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D Shan-jiàn Da-shi nació en Inglaterra, se formó como psicólogo y biólogo en California, trabajó con Leon Festinger en Nueva York y, después de rechazar la civilización de Occidente, descubrió en Ceilán a sus guías Nyanaponika Thera y Narada Thera. Fue ahí donde Nyanaponika Thera le persuadió de la importancia de una profunda comprensión de la recta atención y energía y Narada Thera le mostró la esencia del Abhidharma con la idea de que, si la psicología moderna podía mostrar el porqué perfectamente con el intelecto cognitivo, el Budadharma podía enseñar cómo encontrar la verdad por experiencia directa, y que el encuentro de ambos era necesario para el nuevo mundo.

espués de quince años como theravadin, como arahat sin despertar al estado primordial, Shan-jiàn recibió en Kunming la transmisión de Chan, la fuente china del Zen, y generó la reintegración de las cinco casas del Chan junto con la vía de la escuela Hua Yen de Tsung Mi. Desde hace treinta años enseña todas las ramas fundamentales del Dharma desde el seminario Mahabodhi Sunyata, situado en Cataluña, con énfasis en la unidad trascendental que subyace a las múltiples prácticas disponibles para todos los seres: un budismo unido, sin dogmas, ceremonias o rituales y, lo que es más importante, con énfasis en la profundidad de las enseñanzas desde la simplicidad del Chan hasta la belleza y magnificencia del Vajrayana, sin concesiones, sin separación de los aparentes caminos distintos y sin desviación de la verdad del espíritu del Budadharma; desde Mahabodhi enseña el Bodhisattvayana, el Dharmayana y el Bodhi Dharmayana de Chan Ssu Lun y, para los que caminan sin maestro pero tienen la capacidad apropiada, la vía del gran Mahamudra de Tilopa y Naropa.

ISBN: 84-96478-02-5

9 788496 478022


I EL BUDISMO EL DHARMA

Pregunta: ¿Qué le hace a una persona budista? Yo fui bautizada por la religión católica y, como le he comentado, hace meses me he sentido atraída hacia el budismo y realmente quiero emprender el camino. ¿Qué hace falta? ¿Cómo me reconozco como budista? Respuesta: Yo también fui bautizado, por ritual, nada más. Después estudié las religiones. El budismo, que parece una religión, en realidad no lo es. Tampoco es una filosofía, ni una psicología, ni un modo de vida. Es una clave para abrir la puerta de tu propia naturaleza. Una vez abierta, ya no necesitas el budismo ni las técnicas. Todo sigue con naturalidad. Así que el budismo es realmente un barco. Ni Dios ni el alma tienen sitio en el budismo; no son esenciales ni importantes. El camino es triple: 1. Escuchar a las enseñanzas y aprender cómo escuchar sin presencia de la mente. 2. Hacer meditaciones y prácticas para clarificar la conciencia. 3. Vigilar continuamente tus acciones en la vida con varias técnicas. Pero no es fácil y tienes que comenzar a ver más allá de las palabras. Ésa es la razón por la que recomiendo leer pocos libros. Debes tener paciencia, calma, resolución, perseverancia y la capacidad de auto-examinarte sin la mente. Pero no te preocupes, porque nosotros te ayudaremos a desarrollar estas cualidades. Todo el mundo es budista, aunque no lo sepa, porque todos, incluso las plantas y los animales, incluso las rocas, tienen sus propias naturalezas. El budismo es una manera de abrirle los ojos a la gente. Las plantas y los animales no lo necesitan, porque son perfectas. A menudo se plantea esta pregunta de qué le hace a uno budista. La respuesta, por supuesto, es que nada le hace a uno budista. Ser budista es ser seguidor del Dharma que es natural para todos. Así que la cuestión es más bien qué es lo que hace que uno no sea seguidor del Dharma de Buda. La respuesta es la identidad. 11


ENSEÑANZAS CHAN: RESPUESTAS PARA LOS PERPLEJOS

Por eso, la persona que echa a andar en el camino natural para descubrir esa naturaleza verdadera perdida deja de ser no-budista y se convierte en seguidor de su Dharma natural. En Cataluña, el famoso Raimon Llull dijo una vez: “Viva Cataluña, mueran los catalanes”. Así que nosotros también podemos declarar “Viva el Dharma de Buda y mueran los budistas”, puesto que una vez que todos encuentran el Dharma ya no hay más camino ni nadie que recorra ese camino. Pregunta: Me ha sorprendido encontrar numerosos pensamientos del gran Einstein que indican su admiración por las enseñanzas budistas: “El budismo es la religión del futuro”, “Si tuviera que escoger una religión, sería el budismo”. Sorprende que un científico de su talla pueda expresarse así, pero ahora que hay un poco más de claridad en mi mente puedo entenderlo. La ciencia es ciencia porque no se queda sólo en la teoría, sino que tiene que experimentarla; por eso se dice que el budismo es una religión científica. Y, como nos muestran las enseñanzas y lo explican los maestros, si nos quedamos en la teoría seremos expertos en budismo, pero nunca llegaremos a ser Buda. Respuesta: Por desgracia, no es exactamente así. El budismo, o Budadharma, no es una religión y tampoco es científico. Es una vía, no una religión, y es analítico, pero no científico. No tiene métodos científicos: no hay pruebas, no hay observaciones, sólo hay teorías y prácticas para experimentar la verdad. La ciencia busca lo particular que subyace a todo... como un embudo o un microscopio. La religión busca una unión de la totalidad con Dios... como un embudo o un microscopio colocados al revés. El budismo no busca nada, porque no hay respuestas. Simplemente caminas con naturalidad hasta la verdad. Si no encuentras nada, no importa... El camino es bello. Pregunta: ¿Cómo puedo saber que existe eso que se llama “lo verdadero”? (me gustaría, si es posible, que me contestara fuera del cualquier contexto religioso, sólo desde el punto de vista de una persona). Respuesta: El único modo de saberlo es por tu propia experiencia directa. ¿Cómo? En primer lugar, eliminando la influencia de la mente. ¿Por qué? Porque la mente es responsable de la creación de todo lo que siente el ser humano. Para conseguirlo, y ésta es una cuestión que no tiene nada que ver con la religión, debes llevar a cabo las prácticas que te permitan eliminar la presencia de la conciencia de los ojos, de los oídos, de la lengua, del tacto, del gusto, y de la mente que interpreta lo que llega a través de ellos. Ése es el trabajo del budismo. El budismo no es una religión ni una filosofía; es un modo de experimentar la verdad directamente por ti mismo. Para ti el mejor sistema sería el Chan o el Mahamudra. No son sistemas fáciles, pero se pueden seguir con energía, resolución, tiempo y sacri12


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ficio (de tus propias locuras). El resultado: experimentar el vacío. Cuando se ve el vacío, lo máximo que puedes llegar a hacer es eliminar la falsedad de tu mente. Podrás, después, caminar con la falsedad en esta vida, pero de un modo correcto y sano. En realidad, nadie ve el vacío, porque la mente no está presente, pero la experiencia directa deja una copia en la memoria, que más tarde se puede interpretar (con la mente contaminada). Todos aquellos que han visto el vacío, incluidos esta mente y cuerpo que se llama Shan-jiàn, han aceptado esta experiencia directa. No hay palabras para explicar qué es. No es misterioso, ni religioso; es simplemente una unidad, un complejo estado de energía primordial. No hay identidades, ni personalidades; no hay dualidad. Hay energía sin voluntad; no hay principio ni fin. Sólo hay un modo de saber: hacer las cosas por ti mismo. Bienvenido al camino Chan o Mahamudra. Un problema puede cambiar tu vida para mejor (es un chiste). Pregunta: Si el budismo se puede definir como un camino para encontrar la verdad del ser humano, ¿cuáles serían los mecanismos? ¿Cómo se pueden eliminar la codicia, la confusión, y dejar de ser hostil en un mundo que lleva a la competitividad? Respuesta: Hace más o menos diez mil años, el ser humano cayó en la trampa de creer que era independiente y estaba separado de todas las otras cosas del mundo. Antes de caer, tenía su propia naturaleza como ser humano, pero después aprendió cómo vivir en el mundo en antagonismo con toda la naturaleza y desarrolló confusión, codicia y hostilidad. Coge papel y lápiz y dibuja una línea horizontal. Marca un punto al principio de la línea. Marca otro punto al final de la línea. El primer punto es el ser humano cuando cayó. El punto final eres tú en este momento. Está claro que tú eres un producto de todo lo que ha ocurrido entre medias. Ahora, en esta línea, cerca del punto final, marca otro punto. Ése es tu propio nacimiento. Entre el primer punto y el segundo punto, están acumulados en forma genética todos los conocimientos del ser humano. En el momento de tu nacimiento, eres un producto de todo lo que ha pasado antes de tu propia historia, en relación con tus antecesores; al nacer tienes un cierto carácter básico, manchado por la historia pasada del ser humano. Desde este punto y hasta el punto final, tienes todas las manchas que son tu propia contribución a las tonterías del ser humano, con la influencia del Estado, las iglesias, el sistema de educación, la sociedad, tus padres y tus amigos. El mecanismo, por distintas vías budistas y dependiendo de tu carácter de nacimiento y de la manera en que te has desarrollado inco13


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rrectamente, es eliminar toda la ignorancia que causa tu confusión, tu codicia y tu hostilidad. Eso no puede eliminarse de manera intelectual, ni por vía de libros ni de discusiones. Hay cuatro pasos: 1. Disolver todo lo que hay de ignorancia desde tu nacimiento hasta este momento. Eso se llama el Yoga externo. 2. Disolver toda la ignorancia acumulada desde hace miles de años, que muestra su cara en la identidad manchada. Eso se llama el Yoga interno. 3. Con el tiempo, ver por experiencia directa tu propia naturaleza. Eso se llama el conocimiento del estado primordial. 4. Aprender cómo recuperar todas las cosas que has perdido desde el momento de tu nacimiento hasta el momento presente. Eso se llama el camino de la iluminación personal. Nadie puede pasar por ninguna de estas cuatro etapas si lo hace con objetivos o para sí mismo. Sólo puedes hacerlo en beneficio de todos los seres. ¿Cómo puedes eliminar la codicia, la confusión y la hostilidad? Viendo claramente las consecuencias de tu participación en este mundo, y decidiendo dejar atrás todo tu sufrimiento y toda tu felicidad. Entonces puedes aprender cómo experimentar la verdadera felicidad, vivir sin sufrimiento y ser de verdad una criatura natural sin confusión, sin codicia, con ecuanimidad y sin competitividad. Pregunta: ¿A qué se refiere cuando habla de la “propia naturaleza”? Respuesta: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de un ser humano? La respuesta correcta es “ser un ser humano”, pero eso parece una paradoja y realmente no acaba de explicarlo bien. Y, sin embargo, si dijéramos que un árbol tiene la naturaleza de un árbol y la rana la naturaleza de una rana y el león la naturaleza de un león, nadie pondría en duda esas afirmaciones. Entonces, ¿por qué nos cuesta aceptar que la verdadera naturaleza del ser humano es “ser” un ser humano? La respuesta es que sabemos subliminalmente que, aunque todos los elementos de la naturaleza que nos rodean están “siendo” lo que son, nosotros, los humanos, estamos fracasando a ese respecto. Por eso queremos saber cuál es nuestra propia naturaleza, en vez de liberar esa naturaleza y experimentar su presencia. Una respuesta académica nos dice que, al nacer, tenemos listo para desplegarse un programa que es la base de nuestro crecimiento y desarrollo tanto físico como mental, y que incluye un programa de referencia heredado de nuestros antepasados, que sirve en el ser humano sano como “diccionario de conductas” y puede confirmar si nuestras actitudes, intenciones y acciones son correctas y naturales o no. Ésa es la base de nuestra verdadera naturaleza de seres humanos. 14


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Pero eso no es todo, porque ese diccionario tiene varias partes: -Referencias para ser un ser humano. -Referencias para ser hombre o mujer. -Referencias para el desarrollo de la aparente individualidad. -Referencias para las relaciones externas con todas las cosas que aparentan tener existencia individual. Lo maravilloso de este diccionario es que si nuestras actitudes, intenciones y acciones se modifican debido a un cambio en las circunstancias y todo está conforme con las referencias básicas, se genera un diccionario provisional subsidiario, como los diccionarios personales de los programas de informática. Nuestra propia naturaleza, por tanto, es nuestra naturaleza básica y los dos diccionarios. Por desgracia, nuestra propia naturaleza está escondida en el sótano de la biblioteca genética y nuestros diccionarios se han extraviado entre los volúmenes de novelas, las revistas baratas y los cómics superficiales de la codicia, la confusión, la aversión, el sexo y la violencia. Nuestra tarea, si oímos la voz interna homeostática que grita pidiendo auxilio, es encontrar esos diccionarios y luego buscar las raíces perdidas de nuestra naturaleza, el estado primordial. LA PARÁBOLA DE LA BALSA

Todos los grandes maestros dicen que un día habrás de abandonar el método, y cuanto antes, mejor. La parábola de la balsa es una famosa enseñanza del Buda sobre este asunto. “Monjes, os enseñaré el Dharma para cruzar, no para retenerlo. Oídlo, prestad atención cuidadosa, y hablaré. Es como un hombre que al salir de viaje ve una gran extensión de agua llena de peligros y amenazas, y la orilla del otro lado segura y sin peligro. Pero no hay barca alguna para cruzarla, ni un puente que vaya del no-más-allá al más allá. Se le ocurre que con el fin de cruzar desde los peligros de esta orilla hasta la seguridad de la otra, podría construir una balsa con palos y hierbas, ramas y follaje, y así, esforzándose con manos y pies , dependiendo de la balsa, cruzar al más allá con seguridad. Una vez que la ha hecho y ha cruzado hasta el más allá, se le ocurre que la balsa ha sido muy útil y se pregunta si no debería seguir llevándola consigo, sea sobre la cabeza o sobre el hombro. ¿Qué pensáis, monjes? Ese hombre, si actúa así, ¿habría hecho lo que hay que hacer con la balsa?” “No, Maestro”. “Ese hombre, monjes, una vez ha cruzado al más allá y ha compren15


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dido lo útil que ha sido la balsa, piensa: `Puedo llevar esta balsa a tierra firme o puedo sumergirla en el agua y después seguir mi viaje´. Monjes, un hombre que piense esto haría lo que debe hacerse con la balsa. De esta manera, monjes, os he enseñado el Dharma para cruzar, no para retenerlo. Vosotros, monjes, al comprender la parábola de la balsa, habréis de descartar todo método que os he enseñado una vez que hayáis llegado a la otra orilla”. Una vez que hayas cruzado a la otra orilla y hayas abandonado el peso del método, automáticamente empiezas a restablecerte en tu ser original. Ya no te apegas a nada, ya has dejado todas las balsas en la orilla, ya no tienes que ir a ningún lugar. Todos los sueños y deseos han desaparecido. En ese momento te relajas por completo. Has llegado a casa. Hay dos mensajes claros en esta enseñanza: 1. Un mensaje de confianza de que puedes cruzar el río turbulento que es el río de la dualidad (Mara). 2. Un mensaje que dice: “¡Cuidado! No te apegues a este vehículo que es el Dharma”. Por tanto, estáte bien seguro desde el principio de que no te seducen las imágenes, las ceremonias, los colores, los aspectos románticos, el dogma o los rituales. Cruzar el río es cuestión de sinceridad... No vale cruzar el río por placer, ni para gozar en el vacío. Es verdad que al otro lado no hay aduanas que controlen los pasaportes, pero los que no son sinceros caen en las aguas de Mara y pronto se encuentran de nuevo donde habían empezado. La balsa es el Dharma. El capitán es el Buda que hay dentro de ti mismo. Pero te hace falta un timonel, porque hay muchas rocas... ése es tu maestro espiritual. También te hace falta una carta de navegación del río. Hay varias... Algunas siguen un curso ascendente, otras van río abajo... Todas llevan al mismo lugar, pero cada carta es diferente, según el tipo de pasajero (por ejemplo, Theravada, Chan, Mahamudra o Vajrayana). No viajes solo... los peligros son reales. No viajes sin la balsa, usando tu mente... Sería un viaje interesante, pero nada más. Asegúrate de que encuentras al capitán y no a uno de los tres estafadores, borracho en un bar. Pregunta: Estaba releyendo la parábola de la balsa, esta vez encontré algo más, dice: “Os he enseñado el Dharma para cruzar, no para retenerlo. Vosotros monjes, al comprender la parábola de la balsa, habréis de descartar hasta los rectos estados de ánimo y mucho más los estados de ánimo equivocados”. Maestro, dígame usted qué significan estas palabras. Cuando Buda se refiere a cruzar y no retener y descartar hasta los rectos estados, creo que no entiendo nada; ¿para qué queremos conocer la rectitud si después tenemos que dejarla? 16


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Respuesta: El Dharma, el estado natural de armonía y equilibrio con todo lo que existe, no lo inventó el budismo; es la verdadera condición natural de las cosas. Cuando encuentras esta naturaleza ya no te hacen falta el budismo ni ninguna otra filosofía o práctica... Por tanto, las enseñanzas son sólo para captar esta verdad y recuperar tu naturalidad. Una vez que lo haces, la dualidad no existe más. Todo está en esta Tierra, en esta vida. Si eres completamente natural, las diferencias entre la rectitud y la no-rectitud ya no existen más... No tienes que saber la diferencia ni decidir nada; todo es correcto. A lo mejor alguien te ve y afirma que muestras rectitud, pero tú no te preocupas; nunca tienes que preguntarte a ti mismo si algo es naturalmente correcto o no lo es. En el camino tienes que saber de la rectitud, pero después no. Supón que eres un niño y no sabes cómo andar; tienes que entender por observación e imitación. Con el tiempo entiendes cómo... Pero una vez que sabes cómo hacerlo, puedes olvidarte de ello... Simplemente lo haces correctamente... ¿no es así? Una vez entiendes la rectitud, puedes olvidar lo bueno y lo malo, porque la diferencia ya no es importante. Es diferente si eres un maestro. En ese caso debes recordarlo para enseñarlo, pero de hecho son sólo eso, palabras, herramientas; el maestro no necesita más. Tú sabes cómo hablar español, y conoces la gramática. No la has estudiado a fondo y ahora ya no tienes que saberte más las reglas... Pero si eres una profesora, tienes que saber cómo explicar las reglas. EL CAMINO Y LOS MAESTROS

Pregunta: En primer lugar quería agradecerle de corazón su atención y ayuda. En segundo lugar le pido me oriente: ¿qué me recomienda para poder identificar las ilusiones de mi mente y canalizar las energías? ¿Cómo puedo empezar? Respuesta: Una de las cosas que todos debemos entender es que la mente tiene una capacidad de generar energía muy, muy fuerte. El problema es que nuestra mente está manchada por la presencia de la identidad. Por eso, nuestra visión de cómo dirigir esta energía y de las consecuencias de utilizarla está en medio de una gran nube de oscuridad. El budismo intenta aclarar esta oscuridad y permite que la mente pura pueda discriminar con naturalidad todas las actitudes correctas, intenciones correctas y acciones correctas. Esto, por así decirlo, es nuestra naturaleza budista. Desde niños, nos han llenado la cabeza de conceptos e ideas repletas de expectativas, y cuando estas expectativas no se cumplen, hay una frustración, ansiedad y disgusto tremendos. La consecuencia de todas las 17


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expectativas y sueños siempre es el sufrimiento. Esto es muy difícil de aceptar cuando parece que son los sueños de futuro los que nos sacan del pozo de la desesperación, pero es así. La naturaleza budista, la mente pura, no tiene nada que ver con expectativas ni con sueños. Es simplemente una confianza interna de que uno no puede ser destruido por calamidad alguna, y puede hacer todo lo que es correcto y natural para superar sin sufrimiento cualquier dificultad. Para que te hagas una idea, supón que envías tu curriculum para un trabajo y sin ninguna duda tú estás muy cualificada para el puesto y sabes que no hay nadie tan cualificada como tú. Por equivocación, puedes crear con tu identidad una expectativa del porcentaje de probabilidades de que te elijan. Eso es un error. Lo correcto es entender que cualquier resultado es posible y aceptarlo con ecuanimidad, sea cual sea; lo bueno con la misma calma que las malas noticias. A tu naturaleza budista no le interesa lo más mínimo que tú u otros creáis que eres un genio o una idiota, correcta en tu proceder o incorrecta. Tu propio sistema, cuando actúa con actitudes correctas, intenciones correctas y acciones correctas, sabe que no puede ser mejor... Por tanto, sientes un bienestar total. Una persona así tiene confianza no en sí misma (la identidad), sino en su propia naturaleza. Y hay una gran diferencia. Sé muy cuidadosa por tanto con los sueños y esperanzas, y con cualquier cosa que salga de tu mente. Haz las prácticas y desarrolla una creencia en tu propia naturaleza, que no necesita ningún soporte de fuera. Es difícil, pero es así. ¿Cuál es el primer paso? Ver que existe una naturaleza pura y fantástica más profunda, escondida bajo la máscara externa e interna de tu identidad. Una vez que ves que de verdad hay una presencia mucho más profunda, tienes que recordar constantemente que ésta es tu verdadera mente, y que en este momento todo lo que tienes en tu conciencia es el producto de una mente manchada. Pregunta: Últimamente tengo un gran dilema con todo el proceso de la búsqueda espiritual, la religión, los maestros o gurús, las prácticas espirituales, etc. Para nada digo que sean falsos, no lo sé, más bien lo que me preocupa es que ¿cómo puedo saber si no me estoy engañando a mí mismo? Yo siempre confié en que existiese Dios o la liberación, o maestros que te ayudan y velan por ti. Pero ahora no puedo dejar de pensar que todo eso quizá sólo sean conceptos (lo cual no me gustaría, claro está). El proceso es el siguiente: si te encuentras mal, buscas una solución; la solución es algo que te produce bienestar y te quedas con ella. La solución puede ser una “práctica espiritual” (cualquiera de ellas), un viaje, una novia nueva, etc. Además, ¿cómo puedes saber los motivos verdaderos de tu búsqueda? Digo esto porque la mente está ahí, no es otra cosa sino la mente la que te hace buscar una solu18


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ción y ¿qué busca la mente? Creo que bienestar. Si todo se reduce al bienestar... es una lástima; la gran duda es ¿hay algo más? Respuesta: Esta época es tan compleja, tan llena de codicia y engaños, que es natural que el camino espiritual se haya convertido también en un lugar de engaño. Hay muchas complicaciones. Con tantas personas buscando una u otra verdad y tantos parches disponibles, es difícil encontrar alguien que de verdad pueda ayudarte a encontrar tu propia naturaleza. Cuando una persona tiene grandes esperanzas puestas en su propia liberación es fácil caer en los brazos de alguien que quizá no sea apropiado. Este autoengaño es difícil de detectar. Una pregunta que debes plantearte a ti mismo es: ¿cuáles son las enseñanzas de este maestro? ¿Hay promesas de que es el final del camino? Si las hay, busca en otro sitio. Si hay promesas de un camino fácil, busca en otro sitio. Si hay magia y misterio sin fundamento, busca en otro sitio. Mira al maestro y pregúntate: ¿Sería bueno que yo fuera como él? Si tu respuesta es “Sí”, entonces sigue con otras preguntas. Primera: ¿A quién le gustaría ser así? ¿A mi identidad? Si a tu identidad le gustaría ser así, busca en otro sitio. No es necesario que el maestro tenga carisma, ni que sea una figura emblemática o fantástica. Yo mismo, cuando me presento a mis estudiantes, les pregunto: “Si yo estuviera ahora hablándote desnudo, sin mi aspecto espiritual externo ¿podrías escucharme?” Si la respuesta es “Sí”, estos estudiantes están preparados para aceptar este cuerpo y esta mente como su maestro. Buda dijo “Sigue con tu investigación crítica y libre, no creas en mí ni en mi palabra hasta que tengas pruebas de estas palabras a través de tu propia experiencia directa”. Si un maestro te propone esto y te propone actuar como guía en la medida en que tú puedas aceptar esta experiencia directa, en ese caso puede ser un buen maestro. Un buen maestro no te dará apoyo, porque sólo tu identidad necesita apoyo. Un buen maestro es capaz de golpearte con un martillo o abrazarte con gran amor si eso es lo que de verdad levanta la manta de hierro que está encima de ti. Les he dicho muchas veces a mis estudiantes que estoy dispuesto firmar un contrato con los demonios (que no existen) o a cagarme en el Buda si eso es eficaz para salvar la vida y liberar a los seres humanos de este purgatorio de confusión, codicia y hostilidad que se llama “civilización”. Aunque pudiera parecer que tu pregunta tiene un fundamento intelectual, sé que no es así, de modo que iré al grano. Las cosas que son buenas para ti (para tu identidad), que te parecen buenas, son tan incorrectas y antinaturales como lo que te parece malo. Si buscas una novia, 19


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es una fórmula para el sufrimiento; si ella te encuentra a ti, es una fórmula para su sufrimiento (es un chiste). Pero es la verdad. Todas las cosas de este mundo son productos de la mente, y dentro de esta mente existe una identidad falsa, que exige saciarse y que nunca podrá estar satisfecha. Nunca, nunca, nunca. En tu vida presente no eres consciente ni siquiera mínimamente de tu propia naturaleza. Naturalmente, todo es sufrimiento. No hay escape si no ves el sufrimiento que causa la presencia de tu propio ego. En este momento tu ego está en combate crítico con tu propia naturaleza. Es una batalla que gana la identidad en el 99% de los casos. Tu única esperanza es abrir tu mente totalmente a la posibilidad de que haya una manera de conseguir las armas necesarias para ganar el combate. Primero, hace falta que este combate tenga lugar contra tu propio cinismo (tu identidad) y escuchar a esta persona inexistente que quiere ser miembro de este grupo. Sé crítico, sí, pero sigue con la mente abierta y flexible, e intenta tener confianza en que la solución no solamente es posible, sino que es posible sin engaños procedentes tanto del interior como del exterior. Tu propia identidad está constantemente en combate contra tu propio interés. La solución es hacer algo: comenzar a estudiar los conocimientos del Dharma sin interés académico y a hacer meditación apropiada; en tu caso, veo grandes posibilidades de que tu camino sea el Chan o el Mahamudra. Si lo deseas, puedo ayudarte en este aspecto. Veo que eres una persona muy sincera, con sentido del humor y también un poquito explosivo. Ninguna de estas características es mala; el secreto es convertir estas cosas en herramientas que reporten beneficios y que no perjudiquen. Una de las peores cosas es crear dependencia de los apoyos que recibes: amigos, familia, etc. La responsabilidad de tu sufrimiento está en ti mismo, y la solución también está dentro de ti mismo. Recuerda que dentro de ti mismo tienes toda la sabiduría de cualquier maestro; el problema es que no has podido abrir la caja. Esta gran duda que tienes no es mala, al contrario, es algo casi esencial para el progreso; el problema es que conviertes esta duda en preguntas, y entonces tu mente da vueltas y más vueltas buscándoles solución a las preguntas. Sé que es difícil, pero permite que este “qué” esté presente sin buscarle ninguna solución. De hecho, este “qué” que tienes de modo natural es exactamente el “qué” que muchas personas llevan buscando durante años dentro del Chan. Permite que este “qué” coexista junto con la tranquilidad absoluta de tu mente y cuerpo. No busques nada; simplemente, permite que este “qué” sea un “qué” abierto y preparado para aceptar una respuesta que proceda de tu propia naturaleza. Sobre todo, no te preocupes. Estoy aquí para ayudarte a encontrar tu propia naturaleza. Con el tiempo, 20


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podrías recibir una gran sorpresa, porque dentro de ti mismo existe una persona fantástica, sin apegos, con alegría, gozo, compasión, benevolencia y ecuanimidad. En este momento tú mismo puedes ser Buda. Parece una exageración, pero no lo es. Es la verdad. Pero debemos tener la confianza, la calma, la paciencia y la resolución necesarias. Pregunta: Le escribo para contarle que en las próximas dos semanas estaremos recibiendo enseñanzas de un maestro tibetano. Nos sentimos muy contentos ya que aquí en Colombia no son frecuentes este tipo de oportunidades. También va a haber un retiro de Chenrezig de tres días, y tendremos adicionalmente entrevistas personales. Quería también comentarle que andamos en un momento de crisis con la práctica y en general se podría decir (para no entrar en detalles individuales) que estamos algo confusos acerca de cómo afrontar y asumir estas dos semanas de enseñanzas. No sé bien cómo explicarlo, pero hemos llegado a sentir como una especie de asfixia con todo esto de la práctica budista. Creo que todos somos conscientes de lo precipitados que fuimos con las enseñanzas e iniciaciones dadas por el lama X el año pasado, tal vez motivados más por el asombro y la novedad; en fin, por eso esta vez quisiéramos acercarnos de una forma más natural y “aterrizada” a las enseñanzas y nos gustaría oir su consejo al respecto, para poder sacarles el mayor provecho. Respuesta: Entiendo bien vuestra experiencia y por qué os está ocurriendo esto. Éste es un mundo loco y tenéis una mente que está acostumbrada a correr con expectativas, objetivos y poca paciencia; en palabras cotidianas, estáis corriendo como una gallina sin cabeza. Por eso, cuando habéis entrado en el budismo, habéis aplicado automáticamente el mismo tipo de mente. Las verdaderas enseñanzas, prácticas y vigilancia del budismo no son simplemente otro apartado de la vida; son un cambio de trayectoria y de forma de andar. El problema es que estáis buscando con los ojos en todas partes. Recordad que sólo hay un maestro, y ese maestro es Buda. Por tanto, haréis bien en volver a los fundamentos. No busquéis tantos lamas, enseñanzas, cursos, centros, etc. El curso con el gueshe está muy bien, pero sólo vale si váis con calma y con una mente abierta que no desee ni se apegue a nada en las enseñanzas. Id para escuchar sin el objetivo de captar nada. Id con la idea de escuchar sin recibir nada. Permitid que vuestra propia naturaleza haga el trabajo. Más en concreto, el curso parece bueno pero la práctica de Chenrezig no es realmente adecuada para ninguno de los cuatro en este momento hasta que os hayáis apartado un poco de vuestra mente tormentosa. Si queréis formar un grupo de Mahabodhi con los cuatro, y con otros más si tenéis amigos interesados, puedo comenzar enseñanzas especiales para vosotros y profundizar en Chenrezig. De todas mane21


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ras, calmaos y enfocaos en principio en la recta atención y la recta energía. Sin ellas, nada funcionará. Evitad todo tipo de componendas budistas en todos los sentidos y estableceos en un camino simple, como si el Buda mismo estuviera sentado hablando delante de vosotros. No compliquéis vuestra vida budista. El budismo no es algo especial, ni nada transcendental; es cuestión de vuestra propia naturaleza. Por tanto relajaos totalmente; escuchad con calma y actuad con calma. Pregunta: Si supuestamente somos seres de luz, seres espirituales, contando que todo está dentro de nosotros, ¿no sería más fácil desarrollar este camino, que de hecho es innato, que estar dando vueltas y vueltas para luego tener que volver al camino de la luz o desarrollo espiritual? Respuesta: En parte tienes razón. Desde el momento de tu concepción hay estímulos procedentes del exterior. La persona sin identidad que recibe estos estímulos no está en un estado de espiritualidad puro. El estado de espiritualidad puro está acompañado en el momento de la concepción por elementos básicos del carácter primitivo. Este carácter es tu pasado, el de tus padres, el de tus abuelos, etc. Realmente estamos entrando aquí en un aspecto muy complejo, que considero que podrá explicarse con más detalle y detenimiento en otro momento. Este estado en el ser humano que no ha despertado tiene elementos de confusión, de codicia y de hostilidad. En el mismo momento en que estas identidades entran en contacto con el mundo exterior, que es un mundo de confusión, codicia y hostilidad, todos estos estados que existen dentro de uno mismo comienzan a crecer y colocan una manta pesada y oscura sobre tu estado espiritual puro (tu propia naturaleza). Los enemigos virtuales son los componentes de la sociedad, la educación, las iglesias, los padres y amigos, que intentan darte forma con unos moldes contrarios a tu propio desarrollo natural. Espero que puedas entenderlo. Ahora, cuando llegas a una edad en la que ves cómo son las cosas, y tienes la suerte de ver que las cosas van mal, te topas con una manta de hierro, y no es fácil hallar tu propia espiritualidad bajo esa manta. A algunos la tarea les parece demasiado difícil, y se rinden y disfrutan con los frutos de un mundo malsano. Otros, con suerte, encuentran la manera de disolver esta manta de hierro. En el budismo, esa disolución se llama el Yoga externo. Pero es insuficiente, porque una vez que has destruido la manta, debes trabajar y eliminar las identidades; a eso en budismo se le llama Yoga interno. No es un camino que puedas hacer sin paciencia, calma, resolución e introspección profunda. No puedes vivir con un pie en este mundo y otro pie en el mundo transcendental, que es natural y correcto. Recuerda que es imposible estar medio embarazada. 22


D Shan-jiàn Da-shi nació en Inglaterra, se formó como psicólogo y biólogo en California, trabajó con Leon Festinger en Nueva York y, después de rechazar la civilización de Occidente, descubrió en Ceilán a sus guías Nyanaponika Thera y Narada Thera. Fue ahí donde Nyanaponika Thera le persuadió de la importancia de una profunda comprensión de la recta atención y energía y Narada Thera le mostró la esencia del Abhidharma con la idea de que, si la psicología moderna podía mostrar el porqué perfectamente con el intelecto cognitivo, el Budadharma podía enseñar cómo encontrar la verdad por experiencia directa, y que el encuentro de ambos era necesario para el nuevo mundo.

espués de quince años como theravadin, como arahat sin despertar al estado primordial, Shan-jiàn recibió en Kunming la transmisión de Chan, la fuente china del Zen, y generó la reintegración de las cinco casas del Chan junto con la vía de la escuela Hua Yen de Tsung Mi. Desde hace treinta años enseña todas las ramas fundamentales del Dharma desde el seminario Mahabodhi Sunyata, situado en Cataluña, con énfasis en la unidad trascendental que subyace a las múltiples prácticas disponibles para todos los seres: un budismo unido, sin dogmas, ceremonias o rituales y, lo que es más importante, con énfasis en la profundidad de las enseñanzas desde la simplicidad del Chan hasta la belleza y magnificencia del Vajrayana, sin concesiones, sin separación de los aparentes caminos distintos y sin desviación de la verdad del espíritu del Budadharma; desde Mahabodhi enseña el Bodhisattvayana, el Dharmayana y el Bodhi Dharmayana de Chan Ssu Lun y, para los que caminan sin maestro pero tienen la capacidad apropiada, la vía del gran Mahamudra de Tilopa y Naropa.

ISBN: 84-96478-02-5

9 788496 478022


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