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Revista NG

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ABU SIMBEL

HISTORIA

8 ACTUALIDAD

14 PERSONAJE SINGULAR

El explorador altruista

Fridtjof Nansen consagró su vida a ayudar a los refugiados de guerra.

18 HECHO HISTORICO

El juicio del siglo

En 1890, una maestra fue acusada de matar a hachazos a su familia.

22 VIDA COTIDIANA

Pasajeros al tren

En el siglo XIX, el tren era una experiencia llena de contrastes.

108 GRANDES DESCUBRIMIENTOS

Las tumbas de Salamina

Un hallazgo casual reveló en 1957 una fabulosa necrópolis en Chipre.

112 HISTORIA VISUAL

El primer medio de masas

La radio transformó la comunicación en el entrenamiento en el mundo.

122 LIBROS

Los colosos de Abu Simbel

Durante su reinado, uno de los mas largos de la historia del Egipto faraónico, Ramses II quiso perpetuar su nombre levantando numerosos monumentos por todo el país. Entre sus mas célebres obras figuran los dos templos de Abu Simbel, en la frontera de Nubia: excavados en la roca, uno de ellos está dedicado a la amada esposa del faraón, Nefertari. POR DAVID RULL RIBÓ

La destrucción del Cartago

Medio siglo después de que Escipión el Africano derrotara a Aníbal Barca y sometiera Cartago, las autoridades de Roma decidieron acabar definitivamente con la amenaza que suponía la metrópoli africana para su hegemonía en el Mediterráneo. La tercera guerra púnica acabo con Cartago arrasada y sus habitantes muertos o esclavizados. POR ARTURO SÁNCHEZ SANZ

María Estuardo, la reina desdichada

Reina de Escocia nada más nacer, María Estuardo se educó en Francia, de donde volvió a los 19 años para ejercer el poder. Enfrentada a los grupos protestantes, María se vio envuelta en conspiraciones y acabó apresurada, acusada de asesinar a su esposo. Logró escapar a Inglaterra, pero allí la reina Isabel la mantuvo en prisión y la hizo condenar a muerte. POR PEDRO GRACÍA MARTÍN

LOS MONASTERIOS DE LA EDAD MEDIA

La vida de oración de los monjes medievales se desarrollaba en grandes recintos aislados del mundo exterior. Los monasterios de la Edad Media estaban compuestos por un gran número de dependencias, cada una con una función determinada: desde el refractario donde comían los monjes, la sala capitular donde hacían sus reuniones o el scriptorium donde copiaban los manuscritos hasta la cocina, la enfermería o a hospedería donde se alojaban los visitantes ilustres.

POR MIGUEL SOBRINO GANZÁLES

Claustro de la abadía benedicta de Mont-Saint-Michel, en Normandia (Francia).

50 El emperador que quiso ser Dios

Calígula ha pasado a la historia como un emperador cruel y despótico, que llegó a presentarse como un dios al que los romanos debían obediencia ciega. Señal de su personalidad desequilibrada según los cronistas antiguos, la divinización era un recurso propagandístico del que también se sirvieron otros emperadores.

POR J.P. SÁNCHEZ

Busto de Calígula. Siglo I d.C. Museo del Louvre, París.

Nansen, un explorador al rescate de los refugiados

Célebre en todo el mundo por sus travesías por el Ártico, Fridtjof Nansen se convirtió tras la primera guerra mundial en un pionero de la ayuda a los refugiados de guerra

Aventurero, científico, benefactor

1861

Fridtjof Nansen nace en Store-Froen, cerca de Oslo, en el seno de una familia con antepasados daneses.

1893-1896

A bordo del Fram realiza una expedición por el Ártico en la que supera los 86° de latitud norte, récord de la época.

1910-1914

Nansen lleva a cabo importantes expediciones oceanográficas por el Atlántico Norte.

1922

Recibe el Premio Nobel de la Paz por su labor de asistencia a los damnificados y refugiados de guerra.

1930

Fallece de un ataque al corazón. Su oficina de ayuda a los refugiados subsiste hasta 1938.

En 1888, cuando tenía 27 años, el noruego Fridtjof Nansen saltó a la fama al realizar la primera travesía en esquís del casquete polar groenlandés. Su ansia de aventuras no se detuvo ahí, y cinco años más tarde planeó otra expedición mucho mas arriesgada: llegar al polo norte a bordo del Fram, un barco construido para quedar capturado en el hielo ártico y ser llevado así por las corrientes marinas hasta el mismo polo. Aunque la expedición no pudo llegar a su objetivo, durante varios años Nansen y su compañero Johansen fueron aclamados como los dos hombres que habían estado más cerca del polo norte.

Sin embargo, Nanse fue mucho más que un pionero del esquí y padre de la exploración polar moderna. Zoólogo, neurobiólogo, oceanógrafo, inventor, diplomático: Nansen destacó en todas las actividades a las que dedicó su energía, pasión y capacidad. Pero cuando murió en 1930, a los 68 años de edad, de lo que estaba más orgulloso esa de su labor huma-

nitaria a favor de los refugiados y de su lucha contra el hambre, tareas a la que había dedicado sus últimos años de vida.

Por la paz mundial

La vocación humanitaria de Nansen se manifestó después de la primera guerra mundial. En 1919, Nansen acudió a Ginebra como jefe de la delegación noruega que participó en la fundación de la Sociedad de Naciones, organismo internacional precedente de la Naciones Unidas que buscaba preservar el derecho internacional, la integridad territorial de sus miembros y la paz, promover al desarme y aliviar el daño económico o humano causado por la guerra. Dentro de esa asociación, que suscitó grandes esperanzas en la opinión internacional, Nansen se convirtió enseguida en una de las figuras mas activas y eficaces.

En abril de 1920, el Consejo de la Sociedad de Naciones le encargó que «investigara medidas para aliviar los sufrimientos de gran número de prisioneros de guerra todavía en cautividad en tierras extranjeras». En efecto, mas de

Viajero, científico e inventor, Nansen estaba orgulloso sobre todo de su labor humanitaria

Medalla conmemorativa del viaje de Nansen Fram

un año después del armisticio que había puesto fin a la Gran Guerra aún qudaban unos 250.000 prisioneros de las potencias centrales en Rusia y unos 200.000 rusos en Alemania. Nansen viajó a Moscú son demora, pero ahí encontró su primer obstáculo: los nuevos dirigentes soviéticos no reconocían a la Sociedad de Naciones. Pese a ello, haciendo valer su reputación internacional, logró que los rusos aceptaran el intercambio de prisioneros. A finales del verano de 1922, la repatriación de cerca de 430.000

prisioneros de guerra de había completado. Nansen había conseguido devolverlos a sus países, en lo que fue el primer éxito de la Sociedad de Naciones.

Hambruna en Rusia

En 1921, el noruego centró sus esfuerzos e intentar aliviar los efectos de la gran hambruna que asoló la cuenca de Volga, el norte del Cáucaso y Ucrania. La situación eta tan grave que Lenin incluso permitió al famoso escritor Máximo Gorki dirigir una carta a ala naciones oc-

TODO POR LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA

EN 1922, Fridtjof Nansen recibió en Oslo el Premio Nobel de la Paz por «su liderazgo en la repatriación de prisioneros de guerra, en el trabajo de ayuda internacional y como Alto Comisionado de la Sociedad de Naciones». En el discurso de aceptación del premio, Nansen señalo que «cuando uno ha visto el hambre cara a cara se el abren los ojos ante la verdadera magnitud de esta desgracia». El premio se lo entregó Haakon VII, rey de Noruega, un buen conocido suyo, pues en 1905 Nansen lo convenció para que aceptara la corona tras la ruptura de la unión con Suecia.

Fridtjof Nansen. Fotografia tomada poco antes de su fallecimiento.

cidentales en la que solicitaba «pan y medicinas». Los estadounidenses donaron más de 768 millones de toneladas de harina, arroz, cerdo, leche y azúcar, además de medicinas y ropa.

Nansen, por su parte, dirigía el Comité Internacional para la Ayuda a Rusia, un conglomerado de agencias europeas que no pudo donar tanto como Estados Unidos a causa de la situación en la que había quedado el continente tras la guerra mundial. Aun así, el prestigio internacional de Nansen le fa-

Pasaporte Nansen emitido por Checoslovaquia en 1930 a favor del exiliado

Sergey Stayanov. Lleva un sello de la Sociedad de Naciones con la efigie de Nansen.

cilitó negociar con los Gobiernos, firmar convenios, buscando transporte y conseguir préstamos. Incansable y resolutivo, Nansen logro que el Comité que dirigía aportara hasta la quinta parte de la ayuda total. Otra gran contribución suya fe la realización de fotografías que mostraban la crudeza de la ham-

EL CIENTíFICO

bruna y que fueron publicadas en periódicos o postales con el fin de recaudar más fondos para las agencias que representaba. En total, se consiguió alimentar a mas de doce millones de personas, lo que no impidió que las victimas mortales de la hambruna también se contaran por millones.

PROFESOR DE OCEANOGRAFÍA en la Universidad de Oslo, Nansen emprendió numerosas expediciones oceanográficas e hizo importantes aportaciones a esta diciplina. Igualmente, desarrolló instrumentos de medición marina como la botella Nansen (1894), utilizada para recoger muestras de aguas a gran profundidad.

El biólogo E. W. Nelson con una batalla Nansen en 1911.

Pero aquel mismo año de 1921 llegó otro problema aún más acuciante a la mesa de Nansen: el de más de 800.000 rusos que habían huido del régimen comunista y esperaban asilo en Europa. Nansen fue nombrado Alto Comisionado de la Sociedad de Naciones para los Refugiados Rusos con el encargo de encontrar una solución para sacar a estas personas del limbo legal en el que vivían: no podían esperar ayuda del régimen soviético del que escapaban, pero como extranjeros en Europa tampoco podían viajar, trabajar, casarse o comprar propiedades. El problema se agravó cuando, en diciembre de ese año, Lenin firmó un decreto por el que se retiraba la nacionalidad a todos aquellos rusos que vivieran en el extranjero sin

NANSEN, EL MEDIADOR

EN 1922, más de un millón de griegos fueron expulsados de Turquía pro el nuevo régimen de Mustafá Kemal. Evacuados por mar con la ayuda de barcos británicos y estadounidenses, los refugiados llegaron a Grecia con lo puesto. Fridtjof Nansen fue el encargado de atenderlos como Alto Comisionado para los Refugiados. Para paliar el drama humano y crear las condiciones para una futura paz entre los dos países, Nansen planteó un intercambio de poblaciones, de modo que los musulmanes griegos marcharían a Turquía y los cristianos ortodoxos que vivían en Turquía se instalarían en Grecia, y cada uno de los grupos ocuparía las casas y tierras vaciadas por el otro.

permiso, con lo que un millón de refugiados rusos en todo el mundo pasaron a ser apátridas. Fue un ayudante de Nansen, Edouard August Frick, quien tuvo la idea de crear un documento de identidad que sirviera de pasaporte y fuera reconocido con un acuerdo internacional: el llamado Pasaporte Nansen. En Julio de 1922, la Sociedad de Naciones accedió a que el país que acogiera a un ciudadano apátrida le concediera un Pasaporte Nansen, que serviría como certificado de identidad, documento de viaje y reconocimiento jurídico. A diferencia de un pasaporte tradicional, el Pasaporte Nansen no confería la nacionalidad; simplemente daba al poseedor un título de existencia y le permitía cruzar fronteras bajo la protección del Alto Comisionado, que pasaba a ser una especie de cónsul internacional.

Nansen (con sombrero) en 1922 en Rodosto, hoy Tekirdag, ciudad griega que en 1923 fue entregada a Turquía. Los griegos (la mitad de su población) se trasladaron a una nueva cuidad en Grecia.

Normalmente su validez era de un año. Podía ser renovado pero no indefinidamente, ya que la intención era que su portador pudiera viajar a un tercer país miembro de la Sociedad de Naciones para instalarse definitivamente en él.

Precursor de ACNUR

Con el tiempo, el Pasaporte Nansen fue reconocido por más de cincuenta Estados y permitió la libre circulación -y el comienzo de nuevas vidas- a más de 450.000 personas, entre ellas personalidades tan destacadas de la cultura rusa como los músicos Igor Stravinski y Serguéi Rajamáninoff, el pintor March Chagall, la bailarina Anna Pavlova y el novelista Vladimir Nabokov. El Pasaporte Nansen sirvió posteriormente para otros refugiados, como los armenios que huyeron de Turquia en 1924, los asirios perse-

guidos en Iraq desde 1928 o incluso los rusos huidos a China. Tras la muerte de Nansen en 1930, la Sociedad de la Naciones en 1930, la Sociedad de la Naciones creó la Oficina Internacional Nansen para los Refugiados, que en 1938 recibiría el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos por continuar la labor de Fridtjof Nansen en beneficio de los refugiados en Europa. Años después, ya bajo las Naciones Unidas, la oficina sería sucedida por la actual ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), así que hoy en día Nansen sigue auxiliando a los refugiados a través de su legado.

JORDI CANAL-SOLER ESCRITOR

Para saber más ENSAYO Nansen, maestro de la exploración polar Javier Cacho. Fórcola, Oviedo, 2017.

EN EL PUNTO MÁS

ALTO DE CARTAGO

Vista del golfo de Túnez desde la colina de Byrsa, a cuyos pies se extendía la ciudad de Cartago; aquí se levantaba la ciudadela que fue testigo de la última resistencia frente a las legiones romanas.

CARTAGO LA DESTRUCCIÓN DE

DE

CARTAGO

Cartago se enfrento a Roma en tres guerras y las perdió todas. La última (del 149 al 146 a. C.) fue la más breve: duró cuatro años y acabó con la ciudad africana arrasada y sus habitantes muertos o esclavizado ARTURO SÁNCHEZ SANZ

LOS LEGIONARIOS Y SU GENERAL

Arriba, legionarios del siglo II a. C. representados en el altar de Domicio Enobarbo. Museo del Louvre, Paris. Abajo, moneda con efigie de Escorpión Emiliano, el vencedor de Cartago.

Marco Porcio Catón se esforzaba por mostrarse impasible mientras su galera regresaba de África. A petición del Senado romano, había aceptado mediar entre los cartagineses y Masinisa, soberano de la vecina Numidia y aliado de los romanos, por una disputa territorial. Cuando la delegación que presidía el anciano político romano se presentó en Cartago, aquel esperaba encontrar una ciudad empobrecida por las enormes reparaciones de la guerra que los cartagineses aún estaban obligados a pagar a Roma tras ser vencidos en la segunda guerra púnica. Pero Catón quedó estupefacto cuando la gran urbe africana apareció ante sus ojos mas esplendorosa que nunca. Era rica, y con su riqueza podía levantar un poderoso ejercito.

Ya octogenario, Catón estaba convencido de que nada podía perturbarlo y, sin embargo, el temor ante lo que había visto en la ciudad africana había comenzado a nublar su buen juicio. Las posibles consecuencias de aquel milagro económico cartaginés lo trastornaron, y desde entonces un único pensamiento se convirtió en su obsesión: Cartago debía ser destruida.

Rica y temida

Corría el año 153 a.C. Por entonces, el implacable general cartaginés Aníbal Bartca no parecía un personaje real, sino más bien un

Tras vencer a Aníbal Barca en Zama. Escipión el Africano impone a Cartago un tratado de paz que subordina a su política exterior a Roma.

El rey númida Masinisa (aliado de Roma) ataca a Cartago, que responde militarmente, lo que supone una violación del tratado de 201 a. C.

HERVÉ LEWANDOSKI / RMN-GRAND PALAIS
BRIGEMAN

monstruo mítico que las matronas romanas mencionaban para asustar a los niños. Quedaban pocos que pudieran recordar al hombre que medio siglo atrás había estado a punto de quebrar el poder de Roma tras invadir Italia, y Catón era uno de ellos. Con tan solo 16 años tuvo que alistarse para luchar durante la segunda guerra púnica, y ese recuerdo trajo a su memoria horrores del pasado que creía ya olvidados. Sin embargo, Cartago nunca albergó el deseo de revivir viejas rencillas. La ciudad resplandecía gracias a los enormes beneficios obtenidos a través del comercio; los carta-

Las tropas romanas desembarcan cerca de Cartago, en Útica, que se ha pasado al bando romano. Comienza la tercera guerra púnica.

Escipión Emiliano, nieto adoptivo de Escipión el Africano, es elegido cónsul y asume el mando del ejército romano que asedia Cartago

EL AMARGO FINAL DE UNA GUERRA

SOMETIDOS A ROMA

En 201 a. C., tras derrotar a Aníbal en Zama, Escipión el Africano impuso unas durísimas condiciones de paz a los cartagineses. Estos debían evacuar Hispania (convertida en la nueva fuente de recursos que Roma esperaba explotar a conciencia) y todas sus posesiones ultramarinas, ceder varios territorios del norte de África a Masinisa (que se convirtió en rey de los númidas con la ayuda de Roma), liberar a los prisioneros de guerra sin pedir rescate, entregar a los desertores y renunciar a utilizar elefantes de guerra en sus campañas militares; además, debían entregar a los romanos toda su flota menos diez naves. Cartago debía apoyar a Roma en sus batallas siempre que esta se lo exigiera, no emprender acciones militares sin la aprobación de Roma y pagar una indemnización de guerra de 10.000 talentos (equivalente a unos 260.000 kilos de plata) en 50 años.

gineses no habían tardado en descubrir que era mas provechoso colaborar con los romanos que combatirlos. Incluso quisieron saldar su deuda con Roma cuando solo habían pasado diez años desde la decisiva derrota de Aníbal en Zama, en 202 a. C., pero el Senado no aceptó acortar el plazo acordado de 50 años. Desde entonces, los romanos sufragaron gran parte del enorme gasto derivado de sus campañas para controlar Hispania gracias al tributo de Cartago. Pero ahora a sus deudores solo les restaba un último pago para cumplir el tratado, y Catón temía que, una vez libres de esa carga, sus

En primavera, las legiones lanzan el asalto final a Cartago. La ciudad es arrasada, y su población, masacrada; los supervivientes se convierten en esclavos.

LA BATALLA DE ZAMA

Arriba, tapiz basado en un óleo de Giulio Romano que recrea una carga de la caballería romana contra los elefantes púnicos en Zama. Siglo XVI. Museo del Louvre, París.

MASINISA, EL REY DE NUMIDIA

La ayuda de Masinisa (abajo, en una moneda) prestó a Roma contra Aníbal en a. C. le valió el apoyo romano para convertirse en rey de los númidas frente a su adversario, Sifax. Roma favoreció su expansión territorial en perjuicio de Cartago.

líderes destinaran sus ingresos a rearmarse. A sus ojos, la situación era gravísima: los púnicos se habían vuelto a convertir en un a amenaza mirtal para Roma, y detenerlos exigía su total destrucción.

Terminar con Cartago

Catón, que era un extraordinario orador, decidió cerrar todos y cada uno de sus célebres discursos con la famosa frase Ceterum censo Carthaginem esse delandam («Además, opino que Cartago debe ser destruida»), que repitió una y otra vez como un mantra. Y ello en el Senado, en el Foro o incluso en los retretes públicos; poco importaba el lugar si había alguien decidido a escucharle. Finalmente, convenció al Senado de la necesidad de actuar. Cartago sería arrasada y sus ciudadanos, si es que sobrevivían, se convertirían en esclavos.

Por su parte, los cartagineses no podían imaginar lo que iba a suceder, pues habían cumplido todo lo dispuesto por Roma, incluso la prohibición de reconstruir su flota. En 151 a. C., Masinisa quiso aprovecharla debilidad militar de Cartago para expandir su territorio a costa de los púnicos, y estos acabaron enviando contra él al general Asdrúbal el Beotarca, que fue derrotado. Los dirigentes de Cartago que

deseaban contemporizar con Roma decidieron castigarlo por atacar a un aliado de los romanos y enviaron varias embajadas ante estos para excusarse. No deseaban que el Senado considerara aquí suceso como una violación del tratado que había puesto fin a la segunda guerra púnica, y que prohibía a Cartago declarar la guerra sin permiso de Roma. De hecho, ni siquiera tomaron medidas defensivas como precaución. El ataque a su aliado sirvió a Roma como pretexto para desatar la guerra. Las legiones se reunieron en Sicilia, y en 149 a. C. desembarcaron cerca de Cartago. Los púnicos aún albergaban la esperanza de llegar a un acuerdo, pero sus adversarios no tenían intención de negociar. Las instrucciones del Senado eran claras, y los cónsules Marcio Censorino y Manilio Nepote se encargarían de cumplirlas. Cartago debía ser arrasada. Exigieron a los representantes de la ciudad la entrega de todo su armamento, y, para su sorpresa de los romanos, la cantidad de armas incautadas fue muy superior a lo

JANE SWEENEY / AWEY IMAGES
DEA / ALBUM
En la colina de Byrsa-la antigua acrópolis de Cartagose levanta en la actualidad el Museo Nacional de Cartago.
SCALA , FIRENZE

PÁNICO A LOS CARTAGINESES

EL HIGO DE CATÓN

En una de sus intervenciones en el Senado, Catón mostró un higo de resplandeciente frescura antes de preguntar a los senadores cuándo creían que había sido cosechado en Cartago. Ante el estupor de todos, afirmó que aún se mecía al viento en su árbol tan solo dos días antes. Dicho de otro modo, Catón estaba azuzando el temor de los senadores al insinuar que en dos días los cartagineses podían presentarse en las puertas de Roma (exagerando la velocidad de la flota púnica, por otro lado muy mermada por las exigencias de los romanos). Así pues, un higo habría sido el responsable de que Roma decidiera acabar con Cartago de una vez por todas.

Catón se dirige al Senado. Ilustración del siglo XX.

Recreación de Cartago, por el arquitecto J. M. Gassend. Fresco del Museo Nacional de Cartago, en Byrsa.

La catapulta (asedio a Cartago). Óleo por E. J. Poynter. 1872. Galería del Arte

LOS NÚMIDAS, ALIADOS Y ENEMIGOS

Jinete númida del siglo I a. C., en un relieve procedente de Borj Helal. Museo Nacional del Bardo, Túnez. Los defensores de Cartago contaron con caballería númida dirigida por Himilcón Fameas, que desertaría y se uniría a Escipión.

esperado -lo que, por otro lado, parecía otorgar credibilidad a las advertencias de Catón-. Entonces los cónsules anunciaron que los cartagineses debían abandonar su ciudad, que sería destruida, e instalarse en un lugar situado al menos a 15 kilómetros del mar. Como esperaban los cónsules, los cartagineses se negaron a cumplir esa imposición, con lo que la guerra fue inevitable.

El cerco de estrecha

La metrópoli africana albergaba a unas 300.000 personas, pero entre ellas había apenas 40.000 combatientes, que deberían hacer frente a 80.000 legionarios. A pesar de todo, nadie estaba dispuesto a abandonar el sagrado hogar de sus ancestros, que defenderían hasta la muerte. Contaban con poderosas murallas y una buena cantidad de provisiones, y comenzaron a reforzar las defensas. Asdrúbal el Beotarca fue perdonado para que se ocupara de la dirección del ejército, los esclavos fueron liberados y alistados, las mujeres cortaron sus cabellos para hacer cuerdas destinadas a las máquinas de guerra e incluso se fundió el bronce de las estatuas para fabricar nuevas armas, aunque pronto quedó claro que no las habían entregado todas a los romanos.

Los cónsules marcharon hacia la capital púnica, pero, tras meses de operaciones infructuosas, no lograron superar sus defensas. Es más, los ataques por sorpresa de sus enemigos causaron enormes bajas entre los legionarios y la destrucción de la flota romana con ayuda de brulotes (barcos cargados de material inflamable). Solo una figura destacó durante esa desastrosa campaña inicial: Escipión Emiiano, el nieto adoptivo de Escipión el Africano, vencedor de Aníbal en Zama. Sus valerosas acciones como tribuno a cargo de la caballería salvaron a innumerables vidas y le valieron el elogio del propio Catón. El mandato de Censorino y Nepote se cerró con más pena que gloria, y el Senado entregó el mando al cónsul Calpurnio Pisón.

Roma decidió solicitar apoyo a la caballería númida para contrarrestar la destreza de los jinetes púnicos. Con ánimos renovados, tropas de refresco, poderosos aliados y una nueva flota, la situación no podía ser mas desalentadora para los defensores que,

Laing, Newcastle.
AKG / ALBUM
DEA / ALBUM

sin embargo, resistieron valientemente las acometidas de Pisón. El nuevo cónsul no destacaba precisamente por su capacidad militar, de modo que Asdrúbal pudo hostigar a las legiones con total impunidad, al mismo tiempo que la gran maniobrabilidad de las escasas naves púnicas basto para superar a la armada romana e incluso para cortar sus líneas de suministro.

La paciencia del Senado de agotaba ante la ineficacia de los comandantes romanos, y en 147 a. C. otorgó el mando al propio Escipión Emiliano, tanto pro su pericia militar como por la creencia popular de que solo un Escipión sería capaz de vencer a los cartagineses. El signo de la contienda estaba a punto de cambiar. Emiliano comenzó por imponer una férrea disciplina entre los desmoralizados legionarios tras años de combates infructuosos, y prefirió evitar el enfrentamiento directo con Asdrúbal. Para dificultar el asalto, Asdrubal situó su campamento entre la muralla exterior y los cuarteles romanos, pero olvido que una de

ANTES EL BOTíN QUE LA GUERRA

Cuando llegó a África tras ser elegido cónsul, en 146 a. C., Escipión Emiliano actuó como lo haría años mas tarde en Numancia: impulso una férrea disciplina a los soldados romanos, desmoralizados al cabo de tres años de combates contra cartagineses. Pero durante la conquista de Cartago de vio que esa disciplina no era total. Después de que los legionarios irrumpieran en la ciudad y alcanzaran el foro, los 4.000 hombres que Escipión trajo de refresco se olvidaron de luchar en su afán por saquear el desprotegido templo de Melqart, donde obtuvieron 1.000 talentos de oro entre las estatuas y las ofrendas que contenían este metal; de dice que arrancaron con sus espadas las placas de oro que cubrían las paredes. Escipión, que temió una revuelta de sus hombres si los castigaba, esperó a la toma definitiva de la ciudad para ajusticiarlos.

las mayores virtudes de los Escipiones era la astucia. Una noche, Emiliano ocultó sus tropas para atacar la muralla exterior, que cruzaba el istmo de la península en cuyo extremo se levantaba Cartago. Atacó por dos puntos (aunque uno de los dos ataques eta simplemente una maniobre de diversión) y logró hacerse con una puerta de la muralla, por la que entraron sus hombres. Aunque Asdrúbal logró repelerse tras la muralla interior, que rodeaba la ciudad, en Cartago cundió el pánico y empezaron los enfrentamientos entre los partidarios de la rendición y los de la resistencia a ultranza. Entonces, Asdrúbal llevó a los prisioneros romanos hasta la muralla y, a la vista del enemigo, los torturó y mató. No cabía esperar piedad de los romanos, por la rendición quedaba descartada.

Escipión decidió aislar por completo a Cartago del mundo exterior, y construyó una escollera para cerrar el canal de entrada a los puertos de la ciudad. Los cartagineses abrieron en secreto un nuevo canal desde el

LAS ULTIMAS HORAS

En un fresco de tintes neoclásicos del palacio Venturi Gallerani, en Siena, el pintor Luigi Ademollo (1764-1849) evocó la desesperación de los cartagineses refugiados en el templo de Eshmun.

Vista de Cartago hacia el año 146 a. C., en una reconstrucción del arquitecto y arqueólogo francés Jean-Cloude Golvin. Abajo, a la derecha, estandarte legionario presidido por un águila y con las siglas SPQR, Senatus populusque romanus («El Senado y el pueblo romano»).

1 ASALTO A MEGARA

Escipión Emiliano araca a la muralla exterior por dos puntos y logra hacerse con el control de una de sus puertas. Cunde el pánico entre los cartagineses.

4 LAS ÚLTIMAS NAVES

Los cartagineses construyen en secreto una flota y derriban parte de la muralla del puerto militar para que salga, pero será bloqueada por los romanos.

2 A MUERTE

Asdrúbal concentra sus tropas en la zona de Byrsa. Tortura y mata a los cautivos romanos sobre las murallas y elimina a los cartagineses partidarios de negociar.

La muralla exterior era doble y estaba precedida en primera línea por una empalizada de madera frente a la cual había dispuesto un foso con agua.

7 CAE EL FORO

Al mismo tiempo, otra parte de sus fuerzas logra avanzar hasta el puerto militar, lo ocupa y llega hasta el foro, donde se detiene el ataque por ese día.

5 EL MURO DE LADRILLO

Escipión construye un muro de ladrillo ante la muralla cartaginesa, igual de alto que esa y muy cercano a ella; desde allí, sus arqueros hostigan a los defensores.

8 GUERRA URBANA

Las legiones avanzan desde el ágora hacia Byrsa e incendian esta zona para allanar su camino, a pesar de lo cual tardarán seis días en llegar a la ciudadela.

3 BLOQUEO TOTAL

Para aislar la cuidad, Escipión decide cegar la entrada a los puertos de Cartago construyendo una escollera en el canal que conduce a su entrada.

6 ASALTO AL PUERTO

Tras meses de estancamiento, es marzoabril de 146 a. C. Escipión lanza un doble asalto final. Ataca el puerto mercante, que Asdrúbal incendia.

9 UN FINAL ATROZ

Se entregan los romanos 50.000 habitantes de Cartago. Asdrúbal también se entregará; su esposa y los desertores romanos se inmolan antes de rendirse.

Situada a unos 20km al norte de la actual cuidad de Túnez, Cartago se levantaba en el extremo de un istmo cuya orografía ha cambiado mucho; hoy, los sedimentos han alejado el mar del lugar donde se hallaban sus puertos. Cartago constaba de tres grandes barrios: la ciudad baja, alrededor de los puertos militar y comercial; el arrabal, Megara, y la ciudadela, situada en la elevación de Byrsa, hasta la que subían tres calles desde el foro.

BYRSA

En esta acrópolis o colina fortificada, que servía como último reducto de los defensores, se levantaba el templo de Eshmun. A fin de rendir Cartago, que durante tres años había resistido los asaltos de las legiones, en 1 46 a. C. Publio Cornelio Escipión Emiliano siguió la táctica que tan buenos frutos le daría en el año 133 a. C. para tomar Numancia: someter la ciudad a un cerco asfixiante con el propósito de debilitarla, y luego ocuparla con un cruento y masivo ataque final.

UNA HUELLA DE LA ANTIGUA CARTAGO

Estela funeraria procedente del tofet de Cartago, un santuario púnico dedicado a los dioses Baal Hamón y Tanit. En época del emperador Augusto se edificó una urbe romana sobre los restos de la ciudad cartaginesa.

puerto militar hacia el mar, por él salieron 50 trirremes construidas con toda la madera que habían logrado reunir, y que atacaron por sorpresa a los romanos. Su derrota comportó el principio del fin de la ciudad.

El asalto final

En la primavera de 146 a. C., las máquinas de asedio y los zapadores romanos habían dejado las murallas del puerto a punto de derrumbarse. Asdrúbal dio por perdida esta zona e incendió los muelles y el barrio portuario para dificultar el avance romano. Muchos habitantes de la ciudad se dirigieron a la ciudadela de Byrsa, convertida en el último reducto de los defensores, pero miles de mujeres, ancianos y niños trataron de sobrevivir ocultos en los sótanos de sus casas, mientras sus familiares construían fosos en las calles, formaban barricadas y bloqueaban los accesos a sus hogares para atacar desde los tejados a los romanos. El silbido ensordecedor de innumerables proyectiles vaticinaba su total destrucción, y cuando los legionarios lograron abrir brechas se emplearon a fondo hasta alcanzar el foro, sembrando la muerte a su paso. Pero los combates fueron encarnizados. Los romanos, que avanzaban por las tres calles paralelas que subían hasta la colina, tuvieron que luchar por cada centímetro de

terreno para superar las defensas que los cartagineses habían preparado para contenerlos, sufriendo enormes bajas. Los legionarios pasaban de un edificio a otro por las azoteas mediante tablones de madera, ya que las puertas que daban a la calle estaban bloqueadas por sus defensores. Pero alcanzar la cima de la colina donde se esncontraba el templo de Eshmun sería difícil, ya que Emiliano no podía desplegar sus tropas en espacios tan reducidos. Tras varios días de lento avance prendió fuego a barrios enteros: avanzaría sobre cenizas teñidas con la sangre de sus enemigos.

Cartago, cuyo esplendor había sobrecogido siete años antes al propio Catón, ardió por completo formando una enorme columna de humo visible a kilómetros de distancia. Sin escapatoria posible, decenas de miles de personas murieron abrasadas o sepultadas en sus propias casas, y los zapadores romanos utilizaron sus cuerpos -e incluso los de heridos aún vivos- junto con los escombros para nivelar el terreno.

La esposa de Asdrúbal le recrimina su rendición. Óleo por Pietro della Vecchia. Hacia 1650.

Los supervivientes siguieron luchando y lograron retrasar el avance de las legiones hace la ciudadela durante seis días. Visto que era inútil resistir, una delegación ofreció rendirse, y 50.000 hombres, mujeres y niños partieron hacia el cautiverio. En el punto más elevado de la ciudadela, el templo de Eshmun, se atrincheraron los últimos resistentes -entre ellos, los desertores del ejército romano, que solo podían esperar una muerte pavorosa se eran capturados- y sus familias, comandados por Asdrúbal. Allí lograron resistir los ataques romanos durante días, hasta que, ya sin fuerzas, casi sin armas y sin comida, tomaron la desde perada decisión de inmolarse junto a sus esposas e hijos en el interior del templo. Con ellos pereció la familia de Asdrúbal, cuya esposa, con su ultimo aliento, predijo a los romanos que algún día también serían destruidos por el fuego.

Cartago fue saqueada durante días, y las llamas que consumieron crepitaron durante al menos dos semanas. Allí se presentó

HÉROE Y VILLANO

LA RENDICIÓN DE ASDRÚBAL C

uando los últimos defensores trataron de negociar con Escipión, el líder romano solo estaba dispuesto a aceptar la rendición incondicional, que suponía la esclavitud para los supervivientes púnicos y la muerte para los desertores romanos. Pero, como deferencia por su valor, ofreció la libertad a Asdrúbal, el líder cartaginés, su familia y un pequeño grupo de personas escogidas. La esposa de Asdrúbal le rogó entre lagrimas que aceptara, pero él no quiso abandonar a los últimos soldados que decidieron luchar hasta morir, y menos a los desertores del ejercito romano, que habían combatido por una ciudad y un pueblo que no eran suyos. Los defensores resistieron hasta que Asdrúbal, sorprendentemente, abandonó a su familia y se arrodillo ante Emiliano implorando clemencia, pero este mandó encadenarlo y enviarlo a Roma, donde murió poco después.

una comisión senatorial encargada de supervisar la destrucción sistemática de la ciudad por parte de Escipión. Los restos de aquella próspera urbe fueron demolidos y maldecidos, y los desertores romanos que los legionarios pudieron capturar se convirtieron en comida para las fieras de Roma.

La capital del antaño poderoso Imperio cartaginés fue borrada de la faz de la tierra, aunque la ceremonia de sembrarla de sal para simbolizar su desolación eterna fue una invención posterior. Catón no vivió lo bastante como para regocijarse ante tal espectáculo, pero se dice que el propio Emiliano, sobrecogido por la devastación auguró el mismo final para la propia Roma, convencido de que sus conquistas, que tantos territorios le permitirían acumular, le valdrían también el odio de infinitos pueblos.

ENSAYO

Para saber más

La caída de Cartago

Adrian Goldsworthy. Ariel, Barcelona, 2019. África capta

Arturo S. Sanz HRM ediciones, Zaragoza, 2021.

UN AVANCE IMPLACABLE

Steve Noon evocó en esta ilustración la ultima resistencia de los habitantes de Cartago ante los legionarios, que pasaron de un edificio a otro sobre tablas de madera tendidas entre las azoteas.

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