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Revista Desafio Exportar 249

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04 editorial

La Historia No Contada de Malvinas. Por Richard Leslie Ramsay.

06 economía

Crecer o no crecer, esa es la cuestión. Por Matías Bolis Wilson.

Del cambio forzado a la crisis de amplio alcance: un mundo inesperado para los planes de la Argentina.

Por Marcela Cristini.

14 comercio exterior

EDel diagnóstico a la agenda: cinco reformas estructurales para que Argentina compita en el comercio global.

Por Lic. Yanina S. Lojo.

Procesos digitales y riesgo operativo: el nuevo desafío del comercio internacional. Lic. Vicente Viciconte.

El nuevo Protocolo de Vigilancia de Mercado y sus implicancias aduaneras.

Dr. Juan Pedro Arancedo.

El nuevo talón de Aquiles del comercio global es digital.

Por Paula Geosits.

Vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Por Carlos Canta Yoy.

36 logística

Loginter descarga 45 vagones para el Belgrano Cargas en plena campaña agrícola.

38 producción

Producción orgánica de alimentos, o como dejar de pensar solo en commodities.

Por Javier J. Vázquez.

42 marina mercante

Rechazo a la IMPA deja a Argentina bajo la mirada del sector marítimo internacional.

Por Poala Batista.

Capitanes y Prácticos sellan su alianza con un nuevo polo educativo.

Por Paola Batista.

46 transporte

Nuevas funcionalidades en el sistema de gestión de residuos provenientes del exterior.

48 novedades empresarias 50 on line

Editor/Director Richard Leslie Ramsay

Subdirectora General Paola Batista

Diseño Gráfico Ronald Leslie Ramsay

Asesoría Legal Estudio Arbit y Asoc.

Desafío Exportar

La revista de comercio exterior es una publicación de Puls Media

editorial

Richard Leslie RAMSAY

Editor | Director

Revista Desafío Exportar

La Historia No Contada de Malvinas

El mes de abril, quedó registrado y asociado al inicio de la Guerra de Malvinas, y que suele narrarse como una decisión militar impulsada por los militares del ejército argentino en 1982. Sin embargo, detrás de los hechos existe una trama menos conocida: un error humano y un conflicto comercial que terminaron desencadenando una guerra.

El origen comercial

El empresario Constantino Davidoff, dedicado al reciclaje de cables submarinos y materiales navales, adquirió por 500.000 dólares los derechos de desguace de las instalaciones abandonadas en la isla Grytviken, pertenecientes a la empresa ballenera británica Ryan, y el contrato firmado por Davidoff tenía fecha de vencimiento. La evacuación de la isla tras la prohibición internacional de la caza de ballenas dejó talleres, buques y viviendas abandonadas, que Davidoff vio la oportunidad para aprovechar.

Las dificultades económicas

Davidoff atravesaba problemas financieros: embargos

sobre bienes y presiones por cumplir el contrato antes de su vencimiento. Intentó contratar navieras, pero los costos eran altos. Con apoyo de contactos en el ámbito marítimo, logró conseguir un buque bajo bandera uruguaya dispuesto a participar “a la parte” de lo rescatado.

El aval institucional

La Armada y la Prefectura entendieron el valor estratégico de la operación. Se proyectó incluso que familias argentinas tuvieran hijos en Grytviken para reforzar la soberanía en Naciones Unidas. Aduana, debido a la gestión de la Armada Argentina, aceptó considerar todo lo rescatado como de origen argentino, pero exigió que el buque operara bajo bandera nacional.

El error humano

La operación de desguace se llevó adelante sin cumplir una recomendación clave: enviar personal que hablara inglés para explicar la presencia argentina, dado que en la isla había científicos británicos realizando estudios, y a quienes debían explicarles los

motivos de la presencia allí. Pero bien dicen que todo tiene límites menos la estupidez humana, nadie que hablara inglés contactó a los científicos. Los trabajadores, al desembarcar, izaron la bandera argentina y cantaron el himno, gesto interpretado por los científicos presentes como una invasión. Los científicos se comunicaron con el gobernador de Malvinas diciéndole que los argentinos estaban invadiendo la isla, lo que hizo que el gobernador informara a Londres, que reaccionó de inmediato, ordenando al buque Endurance que acababa de dejar el puerto de Buenos Aires, que se dirigiera a Grytviken para evaluar la gravedad del tema.

De un conflicto comercial a una guerra

Lo que comenzó como un intento de rescate de materiales terminó siendo el detonante político que el presidente Leopoldo Galtieri utilizó para justificar la ocupación militar de las islas el 2 de abril de 1982. El error de comunicación y la improvisación transforma -

ron un proyecto privado en una gesta nacional que derivó en guerra.

Consecuencias

l Humanas: 649 argentinos y 255 británicos muertos.

l Políticas: Derrota argentina y debilitamiento de la dictadura.

l Diplomáticas: Retroceso en las negociaciones con el Reino Unido.

Reflexión final

La historia no contada de Malvinas muestra cómo un error humano y un conflicto económico se convirtieron en el pretexto de una guerra. Recordar estos hechos es fundamental para comprender que detrás de las grandes gestas nacionales muchas veces hay decisiones improvisadas y consecuencias inesperadas.

El general Fortunato Galtieri en sus sueños napoleónicos se vio en la historia como el militar que cambiaba la historia de Malvinas.

richardleslieramsay@gmail.com

Opinión

Matías BOLIS WILSON

Economista.

Crecer o no crecer, esa es la cuestión

El ojo en la segunda etapa

Apenas en diciembre de 2025 escribí sobre el desafío que veía a partir del breakeven que está mostrando nuestra economía. La propuesta analítica se centró en la transición de Argentina vista en dos tiempos: la primera etapa, la de estabilización de una economía que estaba mucho más dañada de lo que posiblemente se recuerde, y que es, no tengo dudas, una condición necesaria para hacer pie en la segunda etapa.

Justamente, una vez estabilizada la economía, la construcción del tan ansiado crecimiento y desarrollo que, desde 2011 (casualmente, el año en que se instaló el primer

“cepo”), nuestro país se debe con urgencia porque las variables sociales fundamentales (empleo, pobreza, indigencia, etc) dependen de eso. Incluso las ganancias empresariales dependen de eso, así que los empresarios son parte activa. Si el PBI per cápita cayó alrededor del quince por ciento desde 2011, y hay gente cuyo ingreso creció en esos quince años, quiere decir que hay otros que les cayó mucho más que el quince por ciento. Evaluación que también incluye a las Pymes y empresas en general: si alguna le fue bien es porque a otra le fue mal. Si la torta tiene el mismo tamaño y alguna porción es más grande, es porque otra porción es más chica. Sin vueltas, la solución es agrandar la torta.

¿Cuán “ganada” fue la década?

Si existe una “Década Ganada” es porque existe una “Década Perdida”. Muchos no ven la referencia, pero esa década perdida fue la de los años 80, cuando el presidente

de la Reserva Federal de Estados Unidos (Reagan era el presidente de ese país), para revertir la debilidad del dólar comenzado con Richard Nixon, las dos crisis petroleras y el fin de Bretton Woods a comienzos de los 70, llevó la tasa de referencia a niveles del 20%, lo que sirvió como aspiradora de capitales a nivel mundial, provocó varias crisis de Balanza de Pagos en países latinoamericanos (México, Brasil, Argentina), lo que terminó en un crecimiento nulo para la región en la década (con las consecuencias inflacionarias que vimos después). Pero el arrastrado período de estancamiento en Argentina ya suma casi quince años y lleva cuatro presidentes. El problema central es que la conocida como “década ganada” no estableció las bases para que se siguieran ganando décadas y se aprovechó el viento del boom de los commodities y el cepo de 2011 dio la estocada final al crecimiento.

Este debería ser el centro de la dinámica de la segunda parte una vez consolidada la estabilización.

No conozco ningún país que se haya desarrollado con crecimiento con los niveles de niveles de inestabilidad (e incluso menores) que tenía Argentina a finales de 2023. Todos los modelos habían fracasado, incluso las aproximaciones al modelo libertario actual. Por eso prefiero enfocarme no en por qué gano Milei ( outsider y sin el aparato propagandístico estatal), sino en por qué la gente lo votó, incluso los de menores recursos. Eso me parece un hallazgo social, en parte respondido por el fracaso de las políticas previas.

La destrucción creativa

En varias ocasiones el Presidente Milei mencionó dos países al que quiere parecerse: Israel e Irlanda. Israel, seguramente impulsado por el lugar conflictivo en donde está, se convirtió, sabiendo utilizar esas dificultades que tiene, en una de las economías más innovativas del

mundo, al punto de ser considerada una Start-Up Nation . El caso de Irlanda es parecido: de ser una de las naciones de Europa con menor PBI per cápita, pasó a ser una de las más ricas, con un PBI per cápita que compite con Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein, Noruega o Dinamarca. Lo hizo en base a modificaciones impositivas para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) que se enfocó, principalmente, en la avanzada tecnológica. Para recuperar parte del terreno perdido, no solo con respecto al mundo, sino, con respecto a nuestros propios vecinos, debemos retomar el sendero del crecimiento, y no es suficiente prender velas a los precios de las materias primas. El crecimiento es un tren del que es fácil bajarse, pero es muy dificultoso volver a subir, en especial, cuando los países más avanzados del planeta tomaron una velocidad de avance tecnológico, innovación y productividad que es exponen -

cial. Esto es lo que vamos a ver los próximos años y es el difícil camino que empezamos a transitar una vez drenada el agua de la inundación. El economista austríaco Joseph Schumpeter desarrolló a principios del siglo pasado el concepto de “destrucción creativa” para describir el proceso de innovación que supera los bienes o procesos productivos prexistentes volviéndolos obsoletos. Esta destrucción innovativa es lo que permite a la economía capitalista el crecimiento sostenido. Por eso Schumpeter dijo que la verdadera competencia entre las empresas (y agrego, entre los países) no es a través del precio, sino de la innovación tecnológica.

En el largo plazo, estamos todos muertos

Keynes discutió teóricamente con los neoclásicos su concepto de que “en el largo plazo, la economía encuentra el equilibrio”. Con

esta idea, el economista inglés lo que propuso fue, ni más ni menos, que el Estado incentivara la demanda agregada dormida cuando los empresarios (animal spirits) no reaccionaban a través de la oferta agregada porque habían caído en un equilibrio subóptimo. Básicamente Keynes cuestionaba de forma directa la Ley de Say que, para los que están sentados del lado de la oferta, y con una concepción circular de la economía, la propia producción generaría un aumento de la demanda por los ingresos provenientes de los bienes y servicios producidos, sin necesidad alguna de llevar adelante políticas de ingreso.

Pero la realidad no deja espacio para la discusión teórica e ideológica: Argentina heredó un Estado con nula capacidad de maniobra sobre la demanda agregada, con una inflación desbordándose y que era empujada por el desmadre del gasto público teñido por intereses electorales y sin acceso a los mercados internacionales (ahorro externo) para financiarlo y reemplazar el impuesto inflacionario. En otras palabras: se malgastaron las municiones.

Sin vueltas, la solución es agrandar la torta

Ladrillo sobre ladrillo

La propia estabilización de la economía es reactivadora, y eso es lo que explica gran parte de la recuperación del año pasado. Pero ahora empieza otra historia: habrá que esperar a que los capitales ajenos (como pasó en Irlanda) y los propios (que los mismos argentinos comencemos a confiar en el país) empiecen a bombear la sangre que la economía necesita. Mirando el largo plazo, está claro que con la explotación de los recursos naturales no es suficiente (ver artículo del BID). Pero es un comienzo que puede funcionar. No habría que dejar pasar la oportunidad de agregar valor, fomentar la innova -

ción y el avance tecnológico para poder competir con nuevas herramientas además de con lo que la naturaleza nos dio.

Las experiencias de los países cercanos (y otros no tan cercanos) nos muestran que el primer escalón inflacionario se baja fácil, pero el segundo lleva más tiempo y tenacidad. Es evidente que el camino que nos llevó a estancarnos por más de diez años estaba agotado, y el verdadero cambio es lo que necesariamente hay que construir ahora. La desinflación es un camino que lleva tiempo. No debería ser el centro de nuestra preocupación mientras se mantenga.

La palabra crédito se hereda del latín: credere

Opinión

Marcela CRISTINI

Economista de Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas-FIELy miembro de Consejo Argentina para las Relaciones Internacionales-CARI-

Del cambio forzado a la crisis de amplio alcance: un mundo inesperado para los planes de la Argentina

Desde el lanzamiento de la política arancelaria “coercitiva” de los Estados Unidos en abril de 2025, el mundo del comercio internacional se fue apartando del multilateralismo y de sus instituciones (articuladas por la Organización Mundial del Comercio). Los países forjaron un conjunto de acuerdos bilaterales de alcance variado, a la vez que retomaban sus políticas industriales en apoyo a sus empresas. Además, el mundo mantenía conflictos abiertos de diverso tipo (invasión rusa a Ucrania, amenaza de anexión de Estados Unidos a Groenlandia, ataque preventivo de Estados Unidos e Israel a Irán en la guerra de

los doce días, guerras civiles en países del África) que sugerían que los intereses nacionales forjarían un nuevo mapa geopolítico con algunas esferas de influencia bajo la tutela de los grandes contendientes internacionales: los Estados Unidos y China, a los que se sumarían en un plano menos decisivo, Rusia, Israel y países petroleros como Arabia Saudita y Emiratos Árabes. Notablemente, los países europeos quedaban al margen de las iniciativas que se iban tomando. En ese contexto, por el lado económico, la Corte Suprema de los Estados Unidos sentenció la ilegalidad de la política arancelaria del Pte. Trump, abriendo interrogantes sobre los acuerdos alcanzados bajo la presión de esta iniciativa. Por el lado geopolítico (pero también con consecuencias económicas), la administración estadounidense intervino en enero de 2026 en Venezuela y reemplazó a un presidente seriamente cuestionado en su legalidad, Nicolás Maduro (preso por narcotráfico en Estados Unidos), por una integrante del propio régimen, haciéndose cargo de la reconstrucción petrolera

del país bajo estricta supervisión de su comercio. Poco después, el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque sobre Irán que se transformó en un conflicto que afecta a los países árabes del Golfo Pérsico, principales productores de petróleo y gas del mundo, y por ende, desestabilizó el mercado mundial de combustibles. Luego de 23 días de un escalamiento muy peligroso de este conflicto, las partes comenzaron a mostrar signos de negociación con resultados inciertos. En el pasado reciente, el mundo ha enfrentado episodios de crisis en el mercado petrolero que significaron altos costos de crecimiento generalizados a la vez que los países en desarrollo y los países más pobres sufrían las peores consecuencias. Así, durante la crisis petrolera de 1973, la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) decidió no realizar ventas a los países aliados de Israel en oportunidad de su enfrentamiento con Egipto. Un resultado de esta crisis fue la búsqueda de sustitutos para el petróleo que llevaron adelante los países europeos. Entre 1980 y 1988 el

mercado petrolero fue afectado por la guerra entre Irak e Irán con nuevos aumentos de precios. Más cerca,

entre 2005 y 2012, la “crisis de las commodities” empujó los precios de combustibles y productos agroindus-

triales a alzas históricas (ver Gráfico). Como se aprecia en el Gráfico, los precios en términos reales se encuen-

tran en muy altos niveles, sin alcanzar aún los máximos históricos.

Hasta inicios de 2026, los pronósticos de crecimiento económico y desempeño de la actividad comercial internacional destacaban la resiliencia del mundo, que mantenía tasas del 2,5/2,7% de crecimiento promedio.

Como suele ocurrir en momentos de incertidumbre, las inversiones directas, en cambio, mostraban un mucho menor dinamismo, en especial, en los flujos hacia países en desarrollo.

A fines de marzo, la gravedad de los hechos sembraba aún un mayor pesimismo internacional que ya no podía expresarse en cifras.

Por su parte, en todo este período nuestro país comenzó a transitar una reforma de su economía que incluye como uno de sus ejes principales la mayor inserción internacional por vía de mayores exportaciones y de la construcción de un sistema institucional de mayor

apertura. En ambos aspectos hubo avances importantes en 2025, con un aumento de las exportaciones hasta los USD 87000 millones y una “desburocratización” de las importaciones. El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea que será operativo a partir de mayo de este año (en forma transitoria hasta que se expida el Tribunal Europeo sobre su legalidad lo que podría demorarse entre 1 y 2 años) sumará oportunidades. Del mismo modo, es probable que el acuerdo que la Argentina firmó con los Estados Unidos (ARTI) mantenga sus beneficios a pesar de lo pautado por la Corte Suprema estadounidense. El interrogante que cabe, entonces, es en qué medida el contexto internacional actual afectará nuestra iniciativa de cambio para pasar desde una economía cerrada (sólo 0,3% del comercio mundial) hacia una situación de mayor participación en el comer-

cio y las inversiones internacionales. El Cuadro siguiente presenta una lista de los principales factores favorables y desfavorables a nuestro objetivo en el sector externo. En un mundo tan interconectado, ningún país puede ser ajeno a un contexto conflictivo como el actual.

Aun cuando se alcance alguna solución en Medio Oriente, otros conflictos podrían seguir abiertos como el de Ucrania-Rusia. Si bien la Argentina mantiene su carácter de “global trader” al venderle a más de 90 países en el mundo, nuestros principales socios comerciales son Brasil, China, Estados Unidos y la Unión Europea (50% de nuestro intercambio comercial). A excepción, probablemente del Brasil, todos estos países se encontrarán afectados, directa o indirectamente, por las consecuencias de la guerra en Medio Oriente. Nuestra estrategia externa deberá mantenerse atenta y flexible.

Opinión

Lic. Yanina S. LOJO

Mg. en Dirección de Finanzas y Control. Titular de Consultora Lojo @mg.yaninaslojo www.consultoralojo.com

Del diagnóstico a la agenda: cinco reformas estructurales para que Argentina compita en el comercio global

giró en torno a una dicotomía falsa: abrir o cerrar la economía. La experiencia reciente —y en particular los dos últimos años de transición—, demostró que ese no es el verdadero eje de la discusión.

Argentina cerró 2025 con exportaciones por USD 87.111 millones. Sin embargo, contrario a lo que muchos creen, el país sigue siendo una de las economías más cerradas de la región, con serios déficits de competitividad estructural. La apertura no creó esos problemas: los puso en evidencia. Lo que determina el futuro del comercio exterior argentino no es el grado de apertura, sino la capacidad de resolver de raíz los factores que encarecen producir y exportar.

El punto de partida: un diagnóstico que ya no admite dilaciones

Durante décadas, el debate sobre comercio exterior en la Argentina

La apertura comercial no creó los problemas estructurales de la economía argentina. Lo que hizo fue ponerlos en evidencia con una claridad que las restricciones previas habían ocultado durante años. Cuando las empresas compiten en mercados internacionales —o deben enfrentar competencia externa en el mercado interno—, aparecen con nitidez los factores que determinan la competitividad real de un país: su estructura de costos, su sistema impositivo, su logística y su marco regulatorio.

Los datos son elocuentes. Según el INDEC, las exportaciones argentinas alcanzaron USD 87.111 millones en 2025, con un crecimiento interanual del 9,3%, impulsado principalmente por un incremento del 10% en los volúmenes exportados. La balanza comercial registró superávit por vigésimo séptimo mes consecutivo

en febrero de 2026, con un saldo positivo de USD 788 millones. Estos son resultados importantes. Pero también son, en parte, el resultado de condiciones macroeconómicas transitorias y no de una transformación estructural de las condiciones de competitividad.

La pregunta relevante no es si exportamos más: es si las condiciones estructurales del país están alineadas para que esa tendencia sea sostenible, escalable y extensible a sectores de mayor valor agregado. Y la respuesta es, todavía, negativa. El contexto internacional refuerza la urgencia. La reconfiguración de las cadenas globales de suministro, las tensiones entre potencias comerciales, el auge de los minerales críticos como activos estratégicos y el avance de acuerdos como el Mercosur-UE y el entendimiento bilateral con Estados Unidos generan un escenario de oportunidades —pero también de exigencias—, sin precedentes en décadas. Los países que puedan ofrecer estabilidad, eficiencia operativa y reglas claras serán los que logren integrarse con

mayor profundidad en las cadenas globales de valor. Los demás quedarán, una vez más, como proveedores de commodities jugando un papel secundario.

Para la Argentina, esto implica pasar definitivamente del diagnóstico a una agenda concreta de reformas. A modo de punto de partida, al menos cinco ejes deberían articular esa agenda.

Si tuviera que ordenar esas reformas por urgencia e impacto, pondría la fiscal en primer lugar. No porque las demás sean menores —son igualmente necesarias—, sino porque la carga impositiva es el denominador común que atraviesa todas las otras: encarece la logística, limita el financiamiento, desincentiva la inversión en nuevos mercados y hace inviable competir con mayor valor agregado. Resolver la logística sin tocar la estructura impositiva mejora el margen; resolver la estructura impositiva sin una logística eficiente deja ganancias sobre la mesa. Pero de los dos problemas, el fiscal es el que hoy le pone techo a todo lo demás.

Reforma 1: Reducir el costo logístico del comercio exterior

El problema en números

La logística es uno de los principales determinantes de la competitividad exportadora, y los datos disponibles muestran que Argentina tiene aquí un déficit estructural significativo.

En el Índice de Desempeño Logístico (LPI) del Banco Mundial —el benchmark internacional de referencia—, Argentina obtuvo en su última medición una puntuación de 2,8 sobre 5, ubicándose en el puesto 73 a nivel mundial. A nivel regional, se ubica por detrás de países como Brasil, Chile, México, Panamá y Colombia. La brecha es clara: mientras Argentina se encuentra entre las principales economías del mundo, su desempeño logístico queda varios escalones por debajo. A esto se suma el encarecimiento del flete internacional. Según datos del INDEC, el valor unitario de las importaciones —medido en dólares por tonelada— muestra una suba significativa en el último año. Por

ejemplo, pasó de USD 70,7 en junio de 2024 a USD 83,7 en junio de 2025, un incremento del 18,4%. Si bien este indicador incluye no solo el precio de los bienes sino también costos logísticos y de transporte, refleja un encarecimiento del costo total de importación. Para bienes de capital e insumos intermedios —clave para la producción industrial— este aumento impacta directamente en la competitividad del aparato productivo.

El problema no es solo de infraestructura física, sino también de eficiencia operativa. Según datos de la CEPAL, Argentina presenta un menor nivel de movimiento portuario en relación con otras economías de la región, a pesar de contar con una red portuaria amplia. En el caso de los contenedores, el puerto de Buenos Aires sigue siendo un nodo central, aunque enfrenta limitaciones de calado, congestión y altos costos operativos. A esto se suman desafíos estructurales en la Hidrovía y en la coordinación logística, que aún no han sido abordados de manera sistémica.

El modelo de referencia:

Chile y sus ejes de mejora logística

El caso chileno ofrece lecciones concretas. Chile avanzó en la digitalización de sus procesos aduaneros, con sistemas electrónicos integrados para importaciones y exportaciones, y acuerdos de reconocimiento mutuo del Operador Económico Autorizado (OEA) con socios comerciales clave. Esto le permitió reducir tiempos de despacho y generar mayor previsibilidad operativa para los exportadores, en particular las PyMEs. La diferencia no está solo en el gasto en infraestructura. Asia invierte en torno al 5%–7% de su PIB en infraestructura, mientras que América Latina se ubica cerca del 2%–3%. Argentina no es la excepción a ese patrón: la inversión pública en infraestructura logística fue sistemáticamente postergada durante años de restricción fiscal.

La agenda pendiente

Reducir el costo logístico en Argentina requiere una agenda coordinada

que incluya: inversión focalizada en infraestructura portuaria y vial, digitalización integral de los trámites operativos vinculados al comercio exterior, interoperabilidad entre los organismos de control fronterizo y simplificación de los procesos de despacho. No es una agenda de largo plazo: varios de estos pasos pueden concretarse con decisiones administrativas en plazos razonables.

Reforma 2: Avanzar hacia un sistema impositivo neutral para exportar

La mochila impositiva: dimensión real del problema

El sistema tributario argentino tiene una característica que lo distingue negativamente en el contexto regional: es uno de los pocos en el mundo donde las empresas no solo venden bienes y servicios al exterior, sino que también exportan parte de su propia carga impositiva. Eso no es una metáfora: es un diagnóstico técnico que surge del

análisis de cómo funcionan los impuestos en cascada a lo largo de la cadena productiva.

El caso de la industria automotriz lo ilustra con claridad. Argentina exporta más de 140.000 vehículos al año, con plantas como la de Toyota en Zárate fuertemente orientadas al mercado externo. Según estimaciones del propio sector, el componente impositivo incorporado en el precio de exportación de un vehículo se ubica en torno al 12%–13%.

Una parte significativa de esa carga proviene de tributos provinciales y municipales —como Ingresos Brutos y tasas locales—, a los que se suman impuestos financieros y otros costos asociados. Incluso considerando reintegros y regímenes de promoción, la carga impositiva sigue siendo relevante y afecta la competitividad exportadora de la industria.

La mecánica del problema radica en la naturaleza en cascada del impuesto a los Ingresos Brutos: a diferencia del IVA —que permite recuperar el impuesto pagado en etapas anteriores—, Ingresos Brutos se

aplica en cada eslabón de la cadena de valor sin posibilidad de cómputo. Cuanto más compleja es la cadena de suministro —es decir, cuanto mayor es el valor agregado industrial del producto—, mayor es el efecto multiplicador del impuesto. Esto genera un sesgo estructural contra la exportación de manufacturas de mayor complejidad.

El Fondo Monetario Internacional ha señalado en reiteradas ocasiones que el sistema tributario argentino sigue siendo complejo y distorsivo. En particular, advierte sobre el peso de impuestos como los derechos de exportación, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y los tributos provinciales en cascada como Ingresos Brutos, que afectan la competitividad externa y encarecen la producción.

Comparativa regional: la cancha desnivelada

Según estudios del sector metalúrgico —que agrupa a más de 17.000 empresas, genera exportaciones por unos USD 11.500 millones y

emplea a más de 350.000 personas—, la carga impositiva en Argentina resulta significativamente más alta que en países como Brasil y México para sectores industriales comparables.

A diferencia de lo que ocurre en economías desarrolladas, donde las exportaciones tienden a operar bajo esquemas de neutralidad fiscal, en Argentina persisten tributos que encarecen la producción exportable.

Brasil avanza en una reforma que reemplaza impuestos en cascada por un esquema tipo IVA moderno. México, por su parte, aplica desde hace décadas un sistema de devolución de IVA a exportadores que evita la acumulación de costos fiscales. Argentina también cuenta con mecanismos de devolución y reintegros, pero con demoras, saldos a favor acumulados y una carga tributaria en cascada —principalmente provincial y municipal—, que no se recupera.

El camino hacia la neutralidad

La solución no es lineal ni inmediata. Una parte significativa de los impuestos más distorsivos —como Ingresos Brutos y las tasas municipales—, no depende del Gobierno nacional, sino de 24 provincias y más de 2.000 municipios. Cualquier reforma exige coordinación interjurisdiccional, lo que añade complejidad política. Sin embargo, la experiencia internacional —y la propia lógica del monotributo unificado—, muestran que el camino existe: reemplazar impuestos en cascada por esquemas basados en el consumo final, más simples y neutrales. El desafío no es solo técnico, sino de transición: ampliar la base tributaria, mejorar la administración y reducir la evasión para sostener la recaudación. Si hay una reforma que no puede seguir esperando la condición perfecta de equilibrio fiscal para iniciarse, es

esta. La Argentina ya tiene el diagnóstico. Lo tiene el sector privado, lo tiene el FMI, lo tienen los propios ministerios. Lo que falta no es información: es decisión política de construir el consenso interjurisdiccional necesario para avanzar. Cada año que pasa sin resolver la neutralidad impositiva es un año en que empresas con potencial exportador deciden no invertir en nuevos mercados, no escalar su producción, no generar empleo de calidad. El costo de la demora no es abstracto. Es medible en exportaciones que no ocurren.

Reforma 3: Simplificar

el marco regulatorio del comercio exterior

Multiplicidad de organismos, fricciones acumuladas

Una de las características históricas del comercio exterior argentino ha sido la proliferación de organismos con intervención sobre una misma operación —ARCA, SENASA, ANMAT, el BCRA y distintas áreas del Gobierno—, cada uno con sus propios sistemas, plazos y requisitos. En los últimos años —y con mayor intensidad en la etapa reciente—, se avanzó en la simplificación y digitalización de procesos de comercio exterior, reduciendo parte de la fragmentación histórica del sistema. Sin embargo, los avances no fueron homogéneos y persisten desafíos de interoperabilidad entre organismos y de coordinación en los tiempos de gestión.

El resultado muestra avances, pero también límites: la simplificación de trámites y la digitalización permitieron reducir costos administrativos y tiempos en algunas etapas del proceso. Sin embargo, persisten inconvenientes que se traducen en demoras e incertidumbre operativa y cargas regulatorias que siguen impactando —especialmente—, en las PyMEs. En este contexto, profundizar la simplificación no es solo una cuestión administrativa, sino una

herramienta clave para seguir reduciendo costos y mejorar la competitividad exportadora.

La agenda de simplificación: digitalización e interoperabilidad

La digitalización de trámites y el desarrollo de una ventanilla única de comercio exterior plenamente interoperable siguen siendo objetivos centrales. Si bien se han dado pasos en esa dirección, la experiencia internacional muestra que el verdadero salto de eficiencia se logra cuando todos los organismos operan sobre plataformas integradas, con trazabilidad y plazos previsibles. Países de la región como Uruguay, Chile y Colombia avanzaron en ese sentido, consolidando sistemas que permiten gestionar operaciones de comercio exterior de manera unificada.

La simplificación también tiene una dimensión estratégica: la armonización de normas técnicas, sanitarias y de calidad con los principales socios comerciales reduce barreras no arancelarias y facilita la inserción en cadenas de valor.

En este contexto, el acuerdo Mercosur–Unión Europea —en proceso de implementación—, refuerza la necesidad de avanzar en estándares y

procedimientos que permitan aprovechar plenamente las oportunidades de acceso al mercado europeo.

Reforma 4: Fortalecer el financiamiento al comercio exterior

La brecha de financiamiento

El acceso al financiamiento es uno de los factores determinantes del desempeño exportador, y en Argentina opera como un cuello de botella crónico que afecta especialmente a las empresas medianas y pequeñas. Las grandes corporaciones tienen acceso a financiamiento externo; las PyMEs, en general, no. Exportar requiere capital de trabajo: hay que producir antes de cobrar, financiar stocks, sostener los tiempos de tránsito internacional y, muchas veces, otorgar plazos de pago a los compradores externos. Sin instrumentos financieros adecuados, esta ecuación es inviable para una empresa sin espalda financiera.

La reciente reactivación del apoyo del Export-Import Bank de Estados Unidos para operaciones con Argentina es una señal relevante en este sentido. Como fue analizado en detalle, el mecanismo no financia directamente, en la mayoría de

los casos, a empresas argentinas, pero permite que exportadores estadounidenses extiendan mejores condiciones de pago a sus clientes locales. Para el importador argentino de bienes de capital —maquinaria, equipos industriales, tecnología—, esto puede marcar la diferencia entre una inversión viable y una postergada indefinidamente. Pero la agenda de financiamiento no se agota en las líneas externas. El BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior) tiene un rol que puede potenciarse: financiamiento de capital de trabajo exportador, líneas de prefinanciación de exportaciones e instrumentos de garantía para operaciones de comercio exterior de PyMEs. La experiencia de Bancomext en México o de BNDES en Brasil muestra que los bancos de desarrollo con mandato exportador pueden ser herramientas poderosas cuando operan con reglas claras, tasas competitivas y criterios técnicos de asignación.

El financiamiento como política de Estado

El desarrollo exportador sostenido no ocurre solo con empresas bien financiadas internamente. Requiere también instrumentos que faciliten la internacionalización: financia-

miento para participar en ferias internacionales, para obtener certificaciones de calidad y para adaptar productos a los estándares de los mercados de destino. Se trata de inversiones con retornos de mediano y largo plazo que muchas PyMEs no pueden afrontar sin apoyo institucional.

En este sentido, la experiencia de la Alianza del Pacífico —integrada por Chile, Colombia, México y Perú—, muestra la importancia de la coordinación entre agencias de promoción, instrumentos de apoyo a la internacionalización y esquemas de financiamiento orientados a PyMEs exportadoras. Este tipo de herramientas ofrece una referencia relevante para la Argentina en el contexto del Mercosur.

Reforma 5: Definir una estrategia

de inserción internacional

Del oportunismo a la estrategia

Hay una diferencia sustancial en-

tre exportar y tener una estrategia exportadora. Argentina exporta desde hace décadas; lo que nunca logró de manera consistente es una estrategia de inserción internacional de largo plazo, con mercados prioritarios definidos, acuerdos activos y un modelo de participación en cadenas de valor deliberadamente construido.

El contraste con Chile es ilustrativo. Desde la década del noventa, Chile desarrolló una política sostenida de apertura comercial, con una red de acuerdos que hoy le permite acceder a más de 60 economías que representan cerca del 85% del PIB mundial. Esa estrategia se tradujo en una fuerte diversificación de mercados y productos: el país exporta a más de 150 destinos y ha ampliado su oferta más allá de los recursos naturales, incorporando servicios y productos con mayor valor agregado. Además, sus exportaciones representan más del 30% de su PIB, reflejando un alto grado de inserción internacional.

Perú siguió un camino similar, con una estrategia activa de inserción basada en acuerdos comerciales y apertura de mercados. Cuenta con más de 20 acuerdos vigentes que le permiten acceso preferencial a las principales economías del mundo. Sus exportaciones representan también una proporción significativamente mayor de su PIB que en el caso argentino —en torno al 25%—, impulsadas principalmente por minería, agroindustria y manufacturas vinculadas a recursos naturales, pero con creciente diversificación de destinos. Argentina, en cambio, es —junto con Brasil—, una de las economías con menor apertura comercial relativa de la región. El comercio exterior (exportaciones más importaciones) se ha mantenido históricamente por debajo del 30% del PIB en períodos normales, muy por debajo de países comparables de América Latina.

En los últimos años comenzaron a observarse cambios relevantes en

la composición de las exportaciones argentinas. Las manufacturas de origen industrial —particularmente en sectores como el automotriz, la maquinaria y algunos segmentos de mayor contenido tecnológico—, han ganado participación relativa en determinados períodos. A esto se suma el crecimiento del complejo energético: el desarrollo de Vaca Muerta posicionó a la Argentina como un actor cada vez más relevante en la exportación de petróleo y gas, con un potencial creciente como generador de divisas en el mediano plazo.

Aun así, estos avances conviven con una estructura exportadora que sigue teniendo un peso significativo de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario. El desafío no es solo exportar más, sino consolidar y escalar estos nuevos vectores dentro de una estrategia de inserción internacional más amplia y sostenida.

El nuevo escenario: oportunidades concretas

El contexto actual, sin embargo,

ofrece oportunidades que no estuvieron disponibles en el pasado reciente. La entrada en fase operativa de la dimensión comercial del acuerdo Mercosur–Unión Europea —a través de su aplicación provisional a partir de mayo— abre perspectivas concretas para sectores como alimentos procesados, vinos, biodiesel y determinadas manufacturas. Más allá de la reducción arancelaria, el acuerdo introduce convergencia regulatoria y marcos de previsibilidad que pueden facilitar la inserción internacional.

La relación con Estados Unidos tampoco debe leerse solo en clave arancelaria. Más que un acuerdo comercial tradicional, se trata de una agenda más amplia que incluye estándares regulatorios, mecanismos de financiamiento y un posicionamiento estratégico que puede facilitar la integración de Argentina en cadenas de valor vinculadas a sectores clave —energía, minería, agroindustria y tecnología.

A esto se suma la creciente relevancia estratégica de Argentina para Estados Unidos en el marco de la

disputa geopolítica con China por el control de los minerales críticos. El litio, el cobre y otros recursos del subsuelo argentino están en el centro de esa dinámica. La pregunta es si Argentina aprovechará esta posición para negociar condiciones que le permitan escalar en la cadena de valor —refinamiento, industrialización, manufactura de baterías— o si quedará, como en otros momentos de su historia, concentrada en el eslabón primario.

Los elementos de una estrategia

Una estrategia de inserción internacional para Argentina debería articular al menos cuatro componentes: identificación de sectores con potencial de integración en cadenas globales de valor —más allá de los commodities tradicionales—, una agenda activa de negociación de acceso a mercados para esos sectores, mecanismos institucionales de promoción de exportaciones con recursos sostenidos y una política de atracción de inversión extranjera directa orientada a sec -

tores exportadores. Esto no es un punto de partida: es un punto de llegada que requiere construirse. Pero la dirección está clara y las condiciones configuran una ventana de oportunidad: una agenda de mayor integración con Estados Unidos, la puesta en marcha del componente comercial del acuerdo Mercosur–Unión Europea, un superávit comercial sostenido y un proceso de normalización macroeconómica en curso.

Un

cambio de paradigma, no de gestión

Las cinco reformas descritas no son independientes entre sí. La logística incide en el costo final del producto exportado; la carga impositiva incide en el precio de producción; la complejidad regulatoria incide en

los tiempos y en el costo de transacción; el financiamiento incide en la capacidad de producir y mantener el ritmo exportador; y la estrategia de inserción determina a qué mercados y con qué posicionamiento se llega.

Lo que tienen en común es que ninguna de ellas se resuelve con una medida puntual ni en un solo nivel de gobierno. Requieren coordinación entre Nación, provincias y municipios; entre el sector público y el privado; y entre el corto plazo —acciones que pueden tomarse hoy—, y el mediano plazo, donde se construyen las condiciones estructurales que hacen la diferencia.

Durante muchos años, el comercio exterior argentino estuvo dominado por restricciones y controles que condicionaban la operatoria de las empresas. Esa etapa, con sus mati-

ces y variantes, está siendo superada. Pero la ausencia de restricciones no es lo mismo que la presencia de competitividad. Son condiciones distintas, que requieren intervenciones distintas.

Lo que determinará el futuro del comercio exterior argentino no es el grado de apertura de la economía. Es la capacidad del país para construir, de manera sostenida y consistente, las condiciones que hacen posible producir y exportar en condiciones competitivas. Y en ese proceso, la reforma del sistema impositivo no es una variable más: es la condición de base sin la cual las demás reformas generan mejoras parciales pero no transformación estructural. Porque en el comercio internacional no compiten solo las empresas. Hoy más que nunca compiten los países.

Opinión

Lic. Vicente VICICONTE

Consultor en Comercio Internacional

Procesos digitales y riesgo operativo: el nuevo desafío del comercio internacional

teracción entre operadores, despachantes y organismos de control, hoy queda encapsulado en sistemas internos que, en muchos casos, no fueron diseñados con criterio técnico ni normativo. El resultado es concreto: errores sistemáticos, reprocesos, demoras y una exposición creciente a contingencias sin red de contención.

l tiempos del proceso l calidad de la información l cumplimiento normativo

Y un escudo frente a: l errores humanos involuntarios l inconsistencias documentales l incumplimientos regulatorios l desvíos operativos

Automatizar procesos sin diseño técnico está generando más errores, mayores costos y una creciente exposición operativa y legal. Durante los últimos años, la digitalización se consolidó como una promesa de simplificación en el comercio internacional, tanto en el ámbito privado como en el público. Procesos más ágiles, menor intervención manual y mayor eficiencia parecían marcar el rumbo inevitable.

Sin embargo, la realidad operativa muestra una situación distinta. La digitalización no está simplificando el comercio exterior. Está transfiriendo el riesgo operativo hacia dentro de las empresas. Lo que antes se resolvía en la in -

El error conceptual es creer que digitalizar no es automatizar. El problema no es la tecnología. Es cómo se la está utilizando.

En la práctica, la digitalización suele abordarse como una automatización de tareas, cuando en realidad debería ser concebida como un sistema de control operativo. Digitalizar no es hacer más rápido lo mismo. Es asegurar que lo que se hace esté correcto antes, durante y después de ejecutarse.

Desde esta perspectiva, la digitalización debería cumplir un rol claro: convertirse en un sistema guardián de la operación.

Un guardián de: l costos operativos

Cuando este enfoque no está presente, la tecnología no reduce errores, los amplifica.

Dónde están fallando los procesos digitalizados

Las fallas no son teóricas. Se repiten en tres niveles bien definidos.

1. Nivel operativo

Uno de los desajustes más frecuentes es la desconexión entre los sistemas ERP (Planificación de Recursos Empresariales) y la realidad logística.

Los sistemas modelan escenarios teóricos; la operación, en cambio, se desarrolla en entornos dinámicos, con múltiples variables y des -

víos. Cuando esta brecha no se gestiona, aparecen inconsistencias en datos críticos como:

l clasificación arancelaria

l unidades de medida

l condiciones de entrega

l divisas

l valores declarados

A esto se suma un error estructural que muchas organizaciones aún no reconocen: Digitalizar procesos obsoletos. Digitalizar un proceso incorrecto no lo mejora. Lo vuelve más rápido… y más riesgoso.

2. Nivel documentario

La automatización documental sin

control técnico profesional es otra fuente recurrente de problemas. La emisión automática de documentos suele generar inconsistencias entre factura comercial, conocimiento de embarque, packing list y certificados. A esto se agrega la falta de trazabilidad desde la operación comercial hasta la entrega final.

El resultado es documentación formalmente válida, pero operativamente inconsistente, que impacta directamente en:

l demoras

l reprocesos

l dificultades de cobro

l conflictos contractuales

l desvíos en costos

3. Nivel legal y aduanero

Aquí aparece el punto más crítico. La digitalización no modifica la responsabilidad del operador. Por el contrario, la amplifica. El error digital no es aislado: es sistemático y escalable.

Desde el punto de vista jurídico, la repetición de inconsistencias en entornos automatizados puede derivar en incumplimientos reiterados, incrementando la exposición frente a la autoridad aduanera.

La automatización no elimina la responsabilidad jurídica. La vuelve más exigente.

El verdadero problema

El problema no es la digitalización,

sino la ausencia de un diseño dinámico, normativo e interdisciplinario de los procesos. Muchas organizaciones invierten en tecnología sin rediseñar procedimientos, validar información crítica ni establecer puntos de control claros. En ese contexto, la tecnología deja de ser una solución y pasa a ser un multiplicador de errores.

Un desafío adicional: la brecha entre sector público y privado A este escenario se suma un factor estructural: la desalineación entre la velocidad de digitalización del sector privado y la capacidad de adaptación de los organismos de control.

Cuando ambos entornos evolucionan de manera desconectada, se generan:

l procesos incompatibles l controles ineficientes l mayor carga operativa

¿La

tecnología reemplaza al

profesional… o lo vuelve indispensable?

l respuestas regulatorias reactivas

La digitalización, sin coordinación, no simplifica el sistema. Lo tensiona.

Conclusión

La digitalización no es, en sí misma, una ventaja competitiva. Lo es cuando está bien diseñada. La digitalización sin criterio no reduce el riesgo: lo multiplica y lo invisibiliza. La digitalización bien diseñada se convierte en el verdadero guardián del comercio internacional.

La pregunta ya no es si las empresas deben digitalizarse.

La verdadera pregunta es otra:

¿Los procesos que estás automatizando están bajo control… o simplemente se están ejecutando más rápido?

¿Automatizar sin criterio es eficiencia… o un salto al vacío?

¿La tecnología reemplaza al profesional… o lo vuelve indispensable? Porque en comercio exterior, la diferencia entre eficiencia y riesgo no la define la tecnología. La define quién la diseña.

Opinión

Melisa GALVANO QUIROGA

Consultora independienteDocente Universitaria.

Desafíos y oportunidades del liderazgo comercial

Características del Liderazgo Comercial Mundial

1. Innovación y Tecnología: La capacidad de adoptar y desarrollar nuevas tecnologías es un factor clave para el liderazgo comercial. Los países y empresas que pueden innovar en productos, procesos y modelos de negocio tienen una ventaja competitiva en los mercados internacionales.

2. Redes de Distribución Eficientes:

bio y atraer inversiones extranjeras.

4. Capital Humano y Educación: Contar con una fuerza laboral educada y calificada es fundamental para la competitividad global. La inversión en educación y capacitación de la fuerza laboral puede potenciar la creatividad y la productividad en un entorno comercial.

Desafíos del Liderazgo Comercial

En un mundo desafiante al que nos enfrentamos, cada día nos cuestionamos mas cuales son los desafios del liderazgo comercial entendido como la capacidad de un país, empresa para influir y marcar tendencias en el comercio global, establecer las normas de intercambio económico y comercial. En un mundo cada vez más globalizado, entender los factores que contribuyen a este liderazgo y los desafíos que enfrenta es fundamental para empresas y gobiernos que buscan posicionarse estratégicamente en la economía global.

Un liderazgo eficaz se apoya en redes logísticas y de distribución que permiten llevar productos y servicios a los mercados globales de forma rápida y eficiente. La integración de cadenas de suministro y el uso de plataformas digitales son esenciales en este aspecto.

3. Políticas Comerciales Sólidas:

Las naciones que implementan políticas comerciales estratégicas, como tratados de libre comercio y acuerdos bilaterales, pueden fortalecer su posición en el mercado global. Estas políticas pueden fomentar el intercam-

1. Competencia Global Intensa: A medida que más naciones y empresas compiten en el mercado global, el liderazgo comercial enfrenta una presión creciente. Nuevos actores emergentes, como India y países de África, están tomando protagonismo en el comercio internacional.

2. Incertidumbre Geopolítica: Conflictos, tensiones y cambios políticos pueden afectar las relaciones comerciales. La inestabilidad en ciertas regiones puede desincentivar inversiones y alterar las rutas comerciales establecidas.

3. Sostenibilidad y Responsabilidad Social: Las expectativas de los consumidores están cambiando, y hay una creciente demanda por prácticas comerciales sostenibles. Las empresas y países líderes deben adaptarse a estos cambios para mantener su competitividad.

4. Impacto de la Digitalización:

La transformación digital está redefiniendo el comercio mundial. Las empresas deben adaptarse a nuevas tecnologías y plataformas, lo que puede ser un desafío para aquellas que no tienen la capacidad de invertir o adaptarse rápidamente.

Oportunidades para el

Liderazgo Comercial

Mundial

1. Mercados Emergentes: La expansión de la clase media en países

en desarrollo presenta nuevas oportunidades para las empresas que buscan entrar en estos mercados. Adaptar productos y estrategias a las necesidades locales puede significar un crecimiento significativo.

2. Economía Verde: La transición hacia economías más sostenibles crea oportunidades para innovar y desarrollar productos y servicios ecológicos. Las empresas que lideran en tecnologías limpias y prácticas sostenibles pueden beneficiarse de esta tendencia.

3. Integración Regional: La cooperación entre países dentro de una región, como en el caso de la Unión Europea o la ASEAN, puede facilitar el comercio y la inversión. Establecer alianzas estratégicas puede potenciar el liderazgo comercial.

4. Nuevas Tecnologías: La inteligencia artificial, el big data y la automatización están redefiniendo el comercio. Las empresas que sepan integrar estas tecnologías en sus operaciones pueden mejorar su eficiencia y competitividad en el mercado global.

Conclusión

El liderazgo comercial mundial es un fenómeno dinámico que exige una comprensión profunda de múltiples factores, desde la innovación tecnológica hasta las políticas comerciales y la sostenibilidad. A medida que el mundo avanza hacia una mayor interconexión, aquellos que logren adaptar sus estrategias y responder a los desafíos emergentes estarán mejor posicionados para liderar en el comercio global. La capacidad de adaptación y la visión estratégica serán cruciales para triunfar en la economía del futuro.

Opinión

Dr. Juan Pedro ARANCEDO

Abogado especializado en derecho aduanero y comercio exterior.

Socio del Estudio SotoArancedo. www.sotoarancedo.com.ar

El nuevo Protocolo de Vigilancia de Mercado y sus implicancias aduaneras

Esta medida impacta directamente en la operatoria aduanera al integrar los controles de lealtad comercial con la gestión de riesgo del comercio exterior.

En esta oportunidad les comparto novedades destacadas en el proceso de importación de mercaderías y su posterior comercialización.

Con fecha 9/3/2026 la Secretaría de Industria y Comercio dicto la Resolución N° 56/2026 mediante la cual establece un “Protocolo de Vigilancia de Mercado” con el objetivo de dar cumplimiento al deber de garantizar los principios de Lealtad Comercial y la protección de los derechos de los usuarios y consumidores, siendo esta una de las funciones principales del referido organismo.

El nuevo protocolo fue dictado en el marco de la Resolución N° 237/24 que aprobó el MARCO GENERAL DE EVALUACIÓN DE LA CONFORMIDAD aplicable a los Reglamentos Técnicos dictados en el ámbito de la SECRETARÍA DE INDUSTRIA Y COMERCIO, y la Disposición N° 1 de fecha 5 de noviembre de 2024 de la Dirección Nacional de Reglamentos Técnicos de la SECRETARÍA DE INDUSTRIA Y COMERCIO del MINISTERIO DE ECONOMÍA, la que precisó los requisitos y procedimientos de evaluación de la conformidad del citado marco general. Es importante destacar que esta normativa busca complementar lo dispuesto por el Decreto N° N°892/2025 mediante la cual se simplificó el régimen aplicable respecto a las certificaciones técnicas requeridas para las mercaderías importadas. De esta forma

se busca reforzar el control del cumplimiento de los requisitos legales y la documentación obligatoria de los instrumentos de medición, los cuales son esenciales para proteger los derechos de los consumidores y usuarios. En los considerandos de la resolución en análisis, el referido organismo, destaca que las acciones de vigilancia en el mercado alcanzan a todos los productos que se comercialicen e instrumentos de medición que se utilicen en el territorio de la REPÚBLICA ARGENTINA, en tanto su comercialización, rotulación, publicidad, información o características puedan generar riesgos o afectar los derechos de consumidores y usuarios.

Asimismo, destaca que el objetivo perseguido por la norma “es garantizar que los productos que se comercializan en el territorio de la REPÚBLICA ARGENTINA cumplan con los requisitos establecidos en las reglamentaciones técnicas emitidas en la órbita de la SECRETARÍA DE INDUSTRIA Y

COMERCIO, y asegurar estándares mínimos en resguardo de la salud, la seguridad de los usuarios y consumidores, y precisión de las mediciones, resulta pertinente aprobar un Protocolo de Vigilancia de Mercado que establezca lineamientos uniformes aplicables a los procedimientos de control efectuados en el marco de la aludida Secretaría, a fin de optimizar la fiscalización y la aplicación de la normativa vigente”.

Específicamente la norma establece que la vigilancia de los productos se efectuará conforme a los siguientes criterios: I. Nivel de riesgo: se analizarán y seleccionarán aquellos productos e instrumentos de medición que se utilicen en transacciones comerciales, que i) Representen un alto grado de incidencia sobre la salud y la seguridad de los consumidores, ii) Pertenezcan a categorías con registros de infracciones o incumplimientos normativos previos, así como alertas internacionales sobre productos peligrosos.

II. Denuncias: se priorizarán aquellos productos respecto de los cuales existan denuncias que impliquen un riesgo o indicios de incumplimientos al Decreto N° 274/19 y sus normas reglamentarias, así también como a la normativa vigente en el ámbito de la SECRETARÍA DE INDUSTRIA Y COMERCIO. III. Análisis de Información: Se utilizará la información proveniente del comercio exterior para identificar los productos que requieren un mayor nivel de control, considerando, entre otros, los siguientes factores: el volumen de comercialización, la antigüedad de la empresa y/o importador, y el rubro o actividad.

IV. Verificaciones aleatorias: se realizarán de oficio en los lugares de comercialización, funcionamiento, importación, fabricación, instalación y/o depósitos para

comprobar en cualquier momento el cumplimiento normativo. En este sentido, la norma prevé que el organismo podrá efectuar la verificación documental de la mercadería requiriendo documentación respaldatoria al importador vía TAD, podrá realizar una verificación presencial en lugares de comercialización, funcionamiento, importación, fabricación, instalación y/o depósitos contando los agentes designados por el organismo con amplias facultades en caso de detectar infracciones (secuestro de la mercadería o inhabilitación para la comercialización o disposición), y por último, podrá efectuar controles fronterizos en función del nivel de riesgo y/o del historial de incumplimiento. Mediante este mecanismo la SUBSECRETARÍA DE COMERCIO EXTERIOR podrá solicitar a la DIRECCIÓN GENERAL DE ADUANAS, de manera específica, la intervención de la mercadería de manera previa al despacho a plaza. Una vez comprobado un incumplimiento en el marco de los procesos de control, verificación y fiscalización, la SUBSECRETARÍA DE DEFENSA DEL CONSUMIDOR Y LEALTAD COMERCIAL, iniciará el procedimiento sancionatorio correspondiente, el cual podrá comprender la aplicación de sanciones, multas y/o la orden de cese en la comercialización, y/o el retiro del producto del mercado y/o inhabilitación para uso o disposición, de conformidad con lo previsto en el Decreto N° 274/19, en la Ley N° 24.240 y sus modificatorias, y/o Ley N° 19.511 y sus modificaciones.

A modo de síntesis podemos establecer como puntos clave del nuevo protocolo: Objetivo de supervisión : Reforzar los controles técnicos, la fiscalización y la aplicación de sanciones sobre productos comer -

cializados e instrumentos de medición utilizados en todo el país. Garantía de estándares: Busca asegurar el cumplimiento de normas de seguridad, rotulado y lealtad comercial para proteger a los consumidores.

Vigilancia activa: Redefine el sistema de control estatal, permitiendo una verificación más estricta de los productos antes y durante su comercialización.

Impacto en importaciones: Se vincula con el endurecimiento de controles sobre productos importados, incluyendo la posible reactivación de canales de inspección más rigurosos para asegurar que la mercadería ingresada al país cumpla con la normativa técnica vigente, en especial, aquellas sujetas a reglamentos técnicos de seguridad y etiquetado que tendrán una mayor probabilidad de ser derivadas a control físico de la mercadería. Esto implica una inspección física y documental exhaustiva antes de liberar la carga. Validación de Certificaciones:

La Aduana actuará como barrera de entrada exigiendo de forma más rígida los certificados de cumplimiento de normas técnicas. Si el producto no cuenta con el aval de la Secretaría de Industria, no se autorizará el despacho a plaza.

Interoperabilidad de Sistemas:

Se profundiza el cruce de datos entre el Sistema Malvina (ARCA) y el sistema de vigilancia de la Secretaría para detectar desvíos de precios o subdeclaración de calidades técnicas en tiempo real. Suspensión de Despachos: La resolución otorga facultades para suspender preventivamente el despacho de mercaderías sospechosas de no cumplir con los estándares de seguridad eléctrica, juguetes o elementos de protección personal, hasta que se realice el ensayo técnico correspondiente.

Opinión

Paula GEOSITS

COO Chief Operating Officer en Safe-U.

Creadora de:

@familiascibercuidadas en IG

El nuevo talón de Aquiles del comercio global es digital

En las últimas décadas, el comercio exterior se estructuró alrededor de cuellos de botella físicos: rutas marítimas, canales estratégicos, infraestructura portuaria o conflictos territoriales. Sin embargo, en 2026 emerge con claridad un nuevo punto crítico: la infraestructura digital que sostiene la operación logística global.

El caso reciente del puerto de Vigo, que debió aislar sus sistemas tras un ciberataque, es ilustrativo. Aunque los buques continuaron operando, la disrupción en los sistemas digitales afectó la gestión del tráfico, la trazabilidad y los procesos administrativos. Los flujos físicos

pueden mantenerse, pero sin sistemas digitales la eficiencia colapsa. A su vez, este fenómeno no puede analizarse de forma aislada del contexto geopolítico actual. Los conflictos internacionales - particularmente la guerra entre Rusia y Ucrania, y las tensiones en Medio Oriente - han consolidado una tendencia y es que la ciberseguridad es parte integral del conflicto híbrido.

En este escenario, los puertos, aduanas, operadores logísticos y sistemas de transporte se convierten en objetivos estratégicos. Además, los ataques ya no buscan únicamente objetivos económicos (ransomware), sino también la interrupción de cadenas de suministro (daño operativo), generación de incertidumbre económica y presión indirecta sobre países o bloques comerciales. Esto implica que el comercio exterior está expuesto a riesgos que antes estaban reservados a infraestructura militar o energética, o lo que se conoce como infraestructura crítica. Y aquí me surge el inte -

rrogante ¿acaso el comercio global no es hoy un servicio crítico? Lo exploraremos en futuras notas. No caben dudas que la digitalización permitió avances enormes en eficiencia, desde la gestión en tiempo real, automatizaciones, plataformas colaborativas por citar algunos aportes, pero esa misma interconexión tiene su lado B: cuanto más integrada está la cadena, mayor es su fragilidad ante fallas digitales. Hoy, un incidente en un proveedor de software logístico, o en un sistema portuario o en una plataforma de gestión documental puede impactar simultáneamente en múltiples países, operadores y flujos comerciales. Pero a diferencia de los puntos críticos tradicionales, este nuevo riesgo se caracteriza por ser poco visible. Las empresas de comercio exterior suelen tener identificados sus proveedores logísticos, sus rutas y sus tiempos operativos, pero no siempre conocen qué software utilizan esos proveedores, qué accesos tienen los terceros ni qué dependencias

tecnológicas existen de manera indirecta. Esto genera “puntos ciegos” donde se concentran muchos de los ataques actuales, que se conocen como supply chain

En este contexto, el comercio exterior enfrenta un cambio estructural: antes la continuidad operativa dependía de la infraestructura física, y ahora depende de la resiliencia digital del ecosistema. Esto redefine completamente la gestión del riesgo. Ya no alcanza con diversificar rutas, asegurar stock o prever conflictos geopolíticos, también es necesario (diría esencial) evaluar la ciberseguridad de los proveedores, entender las dependencias tecnológicas e incorporar escenarios de disrupción digital en la planificación.

¿Qué deberían hacer las empresas frente a este nuevo desafío?

Si la infraestructura digital se ha convertido en el principal punto de vulnerabilidad del comercio global, entonces la gestión del riesgo también debe evolucionar. Ya no alcanza con mirar hacia adentro porque la resiliencia depende del ecosistema completo. En este contexto, las empresas deberían considerar al menos estas líneas de acción:

1. Mapear la cadena digital, no solo la logística: así como se conocen rutas, tiempos y operadores, es clave entender:

l qué sistemas sostienen la operación (propios y de terceros),

l qué proveedores tienen acceso a información o plataformas críticas, l y qué dependencias existen de manera indirecta (proveedores de proveedores).

2. Evaluar la ciberseguridad de terceros: los ataques a supply chain muestran que el eslabón más débil suele estar fuera de la organización. ¿Qué pueden hacer entonces al respecto?

l incluir requisitos de ciberseguridad en contratos, l evaluar la madurez de los proveedores críticos, l exigir controles mínimos (accesos, MFA, gestión de incidentes).

3. Prepararse para operar sin sistemas: los casos recientes muestran

que, ante incidentes, muchas operaciones deben volver temporalmente a esquemas manuales. Lo que se necesita, entonces es: l identificar los procesos críticos que no pueden detenerse, l definir procedimientos de contingencia “offline” o manual para dichos procesos, l y entrenar a los equipos en escenarios de caída de sistemas.

4. Incorporar el riesgo cibernético en la planificación estratégica

La ciberseguridad dejó de ser un tema técnico para convertirse en un tema de negocio. Y esto nos lleva al punto siguiente:

5. Pensar en términos de resiliencia y no solo de prevención

los ataques ya no buscan únicamente objetivos económicos (ransomware), sino también la interrupción de cadenas de suministro (daño operativo) “

En un contexto de conflictos híbridos y ataques cada vez más sofisticados, asumir que los incidentes van a ocurrir es más realista que intentar evitarlos todos. Por lo tanto, es clave invertir en detectar rápidamente, responder de forma coordinada y recuperar la operación lo antes posible.

En síntesis, en 2026 el comercio global dejó de depender únicamente de rutas marítimas y aduanas, hoy su mayor vulnerabilidad está en la infraestructura digital que conecta a toda la cadena de suministro. Suma-

do a un contexto de conflictos híbridos, donde los ciberataques forman parte de la estrategia geopolítica, esa capa digital se ha convertido en el verdadero talón de Aquiles. En definitiva, la ventaja competitiva entonces, no es de quién no sufre incidentes sino de quién mejor los gestiona.

Opinión

Carlos CANTA YOY

Asesor en Comercio Exterior.

Vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea

se anunciaba con bombos y platillos la inminente concreción de las negociaciones.

En estos momentos, también se anuncia la vigencia del acuerdo, aunque en forma provisoria, a partir del próximo 1 de mayo. ¿Será así? Nos permitimos ser escépticos al respecto y deseamos estar equivocados.

veintisiete Estados Partes de la Unión Europea.

Llevamos ya treinta años comentando el acuerdo de un área de libre comercio entre los países del Mercosur y los de la Unión Europea. Es de recordar que a mediados de la década de 1990 se escribieron algunos libros sobre el tema y un sinfín de comentarios. El acuerdo marco fue firmado a fines de 1995 y entonces nadie preveía que recién entraría en vigencia treinta años después. Posteriormente, las reuniones negociadoras se multiplicaron y siempre fue muy difícil que las Partes se pusieran de acuerdo en algo efectivo, a pesar de lo cual hasta hubo ocasiones en las que

El lunes 23 de marzo la presidenta de la Comisión Europea informó sobre la vigencia del tratado. Serían suprimidos los aranceles de importación europea para la carne vacuna, aviar, arroz, miel, azúcar y otros productos provenientes del Mercosur. Por su parte, la Unión Europea podría exportar con beneficios arancelarios maquinaria, vehículos, bebidas alcohólicas.

Se pondrían entonces en vigencia provisoria las rebajas arancelarias y los cupos respectivos de los productos a exportar. Mientras tanto, quedan en suspenso los temas políticos y de cooperación, los cuales deberán ser aprobados por los poderes legislativos de los

Es conocida la férrea oposición de algunos países europeos, comandados por Francia, al acuerdo con el Mercosur. Así es que el Parlamento Europeo ha solicitado la opinión jurídica sobre la validez del tratado a la Corte de Justicia Europea, la que no tiene plazo para emitir su respuesta. Se estima que puede demorar hasta dos años según antecedentes. Mientras tanto el Consejo Europeo solicitó a la Comisión Europea para, si lo considera oportuno y necesario, poner en vigencia provisoria el emprendimiento. En realidad, no todo el acuerdo estará plenamente en vigencia hasta que se pronuncie la Corte, lo apruebe el Parlamento Europeo y además sea ratificado por los poderes legislativos de los veintisiete países miembros.

Como puede apreciarse habrá de pasar un tiempo prudencial (por no decir extenso) hasta que el área de libre comercio pueda estar vigente en su totalidad, si es

lo que estará algún día.

Mientras tanto, los Estados Miembros del Mercosur deberán ponerse ya de acuerdo en el reparto de los cupos de exportación, algo que seguramente no será tampoco de fácil conclusión en tanto los cuatro países tienen similares producciones que constituyen lo principal de sus exportaciones totales.

El comienzo real de los intercambios seguramente no será el 1 de mayo pues están pendientes todavía muchos aspectos, sin agregar, además, con que estamos mencionando solamente el intercambio comercial cuando quedan pendientes de vigencia todavía los aspectos políticos, de cooperación y demás.

logística

Trenes

Loginter descarga 45 vagones para el Belgrano Cargas en plena campaña agrícola

Loginter llevó adelante la descarga de 45 vagones tolva graneleros, cada uno con un peso de 22,87 toneladas, destinados a la línea Belgrano Cargas. La operación se realizó en la dársena E del Puerto de Buenos Aires, tras el arribo del buque Cosco Shipping Vision, proveniente de China. La maniobra se suma a una reciente operación en el mismo puerto, donde se descargaron tres locomotoras de 114 toneladas cada una para el Ferrocarril San Martín, mediante maniobras en tándem con grúas de gran capacidad. Ambos trabajos reflejan la capacidad de Loginter para ejecutar operaciones de alto porte, coordinando movimientos complejos con precisión y eficiencia. De esta manera, la compañía continúa posicionándose como un actor clave en la logística vinculada al sistema ferroviario argentino, aportando capacidad operativa en un contexto de alta demanda por el movimiento de cargas durante la campaña agrícola.

Opinión

Javier J. VÁZQUEZ

Especialista en desarrollo sostenible / Sustainable development specialist. Bio. javierjvazquez.com

Linkedin. Javier J. Vazquez

Producción orgánica de alimentos, o como dejar de pensar solo en commodities

mentos, con consumidores dispuestos a pagar más por productos con trazabilidad ambiental, menor uso de agroquímicos y mayor calidad nutricional.

En ese escenario, la Argentina tiene una posición potencialmente privilegiada.

Según el informe The World of Organic Agriculture 2026, elaborado por el Research Institute of Organic Agriculture (FiBL) (1) junto con IFOAM – Organics International, el mercado mundial de alimentos orgánicos ya supera los 145.000 millones de euros anuales. Más de 4,8 millones de productores trabajan bajo estándares orgánicos en cerca de 100 millones de hectáreas agrícolas distribuidas en más de 180 países. No se trata de un nicho. Se trata de un segmento consolidado del comercio internacional de ali-

El país cuenta con una de las mayores superficies certificadas como orgánicas del mundo —alrededor de 4 millones de hectáreas— y una agroindustria con capacidad técnica para producir alimentos de alta calidad. Además, posee algo que muchos países ya han perdido: territorio disponible, diversidad climática y una red extensa de pequeños y medianos productores que podrían integrarse a cadenas de valor diferenciadas.

A nivel mundial, el promedio de tierra orgánica es alrededor de 2,1% del total agrícola. En países como Austria, Estonia o Uruguay tienen más del 20% de su superficie en orgánico, pero Argentina, en cambio, tiene mucho territorio orgánico pero dentro de una agricultura total gigantesca, por lo que la par-

ticipación relativa todavía es pequeña, 2% de superficie. Esto sugiere un enorme margen de expansión. Una oportunidad en un mercado en expansión. Pero el potencial no alcanza, hace falta una estrategia. Durante décadas la política agropecuaria argentina se pensó casi exclusivamente en términos de commodities agrícolas. La lógica dominante fue producir grandes volúmenes de granos para mercados globales altamente competitivos y concentrados.

Ese modelo generó divisas, pero también consolidó una estructura productiva con escaso valor agregado y alta dependencia de precios internacionales.

El mercado orgánico funciona de otra manera: Aquí el diferencial no está en el volumen sino en la calidad, la certificación, la trazabilidad y la reputación del producto. Y eso cambia la ecuación económica. Un alimento orgánico puede venderse en los mercados internacionales con primas de precio que van del 20% al 100%, dependiendo del producto y del destino.

Para un país que necesita generar dólares de manera urgente y sostenida, esto no es un detalle menor.

La producción orgánica permite exportar menos volumen pero más valor, una lógica particularmente atractiva para economías regionales donde los pequeños productores tienen dificultades para competir en mercados de commodities.

Además, los beneficios no se limitan a mejorar las exportaciones e ingreso de divisas.

Los sistemas productivos orgánicos tienden a mejorar la fertilidad del suelo, reducir la contaminación por agroquímicos, preservar la biodiversidad y fortalecer economías locales. En otras palabras, combinan algo que rara vez aparece junto en las políticas económicas argentinas: ingreso de divisas, desarrollo territorial y sostenibilidad ambiental.

Por eso muchos países están apostando fuerte a este sector.

Actualmente el mercado mundial de orgánicos supera 145.000 millones de euros, participan 4,8 millones de productores, y existen casi 99 millones de hectáreas orgánicas en el mundo.

La Unión Europea, por ejemplo, se propuso alcanzar 25% de superficie agrícola orgánica para 2030, mientras que mercados como Estados Unidos, Alemania o Francia concentran gran parte de la demanda mundial.

En el comercio internacional de alimentos orgánicos, la Argentina tiene un perfil exportador bien definido. Su oferta se concentra en frutas —especialmente peras, manzanas y arándanos— provenientes principalmente de la Patagonia y el Alto Valle, además de productos agroindustriales con mayor valor agregado como azúcar de caña orgánica, vino, puré y jugos concentrados de frutas. A esto se suman cereales y granos como trigo, arroz y soja orgánica, junto con cultivos emergentes como chía y otros

derivados de semillas. En menor escala, el país también exporta miel orgánica y algunos productos de origen animal, como carne ovina o lana certificada. En conjunto, esta diversidad refleja la capacidad de la agroindustria argentina para integrarse a nichos internacionales de alto valor, donde la calidad, la trazabilidad y las certificaciones ambientales son cada vez más determinantes.

Argentina exporta alimentos orgánicos, concentrándose en frutas (peras, manzanas, arándanos de Patagonia/Alto Valle) y productos agroindustriales con valor agregado como azúcar de caña, vino, puré y jugos. También exporta cereales y granos (trigo, arroz, soja orgánica) y cultivos como chía, junto con miel orgánica y productos animales (carne ovina, lana). Esta diversidad refleja su potencial para nichos internacionales que valoran la calidad y las certificaciones.

Las exportaciones están fuertemente concentradas en pocos mercados

de alto poder adquisitivo. Estados Unidos absorbe aproximadamente entre el 40% y el 45% de los envíos orgánicos argentinos, mientras que la Unión Europea representa cerca de otro 40%, con Alemania, Francia y los Países Bajos entre los principales destinos —estos últimos funcionando muchas veces como puerta de entrada logística al mercado europeo. Otros mercados como Suiza, Japón o China aparecen con participaciones menores pero en crecimiento. Este patrón confirma una característica estructural del sector: la gran mayoría de la producción orgánica argentina se orienta al comercio exterior, lo que convierte a este segmento en una oportunidad estratégica para generar divisas, diversificar exportaciones y fortalecer economías regionales basadas en pequeños y medianos productores. Argentina podría ocupar un lugar mucho más relevante en este mapa. Pero para eso es necesario cambiar el enfoque de las políticas públicas. Hoy la producción orgánica en el país depende en gran medida del esfuerzo individual de productores, cooperativas y algunas

empresas exportadoras. Falta una estrategia integral que combine financiamiento, asistencia técnica, certificación accesible y promoción internacional. Algunas provincias como Catamarca ya tienen una Estrategia de Producción Orgánica consolidada y exitosa; otras como Santa Fe, están comenzando a transitar el camino, construyendo una Estrategia Provincial con productores locales y buscando mercados internacionales.

Argentina requiere una mirada productiva que entienda que el futuro del comercio agroalimentario no pasa solamente por los commodities.

Ley 25.127 de Producción Ecológica, Biológica u Orgánica (sancionada en 1999) es el marco legal argentino que regula la producción, certificación y comercialización de productos orgánicos. La misma establece un régimen de promoción, beneficios fiscales y apoyo financiero durante 10 años para fomentar la producción orgánica y facilitar la transición de los productores. Pero la adhesión y aplicación la deben llevar adelante cada provincia.

La Argentina seguirá produ-

ciendo soja, maíz y trigo. Nadie discute eso. Pero limitar la política agropecuaria a esos cultivos es ignorar la transformación que está ocurriendo en el sistema alimentario global.

Los consumidores ya no preguntan solamente cuánto cuesta un alimento. También preguntan cómo se produce, de dónde viene y qué impacto tiene en el ambiente y en las comunidades rurales.

Los países que logren responder bien a esas preguntas serán los que capturen más valor en las próximas décadas.

Argentina tiene condiciones naturales, conocimiento técnico y productores capaces de hacerlo. Lo que falta es que las políticas públicas acompañen ese proceso.

Argentina necesita desesperadamente generar dólares, fortalecer sus economías regionales y cuidar sus recursos naturales, por eso apostar por la producción orgánica no es una excentricidad ambientalista, es una decisión económica inteligente.

(1)https://www.fibl.org/fileadmin/documents/ shop/1861-organic-world-2026.pdf

Presentación

Rechazo a la IMPA deja a Argentina bajo la mirada del sector marítimo internacional

Por Paola Batista.

La misión de la Asociación Internacional de Prácticos Marítimos (IMPA) en Argentina dejó un mensaje claro: no hubo recepción por parte de autoridades nacionales del área, mientras que la Prefectura Naval fue el único organismo que abrió sus puertas.

Invitados al país por la Cámara de Practicaje de la República Argentina, en el marco del primer ciclo de capacitaciones que impulsa la entidad, representantes del IMPA desarrollaron una agenda centrada en la seguridad de la navegación, el rol del practicaje y los desafíos del sistema a nivel global. Sin embargo, la visita tuvo un trasfondo más profundo.

Según pudo reconstruirse, la presencia del presidente de la entidad respondió también a la necesidad de fijar una posición institucional frente a la situación que atraviesa el sector en Argentina, en particular tras declaraciones públicas del ministro Federico Sturzenegger, que resonaron a nivel internacional y dejaron en evidencia un profundo desconocimiento sobre la actividad, abriendo la puerta a una eventual desregulación que podría comprometer los estándares básicos de seguridad del país.

En ese contexto, desde la IMPA reforzaron un concepto

central: el practicaje no es considerado a nivel internacional como un servicio privado más, sino como una extensión de la seguridad del Estado en sus aguas territoriales, un principio que atraviesa los marcos regulatorios de los principales sistemas marítimos del mundo.

“Debemos decir que la respuesta de las autoridades políticas ha sido dispar”, señaló RICARDO FALCÃO, vicepresidente del IMPA. Y fue más directo aún al expresar que pese a las gestiones realizadas, no fueron recibidos por autoridades nacionales vinculadas al transporte o al sistema portuario.

En contraste destacaron la excelente recepción que tuvieron con la Prefectura Naval Argentina, con quienes mantuvieron reuniones técnicas, con apertura al intercambio y alineación con estándares internacionales.

Pero el eje de fondo va más allá de una agenda institucional.

“El practicaje no es un simple servicio comercial, sino una extensión de la seguridad del Estado en sus aguas”, remarcó Falcão. La frase no es menor e instala una discusión de base sobre cómo se concibe esta actividad en términos regulatorios y estratégicos.

En esa línea, advirtió que cuando las decisiones políticas

se desconectan de las recomendaciones técnicas el sistema entero se resiente. “Se corre el riesgo de debilitar la cadena de seguridad marítima”, sostuvo el vicepresidente del IMPA, apoyado en la experiencia internacional de la entidad.

Por su parte, el presidente del IMPA, SIMON PELLETIER, profundizó sobre los desafíos estructurales del sector con un mensaje claro: “la seguridad sigue siendo el eje central del practicaje, incluso en un contexto de transformación tecnológica. La tecnología debe ser vista como una herramienta para mejorar la eficacia, no como un sustituto de la pericia humana”, afirmó. En un escenario donde avanzan los sistemas automatizados y la digitalización, la presencia del práctico a bordo continúa siendo, según la entidad que tiene voz técnica en los principales comités en la International Maritime Organization (OMI), el factor más crítico en las maniobras.

El planteo no es aislado. Desde la organización trabajan junto a la OMI para asegurar que el desarrollo de la navegación autónoma no comprometa la seguridad ni la protección del ambiente.

Otro punto que emergió con fuerza fue la necesidad de preservar la independencia del práctico. Pelletier advirtió que el practicaje, como servicio de interés público, debe mantenerse al margen de presiones comerciales que puedan afectar los estándares de

seguridad. Una definición que vuelve a poner en tensión eficiencia y resguardo operativo.

A esto se suma un aspecto menos visible, pero igualmente crítico: la fatiga. Desde la IMPA alertaron sobre la necesidad de implementar sistemas de gestión basados en criterios científicos que garanticen que los profesionales operen en condiciones óptimas. “Un práctico descansado es la mejor defensa contra los errores”, sintetizó Pelletier.

El panorama se completa con desafíos de largo plazo: formación continua, relevo generacional y cooperación internacional frente a problemáticas que trascienden fronteras, como la descarbonización o la ciberseguridad. Sin embargo, más allá de los consensos técnicos, el mensaje que dejó la visita parece apuntar a otro plano. En los países donde el sistema funciona con mayor eficiencia —según remarcaron— existe una articulación fluida entre el Estado, la autoridad marítima y los prácticos.

En Argentina, esa ecuación hoy aparece incompleta.

Y en un sector donde el margen de error no existe, la ausencia no solo comunica sino que también deja al descubierto si lo que falta es conocimiento, decisión o autonomía para sostener estándares que el mundo considera innegociables.

Y, por irónico que resulte, ese debate sigue sin incluir a quienes operan el sistema en la práctica diaria.

Capitanes y Prácticos sellan su alianza con un nuevo polo educativo

Lo que comenzó como un anuncio estratégico hoy ya es una realidad en construcción. En un acto conjunto, Jorge Tiravassi, John Ryan, Eduardo Baglietto y Pablo Pineda presentaron los avances del edificio que albergará la futura fundación destinada a la formación de excelencia para los profesionales de la Marina Mercante.

Por Paola Batista.

En el sector marítimo, donde la precisión y la seguridad son los pilares de la actividad, la formación profesional ha dejado de ser un complemento para convertirse en una necesidad de soberanía técnica. Bajo esta premisa, la Cámara de Practicaje y Pilotaje junto al Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, formalizaron la inauguración de las obras del nuevo Centro Integral de Capacitación el pasado 17 de marzo.

El proyecto, que ya había sido anunciado como una ambición institucional, dio un paso decisivo con la inauguración de las obras del edificio donde funcionará un piso exclusivo bajo la estructura de una fundación. Este espacio no solo será la casa del Instituto del Practicaje Argentino, sino un nodo de actualización para diversas especialidades del sector.

Para Jorge Tiravassi, este edificio es el símbolo de una evolución necesaria. “Empezamos con tiza y pizarrón, y hoy ya contamos con cursos online asincrónicos”, recordó, subrayando que el predio fue adquirido en plena pandemia como un desafío para una institución centenaria. Sin embargo, el diferencial no será solo técnico, sino humano. Tiravassi hizo hincapié en la necesidad de romper con la “ortodoxia escolar” que a veces intimida al profesional con experiencia: “Queremos que este lugar sea de exceAlianza

lencia, pero con una recepción amigable. Partimos de la premisa de que todos los profesionales tienen algo que enseñar y mucho más por aprender”.

La formación como defensa del sector

Jorge Tiravassi vinculó la creación de este centro con un cambio profundo en la estrategia gremial. Según explicó, la formación y actualización profesional han ganado un “peso específico” que antes no tenían. “Las reivindicaciones salariales y de condiciones de trabajo, que antes ocupaban el 70% de nuestro esfuerzo, hoy están condicionadas y facilitadas por los niveles de capacitación”.

Esta apuesta educativa tiene un objetivo concreto de inserción laboral internacional: el interés de que los afiliados puedan embarcar en buques de bandera extranjera, donde la formación técnica es el diferencial indispensable para competir por esos puestos de trabajo. En este sentido, Pablo Pineda recordó que el practicaje es un servicio vital para la preservación de los bienes nacionales, considerando que el 95% del comercio exterior argentino se realiza por vía acuática.

El evento también sirvió para reafirmar los lazos con otros actores del sector, como el Centro de Jefes y Oficia-

les Maquinistas Navales y la Escuela de Náutica, consolidando un ecosistema de servicios recíprocos donde las instalaciones y el conocimiento serán compartidos sin restricciones.

El cierre del acto tuvo un fuerte carácter simbólico con el descubrimiento de un cartel que une los escudos de ambas instituciones. Aunque las obras ya están en marcha, el compromiso quedó sellado con una cita a futuro: “La historia se escribe con hechos. En dos años, nos volveremos a encontrar aquí para cortar las cintas

de la inauguración formal”, concluyó Pineda. Con este avance, la comunidad marítima no solo construye un edificio, sino un refugio de conocimiento para un sector que, en palabras de sus protagonistas, ”debe cuidarse a sí mismo para cuidar los intereses de la Nación”.

Una respuesta contundente en tiempos donde la insensatez de intereses particulares intenta desregular un servicio cuya eficacia está probada globalmente, pretendiendo reemplazar la seguridad estratégica por la precariedad de la improvisación.

Capacitación

Nuevas funcionalidades en el sistema de gestión de residuos provenientes del exterior

SENASA capacitó a los operadores de transporte marítimo en aguas y puertos nacionales del Centro de Navegación Argentino en Buenos Aires.

Con el objetivo de visibilizar las nuevas funcionalidades que simplifican y agilizan el Sistema de Gestión de Residuos (Sigres), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) brindó una capacitación a quince agencias de transporte marítimo del Centro de Navegación Argentino (CNA).

El encuentro, desarrollado en la sede del CNA en la ciudad de Buenos Aires, estuvo a cargo de agentes de la Coordinación General de Fronteras y Barreras Sanitarias del SENASA y se centró en las modificaciones realizadas en el Sigres. Se trata de la simplificación de los formularios de aviso de llegada (sólo es necesario presentar un sólo formulario) y en el refuerzo de la trazabilidad de los residuos al generar las vinculaciones entre los prestadores de servicio dentro del mismo sistema.

Además, a los prestadores de servicio “tratadores”, se les genera un usuario para que puedan autogestionar desde el sistema de gestión el arribo de los transportes con residuos, generar la recepción y emisión del certificado de tratamiento.

El Programa de Residuos Regulados (PRR) establecido en la Resolución 645/2021 establece que los residuos regulados son los desechos de productos, subproductos y derivados de origen vegetal o animal.

El Centro de Navegación es una asociación civil sin fines de lucro, que agrupa a empresas relacionadas con el transporte, la logística y los puertos, brindando asesoramiento, información, representación y formación académica, con el fin de mejorar la competitividad y eficiencia del comercio exterior de nuestro país.

CASA DO CONSTRUTOR

Desembarca en Córdoba con una inversión de $250 millones.

En línea con su plan de crecimiento regional, Casa do Construtor, la mayor red de franquicias de alquiler de maquinaria liviana para la construcción en América Latina, inauguró este martes 10 de marzo su primera sucursal en la ciudad de Córdoba, consolidando su expansión en el mercado argentino con un diferencial estratégico: la integración operativa con un polo comercial ya consolidado en el sector de materiales para la construcción en seco.

Con una superficie total de 400m2, el local se emplaza dentro del espacio de EdifiSeco, ubicado en Av. de Circunvalación Agustín Tosco 4926 (B° Estación Flores). La apertura demandó una inversión estimada en $250 millones e inicia operaciones con el parque completo estándar de la franquicia. Esto representa + de 1.500 máquinas disponibles desde el comienzo de la operación, ofreciendo más de 90 categorías de soluciones para construcción liviana, mantenimiento y jardinería.

A diferencia de un esquema tradicional, la nueva tienda se integra al predio donde el franquiciado, Ignacio Albrisi, ya opera un espacio de venta de materiales para la construcción en seco con trayectoria en el mercado local, generando un modelo de complementariedad comercial que busca centralizar en un solo punto las principales necesidades de obra.

De este modo, quienes adquieren materiales pueden resolver también el alquiler de maquinaria y herramientas en el mismo espacio, optimizando tiempos, logística y costos operativos. La propuesta busca simplificar la experiencia del cliente y potenciar la dinámica comercial desde el inicio de la actividad.

La elección de Córdoba responde a su peso productivo y a su posicionamiento como uno de los principales polos industriales y logísticos del país. Segunda región más poblada de Argentina, la provincia concentra un mercado de la construcción activo, impulsado por desarrollos privados, obras medianas y procesos de refacción que exigen mayor eficiencia operativa y financiera.

En este escenario, el esquema de renta de equipos gana protagonismo frente a la compra tradicional, al permitir acceso a equipamiento profesional sin inmovilizar capital ni asumir costos de mantenimiento, alineándose con una demanda creciente de soluciones más flexibles y sustentables.

En un contexto donde la eficiencia financiera y la optimización de recursos se vuelven determinantes, el modelo de negocio de la compañía brinda a constructoras, pymes y usuarios particulares mayor previsibilidad financiera, pudiendo acceder a equipamiento profesional (por días, semanas o meses) sin necesidad de realizar grandes inversiones de capital ni asumir costos de mantenimiento.

Así, el alquiler de maquinaria gana terreno como alternativa competitiva frente a la compra tradicional.

Con más de 800 tiendas operativas en Brasil y presencia en Paraguay, Uruguay y Argentina, Casa do Construtor proyecta alcanzar 300 unidades internacionales hacia 2030, con foco en América Latina. En Argentina, el plan contempla más de 10 nuevas aperturas durante 2026 y 2027 y la consolidación de una red federal en plazas estratégicas del interior.

“El desembarco en Córdoba representa mucho más que una nueva tienda: es un paso firme en la consolidación de nuestra estrategia federal en Argentina. Apostamos a crecer de manera sostenible, adaptándonos a cada mercado local y acompañando el desarrollo productivo de cada región. El alquiler aporta eficiencia financiera y operativa en un momento donde cada inversión se analiza con máxima precisión”, señaló Bruno Arena, Vicepresidente de Casa do Construtor Internacional.

SCANIA

Lanza una edición especial de camiones por sus 50 años en Argentina.

Scania presenta en el país una Edición Especial de camiones en el marco de su 50° aniversario de presencia ininterrumpida en Argentina, una serie conmemorativa que sintetiza cinco décadas de desarrollo junto al transporte nacional y proyecta el futuro de la industria con foco en eficiencia, seguridad y sustentabilidad. La serie está destinada exclusivamente al mercado argentino y ya está disponible en los 29 puntos de la red de concesionarios Scania.

La Edición Especial está configurada sobre el tractor S550, disponible en versiones 6x2 y 6x4, orientadas a operaciones de larga distancia y transporte de cargas generales. El modelo integra la cabina S de piso plano —la más amplia de la marca— junto con los motores Scania Super de 13 litros, ofreciendo una solución diseñada para maximizar el desempeño, la rentabilidad operativa y el confort en ruta.

Desde el punto de vista técnico, la unidad incorpora una configuración completa que incluye transmisión automatizada Opticruise, sistema de freno auxiliar Retarder, suspensión neumática integral y un chasis optimizado para mejorar la productividad y reducir el costo total de operación. A esto se suma un paquete de seguridad activa de última generación (ADAS 2.0), que eleva los estándares en prevención de incidentes y asistencia al conductor en condiciones de alta exigencia. En línea con la evolución tecnológica de la industria, la nueva generación de motores Scania Super permite alcanzar mayores niveles de eficiencia energética y reducción de emisiones, reforzando el compromiso de la compañía con un transporte más sustentable. Esta plataforma combina potencia, menor consumo de combustible y mayor disponibilidad operativa, atributos clave para el negocio del transporte de larga distancia.

Uno de los diferenciales de esta serie es su identidad visual exclusiva, desarrollada por el área de Brand Management de Scania en Suecia con participación del equipo argentino. La estética —en color blanco con detalles en celeste— incorpora referencias al sol de la bandera argentina, como símbolo del vínculo histórico entre la marca y el país, y refuerza el carácter conmemorativo de la edición.

El desarrollo del modelo combinó un trabajo articulado entre los equipos de Argentina y Brasil, con definición local de las especificaciones técnicas. En este proceso, la planta de Tucumán cumple un rol central dentro del sistema productivo global, ya que allí se fabrican la totalidad de las piezas de la caja de cambios y una parte significativa de los diferenciales que luego se integran en el ensamblado final en Brasil.

“Esta Edición Especial representa mucho más que un lanzamiento de producto: es la síntesis de 50 años de trabajo junto al transporte argentino y una muestra concreta de cómo seguimos evolucionando con soluciones que combinan eficiencia, tecnología y seguridad para nuestros clientes. Es también una forma de proyectar el futuro de la industria, con propuestas cada vez más sustentables y adaptadas a las exigencias del negocio”, destacó Sebastián Figueroa, CEO y presidente de Scania Argentina. De esta manera, la Edición Especial 50° Aniversario se posiciona como un producto que combina legado e innovación, integrando tecnología de vanguardia con una propuesta concreta de valor para el transporte: mayor eficiencia, más seguridad y máxima disponibilidad operativa.

Más de 8.000 corredores participaron del Festival Farmacity 2026 en Buenos Aires.

Más de 8.000 corredores eligieron la sexta edición del Festival Farmacity, a pesar del clima, para poder celebrar el bienestar. La jornada, que ya se consolidó como un punto de encuentro para miles de familias, combinó carreras y actividades gratuitas para todas las edades, con el objetivo de promover experiencias y hábitos saludables que inviten a descubrir todo lo que hace bien.

Una de las características distintivas del Festival Farmacity, que lleva seis ediciones superando en calidad y cantidad las diferentes propuestas, es la generación de espacios y momentos para alcanzar el bienestar con lo mejor de cada uno, conectando con el movimiento, la superación personal y el disfrute, en clave de mejora de la calidad de vida física y emocional.

Este año también incorporó una modalidad deportiva por equipos pensada para que cada persona pueda compartir con familia y amigos de actividades físicas y disfrutarla a su propio ritmo, fortaleciendo el espíritu participativo e inclusivo. Asimismo, la aplicación Háblalo contó con un apartado especial dentro del predio a través de códigos QR, facilitando herramientas de comunicación accesible para todos los asistentes.

El inicio de la jornada fue la tradicional carrera de 10K, la caminata participativa de 3K y la modalidad 1K kids para chicos, que reunieron a más de 8 mil inscriptos. Luego, en el escenario principal se ofreció una agenda abierta de actividades gratuitas que invitó a moverse y divertirse con buena música, clases de yoga, zumba, calistenia, stretching, ritmos latinos y entrenamiento funcional.

Los asistentes encontraron una gran oferta de iniciativas centradas en la salud y el bienestar. Con stands de más de 30 marcas líderes que ofrecieron activaciones, juegos, samplings y propuestas vinculadas al autocuidado, la belleza, la nutrición y el bienestar. Además, estuvieron los clásicos food trucks con variadas opciones de alimentación saludable y áreas recreativas pensadas especialmente para el disfrute de los chicos y sus familias en un ambiente cuidado para todos.

Todos los formatos que integran el ecosistema de Farmacity -la red de farmacias, Simplicity, Get The Look y The Food Market- se dieron cita y acompañaron el Festival, invitando con sus experiencias relacionadas con la salud, la belleza, la alimentación saludable y el autocuidado, reforzando la mirada integral del bienestar, pilar clave de la compañía. En línea con su compromiso con la comunidad y el cuidado del ambiente, el Festival Farmacity volvió a implementar un esquema integral de reciclaje impulsado por Simplicity para la recuperación de papel, cartón, vidrio y envases limpios, complementado con la presencia de un Punto Verde Móvil del Gobierno de la Ciudad para recibir residuos especiales, tales como aparatos electrónicos, pilas y aceite vegetal usado.

MERCADO LIBRE

La Fórmula 1 llega a Buenos Aires de la mano de Franco Colapinto y BWT Alpine junto a ML. Franco Colapinto se prepara para encender las calles de Buenos Aires con el regreso de la Fórmula 1 al país en un evento de demostración sin precedentes. El piloto conducirá el monoplaza E20 de 2012, equipado con un motor Renault V8 y el branding completo de BWT Alpine Formula One Team, en un circuito callejero en el barrio de Palermo el 26 de abril. La exhibición marcará el retorno de un F1 a la Ciudad tras 14 años.

Con este evento, Franco se convertirá en el primer argentino en conducir un auto de Fórmula 1 en las calles de Buenos Aires, marcando un momento único para el automovilismo nacional y para el disfrute de los apasionados fanáticos de Argentina.

El evento posiciona a Buenos Aires en el mapa global de experiencias vinculadas a la Fórmula 1, acercando a los fanáticos argentinos a una disciplina que atraviesa uno de sus momentos de mayor crecimiento a nivel mundial.

Como parte de Mercado Libre presenta: Franco Colapinto Road Show Buenos Aires 2026, las avenidas Libertador y Sarmiento se transformarán en un circuito callejero de 2 km, escenario de dos show runs oficiales que marcarán el punto culminante de la jornada.

Será una propuesta diversa de espacios para vivir el evento, que incluirá un sector abierto y gratuito, así como áreas exclusivas a la venta (como Fan Zone, Grandstands y Hospitality) con acceso diferenciado y vistas privilegiadas del circuito.

El Fan Zone contará con propuestas de entretenimiento, activaciones de marcas y espacios interactivos, mientras que el sector Hospitality ofrecerá una experiencia premium que incluirá Garage Tours con acceso a boxes.

Esta iniciativa reafirma el compromiso del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “la más linda del mundo” con la promoción de eventos deportivos de alcance internacional y consolida su posicionamiento como Capital Mundial del Deporte, además de proyectarla como un centro estratégico de cultura, entretenimiento y grandes eventos globales. El evento será transmitido por ESPN y Disney+ en su Plan Premium, media partners oficiales de la iniciativa. La producción estará a cargo de MICA Comunicaciones 360, responsable del desarrollo general y el diseño del circuito, junto a Dale Play, que lidera la experiencia integral del evento, incluyendo contenido, comunicación y comercialización.

La preventa exclusiva comenzará el 6 de abril a las 16:00, con la posibilidad de acceder a 3 cuotas sin interés pagando con la Tarjeta de Crédito de Mercado Pago. La venta general se habilitará el 7 de abril a la misma hora, con todos los medios de pago disponibles, manteniendo el beneficio de financiación en 3 cuotas sin interés con esta tarjeta.

Conflicto en Medio Oriente: Argentina da más sustento a que la balanza energética siga siendo récord

Según datos del comercio exterior del INDEC, Argentina registró en los últimos años un fuerte cambio en su balanza energética. Hace más de una década, el déficit energético llegó a superar los USD 7.000 millones en 2013 debido al desastre del manejo que hizo el gobierno “kirchnerista”. De hecho, la situación volvió a empeorar durante la gestión Alberto Fernández-Cristina Fernández. Ahora, el país experimenta un superávit gracias al aumento de la producción y exportaciones de hidrocarburos. La escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento del precio internacional del petróleo podrían tener un efecto inesperadamente favorable para la economía argentina. A diferencia de episodios anteriores, el país pasó de ser un importador neto de energía a convertirse nuevamente en un exportador, lo que podría traducirse en un mayor ingreso de divisas. También es cierto que podría llevar a un encarecimiento de los combustibles y, si llega el invierno, del gas licuado que es necesario comprar en invierno por el pico de consumo estacional; lo cual moderaría el incremento del balance energético positivo. En el actual contexto, el encarecimiento del petróleo provocado por la tensión en Medio Oriente podría mejorar el saldo comercial energético del país y contribuir al ingreso de dólares por exportaciones de crudo y derivados. Los datos muestran con claridad este cambio de tendencia. Durante la década pasada Argentina debió importar grandes volúmenes de energía, lo que generó un importante déficit en la balanza energética. Sin embargo, el crecimiento de la producción jefe en los últimos años permitió revertir esa dinámica y generar nuevamente superávit. Más aún, hay estimaciones que el sector energético podría llegar a aportar USD 10.000 millones anuales, impulsado por el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas. Cabe aclarar que cuanto mayor sea el ingreso de divisas por el aumento de precios dependerá de cuánto tiempo dure el conflicto. Lo que sí es una realidad es que, si tomamos un precio base de USD66 por barril previo a este episodio, se puede estimar un mayor ingreso por exportaciones de petróleo de USD300.000 diarios por cada dólar de aumento, aproximadamente. En el pico de USD119, significaba casi USD16.000.000 diarios. A los USD90 que ronda hoy, serían alrededor de USD7.000.000 más por día. Sin embargo, hay que cuidarse de calcular una ganancia como si la guerra con Irán fuera a durar todo el año; porque bien podría terminar en algunas semanas. Pero el potencial no se limita únicamente a las exportaciones de hidrocarburos. El nuevo escenario energético también podría abrir oportunidades de inversión en sectores intensivos en energía, como los centros de datos (data centers) y otras industrias tecnológicas.

En este contexto, la evolución del mercado energético global y la continuidad de las inversiones en el sector serán factores determinantes para consolidar esta nueva fuente de generación de divisas para la economía argentina.

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