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Texto: Juan José Sánchez Sandoval / Imagen: Ricardo Cavolo

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En el manuscrito anónimo del siglo XV Elogio de los sabios sufíes, de sus virtudes y de sus carismas, cuyo único ejemplar existente pude consultar en la Biblioteca General de Rabat, se cuenta que el santo Abu Musa al-Kaddabi pasaba los días devolviendo a las olas las estrellas de mar que la marea alta había dejado varadas en la orilla. Un genio de las profundidades, que lo observaba con curiosidad mientras se deshacía de las algas enredadas en su pelo, se dirigió a él diciendo: “Estás empeñado en una tarea estéril. El número de estrellas de mar es incontable y la marea las seguirá empujando lejos. Lo que haces no tiene sentido”. El santo contempló la que tenía entre sus manos y con una sonrisa le dijo al genio: “Para esta estrella sí que tiene sentido”. El genio quedó perplejo, y tras zambullirse en el mar apareció con una pulsera de coral que entregó al santo como agradecimiento por su enseñanza. Muchos años después, en el santuario de la Isla de los Pájaros, cerca de Al Maharas, en Túnez, pude contemplar aquella pulsera de coral. Conservaba su color y su brillo. Y todavía olía a mar.

Cromomagazine coral  

Número 9 de la revista Cromomagazine, dedicado al color coral

Cromomagazine coral  

Número 9 de la revista Cromomagazine, dedicado al color coral

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