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López & Galvis

PECES Yesid López & Germán Galvis

RESUMEN Se presenta una lista base de la ictiofauna y se mencionan algunos aspectos de las pesquerías de las Ciénagas de Cintura, Arcial y El Porro en la cuenca del río San Jorge y las Ciénagas de Bañó, Charco Pescao y Pantano Bonito en el Río Sinú. En las ciénagas de cada cuenca se registraron 26 y 22 especies respectivamente constituyendo el 30% de la totalidad de la ictiofauna de cada río. El 47% de las especies son usadas para el consumo, siendo el bocachico la especie predominante en las pesquerías. Los artes de pesca más usados en su orden son: atarrayas, trasmallos, anzuelos y nasas. Las principales problemáticas de la pesquería en la ciénaga son el deterioro ambiental, la sobrepesca y el uso de artes inadecuados. Se proponen alternativas de conservación como la veda por sectores, la implementación de proyectos productivos por parte de la comunidad y el fortalecimiento de las asociaciones para lograr un control interno de la artes de pesca. ABSTRACT A base list of the ichthyofauna is presented, also some aspects of fishing in Cintura, Arcial and El Porro swamps in the San Jorge basin and Bañó, Charco Pescao and Pantano Bonito in the Sinu River are mentioned. In the swamps of each basin 26 and 22 species were recorded respectively constituting the 30% of the total ichthyofauna of each river. 47% of the species are used for consumption being the bocachico the predominant species in fishery. The

most used fishing gears in their order are: fishnet, gill net, fishhooks and pound nets. The main problems in swamp fishery are environmental degradation, overfishing and the use of inadequate gears. Conservancy alternatives as debars by sectors, productive projects implementation by the community and association strengthening to achieve the control of fishing gears are propose. INTRODUCCIÓN Las zonas inundables de las partes bajas de los ríos Sinú y San Jorge son fundamentales en la dinámica de sus cuencas ya que cumplen funciones físicas como el control de inundaciones, sedimentación y erosión. Además mantienen la calidad del agua y reducen la contaminación. En el aspecto biológico son el albergue de numerosas especies de flora y fauna y son la base de la pesca, la agricultura y la ganadería; todas estas características se reflejan en beneficios socioeconómicos, culturales y ambientales para la región (Salazar & Beltrán 2006). Pese a la importancia que tienen las ciénagas en la región, en las últimas décadas han venido sufriendo un proceso de deterioro acelerado causado por varios factores como son la deforestación, la desecación del espejo de agua para ampliar las áreas agrícolas y ganaderas, la pesca excesiva y la alteración de los regímenes hidráulicos a causa de la construcción de la hidroeléctrica de Urrá, en el caso del río Sinú. Estos ecosistemas son determinantes en los ciclos de vida de los peces migratorios e 477


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influyen en el comportamiento reproductivo y alimentario de peces de importancia comercial como el bocachico y los bagres; que responden a las oscilaciones en los niveles de las ciénagas y a los cambios en las variables fisicoquímicas del agua. Al modificar los regimenes hidrológicos y al reducir el espejo de agua se afecta directamente a las poblaciones de peces que han sufrido una reducción drástica en los últimos años (Valderrama et al. 2006). Este documento presenta los resultados de una revisión realizada a las pesquerías de las Ciénagas de Cintura, Arcial y El Porro en la cuenca del río San Jorge y a las Ciénagas de Bañó, Charco Pescao y Pantano Bonito en el río Sinú. Se tienen en cuenta aspectos como la caracterización ictiológica de las ciénagas, uso de las especies, artes de pesca usados, pescadores, medidas tomadas para la recuperación de las ciénagas y además se proponen alternativas que buscan la protección del recurso y la regulación de la actividad pesquera. MÉTODOS

Perciformes con dos familias y cinco especies (19%); Miliobatiformes, Gymnotiformes y Synbranchiformes con una familia y una especie cada uno (4%). En las ciénagas del San Jorge se colectaron 26 especies mientras que en las del Sinú 22 (Tabla 182); es decir que los dos sistemas cenagosos comparten el 84% de la ictiofauna. Las especies presentes en el sistema de humedales del San jorge y ausentes en el Sinú son Potamotrygon magdalenae (raya), Abramites eques (mazorca o bonito), Triportheus magdalenae (arenca) y Plagioscion surinamensis (pacora) (Tabla 182). Las diferencias entre estas dos cuencas podrían deberse al aislamiento de la cuenca baja del Sinú que probablemente es mucho más reciente que la del Magdalena y debió colmatarse de sedimentos continentales cuando la serranía que las separa ya tenia una cierta elevación y restringió el acceso a especies propias del sistema lagunar del San Jorge como la raya y la pacora. (Galvis, com per).

Se recopiló información secundaria de diferentes centros de documentación de Bogotá y Montería y se realizaron salidas a las ciénagas en donde se hicieron entrevistas informales con los pescadores y las principales asociaciones indagando sobre: la ictiofauna presente, el estado actual de la pesca, procesos de comercialización y las principales problemáticas ambientales.

Para toda la cuenca del Sinú se conocen 72 especies (Mojica 1999), de las cuales el 30% se encuentran en las ciénagas de la margen izquierda mientras que para la cuenca del San Jorge se registran 86 especies (Mojica 1999) de las cuales igualmente el 30% se encuentran en las ciénagas muestreadas.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Según el libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia de las especies encontradas en las ciénagas, sólo se registra en peligro crítico Prochilodus magdalenae (bocachico). En peligro Sorubim cuspicaudus (blanquillo) y en categoría vulnerable Abramites eques (mazorca); Cochliodon hondae (cacucho) y Plagioscion surinamensis (pacora).

Ictiofauna Durante el muestreo se colectaron 26 especies de seis órdenes, de los cuales Characiformes y Siluriformes son los más abundantes con seis y cinco familias y nueve especies (35%), le siguen los ordenes 478

Especies amenazadas


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Tabla 182. Especies ícticas encontradas en las ciénagas de los ríos Sinú y San Jorge. Especie Potamotrygon magdalenae (Valenciennes, 1865) Cyphocharax magdalenae (Steindachner, 1878) Prochilodus magdalenae Steindachner, 1879 Abramites eques (Steindachner, 1878) Astyanax fasciatus (Cuvier, 1819) Astyanax caucanus (Steindachner, 1879) Triportheus magdalenae (Steindachner, 1878) Roeboides dayi (Steindachner, 1878) Hoplias malabaricus (Bloch, 1794) Ctenolucius hujeta (Valenciennes, 1850) Dasyloricaria filamentosa (Steindachner, 1878) Hypostomus grupo watwata Hypostomus grupo plecostomus Cochliodon hondae (Regan, 1912) Rhamdia quelen (Quoy & Gaimard, 1824) Pimelodus blochii Valenciennes, 1840 Sorubim cuspicaudus Littman, Burr & Nass, 2001 Centrochir crocodili (Humboldt, 1821) Trachelyopterus insignis (Steindachner, 1878) Sternopygus aequilabiatus (Humboldt, 1805) Synbranchus marmoratus Bloch, 1795 Plagioscion surinamensis (Bleeker, 1873) Aequidens pulcher (Gill, 1858) Caquetaia kraussii (Steindachner, 1878) Geophagus steindachneri Eigenmann & Hildebrand, 1910 Oreochromis niloticus TOTAL

En el caso particular de las ciénagas de acuerdo con las entrevistas con los pescadores de la región se evidencia un descenso crítico en los últimos 10 años en las poblaciones de todas las especies de cacuchos (Loricariidos). Algunos pobladores de las ciénagas del San Jorge aseguran que hubo una gran mortandad de estos peces después de un atentado a un oleoducto. Es importante realizar estudios sobre la taxonomía, la biología y la ecología de estas especies durante todo el ciclo hidrológico para de esta manera establecer la real situación de estas en la zona.

Nombre común Raya Purruncho, Yalúa,Viejito Bocachico Mazorca, Bonito Sardina Sardina Arenca Chango Moncholo Agujeta Raspa canoa, Sotapinga Cacucho Cacucho Cacucho liso Barbul Blanquillo Matacaiman, Carache Cachegua, Rotavieja Mayupa Anguilla Pacora Cocobolo Mojarra amarilla Mojarra morruda Tilapia

Sinú X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X 22

S. Jorge X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X 26

Especies introducidas De las 26 especies encontradas, sólo la tilapia (Oreochromis sp.) es introducida, este pez de origen africano se introdujo en Colombia en 1979 en estanques con fines de cultivo. Por un inadecuado manejo o por accidente, en la actualidad se encuentra en forma natural en ríos, embalses, lagunas y ciénagas (Cala & Bernal 1997). En el Magdalena el primer registro pesquero data de 1992 y en la cuenca baja del río Sinú en 1998 ya constituida el 24% de la pesca total. (INPA-Urrá 2002).

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En la actualidad la tilapia ha desplazado en importancia pesquera a especies nativas como el bocachico debido a la competencia que genera por el alimento ya que las dos son detritívoras. Para el año 2001 en las ciénagas de la margen izquierda del río Sinú la Tilapia constituía un 22,3% sobre el total de la pesca contra un 18,7% del bocachico (INPA-Urrá 2002).

menor proporción están el blanquillo, el liso y el barbul.

El 47% de las especies colectadas son de consumo; el 30% tiene un potencial de uso ornamental; el 13% son usadas como carnada y un 9% son consumidas ocasionalmente o usadas para alimento de animales.

Estas observaciones difieren del estudio hecho por Valderrama et al. (2001) en las ciénagas del margen izquierdo del río Sinú durante el período de marzo de 2000 a febrero de 2001; ya que en esos datos las mayores capturas fueron para la tilapia con 43,1%, seguida del moncholo con 18,3%; la mojarra y el bocachico con el 14%; la yalúa con el 6,7% y el cocobolo con el 2,5%. La diferencia se debe a que los resultados presentados fueron tomados en una sola época del año y son una aproximación puntual que no permite establecer la realidad de las capturas durante todo el ciclo hidrológico.

Peces de consumo

Peces de consumo ocasional

De acuerdo con las entrevistas a los pobladores y con las observaciones de campo se determinó que en el sistema de ciénagas del San Jorge las especies de consumo más importantes son P. magdalenae (bocachico), seguido de Cyphocharax magdalenae (Yalúa o Purruncho), T. magdalenae (arenca), Caquetaia kraussii (mojarra amarilla), Hoplias malabaricus (moncholo); P. surinamensis (pacora) y Oreochromis niloticus (tilapia). Otras especies capturadas en menor proporción son el Sorubim cuspicaudus (blanquillo); Rhambdia quelen (liso) y Pimelodus blochii (barbul). Hypostomus grupo watwata e Hypostomus grupo plecostomus (cacuchos) (Tabla 183) son especies con niveles de capturas supremamente bajos pero que son consumidos y en algunos casos mantenidos en las albercas de las casas para esperar a que tengan mayores tallas para hacer por lo general caldos que son muy apetecidos en la región.

En la zona de estudio se encontraron tres especies (9%) que son consumidos ocasionalmente o usados como alimento para los cerdos, estos son: Sternopygus aequilabiatus (mayupa); Trachelyopterus insignis (cachegua o rotavieja) y Centrochir crocodili (matacaiman o carache) (Tabla 183); en el caso de la Mayupa aunque puede alcanzar tamaños hasta de 1 m y su carne tiene buen sabor no es consumido por cuestiones culturales debido a que tiene cierto parecido con las culebras; sin embargo, debido al descenso en la captura de las especies de consumo habitual algunos pobladores ya han comenzado a consumirla.

Uso

En las ciénagas del Sinú se encontró que la especie más importante es el bocachico, seguida de la tilapia; la mojarra amarilla; la yalúa, el moncholo, y el cocobolo y en 480

Peces de carnada Los peces usados como carnada son: Astyanax fasciatus y A. caucanus (sardinas), Roeboides dayi (chango) y Ctenolucius hujeta (agujeta) (Tabla 183), por su tamaño los pobladores no las consumen y la usan en algunas ocasiones como carnada para pescar bagres con anzuelo. Aunque la agujeta puede alcanzar mayores tallas su carne no es apetecida y muy rara vez la consumen.


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Tabla 183. Uso de las especies en el área de estudio. Especie

Ornato

Potamotrygon magdalenae (Valenciennes, 1865) Cyphocharax magdalenae (Steindachner, 1878) Prochilodus magdalenae Steindachner, 1879 Abramites eques (Steindachner, 1878) Astyanax fasciatus (Cuvier, 1819) Astyanax caucanus (Steindachner, 1879) Triportheus magdalenae (Steindachner, 1878) Roeboides dayi (Steindachner, 1878) Hoplias malabaricus (Bloch, 1794) Ctenolucius hujeta (Valenciennes, 1850) Dasyloricaria filamentosa (Steindachner, 1878) Hypostomus grupo watwata Hypostomus grupo plecostomus Cochliodon hondae (Regan, 1912) Rhamdia quelen (Quoy & Gaimard, 1824) Pimelodus blochii Valenciennes, 1840 Sorubim cuspicaudus Littman, Burr & Nass, 2001 Centrochir crocodili (Humboldt, 1821) Trachelyopterus insignis (Steindachner, 1878) Sternopygus aequilabiatus (Humboldt, 1805) Synbranchus marmoratus Bloch, 1795 Plagioscion surinamensis (Bleeker, 1873) Aequidens pulcher (Gill, 1858) Caquetaia kraussii (Steindachner, 1878) Geophagus steindachneri Eigenmann & Hildebrand, 1910 Oreochromis

X

Peces con potencial ornamental Aunque en la zona estudiada no existe una comercialización de peces ornamentales, hay nueve especies que tienen características apropiadas para su aprovechamiento, el caso más relevante es el de la raya (Potamotrygon magdalenae) en la cuenca del San Jorge, la cual es abundante, se captura a diario y en un solo trasmallo pueden caer hasta 25 individuos, los cuales son sacrificados por el temor a la ponzoñosa espina de su filamento caudal. Este es un recurso que podría ser explotado debido a la abundancia en la zona; si se tiene en cuenta que en el mercado de Bogotá una raya vale en una tienda de ornamentales entre $30.000 a $ 50.000 pesos y en el

Consumo habitual

Consumo ocasional

Carnada

X X X X X X X X X X X X X X

X X X X X X X X X

X X X X X X

mercado de los Estados Unidos y Europa pueden llegar a pagar hasta $50 dólares sería una alternativa de ingresos para los pescadores. Otra especie que puede tener importancia ornamental es el bonito, sin embargo su captura no es frecuente y esto sería un limitante para su explotación (Álvarez-León & Usma 2002.) En el caso de los raspacanoas y los cacuchos sucede lo mismo que con el bonito aunque son aptas para el mercado ornamental, sus bajas frecuencias de pesca hace que no sea posible la comercialización. Por esta razón es imperioso realizar estudios sobre diferentes aspectos de la biología de estas especies con el fin de obtener información 481


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suficiente para comenzar a reproducirlas en cautiverio.

la comercialización se realiza entre los habitantes del pueblo.

Especies como Symbranchus marmoratus (anguilla) y el barbul son usadas en otros países como ornamentales, en el caso de Colombia el barbul por ser una especie de consumo solo pueden ser comercializados los individuos provenientes de cultivos. La anguilla es exótica en Europa y Norte America; es un pez que puede tomar oxigeno de la atmosfera; es un hermafrodita protógino diándrico, dándose dos tipos de machos (diandria): los “machos primarios”, que se desarrollan como machos directamente desde que nacen; y los “machos secundarios”, que antes de ser machos se han desarrollado como hembras y sufren un cambio de sexo para acabar siendo machos (Keith et al. 2000). Estas características sexuales podrían facilitar la reproducción en cautiverio.

En las ciénagas del río San Jorge; la ciénaga del Porro tiene 50 pescadores de los cuales 30 a 35 son permanentes y utilizan 20 canoas, mientras que las ciénagas de Cintura y Arcial tienen aproximadamente 40 cada una, de los cuales entre 20 a 25 son permanentes con cerca de 15 canoas en cada una (Tabla 184).

Aequidens pulcher (cocobolo) es una de las especies más llamativas y es abundante en las ciénagas de las dos cuencas, es un pez agresivo que se debe tener en el acuario con especies más grandes, se reproduce en cautiverio y tiene demanda internacional. Pesca Pescadores y asociaciones En general en la zona de estudio la totalidad de los pescadores son de subsistencia y

En las ciénagas de la margen izquierda del río Sinú, la ciénaga de Bañó tiene 60 pescadores de los cuales 40 son permanentes que usan 34 canoas. En la ciénaga de Charco Pescao hay 40 pescadores con aproximadamente 30 canoas y en Pantano Bonito la pesca solo se lleva a cabo en los meses de marzo y abril en semana santa para esas faenas llegan alrededor de 20 pescadores con 15 canoas (Tabla 184). El número de pescadores en cada sistema esta directamente ligado con las dimensiones del espejo de agua. De esta manera las ciénagas más grandes pueden soportar una mayor cantidad de canoas y trasmallos, otro aspecto que determina el número de pescadores por día es el trabajo en tierra como jornaleros en las fincas ganaderas, algunos habitantes alternan los días que no tiene trabajo en las fincas con jornadas de pesca.

Tabla 184. Número de pescadores, canoas, trasmallos y longitud del ojo de malla, alto y largo de los trasmallos usados en las ciénagas. Ciénaga El Porro Cintura Arcial Bañó Pantano Bonito Charco Pescao

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Pescadores 50 40 40 60 20 40

Canoas 30 20 20 34 15 30

Trasmallos 20 15 15 80 20 40

Ojo de malla 6 cm 7 cm 7 cm 6,5 cm 6,5 cm 6,5 cm

Alto (m) 2 2 2 3

Largo (m) 150 100 100 80-100

3

70-100


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Este hecho demuestra que es necesario crear alternativas productivas de subsistencia para los pobladores de la región y de esta forma disminuir la presión pesquera que se ejerce sobre estos ecosistemas. A excepción de los pescadores de la ciénaga de Bañó, en ninguna de las otras ciénagas se cuenta con una asociación de pescadores u organización por parte de los mismos y tampoco muestran mayor interés en asociarse.

Prohibir la pesca en los caños y en las bocas de la ciénaga. Limitar la actividad de pesca a los habitantes de la ribera de la ciénaga. Carnetizar a los pescadores. Presentar una propuesta al INPA para el establecimiento de vedas y manejo de la ciénaga. Asumir la vigilancia de la ciénaga por parte de los pobladores de las riberas. Generar espacios para la divulgación de programas de educación ambiental.

En el caso de Bañó existe una asociación llamada ASOPESCA con personería jurídica N0 000398 y el registro 1906 del 27 de julio de 1999 de la cámara de comercio de la ciudad de Montería; la asociación cuenta con 112 socios de los cuales 30 están activos.

A pesar de los alcances de esta concesión el INPA, por encontrase en proceso de liquidación, no colocó atención a la propuesta, en la actualidad el documento esta siendo analizado por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural INCODER.

Las principales actividades realizadas por la asociación son: la remoción de malezas en los caños de la ciénaga; compra y siembra de alevinos de peces; reglamentación de la caza de icotea e iguana y repoblamiento de estas especies y participación en el monitoreo pesquero en la cuenca del río Sinú (ASOPESCA 2001).

Es urgente que las instituciones del estado den continuidad a procesos comunitarios consolidados y que están apoyados por organizaciones no gubernamentales; estas alianzas permiten generar un mayor dinamismo y compromiso en los programas de conservación y facilitan la labor de control de las entidades estatales encargadas de velar por la protección y manejo de los recursos naturales.

Estas actividades se realizaron gracias al apoyo de entidades como Conservación Internacional Colombia, el instituto von Humboldt y la CVS entre otros. En Septiembre de 2001, ASOPESCA presentó al Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (INPA) un documento titulado “Propuesta de concesión para la conservación y manejo del recurso pesquero de la ciénaga de Bañó” en el cual se busca establecer una reglamentación pesquera para la ciénaga mediante una concesión de 5 años. La normativa busca: Prohibir el uso del trasmallo. Controlar las tallas mínimas de captura.

Artes de pesca En las ciénagas se observo que las artes de pesca más usadas en su orden son: atarrayas, trasmallos, anzuelos y nasas. Valderrama et al. (2002) para el año pesquero comprendido entre marzo de 2001 y febrero de 2002 mencionaron para las ciénagas del Sinú la mayor contribución de capturas para la atarraya con el 87%, seguido del anzuelo 9,8% y el trasmallo con 3,2%; en la actualidad es evidente el incremento en el uso de trasmallos es estas ciénagas; en el caso particular de Bañó los pescadores afirman que hace unos años estaba prohibido como consecuencia de un acuerdo por parte de toda la comunidad y 483


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del apoyo de instituciones estatales y privadas en proyectos de conservación; sin embargo, cuando se terminó la ayuda económica los pescadores retomaron su uso.

con un largo promedio de 82,3 m; 3,3 m de alto y 4,4 cm de ojo de malla. Con este arte se pesca bocachico, arenca, pacora, mojarra amarilla, agujeta, mayupa y rayas.

Atarrayas

La ciénaga del Porro tiene los trasmallos con el menor ojo de malla (Tabla 184), que esta directamente relacionado con el tamaño de los peces capturados y por ende en este lugar se capturan los bocachicos de menor talla (22 cm Longitud Estándar LE); peces que por lo general no han alcanzado aún la madurez sexual factor que es altamente nocivo para las poblaciones nativas de la zona, debido a que estos peces no alcanzan a reproducirse y como consecuencia por cada pez capturado se están perdiendo entre 40.000 y 100.000 ovocitos que potencialmente podrían ser fecundados en el medio.

Los pescadores de las ciénagas usan atarrayas que tienen un altura que varia de 3 a 7 m con ojo de malla entre 3 y 6 cm; con este arte se captura principalmente bocachico, mojarra amarilla, arenca, pacora, yalúa o purruncho, sardinas y cocobolo. Para las ciénagas del margen izquierda del Sinú se mencionaron atarrayas con una alto promedio de 6,1 m y con ojo de malla de 5,7 cm INPA-Urrá (2002). En todas las ciénagas a excepción de Pantano Bonito se observó este arte de pesca, que es usado por la mayoría de los pobladores de la región, desde los niños con edades entre los 8 a 12 años que ya empiezan a hacer sus primeros lances con atarrayas pequeñas con las cuales capturan en las orillas cocobolo, sardinas para carnada y purruncho; los adultos las usan de mayores dimensiones y las lanzan desde las canoas; los adultos mayores son en muchas ocasiones los encargados de tejerlas ya sea para su reparación o para hacer unas nuevas. El precio de una atarraya según los pescadores puede variar entre $40.000 y $120.000 pesos dependiendo de las dimensiones; Valderrama et al. (2002) señalaron un precio promedio para las ciénagas del Sinú de $98,429. En este estudio no se encontraron mayores diferencias en los costos entre las Ciénagas. Trasmallos Los trasmallos tienen dimensiones que varían de un lugar a otro (Tabla 184), INPAUrrá (2002) mencionaron para las ciénagas del margen izquierda del Sinú trasmallos 484

Generalmente las faenas de pesca se hacen en parejas o a lo sumo cuartetos por cada canoa; los grupos no tienen una zona especifica de pesca y se van rotando en la ciénaga según las condiciones del momento preferiblemente hacia el interior de la ciénaga que en los caños, la jornada se inicia en horas de la tarde (5 a 7 pm) cuando colocan los trasmallos y los recogen de 10 a 12 horas después. No hay una vigilancia permanente del arte y en ninguna de las ciénagas se manifestó robo o pérdida de las mallas. La captura se reparte la mayoría para el dueño del trasmallo, otra parte para el dueño de la canoa y una minoría para los ayudantes si los hay. El costo de un trasmallo en la zona varía entre $70.000 y $150.000 pesos. Para las ciénagas del Sinú encontraron Valderrama et al. (2002) un precio promedio de $76.923 pesos. Esta arte de pesca por sus grandes dimensiones y características estacionarias es muy efectivo y el esfuerzo por parte de los


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pescadores es mínimo; por estas razones se convierte en un atractivo para los pobladores quienes quieren adquirirlo para generar mayores volúmenes de pesca y de esta manera mejorar sus ingresos; sin embargo el incremento de su uso hace que se convierta en un arte bastante peligroso para el futuro de la pesca en las ciénagas. Anzuelo El anzuelo es usado principalmente para capturar bagres especialmente blanquillos, liso, barbul, mata caimán y cachuegua, igualmente se capturan cocobolos, mojarra amarilla, pacoras y rayas. Se capturan los peces de mayor biomasa; es de fácil adquisición por su bajo precio, es un arte selectivo y poco nocivo para las poblaciones de peces. En el área de estudio es usado por pocos pescadores, que se dedican específicamente a pescar blanquillo. Nasa La nasa es el arte menos usado; solo se observó en la ciénaga del Porro. Son trampas metálicas de forma rectangular o cilíndrica, usan como cebo vísceras de peces y al igual que los trasmallos se coloca toda la noche y se recoge en la mañana. Se captura principalmente barbul y lizo. Este arte en las ciénagas del Sinú, no ha sido registrado INPA-Urrá (2002). Pesquerías Para la mayoría de las ciénagas muestreadas no se cuenta con un registro histórico de las pesquerías, sin embargo probablemente estan relacionadas con los datos de toda la cuenca. En la cuenca del Magdalena se presentó una reducción del 25,77% en el periodo comprendido entre 1989 a 1999 pasando de 11.625 a 8.629 ton y señalo un descenso en

las pesquerías de un 70% en un periodo de 20 años (CORMAGDALENA 2002). En el caso del Sinú en 1990, la producción era de 384 ton presentando un descenso drástico en los 3 años siguientes llegando a 2 ton; en los tres años subsiguientes se registró un aumento llegando a 2.511 ton en 1995, valor más alto en el periodo entre 1990 y 1996. Para los siguientes años no se cuenta con datos pesqueros. El descenso en el volumen de capturas esta relacionado con fenómenos del niño y el aumento en los años siguiente con las fuertes inundaciones que permiten que el recurso se recupere. Para los pobladores de la región, el descenso ha sido bien marcado y se ve reflejado en la desaparición casi total de especies como Brycon moorei (dorada), Pseudoplatystoma fasciatum (bagre pintado) y Salminus affinis (picua) que hace 10 años se capturaban frecuentemente y hoy en día es una rareza capturar una de estas especies en las ciénagas. Otro aspecto que evidencia el descenso en las pesquerías es la reducción en las tallas de captura de especies de captura habitual como el bocachico, en todas las ciénagas los ejemplares medidos en promedio no alcanzaron la talla mínima de captura (25 cm LE). Por otra parte, el consumo de peces que anteriormente no tenían un valor comercial, también reflejo la escasez de las especies tradicionalmente consumidas. Según INPA-Urrá (2002) para el año pesquero de marzo de 2001 a febrero de 2002 en las ciénagas de la margen izquierda del Sinú se colectaron un total de 60 toneladas de las cuales 11 (19%) son de subsistencia y 81 (49%) usadas comercialmente. En estas mismas ciénagas, se ha realizado un seguimiento de las pesquerías desde el año 1997 hasta el 2002; se observa un incremento 485


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en las capturas de 1998 a 2000, debido a las fuertes inundaciones durante 1999; la que le permitió a la ictiofauna tener una mayor área de dispersión, cría y alimento; lo cual se vio reflejado en una recuperación del recurso. En los años siguientes que tuvieron un ciclo hidrológico normal, la pesquería del bocachico descendió hasta llegar en el 2001 a las capturas más bajas (Tabla 185). Tabla 185. Participación de Prochilodus magdalenae (bocachico) en las capturas de las ciénagas de la margen izquierda del Bajo Sinú (CMI). Captura Ton C.M.I 1997-98 70 1998-1999 234 1999-2000 127 2000-2001 74 2001-2002 60 * Fuente: URRA, 2005. AÑO

Ton Bocachico 39 98 68 11 11

TM captura (cm)

21,3 20,8

% 55 41,7 53,7 14,5 18,7

La situación real de las pesquerías en estas ciénagas hoy en día solo puede ser extrapolada a través las entrevistas hechas a los pescadores de la zona; debido a la ausencia de información de producción pesquera a partir de marzo del año 2002 cuando finalizo el desarrollo del monitoreo pesquero debido al cumplimiento del plazo estipulado en la Licencia Ambiental para el monitoreo pesquero en el medio y bajo Sinú (URRA 2005). Medidas Repoblamientos Con la construcción de la represa de URRÁ la dinámica de las poblaciones de peces migratorios se vio fuertemente afectada. Debido a eso en el año de 1998 se definió el Plan de Ordenamiento Pesquero, que estableció estrategias para la conservación y el desarrollo sostenible de la pesca y acuicultura del Sinú, dirigidas a la recuperación de la 486

productividad pesquera y de sus beneficios sociales y económicos. Uno de los aspectos contemplados es el repoblamiento de especies de interés comercial dentro de las cuales se destaca el bocachico. Para el período comprendido entre 2000 a 2004 se sembraron en las ciénagas de la margen izquierda un total de 7.720.475 alevinos y en el año 2005 1.380.000; para un total de 9.100.475 alevinos (URRA 2005). De acuerdo con el informe de URRA (2005) el repoblamiento en las ciénagas ha tenido como consecuencia un aumento en el aporte del bocachico en las capturas totales de peces en la ciénaga, pasando del 14% al 18% (Tabla 185) y un aumento en las tallas de captura llegando a 27 cm LE; sin embargo de acuerdo con las observaciones en campo ningún ejemplar analizado alcanzó estas tallas, por tanto no se puede atribuir al repoblamiento el incremento en las tallas de captura. Si se tiene en cuenta que para estas ciénagas una hembra de 25-30 cm, (talla promedio de captura para la zona) produce entre 35.000 y 40.000 ovocitos (Corelca-Unicordoba 1991) e inclusive existen citas de 80.000 (Dahl & Medem, 1964) y que de estos cerca de 30.000 eventualmente podrán ser fecundados (Corelca-Unicordoba 1991); si se divide el número total de alevinos repoblados (9.100.475) entre 30.000 que seria el potencial de ovocitos que pueden ser fecundados, entonces el repoblamiento ha aportado la producción de 260 hembras de bocachico durante 5 años una cifra realmente insignificante si se tiene en cuenta el tamaño de la población. Otro aspecto importante es la mortalidad por causas naturales que llega a ser del 98% en estadios juveniles (Mojica & Alvarez-León


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2002), es decir que del total de animales sembrados 182.009 sobrevivirán a los primeras etapas de desarrollo. Si se asume un precio por alevino de $ 80 pesos, el valor del repoblamiento en estos 5 años será $ 728.038.000 sin contar gastos de trasporte y suponiendo que en el mejor de los casos los 182.009 alevinos que sobrevivieron a las primeras etapas lleguen a la edad adulta; si se divide el valor total de la inversión en alevinos por el número de ejemplares que potencialmente llegaran a tallas de captura el valor de cada pez es de $ 4000 pesos, una cifra bastante alta si se tiene en cuenta que hoy en día en esta ciénagas un ejemplar de 25 cm no sobrepasa los $ 2000 pesos en la primera venta; es decir que se están sembrando ejemplares de $ 4000 pesos para que el pescador los venda máximo a $ 2000; aunque es claro que la intención del repoblamiento no tiene fines comerciales este análisis permite tener una idea de la relación del costo que tiene esta medida y los beneficios o resultados obtenidos por el mismo. Según los pescadores de la región la mejoría en la población de bocachicos es muy leve y consideran que se deben hacer siembras más intensivas para que se note un real aumento en la pesquería de esta especie. Por otra parte Mojica & Álvarez-León (2002) manifiestan que los intentos de repoblamiento hasta le fecha no han sido satisfactorios y que la capacidad del país para producir alevinos no suple las necesidades de alevinos para un repoblamiento significativo. El repoblamiento es una herramienta que debe ser ejecutada en forma paralela con otros programas como el monitoreo de los parámetros fisicoquímicos en las ciénagas repobladas, la observación de los ciclos hídricos, control de las tallas mínimas de captura y programas de concientización a la comunidad de pescadores.

Cultivo en jaulas En la ciénaga del Porro, se realizó hace cuatro años un cultivo de tilapia en jaulas en el interior de la ciénaga, según los pobladores de la región el cultivo se llevó acabo con relativo éxito; sin embargo en el momento de la cosecha las jaulas se encontraban cortadas y los peces ya no estaban por estas razones el proyecto fracasó y no tuvo continuidad. Este tipo de propuestas aunque valiosas presentan un gran inconveniente y es el trabajo con la comunidad, al involucrar solamente una parte de los pescadores se generan envidias que llevan a saboteos de los proyectos; por otra parte la implementación de vigilantes incrementa los costos y puede generar conflictos entre los pobladores. Otro aspecto limitante y que es bien conocido es la dependencia que tienen las comunidades a las entidades que les generan los proyectos; una vez la entidad se retira de la administración o ejecución la actividad tiende al fracaso por falta de una adecuada administración y gerencia por parte de los pobladores. Alternativas Vedas por sectores Es claro que es imposible proponerle a los pescadores vedas en alguna época del año ya que no existe en la región otra alternativa de trabajo; sin embargo se propone, por medio de un acuerdo entre pescadores y autoridades, realizar vedas sectorizadas es decir escoger un sitio de la ciénaga en el cual no se pueda pescar por uno o dos años. Para la escogencia de estos sitios es necesario tener en cuenta aspectos como la ubicación -tiene que estar alejada de poblados-, estar medianamente conservada, con una margen de bosque significativa y que no tenga vertimientos de aguas servidas o de agricultura. Estas zonas 487


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pueden irse cambiando y rotando de esta manera los pescadores podrán aprovechar el recurso posteriormente y permitir la recuperación de la nueva área asignada. Para realizar esta actividad es necesario que la comunidad este organizada por medio de asociaciones o grupos de trabajo y tener un seguimiento por parte de las autoridades ambientales. Uso de especies ornamentales Dada la abundancia de las rayas en las ciénagas del río San Jorge se propone crear un puente de comunicación entre pescadores y comercializadores de peces ornamentales para en el futuro crear centros de acopio en la región que se dedique a la extracción de rayas. Para implementar dicha actividad es necesario un estudio preliminar de los aspectos biológicos de la especie para tener un adecuado aprovechamiento. La iniciativa presenta ciertos limitantes de tipo logístico el principal es el trasporte hacia Bogotá que incrementaría los costos de operación. Encierros piscícolas Es una alternativa que se ha implementado en ciertas zonas del país con relativo éxito; consiste en levantar estructuras dentro de la ciénaga que permitan el confinamiento de peces en un sistema con las mismas condiciones que en el medio natural. En la actualidad es una de las alternativas que sugiere el equipo de ordenamiento pesquero del INCODER Algunos aspectos técnicos propuestos por Salazar & Beltrán (2006) al respecto son: Para la implementación de los corrales es necesario realizar un estudio previo de las condiciones de la ciénaga como: condiciones limnológicas, dinámica, niveles de la ciénaga o área de encierro y las variaciones anuales, profundidad media, perfil batimétrico del 488

encierro, perfil del fondo y características del entorno (vegetación, afluentes, vientos e intervención humana). Para el diseño de la estructura se deben de tener en cuenta el tipo del fondo, ancho de la boca del encierro, profundidad media y vientos. El encierro esta constituido por mallas que deben tener una resistencia de 60 Kg/ dms2 para resistir los predadores, para la colocación de la malla se utilizan pilotes colocados a 2,5 m de distancia, la altura de la malla dependerá del nivel máximo en aguas altas se recomienda un metro, la malla debe estar anclada para evitar fugas. Para el encierro de Bocachico se recomienda tener animales con un mínimo de 20-30 gr y una densidad de siembra de 1 ejemplar por cada 10-30 metros cuadrado, esta densidades pueden variar dependiendo de las características de cada ciénaga. Los corrales requieren de un mantenimiento diario se debe hacer limpieza y revisión de la malla, de igual manera se debe contar con algún tipo de control y vigilancia para evitar robos y a los predadores naturales. El costo estimado de operación para la construcción de un encierro de 3 hectáreas con seguimiento técnico del INCODER durante un año se estima en $ 63 millones de pesos. CONCLUSIONES En las ciénagas visitadas se recolectaron 26 especies, todas presentes en la cuenca del San Jorge y 22 en la cuenca del Sinú. La mayoría de especies de cacuchos (Loricaridos) presentan un descenso en su población que las coloca en una situación crítica que amerita una revisión de las calificaciones en categorías de amenazas de la UICN.


López & Galvis

El trasmallo es un arte de pesca estacional y no selectivo que por su facilidad de uso y el poco esfuerzo pesquero se ha convertido en el artefacto más usado en las jornadas de pesca en las ciénagas.

El descenso en las capturas de especies tradicionalmente consumidas ha llevado a los pobladores y pescadores a consumir especies de menor calidad en su carne y de menor tamaño.

El ojo de malla promedio de los trasmallos en las ciénagas es de 6,25 cm, el cual conlleva a capturas de ejemplares jóvenes y lo convierte en el arte más nocivo para las poblaciones de peces.

RECOMENDACIONES

La talla de captura del bocachico en las ciénagas es inferior a la talla mínima de captura permitida (25 cm). Las pesquerías de las ciénagas están limitadas a la pesca de subsistencia y de comercialización local; es evidente el descenso en las pesquerías durante los últimos 10 años especialmente en especies como, dorada, picuda, doncella y bagre rayado que ya no se capturan habitualmente. El 47% de las especies colectadas son de consumo; el 30% tiene un potencial de uso ornamental; el 13% son usadas como carnada y un 9% son consumidas ocasionalmente o usadas para alimento de animales.

La problemática de la pesquería en las ciénagas esta directamente relacionada con factores como la deforestación del bosque aledaño y la desecación de los cuerpos de agua para usos agrícolas o ganaderos, por este motivo la conservación y reforestación de la ronda de bosque debe ser una medida prioritaria dentro del plan de manejo integral de las ciénagas. Es necesario realizar estudios sobre taxonomía, biología y ecología de la ictiofauna presente en estos sistemas y de esta forma tener la información básica de las especies. El seguimiento del comportamiento de las pesquerías en estas ciénagas es necesario para conocer la problemática local y poder implementar estrategias para la recuperación del recurso.

No existe una organización por parte de los pescadores ni una reglamentación entre ellos y no presentan mayor interés en asociarse al presentar una apatía por las entidades estatales encargadas de velar por la pesca.

Las campañas de educación ambiental en las escuelas de la región son necesarias para lograr que las futuras generaciones tengan un sentido de pertenencia y se apropien de la importancia de conservar los recursos naturales.

Potamotrygon magdalenae (raya) es una especie que ha sido subvalorada por los pescadores y comercializadores de peces ornamentales; su abundancia podría ser aprovechada comercialmente.

El fortalecimiento de las asociaciones y grupos locales en las poblaciones rurales es una de las medidas prioritarias para lograr implementar cualquier actividad.

El repoblamiento de alevinos de bocachico en las ciénagas es una acción que aunque contribuye en algo al mejoramiento de la población, resulta bastante costosa con relación al beneficio real que genera.

El repoblamiento de peces aunque es una actividad que mejora la situación de las poblaciones debe ir acompañado de medidas alternas como vedas, control de las tallas mínimas de captura, seguimiento de las poblaciones, monitoreo de los parámetros 489


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fisicoquímicos y campañas de educación a los pescadores. Es importante la creación de proyectos productivos en tierra con el fin de sacar a los pescadores de las ciénagas y reducir la presión sobre la pesca. Aunque es imposible pretender erradicar de las ciénagas el trasmallo, es necesario concertar con los pescadores su uso; se debe controlar en aspectos como dimensiones del ojo de malla, largo y numero de trasmallos por cada ciénaga según las dimensiones. Para el éxito de cualquier programa o proyecto es necesario la articulación de los proyectos entre comunidades, asociaciones de pescadores, corporaciones regionales, autoridades municipales y ONGs. LITERATURA CITADA ÁLVAREZ-LEÓN, R. & S. USMA. 2002. Abramites eques. 132-133 p. En Mojica, J. I., C. Castellanos, S. Usma & R. Álvarez (eds.). Libro rojo de las especies de peces dulceacuícolas de Colombia. La serie Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia. Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia, Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá. 288 p. ASOPESCA. 2001. Propuesta de concesión para la conservación y manejo del recurso pesquero de la ciénaga de Bañó (Córdoba). Cotocá Arriba (manuscrito). CALA, P. & G. BERNAL. 1997. Ecología y adaptaciones de la tilapia nilótica (Oreochromis niloticus) en ambientes naturales - caso Embalse de Betania y Ciénaga de Chilloa, sistema del río Magdalena, Colombia. Dahlia - Rev. Asoc. Colomb. Ictiol. 2: 10-29. CORELCA-UNICÓRDOBA. 1991. Determinación del volumen de Ictioplancton en las ciénagas de Betancí y Grande de Lorica. Montería. 47 p. 490

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