistió cuando, pasando el fango, la piel chocó contra el cristal.
Evadiendo la nariz asomada plantandose en la fría recta, dibujara curvas en sus rodillas justo antes del siguiente salto.
Aguardo en la pausada expectativa, la de ver surgir su rostro que ha seguido mis llamados. Allí veré, en sus ojos cuando sea tiempo de tender mi mano.
Alas
Aleja el viento norte de mí todos tus aires, espamento de tus miedos que debo esquivar.
Y me rindo en este intento descreyendo que vendrá una vencida.
Y me entierro en las brasas, pa' sentir que me quemo. Veré arder la mentira que me he creado; a la imaginación cremarse porque me ha desilusionado.
Olvidar pronto, reescribir. Aguardaré en el silencio sin sorpresa, con su réplica podré descansar. Pondré a temblar mis piernas y que la lluvia limpie mis penas.
Me escondí del engaño. No regalé el tiempo, fue robado tan rápido como las oportunidades. Te inventas otras verdades, que supones, no dejan rastro.
Un nuevo bucle empieza se me clava en la cabeza.
Aleja el viento norte de mi.

Duérmete niñx
Todos tus sueños en los que yo estuve despierta clave los dientes en la heladera, en tu cuello. En mis labios deje para después la cena y el almuerzo. Estuve re loca toda la noche ese día.
Todo lo que me decías me divierte.
No se te puede decir nada ahora que tu cara es una linea. Y si se tratara de tenerte en cuenta para unos mates seguirías en sueños y yo seguiría purgando entre las sábanas.
Es injusto que después de tanto yo quiera dejarlo todo para irme de vos y que vos me dejes hacerlo.//
Aquellas estrofas que dedique a tu silencio se hacen presentes ante uno nuevo.//
¿Ahora como le explico a mi ilusión?//
Este espacio no esta en blanco sin vos, esta disponible para mi./
Carnívora
Descubro pesado el silencio, como nubes llenas de verdades. Intento el agasajo, absorbí otra vez el humo.
¡¿Y a ti que te importa?! Si te imploro oportunidades, si descubro en vos proesa
Se ocultó de mi la realidad, se ha vuelto mi enemiga. Nos carcome la mentira de mis actos, la cobardía, al ir fingiendote solo piel aunque buscaba compañía.
Temo a lo oscuro a pesar de ser sombra. No había timidez en tus palabras así no soy protagonista ni de tu historia ni de la mía
Me sobró insistencia. Ahora alguien más tiene lo que yo tenía.
Me avoco al tiempo, la rutina.
Otra vez la misma agonía, como parásito interno en cada uno de mis cuadernos.
Ya no existe el sol. Marchare con prendas mojadas hasta encontrar el calor. Jamás tuyo.
Anidaré a quien quiera. Será costosa mi comodidad.
Esta en mis manos el relente envuelto en presiones, forzadas intenciones que no logran acabar. Hasta invocarte frente a mi pondré a temblar mis piernas.
Regaré tus deseos de soledad.
No me sirve intentar forzarlo, forzar nada, no quiero ya. Nos prometimos, que si no surgen las palabras de mis manos, lo harían de mi boca, de nuestras bocas. Aplicar el descaro de decir, de decirnos las cosas que movilizan, no hacernos perder el tiempo, no hurgarnos las heridas si se va a intentar sanarlas.
Volcar las palabras y que sanen, que al virar el sentimiento no se lleve puesto, anteponiendo deseos, los amores tuyos, las responsabilidades mías, los secretos nuestros. Nos cuidemos de no mentirnos, de no extrañarnos tristes, de no atar nuestros abrazos a los lazos de la pertenecía, alejando lo que nos hará crecer. Y ver suceder nada más que al tiempo derretir lo cotidiano por el temor a sentir vacías nuestras manos.
Ahora sí, estoy convencida, se me antoja que es por acá.
Te avise que no podía comprometerme así que me voy tranquila.
O me quedo, vos te vas.
Quedate un rato más, dame un abrazo que no me deje olvidar.
Pero apurate para irte, que el tiempo se me pasa y debo ir a trabajar.
Me voy con vos, no quiero ver como te vas.
Ya me contaste esa historia, callate, me hartas.
Pero cantame un poquito mas, tu voz es algo que me gusta escuchar. Casi que me pedís una promesa, que no aparezca, te quiero cumplir.
Yo no te voy a escribir.
Creo fuerte en nuestra conexión, te llamo en mi mente, de la que no desapareces.
Te voy a cumplir el silencio de esa promesa.
Por favor, escribirme vos.
Te pido que me oigas, diría que sí.
Pero escribirme vos, no me puedo traicionar, te diría que sí.

¿Cómo es que hay gente que no te puede ver bien?
Tienen que estar ahí metiendo el dedo en la llaga, siempre esperando lastimar.
No estoy cansada de ser bondadosa, al contrario, esta en mis ganas de crecer. Tender una mano, intentar sacar a alguien, o alguienes, de la mierda.
¡Lo supe, joder, lo sabia y no me escuche!
Me detuve a pensar con más calma, a procesar los errores ajenos (todo el tiempo errores ajenos, CHINGUEN
A SU MADRE) todas las veces perdonados en silencio, a los gritos.
Puede ser que hieran, que no crean en el karma, que gocen o padezcan. Sigo perdonando, he dicho, y seguirán así lastimando, cortando, escupiendo las redes de ayuda que aprendemos cuando nos toca (que no será pa’ tanto).
Escuchame, si lastimas a alguien, hacete cargo, si sos mierda y te gusta, alejate de mi camino que lo vengo sembrando. Me equivoco también, pero no hago daño, me la juego a avisar, a pedir los perdones, a vivir en constante cambio.
¡SON UNXS MIERDAS!
¿Como no me oí?
¿Cómo me creí engañada de mis pensamientos?
Ignoré mis advertencias para lo que yo creí era hacer un bien.
Las trampas las pusieron para caer en ellas, duela a quien le duela. Esto es aprendizaje del mejorcivto pa' la mente. Angustia, dolor en el pecho.
De poner en la balanza daríamos cuenta que para todxs es igual, que algunxs se lo auto generan, otrxs con cizaña lo causan y al resto le cae de arriba como lluvia ácida.
Y así irán, traicioneras y traicioneros por caminos de piedras hasta que en sus piernas pese la desgracia que regaron en fuertes mentes.
Miedo será que tienen, miedo de perder sus propias competencias , miedo de mirarse al espejo y encontrar en sus ojeras el profundo color de la mierda que en su interior ya no entra.
Mienten al miedo en sus cabezas y no lidian ni con su amor, si es que tienen, ni con su furia ciega. Camaleones de la emoción, se visten según la ocasión y seducen con engaño a todo su alrededor.
No podes con vos mismx, menos puedo yo.
No supe que posición tomar primero, así que me aboqué al alcohol para embellecer mis ganas. Lucifer bebió de mi vaso y se sentó a mi lado, me observa trazar mi ruta de escape y me invita a dar vuelta mi cabeza, escapando de su ósculo miserable. Le vi lanzar los fuegos fuera abajo en su huida tras mi reclamo de paz y volver una vez más, tan incansable que logra mi aprecio fugaz.
Me pareció una estupidez al principio, hasta que concluyó en una alocada especulación del futuro, una de esas que nadie desea de verdad porque se ve como una utopía.
Se les da por consumirme a los recuerdos en su aniversario y me he pasado el día llorando. Era incalculable la consecuencia para quien olvida, ya imaginarás como será para quien todo lo recuerda, mucho más que una maldición sin tregua. Le vi doler más a la desgracia ajena y me hundí en el terror de quien desea ser feliz rodeada de herrumbre, con saladas heridas, sonriendo ante la vida. Así lo iba intentando, incluso al trastabillar, cuando descubrí que podría hundirme únicamente en este clima, algo así como la creencia de que lograría mostrarme desahuciada sin estarlo y mantener el equilibrio en esa cuerda floja que, por un lado y por el otro, desemboca en pura migaja de un pasado al que da pena volver por temor a
estancar. Si hoy pude despertar de aquel sueño dulce que no logró ser pesadilla, fue más que nada para enfrentar las terribles y discordantes realidades que regaban la armonía falsamente establecida. Era yo la que mentía, aquí a quien le pese, puedo confesarlo.
Me niego a pensar que se trata solo de mi autoengaño, porque ya atestigüe, explicado en tinta negra, el porqué ando desconfiando. Es que vimos tanto.
Mis resoluciones son exageradas, tan así que me termino justificando. Serán las palabras, como lanzas que en el pecho me dispararon, las que use como escudo para afrontar los perdones a los que me he implicado.
Si resuelvo es porque falle, y si decido las formas es mi tortuoso pensamiento el que me convence de que, aun si lo mereciera, no debo esperar condolencias ni correspondencia para encontrar la paz, más bien debo conformarme.
Oigo caer sus lágrimas desde la copa de un árbol. Lo intento de nuevo, no encuentro la fluidez que sí existe en mis palabras, con todas sus letras ya inventadas. Si no fueran mis pensamientos tan efímeros, podría contarle cada cuento que me he inventado a lo ancho de las tardes.
No sentía tierra firme en mis zapatos fuertemente apoyados, como raíces, en las ramas ya secas del templado julio.
Desvanecido el silencio, ha impuesto distancia de metros en las alturas, donde solo somos pares de las aves que en ellas habitan.
Por debajo, son los ladridos como cuestiones los que claman huida, y se disuelven como azúcar en los tés imbebidos a causa de llegar tarde a todos lados.
Sin querer me abuso del hartazgo para volcar en cada hoja lo que me han hecho creer que no debo vomitar en ninguna cara, porque les ofende la realidad que les escupen los labios cansados de callar. Aquí... Ahora, se me ocurre.
Presumo de no haber visto tanto, aunque sí mucho, y a mi todo me ha enseñado a no confiar ¿Cómo podría eso significar una ofensa?
Tengo mis teorías, que pienso plasmarlas, demostrando así que solo le soy fiel a mis caminos, a lo que este largo me fue mostrando.
Las paredes son duras y como duele romperlas, con todos esos golpes, con todas las fuerzas, con todas las ganas. Tal vez no sea lo mismo quitar una piedra que alejar a unx amigx, pero cuanto que se le parece en el infinito.
Somos todxs sacrificios, lo mas prudente es no ir perdiendose a unx mismx.

Luna en crisis
La vibración de una mente que te habla.
Los ojos, el cuerpo de la mirada.
La ansiedad de mi expectativa, la luna llena me encontraba decidida.
Ahora dudo.
La espuma de los montes.
La llama que ahoga el llanto. El miedo a los amaneceres.
La gatita nueva ronroneando al lado.
Respira, respira, respira.
Del deconstruir surgen las perspectivas, cambian los horizontes, se sumerge tu alma en un turbulento vuelo (frágil), donde tienden los hilos de la malinterpretada realidad.
La dificultad de desarraigarse transformada en fortaleza, modificando viejas construcciones, limpiando y cuidando los terrenos del interior para levantar en ellos nutridos, mimados, flexibles hogares que tuvieran abiertas ventanas y vientos cruzados. Soles brillantes y la sombra de las nubes. con inmensas cobijas, diferentes sabores en la cocina.
Donde habiten paisajes, libertades infinitas pa’ variar la rutina. Las voces amigas militando empatía.
La energía como movimientos bamboleantes, como la arena de distintos mares llegando a nuevas costas y abandonándolas
dejando alguna marca para hundirse y resurgir una vez mas con nuevas formas, otros colores, fluyendo como peces en una corriente…
1 - 1 = 0
Prometió que me besaría cada vez en sus sueños.
Que no los recuerda, que es justo para olvidar.
Planificando en la cama, en la mesa el desayuno que no se digna a tomar, que no dejaré enfriar.
Prometí que lo dejaría la soledad me fortalece.
Que con él no puedo soñar, que merezco un poco más.
Activando en la casa, en la mesa ya el almuerzo que no lo pospongo más, que me debo alimentar.
Dolores dulces
Se fueron a volar más alto
A prender un fuego en las estrellas, a dibujar en nuevos mundos lo que acá les quedó chico ya que fueron demasiado. Y bajó la niebla para cubrir nuestros rostros ya empapados, con un calor en las orejas, con mil perdones en los labios. con sonrisas que mutaron. Nos miran al revez, desde la luna, media naranja, media escondida. Oculta la sombra y se refleja pesando los ojos, lloviendo hasta adentro.
Y yo, con todas mis ganas de abandonarlxs, ahora invadida por el miedo que me da saber de su dolor Lxs abrazaría tan fuerte para no perderles, para no perderme a mi, para que no sufran si al fin decido…
Toc - Toc
Alguien la vio mientras se miraba al espejo y desde ahí anda asustada. Se examinaba la cara salpicada por ese sol picante de otoño que le formaba una sombra de medialuna sobre los pómulos, tan gris como los días del fin de semana. Prestaba atención a la letra de una canción que escuchó por primera vez hacia la mitad de su vida hasta ahora, ya conocía algunas frases al aire y la melodía, pero en ese momento la letra era como si la hubieran escrito por ella. Imposible. Empezó a contar los recuerdos que le despertaba la música, sintiendolos más cercanos que nunca, como si todo ahora cobrara sentido de repente. Hasta que chocó con esos ojos mantuvo la mueca en la nariz, toda arrugada. Y de golpe el espanto de la casualidad. De mirar al costado y chocar de lleno aquel rostro con su asustada mirada. Se enteró, la miraba. Lo sintió, lo supo antes.
Le volvió a pasar de sopetón un par de días después, cuando estaba encaramada con la rima, concentrada en las notas y poniéndolas al día. Entonces se perdió del paisaje y cuando quiso descubrir su rumbo ahí la vio, pero antes sintió. Es como una vibración en el cerebro, del lado correcto algo se mueve ahí adentro.
Se mueve recibiendo el llamado que dice “puedo verte, voltea hacia aca” y como es el acto reflejo, el cuerpo solo responde en movimiento, levantando la cabeza y girando en la dirección indicada para encontrarse, a su suerte o desgracia, con que la miraban.
Ser espontáneo
El entorno no escucha del todo. voces que se pisan, risas que te acallan.
Salpicamos la tierra fina, un pantano que agradece, un laguito vallado.
Huellas de perro en el barro, barro en la ropa nueva.
Ya no se enoja mi vieja.
Me sonríe si le cuento, y llora cuando leo.
Tropecé en un sendero turbio, ahora es mi voz la que pisa, mi risa es la que calla
y es mi trago el que derramo y mancha. Me balanceo de un lado al otro.
Estoy parada.
Les miro las caras, una acción externa, mi cuerpo repite.
Si, la mina de aquel lado también.
¿Y yo?
La droga y la ficción. La droga y la ciencia. Sin mezclar con las responsabilidades. Mi peso en un pie, mi peso en el otro.
Estoy cansada.
¡Qué época la de las fotos en los bares!
¡Qué bueno que ahora lo sabemos!

Es el fuego el que me atrae, ese crepitar siniestro, el gris y el rojo haciendo juego. Llamas te traen y el calor te aleja. Te has quemado y no lo notaste, caíste en la hipnosis.
Seco esta el verde de las ramas y crujiente como tu bienestar. Fruto inmaduro que no llegaremos a probar, el de la parra que se amotina en lo alto, mirando el jugo que en nuestros vasos dejamos reposar. Y de la nada tengo un deja vu, escuchando unos inéditos de mis compas. Todo es igual a aquella vez la gente, los temas, las opiniones, todo es igual.
Ahora me falta el fuego de otra forma esta acá al lado.
Pongo mis manos en el, que es quien nunca me ha fallado, Y me hundo en los intereses ajenos hasta la rodilla, Ya que pronto me he percatao... Tenia que fluir hasta los abrazos destinados.
Este man es como una pesadilla.
Se sienta en frente mio para poder leerme la mente.
O es mas que eso.
Es como si mis pensamientos salieran de su encierro y se personificaran frente a mi, bellaqueando con su vaso de cerveza.
Me cuenta de sus trucos, que son los mios, cómo me descifra.
De afuera hacia adentro, me cierro, bloqueo el frente con una pared negra.
No leas.
Te suelta, se deja ir de aquí.
Se desprende por otras lenguas, escapando del mensaje


