
Centro Psicosocial

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En el mundo de la psicología, es un hecho comprobado que el peor estado mental para una persona es sentirse insegura. La mayoría de nosotros puede lidiar casi con cualquier crisis, pérdida o desastre, siempre y cuando sepamos cuándo sucedió, y sobre todo qué sucederá a continuación. Puede que nos tome tiempo, pero podemos seguir adelante si sabemos bien cuál es la situación.
Sin embargo, si NO lo sabemos, la crisis se puede prolongar y causar problemas psicológicos tales como depresiones, temores y ansiedad, e incluso tensiones sociales cuando se ve afectada toda una comunidad. Luego de muchos desastres, hemos visto mucha frustración en los hombres (que por lo general no están entre los grupos más vulnerables) cuando no pueden obtener información certera acerca de dónde se harán los reasentamientos. En vista de su papel de proveedores y cuidadores de sus familias, lo más importante para ellos es poder comenzar a reconstruir un nuevo hogar y una vida normal. Esta situación también se ha visto durante los primeros meses de 2011. Las tensiones políticas en el Norte de África y Medio Oriente y el triple desastre en Japón están llenos de inseguridades: ¿Serán atacados los manifestantes, qué lado tomará el ejército, hay radiación en el aire, podremos regresar a nuestros hogares?
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En tanto que el resultado de los disturbios políticos es impredecible, el desastre de Japón ha subrayado la necesidad de proporcionar información clara y honesta para prevenir un efecto de "olla a presión" basado en rumores y falsas percepciones. A nivel de cada individuo, el sentido de seguridad también es importante. Los niños, sus padres y cuidadores pierden la confianza y la convicción de que los padres o la sociedad pueden evitar que pase algo malo. Los niños son particularmente susceptibles a esta pérdida de confianza y convicción.
Una de las actividades principales que llevan a cabo las Sociedades Nacionales a lo largo de las fronteras de Libia, y durante los disturbios que ocurrieron en otros países, así como en los centros de evacuación de Japón, son las de apoyo psicosocial. Una vez más, estas situaciones demuestran la necesidad y los beneficios de contar con personal y voluntarios formados y poseedores de destrezas.
Les doy la bienvenida a este boletín de Afrontando, en el cual nos centramos en el triple desastre y en los disturbios políticos. Verán también que nuestra revista tiene una nueva imagen, y la misma está disponible ahora también de manera impresa. Sus comentarios, tanto respecto al contenido como al diseño, son bienvenidos.
Nana Wiedemann
¿Cómo participar?
Sus ideas, cartas y artículos son bienvenidos. Envíenos un correo electrónico: psychosocial. centre@ifrc.org. Para conocer más sobre el Centro Psicosocial y nuestro trabajo, sírvase acceder a: www.ifrc.org/psychosocial. Nuestro agradecimiento a WeAllEdit.com, por concedernos generosamente su autorización para el uso de su software online para la traducción de la revista de forma rápida y consistente
Lo más destacado en cuanto a apoyo psicosocial de la labor de las Sociedades Nacionales, basado en los llamamientos, informes, retroalimentación y eventos actuales. Muchas otras Sociedades Nacionales continúan llevando a cabo y ampliando sus actividades psicosociales.
Entre diciembre de 2010 y enero de 2011, Colombia se ha visto afectada por el fenómeno atmosférico de La Niña, el cual ha causado destrozos generalizados y ha afectado a más de 2.4 millones de personas. Se ha planificado proporcionar apoyo psicosocial a aproximadamente 3,700 personas.

La Cruz Roja Finlandesa ha colaborado con la Autoridad sobre la Radiación y Seguridad Nuclear de Finlandia en el desarrollo de una nota de formación y orientación acerca de los efectos de los desastres nucleares y de radiación. La Cruz Roja Finlandesa también llevó a cabo la formación "Hospital Especializado de Evacuación de la Unidad de Intervención de Urgencia (UIU)" del 13 al 15 de mayo. El objetivo del Hospital de Evacuación de Urgencia es construir un refugio para las personas enfermas/heridas de gravedad. Los aspectos psicosociales de ello fueron presentados y discutidos, y en el futuro podrían incluirse en la respuesta.
A principios de enero, se presentaron vientos muy fuertes y lluvias torrenciales en varias áreas del país. Los voluntarios de la Cruz Roja de Gabón hicieron una evaluación de emergencia e identificaron a 203 familias vulnerables que habían perdido sus hogares y pertenencias, y que estaban viviendo a la interperie a merced de las continuas lluvias. Con base en esta evaluación, los voluntarios proporcionaron socorro de emergencia y apoyo psicosocial a los afectados.
Más de 40 incendios se han presentado en Kenia entre enero y marzo, afectando al menos a 4,600 hogares. La Cruz Roja de Kenia ha respondido a estos incidentes mediante la movilización de personal y voluntarios para proporcionar respuesta
humanitaria incluyendo la distribución de alimentos, paquetes para las familias, servicios de Primeros Auxilios y apoyo psicosocial, servicio de localización de familiares y transporte de heridos desde el sitio hacia los hospitales.
Luego de los disturbios civiles que se presentaron en Medio Oriente a principios de este mes, algunos países de la cuenca Mediterránea han recibido un flujo de inmigrantes. A partir de febrero de 2011, han llegado 1,452 refugiados a Malta, de los cuales la mayoría son hombres solteros. La Cruz Roja Maltesa les está proprcionando asistencia básica tal como alimentos, artículos de higiene, primeros auxilios y apoyo psicosocial, restablecimiento del contacto entre familiares y refugio temporal. La Sociedad Nacional ha capacitado a 20 personas en Restauración de Contacto entre Familiares (RFL en inglés) y en Primeros Auxilios Psicosociales (PAP).
El 24 de marzo de 2011 Myanmar experimentó un terremoto de 6.8 en la escala de Richter. Se llevó a cabo una evaluación que mostró que casi el 70 por ciento de los hogares afectados ya habían recibido asistencia de alojamiento de emergencia, y que casi el 50 por ciento había recibido un paquete familiar estándar de alguna de las organizaciones que se encontraban en el terreno. Aunque la situación del abastecimiento de agua limpia aún era crítica en algunas de
las aldeas afectadas, no se informó de mayores efectos sobre la situación de salud, aparte de la necesidad de apoyo psicosocial. La Cruz Roja de Myanmar ahora se concentrará en llevar a cabo actividades de recuperación termprana, tales como alojamiento temporal, agua y saneamiento, y apoyo psicosocial.
Nueva Zelanda

Un terremoto de 6.3 grados de magnitud estremeció a Christchurch el 22 de febrero. 60 voluntarios de la Cruz Roja han brindado su apoyo a los equipos de bienestar de la Cruz Roja que van de puerta en puerta para ayudar a los residentes a afrontar las secuelas del desastre. Por ejemplo, se halló a una madre de 19 años de edad y su hijo de dos años viviendo en su automóvil en el estacionamiento de su casa, la cual se encontraba llena de limo y muy dañada. Su auto no tenía suficiente combustible para llegar hasta una estación, así que la Cruz Roja intervino y les proporcionó combustible para el auto, lo cual les permitió llegar hasta un centro de bienestar en el que ahora reciben cuidados. Los voluntarios también estaban cuidando de 500 personas que residían temporalmente en dos centros de bienestar, y están registrando los detalles y paradero de las personas afectadas por el terremoto en una base de datos nacional, lo cual le permite a sus familiares y amigos saber cómo se encuentran. España
El 11 de mayo sucedió un terremoto en Lorca, al sur de España. La Cruz Roja Española está centrada en el cuidado de
la salud, y también ha incrementado su operación humanitaria mediante equipos de apoyo psicosocial provenientes de diversas regiones del país.
En el noreste de la isla, fuertes lluvias han causado derrumbes y el desbordamiento de ríos. Aproximadamente 55 hogares se vieron afectados directamente, y hasta 20,000 personas continúan sin agua potable. Las autoridades locales han abierto y gestionan dos centros de acopio, y la Cruz Roja proporciona alimentos y artículos no alimentarios. También ha organizado varias actividades psicosciales.
Se han desatado disturbios en varias partes de Uganda luego del llamado de los partidos de oposición a protestar en contra del gobierno a raíz del incremento en los precios de los alimentos y del combustible. La Sociedad de la Cruz Roja de Uganda ha proporcionado primeros auxilios que han salvado vidas, servicios de ambulancia hacia hospitales de referencia y apoyo de localización de familiares y apoyo psicosocial a las personas afectadas. La Sociedad Nacional ha experimentado algún grado de resistencia por parte de la población, ya que algunos miembros de la comunidad han expresado su preocupación por la relación entre el gobierno y la Cruz Roja de Uganda. Para abordar esta situación, se lanzará una campaña de información por radio, panfletos y afiches para resaltar la neutralidad de la Cruz Roja.
Debido a la temporada de huracanes ha habido 25 grandes operaciones de socorro de la Cruz Roja en 20 estados a partir del 31 de marzo. Estas operaciones incluyen los incendios forestales en Texas, los tornados que se presentaron en la mayor parte de la parte sur del país, y las inundaciones que se dieron a
lo largo de algunos ríos principales como el Mississippi. Más de 8,800 trabajadores de la Cruz Roja han respondido, ayudando a las personas cuyas vidas han cambiado para siempre debido a estos desastres. Hasta finales de mayo, 2,100 trabajadores de la Cruz Roja continuaban ayudando a las personas a lo largo del Río Mississippi y en áreas del sur, donde comunidades enteras fueron destruidas por los tornados. Los voluntarios y personal de la Cruz Roja está trabajando hombro a hombro con voluntarios de sus socios en el terreno, operando albergues, distribuyendo comidas preparadas y artículos para limpieza, y proporcionando servicios de salud y salud mental.

La agitación política que se ha presentado en Costa de Marfil ha afectado la vida en Burkina Faso, Gana, Guinea, Mali y Liberia, los cinco países colindantes, y se teme que se den grandes desplazamientos de población. Se espera proporcionar apoyo psicosocial hasta para 10,000 refugiados, así como para el personal y los voluntarios de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Las actividades incluirán brindar apoyo psicológico a los niños y padres refugiados, apoyar a los hogares liderados por mujeres solteras, proporcionar los medios para que los niños participen en actividades sociales, referencias a servicios especializados, actividadeds para apoyar a los niños y espacios aptos para ellos, servicios de asesoría para el personal y grupos de apoyo entre pares.

¿Qué fue eso, otro temblor?
¿Se acerca otro tsunami?
¿Qué fue eso, otro temblor?
¿Se acerca otro tsunami?
¿Cuándo se detendrán las sacudidas? ¿Alguien ha visto a mi esposa, mi hijo, mis nietos?
¿Cuándo se detendrán las sacudidas? ¿Alguien ha visto a mi esposa, mi hijo, mis nietos?
¿Qué fue eso, otro temblor?
¿Se acerca otro tsunami?
¿Cuándo se detendrán las sacudidas?
¿Alguien ha visto a mi esposa, mi hijo, mis nietos?
Por John Sparrow, FICR, Japón
A cinco semanas del peor desastre natural que haya azotado a Japón en más de un siglo (algunos dicen que es el peor en la historia) siguen surgiendo las preguntas. De hecho, cada día hay más, y muchas vienen de la crisis que rodea a la planta de energía nuclear.
A medida que la ola de preguntas crece, muchas respuestas faltan, al igual que faltan más de 14,000 personas aparte de las que ya se sabe han muerto. Y las respuestas que sí existen, no son alentedoras.
Conteniendo la marea
El Dr Toshiharu Makishima, Director General del Departamento Internacional de Socorro Médico de la Cruz Roja Japonesa, indica
¿Cuánto tiempo más pasará antes de que nos vayamos a casa? ¿Cuánto tiempo tenemos que quedarnos en este gimnasio, esta escuela, este centro de evacuación improvisado? ¿Nos iremos a casa algún día? ¿Esto será como Chernobyl? ¿El lugar donde crecí se convertirá en un pueblo fantasma? ¿Los terrenos que han sido de mi familia durante siglos, podrán volver a cultivarse algún día?
“La radiación no se puede ver, y el temor de las personas puede radicar en el miedo a lo desconocido... Es difícil responder a lo que no se puede ver”
que las necesidades están cambiando. "Las personas requieren información buena y confiable en las etapas iniciales de la emergencia. Requieren información acerca de lo que está pasando, especialmente sobre los temas nucleares. La radiación no se puede ver, y el temor de las personas puede radicar en el miedo a lo desconocido. Cuando se puede ver bien lo que está mal, se pueden tomar las acciones apropiadas. Es difícil responder a lo que no se puede ver."
El desastre ocurrido el 11 de marzo en Japón fue una catástrofe triple. Un terremoto de 9.0 grados de magnitud cerca de la costa noreste del país, movió el fondo del mar 24 metros, y desató un furioso tsunami. Las olas fueron de hasta 30 metros de altura, y devastaron a las comunidades costeras, llegaron hasta cinco kilómetros tierra adentreo, y en la prefectura de Fukushima dañaron una planta nuclear de la cual desde entonces ha filtrado suficiente radiación como para que el evento haya sido clasificado de máximo riesgo. La zona de evacuación que fue creada alrededor de la planta ha sido ampliada, lo cual sugiere el desplazamiento a largo plazo de muchos miles de personas.
Los efectos psicológicos de esta situación sobre quienes
sobrevivieron a lo largo de la costa está presentando actualmente retos importantes, y el Dr. Makishima se encuentra en el terreno para fortalecer la respuesta psicosocial de la Cruz Roja. "Sabe", dice, "los japoneses somos una raza estoica. Incluso los medios internacionales se han referido a ello: la ausencia del dolor mostrado abiertamente, de lágrimas, de emociones. Las personas permanecen calmadas en general, disciplinadas, dignas. Y esto es cierto - esta es la manera en la que se comporta nuestra gente. En la cultura japonesa las personas no están acostumbradas a expresar los sentimientos, o a emitir sus opiniones. El silencio es de oro.
“Sin embargo cuando el estrés, el trauma, es tan grande como ahora, es importante que se expresen. Y ahí es donde entramos nosotros, proporcionándoles un lugar y un espacio para que lo hagan. Tenemos médicos y enfermeras capacitados en primeros auxilios psicológicos, y la necesidad que existe de ellos es ciertamente enorme. El pueblo japonés puede enfrentar el más grande de los desastres, la pérdida de un hogar y de seres queridos. Pero necesitan recibir apoyo para poder hacerlo."
La Cruz Roja Japonesa rápidamente proporcionó apoyo


psicosocial en las tres prefecturas más devastadas: Iwate y Miyagi, así como Fukushima. Cinco días luego del desastre, se estableció un centro de apoyo en Miyagi en el hospital Ishinomaki de la Cruz Roja, lo cual brindó apoyo a las familias dolientes. Un segundo centro abrió a principios de abril en la filial de la Cruz Roja de Iwate, desde donde están trabajando los grupos de asistencia.
El cuarto más grande en la historia
Ya existían más de 2,300 enfermeras de la Cruz Roja con formación en apoyo psicosocial, muchas de las cuales se han unido a los equipos médicos que se movilizaron hacia las áreas de desastre, a los hospitales de la red nacional de hospitales de la Cruz Roja. Los equipos gestionan clínicas en centros de evacuación, y las unidades móviles llevan los cuidados necesarios a los centros más pequeños y remotos, así como al público en general que no tiene acceso a dichos cuidados debido a la gravedad de la interrupción de los servicios estatales. También se han desplegado seis equipos especializados en psiquiatría.
El Dr. Makishima ahora se encuentra fortaleciendo redes y coordinando esfuerzos con la asociación de psicólogos de Japón, con las contrapartes gubernamentales locales de salud, y con otras organizaciones.
En el momento en que ocurrió el terremoto (el cuarto más fuerte registrado en el mundo desde 1900), él se encontraba en Nueva Zelanda con un equipo japonés, tratando la angustia causada por el terremoto de Christchurch del 22 de febrero. Unos 28 estudiantes japoneses estaban entre los desaparecidos
en Christchurch, y sus familias habían viajado a Nueva Zelanda para buscarlos. El equipo de la Cruz Roja se había desplazado allá para apoyarlos en su búsqueda.
Se abrió un café de la Cruz Roja en el lugar en el que las familias se reunían cada día a esperar noticias de sus seres queridos. Se trataba de un lugar para descansar, tomar té y para que las personas conversaran si así lo deseaban. Si se confirmaba el deceso del ser querido, la Cruz Roja estaba a ahí para brindar su asistencia. Los residentes japoneses de Christchurch también recibieron asistencia mediante asesorías sobre el estrés, sobre las reacciones al estrés, destrezas para afrontar el estrés, y sobre cómo brindar apoyo a sus hijos. Una línea telefónica de ayuda disponible las 24 horas les permitió a los japoneses hablar sobre sus sentimientos en su propio idioma.
El Dr. Makishima dice que surgieron cuatro factores importantes de los primeros auxilios psicológicos: hay que mantenerse cerca de los que sufren, provocar un sentimiento de que no se está solo; ejercer la escucha activa, esperar a que las personas hablen de manera espontánea; mostrar empatía, aceptar los sentimientos de las personas; ofrecer apoyo práctico, incluyendo información. Ahora, esos principios se practican en casa. "Lo que aprendimos en Christchurch nos brindó confianza en nuestro programa, confianza de que puede ser efectivo aún en una tragedia tan grande como la nuestra".


Cuando Kuniko Kido entra al gimnasio que ahora hace las veces de hogar para unos 200 sobrevivientes del tsunami en el noreste de Japón, el estado de ánimo mejora de manera palpable en el gran recinto. Los adultos comparten con ella tímidas sonrisas, mientras que los niños se le acercan apresuradamente, buscando un espacio en su cómodo regazo. Kuniko es una enfermera de la Cruz Roja Japonesa y se encuentra en el Centro de Evacuación de Yamada para ofrecer apoyo psicosocial a los sobrevivientes del terremoto y tsunami del 11 de marzo.
El apoyo psicosocial es un componente importante del cuidado de la salud que se ofrece a miles de sobrevivientes. "Muchísimas personas están experimentando culpa del sobreviviente," dice Kuniko. "Se preguntan por qué sobrevivieron ellos y no sus familiares."
La función de esta enfermera de 37 años es lograr que las personas hablen acerca de sus sentimientos, pero en una cultura en la que las personas sencillamente no lo hacen, esto representa un reto.
"Al principio ocultan sus verdaderos sentimientos," dice ella.
"Por esta razón cuando me les acerco por primera vez solamente les pregunto cómo están, de qué manera pasan su día. Entonces, una vez que te toman confianza y ven que estás allí para apoyarlos, comienzan a abrirse poco a poco."
En otra ciudad, a una hora de distancia en auto, Mizuki, de 12 años, guía a los


“El apoyo psicosocial no es una solución rápida. Algunas personas requerirán apoyo por muchos años más”
visitantes a su escuela quemada, pasando por su casa derrumbada. Su familia y amigos sobrevivieron, pero prácticamente todo lo que le era familiar a esta niña ha sido destruido.
"El tsunami se lo llevó todo," cuenta en una voz más fuerte de lo que uno esperaría.
"No pude salvar nada. Lo que más extraño es el afiche de mi banda favorita. Ahora paso mis días ayudando a mi madre o andando por mi pueblo, mirando nada más. Cuando camino pienso, ‘ahí había una casa antes’. Solía ser un pueblo alegre."
Mizuki dice que no tiene pesadillas, pero que siente mucho temor del agua, y de otro terremoto. La tierra aquí se estremece cada vez con mayor regularidad, ya que cientos de réplicas continúan sacudiendo a la región.
"Ella y su hermano son muy sensibles a las réplicas", dice su madre Satomi.
“Tratan de esconderse bajo la cama y de cubrirse. Lo único que puedo hacer es hablarles, tratar de calmarlos y darles muchos abrazos."
Los mayores no han sido olvidados. En esta fotografía, los voluntarios psicosociales les están ayudando a relajarse y divertirse jugando a tirar la pelota.


“Estoy bastante preocupada por mi hija menor," coincide la también madre Kimie Yamada. "Ayane tiene solamente 10 años, y cuandosiente una réplica, comienza
adultos, establezco contacto visual. Muestro simpatía. Los escucho." Con lágrimas en los ojos, Kuniko expresa su preocupación de que el estoicismo que muestran las perso -
repitan una y otra vez en sus mentes, lo que les hará volver a vivir el trauma. El apoyo psicosocial no es una solución rápida. Algunas personas requerirán apoyo




Se estima que más de 200,000 personas perdieron la vida y más de dos millones quedaron sin hogar a raís del terremoto que asoló a Haití el 12 de enero de 2010. La devastación fue incomnesurable. Sin embargo, de los escombros han surgido sobrevivientes que muestran una determinación admirable por cicatrizar las heridas y aferrarse a la esperanza, y de demostrar que es posible reír y expermimentar alegrías.
Fotografías por Jerome Grimaud, Delegado psicosocial de la FICR en Haití
En un acto conmemorativo que marcó el primer aniversario del terremoto, los sobrevivientes recordaron a los seres queridos que perdieron durante una ceremonia que también fue una "celebración de vida". El evento puede verse como un hito en el proceso hacia la curación nacional, que contribuyó tanto a la curación individual como colectiva. Constituyó una poderosa alternativa para las lágrimas de dolor, mediante la entonación de cantos de esperanza y alegría. Se podía leer “Nou Pap Janm Bliye Nou” en las camisetas y afiches. Quiere decir "nunca los olvidaremos."


Comentario de Tadateru Konoe, Presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja
Durante muchos años se dijo que el próximo Chernobyl sería Chernobyl. El chirriante sarcófago parecía presentar el mayor de los riesgos en todo el mundo de convertirse en un accidente nuclear civil. Ni en mis peores pesadillas me imaginé que Japón tendría que enfrentar un desastre de nivel siete en una planta de energía nuclear, el cual - al igual que Chernobyl - requeriría el establecimiento de zonas de exclusión, el traslado de miles de personas de sus hogares, y mirar casi con impotencia cómo la radiación se vertía de manera invisible en el medioambiente circundante.
El envenenamiento por radiación es la manera más siniestra y agónica de morir. Los "liquidadores" que palearon arena sobre el Reactor número cuatro de Chernobyl mientras se quemaba horas después del desatre, murieron de manera horrible. Se desintegraron ante la mirada de sus familias y sus médicos. Para nosotros en Japón constituyó un perturbador recordatorio de los efectos secundarios de los ataques atómicos que ocurrieron en nuestro territorio hace décadas. Esa es la razón por la cual como nación siempre hemos respaldado el trabajo de la Cruz Roja en Ucrania, Bielorrusia y Rusia para mitigar los efectos de Chernobyl mediante el monitoreo de la población para detectar cáncer de la tiroides y otras anomalías. Ahora estamos enfrentando una tragedia similar en casa.
Nunca pensamos que Fukushima sería mencionado en la misma frase que Chernobyl, Three Mile Island, Hiroshima o Nagasaki. Sí es cierto que las últimas ocurrieron en tiempos de guerra, pero las consecuencias humanas son las mismas - efectos a largo plazo sobre la salud, contaminación del suelo, pérdida del hogar y de la identidad, el estigma de regresar de tierras contaminadas.
Pensábamos que estábamos a salvo. La ingeniería nuclear y la seguridad de las edificaciones había progresado tanto desde que se diseñó Chernobyl, que el mundo podía declarar que la forma más segura de energía para nuestro futuro era la nuclear. Luego vino un muro masivo de agua que truncó nuestras ilusiones. Ahora ya no podemos decir "nunca más"; podemos ver el impacto de un
Un soldado de las Fuerzas de Autodefensa de Japón vistiendo un traje protector, registra los niveles de radiación mientras verifica los datos y las temperaturas tomadas desde un helicóptero en vuelo mientras sobrevolaba la dañada Planta Nuclear Daiichi Fukushima de Tokyo Electric Power (TEPCO) Co. en la prefectura de Fukushima. Esta imagen fue tomada de un video que se filmó el 26 de abril de 2011 y que fue dado a conocer por el Ministerio de Defensa el 2 de mayo.
desastre nuclear de naturaleza civil en un país líder en lo que se refiere a ingeniería resistente a los desastres. Japón se ha tenido que arrodillar ante unos cuantos minutos de la furia de la naturaleza. Para nombrar algunos, ¿Alemania o el Reino Unido - quienes cuentan con instalaciones nucleares - habrían estado mejor preparados? ¿O Pakistán? ¿O acaso Armenia?
Medio millón de afectados
Y a pesar de que miramos a los enormes desastres de Chernobyl y Fukushima con temor, también debemos tomar en consideración los eventos no nucleares, como los desastres químicos de Bhopal o Seveso. O el temor a los materiales peligrosos dejados por un ataque terrorista como el del 11 de septiembre, o el episodio del lodo rojo de Hungría del año pasado. Psicológica y emocionalmente hay una gran diferencia entre los ataques terroristas y los desastres tecnológicos (o los brotes virales), pero los efectos son similares: suceden de repente, hay pánico masivo, se abruma la infraestructura y se interrumpe de manera importante la vida normal.
Nuestras investigaciones muestran que entre los años 2000 y 2011 han muerto unas 10,000 personas y unas 500,000 se han visto afectadas por desastres químicos, biológicos, radiológicos o nucleares en los que se han llevado registros de los datos y los mismos han sido informados. (Chernobyl afectó a unos 8 millones de personas). Estas
Reuters/Ministerio de Defensa Japonés

cifras muestran la imperante necesidad de que los gobiernos inviertan el preparación a nivel de las comunidades. Hemos venido haciendo este llamado desde la 26ava Conferencia Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, efectuada en Ginebra en 1986, y continuamos haciéndolo junto a muchos otros socios, tales como las Naciones Unidas y las principales ONGs de respuesta a desastres.
Lo más macabro
Actualmente hay más de 400 reactores de energía nuclear en 30 países, y se espera que este número aumente rápidamente. Si los accidentes van a ser tratados como un riesgo inevitable, tienen que existir preparativos para esta eventualidad. Las experiencias adquiridas en los accidentes pasados deben ser compartidas ampliamente, así como las directrices que se crearon para llegar al estándar mundial en la respuesta a los accidentes, y los acuerdos a los que se llegó acerca de la cooperación internacional. Desde luego que el fantasma más macabro no es la energía nuclear. Es el armamento nuclear y la devastación que pueda
causar en nuestro mundo un acto de guerra o de terrorismo. Por lo tanto resulta muy apropiado que se celebre una reunión de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en Oslo el próximo mes, para tener pláticas sobre nuestra posición respecto a tales armas, así como sobre cuál será nuestra respuesta ante los futuros/potenciales deastres nucleares como el de Fukushima.
Hay personas que dirían que los trabajadores humanitarios no tienen cabida en un desastre nuclear, que no tenemos voz en ese debate. Pero como hemos visto en Fukushima, y vemos 25 años después de Chernobyl, el consuelo que ofrecemos a los sobrevivientes, los servicios que proporcionamos a los evacuados y los esfuerzos a largo plazo que hacemos para restablecer la dignidad humana son tan relevantes como lo son en nuestras respuestas más conocidas como las de Haití, Pakistán y otros desatres "naturales".
Este comentario se publicó por primera vez en la página web de la FICR www.ifrc. org.
“Japón se ha tenido que arrodillar ante unos cuantos minutos de la furia de la naturaleza. Para nombrar algunos, ¿Alemania o el Reino Unido - quienes cuentan con instalaciones nucleares - habrían estado mejor preparados? ¿O Pakistán? ¿O acaso Armenia?” www.ifrc.org/psychosocial
Por Lasse Norgaard, Centro Psicosocial
A finales de abril de 1986, el reactor 4 de la Planta de Energía Nuclear de Chernobyl explotó, creando el peor accidente nuclear de la historia y contaminando enormes áreas de lo que hoy son Bielorrusia, Ucrania y la Federación Rusa.
50 trabajadores de socorro de emergencias murieron debido al síndrome de radiación aguda y de enfermedades relacionadas; 4,000 niños y adolescentes desarrollaron cáncer en la tiroides; y cientos de miles de hectáreas de tierra de cultivos, bosques, ríos y centros rubanos fueron contaminados por la lluvia radioactiva. Cientos de miles de personas fueron reubicadas y se estima que más de cuatro millones de personas fueron afectadas de una u otra manera - el nombre del pequeño y hasta entonces desconocido pueblo ucraniando se convirtió en sinónimo de desastre nuclear.

Casi 25 años más tarde, a inicios de 2011, cuando el terremoto y el tsunami asolaron a Japón, se dieron también explosiones e incendios en la planta de Fukushima, y empezaron de inmediato a hacerse comparaciones con el desastre de Chernobyl.
Si bien pudo haber exageración en términos de los peligros y la radiación, sí hubo una serie de similitudes. por ejemplo en términos de la seguridad y la falta de información - o en lo contadictorio de la misma.
Tal como resulta evidente de los artículos anteriores, los sobrevivientes del terremoto y el tsunami tenían muchos temas en mente, y la posible amenaza de la radiación no era su preocupación más importante. Sin embargo, los alrededores y el resto del mundo reaccionaron ante la posible amenaza.
"De hecho, la radiación invisible no le dice mucho a las peronas, pero la percepción de la amenaza es lo más importante", dice Slava Otchyk, psicólogo bielorruso que evaluó el programa de la Cruz Roja luego del desastre de Chernobyl, y quien ha fungido como coordinador del programa de apoyo psicosocial de la Federación Intenacional.
"Incluso un alto nivel de contaminación es aceptado, siempre y cuando las personas sepan cómo protegerse y confíen en las autoridades y profesionales que les explican las cosas. Cualquier intento por cubrir la verdad causará un incremento en el estrés y la ansiedad, y a la larga problemas sociales", explica.
Los impactos psicosociales
El Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA, también ha concluido que la falta de información, así como otros factores, agravaron las consecuencias del desastre de Chernobyl. En una presentación durante la apertura de una conferencia sobre Chernobyl en Viena en el 2005, el entonces Director General de la OIEA, Mohamed ElBaradei dijo:
“Los impactos psicológicos y sociales fueron devastadores. Los estudios han mostrado que las poblaciones que estuvieron expuestas manejaron niveles de estrés dos veces más altos de lo normal, y tuvieron una mayor incidencia de depresión y síntomas de estrés. A pesar de los enormes esfuerzos de socorro por parte de los gobiernos afectados y organizaciones externas, estas poblaciones llegaron a verse a sí mismas no como sobrevivientes, sino como víctimas, indefensas, débiles y sin control sobre su futuro. Sus circunstancias se vieron exacerbadas por grandes dificultades económicas, el éxodo de trabajadores especializados (especialmente los jóvenes), la dificultad para proporcionar servicios sociales, y la prevalencia de ideas erróneas y mitos acerca de los riesgos para la salud. Como resultado de esto, la probreza, los problemas de salud mental y las enfermedades relacionadas con el estilo de vida han representado una amenaza mucho mayor que la exposición a la radiación en sí para las comunidades afectadas."
Incluso durante la conmemoración del 25 aniversario del desastre, el presidente ruso Dmitry Medvedev, de visita en Chernobyl a finales de abril de este año, hablaba sobre la importancia de proporcionar y compartir la información correcta.
"El deber de un estado es decir la verdad a su pueblo. Para que tragedias tales nunca se repitan, todos debemos ser honestos, debemos dar información que sea absolutamente correcta acerca de lo que está ocurriendo", dijo, admitiendo así que la Unión Soviética cometió un error al no informar acerca del desastre durante varios días.
Las autoridades japonesas han sido criticadas por la falta de información o por dar información contradictoria acerca de la planta de Fukushima. Queda la duda de si alguien realmente sabía lo que estaba por suceder en la planta de energía nuclear luego del desastre.
Miedo a todo lo "psi..."
La falta de confianza y la suspicacia fueron grandes obstáculos que hubo que superar para lograr asistir a la población afectada por el desastre de Chernobyl. La Cruz Roja lanzó en 1990 el Programa de Asistencia Humanitaria y Rehabilitación de Chernobyl (PAHRC). La base operativa del mismo son los laboratorios de diagnóstico móviles, y funciona en áreas afectadas por el desastre de Chernobyl en Biuelorrusia, Ucrania y Rusia. En 1997 se introdujo, como un nuevo elemento del PAHRC, un programa de apoyo psicosocial al ver que los sobrevivientes entrevistados expresaban repetidamente su ansiedad acerca de su salud y la de sus hijos, y se quejaban de muchas molestias y dolores físicos tantos años después del desastre.
“Un gran reto fue establecer un programa culturalmente aceptable. La salud mental se asociaba con la neuro-psiquiatría, y muchas personas tenían temor de cualquier cosa que comenzara con "psi...", dice el psicóligo Slava Otchyk.
Voluntarios honestos
“El programa de apoyo psicosocial dependía mucho de la red comunitaria y de algunos principios básicos. Entre ellos, era de gran importancia la difusión de información sencilla, constante y fácilmente comprensible a la comunidad por parte de un grupo de voluntarios formados. La primera tarea era la identificación y la formación de estos volutnarios, para poder crear una ‘masa crítica’ que puduera tener una influencia importante sobre otros miembros de la comunidad.
Agrega que si los programas no se desarrollan de la manera correcta - como fue el caso de muchos programas en Chernobylello podría generar más desconfianza, conflictos sociales y estigmatización de los sobrevivientes. Otra similitud entre los dos desastres es la visibilidad y la duración de los esfuerzos psicosociales. Ya que no son tan visibles como el socorro o la reconstrucción física, los programas psicosociales requieren de compromiso y entendimiento durante varios años para producir el efecto deseado.

La ola de disturbios que se vivió en el Norte de África y el Medio Oriente durante los primeros meses de 2011 no solamente ha tenido un impacto sobre los países afectados, sino también sobre los países vecinos y sus respectivas Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja.
Países como Túnez y Egipto no solamente fueron centros de agitación política y cambios dramáticos, sino que también se convirtieron en países anfitriones de miles de personas que huían de los disturbios que se vivían en Libia. A finales de abril, miles de personas cruzaban las fronteras cada día.
Algunos eran libios, otros egipcios y tunecinos, y muchos también eran ciudadanos de otros países.
“La hospitalidad de la mayoría de los países y comunidades locales ha sido increíble: las personas están albergando a los refugiados y donando alimentos, juguetes y otros artículos para los que se encuentran en los campamentos. Esto ha ayudado a bajar las tensiones y a evitar conflictos mayores", dice Manhal Al-Annaz, el jefe en funciones de la delegación de NAMO (Norte de África y Medio Oriente) de la FICR.
“Sin embargo, para muchas personas ha sido una experiencia traumática el tener que escapar y cruzar la frontera. Otros no saben qué pasará ahora, y no están seguros de cuándo podrán regresar a sus países, ni de qué vida les espera si lo hacen", agrega. A lo largo de las fronteras se han mantenido activos los equipos de personal y voluntarios de la Media Luna Roja, ayudando a recibir a los refugiados, distribuyendo alimentos y artículos de socorro, y proporcionando
apoyo psicosocial. Tanto en Túnez como en Egipto, el apoyo psicosocial ha sido y continúa siendo una parte muy importante del trabajo.
“Tenemos a un experto en apoyo psicosocial como parte de la clínica en el campamento de tránsito de la Media Luna Roja Tunecina/FICR, y muchos voluntarios han recibido formación tanto aquí como en Egipto. El personal y los voluntarios proporcionan apoyo psicosocial a las personas solteras, las familias y los niños que se encuentran en el campamento de tránsito del campamento de Shousha y en otros lugares a lo largo de la frontera. Recientemente, con el apoyo de la Media Luna Roja Palestina, también hemos hecho formaciones en apoyo psicosocial para el personal y los voluntarios de Yemen, como parte de los planes de emergencia y contingencia", dice Manhal Al-Annaz.
En Sana’a, la capital de Yemen, la filial local ha reclutado y formado a muchos
voluntarios para asegurar
La Zona también está proporcionando asistencia a las Sociedades Nacionales de otros países como Bahrein y Siria para fortalecer sus planes de contingencia. Y a pesar de que se ha recibido apoyo de muchas partes del mundo, las Sociedades de la Media Luna Roja de la región desempeñan un papel central en el trabajo de socorro que se desarrolla: Egipto y Túnez proporcionan asistencia a lo largo de la frontera con Libia, las Sociedades de la Media Luna Roja de Irán y Kuwait han enviado suministros de socorro y médicos, y la Media Luna Roja de Qatar se desplazó a Misrata el Libia para ayudar a evacuar a los estranjeros de esta ciudad en guerra. De los disturbios civiles también han surgido otras preguntas acerca del rol de las Sociedades Nacionales y del Movimiento (ver comentario en la página 21).


Sentados tranquilamente bajo la sombra de un árbol, dos voluntarios de la Media Luna Roja Tunecina juegan con una familia que acaba de llegar del pueblo libio de Zawiya.
Entre los cientos de personas que huyen de la violencia hacia Túnez, esta familia es particularmente especial porque tienen tres hijos: Hannah, de ocho años, Houyim, de siete y Abderahman de tres.
A raíz de la escalada de violencia que se ha dado en Libia, su padre, Ali, tenía temor de que le obligaran a combatir. Para proteger a su esposa e hijos, huyó con su familia a Túnez. Han llegado a salvo al campamento que administran las autoridades locales, la FICR, la Media Luna Roja Tunecina y el ACNUR.
Mientras Mariam, su esposa, está sentada de manera solemne en una silla cercana, sus hijos disfrutan de la atención de dos voluntarios de la Media Luna Roja, quienes les enseñan a armar rompecabezas. Le hacen cosquillas a Abderaham, y hablan acerca

de cómo ama Houyim los libros de princesas, o amira, como se conocen en árabe.
Casi todas las personas que huyen de Libia, incluyendo a Mariam y Ali, cuentan la misma historia: se van a causa de la violencia y en el punto de control, antes de cruzar la frontera con Túnez, les quitan todo su dinero, teléfonos móviles, y a veces hasta la ropa y zapatos que tienen puestos. La adversidad a la que han tenido que sobreponerse estas personas puede verse en sus rostros.
Sin embargo, a pesar del trauma que ha pasado esta familia en su viaje hacia Túnez, el apoyo psicosocial que les ha brindado la Media Luna Roja Tunecina les da al menos algo de paz. Los voluntarios ayudan a los niños a conservar algún sentido de la normalidad y a recordar que son niños, lo cual es crucial durante los momentos de incertidumbre y tensión.
“Les hace sentir mejor aquí ver a alguien la menos sonreír”, explica Mohamed Driss Chalouah, un voluntario de la Media Luna Roja Tunecina al señalar su corazón.
Tailandia y Kirguistán el año pasado, el Norte de África y Medio Oriente a inicios del 2011. Los disturbios civiles a gran escala, que no llegan a ser guerras internas pero sí eventos violentos con importantes costos humanitarios, representan un reto para todos los componentes del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. ¿De qué manera debemos reaccionar ante ellos?
Las situaciones de violencia que no llegan a ser conflictos armados son muy comunes hoy día, tal como hemos visto en los disturbios que se han dado recientemente en el Medio Oriente, la continua violencia que ocurre en áreas fronterizas entre México y Estados Unidos, las situaciones que se dieron el año pasado en Tailandia o Kirguistán, así como muchos otros casos que no necesariamente llegan a las primeras páginas de los medios mundiales. En su misión , el CICR se refiere a tales situaciones como "otras situaciones de violencia", abreviado como OSV (en inglés "other situations of violence"). Tales situaciones bien pueden representar las formas de violencia que predominarán en los años venideros. Las situaciones de malestar civil (disturbios inetrnos), represión estatal, violencia entre comunidades, violencia organizada en entornos urbanos y otras, son una realidad generalizada que conlleva importantes costos humanos. El CICR ha decidido incluir dentro de su ámbito de acción de manera más sistemática y efectiva las consecuencias humanitarias de otras situaciones de violencia, teniendo en cuenta que las situaciones de conflicto siguen siendo el fundamento de la misión del CICR, y representan un 85% de las actividades planificadas por la organización para el 2011.
Comentario por Angela Gussing, SubDirectora de Operaciones, CICR
de operar en situaciones de conflicto armado, el CICR también tiene un mandato estatutario, el cual le permite ofrecer sus servicios en un ámbito amplio de crisis humanitarias. Desde luego esto incluye otras situaciones de violencia.
Este fundamento también tiene asidero en la importante hipótesis de que tales situaciones, en particular la violencia en entornos urbanos, podría ser más frecuente en el futuro. Esto podría darse a causa de las actuales presiones demográficas, los flujos migratorios hacia los grandes centros urbanos del mundo y el crecimiento de los llamados cinturones de pobreza.
El CICR considera algunos criterios principales para determinar su implicación en otras situaciones de violencia:

Las consecuencias humanitarias de las situaciones de violencia organizada son a menudo tan dramáticas, o incluso más, que aquellas de los principales conflictos armados de hoy día. Esta es la razón principal tras el compromiso del CICR de actuar en estos contextos, particularmente en términos de respuesta médica, restablecimiento de vínculos familiares, visitas a los detenidos, determinar el destino de los desaparecidos y dialogar con las autoridades y con los portadores de armas.
El fundamento para la implicación del CICR en otras situaciones de violencia es ante todo que, además de su mandato convencional
Lasse Norgaard
1. La existencia de necesidades humanitarias provocadas por la violencia que impliquen cierto nivel de organización de al menos uno de los bandos
2. La implicación del CICR constituye un valor agregado para las personas y las comunidades afectadas
Estas situaciones presentan nuevos retos para todos los componentes del Movimiento.
Las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de los países implicados requieren apoyo para abordar las consecuencias humanitarias a menudo devastadoras, y a menudo solicitan guía y apoyo a sus socios internacionales para lidiar con tales situaciones.
El CICR cuenta con experiencia pertinente, tanto en lo operativo como en seguridad, que puede compartir para tratar con varias partes interesadas y actores de situaciones de violencia organizada, y la Federación la tiene en términos de abordajes basados en la comunidad para tratar con situaciones de violencia social e individual (tal como la auto-dirigida y la inter-personal).
Es lunes por la mañana. Estoy un poco ansiosa porque quiero que todo sea perfecto el primer día con "mis" voluntarios. Estoy en el Benzair Inn - el único hotel en Dadu, en Sindh, dos meses luego de las enormes indundaciones de Pakistán en 2010. Conocí al doctor Sooriya, el gerente del programa, hace una semana, y hemos estado montando la oficina y planificando el trabajo de los próximos meses. Nos reunimos con el secretario de la filial hace dos días, y nos prometió que vendrían 18 voluntarios, pero ¿por qué no ha llegado nadie? ¡Son las 9! Una media hora más tarde comienzan a llegar los voluntarios. Qué alivio.
Por Ea Akasha, delegada psicosocial
El rompehielos
Cuando finalmente todos están presentes, comenzamos con un rompehielos sencillo. Doy la siguiente instrucción: "Lancen una pelota a otro voluntario mientras dicen su nombre." El detalle era que yo no he había dado cuenta de que una mujer no le puede lanzar una pelota a un hombre y viceversa. Ajusto el ejercicio mientras me corren gotas de sudor por la frente. ¡Qué calor hace! Se acaba de interrumpir la corriente eléctrica y el ruido del generador es ensordecedor. Y en el momento en que me dispongo a mostrar una presentación sobre apoyo psicosocial, se estropea el generador. Para colmos, no me había percatado de cuánto tiempo toma que Sooriya tenga que traducir todo del inglés al Sindhi y viceversa...
Al cabo de un tiempo, entro en el ritmo de la formación. Los voluntarios se involucran. Miro las caras jóvenes y me pregunto cómo les haré comprender el trabajo que tienen delante de sí. Mañana comenzaremos a trabajar en el terreno para evaluar las necesidades. Estos jóvenes llegarán a aldeas destruidas y se enfrentarán a personas que no han recibido ninguna ayuda. ¿Cuál es la mejor manera de explicarles de qué se trata el apoyo psicosocial?
Luego de un rico almuerzo conversamos acerca de la evaluación y practicamos las entrevistas de evaluación que haremos
mañana. Intento sondear si todos los miembros del grupo son aptos para ser voluntarios psicosociales. Es una tarea que requiere de mucho. Luego de los desastres, los voluntarios van al terreno al cabo de uno o dos días de formación para ofrecer apoyo psicosocial a hombres, mujeres y niños que han perdido seres queridos, sus pertenencias, sus medios de subsistencia y sus moradas. Se les enfrenta a situaciones muy difíciles con una capacitación mínima y sin que tengan experiencia en trabajo social.
A la mañana siguiente nos apiñamos dentro de pequeños buses para viajar a una aldea. Por todos lados hay agua y destrucción. La pequeña instalación de salud opera en la escuela de la aldea, y la mesquita y las casas están ya sea dañadas o aún inundadas. Las voluntarias mujeres y yo entramos a algunas casas de 7 a 9 familias viven en un complejo, y se agrupan alrededor nuestro muchas mujeres y niños. Nos ofrecen té y galletas. Muestran su gratitud de que alguien muestre interés. Comenzamos nuestras entrevistas de evaluación. Las mujeres se muestran muy anuentes a compartir las abrumadoras experiencias que vivieron con estas inundaciones.
Afrontamiento
De vuelta en el complejo, discutimos lo sucedido en el día. Hay silencio en el ambiente, ya que todos se encuentran abrumados por la devastación y el sufrimiento humano del que han sido
testigos. Sin embargo, la vida continúa. Dirijo su antención hacia lo positivo e introduzco los Primeros Auxilios Psicológicos, PAP. Al mismo tiempo sé que ahora Sooriya y yo tenemos que estar atentos a cada voluntario para ver si pueden manejar las experiencias, o si necesitarán algún apoyo. Algunos de ellos también han experimentado pérdidas en las inundaciones.
Durante los meses siguientes hacemos una sesión cada mañana con juegos y actividades diseñadas para ser usadas en las aldeas.A continuación se hacen presentaciones y ejercicios verbales antes de que todos se vayan al terreno por la jornada. El enfoque durante las primeras dos semanas es de PAP, y luego de esto la formación cubre diversos temas del Paquete de Formación del Centro PS. En la medida de lo posible incorporamos experiencias del terreno. Un ejemplo de esto es cuando trabajamos el concepto de afrontamiento y Tanzila, una voluntaria, regresó de un pesado día en el terreno. Ella comentaba que se sintió perdida y no supo cómo ayudar a una mujer anciana que había perdido a su único hijo (quien era el proveedor de la familia), sus pertenencias y su casa en las inundaciones. Le propuse a Tanzila que escribiera la historia y agregué preguntas acerca de cuál sería
la mejor manera de ayudar a la mujer a afrontar la situación. El siguiente día trabajamos en este caso.
La formación está planificada para que exista un diálogo constante con los voluntarios. Qué están experimentando, cómo se encuentran y cuáles son sus necesidades. De vez en cuando tomamos un tiempo para discutir cómo podemos mejorar lo que estamos haciendo en el programa.
Una mañana al cabo de varios meses nos encontramos con una frase escrita en la pizarra del complejo: el secreto de la educación yace en el respeto hacia las personas. Yasir, un voluntario, ha reproducido una cita que captura la esencia de cómo tratar y formar a los voluntarios de todos los programas psicosociales.
”El secreto de la educación yace en el respeto hacia el alumno. No depende de usted escoger lo que éste sabrá, lo que hará. Esto está escogido predeterminado, y solamente él tiene la llave de su propio secreto." Ralph Waldo Emerson, ensayista norteamericano y poeta que vivió a inicios del siglo diecinueve


Centro Psicosocial
El Centro Psicosocial de la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media
Luna Roja
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