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conVersos Revista de poesía

Nº 1. Época I


Ă?ndice

Carnet de identidad

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Fondo de armario Jose PĂŠrez Carranque

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Marisol Huerta

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Carlos Gamarra

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Esther Lucio Marino

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Alicia Naya

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Miguel de Francisco

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Poeta a la carta

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Territorios diVersos

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Mirador

47

Retrato en auto

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Carnet de identidad

Nadie es perfecto. Teníamos una vida más o menos ordenada con alegrías y penas, éxitos y fracasos, pero nos faltaba algo. Coincidimos hace seis años en un taller de poesía, desde entonces llevamos el mismo veneno, tenemos la misma adicción. Somos un grupo ni muy grande ni muy pequeño, hemos publicado libros, plaquettes, dado algunos recitales y obtenido algún premio pero todos seguimos siendo aprendices. Desde esa condición inauguramos hoy este balcón en la red por si alguien quiere asomarse a lo que escribimos. No consta que nuestro canto amaine a los vientos ni calme a la mar. Sabemos que al final estará Ítaca o tal vez no, que lo que importa es el viaje. Procuraremos que en cada número, tres al año, nos acompañe un poeta reconocido, retrato en auto, que aporte más visibilidad. Recurriremos a nuestro fondo de armario para ir mostrando, poco a poco, nuestras mejores prendas. En poeta a la carta nos detendremos en alguien que nos apetezca. Los territorios diversos son, como su

nombre indica, un cajón de sastre. En el mirador nos solazaremos en la fotografía. Esperamos que el conjunto resulte ameno. Si hay algo de interés en lo que hacemos, búsquense los responsables entre los que nos enseñaron: Jesús Urceloy, Ada Salas y tantos otros poetas magistrales cuya lectura aviva nuestra nueva fe. Sean Vds. bienvenidos a este espacio sereno de conversos a la poesía. Vamos allá.

J.P.C.

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Fondo de armario

Los poemas que figuran en este nĂşmero son de: Pepe Carranque, Marisol Huerta, Carlos Gamarra, Esther Lucio, Alicia Naya y Miguel de Francisco.

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Fondo de armario

José Pérez Carranque

José Pérez Carranque es madrileño desde1944. Ha entrado en la poesía con entusiasmo pero hace poco tiempo relativamente. Ha publicado en distintos medios y soportes. Ha obtenido, ex aequo con su única esposa, el premio de su descendencia. Es miembro de “Pagadores Sin Fronteras” y miembro fundador de “Si lo Sé no Vengo”. Practica la amistad asiduamente y no se le conocen otras adicciones.

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Fondo de armario/ J. Pérez Carranque Cualquier afán/para elevarnos/ sobre la vulgaridad/tiene un límite en la vida. Robert Walser

Se para ante el papel y contempla la casa enajenada, la arboleda y su orden. Observa la riqueza de las cosas, el espacio que habita su deseo, el paisaje inventado. Apenas hay asombro, un leve yo sin atributos y una nueva ignorancia o inocencia. El paseo es intenso y es fugaz, se adentra en el vacío.

Porque ahora soy invierno y llegan las palabras aún calientes como si al final de la vida -ya todo esenciahubiese un renacer, un don profundo que te ofrecen, un lugar propio donde decir tu canto y regresar en calma al universo, y porque el tiempo es una resma que hacemos cuadernillos -el libro que escribimos cada uno-. En el silencio blanco de esta página conjuro mi temblor y mi sosiego como, precisamente hoy, necesitaba. Siempre en espera.

Un hombre se desploma entre la nieve. 6


Fondo de armario/ J. Pérez Carranque Deambulo por la casa y aquí todo es igual: el sillón y su lámpara de pie, el desorden fingido de los libros y yo, siempre girando sobre mí. Me pregunto si no es posible hacer algo para evitar mi mala compañía; ir al cine, a un templo comercial. Llego hasta la cocina y me preguntas: ¿ quieres un café? Nos besamos y aparecen buenos síntomas, pero enseguida vuelvo a mis cosas, a buscar alguna coartada, como si la felicidad no fuera asunto mío.

In memoriam Hoy comparecen huesos y ceniza, junto a ellos, maleza nada ilustre, algún resto animal, sólo despojos. Los arbustos presencian atestados: la fría exactitud de la tristeza, la imposible justicia en la palabra hacen más ruin tanta victoria. Y llegan, cada abril, las amapolas a esa hierba humilde que guarda tu verdad irreparable.

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Fondo de armario

Marisol Huerta Marisol Huerta Niembro es profe de lengua y teatro de Primaria en un colegio de Leganés. Y está muy contenta de haber elegido esta profesión porque cada día, su clase es diferente, porque se muere el pájaro, o el pez se ha enganchado la aleta con el filtro, o Mario ha tenido un hermano, o alguien llora porque ha suspendido. Acertó en su carrera, je, je, je.

Escribe desde siempre cuentos, casi siempre infantiles, pero desde hace unos 8 años se dedica, más que nada, a leer y escribir poesía. Y le gusta y mucho. Ha acudido al taller de escritura de Jesús Urceloy, que le ha enseñado casi todo lo que sabe. En la actualidad acude al taller de Ada Salas. Cada día que pasa se va dando más cuenta de lo mucho que le queda por aprender. Acaba de publicar su primer libro PUEDO EMPEZAR ASÍ, Edit. Renacimiento. Con muchos de los poemas que están en este libro, ganó el premio de poesía José Antonio Torres, en Tomelloso, 2009. Publica poemas en revistas como Cuadernos del Matemático, La bolsa de pipas, Otras palabras, Atlas de divagantes, Nayagua..., y también en revistas digitales y blogs. A Marisol aún le quedan muchas cosas por contar. Espera no aburriros y que disfrutéis con alguno de sus poemas.

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Fondo de armario/Marisol Huerta Poema ecolĂłgico No pertenece al hombre la tierra que pisamos

los bolsillos colmados de la gente importante que todo lo posee.

no se pueden comprar el color de la arena ni el agua de los mares

Ni ellos pueden comprar el azul o el dorado o el verso que les nombra con nombres escondidos.

no se pueden beber las flores del camino ni se puede guardar la luz de la luciĂŠrnaga

No pertenece al hombre la tierra que pisamos pero algunos lo creen.

no se puede escribir un verso que les nombre ni pescar un atĂşn en esa playa muerta no se pueden comprar 9


Fondo de armario/Marisol Huerta Como alguien Como alguien que camina hacia el lugar donde lo inesperado se nos duerme como también se duerme el lugar del amor.

las palabras que gustan ser oídas, o regalarte música que se ha bajado sólo para ti.

Como alguien que quisiera regresar hacia el gesto de antes como aquel beso larguííííííííísimo en la mini cocina,

Como alguien tan cansado que no se reconoce en ese charco que se forma en el suelo por la grieta de arriba.

o aquellas caminatas siempre tumbados en el sofá.

Como alguien, qué decir, como alguien y basta.

Como alguien que se olvida de decir 10


Fondo de armario/Marisol Huerta Reconstrucci贸n Se ha despertado un hombre que da forma a la forma misma de la materia.

habiendo ya cambiado la manera

Y da forma a la arcilla y a la tierra pisada.

Y entramos otra vez en una nueva inc贸gnita.

de andar.

Deshace con un golpe el suelo su pasado y ese muro que quiere atravesar. Hoy soy parte del hombre que lucha hoy soy parte del hombre que pinta el miedo. Y golpeo con 茅l en esa nueva pared habiendo ya cambiado nuestros zapatos rotos 11


Fondo de armario/Marisol Huerta Bienes gananciales Me dices que me ocupe de regar el jardín. Está lloviendo poco y ya nada se moja. Este tiempo que cambia el clima de la piel va secándolo todo. ¿Y quién se acuerda ya de encender esa máquina y programar el riego? Me dices que me ocupe y mis manos no saben.

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Fondo de armario

Carlos Gamarra

Nace en Madrid un 23 de septiembre, de un año que no recuerda. De vocación tardía, comienza a interesarse por la poesía en la madurez. Apasionado de la egiptología y de los viajes, y enamorado de la naturaleza y de todas las tecnologías, alterna su uso con escapadas a la montaña, donde suele ir acompañado de su perrita (Vilma). Ganó un premio de poesía en la Universidad de Adultos y se han publicado algunos de sus poemas en varias revistas (Ariadna-rc.com y Vivir) y en los libros “El día en que nos dimos cuenta de todo”, edición Taller de Escritura de Madrid, “23 poetas y un DNI”, edición El Árbol Espiral. En el año 2007 publica una antología suya con el título de “Reuniones Secretas”, por LF Ediciones y en el año 2.008 en unión de cuatro amigos poetas, se edita el poemario “Hilos de Cometa”, por Ara Ediciones. 13


Fondo de armario/Carlos Gamarra

Cambio climático

El bosque animado

El calendario quiere vengarse más aún que de costumbre. y juega a la ruleta rusa cada rato.

Sonríen los helechos en la brevedad de sus vidas Conocen el amor del senderista y le obsequian con sus mejores verdes

Con hechizos de aquelarre ya no vuelan las cigüeñas, el hielo se vuelve fuego y deja sin casa a las ardillas.

Su techo de pinos centenarios les cobija del verano y en sus dominios de sol y penumbra se condensa la sabiduría del mundo

Terminan los guateques en los patios, viste la luna en negro, los cisnes lloran a escondidas y la nieve es recuerdo de postal. La música de Vivaldi suena desafinada y las estaciones ya no tienen casas de acogida.

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Fondo de armario/Carlos Gamarra

Luz de otoño

Y en ti galopa el verde de la primavera

El viento generoso permite a sus víctimas mostrar los colores en último batir de alas

Huele a primavera la cara interna de tus manos y el sufrir que se aleja por un tiempo.

La verde humedad se deleita con el roce de las extinguidas frondas

Memoria con sabor a pomelo que se esconde como un niño y grita cuando le descubren.

Los pájaros dorados vuelan a los árboles que encendidos gorjean Solo el hombre presiente que será ocre y rojo

En tu carrera de besos sin palabras la génesis del mundo se adivina y deja sin ropa a los silencios. Se mueve el color de la noche a verde

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Fondo de armario

Esther Lucio Marino

Esther Lucio Marino es autora de la plaquette Bricolaje (J. Koblan). También ha participado en diferentes Tertulias y Talleres literarios, así como en las Publicaciones conjuntas del Taller de Escritura de Madrid Cartílagos de tiburón y Gotas de mercurio. Licenciada en Ciencias de la Educación, compagina su tiempo de escritura con el mundo de la Educación Infantil. Si la Infancia es, sin lugar a dudas, el mayor y mejor momento de aprendizaje, la Literatura, inequívocamente, es el modo más sublime de adentrarse por cualquier resquicio del Conocimiento.

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Fondo de armario/ Esther Lucio Confesión Si supieras

evapora intimidades.

que rescaté tu neceser para curar sus soledades, que lo uso en monodosis tratando de frenar el tiempo que te aleja, que tu gel desintoxica mi piel en días difíciles, que el cepillo de tu pelo duerme acostado junto al mío.

Si supieras. Sí, si tú supieras, sabrías cómo nuestrasvidashanquedadoentreveradas.

Si supieras cómo tu sonrisa permea la mía en el espejo, cómo duele el vacío en el tubo del dentífrico, cómo tu perfume

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Fondo de armario/ Esther Lucio Onírica Si ves que cae la noche boca arriba

y entre el barro

que no llegan tus labios a la fuente

hallar el amuleto

y la florida guerra sí te alcanza déjate bañar por los timbales

ha soñado alguna vez que la luna era menguante y aún así

escapa del olor de los cuchillos.

ecí

cr

Quien yace en el suelo

a

.

quien visita las sábanas quien acerca su mano y toca el frío ha soñado en volver en saltar del piso ciento dos de un rascacielos caer en la hojarasca rodar 18


Fondo de armario/ Esther Lucio Promesa

Calla

El eco de tus ojos percute aĂşn hoy en el barranco.

Esconde la palabra asĂ­ bajo las rocas. Como una cruel mentira cuando el agua la inunde.

Se filtra como un mantra expande su acuarela por las lomas en un caudal sin cauce. Subo la colina

DejĂĄndola morir limpia entre la arena muda.

y su silencio revela una promesa: el gesto del a b i s m o. 19


Fondo de armario

Alicia Naya Mi nombre es Alicia Naya, nací en Madrid el 12 de agosto de 1956. He cursado estudios de Filología Hispánica y soy profesional liberal. Siempre me gustó la poesía y cuando digo siempre, me refiero hasta que me alcanza la memoria, naturalmente entonces no sabía que poesía es:

Los primeros sonidos de la calle, el sol entrando en el jardín a través del nogal, mi gata bajando las sucesivas vallas de mi calle acompañándonos hasta la casa, el ruido atronador de las fiestas de Vitoria, pasando por la calle de mi abuela y el retumbar de lacasa conmigo dentro, el cine de Walt Disney, preludio de tantos poemas visuales que vinieron después, Mediterráneo de J.M. Serrat y aquél viaje al sur... Aquellos versos sonando en el casete del coche, alimentaron y limpiaron mi alma, reconstituyendo mi memoria histórica y sentimental; Machado, M. Hernández... Despertar de algo que llevaba demasiado tiempo sepultado. Ramón López Velarde dice: "me gusta el rabino porque es poeta" a mí, me gusta la vida porque contiene poesía. 20


Fondo de armario/Alicia Naya Bienvenida querida Emily a mi jardín de Borzccin donde transcurridos ciento cincuenta años han terminado llegando tus cartas al mundo luces de un planeta hace tiempo extinto. Józef Baran

Desde el ventanal de un hotel cántabro, miro en la noche el oscuro cielo sin una sola estrella. Bajo la vista hasta el océano y a ras de horizonte descubro unas luces, que -a diferencia de las estrellasson luces del momento. Y en la lonja, alimento mañana.

Descubrí que hay un bálsamo, un bálsamo hecho de palabras. Las palabras que nombran, que iluminan, la oscura cueva. Dónde mis pasos me llevaban huyendo; del sinsentido del miedo de la adulta locura. Las palabras como bálsamo a las heridas, a las horas de zozobra.

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Fondo de armario/Alicia Naya

La melancolía me arrastra… “Hasta el fondo arenoso que el desvarío puebla” * ¿Qué espero encontrar ahí. No sería mejor que sacara el manual de autoayuda y fuera desgranando y analizando uno a uno mis sentimientos?

Y aquí, me siento huérfana otra vez.

Pero, la metralla que hay en mi interior escuece, melancolía y metralla me empujan al fondo.

Que inútil mi canción que se pierde ya en el éter de los tiempos.

Que cruda me parece la vida sin rastro ya de fe ni de esperanza. Liviana…. Pesada… Otra vez a la deriva mi carne y mi osamenta.

Ahí duele menos. No veo, no oigo, no siento… Me obliga a mirar hacia dentro.

*Verso de Gerardo Diego 22


Fondo de armario

Miguel de Francisco Miguel de Francisco Barrero nació en Córdoba en el mismísimo espinazo del siglo pasado (el 1 de diciembre de 1949). Desde entonces no ha hecho sino presentar batalla y abjurar de toda regla, religión o creencia que caía en sus incansables fauces. Geólogo de profesión y turista de condición ha viajado por más de 40 países siendo ésta la actividad que más valora de todas las que ha hecho hasta ahora.

Amante de la novela y el relato breve, participó en talleres de estas disciplinas hasta que, en un curso de poesía, tuvo un encontronazo con Dalton Peabody que lo condujo con su sabia mano por los derroteros del viaje interior. Participó en el libro "23 poetas y un D.N.I.", es autor de la plaquette "La locura de Peabody" y ha publicado poemas y cuentos en "Ariadna-rc" y en "la bolsa de Pipas". En febrero de 2008 una pésima intervención quirúrgica lo relegó a la silla de ruedas. Actualmente se le ve pasear con este vehículo por la Glorieta de Bilbao, parte baja de Luchana, Fuencarral y San Bernardo, calles en las que se sitúan excelentes librerías en las que comprar o bichear libros, para saber lo que se lee por ahí y quién lo escribió. Después de su prolongada y ardiente soledad ama a Achouakt, morita del sur del Atlas que ejerce a la vez de cuidadora y niña de sus ojos. 23


Fondo de armario/ Miguel de Francisco El nacimiento de Peabody narrado por su padre Era un lugar ruidoso y maloliente aquel en el que alumbramos a nuestro horrible retoño, a su roja dentadura y sus encías delatadoras. Su llanto taladraba la noche, su sueño cernía de miseria los olivos del entorno. Despedía un aroma de orina y aceitunas negras. “Tiene los ojos griegos y gotea como un queso de cabra” -dijiste mientras lo alzabas hacia la luna“Su lengua es pegajosa y urticante” -dije mientras lamía el cielo de mi boca-. Quisimos abandonarlo en un contenedor cercano, como hacen tantas parejas. Pero él nos clavó las uñas.

“El pasado nos persigue como un puñal a la espalda. Será mejor darle un nombre en la pila bautismal, acogerlo en el hogar de mimbre y darle mimo y cuidado.” “Así sea” –respondiste“Le llamaremos Dalton, tendrá la sonrisa de su padre y sus ojos de ángel torvo” “Y el falso nácar del alma de su madre” “Y la lengua solemne de su padre adulterada por el vicio” “Y tu olor de perra sarnosa” “Y tus cuartos traseros asesinos que me empujaron a parir esta bestia” “Es la quietud del hogar” -dijo Dalton apenas supo pronunciar palabraY así creció y se hizo un hombre.

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Fondo de armario/ Miguel de Francisco Una cita de Peabody Esta noche te he soñado panzaarriba, con el pecho ladeado sobre el brazo y las venillas azules y revueltas. Hoy quiero ver la costra de tus caries, las cicatrices de tus manos y los tobillos inflamados por mis dientes. Cuando te incorpores y te vistas, no olvides tu falda de organdí, esa que sacaste con sigilo del armario de tu [madre cuando vivía en el vertedero. Hoy quiero verte desgarbada, con el suéter de cuello de cisne que tu último amante utilizó para estrangular un perro. No te olvides de vestir tu ropa interior de cocodrilo ni tu camisa de arpillera. El ojo derecho lo ocultas bajo el pelo

y el izquierdo, el de cristal, lo ennegreces con [betún. Yo me pondré mi traje de eyaculador precoz y mi sombrero de artista de domingo, bajo el brazo mi compendio escatológico y una botella de champán francés. Quedamos esta tarde donde quieras, en el parque, como siempre, junto a los urinarios. No te olvides de los guantes para desenroscar bombillas. La escalera, esta vez, la llevo yo.

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Fondo de armario/ Miguel de Francisco El buitre Los buitres no asesinan. Son aves de rapiña y se alimentan tan sólo de cadáveres. Los buitres no atacan a los vivos. Descienden en círculos y avisan a los otros que el banquete está servido, hay muerte que limpiar e impedir que se propague por moscardas y bacterias. Los buitres no pueden ausentarse del nido mucho tiempo. Necesitan dar calor a su única criatura. En algunas religiones abandonan a sus muertos en castillos en la cumbre de los montes. Los buitres llevarán sus cuerpos trozo a trozo a manos de los dioses. Los buitres saben del amor, lo necesitan, y han escrito el libro del viaje hacia el cielo de [los muertos. 26


Poeta a la carta

Antonia Díaz Rodríguez, nos ofrece como plato para degustar a Olvido García Valdés.

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Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez OLVIDO GARCÍA VALDÉS Breve biografía Poeta española nacida en Santianes de Pravia, Asturias, en 1950. Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid, es profesora de Lengua Española y Literatura en el Instituto El Greco de Toledo, fue también Directora del Instituto Cervantes de Toulouse (Francia). Es codirectora de la revista Los Infolios y fue cofundadora y miembro del consejo editor de El signo del gorrión. Sus poemas se recogen en diversas antologías, como La prueba del nueve (1994), Ellas tienen la palabra (1997), El último tercio del siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española (1998), o Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (2002). Sus poemas han sido traducidos al francés, inglés, alemán, sueco y portugués. La revista francesa Noir et Blanche y la revista inglesa Agenda le dedicaron un número monográfico. En 1990 ganó el Premio Ícaro de Literatura por su libro «Exposición», en 1993 el

Premio Leonor de Poesía por «Ella, los pájaros» y en 2007 el Premio Nacional de Poesía por su obra «Y todos estábamos vivos». Además es autora de los libros de poesía «El tercer jardín» en 1986, «Caza nocturna» en 1997, «Del ojo al hueso» en 2001 y su poesía reunida en «Esa polilla que delante de mí revolotea». El vuelo de la polilla En este comentario sobre la poesía de Olvido García Valdés voy a seguir la edición de su poesía reunida titulada “Esa polilla que delante de mí revolotea”, editada por Galaxia Gutemberg en 2008. En esa edición los libros “Del jardín” y “Exposición” aparecen unidos con el poema “La caída de Ícaro” que da título al grupo y, en general, me referiré al libro “La caída de Ícaro”. El método que voy a utilizar para reflexionar sobre su poesía es fundamentalmente especulativo dada mi ignorancia casi absoluta de teoría literaria. Mi principio básico es que el fondo determina la forma: el

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Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez qué se pretende decir determina el cómo se dice. Probablemente la propia OGV objetaría que ésta no es la mejor manera de analizar un texto; después de todo, los postmodernistas nos han enseñado que los códigos establecidos del lenguaje determinan el mensaje1. Estoy de acuerdo con ello. De hecho, mi premisa en este pequeño comentario es que la poesía de OGV contiene una búsqueda formal, un intento de doblegar el lenguaje para que éste no la lleve por “su” camino ysea una herramienta a través de la cual establecer un canal de comunicación entre el yo poético y el mundo, lo otro. La condición necesaria para establecer ese canal de comunicación—que se aspira a que sea armónico—es percibir la presencia de lo otro, lo real, con la mayor objetividad e intensidad posible. Ese deseo de objetivación del mundo y la sensación de extrañamiento que conlleva, me parece lo esencial de OGV y el núcleo de su aportación a la poesía actual.

Contar y cantar En su conferencia “De ir y venir: notas para una poética”, celebrada en la Fundación Juan March en octubre del 2009, dice OGV: “Contar y cantar. Cantar; al leer que una poética es palabra que reflexiona sobre sí misma, conciencia del canto, pensó [se refiere a sí misma]: no, no hay canto”; es decir, más que negar la existencia de canto, OGV lo rechaza, lo que sugiere que tiene presente que en la poesía moderna, como nos recuerda Laungbaum (1957), el canto es la expresión de las motivaciones del sujeto del poema, a través del cual aprende de sí mismo y de la realidad; el canto es una expresión de su subjetividad y el vehículo de sus emociones.2,3 ¿Y cómo comunicar esa subjetividad en los tiempos que corren, cómo cantar, sin que resulte manido, es decir, falso?4 Esa intención de decir verdad

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Una buena introducción a las teorías postmodernistas es la obra de Christopher Butler (2002) “Postmodernism: A very short introduction”, Oxford University Press. 1

Olvido García Valdés (2009) “De ir y venir. Notas para una poética”, colección “Poética y poesía”, Fundación Juan March. 3 Robert Langbaum (1957): “The Poetry of Experience”, Random House. Dice Langbaum “El sentido que el sujeto [poético] busca es precisamente su canto, el sentido de su vida”, p. 189. 4 Habría que preguntarse por qué actualmente lo manido—la norma— resulta falso. OGV cita a Octavio Paz: “La poesía moderna, nos dice una y

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Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez está en el origen, a mi juicio, de la forma de poetizar de OGV. Dice Pilar Yagüe (2009) comentando el último libro de OGV, Y todos estábamos vivos:5 “Los poemas, como es habitual en la escritura de la poeta, no llevan título, y tampoco, en su mayoría, comienzan con letra mayúscula; son ‘pequeñas piezas’ que captan instantáneas, momentos detenidos, donde se cuelan retazos de conversaciones o anécdotas, observaciones o recuerdos, sueños, rápidas percepciones, ráfagas desde un coche en marcha o, lo que es más frecuente, trozos de vida arraigados muy en el fondo y que se sustentan de la densa materia que la vida es. La ausencia de puntuación final, también frecuente, contribuye a dar cuenta de lo inestable de las formas.”

del poema—de alejarse de sí— para poder objetivar lo enunciado y potenciar la emoción recreada: Otro país, otro paisaje, otra ciudad. Un lugar desconocido y un cuerpo desconocido, tu propio cuerpo, extraño camino que conduce directamente al miedo. El cuerpo como otro, y otro paisaje, otra ciudad; atardecer ante las piedras más dulcemente hermosas que has visto, piedras de miel como luz.

Tiene OGV una peculiar técnica que he llamado En este poema, que abre “La caída de Ícaro”, ya aparece “extrañamiento”, una manera de distanciar el sujeto el cuerpo—lugar extraño donde se experimentan las emociones de manera objetiva—no unido, sino otra vez [Octavio Paz], es la belleza bizarra, única singular, irregular, yuxtapuesto al sujeto del poema y, además, otra de las nueva.”. constantes de la poesía de OGV: el miedo. Ese deseo de 5 Pilar Yagüe (2009): “Sobre la poesía de Olvido García Valdés”- nº 42 objetivación lleva a OGV al uso de las formas Espéculo (UCM). 30


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez impersonales y a desplazar la visión del sujeto poético como si de una cámara se tratara; acercándose para revelar los mínimos detalles de lo contemplado y volviendo a alejarse de golpe para abarcar el mundo que le rodea, en travelling. Esta técnica aparece ya en su primer libro “La caída de Ícaro”: El viento era acre, arenosa, la luz, fronteriza. Tantas cosas allí, el viejo monasterio o el interior de las habitaciones—gusanos o pintura— y la mujer que avanzaba hasta la barra del bar seguida de tres muchachos —sólo pactando es posible tener un asidero—. Pero había también los pinos y eucaliptos de la vuelta, la inspiración honda al cruzar las montañas.

El último poema, el que da título al libro, contiene toda la temática de OGV: el cuerpo y sus vicisitudes, el estar de la naturaleza, la enfermedad, el miedo, y el arte y la filosofía como forma de poner orden. LA CAÍDA DE ÍCARO (…) Cézanne elevó la nature morte a una altura en que las cosas exteriormente muertas cobran vida, dice Kandinsky. Vida es emoción. Pero quedará de vosotros lo que ha quedado de los hombres que vivieron antes, previene Lucrecio. Es poco: polvo, alguna imagen tópica y restos de edificios. El alma muere con el cuerpo. El alma es el cuerpo. O tres fotografías quedan, si alguien muere. También un gesto inexplicable, 31


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez díscolo para los ojos, desafío, erizado. Cuerpo es lo otro. Irreconocible. Dolor. Sólo cuerpo. Cuerpo es no yo. No yo. (…) Terminada la juventud, se está a merced del miedo. (…) Desde un interior de cristales muy amplios contemplo los árboles. Hay un viento ligero, un movimiento silencioso de hojas y ramas. Como algo desconocido y en suspenso. Más allá. Como una luz sesgada y quieta. Lo verde que hiere o acaricia. Brisa verde. Y si yo hubiera muerto eso sería también así. En este poema tenemos la impresión de que OGV atisba una respuesta: hablar como cuerpo, entidad

biológica que duele—y esto es objetivo—en lugar de cantar. Contar los procesos de la naturaleza y las vicisitudes del cuerpo. Sigue OGV diciendo en su poética “De ir y venir”: “[…] no, no hay canto, hay lo real y la desdicha”. La constatación de que solo podemos contar lo real y la desdicha constituye “la caída de Ícaro”. Diría que uno de los hallazgos de Olvido García Valdés es el uso del cuerpo como correlato objetivo. Dice Wikipedia acerca de Merlau-Ponty, filósofo mencionado por OGV en su poética “De ir y venir”: Tomando como punto de partida el estudio de la percepción, Merleau-Ponty llega a reconocer que el cuerpo propio es algo más que una cosa, algo más que un objeto a ser estudiado por la ciencia, sino que es también una condición permanente de la existencia. El cuerpo es, según Merleau-Ponty, constituyente tanto de la apertura perceptiva al mundo como de la "creación" de ese mundo. Existe por lo tanto 32


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez

una inherencia de la consciencia y del cuerpo que el análisis de la percepción debe tener en cuenta. Por así decirlo, la primacía de la percepción significa la primacía de experiencia en la medida en que la percepción presenta una dimensión activa y constitutiva.

Hay, sin embargo, otra posibilidad, yo diría que casi un alivio, un asidero: el correlato objetivo del arte, que seguirá apareciendo en su obra posterior.

Esa forma de usar el cuerpo como correlato objetivo se resume en la siguiente poética: escribir el miedo es escribir despacio, con letra pequeña y líneas separadas, describir lo próximo, los humores, la próxima inocencia de lo vivo, las familiares dependencias carnosas, la piel sonrosada, sanguínea, las venas venillas capilares (caza nocturna)

( Amadeo de Souza-Cardoso)

El larguísimo lomo de los galgos sentados cruza la pintura como flecha en reposo cerca de las que han sido detenidas en el gesto alocado de la carrera, liebres hieráticas y planas. Atrás, más allá de los montes, la curva anaranjada de un imposible sol. 33


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez Hay algo intemporal en la percepción escindida. Líneas que nombran la extrañeza y la calma, lo indiferente. Qué lejos de aquí los días que fueron como nidos. En el correlato objetivo del arte encontramos un terreno seguro (ese elegante endecasílabo inicial): es fácil comunicar las emociones que algo externo nos sugiere, como si no fuera nuestra visión la que dotara de significado al correlato sino, al revés, ese correlato el que determinara las emociones que deben ser expuestas. Por eso, quizás lo que más llame la atención en este poema sea la yuxtaposición de los dos últimos versos, el contrapunto reflexivo, la constatación de la pérdida. ¿Acaso nos sugiere OGV que, hoy en día, ni siquiera el uso del correlato objetivo del arte nos permite cantar? Lo real y la desdicha

Para contar lo real y la desdicha tenemos que empezar por entender a qué se refiere OGV por real y por desdicha. Veamos, por ejemplo, el siguiente poema de ella, los pájaros: Algunas piedras se vuelven transparentes con el sol, casi transparentes. A veces, al caminar, me siento y las miro. Algunas almacenan luz, pulidas y cerradas, como si fueran vivas. Las cojo, están llenas de tierra por debajo, tienen un tacto áspero y fresco. Lo real: campo de vivencia del sujeto que lo enuncia.6 Al leer sobre esas piedras sentimos su tacto rugoso y fresco. Lo interesante del poema es cómo se produce Olvido García Valdés (2009): “De ir y venir, notas para una poética”, Fundación Juan March, p. 19. 6

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Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez esa enunciación: en tiempo presente, verso libre, no medido, encabalgamiento, una breve descripción hecha por un narrador deficiente—es un poema que habla de sensaciones, no de emociones. Eso es lo real: el campo de lo sensorial, (porque lo dudoso, lo subjetivo, son las emociones, no las sensaciones). Esta técnica de relato, casi diría de levantar acta, como vemos en el poema siguiente, se aplica también a los actos que, de esta manera, se reducen a gestos, a movimientos de un cuerpo. La sensación de silencio se debe a que el narrador no ahonda en los sentimientos el sujeto del poema, potenciando, de esa manera, la impresión de extrañamiento. Verde. Las hojas de geranio en la luz gris de la tormenta tiemblan, tensión de nervadura verde oscuro. Te mirabas las manos, nervadura de venas; si los dedos fueran deliciosos, decías. Al caminar

apoyaba mi sien contra la tuya y en la noche escuchaba el ruiseñor y el graznido del pavo. Indiferencia de todo, oscuridad. Me llamabas con voz muy baja. Sólo un día reíste. (ella, los pájaros) El foco de atención va del geranio a las manos, para elevarse al espacio circundante. El último verso nos deja la impresión de una risa que, sin adjetivación alguna, resuena limpia. Sólo hay un verso en este poema que traicione al narrador deficiente: Indiferencia/de todo, pero la metáfora casi pasa desapercibida, de tal manera que ese verso parece una descripción exacta de lo real cuando, en realidad, se trata de una proyección del sentimiento de enajenación del sujeto poético. Este enmascaramiento del tropo es frecuente en OGV en su enunciación de realidad: (…) Es nítido 35


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez el sonido tras la lluvia, se percibe ahora el tren con violencia veloz, el obsesivo zureo de palomas. (caza nocturna)

esa polilla/ que delante de mí revolotea, quizás sea la mejor definición de desdicha.7 No es casual que OGV, en su poética, cite a John Donne: “El hombre no tiene más centro que la desdicha”. En sus propias palabras: “El arte expresa la desdicha”. Por fin, una certeza, algo objetivo:

¿Y qué es la desdicha? Algo que más adelante, en “Y todos estábamos vivos”, llamará la pesadumbre sin raíz Así, la carne de esta mano, y que aparece plasmado en el poema “Un muchacho su hinchazón, las venas habla del cáncer”: azules abultadas, el ensordecimiento tras los ojos: formas del cansancio, (…) Es por esta magulladuras en la nuca, en el blando irrealidad, esa polilla canal. Ser ahogada sería que delante de mí revolotea, intensamente así. el delantal bordado (caza nocturna) de aquella foto en Van, mil novecientos doce, el ahogo Este poema enlaza con el final de “La caída de Ícaro”: en los sueños. En caso […] Brisa/ verde. Y si yo hubiera muerto/eso sería de ahogo busque el desierto. Sólo limpieza y huesos, luz arenosa, hálito, no hálito. 7 Un ensayo de Virginia Woolf, titulado “La muerte de la polilla” describe el (caza nocturna)

revoloteo y muerte final de una polilla diurna. ¿Cómo resistir la tentación de ver el símil?

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Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez también así.8 Esa conciencia de desdicha intensifica la percepción de lo real como lo que es, algo ajeno, objetivo: ella supo que no había ya ningún afecto, veo ahora su foto la grande de la sala, tan seria tan guapa, y me doy cuenta: el rictus, el codo, la mano hacia la nuca (caza nocturna) En la siguiente etapa, “Del ojo al hueso”, aparecen poemas menos fragmentarios, donde el movimiento de cámara en la enunciación de realidad es más fluido que en “ella, los pájaros” o “caza nocturna”: Al salir a la calle sobre los plátanos, muy por encima y por detrás de sus hojas El uso del adverbio “así” recuerda, por ejemplo, a Claudio Rodríguez: así amanece el día; así la noche/cierra el gran aposento de las sombras. En ambos casos, la afirmación tiene un eco de sorpresa, como si se hubiera hecho un descubrimiento. 8

doradas y crujientes, el cielo, muy por encima azul, intenso y transparente de la helada. A cuatro bajo cero se respira el aire como si fuera el cielo que es el aire lo que se respirara. Corta y se expande y un instante rebrota antes de herir. Ritmos de la respiración y el cielo, uno lugar del otro, volumen que quien respira retrajera, puro estar del mundo en el frío, de un color azul que nadie viera, intenso, que nadie desde ningún lugar mirara, aire o cielo no para respirar. Me siento tentada a pensar en los libros anteriores como si fueran una búsqueda, que en “Del ojo al hueso” culmina en un aprendizaje, el de la convivencia con lo real y la desdicha, un aprendizaje del que hubiera que convalecer. De esa convalecencia, surge el canto. Convalecer implica que antes se estuvo enfermo. 37


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez Quizás OGV nos quiere decir que el proceso de armonizar lo real y la desdicha es un conflicto, un malestar que debilita nuestras fuerzas. El canto no surge del conflicto, sino del final del conflicto. (…) Quien convalece canta, canturrea su canción para sí, no la oye sino que canta, le sirve para orientarse, la voz humana, de quien convalece.

plural en él. Dice OGV en un texto “Después de Y todos estábamos vivos”: [En ‘Y todos estábamos vivos’ aparecen] Los dos lugares anímicos: está la dicha del aire-del aire en el aire, del aire en la piel- y lo irreal (el lugar desde el que se mira) de esa dicha; y está la negrura de la cueva, la densidad de una pesadumbre sin raíz; en el poema habla quien se acercó a la muerte: la dicha entonces de la paulatina naturalidad de la vida, y, a la vez, la bullente penumbra de esa proximidad.

Un canto fragmentado, a veces elíptico, compuesto de imágenes yuxtapuestas, versos encabalgados, con un ritmo dictado por la respiración—quizás por esa Este texto apunta a la novedad de este libro: la insistencia en el cuerpo como lugar donde se objetivan contraposición de “la irrealidad de la dicha” a la las emociones. “pesadumbre sin raíz” que venía llamando “desdicha”. Aparece la conciencia, deslumbrada, de la dicha: La irrealidad de la dicha con la luna de marzo llegó El último libro de OGV tiene un título lleno de la foto y todos sugerencias. No sólo implica una mirada volcada al estábamos vivos; exterior sino que, de forma significativa, aparece el palabras de velocidad, 38


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez de esa sustancia que es veloz y gira y se desprende; lenta , la luna, vuelve mes a mes

que envuelve el corazón en el sueño profundo sin imagen ni sueños amodorraditos en aquel rinconcito

Una dicha de la que ya había hablado anteriormente en (protéjame esto, proteja esto a quien lo expone) “ella, los pájaros”: (...) O de pronto paseo cerca de un puente, es finales de octubre, siento una alegría difícil de explicar. La alegría es misteriosa, externa como un chaparrón, la tristeza, en cambio, forma parte del ser, casi constante, solapada en todo caso, razonable siempre. Que vuelve a traer el miedo, aunque no lo nombre: entre el corazón y la tela

El libro se abre con un poema donde recrea el mito de Perséfone. La vuelta al mundo exterior se produce de una forma física; podemos oír el latido de la sangre, recorriendo las venas, devolviendo los sentidos, renaciendo, en suma. oye batir la sangre en el oído reloj de los rincones interiores topo que trabaja galerías, gorrión que corre ramas desnudas del tubo del ciprés no sabe cómo de cálido es el manto de la tierra, cómo bordea o mueve piedrecillas, si en lugar más espacioso 39


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez la madre amamanta topillos de la nueva camada, ciegos olisqueando, cuál la temperatura del hocico, de la ubre ni cuánto tardan pétalos, hoja rizada del roble en ser materia del manto, cuánto hueso de carnero o cuervo o plumas en empastarse e ir bajando cubiertos de otro otoño, nuevo corte de gente, mantillo, manto, maternidad desde dónde, Perséfone, lo mira lo contempla en su corazón sintiendo cómo late la sangre en el oído

Perséfone se refiere al ciclo de la vida. Renace, aunque siempre con la conciencia de “la cueva, la densidad de una pesadumbre sin raíz”:

Qué blanca está la higuera justo antes de brotar, sarmientos de plata clara con garras de gato verdes, ha hecho suyas cicatrices de poda, se ha vestido de pálida, purificada y clara con el hielo, ensimismada entumecida. Blanca antes de ser peluda, y áspera al reverso de las hojas, y suave intensamente verde y grande y protectora de frutos al cestillo. La intensidad de lo que no corresponde, como si no hubiera entre yo y ser adecuación, entre bondad o belleza y vida. La conciencia de la muerte como algo violento—ser arrancado a la vida: Olivos extraídos de cuajo, taladas las ramas y viajeros; al adelantarlos miro 40


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez la tierra que conservan como parte de sí, tierra roja, densa y entreverada de guijarros; muy blanca la sección de ramas y raíces, algo irreal la simetría, impropia de ancianos nudosos. Retengo el coche en paralelo. Indiferencia o naturaleza, color de la sangre.

Lucía, Teresa, Concha o Lola, Ángeles, Lourdes. No saber bien si se vive. Entre pararse y hacer sin descanso, alucinada la diferencia es de concentración o de ortopedia. Dejarse ir o remar un poco más contra corriente, no hacer pausas. Sólo, de pronto, tiemblan las hierbas junto a los rosales, el césped que habría Uno de los cambios más significativos de este libro ya que haber segado, la brisa lo hace respecto de los anteriores es el uso del plural, que brillar, movilidad de cada brizna, zig necesita de cercanía; como si la convalecencia trajera zag, latiguillo en el hueso de la ceja. consigo un saber estar con los otros (qué diferente del poema ella supo que no había ya, que aparece más Quisiera señalar el siguiente poema sobre un cuadro arriba en este comentario) y la aceptación, casi irónica, de Giotto que recrea la historia de Joaquín, quien se de la propia fragilidad. Véase, de todas formas, el retira al desierto para ayunar y pedir a Dios que les habitual desplazamiento de “cámara”, que va del conceda descendencia a él y a su esposa Ana. El cuadro nosotras al espacio circundante. representa el momento en que, durante el sueño, el ángel le anuncia a Joaquín que Dios ha escuchado su Vamos cayendo como moscas, súplica y que puede dejar su retiro. tener presente, de duelo y compañía, esa expresión: Pilar, Esther. 41


Poeta a la carta /por Antonia Díaz Rodríguez

debió sentir que le decía, y que quería decir: puedes amar.

La intuición empírica del pájaro le lleva a elegir el farol que un saledizo ampara para ampararse él mismo del invierno Quisiera que mi intuición supiera elegir, ver de qué modo la noche pudiera quedar fuera sin raíz). Quisiera señalar y (llamando a la hermosura) decir: ven; que el corazón fuera ligero y mirara y al mirar dijera: te amo, como un ángel de Giotto que bajara hasta Joaquín. Te amo,

Este poema habla del inicio del canto de una forma deseada: “quisiera que mi intuición supiera/elegir, ver de qué modo/ la noche pudiera quedar fuera”, asociada al apartamiento de la desdicha, y nos habla también de la dicha como si fuera el fruto de una redención: “puedes amar”. Dice OGV en su poética “De ir y venir”:

Quien convalece canta, canturrea su canción para sí, tal vez era una forma de replegarse en lo humano que no buscaba razón, sino consuelo.

Madrid, 30 de enero del 2011

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Territorios diVersos

Pepe AlcamĂ­ toca el cielo en el Convento do Carmo en Lisboa

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Territorios diVersos En el convento do Carmo

… veo la belleza de las formas verticales que se alzan al cielo, las columnas desprovistas de En la mañana del domingo de Todos los Santos de arbotantes y botareles, ascendiendo como 1755, una terrible sacudida precipitó una lluvia de espíritus puros. piedras y ladrillos sobre los fieles que escuchaban misa en la iglesia del Convento del Carmen situado …contemplo los arcos apuntados, reposando leves en el barrio alto de Lisboa. El templo se hundió sobre el aire, con los blancos y grises de la piedra como un castillo de naipes y no hubo ningún apoyados en el azul de la mañana. superviviente en la iglesia do Carmo, en aquella mañana terrible, en que un terremoto y el tsunami que le siguió asolaron Lisboa y causaron más de 15.000 muertos. El templo fue sólo parcialmente reconstruido y hoy los pilares de la nave central y laterales unidos por unos pocos arcos góticos de gran pureza se recortan contra el cielo. Contemplo esta mañana, 255 años después, con otros ojos, en un tiempo y en una vida diferentes, el mismo lugar donde reinó la muerte.

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Territorios diVersos …escucho los gritos de aquel día, y el llanto de los que buscaban los cadáveres amados entre la piedra y el dolor, y el rugido de la tierra que precedió la catástrofe, y el silencio hondo de dios, antes y después, siempre. …imagino espíritus reptando arbolados por los capiteles, refugiados en una hiedra crecida desde el alma hacia las curvas reptiles de las ojivas. Quizás todos los templos debieran ser así, abiertos al cielo, a los azules y grises del día, a noches sin ángeles ni maldiciones. Iglesias abiertas como naves, bajeles inmóviles surcando el mar del tiempo. Columnas livianas y mástiles feroces sostenidos sólo por el deseo. Acogiendo los sueños y pensamientos con que los hombres tejen y arman velas mayores, trinquetes y génovas que alzadas con el sudor de los recuerdos acogen y resisten todas las tempestades.

Recuerdo otras destrucciones, la muerte que a veces hemos de atravesar para alcanzar un espacio de libertades y voces desde el que contemplar el mundo. Un lugar que no es la prisión mentirosa de una vida donde no nos alcanza la luz auténtica que las cosas contienen. Quiero pensar que como aquel templo, tras la destrucción todos podemos resucitar a un lugar donde sólo lo esencial permanece, ni techumbre, ni muebles, ni posesiones, ni efigies, ni imágenes, ni voces, ni credos, ni falsas certezas… sólo la desnudez de un mástil y el arco luminoso de una vela, y un sueño con el que tejerla, y el aliento para impulsar el navío con un nuevo rumbo sobre el mar del tiempo.

Pepe Alcamí (Lisboa 15 de noviembre de 2010)

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Mirador

Algunos conVersos han sacado sus cรกmaras y disparado emociones.

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Mirador

Vacío interior (instantánea de Esther Lucio)

Punto de cruz (instantánea de Manuela Sola Castro)

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Mirador

Silencio (instantánea de Manuela Sola Castro) Geometría de un residuo (instantánea de Esther Lucio)

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Mirador

…luego, mal negocio (instantánea de Pepe Alcamí)

Pasión Roja (instantánea de Carlos Gamarra)

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Retrato en Auto

Luis Alberto de Cuenca es nuestro poeta invitado. Le damos las gracias por participar en esta fiesta poĂŠtica.

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Retrato en auto

Luis Alberto de Cuenca (en su Ford Fiesta rojo) Queridos Poetas Conversos: Yo creo que así, entre amigos, no es necesario atiborrar al lector con biografías y listas de libros, como se hace en la mayoría de las revistas. Así, cualquier dato sobre mí puede encontrarse con suma facilidad, por ejemplo, en esa fantástica página en Internet que se llama Wikipedia. Allí seguro que

encontraréis ese puñado de datos sobre mi colegio y mis lecturas, sobre mi edad y mi circunstancia: lugares en que he trabajado, autores que he traducido, libros propios…; esos datos, en fin, que parecen decir mucho de uno y que en realidad sólo aportan cifras frías. Lo que realmente interesa al buen lector es el poema, lo que dice y cómo lo dice: eso es lo único que importa, ahí es donde realmente nos la jugamos, donde explicamos cómo somos y por qué escribimos. Como estos días, además de haber ingresado en la Real Orden del Lumbago, me han hecho merecedor de un asiento en la Real Academia de la Historia, y tengo que hacer el discurso de ingreso en la misma, le he pedido a mi amigo Jesús Urceloy que ejerza un poco de mi alter ego y haga él la selección de mis poemas. Y si de paso dice algunas palabras sobre mi poesía, mejor. Yo ahora voy a ver si me bajo de mi querido Ford Fiesta rojo (mucha gente se imagina que tengo un cochazo) y me dan un baño de réflex y un masaje calentito. Muchas gracias y salud en la poesía para todos. Luis Alberto de Cuenca/Madrid, enero de 2011 51


Retrato en auto/ Luis Alberto de cuenca

El poeta visto por Jesús Urceloy

Sobre Luis Alberto de Cuenca y su obra

época, presos de una devoción culturalista y amigos de leernos lo más raro y lo más erudito, nos lo pasamos bomba con aquel Luis Alberto. Pero de repente apareció ese libro, La caja de plata, que seguido de otro también extraordinario, El otro sueño (1987), ambos publicados en la editorial Renacimiento, de Sevilla, nos revelaron un poeta y una manera de decir las cosas, que ha abierto brecha y escuela en el panorama de la poesía española contemporánea: “la línea clara” (y no esa tautología de la poesía de la experiencia, pues a ver dónde hay poeta que no tenga experiencia ninguna).

Jesús Urceloy Tiene toda la razón Luis Alberto, no creo que sean necesarios esos datos tan fríos. Muy pocas personas se exaltan ante la lectura de una lista de obras. Lo que nos gusta es leer poemas y no biografías. Aunque Luis Alberto entró en la poesía con una serie de libros y plaquettes que podrían enmarcarse dentro de una, por así llamarla, línea oscura: Los retratos (1971), Elsinore (1972), Scholia (1978), Necrofilia (1983), no es hasta la aparición de La caja de plata (1985), cuando encontramos una nueva línea más clara que es la que mejor define y defiende este gran poeta. Esa “oscuridad” que comentaba es fruto, en realidad, de una “erudición” tal vez exagerada que, unida a elementos propios de la poesía de la irracionalidad y a una versificación sobrecargada de elementos rítmicos del clasicismo grecorromano, hacen de esa poesía algo elitista, para gente muy entendida. Los universitarios de la

Es muy sencillo. Se trata de ser exigente con uno mismo y con lo que se dice. Se puede ser muy culto pero no presumir de ello. Usar de los versos clásicos castellanos, sobre todo el endecasílabo, y conocer a los clásicos, por supuesto. Y, probablemente esté aquí el gran hallazgo: ser muy narrativo, contar cosas que nos suceden, que pasan en nuestra vida, dudas, pensamientos, amores, de una manera clara, que se entienda. Sin usar una retórica apabullante. Como si hablásemos al lector al oído, o tomando un café. 52


Retrato en auto/ Luis Alberto de cuenca Si a esto le unimos una serie de elementos cultos procedentes de nuestro tiempo: el cine, las películas, los actores, los directores, los guiones, el cómic y sus héroes, la fantasía y la ciencia ficción, el mundo de los espías y los gánsteres, los detectives, las mujeres fatales, los zombis, los vampiros, los diversos monstruos, la religión, etc.… Es decir, toda la iconografía propia del siglo XX elevada al rango más elevado y lírico. Conjuntar en nuestros días la gran norma de la poesía clásica: instruir deleitando. Y sin olvidar para nada el ritmo y la dicción. Esta es, en resumen, la poética de Luis Alberto.

Como muestra he seleccionado un poema de cada uno de los libros de esa llamada “Línea clara”, de manera que también podamos ver esos elementos propios de su estilo y su evolución. Espero que os gusten.

Jesús Urceloy/ Enero de 2011 53


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Poemas seleccionados por Jesús Urceloy

La mentirosa

La malcasada

Tienes hora para ir al ginecólogo, te duele la cabeza, te ha sentado algo mal o preparas un examen, es el santo de Marta, los gemelos se aburren sin salir o Macarena te ha invitado a bañarte en su piscina... ¡Qué mal mientes, amor! Si no te gusto, dímelo. Pensaré en un buen suicidio. Pero si quieres verme, y tus excusas no son más que un vulgar afrodisíaco para que se mantenga mi deseo, invéntate otros juegos, vida mía, que el premio del engaño es el olvido.

Me dices que Juan Luis no te comprende, que sólo piensa en sus computadoras y que no te hace caso por las noches. Me dices que tus hijos no te sirven, que sólo dan problemas, que se aburren de todo y que estás harta de aguantarlos. Me dices que tus padres están viejos, que se han vuelto tacaños y egoístas y ya no eres su reina como antes. Me dices que has cumplido los cuarenta y que no es fácil empezar de nuevo, que los únicos hombres con que tratas son colegas de Juan en IBM y no te gustan los ejecutivos. Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia? ¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien? ¿Que dé un golpe de estado libertario?

de La caja de plata (1985)

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Poemas seleccionados por Jesús Urceloy

Te quise como un loco. No lo niego. Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo era una reluciente madrugada que no quisiste compartir conmigo. La nostalgia es un burdo pasatiempo. Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio, píntate más, alisa tus arrugas y ponte ropa sexy, no seas tonta, que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte, y tus hijos se van a un campamento, y tus padres se mueren.

Volveremos a vernos

de El otro sueño (1987)

Volveremos a vernos donde siempre es de día y los feos son guapos y eternamente jóvenes, donde los poderosos no abusan de los débiles y cuelgan de los árboles juguetes y tebeos. En ese hogar de luz que no hiere los ojos volveremos tú y yo a decirnos bobadas cogidos de la mano, viendo morir las olas sin agobios ni prisas, donde el sol no se pone. Y viviré en tus labios el amor que la Tierra sintiera por el Cielo cuando el mundo era un niño, y el tiempo dejará de salmodiar su lúgubre canción de despedida mientras nos abrazamos.

de El hacha y la rosa (1993) 55


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Poemas seleccionados por Jesús Urceloy

La flor azul

Bébetela

Dónde la flor azul. En qué ladera de la montaña crece o en qué calle de la ciudad asoma su corola, hecha de mar y cielo despejado y pétalos de eterna juventud. Dónde la flor azul que habla el idioma primaveral del amor y del coraje y que cura la alergia de estar vivo. “Al país de la rama de oro, donde el pájaro azul se posa, más allá de fuertes y fronteras, habrás de ir a buscarla”, dijo mi madre antes de morir.

Dile cosas bonitas a tu novia: “Tienes un cuerpo de reloj de arena y un alma de película de Hawks.” Díselo muy bajito, con tus labios pegados a su oreja, sin que nadie pueda escuchar lo que le estás diciendo (a saber, que sus piernas son cohetes dirigidos al centro de la Tierra, o que sus senos son la madriguera de un cangrejo de mar, o que su espalda es plata viva). Y cuando se lo crea y comience a licuarse entre tus brazos, no dudes ni un segundo: bébetela.

de Por fuertes y fronteras (1996)

de Sin miedo ni esperanza (2002) 56


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Poemas seleccionados por Jesús Urceloy

No está muerta

Carta a los Reyes Magos

Ella dijo, después de mil besos y abrazos: "Soy tan feliz que quiero que el tiempo se detenga." Y él respondió: "No sufras, ya inventaré la fórmula de que el tiempo no pase para ti." Y la miraba con los ojos nublados por la melancolía. Y entonces ella dijo: "Si logras detenerlo, que no vaya a dolerme y, sobre todo, que haga juego con mi vestido."

Queridos Reyes Magos, no me he portado bien y, además, os escribo cuando no queda tiempo para que recibáis antes de Epifanía estas letras, de modo que no albergo esperanzas de que podáis traerme nada de lo que os pido. Creo que ni siquiera vaya echar al buzón esta carta. Tan sólo quiero dar rienda suelta a ciertas fantasías, para irme desprendiendo poco a poco de ellas y, al cabo, convertirme en alguien comme il faut, que me hace mucha falta. Os pido, sobre todo, que, de una buena vez, me traigáis un criterio fiable sobre aquello que pensáis que es lo bueno, y sobre lo que es malo, y sobre la verdad, y sobre la mentira, y sobre lo que es bello, y sobre lo que es feo;

de La vida en llamas (2006)

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Retrato en auto/ Luis Alberto de cuenca

Poemas seleccionados por Jesús Urceloy

que, ahora que soy mayor y que tengo a la muerte cada vez más a mano, tiendo a mezclado todo. Y también os pregunto qué hay que hacer cuando asoma, sin llamar, por la puerta de mi casa la jeta de esa araña peluda que, eufemísticamente, llaman tercera edad. Si vosotros, que estáis instalados en ella, y sois reyes y magos, no sabéis contestarme, ¿quién va a poder hacerlo? Finalmente, y por dar un respiro a la angustia, ¿no podríais dejar huellas de vuestro paso por mi cuarto de estar? Pastas mordisqueadas, tazas vacías, barro en la alfombra, pelusas de armiño en el estante donde tengo los libros de Cazotte y las Obras de Tomás de Iriarte, cualquier señal, cualquiera, de que existís, no importa cuál sea esa señal. Gracias, un fuerte abrazo, y hasta el año que viene. de El reino blanco (2010) 58


Ficha técnica

Grupo de los poetas conVersos: Alicia Naya, Antonia Díaz Rodríguez, Carlos Gamarra, Carmen Paredes, Elisa Fernández, Esther Lucio Marino, Federico Monroy, José Pérez Carranque, Juana Arriaga, Manuela Sola Castro, María de la O Guillén, Marisol Huerta, Marisol Perales, Miguel de Francisco, Pepe Alcamí y Tirsa Caja.

Fotografía de la portada: Esther Lucio Pensada y diseñada en: Café Ajenjo , Madrid, 2010 Diseñada por: Manuela Sola Castro Editada digitalmente el día: 4 de febrero de 2011 Contacto: revistaconversos@yahoo.com

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conVersos nº1  

Revista de poesía # Poeta invitado Luis Alberto de Cuenca