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Yo me encontraba en el Colegio y siempre era mi abuelo el que me iba a traer pero, ese día fue mi papá, eso me extraño mucho. Pero me le acerqué y lo vi muy triste, en su mirada podía notar que algo le sucedía, su miraba estaba como perdida. Me fui con el, y otra cosa que me pareció extraña fue que cuando casi llegábamos a mi casa, nos desviamos a casa de mi abuelo, y lo malo es que no me atrevía a preguntarle nada por mi temor.

Llegamos a la casa de mi abuelo, y vi a toda mi familia reunida, eso me extraño aún más. Los vi demasiado serios, se tomaron un segundo para decirme, que nuestra casa se había quemado por un cortocircuito.


Me llevaron afuera, para que la pudiera observar, la vi y me derrumbe totalmente, no soporté mis lágrimas y me puse a llorar, yo no quería pero no me pude sostener. Lo único que pude hacer es mirarla y ponerme a recordar los momentos más felices que pude tener en la que fue mi hermosa casa.


Después mi papá llegó a traerme, pero yo no me quería ir, quería quedarme ahí y después de verme llorando se puso a llorar conmigo, y mi mamá también se nos unió y ninguno de los tres podíamos parar de llorar. Estábamos devastados totalmente, nos sentíamos como si el mundo se nos hubiera caído encima pero, teníamos presente que juntos lo podíamos solucionar.


Y todos juntos ese mismo día nos pusimos a pensar, a que lugar nos podíamos ir a vivir durante un periodo. Hicimos varias llamadas, hasta que logramos encontrar una casa donde podíamos vivir, era la casa de una de mis tías, que estaba en Estados Unidos. Ese mismo día nos mudamos, estábamos muy precisos, y lo que me dolió más fue que deje a mis amigos, a los amigos que tanto quería. No me pude despedir de ellos para nada. La casa era muy linda y grande.


Nos quedamos a dormir en esa casa, fue muy difícil para mí, porque era una nueva casa. Al siguiente día que llegué a el Colegio, fue muy complicado para mí, me la pasé llorando y contandole a mis compañeras lo que me había sucedido. Sentí que necesitaba desahogarme. Yo sabía que mis compañeras me iban a dar su apoyo y el cariño que tanto necesitaba en ese momento, y así fue, ellas me alegraron tanto ese día y les agradecí mucho.


Ese mismo día, regrese a mi nueva casa, a la que nos habíamos mudado. Y me di cuenta que en el Colegio habían hecho una recaudación de fondos para nuestra familia, ese dinero fue utilizado para la ropa de mi hermana y la mía, porque habíamos perdido toda nuestra ropa en el incendio. Me puse muy contenta por el simple hecho de pensar que -¡Wow! En mi Colegio hicieron esto por nosotros-.


Unos días después, mi papá dijo bueno manos a la obra, y tuvo que pedir prestado mucho dinero para poder reconstruir nuestra casa. Contrató unos trabajadores para hacer la construcción y mi tío también se ofreció. Al fin comenzaron. Mi casa empezó a ser levantada de los escombros.


Un tiempo después de empezar con el trabajo nos llegó la grave y terrible noticia, que mi tío había muerto. Nos sentimos muy mal y pensamos que el mundo se nos había venido encima. Luego del incendio de nuestra casa, vino la muerte de mi tío.


Desde el momento que llegó la muerte de mi tío nos dimos cuenta que teníamos que estar mucho más unidos y ser más fuertes para poder salir adelante. La casa se siguió construyendo, pero llegó el momento en el que mi papá hizo las cuentas de los gastos. Nos vimos en un momento más desastroso todavía y por eso a mi papá le tocó pedir un préstamo en el banco. Un préstamo por una suma muy, pero muy grande. Dos años después se terminó de construir nuestra casa, nos pusimos tan felices por ese hermoso momento.


Nos quedamos ahí como por un tiempo aproximado de 6 meses. Luego nos dimos cuenta que ya no podíamos pagar la casa y nos vimos en la penosa situación de mudarnos de alquilar la casa. La casa que tanto nos había costado levantar pero ni modo muy pronto nos mudamos para un apartamento cerca de ahí. Me sentí tan triste porque no había vivido lo suficiente para disfrutarla de nuevo.


El apartamento era súper pequeño a comparación con nuestra casa, sabía que no me iba a adaptar muy rápido que digamos. Aunque sabía que debía de tratar de hacerlo para que mis padres sintieran mi apoyo en sus decisiones.


Mi casa quedó alquilada en apenas 150 dólares, eso para mi era demasiado poco a comparación con el gran aprecio que le tenía. Ni siquiera cubría completamente el pago al banco mensualmente. Esta causa que me tuvieron que cambiar de Colegio. Me sentí muy mal, porque nunca me habían cambiado de Colegio. Al primer instante se puede decir que me puse furiosa por ta situación, me dolió mucho.


Tome muchas fuerzas en este momento, porque tendría que separarme de mis compañeros y compañeras. Ellos han estado conmigo en las buenas y en las malas desde que éramos pequeños. Obviamente me dolía mucho. Me despedí de ellos y ellas con lágrimas en los ojos y diciéndonos que nunca nos olvidaríamos y que estaríamos en contacto.


Al siguiente año que iba a entrar a la nueva escuela, me sentí súper extraña. No me sentí parte de la escuela, la verdad no quería ir.


Unos días después me fui tratando de adaptar. Lo mejor fue que encontré a unas amigas fantásticas que me ayudaron en mi proceso de adaptación.


Para mi eso fue lo mejor que me podía pasar. Lo que más me gustó fue que ese momento lo compartí muy feliz con mis amigos, amigas y con mi familia. Cada día me esfuerzo muy arduamente para salir adelante y con un gran apoyo. El apoyo de todas las personas que me rodean y las que quieren lo mejor para mí.

. N I F


Mi nombre es Verónica Guadalupe Sorto Martínez. Estudio en el Centro Escolar Católico Nuestra Señora de Lourdes.

Me inspire en este libro, porque quiero dar a demostrar que al lado de nuestra familia podemos salir adelante, que no importa lo que nos suceda, que luego se nos presentarán oportunidades aún mejores y que las sabremos disfrutar con las personas que más amamos.


Verónica Guadalupe Sorto Martínez