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Martes 12 de junio de 2012

Opinión En directo

EL PERIÓDICO DE LOS ESTUDIANTES DOMINICANOS EN MADRID

Ed.

Nuestra opinión. EDUARDO GARCÍA MICHEL

ace poco, el doctor Fernando Rojas Mejía encontró entre sus papeles viejos, y gentilmente me envió una copia, dos ejemplares del Órgano Estudiantil Dominicano, que fue creado en febrero de 1966 con el propósito de servir de voz de la Asociación de Estudiantes Dominicanos en Madrid, cuyo presidente era Víctor Líster. La producción y redacción de ese pequeño periódico, que consistía de unas cuantas páginas escritas en papel bond, estuvo a mi cargo. Creo que apenas llegaron a salir esos dos ejemplares, o tal vez uno más. El experimento fue breve; de signo opuesto a las limitaciones, amplias. En esas copias pude encontrar algunos escritos que había perdido, con un contenido testimonial, pues fuimos el primer grupo relativamente numeroso de estudiantes dominicanos asentados en Madrid. El primer ejemplar fue publicado en febrero de 1966. A continuación reproduzco su breve editorial, que da una idea del modo de pensar y sentido de compromiso de ese grupo de estudiantes: “Compañeros: Hoy nace empujado por la ilusión vigorosa que significa ser joven; llamado por la ansiedad sin eco que consume nuestro espíritu, este soplo, débil si quieren, pero decidido a

H

servir de cauce y contacto, de aliento y calor, a todos los que afrontamos la lejanía de nuestra tierra querida, indómita y bella. En especial un grito desgarrador nos empuja: ¡compañerismo! Una meta nos obsesiona: ser útil. Un deber nos impone: consciencia. Y reclamamos de ti: cooperación. Nuestras páginas están abiertas a todo aquel que sienta vibrar ese aguijón, noble e insoportable, que es la inquietud; a todo aquel que desprecia la apatía y quiere ser estímulo firme de sus compañeros. Un sueño envuelto en tinieblas nos conmueve; en la lejanía vislumbramos un puerto que impaciente se nos abre. ¡Aremos el huerto que nos dará los frutos!” En marzo de ese mismo año se publicó el segundo número. Acababa de transcurrir la celebración de la fecha de la independencia nacional, pero estaba todavía fresca la violación de la soberanía por parte de las fuerzas de intervención de los Estados Unidos. Fue así como el editorial de ese número se centró sobre ese hecho, que era como una lanza clavada en un costado de los que sentían profundamente la dominicanidad. Copiamos a continuación el editorial: “Un 27 de febrero de 1844, la parte este de la isla La española se declaraba país independiente; nacía así la República Dominicana. Hace pocos días se cumplía de nuevo un año más

de dicha independencia; nada ni nadie podía impedirnos celebrarla con todo el honor que merece. Sin embargo, algo nos hizo romper la tradición; una triste realidad nos puso a reflexionar: un día de abril de 1965, mientras los dominicanos buscábamos la redención de nuestro pueblo, unas tropas extrañas invadían nuestro suelo con un vulgar pretexto; eran los marines. Desde entonces, Santo Domingo dejó de ser independiente; hubiese sido una inconsecuencia celebrar lo que no existe. Nadie tiene el derecho de imponernos su voluntad; y menos quien pretende ser abanderado de una concepción que políticamente nos define como occidente. Cada golpe en falso lo recibe una juventud que cuidadosamente lo recoge; solo cuando estemos libres de injerencias extrañas, recobrará el 27 de febrero su significado.” Aparte de esos editoriales, en esas páginas he podido encontrar dos colaboraciones de Fernando Rojas Mejía: una titulada “Ima-

gen del pescador”, y la otra “Nuestros héroes”. Hay otra de Rafael Damares Toribio, titulada “Perfiles históricos”. Y una más, profunda y bella, denominada “Meditaciones: preguntas al mar”, sin firma. Todas ellas demuestran la gran sensibilidad de sus autores. En adición, figuran varias colaboraciones de quién suscribe: “A un campesino”, dedicado a Juan Borinquen, jefe de peones en el Corozo, Moca; “Desde mi rincón”, que era una atalaya crítica; y “En las Cuevas de Sésamo”, que describe el ambiente bohemio que se respiraba en ese mesón de Madrid. Esas colaboraciones al periódico estudiantil, en mi caso, y es probable que también en el de los demás, constituyen una evidencia de la fuerte inclinación que sentía por expresar opiniones y sentimientos, y de hacerlo por escrito en aquella etapa de la juventud. La abandoné durante muchos años, adormecido por el canto de los números y la aridez del entorno económico al ser contrastado con el entorno social. Pero, de alguna manera, he vuelto a recuperar ese entusiasmo en una edad ya madura. Todavía no se si para bien o para mal; para tormento o alegría; si para cumplir una función útil o por lo menos ética y estética, o simplemente para embadurnar cuartillas. Solo el tiempo podrá decirlo. edogarmi.fullblog.com.ar

MAFIAS Y SICARIOS Sin que nos diéramos cuenta, el país se ha llenado de mafias y de sicarios. Mafias de poca monta, que sirven para apuntalar pequeños negocios de la pobreza y sicarios que matan a cualquier precio, sólo para mantener la forma. Tenemos mafias para todo, pero generalmente ligadas a negocios. Las hay que roban metales elaborados que venden a pequeños empresarios y fundiciones que, a su vez, venden a empresarios exportadores. Tenemos mafias, particularmente en el Cibao, que roban contadores de luz para extraerles una pieza costosa que se usa para fabricar otros utensilios eléctricos de patio, de esos que se venden en las

calles y en las pequeñas ferreterías de los barrios. Ambas mafias, y sólo se citan estos dos casos por razones de espacio, le hacen un daño tremendo al país al destruir piezas compradas en dólares y altos precios, para ganarse unos pesos. De los sicarios se puede escribir un tratado. Lo que se sabe es que el precio ha bajado tanto, que casi se puede decir que la vida no vale nada.

Espejo de papel P MAYÚSCULA HOMERO FIGUEROA

L

as complicaciones que el mundo nos plantea -por ejemplo, la crisis económica que se expande por doquier- obliga a hacer lo que nunca se ha hecho: comportarnos con madurez política. El país tiene que concentrarse en los verdaderos desafíos a su prosperidad y dejar las pequeñeces que nos entretienen y distraen desde que iniciamos este ensayo de país. Los que ganaron deben concentrarse en gobernar para no perder, que es preocuparse en resolver con tino los grandes problemas. Los que perdieron deben organizarse para pensar en ganar alguna vez, que es ocuparse en plantear alternativas. Hagamos “Política” con P mayúscula. hfigueroa@diariolibre.com


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