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Guiados por la Luz de Cristo Patrona de las Américas une a familia diocesana

P

or cuarta vez, el Pueblo de la Diócesis de Trenton se unió a principios de diciembre para llevar las Antorchas Guadalupanas por las calles de Trenton en una procesión de fe, alabanza, oración y testimonio. Sábado, el 7 de diciembre, fieles representando más de cuarenta parroquias y escuelas participaron en la peregrinación que llegó a la Catedral Santa María de la Asunción para una Misa hermosa celebrada por el obispo David M. O’Connell, C.M., en honor de Nuestra Señora de Guadalupe. Entre himnos, cantos, Rosarios, y danzas, se pudo sentir profundamente el amor del Pueblo por la Madre de Dios y su Hijo. El frío desapareció al llegar

Muchos peregrinos siguieron la energía de la carroza de la Parroquia San Bernabé. Del lado izquierdo, Frank Montes, James Montes y Alberto Pérez de la Parroquia San Bernabé, Bayville, cantan a la Madre de Dios. El grupo parroquial ha participado en la peregrinación diocesana cada año agregando su energía, talento y fe al camino.

a la Catedral para la familia Altamirano (Jorge, Ana y Jorge Junior) que aprovechó para una foto con el obispo O’Connell, el monseñor José Roldán y el padre Carlos Aguirre (escondido atrás). En su primera vez de participar en la celebración Guadalupana, niños de la Parroquia San Antonio de Padua, Hightstown, bailaron en honor de la Santa Madre frente a la Catedral después de haber caminado las millas de la peregrinación.

“Nuestra Señora de Guadalupe es la Madre de Dios y la Madre de todos los hijos de Dios – su madre y mi madre – y la Patrona de las Américas”, dijo el obispo O’Connell en la Misa en la Catedral Santa María de la Asunción, Trenton. Fotos pescadoras por Craig Pittelli

 isite PecesdeTrenton.org para ver más V sobre la celebración en honor de Nuestra Señora de Guadalupe y muchas fotos más.

Con los corazones ardientes por el amor de Dios, los capitanes de las 17 Antorchas Guadalupanas sonríen con el obispo O’Connell y el monseñor Roldán antes de empezar la Misa en honor de Nuestra Señora de Guadalupe para la Diócesis de Trenton. 36   REVISTA EL MONITOR   Enero 2020 


El Anzuelo

P&R

Preguntas y respuestas con Obispo O’Connell sobre su visita Ad Limina en el Vaticano

Obispo David M. O’Connell, C.M., se sentó con Rayanne Bennett, directora ejecutiva de comunicaciones y medios para la Diócesis, para una entrevista sobre su visita a Roma en noviembre.

Foto pescadora por Katie Cerni

Pregunta: ¿Nos puede explicar lo que es la visita “Ad Limina” y su importancia para los obispos y su rebaño? Obispo O’C: Yo viajé con los otros obispos diocesanos de la Región III, o

sea con las diócesis y arquidiócesis de New Jersey y Pennsylvania. La idea de la visita tiene raíces del siglo 16 pero hace más o menos recién, en el 1983, se requirió que los obispos diocesanos hicieran la visita cada cinco años. Nuestra última Ad Limina fue hace 8 años porque realmente es el papa quien nos llama. Los obispos preparan un reportaje extenso sobre sus diócesis unos seis meses antes de la visita para dar al Santo Padre y los Oficios del Santo Sede un resumen de los detalles de la realidad en cada diócesis. Es una especie de “estado de la diócesis” y, basado en el reportaje, nos reunimos con las Oficinas del Vaticano durante la visita. También, durante la visita los obispos visitamos y oramos en las basílicas mayores en Roma, especialmente en donde están las tumbas de San Pedro y San Pablo. Pregunta: ¿Qué es el reportaje “quinquenal” y el proceso de crearlo qué ha aprendido de él Usted? Obispo O’C: Alistar toda la información para el reportaje demoró unos siete meses. Se llama el “Reportaje Quinquenal” por los cinco años comunes entre visitas. Esta vez nuestro reportaje está compuesto de 130 páginas divididas en 23 capítulos narrativos, datos estadísticos y análisis gracias al apoyo de los departamentos fundamentales de la cancillería. Me dio la oportunidad de tener una vista más amplia de casi cada aspecto de nuestra diócesis desde la última visita y reportaje. También brindó al Santo Sede una vista actual de la vida en la Iglesia local tal cómo la conozco yo. Pregunta: ¿Cuáles detalles o tendencias le llamaron la atención en el reportaje sobre nuestra Diócesis? Obispo O’C: Una gran parte del reportaje se enfocó en varias novedades que han impactado a la Diócesis y nuestras comunidades desde la última visita “Ad Limina”. Una que resaltó fue la recuperación después del huracán Sandy y el alcance extraordinario que se llevó a cabo a través de nuestras agencias católicas de servicios sociales y las agencias de la Iglesia de nivel nacional. Como la mayoría de la Iglesia por el país, la Diócesis de Trenton ha vivido por una reducción en nuestra población católica, particularmente en ciertas áreas; menos hombres respondiendo al llamado del sacerdocio y menos matrículas en nuestras escuelas católicas. Unas tendencias también nos han impactado económicamente también. Sin embargo, pudimos citar las medidas que hemos tomado para responder a estos cambios para reestructurar las parroquias y establecer prácticas eficaces

El papa Francisco le da la bienvenida al obispo O’Connell en el palacio apostólico durante la visita Ad Limina de los obispos de la región III que incluye las diócesis y arquidiócesis de Pennsylvania y New Jersey. Foto CNS/Vatican Media

para seguir adelante y preservar la vitalidad de nuestras comunidades de fe. En cuanto el crecimiento de la comunidad hispana católica, hemos instituido iniciativas pastorales especiales y ahora tenemos 18 Centros del Ministerio Hispano por los cuales serviremos a esta comunidad de fe viva tan vibrante. Pregunta: ¿Cómo estuvo la reunión con el Santo Padre? ¿Cuáles fueron mensajes claves que el papa compartió con Usted y los otros obispos de la Región III? Obispo O’C: La reunión con el papa Francisco fue la parte más memorable de la semana. Estuvimos con él durante dos horas y media en el Hall Clementina del Palacio Apostólico. El Santo Padre no nos dio ningún discurso sino que nos ofreció la oportunidad increíble de presentar nuestras observaciones, conversar sobre preocupaciones y hacerle preguntas. El papa Francisco también nos dejó ofrecer unas críticas pero, entre risas, dijo que “solo aquí adentro y no allá afuera”. De verdad fue una conversación fraternal. El Santo Padre nos pidió hablar con confianza entre nosotros y sin ninguna reservación con él mientras observamos su confianza también. Él marcó el ambiente de la reunión y respondió con gentileza y franqueza. Pregunta: En la reunión con la Congregación para Educación Católica en que Usted participó, ¿Cuáles realidades sobre la educación católica en nuestra región quisiera compartir? ¿Alguna novedad o idea nueva? Obispo O’C: Yo serví como “el capo” en esa reunión, o sea el presentador

o líder de la conversación. Antes de viajar a Roma, consulté con los superintendentes de la región para obtener su sentido de la dirección y las tendencias de la educación católica. Me enfoqué principalmente en las escuelas católicas, especialmente la experiencia común de menos matriculas, presiones económicas y temas de sostenibilidad. Cada diócesis afronta desafíos semejantes y los obispos compartieron ambos fuerzas y éxitos y los problemas de sus sistemas de escuelas católicas. Hablamos sobre la identidad y misión católica además de los desafíos ... Sigue en la página 39  

Enero 2020    REVISTA EL MONITOR   37


El Anzuelo

Providencia Divina en Texas Nota del editor: Cinco fieles de la Diócesis de Trenton y el Centro de FeJusticia viajaron a la frontera entre los Estados Unidos y México del 16 al 21 de noviembre para proveer comida y apoyo humanitario a los migrantes y refugiados. Entre ellos estuvo Mateo Greeley, coordinador diocesano por la comunicación en español. POR MATEO GREELEY

L

as fronteras son una parte necesaria de mantener el orden en este mundo complicado de humanos. Las fronteras funcionan bastante bien cuando se las ve en un mapa o para cuadrar una imagen, pero las líneas pueden crear confusión cuando estén impuestas a la creación de Dios. Cuando las fronteras se convierten en obstáculos al responder a la necesidad humana, se hacen otra cosa que solamente una frontera. Parece absurdo intentar contener al mundo vivo dentro de fronteras hechas por personas… absurdo y, demasiado a menudo, dañoso en el intento. El terminal de buses en Brownsville, Texas, es un lugar muy real donde uno puede ver fácilmente el daño que una frontera puede causar a personas muy reales y, al mismo momento, lo que puede pasar cuando esa frontera se convierte en un puente. Personas de otros países que buscan el asilo están viviendo, a menudo durante muchos meses si no hasta años, en las ciudades fronterizas de México justo al otro lado de los Estados Unidos. Estas personas

han recibido muchos nombres –con los más ofensivos más frecuentemente como los más fuertes – pero estas personas en búsqueda del asilo, del refugio, literalmente son personas humanas. Hay aquellos que creen que los migrantes sean piezas políticas. Hay quienes que creen que los migrantes sean menos merecidos del chance de vivir una vida digna. Hay quienes que los ven como agresores y usurpadores de oportunidades que justamente no son suyos. Según el centro de investigaciones Pew, la cantidad de personas alcanzando el asilo en los Estados Unidos ha bajado drásticamente en los últimos dos años, un resultado de opciones políticas intencionales. Las investigaciones reportadas en octubre demuestran que, del 20 de enero del 2017 al 30 de septiembre del 2019, o sea la mayor parte de tres años, los Estados Unidos ha abierto sus puertas a alrededor de 76,000 refugiados; en el año singular del 2016, casi 85,000 refugiados lograron alcanzar el refugio en este país. Cruzando caminos Cuando las personas estén otorgadas el asilo a través del sistema cerca de Brownsville, los agentes de inmigración los llevan al terminal de buses y los dejan ahí. El terminal de buses se ve semejante a cualquier terminal que uno puede imaginar, pero entre todo el movimiento y la acción cotidiana están familias e individuales que han recibido el chance de mover hacia el norte por este país en búsqueda de la

Alcanzar el refugio en este país debe ser momento de alegría. Los misioneros conocieron a esta familia durante una visita a Matamoros y unos días después gozaron de un reencuentro en el terminal de bus porque habían logardo reguo en los Estados Unidos. Tristemente, el esposo de la señora no fue aceptado y volvió a Michoacán hasta decidir los próximos pasos para la familia. 38   REVISTA EL MONITOR   Enero 2020 

seguridad y nueva vida. Se puede reconocer a los refugiados por cómo están vestidos y por lo que llevan. Los zapatos y tenis faltan los cordones y los refugiados no llevan cinturones. Todos, los niños y los adultos, tienen que quitar estas cosas cuando entran las facilidades de detención después de pasar por el purgatorio de los campamentos de Matamoros, México – justamente en el otro lado del Río Grande. La cosa más fácil de reconocer que demuestra que alguien sea refugiado o no es el sobre grande de documentos que estos migrantes agarran en sus brazos con tanta fuerza. El equipo del Centro de FeJusticia llegó al terminal de buses en la noche del miércoles, 20 de noviembre, con la intención de cruzar el Río Grande una vez más en nuestra misión a visitar y servir a los migrantes atrapados ahí. La organización católica sin fin de lucro tiene su sede en el convento de la Parroquia Santa Ana en Lawrenceville, N.J., y tiene como su meta educar e inspirar a jóvenes para que pongan en acción su fe a través del servicio y el apoyo al prójimo. Al entrar al terminal esa noche, reconocimos a unas familias que claramente fueron refugiados. Nos presentamos y les ofrecimos apoyo en forma de un sándwich, pañales o cualquier otra cosa que rápidamente podríamos conseguir para responder a sus necesidades inmediatas. Mientras cuatro del equipo tomaron acción en el terminal, yo salí para recoger algo de un almacén comunitario. Cuando reentré al terminal, yo vi a una madre con cuatro hijos hablando con uno de los guardias del terminal. Yo escuché al guardia decirle a la señora que el pueblo que buscaba no quedaba muy lejos, pero que no había bus hasta allá hasta el día siguiente.


El Anzuelo

Mensaje del

OBISPO DAVID M. O’CONNELL, C.M.

¡Feliz Año Nuevo! del Obispo O’Connell “Litúrgicamente y teológicamente, hemos celebrado el nacimiento de Cristo en Belén y las profecías anteriores sobre él. Ahora, empezamos a celebrar la vida entera de Cristo y su influencia en nuestras vidas además de las posibilidades que aún no se nos hayan revelado”.

Lee su mensaje completo en PecesdeTrenton.org.

Fotos de cortesía de los Matamoros 5+1

Miré mientras ella le agradeció y llevó a sus hijos a buscar asientos donde podrían pasar la noche larga en el terminal. Su hija mayor llevaba el sobre de documentos que marcaba a los refugiados. La niña parecía tener unos 14 años. Su hija habrá tenido unos 11 y tenía el síndrome Down. El único niño probablemente tenía 8 y la hija menor alrededor de 6 años. Justo ese día habían alcanzado entrada legal, en forma del asilo, a los Estados Unidos de América. Yo me acerqué al guardia para preguntar a dónde iba la familia. “San Benito”. “¿Queda lejos”? pregunté. Averiguamos en mi celular y vimos que el pueblo quedaba unos 35 minutos de Brownsville. El guardia no me conocía, pero le pregunté si le parecía apropiado preguntar a la madre si quería que yo llevara a su familia a San Benito. “Claro, si Usted puede”, me respondió. Cansancio profundo Al acercarme a esta mujer y su familia, yo podía sentir su tensión – este gringo alto se presentó y preguntó si tenían hambre. Su respuesta fue que no tenían hambre, sino estaban totalmente agotados. “Tan cansados”, repitió. Entonces, le ofrecí llevarla y su familia joven al pueblo de San Benito. “Sí, por favor. Está bien”, contestó después de mirar a su hija mayor para ver lo que opinaba sin decir ni una palabra. Se comunicaron con los ojos. La vulnerabilidad de esta familia fue impactante. Aceptaron transporte de un extraño total, un riesgo que no tomaría yo con mi propia familia si tuviera opción.

Visita al Vaticano; Obispo O’Connell conversa sobre situación diocesana actual  Sigue de la página 37 

... culturales. El oficial de la Congregación respondió a cada tema y ofreció reflexiones y sugerencias. La reunión estuvo muy interesante. Pregunta: ¿Cómo le fue tener la experiencia de orar en los varios sitios santos durante su visita y cuáles fueron más memorables? Obispo O’C: Tuvimos bastante tiempo para orar y me emocionó poder visitar las tumbas de San Pedro y

San Pablo. Siempre es una experiencia emocional poder estar frente a estos lugares funerarios y contemplar los papeles tan claves de estos dos Apóstoles en establecer la Iglesia. Es difícil encontrar las palabras adecuadas para compartir los sentimientos en esos momentos. No es suficiente decir que me inspira o que me hace sentir humilde estar en la presencia de los huesos de los hombres de que me han escogido para seguir su trabajo. A lo mejor, un sentimiento más adecuado es que no me siento nada merecido. En oración, supliqué al Señor ayudarme a ser un pastor fiel al Pueblo de la Diócesis. Pregunta: ¿Cómo estuvo compartir tiempo y experiencias tan profundas con sus hermanos obispos de la región? Obispo O’C: Lo que más reconocí durante la semana fue de que todo lo que hacemos como obispos en

nuestras diócesis distintas está conectado a la Iglesia universal. Somos parte de algo más grande que cualquier individuo o las Iglesias locales que representamos. Estamos llamados a estar en comunión con el Sucesor de San Pedro y unidos también entre nosotros, unidos en fraternidad y caridad con el Señor Jesús en medio. Él es el Buen Pastor y somos sus servidores en todo lo que representamos y en todo lo que hacemos para el Pueblo bajo nuestro cuidado pastoral.

La historia sigue en PecesdeTrenton.org.

Enero 2020    REVISTA EL MONITOR   39

Profile for Diocese of Trenton

El Anzuelo: Enero 2020:  

Esta edición explora nuestra conexión como católicos a pesar de nuestro lugar en la Iglesia y nuestro lugar en este mundo.

El Anzuelo: Enero 2020:  

Esta edición explora nuestra conexión como católicos a pesar de nuestro lugar en la Iglesia y nuestro lugar en este mundo.