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Boletín Turístico marzo 2026

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Boletín Turístico

Marzo 2026

Contenido

Oaxaca: esencia de México PAG. 03

Sabores que cuentan historias PAG. 04

La Guelaguetza: el alma de Oaxaca celebrándose en comunidad PAG. 06

Descubre los 6 Pueblos Mágicos de Oaxaca y sorpréndete por su diversidad

PAG. 07

Oaxaca: esencia de México

Entre montañas que se funden con el cielo y tradiciones que atraviesan generaciones, Oaxaca revela una de las expresiones culturales más profundas de México. Aquí, el tiempo adquiere otro ritmo: uno que invita a detenerse, observar y sentir. Cada calle, cada sabor y cada celebración construyen una experiencia que conecta pasado y presente, naturaleza y comunidad, en un destino donde la autenticidad no se explica, se vive.

Donde la historia respira entre montañas

Fundada en el siglo XVI, Oaxaca conserva en sus calles y edificaciones el eco de su pasado novohispano. Entre templos, plazas y paisajes de la Sierra Madre del Sur, la historia se siente viva, envolviendo al visitante en una atmósfera donde cada detalle revela siglos de encuentro cultural y memoria compartida

Raíces que laten en cada tradición

Más de 16 grupos étnicos conviven

en Oaxaca, preservando lenguas, costumbres y saberes ancestrales que forman parte esencial de su identidad

Esta diversidad no solo se observa: se percibe en la vida cotidiana, en los mercados, en los bordados y en celebraciones llenas de color Las lenguas zapoteca y mixteca continúan transmitiendo saberes de generación en generación.

Así, Oaxaca se presenta como un territorio donde el pasado permanece vivo y da forma a su presente.

Sabores que cuentan historias

La cocina oaxaqueña es una de las más representativas de México por su riqueza y diversidad de ingredientes. Desde la época prehispánica, su base ha sido el maíz, el frijol y el chile, a los que con el tiempo se sumaron otros productos como el cacao, el tomate y distintas especias, dando lugar a una tradición culinaria profundamente arraigada en su historia.

Esta combinación de elementos ha dado origen a una gastronomía reconocida a nivel internacional, donde destacan platillos como los siete moles, los tamales y las tlayudas, así como productos emblemáticos como el chocolate y el mezcal. Más que una experiencia gastronómica, la cocina oaxaqueña refleja el encuentro de culturas y la continuidad de saberes que se mantienen vigentes.

En Oaxaca, la cocina se distingue por la variedad de ingredientes y la diversidad de técnicas que conviven en una misma tradición. Cada región aporta sus propios productos y formas de preparación, lo que da lugar a una gastronomía amplia y profundamente vinculada al territorio Desde los Valles Centrales hasta la costa, los sabores cambian, pero conservan una misma esencia: el uso de ingredientes locales y procesos transmitidos a lo largo del tiempo

Entre sus expresiones más representativas se encuentran los siete moles negro, rojo, amarillo, coloradito, manchamantel, chichilo y verde , preparaciones complejas que combinan múltiples ingredientes y que suelen estar presentes en celebraciones y momentos importantes. Cada uno posee características propias que reflejan la identidad de las distintas regiones del estado.

A estos se suman platillos como las tlayudas, de gran tamaño y textura crujiente, que pueden acompañarse con frijoles, carne, queso y otros ingredientes

También destacan los tamales oaxaqueños, preparados de diversas formas, que evidencian la versatilidad del maíz dentro de

cocina ingredientes como los chapulines, los gusanos de maguey y las chicatanas, cuyo consumo tiene raíces antiguas y continúa vigente en la actualidad.

En cuanto a las bebidas, el mezcal ocupa un lugar central no solo por su diversidad de aromas y sabores, sino también por su importancia cultural y económica en la región.

Recorrer Oaxaca implica también acercarse a sus mercados, donde la gastronomía se vive de manera cotidiana En estos espacios, productores y cocineros mantienen vivas recetas, técnicas y formas de intercambio que reflejan la continuidad de una tradición que sigue evolucionando sin perder su identidad.

Oaxaca se revela en cada sabor y encuentro, y deja una huella que trasciende el viaje.

La Guelaguetza: el alma de Oaxaca celebrándose en comunidad

Cada julio, Oaxaca se llena de música, danza y color en una de sus celebraciones más emblemáticas. La Guelaguetza reúne a comunidades de las ocho regiones del estado en torno a los tradicionales Lunes del Cerro. Delegaciones que lucen trajes típicos comparten danzas, música y ofrendas que reflejan la identidad cultural de cada región.

En este encuentro, el acto de dar y compartir esencia de la palabra “guelaguetza” se convierte en una celebración colectiva que trasciende generaciones. Cada presentación es una expresión viva de tradición, historia y orgullo comunitario, reafirmando el profundo sentido de comunidad que define a Oaxaca.

Descubre los 6 Pueblos Mágicos de Oaxaca y sorpréndete por su diversidad

Oaxaca resguarda algunos de los Pueblos Mágicos más representativos de México, donde la historia, la naturaleza y las tradiciones se entrelazan de forma única. Entre montañas, costa y valles, estas localidades ofrecen experiencias auténticas que reflejan la diversidad cultural del estado y la riqueza de sus comunidades.

1. Capulálpam de Méndez: naturaleza y tradición

Ubicado en la Sierra Norte, Capulálpam se distingue por sus paisajes boscosos, su arquitectura tradicional y el profundo respeto de su comunidad por la naturaleza.

Sus habitantes, de origen zapoteco, conservan prácticas ancestrales como la medicina tradicional, mientras que el entorno invita a recorrer senderos entre montañas, disfrutar de miradores naturales y experimentar la vida comunitaria en armonía con el entorno.

2. Huautla de Jiménez: misticismo en la sierra

En la región Mazateca, Huautla de Jiménez emerge entre montañas cubiertas de neblina como un destino de gran riqueza espiritual.

Reconocido por su tradición chamánica y por ser hogar de María Sabina, este pueblo ofrece una conexión profunda con la naturaleza a través de sus cavernas, paisajes y rituales ancestrales, además de brindar la posibilidad de disfrutar del café local y la calidez de su habitantes.

2. Playa Mazunte – Donde el mar abraza la espiritualidad

3. Mazunte: esencia del Pacífico

Considerado Pueblo Mágico, Mazunte es mucho más que una playa: es un refugio bohemio, ecológico y profundamente espiritual. A pesar de ser mar abierto, su oleaje es más amable que el de Zicatela, permitiendo nadar con precaución y disfrutar de baños de sol.

En la costa oaxaqueña, Mazunte es un ejemplo de turismo sustentable donde el mar, la biodiversidad y la vida comunitaria conviven en equilibrio. Sus playas, rodeadas de vegetación y construcciones que respetan el entorno natural, ofrecen un espacio ideal para desconectar y reconectar con la naturaleza

Mazunte también es hogar del Centro Mexicano de la Tortuga, dedicado a la protección de la tortuga golfina, que llega a desovar en estas costas. Restaurantes rústicos, hospedajes boutique y una comunidad comprometida con el medio ambiente hacen de este destino un rincón único.

Este destino ecológico invita a contemplar el océano, participar en la conservación de tortugas marinas y disfrutar de un entorno natural que privilegia la conexión con el medio ambiente Además, su ambiente tranquilo y su enfoque comunitario lo convierten en un lugar propicio para el descanso y la reflexión

Para una vista inolvidable, sube a Punta Cometa, un risco que se adentra en el mar y ofrece los mejores atardeceres de la costa oaxaqueña.

4. San Pablo Villa de Mitla: herencia ancestral

Ubicado en los Valles Centrales, Mitla es uno de los sitios más representativos del legado prehispánico de Oaxaca. Sus construcciones destacan por las complejas grecas geométricas que decoran muros y frisos, reflejo del conocimiento y la cosmovisión de las culturas zapoteca y mixteca

A esta riqueza histórica se suma una vida cotidiana marcada por los mercados tradicionales, la producción de mezcal y la elaboración de textiles, que mantienen vivas las tradiciones de la región.

5 Santa Catarina Juquila: fe y tradición

Enclavado en la Sierra Madre del Sur, Juquila es uno de los principales centros de peregrinación de México. Cada año, miles de visitantes llegan movidos por la devoción a la Virgen de Juquila, en un ambiente donde la espiritualidad se vive intensamente.

Más allá de su carácter religioso, el pueblo ofrece paisajes montañosos, sabores tradicionales y una atmósfera de profunda conexión comunitaria que define su identidad

6. San Pedro y San Pablo Teposcolula: legado colonial

En el corazón de la Mixteca oaxaqueña, Teposcolula resguarda uno de los conjuntos conventuales más imponentes de América Latina. Su arquitectura del siglo XVI, con amplios espacios abiertos y detalles de arte tequitqui, da cuenta de su relevancia histórica.

Este Pueblo Mágico conserva además una atmósfera tranquila, donde la historia colonial, la identidad local y la hospitalidad de su gente se entrelazan de manera armónica.

Los Pueblos Mágicos de Oaxaca invitan a recorrerlos sin prisa, a reconectar con la naturaleza y a encontrar bienestar en sus paisajes, tradiciones y formas de vida

Entre montañas, costa y comunidades que conservan saberes ancestrales, cada experiencia propone una manera distinta de bajar el ritmo y disfrutar con todos los sentidos.

Más que un destino, Oaxaca ofrece un espacio para descansar, descubrir y vivir su riqueza cultural desde una perspectiva auténtica y cercana.

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