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FRUTAS Y HORTALIZAS
Objetivo
Seducir a la generación Z La generación Z no termina de conectar con las frutas y hortalizas. Aunque valoran la salud y el sabor, su consumo está muy por debajo de lo recomendado. ¿Por qué? ¿Cómo seducir a una generación que lo quiere todo fácil, rápido y atractivo? El barómetro sobre el consumidor de frutas y hortalizas, elaborado por Shopperview en colaboración con Patatas Meléndez, analiza a fondo esta realidad. MARTA MUNNÉ RESPONSABLE DE ESTUDIOS DE AECOC SHOPPERVIEW mmunne@aecoc.es
Desafío y oportunidad. L ograr transformar una percepción saludable pero poco atractiva en una propuesta apetecible y fácil para reconectar con la generación Z.
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Representan el 16% de la población española y están redefiniendo los hábitos de consumo. La generación Z –nacida entre 1994 y 2010– se caracteriza por su diversidad, autenticidad y una visión realista del mundo. Viven el presente con intensidad, y sus decisiones, incluidas las relacionadas con la alimentación, responden a ese “aquí y ahora” que guía sus prioridades.
Cuando pensamos en el consumo de frutas y hortalizas, no solemos pensar en los jóvenes. De hecho, esta generación presenta una frecuencia de consumo muy inferior a la media de la población. ¿Por qué es así? ¿Es posible cambiarlo? Lo analizamos en el Barómetro de este año sobre el consumidor de frutas y hortalizas realizado por Shopperview y en colaboración con Patatas Meléndez.
Conectados de forma permanente a la tecnología, valoran más los planes tranquilos, el tiempo con amigos y las experiencias compartidas. La mayoría aún vive con sus padres y sigue estudiando. Su presupuesto es limitado y sus gastos se concentran en ocio, moda y snacks. Y, aunque un 34% afirma seguir la dieta mediterránea, lo cierto es que las frutas y hortalizas no figuran entre sus opciones más habituales.
El consumo no despega La evidencia es clara: los jóvenes consumen menos frutas y hortalizas que el resto de generaciones. Y cuando se les pregunta por ello, emergen dos perfiles predominantes. Por un lado, los que admiten, con mayor o menor sentimiento de culpa, que no consumen suficiente. Por otro, los que creen tener un consumo suficiente (un 43% de ellos), pero al describirlo queda claro que