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ailo 5 / mimcro 10
saber lo que quiso decir cuando hizo tal o cual, entonces el arte noes posible. Si necesito a Picasso para entender Guernic'a, entonces el arte no es posible. Es imperative que Picasso muera, que pucda equivocarse en cuanto al Guemica, que yo lo pucda corregir, para que cl arte, el Guemica y cl propio Picasso sean posibles. Toda nocion del arte y del artista que implique su singularidad, cl estatus semidivino del artista y el privilegio de Ia primcra persona, Ia insustituibilidad del "yo" que lc da origen, implica e imposibilita Ia existencia del arte mismo. El artc es gencralidad, es Ia posibilidad de sustituir.3 Me interesa demostrar que es en el performance, cspecificamente aquel en que cl artista somete su cuerpo a Ia violencia e incluso queda marcado, alii dondc queda una cicatriz (sei\a indiscutible de Ia singularidad de un individuo), dondc mejor se ve csta estructura dellenguajc y del arte como generalidad. Cuando Diamela Eltit sc haec cortes y quema sus brazos en un performance en 1980 en Santiago de Chile, tiene esencialmentc Ia misma relacion con sus cicatrices que yo, Bernat Tort, con los brazos ilesos y cscribicndo en Puerto Rico en junio de 2004.
SIGNO Y
DIFERANCIA~
El hombre camina dfas enteros entre los arboles y las piedras. Rara vez el ojo se detiene en una cosn, yes cunndo In hn reconocldo como el signo de otra: una huella en Ia arenn i11dica el paso de un tigre, un pantano ammcia una vena de agua, In nor del hibisco elfin del invicrno. Todo cl resto es mudo e intcrcambiable; arboles y piedras son sola mente lo que son. [Calvina, 28) [enfasis mio]
Unas huellas en Ia arena, una mancha de sangre en cl piso, una talladura en una piedra, una rama de arbol quebrada, un moreton, un arai'iazo en Ia tierra, un tatuajc, una quemadura, una cicatriz. Todas estas casas que eslan en Iugar de a/go, son suplemenlo de esc a/go ausenle que les da sentido. La inscripcion, Ia gratia, es entonces un cfeclo que apunta a una causa. La tilosofia contemporanea, en particular Jacques Dcrrida, nos invita a pcnsar Ia rclacion signa-significado mas alia de lo causal o su
Cuerpo(y,5fgno en el arle del perrormance BcmatP Ton
inversion. Aun cuando solo a traves de Ia huella (cicatriz) sabemos de Ia herida (memoria del dolor, de Ia violencia), Ia critica derrideana se inscribe en ellugar donde estos (signa y significado) no pueden ser separados aim y, sin embargo, tampoco son identicos. Es ellugar de Ia diferancia, termino que acopla el doble sentido de "diferir", to diferido en cJ tiempo y lo diferente. AI introducir esta palabra, Derrida trae al centro del debate el aspecto temporal de Ia relacion significativa; el signa es aquello que esta en Iugar de Ia presencia-a-si de una consciencia, es dccir, del presente vivido de un individuo.5 Es precisamente aqui dondc Derrida encuentra el limite de lo que cl llama Ia "metafisica de Ia presencia", en que Ia tilosofia occidental ha favorecido Ia presencia como Iugar de Ia vcrdad. Picnscse en una corte judicial y Ia franquicia del tcstigo ocular frcnte at testigo circunstancial: uno vc y el otro escucha; uno da certeza y cl otro apunta ¡sicmbra duda-; uno sabe y el otro solo interpreta. Lo que csto implica para nucstra reflex ion cs que sc ha privilegiado el significado sabre cl signa; se ha cstablecido el "querer decir" como lo necesario y esencial, mientras cl como se dice, es decir, su signa, su cuerpo, su materialidad se ha rclcgado a un papel sccundario. El signa esta entonces en Iugar de alga, como suplemento de su presencia: Cuando no podemos tomar o mostrnr Ia cosa, digamos lo presentc, el ser-presente, cuando lo presente no se presenta, significamos, pasamos por el rodeo del signo. Tomamos o dnmos un signo. Hac:emos signo. El signo serfu pucs Ia presencia direrida. [Dcrrida 1994, 45]
Asimismo, nos dice Derrida, Ia filosofia occidental ha favorecido al yo en vez del otro, a Ia presencia mas que a Ia ausencia, al escritor mas que allector, a! actor mas que a Ia audiencia. Es aqui donde vemos Ia relacion de su trabajo con cierto arte. En adclante intcntarc establecer el vinculo entre el performance que utiliza el cuerpo del artista como Iugar significative y Ia critica derridcana a Ia mctafisica de Ia presencia. Es cl cuerpo como Iugar del dolor y Iugar de una escritura to que me interesa en cste ensayo; cl cuerpo en dolor y cl cuerpo como dolor. El cuerpo como receptor dondc se dice cl
3 Pam una discusion de Ia rclacion cnlrc gc:ncmlidad y susliluibilidad o igualtbd y sus difercncias con cl conccplo de rcpclicion, vcasc ln introduccton en Dclcuzc, 1-27. 4 Pam una discusi6n sobre lo que qmcre decir Derritb con el tcrmino frances "diffc!mncc", vcase Derrida 1994,34-62, Pam unajustificacion de Ia 1raducci6n caslcllana "diferancia" dellcrmino fronccs "diffcronce", vcase Ia primcro nota dellroduclor de Ia obro citada. p. 39. 5 En rcalidad Ia critica de Dcrritb a Ia metafisica de Ia prr!sencia se da en cl contcxlo de Ia fenomenologia y, por tanlo, la conscicncia en ella aludida no cs una conscicncia individual humana sino una consciencia lrnscendcntal, No cmpece, en este ensayo no se hani dislincion entre ambas,