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Boletín Informativo del Área de Juventud de la Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Marrajos). Año 0. Nº1.2017

Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Marrajos) Semana Santa Cartagena 2017 Declarada de interés Turístico Internacional

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Semana Santa Cartagena 2017 Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Marrajos) Jóvenes Marrajos Todos los Derechos Reservados Textos: sus autores Fotografías: sus autores, Juan Saez, Rocio Ferández Siljeström, creative commons, IVJOHC. www.marrajos.es juventud@cofradiamarraja.es www.facebook.com/Jóvenes-Marrajos

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on el Miércoles de Ceniza iniciamos una año más el tiempo Santo de la Cuaresma. Rememoran estos días los cuarenta años que el pueblo de Israel pasó en el desierto mientras caminaban a la tierra prometida, con todo lo que implica de fatiga, lucha, hambre, sed y cansancio…pero al final el pueblo elegido gozó de esa tierra maravillosa. Para nosotros, como lo fue para los israelitas la travesía por el desierto, la Cuaresma es el tiempo fuerte del año que nos prepara para la Pascua de Resurrección, cumbre del Año litúrgico, donde celebramos la victoria de Jesús Nazareno sobre el pecado, la muerte y el mal, por eso la Pascua es la fiesta de alegría porque Dios nos hizo pasar de las tinieblas a la luz. Este tiempo se caracteriza por el mensaje bíblico: CONVERTIOS. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito de la imposición de la ceniza y con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás. Es una invitación a reflexionar sobre nuestra conversión y recordándonos la inexorable caducidad y efímera caducidad de la vida humana, sujeta a la muerte. En esta línea el Papa Francisco en su mensaje Cuaresmal “La Palabra es un don. El otro es un don”, que os invito a meditar, el Santo Padre nos habla del pasaje evangélico sobre Lázaro y

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el rico Epulón; y señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo Vivo en su Palabra, en los Sacramentos y en el prójimo”. Esta Conversión se lograra con la escucha y meditación de la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y meditar con mayor frecuencia como nos dice el Papa, con una buena confesión de nuestros pecados y con la ayuda de las prácticas cuaresmales del ayuno, oración y limosna. Ayuno y abstinencia no solo de comida y bebida , sobre todo, de nuestros egoísmos, vanidades, orgullos, odios, perezas, murmuraciones, deseos malos, venganzas, impurezas, iras, envidias, rencores, injusticias, insensibilidades ante las miserias del prójimo. Ayuno y abstinencia de cosas buenas y legítimas para reparar nuestras faltas y ofrecerle a Dios un pequeño sacrificio, por ejemplo, ayuno de un rato de televisión, o de comprar aquel vestido, o de aquella comida o bebida que ahora tomaría con gusto. Limosna, dijimos. No solo la limosna material, unas monedas a un necesitado o atender la necesidades del prójimo, que tenemos que hacerlo. La limosna tiene que ir más allá: prestar ayuda a quien lo necesita, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que nos lo pide, compartir alegrías, repartir sonrisas, ofrecer nuestro perdón a quien nos ha ofendido…. Y, finalmente, la oración. Si la limosna era apertura al otro, la oración es apertura a Dios. En la oración, Dios va cambiando nuestro corazón, lo hace más limpio, más compresivo, más generoso…en una palabra, va trasformando nuestras actitudes negativas, creando en nosotros un corazón nuevo y lleno de caridad, me induce a la conversión y salir victoriosos de nuestras faltas. Queridos hermanos, que junto a la organización de nuestras magnificas procesiones no olvidemos lo fundamental y nos

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preparemos con los medios que nos ofrece la Iglesia a la celebración de la Semana Santa. Aprovecho para invitaros a participar en todas la Celebraciones Litúrgicas que se organizan en este Cuaresma por las Agrupaciones de nuestra Cofradía y en las Cofradías hermanas, de un modo especial a asistir como marrajo a las Celebraciones de la Semana de Cultos en honor a nuestro excelso Titular Jesús Nazareno. Que miremos mucho a Jesús Nazareno en esta Cuaresma. Antes de comenzar el anuncio del Evangelio se retira al desierto. Allí vivió su propia Cuaresma y después salió por nuestro mundo repartiendo su amor, compasión, ternura y perdón. Que su ejemplo nos estimule y nos lleve a imitarle en esta Cuaresma. Que Jesús Nazareno y su Madre la Stma. Virgen de la Soledad, nos ayuden y nos colmen de bendiciones. Afectuosamente.

Rvdo. Fernando Gutiérrez Reche Capellán de la Cofradía Marraja

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ace esta publicación digital rebosante de ilusión, de

esperanza, de vehículo de comunicación y también de espíritu de servicio a la cofradía, a los jóvenes y a los cofrades en general. Vaya por delante mi felicitación y enhorabuena al Comisario de Juventud y a todo el equipo que ha hecho realidad esta revista, y les animo a trabajar, ajenos al desaliento, para construir desde el ímpetu y el atrevimiento de la juventud una cofradía mejor de la que le entregamos, buscando siempre el consenso, el dialogo, la mano tendida, el perdón y la reconciliación entre los hermanos, tenéis la responsabilidad del inmediato presente de nuestras cofradías, de vosotros depende que las cofradías sean solamente un escaparate del conjunto estético del desfile penitencial, vacío de otros contenidos, o por el contrario y manteniendo esas señas de identidad que nos hacen ser diferentes, seáis capaces de construir, una cofradía donde los principales rasgos que la identifiquen sean el espíritu de servicio para la comunidad en vida fraterna, dónde el nosotros sustituya al yo, una cofradía ajena a personalismos y protagonismos individuales. Es para ello muy importante proponer la formación en las cofradías, especialmente en los jóvenes, a los que hay encauzar en la vida en cofradía y en agrupación, por ese orden. Formación en valores cristianos y en conocimiento de nuestra

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cofradía, para que así se vaya comprendiendo la misma y se vaya cogiendo apego y amando cada vez más a nuestra cofradía por encima de otros intereses. La formación no es un objetivo como tal, sino un medio... El objetivo es preparar a los hermanos para la vida, crear en ellos inquietudes, descubrir sus valores, ayudar a crear caminos propios de felicidad, de realización, de compromiso social, y, en nuestro ámbito, descubrir a Jesús Nazareno y el Evangelio como valor supremo digno de fe y de sentido absoluto. Una juventud formada en el ámbito cofrade, es una garantía plena de futuro. Aunque eso sí, hay que tener mucho cuidado porque las cofradías no pueden ser una puerta de entrada para personas sin formación cristiana ni ánimo de conversión. Está claro que nuestra tarea actual, desde la responsabilidad que ejercemos o podemos ejercer, es intentar acercar a la juventud al ámbito de las cofradías, ilusionarlos, enamorarlos y hacerles participes activos de las mismas, con unos valores claros, respetando las tradiciones, la historia, y adaptándonos a los tiempos actuales, procurando en la medida de nuestras capacidades, ponernos en el lugar del joven cofrade en la sociedad actual.

Recientemente el pregonero de la Semana Santa de este año en Cartagena, Ginés Fernández Garrido, resaltaba el papel de los jóvenes: “Siempre se ha dicho que son el futuro», y añadió que «su labor en las cofradías es importantísimo y serán los que cojan el testigo y continúen la labor que nos legaron a nosotros los que nos precedieron”.

Por fortuna para la cofradía marraja los jóvenes son una realidad que trabajan, aportan y siempre se les encuentra cuando se les necesita. Las nuevas tecnologías, las redes sociales y las diferentes maneras de comunicación son un

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medio, que bien utilizado, ayudan en la tarea de “hacer” cofradía, manteniendo unidos y comunicados, al instante, a los hermanos.

Queridos hermanos, honrar la memoria de aquellos que nos precedieron, amar a la cofradía, trabajar con ilusión y sin desmayo por la misma, y que Jesús Nazareno con la intercesión de la Santísima Virgen de la Soledad os guarde y bendiga siempre, y que el Espíritu Santo guíe vuestros corazones y vuestras mentes para trabajar en el apostolado de nuestra cofradía.

Domingo Andrés Bastida Martínez Hermano Mayor de la Cofradía Marraja

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n un mundo donde impera la ausencia de valores y la

frivolidad, donde lo obvio y natural es repudiado y lo excéntrico y ofensivo es calificado de libertad de expresión, donde el amor es malentendido y la sociedad se empeña en caminar hacia la autodestrucción; es admirable el esfuerzo que los jóvenes marrajos hacéis por elegir “el camino, la verdad y la vida”, por seguir a Jesús Nazareno. Unos jóvenes que envenados por las admirables procesiones de la Semana Santa cartagenera en general, y de la Cofradía Marraja en particular, sentís la necesidad de ir más allá.

Los jóvenes marrajos disponéis, como decía nuestro hermano mayor un año atrás, de “una oportunidad de caminar juntos en la conversión de la Fe, de aprender e ir transformando esa conversión poco a poco, paso a paso, perseverando en ese camino individual, personal y apoyado en el colectivo” del resto de hermanos de nuestra cofradía. A la cofradía llegamos por sus procesiones, que son testimonio del Evangelio, catequesis plástica en las calles de Cartagena, pero no debemos participar de este modo de predicar la pasión, muerte y resurrección del Nazareno viviendo de espaldas a la sagrada escritura. Vosotros, jóvenes marrajos, debéis ir más allá de las procesiones. Estáis obligados a dar una respuesta desde la actitud cristiana basada en la fraternidad, la misericordia, la caridad y el perdón.

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Hoy, más que nunca, es necesario vuestro compromiso para seguir haciendo de nuestra cofradía y de nuestra Semana Santa un referente, y no solo en el orden, la luz, la flor o la música. Es necesario vuestro trabajo desinteresado, basado en la humildad, el respeto y las ganas de aprender de nuestros mayores, pues para coger el timón, primero hay que saber remar. Hoy en día, los cofrades debemos remar juntos, de forma sincronizada, con igual rumbo, para defender nuestras procesiones como un importante activo de nuestra sociedad y vosotros, los jóvenes procesionistas, sois clave para ello. Mi más sincero agradecimiento a todos los que hacéis posible el constante impulso de la juventud marraja y enhorabuena por esta nueva publicación que contribuirá, sin duda alguna, a la difusión de nuestra Semana Santa y las actividades de los jóvenes marrajos.

¡Feliz Cuaresma y feliz Semana Santa a todos!

José Luis Sáez Hernández Secretario General de la Cofradía Marraja

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oy ve la luz un proyecto que desde hacía algún tiempo

rondaba por las cabezas de los jóvenes de la Cofradía Marraja. La presente publicación digital nace con el deseo de acercar la juventud cofrade a todos los hermanos de las Cofradías pasionarias de Cartagena. Damos las gracias a todas y cuantas personas han hecho posible la realidad esta publicación, a los hermanos que sacan tiempo para escribir los artículos que presentamos en esta edición, a la Cofradía Marraja por el apoyo firme y absoluto a este proyecto desde sus inicios y a todos los lectores que esperamos disfrutéis de los artículos. Han sido realizados por los Jóvenes de la Cofradía para la Cofradía en general. En ellos podremos disfrutar de las ilusiones, alegrías e inquietudes de un grupo de cofrades y hermanos que forman una sólida base sobre la que construir el futuro de la Cofradía Marraja. Desde el Área de Juventud sólo tenemos palabras de agradecimiento por tanto que se nos da desde la Cofradía Marraja y por tanto que recibimos desde todos los ámbitos. De nosotros depende que perdure en el tiempo porque de los Jóvenes se puede aprender a vivir en unión, en hermandad y en fraternidad; puesto que los Jóvenes son el presente y serán el futuro, un futuro que la Cofradía Marraja tiene asegurado con el gran grupo humano que poseen los Jóvenes Marrajos.

Santiago García Lorca Comisario de Juventud de la Cofradía Marraja

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ueridos Hermanos, lo primero de todo me gustaría daros

las gracias de parte de los jóvenes Californios, por haber contado con nosotros para que os escribamos unas líneas. ¿Sorpresa?, pues sí, todavía puede haber a gente que le sorprenda, pero a nosotros no. Durante 539 km, pueden pasar muchas cosas, y a nosotros nos pasaron. Como todos sabéis actualmente los jóvenes de las Cofradías de Cartagena, no sin problemas , estamos viviendo una época diferente, una época en la que la rivalidad, la sorna cofrade y los “piques”, se mezclan durante el año, si sí durante el año, con muchas actividades que estamos empezando a fomentar juntos. Los jóvenes, que aunque actualmente muchos ocupan puestos de relevancia en sus Agrupaciones o Cofradías, no podemos pensar en otra cosa que no sea trabajar desde donde se nos requiera y aprender de nuestros mayores, ya que, ellos también fueron jóvenes y tenían el mismo ímpetu que nosotros manifestamos ahora. Aunque ya se oye en las Cofradías que los jóvenes vienen apretando fuerte, todo tiene su tiempo y el nuestro es formarnos, para cuando llegue el momento de dar otro paso, sepamos donde estamos y para que estamos aquí. Así conseguiremos que nuestro trabajo no sea efímero, sino responsable, maduro y constante. Ya no se sorprende nadie de ver diferentes colores de Cofradías en charlas o reuniones, por ello aunque actualmente sea novedoso, trabajamos para conseguir que sea normal.

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La idea de las áreas de juventud, con la que estamos trabajando estos últimos 2 años, es que los jóvenes de las Cofradías de Cartagena, llevemos el nombre de nuestra Semana Santa por bandera, como se está haciendo ahora en los Encuentros Diocesanos o Nacionales a los que asistimos juntos, y mucha gente se pregunta que porque “juntos”, pues es bastante sencillo de entender; nuestra Semana Santa de Interés Turístico Internacional es de las cuatro Cofradías, si faltase una de ellas, no sería la Semana Santa de Cartagena. También realizamos actividades en nuestra ciudad, con las que fomentamos la unión cofrade y aprendemos mucho unos de otros, que también es necesario, puesto que somos el presente de nuestras cofradías. Los actuales responsables de las áreas de juventud, sabemos que nos queda mucho camino por delante, y que “ en el cargo, esta la carga”, por ello somos conscientes de que la madurez en la juventud cofrade es muy importante, al igual que el saber porque estamos aquí, que es por Él, que es quien nos guía. También sabemos que no todo es fácil, porque ya lo hemos sufrido, pero nos queda la satisfacción de trabajar por lo que nos gusta y nos emociona, de la mano de Hermanos de otras cofradías, para engrandecer en lo que podamos la Semana Santa de Cartagena. Me despido de vosotros con una frase que me gusta bastante “ LA HISTORIA NO ESTA ESCRITA, LA ESCRIBIREMOS JUNTOS”. Un abrazo Californio.

José Francisco Rodríguez García Mayordomo de Juventud - Cofradía California

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n primer lugar, me gustaría felicitar al equipo de edición de

esta primera revista de Jóvenes Marrajos organizada por los jóvenes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Es un honor para mí, como responsable de la juventud de la hermana cofradía del resucitado el poder dedicaros unas palabras en esta primera vuestra primera edición, así como recordaros que, en la medida de nuestras posibilidades, siempre podréis contar con nosotros. Es un hecho evidente que nuestras Cofradías interesan a una parte de la juventud sobre todo a la que desde pequeño por vínculos familiares pertenece a una de ellas desde su nacimiento. Pero también es cierto que otros muchos jóvenes sin raíces procesionistas se acercan a éstas atraídos por diferentes motivos. La gente joven es el futuro de la cofradía, es la garantía de su duración en el tiempo por tanto es un factor muy importante para nuestras cofradías que deben procurar que ese caudal de personas se integre definitivamente, participe activamente, se forme como buenos cristianos y cofrades y con el paso del tiempo alcancen los puestos de responsabilidad en el gobierno de sus cofradías. Personalmente veo ante mí a una juventud, consciente del legado histórico y patrimonial que por suerte nos han dejado nuestros antepasados, un legado que debemos proteger y luchar por mantener, algo que los jóvenes tienen muy claro, pues con la formación que han ido adquiriendo a lo largo de su

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corta vida, son plenamente conscientes del valor material y artístico de todo aquello que les rodea. Redactando este pequeño artículo se me viene a la mente, un fragmento del I Pregón de Juventud de la Cofradía del Resucitado, que tuve el honor de pronunciar un 17 de febrero de 2016, y que decía así: “…Pese a una generalizada apuesta por la juventud, aún hay quien la percibe como un seísmo que agita los mullidos sillones y pone en peligro las cotas de poder adquiridas y cómodamente retenidas. ¿Quién no ha sufrido la indiferencia, e incluso el desprecio, por el mero hecho de ser joven? ¿Quién no ha visto cómo era utilizado para llenarse las manos de roña y que luego llegasen bebedores de protagonismo a mesa puesta? ¿Quién no ha asistido al sometimiento de toda una juventud de una agrupación o cofradía por mor de la tiranía y la soberbia? ¿Quién no ha sido silenciado ante dirigentes que se sirven de la censura para enmudecer las voces que les resulten amenazantes? Lo que cuenta este pregonero lo callan las paredes de muchas sedes de cofradías, donde si los muros hablasen, las vergüenzas pondrían en jaque los mofletes de más de uno y más de dos...” He de decir que gracias a Dios esta vivencia, por suerte, la sufren cada vez menos jóvenes, pue la juventud en Cartagena está adquiriendo un papel fundamental en el día a día de nuestras cofradías, son cada vez más los jóvenes llamados a formar parte de las juntas directivas de sus agrupaciones e incluso en los máximos órganos de las cofradías. También he de decir que el traspaso de responsabilidades ha de ir haciéndose poco a poco de manera pausada y acertada, pues lo mejor para todo sería que los jóvenes aprendan de los grandes cofrades y procesionistas que tenemos la suerte de tener en esta Ciudad. Actualmente la juventud está consiguiendo logros impensables hace unos pocos años, gracias al ambiente de unión y fraternidad que existe entre las cofradías de la ciudad, pues el III JOHC (jornadas nacionales de Jóvenes de Hermandades y Cofradías) de Sevilla, fuimos conscientes que más allá de los

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muros de la Trimilenaria, si no vamos de la mano las cuatro Cofradías, no somos más que un pequeño grupo de gente incapaz de mostrar su verdadera Semana Santa. Como inciso a esto, ciudades como Lorca o incluso la propia Sevilla iban bajo la misma bandera, la de su ciudad y bajo un mismo nombre, Semana Santa de Me gustaría terminar aquí e invitaros a una profunda reflexión sobre el papel de la juventud en la semana santa, muchísimas gracias.

Un fraternal abrazo

Pedro Giménez Saura. Responsable de Juventud de la Cofradía Resucitada

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sta frase fue dicha, según nos narran los Evangelios, por el propio Jesús y yo la utilizo hoy para hablarles a todos ustedes sobre la juventud cofrade y su importancia en la Semana Santa de Cartagena. En los últimos tiempos, estamos siendo testigos de cómo las juventudes de nuestras distintas Cofradías están siendo todo un ejemplo de trabajo incansable y servicio desinteresado durante todo el curso cofrade. Pero, ahí no queda la cosa, sino que han llegado incluso a dar una lección importante a los más veteranos, y no es otra que: juntos, nuestra Semana Santa es más fuerte. Y es que, año a año, las actividades de la juventud han ido revolucionando el mundo cofrade y, hablando más concretamente sobre nuestra Cofradía y nuestra juventud en particular, me gustaría resaltar algunas de ellas. Iniciativas tan buenas e innovadoras como el Concurso de Tronos de la Semana de Santa de Cartagena en miniatura, organizado íntegramente por Jóvenes Marrajos, que se llevó a cabo durante la Cuaresma de 2016 y que este año se volverá a repetir. Una actividad que, según teníamos constancia, se venía realizando en varios colegios de nuestra ciudad pero que parecía que quedaban alejados del día a día de las Cofradías, que son las que, a fin de cuentas, hacen posible nuestra Semana Grande. Esta actividad no tenía otro propósito que acercar a los más pequeños a la Cofradía Marraja, que se vieran involucrados en

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la misma y que conocieran un poco más de ella. Hacer un trono como actividad en el colegio está muy bien, pero si, además, ello brinda a los más pequeños, la oportunidad de ser participante en un concurso promovido por una Cofradía Pasionaria, con exposición de sus “pequeñas obras de arte” en un maravilloso enclave, como es la Capilla Marraja, los niños ven su esfuerzo más que recompensado. Igualmente destacables resultan los ya tradicionales “Sábados Marra”, mañanas de convivencia cofrade en las que los niños comparten a través de juegos, dibujos, guiñoles, historias e incluso charlas, toda la historia de nuestra Cofradía. Sin lugar a dudas, estas actividades, entre otras muchas que se llevan a cabo a lo largo de cada año cofrade, contribuyen a hacer de la Cofradía Marraja un espacio en el que los más pequeños encuentren su casa y además empiecen a sentir en ellos mismos el sentimiento de ser cofrade, el sentimiento de ser marrajo. Y llegados a este punto, os preguntareis que por qué os cuento todas estas historietas o a dónde quiero llegar con esto. Pues bien, aquí viene mi reflexión al respecto:

Las cofradías de hoy día han evolucionado bastante y actualmente, podemos encontrar a gente muy joven con altos puestos de representación en sus agrupaciones o en la misma cofradía. Este clima de juventud y renovación es bueno, ya que no permite que las hermandades se oxiden, sino que da paso a un cambio generacional, a la vez que permite la aportación de nuevas ideas y, sobretodo, distintos puntos de vista respecto de la sociedad actual que, desgraciadamente, vive cada vez más alejada de la religiosidad. Que la Juventud ya esté implicada significa mucho en nuestra Hermandad, pero si ésta, además, fomenta que los niños se acerquen a la misma través de distintas actividades, estamos con ello colaborando a engrandecer a la misma y además a crear un futuro para su devenir.

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Por todo ello aprovecho, desde estas líneas, para lanzar el mensaje siguiente, citando a dos grandes personas de la religión Católica como fueron el Papa Juan Pablo II y el mismo Jesucristo: “Dejad que los niños se acerquen a nosotros y no tengáis miedo, abridles las puertas y estaréis abriéndoselas a Dios”.

Un fraternal abrazo

Antonio Ferrer Giménez Vocal de Juventud del Santo Sepulcro y Expolio de Jesús y Consiliario de la Cofradía Marraja

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Cali o marra? ¿Cuántas veces nos habrán preguntado esto a los de mi generación (nacidos en los 80) durante nuestra infancia? Llegaba la Semana Santa y rivalizábamos con colores, procesiones e incluso con la duración de las mismas. No nací en el seno de una familia particularmente procesionista, ya que mis padres no pertenecían a ninguna cofradía (aunque la túnica morada de nazareno estuvo en mi casa desde el principio) Cuando nací, la agrupación de La Lanzada comenzaba su andadura y por motivos de amistad familiar con algunos miembros de la misma, mi hermano fue apuntado y comenzó a salir como nazareno. De niña comencé a salir con mi túnica de nazarena marraja con amigas en la procesión del Lunes Santo, acompañando a la Virgen de la Piedad. Ya en esos momentos me maravillaba el ver a los penitentes prepararse en calle Jara instantes antes de entrar a Santa María de Gracia, y me preguntaba si yo sería capaz de aguantar las horas de procesión tal y como hacían ellos. Bastantes años después descubrí que sí, y no sólo eso, sino que es algo que necesito hacer todos los años. La Cofradía Marraja ha sido para mi la posibilidad de acompañar a Cristo, al menos durante unas horas, en su muerte. Con el paso del tiempo he ido involucrándome más en su actividad, quizá no tanto como me hubiera gustado, por el hecho de vivir fuera de Cartagena. Esta cofradía sigue manteniéndose fiel al espíritu de su creación a pesar del paso de los siglos y, al fin y al cabo, es lo que debe seguir moviendo a todas las cofradías: la entrega a los demás. El color morado es para mi esencial. He vivido con ellos la espectacularidad de los cortejos, he cantado la Salve a la Madre de los Marrajos, la Virgen de la Soledad, y he llorado cuando la lluvia ha jugado malas pasadas. Los que me conocen saben que soy marraja hasta la médula y es algo que

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voy a trasladar a mis hijos, porque es algo que no se puede expresar con palabras, sino que el sentimiento trasciende por encima de todo.

Ahora que vivo más lejos de mi tierra ese sentimiento es más intenso aún si cabe y gracias a las redes sociales puedo tener a la cofradía más cerca. Lo que sí es seguro es que, aunque por aquí no conozcan de nada ni el color ni el escudo, mi bufanda marraja se pasea por las calles de Zaragoza con orgullo.

Henar Gallego López Vocal de Medios de la Agrupación del Stmo. Cristo de La Lanzada

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n la mañana del Jueves Santo, una de las hermosas estampas de la Semana Santa te la puedes encontrar en la Iglesia de Santa María donde un aluvión de gente recorre la rampa que les transporta a otro escenario al que no están acostumbrados diariamente. Desde niños a mayores respiran el olor a flor fresca que poquito a poquito van adornando sus tronos mientras que otras personas, que poco reconocimiento reciben de unos cuantos entendidos, empiezan su turno de trabajo para que todo salga a la perfección. Mientras que en su casa una abuela ya se despierta nerviosa desde los primeros minutos de claridad pues sabe que hoy el día es importante. Su café con tostadas para desayunar y a preparar la túnica de su nieto que a lo largo de la tarde irá a recogerla para seguir las tradiciones. Y al filo de la medianoche, cuando el sol ya se haya convertido en luna, redoblan tambores para anunciar el comienzo de la noche más larga, la noche más esperada para los Marrajos. Nervios a flor de pie en Bretau y en la Pescaderia, últimos besos y abrazos a los familiares y vayan entrando tercios y portapasos que Cartagena os espera en el Lago. Por cada paso que da el trono una lágrima brota de los ojos de la abuela al ver a su nieto llevar a la Virgen y acompañándolo a su vera se preocupa de él cada vez que paran. En Serreta se separan que ella tiene que coger sitio para ver la llegada del Alcalde Perpetuo. Silencio en la plaza que una madre va llorando en busca de su hijo, cuando se encuentran al cartagenero que este allí se le

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estremece el corazón y al unísono se empiezan a entonar los primeros versos de la Salve mientras que se van meciendo. El trono se levanta rompiendo el silencio y al salir con la banda sienten más de cerca a las personas que están allí; al mismo tiempo que andas poniendo tú alma para ir derecho y cuando peor lo pasas sientes que el peso se clava en un dulce sufrimiento. De nuevo suena la campana todos atentos y a la vara y con la ayuda de un grito haces el último esfuerzo para levantarla que ya solamente queda un giro; oyes la gente aplaudiendo cuando se acerca a Santa María.

Y ya entrado a la Iglesia el manto llega cargado de lágrimas y milagros que a lo largo del recorrido han ido cayendo. Te despides, recoges flores para tus familiares y entre lágrimas, besos y abrazos solo piensas en no faltar a la cita de todos los años.

Sergio Paredes Ojados Agrupación Virgen Dolorosa

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a declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional es un título de carácter exclusivamente honorífico. Esta se otorga a las fiestas o acontecimientos que supongan manifestaciones de valores culturales y de tradición popular que tengan una especial importancia como atractivo turístico (Orden ITC/1763/2006, de 3 de mayo). La Semana Santa de Cartagena consiguió este título honorífico en el año 2.005. Pero, ¿qué consecuencias tiene la concesión de este título? ¿De verdad somos tan conocidos a nivel internacional? O mejor aún, ¿conoce el mazarronero o los habitantes de los pueblos más allá del Puerto de la Cadena, que en Cartagena salen a la calle procesiones, que están consideradas como unas de los mejores de España? También cabe preguntarse si aquellas personas que viven en los barrios y diputaciones sienten alguna inquietud por nuestras procesiones. En definitiva, si las procesiones son capaces de cruzar el Paseo Alfonso XIII; y no me estoy refiriendo a que suban por la Alameda y bajen por Ángel Bruna. Conviene ser consciente de la imagen que cada uno proyecta en los demás para poder actuar en consecuencia. No vaya a ser que pensemos que somos una cosa que no somos. Es este, el de la promoción de la Semana Santa, un debate recurrente. A quién corresponde realizarla, al Ayuntamiento, a los establecimientos hoteleros y hosteleros que sacan rendimiento económico de este evento, a la Junta de Cofradías… Las cofradías, a este respecto, argumentan que su misión no es llenar de turistas la ciudad, sino evangelizar, a través de la representación en la calle la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

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Sin embargo, si ahondamos más en el concepto de promoción de la Semana Santa descubrimos que este es más amplio y tiene dos facetas, la externa y la interna. La externa es en la que pensamos todos cuando hablamos de promoción. Es decir, turismo, visitantes extranjeros y nacionales, terrazas de bares llenas, hoteles completos… Por otro lado, la interna es aquella destinada a que los cartageneros se involucren y formen parte de las Cofradías o asistan como público a los desfiles que se desarrollan cada primavera en nuestra ciudad. Es la interna antes que la externa y no al revés, pues sin la interna, las cofradías, y por extensión las procesiones, no existirían y no habría nada que promocionar al exterior. Es la promoción interna la que acerca la Semana Santa al cartagenero, la que hace que la sienta suya y se despierte en él un sentimiento de pertenencia. Esta promoción sí debe ser responsabilidad de las cofradías, pues de lo contrario, correrán el riesgo de convertirse en un movimiento desarraigado y sin sustento social. Lo cual las llevaría a la absoluta indiferencia y desconocimiento de los cartageneros, y como consecuencia, a su desaparición. ¿Y cómo pueden las cofradías promocionarse? ¿Cómo pueden llegar a todas las capas de la sociedad? ¿Cómo pueden estar a lo largo del año en la mente de todos los cartageneros y no de unos pocos? Existen varios caminos. Pero uno de ellos son los grupos de jóvenes de las distintas cofradías. Los jóvenes tenemos mucho que aportar y que trabajar para hacer más cercanas las cofradías a los cartageneros. La entrada de nuevos hermanos a las cofradías por este canal es vital, pues las nutrirá de gente joven y garantizará su futuro. Es increíble el efecto llamada que puede tener un grupo de amigos que disfrutan y se lo pasan bien trabajando por su Cofradía; demostrando que los procesionistas no solo sabemos sacar procesiones, sino que nuestra actividad dura todo el año. Buena prueba de ello es la organización de las Cruces de Mayo. Los grupos de jóvenes, por supuesto, debemos mostrarnos acogedores en todo momento. Ese debe ser el camino, dar un verdadero ejemplo de hermandad y que el que nos vea desde fuera piense: “yo quiero estar ahí, yo quiero ser uno de ellos”.

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Las cofradías deben ser conscientes del potencial de estos grupos de jóvenes para que las procesiones sigan gozando de buena salud durante muchos más años.

Agustín Esparza Moldenhauer Agrupación Stmo. Cristo de Medinaceli

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n año en imágenes. Puedes seguirnos en redes sociales:

I Convivencia de Hermandad entre Cofradías de Semana Santa de Cartagena. Nos vamos reuniendo todos a las puertas del cementerio de los Remedios de Cartagena, saludándonos unos a otros, no importa los colores, y haciendo las primeras bromas de la jornada. Sobre las 10:00 hrs. de la mañana comienza la peregrinación a echar andar hacia su destino, el Monte Calvario para encontrarnos con nuestra Madre la Virgen de la Soledad.

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Por el camino del monte vamos haciendo penitencia, por lo menos el esfuerzo de subir que ya a medio camino las piernas empiezan a notarlo. Vamos pasando por las estaciones del Vía Crucis.

Una vez arriba casi nos falta el aliento (claro si lo hemos subido en 40 minutos), pero merece la pena el esfuerzo por las vistas hacia al mar abierto, también a nuestra querida Trimilenaria ciudad de Cartagena, pero lo más importante, nos estaba esperando La Soledad en su casa para recibirnos con las puertas abiertas. Y como buena anfitriona, no dejó que nos callera la lluvia. Lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde recobrar un poco las fuerzas.

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Hablando con unos y con otros, haciendo tiempo para que lleguen los padres D. Ángel y D. Francisco para oficiar la misa. Proponen hacer un mannequin challenge y el amigo Jaime, cámara en mano se pone a grabar, esto es cuestión de quedarse estático como un maniquí y el que graba va pasando entre uno y otro. Estas cosas tan modernas, ya veremos cómo sale.

Llega la hora de la Eucaristía, tomamos todos asiento en los bancos de la ermita. Los padres tan cordiales como siempre, hasta el Párroco de la Iglesia de Santiago Apóstol en Santa Lucía, nos contó un chiste en la ceremonia y encendimos la primera Vela de Adviento para la espera de la venida de Jesús Nazareno, desde el punto más alto de Cartagena. Una vez finalizada la misa nos ponemos a preparar las mesas con las viandas que hemos traído para compartir, uno partiendo el pan, otros partiendo las tortillas, empanadas y embutidos, otro sacando platos de plástico para que puedan emplatar, otros con las bebidas. Y entre pincho y pincho haciendo hermandad entre todos los hermanos cofrades. Bueno había más comida que para un regimiento de infantería.

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Me he quedado sorprendido de los locales que tiene la ermita porque no sabĂ­a donde nos Ă­bamos a meter, la verdad que todo ha salido muy bien. En este momento echaba en falta a muchos hermanos y poder compartir con ellos esta jornada de convivencia, espero que se animen a venir en otras muchas actividades que se van a realizar.

Ya para finalizar nos salimos a la terraza para tener un rato de tertulia y aprovechar que hacĂ­a un buen estar al aire. Sobre las 16:00 hrs. recogemos y nos ponemos de camino de regreso.

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Sábados Marra

Los Jóvenes Marrajos vuelven a poner en marcha los „Sábados Marras‟, una de las actividades dedicadas a los más pequeños de la Cofradía Marraja y para cualquier niño que quiera pasar una mañana entretenida con las distintas actividades preparadas para ellos y así familiarizándose con la Cofradía.

Los terceros sábados de cada mes, a partir de las 11:00 hrs. los pequeños cofrades pueden disfrutar de las actividades organizadas para ellos, en la planta baja de la propia Cofradía y en el callejón de Bretau.

Entre las actividades: talleres de pintura de figuras de Semana Santa, capuces de cartón, recortables, juegos de traga-bolas, 3 en raya, y carrera de chapas, cortos de animación, juegos interactivos digitales (tablets), como puzles de imágenes marrajas, sopa de letras y juegos de memoria. Pasando todos una jornada muy entretenida.

También los Jóvenes Marrajos queremos hacer de esta actividad que sea solidaria con las familias necesitadas a las que la Fundación Marraja les ayuda, para ello en cada mes que se realice esta actividad de „Sábados Marra‟, ese día se recogerán alimentos o artículos de necesidad, en esta ocasión se han recogido artículos de aseo personal.

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De esta manera aportamos nuestro granito de arena en la ayuda de nuestros hermanos que están pasando necesidades.

Los pequeños pasan la mañana con las actividades que se han preparado a la entrada del almacén: colorear figuras navideñas, recortables, carreras de chapas, un mural con un árbol navideño donde colgaran bolas navideñas pintadas por los propios niños con pintura de dedos, y también tuvieron posibilidad de rellenar sus cartas para sus Majestades los Reyes Magos y echarlas en el Buzón Real. Se pasó un día de hermandad tanto para los pequeños como para los mayores.

En esta ocasión coincidía el „Sábado Marra‟ con la recogida de Alimentos de la Campaña Navideña 2016, a lo que los Jóvenes Marrajos para colaborar solidariamente, solicitaron entrega de alimentos no perecederos y productos navideños.

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Se pasó una mañana entretenida participando en todos los juegos, así mismo coincidió este „Sábado Marra‟ con la entrega de premios del I Concurso de Belenes Nazarenos, organizado por los Jóvenes Marrajos, y haciendo entrega de los mismos, el Primer Comisario de la Cofradía, D. José Manuel Sánchez Meca, que consistieron en: 1er Premio, Un nacimiento decorado con detalles de nuestra Cofradía y diploma de participación. Belén <<Napolitano Levantino>>, Luis David Alonso. 2º Premio, Un pequeño nacimiento y diploma de participación. Belén <<La Ilusión>>, José Antonio Rodríguez Lorente. 3er Premio, Un pequeño nacimiento y diploma de participación. Belén <<Snoopy>>, Jesús Cruz Paredes. Accésit, por Belén <<Nacimiento Marrajo Vivo>>, Horacio Gracía. El resto de participantes, que no han sido premiados, recibieron un diploma como recuerdo de su participación en el concurso de Belenes Nazarenos.

El jurado fue compuesto por el Hermano Mayor de la Cofradía Marraja, el Capellán, el Comisario de Juventud, el Comisario de Arte y tres jóvenes pertenecientes a la Comisión de Juventud. En este mes la colaboración solidaria con la Fundación Marraja, para las familias necesitadas, se recogieron artículos de aseo personal.

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IV Encuentro Nacional de Jovenes de Hermandades y Cofradías Palencia 2016

En primer lugar es de destacar que el grupo generado desde Cartagena estuvo muy unido en todo momento y compuesto por 18 Marrajos, 22 Californios y 4 Resucitados (en total 44 cofrades). Es de señalar, además , que hubo un grupo de hermanos cofrades (entre 7 y 10 aproximadamente) no pudo asistir debido a cuestiones personales y profesionales justificadas. Quiero recalcar y agradecer de manera específica el apoyo de todos los Hermanos Mayores de las Cofradías Pasionarias de Cartagena, representados en Palencia por el Hermano Mayor Marrajo (D. Domingo Bastida) y el Hermano Mayor Californio (D. Juan Carlos de la Cerra). El hecho de que convivieran con los jóvenes esos días generó un espíritu de fraternidad y aglutinó a los jóvenes, cohesionando de una forma nunca antes vista, al grupo de Jóvenes Cofrades de la Semana Santa de Cartagena. La presencia de los Hermanos Mayores fue acogida con gran entusiasmo, alegría y espíritu cofrade. Han sido unos días que nunca nadie de los presentes va a olvidar. Marta Bastida realizó una ponencia acerca de la "Llamada Cofrade" muy interesante y de la que se pueden sacar muchos aspectos a desarrollar en un futuro a corto plazo. Todos los jóvenes de Cartagena la arroparon sin importar el color de su cofradía. En Palencia sólo había Una Cofradia: Cartagena.

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En el encuentro se reforzaron los lazos de unión entre los jóvenes cofrades, la fraternidad y la amistad. Hecho que se ve representado perfectamente en la armonía, fraternidad y amistad que los 3 Representantes de Juventud mantenemos en todo momento. Agradecer en estas líneas el gran trabajo de Jose Francisco (Mayordomo de Juventud Californio) y de Pedro Giménez (Representante de la Mayordoma de Juventud Resucitada, Paloma, quien, desde la distancia, ha estado apoyando cada decisión adquirida). Todos nosotros vamos en la misma dirección y hemos hallado un grupo de jóvenes que mantienen esa dirección cofrade y que están ávidos de realizar actividades que les unan aún más y de potenciar su vida cofrade. Una gran responsabilidad que de nosotros dependerá, en gran parte, que así sea. Como comento el grupo es extraordinario y en especial el grupo de Jóvenes Marrajos, quienes han demostrado una vez más la madera con la que están hechos y el espectacular caldo de cultivo que hay en ellos para desarrollar a formidables y

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extraordinarias personas, de hecho ya lo son. La Cofradía Marraja tiene un gran patrimonio humano del que se ha de estar orgulloso, que debemos consolidar y proteger. Como conclusiones al encuentro de jóvenes en Palencia he de destacar la consolidación del espíritu cofrade, la unión de los Jóvenes de la Cofradia Marraja y con el resto de Jóvenes de las demás Cofradías Pasionarias, el espíritu de unión, de fraternidad, y la idea de que todos formamos parte de una comunidad cristiana y que en cada uno de nosotros recae la tarea de seguir el camino del Nazareno ayudando a los demás, empezando por nuestro propio entorno.

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III Cena Navideña – Jóvenes Marrajos El pasado viernes 30 de diciembre 2016 a las 22:00 hrs, un grupo de marrajos se dan cita en el restaurante Las Casas del Rey, en la calle Intendencia, 3 de Cartagena. Celebrando la navidad entre todos y como popularmente se dice „marrajeando‟ contando anécdotas de Semana Santa y además ambientados con música de marchas de desfiles se pasó una agradable velada.

La cuestión que se había planteado era donde se había grabado un video de villancicos que se había publicado en los grupos de whatsApp de los jóvenes marrajos. Siendo la resolución: la ciudad de Sevilla, en la calle O‟Donell, en la entrada del centro comercial Zara. A dos pasos de la confitería La Campana, donde se desayunaba al salir del hostal Unión Campana, que tantas anécdotas se podría contar de el. Y enfrente se cogería el autobús de vuelta a Cartagena del IV Encuentro Nacional de Jóvenes Cofrades Sevilla 2015.

Por lo visto todos los presentes a la cena se han portado muy bien en el año, ya que todos recibieron regalos. Finalizando la cena se hizo entrega del premio correspondiente al I

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Concurso WhatsApero ¿Dónde se encuentra? el cual fue entregado por el Comisario de Juventud, Santiago García Lorca consistente en un diploma otorgando el título de „Marraja Rastreadora‟ a Nuria Sánchez López.

Hermanos estos ratos de convivencia hay que aprovecharlos, y así estrechar los lazos cofrades. Nos vemos el año que viene, que el nuevo año venga cargado de bendiciones para todos.

Rafael Hernández Baillo Vocal de Juventud de La Piedad

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Visita al Almacén de Tronos – Palacio de Nicodemo

El pasado viernes 17 de febrero 2017 a las 17:30 hrs. un grupo de jóvenes marrajos visitan las instalaciones del almacén de tronos de la Cofradía Marraja, sito en la calle Mahón, s/n de Cartagena.

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Allí estaba esperando el Comisario de Iglesia, José Luis Juan Cánovas responsable del almacén, para dar la bienvenida a todos y enseñarnos su interior. Comenta que ahora mismo la mayoría de tronos se encuentran tapados, a la espera de que los miembros de sus agrupaciones les hagan un repaso, limpiando el trono, las tulipas de las cartelas, que todo esté bien sujeto, etc. Así mismo vimos algún personal subido en algunos tronos en esto menesteres. Sigue comentando que en el almacén se guardan 21 tronos de las distintas agrupaciones: el del Santo Cáliz, el de los Estudiantes, los del Jesús Nazareno, la Verónica, los del San Juan, los de la Soledad, la Agonía, la Lanzada, el Descendimiento, los de la Virgen de la Piedad, el Santo Entierro, los del Sepulcro, el de María Magdalena, el de la Sábana Santa y el de la Virgen Dolorosa. Nos explica las distintas zonas en el almacén, en la parte baja de la entrada a mano derecha, hay un pequeño taller de chapa, y a la izquierda taller eléctrico. En la parte alta se guardan todos los hachotes de las agrupaciones, al lado derecho los que son de vela y al lado izquierdo los eléctricos. A excepción de los de la agrupación de la Lanzada, que por el tamaño de la cabeza del hachote se guardan dentro de unos armarios a distintas alturas. Continuamos con el recorrido y a mano izquierda hay una oficina en donde se realizan gestiones de papeleo, seguido hay un cuarto donde se guardan enseres de la agrupación de los Soldados Romanos. Después a ambos lados dispuestos en orden, los distintos tronos de las agrupaciones y también en el fondo de la nave. Allí se realizan trabajos de reparación, reformas que se necesiten, todo capitaneado por José Luis, cariñosamente conocido como „El Hermanico‟ y arropado por un excelente grupo humano que trabajan con él.

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Seguimos con la visita, al fondo a la derecha se encuentra el aseo y una estancia donde se guardan en la parte alta todo el material de cristal de los tronos, como los recambios de las tulipas, en la parte baja las piezas utilizadas en diversos eventos, los tableros y caballetes que son utilizados en los últimos años para la celebración de la tradicional Cena de Hermandad de Cuñas y Rampas, transformando el Palacio Nicodemo en un gran comedor al que asisten todas las agrupaciones, pasando una velada de fraternidad entre todos

los cofrades marrajos y reconociendo la labor a los hermanos por su dedicación a la Cofradía. José Luis nos comenta que todo el año hay actividad en el almacén, siempre hay algo que hacer, pero que en las fechas próximas a Semana Santa se incrementa por mil y los nervios empiezan a florecer. Una vez terminada la visita se dispone de una mesa para ofrecer a los asistentes a esta visita del almacén, una merienda, de ese modo se agradece su asistencia. La experiencia ha sido positiva al poder ver como se guardan los tronos de un año para otro y conocer los trabajos que se realizan allí. Y tomando palabras de José Luis, las puertas del almacén están abiertas para que los marrajos lo conozcan Gracias, Hermanico por tu dedicación y mostrarnos la vida que se vive en el almacén de tronos de nuestra querida Cofradía Marraja.

Rafael Hernández Baillo Vocal de Juventud de La Piedad

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uando mis padres conocieron la buena nueva de que aumentarían la familia conmigo, decidieron hacer una apuesta un tanto peculiar. Si yo resultaba ser niña, sería california, como toda mi familia materna. Si era niño, como mi padre, marrajo. Trascurrieron los meses hasta el día en que me abrí paso a este mundo y todo eran nervios. Recuerda mi padre que cuando me vio nacer, uno de los primeros pensamientos que se le vino a la cabeza fue “los calis han ganado por goleada, 10”. Pero ese desasosiego momentáneo pronto se diluyó, pues mi santa madre, sabiendo lo implicado que mi padre estaba en Semana Santa y la enorme ilusión que le haría poder llevar de la mano a su hija a los actos cofrades y procesiones, cedió. La Semana Santa, sin constituir en sí misma la única y exclusiva motivación de mi día a día, sí que se ha convertido en un elemento importante e imprescindible en la maleta de mi vida. Gracias a ella, he tenido la suerte de conocer a gente maravillosa, de extraordinaria calidez humana, a nuevos amigos, jóvenes y no tan jóvenes, a mayores a los que admirar por su trayectoria cofrade y de los que aprender, para ir tomando el testigo, cuando se vaya haciendo necesario.

Mi pequeña familia marraja, como yo les llamo, es mi Agrupación de los Estudiantes (Cristo de Medinaceli y Santas Mujeres). En el seno de ésta, me han visto crecer y en la actualidad puedo presumir con orgullo de ser una más de ellos. Una de las Agrupaciones más jóvenes de nuestra Cofradía, de la que mi padre fue uno de los fundadores allá por 1.971 y en la que casi he seguido sus idénticos pasos. Con “mis estudiantes” he crecido como cofrade y como persona.

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Cada primer Viernes de marzo, desde que tengo uso de razón, acudo a Santa María de Gracia, a besar los pies de mi Cristo de Medinaceli e implorar su protección diaria. Esa meticulosa preparación del Besapié y los cambios de vestuario, tanto de Él como de las Santas, en la intimidad de su capilla, son momentos que saben a gloria. La Directivas durante todo el curso cofrade, nuevos proyectos que sacar adelante, nuevas ilusiones y el trabajo que, con cariño e ilusión, mano a mano, aportamos entre todos, es lo llena y satisface como cofrade a fin de cuentas. Cuando las notas del Gaudeamus Igitur empiezan a sonar, todos sabemos que ya no hay vuelta a atrás. Un ir y venir de hachotes, mazas, varas y banderines agita con gracia el ambiente, instantes antes de que de comienzo la procesión y el incienso, portado por los monaguillos, impregna con su característico aroma el vestíbulo de la Universidad Politécnica,

desde donde partimos en la noche más mágica y castiza de la Semana Santa cartagenera. Empezamos a marcar el paso con el redoble de tambor y ya comienza. Es la noche del Encuentro. Idéntica estampa revivo, en primera persona, cada Sábado Santo, cuando desde el antiguo edificio de La Milagrosa, hoy sede del Rectorado de la UPCT, la Santísima Virgen de la Soledad de los Estudiantes, custodiada por María Magdalena y María de Cleofás, se unen al cortejo procesional, de riguroso luto, mecidas con dulzura por sus damas portapasos. Idénticos nervios de última hora. Idénticos anhelos de que la procesión transcurra impoluta a lo largo de su marcha por las calles de nuestra ciudad. Y es que, como cofrades que somos, tenemos la enorme responsabilidad de sacar a la calle y lucir nuestras maravillosas procesiones, mostrando al pueblo de Cartagena e incontables visitantes que se acercan a conocer nuestra Semana Grande año tras año, el riquísimo patrimonio artístico del que disponemos. Diez intensos días en los que iluminar las calles con la fulgurosa luz de los hachotes, perfumarlas con el intenso olor a incienso y el aroma a clavel y cera de nuestros tronos, deleitar los oídos de los embobados espectadores con

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el sonido de tambores repiqueteando y las bandas de música interpretando típicas marchas cartageneras… Penitentes,

marcando rigurosamente el paso al son de cada redoble, capas ondeando al viento, nazarenos entregando caramelos y postales… La ciudad presenta un ambiente de fe y pasión por todos los rincones y que se contagia a todo aquel que la visita. Sí, es verdad eso que dicen. Nuestras procesiones son todo orden, solemnidad y majestuosidad. Pero no debemos olvidarnos de algo primordial, que está por encima de todo y de todos. No debemos olvidarle a ÉL. Jesucristo es quien verdaderamente da sentido a la Semana Santa, que, a través de sus desfiles, representando los últimos momentos de la Pasión de Jesucristo, ha de convertirse en una verdadera procesión de fe. La fe en Cristo. Y eso es lo que hemos de transmitir a cuantos acuden a disfrutar de ellas. Los jóvenes cofrades, ya seamos marrajos, californios, resucitados o del Socorro, nos vamos abriendo paso, poco a poco, en el seno de nuestras Cofradías, demandando cada vez más responsabilidad en el seno de las mismas. Nos sentimos comprometidos, como en su día lo estuvieron nuestros predecesores, con cada tarea que nos encomiendan y trabajamos con enorme ilusión e incansable dedicación. Y, sobre todo, somos conscientes de que tenemos por delante una labor muy importante: dar testimonio de nuestra fe a los más pequeños y jóvenes que vengan a formar parte de esta

gran familia y tratar de engrandecer, en lo que buenamente podamos, aun más si cabe, nuestra bendita Semana Santa. Y después de todo, retomando mis inicios cofrades, he de decir que aquel 27 de diciembre, mis padres tomaron una decisión importante. A día de hoy, creo que es mejor decisión que pudieron tomar. El mismo día de mi nacimiento, mi padre

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solicitó mi ingreso como Hermana de Patente en ésta, mi Cofradía, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Y desde entonces y hasta que deje mi existencia en este mundo, he sido, soy y seré MARRAJICA de corazón.

Rocío Fernández Siljeström Vocal de Juventud Cristo de los Estudiantes y Santas Mujeres

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uchas veces he pensado y otras tantas he discutido, con

propios y extraños, sobre la posición que los jóvenes estamos teniendo en la actualidad dentro de nuestra Semana Santa. Sin duda es un tema candente que no deja de lado a nadie y que cada cual piensa de una manera totalmente diferente al anterior; hay los que, haciendo memoria y con cierto sabor a melancolía, esbozan que los jóvenes estamos mejor que nunca, y no les falta razón. También hay quien piensa que a los jóvenes debiera de dárseles aún más responsabilidades, especialmente en las Agrupaciones, pues la única forma de prolongar nuestra Semana Santa es que los más jóvenes, los más inexpertos, vayan aprendiendo el funcionamiento interno de una agrupación, sus tejemanejes y ajetreos, y solo de esta forma acabaran aprendiendo el funcionamiento de una Cofradía. Y por ende, de nuestra Semana Santa.

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Sin duda, a las dos vertientes no les sobra razón de ser alguna, pues a mi parecer ambas tienen su argumento firme y demostrado. Pero como joven, y como tal, inconformista no puedo más que decantarme por la segunda de las opiniones que anteriormente se exponían. Desde luego que los jóvenes estamos mejor que antes, pero también las cofradías han cambiado con pasos de gigante en muy poco tiempo, por lo que es un poco complicado poder comparar dos situaciones completamente diferentes respecto a una misma cosa y además en diferentes épocas.

En la actualidad vivimos un auge de hermanamiento casi nunca visto entre las Cofradías Pasionales de Cartagena, un hermanamiento motivado y llevado en especial por las diferentes áreas de juventud de todas las Cofradías. Esos jóvenes, o prácticamente casi todos, demuestran día a día la gran capacidad, talento y compromiso que tienen para con nuestra Semana Santa. Sus Cofradías así lo entienden y así lo valoran. Pero estos jóvenes no aparecen en la primera línea de ninguna Cofradía de repente, sin más. Estos jóvenes han vivido un proceso de adaptación y entrega hacia nuestra Semana Santa, empezando por lo más sencillo que es decir “sí” en una formación de tercio o trono y acabando por tutear a cualquier directivo simple y llanamente porque a través de su buen hacer durante el tiempo se ha dado a conocer dentro de su Cofradía y en todo el ámbito cofrade cartagenero. Dentro de este proceso el joven lo primero que hace es involucrarse en una Agrupación, y es aquí donde podemos detectar el gran muro que los jóvenes tienen que saltar. Hay muchas, demasiadas, agrupaciones que en nombre del tiempo “yo llevo aquí…” no respetan, no valoran y no se comprometen con sus jóvenes. Hay muchas, demasiadas, agrupaciones que siguen valorando más el apellido del joven que su trabajo diario. Hay muchas, demasiadas, agrupaciones que no se molestan en intentar

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meter a un joven en cada área para que aprenda el desarrollo de una agrupación. Debería haber jóvenes de secretarios de actas, jóvenes en los equipos de mantenimiento y de almacén, jóvenes en los equipos económicos, de caridad y en todas las áreas que una agrupación explota. No los hay. Hay jóvenes para poner las mesas de abalorios durante la Semana Santa en la Calle San Miguel y para ir a pasarle un plumero al trono antes y después de la procesión. Y aquí tenemos al Goliat con el que todos los David tenemos que luchar.

Muchos de los lectores estarán pensando que qué es eso de poner cotas de edad, y tendrán toda la razón pensándolo pues yo mismo lo pienso, sobre todo porque nadie garantiza que dándole responsabilidad a un joven éste vaya a responderte bien. Tampoco les garantiza nadie que dándole responsabilidades a cualquier otra persona de la edad que fuera ésta vaya a responderte, de hecho durante la Cuaresma las directivas de todas las Agrupaciones parece que se multiplican en número para que llegado el Lunes de Monas vuelvan a disminuir como la espuma. Es algo con lo que vivimos, convivimos y permitimos. Puestos a permitirlo os invito a intentarlo con los jóvenes, y si no valen, os animo a que les enseñéis la puerta de salida. Todo seguirá igual, y nadie habrá perdido nada. Pero si vale, y responde, habréis ganado una persona para los próximos treinta o cuarenta años que trabajará incansable por una Agrupación y por su Cofradía. Recordad que fue Juan quién nunca abandonó al Maestro y a su Madre, fue el discípulo más joven quien siempre estuvo al pie de la Cruz Todos los jóvenes que conozco llegan a las Cofradías a través de sus agrupaciones, muchos de ellos una vez que llegan a cualquier equipo de trabajo de la Cofradía no quieren volver a saber nada de su agrupación y esto es por el muro que antes comentábamos. Es precisamente lo que debemos evitar.

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El futuro de la Semana Santa es incierto, hay un descenso demográfico, un descenso en número de creyentes y una apatía instalada por todo lo que suene a historia o costumbre. Son estos jóvenes los que van a tener que luchar con ello, son estos jóvenes que algunos creen que no saben hacer la “o” con un canuto, los que van a tener que votar en Cabildos y

Juntas de Mesa si salen tronos a ruedas o a hombros, si salen o no salen Agrupaciones por falta de hermanos, e incluso si sale o no la Semana Santa. No le pongamos piedras ahora, enseñémosles, pues suficientemente difícil se les antoja ya el futuro, como para no intentar que aprendan y comprendan en el presente. A todos aquellos jóvenes que con desgana ya miran su Semana Santa, a tantos de ellos que con desaire se refieren a la misma y a los restantes que aun trabajando más de lo que debieran temen acabar como los anteriores. Recordad, David sólo era un muchacho que consiguió derrotar a todo un gigante como Goliat.

Manuel Aguirre Agrupación Stma. Virgen (Fotografía: Juan Saez)

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omo cada año por estas fechas cuento uno a uno los días

que me restan para llegar a una de las festividades más grandes e importantes de esta ciudad: nuestra querida Semana Santa. Desde pequeña he crecido en este ambiente impregnándome de sus costumbres y tradiciones, cada cual más diversa y enriquecedora. He podido apreciarla desde el punto de vista de un nazareno, lleno de ilusión por repartir caramelos; desde la responsabilidad de un monaguillo, desfilando junto al tercio y repartiendo incienso por las calles de Cartagena; también desde la visión de un penitente, con el recogimiento que permite el capuz y la responsabilidad de un buen desfile; además del peso literal y moral de un portapasos, con su hombro siempre dispuesto a portar ese trono que llena de orgullo a tu ciudad. Incluso he llegado a experimentar lo que se siente como un espectador más que se deleita ante la belleza y la marcialidad del conjunto procesional que forman el grupo escultórico, la flor y la luz que representan a cada Agrupación. Todas y cada una de estas experiencias han sido, y son, parte de la cuna de formación en religiosidad que esta festividad conlleva en sí misma. Mentiría si no asegurase que gracias a esa diversidad de visiones he podido ir albergando, año tras año y festividad tras festividad, un fuerte sentimiento de permanencia y unión a esta muestra de celebración religiosa tan característica de la ciudad. Cada año, tras los

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desfiles pasionales y las experiencias vividas, ante, durante y después de ellos, me invade un nuevo anhelo de contribución a seguir creando la historia de esta nuestra Semana Santa de Cartagena a lo largo del tiempo y los años venideros, que espero sean muchos.

Sé, de muy buena mano, que es muy difícil plasmar sobre el papel, y más con exactitud, cual es exactamente la sensación que recorre el cuerpo de un procesionista cuando te pasas días, semanas o incluso meses preparando las cosas para el gran día de procesión. Una parte de ti vive con la mirada fija en las previsiones meteorológicas consultando de forma constante si hay riesgo de lluvia, rezando cada minuto del día todas las oraciones que tus padres te han enseñado desde pequeño, y alguna más, para que no descargue ese cielo negro que cubre la ciudad, tan típico ya de nuestra Semana Santa Cartagenera. Al mismo tiempo te atavías con tu túnica, tu mocho o capuz, tus guantes, tu medalla…y esos nervios imposibles de combatir ni con las cuatro tilas que tu familia te prepara. O como describir ese “no sé qué” que invade el cuerpo cuando en medio del solemne silencio de la noche esperas impaciente que rompa a repiquetear el redoble de un tambor que anuncia el comienzo de la procesión. Hablando de inolvidables, no puedo obviar las horas antes de la procesión, formar en el punto de encuentro junto con tus compañer@s de tercio, tras los pertinentes y necesarios ensayos de días anteriores, compartiendo ese cosquilleo en el estómago que aseguramos sentir, para luego, dirigirte al Callejón de Bretaun en formación y esperar el aviso de entrada a Iglesia, cuando de pronto emerge de la boca del responsable ese “Viva el Jesús” , al que todas respondemos al unisonó con un “Viva” a coro de una

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sola voz y un mismo sentimiento, es algo indescriptible.

también

Para un penitente también es imborrable ver desde dentro del desfile ese sentimiento de emoción que embarga las caras de la gente, levantadas a altas horas de la madrugada, con esa

mezcla de alegría, devoción y sorpresa tan característica y familiar de todos los años. Todo ello por el simple hecho de ver pasar ante ellos a “su Cristo”, “Virgen” o “Santo”, engalanado, radiante y hermoso; surgiendo por el principio de la calle y avanzando precedido por ese tercio que desfila con paso solemne y riguroso. Y qué decir tiene el papel fundamental desempeñado por los portapasos, en cuyos hombros recae el peso de dicho trono, simbólico al que llevo Jesús con su Cruz, siempre llenos de orgullo y sacrificio, desfilando con esa majestuosidad impoluta. Todos, nazarenos, tercios, y portapasos desfilan con un sentimiento común de honor, fe y devoción bajo un mismo color y escudo, que representan al compás de la solemne marcha que la banda va tocando para amenizar y armonizar la procesión. Me gustaría destacar lo bonito que resulta cuando, tanto hombres, como mujeres y niños, con los nervios y la mente puestos en sus más personales e íntimos pensamientos, decidimos desfilar en una procesión representando a una Agrupación, en mi caso la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, lo increíble que resulta preceder al trono, como si guiases sus pasos, para abrir camino al esplendor y el fervor de ver esa imagen engalanada de flor, desprendiendo esa claridad y ese aroma a sentimiento que va emocionando toda la ciudad a su paso.“Guiar” al Nazareno, desde que sale de la Pescadería, por el enjambre de calles de Cartagena, con esa majestuosidad y elegancia que sólo nuestras procesiones y sus miembros saben darle, es algo único de nuestra tierra.

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Aunque para crear historia, no hace falta ser miembro directivo u ocupar un cargo importante dentro de nuestra Agrupación o Cofradía, que también; pero desde mi punto de vista, la Semana Santa de Cartagena la componemos todos y cada uno de los Cartageneros, aportando el sentimiento y las ganas de que perdure, de una forma u otra, sin excepciones. Unos desde dentro y otros desde fuera de la procesión, pero quin visita o v nuestras procesiones, experimenta ese sentí del

dolor y sufrimiento patente en el rostro del Nazareno, que camino su muerte, busca entre la multitud esa figura virginal y pura de su madre “María”, como consuelo a su padecimiento. Ese cruce de miradas, llenas de dolor, ternura y sufrimiento, encuadradas bajo el despuntar de las primeras claras del alba, arropados por todos los cartageneros, es algo imborrable de la memoria. Prueba de ello son las lagrimas de los testigos del encuentro de Nuestro Nazareno y nuestra Pequeñica frente al Palacio de Aguirre todos los Viernes Santos en su madrugá. Otro ejemplo claro y vivo de esta exaltación de sentimientos religiosos de las procesiones de Cartagena, que podemos encontrar no sólo en los que componemos las procesiones, sino en todos y cada uno de los cartageneros, es en el momento en que la multitud de Cartagena, se agolpa frente a la Plaza de San Ginés, el viernes de Dolores, o la puerta de la iglesia de Sta. María, a la recogida de cada procesión, para cantar la Salve a la Virgen. Es algo mágico, ver a las personas que tienes al lado, a las cuales, la mayoría, no conoces de nada, compartir contigo lágrimas de emoción, recorriendo lentamente las mejillas, mientras brotan de nuestras gargantas la Salve Cartagenera. Ese sentimiento de confraternización y amor al prójimo es algo lógico de cualquier cristiano, es la verdadera esencia de la Semana Santa de Cartagena. Es por estos momentos y muchos otros, que he vivido, en los que la fe y el fervor de sentimientos hacia una historia contada a través de imágenes y religión, se une una ciudad entera

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frente a un mismo sentimiento. Podría afirmar que es como un huracán de emociones entremezcladas de alegría, de nostalgia, de pena, emoción, fervor, tradición….y un sinfín más de sentimientos que es imposible describir con palabras; y el que sea procesionista, sea o no hermano/a de alguna Agrupación me dará la razón. Aunque puedo asegurar que desde mi nacimiento hasta el día de hoy, no ha habido ni un solo momento de mi vida que no me

haya sentido orgullosa de ser marraja y sobre todo de pertenecer a la Agrupación de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de la Cofradía; pero ante todo quiero destacar; que soy procesionista Cartagenera y que por ello admiro de forma íntegra todos los actos de esta nuestra Semana Santa Internacional. Mentiría si no dijese que también formo parte también de otras Agrupaciones; a lo cual no le veo inconveniente alguno; siempre que se sepa llevar con el rigor, la seriedad y la religiosidad que cada una requiera y sobre todo la discreción del funcionamiento de ambas; puesto que todas las Agrupaciones y Cofradías de Cartagena tiene un mismo fin y un mismo objetivo o meta; extender la palabra de Dios y la fe cristiana a través de actos religiosos como muestras visuales de los hechos y vida de Jesús durante su Pasión, Muerte y Resurrección, reflejados de forma escrita en la Sagrada Biblia de la fe cristiana. Al igual que desde mi perspectiva de joven me gustaría hacer una pequeña matización o mejor dicho; exponer un pequeño punto de reflexión para “nuestros mayores”. Me gustaría recordarles que las nuevas generaciones son el futuro de no sólo ésta, sino todas las Agrupaciones y cofradías de la Semana Santa Cartagenera y para ello debemos mentalizarnos en que les hace falta un soplo de aire fresco que se vea reflejado en nuestra Cofradía, porque la tradición y la renovación Señores no van reñidas, si nosotros no lo

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queremos. Todo lo contrario, juntos podemos hacer que prosperen y perduren por muchos años y siglos más. No tengamos miedo de mostrar a los demás que nosotros no sólo funcionamos en esta Semana Grande en Cartagena; sino que también hay especio y hueco para ellos los 355 días restantes de los diez que ocupa esta Semana de índole religiosa; pero para ello se deben crear conexiones y actividades a lo largo del año; como bien se está intentando, para formar hermandad y familiaridad dentro de sus miembros; sé que es difícil; porque

todos tenemos trabajos, responsabilidades, obligaciones, etc. Pero sólo así podremos mostrarles a los jóvenes que aún no nos conocen que pueden formar parte de ellas, a la vez que se sentirán integrados al igual que muchos de mis compañeros y yo ya lo estamos. Deberíamos intentarlo ¿no creen?. Y para todos aquello que duden o crean que podría resultar una pérdida de tiempo, puesto que los jóvenes “pasamos de todo”, decirles que desgraciadamente se hallan en un gravísimo error, que nosotros somos capaces de luchar con uñas y dientes para sacar adelante no sólo nuestras procesiones; sino también nuestras Agrupaciones y Cofradías; que al igual que muchos de ustedes somos capaces de comprometernos con nuestra Semana Santa y si no lo creen deberían echar la vista atrás y mirar donde hemos estado los jóvenes años atrás; demos un paseo por los recuerdos del III Congreso de Advocación a Nuestro Padre Jesús Nazareno, por las Vigilias de juventud, por las cruces de Mayo, por la recogida de Romero, por los Pregones de juventus y demás actos Cofrades…siempre en menor o mayor cantidad hemos hecho acto de presencia; puede ser verdad que no se nos pueda apreciar posando en fotos, con la medalla en el pecho con la insignia de nuestra Agrupación o Cofradía en tantas cenas y actos como ustedes, y esta apreciación no la hago en ningún tono de reproche para nadie que realice esta función, líbrenme de ese mal pensamiento; que nosotros alguna vez también la hemos realizado; sólo he expuesto esa apreciación

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para decirles que nosotros preferimos aparecer desde el plano de arrimar el hombro donde hace falta, ya sea en vestir y desvestir al trono, en cantar en el coro de la Agrupación o en realizar el montaje de congresos, cruces de mayo, etc… como he nombrado anteriormente. En resumidas cuentas, sólo decirles que también nosotros vestimos túnicas, nos tapamos la cara, lloramos, reímos, sufrimos y experimentamos al igual que cualquier veterano todas aquellas sensaciones y sentimientos que un procesionista dentro de su Semana Santa

pueda llegar a sentir al ver posesionar su trono. Es por ello y sólo so lo que cada año nos mueve a los jóvenes a seguir al pie del cañón de esta Agrupación siempre que se nos necesite y podamos nosotros aportar algo. Sólo pedirles por favor; que no nos olviden, que nos tengan en cuenta y que sigan pensando como hasta ahora y más en nosotros, porque así y sólo así; juntos aportando ustedes la experiencia, el tesón y la sabiduría que dan los años; y nosotros las fuerzas, el entusiasmo y las ganas, podremos juntos comprometernos, en estos tiempos que vivimos de vacilaciones y contradicciones de este mundo en constante cambio, a luchar por que perdure ésta nuestra Semana Santa de Cartagena. Cierto es que nuestras decisiones a veces serán acertadas y nos aplaudirán por ello, otras no tanto y nos apedrearán, provocando discrepancias y diversidad de opiniones entre nosotros; pero entonces será señal de que estamos haciéndolo bien, será hora de seguir hacia delante, cerrando heridas del pasado y dejando atrás los fallos que las provocaron; haremos memoria entonces, en esos momentos de las veces que hemos trabajado codo con codo, veteranos y jóvenes, y recordaremos que, en esos tiempos de dudas y desaciertos que nos acecharon, salimos hacia delante juntos y eso nos llevó a buen puerto.

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Es por ello que nunca debemos olvidar por y para que estamos aquí, ya que que mientras todos tengamos un punto de mira común y mantengamos un rumbo fijo hacia el ideal o meta de que esta nuestra Semana Santa Cartagenera siga siendo ejemplo Internacional de testimonio de religiosidad y fe a través del tiempo y de la historia de está nuestra mítica y milenaria ciudad, estaremos en el buen camino de conseguir lo que ansiamos; no importará como hacerlo, ni cuando, ni tan siquiera si somos diferentes o no al resto, mientras todos permanezcamos unidos. Ya que fuera de todo lo material,

nuestro ejemplo de tesón, de lucha y de entrega intergeneracional, a mi forma de ver, será la mejor herencia que podremos dejar a las generaciones futuras, de estas nuestras procesiones, para que aporten su granito de arena en la construcción de la historia y que puedan gritar durante décadas con orgullo y sin miedo: ¡¡Viva nuestra Semana Santa de Cartagena!!

Mª Carmen Pérez Gutiérrez Agrupación de Nuestro Padre Jesús Nazareno

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D

e niña salía como nazarena y era la alegría de pertecer a un

grupo, "Los Marrajos" signo familiar que me hacia sentir orgullosa porque llevaba la misma medalla que llevó mi abuelo, sentía al ponerme la túnica que era un monumento andante, algo representativo cartagenero, durante muchos años vivimos fuera y el volver a cartagena y sacar mi túnica..los caramelos, limpiar las baras, ajustar los bajos, los guantes...toda la preparación, la importancia de la semana santa para todos los cartageneros, me hacia sentir responsable, que al llevarla tenía una misión de dejar bien alto el pabellón de los marrajos, y con la tonta y desfasada rivalidad "cali vs marra" sentia la obligación moral de tener que esforzarme en desfilar mejor, en dar mas caramelos, en sonreir más y ser más agradable, para que se notara la diferencia y fueran insuperables los desfiles marrajos, con los años...deje de salir de nazarena y quería salir de capirote, pero no podía en mi tercio, y cada año miraba fastinada la majestuosidad de los tronos, los achotes, las capas...el brillo especial que desprende cartagena al paso de la procesión, es hipnótico para mi...la música...todo, es una combinación que pone la piel de gallina y te hace sentir que hay algo superior a ti, que nos une en ese respeto, en ese silencio, en ese paso marcial, simétrico, coordinado .He visto otras procesiones, que ni con tronos más valiosos, o más despliegue de tercio hacen sentir como estas...porque es el sentimiento de cada procesionista, como se mantienen, como se forman y se alinean, como se ve una calle larga con un

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sudarista y un tercio que lo sigue...es emotivo...y cuando hace un par de años, me dieron la posibilidad de participar...me moría de ilusión! Ser parte de algo tan insigne cartagenero, que me dejaran participar, y se fiaran de mi, para hacer bien todo...llevar un achote, marcar el paso, llevar capuz, fue una idea emocionante a la par de aterradora de que no lo hiciera todo lo bien que se merecía, la gente cogería sillas para sentir el escalofrío, que tantos años yo he sentido y si me mareaba, y si me confundía, y si me torcía...todos los ensayos me parecian pocos, hice el recorrido de paisana muchas veces para tenerlo clara y aun así, no se pareció nada, a cuando llevaba la túnica de La Lanzada, la agrupación que me acogió y a la que estoy muy agradecida por las emociones y sensaciones que se viven cuando vas a salir, cuando estas ahí bajo el capuz, y cuando acabas, son sentimientos dificilmente explicables, antes de salir, en el Callejón de Bretau, con mi hermana, también primeriza, justo antes de atarnos el capuz, y pasar a ser inidentificables, nos dimos suerte como si saliéramos a una batalla, a un campo donde no sabemos que iba a pasar pero que las dos luchariamos como jabatas por hacerlo lo mejor posible, porque nuestro tercio y nuestra agrupación se sintiera orgullosa, por estremecer a los turistas y no turistas que se hubieran acercado a ver la semana santa cartagenera...luchariamos pasara lo que pasara, por hacerlo bien...podíamos tropezar, tener dolor de mano, ya nos habían avisado de las llagas o mareos, pero queriamos vivirlo..estábamos asustadas y emocionadas, lo íbamos a hacer, íbamos a salir, solo nuestra familia más próxima que le habiamos dicho la fila y el numero de posición nos conocería...pasábamos a ser un capirote más, pero una pieza fundamental de que el tercio desfilará con esplendor...y al salir, cada giro un reto, cada bajada del sudario un susto y un arranque al levantarlo y salir con el pie adecuado, la cabeza va a mil por hora, en algún momento, cuando te relajas y escuchas los comentarios de la gente, agradables o con

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desdén...y no puedes girarte, contestar...te das cuenta que eres como un monumento, como un trono, o un maniquí, pero eres un penitente...hay gente que este camino lo aprovecha para purgar sus penas, para pedir perdón, pero yo solo podía dar gracias... En ese camino había perdido mi identidad, tanto si veía gente conocida como si no, daba igual, era como un ánima, sola con mi mente y la responsabilidad de hacer bien el paso y la bajada de sudario...y cuando te empieza a doler la espalda, la mano, la frente...y dices...de verdad ¿Es divertido esto? ¿Por qué lo estoy haciendo? Ves a la gente de pie, con los niños a upa, mirando cada capa y cada bordado, fijándose en tu achote, o incluso haciéndole foto sin tu moverte...y piensas...estoy paseando una obra de arte, y la estoy llevando a un ritmo marcial que merece la pena ser vista, la gente se emociona, yo me he emocionado, no merece la pena ese cansancio por tanta belleza? Una semana al año, algunos procesionistas solo 1 día, 2,3 o incluso algunos más, pero...es tu ciudad que se engalana, es un homenaje al Cristo que paso su pasión y que hoy recordamos...es una fuerza que dices...me estoy fortaleciendo, si puedo con esto, puedo con todo, porque la mente es poderosa, y es una experiencia también de superación, de estoy cansado, pero voy a seguir, por el Cristo, por mi tercio y por la semana santa cartagenera y cuando ya ves que vas a entrar a santa María, dices...ya se acaba...e incluso sorprendentemente, se mezcla el alivio físico de quitar las cargas corporales de la rigidez y los pesos con.la melancolía que sentirás cuando entregues todo hasta el.proximo año...y cuando ya acabas y te quitas el capuz, y ves a tus hermanos y os abrazais, os besais, os contáis las experiencias...es eufória!!!es alegría de superación, de resistencia, de fortaleza de ver a lo tuyos asegurarte que han ido o están bien y querer eso...abrazarlos y agradecer haber podido dar esplendor a tu ciudad y a tu tercio...confías en haberlo hecho lo mejor posible...y a esperar hasta que lleguen los comentarios de más arriba...pero todo con alegría, con sentimiento de fraternidad,

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de buena voluntad, de estar al lado de gente buena que merece la pena...en fin es un sentimiento que solo puedes

decir...Gracias Dios por haberme puesto aqui en este momento...y a los que alguna vez se hayan caído o no hayan podido continuar, estoy segura de que han luchado hasta no poder más y se han reenganchado en cuanto han podido...porque es sentimiento de unión y de agrupación es dulce de principio a fin.

Marina Saseta Alcoba Agrupación Stmo. Cristo de La Lanzada

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L

a Semana Santa de Cartagena, para mí ha sido un reflejo de esperanza y de fe, desde siempre; conocedor de nuestra historia y de nuestra ciudad, he sabido llevar sus procesiones de Cuaresma a través de la Biblia y de todo aquello que dimana de la cultura religiosa año tras año, con el fervor y la alegría de una tradición que se remonta a nuestros abuelos, y que va pasando de generación en generación.

Desde que nacemos ya estamos inscritos en la fe católica y en las Cofradías y Agrupaciones que conforman nuestra pequeña comunidad. Desde que tengo uso de razón he ido adquiriendo esos valores y principios que todo padre inculca a sus hijos, entre otros, la educación, el respeto y el amar al prójimo, a lo que se une la importancia de la tradición familiar que se transmite por los abuelos en relación a toda esa impronta que configura nuestra cultura religiosa en el ámbito de la Semana Santa, es decir, todo aquello relacionado con su puesta en marcha: los preparativos, las reuniones de portapasos, el tercio, las juntas directivas; retirar los tronos de los almacenes villa Samaritana, y villa Pilatos, para desempolvarlos y limpiarlos verificando que esté todo listo, bien iluminado con sus cartelas, adornos y cuidando los retablos e imágenes que procesionan, su indumentaria para la llegada del gran día y puesta en escena por las calles de Cartagena que se convierte en un escenarios bíblico, impregnado de un crisol de olores aromáticos de incienso y flores, todo ello con los

correspondientes sonidos familiares de nuestras bandas de

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música, flanqueando las puertas de Santa María de Gracia.

A través de esta mágica semana, se inculca la fe, se renueva nuestra creencia a través de una catarsis espiritual interna en la que priman esos valores y principios que hemos aprendido de nuestros padres y abuelos.

Cuando me asomaba por el balcón de la calle del pozo, recuerdo como mi abuela me fue ilustrando en todos y cada uno de los aspectos relacionados con Semana Santa: la simbología, la fe, las representaciones con cada trono e imagen, que representaba el amor y el respeto. Ella lo sentía y lo vivía con enorme entusiasmo y vehemencia, aún puedo escuchar sus palabras referidas a promesas a la Virgen de la Piedad del lunes santo, su devoción a Jesús y sus discípulos, todo ello ha ido dejando enorme huella en mi interior como un apostolado del cariño de una abuela incondicional de la Cuaresma Cartagenera.

Esta Semana de Pasión de Cristo debe ser de misericordia y hermanamiento, de ayuda al prójimo, olvidando cualquier rencilla interna o resentimiento por diferencia de cordones, comisario o mayordomo, cargos de directivas que a veces provocan esas envidias y recelos. Hay que estar por encima de todo ello y centrarse en lo que es verdaderamente importante y profundo, la fe y revivir la Semana con el sentimiento debido e inculcado, como ya he apuntado anteriormente, por nuestros antepasados.

Es verdad que corren tiempos difíciles en los que la juventud del siglo XXI, nativos digitales, hacen caso omiso a la profunda religiosidad que otros tenemos por la Semana Santa, y muchas veces son, incluso, reacios a procesionar en los actos que se realizan a lo largo de toda la semana, de ahí que cueste trabajo la vocación cofrade.

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En ocasiones, hemos tenido alguna discusión o riña con algunos de los hermanos cofrades y no hemos sabido reaccionar ante el hecho, por orgullo o quizá por no saber encontrar la solución al problema, esquivando la mirada; en este sentido, evocando el antiguo testamento de la biblia:

Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando llegaba el ocaso del día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.

Abel contesto: -¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes. -Ahora sé que en verdad me has perdonado -dijo Caín-,porque olvidar es perdonar.

Yo trataré también de olvidar. Abel dijo despacio: -Así es. Mientras dura el remordimiento dura la culpa.

Esto ilustra perfectamente lo que antes comentaba esas riñas perdurables que parecen no tener solución, por todo ello, es significativa la frase “mientras dura el remordimiento dura la culpa” de ahí que no debamos enojarnos por nada ni nadie,

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todo lo contrario una virtud es saber perdonar y amar al prójimo.

Al escribir estas líneas no pretendo tener la verdad absoluta de mis afirmaciones, simplemente expreso mi opinión de forma libre, sabiendo que algunos tendrán el mismo parecer y otros querrán su turno de réplica o crítica, estando, naturalmente, en su derecho de hacerlo. Ahora bien, disfrutemos de la Semana Santa Cartagenera, experimentemos ese gozo de disfrutar de representaciones de la Pasión, de las Procesiones, de cada rincón. Cojamos nuestras sillas en la calle como si se tratara de un palco de Opera, pero no solo como espectáculo sino bajo el fervor de la fe, oteando el paisaje urbano remozado por la luz de los tronos y los hachotes.

Desde los tercios, observar las miradas en silencio de la aglomeración concentrada en la Iglesia de Santa María de Gracia, ya puedo sentir el temblor de mis piernas, en ese sentimiento de emoción y responsabilidad, viendo entre los ojos del capirote a la gente manifestando su respeto a los tronos y sus imágenes, unos con alegría y otros con emoción contenida, todo ello acompañado con la hipnosis de los movimientos del tercio, la fragancia que desprende el incienso, el sonido de la música y el color de cada agrupaciones que tiñen de color las calles de Cartagena con la armonía y la cadencia debida, que refleja la espiritualidad del momento, lo que provoca expectación del público que lo admira, ejerciendo, al mismo tiempo, enorme fascinación y exaltación.

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Esta es mi pequeña reflexión personal, de como he vivido y sigo viviendo la Semana Santa de Cartagena, sin hacer un reduccionismo a lo frívolo y superficial que implica el espectáculo de la misma sino en lo profundo, en el sentimiento de fe y espiritualidad que llevo cada día conmigo, con firmeza y perseverancia.

Antonio Higinio Esteban Yepes Agrupación María Magdalena

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Jóvenes Marrajos. Nº1. Año 2017  

Los Jóvenes Marrajos somos un grupo de jóvenes que trabajamos de forma activa dentro de la Cofradía. A lo largo del año realizamos una serie...

Jóvenes Marrajos. Nº1. Año 2017  

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