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Tomé tu mano y la llevé a donde querías, tu mano temblorosa tocaba mi virilidad, recorrí con mi vista todo tu cuerpo, deteniendo mis pupilas en cada parte de ternura que tienes. Te miraba junto a mí, respirando lentamente, como si tu respiración hablara de un mundo de sueños felices y pródigos.

Tuve envidia de ti, y era porque yo sufría de alegría, viendo tu cuerpo desnudo, y tú, plenamente perdida en tus sueños, tal vez conmigo o sin mí.

Tu voz es como esa medicina que cura los dolores que no se sienten, pero que viven dentro de cada quien.

CUANDO TE HICE EL AMOR  

Estas poesías y poemas no me pertenecen, como lo dice en la portada como tal, estaré subiendo las miles de poesías que mi padre tendía y que...

CUANDO TE HICE EL AMOR  

Estas poesías y poemas no me pertenecen, como lo dice en la portada como tal, estaré subiendo las miles de poesías que mi padre tendía y que...

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