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Después “Es la esencia de lo humano la necesidad de ser sostenidos por Dios” Papa Francisco. Dios mismo se hace partícipe de esta esencia vulnerable nuestra, haciéndonos capaces, por su Encarnación, de “verlo y recibirlo de manera sacramental, mientras, en su Divina Esencia, lo vea y goce de Él en el Cielo”. Así concluye la tradicional oración a san José, para animarnos, en todo tiempo, a experimentar, como él, el asombro y el gozo del Dios Humanado. Nosotros, bendecidos con el don de la fe en Cristo Jesús, estamos nuevamente invitados a contemplar, desde nuestra propia fragilidad y miseria, el Misterio de la Navidad 2017. El padre Germán Martínez Rodas, Vicario de Educación y director académico del Seminario San Pedro Apóstol, nos ha preparado un guión, basado en los Mensajes del Papa Francisco en Colombia, para estas jornadas del “Adviento cercano” a la Navidad. CIEN DÍAS DESPUÉS, que se cumplen el 14 de diciembre, volvamos sobre lo que nos dijo Francisco en esas inolvidables jornadas. Será una ocasión para reencontrarnos con nuestra condición humana, vulnerable y tan vulnerada, sobre todo, por los embates de la violencia, la mentira y la corrupción.

LA NAVIDAD HAGA FELIZ EL CORAZÓN DE TODOS.

† Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali

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“Sigamos caminando juntos para ir al encuentro del otro, en busca de la armonía y de la fraternidad. No podemos quedarnos parados”. Papa Francisco, al terminar su visita pastoral en Colombia. Imborrable la visita pastoral del Papa Francisco a nuestra Patria. Del 6 al 10 de septiembre estuvo entre nosotros. Todos los obispos de Colombia han invitado a que “tras estos días de gracia, es menester que la semilla sembrada crezca y germine”. He aquí el tema, la consideración para cada día de la Novena de Navidad, que desde la Arquidiócesis se ofrece para que en las parroquias, en los movimientos, en cada barrio, en cada casa vuelva a resonar la voz del Papa Francisco invitándonos a caminar en la fe, a construir diálogo entre todos, a no excluir a nadie, a cuidar la creación y sobre todo a tocar la carne de Cristo en los pobres.

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Como siempre, la estructura de la Novena de Navidad, contiene unas partes ya conocidas y acogidas con fe serena: la oración para todos los días, un texto bíblico, una consideración o reflexión, los gozos, la oración a san José, a María, al Divino Niño. Lo que cada año varía, por así decir, es la “consideración para cada día”, que en este final de 2017 está centrada en el paso del Papa por Colombia y en los pasos que hemos de continuar dando todos, creyentes o no, para ser artesanos de paz, mujeres y hombres reconciliados, juventud callejera de la fe, niñas y niños signo de esperanza. Hagamos esta Novena con esos sentimientos, hagamos realidad un segundo paso. Alrededor del pesebre, pidamos a Jesús, pobre y humilde, que nos haga constructores de paz y bien.

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Oración para todos los días Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. Se reza el Gloria.

Oración a la Santísima Virgen María Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo. ¡Oh dulcísima madre! Comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le agradaste tú para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

Se reza el Avemaría.

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Oración a San José ¡Oh Santísimo José! Esposo de María y padre putativo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego por el amor que le tuviste al divino niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén.

Se reza el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria.

Oración al Niño Jesús Acuérdate ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”. Llenos de confianza en Ti ¡Oh Jesús, que eres la misma verdad! venimos a exponerte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos, por los méritos infinitos de tu Encarnación y de tu infancia, la gracia, de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti ¡Oh Niño omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica. Amén. Se reza el Gloria.

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GOZOS Dulce Jesús mío, mi niño adorado ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto! ¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Niño divino, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! ¡Oh, Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte brazo. ¡Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!

Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado! ¡Oh lumbre de oriente, Sol de eternos rayos, que entre las tinieblas, tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.

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GOZOS Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano. Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño da al mísero, amparo. Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño. ¡Niño que apacientas, con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso! ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto, bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven, hermoso Niño, ven, Dios humanado! ¡luce, hermosa estrella! ¡brota, flor del campo! Ven, que ya María, previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano. Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario. ¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado. Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! ¡Véante mis ojos, de ti enamorados! ¡Bese ya tus plantas! Bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aun más que mis frases, te dice mi llanto.

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¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos; ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!


16 de diciembre Lectura del Evangelio de san Lucas 1, 13 - 17 “El ángel le dijo a Zacarías: No temas, tu ruego ha sido escuchado: Isabel, tu mujer, te dará un hijo y le pondrás de nombre Juan. Será para ti una grandísima alegría, y serán muchos los que se alegren de su nacimiento, porque va a ser grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; y además se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre de su madre, y convertirá a muchos israelitas al Señor su Dios. El irá por delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos, y enseñar a los rebeldes la sensatez de los justos, preparándole al Señor un pueblo bien dispuesto”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN El mensaje del Papa Francisco, antes de su llegada a Colombia decía: “Demos el primer paso es el lema de este viaje. Nos recuerda que siempre se necesita dar un primer paso para cualquier actividad y proyecto. También nos empuja a ser los primeros para amar, para crear puentes, para crear fraternidad. Dar el primer paso nos anima a salir al encuentro del otro y a extender la mano, y darnos el signo de la paz. La paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla” (Eso fue el lunes 4 de septiembre). Hoy, 16 de diciembre, primer día de la novena de Navidad, aquí, alrededor del pesebre, el signo más claro del Dios

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entre nosotros, pidamos con humildad pero también con firmeza que más allá de nuestros rencores, heridas que no sanan, visiones sesgadas y estrechas que todos tenemos, pidamos, gritemos si es preciso, ayúdanos a dar ese paso de reconciliación, de paz, de perdón, de no violencia, de mano abierta para tejer la buena convivencia entre todos nosotros. Que se haga realidad en nuestra patria, en nuestros barrios, en nuestras casas esa profecía del ángel que acabamos de proclamar: reconciliar a los padres con los hijos. Ésa es la llamada a la conversión que por medio de Juan el Bautista hoy necesitamos. Solo tú, Señor, rey de paz, puedes vencer nuestra dureza de corazón. • •

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Un momento de silencio o unas peticiones espontáneas de los presentes. Siguen las oraciones propias de la novena.


17 de diciembre Lectura del Evangelio de san Lucas 1, 26 - 33 “A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, que se llamaba Nazaret, a una joven prometida a un hombre del linaje de David, de nombre José; la joven se llamaba María. El ángel, entrando a donde estaba ella, le dijo: Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Ella se asustó al oír estas palabras, preguntándose qué saludo era aquel. El ángel le dijo: Tranquilízate, María, que Dios te ha concedido su favor. Pues, mira, vas a concebir, darás a luz un hijo y le pondrás de nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su antepasado; reinará para siempre en la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN El jueves, 7 de septiembre en el encuentro con las autoridades y representantes de la sociedad civil dijo el Papa Francisco: “Vengo a Colombia siguiendo la huella de mis predecesores, el beato Pablo VI y san Juan Pablo II y, como ellos, me mueve el deseo de compartir con mis hermanos colombianos el don de la fe, que tan fuertemente arraigó en estas tierras, y la esperanza que palpita en el corazón de todos. Solo así, con fe y esperanza, se pueden superar las numerosas dificultades del camino y construir un país que sea patria y casa para todos los colombianos…No

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olvidemos que la inequidad es la raíz de todos los males sociales (una cita de su gran documento la Alegría del Evangelio n. 202). Y el evangelio que hemos escuchado en este segundo día habla del reinado de Dios para siempre. Se refiere a la Buena Noticia que trae Jesús de Nazaret: Dios viene a reinar, no a la manera de los reyes que conocemos, con poder, fuerza y opresión. No. Su reinado es el señorío de la justicia, del perdón y de la paz. Su reinado son las relaciones nuevas que se construyen desde Dios no desde el egoísmo nuestro. Por eso Jesús compara ese reinado con un árbol que crece, con una masa que fermenta, con una red que va recogiendo peces buenos y malos. Y ese reinado es de Dios, es decir, se realiza gracias al Espíritu Santo, que renueva los corazones, que limpia, que purifica todo mal, que capacita para amar, para dar pasos nuevos en línea de justicia, reconciliación y solidaridad. En silencio cada uno se pregunta hoy, segundo día de la novena, ¿por qué no quiero perdonar, por qué me bloqueo ante los pasos que entre todos hemos de dar para lograr una sociedad más justa, más reconciliada, una sociedad nueva, libre de venganza y rencor? • También se pueden hacer en este momento algunas peticiones espontáneas. • Siguen las oraciones propias de la novena.

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18 de diciembre

Lectura del Evangelio de san Lucas 1, 39 - 45 “Unos días después María se puso en camino y fue a toda prisa a la montaña, a la provincia de Judea; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre. Llena de Espíritu Santo, dijo Isabel con fuerte voz: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y dichosa tú, que has creído porque lo que te han dicho de parte del Señor se cumplirá”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN Dirigiéndose a los jóvenes en Bogotá, después del saludo a las autoridades, el mismo jueves 7 de septiembre, dijo el Papa Francisco: “Mantengan viva la alegría, es signo del corazón joven, del corazón que ha encontrado al Señor. Y si ustedes mantienen viva esa alegría con Jesús, nadie se la puede quitar, nadie (Juan 16,22). También vuestra juventud los hace capaces de algo muy difícil en la vida: perdonar. Perdonar a quienes nos han herido; es notable ver cómo ustedes no se dejan enredar por historias viejas, cómo miran con extrañeza cuando los adultos repetimos acontecimientos de división simplemente por estar nosotros atados a rencores.

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Ustedes nos ayudan en este intento de dejar atrás lo que nos ofendió, de mirar adelante sin el lastre del odio, porque ustedes nos hacen ver todo el mundo que hay por delante, toda la Colombia que quiere crecer y seguir desarrollándose; esa Colombia que nos necesita a todos y que los mayores se la debemos a ustedes”. En el pasaje del evangelio que hemos proclamado hoy, María, la mujer del servicio, llena del Espíritu Santo comunica a Isabel esa alegría que viene de Dios. A su vez Isabel habla como profetisa y alaba “el fruto de su vientre” y constata la verdadera dicha, la auténtica alegría, fruto del fiarse, del creer en Dios, del servicio desinteresado. En esta novena que nos une alrededor del pesebre pidamos el don de la alegría, el don del perdón, el don del servicio. Solo ejercitándonos en ese salir de nosotros mismos podremos construir una sociedad nueva, libre de odio, venganza y destrucción. • Un momento de silencio, unas peticiones espontáneas. • Siguen las oraciones propias de la novena.

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19 de diciembre Lectura del Evangelio de san Lucas 1, 67 - 79 “Zacarías, lleno de Espíritu Santo, habló inspirado: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN En el encuentro con los Obispos de Colombia dijo el Papa Francisco: “Bien saben que Dios es el Señor del primer paso. Él siempre nos primerea. Toda la Sagrada Escritura habla de Dios como exiliado de sí mismo por amor. Ha sido así cuando solo había tinieblas, caos y, saliendo de

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sí, Él hizo que todo viniese a ser; ha sido así cuando en el jardín de los orígenes Él se paseaba, dándose cuenta de la desnudez de su creatura; ha sido así cuando, peregrino, se alojó en la tienda de Abraham, dejándole la promesa de una inesperada fecundidad; ha sido cuando se presentó a Moisés encantándolo, cuando ya no tenía otro horizonte que pastorear las ovejas de su suegro; ha sido así cuando no quitó de su mirada a su amada Jerusalén , aun cuando se prostituía en la vereda de la infidelidad; ha sido así cuando migró con su gloria hacia su pueblo exiliado en la esclavitud. Y, en la plenitud del tiempo, quiso revelarnos el primer paso, el nombre del primer paso, de su primer paso. Se llama Jesús y es un paso irreversible”. Ahora somos todos nosotros los llamados a dar el segundo paso. Si Dios, en Cristo, su Hijo, dio el primer paso irreversible, nosotros hemos de continuar esa senda de la reconciliación, del perdón y de la paz. Pero con hechos concretos. • En oración intentemos formular esos pasos que deseamos dar. • Siguen las oraciones propias de la novena.

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20 de diciembre Lectura del Evangelio de san Lucas 2, 1 - 7 “Por entonces salió un decreto del emperador Augusto, mandando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Quirino gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era del linaje y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa, María, que estaba encinta. Estando allí, le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN En la celebración de la Eucaristía en Bogotá, el jueves 7 de septiembre dijo el Papa Francisco: “Aquí se encuentran multitudes anhelantes de una palabra de vida, que ilumine con su luz todos los esfuerzos y muestre el sentido y la belleza de la existencia humana… Pero también aquí, como en otras partes, hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que siega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio

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que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas. A todas esas tinieblas Jesús las disipa y destruye con su mandato en la barca de Pedro: “Navega mar adentro”. En este quinto día, cercana ya la celebración del nacimiento del Salvador, y haciendo eco al Evangelio que hemos escuchado, pidamos tener sitio para Dios en nuestro corazón, tener sitio para el que sufre, tener un sitio para esa palabra que reconcilia, que une en vez de dividir, que perdona en vez de odiar. Que el niño del pesebre ilumine y despeje nuestras tinieblas que nos paralizan y bloquean. • • •

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Un momento de silencio. Unas peticiones espontáneas de los participantes. Siguen las oraciones propias de la novena.


21 de diciembre

Lectura del Evangelio de san Lucas 2, 8 - 14 “En las cercanías había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando el rebaño por turno. Se les presentó el ángel del Señor: la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se asustaron mucho. El ángel les dijo: No teman, miren que les traigo una buena noticia, una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un salvador: el Mesías, el Señor. Y les doy esta señal: Encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres, que él quiere tanto”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN En la Nunciatura Apostólica, la noche del jueves 7 de septiembre el Papa Francisco encontró a unos niños y personas con discapacidad. Allí le impactó mucho al Papa las palabras de una niña: “Queremos un mundo en el que la vulnerabilidad sea reconocida como esencial en lo humano. Que lejos de debilitarnos nos fortalece y dignifica. Un lugar de encuentro común que nos humaniza”. Y el Papa comentó: “Todos somos vulnerables. Adentro, en los sentimientos, tantas cosas que no nos funcionan adentro, pero nadie las ve. Y otros las ven. Y necesitamos

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que esa vulnerabilidad sea respetada, acariciada, curada en la medida de lo posible, y que dé fruto para los demás. Somos vulnerables todos. Y preguntó el Papa a la niña ¿quién es la única persona que no es vulnerable? La niña respondió: Dios. El Papa añadió: Dios es el único no vulnerable. Pero es la esencia de lo humano esa necesidad de ser sostenido por Dios, todos. Por eso no se debe, no se puede descartar a nadie, ¿está claro? Porque cada uno de nosotros es un tesoro que se ofrece a Dios, para que Dios lo haga crecer según su manera. El Evangelio que hemos escuchado hace poco abre una nueva etapa: hoy ha nacido un Salvador. Dios se ha hecho niño en el pesebre, no se impone por la fuerza, no domina, es pequeño y de esa manera nos invita a acogerlo. La paz en la tierra es efecto de la salvación que Dios nos trae y encima se hace patente que Dios nos quiere, desea lo mejor para nosotros. Al igual que los pastores que luego de ese gran anuncio salvador corren a Belén, también nosotros hemos de ser misioneros de la paz, anunciadores de la buena noticia, artesanos de paz. • •

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Un momento de silencio y algunas peticiones o acciones de gracias. Siguen las oraciones propias de la novena.


22 de diciembre Lectura del Evangelio de san Lucas 2, 15 - 20 “Al marcharse los ángeles al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vamos derechos a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha anunciado el Señor. Fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño. Todos los que lo oyeron se admiraban de lo que les decían los pastores. María, por su parte, conservaba el recuerdo de todo esto, meditándolo en su interior. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído; tal y como se lo habían dicho”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN El viernes 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María, en Villavicencio, el Papa Francisco habló así: “La festividad del nacimiento de María proyecta su luz sobre nosotros, así como se irradia la mansa luz del amanecer sobre la extensa llanura colombiana, bellísimo paisaje del que Villavicencio es su puerta, como también en la rica diversidad de sus pueblos indígenas. En el Evangelio hemos escuchado la genealogía de Jesús (Mateo 1, 1-17), que no es una simple lista de nombres, sino historia viva, historia de un pueblo con el que Dios ha caminado y, al hacerse uno de nosotros, nos ha querido anunciar que por su sangre corre la historia de justos y pecadores, que nuestra salvación no es una salvación

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aséptica, de laboratorio, sino concreta, una salvación de vida que camina. Esta larga lista nos dice que somos parte pequeña de una extensa historia y nos ayuda a no pretender protagonismos excesivos, nos ayuda a escapar de la tentación de espiritualismos evasivos, a no abstraernos de las coordenadas históricas concretas que nos toca vivir. También integra en nuestra historia de salvación aquellas páginas más oscuras o tristes, los momentos de desolación y abandono comparables con el destierro. La mención de las mujeres (ninguna de las aludidas en la genealogía tiene la jerarquía de las grandes mujeres del Antiguo Testamento) nos permite un acercamiento especial: son ellas, en la genealogía, las que anuncian que por las venas de Jesús corre sangre pagana, las que recuerdan historias de postergación y sometimiento. En comunidades donde todavía arrastramos estilos patriarcales y machistas es bueno anunciar que el Evangelio comienza subrayando mujeres que marcaron tendencia e hicieron historia. Pidamos en este día de la novena que María, la mujer del silencio, la mujer atenta a la voz de Dios nos ayude también a nosotros a “meditar, a guardar en el interior de nuestro corazón” la palabra de Dios, para que llevando a la práctica esa palabra trabajemos por la paz y la reconciliación de todos. • •

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Se pueden hacer algunas peticiones espontáneas o acciones de gracias. Siguen las oraciones propias de la novena.


23 de diciembre Lectura del Evangelio de san Lucas 2, 21 - 24 “Al cumplirse los ocho días, cuando tocaba circuncidar al niño, le pusieron de nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Cuando llegó el tiempo de que se purificaran, conforme a la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor (así lo prescribe la Ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor) y para entregar la oblación (conforme a lo que dice la Ley del Señor: Un par de tórtolas o dos pichones)”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN En el gran encuentro de oración por la reconciliación nacional, a los pies del Crucificado de Bojayá, dijo el Papa Francisco: “Desde el primer día deseaba que llegara este momento de nuestro encuentro. Ustedes llevan en su corazón y en su carne huellas, las huellas de la historia viva y reciente de su pueblo, marcada por eventos trágicos, pero también llena de gestos heroicos, de gran humanidad y de alto valor espiritual de fe y esperanza. Los hemos escuchado. Vengo aquí con respeto y con una conciencia clara de estar, como Moisés, pisando un terreno sagrado (Éxodo 3,5). Una tierra regada con la sangre de miles de víctimas inocentes y el dolor desgarrador de sus familiares y conocidos. Heridas que cuesta cicatrizar y que nos duelen a todos, porque cada violencia cometida contra un ser

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humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas. Y estoy aquí no tanto para hablar yo, sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe. Y si me lo permiten, desearía también abrazarlos y, si Dios me da la gracia, porque es una gracia, quisiera llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos – yo también tengo que pedir perdón- y que así, todos juntos, podamos mirar y caminar hacia adelante con fe y esperanza. Y ante la imagen impactante del Crucificado oró así: Oh Cristo negro de Bojayá, que nos recuerdas tu pasión y muerte; junto con tus brazos y pies te han arrancado a tus hijos que buscaron refugio en ti. Oh Cristo negro de Bojayá, que nos miras con ternura y en tu rostro hay serenidad; palpita también tu corazón para acogernos en tu amor. Oh Cristo negro de Bojayá, haz que nos comprometamos a restaurar tu cuerpo…” El que nace pobre y humilde en Belén es también el que entrega su vida en la cruz. La Navidad apunta hacia la Pasión. No olvidemos esa gran realidad en medio de estas fiestas, regalos y cenas. No olvidemos al crucificado de Bojayá y a los que junto a él fueron asesinados. • Un momento de silencio. • Siguen las oraciones de la novena.

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24 de diciembre El Nacimiento

Lectura del Evangelio de san Lucas 2, 27 - 35 Impulsado por el Espíritu, fue Simeón al templo. Cuando los padres de Jesús entraban para cumplir con el niño lo previsto por la Ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, despide a tu servidor en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador; lo has colocado ante todos los pueblos como luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel. Su padre y su madre estaban admirados por lo que decía del niño. Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira: éste está puesto para que todos en Israel caigan o se levanten; será una bandera discutida, mientras que a ti una espada te traspasará el corazón; así quedará patente lo que todos piensan”.

Palabra del Señor. CONSIDERACIÓN En el hogar san José, en Medellín, el 9 de septiembre dijo el Papa Francisco: “También el Niño Jesús fue víctima del odio y de la persecución; también Él tuvo que huir con su familia, dejar su tierra y su casa, para escapar de la muerte. Ver sufrir a los niños hace mal al alma, porque los niños son los predilectos de Jesús. No podemos aceptar que se les maltrate, que se les impida el derecho a vivir una niñez con serenidad y alegría, que se les niegue un futuro de esperanza.

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Jesús no abandona a nadie que sufre, mucho menos a ustedes, niños y niñas, que son sus preferidos. Claudia Yesenia, al lado de tanto horror sucedido, Dios te regaló una tía que te cuidó, un hospital que te atendió y finalmente una comunidad que te recibió. Este “hogar” es una prueba del amor que Jesús les tiene a ustedes y de su deseo de estar muy cerca de ustedes”. En esta noche santa de Navidad todo es luz, alegría, cantos, regalos, comidas. Todo eso es un buen signo, regalamos porque Dios se nos ha dado como don, como regalo. Los colombianos hemos tenido en septiembre un gran regalo: la visita del Papa Francisco. En esta Novena de Navidad hemos recordado lo más sobresaliente de sus palabras y discursos, no para añorar su visita sino para dar el segundo paso, para continuar creciendo en la fe, tejiendo la paz y la reconciliación. Al desearnos hoy una Feliz Navidad no olvidemos que ese deseo no es un formalismo o un repetir lo de siempre. Navidad es Dios que caminando junto a nosotros nos capacita para amar y dejar a un lado lo que nos divide y mata. Una santa Navidad para todos. Hoy sí que tiene sentido cantar con emoción noche de paz, noche de amor. • Un momento de silencio, unas peticiones espontáneas. • Siguen las oraciones propias de la novena.

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VILLANCICOS ANTÓN TIRU RIRU RIRU Antón tiru riru riu Antón tiru riru ra Antón tiru riru riru Antón tiru riru ra. Jesús al pesebre Vamos a adorar Jesús al pesebre Vamos a adorar. Duérmete niño chiquito Que la noche viene ya Cierra pronto tus ojitos Que el cielo te arrullará. Antón tiru riru riu Antón tiru riru ra Antón tiru riru riru Antón tiru riru ra.

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NOCHE DE PAZ Noche de paz, noche de amor todo duerme en derredor sólo suenan en la oscuridad armonías de felicidad armonías de paz, armonías de paz. Noche de paz, noche de amor ha nacido Jesús pastorcillos que oís anunciar no temáis cuando entrés a adorar que ha nacido el amor (bis). Noche de paz, noche de amor todo duerme en derredor sólo velan María y José duerme el niño y durmiendo se ve todo el cielo en su faz (bis).

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A LA NANITA NANA A la nanita nana, nanita nana, nanita ea, mi Jesús tiene sueño, bendito sea, bendito sea. Fuentecilla que corres clara y sonora ruiseñor que en la selva cantando lloras callad mientras la cuna se balancea a la nanita nana, nanita ea. A la nanita nana, nanita nana... Manojito de rosas y de alelíes ¿qué es lo que estás soñando que te sonríes? cuales son tus sueños, dilo alma mía más, ¿qué es lo que murmuras? Eucaristía. A la nanita nana, nanita nana... Pajaritos y fuentes, auras y brisas respetad ese sueño y esas sonrisas callad mientras la cuna se balancea que el niño está soñando, bendito sea.

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VAMOS PASTORES Vamos pastores, vamos, vamos a Belén, a ver en ese Niño la gloria del Edén (bis). Si, la gloria del Edén. Este precioso Niño yo me muero por él sus ojitos me encantan, su boquita también, el Padre le acaricia, la Madre mira en él, y los dos extasiados contemplan aquel ser (bis) Es tan lindo el chiquito que nunca podrá ser que su belleza copien el lápiz y el pincel; pues el eterno Padre con inmenso poder. Hizo que el Hijo fuera excelso como Él (bis). Yo pobre pastorcillo, al niño le diré, no la buenaventura: eso no puede ser. Le diré me perdone lo mucho que pequé y en la mansión eterna un ladito me dé (bis).

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YA VIENE EL NIÑITO Ya viene el niñito jugando entre flores Y los pajaritos le cantan amores. Ya se despertaron los pobres pastores Y le van llevando, pajitas y flores. La paja está fría La cama está dura La Virgen María, llora con ternura. Ya no más se caen todas las estrellas A los pies del niño, más blanco que ellas. Niñito bonito manojo de flores Llora pobrecito por los pecadores.

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EL TAMBORILERO El camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió Los pastorcillos quieren ver a su Rey, le traen regalos en su humilde zurrón rom pom pom pom rom pom pom. Ha nacido en un portal de Belén El Niño Dios. Yo quisiera poner a tus pies algún presente que te agrade, Señor, mas tú ya sabes que soy pobre también, y no poseo más que un viejo tambor, rom pom pom pom rom pom pom. ¡En tu honor frente al portal tocaré con mi tambor! El camino que lleva a Belén yo voy marcando con mi viejo tambor, nada mejor hay que yo pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor, rom pom pom pom rom pom pom. Cuando Dios me vio tocando ante él, me sonrió.

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TUTAINA Tutaina tuturumá tutaina tuturumaina tutaina tuturumá turumá tutaina tuturumaina Los pastores de Belén vienen a adorar al Niño, la Virgen y San José los reciben con cariño. Tres reyes vienen también con incienso, mirra y oro, a ofrendar a Dios su bien como el más grande tesoro. Vamos todos a cantar con amor y alegría, porque acaba de llegar de los cielos el Mesías.

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PASTORES VENID Pastores venid, pastores llegad, adorad al Niño, (bis) que ha nacido ya. San José al Niño Jesús, un beso le dio en la cara, y el Niño Jesús le dijo, “Que me pinchas con las barbas”. En el portal de Belén, hay estrellas sol y luna, 
 la Virgen y San José, y el niño que está en la cuna. 

 Ábreme tu pecho niño, ábreme tu corazón 
 que hace mucho frío afuera, y en ti solo hallo calor. 

 El niño miró a la Virgen, a la Virgen San José, 
 el niño miró a los dos, y se sonrieron los tres. 
 


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Novena de Navidad 2017  
Novena de Navidad 2017  
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