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NARRADORA: SUSANA FECHA: 13/4/2007


BLANCANIEVES

EDITORIAL: LIBSA


En un país lejano, el rey se había casado en segundas nupcias con una malvada bruja. Cada noche, la nueva reina le preguntaba a su espejo mágico:

“Espejito, espejito, ¿hay en el reino una mujer más bella que yo?”


Y el espejo mágico, que nunca mentía, un día le dijo: “Sí, mi señora. Es Blancanieves, la hija del rey”. Furiosa, la reina ordenó a un cazador que la matara.


Cuando el cazador sacรณ el cuchillo para matar a Blancanieves, no pudo hacerlo

-ยกHuye!-le gritรณ.ยกEscรณndete donde la reina no pueda encontrarte! Los pajaritos ayudaron a Blancanieves en su huida.


La joven echó a correr, hasta que en un claro del bosque encontró una preciosa casita. Decidida, entró. La casa estaba muy desordenada, así que decidió dar una sorpresa a sus habitantes.

Con la ayuda de sus amigos los animalitos del bosque, la dejó arreglada en un momento.


Los dueños de la casa eran siete enanitos del bosque que, al oír la historia de Blancanieves, se ofrecieron a compartir con ella su casa y todo cuanto tenían.


Al enterarse la madrastra de que Blancanieves aún vivía, preparó una manzana envenenada y, disfrazada de viejecita, fue a verla a la casa de los enanitos.

Cuando Blancanieves abrió la puerta, la malvada bruja le ofreció la manzana.


Nada más morderla, Blancanieves cayó al suelo y, al llegar, los enanitos la encontraron allí tendida. Llenos de tristeza, la pusieron en un ataúd de cristal. Sus llantos llegaron a oídos de un príncipe, que se acercó para ver qué pasaba.


Impresionado por la belleza de Blancanieves, el pr铆ncipe le dio un beso tan dulce que la despert贸. Una sola mirada bast贸 para que se enamoraran. Poco despu茅s, sellaron su amor con una gran boda, a la que, por supuesto, asistieron los siete enanitos y los animalitos del bosque.


Blancanieves