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NOVIEMBRE DE 2010

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Miércoles, 14/07/10 A veces Dios quiere de nosotros no una respuesta lista, pero que su palabra sea capaz de inquietarnos: no basta con decir sí al señor, pero hacer de nuestro sí, un compromiso verdadero con la vida. Los hijos más amados son los que en silencio hacen todo, sin que se lo pida que haga. La disponibilidad En la liturgia de hoy, Jesús descalifica la autoridad de de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos, los grupos que más tenían el celo por el templo y la ley de Moisés. En esto está la crítica de Jesús por la falta de coherencia de estos, cuanto a su predicación acerca de la venida del Mesías. Todo esto suena como se supieran que un día vendría el mesías, pero ellos quien determinaría como sería este mesías. Si la religión oficial no fue capaz de enjergar la llegada de el que más esperaron por muchas generaciones, por otro lado, los que no tenían religión, culto o preceptos morales, lo hicieron. Por esto Jesús da gracias al padre, porque Dios mismo ocultó estas cosas a los sabios y entendidos; sus orgullos u egoísmos legales no les permitiría comprender; también en otro pasaje dice, ―ni todo el que me dice señor, señor, entrará en el reino del cielo‖. Justo por estos factores. A los pocos nosotros entramos también en esta actitud de una espera falsa, en que ―queremos, pero no nos conviene‖, pues aceptar que venga Jesús a nuestra vida significa dejar muchas cosas hacia tras y no queremos. Cuando leamos este texto, observemos lo que pasó con aquellos que reconocieron a Jesús como el hijo de Dios. Cambiaron de estilo de vida: las prostitutas, los publicanos, (Zaqueo), algunos fariseos (San Pablo), José de Arimatea (el que regaló la tumba de Jesús).

Jueves, 15/07/10 La propuesta de Jesús —«aprended de mí» (Mt 11,29)— implica seguir su estilo de benevolencia (querer el bien para todos) y de humildad de corazón (virtud que hace referencia a tocar de pies a tierra y a que sólo la gracia divina nos puede hacer levantar el vuelo). Ser discípulo exige aceptar el yugo de Jesús, recordando que su yugo es «suave» y su carga «ligera». Pero no sé si estamos convencidos de que eso es así. Vivir como persona cristiana en nuestro contexto no resulta fácil, ya que optamos por valores a contracorriente. Jesús llama a los que están cansados y agobiados, pero no para darles descanso, sino para proponerles que carguen un yugo diferente. El evangelio se vale de este recurso para señalar que cada persona debe asumir en la vida una carga, un peso, un yugo, una preocupación. Este peso puede ser el de las ambiciones personales, el de los problemas económicos de cada día, el de la violencia que nos rodea. Para llevar el yugo que Jesús nos propone, el yugo de la solidaridad y la fraternidad universal, debemos prepararnos. No basta la buena voluntad, es necesario aprender algunas cualidades: la humildad y la mansedumbre. Jesús impone un yugo fácil de llevar porque El también ha formado parte de la comunidad de los pobres anunciada por los profetas.

Viernes, 16/07/10 Virgen del Carmen. P. Cristovao, svd 2


• ¿Quién hará brotar la alegría honda en el corazón humano? ¿Quién alentará la esperanza en la vida de cada día? ¿Quién dará respuesta a la sed de agua viva que mana en el interior del ser humano? • La resurrección es la explosión de alegría, de luz, de color, del Dios de la Vida, que hace nuevas todas las cosas. • En la Pascua de Jesús se manifiesta la ternura entrañable de Dios, Padre-Madre; se dibuja la humanidad nueva inaugurada por Jesús, y se estrena cada día el canto nuevo del Espíritu. • María nos invita a tener una nueva forma de mirar, de oír, de gustar, de ser. Por su maternidad, su historia es la nuestra, su camino el nuestro, su pascua la nuestra. Cuando us alma engrandece al señor, es el alma de toda humanidad que se engrandece, porqué Dios, ocupó el mismo espacio de las nuestras almas; La virgen María vivió una historia de mucho dolor, pero su meta siempre fue la alegría; la primera misión; ―alégrate‖ En el anuncio del Ángel. 2. En la visita que hizo a su prima Isabel. 3. Cuando dio a luz a su querido Hijo. 4. Cuando se lo presentó a los Magos. 5. Cuando encontró a Jesús en el templo. 6. Cuando lo vio resucitado. 7. Cuando subió en cuerpo y alma a los cielos. Trajo una visión equilibrada del papel de la mujer en el mundo de ayer y hoy, para que el ser humano, reconozca a la mujer al igual que el hombre, la semejanza con Dios. sábado, 17 de julio de 2010. P. Cristóvão, svd. Jesucristo parece perseguido por los malvados y al mismo tiempo por los afligidos por el mal. Lo persiguen sus enemigos para acabar con Él, y lo persiguen los enfermos para que les sane. Hoy encontramos un doble mensaje. Por un lado, Jesús nos llama con una bella invitación a seguirlo: «Le siguieron muchos y los curó a todos» (Mt 12,15). Si le seguimos encontraremos remedio a las dificultades del camino, como se nos recordaba hace poco: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28). Por otro lado, se nos muestra el valor del amor manso: «No disputará ni gritará» (Mt 12,19). Él sabe que estamos agobiados y cansados por el peso de nuestras debilidades físicas y de carácter... En África, las madres y hermanas mayores llevan a los pequeños en la espalda. Una vez, un misionero vio a una niña que llevaba a su hermanito... Le dice: «¿No crees que es un peso demasiado grande para ti?». Ella respondió sin pensárselo: «No es un peso, es mi hermanito y le amo». El amor, el yugo de Jesús, no sólo no es pesado, sino que nos libera de todo aquello que nos agobia.

Domingo, 18/07/10 Sirve para el día 29/07 - Santa Marta Jesús amigo Hoy vemos a un Jesús tan divino como humano: está cansado del viaje y se deja acoger por esta familia que tanto ama, en Betania. Aprovechará la ocasión para hacernos saber qué es ―lo más importante‖.

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En la actitud de estas dos hermanas se acostumbra a ver reflejadas dos maneras de vivir la vocación cristiana: la vida activa y la vida contemplativa. María, «sentada a los pies del Señor»; Marta, atareada por muchas cosas y ocupaciones, siempre sirviendo y contenta, pero cansada (cf. Lc 10,39-40.42). —«Calma», le dice Jesús, «es importante lo que haces, pero es necesario que descanses, y más importante aun, que descanses estando conmigo, mirándome y escuchándome». Dos modelos de vida cristiana que hemos de coordinar y de integrar: vivir tanto la vida de Marta como la de María. Hemos de estar atentos a la Palabra del Señor, y vigilantes, ya que el ruido y el tráfico del día a día —frecuentemente— esconde la presencia de Dios. Porque la vida y la fuerza de un cristiano solamente se mantienen firmes y crecen si él permanece unido a la verdadera vid, de donde le viene la vida, el amor, las ganas de continuar adelante... y de no mirar atrás. A la mayoría, Dios nos ha llamado a ser como ―Marta‖. Pero no hemos de olvidar que el Señor quiere que seamos cada vez más como ―María‖: Jesucristo también nos ha llamado a ―escoger la mejor parte‖ y a no dejar que nadie nos la quite. Él nos recuerda que lo más importante no es lo que podamos hacer, sino la Palabra de Dios que ilumina nuestras vidas, y, así por el Espíritu Santo nuestras obras quedan impregnadas de su amor. Gozar de la presencia de Jesús solamente es posible por la oración; como decía Juan Pablo II: La Iglesia vive de la Eucaristía. El Señor tiene muchas cosas que decirnos, más de las que nos pensamos. Busquemos, pues, momentos de silencio y de paz para encontrar a Jesús y, en Él, reencontrarnos a nosotros mismos. Jesucristo nos invita hoy a hacer una opción: escoger «la parte buena» (Lc 10,42). Martes, 20/07/10 Hoy vamos dar inicio a una reflexión muy esclarecedora; Hoy, martes, vamos conocer un poco de la simbología teológica de estas palabras del evangelio. Tus hermanos, tu madre está fuera. Los que representaban la religión, sus antepasados, están a fuera de su proyecto, no comprenden que quiere Jesús con toda su propuesta. No tiene mucho que ver con maría: Con los evangelios siguientes, durante la semana vamos percibir que significa todo esto. La madre: Jerusalén; tus hermanos, los judíos. Cuando a base de "lazos de amor", "cuando con las correas de la gracia", los lazos del amor, Dios trae a un corazón, y ese corazón finalmente le dice: "Sí, sí, tú eres misericordia; sí, Señor, yo quiero obedecer tu voluntad", en ese momento sucede algo más grande que lo que ha sucedido en la creación del mundo. Un solo corazón que acepte a Dios, una sola persona que le diga con toda la fuerza y la fe de su alma: "Sí, te acepto", eso vale más que cualquier cosa. Y es la misma enseñanza que nos tiene el evangelio: "Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo" San Mateo 12,47. Bueno, habrá que repetir que cuando aquí en los Evangelios se dice "hermanos", es porque tanto en griego como en hebreo, esta palabra se utiliza en general para "parientes"; ahí no se está hablando de hermanos en el sentido de hijos de la Virgen María. "Tu madre y tus hermanos están fuera", "tus parientes están fuera" San Mateo 12,47. Jesús dice: "El que quiera ser pariente que crea, que acepte, que medite y que cumpla la voluntad de Dios, para que la voluntad de Dios se realice en el corazón humano.

Miércoles, 21/07/10 Como habíamos escuchado ayer, las lecturas de esta semana quieren hacer una separación entre la pertenencia de Jesús al pueblo judío, para darle un sentido más universal: todos deben hacer parte de su reino y por su 4


palabra, sembrada en el corazón, deben dar frutos: esta pertenencia va más allá de su familia natural; aunque sabemos que desde el principio, la venida de Jesús es para devolvernos a la pertenencia a Dios; Aunque la semilla fue lanzada a la tierra, muchos no la aceptaron; los primeros a no aceptar fueron los que lo esperaban; por eso, Jesús considera a muchos de estos como terreno infértil. Todos los que quieren dar frutos buenos deben aceptar su palabra, como buena semilla; la buena semilla dar frutos en un terreno bueno, bien preparado y protegido de toda amenaza. Jueves, 22/07/10 El personaje de María Magdalena tiene una función muy importante en el proceso del reino de Dios anunciando por Jesús. Por medio de una mujer, la noticia de la resurrección de Jesús es anunciada. Jesús, después de su madre, empieza a devolver el valor femenino de la humanidad, perdido en la creación, con Eva. Pero, es una forma de decir que después de él hay una nueva humanidad, restaurada del pecado y que todos son elegidos para anunciar su palabra. Magdalena es la primera persona a saber de la resurrección y por eso, la primera misionera, enviada por Cristo resucitado. No es posible leer este evangelio, y decir todo esto, y no darse cuenta de que la realidad de la mujer en la Iglesia no es evangélica... ¿Qué podemos hacer? Hay muchas personas, muchas mujeres sobre todo, que celebran la fiesta de María Magdalena como una reivindicación pendiente en la Iglesia. ¿Hace falta ser mujer para defender la Causa de la Mujer? ¿A quién le puede dejar indiferente esta situación?. Domingo, 25/07/10 Las lecturaas de hoy nos invitan a revisar nuestra relación con Dios. ¿Cómo anda mi fe? ¿Que pido a Dios, o será que mas pido que doy gracias? La oración debe ser algo como: creer que va a llover y salir por la calle sin paraguas. Dejarse mojar y decir, yo sabía por eso lo hice: Es una certeza, seguida de una actitud, acción: orar es confiar en esta certeza y dejarse mojar por la lluvia de bendiciones que Dios puede derramar sobre nosotros. La oración del padre nuestro contiene todo lo que un cristiano necesita para alcanzar lo que Dios tiene para ofrecernos: Reconoce Que Dios está en el cielo y en la tierra, que es santo, que su reino está con nosotros, que queremos que él domine nuestras vidas con su voluntad. Que él nos da todo lo que necesitamos, fruto de la tierra y de la vida que él nos regaló. Que es misericordioso y que debemos hacer el mismo con los que nos causan daños. En el padrenuestro está presente el mandamiento del amor. Orar esta oración implica asumir lo que se dice: pidamos a Dios padre que nos regale el don de sernos hijos amados suyos que viven para hacer su volundad en la tierra y en el cielo. Martes, 27/07/10 EMPEZANDO POR DOMINGO La reflexión de la semana está centrada en pedir a Jesús que aclare, enseñe, lo que para los discípulos no estaba tan claro. El bien y el mal son dos realidades inseparables en el mundo; no siempre destruir un mal significa devolver el bien. El maligno tiene estrategias muy inteligentes: Ejemplo: la escuela en Russia – Matar a todos para destruir el mal.

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Enséñanos a orar, explícanos la parábola de la cizaña…quiere decir lo mismo: es como decir que necesitamos oír la voz del señor, que nos guía por el camino cierto. Ojalá nosotros hoy, tuviéramos todos, la humildad de decir siempre; no sé todo, enséñame; La parábola describe un final en que la bondad se impone en forma triunfalista. La actitud del verdadero discípulo ante el descubrimiento del reino de Dios no puede ser otra que la conversión, el cambio de orientación de la propia vida, que tiene lugar en un clima de alegría Hay mucha cizaña en nuestro medio. La cizaña es todo lo que confúndenos; valores sembrados –en nuestro medio que van en contra del reino de Dios. Hay muchos ejemplos: La paz por la guerra y la violencia; Si ponemos fuego en un campo de trigo con cizaña, que pasa con el trigo?. Por eso, Dios nos da la oportunidad para convivir con todo lo que nos asusta, angustia, lo que duele; pues, pasando por eso, lo que se queda es lo que somos verdaderamente. Ejemplo del maíz pira. Miércoles, 28/07/10 ¿Que son nuestros tesoros? Ser bueno no consiste en no cometer ninguna falta, sino en tener la voluntad de cambiar, de ser bueno, de mejorar siempre. Cómo se dice en un dicho, ―Piérdanse los anillos, que se queden los dedos‖. Hay un famoso cuento que dice, ―cierta vez unos niños jugaban en la playa, construyendo castillos de arena: cuando estaban case listos venían algunos desocupados insensibles, los pisaban y destruían. Los niños seguían jugando: una persona que observaba todo quedó aterrada y dijo: niños a ustedes no les da molestia de lo que hacen con sus castillos? Ellos contestaron: no, porque los verdaderos castillos están en nuestras mentes y a éstos, ellos no pueden destruir. Como decía San pablo en la 2Cor, 4 cargamos nuestros tesoros en vasos de barro. Porqué lo que vale no es lo de afuera es lo que se guarda dentro. La mas grande inversión que el ser humano pude hacer es dar sentido a su vida. Sin esto nigun valor lo llenaría. Es por esto que Jesús insiste en que sepamos cuidarnos por dentro. Lc 12:34 Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. La palabra clave en este evangelio es la renuncia. Primero hay que cuidar las cosas de Dios como el más precioso tesoro. Éste teso es lo que somos, lo que tenemos en el corazón; la puerta del cielo del prójimo. Jueves 29/07/10 Santa Marta: ver la liturgia especial Igual como Domingo, 18/07/10 Viernes: 30/07 Los vecinos de Jesús se quedan escandalizados con los hechos que hace él con gente de otros pueblos. Santo de casa no hace milagros. Son los de afuera que los convencen de Jesús es el mesías, enviado de de Dios padre. A veces lo que tenemos a nuestro alrededor es suficiente para hacernos felices, pero se queda tan común que se convierte en algo invisible. Jesús estuvo todo el tiempo allí, pero, no fueron capaces de reconocer en él, el poder de Dios, al contrario, decían estar loco, endemoniado. Viernes, 30/07/10 Este pasaje narra el regreso de Jesús a su patria a su ciudad natal, pero los suyos no comprenden ni entienden las palabras de Jesús, nadie entendía que aquel Jesús, un vecino del mismo pueblo exhibiera tanta sabiduría. El desconcierto de los paisanos de Jesús, los lleva a no aceptar su mensaje, creen conocer y saber su origen, pero 6


en realidad lo único que consiguen es el alejamiento del propio Jesús. He aquí el gran misterio de la ceguera. Veían lo admirable de su sabiduría y la realidad de sus milagros (v. 54) y en vez de alegrarse y seguirlo o al menos escucharle, se escandalizaban. Y claro está, como tenían que justificarse a sí mismos, sus parientes decían que era loco, y los grandes maestros enseñaban que estaba endemoniado. Por esto es que Él hablaba en parábolas (vv. 10 - 17), para que no entendieran sino los simples y los pequeños que se convertirían. Los otros no habrían podido oír la verdad sin enfurecerse, como sucedió cuando entendieron la parábola de los viñadores. Por eso es Jesús "signo de contradicción" y lo serán también sus discípulos. El camino de seguimiento a Jesús no es un camino de reconocimientos de triunfalismos, de aplausos, es un camino que comporta sus dificultades y sus renuncias, pero finalmente será un camino que lleva a la vida, y la vida plena de la que habla Jesús que la comenzamos a vivir cuando manifestamos abiertamente nuestro compromiso frente al llamado que Jesús nos hace, es la fe la que se necesita justamente porque Jesús no obra ningún milagro en su patria. Es importante resaltar en este relato al actitud de Jesús El continua su camino, es un camino de obediencia absoluta al Padre la misión de Jesús tiene que continuar a pesar de todos los obstáculos, el reino de Dios tiene que seguir siendo anunciado y nada ni nadie lo podrá detener. Este anuncio y la invitación son aceptados como lo indica el evangelio de Mateo los humildes y sencillos aquellos reciben con alegría el mensaje de Jesús.

Sábado, 31/07/10 Hoy escuchamos del profeta Jeremías, una sensación de horrible sentimiento de abandono, de persecución; de la misma forma, este leguaje aparece en el salmo 68, que dice: "Arráncame del barro, que no me hunda, líbrame de las aguas sin fondo, que no me trague el violento" Salmo 68,1-2. Estas palabras expresan un sentimiento de ser devorado por las circunstancias, por el ambiente, por los problemas, por los enemigos. Lo más importante aquí, es cómo Jeremías se defiende. Jeremías se sostiene en su misión de profeta, sostiene la autoridad de Dios sobre el pueblo y precisamente, con esa verdad que anuncia, "Conmigo pueden hacer lo que quieran, -dice él-, pero si me hacen morir, echan sangre inocente sobre este lugar. Y en cambio, si ustedes enmiendan su conducta, pues Dios quita su amenaza sobre esta ciudad" Jeremías 26,14-15. ¿Y qué dice este texto para nosotros? ¿Cómo podríamos aplicarlo a nuestra vida? Humanamente, lo que a uno se le ocurre cuando es atacado, pues es atacar también; lo que a uno se le ocurre es pagar con la misma moneda. Tanto en Jeremías, como en Matéu, hoy la liturgia de la palabra nos invita a la conversión. Jeremías nos muestra un camino distinto; La actitud de uno, por lo menos al principio cuando estas cosas empiezan a suceder, es como tratar de cuidar, limpiar la imagen, proteger lo que aparece de uno. Pero la experiencia muestra que muchas veces, cuanto más trata uno de defenderse, de aclarar y de aparecer inocente, pues más se enredan las cosas. La actitud más cierta ante los que nos tiran piedras es no arrojando las piedras que nos tiraron. Y en esta actitud de Jeremías hay algo de Jesucristo. Qué parecido resulta Jeremías aquí a Cristo cuando se presenta al pueblo, allá por Pilato así, para ser acusado, para ser juzgado vilmente. Que venga Dios en nuestro auxilio, que nos regale una fe de estas, una firmeza total en Él, para que cuando nos rodeen las aguas turbulentas, cuando aparezcan las calumnias, cuando se nos ponga en la picota, nosotros sepamos defender, no nuestra vida, ni nuestra honra, ni nuestra gloria, sino defender primero a Dios, que Él se encargará de nosotros. 7


Domingo 1 de agosto de 2010 / 18º domingo de tiempo ordinario Ecl 1, 2; 2, 21-23: ¿Qué saca el hombre de todos los trabajos? Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Col 3, 1-5. 9-11: Busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo Lc 12, 13-21: Lo que has preparado, ¿para quién será? Los que se preocupan demasiado con las riquezas de este mundo: tienen una gran posibilidad de perder los tesoros del cielo; por eso dijo Jesús; vende todo, Después ven y sígueme. Mt 19,20 En la primera lectura, oímos un contraste: un mensaje invertido a lo que dice el evangelio: ―la felicidad consiste en comer, beber y disfrutar de todo el trabajo que se hace bajo el sol, durante los días que Dios da al hombre, pues esa es su recompensa‖ (5,17) es como decir vulgarmente ―comamos y bebamos, que mañana moriremos...‖ Por otra parte, no está mal que Qohélet nos recuerde el sabor de las cosas sencillas, que disfrutemos de las cosas ordinarias, que también son don de Dios. En esto conectaría muy bien con la mentalidad de la postmodernidad: del ―carpe diem‖... No hace falta que hagamos un esfuerzo grandísimo en salir de esta realidad temporal para encontrar a Dios. Él es compañero cercano de todo lo que vivimos. Nos lo dice la fe. La vida tiene sentido porque somos personas humanas, no animalitos, y en nuestros genes llevamos escrita esa búsqueda de sentido, porque estamos hechos ―a imagen y semejanza de Dios‖, un Dios creador, que se mueve, que sale de sí, que inventa, que busca. Deberíamos mirar la vida como la riqueza más grande; el hambre de de felicidad que Dios permítenos cargar es para que no olvidemos que somos barro; y nuestras riquezas son guardadas por este frágil barro. Él guarda algo más grande; hay que preguntar: ¿que levaré conmigo, cuando Dios me llame? Levaré la paz de corazón, de jamás haber vivido una vida desechable, insensible a los otros y al mundo; Llevaré una sonrisa, de felicidad, para que Jesús mismo, nos diga, Gracias mi hijo, mi hija, por haber sido en a tierra una partecita de mí.

Martes 3 de agosto de 2010 Jr 30, 1-2. 12-15. 18-22: Por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así. Salmo 101: El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria. Mt 14, 22-36: ¡Ánimo! Soy yo, no teman El evangelio de hoy nos presenta una manera de vivir la fe, y ser fuertes ante las tormentas se presentan en nuestras vidas. Es para que miremos en hasta donde mi fe puede llevarme en semejanza con Jesús. Pedro, quien intenta hacer lo mismo, es asaltado por el miedo, la falta de fe y la fuerza de la tormenta. Pedro aún no está preparado para comprender la complejidad del proyecto de Jesús. El maestro camina sobre las aguas, por que domina el mal con la fuerza de la verdad y de la Gracia, es el mundo de la mentira, el egoísmo, las injusticias y la exclusión el que constituye la tormenta que amedrenta y hace perder la fe. Ante ello Jesús se acerca 8


amorosamente y vuelve a convencer al grupo que es la fe en Dios y el compromiso lo que tranquiliza de verdad el alma. Hoy, acudimos a múltiples formas de tormentas y de vientos en contra; Nuestros valores son tan frágiles que ya no nos deja creer que somos capaces de vencer nuestros obstáculos más comunes. Nuestras sociedades están fundando las bases de lo que será el futuro, con fundamentos muy frágiles; es como andar sobre huevos, con la exigencia de no quebrarlos.

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04/08/2010 S.J. Ma. Vianney. entregó su vida en humilde y abnegado servicio ministerial por la salvación de sus ovejas. Siguió los pasos de Jesús, con su tarea sacerdotal teniendo compasión de los fatigados y abatidos (cf. Mt 9,36), ofreciéndoles una mano amiga que les permitiera ser redimidos. Su acción sanadora fue, sobre todo, de las dolencias y enfermedades del espíritu. Fue a las gentes hambrientas de paz; ejemplo del Maestro, «Nuestro corazón es pequeño pero la oración lo engrandece y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es un anticipo del cielo» (San Juan Mª Vianney). Necesitamos tomar la mano de Cristo que se nos ofrece bajo la figura de un pastor o de una persona sensible al dolor humano. El sacerdote está entre Dios y los hombres como el vidrio entre la luz y nuestro ojos (S. J. Ma. Vianney)." Pero, lo es, para que todos sean con él. La comunidad (vida de caridad) es asunto de todos los vivientes." Una dedicación total al servicio de Cristo. Decía S.J. Ma. Vianney, "Despues de muerto dejaría vender mi cuerpo para las misiones, si pudiera ayudarlas, pues ¡tanto me gustan!" " Cuando no puedes expresar tus oraciones, Dios escucha tu corazón. Jueves 5 de agosto de 2010 Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor Jr 31, 31-34: Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados Salmo 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Mt 16, 13-23: Tú eres Pedro 1. Hablar un poco sobre la Basílica de santa María: Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino, que el papa Sixto III ofreció al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Efeso, en el que la Virgen María fue saludada como Madre de Dios (c. 434). El año 352 aparece la virgen: Senãl: nieve en agosto – verano en un monte- paso definitivo para declarar la maternidad divina de María en el Concilio de Éfeso, en el año 431, por el Papa Sixto III: construyó en Roma, sobre el monte Esquilino, una basílica dedicada a la Santa Madre de Dios. Recibe también el nombre de Santa María de las Nieves. Es la iglesia más antigua dedicada en Occidente a la Virgen María y uno de los templos más visitados de Roma y de toda la cristiandad. 2. La particularización de la pregunta ―y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?‖ pone a los discípulos en una encrucijada.

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La respuesta de Pedro constituye un buen signo para Jesús, quien ve en el grupo mucha más madures que al comienzo, por eso decide confiarles mas detalles de su plan y por supuesto de las consecuencias. Ante ello el mismo Pedro reaccionará inmaduramente, no como Dios, sino como los hombres. Es vital hoy reconocer que Dios ha decidido amarnos, ha decido confiarnos su proyecto, ha puesto en nuestras mentes y nuestros corazones la semilla de divinidad necesaria para hacer más humano el mundo en el que vivimos, sin embargo, no pocas veces solemos alejarnos del plan de Dios y traicionar su confianza: Podemos decir que nos cuesta pensar como Dios, respetar amorosamente la dignidad de todos, y terminamos imponiendo nuestros limitados criterios en el ordenamiento del mundo. O6/08/10 La transfiguración, también quiere preparar los discípulos para que tomen conciencia de su partida, divina, como la de Elías, signo que manifiesta el designio de Dios desde siempre, hasta el cumplimiento definitivo, en la plenitud de los tiempos, en la muerte y la resurrección de Jesús, el Hijo encarnado. Jesús anticipa a los discípulos, lo que ellos todavía no tenían certeza acerca de La divinidad de Jesús. Para los judíos, La ley de Moisés y los profetas son el máximo de la manifestación de Dios en medio del pueblo en su historia. Jesús asume en este episodio, el primero puesto, pues, no solo es, profeta, no solo es la nueva ley, sino, El hijo del hombre, el hijo de Dios. La transfiguración del Señor es también una muestra de lo que Jesús ofrece por todos los que siguen su ejemplo, al dar la vida por su palabra. Pidamos al señor que nos ayude a transfigurar con él, venciendo nuestras debilidades humanas, para resucitar con él en la pascua eterna. Sagrado corazón Oh amantísimo Jesús, como expresión de nuestra gratitud y por el perdón de nuestros pecados te entregamos nuestro corazón. Nos consagramos enteramente a Vos y nos comprometemos luchar contra nuestros pecados. Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Míranos postrados a tus pies, suplicándote: concédenos una alcanzar las gracias de tu amor. Tus palabras nos infunden confianza, sobre todo en estos tiempos, cuando necesitamos mucho de ti. • (Se ora en silencio pidiendo el favor) • ¿A quién pedimos, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde hemos de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde hemos de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios? • A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas. • Creemos firmemente que puedes concedernos la gracia que imploramos, porque tu Misericordia no tiene límites y confiamos que en tu Corazón compasivo encontraremos en nuestros fracasos, en nuestras tribulaciones y en nuestras angustias, motivos para creer qué nos escuchas. Queremos que nuestros corazones estén llenos de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males. 10


• Sin embargo... dejamos en tus manos nuestras necesidades, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que nosotros. • Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejarnos de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús. • Acepta este acto nuestro de adoración y admiración a lo que establezca tu Corazón misericordioso. Amén. V. Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. R. Sea por siempre bendito y alabado. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. (3 veces).

Domingo 8 de agosto de 2010: 19º domingo de tiempo ordinario Sab 18, 6-9: Castigabas a los enemigos y nos honrabas llamándonos a ti Salmo 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Heb 11, 1-2. 8-19: Esperaba la ciudad cuyo arquitecto sería Dios Lc 12, 32-48: Estén preparados, con las lámparas encendidas. En la litigia de hoy, Jesús invita a la generosidad y a la vigilancia; debemos pedir al Espíritu de Dios que nos ayude a comprender la relación que hay entre estas dos invitaciones de Jesucristo; juntar tesoros en el cielo. Una invitación a que tengamos en las actitudes que nos hacen perder nuestra misericordia y generosidad. Nos invita a que repletos de las cosas divinas en esta tierra, que no nos detengamos por los tesoros de este mundo. LA TINAJA ROTA En un lugar donde había mucha escasez de agua, un pobre aguatero diariamente se iba a una fuente lejana y transportaba en dos tinajas, el líquido vital. Una de las tinajas se chocó en el camino y se hizo uno fisura, mientras la otra permaneció perfecta, la otra con menos de la mitad. Durante dos años el aguatero entregaba a su patrón menos agua de lo que imaginaba. La tinaja buena se sentía muy orgullosa por realizar su misión. Al contrario, la tinaja rota muy avergonzada, se sentía inútil, por no realizar bien su misión. Pasados dos años, había sido un disgusto para su patrón. Muy triste, dijo al aguatero; ¡estoy muy avergonzada y quiero pedirle disculpas! ¿Por qué? preguntó el aguatero; ¿de qué te avergüenzas? En estos dos años, fui capaz de entregar apenas la mitad del agua que debería llevar en mi interior, porqué esta fisura no me permitió mantenerla. Por causa de esta falla tuviste que trabajar el doble y no pudiste ganar dignamente tu salario, por tus esfuerzos. El hombre se quedó muy triste por la situación de la vieja tinaja, y dijo: cuando retornemos a la casa de mi señor, quiero que mires las flores, a lo largo del camino. De hecho, mientras caminaban y subían a la montaña, la vieja tinaja percibió que habían muchas flores silvestres, y mucha belleza por el camino y esto le dio un poco de ánimo, pero, al llegar a la casa, todavía se sentía triste, pues seguía llevando apenas mitad del agua. Y dijo el aguatero: 11


¿Has notado que en el camino había flores a tu lado? Yo, al saber de tu defecto, todos los días ponía semillas de flores en mi bolsillo; cuando pasaba, echaba las semillas por donde pasabas tú; durante dos años las regaste. Por dos años pude cosechar muchas flores para adornar la mesa de mi señor. Si no fueras como eres, él no había contemplado la belleza de ellas. Cada uno de nosotros tenemos fallas, por eso somos como tinajas con fisuras. Se dejamos, el Señor puede convertir nuestras fallas en una gran alegría. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros. 2 Cor 4,7. Quedemos con esa certeza, hermanos; quedemos con la certeza del amor que visita; quedemos con la certeza del Señor que está a la puerta tocando que quiere entrar; quedemos con la certeza de que ese amor de Él no va a ser en vano, y abramos ampliamente nuestro corazón, para que cada vez que quiera visitarnos, estemos dispuestos a recibirle. Martes, 10/08/10 La liturgia de hoy nos habla de algo terrible y al mismo tiempo de esperanza: el martirio y la muerte. Me acuerdo, cuando era niño al saber de un asesinato o muerte de alguien conocido o desconocido, parecía que todo eso era porqué el mundo se iba acabar. Creo que esto puede ser llamado, escándalo a los pequeños. En la verdad, nunca dejó de tener esta importancia, pero, la muerte se convirtió en algo tan visible y común en el mundo que, a los pocos lo que hay de bueno en ella, se pierde. El martirio es algo bueno de la muerte, aunque no nos gusta; pero es por eso que hay mártires. Morir para que alguien viva. San Francisco llamaba a todo, hermano, hermana: a la muerte también. La violencia y la muerte son los más graves escándalos, para culpables y inocentes: los que morían como mártires daban una lección a malos y buenos. Hoy, con los juegos de computador, películas y novelas violentas, y peor que eso, la violencia en nuestros barrios, ¿qué puede enseñar a esta generación un martirio? Ojalá nosotros todavía tuviéramos la capacidad para escandalizarnos, con la violencia, con la falta de amor de nuestro tiempo; como dice un padre en Brasil, debemos esperar contra toda esperanza, para poder creer que podemos ofrecer lo más precioso de nosotros y que hay una recompensa de Dios ―La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestros mayores; Sin fe es imposible actuar con esta libertad. Los mártires del pasado tenían una característica: eran como una montaña visible y transformadora; por el escándalo de su muerte. La lección del escándalo. Hoy los mártires son invisibles: no nos chocan, no nos mueven de nuestros lugares, porque la muerte es algo muy común, la violencia es muy común.

12/08/10 (19ª del ordinario). Muchas veces escuchamos este evangelio y nos damos cuentas de que la pregunta es la misma siempre. Talvez hoy podríamos hacer otra pregunta: ¿cuantas veces Dios tubo que perdonarnos, y cuál es su límite: o ¿será que hay un límite? Igual como en : La homilía de hoy sirve para Martes, 09 de marzo de 2010 P. Cristovao,svd Agregase este cuento para hoy: 12


Dos amigos iban caminando por el desierto. En algún punto del viaje comenzaron a discutir, y un amigo le dio una bofetada al otro. Lastimado, pero sin decir nada, escribió en la arena: ―Mi mejor amigo me dio hoy una bofetada.‖ Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de recuperarse, escribió en una piedra: ―Mi mejor amigo me salvó la vida.‖ El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó: ―Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Porqué?‖ El otro amigo le respondió: ―cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo.‖ viernes, 13 de agosto de 2010 Jesús propone la práctica de la justicia y de la igualdad de los derechos de la familia. El hombre durante muchos años podía despedir a su esposa, pero su esposa no podía hacer lo mismo. El castigo era para la mujer, adultera, no para el hombre adultero. Jesús propone que sea respetado el matrimonio como una unión espiritual, y no apenas física: esta es la única manera para que sean uno; oremos por las familias. Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y te adoramos, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del cielo. Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor, la salud de los enfermos. Hoy queremos presentarte a todos los enfermos, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio. Tú eres el eterno presente y Tú los conoces. Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos, para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueve su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús. Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma que están orando y oyendo los testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu renovador en el mundo entero. Ten compasión de ellos, Señor. Desde ahora te lo pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor, para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión. Te lo pedimos, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sánalos, Señor. Sánalos en su cuerpo, sánalos en su corazón, sánalos en su alma. Dales vida y vida en abundancia. Te lo pedimos por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores, quien estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre. Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados. Hoy, Señor, te presentamos en fe a todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les dés la salud. Te pedimos por la gloria del Padre del cielo, que sanes a los enfermos que van a leer esta oración. Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor. Todo esto te lo pedimos Jesús, porque Tú eres Jesús, Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas de tu rebaño. Estamos tan seguros de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de nuestra oración en fe, te decimos: gracias Jesús por lo que Tú vas a hacer en cada uno de ellos. Gracias por los enfermos que Tú estás sanando ahora, que Tú estás visitando con tu misericordia. Gracias, Jesús, por lo que Tú vas a hacer.

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Lo depositamos en tus manos desde hoy y te pedimos que lo sumerjas en tus santas llagas. Que lo cubras con tu sangre divina, y que a través de este mensaje tu corazón de Buen Pastor hable a los corazones de tantos enfermos que van a leerlo. ¡Gloria y alabanza a Ti, Señor!

Domingo, 15/08/10 asunción Una por su propia esperanza y de la dignidad como hija Dios, que alcanzó la gracia de ser madre y la otra por la esperanza de toda la humanidad: No hay mayor bienaventuranza que la fe: confiar en Dios, poner la vida en sus manos. Lucas pone en boca de Isabel la verdadera felicidad de María –y la nuestra-: escuchar la Palabra y hacerla vida. El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus Fundamentos del DOGMA 1. La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo. 2- Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuidó, le estrechó contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción. 3- Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción. 4- Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma. La Asunción es la victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas. Significado Con la Asunción de María a los cielos se han realizado definitivamente en Ella los efectos de la única mediación de Cristo, Redentor del mundo y Señor resucitado: “todos revivirán en Cristo.Pero cada cual en su rango” (I Corintios.15,22-23) La Asunción es don y gracia de Dios, María es la primera entre todos que ha gozado de los méritos de Cristo, es señal de esperanza para los creyentes en Cristo que en ella ven la certeza del paraíso. La glorificación de la cual María ya goza es la que espera a los fieles al final de los tiempos, estar en cuerpo y alma en el cielo. Martes, 17/08/10 Mt 19, 23-30: Entonces, ¿quién podrá salvarse? ¿Y qué pasa con los que han dejado todo para seguir a Jesús? 14


Ellos ya han hecho lo que les corresponde. Aquí vale la pena tener en cuenta vidas ejemplares como la de Francisco de Asís, La madre Teresa de Calcuta, Antonio María Claret, don Oscar Romero, don Pedro Casaldáliga, don Leonidas Proaño y otros seres humanos, invadidos de amor por Jesús y por los pobres, que han apostado toda su vida al servicio de la causa de los empobrecidos. Su testimonio es estimulante para los cristianos de hoy y del futuro. Jesucristo nos dice: —Vosotros, que lo habéis dejado todo por el Reino, os sentaréis con el Hijo del Hombre... Recibiréis el ciento por uno de lo que habéis dejado... Y heredaréis la vida eterna... (cf. Mt 19,28-29). El futuro que Tú prometes a los tuyos, a los que te han seguido renunciando a todos los obstáculos... es un futuro feliz, es la abundancia de la vida, es la plenitud divina. —Gracias, Señor. ¡Condúceme hasta ese día! Miércoles, 18/08/10. P. Cristovao, svd Ez 34, 1-11: Libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar Mt 20, 1-16: ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?

Hay una primera relación que encontramos entre la primera lectura y el evangelio en el día de hoy. La lectura de Ezequiel nos habla de un Dios, que compadecido de la suerte de su pueblo, sale en búsqueda de sus ovejas. Es el Dios que nos ha dicho: "Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas" Ezequiel 34,11. Un Dios, que finalmente no queda detenido, no queda frenado por la incapacidad de sus pastores. Y en el evangelio nos encontramos también a un Dios en búsqueda, un Dios que sale a buscar los jornaleros para su viña. Por eso, el primer tema que tenemos que meditar en el día de hoy, es el de ese Dios en búsqueda, Dios que sale a buscarnos. La Palabra de Dios nos presenta hoy un cambio fundamental en la manera de concebir la salvación. La parábola de esos trabajadores implica un gran dilema entre lo justo a los ojos de la sociedad y lo necesario según el corazón de Dios. Las sociedades capitalistas han equiparado obra y trabajo por remuneración; ésa es la natural ley de la retribución pasada a la esfera de lo económico. Eso que aparentemente es justo: ganar más si se trabaja más, resulta poco cierto en la lógica del plan de Dios. La parábola nos permite interpretar la historia de la humanidad. A lo largo de ella Dios ha convocado a operarios, en diferentes lugares y tiempos, para anunciar, profetizar, derribar y construir; y para Dios el pago está en la participación definitiva del ser humano en la vida plena, en la experimentación de la obra de Dios en la historia, en el gozo por ver los cambios positivos en el mundo y hasta el gozo por dar la vida a favor de una causa noble, y de esas retribuciones ninguna lleva más amor que otras; todas van plenas de Dios, plenas de gracia. Muchas veces los seres humanos gastamos energías peleando con Dios, presentando informes de nuestras buenas acciones, pidiendo dotes por nuestros actos; olvidamos que Dios ve en lo escondido, ya lo sabe todo, y sencillamente concederá bendición y más bendición según su sabiduría. Es como una invitación para que todos digamos: "Te bendigo, Dios, te alabo, Dios, que tanto me amas, que eres capaz de cuidarme aunque todo falle. Aunque todo fallara, Señor, tu amor nunca va a fallarme, porque tu amor es tan grande, tan profundo y tan ardiente, como es de poderoso". Con esa serena certeza, con esa perfecta alegría, continuemos nuestra celebración. Jueves 19 de agosto de 2010 15


Ez 36, 23-28: Les daré un corazón nuevo y les infundiré mi espíritu Salmo 50: Derramaré agua pura que los purificará de todas sus inmundicias. Mt 22, 1-14: A cuantos encuentren invítenlos a la boda Hablando nuevamente en parábolas, Jesús explica la naturaleza del plan de Dios. La figura de una fiesta de bodas resulta oportuna para representar la diversidad de actitudes que se da ante los llamados de Dios. Muchas personas han priorizado sus negocios, sus propiedades; otros se tornaron indiferentes y otras hasta agredieron y mataron a los emisarios del rey. Finalmente son los despreciados, los andariegos por los caminos quienes acuden al llamado. Pero eso no es todo; hay un detalle importantísimo: el vestido de fiesta, que representa la disposición para tomar parte en el plan salvífico de Dios; eso es lo que ponemos los seres humanos: disposición, preparación, conversión permanente; lo demás lo genera Dios. Por eso la elección depende de Dios y de la importancia que los seres humanos le demos. A lo largo de la historia han sido muchas las invitaciones enviadas, muchos los mensajeros asesinados, muchas las manifestaciones de Dios por acercarnos a su reino; sin embargo nosotros hemos puesto oídos sordos y nos hemos dejado enceguecer por nuestro propios intereses. Estamos avanzando hacía un caos en que ignoramos la presencia de Dios y sus gritos amorosos por enderezar nuestras existencias. Permitamos entonces que nuestros sentidos se agudicen para escuchar la voz de Dios, que nos convoca a su banquete fraterno, a su banquete de de justicia, de amor y de paz. Viernes, 20 de agosto de 2010 – P. Cristovao, svd Para los fariseos, los mandamientos se habían convertido en una carga, una carga insoportable, una carga insostenible. Ellos sentían que la vida estaba llena de mandamientos, de cosas que hay que hacer y de cosas que hay que evitar: "Haga esto, haga esto, haga esto, y cuidado con hacer esto, o esto, o esto otro". La vida se había vuelto una carga que ellos no podían llevar, y sin embargo, como dice Jesús, ese mismo fardo pesado se lo pasaban a las otras personas; en su enseñanza insistían en muchos mandamientos y en muchos preceptos y en muchas prohibiciones; la vida se les había vuelto amarga. Una vida que no empiece por ser carga. Si la vida es difícil, si ser bueno es difícil, ¿entonces cuál es la alegría de esta vida y cuál es el sentido de esta vida? Ser bueno es difícil, ser malo es mal. ¿Que alternativa tomar? Para empezar a salir de esa cárcel, la primera frase es: "Señor, yo no tengo todos los elementos para juzgar mi propia vida; probablemente no soy ni tan bueno ni tan malo, como yo había pensado". La Eucaristía en la vida diaria Autor: Padre Karl Rahner, S.J. BENDITO Y ALABADO SEAEL SANTISINO SACRAMENTO DEL ALTAR Ven Señor, Jesús, entra en nuestros corazones, Tú, el Crucificado, que nos diste la vida, que amas, que eres fiel, veraz, paciente y humilde, que has tomado sobre ti una lenta y pesada vida en un rincón del mundo, negado por los tuyos, poco amado por tus amigos, traicionado por ellos, sujeto de la ley, juguete de la política desde un principio; niño refugiado, hijo de obrero, una creatura que encontró obstáculos y superficialidades como resultado de sus trabajos, un hombre que amó y no encontró la respuesta del amor, Tú demasiado exaltado, para que te comprendieran los que te rodeaban. 16


Te dejaron desolado hasta el punto de que te sentiste abandonado por Dios, Tú que sacrificaste todo, que te encomendaste en las manos del Padre y gritaste: "Dios mío, Padre mío" ¿ Por qué me has abandonado? Te recibirémos como eres, y te harémos ley y regla de nuestra vida, como la carga y la fuerza de nuestra vida; cuando te recibimos , aceptamos la vida de todos los días como ella es. No necesitamos palabras sublimes para decírtelo. Podemos poner delante de tí nuestra vida cotidiana y simplemente como es, porque la recibimos de Ti; cada día con su luz interior, cada día con su significado, cada día con la virtud para soportarlo, la pura familiaridad de ello que llega a ser la eternidad de tu Vida. Amén. Sábado, 21 de agosto de 2010 El evangelio de hoy presenta nuevamente a Jesús en una crítica frontal contra el modo de ser de los letrados y fariseos. Ellos, conocedores de la ley, la predican pero no la cumplen; sin embargo les gusta que los llamen jefes y maestros. Ante tal situación Jesús hace un llamado profundo a cumplir lo que los fariseos predican, y no incurrir en su gran incoherencia. Finalmente recuerda que Maestro no es sino Dios, y Jefe sólo es el Mesías. En la sociedad de Jesús, como en las nuestras, es fácil ver cómo las estructuras de poder que crean y predican las leyes, las hacen para que los pueblos las cumplan, pero no para aplicársela a sí mismos. Eso se llama corrupción. En nuestros países abundan las leyes, las reglas, los decretos y sus pregoneros, que son a la vez pregoneros de la corrupción y maestros en buscar beneficios y dominar al pueblo. Ya fue comprobado con estudios muy recientes que, los países que viven de la guerra, no son enviados los hijos de los políticos y más importantes de sus países. Pero, mueren miles de jóvenes pobres, que tienen que cumplir con la ley. El evangelio de hoy nos está interpelando a vivir con coherencia con aquello que creemos y enseñamos. Como Iglesia nos sentimos obligados de decir menos y a hacer más, a condenar menos y a apoyar más, a controlar menos y a proponer más. Es hora de ser iglesia y no decir que somos iglesia. Hay muchos que no dan testimonio; pero, la iglesia somos todos, y cada uno en especial: antes de criticar y juzgar, debemos preguntarnos: ¿y yo, que hago?

21º domingo de tiempo ordinario. P. Cristovao, svd Is 66, 18-21: De todos los países traerán a todos sus hermanos Salmo 116: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio Heb 12, 5-7.11-13: El Señor reprende a los que ama Lc 13, 22-30: Muchos intentarán entrar y no podrán Jesús continúa su viaje a Jerusalén hacia la cruz, pasando por pueblos y aldeas en los que enseñaba. En este contexto uno pregunta a Jesús: Señor, ¿son pocos aquellos que se salvaran? La pregunta como se ve, apunta al número: ¿Cuántos vamos a salvarnos, pocos o muchos? La respuesta de Jesús traslada la atención del "cuántos" al " Cómo" nos salvamos. En otro momento, sobre el fin de los tiempos, los discípulos preguntan "cuando" se producirá el retorno del Hijo del hombre y Jesús responde indicando "cómo" prepararse para ese retorno, qué hacer durante la espera (Mt 24,3-4). 17


Entonces Jesús aprovecha la oportunidad, en este evangelio, para instruir a los discípulos sobre los requisitos de la salvación. Dice Jesús, dos cosas: una negativa, una positiva; primero, lo que no sirve y no basta, después lo que sí sirve para salvarse. No sirve, o no basta para salvarse el hecho de pertenecer a determinado pueblo, a determinada raza o tradición, institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador: Por lo tanto, para salvarse no basta ni siquiera el simple hecho de haber conocido a Jesús y pertenecer a la Iglesia; hace falta otra cosa. Es la que Jesús pretende revelar con las palabras sobre la " puerta estrecha". Estamos en la respuesta positiva, en lo que verdaderamente asegura la salvación. Es el camino de la cruz. La enseñanza sobre el camino estrecho encuentra un desarrollo muy pertinente en la segunda lectura de hoy: "El Señor corrige al que ama... " el camino estrecho no es estrecho por algún motivo incomprensible o por un capricho de Dios que se divierte haciéndolo de esa manera, sino que se ha puesto por medio del pecado, porque ha habido una rebelión; intentemos imaginar ovejas que se recusan a esperar, a ser guiadas por su pastor y quiebra el portón y hace u camino más fácil, pero sin control, quedan perdidas. Éste ejemplo nos ayuda que la desobediencia a una ley suprema nos hace perdernos. Los grandes problemas de la vida humana tienen sus raíces en la desobediencia a las cosas de Dios. La desobediencia a una ley superior. Pasar por la puerta estrecha es saber que case no basta comulgar todos los días, orar muchas veces; hay qué saber que la vida tiene mucho que enseñarnos, pero, solo pasando por las experiencias se nos presentan es que podemos decir que cumplimos nuestra misión en la vida. Pero ¿porqué camino "ancho" y camino " estrecho"? ¿acaso el camino del mal es siempre fácil y agradable de recorrer y el camino del bien siempre duro y cansador? Si ser bueno es una fatiga, y ser malos no, hay que mirar; alguna cosa anda mal: Mientras no comprendemos profundamente el misterio de nuestra vida vamos caminando y Dios nos va dando respuestas: como dio a madre Teresa de Calcuta cuando decía: LA VIDA es una oportunidad, aprovéchala. LA VIDA es una belleza, admírala. LA VIDA es un sueño, hazlo realidad. LA VIDA es un reto, afróntalo. LA VIDA es un deber, cúmplelo. LA VIDA es preciosa, cuídala. LA VIDA es riqueza, consérvala. LA VIDA es amor, gózala. LA VIDA es un misterio, desvélalo. LA VIDA es una promesa, cúmplela. LA VIDA puede tener tristezas, supéralas. LA VIDA es himno, cántalo. LA VIDA es un combate, acéptalo. LA VIDA puede tener sus tragedias, lucha, véncelas. LA VIDA es una aventura, atrévete. LA VID es felicidad, merécela. LA VIDA es la vida, defiéndela. LA VIDA es suerte, búscala. LA VIDA es demasiado preciosa, no la destruyas. Madre Teresa de Calcuta 21º. domingo, 22 de agosto de 2010. Cristovao, svd (op. 2) Para entrar en el Reino, hay que pasar por la puerta del Evangelio, avanzar hacia Jesús que nos dice (Jn 10,7.9) que Él mismo es la Puerta. Mientras iba de camino hacia Jerusalén, Jesús enseñaba en los pueblos y aldeas por los que pasaba. En los evangelios el camino a Jerusalén expresa la decisión de Jesús de cumplir fielmente la misión de su Padre de anunciar y hacer vida la buena nueva hasta las últimas consecuencias. Jesús no va a responder a la pregunta que le hacen. Como hace con frecuencia, dirá lo que resulta útil y conveniente a quienes le escuchan. No responde sobre el número de l@s que se salvan, sino qué hay que hacer para acoger la salvación. La salvación no es tanto una cuestión de voluntad y de deber como de diálogo y de deseo. Es aceptar a Jesús, dejarse salvar, amar, iluminar por Él. Seguir sus pasos. Uno le preguntó: 18


–Señor, ¿son pocos los que se salvan? Jesús le respondió: –Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de casa se levante y cierre la puerta, vosotros os quedaréis fuera y, aunque empecéis a aporrear la puerta gritando: ―¡Señor, ábrenos!‖, os responderá: ―¡No sé de dónde sois!‖. El esfuerzo por entrar por esa puerta no consiste en el rigorismo estrecho, estéril, agobiante y superficial, propio de los fariseos, que Jesús condena tantas veces. Jesús llama a la radicalidad –a ir a la raíz-, a la conversión. Nos invita a esforzarnos por vivir una vida nueva, un nuevo modo de relacionarnos con las cosas, con las personas y con Dios. Esforzarse es poner en práctica el mensaje liberador de Jesús. Acoger su Palabra. Vivir según su Evangelio. Jesús es la única Puerta, siempre abierta. No hay otra. Dice Jesús que para entrar en el Reino hay que hacerlo por la puerta estrecha; la puerta por la que se pasa de un@ en un@ o un@ detrás de otr@. Pasar de un@ en un@ ayuda a comprender los verdaderos motivos por los que queremos entrar en el Reino, a responder personalmente a la invitación, a convencernos de que quien lleva mucho equipaje no cabe por esa puerta. Pasar un@ detrás de otr@ es saber que no voy sol@, que alguien va por delante y puede darme la mano y que yo puedo ayudar a otr@s ofreciéndole la mía. La puerta es estrecha porque entran por ella quienes se hacen como niñ@s, l@s sencill@s, l@s pequeñ@s. Es la puerta que nos libera , nos llena de confianza, ilusión y esperanza. Es la puerta que nos conduce a la felicidad. Entonces os pondréis a decir: ―Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas‖. Pero él os dirá: ―¡No sé de dónde sois! ¡Apartaos de mí, malvados!‖. Entonces lloraréis y os rechinarán los dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras vosotros sois arrojados fuera. El Reino de Dios tiene un protocolo inverso al de las sociedades terrenas. En él no valen los privilegios, ni las viejas tradiciones, sino las actitudes personales. La fe en Jesús no es cuestión de estar inscrit@s en un libro ni de asistir a ceremonias religiosas. Lo que cuenta ante Dios es la fidelidad al mensaje de Jesús traducido en obras, el amor que se hace visible en los hechos de la vida cotidiana. Las palabras de Jesús pueden aplicarse a quienes no quieren sustituir los sacrificios por la fe, los mandamientos de Moisés por el Evangelio, a quienes se creen cristian@s por oír la Palabra sin ponerla en práctica. La falta de compromiso provoca la autoexclusión. Pues vendrán muchos de oriente y occidente, del norte y del sur, a sentarse a la mesa en el reino de Dios. Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos. Jesús utiliza con frecuencia la imagen del banquete. Es una forma de explicar que el Reino es plenitud, fiesta, alegría, acogida, solidaridad, fraternidad... La invitación es una oferta universal. El Reino no es patrimonio de un@s poc@s, ni se consigue por poder ni privilegios. Es un don del que gozan quienes trabajan por él, sean creyentes o no. Creerse en posesión del Reino y de la verdad y con derecho a juzgar, excomulgar y marginar a otr@s, es vivir fuera de la dinámica del Reino. Jesús habla, una vez más, de que nos esperan grandes sorpresas, inversión de papeles. Por suerte, los criterios del Reino son completamente diferentes a los nuestros. Habrá invitad@s que algunos, que se consideran ―primeros‖, no esperaban encontrar. Creemos que nuestra tierra, nuestra ciudad, nuestro barrio y nuestra comunidad han sido y son la morada de Dios entre nosotros. Creemos que Él enjuga las lágrimas de los empobrecidos y marginados del mundo. Creemos que Dios es el principio y el fin de nuestras vidas. 19


Creemos que Él nos da a beber el agua viva que nos convierte en hijos e hijas suyos. Creemos que habrá para los débiles y oprimidos un cielo y una tierra nueva, sin dolor ni llanto, con paz, justicia y felicidad. Creemos que es posible, si nos comprometemos a hacerlo realidad. Martes, 24/08/10 El higo es una fruta muy común en Israel. Tiene un significado muy simbólico en la biblia: por la gran cantidad de frutos que da en medio a un clima muy difícil: tiene una sombra muy acogedora, para el descanso de los viajeros, alivio del fuerte calor de una región desértica. La higuera en la Biblia es utilizada como figura del Israel nacional, Jesús mencionó a la higuera diciendo que cuando su rama está tierna y echa hojas, el verano esta cerca, señalando que es el tiempo profético del trato para el pueblo de Israel está cerca. (Lc 21:29:32). La higuera es el propio judaísmo. Si miramos en otros pasajes, Jesús maldice a una higuera por no da frutos. Es lo mismo que decir que un árbol que nasció para dar frutos no pude servir solo para la sombra. San Bartolomé, y Natanael son la misma persona. Los evangelios sinópticos usan el nombre Natanael y Juan Bartolomé. De Israel puede salir algo bueno, sí: y también puede haber higueras fértiles. Con este evangelio Jesús reconoce el valor de un hombre, que lo sigue incondicionalmente, y confirma que aunque la higuera esta en una tierra sin ley, sin dueño, todavía hay hombres justos en ella. Lo más bonito de todo es que Jesús lo conoce profundamente. Jesús también nos conoce: y sabe que podemos dar frutos buenos.

Miércoles, 25/08/10 El evangelio de hoy viene a confirmar que la sinceridad, la honradez, la lealtad, la nobleza..., son virtudes queridas por Dios y, también, muy apreciadas por los humanos. Para seguir a Jesús, hay que tener en cuentas; Ser muy sincero, Primero, con Dios, porque nos quiere limpios de corazón y que detestemos toda mentira; por ser Él totalmente puro, la Verdad absoluta, debemos parecernos a él lo mejor posible; ―sean santos como es santo vuestro padre en el cielo‖. Segundo, conmigo mismo, para no ser yo el primer engañado, en tercer lugar, con los otros, para que no nos afecten la mentira, el engaño, la falta de sinceridad, de honradez, de lealtad, de nobleza con los demás; significa: Aplicar lo que dice el evangelio «Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie». Orígenes, que dice: «Toda santidad fingida yace muerta porque no obra impulsada por Dios», y nos regiremos, siempre, por el principio elemental y simple propuesto por Jesús: «Sea vuestro lenguaje: ‗Sí, sí‘; ‗no, no‘» (Mt 5,37). jueves, 26 de agosto de 2010 La llegada de un nuevo siglo, un Nuevo milenio siempre genera angustias y esperanzas. La llegada del mesías, genero en los que creyeron en él, una proyección hacia las profecías, anteriores a su venida. Por eso, muchos siguieron creyendo que él vino, como dar una prueba de su venida, pero su segunda venida seria para separar todas las cosas, de una forma inesperada.

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Pero, Jesús sigue diciendo que su segunda venida tiene una característica espiritual. Es por la fe. No por la razón humana y por eso, debemos nos preparar para sentir su presencia en todos los momentos de nuestras vidas. viernes, 27 de agosto de 2010 La inminente llegada del reino de Dios no tiene un día, un lugar y una hora precisa. De ahí el gran dilema sobre el cómo estar preparados para participar en él. El evangelio del día de hoy, a través de una parábola, explicita dos posibilidades y sus naturales consecuencias: quienes están preparados, no solo están despiertos, sino que están activos y tienen un acumulado fruto de la experiencia y el compromiso. La otra posibilidad, representada en la necedad, aunque permite estar ahí, se caracteriza por una actitud pasiva y desinteresada, que en cualquier momento es atacada por el sueño y fácilmente se puede quedar por fuera En los dos casos encontramos experiencias diferentes de asumir nuestro compromiso bautismal. Cuando lo somos sencillamente de nombre, no estamos preparados; entonces ante cualquier eventualidad podemos cambiar nuestras opciones o traicionar la radicalidad del compromiso cristiano. Otro camino radicalmente distinto es permanecer haciendo el bien con una fe activa, renovada, con compromisos reales, pequeños pero reales, en los que el fuego no se apaga a pasar de las tempestades, la oscuridad y el cansancio. Hoy acudimos a un mundo hostil que se empeña en eliminar la esperanza y someternos a la oscuridad del sinsentido. El fuego de nuestras lámparas tiene que arder, para dar luz y calor a nuestra luchas pequeñas, que se resisten a desparecer tragadas por las tempestades neoliberales. Hoy confirmamos que celebramos, porque queremos que el fuego de nuestras lámparas no se apague jamás, que estamos ahí vigilantes, alerta a la llegada de nuestro Señor Jesucristo. sábado, 28 de agosto de 2010 En la parábola del dinero que leemos hoy en el evangelio de Mateo encontramos un realidad dura del cristianismo primitivo, ellos recibieron toda la riqueza del testimonio de Jesús, sin embargo no todos se dieron a la tarea misionera de anunciar es testimonio de propagar la fe en el resucitado. En la vida hemos recibido mucho; hasta lo poco que hayamos recibido es mucho, porque es don de Dios. Si nosotros asumimos con responsabilidad la tarea de ser misioneros de la vida, entonces nuestro camino es multiplicar lo que hemos recibido poniéndolo al servicio de los demás; ahí se da la multiplicación. Muchos hemos incurrido en el comportamiento del tercer servidor, que escondió lo que recibió, no encontró una alternativa y se imposibilitó con su propio tesoro. Si ése es nuestro caso, estamos a tiempo de redescubrirnos como personas, de reconocer nuestras capacidades y de ponerlas al servicio del reino. Los desafíos son grandes y los tenemos todo el tiempo, solo tenemos que optar con radicalidad y responsabilidad. San Agustín Cuando un hombre descubra sus faltas, dios las cubre. Cuando un hombre las esconde, dios las descubre, cuando las reconoce, dios las olvida. Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros. La ociosidad camina con lentitud, por eso todos los vicios la alcanzan. Domingo, 29/08/10

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El ser humano vive en un afán de ser, de situarse, de estar sobre los demás. Parece tan natural convivir con este deseo que hoy, se predica una alteración del orden de las cosas. Quien no aspira a más, quien no se sitúa por encima de los demás, quien no se sobrevalora, es tachado, a veces, de ―tonto‖ en este mundo tan competitivo. En nuestra sociedad hay un complejo sistema de normas de protocolo por las que cada uno se debe situar en ella según su valía. Jesús invita a un cambio de este tipo de protocolo, invitando a la sensatez y al sentido común a sus seguidores. Es mejor, cuando se es invitado, no situarse en el primer puesto, sino en el último, hasta tanto venga el jefe de protocolo y coloque a cada uno en su lugar. El consejo de Jesús debe convertirse en la práctica habitual del cristiano. El lugar del discípulo, del seguidor de Jesús es, por libre elección, el último puesto. Lección magistral del evangelio que no suele ponerse en práctica con frecuencia. No hay que darse exhibición; deben ser los demás quienes nos den la merecida importancia; lo contrario puede traer malas consecuencias. El cristiano no debe situarse nunca por propia voluntad en lugar preferente. Actuar siempre desinteresadamente. Las palabras de Jesús son una invitación a la generosidad que no busca ser compensada, al desinterés, a celebrar la fiesta con quienes nadie la celebra y con aquellos de los que no se puede esperar nada. El cristiano debe sentar a su mesa, o lo que es igual, compartir su vida con los marginados de la sociedad, que no tienen, por lo común, lugar en la mesa de la vida: pobres, lisiados, cojos y ciegos. Quien así actúa sentirá la dicha verdadera de quien da sin esperar recibir. El protocolo que vale para Jesús es: renunciar a darse importancia, invitar a quienes no pueden corresponder; dar la preferencia a los demás, sentar a la mesa de la vida a quienes hemos arrojado lejos de la sociedad. «Dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Martes, 31 de agosto de 2010 Este relato de liberación que hoy meditamos en el evangelio de Lucas, muestra una evidente confrontación entre las fuerzas del bien y las del mal. Jesús es ahora reconocido por un demonio que posee a un hombre, ese conocimiento es problemático, pues que tiene que ver Jesús con las manifestaciones del mal. La relación es de poder, la autoridad de Jesús está fundada en su testimonio, su santidad es a lo que temen los demonios; ellos saben que ante la autoridad de Jesús están perdidos. La Palabra de Jesús está impregnada de autoridad y su vida entera es manifestación directa de Dios, eso se siente y genera incomodidad en los verdaderos representantes del demonio. Jesús se muestra como liberador auténtico, con el poder de la palabra rompe las cadenas que atan y deshumanizan a un hombre, Jesús le devuelve la dignidad. Hoy cuando la palabra humana tiende a perder valor, al no estar respaldada con el testimonio de vida, es de vital importancia velar por la coherencia entre la palabra y la acción, solo las acciones la devuelven a la palabra su verdadero valor profético y liberador. La realidad actual nos reclama con urgencia palabra de vida, que sean capaces de romper toda cadena que quite la dignidad.

MIERCOLES, 01/09/10. P. Cristovao, svd La incoherencia entre ser tibio y amar. 22


La función del que lleva el nombre de demonio es: dividir, separar poner duda. La gente que busca a Jesús y Él cura toda ―enfermedad‖ (comenzando por la suegra de Simón Pedro); Hay algo curioso: el demonio también está allá y reconoce a Jesús: demonio es lo que se queda entre el si y el no; Ser tibio: es estar entre el creer y el no asumir el proyecto, como el muchacho del banquete sin los trajes, como las vírgenes imprudentes; como los trabajadores que no entendieron la generosidad de Jesús con los otros; si queremos identificar estas cosas en nuestras vidas: basta con mirar si nos incomoda las cosas de la fe. La palabra de Jesús es como una espada; como, lluvia que lava, como fuego que arrasa; no pasa sin dejar una señal. El diagnostico para esto: atonía, falta de tensión en el alma, angustia, curiosidad desordenada, la hiperactividad en primer lugar en la vida, pereza espiritual con las cosas de la fe, cobardía, ganas de estar solo con uno mismo... Y hay también un antídoto: dejar de mirarse a uno mismo y ponerse manos a la obra. Hacer el pequeño compromiso de dedicar un rato cada día a mirar y a escuchar a Jesús (lo que se entiende por oración): Jesús lo hacía, ya que «al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario» (Lc 4,42). Hacer el pequeño compromiso de vencer el egoísmo en una pequeña cosa cada día, por el bien de los otros (a eso se le llama amar). Hacer el pequeño-gran compromiso de vivir cada día en coherencia con nuestra vida cristiana. JUEVES, 02/09/10 El lenguaje de Jesús es muy parecido en muchas ocasiones: la oveja oye y comprende la vós del pastor: el pescador debe saber que para encontrar la cantidad cierta de peces hay que conocer profundamente el mar. Jesús invita a ir más adentro. El mar en La biblia simboliza desespero, peligro y inclusive muerte. Jesús hace una propuesta a los discípulos: de la misma forma que los peces más deseados están más lejos, mar adentro, los discípulos deberían enfrentar la tormenta de dificultades: de ir en busca de hombres perdidos, ahogados es los problemas de la vida. Por eso, pescadores de hombres. Jesús tiene el lenguaje de los simples; Trabajadores desempleados, pescadores que no encuentran peces, fiesta sin vino, multitud sin pan: é sacia todas estas necesidades, bajo una invitación: ven y sígueme. Hace la voluntad del padre y la tuya estará cumplida. Cristo te hizo pescador, Indícanos dónde encontrarlo para ser con Él felices como tú. Segunda opción: El llamado de Jesús es una promoción (promovida). Salir de una pescaría personal, del deseo individual de garantizar el propio bien, para empeñarse con el mismo coraje en un mar bien mas peligroso y profundo, donde la humanidad entera se ahoga. Jesús nos llama para sernos instrumentos de la gracia de Dios, para anunciar la buena nueva, para sanar las almas. Instrumento de paz y de justicia, pregoneros de sus palabras, agua para calmar la sed hiriente, manos de (anzuelos) que bendice y que ama; que curar a los corazones heridos, nos llama a gritar, en medio de las plazas, que el Amor de Dios nos mantiene vivos, para sacar del sueño a los que duermen y liberar los cautivos, del sufrimiento, del dolor, de la tristeza, de los pecados... Nos llama a confiar y entregárnoslos en sus manos, y ayudarnos mutuamente a salvar al mundo ya cansado, devolver las ganas a los hombres de amar unos a los otros; El Señor, nos llama al mar profundo de este mundo donde hay tantos peligros; para abolir las guerras, y aliviar la miseria y el pecado; hacer temblar a los malos y ahuyentar a los lobos del rebaño. viernes, 03 de septiembre de 2010 23


El ayuno era empleado en los momentos de duelo y lamentación por el pueblo judío. Muchos de ellos ayunaron ante las angustias y problemas de la la vida, pidiendo que dios enviara un salvador. Jesús justifica su venida como la hora de conmemorar. Porqué ya ha llegado; el duelo ya ha pasado. Los que ayunaron por su llegada ayunaría, después de su entrega total por la humanidad. La venida de Jesús es una novedad; buena nueva que puede cambiar hasta el sábado; Nosotros, como cristianos, estamos llamados a seguir anunciando la Novedad de Jesús en este mundo lleno de tantas injusticias y muerte. Para eso, tenemos que estar abiertos a los nuevos tiempos que nos presenta el Espíritu de Dios y eso lo vamos logrando a través de la oración, la meditación y reflexión personal. La ley de Dios es para nosotros; para hacernos vivir; no es para esclavizarnos; La voluntad de dios es sencilla y cuidadosa; conoce nuestras capacidades; la novedad de su palabra debe ser puesta en nosotros de acuerdo con el odre que somos: viejo o nuevo. El primero nos transforma en vasos nuevos; para poner su vino nuevo; Sagrado corazón de Jesús: en voz confío Bendito y alabado sea el santísimo sacramento del altar Señor Jesús: Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos. "Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69). Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres. Aumenta nuestra FE. Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo. Contigo ya podemos decir: Padre nuestro. Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo" (Mt. 17,5). Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social. Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo. Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25). Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre. Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo. Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta. Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres. Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21). Nuestra vida no tiene sentido sin ti. Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa). 24


Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana. CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38). Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación. El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra. En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación. Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o "misterio". Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación. Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR. Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre. Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos. Amén. Juan Pablo II

Domingo, 23 del tiempo ordinario C: 05/09/10. Pe. Cristovao

1Cor 5, 1-8: Quiten la levadura vieja, porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo Salmo: 5: Señor, guíame con tu justicia. Lc 6, 6-11: ¿Hacer el bien o el mal?

La condición de seguimiento; es diferente de despreciar a la familia. El evangelio de hoy nos hace tres propuestas de seguimiento: no interpretemos estos textos como si Jesús estuviera rechazando la familia. Sería una contradicción con el cuarto mandamiento.

Primera: preferir más a las cosas de Dios, qué a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a sí mismo. El discípulo debe estar dispuesto a subordinarlo todo a la adhesión al maestro. Si en el propósito de instaurar el reinado de Dios, evangelio y familia entran en conflicto, de modo que ésta impida la implantación de aquél, la adhesión a Jesús tiene la preferencia. En consecuencia esto tiene un efecto positivo en estos.

Segunda: cargar con su cruz y seguir: aceptar y asumir que la adhesión a Jesús comporta la persecución por parte de la sociedad, persecución que hay que aceptar y sobrellevar como consecuencia del seguimiento. Tercera: renunciar a todo lo que tiene: nos parece excesiva. Estar dispuesto a perder a veces, a sufrir

persecución por ello, y eso le quita paz, libertad y comodidades. Renunciar a todo lo que tiene, si esto es obstáculo para poner en práctica el reino de Dios. 25


Necesitamos ciertamente esa ayuda del cielo para ir contra corriente y tener la capacidad de renuncia total que pide el evangelio y a la que debemos estar dispuestos, llegado el caso. Pero esto que en el evangelio se nos propone como exigencias radicales de Jesús hoy no es tanto el comienzo del camino, sino la meta a la que debemos aspirar, aquello a lo que debemos tender, si queremos seguir a Jesús. Tal vez no lleguemos nunca a vivir con esa radicalidad las exigencias de Jesús, pero no debemos renunciar a ello, por más que nos encontremos a años luz de esa utopía. ORACION PARA SONREIR Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad. Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos. Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor. Amén. -Madre Teresa de Calcuta 08/09/10 Natividad de la Virgen María

La genealogía de Jesús que Mateo nos presenta comprende tres ciclos de 14 generaciones, la cual corresponde a los tres períodos de la historia de Israel: de Abraham a David, de Salomón al destierro, del destierro a Jesús. Jesús el proclamado Mesías, en condición de Hijo de Dios y salvador, enviado del Padre. El evangelista nos cuenta la difícil situación que pasaron los jóvenes comprometidos María y José. Antes de nacer, ya es visible la misión que tenía que realizar Jesús. “él salvará a su pueblo de sus pecados. Lo importante de este pasaje evangélico es que Jesús forma parte importante de la historia de salvación del pueblo de Israel, y al presentarlo como el salvador del mundo nos invita a que, si lo seguimos, formaremos parte de su proyecto. Pero, ¿Qué estoy haciendo como cristiano, como seguidor de Jesús, para que este mundo sea cada vez mejor? ¿Qué gestos de salvación realizo? Examinemos nuestras vidas. Y sepamos decir sí, aun que a veces duele, como lo hizo María.

Solemnidad de la natividad de la Virgen María y de 135 años de la SVD MEDELLIN, 08/09/2010 P. Cristovao, svd Muy queridos hermanos, hoy celebramos dos fiestas my significativa para nosotros: la primera, el cumpleaños de nuestra Madre María, la otra, una acción de gracias por 135 años de la SVD En el Sermón inaugural del Fundador en la apertura de la casa misionera en Steyl el 8 de septiembre de 1875, decía: ―La ocasión es el comienzo de un emprendimiento consagrado a Dios, que, aunque su objetivo sólo fuera alcanzado la mitad, no puede dejar de convertirse en una fuente de salvación y de bendición para muchos miles de personas. El fundador también se pone en actitud de realismo: si no es por la voluntad de Dios, esta obra perecerá: pero, invita a confiar en a providencia divina. 26


La gran preocupación de san Arnoldo es digna de las mismas preocupaciones de los apóstoles: S. Pablo, en la carta a los Romanos, despierta a los cristianos que viven en medio de una sociedad pagana, este imperativo. ―- Hermanos: Daos cuenta del momento en que vivís: ya es hora de despertar‖ (Rm 13, 11). No acomódense al tiempo presente‖ (Rom 12, 2). Creo firmemente que esta llamada del apóstol, es de indispensable actualidad para nosotros, los creyentes de hoy, así como fue para San Arnoldo. Él percibió en su realidad muy difícil, en tiempos del nazismo, la esperanza de un mundo donde todavía Jesús no era conocido. Después percibió que solo esto no bastaba: en donde no es correctamente conocido. Esto nos actualiza en la necesidad de la misión. Ahora bien, la Iglesia debe buscar el mejor modo de atender a ese desafío, desde el contexto histórico y cultural del mundo en que le ha tocado vivir, sin apartarse de sus propias circunstancias y categorías internas. Este modo de actuar, nunca será una mera estrategia, sino una gozosa respuesta a la vocación evangelizadora, recibida de Jesús, su Señor. Este es el momento, debemos escuchar el imperativo de S Pedro (1 Pd 3, 15). “Den razones de su esperanza a todo los que necesiten de ella”. En nuestras dimensiones características: (justicia y paz, biblia, comunicación y animación misionera), Jesús nos invita a no seguir apenas transmisiones de ideologías, de una doctrina, de un libro, de unos ritos, unos Dogmas, pero, ser testigos de un encuentro personal y transformante con el Señor Resucitado. Para sernos con él, trasformadores de la vida. La fe cristiana está pidiendo a gritos ser comunicada, porque es vida y la vida es contagiosa como la esperanza de un niño. No somos reconocidos por el hábito que nos visten, pero, sí, por nuestra identificación misionera que actúa en el ser de la iglesia con sus dificultades y alegrías. Jueves, 09 de septiembre de 2010

Con este pasaje evangélico, nos damos cuenta que lo que propone Jesús es totalmente contrario a lo que propone el mundo. El amor a los enemigos es inimaginable incluso para nosotros hoy. El bendecir al que nos maldice no se logra comprender con claridad. Si alguien me golpea una mejilla colocarle la otra mejilla, si me roban la túnica darle también el manto, ¿cómo se puede entender? Es algo sumamente difícil de cumplir lo que nos está proponiendo el Señor, y es precisamente porque nuestro Padre Dios actúa de esta forma. Jesús nos está invitando a actuar como lo hace el Padre misericordioso, adoptar el comportamiento misericordioso de aquel que nos amó primero. Parece una locura, y en realidad lo es. Es la locura del amor, un amor que crea nuevas relaciones entre los seres humanos, un amor que sustituye al odio, a la violencia, a la guerra. Un amor que puede transformar el corazón de la persona para convertirlo en signo de unidad, de justicia y de paz. Una regla de oro: Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. Con esta regla podemos iniciar este arduo camino que nos presenta Jesús. Sábado, 11 de septiembre de 2010. “Cada árbol se reconoce por sus frutos”. De lo que cada quien ha cosechado en la vida, de eso hablarán sus acciones. Los frutos buenos, que gustan a la gente, que sacia el deseo de degustar algo apetitoso, que simplemente llenan de gozo a las personas, es signo de que la presencia de Dios está en estos acontecimientos, porque el hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro bueno del corazón. El corazón, como centro de la persona, habla por sí solo en nuestras acciones. Por eso, no basta decir con palabras que somos cristianos, tenemos que demostrarlo con hechos concretos. La coherencia de vida que nos pide el Señor se ve reflejada en la exhortación: de la abundancia del corazón habla la boca. Decir Señor, Señor, es reconocer la autoridad que tiene Jesús en sus enseñanzas. No seamos indiferentes al llamarlo Señor, cuando en realidad no le ponemos el cuidado necesario a su mensaje, ni ponemos en práctica lo que él nos ha 27


enseñado. Porque el que pone en práctica sus enseñanzas se parece a uno que iba a construir una casa cuyos cimientos estaban bien fundados sobre roca y, por lo tanto, jamás podrá ceder ante las adversidades. Domingo, 12/09/10 : Habrá (...) alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta P. Cristovao, svd EL AMOR DEL PADRE La parábola tiene tres situaciones: el hijo ingrato, el hijo insensible y el amor del padre. El amor del Padre nos pide que nos convirtamos al amor. La liturgia de hoy habla de la ofensa hecha a Dios, pero también de la generosidad y la esperanza que él tiene por cada hijo que vuele para él. Dios espera que todos sus hijos dispersos regrese a él y los espera con enorme alegría. Con toda razón, mis hermanos, este texto del capitulo quince de San Lucas, es considerado como una de las páginas más conmovedoras de la Biblia. Podemos imaginarnos ese abrazo entre el hijo, seguramente sucio, mal alimentado, avergonzado, sobre todo de su antigua conducta, y este papá que se alegra por el retorno del muchacho, que lo abraza y que lo besa; una de las descripciones más perfectas de cómo es el amor de Dios. Esta parábola enseña que nadie está perdido para Dios, y anima a todo pecador llenándole de confianza y haciéndole conocer su bondad, encierra también una importante enseñanza para quien, aparentemente, no necesita convertirse: nos invita a no juzgar a los demás por sus errores, a actuar en todo momento con la generosidad del padre que acepta a su hijo. El amor de Dios, que por una parte nos deja libres, y si queremos irnos, no nos amarra; pero aunque nos deja libres espera por nosotros, es el Dios que observa el horizonte, es el Dios que está aguardando que nosotros demos esos pasos decisivos, esos pasos que el hijo pródigo pudo dar, y que es bueno que nosotros conozcamos con un poquito más de detalle. Frente a esa mentalidad, el salmo 130 en la Biblia nos recuerda que, ―si Dios llevara cuenta de los delitos, ¿quién podría salvarse?‖ Salmo 130,3. Entonces somos invitados a ser hijos de este papá, a tener el mismo corazón, a cultivar el mismo sentimiento. Yo creo que cuando uno pasa por dificultades, y a veces siente que la vida de uno no le importa a nadie, puede volverse muy duro, y este evangelio, es para ablandar el corazón, a pesar de que la vida haya sido dura con nosotros; aprender a ser compasivos, aprender a mirar la lucha que tantos otros pasan y padecen, y aprender a abrirle un espacio ahí en el corazón. Yo quiero decir que este papá pudo abrirle un espacio en el banquete al hijo que volvió, porque siempre tuvo un espacio en su corazón para ese hijo. El hijo mayor, representa el qu debería amar al hermano menor (menos sabio), pero él también necesitaba abrirse y ponerse en la situación del otro para comprenderlo. Lo primero es siempre ensanchar el corazón, que quepa ahí la situación del otro, con su lucha, con su dificultad; es difícil ese ejercicio, pero también es hermoso. Que Jesús nos regale esa clase de corazón, un corazón que se alegra por el bien del otro, que se conmueve por el mal de otro y que a la vez sabe dejarlo libre. Martes, 14 de septiembre de 2010 28


El evangelio de hoy nos hace reflexionar sobre la vida y la muerte: podríamos preguntar: ¿por qué Jesús devuelve la vida a una persona que volvería a morir? Jesús se compadece del dolor de una madre. Y hay una palabra clave, que refleja su acción: "se compadeció". El Señor de la Vida se enfrenta a la caravana de la muerte armado de compasión, revestido de misericordia, lleno de piedad. Y detiene a la Muerte y extiende el reino de la vida. Jesús cuando resucita alguien, deja que las personas no comprendan muy bien: para que sea un misterio. Cuando resucita la niña, dice: ella duerme: la llama y dice algo como, ―despierta‖. Y ella recobra la vida. En el pasaje de hoy, Jesús hace despertar no solo al que había muerto: también hace despertar la fe de gentes que estaban cansados de ver solo tristeza y dolor: Jesús dar una señal. Jesús tiene la llave de la verdadera vida, quiere que ésta vida, imperfecta no sea mal vivida. ¿Por qué hay que morir, si estamos hechos para vivir? Jesús quiere que nada detenga nuestra felicidad. La vida debe ser vivida con nostalgia de eternidad. Nosotros alimentamos la esperanza en una ―promesa‖ de vida eterna. Como el campesino tiene paciencia hasta la cosecha y siembra de nuevo … No queremos vivir aquí mezclando los gozos y los sufrimientos, los éxitos y la decepciones. Queremos calidad de vida, que llene nuestra sed de felicidad. Jesús nos da esta clave: ―Trabajar por un alimento que no perece, sino que perdura dando vida eterna‖. Antes, cosechar todos los frutos del AMOR, que es ―más fuerte que la muerte‖. Meditemos Juntos: Para hoy, dame, Señor, entusiasmo para actuar en cada momento del día con una entrega total. Paciencia y una gran fortaleza para aceptar los detalles que tú me vas a mandar. Capacidad para Amar cuanto se cruce en mi camino captando todo lo bello que me das. El don de aceptar a las personas como son y de disfrutar mi vida como es hoy. Tiempo para Orar, para llenarme de Tu Amor, olvidarme de mis penas y entregarme al servicio de los demás. Jueves, 16 de septiembre de 2010 Este hermoso pasaje nos interpela y nos invita a: 2) vivir con un corazón misericordioso que nos ayude a amar y perdonar a los demás. El gran testimonio de reconocimiento y arrepentimiento que da esta mujer ―pecadora‖, nos demuestra el profundo amor que estaba sintiendo por el Señor. Caso contrario es el del fariseo que lo invitó a comer. Su actitud cerrada a la gracia no deja ver el acto de amor que está aconteciendo en ese momento. Más bien, lo que hace es juzgar tanto a la mujer como a Jesús ―que no se ha dado cuenta quién es esa mujer‖. Jesús sí sabe quien es ella. Al final, Jesús perdona todos los pecados de la mujer y se arma el escándalo “¿Quién es éste que hasta perdona pecados?”. Y no sólo eso, sino que le dice ―tu fe te ha salvado‖, dando a demostrar que es también desde la actitud de arrepentimiento que los pecados son perdonados. La pregunta es: ¿Será que nuestros esquemas mentales son como los de este fariseo y no logramos visualizar el amor y la misericordia de Dios en los demás? ¿He experimentado el amor de Dios? Viernes, 17/09/10 La situación de la mujer en los tiempos de Jesús. Un hombre no podía entrar a casa de mujeres, sin la presencia de un hombre. Como el caso de Marta y María. No se concebía la amistad entre varones y mujeres, ya que éstas eran motivo de pecado e impurezas. En caso de que un varón estuviese de visita en la casa, el papel que correspondía a la mujer era el de servirle y atender sus necesidades. Servir agua fresca, comida, pero de ninguna manera estar presente en la conversación que mantenían los hombres de la casa. Eso no correspondía a una señora. Jesús estuvo muy cerca de las mujeres, aunque según las leyes, no podría. Él proyecto del reino de Dios, tenía muy claro, la inclusión de las mujeres. A Jesús le dolía profundamente ver que la mujer no tenía dignidad. En cuanto a la educación, las mujeres estaban excluidas de la enseñanza de la Torá (las Escrituras). Sólo los varones tenían acceso al aprendizaje de la lectura o 29


escritura. Enseñar a una hija mujer a leer y escribir era considerado como darle un arma para que se vuelva, contra sus padres. A partir de los doce años empezaba el aprendizaje de las tareas domésticas para ser una buena ama de casa. La madre era la responsable de adiestrar a sus hijas mujeres para el buen desempeño y manejo del hogar y los hijos que llegara a tener en el futuro; mientras los hijos varones quedaban bajo la tutela del padre para el aprendizaje de algún oficio que le sirviera en el futuro para mantenerse él y su familia. En los evangelios, hay una serie de textos donde Jesús actúa a favor de las mujeres. Para los fariseos, una mujer que desafiaba estos costumbres, ya estaba considerada como pecadora. Lucas nos muestra la gran delicadeza del trato de Jesús para con las mujeres, en especial con las mujeres pecadoras. Nos muestra un Jesús que no siente vergüenza de tratar con ellas, no las esconde, no las condena, no se aparta de ellas. Al contrario, sale al encuentro de tantas mujeres como por ejemplo: la curación de la suegra de Pedro, (4,38-39), la resurrección del hijo de la viuda de Naín (7,11-17), la pecadora perdonada, (7,36-50). Mujeres que acompañaban a Jesús (8,1-3), (8,43-48), Marta y María (10,38-42), curación en sábado de una mujer encorvada (13,10-17), camino al Calvario (23,26-28), después de la muerte de Jesús (23, 47-49), después de la resurrección (24,1-11). Ayudar a una mujer significaba liberarlas de la cruz de ser mujer, para darles la alegría de serla. La mujer del evangelio de ayer, p.ej. se reconocía pecadora porqué la clasificaron como tal. No tenía nombre, reconocimiento. Jesús ver en ella un ser humano, creatura de Dios.

Sábado, 18 de septiembre de 2010 Hoy, Jesús nos habla de un sembrador que salió «a sembrar su simiente» (Lc 8,5) y aquella simiente era precisamente «la Palabra de Dios». Pero «creciendo con ella los abrojos, la ahogaron» (Lc 8,7). Hay una gran variedad de abrojos. «Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez» (Lc 8,14). —Señor, ¿acaso soy yo culpable de tener preocupaciones? Ya quisiera no tenerlas, ¡pero me vienen por todas partes! No entiendo por qué han de privarme de tu Palabra, si no son pecado, ni vicio, ni defecto. —¡Porque olvidas que Yo soy tu Padre y te dejas esclavizar por un mañana que no sabes si llegará! «Si viviéramos con más confianza en la Providencia divina, seguros —¡con una firmísima fe!— de esta protección diaria que nunca nos falta, ¡cuántas preocupaciones o inquietudes nos ahorraríamos! Desaparecerían un montón de ilusiones que, en boca de Jesús, son propias de paganos, de hombres mundanos (cf. Lc 12,30), de las personas que son carentes de sentido sobrenatural (...). En este día, el evangelio hace alusión a una parábola: la del sembrador que salió a sembrar la semilla. La semilla que cae en la tierra (pedregosa, con espinos, fértil) es la Palabra de Dios, como bien lo explica Jesús a sus discípulos. Esa Palabra es la que va iluminando nuestro caminar como cristianos, y es esa misma Palabra a la que estamos llamados sembrar en cada persona con quienes compartimos en nuestro vivir diario. Jesús revela a los suyos los misterios del reino porque en definitiva ellos serán los encargados de continuar su misión. Los demás no entienden lo que la parábola quiere decir, inclusive, los mismos discípulos tampoco logran captar el mensaje, y por eso, Jesús se ve en la obligación de decirles lo que significa. Los que tienen la plena disposición para escuchar la Palabra se relacionan con la tierra fértil, que se caracterizan por ser generosos y perseverantes en su respuesta a esa Palabra. Preguntémonos: ¿estamos siendo de verdad tierra fértil para que esa Palabra crezca y germine para la vida eterna? O más bien, ¿nuestra tierra tiene piedras y espinos que no deja crecer (en mí y en los demás) la Palabra del Señor que han sembrado? 30


Domingo 19 de septiembre de 2010. 25º domingo de tiempo ordinario, ciclo C Am 8, 4-7: Contra los que "compran por dinero al pobre" Salmo: 112: Alaben al Señor, que alza al pobre. 1Tim 2, 1-8: Que se hagan oraciones a Dios, que quiere que todos se salven Lc 16, 1-13: No se puede servir a Dios y al dinero La injusticia social Incoherencia en el seguimiento a Jesús. Los bienes que nos encarga el señor La astucia de los hijos de las tinieblas Cuando uno escucha la primera lectura de hoy, siente que le están leyendo el periódico del día. Es impresionante pensar que Amós vivió hace más de dos mil quinientos años, y la clase de delitos o malas costumbres o trampas que él menciona, siguen sucediendo también en nuestra época. Vendedores que disminuyen la medida, que aumentan el precio, que falsean las balanzas, gente que compra al débil por dinero, porque no puede resistirse, gente que compra al indigente por un par de sandalias, gente que vende lo que no sería pare vender, como el desecho del trigo. Todos estos frutos, trampas, todos engaños son los resultados de un corazón codicioso. El profeta, Amós, hace las denuncias contra las casas ostentosas, fruto de la opresión a los pobres y débiles. Y esto por no cumplir con la justicia en el trabajo y en el comercio. Engañan y roban en las balanzas fraudulentas, en los precios y salarios. También hay juicios contra un culto exterior que quiere encubrir toda esa injusticia con sacrificios, ofrendas y cantos, que así no son gratos a Dios. ¿Cuál es el dinero malo? El que lleva a la injusticia y hace imposible la fraternidad. El dinero que proviene de drogas, por ejemplo: una persona pude pagar 5 mil pesos por un cigarrillo de mariguana e tener la conciencia tranquila: puede ser que, ella misma, no haga daño a nadie por tan solo uno: pero cuantos miles de cigarrillos de uno en uno están financiando el derramamiento de sangre, de gente inocente. Hay personas que no miran así: y dice, que me importa a mí, muere alguien o no por eso! Lo que vales son las verdecitas en mi bolsillo!. si con estos 5 mil pesos, uno puede destruir una familia, varias vidas y la propia. Porqué hasta llegar en sus manos hay un camino de sangre y violencia. Alguien, lo hace porque su Dios es el dinero. Eso es lo que Jesús nos quiere decir con aquello de no servir a Dios y al dinero. No es simplemente usar con prudencia las cosas de esta tierra, es sentir ese fuego que nos quema para entregarnos en la causa del Evangelio. Es incompatible con el evangelio todo dinero, fruto de injusticia. Por último, el amor a la riqueza constituye un pecado de idolatría, pues termina ocupando el lugar de Dios, y no es posible servirlo a Él y al dinero pues Dios y el dinero son dos amos que no comparten su soberanía, por lo que nadie puede pretender servir a los dos a la vez (Lc. 16, 13).

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Que Dios conceda a nuestros dirigentes el espíritu instintivo del bien que tanto necesita nuestra sociedad. Que el oído y el corazón de la dirigencia sea sensible a las voces de quienes piden pan, educación, justicia, participación más activa en la dirección de la sociedad y en la persistencia del bien común‖ (Pablo VI, Bogotá, 23-VIII-1968).

Pidamos al buen Dios, que todos sintamos la necesidad ―de iluminar a los hombres con la luz de la verdad‖ (s. Agustín), y el compromiso de construir una patria de hombres y mujeres, libres y justos. NIÑOS

Dios, que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho Dios no pide nada que Él mismo no dé. Por ejemplo, si pide que nos perdonemos, es porque Él nos perdona; si pide que nos amemos, es porque nos ama; si pide que demos la vida por los demás es porque Él ya la ha dado por nosotros. Entonces cuando Jesús dice, "El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho" (Lucas 16,10), no lo dice sólo de nosotros, lo dice de Dios sobretodo. Dios es siempre fiel. Es fiel en lo poco. Hay tantos detalles con los cuales Dios nos muestra su fidelidad cada día: el alimento, la familia, salud, trabajo, etc. Si es fiel en lo poco, entonces ¿cómo no va a ser fiel en lo mucho? El dinero no compra la vida eterna; el dinero no paga el viaje al Cielo; el dinero no es la moneda que usa Dios con nosotros; Él usa del amor, y por y con el amor de Dios recibimos la libertad de corresponderlo si es nuestra voluntad y no un precio que hay que pagar con dinero.

Otra opción “El

que

se

porta

honradamente

en

lo

poco

(...)”

Cuando Juan recibió su sueldo, en dinero efectivo, como siempre lo hacía el primer día de cada mes, contó cuidadosamente los billetes, uno a uno, agudizando sus ojos y untando el dedo con saliva para despegar con fuerza los billetes. Se sorprendió al percatarse que le habían dado 50.000 pesos más de lo que correspondía. Miró al contador de reojo para asegurarse que no lo había notado, rápidamente firmó el recibo, se guardó el dinero dentro del bolsillo y salió del sitio con la mayor rapidez y discreción posibles, aguantándose, con esfuerzo, las ganas de saltar de la dicha. Todo quedó así. El primer día del mes siguiente hizo la fila y extendió la mano para recibir el pago. La rutina se repitió y al contar los billetes, notó que faltaban 50.000 pesos. Alzó la cabeza y clavó su mirada en el cajero, y muy serio le dijo: – Señor, disculpe, pero faltan 50.000 pesos. El cajero respondió: –¿Recuerda que el mes pasado le dimos 50.000 pesos más y usted no dijo nada? –Sí, claro –contestó Juan con seguridad–, es que uno perdona un error, pero dos ya son demasiados.

Martes, 21 de septiembre de 2010. La ley de Moisés prohibía juntarse con el enfermo de lepra, por temor al contagio de la lepra. Con una lógica semejante estos hombres quieren que se prohíba el contacto con los pecadores, por miedo a contagiarse de pecado. No han descubierto que Jesús no quedará sucio, sino que los limpiará. Jesús es el lugar del "bien fuerte", el bien que no se ensucia en contacto con el mal, sino que lo vence y lo limpia. Él es la luz que vence a las tinieblas. 1 Hoy Jesús se ha dado el título de "médico". ¡Qué buena noticia para los que reconocemos nuestras dolencias, como lo hizo Mateo! 32


Observemos en el evangelio de hoy a quien llama Jesús "enfermo" : es un hombre cruel y tirano que con la opresión de los impuestos cobrados a nombre del Imperio Romano va haciendo su propia fortuna. Es un opresor, y Jesús lo llama "enfermo". No quiere destruirlo sino reconstruirlo. No quiere devastarlo sino levantarlo. Jesús sabe bien, y quiere que nosotros sepamos, que la primera víctima de la crueldad o de la opresión es el mismo cruel opresor, y por eso le trata de "enfermo". Nos resulta fácil compadecernos de un anciano desvalido o de un niño abandonado, pero la verdadera caridad descubre al enfermo aunque lo encuentre con alientos para hacer daño a otros. ¡Bendito amor que ha de movernos a entregarnos a nuestro Médico y a entender que su caridad desborda nuestros juicios miopes! Miércoles, 22/09/10 Hoy vivimos unos tiempos en que nuevas enfermedades mentales alcanzan difusiones insospechadas, como nunca había habido en el curso de la historia. El ritmo de vida actual impone estrés a las personas, carrera para consumir y aparentar más que el vecino, todo ello aliñado con unas fuertes dosis de individualismo, que construyen una persona aislada del resto de los mortales. Esta soledad a la que muchos se ven obligados por conveniencias sociales, por la presión laboral, por convenciones esclavizantes, hace que muchos sucumban a la depresión, las neurosis, las histerias, las esquizofrenias u otros desequilibrios que marcan profundamente el futuro de aquella persona. «Convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades» (Lc 9,1). Males, éstos, que podemos identificar en el mismo Evangelio como enfermedades mentales. Y también sociales. El encuentro con Cristo, que es la Persona completa y realizada, aporta un equilibrio y una paz que son capaces de serenar los ánimos y de hacer reencontrar a la persona con ella misma, aportándole claridad y luz en su vida, bueno para instruir y enseñar, educar a los jóvenes y a los mayores, y encaminar a las personas por el camino de la vida, aquélla que nunca se ha de marchitar. Es ésta también nuestra misión: vivir y meditar el Evangelio, la misma palabra de Jesús, a fin de dejarla penetrar en nuestro interior. Así, poco a poco, podremos encontrar el camino a seguir y la libertad a realizar Que sea el mismo Jesucristo, que nos ha llamado a la fe y a la felicidad eterna, quien nos llene de su esperanza y amor, Él que nos ha dado una nueva vida y un futuro inagotable. Opción 2: 1. JESÚS VA HASTA LOS PUEBLOS Y LES ANUCIA LA PALABRA, LIBERA DE ENFERMEDADES Y ESPIRITOS. 2. ESTO, SON ENVIADOS A DAR TESTIMONIO Y REALIZAR LO MISMO QUE É HIZO CON ELLOS. 3. LA EFICACIA DEL TRABAJO MISIONERO: SI DESPUES DE TODO ESTO NO LES RECIBEN, DEBEN VOLVER COMO LLEGARON, SIN NADA, NI EL POLVO DE AQUEL LUGAR.

Jueves, 23 de septiembre de 2010 Hoy, Lucas nos presenta al rey Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, desconcertado por los prodigios que Jesús hacía por los lados de Cafarnaúm y pueblos aledaños, y se preguntaba: ¿Quién será éste de quien oigo tales cosas? Unos decían que Juan el Bautista había resucitado de entre los muertos. La curiosidad sobre Jesús: unos por necesidad, otros por culpa, otros para recriminarlo. Queremos ver a Jesús: 33


Podemos hacer referencia a una canción popular, que dice: «Con nosotros está y no lo conocemos». Jesús está presente en tantos y tantos hermanos nuestros que han sido marginados, que sufren y no tienen a nadie que “quiera verlos”. En su encíclica Dios es Amor, dice el Papa Benedicto XVI: «El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial». Así pues, Jesús te está esperando, con los brazos abiertos te recibe en ambas situaciones. ¡Acércate!

Viernes, 24/09/ ¿Quién dice que soy? Para poder vivir verdaderamente el seguimiento a Jesús hay que reconocerlos sin dudas. En época de crisis religiosa conviene distinguir entre duda religiosa e indiferencia. Llegar a creer supone haber superado la duda. Mantenerse indiferente ante la cuestión religiosa es eludir el sentido último de la vida y deshumanizar la existencia. El escepticismo es una enfermedad de la inteligencia que impide buscar la verdad con decisión. Y es una enfermedad de la voluntad que no quiere tomar una postura responsable. La duda ¿deriva de una búsqueda sincera o de huir de una vida comprometida?. Eso funciona también para lo que esperamos de Dios. Si no tenemos claro quién es Jesús para nosotros, jamás podríamos realizarnos por la fe. Porque nos aferramos en lo que dijo el obispo tal, el padre tal, pero, hoy, Jesús quiere saber de nosotros mismos, Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? ¿De quién depende? Es igualito con nuestros pecados; ¿Deseas superar tus defectos?, acercarte a Dios … pero es indispensable tu voluntad de querer cambiar, acompañada de acciones concretas. ¿Quieres identificar a Jesús en tu vida?, ¡mira tus acciones concretas como cristiano! Un hombre fue a confesarse con un sacerdote y le pidió que intercediera a Dios por él para ver si así dejaba sus pecados y su mala vida. El sacerdote así se lo prometió y así lo hizo. Mas como al cabo de algún tiempo no paraba de quejarse de que seguía pecando y no le eran de provecho alguno aquellas oraciones, el sacerdote le dijo: -Ven y ayúdame a levantar aquel costal de trigo que se le ha caído a esa mula. Cogió el hombre por un lado y el sacerdote por otro, y cuanto más tiraba el pecador para arriba, más tiraba el sacerdote para abajo: -¿Cómo lo vamos a levantar de esta manera? preguntó el hombre. -Pues igual que haces tú -respondió el sacerdote: cuando pido a Dios que te levante de tus pecados, tú sigues tirando hacia abajo: Nuestra voluntad de querer cambiar es determinante en el proceso de santificación. Tu voluntad se ve robustecida con la oración y los sacramentos. Estas armaduras te protegen más eficientemente en este medio en que vivimos. ¡Vívelos para poder tener VIDA verdadera! Sábado, 25 de septiembre de 2010 Este evangelio de hoy vuelve a la misma actitud de Pedro, cuando dice que nunca te pase nada de eso, maestro: y Jesús lo dice para alejarse de él, como satanás. En este evangelio de hoy es muy claro; a los discípulos les costaba muncho comprender a Jesús, en su radicalidad. Aquí se nos presentan: la dimensión profética de Jesús: allí ya está la decisión de morir, por nosotros. Al fin y al cabo, somos como los discípulos, «ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto» (Lc 9,45). Una de las claves de la sabiduría cristiana es el reconocimiento de la grandeza y de la inmensidad del Amor de Dios, al mismo tiempo que admitimos nuestra pequeñez y la bajeza de nuestro pecado. ¡Somos tan tardos en entenderlo! El día que descubramos que tenemos el Amor de Dios tan al alcance, aquel día diremos como san Agustín, con lágrimas de Amor: «¡Tarde te amé, Dios mío!». Aquel día puede ser hoy. Puede ser mañana. 34


Domingo, 26/09/10 Muy queridos hermanos, la liturgia de la palabra de hoy nos convoca a hacer una mirada a nuestro alrededor. Un giro sobre la influencia que podemos causar o no causar a alguien. Una sobre lo que tenemos, otra sobre lo que somos. Ciertamente no somos lo que tenemos, pero lo que tenemos, es fruto de lo que somos. La parábola de hoy nos muestra la riqueza y la pobreza: La riqueza no compartida e insensible al sufrimiento de los que no poseen; un abismo del cual denuncia en evangelio. Aquí, vemos: Primer acto: el rico negó la existencia de Lázaro Segundo acto: Todo está perdido

El valor del ser humano se mide no tanto por la posesión o por su cantidad. Quien busca la felicidad fuera de sí, nunca será feliz. Por eso, son bienaventurados los que, conscientes de su propia pobreza, ponen toda su esperanza en Dios como valor supremo. Dios nos da la muchas clases de riquezas: la más grande para él es nuestro corazón entregado a él. Somos hijos del cielo y las cosas del cielo deben atraernos hasta la más infinita bondad. Cuando creemos poder todo o tener todo, Dios se queda en segundo plano. Dios nos quiere esperando más de él que de las cosas materiales. El que nada espera no tiene motivos para vivir. Y el que no se entrega al otro experimenta la muerte. “la vida no está asegurada en abundancia de los bienes”. ¿De qué aprovecha poseer todo, si la vida se deteriora?. Dios nos ha puesto a todos en un solo mundo para compartirlo, y nosotros hemos hecho un “primer mundo”, un “tercer mundo”, un “cuarto mundo”. Con bases en el tener. La ambición nos hace insensibles al hermano. Las lecturas de hoy, dicen que ante la necesidad ajena, lo que debe nacer del corazón “humano” es “echar una mano”… o las dos. Así el dinero recupera todo su valor… y el hombre, su dignidad. Nadie es tan pobre que no tenga nada para dar y nadie es tan rico que no tenga que pedir algo. Por eso pedimos al señor que nos hagan ricos en misericordia y humildes de corazón, para que no exista un abismo que nos separe de los demás.

Martes, 28 de septiembre de 2010 La ida (subida) a Jerusalén es una constante en el evangelio de Lucas. Jerusalén es el lugar donde Jesús consumará su misión, lugar en que han de morir los grandes profetas. Jesús, obediente a la voluntad del Padre, decide caminar hacia esta ciudad a pesar de las dificultades y oposiciones. Envía a dos mensajeros que entraron a Samaria a pedir alojamiento. Jesús se encontraba en la región de Galilea y le tocaba pasar por tierras samaritanas para llegar a Judea donde estaba ubicada Jerusalén. Los samaritanos no eran nada amigables con los judíos por razones históricas, y por eso, no quisieron recibir a Jesús, y más cuando se enteraron que se dirigía hacia Jerusalén. Santiago y Juan, a quienes el mismo Jesús apodó como “los hijos del trueno” (Mc 3, 17), querían enviar fuego/rayo del cielo, haciendo alusión al profeta Elías cuando pidió en dos ocasiones que bajara fuego del cielo para acabar con sus enemigos (2 Re 1, 10). Pero Jesús les reprende como signo de que no quiere la violencia para cumplir su misión. La invitación de Jesús es a que asumamos decididamente nuestra misión y que nuestro testimonio de vida sea coherente con nuestra opción. Jueves, 30 de septiembre de 2010 35


Rogad (...) al dueño de la mies que envíe obreros a su mies Hoy Jesús nos habla de la misión apostólica. Aunque «designó a otros setenta y dos, y los envió» (Lc 10,1), la proclamación del Evangelio es una tarea «que no podrá ser delegada a unos pocos “especialistas”» (Juan Pablo II): todos estamos llamados a esta tarea y todos nos hemos de sentir responsables de ella. Cada uno desde su lugar y condición. El día del Bautismo se nos dijo: «Eres Sacerdote, Profeta y Rey para la vida eterna». Hoy, más que nunca, nuestro mundo necesita del testimonio de los seguidores de Cristo. «La mies es mucha, y los obreros pocos» (Lc 10,2): es interesante este sentido positivo de la misión, pues el texto no dice «hay mucho que sembrar y pocos obreros». Quizá hoy debiéramos hablar en estos términos, dado el gran desconocimiento de Jesucristo y de su Iglesia en nuestra sociedad. Una mirada esperanzada de la misión engendra optimismo e ilusión. No nos dejemos abatir por el pesimismo y por la desesperanza. De entrada, la misión que nos espera es, a la vez, apasionante y difícil. El anuncio de la Verdad y de la Vida, nuestra misión, no puede ni ha de pretender forzar la adhesión, sino suscitar una libre adhesión. Las ideas se proponen, no se imponen, nos recuerda el Papa. Viernes, 01 de octubre de 2010 El salmo de hoy (139) nos muestra la protección de Dios, más que la vigilancia por lo malo que a veces practicamos. Conócenos desde el seno materno, nuestro actuar y andar; adonde iré sin ser notado, si Dios, es mi fuerza, luz para mi camino; nos invita a sentir su presencia en la bonanza y en la angustia, en situaciones de abismos o de alegría; ahí está Dios. Hoy vemos a Jesús dirigir su mirada hacia aquellas ciudades de Galilea que habían sido objeto de su preocupación y en las que Él había predicado y realizado las obras del Padre. En ningún lugar como Corazín, Bet-Saida y Cafarnaúm había predicado y hecho milagros. La siembra había sido abundante, pero la cosecha no fue buena. ¡Ni Jesús pudo convencerles...! Pero debemos entender lo que dijo Jesús en otra ocasión: “no vine para los sanos”: y cuando los curaban, muy pocos volvían para agradecerle. Esto es la libertad que Dios nos da. ¡Qué misterio, el de la libertad humana! Podemos decir “no” a Dios... El mensaje evangélico no se impone por la fuerza, tan sólo se ofrece y podemos aceptarlo o rechazarlo. El Señor respeta totalmente nuestra libertad. Libertad personal ¡Qué responsabilidad para mí! Aquí, vemos, más sentimiento de tristeza que de castigo, o amenaza contra las ciudades donde actuó. Que el Señor no detenga su mirada hacia nosotros, y nos guie, nos proteja y siga poniendo todo esfuerzo en salvarnos, aunque no reconozcamos todas las veces. Sagrado corazón de Jesús…. Jesús, manso y humilde de Corazón… Sábado, 02 de octubre de 2010 Ángeles custodios Los puros de corazón heredaran el paraíso. Los ángeles representan algo que es propio de Dios. Cada nombre de un ángel está incluido una acción de Dios. Mensajero, de Dios, medicina de Dios, la grandeza de Dios, etc. Son seres invisibles que poseen apenas lo esencial: la obediencia a la misión que les encarga Dios. Los Ángeles son una forma de actuar de Dios: pero también, una amuestra de que nosotros debemos buscar la misión que nos corresponde como creatura de Dios, el sentido de nuestras vidas. No son solos los ángeles quien tienen la misión de Dios; nosotros también la tenemos, porqué por el bautismo somos llamados a vivir una vida nueva; llenados de una fuerza invisible, que hace los demás percibir que Dios está ahí. Los ángeles son la presencia de Dios; nosotros deberíamos sernos todos humanos suficiente, para, con nuestra especie, no angélica, representar la presencia de Dios. 36


Nosotros decimos con la naturaleza: ¿cómo no creer en Dios? Miramos al cielo y decimos, ¿Cómo no crerr en Dios? Miramos al otro y qué decimos? Míranos y qué dicen de nosotros? Deberíamos decir: ¿Cómo no creer en Dios, porque somos una maravilla, cierto?

DOMINGO, 27 DEL T/ORDINARIO. 03/10/10 P. Cristovao El evangelio de hoy tiene un pequeño examen: y la pregunta principal es ¿puedo medir la cantidad de fe que tengo? La fe no es como algo que se pesa en una balanza: pero, podemos investigar en nuestra vida, si la presencia de Dios es una necesidad. Si la respuesta es sí, tienes fe. Él no quiere saber la cantidad, quiere saber si la tienes. Esto ya basta para Dios. Lo demás, es añadido. La fe es algo verdadero, que no se pierde con el escandalo; por ejemplo. La fe es algo que nos mantiene firmes como roca: puede venir la lluvia, el viento, el fuego: ella permanece intacta. Uno no puede perder lo que no tiene. Si la idea de Dios que tenemos es tan frágil como nosotros, hay que mirar si podemos llamar de fe. La fe tampoco es una fábrica de milagros: es la capacidad que uno tiene de seguir adelante, iluminado por la luz de Cristo. Tener fe tiene muchos sentidos: confiar, ser fuerte, en sentido de pertenencia a la fortaleza de Dios; tener fe en este evangelio es diferente: como la frase famosa “querer es poder”. En este mes misionero debemos mirar nuestra misión: preguntar, como católico (a) ¿cuál es mi misión? Misión de servir a cristo en este mundo: no ser como un siervo inútil que hace solo lo obvio. Como una cocinera que apenas prende el fuego para cocinar la comida. Pude ser que está cocinada, pero, y el sabor especial que uno tiene que poner de si mismo? Este evangelio es como si Jesús estuviera diciendo: hay que rica comida, solo tu niña sabes hacerla tan especial: no eres una sierva inútil que hace solo lo obvio, lo común. Seguir a Jesús tiene este sentido, tener fe también. Poner sabor en la vida de los demás. Eso mueve montañas. Lunes, 04 se celebra el día de san Francisco de Asís. Éste hombre puso un nuevo sabor a la iglesia; en un tiempo gris, donde se olvidó la esencia de nuestra fe: el cuidado por los pobres, por la vida, por la creación: pidamos su intercesión para que volvámonos a la condición primera de creaturas amadas de Dios, obra de sus manos.

Martes, 05/10/10 Marta quería que Jesús le escuchara, mientras María querría escuchar a Jesús. Casi todos nosotros nos identificamos con Marta. Tenemos cosas que hacer, problemas para resolver, tareas para terminar antes de descansarnos. Cuando tratamos de rezar, nuestras mentes dan vueltas. Recordamos una llamada que debemos hacer, algo que necesitamos de la tienda, cosas que no puedan esperar. Hay ciertos momentos en la vida que no hay nada que reemplace el regalo de la atención: de ser escuchado. La disponibilidad de alguien que no esté limitada por el tiempo. Eso el don que María le dio a Jesús. Marta estaba ocupada haciendo cosas para Jesús - y para hacerlo, quería que Jesús le escuchara. María, por otro lado, escuchó a Jesús. "María," dijo Jesús, "escogió la mejor parte." En nuestras relaciones humanas (amigo, esposo papá, hijo, etc) podemos reconocer el poder de escuchar sin distracciones ni límites de tiempo. Algo semejante aplica a la oración. Jesús tiene todo el tiempo en el mundo para escuchar a ti o a mí. El viene del punto de vista de la eternidad, que es sin división o límites. El problema no es de parte de Jesús. Él puede escucharnos todo el día y toda la noche. El problema está en nuestro lado. Tenemos miedo de hacer lo que María hizo - poner las otras actividades a un lado y escuchar, no más. 37


En la familia las madres y padres son muy parecidos a Marta. Los hijos desarrollan una relación de mentiras, por miedos de ser regañados. Los padres tienen que dar la confianza a los hijos, la misma que María tuvo en Jesús. Miércoles, 06/10/10 Padrenuestro en LC Enseñanza, porqué es parte del pedido de los discípulos: una oración, porque Jesús nos da sus formula de comunicación con Dios, dirigiéndonos a él como hijos, igualándonos a él, como creaturas de Dios: una propuesta de vida, porque hay mucha hipocresía en la oración de los fariseos, en esto está implícita una dura crítica al modo de actuar de la vida, como responsabilidad con los demás. En esta oración están varios de los fundamentos de la fe en Jesús. Dios del cielo y la tierra en primer lugar en nuestra vida 1er. Mandamiento), terminando con el amar al prójimo (el perdón) Amar a Dios sobre todas las cosas, y providencia, hacer su voluntad, confiar en su protección, observar la justicia del Reino y perdonar para ser perdonados; este es el camino para vivir libres de toda tentación y del mal.

Jueves, 07 de octubre de 2010 Hoy, el Evangelio es una catequesis de Jesús sobre la oración. Afirma solemnemente que el Padre siempre la escuchará. Una persona de oración sabe cómo atender a las necesidades de alguien, aunque sea para que no lo moleste con la insistencia. Jesús compara la insistencia con la oración; también compara aquel hombre de la puerta con nosotros ante Dios. Con su insistencia él recibe los panes que necesita. Dios es el amigo que escucha desde dentro a quien es constante. No tengamos miedo de pedir a Dios lo que es bueno: no olvidemos también que Dios no atiende a caprichos: a veces pedimos que Dios realice el mal que deseamos a los demás. Eso no es oración y si, un engaños. Fiesta del rosario Precisamente, lo que no alcanza la voluntad humana, es lo que necesita ser salvado por Dios; y precisamente el Santo Rosario es un anuncio continuo de la salvación de Dios, del amor de ese Dios para el que nada es imposible. Por eso, la oración con el Santo Rosario es, por decirlo así, indicadísima para esas obras en las que los esfuerzos humanos parecen inútiles o ya incapaces de dar buen fruto. Con el rosario se puede realizar el reino de Dios en la tierra y en el cielo. Para que sepamos: cada tiempo tiene sus motivos para fundamentar sus hechos. El rosario como sabemos, fue primero instituido en la iglesia en memoria de la victoria de Lepanto, (1571) que el Papa Pío V atribuyó de modo particular a la intercesión de la Virgen María. ¿Y qué era lo que estaba en juego en la batalla de Lepanto? Podemos decir, el futuro de la Europa cristiana. Nos puede parecer muy raro que un Papa mande rezar el Rosario para ganar una guerra; pero, ¿qué que estaba sucediendo, en aquel tiempo? Inquisición, guerras santas, cruzadas, etc. Nuestra guerra hoy tiene otro objetivo; que la humanidad haga desaparecer la violencia en el mundo. A mí me parece muy contradictorio que la reina de la paz sea la patrona de la guerra. Pero como dije, cada tiempo justifica sus hechos. 38


No dejemos de pedir a la virgen que interceda por el mundo: no para que ganemos guerras, porque nadie gana nada en guerras. Todos sabemos que la virgen María se une a nosotros para que el mundo se salve por la paz, no por la violencia, la guerra, el fundamentalismo religioso, y otras cosas más.

Viernes, 08 de octubre de 2010 Los gálatas, confundidos por la llegada de algunos predicadores posteriores a la evangelización que había hecho Pablo, empiezan a creer que su fe estaba incompleta, si no empezaban a obedecer la Ley de Moisés. El apóstol escribe con líneas de fuego porque le arde el corazón de pensar que el mensaje central de su enseñanza está por perderse. En sintonía con el evangelio, esta lectura nos ayuda a identificar el nuevo sentido que Jesús da a la antigua ley; muchos todavía no la aceptaba y seguía viviendo como los fariseos dentro de las comunidades cristianas. Jesús es criticado y acusado de actuar por belcebú; y pide que si no creen por su propia convicción, por lo menos debería creer por lo que ven. Estos están con él físicamente, pero sin comprometerse; lo que hacen es justificar su falta de fe en Jesús. Quien está con Cristo no solo está con Moisés o Abrahán, está con Dios. Si seguimos a Jesús, debemos comprender por qué lo hacemos. Busco algo que no hay en mi interior; quiero dar algo a alguien que no lo tengo y que él me puede ayudar. Quiero encontrar la paz y la tranquilidad que no tengo, la quiero mantener. Si estoy con el verdaderamente es porqué ya desocupé todo lo que tenía en el corazón para llenar de lo que tiene él. Es muy importante llenarnos de la presencia de él; pero, a veces el único espacio que le damos en nosotros es el mínimo que sobra. Un día yo dije aquí y repito; la palabra de Dios es como una piedra en el zapato; cuanto más caminamos con ella, más duele; la piedra nos hace parar para mirar lo que pasa. Si no fuera por la piedra no me había parado para pensar. La palabra de Dios también es así, nos invita a detenernos y ver si estamos haciendo bien las cosas. Quien no está conmigo está contra mí. Dice el Señor. Si la palabra de Dios no está incomodando n algo, es hora de para para pensar; qué importancia tiene Dios en mi vida; que espacio él ocupa? Espacio sin Dios es espacio para el mal. Como decían san Agustín e santo Tomás de Aquino, el bien es ausencia de mal; el demonio es ausencia de Dios. Lo que hacía Jesús era llenar los corazones de la presencia de Dios, donde no cabe el demonio. Envío: mensajeras ORACIÓN DEL DIA del ENFERMO BENDITO Y ALABADO SEA EL SANTISIMO SACRAMENTO DEL ALTAR. Señor, Haznos instrumentos eficaces de tu misericordia. Señor, bendice nuestras mentes para que no seamos indiferentes ni insensibles, sino solícitos a las necesidades de los enfermos que vamos a visitar. Señor, bendice nuestros ojos Para que reconozcamos en el que sufre Tu rostro, y nos conduzcan; A la luz y tesoros interiores. Señor, bendice nuestros oídos Para que oigan las voces que te suplican, y de los que no pueden expresar con palabras. Señor, bendice nuestras manos Para que no permanezcan cerradas ni frías, Sino, que transmitan calor y cercanía Hacia quien necesita una presencia amiga. Señor, bendice nuestros labios Para que no pronuncien frases vacías, Sino, que expresen comprensión y gentileza, Que nace de un corazón que ama.

Dom. 10/10/2010 39


Hoy podemos comprobar, ¡una vez más!, cómo nuestra actitud de fe puede remover el corazón de Jesucristo. Esto nos muestra que la medida de los milagros de Cristo es, justamente, la medida de nuestra fe y confianza en Dios. ¿Qué hemos de hacer nosotros —pobres criaturas— ante Dios, sino confiar en Él? Pero con una fe operativa, que nos mueve a obedecer las indicaciones de Dios. Basta un mínimo de sentido común para entender que «nada es demasiado difícil de creer tocando a Aquel para quien nada es demasiado difícil de hacer» (Card. J. H. Newman). Si no vemos más milagros es porque ―obligamos‖ poco al Señor con nuestra falta de confianza y de obediencia a su voluntad. Como dijo san Juan Crisóstomo, «un poco de fe puede mucho».

Oración comunitaria Dios Padre Nuestro, que en Jesús nos has mostrado tu voluntad de que se rompan las barreras y fronteras que nos separan, de que los "leprosos" de todos los tiempos sean curados y se integren a la comunidad; danos una actitud abierta y acogedora como la suya, que destruya los efectos de la marginación y nos ayude a construir una ciudad humana para todos, de hijos de Dios, hermanos y hermanas sin distinción. Por Jesucristo Nuestro Señor. Martes, 12 de octubre de 2010 La preocupación de Jesús en este evangelio es con la humanización y dignificación de todo ser humano. Las prácticas rituales no pueden salir del vacío. Deben servir para que nos acerquemos más a Dios. Si lo que hacemos como cristianos nos separa más de los demás, estamos andando hacia atrás. El objetivo de Jesús es acercarnos más y más unos a los otros. Hay muchas personas que no tienen acceso a un buen conocimiento de la palabra de Dios; con conocimiento falso de esta palabra pueden dañar la vida de munchos con su equivocación. A estos Jesús llamó de hipócritas, fariseos. Toman la palabra de Dios como suya y condenan las personas al infierno por ella. Cuando un padre, un laico, un pastor u obispo habla demasiado en infierno, condenación y demonio, impuros, indignos, irregulares, hay que mirar si en su vida, en su testimonio de vida él es fruto de tanta santidad. De la misma forma que los fariseos hacían se encierran en estos temas para no comprometerse personalmente en ayudar el ser humano a tener mejor condición de vida. Entonces, todo pasa a ser culpa del maligno y no necesita tender la mano al que pide. Hay que mirar si nuestra vida en la familia, en la iglesia, en el trabajo no es llena de contradicciones. Si sí, entonces estamos hablando de lo mismo que Jesús menciona en este evangelio de hoy. Por eso no podemos creer que somos mejores que los demás. Jesús nos quiere limpios por dentro; que no sentenciamos las personas a la condenación, … Que el señor nos ayude a ver mejor a los demás por de dentro y que lo de afuera nos transforme por dentro.

Miércoles, 13 de octubre de 2010. Jesús hoy critica una vez más la hipocresía de los fariseos. La pose del poder religioso para su bien personal es una afronta a Dios. Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía. Ángel Ganivet (1865-1898) Escritor). Ser cristianos es a veces doloroso, pero comprensible; muchas veces somos como payasos tristes, que tenemos que pintar una sonrisa bien grande para que alguien sonría. Pero, cuando lavamos la cara, volvemos a ver la cara triste que solo nosotros conocemos. De este punto de vista, no hay problemas, por que sacamos algo bueno de lo malo. Lo difícil es cuando pasamos a creer en la pintura en la cara, que dibujamos y olvidamos que hay cosas por dentro que hay que arreglar. Jueves, 14 de octubre de 2010

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No podemos confundir la verdadera relación con el Dios misericordioso con el mero cumplimiento frío de leyes y normas magisteriales. La relación fundante con el Evangelio pasa ineludiblemente por la construcción de una comunidad de iguales y desde la libertad y la compasión de Dios. En los textos de los pasados días Jesús ha criticado con dureza a los fariseos. Les ha reprochado básicamente tres cosas: su hipocresía; su falta de discernimiento, cuando dan excesiva importancia a lo pequeño y dejan de lado lo fundamental, y su manera de juzgar a los pequeños y en general a los que no piensan como ellos. En este sentido, Jesús está diciendo que el saber te da poder; ¿qué haces con ese poder? Viernes, 15 de octubre de 2010 La palabra clave del evangelio de hoy es ―miedo‖. No tengan miedo. A los que realmente se empeñan en vivir el compromiso cristiano, viven con miedo; miedo de no ser coherente, miedo de no dar testimonio suficiente; miedo de los que nos temen a Dios. Eso fue lo que le sucedió a Jesús. Jesús, efectivamente, fue agarrado, fue apresado, fue asesinado. La Cruz es precisamente el memorial de ese asesinato, pero, se convirtió en memorial de victoria. ¿Cómo no tener miedo de la muerte en la cruz? La Cruz es el lugar de la victoria de Jesucristo, para que nosotros no fueramos puestos en ella tambien. Pero, si nos toca, él dice> no tengan miedo, porque hasta los cabellos de sus cabezas están contados. Nosotros, cuando nos unimos al Invencible, nos volvemos invencibles, y perdemos todo miedo, y ningún temor se apodera de nosotros. Sábado, 16 de octubre de 2010 Muy queridos hermanos, el evangelio de hoy habla de una realidad muy dura para la humanidad. Dios cuando no hizo, nos dio libertad, para pensar y actuar en la vida, porque, cuando el ser humano piensa, el está poniendo en práctica la fuerza del espíritu santo que nos asemeja a él. El pensar del ser humano es el motor de la vida. Pero, la humanidad desarrolló tanto su forma de pensar que la separó de Dios este vínculo que hay entre él y Dios. Por eso, pecar contra el espíritu es hacer nuestra la autoría de nuestros dones. El evangelio de hoy también advierte que aunque sea difícil de ser alcanzada,la recompensa del discipulado es valiosa: los seguidores de Jesús que sean fieles al Maestro, recibirán su apoyo ante las adversidades. La tarea de los discípulos no es luchar contra los que no creen en Jesús, sino dar testimonio creíble de su presencia entre la humanidad. Sin embargo, es necesario apostar y luchar por el proyecto que Jesús amó y llevó hasta las últimas consecuencias. Es preciso tomar conciencia que hacerse discípulo de Jesús implica necesariamente asumir el . conflicto, que hay entre las fuerzas de nuestra libertad y la voluntad de Dios en nuestros corazones; hay que equilibrar nuestra voluntad con la de Dios.

DOMINDO 17/10/10. P. Cristovao, svd Hermanos: El tema de las lecturas de hoy parece bastante claro: la oración y la justicia. A veces entendemos la oración como un intento de convencer a Dios de lo que pedimos, cuando en la verdad, la oración consiste en abrir la puerta para que Él, que es tu gran Aliado, pueda batallar junto a ti, pueda defender tu causa. La oración no es un cambio que nosotros producimos en Dios; la oración es el cambio, la oportunidad que nosotros le damos a Dios para que Él cambie lo que nosotros somos, lo que nosotros pensamos, lo que nosotros decimos y obramos, y esperamos también. 41


Yo tengo un gran Aliado, pero tengo que dejarlo obrar, tengo que darle oportunidad a Él para que obre. Y la oración es eso, la oración es abrirse a las obras, a los planes, abrirse al tamaño de Dios. Es como cuando los niños van a destapar un frasco en la casa; y a veces el frasco tiene la tapa muy pegada. El impulso del niño es buscar al fuerte de la casa, por ejemplo al papá, y le pasa el frasco para que lo destape. "Yo no puedo, pero mi papito que sí tiene fuerza, él sí lo va a destapar". ¿Lo que quiere decir el evangelio con estos dos personajes? La fe y la justicia son como los dos lados de una balanza, y Jesús es el punto central que mide el peso. La medida correcta debe está en el equilibrio de los dos lados. Es incompatible que una persona sea temiente a Dios y sea injusta en su forma de actuar en la vida. Por eso, en el evangelio, el juez no creer en nada, o nadie. Lo que podemos aprender de esto, es que no nos olvidemos de la presencia del espíritu santo en nuestra vida y que no importa lo que hagamos, él no está con nosotros apenas en la iglesia. Está en mi trabajo, en la familia, en mis actividades diarias. Por eso, el evangelio nos invita a equilibrar nuestra acción con la oración. Reconocer que a veces no podemos abrir el frasco, que hay alguien con manos fuertes para hacerlo mejor que nosotros. Lo que las lecturas de hoy quieren decir es que antes de exigir de Dios, de ordenar a Dios, que haga algo por mí, debo primero creer y exigir de mí, en lo que debo mejorar. Martes, 19/10/10 El evangelio de tiene un lenguaje propio del tiempo de Jesús. Por causa del estilo de matrimonio que hacían los judíos. Como sabemos, el matrimonio judío un tipo de acuerdos entre familias. Los invitados tenían que ser muy prójimos del novio, conocer sus gustos, y estar de acuerdo con el estilo de fiesta que se preparaba. Eso es lo que espera Jesús, que lo conozcamos profundamente, en los pequeños detalles de la vida, saber lo que lo agrada o no lo agrada. Básicamente el evangelio de hoy es como una pregunta: ¿Qué significa estar listos, vigilantes, con lámparas encendidas? Es sentir que él está presente en cada momento de nuestra vida. No basta con esperar, hay que sentirlo en cada momento. En los pequeños detalles. Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atracarlo. El hombre entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria al Creador: "Dios Todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme". En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado: "Señor te pedí ángeles, no una araña." Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme". Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña. Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y el hombre se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada. Entonces se escuchó esta conversación: - Entremos en esta cueva. No. No hace falta. ¡Mira, hay una telaraña! Es imposible que haya podido entrar en esta cueva. Sigamos buscando en las otras. Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da aquellas pequeñas cosas que se pueden volver grandes. Si 42


has pedido un muro y no ves más que una telaraña, recuerda que Dios sabe lo que realmente necesitamos. Confía en Él y Él actuará. A veces pedimos muros para estar seguros, pero Dios en cambio nos pide confianza en Él, para dejar que su poder se manifieste y haga que algo como una telaraña nos de la misma protección que una muralla.

Miércoles, 20/10/10 Hoy, con la lectura de este Evangelio, podemos ver que cada persona es un administrador: cuando nacemos, se nos da a todos una herencia en y capacidades para que nos realicemos en la vida. Descubrimos que estas potencialidades y la vida misma son un don de Dios, puesto que nosotros no hemos hecho nada para conseguirlas. Son un regalo personal, único e intransferible, y es lo que nos confiere nuestra personalidad. Son los “talentos” de los que nos habla el mismo Jesús (cf. Mt 25,15), las cualidades que debemos hacer crecer a lo largo de nuestra existencia. Tenemos la responsabilidad de saber “dar respuestas” a los bienes que hemos recibido junto con nuestra vida. «Conociendo la voluntad de su señor» (Lc 12,47), es lo que llamamos nuestra “conciencia”, y es lo que nos hace dignamente responsables de nuestros actos. La respuesta generosa por nuestra parte hacia la humanidad, hacia cada uno de los seres vivos, es algo justo y lleno de amor. Jueves, 21 de octubre de 2010 Todo aquel que en su casa asume una postura de fidelidad honestidad causa inquietud en quienes no los hacen. o estamos de parte del Reino de Dios, o con los malvados de este mundo. Seguir a Jesús, con estas exigencias, implica tomar una decisión que nos debe llevar a opciones radicales. La obediencia de Jesús a la voluntad de Padre, que lo llevó a transitar por los áridos caminos del conflicto, la pasión y el martirio, demandan maduración a sus discípulos, profetas y apóstoles para estar en constante discernimiento de los signos del reino de Dios en la historia, desnudando y denunciando los signos catastróficos de los imperios opresores. Hay en el Evangelio una verdad maravillosamente consoladora: el amor de Dios que se ha manifestado en el sacrificio redentor de Cristo. Pero esta verdad necesita muchas veces abrirse paso a través de las nubes y engaños que acarician y adormecen nuestra conciencia.

Viernes, 22/10/10 El ser humano conoce más sobre la superficie de marte o de la luna que a su propio corazón y al corazón de los demás. Mientras va muy lejos en búsqueda de conocimiento de las cosas se deshace a sí mismo como ser humano. La exigencia de Jesús apunta más a la necesidad de poner todas nuestras capacidades y cualidades para hacer de esta humanidad verdadera morada de Dios. No podemos dejar de experimentar la presencia liberadora y salvífica de Dios en la realidad histórica, en la vida de la comunidad, en la vida de los seres humanos. Hoy tenemos que experimentar a Dios en la historia de una manera distinta: trabajar en el cumplimiento de su voluntad libremente; en esa misma libertad que me permite ser escogido por Él. 43


Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar 1. Bendito sea el sacramento del pan y del vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre. 2. Bendito sea el sacramento de la Pascua, inaugurado en la última Cena. 3. Bendito sea el sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesús entregado por nosotros. 4. Bendito sea el sacramento de su amor. 5. Bendito sea el sacramento del don de Dios que se convierte en nuestra ofrenda. 6. Bendito sea el sacramento de la caridad. 7. Bendito sea el sacramento de nuestra reconciliación y de nuestra unidad. 8. Bendito sea el sacramento de la Iglesia una y santa. 9. Bendito sea el sacramento de la Iglesia universal, fundada sobre los Apóstoles. 10.Bendito sea el sacramento que une nuestras tribulaciones al sacrificio de Cristo. 11.Bendito sea el sacramento que da la vida, la fuerza y la alegría. 12.Bendito sea el sacramento que rescata y santifica al mundo.

Domingo, 24/10/10. P. Cristovao, svd Eclo 35, 12-14. 16-18: Los gritos del pobre atraviesan las nubes Salmo 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. 2Tim 4, 6-8. 16-18: Ahora me aguarda la corona merecida Lc 18, 9-14: El publicano volvió a casa absuelto, y el fariseo no Hoy el evangelio nos presenta dos situaciones muy común en nuestro tiempo. Personas que se declaran pecadoras y otras que se creen más dignas de Dios que otras. En su oración, el fariseo aparece centrado en sí mismo, en lo que hace. Sabe lo que no es: ladrón, injusto o adúltero; ni tampoco como ese recaudador, pero no sabe quién es en realidad. La parábola lo llevará a reconocer quién es, precisamente no por lo que hace (ayunar, dar el diezmo), sino por lo que deja de hacer (relacionarse bien con los demás). El mensaje de la parábola es sorprendente, pues subvierte el orden establecido por el sistema religioso judío: hay quien, como el fariseo, cree estar dentro y está fuera, y hay quien se cree excluido y está dentro. El fariseo se separa del recaudador y lo excluye del favor de Dios. En esta parábola se cumple lo que leemos en la primera lectura del libro del Eclesiástico: “Dios no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido, no desatiende los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja”. Dios está con los que el sistema ha dejado fuera. Como estuvo con Pablo de Tarso, como se lee en la segunda lectura, que, a pesar de no haber tenido quien lo defendiera, sentía que el Señor estaba a su lado, dándole fuerzas. Lo mejor que podemos hacer es repetir lo que hizo Jesús: Cuando llama a Dios de Padre, dice, Padre nuestro y no, padre mío. Padre de todos, de ricos y pobres. En este día mundial de las misiones, no nos olvidemos, que nuestra más grande misión como Cristianos es devolver a Dios, todos los que les fueron arrancados de sus manos, por el escándalo de la desigualdad social, por la falta de fe y por la exclusión. Oh Dios, que tienes corazón de Madre y un Amor sin límites, totalmente parcializado hacia la Justicia, en favor de los injusticiados, de todos aquellos que sufren la explotación o marginación, excluidos de la fraternidad. Haznos apasionados luchadores por la Utopía de tu Reino, que nos anunció Jesús, e imitadores radicales de su opción por los pobres. Nosotros te lo pedimos apoyados en Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén. 44


26/10/10 COMO EN 29/01/10 Jesús Compara la nuestra fe como una semilla de mostaza y una porción de levadura. Lo que quiere decir es que por pequeña que sea nuestra fe, ella viene de Dios y por eso debemos hacerla crecer. Así, este Reino de Dios —que comienza dentro de cada uno— se extenderá a nuestra familia, a nuestro pueblo, a nuestra sociedad, a nuestro mundo. Porque quien vive así, «¿qué hace sino preparar el camino del Señor (...), a fin de que penetre en él la fuerza de la gracia, que le ilumine la luz de la verdad, que haga rectos los caminos que conducen a Dios?» La semilla comienza pequeña, como «un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas» (Mc 4,31-32). Pero la fuerza de Dios se difunde y crece con un vigor sorprendente. Como en los primeros tiempos del cristianismo, Jesús nos pide hoy que difundamos su Reino por todo el mundo. Lo que nos recuerda la parábola de hoy, es que las plantas crecen por la fuerza de la tierra y no por el poder del sembrador. Esta gran comparación, Jesús la aplica al Reino. Es decir, el Reino es obra de Dios y su realización se da por lo nuestra colaboración. Jesús nos invita hoy a hacer oposición a todo lo que nos hace deshumanos: oposición a lo que nos lleva a los pocos por caminos llenos de seducciones, llenos de lo que nos aleja de él. Por eso, la semilla de mostaza como ejemplo: el reino de Dios, de los simples, pequeños, de los que cambian el mundo con pequeños gestos concretos.

Jueves, 27 de octubre de 2010 El camino de Jerusalén es corto, pero difícil de seguirlo. La prioridad de la salvación es para los que están perdidos. La puerta es el corazón agobiado, como una herida que donde no se le pone la mano, normalmente. Jesús recuerda a sus oyentes exhorta el esfuerzo que tienen que hacer para cumplir con las exigencias de seguirlo: el arrepentimiento y la reconciliación, total fidelidad a él y a su proyecto y optar por la puerta estrecha, por el camino de la salvación del ser humano. No basta realmente beber y comer ocasionalmente con Jesús; hay que compartir su vida y destino, cuyo símbolo es la comunión de la mesa con los humildes y sencillos. Es decir, el reino de Dios es para Jesús un banquete donde todos nos reconozcamos como seres humanos con dignidad, con derechos y deberes; hombres y mujeres que vayan más allá de las fronteras del color, la raza, religión, color político o nación y que abran las puertas del reino a toda persona. Indudablemente quienes no quieren compartir el proyecto y destino de Jesús, no participan de su banquete de justicia, la solidaridad y la salvación. Y es que la salvación no es un asunto de exclusión de los malos, los extranjeros, los huérfanos, las viudas, los pecadores, los ancianos y los niños. La salvación es una buena noticia para todos, y los más afligidos, excluidos y marginados tiene su lugar predilecto. SABADO, 30 de octubre de 2010 Tema vital de la comunidad: el prestigio el honor de ocupar los primeros puestos. En la mesa de los fariseos hay disputas por esos primeros puestos. Todos los invitados los desean. ¡Los primeros en ocuparlos son los distinguidos, los supuestos elegidos! ¡Ocupar los últimos puestos, es una vergüenza! Se muestra en este escenario, en el contexto de la mesa y de la comida, el reflejo de la estratificación y exclusión social del tiempo de Jesús. Sin embargo, en la mesa del reino de Dios los invitados buscan el último puesto. En la mesa de Jesús los últimos suben y los primeros deben estar dispuestos a bajar de manera que se llegue a conformar una mesa en la equidad, donde no haya jerarquías opresoras y delimitadoras de la dignidad humana. 45


Los invitados a la mesa del reino, es al banquete abierta a todos, en especial, a los más pobres, necesitados, los marginados, los considerados los “últimos”. El verdadero honor y prestigio evangélicos del discípulo de Jesús tiene que pasar por el permanente servicio desinteresado a los demás. Estos son los rostros y las coordenadas del reino.

DOMINGO, 31/10/10 Sab 11, 22-12,2: Te compadeces, Señor, de todos, porque amas a todos los seres Salmo 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey. 2Tes 1, 11—2, 2: Que Cristo sea glorificado en ustedes, y ustedes en él Lc 19, 1-10: La conversión de Zaqueo EL CAMINO DE JERUSALÉN

En el evangelio de hoy, Jesús nos enseña que el Padre–Dios, amigo de la vida, sale al encuentro de sus hijos y construye con ellos una relación nueva de amor. El relato nos muestra la pedagogía de Dios, en la persona de Jesús, hacia aquellos que actúan mal. Dios es paciente y compasivo, lento a la ira y rico en misericordia, corrige lentamente, respeta los ritmos y siempre busca la vida y la reconciliación. En este sentido, Dios es definido como ―el amigo de la vida‖, y buscando ésta, su auténtica gloria, sale hacia el pecador y lo corrige, le brinda su amor y lo salva. La actitud de Jesús es sorprendente, sale al encuentro de Zaqueo y le regala su amor: lo mira, le habla, desea hospedarse en su casa, quiere compartir su propia miseria y su pecado (robo, fraude, corrupción) y ser acogido en su libertad para la conversión. PROPUESTA DE CAMBIO DE VIDA, NO CONDENACIÓN Aquí la salvación que llega en la persona de Jesús opera un cambio radical de vida. No dudemos que Jesús nos está llamando también a nosotros a la conversión, nos está invitando a que cambiemos radicalmente nuestra vida. El Señor nos propone unirnos a El, ser sus discípulos y a ejemplo de Zaqueo ser capaces de despojarnos de todo lo que no nos permite vivir auténticamente como cristianos. LOS SEGUIDORES DE JESÚS EN SU MAYORIA FUERON OVEAS PERDIDAS Esta misma experiencia es la de muchos otros testigos de Jesús que, mirados por El, se convirtieron, renació su dignidad, y recuperaron la vida. Aceptemos la mirada de Jesús, dejemos que El se tropiece con nosotros en el camino e invitémoslo a nuestra casa para que El pueda sanar nuestras heridas y reconfortar nuestro corazón. No tengamos miedo, dejémonos seducir por el Señor, por el maestro, para confesar nuestras mentiras, arrepentirnos, expresar nuestra necesidad de ser justos, devolver lo que le hemos quitado al otro... No dudemos, Jesús nos dará la fuerza de su perdón. El Señor está con nosotros para que experimentemos su amor. Él ya nos ha perdonado, por eso es posible la conversión. 1 de Noviembre de 2010 Sean santos como vuestro padre es santo Mt 5,48.

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La iglesia reconoce que la santidad es una postura de vida que refleja el poder de Dios en las personas de fe; la santidad puede ser algo tan simple y natural que, los santos no se dan cuenta de su santidad. Apenas actúan gratuitamente y libremente. Las bienaventuranzas proclamadas por Jesús a sus discípulos representan, de manera sintética, una nueva forma de comprender la acción de Dios en la humanidad. La santidad de Dios es en este texto yn constante estado de atención a la justicia y la vivencia amorosa por los semejantes. Son verdaderamente felices y santos los que viven según la misericordia, es decir, aquellos que reaccionan ante el sufrimiento ajeno y buscan erradicarlo movidos simplemente por el amor al otro. Con las bienaventuranzas Jesús está expresando su más profundo querer: que todos los seres humanos sean felices, en especial aquellos que son víctimas de toda clase de injusticia; es el nuevo programa del reinado de Dios, es la expresión de la voluntad de Dios para sus hijos, es la respuesta amorosa de Dios para los que sufren por su causa. Seguir a Jesús implica abrir los ojos y los oídos al mundo de los pobres, pasar por nuestro corazón sus situaciones de dolor y actuar misericordiosamente, es lo que verdaderamente nos conduce a la santidad. Invita a todos a sernos santos, de todos los rincones de la tierra, llamados a sernos multiplicadores de su santidad. 144000, como multiplicación de las doce tribus de Israel por los 12 discípulos veces mil. Representando a nosotros todos. El amor es la respuesta: la santidad es la capacidad de amar más a los emás que a sí mismo. Quien ama convierte su vida en santidad. Miércoles, 03/11/10 El evangelio del día de hoy presenta las condiciones o exigencias para ser discípulo de Jesús; exigencias que en nuestro momento actual son de gran importancia; Un deseo de Jesús de que tengamos compromiso y entrega total por los hermanos. Un llamado: Cuando Jesús habla de relativizar la familia, de dejar padre, madre, esposa, hijos, hermanos, se está

refiriendo a la necesidad de edificar un nuevo sistema de relaciones, un nuevo modelo de sociedad, en el que la fraternidad, la solidaridad, el servicio son fundamentales y en el que toda estructura, incluida la familiar, están en función de construir este nuevo tipo de sociedad y no uno contrario. El seguidor de Jesús está llamado a ser partícipe de esta nueva sociedad, donde lo principal es hacer presente en la historia el reino de Dios, lo cual exige en él un cambio de valores y de prioridades: renunciar a todo lo que nos separa de él, de Dios, de los hermanos.

Jueves, 04 de noviembre de 2010 El evangelio nos está señalando la dinámica en la que el reino de Dios se desarrolla, son los últimos, los pecadores, ―los que no cuentan‖ el gran tesoro de Dios, es a ellos que Jesús se dirige y anuncia la Buena Nueva 47


del reino, escandalizando a las autoridades religiosas y llenando de esperanza a los que sufren cualquier tipo de exclusión. Como iglesia creyente en Jesús estamos llamados a servir con misericordia, dirigiéndonos necesariamente a los predilectos del Padre: los excluidos. El tesoro de Dios debe ser para todos; si hay ovejas perdidas hay que encontrar, si hay alguien que perdió sus valores hay que rescatar. Lo importante no es: quién cumple o no con los preceptos de la ley, sino qué hace el hombre cuando ve que no puede cumplir estos preceptos. El amor triunfa más verdaderamente sobre los pecadores, que en los que se juzgan puros y santos, porque están abiertos a la humildad y a la misericordia. Por eso, la alegría natural de Dios. Viernes, 05 de noviembre de 2010 Creatividad para las cosas de Dios con la misma medida de las otras cosas; En el trabajo, en el comercio, en los medios de comunicación, en las propagandas, en los métodos de educación, entre iglesias, etc. ¿Quién lo hace mejor? uno vive la competencia. Está bien que todo quieran exponer lo mejor de sí. Pero, en estos casos, no son para el bien de todos, por las cosas de Dios y cuando nos damos cuenta que somos más que eso, nada hace sentido. Fui comprar un portátil: la niña dijo, ―ese es el mejor, última generación y nadie tiene otro precio mejor‖. Realmente no tenía. Anduve, anduve y volví, compre aquel portátil. Se me aparecieron varios problemas. Lo lleve y cuando pregunté qué pasó con lo último y mejor, la niña dijo; eso no es conmigo, yo solo vendo; cumplí mi misión de venderlo. El evangelio del día de hoy es un llamado a la creatividad con las cosas de Dios. Si la humanidad fuera tan creativa con los asuntos del bien mereceríamos el cielo con más facilidad. La parábola de hoy no se centra tanto en las artimañas del administrador sino en la capacidad que tuvo para prever el futuro que debía enfrentar; arregla con los deudores de su señor las cuentas con el fin de que por lo menos en el tiempo de la crisis lo acojan en su casa. En ese sentido, se puede percibir que hay comportamientos incompatibles con el evangelio. No podemos ser creyentes ingenuos ni dormidos, que nos acomodamos a la dinámica de un mundo consumista y de muerte que poco aporta a la dignificación de la persona humana, debemos estar atentos, vigilantes, interpretando el paso de Dios y de su esperanza en el mundo, denunciando la acción del mal y proclamando la promesa de Dios: la vida. Es urgente que en nuestras comunidades leamos la realidad del mundo a la luz de los valores del Evangelio, viviendo activamente en el presente la fraternidad, el servicio, el amor como signos visibles de ese futuro prometido. ORACION DEL PAN Bendito y Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar. R/. Sea por siempre bendito y alabado. Sagrado Corazón de Jesús, en voz confío. (3x) El pan es para todos. Como es tu cielo, como es tu sol, amigo Jesús. Te pedimos Señor, Pan para los niños que mueren de hambre; pan para las madres que no lo tienen para dar; pan para los viejecitos que ya no tienen fuerzas; pan para el que trabaja, siempre pan. Tú te has hecho Pan de vida, Jesús. Tu vida se ha hecho pan a compartir. 48


Tu vida; pan fresco y sabroso, tu vida el pan de cada día en la mesa del altar. Danos tu pan, danos tu Cuerpo, que tú has dicho que a los pájaros del cielo, que ni siembran, ni recogen, ni tienen graneros, nunca les falta. Que tu Padre cuida de ellos. Y nosotros, somos a tus ojos, más que pajaritos; somos hijos sentados a tu mesa, donde no hay blanco, ni negro, ni rico, ni pobre, ni listos, ni torpes...todos somos iguales porque somos hermanos y ,en tu mano el pan se hace para dar. Jesús, cuando alguien tenga hambre, haz que, comparta mi pan. Jesús, cuando alguien tenga sed, haz qué comparta de mi vaso. Cuando alguien esté con frío, haz que le llegue mi ropa. Jesús, cuando alguien esté enfermo, haz que le toque mi amistad. Cuando alguien esté cansado, haz que le ayude a caminar. Jesús, yo quiero ser pan para todos, pan que tu Padre cada día a su mesa nos da. Sábado, 06 de noviembre de 2010 La fidelidad en lo pequeño está a nuestro alcance. Nuestras jornadas suelen estar configuradas por lo que llamamos “la normalidad”: el mismo trabajo, las mismas personas, unas prácticas de piedad, la misma familia... En estas realidades ordinarias es donde debemos realizarnos como personas y crecer en santidad. «El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho» (Lc 16,10). Es preciso realizar bien todas las cosas, con una intención recta, con el deseo de agradar a Dios, nuestro Padre; hacer las cosas por amor tiene un gran valor y nos prepara para recibir “lo verdadero”. ¡Qué bellamente lo expresaba san Josemaría!: «¿Has visto cómo levantaron aquel edificio de grandeza imponente? —Un ladrillo, y otro. Miles. Pero, uno a uno. —Y sacos de cemento, uno a uno. Y sillares, que suponen poco, ante la mole del conjunto. —Y trozos de hierro. —Y obreros que trabajan, día a día, las mismas horas... ¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente?... —¡A fuerza de cosas pequeñas!».

El cuidado de lo pequeño es importante. el mar, el océano más grande de la tierra, está hecho de gotitas. También a través de las cosas pequeñas, de las gotitas, ahí podemos encontrar el camino para la grandeza. Los Alcohólicos Anónimos, por lo menos de Estados Unidos, tienen una serie de lemas y le sacan afiches a los lemas, como unos estribillos para que no se les olvide a los alcohólicos que están ahí asociados las estrategias para cambiar de vida, y uno de esos afiches dice: "El ascensor se dañó, en esto sólo hay escaleras". Yo creo que eso sirve mucho para la vida espiritual. Nosotros queremos una vida comunitaria armoniosa, maravillosa; pero se nos olvida que eso toca construirlo todos los días, en gotitas de amor.

Domingo 7 de noviembre de 2010 / 32º domingo de tiempo ordinario/ Ernesto / Ernestina 2Mac 7, 1-2. 9-14: El rey del universo nos resucitará para una vida eterna Salmo: 16: Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. 2Tes 2, 16-3, 5: El Señor les dé fuerza para toda clase de palabras y de obras Lc 20, 27-38: El no es Dios de de muertos, sino de vivos Muy queridos (as) hermanos en Cristo, el tema del evangelio de hoy parece ser algo muy complicado. El destino de los que mueren, pero aquí el más importante es la resurrección. Los saduceos no creían en la resurrección, en cambio, los fariseos sí. Escuchamos muchas críticas en los evangelios a los fariseos, pero, parte de la fe cristiana, empezó a ser fundamentada en las ideas de los fariseos. Por eso, Jesús dice: hagan lo que dice, pero, no lo que hacen.

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Ante la pregunta de los saduceos, que niegan la resurrección, Jesús proclama la vida más allá de la muerte. La idea que tenían de la resurrección era apenas el resurgimiento físico de la persona que ya había muerto. La primera idea de resurrección que Jesús quiere que las personas comprendan es el hecho de rescatar su condición de hijos de Dios, con su esperanza, palabras de rescate del pueblo sufrido, Jesús es la vida y la Resurrección: ―quien cree en mí, aunque haya muerto vivirá. La alianza del Dios vivo es con la vida y con los hombres vivos. El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el La preocupación de Jesús en esta discusión es que entendamos la resurrección como algo totalmente distinto de lo que conocemos aquí; debemos desprendernos de nuestra idea de cielo como este mundo en otra parte. La vida es eterna, porque es parte de Dios y Dios no tiene fin. En comparación con de las experiencias y conocimientos del hombre en la temporalidad— es difícil construir una imagen plenamente adecuada del ―mundo futuro'―» (Juan Pablo II). Una cosa es creer en la vida eterna y otra es imaginarse cómo será. El misterio que no está rodeado de respeto y discreción, peligra ser banalizado por la curiosidad y, finalmente, ridiculizado. La respuesta de Jesús tiene dos partes. En la primera quiere hacer entender que la institución del matrimonio ya no tiene razón de ser en la otra vida: el modelo de institución cambia, porque es una vida nueva; no se puede saber cómo es. Jesús sabe, nosotros no. El segundo momento de la respuesta nos deja dos certezas: «No es un Dios de muertos, sino de vivos» (Lc 20,38). Confiar en este Dios quiere decir darnos cuenta de que estamos hechos para la vida. Y la vida consiste en estar con Él de manera ininterrumpida, para siempre. Además, «para Él todos viven» (Lc 20,38): Dios es la fuente de la vida. El creyente, sumergido en Dios por el bautismo, ha sido arrancado para siempre del dominio de la muerte. Lo que podemos reflexionar de todo esto es que debemos vivir en plenitud y tener a Jesús, cara a cara, en cada momento de la vida. El mundo de hoy es cada vez más agitado y vertiginoso. ¿Estamos preparados para encontrarnos cara a cara con el Señor Jesús?. Oración comunitaria Padre, la esperanza en la resurrección es un don misterioso que no acabamos de comprender, y que en todas las tradiciones religiosas se expresa de mil maneras. Ilumínanos para que vivamos cada momento de nuestra vida con la certeza de que Tú nunca nos vas a abandonar y ni vas a dejar que nos perdamos.

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HOMILIAS II  

HOMILIAS Y REFLEXIONES PERSONALES

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