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2012

EPISTEMOLOGIA GENERAL

MAG HECTOR TREJO CHAMORRO

CUADERNO DE TRABAJO VERSION DE PRUEBA


UNIVERSIDAD MARIANA FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES TECNOLOGIA EN DESARROLLO Y BIENESTAR SOCIAL

FICHA TÉCNICA NOMBRE DE LA INSTITUCIÓN UNIVERSIDAD MARIANA NOMBRE DEL MÓDULO LA COMUNIDAD Y SUS ORGANIZACIONES NOMBRE DEL AUTOR DEL MÓDULO MAG. HÉCTOR TREJO CHAMORRO PROGRAMA ACADÉMICO TECNOLOGÍA EN DESARROLLO Y BIENESTAR SOCIAL NÚMERO DE CRÉDITOS 1 HORAS MÓDULO 8 CIUDAD LA HORMIGA PUTUMAYO FECHA ELABORACIÓN FEBRERO 27 DE 2012

ANOTACION: El contenido de este Cuaderno de Trabajo, puede ser reproducido para fines educativos y formativos con el permiso del autor. Algunos textos, gráficas y fotografías de consulta provenientes de otras fuentes, poseen el nombre del autor(es) y su referencia específica. Su utilización se ajusta a lo indicado en el artículo 32 de la ley 23 de 1983 y cumplen exclusivamente fines didácticos no comerciales. FOTOGRAFIA CARATULA DE CAPITULOS: Jehosua. Disponible en: http://kancionespiral.blogspot.com/. Fecha de consulta Noviembre 23 de 2010.

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Contenido pág 1. EL PROBLEMA DEL CONOCIMENTO, ORIGEN Y NATURALEZ …………………………………………………….7 1.1 La racionalidad científica es de humanos….…………………………………………………………………………..8 1.2 La posición originaria de la razón frente a la realidad………………………………...………………..……..10 1.3 El conocimiento como posibilidad humana……………………………………………………………………..…..12 1.4 Análisis del conocimiento y planteamiento del problema…………………………………………………….12 1.4.1 Posibilidad del conocimiento…………………………………………………………………………………………….13 1.4.2 Origen del conocimiento…………………………………………………………………………………………………..14 1.4.3 Esencia del conocimiento humano……………………………………………………………………………………17 1.4.4 Criterio de la verdad………………………………………………………………………………………………………….18 1.5 Conclusión……………………………………………………………………………………………………………………………19 2. LA CIENCIA………………………………………………………………………………………………………………………………22 2.1 2.2 2.3 2.4 2.5 2.6

La ciencia como objeto de estudio………………………………………………………………………………………..22 Ciencia pura y ciencia formal………………………………………………………………………………………………..24 Algunos problemas epistemológicos……………………………………………………………………………………..25 La aprehensión cognoscitiva………………………………………………………………………………………………….25 La demarcación entre ciencia y metafísica…………………………………………………………………………….26 El análisis de los conceptos científicos…………………………………………………………………………………..28

3. LA EPISTEMOLOGIA………………………………………………………………………………………………………………….30 3.1 La epistemología y el método científico…………………………………………………………………………………30 3.2 La epistemología compleja…………………………………………………………………………………………………….32 3.3 Conclusión………………………………………………………………………………………………………………………………36 REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS……………………………………………………………………………………………………..39

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PRESENTACIÓN

Epistemología es un curso de formación con tutoría presencial y virtual, dirigido a los estudiantes de Tecnología en Desarrollo y Bienestar Social. Es la introducción a los aspectos epistemológicos, científico e investigativos necesarios para iniciar procesos de investigación formativa, básica, pura y aplicada. La epistemología es la base de la investigación en las ciencias humanas y sociales. Abarca el estudio del conocimiento en sus diversas fuentes y formas, y su relevancia e interacción con el mundo social, laboral y educativo en cuanto a su relación con la sociedad y el mundo. La epistemología y en especial el curso de epistemología general se dedican casi exclusivamente al conocimiento teórico y en especial a las ciencias. El énfasis que tiene este curso, radica en la reflexión de la epistemología y la filosofía de la ciencia con otras disciplinas no tan obviamente relacionadas al conocimiento teórico o a las ciencias: el arte, la sabiduría de algunos pueblos o tradiciones. También la de analizar otras fuentes de creencias en la sociedad: la mística, la religión, la metafísica, el sentido común, las teorías esotéricas., etc., además de la misma vida cotidiana. De esta manera, el cuaderno de trabajo desarrolla tres unidades de aprendizaje. La primera referida a la epistemología en general, es decir sobre el problema de conocimiento. Son preguntas de este capítulo: ¿Es posible el conocimiento? ¿Cuál es la esencia del conocimiento? ¿De dónde se origina el conocimiento? ¿Cómo conocemos? Es importante resaltar el concepto de la epistemología en tanto disciplina científico-filosófica cuyo objetivo está dirigido al estudio del problema del conocimiento, naturaleza del conocimiento y condiciones que hace posible la construcción del conocimiento La segunda unidad de aprendizaje, se refiere al problema de la ciencia y de las ciencias. La pregunta fundamental de esta unidad de aprendizaje: ¿es posible la construcción del conocimiento científico? De ella se desprende los interrogantes: ¿Qué es la ciencia? ¿Qué son las ciencias? ¿Quién hace ciencia? ¿Es posible hacer ciencia en el aula? La tercera unidad de aprendizaje se centra en la reflexión sobre la epistemología, sus alcances y sus posibilidades hoy. Al deslindarse de la filosofía y convertirse en disciplina científica, su objeto de conocimiento se delimita a una postura crítica y reflexiva sobre el proceso científico, investigativo y complejo. 4


Es decir, se ocupa de responder a las preguntas: ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que se produzca un conocimiento cierto, objetivo, universal y valido? ¿Cómo podemos estar seguros de alcanzar tales saberes? ¿Cómo hemos de aceptar que los conocimientos que adoptamos, recibimos, producimos, comunicamos y trasmitimos, son verdaderos? ¿Qué clase de teoría del sujeto de conocimiento hemos construir para que ello sea posible? ¿Qué es la investigación? El logro de los objetivos y desarrollo de cada una de las unidades de aprendizaje propuestas en este cuaderno de trabajo –versión de prueba-, dependerá de la motivación de cada uno, de las actitudes y compromisos hacia la lectura, del interés por el desarrollo del pensamiento crítico y de las posibilidades de encontrar los fundamentos del quehacer científico en los proceso de desarrollo social y el bienestar del Ser humano.

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OBJETIVOS ESPECÍFICOS • Aprender a reconocer y diferenciar diferentes formas de conocimiento. • Comprender el valor, la importancia y la centralidad del conocimiento en la sociedad moderna, así como aprender a reconocer sesgos y prejuicios explícitos e implícitos en diferentes fuentes de información y afirmaciones del conocimiento. • Aprender nociones básicas de epistemología general, filosofía de la ciencia y sociología del conocimiento. •

Entender los diferentes factores sociales que intervienen en la generación y justificación del conocimiento científico.

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1. EL PROBLEMA DEL CONOCIMENTO, ORIGEN Y NATURALEZA

“El conocimiento es la mejor inversión que se puede hacer”. Abraham Lincoln

Competencia cognitiva: Capacidad de analizar los diferentes conceptos alrededor del conocimiento y la ciencia y sus implicaciones en la construcción de teorías científicas Competencia contextual: Capacidad de aplicar los conocimientos sobre epistemología en el desarrollo de las disciplinas que fundamentan la tecnología y en la comprensión y lectura de la realidad o mundo de la vida

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1.1 La racionalidad científica es de humanos Toda ciencia es conocimiento[1]; pero no puede decirse que todo conocimiento sea ciencia. Por otra parte, la sabiduría supone la ciencia y el conocimiento; pero no toda ciencia ni todo conocimiento es sabiduría. Enseña Aristóteles que la ciencia es un conocimiento cierto por las causas.[2] Santo Tomás de Aquino afirma, su vez, que la sabiduría es la perfección de la ciencia.[3] Con estas distinciones preliminares es posible advertir que el conocimiento es la noción vinculante que permite articular entre sí las tres nociones que estamos utilizando; en efecto, la ciencia y la sabiduría son modos altamente específicos del conocimiento. Corresponde, por tanto, iniciar nuestra indagación tratando, en primer lugar, del conocimiento.

Definimos el conocimiento, con la tradición filosófica, como la noticia que tenemos de algo o de alguien. Esta notitia se vincula, ya desde el más inmediato ámbito de la significación lingüística, con la notio, esto es, la noción o la idea o la “ratio” de una realidad dada que se hace presente en el sujeto que conoce.

Hablando más propiamente, el conocimiento es la aprehensión de una forma sea sensible o intelectual; es un movimiento del alma hacia la forma, a cuyo término el alma queda unida -en una unión intencional- a la cosa conocida la que hace su morada en el alma por medio de su especie. Se echa de ver, por tanto, que el conocimiento abarca todo el arco posible de nuestra relación con la realidad: desde la inicial apertura de nuestros sentidos hasta la universalidad de los conceptos pasando por los estadios de la noticia inicial, la fe humana y la experiencia que se escalonan en orden ascendente. El conocimiento es, pues, un proceso en el que el sujeto humano participa en su totalidad. Esta totalidad incluye, también, aquellas regiones no propiamente cognitivas del hombre, a saber, su afectividad y su petición sensible o intelectual. Por eso Aristóteles en las líneas preliminares de su Metafísica sostiene que “todo hombre desea naturalmente conocer. Tal deseo hace referencia a esta profunda y casi misteriosa condición existencial del acto del conocimiento al que el hombre es convocado en cuerpo y alma. Dentro de esta realidad omniabarcativa, (relación con el todo y partes) la ciencia -tal como adelantamos- constituye una especificación de nuestro conocimiento. Tratase, en efecto, de un modo singular de conocer dotado de certeza, de universalidad y de radicalidad pues apunta a un conocimiento por las causas. La ciencia, toda ciencia, es una aprehensión del ente en la integridad de sus causas. Ella constituye el momento superior del proceso cognitivo cuando el intelecto subsume en su universalidad y en su unidad todas las singularidades aprehendidas por los sentidos en el acto integrador de la percepción. Por 8


eso, señala Aristóteles, que “una cosa cualquiera sólo se conoce adecuadamente cuando además de saber de qué está hecha (causa material) se conoce aquella interna disposición y estructuración de la materia (el eidos o idea que la habita) gracias a la cual una determinada cosa es aquello qué es y no otra (causa formal). Lea un pasaje de su obra, Las partes de los animales: [...] indicar las substancias primas de las cuales se formó el animal, afirmar, v. g., que está hecho de fuego o de tierra, es tan insuficiente como afirmar lo mismo refiriéndonos a un lecho o cosa parecida. Porque no debemos satisfacernos con decir que el lecho es de bronce o de madera o sea lo que fuere, sino que hay que procurar describir su objeto o la manera de estar con puesto con preferencia a la materia; o si se tratase de la materia sería de todos modos concretándonos a su materia y a su forma. Porque un lecho es tal o cual forma que toma ésta o aquella materia con esta o aquella forma de manera que su forma y estructura deben ser incluidas en nuestra descripción. Porque la causa formal tiene más importancia que la causa material”.[4] Pasaje de gran relevancia no sólo doctrinal sino también histórica. En efecto, Aristóteles supera aquí el monismo materialista de los primeros filósofos que no poseían, propiamente, una ciencia de la Physis. Podemos decir que en este pasaje el Filósofo inaugura la tradición científico-naturalista de Occidente.

La palabra sabiduría deriva de la voz latina sapientia que, a su vez, procede de sapere vocablo que hace referencia al sentido del gusto, a una especie de sabor, de fruición que acompaña al conocer y que constituye el más alto grado del conocimiento. Al igual que la ciencia -a la que perfecciona- la sabiduría es un conocimiento por las causas pero de las causas primeras (sapientia considerat causas primas) de tal modo que ella ejerce una suerte de soberanía sobre los demás saberes.

Tomás de Aquino la caracteriza así: “[...] se llama sabio a aquel que conoce todas <las cosas>, también las difíciles, por certeza y por causa, que busca el conocimiento por sí mismo y ordena y persuade a los otros”.[5] De manera, pues, que toda ciencia tiene en sí misma la posibilidad de ser atraída por la sabiduría toda vez que desde la especificidad de su campo propio sea capaz de elevarse a la consideración de las primeras causas, causas en las que todas las ciencias resuelven sus principios. Esta gradación ascendente del conocimiento nos sitúa frente a un hecho central: la plena disposición de nuestro espíritu para aprehender la inmensidad inagotable del ser. El espíritu, y sólo él, es capax universi.

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1.2 La posición originaria de la razón frente a la realidad Hay, en el origen de todo conocimiento, una actitud inicial de nuestro intelecto que podemos caracterizar como una toma de posición frente a la realidad a partir de la cual la razón establece un orden cuatripartito (cuatro partes o miembros) en el que se contiene, a la manera de una armoniosa arquitectura, la totalidad de nuestros saberes. La razón guarda, pues, con la realidad cognoscible una relación de orden que se abre en un inmenso abanico de posibilidades. A su vez, la multiplicidad de saberes contenida en el cuádruple orden mencionado dice una relación directa con la unidad del espíritu humano. Veamos esto de la mano segura de Tomás de Aquino. En el Proemio de su comentario de la Ética a Nicómaco, leemos: “Como dice el Filósofo en el principio de la Metafísica, es <propio> del sabio el ordenar. La razón de esto es porque la sabiduría es la más alta perfección de la razón de la cual lo propio es que conozca el orden. Porque aunque las potencias sensitivas conocen algunas cosas en absoluto, sin embargo conocer el orden de una cosa respecto de otra corresponde solamente al intelecto o razón. Ahora bien, en las cosas se encuentra un doble orden. Uno, <el> de las partes de un todo o de una multitud entre sí, como las partes de una casa se ordenan recíprocamente. Otro es el orden de las cosas respecto del fin. Y este orden es más principal que el primero. En efecto, como dice el Filósofo en el <libro> XI de la Metafísica, el orden de las partes de un ejército entre sí existe en razón del orden de todo el ejército respecto del jefe. Y el orden se compara a la razón de cuatro modos. Pues hay un cierto orden que la razón no hace sino tan sólo considera, como es el orden de las cosas naturales. Hay otro orden que la razón considerando hace en su acto propio, por ejemplo cuando ordena sus conceptos entre sí y los signos de los conceptos que son las voces significativas. El tercero es el orden que la razón considerando hace en las operaciones de la voluntad. Y el cuarto es el orden que la razón considerando hace en las cosas exteriores de las cuales ella misma es la causa, como en un arca o en una casa. Y porque la consideración de la razón se perfecciona por el hábito de la ciencia, según estos diversos órdenes que la razón propiamente considera, hay diversas ciencias. Pues a la filosofía natural corresponde considerar el orden de las cosas que la razón humana considera pero no hace, de tal modo que bajo la filosofía natural comprendemos, también, a la matemática y a la metafísica. El orden que la razón, considerando, hace en su propio acto, corresponde a la filosofía racional a la cual pertenece considerar el orden de las partes de las oraciones entre sí y el orden de los principios respecto a las conclusiones. El orden de las acciones voluntarias corresponde a la consideración de la filosofía moral. Y el orden al que la razón, considerando, hace en las cosas exteriores constituidas por la razón humana pertenece a las artes mecánicas. Así, en consecuencia, lo propio de la filosofía moral, acerca de la cual se trata en el presente estudio, es considerar las operaciones humanas según que están ordenadas entre sí y <con respecto> al fin. [6] Hemos querido citar en extenso este texto admirable a fin contemplar la arquitectónica articulación con la que el Aquinate (Santo Tomás) construye el edificio de la ciencia, la 10


acción rectora de la sabiduría (es propio del sabio el ordenar) y la referencia originaria a la razón que descubre, crea, considera y reúne la ordenada multiplicidad de lo cognoscible. Analizando aún más en profundidad el pasaje transcripto, se advierte que en la mente de Santo Tomás -y con él la de toda la tradición filosófica- está presente la idea soberana de la unidad en la multiplicidad del saber científico, unidad y multiplicidad analógicas fincadas no en la razón que se cierra en sí misma como constructora del mundo en la soledad originaria del cogito, sino en una razón que se abre al universo que preexiste a ella y al cual ella se ordena. Así, tanto las ciencias especulativas, como las ciencias prácticas, las morales como las poiético-productivas, adquieren su significado y su lugar propio e intransferible en el concierto de los saberes. Pero, ¿qué mensaje encierra para el hombre de hoy este venerable texto medieval? Es nuestra íntima convicción que se puede decir, con propiedad, que Tomás de Aquino no es sólo el Doctor Angelicus sino, además, el Doctor Hodiernus, el pensador de nuestro tiempo. El racionalismo, en su largo viaje histórico, ha fragmentado la ciencia al desarticular el orden de la Tradición. Pero, además, ha dejado fuera de la posibilidad de la razón nada menos que a la sabiduría, a la entera vida contemplativa del hombre, al tiempo que ha reducido la ética a puro consenso y, finalmente, se ha abroquelado en el campo restrictivo y excluyente de una racionalidad tecnocientífica convertida, hoy, en la única mediación dialógica válida del hombre con el universo. Esta es la clave de nuestras actuales dificultades en el campo de la ciencia. El singular fenómeno, histórico y epistemológico, de la tecnociencia actual, fruto final del positivismo racionalista, no sólo genera inquietud y angustia en el espíritu del hombre contemporáneo (en tanto la técnica es vista como una amenaza a la propia supervivencia humana) sino que ha dado lugar a reacciones que en su afán de superación del racionalismo han concluido en una dolorosa recusación de la razón misma. Santo Tomás nos dice hoy que es posible y necesario volver a confiar en la razón; que una “apuesta a la racionalidad” no significa cerrar la mirada al universo sino, por el contrario, abrir esa mirada a la múltiple unidad de la realidad; realidad que, al ser conocida, posibilita, a su vez, el redescubrimiento de la dignidad y del límite de la propia razón. El filósofo contemporáneo Jean Ladirêre ha escrito una obra que lleva por título, precisamente, La apuesta de la racionalidad.[7] Con extraordinaria lucidez ha visto la complejidad del fenómeno de la tecnociencia y su rasgo distintivo, esto es, su radical operatividad que encierra al hombre en un universo totalitario que lo confina y lo clausura a la posibilidad de una existencia plena.

El mundo de la técnica es mudo y ciego respecto del drama del hombre y de su plena existencia. Todo queda reducido al indefinido juego de un poder que reconoce como único límite lo que puede. Pero lo grave, diría hoy Santo Tomás, es que al haber perdido el universo el hombre se ha perdido a sí mismo. 11


1.3 El conocimiento como posibilidad humana En el intento del Hombre por dominar el Universo, la Naturaleza y la Sociedad busca entender la capacidad de conocer que tenemos los humanos en proceso del Saber. Para estos efectos, se vale del Lenguaje, la Lógica, la Filosofía, el desarrollo de la Ciencia y sus métodos investigativos. • Lenguaje es todo sistema de comunicación de palabras, signos o gestos, su particularidad es "la significación". El pensamiento lo requiere para interpretar objetos o conceptos y expresarlos. Adquiere valor lógico al expresar abstracciones, al precisar un resultado o representar la realidad sea por abstracción y/o generalización. Concepto ("idea" o representación) proviene de conciencia, del l. cognoscere (propiedad humana de reconocerse en sus atributos y modificaciones que en sí mismo experimenta). Inicialmente significó, tanto tener conciencia como obtenerla. El establecer entre la idea y la representación llevó a diferenciar entre aprender a conocer y llegar a conocer o identificar. Unos, afirman que las cosas tienen existencia previa y contingente. Otros, niegan la posibilidad de conocer estas propiedades trascendentales. De lo que se derivan posiciones: Dogmáticas, Escépticas, Relativistas, Pragmáticas, Positivistas y Criticistas . ¿El origen del conocimiento humano estará en los sentidos o en la razón? De los juicios (relaciones entre dos o más conceptos) se escinden posturas: Racionalistas, Empiristas, Intelectualistas o Aprioristas. El conocimiento se funda en una relación entre una conciencia que conoce y un objeto que es conocido; pero al intentar determinar su naturaleza. ¿El objeto será trascendente (exterior, que traspasa los límites de la experiencia posible) o inmanente (inherente) a la conciencia? ¿Cabe afirmar una realidad exterior a la conciencia? Aquí, las corrientes se trifurcan en: Realistas, Idealistas o Fenomenalistas.

1.4 Análisis del conocimiento y planteamiento del problema. Los elementos que intervienen en el acto de conocer son: el sujeto cognoscente y el objeto conocido. ¿Cuál es el rol que cada uno de dichos elementos juega en el acto de conocer? El sujeto capta al objeto mediante la imagen. El objeto imprime su imagen en el sujeto. De la relación existente entre el sujeto y el objeto, surgen los siguientes problemas: a) La posibilidad de conocimiento: el sujeto ¿puede realmente aprehender el objeto?

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b) Origen del conocimiento: Este ¿proviene de los sentidos de la inteligencia o de ambos a la vez? c) Esencia del conocimiento: ¿Cuál de los elementos recién nombrados juega el rol preponderante en la elaboración del conocimiento? d) Criterio de verdad: ¿Cuál es el criterio que se puede adaptar para asegurar la verdad del conocimiento?

1.4.1 Posibilidad del conocimiento. Dogmatismo: Es la actitud epistemológica para la cual no existe el problema de la posibilidad del conocimiento. Da por hecho que el sujeto puede conocer sin dificultad al objeto. El dogmatismo, en el sentido epistemológico, no se debe entender despectivamente. Es una actitud que no tuvo problema acerca de la posibilidad del conocimiento y aceptó simplemente dicha posibilidad. Escepticismo: Este sistema gnoseológico niega la posibilidad de que el sujeto cognoscente pueda captar el objeto conocido. El conocimiento, como aprehensión real del objeto por el sujeto, es imposible. De lo cual resulta que no podemos emitir juicio alguno. Hay diferentes clases de escepticismo. El escepticismo que niega la posibilidad del conocimiento en general, recibe el nombre de escepticismo absoluto o radical. Cuando el escepticismo niega la posibilidad de un determinado conocimiento, recibe el nombre del conocimiento cuya posibilidad niega. Así, por Ej. , existe el escepticismo metafísico, en cuanto niega la posibilidad del conocimiento metafísico. Asimismo, se habla del escepticismo ético y del religioso, pues niega el conocimiento de lo moral y el conocimiento religioso respectivamente. Finalmente, existe el escepticismo sistemático y el escepticismo metódico. El primero niega la posibilidad del conocimiento por principio, sistemáticamente. El segundo lo hace por método: pone en duda lo que naturalmente nos presenta el conocimiento, para separar de esta manera lo verdadero de lo falso y llegar así al saber absolutamente seguro. El escepticismo absoluto es imposible. Ya San Agustín arguyó de la siguiente manera contra los escépticos: "No temo los argumentos de quienes dicen: ¿Y si te engañas? Si me engaño soy. Quien no es, no puede siquiera engañarse; y por eso, si me engaño, soy". "Así, pues, ya que soy yo que me engaño, ¿cómo puedo engañarme de que soy, si es cierto que soy yo que me engaño? Puesto que fuera yo quien se engañase aun cuando yo me engañara, no me engañaría en cuanto a saber que soy". El escepticismo absoluto es evidentemente falso, pues se contradice abiertamente. Al afirmar que el conocimiento es imposible, con eso mismo expresa un conocimiento. Pragmatismo: El pragmatismo epistemológico reemplaza el concepto de la verdad, que deriva de la correspondencia entre el pensamiento y el objeto, substituyéndolo por el concepto de lo útil. La verdad para el pragmatismo significa lo valioso y lo útil para la vida. El pragmatismo se enraíza en el peculiar concepto referente a la naturaleza humana. Para dicha corriente filosófica, el hombre no es un ser pensante, sino un ser de voluntad y acción. El intelecto, como lo observa Hessen, no es dado al hombre, según el 13


pragmatismo, para investigar y conocer la verdad; sino para poder orientarse en la realidad. L a verdad consiste básicamente, según el pragmatismo, en lo útil y provechoso de la conducta humana. El error básico del pragmatismo reside en el desconocimiento y la negación de la autonomía del pensamiento humano. Si bien es cierto que el pensamiento humano tiene estrecha relación con las diferentes realidades de la vida y que sufre influencia profunda de las demás vivencias psíquicas, no es menos cierto, que el pensamiento humano tiene su propio campo de acción y no puede ser reducido a la mera función de lo útil en la vida humana. Criticismo: El escepticismo y en concomitancia el pragmatismo que, en último análisis es una especie de escepticismo, son ambos la antítesis del dogmatismo. La posición intermedia entre aquellos es el criticismo. Este sistema tiene de común con el dogmatismo que acepta la fundamental confianza en la razón humana. No acepta, sin embargo, la posibilidad del conocimiento y de la verdad en forma ingenua, como lo hace el dogmatismo, sino que examina detenidamente la actividad de la razón humana. La desconfianza en lo referente a determinados conocimientos, como ser: frente a la posibilidad del conocimiento racional de lo absoluto, lo acerca al escepticismo. La actitud del criticismo es reflexiva y crítica. Es el término medio entre la ingenuidad del dogmatismo y lo absurdo del escepticismo. Indudablemente la actitud epistemológica del criticismo aporta elementos valiosos a la Teoría del conocimiento; siendo su autor Manuel Kant.

1.4.2 Origen del conocimiento. En éste nuestro enfoque acerca del origen del conocimiento, partiremos de un juicio por todos conocidos: "Los metales se dilatan con el calor". Analicemos lo que nos suministra nuestra propia experiencia acerca del origen de este juicio. En la formación de este juicio intervienen ante todo, nuestros sentidos. En efecto, mediante el sentido del tacto obtenemos la sensación de calor y mediante la vista verificamos la dilatación del metal. Pero al mismo tiempo percibimos una relación, o sea una conexión entre la acción del calor y el hecho de que el metal se dilate. La dilatación sigue a la acción del calor, a saber, es causada por el calor. Vemos, pues, que en la formación del juicio: "los metales se dilatan por el calor", intervienen dos elementos: uno proveniente de los sentidos y el otro del pensamiento. Surge, pues, el problema, ¿cuál de estos elementos es definitivo en la formación del juicio mencionado? En otras palabras, ¿dónde tiene su origen el conocimiento? ¿Acaso en la experiencia que proporcionan los sentidos o en los elementos que elabora el pensamiento? Además, procede esta otra pregunta: ¿En cuál de los elementos citados se funda la validez del conocimiento? Las respuestas a estos problemas fueron muy diferentes a lo largo de la historia del pensamiento filosófico. Empirismo. Sostiene que la única fuente del conocimiento humano son los sentidos, es decir, la experiencia sensible. Según el empirismo, el espíritu no aporta nada en la elaboración del conocimiento, pues, es una especie de hoja en blanco en la cual es la 14


experiencia la que escribe. Todos los conceptos aún los más generales y abstractos son, por lo tanto, fruto de la experiencia sensible. Ahora bien, la experiencia sensible puede ser externa e interna, según que clase de sentidos intervienen en su realización. Existe una forma de empirismo llamada sensualismo, que admite como única fuente de conocimiento la experiencia de los sentidos externos. El filósofo francés Condillac (1715 – 1780), es su representante. Esta actitud epistemológica tiene sus proyecciones en el campo metafísico. En efecto, si todo el conocimiento se reduce a la experiencia sensible, no se podrá llegar jamás al conocimiento suprasensible, capaz de aprehender realidades suprasensibles o espirituales. El empirismo epistemológico lleva, necesariamente al escepticismo metafísico. Racionalismo. La fuente única del conocimiento humano, según el racionalismo es la razón. El conocimiento cobra validez si es lógicamente necesario y universalmente válido. Solamente cuando emitimos un juicio acerca de algo que tiene que ser así, siempre y en todas partes, y no puede ser de otra manera, solamente entonces tenemos un juicio verdadero. Así, los siguientes juicios cumplen con estas exigencias: "El todo es mayor que una parte". "Todo efecto tiene una causa". En ambos casos vemos que tiene que ser así y no de otra manera. En efecto, sostener que una parte del todo sea mayor que el todo, equivale a la contradicción de la razón consigo misma. Los juicios mencionados poseen, pues, una necesidad lógica y una validez universal. Carecen de estas características los juicios provenientes de la experiencia. Tales como: "los metales se dilatan con el calor", "el agua hierve a 100°", etc. Existe la posibilidad que suceda diferente. Pues, no encierran en sí una necesidad lógica. Los juicios que se basan en la experiencia tienen solamente validez hasta donde pueden ser comprobados. Su validez, por lo tanto, es limitada. No sucede lo mismo, sostiene el racionalismo, con los juicios que se basan en la razón. En efecto, el juicio: "El todo es más grande que una parte de él", no se apoya en la experiencia, sino tiene su fundamento en la razón: es lógicamente necesario y universalmente válido. De donde resulta, que el verdadero conocimiento tiene su fundamento único en la razón. El origen del racionalismo se encuentra fácilmente en los cultivadores de las ciencias matemáticas, por ser este conocimiento predominantemente conceptual y deductivo. Los principales representantes del racionalismo fueron en la Antigüedad: Platón (427 – 347) y Plotino (205 –270). En la Edad Moderna: Descartes (1596 – 1650), Malebranche (1638 – 1715), y Leibnitz (1646 – 1704). El mérito principal del racionalismo está constituido por el hecho de destacar el factor racional en el conocimiento humano. Pero, al pretender establecer la razón como fuente única del conocimiento humano, cae en el exclusionismo, del cual a su vez deriva su posición dogmática. Sin duda, el racionalismo, por operar con conceptos suprasensibles abre el camino hacia las verdades metafísicas.

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Apriorismo. Es una corriente epistemológica que intenta mediar entre el empirismo y el racionalismo. Manuel Kant, es el autor principal del apriorismo, ante todo hace una crítica de ambas actitudes extremistas y luego procura resolver el problema planteado. La actitud racionalista, sostiene Kant, es una actitud dogmática; además, aún admitiendo con el racionalismo las ideas innatas, ¿ cómo se establece la relación entre ellas y los objetos? El empirismo por su lado, prosigue la crítica Kantiana, toma en cuenta las relaciones que rigen las impresiones sensibles. Además, el empirismo no explica leyes que rigen el fenómeno y que son la base del progreso científico. Pues, es incapaz de fundamentar una metafísica que el espíritu humano exige. Prosigue Kant, el racionalismo admite solamente los juicios "analíticos", o sea, juicios en los cuales la idea expresada en el predicado está contenida en la extensión del sujeto. Estos conocimientos a priori, son independientes de la experiencia y, por ende, son inútiles. El empirismo, a su vez, admite solamente los "juicios a posteriori", es decir, juicios en los cuales la relación entre el sujeto y el predicado se funda en los datos de la experiencia. Dichos juicios tienen el mérito de expresar un contenido concreto, pero son incapaces de fundamentar una ciencia. Frente a la deficiencia de estas dos actitudes extremistas, Kant presenta su tesis: para hacer posible la ciencia y construirla son necesarios los conocimientos tanto "a priori" como "a posteriori". Gracias a los primeros se podrá establecer las leyes científicas y los segundos permitirán determinar el contenido de la ciencia. Esta clase de conocimientos se podrá obtener mediante los juicios que Kant llama "juicios sintéticos a priori". Dichos juicios provienen de la forma "a priori" que es la base del conocimiento, y de la experiencia "a posteriori" que es el contenido del conocimiento. Pero ahora aparece también aquí la dificultad que se presentó en el racionalismo ¿Cómo aplicar la forma "a priori" al contenido de la experiencia que es una forma "a posteriori", siendo que una forma es independiente de la otra? Kant resuelve la dificultad diciendo que la forma "a priori", es decir, el elemento racional, es el que establece las relaciones necesarias y universales entre los fenómenos del contenido. Con esto Kant afirma que: "el orden de las cosas los forma la actividad de nuestro entendimiento". La experiencia sensible nos proporciona solamente el contenido, que es un "material caótico"; el sujeto pensante establece la relación, el orden en dicho material. De lo cual resulta que el sujeto es el coordinador y constructor del mundo de la experiencia. De esta manera queda suprimido el problema de la relación entre el pensamiento y las cosas. El orden del pensamiento imprime el orden a las cosas. El conocimiento por lo tanto, tiene su origen en la síntesis inseparable de las leyes del pensamiento y el contenido de la experiencia. Surge ahora naturalmente la pregunta, ¿cuáles son estas formas a priori que hacen posible el conocimiento? Estas formas "a priori" inherentes a nuestro espíritu son las formas del espacio y del tiempo. Mediante la forma a priori espacio, nuestro espíritu consigue la ordenación externa de nuestras sensaciones y mediante la forma a priori tiempo, nuestro espíritu establece el orden interno. Así por ej. , la forma "a priori" 16


establece el diseño de las figuras geométricas en el espacio y los nuevos aspectos de los números en el tiempo: 5 más 7= 12. Todo esto lo realiza el espíritu mediante la intuición, que es el primer grado de la actividad "a priori". Pero el espíritu, además de intuir, puede pensar. Así se llega al segundo grado de la síntesis, que implica una relación más estrecha entre las diferentes intuiciones. Esa nueva síntesis se realiza mediante el juicio. Las formas del juicio son las categorías en las cuales tienen su origen los conceptos. Así las cualidades que constantemente persisten en el espacio, se tornan substancia y las que persisten en el tiempo, en causa. Substancia y causa no tienen valor por sí mismos, sino que son dos formas, dos categorías del pensamiento. Es el pensamiento, pues el legislador de la naturaleza y el constructor del mundo. La validez de la categoría nos permite el conocimiento universal y necesario. Kant opina que de esta manera ha superado el racionalismo y el empirismo.

1.4.3 Esencia del conocimiento humano. Las teorías epistemológicas que procuran determinar la esencia del conocimiento son muchas. Nos detendremos brevemente en dos: El Idealismo y el Realismo. El Idealismo. Ante todo hay que dejar en claro la distinción neta entre el idealismo metafísico y el idealismo epistemológico. Llamase idealismo metafísico al sistema filosófico que sostiene que el fundamento de toda realidad son las fuerzas espirituales o potencias ideales. El Idealismo epistemológico sostiene la prioridad del pensamiento sobre lo real. La conciencia constituye el mundo de lo real. Al suprimir los objetos reales deja solamente los contenidos de la conciencia. Atendida esta exposición, la crítica que suele presentarse al idealismo es la siguiente: a) El idealismo es, ante todo, una actitud del todo gratuita; pues, asevera sin pruebas que el objeto del pensamiento no puede ser sino el pensamiento; que el acto de conocimiento, por ser una acción inmanente, no puede asir otra cosa que no sean estados interiores, a saber, estados de conciencia. Esta afirmación es ambigua. Es cierto que el pensamiento no capta sino objetos de pensamiento; pero, decir "objetos de pensamiento" no equivale necesaria ni idénticamente a estado interior de conciencia. b) El idealismo, si se lo examina a fondo es indefendible, pues conduce inevitablemente al solipsismo, según el cual un más allá del pensamiento es impensable, porque el acto de conciencia no puede salir de su propia interioridad; el ser se confunde con el percibir. El Realismo. Esta actitud epistemológica acepta la existencia de las "cosas reales" fuera de la conciencia. La prioridad del objeto sobre el sujeto. Esto último se puede entender de diferentes maneras y de ello proceden las diferentes clases de realismo. a) Realismo Indirecto.- en esta actitud epistemológica, la prioridad del objeto respecto del sujeto significa principalmente la parte de pasividad que nuestro 17


conocimiento comporta en razón de la receptividad sensible. El conocimiento, afirma dicho sistema, que nosotros adquirimos de las cosas, es a base de sensaciones pasivamente recibidas. Estas de suyo son objetivas, pues, ellas son asidas por la conciencia como un efecto, de la acción de los objetos que actúan como causas. b) Realismo Inmediato.- esta actitud excluye la noción de causalidad cuando se trata de la prioridad del objeto respecto del sujeto y le da un sentido mucho más amplio. La prioridad del objeto significa para el realismo inmediato el punto de partida del conocimiento humano. Más exactamente, a la base de nuestras nociones abstractas y de nuestras afirmaciones, hay una presencia de lo real delante de la conciencia. Esto real inmediatamente presente, es sin duda, el real sensible, captado por los sentidos; mas este real es al mismo tiempo inteligible, y como tal, presente a través de los sentidos, a la conciencia intelectual. Según ese realismo inmediato, no se niega que la conciencia humana aporta en la elaboración final del conocimiento una parte considerable. La presencia inmediata no es más que un catalizador del proceso cognitivo. En el realismo inmediato se acentúa, ante todo, la dualidad sujeto-objeto inherente a todo acto del conocimiento humano. Nos pone el sujeto frente al objeto; destaca la prioridad del objeto respecto del sujeto y pone en evidencia la actitud activa de la conciencia en el acto de conocer.

1.4.4 Criterio de la verdad. Antes de enfocar dicho problema, aclararemos el término de "verdad". En la vida diaria hablamos de "oro verdadero", de "amigo verdadero", de "cuadro hermoso", etc. En todos estos casos queremos afirmar que lo que es, "es". Y en eso cabalmente consiste la verdad. Sin embargo, debemos distinguir claramente entre la verdad ontológica y la verdad lógica. a) Verdad Ontológica.- expresa el ser de las cosas, en cuanto corresponde exactamente al nombre que se le da; es la conformidad de un objeto con su naturaleza, representada por la idea. Poseer esta verdad, es conocer las cosas tal cual ellas son. Por ej., "este metal es oro" expresa una verdad ontológica, si el metal indicado es realmente oro. b) Verdad lógica.- yo puedo emitir también un juicio que expresa conveniencia o disconveniencia entre dos ideas; por ejemplo. "este oro es puro". En este caso se trata de la verdad lógica que expresa la conformidad del espíritu con las cosas, es decir, conformidad del espíritu con la verdad ontológica. La historia de la filosofía nos expone numerosos criterios de verdad que adoptan los diferentes sistemas filosóficos. Se pueden dividir en: a) Criterios externos y b) Criterios internos. Estos a su vez se subdividen en: interno-subjetivos e interno-objetivos. a) Criterios externos: •

La revelación.- criterio sostenido por el obispo francés Daniel Huet, afirmando que la sola razón humana no puede salir por sus propias fuerzas de la probabilidad, por lo tanto, necesita de la revelación por parte de Dios para llegar a la certeza. 18


• • •

El tradicionalismo.- sostenido por Bonald. En este sistema la tradición es el criterio de verdad. Lo que se conforma con la tradición es verdadero; lo que a ella contradice, falso. El consentimiento común o de la razón universal.- Lamennais sostiene este criterio. Según él, el criterio de verdad es la autoridad que tiene la conformidad de juicios y pareceres de los hombres. La utilidad.- El pragmatismo sostiene que los juicios son verdaderos si de ellos fluyen resultados útiles para el hombre.

b) Criterios internos subjetivos: • •

• •

Según Protágoras, "el hombre es la medida de todas las cosas", y por lo tanto es verdadero aquello que a cada uno le parece serlo. Criterio del instinto ciego.- Lo sostiene Tomás Reid. El alma humana tiene una facultad especial que él llama "sentido común", que viene a ser una especie de instinto que irresistiblemente nos lleva a admitir como verdaderos ciertos principios, aunque no veamos la razón de su verdad. Criterio del sentimiento.- Su sostenedor es F. Jacobi. El criterio de la verdad es una especie de sentimiento superior por el cual espontánea e irresistiblemente creen los hombres. Criterio del imperativo categórico.- Kant sostiene que la certeza moral es una creencia y no una visión intelectual objetiva.

c) Criterio interno objetivo: Según esta posición filosófica, el criterio de la verdad es la evidencia. • •

René Descartes.- sostiene que la idea clara y distinta del sujeto es el criterio de la verdad. Criterio de la evidencia.- Llamase evidencia la plena claridad con que la verdad se impone a la adhesión de la inteligencia.

Según esta opinión, el criterio de la verdad es algo necesario y a la vez suficiente para que el espíritu dé su asentimiento sin miedo a errar. … …

1.5 Conclusión Hemos procurado mostrar que el conocimiento, la ciencia y la sabiduría son para el hombre no sólo la posibilidad de su apertura al mundo, la clave de su descubrimiento de lo real y, por ende, la clave de su interacción y relación con el mundo; son, además de todo esto, el camino de su autocomprensión. Estamos plenamente conscientes de haber estampado dos de las mayores inquietudes del hombre de nuestro tiempo, a saber, la inquietud por el porvenir del desarrollo técnico y científico y la inquietud -hoy formulada en términos angustiosos, si de quiere, pero presente a lo largo de toda la historia- por llegar a la comprensión de sí mismo. Respecto de lo primero, el porvenir de la actual aventura técnica y científica -sobre todo en lo que hace a la dramática situación de un tecnocosmos separado de un ethocosmos-, nuestra propuesta es volver la mirada hacia una filosofía de la ciencia que nos permita 19


rescatar, al menos, este hecho fundamental: nuestra apuesta a la racionalidad no se nos presenta, necesariamente, como una suerte de condena a reducir a límites cada vez más estrechos el espacio existencial del hombre. Debemos recuperar la confianza en la razón pero a condición de que ella vuelva a ser consciente de que es capaz de una dócil apertura originaria a la totalidad del universo; y desde esta apertura restablecer las quebradas relaciones de orden con todo lo cognoscible. Pero el hombre ha querido siempre -y hoy lo quiere de un modo particularmente intensoentenderse a sí mismo. Nos parece que cuanto hemos reflexionado respecto de la afirmación antropológica contenida en la verdad de las cosas que conocemos puede orientar nuestras búsquedas y abrirnos nuevas e insospechadas vías. Para ello nos hemos ceñido al pensamiento de Santo Tomás. Deseamos aclarar que esta postura no equivale a encerrarse en el interior de una escuela. ¿Qué aportaríamos de trascendente e importante si nuestra aportación se limitase a establecer una escuela más, una parcialidad más a las parcialidades con que contamos? No. Santo Tomás nos aporta la novedad de lo perenne. Su doctrina es perenne no tanto por lo que está contenido en la vastedad oceánica de sus obras sino más bien por todo aquello que todavía queda por decir y debe ser dicho en el espíritu del tomismo. Me pedirán, sin duda, que defina ese espíritu. Y hay dos cosas que lo definen: la primera, vivir en la tensión de una fe que busca el intelecto y de un intelecto que busca la fe. La otra, aquella humildad por la que el Aquinate inicia casi todas sus enseñanzas con estas palabras: videtur quod: a mí me parece.[8]

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TALLER UNO

1. En un archivo Word envíe las respuestas. Este trabajo puede ser desarrollado en grupos de cuatro estudiantes. Con base en la lectura anterior en su diario de clase responda a las siguientes preguntas:

¿Es posible el conocimiento? ¿Cuál es la esencia del conocimiento? ¿De dónde se origina el conocimiento? ¿Cómo conocemos? 2. Actividad de construcción: Realiza un escrito o creación literaria sobre el tema (ensayo, cuento, poesía, coplas, canción, etc.) Adjunta esta actividad al archivo inicial. 3. Actividad de consulta e indagación: Investiga en tu barrio, comunidad, región sobre los conocimientos ancestrales que tiene la gente y las distintas formas del conocimiento: mitos, religión, metafísica, sentido común, etc. Busca relatos, testimonios y redacta o narra en un documento registrando algunas fotos, graficas, figuras, iconos, etc. 4. Valora los contenidos leídos en esta unidad de aprendizaje, manifestando la importancia que tiene el conocimiento en la formación de un Tecnólogo (a) en Desarrollo y Bienestar Social. Fotografía: http://www.psicologiaencubas.com/2012/01/memoria-para-el-estudio.html

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2. LA CIENCIA

“La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda." Francois Marie Arouet Voltaire

Competencia cognitiva: Capacidad para entender la ciencia como proceso y como producto cultural que permite la construcción del conocimiento científico de manera metódica y ordenada. Competencia contextual: Capacidad para utilizar la ciencia en procesos indagativos, explorativos, explicativos, correlacionales y sociales tendientes a romper paradigmas y solucionar los problemas humanos y del mundo.

2.1 La ciencia como objeto de estudio Según Zenobio Zaldibio [9] dentro de la cultura contemporánea, la ciencia como objeto de estudio puede ser analizada desde diversas perspectivas; v.gr.: histórica, sociológica, o filosófica. Para el primer caso podemos recurrir a la historia de las ciencias; para el segundo enfoque, podemos adentrarnos en la sociología de la ciencia por ejemplo. Y para el ámbito filosófico, lo más apropiado es el análisis proveniente de la epistemología. Desde el ámbito de la historia de las ciencias, es posible visualizar por ejemplo, el dinamismo de las teorías químicas, físicas y biológicas; el aparecimiento de aparatos e 22


instrumentos que permiten la mensuración de los fenómenos o procesos del universo, el incremento de los conceptos teóricos y operativos en las ciencias empíricas, o diversas revoluciones de determinados corpus teóricos que han traído aparejado un avance significativo en la comprensión científica del mundo. Por su parte, la perspectiva de la sociología de la ciencia, focaliza la atención en la descripción y análisis de las formas de organización institucional de las comunidades científicas; en las interacciones de los hombres de ciencia con el resto de los componentes del marco social; en el uso de los descubrimientos científicos y en las consecuencias de los mismos para los distintos estamentos sociales; o en la presencia de determinadas formas de ideología en el proceso de investigación científica. Y en cuanto a la perspectiva filosófica para estudiar a la ciencia, lo que se explícita a continuación pretende ser una muestra ilustrativa acerca de los temas de interés epistemológico. 2.1 Clasificación de las ciencias: Existen diferentes formas de clasificar la ciencia. Observe los dos esquemas.

Campos del saber en general: 23


2.2 Ciencia pura y ciencia formal El concepto "ciencia pura" es una mera abstracción, es una diferenciación intelectual de obras y cometidos humanos. La ciencia real es lo existente en la sociedad y en sus interacciones con el resto de la cultura, con la tecnología y con otras expresiones humanas. La ciencia es un conjunto de actividades en desarrollo que se caracteriza por el empleo de métodos rigurosos y por la exigencia de procedimientos verificativos. Habitualmente a estas actividades que realizan distintas comunidades de individuos especializados se les denomina "ciencia normal”. La ciencia trata de explicar el mundo, de darle una coherencia lógica, de aportar un sentido para la comprensión de los hechos del mundo. Pero el sentido, la orientación última no es del mundo, es del científico; o mejor aún, de las comunidades científicas. “El mundo no está estructurado de por sí de un modo unívoco. Somos nosotros los que lo estructuramos al proyectar sobre él nuestros conceptos." [10] Así, el universo es caos y es el científico el que interpreta este caos y ordena explicativamente los hechos del mundo, al mismo tiempo que cumple una tarea productiva sobre los mismos. La ciencia normal está fuertemente vinculada a la técnica, puesto que casi todos sus resultados, sus informaciones y conocimientos específicos, van dirigidos a fines prácticos, principalmente utilitarios. La convergencia entre el interés científico y el espíritu práctico de la técnica, ya se visualiza en el auge y desarrollo sostenido de las sociedades y academias científicas propias del Siglo de la Ilustración. Los miembros de estas florecientes comunidades, se dedicaban tanto al estudio de las ciencias naturales, como a la realización de experimentos y a la investigación de aplicaciones prácticas de los conocimientos científicos de la época. Muchos de los informes de estas entidades dan 24


cuenta de una manifiesta preocupación por los asuntos técnicos, v.gr.; el empleo de los gases y vapores, "los tintes, la fabricación de mejores telas, la ventilación de las prisiones, etc." [12] En el Siglo XIX, la conexión ciencia-técnica se consolida con los nuevos requerimientos cognitivos de la Revolución Industrial, en sus fases mas avanzadas. En Chile también en este período, se visualiza el mismo espíritu pragmático que rodea a la actividad científica de la Europa decimonónica. Así, por ejemplo, Claudio Gay en su Historia Física y Política de Chile destaca para la industria naciente, el conocimiento de alguna especie de flora o fauna nacional, v.gr.; ora una salicornia (para jabones) o una rosella (para tinturas). [11] Actualmente en la práctica, lo que se observa es un proceso de desarrollo incrementante científico-tecnológico, con carácter dialéctico. La separación es solo mental, lo que efectivamente existe es el proceso, un continuo ciencia-tecnología.

2.3 Algunos problemas epistemológicos Entre los problemas que actualmente se manifiestan al interesado en comprender la génesis y el desarrollo del conocimiento científico, la literatura especializada ofrece una gama muy amplia. Sin embargo, pensando en los estudiantes de universidades principalmente tecnológicas, que pudieran leer estas notas; tal vez los más relevantes serían los siguientes: - la aprehensión cognoscitiva - la demarcación entre ciencia y metafísica - el análisis de los conceptos científicos - los límites de la ciencia y la tecnología - las formas de hacer epistemología -la unidad de las ciencias -las dos culturas (Ciencias versus Humanidades) -Ética de las Ciencias Abordar, desde luego, todos los tópicos mencionados con una adecuada profundidad excede las pretensiones de este ensayo. Por ello analizaremos aquí sólo la aprehensión cognoscitiva, el análisis de los conceptos científicos y la demarcación entre ciencia y metafísica.

2.4 La aprehensión cognoscitiva Se denomina así, al estudio de la adquisición del conocimiento; esto es, a la tarea de dilucidar cómo es que acontece el conocimiento científico y el conocimiento individual, desde la génesis ontogenética hasta la conquista de las nociones y estructuras científicas. Esto significa por una parte, explicitar la formación de los contenidos cognoscitivos y comprender el dinamismo de las operaciones lógico-matemáticas que implica el proceso 25


de captación intelectual. Por otra, es una temática que sugiere el estudio del desarrollo de las distintas formalizaciones incrementantes, en lingüística, matemáticas y lógica; así como también una manera de demandarle a las ciencias formales en general, una expansión de sus estructuras lógicas para que colaboren en la tarea de dar cuenta de las nuevas interacciones, de los nuevos observables. Tales interacciones entre objetos de estudio acotados, se obtienen cotidianamente gracias al avance de la ciencia normal. La cuestión cognoscitiva, dentro de la epistemología es más que un simple problema inserto en un universo de temas a dilucidar. Es un hito en la marcha de la inteligibilidad, un momento del desenvolvimiento de la razón para analizar sus propios límites y para determinar la validez del propio conocimiento. Tradicionalmente, el conocimiento ha sido percibido intelectualmente como una construcción histórica de visiones de mundo, características de un tiempo histórico determinado. Más actualizadamente el análisis del conocimiento focaliza la atención tanto en el rol del sujeto como en el rol que desempeña el objeto. Ello enfatiza la interacción como génesis de las construcciones cognoscitivas. A su vez, tanto la epistemología como la sociología de la ciencia contemporánea, están muy interesadas en lograr una explicación acerca de la base ideológica del conocimiento.(12) Lo anterior, sugiere un mayor énfasis en analizar el conocimiento en su construcción histórica misma; esto es, en los estadios de desarrollo en el cual determinadas verdades alcanzan el nivel de tales. Las tendencias contemporáneas, por tanto, indican una mayor preocupación por las condiciones históricas y epistemológicas en las cuales se obtiene el saber. Ello está aparejado a los criterios de validez que utilizamos para determinar un conocimiento como verdadero. Se estaría produciendo así, un viraje en el interés cognoscitivo; más que estudiar el resultado, o el producto final del conocimiento (el carácter pragmático de la investigación) se estaría llamando la atención en el proceso mismo de la gestación del conocimiento (en las distintas etapas de su construcción) . Este es, por ejemplo, el camino seguido por Piaget y otros constructivistas que privilegian la búsqueda de estructuras, como una forma de estudiar el conocimiento desde dentro.

2.5 La demarcación entre ciencia y metafísica Dicho problema tiene una raigambre positivista, puesto que ya los positivistas lógicas fueron los primeros en formularlo. Para ellos, el conocimiento científico es aquel tipo de saber que utiliza proposiciones lógicas o proposiciones que pueden ser verificadas por la experiencia (exigencia de la verificación). Las proposiciones filosóficas, al no cumplir con el requisito mencionado, no podían ser consideradas ni como verdaderas ni como falsas; por lo tanto, debían ser consideradas como proposiciones "sin sentido" . Y los nuevos enunciados resultantes de las combinaciones de las mismas serían "pseudoproblemas". Así, un discurso que utilice estos tipos de proposiciones "sin sentido”, no participarían del conocimiento científico y quedarían en el terreno de la metafísica. Otros autores, como Piaget, comparten también la exigencia de la verificación experimental para las proposiciones científicas, pero este investigador estima además 26


que el problema no está en el ámbito de la lógica formalizante, sino más bien en el ámbito metodológico: “ ... cualquier problema según el modo como se lo plantee, y una vez bien delimitado, puede convertirse en un problema científico...” (13). Por tanto, si en torno a un problema específico, es posible delimitar bien el objeto de estudio y aplicar sobre él un método que cumpla con los cánones científicos, entonces ese contenido puede llegar a ser científico. De este modo, la visión piagetiana no considera la existencia de fronteras definitivas entre filosofía y ciencia.

Popper por su parte, plantea que el científico analice detenidamente las nociones de "ciencia empírica" y "metafísica”, para evitar que la primera incluya proposiciones de la metafísica y reduzca así, las probabilidades de tener contenidos equivocados. Sugiere, además una nueva convención para las comunidades científicas; que el criterio de demarcación no sea la verificabilidad sino la falsabilidad. Consulta que es la falsabilidad: ___________________________________________ _____________________________________________________________________ _____________________________________________________________________

Ello indica que el discurso científico sería tal, no porque sus proposiciones que constituyen hipótesis, sean susceptibles de ser verificadas por los pasos del método experimental; sino porque tales hipótesis puedan ser refutadas o falseadas por otros enunciados. Lo anterior, requiere previamente, de la formulación de al menos, un enunciado básico que contradiga el enunciado científico sometido al proceso de falsación; si no es este el caso, continúa siendo válido el enunciado sometido a falsación. [14] En rigor, hay que reconocer que existen también otras posiciones para analizar el tema, pero los enfoques precedentes parecen ser los más importantes. Y de tales argumentos es posible obtener, al menos, dos conclusiones: - Las comunidades científicas continúan ininterrumpidamente con su tarea rutinaria de ciencia normal, sin detenerse a clarificar el problema de la demarcación. - La discusión epistemológica continúa aún principalmente entre los filósofos de la ciencia, los sociólogos del conocimiento y los epistemólogos provenientes de las ciencias; pero sin alcanzar un acuerdo intersubjetivo sobre el límite entre ciencia y metafísica.

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2.6 El análisis de los conceptos científicos La epistemología cumple también el rol analítico de estudiar la estructura del discurso; principalmente por su interés en el análisis de los conceptos que empleamos en la vida cotidiana y en la esfera científica. Ello, para determinar sus relaciones con el significado de otras nociones científicas. Esta tarea no la realizan los miembros de las comunidades científicas, porque para ellos es una actividad "incidental”; en cambio sí se realiza en el ámbito filosófico porque aquí pasa a ser una labor ''esencial''. Recuérdese que de ordinario, la función del filósofo ha sido la de exigir una clarificación o una mayor precisión en el uso de nuestros conceptos. Por ello Platón desarrolla su arte dialéctico, por ejemplo. Al analizar el sentido exacto de los conceptos que empleamos en diversos cometidos humanos, la epistemología cumple una fase previa para posteriormente colaborar con la tarea científica de dar cuenta de los hechos del mundo. Por lo demás, uno de los roles tradicionales de la filosofía ha sido en análisis del lenguaje; esto es, el análisis del discurso que empleamos cuando hablamos de la naturaleza, la sociedad o de nosotros mismos; no en vano siguen vigentes los principios lógicos y los cánones de corrección formal del pensamiento, que la ciencia debe a la lógica clásica - disciplina esencialmente filosófica- que colabora en la formulación de hipótesis y enunciados científicos en general. Por otra parte, al estudiar las nociones científicas por ejemplo, se centra la atención en una función denominada análisis formalizante del lenguaje. De este modo se alcanza una teorización sobre una de las conquistas científicas más preciadas: sus conceptos específicos. Así, una porción significativa de la literatura de la filosofía de la ciencia, corresponde a una teorización de los resultados científicos, a la clasificación de la ciencia y al análisis del discurso científico en general. El argumento precedente sugiere una colaboración entre filósofos y científicos para la propia comprensión que poseen estos últimos, sobre los conceptos que utilizan. Es también una forma de aportar nuevos elementos de juicio para la reflexión sobre los fundamentos de las distintas disciplinas [15].

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TALLER 2

1. En grupos de cuatro estudiantes responder a las siguientes preguntas: ¿Es posible la construcción del conocimiento científico? ¿Qué es la ciencia? ¿Qué son las ciencias? ¿Quién hace ciencia? ¿Qué es científico? ¿Es posible hacer ciencia en el aula? ¿La ciencia es divertida? 2. Mirar la película IGOR y con base en ella, el grupo debe proponer un invento científico, una idea innovadora, un juego de pensamiento, etc. Describan el procedimiento y la aplicabilidad en los seres humanos o en la formación de niños, jóvenes y adultos. Puede tener aplicabilidad en el campo social. 3. Consulten el blogs: http://trejochamorro.blogospot.com/ y elaboren un comentarios de dos cuartillas sobre el primer artículo que publica el profesor Héctor Trejo en este medio.

3. LA EPISTEMOLOGIA 29


"El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia Dios que el camino de la ciencia." Thomas de Kempis

Competencia cognitiva: Capacidad de reconocer la epistemología como un proceso que relacional la cotidianidad del ser humano con el desarrollo del conocimiento científico. Competencia Contextual: Capacidad de interpretar los distintos conceptos de epistemología como elementos de construcción del conocimiento y como mecanismo de comunicación intra-inter-cultural

3.1 La epistemología y el método científico. La epistemología es una rama de la filosofía que se encarga de los problemas filosóficos que rodean la teoría del conocimiento. Sus principales problemas son: la posibilidad del conocimiento, su origen o fundamento, su esencia o trascendencia y el criterio de verdad Mario Bunge define a la Epistemología como la rama de la Filosofía que estudia la Investigación Científica y su producto que es el Conocimiento Científico. La Epistemología es una Filosofía que en la actualidad a tomado un auge importante, por lo tanto, al considerar su importancia muchas universidades han establecido Departamentos de 30


Epistemología, se han creado Institutos de Epistemología y también han surgido numerosas Revistas de Epistemología. La Epistemología vive dos grandes Períodos, uno de ellos el Período Clásico y el otro es el de la Profesionalización de la Epistemología que se da origen en 1.927. El Período Clásico se extiende desde Platón hasta Russell, el estudio de la Epistemología se daba en los ratos de ocio de los Científicos y Matemáticos, o cuando iban a dictar Conferencias. Los Filósofos sin gran preparación científica también estudiaban la Epistemología, desde mi punto de vista no eran la Epistemología considerada importante para la época podría decirse que era un entretenimiento más. Pensadores como Auguste Comte, Adrien Marie Ampere, Claude Bernard, Ludwing Boltzmann, Ernest Mach entre otros eran los que se dedicaban al estudio de la Epistemología es importante resaltar que este estudio se realizaba en cuatro grades Países como Alemania, Austria, Francia, y Gran Bretaña. Ninguno de ellos era considerados Epistemólogos Profesionales, su ocupación principal radicaba en la Investigación Científica o Matemática, la Historia de las Ideas, la Política, o alguna otra actividad. Estos Filósofos se dedicaron a tratar problemas especializados, tenían opiniones propias y la defendían con elocuencia y a eso se dedicaron, solamente Boltzmann y Mach desempeñaron una Cátedra Epistemológica. Particularmente pienso que como no le dieron un justo valor a la Epistemología en su nacimiento se perdió un tiempo importante con el cual se le hubiese aprovechado al máximo. El segundo Período fue el de la Profesionalización de la Epistemología, creándose el Circulo de Viena en 1.927, este origina un cambio radical en la forma como era llevada la Epistemología y por primera vez se cambia la reflexión filosófica individual por el trabajo en equipo y se crea una nueva Epistemología que se da a conocer como el Empirismo Lógico. A este Circulo pertenecieron Moritz Schlick, Rudolf Carnal, Hans Reichenbach primeros Epistemólogos Profesionales, así como Kart Popper y Ferninand Gonseth. La actividad del Circulo de Viena fue intensa y enormemente influyente e inspiradora para otros grupos afines que existían en Alemania, Francia, Checoslovaquia y Suiza, duro menos de una década, con el surgimiento del Circulo de Viena se realizó el primer Congreso Internacional de Epistemología en París en 1.935 y se fundó la primera Revista Epistemológica. El Circulo de Viena le da un giro de 360 grados desde mi parecer a la Filosofía al poner el práctica y desarrollar el programa de Bertrand Russel, lo que origino como consecuencia la desaparición de los Neokantianos, el ridículo de los Existencialistas y el sometimiento a duras criticas a los Tomistas y Materialistas Dialécticos, se establece entonces la Filosofía exacta de Leibniz, Balzano y Russell. Pero lo que realmente hace que el Circulo de Viena dure tan poco es que ellos estaban centrados en la Tradición Empírica e Inductiva de Bacon, Hume, Berkeley, Comte y Mach. La Epistemología como tal es realista y centrada en el Enfoque Científico, al estar centrados en el Empirismo Lógico dejaban atrás al Enfoque Científico. Se vuelve a perder desde ni apreciación uno de los momentos importantes para la Epistemología ya que la ciencia no está sujeta a datos Empíricos, pienso que la concepción empírica de estos Filósofos era tan grande que los mantuvo alejado de la verdadera Epistemología, y le da surgimiento a una Epistemología Artificial. El Circulo de Viena pierde de vista sus objetivos iniciales y cambia su enfoque para tratar sobre el Lenguaje, esto ocurre por la influencia de Ludwig Wittgenstein que su principal interés eran los juegos lingüísticos más que la Ciencia y las Matemáticas. 31


Comienzan entonces a interesarse por las expresiones, que en los problemas planteados por las nuevas Teorías Científicas y nace entonces una Filosofía Lingüística. Se empezaron a interesar en los problemas formales y estos tenían cada vez menos relación con la Ciencia real, tan grave fue la situación que ni se percataron de la Revolución Científica que se estaba originando frente a ellos como la Biología Molecular, la Mate matización de la Ciencia Sociales, y la aplicación del Método Científico en la planeación de las actividades humanas, por lo tanto, el Circulo de Viena perdió interés para los Investigadores Científicos, aumentando con esto la brecha ya existente entre los Científicos y los Filósofos. Se dedican entonces a realizar estudios sobre la Probabilidad y emerge así el estudio del Probabilismo Exagerado. Ese estudio exagerado de lo pro balístico causa hastió y los nuevos Filósofos se dedican entonces a dar un Renacimiento a la Epistemología dándole una nueva utilidad a la Epistemología y esto lo logran haciéndola concerniente a la Ciencia propiamente dicha, centrando los problemas Filosóficos en la Investigación Científica a través de la Reflexión acerca del método, problemas y teorías de la ciencias, proponiendo soluciones claras a dichos problemas, y distinguiendo la ciencia de la seudo ciencia, lo que hace que la Epistemología sea capaz de criticar programas y resultados erróneos y también de que surjan nuevos enfoques promisorios. La Epistemología aborda problemas Lógicos, semánticos, Gnoseológicos, Metodológicos, Ontológicos, Axiológicos, Éticos, Estéticos por consiguiente cuenta con diferentes Ramas como son: a) Lógica de la Ciencia. b) Semántica de la Ciencia. c) Teoría del Conocimiento Científico. d) Ontología de la Ciencia. e) Axiología de la Ciencia. f) Ética de la Ciencia. g) Estética de la Ciencia. Por lo tanto, el Epistemólogo al participar en el desarrollo científico contribuye cambiando positivamente el trasfondo filosófico de una investigación, así como de la política de la ciencia aportando contribuciones como desenterrar los supuestos filosóficos, dilucidar y sistematizar los conceptos filosóficos, ayudar a resolver problemas científicos-filosóficos, reconstruir teorías científicas de manera Axiomática, participando en las discusiones sobre la naturaleza y el valor de la ciencia pura, así como servir de modelo a otras ramas de la filosofía.

3.2 La epistemología de la complejidad. El siguiente texto es un fragmentos del articulo EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO DEL CONOCIMIENTO. Autor: Edgar Morin[16]. Publicado en el libro EL FINAL DE LOS GRANDES PROYECTOS. Editorial GEDISA, 1996. Edgar Morín manifiesta que “tradicionalmente el problema del conocimiento científico se presentaba en dos planos. En el primero, que podría denominarse el plano empírico, el conocimiento científico obtenía datos objetivos confirmados por diversas observaciones y 32


experimentos, y a partir de esos datos surgían teorías que, según se pensaba, «reflejaban» lo real. En el segundo plano, la coherencia lógica de estas teorías debía garantizar su verdad como sistema de ideas. Al colocar la realidad empírica en un trono y la verdad lógica en otro, se creía poder controlar el conocimiento. Los principios de la epistemología compleja son, por el contrario, mucho más complejos. En ellos no hay ningún trono sino que existen instancias que procuran que el conocimiento siga siendo controlable; cada uno de estos principios es necesario, cada uno es suficiente. La primera instancia es la mente. La mente es la actividad de algo, la actividad de un órgano que se llama cerebro. La complejidad consiste en no poder reducir la mente al cerebro ni el cerebro a la mente. Desde luego, el cerebro es un órgano que se puede analizar e investigar, pero sólo por la actividad de la mente aparece aquello que entendemos por cerebro. En otras palabras, tenemos algo que podemos denominar cerebro-mente: ambos aspectos están mutuamente ligados, se refieren el uno al otro y, en cierto sentido, el uno crea al otro. De todos modos, este cerebro-mente se ha desarrollado en el curso de una evolución biológica —la hominización— hasta llegar a aquel homo que es caracterizado como sapiens. De ahí que a la problemática del conocimiento no se le ocurriera incluir los resultados fundamentales de la bioantropología del conocimiento en los casos en que éstos eran más notables. ¿En qué consisten estos resultados fundamentales? El primero es la idea de que nuestra máquina cerebral es hipercompleja. El cerebro es uno y múltiple. La palabra más breve, la percepción más insignificante, la idea más modesta pone en actividad miríadas de neuronas y relaciona numerosas capas o sectores del cerebro. Este consta de dos hemisferios y su funcionamiento normal depende de la acción conjunta, a la vez complementaria y en oposición, de la mitad izquierda, más orientada a la abstracción y al análisis, y de la mitad derecha, más orientada a la captación global y a lo concreto. Pero el cerebro es asimismo hipercomplejo puesto que, según la expresión de MacLean, es «tres en uno». Esto no significa que contenga, como la Santísima Trinidad, tres personas en una, sino tres cerebros en uno: el cerebro de los reptiles (el celo, la agresión), el cerebro de los mamíferos (las emociones) y el neocórtex humano (la inteligencia lógica y conceptual), sin que ninguno de ellos predomine sobre el otro. Más bien, existe un antagonismo entre estas tres instancias e incluso es el lado del impulso el que prevalece a menudo sobre el de la razón. No obstante, es en este desequilibrio (y gracias a él) en el que aparece también la imaginación. Lo más importante en la bioantropología del conocimiento es que nos retrotrae —en mi opinión, de manera necesaria— a la crítica kantiana. De hecho, mediante las nuevas técnicas de observación y experimentación se descubrió lo que Kant ya había descubierto mediante el entendimiento y la reflexión que el cerebro, encerrado en la caja negra (black box) de nuestro cráneo, no está de ningún modo en comunicación con el universo. Esta comunicación se establece tan sólo de manera indirecta a través del sistema nervioso partiendo de sus terminales sensoriales. Por ejemplo, ¿qué llega hasta nuestra retina? Estímulos a los que denominamos fotones en nuestro lenguaje actual y que actúan sobre la retina. Estos mensajes, analizados por células especializadas, se transcriben en un código binario que llega hasta el cerebro y allí —según procedimientos que desconocemos— se traducen nuevamente en representaciones. De este modo se derrumba la teoría especular del conocimiento. Lo que vemos del mundo son 33


traducciones del mundo. Traducimos la realidad en representaciones, conceptos, ideas y, finalmente, en teorías.” (Morin, 1996) “Llegará el momento en que la epistemología compleja adopte una figura que hasta ahora se ha ignorado totalmente: la del ser humano como un ser bioantropológico con un cerebro. Debemos comprender que lo que hace posible el conocimiento al mismo tiempo lo limita. Imponemos al mundo categorías que nos permiten capturar el universo de los fenómenos. De ese modo conocemos realidades, pero nadie puede tener la pretensión de conocer la realidad. Además de las bioantropológicas, existen también condiciones socioculturales para la producción de todo conocimiento, incluyendo el científico. Ambos tipos de condiciones se hallan en mutua correlación.” (Morin, 1996) “Nadie tiene el derecho de hacer del conocimiento científico una ideología del tipo de las ideologías políticas, si bien toda teoría (sobre ello hablaré más adelante) es una ideología, ya que se trata de un sistema hecho de ideas y todo sistema de ideas depende de la capacidad específica del cerebro, de las condiciones socioculturales y de la problemática del lenguaje. En este sentido, toda teoría científica contiene inevitablemente un componente ideológico. Siempre hay postulados metafísicos escondidos en y por debajo de la praxis teórica (Popper, Holton). No obstante, la ciencia sostiene un diálogo crítico con la realidad, lo que la diferencia de otras actividades cognitivas.” (Morin, 1996) ”Los sistemas de ideas pueden considerarse realidades de un tipo particular, que poseen una cierta autonomía «objetiva» con respecto a la mente de los individuos que las alimentan y que son alimentados por ellas. Por lo tanto, uno no debe ver el mundo de las ideas sólo como producto de la sociedad o como producto de la mente, sino reconocer que estos productos gozan de una relativa autonomía en este ámbito complejo. Se trata del famoso problema de la superestructura ideológica, en el cual se han enredado generaciones de marxistas ya que, como es sabido, el marxismo estrecho de miras y dogmáticamente cerrado ha hecho de la superestructura un mero producto de la base, mientras que los marxistas complejos y dialécticos, empezando por Marx, sabían muy bien que una ideología actúa retrospectivamente sobre su base y aunque en el proceso histórico ella desempeña un papel absolutamente independiente. Pero debemos avanzar todavía un paso más. Marx creía haber puesto en pie la dialéctica al atribuir las ideas un papel subordinado. Pero la dialéctica no tiene ni pies ni cabeza. Su forma de movimiento es el círculo: ella rota… Según la concepción marxista una ideología es un instrumento que oculta, bajo ideales generales, intereses particulares. Todo eso es verdad. Sin embargo, la ideología no es meramente un instrumento; es a nosotros a quienes nos instrumentaliza. Estamos poseídos por ella. Somos capaces de obrar en su nombre.” (Morin, E. 1996) “Lo que necesitamos es una nueva ciencia que se ocupe del conocimiento del conocimiento. Que abarque tanto la mente humana y las entidades mitológicas como la organización y el particular modo de ser de los sistemas de ideas… Los problemas básicos de la organización de los sistemas de ideas no sólo pertenecen al ámbito de la lógica sino también al de paradigmología. Ello significa que los sistemas de ideas obedecen a determinados principios elementales: principios de asociación y exclusión que los controlan y dominan. Así, podríamos señalar que la separación entre sujeto y objeto y entre ciencia y filosofía constituye el gran paradigma occidental, formulado clásicamente por Descartes. Este paradigma domina no sólo la ciencia sino también la filosofía. Los filósofos reconocen que se hallan separados del conocimiento científico y, por su parte, los científicos reconocen su separación respecto de la filosofía. Así pues, este paradigma 34


domina tipos diferentes o antagónicos de pensamiento; y los domina a ambos… Kuhn fue quien subrayó el significado decisivo de los paradigmas, aunque no lo haya definido de una manera lo suficientemente precisa. Lo emplea en el sentido de «principio fundamental», a la manera anglosajona. En cambio, yo le doy un significado que se halla entre su sentido literal y el uso kuhneano, digamos en el medio. Lo entiendo como un principio fundamental que se define por la forma específica de relación que se establece entre unos pocos conceptos centrales, siendo este tipo de relación el que domina, no obstante, la totalidad de estos discursos e incluso su lógica. Cuando digo lógica no se debe olvidar que creemos en la lógica aristotélica pero que en el tipo de discurso de nuestro conocimiento occidental, la hemos sometido, inadvertidamente, al paradigma de la separación, de la simplificación y de la legislación soberana. Y tampoco debemos olvidar que el mundo del paradigma es algo muy significativo y requiere de un análisis especial; que debemos colocar los paradigmas siempre en el contexto total de las condiciones socioculturales y ubicarlos en el núcleo de las ideas que una cultura tiene de sí misma. El paradigma que produce una cultura es, al mismo tiempo, el paradigma que esa cultura reproduce. Los principios de la separación, diferenciación, conexión y oposición que prevalecen actualmente en la ciencia dominan no sólo las teorías sino que a la vez regulan la organización técnica y burocrática de la sociedad. La división del trabajo en las ciencias, esta absurda y tan cultivada división del trabajo científico aparece, en parte, como el resultado inevitable de un desarrollo interno, pues tan pronto como una organización compleja se desarrolla, el trabajo se especializa, las tareas se vuelven múltiples, lo que conduce finalmente a una compleja ostentación de la totalidad. Sin embargo, este proceso se da no sólo en forma paralela a la división social del trabajo sino que está ligado a ella. En la medida en que las tareas de los individuos se vuelven cada vez más heterogéneas, se desarrollan los procesos de la no comunicación, parcelización y división de las actividades humanas en nuestra llamada sociedad industrial. Existe, obviamente, una relación de largo alcance entre el modo en que organizamos nuestro conocimiento y el modo en que la sociedad se organiza. Así pues, el problema de los paradigmas cala tan hondo porque hace referencia a algo que, sin ser fácilmente visible, está profundamente arraigado en la organización social, en la organización de la mente y en el mundo noológico.” (Morin,1996) “¿Qué sería entonces una epistemología compleja? Ciertamente, no una instancia soberana que, encarnada en la figura del epistemólogo, controlase forzosa e inflexiblemente todo el saber. No hay un trono para el soberano. En su lugar existe una multiplicidad de instancias. Cada una de ellas es decisiva, cada una de ellas es insuficiente, cada una tiene su propia relación de indeterminación. Me he referido a la relación de indeterminación de la bioantropología; también debería referirme a la relación de indeterminación de la sociología del conocimiento. Una sociedad produce una ideología, una idea; pero con ello aún no se dice nada sobre la verdad o falsedad de esta idea… Aunque las condiciones para la aparición de una idea o una teoría sean totalmente únicas desde el punto de vista histórico o geográfico, no hay en ello prueba alguna de su contenido veritativo y mucho menos de su falsedad. Para decirlo de otro modo: hay una relación de indeterminación en el fundamento de la verdad. Esta indeterminación es el problema de la epistemología, el problema de la dialéctica y el problema de la verdad. Pero también aquí la verdad es fugitiva, e incluso si alguna vez se fundara una facultad 35


noológica con la paradigmología como una de sus disciplinas, aun así no tendríamos el cuartel general desde donde nos fuera posible proclamar la verdad.” (Morin, 1996) “El problema de la epistemología consiste en enlazar unas con otras estas instancias separadas; consiste, en cierto modo, en cerrar el círculo. Con esto no quiero decir que cada uno de nosotros deba pasar el tiempo leyendo todas las disciplinas, informándose en todos los campos. Sin embargo, cuando se plantea el problema del conocimiento, es decir, el problema del conocimiento del conocimiento, se necesita, a mi juicio, tener en cuenta los problemas que señalé. Estos son inevitables y deben ser resueltos; y no sólo porque sería especialmente difícil informarse, conocer, verificar, etcétera. Hay que tener presente que se trata de una tarea difícil que excede las posibilidades de un solo individuo; una tarea que hace necesario el encuentro y el intercambio de todos los investigadores y universitarios que trabajan en campos separados. Lamentablemente, los científicos se cierran como moluscos tan pronto aparecen los problemas. Al mismo tiempo, debemos comprender que en la epistemología no hay más privilegios, tronos ni soberanías. Los resultados de la ciencia del cerebro y de la mente, de las ciencias sociales, de la historia de las ideas, etc., deben repercutir en la investigación de los principios mediante los cuales se obtuvieron esos resultados. El problema no reside en el hecho de que cada uno pueda perder su competencia. Se trata, más bien, de extender esa competencia de modo que cada uno pueda expresarse sobre las disciplinas de los demás y, eslabonándolas, formar una cadena completa y dinámica, la cadena del conocimiento del conocimiento. En esto estriba, justamente, la problemática de la epistemología compleja; y no la clave universal para la complejidad, cuya particularidad consiste precisamente en no proporcionar ninguna clave universal.” (Morin, 1996)

3.3 Conclusión La teoría y la aplicación de la ciencia nos plantean la necesidad de la epistemología para una mejor interpretación de la realidad y una integración de las distintas disciplinas científicas. Epistemología significa “ciencia o teoría de la ciencia”; según Aristóteles es ciencia, y tiene por objeto las cosas en su esencia y en sus causas, viene de la palabra griega “episteme”. El enfoque actual de la epistemología la sitúa como la teoría del conocimiento científico, y se caracteriza por su método, el cual nos lleva a plantearnos problemas científicos y de investigación, a formular hipótesis y mecanismos para su verificación, razón por la cual podemos decir que la epistemología de la ciencia es el método científico. La epistemología presenta el conocimiento como el producto de la interacción del hombre con su medio, conocimiento que implica un proceso crítico mediante el cual el hombre va organizando el saber hasta llegar a sistematizarlo, como en el caso del conocimiento científico.

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Teoría del cocimiento (filosófico) Epistemología Teoría del conocimiento (científico)

La primera clasificación nos presenta el conocimiento en cuanto a tal; la segunda implica el concepto de ciencia de método científico, el establecimiento de leyes y teorías, y por tanto: • • • •

Epistemología de las disciplinas científicas Filosofía de la ciencia Interdisciplinariedad La complejidad

Por lo que epistemología es el estudio crítico de los principios, hipótesis y resultados de las diversas ciencias, destinado a obtener el origen lógico y el valor y el alcance de las mismas. La epistemología trata del conocimiento válido y que su función es la de ser una ciencia interdisciplinaria, pero no puede darse por válido un método, una técnica o unos principios sino dentro de las necesidades propias planteadas por la región de lo real que manipula el investigador. Desde luego que en todos estos planteamientos va implicada la lógica, pues de ella sería imposible prescindir, ya que tiene que abordar problemas de validez formal y dificultades de carácter fáctico.

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TALLER TRES

1. Con base en la lectura responda a las siguientes preguntas. Suba a la plataforma las respuestas en un archivo Word. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que se produzca un conocimiento cierto, objetivo, universal y valido? ¿Cómo podemos estar seguros de alcanzar tales saberes? ¿Cómo hemos de aceptar que los conocimientos que adoptamos, recibimos, producimos, comunicamos y trasmitimos, son verdaderos? ¿Qué clase de teoría del sujeto de conocimiento hemos construir para que ello sea posible? 2. Realicen un crucigrama y una sopa de letras sobre los conceptos encontrado en las tres unidades de aprendizaje. Para ello, deben hacer un glosario de conceptos con sus respectivas definiciones. Fotografía: taringa.net

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

[1] Cf. El Jubileo de los Universitarios, texto preparado por la COMISIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, PONTIFICIO CONSEJO DE LA CULTURA, DIÓCESIS DE ROMA. Roma, 2000. [2] ARISTÓTELES, Metafísica, 981 b, 25-30. [3] TOMÁS DE AQUINO, In Ethicorum, prooemium. [4] ARISTÓTELES, De partibus animalium, 639 b. [5] TOMÁS DE AQUINO, In I Metaphysicorum, 2, 4. [6] TOMÁS DE AQUINO, In Ethicorum, I, 1, 1,2. [7] J. LADRIÊRE, Les enjeux de la rationalité, París, 1977. [8] Texto de Mario Caponnetto [9] www.robertexto.com. [10]Mosterín, Jesús: Conceptos y Teorías en la Ciencia. Alianza Editorial, Madrid 1984, pág.12. [11]Forbes, R.J.: La Conquista de la Naturaleza. Monte Ávila Editores, Caracas, 1969, pág. 45. [12]Barros Arana, Diego: “Don Claudico Gay y su obra “Revista Chilena”. T. III J., Nuñez Editor, Stgo. 1875, pág. 232. [13]Bunge, M. : Sociología de la Ciencia. Ed. Siglo Veinte, Bs. Aires.1993 [14]Piaget, Jean et al.: Debates sobre psicología, filosofía y Marxismo. Amorrortu Editores, Bs. Aires.1973, pág. 14. [15]Popper Karl. La lógica de la investigación científica. Técnos, Madrid, 1971. [16] INVESTIGACION URBANISTICA. Hacia un epistemología compleja. [En línea] disponible en http://sites.google.com/site/investigacionurbanistica/home/seminario-deinvestigacion-i/material-didactico-seminario-de-investigacion-i/hacia-una-epistemologiacompleja. Fecha de consulta enero de 2012.

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Misión de la Universidad

La universidad Mariana es una institución de educativa de carácter católico y privado. Forma profesionales integrales, humana y académicamente competentes, con responsabilidad social, espíritu crítico y sentido ético, propiciando el dialogo fe, ciencia, cultura desde el Evangelio de Jesucristo, la Espiritualidad de San Francisco de Asís y al estilo de vida de la Beata Caridad Brader.

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Epistemología General