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“Vuelvanamídetodocorazón”(Joel2,12)
“Vuelvanamídetodocorazón”

Como Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana de Duoc UC, queremos invitarlos a vivir, junto a toda la Iglesia, un tiempo litúrgico de especial profundidad: la Cuaresma. Son cuarenta días de camino que nos preparan para celebrar los misterios centrales de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección del Señor. En 2026, la Cuaresma comienza el 18 de febrero (Miércoles de Ceniza) y termina el 2 de abril (Jueves Santo), con la Misa de la Última Cena.
La Cuaresma es, sin duda, un tiempo de gracia, en el que el Señor nos llama a caminar con Él y a volver a lo esencial: a nuestra identidad más profunda, a la relación con Dios y al encuentro con nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los espacios cotidianos de estudio, trabajo y servicio.
Jesús nos invita a no quedarnos en gestos externos, sino a vivir desde una relación viva y sincera con el Padre. Que la oración, el ayuno y la limosna no sean acciones para aparentar, sino caminos que nos ayuden a reordenar la vida, reconocer nuestra fragilidad y abrir el corazón a la presencia de Dios.
Estas reflexiones están pensadas como una ayuda para la oración personal y comunitaria, invitándonos a leer la propia vida a la luz de la Palabra y a dejarnos acompañar por el Señor en este camino de conversión. Esperamos que, a través de ellas puedan encontrar aliento para recorrer este camino de vuelta al Señor: “Vuelvan a mí de todo corazón”.
“¡Porque eres polvo y al polvo volverás!” (Gen 3, 19)
Las cenizas que recibimos nos recuerdan que somos frágiles y necesitados de conversión, pero también que Dios no se cansa de esperarnos. Volver a Él siempre es posible cuando lo hacemos con un corazón humilde y disponible.
«El hombre es polvo y al polvo volverá, pero a los ojos de Dios es polvo precioso, porque Dios ha creado al hombre destinándolo a la inmortalidad» (Benedicto XVI, Audiencia General, 17 febrero 2010).
Oración:
Señor, al comenzar este tiempo de Cuaresma, quiero volver a Ti con sinceridad.
Purifica mi corazón, enséñame a orar en lo secreto y a vivir este camino con amor y verdad. Amén.
Propósito:
Busca un momento de silencio para revisar tu vida, con corazón humilde, delante de Dios.

«Nosolodepanviveelhombre,sinodetodapalabra quesaledelabocadeDios.»(Mt4,4)

«No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
El Espíritu condujo a Jesús al desierto y allí fue tentado. En medio de la prueba, Jesús nos recuerda que «no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», invitándonos a reconocer qué es lo que verdaderamente sostiene nuestra vida. La oración, el ayuno y la limosna nos ayudan a hacer espacio para Dios y a dejarnos alimentar por su Palabra, para que este camino nos conduzca a la Vida verdadera.
“Oremos para que aprendamos cada vez más a discernir, saber elegir caminos de vida y rechazar todo lo que nos aleje de Cristo y del Evangelio”. (Papa León XIVJulio de 2025)
Oración:
Señor Jesús, Tú conoces mis luchas y mis tentaciones. Enséñame a confiar en la Palabra del Padre y a elegir siempre lo que me conduce a la Vida. Amén.
Propósito:
En un momento de oración, identificar una tentación que hoy me puede alejar de Dios y pedirle al Señor la gracia de resistirla con su Palabra.

«Mientrastodavíaestabahablando,unanubeluminosa loscubrióconsusombrayseoyóunavozquedecía: “EsteesmiHijoamado,enquientengopuestami predilección;escúchenlo”.(Mt17,5)

«Mientras todavía estaba hablando, una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó
una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo puesta mi predilección; escúchenlo”. (Mt 17, 5)
En medio del camino cuaresmal, Jesús se transfigura ante sus discípulos. Les regala un anticipo de su gloria para fortalecerlos, porque sabe que el camino también pasará por la cruz. La voz del Padre es clara: “Escúchenlo”. No se trata solo de oír, sino de dejar que la Palabra de Jesús moldee nuestras vidas.
Oración:
Señor Jesús, quiero escucharte con un corazón disponible.
Ayúdame a hacer silencio interior y a dejarme transformar por tu Palabra. Amén.
Propósito:
Dedicar esta semana un momento para leer el Evangelio y preguntarme: ¿qué me quiere decir hoy el Señor?

“CuandoescuchenlavozdelSeñor,noendurezcanel corazón”.(Salmo94)

“Cuando escuchen la voz del Señor, no endurezcan el corazón”. (Salmo 94)
La Cuaresma es un tiempo para preguntarnos qué ocupa el centro de nuestro corazón. A veces, sin darnos cuenta, dejamos que las preocupaciones o egoísmos desplacen a Dios. Jesús no viene a condenarnos, sino a purificar nuestro corazón, para que vuelva a ser un espacio de oración, confianza y amor verdadero.
“La mirada del Señor sobre cada uno de nosotros no es un faro cegador que deslumbra y pone en dificultad, sino el suave resplandor de una lámpara amiga, que nos ayuda a ver en nosotros el bien y a darnos cuenta del mal, para convertirnos y sanarnos con el sostén de su gracia. Jesús no vino a condenar, sino a salvar el mundo”. (Papa Francisco, 10 marzo 2024)
Oración:
Señor Jesús, entra en mi corazón.
Ayúdame a reconocer lo que no viene de Ti y a ordenar mi vida para que seas el centro. Amén.
Propósito:
Revisar, en un momento de oración, si hay una actitud o hábito que esté ocupando el lugar que le corresponde a Dios y proponerme dar un paso concreto para cambiarlo.

«Laluzvinoalmundo,peroloshombresprefirieronlas tinieblasalaluz,porquesusobraseranmalas.»
(Jn3,19)

«La luz vino al mundo, pero los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.» (Jn 3, 19)
La Cuaresma nos invita a dejarnos iluminar por el Señor.
Jesús se presenta como la luz que Dios envía al mundo por amor, una luz que revela, sana y salva. Acercarse a esa luz implica: aceptar la verdad con valentía, reconocer nuestras fragilidades y, al mismo tiempo, confiar en que el amor de Dios es más grande que cualquier oscuridad.
“El contraste entre las tinieblas y la luz… es una experiencia que nos atraviesa y nos sorprende según las pruebas que encontramos, en las circunstancias históricas en las que nos toca vivir. Ahora bien, es necesario ver la luz, y creer en ella, para no hundirse en la oscuridad. Se trata de una exigencia que los discípulos de Jesús están llamados a vivir de modo único y privilegiado”. (Papa León XIV, 1 enero 2026)
Oración:
Señor Jesús, luz verdadera, ilumina mis sombras y mis miedos.
Ayúdame a vivir en la verdad y a caminar con alegría hacia Ti. Amén.
Propósito:
Dejarme iluminar por el Señor, aún en mis fragilidades.

«Yosoylaresurrecciónylavida:elquecreeenmí, aunquehayamuerto,vivirá.»(Jn11,25)

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.» (Jn 11, 25)
Ante la tumba de su amigo Lázaro, Jesús no se resigna a la muerte ni a las piedras que cierran el sepulcro. Con voz fuerte y llena de vida, llama: «Lázaro, sal afuera». Este grito se dirige hoy a cada uno de nosotros. Todos, de algún modo, estamos marcados por la muerte cuando el pecado, el miedo, el orgullo o la mediocridad nos encierran. Jesús nos invita a salir de esas tumbas, a dejarnos desatar las vendas que nos atan y a caminar hacia la luz de la vida verdadera. (cf. Papa Francisco, 6 de abril 2014).
“«No existe límite alguno para la misericordia divina ofrecida a todos». El Señor está siempre dispuesto a quitar la piedra de la tumba de nuestros pecados, que nos separa de Él, la luz de los vivientes”. (Papa Francisco, 06 de abril 2014)
Oración:
Señor Jesús, Tú eres la resurrección y la vida. Pronuncia también hoy mi nombre y dame la gracia de salir de todo aquello que me encierra y me aleja de Ti. Amén.
Propósito:
Vivir esta semana desde la esperanza, dejando que la fe en Jesús, resurrección y vida transforme una actitud de muerte en un gesto concreto de vida.

«¡BenditoseaelReyquevieneennombredelSeñor!» (Lc19,38).

«¡Bendito
en nombre
Al iniciar la Semana Santa, acompañamos a Jesús en su entrada a Jerusalén. Es recibido con cantos, ramos y alegría, pero Él sabe que ese entusiasmo pronto dará paso al rechazo y a la cruz. Este contraste revela el corazón humano, capaz de aclamar y, al mismo tiempo, de dudar o abandonar.
El Domingo de Ramos nos invita a volver al Señor de todo corazón, pasando de una fe superficial a un seguimiento verdadero.
“la multitud aclama a Jesús al entrar en Jerusalén. El Mesías atraviesa la puerta de la ciudad santa, abierta de par en par para recibir a Aquel que, pocos días después, saldrá de allí proscrito y condenado, cargado con la cruz.
Hoy también nosotros hemos seguido a Jesús, primero acompañándolo festivamente y después en una vía dolorosa, inaugurando la Semana Santa que nos prepara a celebrar la pasión, muerte y resurrección del Señor”. (Papa Francisco, 13 de abril de 2025)
Oración:
Señor Jesús, Rey humilde y servidor, recibe hoy mi alabanza y mi vida. Enséñame a seguirte con un corazón fiel, también cuando el camino conduce a la cruz. Amén.
Propósito:
Acompañar a Jesús con un corazón sincero, disponiéndome a vivir la Semana Santa con fe, silencio y compromiso.

