está siendo aprovechada por algunos actores como EGE Haina que sigue desarrollando proyectos eólicos en el sur del país. Además de que las nuevas inversiones en energía renovable también pueden aprovecharse de las ventajas de financiamiento que ofrece el “Mecanismo de desarrollo limpio del protocolo de Kioto”. República Dominicana tiene mucho potencial para el desarrollo de energías en base a fuentes renovables. Podemos aprovechar diversas fuentes: energía solar, eólica, hidráulica o a partir de biodiesel, biomasa o etanol. También se pueden considerar modelos como el de AES Dominicana, que introdujo el gas natural al país y es aún su único importador. Todavía en el país hay espacio para que otro actor emule este modelo y haga inversiones en la transformación de algunas de nuestras plantas a gas natural o gas propano o algún biocombustible y abra también la oportunidad para que otros mercados locales o regionales aprovechen nuevas fuentes de energía. Por otro lado, en términos de posibilidades de inversión en el sector, hay que estar atentos a un nuevo escenario en el que el gobierno decida volver a su papel exclusivo de regulador y retornar al esquema de privatización de las distribuidoras. Un mercado donde el gobierno deje que la tarifa fluya de forma na-
tural, celando cualquier vicio pernicioso que pueda corromper el sistema, no deja de ser interesante para un inversionista con la debida experiencia el participar en el negocio de distribución. Existen experiencias de éxitos en algunos mercados que operan fuera del SENI como es el Consorcio Energético Punta Cana Macao (CEPM) que exhibe un índice de cobro de cercano al 99% y la Compañía de Luz y Fuerza de las Terrenas (CLFT), que opera con pérdidas técnicas y económicas inferiores al 15% y con un cobro cercano al 98 % de la energía facturada. Lo que nos enseña esta experiencia es que el libre mercado funciona y con el tiempo todo el mercado eléctrico debe tender hacia un modelo donde el Estado se limite a ser un regulador. Nuestro mercado eléctrico está al borde de una transformación importante con la entrada de las nuevas plantas a carbón de la CDEEE y su impacto en la estabilidad financiera de las EDE´s, la brecha existente para satisfacer la creciente demanda, un marco regulatorio robustecido, leyes de incentivo al desarrollo de proyectos de energía renovable y la inminente finalización de los contratos eléctricos en 2016, que implicará un reordenamiento de la distribución del mercado. Por lo que este es el mejor momento para plantearse seriamente invertir en el sector eléctrico dominicano.