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Centro Cultural Coincidir A.C.

Te invita a participar en sus actividades destinadas a fomentar la lectura y despertar tus capacidades creativas.

Coincidir en el mismo tiempo y en el mismo espacio Revista cultural

❧“Había una vez...” Sala de Lectura Itinerante

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Galadriel Ángel Vergara

Luego del autoexilio: hielo y distancia. Nada volverá a valer la pena, sólo continuar, doliéndose, riendo o suspirando hasta que termine el mundo.

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Ilustración Pavel Santa Rosa


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El superhéroe, de la vida diaria

Jorge Pérez

Puebla. Pue.

Justo cuando iba en busca de mi uniforme

de superhéroe,

Myriam, la secretaria, jaló mis cadenas de esclavo y puso más trabajo sobre mi escritorio.

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El superhéroe, ochenta años después

Jorge Pérez

Ya no me busques,

este superhéroe ha perdido sus poderes. Ahora uso un bastón para caminar, dientes postizos, lentes con fondo de botella; he tenido tres infartos y uso un marcapasos que cada dos horas me recuerda olvidarte.


Coincidir

Ángel Vergara: Galadriel, 1 Jorge Pérez: El superhéroe, de la vida diaria, 2 El superhéroe, ochenta años después, 2

Contenido

S

, uperheroes mexicanos Dossier de este número

Ricardo Isaac Márquez: ¿Y los superhéroes mexicanos?, 6 Erick Parraguirre: Apuntes sobre superhéroes mexicanos,10 Edgar Torales: Cuadriláteros, 11 César González: El dilema de un superhéroe, 12 Alejandro Pulido: Sensacional de héroes proletarios, 15 Erick García: El heroísmo simbólico de la CH y de la S, 17 Daniel Lares: Un antihéroe que se transformó en héroe, 33 Ana Fierros: Imprescindibilidad del superhéroe, 37

La entrevista a José Quintero, 27 , Ilustracion Pavel Santa Rosa, 1 Edith H. e Ismael Cámara, 4

, Palabreria, 40

Zona de Tolerancia

Áxel Reyes, 5

José Miguel Montoro: Vino navarra, 41

Anaeli Arredondo, 11, 37

Selvio Ibáñez: Medianoche, 42

Leydi Díaz, 15

Salma Corona: Alas, 43

Pedro Ehuán, 19

Sllenii Sánchez: Sí bemol, 44

Áxel Reyes, Víctor Ávila, Chantal Soto y Marcos Izquierdo, 22-26 Lizbeth Rodríguez, 34 Víctor Ávila, 40 Carlos Daniel Domínguez, 45

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Directorio Director Pedro Ángel Ramírez Quintana Coordinación editorial Ana Lilia Fierros Euán Consejo editorial Lizett Ortega Aranda Salma Corona Rodríguez Ángel Nimbé Vergara Escalante Selene Caamal Ríos Guadalupe Ruz Mijangos Luis Felipe León Diseño de portada José Alejandro Montiel García Webmaster Isaí Moreno Chin E-mail: yocoincido@gmail.com Página electrónica: www.coincidir.org Facebook: Coincidir Letras Cultura Twitter: @CoincidirLetras

4 Ilustración Edith H. e Ismael Cámara

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en el mismo tiempo y en el mismo espacio, año 5, 3.a época, No. 20, agosto-septiembre de 2014, es una publicación trimestral, independiente, de carácter cultural, editada y publicada por Pedro Ángel Ramírez Quintana, con domicilio en Guadalupe Victoria, Mza. 5, Lt. 1, Col. Ampliación Miguel Hidalgo, C.P. 24095, San Francisco de Campeche, Cam., Teléfono celular (044) 981 13 9 96 82, www.coincidir. org, yocoincido@gmail.com. Editor responsable Pedro Ángel Ramírez Quintana. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2011-101112104200-102, ISSN 2007-350X, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Licitud de Título y Licitud de Contenido: en trámite ante la Comisión Secretaría de Gobernación. Permiso SEPOMEX en trámite. Impresa en los talleres Multiimpresos, Veracruz, No. 2D, entre Panamá y Ecuador, Col. Santa Ana, C.P. 24050, San Francisco de Campeche, Cam., México. Este número se terminó de imprimir el 6 de octubre de 2014, con un tiraje de 1,000 ejemplares.

Todos los personajes denominados por esta revista “Superhéroes mexicanos” son propiedad de sus respectivos autores; en estas páginas se presentan y comentan desde una perspectiva meramente cultural, sin ningún ánimo de lucro.

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Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente Los derechos de las imágenes reproducidas en este número están reservados por sus titulares. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización del editor de la revista.


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en el mismo tiempo y en el mismo espacio

hace un homenaje a esos personajes de ficción (y también reales) que forman parte del imaginario cultural de los mexicanos. Es difícil precisar cómo surgió esta relación entre ciudadano y personaje. Un día poblaron nuestra mente con sus historias, sus acciones y sus poderes; nos hicimos sus fieles aliados en la búsqueda de justicia, en la protección de las mujeres, en la ayuda a los desamparados. Así, junto al superhéroe, experimentamos el peligro, enfrentamos las argucias de los villanos, vivimos el suspenso, combatimos con coraje al enemigo y, por supuesto, disfrutamos de las victorias. La frontera entre la realidad y la ficción se rompía cada vez que abríamos una historieta, encendíamos la radio o mirábamos la televisión, e iniciaba el ritual de complicidad entre lector y personaje. No queda claro si la realidad se extendía hasta el mundo de los superhéroes o si la ficción invadía, con nuestro permiso, los espacios cotidianos. Cada aventura de los personajes producía una dulce catarsis y se convertía en parte de los recuerdos que ahora deambulan en nuestra mente. Por esta empatía, Coincidir elogia, en este número, a los personajes mexicanos que luchaban por la justicia. Esta divulgación cultural de los Superhéroes mexicanos conlleva dos objetivos: a) recordarlos, revivir, por un momento, las emociones que despertaban, ya sea en su formato impreso o a través de los medios de comunicación; y b) compartir el nutrido inventario de personajes con las presentes generaciones, quienes se entusiasman ante personajes estadounidenses y orientales sin saber, muchas veces, la tipología de superhéroes que ofrece la historieta mexicana. En las páginas de Coincidir, escritores e ilustradores ofrecen su visión sobre los superhéroes mexicanos, que abarca desde la tira cómica y su legado en la conciencia social hasta la propuesta de asignar esta denominación a personas reales. Coinciden en la necesidad de contar o, al menos, creer en ellos. Estimado lector, llegó el momento de recuperar la voz. Es hora de levantarse, de ponerse el traje, la capa y las botas. Ya sabes la misión y no debes detenerte. Si el superhéroe aún está ahí... Ilustración Hoy más que nunca, es urgente despertarlo. Áxel Reyes

E DITORIAL

Alguna vez tuvimos superhéroes. Hoy, Coincidir

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¿Y los superhéroes

mexicanos? Ricardo Isaac Márquez

Spiderman, Batman, Iron Man, Supermán,

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Xmen, Hulk, The Avengers…, la lista parece extensa. Estamos ante el renacer de los llamados superhéroes, seres con poderes extraordinarios y una inquebrantable vocación de servicio a favor de la justicia y la defensa de los más débiles. La industria cinematográfica ha hecho que los superhéroes recuperen la popularidad que gozaron en décadas pasadas cuando sus historietas causaban furor entre los niños y jóvenes, y eran elementos importantes de la cultura popular. Tal vez los turbulentos tiempos que estamos viviendo hayan cooperado también en este resurgimiento. Las guerras, la violencia, la criminalidad, las injusticias y los desastres se manifiestan todos los días en nuestro entorno y generan un sentimiento de orfandad, que bien puede ser sobrellevado soñando con la posibilidad de la existencia de estos personajes, que pueden en un instante acabar con tanta maldad y con tanto sufrimiento. ¿Quién no ha imaginado con ser uno de esos superhéroes? Quizás es una de las aspiraciones máximas de todo ser humano en su infancia, que sigue estando en nuestros más apreciados sueños aún en las etapas posteriores de nuestra vida. Por esta razón, los superhéroes forman parte importante de la cultura y la identidad de las sociedades actuales. Su forma de pensar, de actuar y de vestir, así como los ideales que defienden son un reflejo de los sentimientos colectivos de una sociedad. ¿Quién puede pensar en Estados Unidos sin tener en cuenta a Supermán? De hecho, superhéroes como el Capitán América han sido utilizados para exaltar

los sentimientos patrióticos de los americanos en época de conflictos bélicos como en la Segunda Guerra Mundial. Toda sociedad parece tener la necesidad de recrear seres extraordinarios que encarnen los valores y las virtudes que más aprecian. Si esto es verdad, la gran pregunta para el caso de nuestro querido México es ¿por qué no hay superhéroes mexicanos? “Claro que hay”, dirían algunos. Pero ¿cuántos pueden señalar? Pregúntele a cualquier niño, y podrá constatar que dicho cuestionamiento les parece incluso absurdo: “¿héroes mexicanos?, no existen.” México no es un país de superhéroes. ¿Por qué esta carencia? “¿Y ahora, quién podrá defendernos?” Existen muchas explicaciones posibles, pero creo que esta situación tiene relación con aquello que los especialistas han llamado la autodevalución del mexicano y que parece formar parte de nuestra identidad colectiva. La identidad de un grupo humano se refiere al modo particular de entender, sentir y actuar de cada uno de sus miembros y, a través de estas características, es posible identificarlos como parte de un mismo grupo. Cuando en México se habla de identidad nacional, es necesario partir del hecho de que México es en realidad muchos Méxicos. La diversidad cultural de México se hace patente por el hecho de que en el país se hablan entre 59 y 291 lenguas indígenas, dependiendo de los criterios de clasificación, cada una de las cuales representan formas particulares de entender y comprender la vida. Históricamente la diversidad cultural de México ha sido considerada más un obstáculo que una


Coincidir indígena significan un lastre para el “progrecualidad a la hora de definir nuestra identiso” y la civilización del país. dad nacional. De esta manera, se ha tratado Pocas cosas pueden ofendernos más que de homogeneizar lo que de origen es diverso, el hecho de que nos señalen o nos caracteripara inventar una cultura nacional única para cen como indios. El término indio perdió su todos los mexicanos. A la luz de los limitasentido literal de caracterizar a los que son dos esquemas interpretativos y la excluyente nativos u originarios de un lugar o país, para escala de valores propios de la cultura occiconvertirse en un sinónimo de flojo, primitivo dental dominante, durante los últimos 500 e ignorante. En el medio urbano, el término años los grupos de poder de la sociedad han naco se usa para designar de manera peyoraconformado un proyecto nacional unifortiva a cualquier cualidad que pueda poner mador que convierte en ilegítimas a las otras en evidencia nuestro origen indígena y que culturas. De tal manera, que todo aquello que atente contra el comportamiento cosmopolita no encaja dentro de esta concepción se niega, y las buenas costumbres de las élites sociales se desprecia o se ridiculiza. Esto ha conducido (lo que es fashion). Por estos motivos, existen a una negación sistemática de nuestro origen personas que se avergüenzan de hablar un mesoamericano y mestizo, a favor de formas idioma indígena y que ocultan este hecho de vida, lenguaje y costumbres propios de los para no ser considerapaíses que considerados “indios” o “nacos” mos “cultos”, “moder¿ uién no ha imaginado por la sociedad que nos” y “desarrollados” con ser uno de esos superhéroes? considera loable aprende filiación occidental, Quizás es una las aspiraciones der un idioma extrancristiana y blanca. máximas de todo ser humano en jero como el inglés, La herencia de las pero que menosprecia culturas indígenas de su infancia, que sigue estando en México es un patrimonuestros más apreciados sueños aún e incluso discrimina a todo aquel mexicano nio que es admirado y en las etapas posteriores de nuestra que no habla español. valorado en el exterior vida. Incluso, cuando un y de la cual nos sentiturista americano o mos orgullosos, pero europeo nos cuestiona en la calle, nos averpocos mexicanos apreciamos a sus descengonzamos de no saber inglés y tímidamente dientes indígenas que viven entre nosotros o pedimos disculpas, con la promesa mental de reconocemos algún valor en sus manifesta“algún día tengo que aprenderlo”, o al menos ciones culturales. Este proceso de negación que nuestros hijos lo hablen para que no sean tiene su origen en la dominación colonial de tan “indiorantes” como nosotros. los pueblos indígenas por parte de los espaA partir de la negación de nuestras ñoles y continuó después de la Independenraíces se configura en la sociedad mexicana cia. Con la Revolución, el grupo gobernante un fenómeno de autodevaluación. Cuando trató de imponer un estado homogéneo ante hablamos de las características de los mexicala necesidad de definir la naciente nación. El nos, en general, escuchamos aspectos negatidesarrollo, entonces, se concibe como una vos. “Nos muestran como una mezcla entre el renuncia a nuestra identidad multicultural, indio agachado, caracterizado por las ilustrabasado en la idea de un progreso unilineal del ciones del mexicano dormido y recargado en que Europa es el exponente más avanzado y el un nopal, con jorongo, huaraches y sombrerocual debemos seguir; en tanto que el indio y lo

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te, y el pelado mestizo de la ciudad, alburero, tramposo y fiestero” (Carrillo, 2002). Existen varias evidencias de la autodevaluación del mexicano: 1. La sobrevaloración de lo extranjero también llamado malinchismo. Todo lo que viene de fuera (personas, productos y servicios) es siempre mejor. 2. El “influyentismo” y la corrupción. El mexicano no se siente capaz de alcanzar por sí mismo o por su esfuerzo algún puesto o trabajo, es necesario contar con una recomendación o “palanca” para que seamos reconocidos. ¿Tendrá algo que ver esto con la exigencia de los maestros de seguir heredando las plazas a sus hijos? Ante la convicción de nuestra incapacidad para resolver los problemas mediante las capacidades profesionales y la negociación recurrimos al soborno y la mordida, finalmente “la corrupción somos todos”. 3. La fanfarronería, el despilfarro y el machismo. El mexicano no vale por lo que es, sino por lo que aparenta. Es necesario “apantallar” para tener un valor como persona, convencer y convencerse de que es grande y poderoso. El machismo resalta como la cualidad más representativa del estereotipo del mexicano. Una forma de elevar la autoestima y

demostrar la hombría a través de la violencia, para justificar la inseguridad y el sentimiento de inferioridad que nos agobia. 4. La impuntualidad. Costumbre aparentemente inofensiva pero que parece indicar que en el fondo nos apreciamos tan poco como personas que nuestro tiempo no vale, no merecemos tomarnos en serio. 5. La envidia. El mexicano teme sobresalir y ataca con todos los medios a su alcance a quien sobresale o intenta superar la mediocridad. 6. El abstencionismo. El mexicano no se considera lo suficientemente capaz para opinar o decidir sobre los grandes asuntos del país, simplemente se limita a criticarlos. 7. La basura. No nos consideramos lo suficientemente valiosos, por eso nos permitimos vivir en la basura. La basura es el común denominador en nuestras calles, vecindades, carreteras, parques; pero si estamos en el McDonald’s algo sucede, ahí no podemos dejar la basura en la mesa, pueden pensar que somos “nacos”. 8. Abuso de diminutivos que expresan inhibición y escasa autoafirmación. Se utilizan de forma importante en el lenguaje de los mexicanos para disminuir la importancia o relevancia de las cosas y de las personas. “Tengo

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Coincidir una casita, un cochecito, un changarrito, una chambita...” 9. Susceptibilidad. Los mexicanos somos “sentidos”, tenemos miedo a que nos exhiban y por ello no aceptamos ningún tipo de crítica, nos ofendemos fácilmente ante cualquier observación sobre nosotros o nuestro trabajo. 10. Chistes autodevaluativos. Abundan los chistes sobre que los mexicanos hacen todo mal o en que se enfrentan al conocimiento y pericia de los extranjeros con la burla o el ingenio para salir airosos de la situación, pues no contamos con la capacidad para competir de otra forma. Nos vemos como un pueblo pasivo, con una imagen devaluada de nosotros mismos y donde nuestra respuesta es una actitud defensiva y la mayoría de las veces autodenigratoria. Esta visión se ha pasado de generación en generación y seguirá pasando hasta que se ponga un alto. ¿Realmente somos así los mexicanos?, ¿o se trata de una creación producto de una larga historia de subyugación primero de los españoles y luego de la clase política en el poder, la cual se ha encargado de mitificar el sentido del mexicano para volverlo un ente dócil y pasivo? ¿Así somos y ni modo, no podemos ni debemos cambiar? Díaz-Guerrero (1994) afirma que este aparente complejo de inferioridad en realidad es sólo una actitud, propia del mexicano, que consiste en no saber valorar la importancia del individuo “ya que lo importante en México no es cada persona, sino la familia que éste forme”. Este mismo autor señala que los estudios han mostrado que los niños y adolescentes mexicanos, emocionalmente hablando, se sienten tan seguros de sí mismos, o más que los de otras nacionalidades; situación que no sería de esperarse si aceptamos el sentimiento de inferioridad del mexicano. En la sociedad mexicana el ser pasivo, obediente y servicial es normal en función de la importancia que se le concede a la familia, donde cada uno

de sus miembros está casi siempre dispuesto a ayudar a los demás miembros que tengan problemas. En este contexto, México ha entrado a la era de la globalización y hemos emprendido un proceso cada vez más agudo de transculturalización que amenaza nuestra identidad nacional. Deseamos, con intensidad, tener el modo de vida de los americanos: lenguaje, alimentos, vestido, arte. El nuevo siglo ha encontrado a los mexicanos inmersos en la búsqueda de una identidad basada en la imitación de lo extranjero. El dinero, el consumo y el materialismo se consideran los pilares del éxito, dejando de lado los valores tradicionales familiares, la solidaridad y el altruismo que nos han caracterizado desde siempre. Los retos son grandes. Somos un país multicultural, diverso y complejo. Somos muchos tipos diferentes de mexicanos y estamos lejos de encajar en el estereotipo fabricado que presenta los aspectos más negativos del mexicano. Es necesario redescubrirnos como tal dentro de nuestra riqueza cultural y escribir una nueva apología del mexicano como gente capaz, inteligente y combativa. ¿Superhéroes mexicanos? Claro que existen… dentro de cada uno de aquellos que se suman a la resistencia histórica que los pueblos indígenas han realizado a lo largo de 500 años para defender su derecho a ser, a existir y a ser diferentes. En la medida que lo podamos reconocer, en esa misma medida aflorarán al imaginario colectivo aquellos superhéroes que encarnan lo mejor de nosotros y de nuestra identidad..., porque “el que domina la mente lo domina todo” (Kalimán, superhéroe hecho en México…, pero con características de las culturas orientales, particularmente la hindú). Bibliografía citada

Carrillo, M. A. 2002. El mexicano en su mundo. Consultado en http://www.uaq.mx/psicologia/lamision/p_sociales3.html Díaz-Guerrero, R. 1994. Psicología del mexicano. Descubrimiento de la etnopsicología. México: Trillas.

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Apuntes

sobre superhéroes mexicanos Erick Parraguirre

Puebla. Pue.

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superhéroes mexicanos son raros. Quiero decir que es difícil encontrarlos. No tenemos una gama impresionante de seres enmascarados como la industria estadounidense. La mayoría de los héroes mexicanos carecen de máscaras y trajes coloridos. Tampoco cuentan con habilidades tan vistosas, como correr más rápido que un tren bala, quizás por ello casi nunca somos puntuales. Además, la economía no alcanza para comprar accesorios lujosos ni para pagar trajes adecuados para el combate. El héroe de nuestro país se debe ceñir al presupuesto de la nación.

resolver, como tener algún patrocinador que costeé sus aventuras. Es más sencillo triunfar de superhéroe en los Estados Unidos que en un país donde es más apremiante sobrevivir.

II El superhéroe nacional no tiene problemas de identidad porque sabe lo que debe hacer. Y si no lo sabe, se las ingenia para lograrlo. No le queda de otra.

V Es probable que el superhéroe en nuestro país no tenga poderes tan asombrosos como los de otros. Pero está dotado de una espiritualidad envidiable. Ésa es su mejor virtud, su trasfondo humanista. Porque sus poderes son limitados y, sin embargo, en la aparente debilidad se encuentra su mayor fortaleza: el ser más humano.

III Mientras que los vecinos del norte se encargan de crear un comercio de sus superhéroes, nuestros héroes tienen cosas más urgentes que

IV La realidad de los superhéroes del gabacho es distinta a la nuestra. Ellos pueden codearse con presidentes o estar inmersos en pasajes históricos, como las guerras. Los nuestros, sólo viven la realidad de la marginación. Y hasta dónde yo sé, no han estado en sucesos relevantes del pasado. A lo mejor por eso no tenemos memoria histórica.

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Cuadriláteros

Edgar Torales

Veracruz, Ver.

La lucha entre Místico y Batista comenzó al

sonar la campana, en medio de la euforia de los niños de la escuela. Los alumnos no pensaron en la posibilidad de alejarse de la pelea y trasladar su imaginación a otro sitio. Sabían que ningún canal de la televisión abierta transmitiría un acontecimiento semejante. Además, se corría el riesgo de escuchar las exageraciones que la imaginación de un cronista impone en la televisión por cable. En algunos momentos de la pelea, los aficionados

Ilustración Anaeli Arredondo

se adentraban tanto en el combate que sentían los golpes de los luchadores. Algunos lanzaban puñetazos al aire a rostros imaginarios, cautivados por la emoción. El Místico fue arrojado fuera del cuadrilátero. Se asombró al descubrir que, a lo largo del patio de la escuela primaria, algunos niños imitaban la lucha entre él y Batista. Reconoció las máscaras de algunos luchadores en las cabezas de los niños. Volvió al cuadrilátero furioso, dispuesto a realizar una de sus mejores técnicas para obtener el triunfo: la mística. Batista fue derrotado por un movimiento que apenas pudo ver, permaneció en el suelo hasta que sonó la campana. El Místico se quitó la máscara y, con la poca fuerza que le quedaba, corrió hacia la cocina escolar, compró comida y se dirigió al baño. El mundo creado por su imaginación se evaporaba, el tiempo había transcurrido, como cada mañana, muy rápido. Podía escuchar con terrible claridad los gritos del maestro que iniciaba una clase. Una señal lamentable de que el recreo había terminado.

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El dilema de un superhéroe César González

A la memoria de El Santo, el único superhéroe mexicano de carne y hueso

La ciudad aún duerme cuando el superhéroe

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enmascarado sube a su auto e inicia un nuevo recorrido de vigilancia por la ciudad. Hoy, sin embargo, no siente la excitación de otros días por ir al encuentro de nuevas aventuras. Dudas existenciales lo mantuvieron despierto toda la noche. Empieza a fastidiarse de ser un superhéroe. De trabajar sin un horario fijo los siete días de la semana, sin vacaciones, sin derecho a enfermarse. ¿Cuántos momentos importantes se ha perdido por andar salvando a la humanidad de algún peligro inminente: la boda de su hermana, el funeral de la abuela, el bautizo de su primer sobrino. En días como hoy quisiera renunciar, quitarse para siempre la máscara. Ser simplemente Alejandro Gómez y perderse entre tantos miles de homónimos que viven en el país. Ansía tener una vida propia. Levantarse por las mañanas y leer el periódico mientras desayuna panuchos o una tranca de lechón, jugar lotería los sábados por la tarde en el parque junto a la catedral, levantarse tarde los domingos, hacer el tan pospuesto recorrido por toda la riviera maya, poder salir tranquilamente a emborracharse en algún bar mientras ve un partido de los piratas de Campeche o una función de lucha libre, con la tranquilidad de saber que nadie lo llamará a su celular con número ultra secreto. Hay días como hoy en que piensa en los hijos que pudo haber tenido y no tuvo. En una esposa que despierte junto a él todas las mañanas por toda la eternidad. Todas terminaban cansándose de despertar por las mañanas para verle partir al trabajo con la incertidum-

bre de no saber cuándo o a qué hora volvería. En las noches de deseo sin nadie con quien compartirlas, se preguntaba constantemente por qué un simple agente de viajes, como él, tenía que trabajar todo el año y a toda hora. Tal vez si revelara su verdadera identidad comprenderían. Quizá el orgullo de ser la esposa de un héroe hiciera que permanecieran junto a él…, pero no podía confiar en nadie. No, no era una simple paranoia. Demonio Rojo lo hizo y, en efecto, su esposa se sintió tan orgullosa que no pudo evitar presumirlo con todo el mundo. Meses después, una mega bomba hizo explosión en su casa, del superhéroe y su esposa sólo quedó el recuerdo. Conduce por la avenida gobernadores y después por el malecón. Todo luce normal pero no se confía. Años de experiencia le dicen que dentro de una aparentemente tranquila mansión, se puede estar urdiendo un nuevo plan para conquistar el mundo. Una inocente ancianita puede en realidad ser una temible hechicera que transporta en su canasto los ingredientes necesarios para convertir en zombis a la mitad de los habitantes de la ciudad, y los respetables miembros de un grupo de teatro callejero pueden ser especímenes de otro mundo que preparan el terreno para invadir el planeta. Esa desconfianza a todo le permite descubrir que alguien ha entrado subrepticiamente al baluarte de San Miguel, sitio que alberga el museo de la cultura maya. El enmascarado se mueve de manera tan sigilosa que los maleantes no se percatan de nada hasta que


Coincidir le escuchan decir: “ríndanse en nombre de “Un par de horas de sueño es todo lo la justicia”. No oponen ninguna resistencia, que necesito”, piensa mientras se mete en se saben perdidos. Mientras llama a la polila cama. No se ha dormido aún, cuando el cía para informar de la captura, suspira con teléfono con número ultrasecreto empieza a alivio. ¿Cuántas horas de su vida no ha perdisonar con insistencia. Sabe que es una llamada do redactando informes y rindiendo declaraimportante y, aún así, responde con desgano. ciones porque los malhechores lo han acusa“Enmascarado, hemos recibido una petición do de emplear una fuerza excesiva durante el de auxilio de nuestros colegas de Europa soliarresto? Qué tiempos aquellos en los cuales la citando tu ayuda. Tal parece que un científico palabra de un superhéroe era incuestionable. loco amenaza con hacer estallar una bomba Mientras conduce de regreso a casa, termonuclear que arrasará con la mitad de ese intenta alejar de su mente el sentimiento de continente”. A vestirse con premura, guardar frustración por haber renunciado a tener una un par de uniformes limpios y salir corriendo vida propia para ayudar a los demás. Es cierto al aeropuerto. que todos lo consideran una leyenda vivienDos semanas tardó en cumplir la te. Presidentes, reyes y artistas buscan cualmisión, con el éxito de siempre. Dos semanas quier pretexto para tomarse una foto con él; de comer alimentos extraños, de dormir en las mujeres más bellas del planeta suspiran hoteles, lujosos eso sí, pero tan fríos e imperpor tener una cita con sonales. Dos semanas ntonces toma una el invencible enmasde observar los rostros decisión, seguir luchando contra el carado de plata. En de incredulidad de general, no les imporalgunos agentes que mal, hasta el día en que, debilitado ta que sea al personaje se cuestionan cómo es por los años, caiga derrotado en el a quien admiran y no posible que un mexicampo de batalla al hombre-personacano tercermundista ser humano que existe pueda resolver casos detrás de la máscara. Pero en días como hoy que ni la CIA, la Interpol o la Scotland Yard es diferente. Hoy quisiera tener un amigo a han sido capaces de solucionar. Y sin necequien no le importara saber que no es perfecto sidad de usar poderes súper-ultraespeciales ni invencible; que se riera del halo de inmorcomo Supermán o Linterna verde, comentalidad que le rodea porque sabría la verdad, tan sorprendidos los demás. La aventura, sin que él heredó la máscara de su papá y éste a embargo, le ha dejado exhausto. Con tristeza su vez la heredó de su abuelo; que lo estimareconoce que la edad ha empezado a hacer ra a pesar de conocer sus defectos y debilidaestragos en su cuerpo y sus múltiples cicades. Por eso, durante mucho tiempo, intentó trices, recuerdos de los mortales combates emular a Batman y entrenar a su propio Robin. que ha librado con feroces hombres lobos, Candidatos sobraban, todo el mundo sueña zombis ávidos de cerebros, momias ancestracon ser un superhéroe y compartir aventuras les y vampiros que presumían ser inmortales, con el poderoso enmascarado de plata, pero empiezan a cobrar venganza. un par de semanas de arduo trabajo eran sufiLa crisis existencial se agudiza. Se cientes para que terminaran renunciando. Así pregunta si todo su sacrificio ha valido la que terminó por desistir. pena. Le vienen a la mente aquellas ocasiones De vuelta en casa y agobiado por el calor en la cuales, después de exponerse a grandes del medio día, decide recostarse un rato. peligros, consigue aprehender a un delincuen-

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te, sólo para ver que gracias a un juez corrupto, un ministerio público apático o un amigo influyente, sale nuevamente a las calles para seguir cometiendo fechorías. Piensa en la indiferencia mostrada por el gobierno con todos los superhéroes que han muerto en la lucha por un mundo mejor. En la ingratitud hacia aquellos que, después de años de servicio, fueron desechados con el pretexto de su edad. Es por ello que entendía, aunque no lo justificaba, por qué algunos decidieron vengarse de la sociedad que los menospreciaba y se aliaron con los malhechores. Como Supermente, a quien tuvo que capturar por unirse a un grupo de narcotraficantes. O Térmico, quien aprovechó sus poderes de derretir cualquier metal para abrir bóvedas bancarias y poner en jaque a todo el país. “La humanidad me necesita, no puedo abandonarla a su suerte. Ésa es la razón por la cual no debo claudicar”. Sin embargo, en días como hoy, ese argumento le parece solamente un viejo y gastado cliché. Llega a casa inmerso en una gran depresión. “Un trago no me hará mal”, piensa mientras llena un vaso de Whisky. No ha bebido más que un sorbo cuando su teléfono celular con número ultrasecreto empieza a sonar. Vacila en responder por unos segundos, pero su sentido de responsabilidad se impone y contesta. “Bueno, ¿el enmascarado de plata?” “Qué tipo tan idiota. ¿Quién más podría contestar si no yo?” Pacientemente le responde, “afirmativo”. “Soy el director de Seguridad Nacional, hemos recibido el reporte del hallazgo de unos cadáveres en la ría de la ciudad donde vives, y mucho me temo que no es un caso simple de homicidio ¿Puedes hacerte cargo de ello?” “Salgo en seguida”, responde sin entusiasmo. Gracias al calor que obliga a la gente a abandonar las calles, le toma muy poco tiempo llegar a la ría. En cuanto baja del auto, nota el rostro de alivio de los policías y la emoción de los mirones al conocer en perso-

na a su héroe favorito. Un oficial se aproxima y le cuenta los detalles del caso para finalizar diciendo: “lo más extraño de todo es que les quitaron todos los órganos vitales, los dejaron completamente vacíos”. El enmascarado sabe de inmediato el nombre del responsable: Drake Bartok, líder de una banda internacional de traficantes de órganos. También sabe que el dejar abandonados los cuerpos en su ciudad es un intento de atraerlo hacia una trampa. Ni la posibilidad de enfrentar nuevamente a uno de sus peores enemigos le reaviva la pasión por ser un superhéroe. Se dirige con desgano al lugar donde encontraron los cadáveres. Al llegar y observar los cuerpos, exclama con indignación: “¡Pero si son casi unos niños!” Se imagina los minutos o tal vez horas de terror que vivieron esos adolescentes antes de morir. Piensa en la angustia que deben sentir en este momento sus padres. Las largas horas parados junto al teléfono en espera de una llamada de parte de sus hijos para hacerles saber que están bien, pero que nunca recibirán. Súbitamente, las dudas desaparecen. Sabe que nunca podrá dormir tranquilo mientras criminales como Drake Bartok continúen burlándose de la ley. Que le será imposible sentarse a ver la tele cuando aún existen seres malignos que sueñan con esclavizar a la humanidad. Entonces toma una decisión, seguir luchando contra el mal hasta el día en que, debilitado por los años, caiga derrotado en el campo de batalla y se reúna con sus ancestros en el Olimpo de los superhéroes, o bien, logre desterrar del planeta cualquier vestigio de maldad y sus habitantes puedan dormir tranquilos, sabiendo que el día de mañana todo estará bien. Mientras ese día llega, la máscara de plata continuará derramando su luz protectora en cualquier ciudad del mundo donde se requiera su presencia.


Coincidir

Sensacional

de héroes proletarios México posee una de las estadísticas más

nefastas en el mundo, ya que sólo se lee un promedio de 1.5 libros por habitante al año. El nivel cultural esté más abajo que el suelo. Sin embargo, es difícil aseverar que seamos un

Ilustración Leydi Díaz

Alejandro Pulido Mérida, Yucatán

pueblo que abandonó la lectura, puesto que mensualmente se editan más de 50 títulos de novelas gráficas que se agotan en los expendios de revistas. Sensacional de barrios, de policías, de traileros, de prostitutas, Lágrimas del corazón, El libro vaquero, El libro policiaco, son sólo algunos ejemplos de lo que esa literatura gráfica representa en nuestra cultura. Las historias son devoradas por ávidos lectores que alternan el morbo visual con la narrativa simple que caracteriza esas publicaciones. Información oficial indica que mensualmente circulan más de 40 millones de las referidas novelitas. Lo que hace que poco menos de la mitad de la población total del país tenga acceso a ese tipo de lectura. Alejados de la estética del cómic anglosajón, todos estos cuadernillos mexicanos poseen características muy peculiares que los hacen

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Coincidir atractivos para algunos sectores sociales, villano, el desarrollo de los argumentos presensobre todo los de escasa educación y, por ta escenas en las que los pobres (es decir, los ende, bajos ingresos. buenos) desafían obstáculos para superar su El catálogo de títulos deja entrever una condición o, en su defecto, las consecuencias alta especialización en la temática para hacer que sus actos pueden tener cuando pretenden héroes de tinta en ascender socialmente nichos de mercado al margen de la ley. as historias son devoradas muy específicos, que Añadido a lo por ávidos lectores que alternan el van desde los albaanterior, cabe destamorbo visual con la narrativa simple ñiles, los taxistas, las car el alto contenido sirvientas y demás sexual de las histoocupaciones no profesionales, que constiturias; valiéndose del elemento visual, apelan yen la estrategia de supervivencia del pobre. a los más elementales instintos del lector, de Mediante dibujos que exageran las tal manera que le proporcionan un estímuproporciones femeninas, que acentúan los lo básico, engendrado en las pasiones. Un estereotipos del bueno y el malo, y recrean gancho para el éxito comercial. atmósferas idealizadas, las historias se estrucMientras las ediciones de contenido turan con un lenguaje simple, populachero, propiamente literario apenas alcanzan tirajes pero que, contrario a ello, se pretende culto y de mil ejemplares o 400 mil cuando se trata apegado a las formas gramaticales correctas. de un “best seller”, es decir, menos del uno Así como las telenovelas cumplen una por ciento de los mexicanos, la lectura de función moralizadora de la sociedad, la publiSensacional de barrios llega a cifras cercanas cación periódica de estos libelos ilustrados al millón cada mes, lo que lleva a cuestioremarca los juicios de valor que, supuestanar seriamente la calidad de la lectura, no la mente, deben guiar a las personas. cantidad. Porque en México, leemos de forma Mediante casos arquetípicos que juegan sensacional. con las concepciones del bien y el mal, héroe y

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El heroísmo simbólico de la

CH y de la S Erick García

Hablar de un héroe es hablar de un perso-

naje cuya vida la ha dedicado al bienestar de otra, aun a riesgo de la propia. En palabras de Campbell,1 el héroe es el hombre o la mujer que ha sido capaz de combatir y triunfar sobre sus limitaciones históricas personales y locales, y ha alcanzado las formas humanas generales, válidas y normales. La figura del héroe fue creada desde los inicios de la vida. El macho alfa de todas las manadas, por lo general, es visto como el líder, como el héroe de la manada que enfrentará las situaciones peligrosas. Es una característica animal y, también, humana. En las culturas antiguas, se encuentran ejemplos de líderes que fundaron imperios, salvaron su pueblo, pelearon contra monstruos extravagantes, entre otras acciones, como Odiseo, Perseo, el Cid, Moisés, Josué; a quienes la literatura y la historia han recordado hasta nuestros días. Muchas veces, el héroe deja de ser real para convertirse en leyenda; es la imagen del hombre personificado en el ideal humano, es la perfección postrada en la carne, es la salvación de una sociedad. Al final de cuentas, es materia y, tarde o temprano, será cenizas. El héroe trasciende cuando su persona se pierde ante la magnitud de su figura, de lo que representa. Por su parte, el hombre se convierte en esclavo de su gente, de su uniforme, de sus colores y formas, de sus frases e intenciones, pero sobre todo de su marca, de su logo y, aún más filosófico, de su símbolo. Para entender esta esclavitud, recordemos la letra S de Supermán —puedo afirmar que la identificaron incluso a colores—. Esta grafía es reconocida por la humanidad, sin

El héroe es el hombre de la sumisión alcanzada por sí mismo. Joseph Campbell

importar ubicación geográfica, idioma, color de piel, etcétera. La letra aunada al rojo y al amarillo, su diseño en sí, connota una serie de actos, acciones, sentimientos, virtudes, intenciones, capaces de persuadir a la maldad misma. El símbolo rebasa la fama del propio protagonista, del actor, del dibujo; pues quien dé vida al personaje de Supermán deberá representar los valores implícitos de la S que porta en su pecho. La S concibe al personaje y desencarna al ser humano. Se eleva más allá de lo terrenal que hasta el miedo del mal se hinca ante lo invencible, la fusión del rojo, amarillo y azul, aunado a los trazos forman el símbolo que, a su vez, crea el ente indestructible, capaz de trascender décadas, personajes, lugares y mundos. Supermán, el personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, en 1932, rebasó las expectativas; reformó al héroe de los mitos, de la épica y sirvió de parteaguas para otros personajes. La S rompió fronteras. ¿Cuál es la verdadera razón de que Supermán se haya convertido de un símbolo ficticio a un ente con alma propia? Quizá podamos responder esta pregunta al final si analizamos a otro personaje destacado en México y Latinoamérica. Me refiero a El Chapulín Colorado, cuya CH de color rojo, a la altura del pecho, está enmarcada en un corazón amarillo. Este personaje, con una proyección inferior a la de Supermán, también logró vitalizar su símbolo con alma propia.

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Esta comparación intenta describir cómo se insertaron ambos símbolos en la sociedad y alcanzaron la mitificación a través del relato popular, un mismo hecho de dos personajes totalmente opuestos: Supermán representa la perfección idealizada de los hombres y El Chapulín Colorado encarna la imperfección idiosincrática del mexicano. Comencemos con un vistazo a las oposicones de sus personalidades. Generalmente, todo héroe tiene su alter ego, por ejemplo, el de Batman es Bruce Wayne; entre los héroes mexicanos, el de Karmatrón, de González Loyo, es Zacec; el de El Santo —caso particular por ser persona y personaje a la vez— es Rodolfo Guzmán; pero El Chapulín Colorado, hasta donde yo recuerdo, nunca ha mostrado su alter ego. En ninguna de sus aventuras, este particular héroe mostró su faceta de ser humano inmerso en la confundida sociedad. En contraparte, Supermán sí permite ver su faceta humana: Clark Kent. Sin embargo, es importante recordar que, a diferencia de otros superhéroes, tiene dos alter ego: Kal-El, el kriptoniano con poderes, y Clark Kent. El Chapulín representa a un ser un poco tonto pero con intenciones puras. Su fama se basa en sus actos de humor blanco, de noble caballero de la épica mexicana. Es un tipo de Quijote, con aventuras, damiselas y problemas por resolver. Realmente cumple con los requisitos de héroe planteados por Campbell: iniciación, la partida, el regreso, el llamado, entre otros. Su distintivo recae en su personalidad y el entorno en que se encuentra; todos los elemento del escenario sirven para reforzar su imagen. ¿Qué representa la CH para la sociedad mexicana? Como todo símbolo, madura con el paso del tiempo. A diferencia de la S de Supermán, la CH de El Chapulín Colorado connota una sociedad enquistada en Latinoamérica, encarna un país que ha sido devastado por sus mismos habitantes, pero que se engrandece

con la imaginación. La CH se ha convertido en un ícono de la cultura mexicana. La CH marca el concepto de una sociedad; conlleva muchos de los valores que también connota la S, valentía, sinceridad, humildad, comprensión, bondad y, al parecer, todos aquellos de carácter positivo. Las palabras, frases y expresiones vinculadas al personaje han quedado grabadas en el dialecto mexicano: “¡Oh!, ¿y ahora, quién podrá ayudarme/ defenderme?”, “Yo, El Chapulín Colorado”, “No contaban con mi astucia”, “Síganme los buenos”, “Que no panda el cúnico” (‘que no cunda el pánico’). Frases que sintetizan la pureza del personaje. Entre los héroes mexicanos, El Chapulín Colorado alcanzó la inmortalidad. En su uniforme está grabada la intención de sus acciones: “su escudo es un corazón”. El personaje tiene una figura no violenta y, hasta cierto punto, cómica para reflejar seguridad y acercamiento social. Los símbolos de Supermán y El Chapulín Colorado canalizan distintas concepciones; la intención de cada personaje está marcada desde su atuendo hasta la forma de comportarse. La S remite a una serie de valores éticos y morales; la CH expresa a todo un pueblo y sus tradiciones. Alcanzar el nivel de símbolo, —superando con creces el de ídolo—, requiere la aceptación social de los valores y virtudes del héroe. Para ser un símbolo, es necesario desprenderse del personaje para convertirse en leyenda, de inmiscuirse en el imaginario de cada persona en algún momento de la vida. El Chapulín Colorado ha permeado nuestra propia identidad; por eso, más que un personaje cómico, es un superhéroe, un símbolo del mexicano.

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Joseph Campbell. 1972. El héroe de las mil caras. Traducción de Luisa Josefina Hernández. México: Fondo de Cultura Económica.


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Ilustraci贸n Pedro Ehu谩n


, superheroes


mexicanos


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Kalimán Kalimán, el hombre increíble y su acompañante Solín iniciaron sus aventuras en 1963 a través de la radio. Dos años más tarde, apareció la historieta. Modesto Vázquez González y Rafael Cutberto Navarro fueron sus creadores; Héctor González Dueñas y Jorge Díaz de León, sus guionistas, y Leopoldo Zea Salas, su ilustrador. Kaliman alcanzó todo su potencial como ser humano a través del conocimiento y la disciplina. Fuerza, agilidad, telepatía, lenguaje de las fieras son algunos de sus poderes con los que enfrenta al enemigo.

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El PAyo El Payo contra el mundo, se publicó por vez primera en 1966. Juan José Panadero es un charro del pueblo de Vilmayo que se rebela contra los abusos del cacique. Guillermo Zubieta Vigil es su creador; Fausto Buendía Vázquez y Ángel Mora sus ilustradores. El Payo es un personaje justiciero que soluciona los problemas de los rancheros. Este héroe inspiró tres películas: “El Payo” (1971), “El Fantasma de Mina Prieta” (1973), y “Los Caciques de San Crispin” (1973).

Relámpago

Los Supermachos

Relámpago, el ser increíble, comenzó a publicarse en 1964. “De mente científica, de cuerpo hercúleo, de poder y audacia increíbles”, anunciaba su primer ejemplar.

Los Supermachos se publicó desde 1965. Cómo olvidar a Calzontzin, don Perpetuo del Rosal, Chon Prieto, doña Emerenciana y otros habitantes de San Garabato.

Enrique Noroña (argumento) y Alonso Grecia (dibujo) fueron sus creadores. Rod Harrelson es un científico que muere misteriosamente, y el profesor Hacket lo regresa a la vida como un ser increíble: Relámpago. Este héroe manipula corrientes eléctricas y con su gran inteligencia enfrentará todo mal que aceche a la humanidad.

Eduardo del Río fue su creador y guionista. La historieta presenta a personajes con personalidad muy mexicana: corruptos, malinchistas, moralistas, machistas. Los Supermachos expresaban los vicios y cualidades de nuestra sociedad. Después de la censura política y de la apropiación de derechos que hizo la editorial, Eduardo del Río creo Los Agachados.

Kendor

Cuervo Azul

Kendor, el hombre del Tíbet se publicó por primera vez en 1976. Khen-Dor-Bit’z-lat es hijo de seres provenientes del planeta Etérea, que habitaron en un tiempo la Tierra.

El Cuervo Azul, protector de los humildes, azote de los maleantes comenzó sus aventuras en una radionovela y en 1975 ingresó al mundo de la historieta.

Daniel Muñoz Martínez y Joel Kuri García fueron sus creadores. Kendor (Khen-Dor-Bit’z-lat) tiene como nombre terreste Lee Mauriac. Posee poderes mentales como telepatía, levitación, proyección astral e hipnotismo, y es experto en artes marciales y en el manejo de armas blancas. Algunos de sus enemigos son Cerebro, El Duque, Zubán, Arkanum, etc.

Carlos Chacón Jr. fue su creador; y, en algunos números, se señala que A. Espinoza era el ilustrador. El original Cuervo Azul es asesinado y el profesor don Polo está obligado a sustituirlo. Bajo esta nueva identidad, deberá defender a los débiles y enfrentar a los malhechores que aquejan a la sociedad. Su fiel acompañante es Zebrú.


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El Santo

Medio Litro

El Santo, la historieta, inició su publicación en 1952. Este personaje de ficción fue creado a partir de El Santo real, el famoso luchador.

Medio Litro: caballero de la mesa cuadrada salió a la luz pública en 1957. Es un niño que lucha contra ogros, villanos, magos y brujos.

José Guadalupe Cruz fue su creador y guionista, y José Trinidad Romero su ilustrador. El Santo, la historieta, contribuyó a consolidar la imagen de leyenda del luchador-superhéroe. En sus aventuras luchó contra delicuentes y seres sobrenaturales (momias, hombres lobo, incluso el “hijo de King Kong”). Aquí se forjó la leyenda de quien mirara el rostro de El Santo moriría.

Ramón Valdiosera fue sus creador; Ángel Mora y Sixto Valencia sus ilustradores. Medio Litro vive en un lugar habitado por reyes, princesas, dragones y brujos; entre sus cualidades están el encontrar soluciones a través de la imaginación y el ser valiente. Tiene como compañeros un perro, una liebre, un caballo empequeñecido, un ratón y un perico.

Meteorix 5.9

Tawa

Meteorix 5.9 no aprobado apareció en 2000. Bajo el nuevo género denominado Mexi-manga, se narran las aventuras de un adolescente llamado Aldo Nava.

Tawa, el hombre gacela publicó su primer número en 1959. Tawa habita en Av-Les, una jungla fantástica donde coexiste con seres inimaginados.

Jorge Break fue su creador. Un día, Aldo se traga un supuesto fragmento de meteoro que en realidad era una cápsula de NanoArmaduras Procesadoras de Poder (NAPP), la cual le otorga superpoderes. Otros fragmentos crean mutantes, quienes se enfrentarán a Meteorix. De estudiante de secundaria, se transforma en héroe universal.

Joaquín Cervantes Bassoco fue su creador. Tawa, en su niñez, sobrevivió a los peligros de la selva gracias a la intervensión de una gacela. Así, fue criado por gacelas y aprendió el lenguaje de los animales. Con su extraordinaria fuerza e inteligencia enfrenta las adversidades y enemigos que se presentan. Su nombre se emplea ahora en la frase: “se cree la mamá de Tawa”.

El Fugitivo Temerario

Starman

El Fugitivo Temerario fue publicado desde 1981. El protagonista lucha por salvarse él y a su familia de los constantes peligros.

Starman, el libertario publicó su primer número en 1978. Cuenta las aventuras de Starman en 2035, cuando la Tierra está dominada por su archienemigo Moloch.

Waldo Miró fue su creador literario y Andrés Cisneros su ilustrador. Alan Martin, su esposa Brenda y sus hijos Eddy y Jim (éste muere por el ataque de un tiburón) viven episodios llenos de acción. El Fugitivo Temerario tiene como principal enemigo a Sam Broston, un empresario corrupto.

Modesto Vázquez y Rafael Navarro Huerta fueron sus creadores. Starman fue un niño sobreviviente del holocausto del 2005 y fue genéticamente modificado para cargarse de energía solar. Este héroe atómico tiene como compañero a Gatónico y su nave StarNao. Lucha contra Moloch, quien convirtió a las personas en tarhumanos.

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El Chapulín

Colorado

El Chapulin Colorado, la historieta, apareció en 1974. Sus defensas son un chipote chillón, las pastillas de chiquitolina y sus antenitas de vinil. Roberto Gómez Bolaños fue su creador; Horacio Gómez Bolaños, su guionista; Álvaro Macias, su ilustrador. El origen de El Chapulín fue en la televisión. Este superhéroe siempre acude al auxilio de quien está en peligro y enfrenta con determinación e ingenuidad a los enemigos, fantasmas, científicos, mafiosos y monstruos, a pesar de su propio miedo.

El Pantera

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El Pantera empezó a publicarse en 1979. La historieta narra las aventuras policiacas de Gervasio Robles Villa, alias El Pantera, originario de la colonia Obrera, D.F. Daniel Muñoz Martínez fue su creador; Juan Alba y Alberto Maldonado, et. al. sus ilustradores. El Pantera, después de ser acusado de matar a su novia, es recluído en la cárcel; ahí aprende artes marciales. Al salir, el general Ayala y el teniente Ramos le ofrecen “trabajitos” que consisten en resolver crímenes, secuestros, asesinatos, robos, etc. Es el héroe urbano.

Chicharrín y el sargento Pistolas Chicharrín y el sargento Pistolas apareció en 1936. Chicharrín era un niño travieso y el sargento Pistolas, un militar abusivo y manipulador. Armando Guerrero Edwards fue su creador. Chicharrín es inocente y bien intencionado; en contraparte, el sargento Pistolas se aprovecha de su subordinado; pero, al final, siempre pagará sus arbitrariedades. Las aventuras de estos personajes iniciaron en una prefectura de policía, pero luego tuvieron que ampliar las tematicas y Chicharrín dejar el uniforme.

Orión Orión, el atlante fue publicado en 1972. Orión es un guerrero que habita en Poseidonis, Atlántida. Tiene gran fuerza y destreza física y es experto en artes marciales. Modesto Vásquez Rodríguez fue su creador; Sergio Romero y Al Velasco adaptadores; José L. Gutiérrez, ilustrador de portadas; M. Luisa Marcos, et. al. realización artísica. La gran misión de Orión es viajar a través del espacio y del tiempo para reunir las siete llaves de la sabiduría atlante y, con ellas, restaurar la Atlántida. Pero Crat, su enemigo, tratará de evitar que esto suceda.

Ultrapato Ultrapato inició su publicación en 1994. Un pato llamado Carlos Bay encuentra un par de guantes creados hace siglos por una raza extraterrestre, de ahí su gran poder. Edgar Delgado fue su creador y guionista. La ilustración por el propio Edgar Delgado y Enrique Martínez. Ultrapato, es el superhéroe que defiende la ciudad de Villa Ave de criminales y supervillanos, incluyendo el poderoso Ultragallo. Los guantes son la fuente de su superpoder pero también su debilidad, pues sin ellos sus capacidades heroicas desaparecen.

Cerdotado Cerdotado inició sus publicaciones en 1988. Es un antihéroe que lucha contra las injusticias sociales y económicas en México. Leopoldo Jasso fue su creador. El nombre real de Cerdotado es Anacleto Kal-el Pacheco. Este personaje posee superfuerza, supervelocidad, invunerabilidad, vista de Rayos X, capacidad para digitalizarse y puede volar. Aunque posee buenas intenciones constantemente se encuentra en circunstancias poco heroicas.


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Fantomas Fantomas fue creado en 1911 por Marcel Allain y Pierre Souvestre, Francia. La versión mexicana, Fantomas, la amenaza elegante inició su publicación en 1966. Guillermo Mendizábal, Gerardo de la Torre, Gonzalo Martré, Rosa María Philips, et. al. fueron sus guionistas; Rubén Lara, Víctor Cruz, Gonzalo Mayo, et. al. sus ilustradores. Fantomas cometía robos espectaculares y fechorías a ricos y criminales para invertirlo en causas justas, como la educación. Entre sus enemigos están El Dr. Findus, el Barón Niebla, el Hijo de Hitler, etc.

Zor y los Invencibles Zor y los Invencibles publicó su primer número en 1969. Cuenta las aventuras de un Robot, dos niños y un perro por defender Villa Feliz. Oscar González Guerrero fue su creador; Ángel Morales, su guionista e ilustrador. Zor, el robot, y los Invencibles, Tito, Paty y Pipo —quienes se transforman en el Coronel Megatón, la Capitana Galaxia y el Sargento Neutrino— siempren salían victoriosos de sus luchas contra los malvados. Fue una historieta cargada de fantasía.

Balam Balam comenzó a publicarse en 1972. Narra las aventuras de Balam, príncipe maya, hijo de Pierre de la Fontaine y Nicté Loi, princesa maya. Pedro Zapiain Fernández y, luego, Aurelio Morales Montes fueron sus guionistas; Sixto Valencia, su ilustrador. Balam es el héroe de la selva Lacandona, Chiapas; aunque las acciones no estaban limitadas a esa zona geográfica. En cada episodio, enfrenta peligros y villanos, a quienes con sus conocimientos, fuerza y agilidad siempre logrará vencerlos.

El Santos El Santos, o El Sanx, salió a la luz publica en 1985 en una edición especial de lucha libre; también nacían los personajes de la Tetona Mendoza y el Peyote Asesino. José Ignacio Solórzano y José Trinidad Camacho son sus creadores. El Santos es un luchador profesional que carece de objetivos claros. Las divertidas aventuras o desventuras de este antihéroe están cargadas de humor irreverente y de lenguaje escatológico. En 2012, llegó a la pantalla grande: El Santos vs. la Tetona Mendoza.

Chanoc Chanoc, aventuras de mar y selva inició sus publicación en 1959. Chanoc, pescador de oficio, protagoniza estas aventuras acompañado de su padrino Tsekub Baloyán. Ángel Martín de Lucenay fue su creador; Pedro Zapiain Fernández, su guionista; Ángel Mora, su ilustrador; además, otros creadores intervinieron en periodos distintos. Las aventuras de Chanoc, un joven atrabancado, ocurren en el puerto de Ixtac, donde coexitían personajes reales, como el sabio Monsi, y ficticios, como King Kong. Se realizaron ocho películas de Chanoc.

Los Supersabios Los Supersabios se publicó por primera vez en 1936. Esta historieta narra las aventuras de Paco, Pepe y Panza, los dos primeros son científicos. Germán Butze fue su creador. Los Supersabios presentan escenas cotidianas —como la relación de Panza, adolescente atormentado, con su madre y con su abuelo— y episodios fantásticos como los novedosos inventos o los viajes intergalácticos. Sus aventuras les permitirán evadir o amortiguar la realidad. El Médico, el Solomillo son los enemigos de estos protagonistas.

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Águila Solitaria Águila Solitaria se publica por vez primera en 1976. Águila Solitaria fue el único sobreviviente de una tribu que fue asesinada por el malvado Morgan. Modesto Vázquez y Rafael Navarro Huerta fueron sus creadores; Héctor González Dueñas, el guionista. “Thegame” adoptó a Águila Solitaria y le enseñó las artes de los águilas. Éste tomó las alas de águilas muertas para elaborar las propias. Es un héroe que protege a la gente de los hombres blancos y enfrenta a sus enemigos Morgan, Búfallo Bill, Arizona Kid, La Sombra, etc.

El Bulbo

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El Bulbo inició sus publicaciones en 1994. Como su nombre lo indica, él es un bulbo que adquirió vida y buscó ser héroe o al menos ayudar. Sebastián Carrillo fue su creador, guionista e ilustrador. El bulbo es resultado de una fallida reparación de televisión. En sus aventuras algunas veces es detective, otras, superhéroe y, en ocasiones, sólo busca la forma de conseguir dinero para vivir. Posee superfuerza, puede volar, agigantarse y disparar rayos.

Karmatrón Karmatrón y los Transformables publicó su primer número en 1986. El príncipe Zacek para defender a su patria se transforma en Karmatrón. Óscar González Loyo fue su creador, guionista e ilustrador. Esta historieta combina la mitología de culturas antiguas con robots gigantes, naves espaciales y aventuras intergalácticas. El protagonista es Zacek (‘estrella blanca’, en maya), poseedor del kalpé-om, cinturón que lo transforma en el poderoso Karmatrón. Defiende al universo con la ayuda de los Transformables.

Simón Simonazo Arandú Micro Águila Blanca Wama Boggie, el aceitoso Batú Xiuhcoatl Blue Demon

¿cuáles fueron los tuyos?

Coincidir en el mismo tiempo y en el mismo espacio

S

é parte de esta experiencia creativa. Envíanos tus colaboraciones donde la tinta y el papel sean los instrumentos para expresarte.

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La entrevista , a Jose Quintero En un café de la ciudad de México, después de dictar una conferencia, José Quintero, en companía de su hermana Alma Martínez, nos platica de su quehacer creativo, de Buba y de la relación autor-personaje que lo conmina a seguir dibujando.

Pedro Ramírez: José Quintero, gracias por permitirnos platicar contigo. En esta etapa de Coincidir, te has convertido en una especie de guía, primero con una portada y ahora con esta entrevista. ¿De dónde nace la pasión de José Quintero por el arte del dibujo? José Quintero: Yo creo que te enamoras, te vinculas con cierto tipo de lenguaje, el musical, el gráfico, el visual, el táctil, la escritura y demás. No sé exactamente a qué se deba, no tengo claro, no he pensado mucho en eso, en cómo te atrapa un lenguaje más que otros. Por lo general, puedes disfrutar de todos o puedes valorar y alimentarte de todos los lenguajes, pero hay uno que siempre te atrapa. En mi caso, ha sido el visual. No sé a qué se deba específicamente, pero sí sé que desde muy pequeño, desde muy niño, fue la historieta. La imagen, a través de la historieta, fue la que me llamó y me hizo “ojitos”, dijéramos, y me gustó a tal grado que pensé en dedicarme a ejercer ese arte, ese oficio que es visual. ¿Cuáles fueron los personajes mexicanos que alimentaron la imaginación de José Quintero? Fueron y han sido muchos, populares por lo general, de historieta. Aunque me han gustado también y me han dicho mucho los personajes de películas, los literarios; pero fueron los personajes de cómic con los que me identifiqué. A la fecha, algunos personajes me siguen diciendo cosas y sigo estableciendo vínculos con ellos. No hay un lenguaje preferencial, nombres son muchos, pensaría en El Santo,

Blue Demon, los luchadores, los superhéroes en un principio. No me dicen gran cosa como héroes, sino como íconos culturales. ¿Qué te inspiró a crear Buba? Pues más que inspirar, fue una creación, creo, salió sin inspiración. Está el modelo de un personaje real que es mi hermana, un ser humano. No es en sí un modelo a partir del cual construyo las cosas, sino más bien fue un recipiente, un motivo que me permitió llenar distintos elementos, de frases, de imágenes, de ideas. Es la excusa para poder crear. ¿Y toda la carga cognitiva de Buba es tuya? Sí, el discurso sale de mí. Es buscar solamente el motivo, el pretexto para poder decir lo que no puedes decir, o lo que es muy aburrido expresar de manera literal en voz propia. Entonces es el recipiente estético-gráfico que da salida a todo lo que tienes que decir. ¿Cuáles fueron los principales retos para poder difundir y dar a conocer a Buba? Creo que el reto en sí no existió ni obstáculo y tampoco había una meta. Salió jugando, por la necesidad, por el gusto de decir cosas, de comentar, de hacerlo público, de publicar, pero no había como tal un obstáculo. Los obstáculos naturales de la historieta, de los espacios para publicar, de cómo llegar a tus lectores naturales, pero nunca sentí un obstáculo en sentido literal, más bien ha crecido y ha madurado, si ha llegado a madurar, de manera muy lúdica, muy libre, como al margen de todos estos planteamientos de meta-obstáculo en sí.

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Alguna vez afirmaste que la historieta no sólo era narrativa, sino que muchas veces es metafórica, ¿cuál es la gran metáfora de Buba? En ese sentido, sí hay como un reto, un quehacer permanente de decir las cosas de manera distinta al lenguaje habitual; incluso, al lenguaje habitual de la historieta. La historieta suele ser, a veces, solamente narrativa, que es el de contar, contar bien. Y creo que la historieta, como lenguaje, tiene muchísimas más posibilidades, una de ellas es la metáfora; es decir, aludir a una cosa diciéndola de manera como carambola de tres bandas. Visualmente y gráficamente puede plantear temas profundos o de tocarte mucho más profundo, más elaborados, que necesitan de la participación del lector, sin ser obvio. Porque la metáfora enriquece el lenguaje, en particular el lenguaje de la historieta que es el que nos ocupa. En ese sentido, las metáforas han sido los intereses temáticos permanentes en mí: la muerte, la vida, el amor, los grandes temas filosóficos, qué somos, el ser, la esencia. Y el chiste es que han sido abordados de manera no directa, no narrativa, sino visual y textualmente más rica, hasta dijéramos más barroca. ¿Qué busca, qué quiere, cuál es la razón de ser de Buba? Pasa lo mismo que con el ser humano, el ser humano no tiene ningún sentido, salvo el que le quieras adjudicar a través de la religión, de un sentido histórico o social, pero en realidad no creo que nuestra existencia tenga un sentido. Eso es lo importante del ser humano, no existe un sentido trascendental, pero se puede construir y eso es lo maravilloso. Y con la Buba, yo creo que pasa lo mismo, no tiene ningún sentido, dejé de publicarla durante años y tampoco dejaba de pasar nada. La vida sigue, ahorita decidí volverla a publicar. Más que decida, se siente la necesidad de volverla a retomar, escribirla, dibujarla y creo que el sentido es el que voy construyendo. En ese sentido, no tiene sentido, pero hay que hacer algo de su vida, hay que hacer algo pues útil,

importante, trascendente del hecho de dibujar un personaje sobre papel. En una de tus ilustraciones, Buba está reunida con otros personajes femeninos como Mafalda, Betty, Lulu, ¿cómo se vincula con los demás personajes femeninos? Yo creo que uno de los personajes más antifeministas es la Buba, a pesar de que no ha habido oportunidad de mostrarlo. Esa ilustración es una portada para una revista de comics que hablaba sobre la historieta femenina. Curiosamente, la mayoría de los personajes que aparecen ahí, no sé bien de todos, pero no son creados por mujeres; entonces, es como algo engañoso, paradójico: Rarotonga es de Yolanda Vargas Dulché, Betty Bo no sé, pero Mafalda es de Quino, Borola la hace Gabriel Vargas. No creo mucho en esta cuestión del feminismo o del masculinismo en las artes, en particular en la historieta. Creo que la cultura tendría que ser asexual, tendría que romper con esas limitaciones raciales o sexuales porque la cultura ante todo debe ser humanista. Que Buba sea una mujer no es trascendental, sus intereses son humanistas, le interesa el humano no si es hombre o es mujer; éstos son matices históricos, contextuales, pero eso no es lo importante. Lo importante es lo que es esencialmente humano. ¿En el mundo de Buba, quiénes son sus aliados y sus opositores? Es un juego, como tal no creo que tenga aliados ni opositores, más bien tiene sus demonios como lo pensaban los griegos, los demonios no eran como el demonio judeocristiano, sino entes que estaban ahí diciéndote cosas. En Buba, el malo es Nietzsche pero no es su enemigo, Nietzsche es portador del conocimiento; su enemigo es Dios, pero Dios está muerto, lo reconoce la misma Buba. Entonces, es un juego teatral, un poco para representar enemigos y aliados cuando la idea es muchísimo más compleja; es maniquea en el sentido de que debe haber un bueno y un malo como personajes, pero en realidad no son ni buenos ni malos, es efectivamente un juego teatral.


Coincidir Igual que en el humano. Exactamente, decía maniqueo porque debe haber como un drama humano, pero en realidad no existe. La Buba misma no sabe si es buena o mala. Ni siquiera hay maldad, hay conflicto. Entonces, estas peleas simbólicas son una lucha, por ejemplo, entre la Buba y su ateísmo y la idea de Dios. Una lucha simbólica, la banalizas a propósito, no escapa al control. Quiero banalizar esa lucha y hacerla cómica justamente porque es importante y es trascendente; quiero, ahora sí, bajarla de su pedestal y hacerla más digerible, burlarme un poquito de esa lucha que es real, importante, vital. Por eso mismo, pienso mucho por qué hacer la Buba. ¿Por qué?, pues porque hay temas tan importantes que tratarlos en serio implicaría un enfoque muchísimo más serio, académico, quizás a través de un ensayo y no a través de un cómic. Entonces, quiero hablar de temas importantes y lo voy a hacer con las herramientas o las convenciones que me interesen de un medio, a veces menospreciado, que no está a la altura de la gran literatura, del ensayo y demás en temas filosóficos. Quiero hablar de los temas importantes a través de este lenguaje de la historieta, son mañas, son mecanismos. La historieta no sólo para reírse un rato, sino la historieta para reflexionar, para pensar. Pero sin esa seriedad, siempre con un humor ácido, fingir que no estás hablando de temas importantes, cuando en realidad, estás hablando de temas, que para mí, por lo menos, son importantes.

En un principio Buba no tenía voz, ¿por qué la necesidad de concederle voz a Buba? Es una buena pregunta. Ahí hay un buen juego otra vez. A veces hay como un poema que aparece en el limbo de la viñeta y no lo está diciendo la Buba, pero se entiende que ella lo dice, es como una voz en off, como una voz del autor que ella asume. La ventaja de la Buba es su flexibilidad como personaje que le permite estar muda en una historieta o se la puede pasar hablando, tener solamente un diálogo o textos muchísimo más densos, y ella aparece como motivo gráfico nada más. Entonces, de alguna manera, sí es su voz porque es el agente que permite hablar y decir esas cosas en ese tono. De hecho, yo sí la pienso con voz de niña. Hay algunos textos que son muy densos, muy de adulto, en algunos casos desenamorados y, de todas maneras, en mi mente la pienso con una voz de niña; y, en particular, en la voz de mi hermana o en la voz de mi sobrina. No deja de tener ese juego paradójico: una niña diciendo cosas que por complejidad o por situación hasta biológica no le corresponden a ella. La voz de Buba, su conciencia filosófica, ¿ha llegado a perturbar? No, no. La manera de evitar esa situación es que

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simplemente no la pelan. Y eso para mí es una gran ventaja. No es un personaje provocador, al principio era medio punketa, pero no creo que moleste a las conciencias porque no las provoca en sí; es decir, no busca provocarlas gratuitamente. Dice lo que tiene que decir, y a la gente que le interesa la toma como es y se la quedan como es; y a la que no, simplemente pasa de largo.

letra, o comenzando un boceto, estás hablando contigo. La obra terminada, cuando le pones el punto final, le das luz verde para que sea publicada, ahí sí hablas con los demás y, de todas maneras, sigues hablando contigo, porque necesitas verte a través de otros. La obra no termina nunca. No termina con la creación del autor. Toda obra cultural es para todos; si no, no tiene ningún sentido.

¿Existen temas que Buba no ha tocado? No sé, seguramente sí porque va cambiando de tema de acuerdo con lo que me va pasando como autor, eso sí lo tengo muy claro. Por ejemplo, al principio tenía una obsesión con Dios, un conflicto irresuelto con Dios, y ella se la pasa peleando y hablando de Dios; en cuanto se soluciona ese conflicto, sigue siendo un tema importante, porque Dios ahí queda, pero no es un tema de actualidad, candente, para Buba. Después se pone a hablar de la muerte y se pelea con Nietzsche y se pone a hablar del amor; son etapas de mi vida. Uno de mis intereses es que siga tocando temas que no he tocado hasta ahora, porque querría decir que estoy cambiando, que mis intereses temáticos y mis intereses vitales han cambiando.

Y la Buba me ha ayudado, repito, como agente para conocerme. Incluso, el diálogo lleva a veces años. Hay historietas que recién estoy leyendo, que en la recopilación estoy estudiando, y me doy cuenta de cosas que no había entendido. Entonces, es muy interesante cómo pude decir lo no estaba preparado para entender, ideas a nivel de arcano, de subconsciente, qué sé yo. En ese sentido, me ha sido muy útil y por eso es tan entrañable; puedo ser sincero a través de este personaje y lo hago sin demasiados artificios para gustar al lector, para funcionar comercialmente. Y eso permite que ese lenguaje franco vaya y vuelva con esa misma franqueza.

¿Qué le ha enseñado Buba a su autor? Me ha ayudado a conocerme. El dibujo en sí…, de hecho, cualquier lenguaje artístico, te permite conocerte a través de él. No es solamente un medio para hablar con los demás. Es un medio, en principio, para hablar contigo mismo y después ya lo comunicas. En el momento en que está saliendo ese lenguaje o ensayando una pieza musical, un acorde, una

¿Qué sigue para Buba?, ¿la veremos en cine? No sé. Lo que quiero hacer es seguir, no abandonar el personaje, no permitir que se quede sin hablar. Algo que tengo claro es que yo no tengo un control, ¿cómo decirlo?, autoral sobre Buba, comienzo con algo y ella me va llevando. No quiero hacer una historieta triste, no quiero hacer un verso que sea muy llegador, no quiero hacer una historieta que sea la mejor historieta. Nunca me propongo eso, sobre la marcha permito que me vaya llevando.

Dr. Gastón González Espínola Espe y Endoscopia del Aparato Digestivo No. 143 por el Consejo Mexicano de Gastroenterología A. C.

www.drgastongonzalez.com.mx Calle Niebla, Manzana “L”, Lote 16, Int. 1 y 2, Fracciorama 2000, C.P. 24090, Campeche, México.

En Campeche, llama al 81 6 0713 del interior del país, sin costo, al 01

800 847 0713


Coincidir Estoy hablando de manera más o menos metafórica, dejo que el personaje me lleve, es decir, dejo que el diálogo interno con el personaje me vaya llevando. Hay mucho de subconsciente, de ruido que tengo en la cabeza, ideas que están sueltas, y permito que todo vaya saliendo a través de Buba y, literalmente, que vaya tomando forma gráfica y métrica. Trato que sean cíclicas, eso sí, siempre procuro que las páginas, las obras como libros, incluso las recopilaciones, tengan un sentido de inicio y final redondo, como de organismo vivo. Ésa es la única premisa que trato siempre de tener en cuenta, de que cierren bien, de que tenga un sentido como orgánico con los lenguajes que posiblemente puedan funcionar para Buba. Estoy abierto para que el personaje me vaya diciendo por dónde quiere, o por dónde puede moverse, hablar, decir cosas. En la tradición de la historieta mexicana, existen muchos personajes masculinos, ¿tú crees que Buba va a llenar el espacio de la heroína mexicana? No, no. A mí me gusta el personaje femenino porque me permite aspectos que no me permito como varón en nuestra cultura. La Buba sí me ha permitido manifestar afecto o ternura, sin sentirme yo avergonzado, sin sentirme limitado. En ese sentido sí tenía que ser una niña que me permitiera decir que lloro por la muerte de mi perro, si lo digo literalmente, narrativamente me cuesta mas trabajo y, en mi situación, un tipo más hermético, pero si lo digo a través de un personaje así, niña, tierna, poética, sensible, me resulta muchísimo más fácil. Creo que ésa es la única razón por la que a mí me interesa utilizar una mujer, no

es una cuestión de naturaleza. Me preguntaban si Buba no tendría obstáculos por ser mujer, empiezan como a proyectar cosas como taras o situaciones reales de la sociedad, del comportamiento social en un personaje y creo que no tiene lugar en esto. Aspectos que se relacionan erróneamente con lo femenino, como la ternura, el hecho de llorar, que podrían ser mal vistos en lo masculino, me resultan más fácil soltarlos a través de un medio natural como el personaje de una niña. Pero Buba no es una niña típica. Y por lo mismo, no quisiera ser un autor prototípico. No tenemos que limitarnos, más allá de que esté bien o mal. Se trata un poco de hacer liberaciones, de romper ese tipo de cánones para ir ganando espacio en términos culturales, ir ganando cancha diciendo las cosas con una voz propia y no con los formalismos que son a la vez limitantes de un lenguaje o de una cultura. Yo creo que tiene que ver con esto la mezcla rara, la mescolanza que resulta la Buba, niña, pero hablando como adulto. La comparan con Mafalda, pero no, es otra cosa. Mafalda es más intelectual, más social, más clase media; la Buba es como más visceral, más fin de siglo también, viviendo otro momento histórico y trata de romper el formalismo de la tira; es decir, busca tener una voz propia a partir de romper los esquemas, no en un sentido iconoclasta, sino en un sentido de libertad, de juego, de no limitarse. En la vida del país, los problemas políticos, sociales, económicos, ¿cómo le llegan a Buba?, ¿cómo se vincula con ellos? Yo creo que es vital, sería un error ignorar el lugar en el que estamos viviendo; más allá de

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la conciencia o postura política, la vida misma, la vida cultural, la social, la emocional se tiene que vivir, se tiene que respetar, no se puede ignorar. Algo que he rechazado de cierto tipo de cómic es su carácter escapista. Hay quien dice que lo que busca es entretener, que la gente tiene muchos problemas como para cargarle más. Y yo no creo eso, yo creo que a los problemas hay que enfrentarlos, hay que abordarlos. No se trata de cortarse las venas, se puede hablar de situaciones reales, específicas, literales, crudas, sin que te duelan, sin que te pese esa lectura. Hay formas y una de ellas es la metafórica. La realidad se tiene que abordar. Puedes reírte, morirte de la risa con humor como lo hacen Jis y Trino, pero siempre con los pies en la tierra. Para mí eso es importantísimo, ése es el tipo de arte o cultura que me interesa. Y, en ese sentido, no puedo desvincular lo que hago, en particular a la Buba, de lo que estoy viviendo. Por eso, sin que tenga una postura política específica, ella (Buba) sin que esté afiliada a una ideología, un movimiento, qué sé yo, tiene toda esa carga, que no me he puesto a pensar puntualmente cómo se refleja, pero sé que la tiene, porque la gente que la adopta es una gente con una ideología muy definida; a lo mejor no la ideología, pero sí la propensión para estar con los pies en la tierra, no es un elemento escapista. ¿La cultura es indispensable para la sociedad? Sí, la cultura es el medio que permite que todos estos lenguajes se muevan, es el Éter como decían los griegos, donde está flotando toda esta cosa, y que a la vez te alimenta en el momento que consumes y recreas, está realimentando esa cultura, es el medio natural de las ideas, de las emociones; por eso, hay que cuidarlo muchísimo, hay que ser más cuidadoso con los productos, en las obras que uno está generando, porque finalmente productos chatarra, generan cultura chatarra y lectores chatarra. Sí, también uno influye para bien o para mal. Mi intención con respecto a mi obra es generar productos de calidad y cuando

hablo de calidad no digo de técnica o lana o producción, sino reflexivos, francos, honestos, que no busquen sólo la lana, que no busquen sólo el éxito, ni popularidad; más bien, que busquen mover las ideas, las emociones, ése es mi interés porque sé que puedes conectarte con lectores, con gente, son humanos con los que te estás enlazando como a mí me pasó, como me siento conectado con Silvio, con los Beatles, con los Smaching Pumpkings. Una conexión que refuerza una cultura no sólo es local, sino universal, pero para esa cultura universal hay que empezar por lo local, no puedes comunicarte con los rusos y no tener nada que decirle a tus paisanos. Y como en una obra de Pirandello, si algún día Buba estuviera frente a ti, en esa metáfora donde el personaje se enfrenta al autor, ¿qué se dirían uno al otro? Pues ese hecho es constante, pasa siempre, estamos hablando siempre. Me llevo bien con ella. Cuando no he tenido nada que decir o lo que he tenido que decir ha sido pura crítica, frustración o malos momentos de mi vida, prefiero no hablar con ella, no ensuciar, es como cuando prefieres no ver a tus cuates porque andas en mal rollo. Cuando el diálogo no está diciendo nada importante es mejor cortar, es mejor el silencio que ese ruido o ese rollo catártico. Y eso ha pasado, ha estado callada, no ha habido Buba durante cinco años, pero sigue viva. Finalmente, a pesar de no tener una producción periódica, lo que Buba dice se queda ahí. No son cosas que se olviden, sino son… yo utilizo la palabra trascendentes porque vale la pena que se queden ahí, de que no se borren, como se borra justamente este arte o esta cultura escapista. Te agradezco la entrevista.

yocoincido@gmail.com


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Un antihéroe que se transformó en héroe El Chapulín Colorado: la identidad del tercer mundo y el parteaguas de la televisión

Si hay un personaje popular que resuma

la cosmogonía del mexicano común, ése podría ser El Chapulín Colorado, creación de Roberto Gómez Bolaños. El personaje de vestimenta bicolor propuesto inicialmente como una sátira a los superhéroes originados en la meca mundial del espectáculo, pronto sería reclamado como símbolo propio por el inconsciente colectivo nacional y la convulsa América Latina del último cuarto del siglo XX. Los de factura estadounidense encarnan las virtudes de su espejo idealizado: grandes, fuertes, poderosos, cosmopolitas, jóvenes y potenciales portadas de cualquier magazine. El nuestro, una inconfesable visión de rasgos subyacentes de contraposición con ese primer mundo: delgado, bajo, torpe, miedoso y de aspecto ordinario, pero eso sí, bondadoso (“su escudo es un corazón”) y desprovisto de la soberbia de los ídolos yankees. Nuestro personaje del subdesarrollo enfrenta adversidades a pulso de la inercia y resuelve sus conflictos con la bendición de la casualidad. A Supermán se le mira hacia arriba, a El Chapulín hacia abajo. Batman causa admiración, El Chapulín entraña compasión. Es a este serial, al que inmediatamente le seguiría El Chavo (con mayor popularidad), y no a la telenovela, al que la televisión mexicana le debe su boyante incursión en los mercados internacionales, donde todavía goza de una posición preponderante. El personaje surgido en 1970,1 aterrizó primero casi por casualidad en Guatemala y posteriormente en Ecuador para, entonces sí, diseminar el boom de la chespirimanía en toda la región

Daniel Lares de Centro y Sudamérica; su último capítulo (como programa unitario) se presentaría para la segunda mitad de 1979, aunque esporádicamente lo seguiría representando dentro del programa Chespirito hasta 1992. Más acción que palabras Así definía la progresión entre la radio y la televisión, el antiguo guionista de la agencia publicitaria Darci,2 luego exitoso creativo en la XEW y posteriormente escritor de cabecera de Cómicos y canciones y El estudio de Pedro Vargas, los programas cómicos de mayor audiencia de la naciente televisión entre 1960 a 1965. El Chapulín Colorado consolidaba la marca distintiva de Gómez Bolaños: comedia hiperligera, frases reiterativas (de confección publicitaria), gags retomados del aporte de Chaplin y Keaton en el cine, anécdotas argumentales sencillas y un inalterable cuadro de actores alternando roles tipo. Aunque en realidad uno de los éxitos perentorios atribuibles a Gómez Bolaños, como comediante televisivo, es haber transmutado de la comedia monologuista a una comedia de conjunto, donde la acción y la reacción —tan dominadas por el sitcom norteamericano— son los elementos que brillan notablemente en el resultado final por encima de sus coterráneos e incluso de mucho de sus predecesores. Aunado a ello, es quien mejor hace uso del lenguaje audiovisual y de las posibilidades del pregrabado, surgido tras la aparición del videotape.

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Coincidir Para muestra un pequeño ejercicio de comparación. A diferencia de producciones de comedia de ficción contemporáneas como Los Polivoces, cuya base verificable parte del texto (de Mauricio Kleiff) y cobra vida en la pantalla con las caracterizaciones de los personajes interpretados con talento por Enrique Cuenca y Eduardo Manzano, visualmente la dirección de cámaras tiende sólo a registrar por automático lo que se representa frente a ella en modestos sets funcionalistas con hechura más bien teatral. No es detectable alguna configuración consistente en la producción visual. Lo mismo sucede con otros programas del mismo corte, como El Comanche (también autoría de Kleiff), Ensalada de locos o El show del Loco Valdés que se suscriben —éstos últimos— más bien al tempo del género de variedades.

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Ilustración Lizbeth Rodríguez

En cambio, en la mejor época (que fue precisamente la de los setenta) de El Chapulín Colorado y, particularmente, de El Chavo, las cámaras acentúan expresiones-reacciones de los actores y permiten ver marcadamente la descripción de la acción física (golpes, cubetazos, cachetadas, etcétera). Mérito al que seguramente contribuyó el impecable productor Enrique Segoviano (Odisea Burbujas, Anabel) que durante un tiempo co-dirigió y produjo los seriales de Gómez Bolaños. Detalles que no eran comunes en una televisión hispana que para entonces descubría formas y lenguajes. Lo cual refiere a un trabajo que no es producto de la casualidad, sino más bien el resultado de una realización previa, detallada, tanto como consciente de la presencia e impacto de las cámaras y de su diferenciación morfológica con respecto al cine. En el transcurso de sus temporadas y apoyado por el éxito, Gómez Bolaños debió aprovechar las posibilidades escénicas que le permitía el personaje. Como producción televisiva, El Chapulín Colorado tuvo los elementos más que suficientes para convertirse en un unitario de alto —sino es que el de mayor— presupuesto de su época. Y así pudo montar, casi siempre bajo el techo de los viejos estudios cinematográficos de San Ángel Inn y otrora sede del canal 8 de TIM, escenografías de conjunto que iban desde una fangosa selva hasta la azotea de un edificio, desde un hotel hasta el espacio sideral; ambientes que demostraban el carácter ubicuo de un personaje a la espera de aparecer tras la frase evocativa del amparo popular “¿Y ahora, quién podrá defenderme?” El Chapulín, el rey del Chroma key Siendo un rasgo distintivo de los episodios de El Chapulín, es extraño no encontrar documentos que aborden este aspecto del serial: el uso exponencial de una novedosa tecnología


Coincidir el golpe militar encabezado por Jorge Rafael que sólo la televisión cromática hizo posible, Videla; en Chile, un Augusto Pinochet en la el Chroma key. A diferencia de la técnica acpresidencia. Ahí, en 1977 y en medio de un tual, que sustituye un fondo uniforme en una bloqueo de varios países, Roberto Gómez computadora, aquélla se realizaba contraBolaños y su elenco reunían en un lleno poniendo las tomas de cámaras habilitadas doble sin precedentes a 80 mil personas en el en sets simultáneos: el real y el virtual, comEstadio Nacional de Santiago,3 como testimopuesto por nada más que una pantalla azul. nio se encuentran los Al ser éste un color videos de Televisión primario de la teleuién mejor que la televisión Nacional en los que visión, la sustitución directa, cotidiana y gratuita para se pueden ver a miles electrónica eliminaba mitigar aquellos vacíos colectivos. Ahí de chilenos disputanel color dominante sí que había quién podía ayudarles. do por tocar al (su) por el fondo deseado, ídolo. El héroe que técnica que dotó de les hablaba en su idioma es recibido como posibilidades prácticamente infinitas. De esa en arena propia para verse laureado como manera, El Chapulín Colorado pudo aparecer nunca a nadie, con el júbilo de las masas que en la pantalla volando y hacerse pequeño con responden a la catarsis multitudinaria de cada las famosas pastillas de ‘chiquitolina’. Efectos semana. En México, tras la salida del poder de que ahora, con el paso del tiempo, nos paLuis Echeverría, generaciones consecutivas recen rudimentarios y anacrónicos. No por crecerían en medio de una cultura de crisis nada se dice que los estadounidenses le dediconsecutivas de la mano de los personajes caron vía Los Simpson una parodia encarnada de Gómez Bolaños. Quién mejor que la en el personaje del abejorro de la televisora televisión directa, cotidiana y gratuita para local de Springfield, pero en aquella época mitigar aquellos vacíos colectivos. Ahí sí que representó todo un reto que sólo eran capaces había quién podía ayudarles. de realizar los grandes centros de producción, como ya lo empezaban a ser los estudios de El Chapulín, Chespirito y la nostalgia por el Televisa San Ángel, cuyos recursos sólo eran pasado equiparables a los de un puñado de similares Es poco probable que en la televisión de la de la panregión. Para contextualizar lo anteactualidad un talento manifiesto como el rior, añádase que para finales de los 70 todavía de Gómez Bolaños, hoy aupado en leyenda, había países del cono sur que transmitían la pudiera durar veinticinco años al aire como serie en blanco y negro. él llegó a hacerlo en el canal 2. A éste le tocó una televisión estrictamente monopólica y de Un héroe en tiempos convulsos carácter estático en su país de origen; muy poPara la segunda mitad de los setenta, El ca producción en español que pudiera hacerle Chapulín Colorado y El Chavo eran más que un sombra en las naciones donde llegó a transfenómeno de audiencia en casi todos los países mitirse; una limitada oferta de referentes exdel continente. Una ligera radiografía política tranjeros en las pantallas latinas que aunque del momento contextualiza el innegable éxito: de mejor factura, el factor lingüístico y el asen Nicaragua, se vivían las postrimerías de la pecto cultural hacían justificable cualquier dinastía Somoza; en Brasil, palpitaba el cuarto diferencia expuesta ante la gran audiencia. Y gobierno de la rígida dictadura militar con para cuando la televisión de paga empezaba a Ernesto Geisel; en la Argentina, se consumaba

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masificarse,4 el creativo ya era un viejo conocido y tenía bien ganado un lugar hegemónico, con sólidas e ineludibles raíces emocionales dentro de la cultura popular de varias generaciones; una corona, hay que añadirlo, reservada para muy pocos. El Chapulín Colorado es el ejemplo representativo de lo que sostiene a programaciones exitosas en la televisión de frecuencia abierta, se ancló en tradición y se hizo hábito. No es extraño que surja la pregunta ¿qué lo hace vigente aún en los tiempos que corren de voracidad y mayor apertura mediática? La respuesta se puede hallar en varias aristas. En primera, el factor nostalgia, las raíces emocionales con las que se relacionan sus personajes con la audiencia; en segunda, el aspecto que tanto se le ha regateado, Chespirito —el creativo— no sólo supo crear un lenguaje distintivo de comunicación, sino que también encontró, guste o no, una dramaturgia televisiva propia, que si bien pudiera pecar de sencilla, revisada a conciencia en sus mejores momentos, resulta conocedora y hábil en el manejo del lenguaje televisivo y de los resortes que caracterizan a toda comedia imperecedera; y en tercera, es en la constitución de sus personajes donde podemos encontrar una eficaz sustitución del ciudadano ordinario (revísese El Chavo), que no es otro sino para el que estaba finalmente destinado. Chespirito es ante todo, sí un máximo comediante televisivo de su tiempo, pero también un eficaz comunicador que hasta el

colmo del agotamiento explotó su marca inventiva y una fórmula propia. El inciso que acaso valdría añadir es el de las referencias equiparables no sólo del pasado sino presentes. ¿Qué programas, qué cómicos, qué escritores, qué personajes de la actualidad pudieran presentarse como los sucesores de aquella herencia? ¿Quién o quiénes serán los próximos referentes ineludibles de la comedia popular televisada, los responsables de la catarsis multitudinaria de cada semana, no digamos los embajadores de nuestra mexicanidad en el exterior? Parafraseemos aquel viejo adagio político que sentencia que “cuando lo presente no supera sus expectativas, siempre queda la nostalgia por el pasado”. En medio de una televisión que se resiste a innovar, que se recicla todo el tiempo y que ha reducido a los escritores al crédito de “adaptadores” de éxitos probados en el extranjero, quizá podríamos preguntarnos si un Gómez Bolaños, como aquél que en los cincuenta del siglo pasado se formaba en la fila de aspirantes a escritores, sería recibido (por no decir promovido) en San Ángel o en el Ajusco. Entonces sí que cabría invocar aquella frase de “¿Y ahora, quién podrá ayudarnos?” 60 años de historias y estrellas, personajes que han dado vida al canal de las estrellas, México: Editorial Tvynovelas, 2011. 2 Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, canal Bio, Discovery Networks, 2012. 3 Visita de Chespirito a Chile, TVN, 1977. 4 A inicios de 2012, la COFETEL informó en su Documento de Referencia, que México suma 10.9 millones de suscriptores de televisión de paga, lo que representa un alcance de un tercio de la población nacional. 1


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Imprescindibilidad del superhéroe Hace casi un siglo, Supermán inició el

Ana Fierros

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camino de los personajes con poderes sobrehumanos, a quienes se le fueron sumando muchos otros héroes. Un dato curioso es que el origen y la adquisición de sus poderes sean los detalles más cuidados por sus autores. Así, crearon superhéroes de origen no humano: extraterrestres, dioses mitológicos, razas ficticias apartadas de la humanidad, robots, fantasmas, demonios, etc. (Supermán, Thor, Los Inhumanos, Visión, Spawn); de origen natural: mutantes (Wolverine, Cíclope); de experimentos científicos accidentales (Spiderman, Flash, Hulk, Los 4 Fantásticos) o deliberados (Capitán América); por uso de tecnología avanzada o artefactos místicos (como el anillo de Linterna Verde y la armadura de Iron Man) y, finalmente, por traumas, personas con ciertas habilidades que carecen de superpoderes pero que emplean sofisticadas armas y herramientas (Batman, The Punisher, Daredevil). Aunque pocos saben que cada una de esas fantásticas historias tuvo su principio en mitos o crónicas de legendarios personajes de las antiguas culturas judías,2 griega, amerindia (como en el caso de Chanoc o Tawa), entre otras. La mayoría de las personas conoce y admira a más de un superhéroe e, incluso, tiene a su predilecto; pues de qué otra manera podríamos explicarnos el categórico éxito que han tenido y continúan teniendo si no es por la fascinación de niños y adultos. En un principio, esta atracción ineludible a los superhéroes se la atribuía a nuestra endeble condición humana, puesto que ellos eran la proyección de los que nos gustaría ser. Sin embargo,

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Ilustración Anaeli Arredondo


Coincidir grande fue mi sorpresa al enterarme de que alcanzaron popularidad debido al caos social y económico del orbe en la primera mitad del siglo pasado. …la historieta popular comenzó a crecer en EE.UU. a pasos agigantados. Los llamados “comic-books”, plagados de historias fantásticas de aventuras, misterio y ciencia ficción, comenzaron a multiplicarse […] se convirtieron pronto en un importante fenómeno comercial, acaso como una respuesta a la necesidad colectiva de fantasía y de símbolos heroicos frente a la oscura perspectiva que el mundo real presentaba. No es casual que el período que va desde el ‘crash’ de 1930, pasando por los años sangrientos de la revolución española, hasta el comienzo de la II Guerra Mundial, coincida con la aparición de Superman, Batman, Capitán Marvel (Masotta, La Historieta en el Mundo Moderno, 1970).3

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Este dato modificó mi idea original y originó la siguiente reflexión: si ocho décadas después de la oscura perspectiva del mundo sumergido en el caos de la II Guerra Mundial, aún requerimos de fantasía y símbolos heroicos, significa que continuamos viviendo en un mundo que nos desagrada y, por ende, sigue vigente el deseo humano de mirar lejos de la opresiva realidad. Sólo así me explico que

un elemento pueda durar casi un siglo y siga proporcionando ganancias multimillonarias4 a las industrias editoriales y cinematográficas. Tampoco descarté, del todo, que la primera razón también tuviera interferencia; de modo que atribuyo la procedencia del apego mundial hacia ellos a una combinación de ambas. Y es que innegablemente los seres con superpoderes son la encarnación del individuo que nos gustaría ser, y su mundo a salvo es nuestro vehemente deseo de construir una realidad imaginaria colectiva donde el mal siempre sea vencido por el bien. Pero para estar seguros, analicemos y determinemos cuáles son las circunstancias que actualmente imperan en el mundo. ¿Existen personas viles que provocan violencia, guerras, abusos, muerte, corrupción, desempleo, hambre y muchas otras penurias? ¿El orbe se encuentra bajo el dominio de villanos que, sin importarles el mal que provoquen, se afanan en conseguir sus objetivos a costa del sufrimiento de los demás? ¿Es evidente la paulatina destrucción de la tierra? ¿Nuestro mundo en ruinas se semejará al de los cómics? Lamentablemente, la respuesta a todas estas interogantes es sí. Y como en la realidad no tenemos superhéroes que luchen por restablecer la paz y la justicia,


Coincidir es lógico que muchos, sobre todo los niños, se fascinen con ellos y deseen superpoderes para proteger su hogar, familia y amigos, de los despiadados villanos. Y aunque los adultos estamos conscientes de que sólo es una pretensión ilusa, pura fantasía, un sueño, deberíamos tener presente que los héroes que defiendan al inocente, luchen contra el crimen, eviten catástrofes o cualquier otra amenaza a la paz, no obligatoriamente deben ser hombres y mujeres con poderes sobrehumanos (fuerza extraordinaria, lanzar rayos energéticos, volar, invulnerabilidad, telequinesis, etc.), sino personas con valores arraigados, incapaces de delinquir o lastimar a sus semejantes. Claro está que los superhéroes no sólo poseen superpoderes, sino también cualidades y virtudes que cultivan y promueven; de lo contrario, en vez de proteger y salvaguardar a la indefensa humanidad, podrían ser los villanos y dominar fácilmente al mundo. En este sentido, sería más sensato que en vez de soñar con poseer sus superpoderes, deberíamos pretender las virtudes que los superhéroes cultivan y promueven. Por ejemplo, el respeto, ellos nunca atacan; la humildad, no usan su poder para alardear y anteponen el bienestar de los demás; la generosidad, siempre están dispuestos a ayudar a otros; la valentía, enfrentan las situaciones de peligro e injusticia; la labor social, velan en pro de la paz y el bienestar común; la inteligencia, no se dejan dominar por los vicios. Por fortuna, los mexicanos tenemos a Kalimán, nuestro superhéroe, quien clara-

mente expone sus virtudes y cualidades: “Serenidad y paciencia, mi querido Solín”. Al carecer de los grandes poderes clásicos, emplea la inteligencia y el ejercicio físico para controlar la mente y el cuerpo, y así dominar a los malvados. Su nombre proviene de Kalimah’n, es decir, ‘hijo de la gran madre Kali’, diosa que destruye para construir; representa las fuerzas creativas del renacimiento del universo. Por lo tanto, el destino de Kalimán es destruir el mal para que renazca el bien.5 Mediante sus enseñanzas a su discípulo Solín, comunica a todos sus seguidores un mensaje de disciplina, bondad, inteligencia y amor por la vida y a sus semejantes. Es un héroe que utiliza la razón sobre la fuerza bruta y, por ello, nunca se mancha las manos con la muerte de sus adversarios; pues su única arma es una cerbatana con dardos somníferos para dormir a sus enemigos durante seis horas. De esta forma, Kalimán, superhéroe creado en nuestro país y uno de los preferidos por los mexicanos, representa el máximo potencial de la mente humana, la cual es su única gran arma en su lucha a favor de la justicia. Los mexicanos tenemos un superhéroe que satíricamente carece de superpoderes, gracias a que sus creadores quisieron denotar que el valor y la verdadera fuerza provienen del conocimiento. La razón e inteligencia son las principales cualidades con las que Kalimán contrarresta las fuerzas del mal; cualidades que cada uno de nosotros tiene al alcance de sus manos. Entonces, me pregunto ¿qué es lo que nos impide ser héroes reales?

Creado en 1933 por Jerry Siegel y Joe Shuster, como protagonista del relato “El reinado del Superhombre”. Según Weinstein, Supermán, Spiderman, los X-Men, el increíble Hulk y el Capitán América, fueron creados por autores judíos, de ahí que la historia de Supermán tenga paralelismos con la de Moisés y el éxodo, y X-Men en la idea del antisemitismo. “Kal-El -nombre de Supermán en su planeta Kripton- es un vocablo hebreo, significa ‘la voz de Dios’”. Up, up, and oy vey! Simcha Weinstein. 3 Chirstian Bronstein, Mitología moderna, segunda parte: el nacimiento del superhombre. http://pijamasurf.com/2012/03/superheroes-mitologia-moderna-segunda-parte-el-nacimiento-del-superhombre/ 4 En un comunicado, Marvel indicó que durante su estreno en Estados Unidos, The Advengers recabó 200.3 millones de dólares. http:// www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=658915 5 http://www.kaliman.com.mx/perkaliman.htm 1 2

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, Palab r e r ia 40

Coincidir Los cómic, tiras cómicas, historietas, tebeos o monitos presentan la narración de una historia a través de la ilustración, secuencia de imágenes, que puede, o no, estar acompañada de diálogo. Cada aventura narrada está protagonizada por uno, o varios, de los siguientes personajes:

, Heroe

La palabra héroe proviene del latín heros, y ésta del griego ἥρως. Con esta voz, los griegos elogiaban a los hombres emparentados con los dioses, como Hércules y Aquiles. Con dicho valor de ‘semidios’, ingresó al latín; fue Cicerón quien empleó heros para hacer referencia a los hombres célebres de su tiempo. Actualmente, el DRAE consigna las siguientes acepciones: ‘varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes’, ‘hombre que lleva a cabo una acción heroica’, ‘personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada’, ‘protagonista de una obra de ficción’, ‘hombre al que alguien convierte en objeto de su especial admiración’.

, Superheroe El superhéroe es un personaje de ficción cuyos atributos superan a los de un héroe clásico, posee poderes sobrenaturales y actúa a favor de la justicia. Los superhéroes se difundieron, en un principio, a través del cómic o historieta; más tarde, la radio, el cine y la televisión se sumaron a su propagación.

, Antiheroe

El antihéroe es también un personaje protagónico de ficción. Sus características y comportamientos no corresponden a los del héroe tradicional ni presenta aquellos valores positivos que la sociedad espera. El concepto de antihéroe coincide con el de héroe en cuanto ambos realizan ‘actos heroicos’, pero los métodos del primero pueden ser cuestionables. Su forma de actuar no es contraria a la del héroe, simplemente es distinta.

Villano

Ilustración Víctor Ávila

Villano proviene de la voz latina villanus, en su origen, hacía referencia a la persona que habitaba en una villa o aldea. Más tarde, significó ‘rústico o descortés’, así como ‘ruin, indigno o indecoroso’. En el mundo de la ficción, villano es el personaje que se opone al protagonista o, mejor aún, el que mueve al héroe a rescatar y a defender a una persona o al propio mundo.


Vino navarra

José Miguel Montoro Granada, España

Preguntas, amigo, por qué se fue Laura y

dejé de escribir. Intentaré contártelo. Lo único que compartíamos mi suegra y yo era la pasión por el vino. Y, paradójicamente, eso nos separó. Una noche, Laura y yo probábamos algunas cepas del país. Yo estaba deleitándome con un vino de Navarra cuando sonó el teléfono. Me pasó el inalámbrico y me dijo: —Es mi madre. Dice que ha encontrado una botella con un mensaje tuyo. Su voz chillona profetizaba desgracias. —¿Qué te has creído, estúpido calzonazos, inútil? A mi hija puede que la hayas engañado, pero no a mí. Valiente caradura. —Buenos días también a usted, señora. La noto alterada, ¿qué ocurre? —No te hagas el tonto, yogurín, que vengo de vuelta. No contabas con mi habilidad para leer entre líneas y ver detrás de tus mentirosas palabras. ¡No por nada voy al club de lectura! —Señora, no tengo idea de lo que me habla. —¿Acaso crees que no sé qué es un acróstico? ¿O que no me olía ya tu traición? —Está usted un poco nerviosa, mejor le paso a Laura. —Sí, pásamela, para decirle toda la verdad. Mejor pon el maldito altavoz, quiero gritarte tu traición y que ella la escuche. El click del aparato sonó condenatorio. —¿Laura? ¿Recuerdas el concursillo donde imprimían el poema ganador en la etiqueta de un vino de Navarra? A pesar de lo cutre de su poema, tu noviecillo ganó. Me sorprendió la simpleza de las frases, la rima tonta, el octosílabo simplón. Muy básico hasta para él. Ahora

estaba bebiendo de esa botella… y de pronto entendí. ¡El acróstico, el maldito acróstico! Los peores poemas del mundo son los que intentan el acróstico. —¿Qué quieres decir, madre? —Dime, la estúpida editora de tu noviecito, ¿cómo se llama? Con la que cuentas que pasa mucho tiempo. —Se llama Ana. —Pues ya está. Te leo el poema otra vez. Escríbelo, para que puedas ver mejor. Todas las rosas son hoy Encanto de tu hermosura. Abrázame sin soltarme, Mátame con tu dulzura. Ojos son los de tu rostro Antídoto de amargura; Ni aunque me veas con amor, A su luz no encuentro cura Ahí terminó la conversación. Después de eso, el caos: lágrimas, gritos, remordimiento… No tengo ánimo de relatarte más. Te ofrezco estos hechos como ejemplo de lo azaroso de nuestros destinos. Pero, sobre todo, del profundo mal que hacen en nuestra sociedad los clubes de lectura para jubilados. Sábado de partido. No es que fuera forofo futbolero de corazón, pero como contingencia a veces trae cosas buenas. Es difícil ser miembro activo de la sociedad española sin saber nada de los puestos ligueros o los encuentros de la semana. Así que húbome aquí, tragándome los interminables anuncios antes de empezar, apoltronado en el sofá, la

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Coincidir viva imagen del ocio burgués. Para más inri, estaba deleitándome con un vino de Navarra cuando sonó el teléfono. Me pasó el inalámbrico y me dijo: es mi madre. Dice que ha encontrado una botella con un mensaje tuyo. Los vinos del norte son los mejores para ver la televisión. Los taninos hacen buen juego con las ondas hertzianas. Antes de casarme, cuando había deporte siempre era cerveza. Tuve que cambiar al vino como forma de desembrutecer el espectáculo, y que mi esposa no dejara de hablarme los tres días sucesivos al evento. Fue una de las señales que me advirtieron que en este mundo en que vivía todo era fachada y apariencia, daba igual lo que hicieras si parecía interesante o innovador o sugerente o triunfador. Pero ese es otro tema que no te voy a contar hoy. Hoy te quiero hablar de la absurdez que acabó con mi matrimonio. Como te decía, estaba degustando la acidez de mi vino junto con la jugosidad de un carpaccio de buey que me excitaba las glándulas salivales, a la vez que el alcohol me excitaba las hormonas y la garganta, cuando de pronto me encontré con mi suegra al teléfono. Ya se sabe la dificultad de las relaciones yernosuegra, las dificultades para el yerno, me refiero. Porque la suegra vive entronada en un pedestal desde el que ejerce su potestad genética, que le otorga inmunidad emocional. Cualquier cosa que uno como nuero pueda criticar o argumentar en contra, se estrella contra el muro de la potestad genética y desaparece tan rápido como el alcohol puesto al sol de Sevilla. Esta vez, la imposibilidad de la defensa me trajo una verdadera mala pasada. Hay que incluir: la frase, introducción de la situación, Laura es la mujer, llamada de la suegra, no esposa sino novia.

Medianoche

Selvio Ibáñez

San Quintín, Baja California

Loca noche. A mi lado duerme una rata, dulcemente cubre su cría. Afuera la lluvia baña al pobre mendigo. El café sabe a hielo. La noche se vuelve escarchas, cae y quema. Un suspiro es atrapado por el paraguas. El lucero navegador vive su ausencia. Murciélagos cruzan el cielo, pintado de negro antes azul celeste. Yo y mi pluma escribimos sin conocer las letras, sólo el tic tac del corazón que nos impulsa a traducirlo sin pregunta alguna. Todo queda en nuestras manos como burbujas. Magia, ilusión y una sonrisa después, un escapismo, lo vuelve un sueño. Del cual ya estoy despierto...

yocoincido@gmail.com


Alas

Salma Corona

México, D.F.

Tan sólo faltaba una línea para terminar el trazo. El

último había ocasionado bastantes problemas y casi no había funcionado, apenas una débil línea se apreciaba en su espalda. Siempre se aseguraba de escoger aquellos que estaban decididos, pero nunca faltaban los que en último momento se arrepentían. Con su hermana Carla todo había sido tan natural. Carla estaba enferma y desgastada por el cáncer. Lo único que se podía hacer era aliviar su sufrimiento. Y ella lo hizo. Con una almohada y la presión necesaria, Carla obtuvo la paz que merecía. Entonces apareció la primera línea en su espalda, una marca que la intrigó por desconocer su naturaleza. La subsecuentes muertes definieron el origen angelical de su misión. Ahora, mirando desde la acera, esperaba la hora acordada. Sebastián prepararía todo: la hipodérmica, la morfina y la nota suicida. Si todo salía bien, el tenue trazo en su espalda se haría visible. Estaba emocionada, en unos momentos más tendría sus alas completas.

Calle Veracruz No. 2 D, entre Panamá y Ecuador, Col. Santa Ana, Tel. (981) 811 36 75, 811 49 34 C. P 24050, San Francisco de Campeche, Cam., México e-mail: eleugg@prodigy.net.mx multiimpresos@hotmail.com

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Sí bemol

Sllenii Sánchez

Comitán de Domínguez, Chiapas

I

De la música en tu oído la nota inocua, oculta, escurridiza, latente. Aquélla que suspende su agudeza para tensar la vibración de tus sonidos, cada eco mío palpitando sutil en tu silencio. El mí sostenido y no el sí grave, un clímax fragmentado, una respiración a la que se le han perdido los compases, la tensión que antecede al allegrato. En la guitarra la cuerda que está a punto de romperse, las negras teclas en el piano, el suspenso, la suite anunciando tu retorno, la música de fondo en cualquier parte, la cancioncita que musitas siempre y que no por ser sigilosa pierde su armonía.

El beso (detalle), Gustav Klimt

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Coincidir

II Uno dos, uno dos, tic tac, tic tac, pump, pumb, toc, toc, silencio o no, escúchalo, hay siempre un ritmo, un orden entre el caos y el silencio, una pulsión de la sangre a tu cabeza que se acopla a mi respiración entrecortada. Siendo rápida o siendo lenta hay instantes midiéndose los pasos corriendo hacia el vértigo blanco y vacío donde siempre la razón se quiebra.

Dossier del siguiente número

“Erotismo” envía tus colaboraciones a

yocoincido@gmail.com


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Ilustración Carlos Daniel Domínguez México D.F.


Coincidir 19 Superhéroes mexicanos  

Revista cultural para la creatividad. Publica poesía, narrativa, artículos de opinión y arte gráfico.

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