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A la izquierda Q

uiere decir revolución. Este es el derrotero que hemos tomado los venezolanos. La gran maquinaria mediática internacional desde el inicio de los tiempos ha intentado demonizar los referentes de la izquierda, muchos han sido los intentos de compararla con lo siniestro, con lo negativo y apelar inclusive a una simbología judeocristiana, o geométrica para decir que lo que está a la izquierda es malo. Pues nosotros vamos hacia la izquierda y la izquierda quiere decir libertad, emancipación, grito de justicia. La desgastada maquinaria monstruosamente engendrada bajo el ala de la guerra fría ya da signos de agotamiento y los pueblos poco a poco le han perdido el miedo a esas campañas ridículas y carentes de todo ingenio, que apelando a la imaginería de las mediocres películas de jolibud, pretenden pintarnos una realidad plana y estéril diseñada en base a prejuicios y falta de conocimiento histórico. Nosotros diseñamos nuestro concepto de libertad, de felicidad, de amor y no estamos esperando a que otros vengan a decirnos cómo vivir. A la izquierda vamos, y es un camino arduo, pero lleno de satisfacciones.

ISSN: 1690-2718 Depósito Legal: pp200201cs565 Tlf: (0212) 578 07 30 / 0416 631 72 12 Apartado Postal: 17362 zp. 1015-A Ipostel Parque Central Caracas Venezuela lamanchax@yahoo.com lamanchax@gmail.com http://www.lamanchaweb.blogspot.com

Consejo Editorial Oscar Sotillo Meneses Janette Rodríguez Herrera Francisco Issa Zambrano Gastón Fortis Silva

Colaboradores Roberto Jiménez Maggiolo José Javier León Elfo Alexander Salvatore Lucía Borjas

Imágenes

LA REVOLUCIÓN

Co-responsables Juan Carlos Sotillo Nicanor Cifuentes Gil Maracaibo-Edo. Zulia Leila Medina Jouseline Rodríguez César Santana Juan Pío Rondón Mariajosé Escobar

Gran Caracas Solangel Morales Hely Uzcátegui Moisés Mirele Los Teques-Edo. Miranda Roger Altuve Ocumare del Tuy-Edo. Miranda Oscar Fernández La Victoria-Edo. Aragua Marco Aurelio Rodríguez Xoralys Alva López Leonardo Domínguez Catia La Mar Edo. Vargas Dayana López Luis Bravo Buenos Aires-Argentina

Darién Giraldo Bogotá-Colombia

lamanchax@gmail.com Corrección Colectiva

Agradecimientos

A tod@s l@s que creemos en la patria bonitaSOCIALISTA LA MANCHA no se hace responsable de los comentarios emitidos por sus colaboradores.

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ué pensamientos más bellos, completos i veraces, éstos con los cuales inicio, especialmente en la vida de los hombres, cabritos de la política por improvisados i sin talento, como anota Cervantes: depósito de acciones, testigo de lo pasado i aviso i ejemplo de lo presente mirando hacia el porvenir; i el de Walsh, en referencia a que la historia no la hacen ni los animales ni las cosas que fabrica como homo faber, sino lo que su mente, organizada i moralizada en la conciencia, convierte a los seres humanos en seres racionales. Siempre recuerdo las etapas del conocimiento de Enmanuel Kant, i en cuanto a la ética, lo que llamaba los imperativos categóricos. Lo he dicho en otras ocasiones: ¡Cómo amo i estudio la historia universal, pero fundamentalmente la historia patria! I entre ella, aquella que concierne a la vida política, comenzada en la gesta libertadora, i la sucesión de I, II, III República por las que fuimos pasando, hasta llegar a un cambio verdaderamente profundo, con la V República socialista i bolivariana que, por otra de la razón i no de la guerra o destrucción de las instituciones i las cosas, nos ha puesto en las primeras décadas del siglo XXI, como un país completamente soberano, libre i en busca eficiente i tenaz, de la felicidad que anhelaba para los pueblos que libertó, nuestro Libertador Simón Bolívar. Las primeras cayeron por las vicisitudes de la guerra, la IV que nos antecedió, por falsa, agresiva i corrupta, en medio de una dictadura infame de partidos. Ya la historia del siglo XVIII, XIX i por lo menos casi la mitad del siglo XX, se ha estudiado i las conocen algunos, porque a cada rato se percata uno, de cuánta ignorancia existe en quienes deberían conocer su historia. Por eso empezamos aquí, prácticamente a la caída de la dictadura de Juan Vicente Gómez, quien protagonizó muchas crueldades, pero no hizo el daño continuo e internacional, de la IV República, luego de la caída de Pérez Jiménez i el comienzo, con la dictadura de Rómulo Betancourt; superando su sucesor, Raúl Leoni, con su política carcelaria, represiva i terrorista, a las prisiones gomecistas, en algunos castillos i en la célebre Rotunda. Se había olvidado, al menos, la posición patriótica de Cipriano Castro, al defender a su patria de la humillación extranjera, i se olvidó también el verdadero inicio democrático, de un general ecuánime, equilibrado i justo, como lo fue Isaías Medina Angarita, a quien conoció mi padre, i siempre pregonó que era un perfecto caballero, pleno de bondad i de justicia. Este inicio, es pues, un simple recordatorio. Veamos lo más cercano a nuestras vidas. ¿Cómo se desempeñaba antes un presidente de la República? ¿Cómo se desempeñaba un ministro? Los presidentes, en varias ocasiones lo escribí, son señores estirados, muy bien vestidos a veces hasta de chalecos, con pocos

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Eficiencia y amor

Revolución

Roberto Jiménez Maggiolo

“La historia objetiva debería descansar sobre el estudio objetivo de la naturaleza humana” Willian H. Walsh “La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir” Miguel de Cervantes

méritos i menos conocimientos que, se levantaban a las 9 de la mañana cuando madrugaban; hecho un reposado desayuno en una casa muy bien preparada para el reyecito, o en la Mansión o Casona presidencial de los últimos años, se montaban en un gran carro blindado o semi-blindado, con motociclistas de escolta i guarda-espaldas, con chofer aislado por vidrio, que los llevaba a Miraflores; entraban escoltados hasta llegar a una lujosa oficina, bien decorada i con varias secretarias a su disposición. Estas eran las encargada de decirle lo que les tocaba hacer, le presentaban las cartas i documentos a firmar, o los cheques para su íntimos funcionarios; un buen cafecito negro, sellaban todo i hasta tendrían conversaciones serias o picarescas. También llamadas telefónicas, enterarse de ciertas cosas por televisión, recibir algún amigo i cansarse de tanto trabajo. Un vasito de agua mineral, tomar el maletín, mirar el reloj i decir ¡caramba si ya es tardísimo, cómo pasa el tiempo cuando se trabaja! ¡Son más de las 12:30 i mi mujer me espera con el almuerzo especial! Otra vez la rutina de la venida, pero ahora para almorzar i reposar, en el jardín o la pequeña piscina o algunos güisquis para echar una zorrita, ver televisión un rato (i otras rutinas hogareñas que no se nombran) i listo para dormir después de una cena en restaurante o en casa. Mañana, será otra rutina agotadora. Sin embargo, para no martirizarse tanto, otros días son para visitar el Country Club i vigilar la Reforma Agraria, o una salida secreta. Cosa similar la rutina laboral de los ministros, algunos más petulantes que el mismo presidente i para quienes los límites de Venezuela era: por el norte, el mar de las Antillas, por el este, Petare; por el oeste, Los Teques, i por el sur El Hatillo i los Valles del Tuy. El Ministro del Interior i la policía represiva cuidaban el orden i la tranquilidad ciudadana, en disturbios i protestas, disparen primero i averigüen después. El del exterior enviar cartas a las embajadas, propaganda gubernamental i de paso saber si el embajador está en el país asignado, o anda haciendo turismo permanente, como lo vi en Bélgica, cuando estudié allá. Ahora, con la Revolución, todo cambió. Se hicieron etapas bien pensadas para rendir. Primero una Constitución nueva, en lugar de la moribunda; después, educar al pueblo para que la sepa leer, escribir e interpretar. Por eso hoy en día un obrero o una mujer trabajadora, sabe hablar i exponer la realidad, mejor que el mismo candidato presidencial de la oposición. Luego la serie de Misiones que no fueron dejando de buscar soluciones en Educación, Sanidad, Trabajo, Progreso Agrícola, etc., con construcción de módulos de Barrio Adentro cada vez más avanzados, creación de escuelas, liceos i Universidades como nunca, facilidades para todos i sobre todo la gratuidad de todos los servicios fundamentales para el pueblo. En fin, todo lo altamente positivo de un pueblo que ha garantizado libertad, salud i educación a todos los niveles i en tecnología i ciencia hemos llegado hasta los satélites. Sería interminable señalar todas esas cosas que ha mejora-

do la calidad de la vida de los venezolanos –incluyendo la clase media i los mismos burgueses se benefician− mejorando hasta el crecimiento de los niños i el cuido por instituciones formidables como el Cardiológico Infantil i los que vienen. Pongamos punto, en esta somera o mínima información de lo positivo. Veamos el caso de las Tragedias, como la que acaba de suceder en Amuay, i otras enfrentadas por la IV República i la Revolución. Ya señalé las dos principales en tiempo de los Alcatraces Cantores. La tragedia de Tacoa, que ahora podemos ver en un documental por Internet, convencerse que allí si hubo negligencia, que las víctimas fueron mucho más i que hasta murió una periodista que cubría el suceso. Luego la poca responsabilidad que hubo en reparar los daños físicos i humanos, que es lo que más duele, que deja destruidas muchas familias i que las ayudas fueron hasta ridículas, confirmado por las declaraciones de los afectados. La otra, la Tragedia de Tejerías, con similares actitudes por parte de gobiernos irresponsables, e indolente ante la verdadera tragedia: la humana. Estaba al frente de PDVSA, el corrupto vende patria de Luis Giusti, i creo que el presidente que recibió el país hipotecado. Por eso afirmo con Walsh, que eso implica el estudio objetivo de la naturaleza humana, examinando la indiferencia o el odio de los que tienen que responder, o el dolor i la inmensa tristeza de los que tienen que sufrir, casi por todo el resto de su existencia. Entonces veamos la cara de la otra moneda no, sino de la otra realidad grabada en lo histórico i actualmente en televisión. El gobierno del presidente Chávez tuvo en suerte de iniciarse con una inmensa tragedia, como lo fue la casi total destrucción por las lluvias i el deslave, ocurrido del otro lado del la antes llamada Montaña o Cerro del Ávila, que destruyó tanto hacia Caracas, como hacia el litoral de la Guaira. Estábamos terminando la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) i tuvimos que transitar casi dos horas, para ir hasta Maiquetía (estuvimos más de media hora detenidos en pleno viaducto; iba acompañado en los asientos, por el Dr. Gómez Grillo, en grata conversación intelectual) para irnos en un incómodo Bronco, hacia Ciudad Bolívar donde fue a clausura. I el regreso de Caracas a Maracaibo, en un pequeño avión de PDVSA, creo, partiendo desde La Carlota. En esos terribles días, vimos al Presidente de la República (cuando la inundación i el desastre material i humano) metido de lleno en las labores de investigación de daños materiales, de pérdidas de vidas, reparaciones de urgencia i hasta volando en helicóptero para inspeccionar. Desde aquellos momentos la atención fue para las víctimas i la pronta recuperación de la región litoral sobre todo. A esta labor colaboraron unidades del Ejército, de la Guardia Nacional, de los Bomberos i cuanta institución de prestó para ayudar, incluyendo naturalmente los cuidadores de la salud, i la confección de refugios, dotados de todo lo necesario; i para mi juicio, fue de primera línea el rechazo que se hizo a los

Estados Unidos, de traer a sus marines a ayudar, como habría sido lo primero para los gobernantes de la IV República. Jamás habíamos visto a un presidente, comportarse así. Naturalmente este fue un gran impacto económico negativo, de comienzo, pero se superó totalmente sin necesitar que, como dijera Cipriano Casto, la planta insolente del enemigo, pisara la patria. A este golpe económico dado por la naturaleza, se sumó al poco tiempo el Golpe de Estado i el Paro Petrolero, dado por la oligarquía i la méritocracia traidora, que ocasionó pérdidas superiores a los 20 mil millones de dólares. De tal modo, concluimos entonces que, el gobierno comenzó realmente alrededor el 2003, i en el 2004 se efectuó el revocatorio, donde menos mal dimos una paliza; aunque los Alcatraces cantaron fraude i tenemos más de 8 años esperando las pruebas irrefutables. Estas son también tragedias, sólo que el fuego del odio, está en los corazones i la mente llena de rescoldos, de la oposición. I de este tipo han venido muchas tragedias: la Plaza Francia en Altamira, las Inundaciones terribles (que a la larga causan más desastres i hai más víctimas que en una explosión), causadas por los cambios climáticos del Niño i la Niña (causechavez), la sequía infernal que puso en crisis las principales represas i el problema del agua i uno que merece mención especial: el problema del Viaducto en la autopista Caracas-La Guaira, solucionada en tiempo record con una super-trocha que evitó aislamiento i la construcción por ingenieros venezolanos, de un viaducto superior al que existía i venía resentido o lesionado desde la IV República. En las inundaciones vimos con la celeridad que se construyeron refugios i hasta en Miraflores, la Casa Amarilla i muchas otras edificaciones estatales e históricas, se le dio refugio completo a gente damnificada del pueblo, cosa que jamás, también, se había visto en ningún país del mundo. En tantas tragedias que podemos contemplar día a día, fielmente pintadas por la televisión i otros medios de comunicación, reto a que alguien me presente un ejemplo humanitario, lleno de fervor, de comprensión i de amor desinteresado, más grande que el que vemos siempre en el presidente Hugo Chávez Frías. Su bondad, su fervor cristiano, su maravillosa comprensión por los que sufren, no lo he leído nunca en la Historia Universal de este planeta. Por eso, porque está muy alto en su altruismo, en afán de ayuda i en el amor hacia su pueblo, es que los miserables hombres cargados de odio i con sentimientos asesinos nazifascistas-sionistas, le odian tanto. Menos mal que soy de los viejos cabrones, que pensamos así, porque este pretendido insulto venido de una basura llamada Enrique Caprinus, por mi artículo sobre la explosión de Amuay, debe ser un joven haedus (cabrito tierno) que por cálculo de probabilidades, ojalá pueda llegar a viejo, i sobre todo con mente tan clara i pulcra, si sus neuronas aguantan. Le hice una fábula, fundada en Esopo, ojalá la leyera. Por lo pronto reitero ¡Qué clase de presidente tenemos i el 7 de octubre lo volveremos a reelegir para bien de la patria i felicidad del pueblo venezolano!

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Elección poética

Nicanor Cifuentes Gil

¿H

a visto lector, lectora lo que está en juego en esta elección presidencial a celebrarse el primer domingo de octubre 2012 en Venezuela? Avanzamos hacia un momento crucial de la vida nacional que podríamos entender como momento de consolidación del proyecto político bolivariano y/o como “punto de no – retorno definitivo” a los tiempos de la mala praxis política que caracterizó la padecida Cuarta República. Por un lado un candidato de ultraderecha evidentemente avergonzado de sus orígenes burgueses apela, como huida hacia adelante, a la mercadotecnia politiquera para erigirse como político de centro. El Presidente Chávez, nuevamente candidato a la presidencia, asume una cardíaca campaña sazonada de pueblo emocionado y agradecido. El país emancipado

le agradece su rol responsable, su buen gobierno pero le sigue exigiendo efectivas respuestas al agravado tema del burocratismo, de la inseguridad, del respeto a los indígenas y sus territorios ancestrales por donde pudieran dispersarse una buena porción de la alegría y la mayoría poblacional todavía fiel a las políticas sociales adelantadas. Más allá de símbolos y reacciones propias de campañas de este calibre la gente sumamente politizada, tanto para la filia como para la fobia a un candidato en particular, comienza a decantar cada ofrecimiento, cada esfuerzo de convencimiento que hacen los candidatos. Para nadie es secreto que se está en presencia de una altamente contradictoria y confusa campaña por parte de la oposición venezolana que le vulnera y le desin-

tegra en la medida en que nos acercamos a la cita electoral. El candidato Chávez con un programa contentivo de 5 objetivos históricos demuestra que se deja alimentar de los diversos movimientos sociales, gestando así una opción política que educa y activa la participación democrática como pocas veces (por no decir nunca) se evidenció en esta patria. Sin duda es esta una asimétrica contienda: Por un lado un ícono genuino de la venezolanidad, un ser con autoridad moral y con la fuerza popular renovada luego de derrotar (convocando al pueblo para ello) dos intervenciones médicas delicadas; hablamos del candidato de ascendencia llanera Hugo Chávez. Por el otro un impresentable hijo de las élites económico - políticas corruptas de la Cuarta Re-

pública con demostrada participación en el golpe de estado fascista y en el paro petrolero del año 2002 y con un vacuo conocimiento de la geografía, la cultura y las profundas querencias y búsquedas del pueblo venezolano y latinoamericano; se llama Henrique Capriles. Es vital apelar este 7 de octubre de 2012 a lo mejor de nuestra esperanza colectiva; sabernos insertos como nunca en una construcción histórica nuestramericana que ensalza la independencia definitiva. Poético sumar latidos, sudores y convicciones al país que ya cambió y que espera de sus hijos e hijas elección sabia, elección gozosa que sepa distanciarse del terrible camino de la estafa y la violencia neoliberal de ingrata recordación. La dignidad y el amor nos convocan pues a una elección poética.

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6 Juan Carlos Sotillo Meneses

Nada mรกs revolucionario


que el humor

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i nos vamos a la esencia etimológica de la palabra revolución, es fácil concluir que no hay nada más revolucionario que el humor. La risa o la sonrisa que nos causa una manifestación de humor es la manifestación visible de una ruptura de la lógica con la que usualmente “procesamos” nuestros pensares, nuestras particulares visiones de lo que sucede “allí afuera”, en esa llamada “realidad”. Las comillas no son debido a debilidad de los conceptos que ellas abarcan, sino signo de una posibilidad absolutamente subjetiva de tales vocablos. ¿O no es así; es decir, no son tan subjetivas tales concepciones? Es clarísimo que nuestras concepciones de la Realidad son producto de constructos socioculturales, de contextos que viabilizan cierto sentido común, potenciando unas visiones y opiniones, debilitando y hasta haciendo desaparecer otras. Los puntos de vista desde los que observamos la realidad son puntos de vista comúnmente compartidos, en la mayoría –casi absoluta– de los casos. De vez en cuando alguien se sale un poco de ese balcón particular que nos cobija y ve la realidad (realidad social, digamos, para no embarcarnos en aguas turbulentas en cuanto a qué es la realidad tangible, experimentable, esa physis tan esquiva a la filosofía pero tan efectiva para dar alegrías o sufrimientos) desde otra perspectiva. A veces llamamos genios a quienes esas visiones-otras proponen, y les admiramos o los defenestramos. Lo primero porque nos causan la sonrisa del placer de descubrir y lo segundo porque hasta pueden dibujar grietas en nuestros aparentemente sólidos tótems de interpretación de la realidad. El humor opera justamente así: es un cortocircuitador de la lógica cotidiana. A mayor chispazo en ese cortocircuito, mayor es la carcajada o el asombro (que vendría a ser, quizá, una dupla causa-efecto: asombro-carcajada) En tal sentido, en el de esa ruptura con la lógica establecida, contra la “logicidad” adoptada desde el común sentir o del juicio colectivo a la realidad, es que el humor deviene instrumento revolucionario: rompe los esquemas establecidos, revoluciona. De allí que cierta acepción de la palabra seriedad se convierta en un vocablo contrarevolucionario: ser incapaz de reírnos en el proceso de creación de nuevas formas de entender la realidad es símbolo de que algo no se está haciendo bien, de que hay vacíos de ideas a los que hay que prestar atención. Las “caras de culo” son signo de temor al vacío ideológico; son la manifestación de terror equivalente a la de quien cae por una pared vertical y no encuentra asidero que detenga su caída. Son signo, además, de confusión de acepciones de la palabra seriedad, como quien toma por serio a alguien sólo porque tenga un saco y una corbata. Una Revolución es algo serio por el simple hecho de que se empeña (nos empañamos los que la vamos haciendo, mejor dicho) en construir acercamientos-otros a la realidad que nos contiene y con la que interactuamos. Pero algo serio en ese sentido no es algo carente de risa y de humor. Esa confusión de la semántica de lo serio es algo que debe ser extirpado de la conciencia que se está construyendo y creo que no hay mejor forma de hacerlo que mediante terapia de choque: quítese lo serio a punta de humor. Ríase incluso de sí mismo. Dicen que eso es símbolo de inteligencia (¡vaya usted a saber!) Cuántas veces echamos de menos la risa, la carcajada, en esta construcción que hoy nos ocupa. La “risa bolivariana” es una ausente de rigor en tantos escenarios, tal vez debido a que se piensa que la risa es enemiga de la disciplina (por cierto, disciplina que se concibe la mayoría de las veces como un “deber ser” ideal y no como una manifestación naturalizada de cierto orden en las acciones y que, por lo tanto, está presente sólo en los discursos, sin un correlato en la praxis) Recuerda mucho tal seriedad a la predicada por el personaje Jorge de Burgos en El nombre de la rosa, la novela de Umberto Eco. La risa es enemiga de Dios, decía, grosso

modo. Cuando se deifica el hecho y proceso revolucionarios, la risa y sus efectos vienen a convertirse en sus enemigos. Es un “pecado” muy común contra la deidad. Por otro lado, si se asume el proceso revolucionario como el conjunto de acciones y procesos que han de construir un nuevo imaginario de la sociedad que asumió tal proceso, tal constructo se puede concebir, dialécticamente, como un proceso eternamente inacabado, como un proceso en mutación constante (a diferentes escalas, digamos) y como tal carecerá, en un momento dado, de esa “axiomática ideológica completa” que nos permita una orientación clara y plena en el tránsito por lo revolucionado. En esa falta de asidero aparece la “seriedad”, o mejor dicho, la negación del humor como posibilidad transgresora de la lógica que nos permite pensar el Mundo, pues dicha lógica no es más que la razón actuando sobre los constructos ideológicos que la Revolución está supuesta a crear. Así pues, dejemos, por amor de la risa, por la necesidad vital del humor, de concebir las revoluciones como algo que confunde la seriedad de la disciplina de la lucha con la seriedad de la cara amarrada (por una corbata, usualmente), porque en el goce de la transgresión a la lógica establecida es que eclosiona la risa, con cuyas sumas y espontaneidades vamos dibujando los esbozos de aquella máxima felicidad posible. No hay nada más revolucionario que el humor, porque nos permite romper, cambiar, las lógicas que nos comprometen socialmente, culturalmente, con la Realidad que nos acoge y que, como revolucionarios, estamos obligados, en palabras de Marx, ya no a describir sino a cambiar.

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