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Volver a Jesús de Nazaret “El que dice que está unido a Dios debe vivir como vivió Jesucristo” (1 Jn 2,6)

Hno. Marc Hayet, P. José Antonio Pagola Elorza, Pilar Rahola y Martínez, José I. González Faus S.J. P. Federico Carrasquilla


Volver a Jesús de Nazaret Primera Edición: Octubre de 2011 Segunda Edición: Junio de 2012 Autores: Hno. Marc Hayet P. José Antonio Pagola Elorza Pilar Rahola y Martínez José I. González Faus S.J. P. Federico Carrasquilla Edición: Julio César Montoya Diseño y diagramación: Pregón Ltda. ISBN: 978-958-44-9466-5 Centro de Investigaciones Sociales montovelez@une.net.co Teléf. 513 35 55 Medellín – Colombia


Volver a Jesús de Nazaret Nazaret un tesoro escondido en un campo Una manera de ser, de hacer y de estar en el mundo Por Hno. Marc Hayet Ex Prior de los Hermanos de Jesús

Jesús de Nazaret hoy

La alternativa de Jesús Volver a Jesús tarea urgente en el cristianismo actual Por P. José Antonio Pagola Elorza

Tres artículos sobre la Fe Pilar Rahola y Martínez José I. González Faus S.J. P. Federico Carrasquilla

Sobre Jesús

Mi vida sacerdotal Palabras en el Concejo de Medellín Jesús: Otra manera de ver la vida

Carlos de Foucauld, Testigo de Jesús de Nazaret Por P. Federico Carrasquilla

Un Dios de amor Adaptación del texto de Bento Spinoza


Presentación Hernán Darío Ramírez

Breve reseña histórica En 1981 arribó a Colombia Josep Breu, sacerdote catalán para su año de formación con la Asociación de Sacerdotes del Prado en la Parroquia La Divina Providencia del barrio Popular de Medellín, donde era párroco en ese entonces Federico Carrasquilla Muñoz. Pepe, como cariñosamente se le llamó, trabó una entrañable amistad con la gente sencilla de nuestro pueblo, y decidió quedarse para compartir las angustias y esperanzas de los sectores desfavorecidos de nuestra sociedad. Colaboró intensamente con agrupaciones de fieles como la Acción Católica Obrera –ACO-, la Juventud Obrera Católica –JOC- y el Movimiento Infantil de Niños en Acción –MINA-. Posteriormente padeció un cáncer, a propósito del cual vino a acompañarle de manera especial en ese tiempo difícil su prima Pilar Goberna, hasta su fallecimiento en el Refugio Santa Ana en 1985. Después de esta Pascua definitiva de Pepe, Pilar emprendió muchas tareas, entre las cuales estuvo darle inicio a la Fundación 5


Volver a Jesús de Nazaret

Pepe Breu,en mayo de 1990, con la intención de que el espíritu que siempre animó a Pepe en su tarea de evangelización y educación de la gente, pudiera tener continuidad indefinida en el tiempo. Se constituye entonces esta entidad sin ánimo de lucro, cuyo objeto social es la evangelización y la educación no formal de los sectores populares. Tuvimos por muchos años la colaboración de la Arquidiócesis de Barcelona, desde la cual Mn. Jordi Jorba canalizó recursos a través del Memorial Josep Breu para apoyar pequeñas iniciativas de grupos de medio popular. Cuando Jordi se jubila, no hay quien continúe su labor, el Memorial Josep Breu debe liquidarse, pero nosotros en Medellín nos habíamos dado a la tarea de construir tres casas en el barrio Uribe Ángel de Envigado, de las cuales y desde entonces se deriva una renta con la cual ha subsistido en el tiempo la Fundación a partir del año 2001.

Labores de la Fundación A lo largo de todos estos año, la Fundación ha prestado servicios a distintos grupos, algunos de ellos vinculados a parroquias, como la de San Felipe Apóstol en Sabaneta y otros organizados a través de estructuras jurídicas como la Fundación Comunitaria Comuneros, la Fundación para el Fomento de la Educación Popular y la Pequeña Industria –FEPI-, la Organización Indígena de Antioquia –OIA-; también agrupaciones de fieles como las Fraternidades de Carlos de Foucauld, o los programas de vivienda que adelanta el P. Federico Carrasquilla conjuntamente con la Corporación Monseñor Romero en el municipio de Bello y la Corporación para la Vivienda y el Desarrollo Comunitario del barrio Popular –Corvideco-. También ha entrado la Fundación a reforzar el camino del mutualismo, haciéndose parte de la Asociación Mutual Compartir, 6


que lidera procesos organizativos no sólo en torno del respaldo económico para las familias cuando fallecen sus seres queridos, sino para otra serie de necesidades de salud y económicas de los sectores populares.

Hacia el futuro Con el presente libro, la Fundación pretende abrir un nuevo frente de servicio de difusión de la palabra escrita sobre asuntos que hoy día tienen mucha actualidad, como son la fe, y específicamente la fe que puede ser vivida por todos, especialmente los cristianos “de a pie”. Algunos de los textos compilados son de autores de renombre internacional, como José Antonio Pagola, Pilar Rahola, José I. González Faus, pero otros son muy reconocidos en nuestro medio cercano, como Federico Carrasquilla, y en la Familia espiritual del Hno. Carlos de Foucauld, el Hno. Marc Hayet, ex Prior de los Hermanos de Jesús. Tanto la espiritualidad del P. Chevrier como la del P. Foucauld comparten la centralidad de Nazaret como hilo fundamental en el seguimiento de Jesús y por eso se justifica hacer un esfuerzo de publicación como este, que nos ayuda a encontrar ese “tesoro escondido” en la aparente banalidad de la vida cotidiana. Para quienes creemos que Dios se revela en Jesucristo y que Jesús es el que revelan los evangelios, el tiempo de vida de Jesús en Nazaret nos plantea una significación profunda de nuestra vida privada, ordinaria, cotidiana, que para la mayor parte de nosotros, salvo que seamos personas públicas, se desarrolla de manera más bien anónima, ordinaria y entre círculos de personas no muy amplios. Jesús vivió la mayor parte de su vida terrena en Nazaret en compañía de sus familiares, amigos y vecinos. Si valoramos momentos claves como su pasión, muerte y resurrección; o lo que conocemos a través de los evangelios como su vida pública, 7


Volver a Jesús de Nazaret

tanto más clave habrá de ser ese lapso de tiempo que copó la mayor parte de su vida entre nosotros, que conocemos como el tiempo de Nazaret. Sea por tanto bienvenida toda la reflexión que nos haga revalorizar esta dimensión de la vida de Jesús, con mayor razón cuando proviene de personas que cada una, a su manera, han comprometido sus vidas con lo que creen y quienes creen en Jesús, han configurado sus vidas viendo en los pequeños el rostro de Jesús.

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Nota del Editor Julio César Montoya

Para el Centro de Investigaciones Sociales es motivo de orgullo poder presentar esta recopilación de lecturas seleccionadas con cuidado y esmero especial de corte evangélico que hemos agrupado bajo el nombre de Volver a Jesús de Nazaret. Son documentos que invitan a la reflexión y al análisis y, además, a repensar a Jesús que en cierta forma ha estado ausente con su mensaje de paz y de amor en muchos sectores de la Iglesia. Para nosotros la amistad con el padre Federico Carrasquilla ha sido un encuentro maravilloso porque ha enriquecido nuestro amor por el Señor y nos ha enseñado a ver un camino más claro de un Dios amoroso, amigo, acogedor y siempre presente, que no nos abandona, dejando de lado el dios justiciero y castigador del remoto pasado que infunde en los creyentes temor y pavor. Para los que gustan de un encuentro con lo místico está el pensamiento foucauldiano presentado por el padre Federico Carrasquilla lo mismo que el texto de Nazaret del hermano Marc Hayet. 9


Volver a Jesús de Nazaret

El análisis que hace el padre José Antonio Pagola sobre la actualidad de la Iglesia centra su atención en la necesidad urgente de volver a la fuente de la sabiduría que es Jesús de Nazaret. El mundo moderno anda bastante perdido y Jesús es la esperanza. Los tres artículos sobre la fe de Pilar Rahola, José I. González Faus y Federico Carrasquilla son dignos de estudiarse con cuidado. Son posiciones que invitan a abandonar el radicalismo religioso y aceptar que la verdad tiene bastantes matices. El pensamiento del padre Federico y su experiencia del ‘mundo pobre’ en sus más de 40 años de convivencia en barrios populares nos dejan una enseñanza para comprender por qué Jesús nació, vivió y murió siempre al lado de los pobres. Pobres que nos enseñan que los auténticos valores son los que ellos practican. Y quien quiera parecerse a Jesús debe tener un corazón de pobre. Finalmente, esperamos que los lectores de este libro sientan la misma satisfacción al leer sus páginas que el cuidado y el esmero que pusimos en su elaboración.

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Contenido

Uno

Nazaret: Un tesoro escondido en un campo........................................... 15 Presentación: P. Federico Carrasquilla...................................... 17 Cómo se ha orientado la humanidad desde el comienzo..............18 a) Desde arriba..............................................................................18 b) Desde la razón..........................................................................19 c) La identidad de la persona como ser racional..........................19 d) El mundo se ha visto como un mundo sacral..........................19 Base antropológica del mundo actual............................................19 a) Es un mundo que se construye desde abajo............................20 b) Es un mundo organizado desde el corazón..............................20 c) Es un mundo organizado desde lo relacional:..........................20 d) Desde el punto de vista religioso..............................................20 Valor de la espiritualidad de Nazaret hoy día................................21 a) La espiritualidad de Nazaret parte de la base...........................22 b) Es una espiritualidad esencialmente afectiva..........................22 c) Es una espiritualidad relacional...............................................22 d) La espiritualidad de Nazaret es secular....................................23 Nazaret: Una manera de ser, de hacer y de estar en el mundo.....25 Nazaret, lugar en el que Dios se revela...........................................26 El Nazaret de Jesús...........................................................................28 11


Volver a Jesús de Nazaret

Nazaret: Lugar de formación y crecimiento..................................30 Escuela de sabiduría.....................................................................30 Nazaret, nuestro camino..................................................................36 En el centro de nuestra vida está Jesús de Nazaret.....................36 En el centro de nuestra vida están los “pequeños”.......................38 En el centro de nuestra vida está la Eucaristía............................42 Algunas preguntas............................................................................44 “Sea lo que hagamos, nunca seremos como los pobres”...............44 “¿Jesús en Nazaret” o Jesús de Nazaret?”.....................................47 A manera de conclusión..................................................................54 La lámpara y la sal:.......................................................................54

Dos

Jesús de Nazaret hoy La alternativa de Jesús: P. José Antonio Pagola Elorza.............. 57 Introducción.....................................................................................59 La compasión como principio de actuación..................................64 La dignidad de los últimos como meta...........................................69 La actuación terapéutica como programa del reino de Dios........71 El perdón como horizonte...............................................................74 Diálogo..............................................................................................76 Volver a Jesús, Tarea urgente en el cristianismo actual............. 79 Algunos hechos de la Iglesia actual................................................79 El riesgo de la reacción automática..............................................79 La tentación del restauracionismo.................................................81 Pasividad generalizada.....................................................................82 Volver a Jesús el Cristo.....................................................................83 ¿Es posible la conversión?............................................................83 No sólo aggiornamento....................................................................84 No sólo reforma religiosa.................................................................85 No sólo cambios................................................................................85 Algunas líneas de acción.................................................................86 Introducir en el cristianismo actual la verdad de Jesús...............86 Poner la verdad de Jesús..............................................................86 Cuestionar falsas seguridades.......................................................87 12


Recuperar la identidad de seguidores de Jesús..............................88 Nuestra verdadera identidad.........................................................88 Nueva relación con Jesús.............................................................89 Hacia una nueva figura de Iglesia...................................................90 Importancia decisiva del relato evangélico de Jesús....................90 Génesis permanente de la Iglesia.................................................92 Reavivar la esperanza.......................................................................93 ¿Qué hemos de hacer nosotros?......................................................93 Preparar nuevos tiempos..............................................................93 Trabajar la conversión y el cambio...............................................95

Tres

Sobre la fe.............................................................................. 99 Dios y sus cosas: Por Pilar Rahola...................................................101 Carta a Pilar Rahola: Por José I. González Faus s.j........................103 A propósito del artículo de Pilar Rahola: Por Federico Carrasquilla................................................................106

Cuatro

Sobre Jesús P. Federico Carrasquilla Mi vida sacerdotal................................................................... 111 Sentido de mi ministerio sacerdotal en medio popular...............113 Cómo he vivido mi ministerio en medio popular.........................116 Qué he hecho para ser testigo de Jesús en este medio..................116 La Presencia..................................................................................116 Crear un espacio para que el pobre recupere su dignidad y su identidad de pobre.................................................................117 La Acción, Acompañar al pobre para que él construya su vida...............................................................119 Conclusión........................................................................................121 Condeco ración Gran Defensor de los Derechos Humanos Jesús María Valle Categoría Personas año 2010.............................123 Jesús: Otra manera de ver la vida Escritos en broma, para leer en serio....................................... 131 Presentación.................................................................................133 13


Volver a Jesús de Nazaret

Evangelios alternativos: Evangelio de Martha y María........................................................135 Evangelio del Fariseo y del Publicano..........................................137 ¡Increíble y desconcertante hallazgo!...........................................140 ¡Otro increíble y desconcertante hallazgo!...................................145 Decreto 001...................................................................................148 Antidecreto...................................................................................121 ¡Atención, atención!......................................................................153 Juicio de Dios a una mujer que abortó.........................................155

Cinco

El hermano Carlos de Foucauld Testigo de Jesús de Nazaret...................................................... 157 El sentido del absoluto.....................................................................160 Experiencia del absoluto para el P. Foucauld...............................160 Sentido evangélico de esta experiencia de absoluto......................163 La iniciativa de Dios aparece al interior de lo que vive el hombre..................................................................................165 Interrogantes que se nos plantean..................................................170 La intuición de Nazaret para Carlos de Foucauld..........................173 Significado de Nazaret para Jesús...................................................177 Nazaret es vida de hogar..................................................................179 Jesús de Nazaret: El hombre-Dios inserto en medio del pueblo................................180 Nazaret, expresión de lo que Carlos de Foucauld quiere ser........180 Implicaciones:...............................................................................185 Cuestionamientos,........................................................................186 Nazaret, una manera evangélica de actuar....................................187 Dimensión apostólica de la vida de Carlos de Foucauld..............187 Al respecto podríamos añadir.........................................................190 Lectura de Nazaret como una manera evangélica de actuar........194 Dimensión apostólica de nuestra vida..........................................195

Seis Un Dios de amor.................................................................... 197

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Uno Nazaret Un tesoro escondido en un campo Hermano Marc Hayet Ex Prior de los Hermanos de JesĂşs PresentaciĂłn del P. Federico Carrasquilla

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Nazaret un tesoro escondido en un campo

Presentación P. Federico Carrasquilla

Este texto sobre Nazaret ha sido escrito, como lo dice el Hno. Marc Hayet, ex superior general de los Hermanitos de Jesús de Carlos de Foucauld, para una sesión de su comunidad. Cuando lo leí me pareció de vital importancia para todos los que buscan cómo ser cristianos en el mundo de hoy y sobre todo para los que de alguna manera nos hemos nutrido de la espiritualidad del Hno. Carlos. Por eso pensé que no debía quedarse simplemente para los Hermanitos sino que podría ser un alimento espiritual para muchísimas personas. En este orden de ideas me pareció que si se quiere descubrir el valor de Nazaret para el cristiano de hoy, es preciso una pequeña presentación. Es lo que he hecho en grupos a quienes les he dado a conocer este texto. Naturalmente todo ha sido con la autorización del Hno. Marc. Esta presentación la centraría simplemente en hacer notar que estamos en un mundo totalmente distinto al que veníamos viviendo desde siempre, mundo que se ha llamado de una manera muy amplia, el mundo de la modernidad y que ahora estamos en otro mundo totalmente distinto; como se verá muy brevemente, realmente en el polo opuesto. Y que para este mundo nuevo que nos desconcierta y nos angustia, la espiritualidad de Nazaret nos ofrece una luz y una actualidad única. 17


Volver a Jesús de Nazaret

Quisiera advertir que este aporte mío es muy breve, sin el aparato científico que requeriría y sin ninguna pretensión de ser exhaustivo. Lo que busco es dar unos elementos que nos permitan comprender un poco mejor tanto el mundo de hoy como el valor extraordinario y providencial que tiene la espiritualidad de Nazaret para nuestro mundo. Espero que los lectores no busquen en esta presentación otra cosa que ayudarles a que Jesús siga siendo para cada uno, lo que fue para el Hermano Carlos: Alguien por quien desde el principio, perdió el corazón. Mi reflexión se haría alrededor de estos tres puntos 1. 2. 3. 4.

Cuál ha sido la concepción antropológica que hemos tenido Hasta la década del sesenta en el mundo occidental. Cuál es la base antropológica del mundo actual. Valor de la espiritualidad de Nazaret para el mundo de hoy.

Cómo se ha orientado la humanidad desde el comienzo Según los antropólogos, la humanidad desde que empezó a organizarse en grupo y cuando surge entonces la cultura, tiene unos 12.000 años. Y este desarrollo de la humanidad tuvo siempre una misma base antropológica consistente en que ésta se desarrolló guiada por cuatro orientaciones que han dirigido su marcha y desarrollo en todos los campos:

a) Desde arriba Siempre la historia la han escrito los poderosos, la humanidad ha sido orientada por jefes y sabios en todo sentido, los que han marcado su desarrollo. Los que han tenido la palabra han sido los que detentaban el poder en todos los campos. Y desde este punto de vista cultural, el que ha estado por encima de todo, ha sido Dios 18


Nazaret un tesoro escondido en un campo

b) Desde la razón Siempre la humanidad se ha conducido por la razón. La inteligencia racional y la ciencia han marcado el desarrollo de la humanidad. La razón ha tenido dos medios que le han permitido hacer toda su acción: las ideas y los deberes; y aunque sujetos a ella, ha contado con las creencias y lo afectivo para impulsarse pues de lo contrario la persona se frenaría.

c) La identidad de la persona como ser racional. En consecuencia la persona ha sido definida como ser racional desde Aristóteles en el siglo IV a.c. hasta el día de hoy.

d) El mundo se ha visto como un mundo sacral Es decir, lo sagrado ha constituido siempre la estructura social fundamental de todas las civilizaciones y grupos sociales. En la perspectiva cristiana, desde el siglo IV comienza el mundo de la cristiandad que en el fondo reproduce bajo la forma cristiana, los conceptos y mentalidad del mundo sacral. Esta manera de mirar al mundo se mantuvo sin cambios hasta 1960. En realidad ya desde el siglo XV-XVI, Copérnico había empezado a cuestionar esta manera de mirar el mundo. Lo siguieron otros genios y desde el siglo XVIII, XIX y XX aparecieron los que se ha llamado los “filósofos de las sospecha” que cuestionaron ya más radicalmente este “modelo antropológico”

Base antropológica del mundo actual En la década de 1960 hay una inversión total de este modelo antropológico. Se pasa literalmente al polo opuesto, teniendo presente lo que advertíamos antes: que esto no sucedió de un momento a otro sino que se venía fraguando desde hacía dos siglos. En esta década de la historia de la humanidad se dio un cambio de época, mucho más profundo que una época de cambios. 19


Volver a Jesús de Nazaret

Más aún, hoy estamos en capacidad de percibir directamente, de constatar y de comprender, en qué consiste este cambio, que tiene también cuatro características. Sin embargo al mirar esas cuatro características que describiremos a continuación tenemos que tener en cuenta que aparecen y se expresan de una manera radical pero es preciso ver este radicalismo simplemente como la aparición de un mundo nuevo.

a) Es un mundo que se construye desde abajo Hoy lo que importa es el sujeto, la persona, el individuo. Antes la única palabra en el hogar la decía el papá. Hoy la dice el niño. Hay un estallido de individualismo, de anarquismo, de exigencias de libertad en todos los campos. Como decía antes, pienso que esto es normal, dado que se trata de una manera nueva de mirar la vida, la persona y el mundo. Desde esta característica hay que mirar el ateísmo actual y todas las desproporciones que estamos viviendo.

b) Es un mundo organizado desde el corazón Hoy lo que manda en la persona no es la razón sino los sentimientos, el afecto y todo lo que toca directamente la vida de la persona. De ahí el estallido de todo lo sexual.

c) Es un mundo organizado desde lo relacional: La persona no se define ante todo como un ser racional sino como un ser relacional. ( E. Levinás) Lo característico de la persona como ser humano, no es entonces la razón sino la relación. El ser humano es ante todo un ser de relación.

d) Desde el punto de vista religioso Aparecen los fenómenos de la secularización y del ateísmo como algo normal y constante en la sociedad. Esto se verifica sobre todo en la Iglesia católica que está perdiendo el poder social que mantuvo durante siglos. 20


Nazaret un tesoro escondido en un campo

Evidentemente esta reseña es demasiado sintética pero creo que permite descubrir, por una parte que todo lo que estamos viendo y viviendo en el mundo, no es simplemente un cambio en las ideas, normas y estructuras sino que es mucho más profundo. Y por otra parte nos ayuda a comprender los excesos que vemos en todos los campos de la sociedad que hace sesenta años eran impensables. No es que hayamos perdido los valores como se analiza con frecuencia, sino que al cambiar el mundo hemos perdido la manera de vivir los valores, la forma concreta como se habían vivido desde siempre. Lo que se pierde es una manera de vivir los valores que dependía de esta manera de ver la realidad, y se cambia la jerarquización de los mismos valores tal como la habíamos vivido desde siempre.

Valor de la espiritualidad de Nazaret hoy día Lo primero que tenemos que anotar es que descubrimos que el mundo actual desde esta perspectiva antropológica es completamente adaptado a la propuesta de Jesús y por lo tanto, Nazaret, que fue el lugar desde donde Jesús empezó a anunciar su Buena Noticia y que marcó la manera como la iba a proponer después en la vida pública nos puede ofrecer una espiritualidad para vivir y anunciar a Jesús y su Buena Noticia en el mundo de hoy. Por eso lo sorprendente no es este acercamiento sino el que Jesús haya podido proponer su manera de ver a Dios, a la persona, a la sociedad de una manera que era totalmente opuesta a lo que reinaba en su tiempo y todavía más el que su mensaje se propagara hasta hoy en medio de un mundo que era totalmente extraño a su manera de plantear las cosas. Esto también nos ayuda a comprender las traiciones, desviaciones, falsificaciones del mensaje y de la propuesta de Jesús que hoy nos atrevemos a denunciar. 21


Volver a Jesús de Nazaret

La espiritualidad de Nazaret va justamente en la línea del modo de ver el mundo que tiene la gente de hoy. Miremos brevemente las características de la espiritualidad de Nazaret tal como nos las explica el Hno. Marc, así podremos aprovechar mejor el texto, meditarlo, confrontar las citas y descubrir cada uno lo que Nazaret le puede aportar para su manera de ser cristiano en el mundo de hoy. Desde esta perspectiva antropológica podríamos decir que la espiritualidad de Nazaret tiene estas características:

a) La espiritualidad de Nazaret parte de la base Con todo lo que ello significa, sin perder lo más mínimo su carácter de espiritualidad revelada. Precisamente porque no la podemos comprender desde arriba y desde la razón podemos descubrir que es puro regalo, pura gratuidad nacida del corazón amoroso del Dios que nos enseñó Jesús. Jesús revela en Nazaret y desde Nazaret un Dios pobre, encarnado, “perdido en la masa”, que no se impone; un Dios que lo encontramos y lo podemos anunciar en lo cotidiano, en los detalles sencillos de la vida. Lo que paradójicamente va a exigir un tiempo de contemplación, de oración gratuita para contemplar a este Dios encarnado.

b) Es una espiritualidad esencialmente afectiva Nazaret nos da la posibilidad de vivir de un Dios muy cerca del corazón; de entrar en unión real con un Dios que sólo descubrimos con los ojos del corazón. En la vida cotidiana lo que cuenta ante todo es el amor, la manera sencilla de hacer las cosas, el acercamiento abierto, sin defensas frente al otro. Fue la manera como Jesús llegó a la gente de Nazaret y el tipo de relación que tuvo con ella.

c) Es una espiritualidad relacional Sólo en lo cotidiano descubrimos el valor y la necesidad de los otros; la necesidad de aprender cada día de la vida, de las rela22


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ciones. Jesús aprendió desde Nazaret el valor del otro y sobre todo el valor de los más pequeños, de los que pasan desapercibidos. La relación con el otro parte de los más sencillos; es ahí donde descubrimos lo que somos en profundidad.

d) La espiritualidad de Nazaret es secular La vida es el lugar del encuentro, de la revelación, y por tanto del anuncio de la Buena Noticia. En Nazaret Dios se hace “un vecino más” para justamente hacernos conocer a Dios de otra manera, y es a través de ese otro que nos acercamos a Jesús y al Dios de Jesús. Sin embargo, es preciso tener bien claro y bien presente que todo el valor de Nazaret surge de un conocimiento y una contemplación de la persona de Jesús. Pero esto es imposible sin una vida de oración: solo ahí encontramos a Jesús en pura gratuidad. Lo que le da valor a Nazaret es que Jesús es Dios. Lo que le da valor a nuestra presencia a la manera de Nazaret es igualmente nuestra vida de oración, de contemplación gratuita, de un contacto diario y prolongado con el Jesús del Evangelio. Un Hermanito me decía: “El Padre de Foucauld quiso sacar la vida contemplativa de la clausura y llevarla a la inserción. Nuestra tarea ahora, que estamos viviendo bastante bien nuestra vida de inserción, es mantener ahí dentro, la primacía de la contemplación. Sería una tragedia pasar de una contemplación sin inserción a una inserción sin contemplación”. Estas cuatro características las vamos a encontrar en el texto que sigue, el cual tiene un carácter esencialmente coloquial, de diálogo, lo que nos permite acercarnos a él de una manera sencilla y sin perder toda la densidad y la profundidad de la Espiritualidad Evangélica. Ojalá estas reflexione nos ayuden a gustar a través de este texto al Jesús de Nazaret y al Nazaret de Jesús. 23


Nazaret un tesoro escondido en un campo

Nazaret Una manera de ser, de hacer y de estar en el mundo Hermano Marc Hayet Ex Prior de los Hermanos de Jesús

Aclaración: Las notas que siguen retoman una “exposición” que hice para los hermanos de África Central con motivo de su encuentro regional en septiembre de 2007. Los hermanos me pidieron que escribiera lo que les había dicho. Pensé comunicarles a ustedes estas reflexiones que podrían interesarles. Tengo conciencia de repetir las mismas cosas, pero no terminamos de “rumiar” ciertos temas que nos gustan… La exposición era larga y la carta también lo es. Disculpen quienes desean cartas más cortas. Pueden eventualmente leerla por pedacitos. Y les prometo no volver a caer en ello. Será la última vez. Acabamos de pasar varios días preparando el capítulo, reflexionando entre otras, sobre la pregunta: “¿Cómo vivir Nazaret hoy en África?” Pero me provoca compartir no sobre el “Cómo” sino “¿Por qué vivir hoy Nazaret en África o en cualquier otro lugar?” ¿Cuál es el sentido de Nazaret? ¿Por qué es tan importante para nosotros? No en un “entorno de vida exterior”, sino en el corazón. El eje que oriente todo lo demás. 25


Volver a Jesús de Nazaret

Nazaret, lugar en el que Dios se revela Mi primera observación es que Nazaret es, en primer lugar, una revelación de Dios mismo. Frecuentemente se ha expresado con palabras piadosas, que Dios ha ocultado en Nazaret el verdadero rostro de su divinidad. Pero es exactamente lo contrario: ¡En Nazaret Dios ha revelado su verdadero rostro de Dios! Cuando Dios quiere decirnos realmente quién es él, toma el rostro de un hombre sencillo de Nazaret, pueblito desconocido en la Biblia, en una región periférica, alejada del Templo y de los centros religiosos, lejos de Judea y de los centros del poder; “encrucijada de las ciudades paganas” y contaminada por ellas. Es como si dijera: “Todos los discursos de las religiones y teologías me han presentado como el Altísimo, Totalmente-otro, el Todopoderoso, el Absoluto, el Separado”, etc. ¡Pero estas palabras sólo son exactas si ustedes aceptan vaciarlas de su sentido común y corriente! Y estarían más cerca de mi realidad –que de todos modos ningún término humano puede traducir- si me llamaran el Bajísimo, el Cercanísimo, el que Se compromete con ustedes, el Servidor.” Jesús lo afirmará muy claramente: “Ustedes me llaman ‘Maestro’ y ‘Señor’, y tienen razón ya que lo soy; pero soy un maestro y señor que les lava los pies; y si ustedes quieren ser de los míos, actúen de la misma manera que yo”. (Jn 13,13). Los “evangelios de la infancia”, en su estilo peculiar, no dicen nada distinto: el Hijo del Altísimo, el mesías-rey en el trono de David, el que será llamado Hijo de Dios, el santo que será grande, es el primogénito de una joven, prometida a un hombre de Nazaret; nace fuera de la ciudad de sus ancestros, fuente de preocupación del rey y de toda Jerusalén con él, solamente accesible a los excluidos del país y de los países foráneos. Cuando toma conciencia de que su misión es estar en los asuntos de su Padre, en Su Casa, descubre para sorpresa de sus padres, que 26


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estar en la casa de su Padre, es bajar con ellos a Nazaret y que el Hijo del Altísimo, es estarles sometido (Lc 2, 49-51) Es entonces cuando podemos decirle a Dios: “Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria”, con la condición de recordar que su realeza es proclamada en el escrito de una cruz de un condenado a muerte, realeza de un nazareno que entrega su vida cuando parece que se la quitan; y que su poder es el del amigo que mendiga precisamente el amor renovado del que lo traicionó; su traición fue exactamente: “Nada tengo que ver con ese nazareno…” (Mt 26, 11) Difícilmente podemos aceptar esta imagen. Lo pensé de nuevo durante mi último viaje a Roma: 2000 años de piedad cristiana nos han alejado bastante de esta revelación, como si estuviéramos incapacitados de acercarnos a un Dios tan diferente en edificaciones grandiosas, signos de poder y riqueza, del distanciamiento: necesitamos sacralizar nuestra relación con él. ¡Pobre María de Nazaret, mujer sencilla del pueblo y madre fiel, que no podemos imaginar cercana a Dios sino sentándola en un trono, vestida de seda y coronada de oro! En Nazaret no es solamente el ser de Dios que se revela con nueva luz, sino también su manera de actuar. No se presenta como quien salva “desde afuera”, “con mano fuerte y brazo tendido”. La Biblia siempre había insistido en esa misteriosa preferencia de Dios por el pobre, el despreciado: “Cuando el pobre grita, el Señor escucha”. (Sal. 34,7) Con Jesús en Nazaret, esta preferencia se expresa de manera novedosa: si es siempre el que “recoge en su odre nuestras lágrimas” (Sal. 56,9) es “desde el interior”, llorando con nosotros. “Cargó él mismo nuestras debilidades”, (Mt 8, 17) dice el evangelio luego del relato de una serie de curaciones; sobre todo les ha tomado cargándolas en su propia carne: “Ha sido en todo probado como nosotros”, “Por eso no se queda indiferente ante 27


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nuestras debilidades” (Heb. 4,15 y 2,11). Es todo lo concreto de su vida de nazareno (en Nazaret, en los caminos y en la cruz), todo lo que lo ha convertido “en todo semejante a sus hermanos”, que ha hecho de él “el Sumo Sacerdote misericordioso, que pide por ellos el perdón, siendo a la vez compasivo y fiel en el servicio de Dios”, Heb. 2, 17 ss.) no solamente una ayuda para sanaciones y milagros, sino la radical ayuda de injertar en nosotros la vida de Dios. Entonces, en Nazaret, Dios nos dice algo de su persona que sólo podía decirnos allí; nos hace ver un rostro hasta entonces velado, un “misterio escondido desde el comienzo de los siglos”. En la raíz de ese apego de Carlos de Foucauld en Nazaret, ¿no habrá una fascinación ante la revelación de ese rostro, que trastorna todas nuestras concepciones? Se siente esa facilidad muy propia de él de utilizar juntas palabras opuestas, “Dios” – “obrero de Nazaret”. Se siente también en todas las etapas de su vida, en su búsqueda para ser muy concretamente fiel a ese rostro: “La Trapa me hacía salir de abajo (…) Por eso la abandoné y abracé aquí la existencia humilde y oscura del divino obrero de Nazaret…”. La intuición de Carlos de Foucauld es que si queremos entender el mensaje y contemplar el rostro de Dios, tenemos también que “ir a Nazaret”: allí, él se revela. Hay un tesoro escondido en el campo de Nazaret: ¡descubrirlo es fuente de gozo!

El Nazaret de Jesús ¿Qué sabemos del Nazaret de Jesús? Sólo retengo algunos elementos que no han sido insertados casualmente en el texto evangélico y que me parecen significativos:1 1. Habría que analizar todos los pasajes del Nuevo Testamento que mencionan Nazaret pues dicha mención es siempre intencional .Ver Yves Becquart, Jesús el Nazareno -….Bíblico. También Michel Nurdin, “De Nazaret puede salir algo bueno” (Doc. Fraternidad, octubre 1995). 28


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-- La ofrenda de María y José cuando la presentación del niño en el templo, y que es la ofrenda de “quienes no tienen medios de conseguir una res menor” (Lev 12, 6-8) una familia pobre, pero sin duda hay familias más pobres (Lev 5, 11). -- Nazaret y Galilea son profundamente despreciadas como sitios insignificantes en la historia de la salvación: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” pregunta Natanael (Jn 1, 46); “Estudia y verás que de Galilea no surge ningún profeta”, dicen los fariseos a Nicodemo que defiende a Jesús (Jn 7,15). -- Cuando Jesús comienza a enseñar y a hacer milagros, los nazaretanos se molestan, escandalizados (Mt 13,58): ¿“De donde vienen esta sabiduría y esos milagros? ¿no es el hijo del carpintero? ¿no es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros? ¿De dónde saca esa sabiduría y esos milagros?”.La misma gente de Jerusalén se pregunta: “¿Cómo sabe tanto sin haber estudiado?”. -- (Jn 7,15). -- La respuesta a sus preguntas está en el Evangelio y por mi parte, la encuentro luminosa: “Regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret; por su parte, el niño crecía en sabiduría, en edad y en gracia” (Lc 2, 39s.; retomado en Lc 2, 51). Por dos veces, suceden ambas escenas en el Templo, y nos presentan Nazaret como el lugar de crecimiento y de gracia y como una escuela de sabiduría. Estos textos de Lucas se refieren a la historia del niño Samuel (Lc 2 retoma de 1Sam 2,26); pero en el caso de Samuel se precisa varias veces que su lugar de crecimiento en el servicio de Dios es en el Templo (1Sam 2,ll. l8.21.26 y 1Sam 3) luego es muy significativo y ciertamente intencional que Lucas retome la misma expresión para resaltar mejor la radical diferencia y la novedosa situación de Jesús. 29


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Nazaret: Lugar de formación y crecimiento Escuela de sabiduría Me parece que no hemos acabado de descubrir las riquezas contenidas en la presentación que el evangelio hace del Nazaret de Jesús. Hay que tomar en serio sus consecuencias. Señalo algunos elementos que me impactan particularmente. En cuanto a los grupos religiosos, los círculos del poder, los doctores y letrados, Jesús es un hombre de abajo y de los márgenes: seguro que su opinión no es mejor que la que tienen de quienes lo siguen: “Esos que no conocen la ley son unos malditos” (Jn 7, 49) La Traducción ecuménica de la Biblia traduce: “Esa masa”… Desprotegido, sin protección particular, es apenas una ficha del tablero político, según los notables “Les conviene que muera un solo hombre por el pueblo y no que toda la nación perezca” (Jn 11,50. El asume esta situación hasta el final como hombre del pueblo sencillo y eso lo conduce a la muerte. De nuevo el evangelio nos indica claramente que hay allí una revelación del rostro de Dios y de su estilo: “¿No crees que puedo llamar a mi Padre, y él al momento me mandaría más de doce ejércitos de ángeles? Pero entonces no se cumplirían las Escrituras, porque así había de ser”. (Mt 26,53: cf. Jn 11, 51.ss) A mí, siempre me impresiona pensar que todo lo que Jesús nos ha dicho sobre Dios, sobre el hombre y sobre las relaciones entre Dios y los hombres, es el pensamiento de alguien de abajo, uno de esa “masa”, de esa multitud ordinaria, despreciada por los expertos y por los grandes. ¡Actitud misteriosa de Dios que asume no a la humanidad en general sino a esta humanidad precisa, sin duda porque la juzga la mejor para expresar correctamente lo que es él y lo que quiere! 30


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Hay otro aspecto importante: Nazaret, escuela de la gente sencilla y de la vida ordinaria, normal, es en donde Jesús se forma y, en contacto con ellos, crece “en sabiduría, en edad y en gracia,” mediante sus relaciones familiares, de pueblo, de trabajo, observ0ando la vida, la gente, la naturaleza, escuchando, bebiendo en las reservas de su fe. Tesoro escondido en un campo… Si lo descubrimos, produce en nosotros un profundo respeto ( como Moisés que se descalza ante la zarza ardiente…) y un deseo de colocarnos también nosotros, en la escuela de los pequeños e insignificantes, para estar en condiciones de recibir la clave de su sabiduría: “Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, de haber ocultado esto a los sabios e inteligentes y de haberlo revelado a los pequeñitos […] Nadie conoce al Hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo de a conocer.” (Mt 11, 25ss.) El Hijo que revela, es el “humilde obrero de Nazaret”, para retomar la expresión de Carlos de Foucauld. Basta leer y releer el evangelio para descubrir el tipo de personalidad que se forjó en él en Nazaret. Siempre descubrimos nuevos rasgos. Tomemos algunos ejemplos: -- Formado a la oración por la liturgia familiar y la oración de la sinagoga, Jesús desarrolla una relación muy íntima y especial con Dios a quien llama “Abba, papá”. En todo el evangelio, alimenta esta relación muy íntima tomando tiempo para orar a su Padre y hablar con él: se levanta temprano (Mc 1, 35) o entonces se queda hasta tarde noche (Mt 14,23). Se aísla y lo buscan (Jn 6, 24). Es una relación siempre en alerta que vemos surgir espontáneamente de cara a los acontecimientos y encuentros (Mt 11,25; Jn 11, 41) y que debe tener también una expresión discreta en el secreto del corazón, porque ha aprendido que “el Padre ve el secreto del corazón” (Mt 6.4.6.18). -- Seguramente él ha experimentado la mirada despreciativa de los pobres sobre él mismo, siempre coloca el valor de los 31


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pequeños: “Pasa lo mismo donde el Padre de ustedes, que está en los Cielos: allá no quieren que se pierda ninguno de esos pequeñitos. (Mt 18,14) Tampoco soporta realmente cuanto excluye, todo cuanto crea categorías debidas al origen o la situación social: resultan impuros y los demás les huyen, él se acerca de los leprosos y los toca, haciéndose impuro con ellos (Mc 1,40-45); deja que la mujer de mala vida señalada por todos, lo toque, (Lc 7, 36ss) admira la fe de los paganos que encuentra y la declara mayor que la fe que ha encontrado en Israel. (Lc7,9; Mt15,28) -- T iene una manera muy particular de mirar a las personas que son consideradas como pecadoras: mirada de respeto que se niega a condenar y siempre hace mirarse a sí mismo al acusador. “El que esté sin pecado que tire la primera piedra”. (Jn. 8,7) “¿Cómo ves la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?” (Mt 7,3) “No podías tener compasión de tu hermano como tuve yo compasión de ti?” (Mt 18, 33) Una mirada de esperanza que entrevé un porvenir abierto: (“Vete y no peques más”) (Jn 8,11) “Hay una esperanza que percibe un porvenir abierto”. “Hay una esperanza para el enfermo cuando el médico viene llegando” (cf. Mc 2,17). “El hijo que estaba muerto puede volver a la vida”. (Lc 15,32) -- Aprendió a mirar las cosas banales de cada día como mensajeros que le hablan del Padre; tiene sobre las cosas y los acontecimientos una especie de mirada contemplativa que ve más allá: “Miren las flores de los campos y las aves del cielo y acuérdense de su Padre que vela sobre todos ustedes” (Mc 6,28) “Un hombre echa la semilla en la tierra; esté dormido o despierto, de noche o de día, la semilla brota de cualquier manera y crece sin que él se dé cuenta. (Mc 4,27) “Cuando una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una luz, no barre la casa y la busca 32


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cuidadosamente, hasta hallarla? Así el Padre busca a todos los que se pierden”. (Lc l5, 8 ss) “Miren cómo cae la lluvia sobre los justos y los injustos” (Mt 5,45). Fíjense cómo el trigo y la maleza crecen juntos al mismo tiempo” (Mt 13, 24ss) y entiendan que el Padre, único capaz de decir que uno es bueno o malo, abre siempre una oportunidad para volver a él.” -- El tiene una mirada sobre la gente, que va más allá y ve el corazón, porque él sabe muy bien lo que hay de falso (y de desprecio) en las ideas fabricadas sobre las personas y porque ha experimentado las generosidades espontáneas de personas que casi no tienen nada; sabe captar la verdadera grandeza y la verdadera dignidad de quienes encuentra: como la pequeña ofrenda de la viuda pobre que toma de su miseria para ofrecer todo lo que tiene (Mc 12,42,44). O el caso de la mujer que ama en la medida que se le perdona: “¿Ves a esta mujer? Si ama mucho es que se le ha perdonado mucho”. (Lc 7,44) -- Lo vemos siempre listo a aprender, a cuestionarse, como cuando encuentra rectitud y fe, venga de donde venga: bien sean extranjeros como el centurión (Lc 7,1-10) y la cananea, (Mt 15, 21-28) que se expresan en el mismo lenguaje de imágenes de Jesús, o sea su madre (Jn 2, 1-11; cf. Lc2, 48-52), o de un escriba: “No estás lejos del Reino de Dios”. (Mc 12,34) -- El tiene una sensibilidad extrema de los padecimientos de la gente, sobre todo, de los pobres. Varias veces el evangelio insiste en que se compadece, y hasta se conmueve profundamente en su interior: ante las multitudes que son como ovejas sin pastor (Mt 9,36), ante la viuda que entierra a su hijo en Naím (Lc 7, 11 ss), ante todo tipo de enfermos, quienes 33


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se acercan a él o ante los cuales toma la delantera (Jn 5,6). Esta compasión le da ánimo cuando todo el mundo capitula, como por ejemplo, los endemoniados gadarenos (Mt 8, 28) -- En Nazaret acumula proverbios e historia y es ducho en hablar con expresiones sencillas de personas del campo. También ha observado las personas y los “grandes”: el juez injusto (Lc 18,22), el rico inconsciente de su entorno (Lc 16, 19ss), el administrador corrupto, (Lc 16,31ss) el sacerdote y el levita prisioneros en su mundo (Lc 10,31)…Comprende la humillación y el sufrimiento del pobre incapaz de devolver una invitación (Lc 14,14). Ha aprendido el sentido común cotidiano que permite percibir a los sencillos lo absurdo de la ley cuando no está al servicio de la vida:” ¿Quién de ustedes, si su burro o su buey llega a caer a un pozo, no lo saca en seguida aun en día sábado?” (Lc 14, 5; cf. Jn 7,23, Mt 15, 1-1513,15ss; cf. Jn 7,23, Mt 15, 1-5). -- Igual que los campechanos, tiene el sentido de lo que huele a falso e insiste mucho, haciéndolo notar: lo que más reprocha es la hipocresía. En una ocasión recrimina a los fariseos amantes del dinero: “Ustedes se dan cara de hombres perfectos, pero Dios conoce los corazones, y lo que los hombres tienen por grande, Dios lo aborrece”. (Lc 16, 15) -- Ciertamente, este modo de actuar no le granjea amigos: dicen que es un borrachín, que solo piensa en comer, que frecuenta personas poco recomendables (Lc 5, 30; 7,34; 15,2). Frecuentemente el evangelio señala que los grandes rechinaban los dientes cuando todos los sencillos estaban llenos de alegría por las palabras de misericordia que salían de sus labios y por las curaciones que hacía. (Lc 13,17; cf.4,28; 11,53; Mt 15,31) -- Al comienzo del evangelio de Juan encontramos la pregunta: “¿De Nazaret puede salir algo bueno”? (Jn 1,46) y 34


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al final, en el rótulo sobre la cruz, Pilatos ironiza: “Jesús nazareno, rey de los judíos” (Jn 19,19). Todo da la razón a los escépticos. Y sin embargo, bajo rasgos de jardinero, María reconocerá al Maestro; en el desconocido a orillas del lago el discípulo amado reconocerá al Señor. No se trata de revancha ni de final de un paréntesis: el Maestro y el Señor no ha retomado rasgos de gran personaje que hubiera ocultado hasta entonces; sigue siendo Jesús de Nazaret, que hay que reconocer en los rasgos ordinarios, los suyos: “Buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado”, escribe Marcos, “ha resucitado, no está aquí […] los precede…en Galilea, allí lo verán” (Mc 16,6ss). ¿Por qué volver a trazar este retrato –que ciertamente habría que completar- de Jesús de Nazaret? Primero porque me parece importante conservar siempre presente en la memoria que si Jesús ha llegado a ser el modelo del hombre que este retrato señala, es en la escuela de Nazaret que lo ha forjado. Seguramente me dirán que su ser de Hijo, su relación particular con su Padre y el Espíritu del que estaba imbuido, le daban una disposición excepcional para penetrar el sentido profundo de la Ley y le hacía conocer “lo que hay en el hombre”; (Jn 2,25) pero, si queremos ser fieles a la verdad de la Encarnación, tenemos que tomar en cuenta las circunstancias concretas de la vida de Jesús : en otras palabras, si hubiera nacido en una familia sacerdotal o en los círculos del poder, hubiera tenido la formación de un doctor de la ley, su lenguaje y su mensaje tendrían otro color. Me parece que en el corazón del mensaje cristiano aparece de hecho el rostro de Dios revelado en los rasgos de Jesús y Jesús, desde el principio y hasta el final de su vida y “por los siglos de los siglos”, tiene rostro de nazareno. Esto debería ser una luz para todos nosotros, cristianos. Pero nosotros, Hermanitos, hemos recibido una llamada particular. Hemos sido seducidos por “el rostro humano de Dios en Nazaret: “Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz. Por las calles y las 35


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plazas buscaré al amado de mi alma. ¿Han visto a mi amado? (Ct 2,14; 3,2s) Cada persona con su historia y por diferentes caminos, hemos experimentado lo que vivió Carlos de Foucauld: “Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa sino vivir para él”. Esta llamada nos trajo a la Fraternidad: “Los Hermanitos de Jesús están llamados por Dios para vivir solamente para El, acogiendo su plan de amor para los hombres”, reza la primera frase de las Constituciones. Carlos de Foucauld pensó inicialmente que para vivir solamente para Dios y dar la vida por la salvación del mundo, tenía que cortar con el mundo, enclaustrándose en un monasterio (respuesta clásica y fecunda, de una vida contemplativa monástica). Su gracia propia fue descubrir poco a poco que para vivir únicamente para Dios y participar de la tarea de “salvador con Jesús”, tenía que tomar los caminos que fueron los de Jesús (el contemplativo por excelencia): ir a Nazaret, ir en pos de los hombres comunes y corrientes y particularmente los más abandonados. También nosotros queremos ir a ellos, para ser testigos por medio de la amistad con ellos que son muy apreciados para Dios y que Dios los ama, pero sobre todo porque Dios vive en ellos y que en medio de ellos, revela su rostro: “Es el amor que debe recogerte en mí interiormente, y no el alejamiento de mis hijos. Encuéntrame en ellos; y, como yo en Nazaret, vive cerca de ellos, perdido en Dios”.

Nazaret, nuestro camino En seguimiento de Carlos de Foucauld, esta vida de Nazaret es nuestro camino. ¡Estamos obligados a repetirnos mutuamente varias cosas que andan juntas, y que no querríamos separar!

En el centro de nuestra vida está Jesús de Nazaret -- Por eso es tan importante leer y releer el Evangelio. No para buscar ante todo una moral, averiguar qué es bueno y qué malo, sino para buscar allí sin cesar el rostro de Jesús: 36


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mirar cómo Él actúa, escrutar sus reacciones, ver sus comportamientos. Poco a poco dejarnos habitar por él y transformar por Él. Es un hombre de Nazaret, un insignificante: mirándolo, podemos descubrir poco a poco cómo comportarnos en el mundo de las personas más sencillas que es lo nuestro, aprender a maravillarnos como él, dejarnos llenar de compasión, luchar contra el mal, para encontrar los caminos hacia el Padre, etc. Sencillamente, ¡amar! -- Esta búsqueda del rostro de Jesús, es “un compromiso de tiempo completo”. No solamente en momentos de oración, sino en la vigilia de un corazón vigilante. No cumplimos con sólo rezar: cada encuentro, cada acontecimiento debería encontrarnos atentos a buscar las huellas del Señor que nos ha prometido acompañarnos; como el discípulo que Jesús amaba, a reconocerlo bajo los rasgos inciertos en la vida cotidiana. (Jn 21,7 y 12) -- Me parece que deberíamos estar especialmente atentos a este último punto, en las etapas de la formación inicial, y también durante toda nuestra vida: ¿cómo ayudarnos a tener ese corazón vigilante? ¿Cómo aprender a releer ese aspecto de nuestras vidas: esos encuentros que he tenido hoy, esos acontecimientos, incluso pequeñitos, se han deslizado en mí sin dejar huella del rostro de Dios? ¿Me habrán hecho gustar su presencia? ¿Me han hecho saborear su presencia? ¿O sufrir su silencio?” -- Frecuentemente decimos que nuestra vida contemplativa se alimenta del compartir con la gente; creo que esto podría enriquecer nuestra oración comunitaria si osáramos dejar hablar nuestro corazón a partir de lo que descubrimos o de nuestros sufrimientos en ese camino con el Señor a lo largo de nuestras jornadas. Busquemos cómo renovar nuestro “compartir lo vivido”, y tal vez ese compartir ganaría profundidad si nos comunicáramos más unos a otros nuestra búsqueda a tientas y nuestras luces. 37


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En el centro de nuestra vida están los “pequeños” Los “pobres”, “los que carecen de nombre y de influencia” para retomar expresiones que empleamos y que emplean también nuestras constituciones. Los utilizo de modo indiferente, incluso si según los países y los contextos donde vivimos, no son del todo sinónimos. -- Tal vez no es lo primero que recordamos cuando hablamos sobre nuestra vida entre los pobres, pero me parece que es lo que nos lleva a compartir su vida y (lo más cercanamente posible) su condición social, es la convicción de que el mismo humus nutricio de Nazaret que ha formado a Jesús y el mismo Espíritu que lo animaba (Espíritu que nos fue prometido y dado…) pueden llevar en sí los mismos frutos en nosotros, frutos de contemplación del rostro del Señor y frutos de salvación para el mundo. -- En el cambio de El Abiodh, gran fraternidad de estructura monástica, por pequeñas fraternidades insertas en los barrios populares, había esta convicción de René Voillaume y Él se dedicó a defenderla y a explicarla en “En el corazón de las masas”. No hemos terminado de explorar todas las consecuencias. -- La primera consecuencia podría ser que estamos en medio de los pequeños para colocarnos como aprendices. Me gusta hacer un paralelismo entre un artículo de las Constituciones y un versículo del evangelio: “Los hermanos están en medio de los hombres, no para ser pastores o guías, sino simplemente, sus hermanos” y “En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “Maestro”, porque ustedes tienen un solo maestro y ustedes todos son hermanos” (Mt 23,8) Para mí es significativo en este texto del evangelio que la palabra “hermano” se asocie no a Padre, sino a maestro, al que enseña. ¡Como para poner el dedo en una de nuestras más 38


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grandes tentaciones, querer siempre enseñar a los otros, olvidar aprender de ellos! -- …Querer estar entre los demás “para ser sus hermanos” nos invita a entrar en una actitud: somos hermanos de los pequeños si caminamos juntos, compartiendo nuestras luces. Al mismo tiempo es la espera y la realización de la nueva alianza prometida: “Yo pondré mis Leyes en su pensamiento, las grabaré en su corazón…Ninguno podrá ya más instruir a su conciudadano, ni nadie a su hermano, diciéndole: conoce al Señor”, puesto que todos me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande”. (Heb 8,10s que citan Jr 31,33ss). Para tomar un símbolo, podemos decir que saliendo “de El Abiodh-monasterio” hemos cambiado el sentido de una tradición monástica, la de la hospedería: los monjes siempre han acogido a quienes deseaban alimentarse, compartiendo su oración y su estilo de vida, pero esta acogida se hace al exterior, en la hospedería; estando en medio de los pobres, les pedimos que nos acojan para encontrar la fuente con ellos y en medio de ellos, en su ambiente de vida. -- Para entrar en una relación de verdadera fraternidad, efectivamente, no basta incluso si es una primera disposición, el “hacerse paisanos”- como lo escribió Carlos de Foucauld“viviendo asequiblemente, tan pequeñito que el otro pueda atreverse a pedir cualquier cosa… que el otro me pueda mirar como un hermano no bastará si yo no cambio mi mirada sobre él. Como persona humana e hijo de Dios, el (ella) también es trabajado por el Espíritu y busca responder a lo que le parece ser el bien, con las luces que tiene cada día. De su fidelidad a tientas como la mía, puedo también aprender y, gracias a él, yo creceré si acepto ponerme en su escuela; solo entonces caminaremos realmente juntos… como hermanos. 39


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-- A Carlos de Foucauld le ha costado mucho tiempo para entrar en esta verdadera reciprocidad y el hecho que haya sido salvado por los Tuaregs cuando se enfermó ha sido ciertamente un momento clave de su caminar. El, que pensaba ir a llevar el “divino banquete, no a los hermanos, a los familiares, a los vecinos ricos, sino a los cojos, a los ciegos, a los más pobres, a las almas más abandonadas por carencia de sacerdotes”, se deja muy sencillamente acoger en la mesa de los que no necesitan de su servicio sacerdotal pero que están felices de cumplir su deber de hospitalidad”. Al final constatará sencillamente: “No puedo decir cuán buenos son para conmigo, cuántas almas rectas encontré entre ellos, uno o dos de ellos son verdaderamente mis amigos, cosa tan rara y preciosa en todas partes”. Ir al otro sencillamente porque está “lejos” y manifestarle de este modo que su vida es preciosa, no andar más rápido que él, no buscar proponer valores antes de haber descubierto los del otro, será el aprendizaje que el frecuentar a Jesús de Nazaret le hará descubrir a Carlos. Algunos meses antes de su muerte, cuando quiere comenzar una asociación de cristianos de todas clases, escribe: “Me creo menos capaz que casi la totalidad de los sacerdotes, de los pasos que habría que dar, habiendo aprendido solamente a orar en soledad, a callarme, a vivir con los libros y más que nada a conversar familiarmente de tú a tú con los pobres”. De esta oración solitaria y de esta conversación familiar en entrevista personal con los pobres nacerá poco a poco la abertura del corazón, una capacidad de acercamiento al otro en lo que es y la comprensión íntima. Carlos de Foucauld no ha sido ningún pionero del diálogo islámico-cristiano, pero ha caminado con sus vecinos que eran musulmanes buscando comprenderlos y poco a poco aprendiendo a estimarlos; de allí sus observaciones muy 40


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sorprendentes para su tiempo: “Las verdades que pueden subsistir en medio de los errores son una ganancia y son capaces de producir grandes y verdaderos bienes, con relación del Islam”… Él mismo se había convertido gracias a la acogida incondicional, calurosa y sin palabras de su prima. El vuelve a descubrir con sus vecinos que la tarea apostólica, es amar respetando la respuesta libre que cada persona podrá dar a su propio nivel, a las inspiraciones del Espíritu: “Todo cristiano, escribe, debe ser también apóstol: esto no es un consejo, es un mandamiento, el mandamiento de la caridad. ¿Cuáles son los medios para ser apóstol? De los mejores medios, dependiendo de aquellos a los que se dirige: con todos con quienes están en relación sin excepción, por la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, por medio de la humildad y la dulzura que siempre atraen y que son tan cristianas; con algunos, sin decirles jamás una palabra sobre Dios ni sobre la religión, siendo paciente como lo es Dios, amando, siendo hermano querido y rezando; con otros, al hablar de Dios en la medida en que pueden acogerlo; tan pronto como sean capaces de buscar la verdad por medio del estudio de la religión, llevándolos junto con un sacerdote muy bien escogido y capaz de hacerles el bien… Sobre todo en todo ser humano, ver un hermano”. -- Yo creo que la mayoría de nosotros diríamos sin dudar que la experiencia más preciosa que hacemos, en nuestra vida compartida con la gente sencilla y los “pequeños”, es la de la amistad, la confianza, la ternura –en medio de tantas dificultades, tensiones y durezas… Uno de los grandes sufrimientos del pobre es que él no es interesante para nadie, que jamás le piden algo, y por fin, concluye que él mismo no vale nada. Incluso, sin palabras nuestra presencia en 41


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medio de ellos, sencillamente fraterna, esta ternura y atención especial de Dios por el pobre: ellos tienen precio a los ojos de Dios y Dios se expresa a través de ellos. Yo creo también que a veces nuestros vecinos y amigos sienten mucho que su proximidad con nosotros es una buena noticia para nosotros; no lo saben o por lo menos no lo dicen, ¡pero ellos nos dan a Dios, a un punto que tampoco nosotros sabemos expresarlo! Pero este tesoro tiene un precio: para tenerlo ¡hay que estar listos a vender todo para adquirir el campo! (más adelante, volveré sobre este punto) pero me parece que deberíamos siempre tener en el fondo del corazón el deseo de ir lo más lejos posible en compartir la vida de los pequeños. Yo sé que Carlos de Foucaud no me reprocharía si cambio hacia los pobres la frase que él dijo hablando de Jesús: “En todo caso, no puedo concebir el amor sin una necesidad, una necesidad imperiosa de conformidad, de asemejarme y sobre todo de compartir todas las penas, las dificultades, las durezas de la vida… En cuanto a mí, ¡ser rico, vivir con holgura de mis bienes cuando ustedes han sido pobres, incomodados, viviendo difícilmente todas las dificultades, todas las incomodidades del trabajo!… En cuanto a mí, yo no puedo vivir así Dios mío… yo no puedo amar así…No quiero pasar la vida en primera clase mientras que el ser amado la pasa en la última”. Es cuestión de amor, concreto, por cada persona encontrada, a la imagen del amor que Dios le tiene.

En el centro de nuestra vida está la Eucaristía Vean la guía para la formación. Retomo solamente esto: “La experiencia de los hermanos a lo largo de los años nos mostró que hay una “afinidad natural” entre la Eucaristía y nuestra vida.” 42


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Se trata de ir al Señor a través del don que él hace de su persona para que “la humanidad tenga vida y que la tenga en abundancia”. Se trata también de entrar en su intercesión para que “todos sean uno” como hermanos y hermanas, bajo la mirada del único Padre. Se trata de bendecir a Dios por el pan y el vino, esas cosas cotidianas, “frutos de la tierra y del trabajo de los hombres y las mujeres”. Por fin, se trata de celebrar la alianza nueva del Reino, cuyos retoños aparecen ya. Todas esas actitudes “eucarísticas” toman un sabor diferente cuando la existencia compartida nos hace probar los frutos de muerte y de división de la situación impuesta a los pobres ; o cuando nos hace palpar la solidaridad y la vida más fuerte que la muerte… La celebración queda entonces ligada a la vida. Se trata también, simplemente de estar sentado a los pies de Jesús, para que esta “oración de la gente humilde”, sin palabras, cargada de cansancio y de esperanza, seguro que Él está “con nosotros hasta el fin del mundo” y que “Él bien sabe lo que está en el corazón del hombre”. La eucaristía es a la vez celebración de la vida ofrecida (la de Jesús y la nuestra vivida en medio de los pobres) y también actitud de la vida ofrecida (la nuestra, alimentada de la de Jesús). Ella une íntimamente nuestro seguimiento de Jesús y el compartir de la vida de los pobres. Jesús se tornó salvador, por el hecho de armar su carpa en medio de nosotros y de permanecer fiel a su identidad de hombre de Nazaret y de Hijo, a la vez uno con Dios y uno con nosotros. Es verdad que no basta vivir en medio de los pobres para ser “salvadores con Jesús”: el hecho de estar ahí, día tras día, en las cosas pequeñas y grandes, con el deseo intenso de dar nuestra vida, con el corazón abierto a todos y atentos a su Presencia Humilde, es lo que nos hace entrar en su trabajo. Reconozcamos humildemente que lo que nos lleva muchas veces a esta actitud de ofrenda y de dirigir nuestro corazón hacia el Señor, es por tenerlo orientado de verdad hacia nuestros hermanos y nuestras hermanas, estos pequeñitos con quienes compartimos la vida. 43


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Algunas preguntas Quisiera solamente retomar algunas objeciones o preguntas (hay muchas más) que surgen a veces en los intercambios, entre nosotros, o con la gente que conocemos. Voy a tratarlas sumariamente, sobre todo porque la materia será distinta de una región a otra.

“Sea lo que hagamos, nunca seremos como los pobres” Eso es bien real, la mayor parte de las veces. El simple hecho de vivir en comunidad, de haber recibido una formación, que el pan esté asegurado, que los hermanos no nos abandonarán, nos quita bastantes preocupaciones que arruinan la vida de los pobres: la inseguridad del mañana y hasta del hoy, etc. Ciertas exigencias de nuestra vida comunitaria (viajes, reuniones) nos ponen también fuera de la condición de los pobres. Peor aún, en muchas situaciones, hermanos oriundos de medios muy pobres, tienen el sentimiento de estar cortados de su medio, por el solo hecho de estar con nosotros. -- Tal vez debemos empezar por decir que la miseria y ciertas formas de privación y de pobreza (material, cultural, de educación) son flagelos que hay que combatir. No escojo la miseria, escojo vivir con personas que sufren de la miseria, y escojo luchar con ellos para salir de ello, buscando con ellos cómo conseguirlo; eso quiere decir que me niego a salirme solo y acepto las privaciones de las cuales ellos sufren, por amistad con ellos. Luchar contra estas privaciones, cargándolas con ellos, no es del todo ajeno a la actitud de ofrenda de nuestra vida, día tras día, de la cual hablábamos anteriormente. -- Una segunda cosa que hay que notar es que no se trata de ser como los pobres, de ninguna manera, pero sí, es ser para ellos como hermanos. Y en eso, no somos los únicos acto44


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res: si por un lado, hay el esfuerzo nuestro de ajustarnos a estar lo más cercanos posible, la otra parte de acercamiento no depende de nosotros. No podemos ser “como ellos”, debidos a muchos aspectos no somos “del lado de ellos”, pero si ellos sienten de nuestra parte el deseo de ir al encuentro de ellos, serán ellos que nos tomarán de la mano para hacernos pasar del lado de ellos y nos acogerán en sus vidas; y nos “perdonarán” todas nuestras riquezas y seguridades. ¡Cuántos ejemplos tenemos, unos y otros, de esa acogida verdadera que no toma en cuenta nuestras diferencias! Me parece que una disposición fundamental para que esta acogida se pueda dar es una especie de humildad de parte nuestra, que tiene que viene con lo que anotaba más arriba, de la voluntad de aprender del pobre, reconociendo su valor. Otra disposición es aceptar decididamente de pasar al otro lado, con todas las consecuencias: como Jesús, ¡ser puesto al lugar de personas poco recomendables! No son disposiciones fáciles de enraizar en nosotros y no debemos engañarnos a nosotros mismos. Para muestra, recuerdo tres pequeños cuentos no muy gloriosos que me ocurrieron en Lille y que me queman todavía por dentro. Un día, en el trabajo, en un tipo de conversaciones entre trabajadores en las que uno cambia el mundo, uno de los compañeros me dice muy serio: ¡”Tú, no tienes por qué opinar, no eres sino un barrendero”! No dije nada, pero sentí dentro de mí subir la rabia, y con la gana de decir ¿”Sabes quién soy yo”? Desaparece muy pronto el deseo de ser pequeño… En el barrio, tenía responsabilidades en la asociación de los inquilinos. Durante una reunión del organismo con el propietario, uno de los vecinos no estaba de acuerdo con las posiciones que yo defendía y me dijo: “tú, siempre tienes 45


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la razón”. Creo que, ese día, tenía de verdad la razón, pero su comentario mostraba que no estaban tan enraizados y visibles en mí la escucha verdadera y el servicio. Teníamos una gran amiga, una vecina de la cual todos se burlaban porque estaba destruida por el alcohol. Un día, la cruzo en la calle y ella me abraza con cariño, como siempre. Había allí un grupo de vecinos de la calle en ese momento y tuve vergüenza de ser vista con ella: “aquel que se avergüenza de mí delante de los hombres…” -- Quisiera decir una tercera cosa, más delicada. Si somos del “Norte” o si hemos crecido en un medio sencillo, pero sin muchas dificultades económicas, a veces tenemos dificultad de entender y aceptar que nuestros hermanos de un medio más desfavorecido, o hasta muy pobres del “Sur” no se apuren en escoger un trabajo de “abajo”, o de vivir en condiciones de mayor pobreza. “Es su medio de origen, ¿no? Tienen la suerte de haber nacido allí”. No es tan sencillo. -- La pobreza material no tiene solamente consecuencias físicas: ella conlleva toda una serie de humillaciones, de falta de autoestima, de rebeldía, profundamente enraizados, y un gran deseo muy legítimo y sano, de salir de esta condición y de sus consecuencias. Me parece que hay allí una gran responsabilidad de la Fraternidad, para dar a nuestros hermanos los medios que les permita afianzar la confianza en ellos mismos, la dignidad, un cierto sentimiento de ser capaz de triunfar (por ejemplo, una formación profesional que valoriza); eso exige tiempo, mucha delicadeza, mucho diálogo, mucha amistad. Sólo cuando uno ha adquirido una cierta seguridad interior, uno puede escoger nuevamente y en paz condiciones de vida que vez nos fueron impuestas y que nos aplastaron; y entonces lo que uno escoge, más que condiciones difíciles, es un compartir la vida con personas 46


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de quienes uno se siente hermano, de forma renovada y más libre. ¡Y eso, es magnífico! -- Después de todo lo dicho, quisiera añadir que mis años en la Fraternidad central me dieron la oportunidad de ver bastantes fraternidades de las cuales se puede afirmar que los hermanos han llegado de verdad, a ser, tal vez no del todo “como la gente”, pero por lo menos “uno de ellos”, a un nivel de profundidad que deja a uno con admiración y agradecimiento.

“¿Jesús en Nazaret” o Jesús de Nazaret?” Hablamos mucho, como de una imagen expresiva y cómoda, de que nuestra vocación es de imitar la vida de Jesús en Nazaret. Decimos también que queremos ante todo imitar a Jesús de Nazaret. Las constituciones emplean las dos expresiones, pero pocas veces como fórmulas equivalentes. En esos últimos tiempos, en conversaciones con hermanos o durante reuniones de región, la cuestión siguiente surgió: ¿cuál de las dos expresiones es más exacta? Habitualmente, la conclusión es que conviene mejor hablar de “imitar a Jesús de Nazaret”, pues hablar de “imitar la vida de Jesús en Nazaret” parece no corresponder a lo que de hecho vivimos… -- Una de las fuentes de este debate se encuentra en Carlos de Foucauld mismo: retomando la distinción clásica de las tres vidas de Jesús (vida escondida, soledad en el desierto, vida pública), él dice claramente que tiene como vocación la de imitar la vida de Jesús en Nazaret. Pero, debido a su propia historia espiritual (marcada también por su medio de origen), él reconstruye a veces la vida de la familia de Jesús en Nazaret, a partir de sus propias expectativas y de la propia vida de él: una vida de una familia común aparece poco real, de trabajo manual, de silencio, de retiro perpetuo. ¡Tenemos dificultad en reconocernos en ella! 47


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-- Otra fuente de debate se encuentra en la historia de la Fraternidad: a partir del momento en que comenzaron “las fraternidades obreras” (este modo habitual para llamarlas es de por sí, muy significativo…), hubo como un modelo-tipo de fraternidad: tres hermanos viviendo en un barrio popular y trabajando en fábrica. Aunque sea un poco caricatural, creo que corresponde bastante a lo que vivíamos y decíamos entonces de nosotros mismos (claro, intentábamos estar presentes a toda una variedad de realidades, diferentes de la fábrica, tal como la gente del mar, los camioneros, campesinos, artesanos, presos, enfermos, etc. El acento esencial era de todos modos el compartir de vida por el trabajo: la condición social de trabajadores manuales asalariados al nivel más bajo. En cierto sentido, hemos también construido una imagen de la vida de Jesús en Nazaret, que se parecía a la nuestra. Como consecuencia, había “excepciones”: hermanos que para poder obtener un permiso de residencia en ciertos países, aceptaban trabajos, tal como “trabajo social o de salud”; o hermanos que se dedicaban a estudios en diversos dominios (lenguas, filosofía, teología, culturas). Uno ve claramente el riesgo, a la larga, de buscar conformarse a una imagen, mientras se trata de imitar a un modelo… Es a esta imagen que los hermanos más jóvenes, particularmente los del “Sur”, recibieron y percibieron la Fraternidad. Ellos lo repiten muchas veces en los intercambios. Y hoy en día, esta imagen crea problema. Primero, porque en el día de hoy, en muchos países del Sur, particularmente en África, se ha hecho muy difícil encontrar un trabajo asalariado. Luego, porque en los países marcados por una gran pobreza, la cuestión es la de tomar parte activa en el desarrollo (y la gente espera aún más de los religiosos en este punto). Por otra parte, en todos los países, incluso en los del Norte, partes significativas de la sociedad viven en la pobreza o 48


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sufren de exclusión, y estas personas ya no forman parte de lo que se designaba como “mundo obrero”. Nuestros hermanos más jóvenes buscan también modos para estar con estas personas y se sienten incómodos por esquemas de vida demasiado rígidos. Pero no se trata solamente de los jóvenes del Sur; hay también nuestras “excepciones”, hermanos comprometidos en trabajos intelectuales o de desarrollo por ejemplo, que se sienten perfectamente en casa en la Fraternidad (¡con razón!) y para quiénes una imagen de “la vida de Jesús en Nazaret” demasiado exclusivamente centrada en el trabajo manual o en un cierto modelo de fraternidad, es una representación demasiado estrecha. ¿No sería mejor entonces, centrarse sobre la actitud nazarena de Jesús en toda su vida, escondida o pública? ¿No es más bien a Jesús de Nazaret que debemos imitar, y no a un Jesús en Nazaret, concebido según una cierta imagen de nosotros mismos? -- Por mi parte, no estoy seguro de que el debate esté en este punto: pienso que el retrato de Jesús que esbocé más arriba, les da a entender el por qué. Claro, como todos los cristianos, buscamos moldearnos según la actitud de Jesús, sus sentimientos, sus comportamientos. En este sentido, el objetivo es ante todo imitar a Jesús de Nazaret y la reflexión sobre Nazaret nos volvió sensibles a todo lo que aprendió en Galilea. Pero, hay algo más: recibimos una vocación especial, propia, que es buscar el rostro de Dios y dar nuestra vida, en el compartir de la vida de los que no tienen nombre, ni influencia, porque Dios se revela ahí de modo particular y nos moldea según la imagen de Jesús. -- La Iglesia reconoce nuestra vocación contemplativa, que nos es propia, y uno de los elementos es “la participación real en la condición social de los pobres”. Nazaret, para nosotros, es también esta participación. En este sentido, todo 49


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lo que nos sitúa concretamente en la condición social de los pobres, nos hace crecer en nuestra vocación y todo lo que nos aleja, nos fragiliza. ¡Se trata, pues, de imitar a Jesús de Nazaret, pero teniendo los pies bien anclados en Nazaret! Sé que no resolví nada diciendo eso, pues la pregunta resurge: ¿qué nos enraíza en Nazaret? -- Me parece que podemos encontrar un poco de luz en uno de los textos más conocidos de Carlos de Foucauld, sobre Nazaret, en su meditación del 22 de julio de 1905: “Jesús te colocó para siempre en la vida de Nazaret: las vidas de misión y de soledad son para ti como para él, situaciones excepcionales. Practiquémoslas cada vez que su voluntad lo indique claramente. Luego que ya no parezca conveniente, entra en la vida de Nazaret. Desea la instalación de Hermanitos y Hermanitas del Sagrado Corazón de Jesús. Sigue el reglamento como se sigue un Directorio, sin hacer de ello un deber estricto, y sólo en lo que no sea contrario a la vida de Nazaret. Toma por objetivo, (estando solo, o con algunos hermanos, hasta que haya realmente la posibilidad de llevar perfectamente la vida de Hermanito o de Hermanita, en un Nazaret con clausura) la vida de Nazaret, en un todo y por todo, en su sencillez y su amplitud, sirviéndote del reglamento sólo como de un Directorio, que te ayuda a entrar en la vida de Nazaret para ciertas cosas (por ejemplo, hasta que los Hermanitos y Hermanitas estén debidamente instalados). Ningún tipo de hábito, tal como Jesús en Nazaret, ninguna clausura, tal como Jesús en Nazaret, ninguna vivienda lejos de un lugar habitado, más bien cerca de un pueblo, tal como Jesús en Nazaret, no menos de 8 horas de trabajo por día (manual u otro, preferiblemente manual), tal como Jesús en Nazaret, nada de terrenos grandes, de viviendas grandes, de gastos importantes, ni siquiera limosnas grandes, pero en todo una pobreza extrema, tal como Jesús en Nazaret… 50


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En una palabra, en todo: Jesús en Nazaret (…) Se puede llevar la vida de Nazaret en cualquier parte: llévala en el lugar en dónde sea más útil al prójimo.” Encuentro este texto muy esclarecedor. Empieza por la referencia a las “tres vidas” de Jesús y la vocación de Carlos a vivir “la vida de Nazaret”. Pero en el curso de la meditación, “Nazaret” sirve para designar dos modos de vida muy distintos: una comunidad religiosa monástica (“un Nazaret que tenga clausura”) y, esperando que se pueda realizar, una vida (“la vida de Nazaret”) directamente en referencia a la vida de Jesús en Nazaret (“tal como Jesús en Nazaret”). Mientras la primera será marcada por la separación (“la clausura”), la segunda está claramente caracterizada por lo que va a permitir la proximidad con la vida común de la gente. Para describir esta proximidad, Carlos de Foucauld indica un conjunto de ejemplos que completan todo y forman un todo. Llama la atención, por otra parte, que estos elementos que Carlos subraya y de los cuales él dice que son “como Jesús en Nazaret”, son exactamente opuestos a los elementos de la vida monástica que “desea establecer”: nada de hábito, ni clausura, ni aislamiento, una jornada de trabajo, ni tierras extensas, ni edificios grandes, gastos reducidos, y hasta limosnas de tamaño normal, (con este comentario curioso que hace pensar que ciertos elementos del reglamento de los Hermanitos y Hermanitas, en su proyecto monástico, parecieran ser contrarios a la vida de Nazaret… ) Hay que notar, de paso, que Carlos adapta su descripción a su situación concreta: a propósito del trabajo, él especifica “manual u otro, lo más posible manual”. “Toma como objetivo la vida de Nazaret, en todo y para todo, en su sencillez y su amplitud (…) En una palabra, en todo: Jesús en Nazaret”. No es un modelo encerrado, al contrario, la 51


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meditación termina con una apertura hacia realizaciones diversas: “Tu vida de Nazaret puede llevarse en cualquier parte: llévala en el lugar más útil para el prójimo”. Este último elemento indica bien lo que está en juego: a través de nuestra cercanía, si estamos unidos a Dios, la Buena Nueva de un Dios cercano, es anunciado al pobre y eso es el verdadero bien. -- La característica fundamental de Nazaret es por lo tanto la cercanía, la presencia como hermano en medio de los “pequeños”, adoptando su condición. Es todo un conjunto de elementos que aseguran esta cercanía: elementos “materiales”, “concretos”, tal como el trabajo, el tipo de vivienda, el nivel de vida, la ropa, todo lo que caracteriza una condición social, pero también un modo de ser asequible, el respeto, una manera de vivir en la cual el “pequeño” se siente en su casa. Los elementos se articulan entre si, para colocarnos lo más posible en esta condición social de los pobres, de tal manera que la gente pueda situarnos como cercanos de ellos y de tal manera que podamos experimentar desde adentro lo que crea su condición. Ciertos elementos hablan mejor, pero no son obligatoriamente los mismos en todos los medios y en todas las épocas. Y como hay un conjunto de elementos, si en una situación dada un elemento está menos presente, sin embargo, los demás elementos permiten situarnos del lado de los “pequeños” (“trabajo manual u otro, lo más posible, manual”, decía Carlos, indicando también otros elementos de proximidad). Insistimos mucho en la Fraternidad, sobre el trabajo, y el trabajo obrero. En cierta época y en ciertos contextos, era seguramente el medio más evidente de situarnos a nivel de los más pobres y de compartir la dureza de la vida de ellos; lo es todavía en 52


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ciertos lugares. Pero, hoy en día, para estar cercanos de los pobres en una aldea aislada de África, por ejemplo, necesitaríamos que un hermano dé clases a los niños(as), otro que asegure un puesto de salud y un tercero que cultive su campo, porque nadie quiere ir allá y estas aldeas son abandonadas a su mala suerte. La gente no se equivocará y el trabajo calificado no nos colocará encima de ellos, si por otra parte aceptamos vivir en las condiciones precarias de una aldea. En este sentido no estoy seguro, cuando hablamos en términos “de excepción”, que si un hermano tiene un trabajo o actividades un tanto “fuera de la norma”, sea la manera correcta de expresarlo: por ejemplo un hermano que es agente de desarrollo, un hermano médico (incluso y ha sucedido un hermano que acompaña comunidades cristianas) no son “excepciones”; su trabajo es tal vez diferente del de la mayoría de sus hermanos, pero si lo hace de modo que los sencillos se sienten acogidos y amados, y si su estilo de vida es el de las personas sencillas, es “un verdadero trabajo de Hermanito de Jesús” para insistir en las expresiones que utilizamos. Creo que no debemos olvidar que un solo hermanito no puede revelar todas las facetas de Nazaret: hay una complementariedad entre los hermanos de una fraternidad y una complementariedad entre fraternidades de una misma región: es el conjunto, aportando cada cual su contribución, que vivimos y damos la imagen de lo que la Fraternidad quiere vivir en su compartir con los “pequeños”. Tenemos muchas experiencias en este aspecto que podrían ayudarnos a discernir. Sólo cito dos. Cuando los hermanos se instalaron en Irán, llegaron como enfermeros para ocuparse de los leprosos, pero exigieron vivir en su casa en el pueblo de los enfermos, siendo que el personal vivía en el exterior: romper la barrera del miedo y de la exclusión les abrió todas las puertas y su trabajo médico calificado y de 53


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servicio no los ha distanciado. Cuando los jóvenes de Hagaza, en Egipto, hablan de lo que recibieron de los hermanos, no mencionan el trabajo de desarrollo, ni la formación que les dieron los hermanos: lo que les impactó es que los hermanos tenían el mismo estilo de vida que ellos, estaban disponibles para escucharlos y que eran verdaderos hermanos para ellos. Podríamos multiplicar ejemplos. ¿Significa eso que uno puede hacer cualquier cosa en la Fraternidad? ¡Y sobre todo no de cualquier manera! Me parece que no podemos establecer un modelo que valga en todas partes. De acuerdo a los lugares, las situaciones y las personas, ¿qué nos ayudará a vivir desde adentro la situación de los pobres y a situarnos a su lado, en su condición social? Ello supone mucho diálogo y búsqueda juntos, en fraternidad y en región. Las respuestas en África, en Europa, en América, en Asia, serán ciertamente distintas. El objetivo general es el mismo: establecernos lo más profundamente posible en el Nazaret de los pobres, como lo hizo Jesús en Nazaret, para poder entrar en las maneras de actuar y los sentimientos de Jesús el Nazareno, porque es únicamente a imagen suya que podemos esperar llevar la Buena Noticia a los pobres y recibirla de ellos.

A manera de conclusión Voy a terminar. Les dejo dos imágenes evangélicas y un texto que me gusta: me parece que traducen en palabras sencillas nuestra misión en seguimiento de Jesús de Nazaret.

La lámpara y la sal: “Nadie enciende una lámpara para taparla con un pote o la coloca bajo la cama; se coloca en un candelero para que todos los que llegan vean la luz” (Lc 8, 16). Hay color en el mundo, Dios 54


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lo ha puesto y los hombres lo tejen; se precisa la luz para que veamos los colores en el mundo. No somos la luz, sólo la lámpara. “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal pierde sabor, ¿con qué la salaremos?”(Mt 5, 13) Hay un misterio en la sal: si falta, es desabrido (y si ponemos mucha, no se puede comer); ¡exactamente lo que hace falta, y el sabor de los alimentos resalta, pero no el de la sal! Hay sabor en el mundo, y es Dios quien lo ha puesto. Nuestro papel es estar allí para que el intercambio misterioso se produzca y que el gusto divino del mundo pueda expresarse, y que no sea nuestro gusto…

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Dos Jesús de Nazaret hoy

Volver a Jesús Tarea urgente en el cristianismo actual P. José Antonio Pagola Elorza

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Jesús de Nazaret hoy

Jesús de Nazaret hoy La alternativa de Jesús P. José Antonio Pagola Elorza Aula de Teología de la U.C. 3 de noviembre de 2010

Muchas gracias, en primer lugar, a la Universidad de Cantabria por invitarme a hablar de Jesús en este Paraninfo, que yo no conocía y que impone un poco… Nada me puede dar más alegría a mí que hablar de Jesús y, sobre todo, hacerlo en un foro abierto donde es fácil que puedan escuchar creyentes y no creyentes, lo que todavía me da una alegría más grande.

Introducción Quiero empezar por deciros que hoy, en los sectores preocupados por Jesús y por investigar la historia de Jesús, se está hablando con un lenguaje muy nuevo; os voy a decir algunas de las cosas que se están diciendo de ese Jesús al que nosotros queremos y creemos que es nuestro, que sólo pertenece a nuestra Iglesia. Hoy, personas que incluso no son creyentes dicen cosas como ésta: Jesús no pertenece sólo a los cristianos; es patrimonio de la humanidad. Otras afirman: Sin duda Jesús es lo mejor que ha dado la historia y sería una tragedia si un día la humanidad lo olvidara. También: Jesús no sólo ha inaugurado una nueva reli59


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gión, sino una nueva era. Nunca la historia ha producido, dicen algunos, un símbolo religioso más grandioso que el proyecto de Jesús, que llaman Reino de Dios. Si el mundo lo atendiera cambiaría; si se convirtiera en el eje orientador de las culturas, de las políticas y de las religiones, la humanidad viviría con un horizonte de esperanza que hoy no puede sospechar; y otros: sí es cierto que está en crisis, el final quizás de una religión cristiana, muy condicionada por la filosofía griega y el derecho romano, pero estamos en el pórtico de un desarrollo nuevo del movimiento de Jesús. Jesús todavía no ha dado lo mejor, Jesús todavía puede ser una verdadera sorpresa, y estoy viendo, cada vez más, que se habla de Jesús como el alma que necesita este mundo para vivir de una manera más digna y más esperanzadora. De este Jesús quiero hablar yo ahora. La conferencia de hoy lleva el título “La alternativa de Jesús”; es un intento de resumir con un poco de claridad y de manera un poco viva el proyecto de Jesús. Los creyentes estamos convencidos que en ese hombre se ha encarnado Dios; otros no lo creerán así, pero a todos, desde luego a los creyentes, nos interesa ver, cómo ha vivido este hombre y que es lo que ha querido introducir en la historia humana. Todos sabemos que Jesús nació en Galilea donde, en los años 30 no se conocía, obviamente, una separación entre lo que hoy nosotros, de una manera espontánea, sabemos diferenciar: lo económico, lo cultural, lo político, lo social… Esto no era posible en la sociedad que vivió Jesús; en arameo ni siquiera existe una palabra para decir “religión”. Por supuesto que Jesús era un hombre religioso, pero vivió en una sociedad donde lo religioso estaba implicado, orientando, justificando, impulsando toda una manera de entender y de vivir la vida y la sociedad, hasta tal punto que, en aquel momento, para los hebreos la Torá, la 60


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ley de Moisés, la ley de Dios es, al mismo tiempo la Constitución, por decirlo así. En cuanto nos acercamos a Jesús vemos que, en esa sociedad, no es un escriba, un maestro de la ley, tampoco es un sacerdote; no enseña propiamente una doctrina; nosotros a veces hemos imaginado que lo más específico de Jesús era enseñar la verdadera religión, una doctrina que luego los discípulos tendrán que difundir de manera correcta, pero no es así. En el centro de la predicación de Jesús más allá de una doctrina hay un hecho, un acontecimiento, algo que está sucediendo, que Él está experimentando y que quiere contagiar a todos. Todos los investigadores están de acuerdo en que el resumen que hace el evangelista Marcos -el primer evangelista- es el más correcto; dice así: Jesús anunciaba la Buena Noticia de Dios, a Dios como algo nuevo y bueno. Jesús anuncia que el Reino de Dios se está acercando, que este Dios no quiere dejarnos solos frente a los problemas y los desafíos, sino orientar nuestra vida de manera sana, dichosa; Jesús invita a cambiar de manera de pensar y de hablar, invita a creer en esta Buena Noticia, a vivir creyendo en Él. Jesús percibe que ha empezado un tiempo nuevo, pero hay que acogerlo. Hoy todos los investigadores piensan que el Reino de Dios fue la verdadera pasión de Jesús, el núcleo, el corazón de su mensaje, la pasión que inspiró toda su vida y también la razón por la cual fue ejecutado. “El Reino de Dios es la alternativa de Jesús”. Por supuesto, el Reino de Dios es mucho más que una religión, va mucho más allá de las creencias, los preceptos y los ritos de una religión; es una manera de entender y de vivir a Dios que lo cambia absolutamente todo. Como veréis, Jesús ha querido introducir en el mundo una experiencia nueva de Dios que nos permita vivir de una manera nueva, con una esperanza y con un horizonte diferente; es el proyecto, el Reino de Dios. 61


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Lo sorprendente es que Jesús nunca explica lo que es el Reino de Dios con un lenguaje conceptual; no sabe hablar con un lenguaje solemne, como los sacerdotes del templo; ni con el lenguaje legalista de los maestros de la ley; Jesús es un poeta. Hoy se está valorando muchísimo la dimensión poética de Jesús; las metáforas, las imágenes y sobre todo las parábolas de Jesús en esa época -siglo I- es de lo mejor que hay en la literatura mundial. Con ese lenguaje parabólico, más que hablar de doctrinas Jesús habla de cómo sería la vida si hubiera más gente que se pareciera a Dios. En el fondo, Jesús llevaba dentro esta pasión, este fuego: ¿Cómo sería la vida en el Imperio Romano si en Roma no reinara Tiberio, sino Dios, es decir, alguien que hiciera lo que Dios quiere para la humanidad…? ¿Cómo cambiaría Galilea si en Séforis y más tarde en Tiberíades no reinara Antipas, sino alguien que mirara las cosas como las mira Dios…? ¿Cómo cambiaría la religión del Templo, en Jerusalén, si no estuviera Caifás y reinara un sacerdote que de verdad quisiera lo que quiere Dios…? Esa era la obsesión de Jesús. Y nosotros tendremos que preguntarnos, ¿Cómo sería nuestra sociedad y nuestra Iglesia, si hubiera, cada vez más, personas, hombres y mujeres, que se parezcan un poco a Dios? Para hablar del “reino”, Jesús utiliza un término político, no religioso; los evangelistas lo traducen al griego y emplean la expresión basileia, palabra que, en los años 30 sólo se utilizaba para hablar del Imperio Romano, el Imperio de Tiberio. Mientras Jesús estaba en Galilea, Tiberio estaba descansando en Capri; era un hombre mayor que sólo quería riquezas, honor, poder… pero era quien, con las legiones romanas, había creado el Imperio de Roma, la Pax Romana, el orden internacional… todo lo cual, en Jerusalén, donde los sumos sacerdotes hablaban perfectamente el griego, se definía con el término, basileia. 62


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Podéis imaginar la sorpresa, la expectación y también el recelo que tuvo que provocar Jesús cuando empezó a decir que estaba cerca el Reino de Dios –no el de Tiberio- e invitaba a todos a entrar en ese Reino. ¿Qué pretendía Jesús al introducir un “reino” que no es de un político, ni de una religión, sino de Dios? Nosotros, al rezar el Padre Nuestro decimos: Venga a nosotros tu Reino; no pedimos ir al cielo, sino pedimos con Jesús que venga primero aquí, a la misma tierra su Reino. ¿Qué quiere decir, entonces, Jesús cuando nos invita a entrar en el Reino de Dios? Para empezar, que nos tenemos que salir de otros reinos, el reino de la violencia, el reino del dinero, el reino del terrorismo… para entrar en el Reino de Dios. Voy a tratar de explicar qué es, para Jesús, este proyecto del Reino de Dios. Lo desarrollo en cuatro puntos: Primero En el proyecto de Dios el principio de actuación, la ley suprema es el amor, dicho de modo más concreto, la compasión. En segundo lugar, la dignidad de los últimos como meta. Jesús quiere orientarlo todo hacia los últimos. El Reino de Dios es crear entre todos, con la colaboración de Dios, una sociedad más humana, más digna, más amable, más feliz, más dichosa, empezando por los últimos. Es la única manera de actuar. Esto de “empezando por los últimos” hay que decirlo siempre cuando hablamos de Jesús. Tercero, la acción curadora como programa. Jesús ha venido a curar la vida. Y cuarto, no hay que olvidarlo porque lo que necesitamos todos, el perdón como horizonte. ¡Cómo no va a haber perdón para todos, si Jesús en la cruz pidió perdón para los que le estaban ejecutando; no estaban arrepentidos, y Jesús los disculpa, Jesús, el hijo de Dios encarnado grita al Padre: perdónalos, no saben lo que hacen. 63


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La compasión como principio de actuación Dios es compasivo; ésta es la base de la actuación de Jesús. Hoy la investigación está de acuerdo, de forma unánime, en que Jesús de Nazaret ha vivido y ha comunicado una experiencia sana de Dios: Jesús no ha proyectado sobre el rostro de Dios, miedos, ambiciones, fantasmas… que todas las religiones, incluso la cristiana terminan proyectando en Dios. Jesús nunca habla de un Dios indiferente, frío, desentendido de los hombres, de espaldas a nuestros problemas… Tampoco vemos que Jesús presente un Dios preocupado por sus intereses, su gloria, su liturgia, su templo, su sábado… La preocupación de Dios somos nosotros. Ni habla tampoco de un Dios que quiera dirigir el mundo con las leyes naturales que ha introducido el Creador en la misma realidad de la creación -una teología muy valiosa que viene de Grecia, de la filosofía griega-. En el sustrato de la experiencia de Dios que tiene Jesús está que Dios es compasivo, tiene “entrañas”; la compasión es la reacción primera de Dios ante sus criaturas. Por así decir, lo primero que Dios siente al mirarnos es compasión. Jesús dice que Dios siente hacia sus hijos e hijas lo que una madre siente hacia el hijo que lleva en sus entrañas; es decir, Dios nos lleva en sus entrañas. Las parábolas más bellas, las que Jesús más trabajó, y probablemente las que más repitió, son siempre aquellas con las cuales quiere contagiar a la gente su experiencia de un Dios compasivo. En la parábola que solíamos llamar “el hijo pródigo”, en realidad el protagonista no es el hijo, sino el padre bueno. Los primeros que escucharon esta parábola tuvieron que quedar totalmente sorprendidos; no era esto lo que escuchaban de los maestros de la ley en la Sinagoga, ni tampoco de los sacerdotes de Jerusalén en el templo. ¿Será Dios así? ¿Como un Padre que no se preocupa por su herencia, sino que respeta el comportamiento de sus hijos, incluso 64


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cuando cometen disparates; que no está obsesionado por su moralidad, pero que sigue de cerca a todos, al que está en casa y al que está lejos? Un Dios del que uno se puede alejar pero al que puede volver sin miedo alguno, porque le estará esperando. Recordad cómo el Padre está atento a ver si viene el hijo; y cuando lo ve todavía lejos, el padre se conmovió –literalmente: “le temblaron las entrañas”-, perdió el control y echó a correr y lo besaba y abrazaba efusivamente… ¡en público! Nunca un patriarca de aquellas familias actuaba así, era cosa de mujeres; le trata maternalmente, no le deja que siga confesándose; ya ha sufrido bastante, no le exige nada, no hace ningún rito de purificación, aunque viene impuro. No le exige penitencia, enseguida piensa que hay que descubrirle lo que es vivir junto al padre; vamos a hacer un banquete, dice, y le pide al hijo mayor que venga, que le acoja. ¿Será Dios así? ¿Será Dios alguien que quiere orientarnos a todos hacia una fiesta final en la que se celebrará la fiesta de la libertad, de la dignidad, la verdadera felicidad? La parábola habla de hijos perdidos que vuelven al padre y son acogidos por él; de hijos fieles que tienen que acoger al hermano, y habla de banquete, de fiesta, de música, de baile… ¿Será éste el secreto de Dios?

¿Creeremos nosotros en este Dios? Hay otra parábola sorprendente que solíamos llamar “los obreros de la viña” aunque, en realidad, el protagonista es el dueño de la viña, un hombre bueno, que quiere trabajo y pan para todos. Como sabéis sale a la plaza a las 6 de la mañana, a las 9, a las 12, a las 3 de la tarde y, por último a las 5… cuando falta sólo una hora para terminar la jornada. Y sorprendentemente a todos les paga un denario, que era lo que necesitaba una familia para vivir cada día en Galilea. Cuando les paga a todos igual, protestan los que llegaron primero, y el propietario, les dice ¿Es que tenéis que ver con malos ojos que yo sea bueno? 65


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Esa parábola tuvo que despertar un desconcierto general. ¿Qué está sugiriendo Jesús? Este dueño de la viña no se fija en los méritos de cada uno, si ha trabajado mucho o si ha trabajado poco; lo que le preocupa es que, esta noche, todos tengan para comer. ¿Será posible que Dios sea así? ¿Será que Dios, más que estar preocupado por nuestros méritos, está preocupado por responder a nuestras necesidades? Esto rompe todos nuestros esquemas. ¿Qué podían decir los escribas de la ley y qué pueden decir los moralistas hoy? Jesús es desconcertante, Dios es sorprendente. Si Dios es alguien compasivo que, al contrario que nosotros que estamos pendientes de cómo nos responden los demás, bien o mal…, lo primero que siente es compasión hacia nosotros, ésta sería la gran noticia. Desde esta experiencia de un Dios compasivo, Jesús va a introducir un principio de actuación, la compasión. Jesús se encontró con una sociedad donde había muchos grupos, partidos, espiritualidades… pero todos coincidían en el punto de partida, todos aceptaban lo que en un libro del AT, el Levítico, se dice: Sed santos porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. El pueblo tiene que ser santo para imitar a Dios santo. ¿Y quién es ese “Dios santo”? El que habita en el Templo sagrado, un Dios que elige a su pueblo, pero maldice a los paganos; un Dios que acepta a los puros y rechaza a los impuros; un Dios que es amigo de los buenos, pero que odia a los pecadores… Sin embargo, a Jesús le llamarán amigo de pecadores; es decir, cuando Dios se encarna en un hombre, a este hombre la gente le ve como amigo de pecadores… menos mal. Esta manera de entender la santidad de Dios como algo contrario a lo pecaminoso, lo impuro, lo contaminante, llevó a la sociedad judía que conoció Jesús a ser una sociedad tremendamente discriminatoria y excluyente. Para empezar, los más santos, los que tienen el rango mayor de santidad son los sacerdotes porque tienen que entrar en las áreas más sagradas del templo; y 66


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después viene el pueblo… los sacerdotes están, de algún modo, más cerca de Dios, el pueblo más lejos… y se sigue pensando así; yo tengo una vecina, ya mayor, que me suele decir que pida por ella porque a mí Dios me hará más caso… Ella cree que está lejos y que yo, por ser sacerdote, estoy junto a Dios. A los varones se les consideraba de una santidad ritual muy superior a las mujeres, siempre sospechosas de ser impuras por la menstruación y por los partos; no podían ser sacerdotisas y no podían entrar en el templo sólo un poquito más adelante que los paganos. Los piadosos, los justos, los observadores de la ley, son los benditos de Dios; los pecadores, los malditos. A los sanos se les consideraba bendecidos por Dios, a los enfermos heridos por Dios; no podían entrar en el templo. ¿Por qué iba a entrar un sordomudo en el templo, si no puede ni oír la ley de Dios, ni cantar los salmos? Es decir, parece que Dios es como nosotros, que siempre nos gusta tener cerca gente agradable, joven, limpia… Cuando llega Jesús, tiene que reaccionar desde su experiencia del Dios compasivo, y lo hace de una manera audaz; en vez de decir como el Levítico: sed santos porque yo, el Señor soy santo, Jesús dice: sed compasivos como vuestro Padre del cielo es compasivo, e introduce un horizonte totalmente nuevo en la historia de la humanidad. Jesús no niega la santidad de Dios, pero deja claro que, lo que califica y define al Dios santo es su compasión; Dios es grande, es santo, no sólo con nosotros; es santo no porque rechace a los paganos, a los pecadores y a los impuros, sino precisamente porque en su corazón santo caben todos. Dios no excluye a nadie; todo el que se acerca a él será acogido, Dios ama sin excluir a nadie. Por eso, leed el evangelio y veréis que la compasión no es una virtud más –como podían ser las obras de misericordia-, sino la única manera de empezar a parecernos a Dios. El modo de mirar al mundo con compasión, el mirar a las personas con compasión, el mirar los acontecimientos y la vida entera con 67


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compasión, es la mejor manera de irnos pareciendo a Dios. Puede parecer que esto de la compasión no está muy de moda, puede ser sentimentalismo, unos son más bondadosos, tienen más corazón, otros no… pero no es así. Para Jesús la compasión es un principio de actuación; sencillamente es interiorizar el dolor ajeno, que me duela a mí el sufrimiento de los demás y reaccionar haciendo lo posible por esa persona y aliviando su sufrimiento en la medida en que yo pueda. Todos recordáis la parábola del buen samaritano. En el camino un hombre herido, abandonado a su suerte. Pasan tres viajeros, primero aparecen un sacerdote y un levita, son los hombres del templo, santos, los que representan al Dios santo del templo; probablemente el herido les vería esperanzado, representan a Dios, tendrán compasión de él… y sin embargo el sacerdote llegó, le vio y dio un rodeo, vino el levita, le vio y dio un rodeo; los dos le han visto, los dos acaban de venir del templo, han dado culto al Dios santo, pero no tienen compasión. Pasa después un odiado samaritano que no viene del templo –lo tenían prohibido en ese momento-; seguramente el herido le mira atemorizado, tiene miedo de que termine con él; los samaritanos y los judíos eran enemigos totales, pero este hombre le vio y –siempre el mismo verbo- tuvo compasión, se le conmovieron las entrañas y se aproximó –se hizo prójimo- e hizo por él todo lo que pudo: le cura, le desinfecta, le venda las heridas, lo monta sobre su cabalgadura y lo lleva a la posada donde cuida de él… tiene compasión. ¿Será verdad que el reino de la compasión no siempre llega por los caminos religiosos, sino que puede llegar por la compasión de un hombre que sabe acercarse a un herido? Jesús introduce en la parábola un vuelco total. Los representantes del templo pasan de largo, el odiado samaritano cura compadecido. La compasión derriba todas las barreras; hasta un enemigo tradicional, temido por todos, puede ser cauce de la compasión de Dios. El Reino de Dios se podrá construir desde la religión y desde otros sectores, con tal de que se viva la compasión. 68


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La dignidad de los últimos como meta “Vivir desde la compasión” era un mensaje que resultaba para todos un fuerte desafío; estaban acostumbrados a vivir desde unos principios religiosos. Cuando Jesús llegó se encontró con una religión, la de Moisés, que llevaba 20 siglos, y que había modelado a todos los grupos, la espiritualidad del templo, unos dogmas que Jesús, desde la compasión, irá diluyendo poco a poco. La elección de Israel les hacía sentirse el pueblo elegido, querían convertirse en “el ombligo de la tierra” y pensaban que, cuando llegase el Mesías de Dios, liberaría al pueblo judío y destruiría al pueblo romano. Cuando llegue el Mesías destruirá a los pecadores y salvará a los santos… sin embargo, cuando llega Jesús los llama a todos a vivir el Reino de Dios, que quiere una vida más digna, más dichosa, para todos, empezando por los últimos. Dice que hay que aprender a vivir desde “otro lugar”, desde la compasión hacia los que sufren, desde la defensa de los últimos, desde la acogida incondicional a todos, desde la defensa de la dignidad de toda persona humana. Si leéis los evangelios desde esta clave, no veréis a Jesús preocupado por organizar una religión como las demás, pendiente de cómo hacer la liturgia, los sacrificios de otra manera distinta, más digna… sino que le veréis llamando a todos a acoger a este Dios compasivo y a crear una sociedad nueva, mirando hacia los últimos. Esto era una revolución. En Israel estaba todo muy claro; Dios intervendría para destruir a los enemigos y aniquilar a los impíos; pero llega Jesús y sorprende a todos porque no se pone de parte del pueblo elegido y en contra de los romanos; el Reino de Dios no se va a construir destruyendo y dominando unos pueblos a otros. Todos esperan al Mesías –o a Dios, según las versiones- que destruya a los pecadores y salve a los justos; sin embargo, Jesús se acerca a los pecadores y acoge a todos a su mesa. 69


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Así les hace ver que el Reino de Dios no va a consistir en la victoria de los buenos para hacer pagar a los malos su pecado. Jesús llama a todos a la conversión y a vivir mirando a los últimos, a los más necesitados, a los más indefensos y olvidados. Y empieza a utilizar un lenguaje provocativo: las bienaventuranzas, que no son una larga lista que Jesús dijo una tarde en que estaba más inspirado, sino que son gritos que Jesús da en distintos momentos de su vida y que las comunidades cristianas recogen y juntan para la catequesis. Yo voy a recordar las tres que todos piensan que ciertamente provienen de Jesús. Cuando Jesús ve a aquella gente, los campesinos de Galilea que se están quedando sin tierra, presionados por las deudas de los tributos… les dice: Felices vosotros, los que no tenéis nada, pobres, indigentes porque tenéis como rey a Dios. Es vuestro el Reino de Dios; el Reino de la compasión, de la bondad, de la justicia, os pertenece, antes que a nadie, a vosotros. Jesús ve que tienen hambre, ve sobre todo a los niños, los niños de la calle, ve el hambre de las mujeres, y les dice Dichosos vosotros que estáis pasando hambre porque Dios os quiere ver saciados; un día lo veréis, sois los primeros… Jesús ve cómo lloran aquellos campesinos al quedarse sin tierras; lo más duro para un campesino es no haber podido defender sus tierras, o cuando están recogiendo las cosechas y ven que de Séforis vienen ya los recaudadores, escoltados por unas pequeñas tropas para llevarse lo mejor; y Jesús les dice: Dichosos los que ahora lloráis porque un día reiréis, un día Dios os hará felices. Todos tenemos que empezar a mirar hacia ellos. Jesús hablaba con toda convicción; lo que él dice yo lo traduciría hoy así: los que no interesan a la gente son los que más le interesan a Dios; los que sobran en los imperios que construimos los hombres, el “material sobrante”, son los que Dios acoge; los que están más olvidados, los indefensos, esos son los que, antes que nadie, tienen como defensor y Padre a Dios. Jesús es muy realista, no 70


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piensa que van a desaparecer el hambre y las lágrimas en Galilea, lo que sí hace es darles una dignidad indestructible a todos los que son víctimas de abusos y de injusticias. Fijaos cómo tendríamos que aprender a mirar la vida; para Dios, el Dios compasivo, todas esas personas que nos molestan porque nos piden, los que están en la calle, los abandonados, los sin techo… son los primeros. Y esto quiere decir que Jesús le da a su dignidad una seriedad absoluta; en ninguna parte se está construyendo bien la vida, si no se está mirando a los últimos. España no va bien, Europa no va bien, el mundo no va bien, mientras nosotros miremos sólo por nuestros intereses y estemos amontonando cada vez más millones de hambrientos en el mundo. Y ninguna religión será bendecida por Dios si no es una religión compasiva; la compasión nos pone mirando hacia los últimos. La herencia más grande de Jesús, la que hoy, no sólo los creyentes sino también increyentes ven y valoran en Jesús es ésta: acoger el Reino de Dios es poner a todas las religiones, no sólo a la cristiana, a las culturas, a las políticas, mirando antes que nada hacia los últimos.

La actuación terapéutica como programa del reino de Dios Al mirar a Juan el Bautista descubrimos que toda su actividad está centrada en el pecado; le preocupa el pecado del pueblo, por eso denuncia a los pecadores y los invita a la penitencia, ofreciéndoles una liturgia de conversión y de perdón. Sin embargo, no hace ni un gesto compasivo, de bondad, no cura a ningún enfermo, parece que no ve a los enfermos, ni a los muchos niños que había por aquellas tierras, no limpia a leprosos, no acoge a pecadores ni a prostitutas… Seguramente que, lo primero que captó la gente, en cuanto Jesús comenzó a actuar, fue la enorme distancia que había entre el gran Juan Bautista y Jesús. 71


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En las páginas del evangelio vemos que Jesús no se queda en el desierto, sino que va caminando por toda Galilea; se acerca a los pueblos, quiere llevar consigo a Dios para visitar a la gente. No podemos imaginarnos a Jesús predicando la conversión por los pueblos y ofreciendo penitencia a los pecadores, como hacían aquellos misioneros que antes recorrían nuestros pueblos y ciudades en Cuaresma, para el cumplimiento Pascual. Jesús se acerca a los enfermos, incluso se los traen…, de tal manera que, podríamos decir que Jesús está introduciendo una revolución religiosa de carácter curador, una religión terapéutica que no tiene precedentes en la tradición judía. Jesús anuncia la salvación curando; esto es lo nuevo. A Jesús le preocupa el pecado, bastante más que a nosotros, pero ve que, para un padre compasivo, el mayor pecado sea introducir injusticia, sufrimiento injusto, o tolerarlo dándole la espalda. Para Jesús el pecado no es algo de lo que se trata en los libros de moral, una ofensa a Dios… El pecado existe encarnado en aquella gente que está sufriendo y que está siendo olvidada por todos; entonces empieza a curar. La actuación de Jesús desconcierta al Bautista, que manda a unos discípulos suyos a preguntarle: ¿eres tú él, el que ha de venir o hay que esperar a otro? Jesús les responde: Decidle a Juan lo que estáis viendo: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios… y a los pobres se les anuncia una Buena Noticia. Yo he venido a curar, decidle a Juan que no se escandalice. En otra ocasión, cuando lo acusan de curar en nombre de Belcebú, el dios de las moscas, el dios de la peste, les dice: yo expulso demonios con el dedo de Dios porque os está llegando a vosotros el Reino de Dios. Cuando se lucha contra el sufrimiento, cuando se alivia el dolor, cuando se abre una vida más sana… allí está actuando el Reino de Dios. Lo que hizo Jesús, fundamentalmente, fue curar la vida. 72


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No penséis solamente si las curaciones que Jesús llevó a cabo fueron a nivel físico, psíquico, etc. Esas curaciones son lo que mejor indica y apunta a todo el proyecto de Jesús, porque no cura de manera arbitraria o por sensacionalismo. Los textos repiten una y otra vez que Jesús se compadeció. Jesús curaba movido por la compasión; ve que los que más sufren son los primeros que tienen que experimentar, en su propia carne, lo bueno que es Dios. A los más abatidos, desesperanzados, los más rotos, los que ya no tienen ni rostro humano, es a los que tenemos que poner en el centro de nuestro corazón y de nuestra religión, porque son el centro del corazón del Padre. Se puede decir que toda la actuación de Jesús está encaminada a crear una sociedad más saludable, más humana, más respirable, más llevadera… Recordad, por ejemplo, la rebeldía de Jesús frente a tantos comportamientos patológicos de raíz religiosa; cómo critica Jesús el rigorismo, el legalismo, el culto vacío de amor… Jesús quiere sanar la religión; su esfuerzo por crear una sociedad más justa y solidaria; su ofrecimiento de perdón gratuito a todos; su acogida a todos los maltratados por la vida o por la injusticia de los hombres… Sus gritos, los últimos serán los primeros, las prostitutas os precederán en el Reino de Dios…, son gritos tremendos que están ahí resonando. La frase que más se repite de Jesús es ¡No tengáis miedo! Hombres de poca fe, ¿por qué teméis? ¡Ánimo, yo he vencido al mundo! Es una llamada a la confianza, a vivir de otra manera. Cuando Jesús confía su misión a sus discípulos, no los imagina como jerarcas, como teólogos, como liturgistas, sino como curadores. Y siempre, invariablemente, les da dos encomiendas: Anunciad que el Reino de Dios está cerca, que Dios está más cerca de lo que pensáis y que quiere adueñarse de esta vida tan desastrosa, y luego… curad enfermos, limpiad leprosos, arrojad demonios… gratis lo habéis recibido, dadlo gratis. La primera 73


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misión de la religión cristiana no es hacer teología, ni siquiera celebrar culto; todo tiene su razón de ser, pero lo primero es curar la vida, ser curadores. Una parroquia tiene que ser, antes que nada, una comunidad curadora, para que en ese barrio se viva con costumbres más sanas, de manera más humana, sin olvidar a nadie, acercándonos a los que más sufren… Esa es la conversión que necesitamos.

El perdón como horizonte Lo que provocó mayor escándalo y mayor hostilidad hacia Jesús fue su amistad hacia los pecadores; nunca había ocurrido algo así en Israel, era inaudito. Para muchos especialistas éste es el rasgo más revolucionario de Jesús. En el AT, Ezequiel, Isaías, Jeremías, Amós, Oseas… son grandes hombres de Dios, pero no se rodean de pecadores, no comen con ellos. Ningún profeta, tampoco el Bautista, se acerca a los pecadores con el respeto, la amistad y la simpatía con que lo hace Jesús. Les desconcertaba especialmente que invitara a todos a su mesa y les invitara a seguirle; cómo puede un hombre de Dios aceptar como amigos y amigas a esta gente, los indeseables de la sociedad, sin antes exigirles un “noviciado”, un cambio… Es escandaloso, inimaginable que un hombre de Dios coma con pecadores; sin embargo, Jesús insistía en hacer este gesto, aunque sabía que era provocador, pero era el más claro. Rastreando en nuestras fuentes se ve enseguida la reacción que despierta Jesús; primero sorpresa: Este come con pecadores y publicanos¡Es inaudito! Y después las acusaciones: Es un comilón y un borracho, amigo de pecadores. ¡Qué vergüenza!, no sabe guardar las distancias… En aquella sociedad la comida era sagrada, tampoco se podía comer con cualquiera. En la sociedad de Jesús los ricos comen con los ricos, los pobres con los pobres, los judíos comen con los judíos, los paganos hasta comidas impuras, los fariseos con los 74


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miembros de las comunidades fariseas, en Qumrán sólo miembros de la comunidad; ¿qué persona honorable, respetable, va a comer con cualquiera? Sin embargo, Jesús insistía en abrir su mesa a todos. No hacía falta ser puro, podía ser una mujer limpia, podía ser una prostituta…, podía ser un hombre piadoso, podía ser un pecador alejado de la alianza… Es que, como hemos dicho, en el Reino de Dios la compasión, la misericordia acogedora sustituye a esa santidad excluyente. El Reino es una mesa abierta a todos; lo más característico, la identidad de un grupo de Jesús es precisamente no excluir a nadie. Como creyente estoy convencido de que, probablemente no ha habido nunca sobre la tierra quien haya proclamado como Jesús, con tal fuerza, hondura y realismo, la amistad, el perdón, la acogida de Dios a todos, incluso a aquellos que lo olvidan o rechazan. Yo voy a dejar resonando aquí, a mi estilo, el mensaje final de Jesús, porque creo que lo tenemos que escuchar todos. Cuando os veáis juzgados por la ley, incluso por la ley religiosa, no os olvidéis de Dios, sentíos comprendidos por Él. Cuando os veáis rechazados por la sociedad, sabed que Dios os acoge. Cuando nadie os perdone, cuando nadie entienda que podéis ser mejores, pensad y sentid sobre vosotros y vosotras el perdón inagotable de Dios; no lo merecéis, no lo merecemos nadie, pero Dios es así, Dios es amor y perdón. No lo olvidéis nunca, creed esa buena noticia. He tratado de aproximarnos, aunque sea de manera muy incompleta a lo que fue nuclear en Jesús. Si ésta es la alternativa de Jesús, nada puede haber más importante en el cristianismo actual que volver a Jesús. Estamos distraídos con muchas cosas, descalificándonos y condenándonos unos a otros… dentro de la misma Iglesia… sin escuchar a Jesús. Realmente esto es lo que a mí me da pena y, desde luego, hasta que me muera, voy a vivir sólo para esto. No nos damos cuenta de que lo mejor que tenemos en la Iglesia es Jesús, lo más valioso, lo más atractivo. 75


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Nadie, ni nuestros programas pastorales, ni nuestras liturgias, pueden atraer como puede atraer Jesús. Las religiones están en crisis, pero Jesús no; está interesando más que nunca, mientras nosotros aquí andamos distraídos con muchas cosas. Mañana trataré de hacer ver, de una forma muy sencilla, que volver a Jesús, el Cristo, el Mesías, el hijo de Dios hecho hombre, es la tarea más urgente que tenemos dentro de cristianismo actual.

Diálogo 1.- Mañana diremos que la Iglesia necesita conversión, y esa conversión sólo empieza por la conversión de cada uno. Mañana hablaremos de esto, no quiero eludir el problema; yo creo que tenemos que movilizar las fuerzas y aunar esfuerzos todos para convertirnos y para lograr que en el centro del ejercicio jerárquico, y en el centro de la teología, y en el centro de las parroquias y de las comunidades cristianas, esté la compasión. Que no es solamente tener lágrimas, sino mucho más. Yo suelo decir que en una parroquia no sabe uno por dónde empezar con lo que hay que hacer. Por ejemplo, una parroquia se parecerá mucho a Jesús si entre todos, párroco, coadjutores, catequistas, los de Cáritas… es decir, todos los que estamos dentro, ayudamos a que, en esa parroquia se conjuguen estos tres verbos: escuchar a la gente, acogerla y acompañarla. ¿Por qué se marcha la gente de la Iglesia? Los sociólogos dicen que hoy la gente se marcha de aquellos que les hablan y van a aquellos que les escuchan; yo los entiendo, y a lo mejor hay gente muy sencilla que yo conozco que, calladamente se ha ido marchando de la Iglesia porque nadie los ha escuchado, nadie les ha tomado en serio, nunca han creído que tenían nada que decir, han vivido mudos en la Iglesia, insignificantes… se han cansado y se han ido. 76


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La pastoral que se necesita es la de Jesús: escuchar a la gente. En una parroquia, atender a las viudas que están solas, la gente mayor que está muy abandonada, la gente que está como olvidada, desorientada… es algo que tenemos que hacer entre todos. Mañana hablaremos de todo esto; señalaré algunos rasgos de nuestro cristianismo actual y haré una llamada a la conversión para todos; hablaré de la jerarquía, pero no es mi preocupación. No creo que en este momento la jerarquía pueda, de verdad, liderar una conversión; yo creo que la conversión tiene que empezar mucho más abajo, en gente más sencilla, en gente que sufre más la vida, en gente que ve el sufrimiento desde cerca; los jerarcas lo tienen muy difícil, yo les entiendo, y hay que tener mucha compasión también con ellos. 2.- Es cierto que este jerarca, el Papa, es víctima de veinte siglos; tras de todo eso está Constantino el Grande y toda una tradición, y todos los obispos feudales, y todo el Vaticano. Lo importante es que empezamos a sentir que eso no es posible. Es cierto que Juan XXIII fue un ejemplo, aunque, si hubiera venido habría hecho el viaje exactamente igual. También es cierto que hablaba de una manera… era otra cosa. Yo no creo que los jerarcas vayan a ser nunca el mejor ejemplo de cristianos; es la gente anónima. Yo no he aprendido el evangelio de los jerarcas, ni de los profesores de Jerusalén ni de Roma, sino de mi madre, en mi casa. Lo mejor de la Iglesia no está arriba, estad seguros; si queréis ver el ejemplo de los demás, abrid los ojos en el barrio, mirad a la gente que se entrega… El día que esto cambie, y yo creo que la Iglesia tiene vigor como para cambiar, no por eso nos convertiremos. Ahora bien, el que haya reacciones como las que está habiendo son normales, son sanas y es un indicio de que estamos tomando conciencia de que es necesaria una Iglesia diferente y además puede haberla. 77


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3.- En mi libro sobre Jesús hay todo un capítulo dedicado a la mujer, Jesús, amigo de la mujer. Entre otras cosas digo que Jesús concibe el movimiento de seguidores y seguidoras, de discípulos y discípulas suyos, como un espacio sin dominación masculina. Yo entiendo que en el tema de la mujer estamos siendo muy infieles a nuestro origen, al mensaje de Jesús. Y creo que hemos eliminado lo femenino de la Iglesia; la teología está hecha por varones, y además solteros, célibes; la moral está hecha por hombres; la liturgia, sin imaginación, sin creatividad, está hecha por varones y eso, como tú muy bien has resaltado, le quita, a cualquier Institución y a la Iglesia también, toda la riqueza, toda la ternura, la imaginación, la creatividad, la mirada compasiva… Todo eso lo estamos perdiendo, sencillamente porque la mujer no ocupa hoy el lugar que debería de ocupar. Yo creo que ésa es la asignatura pendiente; algún teólogo dice, y puede ser cierto, que, cuando la Iglesia es sorda a Jesús en algún aspecto, Dios se encarga de recordarlo fuera de la Iglesia. Vemos que ya está ocurriendo; la sociedad está avanzando mucho más hacia la igualdad, hacia la defensa de la dignidad de la mujer, hacia que no haya discriminación alguna por razón de género, mientras que la Iglesia no lo hace. Y tendremos que aprender de todos. Me alegro mucho de que hayas sacado el tema de la mujer porque, efectivamente en el esquema de hoy ha sido una ausencia muy importante. Cuando yo preparé la estructura de mi libro, pensaba meter a la mujer en cada capítulo, pero luego vi que era tan importante que le dediqué un capítulo entero donde describo la situación de la mujer en Galilea y la actitud revolucionaria de Jesús. Me ha llegado mucho eco de ese capítulo, creo que era absolutamente necesario.

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Volver a Jesús Tarea urgente en el cristianismo actual Ayer, después de oír hablar de Jesús, casi todas las preguntas se plantearon en torno a las preguntas ¿y nosotros qué? ¿Y la jerarquía, qué?... Jesús atrae hacia algo mejor y, por eso, enseguida se plantea, desde diversas perspectivas, la necesidad de cambiar. Por eso el tema del que hoy vamos a hablar es: Volver a Jesús, el Cristo, tarea urgente en el cristianismo actual. Cada uno de nosotros tenemos nuestra propia experiencia de cómo estamos viviendo hoy el cristianismo en la Iglesia; cada persona tiene su propia sensibilidad, su trayectoria y, seguramente, todos tenemos una visión distinta de las cosas.

Algunos hechos de la Iglesia actual En un primer momento, voy a destacar algunos hechos mayores que están sucediendo en la actualidad y que nos pueden permitir un primer punto de partida para reflexionar sobre la necesidad y la posibilidad de una conversión radical a Jesucristo. Están ocurriendo muchas cosas pero yo voy a señalar tres puntos nada más:

El riesgo de la reacción automática Durante estas últimas décadas, se han multiplicado estudios teológicos, encuestas, sondeos, sobre la situación crítica de las iglesias cristianas en Occidente. Tratar de ignorar esos datos se79


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ría un error, supondría pretender avanzar hacia el futuro con los ojos cerrados. Sin embargo, no es ése el mayor peligro; hay un riesgo todavía más peligroso. Condicionados por esos datos sociológicos, corremos el riesgo de reaccionar automáticamente, sin detenernos a discernir cuál debería de ser hoy la actitud de unos seguidores fieles a Jesús. En estos momentos existe el peligro real de que la Iglesia se vaya configurando desde fuera con una reacción instintiva ante los datos que nos ofrecen los sociólogos, y no como fruto de un discernimiento y una apertura valiente y confiada al Espíritu de Jesús. Voy a señalar algunos aspectos: No es difícil observar hoy cómo van tomando cuerpo en la Iglesia actitudes de nerviosismo, de miedo; comportamientos generados muchas veces, más por el instinto de conservación que por el Espíritu de Jesús que, como decimos en el credo, es siempre dador de vida. Es fácil también constatar cómo va creciendo en algunos sectores una actitud auto-defensiva ante la sociedad moderna; una actitud que está muy lejos de ese espíritu de misión que comunicó Jesús a sus seguidores cuando les decía: Id a anunciar que Dios está cerca, curar la vida; os envío como ovejas en medio de lobos. Por último, estoy observando cada vez más que, en algunos sectores, estamos llegando a ver en la sociedad moderna sólo un adversario, el gran adversario de la Iglesia, que quiere destruir de raíz el cristianismo. Y de manera casi inconsciente se puede llegar a hacer de la denuncia y de la condena todo un programa pastoral. A veces es la actitud más importante de este momento; recientemente el obispo francés Claude Dagens, portavoz de la Conferencia Episcopal Francesa, dijo en un estudio: A veces, estamos haciendo de la fe una contra-cultura, y de la Iglesia una contra80


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sociedad. Desde esa actitud es muy difícil, prácticamente imposible, anunciar al Dios de Jesús como el mejor amigo de todo ser humano. Por lo tanto, el riesgo de una reacción automática, muy comprensible pero también muy instintiva, que no es la mejor para actuar con responsabilidad y con lucidez.

La tentación del restauracionismo En estos momentos de profundos cambios socio-culturales en los que probablemente habría que tomar decisiones de gran alcance, parece ser que sectores muy importantes de la Iglesia se han decidido más bien por el restauracionismo. Volver al pasado y asegurar las cosas antes de que se nos caigan, con el riesgo de hacer del cristianismo una religión del pasado, una religión cada vez más anacrónica y menos significativa para las generaciones venideras. En vez de ir caminando con los hombres y mujeres de hoy, colaborando desde el proyecto del Reino de Dios de que hablábamos ayer, hacia una sociedad más digna, más justa, más fraterna, más sana, parece que, sectores dirigentes muy importantes, tienden más bien a la conservación firme, rígida, disciplinada de la tradición religiosa. Es muy explicable porque, quienes tienen más responsabilidad, más suelen tender a este tipo de actuaciones instintivas. A partir de aquí, en todos los sectores, no sólo en los dirigentes, sino en las bases también, se está infiltrando, casi sin darnos cuenta, un conservadurismo religioso que no se conocía después del Concilio y que yo creo que está lejos del espíritu profético y creativo de Jesús. Se vigila el cumplimiento estricto de la normativa, no hay concesión alguna a la creatividad, todo parece que ya está fijado para siempre y se diría que, lo único que hay que hacer, en estos tiempos de cambios socio-culturales 81


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tan profundos, es conservar y repetir el pasado. Yo lo veo explicable pero a mí, sencillamente, se me hace difícil reconocer en todo esto la invitación de Jesucristo a poner el vino nuevo en odres nuevos.

Pasividad generalizada Para mí, el dato más significativo puede ser este tercer punto, aunque de esto no se hable demasiado. El rasgo más generalizado de los cristianos que no han abandonado la Iglesia es, seguramente, la pasividad. Evidentemente hay un número muy importante y muy valioso –no lo quiero olvidar- de cristianos y cristianas que viven muy comprometidos en grupos, comunidades, parroquias, plataformas, áreas de marginación, proyectos educativos, países de misión… No hay duda de que hay una minoría muy importante, y que va a ser más importante y más significativa todavía en el futuro. Pero eso no impide ver que la actitud mayoritaria es la pasividad. Durante siglos hemos educado a la masa de los fieles para la sumisión, la docilidad, el silencio, la pasividad… El cristianismo se ha organizado como una religión de autoridad y no como una religión de llamada a todo el pueblo de Dios. Y las estructuras que han ido naciendo a lo largo de los siglos no han promovido la corresponsabilidad del pueblo de Dios. En la práctica se ha hecho, del movimiento de Jesús, una religión en la que la responsabilidad de los laicos y laicas, en buena parte ha quedado anulada. Y aun después del Concilio, aunque el lenguaje ha cambiado, se puede decir que todavía en muchos ámbitos y ambientes no se les necesita para pensar, proyectar y menos aún para decidir cómo ha de ser la marcha actual de la Iglesia hoy. Tal vez es el principal obstáculo para promover la transformación que necesita urgentemente el cristianismo actual. Millo82


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nes y millones de fieles, una masa enorme de gente entregada a la sumisión de una jerarquía que tiene la tentación del restauracionismo. Es difícil, en esta situación, ver cómo vamos a poder enfrentarnos a los tiempos nuevos y abrir caminos al Reino de Dios siguiendo los pasos de Jesús. Por eso los pastoralistas -no tanto entre nosotros, pero sí en Europa, Canadá, EEUU- se están haciendo ya muchas preguntas. ¿Es posible una transformación? ¿Y qué transformación en estas circunstancias? ¿Podrá el cristianismo encontrar en su interior el vigor espiritual, la fuerza espiritual que necesita para desencadenar la conversión a Jesucristo? ¿Es posible movilizar las fuerzas, dentro de la Iglesia actual, hacia un seguimiento más fiel y más radical a Jesús? ¿Cómo? ¿A qué precio? ¿A través de qué despojos, de qué crisis, de cuántas personas quemadas en el camino? Son muchas las preguntas y no es fácil tener una respuesta clara.

Volver a Jesús el Cristo ¿Es posible la conversión? A mi entender, el giro que necesita el cristianismo actual, la autocorrección decisiva, consiste sencillamente en volvernos a Jesucristo, es decir, centrarnos con más verdad y más fidelidad en la persona de Jesucristo y en su proyecto del Reino de Dios. Creo que esta conversión es lo más urgente y lo más importante que puede ocurrir en la Iglesia en los próximos años. Muchas cosas habrá que hacer en todos los campos -litúrgico, pastoral…pero nada más decisivo que esta conversión. Juan Pablo II, en una carta admirable que escribió a comienzo del siglo XXI dice así: No nos satisface la ingenua convicción de que haya una fórmula mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo; no, no hay fórmulas mágicas. No será una fórmula la que nos salve, pero sí una persona, y la certeza que ella nos infunde: “Yo estoy con vosotros”. 83


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Esa conversión no es un esfuerzo que se le pide solamente a la jerarquía; ni que hemos de exigir solamente a los religiosos y a las religiosas, a los teólogos y a las teólogas, a un sector muy concreto de la Iglesia. Es una conversión a la que nos tenemos que sentir llamados todos en la Iglesia. Yo suelo hablar de una “conversión sostenida” a lo largo de muchos años, de muchas décadas; una conversión que hemos de iniciar ya las generaciones actuales, sin esperar a nada más, y que hemos de transmitir como talante, como espíritu a las generaciones futuras. Después de veinte siglos de cristianismo el corazón de la Iglesia necesita conversión y purificación y, en unos momentos en que se está produciendo un cambio socio-cultural sin precedentes, la Iglesia necesita una conversión sin precedentes, un corazón nuevo para engendrar de manera nueva la fe perenne en Jesucristo, pero esta vez en la sociedad moderna.

No sólo aggiornamento Voy a explicar un poco más lo que quiero decir. No estoy pensando sólo en un aggiornamento, aunque sea necesario, sino en un retorno radical a Jesucristo. Como sabéis, parece ser que Juan XXIII fue el primero en hablar de aggiornamento, ponernos al día, adaptar la Iglesia a los tiempos de hoy; algo por supuesto absolutamente necesario porque, si la Iglesia quiere realizar su misión, tiene que encarnarse en cada época, en cada cultura, en cada tiempo. Yo hablo de volver al que es la única fuente y el origen de la Iglesia, el único que justifica su presencia en la historia y en el mundo. Estoy hablando de dejarle ser, al Dios encarnado en Jesús, el único Dios en la Iglesia, el Abbá, el único amigo de la vida y del ser humano. Y sólo desde esta conversión será posible el verdadero aggiornamento. 84


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No sólo reforma religiosa No me refiero sólo a una reforma religiosa, sino a una conversión al Espíritu de Jesucristo. Cuando uno ve que el cristianismo vivido con toda la buena voluntad por muchas gentes, no está centrado sin embargo en el seguimiento a Jesús, sino en el cumplimiento correcto de una religión; cuando se observa que el proyecto del Reino de Dios no es, en muchas comunidades, la tarea primordial clara; cuando la compasión no ocupa el lugar central en el ejercicio de la autoridad y en el quehacer de nosotros, los teólogos; cuando los pobres, los pequeños, los indefensos, los olvidados, no son los primeros en las comunidades cristianas… queda claro que no se necesita sólo alguna reforma religiosa, sino una verdadera conversión al Espíritu que animó la vida entera de Jesús. En esta sociedad será cada vez más difícil vivir sólo de la adhesión disciplinada a la Institución eclesial. Si en los próximos años no se produce un clima de conversión al Espíritu de Jesús, yo creo que el cristianismo corre el riesgo de diluirse en formas religiosas cada vez más decadentes y más sectarias y cada vez más alejadas de lo que fue el movimiento inspirado y querido por Jesús.

No sólo cambios La renovación urgente que necesita hoy la Iglesia no va a venir sólo de algunas reformas litúrgicas que nos preparen los especialistas, ni de algunas innovaciones pastorales, aunque sean necesarias. Tenemos que actualizar la experiencia fundante; necesitamos volver a las raíces, volver a lo esencial, a lo que Jesús vivió y contagió, porque nosotros no estamos, ni viviendo ni contagiando, en buena parte, lo que Jesús vivía y contagiaba. La Iglesia se tiene que enraizar en Jesucristo como la única verdad de la que nos está permitido vivir y caminar hacia el futuro creativamente. No basta sólo con poner orden en la Iglesia, ni 85


Volver a Jesús de Nazaret

introducir algunas reformas en el funcionamiento eclesiástico. Yo necesito vivir y respirar en la Iglesia otro aire, otro clima diferente, de búsqueda humilde, aunando fuerzas, una búsqueda incesante para reproducir y vivir hoy entre la gente lo esencial del evangelio. ¿Es posible? ¿Cómo se puede hacer? ¿Por dónde hay que empezar? ¿Qué podemos decir?

Algunas líneas de acción Voy a ofrecer cuatro líneas, dentro de las cuales caben muchas más cosas que luego podemos ir comentando.

Introducir en el cristianismo actual la verdad de Jesús Me parece que es lo primero. Dar pasos hacia mayores niveles de verdad, en nuestras vidas, nuestros grupos, nuestras comunidades, nuestras parroquias, nuestra Iglesias diocesanas y, naturalmente, también en las instancias centrales de la Iglesia. En este sentido, voy a desarrollar dos pequeños puntos.

Poner la verdad de Jesús Nos hemos de atrever a discernir qué hay de verdad y qué hay de mentira en el cristianismo actual. Qué hay de verdad y de mentira en nuestros templos y en nuestras curias, en nuestras celebraciones y en nuestras actividades pastorales, en nuestros objetivos y nuestras estrategias… Y no cerrar los ojos, no resignarnos a vivir un cristianismo sin conversión. No podemos vivir en una Iglesia sin que se respire un deseo de conversión. Ni dejar pasivamente que se vaya perdiendo el recuerdo de Jesús entre nosotros, en nuestro país. ¿Hasta cuándo vamos a poder seguir sin hacer un examen colectivo de conciencia en la Iglesia, a todos los niveles? Hemos comenzado el siglo XXI sin hacer un examen. Celebrando un 86


Jesús de Nazaret hoy

jubileo muy hermoso y que ha hecho mucho bien, pero sin empezar el siglo XXI preguntándonos ¿dónde estamos?, ¿cómo estamos? y ¿hacia dónde queremos ir? ¿Por qué no se promueve en la Iglesia una revisión honesta, sincera, de nuestro seguimiento a Jesús? Todos decimos que una persona sólo se convierte y renueva cuando reconoce sus errores, sus pecados; sólo entonces le es posible volver a su verdad más auténtica. ¿Y cómo podrá, esta Iglesia tan querida, esta Iglesia de Jesús, dar pasos hacia su conversión si no reconocemos los errores y pecados que hay entre nosotros? No tenemos que tener miedo de poner nombre a nuestros pecados; y no se trata de echar las culpas unos a otros, muchas veces para justificar, cada sector, nuestra propia mediocridad. Es un error doloroso pensar que la Iglesia se va a ir convirtiendo a Jesús sólo con criticarnos, descalificarnos y condenarnos unos a otros. Así no se avanza hacia la conversión al Evangelio. Lo que necesitamos todos es reconocer y cargar con el pecado de la Iglesia; no todos tenemos la misma responsabilidad pero, de alguna manera todos somos cómplices; sobre todo con nuestra omisión, nuestra pasividad, nuestro silencio y mediocridad. El pecado de la Iglesia está en todos, en nuestros corazones y en las estructuras, en nuestras vidas y en nuestras teologías, y todos y todas estamos llamados a la conversión.

Cuestionar falsas seguridades En estos momentos, poner verdad en la Iglesia es también poner en crisis falsas seguridades que nos impiden escuchar la llamada a la conversión. Hoy es muy difícil escuchar una llamada seria en ese sentido; yo estoy muy atento y no oigo ni la palabra; en Cuaresma se habla de la conversión, pero sólo dura hasta la Pascua… y luego, hasta el año que viene. 87


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Es peligroso vivir con la conciencia de que somos la Iglesia santa de Jesús, sin revisar mínimamente si le estamos siendo fieles o no, y hasta qué punto. Es peligrosa nuestra convicción de que tenemos una misión única, y luego no preguntarnos si estamos realmente escuchando al Espíritu de Jesús para ver a dónde nos envía hoy. Y me parece peligrosa esa seguridad inconsciente de creernos que ya estamos proclamando a Jesús y su mensaje, sin ser una Iglesia oyente de la Palabra –como decía el gran teólogo Karl Rahner-. Es un error creer que Dios tiene que llevar hoy a cabo su misión salvadora en el mundo ajustándose exactamente a los caminos que nosotros le tracemos, sin revisar si están o no viciados por nuestra cobardía y nuestra mediocridad. Y es un error pretender contar con la bendición de Dios, incluso para mantener y desarrollar, muchas veces con buena voluntad, nuestros propios intereses eclesiásticos. ¿Por qué nos sentimos tan seguros? ¿Por qué condenamos con tanta facilidad el pecado en el mundo y somos tan ciegos para ver nuestro propio pecado? ¿Por qué Jesús se va a identificar con nuestra manera, poco fiel a veces, de vivir tras sus pasos? ¿Por qué va a confirmar nuestras incoherencias y nuestras desviaciones del evangelio? ¿Por qué va a estar Cristo a nuestro servicio si nosotros no estamos al servicio del Reino de Dios? ¿No seremos ciegos que quieren conducir hoy, a otros ciegos?

Recuperar la identidad de seguidores de Jesús Aquí también voy a apuntar solamente dos aspectos.

Nuestra verdadera identidad Hemos de recuperar y cuidar nuestra identidad irrenunciable, que es la de ser seguidores y seguidoras de Jesús. ¿Y qué es esto en concreto? A mi juicio es caminar, en los años venideros, hacia un nivel nuevo de existencia cristiana. Pasar, en la historia del cristianismo, a una nueva fase en la que sea un cristianismo 88


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más inspirado y motivado por Jesús y más estructurado para servir a su proyecto del Reino de Dios, un mundo más humano, fraterno, dichoso… Si ignora a Jesús, la Iglesia vivirá ignorándose a sí misma. Si ignora a Jesús, no podrá la Iglesia conocer lo más esencial y decisivo de su tarea, de su misión. Si no sabe mirar la vida, si no sabe mirar a las personas y al mundo con la compasión con la que miraba Jesús, la Iglesia será una Iglesia ciega, que cree verlo todo con una luz sobrenatural y privilegiada pero que, sin darse cuenta, se puede estar cerrando al único que es, como dice San Juan, la luz verdadera que ilumina –no sólo a la Iglesiasino a todo hombre que viene a este mundo. Y si no escucha la voz del Padre, como hacía Jesús, si no escucha el sufrimiento de la gente como Él, la Iglesia será una Iglesia sorda. Creerá escuchar como nadie la verdad de Dios sobre el ser humano, pero será una Iglesia que no puede comunicar la Buena Noticia del Dios encarnado y revelado en Jesús.

Nueva relación con Jesús Recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús significa buscar una nueva relación con Él. La conversión que se nos pide hoy significa, en concreto, una calidad nueva en nuestra relación con Jesucristo. Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, vagamente captado, confesado sólo de manera abstracta, un Jesús mudo, del que no se puede escuchar nada especial para el mundo de hoy, un Jesús apagado, que no seduce, que no llama, que no toca a los corazones… es una Iglesia que corre el riesgo de irse apagando. Una Iglesia sin Jesucristo sería una Iglesia acabada. Necesitamos una Iglesia marcada por la experiencia de Jesús; impulsada por creyentes que tienen conciencia de vivir desde 89


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él y para su proyecto del Reino de Dios. Cristianos y cristianas que pertenecen a Jesús y que, sólo por ser de Jesús, pertenecen a la Iglesia y están en ella contribuyendo humildemente a hacerla más fiel a él. ¡Qué necesidad tenemos de cristianos y cristianas que, en todos los niveles de la Iglesia, vayan introduciendo entre nosotros a Jesús como lo mejor, lo más valioso, lo más atractivo, lo más amado…! ¡Jesús, nuestro Maestro y único Señor! Y no importa dónde está cada uno y qué responsabilidad tiene porque a todos se nos invita a colaborar en una tarea difícil pero apasionante, atractiva; la tarea de ir pasando, en la historia del cristianismo, a una fase nueva, más fiel a Jesucristo. Todos podemos contribuir a que en la Iglesia se le viva y se le sienta a Jesús de una manera más intensa y nueva. Todos podemos hacer que, allí donde nos movemos, la Iglesia sea un poco más de Jesús, y que su rostro sea más parecido al suyo.

Hacia una nueva figura de Iglesia No es fácil decir qué pasos concretos tendríamos que dar. Naturalmente no es una tarea de un teólogo, de una persona o de otra… Va a tener que ser un aunar esfuerzos. Yo voy a señalar dos aspectos.

Importancia decisiva del relato evangélico de Jesús Creo que hemos de recuperar la importancia decisiva que tuvo, en el nacimiento de la Iglesia, la experiencia que se vivió, en medio del Imperio, de unos pequeños grupos que se reunían a escuchar la memoria, el recuerdo de Jesús, recogido en los evangelios. Hoy, en la medida en que avanza la investigación de los primeros momentos del cristianismo, se empiezan a clarificar muchas cosas. Siempre hemos dicho que la gran figura fue San Pablo 90


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con sus cartas, pero resulta que sus cartas apenas las entendía nadie. La gente, los cristianos del puerto de Corinto eran analfabetos; no había pergaminos ni códices. Ahora que tenemos sus cartas impresas en el NT, las leemos, las explicamos, pero los primeros cristianos no. Influyó San Pablo, sin duda alguna, pero el que verdaderamente influyó fue ese Jesús, recordado en comunidades y grupos muy pequeños. Recordad que en el evangelio de Mateo aparece, en labios de Jesús, esta frase: Donde dos o tres –no más- se reúnan en mi nombre, allí estoy yo. Ésa es la experiencia que se vivió. Se calcula –los datos no son fiables- que hacia final del siglo II había solamente unos 25.000 cristianos, dispersos por el Imperio en grupos muy pequeños. El centro era Jesús, recordado en los evangelios. Y cuando el Imperio se fue desmoronando y corrompiendo, se vio que allí había unos grupos que sabían vivir la vida de otra manera más humana, y emergió el cristianismo. Como podría emerger en medio de esta sociedad. Los evangelios no son libros didácticos, que exponen una doctrina académica sobre Jesús. Tampoco son unas biografías redactadas fríamente para informarnos con detalle de la trayectoria histórica de Jesús. Lo que se recoge fundamentalmente en los evangelios es el impacto causado por Jesús en los primeros que se sintieron atraídos por él y respondieron a su llamada. En los evangelios encontramos la experiencia que vivieron con él los discípulos y discípulas, lo que marcó sus vidas y las orientó hacia su seguimiento. No deberíamos olvidar que, en cualquier época, los evangelios son para los cristianos una obra única. No podemos equiparar, a la ligera, los evangelios con todos los demás libros de la Biblia por el hecho de que todos sean Palabra de Dios. Eso es cierto, pero en los evangelios hay algo que sólo en ellos podemos encontrar: la memoria bendita de Jesús, tal como era recordado, 91


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con amor y con fe por sus primeros seguidores y seguidoras. ¡Qué pena que todavía hoy haya cristianos que sólo conocen los evangelios de lo que les suena de los predicadores y tienen la idea de distintos fragmentos… un milagro, una parábola, la navidad, la semana santa… y que en nuestros pequeños grupos y comunidades no estemos reavivando nuestra vida en torno al relato evangélico de Jesús! Los evangelios, precisamente porque fueron escritos para generar nuevos creyentes y nuevos seguidores, son, antes que nada, relatos de conversión. Y piden ser escuchados, estudiados y meditados, en actitud de conversión. Los evangelios invitan a un proceso de cambio, de seguimiento a Jesús, de identificación con su proyecto. Y en esa actitud de conversión, sostenida dominicalmente, los evangelios han de ser leídos, predicados, comentados, meditados, repensados y guardados como lo mejor que tenemos de Jesús. Sus evangelios guardados en el corazón de cada creyente y en el corazón de cada parroquia, de cada comunidad cristiana. Me parece que, un punto de partida y de arranque para ir creando otro clima, son estos grupos de Jesús.

Génesis permanente de la Iglesia Creo que los creyentes y las creyentes que se pongan de verdad en contacto vivo con el relato de Jesús en los evangelios, serán los que conocerán la experiencia de sentirse reengendrados con Jesús a una nueva forma de vivir su adhesión a él. Porque, ¿qué se aprende de los evangelios? No se aprende fundamentalmente doctrina; se aprende un estilo de vivir, el estilo de vivir de Jesús. En los evangelios se aprende una manera de estar en la vida, un modo de habitar el mundo, un modo de interpretarlo, de tratarlo; una manera de crear la historia haciéndola mejor. Lo primero que se aprende de Jesús no es doctrina, sino su manera de ser, su manera de amar, de confiar en el Padre, de 92


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preocuparse por el ser humano. Y yo entiendo que ese esfuerzo por aprender a pensar como Jesús, a sentir como él, a amar la vida como él, a vivir como él, a compadecernos de los que sufren como él, a esperar en el Padre como él… tenemos que clavarlo en el centro de la Iglesia, empezando por clavarlo en el centro de los grupos, de las pequeñas comunidades cristianas y de las parroquias. Eso es lo primero que hemos de cuidar. Ahí se puede ir gestando una nueva Iglesia. En estos momentos no podemos dedicarnos a cosas accidentales, secundarias; tenemos que ir a lo esencial. Hemos de concebir a la Iglesia como una realidad viva, que está en génesis permanente, engendrándose permanentemente del Jesús recordado en los evangelios. No tenemos que pensar que la Iglesia ya está hecha y ahora la tenemos que adaptar a estos tiempos. La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la que le da cuerpo a Cristo; por eso la Iglesia, en cada época, en cada momento y en cada país tiene que irse gestando y naciendo de Jesús. Por eso, nuestra tarea primordial no es ser fieles a una figura de Iglesia y a un cristianismo del pasado, desarrollados en otros tiempos, para otras culturas. Lo que nos ha de preocupar hoy no es repetir el pasado; aprender del pasado sí, pero vivir el presente y abrirnos al futuro. Lo que nos tiene que preocupar es hacer posible hoy el nacimiento de una Iglesia y de unas comunidades capaces de reproducir con fidelidad la presencia de Jesucristo y capaces de actualizar su proyecto en la sociedad actual.

Reavivar la esperanza Soy muy consciente de que, en estos momentos, la Iglesia no necesita sólo crítica, ni mucho menos; no necesita sólo verdad, necesita también aliento para reavivar su esperanza. Pero la esperanza no va a nacer de discursos, de palabras, de estímulos. Creo que necesitamos construir unas nuevas bases que hagan 93


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posible la esperanza; una esperanza realista, desde una perspectiva cristiana, sólo se puede fundamentar en el Dios encarnado en Jesucristo. No sabemos cuándo ni cómo ni por qué caminos actuará Dios para seguir impulsando su reinado; lo que no podemos hacer es mirar al futuro sólo desde nuestros cálculos y previsiones. La Iglesia no puede disponer de su destino, no puede fundamentar su porvenir en sí misma; nuestra esperanza está sólo en Dios. Sólo Dios salva, y Dios seguirá incansable, llevando adelante su proyecto de salvación en el mundo. Dios seguirá haciendo realidad, dentro y fuera de la Iglesia, con nosotros o sin nosotros, su plan de salvación. Dios no se echa atrás, la secularización moderna no pone en crisis a Dios, y nuestra mediocridad no va a bloquear su acción salvadora. Dios es Dios, y no se nos tiene que olvidar. El Dios de Jesucristo es nuestro mayor potencial de esperanza.

¿Qué hemos de hacer nosotros? Preparar nuevos tiempos Creo que la esperanza se vive y la viven los que están ahora preparando nuevos tiempos; no los que están como espectadores que sólo se lamentan, se quejan, gritan, discuten… y no aportan más. Sólo los que están tratando de abrir nuevos caminos son los que nos van a traer esperanza. Todos, aunque sea de manera humilde, podemos ir empujando, paso a paso, a la Iglesia a ser más de Jesús de lo que hoy es. Habrá que inventar recetas, pero muchas recetas se quemarán. Habrá que seguir muchos caminos errados para ir descubriendo cuál es el camino acertado. Hace pocos meses leía lo que decía un teólogo de París: es fácil que la Iglesia necesite todo un siglo para acertar a situarse y a situar el mensaje y el Espíritu de Jesús en la sociedad moderna. Un siglo… bien pensado, no es nada; han pasado 50 años desde el Concilio… 94


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Habrá que empujar a la Iglesia, habrá que inventar recetas… pero, sobre todo, hemos de promover otro clima; solamente en otro clima será posible vivir con más esperanza. Necesitamos respirar de manera nueva el evangelio; se nos está pidiendo movilizarnos, para replanteárnoslo todo desde una fidelidad nueva a Jesús. Dios es insondable, Dios es una gran sorpresa; yo estoy convencido de que al cristianismo le esperan grandes sorpresas todavía. Jesús no ha dado todavía lo mejor; yo no lo veré, pero lo intuyo. ¿Cómo se puede preparar esto? ¿Cómo se puede preparar el futuro y tener esperanza cuando parece que no hay futuro? No hay recetas concretas, pero hay caminos de búsqueda, aunque no nos demos cuenta. Abramos los ojos: hay parroquias muy humildes, que no son las grandes catedrales, que están en la periferia, en las que hay un clima nuevo, donde se hacen gestos y se viven compromisos que apuntan hacia un estilo nuevo y más convincente de seguimiento a Jesús. Y hay grupos y plataformas que están llevando a la gente a un camino de mejor calidad humana, y de calidad evangélica más auténtica. Hay una manera nueva de percibir el evangelio, hay una conciencia cada vez más viva de ser seguidores de Jesús. Yo ya sé que iniciar caminos nuevos de conversión nos está exigiendo a todos mayores niveles de fe y de amor a Jesús. Pero hay caminos que ya se pueden ir abriendo de manera germinal; quizás muchos quedaremos quemados en el camino, pero no importa. Jesús dijo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no será fecundo. Necesitamos personas que se quemen; su vida tendrá alguna pequeña y humilde fecundidad. Preparar germinalmente nuevos caminos.

Trabajar la conversión y el cambio Yo creo que se necesitan unas actitudes nuevas. Voy a señalar dos: Primero: Creo que hemos de aprender a vivir cambiando; no a vivir repitiendo, sino cambiando. Esto quiere decir aprender a 95


Volver a Jesús de Nazaret

despedir lo que ya no evangeliza, lo que no abre caminos al Reino de Dios, para estar más atentos a lo que está naciendo, a lo que vemos que abre los corazones de los hombres y mujeres de hoy a la Buena Noticia de Dios. Y, sin darnos cuenta, estamos ya despidiendo formas de pastoral y evangelización preparadas para una situación de cristiandad que hoy ya no existe. Ciertamente se están dando pequeños pasos hacia una fe nueva. Aprender a vivir dando pasos, no sencillamente esperando la extinción, mirando a ver quién es el último para que apague la luz… Segundo: Hemos de aprender, poco a poco, a darle forma al cambio. Yo conozco ambientes donde es posible experimentar nuevos lenguajes para comunicar la Buena Noticia de Dios. Y conozco ambientes en donde se puede empezar a dialogar con personas más alejadas. Hoy es muy difícil trazar fronteras, ¿quién está dentro? ¿Quién está fuera? ¿Quién cree? ¿Quién no cree? Yo me muevo entre grupos de “buscadores” –los llamamos así- que me salen diciendo: José Antonio, esto que yo vivo, ¿será fe? ¿Qué es creer? La gente anda muy perdida, tenemos que dialogar, tenemos que contagiar la pequeña fe que tiene cada uno. Hay parroquias donde ya es posible otra convivencia, donde es posible, y se está haciendo ya, una acogida nueva, una amistad cristiana nueva. Hemos dicho cosas sublimes de la comunidad cristiana, de la comunión, teorías… pero necesitamos ser amigos y amigas, estrechar lazos de amistad en nuestras parroquias y comunidades. Hay lugares, ámbitos, parroquias, donde es posible dar nueva responsabilidad a la mujer. En realidad hay pocas cosas que no puede hacer hoy la mujer, sólo dos: presidir la Eucaristía y presidir el sacramento de la Reconciliación. Prácticamente todo lo demás podría quedar en manos de la responsabilidad de mujeres. Si no lo hacemos, no es por el Derecho Canónico, que lo permite, sino por nuestra pereza, nuestra insensibilidad, nuestra torpeza… 96


Jesús de Nazaret hoy

Creo que en estos momentos tenemos que dedicar mucho más tiempo, mucha más oración, mucha más escucha del evangelio, mucha más atención y energías a escuchar muchas llamadas, carismas nuevos, vocaciones nuevas, caminos nuevos de conversión. Al comienzo todo es frágil, todo es pequeño; nosotros tenemos la suerte de poder sembrar sin ver la cosecha. Es una gozada, sembrar y no cosechar. En el evangelio sólo está la parábola del sembrador; no está la que querríamos nosotros, la parábola del cosechador… La Iglesia no ha tocado fondo todavía. Todavía vamos a experimentar mucho más el carácter vulnerable y frágil de la Iglesia. Y vamos a poder compartir la condición de perdedores junto a otros sectores olvidados en esta sociedad, que son perdedores. En la Iglesia vamos a estar entre los últimos; eso no es una desgracia, sino que puede ser una verdadera gracia. Una Iglesia con poco poder, una Iglesia frágil, vulnerable, donde la gente descubre, cada vez más que hay pecado. No es una desgracia, es caminar con más verdad. Vamos a estar entre la espada y la pared. Vernos mal no es malo, puede irremediablemente dirigirnos hacia el evangelio y hacia Jesucristo. Jesús lo anunció, posiblemente pasando por Magdala, una pequeña ciudad donde se encontró con María; esta ciudad era famosa por las conservas, las salazones; había mucha sal que se traía del mar Negro y la sobrante, la mala, estaba amontonada por las calles, abandonada… Jesús dijo en alguna ocasión: fijaos en la sal, cuando pierde su sabor, todo el mundo la pisotea… No nos defendamos mucho porque, si muchas veces el mundo actual nos está pisoteando, es, en parte, porque no encuentra en lo que nosotros le ofrecemos como sal, el sabor que necesita el mundo para creer en la Buena Noticia de Jesucristo. Yo creo que lo importante es seguir caminando como dice la Carta a los hebreos, fijos los ojos en Jesús que es el que inicia y el que consuma nuestra fe. 97


Tres Sobre la fe

Pilar Rahola y Martínez José I. González Faus S.J. P. Federico Carrasquilla

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Tres artículos sobre la Fe

Dios y sus cosas Por Pilar Rahola

Dios y sus cosas, o más bien las cosas de aquellos que creen en Dios. En días como hoy, y más allá de gozar del tiempo festivo robado a la agenda, siempre vuelvo a la idea de la trascendencia Divina. Y no tanto como una interrogación personal, porque hace años que descarté llenar con respuestas prefabricadas mis preguntas más hirientes, porque prefiero militar en la duda, esa duda que aterriza en los miedos y en las soledades y que no da opción a ningún bálsamo. Ciertamente, como he escrito en alguna otra ocasión, creer en Dios significa vivir y morir más acompañado. No es mi caso, porque, aunque me esforzara en aceptar algún tipo de dogma, siempre sabría que me estoy haciendo trampas en solitario. Los habitantes de la duda permanente nos llevamos mal con la fe y con sus intangibles. Pero con independencia de la actitud personal hacia el concepto de Dios, estos días me parecen especialmente bellos para los que gozan de una fe sincera. Gentes que han construido grandes edificios de buenas acciones, porque creer los ha hecho más nobles y más humanos. 101


Volver a Jesús de Nazaret

Gentes que cuando rezan aman, y amando dan algo de luz a los rincones sombríos del mundo. Va para ellos este artículo, ya que mi incapacidad para entender a Dios no me impide entender a los creyentes. Hace tiempo leí una reflexión de Bertrand Russell que me pareció extraordinaria: “Si Dios existe, no será tan vanidoso como para castigar a quienes no creen en Él”. Toda idea de la trascendencia espiritual reconvertida en martirio, dolor, infierno y cualquier sentido de culpa, me parece tan tortuosa como incomprensible. No puedo entender de ningún modo ese tipo de fe que concibe un Dios castigador y punitivo, sin otra piedad que la exigencia de su dominio. Y reconozco que no me gusta la exhibición de martirio de los pasos de Semana Santa, quizás porque prefiero el Dios que renace el domingo que el que muere el viernes. Prefiero la vida sobre la muerte. Pero con el Dios de las monjas de mi infancia, que enseñaba a amar al prójimo y dibujaba con renglones caritativos las líneas de la vida, con ese Dios me tuteo sin creer. Porque es la fuente de inspiración de gentes extraordinarias. ¡Bien por todos ellos! Los que creen en los dioses de la vida y no en los de la muerte. Los que aprenden a entender a los demás, cuando aprenden a creer. Los que buscan respuestas sin imponer dogmas. Los que conciben sus creencias como una fuente de tolerancia. Los que ayudan a su prójimo porque lo conciben como su hermano. Los que gracias a Dios encuentran tiempo para construirse interiormente. Los que buscan dotar de trascendencia su paso por el mundo. Los que entienden que creer en Dios es creer en la ciencia. Los que tienen respuestas pero siguen haciéndose preguntas. Los que rezan porque aman. Para todos ellos, los creyentes del Dios del amor, feliz domingo de Resurrección. 102


Tres artículos sobre la Fe

Carta a Pilar Rahola José I. González Faus s.j.

Querida Pilar: quisiera darte las gracias por la columna del día de Pascua sobre Dios y sus cosas: por tocar el tema con seriedad y respeto, único modo digno, tanto para creyentes como no creyentes. ¿Me permites añadir algo sobre “las cosas de Dios”, para ti y todos los habitantes de la duda? Ahí van cuatro reflexiones de creyentes que, para un cristiano, son decisivas. Primera. Allá por los tiempos de Jesús se cuenta de un rabino que perdió la fe, con el comprensible escándalo social en una sociedad cerrada. Otro maestro comentó sobre él: “Dichoso el rabino X porque podrá practicar el bien sin esperar recompensa”. Es la lección -y casi la envidia- que desde hace años me dan muchos de ustedes. Jesús dijo también que no es el que dice “Señor, Señor” el que entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad del Padre. Y he visto que algunos no creyentes cumplen la voluntad de Dios mejor que muchos de nosotros. Segunda. Además, un gran profeta del catolicismo del siglo pasado (Emmanuel Mounier, fundador de la revista Esprit) escri103


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bió que en el futuro, los hombres no se distinguirán por la postura que tomen ante el tema de Dios sino por la que tomen ante los condenados de la tierra. Y, en la misma línea, esa impresionante convertida que prefirió quedarse fuera (Simone Weil) dejó escrito: “No es por la forma en que un hombre habla de Dios, sino por la forma en que habla de las cosas terrenas como se puede discernir si su alma ha permanecido en el fuego del amor de Dios”. Tercera. Todos esos testimonios apuntan hacia una línea en la que deberíamos encontrarnos mucho más, y que, para un cristiano, se fundamenta en las palabras de otro gran profeta mártir de Adolf Hitler (el pastor Dietrich Bonhoeffer): el Dios que se revela en Jesús, es “lo opuesto de todo lo que el hombre religioso espera de Dios”. Cuesta aceptarlo pero es así. Porque en Jesucristo, Dios no se ha revelado como “todopoderoso” sino como Aquél que, en su relación con nosotros, renuncia a su poder para identificarse con la debilidad que somos y con las víctimas que producimos. Un Dios inútil como objeto de consumo pero buena noticia, como horizonte y fuerza de vida. Desde aquí puedo decirte que no te preocupes si no puedes creer. Conozco muchas gentes como tú. Pero los cristianos proclamamos eso de “la comunión de los santos” que significa que todo lo de Dios es común y que, por eso, es tarea nuestra creer por, y para, los que no creen y esperar por, y para, los que no esperan, si ustedes intentan amar incluso a los que no aman. Cuarta. Quizá puedas entender ahora por qué hace ya muchos años, en uno de mis primeros escritos, comenté unos versos de Atahualpa Yupanki: Hay cosas en este mundo más importantes que Dios, que un hombre no escupa sangre pa’ que otros vivan mejor. 104


Tres artículos sobre la Fe

Y los comenté de esta manera: para quien cree en Jesús, no es el ser humano quien dicta esta estrofa; es Dios mismo quien nos hace saber que, para Él, hay cosas más importantes que el que los hombres se ocupen de Dios, a saber: que no tengan unos que escupir sangre para que otros puedan vivir mejor (quizá también más piadosamente). Eso mismo, con otras palabras, podrás encontrarlo en textos de hace muchos siglos, como la primera carta del apóstol Juan, y varias páginas de san Agustín. Luego de esto hemos de ser perdonados de muchas incoherencias, bien lo sabemos. Un saludo y gracias por haber devuelto dignidad al tema.

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A propósito del artículo de Pilar Rahola Por Federico Carrasquilla

En días pasados me llegó un artículo de una periodista española y el comentario que le hizo J.I. González Faus. Los dos documentos los considero muy valiosos y nos podrían ayudar a profundizar mejor nuestra fe cristiana. Sobre todo el de Pilar. Por eso he querido enviárselos a ustedes, con un comentario personal al artículo de Pilar, leído desde nuestra situación latinoamericana, es decir, desde los pobres de nuestro pueblo. Este comentario no es de ninguna manera una respuesta o una contradicción, pues personalmente no le quitaría nada a su artículo: desde su punto de vista, yo asumiría todos y cada uno de sus conceptos. Es un texto para pensar, y es lo valioso. Hace poco leía algo que viene perfectamente al caso: “Un texto no es verdaderamente ‘otro’ si produce seguridad. Al contrario: un texto como ‘otro’ inquieta, sacude, incluso puede llegar a asustar” Les comparto lo que me cuestionó este artículo y los invito a que cada uno lo considere con detenimiento desde su situación personal, para que se deje interrogar por él. 106


Tres artículos sobre la Fe

La convicción fundamental que me dejó la lectura del texto es que para nosotros los cristianos es imposible hablar hoy de Dios sin partir de Jesús. Ningún otro discurso sobre Dios, sin quitarle lo válido que pueda ser o los valores que tenga, responde a nuestras preguntas, no tanto sobre Dios sino sobre la realidad, sobre las personas y más particularmente sobre la situación del pobre, del excluido, del abandonado y despreciado de la sociedad y más especialmente, sobre el sufrimiento del inocente. Gracias al Señor llevo 47 años de mi vida sacerdotal en contacto con los pobres. Este tiempo ha sido para mi pueblo colombiano, un período de violencia, y nunca me he podido acostumbrar a escuchar el grito del pobre, el dolor del inocente. Cada vez mi sensibilidad es más frágil para presenciar a una madre que me cuenta cómo vio asesinar a su hijo, cómo lo vio torturar para sacarle una confesión de lo que nada sabía. O la figura de aquella mujercita, que el viernes de Pasión del 1969 a quien le asesinaron su única hija de siete años, gritaba ante la imagen de la Dolorosa: “Virgencita, tú que sufriste la muerte de tu Hijo por qué dejaste que me arrebataran a mi niña y me dejaste sola sin quien me trajera un poco de comida”, esa imagen y miles de otras nadie me las puede borrar, son heridas que nunca sanarán. Y no terminaría de citar casos. Esos sufrimientos sólo los he podido llevar, gracias a Jesús y al Dios que Él nos reveló. A partir de esta convicción, iluminaría las interrogaciones que me plantea Pilar:“Hace años que descarté llenar con respuestas prefabricadas las preguntas más hirientes” La fe en el Dios que me revela Jesús me ha ayudado a tener la misma experiencia: a no acostumbrarme nunca a las cuestiones que me plantea el dolor del pobre, a no asumir ninguna respuesta prefabricada que en el fondo profana el dolor del pobre, a no acostumbrarme nunca al dolor de nadie y sobre todo al 107


Volver a Jesús de Nazaret

dolor del inocente. Jesús ha llevado conmigo este sufrimiento quitándole la angustia pero sin oscurecer ni tapar lo absurdo y lo inaceptable de estos sufrimientos. Como escribía un poeta francés: “Jesús no vino a explicar el dolor ni a suprimirlo sino a llenarlo de su Presencia” (P. Claudel) “Prefiero militar en la duda que aterriza en los miedos y en las soledades que no da opción a ningún bálsamo”. Dice Pilar. Esa frase me parece bellísima. Yo tampoco, nunca he podido aceptar ningún bálsamo que trate de suavizar el dolor y el sufrimiento de alguien y en especial del pobre. Jesús no ha sido para mí un bálsamo sino la luz que me abre a la esperanza, que me ha impedido siempre caer en la desesperación, en el desánimo, en el pesimismo de ver que nada ni nadie; ningún líder ni sistema alguno podrá suavizar ni quitar la herida dejada por el contacto del dolor del pobre. Como lo expresaba muy bien Mons. Casaldáliga: Yo no sé si podría convivir con los pobres, si no topara a Dios en sus harapos, si no estuviera Dios como un brasero quemando mi egoísmo lentamente. Quizás no sería capaz de estos caminos, si no estuviera Dios como una aurora, rompiéndome la niebla y el cansancio. Dice Pilar:“Prefiero el Dios que renace el domingo de Resurrección que el que muere el viernes. Prefiero la vida sobre la muerte” Yo diría que sin el Dios que muere el viernes, el Dios que renace el domingo no me dice nada. Como tampoco me diría nada el Dios que se queda muerto el viernes. Y esto no tanto por ese Dios sino por el hombre. Y vuelvo a lo mismo: por el sufrimiento 108


Tres artículos sobre la Fe

del inocente. Para mí y creo que para todos los que creemos en Jesús, en el Jesús del viernes están muriendo y siendo torturados todos los hombres que tienen la dignidad y condición de hijos de Dios. Y esto para el creyente en el Dios de Jesús es quizás lo más insoportable. En cada persona que es asesinada se está asesinando a Dios. Y por eso la Resurrección le ofrece un sentido a todos los sufrimientos de los hombres. Un sentido que no quita la duda ni tranquiliza las conciencias, sino que por el contrario aviva el esfuerzo y el deseo de luchar. Las últimas palabras que les dijo Jesús a los discípulos antes de entregarse a la Pasión, serán siempre la fuerza del que vive en contacto con el dolor: “En el mundo tendrán que sufrir. Pero tengan ánimo. Yo he vencido al mundo” (Jn.16, 33) Jesús resucitado nos asegura que la última palabra para el hombre no es la muerte sino la vida, una vida que surge desde de la muerte. Un teólogo alemán decía hace años que “la crucifixión era la Crucifixión de un Resucitado y la resurrección era la Resurrección de un Crucificado”. Otro teólogo alemán, J.Moltmann, autor de un libro clásico llamado “El Dios Crucificado” decía que la intuición de su libro surgió de un hecho sucedido en un campo de concentración nazi. Por represalia, -contaba él-, los nazis habían decidido ahorcar diez prisioneros. Cuando estaban ejecutando el castigo, se oyó una voz en medio del silencio y de la angustia que gritaba: ¿Dónde está Dios?, y otra voz le respondió “está ahí, o no está en ninguna parte”. Dice Pilar:“Los que creen en los dioses de la vida y no en los de la muerte. Los que aprenden a entender a los demás cuando aprenden a creer, con ese Dios me tuteo sin creer” ¡Qué manera tan hermosa de expresar la fe en el Dios de Jesús! Jesús nos dijo que lo único que nos pedía Dios, porque lo único que nos haría felices, era que nos amáramos los unos a los otros, que comprendiéramos a los otros, que los aceptáramos como 109


Volver a Jesús de Nazaret

eran. Y por eso precisamente su único mandamiento, fue “que nos amáramos como Él nos ama”. Igualmente Jesús nos dijo que lo podíamos tutear igual que al Padre, puesto que en Jesús “fue probado en todo, asumió todas nuestras debilidades”. ( Heb.4,15). Y este Dios nos enseñó que todo lo hace por amor a nosotros, gratuitamente, sin exigir nada a cambio, sin amenazas. Jesús nos enseñó que el Dios que se revela en su Persona es un Dios a quien lo único que le interesa es la persona y justamente la más destruida, la más despreciada. Y no lo hace por una simple compasión paternalista sino porque es la única manera de acercarse a todo hombre, sin exclusiones. ¡Qué alegría saber que podemos tutear a Dios, del que hemos hecho la experiencia de que está vivo! La última frase del escrito nos remite a la primera y cierra en forma estupenda la reflexión de Pilar y la nuestra: “Los que entienden que creer en Dios es creer en la ciencia, los que tienen respuestas pero siguen haciéndose preguntas” Jesús nos enseñó que creer en el Dios que Él nos mostró en su vida era no solamente creer en la ciencia sino valorar todo esfuerzo que hiciera más libre y más humana a la persona; que creer en Dios es creer en el otro, es valorar el esfuerzo humano, gozar y disfrutar de todo lo bueno, lo bello y lo verdadero que hay en nosotros, en los demás, en los acontecimientos, en la naturaleza. Que creer en Dios es disfrutar de la vida. Por eso el Señor no nos ofrece respuestas sino que tenemos que buscarlas cada día; toda respuesta es frágil y nunca definitiva.

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Cuatro Sobre Jesús

Mi vida sacerdotal Palabras en el Concejo de Medellín Jesús: Otra manera de ver la vida P. Federico Carrasquilla

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Sobre Jesús

Palabras pronunciadas en el panel organizado por Facultad de Teología de la Universidad Javeriana el 18 de mayo de 2010, sobre el ministerio sacerdotal vivido en distintos medios Participantes: Un Obispo y cuatro sacerdotes que ejercían su ministerio en distintos medios. A mí me tocó hablar sobre la manera có-mo había vivido mi ministerio sacerdotal en medio urbano popular. Sentido de mi ministerio sacerdotal en medio popular. He vivido en medio popular 43 de los 50 años que llevo de Ordenación sacerdotal y quiero empezar diciendo que desde el momento en que Mons. Tulio Botero Salazar me nombró como Párroco del Barrio Popular, primer barrio de invasión de la ciudad Medellín, ya tenía bien claro cuál iba a ser el sentido de mi ministerio en medio de los pobres: yo quería estar en medio popular única y exclusivamente para vivir y anunciar a Jesús; para revelarles a los pobres un Jesús pobre, cercano a ellos, solidario con su situación. Por eso cuando me preguntaban los amigos, sobre todo los compañeros profesores de la Facultad de Filosofía de la Universidad Bolivariana donde estaba enseñando, por qué me había ido a vivir y trabajar en ese medio, les respondía: “Por Jesús, para anunciar a un Jesús pobre, para revelarle a la gente del Barrio ese Dios pobre que se nos reveló en la persona de Jesús”. Inmediatamente se 113


Volver a Jesús de Nazaret

me respondía:”Pero vos no has hecho más que estudiar y enseñar; tampoco tenés temperamento de administrador u organizador de obras sociales, yo les respondía: “Es que no estoy aquí para hacer ninguna obra social, ni para luchar por el cambio social, ni para organizar la gente, estoy únicamente por Jesús y para anunciar a Jesús”. Comprendí enseguida que no entendían mi posición porque me decían: “Sí, pero no se puede anunciar el Evangelio a estómagos vacíos”. Esta frase me dio mucho que pensar y la tomé muy en serio. Gracias a ella pude comprender que esa frase, que más tarde me la iban a repetir muchas veces, sobre todo cuando afirmaba la prima-cía absoluta de Jesús en mi compromiso con el pobre, encerraba dos errores muy graves y supremamente destructores. El primer error consistía en pensar que la dedicación exclusiva a Jesús implicaba un desinterés o desatención a las necesidades concretas de la gente y no comprender que a Jesús sólo se le vive en lo concreto, en el compromiso concreto con la gente y sobre todo con los pobres. Era olvidar gravemente que Jesús absolutizó ante todo su relación con el Padre, que expresó de mil maneras que su relación primordial, “fundante de su identidad humana” era su relación con el Padre. Vale la pena tener en cuenta estos textos: todos del capítulo 8 de San Juan: “todo lo que digo lo he aprendido del Padre (Jn.8,26)” ; “me lo ha enseñado el Padre (Jn.6,28) lo he visto donde el Padre (Jn.8,38) lo que he oído del Padre, (Jn.8,40) y sólo hago lo que le agrada al Padre (Jn.8,29)”. Y sin embargo: ¿quién se atrevería a decir que a Jesús no le interesó la suerte concreta de la gente y principalmente de los más pobres? Simplemente Jesús veía en su compromiso con el pobre la manera de vivir su fidelidad y la primacía del Padre en su vida, El segundo error consistía en que se olvidaba que desde el mismo anuncio del ángel a los pastores se nos había mostrado que 114


Sobre Jesús

Jesús, su persona, era la Buena Noticia que Dios tenía para los pobres. Recordemos el anuncio del ángel a los pastores (Lc.2,10) pero antes tengamos en cuenta que los pastores eran el grupo social más marginado de la sociedad judía, tanto que ni siquiera podían servir de testigos. San Lucas nos dice muy claramente cuál fue el anuncio del ángel a los pastores: “Les traigo una Buena Noticia que será motivo de alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David les ha nacido un Salvador y esto les servirá de signo: encontrarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y recostado en un pesebre” ¿Creen ustedes que esta sí es una Buena Noticia para los Pastores? No debería haber sido más bien, según el sentido de la frase que comentamos: “les traigo una buena noticia: subió el precio de la lana” Herodes va a hacerles un refugio para el invierno” “¡Ya pueden ser testigos!” Pues no, La Buena Noticia que es fuente de alegría para ellos en primer lugar y luego para todo el pueblo, es la presencia de un Dios hecho niño pobre. ¿No necesitaríamos recuperar este punto de vista para orientar desde ahí nuestra presencia como cristianos y como sacerdotes o religiosas en medio de los pobres? Por eso y como consecuencia lógica de lo anterior, en la práctica lo más importante en mi compromiso con los pobres ha sido una vida de oración personal y una lectura continua de lo que vive la gente, a la luz de la Palabra de Dios. En el fondo ahí está el fundamento y la base de todo compromiso con el pobre, del cristiano como cristiano y más aún del sacerdote, del religioso y de la religiosa.

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Cómo he vivido mi ministerio en medio popular Qué he hecho para ser testigo de Jesús en este medio Aquí es donde aparece la necesidad absoluta de un compromiso concreto, de una acción directa con la gente de medio popular. Es lo que quiero expresar ahora. Mi acción sacerdotal en medio popular la he vivido a través de tres centros, que han sido como círculos concéntricos.

La Presencia. Mi primera manera y la que he considerado como la más importante y en la que he querido ante todo insistir siempre, ha sido la presencia. Una presencia contemplativa de Jesús en la oración (siempre le he dado una primacía a la oración personal ante el Sagrario) y en la vida concreta de la gente que me rodea. Siempre he tenido la convicción (nacida y marcada por dos místicos franceses del siglo XIX: el B. Antonio Chevrier y el B.Carlos de Foucauld) de que el servicio mejor y más valioso que le podemos prestar al pobres es nuestra presencia: estar cerca de ellos simplemente como presencia, sin la preocupación primordial de “hacer algo por ellos,” con la convicción comprobada a lo largo de estos 47 años de que la presencia es lo más eficaz para ayudar a la promoción del Pobre. La presencia nuestra, de cristianos, sacerdotes, religiosas y religiosos en medio del pueblo es lo más eficaz para que el pobre se libere y se lance a la acción. Pero esta presencia como decía antes, tiene que estar profundamente enraizada y surgida de la oración y la contemplación. Lo expresaba maravillosamente Mons. Casaldáliga en un corto poema: Yo no sé si podría convivir con los pobres, si no topara a Dios en sus harapos, si no estuviera Dios como un brasero 116


Sobre Jesús

quemando mi egoísmo lentamente. Quizás no sería capaz de estos caminos si no estuviera Dios como una aurora, rompiéndome la niebla y el cansancio. Estar simplemente ahí, escuchando al pobre, descubriendo sus valores de pobres, entrando en comunión con sus sufrimientos, revelarles sin palabras, por la pura presencia, que Dios está de parte de ellos, que son muy importantes para Dios, esto lo he constatado a lo largo de todos los años, como lo más eficaz para la promoción y liberación del pobre. Y mirando a Jesús ¿no fue esa su primera manera de valorizar y liberar al pobre? ¿No se radicalizó y no le dio una primacía absoluta a la pura presencia? Nos hemos olvidado de los treinta años de Jesús en Nazaret, donde lo único que hizo fue estar simplemente al lado del pueblo, aprendiendo del mismo pobre su manera de ser persona. Es preciso recuperar para nosotros, el valor de Nazaret como estilo de vida y como manera de anunciar hoy al Señor en todos los medios pero principalmente en medio de los pobres.

Crear un espacio para que el pobre recupere su dignidad y su identidad de pobre. Para mí esta ha sido también desde el principio una certeza inamovible: la destrucción, el mal del pobre no está ante todo en que le falte educación, trabajo, salud, es decir en que se le nieguen los derechos básicos de toda persona, sino en que se le ha negado su dignidad y su identidad de pobre. Esta es la peor alienación del pobre. Al pobre se le ha creado culturalmente una conciencia de mendigo y de incapaz. Y esto viene de la misma definición de pobre que se ha tenido desde siglos: “Pobre es el que carece de bienes”; de ahí han surgido por una parte todas las categorías de pobre: “pobre material”, el que carece de bienes materiales; “pobre espiritual”, el que carece de 117


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bienes espirituales; “pobre moral”, el que carece de valores morales. No hemos caído en la cuenta de que en esta manera de mirar al pobre implícitamente se le está negando su identidad y su dignidad de pobre y lo está alienando en la raíz misma de su ser. Y esto por tres razones: a) La primera porque lo negativo no da identidad: nadie se define por lo que no es sino por lo que es; b) La segunda porque las carencias sentidas son siempre malas y por tanto hay que quitarlas. De ahí que la actitud normal cuando se está ante un pobre es ver qué se puede hacer para quitarle las carencias; esto le ha creado al pobre una conciencia, que lo destruye en su mismo ser, que ser pobre de por sí es una cosa mala, de que es algo negativo. Y esto el mismo pobre se lo ha introyectado cuando dice: “Yo soy pobre pero honrado” y nosotros le acentuamos esa destrucción cuando decimos: “el pobre es pobre pero es solidario; es pobre pero religioso”. El “pero” es signo y expresión de que ser pobre es de por si algo malo. c) la tercera razón es consecuencia de las dos anteriores: si ser pobre es algo malo, lo bueno es ser rico. La identidad del pobre no está en él mismo sino en el rico. La auténtica persona es la persona rica. Solo vale en la medida en que deje de ser pobre y se haga rico. Pues bien: toda mi acción ha sido crear un espacio donde el pobre recupere su identidad y su dignidad de pobre. Esto implica en primer lugar una actitud de respeto, de valoración, y sobre todo el crear un espacio donde el pobre descubra su identidad y su dignidad de pobre y como pobre pues es lógico que la dignidad y la identidad propia no se la pueden dar a nadie; es el pobre mismo y solo él quien puede recuperarla. Si miramos a Jesús ¿toda su actitud con el pobre no fue esa? Ayudarle a que él recobre su dignidad y su identidad de pobre. 118


Sobre Jesús

El texto de la mujer con el flujo de sangre (Mc.5.25) es muy significativo, lo mismo que el exigir la fe como condición para hacer algo a favor del pobre y el dejarlo ser él mismo, por ejemplo al preguntarle a un ciego qué quiere que haga por él (Mc.10,46). Lo que Jesús quería era que el pobre mismo dijera su palabra. Pero hay algo más profundo: Jesús valorizó al pobre como pobre cuando Él mismo quiso hacerse pobre como los pobres de su tiempo y cuando propuso al pobre como la manera de ser persona para entrar al Reino (Lc.6,20). Jesús no miró la pobreza como algo malo o negativo, de lo contario Él mismo no habría escogido la condición de los pobres para hacerse persona como nos lo repite San Pablo en los Filipenses. ( Fil.2,5ss.) Por eso, los que no pertenecemos al grupo social de los pobres, tenemos que ayudar crear el espacio donde el pobre pueda descubrir su identidad y dignidad de pobre. Es el mismo pobre el que tiene que descubrir su dignidad y su identidad, Nadie se la puede dar.

La Acción, Acompañar al pobre para que él construya su vida El tercer centro de alrededor del cual he vivido mi ministerio en medio pobre, ha sido acompañarlos en las acciones que él tiene que hacer para enfrentar todo lo que puede haber de destructor en su vida, todas las carencias que lo están destruyendo. Es aquí donde yo hago entrar toda la acción social con el pobre. La acción es esencial tanto en la visión humana de hoy como en la visión de Jesús. El pobre no se dignifica, no descubre su valor sino a través de la acción. “Ser persona es hacerse” “El hacer es lo que revela el ser” repite toda la filosofía existencial. Pero no se trata de una acción que se haga solo en favor del pobre sino esencialmente una acción en la que él sea sujeto y protagonista de su misma 119


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vida. Es lo que he tratado de concretizar en dos Corporaciones de vivienda en las que el pobre lleva todo y es acompañado por un grupo de asesores que estamos allí, no solo para hacer algo por ellos sino con ellos, acompañándolos para que sean ellos mismos los que enfrenten sus necesidades y donde ellos mismos busquen su solución. Pienso que esa fue también la actitud de Jesús con el pobre: no hacerle simplemente el bien sino empujarlo a la acción: “Toma tu camilla y levántate”; el texto que citaba antes de la mujer con el flujo de sangre es muy significativo desde este punto de vista: “Tu fe te ha salvado” Jesús le hizo sentir a la mujer que ellas misma había sido la autora de su propia curación, que gracias a lo que ella había hecho había recuperado su dignidad. No se puede vivir una presencia en medio pobre como una presencia evangelizadora, si no lo acompañamos, si no marchamos con él, si no le ayudamos a que él asuma su situación, si no le ofrece los medios que él necesita y no puede obtener para que construya su propia vida. Y es aquí donde aparece necesariamente la dimensión política de toda presencia y de toda acción en favor del pobre.

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Sobre Jesús

Conclusión

Dentro de esta manera de vivir mi ministerio sacerdotal he vivido el aspecto sacramental de mi vida sacerdotal. La Eucaristía principalmente y la administración de los sacramentos han sido los espacios donde celebro todo lo que vivo en medio de la gente. La eucaristía ha sido el lugar a donde llevo todo mi esfuerzo para anunciar a Jesús en medio de lo que hago, de donde saco la fuerza (con la oración personal y el estudio de Evangelio) para hacer de toda mi vida una manera vivir y anunciar a Jesús y colaborar en la promoción y liberación del pobre. Cuando ahora se repite tanto que la Iglesia ha perdido su fuerza al no tener ya el poder social que tenía antes; cuando le han quitado a la Iglesia el monopolio y la exclusividad de las obras sociales que tuvo durante siglos, me repito lo que dice el Padre J.Loeuv, un místico dominico del siglo XX. “Nos están quitando todas las obras sociales…¡lástima! No nos va a quedar para darle a la gente más que a Jesucristo” Solo le pido al Señor que me mantenga fiel hasta el final.

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Palabras del P. Federico Carrasquilla cuando recibió la Condecoración Gran Defensor de los Derechos Humanos Jesús María Valle Categoría Personas año 2010 Queridas amigas y amigos: Les quiero compartir lo que he pensado desde que me informaron que iba a recibir esta condecoración: Para comenzar, he tenido un sentimiento de incomodidad, y de incoherencia porque no estoy de acuerdo con esta Condecoración. Me siento como si me estuviera traicionando a mí mismo. Y esto no es por una falsa humildad pensando que no la merezco sino por dos razones muy personales que espero me comprendan y estén de acuerdo conmigo. Recibir la condecoración va contra mi modo de ser y de pensar. Desde el comienzo de mi ya larga vida sacerdotal, decidí dedicar toda mi actividad al servicio de los pobres tratando de situarme desde ellos mismos. En esto me he mantenido totalmente fiel. He tratado de vivir coherente con la opción que había tomado como realización de mi vida; y recibir una condecoración por el ejercicio de lo que debía hacer, me parece contradictorio. Alguien de mucha autoridad había dicho: “Cuando hagan lo que les estaba mandado digan: somos simples servidores, hemos hecho solo lo que debíamos hacer” (Lc 17,10) Por eso me siento incómodo e incoherente. Todo el sentido de mi compromiso con el pobre lo he hecho por Jesús, por fidelidad a su persona, por colaborar en su Obra y por 123


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hacerlo a su manera. Y todos ustedes saben que la vida de Jesús fue una vida entregada totalmente, por el Padre, a los más pobres, a los que eran despreciados y excluidos de la sociedad. Por eso lo mataron. ¿No les parece muy incoherente el que alguien que ha querido vivir de esta manera, reciba ahora una condecoración? ¿Ser alabado por seguir a Alguien que por el mismo motivo fue despreciado, excluido, asesinado: no les parece que es casi traicionarse a sí mismo? Por eso también me siento incómodo e incoherente. Después de pensar si debía o no recibir la condecoración, me pareció por el contrario que era muy importante el que la recibiera y estuviera agradecido con ustedes y esto también por dos motivos: Primero Esta condecoración me la otorgan en nombre y en memoria del doctor Jesús María Valle, persona que conocí mucho y que junto con el doctor Héctor Abad Gómez suscitaron siempre mi admiración y fueron para mí como un modelo en mi trabajo, sobre todo cuando pagaron con su sangre el compromiso que voluntariamente habían adquirido. Mucha gente al saber de mi admiración por esas dos personas, me preguntaban si eran creyentes. De inmediato siempre les respondía, “Clarísimo que eran creyentes: creían en su misión de Defensores de los Derechos Humanos; creían en los otros y sobre todo en los más pobres; creían en el poder de la verdad y de la justicia; creían que otro mundo era posible…¡el resto no me interesa!” Siempre sentí que mi fe, salida de la persona de Jesús, era la misma fe de ellos. Kafka decía que sólo creía en los testigos que pagaban con su sangre aquello de lo que daban testimonio. Su muerte reveló el sentido de su vida. Por eso al saber que iba a recibir esta condecoración en nombre del doctor Jesús María Valle pensé en su vida, en su compromiso, en todo lo que había significado su trabajo de abogado De124


Sobre Jesús

fensor de los Derechos Humanos, en la fuerza de su testimonio, sellado con su sangre en su martirio. Me pareció que recibir este honor en su nombre me comprometía a seguir sus huellas, a comprometerme ante todos ustedes a continuar gastando mi vida en servicio de los pobres de mi pueblo, en no temer las dificultades, las incomprensiones, las oposiciones, la cruz, decimos los cristianos. Que debía tener presente su vida para continuar mi vida. Y esto me dio mucha alegría y me hacía sentir agradecido de quienes me habían propuesto para esta condecoración y al Concejo de Medellín que me la había otorgado. Segundo El otro motivo de alegría y de agradecimiento es porque tengo la oportunidad de explicar cómo he entendido desde el principio mi compromiso con el pobre y mi defensa de sus derechos. Los Derechos de los pobres se viven en dos niveles: uno externo y otro más propio de ellos. Las dos son necesarios tenerlos en cuenta. En un nivel externo, los derechos de los pobres son los derechos de toda persona, de todo ciudadano: derecho al respeto a la vida y a tener todo lo que se necesita para llevar una vida digna: educación, salud, trabajo, etc.

En un nivel más propio del pobre, que llamaríamos existencial El pobre tiene derecho a una identidad como pobre y a una dignidad como pobre. Y estos dos derechos son justamente lo que más se le han negado en la sociedad actual. Al pobre por ser pobre se le ha negado su identidad como pobre y su dignidad como pobre. Se le ha mirado como “mendigo e incapaz de asumir por sí mismo su propia vida”. Y él mismo ha introyectado esa mirada. 125


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Siempre he pensado que el problema del pobre y de la pobreza no estaba solamente en lo externo, que es bien evidente y que nunca se debe olvidar, sino en lo más profundo, en lo existencial y que esta negación surgía de la misma definición de pobre que nos da la sociología y que todos llevamos bien marcado en nuestra cultura. “Ser pobre es carecer de bienes”. De acuerdo con esta definición el ser pobre se define por lo negativo y esto no da identidad ni dignidad. Ser pobre es algo malo. Algo que hay que tratar de arrancar. Todos los programas sociales parten justamente de esta manera de mirar al pobre. Y no nos damos cuenta de que esta manera de mirar al pobre es fatal hoy porque encierra tres afirmaciones inconscientes, subliminales diría Mc Luhan, pero absolutamente negativas y desastrosas para la promoción del pobre. Primera afirmación: El pobre como pobre no tiene identidad. Esto porque lo negativo no da identidad. Al pobre lo que le han robado no es tanto lo externo sino su identidad de pobre. Y esto está metido muy dentro en nuestra cultura y aparece en las expresiones comunes “El pobre es pobre pero solidario, pero muy religioso” Convicción que el mismo pobre ha aceptado cuando repite: “Soy pobre pero honrado”. Segunda afirmación: La pobreza y por tanto el ser pobre es algo malo. Continuamente repetimos: hay que “erradicar la pobreza”; “qué hacer para que no haya más pobres” Ser pobre es entonces una desgracia, algo malo que hay que quitar. Tratamos de tapar o de matizar esta manera de mirar al pobre diciendo que “el pobre vale como persona”,“que hay que tratar al pobre como persona”; que “el pobre como pobre no vale pero si vale como fuerza revolucionaria” O más sutilmente se dice “por los pobres contra la pobreza” olvidando ¡que lo que hace la condición de pobre es justamente la pobreza! Es como decir: “por la mujer pero contra la feminidad!”. Ahí se le está negando su identidad. De esta mane126


Sobre Jesús

ra estamos diciendo que el pobre como pobre ni tiene identidad ni tiene dignidad. Tercera afirmación, que es más inconsciente todavía: el modelo de persona es el rico. Si ser pobre es una desgracia, es algo malo, lo bueno es ser rico, es poseer lo más que se pueda. Muchísimas veces los programas sociales tienen como finalidad darle al pobre lo que tiene el rico. “También el pobre tiene derecho a tener lo que tiene el rico” decimos con frecuencia. No nos damos cuenta de que con esta manera de mirar al pobre le estamos quitando su dignidad de pobre como pobre. Pues bien: mi compromiso con el pobre ha sido trabajar por recuperar la identidad y la dignidad del pobre como pobre. Por hacerle entender y ayudarle a descubrir que es persona justamente por ser pobre; que “tiene que beber en su propio pozo”; que no tiene que mirar al rico para descubrirse como persona sino que basta con que se mire a sí mismo y descubra que su ser de pobre tiene unos valores propios de él y una destrucción de su persona que surge también de su condición de pobre. Toda mi acción y mi presencia en medio pobre ha consistido simplemente en eso: ayudar a que el pobre descubra sus valores propios por los que tiene que luchar y hacerse valer y que tome consciencia de una destrucción contra la que también tiene que luchar, dejándola de mirar como “calificativo ético” es decir como algo malo, y enfrentarla como “tarea ética”·: algo contra lo que tiene que luchar. Mi esfuerzo y dedicación ha consistido entonces en ayudarle a descubrir que ser pobre es una manera de ser persona, más aún que es la manera auténtica de ser persona y que desde esa convicción tiene que luchar por tener todo lo necesario. Su lucha va mucho más allá de lo material: es una lucha por recuperar esa identidad y esa dignidad. Que tiene que luchar y 127


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exigir sus derechos no para ser persona y ser reconocido en la sociedad sino justamente porque es persona y tiene derecho a tener lo necesario para realizar su manera de ser pobre. Por eso la lucha del pobre, por esencia, nunca es individualista porque los valores por los que lucha, los que surgen como espontáneamente de su condición de pobre y por ser pobre, son los valores universales, los valores sobre los que se fundamenta la auténtica persona y la auténtica sociedad. El mejor poeta alemán del siglo XX, Rainer María Rilke expresaba muy bien esa dignidad y ese valor universal del pobre cuando escribía en una oración: “Señor: los días de los ricos ya pasaron, y nadie se los va a recuperar. Pero a los pobres, hazlos pobres nuevamente porque no lo son: son solamente no-ricos, sin voluntad, sin mundo. En realidad los pobres no quieren nada: sólo necesitan lo único, ser pobres como lo son de verdad, porque la pobreza es un brillo desde dentro” R. M. Rilke - El Libro de las Horas.

Acompañar al pobre para que descubra y recupere su identidad y su dignidad de pobre no solo no lleva a la resignación sino que va muchísimo más lejos que cualquier obra social y cualquier reforma social, sin desmerecer del valor y de la necesidad de ellas, porque convierte su acción y su lucha en algo más profundo y universal. Al luchar por él mismo está luchando por toda la humanidad. Por eso su lucha es sin odio y sin aplastar a nadie. Es el verdadero ‘hermano universal’ (Carlos de Foucauld). Pero esta manera de mirar al pobre tiene otra consecuencia más profunda y es sobre todo la que quisiera subrayar bien en este homenaje: si el derecho fundamental y más profundo del pobre 128


Sobre Jesús

está en que se le reconozca y se le respete su identidad y su dignidad, nadie puede hacer esto por el pobre. Solo él mismo puede recuperar su dignidad y su identidad. Lo único que podemos hacer los que no somos pobres, ni vivimos la situación de los pobres, es procurarles un espacio, un ambiente, donde ellos puedan recuperar su identidad y su dignidad. Y este ha sido precisamente el sentido de mi vida en medio de los pobres y mi “defensa de sus Derechos”: crear un espacio y un ambiente donde puedan hacerse personas como pobres, sin renegar de su condición social, sin sentirse menos, sin estar dependiendo de nadie para recuperar su valor y su identidad. Por eso realmente son ellos los que merecen esta condecoración. Son ellos mismos los únicos defensores de los derechos del pobre. Todos los demás tenemos que ser servidores de los pobres. (San Vicente de Paul) Por eso quisiera terminar esta intervención dirigiéndome a ustedes los políticos, los miembros del Concejo de Medellín, que tan bondadosamente me han dado esta condecoración: Pónganse al servicio de los pobres, no utilicen nunca a los pobres para conseguir sus intereses personales, o mejor, que sus quehaceres incluyan los intereses de los más pobres. Este debe ser el nuevo sentido de la política. Solo así podremos hacer la Patria que todos queremos, donde todos nos sintamos hermanos e iguales. La tarea de ustedes es también crear ese espacio material, social, cultural, económico, ético, donde los pobres puedan hacerse personas y donde también ellos puedan ofrecerle a la sociedad ese modelo nuevo de persona que todos queremos y buscamos. El mundo y la sociedad que buscamos se hará desde el pobre o nunca se hará. Por permitirme compartir mi visión me siento muy agradecido y feliz de estar con ustedes. Concejo de Medellín, Marzo 25 de 2010 129


JesĂşs

Otra manera de ver la vida Escritos en broma para leer en serio P. Federico Carrasquilla M.

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Sobre Jesús

Presentación

Desde el comienzo de lo que se ha llamado “la posmodernidad” o la “modernidad tardía” viene siendo una convicción aceptada por la mayoría de los intelectuales, de que hay dos maneras de conocer: “por la razón”, que ha sido la manera de conocer desde el principio de la humanidad y “por el corazón”, es la manera que surge de la posmodernidad y que es el conocimiento del que es portador lo afectivo, las creencias, las experiencias vitales. Esto que ahora se hace bien claro y que resumía un autor alemán de una manera muy directa: “hay dos maneras de conocer: por la razón y por la fe” ya lo habían insinuado tanto Pascal en los Pensamientos como Saint Exúpery en el Principito, con esas frases clásicas: “El corazón tiene razones que la razón no conoce” y “solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.” Esta nueva manera de conocer, abre enormes posibilidades a la comprensión de la fe cristiana pues nos da otra manera, y en el fondo la auténtica manera, de entrar en el Evangelio y aun en toda la Biblia. Ya en el libro del Eclesiástico leemos: “El Señor 133


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les dio a los hombres un juicio, una lengua, unos ojos; unos oídos y un corazón para pensar” (Eclo 17,6) y San Pablo pedía para los Efesios que el Señor “les iluminara los ojos del corazón” (Ef 1,18). Ahora podemos entonces descubrir que el evangelio tiene una lógica que no es la lógica de la razón sino la del corazón y que por tanto tenemos que aprender a leer el evangelio desde esta perspectiva. Y esto porque el evangelio no nos da ante todo una doctrina ni unas normas, sino que busca hacernos conocer y llegar a la persona de Jesús (Jn 20,30-31) y porque la preocupación de Jesús no fue enseñar doctrinas ni dar normas de conducta (Lc12,13) sino revelarnos otra manera de conocer y de relacionarnos con Dios y enseñarnos a vivir desde esta perspectiva. Por eso el evangelio sólo se comprende en su sentido auténtico cuando lo leemos desde la vida, desde la realidad, desde el corazón. Es lo que pretenden estos cortos escritos: invitarnos a leer el evangelio con otros ojos y con otra lógica: con la lógica del amor y con los ojos del corazón. Ponemos al final de cada escrito, unas preguntas que permitan comprender y entrar en esa lógica.

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Evangelios alternativos Evangelio de Martha y María Lc 10, 38-42

Jesús iba en camino y pasó por una pequeña población. Una mujer de nombre María lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana menor de nombre Marta. Al entrar Jesús a la casa, las dos se sentaron a los pies del Señor y escuchaban embelesadas sus palabras. Después de mucho rato, Martha cayó en la cuenta de que no habían preparado nada para el Señor. ¡Tan entusiasmadas estaban oyéndolo que no les había quedado tiempo para pensar en otra cosa! Ella muy discretamente se levantó en silencio, con una nostalgia grande de no poder seguir escuchándolo pero a la vez con la alegría de saber que iba a preparar la comida del Señor. María, fascinada como estaba y pendiente de los labios de Jesús, ni se dio cuenta de que Martha la había dejado sola. Cuando notó la ausencia de Martha le dijo a Jesús: “Señor, ¿no crees que mi hermana se debía haber quedado aquí contigo? ¿No te parece que es muy desatenta? ¿No se dará cuenta de que Tú eres más importante que cualquier trabajo material? ¡Dile que deje todo y que aproveche tu estadía que es tan corta! Y Jesús le respondió: —María, María, está bien que me atiendas 135


Volver a Jesús de Nazaret

y que pienses que ésta es la mejor parte. Pero no por eso debes descuidar ni desvalorizar los quehaceres diarios de una casa. ¿Acaso no has aprendido que a mí también se me encuentra en los trabajos sencillos y ordinarios que hacen todos los días las personas en sus hogares? ¿Se te olvidó que lo que está haciendo Martha fue lo que hizo mi Madre conmigo durante treinta años? Martha no me ha dejado a mí; no está siendo desatenta conmigo, ¡todo lo contrario! Ella ha descubierto otra manera de estar conmigo y de escucharme. Y esa manera le va a permitir mantenerse unida a mí cuando yo me vaya. Está viviendo entonces una manera de estar en mi presencia que nunca le faltará.

Para reflexionar: Qué te llama la atención de este texto. Cuál es el mensaje que quiere hacer pasar. Qué hechos o actitudes tuyas te identifican con Marta y con María como aparecen en este texto. Qué llamadas te hace el Señor a través de este texto para vivirlo y anunciarlo mejor.

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Sobre Jesús

Evangelio del Fariseo y del Publicano Lc.18, 9-14

Entonces Jesús les dijo esta parábola dirigida a los que se creían mejores que los otros y despreciaban por esto a los demás. Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo y otro publicano. El publicano entró al templo, se sentó en los primeros puestos y oraba de esta manera: “Dios mío, te doy gracias porque con Jesús de Nazaret he descubierto que Tú no nos rechazas a nosotros por el oficio que tenemos. La sociedad por el contrario siempre nos ha considerado pecadores y seres despreciables. Pero Él nos ha enseñado que no es así; que a Ti lo que te importa ante todo es que nos amemos los unos a los otros y que todos nos sintamos hijos de un mismo Padre. Estoy feliz de haber descubierto esto gracias a Jesús. En mi vida he hecho muchas cosas malas pero he tenido el valor y la sinceridad de reconocerlo. Ahora te doy gracias por esto y sobre todo porque no soy como ese fariseo que está en la puerta ¡Es un falso y un hipócrita! Seguramente no ha subido aquí al primer puesto, donde siempre se hace, porque me ha visto a 137


Volver a Jesús de Nazaret

mí y no quiere contaminarse. Es que si supieras lo orgullosos y soberbios que son esos fariseos. El mismo Jesús de Nazaret les ha hablado muy fuerte aunque no tanto como yo quisiera. Es que son tan suficientes y vanidosos. ¡Ojalá yo nunca llegue a ser como ellos! El fariseo, por el contrario, se tenía a cierta distancia y no se atrevía a levantar los ojos al cielo; se golpeaba el pecho y decía: Dios de nuestros Padres: ¡qué equivocado he estado! Hace unos momentos, viniendo para acá con el fin de hacer mis oraciones, vi una multitud que se arremolinaba para oír a un tal Jesús de Nazaret que de un tiempo para acá se ha vuelto muy famoso. Hay mucha gente que lo sigue; nosotros los fariseos no le hemos prestado ninguna atención porque no pertenece a los nuestros y sobre todo porque nos han dicho que sus enseñanzas, son contrarias a lo que predicamos nosotros. Yo me acerqué a escondidas para que nadie notara mi presencia y poder oírlo tranquilamente. Pero Señor, no sé lo que me pasó. Te aseguro que nadie ha hablado como este hombre. Lo poco que le escuché me dejó completamente trastornado. Solo le oí decir que Tú eras ciertamente el Dios Todopoderoso, liberador de nuestro pueblo, pero que también y sobre todo que eras un Padre bueno que nos querías a todos por igual; que te podíamos decir Abbá; que a Tí no te importaba tanto las obras mismas como el amor que pusiéramos en ellas y que tenías una especial predilección por los pobres y los pecadores. En ese momento sentí como que todas mis seguridades y todo aquello en lo que siempre había puesto mi confianza, se iba al suelo; de pronto me di cuenta de toda la vaciedad de mi vida, de lo hipócrita que he sido. ¡Cómo es que me he atrevido a creerme mejor que los otros y a despreciar a los demás si ellos son mis hermanos! ¡Perdóname Dios mío! Cambia mi corazón. Quizás ese publicano que está arriba también lo oyó y por eso 138


Sobre Jesús

se atrevió a entrar al templo; hasta ahora nosotros siempre se lo habíamos impedido. Me arrepiento de haberlo despreciado, de no haberlo considerado como hermano. Ten piedad de mí Señor que soy un pobre pecador Y... Jesús terminó diciendo: les aseguro que éste último salió justificado, el otro no. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla, será ensalzado.

Para reflexionar: Qué te llama la atención de este texto. Qué hechos de tu vida personal o de la vida de los que conoces reflejan estas dos mentalidades. Que llamadas te hace el Señor a través de este texto.

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Volver a Jesús de Nazaret

¡Increíble y desconcertante hallazgo!

Todos los medios de comunicación están profundamente sorprendidos por el hallazgo de un documento que unos obreros del pueblo de Nazaret hicieron al realizar unas excavaciones para construir una vivienda. Según parece se trata de las ruinas de una escuela talmúdica dirigida por los Fariseos y que funcionaba en el siglo primero en esa pequeña población. Dicho documento, que estaba en perfectas condiciones, contenía el informe que los profesores de la Escuela hicieron sobre un adolescente, de 14 años, a quien llaman Jeshuá, hijo de Myriam y de José. Su contenido ha suscitado ya una enorme controversia pues puede cuestionar profundamente muchas de las opiniones que la mayor parte de la gente tiene sobre Jesús de Nazaret con quien de inmediato se ha identificado al adolescente. Transcribimos con toda fidelidad lo que dice el documento sin pronunciarnos sobre su contenido. 140


Sobre Jesús

Informe general Unánimemente los profesores tienen una opinión profundamente negativa del adolescente Jeshuá, hijo de José y de Myriam, residentes en esta población. Su padre es carpintero y su madre, ama de casa. Cultivan un pequeño huerto donde tienen flores, plantas aromáticas como el anís y la menta y unos frondosos árboles. Este huerto es muy frecuentado en verano, por la belleza de los lirios y la sombra que dan los árboles. Dicho adolescente tiene grandes cualidades pero también enormes defectos que hacen que su personalidad aparezca como ambigua, contradictoria, poco transparente, a veces demasiado sensible sobre todo cuando encuentra alguien triste o con necesidad. Siempre sale en defensa de los menos dotados de la clase, lo que crea muchos problemas disciplinarios. Se mezcla con el personal de servicio, a pesar de que se le ha advertido que no los debe frecuentar; inclusive ha llegado a compartir con ellos lo poco que trae de comida, lo que ha sido un pésimo ejemplo para algunos compañeros que han comenzado a hacer lo mismo, rompiendo las distancias que se habían establecido en la Escuela. Todos los profesores piensan, que de seguir así, va a terminar crucificado como un criminal.

Informe detallado A continuación el documento anota las observaciones que sobre las distintas disciplinas enseñadas en la Escuela, dan los profesores. Matemáticas: Pésimo. No logra asimilar rectamente las operaciones, las entiende de otra manera. Así por ejemplo, dice que la suma no siempre es exacta, porque “El y su Padre son uno solo”; que las restas son muy buenas porque sirven para disminuir las faltas y perdonar las deudas; que hay que multiplicar no solo los 141


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números sino las cosas, pero para repartirlas; y que las divisiones son muy necesarias cuando hay una falsa unidad. Al hacer estos comentarios muchos de sus compañeros se quedan sin saber si habla en serio o en broma. Ciencias: Pésimo. No le presta atención a los experimentos de laboratorio y dice que mirando los lirios del campo y los pajaritos del cielo encuentra mejores enseñanzas; inclusive un día y solo para hacer gozar a sus compañeros y mientras el profesor hacía un experimento, dicen que cambió el agua en vino. Lenguaje: Pésimo. Aunque tiene evidentemente una enorme facilidad para hablar, le encanta enredar las cosas y utiliza un lenguaje que él llama parábolas “para que los que las oigan, no las entiendan”. Escritura: Pésimo. No se ha logrado que escriba en los renglones y terminó escribiendo en el suelo. Disciplina: Pésimo. En muchos puntos claves opina todo lo contrario de lo que enseñan los profesores y sin embargo, dice que no los quiere contradecir sino ir más lejos que ellos. En la clase es muy atento pero en los recreos está siempre con los peores alumnos y cuando se le llamó la atención de evitar las malas compañías tuvo el cinismo de decir que no eran ellos los que lo iban a cambiar sino que era él quien los iba a transformar. Religión: Pésimo y peligroso. Tiene un conocimiento perfecto de la Ley y los Profetas pero los interpreta a su manera, diciendo que no quiere cambiar nada sino “llevarlo todo a su plenitud”, expresión que nadie entiende. Lo peor de todo es que inventó un nombre para hablar de nuestro Dios, un nombre del lenguaje familiar: le dice ABBA, (papito), lo que ha horrorizado a la casi totalidad de los alumnos. Según parece fuera de la escuela, entre los mendigos, pastores y gente de baja condición social, esta manera de hablar de Dios tiene una enorme acogida. 142


Sobre Jesús

Finalmente, se atreve a decir que amar a Dios y amar a un criminal no sólo es lo mismo sino que sólo amando a los peores, a los que nuestra sociedad, desprecia, se demuestra el amor que se tiene a nuestro Santísimo Dios. Esto ya es intolerable. Un día decidimos expulsarlo pero vimos que había que considerarlo más bien como alguien que ha perdido la razón, pues todas esas ideas sobre Dios más que de una persona irreligiosa o blasfema, son de alguien que no razona correctamente. Comportamiento: Pésimo y peligroso. Aunque estrictamente en el plano moral no se le puede reprochar nada, pues su conducta personal es siempre limpia y de una bondad cautivante, (esto es precisamente lo peligroso) se atreve a decir que las prostitutas y ladrones entrarán primero en el Reino de los Cielos que nosotros los Fariseos; que los últimos serán los primeros, por el modo de orar de un fariseo y de un publicano, que vio una vez en el templo, piensa que son los publicanos los que salen reconciliados y no nosotros. Por otra parte tiene unas peligrosísimas teorías sobre el dinero y sobre el trabajo; dice, por ejemplo, que los que trabajan una sola hora al día, cuando no es por culpa de ellos sino porque nadie los ha contratado, ¡deben recibir el salario entero dizque porque ellos necesitan comer todo el día!

Nota adicional Sin embargo, lo que más preocupó a los profesores fue la reacción de sus padres. Cuando se les leyó el informe, su madre se quedó en silencio pero muy tranquila, pareciera que estuviera guardando todo eso en su corazón. Su padre en cambio se mostró muy preocupado y se le veía visiblemente conmovido a tal punto que se le salieron dos lágrimas. En ese momento el adolescente se le acercó, lo abrazó y le dijo algo de lo que solo se entendieron sus últimas palabras: “tranquilo papá que yo estoy en las cosas de mi Padre”. 143


Volver a Jesús de Nazaret

Entonces los tres se abrazaron, dibujaron al mismo tiempo una sonrisa de alegría y salieron muy tranquilos. Su madre empezó a entonar una canción religiosa muy popular cuya letra viene de Ana, la madre del profeta Samuel pero a la que, según parece, le había cambiado sus primeras palabras, pues lo que los profesores se acuerdan era que iba cantando: “Glorifica mi alma al señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador”

Preguntarse Qué piensas de este documento. Por qué. Qué te permite conocer de la persona de Jesús. Cómo ilumina y cuestiona tu vida. A qué compromisos te lleva.

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Sobre Jesús

¡Otro increíble y desconcertante hallazgo!

Muy desconcertada está la opinión pública por otro hallazgo más increíble todavía que el informe escolar, en el que se narran unas supuestas condecoraciones y honores que habría recibido el mismo Jesús de Nazaret y que fueron anunciadas con mucha publicidad por los medios de comunicación de la época. Los que dudan de su autenticidad se basan en que como los medios de comunicación de todos los tiempos han estado siempre en manos de los poderosos, puede ser que se trate de una estrategia para desprestigiar al mismo Jesús ante sus seguidores y simpatizantes que verían como una traición el que su Maestro se dejara rendir homenajes por aquellas personas y grupos que siempre había fustigado con su palabra. Otro dato que hace dudar de su autenticidad es el hecho de que el documento solo trae los titulares sin narrar lo que en realidad habría acontecido. Estos titulares son los siguientes cuya reproducción hacemos literalmente: ¡Atención, atención, última hora! Jesús de Nazaret aclamado en el Sanedrín por su discurso sobre lo que se ha venido llamando su 145


Volver a Jesús de Nazaret

programa de Gobierno, donde habla de que los bienaventurados y privilegiados de su Reino serán los pobres, los que sufren, los excluidos de la sociedad, los que son perseguidos por querer construir una sociedad más justa. En el recinto del Sanedrín se encontraban todos los representantes de los poderes de la sociedad judía quienes lo aplaudieron de pies fervorosamente durante un cuarto de hora. ¡Atención, atención, última hora! La Universidad de Jerusalén le ha concedido a Jesús de Nazaret el título de Profesor insigne y Doctor “Honoris causa” por sus enseñanzas al pueblo, enseñanzas que reconocen, han contribuido enormemente a su despertar al hacerle descubrir, que aunque no tenga títulos, ni su saber sea reconocido socialmente, en realidad es el único que conoce los secretos de Dios que según Él “se los revela a los sencillos y pequeños y se los oculta a los sabios y entendidos” ¡Atención, atención, última hora! El Procurador Poncio Pilatos le ha concedido la Legión de Honor en el grado de Gran Legionario a Jesús de Nazaret por su trabajo que sorprendió por estar favor de la liberación de los más pobres y excluidos del imperio. ¡Atención, atención, última hora! Importante y trascendental diálogo entre el Rey Herodes y Jesús de Nazaret. Según parece los dos líderes aunque tienen un modo de pensar complemente distinto, tuvieron una conversación muy animada con el fin de buscar juntos, medidas que lleven a mejorar la suerte de los más pobres del territorio de Galilea. No se sabe el contenido concreto de estas conversaciones aunque algunos dicen que Jesús de Nazaret en realidad se dedicó solamente a escuchar al Rey pero no quiso exponerle su plan, lo que sorprendió mucho al Monarca. ¡Atención, atención, última hora! El Emperador Tiberio César le ha otorgado a Jesús de Nazaret el Premio Príncipe del Palatino por su lucha en favor de los Derechos Fundamentales de los más 146


Sobre Jesús

pobres del Imperio. Inicialmente parece que el profeta de Nazaret habría rechazado esta distinción pero finalmente la aceptó porque según sus declaraciones “era un reconocimiento, no a su actividad personal sino a la lucha, valentía y tenacidad de los pobres”. Algunos de sus seguidores sin embargo cuestionan la veracidad de esas palabras, pues dicen que no van con el estilo ni con la mentalidad de Jesús. ¡Atención, atención, última hora! La Academia de Ciencias del Centro de Investigaciones para la Paz, entidad dependiente del Ministerio de la Cultura del Imperio Constantinopolitano le acaba de otorgar el Premio Alejandro Magno de la Paz a Jesús de Nazaret por todas sus iniciativas en la búsqueda de la paz. Se hizo mención sobre todo de sus milagros de multiplicación de panes y de peces que según el comunicado “han contribuido a rebajar los índices de desnutrición del pueblo pobre”; sin embargo el mismo Jesús declaró enfáticamente que sus actividades en favor de los pobres no tenían una finalidad política ni menos asistencial sino que con ellas quería “hacer signos que revelaran el tipo de sociedad que El proponía.” Esta observación, según parece, cayó muy mal entre los que le otorgaron el premio. Nota de la Oficina de Prensa: “Cualquier no-parecido con la realidad es mera coincidencia. Y el que tenga oídos para oír, que oiga.”

Para reflexionar: Qué mensaje trae este texto. Qué piensas de los honores en la Iglesia. Por qué Qué llamadas te hace el Señor a través de este texto.

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Volver a Jesús de Nazaret

Decreto 001

YO, JESUCRISTO, DIOS Resucitado, Pastor Supremo y Señor de la Historia, a la naciente comunidad que por el momento llamaría cristiana;

Considerando -- Que en las últimas semanas han sucedido acontecimientos supremamente graves que ponen en peligro nuestra naciente organización; que muestra en gran parte el fracaso de la formación que la comunidad ha recibido durante estos tres últimos años a pesar de mi entrega, buen ejemplo y excelente metodología que he utilizado y que revelan la bajísima calidad moral de la casi totalidad de los integrantes del grupo, quienes en el momento que más los necesitaba huyeron vergonzosamente y me dejaron solo, mostrando no solo una gran cobardía sino la casi nula fidelidad a mi persona. -- Que la traición de Judas dejó ver todo su carácter pervertido, lo que ya desde el principio había mostrado por su codicia y falta de honradez en el manejo de las finanzas del grupo. 148


Sobre Jesús

-- Que la incalificable negación de Pedro merece una denuncia pública puesto que él mismo se había gloriado de que daría su vida por mí y que además yo mismo había puesto en él toda mi confianza y esperanza, dándole, incluso, el puesto de mayor importancia, confiado en la privilegiada revelación que de mi Padre había recibido. -- Que merecen un reconocimiento especial las conductas de mi discípulo Juan, el único que no me defraudó; de mi Madre y de las mujeres que se mantuvieron firmes y se atrevieron a ir al sepulcro exponiéndose al peligro de enfrentarse a los soldados y después a la incredulidad de mis discípulos:

Decreto: Primero: Denunciar públicamente a Judas. Afortunadamente su suicidio me evitó el tenerlo que apedrear públicamente. Segundo: Lamentar la negación de Pedro; darle otra oportunidad en vista de su arrepentimiento y exigirle un retractación pública. En cuanto a dejarlo en su cargo, todavía no he tomado ninguna decisión; espero que su comportamiento futuro mostrará si es digno de la confianza que le he depositado. Tercero: Amonestar seriamente y frente a los nuevos miembros del grupo, a todos los demás discípulos, con excepción de Juan, y reprenderlos por su cobardía, falta de convicción y poca fidelidad. Estoy pensando en una reunión con alguien de autoridad para tratar de que recuperen en algo la formación que les he dado. Por el momento quedan alejados de cualquier cargo. Cuarto: Exaltar el valor y la fidelidad de Juan. En adelante llevará el título de “discípulo amado” y no tendrá que someterse a la autoridad de Pedro. Quinto: Presentar a las generaciones futuras el ejemplo de las mujeres, en especial de mi Madre y de María Magdalena, quie149


Volver a Jesús de Nazaret

nes por su fidelidad y valentía merecieron el que fueran las primeras en gozar de mi triunfo. Sexto: Advertirles a todos los que me condenaron injustamente que pronto recibirán un castigo que los hará lamentarse del mal que me hicieron. Espero que su castigo sea un ejemplo para todos los malos y traidores. El pueblo que por ignorancia y cobardía se dejó engañar, no podrá en adelante llevar el título de “santo”, como lo había previsto; éste será llevado solamente para los que en adelante no muestren ninguna falla. ¡Cúmplase! Dado en Galilea a los cinco días de mi Gloriosa Resurrección del año primero de mi era.

Para reflexionar: Qué mentalidad refleja este Decreto. Por qué Te parece que va en la línea del pensamiento de Jesús? Por qué Cómo este Decreto refleja la mentalidad de muchos cristianos sean Obispos o Laicos. Leer: Lc.6,36-38 Qué revela este texto del modo de pensar de Jesús. Qué llamadas te hace el Señor a través de este texto para leer el comportamiento condenatorio de muchos cristianos.

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Sobre Jesús

Antidecreto

Yo, Jesús, el Siervo sufriente, Resucitado para liberar a todos los oprimidos y devolverle la esperanza a los pobres y pecadores:

Considerando: -- Que los últimos acontecimientos me permitieron mostrar mi amor y mi entrega a todos y en especial a los más pobres y a la vez vivir hasta el final mi fidelidad al Padre y la Obra que El me había encomendado. -- Que durante este tiempo hubo ejemplos maravillosos de fidelidad y otros de debilidad, lo que confirmó lo acertado de mi elección al optar por personas pobres y por los medios pobres. -- Que todos, comenzando por mí mismo, necesitamos releer estos acontecimientos, no dejarlos pasar sin sacar las consecuencias formidables que ellos revelan.

Decreto: Primero: Renovar mi opción por los más pobres y despreciados de la sociedad; por los débiles y pecadores y continuar con mi entrega amorosa a todos y a cada uno de los miembros de la Comunidad naciente. 151


Volver a Jesús de Nazaret

Segundo: Decirles a todos que he olvidado completamente sus malos comportamientos y por el contrario conservo un amor profundo, una ternura y misericordia paternal para con sus debilidades, cobardías y traiciones. Esto en lugar de suscitar mi condenación, hace que más los quiera y comprenda. Tercero: Pedirles a todos que ésta sea la ocasión y esto sí se los suplico de corazón, para caer en la cuenta de que la única razón, el único motivo, la única condición para estar conmigo y hacer parte de mi comunidad es el que reciban, acojan y renueven cada día el amor que yo les tengo; que lo demuestren amándose entre sí y que comprendan, de una vez por todas, que no son las convicciones fuertes, la fuerza de voluntad, las cualidades y habilidades lo que los mantendrán fieles sino única y exclusivamente la gratuidad de mi amor y la conciencia de su debilidad. Cuarto: Mi Madre, Juan y las mujeres que se mantuvieron firmes y fieles no recibirán ninguna recompensa, porque la alegría y la felicidad que sienten ahora, es su mejor premio. Quinto: Este será el primero y el último decreto que daré porque en adelante seguiré como al principio, creyendo solamente en la fuerza del amor.

Acójase con amor Dado junto al Pesebre de Belén, en compañía de los pastores mis amigos, en el primer día de la Humanidad Nueva.

Para reflexionar: Qué mentalidad refleja este Antidecreto. Por qué Qué piensas de él. ¿Te parece que revela mejor la mentalidad de Jesús? Por qué Leer: Mt.11,28-30 Qué revela este texto del modo de ser de Jesús. Cómo acoger, vivir y revelar a los otros este modo de ser de Jesús. 152


Sobre Jesús

¡Atención, atención!

Se necesitan: Personas de cualquier edad, sexo, condición y que quieran conmigo dedicarse de tiempo completo, (sea exclusivamente, sea a partir de su situación civil) a rehacer el mundo y recrear un mundo nuevo, donde no haya lágrimas, ni llanto, ni muerte. Un mundo donde cada persona se sienta y sea tratada como hermano. Un mundo donde todos quepan, donde nadie sea dejado a un lado y donde los pobres sean los privilegiados.

Condiciones: 1. Que se sientan pobres en todos los planos: intelectual, moral, religioso. Porque los que se sienten ricos no tienen necesidad de los otros y solo el que descubre que sin el otro no se puede realizar va a encontrar apasionante trabajar por hacer un mundo donde todos, principiando por los más pobres, se sientan persona. 2. Que estén total y radicalmente fascinados, enamorados y apasionados por mi Persona y por mi Obra: el Reino de Dios. Los que no tengan estas condiciones, por favor, no insistir. 153


Volver a Jesús de Nazaret

Si usted esta interesado, favor presentarse a cualquier hora y cualquier día a alguna de mis oficinas: “El Sagrario” “La oración” o “La buena noticia” (El Evangelio) donde será atendido de inmediato. -- No se necesitan intermediarios, ni recomendaciones, ni llenar hojas de vida. -- El salario es el que usted quiera ponerse. Se le pagara cada día en bonos de alegría al sentirse amado por un Dios Padre-Madre y en bonos de felicidad al sentirse realizado como persona y poder contribuir a la construcción de un mundo nuevo. -- Tendrá todas las prestaciones, válidas para esta vida y la eterna. De mi parte, el contrato es indefinido e irrevocable, pero tendrá que ser renovado cada día por el interesado. Si en algún momento necesita ayuda, puede encontrarme siempre en los más pobres y en lo pobre de la vida de cada uno. ¡Anímese, vale la pena! Jesús de Nazaret

Preguntarse: Qué mensaje hace pasar este anuncio. Qué piensas de él. Cómo interroga tu vida. Leer: Mc.1,16-20 Cómo llama Jesús a los discípulos. Qué significa ese llamamiento. Qué te dice a ti este llamamiento que le hace Jesús a los discípulos.

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Sobre Jesús

Juicio de Dios a una mujer que abortó

Dice Él: —Te condeno mujer por asesinato Responde la mujer: —Y yo te condeno ¡por el asesinato de mi asesinato! Porque acudí a ti llena de angustia, destrozada, con asco y vergüenza de mí misma, sintiéndome lo peor de la sociedad y Tú me acogiste con ternura; lloraste un rato conmigo, me hiciste sentir tu amor de Padre-Madre. Me dijiste que yo valía no por lo que hacía sino porque era hija tuya, me levantaste y me animaste a seguir mi camino sin soltarme de tu mano. Y ahora dime: qué es peor, ¿un asesinato o asesinar ese mismo asesinato? ¡Respóndeme! Él agachó la cabeza, parecía avergonzado y se retiró en silencio.

Preguntarse: Qué tipos de Dios aparecen ahí. Qué significa “asesinar el asesinato” Con cuál Dios se identifica más y por qué Le parece lógica la protesta de la mujer Iluminar el relato con la Palabra de Dios: Jn 8,2-11 Cómo es la mirada de los fariseos y la de Jesús sobre este hecho. Cómo esta manera de mirar la vida que tiene Jesús ilumina y cuestiona tu manera de mirar las personas. Qué llamadas te hace el Señor a través de este texto para mirar las personas y los acontecimientos como los mira Jesús. 155


Cinco El hermano Carlos de Foucauld

Testigo de JesĂşs de Nazaret

Por el p. Federico Carrasquilla

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El hermano Carlos de Foucauld

Nuestra perspectiva será contemplar a Jesús siguiendo la experiencia del Hno. Carlos, en cuanto que él aparece como un testigo excepcional de Jesús, quien nos interpela, nos indica, nos señala un camino, nos ayuda. Pero el seguimiento nuestro no es al P. Foucauld sino a Jesús. Esto es bueno aclararlo, porque corrientemente se corre el riesgo de que muchos fundadores de comunidades terminan suplantando al Señor, más ahora que se habla tanto de “volver a las fuentes” al espíritu de los fundadores. Terminan así volviéndose “Palabra de Dios”, encerrando en márgenes estrechos el mensaje del evangelio que nos trae es a Jesús. Debemos mantener una doble actitud: de acogida a todo lo que nos viene del P. Foucauld en cuanto que es alguien como nosotros que recorrió un camino; y al mismo tiempo, mirarlo como a alguien que señala un término y el sentido del camino que es Jesús. Así se da una doble interpelación: el Hno. Carlos que nos ofrece una experiencia concreta, que nos conduce a la interpelación más profunda y definitiva que es la de Jesús. 159


Volver a Jesús de Nazaret

El sentido del absoluto Experiencia del absoluto para el P. Foucauld

Esta primera etapa podríamos decir que abarca más o menos desde su conversión hasta su salida de la Trapa, que en fechas viene a ser desde 1886 cuando comienza su conversión con la búsqueda de la vida religiosa, y un poco más precisamente desde 1890 cuando ingresa a su vida trapense, hasta 1896 cuando se retira y comienza su experiencia de Nazaret en 1897. Hagamos un poco de historia para ver lo que hay por dentro. Carlos nació en 1858 y cuando era apenas un niño perdió a sus progenitores; esta realidad lo marcará profundamente. Vela por él una tía, y durante este período se comienza a mostrar su carácter retraído, incluso pasivo. Cuando termina sus estudios decide seguir la carrera militar; ya vamos por 1880. Una característica fundamental de su comportamiento en este tiempo fue el abandono, nada le merecía mayor importancia, aunque de cuando en cuando ya se verificaban en él sobresaltos. Del ejército lo expulsan por relajado. Luego, cuando se anuncia la expedición a Argelia, vuelve a incorporarse al ejército con entusiasmo, pero vendrá de nuevo una recaída. Regresa a su vida de lujo, abandono e indolencia. 160


El hermano Carlos de Foucauld

Sigue así hasta octubre de 1886, cuando inició su proceso de conversión más decidido. Comienza su búsqueda de la vida religiosa; entra en el 90 al convento trapense en Francia. A los 6 meses lo trasladan a otro monasterio más pobre en Siria, y allí está hasta 1896 cuando viaja a Roma, y en enero de 1897 se retira del convento y se va para Nazaret, donde comienza una nueva etapa cuando se hace criado de las Hermanas Clarisas. En este proceso hay varios aspectos que vale la pena destacar: -- Hay una sed de cariño y comprensión, porque fue huérfano desde los cinco años. La muerte temprana de sus progenitores le destruye a Carlos la posibilidad de vivir el amor de unos padres. Esto le produce dos reacciones contradictorias: de un lado el abandono y del otro unos ímpetus que lo impulsan a llenar ese vacío. -- La experiencia del absoluto, responde a su búsqueda interior. Este hallazgo lo hace en su contacto con el Islam que lo marcó profundamente, porque los musulmanes tienen un sentido muy fuerte del absoluto de Dios. Hay incluso una frase del Corán que Carlos repite con frecuencia: “Dios es único, a Quien hay que someterse, a Quien nada escapa, a Quien hay que rendir adoración”. Su búsqueda del absoluto despierta eso que él tenía ahogado y sin salir a flote. Sólo que no lo descubre de una vez sino en un camino sinuoso, pues en él pesan también otros aspectos con mucha fuerza, como el sentido muy marcado de lo concreto. El texto del Corán antes referido hace alusión al absoluto, pero no a un absoluto dentro de la vida sino aparte, que para llegar a él hay que dejar esta vida; esto crea un choque en una persona como Carlos, quien tenía un fuerte sentido de lo concreto y en última instancia lo conduce al Jesús del evangelio. El absoluto que él busca se llama Dios y a Él está dispuesto a entregarle toda su vida. En términos más concretos, es la 161


Volver a Jesús de Nazaret

persona de Jesús que lo interpela, lo llama, lo busca y demanda una respuesta. -- Si el absoluto es una persona, lo fundamental en la relación interpersonal es el amor. El Hno. Carlos expresa que cuando descubrió que Dios existía, sintió a partir de ese momento que sólo podría vivir para Él (en una relación amorosa). -- Esa persona tiene un rostro y lleva una vida concreta que es la de Jesús de Nazaret, quien viene a ser el final de todo un camino; incluso no podemos decir que la primera etapa de su vida en el claustro fuera una negación de su experiencia posterior de Nazaret, sino más bien una primera etapa de un caminar que lo llevaría hasta su experiencia de Nazaret en todo el proceso de esa relación de amor a Jesús. En el plano de las experiencias místicas, Carlos es de los más agudos en captar el sentido de la pobreza evangélica, a la cual llega después de optar por Jesús. En cambio otros como San Francisco de Asís o el padre Chevrier llegaron a Jesús después de haber optado por la pobreza. La vía es distinta pero el fin es el mismo. A Carlos lo que le interesa desde el principio es Jesús; y luego en esa búsqueda de Jesús se encuentra conque Él se le revela en un hombre pobre, en la vida de un carpintero, de un obrero. En cambio para Francisco de Asís, su conversión a Jesús comenzó cuando abrazó y besó a un leproso. Es así como Carlos descubre que entre la vida de la trapa y la vida de un pobre obrero sirio, es la vida del pobre obrero la que responde mejor a la vida de Nazaret. Nazaret es entonces una clave para leer todo lo que le rodea como realidad, todos los acontecimientos que le van sucediendo.

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El hermano Carlos de Foucauld

Sentido evangélico de esta experiencia de absoluto

De acuerdo con la experiencia de lo absoluto Jesús se presenta como ese Alguien que el hombre está buscando. La encarnación tiene en esta forma un doble sentido: Dios busca al hombre y el hombre busca a Dios. San Juan en su primera carta nos dice que fue Dios quien tomó la iniciativa de amarnos: “El amor consiste en esto, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo” (1 Jn 4, 10). Pero de otro lado, Dios toma la iniciativa para responder a una búsqueda del hombre, la cual se quedaría frustrada sin la respuesta de Dios. Esto es lo que completa un doble movimiento: de búsqueda y respuesta, y que a nosotros nos cuesta mucho asumir. En la búsqueda intelectual de Dios, todo es raciocinio; y es el hombre el que busca, entonces se puede decir que Dios es una creación del hombre. Ahora, la perspectiva de Jesucristo es distinta: es Dios el que busca al hombre. No obstante, Él sólo llega como respuesta cuando alguien lo busca, Dios me da la libertad de acogerlo o de ignorarlo. Simple163


Volver a Jesús de Nazaret

mente que cuando lo acojo, lo recibo como a alguien a quien espero, lo que es en última instancia una gracia que Dios nos concede. Ello es evidente en la conversión del Hno. Carlos. El había quedado muy impactado por la manera como los islámicos viven su experiencia del absoluto de Dios. Ya llevaba un tiempo buscando a Dios, y lo expresaba en una frase que repetía mucho: “Dios mío, si existes haz que yo te conozca”; esto lo lleva al padre Huvelin a pedirle consejo. Todavía está en una búsqueda de tipo intelectual, sólo acepta lo que ve claro; es él -como hombre- quien dirige la acción. Entonces cuando Carlos se acerca donde el padre Huvelin, éste le dice que se arrodille, se confiese y comulgue. En síntesis: acoja al Señor que lo está buscando; le pide que acepte recibir su gracia. Así, la aparición de Jesús es una gracia, que sólo se manifiesta cuando se le busca. El amor es pura gracia, que ni siquiera exige méritos. Dios no nos cobra su amor, pero nosotros sólo lo descubriremos a Él cuando acojamos esa experiencia de amor que se nos comunica. Cuando Jesús dice que “nadie llega a mi si no es por el Padre” Jn 5,30.ss, está haciendo énfasis en que la iniciativa es del Padre. Ahora, el Padre se da a conocer en cada momento de la vida del hombre.

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El hermano Carlos de Foucauld

La iniciativa de Dios aparece al interior de lo que vive el hombre

Dios como absoluto no se acerca al hombre por fuera de su vida, sino que está presente en todo lo que él vive. En Carlos de Foucauld, como en muchos profetas del Antiguo Testamento, Dios aparece en todo lo que él va viviendo. Su situación familiar, los encuentros que va teniendo con personas, con pueblos… Todos estos encuentros terminan significando ese acercamiento de Dios a su vida, la cual mirada desde el final se ve que desde un principio fue siempre atraída por Dios: primero su infancia, la pérdida temprana de sus padres, su entrada al ejército y su posterior expulsión; su reincorporación más tarde con el recorrido por Marruecos; la amistad con su prima, todo esto es como una larga marcha hasta el encuentro con Dios que desde siempre lo estuvo buscando. Muestra de esto es el resultado final en su vida. En el profeta Jeremías vemos la expresión en que Dios le dice que antes de que se formara en el seno de su madre, ya él lo había llamado. (Jr 1,5) Todo esto nos muestra que es Dios quien se hace presente hasta en los detalles de la vida de los hombres, quien toma la iniciativa de acercarse a nosotros, respetándonos plenamente nuestras 165


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opciones, y dándole significación a todo lo que vivimos. Y todo esto es posible en última instancia desde que el hombre no se rehúse sino que esté abierto. En Carlos hay una insatisfacción continua, un cuestionamiento permanente de lo que vive. Es lo que él mismo dice de su vida antes de su conversión, que sentía como un vacío a pesar de vivir en el lujo y sin tener que preocuparse de nada. Otro elemento de lectura, es que Dios aparece respondiendo a todas las aspiraciones del hombre en su significación más profunda. Jesús se ofrece como el absoluto del hombre, y es absoluto en el sentido de que es la respuesta a lo que busca el hombre; pero es también un absoluto que se revela en la condición ordinaria de una persona, en lo concreto de una existencia. Jesús de un lado se proclama como camino, verdad y vida, dice que quien cree en Él no morirá nunca -o sea se nos propone como absoluto-; todas estas son expresiones contundentes, que humanamente hablando jamás nadie se atrevería a decir. Pero del otro lado, Jesús no vive como alguien extraño sino totalmente sumergido en lo banal y cotidiano de la vida. Estos dos aspectos vistos racionalmente, serían mutuamente excluyentes; que quien se autoproclama como absoluto del hombre, viva de manera tan simple. La cuestión está en que para nosotros los cristianos la significación de este hecho es diferente. Porque sólo puede aparecer como contradictorio que se me proponga como absoluto, o sea como trascendente, desbordante, como lo que va más allá, alguien concreto y que por el hecho de ser concreto es limitado, contingente. Pero es cuando vale preguntarse si precisamente un absoluto como el que nos propone Jesús, no es el absoluto que valora y respeta adecuadamente al hombre; porque no es un absoluto que se queda sólo en lo concreto y limitado, pero tampoco es un absoluto que se queda fuera de la vida de los hombres, sin compartirla profundamente. 166


El hermano Carlos de Foucauld

Lo que atrae a Carlos del Islam es su concepción del absoluto; pero él, por temperamento es una persona muy apegada a lo concreto, para quien lo significativo sólo se revela en los hechos de la vida ordinaria. Carlos requiere de lo concreto; pero eso todavía no lo llena completamente porque también vive un ansia profunda de lo absoluto. Y esto es lo que lo lleva a amar a Jesús, que es absoluto y se le revela dentro del margen estrecho y determinado de la existencia humana. Finalmente, podemos anotar como perspectiva de lo que tratamos lo siguiente: que ese absoluto de Dios se revela en Jesús como una persona con quien se puede entrar en relación personal y por tanto para quien la relación entre Dios y el hombre aparece fundamentalmente como una relación de amor. Esto es absolutamente original en Jesús y es lo inaceptable para los judíos. Si los judíos hubieran aceptado a Jesús, habrían renunciado a su concepción judía. Porque para ellos Dios es el inaccesible, el todo Otro; para ellos ni siquiera el nombre de Dios se puede pronunciar. Yahvé es la manera de expresar el nombre de Dios sin nombrarlo directamente. Esto es irreconciliable con un Dios a quien puedo tocar, con quien puedo entrar en una relación directa, inmediata. Y más aún, tampoco es aceptable para ellos un Dios que busque con el hombre relaciones que no sean de poder, de superioridad y de dominio sino por el contrario que busca relaciones de amor. Que Dios ame es distinto a que Dios busque relaciones de amor, pues los poderosos aman, pero nunca pueden establecer relaciones de amor con sus súbditos o esclavos; porque si las establecen pierden su posición de poder y ya no serán poderosos. Que Dios establezca relaciones de amor con las personas, que se inserte en una comunidad pobre y conviva allí con las personas es inaceptable para los judíos. Que Dios hable por medio de 167


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hombres -como es el caso de los profetas- es aceptable; pero de ahí a que esta persona —la de Jesús– sea Dios es lo inaceptable. Es lo que apasiona profundamente a Carlos: Dios que entra en comunión con el hombre en Jesús. Y se convierte para él en un dinamismo, en una fuerza que lo hace lanzarse a los otros. Su seguimiento de Jesús significa obrar ante los otros de una cierta manera, distinto a lo que sería encerrarse en Jesús. Concibe que si Dios lo amó, no sólo lo debe amar a él sino también amar a los otros como Él los amó. En este orden de ideas, la vida de Nazaret es profundamente apostólica, abierta a los otros. Es lo que le hace romper con la trapa: la vida de Nazaret no sólo en cuanto pobreza, sino también en cuanto contacto, inserción y proyección a los otros. Estos serían los elementos de una lectura evangélica de la experiencia del absoluto en Carlos de Foucauld. Descubrimos su experiencia del Dios de Jesús. Toda su vida se centra en Dios. Es una vida centrada en Dios, con rostro humano -humano en el doble sentido de la palabra-; en cuanto que lo descubre en Jesús de Nazaret, y en cuanto que lo redescubre y encuentra en las personas de los pobres. La visión de Carlos de Foucauld es profundamente religiosa. Su conversión no tiene un sentido ético, sino el sentido literal de la palabra: volverse a Dios. No busca cambiar en principio sus comportamientos, sino que cambia su centro: que ya no van a ser los placeres y una vida relajada, sino la persona de Jesús. Y ese centro que es Jesús no le hace apartarse del hombre, sino por el contrario, lo impulsa a insertarse en él. En un principio él quería encontrar sólo a Dios y por eso va a la trapa. Esto es lo “contrario” de lo que al final hizo. Hay un error muy frecuente en las comunidades religiosas, y es creer que para encontrar a Dios hay que alejarse de la realidad, 168


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de la vida, de los otros. Carlos de Foucauld hace el descubrimiento, justo en el otro sentido y por eso se lanza a la inserción en medio de los hombres. Teniendo en cuenta el ambiente religioso de la época en la que él vivió, su postura representa un cambio enorme: el querer fundar una comunidad que no tuviera que rezar el oficio en latín, precisamente para que los pobres pudieran entender la oración; intuir una comunidad a la que puedan ingresar gentes sin estudios; propone oraciones simples. Estas disposiciones no lo llevan a apartarse de la vida ordinaria, sino justo todo lo contrario, a apartarse de todo lo extraordinario. Y justifica su posición aduciendo que lo que hacen las comunidades es precisamente tomar distancia de la vida de la gente. Sólo que hay un aspecto a considerar: Carlos quiere parecerse en todo a los pobres, pero olvida que él no es un pobre común y corriente, no nació en una comunidad pobre, sino que él va donde los pobres; pero eso no le resta valor a su perspectiva que implica el absoluto de Dios en lo ordinario, en lo sencillo, en lo simple de cada día. Si Carlos de Foucauld vivió solo siempre, fue por razones ajenas a lo que quería como proyecto: por lo exigente de su reglamento, porque en ese momento no se alcanzaba a comprender esa marcha que él iniciaba de anunciar el evangelio por la vida, y también por su rechazo de todos los medios de poder para el anuncio del evangelio. Estos elementos son muy difíciles de asimilar, máxime cuando implican una marcha en dirección opuesta a lo que se vivía en la época. Y siempre todo lo que se inicia en oposición a la práctica dominante demora mucho tiempo para penetrar un ambiente.

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Interrogantes que se nos plantean

En la vida de toda persona se da la exigencia de un absoluto que aparece siempre de una manera clara al interior de toda actividad humana; es decir, todas las personas tenemos un sentido de absoluto que se hace evidente en nuestra actividad, pero que no necesariamente se cuestiona, y puede quedar siempre implícito. La sociedad actual adormece los cuestionamientos que el hombre pudiera plantearse sobre su proceder. El sentido profundo de la existencia aparece ordinariamente como un cuestionamiento explícito a través de la insatisfacción o angustia que producen el éxito o el fracaso. Entonces el problema del hombre es cómo responder a ese cuestionamiento. Hoy la sociedad presenta una serie de respuestas que distancian a la persona del absoluto. Jesús de Nazaret responde a esa necesidad de la persona pero sin evadirse; por el contrario la compromete con su realidad, lo que no es grato al hombre corriente, porque implica asumir su condición de ser humano, un asunto exigente. Jesús propone asumir el sentido de la existencia desde lo más ordinario de la vida,, perspectiva que choca con un medio donde los medios de poder priman sobre lo sencillo, lo simple. 170


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Todas las personas somos en principio religiosas en el sentido de que buscamos un absoluto. Basta preguntarle a alguien por qué trabaja, por qué hace lo que hace, buscando y buscando siempre la razón existente detrás de cada respuesta. Siempre se llega hasta un punto que va mostrando la dirección del absoluto que vive esa persona. Ejemplo: ¿por qué trabajas? para conseguir plata. ¿Y para qué conseguir plata? para sostener a mi familia. ¿Y por qué sostener tu familia? porque ellos son la razón de ser de mi vida. El éxito o el fracaso nos ayudan a descubrir nuestro absoluto, porque cuando se dan producen un cuestionamiento de nuestros valores. El Hno. Carlos, en la época en que tenía mayores comodidades y aparentemente vivió mejor, fue cuando sintió los mayores vacíos, en las fiestas que organizaba e invitaba a sus amigos los sentía con mayor fuerza. En el Hno. Carlos hay pues más que un ímpetu apostólico o un interés por el pobre, hay un deseo de vivir Nazaret; pero más que vivir Nazaret, un seguimiento de Jesús; y más que un seguimiento de Jesús, una sed de Absoluto -que para él es Dios-. La perspectiva suya es fundamentalmente mística. El padre Chevrier, en cambio, busca una espiritualidad para llevar a cabo un compromiso apostólico. El padre Foucauld es un místico, una persona obsesionada por Dios. Los dos terminan en lo mismo, pero por vías distintas. Sólo que en un cierto sentido es más universal la perspectiva del padre Foucauld, por lo mística precisamente; en cambio la del padre Chevrier es más limitada en su punto de partida, aunque más universal en su dimensión última. Él parte de su compromiso con el pobre, pero luego ve que eso así solo no es lo suficientemente sólido y es entonces cuando da el paso hacia adelante en la profundización de su absoluto. El absoluto es el fundamento último de la acción de la persona. Y toda acción tiene un fundamento último. Porque uno necesita 171


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darle a su acción un sentido. Ahora: puede haber absolutos correctos o incorrectos, y estos se descubren al hacer la pregunta sobre el sentido. Supongamos que para una persona el absoluto es el dinero, entonces sobre la validez o no validez de este absoluto se puede juzgar cuando le preguntamos a la persona si tiene sentido para su vida que el dinero sea su absoluto. O sea que el criterio para concederle la validez al absoluto es la pregunta por el sentido. Una pregunta radical para el hombre es la relativa al sentido de su vida, si merece o no ser vivida, pero ¿quién garantiza la validez de mis opciones? Esta nueva pregunta tiene mayor peso cuando detrás de esas posibilidades distintas de jugarse la vida hay otras personas. Es aquí donde Jesucristo juega un papel definitivo, porque cuando no aparece Él como garante de la validez de mi opción, termina siendo el más fuerte entre los hombres el que impone las opciones. Y Jesús no impone; sólo propone. El hecho de que Jesús es quién garantiza la validez de mis opciones es cuestión de fe; o se acepta o se rechaza que Jesucristo es hombre, pero también Dios, la fe es cuestión de amor y la prueba de la fe se verifica en la práctica.

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La intuición de Nazaret para Carlos de Foucauld

Hasta ahora nos hemos referido a la temática del absoluto; y miramos la vida del Hno. Carlos hasta cuando salió de la trapa. Ahora haremos referencia a su intuición de Nazaret. El origen de esta intuición viene presente en el Hno. Carlos desde antes de su vida religiosa. Se puede decir que desde 1888, unos dos años después de su conversión. Fue recorriendo las calles de Nazaret cuando sintió una atracción profunda por las facetas del Jesús (de Nazaret). Y fue desde siempre fiel a esta intuición; que en las distintas etapas de su vida se transformaba, pero siempre fue un eje central para él. Desde cuando estaba en la trapa, se veía su referencia constante a lo que entendía como la experiencia de Nazaret en cuanto manera de seguir a Jesús. Jesús es quien da sentido a esa experiencia de Nazaret en el Hno. Carlos. Cuando él mira la vida de otras personas como Francisco de Asís, ve que su misión no es tanto seguirlo en su vida pública o en su pobreza (como Francisco) sino en su vida de Nazaret como dimensión fundamental de la vida de Jesús. 173


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Esta viene a ser la primera consecuencia por la manera de Carlos de Foucauld situarse frente a Nazaret. La segunda es que todo compromiso en la línea de Nazaret está basado en el amor. Es el amor el que en última instancia nos hace personas. El padre Foucauld asume la vida de Nazaret como un compromiso de amor, por eso mismo tampoco es “camisa de fuerza”, porque a él en definitiva le interesa Nazaret en cuanto que lo acerca a Jesús. Esta es la razón de ser de su libertad en cuanto a los compromisos que asume dado que el amor es libre. Primero ingresa a la trapa convencido de que ahí estará toda su vida, sin embargo, a los siete años andará por caminos muy distintos. Igual sucede con la posibilidad de que sea sacerdote: en principio no la contempla porque considera que esto lo aleja del último lugar que quiere asumir, es decir, estar entre los más pequeños y abandonados, pero más tarde cambia de opinión y se ordena presbítero como su mejor manera de servir al Señor. Una tercera consecuencia es que si bien el seguimiento de Jesús se concreta en Nazaret, es también esta dimensión la que nos da a conocer la manera como vivió Jesús. Cuando nos encontramos ante una disyuntiva, tomamos correcta distancia cuando hacemos la referencia a Jesús: si lo que me inte-resa en medio de todo esto es Jesús, ¿qué debo hacer entonces? De lo anterior podemos llegar a las siguientes conclusiones: -- La vida humana en lo más simple, se hace reveladora de Dios. -- Nazaret es una clave para leer la vida humana. -- Nazaret es una manera de ser y de actuar. Este análisis desvirtúa un prejuicio que hemos tenido muy arraigado, que Nazaret es una etapa en que se estuvo formando 174


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para su vida pública. Jesús, desde el momento de su nacimiento está anunciando de una manera elocuente. Nació en un pesebre intencional y deliberadamente. Nazaret más que un momento es casi todo el tiempo de su vida de aprendizaje, y muy fuerte, es cierto; pero es un error entenderlo como muchos, exclusivamente en función de su vida pública. Tampoco es Nazaret un tiempo de retiro. Esta es una idea que ha falseado la misión apostólica de la iglesia. En Nazaret Jesús anunció por su vida, anunció por treinta años. Vemos entonces que es un anuncio vehemente. La vida privada es en este sentido también un anuncio; aunque obviamente todo ese aprendizaje que va a acumular a lo largo de su vida en Nazaret, es lo que le sirve de ‘preparación’ para su vida pública. Jesús toma toda la vida humana, y hace de ella un anuncio. Jesús se prepara, pero no en el sentido de la preparación académica tradicional nuestra de hoy. En relación con que Nazaret es una manera de ser y de actuar, podemos agregar que es la manera de ser de Jesús en medio de los otros, que comparte simplemente la vida de los otros; que crece, que va progresando, que va asumiendo poco a poco las cosas. Y revela una forma de actuar, pues Jesús vino al mundo para salvarnos, para anunciarnos el amor del Padre, para liberarnos. Él descubre que para llevar a cabo su misión no tenía que esperar un momento especial para hacer tal o cual acción, sino que todo lo va desarrollando desde Nazaret. Toda su vida, incluida su pasión, muerte y resurrección esta signada por la experiencia de Nazaret. Esta es la visión más nueva, y de paso la más incomprendida, precisamente debido a esas concepciones erróneas que hemos tenido tan arraigadas. Jesús para llevar a cabo la tarea salvadora de los hombres no esperó hasta la vida pública; desde el pesebre ya la está realizando. 175


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¿Y cómo Jesús salva, anuncia y libera en Nazaret? estando en comunión con los hombres y atento al llamado del Padre, es lo que descubre como su manera de actuar. En el anuncio del ángel a los pastores del nacimiento de Jesús, él les dice: “Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador...” No les dice que hoy les ha nacido alguien que dentro de treinta años va a ser salvador. El padre Foucauld habla de anunciar el evangelio con la vida, es lo que hace Jesús desde el pesebre, no con la palabra sino con su vida. Jesús desde Nazaret está ‘gritando’ el evangelio con su manera de vivir. Los milagros de Jesús, deben mirarse desde la perspectiva de Nazaret, para que no aparezcan como actos de poder sino como lo que fueron en realidad, actos de servicio. Porque es en Nazaret donde Jesús renuncia más radicalmente al uso del poder para anunciar el evangelio. Es diferente su postura respecto al uso de los bienes materiales, como fue el caso del perfume derramado sobre sus pies en la unción de Betania por María Magdalena.

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Significado de Nazaret para Jesús Nazaret, lugar donde Jesús experimenta su vida de hombre En Nazaret, Jesús es receptivo al aprendizaje y a escuchar al hombre. Es lo contrario de no tener en cuenta la vida humana, Jesús se preocupó de cómo pensaba la gente. Nazaret siempre se ha mirado desde la vida pública de Jesús. La realidad de Jesús fue diferente: la vida pública debe entenderse desde su vida de Nazaret. Nazaret es el modo de vida más universal porque es la vida de todos los hombres. La vida de Jesús siempre dejará manifestar lo que Él vivía privadamente. Nazaret, es una vida de crecimiento y despertar que permanece siempre. Jesús va despertando a su conciencia de Hijo de Dios, va descubriendo la presencia del Padre en su vida; y eso no quiere decir que no fuera su Hijo desde el principio. En Nazaret Jesús comienza el anuncio de la Buena Noticia. Ya se ha dicho, Jesús es liberador y Salvador desde el pesebre y con su vida. Y este es el anuncio más radical. Nazaret marca el decir y el hacer de Jesús. Y el actuar de Jesús está marcado por unos medios que son los medios pobres, del no-poder. Jesús en Nazaret es la persona del común, la persona sencilla. En las tentaciones, a Jesús se le presenta la oportunidad de usar medios de poder, pero él sigue siendo fiel a los medios pobres. 177


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Aplicándolo a nuestra vida, Nazaret es lo más universal para nosotros, porque normalmente no tenemos a nuestro alcance medios de poder; la mayor parte de nuestro tiempo nos la pasamos en “medios” de no poder, que dicho sea de paso son los apropiados para establecer relaciones interpersonales. No obstante sin desconocer que también tenemos medios de poder que utilizamos, y esto está bien si los usamos desde una perspectiva evangélica. La teología latinoamericana hace un aporte muy interesante cuando descubre que la divinidad de Jesús aparece con mayor claridad en su vida ordinaria, y no propiamente en los acontecimientos extraordinarios de su vida, Jesús vino a anunciar el sentido profundo de la existencia humana. Esa fue su misión en la que no cabían los medios de poder político, económico, religioso, ni popular. Jesús lo hace, porque cuenta con el poder de Dios que es el poder del no-poder; por eso la pobreza y en general los medios pobres son los que revelan mejor la divinidad de Jesús. Nos da la mayor prueba de que no quiere jugar con reglas distintas a las de los hombres, precisamente naciendo en el pesebre y en el corazón de María que es la pobreza interior. El valor de la pobreza es la transparencia, uno se abre solamente cuando es pobre, de resto comienza a cerrarse. Retomando al Hno. Carlos, éste anunció a Jesús entre musulmanes, así ellos no hayan entendido o conocido nada explícito de la persona de Jesús, o sea lo que significaba esa vida. El anuncio se hace, aunque queda limitado por la falta de explicitación por medio de la palabra, que sería fundamental para haber completado todo el sentido de su presencia allí. El padre Foucauld tenía claro lo que hacía y por qué lo hacía, así los musulmanes o la gente común no comprendiera en profundidad la significación de la vida del Hno. Carlos, así lo anunciado fuera Jesús por medio de un testimonio de vida. He ahí el valor de la palabra cuando se usa para explicitar un hecho. 178


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Nazaret es vida de hogar

Lo típico de la vida de hogar está dado por la primacía de las relaciones afectivas, de las relaciones interpersonales. Es la creación de la vida en comunidad. En la vida de hogar de Jesús, Nazaret significó esas relaciones interpersonales. Para nosotros hoy se presenta la necesidad de volver a Nazaret en tres dimensiones: 1. Como fundamento de la vida cristiana, 2. Como fundamento de la vida apostólica, y 3. Como clave de comprensión de la vida humana (a partir de la experiencia de la vida humana de Jesús, el tipo de experiencia, la clave del hogar y la clave del trabajo). Estos son elementos auténticos de la vida de los cristianos, que nosotros no hemos alcanzado a asimilar profundamente. Nosotros entendemos mal e igualamos vida cristiana con vida religiosa, y pensamos que el anuncio del evangelio es propiedad exclusiva de la jerarquía de la iglesia, siendo que el evangelio lo deberíamos sentir como de todos y la jerarquía estar al servicio de ese anuncio que es propiedad de todos. 179


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Jesús de Nazaret: el hombre-Dios inserto en medio del pueblo Nazaret, expresión de lo que Carlos de Foucauld quiere ser. La principal preocupación de Carlos de Foucauld fue siempre el seguimiento de Jesús, que le significó cuestionamientos sobre su ser y su actuar. El ser se manifiesta en el actuar en la medida que son los hechos los que le revelan a los otros lo que yo soy. Pero eso no quiere decir que mi actuar revela todo lo que yo soy, de manera completa y precisa. Para Carlos de Foucauld , Nazaret expresa una forma de ser que se traduce en un vivir en medio de la gente del pueblo, inmerso plenamente en la vida cuotidiana con la gente, siendo uno más. El quiere realizar su consagración a Dios en medio del pueblo. Así rompe con una concepción que tenía vigencia desde el siglo V, que consideraba que para vivir una consagración a Dios había necesariamente que separarse de la vida de la gente. Esto es muy original suyo, y trae las siguientes consecuencias: -- El rechazo de los grandes conventos, porque no es la manera como la gente vive. 180


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-- Adopta un modo de vida material que no lo aleje de la gente, una casa sencilla, como las del medio donde vive. -- Asume una relación interpersonal con los demás de persona a persona. Hay unos textos del padre Foucauld que nos revelan de manera muy clara su intención: “orden y actividad, con el fin de poder guardar una vida contemplativa, haciéndome al mismo tiempo todo para todos, a fin de dar a todos a Jesucristo”. Y otro de agosto de 1902: “Nazaret es al mismo tiempo el lugar de oración y el lugar donde todos los hombres pueden encontrar un amigo, un hermano; es una casa bien simple donde todos pueden encontrar a Jesús”. En una carta a su prima le dice en 1902, que buscaba “una casa lo suficientemente solitaria para que pueda ser recogida, pero lo suficientemente cercana para que los cristianos puedan ir a la capilla, y los musulmanes pedir limosna u otros auxilios”. Ahí se revela su intención de consagrarse a Dios en medio de la gente. Esto traerá otra consecuencia para su vida y es la importancia de la eucaristía, que veremos más adelante. Para Carlos estar en medio de la gente no significa ni perder su identidad, ni inactividad, puesto que tampoco es “uno más”; de hecho continúa sus relaciones con sus antiguos amigos militares quienes van a consultarle decisiones, además, desarrolla todo un conjunto de relaciones con personas que la gente del medio ni conocía. El no deja de ser europeo así esté en un desierto en medio de indígenas; cuando él ve la esclavitud, lo golpea y comienza a hacer gestiones para combatirla; o sea que por ser “uno más” no va a renunciar a usar un poder para el servicio de los otros más pobres. Ser uno más, significa para el Hno. Carlos que la relación con los otros va a ser personal, no mediatizada por una obra, ni por una función. 181


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El padre Foucauld no quiere adelantar nada de obras, porque quiere radicalizarse en que la relación que cultivó Jesús en Nazaret fue eminentemente personal y él quiere dar testimonio de esto. Pero no quiere decir que el Hno. Carlos sea un inactivo; podemos incluso hacer un resumen de actividades globales que llevó a cabo entre 1901 y 1916 y ver cosas como estas: -- Hace tres viajes a Francia, -- elabora un diccionario tuareg- francés, -- construye un resumen de léxico tuareg, -- compila una colección de poesías y, -- está totalmente al corriente de lo que pasa. Vale resaltar que entre su intención particular y una obra hay una contradicción, ante lo cual siempre se definió por mantener un tipo de relación con la gente que no tuviera mediaciones. De hecho nunca estuvo entre los tuaregs como párroco o como enviado especial por parte de la iglesia. Fue allí con la aprobación del obispo, pero no a ocupar un cargo particular; fue simplemente a convivir con la gente por su cuenta y riesgo, con la intención de vivir Nazaret de una cierta manera; y que vale también decir que no es la típica manera evangélica de vivir, ni tampoco la única manera de vivir Nazaret. Hay otras comunidades que también tienen mucho interés en Nazaret, pero haciendo más énfasis en la dimensión del trabajo por ejemplo, como fue el inicio de las Siervas de San José. Finalmente, hay que decir que la presencia del padre Foucauld en medio de la gente está centrada en la eucaristía. Lo que nos lleva a preguntarnos por la significación de la eucaristía para él; podemos decir que tiene un doble significado: de un lado, es la presencia de una persona, asunto que para él es definitivo. Es la presencia de una persona como nosotros, que ‘desaparece’ en medio de los otros; es la expresión más fuerte de Jesús de 182


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Nazaret. Si Nazaret es para el Hno. Carlos el centro de su espiritualidad, podríamos decir que la eucaristía es el centro de su práctica. Y así él establece una relación muy cercana entre su práctica de Nazaret y su visión de la eucaristía. Fijémonos cómo en el hilo conductor de su vida centra toda su atención en el absoluto, del cual a su vez el centro es Jesús. Y Jesús es una persona como las demás, que tiene una práctica concreta en medio de la gente, que incluso se da a conocer a los otros como el hijo de José y María. Y todo esto, se lo expresa de la manera más concreta y real la eucaristía. La eucaristía hace concreta a esta persona a quien él ha descubierto desde su conversión, o sea a un Jesús que en ella se presenta de una manera humilde; al Sagrario lo pueden poner donde quieran, llevar donde quieran. Así se hace uno de tantos, no reivindicando para nada su condición de Dios. El sentido original de la eucaristía es el de la celebración en la comunidad de la presencia de Jesús. O sea, que la eucaristía reviste un sentido fundamental de celebración. En el Nuevo Testamento, no vemos ninguna alusión al Sagrario, ni a la presencia de Jesús en el Sagrario. Luego, a partir del siglo II, se vuelve a hablar de nuevo de la presencia de Jesús en el pan consagrado; o sea que ese pan consagrado viene a ser símbolo de la presencia de Jesús en medio de la gente. Ese pan consagrado se comenzó a guardar para los enfermos y para los que estaban alejados y no podían asistir a la celebración y tiene una relación muy estrecha con la celebración por parte de la comunidad de la presencia de Jesús en medio de ellos. Luego, en el transcurso del tiempo se va perdiendo el sentido de comunidad, y queda vivo únicamente el sentido de la presencia de Jesús en la eucaristía. Ahora que vuelve el Concilio Vaticano II a recuperar la dimensión de celebración, se pierde el sentido 183


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de la presencia de Jesús en el pan consagrado, en el Sagrario. Y esto es lamentable, porque significa retroceder en lo que era antes toda una experiencia de recogimiento meditación y de oración contemplativa de muchos siglos. Es una falla que por hacer énfasis en recuperar la dimensión de celebración dejemos perder la otra dimensión de presencia que es tan rica. Pero esta parece ser la realidad entre nosotros: por hacer énfasis en una dimensión descuidamos las demás y no sabernos integrarlas. Incluso cuando hacemos énfasis en la presencia de Jesús en la eucaristía, de su presencia personal, ya nos vamos al otro extremo y miramos la eucaristía como una cosa sagrada y no como una persona que se nos hace así presente; y por eso todo el recelo de no tocar la hostia, fruto de una posición que podríamos llamar mágica y temerosa frente a ella. Recordemos que no hace muchos años, los “vasos sagrados” no se podían tocar y que en una capilla antes no se podía hablar por nada del mundo, ahora es como un salón cualquiera. Cuando se hace énfasis exclusivo en la presencia de Jesús en la eucaristía, se cae en la falla de no tener en cuenta el sentido comunitario, y cuando se hace énfasis exclusivo en el sentido comunitario y de celebración, se descuida que es precisamente la presencia de Jesús en la comunidad lo que la reúne para la celebración. Antes era toda una tragedia que una hostia se cayera. Tenemos que aprender a valorar de la eucaristía el hecho de que nos ofrece algo que no nos dan otras formas de presencia de Jesús en medio de nosotros: una presencia concreta a la manera humana. Jesús en la eucaristía permite una particularización que sólo ella da. También yo puedo encontrar esa presencia personal de Jesús en los otros, o en la naturaleza. Los hombres tenemos la necesidad de lo concreto, y la eucaristía nos hace manifiesta la presencia de la persona de Jesús. 184


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Con la eucaristía ha pasado como con los pobres, cuando recuperamos el sentido del pobre, se nos olvida que es Jesús precisamente quien nos llevó a él, y entonces ya Jesús es la disculpa para ir donde los pobres. La presencia del Hno. Carlos en la comunidad, fue la de un pobre en medio de la gente, como fue la de Jesús, presencia eucarística. Nazaret marca la manera de ser de Jesús. Nazaret le da el ser histórico a Jesús, o sea la condición concreta de su presencia en el mundo. Nuestro ser está marcado por la infancia y la adolescencia. Es lo que se olvida cuando se mira la presencia y acción de Jesús desde su vida pública y no desde su vida privada de Nazaret. Se debe mirar la vida pública desde la vida privada, y encontrar la vida privada en la vida pública.

Implicaciones Dentro de ese ser histórico de Nazaret se está revelando el Hijo de Dios. Allí Jesús pertenece a una clase social pobre, es una persona igual a las otras, que no hizo cosas extraordinarias. Sin embargo, esta persona es el Hijo de Dios y es Dios; y esto hace que la significación de ese modo de vivir adquiera un nuevo relieve, diferente al de las otras personas que también podrían en su medio vivir lo mismo: ser pobres, vivir de un trabajo duro, practicar la oración, no hacer cosas extraordinarias. No se trata de valorar lo insignificante por sí mismo, sino porque eso es lo que todas las personas viven, y porque quien lo vivió es Dios. Lo dicho tiene incidencia en nuestra manera de mirar a María. De ella se ha insistido mucho en que es la Madre de Dios y esto nos distancia de ella, para rendirle una pleitesía mágica por la omnipotencia derivada de dicho rango. Así se olvida que fue una mujer pobre y que tuvo una vida de hogar y humilde. Por el contrario, si se hace un énfasis excluyente en que fue una mujer pobre, común y corriente, hace olvidar que esa pobre y 185


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sencilla fue la Madre de Dios. Por lo tanto la cualidad principal de María, no es tanto el que haya sido pobre, sino el que haya sido la Madre de Dios, sólo que esto relieva de una manera especial el significado de su pobreza. Esa vida de Nazaret, es la de un obrero, en un lugar que no tiene significación para los poderosos, un lugar despreciable; es la vida de las personas que no son importantes socialmente; y es la vida del quehacer diario.

Cuestionamientos Nazaret es una valoración de lo simple, de lo ordinario, por lo que se nos puede dar a través de lo ordinario y sencillo. La valoración de eso ordinario, simple, pequeño, de todos los días, está en su significación universal. En cuanto que está al alcance de todas las personas. Los humildes y sencillos están en capacidad de realizarse como personas, de vivir y anunciar al Señor. Finalmente, lo que nos puede llegar a través de lo pequeño, ordinario y simple es el amor personal y la presencia y el amor del Señor. Es lo que oculta la sociedad con los medios de comunicación social al cuestionar los valores que difunden el amor, los medios ricos más que amor lo que muestran es poder. En los regalos, un detalle refleja fácilmente el cariño, pero un regalo ostentoso revela más bien el poder del dinero.

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El hermano Carlos de Foucauld

Nazaret, una manera evangélica de actuar Dimensión apostólica de la vida de Carlos de Foucauld

Es importante subrayar que el hacer del Hno. Carlos, es un hacer evangelizador esencialmente apostólico. Lo que más le interesa a él por encima de otras motivaciones es evangelizar. Ese actuar lo construye a partir de Nazaret, lugar donde descubre su experiencia de Dios y el anuncio del Señor. El Hno. Carlos es en esencia una persona interesada por Jesús y esto le hace descubrir una vocación apostólica. No es como para muchos otros que descubren su vocación a partir del deseo de ayudarle a los más pobres, o como un deber a partir del ser sacerdote. En el padre Foucauld su punto de partida es su experiencia de Dios, así como cuando uno recibe una buena noticia, que siente el deseo de ir a comunicarla a otros. Él anuncia a Jesús en primer lugar por lo que es Jesús, y segundo por el bien de los otros. Si Jesús es Salvador, no puede entrar en relación con Él sin sentirse liberado, salvado. Así, el centro de su visión mística es apostólico. Por eso acepta hacerse sacerdote: porque quiere ser un obrero del evangelio, un apóstol del evangelio mediante la experiencia de Nazaret. 187


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De lo anterior se derivan cinco características de la tarea evangelizadora llevada a cabo por el Hno. Carlos: a. Evangeliza dentro de la vida ordinaria. b. Evangeliza en un compromiso con la gente. c. Evangeliza en un compromiso de amistad, de fraternidad. d. Evangeliza en un compromiso con y desde los más pobres. e. Evangeliza en un compromiso centrado en la eucaristía. De todos los medios que utiliza, no son evangelizadores en el sentido tradicional de la palabra, a excepción de la eucaristía. Su intención era siempre ayudarle a la gente a que en su vida ordinaria hiciera el anuncio del evangelio. El padre Foucauld quiere constituir una asociación de fieles y en uno de sus apartes dice: “Yo puedo, yo quiero; yo, simple cristiano, hacer de mi vida mejor comprendida y mejor practicada, una vida apostólica, perpetua y universal”. Es muy claro el sentido que se le quiere dar a la vida ordinaria cristiana. El punto de partida del anuncio del evangelio es la vida. Y pone de presente que para anunciar el evangelio no se requieren dotes extraordinarias; lo único que se requiere es asumir la propia vida. El Hno. Carlos, poco tiempo antes de su muerte, manifestaba su dolor porque en tantos años no había logrado convertir a nadie. Esto es normal y es de esperarse si tenemos en cuenta que para que alguien se convierta tiene que haber una explicitación del sentido de la vida del otro, tiene que entenderlo; pues un cierto estilo de vida puede ser que llame la atención; pero para que asuma otra persona el sentido de esa vida, tiene que estar de por medio la explicitación. El Hno. Carios vivía el deseo de que la gente se cuestionara por medio suyo diciendo: “si tal es el servidor, cómo será el maestro” O sea, tiene que haber una explicitación del sentido de lo que se vive. Y la significación siempre viene dada por la palabra. Se requiere además que el otro esté abierto y esté interesado para hablar de conversión. 188


El hermano Carlos de Foucauld

A partir del Concilio Vaticano II se ha hecho un énfasis desmedido en la necesidad del testimonio, entendiéndolo como algo ético, reducido a comportamientos. Cuando de lo que se debe dar testimonio, no es de unos comportamientos sino de una persona que es Jesús. Y también se cae en el error de creer que porque se da testimonio, ya los otros se tienen que convertir, y que si no se convierten los otros, es porque el testimonio no es lo suficientemente convincente. Algunas comunidades incluso lo asumieron tan radicalmente, que suprimieron sus propagandas para el fomento de las vocaciones aduciendo que sería su testimonio de vida lo que atraería a las personas de afuera. El resultado está a la vista: se quedaron sin vocaciones. Hay que reconocer que la falta de testimonio es una de las razones que hacen decaer las vocaciones, pero hay que tener en cuenta que el problema es también cultural; cuando una cultura se sacude, la vida religiosa inserta en esa cultura se sacude también necesariamente. Nosotros asistimos a este suceso hoy en nuestro medio, porque formas religiosas de vida se desarrollan en la cultura latinoamericana que está sufriendo transformaciones profundas. De otro lado, no podernos olvidar que una actitud intrínseca, íntima, propia del trabajo apostólico es una actitud pobre; el evangelio se ofrece, el otro verá si lo toma o lo deja, no se impone. El testimonio implica dos elementos: de experiencia y de anuncio. Y el anuncio se puede hacer de muchas maneras. Porque si bien el testimonio no hace “todo el trabajo” de convertir al otro, menos lo hará la palabra sola sin estar secundada por el testimonio. Dios quiere la salvación de todos, pero no la impone. Y esa salvación llega a través de la libertad de la persona. Por tanto, si la persona no está dispuesta, Dios no reclama su lugar como dador 189


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de gracia. Pero el hombre por sus propias fuerzas no alcanza a ver a Dios, por el salto tan grande entre Dios y el hombre, ese salto sobrepasa la capacidad del hombre y sólo queda la alternativa de que sea Dios quien se acerque al hombre. En este sentido se habla de que la aceptación de Dios es una gracia.

Al respecto podríamos añadir lo siguiente: -- Hoy existen pocos que anuncien el evangelio, y la mayoría de los anuncios están viciados, falseados. Porque el evangelio lo han reducido a unas normas, o a una estructura de poder, mientras que el ofrecimiento de Jesús es una gracia de amor que nada tiene que ver con relaciones de poder o sumisión. -- La gente que se encuentra con estos anuncios falseados del evangelio, cuando no queda satisfecha con lo que escuchó, busca otro más novedoso aunque en el fondo no le representa nada nuevo en realidad. Esto es lo que hacen las sectas ahora. Presentan de otra manera un mismo anuncio falseado en su contenido. -- La aceptación del otro está bloqueada. En una sociedad que promueve el individualismo por todos los medios es muy difícil que las personas que acepten a Dios o a los otros. -- La capacidad de cuestionarse a sí mismo también está bloqueada. En razón de la superficialidad con que se asume la vida en nuestra cultura. Para resumir, podríamos decir que la persona que logra superar estos tres pasos, es una persona que acepta a Dios en su vida si encuentra quién se lo anuncie; si admite y si se deja cuestionar, con seguridad estará preparada para actuar conforme la voluntad de Dios. Lo anterior al amparo de la gracia de Dios, porque ya dejamos claro que sin ella el hombre no puede acceder a Dios. En este 190


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sentido, Jesucristo nos hizo el gran favor de mostrarnos el camino, de hablarnos de Dios en lenguaje humano. Sólo que en el hombre hay una opción de base, de querer o rechazar la relación con Dios. Lo único que podemos hacer nosotros, ya que no podemos demostrar la existencia ni la inexistencia de Dios, es seguir las consecuencias de creer o no creer, y optar. Paso seguido, invitar a otros a que tomen su propia decisión, sabiendo que no puede ser impuesta. Lo difícil no es tanto creer que Dios me ama, sino creer que Dios me ama en la vida; porque en la vida suceden tantas cosas negativas que fácilmente cualquiera se desvía. Siendo que la perspectiva es realmente otra: preguntarme yo, en esto que vivo cómo es que Dios me ama. Una persona puede ser que tenga un don muy grande para algo; para pintar, para cantar. Pero si esa persona no ejercita ese don, sencillamente no le servirá para nada y permanecerá siempre oculto. Igual sucede con nuestra aceptación de Dios, Él quiere una comunión total con nosotros; pero si no lo aceptamos, su omnipotencia llega hasta la puerta de entrada de nuestro corazón. Carlos de Foucauld descubre que ese compromiso evangelizador se debe vivir en una vida comprometida. En una vida en que la situación de los otros sea significativa para mí. No se trata de estar en medio de los otros porque sí. Hay un texto muy revelador sobre la vida del Hno. Carlos en medio de los tuaregs que dice: “El Hno. Carlos es el amigo y el vecino de los tuaregs que pasan; todas sus cuestiones, sus preocupaciones, sus asuntos materiales o morales son sus asuntos; ellos lo aman a él y él los ama. A ellos les gusta hablarle y a él le gusta escucharlos; él aprendió su lengua, y no se contentó simplemente con aprenderla a medias; la conoce a fondo, y quiere pensar como un tuareg; vivir toda su vida con sus amigos; toma el té con ellos en fraternal amistad, queriendo romper todas las barreras”. 191


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Este contacto ha mantenido a Carlos de Foucauld en la vida de los otros. Vemos pues que es una presencia fuertemente comprometida, muy activa. De otro lado, su presencia evangélica, es una presencia en la línea del amor. De aquí surge lo central de la fraternidad para él. Él quiere hacerle sentir a los otros que son amados por Dios y por él. Por encima de todo, a él le interesa crear relaciones fraternas; para lo cual lleva a cabo las acciones que sean adecuadas. Es aquí donde renuncia a las acciones de poder; porque los medios de poder no revelan amor. Lo anterior nos lleva a revalorizar lo que se entiende por amor, porque cuando al amor se le suprime todo su contenido de lucha y de compromiso con los otros queda sólo el amor sentimental. Siempre oscilamos entre extremos: o estamos en el polo de la lucha, de la confrontación, lucha directa de clases por un cambio de estructuras y sólo eso, o estamos en el otro polo del sentimentalismo. Hoy día uno y otro extremo están desgastados. Lo típico de la lucha política es el cambio; lo típico de lo lucha del médico es que logre curar al paciente; lo típico de la lucha del artista es que produzca obras de arte. Pero lo típico de la fraternidad no es lograr la conversión de todos con quienes entra en contacto. Lo típico de su compromiso es revelarle a los otros que hay Quien los ama, amor que se revela también en la presencia típica de la fraternidad. El compromiso del Hno. Carlos entonces no es tanto con las necesidades de la gente como en revelarles el amor. Y para revelarles el amor utiliza la vía del compromiso con sus necesidades. El compromiso político es también definitivo. Solo que hay que hacerle el correctivo de que quien trabaje allí guarde también la dimensión de la persona. Pues la transformación de las estructuras políticas no garantiza la transformación del corazón de las 192


El hermano Carlos de Foucauld

personas; y esa dimensión del corazón de las personas sólo la toca el amor y esto sí es lo más profundo. Finalmente, vale decir que ese compromiso de fraternidad es con y desde los más pobres, para que esa fraternidad pueda ser universal, y para que sea una fraternidad a la manera de Jesús. El compromiso con el pobre es el compromiso absolutamente universal, que crea la posibilidad de revelar una serie de valores, y al mismo tiempo una necesidad de una apertura a Dios. Los dos últimos elementos son posibilitados por el mundo pobre, porque el pobre plantea una serie de cuestiones que no tienen una respuesta racional, asunto que cuestiona nuestra mirada de Dios. Carlos de Foucauld hace el anuncio del evangelio en último término trabajando por la realización de una serie de valores. Esto es algo definitivo. Y estos valores están en la fraternidad: la acogida, la fraternidad, la escucha, la solidaridad. Pero estos valores no parten de una pura filantropía, sino del anuncio del evangelio como fuente que nos hace comprometernos. En cuanto a la eucaristía hay que decir que le da sentido de anuncio a todo lo anterior, no propiamente valor. Pues no sólo por el hecho de estar muy comprometido con la gente estoy evangelizando, porque es necesaria la referencia explícita a la persona de Jesús. El Hno. Carlos habla mucho de la evangelización por la eucaristía; y de ahí su afán de llevar el tabernáculo a todo lugar donde iba a vivir; y vivía muy preocupado porque en todos esos lugares donde sólo se hablaba del islam, hubiera un sagrario; o sea que el sagrario no es sólo un medio sino también el anuncio, pues si su sola presencia era evangelizadora, con mayor razón la presencia del sa­grario era evangelizadora.

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Lectura de Nazaret como una manera evangélica de actuar

Nazaret tiene un sentido esencialmente anunciador y revelador. Es la expresión más fuerte y radical de la perspectiva de la encarnación. Expresa de una manera como más “pura” lo que es la encarnación, entendiendo esta palabra en su sentido primordial y existencial. La manera más tradicional de entender la encarnación es que Dios se hizo hombre. Y la manera más primordial y existencial es que Dios se revela en el hombre; el hombre es el lugar de la revelación de Dios, y Nazaret es entonces como decimos la expresión más pura y radical de esto. Pues Nazaret es la expresión de la vida humana en lo que hay de más sencillo, más universal. Es la existencia humana que es abordable para todo el mundo, posible para todo el mundo. Si Dios se revela en el hombre, entonces la manera más clara para esa revelación es la vida de Nazaret. Por esto, Nazaret es reveladora de Dios. El hecho de que no entendamos que Dios se revela en eso sencillo que es Nazaret, no quiere decir que ahí no se le está anunciando. A uno le pueden por ejemplo echar un discurso marxista y sin mencionarle ni una sola vez a Marx; y el hecho de que 194


El hermano Carlos de Foucauld

no se lo mencionen no quiere decir que no sea marxista. O sea que así no se le ponga la “marca”, así no se sepa con claridad cuál es la intención o la fuente del discurso, eso no le va a cambiar el sentido o el contenido de lo que se anuncia. Esto sucede con la evangelización al estilo de Nazaret. En Nazaret, Jesús anuncia por su vida, en su vida, lo que Dios quiere del hombre, que es la igualdad, la fraternidad, la vida de hogar, la vida de trabajo. Esto es lo que Dios quiere del hombre, y es lo que luego Jesús explicita en su vida pública; una vida que en el hogar se expresa mediante los lazos afectivos; una vida que en el trabajo expresa el dominio del hombre a la naturaleza, en que tenga lo necesario para vivir, y que la fatiga sea también un modo de llegar a Dios. Jesús en su vida privada quiere revelar el sentido auténtico de Dios, su concreción; un Dios cercano y “oculto”, un Dios pobre también. Jesús es el vecino, sin más. De otro lado, Jesús vive en Nazaret una vida de referencia al Padre. A través de su vida, el padre Foucauld muestra una manera concreta de asumir el mensaje de Nazaret.

Dimensión apostólica de nuestra vida Podríamos decir dos cosas en relación con esto: 1. Es preciso asumir que Nazaret —visto desde la experiencia concreta de apostolado desde la Fraternidad— y la vida del Hno. Carlos son claves para comprender nuestra propia vida. No son normas para aplicar. Por eso se trata de aprender a leer la propia vida en clave de Nazaret. Nazaret yo lo debo descubrir al interior de lo que yo vivo. 2. La Fraternidad tiene como finalidad procurar ese espa­cio de lectura (con todo lo que implica de conocimiento, de vivencia, de metodología) y que me ayuda a mantener una orientación específica. 195


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A quien le interese la perspectiva de Nazaret, la primacía de la fraternidad, darle una primacía a la relación interpersonal en el trato con los otros, tiene cabida en la Fraternidad. Y esto abarca toda la vida, pero no todo lo de la vida; pues puede haber problemas de trabajo que la Fraternidad no los abarca, y estos requieren simplemente de otros espacios. La Fraternidad ayuda a leer lo que cada uno está viviendo, desde la perspectiva de Nazaret.

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El hermano Carlos de Foucauld

Seis Un Dios de Amor Textos Bíblicos Adaptación del texto de Bento de Spinoza

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El hermano Carlos de Foucauld

Un Dios de amor Textos Bíblicos: -- El supremo acto del amor de Dios hacia nosotros es cuando sacrifica a su Hijo amado para redimirnos del pecado. -- En 2005, primer año del Pontificado de Benedicto XVI publicó su primera Encíclica. Tema el amor. “Deus Caritas est” “Dios es amor”. -- “Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn 4, 16). -- “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mc 12, 29-31)

Adaptación del texto de Bento de Spinoza (Filósofo neerlandés Ámsterdam 1632–La Haya 1677)

¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti. ¡Deja ya de ir a esos templos obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa! Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. 199


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Deja ya de culparme de tu forma de vida, yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer. La mejor manera de valorarme es en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en una flor, un pájaro, en los ojos de tu hijito...  ¡No me busques en los libros! Confía en mí, y deja de pedirme y pedirme. ¿Me vas a decir a mí cómo hacer mi trabajo? Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto ni castigo. Yo soy puro amor, siempre seré tu acompañante en todo momento. Deja de pedirme perdón a cada momento. Si yo te hice... yo sé que te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias... y de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres si Yo fui quien te hizo? ¿Crees que podría yo crear un lugar de castigo para quemar a todos mis hijos cuando no se portan bien, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios loco puede hacer eso? Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía. Respeta a tus semejantes y no hagas a otro lo que no quieras te hagan a ti. Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón ni un paso en el camino ni un ensayo ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas. Te he hecho absolutamente libre, nadie lleva cuentas, nadie lleva un registro. Eres completamente libre para hacer de tu vida un cielo o un infierno. 200


El hermano Carlos de Foucauld

No te voy a decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo: vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de regocijo, de amar, de existir.  Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te manejaste bien o mal. En cambio, te voy a preguntar ¿Te gustó...? ¿Te divertiste…? ¿Qué fue lo que más disfrutaste...? ¿Qué aprendiste...? Deja de creer en mí. Creer es: suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando admiras un paisaje o cuando te bañas en el mar. Deja de alabarme tanto ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben; mejor, compláceme con tus buenos actos, ayudando a tus semejantes.  ¿Te sientes agradecido? ¡Demuéstralo! cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?   ¡Expresa tu alegría! Esa es la mejor forma de alabarme. Deja de complicarte las cosas y de repetir como una lora lo que te han enseñado acerca de mí.  Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.  ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... que ahí estoy, latiendo muy cerquita… ahí en tu corazón.

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Para reflexionar -- ¿Cuáles son los pasajes que te llaman más la atención del anterior texto? -- Te parece sensato que a Dios no se le pide, ni se le ruega porque Él sabe nuestras necesidades ¿sino que se le agradece por los beneficios recibidos? -- ¿Qué piensas de no creer en Dios sino s e n t i r l o, como una parte viviente y palpitante dentro de nuestro ser? -- ¿Qué opinas de vivir a Dios en su gran obra la naturaleza: los ríos, los árboles, el mar, los pájaros, los amaneceres; el género humano? -- ¿Qué opinas de un Dios que no lleva cuentas de nuestros actos buenos y malos? -- ¿Qué opinas de un Dios más deseoso de ser sentido que alabado en cultos y ritos? (Lc 10. 25-37) -- ¿Qué opinas de que a Dios le agradan más tus buenas obras que los rezos? -- ¿Estás de acuerdo con que tú eres el responsable de vivir tu propio cielo o infierno acá en la tierra?

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Jesús vivió la mayor parte de su vida terrena en Nazaret en compañía de sus familiares, amigos y vecinos. Si valoramos momentos claves como...

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