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Si hay mil razones Baby para llorar, hay un millón Katherin para reír. e Martínez Katherine Martínez


Si hay mil razones para llorar, hay un millón para reír. Katherine Martínez


Éramos una familia alegre, divertida, unida y de religión Cristiana. Todo nos salía bien porque estábamos agarrados y protegidos de la mano de Dios . Nunca habíamos tenido problemas solo, a veces lo económico. Todo comenzó cuando mis padres solo trabajando pasaban, mis padres nos descuidaron a mis hermanos y a mí y lo más importante dejaron de llevarnos a la Iglesia, nos alejamos de nuestro Padre Celestial y fue desde allí que vinieron los problemas.


Eran días que mis padres solo peleando pasaban, echándose la culpa uno al otro de cualquier cosa, faltándole el respeto y siempre enojados. Pasó el tiempo y ellos llegaron al punto de ya no tener amor mutuo...mi padre dejaba a mi madre a un lado, como también lo hizo con mis hermanos y a mi, para salir con sus amigos y amigas. Mis hermanos y yo sentimos esa falta de cariño y amor paterno.


Mi madre se sintió abandonada, dejó de importarle su apariencia y su forma de ser. Ellos tomaron la decisión de separarse. Al tiempo conoció un amigo con quien ella se sentía bien, él era la persona que la comprendía y siempre estaba para ella cuando lo necesitara, y escondidas comenzaron una relación y poco a poco nos fuimos dando cuenta de eso, nosotros no éramos quienes para decirle que hacer o no hacer porque era su decisión.


Hubo un tiempo en que ella se fue de la casa, creo que como 2 meses y medio, todo ese tiempo que estuvo alejada de nosotros, sufrimos mucho porque supimos que era no tener a tu madre al lado tuyo, a mi padre no le importó que se fuera de la casa, a él le bastaba estar bien y nosotros en la casa, pero aunque nosotros estuviéramos en la casa él no nos tomaba importancia, nos dejaba solos todo el día, no pasaba en casa hasta que todos estábamos dormidos llegaba.


Habían varios días que no lo mirábamos porque en la mañana íbamos a estudiar todos mis hermanos y yo, y él se quedaba dormido, cuando nosotros llegábamos en la tarde el ya se había ido. Pasamos mucho tiempo, solos con mis hermanos con falta de cariño tanto como de madre y de padre.


Hablé con mi madre lo que pasaba en casa y ella decidió regresar, cuando ella regresó todo cambió, ya no se sentía soledad porque estábamos al lado de nuestra madre aunque mi padre no nos brindaba su cariño y amor. Yo de mi parte extraño esa salidas familiares, que salíamos a comer pupusas, pizza e íbamos al parque a jugar escondelero era tan divertido que no nos queríamos ir para seguir jugando.


Pasó el tiempo y mi mamá salió embarazada algunos felices y gozando por la llegada de ese angelito. Mientras tanto el tiempo pasa y crecía esa criatura dentro del vientre de mi madre. Siguió creciendo más y más y más mientras yo contenta por esa criatura me encantaba acariciarle la pancita a mi mamita -bueno mientras transcurría el tiempo llego hacer panzota.


Cuando mi mamá tenía 8 meses de embarazo se me ocurrió hacer un baby shower, algunas personas me ayudaron y fueron de mucha ayuda porque yo sola no lo hubiese hecho. Preparamos las invitaciones y hablamos todo lo necesario para realizar un baby shower. Llego el día de la fiesta y yo preocupada que se hacía tarde, algunas amigas me llegaron ayudar para adelantar las cosas que hacían falta.


Llegaron los invitados y se realizó la fiesta, solo se que cuando llego el tiempo de hacer los juegos, hicimos el juego de medirle la panza a mi mamá con papel higiénico para ver quien atinaba la medida exacta. "Jajaja" Me reía por ver esas medidas, algunas muy grandes y otros cortas, me encantó ver a mi mamita alegre, divirtiéndose, ese momento siempre lo llevo en mi corazón y mi mente porque es algo muy importante, para las dos.


Ya casi se cumplían los 9 meses creo que le faltaban como 3 semanas para el parto. Hubo un problema que a mi mamá se le rompió la fuente en la noche y ella no se dio cuenta que porque no tuvo ningún dolor, el siguiente día fue al hospital a chequearse como estaba el bebé, no le dijeron nada y la regresaron a la casa. Ella no sentía que el bebe se movía, se puso mal ese día en la tarde, le dije que iríamos el siguiente día a verificar ese problema.


Ya en la mañana siguiente le llame a mi novio y le pregunte si nos podía llevar al Hospital de Maternidad y me dijo que sí, le dije que llegara en media hora para irnos. Nos fuimos, mi mamá me dejó en la sala de espera, ella entró al hospital y ya no volvió a salir hasta después de 2 horas, salió y me dijo que el bebe estaba en problemas que podía morir porque no tenía líquido para vivir más en el vientre. El tenía que salir de allí urgentemente.


Cuando me dijo eso ya había lágrimas en sus ojos, yo quería ser fuerte, no llorar enfrente de ella para que no se sintiera mal, le dije: Todo va a salir bien, Primero Dios. Me entregó la ropa, porque le dijeron que se pusiera una bata, y me dijo que esperara hasta que me llamaran de nuevo.


El día siguiente era día de visitas, llegue a ver a mi mamá, estaba contenta y tranquila, la abrace, le di muchos besos, y me dijo que el siguiente día la iban a dar de alta a ella pero al bebe no. Le pregunté por el angelito y me dijo que no se lo habían dado y no lo había visto, estuvimos hablando y se terminó el tiempo de visitas le dije " mañana vengo temprano mamita la amo" y me despedí de ella.


Y saben que lo más lindo del mundo es que era el Día de Madres, en la mañana mis hermanos se levantaron temprano porque sabían que llegaría lo más preciado que tenemos: nuestra madre, así que arreglaron y limpiaron la casa. Mi novio y yo fuimos a traer a mi madre, me dijo que me esperara que ella iría a ver como estaba el bebé.


Nos fuimos tristes sin ese angelito, llegamos a la casa y mi madre se encontró con la sorpresa que tenían muchos regalos y la casa en orden y limpia, mis hermanos la abrazaron, la besaron y la atendieron como la reina que es. Se llegó el día en que tenían que ir a traer el bebito, nos fuimos con mi madre en bus -porque ese día no pudo llevarnos mi novio porque estaba trabajando, llegamos al hospital y ella entró yo me quede afuera porque no dejan entrar dos personas, solo a la madre.


Yo esperé a mi madre con una ansiedad que ya se imaginan, mi mamá salió con la criatura en los brazos, era tan pequeño, finito, delgado, suavecito, con sus ojos cerrados, lo llevaba dormido y cuando lo agarré, lo hice con cuidado. Cuando lo vi le agradecí a Dios por haber cuidado a ese angelito y a mi madre. Ahora ya tiene 1 año con 1 mes, es una criatura tan linda, es gordito, alegre, divertido, a veces es enojado aunque no lo crean, también es terrible pero para mí es mi tesoro, aunque sí me enoja por ratos, pero es un bebé no sabe nada todavía.


Ahora ya quiere andar caminando por todas partes, molestando, tocando cualquier cosa, pero él es la alegría de mi hogar. Mis padres casi no pelean, ahora arreglan las cosas hablando, pero ya no están juntos en el matrimonio. Pero le doy Gracias a Dios por haberme puesto en esta familia grandiosa y grande; digo que grande porque somos 9 integrantes, ¿es muy grande verdad? así no pasamos solos y tenemos muchas manos ayudando en casa.


"Honra a tu padre y madre para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová te da." Éxodo 20:14


Gracias por haber leĂ­do mi historia


Si hay mil razones para llorar hay un mill贸n para re铆r.


Nací el 30 de octubre de 1996 en El Salvador, tengo 16 años, estudio en el Instituto Nacional de Antiguo Cuscatlán, La Libertad. Escribí esta historia, porque es mi inspiración, por ello me esfuerzo para que tengan algo mejor en el futuro. Y para que vean que todos tenemos problemas y a veces hay soluciones. No todo en la vida es color de rosa. Hay momentos para llorar y momentos para reír.

Katherine Martínez  

Si hay mil razones..., un libro escrito por Katherine Martínez en ¡Supérate! Merlet.

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