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Eduardo Costantini

Valor agregado El titular de Consultatio adelanta los próximos proyectos en la Argentina y la región, y su expansión hacia el mercado norteamericano. Las claves y secretos del desarrollador inmobiliario y fundador del Malba. “Yo trato de aportar excelencia”, dice. Por Daniela Rossi - Fotos: Sebastián Ahumada

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e menor a mayor. Así asegura que avanzó en cada desafío que tuvo adelante. Cuando terminó el colegio, decidió comenzar a estudiar Economía, a la par que incursionó en otros mundos: el de las finanzas y las inversiones inmobiliarias, y el del arte. Aquel joven Eduardo Costantini encontró las pasiones de su vida cuando apenas había pasado los veinte. Las mismas que hoy forman parte de sus días. Su oficina del primer piso del Malba refleja sus gustos. Blanca en cada rincón, ordenada y austera, sobre estantes y muebles se acumulan libros de arte contemporáneo. Sobre el escritorio hay fotos familiares y detrás, un gran cuadro. En otra repisa están formadas una al lado de la otra las miniaturas de los edificios de Consultatio, la empresa que fundó hace más de 30 años. A pesar de la escala compartida, una sobresale y es la que recibe la descripción más extensa de su creador: una torre casi 150 metros de alto, la más grande del país y la segunda más alta de América latina, en el terreno que Costantini no duda en definir como ideal. Al lado aparecen las maquetas de los otros desarrollos que están en marcha: la ciudad-pueblo de Puertos del Lago (Escobar), el complejo que construye en Las Garzas, Uruguay, y su primera incursión en Estados Unidos, el proyecto que encara en Key Biscayne, Miami. Costantini revela detalles de cada uno de estos emprendimientos como si recién los hubiera repasado, con precisión de conocedor. Pronuncia sólo las palabras necesarias pero las definiciones son justas: si tiene que decir qué aporta él al país, dice que es excelencia. -Ingresó muy joven al ámbito de las inversiones inmobiliarias. ¿Por qué eligió ese camino? -Empecé desde cero y miré dos cosas: el mercado financiero -operando en la Bolsa- y las inversiones inmobiliarias. Estaba muy al tanto de los valores y el comportamiento del mercado, tuve una propensión 70

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decisiones oportunas. Costantini considera como clave de su negocio como desarrollar inmobiliario la adquisición del terreno en Catalinas y la construcción de las torres Consultatio.

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natural y así hice las primeras operaciones. Como economista que siempre actuó en el sector privado, me familiaricé con el comportamiento de la economía. Fue algo natural. -Nordelta fue quizá su proyecto con más visibilidad pero, ¿cuándo notó que Consultatio comenzaba a despegar? -Antes de eso, sin dudas que un proyecto importante de los comienzos fue la compra del terreno en Catalinas y la construcción de las torres Consultatio. Después con Nordelta, que empezamos en 1998 y terminamos la primera casa en 2000, logramos mucho éxito de ventas. Eso fue de menor a mayor, un proyecto muy significativo. Hoy tiene 15 mil habitantes y una visibilidad notoria. Nosotros no hicimos tantos desarrollos, sino que a mi juicio hicimos desarrollos buenos. -Con esa minuciosidad para encarar los desarrollos, ¿qué siente que le aporta al país? - Yo trato de aportar excelencia. Nordelta va a alojar 100 mil personas y en Puerto del Lago será 80 mil, o sea que estamos hablando de unas 180 mil personas que viven en un nuevo paradigma. Además, con la creación de la Fundación Nordelta, por ejemplo, que busca difundir un sentido solidario en la población, creas comunidad, una experiencia nueva. Vas constituyendo una sociedad, una comunidad, con un crecimiento enorme, del 20 por ciento anual. Hay un fenómeno sociológico en el medio. Más que nada, intento ser el instrumento que apuesta a una propuesta de excelencia, no un mero inmueble. -¿Cuáles fueron las decisiones más importantes que tomó? -Las decisiones buenas son aquellas que se anticipan. En realidad, hay dos tipos de decisiones: una en la que te anticipás a un cambio, que puede ser oportunista. Yo compro un terreno, la zona se desarrolla y con una actitud pasiva, el terreno se valoriza. O hay una crisis, uno compra a valor bajo y después sube. Eso es un tipo de inversión válida-especulativa. Vos jugás a la diferencia del valor de esa propiedad. Yo creo que en nuestro caso es más importante el valor que le agregamos. Si bien en Key Biscayne nosotros compramos en medio de la crisis un terreno que había valido el doble, es un enorme esfuerzo trabajar con los permisos, demoler por completo un hotel existente, hacer los canales de comercialización. Nuestra estrategia ha sido agregar valor. -Hasta este momento siempre había realizado proyectos en el país. ¿Por qué ahora decidió salir al mercado internacional? -Por un lado, porque queremos diversificarnos y por el otro, tener una escala mayor como desarrolladores inmobiliarios. Apuntamos un segmento llamado high end, en el que el público es usuario de todos estos lugares. Puede comprar en Nordelta o en uno de los edificios de Catalinas, como también vacacionar en Las Garzas o viajar a Miami. Hay un


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expansión. Consultatio está en pleno desarrollo de su primer proyecto en Miami, con ventas estimadas en unos U$S 500 millones. Además, la firma de Costantini levantará otra gran torre en el último terreno disponible en Catalinas.

ciudadano que es casi ciudadano del mundo. Los proyectos comienzan a comercializarse a través de la fuerza de venta de Nordelta, y donde el público es no argentino, pertenece al mismo tipo de perfil de persona. Es gente que ya conoce Consultatio, me conoce a mí o podemos darle una referencia a través de nuestra carpeta de proyectos, que siempre tienen un peso estratégico. En Miami estamos haciendo nuestro primer proyecto como compañía, pero lo hacemos en una propiedad que tiene una escala mayor, que salió 80 millones de dólares, con U$S 250 millones de costo y con ventas por U$S500 millones. Eso da una visibilidad desde el punto de visto corporativo-empresarial que realmente es importante. Este puede ser también, dentro de este mercado, un inicio auspicioso del posicionamiento de Consultatio en Miami e indirectamente en cualquier ciudad de América latina. Vos hacés un buen desarrollo en Miami y si después hicieras uno en San Pablo, quizá los compradores son los mismos. América latina es otra de las constantes en los negocios de este hombre de negocios, padre de siete hijos, amante de los deportes extremos. Costantini (65) es propietario de una de las colecciones de arte lationamericano más importantes del continente. Un día empezó a comprar obras, y por un tiempo confiesa que compró mal, sin un proyecto detrás. “Cometí 50 mil errores y recién después empecé a comprar arte con valor museológico”, dice. El click fue cuando se reconoció, además de como economista e inversor, como coleccionista de arte. De todos modos, la idea de construir un museo en el que exhibir esas pinceladas de Diego Rivera, Tarsila do Amaral, Antonio Berni y Emilio Pettoruti no había cruzado por su mente. Era el proyec70

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to privado de un coleccionista, que incurría en apariciones públicas en los remates de Nueva York y Londres con compras de renombre, y que tomaría estado público al momento de su muerte, cuando él quería que fuera donada. Hasta que “apareció” la tierra, el terreno que hoy ocupa el Malba en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad, sobre la avenida Figueroa Alcorta, y en quince días consumó un nuevo proyecto, bajo la figura de una fundación y con sentido público. -¿Cuánto pesó su veta de desarrollador inmobiliario para ver la oportunidad de hacer el Malba? -Obviamente que influyó, el es terreno espectacular, y de ahí surge Malba. De esa idea fui elaborando el proyecto, que creció con los años y que llegó a su décimo aniversario. La propuesta fue similar a las demás en el sentido de la construcción, la calidad, la ubicación. Y aquí también apareció el desafío de trabajar para maximizar el impacto de los distintos programas para seducir a la gente, porque es eso lo que atrae a más gente, y así. Costantini siempre vislumbra un nuevo desafío. Para el Malba guarda el anhelo de la ampliación bajo la plaza República del Perú, los metros verdes que están junto al museo. También apunta a pluralizar el consejo para sumar nuevas fuerzas financieras a la misión del espacio cultural. Y otra vez apunta fronteras afuera: “Me gustaría que el museo vaya al Interior del país, pero también que haya un Malba en Miami por ejemplo”, revela sobre esta nueva etapa después del año diez. Para Consultatio, por su parte, augura años de desafíos en medio de la incertidumbre mundial de los mercados. Y concluye: “Cambios y crecimiento, a eso apunto siempre”.


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