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Diario del Huila F U N D A C I Ó N TIERRA PROMISIÓN www.diariodelhuila.com Neiva, Agosto 14 de 2011 Edición Nro. 363

Cecilia Vargas

y su incesante labor cultural investigativa


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Cecilia Vargas: de su chiva a las estructuras difusoras de luz Por: Marta Eugenia López Bedoya.

Comunicadora Social-Periodista La chiva creada en arcilla por Cecilia Vargas, cumplió 35 años. En reconocimiento a su labor artística el periódico El Colombiano de Medellín le otorgó a comienzos de este año el premio “EL COLOMBIANO EJEMPLAR”. En homenaje a ella en junio pasado, el dueto de Humberto Rueda Ramírez y Jaime Ricardo Guío lanzó en el Teatro Pigoanza de Neiva el tema musical “La Chiva de Cecilia”, compuesto hace La chiva creada por la ceramista 30 años por doña Aura Muñoz, su señora madre. Más Cecilia Vargas cumple 35 años allá de las chivas, la ceramista fija ahora su mirada en las “La chiva nos representa dentro y fuera del país”, dijeron “Estructuras difusoras de luz”, resultado de su incesante el día de la entrega del premio “El Colombiano Ejemplar” en Medellín. “Es parte de nuestra memoria: una impronta labor cultural investigativa. de la cotidianidad de nuestros campos”. Por plasmar en arcilla esa cotidianidad Cecilia Vargas, creadora de la chiva en cerámica hace 35 años, se hizo acreedora Una producción de la Fundación Tierra de Promisión a esa importante distinción. Día a día esta maestra GUILLERMO PLAZAS ALCID huilense se recrea con lo que va moldeando en el taller Director Ejecutivo de su casa en el barrio El Jardín, de Pitalito, vecino de Circula con DIARIO DEL HUILA Coordinador: San Agustín. Toda colaboración se acepta y publica a título gratuito. FÉLIX RAMIRO LOZADA FLÓREZ

E-mail: facetas@diariodelhuila.com

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Tres de sus chivas fueron adquiridas este año por Banamex -Banco Nacional de México- para su colección y estarán en la obra escrita sobre Maestros del arte latinoamericano que el mismo patrocina. Cada una cuenta una historia particular, pero la que refiere el entierro de don Agapito Coy quizás sea la más significativa. “Pasaste a la historia”, fue el nombre que ella le dio a su creación, inspirada en lo que vio un día del año 1990 en su poblado. “Iba en el carro con mis hijos. Por poco me ´estrello´ cuando vi una chiva repleta de gente tomada y triste. Llevaban un féretro. Era un funeral. Llegaron con el muerto. Venían a velarlo a la casa de un compadre. Iban por la iglesia de “La Valvanera”. Cada uno traía su aporte para la velación, incluidas las velas. También traían gallinas y por lo que vi, ese día no quedó una flor en la vereda”.

El féretro de Agapito Coy “Como mi mami nunca ha visto una chiva”, le dicen Johanna y Juan Sebastián, sus hijos, al verla cámara en mano o registrando en su memoria lo que le gusta, le impacta, le impresiona. Aquella vez a falta de una apeló a su memoria para escribir el guión. Luego amasó y modeló el barro que fue tomando forma, proceso que repite en cada creación. La última aún sin terminar es una “Chiva Gay”, color rosa, con imágenes de Leonardo Da Vinci, Elton Jhon… entre otros controvertidos personajes. “Es un tema que me llama la atención por todo la intolerancia que ha generado”.

elaboró su primera chiva como regalo de navidad para sus hijos. Después comenzaron los pedidos y en 1986 surgió el formato grande por solicitud del entonces agregado cultural de Austria en Colombia, Bertrand Conrad Eisbesfeld. “En ella iba su familia conformada Siempre le ha gustado ir contra la corriente, aunque es por él, su esposa y su perro”. consciente de que quienes lo hacen suelen tener poco éxito económico. “El barro me permite trasgredir. Para eso es Su trabajo es único, nunca en serie, por ello ninguna de el arte: para pensar no para adornar, para contrariar la sus chivas se repite, tampoco sus reinas –expresión viva adversidad. Es un acto de libertad”. De ahí su representativa de esos contrastes diarios universales: guerra y paz, y simbólica colección de reinas de todos los colores, muchas abundancia y escasez, vida y muerte, en fin; acaso si se recrea una y otras vez con sus juguetes móviles de ellas con rostros cadavéricos. de guadua, calabazo y madera o con sus animales A la manera de doña Aura, su señora madre quien creó de cerámica utilitarios, como aquella danta de barro su primer pesebre con el deseo de tener uno igual al cocido que cuando no está ocupada por algo, puesta de la Catedral de Garzón, de donde son oriundos, ella al derecho, muestra su figura. Pasa Pág 4


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La ceramista en su taller en Pitalito, Huila, con sus animales utilitarios Ser creativa no es fácil. Lo ha logrado haciendo cosas diferentes, “alimentando deliberadamente, con fruición mi capacidad de exploración”, por eso es tal vez una de las pocas andariegas que se ha dado el gusto de recorrer toda la margen derecha del rio Magdalena, desde San Agustín hasta el desierto de la Tatacoa, en busca de petroglifos – escritura indígena tallada y pintada sobre piedras, que también usa en sus creaciones. En principio el biólogo radicado hoy en España, trabajó con ella en esta investigación que además de imágenes le permitió descubrir los diversos pigmentos del barro. En la actualidad cuenta con una paleta de 17 colores reconocidos por el nombre de cada sitio donde fue hallado. Algunos incluso, fueron extraídos por ella de las rocas. Los utiliza a menudo en engobes.

Paleta de pigmentos del barro

El féretro de Agapito Coy

Quizás sea también una de las pocas ceramistas que ha tenido el honor de hacer parte de un equipo de investigadores conformado en su mayoría por arqueólogos y antropólogos, entre ellos Marianne Cardale de Schrimpff y Carl Langebaek, por del Banco de la República en la década del 80 para adelantar un trabajo sobre vestigios precolombinos en territorios de los muiscas, zenúes y calimas. El resultado de este trabajo plasmado en barro por Cecilia se exhibe desde años atrás en las sedes de Bogotá, Cali y Cartagena del Museo del Oro: valiosa muestra de los conocimientos de nuestros aborígenes para aprovechar lo que nos otorga la naturaleza, entre ellas el método utilizado para deshidratar la sal mediante la técnica de evaporación.

La ceramista en su taller en Pitalito, Huila, con sus animales utilitarios

Después comenzó su experiencia con la técnica de la embarrada para construir viviendas, conocida en nuestro país como bahareque. A ella accedió desde su infancia al elaborar casitas con palitos, techos de barro y cercos de guadua, réplica de lo que veía en el campo. Hoy, Pasa Pág 5


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precia de tener en museos como el de El Vaticano donde reposa una obsequiada en Cali al Papa Juan Pablo II. Aquella vez no creyó cuando la invitaron a que viajara y la entregara en persona. Quien la contactó le dijo luego: “Aquí tiene esta fotografía con la bendición que le envío en agradecimiento el Papa”.

Una chiva de Cecilia Vargas para Juan Pablo II En manos del alemán, Gerald GaBmann, casado con Carmen, colombiana, residentes en Stuttgart, se encuentra la mayor colección de las chivas que ha elaborado en gran formato. “Este abogado coleccionista de trenes, quien trabaja en la Mercedes Benz, adquirió hace 18 años la primera chiva. He viajado a hacerles mantenimiento”.

Paleta de pigmentos del barro

También los reyes de España tienen una y son más bien pocos los colombianos que poseen una de sus obras de arte.

como siempre, siente orgullo por su esencia, su extracción, Fue después, hace al menos 21 años, cuando comenzó sus ancestros indígenas. “Tengo algo de muisca y de paez. su investigación sobre el bahareque técnica arquitectónica Siento orgullo por mi mestizaje”. ancestral utilizada en varios países como Perú y México a los que ha hecho viajes de conocimiento, aun cuando Por eso, el barro es para ella un elemento sagrado, “un es su propio terruño el que más ha transitado en esta ejercicio lúdico a través del cual muestro con alegría y búsqueda. dignidad lo que somos. Es mi medio de expresión: valoro, hago una lectura de mi entorno y modelo en el barro. El Con la ilustración que esperaba se dio a la tarea de barro es sincero, le da y le ha dado la mano al hombre en crear estructuras planas en bahareque, sin entradas de todas las civilizaciones. La arcilla es una constante: griegos, fenicios…todas las culturas la conocen”. “Es también permanencia: si se rompe sobreviven los fragmentos. Las vasijas cuentan historias, son perdurables de generación en generación. La humanidad tiene las mismas necesidades y aún sin comunicarnos modelamos el barro de forma similar. Con arcilla se construyen metáforas, historias, se cocinan los alimentos, construimos casas, piezas bruñidas, engobes…”. Si bien la arcilla ha sido su cordón umbilical con su señora madre, el bahareque es hoy su liberación. “Hacia allá voy”, dice ella, aun cuando se siente gratificada por los reconocimientos recibidos hasta hoy por sus chivas, que se

Una chiva de Cecilia Vargas para Juan Pablo II

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canastos y una varita que pasaba por encima del fogón donde colgaba la carne, el maíz… “Donde terminaba el bahareque comenzaba un vano, una estructura que dejaba pasar la luz y el viento. Sentada en una banca de la cocina, hecha toda de barro, le oí decir que ella misma la había construido. Mientras tomábamos tinto, yo era ´entontada´ viendo cómo salía el humo del plátano entre verde y maduro que asaba en brasas. Estábamos en un claroscuro. Sólo la llama del fogón alumbraba. Al ver eso, definí lo que haría en adelante con el bahareque y desde entonces ese ha sido mi sueño”.

Estructura difusora de luz Ahí considera está la síntesis de su trabajo: en una propuesta con estructuras para arquitectura textil que quiere mostrar segura de que cada ambiente y el clima Arte en bahareque luz. “Digamos que lo que he hecho hasta ahora con el le dicen lo que tiene que hacer para generar espacios bahareque es mostrar un nuevo concepto de la estética, agradables, amorosos, más que humanos. porque ahí queda la grieta del secado del barro. No hay Después de un nuevo “descubrimiento” en Nazca, Perú, rigidez”. de donde se trajo la idea de aplicar de alguna manera los “telares del rocío”, tomó consciencia de que siempre hay Arte en bahareque un plazo para todo y aunque no sabe cuándo vencerá el suyo para realizar sus sueños, seguirá empeñada Producto de sus travesías e investigaciones, cuenta hoy con en ellos. “Tengo muchos sueños postergados, pero aún lo que ella denomina “preciados bancos: uno de arcillas, sueño y sueño sigo soñando porque es placentero amasar otro de semillas, que son los que realmente me hacen ilusiones y sueños”. rica”, afirma entre risas. Con ellos nutre sus dos reservas ecológicas: “La Embarrada” y “Angel Verde”, situadas en terrenos de Pitalito. Y aunque la arcilla y sus “pulmones verdes”, apenas si le ha dado para lo necesario, no para los excesos, sigue empeñada en disponer de tiempo y dinero suficientes para lo que considera seguirá siendo su camino: el arte en bahareque basado en estructuras difusoras de luz. A tal decisión llegó hace algunos años en una casa campesina un atardecer lluvioso en Guacacayo. “Golpeamos. Salió una señora. Eran las seis de la tarde. Su casa me impactó porque tenía una estructura de bahareque lindísima, con columnas hechas con árboles torcidos desde donde prendían

Estructura difusora de luz


Valores Nacionales

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ALFREDO OCAMPO ZAMORANO Por: FÉLIX RAMIRO LOSADA FLÓREZ Al estudiar la obra de Alfredo Ocampo encontramos a un poeta observador del mundo pretérito, presente y cotidiano con una intimidad apasionada, asociada a cada uno de sus textos, en donde están presentes permanentemente el hombre, la mujer y la naturaleza en sus diversas manifestaciones, alteradas y combinadas con referencias a lo primigenio, lo mitológico, las religiones orientales, duendes y dioses, a lo que agrega con entusiasmo el erotismo, el amor, la sensualidad y la soledad. Son distintos momentos, seguramente distintos estados de ánimo y distintas etapas de la vida consignadas en cada una de estas líneas, lo que se refleja en su contenido, en la forma como va labrando su materia prima, lo que deja entrever la unidad entre lo externo y lo interno que, en últimas, es el lazo de unión entre el yo y el entorno, entre el yo y el ser amado. Esa mezcla de elementos abre el camino que lo relaciona con la naturaleza asociada constantemente a sus resonancias “Sus frutos son los pezones/ virginales,/ que, asombrados,/ se asoman al bosquecillo/ de tus / diez y ocho cumpleaños./ De helechos cubren tu cuerpo/ y en tus senos son frutales/ tiernos pero bien formados,/ nísperos que pronto maduran/ sin madurar ajustados. ” Sus auto-descubrimientos, sus ideales están estrechamente vinculados a la imaginación, a su profunda visión, a lo místico y al amor que excitan su universo explorador, permitiéndole vincular la imaginación y la intuición con un lenguaje sencillo, audaz y racionalista, por tanto, hay allí una exaltación definitiva que lo hacen diferente en cada una de las tonalidades de las palabras, los ritmos y las pausas que dan el ensimismamiento que identifican al espíritu del poeta con unas reminiscencias que sobrepasan las esferas de la oscilación constante de los versos, lo que da sentido y concordancia a su haz luminoso. En síntesis, es una poesía con una profunda relación entre lo cotidiano, la naturaleza y los recuerdos de juventud: “De niño caminé por estas calles./ ¿Quién y cómo cambió en mí esta forma de ver el mundo?/ Casas de un piso y parques de bancas de madera/ con sus travesaños pintados de verde, donde al atardecer los novios/ sienten el roce del suave amor en su epidermis”. Como se aprecia, es una poesía racionalizada que puede prestarse a diferentes interpretaciones, pero, que, personalmente, considero

alejada de tempestuosos alaridos sentimentales, lo que significa verla más cercana al mundo apremiante de la ciencia, de lo mitológico y lo amoroso, en fin, son testimonios e interpretaciones asociadas al misterio y a la realidad que afirman el camino recorrido, la audacia y la manera de expresarse, en donde encontramos pensamiento y sensibilidad renovadora, al igual que el paso del tiempo y las vibraciones que exteriorizan una vida que rememora el pasado sin renunciar al presente. Esta particularidad le da el toque de originalidad que necesita el artista para renovar las formas y el espectáculo que anuncia, canta, recrea y diversifica con características físicas, emocionales, visuales y semánticas; es decir, el lector se encuentra no sólo con rítmicas sonoridades líricas, sino que también se obnubila por sensaciones espacio-temporales oscilantes que desbordan el pensamiento y la sensibilidad y terminan por fraguar nuestras complejidades. En consecuencia, la capacidad de estructurar versos cortos con otros largos crea diversas facetas y origina una simetría que, a veces, nos conduce a un goce placentero y, en otros casos, provoca rupturas sensoriales, sin perder el fulgor interno y externo en la suma significativa de temas, símbolos, analogías y metáforas que le dan la identidad y la propiedad que le permite cohesionar la obra en todos sus fines y propósitos. “La clorofila de la compasión alivió sus efectos, mientras escalaba hacia el silencio de Vezalay. Buscó entre las flores del campo el tercio de las palabras al servicio de la placidez...” Estas parrafadas nos permiten ver la actividad y la autonomía de movimiento al romper con la monotonía; llevándonos paralelamente a las alusiones de trasfondo que aluden con fuerza al componente poético lo que se percibe con entusiasmo a causa de la vitalidad, de las constantes y variadas referencias que forman el núcleo temático que particularizan de manera significante los movimientos circulares que emanan de las fuerzas sensoriales del escritor. En fin, en Ocampo encontramos: “Todas las sensaciones, los sentimientos más escondidos, las pasiones recónditas, los matices infinitos de lo bello, la pulsación de todo lo viviente o sensitivo pasan por sus sentidos y vibran en su alma como cuerdas de liras no inventadas... Las palabras, como las horas del que espera desesperando, o como el viento... siempre llegan retrasadas a su imaginación vertiginosa... Cuando la pasión poética lo arrastra... canta todo lo que está en lo más simple, vulgar o cotidiano... Un vago mimetismo ondula en estos versos, debido a ser Alfritaz nombre del poeta y de su caballo...” Alberto Holguín Lloreda. Pasa Pág 8


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Gestión Solidaria

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Es un poeta con doble nacionalidad: estadounidense y colombiana. Escribe tanto en inglés como castellano.

ALFREDO OCAMPO ZAMORANO.

1973 y el Premio de Poesía del Año Internacional de la Mujer en 1976. Fue Mención del Premio Nacional de Poesía de la Universidad del Valle en Tiene un doctorado (Ph.D.) en 1986. Sociología de la Columbia University de Nueva York. Ocampo Zamorano Entre sus dieciocho libros publicados, ha vivido la mayor parte de su vida se destacan: Poemas Reunidos, por fuera de Colombia y ha viajado Colcultura, 1974; Los poemafiches extensamente por Estados Unidos, Una oscura casa, 1976; Oficio donde vive, Europa, India, Japón, de amor, 1978; Almofrez, 1986; América Central, Sur América y Motetes eróticos, 1993; Romamor, África. Ha sido profesor universitario 2001, colección de cinco poemarios, e investigador tanto en Colombia uno ellos: Farawell en inglés y como en los Estados Unidos. Bitácora, 2002. Su obra ha sido leída extensamente, tanto en Colombia Actualmente es profesor adjunto e como en los Estados Unidos. Ha sido investigador del Centro Payson para el incluido en varias antologías en inglés desarrollo aplicado y la transferencia y castellano. de tecnología de la Universidad de Tulane en Nueva Orleáns. En Ciencias El poeta es Co-fundador con Guiomar Sociales es autor o coautor de seis C u e s t a E s c o b a r, d e A p i d a m a libros y ha publicado numerosos Ediciones Ltda. Bogotá, 2002. artículos. Co-creador y Co-coordinador de la Maestría conjunta en Desarrollo El poeta Ocampo ganó el Premio Sustentable, entre Tulane University, y Nacional de Poesía de Colcultura en la Universidad del Valle.

GALOPA CABALLO MÍO EN LA NOCHE

(Nueva versión para Francisco)

Galopa caballo mío. Ven con tu luz y galopa hasta mis sueños. Recorre, raudo como una espiga que el viento arrancó hacia el firmamento, recorre el lomo de las calles, como si fueran lomas, y en la orilla del río, en la colina, en el remanso de un campo arrancado al recuerdo, jadeante, sin miedo a la muerte: ¡Détente! ¡Prende una luz! ¡Ilumina el instante! Y galopa, caballo mío, hasta que tu galopar por entre la noche se pierda. Galopa, caballo mío del corazón. Rómpete contra el viento tu pecho doliente. Fatiga tus hijares dormidos. Vuelve a sentir en tus venas la luz . No dejes que tus músculos se entumezcan. Úsalos en la noche contra el óxido de la ausencia. Galopa, caballo mío. Que tus palabras me lleguen, y que tus palabras sean la miel que falta a mi boca. Que te da fuerza .- - Galopa, caballo mío. Caballo por suyo mío. Rompe el viento y atraviesa el silencio que anegaba las crines de tu magnifico cuello, transformándose transformándote a mis sueños. Igneas. Y que tu cola radiante recorra el cielo, extendida, como un grito, un clarín, un pincelazo de fuego.


fac14agos2011