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CONSEJO NACIONAL PARA LA ENSEÑANZA Y LA INVESTIGACIÓN DE LAS

CIENCIAS

DE LA COMUNICACIÓN                  

                 

ANUARIO DE INVESTIGACIÓN DE LA

COMUNICACIÓN CONEICC XIII


Capítulo 1

El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas Magdalena Sofía Paláu Cardona*

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente

En este artículo se propone una nueva mirada en el acercamiento a cuatro aspectos centrales en la discusión abierta respecto del campo de la comunicación. Los aspectos abordados son: el estatuto disciplinar de los estudios de la comunicación, el enfoque para la construcción de objetos de estudio, las teorías y metodologías pertinentes para el estudio de la comunicación y las articulaciones posibles entre los subcampos de la comunicación. El supuesto que está a la base de esta lectura es que estos cuatro aspectos no se han debatido suficientemente y en forma incluyente aunque se plantean reiteradamente por los agentes del campo. This article proposes a fresh reading of four aspects which are central to the ongoing discussion concerning the field of communication: the disciplinary statute of communication studies, approaches to the construction of study objects, pertinent theoretical and methodological frameworks for the study of communication, and possibilities of articulation among the sub-fields of communication studies. Underlying this reading is the assumption that, though repeatedly brought up and discussed by field actors, these four aspects have been debated neither sufficiently nor in relation to one another.

* Profesora del Departamento de Estudios Socioculturales del ITESO. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por el ITESO, Maestra en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el Doctorado en Estudios Científico – Sociales, línea de Comunicación, cultura y sociedad en el ITESO. Correo electrónico: spalau@iteso.mx


Introducción Aproximarse o reaproximarse al campo de la comunicación es una oportunidad de repensarlo y, al repensarlo, construir nuevos significados y nuevas interpretaciones sobre él. Los significados e interpretaciones que se construyen tienen el propósito general de aportar nuevos elementos a una discusión iniciada hace ya muchos años. Sin desconocer la riqueza y diversidad de la trayectoria del campo de la comunicación en nuestras sociedades contemporáneas, propongo aquí cuatro aspectos que, desde mi punto de vista, continúan siendo debates abiertos en el campo de la comunicación. En el primer apartado se presenta una discusión que coloca en el centro el estatus disciplinar de los estudios de la comunicación. La discusión intenta contextualizar, en un primer momento, la emergencia del campo como campo académico en el pensamiento de las humanidades y las ciencias sociales y en sus respectivos procesos de institucionalización y disciplinarización. Desde este contexto se reconocen los movimientos que han seguido los estudios de la comunicación, desde su intento por colocarse como una disciplina científica, pasando por la explosión y fragmentación de posibles objetos, hasta la propuesta de asignarle un estatus transdisciplinario y concebirlo como un campo. En el segundo apartado se desarrolla con más detalle una discusión que ha acompañado, desde hace muchos años, al campo académico de la comunicación. La disyuntiva entre estudiar la comunicación desde los medios masivos o estudiarla desde la cultura. Aunque para algunos esta discusión ha sido superada, aún quedan elementos y agentes que parecieran buscar regresar al pasado. Otros consideran que es un “malentendido” a la propuesta del estudio de la comunicación desde la cultura a través de las mediaciones. El tercer apartado intenta colocar algunas bases para la discusión respecto de los objetos y metodologías pertinentes a los estudios de comunicación. Recojo aquí dos aproximaciones teóricas a la comunicación que comparten la intención de construir una mirada que abarque la complejidad del fenómeno, es por ello que creo que pueden ser un buen punto de partida para la discusión. No se consideran éstas aproximaciones teóricas como las únicas vías de entrada a la discusión, sino simplemente como propuestas que pueden servir de punto de partida. Evidentemente hay muchas otras propuestas teóricas que han estado presentes en el trabajo de investigación de la comunicación. El cuarto apartado recoge una antigua preocupación respecto de la desarticulación del campo de la comunicación. Es la invitación a repensar, a través 32 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


de la reconstrucción del proceso de emergencia y conformación del campo, caminos posibles para la fertilización productiva entre los subcampos: académico (de formación profesional y de investigación) y profesional (con todas las variantes del ejercicio profesional existente, incluida la investigación comercial o aplicada). Los temas aquí discutidos no son nuevos, tampoco se recogen, en este artículo, todas las discusiones que se han abierto en la historia del campo, sin embargo se recogen algunos que aparecen como centrales para el fortalecimiento del campo de la comunicación. Es el intento de una mirada nueva sobre temas ya instalados en la discusión. Es la propuesta de una relectura a partir del pensamiento de muchos otros que ha quedado impreso en las páginas de sus libros, artículos y conferencias. Es el esfuerzo por construir una nueva intertextualidad que permita una nueva discusión sobre estos asuntos. Es, finalmente, una invitación a repensar juntos algunos de los temas que nos van constituyendo como campo. Estatuto disciplinario de los estudios de comunicación Contexto científico del surgimiento de estudios de la comunicación Los estudios de comunicación aparecieron en un momento histórico y científico particulares: se desarrollaron en el mundo moderno y al interior del sistema mundial de universidades. En este contexto predominaba el cientificismo, una corriente de pensamiento que sostiene que la ciencia es el único modo legítimo de conocimiento, que existe el mundo real y la posibilidad de conocerlo empíricamente, aunque sea parcialmente. Con la modernidad se desarrolló una estructura de conocimiento de “dos culturas” y un divorcio entre la ciencia y la filosofía. En el mundo moderno hubo un marcado aumento del prestigio cultural de la ciencia a expensas del decrecimiento del prestigio cultural de las humanidades y la filosofía. Las ciencias sociales se constituyeron, a partir del Siglo XIX, “a la sombra de la dominación cultural de la ciencia newtoniana e internalizaron la lucha entre estas dos culturas.” (Wallerstein, 2004, p.17) Las ciencias sociales estuvieron en medio de la lucha entre las ciencias naturales y las humanidades. Este es el contexto en el que se dio el proceso de disciplinarización de las ciencias sociales. En este proceso participaron cinco países (Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos) y se conformaron seis disciplinas: la historia, la economía, la ciencia política, la sociología, la antropología y los estudios orientales. Según El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 33


Wallerstein (1996) esta división disciplinar respondió a tres ejes distintos. El eje presente/pasado, en donde la historia trabaja sobre el pasado y el resto de las disciplinas se enfocan en el presente. El segundo eje fue el del espacio hipotético en donde la economía se interesaba por el mercado, la ciencia política por el estado y la sociología en la sociedad civil. El tercer eje respondía a la división entre el mundo civilizado y los “otros”. Las cuatro primeras más interesadas en el occidente, es decir, en lo que se consideraba como el mundo civilizado; mientras que la antropología y los estudios orientales se interesaron por los países no occidentales, los considerados “otros”. Los estudios de comunicación, como tales, surgieron con el advenimiento de los medios electrónicos de comunicación de masas, primero la radio y posteriormente la televisión. Si queremos remontarnos a los orígenes del pensamiento moderno sobre la comunicación es necesario entender que hay dos grandes núcleos de pensamiento de los que abreva la reflexión sobre comunicación: las humanidades y las ciencias sociales. Desde las humanidades la reflexión sobre comunicación está muy ligada a la teoría del conocimiento que tienen, como base común, las preguntas respecto de la construcción del significado y el tema de la intersubjetividad, como lo señala Jensen: “¿Cómo y por cuáles significados es posible compartir la comprensión de ciertos significados?”. Con la aparición de los medios de comunicación la pregunta se amplía “¿Cuáles son los rasgos relativamente fijos en cada significado de comunicar y cómo estos rasgos hacen física, psicológica y socialmente diferentes unos medios de otros y de la interacción cara a cara? “ (Jensen, 2002, p. 16) Las tradiciones más importantes de la historia de las ideas y que han alimentado la reflexión en comunicación son: la retórica, la hermenéutica, la fenomenología y la semiótica, siendo esta última la que más ha aportado en la conformación de los estudios de medios como un campo específico. Desde las ciencias sociales hay que considerar que la concepción de la sociedad como un organismo, el desarrollo industrial y la división del trabajo, en síntesis, el desarrollo del capitalismo, es lo que inspira las primeras ideas respecto de la comunicación. En estas concepciones primeras, la comunicación, por un lado, está muy relacionada a la idea de vías de comunicación para el flujo de bienes y por el otro, es vista como un factor de integración de ese organismo-sociedad. Estas dos concepciones son denominadas por Carey (1989) como la visión de “transmisión” y la visión “ritual” de la comunicación y han estado presentes desde el siglo XIX, antes de la aparición de los medios masivos de comunicación. 34 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


Con el auge y crecimiento de los medios de comunicación masiva se desarrollaron también algunas teorías que intentan explicar este fenómeno social. Al mismo tiempo comienza a desarrollarse, dentro de las Ciencias Sociales, la disciplina de la sociología. Estos dos elementos intervinieron en los primeros desarrollos teóricos que, sobre la comunicación, surgieron en Estados Unidos y Europa. Después de la Segunda Guerra Mundial la estructura de las ciencias sociales colapsó por diversas razones y comenzaron a expandirse los campos de estudio. El campo referido específicamente a la comunicación estaba en una etapa inicial de constitución y en el intento por allegarse el reconocimiento como una disciplina con límites bien definidos. Al colapsar la división disciplinaria de las ciencias sociales, los estudios de comunicación se enfrentaron a la disyuntiva de consolidarse como una disciplina específica o abrirse al reto de pensarse, junto al resto de las disciplinas de las ciencias sociales, de un modo nuevo. Intento por constituir una disciplina bien delimitada Con lo anteriormente expuesto queda suficientemente claro que el campo de estudios de la comunicación, en la primera mitad del Siglo XX, siguió el movimiento generalizado de las ciencias sociales por conseguir un estatuto científico. Los esfuerzos de agentes del campo, como Wilbur Schram, por reunir un cuerpo de conocimientos teóricos, un grupo de objetos de estudio específicos y una orientación metodológica son clara evidencia de ese impulso por alcanzar el estatus disciplinar para los estudios de comunicación. En ese esfuerzo predominaron las metodologías con perspectiva cuantitativa, los medios de comunicación de masas como objeto de estudio y las teorías en relación con los efectos de la comunicación de masas. Estos esfuerzos llegaron “tarde” en términos del desarrollo de las ciencias sociales, llegaron en el momento en el que la división disciplinaria de las ciencias sociales era fuertemente cuestionada y se imponía un movimiento generalizado hacia la interdisciplinariedad. Sobre este tema Renato Ortiz (1999) afirma que en las ciencias sociales “la especialización disciplinaria, subdisciplinaria y temática alcanzó un grado tal en el Siglo XX que comprometió la frontera de la ciencia social, devino en un movimiento de fragmentación que no permite que se formulen un conjunto de problemas que no se pueden formular desde una disciplina particular”. (Ortiz, 1999, p.30) Un segundo elemento que ha transformado la investigación en las ciencias sociales es la transformación del momento El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 35


histórico mundial, “con la globalización diversos aspectos de la realidad social se ven penetrados por un conjunto de fuerzas que recomponen el marco de las relaciones sociales, por lo que es necesario dar paso al estudio de las relaciones sociales mundializadas” (Ortiz, 1999, p. 36), es decir, los objetos de estudio de las ciencias sociales se han transformado y por lo tanto las ciencias sociales habrán de cambiar también. El cuestionamiento a las ciencias sociales y sus consecuencias inmediatas afectaron el desarrollo de los estudios de comunicación. La inter – post – anti – disciplinariedad de los estudios de la comunicación Después de 1945, la innovación académica más importante fue la creación de estudios por áreas o regiones. Estos nuevos estudios por áreas eran, por definición, “multidisciplinarios”. Las prácticas académicas conjuntas de científicos de diversas especialidades “dejaron ver lo mucho que hay de artificial en las rígidas divisiones institucionales de conocimiento asociado a las ciencias sociales” (Vasallo, 2001, p. 50) Una manera de enfrentar el desdibujamiento de las líneas divisorias entre las disciplinas de las ciencias sociales y la heterogeneidad de las mismas al irse estirando los límites de sus objetos de estudio y debilitándose la coherencia de las premisas intelectuales que se habían esgrimido para defender una existencia separada, fue la creación de ámbitos interdisciplinarios. La interdisciplinariedad suponía la combinación de diversas disciplinas sobre un objeto, esto llevó a la conformación de un equipo multidisciplinario para el estudio de dicho objeto. Otra forma que tomó la interdisciplinariedad fue la de colocar un objeto en la frontera de dos o más disciplinas. El resultado de este esfuerzo interdisciplinario fue un acercamiento importante entre las disciplinas existentes, pero no implicó “una fructífera fertilización recíproca entre las disciplinas” (Vasallo, 2001, p.51) Los estudios de comunicación operaron, en este esfuerzo y en algunos casos, como un ámbito interdisciplinario y, en otros, como un campo disciplinar particular que aportaba desde su especificidad a estudios en los que intervenían diversas disciplinas. Ante el desdibujamiento de las líneas divisorias entre las disciplinas de las ciencias sociales, algunos académicos interesados en los estudios de comunicación recurrieron a otras dos vías. La primera fue considerar los estudios de comunicación como un ámbito post-disciplinario, es decir más allá y posterior a la disciplinarización de las ciencias sociales. Los estudios de comunicación se 36 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


presentaron como una alternativa que proponía objetos de estudio incorporando las perspectivas de múltiples disciplinas simultáneamente. Este esfuerzo no fructificó pues los agentes no contaban con suficiente peso específico y relativo en la lucha al interior del campo científico. Una segunda vía, tomada por un grupo minoritario de académicos, fue la antidisciplina. Esta posición implica un rompimiento más radical, no sólo con la forma en que se estructuró el campo de las ciencias sociales en términos institucionales y disciplinares, sino como un cuestionamiento al pensamiento científico ortodoxo como única forma de conocimiento válido. Esta vía antidisciplinaria se afinca en “la dificultad actual que experimenta la ciencia, el descrédito a partir de la crítica respecto de su posible subjetividad y el cuestionamiento a su desinterés y a su pretendido carácter extrasocial.” (Wallerstein, 2004, p. 13) Adicionalmente, implica la conciencia de que la realidad del mundo es cambiante y por lo tanto las interpretaciones que de él se hacen serán siempre transitorias. La transdisciplinariedad de los estudios de comunicación Ante la complejidad de los procesos de disciplinarización y desdibujamiento de las fronteras disciplinares en las ciencias sociales y ante las posturas inter – post – anti disciplinarias revisadas anteriormente, aparece como alternativa la transdisciplinariedad. El fundamento de esta es la emergencia de “campos de estudio” (Fuentes, 1998) que es un “movimiento hacia la superación de los límites entre especialidades cerradas y jerarquizadas y el establecimiento de un campo de discurso y prácticas sociales cuya legitimidad académica y social dependa cada vez más de la profundidad, extensión, pertinencia y solidez de las explicaciones que produzca y no del prestigio institucional acumulado” (Vasallo, 2001, p. 53) El de la comunicación es un campo que emerge de la relación orgánica entre las ciencias sociales y la comunicación. La comunicación en las sociedades contemporáneas está colocada en un lugar central, al grado que se le ha llegado a denominar “sociedad de la comunicación”. Esto hace posible colocar a los estudios de comunicación como un campo de estudio que implica articular la experiencia y los recursos de diversas ramas y enfoques en una síntesis que confluya, en tanto lógica científica, para la producción de conocimiento pertinente y consistente y que responda a las necesidades sociales. Esta forma de entender la transdisciplinariedad no supone romper con las formas institucionales que han tomado los estudios de comunicación sino la El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 37


conquista del rigor teórico-metodológico y la ampliación y consolidación de los saberes que hasta ahora han estado fragmentados. En palabras de Jesús Martín Barbero (2002) “la propuesta latinoamericana es insertar la investigación de comunicación en el espacio de las ciencias sociales: la transdisciplinariedad…hay que pasar de la legitimidad teórica del campo a su legitimidad intelectual que es la posibilidad de que la comunicación sea un lugar estratégico desde el que pensar la sociedad”. (Martín Barbero, 2002, p. 211) La comunicación: estudios de medios vs. estudios de la cultura Al parecer los estudios de comunicación han asumido esta posición transdisciplinaria y esto ha implicado la construcción de objetos de investigación desde una nueva perspectiva. Es en el encuentro entre los tradicionales estudios de la comunicación centrados en los medios y sus efectos y desde una perspectiva cuantitativa de la investigación, con una nueva forma de entender la comunicación desde la cultura, que se plantea como objeto los procesos de producción social de sentido y se abre a metodologías de corte cualitativo, que se ha ido reconstruyendo el campo. Este proceso ha supuesto una diversificación de objetos tal que al construir una mirada amplia nos encontramos con un campo caracterizado por una “investigación de la comunicación [que] ha tendido a ser más bien pluridisciplinaria (interacción existente entre dos o más disciplinas)… [una] constitución fragmentaria (y centrífuga) de marcos disciplinarios diversos…[con] la sociología como marco transdisciplinario para los estudios sobre la comunicación…” (Fuentes, 1998). Concebir la comunicación como un proceso social más amplio, no sólo centrada en los medios, ha llevado a los estudios de comunicación por caminos nuevos. La construcción social de sentido es un proceso que no sólo se realiza en interacción con los medios masivos de comunicación sino que es un constitutivo básico de la interacción cotidiana y un proceso fundamental para la integración social. Esto ha sido planteado por algunos investigadores estadounidenses como James Carey (1989) quien señala que asumir la perspectiva cultural de la comunicación implica enfrentarnos a la pregunta ¿Dónde terminan las condiciones de vida y comienza la ciencia? ¿Hasta dónde la producción científica es una ideología más? Las estrategias para enfrentar tal paradoja, tanto en los estudios de comunicación en particular, como en las ciencias sociales en general han sido tres: 38 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


• Concebir la comunicación como una ciencia del comportamiento cuyo objetivo es la elucidación de leyes. • Concebir la comunicación como una ciencia formal cuyo objetivo es elucidar las estructuras. • Concebir la comunicación como una ciencia de la cultura, cuyo objetivo es la elucidación del significado. Optar por la tercera estrategia significa que el reto de los estudios de comunicación es tomar los significados que la gente construye en sus palabras y acciones y hacer estos significados, estos llamados acerca de la vida y la experiencia, explícitos y articuladores para que podamos juzgarlos claramente. La tarea es, entonces, construir una ‘lectura’ de la acción humana, interpretar las interpretaciones que los sujetos han construido sobre sus prácticas. Tomar este camino implica asumir que la comunicación es algo sin esencia, sin cualidades universales, la comunicación simplemente constituye un conjunto de prácticas y reflexiones, históricamente variadas, sobre el mundo. “El significado es una forma de dar orden y coherencia al mundo para los propósitos humanos que se realizan al interior de un conjunto de relaciones sociales estructuradas y estructurantes” (Carey, 1989, p. 29) Desde esta perspectiva el reto para la investigación de la comunicación de masas es “examinar los diversos mundos culturales en los cuales la gente existe simultáneamente, la tensión entre ellos, los patrones de ánimo y motivación distintivos de cada uno y la interpenetración entre ellos” (Carey, 1989, p. 60) Ante una postura como la anteriormente expuesta, surgen voces que plantean que es necesario regresar al centro de los estudios de la comunicación las interacciones sociales que se han visto transformadas por las nuevas formas de comunicación masiva. Se hacen señalamientos respecto de que una perspectiva de la comunicación desde la cultura deja de lado la mirada sobre los medios de comunicación como instituciones sociales o como industrias culturales y se coloca en una postura relativista en la que toda interpretación posible es pertinente. Aunque podemos reconocer que hay un intento por ‘regresar’ a las formas tradicionales de los estudios de medios, probablemente porque tener un campo de estudios bien delimitado permite construir una identidad académica fuerte, es evidente que el regreso como tal es, ahora, imposible. La amplia reflexión que se ha realizado en torno a la comunicación y la cultura ha llevado, a quienes están más interesados en la comunicación de masas, a plantear su trabajo desde una perspectiva más amplia, considerando los múltiples factores culturales e El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 39


histórico – sociales que intervienen en los procesos de comunicación. Es difícil que, en estos tiempos, alguien se plantee estudiar, por ejemplo, los efectos de la comunicación sin considerar la complejidad de factores que intervienen. En un esfuerzo por aclarar los ‘malentendidos’ que un planteamiento del estudio de la comunicación desde la cultura ha generado, Jesús Martín Barbero (2002) señala: “pensar la comunicación desde la cultura es hacer frente al pensamiento instrumental que ha dominado el campo desde su nacimiento, no es un abandono del campo sino su desterritorialización para diseñar un nuevo mapa de problemas en el que quepa la cuestión de los sujetos y las temporalidades sociales, es decir, la trama de la modernidad” Martín Barbero, 2002, p. 211) Aún así, sigue abierto, para muchos, el debate respecto de cuáles son los objetos pertinentes a los estudios de comunicación y la necesidad de reconocer la diferencia entre estudios de la cultura y estudios de la comunicación. Los objetos y metodologías pertinentes Los debates planteados en los apartados anteriores tanto el referido al estatus disciplinario de los estudios de comunicación como las visiones del estudio de la comunicación desde los medios o desde la cultura han establecido una gama muy amplia de posibles objetos y metodologías pertinentes para los estudios en este campo. En el trabajo concreto de investigación se han abordado múltiples objetos empíricos desde diversas posiciones teóricas y epistemológicas y siguiendo perspectivas metodológicas distintas. Los estudios de comunicación en particular, como las ciencias sociales en general, avanzaron desde esfuerzos por construir un conocimiento que abarcara todos los aspectos implicados en la comprensión de lo social, hacia estudios más delimitados y particulares en términos históricos y geográficos. La multiplicación de objetos disparó los intereses de investigación fragmentándolos y, de algún modo, reduciéndolos. A pesar de lo anterior se han ido construyendo, en los últimos años, modelos teóricos que pretenden establecer las bases de una comprensión amplia, compleja y transdisciplinar de la comunicación. El asunto está abierto al debate. Por ahora, propongo dos de estos modelos que pueden ayudar como puntos de partida para este debate. Son recuperaciones sintéticas de un pensamiento más amplio y complejo, planteado por cada uno de los autores que los han construido y que han sido expuestos ampliamente en sus publicaciones recientes. Es necesario enfatizar que son considerados sólo como punto de partida 40 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


para ese debate mayor respecto de las perspectivas teóricas que pueden y deben acompañar los estudios de comunicación. La propuesta de Thompson Thompson (1998) entiende la comunicación de masas como: “la producción institucionalizada y difusión generalizada de bienes simbólicos a través de la fijación y transmisión de información o contenido simbólico” La comunicación de masas cuenta con una serie de características típicas: • Implica ciertos medios de producción y difusión técnicos e institucionales. Es por este carácter institucional que algunos los denominan “industrias culturales” o “industrias mediáticas”. • Implica la explotación comercial de las innovaciones técnicas y la producción de formas simbólicas para el consumo. • Instituye una ruptura estructurada entre la producción de formas simbólicas y su recepción. • Extiende la disponibilidad de las formas simbólicas en el espacio y el tiempo • Las formas simbólicas quedan a disposición de cualquiera que posea los medios técnicos, capacidades y recursos para adquirirlos, es decir, son formas simbólicas de circulación pública. Para producir o recibir formas simbólicas a través de soportes técnicos se requieren habilidades y competencias específicas. Es necesario distinguir aquellas que se requieren para codificar la información o contenidos simbólicos y las que se requieren para decodificar el mensaje. Algunas pueden coincidir pero otras no. Thompson señala además: “Cuando los individuos codifican o descodifican mensajes, emplean no sólo las habilidades y competencias requeridas por los soportes técnicos, sino también varias formas de conocimiento y presuposiciones que comprenden parte de los recursos culturales que se dan durante los procesos de intercambio” (Thompson, 1998, p. 43). El aspecto central de la comunicación de masas es que los medios técnicos modifican sustancialmente las formas de acción e interacción humana, los modos en que se producen, transmiten y reciben las formas simbólicas. Si consideramos, como Giddens (1995), que la estructuración de la sociedad (estructuración sistémica y estructuración social) está relativamente determinada por la interacción de los agentes sociales, podemos entonces reconocer que la modificación de las formas de interacción social producida por el desarrollo El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 41


de los medios técnicos, es uno de los aspectos centrales de la comunicación de masas. A este asunto Thompson le llama “impacto interaccional” de los medios técnicos y reconoce cuatro dimensiones de este impacto: • Los medios facilitan la interacción a través del espacio y del tiempo y producen una forma de interacción que Thompson denomina semi – interacción mediada. • Los medios afectan la manera en que los individuos actúan para otros, en la medida en que los otros para quienes lo hacen pueden constituir un público extendido, disperso y distante. Se redefinen las formas de auto-representación y las regiones anteriores y posteriores de los espacios de interacción. • Afectan la manera en que los individuos actúan en respuesta a otros, los medios de comunicación posibilitan formas de acción (acción concertada) y reacción que se extienden o comprimen en el tiempo y que rebasan las fronteras de los Estados-nación. • Afectan las maneras en que los individuos actúan e interactúan en el proceso de recepción, es decir, afectan la organización social de las esferas de la vida cotidiana donde la actividad de recepción es una actividad rutinaria. En su teoría de la comunicación de masas, Thompson plantea que el desarrollo de la comunicación masiva ha generado una reconstitución de los límites entre la vida pública y la privada. Los medios han posibilitado el carácter público (visibilidad ) de sucesos o individuos tanto del campo público como del privado con independencia del lugar físico en el que se sitúen, es desde allí que se construyen las categorías de sucesos públicos mediados y sucesos privados mediados. Esta nueva condición de los sucesos cambia su naturaleza, la esfera pública ya no requiere ni de la co-presencia ni de una interacción dialógica. Por otro lado, los sucesos mediados (públicos y privados) invaden el espacio privado en el proceso de recepción (ámbito doméstico o laboral privado) y modifican las interacciones de los individuos, sean receptores principales o secundarios. Se genera también una mayor accesibilidad y participación en la esfera pública, lo que dificulta la capacidad de controlar y limitar la información para quienes ejercen el poder. Al revisar el desarrollo de los marcos institucionales para la comunicación de masas Thompson plantea que las instituciones de los medios deberían ocupar un espacio entre la operación desenfrenada de las fuerzas del mercado y el control directo del Estado. Para ello propone desarrollar un pluralismo 42 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


regulado que implica la desconcentración de recursos en las industrias de los medios y la separación clara entre las instituciones de los medios y el ejercicio del poder estatal. Desde estos planteamientos generales Thompson propone tres campos – objetos para el estudio de la comunicación: • La producción y transmisión o difusión de las formas simbólicas que implica reconstruir las condiciones socio – históricas y los contextos de producción de las formas simbólicas, las reglas y convenciones, las relaciones e instituciones sociales y la distribución del poder, los recursos y las oportunidades en virtud de las cuales estos contextos forman campos diferenciados y socialmente estructurados. Este primer campo-objeto deberá abordarse a través del análisis socio – histórico y de la investigación etnográfica. • La construcción del mensaje de los medios que tiene como propósito develar la estructura articulada de los objetos y expresiones significativas que circulan en los campos simbólicos, entendiéndolas como construcciones simbólicas complejas. Para abordar este campo – objeto Thompson propone el análisis formal o discursivo a través del análisis semiótico, el análisis conversacional, el análisis sintáctico, el análisis narrativo y el análisis argumentativo. • La recepción o apropiación de los mensajes de los medios, es decir, la indagación respecto de cómo los mensajes son recibidos por los individuos o grupos de individuos, que se sitúan en circunstancias socio – históricas específicas y que emplean los recursos que tienen a su disposición para entender los mensajes recibidos y para incorporarlos en sus vidas diarias. Este tercer campo – objeto también se deberá abordar a través del análisis socio – histórico y la investigación etnográfica. Thompson señala que “un enfoque comprehensivo para el estudio de la comunicación masiva requiere la capacidad de relacionar entre sí los resultados de estos diferentes análisis, demostrando cómo se alimentan e iluminan entre sí los diversos aspectos” (Thompson, 1998, p. 441). Una propuesta Latinoamericana Desde América Latina es Jesús Martín Barbero quien ha hecho el esfuerzo más sistemático y consolidado por plantear un mapa que ayude a debatir la pertinencia de los objetos de investigación para la comunicación. El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 43


Para Martín Barbero (2002) pensar la comunicación en América Latina es una tarea de envergadura antropológica pues lo que está en juego es la vida cotidiana de las mayorías que se ha transformado profundamente. Esta transformación se debe a que las masas en nuestro continente se han incorporado a la modernidad a través de los formatos y los géneros de las industrias culturales audiovisuales, especialmente la televisión. Esto lleva, necesariamente, a que los estudios de comunicación busquen abordar la relación comunicación/cultura sin totalizarla. Para ello propone pensar las mediaciones comunicativas de la cultura con un nuevo mapa que logre dar cuenta de las relaciones constitutivas de la comunicación en la cultura y afronte el pensamiento único que legitima que la tecnología es el ‘gran mediador’ entre las audiencias y la realidad. Desde el mapa que propone es necesario incorporar a los estudios de comunicación la transformación de las mediaciones socioculturales (tradicionales y nuevas) que introducen nuevos sentidos de los social y nuevos usos sociales de los medios. Esto implica “asumir el desafío político, técnico y expresivo…del espesor cultural que hoy contienen los procesos y los medios de comunicación… [y reconocer] el lento alumbramiento de nuevas esferas de lo público” (Martín Barbero, 2002, p. 226) El mapa se articula sobre dos ejes, uno diacrónico que se constituye de la tensión entre las matrices culturales y los formatos industriales; y uno sincrónico que se constituye en la tensión entre las lógicas de producción y las competencias de recepción y consumo. Las relaciones posibles entre los polos de ambas tensiones se encuentran mediadas por diversos procesos. El mapa propuesto por el autor se podría visualizar de la siguiente forma:

Lógicas de producción

Institucionalidad

Tecnicidades

Matrices culturales industriales Socialidad

Formatos Ritualidad

Competencias de recepción

La propuesta es que la investigación en comunicación se oriente al estudio de las mediaciones, en este caso, la socialidad, la ritualidad, la institucionalidad y las tecnicidades. 44 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


La socialidad es entendida como “la trama de relaciones cotidianas que tejen los hombres al juntarse y en la que anclan los procesos primarios de interpretación y constitución de los sujetos y las identidades… lo que en la socialidad se afirma es la multiplicidad de modos y sentidos en que la colectividad se hace y se recrea, la polisemia de la interacción social” (Martín Barbero, 2002, pp. 227-228). La ritualidad es “lo que en la comunicación hay de permanente reconstrucción del nexo simbólico…es lo que en el intercambio hay de forma y de ritmo…la ritualidad pone reglas al juego de la significación introduciendo el mínimo de gramaticalidad que hace posible expresar y compartir el sentido” (Martín Barbero, 2002, p. 228). La institucionalidad “atraviesa la comunicación en dos órdenes contrapuestos: el que desde el Estado configura a los medios de comunicación como ‘servicio público’, y el que desde el mercado convierte la ‘libertad de expresión’ en libre comercio…mirada desde la institucionalidad la comunicación se convierte en cuestión de medios, esto es de producción de discursos públicos cuya hegemonía se haya hoy, paradójicamente, del lado de los intereses privados.” (Martín Barbero, 2002, p. 230). La tecnicidad “nombra entonces lo que en la sociedad no es sólo el orden del instrumento sino también de la sedimentación de saberes y la constitución de prácticas…la técnica es un organizador de prácticas…del diseño de nuevas prácticas…y competencia en el lenguaje.” (Martín Barbero, 2002, p. 231). El autor propone, además, cuatro mediaciones que es necesario trabajar para que el análisis y la crítica puedan vincularse creativamente a la producción: las estructuras sociales, las lógicas de producción, las dinámicas culturales y las gramáticas discursivas. Puntos de convergencia Las propuestas para la elaboración de una Teoría de la Comunicación planteadas por los autores revisados coinciden en algunos aspectos que recupero muy brevemente: • Los dos proponen comprender la comunicación de masas como una práctica cultural. • Los autores coinciden en que los procesos de comunicación de masas no están en los medios sino en los procesos de interacción social entre los medios y las audiencias. El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 45


• Los dos reconocen que los medios y su desarrollo en el siglo XX han modificado sustancialmente las formas de interacción social. • Esta modificación de las formas de interacción social ha modificado también los límites y la comprensión que tenemos de la esfera pública. • Los dos proponen un proceso interpretativo para comprender la comunicación de masas como práctica cultural. Aunque algunos autores privilegian los estudios de recepción, es necesario comprender que siguen una tendencia muy marcada en los estudios de comunicación recientes. La controversia entre los académicos, en este nivel, es amplia y de larga data. Es necesario señalar que es imprescindible construir objetos que aborden la relación entre las tres instancias señaladas por Thompson y que son uno de los núcleos de la controversia: los procesos de producción y difusión, la construcción o contenidos de los mensajes y los procesos de recepción o apropiación. Si logramos construir objetos que se sostengan en la tensión o relación entre estas instancias lograremos tomar una posición epistemológica que evite reducir la comunicación a los mensajes o que, finalmente, evite centrarse únicamente en la recepción sin considerar las condiciones socio-históricas en las que se posibilita la comunicación. Adicionalmente, si asumimos que son los agentes, en sus interacciones cotidianas, los que constituyen las estructuras sociales y al mismo tiempo están determinados por éstas, es necesario construir objetos que aborden la relación entre ambas. Sobre estas propuestas teóricas y las posibles posiciones que pueden adoptar los agentes del campo en relación a ellas, el debate continúa abierto. La articulación por construir El proceso de institucionalización del campo de la comunicación en México, se originó en función de la aparición de los medios electrónicos masivos, es decir, la radio y la televisión. Aunque la comunicación masiva no surge con el advenimiento de la radio y la televisión, pues la prensa de finales del siglo XIX ya tenía las características de una comunicación de masas, el oficio del periodismo no consideraba la necesidad de una formación profesional específica. Con la aparición de los medios electrónicos se comienza a constituir un campo profesional específico y la necesidad de tener sujetos formados en las universidades para desempeñar las tareas que la producción de comunicación requiere. En México en la década de 1960, surgen las primeras licenciaturas en periodismo y comunicación en las universidades, con la intención de formar 46 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


profesionales de la comunicación. Es allí donde surge la comunicación como un ámbito universitario específico. El proceso de institucionalización de este ámbito de la formación profesional experimenta un crecimiento acelerado y consistente durante casi tres décadas. Se multiplican los programas de formación profesional con énfasis diversos, con múltiples proyectos sociales a la base. El proceso de institucionalización se consolida pues se conforman departamentos de comunicación, al interior de las universidades, y asociaciones que tienen como centro la enseñanza de la comunicación. Aunque a nivel internacional los estudios de comunicación aparecieron desde la década de 1920, en México es en la década de 1970 cuando da inicio el proceso de investigación académica de la comunicación. Sobre el desarrollo institucional de los programas de formación profesional se constituyen grupos y sujetos universitarios (inicialmente profesores) interesados en realizar investigación sistemática sobre la comunicación. Algunos sujetos salen a formarse en posgrados del extranjero y otros se forman en los nacientes posgrados en comunicación, cuyo interés central es formar investigadores de la comunicación. Hay claros indicadores del desarrollo y consolidación de este subcampo de la investigación de la comunicación como el surgimiento de publicaciones especializadas y la conformación de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC), además de la constitución de programas de Maestría y más recientemente, de doctorados en comunicación. Desde esta mirada el campo de la comunicación alberga en su interior, al menos, tres esferas o subcampos que se constituyeron y han operado de forma desarticulada: la esfera profesional de la comunicación, la esfera de formación profesional de comunicadores y la esfera de la investigación de la comunicación. Adicionalmente la esfera profesional tiene, en su interior, diversas áreas como son la producción de comunicación, la comunicación organizacional, la publicidad o la investigación comercial de la comunicación, entre otras. Esta desarticulación, que responde a condiciones históricas de la emergencia del campo e incluso a historias de relación personal entre los propios agentes del campo, es quizá la mayor debilidad a la que nos enfrentamos. Ante esta situación de desarticulación Sánchez Ruiz (2002) hace un llamado a “generar las pertinencias mutuas y las correspondencias entre los subcampos” (Sánchez, 2002, p. 30) y plantea algunas articulaciones posibles: • Los investigadores “académicos” interactúan con los sujetos sociales del subcampo de la comunicación profesional a través de la investigación empírica. El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 47


• Los resultados de la investigación comercial o aplicada pueden ser recuperados por la investigación académica para generar argumentaciones explicativas e interpretativas más amplias. • Los hallazgos y teorías formuladas desde la investigación académica enriquecen y contextualizan el trabajo de la investigación comercial o aplicada y el trabajo de los profesionales de la comunicación. • Los docentes enriquecen su trabajo educativo con los hallazgos de la investigación académica y comercial, incorporando los hallazgos de estas a los cursos. • Los investigadores académicos sirven de consultores expertos a quienes diseñan las políticas de comunicación, a los que toman decisiones en el ámbito profesional y a grupos de la sociedad civil. Con esto queda abierto el debate respecto de si realmente es un camino viable y deseable la articulación propuesta y respecto de las estrategias que, quienes participamos del campo y creemos necesaria la articulación, podemos echar a andar para lograr avanzar en este camino. Conclusiones El campo de los estudios de comunicación enfrenta, actualmente, retos muy importantes entre los que podemos señalar al menos cuatro: • Asumir la transdisciplinariedad como lugar de construcción de objetos de estudio. • Reconocer la importancia de la relación comunicación/cultura sin totalizarla o, a partir de ello, fragmentar más el campo de estudios de la comunicación. • Desarrollar líneas, metodologías y perspectivas teóricas pertinentes. • Avanzar hacia la articulación entre investigación, enseñanza y profesión. Enfrentar estos retos de un modo constructivo, que lleve al campo de los estudios de comunicación a ganar mayor legitimidad científica y social, implica necesariamente pasar por un debate amplio de los asuntos aquí planteados. Debatir a través de un diálogo abierto, reconociendo que las posibilidades son múltiples, asumiendo los procesos socio – históricos tanto del desarrollo de las ciencias sociales y la constitución del campo, como de los procesos de construcción social de sentido y trabajando en una posible articulación y enriquecimiento mutuo de los subcampos. 48 • Magdalena Sofía Paláu Cardona


La agenda, por supuesto más amplia y compleja que los puntos expuestos en este artículo, ha sido planteada muchas veces en el pasado y desde perspectivas muy diversas. La reiterada reflexión sobre estas cuestiones no es más que un síntoma de la “insatisfacción generalizada con el estado actual del campo y la urgencia de repensar sus fundamentos y de reorientar el ejercicio de sus prácticas” (Vasallo, 2001, p. 49) Para avanzar en el diálogo – debate se pueden realizar acciones, relativamente sencillas y al alcance de la mano, como reconocer los posibles núcleos de debate, leer con inteligencia y profundidad el trabajo de los colegas, abrir espacios de discusión centrados en algunos de los temas específicos, involucrar a los diversos agentes del campo: académicos (investigadores y profesores) y profesionales en estos espacios de discusión, construir intencionadamente relaciones con agentes de otros subcampos para enriquecer el propio trabajo, poner en relación más abierta las asociaciones nacionales y latinoamericanas centradas en la enseñanza con las que agrupan el trabajo de los investigadores. Seguramente el diálogo y debate de estas cuestiones no nos llevará a construir acuerdos generalizados y asumidos por todos, no es ésta la pretensión ni el propósito final, sino a fortalecer al propio campo al asumir las tensiones que lo constituyen, asumir la propia posición y tomar un papel activo en él, reconociendo la innegable diversidad de posibilidades que lo conforman. Es, en última instancia, convivir con la incertidumbre como característica fundacional de todo proceso social y de la propia condición humana. Bibliografía Carey W. (1989). Communication as Culture. Essays on Media and Society. New York & London: Routledge Fuentes R. (1998). La emergencia de un campo académico: continuidad utópica y estructuración científica de la investigación de la comunicación en México. Guadalajara: ITESO/Universidad de Guadalajara. Jensen, K. (1995). The Social Semiotics of Mass Communication. London: Sage. Jensen, K. (2002). A Handbook of Media and Communication Research. Qualitative and Quantitative Methodologies. London & New York: Routledge. Katz, P., Liebes & Orloff. (2003). Canonic Texts in Media Research. Cambridge UK: Polity Press. Martín, J. (2002). Itinerarios de la investigación, Oficio de Cartógrafo. Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura. Santiago de Chile: Fondo de Cultura Económica. El campo de la comunicación: algunas discusiones abiertas • 49


Ortiz, R. (1999). Ciencias sociales, globalización y paradigmas, en Reguillo y Fuentes (coords.). Pensar las ciencias sociales hoy: Reflexiones desde la cultura. Guadalajara: ITESO. Sánchez, E. E. (2002). La investigación latinoamericana de la comunicación y su entorno social: notas para una agenda, Diálogos de la Comunicación, No. 64, Lima: FELAFACS. Thompson, J. B. (1998). Ideología y Cultura Moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas. México: UAM-UX. Vasallo, M. I. (2001). Reflexiones sobre el estatuto disciplinario del campo de la comunicación, en Lopes y Fuentes (coords.). Comunicación: campo y objeto de estudio. Perspectivas reflexivas latinoamericanas. Guadalajara: ITESO/ U.A.A./ UdeCol./ UdeG. Wallerstein, I. (1996). Le futur des sciences sociales. Recuperado de http://www.uqac. uquebec.ca/zone30/Classiques_des_sciences_sociales/index.html Wallerstein, I. (Coord.) (1996). Abrir las Ciencias Sociales. Informe de la comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. México: Siglo XXI / Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias Sociales y Humanidades UNAM Wallerstein, I. (1999). Impensar las ciencias sociales: límites de los paradigmas decimonónicos (Parte VI). México: Siglo XXI. Wallerstein, I. (2004). The uncertainties of knowledge. Phildalephia: Temple University Press. pp. 7-58.

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Capítulo 2

Escuela Latinoamericana de Comunicación (ELACOM): referente histórico y conquista de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación Gustavo Adolfo León Duarte*  Universidad de Sonora

De una década a esta parte, una de las iniciativas institucionales que quizás mejor simbolice la búsqueda de identidad en el Pensamiento Latinoamericano de la Comunicación (plc) es el programa de trabajo que encarna la llamada Escuela Latinoamericana de la Comunicación (elacom). La voluntad de saber se centra en tratar de identificar una parte del tejido histórico referencial que le es propio a la construcción de la idea que representa la llamada elacom. La idea medular que se construye aquí, trata de colocar los antecedentes y referentes históricos de conocimiento desde la iniciativa y perspectiva conceptual y discursiva que le ha suministrado no solamente su procedencia y razón institucional, sino, además, en tratar de conocer el porqué de la ubicación en debate del programa de la elacom. El conjunto de recursos científicos heredados del plc que existen hoy en estado objetivado, bajo la forma de instrumentos, de obras y de instituciones, así como en estado incorporado, bajo la forma de habitus científico, merecen sin duda un mayor esfuerzo para materializar y ampliar la iniciativa institucional de la elacom. No obstante, debe considerarse el más amplio consenso de participación de la comunidad académica latinoamericana de la comunicación.

* Profesor Investigador Titular en el Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sonora, México. Es Doctor en Periodismo y Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona. El autor agradece las observaciones y los comentarios críticos realizados al presente documento por Miquel Rodrigo Alsina, Manuel Parès y Maicas, Miquel de Moragas i Spà, José Marques y Raúl Fuentes Navarro


From the last decade to the present, one of the institutional initiatives which best symbolizes the search for identity in Latin American Thought on Communication (latco) is the work program symbolized and represented by the Latin American School of Communication (elacom). This study centers on identifying part of the referential historical framework that underlies the construction of the ideas represented by elacom. The main idea being constructed tries to place the historical background and references from the conceptual and discursive initiative and perspective that have contributed not only to its origin and institutional cause, but also in trying to understand the basis for the positioning of debate in the elacom program. The collection of scientific resources inherited by the Latin American thought on communication that exist today in an objetive state, under the form of instruments, works, and institutions, as well as in an incorporated state, under the form of scientific habitus, deserve without a doubt greater effort to materialize and expand the institutional initiative of elacom. Nevertheless, the broadest consensus of participation from the Latin American academic community in communication must be considered.

Presentación Como producto de varias décadas de transitar entre luchas y conciliaciones por la legitimación del campo académico y el reconocimiento institucional, hoy los estudios de la comunicación en América Latina han acentuado la necesidad de una búsqueda de identificación y unidad en torno a ciertas propiedades que comporta la generación de conocimiento que le es propia a la comunidad latinoamericana de investigadores e investigadoras de la comunicación. Concretamente, entorno a la producción ética-epistemológica que despliegan no pocas fuentes conocidas y reconocidas al interior de la estructura del campo de estudios de la comunicación en América Latina. Sobre el terreno de la arena académica, el desarrollo histórico de la búsqueda de la identidad latinoamericana de la comunicación pasa por diversas guías bien documentadas que sirven de partida para ubicar y contextualizar el análisis de los debates dominantes sobre el tema. Una de las primeras guías implicaría retomar el hoy distante análisis planteado por Jesús Martín Barbero (1982) sobre la mencionada “relevancia social” del objeto de estudio en la investigación de la comunicación en América Latina. Significaría también, preguntarnos sobre qué problemas necesitan ser investigados y cuáles preguntas importantes deben ser hechas y atendidas en nuestros países latinoamericanos. (Martín Barbero, 1987; 1988). Sobre esta línea de análisis se tendría que explicitar, además, hasta qué punto y desde dónde 52 • Gustavo Adolfo León Duarte


están siendo renovadas o reconfiguradas aquellas “utopías fundacionales” de los estudios de la comunicación en Latinoamérica planteadas en diferentes etapas y momentos de desarrollo del campo por Luis Ramiro Beltrán (1974; 1978; 1982; 1999; 2004). También, en qué sentido se definen, en el caso hipotético de que así fuese, los términos del debate de la función social en la investigación de la comunicación planteado por Raúl Fuentes Navarro (1999), quien, por su parte, apunta que, pese a su gran importancia, esta es una discusión insuficientemente desarrollada por los investigadores latinoamericanos de la comunicación. De una década a esta parte, una de las iniciativas institucionales que quizás mejor simboliza la búsqueda de identidad en el pensamiento latinoamericano de la comunicación es el programa de trabajo que simboliza y encarna la llamada Escuela Latinoamericana de la Comunicación (elacom). Al menos dos son las líneas que suponen la identificación básica de la producción investigativa de la hipotética elacom. Por un lado, la característica central de ser una singular investigación mestiza que incorpora diversas formas y corrientes de hibridación teóricas-metodológicas y, por otro, la permanente alusión renovadora de su posicionamiento ético-político (León, 2005). En tanto iniciativa y programa de trabajo institucional, la presencia y caracterización de la elacom ha sido discutida y cuestionada. El debate lo abrió el impulsor principal de la elacom, José Marques (1999; 1999a) en dos foros distintos en el mismo año de 19991. En abril de ese año, en La Trinidad, Tlaxcala, México, en la conferencia inaugural del X Encuentro de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (amic), Marques planteó, a manera de propuesta, una revisión crítica de la experiencia brasileña como modelo para fortalecer la comunidad latinoamericana de la comunicación. Si bien la invitación fue recibida con bastante interés por los investigadores mexicanos, el debate central de su discusión se trasladó hasta el I Seminario Latinoamericano sobre la Investigación de la Comunicación, celebrado en Cochabamba, Bolivia, en noviembre de ese No obstante, habría que señalar que el profesor José Marques (1992, Pp. 5-25), sin duda uno de los investigadores más destacados y conspicuos dentro del campo de estudios de la comunicación en Brasil, inició desde tiempo antes un proceso de identificación y rescate del pensamiento de la elacom. Por ejemplo, en 1992, siendo presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (alaic), mostró enfáticamente como una de sus principales preocupaciones el rescate urgente de la memoria del pensamiento “comunicacional” latinoamericano, centrándose en sus raíces contemporáneas, su proyección internacional y las tendencias emergentes que se cultivaban en el campo académico de la comunicación en América Latina. 1

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mismo año. José Marques, Director de la cátedra unesco Comunicación en Brasil, consideró la existencia de lo que él llamó Escuela Latinoamericana de Comunicación, caracterizada por su mestizaje teórico, su hibridismo metodológico, su compromiso ético político y su dimensión extranacional. Sin embargo, la discrepancia inmediata la asumió en el mismo foro Guillermo Orozco, impulsor de los estudios cualitativos sobre recepción de medios en México, al poner en duda la iniciativa de hablar de una Escuela, pues, dijo, conllevaría a algunas homogeneidades de las que la comunicología latinoamericana carece. Orozco respaldó, en cambio, otras alternativas, también aportadas por Marques, como la Vía Latinoamericana de Comunicación (Torrico, 2000). Argumentó, además, que quizás en esta región se empiece a configurar una Escuela Latinoamericana de Comunicación en torno a la propuesta de Jesús Martín Barbero, quien ha revolucionado los abordajes teóricos metodológicos de los procesos comunicativos a partir de los medios y las mediaciones. Desde 1999 hasta el último foro abierto del Coloquio Internacional de Estudio sobre la Escuela latinoamericana de la Comunicación (celacom),2 José Marques (2004; 2004a; 2004b; 2005; 2005a) ha articulado un discurso renovador entorno a la elacom. Entre otras cuestiones centrales, ha definido las metas propuestas para el itinerario del debate que debe centrar el mapa del pensamiento y del investigador latinoamericano de la comunicación. Según Marques (2004, pp. 210-211), estas propuestas deben centrarse en tres aspectos generales: la naturaleza del proceso de la comunicación, la autonomía teórica y el fomento a la crítica metodológica y, por último, el rescate del conocimiento empírico en su triple dimensión: autóctono, mestizo y popular. En relación al primer aspecto, la naturaleza del proceso de la comunicación debe iniciar y contemplarse en su análisis comunicativo como un desarrollo Los celacom son una iniciativa institucional promovida y auspiciada por la Cátedra unesco Comunicación para el Desarrolla Regional en Brasil y, desde luego, por la universidad que les cobija: la Universidad Metodista de São Paulo (umesp). La orientación de los eventos se realizan bajo la orientación de su director titular, el Profesor Dr. José Marques. Con una periodicidad anual, el Primer Coloquio Internacional de Estudios sobre la Escuela Latinoamericana de Comunicación se llevó a cabo en Sao Paulo, Brasil, entre el 24 y 26 de marzo de 1997; este primer Coloquio fue dedicado a las ideas comunicacionales del investigador y Profesor boliviano Dr. Luís Ramiro Beltrán. En este evento, como en cada uno de los siete coloquios posteriores efectuados a la fecha, se publicaron las contribuciones o trabajos de investigación recibidos bajo el título A Trajetória Comunicacional de Luiz Ramiro Beltrán; con este volumen se inicia la publicación unesco-umesp titulada “Serie Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación”. 2

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social amplio. Para ello, se debe estimular la realización de estudios sobre el comportamiento de los emisores (mapas etnográficos o sociográficos) y sobre los efectos (impactos psicosociales, políticos, educativos), con la finalidad de influir en la etapa de construcción de nuevos productos mediáticos y de producir conocimiento aplicable, o bien hacer la crítica socialmente utilitaria. Con respecto a la autonomía teórica y el fomento de la crítica metodológica, se trata aquí, de acuerdo con el análisis planteado por Marques, de recurrir a estrategias de investigación que permitan mejorar la calidad de los productos mediáticos demandados por la sociedad. Ello debe ser fruto de un diálogo abierto y equilibrado con las ciencias sociales, superando complejos de inferioridad intelectual que fragilizan al sector más diletante de nuestra comunidad. Finalmente, el tercer aspecto del itinerario que define Marques, es la apuesta por el rescate de un tipo de conocimiento de saber práctico, en su triple dimensión: autóctono, mestizo y popular. Marques apunta que, en gran medida, la tradición “comunicacional” latinoamericana proviene de adaptaciones metodológicas que se hicieron de modelos importados (estadounidenses y europeos) y de soluciones ingeniosas que asimilamos de las culturas populares.3 En la formación de las Efectivamente, para el caso de América Latina, se ha podido comprobar que los procedimientos de síntesis entre la metodología norteamericana y la reflexión europea vienen marcados por las tendencias epistemológicas y los modelos metodológicos foráneos y externos a la investigación propiamente latinoamericana (León, 2006, pp. 9-85). Por un lado, aquella tendencia empírica funcionalista que predominó desde 1950 y hasta fines de la década de los años setenta, la Mass Communication Research. Por otro, las tendencias originarias de Europa, donde destacan la perspectiva de la teoría crítica (que a partir de 1964, con la publicación en Estados Unidos de El hombre unidimensional de Herbert Marcuse se le empieza a nombrar e identificar en América Latina como la Escuela de Frankfurt, lo mismo que algunos de sus más destacados representantes como Adorno, Horkheimer, Benjamin y el propio Marcuse) y las diferentes interpretaciones marxistas: la semiótica de Pierce y el estructuralismo francés. En esta última corriente de investigación cobra una importancia determinante el grupo del Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Torcuato Di Tella, en Argentina, bajo el liderazgo de Eliseo Verón (1968; 1969; 1970) y Luís Prieto (1967; 1975; 1978), cuya preocupación por la interpretación ideológica de los medios y su esfuerzo por conseguir una síntesis teórica entre psicoanálisis, marxismo y lingüística estructural, hallarían una amplia repercusión en toda América Latina a partir de la década de los años setenta (Moragas, 1982). La vitalidad del estructuralismo, unida a la capacidad de Verón para formar cuerpos académicos y de investigación en Buenos Aires, llevan a este investigador, en octubre de 1970, a formar y dirigir la Asociación Argentina de Semiótica, sólo un año después de fundarse la Asociación Internacional de Semiótica. Cuatro años más tarde fundaría la primera revista especializada en semiótica y una de las primeras revistas especializadas en Latinoamérica: Lenguajes.   3

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nuevas generaciones de comunicadores, José Marques propone recurrir al arsenal empírico guardado por las corporaciones profesionales, ayudar a sistematizarlo y actualizarlo a partir de la referencia crítica que siempre caracterizó el trabajo universitario. Pero, lo anterior también provee y lleva, casi de manera ineludible, al planteamiento de varias preguntas de investigación que sirven, además, para configurar el marco de abordaje del tema y objeto de estudio:4 ¿Qué es la Escuela Latinoamericana de la Comunicación? ¿Qué características específicas soportan a la tesis de existencia de la elacom? ¿Por qué este proyecto cobra cada año una mayor importancia en el campo académico de la comunicación en Latinoamérica? ¿Cómo opera su programa de trabajo? ¿Existe acaso algún apoyo institucional que respalde el programa de trabajo de la elacom? Si es así, ¿Cuál institución es y en qué consiste dicho apoyo? ¿Qué problemas presenta la idea y el programa de trabajo de la elacom entre las fuentes del campo académico de la comunicación de Latinoamérica? O, por el contrario, ¿Qué problemas se presentan en el campo académico de la comunicación de Latinoamérica para consolidar el programa y las perspectivas de trabajo de la elacom? En este contexto, el objetivo del presente estudio es identificar una parte del tejido histórico referencial que le es propio a la construcción de la idea que simboliza la llamada elacom. La idea medular que se construye aquí, trata de colocar los antecedentes y referentes históricos de conocimiento desde la iniciativa y perspectiva conceptual y discursiva que le ha suministrado no solamente su procedencia y razón institucional, sino, además, en tratar de conocer el porqué de la ubicación en debate del programa de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación. Dicha ubicación del objeto se realiza desde una perspectiva de análisis que contiene dos planos relativamente diferenciados. Por un lado, desde la perspectiva de algunas ilustres y destacadas posiciones o fuentes del campo académico de la comunicación en nuestra región y, concretamente, desde la perspectiva del creador de la tesis de la existencia de la elacom, el Profesor Dr. José Marques. Por otra, desde las condiciones y representaciones que le son propias a las instituciones, en este caso tanto a la unesco como a la Universidad Metodista de São Paulo (umesp), a través de la Cátedra unesco Las preguntas de investigación son entendidas aquí como planteamientos de apoyo a las guías del estudio y a los objetivos concretos de investigación. Plantear el objeto y problema de estudio a través de preguntas tiene la ventaja de presentarlos de manera directa, minimizando la distorsión y, sobre todo, apuntar hacia lo que habrá de hacer sentido y centrar nuestra voluntad de saber en el estudio. 4

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Comunicación para el Desarrolla Regional en Brasil, cuyo Director Titular es precisamente el Profesor José Marques. Desde ambas perspectivas de análisis se trata de ir descifrando y reconstruyendo un enigmático “rompecabezas” llamado elacom. Se trata, de ir trazando, entre documentos e ideas separadas por al menos cuarenta años, una idea clara a cerca de su definición y su origen histórico. De ir marcando una delimitación a las posibles características que le son propias, como de puntualizar aquellos problemas que enfrenta en tanto se conforma como un proyecto y a la vez como un programa institucional de trabajo hasta un punto concreto en el tiempo: el desarrollo institucional que ha alcanzado hasta marzo de 2005, es decir, hasta la realización del octavo celacom. El desarrollo de contenidos se efectúa a partir de un análisis interpretativo de carácter histórico hecho a diversas producciones sobre el tema y objeto de estudio.5 En el presente documento, por motivos de espacio, el enfoque se centra fundamentalmente en una parte importante de la producción discursiva y la práctica científica (tratada aquí como un proceso histórico de conocimiento y reconocimiento de sus agentes e instituciones) originada por su principal impulsor, José Marques. El periodo de estudio abarcó desde mediados de la década de los sesenta hasta 2005. Elacom. Cepas y procedencias institucionales Un camino que nos revela ciertas pistas sobre el desarrollo de los orígenes que soportan tanto la iniciativa como el programa de trabajo de la elacom tiene un precedente no sólo cercano a lo que históricamente ha venido aconteciendo en el discurso académico de los estudios de la comunicación en Latinoamérica. Todo parece indicar que una de las ideas que soportan el proyecto de la elacom, creado e impulsado por el Profesor José Marques, tiene sus cepas y procedencias en el campo académico de la comunicación en Brasil. Concretamente en aquellas ideas que durante la década de los 70 inspiraron, por un lado, algunas prácticas en la enseñanza y la investigación de la comunicación en este país y, por otro, la relación de dichas prácticas con el trabajo académico Dichos análisis devienen de una propuesta metodológica más amplia que hemos incorporado en trabajos recientes (León, 2005, 2006, 2006a). Por nombre se distingue como Metodología de Identificación de las Prácticas Institucionales para el Campo Científico de la Comunicación (mipicc). El objetivo de la estrategia metodológica es lograr el acopio de indicadores y categorías de información que permitan analizar el contexto institucional del campo académico de la comunicación en América Latina. 5

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por demás arduo y resistente que promovieron algunos centros y asociaciones dedicadas a la enseñanza y la investigación de la comunicación en Brasil. El propósito de ambos cruces de ideas no fue otro que el consolidar las bases del proceso de institucionalización de los estudios de la comunicación, iniciado durante la década de los 40 al instalarse formalmente la Escuela de Periodismo Cásper Libero en São Paulo, Brasil. Dichas prácticas pueden ser claramente reconocidas en Marques, Anamaria Fadul y Carlos Lins da Silva (1979, pp. 5-294), al analizar la crisis de la enseñanza y la investigación en Brasil en la década de los años 70. Por ejemplo, una primera característica que puede ser reconocida como central en la identificación de un conocimiento comunicativo propio en la región es el eje de la no-dependencia de modelos foráneos de comunicación. Este primer elemento es ya familiar en las prácticas discursivas de Marques (1978; 1979) al resaltar el hecho de que ciespal fue uno de los pocos centros de investigación que encarnó un proyecto en defensa de los valores culturales nacionales en América Latina. El Profesor Marques apunta, en un primer momento, el papel institucional que desarrolló el Centro Internacional de Estudios Superiores de Periodismo para Amerita Latina (ciespal) en los procesos de formación docente y de investigadores durante las décadas de los años 60 y 70. Con una conciencia basada en la “inadecuación” de modelos teóricos-metodológicos foráneos a las situaciones propias de la vida brasilera y latinoamericana emergerían lenta y gradualmente caminos alternativos para superar la dependencia. Situado en el análisis del contexto urbano industrial de principios de los 70 en Brasil, Marques (1979, p. 37) afirma que si bien ciespal en un principio se vinculó a “la capacitación de la mano de obra intelectual que era necesaria para justificar y hacer funcionar los equipamientos y los estilos de vida importados de los países metropolitanos”, dicha situación cambió y se reorientó hacía una política latinoamericanista, no-dependiente; de rechazo a la hegemonía de los países industrializados y defensa de los valores culturales nacionales de la región; en contra de la “penetración de estereotipos consumistas y alienadores de las naciones desarrolladas”. Por otro lado, Marques (1979, p.38) reconoce también que la enseñanza de la comunicación en Brasil durante los años 70 presentaba un diagnóstico extremadamente complejo y aceptaba, como premisa central, que los problemas en la enseñanza de la comunicación no solamente eran problemas aislados a la realidad brasileña sino que presentaban los mismos síntomas de malestar del inadecuado sistema de enseñanza superior entonces vigente en ese país. En58 • Gustavo Adolfo León Duarte


tendía, entonces, que la estructura de una escuela de comunicación no podía circunscribirse a la esfera de la enseñanza sino que tenía que ampliarse a actividades de auténtica práctica profesional, sustentadas en un trabajo continuo de investigación capaz de influir positivamente en la operación del sistema nacional de comunicación. Marques (1979, p.38) sentenciaba que solamente cuando se construyan “escuelas de esta naturaleza, se acelerará la tecnología nacional y se romperá la dependencia que nos atrae inevitablemente al carro de los países desarrollados”. Por su parte, Anamaria Fadul (1979, pp. 50-57), destacaba que no solamente la adecuada vinculación entre teoría y práctica podía ser pensada en función de la propia relación entre escuela y sociedad sino también por la superación de dos factores centrales en la relación de acción pedagógica y escuelas de comunicación en Brasil: por un lado, en la superación de la alta dependencia nacional que presentan las escuelas respecto de la bibliografía extranjera en comunicación; por otro, en la no-aceptación de que en ningún curso de comunicación se propusiese como objetivo la formación de sujetos con posibilidades de acción en la sociedad brasilera. Para Fadul (1979, p.57), la teoría de la comunicación debería centrar la investigación en este sector pero jamás podía ser pensada como una teoría general válida para todos los hombres y para todos los países, sino como una teoría que permitiese entender de manera particular el fenómeno de la comunicación en la región y concretamente en Brasil. Es por ello que, para Fadul (1979, p.58), enfrentar la crisis de la enseñanza y la investigación en el Brasil de los 70 significaba en primer término aceptar como necesaria la reorientación de la enseñanza de la comunicación a los términos y propuestas de la Asociación Brasileña de Enseñanza e Investigación de la Comunicación (abepec) y a la regulación misma de la enseñanza de la comunicación social en Brasil, misma que había sido promulgada en mayo de 1942 a instancias de reivindicar las aspiraciones que desde principios de siglo entrañaban y exigían los y las periodistas brasileños. Abepec e Intercom. Primeras disposiciones institucionales de la Elacom La abepec surgió en 1975 como producto de la primera tentativa de aglutinar a los líderes de la enseñanza y la investigación en las escuelas de comunicación en Brasil en virtud de que existía la necesidad de enfrentar colectivamente la crisis de calidad en la enseñanza y de estimular la investigación (Marques, 1991, pp. Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 59 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


130-131). De acuerdo con la justificación de la propuesta que realizó la abepec en Brasilia, la última semana de mayo de 1976, un primer reconocimiento que es válido para denotar los términos de las recomendaciones y propuestas para la reorientación de la enseñanza de la comunicación es conocer la evolución de la enseñanza de la comunicación en Brasil entre 1942 y 1977. Concretamente, los datos ofrecidos por la abepec (Marques, Fadul y Lins da Silva, 1979, pp. 75-77), en este período, muestran que Brasil presenta diversas características predominantes en la enseñanza de la comunicación. Dichas características, en términos generales, se ubican en tres fases o etapas comparativamente diferenciadas: una primera fase es la que la abepec define como “Clásico-Humanista” y que trascurre desde el inicio de la regulación de la enseñanza (1947-1948) hasta la segunda mitad de la década de los años 60. La característica predominante de la enseñanza en el periodo es la orientación europea clásica, concentrada casi exclusivamente en el periodismo gráfico; su orientación básica estuvo conformada por actividades y aspectos de corte literario, ético-jurídico e histórico. La segunda fase, denominada “Científico-Técnica”, inicia la segunda mitad de la década de los 60 y se consolida al final de la misma, inmediatamente después de la implantación del currículo de la enseñanza de la comunicación en 1969. En este periodo, reincide el tratamiento científico-empírico y técnico del fenómeno comunicativo. En el ámbito curricular son introducidas materias que están dirigidas a la enseñanza de los fundamentos psicológicos, sociológicos y antropológicos de la comunicación y sus técnicas de investigación donde sobresalían el análisis de contenido y el análisis de base cuantitativo. Además, en esta fase se conserva la orientación “gutemberguiana” al conferirle un excesivo peso a las materias destinadas a la preparación de profesionales para trabajar en medios impresos. Finalmente, la tercera fase es la que abepec apela con el título de “crítico-reflexiva”. Su periodo transcurre desde mediados de la década de los años 70, justo después de que los estudios de licenciatura pierden el carácter de terminal tras el establecimiento de la política de post-graduación implementada por el gobierno federal. La característica principal del periodo es que las escuelas han comenzado a adquirir las condiciones necesarias de tranquilidad y, con ello, el desarrollo de la reflexión, como pasos previos para sentar las bases de su institucionalización, acción que no se concretaría hasta la década de los años 80. Según la visión de la abepec (Marques, Fadul y Lins da Silva, 1979, pp. 7785), una de las principales fallas que comporta la enseñanza de la comunicación en Brasil es que no se enfocaba a conocer ni a solucionar los problemas de la 60 • Gustavo Adolfo León Duarte


propia realidad. La reorientación propuesta por la abepec partía de que tanto la realidad regional como la brasilera comportaban características propias, que sometidas a través de un estudio comprensivo se podía llegar a proponer soluciones adecuadas para los problemas. Así, la abepec propondría un currículo conformado por un amplio cuadro de materias y referencias que se traduciría en el análisis práctico de la propia producción cultural brasileña. Además, se rompería la tendencia a formar “profesionales capacitados para la manipulación tecnológica” y se relevaría por un modelo “orientado en la intervención social para el desarrollo” en función de entender que la “comunicación es indispensable para mejorar la calidad de vida en tanto afecta a la productividad, a la expresión personal como a las necesidades de vínculos sociales”. Sin embargo, para abepec la estructura sugerida para un currículo mínimo en las escuelas de enseñanza de la comunicación en Brasil no debía parar ahí. La abepec propondría una nueva y completa consideración respecto al carácter de estudio de la comunicación. En primer término, propondría entender a la comunicación como un proceso, en la medida en que se estudia sincrónica y diacrónicamente los fenómenos de comunicación en términos de la variedad de operaciones que la integran. Segundo, estudiar a la comunicación como un sistema, en la medida en que los procesos de comunicación no son independientes de las estructuras en que operan u ocurren. Tercero, estudiar la comunicación como arte, en la medida en que los procesos de elaboración y transmisión de mensajes son envueltos bajo complejos mecanismos de creación aún cuando algunos mecanismos son bien conocidos y sistematizados. Cuarto, se propondría estudiar a la comunicación como ciencia, en la medida en que su estudio constituye una reflexión sobre principios, métodos y datos que permiten el tratamiento conceptual y explicaciones a los fenómenos de comunicación. Sin embargo, y de acuerdo con las pistas localizadas, los primeros elementos contextuales históricos relacionados con la conformación y creación de la elacom por parte de las fuentes de campo, nos indican que el debate del estudio, la enseñanza y la investigación de la comunicación en Brasil pronto dejó el panorama nacional. Al crearse la Sociedad Brasileña de Estudios Interdisciplinares de la Comunicación (intercom), y, concretamente, los encuentros llamados Ciclos de Estudos Interdisciplinares da Comunicação, se destaca un cambio notable en el paisaje y la perspectiva de análisis.6 Con ella, las representaciones La intercom es una sociedad civil fundada en diciembre de 1977 en São Paulo por académicos, investigadores e intelectuales brasileros que pensando, practicando e investigando 6

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simbólicas de la elacom cobraran, sin lugar a dudas, sus primeras señales de vida. La internacionalización de las discusiones sobre la enseñanza y la investigación de la comunicación ocurren en dos planos y momentos distintos, de acuerdo con el propio Marques (1983, pp. 7-13): primero, a través de la reflexión que investigadores brasileros realizaran sobre las tendencias de la investigación en comunicación en países desarrollados; segundo, a través del intercambio y la participación directa que investigadores europeos, norteamericanos y latinoamericanos realizaron y contribuyeron para revisar críticamente los modos de investigar los procesos de comunicación e interacción simbólica en los países de origen. En este sentido, Marques (1983, p.11), apunta un elemento que aquí consideramos como una segunda característica que es medular para ir conformando un conocimiento comunicativo propio en la región y que se produce en el intercambio de pares internacionales a través del Ciclo intercom de 1982: el sepultar un antiguo “complejo de inferioridad” que siempre acompañó a los investigadores brasileros de sus pares extranjeros. Para Marques este evento situó en un plano de igualdad a los investigadores brasileños y estableció un nuevo orden de relación entre investigadores de diferentes países al grado de “romperse los parámetros peculiares de relaciones de subordinación entre las naciones en el plano internacional”.7 la comunicación, no disponían de un espacio propio donde pudiesen debatir críticamente sobre la comunicación contemporánea (Marques, 1983, pp. 237). intercom surge con dos características bien nítidas: la interdisciplinariedad y el pluralismo, de ahí que, además de la integración de investigadores y estudiosos de la comunicación, se vincularan también diversos científicos sociales que privilegian a la comunicación en cuanto objeto de análisis profesional y académico. Es un hecho que los títulos de las temáticas analizadas en los cinco primeros encuentros o ciclos de intercom pueden ser un fiel reflejo del cambio de panorama al que hacemos mención. Es evidente que el plano nacional abre paso al plano regional latinoamericano. Los títulos de los Ciclos intercom entre 1978 y 1982 son: 1978) Estrategias para o Encino de Comunicação; 1979) Modas de Comunicação das Clases Subalternas; 1980) Estado, Populismo e Comunicação no Brasil; 1981) Comunicação, Hegemonia e Contra-informação; 1982) Teoria e Pesquisa em Comunicação. Panorama Latino-Americano.  7 El ciclo intercom de 1982 también reveló para Marques (1983, p. 11) un tercer elemento que a la postre (justamente una década después) sería clave para unir a la comunidad académica latinoamericana: la manifestación de una nueva fase de investigación en Brasil (que de hecho fue un elemento homogéneo en gran parte de Latinoamérica) al surgir investigadores jóvenes que incursionarían al campo académico de este país y que, bajo ningún tipo de relación subalterna establecida, se lanzaron al debate aportando contribuciones valiosas y empujando de la investigación participativa y de la investigación denuncia a la investigación acción.

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Un vínculo importante se teje entre las pistas de estudio que significan el “complejo de inferioridad” y el eje de la “no dependencia teórica”: el llamado “combate al aislacionismo”. De hecho, en esta incursión histórica se ha podido comprobar que el llamado “combate al aislacionismo”, en tanto característica contextual significativa en la tesis sobre la elacom, guarda una estrecha relación con el contexto referencial de la formación de Marques. Pero, también, con un planteamiento futuro que caracterizará la posición de José Marques al ser el primer académico latinoamericano en plantear la tesis de la existencia de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación: el llamado “síndrome del colonizado”, tratado más adelante. Icinform, Alaic y Elacom. Tres proyectos, un impulsor protagónico El “combate al aislacionismo”, tercera característica central que apoya la tesis de la existencia de la elacom, deviene de la marca que define a una institución pionera en la investigación de la comunicación en Brasil y Latinoamérica: el Instituto de Ciencias de la Información (icinform). El icinform surge en la Universidad Católica de Pernambuco (en la región noreste de Brasil) en 1963, bajo el liderazgo intelectual del Profesor Luiz Beltrão. El Profesor José Marques, entonces incursionando al campo de la comunicación en Brasil, se integró al equipo coordinador del icinform, por lo que se vio fuertemente vinculado, sino influenciado, en y por las filosofías y las políticas de trabajo del Instituto y de su Director, Luiz Beltrão.8 En el contexto de los estudios de la comunicación en Brasil de mediados de la década de los 60, el icinform implementaba estrategias de desarrollo que se orientaban más por el estimular la importancia de la investigación, el espíritu investigativo y el valor y la pertinencia de su práctica, antes que el “puro rigor científico” que ello implicaba (Nobrega, 2000, p. 162). Uno de los modos o formas que enfatizó Beltrão para combatir la falta de participación en el quehacer de la investigación por parte de la comunidad académica en Brasil, fue el implementar una “visión amplia del mundo” en la formación de los periodistas (hasta entonces no se manejaba el término comunicólogo o comunicador). Dicha visión puede ser claramente registrada en el I Curso de Ciencias de la Información, que se realizó en Recife, Pernambuco, Brasil, entre el 16 de enero y el 4 de marzo de 1965. En este I Curso, pionero en su tipo Guías de estudio en esta dirección son desarrolladas en Nóbrega (2000), Targino (2000) y Gobbi (2001).  8

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en Brasil y en América Latina, se concretaría el llamado que Beltrão haría a la comunidad académica brasilera y latinoamericana para integrar y aumentar su participación en el campo de estudios bajo el lema “combate al aislacionismo”. Por añadidura, el “combate al aislacionismo”, junto con la presentación de la característica de “no dependencia teórica-metodológica” y el derrumbamiento de “los complejos de inferioridad”, la entrada en escena de jóvenes investigadores en la comunidad académica de la comunicación en Brasil y en Latinoamérica implicó, entre otras cosas, el inicio de un proceso de revitalización y empuje de los mecanismos de auto sustentación y retroalimentación de la alaic, cuya estrategia de participación, al iniciar la década de los 80, estaba pensada en pasar de las fronteras nacionales y de los particularismos regionales (Marques, 1992, p.7). En nuestra opinión con la explotación “productiva” de dichas características, se consolidaría implícitamente el desarrollo gradual seguido por la investigación latinoamericana de la comunicación y se demarcarían aquellos caminos alternativos identificados con el mestizaje teórico y la práctica de un sincretismo metodológico. La alaic tuvo una actuación de altibajos y claroscuros desde inicios de los años 80 y hasta su reconstitución en 1989. Desde mediados de la década de los 60 hasta prácticamente el cierre de la década de los 80, el periodo fue atravesado por varios elementos importantes de carácter coyuntural, desde la época de la distensión (1962-1975) y el inicio y desarrollo de un nuevo periodo de recrudecimiento de la guerra fría (1975-1989), hasta el lanzamiento de la campaña y búsqueda de un nuevo orden internacional de la información y la comunicación.9 Bajo este contexto, no fue extraño que a lo largo y ancho del El lanzamiento de la campaña inicia con la declaración de un nuevo orden económico internacional adoptada por consenso el 1 de mayo de 1974, durante la VI Asamblea Especial de la onu; las disposiciones adoptadas aquí se concretarían en 1978 durante la XX Conferencia General de la unesco con la presentación de los primeros resultados del Informe de la Comisión McBride, el cual se estructuró en función de dos conceptos antagónicos: Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación (nomic) y el libre flujo de la información (Free Flow of Information). A fines de la década de los años 70, de los 4.600 millones de hombres y mujeres que vivían en 135 países de este planeta, menos de mil millones y medio tenían derecho a comprar un periódico “libre” y voluntariamente; en el llamado “tercer mundo” (hasta entonces, 82 países que totalizaban aproximadamente 1.300 millones), se agregaba al control riguroso de la información y la censura, el hecho de que las actividades de recogida, elaboración y difusión de las noticias casi en tu totalidad provendría de agencias noticiosas internacionales como la ap y upi (de Estados Unidos de América), apf (de Francia) y la agencia Reuters (del Reino Unido), que ignoraban, y 9

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subcontinente aparecieran centros e institutos de investigación que, organizados como entidades de interés público pero gestionados por el sistema de la administración privada, abordaran los procesos y fenómenos comunicativos desde diferentes perspectivas de análisis macro-político hasta el plano microideológico; de hecho, las tendencias hegemónicas en la investigación de la comunicación eran apoyadas y subsidiadas para su financiación por recursos provenientes principalmente de agencias y organizaciones extranjeras –no latinoamericanas– como la unesco, las Fundaciones Ford, Frederic Ebert, Konrad Adenauer y otras. Elacom. Generaciones de intelectuales e identidades multifacéticas Al ingresar la gran mayoría de las universidades latinoamericanas tardíamente al escenario de la investigación de la comunicación, las modernas facultades de comunicación que se levantaban en las principales metrópolis latinoamericanas a principios de la década de los 70 no siempre significaron, como sucede hasta hoy en día en una gran parte de las universidades públicas de la región, un compromiso con la producción de conocimiento. De ahí, que la generación de conocimiento comunicativo (y no comunicativo) en los centros e institutos de comunicación que germinaban en la región alcanzaron una fuerte resonancia, en un periodo, reiteramos, que se caracterizaba por la búsqueda de alternativas comunicacionales y por la construcción de políticas democráticas de gestión de los medios masivos. Desde la teología de la liberación, la denuncia del imperialismo cultural, las corrientes estructuralistas, “frankfurtianas” y marxistas e inclusive los postulados heredados del funcionalismo norteamericano, se hicieron presentes, e impregnaron en mayor o menor medida, el pensamiento comunicacional latinoamericano tanto en el aula como en la configuración del campo académico de la investigación. A mediados de la década de los 80, se manifiesta un claro declive de los centros e institutos de investigación. Ello ocurría en función de la crisis económica que hundía tanto a la unesco como a la mayoría de las agencias internacionales de financiación, influenciadas, además, por el clima de polarización continuarían ignorando, gravemente los intereses de los países en “vías” de desarrollo. Para mayor información, se puede consultar: El País, 04/04/1980: VII, en la siguiente dirección electrónica: http://www.portalcomunicacion.com/macbride/esp/mb_1_b.htmll (dirección consultada el día 17.12.2004).

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ideológica que confluía, paradójicamente, entre la Perestroika de Gorbachov y la caída del Muro de Berlín. Según la visión de Marques, el sentimiento de derrota política que asumió la izquierda latinoamericana por ello, se fraccionó en luchas electorales por la democracia pero también debilitó el campo de la comunicación en la región: “En varios países de la región, eso influyó para la desmovilización de las instituciones, la última de las cuáles en desaparecer fue el ipal...” (Marques, 2001, p.21). A pesar de ello, las bases de la reflexión critica sobre los fenómenos generados por la acción y el impacto de los medios en las sociedades latinoamericanas estaba ya consolidada. De acuerdo con Marques (2001, p.23), la identidad propia del pensamiento latinoamericano de la comunicación se inspiró en dos matrices ideológicas convergentes que fueron desarrolladas durante la década de los 60: La teoría de la dependencia y la teología de la liberación. Algunos estudiosos que son representantes del período embrionario en el estudio de la comunicación en América Latina y a los que Marques (2001, p.24), llama “pioneros” son: Antonio Pasquali, Luís Ramiro Beltrán, Luiz Beltrão, Paulo Freire, Jorge Fernández, Eliseo Verón, Roque Faraone, entre otros, los cuales lanzaron “tesis originales” y “construcciones científicas autóctonas” en el estudio de los fenómenos comunicacionales. Sin embargo, para Marques (2001, p.24), la mayor proyección de los estudios de la comunicación en América Latina ocurre durante la década del 70, justo con la participación de una siguiente generación de estudiosos de la comunicación a la cual ha denominado “grupo de innovadores”, pues, según este enfoque analítico, son los responsables del avance metodológico de los estudios comunicacionales al incorporar modelos analíticos probados en las ciencias de lenguaje y las ciencias sociales en general. De acuerdo con Marques, a esta generación pertenecen Armand Mattelart, Heriberto Muraro, Jesús Martín Barbero, Anamaria Fadul, Mario Kaplún, Juan Díaz Bordenave, Fátima Fernández, Eleazar Díaz Rangel, entre otros. Para la década de los ochenta se concretaría lo que Marques (2001, p.25) denomina “grupo de renovadores” en la elacom. Se trata aquí de un grupo nutrido de intelectuales que, ubicados en facultades de comunicación de diversas universidades de la región, tuvo la capacidad de comprensión y explicación del pensamiento latinoamericano sobre medios, estructuras de poder, mediaciones culturales, usos y gratificaciones sociales, sus potencialidades educacionales, etc. En este grupo sobresaldrían algunos investigadores e investigadoras como Marcelino Bisbal, Carlos Eduardo Lins da Silva, Jorge González, Raúl Fuentes Navarro, Guillermo Orozco, Raúl Trejo, Patricia Terrero, Valerio Fuenzalida, Tereza Quirós, entre otros. 66 • Gustavo Adolfo León Duarte


El primer encuentro formal de estas tres generaciones que abarcan, según la posición de José Marques (2001, p.25) las décadas del 60, 70 y 80, fue el I Congreso Latinoamericano de Ciencias de la Comunicación que se llevó a cabo en São Paulo, Brasil, durante la segunda semana de agosto de 1992. Fue en este foro, donde las tres corrientes intercambiarían sus puntos de vista y conexiones con una nueva generación que asume el liderazgo en la comunidad académica de los estudios de la comunicación en América Latina. Es en este momento donde, según el profesor Marques (2001, p.26), el campo de la comunicación en Latinoamérica se robustecería en una doble fase: por un lado, porque la Escuela Latinoamericana de la Comunicación, en cuanto corriente de pensamiento, estaría confirmando su vitalidad a través de la emergencia de una nueva generación intelectual que Marques llamaría provisionalmente como “continuadores” y, por otro, porque la Escuela Latinoamericana de la Comunicación estaría concluyendo su trayectoria histórica al abandonar aquel perfil original de “extra-nacional”, para asumir una “identidad multifacética”, en torno a una región estructurada por “comunidades nacionales” de pensadores comunicacionales. Elacom, tras la conquista de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación Para empezar a definir lo que por nombre lleva Escuela Latinoamericana de la Comunicación, habría primero que señalar que los significados explícitos a la elacom son prácticamente inexistentes. De hecho, el único señalamiento indirecto encontrado al respecto es aquel que María Cristina Gobbi (2001, p.12) apunta respecto a “la definición de la elacom que ha hecho Marques aludiendo a un grupo de investigadores que piensan los fenómenos de comunicación relacionados con la cultura latinoamericana”. De acuerdo con Gobbi, el profesor Marques ha definido las características singulares de la elacom, fundamentalmente a partir de la práctica del hibridismo y el mestizaje. Como ya anotábamos, desde principios de la década de los noventa, el Profesor Marques se manifestaba como la primera fuente de campo que identificaba la existencia de lo que él llama la Escuela Latinoamericana de la Comunicación. Hasta 1992, Marques (1992, pp. 5-25), identificaba varias peculiaridades en torno a la producción de conocimiento comunicativo en Latinoamérica. Entre otros elementos y características importantes de la elacom, Marques reconocía, a partir de la posición de varios investigadores(as) conocidos(as) y reconocidos(as) en los estudios de la comunicación en el mundo, las siguientes peculiaridades: Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 67 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


a) Un modelo de estudio de la comunicación propio del contexto y las necesidades históricas latinoamericanas, donde no domina ni la corriente empírica norteamericana ni la reflexión crítica europea; b) Un modelo propio fuertemente marcado por las implicaciones políticas de la investigación y la reflexión crítica sobre la comunicación de masas, que durante las décadas de los 70 y 80 llegó a perfilarse como el vértice de la investigación mundial de la comunicación. Además, otras características que entonces precisaba Marques son: c) La notable y creciente intercomunicación entre los investigadores(as) y proyectos de investigación (además de la concreción de sus publicaciones) como producto de que los investigadores(as) latinoamericanos(as) consideraban su tarea como una empresa subcontinental ligada a la experiencia en el posicionamiento y la transformación política y ética latinoamericana. Con todo, para José Marques (2000, pp. 22-23), la principal característica que, hasta hoy, ha identificado al conocimiento que genera e identifica a la elacom y, por tanto, “a las elaboraciones científicas” que históricamente “han desarrollado los pensadores latinoamericanos” de la comunicación y que ha llegado a plasmar “una singular investigación mestiza representativa de la fisonomía cultural latinoamericana, es el hibridismo teórico y la superposición metodológica”. En la visión de Marques (2000, pp. 22-23), este perfil se caracteriza por varios cruces de tradiciones de investigación y estudio de la comunicación que encontraron su cause natural en la región después de la creación de la ciespal –1959– y una vez que se minimizaron las mediaciones gubernamentales y se privilegió el intercambio entre universidades, fundaciones e institutos de investigación; mezclando los paradigmas norteamericanos con los postulados europeos y adaptándolos a las condiciones propias de la sociedad y la cultura latinoamericana, fue posible superar dicotomías entre metodologías cuantitativas y cualitativas, entre búsqueda crítica e indagación administrada. Para Marques (1999, pp. 4-5), fue así como “construimos una vía latinoamericana para estudiar e interpretar los procesos comunicacionales, anticipándonos tal vez a la superación de los tabúes impuestos por la guerra fría y por las barreras creadas entre Humanidades y Ciencias Sociales...La mezcla distintiva de tales elaboraciones científicas es el hibridismo teórico y la superposición metodológica, que se caracteriza por los cruces de tradiciones europeas, herencias meso-suramericanas (pre y postcolombinas), costumbres africanas, innovaciones de modernas matrices norteamericanas, además de muchas contribuciones introducidas por los distintos grupos étnicos que navegaron por los océanos durante las recientes sagas migratorias internacionales”. Sin embargo, tanto en 68 • Gustavo Adolfo León Duarte


la instauración de políticas de comunicación históricamente fieles a los legados de los pioneros de la elacom, como en las propias perspectivas de desarrollo de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación, para el profesor Marques (2004b, pp. 210-211), existen algunas acciones que implican moverse sobre un guión de luchas que se debate sobre dos frentes simultáneos: la batalla de la ciudadanía y la batalla académica de las universidades. Es decir, de acuerdo con estudios recientes de Marques (2004b, p. 211), la primera se distingue por poseer un carácter difícil, amplio y polifacético. Se desenvuelve en el ámbito de las sociedades nacionales, justo donde se requieren romper las estructuras ancestrales de la exclusión social como la ignorancia y el silencio. Al eliminar la exclusión comunicacional, según Marques, las sociedades latinoamericanas estarán habilitadas para recorrer el camino de la elevación cultural de sus industrias mediáticas y, consecuentemente, para forjar ciudadanos que hagan de la democracia el instrumento de la coexistencia pacifica y de cooperación civilizada. En el ámbito de la batalla académica, que se desarrolla en las universidades, Marques la caracteriza como un frente específico, sinuoso y resistente, que ha debilitado y conducido, a veces, a la inercia corporativa; su inhibidor central ha sido un elemento ya adelantado arriba, el “síndrome del colonizado”. Por “síndrome del colonizado”, José Marques (2003b, p.15), entiende el “comportamiento insólito de amnesia histórica” de “renunciar a la tarea de examinar críticamente el referencial teórico acumulado por las generaciones que las precedieron, reproduciendo sin discusión los cuadros cronológicos esbozados en los países que lideran a la producción académica mundial. Por eso mismo, dejan de reconocer el mérito de pensadores que actuaron adelantando la hora, como bien decía el poeta Carlos Drummond de Andrade”. Para superar, además, lo que Marques (2003a, p.209) llama “tendencia del comportamiento aislacionista”, que ha debilitado al campo académico, y rescatar el compromiso histórico con la transformación latinoamericana, Marques propone para debate de la comunidad latinoamericana de Ciencias de la Comunicación aquellas tres líneas de acción concretas que referimos anteriormente: el trabajo sobre la naturaleza del proceso de la comunicación; la autonomía teórica y el fomento a la crítica metodológica y, por último, el rescate del conocimiento empírico, en su triple dimensión: autóctono, mestizo y popular. Al plantear estas líneas de acción, Marques (2004b, pp. 210-211), cree que pueden ayudar a transformar la injusta realidad de déficit cultural y exclusión comunicacional a la que históricamente ha sido sometida Latinoamérica. Para ello, sostiene que se deben superar varias posturas, comenzando “por la superación de la casi atrofia Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 69 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


al que se auto condenaron nuestras comunidades académicas. Inapetentes para el trabajo cooperativo, ciegas en relación a los proyectos holísticos, temerosas en reconocer el mérito de las generaciones precedentes, avergonzadas ante su propia identidad, confusas delante del pasado, desconfiadas en relación al futuro” (Marques, 2004b, pp. 211). Sin embargo, se debe reconocer que la batalla académica también va más allá. La disputa académica que se lleva a cabo en algunos centros académicos y de investigación en América Latina muestra claros tintes de cautela e, incluso, resistencias, frente a lo que se ha dado en llamar Escuela Latinoamericana de la Comunicación. Como se recordará, desde 1999, la afinidad en torno a la iniciativa de hablar de elacom no ha sido compartida por algunos investigadores destacados del campo académico de la comunicación; por ejemplo, algunos investigadores del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (iteso), ubicado en la Ciudad de Guadalajara, México y a la sazón uno de los centros de enseñanza e investigación de la comunicación más importantes y reconocidos de este país y de Latinoamérica, han sobresalido por entrar en discrepancia pública frente a la iniciativa que lidera Marques. Por un lado, ha sobresalido la voz de Guillermo Orozco (Torrico, 2000, pp. 8-9), impulsor de los estudios cualitativos sobre recepción en México, al poner en duda la iniciativa de hablar de una Escuela como tal, porque “ello conllevaría a algunas homogeneidades de que la comunicología latinoamericana carece”. Además, argumenta y afirma, que si acaso existe una Escuela Latinoamericana de la Comunicación, recién empieza a configurarse pero entorno a la propuesta de Jesús Martín Barbero, quien ha revolucionado los abordajes teórico-metodológicos de los procesos comunicativos a partir de los medios y las mediaciones (Torrico, 2000, pp. 8-9). Por otro lado, ha sido bastante conocida la postura que Raúl Fuentes Navarro ha tomado respecto de la iniciativa y el programa de trabajo de la elacom. El Profesor Fuentes, uno de los principales impulsores y estudiosos del campo académico y de la investigación de la comunicación en México y Latinoamérica, sitúa bajo duda el modelo de práctica social que desde 1997 realiza el investigador brasileño José Marques porque éste ubica el presente y el futuro de la investigación brasileña y latinoamericana bajo la sombra de la institucionalización de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación. Es bastante notorio que las críticas de Fuentes (1999, pp. 52-67) han logrado un único y exclusivo reconocimiento hacia la figura y propuesta de José Marques en virtud de que su propuesta “es exactamente análoga” a la que realizó durante la década de los 50’s y 60’s en Estados Unidos de América el Profesor Wilbur 70 • Gustavo Adolfo León Duarte


Schramm: “El modelo que subyace en los análisis y las propuestas de Marques -y en las acciones colectivas que se ha encargado de liderar- a mi manera de ver es exactamente análogo al que subyacía en la agencia de Wilbur Schramm en los años cincuenta y sesenta en Estados Unidos, cuando se constituyó bajo su liderazgo y autoridad el campo académico de la investigación de la comunicación...A pesar de que ahora, como novedad en su larga y reconocida trayectoria, Marques apoya su argumentación en autores como Kuhn y Bourdieu para reconocer el anclaje sociopolítico y la dinámica de tensiones y contradicciones de las estrategias de legitimación en el campo académico, su propuesta se asimila mucho más como una ruptura en el plano ideológico que en cualquier otro. El modelo de práctica social en que Marques ubica el presente y el futuro de la investigación brasileña y latinoamericana de la comunicación no es el que él mismo reconstruye como eje de la que llama la «Escuela Latinoamericana de Investigación de la Comunicación», y que probablemente haya sido formulado y asumido más como «utópico» que como utopístico”. (Fuentes, 1999, p. 63). La propuesta de Fuentes (1999, p.65) se realiza “especialmente en relación con la tensión entre la orientación ideológica y la «cientificidad» implícita en la «comunicología» propugnada por Marques”. La proposición de Fuentes (1999, p. 65), se centra básicamente en dos ejes: por un lado, en dar mayor sustancia, vía la teoría, a aquellos conceptos centrales del campo, en definir lo comunicativo y propiciar una anarquía en dichos conceptos, libres de lo que Fuentes llama “toda intromisión institucional”; por otro, de que la investigación de la comunicación en América Latina debe alcanzar una reafirmación ética antes que de una reformulación epistemológica basada en una posición utopística, es decir, en una “evaluación seria, racional y realista de las alternativas históricas”. (Fuentes, 1999, p.56). Tal y como hemos descrito anteriormente, el campo académico de la comunicación reviste formas y estrategias específicas de operación en tanto es un universo que comporta relaciones objetivas, constantes y permanentes, entre las distintas posiciones adquiridas por sus agentes y donde cada cual compromete y define, en su competencia con los demás, una determinada posición dentro del campo. El compromiso y la competencia que define Marques (1999, pp. 1-12), tras el asedio de la conquista por la hegemonía institucional del pensamiento comunicacional latinoamericano, demanda enfrentar y superar algunas posturas, inercias y conductas que comportan algunos investigadores de la comunidad académica de la región. Sobre todo, en aquellos donde se “traduce con mayor nitidez el comportamiento de los investigadores que se encontraron con las Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 71 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


angustias de la guerra fría”. Por ejemplo, entre otras posturas y problemas que Marques (1998, pp. 9-13; 1999, pp. 5-6; 2004, p.15) ha identificado, se pueden destacar las siguientes: a) La baja autoestima de la comunidad académica latinoamericana, impactada por los cambios de políticas económicas que disminuyen el protagonismo del Estado paternal y atribuyen papeles decisivos al mercado y a la sociedad civil. b) El proceso de difusión del pensamiento comunicacional latinoamericano es lento y, además, se enfrenta a las barreras que suponen la moda teórica, el comportamiento insólito de la amnesia histórica o el prejuicio de cuantos siguen valorizando exclusivamente las metodologías importadas de los países industrializados. c) La comunidad académica latinoamericana, por paradójico que parezca, ha relegado a la Escuela Latinoamericana de la Comunicación a una posición secundaria en la mayoría de los cursos de comunicación social en Latinoamérica, sino ausente; ello se ha manifestado en una parte de jóvenes investigadores que ignoran las contribuciones de científicos de la mega región, iluminando y fundamentando sus hipótesis de trabajo exclusivamente en referencias foráneas. d) La ausencia de una comunidad académica institucionalmente organizada en el área de las ciencias de la comunicación. En los programas de maestría y doctorado que han asumido el desafío de formar exclusivamente recursos humanos destinados a las prácticas comunicacionales (en medios masivos, en empresas o instituciones de la sociedad civil) asientan obstáculos estructurales importantes, como por ejemplo, la falta de disponibilidad de fuentes documentales latinoamericanas y las dificultades para el intercambio y la movilidad científica dentro de la propia mega región. e) La falta de agilidad de la propia comunidad académica para responder pronto a las cuestiones planteadas por los centros contemporáneos de decisión, localizados en las empresas o en el sector público. f ) La dependencia del mercado, uno de los estigmas heredados del pasado, que impide establecer agendas de investigación que correspondan con las demandas de las industrias culturales. g) El miedo de convertirse en apéndice de las estructuras estatales ha distanciado también la participación de la comunidad académica latinoamericana de las tomas de decisión sobre las políticas públicas. 72 • Gustavo Adolfo León Duarte


Al constituir el Programa de Doctorado en Comunicación Social en la Universidad Metodista de São Paulo, a partir de 1995, José Marques (1998, pp. 10-11), buscó establecer un conjunto de acciones que pudieran desarrollar estudios comprometidos y que pudieran, a la vez, situar y establecer de manera hegemónica el pensamiento comunicacional latinoamericano. En aras de alcanzar esta meta, Marques ha llevado a cabo durante varios años y, por lo que se puede apreciar en su impresionante producción académica, con una constancia permanente, diversas estrategias y prácticas académicas puntuales. Desde nuestra óptica y desde nuestra particular tarea de búsqueda sobre los orígenes institucionales que han apoyado el programa de trabajo de la alaic, se acentúan como acciones y apoyos centrales, las siguientes: 1. Un primer apoyo institucional ha sido la Universidad Metodista de São Paulo, a través de la Facultad de Comunicación Social y el Programa de Doctorado en Comunicación Social (fcs-umesp). La umesp surge del Instituto Metodista de Ensino Superior (ims), el cual se funda en 1970 en el Campus de Rudge Ramos, Municipio de Sao Bernardo do Campo, y está destinado a mantener la Federación de Escuelas Superiores del abc (conjunto de facultades que ofrecen cursos de pre y postgrado en diversas áreas de conocimiento) del Consejo Federal de Educación de Brasil. De acuerdo con Marques (1996, p.158), de esta iniciativa se constituye, en 1973, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Metodista de Sao Paulo (fcs-umesp). Las directrices pedagógicas de la fcs-umesp valoran la formación cultural humana, procurando mantener sintonía con las demandas del mercado laboral de las áreas de su especialización: el periodismo, la radio y televisión, las relaciones públicas, publicidad y propaganda; en la fcs-umesp se ha procurado mantener un contacto permanente y estrecho con las principales asociaciones de enseñanza e investigación como la International Association for Media and Communications Research (iamcr), la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (felafacs) o la alaic; la fcs-umesp crea el primer curso de postgrado en 1978 con la Maestría en Comunicación Social y, desde agosto de 1994, el Programa de Doctorado en Comunicación Social. Dentro de los apoyos relevantes que la umesp brinda al programa de trabajo anual que suponen los encuentros celacom se encuentran los apoyos de trasporte y hospedaje de los profesores visitantes y conferencistas que han recibido tanto la fcs-umesp como los Coloquios; en este sentido, se destacan, entre otras personalidades relevantes, los nombres de Armand Mattelart, Jorge González, Elizabeth Fox, Juan Díaz Bordenave, Manuel Parés i Maicas, Carmen Gómez Mont, Luis Ramiro Beltrán, Jesús Martín Barbero, etc. Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 73 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


2. Un segundo apoyo institucional de la mayor relevancia la ha brindado la unesco. A partir de 1996, la fcs-umesp pasa a ser sede de la Cátedra unesco de Comunicación para el Desarrollo Regional a través del convenio promovido con la División de Comunicación de la unesco, con sede en París, Francia. La Cátedra unesco de Comunicación en Brasil es supervisada por la Consejería Regional de unesco en América Latina, con sede en Quito, Ecuador, y afiliada a la World Network of unesco Communication Chairs (orbicom), cuya sede se encuentra en Montreal, Canadá. Como anteriormente se anotó, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco) fue creada el 16 de noviembre de 1945 por la Organización de las Naciones Unidas (onu) durante la conferencia promovida para tal caso en Londres; casi medio siglo después de su fundación, se crea en 1989 la primera Cátedra unesco de Comunicación a nivel mundial en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, Campus Bellaterra, bajo la destacada y solidaria coordinación del profesor catalán Dr. Manuel Parés y Maicas. Entre los apoyos importantes que la Cátedra unesco de Comunicación en Brasil destina al programa de trabajo anual que implican los encuentros celacom se encuentran: a) La financiación parcial para la realización de los encuentros celacom; b) La financiación para realizar investigación sobre dos ejes de acción particulares: la construcción de diagnósticos situacionales y la elaboración de perfiles biográficos de instituciones e investigadores paradigmáticos en la conformación de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación y, c) La financiación para publicación de los libros y artículos que proyectan a la elacom en la comunidad académica de la región, incluyéndose aquí la financiación para publicar las contribuciones anuales recibidas en los celacom bajo el nombre de “Serie Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación”. 3. Un tercer apoyo institucional concreto que otorga la umesp y que consideramos de alta relevancia para alcanzar la meta de situar y establecer de manera hegemónica el pensamiento comunicacional latinoamericano, fue la adquisición de un gran acervo documental y bibliográfico que rescata la memoria de las historias colectivas e individuales de buena parte de los trabajos que incorporaban el pensamiento comunicacional Latinoamericano. Dicha memoria se plasma en un amplio repertorio documental formado por 10.000 volúmenes, correspondientes la adquisiciones bibliográficas y hemerográficas hechas por el profesor José Marques durante las décadas de 1960 y 1970, años que fueron determinantes para la formación académica de Marques y, como ya sabemos, fueron décadas también definitorias en la formación del campo académico de 74 • Gustavo Adolfo León Duarte


la comunicación en América Latina. Este acervo, que durante el primer trienio fortalecería el patrimonio documental de los cursos de Doctorado en Comunicación Social de la umesp, rápidamente fue haciéndose fuente de referencia para los estudiantes, docentes e investigadores de la casa. Desde 1998, el Acervo fue procesado para su incorporación física al depósito de la Biblioteca Central de la umesp y, desde ese año, paso también a formar parte integrante de lo que en la Cátedra unesco de Comunicación de Brasil denomina como el Acervo de la Escuela Latinoamericana de Comunicación. 4. Sin embargo, tal vez el apoyo institucional más importante y trascendental que tanto la umesp como la Cátedra unesco han desarrollado hasta ahora en favor de implantar de manera hegemónica el pensamiento comunicacional latinoamericano, a través del programa de trabajo de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación, han sido los Coloquios Internacionales de Estudios sobre la Escuela Latinoamericana de Comunicación (celacom). De acuerdo con Marques (2004), los apoyos y recursos que dedica la Universidad Metodista de Sao Paulo para la financiación y realización de los celacom viene dado por el material de información y divulgación que se ofrecen en los encuentros como por los costes de viaje y hospedaje de los invitados y ponentes especiales. Por otro lado, de la Cátedra unesco se reciben los fondos que garantizan las publicaciones de cada Coloquio anual y ello representa lo que en la Cátedra unesco Brasil se llama “Serie de Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación”. Los Coloquios Internacionales de la elacom se han caracterizado, según la visión de su director, por ser espacios destinados a hacer historia, con la participación física y directa de aquellos hombres, mujeres e instituciones que han sido y son protagonistas en la conformación de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación (Marques, 1998, pp. 1-9). Los espacios de los celacom, permiten al público asistente, tradicionalmente formado por investigadores, profesores y estudiantes, interaccionar directamente con los investigadores invitados y estudiados. De este modo se ha logrado establecer una relación inédita, donde los mitos son sustituidos por “verdades”, tanto en la obra como en sus creadores. Esta relación tiene, pues, el objetivo de promover el debate, el conocimiento y la ampliación de las ideas comunicacionales, facilitar su entendimiento y la asimilación de sus teorías y conceptos generados (Marques, 1998, pp. 12-13). La difusión internacional de la elacom inicio en marzo de 1997 con el estudio de las ideas comunicacionales del investigador boliviano Luís Ramiro Beltrán. La selección de Beltrán entre el destacado y selecto grupo de pioneros Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 75 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


de la llamada Escuela Latinoamericana de la Comunicación obedeció, según Marques (1998, pp. 12-13) no sólo a su “estatura intelectual como padre de las políticas de comunicación en la región sino, y, sobre todo, por su dimensión humana, traducida en su postura ética, científica y ciudadana, sirviendo como referencial para las nuevas generaciones de comunicadores y comunicólogos. Luís Ramiro Beltrán simboliza justamente aquel paradigma de científico de la comunicación que puede ayudar a nuestra comunidad a construir y fortalecer su identidad académica”. De este primer encuentro celacom, realizado en el Campus UMESP de la Ciudad de São Bernardo do Campo (São Paulo, Brasil), se editó el libro que abre nuestro análisis sobre la elacom: A Trajetória Comunicacional de Luiz Ramiro Beltrán. El volumen, que consta de 168 páginas, fue organizado por los Profesores José Marques y Juçara Gorski Brittes (1998, pp. 9-168). La publicación reúne catorce contribuciones de amigos y discípulos de Luís Ramiro Beltrán como de varios investigadores de Brasil, Estados Unidos y América Latina, especializados en políticas de comunicación para el desarrollo y en las iniciativas pioneras de la legitimación académica de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación. El II celacom llevado a cabo en el Campus de la umesp durante el mes de septiembre de 1998, tuvo como temática de estudio el recorrido intelectual de Jesús Martín Barbero. La obra de Martín Barbero es actualmente una de las pocas obras nativas de la región que son ampliamente estudiadas en la mayoría de las universidades latinoamericanas. La influencia de su trabajo puede ser observada en las diversas sociedades científicas latinoamericanas del área de la comunicación, la sociología y la antropología; en el discurso de apertura del II celacom, el profesor Marques, dijo que “las historias de vida que la Cátedra unesco han promovido asumen un carácter público para que el rescate de la memoria sea también público, y es seguro que la obra de Jesús Martín Barbero es la historia viva de una trayectoria intelectual de grandes contribuciones para los estudios de comunicación y difusión del pensamiento latinoamericano”. (Marques, 1998, pp. 1-9). El resultado del II celacom fue editado por Marques y Rocha Dias (1999, pp. 9-213) bajo el título Comunicação, Cultura, Mediações. O Percurso Intelectual de Jesús Martín-Barbero. La publicación reúne doce contribuciones de investigadores especializados sobre el recorrido intelectual, docente y de investigación por el que ha transitado Jesús Martín Barbero durante sus 69 años de vida. El III Coloquio celacom de 1999, que ocurrió entre el 5 y 7 de mayo, tuvo como temática central la “Génesis del Pensamiento Comunicacional Latino76 • Gustavo Adolfo León Duarte


americano. El protagonismo de las instituciones pioneras: ciespal, icinform e ininco”. Con este tema, la Cátedra unesco busco evidenciar la difusión y el desarrollo de las ideas comunicacionales de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación a través del proceso de creación y consolidación que tuvieron estas instituciones. Además, aquí se busco rescatar el desarrollo histórico de tres instituciones académicas paradigmáticas, particularmente responsables de la construcción de matrices teóricas de la comunicación en procesos de desarrollo. De este tercer encuentro celacom, se editó el libro Gênese do Pensamento Comunicacional Latino-Americano. O Protagonismo das Instituições Pioneiras: ciespal, icinform, ininco. El volumen fue organizado por los Profesores José Marques y Maria Cristina Gobbi (2000, pp. 9-304). La publicación reúne a dieciocho contribuciones especializadas sobre el papel de ciespal en la difusión de las ideas comunicacionales hegemónicas en la producción de las matrices latinoamericanas, el diálogo popular masivo de icinform y, por último, el paradigma de la investigación-denuncia que desarrolla el ininco. El IV Coloquio Internacional de Estudios sobre la Escuela Latinoamericana de Comunicación se realizó en mayo del 2000 en el Campus Rudge Ramos de la umesp. La temática del encuentro fue dedicada a las “Contribuciones Brasileras de la Comunicación”. De acuerdo con Marques (Marques, Gobbi y Santos, 2001, p.29), fue a partir de considerar las singularidades de la contribución brasileña al pensamiento comunicacional latinoamericano que la cátedra unesco tomó la decisión de escoger para la agenda de trabajo del celacom 2000 a tres autores emblemáticos: Décio Pignatari, Muniz Sodré y Sérgio Caparelli; de las contribuciones recibidas, los Profesores José Marques, Maria Cristina Gobbi e Marli dos Santos (2000, pp. 9-126) editaron el libro Contribuições Brasileiras ao Pensamento Comunicacional Latino-Americano: Décio Pignatari, Muniz Sodré e Sérgio Capparelli. Esta publicación reúne doce contribuciones especializadas sobre la contribución realizada por estos tres autores emblemáticos al pensamiento comunicacional latinoamericano. El V celacom se llevo a cabo en mayo de 2001 y su temática se tituló “Marxismo y Cristianismo, Matrices de las Ideas Comunicacionales en América Latina”; de acuerdo con Marques (2002, pp. 10-12) este Coloquio 2001 trata de hacer un balance de dos de las corrientes que constituyen un manantial simbólico en la conformación del pensamiento comunicacional latinoamericano y de recorrer el camino cultural en el cual se proyectó la elacom, cuya generación pionera fue educada siguiendo los parámetros ideológicos del cristianismo sin mostrar desprecio por los signos desafiadores del marxismo. Como producto Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 77 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


de este V Coloquio, se editó el libro Matrices Comunicacionais Latino-Americanas: Marxismo e Cristianismo, a cargo de los Profesores José Marques, Maria Cristina Gobbi y Waldemar Luiz Kunsch (2002, pp. 9-126). La publicación reúne doce contribuciones especializadas sobre las aportaciones del marxismo y el cristianismo al impulso de las ideas comunicacionales latinoamericanas como a las estrategias de las políticas de comunicación de la región. El VI celacom se realizó en la Ciudad de Adamantina, en São Paulo, Brasil, la primera semana de octubre de 2002. El tema central del evento fue “la participación de la mujer en los estudios comunicacionales latinoamericanos”. De acuerdo con Marques (2003, pp. 9-10), la sexta jornada del celacom se llevó a cabo para entender cómo se da la participación de la mujer en la investigación de la comunicación en América Latina y tratar de evocar en las nuevas generaciones de investigadores(as) la discusión sobre los procesos de inserción femenina en la comunidad académica de la mega región. El VI Coloquio trajo como fruto el libro titulado Comunicação Latino-Americana. O Protagonismo Femenino; este documento, de 255 páginas, fue editado por los Profesores José Marques, Maria Cristina Gobbi y Sérgio Barbosa (2003, pp. 9-255). Aquí se apiñan dieciocho contribuciones especializadas sobre la participación de las mujeres en la producción de conocimiento, en la agenda mediática y el papel que han desarrollado como profesionales del campo de la comunicación en el contexto latinoamericano. El VII celacom se llevó a cabo en el Campus umesp de la Ciudad de São Bernardo do Campo, en São Paulo, Brasil, entre el 26 y 28 de mayo de 2003. La agenda del VII Coloquio fue marcada por el pensamiento crítico y los impactos en la vida de la sociedad latinoamericana. El propósito fue, de acuerdo con Marques (2004, pp. 15-18) “hacer un balance del camino recorrido, esbozando al mismo tiempo las rutas por las cuales debemos transitar de ahora en adelante”; el tema central del programa tuvo tres ejes protagónicos: 1) El pensamiento crítico en la investigación comunicacional de América Latina: de la investigación denuncia a la investigación acción; 2) El pensamiento crítico en la construcción de alternativas mediáticas Latinoamericanas: conquistas y fracasos y, 3) El Grupo Comunicacional de São Bernardo: el pensamiento crítico o el pragmatismo utópico. De las contribuciones recibidas al encuentro, los Profesores Marques y Maria Cristina Gobbi (2004, pp. 9-338), organizaron la edición del volumen titulado Pensamento Comunicacional Latino-Americano. Da Pesquisa-Denúncia Ao Pragmatismo Utópico. Esta publicación, que es la más corpulenta de la “Serie Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comuni78 • Gustavo Adolfo León Duarte


cación”, reúne a veinticuatro contribuciones especializadas sobre los tres ejes de la temática. El último evento realizado y divulgado hasta hoy en día sobre la Escuela Latinoamericana de la Comunicación es el VIII Coloquio Internacional de Estudios sobre la elacom. Se llevó a cabo en el Campus Rudge Ramos de la umesp (São Paulo, Brasil), entre el 29 y 31 de marzo de 2004. La agenda del VIII Coloquio estuvo marcada por tres ejes centrales de análisis y debate: a). La sociedad del conocimiento: la democratización del conocimiento; b). Conflictos y coexistencia con las redes telemáticas; y, c). El derecho de la propiedad intelectual: repercusiones en las industrias de contenido. De las contribuciones recibidas al VIII celacom, los Profesores José Marques, Paulo Tarsitano, Luciano Sathler y Maria Cristina Gobbi (2005, pp. 9-250), organizaron la edición del volumen titulado Sociedade do Conhecimento. Aportes Latino-americanos. El libro reúne a quince contribuciones especializadas sobre los tres ejes de la temática. En resumen, la obra de la “Serie Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación”, comprende un total de ocho volúmenes, uno por cada celacom realizado entre 1997 y el 2004; las publicaciones analizadas salen a la luz entre 1998 y 2005, es decir, las publicaciones aparecen un año después de celebrado el Coloquio respectivo. Por los ocho títulos publicados en el periodo, se tiene ya claro la diversidad de temas, objetos y preocupaciones que se tienen bajo análisis de estudio: desde el recorrido intelectual y las contribuciones al pensamiento comunicacional latinoamericano que han forjado personalidades de la talla de Luís Ramiro Beltrán, Jesús Martín Barbero, Antonio Pasquali, Luiz Beltrão, Sérgio Capparelli, Muniz Sodré y Décio Piganatari; hasta las aportaciones que el marxismo, el cristianismo, la participación de la mujer y el pensamiento crítico han aportado en la conformación y el impulso de las ideas comunicacionales latinoamericanas, sin dejar de lado, además, el estudio de aquellas instituciones pioneras que desarrollaron las ideas comunicacionales de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación como ciespal, icinform e ininco. En los ocho títulos publicados se suman un total de 148 contribuciones o trabajos de investigación, lo que representa un promedio de dieciocho ponencias por libro anual publicado. Sin entrar a analizar aquí los problemas o virtudes que ello conlleva, podríamos afirmar que la “Serie Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación” es una obra fundamentalmente escrita en lengua lusitana, pues del total de contribuciones publicadas en los ocho volúmenes, el 81% son textos escritos en portugués y el 19% restante en castellano. Escuela Latinoamericana de Comunicación (elacom): referente histórico y conquista • 79 de la hegemonía en el pensamiento latinoamericano de la comunicación


Conclusiones Hasta aquí se han desarrollado algunas líneas y guías de análisis que pueden considerarse abiertas para una exploración más profunda y rica en la identificación de los contextos históricos y las características y tesis que le son propias a la construcción de la idea que encarna la elacom. Hemos tratado de abrir algunas líneas y guías de proximidad histórica desde la iniciativa y la perspectiva conceptual y discursiva que le ha suministrado no solamente su procedencia y razón institucional, sino, además, en tratar de conocer el porqué de la ubicación en debate del programa de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación. Se concluye que es en Brasil y en el Programa de Doctorado en Comunicación Social de la Universidad Metodista de São Paulo, el mismo que incorpora la cátedra unesco-Comunicación para el Desarrollo Regional de Brasil, donde surge, se auspicia y fomenta la tesis de la existencia de la elacom, inspiración creada por José Marques. El apoyo institucional más importante y trascendental que tanto la umesp como la Cátedra unesco han desarrollado hasta ahora en favor de implantar de manera hegemónica el pensamiento comunicacional latinoamericano, a través del programa de trabajo de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación, han sido los apoyos necesarios para realizar los celacom. Uno de estos apoyos es la publicación de la obra Serie Análisis de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación, que comprende la publicación de las investigaciones presentadas en cada celacom anual. Sus primeras ocho publicaciones salen a la luz entre 1998 y 2005. Por los ocho títulos publicados en el periodo, se tiene ya claro que los discursos textuales del capital científico que participa en la obra elacom se perfila a priorizar los y las protagonistas, los procesos y las condiciones históricas que marcan los distintos periodos y rasgos de identidad en el Pensamiento Latinoamericano de la Comunicación (plc). Ha quedado claro que la iniciativa elacom es una iniciativa institucional con un paso ascendente tras la búsqueda de la identidad latinoamericana de la comunicación. Que las prácticas científicas del colectivo que ahí publica definitivamente pueden incidir en volcar el pensamiento latinoamericano de la comunicación como un paradigma dominante en los estudios de la comunicación en la región, aunque definitivamente no sea esta la única iniciativa. Se concluye que la iniciativa elacom es el producto de una forma específica de trabajo y de intereses que desarrolla en gran medida su principal impulsor, José Marques. En tanto un agente dominante dentro de la iniciativa y el proyecto institucional de la elacom, José Marques ha adoptado, con el apoyo de un destacado grupo de 80 • Gustavo Adolfo León Duarte


protagonistas, un conjunto de prácticas y estrategias de conservación del plc tendientes a perpetuar una historia y un cierto orden científico establecido del cual él mismo es una parte importante e interesada. Por ello, se debe esperar que su participación en la obra elacom nunca aparezca como desinteresada. Su presencia en la obra conjunta, tal y como lo constata el reconocimiento de citación en esta, es por demás relevante y decidida. La aspiración tan alta que define a Marques tras situar y establecer de manera hegemónica el pensamiento comunicacional latinoamericano a través de la obra elacom depende (y seguirá dependiendo) de un mayor consenso e inversión en el capital científico, sobre todo del propio reconocimiento de los pares competidores que participan y que sigan participando en la iniciativa. El conjunto de recursos científicos heredados del plc que existen hoy en estado objetivado, bajo la forma de instrumentos, de obras y de instituciones, así como en estado incorporado, bajo la forma de habitus científico, merecen sin duda un mayor esfuerzo para materializar y ampliar la iniciativa de Marques. No obstante debe considerarse el más amplio consenso de participación de la comunidad académica latinoamericana de la comunicación y garantizar la promoción dentro del conjunto de instituciones de educación superior de América Latina, para asegurar desde ahí su producción, reproducción y circulación en el sistema de enseñanza.

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Capítulo 3

La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia de la comunicación: exploraciones teóricas y abordajes empíricos Marta Rizo García*

Universidad Autónoma de la Ciudad de México El predominio de los estudios sobre medios de difusión ha relegado a un segundo plano a otros objetos de estudio propios de la ciencia de la comunicación: la intersubjetividad, el descubrimiento del otro y las interacciones múltiples en la vida cotidiana son algunos de ellos. Después de presentar los aportes de la sociología fenomenológica al estudio de la intersubjetividad y la vida cotidiana, se establecen algunos vínculos entre esta corriente y los fenómenos comunicativos interpersonales. Como autor principal se ha elegido a Alfred Schütz, por sus aportaciones al estudio de la vida cotidiana y por la importancia que otorga a la interacción en la construcción del sentido por parte de los sujetos. Se parte, por un lado, de la necesaria reconstrucción del pensamiento en comunicación, que sin duda, pasa por el reconocimiento de varias disciplinas y enfoques; y por el otro, de que la investigación sobre los procesos de comunicación en la vida cotidiana puede enriquecerse con la incorporación de conceptos como la intersubjetividad y el mundo de la vida. Este ensayo presenta algunas vetas de reflexión para este enriquecimiento y expone, a modo de ejemplo, dos experiencias de investigación empírica en curso que toman en cuenta este marco conceptual para su desarrollo.

* Doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente, profesora-investigadora de la Academia de Comunicación y Cultura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Investigadora de la línea “Experiencias y sentidos de ciudad” del Centro de Estudios Sobre la Ciudad de la misma institución. Coautora de Cien libros hacia una comunicología posible. Ensayos, reseñas y sistemas de información (Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2005).


The predominance of the studies on diffusion means has relegated to background to other own objects of study of the science of the communication: the intersubjectivity, the multiple discovery of the other and interactions in the daily life are some of them. After displaying the contributions of phenomenological sociology to the study of the intersubjectivity and the daily life, some bonds between this current settle down and the interpersonal communicative phenomena. As main author has chosen itself to Alfred Schütz, by its contributions to the study of the daily life and by the importance that grants to the interaction in the construction of the sense on the part of the subjects. Part, on the one hand, of the necessary reconstruction of the thought in communication, that without a doubt, it passes through the recognition of several disciplines and approaches; and by the other, of which the investigation on the processes of communication in the daily life can become rich with the incorporation of concepts like the intersubjectivity and the world of life. This test presents some veins of reflection for this enrichment and exposes, as a example, two experiences of empirical investigation in course that take into account this conceptual frame for their development.

La aparición de la Sociología fenomenológica: de Husserl a Schütz La Fenomenología1 es un movimiento filosófico del siglo XX que tiene como finalidad describir las estructuras de la experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teorías, deducciones o suposiciones procedentes de otras disciplinas. Es un método que procede a partir del análisis intuitivo de los objetos tal y como son dados a la conciencia, a partir de lo cual busca inferir los rasgos esenciales de la experiencia y de lo experimentado por los sujetos. Su fin último es la comprensión de ser humano en toda su complejidad. Esta corriente filosófica abre un camino para la comprensión y análisis del conocimiento del mundo que tienen los sujetos, y su punto de partida es que no se pueden comprender al hombre y al mundo si no es a partir de la facticidad, es decir, de los hechos. En términos metodológicos, la fenomenología es una filosofía trascendental que pone en suspenso, para comprenderlas, las afirmaciones de la actitud natural,2 pero es también una filosofía para la cual el mundo está “ya ahí”, antes de cualquier reflexión. Su interés por hacer una descripción directa de la experiencia de los sujetos en el mundo tal y como es, la convierte El término proviene del griego, fainomai, “mostrarse” o “aparecer”, y logos, “razón” o “explicación”. 1

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en una propuesta que puede aportar mucho a la comprensión de la interacción y, por ende, de la comunicación, en el ámbito de la vida cotidiana. El filósofo alemán Edmund Husserl, considerado el fundador de la fenomenología, introdujo este término en su libro Ideas. Introducción general a la fenomenología pura (1913). Con el tiempo, Husserl comenzó a considerar que sólo las esencias de ciertas estructuras conscientes constituyen el objeto propio de la fenomenología. Al analizar los contenidos de la mente, Husserl descubrió una serie de actos como el recordar, desear y percibir, e incluso el contenido abstracto de esos actos, a los que llamó 'significados'. Esos significados permitían a un acto ser dirigido hacia un objeto bajo una apariencia concreta, proceso que denominó “intencionalidad” y al que consideró como esencia de todo conocimiento. La fenomenología trascendental, según Husserl, consistía en el estudio de los componentes básicos de los significados que hacen posible la intencionalidad de los sujetos. La sociología fenomenológica3 se desarrolla a partir de premisas un tanto alejadas de las propuestas filosóficas de Edmund Husserl, aunque las retoma. El debate general gira en torno a cómo se puede lograr el conocimiento, y su aparición se sustenta en la comprensión de la fenomenología como instancia de aproximación metodológica a lo cotidiano. Desde un punto de vista epistemológico, la fenomenología implica una ruptura con la formas de pensamiento de la sociología tradicional, ya que enfatiza la necesidad de comprender la realidad, más que de explicarla, sugiriendo que es en el durante, en el aquí y en el ahora, donde es posible identificar elementos de significación que describen y construyen lo real.

La “actitud natural” consiste en tomar las cosas de manera arcaica, irreflexiva y práctica, tal como aparecen. En este sentido, y retomando a Husserl, esta actitud se contrapone con la actitud fenomenológica del científico, fundamentada en la reducción eidética. Dicho de otra forma, la actitud natural es una actitud desinteresada, implica la abstención de la participación intencional en el modo de la practicidad. Por su parte, la actitud fenomenológica tiene una intención de reflexividad, implica poner entre paréntesis al mundo y a nosotros mismos como sujetos. 3 Este artículo se inserta dentro de los trabajos realizados por la autora en el marco del Grupo hacia una Comunicología Posible (GUCOM, México), que parte del reconocimiento de siete fuentes científicas necesarias para la reconstrucción del pensamiento en comunicación. Una de estas fuentes es, precisamente, la sociología fenomenológica. Para mayor información, ver el Portal de Comunicología, disponible en http://www.geocities. com/comunicologiaposible 2

La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia • 87 de la comunicación: exploraciones teóricas y abordajes empíricos


Alfred Schütz, principal exponente de la sociología fenomenológica, partió de la siguiente interrogante: ¿Dónde y Cómo se forman los significados de la acción social? El autor fundamentó su pensamiento en los aportes previos de Husserl, así como en la sociología comprensiva (verstehen) de Max Weber.4 El foco de interés básico de la sociología fenomenológica fue la cuestión de la sociabilidad como forma superior de intersubjetividad. Esta preocupación básica parte de varias ideas importantes: el estudio de la vida social no puede excluir al sujeto, que está implicado en la construcción de la realidad objetiva que estudia la ciencia social; el elemento central es, entonces, el fenómenosujeto. Un sujeto que, como se verá después, sólo existe en tanto se comunica con sus semejantes. El énfasis no se encuentra ni en el sistema social ni en las relaciones funcionales que se dan en la vida social, sino en la interpretación de los significados del mundo (lebenswelt) y las acciones e interacciones de los sujetos sociales. Del mundo conocido y de las experiencias intersubjetivas compartidas por los sujetos, se obtienen las señales, las indicaciones para interpretar la diversidad de símbolos. O lo que es lo mismo, de la comunicación entre sujetos surge el marco interpretativo en el cual dichos sujetos se sitúan, y desde el cual significan a su entorno, a sí mismos y a los otros. La reducción fenomenológica de la que parte Alfred Schütz no se ocupa de aspectos de la fenomenología trascendental, como lo hiciera Husserl, porque el interés básico de Schütz está puesto en el significado que el ser humano que mira al mundo desde una actitud natural atribuye a los fenómenos. Para el autor, la realidad es un mundo en el que los fenómenos están dados, sin importar si éstos son reales, ideales o imaginarios. Este mundo es el “mundo de la vida cotidiana”, en el que los sujetos viven en una actitud natural, cuya materia prima es el sentido común. El sujeto que vive en el mundo social está determinado por su biografía y por su experiencia inmediata. Lo primero alude a que cada sujeto se sitúa de una forma particular y específica en el mundo; su experiencia es única e irrepetible. Es desde esta experiencia personal desde donde el sujeto capta y aprehende la realidad, la significa y, desde ese lugar, se significa a sí mismo y a sus semejantes. Hablar de verstehen, para Weber, implica considerar que al referirnos a la conducta humana la comprensión se da de modo inmediato, es decir, las proposiciones que expresan la comprensión de los actos humanos no precisan de una comprobación mediata (Martín Algarra, 1993). 4

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Schütz habla de un “repositorio de conocimiento disponible”, generado desde la biografía y posición de cada individuo en el espacio y el tiempo. Este repositorio es una especie de almacenamiento pasivo de experiencias, mismas que pueden ser recuperadas en el aquí y el ahora para constituir una nueva experiencia personal inmediata. Gracias a esta reserva, el sujeto puede comprender nuevos fenómenos sin necesidad de iniciar un proceso reflexivo para ordenar cada una de las vivencias que transcurren y que va experimentando. Intersubjetividad y mundo de la vida El mundo social es, esencialmente, intersubjetivo. El aquí se define porque se reconoce un allí, donde está el otro. El sujeto puede percibir la realidad poniéndose en el lugar del otro, y este proceso permite al sentido común reconocer a otros como análogos al yo. Es en la intersubjetividad donde se pueden percibir ciertos fenómenos que escapan al conocimiento del yo, pues el sujeto no puede percibir su experiencia inmediata pero sí percibe las de los otros, en tanto le son dadas como aspectos del mundo social. Dicho de otra forma, el sujeto sólo puede percibir sus actos, pero puede percibir los actos y las acciones de los otros.5 El mundo del sentido común, el “mundo de la vida”, permite anticipar ciertas conductas para que el sujeto se desarrolle en su entorno. La intersubjetividad implica el poder ponerse en el lugar del otro, a partir de lo que se conoce de ese otro, de lo que se puede ver en él. En este ámbito de relaciones, y siguiendo a Schütz, se pueden reconocer relaciones intersubjetivas tanto espaciales como temporales. En las primeras tenemos el nosotros, el reconocimiento de relaciones con otros de los que formamos parte, con otros que se reconocen mutuamente como parte de algo común; están también las relaciones ustedes, donde se observa a otros sin la presencia de uno mismo; y por último, están las relaciones entre terceros, las relaciones ellos. Con respecto a las relaciones referidas al tiempo, Schütz reconoce a los contemporáneos, otros con los que La acción se concibe como la conducta intencionada proyectada por el agente; por su parte, el acto es definido como la acción cumplida. Para concretar su concepto de acción, Schütz aborda los proyectos, a los que concibe a partir de su estructura temporal –toda proyección consiste en una anticipación de la conducta futura por la imaginación- y a partir de la distinción entre los motivos “para” y los motivos “porque”: el primero denota el objetivo que se pretende alcanzar con una acción; el segundo se refiere a las experiencias pasadas del actor que lo llevan a actuar de tal o cual manera. 5

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se puede interactuar, compartir acciones y reacciones; los predecesores, aquellos otros con los que ya no se puede interactuar, pero de los cuales sí tenemos algún tipo de información sobre sus actos; y por último, los sucesores, aquellos otros con los que no es posible interactuar pero hacia los cuales los sujetos pueden orientar sus acciones (Schütz, 1979). El sujeto realiza acciones que están cargadas de significados. Todas sus acciones tienen un sentido; aunque el actor no haya tenido intención de significar algo, su acción puede ser interpretada por otro. Toda acción, por tanto, comunica. Sin embargo, no existe una única interpretación de las vivencias y experiencias; éstas varían según la perspectiva desde la que sean interpretadas, esto es, según el aquí y ahora que experimenta el sujeto y desde donde significa a su entorno. La vida cotidiana y el concepto de mundo de la vida Schütz parte de la necesidad de analizar las relaciones intersubjetivas a partir de las redes de interacción social. En su obra La fenomenología del mundo social (1972), toma como punto de partida para su análisis de la estructura significativa del mundo tanto a la fenomenología de Husserl (1913; 1954) como a la sociología comprensiva de Weber (1978). Aunque los antecedentes presentes en su obra son claros, se pueden discernir al menos dos aportaciones originales del pensamiento de Schütz: por un lado, la incorporación del mundo cotidiano a la investigación sociológica, a partir de la reivindicación del ámbito de la sociabilidad como objeto de estudio de la sociología; y por el otro, la definición propia de las características del mundo de la vida, un mundo intersubjetivo, cuyos significados son construcciones sociales, y en el que viven personas que, desde una actitud natural, se mueven e interactúan a partir de un “acervo de conocimiento a mano” o “repositorio de conocimiento disponible”. Alfred Schütz reconoce, con Max Weber, la importancia de la comprensión del sentido de la acción humana para la explicación de los procesos sociales. Aunque para ambos autores la sociedad es un conjunto de personas que actúan en el mundo y cuyas acciones tienen sentido, Weber concibe a la comprensión como el método específico que la sociología utiliza para rastrear los motivos de los actores y así poder asignar sentido a sus acciones, mientras que Schütz le otorga a la comprensión un papel más importante: considera que el mundo en el cual vivimos es un mundo de significados, un mundo cuyo sentido y significación es construido por nosotros mismos y los seres humanos que nos 90 • Marta Rizo García


precedieron. Para Schütz, por tanto, la comprensión de dichos significados es nuestra manera de vivir en el mundo; la comprensión es ontológica, no sólo metodológica. En cualquier caso, la sociología fenomenológica apuesta por el estudio y explicación del verstehen, es decir, de la experiencia de sentido común del mundo intersubjetivo de la vida cotidiana. Sin embargo, Schütz establece algunas diferencias entre el “mundo de la vida” de Husserl y la vida cotidiana: el mundo de la vida cotidiana es el “ámbito de la realidad en el cual el hombre participa continuamente en formas que son, al mismo tiempo, inevitables y pautadas. El mundo de la vida cotidiana es la región de la realidad en que el hombre puede intervenir y que puede modificar mientras opera en ella mediante su organismo animado (…) sólo dentro de este ámbito podemos ser comprendidos por nuestros semejantes, y sólo en él podemos actuar junto con ellos” (Schütz, 1977, p.25). La actitud natural está determinada cotidianamente por motivos pragmáticos, de ahí que el conocimiento de la vida cotidiana se considere un conocimiento no sistemático, poco ordenado. Así, la intersubjetividad delínea el campo de la cotidianidad y, simultáneamente, hace posible la existencia del mundo de vida. Las líneas anteriores ponen de manifiesto que Schütz abandona la perspectiva trascendental de Husserl y se centra en la esfera mundana o cotidiana de la vida. Para Schütz, la vida cotidiana se expresa y se puede objetivar en las relaciones de los actores sociales entre sí y en cómo éstos comprenden y constituyen la realidad social. La interacción o encuentro intersubjetivo es, pues, la materia prima de la constitución de lo social. Nuevamente, la comunicación aparece como fundamento de la vida en sociedad. O lo que es lo mismo, la vida cotidiana sólo es posible a partir de las relaciones sociales cotidianas, de la conciencia social cotidiana, del entramado social de sentido cotidiano y, por último, de la comunicación cotidiana. Por tanto, la teoría social fenomenológica de Schütz es, siguiendo a Grathoff (1989, p.107),6 una “ciencia de los fenómenos de la intersubjetividad mundana, por lo que un análisis de las estructuras del mundo de la vida puede interpretarse como una sociología general de la vida cotidiana”.7 Citado en Estrada (2000, p. 112). Quizás por el origen y fundamentación filosófica de la sociología de Schütz, generalmente no se ubica su propuesta dentro de las llamadas sociologías de la vida cotidiana. Sin embargo, y como queda plasmado en el espacio conceptual empleado por el autor, su teoría 6 7

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El descubrimiento del otro, la acción y el conocimiento de sentido común Aunque para pensar la comunicación, la intersubjetividad puede considerarse como el concepto matriz del pensamiento de Schütz, el propio autor empleó otros términos que también ayudan a entender la naturaleza del mundo social y, por ende, la comunicación cotidiana que tiene lugar en él. Algunos de estos conceptos son el alterego, la acción y el conocimiento de sentido común. Para Schütz, el “alterego” le es dado al sujeto como una demostración práctica de un ser idéntico con quien comparte un mundo intersubjetivo conocido como “mundo del yo” en el cual conviven tanto sus antecesores, contemporáneos y predecesores. Esto significa, diría Schütz, que el “otro” es como “yo”, capaz de actuar y de pensar; que su capacidad de pensamiento es igual a la mía; que análogamente a mi vida, la de él muestra la misma forma estructural-temporal con todas las experiencias que ello conlleva. Significa que el “otro”, como “yo”, puede proyectarse sobre sus actos y pensamientos, dirigidos hacia sus objetos, o bien volverse hacia su “sí mismo” de modo pretérito, pero puede contemplar mi flujo de conciencia en un presente vivido. Con respecto a la acción, para Schütz el escenario básico de la acción social es el mundo de la vida. Es en él donde las personas emprenden acciones basadas en proyectos y caracterizadas por intenciones determinadas. Como ya se anotó anteriormente, la “acción” es entendida como la conducta intencionada proyectada por el agente; en cambio el “acto” es definido como la acción cumplida. Por tanto, el mundo de la vida cotidiana es el escenario y también el objeto de nuestras acciones e interacciones. Este mundo no es el mundo privado del individuo aislado, sino un mundo intersubjetivo, común a todos nosotros, en el cual tenemos intereses eminentemente prácticos. Todas las acciones sociales conllevan comunicación, y toda comunicación se basa necesariamente en actos ejecutivos para comunicarse con otros; por lo tanto, los sujetos deben llevar a cabo actos manifiestos en el mundo externo que se supongan interpretados por los otros como signos de lo que quieren transmitir. Por último, el autor vincula el conocimiento de sentido común con la intersubjetividad. El mundo de la vida es intersubjetivo porque en él viven susocial constituye a todas luces una sociología de la vida cotidiana más que una propuesta filosófica.

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jetos entre sujetos, con valores comunes y procesos de interpretación conjunta. También es un mundo cultural, en tanto se constituye como un universo de significación para los sujetos, es decir, como una textura de sentido que los sujetos deben interpretar para orientarse y conducirse en él. Por tanto, el mundo de la vida no es un mundo privado, sino intersubjetivo, y por ende, el conocimiento de él no es privado, sino intersubjetivo y socializado desde el principio: es un conocimiento de sentido común. Sólo una parte del conocimiento se origina dentro de la experiencia personal, y en su mayor parte es de origen social, es decir, ha sido transmitido por otros sujetos que enseñan a sus semejantes a definir el ambiente, a significar el entorno. El medio significador por excelencia que permite transmitir el conocimiento de origen social es el lenguaje cotidiano. Intersubjetividad, comunicación e interacción en la vida cotidiana El individuo es un actor social que reproduce su contexto social a partir de sus interacciones cotidianas. La reflexión socio-fenomenológica se centra en las relaciones intersubjetivas, bajo el ángulo de la interacción, y otorga un rol relevante a los elementos de negociación y de comunicación en la construcción social de los contextos de sentido. El abordaje teórico de la interacción y la comunicación desde la sociología fenomenológica implica hablar de la relación entre el yo y el otro. Como afirma Schütz, “al vivir en el mundo, vivimos con otros y para otros, y orientamos nuestras vidas hacia ellos. Al vivenciarlos como otros, como contemporáneos y congéneres, como predecesores y sucesores, al unirnos con ellos en la actividad y el trabajo común, influyendo sobre ellos y recibiendo a nuestra vez su influencia, al hacer todas estas cosas, comprendemos la conducta de los otros y suponemos que ellos comprenden la nuestra” (Schütz, 1979, p.39). Por tanto, para la sociología fenomenológica estar en el mundo significa comunicarse con otros, interactuar con otros. Todo sujeto se comunica para constituirse como tal, y todo acto de comunicación implica una puesta en acción de actos manifiestos en el mundo externo que los otros deben interpretar y comprender desde sus propias biografías, haciendo uso de sus acervos de conocimiento disponible. Como afirma Martín Algarra (1993, p.207), “la comunicación es un fenómeno propio y exclusivo del ámbito de significado finito de la vida cotidiana”, o lo que es lo mismo, no cabe la comunicación fuera de la vida cotidiana: la comunicación es un “fenómeno mundano al que se accede desde su análisis La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia • 93 de la comunicación: exploraciones teóricas y abordajes empíricos


como acción humana y que, por lo tanto, para su correcta comprensión, ha de ser enmarcado en el mundo de la vida cotidiana (Martín Algarra, 1993, p.16). Y es que para Schütz, la comunicación no es un sistema semántico, sino que es el proceso de compartir el flujo de experiencias del otro en el tiempo interior, de modo que se pueda constituir la experiencia del “nosotros”. La comunicación entre sujetos sólo es posible porque éstos tienen la cualidad de ver y oír fenomenológicamente. Es a partir del ver y el oír, de la capacidad de habla, que se forma el sentido, desarrollado a través de los diálogos y las interacciones cotidianas. Dicho de otra forma, “nuestra capacidad de interpretar y la mera presencia dentro de un contexto social nos pone ante los demás en la doble posición de actores y observadores” (Vizer, 2003, p.188). Eduardo Vizer habla de la situación “de espejo” para poner de manifiesto la relación que existe entre los sujetos que se encuentran e interactúan. La comunicación interpersonal, así entonces, instituye la realidad social, le da forma, le otorga sentidos compartidos tanto a nivel de los objetos (dimensión referencial) como a nivel de las relaciones entre los hablantes (dimensión interreferencial) y de la construcción del propio sujeto en tanto individuo social (dimensión autorreferencial) (Vizer, 1982).8 Estos tres niveles se manifiestan en cualquier situación comunicativa: siempre se habla de algo, siempre se establecen relaciones entre quienes están hablando, y en todo caso la personalidad de éstos tiene fuertes implicaciones en la relación de interacción dada. Además de la intersubjetividad, como concepto central de la reflexión fenomenológica en torno a la interacción, es también importante la percepción, comprendida como “un proceso de interacción entre el individuo y la sociedad a la que pertenece” (Hernández, 2000, p.92). Interactuar y percibir son dos actividades que van estrechamente ligadas. Sin ellas, el sujeto social no existe. Así lo consideran Berger y Luckmann, continuadores del pensamiento schütziano, en la siguiente afirmación: “No puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarme continuamente con otros. Sé que otros también aceptan las objetivaciones por las cuales este mundo ser ordena, que también ellos organizan este mundo en torno de aquí y ahora, de su estar en él, y se proponen actuar en él. También sé que los otros tienen de ese mundo común una perspectiva que no es idéntica a la mía. Mi aquí es su allí (…) A pesar de eso, sé que vivo en un mundo que nos es común. Y, lo que es de suma importancia, sé que hay

Citado en Vizer (2003, p. 191).

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una correspondencia entre mis significados y sus significados en este mundo” (Berger y Luckmann, 1993, pp.40-41). La creación del consenso en torno a los significados de la realidad es, entonces, resultado de las interacciones de los sujetos en la vida cotidiana. El mundo de la cotidianidad es sólo posible si existe un universo simbólico de sentidos compartidos, construidos socialmente, y que permiten la comunicación entre subjetividades diferentes. Ramón Xirau sintetiza esta idea: “Cuando percibo a ‘otro’ lo percibo como un ser encarnado, como un ser que vive en su cuerpo, es decir, como un ser semejante al mío, que actúa de manera semejante a como actúo y que piensa de manera semejante a la manera en que pienso” (Xirau, 2002, pp.436-437). El mismo autor afirma que “el mundo de los hombres está así hecho de seres en comunicación que se perciben unos a otros como semejantes porque comparan al otro con ellos mismos” (Xirau, 2002, p.437). En síntesis, para la sociología fenomenológica la subjetividad está inevitablemente presente en cualquier acto de comunicación. Sin interacción no existen sujetos sociales, dado que la construcción de sentidos sobre la realidad social requiere, inevitablemente, de la interacción, de la puesta en común y negociación de significados. La comprensión fenomenológica de la comunicación Como ha quedado claro en los apartados anteriores, para la sociología fenomenológica todas las acciones sociales conllevan comunicación, y toda comunicación se basa en actos ejecutivos para comunicarse con otros. De ahí que los sujetos deban llevar a cabo actos manifiestos en el mundo externo que se supongan interpretados por los otros como signos de lo que quieren transmitir. Durante el proceso de comunicación se pueden observar dos estados existentes. Uno protagonizado por el comunicador, en el que no sólo experimenta lo que realmente dice; ese proceso es experimentado por el comunicador como una ejecución en su presente vivido. Y otro protagonizado por el agente, que experimenta acciones interpretativas como sucesos del presente vivido. Según Schütz, cuando tiene lugar una comunicación en la que los partícipes comparten el espacio vivido, se lleva a cabo una relación cara a cara. En esta relación, cada sujeto es también un elemento del ambiente del otro; ambos participan en un conjunto de experiencias comunes del mundo externo, dentro del cual pueden insertarse los actos ejecutivos de cualquiera de ellos. La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia • 95 de la comunicación: exploraciones teóricas y abordajes empíricos


Cualquier forma de interacción social, por tanto, tiene su origen en las construcciones referentes a la comprensión del otro. Incluso la interacción más simple de la vida diaria, presupone una serie de construcciones de sentido común; en este caso, se construye la conducta que un sujeto prevé de otro, y viceversa. Los significados sociales, por tanto, no permanecen o se hallan en los objetos físicos, sino en las relaciones de los sujetos entre ellos mismos, y entre ellos y los objetos. La importancia de la comunicación en el desarrollo de la sociedad, la personalidad y la cultura fue uno de los puntos de partida básicos del Interaccionismo Simbólico,9 una corriente previa a los aportes estrictos de la sociología fenomenológica pero no por ello menos importante para abordar la concepción fenomenológica de la comunicación. Para el Interaccionismo Simbólico, el individuo es tanto sujeto como objeto de la comunicación, en tanto que la personalidad se forma en el proceso de socialización por la acción e interacción recíprocas de elementos objetivos y subjetivos. Tres puntos sintetizan la importancia otorgada a la interacción por parte del Interaccionismo Simbólico: el valor dado a la alienación del sentido de la comunicación cotidiana y al importante papel social que juega la empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro; la consideración de que la realidad social se explica a través de las interacciones de los individuos y los grupos sociales; y, por último, la primacía o uso extendido de estudios de caso, dado el predominio absoluto de procedimientos inductivos y el abordaje de la realidad en términos micro-sociales y sincrónicos. Esta corriente destacó por otorgar un carácter simbólico a la vida social. Su finalidad fue estudiar la interpretación que los actores sociales hacen de los símbolos nacidos de sus actividades interactivas. Uno de los conceptos de mayor importancia dentro de la corriente del Interaccionismo Simbólico fue el de self, propuesto por George Herbert Mead (1934). El self o ‘sí mismo' se refiere a la capacidad de considerarse a uno mismo como objeto, y presupone un proceso

En Symbolic Interaccionism, Herbert Blumer (1968) establece las tres premisas básicas de este enfoque: 1) Los humanos actúan respecto de las cosas sobre la base de las significaciones que estas cosas tienen para ellos, o lo que es lo mismo, la gente actúa sobre la base del significado que atribuye a los objetos y situaciones que le rodean; 2) La significación de estas cosas deriva, o surge, de la interacción social que un individuo tiene con los demás actores; 3) Estas significaciones se utilizan como un proceso de interpretación efectuado por la persona en su relación con las cosas que encuentra, y se modifican a través de dicho proceso. 9

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social: la comunicación entre los seres humanos. El mecanismo general para el desarrollo del self es la reflexión, mediante la cual el proceso social es interiorizado en la experiencia de los individuos implicados en él. Este proceso, que permite al individuo adoptar la actitud del otro hacia él, posibilita que todo sujeto esté conscientemente capacitado para adaptarse al entorno. En los años 60 y 70 destaca la obra de Erving Goffman, de extraordinaria minucia descriptiva. El pensamiento de Goffman está vertebrado por la idea de que la interacción social agota su significado social más importante en la producción de apariencias e impresiones de verosimilitud de la acción en curso. En La presentación de la persona en la vida cotidiana (1972), Goffman propone que la sociedad se muestra como una escenificación teatral en que la vieja acepción griega de “persona” recobra su significado plenamente. El modelo planteado por el autor se conoce como análisis dramatúrgico de la vida cotidiana, y su conceptualización del ritual constituye uno de los aportes más importantes. Según Goffman, más que un suceso extraordinario, el ritual es parte constitutiva de la vida diaria del ser humano, por lo que se puede decir que la urdimbre de la vida cotidiana está conformada por rituales que ordenan nuestros actos y gestos corporales. Los rituales aparecen como cultura encarnada, interiorizada, cuya expresión es el dominio del gesto, de la manifestación de las emociones y la capacidad para presentar actuaciones convincentes ante otros. Las personas muestran sus posiciones en la escala del prestigio y el poder a través de una máscara expresiva, una ‘cara social' (Goffman, 1972) que le ha sido prestada y atribuida por la sociedad, y que le será retirada si no se conduce del modo que resulte digno de ella; las personas interesadas en mantener la cara deben de cuidar que se conserve un cierto orden expresivo. Síntesis conceptual Con base en las ideas presentadas en los párrafos anteriores, a continuación se presenta un mapa conceptual que incorpora algunos de los conceptos básicos de la sociología fenomenológica en las situaciones de comunicación. La finalidad del esquema es, precisamente, mostrar las potencialidades heurísticas que ofrecen algunos términos básicos de la sociología fenomenológica para comprender situaciones de comunicación interpersonal.

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Cuadro 1

Mapa conceptual de la concepción fenomenológica de la comunicación

Fuente: Elaboración propia.

Como se puede observar, el mapa conceptual pone énfasis en el papel que juegan los significados del mundo incorporados por los sujetos –los acervos o repositorios de conocimiento disponible- en situaciones de interacción. Dichos sujetos están marcados por sus biografías personales, por su socialización, y la comunicación entre ellos produce o hace posible lo que llamamos relaciones sociales cotidianas, mismas que se estructuran a partir de rituales sociales. A modo de ejemplo: abordajes empíricos de la intersubjetividad y la vida cotidiana en la investigación en comunicación intercultural A modo de ejemplo, se presentan brevemente dos proyectos de investigación en curso que se están desarrollando en el marco de la línea de investigación en Comunicación Intercultural de la Academia de Comunicación y Cultura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. El objetivo de las siguientes líneas es mostrar el uso de conceptos de la sociología fenomenológica en dos investigaciones empíricas, motivo por el cual no se profundiza en los resultados preliminares de los proyectos, sino más bien en los marcos teóricos-conceptuales de los mismos. 98 • Marta Rizo García


La primera investigación lleva por título “Subjetividades y diferencias en situaciones de interculturalidad. Inmigrantes latinoamericanos en la Ciudad de México” e incluye como conceptos básicos a la subjetividad, la intersubjetividad y la interculturalidad. Por las peculiaridades del presente artículo, explicamos únicamente los dos primeros. El concepto de subjetividad del que parte la investigación se aborda a partir de dos vertientes. Por una parte, la concepción fenomenológica de la subjetividad, expresada por autores como Schütz, Berger y Luckmann, entre otros, de la cual se retoman los conceptos de mundo de la vida, sentido común e intersubjetividad. Por otra parte, se toman en cuenta concepciones que, aún y tomando en cuenta la dimensión subjetiva de la vida, la comprenden como estrechamente relacionada con lo objetivo o estructural. De esta vertiente retomamos los conceptos de habitus y campo,10 de Pierre Bourdieu (1980; 1990), y la estructura, de Anthony Giddens (1995). La conjunción de ambas vertientes nos permite comprender a la subjetividad como la cultura incorporada, interiorizada por los sujetos, pero en tensión con el conflicto resultante de las relaciones de poder, de las relaciones que objetivan las diferencias sociales. En las situaciones de interculturalidad, centro de interés de la línea de investigación, la subjetividad se presenta como contraparte de la diferencia, de lo que los sujetos perciben como distinto y ajeno a sí mismos. Por este motivo, nos parece que el concepto de “sentido común” puede ayudar a comprender cómo es que los sujetos, en situaciones de interculturalidad, construyen lo que les es familiar y conocido y lo que les es extraño y distante. En estos casos, consideramos que el sentido común se erige en una especie de frente, que puede convertirse tanto en espacio de ruptura y conflicto como en espacio de negociación. Pese a que el proyecto a penas está arrancando, nos parece útil esta presentación, con el fin de ver cómo se puede emplear un concepto teórico como es la intersubjetividad en una investigación empírica. En este caso, la intersubjetividad se retoma como el espacio en el que se ponen de manifiesto las tensiones entre la identidad y la diferencia, entre lo propio y lo ajeno. La objetivación de dichas tensiones en situaciones de comunicación intercultural se logrará a El habitus se comprende como el conjunto de disposiciones incorporadas que guían –y en ocasiones determinan- las acciones, valoraciones y percepciones de los sujetos. El campo se corresponde con la dimensión objetivada de la realidad social, materializada en instituciones con reglas concretas y con capitales (sociales, culturales, económicos) diferenciados. 10

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partir de la aplicación de dos técnicas de investigación cualitativas: la historia de vida y la observación participante. La primera pretende recuperar la trayectoria de vida de los inmigrantes latinoamericanos en la Ciudad de México,11 con el fin de descubrir los elementos y situaciones que han facilitado u obstaculizado la integración de los sujetos en la ciudad. Ello dará cuenta de asuntos como la autopercepción y la heteropercepción, procesos que, sin duda, pasan por el establecimiento de relaciones de comunicación intersubjetivas en la vida cotidiana. La segunda técnica permitirá una aproximación a las prácticas en las que participan los sujetos del estudio, mismas que posibilitarán la objetivación de sus interacciones cotidianas en diferentes espacios y entornos de la Ciudad de México. El uso de la historia de vida parte, en este trabajo, de algunas ideas como las siguientes: el sujeto que vive en el mundo social está determinado por su biografía y por su experiencia inmediata, única e irrepetible. Es desde esta experiencia personal donde el sujeto capta y aprehende la realidad, la significa y, desde ese mismo lugar, se significa a sí mismo. Al respecto, y como ya se ha dicho anteriormente, Schütz habla de un “repositorio de conocimiento disponible”, generado por la biografía y posición de cada individuo en el espacio y el tiempo. El segundo proyecto en curso lleva por título “Competencias interculturales de los estudiantes de dos universidades de la Ciudad de México”, y se está desarrollando como proyecto interinstitucional entre las dos universidades implicadas en el estudio: la Universidad Autónoma de la Ciudad de México –de carácter público- y la Universidad Intercontinental –de carácter privado-. La investigación tiene como fin explorar qué papel juega la trayectoria de vida de los estudiantes en la incorporación de disposiciones –y por tanto habilidades- hacia la diferencia, hacia lo otro. En estos momentos se ha concluido la primera fase del trabajo, la aplicación de un cuestionario a una población de 80 estudiantes, mismo que ha permitido dar cuenta de los principales puntos de tensión que los sujetos señalan como obstáculos para su interacción con personas distintas.

En este punto cabe aclarar que la muestra contemplada incluye a 48 inmigrantes, 12 de cada una de las siguientes nacionalidades: colombiana, chilena, cubana y argentina. En los cuatro casos, se está trabajando con informantes que llevan de 0 a 2, de 2 a 5, de 5 a 10, de 10 a 15, de 15 a 20 y más de 20 años residiendo en la Ciudad de México. 11

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En esta investigación planteamos que las competencias comunicativas interculturales no pueden desligarse del complejo entramado de las construcciones y puentes diversos de articulación del sentido ni de la intersubjetividad. Si bien el sujeto construye su subjetividad a partir de una serie de experiencias propias, únicas e individuales, marcadas por su situación biográfica, no puede obviarse fácilmente que en la construcción de esta subjetividad incide con mayor o menor fuerza la información sobre un mundo social y cultural predeterminado que opera como un marco de referencia colectivo y compartido por el sujeto con otros. Aquí entra, pues, el concepto de mundo de la vida, un mundo intersubjetivo (Schütz, 1993). Es por lo anterior que esta investigación contempla a la intersubjetividad como concepto marco de la comunicación intercultural y en consecuencia de las competencias comunicativas que se despliegan en situaciones de interculturalidad, es decir, en situaciones donde los diferentes sujetos negocian significados comunes que les permiten entender y comprender el universo de sentidos de los otros con quienes interactúan. En síntesis, en ambas investigaciones se concibe a la intersubjetividad como espacio de interacción, como marco en el que tienen lugar las relaciones entre un nosotros y un ellos. Por otra parte, se asume al mundo de la vida de los informantes como lugar desde el cual los sujetos interactúan, significan a su entorno, a sí mismos y a los otros. La intersubjetividad como fundamento de las relaciones cotidianas, por un lado, y el mundo de la vida como marco contextual en el que tienen lugar dichas relaciones, por el otro, se erigen como conceptos básicos en ambos trabajos en curso. Cierre Las investigaciones sobre comunicación interpersonal, abundantes en el campo académico de la comunicación en México, pueden nutrirse con algunos de los conceptos presentados en este texto. Lejos de ser conceptos que se quedan en el espacio de lo teórico, tienen una elevada capacidad heurística en tanto permiten hacer objetivas situaciones de interacción cotidiana. El propósito de este texto ha sido explorar algunas de las ideas básicas de la sociofenomenología de Alfred Schütz para ver qué tanta relación tienen con la comunicación y, concretamente, con la interacción social. El concepto central de la propuesta de Schütz es la intersubjetividad, comprendida como fundamento de la vida social, como relación entre sujetos que provee de sentidos y significados a las acciones que cada uno de ellos realizan en el mundo de la vida cotidiana. La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia • 101 de la comunicación: exploraciones teóricas y abordajes empíricos


La intersubjetividad, por tanto, es el escenario en el que se desarrolla toda relación de interacción. O lo que es lo mismo, es siempre interacción, implica siempre relación de dos sujetos distintos. Para la sociología fenomenológica, la intersubjetividad es el proceso que posibilita la construcción de los consensos en torno a los significados de la realidad social. Y como hemos visto con los ejemplos de abordajes empíricos, las situaciones de comunicación intercultural ofrecen un terreno muy fértil de investigación para abordar la intersubjetividad y la construcción de lo propio y lo ajeno por parte de sujetos distintos. El descubrimiento del otro es la materia prima de la interacción: la interacción es siempre comunicación con otro distinto a uno mismo, y es mediante este proceso que los sujetos sociales adquieren capacidad reflexiva para verse a sí mismos y para instituir o dar forma y sentido a la realidad social que los rodea. La aparición de los otros es para el hombre un fenómeno complejo. Como afirma Cárdenas (2003), “de entre las cosas con que el hombre se enfrenta en el mundo, hay una singular que lo asombra y hasta lo confunde: los otros hombres, a quienes reconoce características similares a las suyas e idéntica capacidad de experimentarse a sí mismo y al mundo”. Como se ha podido ver, la investigación en comunicación, sobre todo la que atiende a procesos interpersonales, puede tomar en cuenta algunos de los conceptos de la sociología fenomenológica presentados en este texto, tales como la intersubjetividad, el alterego, el mundo de la vida y la acción, por citar algunos. Las reflexiones presentadas son sólo una pequeña síntesis de lo que puede aportar la sociología fenomenológica al pensamiento sobre la comunicación, concretamente a lo que denominamos comúnmente comunicación interpersonal. Bibliografía Berger, P.; Luckmann, T. (1993). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu. Blumer, H. (1968). S ymbolic Interaccionism. Perspective and Method. Englewood Cliffs: Prentices Hall. Bourdieu, P. (1980). El sentido práctico, Taurus, Madrid. Bourdieu, P. (1990). Sociología y cultura. México: Fondo de Cultura Económica. Cárdenas, G. (2003). Constructivismo y Comunicación. Recuperado el 13 de abril de 2006, de http://www.ecampus.cl/Textos/chumanas/Gustavo_Cardenas/2/ construc.htm Estrada, M. (2000, mayo/agosto). La vida y el mundo: distinción conceptual entre mundo de vida y vida cotidiana, Sociológica, Año 15, Núm. 43, 103-151. 102 • Marta Rizo García


Galindo, J. (2003). Notas para una comunicología posible. Elementos para una matriz y un programa de configuración conceptual-teórica. Recuperado el 8 de abril de 2006, de http://www.geocities.com/comunicologiaposible1 Giddens, A. (1995). La Constitución de la Sociedad. Buenos Aires. Amorrortu. Goffman, E. [1959] (1972). La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu. _______. (1971). Relaciones en público. Microestudios del orden público. Madrid: Alianza Editorial. Grathoff, R. (1989). Milieu und Lebenswelt. Einführung in die phänomenologische Soziologie und die sozialphänomenologische Forschung. Francfort del Main: Suhrkamp Verlag. Hernández, R. D.(2000, mayo/agosto). Cultura y vida cotidiana. Apuntes teóricos sobre la realidad como construcción social, Sociológica, Año 15, Núm. 43, 87-102. Husserl, E. [1913] (1986). Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica. Libro primero: Introducción general a la fenomenología. Traducción de José Gaos. México: Fondo de Cultura Económica. Husserl, E. [1954] (1992). Invitación a la fenomenología. Barcelona: Paidós. Martín, M. (1993). La comunicación en la vida cotidiana. La fenomenología de Alfred Schütz. Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra. Mead, G. H. [1934] (1968). Espíritu, persona y sociedad. Desde el punto de vista del conductismo social. Barcelona: Paidós. Rizo, M. (2004). Interacción y comunicación. Apuntes para una reflexión sobre la presencia de la Interacción en el campo académico de la comunicología, en Martell, Lenin (coordinador) Hacia la construcción de una ciencia de la comunicación en México. Ejercicio reflexivo 1979-2004, Asociación Mexicana de Investigación de la Comunicación (AMIC), México, pp. 101-124. _______. (2005, primavera). La Psicología Social y la Sociología Fenomenológica. Apuntes teóricos para la exploración de la dimensión comunicológica de la interacción, Global Media Journal en Español, Volumen 1, Número 3. Recuperado el 5 de abril de 2006, de http://gmje.mty.itesm.mx/articulos3/ articulo_4.html _______. (2005). Comunicología, Psicología Social y Sociología Fenomenológica. Exploraciones teóricas para la conceptualización de la interacción y la comunicación, en Calles, Jorge Alberto (editor) Anuario de la Investigación de la Comunicación CONEICC, Número XII, CONEICC, México, pp. 105-127. Schütz, A.(1972). Fenomenología del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva. Buenos Aires: Paidós. La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia • 103 de la comunicación: exploraciones teóricas y abordajes empíricos


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Capítulo 4

Espacio, tiempo y discursividad María Concepción Lara Mireles* María Dolores Morín Lara**

Universidad Autónoma de San Luis Potosí

Las marcas históricas de la configuración identitaria del hombre son atravesadas por la categoría espacio-temporal, ya que el espacio, el movimiento y el tiempo son la forma de existencia del hombre. Sin embargo, constatamos que hay escasos vínculos entre los estudios de la comunicación y la dimensión geo-social y crono-social. De ahí entonces, el objetivo de este trabajo es bosquejar una nueva perspectiva de estudios comunicativos que integre la categoría espacio-temporal, en su carácter mediatizador de las relaciones sociales. Abordamos inicialmente el estudio de la categoría espacio-temporal como realidad geo-crono-social.

*Doctorado en Ciencias de la Comunicación Social, Universidad de la Habana. Especialidad en Historia del Arte Mexicano, UASLP. Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, UAMXochimilco. Licenciatura en Filosofía, Collegio Internazionale S. Paolo, Roma. Diplomado en Educación Superior, UAM-Xochimilco y UASLP. Diplomado en Técnicas de Investigación en Sociedad, Cultura y Comunicación, Universidad Veracruzana, Colegio de San Luis, Universidad Pedagógica y UASLP. Miembro de AMIC y miembro del SNI nivel 1. **Cursa la Maestría en Comunicación, con especialidad en Comunicación Internacional y Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación, en el ITESM, Campus Monterrey. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Cuenta con publicaciones en la Memoría del XVIII Encuentro Nacional AMIC. En Andamios. Revista de Investigación Social de la UACM y en órganos internos y externos de difusión del CONEICC. Es miembro de AMIC.

Se ha desempeñado como asistente del Comité Ejecutivo del CONEICC (2003-2006) y como asistente en la Jefatura del Centro de Investigación de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UASLP.


Pasamos luego al análisis de los espacios antropológicos como planos de existencia humana. Mediación compleja, multidimensional, que abarca lo territorial hecho geografía social y lo temporal hecho devenir histórico. A través de la reseña de relatos como los códices prehispánicos, el literario y el cinematográfico, analizamos cómo el hombre ha generado diferentes formas discursivas para textualizar el mundo, proceso que le ha permitido dotar de significado y apropiarse del espacio y del tiempo. Cerramos nuestras reflexiones bosquejando la propuesta epistemológica de que en la vivencia social cibermediática, la forma de experimentar el tiempo-espacio sufre un trastocamiento respecto a la forma tradicional de percibir la realidad. The historical configuration marks of the identity of the men are crossed by the time-space category, this, because the space, the movement and the time express the existence of men. Nevertheless, we find rare bonds between communication sciences and the geo-social and crono-social dimension. That’s why the objective of this paper is to sketch a new perspective of communicative studies integrating the time-space category, in it’s mediator character for social relations. Initially, we approach the study of the time-space category as a geo-cronosocial reality. Then, we pass to the analysis of the anthropological spaces as planes of human existence. Complex and multidimensional mediation, including the territorial as a social geography and the temporal as an historical made happen. Through the revision of narratives, like the prehispanic codes, literary and cinematographic, we analyze how men has generated different discourses forms to tell the world; process that has allowed him, equip meaning and take control over the space and time. We close our reflections sketching an epistemological proposal: In the cibermedia social experience, the way in which we collect time-space is mixed up in relation to the traditional way of perceiving reality.

Introducción Las marcas históricas de la configuración identitaria del hombre son atravesadas por la categoría espacio-temporal, por esta forma de ser y de estar del hombre histórico. El espacio, el movimiento y el tiempo son la forma de existencia 106 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


del hombre. La percepción espacio-temporal es un evento social diagramado histórica y colectivamente. Por lo tanto, “espacio y tiempo no pueden ser olvidados en el abordaje de los estudios sociales (...) ya que cada uno de los elementos que integran la estructura social (clases, grupos sociodemográficos, ocupacionales, étnicos, laborales y otros), se reproducen en determinados lugares, ‘espacios’” (Ravenet, 2003, p. 31). Existe siempre una territorialización de lo social. Los estudios comunicológicos no deben tampoco prescindir de la consideración de esa mediación. Deben atender a la espacialidad de los fenómenos de la interacción simbólica, es más, a su multiespacialidad y a la temporalidad conformadora de los ritmos del devenir histórico. Constatamos que hay escasos vínculos dados entre la investigación de la comunicación y las consideraciones geo-sociales. Son todavía pocos los autores que en sus estudios analizan los fenómenos comunicativos integrando la categoría espacio-temporal. Entre ellos destacan: Néstor García Canclini, Gilberto Giménez, Milton Santos, Rossana Reguillo, Abilio Vergara y Manuel Castells. De ahí que el objetivo de este trabajo es bosquejar una nueva perspectiva de estudios comunicativos que integre la categoría espacio-temporal en su carácter mediatizador de las relaciones sociales, puesto que la especificidad cognitiva de lo comunicativo –la producción social de sentido– no puede prescindir de la articulación entre espacio-escenario, significación y acción-flujo de los actores de la comunicación. El espacio como realidad geo-social Nuestras reflexiones sobre el espacio como realidad geo-social parten de la teoría desarrollada por Milton Santos, para quien el espacio no es un sistema de cosas, sino una realidad relacional, es decir, cosas y relaciones juntas: “El espacio debe considerarse como el conjunto indisociable del que participan, por un lado, cierta disposición de objetos geográficos, objetos naturales y objetos sociales, y por otro, la vida que los llena y anima, la sociedad en movimiento” (1998). Según Mariana Ravenet, la propuesta de Santos es producto de una mirada interdisciplinaria, ya que toma conceptos sociológicos y les incorpora significados geográficos, antropológicos, históricos y psicológicos. La autora desarrolla el pensamiento de Santos sobre su concepción del espacio como realidad relacional: Espacio, tiempo y discursividad • 107


“Conjunto indisociable de sistemas de objetos (fijos) y sistemas de acciones (flujos), en permanente interacción. Relaciones realizadas a partir de las funciones y las formas, que se presentan como testimonio de una historia escrita por los procesos del pasado y del presente. Es, esencialmente, naturaleza modificada y transformada por la acción humana y, por tanto, una creación social” (2003, p. 31).

Lo que para Milton Santos es el espacio como realidad geosocial o relacional, para Gilberto Giménez es la categoría que él denomina territorio, “resultado de la apropiación y valoración del espacio mediante la representación y el trabajo, una ‘producción’ a partir del espacio inscrita en el campo del poder por las relaciones que pone en juego; y en cuanto tal se caracterizaría por su ‘valor de cambio’” (2000, p. 22). Bajo esta concepción se puede hablar de un sistema complejo que comprende no solamente la dimensión física, sino también dimensiones políticas, económicas y culturales. En otras palabras, podemos hablar de un sistema territorial que posee no solamente un carácter instrumental-funcional sino también una función simbólica-expresiva (Gimenez, 2000). La transformación de un espacio anónimo en territorio apropiado se realiza mediante complejas operaciones de sentido por parte de los actores sociales, operación que pone en el centro de los estudios comunicacionales a la categoría espacio-temporal, por su espesor simbólico y su intervención en los procesos de conformación identitaria. En la línea de los estudios sobre cultura-comunicación urbana, Rossana Reguillo (2000) problematiza las formas de socialidad en la ciudad, como trama de las interacciones comunicativas, proponiendo la articulación entre el espacio, la significación y la acción. Reguillo aborda las formas urbanas poniendo especial énfasis en lo que Abilio Vergara llama: la espacialización simbólica cotidiana y las representaciones sociales (2003). Ella habla de las narrativas urbanas que el hombre construye cuando se apropia del espacio –del lugar físico– y lo habita dándole un sentido, el sentido de “su lugar”, es decir, el espacio de la interacción con los otros, con los más cercanos. Se trata de las experiencias subjetivas de actores históricamente situados, es decir, de complejas relaciones entre ellos, los sucesos, las instituciones, los espacios y los lenguajes en movimiento. En dichos procesos de construcción de la significación, los practicantes de lo urbano se constituyen en actores o practicantes de la comunicación. Estamos ante una conceptualización de la acción comunicativa, como un eje vertebrador de los procesos socio-políticos-culturales. 108 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


Un somero recorrido histórico sobre el hábitat doméstico del hombre es un referente empírico que nos demuestra la validez de la perspectiva relacional con el entorno que hemos bosquejado: El hábitat ha evolucionado por motivos no sólo funcionales, sino ideológicos, estéticos, normativos. Los procesos de apropiación y valoración de los espacios no han sido siempre los mismos. Por ejemplo, nuestro concepto actual de hogar, espacio donde transcurre la vida privada familiar, no es algo dado desde siempre en Occidente. Esta concepción empieza a crearse en la Europa del siglo XVIII. Hasta ese momento, la vida se desarrollaba casi toda afuera de la casa, en la calle. La casa era sólo para dormir. El comedor, como lugar para consumir los alimentos, no existía, se comía en cualquier lugar de la casa: la recámara, la cocina o la estancia. El hombre va construyendo sus espacios también de acuerdo con las condiciones históricas y socio-económicas. En México, en la época colonial y aún en el siglo XIX, en nuestras ciudades las diferentes actividades comerciales y artesanales se integraban a la casa, asignándoseles un lugar específico para desarrollarse: los patios, las plantas bajas y los corrales; mientras que las habitaciones domésticas se ubicaban en la planta alta. Numerosos ejemplos de esta distribución y apropiación instrumental de los espacios los podemos apreciar en Querétaro, Puebla, Guanajuato, Morelia y San Luis Potosí (Lara, 1999). Las condiciones climáticas influyen también en la configuración del hábitat. En el sureste mexicano los porches o terrazas son los espacios donde por las tardes y noches la familia convive y saluda o entabla breves conversaciones con el vecino que pasa, ya que esas áreas dan a la calle. E inclusive en ciudades más o menos grandes, donde las construcciones deben responder además a criterios de seguridad, esos antiguos espacios de arquería y amplitud considerable son sustituidos por las cocheras con cancel que permiten el contacto con la calle durante el transcurso de las horas vespertinas. “Digamos que como sujetos culturales no enfrentamos nunca la extensión pura, sino que siempre nos hallamos ante un espacio, parcelado, concebido y significado de alguna manera. Por eso es preciso negar la neutralidad del espacio, en tanto porta siempre sentidos estéticos, sociales o políticos: no hay arquitectura que no cargue, en su sinergia social, las huellas de las diferencias o las identidades sociales” (Lizarazo, 2004, p. 206).

Espacio, tiempo y discursividad • 109


Los espacios antropológicos como “planos de existencia” Pierre Lévy ha intentado una topografía de lo que él llama los espacios antropológicos que han aparecido progresivamente en el curso de la aventura humana, han tomado fuerza y se han hecho autónomos hasta convertirse en irreversibles. Espacios-etapas que se sobreponen a veces, pero que coexisten en mayor o menor medida dentro de nosotros como parte de nuestra identidad. Los espacios antropológicos son planos de existencia humana, son frecuencias, velocidades o ritmos diferentes en el espectro social. Hay momentos históricos en que de improviso la humanidad procede a mayor velocidad y esta nueva celeridad reconfigura o genera un nuevo espacio antropológico. Estamos ante una mediación compleja, multidimensional, que abarca lo territorial hecho geografía social y lo temporal hecho devenir histórico. “Las relaciones entre los hombres producen, transforman y estructuran constantemente espacios heterogéneos e interconectados” (Lévy, 2002, p. 147). Cada día experimentamos estos espacios vividos que surgen de la interacción social. “Los seres humanos no habitan sólo un espacio físico o geométrico, sino que simultáneamente viven en espacios afectivos, estéticos, sociales, históricos: espacios de significación” (Lévy, 2002, p. 148), que como tales dependen de las técnicas, del lenguaje, de la cultura, de las convenciones, de las representaciones y de las emociones humanas. Los planos de existencia o espacios antropológicos son mundos vivientes, generados continuamente por los procesos y por las interacciones que se desarrollan en su interior, son estructurantes. También Piaget, a propósito de las estructuras o sistemas vivos, afirma que toda estructura es estructurante. Lévy organiza la permanencia del hombre en la tierra en cuatro grandes espacios de significación, división categorial que trasciende las coordenadas geográficas, el hábitat del hombre, aunque las incluye, y abarca el habitar humano, es decir, la apropiación o uso social de los territorios que configura las narrativas históricas. De acuerdo con la opinión de Abilio Vergara, este ordenamiento o clasificación que realiza Lévy de los tipos de espacio que ha construido-vivido la humanidad a lo largo de su historia constituye “una suerte de paradigma relacional con el entorno, así como una visión o episteme del mundo” (2003, p. 60). Ubica la forma en que las poblaciones han establecido sus sistemas de referencia y sus símbolos. 110 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


A continuación presentamos los cuatro espacios antropológicos de Pierre Lévy (2002), organizados en una tabla que hemos estructurado respetando la conceptualización del autor. Los elementos que integran este mapa de los planos de existencia, o narrativas históricas, son: Los espacios de significación y su temporalidad histórica: • Espacio de la tierra. • Espacio del territorio. • Espacio de las mercancías. • Espacio del conocimiento. De cada uno de los espacios de significación, se señalan: • Sus principios organizadores estructurales. • Sus ejes de interacción. • Sus modalidades de conocimiento. • Sus marcas de identidad. • Su persistencia hoy, en nuestro curriculum vitae. • Y las figuras del tiempo y del espacio.

Cuadro 1

Los espacios antropológicos como planos de existencia y su interrelación. Espacios de significación

Sus principios organizadores estructurales

Sus ejes de interacción

Sus modalidades de conocimiento

Sus marcas de identidad

Su persistencia, hoy en el curriculum vitae

Figuras del espacio y del tiempo

El espacio de la tierra

Se basa en los tres elementos que caracterizan al homo sapiens: el lenguaje, la técnica y las formas complejas de organización social.

La relación con el cosmos es el eje de este espacio: ya sea sobre el plano del imaginario (animismo, totemismo), como en la relación con la naturaleza. El eje central es el cosmos.

Los ritos y los mitos.

La identidad se inscribe simultáneamente por la relación con el cosmos y por la relación de filiación o de alianza con otros hombres: tótem y clan.

La primera voz en nuestro currículum vitae es nuestro nombre. La inscripción simbólica en una descendencia. El "nombre" es el signo de la posición sobre la tierra.

Espacio: espacio-memoria espacio-narración

La gran tierra nómade es el primer espacio de significación. Inicia con el Paleolítico.

Espacio, tiempo y discursividad • 111

Tiempo: Inmemorable. El pasado revive, porque nunca ha pasado.


El espacio del territorio Se inventa a partir del Neolítico.

El espacio de las mercancías Inicia con la apertura de un mercado mundial: La conquista de América por los europeos.

Se basa en la agricultura, la ciudad, el Estado y la escritura.

El principio organizador es el flujo de energías, de materias primas, de mercancías, de capitales, de mano de obra, de informaciones.

No elimina a la gran tierra nómade, pero se le sobrepone parcialmente, trata de domesticarla, de convertirla en una estancia circunscrita. Las riquezas no provienen de la caza y de la recolección, sino de la posesión y explotación de las tierras. El eje central es el Estado.

Se basan en la escritura: inicia la historia y la difusión de los saberes de tipo sistemático, teórico o hermenéutico.

El eje de la existencia es el vínculo con una entidad territorial (pertenencia, propiedad), definida por sus propias fronteras: inscripción territorial.

Cada uno de nosotros, hoy en día, después de su nombre tiene una dirección, que representa su identidad en el territorio de los sedentarios y los contribuyentes. Las instituciones en las que vivimos son territorios con sus jerarquías, sus burocracias y sus sistemas de normas, sus fronteras, sus lógicas de pertenencia y exclusión. La "dirección" es el signo de la posición en el espacio del territorio.

Espacio: Territorialización: • Fundaciones. • Inscripciones.

Inicia el proceso de desterritorialización, pero sin suprimir los territorios, sino subordinándolos a los flujos económicos. No suprime los espacios precedentes, sino que los supera en velocidad. La riqueza no se deriva del control de las fronteras, sino del control de los flujos. Domina la industria. El eje central es el capital.

La ciencia experimental. Pero también este tipo de conocimiento se está desterritorializando. Después de la Segunda Guerra Mundial cede el paso a la tecnociencia, animada por una dinámica permanente de búsqueda y de innovación económica. El binomio de la ciencia clásica: teoría /experiencia sufre la competencia de la progresiva difusión de la

Tener una identidad, existir al interior de los flujos mercantiles significa participación en la producción y en los intercambios económicos, ocupar una posición en los nodos y en las redes de la producción, transacción y comunicación.

El ser desempleados es un mal, porque la identidad social le confiere el trabajo, el empleo asalariado, para la mayor parte de la población. En nuestro currículum, después del nombre y de la dirección, se encuentra generalmente la profesión. La posición en el espacio de las mercancías es la "profesión".

Espacio: • Redes. • Circuitos. • Lo urbano.

112 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara

Tiempo: Historia. Tiempo lento, diferido, generado por las operaciones espaciales de fundaciones e inscripciones.

Tiempo: • Tiempo real. • Tiempo abstracto y uniforme de los relojes.


simulación y la modelización digital, que pone en discusión los postulados epistemológicos aceptados hasta ahora. El espacio del conocimiento La crisis actual sobre la carencia de puntos de referencia y la falta de modalidades de identificación social indican el incierto nacimiento de un nuevo espacio antropológico: el del conocimiento y la inteligencia colectiva. Está en gestación. Cuando se abra acogerá formas de autoorganización y de socialidad orientadas a la producción de subjetividades.

Como los otros espacios, tiende a dominar, no a hacer desaparecer los otros espacios. Cada vez más las redes económicas y las potencias territoriales dependen de la capacidad rápida de aprendizaje y de imaginación colectiva de sus integrantes.

El eje central debieran ser las cualidades humanas. Porque no se trata sólo de un conocimiento científico. Cada vez que un ser humano organiza o reorganiza su propia relación consigo mismo, con sus semejantes, con las cosas, con los signos, con el cosmos se compromete en una actividad cognoscitiva de aprendizaje.

Ciberespacio. Economía del saber, redes digitales, universos virtuales.

Competencias, cooperación nómade, hibridación cultural. Se presenta una triple novedad: se refiere a la velocidad de la evolución de los saberes, ya no es una "casta" de especialistas, sino el "colectivo" humano que debe adecuarse, aprender e inventar, a producir nuevos conocimientos, y la aparición de nuevos instrumentos (los del ciberespacio), novedades que hacen aparecer ante nuestros ojos paisajes inéditos, identidades específicas propias de este espacio y nuevas figuras histórico-sociales. El espacio del saber deja de ser objeto de constatación para convertirse en proyecto. Constituir el espacio del saber. La identidad del saber.

Acercarse al otro como un conjunto de conocimientos en el espacio del saber

*Fuente: Elaboración de las autoras basada en la propuesta de Pierre Lévy

Espacio, tiempo y discursividad • 113

Espacio: Espacio metamórfico, emergente del devenir colectivo. Tiempo: • Reapropiación de las temporalidades subjetivas. • Conciliación y coordinación de los ritmos.


Los espacios de la expresión del hombre o discursos Las sociedades viven a través de lo imaginario “que tiene que ver con la necesidad de simbolizar el mundo, el espacio y el tiempo para comprenderlo, por eso, en todos los grupos sociales, la existencia de los mitos, de las historias, de inscripciones simbólicas, son referencias que organizan las relaciones entre unos y otros” (Augé, 2001, p. 89). Se trata de expresiones textuales cuyo análisis muestra de qué manera la categoría espacio-temporal se va reconfigurando en diferentes formas de expresión y representación. La discursividad se desarrolla a partir del juego entre las diferentes conceptualizaciones, a través de las cuales el hombre ha construido los espacios de significación o realidad geo-social y ha reconfigurado el tiempo como realidad crono-social. Las imágenes oníricas, los recuerdos, la narrativa, la poesía, la pictografía de los códices mesoamericanos, la imagen cinematográfica son algunas de las formas en que textualizamos el mundo, “recursos a través de los cuales la experiencia-mundo se hace experiencia-signo” (Lizarazo, 2004, p. 197), que permiten enunciarlo, decirlo. Estas manifestaciones no son entonces un mero reflejo de la objetividad, del dato per se, sino que contienen las huellas de la intersubjetividad, de las relaciones sociales mediadas por la categoría espaciotemporal en las que se da una permanente interacción entre un sistema de objetos (fijos) y un sistema de acciones (flujos). El imaginario social necesita del texto para expresarse y el texto se reconoce en el proceso imaginal. “El sentido, dice Habermas, tiene o encuentra siempre una expresión simbólica” (1996, p. 19). La textualidad articula y manifiesta la dimensión expresiva de la comunicación. Los relatos mesoamericanos El relato mítico se mueve en un tiempo ahistórico y se ubica en la niebla de un lugar simbólico. Mientras que el relato histórico avanza en la concreción y corporeidad de los acontecimientos, de los sucedidos y la coordenada temporal marca los grandes hitos de su evolución. Los códices mesoamericanos son textos míticos. Son un espacio de significación cuya iconografía no responde a nuestras concepciones espaciales de la representación de la realidad, sino que nos remite a una visión cosmogónica diferente de la indoeuropea. Lo que el tlacuilo o artista plasma en ellos no es la 114 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


representación del mundo, de la realidad como es percibida por los sentidos, copia conceptualizada de un sistema de acción como diría Piaget, sino que es la visualización de un mundo superior: el de los dioses. Al intentar plasmar y reducir ese universo mítico en imágenes bidimensionales, el artífice no sigue los cánones de distribución de los elementos, de planos, de perspectiva, de vacíos propios de la representación figurativa analógica, sino que inventa una forma de expresión icónica de su experiencia religiosa (Lara, 1996). Esto nos habla de que la mirada occidental sobre el espacio desde la perspectiva óptica no es la única, existen otras perspectivas culturales. Una expresión artística puede ser figurativa sólo en apariencia, como es el caso de los códices mesoamericanos, dando pie a una lectura distorsionada cuando el lector no comparte la estructura de significación con la que fueron creados. Tal es el caso de los españoles que se horrorizaban ante los códices, negándoles cualquier valor estético y hasta considerándolos, desde su perspectiva ideológica, imágenes satánicas. En el fondo lo que el mundo mesoamericano quiere expresar con la línea, la forma y el color en la bidimensionalidad de la imagen es una concepción, no del espacio físico, sino del “espacio religioso”, del espacio conceptual cosmogónico, del espacio primigenio. Los códices prehispánicos, síntesis de una concepción del espacio como geosímbolo, trasuntan también una visión del tiempo que no es el así llamado tiempo civil. En ellos se maneja el tiempo religioso, o temporalidad cíclica, llamado por Mircea Eliade el “tiempo primordial”. La eterna repetición del acto cosmogónico, del eterno retorno, que afianza los mitos fundadores, percibidos y vividos como estructurantes del presente identitario del grupo y como su destino futuro. Los relatos literarios Por su parte, la poesía y la literatura reconfiguran el tiempo y el espacio en un juego metafórico, rompiendo la cadena de sus eslabones articulados y densos, como lo hace Juan Ramón Jiménez quien nos sumerge en el tiempo subjetivo y vivencial, en la experiencia de un ritmo que no fluye al compás del calendario ni del reloj. “... Ordenaré mis actos para que el presente sea toda la vida y les parezca el recuerdo; para que el sereno porvenir les deje el pasado del tamaño de una violeta y de su color, tranquilo en la sombra, y de su olor suave” (1993, p. 94). Espacio, tiempo y discursividad • 115


En el espacio literario que cultiva García Márquez la mediación espaciotemporal se experimenta a partir de la yuxtaposición de lo imaginario y lo real y, como consecuencia, las sensaciones, los horarios, las costumbres y las normas se alteran: “Al amanecer del jueves cesaron los olores, se perdió el sentido de las distancias. La noción del tiempo, trastornada desde el día anterior, desapareció por completo. Entonces no hubo jueves. Lo que debía serlo fue una cosa física y gelatinosa que habría podido apartarse con las manos para asomarse al viernes” (2003, p. 180).

Cuando hablamos de que alguien se perdió, se extravió, lo asociamos con un lugar, que resulta inhóspito o desconocido, y eso nos causa angustia y miedo. En el realismo mágico el espacio se trastoca en tiempo, de manera que un personaje puede perderse en el olvido, puede extraviarse en la memoria: “Mi padre me dijo: ‘No se mueva de aquí hasta cuando no le diga qué se hace’, y su voz era lejana e indirecta y no parecía percibirse con los oídos sino con el tacto, que era el único sentido que permanecía en actividad. (...) Pero mi padre no volvió: se extravió en el tiempo” (García Márquez, 2003, p. 180).

El espacio literario hace uso y remite al lector a la realidad virtual privada de cada uno, en la que el escritor, los personajes de la obra y el lector mismo cuentan con una corporeidad distinta a la física, a través de la cual experimentan el espacio. La incorporeidad de Eva, personaje de García Márquez, le permite estar en el escenario de su desaparición: “Y ella estaría allí. Contemplaría el momento, detalle a detalle, desde un rincón, desde el techo, desde las hendiduras del muro, desde cualquier parte; desde el ángulo más propicio, escudada por su estado incorpóreo en su inespacialidad. (...) Fue entonces cuando descubrió una nueva modalidad de su mundo: estaba en todas partes de la casa (...) Estaba en todo el mundo físico más allá. Y sin embargo, no estaba en ninguna parte” (2003, Pp. 32-34).

Los relatos cinematográficos La fotografía, la pintura, el cine y el video son una apropiación plástica del espacio. En la imagen el espacio “se ductiliza, se encoge y se agranda, se achata o se agudiza, sin que se destruya su integridad” (Lizarazo, 2004, p. 226). 116 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


Según Marc Augé la imagen va asociada a un relato y ese relato es la expresión rítmica del habitar del hombre. La imagen es una expresión de la simbolización de las relaciones con el otro. Es la síntesis de los acontecimientos que pueden ser interpretados. En la imagen se sintetizan “las relaciones de identidad y de alteridad y sobre todo, la manera en que la identidad individual o colectiva, en contextos diferentes, se construye” (2001, p. 87). Las imágenes cinematográficas forman parte del conjunto de elementos que configuran los imaginarios sociales, y en el contexto de los estudios en comunicación se vuelven importantes en tanto nos hablan de las formas en que se organizan las relaciones entre unos y otros. El arte cinematográfico convierte en dos planos la tridimensionalidad de lo real y con la alquimia de sus recursos del lenguaje nos lleva por vericuetos y elipsis temporales. El cine, en sus inicios, pedía prestado al teatro y a la pintura sus recursos expresivos. Todavía no se llegaba a entender que el cine era imagen en movimiento, un desplazamiento no sólo interno como en el teatro, sino también una posibilidad de movilidad externa. La cámara se constituye en el punto de vista del camarógrafo, mismo que luego se le presta al espectador para que desde la butaca, éste también se desplace con aquél. En cuanto al manejo del tiempo, el séptimo arte descubre las posibilidades de la contracción y dilatación del tiempo real, del ir y venir entre el pasado y el futuro, lo que da origen a la noción de “tiempo cinematográfico”: “La experiencia de ver el cine nos obliga a un juego extraordinario de las temporalidades: el devenir temporal en la sala, las dos horas de mi vida que pongo a rodar en esa situación se resustancializan por la representación de tiempo de lo que vemos en la pantalla; esas dos horas reconvertidas en los sesenta años del protagonista, o los diez años de la guerra” (Lizarazo, 2004, p. 226).

La simultaneidad desespacializada A lo largo de este texto se ha reiterado que el espacio antropológico y el tiempo del hombre son sistemas de proximidad, son ámbitos de significación. Y si anteriormente el eje de la existencia y por tanto de pertenencia, de identidad cultural era el vínculo con una entidad territorial física, definida por sus propias fronteras, hoy en día la interacción humana, las nuevas formas de socialidad, se están desterritorializando. El “nomadismo digital”, gestado por las nuevas Espacio, tiempo y discursividad • 117


tecnologías de información y comunicación, produce, transforma y estructura, una nueva lógica espacio-temporal: la simultaneidad desespacializada. En la vivencia social cibermediática la categoría tiempo-espacio sufre un trastrocamiento respecto a la forma tradicional como se percibe la realidad, de ahí que el hombre está modificando su forma de apropiación de la realidad misma. Parte de lo que sucede en el ciberespacio es que algunos de nuestros principios de experienciación del espacio, como la gravedad o la estabilidad, se rompen. Lo que hace diferente al universo expresivo ciberespacial de otras manifestaciones simbólicas como el cine o la televisión es que aquél es el producto de una nueva percepción del tiempo y del espacio, y a toda nueva percepción corresponde un nuevo universo. En el devenir histórico de las expresiones del hombre, los cambios entre percepción y universo son los que caracterizan las rupturas.1 Ante el panorama de los cambios tecnológicos en el campo de la información y la comunicación, hay un quiebre epistemológico respecto al estudio del tiempo y del espacio como categorías antropológicas. El análisis de la interacción digital se resiste a ser visto desde la lógica aplicada a los medios de comunicación social y a otras formas de socialidad, algunas de las concepciones teórico metodológicas pre-existentes no responden al análisis del nuevo entorno tecnocultural. Pierre Lévy establece que el nuevo espacio antropológico en gestación: el de la sociedad del conocimiento, acogerá formas de autoorganización y de socialidad orientadas a la producción de subjetividades. De ahí la necesidad de incorporar a los estudios comunicológicos referentes a las nuevas tecnologías de información y comunicación la categoría espacio-temporal, que en la modalidad inédita de la simultaneidad desespacializada provoca nuevas formas de socialidad, la virtual. Ante el crecimiento exponencial de la morfología de redes debemos reflexionar sobre la forma en que este fenómeno emergente “posibilita una redefinición teórico-conceptual y operativa de los espacios sociales” (Rojas Bravo, 2002, p. 218), al grado de que la organización en redes constituye la nueva conformación de nuestras sociedades. Desde esta perspectiva la distancia, no física, sino social, económica, política y cultural entre dos puntos o posiciones sociales, podrá variar, dice Castells: Por ejemplo, los impresionistas crearon una nueva manera de expresar la realidad y plasmarla plásticamente, jugando con la percepción del color, a través de la luz como mediación. Además, integraron al campo del arte la cotidianeidad, plano de existencia que hasta ese momento no era “digno” de figurar en un cuadro. 1

118 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


“Entre cero (para cualquier nodo de la misma red) e infinito (para cualquier punto externo a la red). La inclusión/ exclusión de las redes y la arquitectura de las relaciones entre sí, facilitada por las tecnologías de la información que operan a la velocidad de la luz, configuran los procesos y funciones dominantes en nuestras sociedades” (2000, p. 506).

A propósito de una nueva arquitectura de las interacciones, las salas de chat han generado una propia microecología comunicativa, basada en la cercanía y la co-presencia en el espacio virtual, que paradójicamente es un lugar desespacializado. El espacio virtual es un constructo social que difiere totalmente de nuestra concepción y percepción del espacio físico. La inmersión en el espacio virtual sólo se logra a partir de la experiencia directa, por lo que se trata de una nueva categoría. Al espacio del chat se le está llamando espacio practicado, ya que sólo existe cuando hay interlocutores, y al no haber actuantes, desaparece, lo que no sucede con el espacio físico, o espacio habitado (Lara, 2004). A diferencia del video o del DVD que son potenciales semióticamente, puesto que necesitan ser reconocidos por el sujeto, en el caso del chat esta potencialidad semiótica radica en la necesidad de que el sujeto esté presente, lo practique, y así construya colectivamente la significación . Uno de los elementos del espacio de significación de la sociedad del conocimiento, se refiere a las múltiples formas potenciales de interacción. Al respecto Pierre Lévy afirma que cada vez que un ser humano organiza o reorganiza su propia relación consigo mismo, con sus semejantes, con las cosas, con los signos, con el cosmos se compromete en una actividad cognoscitiva de aprendizaje (2002). Conclusiones En este texto argumentamos en torno a la necesidad de considerar como categoría esencial en los estudios comunicológicos la dimensión espacio-tiempo, a partir de las contribuciones de Milton Santos, Gilberto Giménez, Rossana Reguillo, Marc Augé y Manuel Castells, fundamentalmente. En este recorrido de las distintas formas de conceptualizar la categoría espacio-temporal, como modalidades geo-social y cronosocial, respectivamente, resalta su carácter relacional, puesto que cuando nos referimos a la existencia de diferentes maneras de apropiarse y valorizar el espacio-tiempo, estamos frente a procesos de construcción de identidades individuales y colectivas y de producción de sentido. Es decir, estamos frente a un proceso comunicativo. Espacio, tiempo y discursividad • 119


Otro de los hallazgos sobresalientes es la reconfiguración de la categoría espacio-temporal en la textualidad y su papel en nuestras sociedades: desde la expresión mítica, el relato literario, la imagen mediática y el hipertexto, encontramos que estas expresiones son una forma de designar y de signar la intervención del hombre en un espacio y tiempo determinado, son una forma de simbolizar la relación entre el hombre y su entorno. A partir del estudio de la clasificación histórica de las distintas formas de vivenciar el espacio-tiempo que realiza Pierre Lévy, hemos revisado aspectos sobre los cuales es necesario seguir reflexionando, sobre todo ante el surgimiento del entorno tecnocultural, o sociedad de flujos: Nuevo tipo de espacio antropológico, denominado por varios autores sociedad del conocimiento y de la inteligencia colectiva. Uno de los retos para el campo académico de la comunicación es la superación de una Visión Instrumental de la convergencia digital y la intervención en los procesos de construcción de las nuevas formas de auto-organización y de socialidad, orientadas al desarrollo de la ciudadanía comunicativa. Bibliografía Augé, M. (1998). Los no lugares. Espacios del anonimato. Una tropología de la sobremodernidad. Barcelona, España: Gedisa. _______. (2001). De lo imaginario a lo ficcional total. En Abilio Vergara Figueroa (Coordinador). Imaginarios: Horizontes plurales. México: INAH, ENAH, BUAP. 85-95. Castells, M. (2000). La era de la información. Economía, sociedad y cultura, volumen I: La sociedad Red. México: Siglo XXI. _______. (1997). Flujos, redes e identidades: una teoría crítica de la sociedad informacional. En Manuel Castells y Otros. Nuevas perspectivas críticas en educación. Barcelona, España: Paidós. pp.13-53. Certeau, M. de (2000). La invención de lo cotidiano. 1. Artes de hacer. México: Universidad Iberoamericana e ITESO. García Márquez, G. (2003). Eva está dentro de su gato. En Ojos de perro azul. Barcelona, España: Debolsillo. pp.21-37. _______. (2003). Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo. En Ojos de perro azul. Barcelona, España: Debolsillo. pp.171-182. Giménez, G. (2000). Territorio, cultura e identidades. La región sociocultural. En Rosales Ortega, Rocío (Coordinadora). Globalización y regiones en México. México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y Porrúa. pp. 19-52. 120 • María Concepción Lara Mireles, María Dolores Morín Lara


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Espacio, tiempo y discursividad • 121


Capítulo 5

Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa Marco Antonio Millán Campuzano*

Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa

El presente artículo sintetiza una conocida posición teórica de Jürgen Habermas con el objeto de esclarecer datos y materiales fértiles a una discusión sobre una posible Ciencia de la Comunicación. This article synthetizes a know theoric position of Jürgen Habermas with the unique objective to elucidate facts and fertile materials on a discussion about the possibility of a Communication Science.

Introducción El artículo recoge la polémica que Habermas establece con el idealismo hermenéutico, de herencia fenomenológica, de la sociología comprensiva. Es en la Teoría Acción Comunicativa donde se establece dicha discusión que marca las limitaciones que, vista desde la ética discursiva, tiene la sociología de Shütz en relación a la conformación del concepto de intersubjetividad en el mundo-de-lavida. Mostrar esta discusión no es baladí para los estudios de la comunicación, pues representa parte de una polémica aún vigente acerca de los conceptos de sujeto e intersubjetividad como propicios al terreno teórico de la Comunicación como mundo de la vida. * Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva, Maestro en Filosofía de la Ciencia y candidadato a Doctor en Filosofía de la Ciencia. Profesor de la Academia de Filosofía de la UACM, Profesor investigador invitado de la UAM-Cuajimalpa y profesor de asignatura de la Universidad Iberoamericana.


Avisos del comienzo ¿Dónde ocurre la dinámica de la intersubjetividad? ¿Dónde se da la acción orientada a los acuerdos? ¿En qué lugar ocurre la acción comunicativa? ¿En qué sitio la razón práctica? ¿Basta con suponer la necesidad de la reflexión acerca de la intersubjetividad para alcanzar claridad en el ámbito comunicativo del mundo-de-la-vida? Habermas sabe que en su proyecto teórico la racionalización requiere no sólo de modelos, categorías y conceptos, sino también de explicitar qué tiene que hacer todo aquello en una cultura concreta, en la vida social y personal, en una palabra: en un mundo de la vida dado. Sí, Habermas probablemente lo sabe (¿tenemos alguna razón para dudar de ello? Ya veremos) y por eso habla del mundo de la vida. Del suyo, de éste o de aquel, quizá no importe cuál en específico, pues la “universalidad” es de amplia ambición en su proyecto teórico. Algo inevitable sale a flote como perspectiva de su enfoque: la modernidad y el proyecto racional que nuestro autor sustenta. Habermas no es un necio en tiempos “posmodernos”, aunque lo parece. Remar contra la corriente de los pos y la marea alta de la desconstrucción es cosa riesgosa y, a la vez, necesaria. Sistema y mundo de la vida es el tema de fondo, y es la reflexión polémica que se abre con estos temas. Sistemas sociales, sistemas dinámicos, totalitarios, burocráticos, dominados, periféricos, ilusorios, increíbles, carniceros y más. Mundos vitales complejos, mundos de vida efímera, inmediatos, incrédulos, donde uno se mueve, bosteza, camina, duerme, charla, explica y da razones, sin razones y comezones. Sistema y mundo de la vida. Este es el tema de fondo. Entraremos a él. Hay una precisión que conviene decir desde ahora. La ofrece Richard Bernstein: “la perspectiva teórica de Habermas ayuda también a iluminar nuestras perspectivas futuras, -no en el sentido de predecir el futuro, sino más bien subrayando conceptualmente la necesidad de fomentar la racionalización sistemática y la racionalización comunicativa del mundo vital” (Bernstein 1991, p. 125). Se observa que hay una relación entre el mundo de la vida cotidiano, real y el sistema como instancia sobre la que se mueven los miembros de una comunidad, ambos guiados por la racionalidad. Y es que a las teorías sistémicas (vgr. Parsons, Luhmann) se les escapa el saber intuitivo del mundo de la vida y de sus miembros, y la razón de ello es que las sociedades modernas son, cada vez, más complejas y por tanto, más 124 • Marco Antonio Millán Campuzano


difíciles de abarcar en su plena dimensión, es decir, no es lo mismo plantear una sociedad como sistema, a través de modelos abstractos, que entenderla como un mundo de la vida dinámico. Habermas así lo observa y adapta el concepto Husserliano de “mundo de la vida” a su teoría de la acción comunicativa, vía pragmática del lenguaje (no formal sino orientada al acuerdo) sin descuidar a la sociedad como sistema. Así hay, pues, por lo menos, dos formas inmediatas de conceptuar a la sociedad: a) como mundo de la vida b) como Sistema La propuesta de nuestro autor será la de entender simultáneamente ambos planteamientos, para lo cual desarrollará 5 pasos encaminados a esclarecer sus ideas: 1) Relacionará el mundo de la vida con aquellos tres momentos (o mundos) en los que los sujetos se ven involucrados, a “fin” de orientar acuerdos, 2) Desarrollará el mundo de la vida como contexto de la acción comunicativa, sirviéndose del análisis fenomenológico (Husserl) y vinculando este con el concepto de conciencia colectiva (Durkheim), 3) Hará notar cómo los conceptos de mundo de la vida “usuales” en sociología, que parten de representaciones cotidianas, sólo son útiles a la exposición narrativa, 4) Analizará las condiciones necesarias para una racionalización del mundo de la vida, partiendo de las funciones que la acción comunicativa desempeña para mantener un mundo de la vida estructuralmente diferenciado y 5) Propondrá atender simultáneamente a la sociedad como sistema y como mundo de la vida. Así, en este mismo orden, expondremos lo formulado por Habermas. La exposición tratará de ser fiel (con “transcripciones transfiguradas” concientes) y acaso clarificadora (cosa difícil pues Habermas es claro). Al final, a manera de conclusión no cerrada, se plantearán tres cuestionamientos ambiguos, pero no irrelevantes. El concepto de mundo de la vida estará vinculado al de acción comunicativa. El mundo de la vida es el lugar en donde agentes comunicativos se mueven ya siempre (es decir que tiene una carácter trascendental). Dentro del mundo de la vida Habermas distingue tres relaciones (o submundos) que los sujetos que participan en acciones orientadas a acuerdos ponen como base (lo quieran o no) de una situación concreta. Los sujetos se relacionan con: • Algo en el mundo objetivo (“como totalidad de las entidades sobre las que son posibles enunciados verdaderos”) Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa • 125


• Algo en el mundo social (“como totalidad de las relaciones interpersonales legítimamente reguladas”) • Algo en el mundo subjetivo (“como totalidad de las propias vivencias a las que cada cual tiene un acceso privilegiado y que el hablante puede manifestar verazmente ante un público”) ( Habermas 2001, p.171) En una acción comunicativa habrá un proceso cooperativo de interpretación de estos tres referentes. Los participantes se verán involucrados simultáneamente en los tres “mundos”, aunque en alguna situación específica se manifieste, con mayor énfasis, sólo uno de los tres componentes. En el mundo de la vida se dan situaciones de cotidianidad, en las que se ponen a transitar, implícitamente, las tres relaciones arriba mencionadas. Planteemos una situación a manera de ejemplo: en un aula de clases ocurre que el profesor pide a un alumno que busque un proyector de acetatos para la clase que empezará dentro de 5 minutos. Tiempo considerable para que se cumpla la petición hecha por el profesor al alumno y la clase comience a tiempo. Aquí se dan por hecho algunas cosas: que los implicados tienen clara la situación; que hay una hora para que comience la clase (tema); que el maestro pueda emitir la petición sin réplica (plan); y que el alumno es casi imposible que se niegue (status). En este ejemplo se destacaría el mundo social (sólo se destacaría) de los otros dos, en el hecho de que en la situación prevalece un marco normativo (institucional si se quiere) en el que se puede exigir que otro haga algo. El mundo objetivo (el proyector, el salón), y el mundo subjetivo (apreciaciones del alumno hacia la clase y/o profesor, aburrimiento, disponibilidad) quedarían inmersos en el mundo social. No excluidos, sólo inmersos y actuando ya siempre, como trasfondo de una emisión comunicativa orientada al logro de un acuerdo y a la satisfacción de la necesidad inmediata del acuerdo mismo. Esto último queda de manifiesto cuando el tema se desplaza (la clase, en el ejemplo mencionado) y con él, el horizonte de la situación (si la utilización del aparato proyector de acetatos se suspende por un corte de energía eléctrica) y con éste, el “fragmento” de mundo de la vida relevante para ese momento. Una situación dada se verá modificada cuando el horizonte se ve, a su vez, desplazado por alguna otra situación acaecida (el maestro olvidó los acetatos; los acetatos estaban borrosos; el alumno no encontró el proyector; el maestro fue avisado del fallecimiento de la abuelita de Juancito Pérez, etc.) Y claro, como ya es sabido en el horizonte habermasiano, dentro de estos casos de acción 126 • Marco Antonio Millán Campuzano


comunicativa de un mundo de la vida, es preciso asentir las pretensiones de validez, pues de no hacerlo, no habrá acuerdos (razón y sentido último de la acción comunicativa en el terreno de la intersubjetividad). Ahora bien, para que alguna situación de acción se torne relevante es necesario que ésta, en tanto horizonte que se desplaza en el mundo de la vida (trasfondo siempre presente), pierda trivialidad y solidez incuestionada al momento en que es sabida y problematizada como hecho, como contenido de una norma y/o como contenido de una vivencia. En otras palabras, se podría decir que el mundo de la vida actúa como plataforma siempre presente en la que los sujetos se mueven intuitivamente, sintiendo a aquel como depositario de autoevidencia (que los hace ser y ser en su mundo sin preguntas) o convicción incuestionada, pero cuando se da una situación relevante, las convicciones y autoevidencias son movilizadas en forma de saber (donde existe consenso) que es susceptible de ser problematizado. Una situación a-problemática se torna relevante gracias a los plexos semánticos que median entre un horizonte de connotaciones semánticas, y un contexto inmediato, dentro de una emisión comunicativa. Ahora podríamos preguntarnos, ¿qué es lo que provee a los participantes en la comunicación de convicciones que son aproblemáticas y que ellos suponen garantizadas? La respuesta que ofrece nuestro autor es clara si comenzamos por separar los mundos formales (objetivo, subjetivo y, social) y el lenguaje y la cultura como tales, pues a éstos se les cumple un papel “trascendental” (ojo: estamos ante un neoapelianismo de corte Kantiano), dentro de todo aquello que es susceptible ser problematizado en una situación. La razón de la tal separación se entiende cuando se da por hecho que el lenguaje y la cultura son partes constitutivas del mundo de la vida, mientras que los conceptos formales sólo sirven para armar categorías útiles para clasificar situaciones dadas. Además, cuando se ejecuta un acto de habla orientado al acuerdo, los que participan en éste se mueven, (ya siempre) dentro de su lenguaje. El lenguaje no puede ser problematizado como algo objetivo, social o subjetivo, pues es el vehículo mismo (aunque no simple instrumento de los “mundos”) sobre el que transitan los acuerdos y que actúa a espaldas de los involucrados en una actitud performativa. La cultura actúa de un modo semejante, pues a través de lenguajes se trasmiten los patrones culturales que le son familiares a la comunidad (tradiciones, vestido, creencias, etc.) Toda situación emerge de un mundo de la vida, que culturalmente nos es familiar y por tanto, nunca será totalmente desconocida. Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa • 127


Ahora es clara la respuesta: lo que garantiza las convicciones la a-prolematicidad es el trasfondo (mundo de la vida) lingüístico-cultural en el que una comunidad se desarrolla y que siente existir, ya siempre. Pero cuando algún plexo es movido a una situación que requiera de un acuerdo, se problematiza y se canaliza, por así decirlo, a algo objetivo, subjetivo o social, que será abordado desde una racionalidad motivada por argumentos. Finalmente citaremos a Habermas: “...al mundo de la vida le es constitutivo el acuerdo como tal, mientras que los conceptos formales de mundo establecen un sistema de referencia para aquello sobre lo que el acuerdo es posible: hablante y oyente se entienden desde, y a partir de, el mundo de la vida que les es común sobre algo en el mundo objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo” (Habermas 2001, p.192).

Habermas establece una comparación entre el concepto fenomenológico de mundo de la vida y el propio, de teoría de la acción comunicativa. Su “sparring” será Shütz habilitado por Luckmann. El referee, el lector mismo. Hacemos la presentación en sus respectivas esquinas. Acción comunicativa

Fenomenología

Destaca dos aspectos, en tanto formas de habérselas con las situaciones y dominarlas. A) Que el plan de acción se malogre (fracaso de la acción) B) Que el acuerdo fracase (disentimiento o mal entendido) (Habermas por un momento se ha dedicado a estudiar las miradas de su sparring, y ahora sabe por donde iniciar su argumentación) El profesor frankfurtiano no desechará lo examinado, sino lo integrará como complemento de su teoría de la acción comunicativa por medio de tres momentos:

Distingue entre la interpretación de una situación y la ejecución de un plan de acción de esa situación. Es necesario entender el mundo de la vida para actuar y obrar en él, a través de la interpretación; misma que motivará el desarrollo de planes de acción. Aquí las situaciones en la práctica se ven limitadas en su interpretación, pues aquellas sólo son definidas en un grado necesario para dominarlas. Las interpretaciones estarán basadas en un acervo de saber dado por la experiencia que fue útil en otro tiempo. Este análisis del mundo de la vida (en términos de estructura) se propone clarificar la articulación espacio-temporal y social, como es evidente líneas arriba. Hay una conciencia egológica (Husserl), en la que las estructuras generales de un mundo de la

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A) El mundo de la vida está dado aproblemáticamente (ya vimos por qué) B) La validez de un mundo intersubjetivamente compartido (no hay mundos privados) C) Las situaciones son cambiantes, pero no así los límites del mundo de la vida (que está dado ya siempre)

vida, son entendidas como condiciones subjetivas que se apoyan en la experiencia de un mundo de la vida históricamente determinada (esto no plantea cuestiones específicas concretas y variables, sólo generales) Por otro lado, hay una concepción de sujetividad que constituye al mundo de la vida como marco trascendental de toda experiencia cotidiana posible. Concepción que ha sido útil para la psicología y la sociología (teoría de los sistemas) y que deja fuera a la intersubjetividad. Así es como para Schütz y Luckmann, las estructuras, de un mundo de la vida están basadas en las vivencias subjetivas de un actor solitario

Habermas apenas da inicio a la contienda, pues inmediatamente después de lo anterior dirá que al apoyarse en las investigaciones fenomenológicas hay un límite conceptual que percibe al mundo de la vida en términos culturalistas, en el que las situaciones para las iniciativas de acción le salen al paso a los actores, a diferencia de lo ya visto en el que el mundo de la vida actuaba a espaldas de aquellos. Y aquí es donde Durkheim cobra relevancia para Habermas, con su concepto de conciencia colectiva, pues este señalará que si los acuerdos se logran, exclusivamente por los esquemas de interpretación en un mundo de la vida, se corre el riesgo de perder el poder de prejuzgar la práctica comunicativa. Hasta aquí lo dicho en el punto 2, creemos haber mencionado lo fundamental, pero como siempre, a falta de tiempo y espacio, remitimos al lector a los pormenores de este round de las páginas 179 a 193, del texto en cuestión. El concepto de mundo de la vida, planteado en teoría de la acción comunicativa, sigue en el mismo plano que el concepto trascendental que la fenomenología propone aunque con matices. Nuestro autor examinará el concepto cotidiano del mundo de la vida para acercarse más a las “historias verdaderas”. Para ello dirá que en las prácticas comunicativas los actores no sólo se encuentran ante una situación como participantes, sino que se encuentran, también, en exposiciones narrativas que acontecen en un mundo de la vida. En estas exposiciones hay un saber no teórico, sino profano del mundo, que se pretende más acerca de la realidad. Lo narrativo (o hechos teóricos) no sólo cubre necesidades triviales de acuerdo, sino que sirve, además, para “objetivar” la pertenencia a un mundo de la vida de una comunidad, cuyos miembros identificarán a sus propias acciones como algo susceptible de ser narrado, en tanto que en ello les Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa • 129


va su pertenencia a grupos sociales. “Los colectivos sólo mantienen su identidad en la medida en que las representaciones que de su mundo de vida se ha en sus miembros se solapan suficientemente, condensándose en convicciones de fondo de carácter aproblemático” (Habermas 2001, p. 194). Pero en “acuerdo” con el profesor alemán, creemos que, efectivamente, la narración sólo nos proporciona una perspectiva en la que situamos el mundo de la vida como sistema cognitivo de referencia dado por el narrar mismo, y en el que se exponen sucesos que en él acaecen, pero que no cubren la totalidad de dicho mundo de la vida. En otras palabras: las narraciones (la historia misma) se refieren a la conservación y reproducción de un mundo de la vida que, en tanto concepto cotidiano de éste, presupone una finalidad cognitiva (el análisis gramatical, al que refiere toda narración, a lo sumo nos permitirá ver cómo describimos, entrelazamos y secuencializamos en un espacio social y en un tiempo histórico las acciones de los individuos, las hazañas de los colectivos y sus destinos, orientados al dominio de situaciones). Ahora bien, Habermas desplazará lo anterior, es decir, la perspectiva del narrador, hacia la perspectiva de los participantes, en tanto que éstos deben poner en juego el reconocimiento intersubjetivo de pretensiones de validez susceptibles de crítica. Y de ahí pasará a una exposición teórica destinada a explicar la reproducción misma del mundo de la vida a través de estructuras de comunicación. Comenzará distinguiendo tres aspectos dentro de la acción comunicativa: A) Funcional de entendimiento (sirve a la tradición y a la renovación del saber cultural) B) Coordinación de la acción (sirve a la integración social y a la creación de solidaridad) C) Socialización (sirve a la formación de identidades personales) Estos aspectos estarán unidos respectivamente a los componentes estructurales de esta forma: A) Reproducción cultural === Cultura (Continuación del saber cultural válido) B) Integración social === Sociedad (Solidaridad de los grupos) C) Socialización === Personalid ad (Actores capaces de responder de sus acciones) 130 • Marco Antonio Millán Campuzano


A su vez, los componentes del lado derecho, serán entendidos como: A) Cultura: “acervo de saber, en que los participantes en la comunicación se abastecen de interpretaciones para entenderse sobre algo en el mundo”. B) Sociedad: “ordenaciones legítimas a través de las cuales los participantes en la interacción regulan sus pertenencias a grupos sociales, asegurando con ello la solidaridad”. C) Personalidad: “las competencias que convierten a un sujeto en capaz de lenguajes y de acción, esto es, que lo capaciten para tomar parte en procesos de acuerdo y para afirmar en ellos su propia identidad” (Habermas 2001, p. 196). Estas estructuras simbólicas del mundo de la vida tejen las interacciones que hacen posible la práctica comunicativa cotidiana. Lo que hace Habermas en este punto es un repaso escueto por algunos autores y su definición del mundo de la vida. Durkheim dirá que el mundo de la vida es la integración social; Parsons piensa que el elemento nuclear de la sociedad está formando grupos socialmente integrados a través de relaciones interpersonales fijadas por el status; Mead, vincula el concepto de mundo de la vida a la mera Socialización de los individuos; los representantes del interaccionismo simbólico (Blumer, Rose, Turner) otorgan excesiva importancia al rol, que deviene en psicología social. Entramos, en este apartado, a la capacidad habermasiana de esquematización (necesaria, pero no suficiente; por ejemplo: necesaria para clarificar la exposición de ideas e insuficiente porque olvida los aspectos “materiales” (entiéndase corporales) que repercuten seriamente en los sensorios mortales: el hambre, la explotación, la miseria, la contaminación y otras racionalidades no-occidentales, etc.) Siguiendo la ruta trazada en el apartado anterior, se plantea la siguiente cuestión: ¿qué aportan los distintos procesos de reproducción al mantenimiento de los componentes estructurales (cultura, sociedad, personalidad) del mundo de la vida? Bien, la cultura (saber válido) aporta a lo social legitimaciones para las instituciones existentes; y a la personalidad, patrones de comportamiento eficaces. La sociedad (necesidad de coordinación) aporta a la personalidad, la pertenencia de los individuos o grupos legítimamente regulados; y a la cultura, vinculaciones de carácter moral u obligaciones. La personalidad (identidad) aporta a la cultura interpretaciones que los individuos producen y a la sociedad, motivaciones para actuar conforme normas. Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa • 131


Componentes estructurales Procesos de reproducción

Cultura

Sociedad

Personalidad

Reproducción cultural

Esquemas de interpretación susceptibles de consenso("saber válido")

Legitimaciones

Patrones de comportamiento eficaces en el proceso de formación metas educativas

Integración Social

Obligaciones

Relaciones interpersonales legítimamente reguladas

Pertenencias a grupos

Socialización

Interpretaciones

Motivaciones para actuar de conformidad con las normas

Capacidades de Interacción (identidad personal)

Fuente: Habermas 2001, p. 202

Ahora Habermas ofrece un contrapeso que evalúe los procesos de reproducción de los componentes estructurales, a través de las siguientes dimensiones: • Para la cultura === La racionalidad del saber. • Para la sociedad === La solidaridad de sus miembros. • Para la personalidad === La autonomía para responder sus acciones. Asimismo, estas diferenciaciones estructurales tienen perturbaciones que repercuten en: la cultura como pérdida del sentido, en la sociedad como anomía; y en la personalidad como psicopatología.

132 • Marco Antonio Millán Campuzano


Componentes estructurales Procesos de reproducción

Cultura

Sociedad

Personalidad

Reproducción cultural

Pérdida de sentido

Pérdida de legitimación

Crisis de orientación y crisis educativa

Racionalidad del saber

Integración Social

Inseguridad y perturbaciones de la identidad colectiva

Anomía

Alienación

Solidaridad de los miembros

Socialización

Ruptura de tradiciones

Pérdida de motivaciones

Psicopatologías

Autonomía de la persona

Dimensión de evaluación

Fuente: Habermas 2001, p. 203

El asunto de los esquemas no ha acabado, a partir del esquema anterior nuestro autor especificará las funciones que la acción orientada al acuerdo cumple en la reproducción del mundo de la vida: Componentes estructurales Procesos de reproducción

Cultura

Sociedad

Personalidad

Reproducción cultural

Tradición crítica, adquisición de saber cultural

Renovación del saber legitimatorio

Reproducción del saber eficaz en los procesos de formación

Integración Social

Inmunización de un núcleo de orientaciones valorativas

Coordinación de las acciones a través del reconocimiento de pretensiones de validez

Reproducción de los patrones de pertenencia social

Socialización

Enculturación

Internalización de valores

Formación de la identidad individual

Fuente: Habermas 2001, p. 204

Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa • 133


Habermas, ya lo habíamos dicho, sabe lo que hace y lo dice con claridad de autoconciencia (¿y de autocrítica?): “Con determinaciones tan esquemáticamente resumidas como son las expuestas, el concepto de mundo de la vida desarrollado en términos de teoría de la comunicación, todavía está lejos del grado de explicación de su oponente fenomenológico. Con todo, voy a darme por satisfecho con este esbozo…” (Habermas, 2001) La introducción del concepto mundo de la vida, a través de la teoría de la acción comunicativa, desborda el de la fenomenología, en tanto que puede ser planteado como universal (a toda cultura y época), tal como el concepto de acción comunicativa. Y al igual que en ésta, la autoridad del mejor argumento se impone, y esto, en tanto que los componentes estructurales del mundo de la vida y los procesos que contribuyen a su mantenimiento se diferencian para someterse a los contextos de interacción racionalmente motivados. Un mundo de la vida racionalizado en donde los conflictos no quedan ocultos tras las convicciones que no soportan el discurso argumentado. Para este punto, Habermas había propuesto entender simultáneamente a la sociedad como sistema y como mundo de la vida, pero lo hace sólo muy brevemente: “Voy a posponer este problema fundamental de toda teoría de la sociedad, es decir, el problema de cómo articular de forma satisfactoria esas dos estrategias conceptuales caracterizadas por las expresiones “sistema” y “mundo de la vida…” (Habermas, 2001, p. 215). Y ofrece un concepto provisional de sociedad entendida “como un sistema que tiene que cumplir las condiciones de mantenimiento propias de los mundos socioculturales de la vida” (ibid) La sociedad deberá ser entendida como una entidad que al ir evolucionando se diferencia como sistema y como mundo de la vida. La evolución sistémica se determinará por la capacidad de mayor control, mientras que la separación de cultura, sociedad y personalidad, representa la evolución del mundo de la vida, cuyas estructuras son simbólicas. La propuesta del profesor alemán, tratará de dar razón de la diferencia entre sistema (perspectiva externa en la que la complejidad va en aumento) y mundo de la vida (perspectiva interna en la que la racionalidad debe ir en aumento). Sin embargo, la diferencia no es excluyente, sino, digámoslo así, diferencialmente integrada, y a veces, integrada pese a las diferencias. Cabe hacer notar que el concepto de sociedad, Habermas ya lo había subsumido en el mundo de la vida a través de los componentes estructurales, pero aquí lo está enfocando desde teoría de los sistemas. 134 • Marco Antonio Millán Campuzano


La racionalización del mundo de la vida, aumenta la complejidad de los sistemas, hasta un extremo tal que resultan insuficientes los propios imperativos sistémicos y se ven incapacitados para absorber el mundo de la vida, el cual, paradójicamente había sido instrumentalizado por aquellos: ¿ironía histórica? No lo sabemos hasta ese momento de la obra en cuestión. Cuestionamientos a manera de conclusión provisional 1. La racionalización del mundo de la vida, conlleva en las sociedades un síndrome patológico, digamos destructivo ¿Cuál es el proyecto de racionalidad que hará posible un mundo de la vida planetario de acuerdos etno-intersubjetivos? Si es evidente, en un mundo de la vida cualquiera (incluido el sistema mismo), que la racionalización NO es discursiva-argumentativa, sino impositiva-instrumental. 2. Habermas ha enunciado que un acercamiento materialista a la reproducción simbólica de un mundo de la vida, requiere de otra plataforma, de otra estrategia, que no identifique a éste con la sociedad uniformizada, ni que la reduzca a elementos simbólicos. Pensamos que esa plataforma deberá ser tan amplia que abarque, prácticamente, múltiples culturas, para lo que el proyecto de racionalidad (como tal) tendrá que ser puesto en entredicho. 3. Los estudios de la Comunicación ¿en qué medida se benefician del tipo de discusiones como la arriba expuesta? Bibliografía Bernstein, R. (1991) Perfiles filosóficos, México, Siglo XXI. Habermas, J. (1989) El discurso filosófico de la modernidad, Bs.As. Taurus. Habermas, J. (2001) Teoría de la Acción Comunicativa (2 tomos), Madrid, Taurus. Habermas, J. (2002) Verdad y Justificación, Madrid, Trotta. Nudler, O. et al.(1996) La racionalidad: su poder y sus límites, Bs. As., Paidós.

Sistema y mundo de la vida en la acción comunicativa • 135


Capítulo 6

(Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. Un acercamiento hemerográfico1 Héctor Gómez Vargas

Universidad Iberoamericana León

El presente documento muestra el avance de una investigación sobre lo que se ha publicado sobre el Consumo Cultural y los jóvenes en México, y realizada con base en la revisión de cuatro de las principales revistas sobre la comunicación en el país. A partir del hecho de que la sociología cultural ha sido una de las principales fuentes científicas de los estudios de la comunicación, la revisión de lo publicado sobre los consumos culturales juveniles no sólo busca dar cuenta de lo realizado, sino de la manera como se ha hecho, con lo cual intenta dar pistas de la manera como históricamente hemos conocido y realizado estudios de la comunicación. The present document is the result of a research done on what has been published in the subject of Cultural Consuming and Youth in Mexico, and it has been done taking into account four of the major magazines on communication studies in the country. Given the fact that cultural sociology has been one of the principal sources of studies on communication, the review of the publications on juvenile cultural consumer habits, shows a path on how historically we have known and produced studies on communication.

Esta es una versión abreviada de un documento más amplio que se presentó en el Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) 2005, en agosto del año pasado en Porto Alegre, Brasil, para el grupo de trabajo sobre el Consumo Cultural del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). 1


Preliminares El presente trabajo forma parte de una investigación en curso que se desarrolla bajo los auspicios de la Universidad Iberoamericana León, en México, y cuyo título es, “Gente joven, mundos mediáticos y ambientes culturales”. Con esta investigación se pretende estudiar las transformaciones que se han dado en los ambientes culturales, colocando la mirada en las experiencias, prácticas y dinámicas de la gente joven, tanto en el espacio social de la ciudad como en los mundos mediáticos. A partir de eso y ante la invitación a participar en el grupo de trabajo del Consumo Cultural del CLACSO propusimos hacer una exploración de lo que se ha investigado sobre el Consumo Cultural y los jóvenes en México, a partir de un primer acercamiento por medio de una sistematización de lo publicado en algunas revistas.2 Hemos de decir, en primer lugar, que el tema del Consumo Cultural (C. C.) y el de los jóvenes ha sido abordado desde diferentes perspectivas y grupos de estudio de lo social, y el énfasis en el cual nos movemos ha sido colocado dentro de los estudios de la comunicación en México. Esto es importante porque corresponde en mucho con los procedimientos de sistematización, los documentos revisados, la estructura y presentación del presente trabajo. También hemos de decir que en la manera como hemos ubicado y explorado el Consumo Cultural y los jóvenes, hemos incluido algunos referentes y contextos que corresponden a dimensiones más amplias, específicamente a América Latina, porque mucho de lo que ahí aconteció permite entender el caso de México, además de algunas tendencias particulares de este país. Igualmente hemos de decir que lo sistematizado no cubre todo lo escrito sobre el C. C. y los jóvenes, pues se requiere otro momento para ello, por lo que aquí expondremos es un primer acercamiento que ha de corroborarse en otra fase posterior,3 pero igualmente muestra una serie de tendencias que es necesario considerar.

Para el trabajo de sistematización se contó con la colaboración de Nora Delgado, académica de la Universidad Iberoamericana León, quien realizó la exploración de las revistas y la generación de las tablas que se presentarán en el presente trabajo, y a quien agradezco y reconozco su intenso trabajo de sistematización y reflexión. 3 Para tener una visión más completa se requiere la sistematización de documentos publicados en libros, fase de investigación que está en proceso. 2

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Introducción: los estudios de la cultura y la comunicación en México y América Latina Revisar lo que ha acontecido en los estudios de la cultura y de la comunicación en México y América Latina tiene una importancia en tres dimensiones temporales: por un lado implica la reflexividad de la historia de la manera como hemos conocido y como hemos dado cuenta de la comunicación, la manera como lo hemos buscado, nombrado y estructurado a través de un discurso académico compartido que ha buscado dar una descripción y un sentido a un objeto que se ha considerado como la piedra para construir una disciplina de estudio científico y autónomo; por otro lado, la revisión del presente de lo que se ha construido y que permite entender no sólo las certezas y seguridades de lo logrado, sino colocarlo en un marco que permita evaluar si el discurso académico construido y compartido permite describir la realidad comunicacional y tender puentes hacia realidades más amplias, como la cultural y la social, que le den no sólo un lugar dentro de las ciencias sociales y humanas, sino una autonomía y una legitimidad para hacerlo; finalmente, la dimensión del futuro, las tendencias y posibilidades que se abren hacia adelante, los nuevos senderos por avanzar, que en mucho depende no sólo de la manera como se mueve la realidad comunicacional, sino del andamiaje teórico y conceptual de lo logrado, de revisar la relatividad de lo construido, de reconocer los puntos ciegos que se han dejado de lado. En ese sentido, revisar el pasado de los estudios de la cultura y de la comunicación tiene el objetivo de re organizar nuestro conocimiento sobre lo realizado para no sólo comprender algunos de los contextos y de las dinámicas que predominan y caracterizan en la actualidad al Campo Académico de la Comunicación en México (CACM), ni de observar algunas de sus tendencias hacia el futuro, sino la de explorar las posibilidades y los requisitos que son necesarios para determinar hacia dónde es pertinente avanzar. Desde esa perspectiva, la década de los ochenta fue una etapa clave para los estudios de la cultura y de la comunicación de manera generalizada que se resintió en forma específica en América Latina y en México, que implicó una crítica y un distanciamiento con las tradiciones teóricas con las que venían trabajando en las décadas precedentes, una vinculación nada simple ni fácil, sino compleja y a veces conflictiva entre los estudios de la cultura con los de la comunicación, un acto de creación teórica desde los contextos y las improntas de un área sociocultural extensa como es América Latina. (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 139 Un acercamiento hemerográfico


Es en esos momentos cuando, en la visión de Armand y Michele Mattelart (1989) hubo un cambio de paradigmas de los estudios de la comunicación, que se pasó del paradigma de lo sólido al de lo fluido, y hubo un reencuentro con la experiencia social, con la subjetividad, y donde una serie de términos y conceptos fueron revisados, cargados de un nuevo sentido, como sería el caso del sujeto, el poder, lo cotidiano, el consumo (Mattelert y Mattelart, 1997). No es que esos conceptos no existieran anteriormente, sino que habían sido poco o nada considerados, pero a partir de entonces cobraran una visibilidad fundamental y una importancia básica en la conformación de modelos y propuestas teóricas para pensar la cultura y a la comunicación. Ese fue el caso del consumo, que anteriormente había sido un concepto empleado desde la economía y la sociología pero que no había sido integrado cabalmente a los estudios de la comunicación, o bien, era una manera de señalar una serie de rasgos y efectos negativos que propiciaban los medios de comunicación en la cultura y la vida social, y que poco permitían entender lo que estaba sucediendo en las ciudades latinoamericanas. A principios de los ochentas el consumo fue visto como un concepto que permitiría entender los procesos de modernización de las ciudades latinoamericanas junto con otros conceptos como lo cotidiano, el sujeto, el habitus, y en este punto las figuras de Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini fueron claves para la renovación de las perspectivas teóricas y conceptuales, para la generación de “mapas” de estudio, y la visualización de tendencias, agendas, perspectivas de lo que era pertinente y necesario por estudiar y de cómo hacerlo. El C. C. fue una propuesta de cómo estudiar el consumo, lo cotidiano, al sujeto, el poder y el habitus, y fue una de las principales formalizaciones de los estudios socioculturales que darían luz importante para los estudios de la comunicación. Es decir, no sólo fue una de sus principales propuestas y formalizaciones, sino de las perspectivas de estudio que en un corto periodo de tiempo fue moviéndose y alterando sus objetivos en diferentes etapas a lo largo de un poco más de una década. Si revisamos la propuesta teórica de Jesús Martín Barbero y de Néstor García Canclini, como dos de los principales gestores y teóricos del C. C. en América Latina, esto puede quedar más claro, como se puede apreciar en la tabla 1. En estas etapas podemos observar cómo en la tercera y en la cuarta aparecen mapas para estudiar a la comunicación que acercará a muchos a lo cotidiano, los sujetos sociales y al consumo, y posteriormente modelos de estudio del C. C., a través de algunos libros de Martín Barbero y de García Canclini que se 140 • Héctor Gómez Vargas


Tabla 1

Etapas del consumo cultural en América Latina 1972-2000 Periodo: Tendencia: Rasgos: 1975-1979 Rupturas • Los usos de lo masivo en lo urbano y lo popular. • La dominación como proceso de comunicación. 1980-1984 Emergencia • Los medios en la experiencia comunicativa de lo cotidiano. • Campo estratégico: la participación, lo alternativo y lo popular. 1985-1989 Mapas • De los medios a las mediaciones. • Usos sociales de la comunicación: el consumo y la lectura. La telenovela. 1990-1994 Modelos • Modelos teóricos sobre el consumo cultural. • Consumo Cultural y políticas culturales. • Modernidad y globalización: consumo cultural, recepción de medios. 1995-2000 Renovaci��n • De ciudadanos a consumidores: identidades por el consumo. • Consumidores nómadas: jóvenes

Fuentes: García Canclini (1982, 1987, 1987ª, 1988, 1995, 1999); Martín Barbero (1987, 1987ª, 1987b, 1998, 1998ª, 1999, 1999ª).

convertirán en paradigmáticos para mirar, reflexionar e indagar a la comunicación desde la óptica sociocultural. Esas dos etapas son claves no sólo para los estudios del C. C., sino para los mismos estudios del campo académico de la comunicación en América Latina y México, pues, en el segundo caso, coincide con momentos de la institucionalización, reorganización del campo, que se pudo realizar por los programas de investigación que aparecieron. Esto puede quedar más claro si sintetizamos las etapas señaladas del campo académico de la comunicación en México con las del C. C., que se puede observar en la tabla 2, de acuerdo como algunos investigadores han sintetizado las distintas etapas del CACM y su relación con las del C. C. La tercera y cuarta etapa de la tabla número 1 igualmente son importantes por otras razones: son los momentos en que los estudios de los jóvenes se incrementan y se tornan claves para entender los cambios en la juventud y en la cultura, y pasan de ser una mera preocupación sobre la salud, los riesgos o el vandalismo juvenil, a intentar dar cuenta de las culturas juveniles (Urteaga, 2000); igualmente, desde los estudios de la cultura y de la comunicación, al girar la mirada y la reflexión sobre la modernidad latinoamericana y los efectos (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 141 Un acercamiento hemerográfico


Tabla 2

Etapas campo académico de la comunicación en México y las del consumo cultural Años: Jesús Galindo*: RFN**: 1949-1960 Escuelas periodismo Sin especificar 1960-1975 Escuelas de comunicación Emergencia Tensiones y desencuentros 1975-1985 Organización del campo Institucionalización 1985-1995 Programas de investigación Institucionalización Legitimación 1995-2005 Redes académicas Legitimación

C. C.: No hay No hay Ruptura Emergencia Mapas Modelos Renovación

Fuente: *Galindo (2005) **Fuentes Navarro (1997)

de la globalización en las transformaciones culturales, se comienza a señalar que los jóvenes son un sujeto que permite entenderlas y observarlas (Ortiz, 1996); también, coincide con otra área de estudio que tendrá un dialogo particular e íntimo con el C. C., los estudios de la recepción. Es por ello que nos parece pertinente preguntarnos sobre lo que han sido los estudios sobre el C. C. en México, donde no sólo es importante intentar dar cuenta de su importancia, sino de la manera como ha procedido con miras a intentar responder lo que hemos conocido, lo que sabemos del C. C., sino cómo hemos conocido. Y dentro de esas intenciones nos interesa saber lo que se ha estudiado desde el C. C. a las culturas juveniles, pues para algunos es donde se puede observar lo que se pone en juego con las tensiones que propicia la modernidad y la globalización, pero igualmente nos permite observar cómo estamos dando cuenta de ambas.4 Consumo cultural en América Latina: mapas, relaciones, tendencias Antecedentes: El retorno de lo cotidiano La década de los sesenta representó un cambio sustancial en los estudios de la comunicación. Podemos citar a Eric Maigret (2005, p. 23) para indicar el cambio generalizado: Reconocemos que nuestro trabajo es una forma de observar al C. C. y a las culturas juveniles, que requiere de proceder igualmente lo que ha sido considerado del C. C. desde los estudios de la juventud, investigación que está en proceso. 4

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En Europa, el desarrollo de una verdadera ciencia social de la comunicación se realiza en el curso de los años 1960-1980, por fuera del paradigma de los efectos, tan poco productivo. Se fundamenta en una revitalización de los objetos en beneficio de una valorización de las lógicas de acción.

Y más adelante agrega: La comunicación no es un dato (el de la naturaleza) ni un flujo de datos (el de la información en el sentido matemático) sino una relación permanente de sentido y de poder cuyas cristalizaciones son los contenidos y las formas de los medios (2005, p. 24).

Los inicios de los sesenta fue un momento de tensiones de perspectivas: la crítica al paradigma funcional estructuralista, el debate de la sociología crítica, la emergencia de la sociología cultural. Esto se puede observar a través de la presencia de investigadores en diferentes países de Europa, y que realizaron una revisión a la cultura de masas, el poder de los medios de comunicación y la intervención de los receptores o públicos de los medios y la cultura. En Francia se puede observar en autores como Roland Barthes, Edgar Morin, Abraham Moles, Pierre Bourdieu y Regis Debray. En Italia, con Umberto Eco y Franco Rositi. En Inglaterra la Escuela de Birmingham funda el Centre of Contemporary Cultural Studies (CCCS), quienes establecieron la tradición de los Estudios Culturales Británicos. De hecho, este último grupo se fue convirtiendo en uno de los principales referentes del estudio de las culturas contemporáneas, y su influencia en los estudios de la comunicación determinantes, no sólo por la obra de dos de sus fundadores, Richard Hoggart y Raymond Williams, quienes, principalmente el segundo, propiciaron la concepción de la cultura como una forma de vida social, sino que conformaron una tradición de estudio del paradigma de estudio de la producción cultural, sino porque con lo realizado en el periodo que dirigió el CCCS Stuart Hall, en los setenta, la atención se dirigió hacia el estudio de lo cotidiano, las subculturas, el consumo de la cultura popular, y la lectura ideológica de los medios de comunicación. Estas tendencias de estudio fueron llevando a los ochenta a lo que Armand y Michele Mattelart (1989) señalaban como el paso del paradigma “de lo sólido” al de “lo fluido”, y que a finales de los noventa, en su libro Historia de las teorías de la comunicación (1997), lo veían como el “regreso de lo cotidiano” donde se (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 143 Un acercamiento hemerográfico


recuperan escuelas de pensamiento de lo social que habían sido ignoradas en otros momentos pero que al colocar la mirada en otras áreas de estudio como la persona, el grupo social, las relaciones intersubjetivas dentro de la vida cotidiana, se renovaba su brillo y su utilidad tanto conceptual como metodológica, y donde se renovaban áreas de estudio como los Estudios Culturales, los Usos y Gratificaciones, los Estudios de la Recepción Literaria, y señalaban que dentro del interés del estudio de lo cotidiano, el consumidor y el usuario eran una apuesta estratégica. Un lugar donde se puede observar estos cambios es en la conformación de uno de los principales paradigmas de estudio de la comunicación en los últimos tiempos, el del Estudio de las Audiencias (Stevenson, 1998), donde los Estudios Culturales tuvieron un papel importante, principalmente por la evolución de la obra de David Morley que implicó superar una serie de enfoques analíticos que emplearon a principios de los setenta, el paso de la mirada semiológica a la sociológica, y de esta a la antropológica. A lo largo de sus investigaciones, Morley encontró una serie de limitaciones de los modelos de estudio anteriores y consideró que era importante dar más atención al espacio social donde viven cotidianamente los sujetos, algo que señalaría incluso en la década de los noventas con su libro Television, Audiences and Cultural Studies publicado en 1992. Atender ese espacio social de los sujetos es lo que abrió una nueva fase de estudio. Morley publicó en 1988, Family telvision: cultural power and domestic leisure, con la cual se adentró al espacio social de los sujetos receptores, y para ello, se acercó a los contextos sociales, los hogares, desde los cuales las audiencias ven la televisión. La obra de Morley fue clave, entonces, para abrir nuevas vertientes de estudio de la comunicación mediante el acceso a los contextos de la vida cotidiana de las familias o de las audiencias, que se realizarán no sólo en Inglaterra, sino en diversos países. Un autor en esta línea fue James Lull, con varias obras, como World families watch television (1988), Inside family viewing: ethnographyc research on television´s audiences (1990) y China turned on: television, reform, and resistance (1991). Otro autor fue Roger Silverstone y su “Sociología de la Pantalla” que presentó en su obra Televisión and everyday life (1994), donde hace especial énfasis en el equipamiento tecnológico de comunicación en los hogares. También hay que mencionar a Ien Ang con su libro, Watching Dallas: soap opera and the melodramatic imagination, publicado en 1986, donde estudia la popularidad del programa televisivo por medio de una comprensión interpretativa de los placeres de la audiencia femenina, así 144 • Héctor Gómez Vargas


como a Janice Radway con su obra Reading the romance: women, patriarchy and popular literature (1987), que influirá en varias investigaciones que intentaban relacionar los temas de la identidad con los de la cultura de masas y la utopía feminista. La tendencia fue entonces, dirigir la mirada a la acción de los sujetos, sus contextos sociales, la vida cotidiana, el ejercicio del poder y las prácticas de consumo de la cultura y de los medios de comunicación. La vertiente más conocida fue conocida como Estudios de la Recepción, y en los tiempos recientes podemos ver en Inglaterra el grupo que trabaja en la London School of Economics and Political Science, Media@LSE, donde unos investigadores, encabezados por Roger Silvertone, abordan los cambios introducidos por la comunicación mediática (Silvertone, 2005; Lievrouw y Livingstone, 2002), y la presencia de Sonia Livingstone ha sido importante para los estudios del consumo y lo cotidiano, así como de la recepción, principalmente por trabajos que ha realizado recientemente sobre los nuevos medios y los jóvenes (Livingstone, 2002). Pero también se puede observar la obra de Klaus Bruhn Jensen, quien en 1991 publicó junto con Nicholas Jankowski, Metodologías cualitativas de investigación en comunicación de masas, donde hacen un recuento de la presencia de la metodología cualitativa en los estudios de la comunicación, y posteriormente con su obra personal, La semiótica social de la comunicación de masas (1995), en donde señala que en los estudios de la recepción, el punto crucial no es qué hacen los medios con la gente, ni qué hace la gente con los medios, sino la manera como ambos interactúan dentro de una vida social sígnica, con implicaciones para los dos tanto en la vida cotidiana como dentro de la estructura de la sociedad, y propone el estudio dentro del pragmatismo (Jensen, 1997). Otra veta importante para la renovación de los estudios de la comunicación fueron los cambios que se dieron en el estudio de la cultura a mediados de la década de los sesenta y principios de los ochentas a través de la antropología y de la sociología. De la primera, con la obra de Clifford Geertz y la emergencia de la antropología interpretativa o comprensiva, donde maduró lo que se conoce como la “Concepción Simbólica de la Cultura”; de la segunda, con la obra de Pierre Bourdieu y su propuesta teórica y metodológica para el análisis de la cultura. La obra de Geertz fue una pauta importante para la concepción simbólica de la cultura, que posibilitó la concepción de la autonomía de la dimensión de lo simbólico, lo cultural, y la de Bourdieu dio los elementos conceptuales y metodológicos para observar cómo lo simbólico se materializa en prácticas, espacios, dinámicas donde se ponen en tensión los sentidos del (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 145 Un acercamiento hemerográfico


ejercicio del poder, de la concepción de la realidad, de las relaciones sociales, a través de un proceso tanto histórico como cotidiano, y donde el consumo de la cultura era un lugar idóneo y adecuado para observar a la cultura, y que para los estudios de los medios de comunicación les permitió ubicarlos dentro de un campo, del campo de la cultura. América Latina: el retorno de lo popular En la misma época en que los Mattelart hablaban del cambio de paradigmas, en América Latina, Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini señalaban algo similar: la importancia de pensar lo cultural y lo comunicacional en América Latina desde la experiencia de las clases populares en lo urbano, propia de una expansión más de la modernidad y la ideología neoliberal. Y desde ahí comenzaron a señalar la importancia de pensar lo popular a partir de ejes como el consumo, lo cotidiano. Con estos planteamientos no sólo se hacía evidente una tendencia generalizada de investigadores y donde el caso de Martín Barbero y García Canclini era representativo de un proceso que se estaba gestando: un distanciamiento con las escuelas tradicionales de estudio de la comunicación, la necesidad de un acto creativo teórico dentro de un escenario histórico, social y cultural particular como lo ha sido América Latina. Fue el momento en que los estudios de comunicación se tornaron en cultura, y la línea de pensamiento desde la cual se hacía la propuesta era la de los Estudios Culturales que con el tiempo se le llegaría a conocer como los Estudios Socioculturales o Culturales Latinoamericanos. Ubicar al C. C. desde la perspectiva de los Estudios Culturales representó un cambio de giro para pensar a la cultura a diferencia de como lo había realizado la Teoría Crítica en los cuarenta y cincuenta y la Economía Política en los sesenta y setenta, y con ello se buscaba pasar de mirar a la sociedad como una de las manifestaciones más acabadas de la modernidad, por medio de la cultura de masas, a la de una sociedad en tránsito a la postmodernidad, de una cultura cada vez más mediática. Con los Estudios Culturales se abrió una nueva posibilidad de encarar a una serie de factores que preocupaban a las tradiciones anteriores, como sería el caso de la forma de encarar a las culturas populares, que le irán dando un peso más activo dentro de los procesos de incorporación a la cultura de masas y donde era necesario re pensar los procesos de dominación que estos realizan. Es por ello que la lectura ideológica fue la arena de estudio y los acercamientos 146 • Héctor Gómez Vargas


con la semiología y la psicología fueron importantes, que los llevaron a tratar de desentrañar el proceso de recepción como un proceso de negociación. La hegemonía de vertiente gramsciana puso el énfasis en la fuerza del individuo como un producto socio cultural, donde se pone en juego los sentidos propios de su cultura o las subculturas en las cuales se inserta y participa, y que son los indicios de comprender la historia misma de la dominación, la tensión continua por la lucha de los sentidos de la vida social, los procesos históricos tanto de la conformación de las culturas y subculturas, de los modos comunicativos de la sociedad y de las lecturas ideológicas. La historia de cada una de las escuelas de pensamiento anteriores no es fácil ni simple, como no lo fue la manera como llegaron y se insertaron en América Latina, y en México, pues habría que agregar otras influencias en el pensamiento latinoamericano como sería el caso de los estudios de la cultura popular que provenían de Italia, inspirados en mucho por una tradición de indagación sobre lo folklore y lo popular, y las renovaciones que hubo en algunos investigadores por la obra de Gramsci (González, 1994) y la Sociología de la Cultura que provenía de Francia, particularmente la influencia de la obra de Pierre Bourdieu. La Sociología de la Cultura se convirtió en una alternativa que renovaba la visión e indagación de las nuevas dimensiones de lo popular, más cercanas a una cultura popular urbana, entremezclada con la acción de la industria de la cultura, de los medios de comunicación, ligada a los procesos históricos y sociales de una región particular del continente que se encontraba en la tensión por un impulso de renovación de su modernidad guiada por una economía internacional que actuaba a través de la movilidad social que propiciaba nuevos patrones y hábitos de consumo, y con la presencia creciente de nuevos medios de comunicación y tecnologías de información y los mundos imaginarios que estos portaban. Desde ahí se comenzó a pensar en las culturas populares en América Latina, y de ahí emergió el concepto de Consumo Cultural. No es gratuito que a partir de mediados de los ochentas y principios de los noventa aparecieran en América Latina cinco propuestas de estudio donde la cultura y la comunicación se interrelacionan para dar cuenta de procesos socioculturales contemporáneos: el Consumo Cultural con Néstor García Canclini; los Usos Sociales de la Comunicación con Jesús Martín Barbero; los Frentes Culturales con Jorge González; la Recepción Activa con Valerio Fuenzalida; el Modelo de las Multimediaciones de la Recepción con Guillermo Orozco (Jacks y Ecosteguy, 2005). (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 147 Un acercamiento hemerográfico


Es por ello que al hablar del consumo, García Canclini (1995, p. 45) dirá que en él se construye parte “de la racionalidad integrativa y comunicativa de la sociedad”, y con ello, coloca al consumo en un lugar central de los estudios contemporáneos de lo social, lo cultural y lo comunicacional, y aunque reconoce a mediados de los noventa que “no existe una teórica sociocultural del consumo”, hace una definición en la cual “el consumo es el conjunto de procesos socioculturales en que se realizan la apropiación y los usos de los productos”. Y de esa definición, y otras que van en un circuito de sentido similar, se comenzó a desarrollar una perspectiva de estudio de la cultura y la comunicación a través del C. C. Trayectorias: hacia el consumo cultural El estrecho vínculo de la Sociología Cultural con los estudios de la comunicación desde la década de los ochenta significó un importante cambio conceptual y metodológico, pues la concepción Sociosimbólica de la Cultura fungió como un “artefacto de inteligibilidad” (Gergen, 1996), una constelación de conceptos, en relación a una postura ontológica, epistemológica y metodológica necesarios y suficientes para poder conformar una serie de programas de análisis y de generación de conocimiento de los cambios de lo social contemporáneo. Este fue el caso de los estudios del C. C. y de las distintas etapas de su corta historia, como lo hemos expuesto anteriormente: de su ubicación como parte de una serie de conceptos para crear un “mapa nocturno” (Martín Barbero, 1987) que permita el estudio de la comunicación en tiempos de transformaciones sociales y culturales en Latinoamérica, a su delimitación tanto conceptual propia, como con respecto a otras perspectivas de estudio, y la conformación de una red de conceptos y procedimientos para acceder al análisis del C. C., con lo cual intenta hacer inteligible tanto sus propios procedimientos de objetivación de sus estudios, como de sus objetos, temas y áreas de análisis. Es decir, el programa de estudio e investigación del C. C. no apareció conformado en sí mismo una vez que se ubicó su pertinencia y necesidad para comprender a las sociedades latinoamericanas, sino que se hubo de crear en una serie de pasos que son necesarios para toda propuesta teórica que pretenda alcanzar niveles de seriedad científica y académica que van desde su visualización, su descripción, la conformación y diferenciación de sus sistemas reflexivos, discursivos dentro de contextos más amplios, hasta llegar a ser en sí mismos autosuficientes para explorar y explicar una dimensión de estudio y análisis. Esto fue realizado en parte por los estudios del C. C. a principios de la década 148 • Héctor Gómez Vargas


de los noventa y la manera como se definió estaba en relación a la conformación de un mapa de conceptos que tanto complementan su visión, como cubrían aquellas áreas que eran difíciles de explorar por si mismo y que requerían del nicho de la dimensión sociocultural para realizarlo, pero igualmente las áreas de estudio que la sustentaban y que daban cuenta tanto de sus posibilidades como de sus límites, de su pertinencia y de sus orientaciones. Todo indica que a partir que esto se realizó, cualquier estudio, por lo menos de corte académico, que retomaba esta orientación, igualmente retomaba el mapa conceptual y algunas de las áreas de estudio. A partir de las reflexiones anteriores, para iniciar el proceso de sistematización de lo que se ha publicado sobre el C. C. en algunas revistas especializadas de investigación de la comunicación en México, procedimos a observar las áreas de estudio del C. C. que se establecieron a partir de los noventa, para desde ahí observar en dónde se han vinculado con las culturas juveniles. Para realizar lo anterior, se decidió tomar dos libros que a lo largo del tiempo se han convertido en referencia obligada y la base para quien pretenda reflexionar o realizar alguna investigación del C. C., libros colectivos que en su estructura da cuenta de la Tabla 3

Estructura libro consumo cultural en México Consumo cultural Teoría: y espacio urbano: Propuesta Cd. de México, teórica símbolos colectivos y uso del espacio urbano Espacio urbano y sector social y consumo en Coyoacán C. C. y los movimientos sociales Museo de Culturas Populares como espacio de recreación o expresión de lo popular Museo Templo Mayor y apropiación de los públicos

Consumo cultural y medios de comunicación: Televisión: comunidades de referencia en el proceso de recepción Telenovela, memoria y familia

Consumo cultural y sujetos sociales: Interacción consumo cultural de los jóvenes

Hábitos de radio de los jóvenes Cd. de México

Fuente: García Canclini (1993)

(Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 149 Un acercamiento hemerográfico


manera como se organiza el material que da cuenta del C. C., y que esto da en cierta forma una visión global. El primer libro revisado fue el coordinado por Néstor García Canclini (1993), El Consumo Cultural en México, incluye los siguientes capítulos, a los que en los hemos agrupado en algunas áreas de estudio, como se puede ver en la tabla 3. Como se puede ver, además del apartado teórico, se encuentran tres agendas para estudiar al C. C.: el espacio urbano, los medios de comunicación, y los sujetos sociales. Al abordar el espacio urbano podemos ver que principalmente se realiza en la Ciudad de México, lugar donde trabaja García Canclini y el grupo de investigación. Punto importante fue el C. C. de medios de comunicación, con textos de investigadores invitados que trabajan la recepción y los públicos de la televisión, con lo cual es posible comenzar a abordar algunas de las relaciones que irá adquiriendo el estudio del C. C. con los estudios de la recepción y los públicos de los medios. También es interesante ver que hay dos trabajos donde entran los jóvenes. Dos de las principales áreas de estudio que aparecen en la estructura del libro coordinado por García Canclini tienen que ver con dos de los principales ejes por medio de los cuales se ubica la acción del C. C., es decir, de los bienes simbólicos situados y de los bienes simbólicos “a domicilio”, que tienen que ver con la dimensión de lo público y la vida urbana, y la dimensión de lo privado y la vida en el hogar, con lo cual se abren dos grandes espacios para ver y observar al C. C., tanto en los espacios públicos, como en la acción de los medios de comunicación, pues en ellos se dan los “procesos comunicacionales masivos que generan a la vez una homogenización y una diferenciación más acentuadas que en el pasado” (García Canclini y Piccini, 1993, p. 54). Esto abre un área de estudio que se vinculará estrechamente con el estudio de los medios de comunicación, pero igualmente será debido a como García Canclini (1993ª, p. 24) define al mismo C. C. al verlo como “el conjunto de procesos socioculturales en que se realizan la apropiación y usos de los productos”, como una manera de diferenciar al consumo de su racionalidad eminentemente economicista, pues como expresa: “No oculto cierta incomodidad ante el término consumo, excesivamente cargado por su origen económico; pese a sus insuficiencias, lo veo como el más potente para abarcar las dimensiones no económicas en relación con otras nociones afines: recepción, apropiación, audiencias o usos” (1993ª, p. 25).

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Este libro es importante porque por primera vez no sólo se menciona la importancia del estudio del C. C. y se explicita conceptual y metodológicamente, sino que se hace de manera colectiva, bajo un programa de investigación, y se le aborda desde distintas perspectivas, abriendo el panorama de lo que es básico y posible investigar para pensar el C. C. Igualmente porque organiza la mirada conceptual y metodológica para observar y acceder al C. C. que al parecer servirá como base para estudios subsiguientes. El segundo libro revisado fue el coordinado por Guillermo Sunkel (1999) sobre el C. C. en América Latina, encontramos la siguiente estructura, por las diferentes partes que presenta, y contenido, por los diferentes capítulos que lo conforman: Tabla 4

Estructura del Libro el Consumo Cultural en América Latina Aproximaciones Usos y prácticas teóricas del Consumo Apropiación arte y metodológicas: Cultural: y patrimonio: Recepción de El C. C. en Público de arte en medios-consumo Venezuela México: la exposición cultural Hammer Propuesta teórica C. C. y La apropiación del del C. C. entretenimiento patrimonio mexica en Sao Paulo en el Museo del Templo Mayor Televidencia Ocio, prácticas, y Mediaciones medios Consumidores Trayectos del Nomádicos consumo, itinerarios biográficos y C. C.

Consumo de medios: Consumo de perióen la transición democrática en Chile Radio: memorias de la recepción Radio: preferencias musicales en Sao Paulo Géneros televisivos y culturas del protagonismo Modernidad, estilos de vida y consumo de televisión en Chile

Fuente: Sunkel (1999)

Nuevamente aparece el apartado teórico, incluyendo lo metodológico, y tres áreas de reflexión y estudio: usos y prácticas, apropiación del arte y del patrimonio, y el consumo de medios. Pareciera que lo que tienen en común es el consumo de medios, y la diferencia anterior es el uso y prácticas del Consumo Cultural, así como la apropiación del arte. (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 151 Un acercamiento hemerográfico


Lo interesante es la manera como se aborda el C. C., donde tanto en lo teórico y lo metodológico se vincula con la recepción y las audiencias, con los usos y la apropiación. Los ejes de estudio sobre los usos y las prácticas también son importantes, pues se tiende a relacionar con los medios de comunicación, con lo cotidiano y con el entretenimiento, lo cual nos lleva nuevamente a los hábitos, usos, exposición de medios. Por su parte, la apropiación del arte se hará a través de dos elementos que igualmente estarán presentes dentro de la constelación que los estudios del C. C. van atrayendo dentro de su órbita: los públicos, los espectadores. Este libro es importante porque refleja, a unos cuantos años del libro colectivo de García Canclini, lo que se estaba pensando e indagando en América Latina, y porque tanto tiene puntos de coincidencia importantes con el libro coordinado por García Canclini, como porque abre otras áreas del C. C., que igualmente crecerá y serán parte de las agendas para algunas instituciones encargadas del fomento de políticas y gestión cultural. A partir de lo anterior, podemos sintetizar que las áreas de estudio del C. C. que se han tendido a privilegiar, son: • Consumo de medios. • Espacio público. • Usos y prácticas. • Apropiación del arte y patrimonio. • Sujetos sociales. E igualmente podemos señalar que al C. C. se le vincula con los siguientes conceptos, con lo cual puede entrar la confusión de que si se hacen estudios de ellos se está haciendo estudios del C. C.: • Recepción. • Uso social. • Audiencia. • Exposición. • Hábitos. • Preferencias. • Entretenimiento. • Tiempo libre. • Cotidianeidad. Y, finalmente, que al hablar de consumidores, se le vincula con: • Público. • Receptor. 152 • Héctor Gómez Vargas


• Audiencia. • Espectadores. La tendencia, entonces ha sido el de señalar un concepto y una relación de conceptos homologables o complementarios, que permiten la búsqueda de un espectro específico de prácticas, espacios, sujetos, donde en ocasiones los límites entre ellos son imprecisos, pero que teórica y metodológicamente tienen implicaciones más profundas. Punto importante para revisar la relación del C. C. y los jóvenes es la diferencia en la manera como la abordan los estudios de la comunicación y los estudios de la cultura, o los mismos estudios de la juventud: mientras que en el primer caso tiende a predominar el abordaje del consumo de medios de comunicación, en los otros dos tiende a predominar el abordaje de la apropiación y uso de los espacios públicos y las interacciones de las culturas y subculturas juveniles. Consumo cultural y jóvenes en México: un acercamiento hemerográfico Comunidad y producción de sentido La manera como procedimos a dar cuenta sobre lo que se ha publicado fue a través de acceder a algunas de las principales revistas sobre comunicación que se han publicado en México desde mediados de la década de los ochentas, en concreto, las siguientes revistas: Estudios Sobre las Culturas Contemporáneas (ESCC), de la Universidad de Colima; Comunicación y Sociedad (CyS), de la Universidad de Guadalajara; Anuario de Investigación de la Comunicación (AIC), del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC); Espacios de Comunicación (EC), de la Universidad Iberoamericana; Razón y Palabra (RyP), del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Estado de México.5 En México podemos encontrar una serie de trabajos que han sistematizado lo que algunas revistas han publicado y contribuido a la generación y difusión del conocimiento sobre la comunicación (Fuentes Navarro, 2004ª, 1996; Ramírez y Ramírez, 2004). Asumimos que en las revistas académicas de la comunicación en México es posible dar cuenta de la atención al C. C., y la manera como se Esta es la única revista en formato electrónico, y que se puede visitar en: http://www.cem. itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/ 1

(Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 153 Un acercamiento hemerográfico


ha vinculado con el CACM, la relación que ha tenido con las culturas juveniles, desde la óptica de los estudios de la comunicación. Producto Primero es importante dar cuenta de algunos elementos que nos permitan ponderar la presencia de textos sobre el C. C. en las revistas consultadas, y algunos datos los podemos encontrar en la tabla número 5. Tabla 5

Revistas consultadas: institución, ejemplares años de publicación Total de Institución números Revista que la publica consultados Anuario de Investigación CONEICC 11 de la Comunicación Comunicación y Sociedad Univ. de Guadalajara 11 Espacios de Comunicación Univ. Iberoamericana Santa Fe 4 Estudios sobre las culturas contemporáneas Univ. de Colima 27 ITESM Estado de México 46* Razón y palabra

Años comprendidos 1994 – 2004 1992 – 2000 1996 – 2000 1987 – 2001 1996 – 2005

*Se incluye un ejemplar clasificado como edición especial

De entrada, tenemos un panorama que comprende desde 1987 al 2005, en unos casos, lo cual nos permite tener una visión general del periodo en el cual se estaba comenzando a hablar del C. C. hasta el presente. De las cinco revistas, dos son publicadas en el interior del país (Guadalajara, Colima), una en el Estado de México, otra en la Ciudad de México y la otra de manera itinerante por decisiones y estatutos del CONEICC. De las cinco, sólo la de Espacios de Comunicación ha dejado de publicarse, pues tuvo un periodo de vida corto (1996-2000). La presencia de las revistas del interior del país indica una serie de elementos de la conformación del campo académico de la comunicación, entre ellos, la presencia que ha tenido las ciudades de Colima y Guadalajara, y algunos de sus investigadores, para la conformación del campo, y cuyas revistas han sido reconocidas a nivel nacional e internacional, y que en el caso de la revista ESCC ha sido parte de un centro de investigación de lo que Gilberto Giménez (2003, p. 64) denomina como “Cultura Moderna en México”. De las cinco revistas consultadas, tres de ellas se revisaron el total de números editados, y sólo en dos (C y S, ESCC) se revisaron la mayoría de los números, 154 • Héctor Gómez Vargas


faltando unos cuantos ejemplares pendientes. Destaca la diferencia que hay entre las revistas impresas y la electrónica en lo referente a la cantidad de números editados, lo que hace evidente la dificultad que implica imprimir y la facilidad de subir en línea documentos. En relación a los textos que han publicado las cinco revistas, lo podemos observar en la tabla número 6. Tabla 6

Textos publicados, textos vinculados con el C.C. Textos publicados Textos Tipo de documentos en los números vinculados que abordan CC Revista con CC Reflexivo Empírico Anuario de Investigación de la Comunicación 149 18 8 10 Comunicación y Sociedad 109 9 4 5 Espacios de Comunicación 93 8 5 3 Estudios sobre las culturas contemporáneas 236 13 11 2 Razón y palabra 831 11 9 2 Total 1,418 59 37 22

Si consideramos como un conjunto el periodo de años que comprenden a las cinco revistas, dieciocho años, vemos que han contribuido con una no despreciable cantidad de documentos, es decir, con 1, 418, y se puede observar que la cantidad de artículos puede ir de acuerdo a la tendencia de la cantidad de números editados por cada una de ellas, aunque llama la atención que el AIC ha crecido sensiblemente con 11 números, y que RyP ha publicado como un 60% de los artículos, con un promedio de 18 por cada edición. Ahora bien, si la cantidad de artículos es considerable, cuando revisamos aquellos que están vinculados con el C. C., vemos que sólo son 59 textos, lo cual representan un aproximado del 4% de la producción total, donde el AIC, ESCC y RyP son los que más han publicado al respecto. Pero si de esos 59 documentos revisamos cuáles son de carácter eminentemente reflexivo, teórico, y cuáles aportan material empírico, vemos que 37 corresponden a lo primero y 22 a lo segundo, con lo cual comenzamos a ver que el tema del C. C. ha tendido a ser más un espacio de reflexión que de indagación. De la parte reflexiva, destacan las revistas de ESCC y RyP, mientras que en el empírico destaca la presencia del AIC. (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 155 Un acercamiento hemerográfico


Temáticas, enfoques, metodología Si enfocamos otros elementos de los textos publicados en las cinco revistas que abordan al C. C. hemos de tener en cuenta algo que ya se había señalado, en el sentido de que el C. C. tiende a expandirse, vincularse o incluirse por medio de otros conceptos, como hábitos, exposición, recepción, etcétera. Es por ello que toca observar los temas que han abordado, los enfoques y las metodologías. Respecto a los temas, esto puede verse más claramente en la tabla 7. Tabla 7

Temáticas de los textos publicados sobre C. C. Revistas Anuario de Estudios sobre Investigación de Comunicación Espacios de las culturas Razón Temáticas la Comunicación y Sociedad Comunicación contemporáneas y palabra Acceso a tecnología 1 Audiencias 1 1 1 Consumo 1 3 1 Cultura del consumo 2 Cultura Juvenil 1 2 1 Efectos 3 Espacios 1 Experiencias mediadas 1 Exposición 5 1 1 Globalización y políticas culturales 2 Ind Culturales 2 Inv. sobre recepción 1 Oferta y consumo 1 Ofertas culturales 1 Prácticas 2 1 1 3 2 Preferencias 1 Procesos simbólicos 2 Públicos 2 Recepción 2 2 2 2 1 Representación del cuerpo 1 1 Total 18 9 8 13 11

156 • Héctor Gómez Vargas


Un primer punto a destacar es que con la revisión de los documentos, se registraron 20 temáticas que puede dar un panorama complicado y disperso, que requeriría una revisión y re organización. Sin embargo nos da pistas importantes. En primer lugar observamos la tendencia de asimilar la recepción con el C. C., pues es la que más prevalece en las cinco revistas, con un total de 9 textos, seguida de la temática de las prácticas (8), la exposición a los medios (7), el consumo (5) y finalmente la cultura juvenil (4). Temáticas como audiencias, efectos de los medios, cultura del consumo, industrias culturales, procesos simbólicos, públicos y representación del cuerpo, tienen una presencia menor, con 3 o 2 textos. Por su parte, si ahora vemos el enfoque desde dónde se abordan las temáticas, tendríamos lo siguiente: Tabla 8

Enfoque de los textos sobre C. C. Industrias Estudios Estudios de Usos y Socio- AntropoRevista culturales culturales recepción gratif. lógico lógico Anuario de Investigación de la Comunicación 1 5 5 1 1 0 Comunicación y Sociedad 1 4 0 1 3 0 Espacios de Comunicación 0 3 2 0 0 1 Estudios sobre las culturas contemporáneas 0 4 3 0 4 1 Razón y palabra 0 1 1 0 2 1 Total 2 17 11 2 10 3

Lo que aparece en esta tabla es algo que igualmente se prefiguró: la presencia de los Estudios Culturales como la principal óptica que ha permitido abordar al C. C., y su vínculo estrecho con los estudios de la recepción, pues entre ambos hay 28 documentos con esos enfoques, seguidos por el sociológico (10), que igualmente habla de una tendencia generalizada de los estudios de la comunicación en México, y es menor la presencia de los enfoques antropológicos, o desde las industrias culturales y los usos y gratificaciones. Esto se ve ratificado por los autores que más son empleados para conformar el marco teórico de los textos publicados. Estos autores los podríamos agrupar en dos bloques. En el primer bloque hay cinco autores que predominan en los (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 157 Un acercamiento hemerográfico


marcos teóricos: Néstor García Canclini, Jesús Martín Barbero, Pierre Bordieu, Guillermo Orozco y David Morley. El libro más citado es de los medios a las mediaciones y el texto El consumo sirve para pensar publicado en la revista Diálogos de la comunicación, editada por FELAFACS. Igualmente, de ambos autores está presente gran parte de su producción. En un segundo bloque también podemos mencionar otros autores que dependiendo de lo que se pretenda argumentar son citados: Adorno y Horkheimer, John B. Thompson, José Carlos Lozano, Jorge González, Mauro Wolf y Enrique Sánchez Ruiz. Al vínculo con la recepción, hay que añadir la tendencia de los enfoques de los Estudios Culturales, lo cual tendrá un impacto en las metodologías empleadas para su abordaje, donde un punto que es importante considerar es que tiende a haber una ausencia explícita y reflexiva del empleo de metodología, probablemente por lo reducido del espacio de publicación, pero igualmente por la costumbre de no hacerlo visible por parte de algunos investigadores. Esto nos habla de los alcances mismos que puede tener los trabajos sobre el C. C., el tipo de miradas que se concentran sobre aspectos que tienden a oscilar entre pretensiones de aspectos particulares, a miradas generales, más amplias de una ciudad, región o el país, como puede ser observado en la tabla 9, donde se puede observar los sujetos que fueron tomados para estudio o reflexión. Tabla 9

Sujetos de estudio en los textos sobre C. C. Jóvenes Mayores Soc. en Sin Revista y niños Mujeres de 18 Familia general especificar Anuario de Investigación de la Comunicación 6 2 1 2 6 1 Comunicación y Sociedad 4 0 0 1 3 1 Espacios de Comunicación 3 1 0 1 3 0 Estudios sobre las culturas contemporáneas 2 0 0 1 10 0 Razón y palabra 4 1 0 0 6 0 Total 19 4 1 5 28 2

Lo que ahora vemos es que los textos tienden a hablar del C. C., recepción, prácticas, exposición a los medios, de una manera general, intentando dar visiones más o menos amplias de una ubicación geográfica, ante la presencia de 28 textos. La segunda tendencia es hacia los jóvenes y a los niños con 19 documentos, y con una presencia mucho menor es a ver lo que sucede en las familias (5) y las mujeres (4). 158 • Héctor Gómez Vargas


Pareciera que la atención del C. C., a través de distintas entradas temáticas, es para describir o explorar lo que sucede en algún lugar o zona, pero por otro lado, son los jóvenes y los niños los que más llaman la atención. Tratamientos Se puede pensar que el C. C. ha sido tomado en cuenta y que ha sido importante, pero si vemos la tabla 10, donde se aborda las áreas de estudio del C. C., se sigue reforzando que la tendencia ha sido más hacia lo reflexivo, con pretensiones teóricas y/o metodológicas: Tabla 10

Áreas de estudio del C. C. y textos publicados Teórico/ Revista Metodológico Anuario de Investigación de la Comunicación 3 Comunicación y Sociedad 4 Espacios de Comunicación 5 Estudios sobre las culturas contemporáneas 8 Razón y palabra 4 Total 24

Espacio público/ Prácticas Consumo y usos de Medios

Consumo cultural y sujetos sociales

2 2 0

8 1 1

5 2 2

2 2 8

1 4 15

2 1 12

Se vuelven a confirmar que el principal acento ha sido sobre teorizar o reflexionar sobre el C. C., al ver 24 textos en el área de la teoría y la metodología, así como otro acento tiende a colocarse igualmente en el consumo de medios, con 15 documentos. Si a esto agregamos el enfoque dado en los diversos textos, encontramos que las áreas señaladas en la tabla 8 se ratifican de manera significativa, como lo podremos observar ahora en la tabla 11. Tabla 11

Enfoque de los textos sobre el C. C. Revista Consumo Consumo + Medios Jóvenes Anuario de Investigación de la Comunicación 9 8 1 Comunicación y Sociedad 5 4 0 Espacios de Comunicación 1 4 3 Estudios sobre las culturas contemporáneas 6 5 2 Razón y palabra 6 3 2 Total 27 24 8

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Los acercamientos hacia los jóvenes tienden a decrecer sensiblemente, aunque es posible encontrar un vínculo con algunos que han abordado el área del consumo de medios de comunicación, principalmente con la televisión, con lo cual, los jóvenes tienden a ser vistos como receptores, audiencia, públicos de los medios y usuarios de nuevas tecnologías de información. Conclusiones Hemos de recordar que dado el perfil y el alcance del presente trabajo, lo que hemos dicho son algunas aproximaciones sobre el C. C. que se han de tomar como hipótesis de trabajo, más que como conclusiones definitivas y globales. Desde esa perspectiva, podemos agregar a manera de conclusiones algunas cosas que igualmente deben ser tomadas como meras hipótesis. Al principio del presente trabajo nos preguntábamos sobre la importancia que han tenido y tienen los estudios sobre el C. C. y apuntábamos que ante la centralidad que van teniendo los medios de comunicación y la dimensión cultural, nos parecía que ha sido importante como un recurso de conocer las transformaciones sociales y culturales en América Latina. Sin embargo, la cantidad de trabajos encontrados en las revistas nos hace pensar que su estudio y abordaje ha sido más modesta que otras áreas, agendas y temáticas de estudio dentro de los estudios de la comunicación. Es por ello que, como se ha visto a lo largo del presente trabajo, dentro de los estudios de la comunicación, el C. C. se ha centrado en el consumo de medios con un fuerte acento en la televisión, a través de la tendencia del estudio de la recepción o de las audiencias, donde de experiencias mediadas son las que dominan los espacios de tiempo libre, esparcimiento o diversión de los sujetos el ámbito urbano moderno, y poco se han abordado el estudio de otro tipo de consumo: arte, música, patrimonio, actividades en espacios externos o de grupos, a diferencia de lo que ha hecho desde los estudios de la cultura que provienen más bien de la antropología, los estudios literarios, la sociología, la estética. Por otro lado, la reflexión teórica coincide plenamente con lo encontrado en la producción académica en las revistas. Refleja la complejidad del fenómeno del C. C. y los cruces o empalmes que se han realizado, y esto puede un indicio de que se refleja algo más profundo, es decir, la manera como se ha trabajado a la comunicación y a la cultura en México, entre ellos destacamos de manera sintética lo siguiente: los problemas que tienen los estudios de la 160 • Héctor Gómez Vargas


cultura dentro de un programa científico para conformar modelos que dentro de su programa cognitivo tienden a crear objetos de estudio a un nivel eminentemente descriptivo, lo cual se ve reflejado en el C. C. en el sentido de que no se ha consolidado una constelación de redes conceptuales que permitan la conformación de un “árbol de búsqueda” donde se construya un sentido y la regencia de un objeto de estudio, pues las regencias continuas a diversos conceptos como se ha hecho no lo ha permitido, y ha propiciado una compleja relación de ires y venires entre escuelas de pensamiento de lo social y la comunicación que va de la escuela sociológica funcionalista a la sociología crítica y la sociología cultural; por lo mismo, se puede decir que se han localizado una serie de fenómenos de la realidad que atraen la atención, pero no se ha logrado conformar una teoría sustantiva del C. C. que vayan permitiendo configurar un modelo formal para su estudio. Si bien no ha logrado consolidar lo anterior, si podemos decir que los estudios del C. C. han abierto áreas importantes que han posibilitado su estudio, han generado información y reflexión importante y significativa, que empieza a tener formas específicas, a particularizarse, donde hace falta afinar más la mirada, trabajar más a profundidad, de manera sistemática y colectiva. Igualmente nos preguntábamos sobre cuál era la situación de los estudios del consumo de jóvenes, y desde la sistematización realizada, parece que hay mucha inquietud, pero poca atención ante una tendencia de estudio más generalizada. Por lo menos en los tiempos más recientes se ha ido ganando conciencia de la importancia de la presencia de los jóvenes en momentos de la expansión de lo internacional, de lo global, de las mutaciones en las ciudades, de las formas y relaciones sociales, de la presencia de imaginarios colectivos con ambiciones internacionales, donde tiende a considerarse que ellos son principalmente quienes viven esas transformaciones y son los principales usuarios de los medios de comunicación. Reconociendo que nos hace falta completar y afinar más la sistematización, tanto de las revistas consultadas como de otros materiales que habría que incluir, para poder dar paso a decir qué es lo que sabemos sobre el C. C. y los jóvenes, en estos momentos nos parece que hace falta más trabajo conceptual y analítico sobre los mismos jóvenes, de abrir el espectro a otros medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de información, de vincularlo con otro tipo de consumo de medios y de ofertas de consumo juveniles que se van multiplicando aceleradamente, de observar tanto la nueva ecología de medios y de nuevas tecnologías de información, la manera como altera los procesos (Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 161 Un acercamiento hemerográfico


de producción, difusión, fijación de materiales simbólicos, y consumo, dentro de entornos y dinámicas varias, donde los jóvenes no sólo son espectadores “multimedios” como señaló en su momento García Canclini, sino diversidad de actores sociales y usuarios de medios, donde las fronteras conceptuales que se han empleado se trastocan e intercambian continuamente (receptor, usuario, audiencia, espectador, consumidor) y que colocan nuevos retos no sólo al estudio del C. C., sino a los de la recepción y las audiencias, pues todo ello nos lleva a otro elemento más que el desarrollo de las nuevas tecnologías de información está posibilitando, es decir, no sólo las nuevas comunidades virtuales, sino que por el momento, los jóvenes son creadores de formas y productos mediáticos. Lo que se ha revisado sobre el C. C. de los jóvenes también es significativo, y toca afinar la mirada para tener mayor claridad en lo que se ha logrado, y para poder definir con más seguridad lo que tocaría hacer a continuación. Eso es parte de lo que debería venir a continuación dentro de la sistematización que estamos realizando. Bibliografía Documentos sistematizados por revista: • Espacios de Comunicación. Universidad Iberoamericana. Urteaga M. (1996). Cultura e identidad femenina: el caso de las chavas Activas Punk, No. 1. Saintout, F. (1998). Las encrucijadas del receptor, No. 2. Gómez, H. (1998). Procesos históricos de recepción radiofónica, No. 2. Morales, R. (1998). De redes, creadores y sujetos otros: las redes de comunicación y cultura en los jóvenes, No. 2. Morales, R. (1998). El filin de la vida, Cultura, comunicación y cotidianeidad urbana, No. 3. Guadarrama, L. A. (1998). Hacia una cultura audiovisual entre los jóvenes, No. 3. Inestrosa, S. (2000). Consumo televisivo de los hispanos en el occidente de la ciudad de Phoenix, No. 4. Morales, R. (2000). La juventud como imagen, No. 4 • Anuario de la Investigación de la Comunicación. CONEICC. Esteinou, J. (1994). Televisión nacional y globalización cultural: el caso de México, No. I. Lozano, J. C. (1994). Recepción y uso de medios de comunicación en los jóvenes fronterizos, No. I. 162 • Héctor Gómez Vargas


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(Re) Pensar la comunicación y la cultura: consumos culturales juveniles en México. • 167 Un acercamiento hemerográfico


Capítulo 7

La negociación: proceso clave para comprender a la recepción desde la perspectiva culturalista anglosajona Laura López Rivera*

Universidad Intercontinental

El propósito de este texto es construir teóricamente el concepto de recepción, a partir de la integración de una serie de planteamientos de autores del enfoque culturalista anglosajón. Para ello, se revisan dos nociones que son fundamentales: la consideración de que la audiencia es activa y la polisemia del mensaje. A través de este abordaje se plantea la naturaleza de los procesos receptivos, en donde es fundamental comprender la interacción entre el texto y el lector como una relación de negociación en donde existen elementos libertarios, que son los que le dan al texto y al lector la capacidad de crear una lectura más activa y otros estructurantes que generan interpretaciones más orientadas. The purpose of this text is to construct the concept of reception with the use and integration of the Cultural Studies theoretical approach. In order to achieve this, we must conceive two fundamental grounds: the polysemy of the message and the active interpretative role of the audience. From this perspective the nature of the receptive process is exposed and it’s important to understand the interaction of the text and the interpreter like * Profesora e investigadora de la Escuela de Comunicación de la Universidad Intercontinental.

Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, Maestra en Educación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y Candidata a Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Algunos de sus trabajos publicados son: 1. “Cultura, cine y educación: entre la comprensión y la creación cultural” México, noviembre de 2003. 2. “Una mirada a la comunicación desde una perspectiva sociocultural” en la revista “Unidad y diversidad”, (Julio-diciembre 2003, Vol. 3, No. 2)


a negotiation, where the reader is granted certain interpretative autonomy which allows the text and interpreter the possibility of more active creations and other structuring elements which advise the interpretation to a certain direction.

Introducción Diversas son las perspectivas teóricas y metodológicas que han estudiado los procesos de recepción, según Jensen y Rosengren (1990) son 5 las tradiciones que se han enfocado a esta tarea: la investigación sobre los efectos, los usos y gratificaciones, los estudios literarios, los estudios culturales y los estudios de recepción. Cada uno de estos enfoques tiene sus especificidades, a grandes rasgos se puede afirmar que, los estudios culturales están más interesados en trabajar en el ámbito del contexto socio cultural para comprender la producción de sentido; los estudios literarios en el texto; los usos y gratificaciones, en general, se ubican en el entendimiento de los procesos de los individuos al usar los medios; los estudios de recepción en la relación entre la estructura del mensaje y la forma como es interpretado éste por el público; finalmente, los estudios de los efectos se ubican en el efecto que el mensaje causó en el auditorio, es decir, en el resultado, situación que en algunos de los estudios actuales ya es contextualizada en el espacio social. Todas estas perspectivas generan diversas voces y acercamientos, en donde las divergencias han ayudado a matizar algunos planteamientos y han enfatizado la relevancia de las diferentes partes del proceso de comunicación, enriqueciendo con ello el debate y el campo de estudio de la recepción. Frente a estas formas de entender un fenómeno, el abordaje que aquí se propone para explicar el proceso receptivo toma en consideración que el objeto de estudio se deberá comprender a partir de la interacción entre los diversos elementos que entran en juego, de tal forma que el punto de partida no sea un esquema lineal, sino uno reticular que más que concluir, abra una serie de posibilidades y conexiones con diversos grados de significación. Ante esta pretensión, el paradigma culturalista anglosajón aporta una mirada interesante al explicar la recepción desde una audiencia enmarcada en sus relaciones sociales, conformada por una serie de demarcaciones culturales (raza, etnia, nacionalidad, género, etc.) que se articulan y que con ello, definen a las comunidades de interpretación con sus especificidades. Desde esta mirada sociológica es que se entiende que, es el comportamiento social y con ello la comunicación la que determina la forma como se interpreta el mensaje. 172 • Laura López Rivera


En este sentido, vale la pena aclarar que, si bien es cierto que esta propuesta se construye a partir de un solo enfoque, el culturalista anglosajón, son diversos los planteamientos que se incorporan con el objetivo de generar un acercamiento más complejo, a través de una lógica que intenta observar desde múltiples ámbitos la relación entre elementos. Desde esta mirada la recepción es vista como una práctica compleja de construcción de sentido, en donde se observan procesos de articulación y de negociación entre el texto y la audiencia. Es decir, entre los procesos de codificación y decodificación se negocian discursos y situaciones que están en permanente cambio y re-configuración. En esta lógica que se ha planteado, el trabajo que aquí se presenta desarrolla conceptos que pertenecen a estas dos instancias nombradas por Stuart Hall (1980) como codificación y decodificación. Para la primera, se incorpora la polisemia del mensaje, producida a partir de la polisemia estructurada, las lecturas preferenciales y los vacíos de información. En el caso de la decodificación, se analiza el concepto de audiencia activa, a partir de dos nociones que me parecen fundamentales, el contexto socio-cultural y el flujo y la diversidad de los mensajes De esta manera, a través de estas categorías y subcategorías de análisis se construye teóricamente el concepto de recepción, con el objetivo de proponerle al investigador un punto de partida que podrá transferir a contextos específicos de recepción y en donde tendrá la oportunidad de valorar la pertinencia de los elementos propuestos y sus interacciones. A continuación se incorpora un mapa conceptual con el propósito de aclarar la estructura del trabajo: Figura 1

Estructura del trabajo

Fuente: elaboración propia

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La audiencia activa Al término “audiencia activa” se le han dado varios significados y esto ha generado confusión entre los investigadores que han tratado de comprender este proceso. Actividad, crítica (Livingstone y Lunt), reconstrucción, re-significación, oposición o distancia crítica (Liebes y Katz), rechazo (Lull), resistencia (Hall), son algunas de las palabras con las cuales los autores de la corriente culturalista nombran a esta actividad del individuo frente a los mensajes de los medios. En términos generales, la actividad de la audiencia plantea que los receptores crean diferentes significados ante lo que los medios presentan y se piensa que si los sentidos que estos sujetos producen ante un contenido son coincidentes, es porque se trata de receptores pasivos. Pero este planteamiento, por si solo resulta problemático, si consideramos que todas las audiencias somos activas, de un modo o de otro y que es imposible que interpretemos exactamente lo mismo, entonces ¿a qué tipo de actividad estamos haciendo referencia? Para responder a esta interrogante sobre lo que es la actividad de la audiencia, se revisarán algunos conceptos que se han desarrollado, a través de dos ejes temáticos: 1. El contexto sociocultural como lugar de clausura en los procesos de interpretación 2. El flujo y la diversidad de mensajes como factores de resistencia en los procesos de interpretación El contexto socio cultural como lugar de clausura en los procesos de interpretación Un punto de partida para comprender la actividad de la audiencia son los planteamientos de Roger Silverstone, quien ubica al sujeto social dentro de las redes de interacción, concibiendo que lo individual es estructurado por lo público. El trabajo de este investigador es interesante en dos aspectos: en primera instancia porque plantea la necesidad de comprender las prácticas de la recepción televisiva dentro del estudio de la vida cotidiana para de esa manera entender las formas en que convergen la televisión, la cultura y la sociedad; y Obsérvese que se hace referencia a que son estructurados, no se está hablando de estructura en sí. El término “estructurado” está matizando el proceso, ya que plantea que sí orienta el sentido, más no lo determina. 

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por otro lado, por enfatizar la importancia de un abordaje en donde se sitúa al receptor en su dimensión psicológica y social. Para Silverstone (1996, pp. 222-223) las audiencias televisivas son: “(...)entidades individuales, sociales y culturales y, siguiendo la terminología de Janice Radway, “nómadas”. Aún cuando las audiencias entran en el espacio televisual y salen de él, se puede decir que siempre están literalmente presentes y en el presente. En la realidad las audiencias televisivas viven en diferentes espacios y tiempos superpuestos pero no siempre determinantes; espacios domésticos; espacios nacionales; espacios de televisión abierta y de televisión restringida; tiempos biográficos; tiempos diarios; tiempos horarios; tiempos espontáneos pero también tiempos socio-geológicos: los de la longue durée” .

La concepción que tiene Silverstone sobre la audiencia es muy innovadora. Él recomienda entenderla a través de una serie de prácticas y discursos cotidianos, dentro de los cuales está el de ver televisión, y no a partir de una serie de características que definen a un grupo social específico. De esta manera, la audiencia vive en diferentes ámbitos espacio- temporales constituidos por: la televisión (o cualquier otro medio), la biografía, la cotidianeidad y lo social En esta propuesta Silverstone explica a profundidad la relación entre la vida cotidiana y los medios de comunicación, así como la manera en que el auditorio construye sus interpretaciones y nos sitúa en la complejidad de las negociaciones que se dan entre lo creativo y lo restrictivo, entre la libertad para crear que está dentro del ámbito individual y las imposiciones o estructuraciones del sistema social y del texto en particular. Para él, consumimos lo material y lo simbólico, es decir nos apropiamos de ello, a través de actos individuales que están estructurados por lo público. Silverstone utiliza el término domesticación para hablar de este proceso por medio del cual traemos a casa lo material y o simbólico y lo hacemos nuestro. “(...) es en este proceso de traer cosas y significaciones a casa donde se produce y se mantiene la diversidad empírica de nuestra propia domesticidad. Y es en esta lucha con o contra las mercancías –los objetos y también los textos- del mercado Se está consciente que este texto está construido básicamente sobre planteamientos que abordan a los procesos de recepción desde la especificidad de la televisión. Esto obedece a que la perspectiva por la cual interesa mirar al proceso ha tenido un gran desarrollo en la recepción televisiva y poco trabajo referido a la recepción en otros medios. 

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masivo donde se revelan muchas de las estructuras de la vida cotidiana. Es en lo cotidiano (que por supuesto no es lo mismo que lo doméstico como tampoco es el equivalente de popular) donde opera la dimensión funcional y la dimensión cultural de los medios (...) La vida cotidiana en general y la domesticidad en particular pueden resistir, pero tal resistencia es, como tantas otras cosas de la vida cotidiana, paradójica. A través de ella se expresan las señales de la diferencia y –en su significación- el deseo de que esas señales sean reconocidas y compartidas por otros (Silverstone, 1996, p. 289)”.

En este sentido, Silverstone no niega la actividad del auditorio, por ello habla de estructuración de lo social y no de estructura; pero si se cuestiona ¿cómo se da esa actividad?, ¿en qué circunstancias?, ¿a consecuencia de qué?, ¿a través de qué tipos de procesos? Muy cercano a estas ideas se encuentra David Morley, quien según Silverstone (1996, p. 250), comprobó en su pionero estudio del “Nationwide”, que “la clase no es un indicador simple de lectura, ni la capacidad para poner distancia entre las propias lecturas y las supuestamente preferenciales de los textos”. Por ello, en otras investigaciones cambia la categoría de clase social por género y se da cuenta que el género sí es un factor relevante para entender el uso específico del medio, el control de los horarios y el manejo del espacio doméstico. En síntesis, para Morley (1996), al igual que para Livingstone (1997) y para Silverstone (1996), es imprescindible entender a la recepción en dos ámbitos, en el marco psicológico para analizar las diferentes relaciones que los sujetos entablan con los medios y en el sociológico para comprender cómo las estructuras económicas, políticas y sociales limitan las lecturas del espectador. En medio de estos dos está la familia, sus dinámicas, su domesticidad, su consumo. Otra interesante perspectiva sobre la actividad de la audiencia la aporta el investigador estadounidense James Lull. Sus estudios colaboran a entender la lectura situada en escenarios sociales y culturales en los que se crean las agendas simbólicas de los individuos y en la vida cotidiana, en donde el acto de ver televisión se percibe como parte fundamental de ella. Para Lull (1997), la recepción es una actividad microsocial, entrecruzada por una red de relaciones Aun cuando James Lull es de origen estadounidense, sus planteamientos están muy cercanos a la perspectiva de los estudios culturales de Birmingham. Él se confiesa estar influido por esta corriente, sus referencias bibliográficas coinciden con ella, además de que ha participado en varias de sus publicaciones. 

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interpersonales y enmarcada en contextos socioculturales que se ven determinados por la estructura social. Lull (1997, p. 16) señala que: “los medios de comunicación masiva no son fuerzas unificadas, monolíticas que se imponen a los miembros de una audiencia pasiva, dependiente y aislada, desperdigada por todo el mundo”. Sino entrecruzamientos de los contenidos de los medios de comunicación con los discursos particulares de los individuos en sus vidas cotidianas. Para Lull la forma como hacemos sentido de los mensajes ideológicos es a través de los procesos de re-invención. Los sujetos sociales tenemos el poder cultural que es la capacidad de producir sentidos y de construir (en general de manera parcial y temporaria) formas de vida (o constelaciones de zonas culturales) que apelan a los sentidos, a las emociones y a los pensamientos de uno mismo y de los demás (Lull, 1997, p. 99). Estos procesos de re-invención se conceptualizan como un tipo de resistencia y se ven influidos por los enclaves socio- culturales (raza, clase social, género, etnia, educación, relaciones sociales, nacionalidad) en donde están situados los receptores. Pero a su vez, estos procesos de re-invención tienen también relación con los textos que son polisémicos. Se puede comprender que para Lull las audiencias son reflexivas y están ubicadas en un contexto complejo y contradictorio y si bien plantea que las audiencias rechazan las ideas de los medios, esto sólo se puede dar sobre la base de una recepción de mensajes o temas que son dominantes en las sociedades. Por ello, hablar de rechazo, en el sentido estricto del término no funciona, hay que matizarlo. En este proceso que se ha descrito a partir del enfoque de Lull se percibe cierta libertad del sujeto para crear sus propios significados, pero también cierta sujeción por parte de los mensajes y de las disposiciones y competencias que han adquirido los sujetos según su ubicación socio cultural. Lull trata de comprender las fuerzas sociales hegemónicas articuladas a las subordinadas, a la manera de la hegemonía Gramsciana. Es decir, por un lado, las ideologías dominantes no determinan a la cultura por sí sola (Lull, 1997, p. 153); por otro, la cultura tampoco se produce en las industrias culturales, “es el Lull coincide con Bourdieu (1990) cuando habla de cómo opera el habitus cultural que se construye de los recursos materiales y simbólicos, en donde el mundo no se les presenta a los actores sociales como un caos, pero tampoco completamente estructurado. 

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producto de negociaciones y apropiaciones de símbolos que circulan (Lull, 1997, p. 183). De esta manera, la cultura es incontrolable, ya que las representaciones simbólicas están abiertas a diversas interpretaciones (Lull, 1997, p. 184). En síntesis, podemos decir que para James Lull la actividad de la audiencia tiene los siguientes matices: la estructura social es dinámica e inacabada, los mensajes simbólicos son polisémicos y multisémicos y los actores sociales interpretan y utilizan el entorno simbólico de diversas formas dependiendo de sus intereses personales, sociales y culturales. Por otro lado, otra interesante fuente para construir el concepto de audiencia activa es Stuart Hall, quien bajo los planteamientos de la “hegemonía” de Gramsci, desarrolla la teoría de la articulación para explicar cómo se produce el sentido. En ella afirma que: el sentido es siempre el resultado de un acto de articulación (un activo proceso de producción en uso). El proceso lo llama articulación porque el significado tiene que ser expresado en un contexto específico, en un momento histórico concreto y mediante un discurso también específico. En el ámbito de la interpretación, Hall explica cómo las que llama demarcaciones culturales (género, raza, etnia, clase social) se articulan para generar formas de actuar en el mundo social y simbólico. Así por ejemplo, dice que una joven obrera británica, descendiente de chinos, viviendo en Londres, está dentro de varias demarcaciones sociales que determinarán la forma como produzca el sentido ante los textos. Claro que aquí habría que señalar que una de las demarcaciones sociales será la dominante y por ende influirá en mayor medida a las demás o las integrará a sus propios mecanismos. Esto último es precisamente lo interesante del concepto de articulación, que se entiende en esta lógica de la contradicción, de la negociación y de la diversidad. Hall, en su texto ya clásico texto “encoding-decoding” (1980) plantea que los procesos de codificación y decodificación no son siempre simétricos. Cada uno de estos opera sobre sus propias reglas y características de producción. Por ello, el significado se produce entre fuerzas contradictorias, de oposición. Pero En los estudios culturales la palabra articulación indica el punto de unión entre dos cosas. “En los estudios culturales se articulan “las fuerzas sociales que actúan en gran escala (especialmente los modos de producción) en una configuración o formación particular que se da en un determinado momento, llamada coyuntura, para producir las determinantes estructurales de cualquier práctica, texto o evento dado (...) La articulación describe no sólo una combinación de fuerzas, sino también una relación jerárquica entre ellas. Las fuerzas no se unen o se suman entre sí, sino que “se estructuran en dominancia” (Sullivan, Hartley, Saunders, Montgomery y Fiske, 1997, p. 38). 

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se genera a través de procesos de negociación, en donde, como ya se ha dicho, no todo es restrictivo ni todo es creativo. Como se puede observar, esta noción rescata la idea de que los significados no son transmitidos, sino que son siempre producidos; primero por el codificador, quien a partir de su perspectiva construye el mensaje y después por la audiencia, quien desde su contexto sociocultural interpreta. De esta manera, se van articulando las diversas demarcaciones sociales, las del productor del mensaje y la del receptor y en esta convergencia se construye el significado. Figura 2

La articulación entre las demarcaciones del codificador y las del decodificador Demarcaciones del codificador

Demarcaciones del decodificador Nacionalidad

Nacionalidad Género

Etnia Clase social

Significado

Etnia

Género Clase social

Fuente: elaboración propia

El flujo y la diversidad de los mensajes como factores de resistencia en los procesos de interpretación El segundo concepto para comprender la actividad de la audiencia es el flujo y la diversidad de los mensajes. Para ello nos acercaremos a lo que John Fiske define como democracia semiótica. El autor afirma que: “el medio televisivo produce a menudo programas relativamente ambiguos, “textos abiertos a la interpretación”, que le delegan la producción de significado al receptor. Fiske concibe un modelo que le da a los lectores la oportunidad de construir sus propios acercamientos, ya que considera que el flujo y la diversidad en los mensajes de los medios son factores de resistencia para el auditorio. Según el autor la diversidad está dada por la pluralidad de voces, de textos, de personas. Sin embargo, este planteamiento de una democracia semiótica, en donde diferentes grupos socio culturales construyen sus propios significados resulta La negociación: proceso clave para comprender la recepción desde la perspectiva anglosajona • 179


problemático. Habría que pensar que los textos de los medios son construcciones y, como tales, no representan la realidad, son tan sólo una perspectiva sobre ella. De esta manera el auditorio no ve sólo lo que quiere ver, sino también lo que se le presenta. La crítica que le hace Morley (1997, p. 27) a Fiske es que:”es cierto que un mensaje no es un objeto dotado de una significación real y exclusiva. Pero los mecanismos significantes que pone en juego promueven ciertas significaciones y suprimen otras”. Al respecto, Fiske afirma que las personas tienen la capacidad de establecer procesos de resistencia ante el poder y estos se da en dos sentidos: por una vía semiótica y por una social. Ambas están relacionadas aunque son relativamente autónomas. Según Storey (2002, p. 27): La cultura popular opera principalmente, aunque no exclusivamente, en el campo del poder semiótico. Está involucrada en la lucha entre la homogeneización y diferencia, o entre consenso y conflicto. En este sentido la cultura popular es un campo de batalla semiótico en donde el conflicto pelea entre las fuerzas de incorporación y las fuerzas de resistencia, entre los significados, los placeres y las identidades sociales impuestas y los significados, placeres e identidades sociales de resistencia semiótica: “las fuerzas hegemónicas de homogeneidad se encuentran con las de resistencia de heterogeneidad”.

De esta manera se entiende cómo dos fuerzas contrarias están interactuando. El ámbito financiero está relacionado con las fuerzas de homogeneización, de incorporación; la cultural con las de resistencia y diferenciación, fragmentación. Aunque Fiske reconoce ambas fuerzas, en su teoría centra la atención en la forma como los sujetos elaboran tácticas para resistir a estos mensajes, hablando de un movimiento de liberación de los lectores a través de la lectura activa y creativa de la cultura por parte de la audiencia. Pero este planteamiento no parece convencer a muchos investigadores, entre ellos a Morley (1998), quien piensa que no es tan sólo cuestión de los derechos de los lectores, sino el hecho de que: “(...) el circuito del poder no está totalmente desconectado en dos puntos: los procesos de codificación en las empresas de comunicación y de descodificación por parte de las audiencias”. Ambos determinados por los recursos culturales con los que cada sujeto cuenta para construir cierto tipo de significado. Asimismo Daniel Dayan (1997), sobre esta misma línea, opina que no es tan sencillo hablar de la resistencia del espectador, ya que toda resistencia presupone un poder. 180 • Laura López Rivera


La crítica que le hace Silverstone (1994, p. 259) a Fiske es que: “parece confundir polisemia con ambigüedad, apertura textual con falta de determinación y libertad sin trabas o desafiante con actividades como las que normalmente se desarrollan en un parque de juego". Por otra parte, en la misma línea de los planteamientos que critican la romántica postura de Fiske, Schiller (en Morley y Robins, 2002) afirma que en la actualidad se puede hablar de un nuevo orden informativo internacional en donde no hay armonía, sino una dominación cultural transnacional y corporativa. Por su parte, Joseph Straubhaar (1993), apoya esta idea y plantea que en la época contemporánea la comunicación se entiende como flujos que van y vienen, que no surgen de una sola fuente, que se intersectan, que se complementan, que se transforman, pero en donde inevitablemente existe una desigualdad en la producción y distribución de los mensajes a nivel mundial. A esta situación la llama interdependencia asimétrica. En una perspectiva contraria se encuentra Steven Rose (en Morley y Robins, 2002), quien desde una posición muy optimista, piensa que esta libre circulación de mensajes da la oportunidad de compartir las diferentes visiones culturales y ha creado un acercamiento entre las naciones distantes. Pero este autor parece olvidar las relaciones de poder y las millonarias ganancias en las que están inmersos los medios de comunicación. Es claro que son sólo unas naciones las que se ven representadas y muchas otras las que ni siquiera aparecen dentro del esquema, por lo que no es difícil aseverar que algunas culturas se ven sobre- representadas y otras sub-representadas. Por ello, la problemática está en el hecho de los efectos que esta acumulación de mensajes puede tener en los individuos, los itinerarios de los flujos (principalmente de las 7 naciones al resto del mundo) y sobre todo en los significados que se construyen a partir de estos contenidos. Según Morley y Robins (2002) el flujo de imágenes y productos, para 1990 y 1991, es más intensivo y extenso que en el pasado y se ve representado por 29 compañías dentro de las que encontramos a: Time Warner (EUA), Sony Corporation(Japón), Mitsushita Electric Industrial (Japón), Capital Cities/ABC (Estados Unidos), NHK (Japón), ARD (Alemania), Philips (Holanda), Fioninvest (Italia), Fujisankei (Japón), Bertelsman (Alemania), General Electric/NBC (EUA), CBS (EUA), News Corporation (Australia), RAI (Italia), Walt Disney Company (EUA), BBC (Reino Unido), Thorn EMI (Reino Unido), Paramount (EUA), Nintendo (Japón) y Tokio Broadcasting System (Japón). 

Recuérdese que en fechas recientes la corporación Sony compró a la compañía alemana Bertelsman, por lo que en esta nueva situación se observa que estas empresas pertenecen a tan sólo 7 naciones del mundo La negociación: proceso clave para comprender la recepción desde la perspectiva anglosajona • 181


En este abordaje que se ha realizado sobre el flujo y la diversidad de los mensajes, la actividad del auditorio debe de pensarse en estos procesos complejos en donde, si bien hay posibilidad de establecer resistencia hacia los mensajes, ésta debe ubicarse en una oferta que promueve ciertas significaciones y suprime otras, que representa unas sociedades y valores y que oculta otros por no convenir a sus intereses. Esto sin perder en cuenta que para analizar la recepción, más que un análisis de la oferta se requiere uno del consumo, ya que no es lo mismo pensar en lo que se oferta, que en lo que en realidad consumen los grupos culturales. La polisemia del mensaje Muy vinculado a la audiencia activa está el concepto de polisemia del mensaje. Antes de los trabajos de Humberto Eco y de los Estudios Culturales hay una gran preocupación por los textos. Se habla de estructuras y estos se conciben como entidades estáticas que debían entenderse como algo terminado, con sentidos propios y como elementos fundamentales en las lecturas del auditorio. A partir de Eco y los estudios culturales el texto se mira como algo incompleto, un proceso en donde el auditorio debe intervenir para generar su significado. Obsérvese cómo se está haciendo referencia a procesos diferentes, en el caso de los estudios que se centran en el texto se habla de sentido y estructura, en la actividad del auditorio de significado y estructuración. Hablar de polisemia del mensaje implica tomar en consideración diversos elementos que nos ayudarán a comprender cómo es que la misma forma como el texto está organizado genera un proceso de estructuración en las interpretaciones de las audiencias. A su vez, referirse a polisemia del texto significa pensar en mensajes construidos por una diversidad de perspectivas que se encuentran, se cruzan, se entretejen, como diversas voces en constante movimiento, que se sitúan y se articulan con otros textos a los cuales a su vez trasforman, re-orientan y por lo tanto re-significan. Son variados los matices que los diferentes investigadores de la perspectiva de Birmingham tienen con respecto a la polisemia. Por ello, a continuación se irá desarrollando el acercamiento hacia este término a partir de las diversas posturas, la mayoría complementarias, en donde se definen los conceptos de: polisemia estructurada, lecturas preferenciales y vacíos de información.

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La polisemia estructurada David Morley demostró en su estudio “Nationwide” que los diferentes grupos que analizó respondían de diversas formas a los mensajes. Este autor considera que dada su complejidad, por sus formas y contenidos, los textos son siempre polisémicos, que los mensajes pueden tener diversas lecturas (polisubjetivos) y que un evento puede ser codificado de formas diferentes (Morley, 1996b). Sin embargo, si bien Morley defiende la polisemia del mensaje, su perspectiva no llega a los extremos de la democracia semiótica que concibe John Fiske. Sus planteamientos se ubican dentro de un enfoque más matizado en donde cuando se habla de polisemia estructurada se entiende que: (...) el nivel denotativo de los textos guía, de manera más o menos explícita, la comprensión por parte del público, aún cuando algunas veces éste no acepte las significaciones privilegiadas” (Morley, 1997, p. 67). Para Morley (1998b) la polisemia estructurada tiene su propia estructura, ya que los mensajes son construcciones y no una ventana abierta al mundo; por ello, cargan con una serie de sentidos que van a privilegiar ciertos significados (significado preferente) y a suprimir otros. El mensaje sugiere distintas significaciones según el contexto en donde se lleve a cabo la lectura. De esta manera para Morley, como ya se mencionó, también la posición social y el género del auditorio determinan los discursos a los que va a tener acceso el receptor y por consiguiente también influirán en el tipo de lecturas que se realice. Se puede afirmar que Morley sigue pensando en la influencia de la televisión sobre su auditorio, pero reformula la perspectiva de “los efectos”, dándole peso a elementos que no se habían considerado en su interacción: el contexto social y la estructura del texto. Con respecto a éste último, habría que señalar que su postura se complejiza al considerar que, como dice Storey (2000, p. 16): “es siempre una cuestión de cómo la posición social, más las posiciones particulares discursivas producen significados específicos, generan lecturas que están organizadas porque la estructura de acceso a los diferentes discursos está determinada por la posición social. Es decir, el encuentro entre el texto y la audiencia se da inmerso en otros textos, la recepción no ocurre aislada, sino que se presenta articulada en redes de discursos a veces contradictorios y en ocasiones similares.

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Bajo estos planteamientos se puede concluir que Morley ve el problema de la audiencia como una cuestión no sólo de polisemia sino también de polisubjetividad. Las lecturas preferenciales Stuart Hall propone su modelo de las lecturas preferenciales que se contrapone también a la postura de Fiske sobre la completa polisemia del mensaje. Para Hall el texto contiene diversos elementos que incluso pueden llegar a ser contradictorios, una película, por ejemplo, presenta mensajes tanto alternativos como hegemónicos, sin embargo este texto propone una lectura preferencial hacia la cual orientan al lector. Hall siguiendo los planteamientos de Parkin (1971) sugiere tres posiciones que el auditorio puede tener ante el mensaje televisivo, la primera posición la llama la hegemónica-dominante, esta disposición ocurre cuando el receptor toma el significado connotativo del texto y decodifica el mensaje en referencia al código en el que ha sido codificado. Por ejemplo, si un noticiero critica una manifestación de personas en el centro de la ciudad por causar un caos vial y la audiencia coincide en interpretar la noticia desde esta perspectiva crítica; o por el contrario, si la noticia se redacta apoyando a la manifestación por ser una libre expresión y el auditorio lo decodifica aceptando este comentario. En esta perspectiva es imprescindible estudiar y comprender los códigos como sistemas de comportamiento y significación. Para ello, habrá que entender, en primera instancia, el papel de los códigos en la comunicación social. Según Fiske (1999, p. 64) los códigos tienen las siguientes características: 1. “Tienen un número de unidades de donde seleccionan (dimensión paradigmática), estos códigos pueden ser combinados por reglas de convención (dimensión sintagmática). 2. Todos los códigos transmiten significado 1. Todos los códigos dependen de un acuerdo entre sus usuarios y entre un contexto cultural que se comparte 2. Todos los códigos representan una función social o comunicativa identificada 3. Todos los códigos son transmitidos por sus medios apropiados” Los códigos establecen relaciones paradigmáticas y sintagmáticas, ya que cuentan con un sistema de categorías mediante las cuales se construye el sentido. Estas relaciones paradigmáticas y sintagmáticas en donde necesariamente hay una elección de elementos y por lo tanto una construcción, abren la posibilidad de sugerir el significado. Ahí está el papel del código en la construcción del sentido. Asimismo los códigos manifiestan los valores y creencias de una comunidad determinada, esto permite que las personas se identifiquen o no con estos y que los acepten y los compartan o no. Ésta es la dinámica social del código. 

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La segunda la llama posición negociada, ésta “contiene una mezcla de elementos oposicionales y adaptativos, en donde se: “apoya la legitimidad de las definiciones hegemónicas para hacer la interpretación (abstracta), mientras a un nivel restrictivo y situacional hace sus propias reglas” (Storey, 2002, p. 13). En el ejemplo de la nota que se redacta criticando la manifestación, el auditorio podrá negociar aceptando que este movimiento social sí genera un caos vial, pero al mismo tiempo se opina que esta situación es la única alternativa para expresar el sentir de las masas. La tercera posición es la oposicional. “Ésta es la posición del auditorio que reconoce el código preferente del discurso televisivo, pero que, sin embargo, escoge decodificarlo con un marco alternativo de referencia (Storey, 2002, p. 13). Por ejemplo, ante la nota que critica la manifestación, la audiencia interpretará que quien escribe tiene intereses partidistas y por ello está en contra de este movimiento social, cuando en realidad debería de estar a favor. Por otro lado, en la recepción es fundamental además de conocer el acercamiento que tiene la audiencia hacia el texto, situar su tendencia. Es decir, poder ubicar el mensaje como hegemónico, cuando apoya la ideología de los grupos en el poder, o como alternativo cuando cuestiona esta ideología. Con el objetivo de entender cómo se está dando la relación entre las diferentes posiciones (hegemónica-dominante, oposicional y negociada) en que el auditorio se puede acercar a los códigos (hegemónico-dominante, oposicional y negociado), se presenta un esquema a continuación. Éste integra dos de las tres posiciones, la hegemónica y la oposicional y dos códigos de los tres códigos, también el hegemónico y el oposicional, con el propósito de entender los procesos opuestos. Deja fuera el código y la posición negociada, ya que para comprenderlos habría que pensar en un proceso en donde a la par se vayan a dando las lecturas hegemónico-dominantes y las oposicionales. Asimismo, el esquema presenta las lecturas que se obtienen al articularse las posturas y los códigos de una forma específica. Es decir, ante un código hegemónico- dominante si la postura del auditorio es también hegemónica-dominante se tendrá una lectura hegemónica-dominante. Ante un código hegemónico-dominante y una postura oposicional se obtendrá una lectura oposicional. Frente a un código oposicional y ante una postura hegemónico-dominante se dará una lectura oposicional. Por último, en el caso de un código oposicional y una postura oposicional obtendremos una lectura hegemónica-dominante.

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Figura 3

Los códigos, las posiciones y las lecturas hegemónico- dominantes y oposicionales

Fuente: Realizado a partir de los planteamientos de Stuart Hall (1980)

Para clarificar los planteamientos anteriores, a continuación se relacionan los códigos, las posturas y las lecturas con situaciones más concretas: 1. En el caso de un código hegemónico dominante (el “american way of life” representado en el cine de Hollywood) y una posición de la audiencia hegemónica- dominante (el auditorio está de acuerdo con este “american way of life” representado en la película), se tendrá como resultado una lectura hegemónica dominante (se aceptan los códigos hegemónicos). 2. Ante un código hegemónico dominante (el “american way of life representado en el cine de Hollywood) y una posición oposicional (el auditorio no está de acuerdo con el “american way of life” representado), se presenta una lectura oposicional (se rechazan los códigos hegemónicos). 3. Partiendo de un código oposicional (la crítica que hace Woody Allen a sus personajes urbanos y educados con los valores occidentales) y una posición hegemónica- dominante (se acepta la crítica a los personajes) se observa una lectura oposicional (se aceptan los códigos alternativos). 4. A partir de un código oposicional (la crítica que hace Woody Allen a sus personajes urbanos y educados en los valores occidentales) y una posición oposicional (el auditorio no está de acuerdo en que Allen critique a sus personajes), se da una lectura hegemónica- dominante (se rechazan los códigos alternativos). 186 • Laura López Rivera


Sin embargo mediante el esquema anterior se está aludiendo, como ya se mencionó, a los extremos: la lectura dominante y la oposicional, cuando realmente lo que debemos pensar es en las prácticas de lectura en donde se está en un proceso constante de aceptación y rechazo. Por ello, como lo menciona Judith Mayne (2002, p.43), es más adecuado hablar de lecturas negociadas, que son las que plantean esta posibilidad de relaciones contradictorias de aceptación y rechazo al mismo tiempo, en donde se transforman los conceptos de sujeción e imposición por los de actividad humana (agency) y contradicción. En síntesis, lo que se quiere sugerir es que los procesos de recepción puros, es decir meramente oposicionales o dominantes son imposibles; por ello, la negociación no puede ser un proceso puramente oposicional, su importancia radica, como lo afirma Gledhill (1988, p. 72) en que “da espacio a las subjetividades, a las identidades y a los placeres de las audiencias”. A partir de lo que se ha revisado a lo largo de los incisos que definen la actividad de la audiencia y la polisemia del mensaje, se pueden establecer las siguientes relaciones. La recepción es vista como un proceso de re-invención, donde se da la negociación; asimismo, del lado del receptor, la domesticación es el corazón que está determinado por la vida cotidiana y el contexto sociocultural y es el que genera un proceso simbólico creativo en la significación. El contexto socio cultural es el que estructura la recepción, por ello se le asocia con un proceso simbólico estructurador. En este contexto, los textos polisémicos entran en contacto con los contextos individuales y sociales y se producen las negociaciones con estas especificidades. Figura 4

Los procesos de negociación

Fuente: elaboración propia

La negociación: proceso clave para comprender la recepción desde la perspectiva anglosajona • 187


Los procesos simbólicos creativos van desde el ámbito individual de la domesticación al contexto socio cultural y al texto. Es decir, son procesos de creación en donde el auditorio, con base en sus particularidades, construye su lectura. En el caso de los procesos simbólicos estructuradores, se hace referencia a los que van desde el contexto socio-cultural y el texto e impactan en el auditorio, son procesos que orientan la lectura. Los vacíos de información Otro concepto útil para entender la polisemia del mensaje es el de vacíos de información, elaborado por Isser de la escuela de Constanza. Para este autor los vacíos de información son: “(...) elementos fundamentales en la apelación que contiene todo texto literario, el cual, a diferencia del científico, no aspira a llenar todos los vacíos existentes en las descripciones previas de un fenómeno (o una enfermedad por ejemplo, o una cordillera o una ley de la naturaleza) ni, a diferencia del texto legal, posee un carácter prescriptivo y coercitivo que hiciera obligatoria su lectura: el texto literario no puede cotejarse con una realidad extratextual, a fin de verificar su validez ni puede imponerse a una comunidad con el fin de que sirva para modificar o regular la realidad (Vital, 1995, pp. 246-247).”

En este sentido, el discurso de los medios se parece mucho al literario ya que ambos son representaciones de la realidad, son creaciones estéticas y culturales. En lo estético, los vacíos de información se pueden generar a partir de los cortes, los fuera de campo, el montaje, los comentarios del narrador, o en cualquier situación que no quede claramente especificada porque la estética es innovadora para el auditorio que no cuenta con las habilidades para comprenderla. Por otro lado, en lo cultural, los vacíos de información hacen referencia a que no se tienen las competencias culturales para entender los valores, las ideas, las formas de vida de otras sociedades diferentes a la nuestra. En estos vacíos, ya sea por lo estético o por lo cultural, el lector relaciona la experiencia ajena del texto con la suya y parece hacer una construcción que está más lejana a la experiencia del autor y más cercana a la propia. De esta manera, se puede suponer que los vacíos de información acentúan la distancia entre lo que el autor quiso decir y lo que la audiencia interpretó, por ello pueden convertirse en recursos para orientar a las audiencias a procesos simbólicos más creativos. 188 • Laura López Rivera


Reflexión final Comprender los procesos de recepción en esta perspectiva implica pensar que el texto no tiene un solo sentido, sino que posibilita múltiples lecturas. La audiencia y el texto entran en una interacción, en donde los dos sistemas de sentido negocian. Es decir, los individuos, por un lado, aportan a la lectura parte de lo que ellos son; el texto, sugiere formas de aproximación e interpretación a partir de su estética y contenido. La recepción, así concebida, es un complejo proceso en donde observamos diversos matices y contradicciones. Para estudiarla se requiere introducirse a ámbitos individuales, locales y globales y comprender no tan sólo la codificación y la decodificación, sino sobre todo la interacción que entre ambas se da. La naturaleza de la interacción entre el texto y la audiencia hace que sea fundamental analizar ¿De qué manera el texto y el sistema social posibilitan la estructuración o la libertad en la producción del significado? Entendiendo que la actividad de la audiencia y la polisemia del mensaje son factores que promueven la creación simbólica. Concretamente, se puede afirmar que la forma como está estructurado el texto determina la apropiación y la lectura de éste. El sistema sociocultural también impacta sobre esta apropiación y lectura; de esta manera, se intuye que la cercanía cultural entre texto y el lector y algunas condiciones específicas tanto del texto como del contexto posibilitan mayor o menor actividad de las audiencias y la polisemia del mensaje. A continuación, para explorar esta relación, se incorpora un cuadro en donde los conceptos que se han abordado en este trabajo para construir la audiencia activa y la polisemia del mensaje, se ubican como elementos libertarios o estructurantes en la negociación de los significados:

Por cercanía cultural se están entendiendo aspectos como el lenguaje, los valores familiares, sociales y culturales, las normas, las motivaciones, entre otros, es decir, elementos que definen la cultura de un grupo social.  Un ejemplo sobre ello lo encontramos en el trabajo de Liebes y Katz (1997), sobre la recepción que diversos grupos culturales tienen hacia la serie de televisión Dallas, en donde se concluye que los rusos tenían mayores comentarios críticos hacia la sociedad estadounidense que las personas de otras nacionalidades, ya que sus competencias y habilidades habían sido desarrolladas a partir de sus vivencias en una sociedad que había criticado permanentemente a la ideología capitalista. 

La negociación: proceso clave para comprender la recepción desde la perspectiva anglosajona • 189


Cuadro 1

Los elementos libertarios y estructurantes en la negociación de los significados Audiencia Activa Elementos Libertarios (promueven la producción simbólica)

Elementos estructurantes (limitan la producción simbólica)

Polisemia del mensaje

1. El ámbito individual se considera un elemento creativo, ya que incluye a la domesticación y a la vida cotidiana, que son instancias en donde se dan las relaciones que los individuos entablan con los bienes simbólicos y materiales (apropiación) y las redes interpersonales en donde se negocian los significados. 2. Las demarcaciones culturales y la forma como se van articulando en cada individuo conforman puntos clave para comprender cómo las personas a través de sus especificidades negocian los significados. 3. El flujo y la diversidad de los mensajes son elementos de creación en la medida en que en ellos se vean representadas diversas voces y enfoques y que exista libertad de lectura y equidad en la producción y distribución mundial. 4. Las competencias culturales del individuo para leer los mensajes pueden ser elementos libertarios. De ahí la importancia de la educación para la recepción crítica. 5. La asimetría entre la codificación y decodificación puede promover la negociación de significados.

1. La naturaleza polisémica del texto y la polisubjetividad de la audiencia son elementos libertarios en la negociación de los significados.

1. El ámbito público, conformado por lo económico, lo político, lo social y lo cultural, estructura al individuo y por ende orienta la negociación del significado. 2. La forma como está organizado el texto orienta el significado, generando las llamadas lecturas preferenciales. 3. Las competencias culturales de los individuos para leer los mensajes pueden ser también elementos estructurantes. 4. La desigualdad en la producción y distribución de mensajes determina el consumo y la apropiación de los significados.

1. La desigualdad en la producción y distribución de mensajes limita la polisemia del mensaje

2. Los vacíos de información, tanto a nivel estético como cultural, posibilitan la diversidad de las lecturas.

2. La estructura del texto limita la polisemia del mensaje

Elaboración propia

En síntesis, el texto que aquí se presenta ha intentado proponer una forma de entender a la recepción en lógicas en donde elementos contradictorios negocian: lo doméstico con lo social, lo libertario con lo estructurante, la codificación con la decodificación (las dos con sus respectivas demarcaciones 190 • Laura López Rivera


culturales), el texto con el lector (ambos con sus discursos situados en tiempos y espacios). Se espera haber planteado claramente que la negociación es un concepto clave en este trabajo. Teóricamente, como se pudo observar, el texto sugiere pensar los contrarios en lógicas de negociación. Metodológicamente, el trabajo se estructuró también mediante procesos conciliatorios entre los diversos planteamientos de los autores abordados. Pensar y construir a la comunicación dentro de esquemas de negociación, de contradicción y de dinamismo, abre una serie de posibilidades para comprender su complejidad. Bibliografía: Bourdieu, P. (1990). In other words: essays towards a reflexive sociology. Cambridge: R.U. Polity Press. Dayan, D. (Coord). (1997). En busca del público. Barcelona: Gedisa. Durham, Meenakshi G. y Douglas K. (edit.). (2005). Media and cultural studies keyworks. Cornwall: Blackwell Publishing. Fiske, J. (1999). Introduction to communication studies. Londres: Methuen. Fiske, J. (1996). Opening the hallway. Some remarks on the fertility of Stuart Hall´s contribution to critical theory. En David Morley y Kuan-Hsing Chen (Edits.). (1996). Stuart Hall. Critical dialogues in cultural studies (212-220). Londres y Nueva York: Routledge Fiske, J. (1993). Audiecing: a cultural studies approach to watching television, en Poetics (345-359), Vól. 21, Núm 4. Ámsterdam: Elsevier Science B.V. Gledhill, C. (1988). Pleasurable negotiations, en Pribam (edit.) Female spectators (12-27). Nueva York y Londres: Verso. Grossberg, L. (1996). On postmodernism and articulation. An interview with Stuart Hall. En David Morley y Kuan-Hsing Chen (Edits.). (1996). Stuart Hall. Critical dialogues in cultural studies (pp.131-173). Londres y Nueva York: Routledge. Hall, S. (1980). Endoding-decoding, en Stuart Hall y otros (Comps.), Culture, media, language. Londres: Hutchinson. Hall, S. (1996). The meaning of new times. En David Morley y Kuan-Hsing C. (Edits.). (1996). Stuart Hall. Critical dialogues in cultural studies (pp. 223237). Londres y Nueva York: Routledge Hall, Stuart. (2002). Who needs identity. En Hall, Stuart y Paul du Gay(edit.) Questions of cultural identity (1-18). Londres: Sage Jensen, K. B. y Karl E. R. (1997). Cinco tradiciones en busca del público. En D. Dayan (Comp.) En busca del público. Barcelona: Gedisa. Liebes, T. y Eliu K. (1997). Seis interpretaciones de la serie Dallas. En D. Dayan (Comp.). En busca del público (pp.145-168). Barcelona: Gedisa. La negociación: proceso clave para comprender la recepción desde la perspectiva anglosajona • 191


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Capítulo 8

Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal Cyntia Cerón Hernández*

Universidad Intercontinental

Uno de los principales aspectos relevantes en el momento de desarrollar un proyecto de investigación en torno a la Comunicación no verbal, es la forma de acercarse a este objeto de estudio y generar conocimiento en torno a él. Este texto surge como reflexión acerca del diseño de la metodología idónea ante la complejidad que implica estudiar la Comunicación no verbal y abre así una posibilidad a nivel metodológico para estudiar un objeto de entrada poco abordado. Este trabajo está dividido en dos partes: por un lado hace una revisión teórica acerca de la metodología utilizada en este tipo de investigaciones desde diferentes disciplinas, y en la segunda parte se realiza una propuesta metodológica desde la Comunicación para realizar proyectos de investigación sobre la dimensión no verbal, integrando el nivel discursivo de los sujetos de estudio y la intervención en procesos comunicativos. One of the main aspects at the moment for developing a research project around the nonverbal Communication is the form to approach this study object and the way to generate knowledge around it. This text arises as a reflection about the design of the suitable methodology regarding the complexity that implies to study the nonverbal Communication, and therefore * Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Intercontinental con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la Universidad Autónoma de México, el Centro Nacional de las Artes y la Organización de Estados Iberoamericanos. Ha trabajado en investigación de mercado a nivel cualitativo y actualmente es investigadora y profesora de la Escuela de Comunicación de la Universidad Intercontinental, Unidad Tlalpan, Ciudad de México.


opens one methodological possibility to study a little boarded subject.  This work is divided in two parts: on the one hand, it makes a theoretical revision about the methodology used in this type of researches from different disciplines, and in the second part a methodological proposal is made from the Communication  to make research projects on the nonverbal dimension of the Communication, integrating the individuals´ discourse and the intervention on communicative processes.

Introducción El término de Comunicación no verbal ha heredado del término comunicación la susceptibilidad de ser interpretado como ciencia o como objeto de estudio desde diferentes disciplinas y enfoques, razón por la cual muchas veces resulta complejo definir claramente sus alcances y límites. En ambos casos y en comparación con otras ciencias, los estudios relacionados con la Comunicación no verbal tienen relativamente poco tiempo y el uso de metodologías, instrumentos de análisis o resultados han generado controversia y han sido motivo de discusión; principalmente desde disciplinas con fuerte trayectoria y sustento teórico como la psicología o antropología ante algunas interpretaciones realizadas de forma universal y simplista que intentaron vender por ejemplo, recetas de éxito en las relaciones interpersonales. Alrededor de este término se ha generado confusión ya que, desde la mirada dicotómica de la cultura occidental, se ha generado el mito acerca de la concepción de la Comunicación no verbal como una disección independiente de la comunicación humana, (al cual hace referencia Mark L. Knapp, 1982), cuando están íntimamente ligadas. Por otro lado, como menciona el mismo autor, al término no verbal se le asocia con fenómenos -no acústicos y no vocales- como una categoría diferente de -lo verbal, acústico y vocal-, cuando esta distinción no es necesariamente válida en todos los casos, ya que: a) No todos los fenómenos acústicos son vocales como por ejemplo el aplaudir, b) Existen fenómenos no acústicos que pueden ser verbales como el lenguaje de sordos, c) Existen fenómenos vocales que no se vinculan necesariamente con lo verbal, sino que son respiratorios como suspirar o inspirar, d) Existen palabras que no son claramente verbales por ejemplo el cuchichear o murmurar, 194 • Cyntia Cerón Hernández


e) Existen fenómenos vocales que no son verbales como sonidos con la lengua o los labios (aportación propia). Asimismo, al considerar la Comunicación no verbal como tema de investigación, no queda claro si el objeto de estudio es la señal producida o si se hace referencia al código de interpretación de la señal. Por lo anterior, considero relevante conceptualizar la Comunicación no verbal como un sistema de códigos compartido dentro del fenómeno global y complejo de la comunicación humana que contempla el proceso de construcción, expresión y significación de todo aquello que tiene que ver con el lenguaje corporal en momentos de interacción en un lugar y tiempo determinados. A continuación se hará una revisión alrededor de la Comunicación no verbal, como objeto de estudio y en relación a las metodologías que han sido utilizadas, para después llegar a una propuesta metodológica que aborda el tema en cuestión. Antecedentes de la investigación sobre Comunicación no verbal La Comunicación no verbal ha sido objeto de estudio de diferentes disciplinas e intenciones desde la antropología, la semiótica, la oratoria o incluso la danza; razón por la cual la concepción del término y la visión en torno al tema se ha ido adaptando según el marco epistemológico que lo aborde. A pesar de este escenario, la investigación de la Comunicación no verbal es fruto principalmente de seis disciplinas: la Psicología, la Psiquiatría, la Antropología, la Sociología, la Semiótica y la Etología. Los etólogos comenzaron a estudiar la expresión corporal al descubrir las similitudes entre el comportamiento humano y el comportamiento animal en situaciones de cortejo, dominio, crianza, sumisión, conciliación, etcétera. El primer estudio al que se hace referencia es “The expression of emotion in man and animals”, escrito por Darwin en el año de 1872. Este trabajo aborda las expresiones faciales de mamíferos, incluido el hombre, y sugiere que todas las expresiones humanas primarias pueden remontarse a algún acto funcional primitivo. La Psicología y la Psiquiatría son algunas de las fuentes de estudio que han tenido una fuerte contribución al conocimiento de la Comunicación no verbal. El interés por investigar este tema surgió de la necesidad por comprender la conducta humana al reconocer que la expresión corporal arroja indicaciones sobre conductas, emociones, personalidad de los sujetos, así como formas de interacción con los otros. En sus principios, psicólogos como Kretschmer Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal • 195


(1925) con su publicación “Physique and character” y Sheldon (1940) con “The Variations of Human Physique” sentaron bases de tipos corporales y se interesaron en cómo se comunica la gente por las expresiones del rostro. En el año de 1941 David Efron escribe “Gesture and Environment”, donde establece que la cultura es un aspecto importante en la formación de gestos y así, fija un marco para la clasificación de los comportamientos no verbales. Desde la Antropología, se ha estudiado la Comunicación no verbal como una expresión cultural a partir de la cual se han establecido diferencias entre distintas etnias y nacionalidades; autores como Edwar Sapir (1949) y Margaret Mead en su libro “Male and Female” (1949) señalan el aprendizaje de los movimientos corporales, no como un fenómeno fortuito, sino como un conocimiento que se adquiere, se expresa, comprende, y al cual se responde con naturalidad desde la cultura. En el año de 1942, Gregory Bateson asociado con Ray Birdwhistell, Edward T. Hall, Ervin Goffman y Paul Watzlawick entre otros, desde diferentes disciplinas como la psicología, antropología y sociología, conforman la Escuela de Palo Alto o el llamado “Colegio Invisible” como un espacio académico para estudiar la comunicación humana. Estos autores proponen como alternativa al modelo lineal de comunicación, trabajar desde el modelo circular retroactivo propuesto por Norbert Wiener (1948); donde el principal planteamiento para investigar la Comunicación no verbal es el enfoque sistémico, “en términos de niveles de complejidad, contextos múltiples y sistemas circulares” (Rizo, 2005), donde la comunicación humana se percibe como un todo y cada elemento constitutivo se relaciona entre sí y afecta a los demás. Ray L. Birdwhistell, se concentró en el estudio de la cinésica, de hecho se considera el padre de esta disciplina; Edward T. Hall con su publicación “The silent language” (1959) realizó estudios alrededor de la proxémica. Paul Ekman y Albert Friesen propusieron un marco teórico para abordar los orígenes, uso y codificación de la conducta no verbal especializándose en las emociones expresadas a través del rostro con el postulado de la existencia de un vocabulario facial con algunas expresiones universales. Por otro lado, Erving Goffman, abordó la Comunicación no verbal desde un marco más amplio, donde a partir de la propuesta del “Modelo dramatúrgico”, permite hacer una liga con construcciones sociales agudas, tomando en cuenta las formas de socialización y normalización, es decir, la Comunicación no verbal como cultura interiorizada expresada a través de rituales, buenas maneras o máscaras sociales como actuaciones convincentes en la vida cotidiana. 196 • Cyntia Cerón Hernández


A través de las investigaciones en torno a este objeto de estudio, algunos de los autores ya mencionados como Birdwhistell o Ekman, en su búsqueda por unidades mínimas de significado, encontraron una analogía entre el movimiento del cuerpo y el lenguaje, principalmente en la dimensión de la función dentro de la comunicación humana. Por ejemplo, la similitud entre el uso de ciertos movimientos como signos de puntuación del lenguaje no verbal. En este sentido, la semiótica ha funcionado como herramienta para estructurar y analizar la información recabada. Formalmente, el semiólogo Thomas Sebeok en contraparte a lo que llamó la Antroposemiótica (estudio del comportamiento animal), fue el primero en realizar estudios en torno a la expresión humana no verbal. La revista especializada en semiótica “deSignis” en el año del 2002 dedicó un número a los gestos, sus sentidos y prácticas. En la década de los sesenta y setenta se realizaron diversos estudios que contribuyeron a la comprensión de la Comunicación no verbal. Por ejemplo, en el año de 1956 el psiquiatra Jurgen Ruesch y el fotógrafo Weldon Kees realizaron un documento visual llamado “Nonverbal communication: notes on the visual perception of human relations”; y diversos autores como Argyle (1969), Dittmann (1972), Goldman-Eisler, Hess (1965, 1968), Kendon (1967,1970), Mehrabian (1976), Scheflen (1963,1965) entre otros realizaron investigaciones en torno a este objeto de estudio. Hasta que se creó “Fast, Body Language”, un informe con alto impacto en el público y a partir del cual surgió una corriente de libros y artículos de revistas que simplificaban los estudios a resultados universales y comprensibles, para que el público en general los pudiera utilizar como medida infalible en relaciones interpersonales; incluso para conseguir con éxito pareja, trabajo o descubrir aspectos secretos y profundamente íntimos de las personas. Los caminos metodológicos para el estudio de la comunicación no verbal Como se mencionó anteriormente, la Comunicación no verbal se ha estudiado desde diferentes enfoques, metodologías y técnicas de acuerdo a la finalidad desde las distintas posturas epistemológicas. Sin embargo, antes de hacer una revisión en este sentido, resulta indispensable plantear el objeto de estudio con características propias y cierta complejidad para ser abordado, principalmente en tres sentidos: en relación a los sujetos de estudio, los sistemas de signos a trabajar y el rol del investigador en la experiencia empírica. Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal • 197


En cuanto a los sujetos, cabe señalar el estado de descorporeización que se vive en la actualidad principalmente en la cultura occidental, donde aún persiste la concepción del ser en dos unidades diferentes e independientes entre sí: razón y cuerpo. La razón, asociada con el mundo objetivo, aceptado, a lo digno, lo valioso; el mundo de la inteligencia, del poder, que es motivo de respeto y que se concibe como la lógica que nos permite sobrevivir en la convivencia social. Por otro lado, el cuerpo vinculado con la sexualidad, lo mundano, con sensaciones y sentimientos, con la sensualidad y lo prohibido; como el espacio personal que guarda placeres, historias y vulnerabilidades. Por lo tanto, alrededor de esta dimensión corporal existen tabúes y prejuicios, incluso existe la tendencia por tratar de ocultar sus olores, sus secreciones, sus curvas, sus líneas, sus enfermedades, su expresión plena; como menciona Birdwhistell: “hasta los buenos olores, los gustos y contactos agradables suelen ser objeto de desconfianza” (citado en Davis, 1973). Otro aspecto importante para tomar en cuenta y que complejiza la investigación de este tema es la normalización, desde la visión de Erving Goffman y como descubrió Paul Ekman, las normas y reglas de etiqueta sociales pueden impedir la expresión plena de algunas expresiones corporales, donde la presión del orden social y la aceptación del otro pueden provocar cierto autocontrol en la expresión corporal y gestual de los sujetos para no romper con la dinámica de lo considerado “normal”. Planteados estos escenarios, podemos decir entonces que no somos totalmente conscientes de nuestra corporeidad y la expresión de la misma; la cantidad de formas, ritmos y posibilidades alrededor del movimiento corporal es inmensa, sutil y por esta razón la expresión corporal puede vivirse y actuarse de forma instintiva, inconsciente. Aquí se inserta otro aspecto importante en torno a la naturaleza de los signos, es decir su calidad de espontaneidad-individualidad así como su construcción desde la cultura, desde lo social. Por otro lado, es importante considerar que un gesto o un movimiento puede tener diferentes significados dependiendo del lugar, la situación, el sujeto, la intención, relación con el discurso verbal, etcétera. En línea con lo mencionado anteriormente y en relación al investigador, éste difícilmente puede comprender el sentido para los sujetos acerca de su cuerpo y su expresión desde una posición externa; sin embargo trabajar con el discurso a partir de técnicas tradicionales utilizadas por las ciencias sociales, implica que los sujetos construyan procesos complejos de autopercepción y autorreflexión de forma estructurada y lógica a través del lenguaje. 198 • Cyntia Cerón Hernández


Por otro lado, al momento de que el investigador intenta registrar lo observado, requiere una capacidad minuciosa de descripción y un alto nivel de sensibilidad, incluso entrenar y afinar la mirada para observar algunos movimientos mínimos; tomando en cuenta además, que no existen códigos que nos permitan realizar traducciones universales de movimiento para registrar lo que se observa. Finalmente, existe un filtro de lenguaje tanto de los sujetos para hablar en torno a su cuerpo, como del investigador para registrarlo o interpretarlo. Posiblemente como consecuencia de las consideraciones anteriores y por la naturaleza visual del objeto de estudio, la principal técnica de recolección de información se ha realizado a partir del levantamiento de imagen, es decir, con la filmación y análisis de películas de sujetos en interacción; por ejemplo, la investigación que realiza Kendon en “Studies in Human Greetings” (1972), donde se filmaron sesiones de saludos en una fiesta infantil. Los psicólogos y psicoterapeutas, han analizado a los sujetos a través de filmaciones dentro de cámaras de Gessell o laboratorios principalmente en espacios académicos o durante terapias ya que el interés principal desde este enfoque es relacionar aspectos gestuales y corporales con la personalidad y/o la dimensión emotiva de los sujetos. Cabe mencionar que otras disciplinas como la Antropología o la Sociología a partir del enfoque sistémico han considerado que el desarrollo de la conducta humana en espacios recreados conlleva a situaciones forzadas donde los sujetos no se comportan ni expresan de forma plenamente honesta. Así, se ha optado por realizar las filmaciones en los contextos naturales de interacción de la vida cotidiana, ya que desde este abordaje epistemológico lo relevante es observar a los sujetos en interacción en un espacio y tiempo determinados con el fin de observar y registrar la relación entre la comunicación humana, el contexto y la cultura. Sin embargo, a pesar de que la filmación ha sido la principal técnica de recolección de información para distintas disciplinas, la diferencia se encuentra en el tipo de análisis. Se ha realizado, principalmente desde la Psicología, el análisis a detalle, es decir cuadro por cuadro y en cámara lenta, con el fin de poder descubrir las reacciones específicas y sutiles de la infinidad de expresiones faciales y corporales de los sujetos en relación con su comportamiento, estados de ánimo o incluso psicopatías. A través de esta vía se lograron detectar tendencias o diferencias entre géneros y en algunos casos, se confrontó a pacientes con su imagen video grabada con el fin de realizar un proceso de autorreflexión acerca de su movimiento en relación al comportamiento dentro de un grupo. Otros Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal • 199


han realizado el procesamiento de la información visual a nivel estadístico y analítico para descubrir las tendencias, un análisis de tipo cuantitativo. El antropólogo Ray Birdwhistell, realizó el análisis de lo visto en los filmes a partir de una metodología llamada microanálisis, donde realizó una trascripción de la imagen a un sistema de códigos escrito. De esta forma destina una representación gráfica a cada micromovimiento tomando en cuenta su dirección y la parte del cuerpo en juego; así se registra todo lo que sucede en 24 cuadros por cada segundo de película, donde se verifican regularidades y repeticiones, no como unidades aisladas sino como un conjunto de signos que se construyen y toman sentido a partir de los diferentes contextos y culturas. Birdwhistell, interesado en la comunicación humana desde la teoría sistémica, descubrió a partir de estas transcripciones gráficas, que existe una analogía a nivel estructural entre la kinesis y el lenguaje, realizó un análisis similar al que realizan los lingüistas estructurales con la lengua, distinguiendo planos semánticos, sintácticos y pragmáticos. Determinó entonces dos unidades fundamentales: kine como la unidad menor, un movimiento apenas perceptible, y kinemas entendidos como los movimientos mayores, portadores de sentido tomados en conjunto; lo equivalente al morfema lingüístico. Por otro lado, Ekman en su preocupación por encontrar un método fiable para descifrar las expresiones, trabajó con Wallace Freisen y el psicólogo Silvan Tomkins para crear una especie de atlas del rostro llamado FAST (Facial Scoring Technique). El interés se centró en generar un sistema y un documento visual para categorizar las expresiones faciales y tener la capacidad de ligarlo con la dimensión emotiva sin el filtro del lenguaje del sujeto, evitando así las diferentes capacidades de verbalización de sentimientos o incluso la posibilidad de encontrarse con mentiras. Este documento cataloga las expresiones faciales mediante fotografías dividiendo al rostro en tres zonas: la zona de cejas y frente; la zona de ojos, párpados y nariz; y mejilla, boca, mentón y mandíbula. De esta forma abarca un mínimo de seis efectos faciales primarios y treinta y tres mezclas ligadas con sentimientos, se consideró entonces al rostro como una de las zonas más expresivas del ser humano. Por otro lado, estos autores también realizaron un sistema de clasificación de los comportamientos no verbales a partir de su función, similar a lo realizado en estudios de lenguaje. Otra técnica utilizada ha sido la pupilometría, también desde la psicología Freisen y Ekman (1976) proponen una clasificación de los movimientos corporales dividiéndolos en: emblemáticos, ilustradores, muestras de afecto, reguladores y adaptadores. 

200 • Cyntia Cerón Hernández


y aplicada por Eckard Hess. En este caso se pedía a los sujetos que miraran a través de un lente, donde una cámara cinematográfica filmaba los ojos mientras se mostraban diapositivas con imágenes con diferentes connotaciones. Así, la pupila humana reaccionaba a las imágenes, dilatándose cuando las imágenes eran placenteras o contrayéndose cuando eran desagradables. Con el estudio de las respuestas pupilares se pudieron determinar reacciones a nivel anatómico que reflejan la dimensión emotiva ante estímulos externos. Para realizar investigación en torno a la hanóptica o estudios en relación a la interacción táctil, el psicólogo Sidney Jourard trabajó con mapas, pidiendo a sus alumnos que mostraran las zonas del cuerpo tocadas con mayor frecuencia por su madre u otras personas, encontrando así diferencias relevantes en la interacción con diferentes vínculos y géneros. Casi de forma aislada, en México, Jesús Becerra realizó un estudio alrededor de la proxémica a través del registro poligráfico, “el estudio pretendió establecer si había correspondencia entre las distancias en que son recibidos los estímulos de presencia corporal y los derivables de una conversación, respecto a los ritmos de trabajo cerebral, muscular facial y cardiaco.” A manera de síntesis, por un lado se puede afirmar que la psicología ha sido la disciplina que ha mostrado mayor interés y quien ha aportado más herramientas técnicas al estudio de la Comunicación no verbal, con la finalidad de conectar la expresión corporal con comportamientos, emociones o patologías humanas. En general, los estudios en torno a la Comunicación no verbal se han desarrollado principalmente para atender los siguientes objetivos: 1) Conocer, descifrar y ordenar el lenguaje corporal en sus diferentes dimensiones y funciones principalmente en relación con el discurso. 2) Relacionar la expresión corporal con la cultura y el contexto. 3) Relacionar la Comunicación no verbal con la dimensión psíquica y emotiva de los sujetos. Sin embargo, debido a la relativa novedad de la investigación en torno a la Comunicación no Verbal se puede decir que hasta el momento y de forma La hipótesis central del trabajo propone que el polígrafo efectivamente registraría respuestas cognoscitivas y emocionales en los sujetos. Catálogo de Documentación en Ciencias de la Comunicación (CC-DOC). Recuperado e1 5 de febrero del 2006, de http://148.201.94.6/ biblioteca/bibdigital/desc/ccdoc/  Según Knapp (1982): kinésica, proxémica, conducta táctil, características físicas, paralenguaje, relación objetos y con el entorno. 

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mayoritaria, los estudios se han centrado en sujetos principalmente de dos esferas: estudiantes de universidad y personas en terapia, en ambos casos con énfasis en la cultura norteamericana. Lo anterior, tiene que ver con el origen de los autores interesados en el tema y el espacio profesional con el cual tienen contacto cercano. Cabe señalar el reducido número de investigaciones en Latinoamérica y en México en torno a este objeto de estudio, antes de iniciar una discusión en torno a la metodología ideónea para realizar proyectos de investigación al respecto, cabría reflexionar la falta de planteamientos en este tema, motivo de otro posible proyecto. Si bien esta disciplina incipiente ha arrojado información sumamente valiosa y así como ha abierto un mundo poco conocido y grandes posibilidades de estudio, aún quedan algunos cabos sueltos en torno a las metodologías utilizadas, independientemente del enfoque desde donde se han diseñado. Por ejemplo, en el caso de las filmaciones, la recreación de las situaciones en espacios artificiales puede afectar la expresión natural de las conductas y expresiones de los sujetos; en algunas ocasiones el análisis se ha concentrado sólo en algunas unidades de movimiento, aislando otras que conforman la totalidad de la conducta. En general los resultados se ubican en un plano descriptivo, donde la calidad de la descripción se centra únicamente en la capacidad del investigador para distinguir movimientos sumamente agudos y muchas veces con interpretaciones supuestas sin incluir la perspectiva de los sujetos en cuestión. En relación al microanálisis, la traducción gráfica de cada mínimo movimiento requiere un arduo esfuerzo, Ray Birdwhistell mencionó haber invertido una hora de análisis por un segundo de película; más allá de la inversión en tiempo y trabajo, cabe cuestionar si la naturaleza de estos sistemas simbólicos es la misma al lenguaje y así, su análisis. Como menciona Lucrecia Escudero (2002, p. 9): “Los gestos, prisioneros durante décadas en la ortopedia de la analogía con el lenguaje y su búsqueda metodológica de unidades mínimas de significación, leídos sólo a partir de de un sistema de unidades discretas y combinables, son el caso testigo de cómo la primera semiología de corte estructuralista puede constituirse como tal En el Catálogo de Documentación en Ciencias de la Comunicación se encontraron 8 textos en torno a la Comunicación no verbal: 1 mencionado anteriormente con una propuesta metodológica; 4 que realizan revisiones teóricas, 2 revisiones de casos donde tocan esta dimensión: cultura organizacional y experiencia amorosa; y 1 como reflexión de esta vía de comunicación ante el desarrollo de nuevas tecnologías. (idem Recuperado e1 5 de febrero del 2006) 

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expulsando precisamente a aquellos objetos difícilmente modelizables y presentando como posición epistemológica la analogía y metáfora, del cuerpo como lenguaje para concluir que los gestos son sistemas simbólicos no lingüísticos.”

En el caso del catálogo de expresiones del rostro de Ekman y Friesen, FAST, existen algunos riesgos al no distinguir, por ejemplo una expresión sincera de una falsa a pesar del entrenamiento de la mirada, o confundir emociones mezcladas como una situación de ira ligada con temor, o ignorar la significación individual de diferentes expresiones. Para evitar este tipo de riesgos y en línea con la mirada sistémica, se tendrían entonces que desarrollar diferentes catálogos de acuerdo a distintas situaciones, espacios, culturas y según diferentes los sujetos, tomando en cuenta toda la expresión corporal e incluso con la retroalimentación de las personas. Por otro lado, la pupilometría resulta un sistema poco práctico en situaciones cotidianas. Finalmente, cabe cuestionar si los sujetos en la vida cotidiana somos capaces de registrar, comprender y reaccionar con tal precisión a la minuciosidad de información que han arrojado estas investigaciones acerca de la Comunicación no verbal de los sujetos y por otro lado, si los investigadores tienen la suficiente sensibilidad de registrar y determinar significado a las diferentes expresiones localizadas. Propuesta de metodología para estudiar la Comunicación no verbal Después de haber planteado el estado del arte en torno a las diferentes posturas metodológicas, finalmente la intención es plantear una propuesta en este sentido para investigar el objeto de estudio en cuestión desde la disciplina que debiera ser la especialista –la Comunicación-, y que paradójicamente aún se encuentra en un estado incipiente en comparación con otras. A partir de la reflexión anterior, así como de la observación de Lucrecia Escudero (quien metafóricamente plantea el estudio de los gestos como una prisión de la analogía con el lenguaje) y Patricia Magli (2002, p. 38): “el gesto no sólo informa como la palabra, también actúa, análogamente la comunicación a través del cuerpo también tiene funciones preformativas en las relaciones interpersonales”; cabe replantear la forma de abordar la Comunicación no verbal y entenderla con una naturaleza en sí para después plantear propiamente la metodología. De acuerdo con la definición propuesta en un inicio, concebirla entonces como un fenómeno complejo, un proceso humano de comunicación Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal • 203


es decir, social, dinámico, en constante significación y adaptación con formas de producción de sentido propias. En este sentido, a continuación se proponen algunos ejes básicos en relación a este objeto de estudio desde la mirada de la Comunicación: 1) Considerar la Comunicación no verbal intrínseca de la comunicación humana. 2) Conceptualizar a la Comunicación no verbal como un sistema, es decir, entender que todos los elementos que la constituyen se encuentran relacionados construyendo una dinámica y lógica propias, y que la actuación o modificación de alguno de ellos va a afectar a los demás. Es decir, comprender la Comunicación no verbal como un todo (no unidades mínimas independientes), donde se debe registrar, analizar y comprender ese todo en conjunto. 3) Tomar en cuenta la naturaleza comunicativa de la comunicación no verbal, no obviar que la expresión corporal comunica de forma constante, incluso sin movimiento. 4) Considerar la naturaleza metacomunicacional, es decir, el uso del lenguaje para hablar acerca del lenguaje mismo. 5) Conceptualizar la Comunicación no verbal como habitus, lo que Bourdieu denomina hexis corporal, “donde el cuerpo funciona como estructura mnemotécnica que retiene y reproduce las estructuras objetivas socializadas y aprehendidas” (Bordieu, 1987). En este mismo sentido, considerar los capitales de los sujetos, entendidos como recursos potenciales, posesiones definidas que determinan el desarrollo en el espacio social, Pierre Bordieu (1987, p. 106) plantea cuatro capitales presentes en el individuo: capital cultural, capital económico, capital social y capital simbólico. (Ver nota 1)

Según Bourdieu, “el porte, los gestos, la manera de presentar, trabajar el cuerpo, definen una fisonomía social en los que están depositadas las disposiciones más básicas y vitales del habitus, donde las personas expresan el aprendizaje de su lugar en el mundo y su manera objetiva de ser en el mundo. En la cara, los brazos y las piernas están depositados imperativos y valores sociales aprendidos en el pasado y ahora hechos cuerpo.” (Citado en La identidad que otorga la posición. El caso de los bolivianos en Jujuy. Un análisis desde la perspectiva de Pierre Bourdieu”, texto de Juan Armando Guzmán. Recuperado de: http://www.elcolegiodesantiago.com.ar/ponencia_2004-25.htm)  Bourdieu (citado en García, A.). (1987). Fragmentos seleccionados y escanadeos del Habitus según Bourdieu. 

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6) Ubicar y conceptualizar la Comunicación no verbal como parte y producto de la cultura, donde para comprender la construcción de sentido de los sujetos de estudio, se deben ubicar y contextualizar en un tiempo, espacio y lógica determinada a partir de donde se construye el significado, que además puede variar de acuerdo a la situación y al sujeto. 7) Tomar en cuenta la dimensión histórica, donde los rasgos y la expresión corporal se van construyendo y transformando a lo largo del tiempo, así mismo la significación, apropiación y construcción de sentido. El habitus reintroduce la dimensión histórica como estructura generativa que asegura la actuación del pasado en el presente. 8) Trabajar con procesos de comunicación en lugares y situaciones cotidianas que se acerquen a conductas naturales, no forzadas; y así considerar también las expresiones espontáneas e individuales. 9) Tomar en cuenta las reglas de etiqueta construidas a partir del orden social como parte de las normas sociales adaptadas e incorporadas en la vida cotidiana, desde el enfoque dramatúrgico propuesto por Goffman. Propuesta técnica A partir de los planteamientos mencionados anteriormente para abordar el objeto de estudio, a continuación y desde una perspectiva hermeneútica se propone lo relacionado con la técnica propiamente. Esta metodología se está poniendo en práctica actualmente en un proyecto de investigación que a grandes rasgos pretende conocer los factores involucrados en la construcción del lenguaje corporal en alumnos universitarios, así como la forma en que se desarrolla y expresa en diferentes espacios y situaciones de interacción. Cabe Bourdieu afirma que el habitus produce prácticas conformes a los esquemas engendrados por la historia y asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, depositadas en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, tienden -de forma más segura que todas las reglas formales y todas las normas explícitas- a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia en el tiempo. (idem)  Este proyecto se desarrolla en el marco de la Universidad Intercontinental con el nombre de “La comunicación silenciosa: el cuerpo hablando”. Por otro lado, se está haciendo una labor conjunta para realizar adaptaciones con el fin de aplicar la metodología en un proyecto conjunto con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México: “Mediaciones lingüísticas de autopercepción y estrategias de autorrepresentación sobre el cuerpo femenino” con Vivian Romeu y Cynthia Pech como responsables. 

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señalar la conveniencia de aplicación dentro del contexto mexicano al entender la expresión corporal como un constructo desde lo social así como de la historia individual de los sujetos, por esta razón se plantea el uso de técnicas que combinan las dos dimensiones: la observación participante y biografías corporales, así como talleres de movimiento como área de intervención desde la Comunicación. Finalmente al ser el lenguaje el medio para que los sujetos reflexionen en torno al uso y significaciones del cuerpo, así como para que el investigador describa cómo éste se expresa, resulta pertinente aplicar una metodología que contemple el discurso del contexto donde se desarrolla la interacción. Observación participante En un primer nivel, esta técnica funciona para tener una mirada general, un primer acercamiento para distinguir características de la expresión corporal así como las diferencias generadas a partir de distintas lógicas de acuerdo a los sistemas considerados. Se plantea como participante en el sentido de que el investigador “participa”, más que con entrevistas insitu, al compartir simbolismos o significaciones de expresiones de una misma cultura para describir situaciones de interacción. A continuación se plantean algunos aspectos para tomar en cuenta al investigar la Comunicación no verbal de los sujetos dentro de un entorno social, así como una vía para estructurar los datos arrojados por la investigación de campo. Estos aspectos están divididos en primarios, secundarios y terciarios: a) Aspectos primarios Se refieren a las características que permiten plantear las condiciones contextuales de los actores sociales y que permiten comprender la relación con el entorno. Entre ellos destacan la nacionalidad u origen, el género, la edad y estilo de vida. • Nacionalidad/origen: diferentes investigaciones han arrojado información acerca de los diferentes códigos de Comunicación no verbal a partir del origen de los sujetos, desde la antropología por ejemplo. De igual forma en que se hablan diferentes idiomas, también existen diferentes lenguajes corporales íntimamente relacionados, por ejemplo la gesticulación exagerada de los italianos con las formas elegantes y sencillas de los ingleses. 206 • Cyntia Cerón Hernández


• Género: se ha comprobado por investigaciones previas que culturalmente los sujetos apropian desde la cultura elementos de lenguaje corporal. Desde el entorno familiar o religioso por ejemplo, se enseñan y apropian formas de comportarse a partir del género; se fortalecen o inhiben códigos femeninos o masculinos culturalmente aceptados. • Edad: la fisonomía se va transformando conforme el desarrollo de vida de los sujetos y estos cambios a nivel anatómico implican formas de apropiación, adaptación o rechazo de acuerdo a criterios (conscientes o no) de la persona. Por lo tanto, estos cambios a nivel anatómico también tienen que ver con la significación e imaginario de diferentes etapas de vida de los sujetos. • Estilo de vida: entendido como “producto sistemático de los habitus que, percibidos en sus mutuas relaciones según los esquemas del habitus, devienen sistemas de signos socialmente calificados”. (Bourdieu, 1979, p. 171). Es decir, identificar elementos visibles, signos que nos hablen del habitus de grupo, así como acerca los capitales de los sujetos (hasta donde puedan ser observables). Pensemos, por ejemplo, las posibles diferencias de códigos entre tribus juveniles o grupos religiosos, deportistas, artistas, etcétera. Incluso una misma persona puede desarrollar lenguajes diferentes en grupos distintos. b) Aspectos secundarios Denominados así no por tener menor relevancia, sino por implicar un segundo nivel de especificidad. Los aspectos secundarios son: • Marco: a partir de lo que Goffman entiende como dispositivo cognitivo y práctica de organización de la experiencia social, es decir no sólo se debe tomar en cuenta como referencia espacial, sino el marco sistémico a partir de donde se genera una lógica específica de normas y conductas sociales con implicaciones simbólicas en procesos comunicativos. • Ambiente: del lugar, es decir, tener presente cómo el tipo de iluminación, materialidades, personas presentes, olor, ruido y otras condiciones del espacio influyen en los momentos de interacción y construye una atmósfera determinada. • Situación: es la razón de ser de la interacción, el motivo por el cual los sujetos se reúnen y establecen procesos comunicativos, se da en un momento El estudio del cuerpo con la perspectiva de género ha sido abordado en México por autores como: Lorena Zamora (2000), Margarita Baz (1994), Marta Lamas (1994) y Katya Mandoki (2003). 

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determinado y al momento en que se desarrolla también se puede ir transformando. • Interacción con otras personas: específicamente los sujetos involucrados en los procesos de comunicación, con los cuales se establece relación. c) Aspectos terciarios Se refiere al nivel más fino de la observación, la descripción detallada de la Comunicación no verbal en momentos de interacción. A continuación se propone una guía de elementos a observar que también funciona como una forma para estructurar la información en cuanto a la expresión corporal. • Características físicas: se refiere a los rasgos de expresión de los sujetos. Es relevante ya que pueden ser elementos que determinen la interacción con los otros. Se pueden ubicar dos tipos: estáticos y evolutivos. Dentro de los estáticos, como características que permanecen constantes, se pueden ubicar el color de ojos, la forma de cara, tono de piel o el tipo de manos. Dentro de los evolutivos como el cambio o adaptación de las características físicas se pueden ubicar la coloración de los dientes, la constitución, altura, disposición del cuero cabelludo, acne, cicatrices, arrugas, etcétera. • Posturas: colocación y disposición general del cuerpo, por ejemplo de los hombros, el portar la espalda recta o encorvada. • Gestos: movimientos y expresiones faciales alrededor de tres secciones del rostro: el área de los ojos, la nariz y la boca. • Mirada: como un elemento específico por la relevancia durante la interacción, por ejemplo el lugar hacia donde se mira, la intención o tipo de mirada en los procesos comunicativos. • Kinésica: entendida como el estudio de los movimientos del cuerpo donde cabe resaltar el ritmo, la calidad de movimiento, la intención o uso de la expresión corporal. (ver nota al pie 1) • Paralenguaje: se refiere a la forma de decir. Según Trager (1958) se ubican diferentes componentes: o Cualidades de la voz: como el control del ritmo, tiempo, articulación, resonancia, control de la glotis y control labial de la voz. o Vocalizaciones: donde se encuentran los caracterizadores vocales como risa, llanto, suspiros; los cualificadores vocales donde entra la intensidad de la voz, la inflexión del tono y la extensión al articular las palabras; y finalmente las segregaciones vocales como las muletillas, “mmm”, “aha”, los silencios, errores al hablar, etcétera. 208 • Cyntia Cerón Hernández


• Interacción con objetos: es decir la manipulación de artefactos como estímulos en procesos comunicativos, como arreglarse los lentes al hablar u observar constantemente el reloj. • Conducta táctil: como el contacto físico con los otros en diversas situaciones, por ejemplo el abrazo o la ausencia de contacto en la situación de saludo. • Vestimenta: la ropa habla muchas veces del estilo de vida del sujeto, la forma como se percibe y la relación con su contexto. Por ejemplo una persona que hace ejercicio y se siente cómoda con su cuerpo puede utilizar ropa deportiva ajustada a su figura en la vida cotidiana. Es conveniente considerar entonces el tipo de ropa utilizada, si está a la moda o no, la gama de colores, tipo de telas; preguntarse qué dice la vestimenta de la persona. Y aunque no estrictamente sea vestimenta, las formas para “vestir” o arreglar el cabello. • Proxémica: entendida como el estudio del uso y percepción del espacio social y personal (Knapp, 1982, p. 25), es decir cómo la gente dispone del espacio personal, cómo usa el espacio en la interacción con otros y cómo responde a la disposición espacial de los sujetos y objetos en el espacio. Biografías corporales Esta técnica propone retomar al lenguaje como uno de los actores principales a partir de lo que tradicionalmente se conoce como historia de vida e historia oral temática, realizando los ajustes necesarios para el objeto de estudio en cuestión, razón por la cual se denomina “Biografía Corporal”, entendida como una mezcla entre las técnicas anteriormente mencionadas donde se trabaja en diferentes niveles: a) Principalmente a través de la subjetividad de los sujetos podemos conocer la construcción de sentido y significación en torno a la expresión corporal para complementar la observación realizada por el investigador b) El cuerpo como eje temático en cuestión de la relación con él mismo y sus significaciones, así como el uso y prácticas que se le da en la vida cotidiana y en momentos de interacción. Es decir, los valores y las convenciones sociales aprendidas hechas cuerpo, lo referente a la construcción del hexis corporal. c) La reconstrucción histórica de la vida del sujeto, es decir el trabajo con el recuerdo, principalmente enfocado a su relación con el cuerpo, que permite contextualizar y ubicar transformaciones en la construcción de sentido para los sujetos. Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal • 209


d) Influencias del entorno relacionado para construir o aprehender la comunicación no verbal a través del tiempo. Es decir a partir de características físicas propias, conocer cómo ha sido el proceso de adaptación y uso del cuerpo, como señales de cortesía aprendidas desde la educación en casa, las normas de género u otros aspectos desde la cultura, que permiten saber cómo reaccionar y comportarse en diferentes situaciones. Como, por ejemplo, el tener senos grandes y en la vida cotidiana esconderlos o mostrarlos. Si bien anteriormente se planteó la dificultad de trabajar con el discurso de los sujetos por las implicaciones de orden y estructuración de una dimensión de la persona a veces olvidada, considero que utilizar el lenguaje como un mediador entre el mundo interno y el externo, tiene varias implicaciones positivas. Por un lado, involucrar al otro para comprender un fenómeno que tiene que ver con su intimidad, autopercepción y subjetividad, como es la relación con su cuerpo; por otro lado el nivel de reflexividad requerido de parte de los sujetos de estudio al recordar, reconstruir y verbalizar en torno a una dimensión de ellos mismos, comprendido además desde la lógica natural del lenguaje, “centrada en los procesos de argumentación en el que la sujeto argumenta a favor o en contra sus creencias y experiencias” (Pech, C. & Romeu V., 2006), en este caso en torno su propio cuerpo. Así, se apuesta a estudiar la Comunicación verbal desde una perspectiva diferente con posibilidad de construir conocimiento con mayor complejidad y profundidad al integrar al sujeto en un proceso activo de configuración de sí mismo y en torno al objeto de estudio. Talleres de movimiento Finalmente los talleres de movimiento más que una técnica de investigación en sentido estricto, se proponen como un espacio para verter los conocimientos ya sistematizados de las técnicas ya mencionadas anteriormente. Es decir, como parte de la metodología en la dimensión de la investigación-acción, donde se plantea un escenario para explorar, intervenir y probar nuevas posibilidades con los datos obtenidos, incluso para complementar o verificar la información ya sistematizada con una gama de posibilidades como por ejemplo: a) Intensificar la conciencia en torno a la expresión corporal en procesos de comunicación. 210 • Cyntia Cerón Hernández


b) Identificar códigos que puedan mejorar procesos comunicativos en situaciones específicas. c) Generar mensajes construidos sólidamente tomando en cuenta la dimensión verbal y no verbal. d) O conocer con mayor profundidad los sujetos de estudio o que éstos obtengan mayor conocimiento entre sí como vía para mejorar procesos comunicativos. Finalmente, con esta propuesta metodológica cabe la posibilidad de cruzar tres diferentes momentos y puntos de vista, la del pasado con la construcción y significación histórica desde el sujeto de estudio a partir de su discurso, la del presente desde el punto de vista del investigador a través de la observación en torno a la Comunicación no verbal en uno o varios escenarios y desde el punto de vista del sujeto a través del discurso actual; y la apuesta hacia el futuro a través de la intervención en procesos de comunicación, mediante los talleres de movimiento. La intención es traspasar el plano descriptivo, ya que si bien este nivel de información ha sido enriquecedor como vía para tener un primer acercamiento y dimensionar todas las posibilidades de este objeto de estudio; también es importante que las investigaciones a futuro en torno a la Comunicación no verbal trasciendan los catálogos formales, estáticos, muchas veces arbitrarios. De esta forma se pretende dar un papel más activo a los sujetos para comprender el fenómeno también desde su punto de vista con la posibilidad de cruzar subjetividades. Aún queda una gama de áreas por optimizar, por ejemplo lograr el nivel de confianza y reflexividad necesarias para que los individuos generen discurso en torno a su mundo íntimo, encontrar más fácilmente sujetos dispuestos a compartirlo; la capacidad como investigador de registrar a detalle o la posibilidad de construir un lenguaje de traducción corpórea universal. Estas son sólo unas ideas. Tal vez alguno de los aspectos mencionados, posiblemente sin respuestas plenas y concisas tiene que ver con el reducido número de estudios en torno al tema en América Latina, a lo mejor se considera un tema “poco académico” o se vislumbran aplicaciones poco éticas o simplemente genera poco interés. Sea cual fuere la respuesta, me parece que como comunicólogos e interventores de la realidad es clave mirar a los sujetos y comprenderlos con toda su complejidad, sin mermar la corporeidad y sus implicaciones en la construcción de identidad, Reflexiones metodológicas para investigar la comunicación no verbal • 211


subjetividad y al momento de interactuar, de comunicarse con los otros. De esta forma se abre una posibilidad para seguir construyendo conocimiento en torno al objeto de estudio y a la forma de abordarlo. Desde la perspectiva latinoamericana y mexicana aún falta un largo camino por recorrer, éste es sólo el inicio de uno posible que se empieza a construir. Notas 1. El capital cultural, es el conjunto de “factores eficientes”, bienes, propiedades que permiten a sus poseedores ejercer un poder en alguna área de las prácticas culturales. Pueden ser en el conocimiento, la educación, el lenguaje, la ciencia, la estética, los gustos, en general, en los modos de apropiación de los objetos culturales legítimos con que cuenta una sociedad. El capital social es la suma de recursos, actuales o potenciales, correspondientes a un individuo o grupo en virtud de que estos poseen una red duradera de relaciones, de conocimientos y reconocimientos mutuos, más o menos institucionalizados. Se trata del reconocimiento que permite a las personas movilizar en su favor y en momentos apoyos, garantías, influencias, que le proporcionan algún bien material o simbólico. El capital simbólico es una propiedad cualquiera, fuerza física, belleza, riqueza, valor, que percibido por los agentes sociales dotados de las categorías de percepción que les permite percibir y reconocerla deviene simbólicamente. El capital económico en relación con el concepto de clase. Posesión de capacidades, poderes y propiedades sociales similares en torno a las cuales es posible teóricamente reunir a grupos, creando un efecto de condensación y diferenciación respecto a otras condiciones de existencia (clases). (citado en Mazzoni, M. El habitus y el espacio de los estilos de vida. Culto al Cuerpo.) Bibliografía Baz, M. (1994). Enigmas de la subjetividad: Un análisis del discurso, Versión Estudios de Comunicación y Política, No. 4. México: UAM Xochimilco. Birdwhistell. (1970). Kinesic and Context: Essays on Body Motion Communication. Philadelphia: University of Pennsylvania Press. Bourdieu, P. (1979). La distinción. Criterios y bases sociales del gusto. México: Ed. Taurus. Bourdieu, P. (1987). Cosas Dichas. España: Ed. Gedisa. Davis, F. (1973). La comunicación no verbal. México: Alianza Editorial. DeVito, A. Humman Communication. The basic course. Estados Unidos: Ed. Harper and Row. 212 • Cyntia Cerón Hernández


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Capítulo 9

Una mirada a las pantallas: oferta cinematográfica en México antes y después del TLC María de la Luz Casas Pérez*

Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Cuernavaca

El cine es una importante industria a nivel internacional. En muchos países se le reconoce no solamente como una sólida fuente de ingresos, sino también debido a su potencial en la promoción de la cultura y de la identidad nacional. En México el cine se ha descuidado durante décadas. El marco normativo que regula la actividad de la industria cinematográfica mexicana ha estado no solamente rezagado respecto de la dinámica de la producción cinematográfica en otros países, sino que ha dejado a la industria totalmente desprotegida respecto de la competencia internacional. La presente investigación hace un recuento de la situación de la industria cinematográfica mexicana antes y después del TLC, de los cambios que la legislación cinematográfica facultó en su momento y de la forma en que éstos permitieron el ingreso aún más franco de la industria cinematográfica norteamericana a las pantallas mexicanas. Cinema is as an important asset in most countries. Not only has it been recognized for its potential in revenues, but for the promotion of culture and national identity as well.

* Tiene licenciatura en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, maestría en Comunicación por la Universidad de McGill en Montreal, Canadá y doctorado en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es investigador nacional Nivel II, miembro de distintas asociaciones  y autora de diversos artículos en revistas de comunicación y política. Su obra más reciente es “Políticas de Comunicación en América del Norte”  Editorial Limusa, 2006.


However, in Mexico cinema is not an essential industry. Differently from other countries, in Mexico the industry of cinema has always been dependent on the State not only for promotion but also for the assignment of Federal funding, which by the way has always being scarce. Legislation for the industry, not adequately updated for long, has left the industry on its own and at the hands of international competition. The situation of cinema theatres exhibition depicted in this paper before and after NAFTA, shows that the Mexican cinematographic industry may well be in the hands of the US interests for long.

El cine, es no solamente una industria del entretenimiento, sino también es una industria cultural. El cine constituye un vehículo para la expresión del arte, de la lengua, de la identidad y de la cultura de un pueblo. El panorama multicolor de una nación puede expresarse de manera diversa a través de los matices que se difunden a través del cine. Por ello, resulta tan importante y tan significativa la oferta cultural que se transmite en las salas cinematográficas en un momento dado. En muchos países, el cine es considerado una industria prioritaria, y en la mayoría de los casos el Estado no ha renunciado a su rectoría, antes bien la ha fortalecido. El cine forma parte de nuestra identidad, nuestras costumbres, nuestras formas de ser y de sentir. Por eso, el cine refleja el rostro de nuestra sociedad, y resulta importante saber cómo es que ha ido cambiando ese rostro a lo largo de los últimos años. Hace algunos años, a muchos de nosotros nos preocupó cómo cambiaría el rostro de nuestro país a consecuencia de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). ¿Se transformaría el consumo? ¿Terminaríamos consumiendo muchos más productos estadounidenses de los que ya consumíamos? ¿Habría posibilidad de que nuestra oferta mediática llegara a las pantallas y a las salas cinematográficas en Estados Unidos y Canadá? Particularmente en países como Estados Unidos y Canadá que son nuestros socios comerciales en el TLC el cine constituye una industria prioritaria, financiada directamente para la producción de materiales propios, como en el caso del Nacional Film Board of Canada, o indirectamente a través de la protección al ingreso de materiales extranjeros como en el caso del Departamento de Estado de los Estados Unidos. De hecho, la Casa Blanca reconoce en el cine una de sus primeras fuentes de divisas después de la industria del automóvil y la de las armas. En otros países, como en Francia, España, Argentina y Brasil la producción cinematográfica nacional recibe incentivos políticos y fiscales. 

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El presente trabajo pretende abordar precisamente esta pregunta acudiendo a los datos duros, es decir al conteo de la oferta cinematográfica tal y como fue reportada por las carteleras mexicanas en dos momentos específicos: uno, en 1994 al momento de la entrada en vigor del TLC a fin de observar cuál era la situación en esos momentos en términos de exhibición, y otro en el año 2004, es decir a diez años de la entrada en vigor de dicho tratado. Sin embargo, este trabajo no solamente aborda la cuestión del número de películas exhibidas en cada período, sino que también analiza los cambios en la legislación que se desarrollaron a consecuencia del contexto específico de competencia a la que se enfrentaba nuestro país en el sector cinematográfico. Como sabemos, diversos sectores de la economía y no solamente el cinematográfico, fueron preparados para el ingreso de México al TLC, pero la industria del cine en particular se encontraba en una situación particularmente difícil. El cine había demostrado ser no solamente una industria productiva, sino también muy importante en la conformación de una identidad nacional fuerte y generosa. Durante 1950, México llegó a producir 122 películas por año, pero los años prolíficos llegaron a su fin, no obstante que durante la década de los setenta se habían hecho esfuerzos para promover la producción nacional. Para 1998, el cine mexicano tocaba fondo. La industria cinematográfica mexicana adolece de muchos problemas, pero el principal de ellos es la falta de fuentes de financiamiento, ya que ha demostrado ampliamente contar con talento y creatividad a la altura de cualquier otro país. Salvado el problema del financiamiento el siguiente problema es la distribución de las películas. Acostumbrados a la avalancha de productos cinematográficos, principalmente norteamericanos, los canales de distribución privilegian la oferta cinematográfica norteamericana ya que es la que cuenta con mayores facilidades para la promoción. Compromisos adicionales de las salas cinematográficas con los distribuidores permiten privilegiar la exhibición de películas norteamericanas por encima de las películas nacionales.

Sólo se produjeron 12 películas de las cuales se exhibieron 6. Para el año 2000 se logran filmar 28 y 4 quedan en proceso de producción. Ver declaraciones de Víctor Hugo Rascón Banda en ocasión de la presentación del reglamento de la Ley Federal de Cinematografía el 30 de marzo del 2001. Disponible en: http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/2001/diarias/mar/300301/leyfcine.html 

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Como veremos más adelante, el marco jurídico mexicano sobre el cual opera la industria no favorece a la exhibición, ni les otorga beneficios o protección a los productores. Así el contexto de la exhibición se encuentra íntimamente relacionado con las condiciones de promoción, financiamiento, lo cual condiciona ampliamente las condiciones de participación de los involucrados y merma los esfuerzos de productores, guionistas, directores y otros actores importantes del sector para producir una oferta cultural cinematográfica netamente mexicana. La oferta cultural cinematográfica El problema del consumo cinematográfico es complejo. Como hemos visto, se trata de un fenómeno en el cual intervienen distintos factores que responden desde luego a condiciones históricas particulares (Sánchez, citado en García, 2004). Es cierto que el público mexicano puede haber desarrollado un cierto “gusto por el cine extranjero”, pero también es cierto que sectores específicos de la propia industria, como los distribuidores, han operado, muchas veces en contra de la propia producción nacional favoreciendo al consumo de productos extranjeros a fin de garantizar sus ingresos en taquilla. El fenómeno no es nuevo, sin embargo, sí responde a las condiciones de competencia internacional de los mercados globales. Mientras la economía mexicana estuvo cerrada, la producción nacional tenía su exhibición prácticamente garantizada en las carteleras cinematográficas mexicanas, pero a consecuencia de la entrada en México del TLC las condiciones de la competencia cambiaron, y tanto distribuidores como exhibidores optaron por el responder a la demanda en volumen. La legislación no ayudaba mucho tampoco. Las primeras normas jurídicas que normaban la industria cinematográfica se habían producido en el contexto del proteccionismo estatal y no habían vuelto a revisarse porque respondían muy bien a los intereses tanto del gobierno como de la industria. Sin embargo, en el momento en que nuevos actores internacionales entraron en escena se hizo necesaria una revisión profunda de la norma jurídica. No obstante esa revisión llegó demasiado tarde, dejando en la indefensión absoluta a una industria que debió de haber sido protegida desde un principio como forma de expresión nacional. 220 • María de la Luz Casas Pérez


Antecedentes de la legislación Si bien el cinematógrafo fue conocido en nuestro país desde la época del Presidente Porfirio Díaz, y existen documentos cinematográficos que consignan la presencia del cine en México y que dan cuenta de los principales acontecimientos de la época desde la decena trágica y revolución, no es sino hasta la década de los años cuarenta que el cine comercial recibe su primer auge. En parte, el impulso recibido por la industria cinematográfica mexicana se debió al interés de los Estados Unidos por promover los valores de la doctrina Monroe frente a las posibilidades de la expansión nazi en Alemania. Es precisamente hacia finales de los años treinta que los productores mexicanos reciben financiamiento para comprar equipos de cine, así como recibir asistencia técnica directamente de Hollywood para producir películas nacionales con la consigna de elevar el valor patriótico del país y su vinculación con el resto de las naciones americanas. (Ortiz Garza, 1989). Este hecho en particular favoreció no solamente la introducción de equipo cinematográfico a nuestro país, sino también un cierto entrenamiento técnico en el know how de la producción y distribución de películas. No obstante, y pese a la buena cantidad de producciones mexicanas que se desarrollarían hacia finales de los años treinta y principios de los años cuarenta, no sería sino hasta 1949 que se gestaría un marco regulatorio específico para esta industria. Esa ley establecía, por ejemplo las siguientes consignas, mismas que se transcriben a la letra: Durante los sexenios de Luis Echeverría Álvarez y de José López Portillo la cinematografía mexicana recibiría cierto impulso sobre todo a través de financiamientos gubernamentales que, salvo escasas excepciones no produciría cine de buena calidad. La consigna era producir cine, y no necesariamente buen cine. En muchos casos el financiamiento gubernamental al cine nacional estuvo condicionado a la producción de películas con contenidos ligeros y de baja calidad. No obstante, se llegaron a realizar algunas producciones de cine independiente que no vieron la luz sino hasta décadas posteriores.

La primera Ley de la Industria Cinematográfica fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1949, durante la Presidencia de Miguel Alemán. 

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Durante todos estos años, el énfasis de la regulación de la industria se centraría en la censura de los contenidos, muy al estilo de los funcionarios encargados en cada período. La apertura política de finales de los años ochenta se reflejaría en la industria. Productores, guionistas y directores comenzaron a conquistar espacios con contenidos cada vez más ambiciosos escapando a la censura, sin embargo, el problema no era la falta de talentos o ideas para la producción, sino los financiamientos y la distribución. Ante la retirada del Estado con fondos estatales para la producción de películas nacionales, los talentos mexicanos tuvieron que emigrar a otras latitudes en busca de oportunidades, ya sea para la actuación o para la producción de sus películas. La ley de 1949 y el reglamento de 1973 ya no eran suficientes para promover a la industria, por lo tanto para 1992 era claro que se requería una nueva legislación. Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la legislación recibió modificaciones importantes. México se preparaba para la apertura. La entrada de México al TLC abriría por tanto oportunidades, pero también problemáticas. Si bien el cine podría contar con mayores facilidades para el financiamiento tanto en producciones nacionales como en coproducciones, los realizadores también se enfrentaban a la competencia abierta y desmedida del cine extranjero, especialmente Hollywoodense. Por otra parte, y en consonancia con la venta de paraestatales y el adelgazamiento del Estado, en 1993 el gobierno mexicano vendía un paquete de medios entre los que se encontraba la compañía Operadora de Teatros, S.A. Esta oportunidad resultó de oro para inversionistas mexicanos y extranjeros que vieron en ello la ocasión para comprar salas cinematográficas bien ubicadas y convertirlas en nuevos complejos cinematográficos de primer nivel. La Ley Federal de Cinematografía promulgada en diciembre de 1992 durante el sexenio del Presidente Carlos Salinas de Gortari ya comenzaba a Este reglamento es el mismo que aplica la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación, relativo a los contenidos de la radio y la televisión. Dicho reglamento fue publicado el 4 de abril de 1973 http://www.ordenjuridico. gob.mx/Federal/Combo/Reglamentos/R-87.pdf,,  Hay que mencionar que para esas fechas las salas cinematográficas de las principales ciudades de la República mexicana se encontraban en un estado realmente deplorable, y que los consumidores de películas preferían en todo caso recurrir a la renta de videocasetes para tener la ocasión de ver los principales éxitos cinematográficos. 

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acoplarse a los lineamientos expresados por el TLC que estaba en negociación en esos momentos. Así por ejemplo, según el Artículo 7º de la ley de 1992, se consideran películas de producción nacional las que cubran los siguientes requisitos: haber sido realizadas por personas físicas o morales mexicanas ó haberse realizado en el marco de los acuerdos internacionales o los convenios de coproducción suscritos por el gobierno mexicano con otros países u organismos internacionales. El Artículo 8º de esa misma ley indica que las películas serán exhibidas al público en su versión original y, en todo caso subtituladas al español en los términos que establezca el reglamento. Las clasificadas para público infantil y los documentales educativos, podrán exhibirse doblados al español. Hay que mencionar que las multas y sanciones a las que hace referencia esta ley, no varían respecto de las establecidas en 1949, siendo la multa establecida por el Artículo 12º de 400 a 4,000 salarios mínimos. La Ley de 1992 en su párrafo de Transitorios, establece los siguientes porcentajes de exhibición de producciones nacionales: I. A partir de la entrada en vigor de la presente ley y hasta el 31 de diciembre de 1993 – el 30% II. Del 1 de enero al 31 de diciembre de 1994 – el 25% III. Del 1 de enero al 31 de diciembre de 1995 – el 20% IV. Del 1 de enero al 31 de diciembre de 1996 – el 15% y V. Del 1 de enero al 31 de diciembre de 1997 – el 10% Es importante hacer mención de que la liberalización paulatina del sector pretendía darle a esta industria el suficiente tiempo para incentivar la producción nacional, pero sin beneficiarla con un tratamiento especial sino lanzarla a la libre competencia de la oferta cinematográfica en concordancia con las negociaciones del TLC hasta ese momento.

Esta ley fue publicada en respuesta a la inquietud manifiesta de diversos sectores de la industria, cuya preocupación era la de actualizar las normas jurídicas existentes desde 1949; sin embargo, como la ley de 1992 tampoco respondió a las expectativas de la comunidad de productores y realizadores de la industria cinematográfica, a partir de 1995 se llevaron a cabo foros de consulta que permitieran una nueva actualización de la ley.  Ley Federal de Cinematografía Diario Oficial de la Federación 23 de diciembre de 1992.  Se refiere al reglamento de 1973.  Sólo en caso de reincidencia se considerará doblar el monto correspondiente a la sanción. 

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Cuadro 1

Número de producciones cinematográficas exhibidas durante el año de 1994 País productor de la cinta eua México Italia No identificado Francia/Inglaterra Alemania Japón España España/Portugal/Francia Argentina Nueva Zelanda Hong Kong Inglaterra eua/Inglaterra Holanda Suiza/Bélgica/España Cuba/España/México España/Portugal/Francia Total

Número de películas 128 36 7 6 5 4 4 3 3 2 2 2 1 1 1 1 1 1 208

% del número de cintas 61.5 17.3 3.3 2.8 2.4 1.9 1.9 1.4 1.4 0.9 0.9 0.9 0.4 0.4 0.4 0.4 0.4 0.4 99.9

Número % del de número de exhibiciones exhibiciones 9 873 62.2 2 858 18.0 433 2.7 782 4.9 210 1.3 86 0.5 56 0.3 279 1.7 153 0.9 56 0.3 332 2.0 303 1.9 119 0.7 128 0.8 93 0.5 10 0.06 36 0.2 57 0.3 15 864 99.9

Fuente: CINCO10

Número de producciones 196 Número de co-producciones 12 Total 208

94.23% 5.76% 99.99%

Como se observar en el cuadro el número de producciones nacionales destaca notablemente la presencia de Estados Unidos, mientras que nuestro segundo socio en el TLC todavía no aparece. Comienzan a aparecer algunas producciones y co-producciones extranjeras. No obstante el número de cintas y de exhibiciones no destaca todavía. Lo que sí es un hecho es que la industria Datos proporcionados por el Centro de Investigación en Comunicación e Información (CINCO) del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. La información fue obtenida con base en una muestra representativa obtenida de manera aleatoria de 10 de las 52 semanas del año durante el año de 1994 y publicada en la cartelera cinematográfica de la Ciudad de México. La autora desea agradecer al Maestro Francisco Javier Martínez Garza y al Doctor José Carlos Lozano el haberle facilitado estos datos. 10

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no cumple con los requisitos de ley previstos para el año 1994 en el cual debió de haber habido al menos un 25% de producción nacional en el tiempo de pantalla, y apenas se llegó a un 18.01%. Para 1999 el gremio de los productores, directores, realizadores y cineastas se quejaban amargamente de no tener los apoyos suficientes para compensar con producciones nacionales la avalancha de la oferta cinematográfica extranjera, primordialmente la norteamericana, mientras que por otro lado los distribuidores y exhibidores argumentaban que se debía dejar a la libre competencia del mercado y al gusto de los consumidores lo que finalmente se expusiera en las pantallas cinematográficas11. Ante la novedad de las salas renovadas y de las películas americanas que se exhibían casi al mismo tiempo que en los Estados Unidos los consumidores del cine mexicano se habían convertido en el nuevo gran negocio. La industria daba síntomas de no estar a la altura de la competencia internacional y todos los actores clamaban por un nuevo orden regulativo. Ante la presión de la industria, la reglamentación es nuevamente modificada en 199912. Al inicio del nuevo milenio, productores, distribuidores y exhibidores estaban ya operando la industria con nuevas bases reglamentarias. La Ley de la Industria Cinematográfica de 1999 registró los siguientes cambios significativos: Por principio de cuentas, en el Artículo 13º del Capítulo II de la Producción Cinematográfica, se establece la figura de productor como la persona física o moral que “tiene la iniciativa, la coordinación y la responsabilidad de la realización de una película cinematográfica”.

Un decreto que prometía reformar dicha ley fue publicado el 5 de enero de 1999 y obligaba al Ejecutivo Federal en su artículo 3º transitorio, a publicar el reglamento respectivo en un plazo no mayor de 90 días, lo cual nunca sucedió. Ya durante el gobierno del Presidente Vicente Fox, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, se hicieron ajustes para incluir algunos aspectos relativos al papel del Estado en la promoción del cine nacional. Esto culminó con la publicación del reglamento a la Ley Federal de Cinematografía, en abril de 2001, que establecía la creación del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, conocido como FIDECINE. Se esperaba que esta medida le diera un buen impulso al cine nacional; si es que lo hubo sin embargo, como veremos más adelante, los datos de la oferta cinematográfica posterior a 2001 parecen no reflejar adecuadamente dicho impulso. 12 La Ley de Cinematografía vigente fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 1992 y modificada el 5 de enero de 1999. Ver documento oficial en: http://www.ordenjuridico.gob.mx/Federal/PL/CU/Leyes/29121992(1).pdf 11

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El Artículo 14º establece que la producción nacional constituye una actividad de interés social, “sin menoscabo de su carácter industrial y comercial” por expresar la cultura mexicana y contribuir a fortalecer los vínculos de identidad nacional entre los diferentes grupos que la conforman. Por tanto, “el Estado fomentará su desarrollo para cumplir la función de fortalecer la composición pluricultural de la nación mexicana mediante los apoyos e incentivos que la ley señale”. Por su parte, el Artículo 15º consigna como co-producción a “aquella película cinematográfica en cuya producción intervengan dos o más personas físicas o morales”. Se considera co-producción internacional la producción que se realice “entre dos o más personas extranjeras con la intervención de una o varias personas mexicanas bajo los acuerdos o convenios internacionales que en esta materia estén suscritos por México”. El Artículo 18º de la misma ley, por primera vez consigna la posibilidad de la distribución y exhibición de películas por otra vía que no sea exclusivamente la de la exhibición en sala cinematográfica, permitiendo por ejemplo la transmisión y distribución en sistema abierto o cerrado, por hilo o sin hilo13, electrónico o digital, así como su comercialización por videograma, disco compacto o láser, así como cualquier otro sistema para su duplicación, venta o alquiler, lo mismo que para su acceso vía navegación por el ciberespacio, realidad virtual o cualquier otro medio conocido o por conocer14. El Artículo 19º por su parte ya establece la prescripción de mantener exclusivamente un 10% del tiempo de pantalla dedicado a la exhibición de producción cinematográfica nacional, mientras que el Artículo 23º indica que con el fin de observar la identidad lingüística nacional, el doblaje de películas extranjeras se realizará en la República mexicana, con personal y actores mexicanos o extranjeros residentes en el país, salvo las disposiciones contenidas en los tratados internacionales15. La clasificación de películas se llevará a cabo a través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía en los términos de la reglamentación vigente en materia de clasificación de contenidos. Léase a través de sistema de cable o vía satélite. Normalmente las legislaciones dejan estos huecos abiertos en la legislación, lo cual permite incluir a cualquier otro dispositivo tecnológico de creación posterior a la promulgación del instrumento. 15 Esto deja la puerta abierta por ejemplo a que las grandes trasnacionales productoras de películas tomen esta prerrogativa para producir sus películas en DVD incluyendo doblajes al español realizados fuera de las fronteras mexicanas. 13 14

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Por su parte, el Capítulo VII del Fomento a la Industria Cinematográfica, en sus Artículos 31º a 38º establece la creación de un fideicomiso para el fomento a la producción cinematográfica nacional integrada con incentivos que determinará en su caso el Ejecutivo Nacional16. El Artículo 45º incrementó de 500 a 5,000 veces el salario mínimo el monto de las sanciones a las que se hará acreedora cualquier violación a la presente ley17. Las críticas a la aprobación de esta ley no se hicieron esperar, ya que el proceso había incluido la participación de distintos actores de la industria en audiencias públicas que se prolongaron durante varios meses18, después de transcurridos los cuales, de todas maneras el Estado pactó con los exhibidores. Esta vez el debate se había centrado no en la regulación, la censura y el control de los contenidos, como en los circuitos de distribución y exhibición de las películas mexicanas. Los exhibidores argumentaron que el público mexicano no deseaba pagar un incremento al boleto en taquilla, por pequeño que este fuera, y defendió el derecho del público asistente a las salas cinematográficas de elegir sus películas independientemente de su nacionalidad19. El proyecto de ley fue Originalmente la iniciativa de ley que habían manejado diversos grupos (incluyendo cineastas, productores, realizadores, así como legisladores del grupo parlamentario de la oposición) incluían la propuesta de destinar $ 1.00 (un peso) del boleto vendido en taquilla, a este fondo de financiamiento para el cine nacional. La propuesta original fue desechada. 17 Esta versión de la Ley Federal de Cinematografía vigente fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de enero de 1999. Ver documento oficial en: http://www. ordenjuridico.gob.mx/Federal/PL/CU/Leyes/29121992(1).pdf 18 Una fracción parlamentaria de la oposición intentó promover una nueva iniciativa de ley en la materia. Exhibidores y artistas se enfrascaron en una discusión relativa a la industria cinematográfica, y en la cual un grupo de legisladores de distintos partidos políticos presentaron un proyecto de ley que contemplaba el hecho de que todas las películas extranjeras exhibidas en México, tanto en cine como en televisión, deberían ser subtituladas, salvo las infantiles y de dibujos animados. La iniciativa también señalaba que todas las salas cinematográficas deberían exhibir películas mexicanas hasta alcanzar un 30 % del total de sus funciones por pantalla. Para crear un Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, el proyecto de ley establecía la aportación de un 5 % del total de los ingresos en taquilla de las salas cinematográficas. Lo anterior con el propósito de promover el consumo de cine nacional en nuestro país para fomentar el fondo de producción nacional al que ya se hizo referencia anteriormente. 19 A fin de frenar la iniciativa, la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica aplicó una encuesta a asistentes a las salas de cine en la que se preguntaba si se estaba de acuerdo con estas medidas. Los resultados fueron desalentadores hacia la propuesta de ley. Ver. Adriana Garay (1998). “Seguirán ley del amparo”. En: Reforma Nov. 5 Pág. 1, consultado el 18 de agosto del 2005 en: http://0-proquest.umi.com.millenium.itesm.mx/pqdlink?in 16

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aprobado en 1998, pero con modificaciones a los puntos más polémicos de la propuesta original, como la exhibición obligatoria de películas mexicanas, el porcentaje por cada boleto vendido que iría a un fondo de estímulos al cine nacional y el doblaje. Una de las modificaciones a la propuesta original provino seguramente de la presión de las compañías exhibidoras que, para ese entonces, ya estaban ingresando a México y que estaban constituidas con capital extranjero, predominantemente norteamericano. Como vimos anteriormente en el texto de la ley vigente, según las reformas aprobadas, las salas cinematográficas deberán dedicar únicamente un 10 % de su exhibición al cine mexicano, en lugar de 30 % como lo planteaba la iniciativa original20. Otra de las cuestiones que tampoco se modificó fue la cuestión del idioma, ya que los diputados tampoco hicieron cambios en cuanto a la legislación referente al doblaje, por lo que se mantiene la disposición de que se hará en México, con personal mexicano o extranjeros residentes en el país, a fin de conservar la identidad lingüística nacional. Un dato importante a considerar en este aspecto es la forma en que los exhibidores lograron torcer la ley de manera que las películas dobladas al español o con subtítulos fuesen consideradas como parte del porcentaje de oferta de cine nacional. Ahora bien, Ley Federal de Cinematografía vigente no especifica los procedimientos específicos ni los criterios que habrán tomarse en cuenta para declarar producciones nacionales a los productos cinematográficos nacionales, sobre todo tomando en consideración que se considera co-producción a aquella producción cinematográfica en donde intervenga equipo o personal extranjero. Esta consigna resulta doblemente absurda si tomamos en consideración que la tecnología utilizada, los equipos de producción, así como el personal que trabaja en locaciones fuera del territorio nacional frecuentemente son de origen local, es decir, extranjero. Tomando estos detalles en consideración, y haciendo un análisis comparativo respecto de los datos obtenidos durante el año 1994 el cuadro muestra que en el año 2004, a diez años de la entrada en vigor del TLC, el número total de cintas exhibidas es menor que el registrado en 1994, la cantidad de producdex=9&did=35742500&SrchMode=1&sid=1&Fmt=3&VInst=PROD&VType=PQD&R QT=309&VName=PQD&TS=1124392240&clientId=23693 20 Una vez registradas las películas deberán exhibirse en un plazo que no sobrepase a los seis meses.

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ciones sigue estando concentrado en los Estados Unidos, con incremento del 12% con respecto a los porcentajes de ese año. El número de exhibiciones se incrementa con respecto a 1994 en un 46.43% lo cual habla de un fenómeno de concentración de la exhibición sobre una oferta más reducida, siendo el porcentaje de películas norteamericanas el lugar en donde se observa la mayor parte de las cintas y de las exhibiciones proyectadas (Por primera vez aparece Canadá en la lista de países que exportaron sus producciones cinematográficas a México, aunque el porcentaje es todavía muy pequeño). Cuadro 2

Número de producciones cinematográficas exhibidas durante el año de 2004 País productor Número % del número Número de de la cinta de películas de cintas exhibiciones eua 116 74.3 26 900 México 8 5.1 1 682 España 7 4.4 387 Inglaterra 4 2.5 79 Francia 16 10.2 454 Canadá 5 3.2 114 Total 156 99.9 29 616

% del número de exhibiciones 90.8 5.6 1.3 0.2 1.5 0.3 98.9

Fuente: CINCO21

Era claro entonces el desbordamiento en la oferta cinematográfica norteamericana con respecto de la oferta nacional, e incluso por sobre las otras opciones de cine extranjero. Los cineastas mexicanos luchaban por mantener su producción a flote. Al no encontrar un apoyo directo por parte del Estado y no poder depender exclusivamente del fondo para el financiamiento a la producción nacional, (Fondo de Inversión y Estímulos al Cine), productores, guionistas, directores y realizadores han tenido que recurrir a socios y co-productores extranjeros. Lo cual indica que ciertamente, la única forma en que la cinematografía nacional ha logrado incrementar su producción ha sido a través de co-producciones. La metodología nuevamente se repitió y, de la misma manera se sacaron los datos con base en una muestra representativa obtenida de manera aleatoria de 10 las 52 semanas del año durante 2004 y publicada en la cartelera cinematográfica de la Ciudad de México. Tabla elaborada con base en los datos proporcionados por el Centro de Investigación en Comunicación e Información del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. 21

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La siguiente tabla muestra el monto de las co-producciones exhibidas durante el 2004 en salas cinematográficas mexicanas.

Número de producciones 156 Número de co-producciones 80 Total 236

66.10% 33.89% 99.99%

Así comparativamente, tanto el número de producciones de un solo país como el número de co-producciones varió con relación a 1994. Las producciones de un solo país disminuyeron en un 28.1% con respecto a 1994, mientras que las co-producciones se incrementaron en un 28.1%22. Lo que sabemos es que del número total de exhibiciones durante el año 2004 el 90.8% fueron de origen norteamericano, mientras que apenas el 5.6% fueron de origen mexicano, lo cual evidentemente no permitiría cumplir con los requisitos de ley. Un dato que no tenemos es cuántas cintas exhibidas en 2004 (independientemente de su origen) fueron exhibidas en español para así cubrir la cuota del 10% del total de tiempo de exhibición en salas cinematográficas consideradas como producción nacional pero, dado que seguramente de este alto porcentaje de exhibición habrá habido películas infantiles, podemos suponer que el porcentaje se cubrió sin ningún problema, de otra suerte los exhibidores se hubiesen hecho acreedores a la sanción correspondiente, dañando así su imagen23. Es importante mencionar, que esta tendencia con referencia al origen norteamericano de las películas se mantuvo durante el año 2005. Así, en una investigación realizada nuevamente por el Centro de Investigación en Información y Comunicación (CINCO) del Tecnológico de Monterrey, se comprobó que el 47% de las películas exhibidas en México durante el año 2005 fue de origen norteamericano, y que apenas el 9% fue de origen mexicano. Nuevamente, el resto de los países que ofertaron películas tuvieron muy baja participación. Por otra parte, en 2005 la exhibición de películas consideradas coproducciones con Estados Unidos fue del 86%. Este porcentaje registró un incremento respecto del año anterior, seguramente debido a la existencia de financiamientos Estos datos coinciden con los hallazgos de otros investigadores que indican que mientras que México había producido 747 películas en la década anterior a la entrada en vigor del TLC, a partir de 1994 redujo su producción a 212 largometrajes. (Ugalde, 2004, en García Canclini, 2004, pp. 202 y 203). 23 Lo cual evidentemente tampoco habría sido muy problemático tampoco ya que la sanción correspondiente es como quitarle un pelo a un gato para una corporación tan grande. 22

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múltiples, apoyos para el cine y en todo caso a la promoción de talento mexicano, lo cual permite en todo caso cumplir con la participación requerida por ley para que una película se considere mexicana. Por tanto, y tomando en consideración tanto el porcentaje de películas norteamericanas exhibidas en México durante 2005, como el porcentaje de coproducciones norteamericanas, es factible observar que 9 de cada 10 películas exhibidas en México aparecen vinculadas de una u otra manera con la industria cinematográfica norteamericana. Ahora bien, comparativamente con el año 2004 es factible observar que si bien el número de películas norteamericanas bajó apenas en 3 puntos en el año 2005, las películas norteamericanas por coproducción subieron en cinco puntos24. Lo anterior indica, un impulso hacia la participación de talentos mexicanos en la producción cinematográfica internacional, pero no necesariamente garantiza la producción propia, el incremento a la creatividad nacional o la difusión de contenidos mexicanos. Así, podemos decir que, en términos generales la tendencia hacia la baja en la participación cinematográfica nacional y el alza en la presencia del cine norteamericano en las carteleras, se mantiene. No obstante, como los mexicanos nos distinguimos por nuestra creatividad, una de las formas en las que hemos afectado directamente los intereses de las empresas trasnacionales productoras de películas y los de las grandes empresas de exhibición en México, es a través de la piratería. La producción de obras propias ha disminuido, pero ha aumentado el consumo de películas cinematográficas a través de canales informales25. A pesar de la campaña propagandística en contra de la piratería, es común que las personas consigan la película de moda en el mercado negro. El fenómeno está impactando el negocio de las salas de exhibición, al punto que los grandes productores y los conglomerados cinematográficos están buscando desarrollar otras opciones de negocio26. José Carlos Lozano Rendón y Francisco Martínez (2006). Reporte del audiovisual en México: cine/2005. Datos proporcionados electrónicamente por el Centro de Investigación en Información y Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. 25 En opinión del director de cine Felipe Cazals, una vez que una película llega a la calle de forma pirata está muerta. Si se puede conseguir en la calle por $ 25.00, con eso ya no se puede competir. Su esperanza es que en los próximos sexenios en México el cine mexicano esté integrado en el presupuesto nacional dentro de un apartado especial. Datos tomados de: Jorge Luna (2005). “Felipe Cazals. Conferencia de prensa” Moovies on line. com Disponible en: http://www.mooviesonline.com/weblog/index.php?p=121 26 Algunas opciones incluyen, por ejemplo, regalar juegos interactivos, entrevistas especiales, 24

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A últimas fechas, representantes de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma están hablando de proponer nuevas modificaciones al esquema reglamentario de esta actividad económica a fin de frenar la piratería27 que se lleva a cabo al interior de las propias salas cinematográficas y que atenta directamente en contra de la Ley Federal de Derechos de Autor28. Por otra parte, la propia Cámara de la Industria Cinematográfica y del Videograma (CANACINE), denuncia que existe otro tipo de “piratería legal” que consiste en la venta no autorizada de películas en formato de DVD que en ocasiones realizan algunas tiendas, ya que no están cumpliendo con las disposiciones que marca la ley en términos de la autorización y clasificación de material que debe llevar a cabo Dirección de Radio Televisión y Cinematografía (RTC), organismo encargado de definir las restricciones de audiencia de los contenidos fílmicos29. Esto genera desorden en la distribución de los materiales que se ponen a la cupones de descuento de otras empresas u otro tipo de productos de valor agregado para que el consumidor compre la película original y no la pirata. Por otra parte, dado que la piratería ha hecho que se reduzca la afluencia a las salas cinematográficas, cadenas como Cinemex y Cinemarx están poniendo otras opciones como parte del negocio tales como cafeterías y otros locales para hacer más atractivo sus complejos. 27 México es el primer lugar en Latinoamérica en piratería filmada dentro de los cines, publicó el periódico Reforma, citando a su vez las declaraciones de Steve Solot, vicepresidente de operaciones de la Motion Pictures Association para América Latina quien impartió la conferencia “Tendencias internacionales actuales en el sector audiovisual”dentro del marco de la 12 Convención Nacional de la Canacine, llevada a cabo el 1 de julio del 2005 en Mérida, Yucatán. Fuente: Infosel News en: http://0-site.securities.com.millenium.itesm.mx/doc. html?pc=MX&doc_id=80166539&query=ley%3Aindustria%3Acinematografica&hlc=es La Canitec por ejemplo incluso instruye a sus socios a poner en marcha acciones específicas en contra de la piratería, ver por ejemplo el Manual en Contra de la Piratería de CANITEC en: http://www.canitec.org/c Según estimaciones de la PGR entre 1998 y 2002 la piratería causó pérdidas en nuestro país por $2,818 millones. Ver: Mildred Ramo y Wendy Solís (2004). “Estrategias en contra” Soy Entrepreneur.com en: http://www.soyentrepreneur.com/pagina.hts?N=14531 28 A este respecto ver por ejemplo: Alberto Aguilar (2005). Columna Nombres, Nombres y …Nombres Reforma 8 de julio de 2005, publicado por Infosel News ISI Emerging Markets Mexico en: http://0-site.securities.com.millenium.itesm.mx/doc.html?pc=MX&doc_id=8 1046937&query=ley%3Aindustria%3Acinematografica&hlc=es 29 Durante mucho tiempo el cuerpo legislativo aplicable en este caso fue el Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión y de la Industria Cinematográfica de 1973 al que se hizo referencia previamente. Ver documento en: http://www.ordenjuridico.gob.mx/Federal/Combo/Reglamentos/R-87.pdf Actualmente está en vigor el Reglamento de la Ley Federal de Cinematografía publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de marzo del 2001. Ver documento en: http://www.ordenjuridico.gob.mx/Federal/Combo/Reglamentos/R-82.pdf

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venta al público30. Otras industrias como la del fonograma, la televisión por cable y la televisión satelital también están lanzando propuestas a fin de combatir la piratería31, por lo que muy probablemente estaremos viendo, y muy pronto, alguna otra modificación al marco regulatorio que rige a la industria cinematográfica y del audiovisual en México. Por otra parte está la cuestión de la exhibición de contenidos cinematográficos norteamericanos a través de la televisión abierta. ¿Cómo contabilizar dichos impactos directamente en los números de la producción nacional y del impulso a la cinematografía mexicana? Si tomamos en cuenta que la escasa difusión cinematográfica que se hace a través de la televisión abierta también está dominada por los contenidos norteamericanos, entonces podremos concluir que la cinematografía nacional sale muy mal librada en el balance general del consumo32. Política de comunicación y cinematografía mexicana El problema de proponer una política de comunicación para el sector de la cinematografía en México radica en que el fenómeno es muy complejo. ¿Con qué bases puede proponerse una política de comunicación específica? ¿En qué términos podemos argumentar si una determinada política favorece o no, a través de la reglamentación, a actores específicos dentro del campo del audiovisual y más particularmente dentro de la industria cinematográfica? Ver: Zacarías Ramírez Tamayo. “Noticias financieras”. Miami Abril 16 del 2004. Disponible en: http://0-proquest.umi.com.millenium.itesm.mx/pqdlink?index=20&did=64256 9911&SrchMode=1&sid=1&Fmt=3&VInst=PROD&VType=PQD&RQT=309&VName =PQD&TS=1124392240&clientId=23693 31 Esta iniciativa por lo pronto se refiere exclusivamente a nivel local (Ciudad de México) y fue presentada ante la asamblea de representantes del gobierno del Distrito Federal por parte de los sectores industriales arriba mencionados y se refiere exclusivamente al marco normativo relativo al funcionamiento de establecimientos mercantiles y de cultura cívica del Distrito Federal. Fuente: Notimex, Junio 7 de 2005. Disponible en: http://0-site.securities. com.millenium.itesm.mx/doc.html?pc=MX&doc_id=77894452&query=ley%3Aindustri a%3Acinematografica&hlc=es 32 El mismo CINCO ha confirmado con sus resultados que las películas norteamericanas ocupan la mayor cantidad del tiempo destinado a la exhibición del cine en las televisoras mexicanas de tipo comercial. La excepción está en la televisión pública, que sigue transmitiendo una mayor cantidad de películas mexicanas. José Carlos Lozano y Francisco Martínez (2006). Reporte del audiovisual en México: cine/2005. Datos proporcionados electrónicamente por el Centro de Investigación en Información y Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. 30

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La tecnología de producción de cine está cambiando al punto de encontrar a la convergencia tecnológica con otras industrias como la de la computación o el video, de manera que la utilización de software y equipos, necesarios para la producción cinematográfica o para su distribución, está ya en convergencia con la de otras industrias relacionadas como la de la computación y la informática. El cine ya no solamente se ve en las salas cinematográficas, sino que también circula a través de la red y se distribuye en DVD´s, tanto en mercados formales como informales. Su consumo trasciende las fronteras mucho más allá de lo que hoy pueden reportarnos las carteleras de las salas de exhibición cinematográficas; de manera que nos encontramos ante un fenómeno de creciente complejidad y alcances. ¿Cómo podemos articular, y lo que es más importante, cómo podemos prever que el marco jurídico vigente logre proteger a la industria nacional en un contexto de competencia no solo internacional sino nacional? Es un hecho, o al menos así nos lo demuestran las evidencias que hemos encontrado, que el fenómeno es múltiple. Como se mencionó al inicio de este trabajo, el problema del consumo cinematográfico parece estar relacionado no solamente con la oferta, el precio33 o las condiciones de exhibición de las películas, sino también con los convenios o los compromisos previos de los exhibidores e incluso con la oferta de quienes ofrecen productos piratas. En muchos sentidos el fenómeno puede ser semejante al problema de la gallina y el huevo en el sentido de que los consumidores cinematográficos prefieren aquello que se les ofrece, simplemente porque es lo que mayormente se difunde o está más al alcance. La cuestión de proponer una política cultural y de comunicación de la cual se deriven leyes o reglamentos que ordenen la actividad de una determinada industria, tendría que emerger directamente de buscar un beneficio que otorgue igualdad de oportunidades a quienes deben de beneficiarse del consumo de los bienes culturales en cuestión. En ese sentido, lo que está a debate es la cuestión del beneficio. ¿Es benéfico preservar la identidad y los valores culturales?, ¿o resulta más benéfico exponer al público cinéfilo a las muestras de la cinematografía internacional? Como vimos anteriormente, en muchos casos el consumo puede estar relacionado con el precio. Los consumidores prefieren películas piratas por ser más baratas que las originales, pero también porque la oferta de películas norteamericanas piratas supera a la oferta de películas piratas de origen nacional. 33

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Por otro lado, pareciera ser que la oferta cinematográfica de las salas de exhibición mexicanas no es sino un reflejo de la situación internacional. La distribución internacional de cintas cinematográficas se concentra en unas cuantas compañías estadounidenses. Obviamente, las condiciones de negociación que se pueden lograr con un puñado pueden resultar mucho más favorables para garantizar la distribución rápida de los filmes apoyados de todo el soporte mercadológico y publicitario que se requiere para hacer que los espectadores se acerquen a las salas. La justificación de los exhibidores es que ellos simplemente están siguiendo los dictados del mercado, y que el público mexicano que llena las salas busca y pide los productos cinematográficos norteamericanos34. ¿Qué podemos proponer entonces, a fin de exigir condiciones de protección a nuestra producción cinematográfica nacional? ¿Cómo podemos garantizar si no el crecimiento, por lo menos la supervivencia de la industria sin impedir que el público mexicano tenga acceso a una oferta de cine variada y de calidad? Esas son algunas de las cuestiones que quedan pendientes para futuros trabajos. Conclusiones Los datos arrojados por este pequeño estudio corroboran la tendencia observada en otros países respecto de la preferencia de filmes estadounidenses en las salas cinematográficas latinoamericanas, (García Canclini, 2004, p. 199 y Rosas Mantecón, 2002 citado por García Canclini). No obstante, en este caso, nuestro estudio apunta a señalar una de las condiciones por las cuales esos altos porcentajes de exhibición de filmes norteamericanos se afianzan en la mente y en las conciencias de los públicos: Por un lado, los convenios y prácticas comerciales apuntaladas por una gran estructura de comercialización y exhibición que garantiza la difusión de las películas a través de conglomerados de salas cinematográficas con capital extranjero, predominantemente norteamericano. Por otro lado, la evidencia muestra que la apertura del mercado del audiovisual se vino gestando hábilmente para dejar sentadas las condiciones de la libre Resulta increíble que, siendo que Estados Unidos es el mayor proponente de la liberalización de los mercados sean ellos, quien mayormente protegen a su cinematografía, asignando un rígido favoritismo a sus propias producciones nacionales por sobre la importación de otros filmes. Ver: Néstor García Canclini (2004). Diferentes, desiguales y desconectados. Barcelona: Gedisa, pp. 197 y 198. 34

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entrada de los productos culturales norteamericanos, tal y como lo muestran las modificaciones legislativas hechas a la reglamentación cinematográfica. Adicionalmente, el análisis y los datos adicionales que pudimos obtener nos permiten inferir que el mercado del audiovisual comparte tendencias con otros mercados, tales como el de la música y el software en términos de piratería, por lo que la industria seguramente hará presión sobre las autoridades gubernamentales a fin de modificar la legislación encontrando condiciones cada vez más favorables a los intereses trasnacionales, especialmente norteamericanos, para la explotación del mercado de la cinematografía y el audiovisual. Por último, nuestro trabajo nos recuerda nuevamente una discusión importante e inconclusa relacionada con la problemática de la gestación de una política cultural y de comunicación viable para México. El mercado del audiovisual y particularmente del consumo de películas cinematográficas nos ha permitido aquí acercarnos nuevamente al dilema de la gestación de políticas públicas emanadas de los actores nacionales involucrados en una industria así como a la inevitable realidad de que la reglamentación en nuestro país difícilmente emana de una política pública consensuada por los actores involucrados y difícilmente atiende a las necesidades de la sociedad y del bien común; antes bien, la legislación existente sigue respondiendo a los intereses de ciertos grupos y a los compromisos internacionales que nuestro país ha firmado con nuestros más importantes socios comerciales y vecinos. Bibliografía García, N. (2004). Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. Barcelona: Gedisa Lozano, J. C. & Martínez, J. (2005). Reporte del audiovisual en México: cine 2004. Datos proporcionados electrónicamente por el Centro de Investigación en Información y Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Lozano, J. A. & Martínez, F. (2006). Reporte del audiovisual en México: cine/2005. Datos proporcionados electrónicamente por el Centro de Investigación en Información y Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Luna, J. (2005). Felipe Cazals. Conferencia de prensa, Moovies on line.com. Recuperado en http://www.mooviesonline.com/weblog/index.php?p=121. Ortiz, J. L. (1989). México en Guerra. México: Editorial Planeta. 236 • María de la Luz Casas Pérez


Ramo, M. & Solís, W. (2004, octubre). Estrategias en contra, Soy Entrepreneur.com. Recuperado de http://www.soyentrepreneur.com/pagina.hts?N=14531. Rascón, V. H. (2001). Palabras del Presidente de la Sociedad General de Escritores de México, Presentación del reglamento de la Ley Federal de Cinematografía en la Secretaría de Gobernación. CONACULTA/Sala de prensa. Recuperado de http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/2001/diarias/mar/300301/leyfcine. html. SECOFI. (1993). Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Recuperado de http://www.economia.gob.mx/work/snci/negociaciones/TLC/pdfs/TLC1. pdf. SEGOB. (1949). Ley de la Industria Cinematográfica. Diario Oficial de la Federación. 31 de diciembre. SEGOB. (1973). Reglamento a la Ley de la Radio y la Televisión y la Industria Cinematográfica, Diario Oficial de la Federación. 4 de abril. SEGOB. (1992). Ley Federal de Cinematografía, Diario Oficial de la Federació.. 23 de diciembre. SEGOB. (1999). Ley de la Industria Cinematográfica, Diario Oficial de la Federación. 5 de enero. Solot, S. (2005). Tendencias internacionales actuales en el sector audiovisual, 12 Convención Nacional de la Canacine en Infosel News. Recuperado el 1 de julio, de http://0-site.securities.com.millenium.itesm.mx/doc.html?pc=MX&doc_ id=80166539&query=ley%3Aindustria%3Acinematografica&hlc=es.

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Capítulo 10

La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded Vicente Castellanos Cerda*

Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa Regularmente, los debates acerca del estatuto de la imagen cinematográfica y su relación con el mundo representado, siempre han iniciado con un detallado estudio de la fotografía, pues como afirmó en 1945 André Bazin “la fotografía y el cine son invenciones que satisfacen definitivamente y en su esencia misma la obsesión del realismo” (Bazin, 2001, p 26). Un realismo vinculado al registro de la huella luminosa del que resulta el efecto de realidad de la imagen cinematográfica. No obstante, la imagen digital ha modificado la relación necesaria con su referente. Esta nueva posibilidad proviene del empleo de las computadoras en el cine, cuyos principios formales los encontramos ya en la fotografía del siglo XIX. Para dar cuenta detallada de la transformación del índex en el cine, un primer paso es comprender las películas que aquí nos ocupan, según tres perspectivas convergentes: la liberación del punto de vista de la cámara de los personajes; el aporte al estudio del movimiento humano que proporcionó la fotografía y la aplicación de las técnicas de fotomontaje experimentadas desde 1857. De ello resulta, un proceso de continuidad en la relación que ha tenido el cine en la incorporación de las tecnologías al momento de producir una película

* Jefe del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa. Ex - coordinador del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ex - Presidente de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Líneas de investigación: estética y semiótica del cine, cultura visual y radio alternativa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1.


y que se traduce para el espectador en la posibilidad de ver no sólo otras cosas, sino otras condiciones de esas cosas. Este estudio pretende incorporar al debate de la comprensión del fenómeno cinematográfico un punto de vista semiológico, estético y comunicativo que tiene una triple condición sígnica: sonora, visual y técnica. Debates about cinema images and their relation to real world, usually begin with a detailed study on photography. As André Bazin says, “Photography as well as film are inventions that essentially satisfy the obsession for realism” (Bazin, 2001, p. 26). Nevertheless, the digital image has modified the necessary relationship with its referendum. This new possibility comes from the use of the computers in the movies, whose formal principles were established in Nineteenth Century photography. In describing the transformation of the movies´ index, it is required that we understand the films that we describe, according to three different perspectives: the liberation of the actors´ point of view shots; the contribution of the human movement study and the application of photomontage techniques that have been used since 1857. A continuity process can be obtained from the relation that exists between the production of new films and the incorporation of new technologies. This relationship opens the possibility for the public to simultaneously see other things, as well as other conditions of these things. This article pretends to incorporate in the comprehension of the cinematographic phenomenon a symbolic, esthetic, and communicative point of view which includes three symbolic conditions: audible signs, visual signs and the use of technology.

De la segundidad referencial a la segundidad posible La semiótica cinematográfica ha contribuido significativamente en el estudio del cine con explicaciones de los procesos de articulación formal y significación de las películas, así como también ha despertado una sensibilidad especial por los múltiples significantes visuales y sonoros, yendo más allá de las relaciones entre representación y narración cinematográfica, para ubicarse en los problemas ontológicos y técnicos, técnicos en su acepción etimológica como arte, de los llamados signos audiovisuales. Esta sensibilidad especial ha hecho evidente la necesidad de analizar la creación y recepción de los signos cinematográficos, a veces desplazados de sus contextos originales, a veces ironizados, a veces bajo estrictos ordenamientos 240 • Vicente Castellanos Cerda


genéricos o de la industria. Lo cierto es que la articulación audiovisual cinematográfica en el cine contemporáneo hollywoodense cada vez se independiza más de los principios narrativos clásicos. Si antes un semiólogo del cine podría asirse a la narración para dar cuenta del sistema de significación subyacente en un film, género o autor, ahora asistimos a una clase de fiesta del significante, de la ausencia de relación entre lo emanado de la pantalla y la estructura narrativa. Pero, aquí hago una primera aclaración, no me estoy refiriendo a una ruptura total con la construcción de la trama, aunque sí al surgimiento de un cine que intenta agotar las posibilidades genéricas, tecnológicas o mitológicas de las múltiples posibilidades formales del cine. Los significados de las películas de nuestros días ya no sólo se tejen en la red de relaciones de personajes, acciones y situaciones, o en la construcción del sentido profundo de la temática, sino también en los recursos o decisiones que se toman respecto a la iluminación, al diseño del set, el emplazamiento de la cámara o al papel del sonido. Aquí necesitamos hacer una segunda aclaración, todos los elementos de la forma cinematográfica, algunos provenientes de otras artes o tecnologías, han existido desde el origen mismo del cinematógrafo de los Lumière o del kinetoscopio de Edison. Lo que ocurre actualmente es su presencia abrumadora e independiente de la narración que hace evidente el trabajo creativo con la imagen o el sonido, antes oculto por las condicionantes de los géneros o de la industria. El espectador se encuentra constantemente en el cruce de dos fuerzas significantes: la del movimiento de la cámara, la de la granulación de la imagen, la de los sonidos poco comunes, la de los personajes virtuales, frente a la fuerza de seguir manteniendo la fe en la realidad de la ficción del film. A este cine se le ha llamado comercial, vacío o sensiblero, pero la negación a priori sólo ha conducido al error, a no querer ver temas emergentes de investigación y a no reconocer cómo es que el espectador del cine se apropia de una película en nuestros días, es decir, cómo reproduce y transforma la cultura visual contemporánea. Para comprender mejor la relación de estas fuerzas, necesitamos otra actitud y una nueva sensibilidad. Otra actitud en cuanto al trabajo semiológico, un trabajo que ya no subordine los elementos audiovisuales al tejido de la trama. Y Se entiende por forma cinematográfica todo aquello que puede ser captado por nuestros sentidos. 

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una nueva sensibilidad por todo aquello que nuestros sentidos reciben y nuestro cerebro interpreta, esto es, por la forma cinematográfica, una forma barroca, protagónica y que compite con el contenido narrativo. Se podría pensar que las cinematografías nacionales conservan el decoro en el uso de las formas, sin embargo, no es así. Tan sólo en México, ya sea en producciones locales o en participaciones de compatriotas en otros países, cada film parece llevar la huella formal de su creador, la de un autor que propone un trazo de luz, un modo de desplazar la cámara o de ambientar con la música. No es un tardío cine de autor porque los cineastas contemporáneos no se agrupan en tendencias artísticas ni ideológicas, tampoco se oponen al modo dominante de producción hollywoodense, ni mucho menos, se conciben como mentes geniales e irrepetibles. Las películas de estos autores muestran un uso caprichoso de la forma, por eso hablamos de un nuevo barroquismo. Ahí está, por ejemplo, la estética de la cámara en mano de González Iñárritu en Amores Perros (México, 2000), continuada en 21 gramos (Estados Unidos, 2003), o bien, el juego entre sonidos sorpresivos y ensordecedores seguidos de silencios justo ahí donde se esperaba un grito hilarante. Asimismo, nos podemos referir a los constantes cambios del soporte de la cinta (blanco y negro alternado con color), al uso de otras tradiciones audiovisuales (el video clip), a las angulaciones extremas en picado o contrapicado, de un director como Fernando Sariñana en dos películas mexicanas hechas en el año 2002: Ciudades oscuras y Amar te duele. Otros ejemplos, son las películas de ciencia ficción y horror que el tapatío Guillermo del Toro ha hecho en Hollywood donde muestra la creación de mundos posibles gracias al empleo de las modernas tecnologías digitales, en concreto en películas como Mimic (Estados Unidos, 1997) y Blade II (Estados Unidos, 2002). Así como El Ciudadano Kane de Orson Welles en 1941 fue la obra cumbre del cine clásico porque literalmente agotó los recursos de la puesta en escena, del empleo de la cámara y del montaje, hoy en día existen películas que pueden marcar un antes y un después. El criterio no es temático ni narrativo, hemos insistido en ello, sino formal y tecnológico, debido a que estas nuevas formas de lo visible y sonoro son el resultado del perfeccionamiento del cinematógrafo con la incorporación del hijo predilecto de la tecnología: la computadora. El cine de ciencia ficción nos enseñó que la evolución de la inteligencia humana apuntaba a la inteligencia artificial de la máquina, por lo que, estableciendo otra analogía, el cinematógrafo constituye un estadio previo de la incorporación de la computadora en la realización de películas. No obstante, en ambos casos 242 • Vicente Castellanos Cerda


se conserva la semilla del creador, del original sobre el modelo; la inteligencia artificial, sea el resultado de la ingeniería o de la biología, siempre está a la búsqueda de los valores y sentimientos humanos, basta mencionar dos películas: Blade Runner (Ridley Scott, Estados Unidos, 1982) e Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, Estados Unidos, 2001). El empleo de la computadora en el cine se ciñe a la ontología misma de la imagen fotográfica, a su carácter de segundidad en términos de Peirce, pues un film, en las acepciones de cinta o material y en el de película o uso de ese material, constituye, tal huella luminosa, un signo indicial. Las imágenes del cine, y también los sonidos, establecen una relación necesaria, existencial, con el objeto que representan. Este carácter indicial, aunque con la llegada de la computadora se haya anunciado su pronta eliminación, todavía se conserva. André Bazin y Eric Rohmer se refirieron a la vanidad de la pintura para hablar de la condición de segundidad de la fotografía y del cine, pues la pintura intentó infructuosamente representar el mundo exterior como su doble al no registrar la huella de la existencia del referente. La fotografía y el cine liberaron a la pintura de tal vanidad con la que pretendió asemejarse a la realidad. La obsesión de realismo de las artes plásticas se vio repentinamente liberada en el siglo XIX. La fotografía y el cine, gracias a su carácter de máquina, se erigieron en las técnicas realistas por excelencia, no cabía una duda más: el realismo no se podía seguir buscando en los resultados, sino en la “génesis de la ontología del modelo” (Bazin, 2001, p. 28), de ahí que una imagen fotográfica borrosa tenga más valor de realidad que una pintura hiperrealista. Ahora bien, la percepción del hombre siempre ha estado limitada por la naturaleza de los sentidos y por la cultura, por lo tanto la representación de la realidad también es una construcción limitada. No obstante, la fotografía y el cine han revelado otras condiciones de esa realidad. Pensemos en cómo la idea de planeta y de conciencia ecológica se fortaleció con las primeras imágenes fotográficas de la Tierra desde el espacio, o bien, en el origen científico del cinematógrafo como una tecnología destinada Figura 1 al estudio del movimiento. La tierra desde el espacio La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 243 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


Coincido con Bazin que, a pesar de las limitaciones sensoriales y culturales, las virtudes estéticas de la fotografía y del cine “residen en revelarnos lo real” (Bazin, 2001, p.29). Es más se trata de un real ampliado, no sólo perceptible sino también posible. La fuerza de seducción del cine contemporáneo hollywoodense está en respetar el carácter ontológico del modelo y, al mismo tiempo, en mostrar una imagen imposible con un alto grado de realismo. El espectador no se cuestiona más el artificio, a pesar de que puede no creerlo o sentirlo exagerado, se halla inesperadamente perturbado porque esas imágenes no corresponden con la realidad percibida y construida referencialmente, sin embargo, es casi imposible comprobar su artificialidad. Se trata, en palabras de Bazin, de una alucinación verdadera. Si el cine narrativo siempre ha andado entre los polos de la paradoja, entre el creer y no creer en la diégesis de las películas, el cine en la era digital suma otra: la de mostrar en una imagen sólo ciertas cualidades del referente. Esto nos podría hacer pensar que Bazin estaba equivocado, pues con el empleo de la computadora no se requiere más del modelo para ser representado. Por el contrario, podríamos afirmar que en las imágenes digitalizadas del cine aún se conserva cierta relación necesaria entre objeto y signo, por eso hablamos de cualidades del referente que no necesita ser una unidad al momento de su registro cuando pasa de una condición analógica a otra discreta en términos informáticos. La imagen analógica se construye a partir de la impresión de la luz reflejada por el modelo en un soporte sensible compuesto de haluros de plata. Este nacimiento de la imagen fue el que conoció Bazin, seguramente también sabía de los intentos de manipulación posterior de la imagen como los coloreados a mano o los virados, ya presentes en la película de Edwin S. Porter, El gran robo al tren (Estados Unidos, 1903) o en la obra épica de Abel Gance, Napoleón (Francia, 1927). En contraste, la imagen digital es discreta porque cada dato o información de luz, color, figura y tono debe ser traducido al lenguaje binario mediante impulsos eléctricos de presencias (uno) o ausencias (cero). Si bien, la imagen analógica necesita de un objeto completo que refleje la luz sobre la emulsión de plata, la imagen digital se construye con algunos datos del objeto y con otras técnicas de la computadora donde interviene la habilidad del diseñador, por eso la referencia a las películas de Porter y Gance. Esos datos son por lo regular los del movimiento de los objetos o de los personajes, así se han construido un sinnúmero de seres virtuales, de desplazamientos y de interacciones entre fondo y figura. 244 • Vicente Castellanos Cerda


Con lo anterior, quiero destacar que la relación indicial en el cine contemporáneo se ha modificado, pero no eliminado al menos en las películas que no sean de dibujos animados, pues la realización de este último de tipo de filmes, ya sea mediante técnicas tradicionales o computarizadas, no tiene su origen en la segundidad, sino en la primeridad y en la terceridad a lo Peirce. En la primeridad al establecer, igual que la pintura, una relación de semejanza entre signo y objeto. En la terceridad al emplear signos altamente convencionales como el hecho de personificar objetos y animales en la caracterización de personajes. Fotografía, cine y computadora: imágenes de lo real ampliado Las dos películas estadounidenses de Larry y Andy Wachowski aquí tomadas como corpus de análisis, The Matrix (1999) y The Matrix Reloaded (2003), son el resultado de esta nueva condición de la segundidad debido a la convergencia de tres tecnologías: la fotografía, el cine y la computadora. Las tres tecnologías tienen sus antecedentes y principios de uso en el siglo XIX, pero se intensificaron a partir de los años noventa del siglo XX cuando la producción de películas regresó a las técnicas de manipulación fotográfica, al empleo de múltiples cámaras para hacer una imagen y al ensamblaje de todas estas unidades modulares de información gracias a un software especializado. Las tres tecnologías también son el resultado del avance del capitalismo y, con ello, de una redefinición del valor de la máquina en nuestras sociedades, pues así como han existido máquinas para construir y otras para destruir, hay una clase de estos artefactos que muy bien podríamos llamar máquinas semióticas por su capacidad de producir y articular signos. Estas tres máquinas desde su aparición compitieron con la mente del artista y con la mano virtuosa del creador. El arte, ese microcosmos independiente y privilegiado, fue contaminado por la presencia de las máquinas semióticas que en no pocas ocasiones mostraron su mayor potencial en la creación de experiencias artísticas, incluso más intensas que las suscitadas por las artes tradicionales. Hace poco más de una década, la computadora redefinió la verdadera especificidad del cine: la de ser un arte indicial, en el cual los nuevos índices se construyen con registros parciales de sus objetos para posteriormente ser ensamblados en la computadora. Por ejemplo, a ciertos movimientos físicos se les ha agregado un cuerpo mitológico, a ciertos personajes se les ha ubicado en el centro de la tierra, o inclusive, se han construidos escenarios donde alternan personas con dibujos animados. La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 245 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


En las películas de los hermanos Wachowski se desarrolla un debate, tanto en el discurso lingüístico como en el visual, acerca de lo real. “¿Qué es lo real?”, le pregunta Morfeo a Neo, dos de los personajes principales, y él mismo responde “impulsos eléctricos que el cerebro interpreta”. Exactamente, la metáfora se ha invertido, ahora es la computadora el original y el cerebro su metáfora. Pero estas referencias contradictorias a la realidad y a la ontología del modelo son más interesantes en las imágenes de estas películas. Revisemos, pues, detalladamente algunas de las secuencias digitalizadas para dar cuenta del modo en que este uso de lo audiovisual modela los imaginarios de los públicos en nuestros días. A menudo en los estudios del cine ha surgido una misma pregunta: ¿quién mira? La respuesta inmediata se refiere a la cámara orientada por un director, pues quien mira en última instancia es precisamente la persona que toma las decisiones en el plató de producción. Los primeros acuerdos son de carácter técnico-creativo: angulación, movimiento y encuadre. Estas decisiones implican también una selección entre muchas posibilidades, un punto de vista sobre el mundo que la película representa y que se impone al espectador. El punto de vista del espectador, entonces, siempre está limitado por las elecciones del director y por la cantidad de información visual que se le permite observar. Es evidente que el punto de vista tiene una dimensión ideológica, una intencionalidad que destaca ciertos elementos de la imagen sobre otros. Los hermanos Wachowski nos muestran un punto de vista inédito, a tal grado impactante que ha sido copiado y parodiado. ¿Qué ocurre en las secuencias digitalizadas de estas películas que no logramos liberarnos de ellas? Esta pregunta ha estimulado una búsqueda y ha abierto un camino de explicación, que en palabras de Gilles Deleuze podríamos decir que se trata de un punto de vista puro, de situaciones ópticas y sonoras puras donde la cámara y el sonido se emancipan e imponen su mirada. Para profundizar en la comprensión de estas secuencias es necesario iniciar un trayecto arqueológico a través del proceso de emancipación de la cámara del punto de vista teatral y del relato, así como del estudio científico del movimiento y de las técnicas de fotomontaje del siglo XIX. El inicio de la primera película, cual estructura fractual, está compuesto de elementos reiterados en el resto de las secuencias digitalizadas de los dos filmes, donde destacan los diversos puntos de vista de los personajes hasta llegar a un no punto de vista o un punto de vista exclusivo de la cámara. 

El fractal puede conservar su independencia y a la vez formar parte de un todo más amplio.

246 • Vicente Castellanos Cerda


La secuencia inicial de The Matrix (1999) dura dos minutos con cincuenta y dos segundos y está divida en 46 tomas. Se trata de una secuencia con una veloz puesta en serie con la ayuda de uno de los recursos más clásicos del cine: el montaje alternado, el juego entre perseguidor y perseguido. En esta secuencia, Trinity es la mujer perseguida, primero por policías y después por una especie de agentes especiales que hacen recordar a los famosos Men in Black (MIB) de los filmes de ciencia ficción sobre extraterrestres. En sí en la secuencia se hallan cinco puntos de vista: • el del espectador como usuario de la computadora,

Figura 2

• el de Trinity,

• el de los policías,

Figura 3

Figura 4

• el de los agentes,

Figura 5

La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 247 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


• el de la cámara.

Figura 6

Figura 7

El espectador es un usuario de la máquina, no tiene control sobre ella, pero sí sabe qué es la Matrix: una realidad de ceros y unos, de impulsos electrónicos que llegan al cerebro de los seres humanos para mantenerlos dentro del cobijo de un mundo virtual, ni feliz ni caótico, sólo demasiado humano. Por su parte, el punto de vista de Trinity es constante, ella es la perseguida, se debe capturar. En este sentido, el espectador también está siendo perseguido, se identifica con Trinity no sólo por los elementos narrativos, la heroína, sino también por el emplazamiento de la cámara. Sin embargo el punto de vista entre los policías y los agentes es ambiguo, lejos de la complicidad esperada. De la toma doce a la dieciséis, vemos llegar a los agentes a las afueras del hotel donde se encuentra Trinity, un breve diálogo nos informa de una relación ríspida, incluso el juego campo-contracampo está reforzado por las angulaciones de la cámara. El teniente pretende recuperar su autoridad frente a los agentes mediante una toma ligeramente contrapicada, sin embargo uno de ellos responde sin verlo, humillando aún más al policía. Esta relación de rivalidad, en un primer momento incomprensible, es bastante lógica en la diégesis de la película, pues los policías son seres humanos virtuales, energía que mantiene encendidas las computadoras, en cambio los agentes forman parte de una inteligencia artificial, son realmente el software de protección del sistema. La toma 25 de tan sólo tres segundos de duración es la más importante de este primer film: Trinity, tras un breve impulso, se sostiene en el aire, queda suspendida a la vez que la cámara da un giro de 180º. Actores y ambiente se congelan, pero la cámara continúa su rápido movimiento. El juego campocontracampo se interrumpe, cambia el soporte del film: de la imagen ópticaquímica se pasa a la imagen digital, el sonido indicial, aquel que necesita de su referente para existir, también termina para dar paso a un sonido acusmático 248 • Vicente Castellanos Cerda


fonogenerado. El soporte digital de la imagen y del sonido muestra una toma casi virgen de toda causalidad con el mundo real, resulta de ello una imagenconcepto perturbadora, un cuestionamiento de la representación de la realidad, del tiempo y del espacio que, sin embargo, tiene apariencia de verdadera. Se trata de una situación óptica y sonora pura. En términos de Deleuze, estos opsignos y sonsignos son la consecuencia directa de la emancipación del movimiento de la cámara, primero del punto de vista fijo o teatral y, después, de los personajes. Se trata de un punto de vista descriptivo, independiente de la narración donde la cámara reclama su lugar, hace evidente su presencia, pero a la vez descontrola al espectador, pues lo obliga a despojarse de una perspectiva cómoda. En el resto de las secuencias digitalizadas de ambas películas, el espacio y el tiempo se moldean según la realidad cinematográfica, en otra sería imposible. El devenir del tiempo se interrumpe y el espacio se congela, los objetos quedan suspendidos en el aire como cuando lo están en un denso líquido, pero hay un elemento que conserva todavía coordenadas temporales y especiales: la cámara. La cámara gira alrededor de las masas desafiantes de la ley de gravedad, pues como no hay tiempo, tampoco hay atracción hacia el centro de la tierra. Son sólo tres segundos de presencia pura de imagen y de sonido. Ahora recurramos a la arqueología de la fotografía para completar la explicación. Esta realidad digitalizada tiene como principio de realización el mismo que da origen al cine en la experiencia del fotógrafo científico Eadweard Muybridge, quien, entre los años setenta y ochenta del siglo XIX, produjo alrededor de 780 secuencias fotográficas para comprender la locomoción humana y animal. Como aún el cine no existía, técnicamente resolvió el problema ubicando de 12 a 24 cámaras de fotografía fija en ángulos de 90º a 60º. Figura 8

Eadweard James Muybridge. Caballo al galope, 1878. La secuencia se logró mediante el uso de cámaras de fotografías fijas



Sonidos sin fuente, originados gracias a la tecnología.

La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 249 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


De la misma manera, los hermanos Wachowski emplazaron en un ángulo de 360º cámaras digitales para realizar este tipo de tomas, pero en esta ocasión variaron la angulación de tal modo que pudiera iniciar al ras del suelo y terminar en franco contrapicado. Ambas situaciones muestran el interés por comprender la lógica del movimiento, en el caso de Muybridge el de los animales, en el de los hermanos Wachowski, el cinematográfico.

Figuras 9 y 10

Profundicemos en la explicación del movimiento cinematográfico, pues si bien el interés por el movimiento mismo en el cine primitivo fue motivo suficiente para que el público asistiera a los locales cerrados para ver y re-conocer su entorno inmediato en la pantalla, el cine comenzaba un nuevo proceso de independencia, siempre a la búsqueda del movimiento per se. La cámara fija filmó de la misma manera a lo largo de casi veinte años, aunque ya no sólo la vida diaria sino también representaciones o dramatizaciones. El cine dedicado a contar historias obligó, tanto a las vanguardias como el incipiente cine narrativo clásico, a mostrar otras posibilidades del movimiento de la cámara, aunado a ello se encontrarían también unos cuantos hallazgos azarosos. Podríamos hablar de al menos cuatro grandes clases de movimientos que han sido el resultado de la independencia de la cámara: los internos, del eje, los tridimensionales y el cinematográfico. Los tres primeros son el resultado del perfeccionamiento tecnológico y de las exigencias del cine narrativo de transparentar el relato, de lo que se derivó una cámara más libre, con menos peso y habilidad para viajar a lo largo del espacio tridimensional, mientras que el último es la consecuencia directa de la incorporación de la computadora al cine. Revisemos el siguiente esquema para explicar con más detalle la emancipación de la cámara.

250 • Vicente Castellanos Cerda


Independencia de la cámara: del registro al movimiento cinematográfico

Los movimientos internos dependen de la velocidad del mecanismo de registro de la cámara y del movimiento del centro del lente. Si se filma a cierta velocidad se espera una proyección similar, pero si se cambia, entonces el movimiento natural de los objetos puede alterarse, ya sea que se vuelva más lento o se suceda con mayor rapidez. Este cambio tiene consecuencias directamente en la experiencia del espectador, la cámara lenta, por ejemplo, tenderá a destacar una escena importante, incluso puede llegar a sugerir, paradójicamente, un movimiento veloz de los objetos y de las personas. Los casos de los congelados y de las sobreimpresiones, también dependen del movimiento interno, el primero es el efecto de la repetición del mismo cuadro y el segundo de dos o más imágenes empalmadas en el mismo fotograma gracias a múltiples exposiciones de la película a la luz. La cámara hacia atrás representa un mundo reconstruido, imposible en la vida real, pues rompe la continuidad perceptiva del tiempo. Los movimientos ópticos merecen especial atención porque al mismo tiempo que acercan o alejan los objetos al variar el ángulo de visión sin necesidad de desplazar la cámara, también modifican la profundidad de campo. Un lente normal reproduce las distancias entre los objetos de modo similar a las percibidas por el ojo humano, en cambio los lentes de focal corta, La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 251 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


además de amplificar en apariencia esas distancias, también aumentan el rango de nitidez de la imagen. Por el contrario, los de focal larga, llamados telefotos, acercan los objetos y al mismo tiempo disminuyen la profundidad de campo. No debemos olvidar que para Bazin el aumento de la profundidad de campo significó el perfeccionamiento del arte cinematográfico porque “implicaba como consecuencia una actitud mental más activa e incluso una contribución positiva del espectador a la puesta en escena” (Bazin, 2001, p. 95). Ahora bien, si los personajes se mueven, entran y salen del cuadro, ¿por qué no seguirlos con la cámara? Las cámaras ligeras, los sistemas de pesas y grúas, no sólo emanciparon a la cámara de su eje, también le dieron movilidad tridimensional. Sin embargo, la mirada de la cámara siguió dependiendo de un personaje. Así fue como el aparato superó el espacio bidimensional de la pantalla al moverse alrededor de los objetos, pero ningún cineasta se atrevía aún a separarse de la tiranía del relato. La cámara siguió viajando y no se detuvo ya, ni siquiera por el personaje. Dejó de ser el testigo, el registro imperceptible de las acciones de los actores para convertirse en un elemento que reclamaba ser considerado. Por ejemplo, en la película del cineasta mexicano, Rafael Montero, Corazones rotos (2001), la cámara no encuentra nunca su eje. El director renunció a cualquier equilibrio e inmovilidad de la cámara, así como a su dependencia con los personajes, pues sin importar la situación dramática, el movimiento nunca se interrumpe, siempre está marcando un hecho: la presencia de alguien quien miró antes que nosotros. El movimiento realmente cinematográfico se alcanzó con la tecnología digital. Para comprenderlo es necesario explicar las relaciones figura-fondo, señaladas en la parte inferior del esquema. Sinteticemos, en un inicio la cámara sólo registró el movimiento de los cuerpos que de modo inherente lo poseían, rodeados de otros cuerpos fijos que aparecían en la escena. Lo mismo ocurrió con los movimientos del eje y tridimensionales, si bien la cámara recorrió el espacio y nos brindó la posibilidad de ingresar a una espacialidad simulada, el fondo móvil sólo fue posible cuando en las películas de animación, las casas, el cielo, los montes y las paredes, comenzaron a interactuar con el movimiento de los personajes, es decir, el escenario se transformaba mientras que la cámara transitaba por el espacio fílmico. El esquema en el último tipo de movimiento, el cinematográfico, parece contradecirse, pues le corresponde una figura y fondo fijos, pero si partimos de la idea de que la evolución del cine ha tenido en el intento de independencia 252 • Vicente Castellanos Cerda


de la cámara respecto al emplazamiento, a los actores, al relato y al fondo, uno de sus motores principales, sólo cuando todo está fijo, excepto la cámara, se alcanza el movimiento cinematográfico. No hay que confundir este viaje de la cámara con aquellos desplazamientos tridimensionales anteriores a la computadora donde incluso los personajes están paralizados – tal vez por un ataque extraterrestre, un veneno o, sencillamente, porque están atados-. Al menos hay dos diferencias. Primero, el movimiento de The Matrix no recorre el espacio, cambia de perspectiva al ensamblar diferentes ángulos provenientes del registro de un grupo de cámaras fotográficas digitales; segundo, es un movimiento carente de un punto de vista narrativo. Este tipo de innovaciones, nos parece, está generando una rica literatura acerca de la concepción del cine digital que, sin duda, representará una revolución teórica como en su momento lo hizo Bazin respecto a los filmes de Welles, Renoir o Hitchcock. Estamos convencidos que la computadora, al insertar caracteres de ficción en las escenas reales, obliga a cuestionarnos sobre la fiabilidad fotográfica: el cine no es más la extensión del ojo humano, es el ojo superado hacia la conformación de un ojo-mente. Esta búsqueda arqueológica en la construcción de las imágenes del cine contemporáneo hollywoodense, también tiene sus antecedentes en otro principio fotográfico del siglo XIX: el fotomontaje. El nombre de fotomontaje se le atribuye a los dadaístas bernileses de principios del siglo anterior y hacía referencia a una técnica que combinaba la fotografía con otras imágenes, dibujos o textos provenientes de periódicos y revistas. La intención artística de estas imágenes no estaba ni en la fidelidad del referente ni en el collage en sí mismo, sino en el proceso de ensamblaje, de ahí que estos artistas se compararan con los ingenieros de una línea de montaje industrial. Los fotomontadores dadaístas tenían la intención de armar una composición inusual, provocadora al desmembrar la realidad conocida, a la vez que cuestionaban el Figura 11 carácter de segundidad de la fotografía. Erwin Blumenfeld. George Mèliés fue uno de los primeros cineasBloomfield presidente Dada-chaplinista, 1921. tas que experimentó con trucajes fotográficos en La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 253 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


el sentido dadaísta, como se puede observar en su película de 1902, El hombre de la cabeza de goma (Francia).

Figura 12

Sin embargo, el cine contemporáneo hollywoodense no usa el fotomontaje con esa intención, más bien los nuevos montadores han continuado usándolo bajo un principio implícito en la obra de Oscar E. Rejlander: el de hacer invisible el efecto. En 1857 Rejlander crea una imagen fotográfica con más de treinta negativos, respetando las convenciones de la pintura clásica realista y la nombra composición de cuadros múltiples. El resultado fue su famosa fotografía titulada Las dos sendas de la vida, donde no pretendió desmembrar la realidad, sino formar un perfecto ensamblaje que engaña al ojo y consiguió hacer pasar la imagen como evidencia de que así ocurrieron las cosas. Figura 13

El bien y el mal representado por la yuxtaposición de imágenes fotográficas provenientes de tomas diversas

254 • Vicente Castellanos Cerda


Figuras 14 y 15

De la fotografía al cine, del siglo XIX a finales del siglo XX, de la imagen óptico-química a la imagen digital, muchos cambios, pero un mismo principio

Al hacer invisible el artificio, nos encontramos con una visión ampliada de la realidad, diríamos posible y por lo tanto ajena a la vida diaria, pero seguimos conservando la fe en lo que vemos. La paradoja del fotomontaje realista inaugurado por Rejlander y continuado en películas como The Matrix y The Matrix Reloaded, consiste en seguir creyendo en la ontología del modelo, pero al mismo tiempo en esperar una sorpresiva perturbación de nuestras concepciones del mundo. Otros horizontes de la percepción visual En las películas de los hermanos Wachowski, las secuencia montadas digitalmente nos hacen pensar en un mundo sin leyes de gravedad, en los límites de la velocidad de los cuerpos y en la idea de detener el flujo del tiempo. Así que lejos de tratarse de filmes sensibleros, sólo están continuando la esencia misma del cine: la de modificar nuestra visión de la realidad. El planteamiento de fondo consiste en el descentramiento de la idea de un hombre unidimensional, sustituido por otro fragmentado, pero al mismo tiempo íntimamente imbricado gracias a las nuevas tecnologías de información. La realidad se transforma y deja de ser una y estable. En la nueva era, el cine muestra la realidad del hombre en su naturaleza intrínsicamente dinámica, a la vez que cuestiona nuestro ambiente físico y nuestras representaciones mentales. En otras palabras, los nuevos instrumentos de información e interactividad, herederos del desarrollo tecnológico, están ampliando los horizontes de nuestra percepción visual. La transformación del índex en el cine en la era digital: análisis de la cinematografía • 255 de las películas The Matrix y The Matrix Reloaded


Bibliografía Ades, D. (2002). Fotomontaje. Gustavo Gili. Barcelona. Bazin, A. (2001). ¿Qué es el cine? Rialp, quinta edición. España. Chion, M. (1999). El sonido: música, cine y literatura... Paidós. Barcelona. Darley, A. (2002). Cultura visual digital: espectáculo y nuevo géneros en los medios de comunicación. Paidós. Barcelona. Deleuze, G. (1983). La imagen-movimiento. Estudios sobre el cine 1. Paidós. Barcelona. Deleuze, G. (1986). La imagen-tiempo. Estudios sobre el cine 2. Paidós, primera reimpresión. Barcelona. Dubois, P. (1986). El acto fotográfico: de la representación a la recepción. Paidós. Barcelona. Epstein, J. (1960). La inteligencia de una máquina. Nueva Visión. Argentina. Everaert-Desmedt, N. (1990). Le processus interprétatif. Introduction á la sémiotique de Ch. S. Peirce. Liége. Mardaga. Manovich, L. (2001). The Language of New Media. The MIT Press. London. Muybridge, E. (1984). The Male and Female Figure in Motion: 60 Classic Photographic Sequences. Dover Publications. USA. Rohmer, E. (2000). El gusto por la belleza. Paidós. Barcelona.

256 • Vicente Castellanos Cerda


Capítulo 11

Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana María Leticia Flores Palacios* Ana Gabriela Sánchez Santana**

Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey El estudio del género sigue siendo un tema de interés en comunicación puesto que en todas las culturas se manifiestan diferencias en el trato a las personas de acuerdo a género y la televisión enfatiza de diversas formas estas diferencias. Este estudio detecta los estereotipos de género que presenta la televisión mexicana abierta a través del análisis de 659 personajes. Para esto se llevó a cabo un análisis de contenido de los programas de ficción en cuatro canales de televisión en tres semanas, de siete a once de la noche. Los resultados muestran sesgos a favor de personajes masculinos en el rol protagónico, profesionistas, de edad adulta. A las mujeres se les representó en roles tradicionales femeninos o bien como estudiantes, jóvenes, y en papeles secundarios. Ambos géneros se presentaron en mayor proporción como solteros y delgados. El trabajo concluye que la televisión no muestra la realidad social en toda su diversidad, y sigue enfatizando estereotipos similares a los vistos en años anteriores. The genre study continues as an interest subject in the communication area due to the different treatment that every culture gives to persons according to the genre and the different ways in which television emphasize these differences. * La autora pertenece a la Cátedra de Investigación en Medios Audiovisuales y Globalización en América del Norte del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Y es profesora del Departamento de Comunicación y Periodismo del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. ** La autora es alumna de la Escuela de Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey.


This study shows the genre stereotypes presented by the public mexican television trough the analysis of 659 characters. For this, a content analysis of fiction programs in four channels was made in three weeks from seven to eleven at night. The results show bias in favor of male characters in leading rolls, as an educated person of grown age. Women were represented in traditional female roles or as young students in supporting roles. Both genres were mainly represented as single and thin. The study concludes that television does not present the social realty and all its diversity and keeps emphasizing the same stereotypes as it did in previous years.

Introducción Las representaciones culturales constituyen procesos dinámicos de orden histórico, que cambian y se transforman constantemente en el ámbito de las imágenes, modelos, creencias y valores en tiempos y contextos determinados. Éstas atribuyen un significado compartido a las cosas, procesos y personas, además de que influyen de manera particular en la configuración de la sociedad actual y sus prácticas sociales. Para entender mejor dichos procesos, es menester que ante todo, el concepto de cultura sea claro. Para definirlo Nash (2003) señala que: La cultura puede ser entendida como un conjunto de creencias y de modelos conceptuales de la sociedad que moldea las prácticas cotidianas; mientras que la construcción de identidades colectivas se entiende como una dinámica procesal y relacional en constante proceso de construcción, readaptación, negación o confrontación, sostenida por bases que pueden ser plurales y contestadas. (p.22)

La representación de género es una de las representaciones culturales más cotidianas; y en un contexto en donde las diferencias entre ambos sexos se han ido acortando resulta casi imposible pasar por alto cómo es que estos cambios se han ido moldeando en la colectividad de hoy en día. El estudio del género sigue siendo un tema de interés para los estudios en comunicación a pesar de ser ampliamente reportado en diversas investigaciones. En todas las culturas se manifiestan diferencias en el trato a las personas desde el momento en que nacen, diferencias en la formación en valores en el hogar, en el estudio y en el campo de trabajo. Nussbaum (2000) menciona que en todos los países se da un trato diferente a los hombres y a las mujeres en aspectos como salud, educación y expectativas de vida. 258 • María Leticia Flores Palacios, Ana Gabriela Sánchez Santana


Se dice que para los niños la primera categorización del mundo en dos géneros depende de pistas físicas como lo son la vestimenta, el corte de cabello y el tamaño corporal. Muchos niños creen que pueden cambiar su género por el simple hecho de cambiar su aspecto y es aproximadamente hasta que el niño tiene cinco o seis años cuando comienza a reconocer que el género es un atributo de la persona y no se encuentra en función de elementos externos que se utilizan para resaltarlo (Kimmel, 2004). Holtzman (2000) menciona que desde el momento en que se nace se asocian ciertos aspectos al género, es decir, culturalmente la niña se rodea de color de rosa y muñecas, se le orienta para que sea femenina, tierna y delicada, posteriormente, esta identidad se ve alimentada en el núcleo familiar, en la escuela y en el vecindario. Sutilmente se van construyendo las características del individuo. La televisión sigue reforzando estos patrones de conducta para ambos sexos, haciendo más evidente las diferencias y construyendo el tipo ideal de hombre y mujer. Y si bien los factores biológicos e interpersonales son importantes, lo más determinante es la cultura. Estereotipos de género En este siglo XXI es fácil darse cuenta de lo que ocurre en otras partes del mundo gracias a los medios de comunicación que muestran otros estilos y formas de vida, otras religiones y tradiciones que permiten al ciudadano común comparar y cuestionarse. Los medios y en particular la televisión por su fácil acceso para una gran mayoría de la población, juegan un papel importante según Holtzman (2000) porque repiten los patrones dominantes en una sociedad y crean un sentido de lo que es normal y aceptable. Por otra parte la televisión permite conocer distintas realidades e imaginar otras perspectivas, de ahí la importancia de que la televisión evite la estereotipación de los géneros y muestre las distintas facetas y roles que tanto hombres como mujeres desempeñan en la sociedad. Para Gerbner, Gross, Morgan y Signorelli (1994) las lecciones repetitivas que aprendemos de la televisión inician en la infancia y plantean las bases para ver el mundo, por lo que la televisión se convierte en una fuente importante para el aprendizaje de todo tipo de valores, normas, conductas. Los estudios que profundizan en la teoría del Análisis del cultivo señalan que la repetición continua que ofrece la televisión favorece que el televidente conciba su mundo de cierta manera, y señalan que hay una correlación entre actitudes de roles sexuales y la exposición a contenido estereotipado. Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 259


Para Holtzman (2000) los estereotipos “son generalizaciones preconcebidas y simplificadas sobre un grupo social en particular”(p. 41). Los estereotipos pueden verse desde dos perspectivas, una de ellas es neutral y se refiere a la necesidad humana de categorizar personas o situaciones para hacer manejable la información, por otra parte una segunda acepción resulta negativa pues se asocia con la discriminación y con el “etiquetamiento” de personas con base en alguna característica. Dentro de los estudios en procesos cognitivos, es posible equiparar el concepto de estereotipo con el de esquema. Stillings, Weisler, Chase, Feinstein, Garfield y Rissland (1995) consideran bajo el término esquema a toda estructura cognitiva que señala aspectos generales sobre un objeto, persona o evento y se excluyan aspectos específicos y detalles poco relevantes. Por su parte, Lippmann (1922), se refiere a los estereotipos como “fotografías en nuestra cabeza”, como una reconstrucción del ambiente en un modelo más simple. Katz y Braly (1933) realizaron el primer estudio empírico acerca de los estereotipos y los asociaron con actitudes y prejuicios, aunque años más tarde Ashmore y Del Boca (en Jelking y Sajous, 1995) argumentaron que el estereotipo no necesariamente está asociado con el prejuicio o con algo negativo, de hecho los estereotipos ayudan a simplificar la comprensión del mundo y pueden ser positivos pues facilitan la asociación de ideas. En un medio visual como lo es la televisión es común que ciertos rasgos físicos de los personajes se asocien con cierto tipo ideal de persona, con lo que se obtiene no sólo un estereotipo de imagen sino también un estereotipo social. El problema se presenta cuando la televisión muestra sesgos que favorecen a una parte de la población y perjudican a otra. La actividad laboral es inherente a la sociedad ya sea para satisfacer sus necesidades más básicas o incluso las más intelectuales y culturales, por lo que Kimmel (2004) opina que no debería causar sorpresa que prácticamente cada sociedad haya desarrollado divisiones laborales según el género, lo cual no significa que las labores asignadas a un género sean más o menos importantes que las del otro. De acuerdo con esto es necesario destacar el papel que los medios de comunicación han desempeñado en lo relativo a la reconfiguración de la sociedad; por ejemplo en países como la India la televisión por cable que tuvo un gran impacto en la década de los noventa, diversificó los roles de los personajes femeninos los cuales pasaron de inocentes esposas y amas de casa a seres sexuales que por lo regular trabajaban fuera del hogar. Aunque las imágenes de la mujer tradicional y la nueva mujer presentada por la televisión eran muy diferentes entre sí, éstas coexistían (Malhotra & Rogers, 2000). 260 • María Leticia Flores Palacios, Ana Gabriela Sánchez Santana


“Las mujeres de las sociedades más tradicionales -aquellas en las que todo aspecto de la actividad vital se divide según el sexo de la manera más marcada y rígida- son las que están más satisfechas” (Annas, 1998, p.367). Sin embargo la misma Annas señala que esto no quiere decir que sean más felices, en ocasiones su satisfacción se debe a que ni siquiera pueden imaginar otras alternativas de vida y por lo tanto ajustan sus deseos para lograr la satisfacción con la vida que les tocó. Los estereotipos no sólo se refieren a roles sexuales y laborales, sino que en los últimos años la idealización del cuerpo humano ha creado una fuerte fascinación en las audiencias televisivas. Un estudio de Felker (1972) realizado con alumnos de primaria del primero, tercer y quinto grado en una escuela de los Estados Unidos reveló que los niños y niñas le atribuían más características negativas a los cuerpos obesos que a los delgados, lo anterior aplicaba para ambos sexos. A su vez Botta (1999) encontró que las jóvenes de preparatoria tendían a comparar sus propios cuerpos con los de los personajes de la televisión. Esto se encuentra estrechamente relacionado con estudios de análisis de contenido los cuales demostraron que la delgadez está asociada con cualidades positivas en los jóvenes y en las mujeres (Garner, 1980.). De igual manera, los estereotipos de la edad tienden a marginar o a restarle importancia a determinados sectores de la sociedad, en este caso el tema de los adultos mayores proporciona el ejemplo de la escasa atención que este grupo recibe. La representación de este sector de la sociedad no es adecuada, en Inglaterra en 1999, las personas de la tercera edad formaban el 21% de la población real, mientras que en la televisión sólo figuraban en un 7%, con relación al total de los personajes; además los hombres tendían a aparecer el doble de veces que las mujeres. Cabe mencionar que cuando este grupo social aparecía en televisión, sus papeles eran de poca importancia. La discriminación no es la única culpable de esta problemática, ya que los anunciantes no están tan interesados en el mercado adulto como lo están por el mercado joven, puesto que estos últimos son un sector más importante para la economía (Communications Research Group, 1999). En un análisis de contenido de los programas de ficción del horario triple A de la televisión estadounidense, realizado por Mastro y Marawitz (2004) se encontró que tanto los hombres como las mujeres que aparecían en estos programas tenían ocupaciones no identificadas, en general se les representaba como miembros de la familia. Por otra parte no se encontró diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al estrato socioeconómico, ni la jerarquía de sus trabajos. Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 261


Además la mujer latina fue caracterizada como pasiva, menos inteligente y más agresiva verbalmente en comparación con mujeres de otras razas. Probablemente la diferencia de género más clamorosa es la violencia, ya que según los criminólogos Gottfredson y Hirsch los hombres son más propensos a cometer un crimen que una mujer. Hasta la fecha no hay una explicación acerca del porque de la violencia masculina, pero muchos estudiosos argumentan que lo que conduce la agresión son las hormonas masculinas, especialmente la testosterona, a mayores niveles de ésta aumenta la agresión. Esto no quiere decir que la causa, sino que facilita la aparición de la ya presente (Kimmel, 2004). Es necesario conocer qué aspectos muestra la televisión mexicana y qué es lo que los televidentes vemos, así como considerar si esto es un reflejo de nuestra realidad o son estereotipos antiguos que se siguen reforzando y fomentando ideas o modelos a seguir. En esta investigación se pretende mostrar los resultados de un análisis de contenido de los programas televisivos de ficción. Las preguntas de investigación fueron: ¿existe un balance entre el género de los personajes y son equivalentes al censo de población del 2000?, ¿cuál o cuáles son las edades que son presentadas con mayor frecuencia en la televisión?, ¿qué representación tienen los géneros en el rol protagónico de la televisión?, ¿qué ocupación desempeñan los personajes femeninos y masculinos?, ¿cuál es el estado civil que muestran los personajes?, ¿existe alguna tendencia a mostrar personajes con cuerpos esbeltos en ciertos roles?, ¿se observa la violencia asociada a los hombres más que a las mujeres?, ¿se presentan diferencias en todas estas instancias entre los programas de origen mexicano y los de origen extranjero?. Método Para realizar este estudio se utilizó la técnica de análisis de contenido, siendo la muestra tres semanas de codificación, la primera semana de grabación fue del 26 al 31 de agosto y 8 septiembre de 2003; la segunda semana abarcó del 25 de noviembre al 1 de diciembre de 2003; y finalmente la tercera semana fue del 2 al 8 marzo de 2004 Se analizaron cuatro canales: 2 y 5 Televisa, 7 y 13 de TV Azteca en el horario estelar de 19:00 a 23:00 hrs. Solamente se analizaron los programas de ficción como telenovelas, series y películas; la unidad de análisis fue el personaje, para Se sustituyó el día 1 de septiembre por el día 8 del mismo mes, debido a la transmisión del Informe de Gobierno 

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lo cual se codificaron únicamente los personajes protagónicos, antagónicos y secundarios principales. Los criterios para la selección del personaje se tomaron con base al texto de Maza y Cervantes (1994) que señala que el personaje principal es aquel que realiza las acciones importantes de la historia, el secundario apoya al principal durante la trama, y el antagónico va en contra de las acciones del protagonista. En el proceso de grabación, codificación y captura participaron estudiantes de licenciatura y maestría que trabajan en el Centro de Investigación en Comunicación e Información del ITESM, Campus Monterrey. Se realizó una prueba de confiabilidad donde se obtuvo un mínimo de 80% de acuerdo para cada una de las variables analizadas entre las que se encuentran género, edad, ocupación, estado civil, rol, personaje que ejerció algún acto de violencia, clase social, complexión física, hábitos como el fumar, tomar alcohol e ingerir drogas, entre otras. La variable ocupación fue una de las más importantes por la gran diversidad de roles que pudiera desempeñar un personaje. Se clasificaron en nueve ocupaciones que incluían profesionistas, oficios, roles ilegales, roles relacionados con la ley y el orden, estudiante, roles tradicionales femeninos, directivos de empresas, desempleado, jubilado y finalmente no identificado. Por otra parte, la variable complexión física fue una de las más complejas de identificar a través de la pantalla, debido a ello se usaron únicamente tres opciones: delgado que se refería a una delgadez normal o extrema; medio para personajes que no son delgados pero no llegan a mostrar obesidad; y obeso para personajes con un sobrepeso muy evidente. Resultados El total de personajes protagónicos, antagónicos y secundarios principales codificados fue de 659, encontrados en 78 programas de ficción, de los cuales diez fueron telenovelas mexicanas, tres series mexicanas y cinco estadounidenses, cinco películas mexicanas y cincuenta y cinco provenientes de Estados Unidos. Cabe aclarar que todas las películas y series extranjeras fueron dobladas al español. Una de las preguntas de investigación consistió en determinar si los personajes femeninos y masculinos tenían una representación proporcional en la televisión. En la Tabla 1 se puede observar que para los programas de origen Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 263


mexicano había una presencia muy equilibrada en cuanto a la cantidad de personajes. La proporción de los personajes tiene similitudes con la composición de la sociedad mexicana en el 2000, puesto que en dicho año 52.9 millones de habitantes eran hombres y 53.5 millones mujeres (CONAPO, 2000). Al analizar el tipo de rol que desempeñan se observa que los protagónicos masculinos tienen una presencia ligeramente mayor que los femeninos pero que no llega a ser determinante. Por su parte, en los programas de Estados Unidos se presenta una dinámica diferente, ya que los personajes masculinos suman más del doble que los femeninos. La distribución de los personajes en los diferentes tipos de rol es similar a la observada en los programas mexicanos. En cuanto a la representación de edades se refiere, en la Tabla 2 se puede observar que la edad representada con mayor frecuencia en la televisión mexicana es la adulta, con un 54% de personajes masculinos y un 42% de femeninos. De acuerdo con el censo realizado en el 2000, la población femenina era mayor que la masculina y las edades en las cuales se concentraban era el grupo de 10 a 14 años. Con lo anterior se concluye que no hay una proporción con respecto a la realidad social y aquellas imágenes presentadas por la televisión. En la Tabla 3 se muestran las diferentes ocupaciones que los personajes desempeñaron en la televisión, en el caso de México, independientemente de aquellos no identificados, fueron los roles tradicionales femeninos como el de secretaria y ama de casa los que tuvieron más presencia, éstos, obviamente los realizaban principalmente las mujeres. Seguido, encontramos los oficios y los trabajos profesionales ambos con una gran presencia masculina. En Estados Unidos, se observa que las ocupaciones más frecuentes son las relacionadas con la ley y el orden realizadas por hombres, a la par de los roles tradicionales femeninos por las mujeres. En un porcentaje importante de los personajes analizados no fue posible identificar su ocupación, simplemente aparecían en la trama pero nunca se observa ni se menciona una ocupación en particular, esto coincide con el estudio de Mastro y Marawitz (2004) quienes encontraron que a muchos de los personajes de los programas de ficción se les identificó solo como miembros de la familia. Por lo que respecta a la variable estado civil, en la Tabla 4 se puede observar que el soltero es el que predomina tanto en los programas de ficción mexicanos como en los estadounidenses, siendo los personajes solteros femeninos de ambos países los que se imponen ante los masculinos. Seguido, en México, por las personas casadas y en Estados Unidos por aquellos en los que no se pudo distinguir su estado civil. 264 • María Leticia Flores Palacios, Ana Gabriela Sánchez Santana


El físico ideal que presentan los medios, son los cuerpos delgados y estilizados, esta idea se pudo comprobar en la presente investigación. La Tabla 5 presenta que en ambos países y en todos los roles, los personajes en su gran mayoría tienen cuerpos delgados, seguidos por los medianos y en porcentaje menor los obesos. Esto reafirma lo mencionado por Garner (1980) acerca de las cualidades positivas que se le atribuyen a los cuerpos delgados tanto en hombres como mujeres. Cabe destacar que son los roles protagónicos en donde se refuerza lo antes mencionado. En México, lo anterior contrasta con la realidad, pues según estudios realizados, el 70% de los hombres y mujeres de 20 a 59 años tienen problemas de obesidad y sobrepeso (Nutrar, 2005). Otra variable analizada fue la violencia, puesto que un énfasis actual en los medios de comunicación es apoyar a la mujer en cuanto a la denuncia de acoso o violencia y para ello se han diseñado campañas y telenovelas, en esta investigación se pudo observar que son los hombres, tanto en los programas de origen mexicano como extranjero, los que muestran más violencia en televisión, sin embargo no se analizó contra quién se ejerció dicha violencia. Una de las diferencias más notables entre los personajes de los programas de origen mexicano y estadounidense es en relación al rol, pues existe un equilibrio en cuanto al número de hombres y mujeres, mientras que en los programas extranjeros hay más del doble de personajes masculinos en televisión desempeñando roles importantes. Por otra parte se observa un sesgo a favor de personajes masculinos en el rol protagónico en ambos países, dejando los roles secundarios a las mujeres. Como menciona Holtzman (2000) la televisión repite los patrones determinantes en la sociedad y en este caso la idea de asociar al género masculino como un ser más activo que ejecuta las acciones importantes. Una coincidencia importante en ambos países es la edad, pues si bien la mayoría de los personajes son adultos, hay mas hombres adultos que mujeres, mientras que en la segunda edad con mayor frecuencia, los jóvenes existen más personajes femeninos, lo cual podría pensarse que la televisión tiende a resaltar la juventud de la mujer y la madurez del hombre como un aspecto atractivo. Así mismo, coincide el hecho de mostrar a las mujeres con roles tradicionales femeninos como el de ama de casa y a los hombres con papeles como oficios o roles relacionados con a ley como policías y detectives. Más similitudes en cuanto al origen del programa se encuentran en aspectos como la presencia por mostrar solteros y personajes delgados en ambos géneros, y una presencia de personajes masculinos violentos. Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 265


Un aspecto positivo fue que casi no se vieron personajes ni masculinos ni femeninos ingiriendo bebidas alcohólicas, fumando o consumiendo drogas, ni en los programas mexicanos ni en los de origen extranjero. Tabla 1

Rol del personaje por país, de acuerdo a su género (porcentajes)

Tabla 2

Edad del personaje por país, de acuerdo a su género (porcentajes)

266 • María Leticia Flores Palacios, Ana Gabriela Sánchez Santana


Tabla 3

Ocupación del personaje por país, de acuerdo al género (porcentajes)

Tabla 4

Estado civil del personaje, de acuerdo a su género (porcentajes)

Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 267


Tabla 5

Complexión física del personaje, de acuerdo a su género (porcentajes)

Tabla 6

Violencia mostrada por género de acuerdo al país (porcentajes)

Conclusiones Los estereotipos pueden ser positivos porque permiten clasificar y estructurar la información nueva que recibimos continuamente, sin embargo pueden resultar negativos cuando se generaliza o se discrimina. Si bien la televisión recurre a estos estereotipos para facilitar la comprensión del rol del personaje, cae en muchas ocasiones en la simplificación excesiva, y puede llegar a cultivan en el 268 • María Leticia Flores Palacios, Ana Gabriela Sánchez Santana


televidente la idea de que la realidad es justamente así como lo muestra estos programas de ficción. En respuesta a las preguntas de investigación planteadas se puede decir que existe un balance en el género de los personajes observados en televisión de origen mexicano, pues casi hay la misma cantidad de mujeres (139) que de hombres (142) y la población real mexicana según el reporte de CONAPO (2000) la cantidad de millones de habitantes tiene una proporción similar, aunque habitan en nuestro país más mujeres (53.5 millones) que hombres (52.9 millones). En cuanto a la edad se observa una discrepancia, ya que mientras que la mayoría de la población se concentra entre los 10 y 14 años en nuestro país, en la televisión la edad más representada fue la adulta de 35 a 64 años, seguida por la joven de 20 a 35 años. Estos resultados pudieran hacer pensar que ésta es la edad más interesante de la vida, al restarle importancia en pantalla a la niñez o ancianidad. Por otra parte, se encontró que mientras que el género masculino ocupa el rol protagónico en mayor proporción, a las mujeres se les asignaron roles secundarios de menor importancia. Esto se puede corroborar observando la ocupación del personaje, pues mientras que al hombre se le asignaron ocupaciones como oficios, profesionistas o roles relacionados con la ley como policías y detectives, a la mujer se le representó en roles tradicionales femeninos como el de ama de casa, o bien como estudiante. De acuerdo a la teoría del análisis del cultivo, la repetición continua de imágenes llega a sembrar la idea de que la realidad es así, que los hombres tienen ocupaciones y realizan actividades importantes, son líderes del mundo que los rodea, mientas que las mujeres ocupan roles secundarios que apoyan al hombre en sus actividades. Esto no quiere decir que ser ama de casa, secretaria o estudiante sea malo, lo negativo es que no se presente la variedad de ocupaciones en las que la mujer ha incursionado en las últimas décadas o bien se le dé poca importancia. En ambos géneros se enfatizó la delgadez, dejando de lado la realidad de nuestro país que muestra la existencia de una gran población con problemas de sobrepeso y obesidad según lo reporta Nutrar (2005). El estado civil preferido por la televisión es el soltero, tanto en los programas de origen mexicano como en los extranjeros y tanto para hombres como para mujeres, la soltería parece ser más atractiva para mostrar en televisión. Cabe señalar que en los programas de Estados Unidos hubo un amplio porcentaje de personales cuyo estado civil fue imposible de identificar. Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 269


Finalmente otro estereotipo observado en televisión fue la violencia asociada con el género masculino en mayor proporción que al femenino. Si bien la mujer llega a mostrar violencia tanto física como emocional en la televisión, no llega a equipararse con la que muestra un hombre en la pantalla. Es necesario señalar que sólo se analizó el género del ejecutor de la violencia, pero no se analizó quién fue el receptor de estos actos. Si bien este análisis codificó personajes de los programas de ficción del horario triple A, se eliminaron de los resultados los nueve correspondientes a la caricatura Dragon Ball Z, debido a la dificultad del análisis, pues sus personajes adquieren destrezas sobrenaturales que los transforman físicamente además de que no resulta claro su estado civil, edad, ni su ocupación. Este trabajo concluye que existe un sesgo a favor de la presencia de personajes masculinos en los roles protagónicos y en ocupaciones más importantes o relevantes que las asignadas a las mujeres, que la televisión sigue cultivando el estereotipo ideal de personas delgadas, jóvenes o adultas, solteras y que la violencia la sigue ejerciendo el hombre principalmente. Para el análisis del cultivo es importante porque señala que la televisión con su amplia penetración en la mayoría de los hogares mexicanos, sigue cultivando ideas muy generales y no muestra la diversidad de roles y facetas de las personas que conforman la sociedad del siglo XXI. Bibliografía Annas, J. (1998). Las mujeres y la calidad de vida. En M. Nussbaum y A. Sen (Comp.) La calidad de vida (pp. 363-385). México: Fondo de Cultura Económica. Botta. R. A. (1999). Television images and adolescent girls’ body image disturbance. En Harrison, K. (2000). Television Viewing, Fat Stereotyping,Body Shape Standards, and Eating Disorder Symptomatology in Grade School Children. Recuperado el 8 de febrero de 2006 de Base de Datos SAGE. Communications Research Group. (1999). Too Old for TV? The Portrayal of Older People on Television. En Healey, T. y Ross, K. (2002). Growing old invisibly: older viewers talk television. Recuperado el 6 de febrero de 2006, de Base de Datos SAGE. Felker. D. W. (1972). Social stereotyping of male and female body types with differing facial expressions by elementary age boys and girls. En Harrison, K. (2000). Television Viewing, Fat Stereotyping,Body Shape Standards, and Eating Disorder 270 • María Leticia Flores Palacios, Ana Gabriela Sánchez Santana


Symptomatologym in Grade School Children. Recuperado el 8 de febrero de 2006, de Base de Datos SAGE. Garner,D. M., Garfinkel,P. E.,Schwartz,D.,&Thompson,M.(1980). Cultural expectations of thinness in women, Psychological Reports, No. 47, Pp. 483-491. Gerbner, G., Gross, L., Morgan, M., Signorelli, N. (1994). Growing up with television The cultivation perspective. En J. Bryant y D. Zillmann (Eds.), Media effects: advances in theory and research. Hillsdale, New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, Publishers. Holtzman, L. (2000). Media Messages: What Films, Televisión, and Popular Music Teach us About Race, Class, Gender and Sexual Orientation. USA: M.E. Sharpe. Jelking, R., Sajous, E. (1995). Stereotyping. Monograph, (3). Recuperado en enero de 2003, de http://www.psccfp.gc.ca/publications/monogra/mono3_e.htm Katz, D. y Braly, K. (1935). Racial Prejudice and Racial Stereotypes, Journal of Abnormal and Social Psychology, No. 30, Pp. 175-193. Lippmann, W. (1922). Public Opinion. New York: Harcourt, Brace. Malhotra, S., Rogers, E. (October, 2000). Satellite television and the new Indian women. Gazette, No. 62, (5), Pp. 407-429 [versión electrónica]. Mastro, D. & Morawitz, E. (2004). Latino representation on primetime televisión: a content analysis. Recuperado en febrero 2006 de http://convention.allacademic.com/ica2004/view_paper_info.html?pub_id=1180&part_i1=6997 Maza, M. & Cervantes, C. (1994). Guión para medios audiovisuales: Cine, radio y televisión. México: Pearson Educación. Nash, M. (2033). El desafío de la diferencia: representaciones culturales e identidades e género, raza y clase. En M. Nash, D. Marre (Eds.), España: Universidad del País Vasco. Nussbaum, M.(2000). Women and human development: the capabilities approach. New ork: Cambridge University Press. Nutrar. (2005). Preocupa obesidad en México. Recuperado el 28 de octubre de 2005, de http://www.nutrar.com/detalle.asp?ID=7486.

Estereotipos demográficos y ocupacionales de la mujer y el hombre en la televisión mexicana • 271


Capítulo 12

El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares Enrique Huerta* Berenice Bañuelos* Alejandra Rodríguez*

Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey

Sandra Iliana** Carmen Gómez**

Universidad Autónoma de Tamaulipas Este trabajo reporta hallazgos preliminares del análisis de 60 entrevistas grupales semiestructuradas (n=180) realizadas en marzo de 2006 en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Las entrevistas fueron realizadas para explorar la relación entre la televisión y la socialización política de los niños. Específicamente, el análisis pone atención a la relación entre los procesos de comunicación interpersonal; la exposición a los contenidos televisivos; las concepciones, los valores y las orientaciones políticas, y las prácticas y competencias cívicas. Un punto de partida para este estudio es que la visibilidad de la esfera pública en pleno proceso electoral permite que los niños tengan una visión más cercana de los procesos políticos. Los hallazgos han permitido el diseño de un modelo estructural que será confrontado en una fase posterior del estudio. This paper reports the preliminary findings from the analysis of 60 group interviews made in March (2006) in the States of Coahuila, Nuevo León * Centro de Investigación en Comunicación e Información, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ** Universidad Autónoma de Tamaulipas.


and Tamaulipas. The interviews are meant to explore the connection between television and the political socialization of children. Specifically, the research pays special attention to the relation between the process of interpersonal communication and the exposition to the television contents and the concepts, values and the political orientation shown by the children under study and their civic competences and behavior. A necessary point of departure for this study is the political moment that pervades during elections year in Mexico, such as the present, allows the children under study to more sensitive to the political process. The findings have led to the design a conceptual model that will be compared to empirical evidence in a later phase of this study.

Antecedentes La cultura política actual de los mexicanos tiene sus bases en los procesos de socialización de que fueron objetos durante su infancia, adolescencia y juventud. Entre los agentes participantes (familia, amigos, escuela), los medios de comunicación, y en particular la televisión, han adquirido una importancia fundamental en el actual proceso electoral. El contacto de la ciudadanía con la política, los funcionarios y el gobierno ocurre necesariamente a través de procesos mediados. Podría creerse que los niños no se exponen a mensajes políticos ni participan en un proceso de socialización política significativo. Sin embargo, la evidencia empírica es cada vez mayor en relación a la gran cantidad de información política con la que interactúan los niños en su vida cotidiana (López Gómez, 2003, Buckingham, 2000). El 60 por ciento de los niños de Monterrey y Juchitán, por ejemplo, reportaban en una investigación reciente (López Gómez, 2003, p. 55) sentarse a ver televisión de 3 a 7 días a la semana cuando sus papás veían noticias en la televisión y entre el 76 y el 80% de ellos afirmaba que se hablaba de política en sus casas. Asimismo, otros estudios (Eveland, 1998) apuntan a que para cuando terminan la primaria, los niños han completado las competencias cognitivas relativas a la formación de ciudadanía, competencias predictoras de comportamiento político futuro (p.700). De acuerdo con Gunter y McAleer (1997), los niños empiezan a tomar conciencia acerca de los asuntos políticos durante los primeros años de escuela y son capaces no sólo de articular ciertos argumentos al respecto, sino de identificar figuras e instituciones políticas. Según ellos, si bien la afiliación a ciertos partidos políticos puede ser formada por la familia, 274 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


el conocimiento político se relaciona con el uso de los medios masivos y, especialmente, con el consumo de noticias y de temas actuales (p.61). La socialización política se puede definir como el proceso por el que los individuos desarrollan concepciones de sí mismos y su mundo, así como del mundo político, incluyendo sus experiencias directas, juicios e inferencias sobre el conocimiento que en ese momento poseen (Weintraub y Pinkleton, 2001). A través del estudio de la socialización política es posible conocer las condiciones actuales del interés en los asuntos públicos, y vislumbrar en qué medida se está formando a una nueva generación de ciudadanos, concientes y participativos. La investigación respecto a los procesos de socialización política coincide en señalar la influencia de la interacción entre la comunicación interpersonal y la exposición a contenidos políticos en los medios de comunicación masiva (Kiousis, Devitt y Wu, 2005). Variables como grado de educación de los padres, así como frecuencia y calidad de la exposición de los padres a contenidos políticos, se relacionan fuertemente con la frecuencia de la discusión, conocimiento e interés de temas políticos en los niños, así como con competencias cívicas (Eveland, 1998; Tapia, 2003; Weintraum y Pinkleton, 2001). Dado el énfasis que las culturas occidentales han puesto a la política como competencia electoral y a la protección de los derechos de los niños, la temporalidad en que se estudian los fenómenos de socialización política resulta relevante. Varios autores observan distintas actitudes derivadas de la socialización política como el cinismo, la apatía, la ignorancia, preocupación política, falta de confianza en el gobierno (Buckingham, 2000), entusiasmo, aburrimiento, desinterés en cuestiones políticas, (Tapia, 2003) o el escepticismo (Weintraub y Pinkleton, 2001). Sin embargo, otros estudios apuntan a que una campaña política es un marco idóneo para la observación de estos fenómenos, particularmente en niños. Sears y Valentino (1998) diseñaron un estudio en tres etapas. Realizaron un estudio longitudinal entrevistando a 366 pares de padres e hijos un año antes de una campaña política, justo después de la campaña y un año después. Sus hallazgos apuntan a que una campaña política “cristaliza” las actitudes y predisposiciones políticas de los niños y adolescentes, en la medida en que se exponen a los contenidos políticos de los medios y se enriquece con la conversación de los padres. Sus hallazgos sugieren que el grado de conocimiento político de los niños y adolescentes también depende del grado de conocimiento político de los padres (Sears y Valentino, 1998). Dado que los medios establecen agendas públicas de discusión, los niños pueden recordar las discusiones recientes y El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 275


tomar partido desde sus propias formaciones de valores. Como se ha dicho arriba, la evidencia sugiere que estas convicciones los acompañarán a lo largo de su vida, aun si no están presentes en el primer plano de lo consciente la mayor parte del tiempo. El estudio de la socialización política en los niños no es aséptico ni imparcial. Un punto de partida es que la formación de ciudadanía es valiosa para la sociedad en su conjunto. En primera instancia, supone conocer cuáles son, si hay, los valores y concepciones de la política en los niños. Además del conocimiento y el tipo de exposiciones que configuran su idea de aspectos políticos, se han estudiado las concepciones a la autoridad, la percepción del país, las representaciones de la democracia (Tapia, 2003), también conocimientos, virtudes cívicas y capital social (Buckingham, 2000). En segunda instancia, supone conocer cuáles son, si hay, las predisposiciones y competencias cívicas para la participación política. Kiousis, Devitt y XuWu (2005) estudiaron la fuerza de la opinión y la predisposición política en cuanto a las tendencias a uno u otro partido. Sus estudios de tres ciudades del suroeste de los Estados Unidos apoyaron un modelo estructural de covarianza que muestra que el tamaño de las redes de discusión predice la fortaleza de la ideología política de los niños y adolescentes. Mortimore y Tyrrel (2004) se interesaron en observar intención de voto, participación social y niveles de confianza en los actores políticos. En una muestra de 914 niños, encontraron que los niños mostraron un buen grado de conocimiento sobre política y que sus opiniones políticas parecían asociarse a las de sus padres. Una tercera instancia supondría la utilización de los factores que inciden en la socialización política, particularmente los medios de comunicación, para incrementar los niveles de conocimiento, interés, predisposiciones y competencias cívicas. En México, la investigación sobre socialización política, medios de comunicación y niños no es reciente. Si bien no abundan los datos al respecto, ya desde los setenta, Segovia (1975) prestó atención al fenómeno. Aún cuando los cambios políticos y sociales hacen lucir ahora anticuadas algunas partes de su estudio, y lamentablemente no surgió de él una línea de investigación que se sostuviera, este pionero del tema es aún relevante porque sus datos permiten desde entonces saber que los niños mexicanos prestan atención a los temas políticos, sin el “cinismo” que Buckingham (2000) por ejemplo, encuentra en jóvenes anglosajones. Este dato ha sido nuevamente hallado por estudios recientes como los de Tapia (2003) y López (2003). En sus estudios de niños del Distrito Federal, 276 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


Oaxaca y Nuevo León, las investigadoras encontraron que los niños se mostraron interesados por temas políticos, particularmente aquellos de niveles socioeconómicos altos, quienes siempre tienen algún ejemplo cercano de líderes políticos de referencia (López, 2003). A diferencia del consenso internacional, Tapia (2003) encontró que los niños no reportan como su primera fuente de discusión de estos temas a los padres, sino a otros miembros de la familia o a amigos. Un dato similar fue reportado por Ibarra (2003). En su estudio de los niños de Guadalajara reportó que los niños decían comunicarse más de estos temas con sus maestros que con sus padres, aunque los datos se mantuvieron a nivel descriptivo y no permiten inferencias de comportamiento. Debido a la influencia del Instituto Federal Electoral en los contenidos educativos y la agenda de intereses de investigación, en México ha importado conocer cómo los procesos de comunicación interpersonal y masiva influyen el conocimiento de los valores de la democracia y las predisposiciones y competencias políticas de los niños (Ibarra, 2003; Tapia, 2003). Estos valores y competencias cívicas son particularmente relevantes en un tiempo de formación de nuevos ciudadanos que producirán una sociedad democrática. Sin embargo, los datos descriptivos con que se cuenta están lejos de ser conclusivos. Si bien son valiosos, sólo permiten hasta ahora elaborar hipótesis de comportamiento de los fenómenos. Por ejemplo, los estudios de Ibarra (2003), López (2003) y Tapia (2003) coincidieron en tiempos pero no se consultaron entre sí ni reportaron evidencia de pruebas de confiabilidad y validez que permitieran el re-uso de sus instrumentos con conocimiento de sus características psicométricas. Ante ello, resulta necesario el establecimiento de modelos e instrumentos válidos y confiables que permitan realizar estudios conclusivos en la materia. Ante ello, se propone un estudio cualitativo que permita la exploración de cuatro ejes que, de acuerdo con la literatura, parecen cruciales al estudio de los procesos de socialización política, consumo de medios de comunicación y niños: 1. Las redes de comunicación interpersonal y las instituciones que colaboran en los procesos de socialización política. 2. La exposición a contenidos televisivos relacionados con la política, relación específica de la televisión y otros medios de comunicación en los procesos de socialización política de los niños. 3. El plano simbólico de las concepciones, los valores y las orientaciones políticas. El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 277


4. Las prácticas políticas y las competencias cívicas, para ir del plano conceptual al de la intención de participar, de la puesta en marcha de sus competencias cívicas. Método Esta primera fase del estudio utilizó entrevistas focalizadas en grupo como herramienta de investigación (Lindlof, 1995). Un estudio reciente (López Gómez, 2003) sugiere que el mejor modo de estudiar este particular fenómeno con niños es reunir a pequeños grupos, de 3 ó 4 miembros, para disminuir la intimidación que los niños puedan sentir hacia el investigador y hacia el tema. Número y tipo de informantes Se reunió una muestra por conveniencia. Se entrevistaron 30 niños de 10 a 12 años (15 niñas y 15 niños), estudiantes de cada tipo de escuela (pública y privada) en cada una de las ciudades capitales de los tres estados que conforman el noreste del país: Ciudad Victoria, Tamaulipas; Monterrey, Nuevo León y Saltillo, Coahuila (n=180). Las entrevistas fueron grabadas en audio y transcritas para su interpretación y el diseño de la siguiente fase del estudio. Resultados Procesos de socialización (redes de comunicación interpersonal e instituciones que colaboran en los procesos de socialización política). En Ciudad Victoria, Tamaulipas, al igual que en Saltillo y Monterrey, los niños mencionaron estar enterados de que este es un año de elecciones. Dicha información en su mayoría la han obtenido por medio de la televisión y las pláticas entre familia, principalmente con la mamá y/o el papá, pero también con otros miembros de la familia como hermanos, abuelitos o tíos. Los temas de tales conversación reportados fueron quiénes son los candidatos, quién sería el mejor para presidente realizando una comparación con el gobierno actual y sobre la propaganda en las calles, y los periódicos. Aunque en menor grado que los padres, los maestros también parecen jugar un papel importante en este proceso: Los niños en Saltillo coinciden en que los maestros y en ocasiones hasta la directora hablan frecuentemente de los contenidos televisivos, y de temas relacionados con la política, reportándose casos extremos como el que narra David Isaac al referirse a su maestro: 278 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


— En veces nos dice de que él trabaja ahí en el PRI y dice de que ahí tiene cosas que le dan, cosas del PAN, pero él, como es del PRI, se las regala a otras personas. — ¿Cosas como qué? — Playeras, gorras, plumas, y las regala porque él es del PRI. — A ustedes les ha tocado que les regalen algo así? — Si, nos regaló una vez plumas del PRI. David Isaac, escuela pública, 11 años.

Por otro lado, se detectó que la comunicación que sostienen los padres con sus hijos ha sido frecuentemente para explicar conceptos; los niños reportaron que no perciben que sus padres y madres hayan tratado de inculcarles opiniones y/o juicios ideológicos. —Hay veces cuando tu mamá te dice… que está ella platicando y tu así de que “mamá es que mira, yo opino esto” y ella te dice: “Usté cállese, que son pláticas de mayores”. Denisse, escuela privada, 12 años.

A diferencia de Victoria, los niños de Monterrey no reportaron platicar con frecuencia con sus papás sobre política, aunque sí de algún tipo de propaganda electoral. Pese a que en principio reportaron esa aparente falta de discusión política, las concepciones políticas de los niños parecen acercarse a aquellas que perciben en los padres. Por ejemplo: —Mis papás siempre votan por el PAN, por que por el PRI, lleva muchos años y casi no ha construido muchas colonias, y el PAN tiene poquito y ya cada vez lleva mucho, creo que ya lleva mucho construido, creo que lleva más que el PRI. Rubén, pública, 12 años.

Lo anterior permite sugerir que el primer referente de los niños en cuanto a política se refiere, proviene de los comentarios que escuchan de sus padres, y en menor medida, de sus maestros. Pocos niños fueron los que mencionaron comentar lo visto en los noticieros con sus compañeros durante el recreo o en el salón de clases, sin que esto signifique antipatía al tema, simplemente que los niños tienen otros temas con más prioridad en su agenda. El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 279


Exposición a contenidos televisivos relacionados con la política (Relación específica de la televisión y otros medios de comunicación en los procesos de socialización política de los niños) Los niños obtienen la información en los diversos canales televisivos de los candidatos y partidos políticos, recordando a los tres principales (PAN, PRI, PRD), sin embargo en dicha socialización cabe resaltar la participación de la familia, que les permiten ver los diversos noticieros y en algunas ocasiones comentan lo importante que es estar informado. Los niños mencionan que intercambian opiniones e información acerca de la política. Por otra parte, a pesar de su corta edad, se ha observado en ellos un interés importante por mantenerse informados de la situación política del país. Para obtener esta información ven los noticieros más importantes, mismos que tienen identificados por nombre y hora de transmisión, como el noticiero de Carlos Loret, Lolita Ayala a las 14:30 hrs., Joaquín López Doriga, en el caso de los tres estados, además de que los noticieros locales, que también son ampliamente vistos en Saltillo y Monterrey, Es relevante destacar que los niños de Ciudad Victoria y Saltillo mencionan que el hecho de que ellos vean noticias se debe a que sus padres las ven cuando descansan por las noches y ellos solos se acercan, o bien como en Monterrey, cuando por las mañanas mientras la madre de familia prepara los alimentos; prenden la televisión para ver las noticias y en ese tiempo las ven. Por otra parte, los niños en general mencionan que sus padres si les permiten que vean las noticias, Si, mi papá me dice que es bueno ver noticias para que me informe. Ricardo, Escuela privada, 11 años. Yo de repente de que sale una noticia no, y pues yo estoy medio dormida desayunando ya de que se empieza a reír y le digo por que te ríes y me dice, es que… ya me empieza a explicar todo y al final empiezo a reírme. Nunca le entiendo a las noticias aunque, bueno cuando me explica mi papá ya les entiendo mejor. Alejandra, Escuela privada, 10 años.

Para los niños de Saltillo, los programas de comedia y en particular El Privilegio de Mandar, son vistos con regularidad. Los niños tienen el conocimiento de que dichos programas imitan y exageran lo que ocurre en la realidad política nacional, pero hubo algunos casos en los que admitieron que ese programa les informa sobre los eventos actuales. 280 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


— ¿Ustedes creen que haya un partido que se preocupe más por la gente? — Sí, el PRD, ahí ‘tá López Obrador, con lo’ vieeeejeeeejiiiiiito (risas). — ¿Cómo saben eso? — (TODOS) Por el Privilegio de Mandar. Saltillo, escuela pública, 11 años.

Se observa también, como menciona López Gómez (2003), que los niños prefieren las noticias locales sobre las nacionales. Durante el tiempo en que se realizó la entrevista, los niños saltillenses enfatizaron su preocupación por los mineros atrapados en Sabinas, Coah. y la ausencia del presidente Fox en su Estado en ese momento de crisis. Y en el caso de Monterrey, se observó con el caso Santoy Ahorita nada más está viendo la (noticia) de los niñeros y la de Riveroll o no sé qué, de Diego Santoy Riveroll. Monterrey, Daniela, Privada, 10 años.

Concepciones, valores y orientaciones políticas En cuanto a la concepción de un político y lo que este hace los niños mencionan que son personas elegidas popularmente, para ocupar un puesto determinado donde gobernarán a los ciudadanos. Otros mencionan que los políticos son los que representan a los partidos políticos, destacan que la política si ayuda pero sólo cuando están en campaña que los candidatos ofrecen o dan cosas, prometen y después ya no cumplen. En cuanto a valores se han creado imágenes positivas y negativas de los políticos en general. Se tiene una percepción de la política más negativa que positiva, sin embargo los niños tienen conocimiento de la obras que algunos políticos han realizado y otorgan valores como que son buenos, hay algunos malos, etc. En general la opinión que tienen de Vicente Fox es favorable ya que mencionan que ha realizado obras, ayuda a los niños con computadores en las escuelas, y el programa enciclomedia que han puesto en las escuelas. Asimismo, consideran que Fox ha estado trabajando, pero los diputados y senadores no le han aprobado sus programas para crear cambios. Expresan que existe corrupción en el gobierno. El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 281


Pues también, lo que decimos de la política es que en estos años sí hubo mucho avance con Fox pero también los demás como que no lo dejaron avanzar con el país. Monterrey, privada, José, 12 años. José- También que Fox si se preocupa por nosotros y el Peje no, casi no. No he visto que salga en la tele que el Peje hable con niños. A Vicente Fox sí lo he visto que sale que habla con unos y que habla con otros y va a escuelas a hablar con ellos. Monterrey, pública, José, 12 años.

Se observó que los niños tienden a reproducir sus juicios sobre los personajes según lo que observan en la televisión, ya sea por programas cómicos, por los spots o noticieros. Con respecto a los candidatos la mayor parte tiene conocimiento de quienes son y a que partidos pertenecen e incluso conocen los sobrenombres, por ejemplo, el más nombrado en Saltillo y Ciudad Victoria era “el peje”, así como los puestos en los que se desempeñaban anteriormente a López Obrador como Jefe del D. F., Felipe Calderón como Ex Secretario de Energía del gobierno de Fox. Consideran que los niños si son importantes para los políticos. En el caso de Monterrey el más nombrado era Felipe Calderón en la escuela privada y Madrazo en la escuela pública, de López Obrador conocían y se expresan negativamente de él. Como el éste ¿cómo se llama? Péjele. Monterrery, Mario, pública, 12 años.

En cuanto a los conceptos de democracia, afirman no tener conocimiento acerca de ello, por otra parte por justicia identifican bien en que consiste dan ejemplos acerca de los delitos que se comenten o de la violencia y que deben ser sancionados o castigados quienes lo cometen. Pero hacen referencia también a la igualdad. Respecto a la libertad está palabra la relacionan con la libertad de expresión y la esclavitud y en Monterrey con salir a jugar, o estar en lugares de su gusto. Los niños tienen conocimiento acerca de sus derechos y de igual forma manifiestan que estos derechos son tanto para los niños como las niñas. Algunos niños no tienen idea de lo que es un político, sin embargo existen otros niños que definen al político, por ejemplo en Ciudad Victoria, Eduardo 282 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


11 años (como una persona que quiere llegar al poder), Ricardo 11 años (Una persona que trabaja en el Gobierno), Daniela 11 años (que hacen leyes), Alejandra 12 años (El que decide) que pone reglas para que el país sea mejor. También manifiestan ideas negativas sobre lo que hacen los políticos destacando frases como Mayela, de 12 años (algunos son corruptos, narcos, hacen las cosas hasta el último, ya cuando van a terminar), Carlos 11 años (Que a veces no actúan) o en la opinión de Carol (tratan de ser algo mejor, pero a veces lo logran y a veces no, ya no se sabe cual es la verdad y cual es la mentira). Son los que a veces les gusta mucho la competencia que están por otros partidos y a veces cuando se enojan va a matar a muchas personas y se roban dinero. Monterrey, Andrés, privada, 10 años.

Ubican muy bien a los tres candidatos de los partidos del PRI, PAN y PRD destacando Felipe Calderón, Madrazo y Andrés Manuel López Obrador. Cabe señalar que los niños de Ciudad Victoria piensan que no son importantes para los candidatos porque Ricardo 11 años (no pueden contar con nuestro voto). O bien Martín 12 años (porque no podemos votar) Así mismo, señala Imelsi 11 años (debería haber mas materiales y programas para progresar). Por lo que respecta a los derechos de los niños cabe destacar que los ubican perfectamente como: el derecho a la educación, a un nombre, a la familia, a la salud, a tener un hogar, alimentación y, a no trabajar hasta que tengan mayoría de edad. En contraposición a lo que encontraron Mortimore y Tyrrell (2004), los niños saltillenses y regiomontanos presentan conocimiento sobre los principales candidatos y partidos, sin que se perciba estrecha relación entre el conocimiento y la actitud (positiva o negativa). Nuevamente, las respuestas de los niños tienden a centrarse en la política local antes que en la nacional. Conocen los nombres y expresan actitudes sobre el presidente municipal y el gobernador. Como en el caso de Monterrey, donde además confunden a los candidatos presidenciales con los candidatos a la alcaldía. Mis papás cuando hablan de política dicen va a ganar Madero a Madrazo, cosas así. Monterrey, privada, Karla 10 años.

Sin embargo, conforme avanza la edad y el nivel educativo, los niños demuestran más agudeza en sus orientaciones políticas, y valores cívicos. A El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 283


continuación, se enlistan algunas de las respuestas de los niños de una escuela pública de Saltillo, a la pregunta de si la política es útil: — Si, porque aprendes cómo ser así… cuando votas, y aparte ya vamos a saber como hacer, porque a nosotros nos va a tocar sacar adelante el futuro de México cuando estemos grandes. — Y depende de nosotros ser buenos ciudadanos. — Pues si no sabemos nada. ¡Cómo vamos a vivir en el futuro? — Yo digo que siempre debemos estar informados. — Así como los chiquitos, que no les importan las noticias, pero así a partir de los doce años es cuando ya se empiezan a interesar… — Bueno yo creo que los chiquitos también se deben enterar. — Bueno, sí se enteran, pero como que no les llama tanto la atención. — Como a nosotros. Saltillo, escuela pública, 12 años.

Tal pareciera que las construcciones sociales de los niños en torno a la política se fortalecen conforme pasa el tiempo y en los planes de estudio de la primaria aparecen temas relacionados con el civismo y la democracia, mismos que son cotejados con el contenido de los medios y comentados en las familias. Prácticas políticas y competencias cívicas (Plano conceptual al de la intención de participar de la puesta en marcha de sus competencias cívicas) Referente a las practicas políticas los infantes de Ciudad Victoria y Saltillo relatan que si estuvieran en edad de votar lo harían, manifestando que lo harían por el candidato del PAN, asimismo, existe una preferencia menor a este partido por el candidato del PRD quedando en una tercer alternativa el candidato del PRI (Madrazo). A pesar de estar considerada la capital del estado de Tamaulipas como priísta. En cambio en Monterrey la preferencia primero era para el PAN, seguida por el PRI y en último término el PRD. En Victoria consideran que el partido del PAN es bueno ya que no se han visto afectados por los videos escándalos como otros partidos. La política la relacionan con los temas de corrupción en primer término, seguida de la seguridad y la pobreza. En relación a la participación en la política algunos mencionan que no, porque existe corrupción y les crearía problemas. 284 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


En cuanto a los partidos políticos, por la información que ellos reciben de la televisión, expresan que el partido mejor es el PAN, después el PRD, y finalmente el PRI, así mismo mencionan que el que cuenta con más recursos es el PRI por eso existe mucha corrupción. A la mala imagen que los partidos tienen, hay que agregar que es un tema que les parece aburrido y lejano a algunos niños: No, no me interesa. Porque salen que los gobernadores que están en junta y no, tardan mucho y me desesperan a mí. Hasta la apago la tele. Sí porque me desesperan. Mejor me salgo a jugar. No, no me interesa. Monterrey, José, pública,12 años.

Otros niños de Saltillo, sin embargo, aunque coinciden con los de Monterrey y Victoria en el desencanto y desconfianza hacia los partidos, también expresaron gran interés en la política y en el deseo de participar en los comicios. Es de resaltar la aparición de conceptos como la anulación del voto, acción que podría representar otro tipo y otro nivel de participación. Yo si votaría, pero tacharía todos. Pero iría a votar. Pues es que aquí hay muchos que no van a votar, y esos votos, ¿dónde quedan? esos votos van a la basura. Y luego ellos se quejan porque no querían esos gobernantes. Que tienes que luchar por lo que quieres. Que si vas a ir a votar, por lo menos va a quedar tu voto ahí, para… Lo puedes tachar todo, pero fuiste a votar. Porque si no hay trabajo te tienes que ir a trabajar a otra parte.

Sin embargo están orgullosos de ser mexicanos y algunos mencionaron que México es un país con mucha riqueza cultural en comidas, costumbres y regiones. A mi si, por que tengo el orgullo de ser mexicano, porque siempre voy a vivir aquí, aquí en México tengo un lugar donde vivir, no me puede correr. Jesús: a mi también, me gusta mejor ser mexicano Monterrey, Rubén, pública, 12 años. El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 285


Es importante destacar que los niños si votarían si pudieran y que lo harían (por el que nos convenga más) Mayela 12 años, (el que tenga mas propuestas para nosotros) Alejandra 12 años, o (el que haga mas porque a veces dicen y no hacen nada) Andrea 12 años. Por lo que respecta a su interés por los temas políticos en su mayoría se preocupan por solucionar la corrupción, la pobreza y la violencia y mencionan algunos problemas locales. En su mayoría a los niños les gustaría participar en la política porque podrían ayudar a mucha gente, hacer más escuelas, moderar la contaminación, la tala inmoderada, sin embargo, cabe destacar que a otro grupo de niños no les gustaría participar en política porque… Te hacen fraude, o les hacen cosas, que no creo que se las busquen o bien, si tú no haces las cosas la gente te dice un chorro de cosas.

Discusión Estos hallazgos preliminares apuntan al gran peso que tiene la televisión como agente socializador en la niñez, luego de las otras dos instancias socializadoras primordiales: Los papás y los maestros. La televisión ha permitido a los niños crear una imagen determinada de la situación política que impera en el país así como también percibir la problemática de la misma. Sin embargo, los hallazgos parecen indicar que esta información, para que sea asimilada en los niños, debe ser reforzada por comentarios de los padres y los maestros, quienes moldean e inscriben las actitudes que con el paso del tiempo reproducirán los niños. Es muy importante destacar que los niños de las escuelas privadas parecen estar mayormente expuestos a los contenidos televisivos lo que provoca que en su mayoría estén informados de los procesos políticos que se llevan a cabo en el país. Así mismo, efectúan análisis sobre los diversos actores políticos y de su papel ante la sociedad emitiendo juicios a veces muy duros pero que son parte de la realidad que les rodea. Por otro lado, se observa que hay un gran sentido de responsabilidad hacia las diversas problemáticas que se viven actualmente en el país y disposición por participar con acciones claras en beneficio de los que más lo necesitan. Otro aspecto a destacar es el alto nivel de orgullo por ser mexicanos, valor que puede darles una identidad firme como futuros ciudadanos y posibles actores políticos. 286 • Enrique Huerta, Berenice Bañuelos, Alejandra Rodríguez, Sandra Ileana, Carmen Gómez


De lo anterior podría desprenderse un modelo explicativo del proceso socializador de los niños:

Una investigación de índole cualitativa será la continuación del presente estudio, en la que se procurará cubrir las cuatro esferas mencionadas en el cuadro anterior de tal modo que se permitan hacer generalizaciones sobre el grupo de los niños y niñas de doce años en el noreste del país. Bibliografía Buckingham, D. (2000). The making of citizens: Young people, news and politics. Londres y Nueva York: Routledge. Eveland, W., McLeod, J., Horowitz, E. Communication and age in childhood political socialization: an interactive model of political development. (1998). Journalism and Mass Communication Quarterly, 75 (4), pp.699-719. Gunter, B. y McAleer, J. (1997). Children and Televisión. Nueva York: Routledge. Ibarra, A. (2003). Televisión y socialización política de escolares en la zona metropolitana (Tesis de doctorado, Universidad de Guadalajara). Kiousis, S. McDevitt, M., Wu, X. (2005). The Genesis of Civic Awareness: Agenda Setting in Political Socialization. Journal of Communication, pp. 55, 756774. El rol de la televisión en la socialización política de los niños: resultados preliminares • 287


Lindlof, T. (1995). Qualitative research methods. Thousand Oaks: Sage. López G., G. (2003). Televisión y socialización política de los niños en Monterrey Juchitán. Tesis de Maestría, Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Mortimore, R. y Tyrrell, C. (2004). Children’s acquisition of political opinions, Journal of Public Affaire, .4 (3), pp.279-299. SEGOB (2002, agosto). Conociendo a los ciudadanos mexicanos: principales resultados de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2001. Este País, (137), pp.1-24. Segovia, R. (1975). La socialización política del niño mexicano. México: El Colegio de México Tapia, E. (2003). Socialización Política y educación cívica en los niños. Querétaro, México: Instituto Mora. Sears, D. O., & Valentino, N. A. (1997). Politics matters: Political events as catalysts for preadult socialization, American Political Science Review, 91, 45-65. Weintraub, E. y Pinkleton, B. (2001). The role of parental mediation in the political socialization process, Journal of Broadcasting and Electronic Media, 45 (2), pp.221-241.

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Capítulo 13

Oferta de espacios informativos en la radio lagunera Blanca Chong López* Alfredo Morales Pérez**

Universidad Autónoma de Coahuila, Unidad Torreón

Pese al importante desarrollo de otros medios, la radio sigue teniendo una amplia presencia en la cotidianeidad de gran parte de los mexicanos. Entre los géneros que incluye el medio radiofónico, a partir de los noventa y respondiendo a las transformaciones de la sociedad mexicana que demanda una mayor apertura y pluralidad, los espacios informativos se convirtieron en un elemento central de su actividad. En este trabajo se tiene como objetivo un acercamiento a los programas informativos que se ofrecen en el cuadrante radiofónico de la Comarca Lagunera. Aunque no es sencillo establecer lo que es calidad, hemos considerado una definición desde la perspectiva de las audiencias, como base para el análisis de lo que se realiza en cuanto al trabajo informativo en las emisoras regionales. El resultado es seguramente similar a lo que ocurre en otras regiones del país: predominio de programas transmitidos desde la Ciudad de México y en general una producción que no ofrece pluralidad ni profundidad en los contenidos, en las emisiones locales. In spite of the important development of other media, radio is still having a wide dayly presence in grand part of Mexicans. Between the genders that * Doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Profesora de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila. ** Lic. en Sociología por la Universidad Autónoma de Coahuila, con estudios de Maestría en Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila.


includes the radiophonic media, from the ninetys (90’s) on and answering to the transformations of the mexican society wich demands a major opening and plurality, the informative spaces have turned in to a central element of its activity. This investigation has as an objective an approachment to the informative programs offered in the Comarca Lagunera’s radiophonic quadrant. Although it’s not simple to establish what is quality, we have considered a definition from the audience’s perspective, as a base for the analysis of what is done with regard to the informative work in regional radio stations. The result is surely similar to what occurs in other country regions: the predominance of programs transmitted from Ciudad de México and in general a production that doesn’t offer plurality nor deepness in contents, in local emissions.

Introducción Después de haber sido desplazado en buena medida por el auge de la televisión a fines de los setenta, pero especialmente en los ochenta, se dio un resurgimiento del medio radiofónico. A partir de los últimos años de los ochenta la radio mexicana tuvo importantes cambios en su programación y contenidos, pero quizás el más notable fue la apertura a la expresión de los distintos actores políticos y sociales, en consonancia con las transformaciones que a partir de entonces vive nuestro país, las cuales obligaron a la radio a modificar su perfil, a darle mayores espacios de expresión a las audiencias, a superar esquemas ya agotados como la simple transmisión de información y la difusión de declaraciones de políticos. En ese sentido, los espacios informativos en la radio se convirtieron en un género fundamental de su actividad, aunque en muchas emisoras se siguió privilegiando el entretenimiento. Para Sosa (1999), “el “boom” de los noticiarios radiofónicos, se explica no sólo por una razón financiera y de competencia frente a otros medios, sino también como consecuencia de un país que políticamente ha cambiado mucho y que por diferentes mecanismos de  presión social, ha ensanchado los márgenes de la libertad de expresión y el derecho a la información a través de la radio. Aunado a este factor, se encuentra la necesidad de los propios radiodifusores de tener, en sus propios medios, canales de expresión para la defensa de sus intereses de grupo.” La radio comercial en México ha retomado las necesidades de información de los distintos sectores sociales, creando un mayor número de programas 290 • Blanca Chong López, Alfrede Morales Pérez


orientados al análisis y comentario de la noticia, dejando cada vez menos la discusión de los problemas que aquejan al país en manos de los funcionarios gubernamentales y permitiendo la posibilidad de escuchar voces que cuestionan el sistema político. (Gómez, 1992). El trabajo que se presenta es un primer acercamiento descriptivo a la radio de la comarca lagunera para tratar de identificar los espacios informativos que ofrece, como parte del proyecto de investigación en red “Espacios de calidad en los medios electrónicos regionales”, coordinado por Fátima Fernández. Los cuestionamientos a los que se trató de dar respuesta fueron: ¿Cuál es la oferta de espacios informativos en las emisoras radiofónicas regionales?, ¿Qué características ofrecen los programas informativos en el cuadrante radiofónico de la región?, ¿Qué peso tienen los programas informativos transmitidos desde la Ciudad de México en las emisoras regionales? ¿Cómo definir la calidad de los programas? Como señala Fernández (2005), “cualquier definición de calidad implica una apropiación del término realizada desde una particular ubicación social”. Se trata de un concepto abierto que logra significado sólo al entrar en relación con otros conceptos. Distintos estudiosos y grupos de trabajo han tratado de definir los elementos que deberían contener los programas de radio o televisión para poder ser considerados como de calidad. Se trata de visiones que en algunos casos generan problemas al tratar de aplicar sus criterios en el análisis de la programación, por ejemplo el hecho de que se considere la población como un bloque homogéneo, y no se tome en cuenta las diferencias culturales, o bien por la imposibilidad de integrar la visión empresarial, periodística y social sobre aspectos subjetivos como la axiología. En el caso de los programas informativos hemos considerado pertinente retomar la propuesta que hace el Consejo Mundial de Radio y Televisión, organismo que en 2001 creó un estándar para la calidad de la industria audiovisual, quien a través de una de sus representantes expresa que existen por lo menos Esto ocurre en la visión del emisor a nombre de la sociedad, como en el caso de la Asociación “A favor de lo mejor”.  Lo que se observa en la propuesta de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, cit. en Fernández (2005). 

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tres sectores que pueden definir de manera diferente el problema de la calidad en los medios audiovisuales: los responsables de los medios, los creadores de los productos y las audiencias. Desde estas últimas, a las que denomina también perspectiva ciudadana, la calidad debe distinguirse de la popularidad y buscar: pluralismo, profundidad en los contenidos, diversidad en la programación, protagonismo social (Miralles, 2005). Un aspecto importante a considerar en la calidad de los programas informativos es la posibilidad de que las audiencias tengan voz en ellos. Los noticiarios pueden ser espacios importantes para la expresión de inquietudes políticas y sociales, donde se vuelve “pública” la inconformidad ciudadana, lo que permite crear un espacio de interacción entre la población y los gobernantes (Winocur, 2000). La gente llama por diversos motivos: solicitar información, realizar denuncias por abusos de autoridad, reportar fallas en los servicios públicos, opinar sobre distintos temas de su interés. Al tratar de conocer la oferta de espacios de calidad en la programación radiofónica no podemos dejar de lado los criterios bajo los que operan los medios comerciales, los cuales para asegurar el mayor número de audiencias reducen al mínimo los riesgos, reproduciendo fórmulas que se parezcan lo más posible a lo que ya está probado y limitando las innovaciones, pues “el contexto determinante para la producción es siempre el de su mercado. Para tratar de ampliar al máximo dicho mercado, los productores deben inclinarse a los valores primordiales más ampliamente legitimados y rechazar la voz disidente o la objeción incompatible con un mito dominante” (Murdock & Golding, 1986, p. 53). La radio, un medio vigente En la era de Internet, la radio abierta tradicional sigue cumpliendo una importante función social, cultural y económica. Los beneficios que ofrece la radio son difícilmente sustituibles por una computadora, más aún considerando que gran parte de la población no tiene acceso a ella. La radio es un medio que durante décadas ha permanecido cercano a la mayoría de los mexicanos de todos los sectores sociales, pero de manera particular a los de menores recursos económicos. Pese al desarrollo de otros medios, principalmente la televisión, la radio continúa presente en la vida cotidiana de miles de personas para quienes representa la única posibilidad de comunicación más allá de sus localidades; para 292 • Blanca Chong López, Alfrede Morales Pérez


muchos otros, la radio es la “compañía” en el desarrollo de las actividades más diversas, se integra a la vida familiar y laboral. Por tratarse de un pueblo donde la tradición oral es uno de sus rasgos culturales relevantes, indudablemente esa gran presencia de la radio se debe a que este medio tiene un uso social y cultural importante. El hecho de que en la mayoría de los hogares mexicanos exista por lo menos un aparato de radio, sólo puede explicarse a partir de lo que representa en su vida cotidiana. Movilidad en la recepción, gratuidad del servicio, bajo costo de los receptores, bajo costo en su producción y distribución, su contribución a la cohesión social, así como a la educación formal e informal, a la preservación de la cultura tanto a nivel nacional, regional y local, son factores que hacen imprescindible seguir impulsando el desarrollo de la radio. En relación a las características técnicas de la radio, Luis Bassets anota que: “frente a la dominación y manipulación de los grandes medios, frente a la complejidad de las grandes cadenas de televisión, a los altísimos costos de tecnologías duras, sólo cabe oponer la modesta, pero eficaz e incordiante alternativa de los pequeños y sencillos medios que son las radios locales, baratas y accesibles a todos, escurridizas al poder y susceptibles de acciones eficaces y puntuales en todos los terrenos: político, naturalmente, pero también cultural, sexual y familiar”. (Rebeil, 1988, p. 25). Algunos rasgos del medio que explican su importancia para amplios sectores de la sociedad, los señala Cristina Romo: “La radio es el medio ideal para hablar personalmente, para dirigirse a pequeños grupos, para poner en comunicación a grupos afines. También para informar de manera inmediata; proporcionar elementos de formación de la opinión pública; poner en comunicación a poblaciones aisladas, facilitar la movilización social y, también, para dar a conocer las bondades de productos y servicios, además de las novedades en el terreno de la música”. (Romo, 1996, p. 29). Una característica que distingue a la radio y la televisión es que se trata de medios de primera necesidad para informarse y orientarse en la vida cotidiana, para obtener diversión y temas para compartir con los demás. En cuanto a información, la radio tiene la ventaja de la inmediatez, el poder emitir comunicados periódicamente, facilitar una mayor concentración en el mensaje, poder realizar otras actividades en forma simultánea. (Prieto, 1996, p. 14) La utilización que hacen de la radio los oyentes es distinta según la situación. Para Claude Collín, “la radio es o podría ser, el medio de la confidencia, el lugar de la comunicación entre individuos, una manera de romper la soledad Oferta de espacios informativos en la radio lagunera • 293


del hombre moderno, de brindarle el sentimiento de la relación individual que no encuentra en la vida cotidiana” (Collin, 1983, p. 55). Pero si en nuestra sociedad por lo general la radio se escucha en soledad, existen situaciones en las que la radio se escucha colectivamente, y el hecho de escuchar la radio brinda un sentimiento de pertenencia a una colectividad. Además de sus características técnicas la vigencia de la radio se explica por su capacidad para ser comprendida por públicos heterogéneos, que no requieren de gran conocimiento para entender sus mensajes, no se requiere saber leer. La radio puede además ser utilizada con fines de educación, concientización y organización, particularmente entre los sectores populares. La radio en el siglo XXI es un medio de comunicación vigente, frente a avanzadas tecnologías de comunicación que indudablemente representan un gran atractivo para muchas personas, lo cual podría parecer contradictorio. Sin embargo, son las características del medio, que ya se han enumerado, las que le permiten mantener una importante presencia dentro de la sociedad. Método Para conocer la oferta de espacios informativos en la radio de la Comarca Lagunera se revisaron las páginas web de las empresas radiofónicas de la región, información que fue complementada con entrevistas a funcionarios de cada uno de los grupos, en las que además se trató de obtener mayores datos sobre los orígenes y desarrollo de las empresas. La descripción de los programas informativos producidos localmente se realizó sintonizando cada uno de ellos, abarcando la totalidad de las emisoras del cuadrante regional. Esta actividad fue desarrollada durante el mes de julio de 2005. Espacios informativos en las emisoras radiofónicas de la Comarca Lagunera La actividad radiofónica en La Laguna la desarrollan cinco grupos y una emisora de carácter cultural, que en total cuentan con 22 estaciones. En esta parte del La Comarca Lagunera, región ubicada en el centro-norte de México, está conformada por parte de los Estados de Coahuila y Durango. La Laguna, como también es conocida esta región, está integrada por 13 municipios, 8 del Estado de Durango y 5 del Estado de Coahuila. 

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trabajo se describen brevemente los antecedentes de cada uno de los grupos, así como de la emisora cultural, y los espacios informativos que ofrecen. Radio Torreón En 1991 inició operaciones la primera y única radiodifusora cultural de la región, XHTOR “Radio Torreón”, ubicada en el 96.3 FM, con un perfil inicial de repetidora de Radio Educación y parte de producción local, a cargo de Arte y Cultura del Municipio. Poco a poco fue modificando la relación entre programas producidos directamente y los apoyos de otras instituciones. Radio Torreón es una emisora cultural y educativa permisionada, que trabaja con recursos del municipio de Torreón. Actualmente en el desarrollo de su actividad incluye programas de todo tipo: de difusión, con corte cultural y científico; cápsulas a lo largo de la programación, en las que se informa sobre las actividades del Ayuntamiento; educativos, donde participan instituciones de nivel medio superior y superior de la región. Se ofrecen espacios informativos que se refieren únicamente a los trabajos de la administración municipal: Vive el cambio, que se transmite de lunes a viernes de 14:00 a 14:30 hs. y Guillermo Anaya cerca de ti, los martes, de 8:00 a 9:00 hs., que busca establecer comunicación directa entre el Presidente Municipal, los funcionarios del Ayuntamiento y los ciudadanos. Corporación Multimundo Multimundo es el grupo de radio más joven en La Laguna. Inició sus operaciones en 1994, teniendo su sede en la ciudad de Querétaro. En Torreón cuenta con dos emisoras, una de ellas, “Radio Fórmula”, que se localiza en la frecuencia 740 AM con una programación de radio hablada, transmitida casi en su totalidad desde la Ciudad de México. En esta radiodifusora se tienen nueve programas informativos que se transmiten desde la capital del país y sólo un espacio informativo local, Sin fórmula, que se difunde en dos horarios, de 13:00 a 13:30 hs. y a las 19:00 hs. con una hora de duración, en el que se brinda información internacional, nacional, regional y deportiva. Una característica de este noticiario es el estilo informal con que comentan las noticias los conductores, y la invitación que hacen a la audiencia para que participe. En la otra emisora del grupo, 100.3 Kiss FM se transmite desde la Ciudad de México el noticiario Imagen Informativa, con una duración de casi cuatro horas diarias, y un espacio informativo producido localmente Digestivo, que realiza el mismo equipo que hace Sin fórmula, mezcla de música con noticias locales, centradas en temas políticos. Este programa dura una hora. Oferta de espacios informativos en la radio lagunera • 295


Grupo Radio Estéreo Mayrán, (GREM) Fundado en 1985, aunque sus tres emisoras existían con anterioridad, es conocido como un grupo netamente “lagunero”, por ser la única organización radiofónica que pertenece a empresarios de la región. En este grupo se tuvieron las dos primeras estaciones de FM en la Comarca Lagunera. En cuanto a su perfil, GREM ha sido pionero en el desarrollo de la radio hablada en la región. Actualmente las emisoras del grupo son XETC 880 AM, “Tu música”, XHPE 97.1 FM “Estéreo Gallito”y XHMP 95.5 “Sentidos”. Dentro de los espacios informativos que cuenta este grupo, el programa Contextos, difunde una síntesis informativa internacional, nacional, regional y deportiva. Se centra en el análisis de la información regional más relevante y se tienen invitados en diferentes temas. Se cuenta con una sección denominada “la voz de los protagonistas” en la que el titular del noticiario presenta las declaraciones de personas que son parte del hecho noticioso. En algunos momentos del noticiario se leen los comentarios de los radioescuchas. Se transmite durante tres horas, de 7:00 a 10:00 hrs., de lunes a viernes, en una de las estaciones del grupo, 880 AM. El programa Actualidades GREM, es uno de los espacios informativos con mayor audiencia a nivel regional, se transmite de 13:00 a 14:00 hrs., de lunes a sábado en las tres estaciones del grupo. En este programa se da la opción a la ciudadanía para que participe con opiniones y quejas sobre servicios públicos que el gobierno debe proveer. Los conductores frecuentemente orientan sobre la manera en que se pueden resolver los problemas, y en ocasiones se cuenta con la presencia de algún funcionario público que responde directamente los cuestionamientos. Durante los lapsos en que no hay llamadas se difunden notas locales. El Correo de las Siete es un programa que se transmite por las tardes, a las 19:00 hrs., de lunes a viernes, con una duración de media hora, a través de las tres emisoras del grupo. Centrado en la información regional, al final de este espacio se informa brevemente de los acontecimientos más relevantes en lo internacional y lo nacional, así como en el ámbito deportivo. Al terminar la primera sección de noticias se incluye un editorial sobre algún tema de interés en la región. A tiempo es un noticiario matutino que se difunde simultáneamente en dos emisoras del grupo, 97.1 FM y 95.5 Sentidos. de 7:30 a 7:50 hrs. con lo más relevante de la información local, nacional, internacional, financiera y deportiva. Al finalizar se incluye una sección llamada “la otra información”, en la que se leen dos noticias curiosas que hayan ocurrido en el mundo. 296 • Blanca Chong López, Alfrede Morales Pérez


En las tres radiodifusoras del grupo se transmiten de lunes a viernes, en diferentes horarios, pequeños espacios informativos denominados GREM en la Información, donde se difunden los acontecimientos más recientes. Se trata de cápsulas de información regional que tienen una duración de dos minutos. En esta empresa radiofónica desde finales de la década de los noventa no se transmiten programas informativos desde la Ciudad de México. Multimedios Estrellas de Oro Fundado en 1992, este grupo cuenta con dos emisoras, XHCTO “Stereo Hits” en el 92.1 FM y XHTRR “La caliente” que se localiza en el 92.3 FM. Pertenece a la empresa Multimedios Estrellas de Oro, de Monterrey, N. L., que en la ciudad de Torreón posee además una televisora y un periódico. En ambas radiodifusoras se difunde de manera simultánea un noticiario en tres horarios, de lunes a viernes, con 12 minutos de duración, en el que se ofrece información internacional, nacional, local y deportiva. En estas emisoras no se transmiten espacios informativos de la Ciudad de México. Organización Impulsora de Radio (OIR Laguna). Integrado por cinco emisoras, este grupo, constituido inicialmente como Radio Laguna, fue fundado hace 39 años, con estaciones que hasta ese momento funcionaban de manera independiente. La primera de las estaciones de OIR Laguna fue XETB, “Radio Laguna” ubicada en el 1350 AM, que inició sus operaciones en 1931, en los primeros años de la radiodifusión en nuestro país. Otras radiodifusoras de este grupo son XETOR “Radio Ranchito” 670 AM, XEWN “El Fonógrafo” 1270 AM, XHRCA “Stereo Joya” 102.7 FM, XHLZ, “La Z”, 103.5 FM. La mayor parte de la programación de las emisoras de este grupo está constituida por música de todo tipo, desde romántica hasta grupera; cada emisora se especializa en alguno de ellos. El espacio informativo de producción local más importante con que cuenta esta empresa es OIR Noticias, que se transmite en “Radio Ranchito” en horario matutino, con una hora de duración de lunes a viernes, y en “Radio Ranchito” y “Radio Laguna”, al mediodía, igualmente con una hora de duración, de lunes a viernes. Aunque se aborda información internacional y nacional, en este programa se hace énfasis en lo regional, y se da oportunidad al público de expresar sus quejas, principalmente contra funcionarios públicos. Se tiene además un espacio de media hora, Resumen OIR Noticias, que se transmite por la tarde en tres de las cinco emisoras del grupo. Oferta de espacios informativos en la radio lagunera • 297


En las estaciones de esta empresa radiofónica se transmiten cuatro programas informativos desde la Ciudad de México. Organización Radiofónica del Centro. Radiorama de La Laguna El de Radiorama es el caso más representativo de centralización de la radio a nivel regional. Este consorcio maneja ocho de las estaciones locales. Una de las emisoras del grupo, la XEBP, “La Bonita” 1450 AM, es la segunda más antigua de la Comarca Lagunera, inició sus operaciones en 1939. En las estaciones de este grupo la programación se compone fundamentalmente de espacios musicales. Un espacio informativo que ofrece esta empresa es el Noticiero NN Nuestras Noticias, que se transmite de 13:00 a 14:00 hs. de manera simultánea por tres emisoras del grupo: XEGZ “W Radio”, en el 790 AM, XEVK “La K Buena” en el 1010 AM y XEDN “La Mexicana”, en el 600 AM. En “W Radio” se ofrece también el noticiario local Contrapunto, que se transmite de 18:00 a 19:00 hs. con información regional, nacional e internacional, pero se hace énfasis en lo local. En XEYD “La grande de Madero”, 1410 AM, se difunde el programa Tribuna libre, que se presenta como un espacio abierto para que la población exprese la problemática en la que está inmersa. No se incluye notas periodísticas, y sus conductores permiten la entrada de llamadas telefónicas para enviar saludos al auditorio. En las radiodifusoras de esta empresa se transmiten desde la Ciudad de México cinco programas informativos diariamente. A manera de conclusión En suma, el cuadrante radiofónico regional ofrece 18 programas informativos que se transmiten desde la Ciudad de México, y 13 producidos localmente, cinco de ellos en Grupo Radio Estéreo Mayrán, GREM. En los noticiarios locales la diferencia entre unos y otros radica sobre todo en el estilo de los conductores, la profundidad con que se aborda la información, y las posibilidades que se brindan al público radioescucha para que exprese sus opiniones. El predominio de programas transmitidos desde la capital se explica a partir de criterios económicos. Resulta más redituable a las empresas locales pagar la repetición que asumir los costos de una producción con las características de las realizadas en la Ciudad de México. 298 • Blanca Chong López, Alfrede Morales Pérez


¿Es posible hablar de calidad en los programas informativos que se producen en la radio regional, considerando los criterios expuestos al inicio de este trabajo?. Consideramos que existe un esfuerzo serio en el grupo lagunero, GREM, por ofrecer a la audiencia espacios plurales, en los que se aborde con profundidad la información. En un estudio de audiencias realizado en 1997, al preguntar sobre los programas informativos que escuchaban, el mayor porcentaje tanto en el medio urbano como rural del municipio de Torreón lo obtuvo precisamente un noticiario de este grupo, que aún se mantiene al aire, El correo de las siete. (Chong, 1998). Creemos así mismo que en los espacios informativos locales del grupo Multimundo se trata de innovar, con un estilo que puede resultar atractivo a los radioescuchas. En lo que se refiere a la posibilidad de que los radioescuchas se expresen a través de estos programas, sólo dos de ellos lo permiten, a pesar de la importancia que tiene para la interacción entre los ciudadanos y las autoridades. Llama la atención el hecho de que la única emisora pública de la región no transmita programas informativos, fuera de lo que tiene que ver con el Ayuntamiento de Torreón, del cual depende. Con seis escuelas que en la región ofrecen la licenciatura en Comunicación, sería importante que en ellas se impulsara una revalorización de este medio, a fin de que las nuevas generaciones de comunicadores se interesaran en desarrollar mejores propuestas para la radio del futuro. Es necesario contar con productores que conciban a la radio como espacio expresivo de la sociedad, pues como señala Sosa (1999), “Para cumplir cabalmente su labor social y continuar como una alternativa seria de difusión informativa, la radio aún tiene por delante algunos retos que van desde una mayor apertura de espacios a las distintas corrientes políticas hasta recuperación de los públicos que la televisión le ha arrebatado en los últimos años”. La radiodifusión en nuestro país es factor primordial en la construcción de sentido. La naturaleza de una red como la de la radio no se limita a proporcionar esparcimiento y diversión, incide en la generación de otro tipo de vínculos culturales y sociológicos. Bibliografía Carabaza, J. y Ewald, I. (1995). Historia de los medios de comunicación en Coahuila. México: UA de C. Collin, C. (Radiopoder). (1983). La radio como instrumento de participación social y política. México: Folios Ediciones. Oferta de espacios informativos en la radio lagunera • 299


Chong, B. (1998). La radio en La Laguna. Un estudio de audiencias. Tesis de Maestría. México: UIA. Fernández, F. (2005). ¿Cómo definimos calidad?. México: Manuscrito no publicado. Varios. (1991). La radio mexicana. Centro y regiones. México: Juan Pablos. Gómez, H. (1992, enero-agosto). En búsqueda de la audiencia radiofónica, Comunicación y Sociedad, pp. 14-15. Prieto, F. (1995-1996, noviembre-enero). Función social de la radio, Revista Mexicana de Comunicación, No. 42. Miralles, A. (Cit. por Férnandez) (2005). ¿Cómo definimos Calidad?. Artículo: La ciudadanía en la calidad de los medios, Democracia y Medios Públicos. Memorias del Primer Congreso Internacional organizado por la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México. Manuscrito no publicado. Murdock, G. & Golding, P. (1986). Capitalismo, comunicaciones y relaciones de clase, Sociedad y comunicación de masas. México: F.C.E. Rebeil, M. A., et. al. (1989). Perfiles del Cuadrante: Experiencias de la radio. México: Trillas. Romo, C. (1996, primavera). La radio, vigente en el umbral del Siglo XXI, La Radio, No. 1. Sosa G. (2003, septiembre-octubre). Crisol de expresiones, Revista Mexicana de Comunicación, No. 83. Varios. (2004). La radio en la era de Internet, Radio World América Latina, Vol. 28, No. l. Varios. (1999, julio-agosto). Situación actual y retos de los noticiarios radiofónicos en la Ciudad de México, Revista Universidad Nacional, UNAM. Recuperado el 30 de abril, 2006, de www.radiomexicana.com Winocur, R. (2000). La participación en la radio, una posibilidad negociada de ampliación del espacio público, Dia-logos de la Comunicación, No. 58.

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Capítulo 14

Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción radiofónica de informativos Tanius Karam Cárdenas*

Universidad Autónoma de la Ciudad de México

El objetivo general de este trabajo es identificar algunas estrategias de interacción verbal utilizadas por los conductores de noticiarios radiofónicos; la razón de objetivo es conocer los usos de lenguaje en el contexto mediático entendida como una modalidad de interacción social. La pregunta que se intenta responder preliminarmente qué hacen estos mediadores con el lenguaje en el contexto discursivo específico de la conducción radiofónica. Qué usos realizan para pautar la relación con la audiencia, qué juegos, giros y actos de habla ejecutan, cómo construyen una idea de sí mismo, de sus objetos y de sus destinatarios. El procedimiento metodológico que se ha utilizado es aplicar algunas primeras herramientas del análisis del discurso con una fuerte preocupación pragmática para reconocer esos usos y estrategias del lenguaje en la conducción de radio, para ello grabamos dos programas por cada uno de los tres conductores de mayor raiting en la radio de información del Valle de México. Algunas de las conclusiones apuntan a la idea de mostrar las estrategias de auto-legitimación como un primer eje para agrupar las observaciones del comportamiento pragmático en los tres mediadores. The general objective of this paper is to identify some verbal interaction strategies used by the anchor men in the radio news programs. The main reason for this analysis is to analyze the different uses of language in a media context, understood as a mode of social interaction. The questions that we * Docente de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Departamento de Comunicación y Cultura.


try to answer are: What anchor men do with the language in the specific discursive context of radio? What they do to guide their relation with the audience? What games, spins and speeches they use? How is it that they build an idea of themselves, their public, and their objects? The methodological process that is being applied has to do with some tools for the analysis of the speech with a strong emphasis on pragmatics in order to recognize the uses and strategies of spoken language. To this end, two radio shows were recorded for each of the three anchor men with the highest rating in the information radio programs of the City of México. Some conclusions point to the fact that anchor men employ different strategies of self-legitimation as social informers.

De la sospecha a unas preguntas El origen de este trabajo fue una sospecha y un malestar. Por una parte, verificar la manera como se contraponen las distintas funciones del lenguaje radiofónico y las acciones del lenguaje en la conducción radiofónica de algunos servicios informativos. Este tema se fue tornando en preguntas para el análisis, sospechas que nos surgían justamente de la exposición cotidiana a éstos y otros servicios informativos en donde nos parecía encontrar contraposiciones, usos del lenguaje muy sugerentes, estrategias retóricas veladas en el lenguaje informativo que mostraban a la conducción misma como una práctica de lenguaje con distintos niveles y objetivos más allá de los explícitamente comentados por los enunciadores. De la misma forma, la figura del mediador-conductor desarrolla una serie de estrategias interlocutivas que remiten a un uso de la comunicación oral sustentados en un contrato pragmático, el cual, se actualiza y renueva, se negocia y ajusta en cada emisión radiofónica. Este mediador lo caracterizamos como un “locutor” (expresión que no hemos considerado para evitar la cacofonía con “conductor”). El término “locutor” (frente al de “hablante” o simplemente “emisor”) hace referencia al responsable que el propio enunciado atribuye a su enunciación, esto es, alude a la fuente de la enunciación dada por el propio enunciado y no al sujeto de la oración. Afirmar que el “locutor” es un “mediador” partimos de varios supuestos: su acción no es meramente instrumental (no solo transmite o difunde); se le concibe como un agente cultural y de socialización; “mediar” significa poner en relación distintos órdenes de significación o experiencia (la cercana, la próxima, la remota) y el análisis de su actividad exige lo mismo que el estudio de las significaciones, de las instituciones, de las redes sociales (Cf. Abril, 1997, Pp. 110- 111). 

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A propósito del análisis radiofónico hecho por Mier (1987, p. 41) en el que señala que todo análisis debe reconocer los perfiles que adopta la incidencia de ciertos discursos y dispositivos colectivos de semiosis en la propia conformación del universo de enunciación radiofónica, una de las operaciones será ver cómo funciona esa opacidad instrumental. La radio es una entidad hecha de distintas materialidades y se encuentra atravesada por diversas mediaciones (saberes, subjetividades, normas, imperativos). En cada instancia de la cadena de producción del mensaje radiofónico involucra estos niveles y mediaciones. En ese sentido el objetivo de nuestro trabajo es reconocer la manera como algunos de esos niveles se imbrican en la comunicación oral de la interacción mediática. Algunas de las primeras inquietudes que hemos tenido se relacionan con un doble binomio: acción-lenguaje e interacción-lenguaje. Así las dos primeras preguntas que nos han surgido son, ¿qué hacen estos mediadores con el lenguaje?, ¿cómo regulan el sistema de interacción en la emisión radiofónica? Para responder algo de las preguntas optamos por un enfoque discursivo y pragmático, sobre todo a partir de la Teoría de los Actos de Habla (Austin), Teorías de la Enunciación (Benveniste) con apoyo de los Principios de la Cooperación en la Conversación (H.P. Grice). De manera paralela hemos recuperado algunas nociones y metáforas que provienen de los enfoques para el estudio de la interacción, concretamente la Escuela de Palo Alto y el enfoque dramatúrgico de E. Goffman (1972). Estos marcos explicativos si bien no son herramientas directas para el análisis del discurso, nos ayudan a estudiar al lenguaje mediático como una forma de interacción que si bien no comparte con la interacción presencial cara-cara, algunos de sus principios los consideramos muy útiles para estudiar esa otra forma de interacción que se da entre el sujeto de la enunciación (estación de radio), locutor-enunciador y audiencia. Por ello que en la construcción de algunas categorías analíticas hemos recurrido por ejemplo a la idea de “ritual”, “dramaturgia”, “marco” en Goffman o bien de “comunicación / metacomunica-

Cabe aclarar que nuestro análisis no es estrictamente semiótico aun cuando se pueda considerar el estudio del habla como una materialidad significante más, susceptible de estudio semiótico. Como hemos señalado ubicamos teóricamente nuestro trabajo en el ámbito del análisis del discurso, la pragmática y el análisis conversacional sin que eso se “oponga” a lo semiótico, pero que no explicitamos como tal a lo largo de este trabajo. De hecho esta es una división meramente analítica porque lo semiótico es una categoría lo suficientemente amplia que puede abarcar la materialidad de la lengua natural. 

Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 303 radiofónica de informativos


ción (Palo Alto). Esta preocupación por la interacción del lenguaje mediático nos lleva a tener “como telón de fondo” una concepción de la comunicación mediática como una modalidad de interacción verbal lo que se verá reflejado en el aspecto del análisis donde más profundizamos: las estrategias de legitimación y auto-legitimación de los conductores radiofónicos. La ruta de exposición en este trabajo es la siguiente: después de una primera caracterización de la comunicación pragmática y el discurso de la radio, pasamos a hacer una mención sobre los rituales de inicio en los programas de López Dóriga y José Cárdenas como un primer ejercicio dentro de la práctica de análisis. En la segunda parte del análisis describimos algunas estrategias de auto-legitimación por parte de los conductores y la manera en que esto orienta la fuerza ilocutiva del discurso radiofónico. Este tópico aparece relevante porque constituye el centro de la interacción, cómo al legitimarse el enunciador construye no sólo un “yo-mediático”, sino un “tú-oyente” que en el desarrollo de esta investigación nos va interesar profundizar en sus mecanismos y estrategias. Ejes teóricos La comunicación radiofónica desde el enfoque pragmático A la pragmática le interesa el estudio del significado no convencional, la relación entre la sintaxis y el contexto y los aspectos vinculados a la referencia y la deixis (Cf. Escandell, 2000, p. 22). Este acercamiento nos permite conocer más sobre los significados que se vehiculan en la interacción social (sea o no mediática), vincula desde el lenguaje y su uso a los componentes del proceso de la interacción mediática. Si bien hay varios modelos que desde la pragmática y la sociolingüística se han construido que son muy pertinentes, hemos optado por tomar la propuesta de Escandell (2002, pp. 26-30) al incluir lo elementos mínimos (‘emisor’, el ‘destinatario’, el ‘enunciado’ y el ‘entorno’) que tomamos como base para esta primera caracterización de los componentes en el sistema de interacción mediática. El emisor tiene una doble dimensión: la empresa o institución radiofónica (que llamaremos sujeto de la enunciación) y el locutor. Vemos el plano de la acción enunciativa más amplia de comunicación y la propiamente de conducción. Tanto la empresa como los conductores y actores son poseedores de una historia específica, unos objetivos e intereses, etc. Ambos portan insumos 

Ver Bateson G et al (1990) y Watzlawick P, J Beavin y D. Jackson (1989).

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pragmáticos, es decir aparte de los saberes contextuales, los capitales políticos, sociales e informativos, los condicionantes socio-culturales y económico-políticos del medio. El conductor (o mediador-locutor) posee dentro de esos insumos sus valores, principios y creencias que tiene sobre sí mismo y sobre el desempeño de su actividad periodística lo que puede provenir de los cánones del quehacer periódicos (la idea que los atributos informativos son ‘verdad’, ‘novedad’, ‘actualidad’, ‘interés público’, etc.) y ayuda a definir la actitudes que convencionalmente se espera de los periodistas y conductores como son ‘compromiso’, ‘confianza’, ‘confrontación’. El otro elemento es el enunciado, definido como la expresión sonora que produce el sujeto de la enunciación. A diferencia del mensaje “en general”, el término enunciado se usa específicamente para hacer referencia a un mensaje construido según ciertos códigos, es una secuencia lingüística concreta realizada por el enunciador en una situación comunicativa, que definimos como una secuencia lingüística concreta realizada por un enunciador en una situación comunicativa; los criterios son discursivos, remiten a la práctica social y su interpretación depende de su contenido semántico y condiciones de producción, además se evalúa de acuerdo a ciertos criterios pragmáticos (adecuado / inadecuado, efectivo / no efectivo…). Finalmente la situación espacio-temporal tiene como marco inmediato el aquí-ahora de la enunciación y el conjunto de hechos que suceden en el sistema social y de los cuales toda acción comunicativa mediática realiza entre otras operaciones de selección y jerarquización de la información. El aquí-ahora de la enunciación radiofónica remite a un aspecto fundamental de la comunicación en este medio estrechamente vinculado a estilo de vida, ritmos de trabajo, modos de acompañamiento, los momentos de sociabilidad por parte de las audiencias. Aparte de estas nociones básicas nos parece importante entrever los componentes relacionales: “información pragmática”, la “intención y el tipo de relación social”. La información pragmática la entendemos como el conjunto de elementos sobre el conocimiento del mundo que tienen los participantes, La diferencia entre ‘enunciador’ y ‘enunciación’ es importante (Cf. Benveniste, 1997). El discurso se define así como “cualquier forma de actividad lingüística considerada como situación de comunicación, es decir, una circunstancia de lugar y de tiempo en que un determinado sujeto de enunciación (‘yo’, ‘nosotros’) organiza su lenguaje en función de un determinado destinatario (tú, vosotros)”. Hay una distinción entre el acto de comunicar (que implica un enunciador y enunciatario) y aquello que se comunica o enuncia. La enunciación supone la conversión individual de la lengua en discurso. 

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el conocimiento de la situación derivado de lo que los interlocutores perciban durante la interacción. Por “intención” se entiende por algo más que en un sentido psicológico o subjetivo, hay que recuperar la etimología del término como dirección, tendencia, esfuerzo por conseguir algo lo que pone de manifiesto su principal sentido pragmático: conjunto de acciones o estrategias hacia la consecución de un fin. Por “relación social” queremos decir el uso del lenguaje con base a la percepción que el enunciador tiene del enunciatario; la relación social impone una serie de selecciones que determinan la forma del enunciado. (Cf. Escandell, 2002, pp. 35-37). En nuestra caracterización pragmática de la interacción mediática se da un “contrato” sustentado en los componentes señalados. Es decir un tipo de vínculo mediante el cual, el oyente profesa “fidelidad” al enunciador-sujeto de enunciación. Hay una regulación entre la escucha como acto de adhesión a la propuesta enunciativa (“línea editorial”) que incluye para efectos de nuestro trabajo la “dimensión comunicativa” (informativa, referencial, denotativa) y la “meta comunicativa” (relacional, connotativa...); justamente en nuestro marco explicativo concebimos la dimensión relaciona-metacomunicativa como central la cual incluso subordina al aspecto estrictamente informativo y referencial. Así parte de nuestra tarea consistirá en describir cómo se da ese proceso metacomunicativo a través del lenguaje: de qué manera los participantes usan el lenguaje para regular y manejar aquellos recursos que consideran más idóneos y adecuados en la interacción. Otra noción central para nuestro trabajo es la ‘deixis radiofónica’, o las indicaciones de la propia acción enunciativa (tiempo y espacio) que se regulan por los vectores básicos del lenguaje y producción radiofónica la cual está dividida por el “mundo interior” (que a su vez se puede subdividir en tres planos: cabina, área de producción dentro de la radioemisora y colaboradores y área de producción fuera de ésta, tales como reporteros viables, corresponsales en otras partes del país, etc.) y “mundo exterior” donde se incluyen a los trabajadores del La radio como industria cultural no puede prescindir del análisis económico que determina la situación enunciativa; todo medio, en tanto empresa, tiene unos objetivos específicos: obtener raiting a cambio de publicidad. En este sentido el verdadero enunciatario de la radio, no son las audiencias, sino los posibles anunciadores que premian mediante su presencia y dinero a estas empresas. A un nivel, la audiencia busca ‘información’, ‘compañía’, ‘entretenimiento’ (y todo aquello que los estudios empíricos de la comunicación de masas han mostrado), la estación por su parte busca audiencias, rentabilidad, aceptación e influencia social, reconocimiento público y peso político, etc. 

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medio fuera de las instalaciones de la radioemisora, pero también y sobre todo a los oyentes. Por ello la idea de ‘relación’ y el análisis en el uso del lenguaje no solamente se pueda dar en el vector conductor-audiencia; tiene que incluir otros circuitos comunicacionales que forman parte de la producción radiofónica como los vínculos con el equipo de trabajo, con invitados en la cabina, etc. La conducción es una forma de articular estos niveles enunciativos que a su vez forma parte del sistema más amplio en la interacción mediática. El discurso radiofónico Todo acto de comunicación (mediada tecnológicamente o no) es un objeto de intercambios entre dos instancias, una de enunciación y otra de recepción, cuyo sentido dependen de la relación de intencionalidad que se instaura entre ellas. A partir del análisis en el lenguaje mediático podemos recrear parte de ese esquema más abstracto que opera en la representación de sí mismo (en tanto sujeto de enunciación como conductor-enunciador), de los otros (audiencias, anunciadores) y de cómo el mediador considera que está siendo percibido por ellos. Esta referencia alude a la metáfora del “juego de espejos” como central para comprender los efectos del lenguaje en la interacción mediática. Así a nivel metodológico resulta importante indagar por la “auto” y “hetero-representación”, así como la propia acción enunciativa del conductor que nos lleva a preguntarnos por las estrategias de auto-legitimación. En el discurso de los medios (y de la radio en particular) se presentan una serie de presupuestos y “máximas conversacionales”, en el lenguaje se siguen estructuras lógicas, conectores y marcadores que regulan el ritmo y organización del discurso oral. Muchos de los procedimientos empleados por Grice recoge en 1989 la segunda de las conferencias de W. James (Logic and conversation) expuesta originalmente en Harvard en 1967 y publicada en un artículo en 1975. Aquí propone unos principios de cooperación formulado como aquellos que contribuyen a la conversación “del modo solicitado, en la fase requerida, con un objetivo común inmediato y de forma consecuente con los compromisos conversacionales establecidos”, lo cual lleva a identificar cuatro sub-principios que llama máximas y que califica en términos kantianos: (a) “máxima de cantidad”: que tu contribución aporte la información requerida por los objetivos del intercambio en curso; (b) “máxima de calidad”: que la contribución sea verídica y en particular no decir aquello que se considera falto, ni aquello que no sea susceptible de comprobación; (c) “máxima de relación”: Ser pertinente; (d) “máxima de manera”: evitar expresiones ambiguas, expresiones oscuras, divagaciones innecesarias y proceder ordenadamente. 

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los conductores de radio pueden tener su fundamento en los códigos básicos del periodismo, regulado por unos ideales de la comunicación pública liberal que remite (al menos formalmente) a una idea de democracia, etc. Estos son umbrales y horizontes de comprensión que sirven a los medios y forman parte del insumo pragmático de lo que las audiencias pueden probar: si las máximas conversacionales no se cumplen (es decir que no está recibiendo la información en la cantidad, calidad, modo y manera) no permanecerá en la propuesta de comunicación y buscará otra opción que se ajuste más claramente a sus expectativas, representaciones y necesidades. Entendemos el discurso de la radio como una serie de dispositivos enunciativos donde es posible averiguar por las distancias que establecen los enunciadores con sus tópicos. Desarrollan para eje un plan en el que ejecutan actos de habla (‘interpretar’, ‘mandar a publicidad’, ‘pedir opiniones a otros’, ‘hacer preguntas’, etc.) mediante rituales que imponen los tiempo, ritmos y modos de la producción radiofónica. El conductor-mediador es un “yo discursivo polifónico” que media porque pone en comunicación distintas instancias de la producción radiofónica (‘interior / exterior’; ‘dentro / fuera’) y actualiza una estrategias de difusión (‘nivel comunicativo’) y otras de relación (‘nivel metacomunicativo’). El conductor hace algo más que transmitir, comentar o interpretar; sobre todo coordina y organiza (a la manera de un director de orquesta), los niveles de ‘contenido’ y de ‘relación’ y al hacerlo, pone en funcionamiento una “escenificación del habla radiofónica” lo que incluye dar entradas y salidas, organizar a los participantes, regular sus ritmos y tiempos de participación. El conductor-mediador es el punto de enlace entre los procesos al interior/ exterior de la cabina y del medio con la audiencia. Primeros acercamientos al cuerpo de análisis El material de análisis proviene de seis programas de radio entre el 28 de noviembre de 2006 y el 14 de diciembre del mismo año. Se buscó sobre todo un Evocamos, dentro de los célebres cinco axiomas de la comunicación de la Escuela de Palo Alto (Cf. Watzlawick, Beavin y Jackson, 1989, p. 52) al segundo, en el que justamente se habla del contenido y la relación. El primero, nivel comunicativo es el de los aspectos referenciales o semánticos (llamado por los autores “comunicativos”) y el relacional (o metacomunicativo) por medio de los cuales se pauta la interacción. No corresponde éste únicamente a lo no verbal, sino al tipo de relación de que se tiene.  Lo que sintonizamos con la impresión de Winkin (en Bateson et al 1990) y el “modelo orquestal de la comunicación” potenciado y desarrollado desde Palo Alto. 

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tipo de semana lo más estándar posible, es decir que no hubiera un hecho social muy relevante (lo cual por lo general modifica la agenda de los medios y las estrategias de conducción de los mediadores). Nos preocupaba tener la muestra antes de enero 2006, fecha en la que, como hemos visto, gran parte de los servicios informativos han tomado como temática central a las elecciones así como sus situaciones derivadas (chismes, intercambios verbales, escándalos…). Para seleccionar los programas y conductores se tomo los de más raiting, y una vez seleccionado se buscó que el titular o estelar fuera el locutor de la sesión ya que gran parte del criterio se basa en el capital social o simbólico de la estación que recae en esta figura. De la información disponible, con base a los datos dados por la empresa INRA, ubicamos un programa por cada una de las tres franjas horarias (matutino, mediodía y diurno). Si bien esta información no le damos un valor absoluto, la hemos tomado como indicativa10. Algunos datos de INRA de hecho coinciden con otros trabajos como los de Arellano Trejo (s.f.: 5) quien da un amplísimo margen al noticiario de Gutiérrez Vivó sobre López Dóriga y Cárdenas. De acuerdo a la empresa INRA (ver Gráfico 1), los mayores puntajes por horario en los servicios informativos o noticieros fueron, para la mañana, el “Grupo Monitor”; para mediodía, “Noticias con López Doriga” de Organización Radio Fórmula (ORF), y del mismo consorcio radiofónico, para lo noche, “Fórmula Noticias” con José Cárdenas. Cuadro 1

La muestra Nombre del Turno Conductor Programa Duración Mañana José Gutiérrez Monitor de 5:30 h. Vivó la mañana a 10:30 h. Mediodía Joaquín López López Dóriga 13:30 h. Dóriga a 15:30 h. Noche José Cárdenas Fórmula 18:00 h. Noticias a 20:00 h.

Grupo Emisor Grupo Monitor Organización Radio Formula Organización Radio Formula

Frecuencia 102.5 FM 970 AM 103.3 FM 970 AM 103.3 FM

INRA (www.inra.com.mx) Empresa que mide audiencias, de acuerdo a su información en línea: fundada hace más de 50 años y con clientes sobre todo de medios masivos. Su oficina matriz se encuentra en ciudad de México. 10 Varios especialistas han advertido cómo este tipo de mediaciones se ajustan al nivel de audiencia, se justifica el supuesto raiting, por tanto su valor es relativo y susceptible a confrontarse con otras mediaciones y otro tipo de trabajos como los escritos por Villamil (2001), Mejía Barquera (2002), Nieto (2005), por señalar algunas aproximaciones. 

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Los tres conductores son periodistas de amplísima experiencia, con varias décadas delante del micrófono y una audiencia acumulada que los reconoce e identifica, con simultánea presencia en varios medios (el caso de López Dóriga) y dueño incluso de medios (como Gutiérrez Vivó). Los periodistas conocen las entretelas y son objeto de un marcado reconocimiento como se puede leer en sus hojas de vida. Su propia trayectoria les permite un conocimiento de primera mano sobre el estado de las empresas, ya que ellos mismos han sido fuente de objeto de poder y conflicto (el caso de José Cárdenas cuando deja Radio Fórmula y luego regresa a ella), son protagonistas, más que simples conductores donde a veces la noticia se confunde con ellos mismos. En nuestro ejercicio de exploración hemos querido preguntarnos a propósitos de estos líderes de opinión qué hacen con el lenguaje y cómo lo usan. Partimos del supuesto que el éxito del raiting guarda una proporción con el de su “eficacia” comunicativa y de sus formas son la contextualización de la información, los modos de paráfrasis, los recursos para interpretar y explicar los hechos, la narrativización de algunos asuntos, la construcción de la deixis radiofónica (simulación de cercanía), la puesta en común de ordenes de producción social del sentido entre los hechos sociales, sus representaciones y formas del saber común (refranes, lugares comunes o topoi…) entre otros. No es menor el conjunto de formas para la auto-legitimación de la propia acción enunciativa que nos interesa aclarar como una forma de describir lo que hacen con el lenguaje, más que aquello que dicen. El ritual de inicio en el programa “López Dóriga” A propósito de las interacciones, Goffman advierte de la importancia en el estudio de ciertas etapas, como son los inicios y las despedidas; por “ritual de inicio” para el caso de la comunicación radiofónica o interacción mediática11 entendemos el conjunto de convenciones y estrategias por las cuales el sujeto de la enunciación ofrece los insumos básicos sobre los objetos de comunicación. La función del ritual es facilitar el acercamiento con el mínimo de riesgos para la interacción; debido a esto, el acercamiento y la separación, la apertura y el cierre de la comunicación, las demandas y ofertas de servicio, las invitaciones y presentaciones son momentos particularmente ritualizados (Fornel citado Que guarda solamente algunas semejanzas con la interacción conversacional cara-cara prototípica en el estudio de este objeto. 11

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por Baylon y Mignot, 1996, pp. 263-264). En este “ritual” participan todos los componentes de la producción radiofónica y a la manera de cualquier producto mediático, el inicio es el establecimiento de unos primeros marcos para la interpretación del mensaje y también en la figuración del auditorio. Este “ritual” funciona como una “puesta en escena” en la que a través de los recursos enunciativos (sonidos, efectos, música, voces) se ofrecen los primeros datos de una identidad mediática, datos de la imagen corporativa. Si bien el auditorio no participa directamente, lo estudiamos a partir de las huellas que el sujeto de la enunciación nos deja ver sobre él, sus menciones y señalamientos. Desde el punto de vista pragmático, este inicio da los primeros componentes del marco12, y a partir de entonces se explicitarán (o no) las reglas de interacción mediática, que durante la emisión (a nivel sincrónico) o varias de ellas (a nivel diacrónica) se van a actualizar, pautar o cambiar. De los tres noticieros analizados, claramente quien mayores recursos invierte a la puesta en escena discursiva es el noticiario de López Dóriga (LD). El conductor se apoya, durante toda la emisión, las cuales van a tener funciones específicas como es dar la hora, mandar al corte, ofrecer los listados de ciudades donde se recibe la señal, etc. La presentación en toda interacción comunicativa forma algo más que un mero inicio, funciona como un primer dispositivo para constituir una imagen delante de los distintos destinatarios, además de consolidar los aspectos corporativos y conferir los primeros insumos pragmáticos que le permiten al oyente formar una idea del sujeto de la enunciación, el cual presenta el servicio informativo en los siguientes términos: “Radio Formula” cadena nacional presenta “López Doriga” [se da un eco que hace que el nombre se repita dos veces en dos momentos de la presentación; en la segunda aparece también el nombre de pila “Joaquín”], periodismo de experiencia, el análisis, las primicias, entrevistas con los protagonistas de la noticia). Joaquín López Dóriga [se oye eco del apellido], haciendo la diferencia en información…

Por si la presentación no hubiera sido clara, cuando toma la palabra el conductor va a repetir su nombre, por lo que en estos primeros segundos hemos escuchado al menos cinco veces el nombre del mediador quien además da título con su nombre al servicio informativo. Claramente hay una centralidad en el Esta noción, como de hecho algunas otras para definir lo que es la interacción, tiene la influencia innegable del enfoque micro-sociológico de Goffman. 12

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conductor, su peso en el contrato es inevitable y su protagonismo no podría estar más claramente marcado. De la misma forma se repiten algunos datos básicos, de tiempo y lugar de la enunciación. Dentro del “ritual de inicio” aparece el elemento temporal (“es la una y media en punto, pero en punto”) y el rango de la enunciación como dos rasgos que se consideran son importantes debe conocer o saber el oyente. Estos son enunciados que no están dirigidos a las representaciones del entorno, sino al propio acto enunciativo como coordenadas fundamentales de la deixis radiofónica: yo-aquí-ahora te informo del que sobresale para la temporalidad, la formalidad (el inicio puntual de la emisión) y impera para el tiempo, el rango de cobertura. Dentro de la “escenificación” —a diferencia de lo que sucede con Gutiérrez Vivó y José Cárdenas—, encontramos dos participantes más que a la manera de actantes van a tener funciones distintas: una voz femenina y otra masculina que lo mismo completan información que se mueven al ritmo que marca el conductor quien les da la entrada; entran a trompicones para abrir o cerrar los segmentos. Luego de esta “presentación interna”, se pasa a otra externa: se trata de una primer “paso de lista” a una parte de los corresponsales y colaboradores que se encuentran en distintos puntos de la ciudad, del país o del mundo, lo que es nuevamente una forma de exhibir el umbral y capital comunicativo así como al anuncio de los tópicos donde se va centrar la emisión radiofónica. En todos estos casos como parte del “ritual inicial” los interlocutores de LD concluirán su primera intervención con fórmulas del tipo: “Joaquín. Los detalles más adelante”, “Más adelante Joaquín, tendremos los detalles de esta información”, “Detalles, más adelante”, “Los detalles Joaquín, un poco más adelante”, “Pero más adelante Joaquín, te amplio la nota”. Es una constante dentro de las competencias para la conducción, que el mediador necesita manejar los principios de anticipación, así como recordatorio, promesas y demás actos de habla que ayuden a garantizar la fidelidad sincrónica (al programa) del auditorio. De manera especial, este servicio informativo señala, como los sumarios de la primera página en algunos diarios impresos, los tópicos centrales, a la manera de un índice que al mismo tiempo que anticipa y advierte, invitar a continuar en el programa. El despliegue ágil, rápido (por el ritmo en los intercambio de la voz) dan la ilusión que la “máxima de cantidad” se va resolver favorablemente como un elemento deseable en todo intercambio. De acuerdo a H.P. Grice (1991, pp. 511-530), la “máxima de cantidad” es el principio que lleva a los interlocutores a ofrecer la información necesaria; dado el carácter finito del discurso, es imposible decir todo lo que se podría 312 • Tanius Karam Cárdenas


decir acerca de los temas de interés y acontecer público, en consecuencia, para que la emisión satisfaga las necesidades informativas del destinatario, se debe suponer que se está señalando, entre todo lo que se podría haber dicho, lo que es más importante; de lo contrario, siempre nos podríamos estar preguntando si nuestro interlocutor nos está escondiendo una información más importante, lo que anularía los efectos de esta máxima. Esta máxima de cantidad se encuentra especialmente modalizada en los primeros minutos del noticiario con dos atributos más, el de abundancia informativa y el de “actualidad” entendida sobre todo como anticipación: Bueno, pues esto es algo de lo más importante que ha ocurrido y que está ocurriendo hoy en México y en el resto del mundo, con mucho pero muchísimo de lo que usted leerá y escuchará mañana martes por la mañana…

Es probable que tras el despliegue del capital comunicativo sea difícil encontrar mucho más al menos en el listado de temas; sin embargo genera la ilusión de abundancia informativa, además de la promesa, como un acto de habla central en la enunciación más que en el enunciado. La siguiente estrategia dentro del ritual de inicio, que constituye en sí mismo una paráfrasis de los deícticos básicos (en este caso del tiempo) es el “santoral”, el cual tiene que ser visto en su sentido connotativo y no tanto como lo ‘religioso’, lo ‘festivo’, lo ‘casual’. A nivel de la enunciación, el “santoral” sirve como plataforma para que el conductor se presente, pues es el primer segmento tras los créditos de entrada y los datos de identificación. Para la “escenificación”, esta sección será la de mayor interlocución entre el el conductor y los adyuvantes en la cabina, ya que después claramente el rol del mediador- conductor será el protagonista más que central. En la edición del 28/11 a propósito del día de San Esteban, LD menciona al beisbolista Esteban Loaiza y la firma de su contrato de 3 años por 21 millones de dólares, a lo que comenta: Así se hace, Estaban, ojalá hubiera más mexicanos que pudieran firmar contratos de esos en el beis, en el fut, en el golf, en las carreras de coches, en el tenis, todo eso donde estamos lamentablemente ausentes.

Con estas inserciones realiza el proceso de introducir representaciones sociales, el éxito, como parte de un imaginario colectivo, el deseo de realización de los mexicanos fuera de México, la posibilidad de su reconocimiento internacional. Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 313 radiofónica de informativos


La segunda persona lo usa como recurso para dar énfasis a la persona y el valor que esta asociando. El sentido de la lexia13 se ubica en el espacio más amplio de ese deseo, con el cual supones, inevitablemente el auditorio se va identificar y va a reconocer un valor potenciable, del cual LD se hace portador. Tras este tipo de comentario el enunciador actualiza una serie de prepuestos culturales que garantizan con más facilidad el asentamiento del auditorio. Aparte de vehicular estos presupuestos, por medio del “santoral” LD “saluda” a amigos y conocidos que el conductor-mediador ubica. A través de este doble acto de habla (“saludar” y “felicitar”) LD muestra sin empacho su capital social e informativo. En la edición del 30/11 hace un listado de todas aquellas personas públicas que llevan ese nombre, evidencia esa red que pragmáticamente sirve sobre todo, para erigirlo como alguien con un capital social elevado. La indicación por tanto construye a un enunciador con dos entidades semánticas más a las ya dichas: como alguien “que sabe mucho”, y “conoce mucha gente”. Ritual de inicio en “Fórmula noticias” En el caso de José Cárdenas (JC), que se difunde en la misma estación por la tarde (y tiene la misma duración que LD, 2 horas), no se presentan los mismos dispositivos que LD, ni invierte los recursos pragmáticos para la puesta en escena; lo incluimos en esta primera mención por corresponder a la misma estación de radio. La emisión inicia: “en Radio Fórmula cadena nacional. José Cárdenas. Informa”. Entonces JC comienza enfático, con voz alta y muy marcada: Que tal, cómo le va, muy buenas tardes, le saludos desde la capital de la república mexicana en este lunes 5 de diciembre. Que bueno que nos escucha, que bueno que nos acompaña. Esa voz de la noticia [se oye una voz de fondo de JE González ex candidato del Partido Verde] es la de Jorge Emilio Gonzáles Martínez, es el niño verde, líder del partido verde ecologista de México, quien está haciendo14 oficial el anuncio de su alianza con el PRI y la declinación de su candidato Bernardo de la Garza […] Barthes (1980, pp. 10-12) lo entiende como las unidades del significado connotativo al que remite la lexia (“la envoltura de un volumen semántico, la cresta del texto plural, dispuesto como un banquete de sentidos posibles”). La lexia es una unidad de significado arbitraria, donde nos parece detectar un elemento del sentido que consideramos conveniente subrayar, acotar o parafrasear. 14 Cursiva nuestra. 13

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En un formato periodístico “más convencional” que emula la cita directa del titular en la prensa escrita. El servicio informativo no aparece caracterizado por su cantidad, oportunidad y abundancia (como el caso de LD) sino por el criterio de relevancia: jerarquiza la noticia más importante. El gerundio que usa al final (“haciendo), da ese efecto de simultaneidad, que no es real, pues la declaración del “niño verde” tiene varias horas, pero que en la presentación simula un acercamiento entre el enunciado y la enunciación lo que de hecho es un rasgo importante en el discurso periodístico. Dentro del lenguaje radiofónico de presentación, los primeros minutos (que pueden ser 10, 15 ó 20) se encuentran enmarcados por una música de fondo persistente, muy percutida que acompaña este primer segmento hasta el primer corte comercial. La música entrecortada parece recordar el código de aquellas películas las cuales mediante este tipo de recurso anuncian que “algo está por pasar”. A diferencia de las efemérides en el programa de LD, este segmento tiene otra construcción. Se menciona pero sin tal cantidad de inversión comunicativa, es un hecho que el locutor-mediador pasa casi inadvertido. Una voz (que no va volver aparecer), da una lectura puntual y precisa, que el conductor no parafrasea o comenta. Simplemente la voz señala que son hechos “para ser recordados”. Ante el leitmotiv del contrato enunciativo en LD (centrado, como hemos dicho en la abundancia informativa, la puntualidad y los aspectos formales de la noticia), JC va apelar desde su inicio y a lo largo de toda la emisión, a la pluralidad, la diversidad de puntos de vista y por tanto a la inclusión como el principal elementos del contrato comunicativo que se ofrece en este espacio. La frase de presentación y rúbrica que JC va repetir condensa este componente: “Todas las noticias, todas las voces”. Las estrategias de autolegitimación Al seleccionar tres programas y conductores con niveles considerables de audiencia y aceptación partimos del supuesto de su eficacia y efectividad comunicativa. A reserva que a lo largo de esta investigación que ahora inicia vayamos describiendo algunos mecanismos que nos parecen explican en parte tal efectividad comunicativa, ésta no es ajena a los niveles de relación propuestos. Como hemos señalado arriba toda interacción (de acuerdo a la escuela de Palo Alto) tiene una dimensión comunicativa y otra relacional. Para describir este elemento “conativo” hay que tomar en cuenta también los distintos aspectos y niveles que participan en la mediación radiofónica, entre Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 315 radiofónica de informativos


ellos suponemos como uno de los más importantes la propuesta de relación construida en los distintos rituales durante la interacción mediática; es el tipo de vínculo que tiene el conductor con su propia acción enunciativa a través del auto-reconocimiento que ejecuta sobre sí mismo, el otro y sobre el objeto de la comunicación. Con distintos tonos y modos, contextos y operaciones el mediador se introduce en la información, se deja ver como el actor central de la comunicación radiofónica. En estas estrategias, unas son más directas, otras más veladas pero llevan el principal objetivo pragmático de legitimar y justificar su propia acción comunicativa. La auto-legitimación compleja: el caso de Gutiérrez Vivó El investigador Mejía Barquera (1999) identifica al célebre conductor Gutiérrez Vivó como un hombre pragmático, poco afecto a la reflexión teórica que si bien ha disminuido, no ha abandonado el matiz autoritario que algunos reconoce en su discurso y estilo de conducción. Con frecuencia dedica unos minutos para regañar al auditorio o a funcionarios menores. Desde el problema que tuvo con el Grupo Radio Centro, le ha permitido algo que gusta a los conductores y periodistas: presentarse como víctimas del poder, lo que por otra parte le lleva a marcar su acción e información con los valores de la “independencia” y la “crítica”. Primero por los terremotos en Ciudad de México (1985) y luego en las elecciones presidenciales de 1988, el informativo Monitor probó su potencial periodístico y político al confirmar un “componente independiente” que jacta como parte de su capital social. Un rasgo general de su conducción ha sido su estilo “directo” y “confrontante” en el que no se detiene para justificar su punto de vista y el valor de su empresa Monitor. Con frecuencia es común que la inserción de enunciados incidentales del tipo “Ya le habíamos informado a usted…”, “todo lo que suceda se lo tendremos aquí en Monitor”, “Monitor, como siempre, en más de tres décadas de servir a la opinión pública, le presenta esta mañana…”. Dentro de esta algunas de las formas de auto-legitimación más efectiva que consideramos aquellas que se hacen en forma indirecta, como si éstas fueran natural. Un ejemplo lo tenemos en la siguiente lexia, mediante la cual GV, a propósito de comentar una efeméride, se le vincula a la empresa. Antes de irnos a nuestra conversación […] Hace ya unos buenos años, en 1935 un día como hoy, nació un hombre que le ha dado mucho a México, yo creo que le 316 • Tanius Karam Cárdenas


ha dado a la gente, que le ha dado a muchas [sube la voz] parejas de ayer y de hoy para encontrar un ámbito propicio para enamorarse. Y hoy está cumpliendo años y como sabemos que sigue con mucha frecuencia Monitor, ha estado varias veces en el programa, con Enrique en las tardes, pues le enviamos una felicitación a este compositor, cantante, pianista mexicano y bueno pues recordemos un pequeño fragmento de una de sus obras, a través de las cuales muchas mujeres como la Dra. Viña en algún momento soñaron [se oye música de Armando Manzanero…].

Al recurrir a la mención del propio programa en un contexto aparentemente distante (como puede ser hablar de un cantante de boleros) inserta la propia acción en el objeto de la comunicación y desplaza el sentido de la efeméride por un marco para subrayar el prestigio del propio medio, del cual se hace objeto de referencia. Esta y otras menciones no la entendemos en el plano comunicativo-referencial sino en el relacional porque no construye nada sobre el entorno más amplio y sí sobre la interacción mediática porque puede afectar directamente la percepción que se tiene del programa, del conductor y de la propuesta de relación que se va gestionando. Todos los conductor (y GV en especial) remiten con frecuencia al propio ejercicio periodístico, al hacerlo atribuye y confirma valores que le interesa la audiencia use en la construcción del sujeto de la enunciación. En el caso de la lexia arriba mencionada vemos la afirmación de Monitor como empresa “independiente”, “crítica”, “cercana”, “preocupada”, etc. Lo mismo a propósito del extenso flujo vehicular, donde esta empresa informativa fue pionera, emite enunciados del tipo “Nuestros reporteros trabajando para usted muy temprano” o bien la configuración interna que remite al orden “Ahora vamos con nuestro reportero vial número 57”. Una de las referencias más elocuentes que hemos ubicado en nuestro cuerpo de análisis es la siguiente lexia, donde el enunciador combina los recursos a la ironía, la auto-legitimación y algo especialmente interesante, la confrontación con otros medios, sobre todo con el Grupo Radio Centro. Este es un tipo de auto-legitimación más compleja porque más que un simple acto de hablar (auto-reconocer), lo articula con otros objetivos y niveles discursivos. Por otra parte, me han llegado algunas comunicaciones. Bueno, llegaron a José Luis y me han llegado algunas llamadas en el sentido, referente al tema de los premios nacionales de periodismo que se otorgaron, y uno de los cuatro, tiene que ver con Enrique Muñoz. Pero las llamadas que recibo son el sentido de una empresa televisora que se llama Televisa y que ha estado repitiendo en algunos de Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 317 radiofónica de informativos


sus espacios informativos (cosa que les agradecemos mucho que se tomen la molestia de unos segundos en su televisora para ello) y ha mencionado que Enrique Muñoz ha sido galardonado por su labor informativa por los jóvenes, precisamente todas las tardes y noches. Pero yo no sé si es algún error impensado, o no sé si a lo mejor lleva jiribilla, pero dicen que Enrique trabaja en Radio Red y esa estación es la Pirata, y por supuesto ahí no trabajamos nosotros desde que nos sacaron del aire inadvertidamente hace ya casi 2 años. Nada más quiero aclarar al público que estoy consciente. No entiendo porque la empresa Televisa lo está haciendo. A lo mejor pues, es que sus conductores en ese aparato que les ponen…cómo se llama Tere, ese aparato que les ponen donde se leen noticias…Ah el telepromter. Bueno en esos noticiarios usted tiene un aparato debajo de la cámara […] entonces les van poniendo lo que deben de decir y claro la gente está muy entrenada y parece que lo están diciendo por voluntad propia, pero no, todo hay que leerlo de acuerdo a las políticas de la empresa. Entonces, a lo mejor les pusieron ese nombre de esa emisora e involucraron a Enrique en aquélla, y no se han dado cuenta, no lo han corregido. Pero gracias a todas las personas que se han comunicado que sí están conscientes y les repito, que no sé si es un error de dedo de alguien pasado a telepromter o a lo mejor lleva jiribilla. No lo sé. Para qué pensarlo. Pero gracias.

Al agradecer el oyente, pauta el tipo de contrato, la fidelidad y confianza el grado de hacer co-partícipe a la audiencia del objeto. GV ventila un problema dentro de las industrias mediáticas, lo cual no es muy frecuente aunque como hemos dicho al conductor-enunciador le interesa reforzar, mediante ese conflicto la idea de una “empresa independiente”. En esta lexia vemos un doble acto de habla (“agradece” y “sanciona”) en el que recupera el esquema narrativo “nosotros contra ellos” en el presupuesto que el auditorio está del lado del enunciador y su enunciación. Encontramos aquí un conjunto complejo de operaciones en las que se muestra cómo se legitima la propia acción, conferir valor a la información y construir en definitiva un tipo de relación con la audiencia, que transita —claro, a nivel de simulación, en el esquema discursivo del enunciador— de audiencia, a cómplice y alguien vinculado a la enunciación más allá de su estricta función formalmente receptiva. La auto-legitimación evidente: el caso de López Dóriga López Dóriga es un periodismo con una extensa trayectoria en el periodismo impreso y en los medios electrónicos. Inició muy joven como reportero en el 318 • Tanius Karam Cárdenas


“El Heraldo de México” en 1968. El 14 de septiembre del 70 forma parte del equipo inicial del noticiero “24 Horas”, de Jacobo Zabludovsky, en Televisa, y llegó a ser jefe de información. A finales de los setenta colabora en la prestigiada revista de José Pagés Llergo, Revista Siempre. En noviembre de 1978 se le designa Director General de Noticieros y Eventos Especiales de Canal 13 de la televisión del Estado. En 1981 la revista “Respuesta” y el programa de radio “Respuestas”, siete años más tarde es Director de Noticias de “IMEVISION”. Durante un año (mayo 1998- septiembre 1999) fue Director General y Conductor del programa “Chapultepec 18” Es autor de dos libros, Crónicas del poder y Domiro (en co-autoría con Jorge Fernández). Tiene un largo historia de diversos reconocimientos periodísticos tanto gubernamentales, públicos y privados Uno de los aspectos que más me han llamado la atención es el elemento de protagonismo en los conductores, su centralidad absoluta en la enunciación y el peso que su presencia imprime a la interacción. De manera muy marcada observamos en GV y LD la lectura de noticias en primera persona, el énfasis en la propia acción enunciativa, y ponderación de la propia actividad como mediador, posicionamiento de los valores informativos que se vehiculan, por ejemplo, en el caso de LD al tipo de vínculo que él tiene con informantes y entrevistados; aparte no oculta los visos multi-mediáticos. Al evidenciar LD su “capital mediático” lo hace sin hacer referencia a la empresa (Radio Fórmula) o a la televisora (Televisa) de quien es el conductor estelar en su noticiario nocturno: …en el caso de Chiapas le informé a usted el jueves por la noche, lo amplié el viernes por la noche. Seis muertos en la disputa por un predio ahí en las Margaritas

La porción en cursiva que hemos puesto de la lexia no corresponde con la situación enunciativa, remite necesariamente al conocimiento previo de la audiencia y a la concesión con respecto a esa desdoblamiento enunciativo, que solo puede resolverse en el conocimiento previo de López Dóriga como figura multi-mediática; aquí lo que se marca, a diferencia de lo señalado con GV-Grupo Monitor es la propia figura que adquiere una centralidad en la interpretación de los enunciados. La auto-legitimación velada. El caso de José Cárdenas José Cárdenas (JC) es el único egresado de escuela de comunicación (y no de periodismo) de la Universidad Iberoamericana (Generación 67-72). Tiene igualmente una gran presencia en medios masivos sobre todo como conductor Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 319 radiofónica de informativos


en noticiarios y programas informativos en radio y televisión y recientemente ha incursionado en la prensa escrita. Ha sido reportero y redactor en los programas de noticias por TV “Diario Nescafé” y “Hoy Domingo”, de la Dirección de Noticieros y Eventos Especiales de Telesistema Mexicano, a las órdenes del periodista Jacobo Zabludowsky. (1969). En los setenta fue jefe del departamento de radio y televisión en el ILCE. En esta década es también reportero, redactor, jefe de corresponsales nacionales e internacionales y conductor en el entonces Canal 8 (1971-1973). En la segunda parte de los setenta, es jefe de información de espectáculos, reportero, redactor, responsable y conductor de los noticiarios “Punto Final”, “Contacto Directo” y “En Punto”, todos de Televisa. En el año 2001 tuvo tensiones con ORF, pasó unos meses a MVS antes de regresar nuevamente. El noticiero de 3 horas se redujo a 2. Producto de este conflicto (en 2001) aparecen declaraciones, se evidencian las pugnas por el pago de salarios. Con respecto a la renuncia de ORF, menciona en la revista Etcétera (septiembre 2001) y las tensiones entre el protagonismo de los conductores y la rentabilidad de las radioemisoras. Este tipo de hecho revela los conflictos internos, de los cuales por lo general el oyente promedio no está interesado. Remite también a alusiones que unos comentaristas hacen a otros. Quizá el más velado en los mecanismos de auto-legitimación sea José Cárdenas. A diferencia de López Dóriga, quien de hecho, como hemos visto hace alarde de ello. No hemos identificado tales recursos en el discurso de conducción en este mediador. El enunciador no niega su capital informativo y social que pueden ser variantes indirectas de la auto-legitimación. Partimos de la hipótesis que los mediadores radiofónicos suelen tener una actitud muy poco auto-crítica de su trabajo. Este hecho nos parece que no es inocente, aun cuando los argumentos ofrecidos carezcan de sentido y donde vemos en este tema, no parece aplicar lo que Cárdenas señala como muletilla de contrato informativo (“porque aquí se escuchan todas las voces…”). En la siguiente lexia tenemos un comentario a partir de la crítica que los medios encarecen a la democracia; este tópico nos parece sugerente porque es una oportunidad para conocer cómo el mediador defiende su propio entorno laboral y enunciativo; además no suele hacer afirmaciones sobre las propias instituciones (de hecho existen reglas más o menos convencionales para no referirse a la competencia o a otros medios). El tema tiene como objeto a la propia empresa mediática; por lo general cuando los medios y el propio medio en cuestión es asunto de disputa, resulta inevitable el pronunciamiento formal o no oficial a través de los líderes de opinión. 320 • Tanius Karam Cárdenas


A mi me parece perverso el comentario donde se señala que son los medios de comunicación los que están encareciendo la democracia. Yo creo que cualquier candidato de cualquier partido, a cualquier cargo de elección popular, está en libertad de contratar los medios que mejor le convenga a los precios de la oferta y la demanda, de acuerdo al mercado. Si le parece que es muy caro Televisa o que es muy caro Radio Formula o Radio Centro, pues que no compre. Nosotros no vivimos exactamente de estar viviendo para las campañas políticas, la publicidad. Hay muchos otros cientos de anunciantes que también están dispuestos a pagar eventualmente las tarifas. Me parece perverso porque los candidatos necesitan darse a conocer para obtener finalmente el voto de su clientela electoral, el voto ciudadano, para llegar a ocupar tal o cual cargo de elección popular […]La democracia no la estamos encareciendo los medios de comunicación, la democracia la está encareciendo el poder legislativo; la están encareciendo los partidos políticos que en muchas ocasiones, y lo sabemos muy bien, han encontrado prerrogativas financieras que les otorga el Instituto Federal Electoral la forma de hacer grandes negocios. Y no quiero recordar nombres, como el de aquél partido. ¿Te acuerdas? […] Fueron partidos-fraudes. Y como el IFE no tenía dientes, no los pudo sancionar.

Como se lee desde el inicio de la lexia, el enunciador resulta enfático. Aun cuando el enunciado de los medios y su papel en la democracia es objeto a discusión y contextualización. Vemos como el conflicto implícito se resuelve con referencia al argumento liberal en la relación medios-mercado-sociedad. A nivel discursivo, la negación por lo general implica una confrontación; negar implica que alguien ha afirmado lo contrario antes y por otra parte supone preformativa la propia necesidad de pronunciarse. No se niega lo que no considera pueda afectar en algún sentido la propia imagen del sujeto de la enunciación. Así la estrategia de auto-legitimación viene como defensa y respuesta ante lo que no sólo es evidente, sino que se pronuncia enfáticamente. El comentario de esta lexia proviene de una conversación que JC sostiene con el ex candidato presidencial del Partido Verde. No es como el caso de GV editoriales a partir de notas aisladas; a través de la conversación y su intercambio verbal el enunciador incluye información para defender a los medios en general y al hacerlo, señalar su propio trabajo en oposición al sentido de la negación. Es más, los medios aparecen dentro de la escena social caracterizados positivamente como adyuvantes del proceso político. En general los medios mismos aparecen como un tópico un tanto inviolable, a la manera de lo que antiguamente se Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 321 radiofónica de informativos


conocía como los “intocables” (el Presidente, el Ejército, la Virgen de Guadalupe), en la nueva relación medios-sociedad-gobierno, los medios adquieren un protagonismo y presencia que de hecho reconoce el mismo JC, lo que nos lleva a pensar como el protagonismo general que identificamos va en el sentido de ubicar al sujeto de la enunciación como centro, mediador de sí mismo en una acción comunicativa que no siempre tiene como destinatario a la audiencia, a la que como GV, dicen servir, atender y por la cual se profieren preocupados. Cierre Todo análisis del lenguaje en contexto social se puede definir intuitivamente como un conjunto de operaciones aplicadas sobre un objeto determinado y consistente en su descomposición y en su sucesiva recomposición, con el fin de identificar mejor los componentes, la arquitectura, los movimientos, las estrategias, los juegos, etc. En una palabra, los principios de construcción y funcionamiento de los usos del lenguaje, las categorías de análisis que emergen de las especificidades del material de análisis. En cada intervalo, al reconocer y desmontar el objeto van apareciendo los puntos de tensión, las dimensiones sociales de una práctica discursiva que es interrelación entre propiedades internas, situaciones comunicativas y aspectos contextuales. El análisis parte de un objeto dotado de presentación y concreción, se fragmenta y se vuelve a componer, se regresa al objeto del principio, pero ya explícito en su configuración y mecánica que a este nivel de nuestro trabajo aparece sobre todo en los vectores de ciertos rituales y nudos en la interacción mediática, así como lo que claramente hemos visto en las estrategias de autolegitimación que si bien no son propias de ningún mediador, presentan matices y diferencias sugerentes para el análisis. Aparentemente todo análisis sigue un camino circular: al término del itinerario se vuelve al punto de partida. En realidad, el camino acaba adquiriendo un conocimiento más pleno del objeto analizado; éste tiene que reaparecer o ser reconocido, más allá de su aspecto primitivo, su esqueleto y nervadura. Según esto el análisis debe conducir a una mejor inteligibilidad y comprensión, lo mismo para degustación (por ejemplo en el caso de obra de arte) o crítica social, como puede ser nuestro objetivo. Reconocemos las limitaciones de nuestro trabajo, así como hemos insistido, forma parte de un primer acercamiento que esperamos culmine con un inventario más detallado de juegos y actos de habla, del funcionamiento de las máximas conversacionales e implicaturas, pero del cual esperamos haber mos322 • Tanius Karam Cárdenas


trado una acercamiento que consideramos útil entre la pragmática, el análisis del discurso, el análisis conversacional y un entorno de comunicación mediática como es la conducción de noticieros. Bibliografía Abril G (1997) Teoría general de la información. Madrid. Cátedra. Arellano, E. (s.f.) La eficacia de la comunicación política. Artículo en Línea en abril 2006, Recuperado de: http://www.camaradediputados.gob.mx/cesop/boletines/no2/2.PDF Aleman, R. (2006) Gutiérrez Vivó. Razones en Etcétera 64. Febrero. Artículo en línea. Recuperado de http://www.etcetera.com.mx/pagaleman2ne64.asp Barthes, R. (1980). S/Z, Siglo XXI, México [1970]. Bateson G et al (1990). La nueva comunicación. Selección e Introducción Ives Winkin. 3ª ed. Barcelona: Cairos [1980] Baylon Ch y Mignot X.(1996) La comunicación. Madrid: Cátedra [1994] Berger, P. y Luckmann Th. (1999). La construcción social de la realidad. 1ª 19ª reimp. Buenos Aires: Amorrortu Editores. [1967] Bertuccelli, M. (1996) Qué es la pragmática. Barcelona: Paidós (Instrumentos Paidos 16) [1993] Benveniste, E. (1997) Problemas de lingüística general. T. II 19ª ed. México: Siglo XXI [1974] Charaudeau, P. (2003) El discurso de la información. La construcción del espejo social. Barcelona: Gedisa. [1997] Curiel, F. (1997) La telaraña magnética y otros estudios radiofónicos. México: Eds. Coyoacán. Escandell, M.V. (2002) Introducción a la pragmática. 1ª ed. 2ª reimp. Barcelona: Ariel Lingüística. [1996] Goffman, E. (1972) La presentación de la persona en la vida cotidiana, Amorrortu, Buenos Aires, [1968]. Grice H.P. (1991). Lógica y Conversación en Valdés L.M. (ed.) La búsqueda del significado. Madrid: Tecnos /Universidad de Murcia [1975], pp.511-530. López Á. (1996). Escritura e información. La estructura del lenguaje periodístico. Cátedra, Madrid. Mejía, F. (1989). La industria de la radio y la televisión y la política del Estado mexicano (1920-1960). México: Fundación Manuel Buendía. (1999) Gutiérrez Vivó en Etcétera 345. Artículo en línea. Recuperado de http://www. etcetera.com.mx/1999/345/fmb3450.html Rituales de inicio y estrategias de autolegitimación en la conducción • 323 radiofónica de informativos


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Capítulo 15

Opinión pública y transformación del espacio público en América Latina: del Informe MacBride a la Red Indymedia Francisco de Jesús Aceves González* Universidad de Guadalajara

En 1980, a lo largo de diez páginas, los autores del Informe MacBride esbozaron una aproximación conceptual sobre la “opinión pública” y realizaron un diagnóstico sobre algunas de las características que presentaba este fenómeno a escala mundial. El propósito del presente trabajo es analizar, a la luz de las transformaciones en el espacio público experimentadas en Latinoamérica, los avances que desde la publicación del Informe se han evidenciado tanto en la discusión teórica como en la investigación empírica de la opinión pública, y que en nuestro concepto, establecen modificaciones sustanciales al diagnóstico del referido Informe. In 1980, across ten pages, the authors of the MacBride Report sketched a conceptual approximation about public opinion and offer an overview of some of the characteristics of this phenomenon at a global scale. The purpose of the present paper is to analyze, the transformations in the public space in Latin America and the progress that since the publication of the said Report, has been made in the theory as well as the empirical investigation of the public opinion. In our opinion, substantial changes have occurred both in the conception of public opinion as well as in the ways it is now being studied in the social Latin American context. * Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Doctor en Ciencias Socia-

les. Adscrito al Departamento de Estudios de la Comunicación de la Universidad de Guadalajara. Integrante del Cuerpo Académico “Globalización, espacio público e identidad”. Miembro de las asociaciones de investigadores IAMCR, WAPOR, ALACIP, ALAIC y AMIC.


Introducción Hace 30 años, en el marco de la 19ª Reunión de la Conferencia General de la UNESCO realizada en Nairobi en 1976, su entonces presidente Amadou-Majhtar M’Bow constituyó la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, conformada por 16 miembros de igual número de países y presidida por Sean MacBride, quienes a lo largo de cuatro años realizaron un “examen general de los problemas relativos a la comunicación de la sociedad contemporánea, a la luz de los progresos tecnológicos y de la evolución creciente de las relaciones mundiales en toda su complejidad y amplitud”(MacBride, 1980, p. 9) y cuyas conclusiones fueron publicadas en 1980 en un documento que ha sido conocido como el Informe MacBride. En ese momento, las relaciones internacionales se caracterizaban por un profundo desequilibrio entre el desarrollo alcanzado por un puñado de países avanzados y los países que conformaban el extenso y abigarrado mapa geográfico del llamado “tercer mundo”. Esta asimetría se evidenciaba en las definiciones que intentaban ilustrar el carácter de dicha relación. Así, las palabras subdesarrollo, dependencia, explotación, hasta la sutil denominación de países “en vías de desarrollo”, se asociaban indefectiblemente al perfil de los países tercermundistas, entre los cuales se encontraban los latinoamericanos. Sensibles a este contexto, los 16 miembros de la Comisión, entre ellos el colombiano Gabriel García Márquez y el chileno Juan Somavía, enfocaron su análisis en los desequilibrios observados en el campo de la comunicación y la información. En su extenso y documentado estudio que abarcó los principales aspectos que conforman el fenómeno comunicacional, el Informe dedicó un capítulo -10 páginas- dirigido a realizar un diagnóstico del estado en que se encontraba el fenómeno de lo público y la opinión pública a escala mundial. A casi tres décadas de su publicación, resulta pertinente, en el contexto de las transformaciones en el espacio público experimentadas en América Latina, revisar críticamente tanto los supuestos teóricos, sobre los cuales los expertos fundamentaron su estudio, como las condiciones materiales que caracterizaban el desarrollo de la opinión pública en ese tiempo. El propósito que anima este trabajo es discutir sobre la vigencia de las conclusiones a las que arribaron los miembros de la Comisión, respecto al fenómeno de la opinión pública. En la primera parte se aborda lo relativo a la conceptualización teórica de la opinión pública expresada en el documento y su análisis crítico a la luz del debate contemporáneo del estudio en torno a la opinión pública. En la segunda 328 • Francisco de Jesús Aceves González


parte se intenta una aproximación a las transformaciones del espacio público experimentadas en América Latina en las dos últimas décadas y su impacto en la conformación del fenómeno de la opinión pública contemporánea. Opinión pública: de la interacción dialógica a la comunicación mediática En su primer apartado, intitulado “El concepto de Público”, los autores advierten de las numerosas definiciones asociadas al concepto de opinión pública, producto de “las diferencias ideológicas y sociales existentes en un mundo muy diversificado”. En efecto, Childs en un estudio publicado en 1965 había reportado 48 diferentes registros sobre su significado (Price, 1994). Diversidad no solamente originada, por cierto, por “las diferencias ideológicas y sociales existentes” sino mas bien por las diversas perspectivas disciplinarias desde las que se abordaba el fenómeno. En 1968, Davison apuntaba que los especialistas en opinión pública coincidían en definirla como la “suma de opiniones individuales sobre una cuestión de interés público” y agregaba que dichas opiniones podrían “ejercer cierta influencia sobre el comportamiento de un individuo, de un grupo o de un gobierno” (Davison, 1968). En contraste a esta definición los expertos del informe señalaban que la coincidencia entre las definiciones radicaba en que no se podía considerar al público como “la suma amorfa de los individuos que lo componen”, por lo que no se podría hablar de “publico sino de públicos”. Y proponían la siguiente definición. La opinión pública no es solamente la suma de las opiniones individuales, sino mas bien un proceso continúo de comparación y de contraste de opiniones basadas en una amplia gama de conocimientos y de experiencias (MacBride, 1980, p. 337). Si bien su anotación crítica a la visión de un público conformado por una masa amorfa y su pronunciamiento sobre la existencia de una diversidad de públicos era muy pertinente, también resultaba evidente su apreciación sobre el carácter restrictivo de la definición propuesta por Davison. A la consideración de la opinión pública como suma de opiniones individuales adicionaban, aunque en forma no muy precisa, una dimensión dinámica –proceso continuo- como elemento constitutivo del fenómeno de la opinión pública y una cualidad deliberativa en tanto “contraste de opiniones” sustentadas por una “amplia gama de conocimientos y experiencias”. Opinión pública y transformación del espacio público en América Latina: • 329 del informe MacBride a la red Indymedia


De hecho, ambas características habían sido ya, desde 1962, específicamente enunciadas por Jürgen Habermas en su obra clásica sobre la transformación estructural de la vida pública, convertida en piedra de toque en el debate contemporáneo sobre la opinión pública. En dicho escrito, después de exponer la crisis conceptual derivada de las definiciones otorgadas al fenómeno que desembocan en considerarlo ya como “ficción institucionalizada del estado de derecho”, ya en su “disolución socio-psicológica”, Habermas planteaba que: “Un concepto de opinión pública con sentido histórico, normativamente suficiente para las pretensiones del Estado social, teoréticamente claro y empíricamente ponderable, solo puede conseguirse partiendo del cambio estructural de la publicidad misma y de la dimensión de su desarrollo” (Habermas, 1981, p. 269). Es en ese proceso, en el que se realiza una publicística políticamente activa, constituido por dos ámbitos comunicacionales de relevancia política: el de las opiniones informales, no públicas, y el conformado por las opiniones institucionalmente autorizadas, o formales, interconectados ambos por la mediatización de los medios de comunicación de masas, que a juicio de Habermas puede existir "una opinión pública en sentido estricto", es decir que “los dos ámbitos comunicativos sean mediados por el ámbito de la notoriedad pública crítica". Mediación que implica la participación de las personas privadas en los procesos de comunicación formal en el seno de las organizaciones. Por otra parte, la aproximación al concepto de “público” establecido por los autores del informe, se encontraba sustentado, aunque no en forma explícita, en los hallazgos derivados de la Mass Communication Research: el paradigma de los efectos limitados y la exposición selectiva a los medios (Katz y Lazarsfeld, 1979). Sin embargo, aunque reconocían que la interacción entre los medios y el público es “un elemento esencial en el funcionamiento de la comunicación” ante el tema de la influencia o de los efectos de los medios, adoptaron una posición poco definida. En efecto, con respecto al impacto de los medios, los expertos se deslizan del papel de la influencia personal derivada del contexto de los usuarios de los medios, a la teoría de la sociedad de masas (Wright Mills, 1978), caracterizada por la conformación de una audiencia atomizada cuya expresión más clásica sería difundida por David Riesman en su libro de La Muchedumbre Solitaria. Habría que señalar que en la concepción habermasiana, la noción de opinión pública se encuentra indisolublemente ligada a una concepción de proceso comunicacional eminentemente dialógica, que privilegia la interacción cara a cara por 330 • Francisco de Jesús Aceves González


sobre las formas de comunicación mediáticas. Entre otros autores que han criticado esta posición, Thompson (1996) alerta hacia el aferramiento a una concepción esencialmente dialógica del espacio público (publicness) que interpreta la irrupción de la comunicación mediática como una fatalidad. Por el contrario, el autor sostiene que la mayor centralidad de los medios ha posibilitado el surgimiento de un nuevo espacio público (publicness) sustancialmente diferente al establecido por el modelo tradicional. Con el desarrollo de los nuevos medios de comunicación –empezando con la imprenta, pero incluyendo las formas más recientes de comunicación electrónica- el fenómeno de la propiedad pública [publicnnes] se ha desvinculado progresivamente de la idea de una conversación dialógica en cierto lugar compartido. Se ha convertido en des-espacializada y no-dialógica, y de manera creciente más vinculada al tipo de visibilidad distintiva producida por y a través de los media (especialmente de la televisión). (Thompson, 1998, p. 177).

Por otra parte, desde una perspectiva "sistémica", Luhmann resignifica la noción de opinión pública, a la cual habría que considerarla ya, "no como dominio (racional) del dominio (político) sino como principio de selección de la decisión (comunicación) política" (Aguilar Villanueva, 1987, p. 115). ...la opinión pública -afirma Luhmann- no puede dominar y ni siquiera sustituir al detentador del poder. No le puede prescribir el modo con el cual él debe ejercer el poder. Su relación con el ejercicio del poder no es una relación de causa y efecto, sino de estructura y proceso, Su función no consiste en afirmar la voluntad -la voluntad popular, esa ficción del pensamiento causal elemental- sino en el dar orden a las operaciones de selección (Luhmann citado por Aguilar Villanueva, 1987, p. 115).

La importancia de la opinión pública, no reside, entonces, en buscar el consenso entre las opiniones sino principalmente en el establecimiento de "temas" capaces de suscitar la "atención" pública. Lo que sigue entonces es un proceso de comunicación política, que como todo proceso comunicacional presupone además de un lenguaje común, otros dos aspectos: "la elección de un tema y la articulación de las opiniones relativas al tema". El tema constituye la “esTanto publicness, como antiguamente publicity, podrían traducirse algo así como "vida social pública", como la esfera comunicativamente estructurada de lo público. 

Opinión pública y transformación del espacio público en América Latina: • 331 del informe MacBride a la red Indymedia


tructura” de la comunicación política, y por tanto condiciona el intercambio de opiniones. Por otra parte, el establecimiento de temas cumple una doble función. La primera consiste en "despertar y capturar la atención política y de esta manera poner en movimiento la comunicación política"; la segunda es "desencadenar las muchas y variadas opiniones sobre lo que se debe decidir o la manera como se debe instrumentar la decisión". Esto hace suponer -escribe Luhmann- que el sistema político, en cuanto se funda en la opinión pública, no debe ser absolutamente integrado por las reglas de decisión sino por las reglas de atención (Ibid: 122).

Esta preeminencia de las reglas de atención se explica si se considera que "la función política última de la opinión pública es la de elencar las elecciones políticas posibles". Es decir, que aunque la decisión política ya no es atributo de la opinión pública, tampoco las decisiones gubernamentales son absolutamente arbitrarias. El nexo establecido entre la sociedad política y la sociedad civil, asume la forma de un proceso de comunicación política, en la cual, los temas juegan un papel relevante. En este proceso, los medios de comunicación de masas realizan un papel de singular relevancia. La selección de los temas, se encuentra determinada por las características técnicas y las normas de los medios. Lo opinión pública se configura en torno a ellos. Los temas seleccionados se reflejan como opinión pública, pero a su vez. ...la opinión pública actúa como un espejo, cuya superficie posterior está constituida también por un espejo. Quien da la información ve en el medio de la información corriente a sí mismo y a otras fuentes que emiten información. Quien recibe la información se ve a sí mismo, así como a otros que reciben informaciones, y aprende, poco a poco, ante qué cosas debe actuar de modo altamente selectivo para poder actuar en el contexto que, de vez en cuando, se le presenta (ya sea la política, la escuela, los grupos de amigos y los movimientos sociales). El espejo mismo es opaco (Luhmann y De Georgi, 1993, p. 433).

La concepción tradicional de la función "mediadora" de los medios, adquiere aquí una nueva dimensión. Más que un canal utilizado en forma instrumental, para la transmisión de significados entre un emisor y un receptor, los medios se 332 • Francisco de Jesús Aceves González


convierten en instancia clave en el proceso de comunicación política, es decir, en el lugar donde toma cuerpo la opinión pública. Es en este punto en donde reside, quizá, la modificación sustantiva en la concepción de la opinión pública. En su configuración y desarrollo indivisible de un espacio público caracterizado por su mediatización. La opinión pública nacional: de la muchedumbre solitaria a la encuestocracia En su capítulo segundo “opinión pública nacional”, el Informe ofrece una serie de reflexiones sobre la situación de la opinión pública en el contexto nacional. Destaca en particular tres aspectos: el tipo de régimen político, los medios de comunicación y los métodos utilizados para conocer dicha opinión. Con respecto al régimen político, habría que recordar que en 1980, el autoritarismo constituía el signo característico de los sistemas políticos en América Latina. En el grueso de los países campeaba el militarismo de uno u otro signo: Pinochet estrenaba constitución en Chile; Videla en Argentina, Stroessner en Paraguay, los epígonos de duvalierismo en Haití, así también Honduras, Bolivia, El Salvador, Uruguay, Brasil y Guatemala. Por su parte, alineada en el campo socialista, la dictadura castrista se perpetuaba en Cuba. En contraste solo un puñado de países contaba con gobiernos emanados por el voto popular: México, Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia. Y en Nicaragua luego de una cruenta guerra revolucionaria el Frente Sandinista de Liberación en Nicaragua dio fin a la dictadura somozista y se instaló durante la década siguiente en el poder. 25 años después, son los gobiernos democráticos los que se han convertido en el sustento de los sistemas políticos latinoamericanos, solamente Cuba padece un régimen autoritario. En este sentido, el panorama político observado por los autores del Informe al momento de su elaboración ha sufrido una radical transformación. De hecho, este movimiento democratizador, se desarrolla en los años siguientes a su publicación y evidentemente, estas transformaciones han repercutido en la conformación de la opinión pública en América Latina. Si como afirma Sartori (1992), la opinión pública es “el fundamento esencial y operativo” de la democracia, la instauración de gobiernos democráticos sentó las bases para su desenvolvimiento y consolidación. Empero el proceso de desarrollo ha sido lento y sinuoso. Las visiones contrapuestas que conciben a la opinión pública ya como expresión de la voluntad popular basada en el Opinión pública y transformación del espacio público en América Latina: • 333 del informe MacBride a la red Indymedia


debate racional (Rosseau) ya como elección de sus representantes políticos por el individuo (Bentham y Mill) se encuentran plenamente vigentes, y establecen la diferencia entre una democracia deliberativa y la democracia refrendaria (plebiscitaria) que se mantiene todavía en el territorio de las utopías. El segundo aspecto abordado en el informe es el relacionado con el papel de los medios de comunicación en la conformación de la opinión pública. En 1980, en consonancia con los regímenes autoritarios, los medios de comunicación funcionaban como instrumentos de control social del poder estatal. Televisa y sus noticieros en México, el diario El Mercurio en Chile simbolizaban en el espacio público latinoamericano, la supeditación del discurso informativo al discurso oficial. La represión militar y policíaca se ensañaba contra la prensa independiente. En este aspecto también, las transformaciones operadas en el ámbito de los medios masivos han modificado profundamente el carácter de la comunicación política en el seno de la sociedad. En efecto, los medios constituyen hoy por hoy el espacio privilegiado en donde se debaten los asuntos de interés público. La mediatización de la esfera pública ha provocado la subordinación del discurso político a los formatos establecidos por la industria de los medios. La política se ha transformado en videopolítica (Sartori, 1992 y 1998), las contiendas electorales transitan por los márgenes estrechos de la mercadotecnia política. En este contexto, la noción de la prensa como “cuarto poder” que los autores del Informe utilizaron para ilustrar el papel de los medios como un “contrapoder” al gobierno y otras autoridades establecidas, ha quedado ampliamente rebasada. En palabras de Ramonet (2002), el poder mediático constituye actualmente el segundo poder, solamente atrás del económico, aunque estrechamente vinculado con él: “el poder mediático hoy combina poder económico y poder ideológico”. Empero, en forma paralelo y a veces a contrapelo, el comportamiento de los medios ha evidenciado también modificaciones positivas. De la sujeción casi absoluta al autoritarismo del Estado, los medios experimentan un proceso creciente de autonomía, De la censura y autocensura como elementos definitorios de su criterio editorial, los medios se han venido constituyendo, si bien en forma desigual y bajo la presión ciudadana, en espacios abiertos a la crítica y al debate social. El tercer aspecto se refería a las herramientas metodológicas utilizadas para identificar y definir la existencia de la opinión pública. Para los autores, las encuestas representaban un instrumento del poder para detectar el pulso de la opinión pública, detectar sus demandas, conocer sus percepciones y en 334 • Francisco de Jesús Aceves González


el marco de las contiendas políticas, el instrumento que permitía anticipar pronósticos electorales. Veían a la encuesta como el método para condensar las opiniones que albergaba una sociedad atomizada. Sus resultados eran para consumo interno de los patrocinadores, que los guardaban celosamente de la vista del público. Ha sido Wolton (1992), en un clarificador artículo, quien ha identificado a los sondeos de opinión, como la expresión visible de la opinión publica, ubicándola como uno de los elementos que constituyen el proceso de la comunicación política en interacción con los actores políticos y los medios masivos de comunicación. Hay que indicar que este modelo conceptual dinamitó las concepciones arraigadas a una comunicación política encadenada por una comunicación unidireccional y vertical. La prensa ha dejado de ser “la voz de los sin voz”, porque éstos han encontrado su propio canal de expresión en los sondeos y las encuestas. Su poder es tal que ha logrado derribar gobiernos, determinar políticas públicas y frenar el abuso del poder frente a los derechos de los ciudadanos. Los políticos han resentido la fortaleza de esta expresión pública y alertan sobre los riesgos de caer en la “encuestocracia” En el tercer apartado, intitulado “opinión publica mundial” los autores del Informe naufragan en la concepción de un mundo altamente departamentalizado. Para ellos, la opinión pública mundial consistía en la identificación de problemas similares en los diversos países. La opinión mundial se conformaba de cara a lo nacional. De todas las miradas del Informe, ésta ha sido la que ha experimentado las mayores transformaciones. Su visión corresponde a la visión del mundo antes de la Internet. Ante el desarrollo incontenible de los nuevos movimientos sociales, pacifistas, antinucleares, por los derechos civiles, estudiantiles, ecologistas, feministas, etc., el documento reconocía que “la opinión publica mundial está todavía en su fase inicial”, y aseguraba el desarrollo progresivo de estas formas de expresión. Aunque por otra parte insistía en su visión apocalíptica de los medios. “Las fuentes de información son limitadas y solo se expresa un punto de vista, el público queda manipulado por la propaganda” escribieron en el más puro espíritu Orwelliano, sin embargo basta un poco de navegación por el ciberespacio para verificar la enorme diversidad de fuentes para acceder ante casi cualquier asunto a una significativa variedad de versiones. A diferencia de hace 25 años, cuando la información era férreamente controlada, ahora, en cuestiones de conocimiento, el que busca encuentra. Opinión pública y transformación del espacio público en América Latina: • 335 del informe MacBride a la red Indymedia


A lo que asistimos hoy, en palabras de Keane (1997) es a la transformación estructural del espacio público. La configuración dinámica y sucesiva de micro, meso y microespacios públicos, derivados de la calidad y dimensión de los asuntos, acontecimientos que actúan como sus detonantes. Un levantamiento focalizado en las selvas chiapanecas, tiene repercusiones directas en el parlamento europeo, y los grupos zapatistas proliferen virtualmente por la red. INDYMEDIA distribuye globalmente las noticias que solamente circulaban por los conductos panfletarios de la “comunicación alternativa”. Asistimos a la desterritorialización de las demandas, a la globalización de los movimientos, entre éstos el anti-globalización. Es decir, a la configuración del ciberespacio público. ¿Hacia una sociedad de la información? En 1990, en un artículo escrito por el décimo aniversario del Informe, Márques de Melo documentaba la escasa relevancia que habían otorgado al documento diversos sectores sociales (intelectuales, políticos, medios) y su casi nulo impacto en el ámbito de académico y en las decisiones gubernamentales. En otras palabras, el informe MacBride no penetró a la opinión pública, no llegó a convertirse en asunto de su interés. Y aunque Marqués de Melo reconocía la vigencia de los objetivos del Informe criticaba que en lo relativo a las políticas de comunicación, en el documento “predominó una visión estatizante, en detrimento de la postura dirigida al fortalecimiento de la sociedad civil”. Empero, habría que señalar, que en lo relativo a la opinión pública, esta visión estatizante no se observa. Por el contrario, en el colofón del capítulo, bajo el rubro “mas allá de los conceptos de público y opinión pública”, los autores del Informe visualizan, que la superación del desequilibrio informativo y la modificación del modelo vertical y autoritario imperante en los flujos comunicacionales, solo será posible a condición de asignar “una mayor preeminencia al concepto de participación de los ciudadanos”. A 26 años del Informe, las transformaciones en el espacio público latinoamericano a que hemos aludido, han modificado sustancialmente las condiciones en que se desarrollaban los procesos de la opinión pública. Escasas son las correspondencias, pues, entre la descripción del fenómeno realizado por los autores del documento, con las circunstancias actuales. No obstante, habría que reconocer su lúcida anticipación y su visión utópica, al convocar como un requisito indispensable, la participación ciudadana, para “fomentar la transformación de un público pasivo, sometido a fuerzas y a medios de co336 • Francisco de Jesús Aceves González


municación social dominantes, en una verdadera comunidad… en un público que no se contente con ser espectador y testigo pasivo de las actividades ajenas” (MacBride, 1980, p. 346). En diciembre de 2003, con la asistencia de más de 11,000 representantes de 175 países se realizó en la ciudad de Ginebra, la primera fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. Promovida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Cumbre Mundial reconocía las asignaturas pendientes del Informe MacBride en el ámbito de la información internacional. En su Declaración de la Sociedad Civil identifica las nuevas características de la asimetría informacional: La desigual distribución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la falta de acceso a la información que tiene una gran parte de la población mundial, fenómenos que suelen denominarse brecha digital, son de hecho una expresión de nuevas asimetrías en el conjunto de brechas sociales existentes. Éstas incluyen las brechas entre el Norte y el Sur, los ricos y los pobres, los hombres y las mujeres, las poblaciones urbanas y rurales, aquellos que tienen acceso a la información y aquellos que carecen del mismo. Dichas disparidades pueden verse no sólo entre las diferentes culturas, sino también dentro de las fronteras nacionales. (Declaración, 2003, p. 7).

Propugna por garantizar el acceso universal, en virtud de su condición fundamental para el desarrollo humano. Reinvindica, el derecho del individuo a la libertad de opinión y expresión, así como su derecho a recibir informaciones y difundirlas por cualquier medio. Finalmente destaca la participación fundamental del ciudadano en la construcción de una sociedad democrática. Es necesario incorporar una perspectiva democrática en las sociedades de la información y la comunicación en las que la información es crucial para los ciudadanos y las ciudadanas, a fin de poder adoptar decisiones basándose en el conocimiento de las alternativas y las oportunidades. La información y la comunicación son los cimientos de la transparencia, el debate y la adopción de decisiones. (Ibid: 21).

A 26 años del Informe, esa transformación del público “espectador y testigo pasivo” en un público “ciudadano y participativo” se advierte cada día y se materializa de forma contundente en los registros estadísticos de las encuestas y en las movilizaciones estimuladas por la sociedad civil. Opinión pública y transformación del espacio público en América Latina: • 337 del informe MacBride a la red Indymedia


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Capítulo 16

Adolescencia sin Otredad: Identidad y Comunicación Pedro Octavio Reyes Enríquez Miguel ��ngel Córdoba Zamudio Universidad Cristóbal Colón

La soledad es el fondo último de la condición humana. El hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro. Octavio Paz En el presente trabajo se analiza un fenómeno que puede presentarse en la adolescencia denominado “adolescencia sin otredad”, en el que por momentos el adolescente se visualiza en la dinámica y feroz lucha por su autodeterminación; en la búsqueda de su identidad, autonomía e individualidad. Durante este proceso parece experimentar un aislamiento y una separación de su contexto primario de formación (familia), para refugiarse principalmente en el grupo de amigos y en los medios de comunicación; asimismo, manifiesta una sensación de vacío, de soledad, de un sin sentido de la vida, enfrentando su tiempo de desarrollo sin la presencia de los otros (principalmente padres), inclusive desea estar sin ellos, sintiéndose poco apoyado por su entorno. En este lapso los medios de comunicación ocupan un lugar especial, pero también se derivan otros comportamientos que se describen en este trabajo, que es resultado de la investigación realizada en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, en el Estado de Veracruz, durante 2004 y 2005. * Director de las Licenciaturas en Ciencias de la Comunicación e Historia del Arte de la Universidad Cristóbal Colón, coordinador del proyecto de investigación-acción “Programa diocesano de lucha contra las adicciones”. Correo: preyes@aix.ver.ucc.mx ** Jefe del Instituto Calasanz de Ciencias de la Educación en América y catedrático de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Cristóbal Colón. Correo: macz@aix.ver.ucc.mx


In the following paper we will analyze a phenomenon which may occur during adolescence, and which we will name “An adolescence without the presence of others”, where an adolescent, from time to time, tends to visualize oneself in a fierce and dynamic struggle to obtain one's selfsufficiency, identity, autonomy and individuality. During this process one seems to experimence isolation, or rather, separation from it's primary contexts. In this difficult moments the adolescents are under a lot of pressure, which, in turn, it is manifested in loneliness, a life without a cause and a growth of oneself which is not supported by any members of an adolescent's surrounding (parents, friends). A wish of loneliness and helplessness might be created within oneself. In this particular period of life, the means of communication strive to take a special place. Apart from that, there are other components and/or factors which will be described in this paper done with the sole purpose for the co - urban zone of Veracruz and Boca del Rio. It is based on the methodological factors elaborated which were conducted in a project entitled: “Media and Health: the voice of the Adolescents”

Introducción A lo largo de dos años de estudio y convivencia con los adolescentes de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, se ha observado fenómenos importantes como el incremento en el consumo de sustancias adictivas, principalmente alcohol y tabaco; un interés menor en las actividades escolares, mayor disposición a pasar más tiempo en actividades de ocio, así como dependencia a nuevas opciones de comunicación: Internet, celulares, chat y correo electrónico; sin embargo, un fenómeno resalta por encima de todos los anteriores, al cual se le ha dado poca atención, pero que abarca a muchos con consecuencias aún no muy claras, se trata de la vivencia de una adolescencia sin otredad. Aquí, la ‘otredad’ es entendida como “los otros”, el grupo de afuera (Fossaert, en Gall, 2004); aunque es un concepto polisémico, usado en diversos campos como en Filosofía, poesía, Psicología, Antropología y Sociología, entre otros. En este análisis, se parte del principio de otredad, en donde el adolescente considera al otro como parte externa de él, ajeno a su actuar, valorándolo a partir de sus propios principios y valores (Montero, 2001). Ésta también se manifiesta con un deseo de convivir con los miembros de su entorno, pero por la forma de visualizarlos se le dificulta hacerlo (Flores, 1999). Es necesario aclarar que esta investigación nació con el objetivo inicial de conocer si los medios de comunicación incidían en la salud de los adolescentes. 342 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


Una vez alcanzado el objetivo y realizado los reportes correspondientes, se observó que la información generada era amplia; además, saltaron otras variables que afectaban la vulnerabilidad del adolescente, por lo tanto, fue preciso profundizar en este fenómeno. La forma en cómo son valorados los medios de comunicación y cómo afectan la salud depende también de la relación que establece el individuo con su medio y consigo mismo, aspecto que también se muestra en este trabajo. Metodología utilizada El instrumento metodológico utilizado aquí es resultado del proyecto “Medios y Salud: la voz de los adolescentes”, elaborado por Rafael Obregón, Robert Valdez y Cols. (2001) para la OPS, proyecto Comsalud. Las técnicas de recopilación de la información fueron la encuesta y el grupo focal. Se aplicaron 1,200 cuestionarios, divididos en población de nivel secundaria, bachillerato, estudios técnicos y no escolarizados, con 300 en cada sector. La muestra de la encuesta también se determinó por segmentos de población a partir del nivel socioeconómico de los padres, entonces, de las 300 encuestas aplicadas en las secundarías, 100 se aplicaron a población de bajos ingresos (un ingreso menor a tres salarios mínimos), 100 a nivel medio (un ingreso entre tres y siete salarios mínimos) y 100 a nivel alto (más de ocho salarios mínimos), de igual forma con los otros niveles escolares. Se organizaron 24 grupos focales, en población de nivel secundaria, bachillerato, nivel técnico y adolescentes no escolarizados, dividiéndose por género con seis grupos en cada uno. Es importante señalar un sesgo: Si bien las escuelas en donde se aplicaron los estudios se eligieron por el nivel tanto socioeconómico como de escolaridad, los encuestados y participantes en el grupo focal fueron elegidos por los directivos de estas instituciones. Al cuestionario original, elaLos dos primeros reportes fueron publicados en la Revista Académica de la Universidad Cristóbal Colón, en los números 18 (Enero-Junio, 2004) y 19 (Julio-Diciembre, 2005). Los trabajos se titularon “Medios y salud pública: La experiencia inicial Veracruz-Boca del Río” y “La familia como factor de protección contra la farmacodependencia y conductas de riesgo”, respectivamente, elaborados por los autores del presente texto.  Se agradece el apoyo metodológico de la Red Iberoamericana en Familia y Medios de Comunicación (Famecom).  La metodología de ese estudio realizado a nivel Latinoamérica se puede revisar en la siguiente página electrónica: http://www.paho.org/Spanish/AD/FCH/CA/VozAdolescentes.pdf 

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borado por el Proyecto Comsalud (Obregón y Cols., 2001), se le agregaron 40 reactivos más, con algunas adaptaciones semánticas, igualmente se tomó como base las variables de los grupos focales elaboradas para este estudio. La estrategia de análisis de los grupos focales se apoyó principalmente en la utilizada por Coffe y Atkinson (2003). Primero, se desarrollan las categorías de análisis y éstas se relacionan con experiencias, confidencias, reflexiones y críticas de los sujetos que participan en el grupo focal; posteriormente, se elabora una matriz en donde el discurso se clasifica de acuerdo con cada categoría de estudio y se analiza. La teoría utilizada en la interpretación de los discursos es la cognoscitiva, la cual considera que los procesos mentales sirven para convertir sensaciones y percepciones en impresiones organizadas de la realidad (Gerrig y Cimbrado, 2005). En este enfoque, el sujeto se construye a partir de la interacción social que establece y del entorno de ideas que lo rodean, por lo tanto, el papel del individuo es fundamental en la definición de su identidad. Los grupos focales fueron realizados e interpretados por los autores. Las amistades no responden a sus expectativas Tradicionalmente, se considera que en la adolescencia (etapa de vida que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud comprende entre los 10 y los 19 años) el sujeto amplía su círculo social y la relación familiar comienza a debilitarse (Aguirre Baztán, 1998). El individuo inicia un proceso de independencia respecto a sus padres, lo que genera ajustes y problemáticas en la personalidad, consecuentemente, conductas de riego. Aparentemente, al ámbito familiar lo va supliendo con su círculo de amigos, pues cree que éstos siempre

El estudio originalmente (Diseñado por Obregón y Cols, 2001) toma como base cinco variables: acceso a los medios, usos de los medios, información sobre salud en medios recibida por los adolescentes, percepciones sobre la información relacionada con temas de salud, usos de la información relacionada con la salud; sin embargo, debido a los intereses del equipo de investigación de la Universidad Cristóbal Colón y a los datos que arrojaron las pruebas pilotos, fue necesario agregarle otras dos variables más: deserción social del adolescente y percepción de su relación con el entorno.  La adolescencia no se reduce a una etapa cronológica, es una etapa de cambios físicos y cognoscitivos, en donde el sujeto tiene que enfrentar nuevos retos sociales y personales; además de terminar de conformar su identidad (Gerrig y Cimbrado, 2005). 

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estarán con él, sobreestimando la dimensión de la amistad, como lo relataron en los grupos focales realizados: Pienso que mis amigos siempre estarán conmigo, la amistad es para toda la vida, y creo que yo al igual que ellos daría todo lo que pudiera si tuvieran algún problema. Claro, hablo de mis amigos cercanos, de ésos que lo ayudan a uno en todo y siempre que pueden. Gisela, 15 años, 2º de secundaria, nivel socioeconómico (NSE) de los padres alto.

Sin embargo, en este estudio se observa que a pesar de que el círculo social se va ampliando, no responde a las expectativas del propio adolescente, en donde él espera más afecto e incondicionalidad: En la secundaria tengo igual de amigos que en la primaria, casi son los mismos, conozco más gente eso sí, voy a más lados, ya no estoy pegado tanto a mamá, pero a mis compañeros no les tengo confianza, ellos no me ayudan en todo, al contrario, a veces se la pasan molestándome, yo hago lo mismo también, los “friego” cada vez que puedo, pero amigos amigos en quién confiar, pocos… nada más Juan, y hasta eso, luego anda de marica contando cosas que le he dicho. Saúl, 14 años, 2º de secundaria, NSE de los padres medio.

Cada ruptura con quienes ellos consideran amigos implica un nuevo ajuste, que muchas veces puede orillar a estados de depresión. Lo mismo sucede cuando hay noviazgo, se idealiza demasiado la relación, se considera que la pareja estará siempre al lado. Se observó también que en estas relaciones algunas veces se da la violencia (pueden ser daños físicos, emocionales o sexuales), en donde ni siquiera los mismos protagonistas la perciben; generalmente, el proceso se observa como normal, ya que es “común que el novio sea celoso”

El concepto de amistad para los adolescentes estudiados era sinónimo de incondicionalidad. Los datos completos de los informantes se omite por cuestiones de confidencialidad.  En la zona de estudio generalmente se utiliza el término ‘noviazgo’ para denotar una relación amorosa que establecen dos personas adolescentes, en la que puede haber relaciones sexuales. Tradicionalmente, se hacía con la finalidad de conocerse y con el tiempo casarse, hoy en día es permitido establecer la relación por el simple hecho de tener una compañía a la cual se considera que se quiere sobre todas las demás personas.  

Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 345


(Jovita, 17 años, bachillerato), lo que permite cualquier tipo de reclamo; pero como señala Aldame (2003), posteriormente se puede convertir en un insulto, sometimiento, golpes y violencia sexual. En la investigación, el 18 % de las entrevistadas declararon haber sufrido algún tipo de violencia y en los grupos de discusión se observó que ésta no siempre era percibida como tal. Actitudes y comportamientos que atentan contra la integridad física o emocional no se consideran dañinos, quienes lo viven señalan que son parte del proceso de la relación, la violencia dentro del amor se encuentra naturalizada. El dato anterior contrasta con otros obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y el Instituto Nacional de las Mujeres (2004), quienes señalan que un 44 % de las mujeres de nuestro país ha sufrido algún tipo de violencia alguna vez por parte de su novio, esposo o compañero. Cuando la violencia excede lo que el adolescente puede soportar, o bien, éste se percata de que la situación lo rebasa y no sabe qué hacer, la relación no siempre se rompe, continúa, lo cual genera soledad; pueden tener acompañante, pero no compañía, por lo tanto, la afectividad que desea gozar no se ve satisfecha. En estos casos, el individuo entra en una dinámica contradictoria que va del amor al miedo y viceversa. El anhelo de encontrar una pareja llega a veces a ser el máximo deseo de los y las adolescentes, y no solamente por cubrir la afectividad, también es un elemento que le da estatus ante los demás miembros de su grupo. El hecho de tener pareja implica dentro de su imaginario ser bien valorado por sus amigos. Una de las preguntas del cuestionario iba dirigida a los adolescentes que declaraban no tener novio(a): “¿Te gustaría tener novio(a) en este momento de tu vida?”; un 67% de los adolescentes de 10 a 14 años contestó que sí, un 83% los de 15 a 18 años contestó también afirmativamente. Existen trabajos (Guadarrama, Valero y Brito, 2004) que consideran a las relaciones de pareja en los adolescentes como una conducta de riesgo, sobre todo, cuando éstos llegan a la experimentación de dicha conducta sin una formación previa, sin idea del sentido, significado y fines del noviazgo, lo que por desgracia es lo más común en nuestro entorno. Por otro lado, si esto lo contrastamos con el hecho de que parte de la información sobre las relaciones de pareja la obtiene de lo que proyecta la televisión a través de telenovelas juveniles, cargadas de escenas de celos, lucha y violencia justificada por el amor, traiciones, seducciones, permisividad para múltiples parejas y encuentros sexuales, se coloca al adolescente actual en lo que denominamos 346 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


condiciones de riesgo, por todo lo que puede generar el asumir y reproducir estos modelos mediáticos de conducta: embarazos no deseados, aborto, depresión, infecciones de transmisión sexual (ITS); violencia psíquica, física y sexual. La información que dan varios medios de comunicación pretende simplificar la realidad y vender datos cuyo fin es atraer la atención del lector, no informarlo de una manera clara, vasta ver algunos títulos que las revistas juveniles ofertan: “10 tips para ligar al hombre de tu vida”, “Descubre si tu hombre ideal te es fiel” o “¿Es tu pareja ideal?”. Si consideramos que uno de los mejores métodos anticonceptivos y de prevención del VIH es la información, es necesario replantear cuáles son las fuentes de consulta de los adolescentes; de lo contrario, el grupo de edad en estudio seguirá siendo el que más riesgo tiene de generar embarazos no deseados, abortos e ITS. De acuerdo con Onusida, el 50% de las nuevas infecciones de VIH se produjeron en el grupo de edad de 10 a 24 años (Ramos Cavazos y Cantú Martínez, 2003). Las características en las amistades que buscan los jóvenes, según Hurlock (1995), son muy distintas a las del niño y el adulto. Se buscan aquellos sujetos en quienes “se pueda confiar y de quien sea posible depender, alguien con quien se pueda conversar y cuyos intereses sean similares a los propios” (1995, p. 133), incluso, la apariencia es importante, debe ser afín a los intereses del sujeto, no idéntica, pero que en ella se vea reflejada el contexto cultural de la mayoría de los adolescentes. Hurlock (2001) señala que idealizan a los amigos, les atribuyen aspectos que realmente no tienen, hay un enamoramiento del otro; esta situación muy pronto provoca rupturas por el hecho de no poder profundizar en las relaciones de amistad. El adolescente considera que el amigo debe dar todo por él como él mismo lo haría y ser su confidente que guarde todos sus secretos, siempre disponible para él, incluso que sustituya el papel de la familia. Los amigos posibilitan la independencia emocional del círculo familiar. En la sociedad veracruzana, para los jóvenes es difícil encontrar amigos con esos atributos, pues como señala Conger (1999, p. 70): “Los adolescentes desean que sus amigos sean leales, dignos de confianza y constituyan una fuente de apoyo en cualquier crisis emocional”, pero este tipo ideal no es fácil de encontrar: Amigos de la flota tengo muchos, pero no se puede confiar en ellos, quisiera... es que mire, no son flota, para el desmadre todos son buenos, pero ni uno es chitón (callado)... cuando realmente hay broncas serias, cada quien se rasca con sus propias Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 347


uñas, a veces se siente uno “remal”, pero así es... quisiera tener amigos amigos, pero todos son bien cabrones... Ramiro, 15 años, secundaria, NSE de los padres bajo.

El adolescente desea que su amigo sea un ser perfecto, alguien incondicional y que le satisfaga sus necesidades afectivas, lo que suelen trasladar a quien será o es su pareja. En la medida en que está más tiempo desvinculado de su familia, esto se refuerza, busca que aquellos elementos que no son satisfechos en el hogar sean realizados en otros lugares. Las amistades para él adolescente son algo fundamental, en parte, éstas orientan su vida y la van conformando. Si uno lee autores de los 80 (Mckinney, Fitzgerald, Strommen, entre otros), o anteriores, que escriben sobre la adolescencia, ellos concentran capítulos importantes sobre las formas de amistad y de cómo éstas muchas veces llegan hasta determinar la vida del sujeto. Sin embargo, actualmente se puede observar cómo las relaciones de amistad se van modificando, están mediadas por distintos procesos como son los medios de comunicación, en donde las nuevas tecnologías obligan o permiten otras formas de establecer lazos afectivos, con lo que no se puede todavía establecer un juicio y decir que son peores o mejores que antes, ni hacer una evaluación para considerar que son perjudiciales o benéficos. Las generaciones que utilizan las nuevas tecnologías para relacionarse –chat, teléfono celular, correo electrónico, servicio MSN, etcétera– son muy recientes. En Veracruz, la llegada de la Internet se da en 1996 y los primeros servicios de chat públicos surgen en 1998, aunque su uso se vuelve más cotidiano entre los jóvenes a partir de 2001, cuando el servicio aparece por distintos puntos de la ciudad. Así, se observa que un importante vínculo con los amigos son los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. Las opiniones sobre comunicarse a través de estos medios son claras, para ellos es más práctico, por lo que los adolescentes de 10 u 11 años los usan cotidianamente. Ahora, el aspecto que se encuentra dividido es el de establecer relaciones afectivas exclusivamente o predominantemente por estos medios. Algunos jóvenes dicen que es “malo”, que “no tiene chiste”, otros aseguran que es “buen principio” o una forma de “prolongar una amistad”; el mismo joven que dice que “están mal las relaciones por Internet” reconoce que depende de ellos y que conoce casos de personas que se han conocido por medio de la Internet y después se han casado; otros más aceptan haber tenido noviazgos exclusivamente por este medio y que inclusive se llegaron a enamorar. 348 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías son un espacio en donde los jóvenes establecen relaciones, buscan amistades, prolongan relaciones, buscan modelos ideales de amor y sexualidad que les sirven como referentes en su vida cotidiana. Ruptura con los padres Se observó también a adolescentes que tratan de independizarse completamente de la autoridad de los padres, situación que regularmente no logran, pero siguen anhelando. Esto va a marcar nuevas formas de relacionarse con ellos, que generalmente tienden a ser más impersonales, en donde se busca que el lazo afectivo sea menos fuerte. Aguirre Baztán (1998) señala que el adolescente “huye” de su niñez, al considerar que ésta lo ata y limita a normas y comportamientos que no le permiten independizarse y encontrar su identidad. Sus modelos de identificación en la mayoría de los casos ya no son sus padres (o bien, quienes lo criaron: abuelos, tíos, tutor, etcétera), generándole conflictos al interior de su ámbito familiar, incluso llegan a desdeñar todo lo que apreciaban en su niñez, incluyendo a sus figuras paterna y materna, de quienes hasta se llegan a burlar, esto en gran parte como una señal de independencia y libertad (Aguirre Baztán, 1998). En lo general, los jóvenes tienden a desarrollar un sentimiento de divergencia hacia el mundo, y entre menos edad tengan y socialmente se encuentren menos favorecidos, su postura tiende a ser más radical (Brito, 2002): La verdad, mis padres no son lo que yo quisiera, cometen muchos errores, mi padre no gana mucho y mi madre es floja, sí trabaja, pero en las tardes se la pasa viendo la televisión, y los domingos se pone a platicar con sus comadres… Saúl, 16 años, 3º de secundaria, NSE de los padres bajo.

El adolescente se aleja de los “otros” que un día contribuyeron a formar su identidad y los niega como parte de su modelo de vida. Va buscando nuevos modelos de comportamiento, provocando que se distancie de los lazos afectivos de su niñez, y sustituye la figura de los padres por otras que pueden ser desde amigos de sus padres hasta familiares cercanos, líderes de barrio, deportistas o estrellas del mundo del espectáculo reales o ficticios; esto último muchas veces no lo llega a aceptar, pero se refleja en su comportamiento o en su forma de vestir y hablar. Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 349


Dentro del estudio realizado a la población adolescente, se exploró la dinámica de interacción entre los miembros de la familia, así como la conformación de las familias en las que los adolescentes se encuentran integrados. Un punto de indagación se ubicó respecto a si habían tenido conflictos (peleas o discusiones) en su casa en los últimos seis meses, el 54% contestó que sí, y cuando se les preguntó con quién, éstos fueron los resultados: Cuadro 1

Conflictos de los adolescentes en los últimos seis meses Persona con la que se tuvo el conflicto Papá Mamá Hermanos Tíos Abuelos Otros familiares Otras personas Sin conflicto

% 34 36 12 3 2 4 4 46

Fuente: Encuesta Adolescencia sin otredad, 2005.

El adolescente desea actuar libremente, imponiendo sus propios objetivos y haciendo lo que le agrada, lo cual también muchas veces le genera rupturas con el ámbito familiar; dependiendo del tipo de padres que tenga. Si son permisivos o indiferentes, el problema tal vez sea menor, pero si son autoritarios, definitivamente el conflicto será mayor. En el siguiente cuadro (2), elaborado a partir del guión de entrevista de Otero-López (1997), se muestra el grado de permisibilidad que tienen los adolescentes: Cuadro 2

Autonomía del adolescente de acuerdo con el tipo de actividad que realizan Necesito Actividades Prohibido permiso Yo decido No sé Tener novio 24.1 13.9 49.1 9.3 Fumar 78.7 2.8 15.7 1.9 Salir con amigos 2.8 88.9 7.4 0.0 Beber alcohol 75.0 9.3 11.1 3.7 Vestir como quieras 2.8 11.1 84.3 0.9 

Podían contestar con más de una opción.

350 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio

Sin contestar 3.7 0.9 0.9 0.9 0.9


Necesito Actividades Prohibido permiso Yo decido No sé Llegar tarde 26.9 65.7 2.8 3.7 Tatuarse 77.8 13.9 5.6 1.9 Tener relaciones sexuales 57.4 6.5 22.2 13.0 Teñirse el cabello 39.8 36.1 17.6 5.6

Sin contestar 0.9 0.9 0.9 0.9

Fuente: Encuesta Adolescencia sin otredad, 2005

Los adolescentes entonces dejan de identificarse plenamente con los valores familiares y sociales (Aguirre Baztán, 1998), en algunos casos quieren romper con ellos. Muchas veces actúan precisamente en contra de estos valores con la intención de reafirmarse, desarrollando conductas de riesgo, pudiendo ser éstas hasta delictivas. Desde luego, los padres ante este tipo de conducta tienden a cuestionar las actitudes de los hijos. Si bien algunas veces están conscientes de que su hijo está sufriendo cambios y que dejará de actuar como lo hacía antes, sin embargo, se les hace difícil sobrellevar esa situación y muestran una actitud de rechazo. Todo lo anterior les genera soledad y estados de estrés al adolescente, que pueden derivar en complicaciones serias, por supuesto que esto último no siempre sucede, a veces es sólo un ajuste que supera. El adolescente, ante esa sensación de estar solo, se vuelve más vulnerable y sensible, generando que sus sentimientos no siempre los comparta por el temor de salir lastimado, aislándose de los demás. Es conveniente mencionar que cuando los padres son totalmente permisivos, su actuar no se traduce en hijos que se sientan comprendidos, muchas veces es contraproducente, ya que para autores como Moreno Kena (2003) y Velasco Fernández (2001 y 2003), e instituciones como el Conadic y el Cenati, es un factor de riesgo que puede ser una causante de alguna adicción a las drogas. Sin duda, el adolescente demanda libertad, pero también es indispensable que se le ponga límites. En los grupos de discusión esto salía a la luz: Hay profes que de plano no están interesados en tenernos quietos, dicen que a ellos les vale; llegan, medio dan la clase para cubrir el tiempo, se ponen a leer y se van… Y es que como todos los compañeros gritan, avientan cosas, entonces nadie pone atención y no aprendemos, eso no se vale, deben actuar, como otros maestros que ésos desde que entran ponen quietos a todos. En la casa pasa lo mismo, mire, cuando a mi hermano lo dejan que haga lo que quiera, hace de las suyas, así era mi Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 351


mamá con él, pero lo mandaron con mi abuela, y hasta trabaja y estudia, pero ella se lo trae bien “cortito”, ya no hace lo que se le antoja… Laura, 17 años, estudiante de 1º de bachillerato, NSE de los padres medio.

Algunos adolescentes mencionaron que a veces sus propios padres son completamente permisivos y en otras ocasiones muy estrictos, incluso para la misma actividad, lo que genera confusión, además de que visualizan las normas familiares como un capricho paterno. Lo cierto es que la relación con los padres en la adolescencia se modifica, originando esto un desajuste tanto en el hijo como en el padre, pues el primero no sabe cómo actuar y el segundo no sabe muchas veces cómo tratarlo. Deserción social del adolescente Brito (2002) considera que la tendencia social actual es que en lugar de insertar al joven a la sociedad, hay una “deserción social”, ya que los adolescentes están desertando de la escuela, la familia y de las demás instituciones tradicionales. Para Hurlock (2001), existen “adolescentes sociales” que actúan conforme a las normas, tienen un desempeño esperado por el grupo y están satisfechos por actuar de acuerdo con lo que los demás esperan de él; para la autora antes mencionada, también hay “adolescente asociales”, quienes no pueden adaptarse a la norma del contexto debido a falta de competencias sociales; por otro lado está el “adolescente antisocial”, el cual se encuentra consciente de lo que el grupo espera de él, pero por circunstancias personales actúa en contra. Efectivamente, hay adolescentes que no pueden integrarse a su grupo, que no están capacitados para la convivencia, debido a que desde niños permanecen en poco contacto con los padres, lo que les genera dificultades para convivir en comunidad (Hurlock, 2001). Así, aunque tengan un guía para adquirir formas de comportamiento social y aprendan a relacionarse, éste no puede convertirse de manera automática en un adolescente socializado. En lo general, el hecho de que de niño tenga poco contacto con los miembros de su entorno familiar y poca satisfacción en su infancia genera que tenga escasa motivación para las actividades sociales. Entonces, hay adolescentes que no están capacitados y otros que no muestran interés para incorporarse a una vida normada por reglas que facilitan la convivencia. 352 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


Las instituciones no están preparadas para trabajar con este tipo de adolescentes; ni las escuelas ni los maestros tienen generalmente los conocimientos para poder tratarlos. La familia a veces ni siquiera sabe cómo sobrellevarlos, por lo tanto, muchas veces cuando éstos empiezan a separarse de la vida escolar o familiar, para todos aparentemente es “más cómodo”. La deserción escolar en nivel secundaria es alta, como lo ha reconocido el propio Reyes Tamez Guerra, Secretario de Educación Pública, al momento de hacer este estudio (Madrigal, 2004). De acuerdo con datos de la CEPAL (2002), la deserción escolar en México es del 35% en zonas urbanas (población de nuestro interés), por encima de varios países de América Latina como Chile (14%), Perú (16%), República Dominicana (19%), Argentina (23%), Brasil (23%), Colombia (24%), Panamá (25%), Costa Rica (30%), Ecuador (28%), El Salvador (30%), Nicaragua (34%), Paraguay (32%) y Uruguay (32%). En la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, para 2004, esta deserción era aproximadamente del 29% por debajo de la media nacional, lo cual es un indicador de lo dicho en el párrafo anterior: El contexto social no tiene la capacidad de mantener a los adolescentes estudiando, ligado esto a las condiciones económicas, al sistema educativo, al ambiente familiar y al desarrollo del individuo principalmente. Hay sectores de adolescentes que se sienten excluidos de los distintos contextos y otros que se autoexcluyen, generando sus propios grupos, lo que no indica que no convivan con el resto de la sociedad, lo hacen, pero bajo su propia identidad, diferenciándose desde el vestir hasta el actuar. La deserción social de los adolescentes es aprovechada por las organizaciones de delincuentes, quienes los arropan y permiten que actúen con absoluta libertad: El “chito” era mi amigo, vendía droga y lo detuvieron, salió libre porque es menor de edad; él lo hacía no solamente por dinero, también porque se drogaba, y si no lo hacía, su flota lo “pendejeaba”. Eran unos chavos que se ponían en la esquina, mayores que él, entonces se la pasaba con ellos toda la tarde, en su casa estaba solo, su mamá trabaja y su papá vive en otra parte, me parece que con otra “ñora”, supuestamente una vecina lo vigilaba, y siempre su mamá le decía que ya no fuera con esos cuates, pero pues le valía lo que le dijera su jefa porque casi no estaba con él… entonces esos güeyes eran como su familia… al principio me burlaba de él, pero ya después ni me pelaba, mi mamá me dice mejor que no lo pele, ya que es un delincuente y es que lo meten a las casas a robar… Marcial, 15 años, adolescente no escolarizado, NSE de los padres medio. Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 353


En las bandas de robacoches, aproximadamente el 20 y 30% son adolescentes y un 10% es de 14 años o menos (Herrera, 2004). La delincuencia organizada les da “espacios” y ciertos satisfactores que instituciones como la escuela y la familia no son capaces de brindar. Por otro lado, les permiten sacar el resentimiento social que traen acumulado a través de actos vandálicos. Los adolescentes tradicionalmente se sienten sin poder social, originando en ellos frustración y desesperanza (Ramos y otros, 2002), pero cuando se incorporan a bandas delictivas consideran que ellos son capaces de ejercer poder y control. En este estudio detectamos muy pocos adolescentes que trabajan en bandas, sin embargo, en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río han destacado varias, como la de Los Briseños (operan al norte de la ciudad en una de las unidades habitacionales del Infonavit), que básicamente están compuestas por adolescentes y comandadas por adultos. Algunos jóvenes desertan de su familia y otros continúan viviendo con ella, pero se aíslan de las actividades del hogar, no participan en la convivencia y no colaboran con las actividades que una unidad doméstica demanda. Dentro de la investigación realizada, se observa que un 23% de los adolescentes declara que la comunicación que tienen con sus padres es mala o muy mala, y un 21% asegura que la relación con toda su familia es mala o muy mala, al igual consideran que no existe la convivencia familiar. Muchas veces esto sucede no precisamente porque el adolescente así lo determine, sino porque las condiciones familiares así se van dando: En casa, todos trabajan, casi no nos vemos, mi papá el domingo todo el día está acostado viendo la tele, ese día mi mamá dice que ni toquemos al “jefe”10 porque está descansando de toda la semana, ella, también trabaja, pero ese día se pone a lavar la ropa y limpiar la casa, mis hermanos cada quien sale por su lado y yo me quedó solo, entonces me salgo de la casa; si mi mamá me ve sin hacer nada, me pone a trabajar. Saúl 14 años, 2º año de secundaria, NSE de los padres bajo.

Actualmente, la sociedad y las instituciones en todos los casos no son capaces de generar espacios suficientes para los adolescentes. La familia no tiene una perspectiva de inclusión, al igual que la escuela, así que quienes no se ajustan a sus normas son rechazados o aislados; pocas escuelas realmente tienen pro10

Hace referencia al padre de familia.

354 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


gramas para trabajar con adolescentes con problemas. Las familias difícilmente pueden sobrellevar sus contradicciones cotidianas, su estabilidad es muy endeble, les cuesta trabajo entender a un “hijo rebelde”, no saben cómo hacerlo y generalmente la disposición que muestran los padres es poca. Sin embargo, no darles espacios en los centros educativos y espacios institucionales implica que aumente su posibilidad de caer en situaciones de riesgo. Los adolescentes que desean convivir en el mundo socialmente aceptado por la mayoría deben aprender a guardar sumisión ante la gente adulta (Ramos y otros, 2002), entonces esto genera que no se identifiquen siempre con sus valores sociales ni con sus familiares. Los que aceptan las reglas muchas veces no las hacen suyas, en ellos se observa la frase mexicana: “Se obedece pero no se cumple”, así realizan las cosas pero solamente por cumplir, pues no hay ni un cambio de conducta ni aprendizaje. En cuanto a la presión social, ésta se deja de ejercer, por lo que actúa como más le place, sin asumir con conciencia los mandatos sociales: Sí limpio mi cuarto, pero a medias, nada más para que mi mamá vea que hago las cosas y no me esté molestando, pero ella misma dice que no hago bien las cosas, con la tarea igual, bajo las cosas de Internet y así las entrego, el maestro ni se da cuenta, hasta me felicita. Claro, hay unos teachers que sí desconfían pero no dicen nada, uno cumple y ya… Raúl, 17 años, 3er semestre de bachillerato, NSE de los padres medio.

Medios Los medios de comunicación ocupan un amplio espacio en la vida de los adolescentes, absorben muchas horas de su tiempo, esto posibilita que las personas pierdan importancia y que aparentemente no sean tan necesarios. A pesar de que a los medios de comunicación se les ha acusado de absorber el tiempo de los niños y de los adolescentes, es importante señalar que de acuerdo con lo que mencionan los propios adolescentes, éstos ocupan el espacio que la familia o los propios amigos no les pueden dar. Los adolescentes en México es el sector de población que más horas participa del tiempo libre, según el estudio realizado por el INEGI a través de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2002, en donde se observa que los hombres destinan un 17.3% y las mujeres un 17.0% de su tiempo (incluyendo las horas de sueño y descanso), esto implica que en promedio dedican más de Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 355


cinco horas. En el estudio realizado por los autores de este texto se observa los siguientes datos en cuanto al consumo de la TV por parte de los adolescentes: Cuadro 3

Tiempo diario que ven TV los adolescentes 1. No veo televisión 2. De 0 a media hora 3. De media a una hora 4. De 1 a 2 horas 5. De 2 a 3 horas 6. Más de 3 horas SC Total

% 0.9 3.7 4.5 21.1 25.9 41.0 2.9 100

Fuente: Encuesta Adolescencia sin otredad, 2005.

La TV es el medio que más presencia tiene en sus vidas, por otro lado, según los resultados de este estudio, si sumamos los demás medios11 de comunicación –radio, Internet, revistas, periódicos, cine–, al igual que las nuevas tecnologías –videojuegos y teléfono celular (móvil)–, nos daremos cuenta de que les dedican más de cinco horas y media diarias promedio. Entonces, una tercera parte del tiempo que permanecen despiertos están frente a los medios de comunicación. Señalar que los medios de comunicación influyen o no en los adolescentes es caer en las posturas dicotómicas. Como lo señalan Orozco (1995) y Barbero (1995), hay un proceso de mediación, el cual es social e individual. Desde luego que los medios tienen un peso en su vida, son parte de su cotidianidad, pues los han incorporado a casi todas las actividades que realizan. Los participantes en los grupos focales difícilmente perciben su vida sin medios de comunicación y sin nuevas tecnologías, éstos los acompañan a todas partes y son símbolos de jerarquía social. Gran parte de los estudiados sí declaran necesitar y depender de ellos: Sí, antes, cuando no tenía teléfono celular, no pasaba nada, pero ahora no puedo salir sin el mismo, si lo hago me siento incompleto… igual cuando en mi casa no está encendida la televisión se siente raro el ambiente, mi mamá dice que nada más 11

Por cuestiones de espacio no se presentan todos los resultados.

356 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


gastamos luz (sic) porque la tenemos encendida y nadie la ve, pero si de repente se apaga, como que algo falta, se hace un silencio. Elizabeth, 5º semestre de bachillerato, NSE de los padres alto.

La televisión es, como se señalaba líneas arriba, la que tiene más presencia, sin embargo, también tienen importancia la Internet, la radio, los teléfonos celulares y los juegos de video. Ellos le permiten aislarse por momento de las relaciones sociales tradicionales, le facilitan establecer nuevos vínculos y que su entorno inmediato (familia, compañeros de escuela y vecinos) no sea indispensable para socializar. Para algunos jóvenes los medios son indispensables para no depender de los demás, para aislarse, desensibilizarse de su entorno y enfrascarse en su propio mundo, aunque esto en casos muy marcados no es una tendencia general, pero incluso son etapas que viven los adolescentes, en donde únicamente quieren estar relacionándose con las nuevas tecnologías y los medios de comunicación. Los medios de comunicación les permiten un vivir sin el otro, viven en el cine o en la televisión lo que no pueden vivir en su propia vida, ya que los “contenidos tocan la experiencia de la vida" (Covarrubias, 1994, p. 125), dan la apariencia de que no necesitan de los demás para realizarse como seres humanos. Desde luego, esto es una etapa de vida que viven en cierto momento los adolescentes, no es una constante. En el estudio se observa que en determinados momentos el mundo de ficción de los medios llega a tener muchas veces más peso para él que su propia vida real, por momentos los demás desaparecen, no existen los otros reales. En este punto salta la duda sobre qué ocasiona que el adolescente se encuentre tan seducido por los medios de comunicación y qué provoca que ellos estén apegados a los mismos. Los adolescentes visualizan a estos medios de diversas formas, por lo tanto, la percepción que tienen de los mismos no es una sola. Es importante señalar que existen identidades juveniles diferentes y divergentes (Brito, 2002), así que cada una de ellas responde de manera distinta a los mensajes de los medios de comunicación, no solamente hay diferentes interpretaciones (polisemia) del mensaje, sino también diferentes niveles cognoscitivos de analizarlo (multisemia) (Lull, James, 1997); mientras unos tienen posturas críticas ante lo que sucede en los medios de comunicación, otros los ven de manera complaciente, aun en determinados momentos imitan de manera sistemática los mensajes de éstos. Como señala Orozco (1995), la propia identidad es una mediación en la medida que incide en la interacción que el sujeto tiene con los medios de Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 357


comunicación, sin olvidar que el mismo adolescente le da diferentes lecturas al mensaje y lo va resignificando a partir de las distintas experiencias de vida que tenga. Entonces, generalmente el adolescente no tiene una mirada acrítica sobre lo que pasa en los medios, pues aunque muchas veces le agrada lo que ve, no por ello deja de criticar su programación favorita. Los calificativos que tiene hacia los programas van desde que es un programa "tonto", "bobo", "estúpido" o "muy bueno"; puede ser que el programa le parezca “menso”, pero no por eso deja de verlo. Claro que no cree en todo lo que ve en la televisión, ni siquiera en los noticiarios. Los medios los seducen, pero son audiencia activa (Lull, 1997). La niñez va orientando la conducta de éstos. Quienes tuvieron una mayor presencia de la televisión y de los medios de comunicación como distracciones en su vida infantil señalan que les cuesta más trabajo en la adolescencia establecer vínculos con sus padres y comprenderlos, lo cual se apega a lo que señala Hurlock (2001). No se puede generalizar respecto a esto, pero en las entrevistas y grupos focales realizados arrojan esa información. Aquellos que declaran que de niños convivían más con sus padres y menos con los medios, reconocen que en la actualidad hay rupturas y conflictos con los padres, pero que son poco frecuentes; cuestiones como sexualidad, problemas en la escuela y de la vida en general son consultadas o comentadas con los padres, de preferencia con la mamá; pero quienes permanecieron más distantes de sus progenitores, no importando que vivieran juntos, utilizaban otras fuentes de información como los amigos y los medios de comunicación. Desde luego, en las encuestas y en los grupos focales los sujetos investigados aceptan que los medios de comunicación, y de manera particular la televisión, les ha servido de referente durante su niñez y su adolescencia. Bueno, sí hay algunos chavos que se visten igual que los de la tele... mira, tengo amigas que quieren tener novios igualitos a Jorge Salinas, Eduardo Santamarina o ya de perdida el tal Yahír... es más, dicen que con ellos todo, sí, todo.. qué les pasa y son chavas que ya están grandes, tienen 16 años. Otras quieren vestirse igualito que la Britney o la tal Thalía, andan con sus ombligueras o sus tatuajes según ellas muy a la moda, pero nada, se les ve la panza por fuera, les digo que dan pena... este, en mi caso, pues no imito cosas de la tele... bueno algunas... es que cómo explicarte, no todo es malo, por ejemplo el otro día vi en una telenovela a Rubí, si el personaje principal, que la hace de mala que tiene un detallazo con el que iba a ser su esposo, y el otro se impresiona, bueno pues hice lo mismo con el que era 358 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


mi novio y no... como que no le gustó, pero pocas veces hago eso de imitar lo que veo en la tele... Marla, 17 años, estudiante de bachillerato, NSE de los padres medio.

Autores como Hurlock (1995) consideran que el adolescente obtiene sus modelos de imitación de los medios de comunicación, lo cual le genera conflictos porque las pautas de conductas proyectadas no son siempre aceptadas socialmente, o bien, son ridiculizadas. Ello es cierto en algunas circunstancias, pero no se puede generalizar. El adolescente mediatiza, no hay un proceso directo, busca nuevos patrones para romper con los valores que le habían mostrado en su casa, y si éstos se encuentran en los medios de comunicación, intenta apropiárselos: “Me diferencio y luego existo” (Brito, 2002, p. 50). El joven necesita diferenciarse de la mayoría, en varios aspectos, esto incluye los valores morales, llegando algunas veces a rechazar la moral convencional adulta y empezando por los aspectos que están ligados a su infancia (Aguirre Baztán, 1998). Socialmente, entre más se diferencien los jóvenes, más marcan su identidad; entre más se separen de las normas sociales establecidas, más visibles se vuelven, por eso a veces los medios le sirven como referente para distinguirse de su entorno, sin embargo, no es una simple imitación. Aunque a veces sucede lo contrario, desean integrarse y ser aceptados por un espacio social y nuevamente utilizan a los medios de comunicación como referentes. En este estudio también se observa la relación adolescencia-consumo-medios de comunicación, en donde estos últimos intentan persuadir a la población joven, tratando de generar estereotipos de consumidores, no obstante, no se puede decir que lo impongan, incluso la población joven ha generado movimientos que van en contra del consumismo como los movimientos contraculturales (Brito, 2002). Los expertos en marketing saben que no todos los mensajes son eficaces y menos en este grupo de edad (Otegui, 2004). Es importante reconocer que la capacidad de consumo es un elemento importante para el joven adolescente, autores como Brito (2002) señalan que este factor genera identidades en la población joven, es un factor que permite distinguirse de otros e integrarse a un sector; de acuerdo con lo observado en esta investigación, puede incitar a conductas de riesgo. Esto último debido a que incluso hay adolescentes que rompen con sus valores tradicionales, con tal de ver realizado su consumo. Asimismo, se observó que hay adolescentes que se prostituyen para poder comprar aquellos productos que no son de primera necesidad (teléfonos celuAdolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 359


lares, ropa de moda, corsetería, etcétera) y que en su casa no se los pueden dar; otros optan por incorporarse a la delincuencia, pero es un sector juvenil mínimo. Lo que sí es recurrente es el hecho de que hay quienes se sienten frustrados por no poder consumir todo lo que la sociedad les ofrece, llegando a considerar culpables a sus padres o a todo su entorno. Un sentimiento de aislamiento los invade por no sentirse dignos de convivir con los demás y porque no les dan lo que consideran que deberían tener. Concluyendo La adolescencia sin otredad es una etapa de vida por la que han pasado en algún momento de su desarrollo varios de los sujetos estudiados, quienes desde niños han tenido que desarrollarse con poca presencia adulta; además, consideran que las demás personas no tienen importancia, los piensan diferentes a sí mismos. Sus condiciones de crecimiento personal llevan al adolescente a sentirse solo y también a preferir estar aislado, no se siente parte de una identidad colectiva, aunque por momentos desee pertenecer a un grupo social. Los adolescentes vienen desarrollando una vida en donde la presencia adulta desde su niñez es poca, y cuando existe es para sancionar y vigilar, no para la convivencia, al menos en la mayoría de los casos observados. El tener novio(a) y amigo(as) por momentos se vuelve una necesidad, aunque los adolescentes en la medida que idealizan este tipo de relaciones generalmente salen decepcionados y muchas veces se involucran en dinámicas de dependencia, por lo tanto, consideran que la convivencia con los demás no es garantía de sentirse mejor. A los adolescentes les cuesta trabajo reconocer el esfuerzo que hace el entorno por ellos, de manera particular sus padres, amigos, escuela y otras instituciones, esa desvalorización los hace sentirse solos y les genera resentimiento. Por otro lado, consideran que los adultos en general solamente ven sus defectos y que los menosprecian. La relación con los padres es compleja, tratan de independizarse de ellos, han aprendido a estar sin su presencia, pero a la vez saben que dependen de éstos y declaran que los aman profundamente, reconocen que son ellos quienes los sacan de cualquier apuro; sin embargo, no soportan su compañía por mucho tiempo, ni pueden llegar a considerarlos sus cómplices. Los adolescentes se consideran dañados emocionalmente por los demás (padres, amigos, escuela y otros individuos del entorno), en donde los medios de comunicación y las nuevas tecnologías tienen una gran presencia, incluso se 360 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


les facilita más iniciar y mantener relaciones a través de estos medios, convirtiéndolos en referentes en la construcción de su identidad, desde luego a través de un proceso de mediación. A partir de la información obtenida y del análisis elaborado, se puede decir que la adolescencia sin otredad se presenta cuando: • El adolescente, generalmente en casa, se encuentra solo, o bien, bajo la responsabilidad de un hermano mayor o familiar que no se responsabiliza ni interactúa con él. Los padres están pocas horas presentes. • Tiene una madre con una doble jornada o a ésta le resulta más atractivo distraerse con los medios de comunicación o con cualquier otra actividad, lo que impide compartir tiempo con el adolescente. • Se aísla de su entorno para dedicar tiempo a los medios de comunicación. • Tiene un padre ausente, sea porque éste trabaja (es un padre proveedor) o porque no vive con él. Pocas veces tiene un padre educador. • La educación y la formación de valores no se realiza en casa, sino en otros espacios ajenos al primer núcleo familiar. Es en el ámbito de los amigos, tíos o tías, vecinos o el personal doméstico, en donde tiene su aprendizaje axiológico. • Sus afectos se vierten más hacia sus amigos, novio(a), ciberamigos y/o cibernovio(a)s, con los cuales desarrolla una implicación emocional que a veces le puede generar daño por las condiciones en que se da. • Tienen padres permisivos, quienes no establecen claridad en las reglas familiares. • Los “otros” casi no tienen presencia en su vida. Están con él a su alrededor pero no responden a sus necesidades. • Se siente poco apoyado por su entorno, considera que la familia y los amigos no lo aprecian lo suficiente ni le brindan el tiempo y espacio que necesita. Los anteriores puntos no son una constante en todos los jóvenes, pero varios de estos aspectos sí se presentan en un sector de la población en estudio en alguna etapa de su vida. La adolescencia sin otredad es una condición contradictoria que puede llegar a experimentar el adolescente en donde se siente aislado del grupo, pero a la vez con un deseo de ser parte importante del mismo. La figura de los padres de familia se encuentra por momentos ausente, su afecto hacia los Adolescencia sin otredad: identidad y comunicación • 361


otros no sabe cómo conducirlo y los medios de comunicación es un factor que le facilita sobrellevar este estado, pero también de que se haga más complejo el proceso. Lo preocupante es que este estado puede llegar a producir conductas de riesgo: adicciones, depresión y dependencia emocional, con las respectivas consecuencias. El adolescente sin otredad intenta separarse de su contexto. La realidad que le hemos dibujado no le agrada y sabe que difícilmente la podrá cambiar, por lo tanto, difícilmente intenta transformarla. Es necesario indagar por qué adopta esa actitud. Es indispensable continuar analizando el papel de los medios de comunicación y la construcción de la identidad del adolescente, sobre todo ante los nuevos roles que la familia enfrenta, pero también bajo nuevos enfoques, desde otros ángulos, con categorías que tradicionalmente no son utilizadas para estudiar a este grupo de edad, de lo contrario, seguiremos dándonos las mismas respuestas a una problemática cada vez más compleja. Será necesario seguir estudiando esta categoría, “adolescencia sin otredad”, y profundizar más en el análisis, ya que en este reporte solamente se describe parte del fenómeno que se está observando en la zona de estudio. Bbliografía Aguirre, A. (1998). Psicología de la adolescencia. España: Alfa Omega Marcombo. Barra, A.(2000) Filosofía de la otredad. Educar para la diferencia, Revista Contextos de Educación, No. IV. Argentina, Universidad Nacional de Río Cuarto. Recuperado de: http://www.unrc.edu.ar/publicar/cde/Barra%20Ruatta.htm Brito, R.(2002). Identidades juveniles y praxis divergente; acerca de la conceptualización de juventud. (Nateras Domínguez, Alfredo; Coordinador) Jóvenes, culturas e identidades urbanas, Universidad Autónoma de México. México, D. F: Miguel Ángel Porrúa. CEPAL (2002) Elevadas tasas de deserción escolar en América Latina. Informe de la CEPAL Panorama Social de América Latina 2001-2002. Comisión económica para América Latina y El Caribe, Naciones Unidas. Recuperado en febrero de 2005 de: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/ comunicados/0/11260/P11260.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl Coffey y Atkinson (2003) Encontrar el sentido a los datos cualitativos. Estrategias de investigación. Colombia: Editorial Universidad de Antioquia. CONADIC, (2003) Encuesta nacional de adicciones. Tabaco, Alcohol y otras drogas. México: Consejo Nacional de Adicciones. Conger, J., Adolescencia (1999). Generación presionada, Harla, México 362 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


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Salud de Adolescente, OPS, Washington, D.C., los(as) profesores(as) Rina Alcalay, Universidad de California, Davis; Luis Alfonso Guadarrama Rico, Universidad Autónoma del Estado de Mexico, México; Ana María Cano, Universidad de Lima; Jair Vega, Universidad del Norte, Paulo Lyra, Asesor, Comunicación y VIH/SIDA, OPS, Washington, D.C., y de los investigadores principales designados por 13 facultades de comunicación social de América Latina para atender el Taller de Revisión del Protocolo celebrado en Ibarra, Ecuador del 1-6 de Julio, 2001. Otero-López, J. M. (1997) Droga y delincuencia, Un acercamiento a la realidad. Madrid: Psicología Pirámide. Otegui, J.M. (2004). La influencia de los medios de comunicación en la transmisión de valores. En los medios de comunicación y el consumo de drogas. Avances en Drogo dependencia (Coordinadores Pantoja y Abeijón) Instituto de Deusto de Drogodependencias. Bilbao: Universidad de Deusto. SEP (2004). Comunicado encuesta de la OCDE. Recuperado en febrero de: http:// www.sep.gob.mx/wb2/sep/sep_comunicado070204 Velasco, R. (2001) La familia ante las drogas. México: Trillas. Velasco, R. (2003) Las adicciones: Manual para maestros y padres. México: Trillas.

364 • Pedro Octavio Reyes Enríquez, Miguel Ángel Córdoba Zamudio


Capítulo 17

Comunicación y aprendizajes: notas para promover experiencias educativas en la ciudad Genaro Aguirre Aguilar*

Universidad Veracruzana

Producto de la reflexión y su experiencia docente, el texto busca proponer una lectura sobre la ciudad, en donde los encuentros vividos por su gente, devengan actos de reinvención cotidianos. Asumir los contextos urbanos como sitios para la producción de aprendizajes, es convertir a la ciudad en un lugar que posibilita relaciones sociales y puede orientar hacia otro tipo de ciudadanía. Product of the reflection and the teaching experience of the author, the text searches for the propose of reading about the city, where the lived encounters by its people, wandered acts of daily reinvention. Assuming the urban contexts as sites for the production of learning, is to turn the city into a place to make social relationships possible that may guide other kind of citizens.

* El autor es maestro en comunicación por la Universidad Veracruzana. Candidato a Doctor en Sociedades multiculturales y estudios interculturales por la Universidad de Granada. Docente de Tiempo adscrito a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Es autor de los libros Los usos del espacio nocturno en el puerto de Veracruz y Pistas para abordajes cualitativos. Manual teórico, práctico y técnico, ambos editados por la Universidad Cristóbal Colón, además de diversos artículos publicados en revistas de circulación nacional e internacional, así como en compendios colectivos. Ha sido Jefe del Departamento de Investigación de la Universidad Cristóbal Colón. Desde 1998 es comentarista especializado en comunicación, sociedad y cultura en Noticiarios de la U del Grupo Pazos Radio, en la ciudad de Veracruz.


De las primeras apuestas Haciendo memoria, es posible reconocer que los lugares en donde el hombre ha vivido a lo largo de los tiempos, han sido profundamente importantes en la generación de los saberes y el desarrollo de competencias que le han permitido dar continuidad y hallar el sentido a su existencia. Traer aquí una imagen como esta, tiene como intención realizar un ejercicio en el que el pensamiento navegue en los recuerdos para volver sobre sus pasos y comprender que las dinámicas y maneras de socialización que han caracterizado al hombre desde siempre, son formas estratégicas de interacción, en las que la razón junto a la inventiva han promovido actos creativos que pudieron rayar en un pensamiento reflexivo. El atrevimiento para pensar que esto es posible, es en reconocimiento a que todo acto creador es lúdico, estético, imaginativo pero que bien puede andar en los umbrales de un ejercicio fenoménico. No hay que olvidar que un acto creativo, permite al pensamiento arborecer y producir, por lo tanto representar un tipo de configuración del mundo, social y de vida de hombres o mujeres. Alcanzar esto, le supone al ser humano colocar en el horizonte de su percepción y su razón, una forma de re-creación de los escenario sociales, recreación alimentada por lo que le rodea, por lo que cree y es capaz de aprehender en la interacción cotidiana; ámbito vital en donde los contornos del espacio social permiten poner, codo a codo, otredades. Por supuesto que aceptar o siquiera atreverse a pensar en esta posibilidad no resulta fácil, particularmente acostumbrado como está el pensamiento a construir lecturas desde la fragmentación y la dicotomía. No obstante, en el espíritu de este trabajo, está precisamente apostar por ello como mera posibilidad, sin dejar de atraer los aperos conceptuales que vayan allanado los temores propios que supone poner en común ideas como las que se develan a continuación. Es decir, el objetivo de este texto es plantear la necesidad reconocer que la ciudad y sus espacios, ofrecen la ocasión para que nuestros encuentros sociales generen los aprendizajes que faciliten la constitución de un sujeto capaz de potenciar su ciudadanía; para lo cual la comunicación en la educación puede ser el dispositivo que medie los procesos. Para esto, entendemos a la mediación como “la tarea de tender puentes entre lo que se sabe y lo que no se sabe, entre lo vivido y lo por vivir, entre la experiencia y el futuro.” (Prieto Castillo, 2004, p. 95) De allí que sea necesario desbordar los lugares formales de la enunciación de los conocimientos, para poder apropiarnos mejor los entornos urbanos, 366 • Genaro Aguirre Aguilar


intensos para el aprendizaje y densos en lo comunicativo; en cuyo centro epistemológico, siempre deberán estar la pluralidad y la diversidad cultural, como constantes incorporadas a los procesos de interacción educativos. La ciudad, los sujetos y algunas otras cosas En la suma de perfiles y quehaceres de los sujetos que cohabitan en los espacios urbanos, se encuentran tipos de saberes edificados en distintos frentes, constancia de la efervescencia propia de sociedades urbanas en las que la modernidad pudo llegar a trompicones pero propiciando experiencias constructivas en las vidas de sus habitantes. De tal suerte que, del saber ordinario al científico, del conocimiento informal al legitimado por lo institucional, de la racionalidad a la sensibilidad lúdica, estamos ante verdaderas prácticas sociodiscursivas que erigen mundos posibles, continentes de expresividad sobre los cuales la promoción de formas de construcción de lo humano atraviesa el puñado de estadios por donde el hombre mismo se piensa y genera formas de socialización y representación de sus realidades. Del mundo social al mundo de vida, se observan una diversidad de mecanismos, estrategias y tácticas para interactuar y hacer visible una pluralidad cultural que se recrea en las muchas zonas viandantes y de producción de sentido, en las que la palabra toma por asalto universos de interacción para tratar de especificar, de colocar marcas, de legitimar actos y conocimientos productos de la experiencia humana. Se tiene entonces que así como el científico toma del universo lingüístico aquellas formas para construir un universo discursivo que lo visibiliza y legitima; así como el poeta encuentra en las palabras las tácticas de transformación de lo observado, sentido e imaginado; así como el compositor muestra su oficio para trazar sobre el pentagrama las notas que den sentido y expresividad armónica a una obra musical; así como la persona común se hace de maneras inteligibles para tratar de entender y explicar los pasajes de su vida cotidiana, así también los habitantes de las ciudades pueden llegar a entenderla y concebirla como un lugar estratégico para la construcción de un tipo de cotidianeidad capaz de producir una experiencia propia de un usuario urbano habilitado para aprovechar sus encuentros y con ello posibilitar un sentido de pertenencia distinto; de allí la necesidad de trabajar en la definición de ese sujeto capaz de asumir la necesidad de procurar escenarios de encuentros que potencien aprendizajes junto a los muchos otros sujetos con quienes teje el entramado y la gramática urbana. Comunicación y aprendizaje: notas para promover experiencias educativas en la ciudad • 367


Para lograr esto, los procesos de socialización e interacción develadas cotidianamente en las ciudades, se tendrían que asumir como constructos históricoculturales capaces de reinventar las dinámicas del todos los días, ello en aras de una búsqueda constante de entendimiento entre el “nosotros” y el “otro”, pero sobre todo, ese “Otro” que -como dijera Jesús Martín Barbero- interesa porque es capaz de indigestar, de desestabilizar la propia existencia del “nosotros”; “no el otro que está ahí, y yo lo veo y digo <qué lindo>” (2005, p.13). Es decir, sumar a los mundos de vida a aquellos agentes que -por azares del destino o decisión propia- les ha tocado (sobre) vivir en una ciudad, contribuyendo al sentido de una alteridad que trastoca las formas de representación y existencia colectiva. Es de esos procesos naturales de convivencia, heterogeneidad y distinción, que los seres humanos podemos configurar territorios para el aprendizaje, a través del toque mágico que representa la búsqueda, el asombro y las tácticas creativas. Ciudades para dialogar, escenarios para aprender Para nadie es un secreto que hoy día las ciudades han pasado a ser el lugarsigno de lo contemporáneo (Giddens, 2004; Borja y Castells, 2002; Ianni, 2000; Auge, 1995), ese continente capaz de objetivar pensamiento y acción en un tiempo en el cual la incertidumbre, el hedonismo, el individualismo, la violencia en sus muchas formas, lo efímero como condición de abordaje diario, corren por delante; pero igual ese mismo en el que emergen de vez en vez una serie de expresiones de solidaridad, de fraternidad, de comunicabilidad propia de un pensamiento tozudo, propositivo que aboga por la puesta en común de proyectos compartidos; empleando plataformas y circuitos dotados por la llamada sociedad red, aun en medio del acertijo, la incertidumbre y lo contradictorio que todo esto suponga, incluso, sin importar que tales comunidades de usuarios provengan de la periferia y bien a bien no sepan en qué consiste la tan nombrada sociedad de la información. Esta suerte de “esquizofrenia” posmoderna, convierte a la ciudad en un continente geográfico que por su por naturaleza representa un “frente cultural” (González, 2003, p. 157-195), en cuyos pasadizos urbanos (calles, barrios, fraccionamientos, unidades habitacionales, zonas de asentamiento irregular), perviven formas claroscuras de la urbe, pliegues, contextos ring side en el que la vitalidad y la energía propia de lo ideológico urbano, plantean mecanismos para suscribir y representar la ciudad; pasando a convertirla en una suerte de “personaje idílico” de una modernidad efímera, evanescente. 368 • Genaro Aguirre Aguilar


De mapas a itinerarios, de historias colectivas a trayectorias personales, estamos ante la conformación de una trama cultural articulada por experiencias de urbanidad lo mismo que de humanidad, en el que fantasías y quimeras se agazapan para enfrentarnos a la vuelta de cualquier esquina. Por ello, las cartografías de la existencia en las ciudades, son mapas, marcas, anclajes cognitivos a través de los cuales la heterogeneidad, las asimetrías, las diferencias y los distingos de los sujetos sociales dan cuenta de una multiculturalidad vertebradora de formas de representación y expresión de sus ciudadanos. Estamos entonces frente a una cualidad geosimbólica (Giménez, 1996) de toda ciudad, la misma que permite la articulación de un denso entramado de comunicabilidad en la que las interacciones de diverso cuño, las focalizadas y aquellas que no lo son (Joseph,1999), los imaginarios colectivos y las prácticas sociales, terminan por desbordar la institucionalidad sobre la que fueron concebidas, planeadas y erigidas para ser recreadas, reinventadas, resignificadas por los usos que de ella hacemos sus habitantes. Por ello, valdría la pena preguntar ¿es posible imaginar a la ciudad como un lugar capaz de generar las condiciones para construir escenarios de diálogo y aprendizaje?, ¿es propio de un sujeto social urbano producir conocimientos que sean la suma de una razón alimentada lúdica y éticamente para enfrentar los designios de su ciudadanía?, ¿a través de qué estrategias la comunicación y la educación pueden redimensionarse para posibilitar entre los habitantes de la ciudad un tipo de estética vital capaz de construir puentes entre una actitud despreocupada y acciones razonadas que permitan experiencias diversas?, ¿es posible que en medio de la fragmentación y el aparente “dominio” de los no lugares (Auge,1995), podamos desarrollar mecanismos y estrategias de reconocimiento para alcanzar los umbrales de una conciencia histórica en el presente? Textos y metáforas que recrean la vida en las ciudades La supremacía de un modelo económico que ensombrece alternativas al venderse como único posible, encuentra su lugar de reproducción en las inercias, las ilusiones y las falacias del bienestar y las libertades humanas. Los medios de comunicación tanto como la circulación de bienes y servicios junto a los mercados y las formas de consumo, han pasado a ser potentes agencias de mediación que legitiman formas de vida en las que lo visible, lo tangible, lo material alcanzan rangos simbólico. He aquí que la imagen es el lugar para la confirmación de aquellos signos que son la evidencia de un periodo histórico Comunicación y aprendizaje: notas para promover experiencias educativas en la ciudad • 369


que ha alterado nuestras vidas. De la posmodernidad a la modernidad líquida (Appadurai, 2001) se nos presenta un mundo desbocado (Giddens, 2004), cuya tipificación encuentra en las plataformas tecnológicas de comunicación, los vehículos para instrumentar la interactividad mediática, reproduciendo estrategias de deslocalización de lo humano, al reproducir formas esencialmente despersonalizadas, virtuales, efímeras como propiedades intangibles de una era del vacío (Lipovetski, 2004), en la que los marcos axiológicos universalmente aceptados han ido trasmutándose todos los días, para ser hoy otros y bastante distintos a los históricos. Es precisamente en un contexto como éste, que se acuñan estilos de vida, maneras emergentes de ser que son muestra de nuestros hábitos y comportamientos “institucionalmente” determinados. Pero igual aparecen discursos venidos de frentes tan distintos que suelen ser periféricos o apocalípticos, que anuncian el aniquilamiento de formas culturales, de costumbres, de tradiciones que, si bien han sobrevivido a los embates de una historia de sometimiento, hoy viven enfrentando un deterioro ante la falta de representación o apropiación entre las nuevas generaciones de ciudadanos. Otro tipo de discurso es aquel que sobredimensiona irreflexivamente los tiempos que corren, al reducirlos a sus aspectos macroeconómicos, no alcanzando a comprender la incidencia -no siempre positiva- en procesos menores y en cualquier reducto de nuestra vida cotidiana. ¿Cómo pensar igual que antes cuando lo tradicional apenas es aliento en medio de formas de vida y relaciones que han aprendido a vivir en medio de otros lenguajes y por ente otras realidades? No obstante el entendimiento de estas posturas contradictorias, creemos en los hallazgos, en mecanismos, estrategias y tácticas para reinventar el mundo de cara a una complejidad que exige pensamientos y acciones que posibiliten otros escenarios y alcanzar a configurar un sujeto capaz de indagar en otros estadios de aprendizaje. Pensar lo contrario, es clausurar los horizontes, arrodillar la capacidad de asombro, morir sin intentar siquiera imaginar las formas de “abrir los mares” para conducirnos por una vida, donde el ser humano, la búsqueda de libertades, la confianza en el otro, la creencia en una “comunidad de destino” (Bauer en Morin, 2002) sean narrativas para seguir adelante. Precisamente, son las lecturas sobre las ciudades y sus ámbitos de socialización que hagamos, los primeros momentos para la recreación de espacios de diálogo y aprendizaje, ya que son los continentes citadinos, lugares en los que se revelan porosidades, pliegues, intersticios, por donde asomarse a formas de producción de sentido que pudieran desbordar en actos reflexivos para el entendimiento, la explicación y el reconocimiento de lo que significa 370 • Genaro Aguirre Aguilar


-en el ámbito cognitivo, experiencial y vital- ser actores de y en la ciudad. En ella, cada evento, cada elemento, cada agente articula no sólo lo urbano sino también lo humano. Al final del día de lo que se trata, es de conformar una agenda que contribuya a la canalización de experiencias de vida que alimenten, que representen aprendizajes ciudadanos. Pero ¿es posible el establecimiento de esa agenda?, ¿cuáles serían los mecanismos, las estrategias, las decisiones para consolidar esto? Agenda e itinerarios para re-crearse en la ciudad Los nodos, bucles, interfases en los que el ciudadano urbano se mueve y a través de los cuales se conecta con el “allá afuera” y el “aquí dentro”, son la representación de un entramado comunicacional complejo que demanda acompañamientos, andamiajes razonados, creativos para orientar el perfil de un tipo de sujeto capaz de responder a las demandas de un conocimiento pertinente en el que los reconocimientos de otredades, faciliten un tipo de socialidad intercultural como cualidad de toda urbe. Para ello, siempre será necesario reconocer la complejidad de los escenarios contemporáneos, por lo que los lugares y espacios citadinos tendrían que asumirse como zonas de estar y transferir, para intercambio de vivencias y sentidos, en cuya matriz estarían procesos educativos de muy diversa índole (formales, informales o no formales), pero que permitirían la arborescencia de la vida en comunidad, del diálogo y la generación de una ciudadanía. Se trata de atreverse a creerlo. Se demandan –entonces-- actos de gestión colaborativa capaz de administrar las coincidencias o divergencias propias de realidades plurales, las mismas que plantean decisiones, acciones en el marco de mundos de vida en donde las conciencias prácticas deambulen para posibilitar mecanismos, formas o tácticas de sobrevivencia en un mundo fragmentado, pero siempre en la búsqueda de un destino común: la gestión y la administración de la propias experiencias urbanas en aras de aprendizajes pertinentes. En los umbrales de una reflexividad posible, las personas venidas a sujetos urbanos, tendrían que reconocer la importancia del papel que juegas los espacios urbanos como lugares de mediación social para mejor aprovechar lo que detrás de cada uno de ellos existe. Para esto, la comunicación en la educación tendría que ser uno de los dispositivos prominentes en la gestión de aprendizajes, para así ensanchar las formas de relación fenomenológica que realizamos los viandantes cuando tejemos el acontecer diario. Comunicación y aprendizaje: notas para promover experiencias educativas en la ciudad • 371


Optimizar los procesos desde los ámbitos educativos, demanda de sus agentes la reconsideración de expectativas, proyectos, apuestas individuales para poder generar modelos y estrategias de promoción de saberes compartidos. La intervención en los aprendizajes emanados de las experiencias cotidianas podría encontrar en la mediación, acciones para alcanzar los conocimientos que demandan las nuevas formas de visibilidad y convivencia aquí planteadas. Cada rincón, cada espacio de socialización, cada acto, cada interacción, tendrían que representar ámbitos de interlocución dialécticos; esos en los que la diversidad, las distinciones, las mismas asimetrías culturales, las biografías grupales e individuales, sean detonadores de saberes. Para esto, el razonamiento, la estética, la capacidad de un pensamiento que sume y no que reste, tendría que buscar las maneras para la conformación de anclajes comunes y establecer comunidades de sentido, en las que la administración de inteligencias múltiples, polivalentes, tengan que ver con estrategias de apropiación de los saberes producidos y recreados en las representaciones, los imaginarios, los discursos y las prácticas de los habitantes de toda ciudad. A partir de aquí, tendríamos que articular estrategias de mediación e intervención entre los sujetos y aquellos agentes que vienen promoviendo lugares distintos a aquellos que producían el saber tradicional, pues no hay que olvidar que no es tanto el libro como la imagen (Martín-Barbero, 2002, p. 45-77) quien detentan un capital educativo en estos momentos. Preguntas oportunas serían: ¿En el terreno de la formalidad académica, la comunicación ha reconocido el papel que como vector puede tener hoy cuando se habla de la deslocalización y el descentramiento de los lugares de producción de saberes?, ¿acaso la educación formal ha dimensionado o implementado estrategias de relectura de los universos simbólicos construidos diariamente en la ciudad en el que la interpelación tecnológica viene exigiendo distintas inteligencias? No lo obviemos: la cultura letrada ha venido perdiendo camino ante la cultura audiovisual y eso es un signo de los nuevos tiempos que no se puede ignorarse en aras de seguir manteniendo un capital intelectual cada vez más desdibujado. Los estudiosos de la comunicación, deberíamos tener la mayor claridad al respecto. ¿Va siendo así? Las dudas pueden ser muchas. Dispositivos para aprendizajes en una zona costera En la ciudad de Veracruz, esa del rostro urbano que se deja golpear cada mañana por una brisa que viene del Golfo de México, en los últimos 15 años han venido 372 • Genaro Aguirre Aguilar


sucediéndose una serie de fenómenos que tienen que ver con el ensanchamiento de la mancha urbana, así como los densos procesos de socialización propios de una ciudad que ha recibido en su seno a emigrantes venidos de experiencias culturales diversas. Esta movilidad humana de la que hemos sido testigos, ha convertido al puerto (como seguramente ocurre a muchos otros lo mismo que a otras tantas ciudades) en un lugar donde discursos y prácticas construidas por comunidades cubanas, españolas, árabes, italianas, asiáticas, nacionales1 -en mayor o menor medida-, han encontrado un territorio para ser apropiado y resignificar costumbres, ritos, tradiciones culinarias, formas musicales o dancísticas que devienen alimento en la generación de aprendizajes, al desarrollar la capacidad de conciliar historias venidas de trayectos multiculturales e itinerarios interculturales de distinto cuño. Siendo un puerto de carga y que goza de la venia de un porcentaje de turistas nacionales, Veracruz en los últimos años también se ha convertido en un municipio hermanado por la colindancia con la ciudad y municipio de Boca del Río, conformando una zona conurbada que, cada vez más por su extensión hacía algunos puntos cardinales, comienza a configurar una zona metropolitana por sus vínculos territoriales y de desarrollo urbano con ciudades como Medellín y Alvarado. No obstante, antes que se consolide en zona metropolitana, la conurbación entre Veracruz y Boca del Río, ha permitido la generación de un equipamiento urbano en el cual la infraestructura en los servicios, las ofertas culturales, los espacios de socialización, las estrategias de visibilidad de sus habitantes, los mecanismos para el consenso y la interacción, muestran los alcances de una gramática cultural propia de un par de ciudades cobijadas por la era de la globalización y todo lo que esta palabra venga a significar. En ellas, la vida pública y privada, pervive al amparo de la manufactura modernista, de una arquitectura donde lo “cosmopolita” aún no encuentra del todo su identidad pero que se levanta a contrapelo de una racionalidad venida de muchos frentes. Los edificios de hormigón, las unidades habitacionales, los fraccionamientos, los centros comerciales, los complejos cinematográficos, los corredores gourmet, se han sumado al paisaje de ambas ciudades para dejar que del centro a la periferia, este tipo de espacios desarticulen el ideal de territorialidad al que sus habitantes estaban acostumbrados. La idea del barrio, de la En este contexto, cuando hablamos de comunidades nacionales reconocemos los grupos étnicos que han alimentando la memoria histórica de nuestro pueblo y que en un contexto como el veracruzano, suman identidades para contribuir en el colorido de nuestros paisajes locales. 1

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colonia, del “rumbo” hoy son recuerdos ante la avasallante avanzada de unidades habitacionales, de fraccionamientos y la edificación de novísimos espacios urbanos que son el caldero en la construcción de nuevas territorialidades, identidades y formas de representar el sentido del terruño, que ha dejado de ser “querido y entrañable”, para ser vivido y resignificado en los usos que los grupos sociales dan a “su ciudad”. Lo simbólico cedió paso a lo práctico, pero se ha vuelto a resignificar para volver a tener un peso simbólico identificable. Junto a esto, un imaginario para nuevos actores, cuya poca referencia política, la ausencia de figuras y héroes, da al traste con un desnudamiento de proyectos de vida consistentes y concientes. Hoy lo que importa es vivir el instante, es hacer frente a las tareas laborales, es no desgarrarse ante la ausencia de intereses comunes producto de una falta de preocupación ante lo que quiera decir “participación ciudadana”. Eso sí, la búsqueda de aquellos espacios de esparcimiento y distracción, la necesidad de refugiarse en las Plazas comerciales ante la ola de calor que acorrala los días y las noches porteñas. El deseo de acudir al café o al antro de moda antes que lo cierren2, no sólo conforman prácticas, también hábitos y patrones de consumo cultural que lo mismo tipifican opciones que representan intentos por suscribir un tipo de vida que se construye en las interacciones localizadas de los habitantes de estas ciudades. Por otro lado, las plataformas y agentes de mediación tejen discursos que suelen dar y fortalecer sentido, generando pensum ideológico que condiciona el vivir en estas ciudades costeras. Las ofertas radiofónicas, la cartelera cinematográfica, el acceso a la Internet, los usos de la televisión pagada, el mercado videográfico por encima de otros medios como pudieran ser las empresas editoriales, son agentes que potencian los imaginarios: adultos, jóvenes, niños, hombres y mujeres son interpelados por estas narrativas de “legitimación” urbana, aun cuando sean ponderadas por las trayectorias, las redes sociales o el sentido pertenencia de los propios actores urbanos. En este orden de ideas, la movilidad intrínseca en cada acción, reproduce alientos prácticos pero igual cognitivos. Es decir, saberes posibles que como dispositivos interfácicos suelen acompañar las conciencias prácticas a la hora de vivir la ciudad. Con otras palabras diríamos, que la praxis que envuelve Por ejemplo, en Veracruz sólo existen dos antros con más de tres años de existencia. Capezzio y La Casona, el primero con 25 años a cuestas y el otro próximo a los 10, son las excepciones. En sus noches es posible identificar formas duras de lealtad para el caso del primero y maneras exquisitas de fidelidad en el segundo. Uno para los sectores populares y el otro para la gente bien de la región. 2

374 • Genaro Aguirre Aguilar


diariamente los habitantes de esta conurbación, es el lugar para la construcción de un conocimiento donde las representaciones, los textos mediáticos, los conocimientos científicos se codean y generan un tipo de saber emergente. Lo que tendríamos que reconocer es que la ciudad es un escenario efervescente, es el lugar para dialogar con otras biografías que producen realidades venidas de rincones, historias y experiencias diversas, que conforman una trama en cuyos bucles y nodos se pudieran reconocer puertos o interfases para el entendimiento y la generación de diálogo por y para los aprendizajes. Conclusiones Todo lo expuesto hasta aquí, consideramos pudiera colocar la experiencia urbana en los albores de un sentido ciudadano distinto. De allí que consideremos necesario ir en pos de la apropiación (dialogada y dialógica) de cada uno de esos rincones citadinos que pueden ser los territorios de nuevos aprendizajes; para lo cual la imaginación y la razón pueden ser parte de un instrumental estratégico para alcanzarlo. En el entendido de estar frente a la necesidad de un nuevo ordenamiento de vida, creemos que las andanzas cotidianas deben ser cobijadas por un tipo de metodología emergente; es decir, planeada pero sin dejar de ser lúdica, sistemática pero no por ello menos inventiva. Es decir, el atrevimiento y la búsqueda de asombro en aras de los hallazgos. La tarea puede ser tan ardua como la negación lo determine, pero tan generosa como la razón y la creatividad lo quieran. Como siempre, los problemas son los inicios. Por que sabemos que los retos son enormes, lo que queda a quienes dedicamos parte de la vida a la profesión docente, es atreverse a descentrar el lugar por antonomasia en la producción de conocimientos legitimados; cuanto más, si tras de ese profesor hay una historia que recorrió los caminos de la comunicación como campo disciplinario; pues mejor que nadie sabe lo que representan las plataformas mediáticas en el modelaje de nuevas relaciones sociales, pero también lo que representa la comunicación como de lugar de la experiencia humana. Denso entramado que halla en la ciudad contemporánea, los espacios y lugares suficientes para la creación de aquellas oportunidades que den pie interacciones más reflexivas entre los sujetos habitantes. Lo que facilitaría el trazado de un nuevo mapa de pertenencia, capaz de generar un paisaje no sólo articulado sino igual matizado por procesos experienciales, en los que la interComunicación y aprendizaje: notas para promover experiencias educativas en la ciudad • 375


vención humana sea capaz de ser gestora de conocimientos en cuyo corazón epistemológico la diversidad sea asumida como dispositivo matriz. En términos de estructura, desarrollo curricular y gestión académica, la tarea es titánica. Eso lo sabemos, por ello la asunción de nuevos modelos educativos ha dado lugar a la redefinición de otros rumbos en muchas de nuestras instituciones educativas; las mismas que han ido poco a poco generando las mejores condiciones que posibiliten experiencias educativas diferentes a las tradicionales. Las tesis constructivistas han venido a ser un referente, en las que el concepto de transversalidad procura una mirada holística, integral sobre el desarrollo de conocimientos, de competencias y habilidades de los sujetos de la educación. Aquí las asimetrías culturales, la pluralidad de mundos y de realidades posibles, suponen que todo encuentro en terrenos educativos, oriente a la necesidad del establecimiento de estrategias de enseñanza que contribuyan al descentramiento de los aprendizajes, promoviendo autonomías en la constitución de nuevos sujetos de la educación. Implícitamente de lo que hablamos es de rupturas epistemológicas, del desmarcaje de zonas que históricamente nos han dado certidumbre. Ante lo complejo de los aprendizajes que todo esto demanda, la labor de convencimiento tiene que pasar por distintos estadios, pero hay que empezar por aquellos entornos que nos resultan más cercanos; allí donde coincidimos estudiantes y docentes, reflexionando sobre el propio quehacer y haciendo frente a los temores que suponen la cancelación de ciertas verdades. Desde una mirada obligada ante lo aquí dicho, valdría preguntarse: ¿cómo aprender de los estadios y andanzas por las ciudades contemporáneas?, ¿a quién corresponde dimensionar un contexto urbano que no sólo puede ser historia sino también presente?, ¿qué podemos hacer en los terrenos educativos para que un puerto como el veracruzano y su zona conurbada pase a ser un escenario público para sistematizar los aprendizajes?, ciudades como ésta, ¿pueden ser lugares estratégicos para comenzar a reinventar nuestras realidades? En nosotros existe el convencimiento que en un proyecto de esta naturaleza, obligaría a dinámicas más horizontales, más generosas, siempre que nos reconozcamos como parte de una sociedad heterogénea, plural, en la que juntos podemos asumir a la ciudad no sólo como un lugar del estar, sino también del vivir para poder ser… ciudadanos. Vayamos imaginando que desde nuestros ámbitos de intervención educativa, podemos sumar esfuerzos. Comencemos por considerarlo como posible. Todo ello, antes que, como en la película La historia sin fin, la nada se apodere de nuestros territorios vitales... los lugares 376 • Genaro Aguirre Aguilar


del aprendizaje, que como buscamos plantear, pueden ser cualquiera, siempre que las ganas, la imaginación o la inventiva lo permitan. Por todo esto, “Hay que reinventar el modo de convivir” (Martín Barbero, 2005, p. 13). Bibliografía Appadurai, A. (2001). La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización. Argentina: FCE Augé, M. (1995). Hacia una antropología de los mundos contemporáneos, Barcelona, España: Gedisa. Barman, B. (2001). El enigma multicultural: Un replanteamiento de las identidades nacionales, étnicas y religiosas. Madrid, España: Paidós. Borja, J. y Manuel C. (2002). Local y global: La gestión de las ciudades en la era de la información. México: Taurus. De Fontcuberta, M. (2003). Medios de comunicación y gestión del conocimiento, Revista Iberoamericana de educación, No. 32. Recuperado el 3 de mayo de 2006 de www.rieoei.org/rie32a95.pdf. Giddens, A. (2004). Un mundo desbocado: Los efectos de la globalización en nuestras vida., México: Taurus. González, J. A. (2003). Cultura(s) y Ciber_cultur@.. (s). Incursiones no lineales entre Complejidad y Comunicación. México: Universidad Iberoamericana. Grimson, A. (2001). Interculturalidad y comunicació. Bogotá, Colombia: Norma. Ianni, O. (2000). Enigmas de la modernidad-mundo. México: Siglo XXI. Isaac, J. Irving Goffman y la microsociología. Barcelona, España: Gedissa. Jiménez, G. (1996). Territorio y cultura. México: Universidad de Colima. Lipovetsky, G. (2004), La era del vacío. Barcelona, España: Anagrama Martín-Barbero, J. (2001). De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. México: Gustavo Gili. Varios. (2005). La comunicación en la cultura, Cuadernos de Comunicación. Tecnologías/ Identidades/ Culturas, Facultad de Ciencia Política y RRII, Escuela de Comunicación Social. Postitulo en Periodismo y Comunicación, Universidad Nacional de Rosario. Rosario, Argentina. Pp. 10-14. Morin, E. (2002). La mente bien ordenada. Barcelona: España: Seix Barral. Varios (2003). Educar en la era planetaria. Barcelona: España: Gedisa. Sierra, L. I. (2003). Globalización, multiculturalismo y comunicación. Paradojas y debates, Diálogos de la comunicación. Recuperado el 3 de junio de 2006 de www.felafacs.org/dialogos/pdf66/dialogos66.asp. Tudesco, J. C. (2003). Educar en la sociedad del conocimiento. Buenos Aires, Argentina: FCE. Comunicación y aprendizaje: notas para promover experiencias educativas en la ciudad • 377


Capítulo 18

Comunicación masiva - culturas tradicionales: un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán* Roxana Quiroz Carranza**

Universidad Autónoma de Yucatán

Gretty Escalante Góngora*** Universidad del Mayab

Esta investigación tuvo como objetivo identificar lo que persiste y lo que se ha transformado en las fiestas del pueblo que se celebran en la localidad de Conkal, Yucatán, tanto en su componente festivo como religioso. Ocupa un lugar especial la búsqueda de la relación medios masivos de comunicación-culturas tradicionales a través de las tres principales fiestas del pueblo que se efectúan anualmente en Conkal. La información proviene del conocimiento, intereses y prácticas que en torno a las fiestas del pueblo tienen los niños y niñas que acuden a las cuatro escuelas primarias de la localidad: la “Rafael Ramírez Castañeda”, la “Margarita Maza de Juárez”, la “Marcial Cervera Buenfil” y la “Rodolfo Menéndez de la Peña”. Asimismo, de informantes claves de la comunidad y del trabajo etnográfico realizado por el equipo de investigación. El estudio inició en mayo de 2004 y culminó en abril de 2006, lo que permitió indagar las tres fiestas que se celebran a lo largo de un año. *La investigación fue realizada con recursos provenientes del Programa Fondo Mixto del CONACYT-Gobierno del estado de Yucatán y la Universidad del Mayab. **Profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán. ***Profesora-investigadora de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Mayab.


En los periodos intermedios entre fiestas se realizaron las entrevistas a los informantes claves, se aplicaron diferentes técnicas de investigación con los niños y niñas de las escuelas primarias, y se obtuvo la opinión de sus respectivos profesores, así como los testimonios de padres o abuelos de los estudiantes que participaron en este estudio. En el tiempo que duró la investigación se logró documentar aspectos de la fiesta del pueblo que han permanecido al paso de la historia, pero también muchos que han experimentado cambios por múltiples factores de tipo cultural, social, político y económico. Es precisamente en las transformaciones donde encontramos la presencia de los medios masivos de comunicación. Es importante subrayar que los resultados de la investigación y las propuestas de la comunidad para preservar la esencia de las fiestas tradicionales se dan en un proceso de transición entre un modo de celebrarse y otro. Aún así, la reflexión desarrollada entre los niños y niñas, sus profesores y profesoras y los padres de familia, además del conocimiento que las autoridades municipales han tenido sobre los resultados arrojados por la investigación, permiten observar que hay propuestas claras para trabajar por la preservación y transmisión de los significados culturales de las fiestas del pueblo en las nuevas generaciones. The Fiesta del Pueblo is a traditional cultural event of great importance in Yucateco Mayan communities, whose origin is in the colonial history of the region. The elements of the Fiesta del Pueblo and its organization have experienced transformation over the passage of time. Important studies on the subject point to changes in economic, social, and cultural phenomena, such as trade, tourism, urbanization, modernization, and secularization. Today, the influence of mass communication has been added to this picture. In order to know what remains the same and what has been transformed within the traditional celebrations of Conkal, Yucatan, and with the hope of contributing to their preservation, a study was performed by a number of contributors, whose principle subjects of investigation included children studying in the four local primary schools. In addition, their professors, parents, grandparents, and a number of key local informants participated. Furthermore, the influence of mass communication was studied in modern representations and cultural practices within these events, particularly between children. In order to obtain the necessary information, the following qualitative and quantitative investigative techniques were used: interviews, ethnographic observation, drawing interpretation, theatrical performance, photo records, video records, and surveys. In order to receive proposals advocating the essential preservation of the Fiesta del Pueblo in 380 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora


its various forms, group discussion and participation was initiated between professors and parents alike. The results of the investigation indicate that the celebration of Fiesta del Pueblo in Conkal, with its festive and religious flavor, has not only persisted over the passage of time, but also continues to be recognized by new generations as a traditional cultural event with which the community can identify itself. This leads to the conclusion that the Fiesta del Pueblo has indeed survived strong pressures at a cultural, economic, political, and social level, even in the face of colonial domination and western modernity and globalization. Nevertheless, these celebrations still display practices and contemporary cultural symbols in new ways, such as mass communication. These new practices and symbols are expressed in the preferences of children for mechanical games like the “Oriental Dragon,” videogames, and parties that include ambient light and sound, modern musical rhythms like English Pop and rock music, and new styles of dancing. But the results still show that the parents, teachers, siblings, and friends are important learning influences with respect to dance, in addition to television and cinema personalities.

Introducción Las culturas tradicionales de los pueblos indígena-campesinos de nuestro país, y por tanto de Yucatán, han sido estudiadas desde diversas posiciones. Están quienes sostienen que a éstas no les ha llegado la modernización, y por tanto permanecen estáticas, enclavadas en el pasado. Martín Barbero (1987, p. 13) señala que quienes estudian lo indígena como una identidad que no cambia, la colocan en un pasado mítico, fuera de la dominación y de la historia. Desde otros enfoques se afirma que todas las culturas cambian permanentemente: “el cambio es su forma de ser” (Bonfil, 1993, p. 229). Por tanto, se considera que todas las culturas actuales (tradicionales o no) son modernas, porque cada una de ellas ha sabido ajustarse a sus circunstancias históricas. También se reconoce en lo indígena su carácter de culturas dominadas, aunque poseedoras de una existencia positiva a desarrollar, donde lo que importa es conocer la forma en que sobreviven siendo parte de la modernidad y cómo son capaces de producir y desarrollarse como culturas, de afirmarse étnicamente (Martín Barbero, 1987, p. 13). El antropólogo Guillermo Bonfil considera que algunas culturas (las dominantes) han actualizado su manera de imponerse a otras, y otras (las subalternas Comunicación masiva – culturas radicionales: • 381 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


o dominadas) han actualizado sus respuestas, “desde las formas de rebelión hasta los modos de apegarse a su tradicionalismo y recrear su propio universo significativo” (1993, p. 230). A partir de estas ideas y otras producidas desde los años 80, se enuncia la posibilidad real de que los pueblos indígenas-campesinos se transformen como actores dinámicos que forman parte de sociedades modernas y complejas, sin renunciar a su identidad contrastante. De igual forma, es posible situar su existencia actual no como producto de la continuidad milenaria sino de las múltiples adaptaciones y refuncionalizaciones a la cambiante realidad colonial y nacional (López y Rivas, 2005). Una perspectiva de esta naturaleza nos permite entender lo que ha acontecido con las fiestas y danzas tradicionales en Yucatán, que aparecen indisolublemente unidas en lo que desde las propias comunidades se denomina “la fiesta del pueblo”, como expresiones de una identidad que ha logrado mantener viva parte de las raíces culturales del pueblo maya yucateco, sin omitir su condición de cultura dominada (Bartolomé, 1988) y sin negar las transformaciones experimentadas. De ahí que observemos hoy día, al igual que Miguel Bartolomé hace dos décadas, la vigencia del idioma maya en múltiples pequeñas comunidades, diversas prácticas culturales tradicionales (como las fiestas del pueblo) y la conservación de una cierta conciencia social o, en su defecto, de una identidad étnica asumida como estigma, actuando todos ellos como componentes de esa identidad. En Yucatán, como en otros estados de la República Mexicana, existen desde hace décadas e incluso siglos, costumbres y tradiciones que identifican y distinguen a las comunidades que desde la otredad denominamos maya-yucatecas, aunque no siempre exista una identidad étnica asumida explícitamente por ellas. Una de las tradiciones más antiguas que hasta nuestros días se practica en los diferentes municipios del estado es la fiesta del pueblo. Esta celebración como su nombre lo indica, es una fiesta en la cual se realizan diversas actividades religiosas y paganas en honor de un santo patrón o un símbolo sagrado y cuyo origen lo encontramos en la historia colonial de la región y en la fusión de prácticas, símbolos y significados procedentes de raíces indígenas y españolas (Redfield, 1944; Irigoyen, 1973; Quintal, 1993; Fernández y Quintal, 1992). Con el paso el tiempo estas celebraciones se han ido transformando y adaptando a las necesidades, propósitos y características de cada comunidad situada en contextos socio-históricos específicos. La antropóloga Fanny Quintal (1993, p. 5) plantea que a través de las fiestas patronales, organizadas desde un catolicismo popular que sigue vigente entre 382 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora


los mayas yucatecos, con sus procesiones, misas, gremios, vaquerías, corridas de toros, bailes populares y ferias, es posible vislumbrar el tipo de sociedades que las generan, recrean y transforman, es decir, les dan vida. Así, un acercamiento a las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán, ubicado a unos 13 Km. de Mérida, capital del estado, propicia no sólo conocer y reconocer la identidad y cultura de esta localidad, sino comprender los procesos de persistencia y transformación que viven sus festejos tradicionales y con ellos la propia comunidad. De acuerdo con Fernández Repetto (1990) y con la revisión bibliográfica realizada, se puede afirmar que poco se ha escrito sobre las fiestas y danzas de Yucatán, como expresiones de una identidad étnica. De manera complementaria al objetivo central de sus estudios, Redfield, Villa Rojas y Thompson “son algunos de los que mencionan ciertos rasgos particulares de este tipo de celebraciones religiosas” (Fernández, 1990, p.21), a los que se suman los trabajos de Irigoyen (1973), Maas Collí (1983; 1991; 1995), Quintal (1992; 1993), el propio Fernández Reppeto (1990; 1992), Pérez Sabido (1983) y Negroe Sierra, como los más representativos. Si escasos trabajos hay acerca de las fiestas del pueblo en la región, prácticamente no existen los que se hayan preocupado por estudiar la relación entre comunicación masiva y cultura tradicional, como eje principal. Asimismo, los estudios sobre las fiestas y danzas tradicionales que se han realizado en Yucatán, han tomado como principal punto de referencia la acción de los adultos y jóvenes que habitan en las comunidades donde se celebran, quedando en segundo plano la presencia infantil. Esto último resulta interesante frente a las observaciones de Gardner (en Villanueva, 2000, p. 25), quien opina que las primeras concepciones que se forman en los niños no se erradican, sino que permanecen en la memoria, ocupando una posición subalterna frente a nuevas concepciones. Este escenario nos llevó a establecer como preguntas de investigación, las siguientes. En la forma de practicar y celebrar las fiestas y danzas tradicionales en Conkal: ¿Qué rasgos han perdurado a través del tiempo? ¿Qué transformaciones han experimentado? ¿Cómo las viven y se las representan los niños y niñas de la localidad? ¿Qué relevancia tienen en sus vidas cotidianas? ¿Cuánto han influido los medios masivos de comunicación en las transformaciones y representaciones actuales? Por tanto, los objetivos que guiaron este trabajo de investigación fueron por un lado, identificar aquellos elementos simbólicos que perduran hasta nuestros días, es decir, que han podido transmitirse de generación en generaComunicación masiva – culturas radicionales: • 383 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


ción a los niños y las niñas de Conkal, Yucatán, respecto de las fiestas y danzas tradicionales que se realizan y practican en su localidad. Por otro, ubicar las transformaciones que han experimentado estas fiestas y danzas, a partir de las percepciones y prácticas culturales de los niños y niñas estudiados. Un tercer punto fundamental fue identificar todas aquellas manifestaciones que revelaran una relación entre los medios masivos de comunicación y las prácticas culturales relativas a las fiestas y danzas. Metodología Este conjunto de reflexiones nos llevó a elegir a los niños y niñas de Conkal como los principales más no únicos sujetos de investigación. El acceso a ellos se logró a través de las cuatro escuelas primarias de la localidad: la “Rafael Ramírez Castañeda”, la “Margarita Maza de Juárez”, la “Marcial Cervera Buenfil”, y la “Rodolfo Menéndez de la Peña”. El estudio contó con la participación de 670 alumnos en total, que cursaban de primero a sexto grado de primaria. La elección de los niños y niñas en un rango de 6 a 14 años de edad, se debe a que son fuertes receptores de nuevas manifestaciones culturales y altos consumidores de medios de comunicación, pero el proceso de socialización primaria aún está fuertemente sellado por la familia, la escuela, la iglesia y la comunidad. Hoy Conkal cuenta con una población en este rango de edad de 1,067 habitantes, de los cuales 1,025 asisten a la escuela, espacio que ofreció condiciones muy favorables para la realización del estudio, ya que congregó a todos los sujetos durante el ciclo escolar 2004-2005 para la aplicación de las diferentes técnicas de investigación. Los niños y niñas de Conkal por las mismas circunstancias culturales y el espacio geográfico donde se desenvuelven, presentan características que son necesarias mencionar en nuestro estudio tales como su inmersión temprana en los trabajos del padre o de la madre, la influencia en la forma de vestir y de hablar de los hermanos mayores, el reducido tiempo que ellos le dedican a la escuela en comparación con otras actividades que realizan y la limitada variedad de formas de entretenimiento que poseen. Estas características hacen que además de la forma de comportamiento y crecimiento habitual, vivan de una forma muy particular las fiestas tradicionales de su pueblo. El estudio realizado se sustenta en una metodología de corte cualitativo, elegido por razones epistemológicas y por las propias características de la indagación. A partir de esta decisión, en el diseño de la investigación se renunció al uso de 384 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora


hipótesis y se consideraron las preguntas y objetivos como el punto de partida de un procedimiento que buscó no probar sino comprender e interpretar. Para la reconstrucción histórica de las fiestas del pueblo que permitiera conocer lo que perdura y se ha transformado se usó la entrevista estructurada, que realizaron los propios niños y niñas a sus padres o abuelos, y la entrevista en profundidad efectuada por el equipo de investigación a informantes claves de la comunidad, dada la carencia de fuentes documentales sobre el tema. Para elaborar la etnografía de la festividad y detectar los referentes mediáticos visibles presentes en ella se desarrolló la observación participante. Para explorar los conocimientos y prácticas de los niños y las niñas en torno de las fiestas y danzas, así como los elementos culturales provenientes de los medios de comunicación que pudieran estar influyendo en dichos conocimientos y prácticas, se usaron diversas técnicas como las representaciones teatrales, el registro fotográfico, el dibujo, la selección de fotografías y el cuestionario. Conkal y sus fiestas del pueblo Conkal, Yucatán, es la cabecera del municipio del mismo nombre. Se trata de una pequeña localidad muy próxima a Mérida, conformada por un poco más de 6 mil habitantes (INEGI, 2001). Se ubica en lo que hace más de una década se identificaba como la zona henequera. Hasta tiempos recientes se caracterizó, principalmente, por un desarrollo agropecuario, una población rural predominante y múltiples prácticas culturales tradicionales. Su creciente dependencia con las actividades industriales, comerciales y de servicios que ofrece la capital del estado, la fuerte presencia de los medios de comunicación en la vida cotidiana, así como el uso de nuevas tecnologías han transformado de muy diversas formas sus modos de vida. De acuerdo con INEGI (2001), el 85.2% de las viviendas particulares habitadas disponen de radio o radiograbadoras; el 92.1% de televisores; el 26.7% de videocaseteras; el 14.4% de teléfono, y el 2.3% de computadoras. En este Conkal contemporáneo se celebran anualmente tres fiestas del pueblo. Esto se debe a diversos motivos económicos, políticos y religiosos. En 1973, Irigoyen mencionaba en su calendario de fiestas tradicionales de Yucatán, que la fiesta del pueblo de Conkal era en honor de la Santa Cruz. Sin embargo, la observación participante permitió saber que hoy día se llevan a cabo tres fiestas: la de la Santa Cruz, la de la Inmaculada Concepción y la de San Francisco de Asís. Comunicación masiva – culturas radicionales: • 385 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


La fiesta de la Santa Cruz, o como comúnmente se le conoce en el pueblo: la fiesta en honor al Cristo del Gran Poder, se efectúa a partir del 25 de abril hasta el 3 de mayo. En este lapso, se celebra tanto la parte religiosa como la profana. Aunque la fiesta de la Santa Cruz aún conserva ciertos elementos distintivos que la caracterizaron en sus tiempos de esplendor y auge, según los informantes claves, ya no es esa celebración majestuosa que recuerdan las personas mayores, sino que se ha reducido a la realización de la “ramada”, una misa, la novena y algún baile de luz y sonido, casi todo llevado a cabo en un espacio privado (la casa de los custodios de la Santa Cruz), participando un reducido número de personas entre niños, jóvenes y adultos. Por su parte, la fiesta de la Inmaculada Concepción, aunque originalmente debe celebrarse el 8 de diciembre, surge por iniciativa de un sacerdote del pueblo como una fiesta en el mes de mayo para “competir” con la fiesta del Gran Poder, ya que ésta no era organizada directamente por alguna autoridad civil o religiosa, sino que estaba en manos de una familia de la comunidad. Al promoverse la celebración directamente por el sacerdote de Conkal, este festejo empezó a cobrar fuerza hasta convertirse en la principal fiesta del pueblo en la cual se pueden encontrar, aunque con múltiples transformaciones, prácticamente todos los elementos que integran una fiesta tradicional. Hoy se celebra del 7 al 10 y del 22 al 29 de mayo. En cuanto a la fiesta en honor de San Francisco de Asís, ésta se realiza del 4 al 11 de octubre y es una fiesta muy pequeña, ya que sólo la organiza y participa un gremio (el de los palqueros), y está constituida por corridas de toros, una feria modesta, una procesión y bailes de luz y sonido. Surge en 1985 por iniciativa del entonces presidente municipal y fundador del gremio “Hijas de María”, para rescatar la imagen del santo patrono que históricamente corresponde a la localidad, cuyo convento fue fundado por la orden de los franciscanos en tiempos de la Colonia. Componentes tradicionales y contemporáneos de la fiesta del pueblo Para entender el contexto de la fiesta del pueblo como unidad de análisis, es importante describir brevemente las actividades y los elementos que la integran El gremio de los palqueros son los responsables de construir los palcos y el coso taurino donde se celebra la corrida de toros. Como elemento característico, para la construcción no utilizan clavos, sino sólo amarres. 

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hoy día, contrastando aquellos aspectos que han cambiado o han desaparecido, así como los que permanecen al paso del tiempo. El festejo, y por ende el inicio de la fiesta del pueblo, es el día en que de acuerdo con el calendario de la Iglesia Católica se recuerda al santo patrono, cuyo nombre porta la iglesia o capilla del lugar, aspecto que no se sigue de forma ortodoxa en Conkal. La tradicional fiesta del pueblo tiene actividades religiosas y paganas. Como se indicó en párrafos anteriores, la forma de celebrar la fiesta del pueblo ha cambiado a través del tiempo, más en unas comunidades que en otras; sin embargo, entre las actividades religiosas aún se encuentran los gremios, las misas, las novenas y las procesiones en honor al santo patrono y entre los festejos paganos están las corridas de toros, las vaquerías, los bailes y la feria. Para efectos de este artículo, se describen a continuación las actividades más significativas para la comunidad. Los lugares en donde se llevan a cabo las actividades religiosas son diferentes a la parte profana (Quintal, 1993). Así, el templo, el atrio de la iglesia y las calles inmediatas son el lugar de lo sagrado, mientras que la plaza, el palacio municipal y el lugar donde se coloca el ruedo, son áreas para lo profano, aunque por las dimensiones del pueblo están muy próximas unas de otras. Los gremios son asociaciones que hacen su aparición los días de fiesta y otras fechas religiosas celebradas por la iglesia local y/o regional. La mayoría están organizados por oficios, género y edad, así que, dependiendo de la comunidad de la que se trate, podemos encontrar distintos gremios, como por ejemplo el de los palqueros, horticultores, niños, jóvenes, etc. El día indicado para cada gremio, los socios y sus familias se reúnen en la casa del presidente o encargado del gremio. A determinada hora, cargan los emblemas de su organización: escudo, estandartes y pabellones y se dirigen a la iglesia acompañados de la orquesta y el sonido de los voladores. Al llegar, depositan en el altar sus emblemas, rezan un rosario o participan en la misa y se retiran a sus casas. Al día siguiente, los socios se dirigen de nuevo al templo, toman del altar los emblemas de su organización y se trasladan a la casa del próximo presidente del gremio en donde comen, beben y realizan la asamblea para el cambio de directiva. Así concluye el desempeño de la mayoría de los gremios. En cuanto a las procesiones, éstas se realizan el día dedicado al santo patrono y en ellas participan los integrantes de los gremios, los visitantes, los devotos y el público en general. Concluida la procesión, el santo patrono es puesto al alcance de los creyentes que se acercan para depositar una limosna o rezar una oración, dentro de la iglesia. Comunicación masiva – culturas radicionales: • 387 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


Para hablar de la parte festiva, hay que explicar en principio el concepto de vaquería. Esta es una especie de baile popular en donde hombres y mujeres se reúnen para ejecutar la jarana, danza tradicional de Yucatán, durante toda la noche. Las mujeres asisten vestidas de vaqueras, es decir, con el terno, la joyería correspondiente y llevando en la cabeza un sombrero adornado con flores y/o cintas. Los hombres en cambio, llevan su tradicional guayabera blanca, pantalón blanco, pañoleta roja y sus alpargatas chillonas. Actualmente aunque algunos hombres y mujeres aún siguen portando los atuendos para esa ocasión, muchos asisten únicamente a mirar cómo bailan todas las parejas y premiar con sus aplausos a los diestros bailadores, pero no participan activamente. En lo referente a las corridas de toros, el proceso inicia con la construcción del ruedo taurino a cargo de los palqueros. Se levanta el tablado de diferentes niveles formado por troncos, bejucos, palmas, o en su caso láminas de cartón pero sin utilizar un sólo clavo, todo se hace a través de amarres. Las corridas por lo general inician con las notas de un paso doble a cargo de la orquesta y un paseo que realizan los toreros y banderilleros por todo el ruedo. Cabe mencionar que en las fiestas tradicionales que estamos describiendo las corridas no son como las que vemos en las grandes ciudades. Regularmente son momentos muy divertidos y emocionantes pues dado su carácter informal, nunca falta un atrevido o pasado de copas que se lance al ruedo para torear y termine con tremendo susto frente al toro. Los toros que hoy se utilizan son de lidia; estos se rentan y son muy costosos, por lo tanto, únicamente se suele matar al primer toro de la tarde, el cual es procesado en las afueras del ruedo para su venta al término de la corrida. Con esta carne se realiza el guiso conocido como chocolomo. Los bailes y las ferias, por su parte, son actividades que se realizan casi siempre en el centro de poblado, cuyo esplendor se observa por las noches. Los bailes por lo regular son amenizados por conjuntos de cumbias y empresas de luz y sonido. A estos bailes asisten todo tipo de personas de la comunidad e incluso de las poblaciones cercanas. Persistencia y transformación en la fiesta del pueblo desde la literatura La obra clásica de Robert Redfield, Yucatán: una cultura en transición, (editada en español en 1944), aporta valiosa información sobre las fiestas pagano religiosas de diferentes puntos del estado. En ésta, el autor habla de las “pérdidas” 388 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora


y las “transformaciones” de este “suceso periódico y principal en la vida de cada comunidad local de Yucatán” (p. 324). Entre los factores que menciona están los intereses mercantiles de particulares y políticos que hicieron de las fiestas un sustantivo negocio; los forasteros o turistas que acudían a los festejos en busca del “folclore”; la influencia urbana e incluso la europea a través de las clases medias y altas que veraneaban en las costas yucatecas por razones de “moda” y las vías de comunicación (trenes y carreteras) que hicieron posible viajar a casi todos los puntos del estado. Así, “la secularización destruyó los viejos significados” (p. 361). Renán Irigoyen, en su Calendario de fiestas tradicionales de Yucatán (1973), al hablar de “desapariciones” hace una diferencia entre las fiestas tradicionales organizadas como atractivo turístico y aquellas donde “la fiesta ha conservado su pureza y espontaneidad” (p. 5). A estas últimas las sitúa en las poblaciones pequeñas y alejadas de Mérida. De manera explícita, ubica la influencia del turismo como un factor de “pérdida”, junto con los grupos de rematadores de las principales fiestas populares y carnavales del interior del estado, los intereses de los abastecedores o comerciantes de ganado, los que quieren organizar los bailes populares, las organizaciones gremiales y los que construyen los palcos del coso taurino mediante pago. Alfonso Villa Rojas, en su obra Los elegidos de Dios (1978), documenta su regreso al cacicazgo de X-Cacal, refugio de los indígenas insurrectos en la Guerra de Castas, 40 años después de su investigación etnográfica sobre los mayas de Quintana Roo, para encontrarse con cambios espectaculares que se habían producido en las comunidades indígenas objeto de su estudio. Esas transformaciones culturales también eran visibles en el campo de las prácticas del catolicismo popular. Así, carreteras asfaltadas, caminos vecinales de grava, el proceso educativo, la expansión del protestantismo y el catolicismo, la urbanización, los nuevos incentivos económicos, entre los elementos más importantes, penetraron inexorablemente y debilitaron sus modos tradicionales de vida. Sólo Hilaria Maas Collí en su informe final de investigación titulado “La religión y símbolos sagrados en la vida cotidiana de las familias campesinas, Huhí, Yucatán” (diciembre de 1995), aborda el tema de las repercusiones de la televisión en las prácticas religiosas y en los símbolos sagrados dentro del hogar, trabajo que toca un aspecto de nuestro interés, pero lejos del contexto de las fiestas del pueblo, objeto de esta investigación. Así, desde la perspectiva de estos estudiosos, son factores económicos, sociales y culturales como la mercantilización, el turismo, la urbanización, Comunicación masiva – culturas radicionales: • 389 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


la modernización y la secularización en los que recae el peso principal de las transformaciones experimentadas en las fiestas del pueblo, a lo que se añade hoy día la influencia de los medios masivos de comunicación. Como se indicó líneas arriba, en nuestra investigación ocupa un lugar fundamental el estudio de la relación medios masivos de comunicación-cultura tradicional. Hoy día no sería posible entender las transformaciones operadas en las culturas tradicionales, en los últimos 50 años, sin tomar en consideración el papel que están desempeñando los medios y los procesos de comunicación de masas (Martín-Barbero, 1999). Importantes contribuciones teóricas al respecto han hecho Martín Barbero, García Canclini y Renato Ortiz, a partir de sus análisis de las culturas populares, la comunicación masiva, la relación campo-ciudad y la modernidad. Resulta importante establecer como punto de partida que la comunicación masiva juega hoy día un papel central en la cultura moderna, ya que la modifica constantemente (Thompson, 1991). Tal y como lo señala Thompson, los diversos medios de comunicación tienen un papel de gran importancia en nuestra vida cotidiana, pues nos ofrecen un flujo constante de información y conocimiento, tal y como se aprecia en el Conkal contemporáneo. De acuerdo con García Canclini (1990), los nexos entre los medios de comunicación y las culturas populares tradicionales “forman parte de estructuras más amplias de interacción social”, desde las cuales los sectores populares organizan el sentido en el contexto de sus vidas cotidianas. En el caso del pueblo de Conkal hay que considerar no sólo la irrupción de las nuevas tecnologías comunicativas en la vida comunitaria, sino también los movimientos migratorios de ida y vuelta; la cercanía y el contacto permanente con la capital del estado desde tiempos coloniales; el contexto socio-histórico, es decir, “el proceso de apropiación y control cultural, político y económico al que estuvieron sujetos los pueblos indios, primero a mano de los conquistadores y colonizadores españoles y luego por la acción de la oligarquía yucateca europeizada” (Fernández y Quintal, 1992, p. 43), así como su relación con las culturas globalizadas, entre otros aspectos altamente significativos. El autor también plantea que las tecnologías comunicativas y la reorganización industrial de la cultura no sustituyen las tradiciones, ni masifican homogéneamente a los habitantes de las pequeñas comunidades, sino que cambian las condiciones de obtención y renovación del saber y la sensibilidad; proponen otro tipo de vínculos de la cultura con el territorio; de lo local con lo global; “otros códigos de identificación de las experiencias” (1990, p. 244). 390 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora


Por su parte, Martín Barbero (1987) nos propone alejarnos de los falsos dualismos, entre ellos el que opone el campo a la ciudad, lo popular a lo masivo, que podrían conducirnos a desconocer los “mestizajes”, las complicidades y contradicciones que permean la “conexión” entre lo popular y lo masivo. Nos invita a dotarnos de un concepto de cultura “que haga posible pensar la mediación histórica” (p. 16) y que permita entender las fiestas de Conkal desde la modernidad. Nos sugiere reconceptualizar lo indígena desde el espacio político y teórico de lo popular, que nos lleva a identificar lo tradicional-popular con lo subalterno, pero también con las resistencias intrínsecas, espontáneas, que lo subalterno opone a lo hegemónico (Martín Barbero, 1988), ya que así es posible el análisis de las condiciones sociales de producción del sentido, el análisis de las luchas por la hegemonía. En cuanto a Renato Ortiz (1998), su reflexión sobre las culturas populares en el contexto de la modernidad-mundo, nos permite apreciar que esa cultura mundializada nos acompaña en “todos” los lugares. Y en esa modernidad-mundo, la distancia deja de ser un obstáculo físico para el desplazamiento, aspecto en el que los medios de comunicación tienen un papel preponderante. Persistencia y transformación en la fiesta del pueblo desde los actores sociales Tal y como se estableció en el proyecto que ha guiado esta investigación, son tres los ejes indagados: lo que persiste, lo que se ha transformado y la influencia de los medios masivos de comunicación en las transformaciones y nuevas representaciones sobre las fiestas del pueblo. Lo que persiste La celebración de la fiesta del pueblo en Conkal, con su estructura festiva y religiosa, ha persistido al paso del tiempo y hoy sigue siendo reconocida al interior de la comunidad como una manifestación de su cultura tradicional, sin que esta valoración se vea afectada por los cambios o transformaciones enunciadas principalmente en los testimonios de los informantes claves y de los padres y abuelos de la localidad. Los niños y niñas que asisten a las escuelas primarias identifican en la fiesta del pueblo una celebración propia de su comunidad, que los entusiasma y divierte año con año, aunque no siempre tengan claro en honor de quién se Comunicación masiva – culturas radicionales: • 391 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


celebra. A partir de las técnicas de investigación utilizadas, las cuales estuvieron acompañadas por una actividad introductoria para sensibilizar a los niños y niñas en torno del tema de investigación, encontramos que ante la pregunta ¿en honor de quién son las fiestas del pueblo?, sus respuestas fueron o bien el silencio, o nombrar al presidente municipal, los héroes patrios, confundirlas con otra festividad como el Carnaval, aunque siempre hubo quien aportara la respuesta correcta. Dos posibles razones pueden inicialmente explicar la situación: una falta de transmisión de cierto conocimiento tradicional de padres a hijos, o la aparición de nuevas prácticas religiosas entre los habitantes de la localidad, en las que no se requiere un saber sobre las fiestas del pueblo propio del catolicismo popular. Los componentes religiosos (gremios, procesiones, misas y novenas) y festivos (vaquería, corrida de toros, feria y bailes) continúan siendo la forma constitutiva de las fiestas del pueblo. Los testimonios de los informantes clave y de padres y abuelos documentan muy bien la forma de celebración en la perspectiva de los últimos 50 años, mientras que los niños y niñas describen la situación actual. Formalmente, hay puntos de convergencia entre ambas miradas, en particular sobre la estructura de la fiesta, sin embargo, ésta es percibida de forma diferenciada por las viejas y nuevas generaciones, ya que el discurso de las primeras hace referencia constante a las “pérdidas”, a los “cambios”, mientras que las segundas hablan de sus vivencias y disfrutes sin recurrir a un proceso comparativo con el pasado. A través de los múltiples datos obtenidos por medio de las técnicas utilizadas, destaca que la parte festiva o profana de la fiesta de Conkal es más atractiva que la religiosa para la población en general, fenómeno común a muchas fiestas que se celebran en la región y ya registrado en diversos estudios sobre el tema. De manera que este hecho debe considerarse como una persistencia en la fiesta del pueblo. En el caso de los niños y niñas de las escuelas primarias, sus respuestas se centran de forma abrumadora en la corrida de toros, actividad festiva por naturaleza. Se puede afirmar que para ellos, éste es el símbolo de la fiesta de su pueblo. De las tres fiestas que se celebran en Conkal, es importante reconocer que la de la Santa Cruz o la del Gran Poder de Dios es la que conserva el mayor número de elementos tradicionales, característicos de las fiestas del pueblo, tal y como se documenta en la literatura especializada. Sin embargo, es la fiesta donde las contradicciones religiosas y políticas se han visto agudizadas, de acuerdo con los testimonios de los informantes claves. 392 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora


Aún con los cambios que han experimentado las fiestas y que se señalan más adelante, es importante destacar que éstas han sobrevivido en medio de conflictos entre autoridades políticas y religiosas y los intereses comerciales existentes al interior de Conkal desde hace más de medio siglo, derivados de la organización primero de una y luego tres fiestas, como lo expresan los informantes claves. Estas contradicciones, intereses y cambios han afectado la forma de la celebración y muchos de los elementos constitutivos de las mismas, pero la esencia de las fiestas ha perdurado en circunstancias históricas difíciles. Lo que se ha transformado Un primer cambio notable es la celebración de tres fiestas del pueblo a lo largo de un año en Conkal, como resultado de las contradicciones o choque de intereses entre autoridades civiles y religiosas y particulares. El impacto más visible al seno de la comunidad es que ésta ha tenido que negociar en el marco de sus creencias religiosas la mayor o menor representación de los símbolos homenajeados. En poco más de 50 años han tenido que celebrar a la Santa Cruz (símbolo primigenio), a la Inmaculada Concepción (cuando ésta se festeja en diciembre) y a San Francisco de Asís (el patrono de Conkal) bajo argumentos no necesariamente de tipo histórico o por necesidades derivadas de las prácticas culturales de la comunidad. Otro cambio importante está relacionado con el uso del espacio para la celebración de las fiestas. Históricamente, se han realizado en el centro del poblado donde se congregan los edificios que representan los poderes civiles y religiosos. Quintal (1993) ha explicado a detalle cómo de manera diferenciada los espacios que se destinan a las actividades religiosas no son los mismos que para la parte profana, aunque dadas las dimensiones del pueblo están muy próximos unos de otros, lo que permite que se conserve como una unidad. Sin embargo, a partir de mayo de 2005, por disposición del Ayuntamiento de Conkal, la parte festiva pasó a realizarse en un área de grandes dimensiones a las afueras del poblado, decisión que ha establecido una importante distancia geográfica entre ambos momentos de la fiesta del pueblo y que ha generado descontento en el gremio de los palqueros, la comunidad y la parroquia. Dado que el hecho es reciente, las repercusiones socioculturales aún no se expresan claramente y el problema se ubica por el momento a nivel de “malestar social”; pero es de suponerse que esta decisión “política” acentuará mucho más la distancia entre lo festivo-lúdico y lo religioso, que ya de por sí revela la investigación. Comunicación masiva – culturas radicionales: • 393 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


Diversos rasgos de las fiestas del pueblo se han perdido al paso de los años, particularmente elementos simbólicos claves de raíz indígena como la siembra del ceibo, árbol sagrado de los mayas, en el centro del ruedo durante las corridas de toros y otros como el baile de la cabeza de cochino en las vaquerías y la celebración de la “ramada” o “ramillete”. La recuperación de estos elementos simbólicos en la fiesta actual no ha sido promovida por ningún grupo involucrado en su organización, aunque los informantes claves y la literatura especializada hagan referencia constante de ellos y les atribuyan un alto valor cultural. Una fuente importante de información para ubicar las transformaciones experimentadas en las fiestas del pueblo fueron las 123 entrevistas realizadas por los niños y niñas, de quinto y sexto grado, a sus padres o abuelos a través de una guía de cinco preguntas: ¿Cómo eran las fiestas del pueblo cuando ellos eran niños? ¿Cómo eran las vaquerías? ¿Cómo eran los gremios? ¿Cómo eran los bailes? Y ¿Cómo eran las corridas de toros? Las entrevistas indican la desaparición de ciertas prácticas culturales asociadas a las fiestas del pueblo como la utilización de música en vivo en los bailes interpretada por orquestas famosas (hoy cambiada por luz y sonido), acudir a los bailes para bailar (hoy se va a mirar, a emborracharse y echar relajo), la convivencia familiar y comunitaria y la inclinación cada vez mayor por la parte festiva o profana de la fiesta. En cuanto a la vaquería, los padres o abuelos destacan que asistía la población mestiza con sus ropas tradicionales de gala y los muchachos invitaban a bailar a las muchachas, aspectos que han ido desapareciendo paulatinamente. Asimismo, observan cambios en el concepto de la corrida de toros, hoy más espectáculo, más “bufa” que fiesta brava. El número de toros ofrecidos en promesa o sacrificados en el ruedo ha disminuido; en el segundo caso particularmente por el costo del animal. También recuerdan que para las corridas se utilizaban toros buenos, grandes y bravos, no “jugueteados” como ahora, y los toreros no se dedicaban sólo a las “charlotadas”; antes toreaban, entraban a matar. La parte festiva también experimenta un proceso de “folklorización”, entendido como espectáculo basado en tradiciones pero susceptible de comerciaDurante el baile que cerraba los festejos, se entregaba una cabeza de cochino ricamente adornada a los organizadores de la fiesta del año siguiente como símbolo de la transferencia de la responsabilidad. Un significado parecido se le atribuye a la “ramada” o ”ramillete”, aunque ésta es un cilindro adornado y relleno de diversos productos alimenticios.  En Yucatán, el término “mestizo” se utiliza para nombrar a la población indígena y no a la mezcla de indígenas y españoles. 

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lizarse, ya que para los concesionarios resulta muy importante la asistencia de público proveniente de la ciudad de Mérida y otras localidades aledañas. Muy probablemente en esta perspectiva también contemplan al turismo nacional e internacional. El mayor número de transformaciones, de acuerdo con los resultados, se han dado en la parte festiva y los menos en la religiosa. De hecho, se considera que los gremios siguen desarrollándose casi igual que en el pasado. Sin embargo, hay menor asistencia a las actividades religiosas y gremiales, lo que representa una preocupación para los responsables de los gremios, ha decrecido el número de sus integrantes, hay poca participación de los jóvenes y adultos jóvenes, y los convivios gremiales antes de la entrada a la iglesia son cada vez más modestos y reducidos numéricamente. Un elemento a destacarse es el desconocimiento o versiones contradictorias en la localidad respecto del número de gremios y su especialidad. Como se aprecia en las entrevistas a padres y abuelos, la observación etnográfica y los testimonios orales, también está desapareciendo paulatinamente la imagen “tradicional” de la festividad (el uso del hipil, las alpargatas chillonas, el pantalón y filipina blanca y el sombrero entre la concurrencia) y el sentido de constituir un festejo que convoca a la “comunidad” en su conjunto. Para entender estas transformaciones o “pérdidas”, no puede dejarse de lado la condición de cultura dominada de los pueblos maya-yucatecos y el impacto de nuevos modos de vida en la comunidad de Conkal derivados del contacto con lo urbano y lo global. La influencia de los medios de comunicación El trabajo etnográfico permitió detectar la relación, cada vez más creciente, entre la promoción de las fiestas del pueblo y el uso de medios masivos de comunicación. La radio y el cartel se han constituido en recursos fundamentales de difusión hacia el exterior de la comunidad, mientras que formas tradicionales como el perifoneo (usando autos con altoparlantes) y la transmisión oral lo son hacia el interior. Sin embargo, el interés de la investigación respecto de los medios masivos de comunicación se concentró en su influencia en las transformaciones y representaciones actuales, detectadas a través de los niños y niñas estudiados. Los resultados muestran con gran claridad la forma como ciertos productos mediáticos están colaborando en la formación de nuevas representaciones culComunicación masiva – culturas radicionales: • 395 un estudio sobre persistencia y transformación en las fiestas del pueblo de Conkal, Yucatán


turales de los niños y cómo estos cambios impactan su relación con las fiestas del pueblo. Los datos provienen de las imágenes fotográficas seleccionadas por los niños y niñas, de los dibujos que elaboraron, del cuestionario que contestaron y de las representaciones teatrales que realizaron. En las dos primeras técnicas destaca la presencia de la imagen del dragón, un animal mítico oriental que no forma parte de la cosmovisión maya yucateca, pero que convertido en juego mecánico se constituyó en éxito dentro de las preferencias infantiles, por encima de otros juegos menos novedosos como la rueda de la fortuna, las tazas, los carritos chocones o los futbolitos. La barra televisiva en los últimos años ha privilegiado, por su éxito, la transmisión de caricaturas japonesas que han acercado símbolos orientales a las representaciones actuales de los niños que viven en esta pequeña comunidad y que se manifiestan de forma clara en esta elección masiva. Además del dragón oriental, en las fiestas del pueblo irrumpen otras prácticas y símbolos culturales contemporáneos, como se desprende del cuestionario aplicado a los niños y niñas. Por ejemplo, aparecen nuevos géneros musicales (pop, música “americana”, de banda), nuevos estilos de baile (propios de las fiestas de “luz y sonido”), nuevas vestimentas entre la población. Sin duda, el consumo de medios de comunicación y la industria del entretenimiento impactan especialmente a los niños y jóvenes de Conkal, como lo revela el hecho de que la música de banda, un género musical esencialmente norteño, ha llegado a esta región gracias a la radio y televisión y hoy día está entre sus aficiones. También, los niños y niñas reconocen que los artistas de la televisión y las películas son agentes de educación informal, ya que junto con sus padres, sus maestros, hermanos y amigos les enseñan a bailar. En sus respuestas no ocupa un lugar importante el aprendizaje de la jarana, aunque la identifican como un baile típico de Yucatán, propio de su cultura y que regularmente lo aprenden en la escuela a través de sus profesores y lo llegan a ejecutar en alguna festividad escolar. Conclusiones La fiesta del pueblo en Conkal, con su histórica estructura festiva y religiosa, ha sobrevivido a las fuertes presiones derivadas del proceso colonial y poscolonial, la modernidad occidental y la globalización. Asimismo ha sobrevivido a los conflictos experimentados al interior de la propia comunidad. La investigación 396 • Roxana Quiroz Carranza, Gretty Escalante Góngora