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Estamos en proceso de transición, pero con grandes retos El docente necesita capacitarse y las instituciones flexibilizarse Por: Nadia Salazar Contreras

La educación en el Siglo XXI se ha visto caracterizada por la inclusión de las tecnologías, es común ahora encontrar programas de formación en línea y que en las escuelas se busque lograr una mayor diversificación del uso de las herramientas tecnológicas. Sin embargo aún es ambiguo el uso o asignación de esos recursos y la controversia entre quienes las usan y quienes las rechazan. La maestra en Educación Verónica Pichardo Cueva, Coordinadora Académica del Bachillerato a Distancia y Responsable del Área de Formación de Personal para Educación Continua y a Distancia de la Universidad Autónoma del Estado de México y que imparte Educación a Distancia en la Maestría en Educación y Administración Escolar del CUI establece que nos encontramos en un proceso de transición. Es natural que en este momento se presenten confusión con las tecnologías al interior del aula porque “el profesor venía de una práctica y ahora tiene que modificarla y no es un proceso sencillo, sobre todo si pensamos que todos los que ahorita somos docentes en términos generales aprendimos en un sistema cien por ciento presencial, no somos nativos tecnológicos, recién estamos incorporando competencias tecnológicas en nuestra vida cotidiana y además de eso tampoco sabíamos evaluar ni hacer diseños a partir de un enfoque por competencias, entonces es muy lógico, se lleva un tiempo de apropiación también el modelo para poder implementarlo de manera adecuada”.

EDUCACIÓN

Desde su perspectiva, el sistema educativo es el que tarda más tiempo en incorporar la realidad social en sus contenidos y estrategias; sin embargo es importante que los docentes se actualicen para poder seguir formando parte de este proceso de enseñanza, a pesar de que aún existen posturas extremistas. “Hay quien de repente se rehusa a la incorporación de mediaciones tecnológicas en el aula argumentando que el alumno solamente corta y pega, que no hace un tratamiento de la información y que el alumno ha dejado de hacer producción de orden cognitivo, hay quien dice que ha mermado su capacidad de producción intelectual, eso me parece como una postura en un extremo; en el otro hay quien supone erróneamente que con tener un cañón, una lap, conexión a internet y una serie de recursos visuales que teóricamente deberían tener un potencial didáctico basta para que el alumno aprenda lo nuevo y tenga lo más reciente” Lo que hace falta, asegura, son metodologías por parte del docente para favorecer al alumno y pueda hacer un uso efectivo de estas tecnologías para construir información nueva, que no sólo la consuma y que con ello beneficie a su entorno. Esto deja al docente en un escenario de necesidad de capacitación y actualización constante; una adaptación a estos nuevos tiempos y herramientas o de lo contrario quedará autoexcluido de los sistemas y modelos que se apliquen en los nuevos escenarios educativos.


Lo que se requiere, desde este momento, según Pichardo Cuerva es “un profesor que adquiera las metodologías y con ello me refiero a comprensión de lo que son las competencias, que pueda conceptualizarlas realmente, que tenga en su haber un abanico de estrategias para poder promover escenarios de aprendizaje y en correspondencia sea capaz de tener a la mano instrumentos de evaluación que sean pertinentes con el modelo”. Pero el reto no es únicamente para los docentes, las instituciones educativas también deben iniciar su proceso de adaptación a la época actual “o se vuelven muy flexibles en sus diseños curriculares para mantenerlos actualizados o lo que les va a pasar es que van a perder vigencia en el mercado y las personas van a dejar de acudir a nosotros porque ya no vamos a satisfacer sus necesidades de formación y van a empezar a voltear a las universidades corporativas”. La prospectiva para el 2030, advierte Verónica Pichardo, es la utilización de sistemas o modalidades puras, donde podamos acabar con el problema de infraestructura física y que se pueda combinar tanto la educación presencial como la basada en innovación tecnológica con la intención de acortar distancias entre el alumno y el conocimiento lo que a fin de cuentas representará un mayor número de estudiantes sin necesidad de espacios físicos Así pues, la educación sigue afrontando retos. México terminó el mes de octubre con índices de educación bajos de acuerdo a la OCDE y con la obligatoriedad de la educación media superior para la cual no estamos preparados, asegura la académica, “nos cae como un tsunami no sólo la obligatoriedad de la educación media superior, la implementación de estos nuevos modelos, yo digo que no está en una ley tener dominios didácticos tecnológicos pero nos está mostrando la realidad que quien no los tenga va quedar afuera”.

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De nuevo el reto está en nuestras manos luchar por una educación que debería ser “permanente, a lo largo de la vida, flexible y enfocada a facultar para la vida y para el trabajo, la educación tiene que venir desde casa y a la escuela como tal nos corresponde ayudar a las personas a adquirir este tipo de competencias que están sobre todo en la autorregulación, esas son de las competencias ahora, las que tienen que ver con que la persona sea capaz de auto dirigirse y de aprender de una forma más autónoma”.

El docente necesita capacitarse y las instituciones flexibilizars  

La educación en el Siglo XXI se ha visto caracterizada por la inclusión de las tecnologías, es común ahora encontrar programas de formación...

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