El Oriental-Hydrographe y la fotografía

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840) MARIA INEZ TURAZZI





El Oriental-Hydrographe y la fotografía La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Maria Inez Turazzi



Presentación

Desde mediados del siglo xix, la fotografía se distinguió de otras formas de representación visual por su capacidad inédita de capturar “lo real” de manera mecánica y reproducible. La rápida expansión por el mundo y la diversificación de los usos de esta tecnología transformaron la cultura. La potencia de la fotografía –y, más adelante, del cine, la televisión y los medios digitales– permitió la construcción de poderosos relatos sociales que moldearon las percepciones de la realidad, los deseos y la subjetividad de las personas. En el mundo actual, los medios para producir y poner en circulación imágenes están disponibles para amplios sectores de la población. La inclusión de cámaras en cada teléfono celular y el acceso casi gratuito a los medios digitales permiten a cualquiera contar su historia a través de imágenes. Sin embargo, este proceso de “democratización” de la tecnología no viene acompañado de instancias que promuevan su uso consciente. Para apropiarnos de la potencia de las imágenes es necesario saber qué podemos hacer con ellas, qué hacen con nosotros, quiénes, por qué y para qué las producen, cómo circulan y cómo podemos interpretarlas. La imagen fotográfica se fundó primero sobre su capacidad de captar la realidad de manera objetiva. Se expandió después como forma de transmitir una visión del mundo

particular y única de cada autor. Estos dos supuestos cuentan parte de su historia y de sus propiedades, pero ocultan las prácticas sociales que la articulan, el hecho de que cada imagen es resultado de una cadena de producción de sentidos que involucra productores, técnicas, autores, medios de difusión, saberes, ideologías, que exceden tanto a la realidad de las cosas como a la subjetividad del individuo. Por otra parte, las imágenes forman parte de nuestra identidad, de nuestra forma de estar en el mundo. Esa forma está cambiando todo el tiempo. Se compone de relatos y experiencias que se superponen, que se complementan, que se contradicen y que se disputan al sujeto. La imaginación es un campo de batalla clave de esta disputa, y esa imaginación depende, en buena medida, de las imágenes a las que tenemos acceso. Por todo ello, uno de los objetivos del CdF, desde sus inicios, ha sido consolidar un campo de investigación sobre fotografía en Uruguay y la región. La publicación de este libro forma parte de esa política. Con él, aspiramos a expandir el conocimiento sobre los orígenes de la fotografía y a seguir tejiendo una red latinoamericana de producción y reflexión capaz de imaginar nuevas formas de estar en el mundo. Centro de Fotografía de Montevideo 7



Índice

Prólogo.............................................................................................................................................. 10 Abreviaturas...................................................................................................................................... 15 Introducción. A bordo...................................................................................................................... 18 Capítulo 1. Navegando alrededor del mundo: viajes e imágenes........................................................ 32 Capítulo 2. La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”...................................... 64 Capítulo 3. La extraordinaria misión del Oriental-Hydrographe.......................................................... 96 Capítulo 4. Primeras noticias y malos presagios............................................................................... 128 Capítulo 5. “Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur................................ 160 Capítulo 6. El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas............................................. 210 Conclusión. Siguiendo viaje............................................................................................................ 248 Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia (1816-1842)......................................268 Fuentes consultadas........................................................................................................................ 279 Manuscritos, periódicos y fuentes diversas........................................................................................ 279 Fuentes específicas sobre el Oriental-Hydrographe............................................................................. 283 Condiciones de admisión al Oriental-Hydrographe, redactadas por el comandante (1839).................310 Lista de los participantes y los registros de a bordo del Oriental-Hydrographe (1839-1840)...............313 Bibliografía..................................................................................................................................... 322 Índice de imágenes......................................................................................................................... 346 Índice remisivo...............................................................................................................................364 Agradecimientos............................................................................................................................. 375


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Prólogo

Este libro merece ser leído por todos aquellos interesados en la historia de la fotografía, especialmente en su introducción en América del Sur. La lectura tiene un gusto especial a aventura al seguir la historia de la malograda expedición del buque Oriental-Hydrographe que, además de caracterizarse como un viaje de instrucción para los aprendices de la marina mercante, también pretendía realizar la primera vuelta al mundo utilizando la fotografía, para así difundir por todos los continentes el primer proceso comercializado con daguerrotipos como soporte. Al trazar la historia del viaje de instrucción para aprendices de la marina mercante del Oriental-Hydrographe, Maria Inez Turazzi ofrece en su nuevo trabajo un enfoque original de la historia de los primeros daguerrotipos creados en América del Sur en 1840. En Río de Janeiro y en Montevideo, se organizaron demostraciones públicas de este proceso fotográfico pionero bautizado por asociación al nombre de su inventor, el francés Louis-

Jacques-Mandé Daguerre. Aunque los resultados de su investigación ya se conocían, no fue hasta agosto de 1839 que el invento de Daguerre fue puesto “al alcance de todos” y se consagró en una sesión conjunta de las Academias de Ciencias y Bellas Artes en París, Francia. En este marco cronológico, se puede decir que gracias al Oriental-Hidrographe, que salió del puerto francés de Paimboeuf el 25 de setiembre de 1839 y naufragó en aguas chilenas el 23 de junio de 1840, América del Sur se integró rápidamente al proceso de difusión de la fotografía. La historiografía especializada no ignora la creación de las primeras fotografías en América del Sur. La celebración de este acontecimiento también condujo a la inauguración, en Río de Janeiro, en 2016, de un monumento público en el lugar donde se realizaron los primeros daguerrotipos de la ciudad. Sin embargo, a pesar de ser un hecho de relevancia histórica reconocida, la admiración por estas primeras imágenes no siempre estuvo 11


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acompañada de un estudio exhaustivo de su contexto de producción. Teniendo en cuenta que hoy las imágenes de la época son bien conocidas y fácilmente accesibles a través de los medios modernos, la autora evitó seguir los caminos tradicionales de la historiografía que valora el inventario de imágenes, fotógrafos y procesos de evolución técnica de la fotografía. La innovación del abordaje surge del enfoque en la caracterización histórica del contexto de las prácticas fotográficas, tratando al equipo fotográfico como sujeto de la historia. Como señala el argumento principal del libro, la participación de la cámara de daguerrotipia en la expedición no puede verse como resultado de la casualidad o la improvisación, ya que todo parece señalar que se trataba de la construcción, en torno a la fotografía, de una red de intereses comerciales, relaciones diplomáticas e intercambios culturales. Por otra parte, el naufragio de la embarcación hizo zozobrar no solo al programa de instrucción de la marina mercante, sino también al proyecto inaugural para la difusión de la fotografía alrededor del mundo, con todos los dispositivos que implicaban la creación fotográfica registrada en daguerrotipos. El olvido sigue de cerca el rastro del fracaso marítimo de la expedición naval del Oriental-Hydrographe que pasó por Portugal, Madeira, las Islas Canarias y Senegal, así como por Brasil, Uruguay y Chile. Pero su rol pionero en el universo de la fotografía en diversos lugares no eclipsó por completo el recuerdo del viaje del Oriental-Hydrographe. Incluso luego de la malograda expedición, su comandante estuvo involucrado en la introducción de la fotografía en Australia, lo que extendió los efectos del Oriental-Hydrographe en el tiempo y el espacio. Es importante destacar que la autora fue capaz de enfrentar con 12

destreza las argucias de la memoria que rodea a los objetos del estudio de la historia. Además, como señala la autora, el estudio también fue determinado por sus condiciones de investigación. Estas produjeron la extensión del trabajo durante años para superar las dificultades de integración de los distintos tipos de información originados en documentos variados y dispersos en varios países. Por lo tanto, el estudio realizado solo fue posible a lo largo de los años, ya que contempló varios viajes para consultar los acervos de diversas instituciones, y se completó gracias a la posibilidad contemporánea de cruzar fuentes con la ayuda de Internet. Cabe agregar que el abordaje escogido tuvo que eludir el dominio de la perspectiva nacional en la historiografía para enfrentar el análisis de un caso ejemplar de historias conectadas en perspectiva transnacional, que valora la originalidad del enfoque desarrollado para la historia de la fotografía. El hecho es que, después de leer este libro, es imposible mirar de la misma manera la antigua imagen de la actual Praça xv de Novembro, en Río de Janeiro, con el edificio del Paço Imperial resaltado, en aquel distante 1840. La observación de ese daguerrotipo, con historias y atribuciones tan controvertidas, no escapa a la relación con una trama inolvidable con toques de aventura y tragedia, que integra a América del Sur en una historia global de la fotografía en sus primeros días y define el instante de la imagen como un elemento de un proceso histórico más amplio. Paulo Knauss

Director del Museo Histórico Nacional (Río de Janeiro, Brasil) Profesor del Departamento de Historia de la Universidad Federal Fluminense



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Abreviaturas

ABL ABM AD-Be AD-Fr ADLA AMN AN-Br AN-Fr ANOM BHVP BIBNA BM BMF BMT BN-Cl BNP BnF BOR CADN CdF

Academia Brasileira de Letras – Río de Janeiro (Brasil) Arquivo Regional e Biblioteca Pública da Madeira – Funchal (Región Autónoma de Madeira / Portugal) Archives diplomatiques de Belgique – Bruselas (Bélgica) Archives diplomatiques du Ministère des affaires étrangères de France (“archives du Quai d’Orsay”) – París ; La Courneuve (Francia) Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) Archives municipales de Nantes – Nantes (Francia) Arquivo Nacional – Río de Janeiro (Brasil) Archives nationales – París (Francia) Archives nationales / Centre des archives d’Outre-Mer – Aix-en-Provence (Francia) Bibliothèque historique de la ville de Paris – París (Francia) Biblioteca Nacional de Uruguay – Montevideo (Uruguay) The Bowes Museum – Durham (Inglaterra) Biblioteca Municipal de Funchal – Funchal (Región Autónoma da Madeira / Portugal) Bibliothèque municipale de Toulouse – Toulouse (Francia) Biblioteca Nacional de Chile – Santiago (Chile) Biblioteca Nacional de Portugal – Lisboa (Portugal) Bibliothèque nationale de France – París (Francia) Biblioteca de Obras Raras / Centro de Tecnologia da Universidade Federal do Rio de Janeiro - Río de Janeiro (Brasil) Centre des archives diplomatiques du Ministère des affaires étrangères – Nantes (Francia) Centro de Fotografía de Montevideo – Montevideo (Uruguay) 15


CNAM-a&m CPF FBN FIRJAN GEM IF-AdS IHGB IMS - RJ JCB KBR IRPA MC MHC MHN-Ar MHN-Br MNH-Cl MNH-Uy MImp MImp-CG MLH MnM MMN MNN MNBA NLA NMM ON GETTY RGPL SDM SEIN SFP SHD-Marine SGL WPM 16

Conservatoire national des arts et métiers / Musée des arts et métiers – París (Francia) Centro Português de Fotografia – Porto (Portugal) Fundação Biblioteca Nacional – Río de Janeiro (Brasil) Federação das Indústrias do Rio de Janeiro / Biblioteca – Río de Janeiro (Brasil) George Eastman Museum – Rochester (Estados Unidos) Institut de France / Académie des Sciences – París (Francia) Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro – Río de Janeiro (Brasil) Instituto Moreira Salles – Río de Janeiro (Brasil) John Carter Brown Library – Providence (Estados Unidos) Bibliothèque Royale de Belgique – Bruselas (Bélgica) Institut Royal du Patrimoine Artistique – Bruselas (Bélgica) Musée Carnavalet – París (Francia) Museo Histórico Cabildo – Montevideo (Uruguay) Museo Histórico Nacional – Buenos Aires (Argentina) Museu Histórico Nacional – Río de Janeiro (Brasil) Museo Histórico Nacional de Chile – Santiago (Chile) Museo Histórico Nacional – Montevideo (Uruguay) Museu Imperial – Petrópolis (Brasil) Museu Imperial / Casa Geyer - Rio de Janeiro (Brasil) Musée de la Légion d’Honneur – París (Francia) Musée National de la Marine – París (Francia) Museu Marítimo Nacional– Valparaíso (Chile) Musée Nicéphore Niépce – Chalon-sur-Saône (Francia) Museu Nacional de Belas Artes – Río de Janeiro (Brasil) National Library of Australia – Camberra (Australia) National Maritime Museum – Greenwich (Inglaterra) Observatório Nacional – Río de Janeiro (Brasil) The J. Paul Getty Museum - Los Angeles (Estados Unidos) Real Gabinete Português de Leitura – Río de Janeiro (Brasil) Serviço de Documentação da Marinha – Río de Janeiro (Brasil) Société d’encouragement pour l’industrie nationale – París (Francia) Société française de photographie – París (Francia) Service historique de la Défense / Département de la Marine – Vincennes (Francia) Sociedade de Geografia de Lisboa – Lisboa (Portugal) Westlicht Photography Museum - Viena (Austria)



La ciudad y el puerto de Nantes, vistos desde el muelle de Salorges, en el álbum de grabados “Francia marítima”, c. 1823-1832. La imagen es parte de la colección de 64 marinas creadas por Ambroise-Louis Garneray para el álbum de grabados Vues des côtes de France dans l’Océan et la Méditerranée, publicado en fascículos (París, 1823-1832).

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Introducción A bordo

Las imágenes de niños despojados de su infancia por la precocidad y dureza de la navegación ya eran bien conocidas cuando el Oriental-Hydrographe zarpó de Francia el 25 de setiembre de 1839, para su largo viaje alrededor del mundo. El navío levó anclas en Paimboeuf, entre las ciudades de Nantes y Saint-Nazaire, en el gran complejo portuario sobre el río Loire, frente al océano Atlántico. Los jóvenes franceses y belgas que participaban de la expedición tenían, sin embargo, otras expectativas para su primera experiencia en la navegación de ultramar. Aspirantes al comando de la marina mercante o simples marineros, todos habían embarcado en el Oriental-Hydrographe con las maletas repletas de sueños de un futuro exitoso. El niño Julio Verne bien podría ser uno de esos aprendices. Nacido en Nantes, en 1828, huyó de casa a los once años para aventurarse en un viaje a la India, como grumete. Recapturado por la familia en Paimboeuf, de-

dicó el resto de su vida a escribir las historias fantásticas que le hubiese gustado haber vivido en su frustrado intento por explorar la inmensidad del planeta.1 La obra del escritor, extensa y original, contiene muchas referencias del escenario marítimo de su infancia. Se destacó en la prolífica literatura de viajes del siglo xix por el optimismo científico-tecnológico y por una increíble capacidad de anticipar inventos que solo se transformarían en realidad mucho más tarde.2 Además de estimular la imaginación de generaciones de lectores obsesionados con la experiencia de viajar, los libros de Julio Verne ilustraron, con sus fantasías futuristas, la confianza inquebrantable de una época en el progreso industrial y en la misión civilizadora de la cultura europea. El año 1839 vivía el entusiasmo provocado por el anuncio de una invención que apenas empezaba a ser llamada fotografía y por las primeras presentaciones públicas de la novedad. Al izar velas, el Oriental-Hydrographe 19


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Literatura para “instruir”, en 1835: “Los viajes de un alumno a los cinco rincones del mundo”, en edición del siglo XVIII, revisada y ampliada. La obra de P. Navarre, Amusements géographiques et historiques, ou les mémoires de M.*** contenant ses voyages et ses aventures dans les quatre parties du monde (París, 1786), publicada con la aprobación del rey como “un trabajo que podría ser muy útil para la juventud”, fue revisada y ampliada en la primera mitad del siglo XIX en diversas ediciones.

ya contaba, entre otros instrumentos, con todos los utensilios necesarios para la obtención de imágenes fotomecánicas con un daguerrotipo. La palabra también era nueva, y su uso, al principio restringido al procedimiento fotográfico que se obtenía con la cámara 20

oscura, pronto alcanzó otros significados e incluyó también al aparato y a la propia imagen.3 La presencia del equipo, la iniciativa de emplearlo y las demostraciones realizadas en los puertos por los que pasaron los viajeros del Oriental-Hydrographe, deberían haber garantizado a esa expedición, por sí solas, un lugar destacado en la historia de los viajes marítimos de la época. Pero la experiencia del Oriental-Hydrographe, marcada por transiciones oscuras y fracasos indeseables, acabó olvidada por los anales marítimos, así como por la historiografía sobre la expansión europea y las misiones navales de la primera mitad del siglo xix. Controvertida y signada por el destino, incluso antes de su naufragio en aguas chilenas, el 23 de junio de 1840, la expedición del Oriental-Hydrographe se mantendría desconocida durante más de un siglo, por más que de esa experiencia haya surgido una historia extraordinaria. Después de todo, a partir de ella se produjeron las primeras demostraciones públicas del daguerrotipo en países como Portugal, Brasil y Uruguay, además de otras pruebas realizadas en la costa de Senegal (Gorea) y, posiblemente, en las islas del Atlántico Norte (Madeira y Tenerife). A lo largo del siglo xx, historiadores, conservadores y coleccionistas latinoamericanos, basándose en escasas referencias obtenidas de los diarios locales, divulgaron las primeras noticias e imágenes fotográficas relacionadas con la expedición en ciudades como Río de Janeiro y Montevideo, pero mencionaron, apenas al pasar, la naturaleza del viaje y las circunstancias que trajeron la novedad al Atlántico Sur.4 Las primeras demostraciones del invento tendían a considerarse acontecimientos sorprendentes y excepcionales, pues los secretos que implicaban la práctica de la daguerrotipia acababan de ser revelados


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al mundo cuando la embarcación partía de Francia. En este contexto, la presencia de un daguerrotipo a bordo del Oriental-Hydrographe parecía relevante solo para la historia de la fotografía, es decir, para una historia aislada en sí misma. La perspectiva centrada en la prioridad de los experimentos fotográficos y en la biografía de los primeros daguerrotipistas, así como la imposibilidad de realizar los cruces con acervos documentales diversos, hoy viabilizados por internet, pospusieron la tarea de construir y analizar toda la red de dispositivos técnicos y significados culturales, complejos e interdependientes que involucró la difusión de la fotografía y los viajes navales, el mundo visual y el universo marítimo. Para ello, es necesario conocer también la relación que puede establecerse entre dichas experiencias, las ambiciones que les dieron origen y las razones para su olvido, más amplias y duraderas de lo que solemos suponer. Esta tarea es tan importante como rememorar las primeras demostraciones del daguerrotipo en América del Sur y, naturalmente, cuidar la preservación y usufructo de ese patrimonio común. Me refiero aquí, entre otros temas que se desarrollarán a lo largo del libro, a la idea de concebir la fotografía como un arte sin requisitos previos, al alcance de cualquiera.5 En un folleto impreso a finales de 1838, Louis-Jaques-Mandé Daguerre explicitó esa ambición, al anunciar públicamente el invento que llevaba su nombre: Daguerrotipo El descubrimiento que comunico al público está entre los pocos que, por sus principios, sus resultados y la promisoria influencia que ejercerá sobre las artes, se sitúa naturalmente entre las más útiles y extraordinarias invenciones. [...]

Introducción

América del Sur, dibujada por A-H. Dufour, bajo la dirección de Alcide d’Orbigny, naturalista y explorador francés que recorrió el continente entre 1826 y 1834. Geógrafo y editor de mapas, Dufour trabajó con varios naturalistas, cartógrafos y grabadores. Publicó mapas y atlas de varias partes del mundo.

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Paimboeuf

Valparaíso

Ruta programada por el OH. Ruta seguida por el OH, entre setiembre de 1839 y junio de 1840.

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Introducción

Con este procedimiento, sin ninguna noción de diseño, sin ningún conocimiento de química y física, se podrán obtener en pocos minutos los puntos de vista más detallados y los lugares más pintorescos, pues los medios de ejecución son simples y no exigen ningún conocimiento especial, solo se precisa atención y un poco de práctica para lograr el éxito. Louis Daguerre6

El viaje del Oriental-Hydrographe con un aparato de daguerrotipia, después de que el proceso se explicara en una reunión conjunta de las Academias de Ciencias y Bellas Artes de París, el 19 de agosto de 1839, representaba una apuesta en esa dirección. Sin embargo, las conexiones entre un acontecimiento considerado fundador para la historia de la fotografía y la multiplicidad de tiempos y espacios de un “viaje de instrucción”, preparado para dar la vuelta al mundo con el invento, continuarían poco claras hasta fines del siglo pasado. Por mucho tiempo, las referencias sobre la historia de esa expedición fueron bastante escasas y sus personajes casi no dejaron rastros. La información más detallada sobre el Oriental-Hydrographe llegó a los historiadores latinoamericanos recién a principios de este siglo, con la divulgación, ya en medio digital, de dos artículos. El más antiguo, publicado en 1970, fue escrito por el médico francés Adrien Carré. Representa el resultado de años de investigaciones sobre la historia de la Marina francesa y la recolección de muchas fuentes sobre el viaje del Oriental-Hydrographe, pero el investigador desconocía la presencia del aparato de daguerrotipia en la expedición.7 El otro artículo, publicado en 1994, fue escrito por el investigador en biomedicina Rupert Derek

Retrato en daguerrotipia de Louis-Jacques-Mandé Daguerre, con la condecoración de la Legión de Honor de Francia, 1844.

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La singularidad del Oriental-Hydrographe, para Adrien Carré El artículo “La singulière histoire de l’Oriental-Hydrographe”, publicado en el boletín del Comité Nantes de Documentación Histórica de la Marina (Comité Nantais de Documentation Historique de la Marine), en 1970, condujo esta investigación hasta Adrien Carré (1908-1999) y su archivo personal. Con formación en medicina, el autor hizo carrera en la Armada francesa con la convicción de que debía “saber todo sobre la Marina”. Se convirtió en un historiador de las experiencias adquiridas en ese universo, las que enriqueció con lecturas y estudios de un aficionado a la vida en el mar. Carré sintetizó algunas singularidades del Oriental-Hydrographe y mencionó la intención de escribir una obra más amplia sobre el tema, lo que no llegó a hacer. Rico en detalles, aunque con una ponderación de los hechos un poco confusa, su texto no hace referencia alguna a la invención de la fotografía. A mediados de 2001, la lectura de este artículo, junto a otros documentos sobre el Oriental-Hydrographe ubicados en el Servicio Histórico de la Marina (Service Historique de la Marine), en el Castillo de Vincennes, en París, representó un gran descubrimiento, ya que abrió nuevas pistas para la investigación que se estaba desarrollando en los periódicos y archivos ministeriales franceses. El texto de Carré también traía comentarios y juicios de valor reveladores, así como datos biográficos sobre los personajes. En tiempos predigitales, estos datos eran muy difíciles de encontrar. El historiador, sin embargo, no ofrecía indicaciones muy claras sobre el paradero de sus fuentes. Solo algunas pistas para aquellos que ya estuvieran encaminados... Encontrar esta información en los años posteriores fue otro desafío, hasta la oportunidad de volver a la documentación del Servicio Histórico de la Marina en enero de 2008. Para mi sorpresa, el archivo personal de Adrien Carré estaba, desde 2006, abierto a la consulta. La búsqueda y las dificultades de Carré para llegar a su artículo están registradas en vastas correspondencias con historiadores, asociaciones culturales, instituciones archivísticas, además de descendientes de alumnos y pasajeros. El archivo también reúne la transcripción manuscrita y la reproducción fotográfica de algunas fuentes primarias, con una ausencia lamentada por el historiador: faltaba justamente la correspondencia sobre el naufragio del buque enviada por el cónsul general de Francia en Chile.9 Esta documentación, afortunadamente, había sido localizada y transcripta para este proyecto, en 2001, en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores (Ministère des affaires étrangères), ubicados en la época en el Quai d’Orsay. El archivo de Adrien Carré hizo posible, por lo tanto, complementar o revisar la información existente sobre la expedición del Oriental-Hydrographe. El acceso a estos materiales también confirmó la idea, desde la lectura de su artículo, de que el historiador no llegó a conocer las démarches del capitán Lucas para la adquisición, utilización y demostración del aparato de daguerrotipia en su viaje alrededor del mundo. De haberlo sabido, habría quedado aún más fascinado por la singularidad de esa expedición.

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Wood, pionero en la creación de una dirección virtual para divulgar ese tipo de trabajo.8 El texto de Wood, además de hacer conocidas las investigaciones de Carré, describía con más detenimiento la introducción de la fotografía en Australia, hacia donde siguió rumbo el comandante del OrientalHydrographe, tras el naufragio del buque.10 El estudio del viaje del Oriental-Hydrographe representó una oportunidad fecunda para la combinación de perspectivas más amplias, con la investigación documental y bibliográfica necesaria sobre una historia todavía rodeada de lagunas e incógnitas. La presencia de un aparato de daguerrotipia a bordo de la expedición tenía su razón de ser en un ideario bastante ambicioso, y los desdoblamientos de esa idea, en el marco de las relaciones internacionales de la primera mitad del siglo xix y de las experiencias culturales en curso, evidenciaban aún más la singularidad de ese viaje de circunnavegación. Incluso sin completar la vuelta al mundo prometida a aquellos que se embarcaron en la expedición, llevaba consigo el proyecto de un arte “al alcance de todos”, en un contexto de cambios estructurales en la economía y la cultura visual. El simbolismo de esta idea y la iniciativa de llevarla a los cuatro rincones del planeta, así como los aspectos aún desconocidos en la concreción del emprendimiento, hacen de la historia del Oriental-Hydrographe una trama compleja, amplia y multifacética. El equipamiento de la expedición con la cámara de daguerrotipia no fue, como se verá aquí, una decisión improvisada y casual tomada en vísperas de la partida, sino uno de los eslabones de una compleja red de intereses comerciales, transacciones diplomáticas, intercambios científicos y cambios


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Introducción

culturales. Los nexos establecidos en la interpretación de esa experiencia convergen en el argumento de que la expedición se inició ya con la expectativa de figurar en los anales de la historia marítima como el primer viaje alrededor del mundo en emplear la novedad representada por la fotografía. Por otro lado, las circunstancias poco claras que involucraron la preparación, el transcurso y el naufragio de la expedición contienen todos los ingredientes de un viaje marítimo que, de hecho, invitan a una lectura imaginativa de los vestigios que dejó y de la trama que involucra a aquellos que fueron olvidados. Muchas historias se interconectan a partir de esa experiencia, tanto en sus escalas geográficas, como en sus enfoques temáticos, según la perspectiva señalada por Roger Chartier: Concebidos como un espacio abierto a múltiples lecturas, los textos y también todas las categorías de imágenes no pueden concebirse ni como objetos cuya distribución bastaría con identificar, ni como entidades cuyo significado se plantearía en términos universales, sino como atrapados en la red contradictoria de los usos que los constituyen históricamente.11

El interés por localizar, reproducir e investigar las fuentes sobre el OrientalHydrographe que se encuentran dispersas en instituciones brasileñas y extranjeras surgió durante las conmemoraciones del sesquicentenario de la invención de la fotografía, en el viejo Palacio Imperial (centro de Río de Janeiro), en 1989. El proyecto se inició en 2001, mientras vivía en Francia, cuando inicié los estudios documentales y encontré los artículos de Carré y Wood. Desde entonces, el trabajo de investigación también abarcó la

transcripción o reproducción de decenas de documentos manuscritos e impresos, textuales y visuales, en distintos idiomas y condiciones de manipulación, ubicados en archivos, museos, bibliotecas y colecciones particulares de varios países, especialmente de Francia, Bélgica, Portugal, Brasil, Chile y Uruguay. En los últimos años, esta compilación ha sido enriquecida por las fuentes digitales que han completado, ampliado o interconectado mucha de la información obtenida anteriormente por los medios convencionales o que simplemente era desconocida hasta entonces. Por otro lado, los datos recabados fueron leídos con la perspectiva, compartida por otros autores, de analizar las fuentes documentales como prácticas y representaciones insertas en la historia de su cultura.12 La presencia de los viajes y de las imágenes, así como del Oriental-Hydrographe y de la daguerrotipia en los diarios de la época, en diferentes latitudes, fue

Sello conmemorativo del sesquicentenario de la primera fotografía en el Río de la Plata, 1840-1990.

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medio de lucha en el campo económico, a través de la publicidad), una cuestión social en función del público al que se dirige, y una cuestión cultural, ya que difunde o crea nuevas formas culturales en una era de aceleración de las modas y de la difusión del conocimiento.13

Registro de la tripulación del OH, en la Inscripción Marítima de Nantes, en la víspera del viaje, 1839. El documento establecía, en el armamento del navío, las condiciones de contratación y los derechos adquiridos por los tripulantes, para utilizar como comprobación de su carrera.

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observada con especial atención en el “siglo de la prensa”, para utilizar la expresión empleada por Christophe Charle al sintetizar la dimensión asumida por los diarios, a partir de la década de 1830: Los medios masivos de comunicación son, al mismo tiempo, una cuestión de poder (informar es influir), una cuestión económica (un periódico es un negocio y un

Entre 2001 y la concreción del libro que el lector tiene en sus manos, la investigación fue interrumpida en varias ocasiones y, al mismo tiempo, divulgada en varias oportunidades, con el inestimable apoyo de muchas personas e instituciones.14 En 2010, la creación de una página web sobre el OrientalHydrographe y los artículos publicados en la Revista de História da Biblioteca Nacional y en la Revista Acervo do Arquivo Nacional ofrecían los resultados iniciales de este “viaje personal” por un tema tan cautivador.15 En 2014, el coleccionista portugués Alexandre Ramíres presentó una publicación sobre la presencia del daguerrotipo y del fisionotipo a bordo del Oriental-Hydrographe y, en especial, sobre su visita a Lisboa, referenciando la contribución de estos primeros artículos en una obra ilustrada con la rica iconografía de su acervo personal.16 En 2016, la inauguración de un marco conmemorativo de la introducción de la fotografía en Río de Janeiro, ciudad olímpica, concebido por el fotógrafo Milton Guran, con el apoyo del gobierno de Francia, motivó una nueva publicación sobre el tema, con textos de Pedro Karp Vasquez y de esta autora.17 La experiencia del Oriental-Hydrographe, las muestras de fotografía sobre el paso de la expedición por los puertos visitados y los cruces de esa historia con otras cuestiones de la época, seguían, sin embargo, a la espera de una iniciativa editorial amplia y multifacética, indispensable para los investigadores que se


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Introducción

La ciudad y el puerto de Río de Janeiro, especialmente el monasterio de São Bento, en el centro, y varios tipos de embarcaciones, c. 1835. La imagen creada por la imaginación de Garneray representa un puerto mítico para los franceses, desde la “Francia Antártica” en el siglo XVI. La bahía de Río de Janeiro, ahora ocupada por la tranquila presencia de barcos de bandera francesa, era un signo de la recuperación y extensión de su fuerza naval.

inclinan sobre temas afines y, al mismo tiempo, más accesible al público en general, incluso a través de internet. Después de todo, los historiadores y sus lectores también vivencian cada vez más la movilidad internacional y las conexiones globales que influyen en sus elecciones y sus proyectos.18 Estas conexiones, en el caso del Oriental-Hydrographe, solo pueden comprenderse por la interacción entre los lugares, las prácticas y los saberes involucrados en esa historia. La navegación, la hidrografía, la cartografía y la comunicación, entre otros temas, se unen aquí a las formas de constitu-

ción del espacio planetario, tanto en términos materiales como en términos simbólicos. Las bases navales, los protectorados y las colonias agrícolas respondían a la creciente necesidad de multiplicar los mercados más allá del viejo continente.19 El viaje del Oriental-Hydrographe, marcado por la ambición de que los puertos del planeta debían estar abiertos a los negocios, a las invenciones y a las luces de Europa, es también la historia de una expedición singular, en los océanos Atlántico y Pacífico, y su controvertido naufragio, en la perspectiva de una historia global.20 27


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Vista del puerto de Montevideo, por Adolphe d’Hastrel, 1840. El capitán de artillería Adolphe d’Hastrel estaba en América del Sur, en la década de 1830, integrando las fuerzas navales francesas establecidas en la región del Plata. Dibujante, acuarelista y litógrafo, d’Hastrel no llegó a asistir a la demostración del daguerrotipo en Montevideo en febrero de 1840, ya que había viajado a Río de Janeiro poco antes, donde el capellán Louis Comte acababa de presentar la novedad. Al regresar a Francia, en 1841, intercambió una extensa correspondencia con su amigo argentino Florencio Varela, exiliado en Uruguay, sobre el aprendizaje común de la fotografía que, para ese entonces, ambos practicaban.

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El lanzamiento de este libro, en versión digital e impresa, en tres idiomas, anhelo que materializa un esfuerzo de investigación y divulgación de la historia del Oriental-Hydrographe, ha sido posible gracias al apoyo y entusiasmo de todo el equipo del Centro de Fotografía de Montevideo. Como obra de síntesis, destinada a un público diversificado, sin renunciar a la profundidad del análisis, la narrativa adoptada dejó fuera discusiones historiográficas y comentarios bibliográficos exhaustivos. Los capítulos se concentran en ciudades como París, Bruselas, Lisboa, Funchal, Salvador, Río de Janeiro, Montevideo y Valparaíso, escenarios del desarrollo de la expedición y de los intereses que estaban en juego entre los años 18391840. La ciudad, después de todo, es el espacio predilecto de la política y de la imagen:

En la ciudad, la política se apodera del tiempo y, creando la ilusión de dominarlo, se instala en su duración, como si estuviera por fuera del alcance de los sobresaltos del mundo. En la ciudad, la política también se apodera de la imagen y el exceso que demuestra en lo que es accesorio muchas veces le permite enmascarar lo esencial. Es para esto que sirven las imágenes de ciudades: para teatralizar la política.21

En este sentido, este libro busca situar en una perspectiva transnacional la intrincada red de actores, acontecimientos y lugares que marcaron la historia del Oriental-Hydrographe, contemplando la complejidad de las conexiones económicas, políticas y culturales de esa experiencia marítima, con un abordaje de su


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contexto histórico informado por la cultura visual del ochocientos. Por esta razón, las imágenes seleccionadas para la publicación son igualmente representativas de un mundo en un acelerado proceso de cambio en cuanto a las estrategias de creación, observación y utilización de las imágenes visuales. Un mundo todavía acostumbrado a los dibujos, pinturas, grabados y litografías, ampliamente reproducidas en estas páginas que, en 1839, asistió fascinado a la aparición de la fotografía y sus promesas.22 El libro tiene como telón de fondo, sin embargo, una dimensión espacio-temporal que no se restringe a las ciudades indicadas ni a los años 1839-1840, y está también marcado por narrativas textuales y visuales de viajes marítimos anteriores o contemporáneos, así como por noticias e imágenes que circulaban a escala internacional a través de libros y periódicos. El viaje alrededor del mundo del Oriental-Hydrographe y la incorporación de la daguerrotipia al emprendimiento integraban un movimiento de difusión del conocimiento iniciado mucho antes de la salida de la expedición. Los grandes descubrimientos que caracterizaron la expansión marítima y comercial europea en los siglos xv y xvi ganaron un nuevo impulso en el siglo xviii, con el desarrollo de la industria naval, la creación de instrumentos náuticos y el perfeccionamiento de los métodos de documentación e impresión. Las expediciones de la primera mitad del siglo xix, orientadas a la exploración y el mapeo de nuevos territorios, fueron ampliamente beneficiadas por esas mejoras. Por otro lado, la expansión colonial y el tráfico de esclavos, que producía procesos migratorios y desplazamientos forzados de individuos y grupos humanos, provocaban la movilidad (cuando no el exterminio) de una parte considerable de la población mundial. La creciente circulación

Introducción

El viaje del OH anunciado por el capitán Lucas. Detalle del folleto de propaganda, publicado en marzo de 1839. Expedición del navío Hydrographe (buque escuela). Viaje alrededor del mundo, bajo los auspicios del gobierno, para la educación de los jóvenes en general y, en particular, para aquellos destinados a la marina mercante y comercio.

de personas, saberes y productos en el capitalismo internacional y el incremento de los viajes de todo tipo también traducían, en términos materiales y simbólicos, toda la extensión del multiculturalismo que se generaba. Los viajes y las imágenes son, por lo tanto, ejes complementarios e interdependientes en la historia del Oriental-Hydrographe. Así se justifica la expresión “a bordo”, en el título de la introducción. En los diccionarios marítimos, indica las dos partes en las que se divide una embarcación en el plano longitudinal. Su uso aquí, en sentido figurado, tiene la intención de sugerir al lector que se “embarque” en este libro con cierta disposición del espíritu ante las “brumas” que, durante tanto tiempo, envolvieron esa historia, aventurándose con nosotros en el viaje del Oriental-Hydrographe (desde ahora, simplemente OH). 29


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Oriental-Hydrographe El capitán Augustin Lucas, cuando concibió un inédito viaje alrededor del mundo para los aprendices de la marina mercante, eligió también un nombre para el barco que materializaría su emprendimiento. Esperaba, en aquel entonces, contar con un barco de la Marina francesa. La palabra hydrographe (hidrógrafo) debía expresar la naturaleza científica y, al mismo tiempo, utilitaria de la expedición, pues representaba al especialista en una disciplina moderna, bastante desarrollada por los franceses desde fines del siglo xviii, esencial para la seguridad de los viajes marítimos. En síntesis, la hidrografía proveía un método de relevamiento y representación gráfica de la topografía marítima y del régimen de las aguas, con la aplicación de la astronomía y otras ciencias, que confería notable precisión a la cartografía y a la navegación. Las cartas hidrográficas de la primera mitad del siglo xix, además de sistematizar la representación del litoral, incluían la medición de la profundidad de las aguas, las corrientes marítimas y la frecuencia de las mareas, los declives del suelo, la descripción de las rocas y otros elementos físicos de los océanos, mares, lagos y ríos, así como sus cambios a lo largo del tiempo. El nombre Hydrographe elegido por el capitán Lucas no fue, por lo tanto, una elección al azar. El Oriental, un gran velero con una denominación común de la época, ya servía a la navegación comercial, en viajes de mediano recorrido y de ultramar, cuando fue fletado para la expedición. Perteneciente a dos armadores de Nantes, el Oriental era más pequeño en tamaño de lo que Lucas había imaginado y, a falta de otra opción, fue incorporado al emprendimiento en las vísperas del inicio del viaje. Sin embargo, la iniciativa representó una solución oportuna para que el capitán viabilizara el proyecto y un acuerdo ventajoso entre las partes. En caso de naufragio, el buque estaría protegido, como de costumbre, por un seguro marítimo y, al final de la expedición, los armadores recibirían parte del pago debido por los alumnos. En diversos documentos de la época, se hacía referencia al viaje del Oriental-Hydrographe tanto por su nombre original como por el nombre del barco, o por ambos. En Bélgica, por ejemplo, incluso después de que el Oriental ya había sido incorporado al emprendimiento, las autoridades locales continuaron refiriéndose al “viaje de instrucción” por el nombre Hydrographe, mientras que parte de la prensa hacía mención a ambos. Al llegar a América del Sur, los registros portuarios y los periódicos de la época emplearon con mayor frecuencia el nombre Oriental, referencia aún común para la denominación del buque que trajo el daguerrotipo al continente, aunque ella sea incompleta para representar, con mayor fidelidad, la historia de la expedición como un todo.

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Detalle de la composición de Ambroise-Louis Garneray, célebre pintor de marinas de la primera mitad del siglo XIX. Ambroise-Louis Garneray (1783-1857) ingresó a la Armada francesa a los 13 años, ya habiendo aprendido las primeras nociones de su arte con su padre, pintor del rey. Participó en expediciones, combates y aventuras que lo llevaron al océano Índico y a otros mares, hasta que fue capturado por los ingleses en 1806. Pasó ocho años prisionero durante las guerras napoleónicas. Aun así, ganó algo de dinero con el lápiz y el pincel, vendiendo imágenes hechas en la prisión para un editor de impresiones. El comercio de diseños, acuarelas y grabados era entonces un mercado en expansión. Al regresar a Francia, se convirtió en pintor de la Marina en 1817, cuando comenzó a producir escenas marítimas y portuarias de la costa francesa, que le dieron reconocimiento, en un país que necesitaba recuperar la imagen de su fuerza naval. Como muchos artista de su época, conoció personalmente al rey Louis-Philippe y convivía con aristócratas, banqueros y figuras públicas que le ayudaron a conseguir los encargos que volvieron célebre su nombre y su obra. Las marinas de Garneray participarían regularmente de los salones de Bellas Artes de París entre 1817 y 1857. La serie “Colección general de puertos de Mer dans L’Ocean et dans la Méditerranée”, iniciada en 1832, publicó el trabajo de Garneray y otros grabadores con gran éxito. En ese mismo año, fue nombrado conservador del Museo de Rouen. El artista dejó más de una centena de óleos sobre lienzos, acuarelas y grabados representando la Francia marítima y otros puertos del planeta, así como relatos de viajes y memorias publicados en su autobiografía. El comercio y la colección de dibujos, pinturas y grabados estaban en expansión cuando surgió la daguerrotipia.


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Introducción 1. [Marcel Moré], “Jules Verne (18281905)”, En: Verne, 2002, p. 503. 2. Moré, 1960. 3. Françoise Reynaud. “Le daguerréotype comme objet”. En: Bajac y Planchon-DeFont-Réaulx, 2003, p. 90. 4. Ver, por ejemplo, Saldanha, 1936; Santos, 1942; Riobó, 1942, Ferrez, 1953, 1985; Kossoy, 1980; Vasquez, 1985; Gómez, 1986; Gesualdo, 1990; Alexander, 1992; Adelman, Cuarterolo y Priamo, 1995; Turazzi, 1995; Gutierrez, Mendez y Zuñiga, 1997; Varese, 1998; Ferrari y Alexander, 1998; entre otros. 5. Brunet, 2000, esp. p. 21. 6. Prospecto anunciando la invención del daguerrotipo y la exhibición de cuarenta imágenes que se realizaría el 15 de enero de 1839. El único ejemplar conocido de este prospecto se encuentra en el Museo George Eastman. Documento reproducido por Reynaud et al., 1989, p. 22 y Roubert, 2006, p. 21. 7. Carré, 1970. 8. Cf. Wood, 1996. El artículo de Wood fue publicado por primera vez en 1994, pero fue revisado y puesto a disposición en versiones impresas y digitales posteriores. Aquí se adopta la paginación de la edición de 1996. El artículo también fue reimpreso en Foucrier, 2005, pp. 69-79. 9. Carré, 1970, p. 29. 10. Los artículos de Carré y Wood se encuentran disponibles en el sitio FotoPlus, https://www.fotoplus.com, y en el Centro de Fotografía de Montevideo, http://cdf. montevideo.gub.uy. Todos los artículos de Wood están disponibles en el sitio http://www.midley.co.uk. 11. Chartier, 1988, p. 61. 12. Chartier, 1988; Frade, 1992; Brunet, 2000; Roubert, 2006; Belting, 2009, entre otras referencias que pueden encontrarse en la bibliografía al final del libro. 13. Charle, 2004, p. 12.

Introducción

14. Los agradecimientos, con mis disculpas por alguna omisión involuntaria, están explicitados en otra parte del libro. 15. Turazzi, 2000a (FBN) y 2000b (AN). El sitio www.orientalhydrographe.com estuvo activo por algunos años, con imágenes, textos y la cronología de la expedición. El objetivo de reproducir además los documentos investigados no pudo concretarse. 16. Ramires, 2014. Agradezco al autor el envío de su libro. En 2015, la UCV TV (Corporación de Televisión de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso) exhibió el documental Un naufragio porteño, cuarto episodio de la serie Naufragios, dirigida por el cineasta Tevo Díaz, enfocado en la historia de La Oriental. Sobre el documental, ver http:// www.plazaespectaculos.cl/2015/09/23/ naufragios-reflota-la-increible-historia-dela-oriental/ y https://www.youtube.com/ watch?v=e5rx5G7rnkQ. 17. Turazzi, 2016. 18. Conrad, 2016; Fernández-Armesto, 2009. 19. Taillemite, 1987; 1999; Legoherel, 1999; Rioux, 2007. 20. Las nuevas perspectivas sobre el Atlántico Sur se han enfocado en problemáticas específicas de este espacio geográfico y discursivo de múltiples dimensiones. Cf. Alencastro, 2015; Bystrom y Slaughter, 2018. 21. Vidal, 2014, p. 60. 22. El estudio y la preservación de la colección Geyer, donada al Museo Imperial (Petrópolis, Brasil), representó la oportunidad de convivir intensamente con este patrimonio universal y la visualidad del ochocientos.

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América del Sur representada en un atlas destinado a difundir los nuevos conocimientos sobre América, África, China, Japón y otras regiones del planeta en el siglo XVIII. El mapa integra el Atlas Historique, ou nouvelle introduction à l’histoire, à l’chronologie et à la geographie ancienne et moderne, publicado en siete volúmenes entre 1705 y 1720 por el editor francés Henry Abraham Chatelain, con reediciones en 1732 y 1739. El atlas reunía no solo los nuevos conocimientos de la geografía que enriquecían la cartografía de la época, sino también una gran cantidad de información genealógica, política e histórica de las diferentes regiones consideradas por el editor. La obra tuvo amplia difusión en la Europa ilustrada del siglo XVIII.

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Navegando alrededor del mundo: viajes e imágenes

La circunnavegación, entre todos los tipos de viaje por el planeta, constituye desde hace tiempo la más singular de las expediciones humanas, no solo de las marítimas, como en el pasado, sino también de las actuales travesías aéreas o terrestres.1 El Museo Universal (18371842), diario de inspiración francesa dedicado a la “recreación de las familias”, prometía traer a los lectores de Río de Janeiro las maravillas del mundo explicadas por los “navegantes de mayor renombre”.2 La especificidad del viaje contribuyó así a la creación de un tipo singular de narrador.3 Es por esto que la historia de la circunnavegación oceánica está repleta de hombres, embarcaciones, expediciones y narrativas célebres. Por otro lado, el gran protagonista del enredo “fascinante y enigmático” de un mundo abierto a la navegación fue, y seguirá siendo, el mar: lo que antes era un “espacio infinito, de miedo y de desconocimiento”, se transformó en un espacio “navegable en todas las direcciones y en todas las distancias”.4

Las determinaciones y figuraciones de ese personaje inconmensurable de la vida humana ayudan a comprender las oscilaciones y las turbulencias por donde navegó el OH. Los antiguos glosarios náuticos definían la expresión de origen latino navegatio circum como un “viaje de descubrimientos” alrededor de la Tierra, aspecto intrínseco de las primeras exploraciones de este tipo.5 La gran extensión, las rutas desconocidas y los riesgos del viaje eran características comunes a esas expediciones, rodeadas de expectativas tan grandes como los preparativos que las antecedían. En el siglo xvi, le correspondió al portugués Fernando de Magallanes, navegante al servicio de la Corona y de los comerciantes españoles, la consagración de haber realizado el primer viaje de circunnavegación del que se tiene noticia. El acontecimiento está cumpliendo quinientos años: tras partir de Sevilla hacia las Indias, el 20 de setiembre de 1519, la expedición tomó una ruta nunca antes probada, con una 33


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Escena imaginada en el siglo XIX: “la preparación de una cena caníbal en Brasil, en el momento de la conquista”. La ilustración de la colección Le monde, histoire de tous les peuples (París, 1838-1840) retoma un tema y su visualidad desconcertante, ya bastante explorados por los primeros relatos de viajes al Nuevo Mundo.

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escuadra de cinco buques y una tripulación de diversas procedencias. Magallanes atravesó el Atlántico, reabasteció sus provisiones en Río de Janeiro y de allí siguió hacia el extremo sur del continente americano, hasta cruzar el estrecho paso, que luego llevaría su nombre, hacia el llamado “gran océano”. Legendario y desconocido, se creía que el Pacífico debía conducir a la expedición hasta las riquezas de Oriente y que era un mar menos tormentoso que el Atlántico. El 21 de octubre de 1520, Maga-

llanes abrió a la navegación europea el mayor océano de la Tierra, pero después de grandes dificultades, incluido el naufragio de una de sus naves, acabó muriendo en una isla de Filipinas, atacado por nativos. Los descubrimientos y desventuras del célebre navegante, como en tantos otros viajes, fueron documentados por el historiógrafo de la expedición, pero se mantuvieron en secreto por mucho tiempo, estrategia común en la época para evitar la competencia de exploradores indeseables.6


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Dos siglos y medio después de la primera circunnavegación y después de más de veinte expediciones exploratorias alrededor del mundo en los anales de la historia naval, un militar de carrera y matemático prominente inició en el puerto de Nantes, el 15 de noviembre de 1766, el primer viaje de este tipo organizado bajo la protección del rey de Francia.7 Como otros navegantes de su tiempo, el conde Louis-Antoine de Bougainville, nacido en París, partió en busca de un minucioso y exhaustivo conocimiento de las regiones y poblaciones del planeta que se abrían al descubrimiento y a la conquista. El interés en reasentar a colonos franceses en las islas Malvinas, reivindicadas por españoles e ingleses, daría al Atlántico Sur un lugar destacado en el itinerario de la expedición, la que incluía en su recorrido los puertos de Río de Janeiro y Montevideo. En el Pacífico, el contacto de Bougainville con los nativos de Tahití y las observaciones que realizó sobre el modo de vida del “buen salvaje”, sin los vicios de la civilización, dieron gran popularidad a los resultados de esa experiencia. Los relatos y las imágenes se publicaron con el título Voyage au tour du monde par la frégate du roi la Boudeuse et la flûte l’Etoile, en 1766, 1767, 1768, 1769, sous le commandement de M. de Bougainville (París, 1871). Bougainville se transformó, a partir de ese momento, en una figura emblemática del viajero ilustrado, una fuente de inspiración y una referencia no solo para los filósofos de la Ilustración, sino también para aquellos que navegaron alrededor del mundo después de él. La organización y la financiación de las misiones de circunnavegación se habían consolidado en el siglo xviii como emprendimientos de alto interés para el Estado y contaban con la estrecha colaboración del mundo científico.8 Conjugando intereses pú-

Navegando alrededor del mundo: viajes e imágenes

Portada de la obra de Louis-Antoine de Bougainville, comandante de la expedición y autor del texto sobre el primer viaje alrededor del mundo de la Marina francesa.

blicos y privados de forma bastante ingeniosa, los llamados “viajes de exploración y descubrimientos” del período fueron dirigidos por comandantes navales con formación polivalente, que tenían bajo sus órdenes a oficiales, cartógrafos, dibujantes y científicos de diversas áreas (naturalistas, astrónomos, botánicos y geógrafos, entre otros). El testimonio calificado y el sentido de utilidad conferido a esas expediciones pasaban a determinar y justificar las grandes inversiones realizadas: “el tradicional viaje de instrucción de una persona cultivada sigue existiendo, pero a los viajeros del Siglo de las Luces se les requiere cada vez más servir a su patria y a la humanidad”.9 “Hombres sabios” de las más variadas disciplinas fueron involucrados en la preparación de las 35


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

“instrucciones de viaje” que constituían una verdadera metodología de trabajo para esas expediciones. Una vez aprobadas por las sociedades científicas, las instrucciones orientaban la observación sistemática, la recolección cuidadosa y el tratamiento de toda la información, animales, plantas y minerales a lo largo del recorrido, así como la organización y el estudio del material después de su incorporación a las colecciones de museos, archivos, bibliotecas y jardines botánicos de Europa. Las carreras de éxito y célebre posteridad fueron, así, rasgos comunes a la biografía de los grandes exploradores del período. Los descubrimientos y las conquistas realizadas no tardaron en transformar sus nombres en emblemas de una época gloriosa para la navegación a vela y para la expansión europea por otros continentes. Pero las sorpresas y los peligros que esos viajes reservaban también acabaron de forma trágica con la carrera y las convicciones de muchos exploradores. El más famoso fue, sin duda, el inglés James Cook, navegante que comandó tres grandes expediciones entre 1768 y 1780. Cook rediseñó el mapamundi de su época, además de transformar radicalmente las condiciones de navegación con el uso de cronómetros, observatorios portátiles, medidas sanitarias y otras innovaciones de gran importancia para los viajes oceánicos. Al igual que Magallanes, el navegante inglés murió en una isla del Pacífico en 1779 y quedó consagrada la versión de que habría sido comido por caníbales,10 según relatos e imágenes revisados recientemente.11 Poco tiempo después, el francés JeanFrançois de Galaup, conde de La Pérouse, partió en otro viaje de circunnavegación con el patrocinio de la corona de Francia, pero la expedición tuvo un misterioso desenlace, y el comandante, un final igualmente trágico. 36

Al desaparecer junto con la tripulación sin que se conociera la razón, La Pérouse vio su nombre y destino transformados en representación emblemática de las incertidumbres y desventuras de la vida marítima. En junio de 1840, el diario El Mercurio de Valparaíso, donde el OH estaba anclado desde hacía pocos días, aprovechó el interés por el tema para describir la historia de La Pérouse y su famoso viaje de circunnavegación: Entre los navegantes que han explorado el globo no hay uno cuyo nombre sea más popular que el de La Pérouse; quizá se deba atribuir una parte de esta celebridad poco común al funesto resultado de su expedición.12

Habiendo luchado en diversas batallas navales y logrado las más honrosas promociones y condecoraciones de la Marina francesa, La Pérouse recibió la orden de Louis xvi de realizar un viaje alrededor del mundo que duraría tres años. Compuesto por los buques Boussole y Astrolabe, la expedición salió del puerto de Brest en 1785, e incluso hizo un breve paso por la costa brasileña, prohibida a la exploración extranjera por parte de los portugueses, antes de dirigirse hacia el Océano Pacífico. En diciembre de 1787, el capitán del Astrolabe y once de sus tripulantes fueron asesinados por los nativos. En marzo del año siguiente, el propio La Pérouse y todo el resto de la tripulación desaparecieron de forma enigmática. A mediados de 1789, en medio de la agitación revolucionaria contra el Antiguo Régimen, la falta de noticias de la expedición inquietaba a toda Francia. El silencio sobre su destino contrastaba con la publicación de la Prensa Real (Imprimerie Royale) de descripciones e imágenes fantásticas traídas a


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Navegando alrededor del mundo: viajes e imágenes

Atlas con imágenes y mapas del viaje alrededor del mundo del comandante La Pérouse, publicado en Francia en 1797. La portada de la obra, lanzada cuando la desaparición de la expedición ya indicaba su desgracia, es una de las representaciones visuales más hermosas de la fascinación por el conocimiento y la incertidumbre ante lo desconocido por parte de los contemporáneos de La Pérouse.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

El puerto de Montevideo con el movimiento de las tropas británicas en la región durante las Guerras Napoleónicas (1800-1815). Basado en un levantamiento geográfico de 1789, el mapa marca la ubicación de los depósitos de pólvora en la costa, la profundidad por sondeos, la escala en millas náuticas, el relieve en representación pictórica y el meridiano principal (Cádiz, España).

la capital francesa por el barón Barthélémy de Lesseps, uno de los miembros de la expedición. En febrero de 1791, el gobierno revolucionario la declaró oficialmente desaparecida. Durante años, los franceses enviaron misiones en busca de La Pérouse y sus compañeros, pero recién en 1826 se encontraron los primeros vestigios de la expedición concebida para ser una de las “glorias marítimas de Francia”.13 Hasta mediados del siglo xviii, el contorno de los continentes seguía siendo bastante impreciso y el arte de la navegación dependía de ese conocimiento y su expresión gráfica. 38

Desde entonces, toda la cartografía marítima había comenzado a transformarse radicalmente. Inglaterra, Francia, Holanda y otras potencias navales promovieron el mapeo de su litoral, la mejora de las cartas náuticas, el detalle de las condiciones de navegación y todos los beneficios que dicha información podría traer a la seguridad de las expediciones y la expansión del negocio comercial y colonial por otros mares y territorios.14 Por otro lado, los buques empleados por Bougainville, Cook y La Pérouse en sus legendarias circunnavegaciones no diferían tanto de los que cruzaban los océa-


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nos en la primera mitad del siglo xix.15 El medio para emprender una larga travesía seguía siendo básicamente el mismo: un gran velero.16 Fragatas, bergantines y corbetas, buques de guerra y comerciales dominaron las infinitas variaciones de la gran masa de aguas saladas del planeta. Estos barcos habían alcanzado un desarrollo considerable y los barcos de vapor, ya probados en pequeños desplazamientos, los sustituirían en la navegación oceánica solo en la segunda mitad del siglo xix. La transición en curso era compleja e implicaba grandes cambios en la tecnología de construcción de los buques y en la propia navegación: Las embarcaciones de madera posteriores a 1815, con sus tonelajes aumentados, representan, más que nunca, un problema. Actualmente trabajan hasta el máximo de las tensiones que una junta de madera puede soportar: al arqueamiento longitudinal se añade el peso excesivo de la parte posterior que tiende, en el límite, al rompimiento del buque, etc. [...] Las estructuras internas implican, ciertamente, una demanda que se añade a las piezas de hierro, muy ventajosas sobre todo para las piezas de conexión con formas complejas. Pero esto ocurre en el contexto de un barco que sigue siendo de madera.17

Los cambios también se daban en tierra. Entre los años 1815 y 1848, la restauración de la monarquía representó la acomodación, ambigua y contradictoria, de “dos Francias” aparentemente irreconciliables en cuestiones como la soberanía frente a Europa, las restricciones impuestas por la derrota napoleónica, la implantación de un nuevo sistema representativo, el reconocimiento de los derechos del hombre y de la libertad de pren-

Navegando alrededor del mundo: viajes e imágenes

sa, la relación con la Iglesia y la restitución de los bienes confiscados por la Revolución, entre otros temas más complejos.18 Esto llevó al trono, en 1830, a un rey que encarnaba en su figura y en sus acciones el delicado tránsito entre lo viejo y lo nuevo vivido por los franceses durante aquellos años. La Monarquía de Julio (1830-1848), referencia histórica a las manifestaciones populares que culminaron con la llegada de Louis-Philippe d’Orléans al poder, marcó la aparición en la escena pública de un “rey-ciudadano” que renunciaba al derecho divino, abrazando el liberalismo y el ideario republicano, pero que ejerció el poder monárquico de forma autoritaria y centralizada, sobre todo en los momentos de crisis. Un cuadro de Delacroix sintetizó la escena al retratar, en una pintura monumental, la figura de la Libertad guiando al pueblo, bajo la protección de la bandera tricolor, símbolo retomado por los nuevos tiempos, en sustitución a la bandera de la realeza: El trono, se decía, estaría rodeado de “instituciones republicanas”. Quedaba pendiente la cuestión de cuál era la necesidad del trono y por qué el hombre que lo ocupara debía de ser un parisino próximo de la dinastía anterior, que representaba la tradición con la que se quería romper. Todo esto es ilógico, pero revelador del momento histórico.19

Louis-Philippe se convirtió en partidario de la República después de la Revolución de 1789; incluso llegó a integrar un club jacobino. Con la condena de Louis xvi a la guillotina y amenazas a su propia familia, fue obligado a vivir un largo período en el exilio. Fue ahí que tuvo la oportunidad de embarcarse en una expedición a Escandinavia y pasar una temporada en Estados Unidos y Centroamérica, 39


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Príncipe de Joinville, con el uniforme de vicealmirante de la Marina francesa, 1844. François-Ferdinand d’Orléans ingresó a la Marina francesa como aspirante, a los 13 años, siguiendo el ejemplo de otros jóvenes aristócratas. Se graduó de la carrera naval en misiones por Europa, América, África y Oriente. En 1843, se casó con doña Francisca, hermana del emperador de Brasil, lo que produjo la unión de la dinastía de los Orléans con la casa de Braganza y el fortalecimiento de los intereses recíprocos.

viajes que le agudizaron la percepción para ese tipo de experiencia y la disposición para incentivarlas. De regreso a Francia, se lo podía ver circular por las calles de París, hábito que conservó incluso después de ser proclamado “rey de los franceses” por la Cámara de Diputados, y que lo dejaba a merced de protestas y atentados que casi le costaron la vida. Al frente de una monarquía constitucional cada vez más autoritaria, Louis-Philippe orquestó diversos arreglos ministeriales en un intento por controlar y equilibrar los intereses enfrentados. Cercado por altos oficiales, políticos, científicos y literatos que abrazaban el liberalismo, el republicanismo y el bonapartismo en sus diversos matices, recurrió a la censura y a la persecución policial de los opositores, lo que desplazó a muchos partidarios de la primera hora hacia el otro bando.20 40

El apego al pasado glorioso de la nación adquirió un sentido sublime para la Restauración y la Monarquía de Julio, incluida en ese marco la celebración de la era napoleónica. El fortalecimiento y la reorganización de la Marina francesa en un contexto de gran inestabilidad política, dentro y fuera de Europa, fue esencial para la continuidad del régimen. La conquista de Argelia, iniciada en 1830, fue comandada por el entonces vicealmirante GuyVictor Duperré y la misión representó mucho más que la toma por la fuerza de un territorio capaz de asegurar a los franceses una posición estratégica en el Mediterráneo, compensando parcialmente la pérdida de territorios coloniales en las Antillas y las dificultades crecientes para la exportación del azúcar y el tráfico de esclavos por embarcaciones francesas en el llamado comercio triangular (Europa, África, América).21 La envergadura de la operación, con una escuadra compuesta por cientos de buques de guerra y embarcaciones comerciales, también sirvió para demostrar al mundo, y a Inglaterra en particular, que Francia había readquirido la fuerza de su Armada, afectada desde la derrota de Trafalgar (1805).22 El Ministerio de la Marina y Colonias de Louis-Philippe tenía que lidiar, entonces, con asuntos tan complejos como la intervención militar en México, motivada por los daños comerciales después de su Independencia; el establecimiento de estaciones navales en regiones muy distantes de Francia; los conflictos que involucraban a colonos y misioneros franceses en diversos territorios; el aumento del sueldo y de las pensiones para los comandantes y sus comandados; la introducción de la energía a vapor y los nuevos armamentos en los buques de guerra y, no menos importante, el retorno de los restos de Napoleón a Francia.23 Se designó, para tan memorable


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Navegando alrededor del mundo: viajes e imágenes

El transporte de las cenizas de Napoleón en la fragata Belle-Poule, comandada por el príncipe de Joinville, 1840. El acontecimiento, ampliamente retratado por la prensa francesa, se ilustra aquí para el Le Magasin Pittoresque.

acontecimiento, al príncipe de Joinville, comandante ya entrenado en otras misiones navales. La elección del tercer hijo de LouisPhilippe para la tarea, que representaba una especie de exhumación del pasado glorioso de Francia, brindaba al rey y a la Monarquía de Julio un poco de la popularidad disfrutada por la figura de Napoleón.24 El proceso de rehabilitación de la antigua fuerza naval de los franceses tenía, por lo tanto, dimensiones prácticas y simbólicas: Desde 1815, cuando el fin de las guerras de la Revolución y del Imperio determina el colapso de las posiciones marítimas y coloniales heredadas del Antiguo Régimen, llevando al retraimiento sobre el te-

rritorio nacional y a la absoluta preponderancia de Inglaterra en el mar, la Marina [francesa] ha sabido mejorar sustancialmente su situación moral y operativa, tras largos esfuerzos y expediciones en todos los océanos [...]. Si Francia quería conservar su posición de gran potencia y salir de su aislamiento diplomático, no podía dejar de lado al mar.25

La remodelación de los arsenales, la ampliación de la flota, la renovación de la artillería y, sobre todo, el emprendimiento de misiones navales alrededor del mundo debían promover no solo la recuperación de la marina de guerra de Francia, sino también viabilizar la “competencia internacional” del país, 41


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Atlas de hidrografía y navegación del viaje alrededor del mundo, dirigido por Louis de Freycinet, navegante y cartógrafo, entre 1817 y 1820.

garantizando un futuro glorioso para la expansión del comercio marítimo francés a otras latitudes.26 Los resultados esperados dependían, naturalmente, del éxito de las misiones confiadas a esas expediciones, así como de toda la visibilidad que esos resultados pudieran obtener por medio de publicaciones, premios, exposiciones y otros lugares de memoria. Los viajes comandados por Freycinet (18171820), Duperré (1822-1825), Hyacinthe de Bougainville (1824-1826), Dumont d’Urville (1826-1829 y 1837-1840), Laplace (18291832 y 1837-1840) ), Vaillant (1836-1840), Du Petit-Thouars (1836-1839) y Cécille (1837-1840) seguían, como las expediciones anteriores, recogiendo material científico e información comercial. Pero correspondía ahora 42

a los oficiales de la Marina francesa el desempeño de tales actividades. Los civiles eran embarcados en condiciones bastante restringidas, un cambio decretado con el argumento de que se debía velar por la disciplina a bordo.27 Las materias como la historia natural, la geografía, la geología, la botánica, la zoología, la etnografía y la lingüística establecían modelos de conocimiento estrechamente vinculados a los planes y a los resultados de esos viajes, utilizando la hidrografía como un recurso fundamental para la exploración de nuevos territorios, sin dejar de ser, también, asunto difundido en los diarios de la época. Los viajes de circunnavegación de la primera mitad del siglo xix añadían así nuevos objetivos comerciales y diplomáticos a las actividades de exploración geográfica y descubrimiento científico de los viajes del siglo anterior, que les sirvieron de modelo e inspiración. Aunque continuaban iluminados por el espíritu de las Luces, estaban subordinados, cada vez más, a las estrategias geopolíticas de la expansión europea y al horizonte colonialista que se creaba. El historiador Étienne Taillemite comentó que dos nuevos elementos favorecían igualmente el éxito de las exploraciones: “la progresiva desaparición del sigilo que, hasta entonces, ocultaba los resultados obtenidos y la rápida publicación de informes”.28 La conquista de nuevos saberes y territorios también se materializaba en la edición de obras ilustradas, costosas y monumentales, tan pronto como las expediciones volvían a Francia. El esfuerzo de sistematización y promoción del conocimiento obtenido por esbozos, dibujos, diarios, mapas e informes alrededor del mundo no deja dudas de que la legitimación y la popularización de esas expediciones, mediante palabras, imágenes y memorias, se volvían cada vez más relevantes


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para las misiones que realizaban. La memoria y la difusión de los resultados de los viajes alrededor del mundo, integrando los archivos y boletines navales o científicos, también alcanzaban otras formas de promoción, como periódicos, revistas y otros materiales impresos que se multiplicaban en toda Francia con un lenguaje accesible, orientado a un público lector que también se ampliaba. Los editores, a su vez, indicaban a través de títulos, subtítulos y epígrafes, con los que identificaban sus materiales impresos, las matrices filosóficas, las tendencias políticas y los objetivos comerciales a los que adherían. Estas expresiones y frases, observadas en sí mismas, componen un verdadero mosaico de las aspiraciones y tensiones de la época. Le Magasin Pittoresque, periódico ilustrado lanzado en 1833, publicó a lo largo del año 1840 un amplio “vocabulario marino pintoresco”. Uno de los informes ofrecidos a los lectores es la hermosa descripción del aparejamiento de un gran velero en el momento de su partida: Un barco está siendo aparejado cuando se prepara para dejar su posición en un puerto donde estaba anclado y alcanzar el mar bajo los vientos más favorables. [...]. El aparejamiento es una de las operaciones más importantes que se realiza en un buque, especialmente cuando se trata de pasar esta enorme estructura por desfiladeros estrechos y obstruidos. Esta maniobra puede ser hecha de diez maneras diferentes, de acuerdo con la habilidad del oficial que la comanda. Si el tiempo es malo, toda la tripulación participará. Cada oficial tiene su puesto; el capitán está en todas partes. Todo queda silencioso a bordo. Mil hombres actúan y se mueven en todos los

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puntos. Los tonos graves de los portavoces dan las órdenes, los silbidos agudos y vibrantes del contramaestre las transmiten, dominando simultáneamente el ruido del viento que ronca, del mar que gime, de las poleas que gritan y colisionan, de la fricción de las cuerdas que obedecen. Es un espectáculo magnífico ver ese gigante, inerte hasta hace un momento, huyendo ahora rápidamente bajo el poderoso impulso de una intensa brisa.29

Los diccionarios publicados en el siglo xvii destacaban, entre sus principales temas, “las palabras navales”. Para los franceses, la representación ancestral de toda una vasta cultura asociada al mar podía sintetizarse con una única expresión: “la Francia marítima”.30 Un ejemplo notable fue la publicación de los doscientos diez volúmenes de la Encyclopédie méthodique (París, 1782-1832), iniciada por el librero-filósofo Joseph Panckoucke. Organizada por área de conocimiento, la obra contiene cuatro volúmenes exclusivamente dedicados a la marina, publicados entre 1783 y 1787. El levantamiento geográfico del mundo y el crecimiento de la navegación intercontinental, además de fomentar una amplia producción editorial sobre temas navales, exigían la ordenación de jurisprudencias y la definición de normas aduaneras y prácticas monetarias. Esa demanda promovía la aparición y la pronunciación de palabras y expresiones capaces de traducir todo el creciente movimiento de hombres y mercancías por los océanos. La especificidad y la precisión de la terminología marítima exigían esa sistematización del lenguaje. Para los llamados “hombres de mar”, ella condensaba, al mismo tiempo, referencias espaciales, informaciones tecnológicas, códigos de conducta, relaciones jerárquicas, procedimientos 43


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La “Francia marítima”, dividida entre los puertos de Brest, Lorient, Cherburgo, Rochefort y Toulon, en un mapa ilustrativo de la segunda mitad del siglo XIX.

de seguridad, estrategias de aprendizaje y formas de reconocimiento mutuo.31 “La marina es una ciencia, un arte sublime”. La frase del almirante Jean-Baptiste Philibert Willaumez ilustraría la entrada del Grand dictionnaire universel du xixe siècle.32 En 1820, Willaumez publicó un Dictionnaire de Marine, suivi d’un appendice sur un modèle de frégate de premier rang, dont la construction est ordonnée a Brest (París: Bachelier, 1820), obra reeditada en sucesivas oportunidades y que incluso fue popularizada y (re)conocida por el nombre de su autor. En 1831, cuando el “diccionario Willaumez” ya estaba en la tercera edi44

ción, no era difícil encontrarlo “a la venta en París y en todos los grandes puertos, en las principales librerías”. El texto de esta obra se considera, hasta hoy, una compilación esencial del vocabulario marítimo vinculado a la navegación a vela.33 Para un público más amplio, la Revue des Deux Mondes se presentaba, desde 1829, como un “periódico de viajes, administración y costumbres” sobre los diferentes pueblos del globo. Redactada por una “sociedad de sabios, viajeros y literatos franceses y extranjeros”, continúa aún en circulación. La Revue des Deux Mondes tenía una sección especial-


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mente dedicada al “futuro de nuestra Marina” y, en enero de 1840, presentó un análisis minucioso del “estado general de la Marina y de las Colonias”, redactada por el ingeniero militar y exministro Jean Tupinier.34 Todas estas descripciones e imágenes conferían una popularidad sin precedentes a los temas navales en el mundo letrado ochocentista. El “viaje de instrucción” del OH, además de ser la primera expedición alrededor del mundo dedicada a la marina mercante en una época de cambios estratégicos para la Francia marítima, también coincidía con ese movimiento de expansión de las fronteras culturales del universo marítimo y todo su simbolismo. Pioneros como Bougainville, la desaparición de La Pérouse y la experiencia de tantos otros comandantes que emprendieron notorias misiones exploratorias, científicas y comerciales habían conquistado un lugar de honor en la celebración de la historia patria por la Monarquía de Julio. Además de atlas e informes ilustrados, las pinturas, los museos y las condecoraciones también ayudaban a construir, dentro y fuera de Francia, la memoria y la visibilidad de esas expediciones, inmortalizando la fisonomía, las acciones y el legado de sus comandantes. En un contexto de proyección de la cultura marítima y de las glorias nacionales, la figura y la obra de hombres de mar, célebres y ejemplares, constituían una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de navegantes. La creación de una “sala de marina” en el Louvre, en 1752, fue acompañada por el encargo de la serie “Vues des ports de France” (“Vistas de los puertos de Francia”), de ClaudeJoseph Vernet. Estas pinturas monumentales serían albergadas, más tarde, en una galería en el Ministerio de la Marina. En 1827, se instaló el Museo Dauphin en las dependencias del Louvre y, posteriormente, fue transformado en Museo

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Naval, hasta convertirse en el actual Museo de la Marina.35 Estos espacios recibían también los vestigios de la expedición de La Pérouse que comenzaban a llegar a Francia, traídos por Dumont d’Urville. La misión, que partió “en busca de La Pérouse” para reforzar las pretensiones francesas en las islas de Oceanía, había recogido un inmenso acervo de historia natural en el área del Pacífico.36 Al volver, Dumont d’Urville fue condecorado por comandar “la más gloriosa de las expediciones jamás emprendidas”.37 En 1837, Louis-Philippe inauguró en el Palacio de Versalles un museo dedicado a “todas las glorias de Francia”. Las galerías de la antigua residencia de los reyes franceses, a partir de ahí, también ofrecerían a los ojos del público las pinturas marinas y escenas navales encomendadas por el “rey-ciudadano”, entre otros temas que debían celebrar la memoria de la nación. Entre setiembre de 1836 y marzo de 1839, el vicealmirante Claude du Campe de Rosamel estuvo al frente del Ministerio de la Marina y Colonias. A él se le atribuye un gran interés por los viajes de circunvalación y la convicción de su simbolismo para la imagen de Francia.38 Entre mayo de 1839 y febrero de 1843, el almirante Duperré ocupó la cartera, sustituido brevemente por el barón Roussin, entre marzo y octubre de 1840. Los años en que estos ministros condujeron la Marina francesa coinciden, por lo tanto, con la invención y la difusión de la daguerrotipia, así como con la preparación, el inicio del viaje y el naufragio del OH. El pedido y la adquisición de instrumentos ópticos, entre los cuales se encontraban la cámara oscura y la cámara clara, eran prácticas usuales en los preparativos de las grandes expediciones navales del período y, en ese sentido, la incorporación del aparato de daguerrotipia a los equipos que formarían parte del OH no dejaba de ser una inversión natural.39 45


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Los altos oficiales de la Marina francesa, involucrados en los preparativos de esas misiones, tenían formación polivalente y, naturalmente, respondían por los instrumentos que llevaban a bordo. En 1839, el ingenierohidrógrafo Beautemps-Beaupré dirigía el servicio del Depósito de Cartas y Plantas (Dépôt de Cartes et Plantes), una de las reparticiones más importantes en el proceso de reorganización de la Marina francesa que estaba en curso. Él había participado en la expedición de Bruny d’Entrecasteaux, la primera en busca de La Pérouse, iniciada en 1791, cuando realizó una serie de procedimientos de medición que promovieron avances considerables en la determinación exacta de la latitud y longitud de áreas costeras.40 De regreso a Francia, inició la demarcación de todo el litoral del país y trabajó durante años en la organización de atlas monumentales, como Le Pilote Français (París, 1822-1844). Por todo ello, Beautemps-Beaupré pasó a la historia como el padre de la hidrografía moderna. Cuando el ministerio de la Marina adquirió su primer equipo de daguerrotipia para embarcarlo en La Malouine, en la misión de la costa de África, fue Beautemps-Beaupré quien certificó el aparato y aprobó su adquisición, junto al fabricante Alphonse Giroux.41 El destino, sin embargo, ya se había encargado de ligar la carrera del vicealmirante Rosamel a la biografía de uno de los inventores de los procesos fotográficos, mucho antes de la aparición de la daguerrotipia. Nacido en Niza, Hercule Florence tenía dieciséis años cuando entró en la marina mercante del principado de Mónaco y, poco después, en la Marina francesa, como tantos jóvenes de su generación fascinados por la vida en el mar.42 En 1823, estuvo bajo el mando de Rosamel en el bloqueo naval a Barcelona, intento de la realeza europea de 46

La bahía de Río de Janeiro, en un mapeo realizado entre 1826 y 1827, bajo las órdenes del entonces contralmirante Rosamel, jefe de la estación naval francesa en América del Sur.

restaurar la monarquía absoluta en España. De regreso al puerto de Toulon, mientras esperaba un prometido viaje de circunnavegación, se embarcó en el Marie-Thèrese, bajo el mando de Rosamel, ahora jefe de dos estaciones francesas en los mares del sur (Brasil y Pacífico).43 Cuando llegó a Río de Janeiro, en 1824, Florence desistió de la carrera naval y se quedó en la ciudad. Se atribuyó a su comandante cierta influencia en esa decisión.44 Dibujante talentoso, el novicio quedó maravillado con la luz de los trópicos que iluminaba las ideas y las imágenes que tenía en mente.


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Con “un lápiz y un pincel”, Florence recorrió Brasil al servicio de la expedición del barón Georg von Langsdorff, naturalista de origen alemán que integraría el primer viaje de circunnavegación del Imperio ruso (18241829). Florence ayudó a producir un amplio inventario de las riquezas del Imperio brasileño. La siguiente década lo encontró casado y viviendo modestamente en el interior del país, invirtiendo los pocos recursos de que disponía en un proceso fotográfico que no llegó a atraer el interés de aquellos a quienes presentó sus resultados.45 Años después, recordando las lecturas de la juventud que precedieron a la obsesión de embarcarse en una expedición mucho más allá del Mediterráneo, el inventor registró en su diario: Leí a Robinson [Crusoe] y me enamoré de los viajes y las aventuras marítimas. Este gusto me dio el de la geografía, y pasaba horas enteras sobre un buen Atlas que teníamos. No había un punto en el globo donde no deseara ir algún día. El Mediterráneo me parecía muy pequeño y yo solo pretendía recorrerlo como se recorre un lago de un país antes de dejarlo.46

La popularidad de los viajes de circunnavegación y la creciente difusión de relatos, imágenes y memorias sobre temas afines, así como el reconocimiento público de la carrera sobresaliente de comandantes como Bougainville, La Pérouse, Willaumez y tantos otros, también eran una fuente de inspiración para los proyectos de otros hombres de mar. El capitán de ultramar de la marina mercante que concibió la expedición del OH no fue la excepción. Augustin Lucas era originario, incluso, de la misma isla en la costa francesa donde nació Willaumez, el vicealmirante

Viajes extraordinarios Los temas navales fomentaron un vigoroso mercado editorial orientado al público joven en la primera mitad del siglo xix. Todos los libros del capitán Marryat, oficial de la Marina británica que combatió a las fuerzas de Napoleón, fueron traducidos al francés en la década de 1830. El capitán Marryat se convirtió en el primer autor exitoso en ese género literario: L’officier de marine (París: Ménard, 1833); Pierre Simple ou aventures d’un officier de marine (París: C. Gosselin, 1834; Ménard, 1838); Monsieur le midshipman Aisé (Bruselas: J. Jamar, 1837); Newton Forster, ou la marine marchande (Bruselas: A. Wahlen, 1837); Oeuvres complètes du capitaine Marryat (París: C. Gosselin, 1837-1838). Estos libros eran parte de la lectura de los jóvenes que viajaron a bordo del OH y también inspiraron a escritores como Julio Verne.

Álbum de souvenirs con los “fragmentos de un viaje alrededor del mundo”, realizado entre 1836 y 1840, por el francés Auguste Borget. El artista, que estuvo en América del Norte y del Sur, así como en China e India, presentó sus pinturas regularmente en los Salones de París hasta 1859.

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Firma del capitán Augustin Lucas, con el símbolo masónico.

Las logias masónicas y su distribución en territorio francés, mapa de 1842.

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que se convirtió en motivo de orgullo para los locales. Al entrar en la Marina a los catorce años, Willaumez inició bajo el mando de Bougainville y La Pérouse una carrera que lo llevaría a participar en numerosas misiones alrededor del mundo, incluida la primera, encargada de encontrar, justamente, el paradero de la mítica expedición desaparecida. Además del diccionario que le dio amplio reconocimiento, Willaumez fue el responsable de las primeras nociones de navegación recibidas por el príncipe de Joinville. Condecorado con el título de Gran Oficial de la Legión de Honor y Caballero de la Orden Real y Militar de Saint-Louis, su nombre está grabado en el Arco del Triunfo, en París. Lucas, sin embargo, construiría una carrera bastante accidentada, sin dejar muchos rastros para los historiadores que quisieran escribir sobre su biografía más adelante: conducta misteriosa, destino incierto, ningún retrato conocido.47 Mas la firma del capitán contenía tres puntitos que formaban un triángulo. Esta pista casi imperceptible ofrece, sin embargo, una indicación reveladora de las concepciones filosóficas y de los lazos personales que marcaron la vida de este enigmático personaje. Como otras firmas adornadas con ese símbolo, ella expresaba una condición de pertenencia: Lucas era masón. Si, por un lado, la masonería siempre guardó sigilo de sus códigos y rituales, por otro, estos han servido históricamente para que los masones se reconozcan mutuamente, mirando no tanto a un pasado común, sino a los vínculos del presente y las perspectivas a futuro.48 Analizar los lazos con la masonería de varios personajes ligados a la historia del OH no es tarea sencilla, más aún dado el carácter sigiloso de la organización. El abrigo del secreto siempre viabilizó oposiciones y cons-


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piraciones en su interior, aunque se presentara como guardiana de valores no políticos (sabiduría, justicia, beneficencia, etc.). Por un lado, hay que tener en cuenta cómo una institución políticamente conformista en la era napoleónica se transformó, en pocas décadas, en una caja de resonancia de las ideas liberales en Francia. En 1830, varios masones estuvieron involucrados en las “jornadas gloriosas” que condujeron a Louis-Philippe al trono.49 Las logias masónicas, evocando la fraternidad humana, el poder de la razón y las virtudes de la sabiduría y de la filantropía, promovían una sociabilidad inspiradora de la difusión de ideas liberales y progresistas sobre el orden político y social, a pesar de su tradicional legalismo en relación a los poderes establecidos.50 Por otro lado, los antagonismos que dividían a la sociedad francesa también confrontaban diferentes concepciones de poder e intereses sociales en el interior de las logias masónicas, por lo que, si es posible hablar de un proyecto masónico, este se caracterizaría, como señala Eric Saunier, por la ambigüedad y diversidad de puntos de vista sobre el futuro de la nación. La obra de Jean Crouzet, uno de los mayores estudiosos de la masonería, trae un amplio estudio documental sobre el tema e incluso un dato sobre Augustin Lucas: él ya integraba la logia La Parfaite Réunion, el 15 de enero de 1833.51 Creada en 1805, en la comunidad de Saint-Parisis, en Bayona, ciudad en la costa francesa cerca de la frontera con España, esta logia amplió sus actividades durante toda la primera mitad del siglo xix, reuniendo comerciantes, armadores, ingenieros, funcionarios públicos y comandantes de barcos. La afiliación de Lucas a la masonería ciertamente le ayudó a abrir puertas y a obtener, al menos en parte, algún apoyo para su em-

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prendimiento en los gabinetes ministeriales de la Monarquía de Julio, además de asociaciones comerciales y sociedades científicas de la época. Después de todo, un masón siempre tiene el deber de ayudar al otro y esa ayuda fue construida por la confluencia de principios y propósitos que unían la expedición del Oriental-Hydrographe a otras concepciones e iniciativas del momento. El rango de capitán de ultramar es, históricamente, el más alto en la carrera de un oficial de la marina mercante. El ejercicio y la profesionalización de esta actividad fueron fundamentales, en el siglo xix, para la extensión de las rutas y de los negocios de grandes armadores y comerciantes. Habilitaba a los capitanes al mando de los buques empleados en los viajes oceánicos a expandir esos negocios mucho más allá de las zonas costeras de Europa, atendidas por la navegación de cabotaje. En general, un capitán de ultramar debía fidelidad al propietario del buque y estaba sometido a un conjunto de reglas de conducta al mando de la embarcación, en el transporte de la carga y en el cuidado de la tripulación.52 La profesionalización de la marina mercante francesa ya contaba, en la década de 1830, con cursos preparatorios y bibliografía especializada.53 Los números se presentan en los Annales maritimes et coloniales: 15 657 buques de vela y 85 embarcaciones de vapor componían la flota de la marina mercante francesa en 1839.54 Pero la formación práctica de su tripulación era considerada precaria, lo que la dejaba mal preparada ante las dificultades de la navegación oceánica y las oportunidades que se abrían al comercio francés. Para los aprendices de marina que se iniciaban en la carrera mercantil no existía nada semejante al buque-escuela Orión, el primero de la Armada francesa, con sede en Brest, de 1827 a 1840.55 49


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Augustin Lucas (1804-después de 1858) El comandante del OH nació el 6 de marzo de 1804, en Bongor, aldea de Belle-Île (hoy, Belle-Île-en-Mer), en la costa de Bretaña.56 La isla, actualmente, es una atracción turística con una población menor a la del siglo xix, cuando las actividades económicas del lugar estaban concentradas en la navegación, la pesca, la agricultura y la construcción naval. Lucas era hijo de un pescador de la región y comenzó su vida en el mar siendo niño. Los registros de la Marina francesa describen al joven, que ingresó como marinero en la carrera de la marina mercante, inscrito en Bangor, en 1824, como un hombre de “cabellos rubios, ojos rojos, frente alta, nariz grande, boca mediana, barbilla redonda”.57 Entre 1826 y 1831, época en la que obtuvo la licencia de maestro de cabotaje, Lucas navegó por la costa francesa e hizo viajes más largos a Guadalupe (1828), a Martinica (1829) y a Reunión (1830). Combinó el estudio de matemáticas, astronomía, mecánica y disciplinas afines con el aprendizaje teórico y práctico de las maniobras que componían el arte de la navegación de grandes veleros en la Escuela de Hidrografía (Ecole d’Hydrographie), de Rochefort (Francia), donde se graduó como capitán de marina mercante el 2 de junio de 1832.

Rochefort, en Francia, también conocida como la “ciudad arsenal”, y sus astilleros, almacenes y aserraderos, c. 1840.

Lucas se casó con la joven Elisabeth Zoe Bellais, en Rochefort, el 3 de setiembre de 1832, luego de recibirse de capitán de ultramar.58 Ella ya esperaba la primera hija de la pareja. Nacida en una familia que tenía posadas en la ciudad, Elisabeth acompañó a Lucas en su primer paso por América del Sur, a bordo del Le Trophée et Mathilde, entre 1834 y 1835. El capitán adquirió cierta notoriedad en el medio marítimo con ese viaje, al vencer una seria adversidad en el Cabo de Hornos. El barco perdió el timón, pero él salvó a todos creando un “timón de la suerte” (“gouvernail de fortune”), un dispositivo provisorio armado en la popa del barco capaz de dirigirlo hasta Valparaíso. En esa ocasión, Lucas dijo que el artefacto era tan bueno que podía resistir una vuelta al mundo.59 El invento, comunicado en una reunión del Consejo de Marina, se registró en los Annales maritimes et coloniales, publicación que contenía la legislación, los acontecimientos, las innovaciones y los estudios relacionados con los asuntos navales, así como la indicación de los libros que deberían integrar las bibliotecas de los buques de la Marina de Francia.60 Lucas obtuvo así la reputación de un comandante experimentado y capaz, confirmada más tarde con la publicación de algunas obras que revelarían sus preocupaciones e intereses. La segunda hija de la pareja nació en Valparaíso en 1835. Elisabeth, las dos niñas,61 el cuñado Prosper Bellais, inscrito como novicio y la hermana Louise-Augustine Lucas, casada con Jean-François Briel, tercer teniente, participarían del OH, brindando a la expedición una naturaleza familiar inusual, comentada por los contemporáneos.62

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El “timón de la suerte” (“gouvernail de fortune”) creado por el comandante Augustin Lucas. Ilustración de la obra Le candidat (París, 1850; 1853).


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Algunos meses antes de la partida del OH, el capitán Lucas lanzó una obra cuyo título representaba por sí solo una plataforma política: Extrait d’un mémoire sur quelques changemens à apporter dans l’organisation de la Marine et notamment sur le moyens que la France pourrait employer pour en augmenter le personnel sans augmenter le budget général; suivi d’une note sur les causes et la faiblesse de notre commerce maritime (“Extracto de una memoria sobre algunos cambios a introducir en la organización de la Marina y sobre los medios que Francia podrá emplear para aumentar su personal sin aumentar el presupuesto, seguido de una nota sobre las condiciones y las debilidades de nuestro comercio marítimo”).63 En la portada, el autor era presentado como “capitán y fundador de la expedición destinada a hacer la vuelta al mundo con el único objetivo de formar a las personas para la marina y el comercio”. En la misma página, como epígrafe sugestivo, una frase de San Bartolomé, el apóstol viajero: “amar a la Patria es hacer todos los esfuerzos para que le teman en el extranjero y permanezca en calma internamente”. Estos principios parecían guiar, en aquel momento, todas las inversiones que se hacían necesarias a la Marina de guerra y mercante de Francia. Para concretarlos, Lucas no ahorraría ni siquiera en las metáforas: La Marina es el agente más poderoso y activo de la civilización universal; reduce las distancias y acerca a las personas; es la mensajera, la abeja de todas las necesidades de la humanidad, como Europa es su colmena.64

La obra trae, al final, el esbozo de un proyecto que, más tarde, sería detallado por el capitán en materiales publicados en los pe-

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Portada del libro escrito por el capitán Lucas, publicado en París en 1839.

riódicos y otros materiales impresos. Lucas presenta allí, en pocas líneas, su concepción de un buque-escuela para la marina mercante, idea ya introducida con argumentos y datos convincentes como estrategia para ayudar a divulgarla en el medio naval. ¿Cómo obtener, por ejemplo, información útil sobre los países con los que podrían establecerse buenos negocios si los que allí llegaban mantenían esa información en secreto? La respuesta era incisiva: los relatos de viaje no traían datos precisos sobre la naturaleza y el volumen de los bienes importados y exportados por el país, ni sobre los medios de pago y los precios obtenidos por los artículos franceses en el comercio internacional, entre otras informaciones que debían ser recogidas en el origen y 51


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expresión recurrente en los textos e imágenes del universo marítimo. En 1850, Lucas publicaría otro libro, en el que también expresa esa mentalidad con claridad, inspirándose en su propia historia: Estoy particularmente interesado en resumir todos los conocimientos prácticos que he adquirido sobre la navegación, durante veinticinco años de experiencia, en todos los niveles de la profesión, desde los deberes del novato hasta el puesto de capitán.68

Velero de tres mástiles, en representación gráfica (elevación) para el libro de Augustin Lucas, Le candidat (París, 1850; 1853).

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sistematizadas por los oficiales de la Marina mercante para beneficio de Francia.65 Las oficinas de la Imprenta Wittersheim (Imprimerie Wittersheim), propiedad de un grabador e impresor con ideas liberales,66 dieron forma al libro y luego a la propaganda propiamente dicha de la expedición. Los folletos con los planos de viaje y las condiciones de admisión en el OH presentaban en detalle una experiencia que prometía “engrandecer la patria y sus negocios en el extranjero”.67 Dirigida a los jóvenes que se sintiesen atraídos por la marina mercante y otros emprendimientos, el viaje de instrucción tenía el atractivo de ser una experiencia que constituía un requisito esencial para el éxito en los negocios, en el contexto de la expansión de la economía capitalista. La fe en el conocimiento adquirido por la propia experiencia del individuo, uno de los rasgos característicos de la mentalidad burguesa, era

Los viajes de circunnavegación, más que cualquier otra actividad naval, representaban una oportunidad práctica para los hombres del mar y para las naciones que quisieran asegurarse un lugar con posiciones ventajosas en la circulación transoceánica. Los Estados Unidos ya habían ingresado en la disputa, organizando, en 1838, la US Exploring Expedition (Expedición Exploradora de los Estados Unidos), la primera expedición alrededor del mundo de la Marina norteamericana, comandada por el capitán Charles Wilkes, cuyos informes se publicaron en 1845.69 Esa circulación a nivel mundial era también una especie de escaparate. Para la Monarquía de Julio, la política de recomposición del prestigio de su fuerza naval pasaba por la presencia expresiva de barcos franceses en los cuatro rincones del planeta. Como afirmó Hélène Blais, era “necesario representar lo que simboliza, al menos para la Francia de esa época, la idea de tener barcos que cruzan el planeta con la bandera tricolor”.70 La visibilidad de ese prestigio, en todo caso, dependía de los resultados científicos y comerciales de las misiones realizadas. En un planeta que contaba ahora con menos lugares para ser descubiertos y muchos negocios a concretar, el viaje de


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La confrontación entre la expansión colonial y los intereses comerciales, estampados en la representación burlesca de la prensa parisina, 1839. La competencia entre el azúcar tradicional extraído de la remolacha por los productores franceses y la obtenida de las plantaciones de caña de azúcar con mano de obra esclava (Antillas, Brasil, etc.), transportada a Francia por armadores de Nantes y otras ciudades portuarias, era uno de los grandes temas de debate en ese momento. Ambas partes exigían protección, indemnización y compensaciones gubernamentales para sustentar sus negocios y hacer frente a la competencia.

circunnavegación del OH se presentaba, en las palabras de su creador, como una misión estratégica para su país: Sobre todo, debemos convencernos de que la Marina inglesa y el comercio marítimo de Inglaterra están en auge. El inmenso litoral de esta potencia, el gran número de posesiones que reunió en todas partes del mundo, junto con la ventaja incalculable de tener a sus fabricantes en esos puertos, pronto le proporcionaron la oportunidad de establecer relaciones con todos los pueblos y de suplirlos con exclusividad, en nuestro perjuicio [...]. Así, observamos cómo todos los pueblos de América del Sur se abastecen casi exclusivamente de artículos ingleses que se fabrican

La historia de las relaciones comerciales entre Francia y Brasil y sus perspectivas, en la obra de 1839. Horace Say era hijo del célebre economista francés Jean-Baptiste Say. Además de ser comerciante y exportador, también se dedicó a la publicación y enseñanza de temas relacionados.

a mejor precio y con mejor calidad en Francia que en Inglaterra. Vimos algo aún más grave: cómo los buques estadounidenses y los buques franceses, por ejemplo, llegando en la misma época y en los mismos lugares, transportaban mercancías francesas del mismo tipo. Los primeros suministran sus mercancías a tal precio que nuestros barcos, obligados a seguir el flujo de la venta, no obtenían de su carga ni siquiera el precio del costo al momento del embarque.71

Las palabras de Lucas coincidían así con el diagnóstico de muchos críticos de la época sobre la situación de debilidad de la marina mercante francesa en relación a la competencia 53


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Carpinteros intentando reparar el daño provocado por el hielo en el casco de H. M. S. Terror en su viaje a la Antártida, 1836. El buque de guerra adaptado para la exploración en el hielo entró en la historia como una de las célebres embarcaciones de la marina inglesa. El dibujo, “tomado con la cámara lúcida” por el inglés William Smyth, retrata los problemas enfrentados en el viaje previo a la exitosa misión del capitán James Ross a la Antártida. El artista pintó, posteriormente, el lienzo H.M.S. Terror in the ice, que representa las inclemencias climáticas enfrentadas por la expedición.

de otros países, especialmente la de Inglaterra.72 Las colonias francesas en varios continentes y los jóvenes Estados que se abrían a su influencia en América del Sur señalaban horizontes de negocios que, ante la presión por el fin de la esclavitud, representaban mercados bastante prometedores para nuevas inversiones de la marina mercante en general. Pero la disputa por esas áreas, como en el caso de Oceanía, alteraba el ánimo de comerciantes, armadores, colonos y misioneros de distintas nacionalidades, además de los propios nativos, y hacía emerger una serie de conflictos en varios frentes.73 Por eso mismo, 54

las palabras del capitán de ultramar también dejaban entrever los antagonismos comerciales, diplomáticos y simbólicos que se extendían por todos los rincones del planeta en los años siguientes. El comercio marítimo internacional promovía la creciente circulación de personas, mercancías y capitales a escala global, predicando el libre comercio y el fin del tráfico de seres humanos, pero combinaba esa retórica con las guerras, invasiones, saqueos y demás conflictos armados que alimentaban su expansión. No hubo limitaciones para los métodos empleados. Para garantizar la apertura de China a Inglaterra, la Guerra del Opio (1840-1842) fue un ejemplo emblemático de las estrategias empleadas en la expansión del capitalismo, con la dependencia del opio inducida a miles de chinos.74 Lucas era consciente de la complejidad de la misión que proponía con el proyecto de la expedición, pero tenía la expectativa de atraer las glorias concedidas a los hombres del mar que lo precedieron en los célebres viajes marítimos del pasado. El historiador LeroiGourhan nos dejó una bella imagen sobre la psicología del explorador que un día parte hacia los límites más lejanos del planeta: El explorador, considerado aisladamente como un individuo de élite, no revela mucho más que el excepcional desarrollo de las cualidades fundamentales de un hombre de acción. Excepto en los casos en que actúa bajo las órdenes ajenas y realiza su viaje como si fuera a tomar parte en una batalla o tratado de comercio, encontramos en él el rasgo del sueño de evasión: él es hijo del marinero o sobrino del oficial colonial, prefiere leer historias de conquistas o simplemente soñó, frente al mar o a una tienda de feria. Existe en él una cierta


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predeterminación, su capacidad latente de evasión es superior a la media y las causas externas de excitación no hacen más que fijarla en un objetivo. Él sabe que muy pronto partirá y es generalmente a partir de ese punto que entran en juego sus cualidades de emprendedor.75

La competencia comercial entre las naciones y la expansión de su poderío naval, íntimamente ligadas a la circulación de personas, saberes y productos en la primera mitad del siglo xix, también alimentaban el sentimiento patriótico en relación a los viajes pioneros alrededor del mundo y las novedades que llevaban a bordo. Inglaterra preparaba una misión naval hacia la Antártida, comandada por el capitán James Clark Ross, cuando la invención de la daguerreotipia fue divulgada por la prensa en enero de 1839. En nombre de la Real Sociedad (Royal Society) en Londres, el físico inglés John Herschel escribió a Daguerre, antes de la revelación de los secretos de su procedimiento, en agosto, solicitando un aparato y las respectivas instrucciones para que la misión inglesa se iniciara ya contando con la novedad. No tuvo éxito. Francia no estaba dispuesta a conceder a Inglaterra la prioridad en la utilización del invento en viajes marítimos.76 El reconocimiento público de la misión inglesa a la Antártida, entre 1839 y 1843, acabó llegando de otras formas. Rompió una barrera histórica al penetrar en sus glaciares, como nunca antes se había logrado. El comandante inglés sería inmortalizado, entonces, por un tipo de homenaje conferido a tantos conquistadores del mundo: el Mar de Ross, al sur de Nueva Zelanda, lleva su nombre.77 Cuando el anuncio de la invención de la daguerreotipia fue divulgado por los diarios de varias ciudades, repercutiendo en las

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novedades anunciadas en París, los inventores de otros procesos fotográficos comenzaron a confrontar sus descubrimientos con el invento de Daguerre. Las investigaciones de William Fox Talbot se comunicaron públicamente en Inglaterra y, con ellas, salieron a la luz las discusiones sobre la anterioridad de sus “dibujos fotogénicos”, en relación a las imágenes obtenidas con el daguerrotipo.78 Los franceses no tardaron en hacer públicas las experiencias realizadas por Nicéphore Niépce, el socio ya fallecido de Daguerre, demarcando así lo que sería la innegable primacía de sus descubrimientos sobre los demás inventores.79 La polémica en torno a la paternidad de la invención de la fotografía, transferida de las academias científicas a las páginas de los periódicos, fue más que un capítulo de la antigua rivalidad entre las dos potencias. Se inscribe en un sentimiento, como caracterizan algunos autores, de “anglofobia” (y su inverso, la “francofobia”) y se extiende por diversos aspectos del imaginario colectivo, especialmente en las décadas de 1830 y 1840, cuando el esclavismo, la colonización y otros temas también dividían las arenas.80 Un comentario, en 1841, señalaba lo que parecía ser, entonces, la expresión de esas rivalidades en la prensa y en el espacio público: “en Inglaterra, los periódicos son intérpretes y traductores de la opinión pública; en Francia, son ellos los que la dictan”.81 El “siglo de la prensa” aún no había mostrado toda la amplitud del papel asumido por los periódicos a partir de la década de 1830, pero estos ya se mostraban como un vehículo de comunicación de masas y un ámbito fundamental para los debates de la vida pública. La dimensión tendría distintos matices en cada país o ciudad.82 La imprenta adquirió un peso muy importante en la reputación de las invenciones, 55


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científico de la época, también colocaba en un segundo plano las formas de cooperación, ensayo y experimentación inherentes a cualquier proceso de invención, además de encubrir las demás disputas en juego en la escena política. El argentino Florencio Varela, exiliado político, al asistir a las primeras demostraciones de la daguerreotipia en Montevideo, comentó:

La hoja de una vid reproducida en “dibujo fotogénico”, proceso fotográfico inventado por Fox Talbot, c. 1834-1839. Los “dibujos fotogénicos” de William Henry Fox Talbot (photogenic drawings), obtenidos por el inventor desde 1834, fueron presentados a la Sociedad Real (Royal Society), en Londres, a fines de enero de 1839, tras el anuncio de la invención del daguerrotipo en París. Con la utilización de papel salado, Talbot exponía el papel directamente a la acción de la luz solar (más tarde emplearía la cámara oscura), hasta que la imagen allí formada se revelase, tras unas pocas horas de exposición, ante los ojos del observador. Con sus “dibujos fotogénicos”, una imagen en “negativo” podía generar, por contacto, otras imágenes en “positivo”. Aunque el proceso fuese lento y la calidad de la imagen relativamente pobre, la viabilidad de obtener múltiples “copias” de una sola “matriz” representaba una ventaja sobre el daguerrotipo. Una vez perfeccionado, el proceso desarrollado por Talbot también se volvió conocido por el nombre del inventor (“talbotipo” o “calotipo”) y su principio básico (negativo/positivo) pasaría a caracterizar la naturaleza misma de la imagen fotográfica.

exponiendo los conflictos de prioridad y, al mismo tiempo, amplificando las formas de reconocimiento y legitimación que consagraban a inventores y científicos.83 La disputa por la paternidad de la fotografía, al priorizar la anterioridad francesa o inglesa de una de las invenciones más aclamadas por el mundo 56

Tal es la historia del descubrimiento que, a mediados del año anterior [1839] distrajo a Francia y Europa de las tensiones políticas que las absorbían. El nombre de Daguerre hizo olvidar muchas veces el de Abd el-Kader y las cuestiones de óptica suplantaron las de la política de Oriente. Los soberanos europeos se apresuraron, según el testimonio del ministro Duchâtel, a ofrecer cantidades considerables a Daguerre a cambio de su secreto. Pero Daguerre era francés y no podía privar a Francia de ese hermoso laurel en su corona científica.84

Aquel joven aspirante de la Marina francesa que vino a parar al Nuevo Mundo en 1824 fue uno de los inventores de la época que lamentó por muchos años la falta de reconocimiento público a la concepción de un proceso fotográfico diferente al de la daguerrotipia.85 Después de cruzar el Atlántico y pasar algún tiempo en Río de Janeiro, Florence se estableció en la provinciana villa de San Carlos (actual ciudad de Campinas), en el interior de San Pablo, donde intentó ganarse la vida con la pintura de retratos en tamaño natural, retratos en miniatura e impresiones tipográficas, además de dedicarse al descubrimiento, aplicación y comercialización de algunas invenciones. En 1833, concibió un proceso con el que pretendía “multiplicar los dibujos y los escritos solo por la acción de la luz solar”, y producir, por


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ese sistema, copias de rótulos de farmacia y diplomas de la masonería.86 En 1839, la noticia de la invención de la daguerreotipia en Francia fue publicada en Brasil y el viaje que llevó al joven Florence tan lejos de casa hizo al artista e inventor ya maduro lamentar profundamente el exilio en que se encontraba.87 El librero y tipógrafo bonapartista Pierre Plancher llegó a Río de Janeiro el mismo año que Florence, pero, a diferencia del novato, vino a Brasil huyendo de la persecución política de Francia.88 Tres años después, fundó el Jornal do Commercio, vendido posteriormente al francés Julio Villeneuve, dueño de la Typographia Imperial y Constitucional, que lo convirtió en uno de los más importantes del Brasil monárquico.89 En 1839, el periódico tenía una sección especialmente dedicada a las noticias científicas. En ella contemplaba a los lectores de la Corte y de las provincias del Imperio con las materias relacionadas a inventos y descubrimientos que surgían en el país y en el exterior. El artículo “Optique; révolution dans les arts du dessin” (“Óptica; revolución en las artes del diseño”), publicado en Le Siècle (París, 17 de enero, 1839), traducido al portugués en O Panorama (Lisboa, 16 de febrero de 1839) y reproducido por el Jornal do Commercio (Río de Janeiro, 1 de mayo de 1839), trajo la novedad hasta Florence. El material exaltaba el “milagro nuevo e inesperado” que permitía a la propia naturaleza retratarse a sí misma. Representa uno de los mejores ejemplos del papel que los periódicos y las prácticas editoriales de la época tuvieron en la difusión de esa idea. “Abandonado a su propia suerte”, Florence constató que Francia concedía a Daguerre todos los honores que él también creía merecer por la invención de un proceso fotográfico, y vio con profundo desánimo

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Conjunto de etiquetas para frascos farmacéuticos reproducidos por el proceso fotográfico inventado por Hercule Florence, 1833.

los esfuerzos que realizaba en condiciones tan desfavorables.90 La ausencia de compensación financiera por el trabajo de investigación y la búsqueda de reconocimiento social también alcanzaban a otro francés, igualmente dedicado a las experiencias fotomecánicas. El primer autorretrato fotográfico es representativo del alcance de esta cuestión en el siglo xix y presenta, no por casualidad, lo que podría ser la figura de un náufrago. Hippolyte Bayard retrató, a mediados de 1840, su propio cuerpo, desnudo y desfallecido, atribuyéndole la leyenda: “autorretrato de un ahogado” La imagen que hizo de sí mismo expresaba, con sutil ironía, una gran frustración por el desinterés de Arago y otras personalidades de Francia por su proceso fotográfico (el positivo directo sobre papel). El autorretrato de Bayard recurrió, así, al llamado de la figura de un náufrago, tan presente en el imaginario de la época, 57


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no para fijar la fisonomía del inventor con el “lápiz de la naturaleza”, sino para alcanzar la sensibilidad de los contemporáneos. La fotografía, a pesar de la idea de que era “un arte sin arte”, que tan solo “reproducía” el mundo visible, empezaba a mostrar que también podía ser una imagen simbólica y ficcional.91 En las notas y diarios de toda una vida, Florence expresó su convicción sobre el reconocimiento del esfuerzo individual y, por consiguiente, en la jerarquía del mérito en la sociedad, una concepción muy cara a los inventores, científicos e ingenieros franceses, muy influenciados por las ideas de SaintSimon.92 El 26 de octubre de 1839, publicó en el A Phenix, de San Pablo, un artículo en el que comunica públicamente su invención: Otro descubrimiento mío, conocido también en este pueblo y por algunas personas de Río de Janeiro, es la Fotografía. El escrito que fue enviado a París llevaba al final estos dos títulos: Descubrimiento de la Fotografía o impresión por luz solar; Indagaciones sobre la fijación de las imágenes en la cámara oscura, por acción de la luz. Un dibujo fotografiado por mí fue presentado al príncipe de Joinville y puesto en su álbum por una persona a quien debo este favor. Acabo de ser informado que en Alemania se ha impreso por la luz, y que en París se está llevando la fijación de las imágenes a una gran perfección. Como yo intenté poco con la fotografía por necesitar de medios más complicados y de suficientes conocimientos químicos, no disputaré el descubrimiento a nadie, porque una misma idea puede venir a dos personas, porque siempre he encontrado precariedad en los hechos que yo alcanzaba, y a cada uno lo que se le debe [...].93 58

El comunicado de Florence abre algunas pistas hacia la historia del OH y, particularmente, a la llegada de la daguerrotipia a Río de Janeiro. Además del príncipe de Joinville, a quien regaló un “dibujo fotografiado”, el inventor presentó los estudios y las imágenes que venía produciendo a otros extranjeros con quienes tuvo la oportunidad de intercambiar información. El reverendo Daniel Kidder fue uno de ellos. Entre los años 1837 y 1840, el misionero norteamericano vivió en Brasil y viajó de norte a sur del país. Conoció a Florence en su paso por la provincia de San Pablo. Cuando el OH hacía escala en Salvador, en diciembre de 1839, Kidder estaba en la ciudad, después de visitar las provincias del norte y nordeste.94 En contacto con la tripulación, el norteamericano recibió una oferta del comandante Lucas: podría seguir con ellos hasta Río de Janeiro. El libro Sketches of residence and travels in Brazil, publicado en 1845, relata la experiencia del misionero a bordo del OH, con observaciones sobre la acogida que recibió, la naturaleza de la expedición, la disposición del buque, así como la comida, la etiqueta y los hábitos franceses adaptados a la vida en el mar: Mi primera noche en el entrepont (cubierta intermedia) fue larga y casi insomne. El aire del compartimiento estaba excesivamente caliente, no habiendo ningún viento ni movimiento para asegurar la mínima ventilación. Además del gran número de aquellos que dormían, cuya respiración enrarecía el aire cada vez más, las personas conversaban en todas direcciones y como un grupo tras otro aparecía, se presentaban nuevos temas de interés. Me distraje con un diálogo que ocurría cerca de mí, en estos términos:


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—¿Nuestro pasajero llegó? —Sí, está aquí. —¿Es sacerdote? —Sí, ya tomó sus votos. —Realmente, tuvo con nosotros una educación divertida aquí.95

Cuando el OH ancló en el puerto de Río de Janeiro, el Jornal do Commercio informó, como de costumbre, los barcos que llegaban a la ciudad y, también, la presencia de Kidder entre los pasajeros provenientes de Salvador.96 La información de que había un daguerrotipo a bordo, probablemente dada por el comandante Lucas o por otro miembro de la expedición, no tardó en conocerse. Esta parece ser la razón por la cual el Jornal do Commercio divulgó, cinco días después de la llegada del OH, el artículo que Florence había publicado en octubre del año anterior. La transcripción, en la primera página, aparecía junto a otro artículo sobre los últimos experimentos fotográficos realizados en Bélgica y Alemania. La intención, decía el periódico, era invitar al lector a decidir si el mundo le debía ese descubrimiento a Europa o a Brasil.97 La daguerrotipia llegaba así a la ciudad y, con ella, una amplia y duradera polémica sobre la paternidad de la invención de la fotografía.

El paso por Río de Janeiro registrado en el atlas de la expedición alrededor del mundo de la fragata Venus, entre 1836 y 1839. El atlas constituye el quinto volumen de los informes del viaje, dirigido por Abel Du Petit-Thouars, publicados entre 1840 y 1843.

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Capítulo 1 1. Se puede ver una lista de estos viajes en https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_circumnavigations. 2. “Prospecto Specimen”, Museo Universal, jornal das famílias brazileiras, 1837, pp. 2-3. 3. Sussekind, 1990, esp. p. 80. 4. El mar y sus representaciones en la pintura, en diversas temporalidades y espacialidades, ya ha sido tema de muchas exposiciones; se destacan entre las más recientes As idades do Mar, en la Fundação Calouste Gulbenkian (Lisboa, 2012-2013), y A Europa e o mar, en el Deutsches Historisches Museum (Berlín, 2018). Cf. Pereira et al., 2012, y Blume et al., 2018. 5. Jal, 1848, p. 476. 6. Pigafetta, 2011; Taillemite, 1987, pp. 1339; Gouzy, René. “Magellan”. En: Leroi-Gourhan, 1947, pp. 52-54. 7. Cartier, 1973, pp. 151-164; Taunay, s/d, pp. 431-432. 8. Daumas, 1957, pp. 455-462. Ver tb. Fernández-Armesto, 2009. 9. Kury, 1998, p.67. 10. J.N.L. Baker. “Cook”. En: Leroi-Gourhan, 1947, pp. 82-85. 11. Frame; Walker, 2018, esp. pp. 204-215. 12. [Anônimo]. “Viajes de Descubrimientos. La Pérouse”, El Mercurio, Valparaíso, 19 de junio de 1840, p. 2. 13. Cf. Doneaud, 1865. Profesor de literatura en la École navale, Alfred Doneaud publicó más de una decena de libros sobre la historia de la marina y “las glorias marítimas” de Francia, expresión que ayudó a consagrar. Sobre la presencia de la expedición de La Pérouse en el imaginario francés, ver también http://www.laperouse-france.fr. 14. La expedición Malaspina-Bustamante, entre 1789 y 1794, fue una de esas iniciativas y reunió extensa documentación sobre las regiones del Pacífico (América, Filipinas, Nueva Zelandia y Australia, entre otros puntos). Promovida por el imperio

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español, no podía ingresar a los puertos brasileños y llegó directamente a Montevideo, tras un breve pasaje por la isla de Trinidad, en la costa brasileña, por donde también había pasado la expedición de La Pérouse. 15. Taillemite, 1987, p. 69. 16. Duron, 2000, esp. p.190. El autor aclara las diferencias e imprecisiones en la literatura naval entre palabras como navire y batiment, que en español tienen la misma traducción (‘navío’). 17. Jean Meyer. “Marines et économies”. En: Marine et technique au XIXe siècle, [1988], p. 34. 18. Jardin y Tudesq, 1973, t. 6, pp. 10-30. 19. Golo Mann. “El desarrollo político de Europa y de América de 1815 a 1871”. En: Mann y Heuss, 1985, p. 480. 20. Ídem, esp. pp. 477-494; Gueniffey, 2000, p. 1465. 21. Los armadores franceses que se dedicaban al “tráfico” partían de los puertos del país con productos manufacturados europeos que intercambiaban en África por hombres, mujeres y niños esclavizados y transportados en sus navíos para ser vendidos a los colonos de las islas Reunión (entonces llamada Bourbon) y Mauricio, Indias Occidentales, Brasil, América del Norte y del Océano Índico, a cambio de azúcar, café, cacao, algodón, tabaco y otras mercaderías que exportaban a Europa. 22. El tema fue considerado a través de ese prisma por mucho tiempo. Cf. Jullin, 1947, p. 23. La batalla de Trafalgar, en la costa española, representó una gran derrota para Francia que, sin el control del Atlántico, perdió la chance de invadir Inglaterra. El almirante Nelson, gran responsable de la victoria, murió en esta batalla y se transformó en uno de los mayores héroes ingleses de todos los tiempos. 23. AN (France). “Notes sur les affaires courantes”, Rapports du et au ministre de la Marine, 1789-1863, 20 de octubre de 1840.

Cote BB1-80. Ver tb. Darrieus y Quèguiner, 1997, pp. 29-41. 24. Gueniffey, 2000. 25. René Estienne. “Dupuy de Lôme et le Napoléon”. En: Marine et technique au xixe siècle, [1988], p. 203. 26. Riviale, 2000, p. 242. 27. Blais, 1996, pp. 78-79; Ídem, 2001, p. 1. La tesis de la autora, consultada en el SHD-Marine, en 2001, fue publicada en 2005. Ver la referencia completa en la Bibliografía, al final de este libro. 28. Taillemite, 1987, p. 61. 29. Anónimo. “Vocabulaire pittoresque de la marine”. Magasin Pittoresque, París, año 8, 1840, p. 128. 30. Grehan, 1837-1846. 31. Freitas, 1855; Rodrigues, 1999, esp. pp. 29-38. 32. Grand dictionnaire [...], 1873, v. 10, p. 1208. Disponible en https://gallica.bnf.fr/ ark:/12148/bpt6k205362h/f1212.image (Encyclopédie Larousse). 33. Pueden verse los diccionarios marítimos publicados a lo largo del siglo XIX, Brasil incluido, en http://www.bruzelius. info/Nautica/Nautica.html. 34. Louis Reybaud. “Avenir de notre marine; Rapport sur le matériel de la Marine, par M. le baron Tupinier, membre du conseil d’amirauté, etc.”, Revue des Deux Mondes, París, tome 22, 1840. 35. Sylviane, 1990, pp. 47-52; Palais de Chaillot, 1943, p. 2. La apertura del Museo Nacional de la Marina (Musée National de la Marine), en Palacio Chaillot y la amplia reforma conceptual realizada en años recientes comprueban el vigor de esta tradición. 36. El término empleado para designar a las islas situadas entre los océanos Pacífico e Índico en aquella región del planeta fue consagrado por el uso a principios del siglo XIX. 37. Jean-Paul Faivre. “Dumont D’Urville”. En: Leroi-Gourhan, 1947, p. 267. Ver tb. Taillemite, 1982. La Sociedad de Geografía


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de París otorgó una medalla de oro a la expedición. 38. Hennequin, 1836, t. 2, pp. 353-375; Taillemite, 1982, p. 296; Yvert, 1990, p. 181. Según A. Carré “Se ve cuánto Lucas sigue aquí las intenciones del ministro Rosamel. Esa es la razón de la aprobación que concederá a Lucas y lo recomendará a otros ministerios”. Carré, 1970, p. 18. 39. France. Almanach royal et national pour l’an 1839 présenté à sa Majesté [...]. París: A. Guiot et Scibe, 1839, 4.ª parte, Dept. de la Marine et Colonies, esp. p. 132. 40. Chapuis, 1999. Ver, especialmente, el capítulo 4, “Éloge de la méthode”. 41. AN (France). Fond de la Marine. Serie “Correspondence génerale et mouvement (minutes)”, Lettre (minute) à “François Arago, secretaire perpetuel de l’Academie Royal et des Science”. 10 de setiembre de 1839. Cote BB2-271, fl. 38; AN (France). Fond de la Marine. Serie “Rapports du ministre au roi e rapport au ministre”, “Proposition d’approuver l’achat d’un daguerréotype”, 12 y 28 de setiembre de 1839. Cote BB1-79, p. 199. 42. Bourroul, 1900, pp. 9 y siguientes. 43. Hennequin, 1835-1837, pp. 264-296. 44. Ídem, p. 47. El autor afirma que Rosamel habría hecho la presentación entre Florence y al francés Pierre Dillon (exsecretario de Joachim Lebreton y, después de 1816, un comerciante establecido en Río de Janeiro), deduciendo que también habría autorizado el desembarque de su novicio para que así Florence no fuera considerado un desertor. 45. El tema será comentado más adelante en este capítulo. 46. Bourroul, 1900, p. 22 (sin indicar precisamente la fuente). Hercule Florence. “L’inventeur au Brésil”, En: “L’Ami des arts”, 1837, p. 177. Apud Monteiro, 2001, p. 55. 47. O’Reilly, 1966, pp. 45-46. El historiador, en una entrada biográfica sobre Lucas, lamenta no haber encontrado jamás un solo

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retrato del capitán de marina mercante, lo que también ocurrió en la investigación para este libro. 48. Sobre la historia de la masonería, ver Faucher, 1988; Saunier, 2000; Morel, 2001; https://en.wikisource.org/wiki/1911_Encyclopedia_Britannica/Freemasonry. 49. El general Gilbert du Motier, marqués de Lafayette, héroe de la revolución de 1789 y de la guerra de Independencia de los Estados Unidos de América, además de reconocido masón, se volvió una figura emblemática de la vinculación de la entidad y de sus miembros históricos con los nuevos tiempos. El tema está presente en el propio museo de la francmasonería, subordinado al Grand Orient de France, en la calle Cadet, en París. 50. La sociabilidad, además de indicar lazos sociales y formas de socialización, fue estudiada por el historiador francés Maurice Agulhon con un nuevo instrumental teórico y metodológico, como sinónimo de voluntad y práctica asociativa, reconocible por datos cuantitativos y comparativos. Por más información sobre el tema, ver Morel, 2001 (a), esp. pp. 4-6. 51. Crouzet, 1998, pp. 57 y 255. O Fonds Maçonique de la BnF, cote FM² 397, indicado por el autor, contiene el reglamento de la tienda y otros documentos, aunque no se ha encontrado nada sobre el capitán Lucas en los documentos consultados. 52. Freitas, 1835. 53. Un ejemplo es la obra de Dubreuil, 1844 (las dos primeras ediciones son de 1835 y 1839). 54. France. Annales maritimes et coloniales, Partie officielle, París, Imprimerie Royal, 1840, t. 2, p. 376. 55. Darrieus y Quèguiner, 1997, p. 33; Palais de Chaillot, 1943, p. 36. La Escuela Naval a bordo del Orion fue transferida, en 1840, para el Borda, empleado hasta 1914. 56. El nacimiento de Lucas fue registrado en Palais, en la misma isla. Se encontró

la información en el Arquivo del Porto de Lorient (Francia), serie 3P, sobre Belle-Île, sub-serie 3P(1)22, sobre marineros inscriptos en Bangor (Belle-Île). Ver también SHDMarine. Fonds privé Adrien Carré. Archives du port de Lorient. Registres des officiers mariniers et matelots 1826-1849. Augustin Lucas. 57. Ídem. 58. Se encuentra una copia del registro de casamiento de Lucas y Elisabeth en el SHD-Marine. Fonds privé Adrien Carré. 59. France. Annales maritimes et coloniales, Partie non officielle, París, Imprimerie Royal, 1835, t. 2, pp. 1012-1014. 60. Ídem; Ver tb. SHD-Marine. Fonds privé Adrien Carré. “Extrait du procés-verbal de la seance du Conseil des Travaux du ministère de la Marine (France), Nº 1395 - Gouvernail de fortune”. [París], 22 de octubre de 1835. 61. Las hijas de Augustin Lucas y Elisabeth Zoé Bellais se llamaban Elizabeth Mathilde Lucas (1832-1923) y Dolores Lucas (18351868). Cf. Brève histoire d’Augustin Lucas et de sa famille par Eugène Guellec (19061970). Disponible en http://chauvigne. info/index.php. El sitio sobre la genealogía también presenta las declaraciones de Evangeline Soyer, nieta de la pareja, sin embargo contiene información equivocada o conflictiva sobre Lucas y su familia. 62. Cf. Doc 00.00.1839-1840 (Registro de bordo del OH). Ver tb. Carré, 1970, p. 26. 63. Lucas, 1839. 64. Lucas, 1853, “Reflexions et introduction”, p. I. 65. Lucas, 1839, pp. 30-31. 66. El propietario era Aaron (dicho Arnold) Wittersheim. Cf. DICTIONNAIRE des imprimeurs lithographes du XIXe siècle. Disponible en http://elec.enc.sorbonne.fr/imprimeurs/node/23204. 67. OH - Doc 00.03.1839 y OH - Doc 22.04.1839. 68. Lucas, 1853, p. II. Reedición de la obra publicada en 1850.

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69. Cf. Wilkes, 1845. Sobre la expedición, ver Junqueira, 2008. 70. Blais, 1999, p. 79. 71. OH - Doc 00.03.1839. 72. Say, 1839, p. 200. 73. Blais, 2001, Carré, 1970. 74. Sobre los viajeros europeos a la China imperial y sus narrativas, ver Groh, 2000. 75. Leroi-Gourhan, 1947, p. 9. 76. Schaaf, 1992, esp. pp. 79-80. 77. Leroi-Gourhan, 1947, p. 268. Los mares Erebus y Terror recibieron los nombres de los barcos de la expedición. 78. Los estudios y las imágenes de Talbot están disponibles en https://talbot.bodleian.ox.ac.uk/search. 79. Schaaf, 1992; Brunet, 2000. 80. Cornevin y Cornevin, 1990, p. 394. 81. [Anónimo]. “Costumes políticos; o jornalismo na França e na Inglaterra”. Revista Litteraria. Porto, 1841, p. 351 (“extraído del Quarterly Review”). University of Michigan Libraries. Disponible en http://books.google.com.br. 82. Charle, 2004. 83. Hilaire-Pérez, 2000, p. 294. Para la investigadora, “los ejemplos son muchos y sugieren que los periodistas son conscientes de una responsabilidad en la difusión de la información”. 84. Ver OH - Doc 04.03.1840. El artículo de Florencio Varela sobre la invención de la daguerrotipia, publicado en El Correo de la Plata (Montevideo, 4 de marzo de 1840), será comentado en el capítulo 5. 85. Kossoy, 2006. Edición revisada y ampliada de las ediciones de 1976 y 1980. El investigador realizó una extensa investigación documental, al igual que las comprobaciones empíricas y el análisis crítico que demostraban, intencionalmente, la invención de Hercule Florence. 86. Hercule Florence. “La recherche et la découverte”. Manuscrito de 1833. Apud Kossoy, 2006, p. 159. 87. La reacción de Florence, en 1839, fue

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relatada en sus escritos de 1852. Cf. Kossoy, 2006, p. 143. 88. Ferreira, 1977, p. 199; Morel, 2002. 89. Turazzi, 1995, p. 96. 90. Ver, en Turazzi, 2008, un análisis sobre Florence, Daguerre y las “recompensas nacionales” concedidas a los dos inventores. 91. Gautrand y Frizot, 1986. 92. Jardin y Tudesq, 1973, t. 6, pp. 100-101; André James, “L’événement Arago”, en Frizot et al., 1989, p. 24; Brunet, 2000, pp. 83-84. 93. A Phenix, 26 de octubre de 1839. Reproducida en Kossoy, 2006, p. 228. 94. Ermakoff, 2006, p. 25. 95. Kidder, 1845, p. 344. 96. Jornal do Commercio, edición del 25, 26 y 27 de diciembre de 1839, p. 5. 97. Jornal do Commercio, 29 de enero de 1840, p. 1.



El boulevard du Temple de París, fotografiado por Daguerre, entre 1838 y 1839. El inventor realizó dos daguerrotipos conocidos, en diferentes momentos, del mismo lugar, realizando pruebas sobre los efectos de la luz en la obtención de imágenes. En este daguerrotipo, la cámara captó dos figuras humanas que permanecieron inmóviles por algún tiempo (abajo a la izquierda). Daguerre presentó el conjunto, en un hermoso marco, al rey Luis I de Baviera, poco después de que se revelaran los secretos de la daguerrotipia en la Academia de Ciencias de París, el 19 de agosto de 1839. El inventor envió otros daguerrotipos a varios monarcas (Bélgica, Austria, Rusia, Prusia, etc.). El OH presentaría la invención a algunos otros.

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Vista desde una ventana en Gras, residencia de Nicéphore Niépce en Chalon-sur-Saône, 1826. Es la imagen fotográfica más antigua que se conserva y fue obtenida en una placa de estaño, sensibilizada con betún de Judea, después de ocho horas de exposición a la luz solar.


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La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

Algunas invenciones del mundo moderno tienen nombres curiosos, inspirados por las circunstancias y personajes que involucraron su incorporación al uso social y al vocabulario corriente. Se pueden recordar algunas invenciones de origen francés con estas características en la historia del OH. La primera de ellas es la guillotina. La palabra remite al doctor Guillotin, médico que defendió el uso del maquinismo en Francia, durante la Revolución de 1789, como forma de abreviar el prolongado sufrimiento de los condenados a muerte. El Tribunal Marítimo de Brest condenó a la guillotina, en mayo de 1839, al capitán segundo y a uno de los marineros del buque mercante Alexandre, acusados de asesinar a parte de la tripulación y a su comandante. El caso tuvo gran repercusión en la época y fue publicado con un título ilustrativo del riguroso código disciplinario en el medio naval.1 Para el reverendo Kidder, así como para varios comandantes navales que cruzaban los

puertos del Atlántico y del Pacífico con el OH, la indisciplina a bordo de la expedición marcaba el rumbo de su desventura. La segunda invención del género es la silueta, retrato en miniatura obtenido por un ingenioso mecanismo capaz de delinear el perfil de los individuos por el contorno de su propia sombra. La utilización del fisionotrazo popularizó el pedido de pequeños retratos que podían ahora adquirirse a precios módicos y que, por esa razón, fueron apodados con el nombre del ministro de Finanzas de Francia en la época prerrevolucionaria. Étienne de Silhouette era un conocido adepto al arte y a la reducción de gastos.2 Los franceses promoverían la aparición de otras invenciones aún más ingeniosas en el arte de representar el mundo visible, con ligereza y exactitud, a precios asequibles, en la primera mitad del siglo xix. La incorporación de la daguerrotipia al OH indica, al menos parcialmente, el alcance y el éxito de esa idea, a pesar del naufragio de la expedición. 65


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Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787-1851) El famoso inventor era nieto de un cirujano de la Marina francesa (Jean Jacques Daguerre)3 y el gusto por los viajes marítimos, si ya no era parte del imaginario de la época, habría encontrado, en ese hecho, una buena razón para desarrollarse. Pintor sin gran expresión, trabajó como decorador de teatros y escenografías hasta que en 1822 obtuvo la patente del diorama, género de espectáculo que exploraba la fascinación de los paisajes exóticos y monumentos históricos con efectos de proyección luminosa. Como empresario exitoso en el mundo de las imágenes, Daguerre pasó a dedicarse a la experimentación de procesos fotomecánicos, mientras disfrutaba de la popularidad y el prestigio conquistados en la escena parisina. En 1825, fue condecorado con la Légion d’Honneur de Francia y, en 1832, fue presentado ante la corte de Louis-Philippe, típicas manifestaciones de prestigio que le traerían, naturalmente, otras formas de reconocimiento.4 La idea de que la expedición del OH sería el primer viaje de circunnavegación en obtener imágenes con la daguerrotipia y que llevaría la invención a todos los pueblos y monarcas ante quienes se presentara no escaparía a una personalidad como Daguerre, a juzgar por las preocupaciones del inventor que se pueden observar en los testimonios de sus actividades antes, durante y después del año 1839. El apoyo del gobierno francés a la expedición y el imaginario de conquistas científicas y recompensas simbólicas junto con las misiones navales eran fuertes atractivos para convencerlo de los intereses convergentes en el éxito del emprendimiento. Daguerre recibió en vida algunos de los más prestigiosos honores de Francia, como los títulos de caballero y oficial de la Légion d’Honneur, este último en junio de 1839, así como una pensión vitalicia por la invención de la daguerrotipia, además de varios homenajes póstumos: una calle bautizada con su nombre en París en 1867; un monumento en su ciudad natal, inaugurado en Cormeilles-en-Parisis, en 1883; otro monumento en el pueblo de Bry-sur-Marne, donde adquirió una propiedad a fines de 1839, donde fue enterrado en un mausoleo en 1897. Por otro lado, también fue objeto de diversas formas de desprestigio, con caricaturas y comentarios poco benevolentes en la prensa de la época, reproducidos por una parte de la literatura fotográfica que se ocupó de la historia de la daguerrotipia como una invención que habría eclipsado el rol de pionero de Nicéphore Niépce. En 1955, la pareja compuesta por Alison y Helmut Gernsheim lanzó la única biografía de Daguerre publicada en libro y las nuevas perspectivas sobre la historia de las invenciones han sido debatidas por la historiografía contemporánea. Pero el legado de ese hombre indescifrable y misterioso, como ya apuntaban los propios contemporáneos, sigue siendo un tema controvertido y fascinante.

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Uno de los raros retratos de Daguerre, originalmente obtenido en daguerrotipia. Algunos atribuyen su autoría al propio inventor (autorretrato) y otros a Pierre Ambroise Richebourg, uno de sus “alumnos”. La imagen en fotograbado con la reproducción del daguerrotipo, firmada por Richebourg, se imprimió en 1855.

El 27 de setiembre de 1835, el periodista y escritor Arsène Houssaye reveló al pequeño número de lectores del Journal des Artistes que Daguerre había descubierto un medio para hacer permanente “cualquier tipo de vista, retrato o paisaje” producido con la cámara oscura. Y concluía: “la ciencia física probablemente jamás presentó una maravilla comparada a esta”.5 El evento, sin embargo, solo se concretó, de hecho, después de que Daguerre encontró en la sal marina un medio para fijar la imagen obtenida en la placa metálica en el interior de la cámara oscura,


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revelada por el vapor de mercurio. En 1838, cuando se comenzó a planear la expedición del OH, no se había publicado nada más sobre sus experiencias. Las imágenes obtenidas por Daguerre eran conocidas, hasta entonces, por un número muy restringido de personas y el proceso, solamente por el inventor y su socio (ver Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia, 1816-1842).

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

La invención que Daguerre terminó bautizando con su propio nombre fue divulgada a una audiencia mucho más amplia por la Gazette de France, el 6 de enero de 1839. El diario ostentaba la honrosa condición de suceder al primer periódico francés (la Gazette, fundada en 1631) y anticipó una noticia que sería formalmente comunicada a la Academia de Ciencias de Francia al día siguiente.

La ciudad de París, con sus subdivisiones administrativas, calles y establecimientos, en 1840.

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El “descubrimiento de Daguerre” fue descrito por el periódico como “una revolución en las artes del dibujo”, frase que acabaría transformada en leyenda para describir el fenómeno cultural representado por la aparición de la fotografía, palabra que, hasta entonces, no formaba parte del vocabulario corriente. El artículo concluía su pronóstico exaltando justamente la utilidad del procedimiento para los viajes. Por una suma considerada “irrisoria”, los viajeros podrían traer en el equipaje las más bellas vistas de monumentos y escenarios del mundo. Los diseñadores y los pintores no desaparecerían, pues en muchos casos no podían ser sustituidos, pero los resultados obtenidos con la invención comprobarían cuán lejos de la realidad estaban los lápices y los pinceles.6 Con la “revolución” anunciada por la Gazette de France y luego celebrada por la Academia de Ciencias, el paisaje cambió completamente. A lo largo del año 1839, la daguerrotipia, sus limitaciones y sus promesas fueron tema frecuente de discusión en periódicos y debates, tanto en París como en otras ciudades. Un estudio realizado por el investigador Paul-Louis Roubert menciona la aparición de doscientos diecisiete artículos sobre la fotografía y temas relacionados, solo en la prensa parisina, entre enero y noviembre de 1839.7 La prensa especulaba sobre la novedad, aún desconocida a los ojos de la mayoría, planteaba dudas e imaginaba posibilidades. Después de conocerla, pasó a explicar sus procedimientos y a relatar los primeros ensayos, hasta que los anuncios para los adeptos de la novedad también ocuparon sus páginas. Como afirmó un contemporáneo, “todos se disputan estos aparatos que cada uno quiere probar y toda París es prisionera de la fiebre del daguerrotipo”.8 68

En enero de 1840, apareció en el comercio parisino, sin el nombre del editor, un inédito Album du daguerreotype réproduit, orné de vues de Paris, en épreuve de luxe avec texte (“Álbum del daguerrotipo reproducido, decorado con vistas de París, en impresión de lujo con texto”).9 Meses después, el litógrafo y caricaturista Charles Philipon, uno de los más activos y combativos editores de la prensa francesa, publicó Paris et ses environs reproduits par le daguerréotype (“París y sus alrededores reproducidos por el daguerrotipo”), recopilación de textos y litografías, cuidadosamente editado, con la firma de un grupo de artistas de la imagen.10 Desde la publicación de la Encyclopédie (1762-1772), de Diderot y Alembert, las circunstancias favorables dictadas por la “suerte” vinculan el término invención al campo del “descubrimiento” y de la “recolección de tesoros en la naturaleza”. La invención de la imagen fotomecánica en la primera mitad del siglo xix quedó circunscrita a este esquema explicativo, duradero y recurrente. Con la mirada orientada por las ciencias naturales, Alexander von Humboldt y otros científicos de su tiempo vieron en la fotografía no exactamente una obra humana, sino un descubrimiento del género: “las imágenes tienen el carácter del natural inimitable que solo la naturaleza en persona podría fijar”.11 Esa operación discursiva, recurrente en el sentido común y en parte de la literatura sobre la fotografía, oscureció todas las adaptaciones, los intercambios, los ensayos y los esfuerzos cotidianos, así como los métodos de concepción y las contingencias de la innovación presentes en la historia de las múltiples invenciones de procesos fotográficos.12 El anuncio del descubrimiento de la daguerrotipia proyectó sobre el mundo letrado


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no solo el nombre de un inventor, sino también un vocabulario fotográfico nuevo y diversificado. Aunque la formación de la palabra daguerrotipo es considerada atípica por algunos autores,13 recurrir al nombre del científico para denominar sus descubrimientos era, y sigue siendo, una práctica frecuente en diferentes ramas de la ciencia, consagrada internacionalmente como forma de reconocimiento de autorías y legitimación de prioridades. Las ciencias naturales estaban repletas de estos ejemplos y, en este sentido, la opción de Daguerre

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

por su apellido para bautizar el proceso fotográfico que estaba a punto de poner al alcance del público expresaba una aproximación acorde a las prácticas científicas.14 Estas prácticas dependían, sin embargo, de variadas formas de colaboración, negociación, comunicación e intercambios culturales entre los hombres de ciencias y las invenciones de la época. El trabajo del astrónomo John Herschel, dedicado a sus propias experiencias con las imágenes obtenidas por la acción de la luz, se vio, tras el anuncio en enero de 1839,

Daguerrotipo de París realizado por Daguerre. La imagen fue obtenida desde un punto de vista elevado, en las proximidades del Pont-Neuf, c. 1839. En primer plano, la estatua ecuestre de Enrique IV, frente al Sena, con los otros puentes al fondo. El Louvre (izquierda) y el Instituto de Francia (derecha) aparecen invertidos, como en las imágenes obtenidas con la cámara de daguerrotipia antes del perfeccionamiento introducido por Daguerre para resolver el problema.

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La sociedad entre Niépce y Daguerre, ilustrando una versión idealizada de la historia de la invención de la daguerrotipia, 1853. El Musée de Familles se definía como un periódico dedicado a las “lecturas vespertinas”.

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estimulado por la invención de Daguerre. Los secretos de la daguerrotipia aún no habían sido revelados, pero, al intentar desvelarlos y, al mismo tiempo, viabilizar un proceso fotográfico sobre papel, Herschel recurrió al hiposulfito como fijador de las imágenes que obtenía con la cámara oscura. Las experiencias del científico inglés y la solución encontrada fueron luego comunicadas en los medios acadé-

micos ingleses y franceses y acabaron siendo empleadas también por el propio Daguerre, en sustitución de la sal marina, incluso durante el año 1839.15 En mayo, Herschel viajó a París y se maravilló al contemplar las imágenes obtenidas por Daguerre con la superficie espejada y las promesas de rapidez y facilidad de aquel proceso fotográfico, aún mantenido en secreto. La impresión positiva causada por el daguerrotipo, incluso entre los ingleses, ayudaría a colocar a los inventores franceses a la delantera del reconocimiento público de su paternidad en la invención de la fotografía. La utilización del nombre de Daguerre para bautizar su descubrimiento no fue, sin embargo, una solución motivada solo por la aproximación con el campo científico. También fue una cuestión negociada con bastante empeño por el inventor que consagraría, de esta manera, su nombre y su prevalencia sobre la daguerrotipia. La sociedad con Nicéphore Niépce, ingeniero militar y hombre de invenciones que, desde 1816, trabajaba en la fijación de imágenes fotomecánicas, estaba en el origen de esa solución.16 Niépce era contrario a la idea de compartir sus experiencias, mantenidas en secreto incluso después de que consiguió obtener con la cámara oscura, en los años 1820, imágenes permanentes con el proceso fotomecánico. Aún se conserva una vista de la ventana de su casa, realizada alrededor de 1826-1827.17 Charles Chevalier, fabricante de instrumentos ópticos, fue quien informó a Daguerre sobre las experiencias de Niépce y este le terminó mostrando, en 1827, las ideas reunidas en su texto Notice sur l’Héliographie. Dos años después, ambos firmaron un detallado contrato de sociedad.18 El manuscrito de Niépce contenía todos los medios y los materiales empleados en la invención y perfeccionamiento de la helio-


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grafía, reconocida como el primer proceso de fijación de imágenes obtenidas por la luz solar utilizando la cámara oscura. La sociedad entre el inventor, versado en las técnicas de grabado y reproducción, y el pintor y escenógrafo, que conocía el encanto de las imágenes obtenidas por efectos luminosos, daría origen, diez años más tarde, a la daguerrotipia.19 Daguerre propuso entonces la sustitución de la palabra heliografía por otra que mejor designara las soluciones compartidas por ambos. Pero, solo cuando Niépce falleció, en 1833, consiguió renegociar los términos del antiguo contrato con Isidore, hijo y heredero de su socio. Entre 1835 y 1837, Daguerre logró establecer que la invención llevaría su nombre. La elección de la palabra daguerrotipia era una cuestión fundamental para él y quedó garantizada así, mucho antes de que la existencia del proceso, propiamente dicho, se hiciera pública. Los esfuerzos para obtener imágenes fotomecánicas permanentes eran, por lo tanto, muy anteriores a los procesos fotográficos que se hicieron conocidos tras el anuncio de la invención de la daguerrotipia en 1839. Esta larga aspiración empezó a ser enfatizada por los que presenciaron la aparición del descubrimiento de Daguerre y, con él, las disputas por la prioridad en el descubrimiento de un proceso fotográfico. Como hombre de espectáculos y de invenciones, Daguerre tenía una percepción aguda de las ventajas, individuales y colectivas, que la introducción y difusión de la imagen fotomecánica podrían representar para la vida social en sus múltiples aspectos. En este sentido, las palabras, los instrumentos y las placas metálicas que marcaron los inicios de la daguerrotipia también se tradujeron en una narrativa sobre la naturaleza de la imagen fotográfica, subyacente a la invención de Daguerre y mucho más duradera que su propio invento:

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

Como en todas las tecnologías [...], la imagen que se hacía de la fotografía correspondía a programas sociales y políticos muy específicos. Lejos de ser políticamente neutra, era parte de una ideología, de un sistema de pensamiento que defendía un determinado orden social.20

Hôtel de Ville de París, sede del municipio, sobre la margen derecha del Sena, 1840. Con esta imagen, el periódico Le Magasin Pittoresque ilustra el artículo sobre las obras de restauración y ampliación del edificio, construido en el siglo XVI.

El prospecto que Daguerre mandó imprimir, a fines de 1838, presentaba el daguerrotipo no como el perfeccionamiento de la cámara oscura, es decir, “un instrumento que sirve para dibujar la naturaleza, sino como un procedimiento físico y químico que le facilita reproducirse a sí misma”.21 En este sentido, al anunciar la invención, Daguerre explicitaba, con una concepción bastante clara, el carácter mecánico de un “descubrimiento susceptible a todas las aplicaciones”.22 Aunque no haya tenido una gran difusión, este texto ya formulaba claramente la multiplicidad de aplicaciones, la simplicidad de la ejecución y la compensación de los 71


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Demostraciones de la daguerrotipia: el Louvre y el Pont Royal, fotografiados por Daguerre desde la otra margen del Sena, en 1839. La imagen tiene, en el reverso, una nota sobre su procedencia: “Primera prueba realizada por Daguerre ante sus colegas de la Sociedad de Bellas Artes (Société de Beaux-Arts), el 2 de octubre de 1839, en el Palacio Quai d’Orsay. [...] Se dice que esta prueba fue alterada al pasar de mano en mano y que Daguerre inició una segunda, que donó a la Sociedad; es esta la que tenemos en nuestros archivos [...]”.

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resultados que una invención sin requisitos previos prometía ofrecer. La misma concepción estaría presente en los debates y comunicados de la Academia de Ciencias y en los innumerables artículos publicados en la prensa de la época sobre la aparición de la fotografía. El historiador François Brunet analizó las primeras épocas de la daguerrotipia, ya ampliamente debatidas por la historiografía del medio, desde una nueva perspectiva. Para el autor, la invención de la daguerrotipia inauguró una nueva era en la historia de las imágenes, precisamente porque traía en su núcleo el nacimiento de una idea, al mismo tiempo lógica y política.23 Concentrándose en la genealogía de esa idea, el autor analizó el proceso de afirmación de la fotografía como la invención de una imagen exacta y natural (“un arte sin arte”) y, por eso mismo, accesible a cualquiera (“un arte al alcance de todos”). Con la convicción de que los enunciados sobre la fotografía tienen un condicionamiento histórico, el autor defendió el argumento de que el uso de la palabra descubrimiento, empezando por el propio Daguerre, en lugar de la palabra invención, ya evidenciaba, por sí solo, cuánto la concreción de un “arte sin arte” parecía viabilizar la aspiración de un “arte al alcance de todos”. Diseñada por la propia naturaleza, la fotografía se habría presentado al siglo xix, según Brunet, “como la forma técnica y discursiva de una utopía al mismo tiempo lógica y política: la abolición del privilegio del artista en un modo de imagen gobernado por su origen no artístico, por lo tanto, accesible a cualquiera”.24 La reflexión de este autor, precozmente fallecido, cuando este libro estaba siendo terminado, fue fundamental para la comprensión de la experiencia del OH.25 En el año 1839 hubo dos acontecimientos decisivos para conceder a la dague-

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

Cámara del modelo “GirouxDaguerre” para la práctica de la daguerrotipia, 1839. El aparato fotográfico primitivo descendía, básicamente, de la cámara oscura; se incorporaron a su estructura lentes más avanzadas y un dispositivo interno para la instalación de la placa metálica sensibilizada por el vapor de yodo, antes de su exposición a la acción de la luz solar.

Caja para la exposición de la placa metálica al vapor de mercurio, sin contacto con la luz, después del pulido, sensibilizada por el vapor de yodo y expuesta a la acción de la luz solar para la “impresión” de la imagen, 1839. Las cajas de mercurio, como las cajas de yodo, integraban el equipo esencial para el procesamiento químico de las imágenes obtenidas con la daguerrotipia.

rrotipia la dimensión lógica, jurídica y social que caracterizó al nacimiento público de la idea de la fotografía en mil ochocientos, marcando de ahí en adelante toda la cultura moderna. Lejos de ser solo una fecha convencional para la celebración del descubrimiento de 73


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Louis-Philippe, “rey de los franceses”, junto a la Carta Constitucional de 1830, uno de los símbolos de la Monarquía de Julio.

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la fotografía, ya aclarado por el reconocimiento de las múltiples invenciones de procesos fotográficos, este año representaría el punto de inflexión en determinada lógica del proceso técnico, de su carácter público y universal, de su alcance social y simbólico. El primer acontecimiento fue la tramitación y aprobación de la llamada “ley Daguerre”, entre julio y agosto de 1839, según propuesta de François Arago. Remitida al Conde Duchâtel, ministro del Interior de Francia, fue enviada para votación en la Cámara de Diputados después de haber sido analizada por una comisión que tenía al científico y parlamentario como relator. Esta

ley creaba una “recompensa nacional”, una solución inusual en la legislación francesa e internacional, pues establecía la adquisición por parte del Estado de los derechos sobre la invención de la daguerrotipia mediante el pago de una pensión vitalicia (y no un premio) a Daguerre (6000 francos) y a Isidore Niépce (4000 francos), sin que el invento propiamente dicho fuera para uso del Estado.26 La “ley Daguerre”, aprobada por amplia mayoría (237 votos a favor y 3 votos en contra) en la Cámara de Diputados, fue sancionada por el rey Louis-Philippe, el 7 de agosto de 1839. Erudito y personalidad política, “Arago construyó su discurso para hacer del daguerrotipo una innovación universal y positivista en una alianza consensuada de las instituciones científicas y las voluntades políticas”.27 La argumentación del científico tenía una mirada en el pasado y otra en el futuro: para comprobar la precedencia de los franceses sobre los resultados obtenidos por William Fox Talbot, en Inglaterra, cuyas experiencias pasaron a ser debatidas por el mundo científico y divulgadas por la prensa de varios países, Arago retrocedió la cronología de la invención de la daguerrotipia hasta las experiencias iniciadas por Nicéphore Niépce, mucho antes de Talbot. Con la perspectiva de favorecer el conocimiento, también anticipó buena parte de las aplicaciones útiles de un invento que Francia “donaría al mundo entero”. En la aprobación de la “ley Daguerre”, los argumentos de Arago a favor de la concesión de la pensión vitalicia a los dos inventores franceses se confundían con la defensa de la patria y de sus ideales civilizatorios: El daguerrotipo no implica ni una sola maniobra que no esté al alcance de todos [destaque mío]. No supone ningún conocimiento de diseño, no requiere nin-


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La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

François Arago (1786-1853) Físico, matemático y astrónomo formado en la Escuela Politécnica, François Arago había dejado atrás, como tantos otros de su generación, las victorias y las derrotas de las campañas napoleónicas para recorrer una exitosa carrera pública, como director del Observatorio de París y parlamentario republicano. En 1839, Arago era el secretario perpetuo de la Academia de Ciencias de Francia. Acumulaba las funciones de liderazgo y organización de la prestigiosa entidad, fundada en 1666, con un puesto en la Cámara de Diputados. Además, integraba muchas otras sociedades científicas y entidades civiles, entre ellas, la masonería.29 Las convicciones republicanas y sansimonianas de Arago en su actuación institucional hicieron de ese sabio, respetado internacionalmente, uno de los mayores entusiastas de su tiempo en la difusión del conocimiento científico. Desde 1813, él mismo impartía charlas sobre astronomía y otras materias para el público no especializado. Por ello fue elogiado como un “preconizador y divulgador de la ciencia” en el Musée des Familles, periódico dedicado a esa audiencia.30 La apertura al público de las sesiones de la Academia de Ciencias, así como la publicación de las actas de sus reuniones, con la divulgación de los respectivos resúmenes en periódicos y revistas de gran circulación, fueron también decisiones tomadas por su secretario (los Comptes rendus des séances de l ’Académie des sciences pasaron a publicarse en 1835). Para Anne McCauley:

Retrato de François Arago (pintura de Charles Steuben, 1832): homenaje al astrónomo en la Biblioteca del Observatorio de París como parte de la jornada científica del Servicio de Longitudes (Bureau des longitudes), en 2006.

guna destreza manual. Al cumplir, punto por punto, con ciertas prescripciones muy simples y poco numerosas, no hay nadie que no logre un éxito tan seguro y tan cierto como el propio Sr. Daguerre [...]. Francia adoptó este descubrimiento desde el primer momento y se muestra orgullosa de poder donarlo con liberalidad al mundo entero.28

Por su entusiasta argumentación a favor de la difusión de la daguerrotipia y la

El daguerrotipo, además de prometer mecanizar la fabricación de imágenes, disminuir su precio de costo y proporcionar información exacta a un amplio público, representaba una etapa en el proceso hacia la sociedad igualitaria y justa que Arago anhelaba profundamente.31

El científico era el mayor de cuatro hermanos, entre ellos, el dibujante y escritor Jacques Arago. Después de participar del viaje de circunnavegación comandado por Freycinet, entre 1817 y 1820, el escritor popularizó sus experiencias con Voyage autour du monde; souvenirs d’un aveugle (1839-1840) y Comment on dîne partout (1842). El primero contó con notas explicativas a cargo del hermano científico y fue reeditado en varias oportunidades. François Arago también estuvo vinculado al Escritorio de Longitudes (Bureau de Longitudes) del ministerio de la Marina de Francia. Se ocupó de los métodos e instrumentos que garantizaban precisión y eficacia a las expediciones navales, antes de convertirse en el ministro de la cartera, en 1848.32 Además de conocer el peso económico y militar del arte de la navegación, también comprendía muy bien su simbolismo y atractivo popular.

intensa actividad parlamentaria en el proceso de adquisición de los derechos sobre la invención por parte del Estado francés, en lugar de una patente que le restringiera el uso, Arago 75


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pasó a la posteridad como un hábil nacionalista que transformó una idea, compartida por Daguerre con otros inventores de la época, en una creación genuina (y prioritariamente) francesa. Los estudios que buscan conjugar la trayectoria del científico y parlamentario con las convicciones filosóficas y políticas del hombre público, orientado hacia la educación de las masas, la promoción del progreso industrial y la defensa del Estado representativo e igualitario, incorporaron otras cuestiones a esta perspectiva: En realidad, Arago propuso recompensar, por los servicios ofrecidos a la nación, a un hombre [Daguerre] que él presentó como un científico desinteresado que sacrificó su tiempo y dinero por una causa superior. La idea de que el Estado debería sustituir la libre iniciativa para alentar la invención era parte del programa republicano y fue inspirada en los escritos de sansimonianos y de utilitaristas ingleses.33

La influencia de las ideas de SaintSimon en Francia, muy importante para los científicos, inventores y fabricantes de la época, tuvo un papel sustancial en los debates sobre la daguerrotipia: la exaltación de la utilidad de la industria, la defensa del espíritu empresarial y la condena al sistema de patentes y los privilegios desplazaban la dirección de la sociedad moderna industrial hacia los hombres de ciencias e invenciones que producirían el “bien de todos”. La “ley Daguerre”, sin embargo, no dejaba de ser una solución aparentemente contradictoria en ese horizonte intelectual en el que se mezclaban el sansimonismo, el liberalismo y el republicanismo, pues si debían evitarse las restricciones impuestas por una patente, la intervención del Estado también pare76

El Instituto de Francia, en detalle en el mapa de París con los principales establecimientos de la ciudad, 1840.

cía contraria a la bandera de la libre iniciativa, tan difundida en Inglaterra.34 Los franceses, sin embargo, combinaban con gran ingenio el intervencionismo en materia comercial e industrial con el liberalismo político y cultural de los valores republicanos.35 Después de aprobada la “ley Daguerre”, el otro acontecimiento fundamental para la difusión de la idea de un arte “sin arte”, “al alcance de todos”, ocurrió el 19 de agosto de 1839. Los secretos involucrados en la invención y práctica de la daguerrotipia fueron finalmente presentados en una reunión conjunta de las Academias de Ciencias y de Bellas Artes, en el Instituto de Francia. Un diario londinense, con el sugestivo título Globe and Traveller, fue el primero en describir a los ingleses, el 23 de agosto de 1839, el evento que finalmente reveló los secretos de la daguerrotipia.36 Aunque Daguerre estaba presente en la reunión, fue Arago quien se ocupó de las explicaciones sobre los materiales y los procedimientos técnicos de


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un invento que suscitaba una enorme curiosidad. Él era uno de los pocos que conocía los detalles del proceso, una vez logrado por Daguerre y, sobre todo, fue el gran mentor intelectual de la solución encontrada para su difusión. La sesión, con rasgos de espectáculo, consagró allí una filiación, un lugar y una fecha para el nacimiento de la fotografía, idea construida por la confluencia de muchos factores a lo largo de todo ese año.37 La reunión en el Instituto de Francia (Institut de France), el público presente en el Quai de Conti y la inmediata transcripción de las palabras de Arago en la prensa, francesa

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

e internacional, deben mucho a la fuerza de las convicciones expresadas por el diputado y académico. Por otro lado, reducir el alcance de su iniciativa a una notable habilidad política para engendrar el carácter pionero de los franceses en la fotografía sería lo mismo que menospreciar todo el impacto que las noticias sobre la invención de un proceso fotográfico tuvieron en la ampliación de la audiencia social del discurso científico.38 La inédita publicidad dada a la invención de la daguerrotipia fue tan importante como el reconocimiento implícito de la dimensión universal asumida por el “descubrimiento

El Instituto de Francia en el siglo XIX, frente al río Sena en París, dibujado desde el Pont des Arts.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Manual de Daguerre sobre la historia y la descripción de los procedimientos del daguerrotipo y del diorama, impreso en la primera quincena de setiembre de 1839.

de Daguerre” y su “donación a la humanidad”, como buena parte de la prensa reiteraba incansablemente. El gusto por las cosas del pensamiento marca la sociabilidad de la época y el “espíritu de conquista, prisionero de viejas fronteras, se lanza sobre el campo ilimitado del saber”.39 A partir de aquel día, la fotografía podía, al menos en teoría, ser practicada por cualquiera, en las interminables aplicaciones que pudieran imaginarse. Para ello, Daguerre cuidó personalmente de dos cuestiones básicas: la licencia para la fabricación de los aparatos de daguerrotipia, bajo su supervisión, y la preparación de un manual descriptivo del procedimiento, impreso bajo un riguroso control y distribuido tras la reunión en el Instituto de Francia. Como se observa, al momento de re78

velar los secretos de la daguerrotipia, el 19 de agosto de 1839, ya se había montado toda la estructura para la comercialización del invento.40 Si bien esa planificación no era inédita, realizarla bajo la presión de tanta publicidad fue, sin duda, un hecho nuevo en la historia de las invenciones del siglo xix. Por todo esto, el 19 de agosto de 1839 se convirtió en mucho más que una fecha convencional para la historia de la fotografía. También representa la creación de un lugar de memoria para los acontecimientos celebrados ese día. La pareja Gernsheim, con la minuciosa investigación que realizó de toda la documentación vinculada a la daguerrotipia en Francia, ofreció, hace tiempo, las evidencias de esa construcción simbólica.41 Las invenciones mecánicas estaban a la orden del día. La Exposición de Productos de la Industria Francesa, realizada entre mayo y julio de 1839, en París, exhibió, para una considerable cantidad de público, los mejores maquinismos del momento, entre los que se destacaban los nuevos usos de la energía a vapor. Con 3281 expositores, 2305 galardonados con medallas de oro, plata, bronce y menciones de honor, el área de 16 500 metros cuadrados en los Campos Elíseos recibió a visitantes de todo tipo, que no se cansaban de regresar a la exposición. Este público incluía desde el rey Louis-Philippe y la familia real hasta pequeños y grandes emprendedores de toda Francia, entre ellos fabricantes, comerciantes, armadores, ingenieros, naturalistas, además de visitantes extranjeros y periodistas. Todos estaban interesados en conocer, exponer y/o adquirir la maquinaria agrícola e industrial, los instrumentos ópticos y náuticos, los materiales de impresión y las técnicas de grabación, sin contar los “objetos de historia natural”, los “globos terrestres y planetarios” y tantos otros elementos en los que “la industria presta un servicio a la cien-


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La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

Dibujos ilustrativos de un nuevo modelo de equipo de daguerrotipia según “las instrucciones” de Daguerre, 1841. El ingeniero óptico Buron, fabricante de instrumentos ópticos y matemáticos en París, firma un manual explicativo sobre la mejora que hacía posible el uso de la daguerrotipia en la obtención de retratos, una novedad presentada al público con el sello del ahora famoso inventor.

cia”.42 Aunque Daguerre era el inventor más festejado del momento, el catálogo y el informe de la exposición no incluían su nombre, pero Alphonse Giroux, comerciante de artículos de lujo, fue uno de los expositores que recibió una mención de honor por el reloj que presentó.43 Era cuñado de Daguerre y en esa época negociaba con el inventor una sociedad para vender en exclusividad la cámara de daguerrotipia.44 El capitán Lucas, según Le Breton del 5 de junio de 1839, también estuvo presente en la exposición y los contactos que solían realizarse en tales ocasiones parecen haberle ayudado a completar los preparativos de su proyecto, ya en marcha.45

En junio, Daguerre, Isidore Niépce y Giroux, establecidos en la calle Coq-SaintHonoré, en París, firmaron un contrato para la fabricación y venta de los aparatos de daguerrotipia certificados por el inventor.46 Los hermanos Susse, dueños de una fundición de arte, no se mencionan en el contrato, pero participarían en las negociaciones para la fabricación de los aparatos y la impresión de las instrucciones. Estas cámaras incorporaban mejoras ópticas en las lentes y en el diafragma, por orientación de Daguerre, y serían entregadas poco después de la presentación de los secretos del proceso en la Academia de Ciencias. En julio de 1839, seis equipos fueron encargados 79


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

La imagen pública del inventor: el retrato litográfico de Daguerre, creador del diorama, realizado por Grevedon, en 1837. La impresión ilustra la segunda edición, “revisada y ampliada”, del manual de daguerrotipia publicado por Daguerre, en setiembre de 1839.

por un marchand de Berlín y los modelos ya estaban en su poder el 6 de setiembre.47 Los aparatos comercializados por Giroux, fabricados por el óptico Molteni, traían la licencia y la firma de Daguerre de manera bien visible, pero eso no impidió que otros ebanistas y ópticos parisinos de renombre pronto comenzaran a fabricar modelos semejantes, incluso con lentes mejores, aunque sin la sofisticación de la caoba de Cuba, los metales nobles y, por supuesto, la firma del famoso inventor.48 El anuncio de Giroux, reclamando para sí la autenticidad de los modelos que vendía, también puede verse como evidencia de que la fabricación y la comercialización de los equipos de daguerrotipia por otros establecimientos no se podían evitar. El comandante del OH, a esa 80

altura, ya estaba interesado en la adquisición de un aparato para llevar a bordo de la expedición, como se verá en el próximo capítulo. El “manual de instrucciones” para difundir la práctica de la daguerrotipia y la construcción de dioramas se lanzó al día siguiente de la reunión en la Academia de Ciencias. La impresión, publicada por pedido oficial, recibió el título de Historique et description des procédés du daguerreotype et du diorama par Daguerre (Historia y descripción de los procedimientos de la daguerrotipia y del diorama de Daguerre) y contenía material histórico, una descripción de ambas invenciones y también las palabras del ministro Duchâtel y de los científicos Gay-Lussac y Arago, con quienes se había negociado la cuestión de la pensión vitalicia y de la adquisición por parte del Estado de los secretos de la daguerrotipia. La “ley Daguerre”, naturalmente, también fue transcrita en la publicación. En términos gráficos, se trata de un simple libro de tapa blanda, con 79 páginas y 6 tablas, impreso por Giroux; contenía todas las explicaciones necesarias y los dibujos ilustrativos para la fabricación de los equipos y la ejecución del proceso, así como un resumen histórico de la heliografía, con notas añadidas por Daguerre al texto de Nicéphore Niépce, demostrando las mejoras que introdujo en la invención. Como otras publicaciones del siglo xix, venía acompañada de “breves y relevantes” indicaciones biográficas sobre su autor: “pintor”, “inventor del diorama”, “oficial de la Légion d’Honneur”, “miembro de diversas Academias”, etc.49 A mediados de setiembre, una nueva tirada de la publicación, ahora lanzada por la casa Susse Frères, estaba disponible y podía conseguirse con los “principales libreros, fabricantes de aparatos ópticos y distribuidores de papeles y estampas” de París.50 El manual


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de Daguerre alcanzó en poco más de un año, solo en idioma francés, la impresionante marca de once tiradas, en variadas ediciones, sin contar las no oficiales.51 En menos de seis meses, se vendieron cerca de 9000 ejemplares de la obra y, en apenas dieciocho meses, se realizaron treinta y dos ediciones, siete adaptaciones y ocho traducciones.52 Los traductores, como los adeptos de la daguerrotipia, tenían ocupaciones diversas. En España, por ejemplo, la edición impresa en Barcelona, aún en 1839, fue traducida por un “médico cirujano, miembro titular y corresponsal del círculo médico de Montpellier, socio correspondiente de la sociedad médico-quirúrgica de la misma ciudad”. Lanzado en tantos idiomas, en tan acotado período de tiempo, con una tirada tan numerosa, el éxito del manual era también una expresión del éxito de la invención. Menos para Isidore, bastante descontento con las observaciones sobre el papel de su padre en las explicaciones de Daguerre.53 En 1841, contrariado por los términos y los resultados de la sociedad con el ahora famoso inventor, publicó un manual titulado Historique de la découverte improprement nommée daguerréotype [Historia del descubrimiento impropiamente denominado daguerrotipo] (París: Astier, 1841), representando en la palabra daguerrotipia lo que le parecía una usurpación del invento de Nicéphore Niépce y, lógicamente, de la gloria que se le debía. La tirada impresa por la casa Susse Frères costaba dos francos, tenía una imagen del Panteón en la portada y una nota de los editores: el establecimiento también vendía los aparatos de daguerrotipia “elaborados según las instrucciones de Daguerre”, cuya parte óptica había sido confiada al taller de Chevalier, “ingeniero-óptico que la garantizaba, no dejando ninguna duda sobre su perfecta realización”.54

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

Para convencer a la clientela, los fabricantes e impresores también informaban que el interesado podría conocer algunos “ensayos” (daguerrotipos) producidos por esos aparatos.55 En octubre, los impresores lanzaron lo que sería una “segunda edición del manual”, ahora “revisado y ampliado por el autor”. La publicación, en realidad, no difería técnicamente de la anterior, pero en las tiradas siguientes, efectivamente con diez páginas más, había una novedad significativa: estaba “adornada” con el retrato del inventor (una litografía de Pierre Grevedon, realizada en 1837).56 A pesar de todo este aparato técnico, de las instrucciones detalladas y de la promoción de la figura de Daguerre, los primeros días de la invención de un arte “al alcance de todos” todavía estaban rodeados de incertidumbres. Era necesario “ver la cosa”. Era necesario admirarla con los propios ojos y, de ser posible, obtener las primeras instrucciones con su creador, en persona, para poder practicarla. Daguerre, siempre reservado, no se pronunció en la célebre sesión del 19 de agosto, pero algunos días después hizo la primera demostración pública del proceso en la sede de la Sociedad para el Fomento de la Industria

Cámara de daguerrotipia comercializada con la garantía de Daguerre, 1839. El sello metálico en el equipo contenía el número de ejemplar, la firma del inventor y el texto: “Ningún aparato está en garantía si no cuenta con la firma del Señor Daguerre y el sello del Señor Giroux. El daguerrotipo, ejecutado bajo la dirección de su autor, en París. Alphonse Giroux y Cía. Rue Cocq Saint Honoré, No. 7. [firmado] Daguerre”.

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Principales etapas del proceso fotográfico del daguerrotipo. La representación creada en el Departamento de Diseño del Politecnico di Milano (Universidad de Milán) indica: I. Corte de las esquinas y redondeo de los bordes de la placa de cobre, recubierta con plata. II. Pulido con aplicación de ácido nítrico. III. Sensibilización con vapor de yodo. IV. Exposición a la luz en la cámara oscura. V. Revelado de la imagen con vapor de mercurio. VI. Fijación de la imagen con tiosulfato de sodio. VII. Dorado de la placa para aumentar el brillo, el contraste y la estabilidad de la imagen. VIII. Sellado, empaque y presentación del daguerrotipo.

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Nacional (Sociétè d’encouragement pour l’industrie nationale). Fundada en 1801 y, aún hoy en funcionamiento, la entidad fue creada para promover y defender los intereses comerciales e industriales de Francia. El lugar de la demostración no era, por lo tanto, una elección al azar. Considerada de “utilidad pública” desde 1824, la Sociedad era liderada por un consejo administrativo, organizado en comités temáticos vinculados a diferentes actividades económicas y tecnológicas. Pionera de la cultura empresarial, la entidad concedía anualmente premios, medallas y menciones de honor a aquellos que brindaran una contribución significativa al “progreso de Francia”, sirviendo de inspiración para otras asociaciones del género, como, por ejemplo, la Sociedad Auxiliadora de la Industria Nacional, creada en Río de Janeiro, en 1827. El nacimiento de la Socie-

dad para el Fomento de la Industria Nacional también estaba vinculado al montaje de las primeras exposiciones de la industria francesa, iniciadas en 1798, eventos que contaban con la participación de miembros de la entidad en su concepción y organización, así como en la concesión de los premios. La presentación de Daguerre en la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, el 28 de agosto de 1839, resultó en una descripción del invento, con dibujos detallados de la cámara de daguerrotipia y demás equipos necesarios para el procesamiento de la imagen, publicados en la edición del 4 de setiembre del boletín de la entidad.57 El historiador Derek Wood cree que fue en esa reunión que el capitán Lucas y el capellán Louis Comte recibieron las instrucciones iniciales sobre la daguerrotipia, antes de embarcarse en el OH.58 Para todos los interesados en aprender sobre la novedad, las facilidades antes anunciadas con tanto optimismo se enfrentaban ahora a las dificultades reales del proceso. En la prensa, había quien lamentaba la falta de instrucciones prácticas, como el escritor Jules Janin, en un artículo publicado en L’Artiste, el 25 de agosto de 1839.59 El 1 de setiembre, Daguerre hizo una presentación del proceso para los redactores del diario y programó a continuación, en común acuerdo con el ministro Duchâtel, una serie de demostraciones públicas del invento, a fin de subsanar ese problema. La primera se realizó el 7 de setiembre de 1839, en el Palacio d’Orsay, edificio recién terminado para albergar la administración del Estado francés. Daguerre hizo la demostración ante una audiencia de ciento veinte personas, según el cálculo de un periódico inglés.60 Las otras dos ocurrieron luego, en los días 11 y 14 de setiembre61 y entre los presentes, como informó la prensa, estaban “los redactores de todos los diarios de París”.62


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En aquellos días agitados de septiembre de 1839, científicos, periodistas, ópticos, grabadores, litógrafos, comerciantes y hombres del mar fueron los primeros en experimentar con la daguerrotipia. El aprendizaje y la ejecución del proceso, sin embargo, no eran tan “fáciles” y “naturales” como predijeron Daguerre, Arago y demás entusiastas de la invención. Los daguerrotipistas del pasado y todos aquellos que, por pasatiempo o razones profesionales, todavía practican ese proceso fotográfico, constataron que sus operaciones requieren de bastante ingenio y son imprevisibles. El aprendizaje directo era, por lo tanto, el método deseable para aquellos que quisieran practicar con el invento, una cuestión compleja y, al mismo tiempo, estratégica para la difusión de la daguerrotipia. A principios de 1838, cuando aún intentaba encontrar una forma ventajosa y segura de comercializar el invento, Daguerre había escrito a Isidore sobre las dificultades de su ejecución: Estoy convencido de que muchas personas no podrán jamás obtener un buen resultado, teniendo en cuenta todos los detalles que hay que considerar en cada operación [...]; en cuanto a las personas del interior que no puedan viajar a París, es imposible que puedan aprender, pues la descripción más detallada no es suficiente. Es necesario ver el funcionamiento.63

El inventor enseñó personalmente la daguerrotipia a algunas personas, entre las cuales se encontraba el oficial de la Marina y arqueólogo Christian Tuxen Falbe. El danés llegó a París en 1838 desde una misión en Túnez y se quedó en la ciudad hasta principios de 1840. En correspondencia con el príncipe Christian viii de Dinamarca, Falbe

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

relató las visitas al taller de Daguerre y una serie de contactos con el inventor iniciados ya a fines de 1838, cuando tuvo la oportunidad de conocer la daguerrotipia antes de que el mundo supiera de la invención. En julio de 1839, como tantos otros, encargó a Giroux su propio aparato. Falbe también estuvo presente en la sesión en la Academia de Ciencias el 19 de agosto y en el curso dictado por Daguerre en la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional el 28 de agosto, así como en las demostraciones públicas del proceso, a principios de setiembre en el Quai d’Orsay. Cuando, al mes siguiente, escribió una carta comentando su entusiasmo por la novedad, ya había producido veinticuatro daguerrotipos.64 El 22 de setiembre de 1839, con el sugestivo título “Les professeurs en daguerréotype” (“Los profesores de la daguerrotipia”), Le Figaro incluía un artículo sobre la enseñanza del tema.65 Algunos aprendían rápido y no hay razón para suponer que haya sido diferente con los que viajaron a bordo del OH. Los viajes representaban una de las mayores promesas del “descubrimiento de Daguerre”. También constituían una de las principales razones para el continuo perfeccionamiento del proceso y su incorporación a las expediciones navales. Confirmando las previsiones de Daguerre y de todos los entusiastas de la daguerrotipia, los diarios de París informaban: “el daguerrotipo va, en

Edición del periódico Le Courrier Belge, 19 de agosto de 1839.

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poco tiempo, a recorrer el mundo”.66 La Marina francesa ya preparaba a sus oficiales para manejar el instrumento en expediciones por otros continentes. En Bruselas, la noticia fue dada por Jean-Baptiste Marcellin Jobard, en el Le Courrier Belge, el 15 de setiembre de 1839: El daguerrotipo va a correr el mundo en poco tiempo; el almirante Duperré, ministro de la Marina de Francia, acaba de ordenar el embarque de un daguerrotipo a bordo del bergantín Melouine, navío que partirá de nuevo a la costa oeste de África con el fin de completar su descripción náutica. El Sr. E. Bouët, capitán de este buque, está en este momento acompañando las experiencias de Daguerre. Será muy interesante para este arte analizar los efectos que el sol ardiente de esos países producirá en las placas metálicas; en cuanto a la duración de la operación resultará beneficiosa y permitirá la multiplicación de esbozos pintorescos.67

A mediados de 1839, en medio de las discusiones sobre la obtención de una patente para el daguerrotipo, Jobard se encontró con el inventor y, en la misma ocasión, con el capitán Lucas. La cuestión era compleja para cualquier invención y, más aún en ese caso, con las compensaciones financieras que necesitaban resolverse antes de revelar los secretos del proceso. Desde el anuncio del “descubrimiento”, Daguerre se había convertido en una figura bastante solicitada para reuniones, pedidos y negocios. Su antiguo taller, situado en las cercanías de la Place du Chateau d’Eau (actual Place de la Republique), fue parcialmente afectado por el incendio que destruyó el diorama, el 8 de marzo de 1839, y esas reuniones se llevaron a cabo en la residencia del inventor, en el Boulevard Saint Martin.68 Jobard conoció el proyecto de 84

El retrato y homenaje a Jobard, en una publicación sobre las patentes de invención de 1897.

la expedición en una de esas ocasiones, cuando visitó a Daguerre a petición de Isidore Niépce y del barón Du Potet de Sennevoy. Este último era un estudioso del llamado “magnetismo animal” y otras ciencias ocultas, temas de interés común en la vida de esos personajes.69 Por otro lado, además de litógrafo, periodista y editor, Jobard era también un gran conocedor de las cuestiones relativas a la propiedad intelectual que estaban a la orden del día y fue invitado a la reunión por ese motivo.70 Se esperaba que convenciera al inventor sobre la oportunidad y el mejor medio para obtener en Inglaterra una patente que garantizara a Daguerre e Isidore Niépce una protección contra los reclamos de Talbot y una compensación financiera por el uso de la daguerrotipia en la mayor econo-


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La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

Jean-Baptiste Ambroise Marcellin Jobard (1792-1861) Personaje de múltiples facetas, Jobard nació en Francia y se naturalizó belga.71 En Bruselas, trabajó como litógrafo y fundó su propio establecimiento a finales de los años 1820, cuando se convirtió en el más importante editor de impresos litográficos de la ciudad (álbumes, folletos, retratos, mapas, manuales, etc.). En 1828, recibió una medalla de oro por el perfeccionamiento de procesos gráficos, conferida por la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, en París. Con la revolución que promovió la Independencia de Bélgica en 1830, quebró y dejó la litografía para iniciar, poco después, la actividad periodística que le llevaría a fundar, en 1837, el Le Courrier Belge. Desde la juventud fue un propagandista de las ideas de Saint-Simon y a través de la prensa buscó catalizar las transformaciones sociales, defendiendo la educación de las masas y el progreso industrial.72 La proximidad con Daguerre e Isidore Niépce y el rol de pionero en la realización de las primeras imágenes con el daguerrotipo en Bruselas (una vista de la Place des Barricades, el 16 de setiembre de 1839 y, ya al mes siguiente, el retrato de una mujer “dormida”)73 estimularon a Jobard a crear la Sociedad Belga del Daguerrotipo (Société belge du daguerréotype) con la idea de adquirir más aparatos y reunir en torno al establecimiento otros daguerrotipistas interesados en ofrecer ese tipo de imagen a una clientela ya consumidora de estampas litográficas.74 Jobard también participó en diversas exposiciones nacionales e internacionales y, en 1841, asumió la dirección del Museo de la Industria en la capital belga. Entre sus actividades y propuestas, estuvo involucrado en la reglamentación de la propiedad intelectual y escribió decenas de trabajos sobre el tema. Obtuvo cerca de setenta y cinco patentes en áreas tan diversas como la iluminación, la acústica, la alimentación, la calefacción y la locomoción, entre otras. Jobard murió en Bruselas en 1861, y era conocido como Marcellin y como Jean-Baptiste, nombre que él mismo incorporó a su firma. Este inventor prolífico, hombre de imágenes y “visionario de ambiciones humanitarias”, que también abrazó el espiritismo y terminó sus días perdiendo la razón, se hizo conocido más recientemente con la investigación de Marie-Christine Claes.75

mía del planeta, lo que acabó ocurriendo poco después.76 Los argumentos utilizados por Daguerre y Jobard fueron reproducidos por este último en un largo artículo en el Le Courrier Belge, el 25 de septiembre, y reflejan las lógicas en confrontación: “El gobierno francés”, nos dice Daguerre, “lamentará verme sacar una patente en el exterior, porque desea hacer de mi descubrimiento un regalo para Europa. Y después, llevaría un mes para conseguir la patente inglesa que será recusada, sabiendo que el proceso será publicado en veinte días. Además, si yo quisiera dinero de extranjeros, habría aceptado las espléndidas

ofertas que me fueron hechas; pero yo soy francés, mi país en primer lugar”: he aquí las ideas que tuvimos que combatir. [...] Nosotros, entonces, le hicimos sentir: 1) que Francia le compró su descubrimiento para los franceses, y que si pudiera obtener veinte millones del exterior, Francia aplaudiría su éxito y tendría una idea tan elevada de sus capacidades financieras como la que tiene de sus habilidades científicas; 2) que Francia, siempre pródiga de generosidad y cortesía con el extranjero, tenía experiencia suficiente para saber que nadie tendría en cuenta su donación; que Inglaterra no reduciría en un centavo su tarifa sobre los vinos; que Austria no sería menos inquisitiva 85


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que narraba su paso por París, como comisario enviado por el ministro del Interior y Asuntos Exteriores del gobierno belga para estudiar la Exposición de los Productos de la Industria Francesa (Exposition des produits de l’industrie française). Estos encuentros, además de haber servido para convencer a Daguerre sobre la protección del invento en Inglaterra e indicarle, incluso, un agente para cuidar del asunto, también viabilizaron otras alianzas, tanto para Jobard como para Lucas:

Vistas y monumentos de París a principios del siglo XIX, impresos en el álbum de souvenirs lanzado a mediados de siglo. En esta imagen, la torre Saint-Jacques y todo el movimiento de la calle Rivoli. La impresión, que combina el trazo del artista y la imagen fotomecánica, lleva la firma del ilustrador A. Rouargue. Poco después, las imágenes de París reunidas en otro álbum por el mismo grabador y editor se titularían Collection de vues de Paris prises au daguerreotype (Colección de vistas de París tomadas con un daguerrotipo).

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con los viajeros franceses; y que Rusia no perseguiría menos a aquellos profesores a los que debe mucho dinero, ya que el año pasado expulsó a un profesor de Cazan que exigió en los tribunales cien mil rublos de pagos atrasados; 3) que la ley de patentes se cumple al pie de la letra en Inglaterra y que jamás la consideración sobre una persona desviaría a los funcionarios encargados de la ejecución de esta ley, cuya importancia se siente mejor en ese país que en cualquier otro lugar; 4) que su patente le sería concedida seguramente en el período de un mes, ya que su proceso no era conocido en Inglaterra en la época del pedido.77

Los contactos en el nuevo taller de Daguerre ocurrieron en julio de 1839, pero solo fueron descritos por Jobard dos meses después, en una serie de artículos en los

El capitán Lucas apoyó, pero interrumpió nuestra petición [para que Daguerre aceptara la idea de una patente], preguntando si no podía llevar un daguerrotipo en su viaje alrededor del mundo y nosotros salimos juntos, admirando el carácter excepcional de un hombre que se debatía contra la fortuna, con tanta perseverancia y coraje como aquellos que buscaban conquistarla.78

Lucas y Jobard combinaron entre sí que sería el Le Courrier Belge el principal vehículo de divulgación del viaje del OH en Bélgica. Después de iniciado el viaje, las cartas de novicios y pasajeros se transcribirían regularmente en ese y otros periódicos. Los temas sobre la expedición, sin embargo, comenzaron a publicarse en Le Courrier Belge ya en el mes de julio. La información sobre el capitán Lucas en el taller de Daguerre, a su vez, fue incluida por Jobard, aleatoriamente, en artículos publicados durante el mes de setiembre, cuando el editor escribió sobre la exposición en París y, principalmente, sobre la difusión de la daguerrotipia que él mismo comenzaba a experimentar en la capital belga: Cuando vimos [los daguerrotipos] en el taller de Daguerre, al mismo tiempo que


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La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

La torre Saint-Jacques, en París, fotografiada por Joseph-Philibert Girault de Prangey, a mediados del siglo XIX. Uno de los primeros daguerrotipistas en emplear el invento en “viajes fotográficos”, Girault de Prangey aprendió el proceso en 1841 y, a partir de ese momento, produjo cientos de imágenes de arquitectura, monumentos y paisajes diversos de Francia, Italia, Grecia, Palestina, Egipto, Siria y Turquía, entre otras regiones.

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el capitán Lucas, que acababa de registrarse para llevar uno de esos instrumentos en su viaje alrededor del mundo, las imágenes recibían la luz oblicuamente y se encontraban sobre una mesa de frente a una parte oscura del apartamento.79

Ahora que el capitán Lucas incorporó un daguerrotipo a su viaje de circunnavegación, se puede decir que serán los primeros viajeros en relatar visiones incontestables y no romantizadas de los monumentos de la India y del país de las mil y una noches.83

Estas observaciones y memorias revelan, por lo tanto, que el capitán Lucas hizo una inscripción, desde el mes de julio, para garantizar el pedido de uno de los aparatos de daguerrotipia certificados por Daguerre. También se producían otras suscripciones para la adquisición de estos aparatos, como las seis cámaras encargadas por el marchand Louis Sachse, ya mencionadas, que recibió en Alemania el 6 de setiembre de 1839.80 Jobard probó la suya el 16 de setiembre y afirmó en Le Courrier Belge que había sido enviada desde París cuatro días antes, por Isidore Niépce.81 Para la historia del OH, además de los contactos y las afinidades entre Daguerre, Jobard y Lucas, estos detalles son importantes porque indican la posibilidad de que el OH haya llevado a bordo más de un aparato en su viaje.82 Por otro lado, también es bastante plausible que las iniciativas del inventor en torno a la concesión, divulgación, aprendizaje, comercialización y promoción de la daguerrotipia hayan sido, desde entonces, acompañadas por Lucas al mismo compás con el que el capitán trataba de resolver las demás tendencias relacionadas a la viabilidad y al éxito de su empresa. Al completar las primeras noticias sobre el viaje del OH para los lectores del Le Courrier Belge, Jobard informaba sobre la adquisición del aparato y, al mismo tiempo, anticipaba las glorias que el capitán Lucas atraería para sí con la incorporación de la fotografía a la expedición:

El OH estaba a punto de levar anclas en Paimboeuf y llevar consigo el codiciado aparato, lo que brindaba a sus miembros una cierta condición pionera y una consagración codiciadas por los contemporáneos. Al día siguiente de revelarse los secretos de la daguerrotipia en París, Jobard resumió en su periódico el modo en que Daguerre había conseguido fijar las imágenes producidas con la cámara oscura, como hicieron otros periodistas de la capital francesa y, más tarde, de otras partes del mundo:84 Este proceso consiste en una capa de yodo extendida, de manera uniforme y por medio del vapor, sobre una placa de cobre. Esta primera operación produce la imagen que, sin embargo, solo es visible por medio de una segunda operación, que consiste en exponer la placa a la acción del vapor de mercurio; por estos medios, se obtienen las luces, las sombras y los medios tonos.85

En cada uno de sus artículos sobre la Exposición de los Productos de la Industria Francesa, transcritos de su informe a las páginas del Le Courrier Belge en el mes de septiembre, Jobard analizó una máquina, un proceso, una invención. Las exposiciones industriales y la creación de un museo dedicado a la industria del país ocupaban así buena parte de su atención cuando realizó en Bruselas sus primeras imágenes con la daguerrotipia. Los contactos con Daguerre habían dado


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frutos que se multiplicaban. El 6 de setiembre de 1839, Jobard comentó la decisión del inventor de enviar dos “dibujos fotográficos” a Leopoldo i, en Bélgica. Por sugerencia de Jobard, los daguerrotipos serían subastados en favor del Salón de Bellas Artes de Bruselas, siguiendo el ejemplo de lo que hiciera el rey de Francia con el Museo del Louvre.86 La presentación en la capital belga fue un éxito y una gran cantidad de visitantes se dio cita para admirar la novedad. Una semana más tarde, el L’Ami de l’Ordre indicaba: los “daguerrotipos ya están en el comercio y forman un pequeño dispositivo encantador que puede comprarse por 250 francos”.87 El artículo de Jobard sobre el tema, titulado “Tableaux de Daguerre” (“Cuadros de Daguerre”), además de mencionar el pedido de un aparato de daguerrotipia por el capitán Lucas, también transcribía el mensaje del inventor con las explicaciones sobre la mejor manera de observar las imágenes obtenidas con el equipo: Me alegra saber que el secretario del rey envió a la Exposición de Bruselas las dos pruebas de mi procedimiento. Probablemente se notará que para verlas de forma conveniente deben colocarse de cierta manera. De hecho, el vigor de estos dibujos se encuentra en el pulido de la placa, y es necesario que este pulido refleje objetos negros para que pueda producir todo su efecto. Daguerre.88 En cuanto a los relatos de Jobard y el acompañamiento directo que Daguerre hacía de la circulación y receptividad del invento, es bastante probable que, después de conocer los planes de la expedición del comandante Lucas, se haya interesado bastante por la incorporación de la daguerrotipia al emprendimiento.

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

La reunión de Jobard con el capitán Lucas en el taller de Daguerre, en julio de 1839. Nota publicada en Le Courrier Belge, el 13 de setiembre de 1839.

De lo contrario, el capitán no frecuentaría su taller. A finales de 1838, cuando lanzó el prospecto en el que anunciaba la invención, Daguerre había destacado: “la impresión de la naturaleza se reproducirá mucho más rápidamente en aquellos países donde la luz es más intensa que en París, como España, Italia, África, etc., etc.”.89 En enero de 1839, el Le Moniteur Universel también publicó un artículo, titulado “Découverte de M. Daguerre”, en el que especulaba sobre los resultados prácticos de la invención en otras latitudes. El articulista consideraba presumible que el sol de África proporcionaría imágenes instantáneas de la “naturaleza en acción y en vivo”, consciente de que hasta ese momento Daguerre solo había hecho sus experiencias en París y de que, incluso en condiciones muy favorables, solo había obtenido buenos resultados con la naturaleza muerta.90 Después de agosto de 1839, cuando los equipos, las manipulaciones y los preparados químicos necesarios para la daguerrotipia fueron accesibles para todos, las expectativas en torno a la invención y sus incontables aplicaciones se volvieron aún mayores. 89


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

El año no había terminado y los periódicos, las asociaciones y los editores discutían el inmenso futuro reservado para la fotografía, imaginando nuevos emprendimientos con la invención. El boletín de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional anunció entonces la concesión de un premio a los que perfeccionaran el proceso. Con la colaboración de un óptico, el barón Séguier presentó una propuesta en ese sentido. Ofreció un nuevo modelo de equipo, más ligero y más compacto, para la práctica de la daguerrotipia en viajes y excursiones.91 Los debates en el marco de la Sociedad sobre el “descubrimiento de Daguerre” y sus “mejoras” indican que la difusión del proceso tenía gran importancia para los intereses nacionales y las transacciones internacionales de sectores dinámicos de la economía francesa. El óptico francés NoelMarie Paymal Lerebours concibió entonces una colección de grabados de varias partes del globo (Francia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, Rusia, Suecia, Egipto, etc.). Las imágenes obtenidas con la daguerrotipia serían impresas y luego agrupadas y comercializadas en portafolios. El emprendimiento involucró la capacitación y el encargo a daguerrotipistas, la fabricación y la preparación de equipos y otros materiales fotográficos, así como el cuidadoso retorno a Francia de las placas obtenidas en la “misión fotográfica”. Una parte de las mil doscientas placas de grabado reunidas por Lerebours eran daguerrotipos e integraban los álbumes reunidos bajo el título Excursions daguerriénnes; vues et monuments plus remarquables du globe (París, 1840-1843).92 El 19 de octubre de 1839, el pintor Horace Vernet se embarcó en Marsella, en compañía de su sobrino Frédéric GoupilFesquet, en una expedición al Oriente destinada a llevar adelante el proyecto en esa re90

gión. Contratados por Lerebours, cargaban en el equipaje una cámara de daguerrotipia y las instrucciones de Daguerre para emplearla en el viaje. Luego de pasar por Siria y llegar a Egipto, utilizaron el aparato en Alejandría, donde Fesquet mostró la novedad a un sultán, el 7 de noviembre de 1839. En dos minutos obtuvo una de las primeras imágenes en daguerrotipia fuera de Europa.93 De allí, siguieron a El Cairo y encontraron al suizo, naturalizado canadiense, Joly de Lotbinière, viajando con otro equipo y con un proyecto idéntico: fotografiar los tesoros arqueológicos y, en especial, las pirámides de Egipto. Hospedados en el mismo hotel, los daguerrotipistas compartían dificultades y conocimientos para revelar las placas y la manipulación del proceso. Obtenían así imágenes fotográficas de uno de los monumentos más conocidos y admirados del mundo, en una época en la que había gran atracción por todo lo que se relacionara con el Oriente.94 Lerebours, quien también era un daguerrotipista eventual, comentó en la presentación de su álbum: ¿Qué servicio podría no prestar el daguerrotipo, aunque no hiciera más que difundir el conocimiento de los monumentos y de los objetos de arte únicos o casi desconocidos, encerrados en los gabinetes de coleccionistas y de sabios?95

Las recompensas simbólicas para el inventor y el reconocimiento social de la utilidad de sus invenciones podían venir de varias formas. La creación y la inclusión en diccionarios en diferentes idiomas de las palabras daguerrotipo, daguerrotipia y daguerrotipista, además de establecer los sentidos atribuidos a los vocablos derivados del nombre de Daguerre, también aumentaron la popularidad y


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el reconocimiento de la figura del inventor en una audiencia mucho más amplia que aquella dedicada a la práctica fotográfica. Sin embargo, la palabra daguerreotype se siguió escribiendo con errores, por bastante tiempo.96 La incorporación del vocablo a otros idiomas parecía casi tan compleja como la asimilación de los procedimientos exigidos por la invención. En los Estados Unidos, donde ese proceso llegó a ser más popular que en la propia Francia, la asimilación se dio con bastante rapidez.97 El New York Observer ofreció, el 7 de diciembre de 1839, explicaciones detalladas sobre la formación y la correcta pronunciación de daguerreotype, legitimando una elección difícil de pronunciar con la información de que “el nombre del proceso había sido dado por los sabios de París”.98 En la misma ocasión, Edgar Allan Poe escribió el artículo “The daguerreotype” y comentó: Esta palabra se escribe correctamente como ‘daguerréotype’ y se pronuncia como si se escribiese ‘dagairraioteep’. El nombre del inventor es Daguerre, pero el uso francés exige un acento en la segunda e, en la formación del término compuesto.99

La palabra que creó dificultades para aquellos que intentaban pronunciarla por primera vez también inspiró la censura de los ingleses y la crítica mordaz de los propios franceses a la exagerada glorificación de Daguerre que dejaba en segundo plano el papel de Niépce y sus experiencias.100 Los científicos y los periodistas no ocultaron sus reparos ante lo que parecía ser la usurpación del trabajo de un inventor detrás de esa elección, y hubo incluso quienes dijeron, al otro lado del Canal de la Mancha, que “Inglaterra jamás concedería ese nombre para el arte”.101 El

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

tremendo éxito de un “arte sin arte”, puesto “al alcance de todos” y, por lo tanto, de cualquiera que quisiera practicarlo en la “reproducción” del mundo visible, sin la necesidad de lápiz, pinceles o imaginación, dio origen a muchas controversias. El Le Chiavari, el 10 de setiembre de 1839, decía estar dedicado ahora a los “dos nuevos partidos políticos”: los “daguerreophiles” y los “daguerreophobes”.102 La invención y la difusión de la daguerrotipia fueron analizadas por Paul-Louis Roubert, al investigar el nacimiento público de la idea de fotografía, en 1839, y su asimilación por la crítica de arte en los debates planteados en la prensa de la época: Excluido del territorio del arte por la genealogía mecánica y considerado sin futuro al confrontarlo con la teoría de la imitación, el daguerrotipo fue objeto de un silencio casi completo por parte de la crítica artística. Esta ausencia es tan evidente que, en 1839, nadie reclama para sí semejante estatus, lo que además habría provocado una fuerte reprobación. De este modo, la imagen daguerriana corre el riesgo, por sí misma, de no ser más que una curiosidad. Para que surgiera un debate real en torno a ella, fue necesario que, por su causa, surgiera también una modificación del equilibrio que regulaba las relaciones entre el artista, la crítica y el público.103

Las palabras y las ideas que definían el aparato, el proceso y las imágenes inspiradas en el nombre de Daguerre no tardaron en cruzar el Atlántico Sur, primero en las páginas de los periódicos y, luego, en las demostraciones de la daguerrotipia realizadas por los viajeros del OH. 91


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Capítulo 2 1. “Sentencia dictada por el Tribunal Marítimo de Brest, que condena a la pena capital a Marsaud, capitán segundo y Raymond, marinero, a bordo del buque mercante l’Alexandre por el asesinato del Capitán [Bouet, dicho Dubois], del teniente y de cuatro marineros a fin de apoderarse del buque; los sufrimientos inauditos que impusieron a esos desafortunados antes de arrojarlos al mar; la conducta de los acusados después de ejercer su terrible crueldad; su comparecencia ante el Tribunal y los medios de defensa que usaron ante sus jueces; la conmutación de la sentencia en favor de Raymond, desestimación del recurso de Marsaud, principal reo” [traducción del original en francés]. París: Imprimerie Chassaignon, s. d. En: Bibliographie de l’histoire de la justice française (1789-2004). Disponible en http://www.criminocorpus.cnrs.fr. 2. Gernsheim y Gernsheim, 1955, p. 114. 3. Gernsheim y Gernsheim, 1968, p. 3. 4. Michel Frizot. “Louis Jacques Mandé Daguerre”. En: Frizot et al., 1989, p. 32. 5. Arsène Houssaye, “Diorama ; la vallée de Goldau”, Journal des Artistes, 27 de setiembre 1835; Gernsheim y Gernsheim, 1968, p. 73; Roubert, 2006, p. 167. 6. Henri Gaucheraud, “Beaux-Arts ; Nouvelle découverte”, Gazette de France, 6 de enero de 1839. Apud Roubert, 2006, p. 167. 7. Roubert, 2006, pp. 167-169. Los artículos son de naturaleza diversa e incluyen temas de divulgación, textos científicos, discursos oficiales, anuncios publicitarios y debates diversos, escritos por autores identificados o anónimos. 8. Tissandier, 1882, p. 59. 9. Beaumont Newhall. “Bibliography of Daguerre’s instruction manual”. En: Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 196-197. 10. Philipon, 1840. 11. Carta de A. Humboldt, 7 de febrero de

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1839. Apud Reynaud, 1989, p. 31. 12. Foucault, 1987; Liliane Hilaire-Pérez. “Pratiques inventives, cheminements innovants, crédits et légitimations”. En: Hilaire-Pérez y Garçon, 2003, pp. 9-38. 13. Brunet, 2000, p. 53. 14. Brunet, 2000, pp. 74-79. 15. Hunt, 1841. Sobre el enfrentamiento entre el daguerrotipo y el talbotipo, ver Rouillé, 1982, p. 45. 16. Ver, al final de este libro, Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia, 1816-1842. 17. Potonniée, 1925, pp. 102-106. Frizot et al., 1989, p. 15. 18. Chevalier, 1862, pp. 19-56. El autor, hijo de Charles Chevalier, afirma que su padre se sentía ofendido por la palabra indiscreción, utilizada por Arago en la Cámara de Diputados al explicar la manera en la que Daguerre llegó a Niépce. 19. Las descripciones y las imágenes de las principales etapas de las experiencias realizadas entre Niépce y Daguerre pueden verse en el sitio http://www.niepce. com/pages/inv1.html. 20. McCauley, 1997, pp. 8-9. 21. Louis J. M. Daguerre. “Daguerréotype”. París, 1838. Museo George Eastman. Reproducido por Reynaud, 1989, p. 22; Roubert, 2006, p. 21. 22. Ídem. 23. Brunet, 2000. El análisis del autor se sustenta en una rigurosa investigación histórica sobre la formación discursiva de esa idea, a partir de la historia de la daguerrotipia en Francia y su introducción en los Estados Unidos. La biografía de Daguerre escrita por Gernsheim y Gernsheim (1968) da cuenta de buena parte de la información sobre el inventor. 24. Brunet, 2000, p. 21. Daguerre no dejó para la posteridad un archivo con las cartas que recibió de Niépce, ni tampoco anotaciones personales sobre las experiencias que realizaba. Cf. Frizot, Michel.

“Louis Jacques Mandé Daguerre”. En: Frizot et al., 1989, p. 28. 25. François Brunet reprodujo tramos de cartas y documentos de la correspondencia entre Niépce, Daguerre y otros hombres de su tiempo que integran la compilación organizada por Kravetz, T. P. (ed.). Dokumenty po istorii izobretenija fotografii. Leningrad: Akademija Nauk SSSR (Academia de Ciencias de URSS), 1949. 26. La legislación francesa de protección a la propiedad intelectual de los “autores de descubrimientos útiles” había sido implementada en 1791 por el gobierno revolucionario. Cf. Dalloz, 1847, p. 528. Gernsheim y Gernsheim (1968, p. 98) afirmaron que la “ley Daguerre” era “inédita”, lo que fue mejor explicado en McCauley, 1997, pp. 19 ss. 27. Roubert, 2001, p. 132. 28. François Arago. “Rapport à la Chambre des députés”, 3 de julio de 1839. Apud Rouillé, 1989, pp. 40 y 42. Los anales de la Academia de Ciencias de Francia y el boletín de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale repiten las palabras de este célebre discurso en el relato de la sesión del día 19 de agosto de 1839. 29. Faucher, 1986. El autor define a François Arago como una de las “celebridades de la franco-masonería francesa”. 30. Charles Robin, “Les cours publics dans un fauteuil : M. François Arago”, Musée des Familles. París, 1847-1848, t. 5, pp. 217-222. 31. McCauley, 1997, p. 35. 32. Frachon y Lefebvre, 2006, pp. 7-21. 33. McCauley, 1997, p. 21. 34. El texto que acompaña la caricatura de Théodore Maurisset sobre la “daguerrotipomanía” (ver imagen, en la Conclusión) ironizaba, por ejemplo, sobre el hecho de que la invención del instrumento “fue declarada necesaria para todo el mundo, y se decidió (también) que sería pagada por todos”. Apud Bajac y Planchon-


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De Font-Réaulx, 2003, p. 162. 35. Brunet, 2000, pp. 82-84. 36. [Anónimo], “The daguerreotype”, Globe and Traveller, 23 de agosto de 1839. Disponible en http://www.daguerreotypearchive.org. 37. Brunet, 2000, p. 38. 38. Ídem, pp. 52 y 57-60. 39. Jardin y Tudesq, 1973, t. 6, p. 88. 40. Newhall, 1976, p. 21. 41. Gernsheim y Gernsheim, 1955. 42. France. Exposition des produits de l’industrie française [...], 1839, esp. t. 2, pp. 268-276, y t. 3, pp. 102-170 y 433-482. 43. Ramires, 2014, p. 42. Lamentablemente, no se pudo encontrar ningún ejemplar de la publicación en las instituciones consultadas. 44. France. Catalogue officiel des produits de l’industrie française [...], 1839, y France. Exposition des produits [...] rapport du jury central, 1839. 45. La exhibición al púbico de un dispositivo antes de la divulgación de los secretos de la daguerrotipia no consta en los informes de la exposición consultados y no se hace referencia en la historiografía; sin embargo, se menciona en el sitio http://www.arthurchandler.com/expositions-of-the-july-monarchy. 46. Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 189191. Los autores reproducen los términos de este y otros contratos de Daguerre. 47. Potonniée, 1925, p. 195; Jean-Louis Bigourdan. “1839: les ‘vues de Paris’ et l’introduction du daguerréotype en Europe”. En: Reynaud, 1989, p. 33. 48. Chevalier, 1862, p. 54; Bajac y PlanchonDe-Font-Reaulx, 2003, esp. p. 162. 49. Daguerre, 1839; Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 106-107. 50. Beaumont Newhall. “Bibliography of Daguerre’s instruction manual”. En: Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 198-205. El autor norteamericano relaciona y comenta las ediciones del manual de Daguerre y

La daguerrotipia y la invención de un “arte al alcance de todos”

agradece a Pierre G. Harmant, archivero de la Société Française de Photographie por establecer la fecha de la primera impresión de la obra. 51. Existen adaptaciones del manual por otros autores y evidencias de impresiones por el establecimiento de Giroux de tiradas no registradas en la Bibliographie de France. Cf. Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 204-205; Bajac y Planchon-De Font-Réaulx, 2003, p. 146. 52. Beaumont Newhall. “Bibliography of Daguerre’s instruction manual”. En: Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 198-205. 53. Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 107-108. 54. Daguerre, 1839. Esta edición fue consultada en la Bibliothèque Historique de la Ville de Paris, en 2001. 55. Ídem. 56. Beaumont Newhall. “Bibliography of Daguerre’s instruction manual”. En: Gernsheim y Gernsheim, 1968, p. 199; Schwilden, [2007], p. 1. 57. [Anónimo], “Description du procédé de M. Daguerre, et de la manière d’en faire usage”. Bulletin de la Sociètè d’encouragement pour l’industrie nationale, vol. 38, 4 de setiembre de 1839, pp. 341349. Wood (1996) y otros historiadores atribuyen la fecha del 4 de setiembre de 1839 a la primera demonstración de Daguerre en la sede de la Sociedad, sin embargo, dicho boletín indica claramente (p. 378) que “Daguerre hizo uso de la palabra” para demonstrar su proceso en la sesión del 28 de agosto de 1839. 58. Wood, 1996, p. 114. No fue posible descubrir, durante la presente investigación, si ambos estuvieron, de hecho, presentes en esa reunión. 59. Gernsheim y Gernsheim, 1968, p. 102; Roubert, 2006, p. 49. 60. The London Journal of Arts and Science, vol. xv, 1840, pp. 120-123 (disponible en https://babel.hathitrust.org), citado por Gernsheim y Gernsheim, 1968, p. 104. El Pa-

lacio d’Orsay, completamente incendiado por la Comuna de París en 1871, daría lugar más tarde a la antigua estación ferroviaria, donde se encuentra actualmente el Museo d’Orsay. 61. Roubert, 2006, p. 49. 62. [Jean-Baptiste Jobard], “Expérience du daguerreotype”, Le Courrier Belge, 9 de setiembre de 1839, p. 3. 63. L. J. M. Daguerre. Carta del 28 de abril de 1838. En: Kravetz, T. (ed.). Dokumenty po istorii izobretenija fotografii. Leningrado: Akademija Nauk SSSR, 1949, p. 460. Apud Brunet, 2000, p. 49. 64. Ida Haugsted. “Un Danois fait ses premiers daguerréotypes à Paris”. En: Reynaud, 1989, pp. 37-41. 65. Apud Roubert, 2006, p. 169. 66. [Anónimo], “Le daguerréotype va courrir le monde”, Le National, 13 de setiembre de 1839; [Anónimo]; “Le daguerréotype va courrir le monde avant peu”, Le Moniteur Universel, 13 de setiembre de 1839. 67. OH-Doc 15.09.1839. Wood (1995, edición revisada) comentó, brevemente, la relación entre Jobard y Lucas. MarieChristine Claes me cedió, en 2007, la reproducción de fragmentos de su tesis de doctorado (Claes, 2006) y algunos artículos del Le Courrier Belge. Los demás fueron consultados en la Bibliothèque Royale de Belgique, en 2008. Agradezco a la investigadora su fundamental colaboración. 68. Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 90-91 y 94. El investigador Jacques Darcy-Roquencourt identificó los lugares y reprodujo las imágenes obtenidas por Daguerre en la región. Cf. http://www.niepce-daguerre. com/boulevard_du_Temple_de_dag.html. 69. Según una referencia encontrada en la BnF, se estaba preparando una nueva edición del libro sobre el asunto: Du Potet De Sennevoy, Jules. Cours de magnétisme en sept leçons ; 2e édition, augmentée du Rapport sur les expériences magnétiques faites par la Commission de l’Académie royale de

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

médecine en 1831. París: Roret, 1840. 70. Como, por ejemplo, la obra Jobard, Jean-Baptiste. “De la propriété de la pensée et de la contrefaçon considérée comme droit d’aubaine et de détraction”, fragmento de la colección de la Société Polytechnique, Versalles: Marlin, 1837 (In-8°, 63 p.) 71. Siret, 1888-1889, p. 493. 72. Claes, 2008, p. 22; Claes, 2011, p. 74. 73. [Jean-Baptiste Jobard], “Héliographie”, Le Courrier Belge, 19 de octubre de 1839, p. 3. 74. [Jean-Baptiste Jobard], “Société belge du daguerréotype”, Le Courrier Belge, 12 de setiembre de 1839, p. 2. 75. Claes, 1996; 1998 y 2011; Joseph et al., 1997. Información también disponible en https://fr.wikipedia.org/wiki/Marcellin_Jobard. 76. Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 143-144. 77. OH - 25.09.1839. 78. OH-Doc 25.09.1839. 79. OH - Doc 13.09.1839. 80. Jean-Louis Bigourdan. “1839: les ‘vues de Paris’ et l’introduction du daguerréotype en Europe”. En: Reynaud, 1989, p. 33. 81. [Jean-Baptiste Jobard], “Société du Daguerreotype à Bruxelles”, Le Courrier Belge, 12 de setiembre de 1839, p. 2. 82. El tema será comentado más adelante, en el capítulo 5. 83. OH-Doc 15.09.1839. 84. Roubert, 2006, p. 168. El autor indica los temas publicados el día 20 de agosto de 1839 en los periódicos Gazette de France, Journal des Debáts, L’Echo Français, La Presse, Le Commerce, Le Constitucionnel, Le Courrier Français y Le Temps. 85. [Jean-Baptiste Jobard], “Paris, 19 août”, Le Courrier Belge, 20 de agosto de 1839, p. 2. 86. [Jean-Baptiste Jobard], “Nouvelles diverses”, Le Courrier Belge, 6 de setiembre de 1839. Los dos daguerrotipos solo se cedieron en préstamo para la exposición.

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87. L’Ami de l’Ordre, 14 de setiembre de 1839 y 21 de setiembre de 1839. Apud Claes y Joseph, 1996, p. 2. 88. OH - Doc 13.09.1839. 89. Reynaud, 1989, p. 22; Roubert, 2006, p. 21. 90. [Anónimo], “Découverte de M. Daguerre”, Le Moniteur Universel, 14 de enero de 1839. 91. Bulletin de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale. París: Imprimerie de Mme. Huzard, 1839, v. 38, pp. 477-483. 92. Lerebours, 1842-1843. 93. Goupil-Fesquet, 1843, p. 33; Le Guern, 2001, pp. 61-64; Claire Bustarret, “Le voyage d’Égypte”, En: Frizot (dir.), 1995, p. 76; Hannavy, 2008, pp. 476, 546, 1034. 94. Marbot, 1992, pp. 13-21; Le Guern, 2001, pp. 61-64. Los daguerrotipos de la expedición no sobrevivieron y se conoce parte de las imágenes a través de los grabados mencionados. 95. Lerebours, 1842, “Avis de l’éditeur”, s/p. 96. Newhall, 1976, p. 33. 97. Los inicios de la daguerrotipia en Estados Unidos ya fueron ampliamente investigados por la historiografía norteamericana (Taft, 1964, reedición de la obra de 1938; Newhall, 1976, y otros). Ver tb. Brunet 2000. 98. Newhall, 1976, p. 33. 99. Edgar Allan Poe, “The Daguerreotype”, Alexander’s Weekly Messenger, Filadelfia (EUA), 15 de enero de 1840. Apud Trachenberg, 1980, p. 37. Ver también Newhall, 1976, p. 138. El autor aclara a los lectores que, en lugar de la forma original y compleja de la palabra, prefirió utilizar la simpática abreviatura dag’type. 100. La enciclopedia de Pierre Larousse, cuya publicación se inició en 1866, mantuvo encendida la cuestión, considerando una genialidad la elección del nombre por Daguerre. Cf. Grand dictionnaire universel du XIXe siècle [...], 1866-1876, v. 6, p. 13. 101. Lowry y Lowry, 1998, p. 213.

102. Reynaud, 1989, p. 121. 103. Roubert, 2006, p. 78. Este tema, objeto de innumerables textos y debates desde el siglo XIX, puede consultarse en la bibliografía indicada.



Amanecer en la costa de Bretaña, según Ferdinand Perrot. Pintor y litógrafo, Perrot nació en Paimboeuf y fue alumno de Theodore Gudin, un pintor de la Marina francesa que recibió decenas de pedidos para el Museo de Versalles, creado por Louis-Philippe para celebrar “la gloria de Francia”. La cultura marítima adquirida desde la cuna y la visualidad de estas referencias, en una época dominada por la fascinación de los viajes y las escenas navales, impregnan la obra de Perrot. Sus pinturas representan no solo a Francia, sino también a los lugares que conoció en varios viajes (Inglaterra, Italia, Rusia) y otros que concibió solo con su imaginación, como una escena de la “escuadra Duguay-Trouin ingresando al puerto de Río de Enero”, en 1711.

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La extraordinaria misión del Oriental-Hydrographe

La expedición del OH comenzó a prepararse en junio de 1838, cuando el capitán Lucas dejó el mando del buque mercante Jeune Lise y se instaló en París en el hotel Pérou, “recién decorado y amueblado”, según el Almanach Bottin.1 Al año siguiente anunciaba “información sobre buques” en la sección de “aseguradores privados” del principal medio de propaganda del “comercio y profesiones” de la capital francesa.2 El sueño era antiguo y la elección incierta. Al final, como diría más tarde, el Jeune Lise era “el comando más agradable de Rochefort, [tenía] los mejores armadores y los emolumentos más ventajosos del lugar, incluso de todos los puertos de Francia”.3 Por más de un año comandaría en tierra una serie de acciones para la concreción de una aventura marítima que, ante todo, no podía parecerse a una típica aventura, imprevisible y arriesgada. El capitán la imaginó como una “escuela flotante”, estableciendo un vínculo simbólico con los célebres “viajes de instrucción” del

siglo anterior y la circulación de saberes y técnicas mucho más allá de las fronteras del continente europeo. La expresión “escuela flotante” era nueva y su concepción, avanzada para la época, era un hecho que el capitán quería resaltar, señalando la carencia de personal calificado en la marina mercante francesa. Con el uso de la expresión también intentó resaltar la misión pedagógica de un proyecto orientado a la formación de jóvenes oriundos de toda Francia, especialmente a aquellos que vivían en el interior del país y solo conocían los “muros de su escuela”. La experiencia de un viaje alrededor del mundo, que ofrecería a estos jóvenes los conocimientos teóricos y prácticos imprescindibles para la navegación oceánica y otros emprendimientos, debía introducirlos en los mercados que se abrirían al comercio francés. Cuando Lucas inició los arreglos para viabilizar el proyecto, la partida de la expedición estaba prevista para principios de 1839. En abril de ese año, el Le Moniteur Universel 97


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llegó a anunciarla para el mes siguiente,4 pero fueron necesarios varios aplazamientos y la fecha de partida fue, en consecuencia, modificada. El viaje propiamente dicho debería durar mucho más que su preparación: dar la vuelta a la Tierra, con los medios disponibles en la época, llevaría unos dos años y medio. La singularidad de la iniciativa, sin embargo, no residía en el itinerario a seguir o en la duración del viaje, sino en la misión asignada a aquellos que se embarcaban en esa idea. Una misión estratégica, según el testimonio del capitán Lucas al sintetizar la inspiración de su proyecto en el folleto Expédition du naviere l’Hydrographe (batiment-école) (“Expedición del buque Hydrographe (buque-escuela”): Afectado por la insuficiencia de los medios empleados hasta hoy para aumentar nuestras relaciones marítimas y dar a nuestra Marina la preponderancia que debe inevitablemente alcanzar sobre todas las potencias marítimas del mundo, convencido de la necesidad de poner fin a la profunda ignorancia de los ricos capitalistas y fabricantes del interior sobre todo lo referido a la marina y las estadísticas comerciales de los países más remotos, concebimos la idea de una escuela flotante en la que se enseñará todo lo que se aprende en nuestras mejores instituciones universitarias, en un viaje alrededor del mundo.5

La iniciativa tenía como punto de partida, por lo tanto, un amplio diagnóstico de la debilidad del comercio exterior francés, ante inmensas posibilidades mal aprovechadas. A partir de ese punto, la concepción del proyecto se confundía con la defensa patriótica de los intereses nacionales. La confianza y el optimismo estampados en las páginas dominica98

les del Le Moniteur Industriel, del 10 de marzo de 1839, transcritas por el capitán Lucas en el folleto de propaganda del OH, reflejaban la combinación provechosa de los intereses nacionales con los beneficios que cada uno podría sacar de la experiencia: Difundir en el interior de Francia el conocimiento de la marina y el gusto por las expediciones marítimas para atraer a hombres y capitales; destruir los lamentables intermediarios que separan al fabricante francés del consumidor extranjero; estudiar, en los mínimos detalles, las relaciones comerciales que Francia puede establecer en todos los puntos del globo que serán visitados por la expedición; aumentar, año a año, nuestra marina y nuestras relaciones marítimas de manera progresiva y considerable; formar así marinos bien entrenados, comerciantes íntegros y hábiles; garantizar ventajas a los intercambios comerciales y una seguridad indiscutible; proporcionar una nueva carrera a los jóvenes de las ciudades, dándoles la oportunidad de aprovechar el empleo ventajoso del tiempo, este precioso capital, a una edad peligrosa; esta es la meta eminentemente nacional que el Sr. Lucas se propuso.6

Beneficiosos para el “engrandecimiento” de Francia, los resultados prometían ser especialmente ventajosos para los jóvenes franceses y sus familias. Las compensaciones financieras del emprendimiento, en todo caso, quedarían restringidas a algunos. La iniciativa era de naturaleza privada y tenía el lastre de banqueros que actuaban en la Bolsa de París como corredores de viajes marítimos, obras de construcción civil y emprendimientos coloniales diversos. Una vez que el proyecto fuera lanzado, se podía obtener infor-


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Bergantín de dos mástiles, empleado en la marina mercante francesa, navegando con viento favorable. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

mación más detallada sobre la expedición con los corredores marítimos de varias ciudades y con el banquero Jean-Jacques Grosrenaud, en la capital francesa.7 Por otro lado, era deseable y necesario que la expedición contara con el apoyo del gobierno francés para viabilizar su “extraordinaria misión”. La obtención de ese apoyo, compleja en cualquier circunstancia, se mostraba aún más complicada en la Monarquía de Julio, en función de la inestabilidad política y del cambio constante de ministros bajo el reinado de Louis-Philippe.8 La expedición, como todo parecía indicar, coincidía con un conjunto de medidas gubernamentales. Se estimulaban aquellas comisiones y proyectos que incorporasen nuevas prácticas y conocimientos a la Marina francesa, anticipando cambios que se consolidarían,

Pieza de artillería. El periódico Le Magasin Pittoresque (París, 1840) explica al lector que la imagen del cañón de caño corto “es un poco vieja, pero sirve para dar una idea”.

a partir de la década de 1850, con el desarrollo de la navegación a vapor.9 El apoyo oficial más importante debería materializarse en la cesión de un buque, así como de armamento convencional y sus complementos, aunque ese apoyo también se tradujo en cartas de recomendación de los ministros a los comandantes navales, en la ayuda de las representaciones francesas en el exterior y en la exención de tasas marítimas, entre otras medidas puntuales. La escuela flotante tendría que contar, por lo tanto, con la intervención directa del Ministerio de Marina y Colonias de Francia, la instancia más importante para lograr los otros apoyos necesarios para el viaje. A principios de julio de 1838, Lucas remitió el plan de la expedición al ministro Rosamel y, dos semanas más tarde, recibió la siguiente respuesta: 99


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El edificio de la Bolsa de París y la calle Neuve St.-Eustache (dirección del capitán Lucas), en un mapa con las calles y establecimientos de la ciudad, 1840.

He leído este informe con gran interés; me ha mostrado que, preocupado únicamente por el crecimiento que se ha de dar a nuestras relaciones comerciales, usted manifiesta una clara intención de desarrollar el gusto por la navegación entre los jóvenes que poseen capitales, lo que sería importante dedicar a la Marina, pero que casi siempre recibe otro destino. El objetivo que usted se propone es bien merecedor de elogios; es testimonio de las visiones elevadas que lo animan, mereciendo toda aprobación.10 100

La respuesta del ministro de la Marina prometía, en concreto, el envío de cartas de recomendación a los comandantes de divisiones navales y cónsules franceses de los puertos incluidos en el itinerario de la expedición. El apoyo del ministro de Asuntos Exteriores era igualmente importante en todo el itinerario del viaje. El conde Mathieu Molé, además del cargo en la cartera, presidía el Consejo de Ministros (entre setiembre de 1836 y marzo de 1839). Él escribió a Rosamel explicando la razón por la cual recomendaba al ministerio de Asuntos Exteriores, en “todos los aspec-


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tos”, al capitán Lucas como a una “persona de las más honradas y distinguidas en la marina de comercio”.11 Esta recomendación decisiva fue pronto divulgada por Lucas, añadiendo que el conde Molé “se expresaba en los mismos términos sobre el objetivo y la utilidad del emprendimiento, prometiéndole apoyo en todo lo que fuera responsabilidad de su ministerio”.12 Sin embargo, había dificultades para que llegara el apoyo material… Mientras tanto, Lucas mejoraba su reputación con otras recomendaciones importantes, ya que las tratativas del proyecto generaban peticiones de aclaración sobre su persona a las autoridades e instituciones francesas. Creadas en 1795, las Inscripciones Marítimas habían implantado un sistema de registro, fiscalización y comprobación de los servicios de marineros mercantes, pescadores y trabajadores de arsenales. Además de garantizar una especie de seguridad social (hospitales y pensiones), introducida a finales del siglo xvii por el ministro Colbert, esa estructura también representaba una forma de control del Estado sobre las actividades de los hombres de mar que no integraban la Marina de guerra.13 Con una respuesta bien objetiva, el director de personal de la Inscripción Marítima y de la Policía de Navegación del ministerio indicó a los interesados la dirección del capitán Lucas (calle Neuve St.-Eustache, 17) y del banquero Grosrenaud (calle Vendôme, 17) cerca de la Bolsa de París.14 En una exhaustiva respuesta, el Comisario de la Inscripción Marítima (Commissaire de l’Inscription Maritime), de Burdeos, donde estaba registrada la carrera naval del capitán, envió al ministro Rosamel información bastante elogiosa sobre aquel “oficial de gran distinción y filántropo que honraría las Armas del Reino (Corps Royal)”.15 No pasó mucho tiempo para que otras autoridades también se pronunciaran sobre la

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iniciativa, estrechando la red de compromisos que unía proyectos individuales, intereses comerciales o científicos y apoyos institucionales en nombre de Francia. Lucas solicitó al ministro de la Instrucción Pública que el profesor de la escuela flotante quedara autorizado, al final del viaje, a conceder certificados oficiales a los alumnos para que pudieran rendir exámenes superiores. El conde de Salvandy, titular de la cartera entre abril de 1837 y marzo de 1839, aun reconociendo la utilidad del emprendimiento, recomendó la contratación de otros dos profesores (ciencias y filosofía) para que la solicitud fuera enviada al Consejo de Ministros.16 Salvandy también era presidente de la Sociedad de Geografía de París (Société de géographie de Paris), la primera asociación de personalidades del mundo político, científico y militar dedicada a la geografía y a la cartografía, inspiradora de muchas otras surgidas a lo largo del siglo xix, en varias partes del mundo. Creada en 1821 y proclamada de utilidad pública en 1827, también fue la primera entidad científica a la que se le solicitó apoyo para la expedición del OH: Los Sres. Lucas y Vendel-Heyl escriben a la Sociedad pidiéndole instrucciones relacionadas con un viaje alrededor del mundo que se proponen emprender para la instrucción de los jóvenes que se formarán en la marina mercante y el comercio.17

La acogida favorable de la expedición por los ministros de Marina, Asuntos Exteriores e Instrucción Pública fue reiterada, el 16 de marzo de 1839, por el ministro de Obras Públicas, Agricultura y Comercio. Martin du Nord, cuya cartera era responsable del montaje de la Exposición de los Productos de la Industria Nacional, a punto de ser inaugurada en el 101


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Louis-Antoine Vendel-Heyl (1791-1854) El primer profesor que se asoció al OH nació en París en 1791. Era hijo de padres franceses, pero descendía de una familia católica alemana que había inmigrado por razones religiosas.18 Vendel-Heyl ingresó en el Colegio Real Carlomagno (Collège royal Charlemagne), en 1818, como asistente de enseñanza. El mismo año pasó a profesor de retórica del Colegio Real de Orléans (Collège royal d’Orléans). Dos años después, entró al Colegio Real de San Luis (Collège royal St-Louis), donde enseñó letras, filosofía y retórica durante casi veinte años.19 Estos antiguos colegios habían cultivado durante siglos la tradición de enseñanza católica de jesuitas y benedictinos, pero después de la Revolución se transformaron en instituciones laicas, bajo el control del Estado, y preparaban a sus alumnos para las escuelas superiores. El pasaje de Vendel-Heyl por la Universidad de París, mencionada en la propaganda del OH, parece haberse dado en la condición de agregado temporal (fue imposible confirmarlo). En 1834, Vendel-Heyl, Charles Fourrier y otros liberales y socialistas daban conferencias a los trabajadores de París en la Sociedad Universal de Civilización (Société universelle de civilisation), también divulgadas en el Journal des cours et conférences... à l’École philosophique de la Société de civilisation (1833-1835).20 El profesor que, pronto, embarcaría en el OH solicitó, el 12 de marzo de 1839, su jubilación del Colegio San Luis y el motivo alegado fue enfermedad.21 El erudito que cultivaba las letras clásicas y la filosofía helenística compartía ahora la voluntad del capitán Lucas de recorrer el mundo en una escuela flotante y su perspectiva sansimoniana del orden social basado en la ciencia, en el mérito y en el fin de los privilegios. Cuando dejó el OH, en Valparaíso, en busca de una nueva vida, alejado de Francia, Vendel-Heyl trasplantó la erudición y las ideas que llevó consigo a las instituciones de enseñanza chilenas. En 1842, estaba entre los primeros profesores de la recién creada Universidad de Chile, en la ciudad de Santiago.22

corazón de París, parecía tener prisa.23 Envió una circular a los alcaldes departamentales, con el folleto del capitán Lucas sobre el viaje del OH adjunto, a fin de que las familias pudieran “consultarlo con la mayor celeridad”.24 La correspondencia también siguió su destino con la recomendación de que esos alcaldes dieran amplia divulgación a la iniciativa: El Departamento de Comercio mantiene vivo interés en un emprendimiento que debe permitir la difusión del gusto y del 102

conocimiento de la marina mercante y de sus especulaciones en toda Francia y, al mismo tiempo, entre todas las clases sociales, haciendo fácil y atractivo el inicio de una carrera que hoy exige un noviciado penoso [destaque mío].25

El folleto Expédition du navire l’Hydrographe (batiment-école) (“Expedición del buque Hydrographe (buque-escuela)”) presentaba en ocho páginas todo el detalle del proyecto, además de reproducir las cartas de recomendación de los ministros, que no hacía referencia, por razones obvias, “al penoso aprendizaje” de la carrera naval. La intención, a fin de cuentas, era atraer interés hacia la profesión y no asustar a los jóvenes con una imagen tan poco inspiradora. Ya habían pasado algunos meses y Lucas seguía reuniendo cartas de apoyo a la escuela flotante, pero los medios prácticos para realizarla (buque, instrumentos y armas) no llegaban. En ese compás de espera, el duque de Dalmatie, nuevo ministro de Asuntos Exteriores y presidente del Consejo (entre mayo de 1839 y marzo de 1840), eximía a la escuela flotante del pago de los derechos de navegación que habitualmente se cobraban a los buques comerciales.26 Esta decisión terminó constituyendo uno de los apoyos gubernamentales más importantes, lo que contribuyó a establecer la idea de que se trataba de una expedición oficial. La primera información sobre el OH en la prensa de la época, según las fuentes consultadas, circuló a través de la sesión de anuncios de La Presse, el 30 de setiembre de 1838. La publicación parisina, fundada en 1836, tenía una tirada importante (12 000 ejemplares, en 1838), y se vendía a precios populares gracias a la introducción masiva de anuncios en las páginas de los diarios de la


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Primeras noticias sobre la expedición alrededor del mundo proyectada por el capitán Lucas, publicada en el periódico La Presse, el 30 de setiembre de 1838. Un año después, el OH dejaba el puerto de Paimboeuf, en el río Loire.

época.27 La nota comenzaba, sugerentemente, con la frase “bajo los auspicios del gobierno y bajo el mando del capitán de ultramar Augustin Lucas”. Más adelante, La Presse informaba a los interesados que debían obtener instrucciones sobre el viaje con tres banqueros y corredores, en París, Burdeos y Le Havre, a más tardar para fines de noviembre.28 Al mes siguiente, la noticia llegó a las páginas del Le Moniteur Industriel, un medio mucho más importante para los arreglos que estaban en curso. El “plan presentado al gobierno” y su acogida favorable por los ministros de Estado fueron las primeras noticias sobre el OH publicadas por el diario, el 8 de octubre de 1838.29 El Le Moniteur Industriel nació en París en 1789 en un ambiente agitado por la Revolución, pero, a diferencia de otros periódicos de la época, alcanzó gran estabilidad y proyección durante el siglo xix, como una especie de diario de los asuntos de gobierno

(la llamada “parte oficial”) y de vitrina para la divulgación de la parte “no oficial”. Publicado por una Sociedad Universal de Interés Público (Société universelle d’intérêt public), el periódico se dedicaba a temas tan diversos como la “agricultura, el comercio, la industria, las obras públicas, la tecnología de las artes y de los oficios, las ciencias, la legislación y las concesiones públicas” en artículos que, rara vez, eran reproducidos o comentados en otros periódicos. En agosto de 1839, el Le Courrier Belge informaba: “Le Moniteur Industriel será favorecido por las comunicaciones del capitán Lucas y nosotros las reproduciremos”.30 Lanzado el 18 de marzo de 1839, el folleto Expédition du naviere l’Hydrographe (batiment-école) (“Expedición del buque Hydrographe (buque-escuela)”), traía la mejor propaganda del proyecto posible en ese contexto: “viaje alrededor del mundo, bajo los auspicios del gobierno [destaque mío], para

La proximidad de la partida del OH, anunciada en los periódicos de Nantes durante el mes de agosto de 1839. El Lloyd Nantais, “periódico comercial y marítimo”, siguió durante dos años, a través de avisos, noticias y transcripciones de cartas, todo el curso de la expedición.

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La portada del folleto de ocho páginas con la propaganda del OH, publicado en Imprimerie Wittersheim, en París, por orden del capitán Lucas. Expedición del navío Hydrographe (buque escuela). Viaje alrededor del mundo, bajo los auspicios del gobierno, para la educación de los jóvenes en general y, en particular, para aquellos destinados a la marina mercante o al comercio.

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la educación de jóvenes en general y, particularmente, de aquellos que consideran la marina mercante o el comercio”.31 Con los preparativos para el viaje más avanzados, el Le Moniteur Industriel comenzó con la publicación de una serie de artículos sobre la iniciativa “dignamente valorada por el gobierno”. El periódico hizo una extensa radiografía de las necesidades y beneficios del proyecto, no solo para los inscrpitos y sus familias, sino también para la marina mercante y Francia en general. El folleto de propaganda del OH y las cartas de recomendación de los ministros franceses también fueron transcriptos en su totalidad por el periódico, los días 7, 10 y 28 de marzo de 1839. La misión que Le Moniteur Industriel se atribuía, con el mismo espíritu del viaje de instrucción del capitán Lucas, abría la serie: Fecundar con el calor vigorizante de la publicidad los gérmenes preciosos de las concepciones inspiradas por la ambición desinteresada de ser útil, tal es, en nuestra opinión, uno de los más bellos mandatos de la prensa [...]. Por lo tanto, nosotros que pertenecemos a la marina, nosotros que, sin estar en la cima, no buscamos más que la oportunidad de ser útiles, creemos, al desarrollar aquí el plan del viaje proyectado alrededor del mundo, cumplir un deber de conciencia.32

Con el apoyo y el reconocimiento de Le Moniteur Industriel, el prestigio de la iniciativa estaba definitivamente probado y su aparente naturaleza gubernamental, a partir de entonces, sería reforzada por todos los demás periódicos. El Lloyd Nantais, “diario comercial y marítimo” que acompañó todo el desarrollo del viaje, siempre comenzaba los avisos y las noticias sobre el OH con la frase “bajo el pa-

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trocinio del gobierno”.33 Los diarios también explicaban a los lectores que el OH, un buque escuela que no “traficaba” o transportaba mercancías, estaría libre para cambiar de rumbo según las circunstancias, eligiendo la mejor ocasión para desplazarse de un punto a otro y, así, evitar los puertos insalubres y los corsarios indeseables, siendo la navegación conducida “con toda prudencia” por un comandante experimentado como el capitán Lucas.34 Según los planes iniciales, presentados en ese folleto, el viaje iniciaría en el puerto de Rochefort, principal concentración de arsenales de la Marina francesa, en un barco que se llamaría Hydrographe, con una capacidad estimada de 500 tx (volumen interno en toneladas). Se preveía que la escuela flotante contara con entre 100 y 120 jóvenes como “novicios voluntarios”. Entre los ya inscritos se encontraban, en esa ocasión, “cuarenta alumnos de las principales familias de Francia”, dieciocho de París y el mayor número de Dijon y Lyon, “las únicas ciudades donde la expedición es bien conocida”.35 De ahí en adelante, las informaciones relacionadas con el proyecto fueron constantemente alteradas, debido a las dificultades encontradas en cada fase de los preparativos del embarque. Los oficiales, profesores y novicios estarían divididos en cuatro secciones: la marina, responsable del control de mapas y armamentos en los puertos; la comercial, para recoger todo lo que pudiera interesar al comercio y a la industria; la histórica, encargada de las costumbres y usos de cada pueblo; la científica, a cargo de la historia natural y otras ciencias. El jefe de la expedición, sabedor de la importancia de sus obligaciones, escogió para profesores y oficiales solo a hombres por él conocidos personalmente y consideró su 105


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La proa (parte anterior) de un navío, explicada por el “pintoresco vocabulario de la marina” en Le Magasin Pittoresque (París, 1840). “Parte de la embarcación opuesta a la popa, desde la proa hasta el mástil principal. La proa es el lugar habitual de los marineros; los oficiales rara vez van allí, excepto para dar órdenes y controlar su ejecución. Es en la proa donde se colocan las anclas, suspendidas externamente en dos contrafuertes o pescantes que avanzan a cada lado del bauprés. También en la proa está la cocina”.

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La popa (parte posterior) de un navío a vela, explicada por el “pintoresco vocabulario de la marina”, en Le Magasin Pittoresque (París, 1840). “Parte de la embarcación entre el mástil principal y el timón. La popa de los buques de guerra está dedicada al alojamiento del estado mayor y a la conservación, bajo la supervisión de un oficial, de ciertas provisiones de campaña. La pólvora y las armas tienen allí un lugar reservado. El extremo de popa, recortado por ventanas que dan al mar, está ocupado por los aposentos de los oficiales superiores [...]. En los buques comerciales, la popa contiene tan solo uno o dos aposentos, con pequeños camarotes distribuidos en su interior, destinados al descanso de los pasajeros y oficiales de a bordo. El castillo de popa es el cuartel general de las embarcaciones estatales y, en los buques mercantes, el lugar por el cual se cruzan sin cesar los oficiales y pasajeros que allí se encuentran”.


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El itinerario previsto para el viaje mostraba en el folleto de propaganda del OH los “principales puntos” que la expedición visitaría, distribuidos según los puertos más importantes del globo. Tras partir de Francia, la expedición pasaría por Lisboa y Cádiz, antes de dirigirse hacia las islas de Madeira, las Islas Canarias, Cabo Verde y Gorea, escalas conocidas para quienes querían cruzar el Océano Atlántico. Al llegar a Brasil, visitaría los puertos de Pernambuco (Recife), Bahía (Salvador) y Río de Janeiro, antes de seguir hacia Montevideo y, en la región del Plata, pasar también por Buenos Aires, hasta contornear el Cabo de Hornos, en el extremo sur del continente americano, y alcanzar los puertos de Chile (Valdivia, Concepción y Valparaíso). El resto del itinerario, con otras escalas en la costa oeste de América del Sur y América del

talento y carácter, como el señor E. Soulier de Sauve, profesor de química, física y matemática, y el señor Vendel, miembro de la Universidad, profesor de francés, griego y alemán, etc., etc.36

El inglés, el español y el dibujo también formarían parte del programa de enseñanza de la escuela flotante (música y religión aún no figuraban en los planes de la expedición). Los futuros oficiales de la marina mercante deberían ser capaces de conocer y elegir los materiales adecuados para la construcción de los buques, cualquiera fuese su tonelaje, así como de cuidar de su equipamiento, velamen y armamento para, en viaje, saber calcular las posibilidades de comercio en cualquier lugar del mundo y, así, modificar el curso, el atraque y la carga de los buques.37 El folleto también presentaba, con argumentos convincentes, aunque sin mayores

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Norte, contemplaría la travesía del “Gran Océano” (Pacífico), rumbo a “Nueva Holanda” (Australia), así como el océano Índico, pasando por Filipinas, China, India, el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, antes de recorrer la costa oriental de África y cruzar el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente africano. A partir de ese punto, la expedición atravesaría el Atlántico Sur, con una única escala en la isla de Santa Helena, punto estratégico en la inmensa distancia que recorrería hasta la Amazonia. El viaje continuaría, finalmente, hacia los puertos de la costa este de Estados Unidos (Charleston, Nueva York, Boston), pasando por Guyana, Antillas, Cuba y el Golfo de México. De regreso a Europa, el OH todavía haría escala en puertos ingleses y holandeses, antes de llegar al destino final, previsto en Le Havre, en Francia.

detalles, el costo del viaje, un elemento fundamental para las adhesiones al proyecto: En lo que se refiere al precio de la pensión, fijado en 2500 francos al año, con los profesores pagos, es necesario observar que dicho valor no es proporcionalmente ni la mitad de una travesía común de Francia a las Antillas o las Indias Orientales: el primer pasaje cuesta en efecto, de 5 a 600 francos [sic] y dura aproximadamente un mes; la otra, cuya duración es de unos cuatro meses, cuesta de 1800 a 2000 francos, lo que eleva a 6000 francos el precio de un año de viaje.38

En cuanto comenzó a distribuirse la propaganda de la expedición, el propio Lucas redactó e hizo notar otro documento que contenía mayores detalles sobre las condiciones de participación de cada alumno y las obligaciones de ambas partes, incluidos los posibles 107


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desacuerdos y las indemnizaciones aplicables. El “estatuto de admisión” al OH se registró entonces junto a los notarios Bertinot y Roquebert, de París, el 2 de abril de 1839,39 y veinte días más tarde fue impreso con pequeñas modificaciones bajo el título Conditions d’admission sur le batiment-école, destiné a faire le tour du monde sous le comandement du Capitaine Lucas (“Condiciones de admisión al buque-escuela, destinado a dar la vuelta al mundo bajo el mando del capitán Lucas”).40 Ese documento contiene los mismos “avisos” sobre el apoyo de las autoridades francesas al proyecto y la aclaración de que el ministro de Comercio había enviado una circular a todos los ayuntamientos del reino, a fin de “recomendarles, particularmente, el emprendimiento”. La indicación para que los jóvenes se presentaran en el puerto de partida, aún incierto, sería dada por cartas particulares y anuncios en la prensa, quince días antes del inicio de la expedición. La mayor circulación de los periódicos y la ampliación de los servicios postales favorecían y simplificaban los viajes. El pago de cada alumno debía definirse con mayor precisión, considerando que la expedición llevaría por lo menos dos años. Las familias pagarían, hasta el 31 de mayo de 1839, la mitad de los cinco mil francos previstos para el costo total del viaje, cantidad que se utilizaría en la preparación del buque. El resto sería depositado en una caja de consignación y quedaría a los cuidados del notario Bertinot, que también firmaba el documento. Un año después, él descontaría mil doscientos cincuenta francos a favor de Lucas y, al 31 de diciembre de 1841, o antes de eso, dependiendo de la fecha de retorno, haría la última cuarta parte del pago al capitán; si la expedición durase más de dos años, el tiempo excedente sería cubierto por un suplemento proporcio108

nal. Durante el viaje, el alumno podría decidir por sí mismo qué comprar y sus gastos serían anotados en presencia de un oficial designado por el capitán Lucas. Cuando regresara a Europa, la familia pagaría la cantidad adelantada.41 Todos esos aciertos, sin embargo, no evitaron los innumerables desacuerdos entre las partes cuando surgieron los primeros problemas que acabarían llevando la expedición a su fin. Las condiciones de participación en el OH, en su versión impresa, ya hacían una modificación en la forma de pago del viaje. Se fijaba ahora que la cantidad inicial de dos mil quinientos francos solo se pondría a disposición del capitán Lucas luego de que el comisionado de la Inscripción Marítima hubiese registrado oficialmente el embarque del alumno en las matrículas del Estado o constatado su ausencia al conferir el armamento del buque.42 Si el embarque no ocurriese, es decir, si el alumno no ingresase al buque, por decisión propia o de su familia, se daría la mitad de la pensión al capitán, por concepto de compensación, “en conformidad con el uso en las travesías marítimas”. En caso de deserción durante el viaje, “el importe total de la pensión pertenecerá al capitán”.43 Los cambios parecían atender a la necesidad de mayores garantías para ambas partes. Además de regular estos pagos, el documento establecía que los eventuales litigios serían arbitrados en la esfera privada y que las sumas debidas, como en los casos de deserción, serían pagadas a Lucas. A esa altura, sin embargo, nadie estaba pensando en litigios y deserciones. Eso solo ocurriría tiempo después. La publicidad inicial y las condiciones de admisión al OH también se distribuyeron en Bélgica, donde el capitán Lucas remitió un emisario que pudiera ocuparse del apoyo local al proyecto. La conexión con el país fue estable-


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cida a través de Jean Buysschaert, cónsul belga en Rouen (Francia), un personaje que no dejó mayor información en la prensa ni en los documentos diplomáticos de la época. Después de la Revolución de 1830, Bélgica vivía la primera década de su existencia como país independiente. Entre las prioridades del momento, estaba la organización de un Estado que garantizase a las generaciones futuras la unidad nacional y la rememoración de un pasado común que destacase la identidad de los belgas en un territorio secularmente dividido por las zonas de influencia flamenca y francesa. El patriotismo era, por lo tanto, una fuerza movilizadora importante, tanto para el nacimiento, como para la supervivencia de Bélgica44: Los fundadores de la nación creen muy fuertemente en el papel del lenguaje en la transformación de un estado formal en una nación orgánica, así como en las artes, símbolos y rituales conmemorativos, que también son maneras excelentes de enseñar el amor a la patria.45

Capital política en el proceso de construcción del Estado-nación, Bruselas se convirtió en un centro financiero y económico, donde los grandes propietarios, banqueros y comerciantes daban sustento a la organización gubernamental, a la expansión de la industria belga y a la internacionalización de su comercio. Al mando del país, en sintonía con “un pequeño grupo formado por algunas decenas de personas que dominaban la totalidad de ese imperio financiero”, el propio rey de los belgas era uno de los mayores accionistas de la Sociedad General de Bélgica (Société génerale de Belgique), banco privado convertido en banco estatal con las garantías y los préstamos ofrecidos por los banqueros de la familia Rothschild.46

La red de parentescos construida hace siglos por las dinastías europeas era inmensa, y Leopoldo i tenía una trayectoria marcada por conexiones con toda Europa: príncipe de SaxeCoburgo-Gota, en la actual Alemania, luchó junto a los rusos contra las tropas napoleónicas y se casó con una heredera del trono inglés; enviudó muy temprano. Se casó, entonces,

La expedición del OH y sus reglas: folleto con las “condiciones de admisión en el buque escuela destinado a realizar el viaje alrededor del mundo, bajo el mando del capitán Lucas”, abril de 1839.

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Producto de la colaboración anglo-francesa, del liberalismo, del nacionalismo y de la burguesía, la monarquía constitucional o parlamentaria, casi una república con un presidente hereditario, sin grandes ambiciones, prosperó e hizo grandes progresos con la industrialización; ningún Estado podría haber sido más ‘siglo diecinueve’ que el nuevo estado belga.48

El proyecto de una expedición alrededor del mundo para la formación de aprendices de la marina mercante de Francia y Bélgica tenía todo, por lo tanto, para ser muy bien acogido por el nuevo gobierno. La construcción de vías férreas en el país, la remodelación de la capital, la ampliación de una flota mercante aún incipiente y la conquista de mercados allende el mar acercaban los planes de construcción y afirmación del Estado belga a los intereses de las demás potencias coloniales europeas. El 22 de mayo de 1839, después de conocer sobre la expedición, el cónsul belga en Rouen escribió a Barthélemy-Théodore de Theux, ministro del Interior y Asuntos Exteriores de Bélgica, presentando la idea y, con ella, al profesor Soulier de Sauve: Retrato de Leopoldo I con su familia (su segunda esposa Louise d’Orléans y sus tres hijos), en el periódico de “modas” y “buen gusto”, 1850. El Journal of demoiselles, dirigido a mujeres jóvenes y familias belgas en general, describe el retrato de la familia real como la “imagen de la realeza popular, que ejemplifica las virtudes cívicas y las virtudes privadas”.

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con la hija de Louis-Philippe de Francia y, en 1830, casi se convirtió en rey en Grecia. Al año siguiente, aceptó la invitación del Congreso Nacional de Bélgica, en nombre de la diplomacia europea, para ser el monarca del nuevo Estado creado, con el desmembramiento de parte de los Países Bajos.47 La Independencia de Bélgica y su proclamada “neutralidad perpetua” eran una conquista dividida por los belgas con la diplomacia de otros estados europeos, especialmente Francia e Inglaterra:

Permítame comunicarles de un emprendimiento concebido por uno de los hombres más honrados de la marina mercante, el señor capitán Lucas, cuyo objetivo es el establecimiento de una escuela práctica de comercio y de marina llevada a cabo en un viaje alrededor del mundo. Esta idea es nueva y grandiosa. Recibió en Francia la más favorable acogida y el gobierno francés la alienta de la manera más formal.49

El apoyo del gobierno francés, señalado por el cónsul, era hasta entonces solo una pro-


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Eugène Soulier (de Sauve) (¿- 1850) El profesor del OH y representante del comandante Lucas en Bélgica nació, posiblemente, en Sauve, al sur de Francia. “E. Soulier” se presentaba como profesor de enseñanza media y superior, miembro de sociedades científicas y literarias, además de autor de manuales de astronomía y geografía adoptados por el Consejo Real de Instrucción Pública (Conseil royal de l’instruction publique), en France. Ese aspecto era importante por tratarse del órgano de orientación, supervisión y control de las actividades educativas implantado, entre 1820 y 1845, como sustituto del antiguo Consejo Real de la Universidad (Conseil royal de l’Université). Los libros que publicó en 1839, la lista de pasajeros de la expedición y el registro de autoridades de la Biblioteca Nacional de Francia sugieren que decidió incorporar el lugar de nacimiento a su propio nombre para ser tratado como “Soulier de Sauve”. Esta adición se produjo, aparentemente, debido al involucramiento en la expedición del OH. El pasaporte que traía consigo fue tramitado en el Ministerio de Asuntos Exteriores (Ministère des affaires étrangères) en París y el visado para el viaje fue obtenido en Nantes, en compañía de la “señora Soulier de Sauve”.50 Los dos dejarían la expedición en Río de Janeiro, donde el profesor francés que llegó a la capital del Imperio junto a tantas otras novedades fue contratado, en abril de 1840, como profesor de la Escuela Militar. En textos brasileños, su nombre aparecerá grabado como Antonio Eugenio Fernando Soulier de Sauve.

mesa. Pero la confusión en cuanto a la naturaleza gubernamental del emprendimiento iba en aumento. El ministro belga, recién informado sobre el proyecto, escribía: “esta expedición confiada al capitán Lucas es alentada de una manera muy precisa por el gobierno francés” [destaque mío].51 En otra correspondencia, el Consejo de Administración de la Escuela de Navegación de Amberes (École de navigation d’Anvers) lamentaba no poder “contribuir en nada con la pensión a ser pagada al gobierno francés” [destaque mío].52 Ese “aliento” a la iniciativa vendría en Bélgica por otros medios. El representante legal de la expedición ante las autoridades del país, reconocido por notarios

de Bruselas desde el primer momento, fue el profesor Soulier de Sauve que, a su vez, constituyó al notario Joseph Bouvier como su procurador, a fin de que este recibiera el pago de los alumnos belgas involucrados en el OH.53 Este documento sería contestado más tarde, cuando el profesor decidió abandonar la expedición en Río de Janeiro. El 5 de julio de 1839, Soulier de Sauve fue recibido en audiencia privada por el rey Leopoldo i y, el mismo día, recibió una carta confirmando la conformidad del gobierno belga con la participación y el costeo de dos alumnos de las escuelas de navegación del país. Los escogidos fueron Charles

Libro publicado por el astrónomo E. Soulier (de Sauve), profesor del OH, 1839.

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Emonce y Jean-François Verelst. El Consejo de Administración de la Escuela Real de Navegación de Amberes (École Royale de Navigation d’Anvers), la más importante del territorio belga, destacó sus cualidades con el conde de Theux, primer ministro que ejercía, simultáneamente, la función de ministro del Interior y de Asuntos Exteriores.54 La Escuela, creada antes de la formación del estado belga, institucionalizó la formación de la marina mercante de los Países Bajos, pero no podía cubrir los elevados costos de la participación. Al día siguiente de la audiencia, los diarios de Bruselas, Amberes y otras ciudades ya informaban el encuentro de Leopoldo i con el profesor “encargado por el gobierno francés de una expedición alrededor del mundo”[destaque mío].55 Jefe de la Sección Científica y Marítima del OH, Soulier de Sauve se encargaría de todas las cuestiones en el país relacionadas con el viaje en el Hydrographe, como los belgas seguían considerando a la expedición. Dos días después de la audiencia, respondió al ministro felicitando la decisión del gobierno de inscribir a los alumnos de las “escuelas reales de comercio” en el viaje, al costo más elevado de dos mil novecientos francos al año. Aprovechó para solicitar, “en el interés de los jóvenes belgas”, que el ministro concediera “cartas de recomendación para todos los agentes consulares de Bélgica en los puertos extranjeros, indicados en nuestro itinerario, que debe visitar la expedición”.56A principios del mes de agosto, el gabinete ministerial envió una circular sobre el asunto a los servicios consulares y diplomáticos.57 Las negociaciones para “recomendar la expedición al gobierno” habían tomado así un gran impulso después de que la prensa divulgó la audiencia de Soulier de Sauve con el rey, reforzando de forma exagerada que “el gobierno francés concedería un gran apoyo al proyecto 112

del capitán Lucas”.58 Al día siguiente del encuentro, el L’Indépendant, sin ahorrar elogios a aquella “noble concepción”, dio varios detalles del proyecto y afirmó: “jamás se ha visto una expedición tan útil para la juventud”.59 El Le Courrier Belge, después de garantizar “todos los medios para ser el primero en publicar las noticias de la expedición”60 cumplía el objetivo fomentando el interés por el asunto con información e imágenes convincentes sobre [...] un buque de 300 toneladas, vasto y cómodamente preparado, [que] partirá de Rochefort para visitar todos los principales puntos del globo.61 Pero el tiempo corría y el mes de julio amenazaba con llegar a su fin sin que el capitán Lucas hubiera recibido de la Marina francesa un barco. Para Leopoldo i y demás autoridades belgas todavía valía lo escrito en el folleto de propaganda. El 29 de julio, cuando el monarca escribió al ministro pidiendo que escogiera a dos alumnos de las escuelas de navegación para viajar “a expensas del Estado”, Leopoldo i todavía se refería al “barco Hydrographe que se está armando actualmente en Rochefort”.62 A esa altura, sin embargo, el velero ya tenía otro nombre y estaba siendo preparado en Nantes. Estos detalles ahora parecían no hacer mucha diferencia. El entusiasmo y la confianza en el proyecto estaban garantizados. Con una participación efectiva en decisiones administrativas de toda índole, Leopoldo i estaba muy atento a la búsqueda de reconocimiento y visibilidad del nuevo Estado belga. La expansión y modernización de su marina mercante, con la formación de buenos oficiales y marineros, y la conquista de nuevos mercados que quitaran a los holandeses el control del comercio belga eran otras prioridades del momento. A finales de julio, Soulier de Sauve envió al ministro belga detalles sobre el unifor-


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Vista de la ciudad de Amberes, región flamenca de Bélgica, tomada desde su puerto, c. 1844.

me de los alumnos, el costo del viaje y el nuevo lugar de partida, aclarando entonces que el barco tendría otro nombre: El comandante de la expedición, el señor Lucas, también me encarga de informarle, señor ministro, que nuestro barco toma definitivamente el nombre Oriental en lugar de Hydrographe, que había recibido al principio.63

De esta manera, todo parecía ir bien y de acuerdo con los planes presentados, como si el proyecto ya contase, desde el principio, con un

buque o como si los cambios en la propaganda de la escuela flotante fueran solo una cuestión de nomenclatura. No era cuestión de dividir las dificultades que comenzaban a aparecer... El 27 de julio de 1839, un año después de la correspondencia con el ministro Rosamel, su sustituto en la cartera de la Marina comunicó al capitán Lucas que, aunque reconocía la “utilidad innegable de la expedición”, lamentaba no poder brindarle el barco, el cronómetro, los cañones y la pólvora. El almirante Duperré completó la mala noticia informando que tampoco podría conceder al Oriental, una embarcación de comercio, el derecho de portar 113


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protección que usted podría precisar durante el viaje que emprenderá”.64 A esta altura, Lucas ya estaba inmerso en una serie de arreglos públicos y privados para viabilizar la expedición, a pesar de contar o no con los recursos solicitados a la Marina. El clima ahora menos favorable en el nuevo ministerio no pasó desapercibido. En París, Le Moniteur Industriel aprovechó la ocasión para criticar al gobierno francés, alabando el apoyo del gobierno belga por la financiación del viaje para sus jóvenes: La expedición del capitán Lucas, aunque muy aplaudida en varios ministerios, no recibió ningún aliento real, mientras que el gobierno belga incluyó por su cuenta a cuatro aprendices en esta gran escuela flotante.65

La proa de un bergantín comercial, con el ancla y sus amarres. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

Plano de un velero de tres mástiles, con la línea que divide babor (lado izquierdo) y estribor (lado derecho) en la embarcación, considerando la proa como su frente. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

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la bandera reservada a los barcos de la Marina francesa. Sin embargo, prometía “[…] invitar a los gobernadores y a nuestras instituciones de ultramar, a los cónsules franceses en el exterior y a los comandantes de nuestras estaciones navales a proporcionarles los documentos que estarán a su disposición y darle la ayuda y la

En Bruselas, el clima era otro. Desde que los diarios informaron la audiencia de Soulier de Sauve con el rey y la acogida favorable de la expedición “por los gobiernos de Francia y Bélgica”, comenzaron a llegar a las oficinas de todo el país solicitudes de embarque en el OH a cuenta del gobierno belga. El objetivo era uno solo: “ser útil a su patria y a su majestad”.66 Pocos, sin embargo, serían de hecho contemplados en esta financiación, restringida a los alumnos de las escuelas de navegación. No obstante, a principios de agosto, un teniente de artillería de la Escuela Militar de la capital belga fue designado por su director para formar parte de la expedición.67 En la misma ocasión, un profesor de la Escuela Central de Comercio e Industria (École centrale du commerce et de l’industrie), de Bruselas, comunicó al ministro su partida a Nantes y la decisión de embarcarse en el Hydrographe como profesor de Matemáticas.68 El viaje del


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OH fue tratado por el Ministerio del Interior y Asuntos Exteriores de Bélgica en amplia correspondencia a lo largo de todo el mes de agosto, habiendo el ministro escrito al gobernador de Amberes sobre las instrucciones que debían darse a los elegidos por el gobierno.69 Mientras tanto, en Francia, los apoyos provenían de entidades como la Cámara de Comercio de Lyon que, después de las primeras noticias sobre la expedición, designó a un observador para acompañarla, con el objetivo de estudiar las relaciones comerciales que la ciudad podría establecer con las diversas partes del globo.70 Desde el mes de marzo, la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional también comenzaba a discutir su apoyo al proyecto. La idea fue presentada a la entidad por Antoine Delacoux de Marivault, gran propietario de tierras, miembro de su consejo de administración y autor de algunas publicaciones sobre la agricultura francesa y el comercio internacional.71 Sugería que los diversos comités de la Sociedad formularan instrucciones para el viaje, definiendo las cuestiones a ser observadas, con el compromiso de recompensar a los participantes de la expedición que suministrarían los documentos “más interesantes” y “más útiles” a las relaciones comerciales y al progreso de la industria francesa.72 Poco después, él informaba al consejo que el capitán ya había fijado la fecha de partida (“para el mes de junio”) y que pensaba llevar en su viaje las instrucciones que atendieran a los objetivos de la Sociedad.73 El apoyo de la entidad apareció destacado en Le Moniteur Industriel,74 lo que evidenciaba la convergencia de los objetivos de los editores con la Sociedad, teniendo en vista las fructíferas relaciones económicas que se podían establecer con expediciones alrededor del mundo comprendidas como misiones co-

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merciales. Jean-Baptiste Huzard, veterinario, hijo de uno de los fundadores de la entidad, leyó el informe de los miembros encargados de analizar el apoyo a la expedición del capitán Lucas, en la sesión del 31 de julio de 1839:

Los “nuevos hábitos” de la capital belga en la prensa ilustrada: paseos por los boulevards de Bruselas, c. 1840.

La comisión, considerando la gran utilidad de las investigaciones que se emprenderán, propone que la Sociedad se encargue de reconocer, mediante medallas y otros premios, el esfuerzo realizado: 1) Para recoger documentos sobre los nuevos mercados que nuestro comercio puede esperar entre las naciones marítimas y sobre los procesos industriales, económicos y agrícolas que se pueden prestar con éxito; 2) Para introducir en Francia plantas económicas o nuevas razas o especies de animales domésticos por lo menos tan útiles como las que nuestro país ya posee. La Comisión propone además que, para 115


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tener derecho a los premios establecidos, todos los tipos de documentos tienen que ser enviados a la Sociedad a través del Capitán Lucas, asistido por los profesores y personas participantes en la expedición, a quienes el primero consideró conveniente unirse (aprobado).75

Las recomendaciones de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, además de representar una apuesta comercial al éxito del emprendimiento, también demostraban públicamente la confianza de la entidad en el mando de la misión; tenían por ello el peso de una marca institucional muy importante. La Academia de Ciencias de Francia, entidad que formulaba las orientaciones sobre qué observar y qué recoger en las grandes misiones de la Marina francesa, podría representar un nombre aún más prestigioso. Por eso mismo, François Arago recibió del astrónomo Soulier le Sauve, como representante oficial de la expedición, una carta enviada el 5 de agosto de 1839 solicitando el apoyo de la institución y de su secretario para el viaje del OH: Si la Academia juzga conveniente adjuntar información a las valiosas instrucciones que usted escribió para La Bonite, estaremos encantados de recibirlas y tendremos la mayor devoción en merecer y cumplir los puntos de vista de la Academia.76

La fecha prevista para la partida del OH (y una vez más retrasada) se presentaba en esa carta como entre los días “primero y cinco de setiembre próximo”. La escuela flotante debería obtener de la Academia, antes de eso, la indicación de los puntos a ser visitados, con la promesa de que los profesores atendieran, en la medida de lo posible, sus recomendacio116

nes.77 El propio François Arago había elaborado las instrucciones del viaje de circunnavegación de la corbeta La Bonite, comandada por el vicealmirante Nicolas Vaillant, que servirían de inspiración para el OH.78 El científico, naturalmente, seguía de cerca el interés por el asunto, así como la edición de Souvenirs d’un aveugle; voyage autour du monde (París, 1839), del hermano, Jacques Arago, ya divulgada por los diarios. Por otro lado, François Arago también estaba bastante ocupado, en ese momento, con la aprobación de la “ley Daguerre” y la presentación de los secretos de la daguerrotipia en el Instituto de Francia. Los dos asuntos se mezclaban en diversos aspectos. En el mes de julio, mientras se desarrollaban las negociaciones con Daguerre, la Academia de Ciencias y el gobierno belga, dos armadores de Nantes resolvieron adherir al proyecto. Cómo y por qué J. Despecher y A. Bonnefin cedieron uno de sus buques mercantes para el viaje de circunnavegación del capitán Lucas es otra cuestión poco clara en la historia del OH, pues esa cesión fue dada, inicialmente, a través de un simple contrato de fletamento.79 El propio hijo de Despecher, joven de 18 años que bien podría haber participado en la escuela flotante, se embarcó a principios de agosto en otro viaje, hacia las Antillas.80 Sin embargo, la convergencia de intereses en la preparación de oficiales para la marina mercante y las garantías ofrecidas por el capitán pueden haber convencido a los dos armadores, a pesar de los riesgos aparentes. Un poder del comandante Lucas, firmado el 4 de setiembre de 1839 en Nantes, y luego depositado junto al mismo notario Bertinot, en París, trasladaba a Despecher y Bonnefin la capacidad de recibir y dar aprobación a cualquier suma relativa a la pensión pagada por los alumnos.81 Este documento, enviado por los


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armadores a las autoridades belgas al reclamar dichas sumas, representaba una seguridad para los dos, tanto como el habitual seguro del buque, en caso de pérdida.82 El plan de comenzar el viaje por el puerto de Rochefort, donde Lucas tenía antiguos vínculos, tendría que abandonarse. A principios de agosto, el OH debía iniciar su viaje de circunnavegación del mismo punto de donde partió Bougainville, en su mítica expedición. El puerto de Nantes, donde el Oriental estaba registrado, era también donde los armadores concentraban sus negocios.

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El Oriental llegó a Paimboeuf, con veinte hombres en la tripulación, en junio de 1839.83 Venía de un segundo viaje a la isla de Reunión, entonces llamada “Bourbon”, hoy un departamento de ultramar francés en el océano Índico. A finales de julio, cuando Lucas consiguió el barco, Le National de l’Ouest y otros diarios de Nantes felicitaron la iniciativa de los armadores, luego reproducida en la prensa parisina y belga.84 Los hermanos J. y A. Despecher, aseguradores marinos en la región del Loire, comenzaron a actuar como armadores, equipando y alquilando buques

Vista del puerto de Nantes, tomada desde el muelle de la Fosse a mediados del siglo XIX.

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Certificado del Oriental como navío mercante francés, expedido por el Ministerio de Finanzas de Francia el 14 de setiembre de 1839. En el documento se destacan los nombres de los propietarios (J. Despecher y A. Bonnefin) y el puerto de inscripción del navío (Nantes).

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comerciales, después de 1816, cuando también pasaron a tener una actuación destacada en la Cámara de Comercio de Nantes (Chambre de Commerce de Nantes).85 Creada en 1802 por armadores, banqueros, industriales y otros comerciantes locales, la agremiación funcionaba en el nuevo edificio del Palacio de la Bolsa, institución secular en la historia de la ciudad, en profunda conexión con el comercio marítimo. En 1838, los dos armadores se asociaron a Alexandre Bonnefin, comerciante de Saint-Malo y, en 1839-1840, la sociedad

ya poseía una flota considerable: el Solidor (185 tx), el Heloise (286 tx), el Saint-Louis (293 tx), el Sophie (161 tx) y el Oriental.86 El Oriental era un buque de vela, con tres mástiles, construido en 1835, con dos cubiertas y dos castillos, uno en cada extremo (proa y popa), empleado por los propietarios para el transporte de mercancías y pasajeros. La expresión tres mástiles suele ser usada como denominación genérica para los grandes veleros de la época que, en rigor, podían tener hasta siete mástiles.87 Con una capacidad de 304 a 370 toneladas, el Oriental medía cerca de 34 metros de largo por 9 metros de ancho. El calado, es decir, la profundidad necesaria para flotar libremente, medía entre 3,50 (sin carga) y 4,70 metros (cargado).88 Como otros buques similares, tenía un alojamiento cómodo para el capitán y camarotes más pequeños para la tripulación y los pasajeros.89 Los armadores Despecher y Bonnefin, después de ceder su hermoso velero para la expedición del OH, publicaron una nota en Le National de l’Ouest con la expectativa de que la Cámara de Comercio de Nantes tomara una decisión similar a la de Lyon y también apoyase el emprendimiento.90 Si el gobierno francés no había prestado la ayuda deseada, se podían sumar otros apoyos al proyecto del capitán Lucas, y la presión de los armadores representaba una contribución más en esa dirección. Los jóvenes que harían el viaje fueron advertidos por los periódicos de que debían presentarse en Nantes, “a más tardar”, el día veinte del mes de agosto.91 Las últimas orientaciones sobre el viaje fueron impresas y divulgadas en un documento titulado Instruction pour les familles qui ont des parentes a borde du navire-école l’Oriental-Hydrographe (“Instrucción para las familias con parientes a bordo del buque escuela Oriental-Hydrographe”)


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que, de esta manera, presentaba formalmente el doble nombre de la expedición.92 El cronograma, sin embargo, ya estaba comprometido y desactualizado: “el buque izará velas en Paimboeuf, en el bajo Loire, cerca de Nantes, el 31 de agosto de 1839. Los alumnos deben asistir, al menos cinco o seis días antes de esa fecha, al puerto de Nantes”.93 La preparación del OH (el llamado “armamento”), prevista para el mes de agosto, recién se realizó en setiembre, bajo la presión de los alumnos y sus familias ante el retraso del viaje.94 El vocabulario marítimo de la época definía esta etapa por el conjunto de actividades que involucraban la preparación física y humana del buque antes de la partida, como la definición del estado mayor (oficiales bajo las órdenes del comandante), guarnición del personal (tripulación en general), la instalación de equipos y provisiones y la realización del conjunto de maniobras para levar anclas y dejar el puerto. El aparejamiento representaba una de las últimas etapas en la preparación del viaje. En sentido estricto, significa equipar al velero con sus velas, cuerdas y poleas, disponiendo adecuadamente de la maestranza para que navegue con seguridad. Con solo tres años de vida, el Oriental era un barco prácticamente nuevo, “bello, ágil y bien equipado”, en las palabras del joven Emonce95 y, en ese sentido, adecuado a la misión que debía desempeñar. En Belle-Île, dos días después de iniciado el viaje, otro belga escribió: “vamos a añadir a eso, para completar la fisonomía del Oriental, que sobrepasa a todos los demás barcos en velocidad, de tal forma que su marcha es superior”.96 Sin embargo, armar un barco para un viaje alrededor del mundo nunca fue tarea sencilla y, en la primera mitad del siglo xix, eso significaba equiparlo también con los

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nuevos instrumentos disponibles y los armamentos de guerra necesarios para su protección, a fin de defenderse de los piratas y corsarios que surcaban los océanos. El OH fue equipado con diez cañones de 8” (en lugar de los cañones de 12”, indicados en el folleto)97 y la tripulación también contaba con las armas de caño corto y espadas de uso personal. Con estas características y la fama de una expedición oficial, fue tratado en diversos puertos como una “corbeta”, buque de tamaño mediano, con cerca de veinte cañones, bastante utilizado por la marina de guerra, junto con naos, bergantines y fragatas.98 El OH llevaba

Licencia de navegación del Oriental, expedida por la Policía de Navegación del Ministerio de la Marina de Francia en 1837. Tipo de “pasaporte” que se exigía a toda embarcación, válido para el viaje del Oriental entre Burdeos y Nantes, en ocasión de la compra del navío por parte de los armadores Despecher y Bonnefin. Decorado en diversos motivos navales e impreso con el nombre del rey LouisPhilippe. El documento debía asegurar el control estatal sobre la flota mercante y representar visualmente la importancia que la burocracia estatal atribuía a los símbolos de poder.

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Las últimas recomendaciones antes del viaje: “instrucciones para las familias con parientes a bordo del buque escuela OrientalHydrographe”, agosto de 1839.

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a bordo el cronómetro marino, reloj de precisión para el cálculo de la longitud introducida en la navegación oceánica en el siglo xviii. El instrumento permitía la determinación de rutas marítimas no solo por la posición del sol, sino por un sistema de resortes y péndulos que funcionaban con exactitud durante veinticuatro horas, a pesar del balanceo de las aguas y de las altas temperaturas.99 Más allá de su elevado costo, era esencial para un viaje de circunnavegación y demás misiones navales. La navegación comercial, si bien no era responsable por la aparición de esas invenciones, había contribuido a abaratarlas gracias a la expansión de su flota y de sus negocios.100 Otra novedad que equipó al OH de forma innovadora fue la llamada “cocina destilatoria” (“cuisine distillatoire”), un equipo concebido por dos inventores de Nantes recién introducido en la navegación oceánica. Cuarenta años después de la expedición de La Pérouse, el perfeccionamiento de las embarcaciones y los puertos y las novedades en el suministro de los buques contribuían a mejorar no solo las condiciones sanitarias durante un largo viaje, sino también el tratamiento de las temibles enfermedades de a bordo, principalmente cuando el tiempo de permanencia en el mar era muy largo. Para la circunnavegación, esa era una cuestión de vida o muerte. La invención de Peyre y Rocher, introducida en los años 1830, era capaz de cocinar los alimentos y, al mismo tiempo, destilar el agua de mar para el suministro de agua potable a la tripulación, con el uso de energía a vapor.101 La solución, cuya utilidad era evidente para el confort y la sanidad de los embarcados, también liberaba espacio de carga en los buques para el transporte de mercancías en lugar de agua potable. En 1839, al ser incorporada al OH, eran solo cuatro las

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embarcaciones de la Marina francesa que estaban equipadas con la novedad.102 El navío también estaba equipado con el fisionotipo, un dispositivo mecánico para la reproducción de los rasgos fisionómicos y su representación en tres dimensiones. Uno de los aprendices, que ya contaba con la aplicación del instrumento, señaló que este se utilizaba para “tomar moldes de todas las formas de cabezas de las diferentes razas de hombres” que visitaba.103 El aparato fue incorporado a la expedición junto a dos alumnos franceses que ingresaron al OH. Originarios de Boulogne-sur-Mer, en Bretaña, Frédéric Sauvage (25 años) y Joseph Sauvage (24 años), según los registros del equipaje en la Inscripción Marítima de Nantes, eran, respectivamente, hijo y sobrino del inventor Pierre-Louis-Frédéric Sauvage. Hacía varias generaciones que el ingeniero mecánico y su familia estaban vinculados a la construcción naval, y en 1832

Buque de la Marina de guerra, anclado, llevando la bandera francesa. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

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El ingeniero Pierre-LouisFrédéric Sauvage, rodeado de sus inventos, c. 1853. La imagen del inventor se incluyó en la colección Panthéon des Illustrations Françaises XIX-XIX siècle (París, 1869-1873), dirigida por el fotógrafo y editor Victor Frond. Los personajes incluidos en los 17 volúmenes de la publicación se presentan con un retrato, una biografía y un autógrafo, combinación simbólica del lugar del individuo en la historia de la patria.

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se hizo conocido al crear un sistema de aplicación de la hélice a la propulsión de los buques, recurso fundamental en la utilización del vapor como fuerza motriz para la navegación.104 Mientras negociaba en París la adquisición de ese sistema por la Marina francesa, Sauvage patentó el fisionotipo (1834), instrumento dotado de una cobertura flexible con cientos de agujas que, una vez colocadas sobre la cara, y gracias a la presión establecida, reproducían con exactitud las características humanas, lo

que permitía su modelado en yeso.105 La novedad tendría un gran éxito al llegar a Brasil. Además, el OH también llevaba a bordo la invención más celebrada del momento: la cámara de daguerrotipia y sus complementos. Los contactos de Lucas con Daguerre y Jobard, en julio y agosto de 1839, hicieron posible la incorporación del daguerrotipo y los medios necesarios para emplearlo durante el viaje de la escuela flotante. Por otro lado, las largas negociaciones con el gobierno francés en torno a la pensión ofrecida a Daguerre e Isidore Niépce también parecen haber influido en la postergación de la partida. Los planes de la expedición, en todo caso, dependían de un barco que pudiera concretar el proyecto del capitán Lucas. Por eso, además de cuidar de los equipos que llevaba a bordo, fue a Nantes a negociar con los armadores Despecher y Bonnefin la cesión del Oriental para el viaje. Solo entonces, la selección de la tripulación y el armamento del buque podrían, de hecho, comenzar, lo que a su vez requería tiempo y organización. A principios de agosto, cuando todos esperaban la revelación de los secretos de la daguerrotipia en París, Lucas ya estaba de vuelta en la ciudad, según una noticia dada por el Le Moniteur Industriel.106 Además de la suscripción, adquisición y recepción del aparato, la necesidad de conocer mejor el proceso también hizo que el capitán permaneciera en la ciudad por más tiempo, para mostrarlo en los puertos visitados por la expedición. Finalmente, la invención se presentó en la Academia de Ciencias el 19 de agosto, pero fue explicada por el propio inventor solo el día 28 de ese mes. Luego de eso, Daguerre realizó la demostración los días 7, 11 y 14 de setiembre. La correspondencia entre inventores, científicos y autoridades francesas durante el año 1839 es bastante ilustrativa de las con-


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troversias e impasses que involucraron la concesión de una pensión vitalicia a Daguerre e Isidore Niépce, un aspecto bastante conocido de la historia de la daguerrotipia.107 Esta correspondencia demuestra que la revelación del proceso, es decir, las operaciones y materiales indispensables para la obtención de una imagen con el daguerrotipo, se retrasó hasta que se resolvieron las formas de reconocimiento y comercialización de un invento que, en cierto modo, estaría al alcance de cualquiera en cuanto estos aspectos se conocieran. Las noticias sobre los encuentros de Daguerre con Jobard, en los cuales Lucas también estuvo presente, sugieren que la demora de esas negociaciones influyó en la postergación de la partida del OH. Viviendo en París en aquellos meses que presenciaron la enorme publicidad de la invención, conociendo a Daguerre personalmente y aprendiendo a emplear su propio equipo de daguerrotipia, la posibilidad de ser el primero en embarcarlo en un viaje de circunnavegación parecía una idea muy seductora. En julio, el capitán Lucas hizo la inscripción para llevar un aparato fabricado por Giroux a bordo del OH, pero en setiembre los aparatos de daguerrotipia y otros artefactos también podían adquirirse directamente con el “óptico de la expedición”. El establecimiento de Antoine Bianchi, indicado en el folleto Instruction pour les familles qui ont des parentes a borde du naviere-école l’Oriental-Hydrographe (“Instrucciones para las familias con parientes a bordo del buque escuela Oriental-Hydrographe”),108 había comenzado a vender estos aparatos desde principios del mes de setiembre. Los secretos de la invención fueron conocidos en la reunión de la Academia de Ciencias el 19 de agosto, y luego, el manual lanzado por Daguerre presentó los dibujos y las explicaciones necesarias sobre el equipo, con las

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Anuncio del equipo completo de daguerrotipia vendido por Maison Bianchi, familia de ópticos establecida en París y Toulouse, el 25 de setiembre de 1839.

Cámara de daguerrotipia de los fabricantes Susse frères, París, 1839.

modificaciones que introdujo en los modelos tradicionales de la cámara oscura. A partir de ese momento, la exclusividad dada a Giroux para vender el aparato de daguerrotipia con la firma de Daguerre se había convertido en un mero signo de distinción.109 Comerciante sin gran conocimiento de la materia, Giroux ingresó en el negocio gracias a las relaciones 123


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Antoine Bianchi Ingeniero óptico de origen italiano, Bianchi fundó su establecimiento en 1816. Se dedicó a la construcción y venta de instrumentos ópticos y de precisión para instituciones académicas y militares, organismos públicos y sociedades científicas, así como de aparatos y novedades que tenían éxito entre los aficionados. Como otros ópticos de su tiempo, participó de diversas exposiciones industriales, además de comercializar los instrumentos fabricados por su propio establecimiento y otros, en dos tiendas administradas en conjunto con sus hijos, una en Tolouse (calle la Pomme, 73) y otra en París (calle Coq Saint Honoré, 11). En esta última dirección, tenía como vecino el establecimiento de Alphonse Giroux y era común que compartieran proveedores y clientes. Los periódicos de Toulouse de la década de 1830 traen anuncios publicados regularmente por la Casa Bianchi (Maison Bianchi), por cierto bastante seductores para la creciente clientela de la “óptica recreativa” (binoculares, linternas mágicas y lentes en general).110 Desde el 10 de setiembre de 1839, el establecimiento aceptaba inscripciones para la compra de equipos de daguerrotipia. El 15 de setiembre, el hijo Antoine Bianchi organizó el primer experimento público con la invención de Daguerre en Toulouse, exhibiendo el mismo día la “admirable perfección” de esos “cuadros”. Cuatro días después, ya consideraba los últimos resultados obtenidos aún mejores. El Journal politique et littéraire de Toulouse et de la Haute-Garonne, el 25 de setiembre, trae otro artículo sobre los experimentos, que ya llegaban a trece. En el mismo número, el periódico emite un anuncio de la familia Bianchi ofreciendo la entrega de equipos completos de daguerrotipia, en Toulouse o en París, por 350 francos, con clases gratuitas, así como la imagen (“tableau”) hecha por el comprador del aparato, cuando hubiese aprendido a usarlo. En los siguientes meses, ese anuncio fue reproducido varias veces en las páginas del periódico, así como la información de que Bianchi padre perfeccionó el equipo para evitar que las imágenes salieran invertidas.111 En julio del año siguiente, el anuncio de la Maison Bianchi ofrecía retratos con el daguerrotipo, gracias a la calidad de las lentes empleadas en sus equipos. El 27 de febrero de 1840, el hijo Barthélemy-Urbain hizo una vista panorámica del Capitolio, en Toulouse, daguerrotipo hoy conservado por el Museo George Eastman (Estados Unidos).112

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familiares y a la proximidad con el inventor. Pero él no era óptico y, antes de ese acierto, vendía solo “chucherías, pinturas, objetos de madera, abanicos e impresos”. Los ópticos que fabricaban y vendían instrumentos en París, con establecimientos de renombre en la capital francesa y otras ciudades, eran los Bianchi, Susse, Chevalier, Lerebours, Huette, Molteni y otros, con quienes un viajero del OH podía adquirir un equipo similar antes de partir de Francia.113 El interés del capitán Lucas por la daguerrotipia y su incorporación al conjunto de instrumentos que llevaría a bordo del OH puede considerarse una consecuencia lógica y hasta cierto punto coherente con toda la efervescencia intelectual provocada por los numerosos artículos sobre el tema que venían siendo publicados en la prensa francesa. Los fundamentos lógicos, políticos y comerciales de la invención, sus aspiraciones democráticas y promesas universales eran los mismos que inspiraban la visión de mundo de un capitán de ultramar liberal, audaz y emprendedor. Las instrucciones prácticas de la daguerrotipia, si no fueron recibidas por Lucas en la presentación del proceso en la sede de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional y en las demostraciones públicas realizadas por Daguerre, se pueden haber dado en ocasiones reservadas, con el propio inventor o a través de esa red de contactos y negociaciones compartidas. Daguerre les enseñó personalmente a algunas personas los procedimientos prácticos, por ejemplo, al oficial danés Christian Falbe, aspecto ya comentado en el capítulo anterior, así como a Andreas Ritter von Ettingshausen, profesor de Física y Matemáticas de la Universidad de Viena que estuvo en París en agosto de 1839 y que al comienzo del año siguiente ya hacía daguerrotipos con un mi-


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croscopio solar.114 Una vez que la invención de la daguerrotipia se hizo pública, las placas de cobre empleadas en la obtención de las imágenes se ponían a la venta, no solo en París, sino también en el puerto de Nantes, según informó el Le National de l’Ouest del día 14 de septiembre de 1839.115 Los aparatos también estaban siendo fabricados, comercializados, y su uso explicado por aquellos que acababan de aprender el proceso, sin que Daguerre pudiese controlar, como imaginaba, el alcance de ese mercado y la rapidez de la difusión. La velocidad y la eficiencia de las formas de publicidad, demostración y comercialización de la daguerrotipia habían asegurado, por lo tanto, las condiciones necesarias para la incorporación del equipo a la expedición del OH, así como el aprendizaje del proceso fotomecánico por aquellos que pretendían emplearlo durante el viaje con la lectura del manual de instrucciones de Daguerre y algunas lecciones previas. El carácter inédito de la daguerrotipia y las limitaciones técnicas de sus resultados no fueron impedimentos para que los integrantes del OH aprendieran a practicarla, antes de que el viaje comenzara o ya después de iniciado. Sin embargo, el capitán Lucas, el capellán Louis Comte y la selecta audiencia de sus primeras demostraciones durante el viaje, pronto constatarían las dificultades prácticas de un arte sujeto a las incertidumbres de la suerte y a los caprichos del tiempo. Pocos días antes de la partida, el ministerio de la Marina seguía respondiendo solicitudes de información sobre el comandante y la expedición. Pero la confusión entre los interesados, ahora, parecía crear alguna molestia en las autoridades. La Inscripción Marítima y Policía de Navegación del ministerio tenía que aclarar que el barco preparado en Nantes, hacia donde el capitán Lucas seguiría

La extraordinaria misión del Oriental-Hydrographe

a principios de setiembre, ya no era el Hydrographe sino el Oriental, una “embarcación de comercio”.116 La insistencia en concretar el proyecto a toda costa no dejaba de ser una demostración del espíritu determinado del capitán, ya expresado en sus escritos. Un alumno belga escribió en una carta que Lucas y todos los demás estaban “encantados con la honrosa misión”.117 Por otro lado, esa actitud también ayudaba a encubrir los contratiempos y las ambigüedades del emprendimiento. Por todo ello, la falta de claridad sobre la naturaleza (no) oficial del OH resultó ser más importante para concretar la expedición que los recursos gubernamentales que le fueron efectivamente destinados.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Capítulo 3 1. Almanach du Commerce de Paris, de la France et des Pays étrangers par S. Bottin. París: Bureau de l’Almanach du Commerce, 1838, s/p. 2. Almanach du Commerce de Paris, de la France et des Pays étrangers par S. Bottin. París: Bureau de l’Almanach du Commerce, 1839, p. 686. 3. OH - Doc 31.07.1842. 4. OH - Doc 26.04.1839. 5. OH - Doc 00.03.1839. 6. OH - Doc 00.03.1839. 7. LUCAS, 1839, p. 31 y OH - Doc 30.09.1838. 8. A fines de 1838, en medio de diversos conflictos entre el rey Louis-Philippe y las fuerzas parlamentarias que se oponían a la excesiva injerencia del monarca en los asuntos de gobierno, se formó un gobierno de coalición. A fines de enero de 1839 se disolvió el ministerio, presidido por el conde Molé entre los años 1837 y 1839, y el rey estableció una nueva conformación ministerial bajo la presidencia del mariscal Soult, entre el 12 de mayo de 1839 y el 1.º de marzo de 1840, en un intento para lograr el control de la situación política. El viaje del OH se produjo en ese contexto políticoadministrativo bastante convulsionado. 9. Sylviane Llinares. “Innovation et mutation technique: la marine de guerre française (1750-1850)”. En: Hilaire-Pérez y Garçon, 2003, pp. 331-342. 10. OH - Doc 28.07.1838. 11. OH - Doc 31.07.1842. Lucas destacó dicho apoyo en el documento en el que explica su conducta en el naufragio del OH. 12. OH - Doc 00.03.1839, OH - Doc 28.07.1838 y OH - Doc 31.07.1842. 13. Se hacen referencias al tema en OH Doc 10.03.1839. 14. OH - Doc 24.01.1839. 15. Citado por Carré, 1970, p. 18. El historiador se refiere a tres cartas del género,

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una de ellas enviada por el ministro de Marina al ministro de Obras Públicas, el 26 de febrero de 1839. 16. OH - Doc 07.03.1839 (a). 17. “Séance du 19 avril, 1839”. Bulletin de la Société de Géographie de Paris. 2.ª serie, t. XI, París, chez Arthus-Bertrand, 1839, p. 255. 18. Barros Arana, 1855. El autor ubica, por error, la fecha de nacimiento en 1796. 19. Vendel-Heyl, 1818-1819; Fierville, 1894 (los archivos de los liceos franceses se encuentran en el AN-Fr y son la principal fuente de la obra citada). 20. Beecher, 1986, p. 485 y http://www. inrp.fr (Banque de données du Institut National de Recherche Pédagogique (consultado en 2008). 21. Fierville, 1894. 22. Barros Arana, 1874; Estefane, 2005, esp. p. 98. 23. France. Exposition des produits de l’industrie française en 1839 [...], 1839, t. 1, p. 36. Disponible en http://cnum.cnam.fr. 24. OH - Doc 16.03.1839. 25. OH - Doc 16.03.1839. 26. Carré, 1970, p. 18. 27. Gueniffey, 2000, 1502; Charle, 2004, p. 44. El competidor Le Siècle llegó a una tirada que superaba los 33.000 ejemplares, en 1840. 28. OH - Doc 30.09.1838. 29. OH - Doc 08.10.1838. 30. OH - Doc 20.08.1839. 31. OH - Doc 00.03.1839. 32. OH - Doc 28.03.1839. 33. OH - Doc 04.08.1839. Ídem en las fechas 12.08.1839, 16.08.1839, 20.08.1839, 27.08.1839, 30.08.1839. 34. OH - Doc 18.08.1839. 35. OH - Doc 00.03.1839. 36. OH - Doc 00.03.1839. 37. OH - Doc 10.3.1839. Artículo firmado “J. F.”. 38. OH - Doc 00.03.1839. 39. OH - Doc 02.04.1839. 40. OH - Doc 22.04.1839.

41. OH - Doc 22.04.1839. Ver el modelo de recibo en Fuentes consultadas: Condiciones de admisión al Oriental-Hydrographe, redactadas por el comandante (1839). 42. OH - Doc 22.04.1839. 43. OH - Doc 22.04.1839. 44. Bertrand, 1906, esp. cap. 2 45. Witte, 2005, p. 165. 46. Witte, 2005, p. 133. 47. Gueniffey, 2000. 48. Golo Mann. “El desarrollo político de Europa y de América de 1815 a 1871”. En: Mann y Heuss, 1985, p. 485. 49. OH - Doc 22.05.1839. 50. OH - Doc 00.00.1839. 51. OH - Doc 17.06.1839. 52. OH - Doc 24.06.1839. 53. El notario Antoine Joseph Bouvier, procurador de Soulier de Sauve, fue reconocido junto al notario Matagne, de Bruselas. OH - Doc 30.07.1839. 54. OH - Doc 24.06.1839; OH - Doc 05.07.1839; OH - Doc 20.07.1839. Carré (1970) escribió en su artículo Enonce [sic], aunque los documentos oficiales belgas, que también fueron consultados por el historiador, confirman que la grafía correcta es Emonce. 55. OH - Doc 06.07.1839 (a) y OH - Doc 6.7.1839 (b). 56. OH - Doc 07.07.1839. 57. OH - Doc 05.08.1839 (d). 58. OH - Doc 11.07.1839 (b). 59. OH - Doc 11.07.1839 (b). 60. OH - Doc 20.08.1839. 61. OH - Doc 11.07.1839 (a). 62. OH - Doc 29.07.1839. 63. OH - Doc 30.07.1839. 64. OH - Doc 27.07.1839. 65. OH - Doc 08.08.1839. 66. OH - Doc 09.07.1839 (entre otros documentos semejantes). 67. OH - Doc 13.08.1839. 68. OH - Doc 03.08.1839 69. OH - Doc 02.08.1839. 70. OH - Doc 00.03.1839.


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71. Ver, por ejemplo, Antoine Delacoux de Marivault, Précis de l’histoire générale de l’agriculture (París, Huzard, 1837); Question de sucres (París: Lange-Lévy, 1841), entre otras obras, disponibles en el acervo de la BnF. 72. OH - Doc 13.03.1839. 73. OH - Doc 26.03.1839. 74. OH - Doc 17.03.1839 y OH - Doc 08.08.1839. 75. OH - Doc 31.07.1839. 76. OH - Doc 05.08.1839 (a). 77. OH - Doc 05.08.1839 (b). 78. El atlas de la expedición, publicado por el Ministerio de Marina con el título Vaillant, Auguste-Nicolas. Voyage autour du monde exécuté pendant les années 1836 et 1837 sur la corvette “la Bonite” (París, 1841-1852), se encuentra disponible en https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6536329m.texteImage. 79. Según Carré, no hubo una “acte notarié” y sí, una “charte-partie” entre Lucas (“capitaine et affréteur”) y Despecher y Bonnefin (“fréteurs et armateurs”). Cf. Carré, 1970, p. 24. 80. Ídem, p. 25. Para el autor, ese hecho indicaría que el armador no confiaba en el emprendimiento. 81. OH - Doc 04.09.1839. Documento no localizado en la investigación, pero referido por los armadores en su correspondencia con las autoridades belgas (OH - Doc 29.01.1840). El mismo documento fue autenticado y anexado en otra correspondencia (OH - Doc 18.05.1840), con fecha 30 de setiembre de 1839, o sea, cinco días después de la partida de Lucas. Lucas no hace referencia a ese poder en su correspondencia con las autoridades francesas (OH - Doc 31.07.1842). 82. OH - Doc 29.01.1840 (c) y OH - Doc 18.05.1840. 83. OH - Doc 17.06.1839. 84. OH - Doc 18.08.1839 y OH - Doc 20.08.1839.

La extraordinaria misión del Oriental-Hydrographe

85. Chronologie des minutes de François Xavier Louis Malapert, notaire à Saint-Servan de l’an IX à 1826. Disponible en http:// marins-et-notaires.pagesperso-orange.fr/ Html/MALAPERT_F.X.L.html. 86. SHD - Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré. 87. Duron, 2000, p. 190. 88. OH - Doc 00.00.1839-1840. 89. Carré, 1970, p. 24, nota 1. 90. OH - Doc 18.08.1839 (transcripción de OH - Doc 14.08.1839). 91. OH - Doc 05.08.1839 (c). 92. OH - Doc 00.08.1839. 93. OH - Doc 00.08.1839. 94. OH - Doc 06.09.1839 y OH - Doc 24.9.1839 (b). 95. OH - Doc 24.09.1839 (b). Emonce se refiere aquí a la existencia de 10 cañones. 96. OH - Doc 06.10.1839. 97. OH - Doc 00.00.1839-1840; Cf. Carré, 1970, p. 24. 98. Esparteiro, 2001, pp. 47 y 171-172. Las definiciones también corresponden al “Vocabulaire pittoresque de la Marine”, Le Magasin Pittoresque, 1840, esp. p. 327. 99. Taillemite, 1987, pp. 25, 62. 100. Jean Meyer. “Preface”. En: Chapuis, 1999, p. 10. 101. SHD-Marine. [Anónimo], “Distillation de l’eau de mer”, Annales maritimes et coloniales, París, Imprimerie Royale, 1841, Partie non officielle, v. 25, t. 1, pp. 649652. Ambos inventores ganaron una medalla de plata en la Exposición de Productos de la Industria Francesa, de 1844. Cf. France. Exposition des produits de l’industrie française..., 1844, v. 2, pp. 939-940. 102. Peyre y Rocher, 1843, pp. 1-16; Carré, 1970, p. 24. 103. OH - Doc 07.11.1839. 104. Gaston Tissandier. “Frédéric Sauvage, à propos de l’inauguration de sa statue à Boulogne-sur-Mer”, La Nature, n.º 440, 5 nov. 1881, p. 355. Disponible en http://cnum.cnam.fr/CGI/fpage.

cgi?4KY28.17/359/100/432/0/0. 105. Musée de Familles, nº xviii, de enero de 1835, p. 144. Apud Ramíres, 2014, p. 20. 106. OH - Doc 18.08.1839 : “Pendant que nous écrivions un nouvel article, le 8 de ce mois, sur cette importante expédition, le capitaine Lucas se mettait en route de Nantes pour Paris”. 107. Cf. Tissandier, 1882; Potonniée, 1925; Gernsheim y Gernsheim, 1955; 1968; Goldberg, 1981; Frizot et al., 1989; Rouillé, 1989, entre otros. 108. OH - Doc 00.08.1839. La nota 7, a pie de página, afirma: “on trouvera ces instruments chez M. Bianchi, opticien de l’expédition, rue du Coq Saint-Honoré, 11”. 109. Cf. Auler, 1989. El coleccionista y estudioso de la fotografía reprodujo en su libro un modelo de cámara idéntica al de Giroux construido por Bianchi, con la única diferencia de no contar con el sello de Daguerre (ítem 15, sin paginación). Él también considera la posibilidad de que ambos tuvieran el mismo ebanista. 110. Journal politique et littéraire de Toulouse et de la Haute-Garonne, 23 décembre 1832. Ver también Bordes, 2016. 111. Journal politique et littéraire de Toulouse et de la Haute-Garonne, 15, 19 y 25 de setiembre de 1839; 9, 17 y 24 de octubre de 1839. 112. Disponible en https://collections. eastman.org/search/bianchi. 113. Cf. France. Almanach du Commerce de Paris, de la France et des Pays étrangers par S. Bottin. París: Bureau de l’Almanach du Commerce, 1838, esp. p. 246. 114. Schaaf, 1997, p. 39. Se puede ver la imagen en http://thescienceimage.blogspot.com/2013/10/andreas-ritter-vonettingshausen.html. 115. OH - Doc 14.9.1839. 116. OH - Doc 21.08.1839. 117. OH - Doc 24.09.1839.

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Viajes e imaginarios en un cuaderno de bocetos y memorias de un marinero inglĂŠs, 1835.

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Primeras noticias y malos presagios

Los jóvenes inscriptos en la expedición comenzaron a llegar a Nantes en agosto de 1839. Muchos venían de regiones del interior de Francia o de Bélgica y, como cualquier visitante desacostumbrado al litoral, no tardaron en percibir una característica del lugar: la ciudad expresaba en cada detalle de su fisonomía y, en la cotidianeidad de sus habitantes, una identidad profundamente ligada al mar y a los negocios marítimos. El nombre pintoresco de los espacios públicos y la extensión de los diversos muelles (Duguay-Trouin, Turenne, la Fosse, des Constructions, d’Aiguillon, entre otros), el Palacio de la Bolsa y las residencias de armadores, los almacenes de depósito y los obradores de construcción naval, el movimiento ininterrumpido de buques, personas y mercancías que llegaban y salían de su puerto, todo contribuía a esa identificación. La Guide de l’étranger a Nantes, cuya primera edición es de 1840, recomendaba:

Ver la botadura de un barco es un espectáculo de los más curiosos. El extranjero debe informarse en detalle si alguno será puesto en agua durante su estancia en Nantes. Los barcos solo se botan cuando hay volumen de agua o mareas altas, es decir, uno o dos días después de la luna llena o la luna nueva.1

El puerto de Nantes alcanzó un enorme crecimiento en el siglo xviii con un negocio considerado, hasta entonces, bastante “honorable”: el comercio de esclavos. Entre mediados de los siglos xvii y xix, los franceses realizaron más de cuatro mil viajes marítimos vinculados al tráfico de africanos esclavizados, buena parte de ellos organizados por los armadores de Nantes. El primer y mayor puerto negrero de Francia contabilizó en ese período 1714 expediciones de ese tipo. La ciudad se transformó así en uno de los símbolos del tráfico de esclavos, conservando esa triste marca 129


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

La ciudad de Nantes, entre el pasado y el futuro: vida cotidiana, símbolos de progreso y monumentos históricos, c. 1844-1846. Felix Benoist dejó una amplia iconografía de la región oeste de Francia, en la que se destacan los numerosos paisajes marinos publicados por el grabador y editor Henri Désiré Charpentier, también establecido en Nantes. Esta imagen retrata, en tres planos, la vida cotidiana de la ciudad portuaria, el vapor que navega bajo el nuevo puente de la Rotonde, construido entre 1838 y 1841 y, en el fondo, la tradición representada por el castillo de los duques de Bretaña y la catedral de Saint-Paul / Saint-Pierre. Dibujante y litógrafo, el artista se hizo conocido como “Benoist d’Angers”, tierra natal de su madre y, más tarde, como “Benoist de Nantes”, donde vivió hasta el final de sus días.

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Primeras noticias y malos presagios

mucho después de que los negocios de esa naturaleza se hubiesen vuelto deplorables e ilegales.2 Hoy, el papel de Nantes en la historia del tráfico negrero (y viceversa) ha sido revisado:

participación, sino a su densidad, con la organización del 43 % de las expediciones negreras francesas (es decir, cerca del 5 al 6 % del tráfico atlántico europeo de esclavos).3

Cuando prepara por la primera vez un viaje para el tráfico, en el siglo xvii, Nantes encontrase atrasada un siglo y medio en relación con Portugal. Cuando abandona el tráfico, alrededor de 1830, lo hace bastante antes que otros puertos [...]. Nantes no debe su supremacía a la duración de su

El comercio triangular entre Europa, África y las Américas generó inmensas fortunas para los armadores y comerciantes de Nantes implicados en la captura y el tráfico de africanos, la provisión de mano de obra esclava para las plantaciones de ultramar, el flujo de productos agrícolas de las colonias francesas,

La región central de Nantes, representada en la colección “Francia pintoresca”, c. 1835. Se destacan las plazas, monumentos y los nuevos bulevares proyectados para la ciudad.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

como el azúcar, el café, el cacao y el tabaco, así como el suministro a estas regiones de artículos manufacturados que salían de Francia. Estas actividades continuaron generando inmensas riquezas para la ciudad, de forma más o menos explícita, incluso después de la prohibición del tráfico negrero en la costa africana por Inglaterra (1807) y su prohibición amplia y formal por las potencias europeas reunidas en el Congreso de Viena (1815). Los franceses abolieron la esclavitud en 1794, pero fue restablecida por Napoleón en 1802, para ser nuevamente cohibida por algunas medidas fragmentarias durante la Restauración y la Monarquía de Julio, hasta ser definitivamente eliminada, tanto en Francia, como en sus colonias, en 1848.4 El tráfico, sin embargo, solo era “clandestino” en el puerto de Nantes para aquellos que “no querían ver”: La ceguera es prácticamente imposible: los buques son conocidos, sus armadores, los consignatarios, los capitanes, las tripulaciones, los proveedores, las aseguradoras. En suma, toda la ciudad conoce a casi todos los profesionales cuya elección ha sido especializarse (nunca enteramente) en ese “mercado poco común”.5

El Consejo Municipal, controlado por armadores, propietarios y comerciantes locales, trató de sanear y embellecer la ciudad, a medida que los negocios prosperaban. El área central de Nantes se convirtió entonces en objeto de diversas inversiones urbanísticas e inmobiliarias, con la construcción de mansiones privadas, muelles bien pavimentados y, ya a finales del siglo xviii, edificios públicos imponentes, como el Teatro Graslin, uno de los más bellos del país, y el Palacio de la Bolsa, hasta hoy un “símbolo de la unión exitosa 132

de la ciudad con el agua”.6 La isla Feydeau, donde estos armadores y comerciantes construyeron sus bellas casas, mezclaba el gusto neoclásico de las nuevas construcciones con esculturas decorativas de siniestro atractivo que representaban a los africanos esclavizados generadores de tanta riqueza. Conocida como la “Venecia del oeste”, Nantes vivía, en 1839, en torno al Loire, pero era también una ciudad orientada hacia el océano Atlántico que veía ahora cómo una parte de sus actividades portuarias (construcciones navales, fundiciones, cormoranes, etc.) comenzaba a acercarse, progresivamente, a la desembocadura del río. El puerto de Nantes había crecido con esa característica: ubicado a casi sesenta kilómetros de la costa atlántica, no dejaba de ser un puerto fluvial. Por eso mismo, hace mucho tiempo la gran fuente de preocupación de los hombres de negocios del lugar eran las condiciones de navegabilidad del río y del estuario. El Loire, además de hacer la conexión del interior de Francia con el Atlántico, cruzando la ciudad, terminaba en un gran estuario, cuya navegabilidad era fundamental para el complejo portuario que interconectaba Nantes, Paimboeuf y Saint-Nazaire: Con el aumento del tonelaje, la cons-

trucción de los buques de tres mástiles que parten en viajes de ultramar hace que a veces sean necesarias dos mareas para atravesar el estuario. Es cierto que, desde principios del siglo xviii, Paimboeuf sustituyó a la antigua ciudad en el fondo del estuario. El transbordo de mercancías cuesta caro, lleva tiempo y los pequeños barcos que suben el Loire tienen menos capacidad que los grandes barcos. La bahía de QuatreAmarres de Paimboeuf es la primera en acomodar a todos los barcos que regresan


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Primeras noticias y malos presagios

Vista del puerto de Paimboeuf en el estuario del rĂ­o Loire (Francia) a mediados del siglo XIX.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

El “dolmen druida” visitado por los estudiantes del OH en Saint-Nazaire, antes de la partida. El monumento megalítico, que evoca la época celta, está compuesto de una gran pieza horizontal en la parte superior de otras dos verticales, y se lo conoce en la actualidad como Dolmen de Trois Pierres.

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cargados con las mercancías más exóticas. Es esa riqueza considerada infinita la que conviene preservar, a pesar de los contratiempos y precauciones.7

La inscripción de los jóvenes era costosa, la preparación del OH mostraba atraso y el comienzo del viaje, ahora, era esperado con mucha ansiedad. Algunos alumnos, llegando a Bretaña, se instalaron en la casa del armador Bonnefin, en la Plaza de la Moneda (Place de la Monnaie), en Nantes, mientras que otros resolvieron esperar la partida ya en Paimboeuf, donde el armamento y el equipamiento del buque, postergados para setiembre, ya estaban, de hecho, realizándose. La estadía por sus propios medios, durante varias semanas, con gastos de alimentación y alojamiento en los hoteles de Nantes y Paimboeuf, dio motivo a los primeros reclamos sobre la organización del OH, dirigidos al ministro del Interior y Asuntos Exteriores de Bélgica.8 El retraso también fue relatado por los alumnos en la correspondencia con los familiares, pero

el asunto terminó en segundo plano cuando un acontecimiento terrible, el 11 de setiembre de 1839, sacudió profundamente al capitán Lucas, a los profesores y a todos los novicios de la expedición: el joven francés Charles Masson, de diecisiete años, originario de Beaune, inscripto como alumno del OH, se suicidó en un hotel de Paimboeuf, junto a una joven costurera, de veintidós años, empleada en la ciudad. El asunto apareció en los periódicos Le National de l’Ouest, L’Indépendant, Le Courrier Belge y otros que, en general, atribuyeron el doble suicidio a la desesperación de una pareja apasionada ante la separación impuesta por un largo viaje alrededor del mundo.9 Una vez terminados los preparativos del OH, la partida de la expedición fue precedida por una misa solemne, en Paimboeuf, a la que concurrieron casi todos los participantes. Un novicio, el joven Barthélemy Peltier, incluso después de ser registrado en la tripulación, simplemente no compareció al embarque. El abandono era el primero de muchos. En todo caso, el clima ahora era alegre y festivo. “Espectáculo admirable”, según uno de los belgas, en una carta publicada por Le Courrier Belge, sin revelar el nombre de su autor: El corazón más frío y el mío, dispuesto a las emociones religiosas, no pudieron dejar de sentirse profundamente impresionados. [...] Cuando todos esos jóvenes hijos de familias levantaron sus voces y sus manos hacia el cielo, era imposible no quedar profundamente conmovido. Entonces, cuando el culto terminó, todos sentíamos alegría en nuestros corazones, pero también, creo, algunas lágrimas en los ojos, de las cuales nuestro estoicismo tenía vergüenza; y casi quisimos abrazarnos como buenos y verdaderos hermanos.10


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El OH levó anclas de Paimboeuf el 24 de setiembre, alcanzó la desembocadura del Loire y comenzó, finalmente, su viaje de circunnavegación el 25 de setiembre de 1839, después de un rápido pasaje por Saint-Nazaire. Como casi todo en la historia de la expedición, la fecha del inicio del viaje es un poco confusa, pues depende del punto de partida tomado como referencia. El joven Emonce, con minuciosos testimonios en sus relatos, comentó en una carta del día 24: “esta mañana, a las 2 horas, dejamos la bahía de Paimboeuf ”.11 La misma fecha fue indicada, posteriormente, por la obra de referencia Anthologie de la Marine Belge.12 Otro viajero, sin embargo, escribiría dos días después de la partida: Dejamos Paimboeuf el 25 de setiembre. Hasta ese momento, los vientos eran tan desfavorables que no podíamos dejar el Loire. Fue en Saint-Nazaire, donde fuimos a ver el dolmen druida, que empezamos realmente nuestro viaje.13

El boletín marítimo del Le Lloyd Nantais, referente a los días 24 y 25 de septiembre, informa: “Paimboeuf, [navío] Oriental, salida del puerto y deriva” e indica que el día 26, “con viento norte y leve brisa”, el buque “se hizo a la mar”.14 Otros diarios, como Le National de l’Ouest, también mencionan el inicio del viaje el día 26; algunos textos, fechas posteriores.15 El registro del puerto de Lisboa y de otras escalas de la expedición dejaron la información sobre el puerto de origen y la fecha de salida en blanco.16 Lo que se concluye, con la lectura de esas fuentes, es que el OH levantó anclas de Paimboeuf en la madrugada del día 24, pasando por SaintNazaire antes de dejar el complejo portuario del Loire y, al final del día 25, ya alcanzaba

Primeras noticias y malos presagios

el Atlántico para iniciar, así, su tan esperado viaje de circunnavegación.17 Los vientos ahora eran favorables... Al igual que otros barcos de la marina mercante francesa, el OH era un velero sobrio y elegante, limitado a pocos elementos decorativos en las balaustradas, con una clásica figura de proa tallada en madera y la estructura cubierta por tablones. Para algunos historiadores, estos navíos tenían el aspecto frío y severo de un “semiluto”, su elegancia residía en las velas y los mástiles del aparejo.18 Para otros, “representaban la expresión más evolucionada y más prestigiosa de la navegación a vela”.19 Sin embargo, la impresión causada por el buque entre la tripulación y los pasajeros de la expedición fue bastante positiva. Uno de los participantes expresó su confianza a bordo en la carta enviada a su tía: Un navío, y especialmente un navío como el nuestro, es tan sólido como una casa muy bien construida. Una ráfaga de viento pasa sobre él sin causarle ningún daño. [...] Bajando o elevando nuestras velas a voluntad, posicionándonos de proa a popa, de popa a proa, de costado, de frente o de tres cuartos, esta facilidad de movimiento hace que se pierda la percepción del peligro. Quédate completamente tranquila, entonces. Estamos tan a salvo de cualquier infortunio en nuestra casa voladora como usted, mi querida tía, en su casa inmóvil en Bruselas.20

Las noticias del viaje comenzaban a formar, entonces, un conjunto de cartas y más cartas a las familias, los armadores y las autoridades francesas y belgas, enviadas por alumnos y pasajeros, así como por el capitán Lucas, a través de los barcos que se cruzaban 135


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

La vida a bordo, según la experiencia y la imaginación del artista inglés Augustus Earle, c. 1836. El pintor estuvo en América del Sur en las décadas de 1820 y 1830, en esta última a bordo del Beagle, como artista oficial de la expedición en la cual viajaba Charles Darwin. En Montevideo, en 1832, Earle dejó la embarcación y regresó a Inglaterra. El lienzo fue exhibido en la Real Academia de Artes (Royal Academy of Arts) de Londres en 1837. El joven belga Charles Emonce, en una carta escrita a bordo del OH, dio su testimonio de la vida a bordo de la expedición: “Tenemos la entrecubierta como nuestra sala de estudio. Tiene tres paneles que siempre están abiertos. Cuando llueve, nos mojamos completamente, lo mismo sucede con la vestimenta en nuestros baúles, ya que el agua luego escurre. Está abarrotada de maletas y hamacas y no podemos dar ni un paso sin chocarnos. Hay mesas sucias, alumnos que cantan, fuman y beben, otros juegan a las cartas, discuten, gritan, etc. Le dejaré juzgar ahora si cree posible hacer algo en una sala de estudio como esta. Para mantener al día nuestro diario nos vemos forzados a elegir el momento después de las comidas, cuando todos están en la cubierta. La última carta que le envié, la tuve que escribir a la luz de la luna”. (OH - Doc 02.01.1840).

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con el OH en los puertos de paso. Las notas diarias que registraban la vida cotidiana a bordo servían como materia prima para esa correspondencia que solo se emitía de vez en cuando. Las cartas y los diarios integraban así la rutina de cualquier viajero alfabetizado, componiendo un “circuito invisible” de difusión de información que, en la primera mitad del siglo xix, también llegaba a la prensa:21 Cada aprendiz de la marina debe copiar el diario de a bordo y hacer observaciones marinas. Pero, en general, es obligatorio que todos los alumnos escriban un diario cotidiano sobre lo que ven y lo que hacen. Pueden ser corregidos por los profesores.22

Se conocían las escalas del OH y las cartas circulaban de un continente a otro. Llegaban a los destinatarios después de algunas semanas o meses. Gran parte de esta correspondencia era publicada por la prensa francesa y belga, interesada en compartir las impresiones de los viajeros del OH y satisfacer la curiosidad general sobre la expedición. Las familias, por otro lado, tuvieron la oportunidad de enviar a sus hijos información sobre el hogar y recomendaciones personales a través del mismo sistema.23 Debían enviar sus cartas a los ministros de Asuntos Exteriores de Francia o Bélgica para que la correspondencia llegara a los servicios consulares en los puertos de tránsito.24 Con este tipo de comunicación, consagrada en tierra y mar, el viajero de la pri-


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mera mitad del siglo xix utilizaba otros navíos y viajeros en tránsito, en la dirección opuesta, para que el relato y la memoria de sus experiencias llegasen al destino deseado. Y viceversa. Sobre el tema, el príncipe de Joinville, entonces un joven navegante, registró: “¡Solo escribo este diario para aliviar la conciencia, porque me estoy muriendo de tedio y olvido lo principal, las cartas de Francia!”.25 A continuación, agregó: “es muy triste que las cartas demoren en llegar y tener que saber todo a través de los periódicos”.26 La escritura y lectura de cartas, diarios y periódicos fueron formas muy importantes de comunicación y sociabilidad en la historia del OH, porque, además de formar la inmensa red de contactos que permitió a la empresa garantizar la publicidad y la adhesión al proyecto, también inauguraron, a escala local y global, en poco tiempo, el intercambio de información sobre diversos aspectos de esta experiencia.27 Los periódicos representaban no solo uno de los primeros bienes de consumo masivos, sino que ahora también traían, con una tirada creciente, mucho antes de la correspondencia personal, todo tipo de novedades y acontecimientos, como la invención de la daguerrotipia y la ocurrencia de naufragios. Y también difundían noticias relacionadas con la vida de la comunidad local, sus viajes y negocios. Aunque con tiradas modestas, en 1832 se publicaron en Francia unos doscientos periódicos provinciales, y ese número se duplicó en poco más de una década.28 La Monarquía de Julio debía su existencia, en parte, a la lucha por la libertad de prensa, pero, después de llegar al poder, Louis-Philippe mantuvo una dura censura sobre ella.29 Los asuntos oficiales y los conflictos diplomáticos, los conflictos comerciales y los vínculos aristocráticos, las expediciones

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navales y los descubrimientos científicos, así como los romances históricos y las biografías célebres, eran todos temas bienvenidos.30 Para los que no estaban satisfechos con el régimen, la alternativa a la persecución política era el refugio en la crítica social y la crónica de las costumbres, en un tono humorístico o satírico. Los periódicos, semanarios o publicaciones mensuales promovieron la construcción de un “espacio público” y, al mismo tiempo, un intercambio sin precedentes de material periodístico entre países y ciudades. Por este motivo, muchas noticias sobre el OH, transmitidas desde antes de la partida y hasta después del naufragio, circularon a través de la transcripción, traducción y reproducción de artículos en diversos periódicos que, de esa forma, alcanzaron una difusión mucho más amplia de lo que comúnmente se imaginaría para la época. El acuerdo con el Moniteur Industriel de París, periódico que había dado el primer apoyo al OH en octubre de 1838, se anunció públicamente poco antes de la partida y luego se repitió en los mismos términos con el Le Courrier Belge de Bruselas.31 Estos acuerdos fueron amplificados por otros periódicos que acompañaban la expedición y fueron parte de un esfuerzo consciente por dar a conocer su misión: El capitán Lucas, que sabe cuánto amamos la marina y cuánto nos interesa su gran empresa, nos ha asignado la tarea de esta transmisión de noticias, conocedor de nuestra concienzuda puntualidad. Lo aceptamos con entusiasmo. ¿Es necesario agregar que hemos decidido en principio que este servicio sería totalmente gratuito? El propietario-director del Monitor Industrial es un padre de familia en todo el sentido de la expresión; y si recibe, como 137


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Lista de la tripulación y registro de a bordo del OH en su viaje alrededor del mundo, 1839-1840. El documento, rescatado del naufragio de la embarcación, indica el nombre y las características físicas de los integrantes de la tripulación, su lugar de registro en el servicio marítimo, las funciones a bordo y el sueldo estipulado durante el viaje.

él espera, solo buenas noticias, nunca pospondrá la comunicación ni un solo día. También prometió al capitán Lucas una publicación extraordinaria para el Oriental siempre que fuera necesario. Este es un compromiso de corazón y honor.32

Los alumnos expresaban gran entusiasmo con el inicio del viaje y, más allá de las expectativas optimistas, hacían suposiciones 138

Pasajeros embarcados en el OH y registro de a bordo en su viaje alrededor del mundo, 1839-1840.

sobre el OH que podrían parecer exageradas. La embarcación, con la bandera tricolor, sería vista y tratada como una corbeta u otro buque de guerra de la Marina francesa, quedando exentos de la “visita no deseada de los oficiales de aduanas que, en cada puerto, se abalanzaban como bestias sobre los buques...”.33 Las opiniones sobre el capitán Lucas, “dulce y severo al mismo tiempo”, “de la confianza de todos”,34 no podían ser mejores:


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El capitán Lucas, que también es profesor de la marina, es un hombre extremadamente distinguido. Es raro reunir al mismo tiempo tanta modestia y tanto conocimiento, tan variado, que parece almacenar, sin problemas, en la cabeza. Inmediatamente inspiró en cada uno de nosotros el más sincero cariño y respeto absoluto. Lo ayudan los oficiales, cuyo mérito es igualmente reconocido.35

El OH dejó Paimboeuf con 78 personas a bordo, número aún incompleto de tripulantes y pasajeros. Solo al pasar por Belle-Île, llegaría a los 86 viajeros que realmente comenzaron la expedición. El conteo incluye al capitán y al estado mayor del navío (6); los aprendices franceses (40), faltaban el joven que se suicidó y otro que, incluso después de registrarse en la tripulación, no embarcó; los marineros y los grumetes (11), los belgas, profesores y otros viajeros registrados como pasajeros, entre ellos la esposa del profesor Soulier de Sauve y un “doméstico” (21); por último, la hermana y la mujer del capitán Lucas, con sus dos hijas (4).36 Estos números sufrirían variaciones durante el viaje, debido a desembarcos, deserciones, la muerte de un joven y varios cambios en la tripulación.37 Entre la partida, en Paimboeuf, y la llegada a Valparaíso, formaron parte del OH, además de tripulantes y pasajeros franceses y belgas, un médico inglés, dos marineros españoles, un contramaestre portugués, un joven javanés, un pasajero uruguayo y otro brasileño, así como el reverendo norteamericano que, por cierto, ni siquiera fue registrado por las autoridades consulares en la lista de pasajeros. El número total de participantes, la grafía de sus nombres y el rol a bordo constituyen datos complejos en la documentación

del OH.38 Las fuentes consideradas y el recuento tomado como referencia, ya sea el día de salida o en los puertos de tránsito, presentan discrepancias en muchos aspectos. Entre esas fuentes, hay indicaciones de los propios viajeros, noticias publicadas en los periódicos, registros portuarios o consulares y, principalmente, la documentación recopilada por Inscripción Marítima de Nantes, aquí considerada como referencia principal. Las autoridades locales eran responsables de emitir los registros de propiedad y nacionalidad del buque (“acte de francisation”), así como de su armamento y desarmamento (“rôle de d’armement et désarmement”), con la tripulación respectiva y, por eso también, con la información más

Conocimiento, altivez y elegancia en la representación de los “oficiales de marina”, título de la estampa, c. 1840. Un marinero (primero, a la izquierda) y dos oficiales discuten dibujos y planos frente a lo que parece ser un sitio de construcción naval. Lucen los nuevos modelos de uniformes de la Marina francesa en la época de Louis-Philippe, popularizados por esas coloridas estampas.

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confiable sobre los viajeros que integraron el OH (ver transcripción al final del libro). Los armadores Despecher y Bonnefin, por ejemplo, declararon al Le National de l’Ouest en agosto que “el número de alumnos se había fijado en 70, de los cuales 50 ya estaban matriculados”.39 En Bruselas, en vísperas de la partida, el L’Indépendant estimó que participaban de la expedición unos 60 alumnos, de los cuales “15 o 16 eran belgas”.40 Dos días después de iniciado el viaje, uno de los pasajeros contó 76 personas a bordo,41 mientras que Emonce se refiere a 77, posiblemente porque no incluyó al “doméstico” en su cuenta. En otra carta, transcripta

La marina mercante y sus marineros en acción: el transporte de material “frágil” y “sensible al agua” de un editor parisino en el muelle del puerto, a mediados del siglo XIX.

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por Le Courrier Belge, se dijo que había “80 personas a bordo, incluidos 52 alumnos”.42 En el puerto de Lisboa, ya en el mes de octubre, los archivos de los diplomáticos franceses (Archives de Postes) declararon que el OH contaba con “57 hombres, incluidos 44 novicios voluntarios y 29 pasajeros, entre los cuales había 3 mujeres y 2 niños”43, o sea, un total de 86 personas. Unos meses más tarde, en París, Le Moniteur Industriel informaría a las familias que los 300 (!) jóvenes a bordo estaban bien, según informó La Bonne-Louise en febrero de 1840.44 Estas últimas cifras, además de imprecisas, estaban infladas a propósito para impresionar a los lectores. El historiador Adrien Carré estimó que la gran dificultad del capitán Lucas para comenzar el viaje habría residido en la elección del estado mayor de la expedición: los oficiales del OH simplemente no tenían una gran experiencia de navegación. Para empeorar las cosas, además tenían que tratar con profesores y alumnos de familias prósperas de importantes apellidos, y hasta los almirantes de la Academia Naval de Brest debían enfrentar la insubordinación de sus aprendices.45 El segundo capitán, Marcial Daudé, tenía solo veintiocho años de edad y se incorporó a la expedición en la víspera de su partida; fue registrado en la lista de tripulación el 11 de setiembre de 1839. Había navegado durante trece años, pero había recibido el brevete de ultramar en 1835. Para uno de los belgas, sin embargo, el oficial tenía “una de esas viejas experiencias de marino que conocemos en parte por las novelas del capitán Marryat”.46 Los tenientes primero, segundo y tercero no diferían mucho de ese perfil, excepto por el hecho de que Jean-François Briel, nacido en Belle-Île y también de veintiocho años, estaba casado con Louise-Augustine Lucas, la


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hermana del capitán.47 El cirujano jefe de la expedición era el Dr. Gilles Thomas, presentado por la publicidad del OH como “uno de los ilustres cirujanos de París (calle Cadet, 7), miembro de varias sociedades científicas y literarias”.48 Un alumno describió al médico como un “sabio de gran distinción”, que también enseñaba anatomía, higiene e “historia de las razas humanas”.49 Además del estado mayor, la tripulación del OH estaba compuesta por la marinería habitual en este tipo de viaje y por los jóvenes registrados como “novicios voluntarios” en el Inscripción Marítima de Nantes. La tripulación del barco consistía en tres contramaestres, un carpintero, un velero, dos cocineros, así como marineros y grumetes, que eran responsables de las tareas más pesadas a bordo: la limpieza y la cocina. El joven Emonce observó que “dos niños, uno de nueve años y el otro de once”50 eran grumetes del OH, una observación que, aunque un poco imprecisa, no deja de indicar su sensibilidad al tema. En tierra, comenzaban a regularse las restricciones sobre el trabajo infantil.51 En el mar, sin embargo, la utilización de niños seguía siendo habitual en todas las marinas mercantes. Los periódicos de la época hacían eco de las quejas cada vez más frecuentes sobre la precaria condición de los marineros, especialmente en la navegación comercial. Una carta, enviada desde Chiloé el 1 de mayo de 1840, era contundente: Una horda de esclavos es lo que son los marineros del comercio, [porque] aunque se habla tanto de la emancipación de los negros de Bourbon y de las Antillas, ninguna voz se ha alzado por la emancipación de los marineros.52

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Sin embargo, los jóvenes de las “principales familias” de Francia y Bélgica formaban la gran mayoría de la tripulación de novicios y tenían edades comprendidas entre los catorce y los veintiséis años (ver la lista de los participantes y los registros de a bordo del OrientalHydrographe al final del libro). La mayoría de ellos ostentaba apellidos aristocráticos y títulos de nobleza (condes, barones, marqueses). El proyecto, diseñado para aumentar las relaciones de Francia y Bélgica con el mundo de las “especulaciones marítimas”,53 estaba destinado a los hijos de los grandes propietarios, industriales y comerciantes que desearan ingresar a la marina mercante como garantía de una carrera prometedora o alternativa a la falta de oportunidades en el campo, pero también como refugio para la “mala influencia” de las ciudades: Ofrecemos a los padres que brinden a sus hijos una educación sólida y variada, lejos de las trampas que la influencia de los malos ejemplos representa para los jóvenes sedentarios de las ciudades. [...] Un aspecto a destacar es que entre los cuarenta jóvenes con que contamos como parte del viaje, solo siete son del litoral, y manteniendo la proporción de ciento veinte, tendremos cien [jóvenes] del interior. Si las cosas siguen así, ¿cuántos años se necesitarían para atraer a cien jóvenes del interior al mar?54

Las condiciones para unirse al OH establecían que la escuela flotante estaba dirigida a jóvenes mayores de doce años, pero necesitaban el permiso de los padres para viajar. Los jóvenes también debían tener una buena constitución física y llevar un certificado de vacunación y un certificado de “buena conducta”, otorgado por la autoridad municipal.55 Una 141


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El sistema planetario diseñado y explicado por Soulier de Sauve en su “atlas elemental”, 1839.

parte considerable de los novicios franceses procedía de las regiones del interior y sus familias fueron convencidas por la propaganda del OH de que durante el viaje se les exoneraría de las actividades de maniobra en el turno del día o de la noche para que pudieran seguir los cursos impartidos por los profesores.56 Entre la tripulación y los pasajeros, los títulos nobles y las formas aristocráticas de algunos alumnos no pasaron desapercibidos: Los franceses también tienen varios jóvenes que son recomendados por su nombre y su excelente presentación. Entre ellos se encuentran el marqués de Montesquiou, d’Argentré, los señores condes de Fussey, de Briges, de Faudoas, de Valory, d’Arcel y muchos otros, cuyos nombres se me escapan debido al mareo que ahora me atormenta.57

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En contrapartida, los belgas ya se hacían notar, según su propia apreciación, por los “buenos modales” y la “estima de todos”, por lo que “Bélgica estaba dignamente representada”.58 Soulier de Sauve había garantizado al rey Leopoldo i y sus ministros que, durante el viaje, la única diferencia para los belgas sería la provisión de “carne nacional”, a la que estaban acostumbrados.59 Todos habían sido registrados como pasajeros, pero la composición del grupo y la posición a bordo eran bastante heterogéneas. Jean Moreau, profesor de geometría descriptiva de la Escuela Central de Comercio e Industria (École centrale du commerce et de l’industrie), de Bruselas, enseñaría matemáticas.60 El dominio de la materia era un requisito para la inscripción de los jóvenes en el OH y este parece haber sido uno de los motivos de su entusiasmo por la escuela flotante, ya que nadie sería admitido sin saber “aritmética y los principales elementos de la geometría”, con exámenes realizados incluso antes de embarcar.61 Los jóvenes Dufour y Michel ya eran aspirantes a la Marina belga y participaron como aprendices,62 mientras que Emonce y Verelst, aprendices de la Escuela de Navegación de Amberes, eran novicios como los franceses, pero estaban registrados como pasajeros. Finalmente, se envió a los lugartenientes de la Armada belga De Moor (artillería), Hynderyck (caballería)63 y Schobrouck (infantería) para acompañar a la expedición como observadores. El primero también estaba encargado de enseñar artillería a los alumnos.64 Entre los belgas, también estaba a bordo el barón Popelaire de Terloo, un rico comerciante y coleccionista de antigüedades, acompañado por su “doméstico”.65 Completando el grupo de pasajeros, había tres terratenientes franceses (Benoist, Champeaux de la Boulaye, Champion de Villeneuve), un joven de Java,


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posesión holandesa (Pierre Louis), así como las mujeres y los niños ya mencionados.66 Los profesores, aunque eran franceses en su mayoría, no pertenecían a la carrera naval y, por esta razón, estaban registrados en la documentación del navío como pasajeros. Vendel-Heyl, siguiendo los planes de la expedición desde el principio, fue responsable de enseñar francés y lenguas antiguas (griego, latín, alemán), así como literatura e historia. El hijo Emile, inscripto como novicio voluntario, sirvió como auxiliar, como “repetidor” de esas materias.67 El cirujano jefe Gilles Thomas, integrante del estado mayor o, según otras fuentes, el inglés Georges Want, médico asistente registrado como pasajero, fueron responsables de la enseñanza del inglés, además de las funciones médicas. Soulier de Sauve, considerado el “científico de la expedición”, dictó clases de física, química, botánica y geología68 al haber organizado, según uno de los viajeros, “un ingenioso sistema de observación”.69 El manual escolar y el atlas que publicó en París, en 1839, en vísperas de su involucramiento con el OH, estaban a bordo y, por cierto, también eran utilizados en clase.70 El padre Louis Comte, registrado como pasajero del OH el 17 de setiembre,71 aseguró a la expedición las funciones espirituales típicas de un capellán naval. Estas incluían, además de la celebración del culto religioso, ayudar a los enfermos graves en su agonía, dar testimonio de las eventuales muertes a bordo y presenciar el inventario de sus bienes.72 Por otro lado, también enseñó música, español, religión y dibujo.73 Se imaginaban, según uno de los alumnos, la producción de un gran trabajo ilustrado con toda la experiencia del viaje al regresar a Francia.74 Las presentaciones en daguerrotipo para la reina de Portugal y el emperador de Brasil demostrarían durante el

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viaje que Comte también se había embarcado en el OH con otras atribuciones. El capitán Lucas era, naturalmente, responsable del curso de marina y la enseñanza práctica de las maniobras de navegación, incluidos los “procedimientos que había inventado”,75 como el “timón de la suerte” (“gouvernail de fortune”) que lo hizo conocido en el medio naval. Según uno de los jóvenes belgas, aportaba “tanta claridad, precisión e interés a estas demostraciones, que un ignorante con buena voluntad, en poco tiempo, podría adquirir un verdadero conocimiento de ese género”.76 Como comandante, Lucas mostraba una apreciación particular por el “arte de formar hombres”, concepción “rousseauniana” expresada en su libro, presentado en forma de preguntas y respuestas,77 así como por toda la concepción del proyecto del OH. Otra carta comentaba que, enfrentando vientos fuertes y traicioneros, “ordenaba

“Costumbres durante el reinado de Louis-Philippe, 1839”: ilustración para una historia de Francia inspirada en la Monarquía de Julio, 1839.

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el plegado y desplegado de las velas con una sangre fría que contrastaba singularmente con nuestros temores”.78 El uso del uniforme era una parte integrante de la formación y la conducta del hombre del mar. Una vez iniciado el viaje, los alumnos franceses y belgas llevaban uniformes que, incluida la espada, y según las promesas, no deberían costar más de doscientos francos.79 La necesidad de renovar o agregar nuevos artículos a la ropa dependería completamente de “la voluntad y la fortuna de sus padres”, como explicaba Saulier de Sauve.80 Desde la Restauración, el azul se convirtió gradualmente en el color predominante en la Marina francesa.81 En la década de 1830, Louis-Philippe estableció nuevos reglamentos para los uniformes de los oficiales, marineros y novicios.82 Los periódicos de la época pronto ilustraron el estilo “sobrio” y “elegante” que imperaba en la carrera naval, tema siempre presente en la memoria de los hombres de mar de todos los tiempos: Tanto en el castillo de la popa como en el puesto de alumnos se vive con el mar. La vestimenta que llevamos debe permitirnos luchar con él. Por supuesto que de vez en cuando tenemos un desfile. Con el uniforme de gala azul y dorado con detalles rojos, rematado por un sombrero, saludamos con las espadas a los soberanos de visita a bordo. Pero en cuanto se van, retomamos el uniforme común.83

La vestimenta de los alumnos del OH, sin embargo, fue concebida por el capitán Lucas para parecerse, en todos sus detalles, no al traje de la Marina sino al uniforme de la Escuela Politécnica de París. Francia comenzó la institucionalización de la educación en 144

ingeniería en el siglo xvii y la escuela se había transformado en 1805 en un entorno de entrenamiento militar y excelencia científica de renombre internacional. La institución se volvió famosa por el rigor en el proceso de admisión, la estricta disciplina interna y la dificultad de los cursos impartidos por científicos como François Arago, Gay-Lussac, Ampère y otros. El atractivo de un uniforme con todas estas referencias sería, por lo tanto, una buena publicidad para la expedición, y su simbolismo no podía ser ignorado por aquellos que anhelaban otorgar a los alumnos el mismo prestigio que la institución que servía de modelo. No se podía pasar por alto ningún detalle: además de las camisas, pantalones, chalecos y sombreros azules, rojos y blancos, la lista también incluía “abrigos, chaquetas y pantalones confeccionados con tela de la misma calidad y según el modelo establecido en el puerto de armamento y embarque, o en París”, así como “un abrigo de tela azul, con un cuello recto, con anclas bordadas en dorado en el cuello y las mangas, y botones con la inscripción: Buque-Escuela”.84 Los artículos que cada alumno llevaría a bordo, detallados en el folleto Conditions d’admission sur le bâtiment-école (“Condiciones de admisión al buque-escuela”), fueron modificados y complementados, en la víspera del viaje, por el folleto Instruction pour les familles qui ont des parientes a bord du navire-école l’Oriental-Hydrographe (“Instrucciones para familias con parientes a bordo del buque-escuela Oriental-Hydrographe”). Un cambio sutil pero significativo fue el reemplazo del término “buque-escuela”, ya utilizado en la Armada, por “escuela flotante”, introducido por el capitán Lucas y cuyo uso quería consagrar en el ámbito naval, asociándolo a su nombre y a su proyecto. Las adiciones in-


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dicadas en el folleto se referían, básicamente, a “un sextante y mapas de las rutas del globo”.85 El traje de gala de los oficiales y alumnos del OH debía usarse preferiblemente en tierra, momento en el que los jóvenes podían portar la espada “siempre acompañados por sus profesores y oficiales”.86 Como es habitual para cualquier hombre del mar, la comodidad parecía más importante que cualquier vestimenta llamativa: El uniforme de uso común consiste en un tipo de capa envolvente [...], adornado

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con botones dorados y cuello con un ancla dorada bordada. El ancla es, sin duda, el emblema de la tranquilidad que se nos exige. La espada y la daga van al costado; los pantalones son largos y el color de todo es azul. El uniforme de gala es un traje en el que el bordado, los botones, los puños, las espadas y el sombrero son idénticos a los que usan los estudiantes de la Escuela Politécnica. Por más brillante y magnífico que sea este último traje, les aseguro que preferimos el primero, cuya simplicidad está llena de encanto y naturalidad.87

El espacioso camarote de un navío comercial, a pesar de que el periódico establece que “no todos los camarotes están dispuestos como este”. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

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La cuestión de la comodidad a bordo, muy apreciada en la planificación y publicidad del OH, también se consideró en el alojamiento ofrecido a la tripulación y los pasajeros: el capitán Lucas y su esposa, junto a sus hijas, además del capellán Comte, el comandante de artillería De Moor, los profesores Moreau, Vendel-Heyl y su hijo, Soulier de Sauve y su esposa, se instalaron cómodamente en los camarotes “luminosos y bonitos” del castillo de popa. Los camarotes del piso inferior, más modestos, alojaban a otros pasajeros y alumnos. Sin embargo, la mayoría de los jóvenes dormía en redes esparcidas en este piso, lo que les permitía comer y estudiar en una gran mesa que “podía acomodar fácilmente a cincuenta personas”.88 Antes de que comenzara el viaje, se habían establecido las “condiciones de admisión” en el OH: Tanto en el mar como en tierra los alumnos tendrán acceso a pan fresco a voluntad, dos platos con té o café para el almuerzo, sopa y dos platos en la cena, media botella de vino en cada comida; en los dos platos de cada comida, al menos uno será de alimentos frescos. Si, durante el viaje, no hubiese vino, será reemplazado por algún licor saludable de buena calidad.89

Durante el viaje, los alumnos comprobaron satisfechos que los vinos, de la mejor calidad, provenían de Burdeos, y entre las provisiones frescas de todo tipo se incluían doce ovejas, doce cerdos y doscientos pollos.90 El tema no solo era relevante para el paladar de los viajeros, sino para una cuestión mucho más importante: la salud a bordo. En abril de 1840, después de cruzar el Estrecho de Magallanes, Lucas escribió una carta a los armadores Despecher y Bonnefin, publicada en el Lloyd Nantais y en el National de l’Ouest, en la que 146

se mostraba bastante satisfecho con el “funcionamiento admirable de la cocina destilatoria de Peyre y Rocher” porque había sido posible obtener agua fresca en abundancia, incluso para usarla en los baños de los viajeros.91 Las prácticas alimentarias y las medidas sanitarias del OH, así como la presencia a bordo de médicos cirujanos, garantizaban la salubridad del barco y de la expedición. Para Carré, un médico de carrera de la Marina francesa y un estudioso del tema, la alimentación, el suministro de agua, los primeros auxilios y la vacunación obligatoria fueron aspectos muy positivos en la organización del viaje, en comparación con otras expediciones de la época.92 En un “viaje de exploración y descubrimientos”, como quería ser el OH, una buena biblioteca podía ser tan importante como los víveres y los medicamentos, las cartas náuticas y los instrumentos de navegación. Los viajeros de la época se refieren a la lectura como una actividad esencial para la vida a bordo, así como para las misiones que desempeñaban.93 Darwin, por ejemplo, al describirse apretado entre los libros mientras dormía en el Beagle, dedicó parte sustancial de sus lecturas a las obras de Humboldt que integraban la biblioteca de cualquier viaje de ese tipo.94 Los libros de estudio de los alumnos del OH se compraron en las librerías de Nantes antes de abordar, siguiendo las indicaciones de los profesores y las instrucciones de viaje.95 Algunos estaban especialmente dedicados a la formación de aprendices de la marina, lo que evidenciaba la atención prestada por los editores a este segmento del mercado.96 Cuando el barco naufragó en Valparaíso, meses después, se salvaron los libros y otras pertenencias a bordo. Colocados a la venta, con el regreso de muchos a Europa, es posible tener una idea de lo que leyeron y estudiaron los miembros de la expedición a par-


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tir de los anuncios publicados en El Mercurio, entre el 17 y el 20 de julio de 1840:

Dibujos y anotaciones retratan la importancia de la lectura en la vida cotidiana de los viajeros, siglo XIX. El reverendo inglés Thomas Streatfeild reunió en su “Sketchbook of Shipboard Scenes” (“Álbum de dibujos a bordo”) una vasta iconografía de la vida en el mar, con escenas de mareos, trabajo y placer, entre otros temas. Como informa el Museo Marítimo Nacional (Inglaterra), “ninguno de los dibujos incluye sugerencia alguna sobre un puerto o zona costera, ni ninguna otra indicación de hacia dónde navegaba la embarcación”. La travesía era, a menudo, más significativa que la llegada a destino.

Se vende: debido al naufragio del Oriental, una colección de libros franceses, ingleses e italianos de Literatura, Ciencia e Historia, así como algunos instrumentos, lápices de colores ingleses, música vocal e instrumental, un violín y otros artículos.97

Una lista de libros, presentada en un anuncio a fines de agosto, revela la amplitud y diversidad del conjunto.98 Los títulos en venta comienzan con la “Historia natural”, con sesenta y ocho volúmenes de las obras completas del conde de Buffon (Georges-Louis Leclerc), seguidas de las obras de Lacépède y Cuvier.99 Todo está ampliamente ilustrado, con énfasis en los dos últimos autores y sus estudios sobre peces y crustáceos. Escrita a lo largo de la segunda mitad del siglo xviii, la obra principal de Buffon, Histoire naturelle, générale et particulière, avec la description du Cabinet du Roy, se había publicado en varias ediciones y en varios países, con versiones para jóvenes. Entre los libros de “historia”, “literatura”, “viajes”, “política” y “estudios”, había algunas decenas de volúmenes sobre la historia de Francia y Bélgica, las fábulas de Iriarte y otros clásicos (Chateaubriand, Tasso, Montaigne), cartas de viajes a Oriente, tratados de economía política, guías, atlas y mapas de diversas regiones (Francia, Islas Británicas, Italia), diccionarios, vocabularios y gramáticas en varios idiomas (francés, italiano, alemán, inglés), el periódico Universo Pittoresco de Lisboa, en ediciones de Brasil, Alemania, Rusia y Turquía, y un “manual de los cónsules”.100 Finalmente, además de los libros de estudio, había lecturas amenas para contrarrestar el aburrimiento de la larga travesía marítima, como una colección de “novelas italianas”.101 El testimonio es de un alumno:

Cuando tenemos algún tiempo superfluo, lo gastamos en los placeres de la biblioteca o en el hermoso ejercicio de cantos corales. En cuanto al juego, está estrictamente prohibido, y dicha prohibición no ha de violarse con impunidad, ya que el capitán es bueno y amado por todos, pero tiene la bondad del evangelio, es decir, unida a una severidad calma y fuerte.102

El anuncio de El Mercurio también es ilustrativo del material utilizado en las clases de música y dibujo: piezas de Rossini, manuales de canto, partituras para violín y otros instrumentos, estudios del paisaje, papeles ingleses especiales y una docena de grabados.103 Por último, un conjunto de “objetos variados: complementaba el anuncio: “caja de rapé de laca china”, “mochila de cazador”, “paquetes de condimentos para sopa”, “perfumería y 147


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fue una elección coherente con los principios expuestos en el proyecto. Estaban en contra de las restricciones legales impuestas a los buques de guerra de la Marina francesa, donde la presencia femenina era considerada inaceptable y perturbadora para el entorno.107 La presencia a bordo de varios padres de familia, dignos de elogio por su carácter moral y por su conocimiento como profesores, demuestra suficientemente que se tomaron las medidas más acertadas para que esta escuela flotante nos traiga un día un semillero de jóvenes sobre los cuales la patria pueda construir sólidas esperanzas para el progreso de la ciencia y la prosperidad del comercio.108

Mapa de la pequeña y protegida Belle-Île, frente a la inmensidad y los riesgos que plantea el Atlántico, siglo XVI.

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objetos de tocador”, ropa nueva y usada, así como una “cámara lúcida para registrar vistas sin saber dibujar”.104 Con todo eso a bordo, el viaje de instrucción de la escuela flotante prometía ser una experiencia de “exploración y descubrimientos” en todos los sentidos. El itinerario era extenso, la estancia en el mar, larga y la primera parada planificada, el puerto de Lisboa. Sin embargo, antes de abandonar la costa francesa, el OH hizo una parada rápida en Belle-Île (llamada en la actualidad, Belle-île-en-Mer) en la costa de Bretaña.105 Solo el capitán Lucas dejó el barco. Recorrió su tierra natal para llevar a bordo a su esposa Elisabeth Bellais y a sus dos hijas, el cuñado Prosper Bellais y su hermana Louise Lucas, casada con el tercer teniente Jean-François Briel, también nacido en la isla.106 Si bien el abordaje de tantos familiares y la presencia de cinco mujeres y niños daban una naturaleza aparentemente inusual al OH, esta composición

El ambiente familiar era parte del concepto de la escuela flotante, así como la garantía ofrecida a los padres que embarcaron a sus hijos en esta idea. Este argumento fue reiterado por todas las formas de publicidad del OH.109 Cada alumno estaría siempre acompañado “en la mesa, en los estudios y en sus paseos”110 por un profesor, considerado como una especie de guardián moral para los jóvenes en “edad de crisis”, especialmente aquellos que crecían en las ciudades, “donde la estadía era a menudo perniciosa”.111 Para la Marina francesa, Lucas también asociaría su papel como comandante a la figura de un padre: Todos los jóvenes que forman parte de esta expedición me fueron encomendados por sus padres, no como un capitán de navío que los embarcaría como novicios o aprendices de piloto, sino como un padre en cuyas manos habían depositado toda su autoridad sin restricciones. Esta confianza me fue depositada por contrato, por cartas y por miles de recomendaciones escritas o verbales.112


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Representación de las tareas de limpieza a bordo de un navío, realizadas con ritmo y disciplina, c. 1840.

En Belle-Île, aunque a los alumnos no se les permitía dejar la embarcación, ya se presentaban a bordo con uniformes, y el capitán Lucas mostró a sus compatriotas su escuela flotante, tal como lo había soñado. Pero la isla tenía un aspecto más importante en los planes seguidos por la expedición y en los planes del capitán Lucas: d. Pedro i, exemperador de Brasil y, brevemente, d. Pedro iv, rey de Portugal, también estuvo allí, en 1832, antes de expulsar al hermano d. Miguel, apoyado por los absolutistas que controlaban el reino. Don Pedro vino de Inglaterra, acompañado por las fuerzas liberales que lo apoyaban y, después de reunir fuerzas en Belle-Île, partió hacia las

Azores, y de allí a Portugal, con una gran flota. Al desembarcar en Porto y luego en Lisboa, retomó el trono al cual había abdicado en favor de su hija y que había sido “usurpado” por su hermano. En 1839, doña María ii, reina de Portugal, ya estaba libre de la tutela de su tío y su primer marido. Tenía, por lo tanto, razones de Estado e inclinaciones personales muy fuertes para recibir con toda la simpatía al comandante del OH y su escuela flotante. Antes de abandonar Belle-Île, Lucas aprovechó la oportunidad para enviar las primeras noticias del viaje a Nantes. La carta a los armadores Despecher y Bonnefin se publicó en el Lloyd Nantais, el 2 de octubre de 1839: 149


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Todos están bien a bordo, excepto por el mal de mar, pero la valentía y la energía de estos jóvenes triunfan sobre el malestar.113

Los alumnos también escribieron a las familias, ansiosas por recibir noticias, mostrando hasta cierto buen humor con el mareo que tanto castigaba a los “marineros de agua dulce” o “marineros novatos”, según se veían a sí mismos. El ácido nítrico, por increíble que parezca en la actualidad, se utilizaba para aliviarlo. Pero lo peor, de hecho, estaba por venir. Poco después de abandonar la isla, ya en las tempestuosas aguas del Golfo de Vizcaya, el mareo convirtió “la popa de la nave en una especie de campo de batalla”. Para completar, dos tiburones y luego una ballena siguieron a la nave, pero “impacientes por no pasar nada con su voracidad, finalmente nos abandonaron”.114 Las imágenes fantasiosas también ilustraban las cartas: El mareo nos atormenta terriblemente. La cubierta del castillo de popa presenta la situación más original. Algunos se retuercen como serpientes, otros yacen sobre las tablas, como peces que entregan el alma. Otros se burlan de estos pollos mojados, como les llaman, pero ya les llegará su turno...115

El “mal de mar”, sin embargo, también podría ser una especie de mal necesario, ya que tenía el poder de asegurar la calma a bordo durante un largo viaje,116 considerando que “la disciplina era indispensable para mantener a estos hombres en el espacio restringido de los buques”.117 La tradición de luchar por la supervivencia en una vida cotidiana marcada por el confinamiento en el mar demostró el valor de la disciplina y la jerarquía en la cul150

tura marítima. Las dificultades encontradas por la expedición de Fernando de Magallanes en el primer viaje de circunnavegación eran conocidas: porciones pequeñas por persona, humedad constante, víveres que se pudrían, falta de higiene, enfermedades como el escorbuto y el más desagradable de todos los males: el agua que se deterioraba rápidamente y adquiría un sabor horrible. Ese tipo de dificultades y el aislamiento vivido a bordo llevaban a los hombres de mar al consumo de alcohol en grandes cantidades. Las consecuencias, con desacuerdos y disputas entre marineros y oficiales, no tardarían en aparecer.118 La rutina a bordo del OH, al principio, seguía el patrón habitual: “por la mañana, a las cinco y media, suena el toque de Diana. Luego nos vestimos. Los tambores nos anuncian el té. El sonido del tambor nos llama una vez más, ahora para almorzar a las diez y para cenar a las cinco. A las nueve toca el retiro: es hora de irse a la cama”.119 Emonce, ya formado por la Escuela de Navegación de Amberes, resumió: “nos mandan la flauta y el tambor”.120 Esta tradición en el entorno naval se convirtió en una alegoría de la vida a bordo cuando los alumnos desobedecieron las órdenes de los oficiales, sin tener en cuenta las actividades de limpieza y otras tareas “menores”. Ya habituado a las reglas, jerarquía y disciplina del entorno naval, el belga atribuyó a los alumnos “aficionados” el desorden que comenzaba a establecerse en el OH.121 Desde la partida, los jóvenes enfrentaron las náuseas como pudieron, pero después de que comenzó el cruce del Atlántico rumbo hacia América del Sur, empezaron también el aburrimiento y las peleas, con algunos duelos a bordo. La insubordinación y la indisciplina no se toleraban en la Marina y podían ser castigadas con arresto, destierro y la pena de


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La Praça do Comércio (antiguo Terreiro do Paço), frente al río Tajo, en el corazón de Lisboa, 1840. En primer plano, los escalones de mármol del Muelle das Colunas, punto de llegada de ilustres viajeros; al fondo, el castillo de San Jorge.

Vista panorámica del centro de Lisboa (Baixa Pombalina), desde una de las colinas de la ciudad; al fondo, el castillo de San Jorge, 1842.

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muerte.122 Los alumnos de la expedición no sufrirían tales castigos, sin embargo, la dificultad del comandante Lucas para continuar el viaje después de llegar al hemisferio sur fue generada en gran parte por los resultados de esta indisciplina. El capitán de ultramar al comando de un navío de la marina mercante tenía atribuciones claras y definidas, establecidas desde hacía mucho tiempo en la tradición y en la legislación.123 Incluían, como estaba explícito en la publicidad del OH, “velar por los reglamentos necesarios para mantener el buen orden y la disciplina a bordo”.124 Por otro lado, el folleto de la expedición hacía una única referencia a la sanción que el comandante podía aplicar, es decir, en caso de que algún alumno descendiera a tierra sin su permiso.125 La autoridad del capitán Lucas, flexible y liberal con los novicios, sufriría luego una severa condena en el medio naval. La idea de que todos deberían tener “los mismos derechos, la misma mesa y el mismo respeto”126 no era de ninguna manera parte de la cultura marítima de la época. Para completar el cuadro, las diferencias que caracterizaban a las sociedades francesa y belga también se manifestaban a bordo, lo que llevó a la aparición de prejuicios y conflictos entre los miembros de una tripulación con orígenes sociales y regionales muy heterogéneos. Los problemas se agravaron cuando los oficiales ordenaron tareas menos “nobles”, que los alumnos simplemente se negaron a realizar con el consentimiento del comandante: El Sr. Lucas también dice que no estamos a bordo para lavar la cubierta y hacer el trabajo sucio, sino para aprender a maniobrar y comandar. Porque al principio, los oficiales nos mandaban a cargar agua, a lo que, por mi parte, me negué.127 152

Retrato de doña María II, c. 1835. Recién coronada, la joven reina de Portugal ostenta en su traje las órdenes portuguesas de Cristo, Avis y Santiago de la Espada.

El OH llegó al puerto de Lisboa, primera escala prevista en los planes de la expedición, a las tres de la tarde del 7 de octubre de 1839.128 Devastada por el terremoto de 1755, Lisboa fue reconstruida a partir de los escombros por el marqués de Pombal, el poderoso ministro de guerra y asuntos exteriores que comandaba, para el rey d. José i, la gigantesca operación de “enterrar a los muertos, cuidar de los vivos y reconstruir la ciudad”, una síntesis de la dimensión material, humana y simbólica de todo ese proceso. La llamada Baixa Pombalina, donde se destacaba el Terreiro do Paço y las arcadas del inmenso complejo arquitectónico erigido frente al río Tajo, formaban ahora un telón de fondo perfecto para el desfile


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de jóvenes que llegaban a Lisboa a bordo del OH. La elección entre el pasado y el futuro, la tradición y el progreso, definían la fisionomía de la capital portuguesa: en 1839, la Cámara municipal estudiaba la mejor opción para la pavimentación de la plaza frente al edificio, donde también se encontraba el antiguo Pelourinho, columna destinada al castigo de los criminales. Contrario a la adopción del pavimento moderno desarrollado por el ingeniero escocés John McAdam, adoptado en muchas ciudades, el consejo se decidió por el “sistema portugués” que, en última instancia, se convirtió en uno de los símbolos de Lisboa.129

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En Portugal, el OH recibió el tratamiento dispensado a los buques de la Marina francesa. Quedó exento de los aranceles aduaneros de las autoridades locales y otros cargos habituales de la propia cancillería francesa. Esta distinción no era solo un asunto financiero, sino un reconocimiento de todo el simbolismo de las misiones oficiales, un hecho comunicado por el capitán en su correspondencia con los armadores.130 El embajador francés en Lisboa recibió luego del comandante los “despachos ministeriales” que recomendaban la expedición y le entregó a Lucas sus cartas de recomendación a los oficiales consulares

El Palacio de las Necesidades, en Lisboa, donde Lucas y Comte mostraron la daguerrotipia a la reina de Portugal, en octubre de 1839.

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franceses en los archipiélagos de Madeira y Cabo Verde, con la certeza de que “recibiría una buena acogida”, como había determinado el ministro de Asuntos Exteriores.131 El barón Jacques-Edouard Burignot de Varennes era diplomático de carrera y debía el título de nobleza a su proximidad con Louis-Philippe y a las funciones de las que fuera investido por el monarca. En 1837, personalmente se hizo cargo del matrimonio de su hijo mayor con una princesa alemana, como “enviado especial y ministro plenipotenciario” de Francia en Mecklembourg-Schwerin, y pasó luego al mismo puesto en Lisboa, donde permaneció hasta 1848.132 Burignot de Varennes, tras del primer contacto con la expedición del OH, informó al ministro de la cartera, el duque de Dalmacia (mariscal Soult), que “el capitán y los profesores a bordo le presentaron una serie de temas comerciales a los que respondió en detalle”.133 Para los miembros del OH, todo parecía ir muy bien... Los alumnos pudieron entonces descender a tierra y caminar por la capital portuguesa, visitando monumentos y teatros que resultaron en una “fantasmagoría de imágenes, espejismos y paisajes” que encantó la imaginación de muchos.134 Uniformados, luciendo la espada, asistieron a bailes en otros navíos y desfilaron en grupo por las calles de Lisboa. La impresión provocada en los jóvenes y en los que asistieron al desfile no podría haber sido mejor. El evento fue comentado en cartas y periódicos. Algunos, incluso antes de llegar a Portugal, ya esperaban ver a la reina, famosa por su belleza y juventud, ahora casada con un sobrino de Leopoldo i de Bélgica: Tal vez vea a la bella reina de este lugar, doña María, esta reina de dieciséis años, viuda y ya casada nuevamente y que carga 154

con el cuidado más cruel del trono, a esta edad en la que el placer y la coquetería suelen ser las únicas preocupaciones de una mujer joven.135

Una noche, vestidos con el uniforme de gala, los alumnos del OH fueron a ver un espectáculo en el teatro São Carlos y allí pudieron ver a d. María ii: “La saludamos en grupo con vívidos aplausos [y] la bella reina respondió muy amablemente a nuestro saludo”.136 Pero también estaba interesada en las novedades que los viajeros del OH traían a bordo, al igual que don Fernando, el “rey artista”, que cultivaba un gran aprecio por las artes.137 La naturaleza de la expedición, informada por los periódicos que circulaban en Europa, probablemente ya había sido comunicada a la pareja mediante cartas enviadas desde Bélgica.138 El embajador Burignot de Varennes fue quien se encargó de la reunión de los monarcas con el comandante y el capellán del OH: El rey y la reina, sabedores de que había un daguerrotipo a bordo, expresaron su deseo de asistir a una demostración. Cumplí con mi deber de llevar ante Sus Majestades, en el Palacio de las Necesidades, al Sr. Lucas y al Padre Comte, capellán de la expedición. Sus majestades siguieron las operaciones del señor Comte con gran paciencia e interés; desafortunadamente, la prueba no tuvo éxito. Los ensayos continuaron en los días siguientes en la residencia del Sr. Famin, a la que habían acudido los oficiales de la Estación Naval, así como muchos portugueses, ansiosos por ver las maravillas prometidas por este nuevo procedimiento; pero los resultados no fueron mejores.139


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Era necesario ensayar y, más que eso, ensayar innumerables veces, en buenas condiciones atmosféricas, para lograr un resultado satisfactorio con la invención. Además de eso, el proceso requería el uso de equipos y materiales que, juntos, podían alcanzar los cincuenta kilos140 y debían manejarse con precisión, desde la cámara de daguerrotipia, hasta el cuidadoso pulido de las placas de cobre y el manejo de los demás dispositivos de madera y preparaciones químicas utilizadas en el procesamiento de la imagen. Daguerre había anticipado las dificultades de llevar a cabo el proceso en una carta enviada a Isidore Niépce, el 28 de abril de 1838: Estoy convencido de que muchas personas nunca podrían tener éxito debido al cuidado que se debe dar a todas las operaciones [...]. Para las personas del interior que no pueden viajar a París, es imposible que puedan aprender porque la descripción más detallada no es suficiente, es necesario ver para poder operarlo.141

En los primeros tiempos de la invención, muchos comentaron las “dificultades del daguerrotipo” y Jean-Baptiste Jobard transcribió otras opiniones de Daguerre sobre el tema. El inventor habría dicho que, incluso después de ver el funcionamiento del proceso, era necesario reunir habilidades especiales y realizar un largo entrenamiento antes de obtener una buena colección de vistas con la daguerrotipia.142 El testimonio del embajador francés en Lisboa aclara quién fue el responsable de gestionar las operaciones con el daguerrotipo. Comte afirmaría, en Montevideo, que había aprendido el proceso del propio Daguerre, por lo que lo más probable es que no haya tenido mucho tiempo para hacerlo. Los ensayos

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en la casa del canciller franco-italiano César Famin, con un público más amplio y diverso, ciertamente favorecieron el dominio de la técnica por parte del capellán de OH para las próximas experiencias a lo largo del viaje. Exfuncionario del consulado francés en el Reino de las Dos Sicilias, Famin fue también el autor de obras ilustradas que satisfacían la curiosidad del público sobre “costumbres exóticas”, como el catálogo Musée royal de Naples, peintures, bronzes et statues érotiques du cabinet secret avec leurs explications (París, 1836), y el volumen Colombie et Guyanes (París, 1838) de la colección L´univers ; histoire et description de tous les peuples, publicado junto con el texto de Ferdinand Denis sobre Brasil. El anfitrión debería estar muy interesado en el conocimiento y uso del daguerrotipo, ya que los viajes y las imágenes también formaban parte de su universo personal. Curiosamente, los periódicos de Lisboa no publicaron estas demostraciones, lo que puede atribuirse al fracaso relativo de los experimentos, ya que las imágenes no alcanzaron un resultado satisfactorio, según Burignot de Varennes. Otra posibilidad es que el propio embajador no estuviese a favor de una mayor difusión de las experiencias en Lisboa de una expedición que ya estaba empezando a causar incomodidad a las autoridades francesas. En Bruselas, Le Courrier Belge publicó un relato de estas demostraciones, con una evaluación muy diferente: Carta escrita en el puerto de Lisboa, 10 de octubre de 1839. [...] Antes de despedirme, no puedo olvidar un hecho curioso: el Sr. Lucas, importador en Portugal de un aparato de daguerrotipia, lo probó ante la reina, y capturó, ante los ojos de la Sra. María, el perfil de este maravilloso Oasis de Cintia [diosa griega de la 155


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luna], que domina Lisboa a la derecha del Tajo. Homenajeó a la reina con su ensayo, que le agradeció con gracia y amabilidad francesa. El príncipe de Cobourg, su marido, sobrino de nuestro rey, es un dibujante y grabador de gran prestigio. El daguerrotipo fue de gran interés para él.143

El tiempo disponible para practicar la daguerrotipia antes de la salida del OH había sido breve y, en el mar, las pruebas con el equipo carecían de las condiciones de estabilidad necesarias, por lo que la experiencia en tierras portuguesas no debió de haber producido el mismo entusiasmo que la invención. Por otro lado, Lucas aparece en este relato como el daguerrotipista que promueve la difusión del invento. El embajador francés, al escribirle al ministro cuando la expedición acababa de salir de Lisboa, hizo un comentario bastante negativo del pasaje del OH por la ciudad.144 Además de la censura al emprendimiento en su conjunto, las dificultades que encontró a bordo le parecían, en muchos aspectos, un “mal presagio” de lo que vendría: Agrego, señor Marshal, que la expedición está lejos de ofrecer todas las garantías deseables de éxito. No tiene orden ni planificación, y mucho menos subordinación. Los jóvenes estudiantes que acabaron de llegar están dispersos por toda la ciudad y se han visto envueltos en desórdenes que son un mal presagio para su futuro. Se debe temer la posibilidad de que las personas honestas y sensatas que forman parte de esta expedición rápidamente se enfaden y se separen en una de las próximas escalas. Me parece muy difícil que esta embarcación complete su viaje de circunnavegación; y, si el capitán Lucas insiste en esta 156

empresa sin haber logrado el orden a bordo, seguramente dejará en sus pasos una huella muy triste y muy poco honorable para la bandera francesa.145

La expedición que, después de tanto esfuerzo de su comandante, ostentaba la bandera de Francia en una “misión extraordinaria alrededor del mundo”, ahora era considerada indigna de tal distinción.


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Capítulo 4 1. Guide de l’étranger à Nantes [...], 1844, p. 104. 2. Wismes, 1983; Bois, 1977. Este último menciona, aunque con varios equívocos, la expedición del OH (ver p. 325). 3. Cf. Página del Mémorial de l’abolition de l’esclavage, inaugurado en Nantes, en el muelle de La Fosse, en 2012. “Hommage aux millions de victimes de la traite et de l’esclavage à travers le monde, hommage à ceux qui se dressèrent contre ce crime, hommage aux luttes d’hier et d’aujourd’hui, il est porteur d’un message universel de solidarité et de fraternité”. 4. Cornevin y Cornevin, 1990, pp. 391-396. Las primeras “expediciones esclavistas” partieron de Nantes en 1656 y 1657 y, continuaron, aún de forma clandestina, hasta mediados del siglo XIX. Cf. Krystel Gualdé. “Nantes and the transatlantic slave trade”, en Blume et al., 2018, pp. 80-88. 5. Daget, 1987, p. 69. 6. Marec, 2001, p. 75. 7. Ídem, p. 81. 8. OH - Doc 06.09.1839. 9. OH - Doc 12.09.1839; OH - Doc 21.09.1839; OH - Doc 22.09.1839. 10. OH - Doc 06.10.1839. El autor, como se puede deducir por datos contenidos en la carta, es el viajero belga Popelaire de Terloo, sin embargo, solo será identificado por el periódico más adelante (ver capítulo 5). 11. OH - Doc 24.09.1839 (b). 12. Wezembeek, 1963, p. 352. 13. OH - Doc 06.10.1839. 14. OH - Doc 24.09.1839; OH - Doc 25.09.1839; OH - Doc 28.09.1839. 15. OH - Doc 24.09.1840. Wood (1996) estimó la fecha de partida para fines de setiembre (p. 114) y, más adelante, “para el 1º o 2 de octubre” (p. 115). 16. OH - Doc 07.10.1839. 17. Adrien Carré nació en Brest, pero

Primeras noticias y malos presagios

vivió buena parte de su vida en Nantes. Conocedor del lugar y de las fuentes contradictorias, el historiador también tomó como referencia el día 25 de setiembre como el inicio del viaje, ya que el Atlántico no comienza en Paimboeuf y, sí lo hace después de Saint-Nazaire. 18. Jean Boudriot. “Vaisseaux et frégates sous la Restauration et la Monarquie de Juillet”. En: Marine et technique au XIXe siècle, [1988], p. 74. 19. Duron, 2000, p. 190. 20. OH - Doc 06.10.1839. 21. Se mencionan en las fuentes las observaciones escritas durante el viaje, pero los diarios propiamente dichos no fueron localizados en la investigación. Asumiendo que también fueran escritas en las cartas que llegaron a los periódicos. 22. OH - Doc 07.11.1839. 23. “Voici l’adresse de M. Bonnefin qui se chargera d’expédier vos lettres si vous voulez m’en écrire en les lui envoyant d’avance et francs de port”. OH - Doc 24.09.1839. 24. OH - Doc 00.08.1839. Wood (1996, p. 115) señala que se había aconsejado a los padres de los alumnos que enviaran correspondencia a Sídney vía Inglaterra. 25. Joinville, 2006, p. 73. 26. Joinville, 2006, p. 78. 27. Wolgensinger, 1989, esp. pp. 60-73. 28. Charle, 2004, p. 58. “En 1832, 235 journaux étaient publié dans 113 villes, contre plus du double en 1845 : 520, dont 245 politiques sont astreints au versement du cautionnement”. 29. Charle, 2004, pp. 37-70. 30. Witte, 2005, p. 173. El autor comenta que “la presse bruxelloise et les revues d’art sont les premières à attirer l’attention sur le caractère national de l’art”. 31. OH - Doc 18.08.1839 y OH - Doc 20.08.1839 (“Le Moniteur industriel sera favorisé des communications du capitaine Lucas, nous les reproduirons”).

32. OH - Doc 18.08.1839. 33. OH - Doc 07.11.1839. Artículo publicado por el Le Courrier Belge referido a una carta, enviada desde Lisboa, el 15.10.1839. 34. OH - Doc 24.09.1839 (b). 35. OH - Doc 06.10.1839. 36. Las hijas del capitán Lucas y la esposa del profesor Soulier de Sauve no aparecen en la lista de pasajeros, individualmente, pero fueron aquí consideradas. 37. OH - Doc 00.00.1839-1840. La transcripción del documento aparece al final del libro y los datos pueden compararse. 38. Carré, 1970. El historiador hace referencia a 70 “hombres a bordo” (p. 24), incluidos los 42 alumnos franceses. También menciona a los 13 viajeros belgas (p. 23) en el total de pasajeros, aunque el “doméstico” Vridays, probablemente, tuviese otra procedencia. 39. OH - Doc 14.08.1839 y OH - Doc 18.08.1839. 40. OH - Doc 21.09.1839. 41. OH - Doc 06.10.1839. 42. OH - Doc 07.11.1839. 43. OH - Doc 07.10.1839. 44. OH - Doc 11.02.1840. 45. Carré, 1970, pp. 25-26. 46. OH - Doc 06.10.1839. Ver referencia al capitán Marryat en el capítulo 1. 47. OH - Doc 00.00.1839-1840. 48. OH - Doc 22.04.1839. 49. OH - Doc 07.11.1839. 50. OH - Doc 24.09.1839. 51. En 1833, el British Factory Act prohibió el trabajo de menores de 9 años en las fábricas de Inglaterra y la jornada de más de 9 horas para aquellos entre 9 y 13 años. Gassan, 1972, p. 297. 52. SHD-Marine. Fonds privé Adrien L. J. Carré, carton 4; Le Lloyd Nantais, 10 y 11 de setiembre de 1840. 53. OH - Doc 00.03.1839 y OH - Doc 10.03.1839. 54. OH - Doc 00.03.1839.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

55. OH - Doc 02.04.1839. 56. OH - Doc 00.03.1839. 57. OH - Doc 06.10.1839. El belga Emonce también comentó que el OH estaba “repleto de barones, condes y marqueses”. OH 29.09. 1839. 58. OH - Doc 06.10.1839. El periódico L’Indépendant, del 21 de setiembre (OH Doc 21.09.1839), estimaba que, entre los 60 alumnos a bordo, 15 o 16 serían belgas. El mismo periódico, el 24 de octubre, hace referencia a 80 personas a bordo, 12 de ellos belgas (OH - Doc 24.10.1839). 59. OH - Doc 30.07.1839. 60. Bergmans, 1899, pp. 245-246. 61. OH - Doc 02.04.1839. 62. OH - Doc 24.9.1839. 63. Se adoptó aquí la grafía utilizada por Wezembeek, 1963, p. 352. El nombre del belga aparece escrito en los documentos de la época de distintas maneras: como “Hynderick”, en la lista de la tripulación (OH - Doc 00.00.1839-1840); como “Hendrickx” en el periódico Le Courrier Belge, (OH - Doc 31.10.1840); como “Henderick”, en una carta del capitán Lucas (OH - Doc 31.07.1842). 64. Wezembeek, 1963, p. 352. 65. OH - Doc 00.00.1839-1840; OH - Doc 24.9.1839; Wezembeek, 1963, p. 352; SHDMarine. Fonds privé Adrien L. J. Carré, carton 4. 66. Los nombres completos pueden verse en la Lista de participantes y registros de a bordo del Oriental-Hydrographe (1839-1840). 67. OH - Doc 24.9.1839, OH - Doc 06.10.1839. 68. OH - Doc 24.9.1839. 69. OH - Doc 06.10.1839. 70. Soulier (de Sauve), 1839. Entre otras obras de Soulier de Sauve en la FBN, un ejemplar de ese atlas (edición de 1841) integra la colección Thereza Christina, que perteneció al emperador d. Pedro II. 71. OH - Doc 00.00.1839. 72. Gaudu, 1972; Bouche, 1987.

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73. OH - Doc 24.9.1839 y OH - Doc 06.10.1839. 74. OH - Doc 07.11.1839. 75. OH - Doc 24.9.1839. 76. OH - Doc 06.10.1839. 77. Lucas, 1839. 78. OH - Doc 31.10.1839 (a). 79. OH - Doc 30.07.1839. 80. OH - Doc 30.07.1839. 81. Jullien, 1947, p. 23. Ordenanza real del 31 de octubre de 1819. 82. Jullien, 1946, p. 16. El autor se refiere en especial a la “Ordonnance de 20 juillet 1837”. 83. Ídem. 84. OH - Doc 22.04.1839. 85. OH - Doc 00.08.1839. 86. OH - Doc 14.08.1839 y OH - Doc 18.08.1839. 87. OH - Doc 06.10.1839. 88. OH - Doc 06.10.1839. 89. OH - Doc 02.04.1839 y OH - Doc 22.04.1839. 90. OH - Doc 06.10.1839. Sobre el tema, ver Darrieus y Quèguiner, 1997. 91. Peyre y Rocher, 1843, p. 11; OH - Doc 23.09.1840 y OH - Doc 24.09.1840. 92. Carré, 1970, p. 26. Cf. Christian Buchet. “Santé et expéditions géostratégiques au temps de la marine à voile”, En: Marine et technique au XIXe siècle, [1988], pp. 141-162. 93. Arago, 2006, p. 79. 94. Darwin, 2007. 95. OH - Doc 22.04.1839 y OH - Doc 07.07.1839. 96. El libro de Etienne Bezout, Cours complet de mathématiques à l’usage des élèves de la Marine, avec notes de MM. Reynaud et de Russel (París: Bachelier, 1829), aparece indicado en las “instrucciones a las familias”. OH - Doc 00.08.1839. 97. OH - Doc 17.07.1840. El anuncio publicado en El Mercurio también aparece los días 18 y 20 de julio de 1840. 98. OH - Doc 25.08.1840. Este anuncio no hace referencia al naufragio del OH, sin

embargo es el único conjunto de libros a la venta en la misma dirección de los anuncios anteriores, lo que sugiere el mismo origen. 99. Sobre el escritor, ver https:// fr.wikipedia.org/wiki/Georges-Louis_Leclerc_de_Buffon. 100. Ese tipo de publicación debe haber sido bastante útil para el capitán Lucas, tanto para conocer las atribuciones de los cónsules en cada puerto como para desafiar sus abusos de autoridad, como se verá en el capítulo 6. 101. OH - Doc 22.04.1839 y OH - Doc 25.08.1840. 102. OH - Doc 07.11.1839. 103. OH - Doc 25.08.1840. 104. OH - Doc 25.08.1840. 105. Le Gallen, 1906, pp. 624-625. 106. OH - Doc 00.00.1839-1840. 107. Carré, 1970, p. 26. 108. OH - Doc 14.08.1839 y OH - Doc 18.08.1839. 109. OH - Doc 14.08.1839; OH - Doc 18.08.1839; OH - Doc 20.08.1839. El artículo publicado en Nantes, en el National de l’Ouest, el 14 de agosto, fue reproducido cuatro días después en París, en el Le Moniteur Industriel, y dos días más tarde en Bruselas, en el Le Courrier Belge. 110. OH - Doc 00.03.1839. 111. OH - Doc 00.03.1839. 112. OH - Doc 26.06.1840 y otros. Carta de Lucas al cónsul Cazotte (Valparaíso, 17 de julio de 1840), hojas 321-322. 113. OH - Doc 02.10.1839. 114. OH - Doc 07.11.1839. 115. OH - Doc 06.10.1839. 116. Carré, 1970, p. 26. 117. Taillemite, 1987, p. 24. 118. Pigafetta, 2011; Ramos, 2006. 119. OH - Doc 07.11.1839. 120. OH - Doc 24.09.1839. 121. Carré, 1970, p. 27. 122. Rodrigues, 1999, pp. 27-29. 123. Freitas, 1835, esp. pp. 120-123.


Maria Inez Turazzi

124. OH - Doc 02.04.1839. 125. OH - Doc 00.03.1839. 126. OH - Doc 06.10.1839. 127. OH - Doc 24.09.1839. 128. OH - Doc 07.10.1839. El Diário do Governo, periódico de Lisboa, también señala, en OH - Doc 08.10.1839 la llegada de la embarcación. 129. Lisboa. Synopse dos principaes actos administractivos da Camara Municipal de Lisboa no anno de 1839. Lisboa. Câmara Municipal, 1839, p. 26. Disponible en http://hemerotecadigital.cm-lisboa.pt/ Periodicos/Sinopse/1839/1839_master/ Sinopse1839.pdf. 130. OH - Doc 20.10.1839 (a). El capitán de la marina mercante estaba obligado a brindar datos actualizados del navío y del viaje en curso a sus propietarios. Cf. Freitas, 1835, pp. 120-123. 131. El OH no llegó a pasar por Cabo Verde, como será comentado en el próximo capítulo. 132. Robert y Cougny, 1889, v. 1, pp. 533534. 133. OH - Doc 14.10.1839. 134. OH - Doc 31.10.1839 (a). 135. OH - Doc 06.10.1839. 136. OH - Doc 31.10.1839 (a). 137. Libeaudière, 1900, pp. 200-201. 138. Carré menciona en su artículo (1970, p. 26) la demostración del fisionotipo en Portugal (“La reine Maria reçoit en longue audience Augustin Lucas et l’abbé Comte et s’intéresse au ‘physionotype’”), sin hacer referencia a la presencia del daguerrotipo en esa demostración, como en todo el viaje. Las fuentes consultadas por el historiador no traían esa información, como se constata por la consulta a su archivo personal. SHD / Marine. Fonds privé Adrien L. J. Carré. 139. OH - Doc 14.10.1839. El periódico francés Le Breton, del 29 de octubre de 1839, comenta a experiencia en los mismos términos.

Primeras noticias y malos presagios

140. Sixou, 2000, p. 67. 141. Kravetz, T. (ed.). Dokumenty po istorii izobretenija fotografii. Leningrado: Akademija Nauk SSSR, 1949, p. 460. Apud Brunet, 2000, p. 49. 142. [Jean-Baptiste Jobard], “Difficulté du daguerréotype”, Le Courrier Belge, 24 de agosto de 1839, p. 2. El periodista concluyó: “vemos que [el daguerrotipo] es un tipo de música para el cual no todos encontrarán el tono”. 143. OH - Doc 31.10.1839 (a). El comentario lo realiza el barón Popelaire de Terloo. 144. Los registros de a bordo del OH señalan que el navío dejó el puerto de Lisboa el 12 de octubre de 1839 (OH - Doc 00.00.1839-1840) y el embajador Burignot hace referencia em una carta del 14 de octubre de 1839, a la expedición que “partió esta mañana” (OH - Doc 14.10.1839). 145. OH - Doc 14.10.1839.

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Navegación en las proximidades de la isla de Tenerife, en el océano Atlántico, en 1842. Dibujo del príncipe Adalberto de Prusia que ilustró su diario de viaje, publicado en 1847.

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“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico sur

En enero de 1839, una de las primeras y más importantes personalidades de su época en hablar sobre el “descubrimiento” del daguerrotipo fue Alexander von Humboldt. El naturalista alemán celebró el papel cognitivo de las imágenes que podían obtenerse con un instrumento “auxiliar” del viajero. En sus obras defendió una visión estética de la experiencia de viaje, basada en la sensibilidad del sujeto para recopilar y expresar todo un conjunto de impresiones.1 La larga expedición con la que desveló un “nuevo continente” al mundo científico, entre 1799 y 1804, había alentado a Humboldt a detenerse en los paisajes que avistaba. Para él, la ruta de la península Ibérica a América del Sur, a través de las Islas Canarias, no ofrecía nada que mereciese la atención del viajero: “es una navegación menos peligrosa que el cruce de los grandes lagos de Suiza”.2 El capitán Lucas podría haber pensado lo mismo, pero los jóvenes que cruzaban el Atlántico por primera vez imaginaban una emocionante travesía por

delante. Antes, tenían que equilibrar el deseo de volver a casa con el entusiasmo “humboltiano” por una expedición que sería inscrita en los anales marítimos como “la primera experiencia de una escuela hidrográfica donde los alumnos tienen por objeto permanente de estudio el gran libro del universo, y con los cuales tendremos la gloria de ser los primeros de nuestra nación en enfrentar los peligros y los eventos imprevistos de tal viaje”.3 Convencidos de la condición de “naturalistas aprendices”, los jóvenes esperaban con ansias las exploraciones previstas en el programa de estudios. Llevaban consigo el instrumento auxiliar del viajero y las herramientas habituales: En cuanto a la historia natural, tenemos con nosotros todo lo necesario para hacer hermosas colectas: dragas, redes, arpones, cortadores, bolsas, pinzas, aguardiente, instrumentos de inyección, etc. En una palabra, 161


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

El puerto de Funchal, representado por Benjamin Mary en su pasaje por la isla de Madeira, 1834. El primer embajador belga enviado al Imperio de Brasil, un eximio acuarelista, registró en decenas de imágenes la experiencia del viaje y el período en que estuvo en el país, entre 1834 y 1838.

no nos hemos olvidado de nada y cada uno, a su vez, espera hacer grandes colecciones.4

Las instrucciones de la Sociedad Etnológica de París (Société ethnologique de Paris), fundada en 1839, conducirían al estudio de las lenguas, ceremonias, vestimenta, hábitos alimentarios y “características fisiológicas de las razas humanas” que pudiesen observarse para beneficiar la navegación comercial.5 El régimen de los vientos, las corrientes marinas y la profundidad de las aguas, indicados por la cartografía disponible, orientaban el itinerario y la navegabilidad del OH, aunque la 162

ruta podría cambiarse por cuestiones circunstanciales. El riesgo de contaminación en un puerto “sucio” era recurrente, y la prudencia en tales casos, una regla obligatoria. O, como escribió uno de los viajeros, “el gran principio en el mar es elegir bien la época para visitar tal y cual latitud”.6 Por este motivo, el OH no realizó las escalas previstas en Cádiz, en la costa española ni en Cabo Verde, archipiélago del Atlántico Norte, ya que sufrían una epidemia de fiebre amarilla. El movimiento de los puertos del planeta, con entradas y salidas de barcos que cruzaban los mares, se registró en el Lloyd’s List,


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una de las publicaciones más antiguas del mundo y, en los años 1839-1840, el principal vehículo de comunicación del tráfico marítimo a nivel internacional.7 Todas las escalas del OH están registradas en sus páginas. La llegada al puerto de Funchal, el 23 de octubre de 1839, fue comunicada por periódicos como A Flor do Oceano, título que tomaba prestada una expresión madeirense para exaltar la belleza de la isla.8 El A Chronica completó la información con una breve e ilustrativa referencia a la naturaleza de la expedición: Una hermosa galera francesa con privilegios de corbeta de guerra acaba de ingresar (el día 23) a nuestro puerto. Lleva a bordo una gran cantidad de aspirantes de la Marina que, con sus profesores, dan la vuelta al mundo realizando avances en la navegación, y en otras ciencias, ejerciéndolas de manera práctica.9

La isla, a mitad de camino de África, que en el siglo xiv los portugueses consideraban muy fértil, abundante en agua y “buena para poblar”, no demoró en atraer también la codicia de los navegantes franceses, ingleses, holandeses y argelinos. Con la fortificación y el asentamiento en el lugar, la bahía de Funchal se convirtió en una parada de rutina para aquellos que querían explorar la costa africana o cruzar el Atlántico. Una especie de anfiteatro natural, rodeado de hermosas montañas, el puerto de Funchal recibió a casi todos los navegantes en viajes de circunnavegación. James Cook, por ejemplo, recolectó allí una gran cantidad de material para las instituciones inglesas.10 El capitán Charles Wilkes, un mes antes de la llegada del OH, hizo mediciones barométricas en su punto más alto y luego las envió al gobierno de Portugal.11 Una coincidencia

“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur

significativa fue que el Erebus y el Terror estaban anclados en Funchal cuando el OH llegó a Madeira. Los dos navíos británicos seguían rumbo a la Antártida, sin contar justamente con el daguerrotipo solicitado por la Royal Society para la misión, negado por los franceses.12 En Nantes, los armadores Depêcher y Bonnefin transmitieron al Lloyd Nantais la información que les envió el capitán Lucas antes de partir de Madeira: estaba muy satisfecho con los jóvenes, todos pasaban bien, sin los mareos de antes, ahora solo dedicándose a los estudios.13 En Bruselas, Le Courrier Belge comenzó a publicar una serie de cartas sobre el viaje del OH por el hemisferio sur. El pasajero que enviaba cartas desde Portugal, aún en el anonimato, era el barón Popelaire de Terloo.14 El periódico solo lo identificaría más tarde; el redactor se limitaría a decir: “uno de los mejores observadores del buque escuela [que] enseña, al mismo tiempo, lecciones útiles para nuestro comercio, detalles curiosos sobre las costumbres, observaciones antropológicas notables y novedades políticas que no dejan de ser relevantes para Francia”.15 Terloo, escritor detallado y coleccionista diletante, escribió la mayoría de las cartas sobre la expedición durante el viaje. Se embarcó en el OH con la perspectiva de convertirse en representante de Bélgica en alguno de los puertos visitados. Planeaba observar, en particular, el “comercio belga y la organización consular”, y Le Courrier Belge lamentó, en cierto momento, que no hubiese sido nombrado cónsul.16 Cuando llegó a la “deliciosa” y “pintoresca” Madeira, Terloo no escatimó elogios para ese “paraíso terrenal”con un “excelente clima”, como bien sabían los doscientos ingleses que “se refugiaban” en el lugar. Un paraíso donde la naturaleza “risueña, exuberante y vigorosa” recibía ayuda 163


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

África, en ilustración para los “viajes de un alumno a las cinco partes del mundo”, 1835.

del hombre, desde que los portugueses tuvieron la “feliz idea” de adaptar a la isla, no solo la caña de azúcar, sino todas “las plantas más bellas de las cuatro partes del mundo”.17 Con tantos atributos, Madeira se convirtió en un paisaje portuario muy apreciado en la cultura visual del siglo xix. En 1836, Funchal fue presentada a los brasileños en un diorama, el espectáculo escenográfico con 164

efectos luminosos, inventado por Daguerre, que ahora gozaba del éxito en Río de Janeiro.18 Madeira también ofreció a los viajeros del OH el famoso vino de la isla y, sobre todo, su agradable hospitalidad: “en todo momento había fiestas, serenatas, cenas, paseos a caballo, etc.”.19 Esos paseos, con caminos muy empinados, toros salvajes y caballos asustados, fueron una gran emoción para los no-


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vicios durante los tres días que pasaron en la isla. El relato es de uno de los jóvenes: Fue allí donde un alumno casi fue víctima de la furia de un toro, y el caballo del que acababa de bajarse se arrojó por un precipicio de cientos de pies de profundidad. El hombre, a quien pertenecía este caballo, fue arrastrado junto con el animal y, por milagro, logró salvarse, al aferrarse de la maleza. Los alumnos hicieron un aporte económico para compensarlo por su pérdida y susto.20

El OH llegó a Canarias, territorio español, el 28 de octubre, y permaneció en el archipiélago solo por dos noches.21 En Tenerife, El Conservador informó, en los mismos términos que los periódicos de Madeira, sobre la llegada de una “fragata francesa” que, “bajo la protección de su gobierno, estaba destinada a dar la vuelta al globo”.22 Los visitantes pronto notaron que el paisaje allí era bastante diferente: todo parecía “seco, árido y negro”.23 Algunos novicios se animaron a ascender el Teide, incluso en una época del año inadecuada y arriesgada, cuando “el precio de los caballos era exorbitante” y el camino bastante accidentado, con “piedras puntiagudas que pronto destrozarían las suelas de los zapatos”. Sin llegar a la cima del volcán, tuvieron que examinarlo desde la distancia y, sin mulas para regresar, durmieron las dos noches “bajo las estrellas”, romantizó uno de los jóvenes.24 En Santa Cruz de Tenerife, se ofreció un baile a los viajeros y, como en las otras escalas del viaje, Terloo dedicó gran parte de sus observaciones a las figuras femeninas y la sociabilidad del lugar: Algunas señoras se distinguían por su belleza y amabilidad; casi todas hablaban in-

“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur

glés, italiano o francés. Tocamos música, cantamos, bailamos. Uno podría pensar que estábamos en París: los mismos muebles, el mismo vestuario; tal vez un poco más descuidado.25

Las noticias publicadas en París, medida universal del “grado de civilización” para cualquier latitud, también aparecían en las páginas de El Atlante, el primer periódico local. El 28 de febrero de 1839, reprodujo el primer artículo publicado en la prensa parisina sobre el invento de Daguerre.26 El periódico, sin embargo, duró poco y ya no circulaba cuando la expedición llegó al archipiélago.27 Algunos viajeros hicieron ensayos con el daguerrotipo en Tenerife, por lo que la isla española conoció el invento incluso antes que la metrópolis.28 El grabador Ramón Alabern y Casas haría la primera demostración pública del proceso en Barcelona, con un equipo vendido a la Academia de Ciencias Naturales y Artes, el 10 de noviembre de 1839. Esta presentación en clima festivo, con banderas y banda musical, fue convocada por los periódicos y contó con la presencia de un público notable, aunque el tiempo estuviera nublado y ventoso.29 El calor y la luminosidad de los trópicos ayudarían a los daguerrotipistas del OH. Después de Tenerife, el OH permaneció unos días más en las Islas Canarias, anclado en la isla de La Palma.30 Evitando el paso por Cabo Verde, la embarcación se dirigió directamente a Gorea, en la costa de Senegal, donde permaneció entre el 9 y el 14 de noviembre de 1839.31 Los dominios de Francia en la región se establecieron en el siglo xvii y la ciudad de Saint-Louis fue sede de su primera colonia en África (la ciudad de Dakar, fundada en 1857, se convertiría en la capital en el siglo xx).32 La isla ofrecía un anclaje seguro 165


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

en la bahía de Dakar. Estaba muy cerca del continente, y el puerto, donde en el pasado se producía un intenso tráfico de barcos con esclavos africanos, albergaba, ahora, a una guarnición de sesenta hombres y dos brigadas de la Marina francesa.33 Por ahí pasaba el oro, el caucho, el azúcar, el café y las especias que enriquecían a armadores y comerciantes.34 Terloo se mostró encantado con la abundancia de aves, insectos, loros y monos que hicieron “mil muecas y divertidas travesuras”.35 Pero lo que más sorprendió de África a los viajeros fue resumido por otro joven: “es un espectáculo singular ver toda una población negra”.36 La confrontación con la esclavitud se produciría poco después. Un grupo de doce a quince alumnos y pasajeros, atraídos por el “sol brillante”, “los magníficos baobabs”, los “colores cálidos” y esa “población negra” decidió recorrer el continente.37 Allí ofrecieron “fósforos, dulces y otros objetos” al rey de Dakar, descrito como “un hombre civilizado que habla razonablemente el francés y el español”.38 El grupo tenía la recomendación de permanecer unido y “nunca contar con la hospitalidad de los africanos”. Pero el propio Terloo, aunque maduro y experiente, no cumplió con la regla: Casi fui víctima de mis inclinaciones soñadoras: vagando en un bosque de palmeras con mi criado, nos perdimos por dos largos días y comenzamos a preocuparnos seriamente, ya que los ladrones de esclavos son incluso más temibles que las peligrosas fieras que abundan en este lugar.39

Las cartas a las familias describían los cuidados que había que tener en un lugar donde cualquier europeo sabía qué temer y donde casi matan a un novicio: “en Senegal, todos 166

durmieron a la intemperie, mientras que tres alumnos se turnaban en la vigilia”.40 Por esa razón, tras seis horas sin noticias de Charles Jacquot, el grupo ya temía por la suerte del joven belga: “¡qué alegría sentimos cuando lo volvimos a ver, luego de haber –nosotros y él– intercambiado disparos para indicar nuestra posición!”.41 Hijo de “uno de los industriales más inteligentes del país”,42 Jacquot se embarcó en el OH como “representante comercial”. Contaba con la experiencia de un viaje anterior por América del Sur y recibió elogios del capitán Lucas por su conocimiento práctico de los servicios de maniobra.43 Además de varios animales disecados, la escala en la isla de Gorea proporcionó muchas lecciones y buenos recuerdos:44 los viajeros del OH practicaron la daguerrotipia en la costa africana. En aquellos primeros días de la invención, tener el equipo y los demás accesorios, sin contar con la práctica necesaria, solía provocar frustración. Antes de las nuevas demostraciones al otro lado del Atlántico y del regreso a Francia, era necesario garantizar el desempeño deseado. Una carta publicada en Le Breton, en Nantes, relata el aprendizaje: Desde nuestro malogrado intento con el daguerrotipo en Lisboa, en presencia de sus majestades portuguesas, hemos completado nuestra formación. Hoy en día, tenemos un éxito admirable y, por lo tanto, no pasamos ni un día sin daguerrotipear. Cuando regresemos a Francia, quedará encantado con las maravillosas placas que mostraremos y que pondrán ante sus ojos las verdaderas vistas —y no las falsificadas o adornadas con un lápiz mentiroso— de los países que estamos recorriendo. Junto con nuestro daguerrotipo, usted sabe que también tenemos una fisionotipo, todo lo más


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típico del mundo, por lo tanto, lo iremos ora daguerrotipeando, ora fisionotipeando.45

El escritor de las misivas, aparentemente francés, no es identificado por el periódico, pero se observa que ya estaba familiarizado con la daguerrotipia. Podría haber sido el capitán Lucas, el capellán Louis Comte, el profesor Soulier de Sauve o el pasajero Victor Champeaux de la Boulaye.46 Los ejemplares de Le Breton, considerado un “periódico ministerial” por su alineación con la Monarquía de Julio,47 son muy raros y no se han encontrado otros informes sobre la expedición en las copias disponibles, lo que dificulta la identificación. En cualquier caso, el pasaje revela que algunos estaban ensayando la daguerrotipia desde su paso por Portugal, así como una narración repleta de palabras introducidas por el fisionotipo y el daguerrotipo, invenciones del momento. Si este informe no es fantasioso, como se constata en otras misivas enviadas a casa, entonces los ensayos con el proceso fotográfico se venían produciendo desde las escalas anteriores en Madeira y en Canarias. A punto de cruzar el Atlántico, el capitán Lucas escribió una vez más a los armadores Despecher y Bonnefin: las “novedades del mar”, publicadas en el Lloyd Nantais, informaban que “todos estaban muy bien a bordo [y] que continuaba contento con sus alumnos”. Para finalizar, señaló que “en todas partes, el Oriental fue tratado como un buque de guerra”.48 Con un escenario que se dividía entre el cielo y el agua, día tras día, algunos jóvenes juzgaron finalmente el cruce del Atlántico como “largo, monótono y sin ningún encuentro extraordinario”.49 Pero esta decepción no correspondía con el placer del encuentro con un navío inglés, descripto por Terloo:

Hicimos una visita al Hope London, que nos recibió de una manera encantadora. Había muchas damas hermosas. Nos invitaron a cenar, y al día siguiente devolvimos a los amables viajeros todas las gentilezas que habíamos recibido; luego, después de tantas amabilidades, tras exclamar nuestros hurras, nos separamos, el Hope con dirección a Sídney y el Hydrographe hacia Pernambuco.50

Escalas del OH antes de cruzar el Atlántico: Lisboa, Madeira, Islas Canarias y Senegal. Detalle del mapa para “Los viajes de un estudiante en las cinco partes del mundo”, 1835.

En un punto, al menos, los viajeros estaban de acuerdo: la “marcha superior” del OH hizo que la nave superara a todas las demás que encontró en el Atlántico.51 Cuando la expedición llegó a la línea del Ecuador, los principiantes recibieron el tradicional “bautismo de la línea” y “fueron empapados hasta la médula”.52 El ritual de paso al hemisferio 167


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sur solía obligar al viajero de la época a puestas en escenas burlescas y a pagar tributos si quería evitar un baño de agua salada.53 Una tradición divertida para algunos y una juerga grotesca para otros, común entre los portugueses desde el siglo xvi, la “ceremonia” funcionó también como un ritual de iniciación para los jóvenes que comandarían la marina mercante en la gran aventura de cruzar los océanos. La atmósfera festiva terminó cuando algunos novatos “problemáticos” comenzaron a estar en desacuerdo con los oficiales y comprometieron la disciplina y la continuidad de la expedición. Esos problemas habían sido vaticinados mucho antes, en el momento en que un alumno constató que “los padres en apuros y desesperados en busca de cualquier otro medio de recuperación, los hicieron [a sus hijos] emprender el viaje como última posibilidad de mejora”.54 El paso por América del Sur daría razón a las predicciones más pesimistas. Desde la llegada al continente, las impresiones de Terloo sobre Brasil se dividían entre dos extremos, en gran parte, complementarios y recurrentes. Por un lado, la fascinación por un lugar donde se podían reunir “tantas bellezas” y “la mitad de Europa vendría si tuviera la más mínima idea de la riqueza de este paraíso terrenal”.55 Por el otro, el impacto del “espectáculo que golpea con mayor fuerza al europeo que llega a Brasil”.56 La esclavitud se imponía ante la mirada de los extranjeros, y los comentarios de Terloo, inspirados por las ideas racistas de la época, aún evidenciaban una buena dosis de cinismo. El creciente cuestionamiento al comercio de esclavos estaba a la orden de día y el barón apreciaba el problema desde esa óptica.57 En África, escribió brevemente sobre el tema, limitándose a ciertas peculiaridades de Gorea y a los signos de “inferioridad” y “pereza” de los africanos.58 Esas señales fundamentaron, más 168

adelante, su juicio crítico sobre el “embrutecimiento moral y físico” impuesto a los negros por un sistema que le parecía repleto de “desventajas morales y económicas”. Las palabras estaban dirigidas a un amigo, pero llegaban a todos los lectores del Le Courrier Belge. Advertían: “vuestras ideas filantrópicas contra la esclavitud, tan exaltadas y tan comprensibles en Europa, se atenuarían muy rápidamente y terminarían siendo simples tonterías en América”.59 Se estima que Brasil recibió, hasta 1850, unos 4,8 millones de africanos esclavizados, el contingente más grande de las Américas.60 La caída del sistema esclavista, “un asunto ya resuelto para mí”, fue tema de varios pasajes en la correspondencia de Terloo. Entre las ideas pseudofilantrópicas y las teorías de Gobineau sobre la desigualdad entre blancos y negros, el joven barón concluyó que “el amor por el trabajo y el respeto por la propiedad” eran mucho más redituables cuando se “enseñan” a los africanos.61 El reconocimiento inglés de la Independencia de Brasil (1822) pasaba por el fin de la esclavitud, acordado cuatro años más tarde en un tratado anglo-brasileño. En 1831, se aprobó formalmente la primera ley brasileña que prohibía el comercio de esclavos, pero se estima que Río de Janeiro recibió en un solo año (1837) más de noventa barcos negreros.62 Inglaterra, entonces, aprobó leyes que efectivamente resultaron en la captura de embarcaciones portuguesas (Bill Palmerston, 1839) y brasileñas (Bill Alberdeen, 1845) que “realizaban tráfico”.63 Aun así, cerca de 700.000 africanos esclavizados ingresaron ilegalmente a Brasil entre 1831 y 1849. La última incautación de un barco negrero después de la prohibición formal en 1850 se registró en 1856.64 Estas fechas, leyes y números son referencias puntuales de un tema de dimensiones humanas mucho más amplias. Aquí solo sirven para compren-


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der que una expedición de la marina mercante, proveniente del puerto de Nantes, no podía ser ajena al intenso tráfico de esclavos que cruzaba el Atlántico en ese momento, así como a las cuestiones socioeconómicas involucradas. Terloo, como siempre irónico y perspicaz, no dejó de instigar a los ingleses, cuestionando la idea corriente de que, siempre que era posible, liberaban a los africanos esclavizados ilegalmente: Aunque Inglaterra trabaja políticamente para destruir la esclavitud con el objetivo de arruinar a los Estados Unidos, que no pueden prescindir de ella, así como para armarse contra los barcos que realizan el tráfico, tan pronto como un barco inglés ha capturado a un barco negrero, que nadie imagine que lo dirigen a la costa de Guinea para entregar su carga. El inglés no es más inapropiado que la justicia, que captura a un litigante. Este simplemente va a Brasil, donde vende no solo las provisiones y el barco, sino también todo lo que él contiene, incluidos los negros. Pero es necesario decir a favor de los ingleses que comparten honestamente el producto con el gobierno brasileño y venden a los negros solo por un período de quince años, considerando que estos quince años eran necesarios para presentarles los encantos de la civilización.65

El reconocimiento de la Independencia de Brasil por parte de Francia tenía otras aristas y las relaciones entre los dos países se fortalecían por los lazos de parentesco de la nobleza francesa con la familia imperial brasileña, lo que parecía beneficioso para el reinado de LouisPhilippe.66 En la década de 1830, sin embargo, los problemas territoriales en la región de Guyana tensaron las relaciones entre brasileños y franceses.67 Los límites establecidos por el

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Tratado de Utrecht en 1713 no se tuvieron en cuenta y los conflictos locales crearon un “estado de hostilidad” muy peligroso para cualquier francés que viviera en Brasil en aquella época. En setiembre de 1839, el embajador brasileño en París fue convocado para discutir el asunto con el duque de Dalmacia, presidente del consejo de ministros. En Río de Janeiro los ánimos estaban exaltados y algunos periódicos incluso predicaron un boicot de las mercaderías que venían de Francia. Frente a la amenaza, la colonia francesa presionó a sus representantes para que resolvieran el asunto de manera conciliatoria con el gobierno brasileño. Entre finales de 1839 y mediados de la década de 1840, la correspondencia sobre el paso del OH en el continente se mezcló con todos estos problemas. Brasil vivía un período de gran inestabilidad. Con la abdicación del emperador Pedro I (1831) y la condición de menor del heredero al trono, los regentes se turnaban en el poder mientras estallaban rebeliones de norte a sur, lo que amenazaba la unidad del Imperio. Para un viajero que llegase al país en ese momento, el desmembramiento del territorio brasileño parecía inevitable. Esto fue lo que Terloo imaginó: “este vasto Imperio de Brasil no podrá existir por mucho tiempo sin ser desmembrado” El problema, por supuesto, no comprometía las oportunidades de negocios que se abrían para “la fortuna de todas las potencias marítimas de Europa”.68 Con los procesos de independencia, varios representantes diplomáticos y consulares europeos fueron enviados a América del Sur y, alrededor de esas figuras, se formó una compleja red de negociaciones, prácticas de poder y formas de sociabilidad.69 El barón Achille Rouen comandó la legación francesa, con sede en Río de Janeiro, como “enviado extraordinario y ministro plenipotenciario” de Francia en Brasil. Theodore Taunay estaba a cargo de la 169


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El puerto y la ciudad de Recife, Pernambuco, a mediados del siglo XIX.

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cancillería, una especie de estado mayor de la representación diplomática.70 Cuando se concretaba el apoyo de Leopoldo i a la expedición en Bruselas, en agosto de 1839, un nuevo embajador belga fue a Brasil. Edouard de Jaegher debía negociar tratados comerciales y diplomáticos, así como toda la “cuestión del azúcar” que, como sucedía con Francia, afectaba gravemente a la economía belga.71 Un tema de intenso debate, la “lucha entre los dos azúcares”72 dividía opiniones en el parlamento francés, en las asociaciones y en

los periódicos. Colocaba en lados opuestos a la remolacha azucarera, producida por los agricultores de la metrópolis y a la caña de azúcar, proveniente de las colonias. El asunto recibió la atención prometida por Lucas a la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, en correspondencia enviada desde Montevideo al consejero Marivault.73 El artículo “Cuestión del azúcar: Brasil y el capitán Lucas” se publicó en Le Moniteur Industriel el 10 de mayo de 1840. El documento estaba alineado con los que defendían tasas más bajas para el azúcar de


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caña importado de las Antillas y otras regiones, con el fin de fomentar la industria francesa y el comercio marítimo. Las cifras de hecho eran consideradas “una prohibición disfrazada”.74 Como capitán de la marina mercante, Lucas entró en ese debate, señalando la necesidad de reducir el costo del flete de los artículos franceses traídos a Brasil, algo que podría lograrse con el viaje de retorno del cargamento de azúcar de caña.75 En 1839, el principal producto desembarcado por buena parte de los 2724 barcos que llegaron a Nantes fue el azúcar.76 Las discusiones que ubicaban a los armadores y agricultores en veredas opuestas dieron al viaje del OH y a las opiniones de su comandante un peso importante en la propaganda de una de las partes de esta “lucha”.77 La correspondencia de Lucas con la Sociedad era representativa de la interacción entre la marina mercante, la expansión colonial y el conocimiento técnico emergente en el ámbito político, lo que traducía en términos prácticos la utilidad de la nueva “geografía comercial” para la economía capitalista.78 Una de las principales preocupaciones de la entidad –y razón por la cual había brindado su apoyo a la expedición– fue, objetivamente, encontrar respuestas a la pregunta: “¿cuáles son los medios para aumentar las relaciones comerciales marítimas?”79 Un especialista en el tema admitía que “a pesar de la creciente importancia del comercio entre Francia y Brasil, la marina mercante francesa no se había beneficiado de este progreso”.80 El diagnóstico de Lucas fue crítico e integral. Contemplaba la concurrencia de los ingleses, la falsificación de productos identificados como franceses, la necesidad de buenos representantes comerciales en los mercados locales, la falta de información precisa sobre los precios de venta, entre otros temas. El pronóstico, sin embargo, mostraba su optimismo:

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Francia se encuentra en una posición privilegiada para beneficiarse de las relaciones comerciales con ese Imperio. Las creencias religiosas son las mismas; nuestras modas, nuestras costumbres, nuestros usos se copian con notable ansiedad; nuestros artículos de novedades y modismos se consumen con avidez por allá.81

La primera escala del OH en el “vasto y admirable” Imperio de Brasil fue el puerto de Recife, en la provincia de Pernambuco, donde la expedición permaneció del 30 de noviembre al 4 de diciembre de 1839.82 Las cartas pronto siguieron su destino, destacando “la salud, alegría y, especialmente, el deseo de hacer que el viaje fuera provechoso para el espíritu y los estudios”.83 Al igual que en otros puertos visitados, el capitán Lucas escribió a los armadores Despecher y Bonnefin tan pronto como llegó, indicando que “todos estaban bien”.84 Los despachos ministeriales que acompañaban al OH, dirigidos al jefe de la Legación, fueron presentados por el comandante al representante francés en Recife.85 Alphonse Barrère estaba en el país desde mediados de 1839 y ostentaba con gusto el título y la liturgia del puesto de canciller. Con su vistoso uniforme, visitó al presidente de la provincia tan pronto como asumió el cargo, esperando que el gesto fuese retribuido, lo que no sucedió. Escribió a sus superiores, condenando la ruptura del protocolo diplomático por parte de los brasileños, solo para “no mostrar sumisión”.86 Los recién llegados con el OH pronto encontraron otros problemas que dificultaban aún más la vida de los franceses en el lugar. Señaló Terloo: “el cónsul de Francia y el presidente de la provincia no se frecuentan; los asesinatos son aterradores y desembarcamos en esta tierra con mucha precaución”.87 171


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Tan pronto como el buque llegó a Recife, tuvieron lugar los primeros desembarcos de tripulantes y pasajeros del OH, debidamente ingresados por el cónsul Barrère en los registros de la embarcación.88 En el extranjero, la marina mercante francesa estaba sujeta a la autoridad del cónsul general, asistida por cónsules locales, vicecónsules o agentes consulares que, subordinados al liderazgo de la Legación, también actuaban como intérpretes de los capitanes frente a las autoridades locales. Una especie de policía marítima, los cónsules de la Monarquía de Julio eran vistos, en opinión del propio representante francés en Valparaíso, como “pequeños tiranos”.89 El trabajo de esos funcionarios, establecido por el Código de Comercio Napoleónico (1807), fue reglamentado por la Monarquía de Julio mediante “ordenanzas reales” bastante detalladas, con miras a la expansión internacional del comercio marítimo francés.90 Esa legislación también estipulaba las obligaciones de los capitanes de la marina mercante en cada puerto: presentar al cónsul francés la documentación del buque, la tripulación y los eventos a bordo (deserciones, muertes, buques avistados, etc.); informar errores y omisiones en las cartas geográficas; entregar una descripción entre el último puerto visitado y esa escala, etc. Por consiguiente, los cónsules auxiliaban a los comandantes de la marina mercante y, al mismo tiempo, fiscalizaban la disciplina de sus tripulaciones y los aspectos sanitarios de sus embarcaciones, desempeñando un papel esencial en el control del Estado sobre dicha expansión.91 El desembarco y repatriación de cualquier miembro de la tripulación, es decir, su deslinde formal de la tripulación y el regreso a Francia en un navío mercante o buque de guerra, dependía de la autorización de los cónsules, lo que causaba mucha fricción con los comandantes. Con tal 172

autoridad, estos “pequeños tiranos” representaban una instancia de poder y arbitraje de los conflictos relacionados con la expedición, con un papel muy importante en la historia de su paso por América del Sur. La tripulación del OH venía sufriendo alteraciones desde las primeras escalas: para reforzar la tripulación, se embarcó un contramaestre de Galicia en Lisboa y un marinero francés, desertor de un bergantín norteamericano, se embarcó en Santa Cruz de Tenerife. Este, sin embargo, no permaneció a bordo mucho tiempo, ya que desertó nuevamente cuando el OH llegó a Recife. Su caso, declarado por el capitán Lucas solo en Río de Janeiro, fue el primero de muchos otros.92 En Pernambuco, el segundo capitán, Martial Daude, también abandonó el puesto, según el registro, “debido a una enfermedad”.93 El desembarque del capitán sustituto fue, sin dudas, el más problemático. El comandante tendría que encontrar otro para integrar el estado mayor de la expedición, lo cual no era fácil en aquella coyuntura. Dos alumnos (Corbin y el conde de Faudoas), autorizados por el cónsul Barrère, y otros dos pasajeros franceses también aprovecharon la escala y abandonaron el viaje. Alexandre Benoist, de 42 años, y Victor Champeaux de La Boulaye, un año más joven, eran terratenientes en Francia. Este último, “amable poeta y viajero incansable”, según el perfil trazado por uno de sus descendientes, recorrió el mundo cultivando “amistades lisonjeras y agradables”.94 En vísperas de la partida, el poeta-viajero habría llegado a un acuerdo con el capitán Lucas, si consideramos la narrativa del viaje u otra actividad similar la razón de ese acuerdo.95 Por último, un joven “tuvo que ser desembarcado”, como escribió el cónsul, “para evitar un duelo entre él y el teniente de a bordo, provocado por este último”.96 Auguste


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Cardin había sobrevivido a un naufragio en las Maldivas, pero no soportó la indisciplina reinante en el OH. La expedición aún no había salido de Pernambuco y el cónsul Barrèrre ya escribía sobre los problemas de la expedición al barón Rouen, en Río de Janeiro: La empresa del capitán Lucas puede haber ofrecido algunas ventajas a nuestra marina, pero se debe temer, debido a las circunstancias que han surgido, que no cumpla con las expectativas del ministro de la Marina. La más completa de las anarquías reina en el Oriental. Se han producido duelos entre oficiales y alumnos. Estos últimos, imponiéndole reglas al capitán, anularon la disciplina necesaria para el éxito de la expedición. Ayer, en un café de Pernambuco, el teniente abofeteó y retó a duelo a uno de los alumnos. Controlé la situación, cuyas consecuencias solo podían ser fatales, en un país donde el duelo está prohibido.97

El duelo, como una forma de reparar una infamia o defender el honor, era una solución cada vez más rara, condenada en muchos lugares. En Francia, después de la Revolución, pasó a ser visto como un combate anticuado y reprensible, típico del Antiguo Régimen. Por otro lado, aquel elegante ritual, exhibido por periódicos, novelas y pinturas, hacía del arte del duelo una práctica aún distintiva y bastante popular.98 Por eso mismo, encontró en la literatura francesa su mejor definición: “Cuando de dos hombres vivos uno debe desaparecer, hay que ser un imbécil para someterse al azar”, escribió Balzac, en Le père Goriot (1835).99 En el OH, el aburrimiento de antes había dado paso a los duelos y motines que, ahora, ponían en peligro la continuación del viaje. El barón Rouen recibió informes de los representantes

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franceses de Pernambuco y Bahía sobre los duelos y las deserciones en el OH, pero pronto descubrió por sí mismo incidentes aún más desagradables que ocurrirían en Río de Janeiro. Cuando Lucas escribió al ministro de la Marina, después del naufragio del OH, quejándose de la conducta de los cónsules franceses, mencionó especialmente los casos de Recife y Valparaíso.100 Terloo intentaba mantener el ánimo para continuar el viaje, a pesar de los problemas a bordo y, ahora también, de las picaduras de insectos. Entre líneas, anticipaba lo que tenían por delante: La salud, la alegría y, especialmente, el deseo de conducir el viaje en beneficio del espíritu y los estudios reinan permanentemente. Sin embargo, algunos proponen regresar a su país cuando se encuentren en el puerto de Río de Janeiro, hacia el cual partiremos en pocas horas.101

El segundo puerto visitado en la costa brasileña fue Salvador, donde el OH permaneció durante una semana, entre el 8 y el 16 de diciembre de 1839.102 Antes de ingresar a la Bahía de Todos los Santos, la expedición registró la única muerte del viaje (7 de diciembre). El acontecimiento aumentó, entre los jóvenes, la sensación de inseguridad y el deseo de volver a casa: “esta es la esperanza de todas las horas, pero desafortunadamente nada puede garantizarse…”.103 La muerte del joven belga Pierre Louis recibió de Comte las honras fúnebres celebradas en esos casos: “nuestro capellán, de hábito pontificio, le otorgó todo el consuelo de su piadoso ministerio”.104 El Correio Mercantil, el principal periódico de Salvador, informó sobre la llegada del OH con “algunos pasajeros y varios soldados” que, después de viajar a través de los puertos 173


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Panorama de la ciudad de Salvador, en dos partes, en el Universo Pittoresco, “periódico de instrucción y recreación” de Lisboa, 1843.

de Brasil, seguirían con sus descubrimientos “hacia Montevideo”.105 El cumpleaños del futuro emperador (2 de diciembre), ahora de catorce años, era un tema para los periódicos y para las observaciones del cónsul de Francia, también recién llegado a Salvador.106 Las celebraciones de la fecha, repetidas durante casi cincuenta años, tenían una doble dimensión simbólica: la construcción de la figura pública del monarca y, al mismo tiempo, su identificación con el fortalecimiento del propio Estado imperial.107 Para celebrar la ocasión, un moderno faro con instalaciones de albañilería, un nuevo sistema 174

de iluminación y un alcance visual mucho mayor, importado de Inglaterra, fue inaugurado en la capital bahiana, junto al fuerte de Santo Antônio da Barra, donde se encuentra hasta el día de hoy. Para uno de los alumnos del OH, el ambiente en Recife y Salvador podría resumirse de la siguiente manera: “estos dos puertos marítimos se ven muy animados y todo indica que las relaciones comerciales se siguen de cerca”.108 Capital de la colonia hasta 1763, Salvador no se confundía con las otras capitales de provincias y su puerto seguía siendo el más importante del país. Los periódicos anuncia-


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ban un divertimento que también llegaba a la ciudad en esos días: el cosmorama, ya conocido en algunas capitales como Río de Janeiro y Montevideo.109 La palabra y la diversión, popularizada desde principios del siglo xix, indicaban el espectáculo producido por la observación de escenas y paisajes, con efectos luminosos, a través de un dispositivo óptico. Este género de atracción compitió en Europa con el éxito de los panoramas (rotondas escenográficas), dioramas y otros aparatos para el “divertimento público” con efectos visuales, portátiles o no. Una demostración del daguerrotipo en Salvador, donde vivían muchos ex-

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tranjeros, seguramente habría atraído la atención de este tipo de espectador.110 Aunque no existan referencias al respecto en la prensa local o en las cartas de la expedición publicadas en los periódicos europeos, el uruguayo Teodoro Vilardebó realizó un comentario que indica la posibilidad de que el equipo haya sido empleado en la capital bahiana. Al convivir con los viajeros de OH, señaló: “Montevideo, después de Bahía y Río de Janeiro, ha sido uno de los tres puntos en América del Sur que ha proporcionado al daguerrotipo bellos e interesantes puntos de vista para copiar”.111 En Salvador, como en otras ocasiones, los ejercicios con el 175


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Vista de Salvador, “ciudad de Bahía”, en el álbum de un viajero inglés en la costa brasileña, entre abril y setiembre de 1840. William Henry Swinton hizo varias observaciones en el reverso de cada imagen sobre los lugares visitados y los episodios de la historia naval vinculados a Inglaterra.

aparato deben de haber estado restringidos a los daguerrotipistas del OH, pero no queda claro en la frase de Vilardebó si tuvieron éxito o no. Una demostración pública de la invención habría aparecido en el Correio Mercantil y, quizás, estuviese reservada para Río de Janeiro. Lo que se observa, a partir de Salvador, es el papel aún más activo de los periódicos en la historia del OH. Después de todo, la prensa joven y militante del continente “influía y era influenciada por voces, discursos y gestos tácitos, de manera recíproca, en una compleja red de circulación, recepción y retransmisión de contenidos que superaba el espacio impreso”.112 La importancia atribuida a esos periódicos en la difusión de ideas, saberes y 176

maquinismos traídos por el OH se basa en la percepción de que el mundo de los materiales impresos, con sus prácticas e innovaciones, y el universo marítimo, en el que artículos e ilustraciones buscaban inspiración y clientela, construían imaginarios a nivel internacional. Al igual que otros inventos que llegaron a Salvador, el Correio Mercantil comunicó la existencia de una “nueva forma de suplir la escultura” al divulgar, el 13 de diciembre de 1839, el fisionotipo traído por el OH: El capitán de la corbeta Oriental, que realiza el viaje de instrucción alrededor del mundo para obtener todo lo que pueda interesar a las ciencias, al comercio y a la


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industria de Francia, trae consigo un artista para estampar los pueblos más remotos y menos conocidos, con el objetivo de enriquecer los museos franceses. Este artista, que antes de su partida de París realizó con su particular método un busto [sic] de toda la familia real, hace saber a los habitantes de esta ciudad que aprovecha su demora en este puerto para modelar a las personas que deseen tener su perfecta efigie. La operación se realiza en 2 o 3 minutos y aquellos que así lo deseen puede dirigirse al Sr. Sauvage a bordo de dicha corbeta, que permanecerá poco tiempo [en Salvador].113

Los proyectos editoriales, las ambiciones políticas y los abstractos resúmenes universales (el comercio, la industria, la familia, etc.), sintetizados por títulos y subtítulos en la primera página de esos periódicos, son indicativos de la aspiración permanente de las elites latinoamericanas de lograr que la “ciudad letrada” cumpliera con su misión civilizadora, como “el anillo protector del poder y el ejecutor de sus órdenes”.114 En este sentido, las narrativas de la prensa local sobre una expedición que se realizaba “a favor de la ciencia, el comercio y la industria” asociaban la introducción del fisionotipo y del daguerrotipo en América del Sur con las figuraciones de poder en el espacio público (el monarca, la corte, la ciudad, el museo, etc.). Estas invenciones materializaban la idea de que las representaciones del mundo social, aunque destacadas en la efigie del rey, o precisamente debido a ello, estaban al alcance de todos. La cultura letrada y la cultura visual promovían, de esta manera, la construcción de sentidos para esos espacios y, al mismo tiempo, la educación de la mirada de los espectadores y practicantes de tales dispositivos, convencidos de su espíritu científico y liberal. Las demos-

El navío Hercule, de la Marina francesa, y otras embarcaciones ancladas en la bahía de Río de Janeiro, en la imagen de Durand-Brager, 1838. El príncipe de Joinville viajaba a bordo del navío y, a su paso por Río de Janeiro, conoció al futuro emperador de Brasil y sus hermanas. Otro miembro de la tripulación fue el artista y autor de la imagen. Dibujante, pintor, litógrafo y, más tarde, daguerrotipista, DurandBrager pertenece a la generación de artistas que transitó entre las diversas tecnologías visuales de los años 1830-1840. Fue también un ”hombre de mar” y viajó como oficial de la Marina francesa a través de Europa, África, Oriente y América, lugares representados en sus paisajes marinos. En 1840, integró la expedición comandada por el príncipe de Joinville encargada de llevar los restos mortales de Napoleón a Francia. Las batallas navales y las escenas marítimas, expuestas en el Salón de Bellas Artes de París desde 1840, constituyen la parte más importante de su obra.

traciones del daguerrotipo traídas por el OH ayudaron a dar forma a ese “anillo protector”. El nuevo cónsul francés en Salvador era Maxime Raybaud, un militar de formación y experiente funcionario.115 En su primer comunicado en el cargo, envió un informe detallado sobre las “deficiencias” del OH.116 La correspondencia siguió el 21 de diciembre de 1839, llegó al Quai d’Orsay dos meses más tarde y en una semana ya estaba en el ministerio de la Marina. Consciente de que el capitán Lucas 177


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presentaba “una carta que acredita el interés de Vuestra Excelencia en la expedición emprendida”, el cónsul comenzó y terminó su carta con elogios al comandante: El capitán Lucas, quien me parece un oficial extremadamente honorable, puede no tener la energía indispensable para conducir a buen término una empresa de tanta importancia, cuya responsabilidad no ha temido asumir. El mantenimiento interno del navío, tan necesario para la preservación de la salud, sufre casi tanto como la disciplina, y para aumentar las preocupaciones de su posición, trajo consigo a su esposa, a su hermana, una hija muy pequeña, y además permitió que uno de los profesores también trajese a su esposa. Tal vez haya creído que tal determinación de su parte sería, para las familias de sus jóvenes pasajeros, una garantía de mayor vigilancia y seguridad.117

Sin embargo, el largo relato incluía todos los problemas del viaje: duelos en la travesía del Atlántico, desembarques en Recife, una muerte al llegar a Salvador y, sobre todo, la falta de mando del capitán. Raybaud criticó a Lucas por no castigar y denunciar a Daude en el consulado, ya en Pernambuco. El segundo capitán, antes de desembarcar, había “humillado y atacado violentamente” al teniente Durassier, obligándolo a abandonar su puesto en Salvador, lo que realmente obligó a este último a dejar su puesto en Salvador “a causa de una enfermedad”. La tolerancia de Lucas expuso una de las principales “deficiencias” del OH: la expedición no contaba con suficiente tripulación y quedaba a merced de la indisciplina. El capitán, decía el cónsul, estaría “obligado a conseguir un buen número de marineros (sin duda extranjeros) en Río o en Montevideo, antes de 178

cruzar al Cabo de Hornos”. Raybaud también advirtió al ministro que varios novicios querían abandonar la expedición, pero que había podido persuadirlos, “afortunadamente”, de continuar hasta Río de Janeiro. Aunque “tratados espléndidamente a bordo”, los jóvenes se enfurecieron al descubrir que habían sido llevados “sin saberlo” como “novicios voluntarios”. Estaban registrados en la tripulación del OH, con un pago de 10 francos al mes, para cumplir con tareas que simplemente no querían realizar: Muchos se quejaron amargamente ante mí, y me complace haberles hecho entender que tal disposición les favorecía completamente, ya que ese tiempo de navegación les sería computado, en caso de que desearan seguir la carrera marítima.118

El reverendo Daniel Kidder, ya mencionado anteriormente, se embarcó en Salvador y siguió con el OH hasta la capital del Imperio. Al igual que los demás, estaba ansioso por ver el faro de isla Rasa, una indicación para todos los viajeros de la cercanía de Río de Janeiro. Le gustaría que el navío cruzase la entrada de la barra y entrase en la bahía aún siendo de día. Alrededor del mediodía, el 23 de diciembre de 1839, uno de los alumnos informó: “ya se podía ver la montaña del Pan de Azúcar en la entrada del puerto de Río y, a partir de ese momento, todos los catalejos prismáticos apuntaban hacia allí”.119 Con las fortalezas de Laje y Santa Cruz a cada lado, este estrecho pasaje era motivo de preocupación para el reverendo, ya que los vientos y las corrientes marinas arrojaban a los barcos contra las rocas. Kidder describió la situación: El momento fue de gran conmoción y peligro. Nuestra situación se percibió en las


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fortalezas, que rápidamente dispararon armas y quemaron luces blancas y azules para mostrarnos su posición. [...] Difícil imaginar una escena más sublime. El estruendo de los cañones retumbaba en los picos de las montañas circundantes, y el brillo resplandeciente de las llamas artificiales parecía más intenso en medio de la extraordinaria oscuridad. Afortunadamente para el

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buque y todos los que estábamos a bordo, el viento refrescó a tiempo y nos condujo al amarre de los buques de guerra donde, a las nueve horas, ya estábamos atracados con no menos de setenta brazas de cadena.120

Plano de la ciudad de Río de Janeiro, con la lista de espacios públicos, c. 1840. Largo do Paço, en la letra F, frente a la Praia do Peixe y la Praia do Manoel [sic].

El peligro, una vez superado, resultó ser una razón adicional para la fascinación con la visión de la ciudad y su marco natural. 179


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Un puerto mítico, Río de Janeiro hacía que los franceses recordaran “las hazañas de DuguayTrouin”, escribió una vez el príncipe de Joinville.121 Cuando Louis de Bougainville pasó por la nueva sede de la colonia, consiguió con mucha habilidad ser recibido por el virrey, ya que la metrópolis portuguesa no quería intrusos en la “joya más preciada” de la corona.122 Desde la apertura de los puertos brasileños a las naciones amigas, en 1808, la situación había cambiado bastante. Donde Cook, Byron y otros no habían sido autorizados a desembarcar, el OH sería recibido por cinco semanas en la escala más larga del viaje, entre otras razones “porque era necesario hacer muchas modificaciones en el buque”.123 La estricta vigilancia había dado paso a un puerto frecuentado por todas las banderas, donde las embarcaciones formaban una especie de “comunidad flotante”, sujeta a normas fiscales y sanitarias, pero también a los códigos de conducta y gestos de cortesía entre las tripulaciones.124 Los bailes y juegos ofrecidos por el príncipe de Joinville en el l’Hercule, característicos de la sociabilidad en el entorno naval, incluían, por ejemplo, la visita a sus aposentos por los “amantes de los grabados”.125 Una amplia tradición iconográfica proyectó a la bahía de Río de Janeiro entre las más bellas del mundo. Embarcaciones y construcciones de todo tipo compusieron paisajes delineados “delante de la naturaleza”, interpretados más tarde en talleres europeos por la imaginación fantasiosa de grabadores y litógrafos. La fidelidad y la perfección del registro fotomecánico, como anunciaban los entusiastas del daguerrotipo, pronto formarían otras visiones de la ciudad. Terloo, fascinado por un escenario “tan celebrado por los turistas”,126 también quedaría impresionado por el “afrancesamiento” en la capital brasileña: “uno realmente se sorprende al encontrar allí reunidas 180

todas las comodidades y lujos de la civilización más refinada”.127 El OH ancló en Río de Janeiro cuando ya era de noche, de acuerdo con el testimonio de algunos viajeros.128 El Jornal do Commercio y Lloyd List indicarían el 24 de diciembre “en las entradas y salidas del puerto”.129 El canciller de la Legación, por otro lado, registró la llegada del OH en los documentos de a bordo solamente tres días después, probablemente cuando algunos miembros de la expedición dejaron el navío para hospedarse en la ciudad. El comandante Lucas llegaba con la misión de expandir las relaciones comerciales entre Francia y Brasil e imaginaba que sería recibido por el futuro emperador, a quien podría presentarle el daguerrotipo y otras novedades que favorecerían las relaciones entre los dos países. Tan pronto llegó, escribió a los armadores de Nantes y comenzó los contactos para concretar estos objetivos.130 Antes, sin embargo, era necesario cuidar del buque y reforzar la tripulación. Después de incorporar a dos marineros españoles en Salvador, un nuevo cocinero y un marinero en Río de Janeiro, también aceptó que el brasileño Manoel de Oliveira Arruda, descrito por el barón Rouen como perteneciente a “una de las familias más opulentas y recomendables” se uniera al OH.131 Los desembarques y las deserciones fueron, sin embargo, mucho más numerosos. El profesor Soulier de Sauve decidió abandonar la expedición en la capital brasileña, porque tenía “la esperanza de obtener un lugar en la Escuela Militar”.132 Los novicios Baudrillart, Briges, Fussey, Lestrange, Montesquiou-Fezensac, Normand, Sauvage (Frédéric) también desistieron del viaje y desembarcaron en Río de Janeiro con permiso del canciller Theodore Taunay.133 Aquellos que se quedaron podían visitar la ciudad en pequeños botes que llegaban al muelle


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Pharoux, para regresar al navío antes del anochecer.134 Los peligros de la ciudad eran tan conocidos como sus bellezas naturales. La esclavitud en las calles ofrecía un espectáculo como mínimo incómodo para cualquier europeo en tránsito. La confrontación con la desnudez de los africanos recién llegados al muelle de Valongo, a menudo desnutridos y maltratados, era impactante. Peor aún era observar la exhibición pública de castigos corporales impuestos a quienes habían cometido algún delito. Los esclavos escapados, a su vez, se escondían en miserables callejuelas o en los bosques de Río de Janeiro.135 La violencia del sistema esclavista exponía a aquellos que se aventuraban por los alrededores del centro urbano a asaltos y otros imprevistos. Para completar el cuadro, las enfermedades contagiosas, comunes en cualquier ciudad portuaria, eran aún más aterradoras en el puerto esclavista más grande de las Américas.136 Los viajeros del OH, en general, no sufrieron estos males. Al contrario. Uno de los alumnos belgas mencionó que, en Río de Janeiro, “todos recibieron la más cordial bienvenida”.137 La expedición contaba con un cirujano que ofrecía sus servicios a los habitantes y atrajo de inmediato la simpatía de los más necesitados. Desde las Islas Canarias, el doctor Thomas venía realizando cirugías de cataratas y se convirtió en “un objeto de verdadera idolatría por parte de los habitantes”.138 Desde el siglo xviii, la técnica de extracción del cristalino ofrecía una nueva perspectiva para las personas que no veían desde hacía años y, aunque encontrase resistencia en el entorno médico, tuvo una gran expansión en el siglo xix.139 Cuanto más ejercitase el cirujano la nueva técnica, mejores serían los resultados obtenidos. El doctor Thomas continuó ofreciendo consultas y operando las “enfermedades de los ojos” hasta llegar a Valparaíso. También era

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adepto a la homeopatía, corriente de la medicina rodeada de controversias en el entorno médico, la cual ayudó a promover en América del Sur. La “utilidad indiscutible de la expedición”, según lo previsto, debía llegar a varias ramas del conocimiento y transformar el viaje del OH en una empresa memorable. En Bruselas, el Le Courrier Belge indicó que vivían en Río de Janeiro 6000 franceses, una cifra calculada por un alumno que correspondía al doble de la estimada por el barón Rouen.140 Para el joven belga, no parecía exagerado decir que la mayoría de los habitantes hablaban francés o que, descontando la presencia de los negros, era posible imaginarse en una ciudad europea.141 Si, en ese sentido, la capital brasileña sonaba familiar y receptiva, por otro lado, era evidente la desconfianza que el extranjero suscitaba entre muchos de los habitantes.

Personajes de la zona portuaria frente al Palacio Imperial, en Río de Janeiro, en la primera mitad del siglo XIX. Frente a la fuente colonial, los marineros y los soldados descansan “después de la cena”, mientras los africanos esclavizados trabajan para sus señores, vendiendo alimentos y bebidas a los viajeros.

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fico” con el daguerrotipo, informó el Jornal do Commercio el 17 de enero de 1840, en la sección de “noticias científicas”. Días antes, el diario publicó algunos artículos que también podrían haber cruzado los mares con el OH: uno de Jobard sobre “retratos fotográficos” y un texto sobre las experiencias fisionómicas de Lavater y el arte de resaltar las características del individuo con el fisionotrazo y el fisionotipo.144 Las palabras escogidas por el redactor expresaban la expectativa en torno a una novedad ya anunciada por el propio periódico, el año anterior.145 Con expresiones que acababan de ingresar al vocabulario corriente, resumió en pocas palabras el origen, la fecha, el lugar, la autoría, el proceso, la duración, el resultado y el impacto de esa experiencia desde la perspectiva de los contemporáneos: La fuente colonial en Largo do Paço, en el centro de Río de Janeiro. Daguerrotipo atribuido a Louis Comte, 1840.

Acostumbrado a sociabilidades más exquisitas, Terloo se quejaba de esta atmósfera, como si el viajero fuera “un aventurero, un prisionero fugado”. También condenó la ignorancia femenina (“no saben ni una palabra de geografía” y la conversación superflua de las rondas masculinas (“teatro, caballos, perros, bailarinas, no salen de eso”).142 Solo cuando dio un paseo al otro lado de la bahía, en Praia Grande (actualmente Niteroi), recibió manifestaciones positivas de los anfitriones: “En el interior, la hospitalidad es plena y completa, el viajero es alojado y mimado, incluso entre los más pobres, que nunca quieren recibir la menor recompensa o señal de reconocimiento”.143 A mediados de enero, con “buen tiempo y el mar en calma”, “finalmente” llegó “a este lado” del Atlántico un “ensayo fotográ182

Esta mañana, en el albergue Pharoux, se realizó un ensayo fotográfico especialmente interesante, ya que fue la primera vez que la nueva maravilla se presenta ante los ojos de los brasileños. Fue el abad Combes quien llevó a cabo la experiencia: es uno de los viajeros a bordo de la corbeta francesa l’Orientale, que trajo consigo el ingenioso instrumento de Daguerre, debido a la facilidad con que a través de él se obtiene la representación de los objetos de los cuales se desea preservar la imagen. Es preciso haberlo visto con los propios ojos para tener una idea de la rapidez y el resultado de la operación. En menos de nueve minutos, la fuente de Largo do Paço, la Plaza do Peixe [sic], el Monasterio de São Bento y todos los demás objetos circundantes fueron reproducidos con tal fidelidad, precisión y minuciosidad, que bien se podía ver que había sido obra de la misma naturaleza y casi sin la intervención


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del artista. Inútil sería elogiar la importancia del descubrimiento con el que ya hemos ocupado a los lectores; la simple exposición del hecho dice más que cualquier elogio.146

El artículo del Jornal do Commercio representó durante mucho tiempo un “hallazgo arqueológico” para quienes, incluso en el siglo xix, se ocuparon de la llegada de la daguerrotipia al continente, sin otras referencias sobre el tema.147 Por esta misma razón, la descripción del editor terminó fijando los errores del periódico en muchas de las indicaciones posteriores sobre ese acontecimiento. La expresión “abad Combes”, además de escribir erróneamente el nombre del extranjero, algo común incluso en el periódico de un francés, merece otra explicación. El “abad” del OH era el simple capellán de un navío mercante y no el prelado de una abadía. La traducción literal de la palabra abée por “abad” era habitual en esa época y, en francés, significaba un “padre secular”.148 La expresión “hoy por la mañana”, a su vez, parecía indicar que la demostración había ocurrido el mismo día, informada en una edición vespertina. Los lectores de la época estaban acostumbrados a este tipo de desajuste temporal que, posteriormente, generó otra confusión, entre la fecha de la demostración y la de su divulgación. El Jornal do Commercio era un periódico matutino, porque había adquirido una prensa mecánica en 1836 (“la primera que cruzó el Ecuador”), y desde entonces, en lugar de las diez horas de trabajo exigidas por las antiguas prensas manuales, comenzó a imprimirse en solo dos horas. Con esto, la tipografía de Jules Villeneuve conseguía imprimir durante el día dos publicaciones más (el L’Echo Français y el periódico ilustrado Museo Universal). Los artículos escritos el día anterior (o incluso an-

tes) llegaban al lector del Jornal do Commercio a las seis de la mañana.149 Finalmente, las referencias al resultado del “ensayo fotográfico” parecían indicar tres daguerrotipos, como muchos creían.150 De hecho, la frase no está clara y la interpretación de tres vistas de la ciudad en tres placas de daguerrotipo diferentes es cuestionable.151

El Jornal do Commercio, el 17 de enero de 1840. La sección “Noticias científicas. Photographia” trae el relato de la primera demostración pública del daguerrotipo realizada en la ciudad de Río de Janeiro.

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La playa Don Manoel y el muelle Pharoux, frente al hotel del mismo nombre, un edificio que ofrecía una vista panorámica de la zona, 1840. La imagen de Adolphe d’Hastrel integra la serie Marines et Ports de Mer, publicada por Imprimerie Lemercier.

Estas imprecisiones, si bien merecen una aclaración, son menos importantes que la experiencia en sí misma y, con ella, la comprensión del interés y el involucramiento de los editores de publicaciones en la difusión y los debates generados por la llegada de la daguerrotipia a Brasil. Desafortunadamente, ni el redactor informó quién más asistió a la demostración ni el propio periódico quién escribió la historia (anonimato común en la época). Otras formas de anonimato y autoría también formaban parte de los duelos establecidos en los periódicos. Quince días después de que el OH saliera de Río de Janeiro, el Jornal do Commercio publicó un largo artí184

culo de Hercule Florence sobre la poligrafía, el invento que él “hizo nacer en Brasil” y el “descubrimiento de la fotografía”: Y como hasta agosto de 1839 nunca me constó que hicieran estas o mejores experiencias en Europa, quizás no sería arriesgado decir que también inventé la fotografía, cuyo nombre no era nuevo para mí, cuando la vi por primera vez en las publicaciones de Río de Janeiro, pero la verdad es que no continué con mis experiencias y, por esta razón, no quiero atribuirme un descubrimiento al que otros puedan tener un mejor derecho.152


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Las demostraciones de Comte llegaron al “inventor en el exilio” a través del Jornal do Commercio o de su editor, de la misma forma que sus experiencias ganaron publicidad en las páginas de la publicación. Diez días después de los comentarios de Florence, el Jornal do Commercio también lanzó el artículo anónimo “Cautela con el daguerrotipo” para alertar a sus lectores sobre los cuidados que debían tomarse con el “traicionero” aparato.153 Los extranjeros de paso o establecidos en Río de Janeiro sin duda asistieron a la demostración de Comte, realizada en el Hotel Pharoux. El establecimiento era propiedad de un bonapartista que llegó a Río de Janeiro en 1816, con lazos de amistad en la región de Paimboeuf.154 El edificio de cuatro pisos, ubicado junto al Palacio Imperial, ofrecía a los daguerrotipistas del OH, ahora más experientes, un punto de vista elevado, tal como había hecho el propio inventor en París.155 La demostración pública realizada por Daguerre el 7 de setiembre de 1839 se produjo en un balcón en el Palais d’Orsay y todo el procesamiento de la imagen llevó una hora y media de trabajo. El inventor garantizaba que, en un paseo, solo sería necesario llevar la cámara, ya que las placas podían ser sensibilizadas con hasta cuatro horas de antelación y el revelado con vapor de mercurio pospuesto hasta después de la excursión.156 Comte colocó su equipo en dos balcones del Hotel Pharoux y obtuvo una vista panorámica de Río de Janeiro. De esta manera, logró registrar la fuente de Largo do Paço, el mercado de la Candelária y la playa do Peixe, alcanzando el Monasterio de São Bento, en el otro extremo del núcleo central de la ciudad. La descripción de la experiencia muestra los aspectos prácticos de la preparación, obtención y procesamiento de las primeras placas daguerreanas en Río de Janeiro.

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En otra parte de la ciudad, la rutina de estudios de d. Pedro en el Palacio de San Cristóbal incluía el aprendizaje de ciencias, letras, artes y otros temas indicados para la formación del futuro emperador. La figura del monarca ilustrado, explorada por los periódicos e inspirada en su lectura, también fue construida por quienes pasaron por Brasil durante su reinado. Impresión recurrente en el relato de estos viajeros, Terloo comentó: “el joven emperador estudia y se sacrifica [...]. Es una mentalidad muy austríaca, herencia de su madre”.157 En 1839, d. Pedro comenzó a estudiar las “ciencias prácticas” y, si bien aún no realizaba sus propios viajes, recibía con placer a artistas, literatos y otros extranjeros que desearan visitarlo en sus residencias.158 El Jornal do Commercio publicó un anuncio, al día siguiente del artículo sobre los daguerrotipos de Comte, informando que

El mercado de la Candelaria y la playa de Peixe, con el monasterio de São Bento al fondo, visto desde el hotel Pharoux en Río de Janeiro. Daguerrotipo atribuido a Louis Comte, 1840.

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El capellán Louis Comte en la lista de pasajeros del OH, en su viaje alrededor del mundo, 1839-1840.

Louis Comte (1798-1867) El profesor, capellán y daguerrotipista del OH nació en Nantes el 1 de junio de 1798. Hijo de Rosalie Bossy y Charles Comte, su familia vivía en la antigua calle la Fosse, cerca del puerto y los negocios portuarios, a los cuales también estaría vinculado buena parte de su vida.159 Según los registros del Archivo Municipal de la ciudad, su padre era entonces un alto funcionario de la administración bonapartista y tenía propiedades en la región de Borgoña. Al igual que otros jóvenes de familias relativamente pudientes, Comte ingresó al “gran seminario” en la ciudad de Autun (Francia), donde fue ordenado sacerdote. Construido en el siglo xvii, el edificio del seminario llegó a quedar en ruinas después de la Revolución de 1789, pero gradualmente el lugar recuperó su prestigio y realojó a la institución religiosa. En la Marina de Francia, los capellanes no eran muy numerosos durante la Monarquía de Julio y ejercían el servicio religioso de forma independiente y diletante, sin mucha cooperación con los demás y menos todavía con los obispos.160 El sacerdote a cargo de brindar asistencia espiritual e intelectual durante el viaje del OH fue registrado como pasajero por el Registro Marítimo de Nantes. Las anotaciones en el registro de a bordo nos indican, a falta de un retrato dejado por los trazos de algún dibujante o litógrafo, que medía “un metro sesenta centímetros y tenía cabello castaño” y era “propietario” en Grande-Verrière, cerca de Autun. Entre 1806 y 1821, que corresponde aproximadamente al paso de Comte por el seminario, la ciudad contaba con casi 10 000 habitantes y, en 1839, un poco más. Comte anunció en los periódicos de Montevideo, cuando abandonó la expedición del OH para quedarse en la ciudad, que había aprendido la daguerrotipia con el propio Daguerre, como otros hicieron en las semanas posteriores a la revelación de los secretos de la invención. Suponiendo que la promoción de sí mismo haya sido cierta, la información refuerza la suposición de que Daguere pudo haber colaborado más directamente en la preparación de los daguerrotipistas o en la planificación de las demostraciones de su invención por parte de la expedición del OH. La vida de este padre daguerrotipista –cuyo nombre estaba mal escrito cuando llegó a América del Sur, algunas veces figuraba como “Combes”, otras como “Compte”, error que quedó fijado en buena parte de la bibliografía– es aún muy poco conocida.161 El origen, la formación y los negocios de Louis Comte en Francia y Uruguay, así como su inserción en las redes construidas por franceses e hispanoamericanos en Montevideo y sus vínculos con la masonería, antes y después del OH, son lagunas de la biografía de este personaje, abierta a nuevas investigaciones.

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Firma de Louis Comte, en una carta enviada al cónsul francés en Montevideo, en 1846.

Frédéric Sauvage “tuvo el honor de presentar el fisionotipo” al emperador y a sus hermanas en el Palacio de São Cristóvão.162 Los retratos de la nobleza, en papel blanco o de la China, en tela o en cualquier otro material, siempre han sido un buen negocio para pintores, grabadores, litógrafos y artesanos. Con el joven Sauvage no sería diferente. Instalado en el Hotel Europa, creó “con elegancia y precisión matemática” los bustos de la familia imperial con el sistema inventado por su padre.163 Desde su llegada a Río, Sauvage venía publicando anuncios como el “inventor del nuevo instrumento [...] y uno de los sabios de la expedición didáctica y científica del buqueescuela Oriental, encargado de ofrecer a los museos franceses todos los ‘tipos’ de pueblos que la expedición debía visitar”.164 Después de ofrecer sus servicios “a aquellos que desearan tener el parecido perfecto con su rostro, ya sea de la cara, de perfil, como busto o como medalla”165 y de la visita que realizó al Palacio de São Cristóvão, los anuncios de Sauvage ya se referían al retratista como “bastante conocido en esta capital”.166 Estaba buscando un artista para ayudarlo e informó al público que los bustos imperiales se podían ver en el hotel hasta la fecha prevista de salida del OH. Al hospedar a tantos artistas, estos nuevos establecimientos también funcionaban como

galerías o improvisados atelieres. El Hotel da Marinha, por ejemplo, en ese momento tenía un profesor de retratos y pintura que enseñaba a dibujar “mediante una máquina admirable”.167 Los retratos de todo tipo, y ahora también los fisionotipos del emperador, atraían el interés de una clientela cada vez mayor. Frédéric Sauvage decidió, entonces, dejar que su primo Joseph siguiera solo con la expedición, para poder explorar el negocio en Brasil.168 El doctor Thomas también quería enseñar su técnica a los brasileños y publicó anuncios hasta conseguir un médico local para “continuar el trabajo ya comenzado como mejor le pareciera, ya que se encuentra en las mejores circunstancias para así hacerlo”.169 Si bien es cierto que las imágenes obtenidas con la daguerrotipia “servían de embajadoras de la nueva técnica”,170 el resultado de las demostraciones de Lucas y Comte en Largo do Paço cumplió ese rol junto al futuro emperador de Brasil. Los dos pronto hicieron una visita al Palacio de São Cristóvão para hacer

Imagen ilustrativa del fisionotipo, estampada en la publicación Musée des Familles, de 1835.

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de Janeiro, representaban otras “conquistas”. Promovieron la invención francesa puesta “al alcance de todos”, así como su incorporación a un “proceso civilizatorio” mucho más antiguo, cultivado por el instituto del mecenazgo: S.M. y las Altezas Imperiales estuvieron muy complacidas con las experiencias, cuyo progreso mereció toda su atención y cuyos productos S.M. el Emperador se dignó a aceptar.174

Sala de estudio del futuro emperador Pedro II y sus hermanas, Francisca y Januaria, en el Palacio de Boa Vista, c. 1834 Los tres asistieron al palacio, ubicado en el barrio de São Cristóvão (Río de Janeiro), a las demostraciones del aparato de daguerrotipia traído por el capitán Lucas y el capellán Louis Comte.

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su demostración “del aparato de Daguerre” a d. Pedro y a las princesas Leopoldina y Francisca. Comte, “a cargo del manejo del instrumento”, fue quien “tuvo el honor de explicar en presencia de los augustos espectadores todo el proceso”.171 Aunque Terloo no aclara si había estado allí para acompañar la demostración del fisionotipo o del daguerrotipo, considera que el palacio estaba admirablemente bien ubicado y su arquitectura era de las más elegantes: “visto al ponerse el sol, ¡aquello parece más un sueño que una realidad!”.172 El casamiento de la princesa Francisca con uno de los hijos de Louis-Philippe era otro tema del momento: “¡Qué conquista para Francia!”.173 Las presentaciones del daguerrotipo a María ii, en Lisboa, y tres meses después, a sus hermanos menores, en Río

Además de al rey de Francia, Daguerre había ofrecido daguerrotipos a otras coronas de Europa: Ludwig i de Bavaria, Fernando i de Austria, Nicolás i de Rusia, Guillermo iii de Prusia. En los ejemplares que ofreció, el inventor escribió: “Prueba destinada a constatar el descubrimiento de la Daguerrotipia, ofrecida a..., por su muy humilde y obediente servidor Daguerre”.175 Una vez que llegaban a destino, acondicionadas en estuches y marcos que enriquecían gabinetes, bibliotecas y academias, esas imágenes eran exhibidas a científicos, artistas, literatos y editores que harían llegar la descripción de la novedad a un público mucho más amplio.176 Durante su viaje en el OH, los “embajadores” de la invención de Daguerre siguieron el mismo protocolo. Entre los daguerrotipos presentados a d. Pedro II, el Jornal do Commercio comentó una “vista de la fachada del palacio tomada desde una de las ventanas del torreón, y luego, al mismo tiempo, la perspectiva general que se disfruta del balcón con todas las variaciones y detalles más pequeños”.177 En otras palabras, el palacio desde el cual se podían ver el macizo y el bosque de Tijuca, así como el núcleo urbano en sus “detalles y variaciones”, ofrecía una nueva vista panorámica de la “ciudad-panorama”. Con las demostraciones de la daguerrotipia en Río de Janeiro, la iden-


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El Palacio de Boa Vista (Palacio de São Cristóvão), donde estuvieron Lucas y Comte para demostrar la daguerrotipia, en enero de 1840. El dibujo en sepia es de Benjamin Mary, el embajador belga en Brasil (1834-1838) y retrata el lugar donde los visitantes tenían un punto de vista elevado para contemplar las montañas del macizo de Tijuca en el lado sur del Palacio. La leyenda “torreón habitado por mi hermano en São Cristóvão en Río de Janeiro” fue manuscrita posteriormente por la princesa Francisca en su álbum de memorias.

tificación simbólica de Brasil con las imágenes de su capital comenzaba a construirse también por el proceso fotomecánico.178 Poco después, el Palacio de São Cristóvão pasaría a contar con un laboratorio de química tan bien preparado como el gabinete de mineralogía, la biblioteca y la galería de pinturas. Los libros contables de la casa imperial asignaban, en febrero de 1840, recursos para la adquisición de equipos y materiales.179 En marzo, d. Pedro compró su propio aparato de daguerrotipia, por 250.000 reales, en la tienda de instrumentos ópticos y varios productos del italiano Felicio Luraghi.180 Las nociones iniciales de química, que ya recibía del portugués Alexander Vandelli, su “profesor

de Botánica y principios de las Ciencias Naturales”181 y las “lecciones instructivas” sobre el “incomparable instrumento de Daguerre”, vendrían de aquellos que sabían cómo manejarlo, como Soulier de Sauve.182 Comenzaba allí, en la imagen pública del monarca y en la memoria nacional, la fama de ser d. Pedro ii el primer brasileño en practicar la fotografía.183 La descripción de la última visita de los miembros de la expedición al Palacio de São Cristóvão recordaba a los lectores que el Jornal do Commercio ya se había ocupado, en otras ocasiones, del “importantísimo descubrimiento de Daguerre”.184 La doble edición, de los días 20 y 21 de enero, era más amplia y detallada que las demás, y también incluía el célebre 189


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viaje alrededor del mundo, entre todos los resultados de esta expedición patriótica, provocará un grado particular de interés en Europa; y se debe considerar, como una nueva recompensa del inventor de la máquina, la brillante aplicación realizada por el abad Comte en las diversas estaciones del viaje y, en primer lugar, los magníficos lugares del Imperio de Brasil.187

El OH dejó la capital brasileña en la última semana de enero de 1840.188 Un artículo titulado “Viajes” defendió lo que parecía ser otra consecuencia del pasaje de la expedición para la “buena sociedad” del siglo xix:

Retrato del emperador d. Pedro II, en daguerrotipia, realizado en Río de Janeiro, c. 1850. En segundo plano, el aparato de pose, utilizado para sostener la cabeza y garantizar la inmovilidad de la persona retratada.

discurso de François Arago en la Cámara de Diputados, ya reproducido en los boletines de la Academia de Ciencias de París y la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, en el propio manual de Daguerre y en varios periódicos.185 Las ideas sobre la invención expresadas por Arago circulaban tanto como los aparatos, imágenes y noticias asociadas con la daguerrotipia. El Diario do Rio de Janeiro, el Despertador y otros periódicos de Río de Janeiro también incluían artículos sobre la invención. El Jornal do Commercio, sin embargo, hizo más que eso. Sus editores y redactores ayudaron a viabilizar la “misión extraordinaria” del OH, actuando como un enlace entre el emprendimiento, sus personajes y las ideas del “continente civilizatorio”186 que marcaron la difusión de la fotografía en América del Sur: Uno puede predecir que la colección de vistas que traiga el Orientale [sic] de su

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Si nuestros jóvenes quisieran aprovechar las ventajas que pueden obtener de los viajes, no podrían tener una escuela mejor que la de recorrer países extranjeros. Por este medio, formarían sus costumbres, se despojarían de innumerables prejuicios, aprenderían a conocer las diferentes formas de pensar de los hombres, estudiarían el corazón humano en el gran libro del mundo, donde considerarían las virtudes y los vicios bajo otro aspecto diferente al de su país natal.189

El viaje, entendido como una experiencia insustituible en la formación y el carácter del individuo, era también lo que dejaba en evidencia la alteridad y el extrañamiento que se derivan de la confrontación con el extranjero que pasa por la ciudad. Cuando el OH levó anclas, el Diário de Rio de Janeiro publicó quejas de la población sobre los alumnos de la expedición, “marineros de la clase más baja”, y sobre los disturbios que habían estado provocando en las calles de la ciudad. Las autoridades debían estar “alertas”, decía el artículo, porque “los extranjeros sin la menor educación, sin la


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más mínima ilustración, el verdadero deshonor de los extranjeros en Brasil, pisan nuestro territorio como país conquistado, y como conquistadores brutales y feroces quieren tratar a sus habitantes”.190 Las provocaciones con un “chicotinho”, burlas e insultos a un pobre cajero casi terminan en un conflicto armado, lo que provocó una queja de los habitantes al jefe de Policía y a los periódicos. Para el novicio Charles Emonce, el viaje en el OH podría compararse, hasta entonces, con “un verdadero infierno”. Emonce le escribió a su padre en un tono de arrebato: desde el embarque “cada uno hacía lo que quería”; un profesor “solo había dado tres lecciones” (Soulier de Sauve) y el único tema bien enseñado había sido el dibujo (Comte). Los estudios también se vieron perjudicados por insuficiencias en las instalaciones y por novicios “aficionados” que viajaban, con todas las comodidades en los camarotes, únicamente por “curiosidad y no por la instrucción”. La descripción de los duelos, las deserciones y todo tipo de indisciplina llegaba así a las autoridades de Bélgica.191 El padre del joven remitió la carta al gobernador de Amberes y este último al ministro del Interior y Asuntos Exteriores en Bruselas.192 Pero las quejas de Emonce, incluidas sus dificultades financieras, no prosperaron. El ministro, “informado por otras fuentes”, argumentó que los problemas del OH se estaban resolviendo desde la escala en Pernambuco. La supuesta falta de comodidad a bordo, “lejos de ser justificada”, además, provocó la censura al joven, por gastos imprevistos: Creo, por lo tanto, que el señor Emonce puede estar seguro sobre el destino de su hijo, que parece haber exagerado bastante los inconvenientes de los que se queja. [...]

“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur

Uno debe aprender a soportar la vida de marinero, a no querer todas sus facilidades y evitar gastos que no sean absolutamente necesarios. En este sentido, debo expresar nuevamente mi descontento.193

La repercusión de los problemas en Brasil con las familias y las autoridades en Francia fue mucho más problemática. Las deserciones en Río de Janeiro de cinco novicios de apellidos aristocráticos (Bazin, Chanut, Plantin de Villeperdrix, Ricard y Valori) dieron mucho trabajo a la Legación francesa, especialmente a un canciller que recordaba las responsabilidades del cargo: “la represión de los crímenes de los marineros ha sido una preocupación constante para mí, especialmente durante la ausencia, generalmente prolongada, de los buques de guerra”.194 Taunay hizo una verdadera caza de los desertores del OH en residencias y hospedajes de ciudad, acompañado por el jefe de Policía. La ausencia del conde Edmond de Ricard, de 19 años, se registró poco antes de su partida a Montevideo: “desertó en Río de Janeiro [...] capturado y llevado de vuelta a Francia para el servicio militar (firmado Th. Taunay)”.195 El episodio fue desastroso para el concepto de la expedición y de su comandante. El padre del novicio era el conde Etienne-Pierre Ricard, general y miembro de la Cámara de los Pares, una asamblea distintiva y honorable en torno al rey de Francia, con raíces ancestrales en la historia francesa. Tan pronto como el conde se enteró de los eventos en Río de Janeiro, informado por el mismo capitán Lucas, no tardó en escribir al barón Rouen. La reputación de los jóvenes estaba manchada y, con ella, los apellidos que llevaban consigo. Ricard realizó duras críticas a la expedición: 191


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El señor no debe ignorar que un desorden deplorable reinó a bordo del Oriental; que el capitán solo evitó los motines a fuerza de concesiones, a punto tal que los tenientes primero y segundo, al ver su autoridad comprometida a cada instante, pidieron su dimisión.196

Un capitán de navío negrero, “la especie de corsario más voraz y atrevida”, según la opinión de Ricard, se aprovechó de la desesperación de los jóvenes y ofreció a los desertores la posibilidad de regresar a Francia. La propuesta fue aceptada, escribió el padre, “no tanto por capricho de la juventud (resaltado en el original), sino para evitar los inconvenientes e incluso el peligro de permanecer en un buque donde ya no existía la disciplina”.197 Los jóve-

“Nota para insertar en un periódico de Río de Janeiro” En el mes de diciembre de 1839, un buque escuela llamado l’Oriental, con 54 jóvenes embarcados para dar la vuelta al mundo, ancló en Río de Janeiro. Durante la estadía de la tripulación en tierra, un extraño designado solo como capitán de un navío, probablemente informado de los motivos que llevaron a varios alumnos a abandonar el l’Oriental, se ofreció a prestarles dinero y proporcionarles un medio de escape. Cinco de estos jóvenes, sin ninguna experiencia, aceptaron esta oferta y el extranjero hizo que se suscribieran obligaciones que excedían tres o cuatro veces la cantidad realmente entregada. Luego los escondió en el interior hasta que el l’Oriental zarpó nuevamente. Las familias de los cinco estudiantes, desviados de esta manera de su viaje, creen que deben protestar, ya que son sus dependientes, contra las estratagemas por las cuales los prestamistas extorsionaron a los menores con falsas obligaciones. Declaran que tienen la intención de rechazar el pago que se les cobra y también han tomado medidas para encontrar a los autores de una operación que podría haber costado la vida de sus hijos, que ha comprometido su futuro y que obviamente, es susceptible de un proceso penal. [firmado] Conde Ricard París, 19 de mayo de 1840198

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nes permanecieron ocultos hasta la partida del OH, y cuando volvieron a Río de Janeiro, la sorpresa: denunciados por el capitán Lucas a la Legación francesa, pues todos estaban ingresados en la Inscripción Marítima de Nantes como novicios del OH, fueron capturados por Taunay y repatriados en el l’Artemise, buque de guerra procedente del Pacífico.199 Furioso con “el usurero que, por sus funestos actos, había determinado la deserción de su hijo”, Ricard pidió al barón Rouen que se tomaran medidas, no sin una cierta intimidación. Exigió que se publicara una carta en los periódicos de Río de Janeiro para protestar contra “un tráfico infame [que] había expuesto la vida de cinco jóvenes sin experiencia”, así como para saldar la deuda que habían contraído. El mensaje era, por supuesto, una especie de reparación a la imagen de las familias. Los problemas con los jóvenes comenzaron a contaminar la correspondencia entre la Legación en Río de Janeiro, los comandantes navales que cruzaban el Atlántico y los ministerios en París.200 El 31 de enero, el barón Rouen le escribió al duque de Dalmatie, ministro de Asuntos Exteriores, que, a pesar de haberse beneficiado de todas las inmunidades otorgadas a los buques de guerra, el destino del OH era bastante incierto: Todavía no se puede formar una idea suficientemente justificada de los resultados de esta expedición que tiene en su organización algún aspecto de incompleta que el propio capitán Lucas puede apreciar. La disciplina a bordo deja mucho que desear y es lo que podría poner en peligro la continuación de la operación, a menos que la partida de varios jóvenes de naturaleza grosera y turbulenta facilite al capitán el ejercicio de una autoridad que


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hasta ahora no ha sido respetada de manera conveniente.201

Las malas noticias llegaron rápidamente al ministerio de la Marina, y el barón Roussin recibió otros informes sobre los problemas de la expedición a través de los comandantes navales. La molestia del ministro aumentaba y escribió directamente al barón Rouen: las familias le enviaban “solicitudes diarias de información” y el tío de un joven le pedía que obtuviese información del desertor con la Legación en Río de Janeiro.202 La presión sobre los representantes de la diplomacia francesa provenía de todas partes, y el “poder de policía” sobre la tripulación del OH era otra razón más de desacuerdo entre los capitanes, los agentes consulares, los altos oficiales de la Marina y sus respectivos ministros. El contraalmirante Dupotet, comandante de la Estación Naval del Atlántico Sur, y Jean-Marie Raymond Baradère, el primer cónsul de Francia designado en funciones en Uruguay, por ejemplo, eran dos autoridades que no lograban consenso respecto al tema.203 Dupotet

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se negaba a “capturar” a los marineros mercantes en buques de guerra sin el pago de su alimentación. Contrariado, Baradère escribió en su despacho que el motivo real de la objeción de Dupotet era una “disputa de autoridad” sobre estos marineros.204 La expedición se acercaba a la región del Plata y la atmósfera, ya tensa con el bloqueo al puerto de Buenos Aires, parecía aún peor para el OH, con todos los problemas a bordo. Al otro lado del Atlántico, la prensa también comenzaba a publicar las malas noticias:

Panorama de la zona central de Río de Janeiro, tomado de la Ilha das Cobras por un daguerrotipista anónimo. Los tipos humanos fueron dibujados y agregados posteriormente, cuando el panorama obtenido con el proceso fotográfico fue transpuesto a la piedra litográfica por los artistas Eugène Ciceri y Philippe Benoist e impreso en múltiples copias por una de las editoras de imágenes más famosas de París.

Tenemos noticias directamente del buque escuela, Oriental-Hydrographe, de Nantes, Capitán Lucas, por el Industrie, que partió de Bahía el 27 de diciembre y llegó al [puerto] de Le Havre. Durante su travesía, parece que se produjeron algunos disturbios a bordo del Oriental, y reinó la discordia entre los oficiales y los estudiantes, ya que al llegar a Pernambuco, el segundo [capitán] de la nave fue desembarcado, así como siete alumnos de los más amotinados. Estos desórdenes se originaron a 193


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partir de las disputas producidas y cuya violencia y continuidad podrían comprometer la tan necesaria disciplina de una tripulación como la del Oriental.205

Antes de abandonar la costa brasileña, el OH pasó por el puerto de Santos, entre fines de enero y principios de febrero, para una operación de lastre (colocación de peso en la bodega para dar más estabilidad al buque).206 Terloo escribió que algunos alumnos se alojaron en las casas de los residentes para explorar las montañas cercanas.207 Encantado con la abundancia de aves, el color de las mariposas y la exuberancia de la naturaleza, el belga se llevaba una impresión de Brasil común a otros viajeros, muy importante para la autoimagen de los brasileños desde la Independencia: Las bellezas de este magnífico Brasil que acabamos de dejar [y] las descripciones más exageradas de Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro y Santos darán apenas una idea de las maravillas de esa inmensa tierra de promesas.208

Los procesos de independencia, la apertura a la inmigración extranjera y la expansión de los mercados en América del Sur hicieron del continente una “tierra prometida”, como diría Terloo, o un “nuevo campo geoestratégico”, dirían los expertos contemporáneos en relaciones internacionales. Inglaterra y Francia, “naciones preferenciales”, procuraban obtener privilegios en tratados de “comercio y amistad” que garantizaran la expansión de sus intereses en la región.209 Las fuerzas del mercado que, en teoría, impulsaban a la historia obedeciendo a las “leyes naturales”, aislaban al gobierno de Juan Manuel de Rosas, político personalista que comandó con mano de hie194

rro la Confederación Argentina entre 1835 y 1852. La defensa del liberalismo económico y político, la condena del monopolio de los ingresos aduaneros en el puerto de Buenos Aires y una serie de luchas políticas internas completaban el panorama.210 Las alarmantes noticias sobre el Atlántico sur, con las hostilidades sufridas por los ingleses y franceses en la provincia de Buenos Aires, así como por embarcaciones que no podían navegar de manera segura en esas aguas, preocupaban a los armadores y comandantes navales. El Justine, por ejemplo, llevaba una carga de azúcar cuando sufrió averías cerca de Montevideo, en enero de 1838. El buque mercante, comandado por el capitán François Lucas, el hermano menor del comandante del OH, viajaba en dirección al Pacífico. Noticias de este tipo llegaban permanentemente al ministerio, a los periódicos y a los Annales Maritimes et Coloniales. Francia enfrentó las dificultades con un “bloqueo naval”. En el mar, la estrategia era nueva y fue concebida como una demostración de fuerza para sofocar la economía argentina e intimidar al “dictador”, término utilizado hasta el cansancio por la prensa en otro tipo de asedio en esa guerra. El investigador Adrien Carré destacó que los periódicos de Nantes informaban sobre el bloqueo a Rosas y sus “atrocidades” y omitían deliberadamente los problemas a bordo del OH.211 En marzo de 1838, Francia comenzó la intervención con un escuadra encargada de detener cualquier embarcación y mercancía que intentara entrar o salir del puerto de Buenos Aires.212 El comandante de la misión era el contraalmirante Leblanc, jefe de la Estación Naval de Brasil. El puerto de Montevideo, en la joven República Oriental del Uruguay, serviría de base para las operaciones de la Marina francesa, considerada una “nación


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Vista panorámica, a “vuelo de pájaro” de Montevideo (parte superior) y mapa de la ciudad y del puerto (parte inferior), c. 1807.

preferencial” por un tratado de 1836 (ratificado tres años después).213 Lectores ansiosos de varias partes de Europa temían por el destino de familiares y amigos que habían emigrado a la región. Las cartas de Terloo, transcriptas en el Le Courrier Belge, informaban sobre las crueldades cometidas en Argentina por el “loco sanguinario que gobierna esa república”.214 Estas cartas dibujan la figura de un personaje muy explorado por la prensa europea: Buenos Aires, esta ciudad esclava gobernada despóticamente por el dictador Rosas, una especie intermedia entre el tigre y el chacal, se resiste a Francia y mantiene sus pretensiones sobre Montevideo. [...] Este

es el hombre con el que Francia y Montevideo tienen que lidiar ahora, el hombre que ha resistido el bloqueo durante dos años y, de mantener el poder interno, puede todavía sobrevivir muchos más. Es un caso serio para Francia, es hora de que cambie su política, porque su vacilación compromete el destino de toda la población francesa de Brasil y de Montevideo.215

El OH ingresó en el estuario del Plata el 19 de febrero de 1840 y se enviaron varias cartas a través del Maria Key, un navío que seguía rumbo a Amberes.216 Franceses llegados al puerto de Montevideo con anterioridad advirtieron que “necesitaba tareas hidráulicas 195


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urgentes, porque poco a poco se estaba tapando con arena y lodo depositados por las corrientes”.217 Las obras iniciadas hacía casi una década, entre retrasos e interrupciones, no resolvieron el problema y el movimiento de embarcaciones y mercancías era ahora mucho mayor.218 Para los jóvenes, ya desconformes con el viaje, lo peor era permanecer a bordo. El profesor Moreau, que reemplazó a Soulier de Sauve en la instrucción de ciencias por un acuerdo con el capitán Lucas, informó a su colega de la Escuela Central de Comercio e Industria de Bruselas a su llegada: Montevideo, 20 de febrero de 1840. Escribo apresuradamente, mi querido Louyet, [pues] son las siete y media de la mañana, y alrededor de las ocho, vendrán a buscar nuestra correspondencia [...]. Ayer llegamos a Montevideo a eso de las diez de la mañana. Se hizo el mediodía antes de que se completaran los trámites y pudiésemos desembarcar. No sé por qué no aproveché los barcos que iban para allí, como lo hicieron mis compañeros De Moor y Hynderick. Se divirtieron mucho.219

Como en otras ocasiones, Lucas envió noticias a los armadores Despecher y Bonnefin únicamente sobre los problemas en el Atlántico Sur, sin mencionar ningún inconveniente a bordo del OH: Nuestros negocios con Buenos Aires están en la misma situación; Rosas aumenta su ejército diariamente, y la esperanza de derrocarlo sigue siendo tan frágil como hace seis meses. Sin embargo, parece que el almirante Dupotet organizó sus cañoneras en fila para favorecer que el lado francés se acerque a Buenos Aires. La División [Estación 196

Naval francesa] continúa haciendo arrestos y hay pocos rebeldes en Buenos Aires.220

El capitán también aprovechó la oportunidad para enviar, a través del Maria Key, el tan esperado informe sobre el “tema del azúcar”, y se disculpó ante la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional por el retraso en el envío de información y documentos. En París, la correspondencia se leyó en la entidad con la justificación de que el capitán “había tenido que superar muchos obstáculos para organizar su emprendimiento”.221 Sin embargo, prometía publicar todo lo que fuese de interés para la Sociedad en un periódico “especialmente contratado para ese propósito” (Le Moniteur Industriel). Más tarde se enviarían otros informes para que la Sociedad pudiera apreciar la “gran utilidad” de la expedición.222 Aunque siempre estaba ocupado con los encantos del viaje, Terloo también seguía de cerca los negocios que podrían ser de interés a los capitalistas belgas. En Montevideo, sugirió que prestaran atención a una creciente clientela en el continente: “no entendemos por qué nuestras imprentas no están dedicadas a los libros en español y, por consiguiente, a todo el mercado sudamericano”.223 En otra ocasión, visitó la propiedad de Samuel Fisher Lafone, saladero y cónsul de Bélgica, y describió todo el proceso de trabajo en la pampa, la figura y la personalidad del gaucho, así como las estadísticas comerciales del ganado en Argentina y Uruguay.224 Para quien planeaba convertirse en cónsul, el balance crítico de la situación era también una buena propaganda del rol que pretendía tener como agente comercial: Cuántas oportunidades afortunadas habría para Bélgica en casi todos los países que acabamos de visitar, y donde encontré en


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Montevideo, en un mapa diseñado y acuarelado por el ingeniero portugués José Cavallo, 1820. El manuscrito con el plano detallado de la ciudad de Montevideo, entonces provincia Cisplatina, incluye los nombres y direcciones de 853 habitantes, así como la ubicación de iglesias, fortificaciones, viviendas, jardines y el recién proyectado mercado municipal.

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todas partes buques ingleses, norteamericanos, franceses, daneses, suecos e incluso sicilianos, pero ningún rastro de nuestra marina. Es por eso que en el Nuevo Mundo no saben exactamente qué es Bélgica, excepto por nuestros cónsules, que son más numerosos y están más ociosos que nuestras propias embarcaciones.225

El barón tenía la idea de aventurarse por la pampa y cruzar la Cordillera de los Andes para reencontrarse con la expedición en Valparaíso, planes abortados debido al estado de guerra y a la imposibilidad de pasar por Buenos Aires.226 La estadía en Montevideo coincidía con las festividades del carnaval y, a pesar del calor del verano, parecía placentera. El aire era “puro y fresco” en un lugar donde “no se veían pobres como en Europa”.227 Terloo describió las bromas en las calles, las veladas de baile y la extraordinaria belleza y amabilidad de las jóvenes montevideanas discutiendo sobre la “encantadora y acogedora” sociedad local: “te sorprendería ver lo elegante que es, cómo se distingue por el buen tono y cómo las artes se cultivan allí con éxito”.228 Los hábitos afrancesados de la capital uruguaya correspondían de hecho a una marcada presencia de franceses que vivían en la ciudad: eran una cuarta parte de la población y representaban casi la mitad de los inmigrantes recibidos por Uruguay entre 1836 y 1842.229 El contacto de tripulantes y pasajeros del OH con algunos de esos franceses, especialmente a través de la masonería, pudo haberse establecido incluso antes del paso de la expedición. Lucas, como se indicó, era masón,230 y Montevideo, un punto de convergencia de varios masones: “el exilio europeo encontraba en las logias un refugio y una forma de inserción”.231 La introducción y reorganización de 198

las logias masónicas de origen francés (“Les Enfants du Nouveau Monde”, “Les Amis de la Patrie”) y la institucionalización de la masonería uruguaya indicaban el fortalecimiento de sus actividades en el país.232 Fuera o no masón, el hecho es que Comte contaría con la generosidad de varios compatriotas. El francés de ideas republicanas que llegó a Montevideo en 1830 era uno de ellos. Arsène Isabelle se embarcó en un viaje a Sudamérica impulsado por la persecución política en Francia y el deseo de aventura al otro lado del Atlántico. Vino sin dinero, pero cuando regresó a la ciudad, en 1837, ya tenía una red de contactos en la región. Personaje multifacético (naturalista entusiasta, fabricante de velas, funcionario de la aduana, agente consular y, se sospecha, informante del gobierno francés), Isabelle escribió un libro sobre el viaje por el continente entre 1830 y 1834.233 Los periódicos de Nantes divulgaban estas publicaciones, especialmente cuando se dirigían a un público diverso, con narrativas atractivas.234 Pasaporte al mundo científico e intelectual francés, la obra acercó al viajero aventurero al renombrado naturalista, ya que Alcide d’Orbigny también preparaba para el Museo de Historia Natural de París la edición de los volúmenes de su propio viaje.235 Isabelle se convirtió en miembro de la Sociedad de Geografía de París y en un contacto importante para cualquier francés que quisiese visitar o hacer negocios en la región del Plata. Cuando regresó a Montevideo como agente consular de Francia,236 integró la primera expedición al territorio uruguayo organizada por una institución científica de carácter “nacional”. El Museo de Historia Natural, inspirado en el modelo parisino, sería abierto al público en julio del año siguiente y contaba con el entusiasmo del doctor Teodoro Vilardebó.237 En


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una época de definición de fronteras, disputas por tierras, epidemias, obras portuarias y una guerra civil que ponía en riesgo la estabilidad de la República, la institución era indicativa del lugar reservado para la ciencia en las prioridades del Estado uruguayo y en el proyecto de nación de las élites letradas del país. Formado en la Escuela de Medicina de París, Vilardebó fue contratado en 1836, por la recién creada Junta de Higiene de Montevideo, para combatir la fiebre amarilla. De vuelta en su país natal, traía la influencia de las nuevas disciplinas y herramientas científicas relacionadas con la naturaleza (biología, microscopía, química, etc.), así como el papel de la historia y la geografía en la construcción de la nacionalidad.238 En 1838 nacía el Instituto Histórico y Geográfico Brasileño para escribir la “biografía de la nación” y dibujar el “cuerpo de la patria”.239 Con Andrés Lamas, Bernardo Berro y otros, Vilardebó fundaría el Instituto Histórico y Geográfico de Uruguay en 1843.240 Los esfuerzos por viajar, hablar otros idiomas e intercambiar conocimientos integraban un amplio movimiento de ideas y proyectos políticos en todas direcciones (y no solo en el “centro-periferia”), favoreciendo el aprendizaje recíproco y la formación de redes intelectuales embrionarias.241 Para un “hombre de ciencias y letras” como Vilardebó, el invento de Daguerre representaba la perspectiva de incorporar un instrumento de estudio de la naturaleza y construcción de la historia. Familiarizado con el idioma y la cultura francesa, el proceso fotográfico anunciado un año antes era tan esperado como el buque que ahora, finalmente, traía el invento a América del Sur. La noticia de la demostración de Comte en Río de Janeiro llegó a la capital uruguaya antes que el propio OH. Los editores de periódicos cons-

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truían sus redes y, con la situación que vivía la región, el Jornal do Commercio tenía un “corresponsal en Montevideo”.242 Este flujo de comunicación funcionaba, naturalmente, en ambos sentidos. El artículo publicado en la capital brasileña, el 17 de enero, fue transcripto por El Nacional el 3 de febrero, es decir, veinte días antes de que Comte desembarcara con el daguerrotipo. El aislamiento de Argentina, además de dejarla fuera del recorrido del OH y, en consecuencia, del contacto con la invención, privó a los lectores de Buenos Aires incluso del conocimiento de su existencia: la Gaceta Mercantil publicó un artículo

Retrato de Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville, ya familiarizada con la cámara de daguerrotipia, en 1854.

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sobre el daguerrotipo recién en 11 de marzo de 1840, cuando ya circulaban, a través de los periódicos, los relatos de la novedad presentada en Brasil y Uruguay.243 Los vínculos con la comunidad francesa y la expectativa creada por los periódicos facilitaban la acogida de la expedición por parte de líderes políticos e intelectuales uruguayos, así como por argentinos exiliados y otros extranjeros que vivían en Montevideo. La presentación del daguerrotipo en la ciudad fue presenciada por actores sociales con características muy distintas en cuanto a su origen, formación y género. Los relatos de una experiencia transformadora, sin precedentes, tanto en lo individual como en lo colectivo, fueron registrados y compartidos en cartas y artículos de prensa que conferían visibilidad al espacio urbano como lugar de emergencia de lo moderno. La diversidad y riqueza de estos recuerdos singularizan el contacto inicial con la daguerrotipia en la ciudad de Montevideo, un aspecto bastante original de las demostraciones del OH a lo largo del viaje. Esas narraciones revelan el deseo de modernidad entre quienes se consideraban capaces de fomentarla con el progreso y la civilización de la patria, una construcción discursiva en la que la idea de un “arte sin arte”, “al alcance de todos” tenía implicaciones políticas muy claras. En este sentido, iluminan las múltiples dimensiones del ideal de modernidad en ese contexto, ya sea como una realidad tangible en el proceso de construcción de los estados nacionales o como una afirmación simbólica de un destino promisorio.244 La primera presentación fue en la casa del cónsul francés André Cavaillon y su esposa Josefina Areta (la Pepita), una de esas montevideanas elegantes y de buena familia descritas por Terloo. Presente en la reunión, en una fecha incierta entre el 24 y el 26 de febrero, es200

taba una porteña que escribiría unas horas más tarde sobre la experiencia.245 El entusiasmo de una mujer conocida por su “elevada inteligencia” se expresa en la carta que envió a su hijo: “ayer vimos una maravilla, la ejecución del daguerrotipo es algo admirable”. Mariquita Sánchez era la viuda de Martín Thompson, primo español, oficial naval y excomandante del puerto de Buenos Aires, con quien participó en la campaña por la Independencia argentina. Casada en segundas nupcias con un diplomático francés, Jean-Baptiste Washington de Mendeville, ahora vivía en Montevideo y frecuentaba con desenvoltura las tertulias en la ciudad.246 Mariquita relata la demostración de la víspera con una notable riqueza de detalles técnicos, lo que no deja de ser sorprendente para quien acababa de conocer la invención. En pocas palabras, ella describió los procedimientos, equipos y materiales empleados por Comte como si ya tuviera una idea del proceso. Es cierto que la información sobre el daguerrotipo se venía reproduciendo en periódicos franceses, ingleses o brasileños, los cuales llegaban a Montevideo. El conocimiento adquirido por la observación fue, sin embargo, impactante. Como describió, “no nos movíamos de al lado de la máquina [...] estábamos encantados”.247 Mariquita también menciona, con algo de humor, un daguerrotipo de Río de Janeiro contemplado en ese momento y el sentido que podría atribuirse a tan singular imagen: En una vista del Janeiro [sic], de una placa reducida al tamaño de este papel (juzga la disminución en la escala), en ella verás unos puntitos con una lente de aumento; notarás que eran unas camisas y unas medias tendidas en la soga del corral de una casa que está, sin dudas, lejos de pensar


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La dimensión perturbadora de esta nueva experiencia visual promovía su acercamiento a los “instrumentos filosóficos”, expresión con la cual los amigos ingleses enmarcarían la fotografía como uno de “los instrumentos de medición de los efectos de las fuerzas mecánicas y físicas de la naturaleza”.250 Revelando la perspicacia de una mujer familiarizada con el valor de la disciplina en el universo marítimo, resumió el viaje de circunnavegación del OH: Es una expedición romántica de muchachos atronados, llevan profesores y hacen estudio. A bordo han tenido mil peleas ya y se van quedando algunos de resultas por los países que van pasando. Cosa curiosa la tal expedición...251

La historia y el paso a paso de la invención que llevaba el nombre de Daguerre, traducidos e impresos en España, ya en 1839. La traducción del manual fue realizada por el cirujano Pedro Mata, miembro titular y socio corresponsal de la Sociedad Médica Quirúrgica de Montpellier.

que pasaría a la historia. ¡Qué objeto de meditación, Juan mío!248

La porteña de “inteligencia elevada” era una mujer que contrastaba con la trivialidad de otras figuras femeninas observadas por Terloo a lo largo del viaje. En su observación, de espíritu humboldtiano, sobre el meticuloso resultado ofrecido por el daguerrotipo, percibió que “la capacidad de documentar detalles imprevistos y de capturar los diferentes planos de lo visible era una novedad en la fotografía”.249

El otro observador con quien Mariquita estaba junto a la máquina, “sin moverse”, era el argentino Florencio Varela. “Hombre de letras”, abogado, periodista y político, es considerado por algunos autores como “uno de los más brillantes personajes de la cultura rioplatense de la época”.252 Amigo de Juan Thompson, el hijo de Mariquita, Varela también le escribió al joven sobre esa demostración: “pasé el día examinando y viendo el daguerrotipo”.253 Frente al “asombroso invento de Daguerre”, quedó encantado por un “arte sin arte”, destinado a “fijar las imágenes de la cámara oscura y que copia la naturaleza con una perfección inconcebible, sin más agente que la luz”.254 Exiliado en Montevideo, editor del periódico El Correo de la Plata y participante activo en la vida política y cultural del continente, Varela también participaría en las otras demostraciones de la daguerrotipia en la ciudad. La Plaza de la Constitución, en pleno corazón de Montevideo, mostraba un clima festivo en la mañana del 29 de febrero. 201


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Litografía de la Iglesia Matriz de Montevideo, a partir del daguerrotipo originalmente atribuido a Louis Comte y, posteriormente, a Florencio Varela, 1840. La imagen producida con el daguerrotipo fue transpuesta a la piedra litográfica, impresa e insertada, como una impresión separada, en el periódico El Talismán, de la capital uruguaya, el 8 de noviembre de 1840.

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El evento contó con la presencia de los presidentes y miembros de la Cámara, el Senado y el Tribunal de Justicia, así como figuras diplomáticas, militares, eclesiásticas y civiles, además de la prensa, miembros de la expedición y figuras populares. Vilardebó y Varela asistieron al manejo de la cámara y al procesamiento de imágenes dentro del edificio del Cabildo.255 Los dos recibieron lecciones prácticas que Comte ofrecería más tarde a otros residentes. La convicción de que había una clientela dispuesta a aprender la daguerrotipia preci-

samente con quien había traído la novedad a Montevideo influyó en su decisión de abandonar el OH y permanecer en la ciudad. Para Tomás de Iriarte, militar y cronista argentino exiliado en Uruguay, la práctica del proceso parecía “complicada”, pero las lecciones de Comte resultaron, con sorprendente rapidez y precisión, en un memorable daguerrotipo de la fachada frontal de la iglesia Matriz. La imagen, fijada en su descripción textual, sería repetida por otros fotógrafos, incluido el propio Varela, después de esa primera experiencia:


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En cuatro minutos se imprimieron en la placa los objetos más menudos de la fachada y el color blanco de las paredes del peristilo era el que más resaltaba por ser el que menos absorbe los rayos del sol. El piso de la plaza, los pequeños rastros que dejan las personas y carruajes al pasar se veían de manera evidente. La fragata de guerra francesa, a dos leguas de distancia, quedó finamente delineada.256

La curiosidad en torno al daguerrotipo y el interés por aprender el proceso eran tan grandes que, a solicitud de Santiago Vázquez, ministro de Relaciones Exteriores, Comte volvió a demostrar el uso del aparato en la tarde del mismo día. La experiencia fue en la casa del propio ministro y fue él quien operó el equipo, con el que obtuvo una vista del Cabildo, presentada a Vilardebó.257 El médico y naturalista, ahora también daguerrotipista de la primera hora, asistió y participó en las demostraciones como una presencia destacada en las recepciones ofrecidas a los viajeros.258 Los dos informes sobre el tema publicados por Varela y Vilardebó, unos días más tarde, daban testimonio del funcionamiento y los resultados de la invención, pero también de la comprensión de su historia, concepción y promesas. El artículo de Varela en El Correo de la Plata, el 4 de marzo de 1840, era metódico en su objetivo de describir el daguerrotipo “con elementos simples que hacen que incluso aquel que nunca vio este u otro sistema similar pueda entenderlo sin mayores dificultades”.259 Tenía en sus manos, como declaró, “diarios franceses”, el “magnífico informe del Sr. Arago a la Cámara de Diputados” y el “folleto que acompaña al instrumento”.260 El manual de Daguerre, traído por la expedición, traducido por Varela y transcrito

“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur

La imagen del artista viajero en el retrato de Adolphe d’Hastrel con uno de sus álbumes de dibujos, c. 1841. Asistente de campo del comandante de la escuadra francesa, Adolphe d’Hastrel fue responsable de la administración de la isla de Martín García, un lugar estratégico para el bloqueo naval. Ubicada en la desembocadura del estuario, protegida por su posición geográfica y con una gran variedad de insectos, plantas y suelos, la isla fue explorada por la primera expedición científica organizada por el gobierno uruguayo en 1837.

Símbolo masónico en la fuente de la Plaza Constitución, conocida como Plaza Matriz, Montevideo, 2019. Fotografía contemporánea, para la edición de este libro

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

en el artículo, estaba complementado por el “testimonio de nuestros propios sentidos, ya que tuvimos la fortuna de poder observar [los daguerrotipos] con minuciosa prolijidad”.261 Dos días después, Vilardebó publicó su extenso artículo sobre los “varios experimentos del daguerrotipo realizados en la ciudad”.262 Antes de describir todas las operaciones del proceso en El Nacional, identificó para los lectores el papel del OH en la estrategia de promoción cultural y comercial del invento a escala global: París, Londres, Viena, San Petersburgo, Berlín, Bruselas, Madrid, Lisboa, en una palabra, todas las ciudades de alguna importancia de Europa han visto con entusiasmo los sorprendentes resultados de un instrumento que tanto honra al entendimiento humano; por todas partes el nombre de Daguerre ha sido cubierto de aplausos. La prensa periódica, ese poderoso vehículo de la civilización, había hecho llegar hasta el Nuevo Mundo la noticia de tan preciosa invención, y las personas ilustradas deseaban ansiosamente el momento de poder admirar por sí mismas una de las más bellas creaciones del genio. Algunos individuos curiosos y otros por espíritu de especulación tenemos entendido que habían hecho demanda a Europa del nuevo instrumento óptico, por manera, que pronto iba a quedar satisfecha la ansiedad pública.263

La fotografía, otro “instrumento poderoso de la civilización”, recorría el mundo. El OH salió del puerto uruguayo el 29 de febrero, según la anotación del cónsul Baradère en los registros de a bordo, pero las “cartas de Montevideo” escritas por Terloo, publicadas meses después en Le Courrier Belge, tenían 204

fecha 2 de marzo. La escala en la ciudad se terminó sin ninguna anotación sobre el desembarco definitivo del capellán del OH. Por otro lado, es posible que el pasaje de la expedición y la decisión de Comte de permanecer en la capital uruguaya se mencionen en otros documentos.264 El embarque de Guillaume Cocq, segundo capitán que reemplazó a Daude, así como un contramaestre y otros cuatro marineros cedidos por el Alacry, por ejemplo, fueron registrados por Baradère.265 Dos semanas después de la partida, El Nacional emitió una advertencia del capellán daguerrotipista: Hallándome continuamente enfermo a bordo, he tenido que renunciar a la expedición que hace alrededor del mundo el buque L’Orientale, en el que yo desempeñaba el doble empleo de capellán y profesor, y aceptar con la mayor satisfacción las preciosas ventajas que ofrece a la salud el hermoso clima de Montevideo.266

El anuncio pretendía ser una justificación de la decisión tomada, pero también podría leerse como un buen anuncio de las lecciones que pretendía enseñar en Montevideo. Es posible que Comte también estuviese preocupado por deshacer la mala impresión causada por los alumnos de la expedición. Días antes, El Nacional, que contenía el artículo de Vilardebó, reprodujo una carta del barón belga en la que sostenía que era su obligación defender a los jóvenes del OH. Con una enfática defensa, Terloo repudiaba los “rumores absurdos” de que entre los alumnos había “desterrados, gentes viciosas u ociosas”. A esa altura, el testimonio de que el “orden” en el viaje no había sido alterado y que si alguno creaba problemas sería desembarcado, sonaba completamente falso.267


Maria Inez Turazzi

Capítulo 5 1. Reynaud, 1989, pp. 31-32; Flores, 2016. La figura del narrador-viajero y el carácter de experiencia fundamental que adquirió el viaje en el romanticismo son desarrollados por Süssekind, 1990, p. 48. 2. Humboldt, 1980, p. 37. La frase, en la edición del viaje de Humboldt y Bonpland, aparece en Voyage de Humboldt et Bonpland, relation historique. París, Schoell, 1814, t. I, p. 63. 3. OH - Doc 11.04.1840. 4. OH - Doc 07.11.1839. Carta enviada desde Lisboa, por autor no identificado por el periódico. 5. “Instruction générale adressée aux voyageurs”. En: Société Ethnologique, t. 1, 1841, pp. vi-xv. 6. OH - Doc 06.10.1839. 7. OH - Doc 11.11.1839. El Lloyd Nantais, publicado en Nantes, adoptó el apellido del fundador del periódico inglés por la aproximación con los asuntos navales. Ver otras referencias en las fuentes específicas sobre el Oriental-Hydrographe. 8. OH - Doc 23 a 25.10.1839, OH - Doc 31.10.1839. Las autoridades portuarias de Madeira no realizaron anotaciones en el registro de a bordo del OH. 9. OH - Doc 23 a 25.10.1839. 10. Frame y Walker, 2018. 11. [Anônimo], “Expedição exploradora”, A Flor do Oceano, 16 de enero de 1840, p. 8. 12. “Expedição ao Polo Antártico”, A Chronica, 23 al 25 de octubre de 1839, p. 1. Ver también sobre el tema, ya comentado en el capítulo 1, Schaaf, 1992, esp. pp. 79-80. 13. OH - Doc 25.11.1839 (a). 14. OH - Doc 29.01.1840 (a). El autor hace referencia a su “doméstico” y la carta fue escrita en Gorea, el 9 de noviembre, y en Pernambuco, el 3 de diciembre de 1839. 15. OH - Doc 12.06.1840 (b). 16. OH - Doc 06.10.1839 y OH - Doc 12.06.1840 (b).

“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur

17. OH - Doc 12.06.1840 (b). 18. Santos, 1942, p. 45. 19. OH - Doc 29.01.1840 (a). 20. OH - Doc 11.04.1840. 21. OH - Doc 00.00.1839-1840. 22. OH - Doc 29.10.1839 (b). 23. OH - Doc 29.01.1840 (a). 24. OH - Doc 11.04.1840. 25. OH - Doc 29.01.1840 (a). 26. Henri Gaucheraud, “Beaux Arts; nouvelle découverte”, Gazette de France, 6 de enero de 1839. 27. Cadenas, 1999, p. 11. Los periódicos están disponibles en el sitio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en https://jable.ulpgc.es/atlante. 28. OH 28.12.1839 (b). Los ensayos con el aparato en Tenerife son una deducción lógica, basada en el comentario posterior de que el grupo venía “daguerrotipeando” desde Lisboa. Apud Ramires, 2014, pp. 18-19. 29. Sougez, 1994, pp. 212-220. 30. OH - Doc 11.04.1840. La información se menciona en esa carta y no consta en el registro de a bordo (OH - Doc 00.00.1839-1840). 31. Las anotaciones en el registro de a bordo (OH - Doc 00.00.1839-1840) indican la permanencia en Gorea entre el 10 y el 13 de noviembre; sin embargo, Terloo comenta: “el 9 de noviembre, anclamos en el puerto de Gorea [...] el 14 de noviembre, partimos de Gorea”. Cf. OH - Doc 29.01.1840 (a). 32. Entre 1804 y 1817, Gorea estuvo bajo control inglés, cuando fue restituida a Francia con la imposición de restricciones al tráfico negrero. Ver: https:// en.wikipedia.org/wiki/HistoryofSenegal. 33. OH - Doc 11.04.1840. 34. OH - Doc 29.01.1840 (a). 35. OH - Doc 29.01.1840 (a). 36. OH - Doc 11.04.1840. 37. OH - Doc 11.04.1840 y OH - Doc 29.01.1840 (a). 38. OH - Doc 11.04.1840.

39. OH - Doc 29.01.1840 (a). Por la referencia al criado Vridays, se trata del barón Popelaire de Terloo. 40. OH - Doc 11.04.1840 41. OH - Doc 11.04.1840 42. OH - Doc 20.08.1839 43. OH - Doc 31.10.1839 44. OH - Doc 29.01.1840 (a) 45. OH - Doc 28.12.1839 (b). La carta, publicada por el periódico sin la indicación del autor, fue parcialmente transcripta por Ramires, 2014, p. 19. 46. Lucas, Comte y Soulier de Sauve seguramente practicaban la daguerrotipia; sin embargo, lo florido del lenguaje también sugiere que podrían ser de Boulaye o Terloo. 47. Libeaudière, 1900, p. 202. 48. OH - Doc 26.12.1839. 49. OH - Doc 11.04.1840. 50. OH - Doc 29.01.1840 (a). 51. OH - Doc 29.01.1840 (a). 52. OH - Doc 29.01.1840 (a). 53. Bandeira, 2006, p. 37. 54. OH - Doc 06.10.1839. 55. OH - Doc 12.06.1840 (b) Publicadas a lo largo de los meses de junio y julio de 1840 (12/6, 1406, 16/6, 20/6, 28/6, 04/7), contiene observaciones sobre diversos temas relativos a Brasil, Argentina y Uruguay. 56. OH - Doc 14.06.1840. 57. OH - Doc 14.06.1840. 58. OH - Doc 29.01.1840 (a). 59. OH - Doc 14.06.1840. 60. Luiz Felipe de Alencastro. “África, números del tráfico atlántico”, En: Schwarcz y Gomes, 2018, pp. 57-63; Herbert Klein. “Demografia da escravidão”, En: Schwarcz y Gomes, 2018, pp. 185-194. 61. OH - Doc 14.06.1840. 62. Carlos Eduardo M. Araújo. “Fim do tráfico”, En: Schwarcz y Gomes, 2018, pp. 230-236. 63. El tráfico negrero evitaba la fiscalización y la incautación de la carga humana navegando con una bandera nacional. Cf. Calogeras, 1925, p. 240.

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64. Carlos Eduardo M. Araújo. “Fim do tráfico”, En: Schwarcz y Gomes, 2018, p. 236. 65. OH - Doc 14.06.1840. 66. Potelet, 1994, p.38. 67. Calogeras, 1925, pp. 236-237. 68. OH - Doc 12.06.1840 (b). 69. Calvo, 1885. 70. Almanach royal et national pour l’an 1839. París: A. Guyot et Scribe, 1839, p. 33 (“Ambassadeurs et ministres français résidents près les puissants étrangères”); p. 114 (“Consuls de France dans les villes et Ports des nations étrangères”). 71. Le Courrier Belge, 18.07.1839, p. 1; Le Belge, 28.7.1839, p. 2; AD-Be - Correspondance commerciale. Dossiê 2046 I, Brésil 1832-1843. 72. Libeaudière, 1900, pp. 201-203. 73. OH - Doc 20.05.1840 y otros. 74. OH - Doc 10.05.1840. 75. OH - Doc 10.05.1840. 76. Libeaudière, 1900, p. 210. 77. Una ley, aprobada en 1843, estableció la igualdad impositiva. Cf. Jardin y Tudesq, 1973, v. 7, p. 230. 78. Dictionnaire universel théorique et pratique du commerce et de la navigation, 1859, v. 1, esp. pp. V-VI. 79. OH - Doc 20.05.1840 y otros. 80. Say, 1839, p. 200. 81. OH - Doc 20.05.1840 y otros. 82. OH - Doc 00.00.1839-1840. Las anotaciones del cónsul Alphonse Barrère difieren de algunas cartas, posiblemente ya escritas después de los viajeros se hubiesen instalado en la ciudad. 83. OH - Doc 29.01.1840 (a) y OH - Doc 11.04.1840. 84. OH - Doc 24.01.1840. 85. OH - Doc 00.00.1839-1840. 86. AD-Fr. Correspondance consulaire et commerciale (Pernambouc), v. 4 (18381844). Lettres de Barrère au ministre des Affaires Étrangères, 9 de junio de 1839 y 15 de noviembre de 1839. 87. OH - Doc 29.01.1840.

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88. OH - Doc 00.00.1839-1840. Carré, 1970, p. 27. 89. AD-Fr - Personnel, 1.ª serie, carton 826. “Rapport [...] par Henri-Nicolas Cazotte, 20 octobre 1847”. 90. “Ordonnance du Roi sur les fonctions des Consuls dans leurs rapports avec la marine commerciale, 29 octobre 1833”. En: France. Bulletin des lois du Royaume de France [...], 2.ª parte, 1834, pp. 481 ss. Las funciones de vicecónsules y agentes consulares fueron reglamentadas el mismo mes. 91. Contamine, 1970. 92. OH - Doc 00.00.1839-1840, también referido por Carré, 1970, p. 27. 93. OH - Doc 00.00.1839-1840. Ver, también, la lista de los participantes y los registros de a bordo del Oriental-Hydrographe (1839-1840). 94. Adrien Carré. Correspondencia con Julien Champeaux de La Boulaye (1970). SHD - Marine / Fonds privé Adrien L. J. Carré. El investigador sugirió la posibilidad de que Boulaye estuviera vinculado a Comte, por ser ambos de la misma región. 95. Letessier, 1962, p. 492. 96. OH - Doc 00.00.1839-1840. El cónsul se refiere al novicio Auguste Paul Emile Cardin. 97. OH - Doc 02.12.1839. 98. Baldick, 1965, pp. 77-95. 99. Apud Figueiredo, 2007, p. 21. 100. OH - Doc 12.11.1841. 101. OH - Doc 29.01.1840 (a). 102. OH - Doc 00.00.1839-1840. 103. OH - Doc 11.04.1840. 104. OH - Doc 11.04.1840. La expresión pontificio hace referencia a una capa utilizada en ciertas ceremonias religiosas. 105. OH - Doc 10.12.1839. 106. Jornal do Commercio, Río de Janeiro, 28 de diciembre de 1839 (transcripción del Correio Mercantil, de Salvador). 107. Schwarcz, 1999, esp. pp. 254-255. 108. OH - Doc 11.04.1840. 109. Correio Mercantil, Salvador, 11 de

diciembre de 1839. Gomes, 1980, p. 37; Silva, 2006, pp. 36 ss.; Clara von Sanden. “Una nueva tecnología, un nuevo negocio, un nuevo arte [...]”. En: Broquetas et al., 2012, pp. 27-29. 110. El pintor suizo Abraham-Louis Buvelot vivía en Salvador, antes de comenzar a practicar la daguerrotipia en Río de Janeiro. Kossoy, 2002, p. 93. 111. OH - Doc 06.03.1840. La información, mencionada por varios historiadores para cuestionar la idea de que los daguerrotipos de Río de Janeiro fueron los primeros de América del Sur, es más clara al contextualizarse. 112. Morel y Barros, 2003, p. 103. 113. OH - Doc 13.12.1839. 114. Rama, 1985, p. 43. 115. AD-Fr - Personnel, 1.ª serie, carton 3407 - “Jean-Marie François Maxime Raybaud”. 116. OH - Doc 21.12.1839. 117. OH - Doc 21.12.1839. 118. OH - Doc 21.12.1839. 119. OH - Doc 11.04.1840. 120. Kidder, 1845, p. 347. 121. Joinville, 2006, p. 20. 122. Taunay, s/d, pp. 431-453; Figueiredo et al., 2005, pp. 49 ss. 123. OH - Doc 16.06.1840. 124. Figueiredo et al., 2005, pp. 65-72. 125.Joinville, 2006, p. 82. 126. OH - Doc 16.06.1840. 127. OH - Doc 12.06.1840 (b). 128. OH - Doc 11.04.1840. 129. OH - Doc 25, 26 y 27.12.1839 y OH Doc 29.01.1840 (b). 130. OH - Doc 13.03.1840. 131. OH - Doc 31.01.1840 La referencia del barón Rouen, indicando el embarque de Manoel de Oliveira Arruda es anterior, por lo tanto, a la fecha registrada en Montevideo (OH - Doc 00.00.1839-1840). 132. OH - Doc 11.04.1840. 133. OH - Doc 00.00.1839-1840. 134. OH - Doc 02.01.1840.


Maria Inez Turazzi

135. Jornal do Commercio, 12 de enero de 1840. Sobre el tema, ver Karasch, 2000, exp. p. 412. 136. Una síntesis del tema y sus desdoblamientos en la ciudad hoy en día se encuentra en Turazzi, 2016, pp. 54-75. 137. OH - Doc 11.04.1840. 138. OH - Doc 29.01.1840 (a). 139. Cloquet y Bérard, 1841, pp. 69-100. 140. AD-Fr. Correspondance consulaire et commerciale, Río de Janeiro, t. 7 (18381842), Lettre de Rouen a Guizot, 30 de marzo de 1842. 141. OH - Doc 11.04.1840. 142. OH - Doc 16.06.1840. 143. OH - Doc 16.06.1840. 144. [Jean-Baptiste] Jobard, “Retratos fotográficos”, Jornal do Commercio, 10 de enero de 1840 (artículo transcripto del Le Courrier Belge); [Anónimo], “Uma experiência fisionômica”, Jornal do Commercio, 16 de enero de 1840. Sobre esos dispositivos, ver Freund, 1976 (“Los precursores de la fotografia”) y Ramires, 2014. 145. Jornal do Commercio, 1.º de mayo de 1839, ya mencionado en el capítulo 1. 146. OH - Doc 17.01.1840. 147. Machado de Assis, “Crônica da semana: Ao acaso”, Diário do Rio de Janeiro, 7 de agosto de 1864. Su texto será comentado en la Conclusión. 148. Luiz, 1827. El Jornal do Commercio corrigió el nombre del padre daguerrotipista en el artículo siguiente (OH - Doc 20 e 21.01.1840). 149. El editor comunicó, en el Jornal do Commercio, el 7 de mayo de 1836 (p. 1) que “el Jornal, que hasta ahora con 2 prensas llevaba 10 horas en imprimir, hoy queda pronto en 2 horas de trabajo y será distribuido en toda la ciudad y suburbios alrededor de las 6 horas de la mañana”. En 1909, el Jornal do Commercio pasó a tener una edición vespertina. Ver tb. http:// www.fgv.br/cpdoc/acervo/dicionarios/ verbete-tematico/jornal-do-comercio.

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150. Machado de Assis, “Crônica da semana: Ao acaso”, Diário do Rio de Janeiro, 7 de agosto de 1864, seguido por Ferrez, 1953, p. 7, y otros autores basados en su obra, entre ellos, Turazzi, 1995; 2010; 2016. 151. Kossoy, 2019. 152. Hercule Florence, “Polygraphia. Descoberta Brazileira”, Jornal do Commercio, 10 de febrero de 1840, p. 2. 153. [Anónimo], “Cautela com o daguerreótipo”. Jornal do Commercio, 20 de febrero de 1840, p. 1. Ver Turazzi, 1995, pp. 98-101. 154. Belchior y Poyares, 1987, pp. 62-63; MImp. Colección Geyer. Eneas Martins. “Franceses no Rio de Janeiro”. Manuscrito. 155. Sobre Daguerre y sus daguerrotipos, ver Bajac y Planchon-De-Font-Réaulx, 2003, pp. 138-163. 156. The London Journal of Arts and Science, vol. xv, 1840, pp. 120-123; Gernsheim, 1968, p. 104. 157. OH - Doc 12.06.1840 (b). 158. Taunay, 1925, v. 152, p. 891; Schwarcz, 1999, pp. 207-245. 159. amn, Registres des mariages section Égalité et Fosse, acta de matrimonio de Charle Comte y Marie Rsaly Bossy, 20 de agosto de 1796; amn, Registres des naissances section Halles et Jean Jacques, acta de nacimiento de Louis Comte, 1º de junio de 1798. 160. Bouche, 1987, p. 257. 161. Los datos sobre la vida de Comte en Montevideo, tras dejar el OH, se indican en la conclusión. 162. OH - Doc 18.01.1840. 163. Ferreira, 1977, 164, p. 214. 164. OH - Doc 28.12.1839. 165. OH - Doc 28.12.1839. 166. OH - Doc 18.01.1840. 167. OH - Doc 10.01.1840. 168. Los anuncios de Frédéric Sauvage fueron publicados hasta el final de año en el Jornal do Commercio (14, 16, 18, 20, 24 y 28 de diciembre de 1840).

169. OH - Doc 28.12.1839; OH - Doc 17.01.1840; OH - Doc 20 y 21. 01. 1840. 170. Reynaud, 1989, p. 29. 171. OH - Doc 20 y 21. 01. 1840. 172. OH - Doc 16.06.1840. Este libro estaba siendo concluido cuando un incendio devastó las instalaciones y el acervo del Museu Nacional, en el antiguo Palacio de São Cristóvão. 173. OH - Doc 12.06.1840 (b). 174. OH - Doc 20 y 21. 01. 1840. 175. Gernsheim, 1976, p. 108. 176. Sobre los daguerrotipos para Louis de Baviera, ver Reynaud, 1989, p. 33. 177. OH - Doc 20 y 21. 01. 1840. 178. Neves y Turazzi, 2006. 179. AN (Br). Arquivo da Casa Real e Imperial - Mordomia-mor, 1840, cx 11, pac 1, doc 10, 19, 32. 180. El Jornal do Commercio y el Diário do Rio de Janeiro describen las actividades de Luraghi. La compra está registrada en los libros contables de la Casa Imperial, citados por Guilerme Auler [pseud. de Ricardo Martim], en “Dom Pedro II e a fotografia (I)”. Tribuna de Petrópolis, 1 de abril de 1956. 181. Marques y Filgueiras, 2009, p. 2495. 182. [Anónimo]. “Mme de Storr e seu concerto”. Jornal do Commercio, 10 de agosto de 1840, p. 3. La nota “social” menciona las lecciones de Soulier de Sauve. 183. Vasquez, 1985. 184. OH - Doc 20 y 21. 01. 1840. 185. OH - Doc 20 y 21. 01.1840. El artículo sería transcripto en el O Recreio, de Lisboa, en setiembre del mismo año. Cuando informó el naufragio del OH, meses después, el Jornal do Commercio se refirió a aquella “galera francesa” como el “buque escuela que recordarán los lectores”. OH - Doc 14.08.1840. 186. La expresión es de Victor Hugo, en una carta para el amigo Charles Ribeyrolles. Apud Turazzi, 1995, p. 93. 187. OH - Doc 20 y 21. 01. 1840. Sobre la

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“metamorfosis conservadora” del fundador del Jornal do Commercio y otros pensadores liberales franceses que apoyaron al gobierno monárquico de Pedro II, ver Morel, 2002. 188. El canciller Taunay marcó la salida el día 24 de enero de 1840 (OH - Doc 00.00.1839-1840) y el Jornal do Commercio la salida del puerto el día 27 de enero de 1840 (OH - Doc 27.01.1840). 189. [Anónimo], “Variedades. Viagens”, Jornal do Commercio, viernes 31 de enero de 1840, p. 1. 190. Diário do Rio de Janeiro, 27 de enero de 1840. 191. OH - Doc 02.01.1840; OH - Doc 21.04.1840. 192. OH - Doc 21.04.1840. 193. OH - Doc 29.04.1840. 194. AD - Fr. Correspondance consulaire et commerciale, Rio de Janeiro, 1793-1901. “Lettre de Taunay au ministre”, 20 de diciembre de 1865. 195. OH - Doc 00.00.1839-1840. 196. OH - Doc 19.05.1840. 197. OH - Doc 19.05.1840. 198. OH - Doc 19.05.1840. 199. Carré, 1970, p. 28. 200. OH - Doc 31.01.1840. 201. OH - Doc 31.01.1840. 202. OH - Doc 29.05.1840. 203. Jean-Marie Baradère fue nombrado cónsul general en 1830 y negoció el reconocimiento de la Independencia y el tratado de comercio entre los dos países. AD-Fr. Personnel, 1.ª serie, carton 28, “Jean-Marie Raymond Baradère”. 204. AD-Fr, Correspondance consulaire et commerciale (Montevideo), v. 4 (1839-1842). Lettre du consul Baradère au ministre des Affaires Etrangères, 27 de abril de 1840. 205. OH - Doc 15.02.1840 (a) y OH - Doc 15.02.1840 (b). 206. OH - Doc 26.05.1840. 207. OH - Doc 16.06.1840. 208. OH - Doc 12.06.1840 (b). Ver Turazzi,

208

1995, esp. “Brasil: o ser e o vir a ser”, pp. 93-163; Ana Maria Mauad, “Imagem e autoimagem do Segundo Reinado”, En: Alencastro, 1997, pp. 181-231. 209. France. Collections complète des lois [...], 1841. Buchet, 2006; Marshall, 2009, pp. 261-264. 210. Nahum, 2017, pp. 86-91. 211. Carré, 1970, p. 28. 212. cadn. Archives de poste (Montevideo), Serie A, Navigation, 1838-1842. 213. OH - Doc 20.05.1840 y otros. 214. OH - Doc 12.06.1840 (b). 215. OH - Doc 20.06.1840. 216. OH - Doc 26.05.1840; OH - Doc 00.00.1839-1840. Los registros del pasaje del OH en Montevideo están marcados por el cónsul Baradère el 20 y 29 de febrero; sin embargo, el navío recién abandonaría la ciudad a principios de marzo. 217. Isabelle, 2006, p. 43; Schiaffino, 1940, p. 49; Petit, 2014, p. 16, pp. 319-337. 218. Saldanha y Zuniga, 2010, esp. p. 92. 219. OH - Doc 26.05.1840. 220. OH - Doc 30.05.1840 (a). 221. OH - Doc 20.05.1840 y otros. 222. OH - Doc 20.05.1840 y otros. 223. OH - Doc 20.06.1840. 224. OH - Doc 28.06.1840. 225. OH - Doc 12.06.1840 (b). 226. OH - Doc 04.07.1840. 227. OH - Doc 04.07.1840. 228. OH - Doc 28.06.1840 y OH - Doc 03.11.1840. Esta última carta, publicada en el Le Courrier Belge a fin de año, fue escrita el 30 de junio de 1840, por lo tanto después del naufragio, cuando Terloo planeaba el retorno a Europa. 229. Rama, 1972, p. 51. 230. Crouzet, 1998, pp. 57 y 255. 231. Dévrig Molés. “O crisol maçônico euroargentino”. En: Ridenti et al., 2006, p. 66. 232. Roa, 2016, pp. 52-58. 233. Isabelle, 1835. 234. Isabelle, 2006, p. xxvii; Petit, 2016, pp. 319-337.

235. La correspondencia de Orbigny, nacido en las cercanías de Nantes, se encuentra en http://correspondancefamiliale.ehess.fr/index.php?7437. 236. Varese, 2007, p. 29, nota 10; Petit, 2016, pp. 335-337. El cónsul en Montevideo indicado en “Consuls de France dans les villes et Ports des nations étrangères” era Roger Aimé. Cf. France. Almanach royal et national pour l’an 1839, p. 115 y Almanach royal et national pour l’an 1840, p. 114. 237. Sobre la institución, ver https://www. mnhn.gub.uy. 238. Schiaffino, 1940, p. 89. Según el autor, Vilardebó hablaba bien español, portugués, francés, inglés, italiano y alemán. Ver también Petit, 2016, pp. 319-337. 239. Turazzi, 2009. 240. Schiaffino, 1940, p. 49. 241. Devés-Valdés, 2007. 242. Jornal do Commercio, 27 de enero de 1840, p. 3. 243. Los periódicos uruguayos del período aparecen listados en Zinny, 1883. 244. Sobre las “vanguardias” y el tema de la modernidad en América Latina, ver Sanders, 2014. 245. OH - Doc 25.02.1840. La carta de Mariquita también se menciona en la historiografía con fecha 27 de febrero de 1840. 246. Clara von Sanden. “Una nueva tecnología, un nuevo negocio, una nueva arte...”. En: Broquetas et al., 2012, p. 24. Autores(as) latinoamericanos(as) se refieren a Mariquita como la “primera feminista” argentina. 247. OH - Doc 25.02.1840. 248. OH - Doc 25.02.1840. La transcripción del manuscrito fue corregida para facilitar la comprensión. 249. Broquetas et al., 2012, p. 25. 250. Turazzi, 1995, p. 48. 251. OH - Doc 25.02.1840. 252. Ferrari y Alexander, 1998, p. 82 y Gómez, 1986, p. 32. 253. OH - Doc 27.02.1840.


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254. OH - Doc 27.02.1840. 255. OH - Doc 06.03.1840 (a). 256. OH - Doc 29.02.1840. 257. Varese, 2013, p. 25. 258. Varese, 2007, p. 29. 259. OH - Doc 04.03.1840 260. OH - Doc 04.03.1840 261. OH - Doc 04.03.1840. Sobre las ediciones del manual, ver estudio de Beaumont Newhall, en Gernsheim y Gernsheim, 1968, pp. 198-205. Wood imagina que pudo haber habido un ejemplar a bordo del OH del boletín de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, del 4 de setiembre de 1839, con dibujos e información detallada del proceso (Wood, 1996, p. 114). 262. OH - Doc 06.03.1840 (a). Los argentinos Andrés Lamas y Miguel Cané, este último cuñado de Varela, eran redactores de El Nacional y comentaron el tema en las ediciones del 26 y el 29 de febrero. Apud Gómez, 1986. p. 35. 263. OH - Doc 06.03.1840 (a). 264. La investigación en el Centre des Archives Diplomatiques de Nantes se concentró en lo que se refiere a Uruguay, a las siguientes series y subseries cadn. Archives de Postes (Montevideo) : Affaires maritimes (1814-1848) ; Correspondance au Ministère de la Marine et des Colonies (1840-1858); Navigation 1838-1842) ; Dossier d’immatriculés (Louis Comte). No fue posible consultar las subseries Correspondance avec le ministère de Paris (1832-1840) ; Correspondance officielle et particulière (1841-1847 ; 1847-1856) ; Correspondance avec les autorités uruguayennes (1839-1841 ; 1841-1843 ; 1847-1851) ; Correspondance avec les autorités et les particuliers (18371842) ; Correspondance avec les autorités françaises, Stations navales (1840-1876). Esas series posiblemente traigan otros datos sobre el pasaje del OH por Montevideo y las actividades de Louis Comte en la ciudad.

“Cosa admirable y curiosa”: el daguerrotipo cruza el Atlántico Sur

265. Ver, al final del libro, Lista de los participantes y registros de a bordo del OrientalHydrographe (1839-1840). 266. OH-Doc 17. 03.1840. 267. OH-Doc 06.03.1840 (b).

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El puerto de Valparaíso, tomado del antiguo fuerte de Santo Antonio en 1833. Detalle del álbum de acuarelas del artista inglés William Smyth.

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El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

El cruce del Atlántico al Pacífico fue una ruta memorable para el capitán Lucas. Después de todo, le debía al Cabo de Hornos el reconocimiento adquirido en el entorno naval al pasar por allí en 1834 con el bergantín Le Trophée et Mathilde. Había hecho una buena parte del viaje con un “timón de la suerte” (“gouvernail de fortune”), la solución improvisada e ingeniosa que lo hizo llegar a su destino de manera segura.1 El puerto de Valparaíso, a su vez, le traía recuerdos familiares. Lucas y su mujer, Elisabeth, tuvieron a su segunda hija en la ciudad, poco antes de su regreso a Francia en 1835, después de más de dos años separados del resto de la familia.2 Desde entonces, el movimiento de navíos europeos y norteamericanos a lo largo de la costa de Chile venía creciendo significativamente. La estadística de navegación del consulado francés en Valparaíso informó de setenta y siete embarcaciones con bandera del país, de paso, a través de ese puerto, en 1839,3 veintiuna de

las cuales transportaban mercancías y colonos procedentes de Francia hacia Oceanía, y otras treinta y dos en dirección opuesta.4 Mucho antes, los franceses ya se aventuraban por el litoral chileno, muy codiciado por el contrabando de maderas y minerales, siempre duramente combatido por la Armada española. En el siglo xviii, sin embargo, también vinieron cartógrafos, botánicos y otros exploradores en expediciones que ahora contaban con el consentimiento de España.5 A principios del siglo xix, hombres de mar, como el capitán Gabriel Lafond de Lurcy, estuvieron en la región, dispuestos a emplear sus servicios en la lucha por la independencia de las colonias españolas. A su vez, el contraalmirante Rosamel se dirigió a Chile para promover el reconocimiento de su Independencia por parte de Francia y obtener la confianza de la joven República hacia la Monarquía de Julio. Entre 1824 y 1825, estuvo al mando de las estaciones navales de Brasil y del Pacífico y, 211


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El paso del Atlántico al Pacífico, por la región de la Patagonia, en un detalle del mapa de América del Sur, diseñado por A-H. Dufour, 1838.

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como forma de acercamiento, ofreció pasajes gratuitos en los buques de la Marina francesa a los chilenos que quisieran estudiar en Europa.6 En la misma época, el botánico francés Claude Gay y otros naturalistas realizaron el camino inverso, atraídos por la idea de implantar las primeras instituciones locales con un “carácter nacional”, como el Museo de Historia Natural de Chile, creado en 1830.7 En los años siguientes, el comandante Du Petit-Thouars dirigió las investigaciones arqueológicas en la región andina y el comandante Dumont d’Urville llegó a los glaciares de la zona sur a través de los puertos chilenos.8 Valparaíso era, entonces, un puerto estratégico en toda la zona costera que se extendía desde el sur de Chile hasta la prometedora California, con la creciente riqueza generada por la exploración del oro. El Estado francés asumía parte de los costos de su marina mer-

cante en las aguas del Atlántico Sur, del Pacífico o del Océano Índico.9 La navegación comercial de bandera francesa, aunque utilizara un equipo mixto, muy censurada por los desórdenes a bordo, representaba para la Monarquía de Julio los “intereses nacionales” dispersos por los puertos del planeta. Los propietarios y capitanes de buques mercantes ejercían constante presión sobre los comandos navales y los servicios consulares en la región del Pacífico para garantizar la seguridad de los negocios y de las tripulaciones, así como de los misioneros y colonos que se dirigían a Oceanía. El paso de Fernando de Magallanes, John Byron, Louis de Bougainville y muchos otros por la región de la Patagonia dio al mundo impresionantes testimonios de la naturaleza y de los habitantes del extremo sur del continente, poblando el imaginario europeo de gigantescas figuras humanas e inusuales formaciones geológicas. Por otro lado, las turbulencias vividas por la propia expedición, tanto en el mar, como en tierra, afectaban también el ánimo de los viajeros. Temíamos encontrar, al doblar el Cabo de Hornos, un mar aún más terrible que el que el Oriental tuvo que atravesar en el Golfo de Vizcaya.10

Con una combinación de ansiedad y preocupación, el capitán Lucas y su tripulación se enfrentaban ahora a uno de los mayores desafíos de la circunnavegación. Las dificultades de navegación en esas aguas eran conocidas y representaban una incertidumbre para cualquier viajero. Por prudencia u otras circunstancias, el itinerario inicialmente planificado por el OH se modificó una vez más: el capitán Lucas y su piloto optaron por no eludir el Cabo de Hornos, evitando así las


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El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

Perspectiva de Valparaíso, tomada por viajeros franceses, a principios del siglo xviii. Publicada en la obra Nouveau voyage autour du monde ; par monsieur Le Gentil (París, chez Flahaut, 1727).

corrientes y los icebergs de la región. La otra opción era seguir por el Estrecho de Magallanes, ruta consagrada en el primer viaje de circunnavegación, aunque sus aguas no eran tan profundas como se deseaba. Dejando atrás el Estrecho de Magallanes, el OH aún pasaría por la isla de Chiloé y la bahía de Talcahuano, antes de llegar a Valparaíso. Si bien, por un lado, el Pacífico ya no era más el mar desconocido y aparentemente calmo que había engañado a los navegantes del pasado, por el otro, todos sabían que el “gran océano” ya se había tragado cientos de barcos. La extensa costa de Chile, con sus accidentes geográficos, corrientes marítimas y vientos traicioneros, se convirtió incluso en una especie de cementerio submarino para galeones, fragatas y corbetas de diversas pro-

cedencias. En la segunda mitad del siglo xix, los nuevos barcos a vapor y acero se unieron a estos viejos veleros de madera que fueron olvidados en sus aguas. En 1901, Francisco Vidal Gormaz catalogó todos los casos de naufragio ocurridos en Chile hasta ese momento, de los que encontró algún registro. Esta sorprendente lista comienza con el barco español Santiago, de Fernando de Magallanes, en 1520, y termina con el barco inglés Ross Shire, en 1900. El historiador llegó a sumar mil trescientos treinta y seis siniestros, con la salvedad de que los datos no estaban completos, ya que muchas embarcaciones simplemente desaparecieron sin dejar rastro, como ocurrió durante el terrible terremoto de 1746. Cuando el desarrollo económico, la expansión comercial y el crecimiento de la flota 213


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

chilena aumentaron la circulación de navíos en sus aguas, aumentó también la cantidad de naufragios por año: solo en 1868, fueron cuarenta y cuatro; en 1876, llegaron a los sesenta. Las estadísticas de todo tipo, una novedad del siglo xix, transformaban los accidentes marítimos en cifras aterradoras. Ante esta imagen, Vidal Gormaz llegó a una conclusión que bien podría aplicarse al capitán Lucas: Del estudio de los naufragios se desprenden muchas lecciones para el marino joven, haciéndolo reflexionar respecto a las medidas adoptadas por los capitanes y pilotos que se han visto obligados a sostener variadas luchas con los elementos y los fenómenos, también variados, que se presentan en la vida de mar, que dan origen a los siniestros marítimos. Así el marino joven que se encuentre en casos semejantes recordará los variados procedimientos empleados anteriormente e ilustrará su juicio para obrar con discernimiento y mejor corrección en defensa de su nave y de la vida e intereses que le están confiados.11

La recopilación del historiador, que presenta en orden cronológico las circunstancias de cada naufragio y sus causas, naturales o humanas, también puede leerse como un vasto panel de la historia de Chile y su profunda conexión con la vida marítima. Entre los siglos xvi y xviii, muchos galeones españoles y corsarios franceses, ingleses u holandeses naufragaron en el mar de Chile, sin poder resistir las condiciones adversas de navegación, ni los abordajes enemigos que provocaban el incendio de los navíos. Hasta mediados del siglo xix, los casos registrados anualmente eran aproximadamente una decena. En 1823, sin embargo, las condiciones atmosféricas fueron 214

particularmente difíciles en varias regiones costeras de Chile, en una coyuntura política ya bastante convulsionada por el proceso de consolidación de la Independencia y la construcción del orden republicano. Los naufragios llegaron a los veintisiete casos, solo ese año, y buena parte de ellos en Valparaíso. Uno de los primeros estudiosos de las “obras de mejora” que comenzaron poco después en el principal puerto chileno, escribió: En realidad, la bahía de Valparaíso no ofrece un puerto. Es una bahía enteramente abierta, expuesta a casi todos los vientos, que engendran durante tres meses del año temporales de mayor o menor consideración, muchos excepcionalmente graves, que han traído las más deplorables consecuencias a los buques en ella fondeados y a las pocas obras artificiales ejecutadas para defender la ciudad.12

En julio de 1823, con el control del país disputado por varias facciones y los chilenos al borde de una guerra civil, Bernardo O’Higgins y su familia partieron al exilio en Valparaíso, un puerto aún traumatizado por la sucesión de naufragios ocurridos el mes anterior. Los fuertísimos temporales golpearon la ciudad durante tres días consecutivos, destruyendo docenas de pequeñas embarcaciones y al menos una veintena de navíos, entre ellos el Águila, el primero incorporado a la Armada chilena. La organización institucional de la joven república realizaba inversiones en la creación de tribunales, escuelas, bibliotecas, hospitales y, por supuesto, una Marina nacional bajo el mando del escocés Thomas Cochrane. En 1825, se construyó, finalmente, un pequeño muelle en Valparaíso, haciendo que el puerto fuese un poco más seguro para el ama-


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El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

rre.13 El capitán Lafond de Lurcy fue testigo de lo que podría ser una experiencia del género en su colección de viajes y famosos naufragios: No podré describir el horror de tal situación. Imagine un mar horrible rompiendo contra los costados de un buque en una noche oscura, torrentes de lluvia empujados con fuerza por el viento, mezclándose con el agua de mar paralizando nuestros movimientos; el crujido de la nave que se rompe, el miedo de ser alcanzado por una explosión o de ser arrastrado por las olas. Agregue a eso los confusos gritos de los marineros, el terror y la desesperación de todos, y tendrá una idea muy leve de nuestro naufragio.14

Acontecimientos distintivos y memorables, los naufragios eran reportados sistemáticamente en los Annales maritimes et coloniales, así como los rescates condecorados por la Marina francesa.15 La experiencia convocaba a los hombres a realizar acciones valerosas, enfrentar a la naturaleza y, en caso de sobrevivir, al reconocimiento del beneficio recibido. Jacques Arago también exploró las dificultades de un grupo de náufragos que lograron salvarse en una isla desierta de humanos y llena de pingüinos cerca de Montevideo, al escribir sobre las “cenas exóticas” que había probado en sus muchos viajes: Quince días después de nuestro triste naufragio, vimos flotar, sin emoción, a la suerte de la ola aventurera, algunos restos de la robusta corbeta, y casi nos regocijamos en nuestra catástrofe. La desgracia irreparable es la que mejor soportamos.16

Las “desgracias irreparables” vividas en el mar también se prolongaban en tierra.

El primer volumen de la colección de viajes y naufragios célebres publicada por el capitán Lafond de Lurcy, 1843.

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Acción de naufragar: se sabe que, entre los antiguos, los marineros que habían naufragado y a los que ese infortunio había reducido a la miseria, pedían limosna y llevaban en el pescuezo una imagen que representa la escena de su naufragio. Aquellos que eran muy miserables para pagar por el trabajo de un pintor llevaban en sus manos un bastón con tiras de paño y contaban, piadosamente, la causa de su desgracia, cosa que no precisaban hacer los portadores de cuadros.18

Entre la fantasía y la realidad: escenas de un naufragio en el diario de a bordo de uno marinero inglés, 1835.

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Cuando no se enfermaban en servicio o morían en un naufragio, los marineros, que ya no estaban en condiciones para la actividad, vagaban por las calles de ciudades portuarias, como borrachos, enfermos y mendigos.17 Auguste Jal describió, en un “glosario náutico” de 1848, el uso que estos hombres hacían de las imágenes de su propio naufragio:

Las imágenes e imaginarios en torno al naufragio, como un posible destino para cualquier viajero, como una de las desgracias memorables del hombre de mar o como un miedo difuso de la imprevisibilidad de la vida y la muerte, se pueden ver en la rica visualidad del tema, así como como en la abundante literatura sobre los viajes de la época, donde “el narrador, no sin cierta superioridad, actúa como un guía para un público que en realidad solo viaja alrededor de sí mismo o de su propia habitación”.19 A lo largo del siglo xix, la percepción colectiva de la vida marítima encontró en la representación plástica y ficcional de los naufragios una fuente sistemática de inspiración: oleaje furioso, efectos meteorológicos, náufragos amontonados y escenas llenas de teatralidad daban una perspectiva romántica a los dramas humanos. El éxito del lienzo Le radeau de la Méduse (“La balsa de la Medusa”), de Theodore Géricault, fue emblemático.20 Pintor y litógrafo, expuso en el Salón de Bellas Artes de París de 1819 una de las figuraciones más famosas del tema en la cultura visual del mil ochocientos.21 En 1816, el nuevo gobernador de Senegal y cientos de franceses que viajaban en La Méduse naufragaron en la costa africana. Ciento cincuenta


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marineros y colonos, sin los botes de rescate, dispuestos para los oficiales, improvisaron una balsa y navegaron a la deriva. Después de dos semanas de completa desesperación, incluidos actos de canibalismo, quince náufragos que lograron resistir fueron encontrados por un barco. La historia, contada por dos sobrevivientes, transformada en libro al año siguiente e inmortalizada por Gericault, se convirtió en uno de los eventos marítimos más célebres de mil ochocientos.22 Los viajeros del OH, naturalmente, compartían esos temores e imágenes cuando ingresaron a la expedición. Las corrientes y los vientos que podían ser fatales en el cruce del Estrecho de Magallanes no fueron las únicas razones para la inquietud de los oficiales y marineros, novicios y pasajeros del OH. La posibilidad de un conflicto armado en la región hacía que el paso a través del sinuoso desfiladero fuera aún más inquietante. El control de la Patagonia y la comunicación entre el Atlántico y el Pacífico era una cuestión militar y diplomática no resuelta, que involucraba directamente a Argentina y Chile, pero también a Inglaterra y Francia en su disputa por la supremacía en la región. En marzo de 1840, el OH estaba a mitad de camino, en Port Famine (denominación inglesa a Puerto del Hambre), cuando fue sorprendido por otro tipo de desgracia. El buque permaneció ocho días encallado en un banco de arena que no estaba marcado por las cartas geográficas.23 No es necesario conocer la jerga naval o comprender la navegación oceánica para imaginar las dificultades sufridas por la expedición en ese momento: un velero de las dimensiones del OH, “atascado” en pleno Estrecho de Magallanes. Cuando logró librarse del problema, Lucas escribió a los armadores Despecher y Bonnefin, deteniéndose en la descripción de la “admirable operación”

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

de la cocina destilatoria de Peyre y Rocher.24 Como siempre, las cartas enviadas por el capitán, publicadas en la imprenta de Nantes, solo traían buenas noticias... En la costa chilena, el OH hizo una breve parada en la isla de Chiloé entre el 3 y el 6 de mayo de 1840. El lugar era muy frecuentado por embarcaciones que, durante siglos, exploraban la caza de ballenas en el “gran océano”. Los balleneros de bandera francesa y, en general, de tripulación mixta, competían con los españoles, norteamericanos y otras embarcaciones en las aguas del Pacífico. Los motines a bordo y la revuelta de los marineros en tierra eran malos ejemplos y una fuente permanente de tensión en la región.25 Antes de fin de mes, la expedición llegó a la bahía de Talcahuano y su puerto, donde tampoco permaneció mucho tiempo, para salir desde Concepción hacia Valparaíso el 22 de mayo de 1840.26 El novicio Louis Lavernos, apodado “el grande” (1,76 m de altura) aprovechó la escala para desembarcar, con el permiso del comandante, y regresó a Francia con el pasaje ofrecido por el ballenero Le George, que se dirigía al puerto de Le Havre en Francia.27 El OH llegó a la bahía de Valparaíso, el 26 de mayo de 1840, con 72 personas, entre tripulantes y pasajeros. El balance no era muy alentador.28 Dieciséis alumnos franceses habían abandonado la expedición, con o sin el consentimiento del comandante y las autoridades consulares, y parte del estado mayor y de la marinería tuvo que ser reemplazada en escalas anteriores.29 Tan pronto como el grupo llegó a la ciudad, dos nuevos desembarques debilitaron aún más a la tripulación necesaria para continuar el viaje. El 10 de junio, el teniente Cocq, segundo capitán que embarcó en Montevideo para reemplazar a Daudé, desembarcado en Recife, desistió de 217


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Registro de “desarmamento” del OH en la Inscripción Marítima de Nantes, después del naufragio de la embarcación el 23 de junio de 1840.

proseguir y también pidió ser reemplazado en el estado mayor de la expedición.30 Además de él, un contramaestre y otros dos jóvenes desembarcaron “a pedido”, al igual que el profesor Vendel-Heyl y su hijo Emile, decididos a permanecer en Chile.31 En París, Le Moniteur Industriel dio noticias de la expedición a los lectores del periódico el 10 de mayo de 1840, con el artículo de Lucas sobre el tema del azúcar y las relaciones comerciales entre Francia y Brasil.32 En Nantes, el Lloyd Nantais resumió la carta, enviada desde Montevideo, con el mensaje de que “todo iba bien a bordo del OH”.33 Para el capitán, no había conflictos a bordo, y las perspectivas eran por demás prometedoras. Para las autoridades 218

francesas y belgas, en cambio, el panorama era diferente. El comandante Laplace, del Artemise, en su segundo viaje de circunnavegación, constató los “desórdenes a bordo del OH” y comunicó el hecho al ministro de la Marina, indicando que los jóvenes debían ser embarcados de regreso a Francia.34 Cuatro desertores terminaron llegando al puerto de Lorient, repatriados en su propio navío. Unos días más tarde, el comandante del Alacrity también informó al barón Roussin que el contraalmirante Dupotet, jefe de la Estación Naval del Atlántico Sur, había ordenado el embarque de cinco hombres al OH, cuya tripulación había sido diezmada por las deserciones ocurridas en Brasil.35 El ministro de la Marina, ante tantas malas noticias, envió correspondencia al ministro de Asuntos Exteriores esa misma semana. Dudaba de que el OH, a pesar de estos reemplazos, pudiese continuar la expedición con “alguna posibilidad de éxito”.36 A su vez, las autoridades belgas hacían pronósticos aún más sombríos. La entrada del navío en el puerto de Valparaíso fue informada por El Mercurio, periódico que aún hoy es uno de los más importantes de Chile.37 Se publicaba en la ciudad desde 1827 y, en el último año, había informado sobre el incendio del diorama y el “descubrimiento extraordinario” de Daguerre, así como el grabado en ácido en placas de daguerrotipia.38 Un mes antes de la llegada del OH, la demostración del proceso por parte del “abad Combes” en Río de Janeiro, basada en la transcripción del Jornal do Commercio (Río de Janeiro, 17 de enero de 1840), también fue informada por El Mercurio.39 La presentación de la invención era esperada, por lo tanto, con gran curiosidad y en las próximas semanas el periódico también transcribiría las publicaciones de Montevideo. La edición del primero de junio de 1840 cumplió con las expectativas, ocupándose de las carac-


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terísticas de la expedición. El escritor comentó que los “jóvenes de las más notables familias” de Francia y Bélgica tenían a su disposición una “rica biblioteca”, “instrumentos de física” y un aparato para tomar “la fisionomía de las razas humanas en los pueblos que visitan”. Para concluir, informó que también contaban con “un daguerrotipo a cargo del abate Comte (capellán de la expedición) que les proporciona las vistas más notables de las ciudades y lugares que frecuentan”.40 El nombre del sacerdote francés aparecía, ahora, correctamente escrito. El problema es que se había quedado en Montevideo y la información probablemente se basó en la lectura del periódico que llegó a Valparaíso antes que el propio OH.41 Esa misma edición de El Mercurio incluía el primer anuncio del “Sr. Sauvage”, “artista adjunto del OH” y “su ingenioso y útil descubrimiento”, el fisionotipo. En Valparaíso, una vez más, la novedad se presentó como un “invento” del joven que lo traía consigo. Como Frédéric Sauvage se había quedado en Brasil, era Joseph Sauvage quien seguía en el OH y, según el anuncio, traía consigo otro ejemplar del instrumento que también sabía utilizar. En Valparaíso, él también decidió abandonar la expedición y su desembarco fue registrado por el cónsul francés el 22 de junio de 1840.42 El anuncio se repetiría en El Mercurio hasta esa fecha, víspera de la partida del OH. Después de eso, no se publicó más, y se desconoce el rumbo seguido por Joseph Sauvage. El fisionotipo, por lo tanto, debe de haber permanecido con el joven, pues no estaba entre los instrumentos a bordo del barco en el momento del naufragio. El médico Gilles Thomas, a su vez, como lo había hecho en Brasil, publicó anuncios en El Mercurio, entre el 6 y el 17 de junio, sobre las consultas por el “método homeopático”

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

que “combatían con éxito” las “enfermedades de los ojos” y otras dolencias.43 Esas consultas, siempre con horarios diferentes para hombres, mujeres y niños, se dieron en la casa del “Sr. Manuel Blanco”. Oficial de la Armada española y, más tarde, miembro del Ejército Libertador, Manuel Blanco participó activamente en las luchas por la Independencia y de las disputas políticas posteriores, incluida la presidencia interina de Chile (1826). Fue el fundador de la primera logia masónica en el país, creada en 1825 y, después de la guerra contra la Confederación peruano-boliviana (1836-1839), se estableció en Valparaíso.44 Solía recibir a extranjeros que pasaban por la ciudad como invitados, una forma de sociabilidad muy común en esa época. Es posible que otros viajeros del OH se hayan alojado en su residencia. El “doctor Thomas” también publicó un anuncio el 1 de julio, después de haber “establecido domicilio” en una nueva dirección, con la información de que “las consultas para los pobres serán gratuitas”.45 Durante el período en que los miembros de la expedición se encontraban en Valparaíso, no hubo registro de que hubiesen empleado el daguerrotipo, pero es probable que el capitán Lucas tuviese la intención de hacerlo. Las demostraciones anteriores y la curiosidad en torno a la invención, desconocida en Chile y ya anunciada por El Mercurio, justifican la suposición. El 6 de junio, el periódico volvió a abordar el tema “debido a la visita a nuestro puerto de la corbeta francesa el Oriental”.46 Con el título “Estado Oriental del Uruguay”, El Mercurio reprodujo el extenso artículo “Descripción del daguerrotipo” de Teodoro M. Vilardebó, publicado en Montevideo el 6 de marzo,47 destacando una vez más la extensa red de información e imágenes sobre la daguerrotipia y su inventor construida por la prensa de la época. 219


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

En Bruselas, Le Courrier Belge comenzó la publicación de las cartas del barón Popelaire de Terloo en junio y, a fin de año, publicó aquellas cartas que envió desde Valparaíso. Terloo luego describió la topografía y la vegetación del Estrecho de Magallanes, los hábitos de caza y pesca de los habitantes de la Patagonia, entre otra información que recopiló con un español “abandonado en esa tierra salvaje”.48 También contó cómo los viajeros del OH pasaban su tiempo en Valparaíso, la excursión que hicieron a Santiago y su impresión general del país:

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considerar que ya estaban demasiado lejos del puerto. Este hecho sería mencionado por el comandante, algún tiempo después, como evidencia de que, en el momento del accidente, todos se consideraban muy alejados de la costa y sus peligrosas formaciones rocosas. Otros dos pasajeros eventuales eran los cónsules de Francia y Bélgica en Valparaíso, que también cenaban con los miembros de la expedición.51 Terloo recordó aquel momento:

A pesar de la constitución más liberal, el poder en Chile es bastante absoluto; este país parece encontrar eso muy bueno. Esta unión de una gran libertad con un poco de despotismo logra aquí, tal vez, la aplicación que se busca en Francia, sin poder conseguirla.49

Caminábamos tranquilamente por la cubierta superior, disfrutando de las delicias de un clima extraordinario y de un mar tranquilo y magnífico. Como nuestros amables huéspedes no habían avisado que se quedarían con nosotros hasta tan tarde, enviamos un expreso a Valparaíso para hacer saber a sus familias que se quedaban a cenar.52

El OH partió hacia Arica en la mañana del 23 de junio de 1840. La ruta cumplida hasta ese momento no había llegado a la mitad de lo previsto, los tramos más peligrosos del viaje estaban por venir y el estado mayor de la expedición ahora se reducía a un único oficial experiente, es decir, el mismo capitán Lucas. Tenía a bordo, como tenientes, a Gadebois y Briel y, como profesores, solo los belgas Moreau y De Moor. En tal situación, a muchos les hubiera parecido insensato continuar el viaje, pero este no era el caso del creador de una ambiciosa e inédita escuela flotante alrededor del mundo. Con buen clima y mar en calma, el OH zarpó de Valparaíso al mediodía, acompañado de pequeñas embarcaciones que querían despedirse de los viajeros hasta la salida del puerto, como era costumbre.50 Dos horas más tarde, dos capitanes franceses que compartían mesa con el capitán Lucas abandonaron el OH, al

En condiciones de navegación tan extraordinarias, nadie presentía lo que iba a venir. Las circunstancias del inesperado naufragio del OH se describen en los relatos de varios miembros de la expedición: el primero, en orden de importancia, es, por supuesto, el del mismo comandante Lucas. Escribió tres informes: el primero de ellos, al notificar al cónsul general de Francia del evento y su conducta, con fecha 24 de junio;53 luego ofreció una explicación más detallada al periódico El Mercurio, publicada el 27 de junio;54 dos días después, envió una breve carta a los dueños del navío.55 El texto dirigido al cónsul francés se refiere al lugar del accidente, indicando que se trata de la “punta más cercana al faro” de Valparaíso. Las explicaciones destinadas a los lectores de El Mercurio, que ciertamente conocían muy bien el lugar, no tienen ninguna indicación geográfica. Sin embargo, los editores, cuando las


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presentan en su periódico, se refieren a la Roca del Buey.56 La carta enviada a Nantes también menciona “la punta de Ruey [sic]”.57 El naufragio ocurrió frente al faro de Playa Ancha, en la entrada del puerto de Valparaíso, junto a una roca saliente llamada Roca del Buey (o Cabeza del Buey).58 Esta roca, con

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forma de cabeza de toro, se convirtió en un tipo de alerta bastante siniestra sobre la proximidad de otras rocas sumergidas, alrededor de la Punta de Valparaíso (hoy más conocida como Punta de los Ángeles), tal como se muestra en los mapas de época, reproducidos aquí. Este faro fue el primero instalado en territorio chileno

La escarpada y rocosa costa de Playa Ancha, en Valparaíso, sitio del naufragio de OH. Mapa de Valparaíso con las reformas proyectadas para el puerto de la ciudad, c. 1850-1860.

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El viejo faro de madera en Punta de los Ángeles (entonces también conocida como Punta del Buey), en Playa Ancha, a la entrada del puerto de Valparaíso, c. 1840.

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en 1837, y al equipamiento se agregó, un año más tarde, una construcción de madera vista por los viajeros del OH. Veinte años después, esta estructura sería reemplazada por la torre de hormigón que, hoy en día, es patrimonio histórico chileno y está instalada en otro punto de Playa Ancha.59 Conocedor de la región y del tema, Vidal Gormaz indicó en 1901 muchas causas no naturales de los naufragios en Chile: deficiencias en la construcción de los navíos, velas en mal estado, amarres inadecuados para la carga, incumplimiento de la legislación, falta de fiscalización y falta de estudios sobre las corrientes marítimas del litoral chileno.60 Y comentó:

Muchos mirarán con poco interés el contenido y objeto de estos apuntes, por no hallar en ellos narraciones como las que se leen en los naufragios célebres que se consignan en algunas obras francesas e inglesas, en que se ha buscado principalmente el solaz o el halago del espíritu; las impresiones fuertes, en contraste con la entereza y calma aparente del hombre de mar, en lucha con los elementos, a veces irresistibles e indomables; más, es preciso tener en cuenta que estos apuntes no están destinados a tal propósito, y que ellos se relacionan con los naufragios y las causas que los han motivado, siempre que las pruebas evidentes lo permitan.61


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Además de los informes dejados por el capitán Lucas, los hechos, las emociones y las controversias del naufragio también fueron narrados por Popelaire de Terloo, pasajero experimentado en negocios y observaciones por el mundo, por Champion de Villeneuve, joven aristócrata en su primera aventura marítima, así como por alumnos y pasajeros a los cuales los periódicos prefirieron dejar en el anonima-

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to al transcribir sus cartas. Incluso sin estar a bordo, el cónsul general de Francia en Chile también escribió sobre todo el asunto al ministro de Asuntos Exteriores en París, basándose en los testimonios recogidos. Estas narrativas, en general, expresan la posición y el temperamento de cada náufrago: una descripción esencialmente técnica y objetiva en la versión del capitán; memorable y detallada, en la pluma

Los restos de un naufragio en la bahía de Río de Janeiro, en la imaginación de un ilustrador alemán, c. 1840-1850. Al igual que otras estampas de la época, las construcciones de la ciudad y las montañas en el fondo corresponden solamente a una geografía imaginativa. La fotografía, aclamada por su exactitud y fidelidad, promoverá una profunda transformación en las representaciones del género.

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Las circunstancias del naufragio del OH, según el capitán Lucas62 El 23 de junio, con una brisa fresca del sudoeste, salí del puerto de Valparaíso. Estábamos a dos millas de la costa cuando el viento amainó: la marcha del navío se redujo a la de la corriente, que durante algún tiempo nos llevó hacia el oeste. Sin embargo, poco después observamos la falta de control de la nave y que nos acercábamos a tierra. Ordené que el navío fuera remolcado por dos chalupas y luego, partiendo desde el norte, esperaba poder salvar la embarcación. Mandé sondear; no se encontró fondo; a juzgar por las señales con las que contábamos no estábamos muy cerca de tierra, tuve la certeza de que escaparíamos de todos los peligros aparentes. Al sondear de nuevo, se encontraron dieciséis brazas de agua. Todos los peligros están a sotavento, me dijo el piloto: estamos a salvo. Apenas acabó de decirlo, el navío chocó. Habiendo perdido toda esperanza de salvarlo, maniobré para acercarme a la playa antes de que se fuera a pique, tras conseguirlo, lancé los mástiles para que sirvieran de puentes y aligerar el casco.

de los pasajeros; romántica e imaginativa, en la ingenuidad de los alumnos; cautelosa y burocrática, en el texto del funcionario. El capitán Lucas solo escribió a El Mercurio después de que el periódico publicara la noticia del naufragio, el 25 de junio de 1840. El artículo hacía referencia a los “rumores que circulaban” e invitaba al capitán o a algún alumno, a “explicar” lo que había sucedido.63 Luego, Lucas envió una larga carta al periódico, en contradicción con lo que decía ser el “principio general de guardar silencio sobre sus acciones”, pues temía que esto provocara “disputas y discusiones públicas que a ningún resultado conducen”.64 De hecho, la carta tenía que hacer más que explicar el accidente a los lectores que, para entonces, ya habían visto y escuchado mucho al respecto. Tuvo que responder a lo que consideró una “interpelación” 224

El periódico El Mercurio, de Valparaíso, el 23 de junio de 1840, el día del naufragio del OH. El relato del capitán Lucas sobre su conducta durante el naufragio será publicado por el periódico, cuatro días más tarde.

del periódico, aunque el redactor afirmase que solo quería dejar “su nombre bien parado”. El capitán se vio obligado a justificar su conducta para aclarar las dudas y rebatir las sospechas que se esparcían por la ciudad sobre su competencia y, lo que era mucho más grave, sobre su honestidad en el caso.65 Este es el tono de la respuesta, con una buena dosis de “contrariedad”: En cuanto a los rumores que, según el contenido de vuestro artículo, circulan sobre las causas del naufragio del Oriental, sabéis muy bien, Sr. Redactor, que hay individuos que manejan y conducen mejor los buques y asuntos ajenos que los suyos propios; empero, ya que estos se empeñan en saber lo que ha pasado, y que habéis querido haceros su intérprete, os ruego queráis publicar los detalles siguientes [...].66

Toda su argumentación muestra que, siguiendo las reglas habituales, condujo la situación de común acuerdo con el piloto y realizó diversas maniobras para evitar lo peor: al observar que el navío se aproximaba súbitamente a tierra, ordenó que dos embarcaciones menores descendieran para conducirlo y ale-


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jarlo de las traicioneras piedras de Punta de los Ángeles (en Playa Ancha); teniendo en cuenta que el navío sería destruido si anclaban, ya que quedaría golpeando contra las rocas, previó que tendrían más oportunidades si lo dejaban libre para que se acercara lo más posible a la playa, aunque “saltando de roca en roca”; haciendo caer el navío hacia el lado de tierra, concentró a las personas en el lado opuesto,67 cortó las amarras y utilizó el bauprés como un puente para facilitar el salvamento de vidas y bienes a bordo. Por esta razón, las anclas del OH permanecieron sin ser utilizadas, en los pescantes, causando tanta sorpresa entre aquellos que veían el navío tumbado, frente a la playa, sin estar fondeado, los días que así permaneció hasta desaparecer por completo. Después de todo, los habitantes de Valparaíso ya habían presenciado muchos naufragios... La información del capitán Lucas a los armadores Despecher y Bonnefin no fue muy diferente a la descripción de los hechos, ya dirigida al cónsul y al periódico, pero la carta comenzaba de manera patética: “es con tristeza y pesar que anuncio la pérdida total de su hermoso navío el Oriental”.68 Una vez dada la noticia más difícil, las otras tenían un tono bastante ameno: nadie resultó herido; se salvó lo que se pudo; todos ofrecieron ayuda en Valparaíso; los jóvenes querían continuar el viaje; estaba en la búsqueda de otro navío. Para concluir, Lucas informó: Solo tengo tiempo para anunciar que estoy enviando a París los dos periódicos de la ciudad que contienen los detalles de este lamentable accidente, para que, apareciendo en los periódicos de la capital, las familias interesadas en todo lo relacionado con el Oriental estén tranquilas sobre el destino de sus familiares.69

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Velero de tres mástiles obligado a “navegar en seco” (sin las velas) para resistir la fuerza de los vientos. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

Una “corbeta averiada”, en combate o por cualquier otra circunstancia, según el Le Magasin Pittoresque (París, 1840). La leyenda del famoso periódico ilustrado romantiza la escena: “Nuestro grabado representa una corbeta despojada de parte de sus mástiles [y] de casi todas sus velas y maniobras; ella cesó su fuego [armamento] y arrió su bandera. Antes tan elegante, tan bonito, ese navío parece haber perdido la vida. Vencido, en un estado de triste sumisión, espera que el ganador se detenga”.

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Las impresiones del hundimiento de OH, según Popelaire de Terloo70 Eran las 2:30 de la tarde. En ese momento no puedo olvidar esta circunstancia peculiar: el conde d’Arcel le preguntó al capitán si la roca aislada, visible a la distancia, era la misma en la que casi se había perdido en el pasado. El capitán explicó a los alumnos en la sección marítima cómo pasó milagrosamente a una distancia de seis metros de esa roca, llevado por las corrientes. Tan pronto como terminó esta explicación, la calma nos detuvo, y mientras observábamos el arrecife, vimos que nos dirigíamos a otro lugar de la costa llamado Placantcha [sic], lleno de piedras, contra las cuales el mar rompía con aún mayor violencia porque es aquí donde las corrientes se detienen. Al instante comprendimos el peligro que corría la nave. El mar estaba en bonanza, era imposible usar nuestras velas. Se pusieron dos barcos en el mar para remolcar el navío. Hasta entonces, prevalecían a bordo la alegría más viva y la mayor seguridad. Pensábamos en la cena y en nada más. Sin embargo, los marineros experimentados de nuestro Oriental, permanecían en silencio con una profunda inquietud. El capitán trató de doblar una punta que daba a la nave; si lo lograba, escaparíamos a todo peligro y nos encontraríamos a salvo de corrientes y rocas; pero, por el contrario, una fuerte marea vino a dar aun más fuerza a ese arrecife que nos entretuvo y nos hizo desviar con increíble violencia hacia la costa. Por cada golpe con el remo de los hombres en nuestros botes, nuestras canoas retrocedían algo más que una braza. Eran más de las tres. El capitán ordenó que las anclas y las cadenas estuvieran listas. Sondeamos: no encontramos fondo. Todos, en ese momento, estaban seriamente preocupados por la situación crítica en la que nos encontrábamos. Nos acercamos a la costa. Sondeamos de nuevo. Primero contamos trece brazas, luego ocho; y la corriente nos llevaba con una velocidad cada vez más aterradora. De repente, una desgarradora exclamación escapó de cada boca, como una sola voz: nos dimos cuenta de que estábamos perdidos. Habíamos tocado los acantilados y un golpe terrible derribó todo, haciendo palidecer los rostros. Ya teníamos suficiente conocimiento del mar para comprender que el navío estaba perdido. Nada tiene esta situación de sorprendente para los hombres de mar, más o menos familiarizados con todas las emociones de peligro; sin embargo, le aseguro que el dolor que ella nos hizo sentir es algo imposible de expresar. La fuerza del choque nos hizo, de algún modo, saltar sobre las rocas, y recibimos un golpe aún más violento que el primero, después del cual no sé cómo seguimos vivos. [...] De hecho, la nave era víctima de tremendas sacudidas y no conseguíamos ponernos en pie, cayendo constantemente unos sobre los otros. Para empeorar las cosas, el navío seguía en una creciente inclinación y, afectado por las corrientes, amenazaba con hundirse en cualquier momento. Estábamos a una legua de Valparaíso, sin ayuda, ¡qué futuro! El segundo de nuestros barcos no pudo acercarse a nuestro navío; se sacrificaba por nosotros y nos dimos cuenta desesperadamente de que se perdía sobre las rocas. Los que estaban allí, sin embargo, no se desanimaban y mostraron la mayor intrepidez; pero su devoción fue infructuosa. Tenían grandes dificultades para salvarse. En ese momento, que podía calificar de supremo, el capitán llamó a la sección marítima y pidió cinco hombres dispuestos a saltar al mar y rescatar el bote a nado. Diez se presentaron [...]. Se lanzaron a las olas sin pensar por un momento en el peligro inminente que los amenazaba; sin ver, por así decirlo, las afiladas rocas contra las cuales corrían el riesgo de ser despedazados. [...] ¡Ah! Amigo mío, te escribo después del peligro; ahora estoy tranquilo... ¡pero entonces! ¡Qué escenas! ¡Qué impresiones! ¡Son indescriptibles!

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Varios viajeros expresaron su admiración por la firmeza del comandante del OH en la conducción de todo el episodio y la valentía de la tripulación. Un pasajero, cuyo nombre no aparece en los periódicos de Bruselas y Nantes, escribió el 23 de junio: “nada mostraba la menor emoción en las palabras y la fisonomía del capitán Lucas”. Y agregó: “se multiplicaba, daba órdenes con su presencia de espíritu habitual y recomendaba a todos calma y silencio”.71 La opinión de Terloo no fue menos elogiosa: El señor Lucas mostró en este desastre todo lo que se podía esperar de un viejo marino, en cuestiones de prudencia y de sangre fría. Le debemos el haber dirigido, en cierto sentido, la pérdida del navío, de manera tal que llegó a tocar tierra sin romperse…72

Los náufragos del OH, todavía conmovidos por el inesperado accidente y la fortuna de estar con vida, también elogiaron el coraje de alumnos y pasajeros. Quien escribió el día 23 estaba impresionado por la actitud de un joven belga que decidió “regresar tres veces a bordo, a nado, y regresar sucesivamente a la tierra, para sujetar las cuerdas que servirían para el rescate de la tripulación”.73 El capitán Lucas, al darse cuenta de que el OH estaba perdido, pero ahora volcado y seguro, ordenó, entonces, las prioridades habituales: el rescate de un enfermo; luego mujeres y niños; finalmente, todos los que no sabían nadar. Terloo comentó que el cónsul belga no quería abandonar a sus compatriotas en ese momento crítico y, a pesar de toda insistencia, decidió permanecer a bordo. Los marineros de la fragata Avenir (francesa) y la corbeta Calliope (inglesa), junto a otros botes más pequeños que

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

estaban próximos, acudieron rápidamente al rescate de los náufragos.74 La aproximación, sin embargo, era difícil y arriesgada debido a las rocas y las corrientes: La esposa, la hermana y las hijas del comandante, así como el cónsul francés, fueron rescatados de inmediato. [...] Una vez que las damas y los niños fueron llevados a un lugar seguro, cada uno pensó en su propio rescate, tratando salvar la mayor cantidad posible de pertenencias. Varios se arrojaron al agua y llegaron a tierra, la mayor parte, sin más consecuencias que algunos hematomas. Otros, más tranquilos, pensando en quienes no podían nadar, se dedicaron con un coraje inexplicable a ayudarlos a llegar a tierra.75

Aquellos que no sabían nadar necesitaron ayuda para evitar ahogarse dentro de la propia nave. Algunos, ya con el “agua por la cabeza”, como el propio Terloo, abandonaron el OH a través de la solución rápidamente organizada por el capitán Lucas, con el mástil de la proa arrojado hacia tierra. Uno de los náufragos dijo que prefería “ese procedimiento improvisado a los buques enviados por barcos franceses e ingleses”.76 Otros incluso pudieron salvarse “secos”, aunque cruzar sobre las rocas por este “puente” también planteaba algún riesgo. Los que no escaparon del agua estaban en peor situación, porque la ropa estaba completamente mojada y la ciudad, a algunos kilómetros de distancia. En cualquier caso, Champion de Villeneuve agradeció: Para salvar nuestras pertenencias, nos quedamos todo el día en el agua hasta la cintura, pero, afortunadamente, aunque estaba bastante frío, nadie se enfermó.77 227


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Una semana después del naufragio aún proseguía el rescate de las mercancías a bordo, ya que el OH todavía estaba entero en la orilla. El mar se había mantenido relativamente en calma, y el “puente” facilitaba la entrada y salida al navío para “salvar todo lo que fuese posible”, incluidos los víveres, vinos y otras provisiones.78 Con un lado de la nave más afectado por el agua que el otro, Terloo se consideró entre los más afortunados, al menos en este aspecto: Desde el primer día del naufragio, la cubierta inferior y la bodega se llenaron de agua, de modo que los estudiantes que ocupaban esa parte del navío no pudieron encontrar ningún vestigio de sus pertenencias. Los que estaban alojados en el castillo de popa fueron más afortunados, sin exactamente serlo, y como soy de este grupo, pude recuperar mis libros y mi guardarropa.79

Sin embargo, muchos temían que el barco se quebrase y que los bienes que aún quedaban en su interior fuesen a parar al fondo del mar.80 Por otro lado, los náufragos no solo se afligían por los daños causados por el agua. Había otros riesgos en ese momento, y por esa razón, el gobernador de Valparaíso, Juan Melgarejo, envió ayuda que “no podía considerarse inútil”, observó Villeneuve con cierta ironía.81 Los hombres del gobernador pasaron a vigilar todas las pertenencias retiradas del navío.82 Terloo criticó a la propia tripulación del OH por aprovecharse de la desgracia de los otros viajeros: Además, todos los pasajeros se condujeron admirablemente; por el contrario, los hombres de la tripulación no merecían elogios: se aprovecharon de nuestra desgracia para 228

apropiarse, digamos, para robar, todo lo que pudieran saquear de nuestros objetos.83

Sin embargo, los relatos del naufragio no aportan ninguna información, en particular, sobre la cámara de daguerrotipia. Se sabe, no obstante, que el capitán Lucas salvó, además de los registros de a bordo y de la tripulación del OH, los instrumentos de la expedición y sus propias pertenencias. Uno de los alumnos, elogiando el comportamiento del profesor Moreau, escribió: Fue el último en permanecer en el barco para ayudar al valiente capitán Lucas a poner a salvo los instrumentos en las embarcaciones inglesas que vinieron a socorrernos, y se retiró en el último barco con el oficial que los transportaba.84

Lucas argumentó, para los lectores de El Mercurio, que solo el navío estaba asegurado, pero que este no le pertenecía. Los alimentos, instrumentos y obras de literatura y ciencia que componían sus bienes, decía, habrían representado “una gran pérdida” de haberse hundido. Pero Lucas se propuso proclamar que esta pérdida no sería mayor que “la aniquilación de la idea que había concebido de promover la educación de algunos jóvenes franceses a través de las visitas a todos los pueblos de la tierra y fraternizar con ellos”.85 El OH terminó así su vida en el mar y el casco de la nave, como solía ocurrir en la región, se vendería a los carpinteros de Valparaíso. Después de unos días, sin embargo, el clima empeoró y se hundió para siempre. El testimonio de Villeneuve revela que muchos querían continuar el viaje y que se reunían dos o tres veces al día para discutir qué hacer, con dos embarcaciones ya en vista.


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El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

La expectativa de los náufragos, en el relato del joven Champion de Villeneuve86 El Oriental está perdido. Su carcasa todavía lucha contra las olas y las corrientes; en poco tiempo, con la menor ráfaga de viento, todo habrá desaparecido, y solo los restos anunciarán en la playa la infelicidad ocurrida. [...] En cuanto a mí, pasé una noche muy agitada, a pesar de toda la calma y la filosofía con la que me lo tomé; el drama de la tarde me sacudió un poco y me hizo pensar en nuestro futuro. ¿Qué nos espera? El viaje está suspendido; ¿cómo y de qué manera volveremos a Francia? Todavía no sé qué nos va a pasar; quizás, tengo esa dulce esperanza, continuemos nuestro viaje en un barco más pequeño; es una idea que abrazamos vivamente. Ahora que ya comenzamos, debemos terminar nuestro hermoso viaje: ya estamos muy avanzados, todos hemos adquirido los hábitos del mar, todos están desbordantes de pasión, por lo que debemos intentar fletar o comprar otro navío con lo que queda de los fondos de la expedición. Parece que con la ayuda del cónsul francés eso será posible, lo que se decidirá dentro de unos días. Si este proyecto fracasa, veremos nuestras condiciones y cada uno regresará a Europa por sus propios medios o con la ayuda de los cónsules. Si la expedición continúa, estaremos en ruta nuevamente en menos de un mes.

Mientras tanto, los habitantes de Valparaíso, intrigados desde el principio por las razones del naufragio, estaban aún más interesados en el destino de los propios náufragos. El joven comenta que, tras una estadía de casi tres semanas, eran objeto de gran curiosidad para los habitantes del lugar. Al recordar las emociones del día, Villeneuve también comentaba el buen humor entre los miembros de la expedición: “antes del anochecer, todos, sin excepción, estaban en tierra y, por la noche, volviendo a Valparaíso, ya habíamos recuperado nuestra alegría”.87 Pensando en el espectáculo que acababa de presenciar, resumió en una frase el espíritu de una época: “a todos nos pareció que un naufragio era algo hermoso y que valía la pena ser visto”.88 Quedaban, ahora, las dudas y los anhelos... Alumnos y pasajeros confiaban en el apoyo oficial para continuar la expedición o

regresar a Europa. La presencia de los cónsules de Francia y Bélgica en el naufragio del OH bien podría haber facilitado ese apoyo y el juicio de las autoridades respectivas sobre el comandante Lucas, pero esa presencia parece haber vuelto la situación aún más difícil para todos. Hippolyte Serruys, hombre de negocios de una familia belga que se estableció en Chile, se retiró a Santiago poco después del accidente. Albert Huet, “alumno-cónsul” en Valparaíso, regresó a Francia poco después por problemas de salud.89 El que, de hecho, abordó toda la cuestión del OH con el capitán Lucas, los alumnos y, por supuesto, el Ministerio de Asuntos Exteriores en París, fue Henri Nicolas Cazotte.90 Funcionario de carrera y conocedor de la región, había servido en Río de Janeiro, Lima y, como cónsul de Valparaíso, estaba en Chile desde hacía algunos años. En 1836, cruzó el Atlántico a bordo de La Bonite, 229


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participando durante algunas semanas del célebre viaje de circunnavegación. En 1839, fue nombrado cónsul general de Francia en Santiago. Ejerció con convicción la idea que se hacía del cargo: ser un “pequeño tirano” de la diplomacia francesa.91 Al año siguiente, decidió ocuparse personalmente de los asuntos de Valparaíso, considerando la proximidad a Santiago y el clima más “recomendable” para su salud.92 Cazotte envió al ministro de Asuntos Exteriores una extensa correspondencia sobre todo el tema de OH, luego transmitida al almirante Duperré, el ministro de la Marina, quien aprobó completamente la forma en que condujo el caso.93 Para continuar el viaje de circunnavegación, el capitán Lucas también solicitó ayuda al cónsul Cazotte, así como a los comerciantes franceses de Valparaíso que estuvieran dispuestos a pagar por ello. Estaba, en principio, dispuesto a renunciar a su propia remuneración, ofreciendo como garantía de pago los contratos de la expedición, aunque afirmara que la pérdida de varios papeles en el naufragio no le dejaba “la posibilidad de probar de manera concreta y bastante positiva que tenía en Francia, efectivamente, los valores suficientes”.94 Lucas evocó el “espíritu nacional y filantrópico” del emprendimiento para obtener esta ayuda, utilizando un argumento que tenía todo para ser convincente: Los sacrificios que todos estamos dispuestos a hacer para continuar y que, por mi parte, ascienden a más de 30 000 francos [...] clasifican esa iniciativa hoy, si no hubiese sido ya considerada, entre las pocas, nacionales o filantrópicas, financiadas con sacrificios y desilusiones por quienes las realizan y se conforman, como compensación, con la gloria de haberlas fundado. 230

Consecuencias del naufragio, según el cónsul Henri-Nicolas Cazotte95 El naufragio ocurrió a las cuatro de la tarde. El mar que, en general, rompe con la mayor violencia en ese lugar, por una inesperada fortuna, estaba muy tranquilo en ese momento y, por lo tanto, fue posible poner inmediatamente en tierra a los pasajeros y a la tripulación sin ningún accidente. Alertados sobre el triste acontecimiento, fuimos inmediatamente a la escena, acompañados por el Sr. Gobernador de Valparaíso, quien se apresuró a facilitar los medios para comenzar el rescate del navío. El almirante inglés Ross envió,96 a su vez, todos los barcos de la corbeta La Calliope, anclada en el puerto. La mayoría de las provisiones, velas, anclas y otros objetos se pueden quitar del barco; pero hay pocas esperanzas de aprovechar el casco, que se destruirá con la primera brisa del norte. El fin de esta expedición, que contó con el consentimiento de Francia y la protección de Bélgica, que había comenzado bajo votos tan auspiciosos, es aún más deplorable porque los jóvenes, a quienes debería beneficiar, hoy se encuentran a cuatro mil leguas de su tierra natal, sin recursos, la mayoría sin ninguna otra prenda más que la del momento del naufragio y algunos (los que nadaron para traer a tierra una cuerda por la cual poder ir y venir) no tienen otra más que la prestada por sus compatriotas. Me propuse socorrer a todos los náufragos, muchos de los cuales no tienen 18 años. Los he puesto en varias casas, asignándoles una piastra por día para su comida y alojamiento, lo cual es muy poco en este país donde la vida es tan cara; y proporcioné las ropas más indispensables para quienes lo necesitaban.


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En este sentido, no tengo nada que desear, la confianza, el apego y la devoción que tengo la felicidad de inspirar a todos mis viajeros sin excepción, después de nueve meses de viaje y un naufragio, demuestran lo que hemos hecho y lo que todavía podemos hacer [...]. Sería beneficioso para el país continuar, e insisto en este punto, solo para el país [destaque en el original].97

Las dificultades para asumir los gastos de mantenimiento de los náufragos en la ciudad, sin comprometer los recursos del tesoro, estaban siendo consideradas por Cazotte, quien aprobó el mismo día la propuesta de continuar el viaje. En esta ocasión, llegó a demostrar cierta simpatía por el capitán Lucas: El puerto de Valparaíso fue, por lo tanto, dos veces desastroso para él, y sin embargo, esta última expedición, que honra a quien

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

la concibió, debía merecer por su devoción, quizás aventurera, otro resultado.98

Vista de Valparaíso, en 1833. Álbum de acuarelas del artista inglés William Smyth.

El apoyo del cónsul consistió, de hecho, en recurrir a la red de comerciantes franceses establecidos en Valparaíso, “la mayoría mis amigos”, con valores que le parecían razonables para financiar la expedición. Después de unos días, sin embargo, estos comerciantes abandonaron el emprendimiento, demostrando cierta desconfianza hacia el comandante del OH y su interés real en concretarlo.99 Luego, Lucas propuso que el gobierno francés costease solo el resto del viaje. Ofreció como garantía nuevos contratos, que serían reconocidos por el cónsul, firmados por los alumnos y luego pagados por sus familias en Francia. Cazotte no aceptó: dijo que no tenía la misma autonomía que el colega belga sobre los recursos oficiales y, además, los alumnos eran menores, por lo que cualquier valor 231


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adelantado por el comandante, sin el conocimiento de los padres, se consideraría “un abuso de confianza”.100 Mientras que las conversaciones seguían sin ningún resultado práctico, los jóvenes Appert y Oreille de Carrière buscaron al cónsul Huet y solicitaron su repatriación en un navío comercial que partía para Francia. Por cierto, el propio cónsul dejó Valparaíso en esta embarcación.101 Lucas enfureció al saber que la solicitud había sido autorizada y acusó al cónsul francés de “favorecer la deserción de los alumnos” y “destruir una empresa que le costó los mayores sacrificios”.102 El comandante del OH también conocía la ley: “me encuentro en relación con estos señores y sus familias en el caso previsto en el artículo 296 del Código de Comercio”.103 Completando el argumento, concebía su autoridad como la de un “padre”, y no desde la posición de capitán de navío. Finalmente, solicitó que se comunicara su carta a los otros jóvenes para que no siguieran el ejemplo. Las acusaciones eran graves: Permítame señalar, Sr. Cónsul General, que los jóvenes se embarcaron como novicios bajo mi mando, [y] el señor los embarcó en el Bonne Clemence, sin preocuparse por si teníamos asuntos financieros que resolver. Finalmente, considero que las conveniencias, consideraciones, procedimientos y reglamentos, así como los intereses de la expedición, han sido completamente ignorados con la medida adoptada en relación con los dos menores.104

Indignado por las palabras del capitán y las acusaciones que hacía en público de que estaría impidiendo la continuación del viaje, Cazotte respondió con sarcasmo, utilizando 232

el poder con el que contaba.105 Si el comandante estaba en condiciones de hacer sacrificios para continuar la expedición y asumir los gastos para el bienestar de los alumnos en Valparaíso, ordenaba el fin inmediato de toda la ayuda a los náufragos: Como el señor me anuncia hoy no necesitar más ayuda, ya que esta es la interpretación natural que le doy a su carta, y al mantener el lenguaje que ha presentado desde el primer día de su desgracia, declaro que no soy celoso para retirar el mandato que le fue confiado y con mucho gusto le dejo al señor la satisfacción de hacer lo que crea conveniente por el interés de los jóvenes y sus familias. Mi misión ha terminado e invito al Sr. cónsul francés en Valparaíso a suspender la pensión alimenticia que reciben los pasajeros, profesores, estudiantes y marineros del Oriental.106

A partir de este momento, el antagonismo entre Lucas y Cazotte en la percepción de la autoridad sobre los novicios y del papel que desempeñaban en tal situación hizo que sus posiciones fuesen inconciliables. El cónsul reiteraba su competencia legal sobre la tripulación francesa, a pesar de la “autoridad completa y absoluta” que Lucas reclamaba para sí mismo y de los contratos firmados por sus padres.107 Los jóvenes habían sido registrados como novicios en la tripulación del OH por la Inscripción Marítima de Nantes y la legislación era clara en ese aspecto: Las ordenanzas navales autorizan a los cónsules a organizar la repatriación de los marineros náufragos y proporcionarles medios de subsistencia hasta el momento de su embarque. Estos gastos son


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La traicionera bahía de Valparaíso, en un mapa elaborado por un ingeniero hidrógrafo de la Marina francesa, 1838. La letra “R” en el área punteada alrededor de Punta de Valparaíso o Punta de los Ángeles, en Playa Ancha, indica la existencia de rocas sumergidas. Este mapa fue incluido por Claudio Gay en su Atlas de historia física y política de Chile (París, 1854).

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responsabilidad del Estado solo en caso de que las víctimas del siniestro se hallaran en completo abandono.108

Para complicar aún más la situación, Cazotte no consideraba “desertores” a aquellos que querían abandonar la expedición, una decisión que reduciría aún más los pagos a los que Lucas tenía derecho, de acuerdo con las “Condiciones de admisión al buque-escuela”. El cónsul creía que, para ese momento, el capitán solo podía comprar o alquilar “una goleta o un bergantín, a bordo de la cual sería imposible tener las mismas comodidades que en el Oriental”. Además, los profesores que continuaban en la expedición carecían de “toda utilidad” para la instrucción de los jóvenes.109 Y preguntaba: Las condiciones de alimentación, el número de escalas y el tiempo de permanencia en los puertos también se modificaron, como lo demuestra el nuevo prospecto elaborado por este capitán. ¿Sería justo, entonces, considerar desertores a los jóvenes que declaran no desear seguir el viaje en circunstancias tan diferentes (las cuales enumero aquí solo una pequeña parte)? ¿Las familias no se opondrían a una autoridad que cerrase los oídos a tan bien fundadas quejas?110

Lucas, por otro lado, en un tono más suave, pero aún irónico, le recordó al cónsul que el contenido de su carta no podía superponerse con las ordenanzas reales, ya que estas garantizaban la protección del Estado a los jóvenes, a la cual tenían derecho. Lo que decía, entre líneas, era que Cazotte debía cumplir con su función y socorrer a los náufragos, incluso con la continuación del viaje. En medio 234

de este fuego cruzado, un grupo le escribió al cónsul implorándole regresar a Francia. Doce jóvenes (diez alumnos, un pasajero y uno no identificado) explicaron la desesperada situación en la que se encontraban, desde que se había suspendido la ayuda diaria, dejando los gastos a cargo del capitán Lucas. También exigieron al cónsul que reforzara la solicitud a las familias para costear el regreso, sin lo cual no podrían pagar el pasaje.111 La dificultad de los belgas era aún mayor: como no podían ser repatriados por los buques de guerra de la Armada francesa, dependían de la buena voluntad de los comandantes de los buques mercantes. La renuncia de los alumnos y la falta de fondos para el resto del viaje terminaron, definitivamente, con la expedición del OH. En agosto de 1840, Cazotte anunció al ministro que todos los que desearan regresar a Francia viajarían a bordo de los navíos Courrier de Manille y Bonne Clémence, el primero con destino a Le Havre y el segundo en dirección a Burdeos. Finalmente, también expresó las sospechas que acumuló sobre el capitán Lucas: Entonces tuve algunas dudas acerca de su buena fe en tal circunstancia, preguntándome si realmente tenía la intención de seguir con el viaje o si era su interés querer continuarlo. [...] El capitán Lucas, que me acusó de haber superado los límites de mis atribuciones por haber consentido la repatriación de dos jóvenes que no querían ser parte de la expedición proyectada, bien supo enviarlos de vuelta al consulado cuando fue necesario pagar sus gastos en Valparaíso y decidir los medios para que regresaran a Francia.112

En Londres, el Lloyd’s List informó el 29 de septiembre de 1840 sobre el “naufragio


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total” del “navío francés que viajaba alrededor del mundo” con “pasajeros y tripulación a salvo”.113 En Bruselas, el asunto fue publicado el 2 de octubre de 1840. Esa misma semana apareció en la prensa de Nantes y solo a principios de noviembre en Le Moniteur Universel en París.114 Con respecto a las familias, los lectores y el compromiso de Jobard con el capitán Lucas, el primer artículo sobre el naufragio en Le Courrier Belge incluía la siguiente nota: Nos apresuramos en tranquilizar a las familias belgas, para quienes las noticias del naufragio del l’Hydrographe, estarán, sin duda, llenas de aprehensiones dolorosas. [...] Además, en Bélgica, todo lo que concierne a la interesante expedición del l’Hydrographe se lee con gran entusiasmo por las familias que tienen a sus familiares a bordo de este navío.115

Le Courrier Belge reprodujo la carta del 23 de junio y, a lo largo del mes de octubre, los periódicos de Nantes y Bruselas transcribieron otras cartas de otros viajeros sobre el naufragio del OH. La correspondencia del capitán Lucas para Despecher y Bonnefin recién llegó a finales de octubre, recibida “a través de Inglaterra”, cuando ya se conocían varios informes sobre el naufragio.116 Los propietarios del buque también estaban recibiendo, en este punto, muchas solicitudes de noticias de las familias, bastante angustiadas por la situación de sus hijos.117 Luego encargaron la impresión de un prospecto a ser distribuido en Francia y Bélgica. El accidente era conocido, pero el impreso contenía lo que los padres realmente querían saber: todos estaban bien y ninguno sufrió lesión alguna. Había otra información importante, enviada por el

capitán Lucas: “salvamos todo lo que pudimos del buque”.118 El viaje había terminado, pero el largo proceso de resolver lo que cada uno tendría que recibir o pagar apenas había comenzado. La contabilidad de la expedición se tornó aún más complicada: las devoluciones debían ajustarse a las cantidades efectivamente depositadas por las familias, los anticipos otorgados por el capitán durante el viaje debían ser quitados del resto del sueldo de la tripulación, los activos ahorrados por la venta de los bienes rescatados debían contabilizarse en el saldo general, y así sucesivamente. Además del seguro del navío, Despecher y Bonnefin tenían el poder firmado por Lucas, el 4 de setiembre de 1839, que les otorgaba la facultad de recibir y dar de baja cualquier pago relacionado con los alumnos.119 Ahora también era necesario discutir la división de los valores eventualmente obtenidos por la venta de piezas del barco, provisiones y objetos que podrían reducir los perjuicios a uno y otro lado. Lucas, como todos creían, había sufrido una pérdida moral más que financiera.120 Los armadores tampoco podían quejarse: el seguro del Oriental cubría la mayor pérdida y, a pesar de las disputas en Francia y Bélgica, los pagos de los alumnos

Anuncio, como resultado del naufragio del OH, publicado en El Mercurio los días 17 y 18 de julio de 1840.

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serían revertidos hacia ellos. Pero había muchos reclamos a los cuales responder... Desde finales de enero de 1840, Despecher y Bonnefin ya escribían al gobierno belga, utilizando el poder otorgado por el capitán Lucas, para cobrar los gastos en que habían incurrido sus alumnos.121 Las autoridades del país, sin embargo, habían recibido al mismo tiempo la carta de Emonce sobre los gastos en Nantes, antes de la partida, que no habían sido previstos.122 El capitán y los armadores tuvieron que justificar esos valores, considerados “exorbitantes” por las autoridades belgas, asegurando el buen comportamiento de sus alumnos, inicialmente bajo sospecha.123 Durante meses, Despecher y Bonnefin reclamaron esas sumas.124 Aunque Soulier de Sauve había dejado un poder en Bruselas, autorizando al notario Bouvier a recibir tales pagos, los armadores no reconocían el documento y argumentaban que el profesor había abandonado la expedición en Río de Janeiro.125 Enterados del naufragio después de recibir la carta del capitán Lucas, intentaron asegurar al menos el pago del primer año del viaje.126 Los ministros belgas, informados por Emonce sobre toda la cuestión de la indisciplina, se molestaron aún más con la noticia del final de la expedición. Los costos ahora aumentarían por los gastos de repatriación que incluían, además de los alumnos, al profesor Moreau.127 Durante más de un año, las cuestiones relacionadas con la naturaleza legal, la contabilidad detallada y el controvertido pago de dichas deudas llevaron a un amplio debate entre los armadores franceses y el gobierno belga. En Francia, Despecher y Bonnefin también enfrentaron grandes dificultades. El 31 de mayo de 1840, comenzaron a reclamar la mitad de la cantidad depositada por 236

Carta de los armadores Despecher y Bonnefin para la Inscripción Marítima de Nantes, que acredita la participación de los estudiantes belgas Emonce y Verelst en OH, 13 de octubre de 1840.

las familias antes del viaje, de acuerdo con las Conditions d’admission sur le Bâtiment-école (“Condiciones de admisión al buque-escuela”), que aún no había sido descontada.128 El contrato que habían firmado era claro, pero el notario Bertinot, en París, se negó a realizar dicho pago, alegando que las familias habían presentado varias quejas sobre los incidentes a bordo de la expedición. El National de l’Ouest y el Lloyd Nantais ya habían transmitido a las familias, desde el 15 de febrero de 1840, las noticias publicadas inicialmente en el Journal du Havre sobre los duelos, los motines y las primeras deserciones del OH.129 Por lo tanto, los padres de los alumnos se oponían a la en-


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trega de las cantidades depositadas. El asunto terminó en los tribunales, y en agosto, aún sin saber del naufragio, el Tribunal de Apelación de París recusó los argumentos de los abogados de Bertinot y de las familias, ordenando que se entregara la mitad de la suma a los armadores, para que las cantidades llegaran a manos del capitán Lucas. Los jueces consideraban que el capitán no podía ser privado de las “sumas adquiridas de acuerdo con los estatutos de la expedición y que, además, eran indispensables para el reabastecimiento del navío y las necesidades de la tripulación”.130 A medida que circulaban noticias y comentarios sobre el final de la expedición, las sospechas de una pérdida voluntaria aumentaban y los pagos se hacían más difíciles. El fraude era más común de lo que podían suponer los lectores de viajes célebres. Debido a ello, los cónsules tenían la obligación de “saber si el accidente podía atribuirse o no a algún delito, ofensa u otro engaño del capitán, o a cualquier connivencia para engañar a los aseguradores”.131 Cazotte no hizo una acusación formal al capitán Lucas porque no era fácil demostrar que su conducta había sido criminal. Sin embargo, la mera sospecha de un comportamiento dudoso causaba daños irreparables a la reputación de un comandante. Las razones no habrían faltado para un “naufragio provocado” y con ello, el resultado anticipado de una expedición ya condenada al fracaso: la indisciplina a bordo, la desvinculación de los profesores, la censura de los comandantes navales, la desconfianza de los agentes consulares, el desembarco y la deserción de varios alumnos, el descontento de las familias, el seguro que podría obtenerse con la pérdida del barco... Para agravar las sospechas, todos sabían que Lucas conocía bien el lugar del naufragio que, además, ha-

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bía ocurrido durante el día, con buen clima y mar en calma, cerca de la playa, pudiendo salvar a los viajeros y pertenencias a bordo con relativa facilidad.132 Desde ese punto de vista, aunque muchos creían en una pérdida voluntaria, era preciso acordar que Lucas dirigió el OH y su naufragio “con una habilidad extraordinaria”.133 Sin embargo, la calma que mostró en esos días, relatada de manera elogiosa por algunos y llena de sospechas por otros, contribuyó a dividir aún más las interpretaciones de su conducta y las características del siniestro. De hecho, el comandante dominaba no solo las singularidades del puerto de Valparaíso, sino también todas las maniobras de la navegación oceánica y las otras atribuciones de un capitán de ultramar.134 Lucas las ejerció con destreza y seguridad al mando del OH hasta el final. Además de las pautas para prevenir un desastre mayor, al “dirigir el naufragio” en esas aguas traicioneras, tuvo la sangre fría y agilidad de razonamiento en todos los momentos

El registro con anotaciones de “a bordo”, “tripulación”, “armamento” y “desarmamento” del OH, en 1839-1840, según la nomenclatura francesa para ese tipo de documentación.

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de gran tensión. Y, como cualquier capitán, también fue el último en abandonar su barco, celoso del rescate de aquellos a bordo, incluidas sus esposa e hijas, así como la mayoría de los libros, documentos, instrumentos y provisiones, de acuerdo con las reglas consagradas en el medio naval. El comentario escrito por un pasajero el día del naufragio señaló una cuestión que pocos ahora estaban dispuestos a considerar:

agricultura y biografías” de Belle-Île, dejando su opinión sobre ese hijo de la tierra que pocos recordaban: “Augustin Lucas tuvo el destino de muchos espíritus superiores; fue mal entendido y murió pobre e ignorado”.137 En 1970, Adrien Carré publicó el texto sobre la historia, singular y oscura, de la expedición alrededor del mundo concebida por este polémico capitán. El artículo reforzó las sospechas sobre el capitán:

Es él, en esta circunstancia, el que tiene más que perder, ya que el viaje alrededor del mundo, cumpliendo con todas las condiciones de su programa, le daría fama a su nombre y le depararía un brillante futuro. Parece, sin embargo, que no todo está perdido, que se propone comprar otro barco y continuar la expedición como si nada hubiera pasado.135

Él es “de la izquierda chovinista” a la moda de la época, pero trata bien a los gobiernos... para aferrarse mejor a intermediarios, almirantes, cónsules u otros. Su valor, sus conocimientos, son indiscutibles. Pero obviamente es un “tramposo”. ¿Hasta qué punto, al menos al principio, fue sincero?138

Las opiniones permanecerían divididas para siempre. Pero incluso el cónsul Cazotte, con todas sus sospechas y reservas, tuvo en cuenta la posibilidad de estar haciendo un juicio injusto sobre el capitán, ante una situación tan adversa: Podría haber cambiado por completo mi opinión sobre la honestidad y la probidad del Sr. Lucas, a quien conozco desde hace mucho tiempo, si no supiera de las circunstancias en las que se encuentra y que pueden haber contribuido a cegarlo en relación a las verdaderas dificultades que se oponen a la continuación de su emprendimiento y lo hace pasar por un momento injusto en relación a mí.136

En 1906, Léandre Le Gallen escribió sobre las “costumbres, usos, marina, pesca, 238

La desaprobación del capitán Lucas por el médico y el oficial de la Marina francesa parece haber pesado en la opinión del historiador sobre las circunstancias del naufragio. Carré condenaba la orientación liberal del comandante, tanto en la organización del viaje como en la tolerancia hacia los jóvenes y su indisciplina a bordo. Incluso creía que el destino del OH ya estaba trazado por el Ministerio de la Marina, porque cuando el buque atracó en Valparaíso, también llegó una correspondencia a la ciudad determinando la interrupción del viaje.139 En relación al naufragio, al leer el informe del capitán Lucas desconfió de la ausencia de precisión geográfica o de justificación en el plano naval, que hizo que sus explicaciones no tuviesen “valor alguno”. En el artículo del historiador se reproduce un mapa de Valparaíso, realizado por la fragata Venus bajo el mando de Du PetitThouars, en 1837-1838 (con correcciones en


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Certificados de los cónsules franceses en los puertos de paso de la expedición, según los registros de a bordo del OH, 1839-1840.

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1872-1879). El documento indica que, en ese lugar, “las mareas son regulares y no causan ningún peligro apreciable”,140 información sobre el puerto chileno que de hecho no procede. Por último, había otra evidencia que parecía confirmar las sospechas sobre el comandante del OH. El capitán de ultramar François Lucas estaba en la región del Pacífico, al mando del buque mercante Justine, en la misma época que la expedición. En noviembre de 1839, François había adquirido tierras en Nueva Zelanda y parte de la familia Lucas en Belle-Île estaba emigrando hacia allí, según la prensa de Nantes.141 El Justine transportaba migrantes, ganado, azúcar, tabaco y otros productos en la ruta entre Australia (Nueva Holanda), Nueva Zelanda, Tahití y otras islas de la Polinesia francesa en el Pacífico, con las colonias establecidas en las islas Mauricio y Reunión en el océano Índico.142 Carré creía que “todos sabían que los dos hermanos estarían juntos en el Pacífico y que toda la correspondencia y todas las noticias pasaban por Valparaíso”, donde François llegó el 23 de setiembre de 1840.143 Por lo tanto, estaba claro que ambos habían llegado a un acuerdo. El comandante del OH desistiría de la circunnavegación y, en Valparaíso, seguiría con el hermano hacia Oceanía. La coincidencia de los itinerarios, el encuentro en ese puerto y el destino de Augustin luego de que la expedición hubiera terminado indicarían que el comandante ya había definido, mucho antes del hundimiento del OH, un resultado personal en el curso de su viaje muy distinto del que había prometido a los alumnos.144 En agosto de 1840, no había nada más que hacer en Valparaíso. Le Courrier Belge y Lloyd Nantais publicarían en Bruselas y Nantes, tres meses después, que el capitán Lucas no pudo conseguir un buque y que el viaje 240

de circunnavegación del OH concluía definitivamente.145 Terloo resumió la situación de la siguiente manera: Nos fue imposible, a pesar de los 120 000 francos restantes de la expedición, encontrar un buque para continuar nuestro viaje. Cada uno de nosotros, por lo tanto, tuvo que seguir su rumbo. La mayoría volvió a Francia. Varios partieron ayer en el buque Courrier de Manille; otros parten hoy en el Bonne Clemence. Los oficiales belgas se embarcarán en unos pocos días hacia Inglaterra y los estudiantes que nuestro gobierno ha colocado a bordo regresarán en el buque l’Industrie, que irá a Amberes.146

El capitán Lucas recién abandonó Valparaíso a fin de año, cuando el navío comandado por su hermano lo sacó de la ciudad. El Justine puso rumbo a Nueva Zelanda el 6 de noviembre de 1840, después de que se resolviera la conclusión de la expedición y el destino de sus negocios en el puerto chileno. Los dos hermanos siguieron hacia Oceanía, tras pasar primero por Nueva Zelanda y Australia, y luego llegaron a Tahití, la principal isla del archipiélago de Sociedad. La catequesis de los nativos por parte de misioneros católicos y protestantes y la inmigración de colonos franceses e ingleses a las islas de Oceanía fueron importantes estrategias para el avance de las dos grandes potencias sobre la región. El continente, abierto a la exploración científica y económica europea con los viajes de circunnavegación del siglo xviii, enfrentaba ahora una feroz disputa por la colonización y posesión de tierras cultivables en las que participaban nativos, ingleses y franceses. La situación estaba bastante complicada cuando Lucas llegó a Papeete, capital de Tahití, a fines de 1841.


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La fragata Vênus, bajo el mando de Du Petit-Thouars, llegando a Tahití, en 1838. La imagen representa una de las exigencias del buque de guerra francés en su misión en Tahití: ser recibido por la reina Pomaré con la bandera de Francia y disparos en la fortaleza de Moutou-Outa, en señal de reconocimiento a la indemnización debida a los colonos franceses en la región.

Las dificultades y los proyectos en esa parte del mundo obligaron al comandante del OH a defenderse de las acusaciones sobre su naufragio. En 1836, dos misioneros franceses, los padres Laval y Caret, habían sido expulsados de Tahití por la reina maorí Pomaré iv, bajo la influencia del misionero inglés Pritchard, poco después nombrado cónsul local.147 En 1841, Nueva Zelanda se convirtió en “protectorado” del Imperio británico y los conflictos aumentaron en toda la región. Muchos franceses se vieron obligados a regresar a sus hogares, porque los contratos de compra de tierras por parte de los colonos fueron anulados.

Francia no estaba dispuesta a aceptar la situación y también creó protectorados en las islas Marquesas, Wallis, Futuna y Gambier.148 Tan pronto como llegó a Tahití, a Lucas le resultó difícil tomar posesión de las tierras que él y otros colonos estaban adquiriendo en la isla. Luego transmitió al ministro de la Armada francesa una “Petición de los franceses de Tahití a su cónsul”, acusándolo de no apoyar los reclamos realizados. En ese momento, también envió un “Proyecto de Colonización de la Patagonia”, medida que consideraba fundamental para los “intereses nacionales” en el Pacífico.149 Además de comerciar con azúcar, 241


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tabaco y otros bienes a través del archipiélago, los franceses estaban involucrados también en negocios ilegales, como la venta de armas y bebidas a los nativos, lo que inquietaba a la Armada y a sus comandantes. Usando la nave Mathilde y Dolores, llamada así por sus hijas, Lucas hacía estos y otros negocios con la reina Pomaré. Por lo tanto, al acusar al cónsul de traición, reclamó el puesto para sí mismo, con el apoyo de una buena parte de los colonos franceses en la región.150 La respuesta llegó en seguida en un amplio informe sobre la situación general de Tahití, enviada por el referido cónsul al nuevo jefe de la Estación Naval en Oceanía, cuando este ya se encontraba en el archipiélago. J. A. Moerenhout era de origen flamenco y también hacía sus negocios allí, pero criticó duramente a los que vendían armas y bebidas a los nativos y avanzaban por sus tierras, sin que estos quisieran venderlas, y acusó a Lucas de aprovecharse de la situación para reivindicar su cargo.151 En agosto de 1842, la fragata La Reine Blanche arribó a Tahití con la misión de recuperar el control sobre la situación. El contraalmirante Du Petit-Thouars llegó por segunda vez a Oceanía, con intención de crear nuevos protectorados y obtener la “reparación” definitiva de la reina Pomaré por la expulsión de los dos misioneros y las “pérdidas materiales” sufridas por los colonos franceses. Casualmente, el novicio Lavernos estaba ahora embarcado en La Reine Blanche, y los problemas presenciados en la expedición del OH llegaron al conocimiento de Du Petit-Thouars tan fácilmente como la desconfianza y la censura de otros oficiales por el comportamiento del capitán Lucas.152 Las explicaciones del naufragio tendrían que ser aún más convincentes. Las sospechas de antes y las acusaciones del mo242

mento comprometieron tanto su reputación como sus planes en Tahití. El 31 de julio de 1842, Lucas envió a Du Petit-Thouars una “memoria” con su defensa, buscando, en última instancia la aprobación del contralmirante al cargo que él reclamaba.153 El texto rebatía punto por punto todas las “calumnias”, con una retórica aún más contundente de lo habitual, reforzada por dos docenas de documentos que comprobarían la honestidad de su conducta. Lucas señaló los sacrificios que hizo en su carrera para llevar a cabo la expedición y las referencias elogiosas que recibió de la Inscripción Marítima de Burdeos y otras autoridades; dio gran importancia a la aprobación y remisión del conde Molé al proyecto y las recomendaciones subsiguientes de los otros ministros. También refutó la tesis de que tendría interés en el naufragio, ya que solo tenía el flete del buque y las cláusulas del contrato de admisión en el OH, que él mismo había redactado, garantizaban a las familias las sumas depositadas en París. Lucas recordó además que, en su intento de continuar la expedición, renunció a la suma que le correspondía; refutó la acusación de que no había regresado a Francia para responder a los acreedores porque la única profesión que podía ejercer allí dependía de una reputación ahora denigrada por los “calumniadores”; explicó toda la contabilidad del viaje y las cantidades que pagó por salarios y otros gastos; especuló que si hubiera querido perder el barco, no lo habría hecho donde los agentes consulares franceses controlaban las sumas obtenidas del rescate, sino en Nueva Zelanda, donde su hermano tenía “propiedades considerables”.154 Finalmente, Lucas concluyó la “memoria” con un argumento que podría parecer convincente, pero también muy arriesgado. Combinó el juicio de


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un capitán de ultramar de la marina mercante con el juicio del propio gobierno francés: Las repercusiones que este emprendimiento tuvo en Francia, la aceptación universal que recibió de todas las clases sociales, el interés y el apoyo que el gobierno anunció, especialmente, a su autor, lo hicieron nacional. Estas son las razones que me obligan a pedir a uno de los primeros marinos de Francia la rehabilitación a la que tengo tanto derecho, y que nadie en el mundo me podrá impugnar o incluso oponerse con la evidencia más leve, la más mínima indicación de lo contrario, sobre la base de cierta apariencia de un verdadero emblema del sentido común o de la razón [...] [resaltado en el original] Esto sería prejuzgar incorrectamente y también supondría un gobierno dispuesto a otorgar protección al primer aventurero que la solicite, y en este caso, solo una fatalidad extraña y deplorable frustró su consideración y sus expectativas.155

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

mayores enemigos del capitán Lucas en la isla, fue nombrado jefe del gobierno local y rápidamente expulsó al misionero Pritchard de Tahití.157 Francia e Inglaterra casi entran en guerra nuevamente, pero esa es otra historia. El capitán de ultramar, excapitán del OH y ahora comerciante en Tahití, permaneció en la región durante unos años y regresó a su tierra natal, donde se habían acumulado sospechas, acusaciones y juicios en los tribunales, en 1848. Las expediciones y los naufragios en las turbulentas e inciertas aguas del planeta no serían lo mismo después de la segunda mitad del siglo xix, con la modificación y diversificación de los medios de transporte y los recursos visuales. Al cambiar los viajes y los viajeros, cambiaron también las imágenes e imaginarios sobre los desplazamientos espaciales y temporales alrededor del mundo.158

En setiembre de 1842, Du Petit-Thouars logró la sumisión de la reina Pomaré para la creación de un protectorado francés en Tahití y, en el mismo mes, también respondió al capitán Lucas, sorprendido por sus críticas a los cónsules y comandantes que velaban por “el sentimiento de honor nacional”.156 Al año siguiente, con la intención de “reparar” un nuevo delito por parte de una gobernante “obstinada” en complacer a los ingleses, ahora “humillando” el pabellón francés, el contraalmirante desembarcó por tercera vez en el archipiélago, esta vez con el refuerzo de tropas. La reina fue depuesta y, antes de fin de año, ya había un gobierno provisional francés en Papeete. El cónsul de Francia, uno de los 243


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Capítulo 6 1. France. Annales maritimes et coloniales, Partie non officielle, París, Imprimerie Royal, 1835, t. 2, pp. 1012-1014. 2. “Leur première fille, Élizabeth Mathilde Lucas nait à Rochefort le 5 novembre 1832. Quand la petite Mathilde a 6 mois (mai 1833), Augustin et Zoé la confient aux soins des grands parents et partent ensemble courir le vaste monde, laissant la famille sans nouvelle pendant deux ans. Augustin reçoit des commandements et sa femme embarque avec lui. Il semble qu’il ait navigué pour des armateurs bordelais et un armement d’Ostende”. Cf. Brève histoire d’Augustin Lucas et de sa famille par Eugène Guellec (1906-1970). Disponible en http://chauvigne.info/index.php. 3. AD- Fr. Correspondance consulaire et commerciale (Valparaiso), tome 2 (18391845). Lettre de Albert Huet au ministre des Affaires Étrangères, 12 mars 1840. 4. Carré, 1970, p. 29. El historiador no indica con precisión la fuente para esa estadística, pero parece ser la misma. 5. En 1701, el rey Felipe V permitió que navíos con bandera de Francia anclaran en las colonias españolas. Mercier, 1969. 6. Hennequin, 1837, t. 3, p. 365. 7. Gay, 2010. La reedición de ese primoroso atlas integró la celebración del centenario de la Independencia de Chile. 8. Riviale, 2000, pp. 243-253. 9. Foucrier y Heffer, 2012, p. 8. 10. OH - Doc 11.04.1840. 11. Vidal Gormaz, 1901, p. IX. 12. Fagalde, 2011, p. 83. 13. Ídem, p. 84. 14. Lafond de Lurcy, t. 3, 1844, pp. 235237. El segmento citado fue transcripto y traducido, con pequeñas diferencias, por Vidal Gormaz, 1901, p. 148. La obra está dedicada y tiene un epígrafe del escritor Alphonse de Lamartine, gran inspirador de tantos relatos de viajes del siglo XIX.

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15. “Suite des traits de courage et de dévouement envers les naufrages ; Récompenses accordée à ce sujet, au nom du roi, par le ministre de la Marine et des Colonies, année 1840”. France. Annales maritimes et coloniales, Partie non officielle, París, Imprimerie Royal, t.1, 1841, pp. 493-529. 16. Arago, 2006, p. 76. 17. Rodrigues, 1999, p. 26. 18. Jal, 1848, p. 1035. 19. Süssekind, 1990, p.57. El cuento de Edgar Allan Poe “MS found in a bottle” (“Manuscrito hallado en una botella”, traducido en Brasil por Machado de Assis), fue publicado en 1833 y es, en el género, un encantador ejemplo de la fascinación ejercida por el tema. Disponible en https://www.eapoe.org/. 20. El título dado por Géricault a la pintura fue, al principio, Scene d’un naufrage y la pintura se encuentra en el Museo del Louvre, en París. 21. Cf. Pierre Ickowicz. “A idade das tormentas: tormentas e naufrágios, representações e evolução do olhar sobre o mar tumultuoso e do drama na pintura do século xvii ao século xx”. En: Pereira et al., 2012, esp. p. 149. 22. El ingeniero A. Corréard y el cirujano H. Savigny publicaron la historia en Naufrage de la frégate “La Méduse”: faisant partie de l’expédition du Sénégal en 1816 (París, Corréard, 1817). Basándose en ese relato, Théodore Géricault pintó el cuadro Le radeau de la Méduse. En 1821, el libro ya iba por su quinta edición. 23. Wezembeek, 1963, p. 352. 24. OH - Doc 23.09.1840 y OH - Doc 24.09.1840. 25. AD- Fr. Correspondance consulaire et commerciale (Valparaiso), tome 2 (18391845). Lettre de Albert Huet au ministre des Affaires Étrangères, 12 mars 1840. 26. OH - Doc 00.00.1839-1840 y OH - Doc 29.08.1840.

27. OH - Doc 00.00.1839-1840. Vidal Gormaz (1901, pp. 206-208), en base a los registros de embarque y desembarque del OH existentes en la época en el consulado francés de Valparaíso, mencionó a Lavernos entre los que habían llegado a la ciudad. 28. Fecha señalada en la lista de a bordo por el cónsul francés en Valparaíso (OH - Doc 00.00.1839-1840). El periódico El Mercurio informa que la llegada del navío se produjo el 28 de mayo de 1840 (Cf. OH - Doc 30.05.1840), posiblemente refiriéndose al puerto, propiamente dicho. Según Wood (1996, p. 115), la Lloyd’s List informaría en Londres, el 10 de setiembre de 1840, la fecha de llegada a Valparaíso el 22 de mayo (Cf. OH - Doc 10.09.1840). 29. Esos números se basan en la lista de a bordo de la tripulación del navío (OH Doc 00.00.1839-1840), transcripto en este libro. Composición considerada: estado mayor (5), novicios franceses (24), resto de la tripulación (21) y los pasajeros (22), considerando los desembarques y sustituciones en la tripulación antes de Valparaíso, así como dos nuevos pasajeros embarcados en Montevideo. Vidal Gormaz (1901, pp. 206-208) también indica 50 tripulantes, basándose en la documentación existente en el Consulado da Francia en Valparaíso. Carré (1970, p. 29) menciona 40 marineros y novicios a bordo, con 19 pasajeros. 30. OH - Doc 00.00.1839-1840. 31. Ídem. 32. OH - Doc 10.05.1840. 33. OH - Doc 30.05.1840 (a). 34. OH - Doc 14.05.1840. 35. OH - Doc 25.06.1840 (b). 36. OH - Doc 14.05.1840. El comentario llegó a ser escrito y, luego, tachado: “Au surplus, il ne résulte ni du rapport de M. Laplace, ni de celui de M. le baron Rouen que malgré les mesures prises à l’égard des plus mutins de l’équipage de l’Oriental, ce navire puisse continuer avec


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chance de succès l’expédition difficile qu’il a commencée”. En: Carré, 1970, p. 28. 37. OH - Doc 30.05.1840 (b). 38. El Mercurio, 19 de agosto de 1839 y 5 de mayo de 1840. Apud Phillips, 2006, pp. 153-157. 39. “Exterior. Brasil. El daguerreotipo en América”. El Mercurio, 1 de mayo de 1840. 40. OH - Doc 01.06.1840 (b). 41. Villegas (1985, p. 217) incluyó a Comte entre los primeros daguerrotipistas chilenos, posiblemente debido a la información de El Mercurio, suponiendo que el capellán habría, inclusive, utilizado el aparato en Concepción, sin embargo, no encontramos evidencia al respecto en ninguna otra fuente. El probable equívoco fue suprimido en Villegas, 2001, pp. 19 ss. 42. OH - Doc 01.06.1840 (b). 43. OH - Doc 04.06.1840. 44. Cf. https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Blanco_Encalada. 45. OH - Doc 01.07.1840. 46. OH - Doc 06.06.1840. 47. OH - Doc 06.03.1840. 48. OH - Doc 03.11.1840. Carta escrita el 30 de junio de 1840, publicada en Le Courrier Belge, el 3 de noviembre de 1840. Vidal Gormaz afirma, por error, que ningún miembro de la expedición había visitado Santiago. 49. OH - Doc 03.11.1840. 50. Vidal Gormaz, 1901, p. 200. 51. La lista de a bordo (OH - Doc 00.00.1839-1840) no indica que ambos siguieran hacia Arica, sin embargo, la información aparece en otras fuentes. 52. OH Doc 31.10.1840. 53. OH - Doc 24.06.1840 (a) Dicho informe fue enviado al gobierno en 1841, por H. Blanchard, nuevo cónsul francés en Valparaíso y también integra los registros relacionados al navío Oriental en la Inscripción Marítima de Nantes (OH - Doc 00.00.1837-1841), así como la correspondencia ministerial que trató poste-

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

riormente sobre todo el tema (OH - Doc 31.07.1842). 54. OH - Doc 27.06.1840. El informe publicado en el El Mercurio fue transcrito en el Jornal do Commercio, de Río de Janeiro, a principios de agosto (OH - Doc 14.08.1840) y, luego, en otros periódicos europeos. 55. OH Doc 31.10.1840. La carta enviada a los propietarios del navío fue transcripta en la prensa de Nantes, París y Bruselas. 56. Vidal Gormaz, 1901, p. 200. 57. OH - Doc 31.10.1840. El Lloyds List, el 29 de setiembre, también informa la salida del puerto el 23 de junio y el naufragio junto a la Punta del Ruey [sic] (Cf. OH Doc 29.09.1840). 58. Morales, 2006, pp. 85-86. 59. Morales, 2006, p 79. El autor aclara una cuestión importante: el nuevo faro fue instalado en Playa Ancha en un lugar ligeramente diferente al anterior. 60. Vidal Gormaz, 1901, p. XI. 61. Vidal Gormaz, 1901, p. X. 62. Este segmento resume el relato de Lucas, tal como fue traducido al portugués por el Jornal do Commercio (OH - Doc 14.08.1840) y publicado en francés por el Lloyd Nantais (OH - Doc 02.11.1840). El informe completo, en francés, se encuentra en OH - Doc 24.06.1840 y consta, como anexo, en OH - Doc 26.06.1840 y otros (hojas 310 y 311), así como en OH - Doc 00.00.1837-1841. El informe traducido al español se encuentra en El Mercúrio (OH Doc 27.06.1840). 63. OH - Doc 25.06.1840. 64. OH - Doc 27.06.1840. Lucas fechó su comunicado el 23 de junio, sin embargo, se refiere al artículo del periódico, publicado recién el 25 de junio. 65. Los periódicos representaban una especie de “vitrina” para el capitán de ultramar. El Jornal do Commercio, por ejemplo, en la misma época de la llegada del OH, publicaba testimonios públicos de pasa-

jeros que desembarcaban en la ciudad con agradecimientos o reclamos sobre la conducta de varios capitanes. 66. OH - Doc 27.06.1840. 67. OH - Doc 31.10.1840. 68. OH - Doc 29.06.1840, OH - Doc 31.10.1840 y OH - Doc 01.11.1840. 69. OH - Doc 29.06.1840, OH - Doc 31.10.1840 y OH - Doc 01.11.1840. 70. OH - Doc 31.10.1840. El relato de Terloo sobre el naufragio, escrito el 30 de junio, fue publicado en Le Courrier Belge el 31 de octubre de 1840, junto a la carta del comandante Lucas a los armadores. 71. OH - Doc 02.10.1840, OH - Doc 07.10.1840 (a) y OH - Doc 07.10.1840 (b). 72. OH - Doc 31.10.1840. 73. OH - Doc 02.10.1840. 74. OH - Doc 27.06.1840 y OH - Doc 31.10.1840. 75. OH - Doc 31.10.1840. 76. OH - Doc 02.10.1840. 77. OH - Doc 28.10.1840. Terloo menciona en su carta que muchos enfermaron a causa del frío (OH - Doc 31.10.1840). 78. OH - Doc 28.10.1840. 79. OH - Doc 28.10.1840. 80. OH - Doc 02.10.1840. 81. OH - Doc 28.10.1840. 82. OH - Doc 28.10.1840 y Vidal Gormaz, 1901, p. 201 83. OH - Doc 31.10.1840. 84. OH - Doc 03.11.1840. El Le Courrier Belge explica que el alumno, cuyo nombre no se revela, escribió su carta en la misma fecha que Popelaire de Terloo (30 de junio). 85. OH - Doc 27.06.1840. Apud Vidal Gormaz, 1901, p. 203. 86. La carta de Villeneuve fue escrita el 29 de junio de 1840 y publicada en Bruselas, en Le Courrier Belge, el 28 de octubre de 1840 (OH - Doc 28.10.1840), reproducida en la Lloyd Nantais, del 7 de noviembre de 1840, y parcialmente transcripta por Carré, 1970, p. 33.

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87. OH - Doc 28.10.1840. 88. OH - Doc 28.10.1840. 89. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 314. Fue substituido por Raymond Baradère, cónsul que firmara los desembarques en el registro de a bordo (OH - Doc 00.00.1839-1840). 90. El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, entre octubre de 1840 y febrero de 1848, era François Guizot. Sin embargo, en esa correspondencia, Cazotte aún se refiere al duque de Dalmatie (Jeande-Dieu Soult), titular de la cartera entre mayo de 1839 y marzo de 1840 (seguido por Adolphe Thiers, entre marzo y octubre de 1840). 91. AD-Fr - Personnel, 1er serie, carton 826, “Henri-Nicolas Sévole Cazotte (1802-?)”; AD-Fr - Personnel, 1er serie, carton 826. “Rapport [...] par Henri-Nicolas Cazotte, 20 octobre 1847”. 92. AD-Fr. Correspondance consulaire et commerciale (Santiago), t. 3 (1836-1842), Lettre de Cazotte au ministre des Affaires Étrangères, 10 de enero de 1840. 93. OH - Doc 26.06.1840 y otros y OH Doc 15.04.1841. 94. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 315. 95. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 303-305. Carré no localizó el informe sobre el naufragio del OH y sus anexos, enviado por el cónsul Cazotte, al consultar el “Registre de la Correspondance des Consuls” en los archivos del Quay d’Orsay Cf. Carré, 1970, p. 29. En 2001, tuvimos suerte al encontrar esa documentación en AD-Fr. Correspondance consulaire et commerciale (Santiago), t. 3 (1836-1842), Correspondance du consul général de France au Chili, M. Cazotte, au ministre des Affaires Étrangères (Fr), feuilles 303 a 328 [frente y reverso]. 96. Charles Ross fue el comandante en jefe de la Estación Naval inglesa del Pacífico, entre 1839 y 1841. https://en.wikipedia.org/ wiki/Charles_Ross_(Royal_Navy_officer).

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97. OH - Doc 26.06.1840 y outros, hojas 318-319. 98. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 303-305. 99. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315-317, 318-319 y 320. 100. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 320. 101. AD- Fr. Correspondance consulaire et commerciale (Valparaiso), tome 2 (18391845). Lettre de L. Blanchard, nouveau consul à Valparaiso, au ministre des Affaires Étrangères, 16 août 1840. 102. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 321-322. 103. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 324. El Código de Comercio era una herencia de la era napoleónica y databa de 1807. 104. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 321-322. 105. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315-317. 106. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 323. 107. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315-317. 108. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 325-326. 109. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315-317. El cónsul hace referencia a un nuevo prospecto sobre la expedición, pero no fue localizado y no se encontraron referencias a ese respecto en otras fuentes. 110. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315-317. 111. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 328. La carta también aparece, traducida al español, in Vidal Gormaz,1901, pp. 205-206. 112. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315-317 y OH - Doc 26.06.1840 y otros, hoja 327. 113. OH - Doc 29.09.1840. 114. OH - Doc 02.10.1840, OH - Doc 07.10.1840 (a), OH - Doc 07.10.1840 (b), OH - Doc 01.11.1840. 115. OH - Doc 02.10.1840.

116. La carta de Lucas (OH - Doc 29.06.1840) fue recibida por los armadores Despecher y Bonnefin el 25 de octubre (OH - Doc 25.10.1840), publicada dos días después en el National de l’Ouest, de Nantes (OH - Doc 27.10.1840), así como en Le Courrier Belge, de Bruselas, el 31 de octubre de 1840 (OH - Doc 31.10.1840) y en Le Moniteur Universel, de París, el 1 de noviembre de 1840 (OH - Doc 01.11.1840). 117. OH - Doc 05.10.1840 (a). 118. OH - Doc 25.10.1840 (b). 119. OH - Doc 04.09.1839. 120. OH - Doc 28.10.1840. 121. OH.29.01.1840. 122. OH - Doc 11.10.1839. 123. OH - Doc 21.10.1839 y OH - Doc 13.06.1840. 124. OH - Doc 18.05.1840, OH - Doc 05.09.1840, OH - Doc 13.10.1840. 125. OH - Doc 07.07. 1839, OH - Doc 19.08.1839. 126. OH - Doc 13.10.1840. 127. OH - Doc 11.10.1839, OH - Doc 31.10.1839 (b), OH - Doc 02.01.1840; OH Doc 21.04.1840, OH - Doc 18.01.1841, OH - Doc 21.01.1841, OH - Doc 25.03.1841. 128. OH - Doc 22.04.1839. 129. OH - Doc 15.02.1840 (a) y OH - Doc 15.02.1840 (b). 130. OH - Doc 20.08.1840. No se localizó información sobre otros pagos luego del naufragio. 131. “Ordonnance du Roi sur les fonctions des Consuls dans leurs rapports avec la marine commerciale, 29 octobre 1833”. En: France. Bulletin des lois du Royaume de France [...], 2ème partie, 1834, pp. 481 ss. 132. O’Reilly, 1966, p. 45. Para este autor, las sospechas fueron lanzadas contra Lucas, principalmente, porque el naufragio ocurrió de día, con buen tiempo y mar calmo. 133. Carré, 1970, p. 30. 134. Freitas, 1835, pp. 120-123.


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135. OH - Doc 02.10.1840. 136. OH - Doc 26.06.1840 y otros, hojas 315 a 317. 137. Le Gallen, 1906, pp. 624-625. 138. Carré, 1970, p. 18. El autor también suprimió en su artículo la parte de uno de los relatos que exonera al capitán Lucas de culpa en el desastre, disponibles en OH - Doc 07.10.1840 (a) y OH - Doc 07.10.1840 (b). 139. Carré, 1970, p. 30. 140. Carré, 1970, p. 31. 141. Lucas importaba ganado de Sídney, según el Lloyd Nantais, del 24 de octubre de 1839. 142. Cf. Wood, 1996, pp. 115-116. El investigador buscó identificar y distinguir las actividades de los dos hermanos en Oceanía. 143. Carré, 1970, p. 32. 144. Carré, 1970, p. 29. 145. OH - Doc 09.11.1840 y OH - Doc 13.11.1840. 146. OH - Doc 09.11.1840. Carta escrita en Valparaíso, el 11 de agosto de 1840. 147. Jardin y Tudesq, 1973, t. 6, pp. 201-203. Cornevin y Cornevin, 1990, pp. 385-387. Sobre la reina Pomaré, ver http://histoire. assemblee.pf/articles.php?id=201. 148. Blais, 1996, p. 286. La autora sitúa, con mucha claridad, la ambigüedad del término “L’idée de protection, très présente dans les instructions données aux officiers de Marine depuis 1835 est liée à la perception qu’ont les Européens des terres éloignées du Pacifique. [...] Cette conception a entrainé une idée de protection et de devoir de sauvegarde qui reste prééminente jusqu’au milieu du XIXe siècle. C’est ne dans cette mesure qu’une interprétation un peu forcée du souci de protection justifie les interventions des grandes puissances, la forme du ‘protectorat’ qui est alors le plus souvent adoptée par la suite en étant une démonstration”. 149. SHD-Marine. Fonds privé Abel Du

El naufragio de la expedición, entre versiones y sospechas

Petit-Thouars, Carton 7, Dossier 22, Année 1841. Lettre de A. Lucas au ministre de la Marine et annexes, 22 août 1841 (“Pétition des Français de Tahiti contre leur consul et projet de colonisation de la Patagonie”). 150. AN-Fr. Fonds de la Marine, Serie BB, Subserie BB3 615, Lettres reçues, Colonies, Particuliers. Lettre de A. Lucas au ministre de la Marine, 4 de enero de 1842; Lettre de A. Lucas au ministre de la Marine, 7 de enero de 1842 et annexes. (1996, p. 401) Comenta que Lucas no tenía interés en el establecimiento de un protectorado francés para garantizar una mayor libertad a sus negocios. 151. AN-Fr. Fonds de la Marine, Serie BB, Subserie BB3 615. Lettre de Moerenhout, cónsul de France au Tahiti, au contreadmiral Du Petit-Thouars, 10 mai 1842. Duplicata. Ver también, sobre las actividades del cónsul y sus negocios en la región, http://histoire.assemblee.pf/articles. php?id=221. 152. OH - Doc 25.01.1842. 153. El 12 de noviembre de 1841, Lucas ya había escrito al ministro de la Marina reclamando la actuación de los cónsules en el caso del OH, tanto en Pernambuco como en Valparaíso. OH - Doc 12.11.1841, según anotaciones resumidas de A. Carré. 154. OH - Doc 31.07.1842. El listado de los documentos enviados por Lucas corresponde a los documentos localizados en la investigación. Carré también se refiere a dos documentos no localizados: “Apostile des Pairs et Deputés sur le projet d’expédition” y “Instructions de M. Marec, Directeur du Personnel au Ministère de la Marine”. (Carré, 1970, p. 18). 155. Ídem. 156. OH - Doc 20.09.1842. 157. Cornevin y Cornevin, 1990, p. 387. Pomaré llegó a escribir una carta al rey Louis-Philippe sobre la conducta de los franceses en Tahití y en ella elogiaba al

capitán François Lucas. Pomaré. Letter from queen Pomaré to Louis-Philippe, king of the French. Honolulu, Oahu: Printed for the Hon. L. Hope, [1844], p. 4. Disponible en https://books.google.com.br/. 158. Goulemont et al., 1997.

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América del Sur en un “atlas universal ilustrado”: figuras alegóricas, tipos humanos, paisajes monumentales y estadísticas de población para el consumo y la divulgación de la geografía.

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Conclusión Siguiendo viaje...

Los preparativos para el viaje de circunnavegación del OH, concentrados en París, Nantes y Bruselas, habían sido largos y agotadores. Profesores, médicos e instructores, nueva maquinaria, instrumentos y libros, científicos o literarios, se incorporaron al buque escuela para la formación de los alumnos y el éxito del viaje. Entre las novedades del OH, se encontraba un equipo completo de daguerrotipia, acompañado de las instrucciones necesarias y de las personas dispuestas a demostrar el invento en los cuatro rincones del planeta, poniéndolo al alcance de todo aquel que estuviese interesado. Las primeras escalas fueron prometedoras y el cruce del Atlántico, a pesar de las turbulencias a bordo, ofreció experiencias memorables a los viajeros en todos los puertos visitados. Se esperaba traer de regreso, al final del viaje, todo lo que pudiese ser de interés para las ciencias, el comercio y la industria de Francia y Bélgica. El reverendo Daniel Kidder, al llegar a Río de Janeiro, expresó su opinión sobre la expedición:

La idea principal sobre la que se planificó no fue la más sensata; por hermosa que parezca en la teoría, la combinación de estudio y viaje en un curso académico no funcionó bien en la práctica. Es decir, la expedición era innovadora y surgieron dificultades para preservar el orden adecuado. La rigurosa disciplina de un buque militar encontraría resistencia por parecer tiránica y cualquier otra cosa menor que eso también generaría confusión. Además, las relaciones entre los oficiales de navío, profesores, armadores y alumnos no habían sido definidas en la planificación con suficiente precisión; de ahí surgirían diferencias imprevistas y agravantes. A pesar de esas circunstancias, mucho de lo que presencié a bordo del Orientale [sic] fue interesante. No puedo dejar de comentar el modo alegre y humano en el que varios individuos de la más alta posición en la sociedad europea ingresaron 249


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Vista del Pan de Azúcar y de la bahía de Río de Janeiro, a través de la escotilla de un navío, siglo XIX.

y perseveraron en los arduos deberes del marinero común. En vez de ser celosos en estos deberes solo de vez en cuando [destaque en el original], únicamente para sacar ventaja, parecían genuinamente entusiastas y perseverantes en su disposición a endurecerse con la aplicación del trabajo más severo. Sin duda fue un espectáculo peculiar y original contemplar a barones, condes, vizcondes, marqueses y jóvenes 250

de todos los rangos de linaje hereditario, vestidos con camisas de lana y pantalones manchados de grasa, de pie frente al timón, subiendo a los mástiles y remando en los botes. Ese era el orden de las cosas a bordo del Orientale [sic]; y cualquiera que sea el destino de la expedición, recordaré por mucho tiempo la semana que pasé, siendo su pasajero, como un evento peculiar y placentero.1


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El naufragio del OH en Valparaíso terminó, de manera inesperada, con las promesas de un viaje que debía entrar en los anales de la historia marítima, según la perspectiva del capitán Lucas y aquellos que se unieron al proyecto de una escuela flotante sin precedentes. El final de la expedición, aunque pudo haber sido premeditado por un comandante que ya enfrentaba grandes dificultades, fue lamentado por todos los que apostaron por esa idea. El destino desastroso del OH, en ese contexto, representaba mucho más que la pérdida de un hermoso velero de tres mástiles. Era parte de un panorama adverso más amplio: En la década de 1840, la Marina francesa experimenta una verdadera crisis en la que se mezclan orgullo, esperanzas y decepciones. Una crisis en la que no solo faltan los medios, sino una visión clara de cómo brindarlos; de alguna manera, una crisis de vitalidad.2

Adrien Carré, al romper el silencio sobre esta historia, señalando la singularidad del viaje de circunnavegación del OH, dejó una breve pista sobre la “discreción oficial” que rodea la expedición y su naufragio. Al llegar al final del artículo, realizó el siguiente comentario: Para la gente de Belle-Île, que ignora la historia, Agustín Lucas siguió siendo, durante algún tiempo, un héroe distante e impreciso. Para el pueblo del Pacífico, era el capitán que había perdido voluntariamente su navío... Muchas personas se vieron comprometidas por sus recomendaciones; así, la operación “silencio” fue completa y exitosa.3

Conclusión

Las “recomendaciones” dadas al emprendimiento eran la fuente de ese “silencio”. Las cartas, las circulares y los artículos de prensa que le habían dado al viaje de circunnavegación del OH la apariencia de una misión de la Marina francesa, también forjaron una ambigüedad en torno a la expedición que se vio reproducida por otras cartas y recomendaciones, enviadas o recibidas por los comandantes navales y autoridades consulares en el transcurso del viaje. Esta ambigüedad fue construida y aprovechada por el capitán Lucas a través de los impresos y anuncios que mandó publicar y, posteriormente, amplificada por información distorsionada que salía en los periódicos y que nunca fue desmentida. Cuando pesaron en su contra las acusaciones de la pérdida voluntaria del navío, Lucas utilizó en su defensa, precisamente, el sello gubernamental otorgado al emprendimiento. La apariencia oficial, decisiva para todos los apoyos recibidos por el OH, fue, paradójicamente, una de las principales razones para el olvido deliberado de la expedición tras su indeseable fracaso. Las recomendaciones positivas dadas al capitán Lucas y la ambigüedad sobre la naturaleza del emprendimiento habían comprometido directamente a las autoridades francesas y belgas con el desastre. Las familias de muchos barones, condes, marqueses y otros jóvenes, hijos de grandes terratenientes, comerciantes y altos funcionarios, habían confiado en esas recomendaciones y en la apuesta que ellas representaban para el futuro de sus hijos. Por todo eso, el naufragio del OH significó mucho más de lo que ya sería, por sí solo, el fracaso comercial y marítimo del proyecto. También representó un desastre moral para las autoridades, las familias y los jóvenes involucrados. Desastre que afectó, en su dimensión simbólica, la imagen 251


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de Francia y Bélgica, en una época de nacionalismo exacerbado. Ese tipo de “naufragio”no tenía lugar en la historia naval celebrada por los anales de la patria o por las obras monumentales que ilustraban los grandes viajes de circunnavegación de la época. El “silencio” sobre el naufragio del OH terminaría cubriendo bajo un manto de olvido toda la historia de la expedición, sus promesas y sus fracasos, así como sus personajes y experiencias singulares. La “memoria” que Lucas escribió sobre el tema en 1842, nunca llegó a incluirse en el principal vehículo de comunicación impresa del medio naval, a diferencia de lo que ocurrió cuando su texto sobre “las ventajas de un timón de emergencia en el Cabo de Hornos” cobró notoriedad en los Annales Maritimes et Coloniales.4 El relato del hermano François sobre el Justine y la situación de los franceses en Oceanía, enviado al ministro de la Marina tan pronto como regresó a Francia, en marzo de 1842, apareció en las páginas de la publicación antes de fin de año.5 En cualquier caso, los manuscritos, artículos y libros de Agustín, así como sus desaciertos y enfrentamientos, ofrecen una buena idea para la comprensión de las razones de este silencio. Ayudan a construir un retrato del personaje, en medio de otros actores, en el escenario más amplio de la expedición y su naufragio. Los tripulantes y pasajeros del OH tenían orígenes sociales y geográficos muy diferentes. Lucas pertenecía a una familia de pescadores y colonos; otros miembros de la tripulación eran simples marineros y grumetes de cabina, sin fortuna ni ascendencia aristocrática; la mayoría de los novicios y pasajeros provenían de las “primeras familias” de Francia y Bélgica. Sin embargo, casi todos se convirtieron en sujetos históricos invisibles, sin un lugar en la “gran” historia. Esa invi252

sibilidad se construyó de varias maneras, y el ejemplo más evidente es el propio capitán Lucas, con una historia tan fascinante y, al mismo tiempo, tan oscura como la expedición que comandó. Las fisionomías de los viajeros del OH, a su vez, no estaban delineadas por ningún trazo o pincelada cuando se unieron a la expedición. El aparato de daguerrotipia, aunque se introdujo a bordo, no podía fijarlas con los recursos disponibles, por lo que los rostros de algunos fueron registrados tiempo más tarde, cuando los retratos fotográficos se volvieron una realidad. Hoy, las referencias e imágenes de esos personajes están, en muchos casos, a tan solo un clic de distancia, lo que no ocurría cuando se inició esta investigación. Se espera que las pocas líneas dedicadas a la biografía de estos personajes, a través de las ideas y experiencias que compartieron, agreguen algún contorno a sus fisionomías. ¿Y qué se puede decir de las mujeres que participaron en el viaje? Ellas ya eran objeto de otras formas de invisibilidad. Las fuentes disponibles tratan, principalmente, de las figuras masculinas de esa historia: “hombres de mar”, “hombres de invenciones”, “hombres de negocios”, etcétera. Se sabe que la expedición de Bougainville contaba con una “doméstica”, embarcada clandestinamente, que acompañaba a uno de los naturalistas.6 En el viaje de circunnavegación de Freycinet, la esposa del capitán iba a bordo disfrazada de hombre y así permaneció hasta que la expedición llegó al Atlántico. Elisabeth Bellais, a su vez, ya había acompañado al capitán Lucas en el primer viaje al Pacífico y se embarcó en la escuela flotante con las dos hijas de la pareja. Pero las cartas que tratan sobre la expedición, publicadas en los periódicos, contienen un solo comentario sobre las figuras femeninas del OH: “tenemos tres damas, jóvenes, amables e ingeniosas: la esposa


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Conclusión

Daguerrotipo del puerto de Valparaíso, atribuido a Carleton E. Watkins, c. de 1852. Los estuches de cuero, con terciopelo burdeos, marco dorado y otros elementos decorativos, singularizan la presentación y la comercialización de los daguerrotipos.

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y la hermana del capitán, y la señora Soulier de Sauve; sin mencionar a las dos hermosas niñas de la señora Lucas”.7 Otra información sobre Elizabeth, bastante despectiva, se encuentra en referencias posteriores de misioneros franceses en Tahití. La consideraban una mujer “analfabeta y mal educada”, asociada con elementos de “mala reputación”. Acusada de ser una “librepensadora” y de circular entre los nativos y los colonos, a veces como misionera, a veces acompañada de funcionarios extranjeros, a veces negociando alcohol, era mal vista por gran parte de la colonia francesa en la región.8 Terminada la expedición, cada uno siguió su rumbo. Por esta razón, el camino que eligieron es tan solo el comienzo de otras historias. El profesor Eugène Soulier de Sauve se quedó en Río de Janeiro, el capellán Louis Comte, en Montevideo y el profesor LouisAntoine Vandel-Heyl, en Valparaíso. Estos desembarcos quizás estuviesen previstos desde el inicio del viaje, pero esta hipótesis sería aún más difícil de confirmar que la sospecha de un naufragio premeditado. El hecho es que algunos decidieron su destino incluso antes de que la expedición fuera interrumpida en Valparaíso. Eugène Soulier de Sauve fue el primero de ellos. Al desembarcar en Río de Janeiro, consiguió ser nombrado, en julio de 1840, profesor sustituto de la cátedra de química en la Escuela Militar, entonces la principal institución de educación en ingeniería del Imperio.9 La experiencia del OH y las lecciones de daguerrotipia ayudaron a Soulier de Sauve a construir una red de contactos en la capital brasileña, como revelan las entrelíneas del Jornal do Commercio: El ingenio del famoso Daguerre había recién creado su incomparable instrumento, y muchos brasileños ya habían presenciado 254

sus maravillosos efectos y le habían pagado el tributo de su admiración. Un grupo de las personas más distinguidas de las ciencias considera las divertidas e instructivas lecciones de M. Soulier el pasatiempo más agradable. Pronto no habrá ninguna maravilla del viejo mundo que el brasileño civilizado no pueda decir “ya le he visto”.10

El profesor del OH vendería a d. Pedro II, en 1843, un telescopio y su laboratorio de química, recursos que probablemente sirvieron en la expedición.11 La biblioteca del emperador también recibiría los libros publicados por Soulier de Sauve (ver Bibliografía), así como una obra especialmente elaborada por él, en 1841, para el emperador de Brasil: el Mapa celeste marcado pela data uranográfica da sagração e coroação de S. M. o Sr. D. Pedro II (Mapa celeste marcado por la fecha uranográfica de la consagración y coronación de S. M. el Sr. D. Pedro II), “un evento que pertenece a la historia del universo”.12 La cualificación del astrónomo francés, la popularidad del profesor de daguerrotipia y la proximidad a los “brasileños civilizados” en la corte de d. Pedro II llevaron a Soulier de Sauve al puesto de director del Observatorio Imperial, por nombramiento del emperador, en 1845. La institución científica, una de las más antiguas del país, nació en 1827, pero el cargo era nuevo y honorable. La “señora Soulier de Sauve”, como figura en el registro de a bordo del OH, acompañó a su marido en la decisión de quedarse en Brasil. Se llamaba Louise Lapierre y actuaría en espectáculos teatrales de beneficencia promovidos por la comunidad francesa en Río de Janeiro, a veces viajando sola de regreso a Europa.13 Soulier de Sauve murió el 9 de agosto de 1850, cuando aún dirigía el Observatorio Imperial.


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Louis Comte permaneció en Montevideo hasta 1847. Enseñó daguerrotipia, así como francés, latín, dibujo, botánica y geología. Los anuncios que publicó en la prensa local revelan una estrecha relación con la comunidad francesa y los círculos intelectuales uruguayos, los cuales desbordaban de ideas y proyectos. Entre estos amigos, estaba Arsène Isabelle, con quien parece haber hecho negocios en la ciudad. En un largo anuncio sobre su experiencia como profesor y daguerrotipista, ofreció lecciones con un dispositivo “simplificado” para aquellos que “quisieran tomar vistas”, indicando la dirección del prestigioso amigo en la ciudad, “canciller del consulado de Francia”, para las clases dominicales.14 Comte también frecuentó ambientes como la librería Jaime Hernández, donde expuso una vista de la calle San Sebastián para atraer clientela, y se mantenía actualizado en relación a los métodos pedagógicos y la literatura del momento. Como tantos profesores y extranjeros que precisaban aumentar sus ingresos, vendió material de estudio y dibujo importado de Europa (atlas, reglas, escuadras, lápices y papeles especiales), mientras formaba nuevos daguerrotipistas en Montevideo.15 Cuando decidió regresar a Francia, anunció la venta de sus bienes en el Comercio de la Plata el 15 de abril de 1847. Entre los artículos ofrecidos figuraban “un laboratorio de caoba, una mesa de luz, una lámpara y un daguerrotipo en buen estado”.16 Pero la oferta también incluía un piano, un sofá, una biblioteca, un armario de cedro, candelabros, cristales y armas. Todos, símbolos inconfundibles de la prosperidad que había alcanzado. Comte dejó Uruguay cuando la vida allí ya no compensaba la distancia del hogar. La fiebre amarilla en los puertos del Atlántico Sur llevó a muchos extranjeros de regreso

Conclusión

a Europa y a otros tantos a los cementerios locales.17 Con el daguerrotipo y negocios aún más lucrativos, como la adquisición y alquiler de almacenes en el área del puerto, había acumulado una fortuna considerable. En 1851, el gobierno francés solicitó al consulado en Montevideo información sobre sus propiedades en la región portuaria, probablemente para algún proceso de regularización.18 En 1865, Comte transfirió a Credit Foncier en París 125 000 francos que habían permanecido en Montevideo. Era, en ese entonces, un importante propietario de tierras e inmuebles en Sampans, en la región de Borgoña (Francia), en cuyo cementerio está enterrado. Murió el 22 de setiembre de 1868, sin herederos directos, y dejó su fortuna, en testamento, a familiares, amigos y empleados, así como al seminario de Autun donde había estudiado.19 Vendel-Heyl, el primer profesor en unirse al OH y el último en abandonar la expedición, vivió en Chile hasta el final de sus días, al igual que su hijo Emile. Para un hombre

La marca del Atelier Daguerre, un estudio de fotografía en actividad en Río de Janeiro, c. 1900. El nombre del inventor siguió siendo una fuente de inspiración para algunos fotógrafos hasta finales del siglo XIX.

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de letras y autor de obras clásicas, que ostentaba haber estudiado en la Universidad de París, no fue difícil encontrar oportunidades de trabajo al otro lado del Atlántico. Después de la Independencia, Chile vivía un proceso de secularización de las instituciones y prácticas docentes, anteriormente bajo el control de la Iglesia. Los numerosos conflictos derivados de este proceso llegarían pronto al profesor de ideas republicanas y socialistas, invitado a enseñar en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile en 1842. A pesar de la inmediata acogida por algunos círculos de poder, el francés que condenaba la tiranía, incluido cualquier tipo de castigo a los alumnos, y que abogaba no solo por el fin de los privilegios, sino también por el amor libre, terminó volviéndose un “extranjero indeseable”. Vendel-Heyl terminó sus días como profesor particular y en 1854 fue enterrado, a petición suya, sin ningún sacramento religioso.20 Guillaume Cocq, segundo capitán del OH, se unió a Vendel-Heyl en los primeros meses que pasó en Chile y ambos crearon el Instituto Valparaíso, una escuela de marina y comercio que recibiría el apoyo del municipio y que se transformó más tarde en la Academia Náutica de la ciudad. Con la mudanza de Vendel-Heyl a Santiago en 1841, Cocq pasó a dedicarse a negocios muy diferentes: una curtiembre y una fábrica de aceite.21 Los novicios Philippe Broche y Etienne Konig también permanecieron en Chile por algún tiempo. Entusiasmados con la fiebre del oro, los dos estuvieron en California, pero luego Broche regresó a Francia con su familia, donde fue a recibir su “rica y noble” herencia.22 Konig, mientras vivía en la isla de Chiloé, fundó la primera institución chilena dedicada a la formación de oficiales para la marina mercante (Escuela Náutica Ancud, 1844).23 256

Popelaire de Terloo, pasajero incansable, fue otro que permaneció en Chile, pero no por mucho tiempo. De hecho, nunca llegó a cancelar su estadía de hotel en Valparaíso, cuando embarcó en el OH, el 23 de junio. En una de sus cartas, hizo un comentario, al menos curioso, sobre el día del naufragio: No sé qué presentimiento me persiguió, ya que por lo general soy despreocupado; pero sin darme cuenta, mantuve, antes de dejar la ciudad, mi habitación en el Hotel de France, donde me hospedaba.24

Al regresar al hotel, Terloo ideó sus propios planes, mientras esperaba una definición del capitán Lucas sobre si continuar o no el viaje en este momento bastante incierto: Si no conseguimos terminar nuestra expedición, iré al interior de Chile, luego a California, donde continuaré mis estudios científicos; de lo contrario, cruzaré las pampas o el istmo de Panamá para regresar a Europa.25

Una vez concluidos los planes de continuar con la expedición, Terloo envió parte del material recolectado durante el viaje (“más de 200 aves raras, mamíferos, crustáceos, insectos, peces, etc.”) al Museo de Bruselas.26 Tras dejar Valparaíso, fue a Bolivia y Perú en busca de más “tesoros” que pudiesen acrecentar el acervo de historia natural y arqueología ya reunido. En 1844, se casó con una joven de la élite chilena en Santiago y, algún tiempo después, viajó a Europa con una gran colección precolombina, en parte donada a museos belgas.27 El profesor de matemáticas Jean Moreau parece haber tenido más dificultades para volver a casa. En sus cartas, definió su


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Conclusión

paso por Río de Janeiro como “un recuerdo lamentable”28 y, al regresar a Bélgica, pasó meses reclamando una compensación económica como indemnización por la capacitación impartida a los jóvenes en el OH. Durante el viaje, un alumno comentó su actuación: Si, a pesar de todas las previsiones, la expedición no tuviese el éxito absoluto que tenemos derecho a esperar, el país sabrá reconocer los servicios que M. Moreau ha prestado como profesor encargado exclusivamente de la enseñanza de ciencias en el Oriental. De todos modos, nosotros lo vemos, por así decirlo, como el guardián de los jóvenes que el rey confió al capitán y él es digno de semejante tutela.29

Ancla con soporte de madera, utilizada para retener al navío contra la fuerza de los vientos y las corrientes. Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

En Bruselas, sin embargo, las autoridades solamente aceptaron el pago reclamado al presentar un estudio sobre la expedición y su utilidad para el comercio y la industria belga.30 Para entonces, la decepción con el apoyo brindado al emprendimiento era enorme. En 1841, Moreau logró ser nombrado profesor de “matemática superior” en el colegio Charleroi y, tras enseñar en otras instituciones, se retiró como profesor de perspectiva en la Real Academia de Bellas Artes de Bruselas (Académie Royale de Beaux-Arts de Bruxelles).31 Los jóvenes Charles Emonce y Jean-François Verelst, repatriados a bordo del Industrie, también tuvieron que encontrar aspectos positivos para extraer de su experiencia, en beneficio de Bélgica. Conscientes de los compromisos asumidos antes de dejar el país, los dos novicios de la Escuela de Navegación de Amberes entregaron a las autoridades un extenso informe del viaje, con información recopilada en los puertos visitados. El trabajo, a pesar de todas las quejas del último año sobre

Modelos de boya para diferentes usos e indicaciones en el mar (salvamento, anclaje, etc.). Le Magasin Pittoresque (París, 1840).

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las deficiencias del OH, recibió elogios del ministro del Interior que fueron luego dirigidos al gobernador responsable de la participación de los dos jóvenes.32 Más allá del mando de un navío mercante, la inversión financiera y la capacitación ofrecida serían de provecho en cualquier emprendimiento en tierra. Esta había sido, de hecho, una de las principales promesas del folleto publicitario de la expedición: Los jóvenes que se dedicarán al comercio explorarán de manera provechosa lugares que ofrecen grandes oportunidades a nuestros productos; ellos mismos realizarán las estadísticas comerciales de todos estos países en todos los puntos de estancia; y al regreso de esta expedición, durante la cual se involucrarán, bajo la dirección de distinguidos profesores, en estudios generales y especiales de cada localidad, ellos mismos estarán en condiciones, ya sea de resolver el uso seguro de su capital o dirigir las operaciones que les serán confiadas.33

Con el naufragio, parecía que las promesas de la escuela flotante no se habían hecho realidad. Por esta razón, Vidal Gormaz concluyó que ella había sido un “verdadero fracaso experimentado por las familias de Francia y Bélgica”.34 Además de la decepción y la vergüenza familiar, con los duelos y deserciones grabados en la memoria de padres e hijos, muchos jóvenes tuvieron problemas burocráticos en sus carreras navales, ya que habían sido registrados en la Inscripción Marítima de Nantes como “novicios voluntarios”, sin la garantía de ciertos derechos. Charles Lestrange, por ejemplo, pasó varios años luchando por el reconocimiento del tiempo de servicio a bordo del OH.35 Por otro 258

lado, el éxito del fisionotipo entre los brasileños llevó a Frédéric Sauvage a permanecer en Brasil hasta 1841, utilizando el mecanismo inventado por su padre. Otros tuvieron un futuro oscuro y, al menos un novicio, un destino bastante trágico. Balthazar du Plessis d’Argentré logró reunirse con su familia en Francia, pero pronto partió en su último viaje. La marquesa de Argentré, preocupada por su hijo al enterarse del naufragio del OH, finalmente perdió al joven en una situación similar. Balthazar murió a bordo del bergantín La Vedette, la noche del 6 de octubre de 1841, en un naufragio cerca de la isla de San Pedro y Miquelón, una colonia francesa en el Atlántico Norte.36 Para la mayoría, sin embargo, la experiencia representó un aprendizaje, pero también dejó frustraciones, deudas y reclamos sin resolver. Algunos se tomaron esta trama con cierto humor: Vea usted, además, que no ha faltado nada en nuestra educación marítima, ni siquiera el naufragio indispensable para poetizarla...37

La frase era de Victor Champeaux de la Boulaye. Aprovechó el viaje del OH y otros más para, justamente, convertirlos en poesía. Antes de intentar dar la vuelta al mundo en una sola expedición, había estado en Italia, Turquía, Siria y Noruega. Poco después del naufragio, viajó a América del Norte y más tarde estuvo en España, Córcega e Irlanda. Al regresar a Francia, escribió para La Presse y la Revue des Deux Mondes y publicó el libro Itinéraire poétique (París: Gosselin, 1843), dedicado a un amigo y poeta bretón. La obra contiene poemas inspirados en el paso del OH por los puertos de Recife y Río de Janeiro. Cuando finalmente le presentaron a Alphon-


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se de Lamartine, a quien ya había enviado algunos de sus poemas, recibió un comentario alentador del gran maestro del romanticismo. El elogio del célebre escritor valía, para los contemporáneos, lo mismo que un premio. Champeaux de la Boulaye murió octogenario, descrito por los admiradores como un “poeta-pescador y viajero infatigable”.38 El capitán Lucas, cuando salió de Valparaíso hacia Oceanía, llevaba consigo a su familia, sus pertenencias personales y probablemente una gran frustración por el fin de su escuela flotante. Pero, como todo obstinado emprendedor, cargaba en su equipaje la disposición para los nuevos proyectos que tenía en mente para Tahití. En el camino, permaneció en el puerto de Sídney entre el 29 de marzo y el 3 de junio de 1841.39 La daguerrotipia ya había llegado a la ciudad, pero solo a través de algunas notas y comentarios, con transcripciones de periódicos de Londres en el The Colonist y el Australasian Chronicle.40 Estos artículos aumentaron la curiosidad por la invención y el debate sobre la prioridad del “descubrimiento” entre los habitantes del lugar. A pesar de llegar a Sídney sin un navío propio, Lucas se presentó como “el excomandante de expedición de la Escuela Naval”. En la ciudad, aprovechó la curiosidad sobre la daguerrotipia para anunciar la venta de su equipo en el Australasian Chronicle el 13 de abril de 1841. Además del aparato completo para practicarla, el comprador recibiría todas las instrucciones necesarias: El Daguerrotipo - Los habitantes de Sídney tendrán ahora la oportunidad de presenciar los efectos de esta singular invención, ya que el capitán Lucas, excomandante de la expedición de la Escuela Naval, ha traído uno de los instrumentos

Conclusión

a la colonia. A través del Daguerrotipo, cualquier persona puede tomar una vista exacta de cualquier lugar en cinco minutos. El capitán Lucas quiere vender los instrumentos al mejor precio, y se le puede ver en la oficina de los Sres. Joubert y Murphy en la plaza Macquarie. El comprador recibirá instrucciones detalladas sobre el método para obtener las vistas.41

La fecha de salida del OH de Francia el 25 de setiembre de 1839, las prácticas de comercialización y difusión de la invención en las semanas anteriores y subsecuentes, así como la permanencia de Soulier de Sauve en Río de Janeiro y Louis Comte en Montevideo, a principios de 1840, al confrontarse con otras fuentes y otros datos, muestran otro aspecto interesante en la historia del OH. La expedición probablemente traía a bordo más de un equipo de daguerrotipia.42 De todas maneras, los dos viajeros no tendrían dificultad para adquirir un aparato poco después del pasaje del OH por esas ciudades y, así, continuar con la práctica y enseñanza del proceso fotográfico. En marzo de ese año, ya se comercializaba en Río de Janeiro una cámara de daguerrotipia, y no hay razón para pensar que fuera muy diferente en Montevideo o Valparaíso. El capitán Lucas, incluso después de haber encargado un dispositivo al propio Daguerre, haber aprendido a manejar sus operaciones y demostrar la novedad en los puertos por donde pasó, vendió su equipo al llegar a Sídney porque atravesaba dificultades económicas. Pero, también, porque era un capitán de la marina mercante, no tenía intención de ganarse la vida con el daguerrotipo y sus planes eran otros. Cuando le escribió al contralmirante Du Petit-Thouars sobre el naufragio, explicó su situación: 259


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¿Por qué, por ejemplo, mis calumniadores no le dijeron que, luego de mi naufragio, mi esposa se vio obligada a lavar la ropa en Valparaíso para garantizar el sustento de sus hijos? Supongo que este argumento, que vale el mejor de los axiomas, no les es desconocido, pero el deseo de denigrar es dominante entre ellos que no tienen otro propósito, y los responderé. ¡Qué excentricidad del espíritu me habría hecho renunciar al destino más hermoso al que podía pretender para tener la gloria de ver a mi esposa lavar las camisas de los marineros!43 [resaltado en el original].

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la calle Bridge y parte de la calle George, tal como aparecía desde la fuente en la plaza Macquarie.46

El establecimiento elegido por el capitán Lucas para vender su equipo era un punto comercial ubicado en el corazón de Sídney, en la plaza Macquarie, donde el francés Didier Numa Joubert y el irlandés Jeremiah Murphy, agentes de navíos franceses, vendían alimentos y bebidas. Se cree que Joubert se quedó con el dispositivo de daguerrotipia utilizado en la expedición del OH.44 Tres años después, cuando Joubert partió de Sídney, puso a la venta todo lo que había en su establecimiento, incluida “una cámara superior de daguerrotipia, completa, con todos los dispositivos y una gran cantidad de placas”.45 Además, se realizó una demostración pública de la novedad a los habitantes de Sídney, en su residencia, el 13 de mayo de 1841:

En 1848, cuando Lucas regresó a Francia, la fotografía ya había cumplido muchas de sus promesas y el país atravesaba grandes cambios, con el fin de la Monarquía de Julio, la abolición definitiva de la esclavitud, los levantamientos populares en las calles de París y otras ciudades y la instauración de la Segunda República. Se especula que más tarde fue a los Estados Unidos, donde murió cuando Francia ya vivía el Segundo Imperio (18521870).47 Pero lo que se sabe concretamente es que visitó su Belle-Île y permaneció activo, precisamente en la convulsionada coyuntura francesa, entre 1848 y 1850. En París, publicó dos libros sobre las experiencias acumuladas en aquellos últimos años.48 El título y el subtítulo del primero son indicativos de los conflictos en los que estuvo involucrado en Tahití y de las estrategias que empleó para defender sus intereses en la región (ver Bibliografía).49 El otro representa una síntesis de toda su experiencia en el mar y fuera de él. El libro Le candidat (1850) tuvo buena acogida en el entorno marítimo y mercante y logró una segunda edición tres años después de su lanzamiento. Una explicación del autor en la portada indica que el excomandante del OH continuaba con muchas ideas:

En los almacenes de los Sres. Joubert y Murphy, se realizó, el jueves, una interesante prueba de las ventajas del daguerrotipo, en la que estuvimos presentes, y recibió la atención más espléndida en manos de los caballeros que realizaron el experimento... se obtuvo un bosquejo extraordinariamente hermoso y rápido de

La obra finaliza con algunas reflexiones dirigidas a la Comisión de Investigación de la Marina a favor de las Inscripciones Marítimas y algunas consideraciones generales sobre las causas de la debilidad de la Marina francesa y los medios que, tal vez, podrán emplearse para convertirla en la primera Marina del mundo.50


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Conclusión

La caricatura de Théodore Maurisset sobre la “daguerrotipomanía” que se apoderó de París durante el año 1839. Publicada en el periódico La Caricature, el 8 de diciembre, la ilustración acompaña al texto “Fantasía”, en el cual el autor ironiza sobre la concesión de una “recompensa nacional” a los inventores de un instrumento, declarado útil y necesario por Arago y la Academia de Ciencias, para que todos concordasen en pagar por ello, aun cuando “la nación no experimentase la más mínima necesidad de él”. A pesar del escepticismo de Maurisset, la imagen visionaria está poblada por la multitud de consumidores, fotógrafos, aparatos de daguerrotipia y otros dispositivos de la práctica fotográfica, con referencias emblemáticas de la cultura visual del ochocientos, revolucionada por la aparición de la fotografía: los retratos a precios módicos, los viajes de todo tipo, las fotografías aéreas, las expediciones alrededor del planeta, los espectáculos en la plaza pública, las novedades que se anuncian en todo tipo de materiales, procesos y, sobre todo, comportamientos.

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Las recompensas materiales y simbólicas por sus ideas no llegaron a tiempo para el capitán Lucas. La percepción del viaje del OH como un “gran fracaso”, especialmente por aquellos que tanto esperaban de sus promesas, arrojó al capitán a la oscuridad. Por otro lado, esa percepción contrastaba fuertemente con el interés de los latinoamericanos por la introducción de la daguerrotipia en el continente. El entusiasmo por esas demostraciones fue común a generaciones de cronistas e historiadores de América del Sur. En agosto de 1864, Machado de Assis ya escribía sobre la “cámara” que un cierto padre llamado “Combes” había traído a Río de Janeiro, a bordo de una “corbeta francesa”. El escritor nació, casualmente, en 1839, y estas líneas constituyen uno de los primeros, si no el primero, relato histórico de la introducción de la daguerrotipia al sur del Ecuador. El texto fue publicado en el Diário de Río de Janeiro, en una de sus famosas “crónicas de la semana”.51 Los lectores del periódico y el propio Machado constituían una nueva generación de admiradores de la “creciente perfección de las obras fotográficas” que, ahora, podían “pasar a la posteridad en un billete de visita”. El breve relato de los primeros pasos de un arte al alcance de todos coincidía con el paso del cronista por el salón de poses de uno de los retratistas más famosos de la capital brasileña.52 La visita inspiró a Machado de Assis a concentrarse en “las gacetas del tiempo” para descubrir la historia de ese “aparato milagroso” presentado en la ciudad en 1840, comparándolo con los últimos refinamientos de la “invención de Daguerre”.53 La experiencia del escritor con la fotografía marcó muchas facetas de la personalidad y la obra de Machado de Assis, pero este ya sería otro viaje... 54 262

Hasta donde sabemos, poco quedó del velero de tres mástiles que albergó la expedición, y es probable que estos vestigios aún estén bajo el mar.55 Varios objetos y documentos recopilados durante el viaje también desaparecieron en el naufragio, una pérdida muy lamentada por Terloo: Tuve la desgracia de perder en nuestro naufragio siete cajas con escritos, colecciones de muestras y mercancías que pretendía ofrecer a nuestro gobierno, así como varios objetos de historia natural.56 [...] ¡Cuántas investigaciones y manuscritos perdidos! Por mi parte, tengo que lamentar toda la colección de historia natural, todas las muestras, todas las notas que guardaba para el gobierno, así como mi rica colección de objetos de curiosidad. Sin embargo, tuve la alegría de preservar casi todas mis conchas, que habían quedado dentro del castillo de popa, por una providencial fortuna. Finalmente, no hubo muertos. ¡Eso es lo principal!57

Hubo otros bienes de los pasajeros y tripulantes del OH que fueron rescatados, según lo detallado en los informes del naufragio. Un objeto, bastante simbólico, que habría pertenecido al comandante Lucas, apareció en una subasta en París, en 2009: la daga marina (77 cm.), en latón dorado, mango de marfil y elementos decorativos, como anclas y follaje, con las inscripciones École flottante - Expédition de l’Oriental (Escuela flotante - Expedición de l’Oriental) y Auguste Lucas - 1839.58 Los daguerrotipos realizados por Comte, Lucas y sus compañeros de viaje en el OH pueden haber desaparecido con la pérdida del navío. La mayoría, pro-


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bablemente, acompañó el desembarco y el regreso a casa de estos viajeros o permaneció en los puertos visitados, como los daguerrotipos ofrecidos a d. Pedro II. Sin embargo, el emperador donó “daguerrotipos del Palacio de São Cristóvão”, realizados por “un artista extranjero”, al príncipe Adalberto de Prusia, cuando ambos se encontraron en Brasil en julio de 1842.59 Los libros y el telescopio obsequiados por Soulier de Sauve se mantuvieron en su colección.60 Suerte similar deben

Conclusión

de haber corrido otros daguerrotipos de la expedición, sin que se sepa el destino de esos ejemplares, ni si fueron conservados.61 Lo cierto es que los daguerrotipos del OH son, hace tiempo, objeto de la curiosidad y el entusiasmo de muchos. Ese interés se ha renovado y multiplicado a través de publicaciones, seminarios, exposiciones y eventos conmemorativos.62 Esas imágenes fotográficas precursoras, especialmente las demostraciones realizadas en Brasil y Uruguay,

Llegada del emperador d. Pedro II en un carruaje al Paço da Cidade, en el centro de Río de Janeiro. c.1840-1842. El daguerrotipo, atribuido a Louis Comte por los descendientes de la familia imperial brasileña, fechado por lo tanto en 1840, fue posteriormente atribuido por investigadores estadounidenses y brasileños al daguerrotipista Augustus Morand, en 1842. Los registros en daguerrotipia de ceremonias públicas son extremadamente raros y la imagen, a pesar de la controversial autoría y fechado, ha sido vista hace más de un siglo como una representación memorable de la llegada de la fotografía a Río de Janeiro y América del Sur. El “estudio de la biografía” de este daguerrotipo (placa, estuche, etiquetas, etc.) como un “objeto fotográfico” y como un “lugar de memoria”, con la necesaria compilación de la información sobre la escena representada en la imagen, su curso en las colecciones brasileñas y sus formas de difusión y apropiación en casi dos siglos de existencia, es un vacío a ser llenado con nuevas investigaciones.

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constituyen un legado, tanto para el patrimonio cultural latinoamericano como para la cultura visual de nuestro tiempo.63 Aunque los daguerrotipos del OH no hayan formado una “colección” y se conozcan apenas los ejemplares atribuidos a Louis Comte en Río de Janeiro, una imagen litográfica inspirada en su experiencia en Montevideo y referencias textuales sobre las demostraciones de la expedición, sabemos que en algún momento existieron.64 Por lo tanto, no es imposible que alguno que otro se pueda ubicar (o identificar y fechar correctamente), en alguna colección o base de datos, en algún rincón del planeta. En esta investigación, se conocieron el lugar de nacimiento y la identidad del capellán Louis Comte, así como su testamento y lugar de entierro.65 Esta información puede proporcionar una pista sobre sus daguerrotipos. Las fotografías siempre están llenas de sorpresas y, de vez en cuando, los periódicos nos sorprenden con “hallazgos” casi increíbles. Por otro lado, el estudio y la conservación de los bienes culturales, así como la trayectoria de un daguerrotipista algo misterioso, siempre representaron desafíos gratificantes para los profesionales del medio. La facilidad con la que ahora tenemos acceso a la biografía de personajes y objetos patrimoniales ha hecho que estas conexiones y descubrimientos sean mucho más frecuentes. Esta investigación, con la perspectiva de estudiar la producción de sentidos por la fotografía, en el pasado y el presente, también buscó proporcionar un estímulo y una herramienta en esta dirección. Es por todo esto que una conclusión “definitiva” sobre las sospechas del naufragio del OH no tiene ninguna importancia aquí. Las relaciones siempre complejas entre el “hilo” y los “rastros” que guían la narrativa histórica por los laberintos del pasado, explo264

radas magistralmente por Carlo Ginzburg, inspiraron este libro en otra dirección. El historiador italiano combina en sus obras la mirada microscópica a los detalles reveladores del tiempo histórico y la mirada telescópica a sus implicaciones en el presente. Esta perspectiva es esencial en el oficio de quien se dedica a “desentrañar el entrelazamiento de lo verdadero, lo falso y lo ficticio que es la trama de nuestro estar en el mundo”.66 Los “detalles reveladore” del viaje de circunnavegación del OH permanecieron, por mucho tiempo, olvidados en las líneas y entrelíneas de sus rastros, así como en las imágenes e imaginarios de su tiempo. La narrativa privilegiada en la presentación de esta investigación, al intentar identificar lo “verdadero, lo falso y lo ficticio” en esos detalles, procuró explorar la singularidad de esa expedición trayendo hasta la actualidad algunos significados de su historia. Entre ellos, la certeza de que la memoria y el olvido, como dijo Jorge Luis Borges, son igualmente inventivos.67


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Conclusión

El daguerrotipo de la fuente de Largo do Paço, en Río de Janeiro, atribuido a Louis Comte, en 1840, reproducido en negativo de vidrio por el fotógrafo Marc Ferrez, en los años 1880. La reproducción de la placa de metal con la imagen en daguerrotipia, sin el estuche característico de los tres daguerrotipos atribuidos al “abad Comte”, fue realizada por Ferrez al realizar diversos servicios fotográficos para el emperador d. Pedro II, tales como retratos de la familia imperial, fotografías de interiores y reproducciones de grabados y pinturas. El negativo, digitalizado por el Instituto Moreira Salles (Brasil), fue identificado en esta investigación, en 2016. Revela, con bastante nitidez, detalles importantes del objeto fotográfico, como el formato rectangular de las placas, la imagen fija en toda su extensión y la presencia de figuras humanas alrededor de la fuente del maestro Valentim. Los daguerrotipos del emperador d. Pedro II atribuidos a Louis Comte acompañaron al monarca en su último viaje al exilio en Europa, luego de la proclamación de la República en Brasil en 1889. Volvieron a Brasil en la década de 1940, después de permanecer durante más de medio siglo en Francia.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Conclusión 1. Kidder, 1845, pp. 348-349. 2. René Estienne. “Dupuy de Lôme et le Napoléon”. En: Marine et technique au XIXe siècle, [1988], p. 203. 3. Carré, 1970, p. 32. 4. France. Annales maritimes et coloniales, Partie non officielle, París: Imprimerie Royal, 1835, t. 2, p. 1012-1014. 5. ANF / Fonds de la Marine / Serie BB / Subserie BB3 615 / Lettres reçues. Colonies. Rapport du capitaine du navire Justine au ministre de la Marine, 2 mars 1842. El recuento fue publicado bajo el título “Extrait du rapport adressé au ministre de la marine par le capitaine Lucas, commandant le navire Justine, de Bordeaux, sur les circonstances de son voyage dans l’Océanie en 1837, 1838, 1839, 1840 et 1841”. France. Annales Maritimes et Coloniales (Paris), Partie 2 (non official), 1842, v. 2, p. 496-503. 6. Bougainville, 1771. Jeanne Barret acompañaba al botánico Philibert Commerson. Existe un muy buen artículo sobre esa impresionante figura femenina, con buenas referencias, en https://fr.wikipedia. org/wiki/Jeanne_Barret. 7. OH – Doc 07.11.1839. 8. O’Reilly, 1966, p. 586. El autor, en este artículo, reproduce las expresiones utilizadas por el padre Honoré Laval, un misionero en la región expulsado temporalmente de Tahití en 1836 y gran adversario de la familia Lucas. Cf. Honoré Laval, Mémoires pour l‘histoire de Mangareva, ère chrétienne 1834-1871, editado por C. W. Newbury y P. O’Reilly y publicado por la Société de Océanistes. París: Musée de l’Homme, 1968, 234–238. Ver también Carré, 1970. El historiador se enfocó en Elisabeth, a quien definió como una mujer “analfabeta e intrigante” (p. 26) que seducía al grupo controlado por el padre Laval (p. 32) y transcribió en la última pá-

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gina de su artículo (p. 35) algunos relatos de la época recogidos por O’Reilly. 9. Jornal do Commercio, 10 de julio de 1840, p. 3. El decreto de nombramiento del ministro de Guerra fue firmado el día anterior. En 1842, el astrónomo participaría en los debates de la prensa sobre el eclipse solar observado en Río de Janeiro. 10. Jornal do Commercio, 10 de agosto de 1840, p. 3. Artículo sobre las veladas de M. Storr en la ciudad. 11. Calmon, 1975, p. 459-460; Santos, 2004, p. 57. 12. Jornal do Commercio, 9 y 30 de octubre de 1841. 13. Jornal do Commercio, 28 de noviembre de 1840, p. 4; 4 de diciembre de 1845, p. 2; 24 de febrero de 1849. Ver también Arquivo Nacional (Brasil). Registro de extranjeros, 1964, p. 134. En 1862, la “francesa”, “viuda del Dr. Soulier de Sauve”, al verse obligada a sobrevivir sin la ayuda de su marido, publicó un anuncio como “profesora de francés, geografía y diferentes trabajos de costura y bordados” en Almanack Laemmert. 14. El Nacional, el 8 de octubre de 1840. La relación entre ambos puede haberse extendido a los negocios portuarios, a los cuales Arsène Isabelle también estaba vinculado. 15. El Nacional, 17 de marzo de 1840; El Nacional, 3 de abril de 1841, El Nacional, 8 de octubre de 1840; Comercio de la Plata, 15 de abril de 1847, entre otros periódicos de Montevideo. Apud Broquetas, Bruno y Delgado, 2013, pp. 24-26; Varese, 2013, pp. 27-31. 16. Comercio de la Plata, del 15 de abril de 1847. Apud Varese, 2013, p. 30. 17. Sobre la masonería en Uruguay, ver Fajardo, 1857. 18. cadn – Archives de Postes. Montevideo A – 418. Dossier de immatriculés, nº 293, Comte. 19. Tridart, 2007. El testamento de Comte, transcripto por el autor en el Bulletin de

l’Association Généalogique de Relevés et des Recherches, de la ciudad de Champdivers, en la región de Bourgogne-FrancheComté (Francia), es un rastro importante para futuras investigaciones. El autor desconoce la juventud del “misterioso” padre y su paso por el OH, así como su experiencia con la daguerrotipia. 20. Vendel-Heyl, 1850; Estefane, 2005, p. 72 y siguientes. 21. Estefane, 2005, p. 82. 22. Vidal Gormaz, 1901, p. 205. 23. Barros Arana, 1855; Vidal Gormaz, 1901, p. 204. 24. OH – Doc 31.10.1840. 25. OH – Doc 31.10.1840. 26. OH - Doc 03.11.1840 y OH - Doc 09.11.1840. La institución fue adquirida en 1846 por el gobierno belga y se convirtió en el Museo Real de Historia Natural de Bélgica, hoy el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. Ver https://www.naturalsciences.be/fr. Las piezas, sin embargo, no se pudieron encontrar consultando el sitio web de la institución. 27. Annuaire de la noblesse de Belgique, Brussel, 1850. Disponible en https:// nl.wikipedia.org/wiki/Popelaire_de_Terloo. 28. OH - Doc 26.05.1840. 29. OH - Doc 11.04.1840. 30. OH - Doc 21.01.1841 y OH - Doc 08.02.1841. 31. Bergmans, 1899, p. 245-246. 32. OH - Doc 09.02.1841. 33. OH – Doc 00.03.1839. 34. Vidal Gormaz, 1901, p. 204. 35. OH - Doc 02.09.1841 y OH - Doc 16.09.1841. 36. SHD-Marine - Fonds privé Adrien L. J. Carré. Correspondance avec M. Argentré, 12 février 1969 ; Carré, 1970, p. 32. 37. OH – Doc 02.10.1840. 38. Letessier, 1962, pp. 490-508; SHDMarine - Fonds privé Adrien L.J. Carré. Correspondance avec Julien Champeaux de la Boulaye.


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39. Wood, 1996, p.117; Reeder Warwick. “Australia”. En: Hannavy, 2008, p. 97. Información extraída del Sidney Morning Herald, 3 de junio de 1841. 40. “English Extracts”, The Colonist, 1 June 1839; “English Extracts”, The Colonist, 26 June 1839; “European Intelligence”. Australasian Chronicle, 16 August 1839. 41. “The Daguerreotype”. Australasian Chronicle, 13 april 1841. 42. Derek Wood consideró la posibilidad de la existencia de dos dispositivos de daguerrotipia a bordo de la expedición al tomar conocimiento de las referencias del OH en América del Sur, según correspondencia con Antonio Sena, Steven F. Joseph y otros, reproducida en http:// www. midley.co.uk. 43. OH – Doc 31.07.1842. 44. Sobre Didier Joubert, ver la información recabada por la nla, en https://trove. nla.gov.au/people/1487618?c=people. 45. Sidney Morning Herald, 21 marzo de 1843. Apud, Wood, 1996, p. 115 y Warwick, 2008, p. 97. 46. Australian, 15 May 1841, apud Warwick, 2008, p. 97. El autor también comenta: “no trace of the first photograph made in Australia has been found since its announcement over 164 years ago”. 47. El historiador Le Gallen (1906) informa que Lucas habría seguido para los Estados Unidos, posiblemente para Cincinnati, donde habría fallecido alrededor de 1854 (los archivos locales fueron destruidos, posteriormente, en un incendio, lo que dificulta la comprobación). Otra información, escrita por Évangeline Soyer, nieta del capitán, en 1941, en ese momento de 78 años, está disponible en http://chauvigne.info/pages/143augustin-lucas-les-origines-du-capitaineaugustin-fr.php. 48. La referencia a los procesos figura en O’Reilly, 1966, p. 45. Las obras de Lucas están listadas en la Bibliografía.

Conclusión

49. Lucas, 1848. 50. Lucas, 1850 y 1853. Las dos ediciones son ligeramente diferentes y la frase aparece en la portada de la edición de 1850. 51. Machado de Assis. “Crônica da semana: Ao acaso”, Diário do Rio de Janeiro, 7 de agosto de 1864. 52. Ermakoff, 2006, p. 227-228. 53. Sobre Machado de Assis, la fotografía y la imagen pública del escritor, ver Turazzi, 2014. 54. Turazzi, 2014. 55. La arqueología marina es un tema frecuente en la prensa chilena, pero también los saqueos que violan ese patrimonio protegido por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile. 56. OH - Doc 09.11.1840. 57. OH - Doc 31.10.1840. 58. Catálogo “Armes anciennes et souvenirs historiques ; armes de chasse modernes” (ítem 281, imagen p. 58), organizado por el especialista Bernard Croissy para el rematador Thierry de Maigret. Remate realizado en la casa Drouot (París), el 4 de febrero de 2009. 59. Adalberto de Prusia comenta el hecho en sus memorias (Adalbert, 1847). Gilberto Ferrez pensó que podrían ser de Comte, quizás considerados “muy malos” o de otros daguerrotipistas establecidos en la ciudad, como Buvelot y Morand. Ferrez, 1985 (a), pp. 20 y 22. La investigación no encontró la colección de Adalberto de Prusia. 60. Los libros de Soulier de Sauve están en la colección Teresa Cristina, en la Biblioteca Nacional (Río de Janeiro) y el telescopio que se encontraba en el Palacio de São Cristóvão, en 1891, ahora está en la colección del Museo Imperial. 61. Abel Alexander. “Prólogo: se ha logrado la inmortalidad”. En: Varese, 2013, pp. 5-7. El investigador y coleccionista estima que se firmaron solo el 10 % de los daguerrotipos.

62. La Bibliografía de este libro es un indicador. La experiencia de Louis Comte en Largo do Paço, actual Praça xv de Novembro en Río de Janeiro, fue “repetida” en 1989. El evento fue promovido por el Ministerio de Cultura/Funarte y los daguerrotipos contemporáneos realizados por João Carlos Horta, Nelson Lopes y Sylvie Pénichon. 63. Con el proyecto www.laoriental11.org, presentado en el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, los fotógrafos contemporáneos tradujeron el simbolismo del viaje en una experiencia creativa (e interactiva) de desplazamiento por el mundo real y virtual. Rovira y Weinstein et al, 2014. 64. El 10 de marzo de 2010, la Junta Departamental de Montevideo aprobó la colocación de una placa conmemorativa de las primeras demostraciones fotográficas en el Río de la Plata, representadas con el daguerrotipo de la fachada de la Iglesia Matriz, atribuido a Louis Comte. 65. Turazzi, 2010. El artículo, además de la información citada, corrigió la grafía de su nombre y presentó la firma aquí también reproducida. 66. En Il filo e le tracce (2006), Carlo Ginzburg se centra, especialmente, en la relación entre el tiempo, “hilo del relato” que ayuda al historiador a orientarse “en el laberinto de la realidad” y los rastros que fundamentan la cientificidad de la narrativa histórica en una representación dada del pasado, enfoque que se beneficia de la narrativa ficticia, con híbridos y préstamos recíprocos, pero que no se confunde con ella y su naturaleza subjetiva. Ver Ginzburg, 2007. 67. Borges, 1970, p. 102; Ricœur, 2007.

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La historia y la descripción de los procedimientos de daguerrotipo y diorama, edición impresa en París, setiembre de 1839. Luego de que se agotara la primera edición del manual de Daguerre, publicada por Alphonse Giroux poco después del 19 de agosto de 1839, aparecieron nuevas impresiones de la obra en Francia y en el extranjero. Esta edición, en la cual Giroux ya se presenta como “editor”, es contemporánea con otras impresiones realizadas por otros editores parisinos, durante todo el mes de setiembre, registradas o no en la Bibliographie de France.

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Portada de la “nueva edición”, “corregida y aumentada”, del manual de Daguerre, impresa por Alphonse Giroux et Cie., a fines de setiembre de 1839. Entre las nuevas ediciones e impresiones del manual de daguerrotipia publicadas en París ya en 1839, algunas contenían el “retrato del inventor”, “correcciones del autor”, así como “notas y observaciones” del óptico Lerebours o de los hermanos Susse. La principal incorporación de la “nueva edición” de Giroux es la ilustración, con la marca de la Imprimerie Lemercier, Bernard et Cie., con la firma y el retrato del inventor (realizado por Pierre-Louis Grevedon).


Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia (1816-1842)

1816-1826

Joseph Nicéphore Niépce (1765-1833), exmilitar, se dedica a realizar invenciones diversas. Experimenta con la impresión de imágenes (directamente y luego con la cámara oscura), utilizando placas de piedra, vidrio y metal pulido (cobre y estaño), sensibilizadas con una especie de asfalto (“betún de Judea”) y expuestas a la luz solar por varias horas. Le da el nombre de heliografía, “hasta que se encuentre una denominación más exacta”, a lo que se considera el primer proceso viable para la obtención de imágenes permanentes con el uso de la cámara oscura. Una fotografía de aproximadamente 1826 es la más antigua que se conoce. Louis Jacques Mandé Daguerre (1787-1851), pintor y escenógrafo, retrata monumentos y paisajes para álbumes, teatros y panoramas en 360º, una novedad que fascina y garantiza el sustento de muchos artistas. En 1822, inventa el diorama, género de espectáculo escénico con efectos luminosos y atractivo sensorial. En 1825, es condecorado como caballero de la Legión de Honor de Francia. También realiza experimentos con sustancias químicas para la obtención de imágenes por la acción de la luz solar sobre una superficie colocada en el interior de la cámara oscura.

1827

Daguerre y Niépce se encuentran por primera vez, ante la insistencia del primero, después de enterarse de sus experiencias por una indiscreción del óptico Charles Chevalier, proveedor de ambos. Los dos inician prolongadas negociaciones para la creación de una sociedad destinada a perfeccionar y explorar la “heliografía”.

1829

Niépce envía a Daguerre el texto Notice sur l’Héliographie, con todos los medios y materiales utilizados en su invención. Ambos firman un contrato de asociación para perfeccionar y explorar “dicho descubrimiento”. Las experiencias son compartidas en una amplia correspondencia entre los dos.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

1833

Muerte de Niépce. Daguerre continúa sus experimentos con el uso de yodo en la sensibilización de la placa metálica y, dos años después, obtiene resultados alentadores con el uso del vapor de mercurio para revelar la imagen.

1835 9 de mayo

Daguerre e Isidore Niépce (1795-1868), hijo de Nicéphore Niépce, modifican los términos del contrato anteriormente celebrado por los dos inventores. La adición firmada con Isidore reconoce que Daguerre puede obtener un resultado bastante “más ventajoso” a través del “procedimiento por él descubierto”.

27 de setiembre

El periodista y escritor Arsène Houssaye (1814-1896) publica un artículo en el Journal des Artistes en el que revela que Daguerre había descubierto una forma de volver permanentes las imágenes obtenidas con la cámara oscura (“retrato, paisaje, cualquier tipo de vista”), lo cual, de hecho, solo se concretaría más adelante.

1837

Daguerre encuentra en la sal marina un medio para la fijación de las imágenes reveladas por el vapor de mercurio. Daguerre e Isidore reformulan nuevamente su contrato de sociedad, que otorga al primero la plena paternidad de un “nuevo procedimiento” que deberá recibir el nombre de “daguerrotipia”, aunque solo pueda divulgarse conjuntamente con el procedimiento de Nicéphore Niépce. El prestigio social y los contactos personales de Daguerre, factores que influyeron en que el reacio Nicéphore considerara las ventajas de una sociedad, convencieron a Isidore de modificar los términos del contrato y de aceptar el nombre de Daguerre para su invención. El documento también prevé recurrir al sistema de suscripciones para la comercialización de los derechos de uso de “dicho descubrimiento”.

1838

Daguerre e Isidore discuten, a lo largo de todo el año, las dificultades para garantizar la propiedad de los procedimientos de la invención a través de una patente y, al mismo tiempo, otorgar a cientos de suscriptores el acceso a los secretos de su ejecución. A finales de diciembre, Daguerre publica un prospecto sobre las aplicaciones del ya denominado ”daguerrotipo” y las facilidades de ejecución de un arte que “no requiere ningún conocimiento especial para su práctica”. Daguerre comunica la invención a François Arago (1786-1853), secretario perpetuo de la Academia de Ciencias de Francia. El astrónomo y diputado es uno de los primeros en conocer los secretos de la daguerrotipia y dará un apoyo decisivo a la invención.

1839 6 de enero 270

Hippolyte Gaucheraud (? - 1874), miembro de la Sociedad Nacional de Anticuarios (Société nationale des antiquaires), publica un artículo en La Ga-


Maria Inez Turazzi

Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia (1816-1842)

zette de France sobre las bellas artes y el “nuevo descubrimiento”, descrito como “una revolución en las artes del dibujo”.

7 de enero

Arago comunica el “descubrimiento de Daguerre” a la Academia de Ciencias y destaca la manera en que se vuelven permanentes las imágenes obtenidas con la cámara oscura: “la misma luz reproduce las formas y proporciones de los objetos exteriores, con una precisión casi matemática”. Presenta algunas vistas de París y reproducciones de obras de arte realizadas por el inventor, pero los medios para obtener tales imágenes se mantienen en secreto.

25 al 31 de enero

El inglés William Fox Talbot (1800-1877) reivindica la precedencia sobre Daguerre en la fijación y permanencia de las imágenes obtenidas con la cámara oscura. En Londres, se presentan sus “dibujos fotogénicos” ante la Royal Society, donde explica el procedimiento. Escribe sobre el tema a varios científicos, entre ellos Arago y Jean Baptiste Biot (1774-1862). A partir de entonces, se instala la polémica por la prioridad de la invención entre los dos países.

8 de marzo

Samuel Morse (1791-1872), físico y pintor norteamericano, se encuentra con Daguerre en París, donde ya había presentado el telégrafo electromagnético a la Academia de Ciencias. Encantado por la oportunidad de ver algunos daguerrotipos, exalta la minuciosidad y la precisión de las imágenes. Un incendio destruyó el diorama de Daguerre, haciendo urgente la necesidad de una compensación para la daguerrotipia.

20 de mayo

Hippolyte Bayard (1801-1887) presenta a Arago la invención de un procedimiento para la realización de imágenes fotográficas positivas directamente sobre papel. En medio de los cuestionamientos ingleses y las negociaciones en torno a la adquisición de la daguerrotipia por parte del estado francés, no obtiene el apoyo deseado. El inventor realizó una exposición pública de sus fotografías el 24 de junio a beneficio de las víctimas del terremoto en Martinica. La iniciativa es considerada la primera exposición fotográfica.

14 de junio

Daguerre e Isidore firman un acuerdo provisorio con el ministro del Interior Charles-Marie Tanneguy (1803-1867), conde Duchâtel, para la cesión de los derechos de la daguerrotipia al estado francés.

15 de junio

El ministro Duchâtel presenta ante la Cámara de Diputados un proyecto de ley que propone la adquisición por parte del estado francés de los secretos de la invención de la daguerrotipia, a través del pago de una pensión vitalicia a Daguerre e Isidore.

271


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

272

17 de junio

Daguerre es condecorado como oficial de la Legión de Honor de Francia.

22 de junio

Contrato firmado por Daguerre, Isidore Niépce y Alphonse Giroux (c.17751848) para la fabricación y comercialización de los aparatos de daguerrotipia “certificados por el inventor” y sus instrucciones, en cualquier parte del mundo. Los interesados se suscribirían para recibirlos una vez que se revelaran los secretos de la invención.

3 de julio

Arago presenta a la Cámara de Diputados el informe de la comisión encargada de analizar el proyecto de ley, con una amplia explicación de los argumentos favorables a la aprobación de la pensión vitalicia para los inventores de la daguerrotipia. Se presentan daguerrotipos a los parlamentarios.

9 de julio

Se aprueba la llamada “ley Daguerre”, por una amplia mayoría, en la Cámara de Diputados (237 votos a favor y 3 votos en contra).

30 de julio

El científico Gay-Lussac (1778-1850) presenta ante la Cámara de los Pares (cámara alta del Parlamento francés en esa época) su informe a favor de la adquisición de la daguerrotipia por parte del Estado francés.

2 de agosto

La Cámara de los Pares vota favorablemente la concesión de la pensión vitalicia a los inventores de la daguerrotipia (92 votos favorables y 4 votos en contra).

7 de agosto

El rey Louis-Philippe sanciona la ley aprobada por el Parlamento francés y Francia ofrece la daguerrotipia a la humanidad.

14 de agosto

Jean-Baptiste Jobard (1792-1861), francés naturalizado belga, designa un abogado para que Daguerre e Isidore Niépce obtengan en Inglaterra la patente de la daguerrotipia. El litógrafo y editor de Le Courrier Belge describe esa historia en su periódico el 25 de agosto.

19 de agosto

Arago describe la historia de la invención y los procedimientos para la práctica de la daguerrotipia en una reunión conjunta de las Academias de Ciencias y Bellas Artes en el Instituto de Francia, que contó con una gran popularidad.

20 de agosto

Los periódicos parisinos anuncian la reunión de la víspera, publicando los recursos y procedimientos necesarios para la realización de la daguerrotipia, así como sus aplicaciones y características. Los dispositivos de daguerrotipia con licencia del inventor comienzan a destinarse a los suscriptores y otros interesados.


Maria Inez Turazzi

20 de agosto

Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia (1816-1842)

Impresión y lanzamiento de la primera edición del manual de Daguerre, Historique et description des procédés du daguerreotype et du diorama par Daguerre, peintre, inventeur du Diorama, officier de la Légion d’Honneur, membre de plusieurs Académies, etc etc. Paris : Alphonse Giroux et Cie, rue du Coq-Saint-Honoré, 7, où se fabriquent les appareils. Place de la Bourse, 13, 1839. El folleto, in 8º, tiene 79 páginas y 6 planchas con ilustraciones.

23 de agosto

El periódico londinense, con el sugerente título “Globe and Traveler” describe a los británicos el evento que finalmente reveló los secretos de la daguerrotipia.

28 de agosto

Daguerre presenta “los aparatos de daguerrotipia que utiliza” en una sesión de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale y describe “las manipulaciones muy delicadas que deben seguirse” para lograr el éxito con la invención. El evento se informa en el boletín de la entidad unos días después (4.9.1839). Sobre la base de esta descripción, los diarios Le Constitutionnel (6.9.1839) y Le Moniteur Universel (8.9.1839) informaron la presentación en la rue du Bac, sede de la Sociedad, y los detalles técnicos del proceso.

7 de setiembre

Daguerre realiza la primera demostración pública de la daguerrotipia en el Palais d’Orsay. El edificio fue incendiado en 1871 y se encontraba en el mismo lugar donde sería construida la estación ferroviaria que actualmente alberga al Museo d’Orsay.

11 y 14 de setiembre

Otras dos demostraciones de Daguerre en el Palais d’Orsay. Nueva tirada del manual de Daguerre, vendida a 2 francos, ahora con el nombre del establecimiento Susse Frères, una antigua fundición de arte, fabricante de dispositivos de daguerrotipia y también impresores de la publicación. En las semanas siguientes, se pondrán más tiradas a la venta.

13 de setiembre

El francés conocido solo como Saint-Croix llega desde París y realiza la primera demostración pública de la daguerrotipia, en el corazón de Londres. La presentación del equipo y la obtención de imágenes en Picadilly Street, n° 7, son noticia al día siguiente en el The Times y el Morning Herald.

16 de setiembre

Jobard realiza la primera experiencia con el daguerrotipo en Bruselas (una vista de la Place des Barricades). El dispositivo, enviado por Isidore Niépce a su amigo y editor, había llegado cuatro días antes. Le Courrier Belge anuncia, dos días después, que este “primer ensayo de heliografía” estaba disponible al público, junto con imágenes obtenidas por el propio Daguerre.

273


El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Entre setiembre y diciembre

La daguerrotipia es introducida en varias ciudades de Francia, otros países europeos y Estados Unidos a través de litógrafos, pintores, ópticos, ingenieros, científicos, militares y otros interesados en practicarla. Los primeros aparatos y manuales de daguerrotipia cruzan el Atlántico. El 23 de noviembre, François Gauraud llega a Nueva York con equipos y cerca de treinta imágenes en su equipaje, algunas realizadas por el propio inventor. Se presenta como un “alumno de Daguerre” y representante de la firma Alphonse Giroux et Cie.

Entre el 10 y el 12 de octubre Demostraciones de daguerrotipia en Lisboa, en la primera escala del OrientalHydrographe, por Augustin Lucas (1804-después de 1858) y Louis Comte (17981868). Las presentaciones se realizan en el Palacio de las Necesidades, para d. Maria II y d. Fernando, reyes de Portugal, y en la casa del diplomático César Famin (1799-1853), para oficiales franceses y portugueses interesados en conocer la novedad.

Octubre Nueva edición del manual de Daguerre, ahora “extendida y corregida”, con el “retrato del inventor”. Entre 1839 y 1840, la obra se publica en al menos ocho idiomas (francés, inglés, alemán, español, sueco, italiano, húngaro y polaco), en 32 ediciones y tiradas, además de algunas impresiones no registradas oficialmente por el establecimiento de Giroux y siete adaptaciones de otros autores. Pintores, litógrafos y grabadores que aprendieron el proceso, con el propio Daguerre y con sus instrucciones, inician proyectos editoriales dentro y fuera de Europa, con el uso de la daguerrotipia.

6 de noviembre El pintor Horace Vernet (1789-1863), al llegar a Egipto en compañía de Frédéric Goupil-Fesquet (1817-1878), relata el uso del aparato que llevaron consigo para obtener imágenes de las pirámides y otros monumentos arqueológicos. En Alejandría, Goupil-Fesquet muestra el daguerrotipo a un sultán, al día siguiente y poco después registra las pirámides, al igual que el daguerrotipista Joly de Lotbinière (1798-1865). Las imágenes fueron destinadas al álbum de grabado proyectado por el óptico francés Noel-Marie Paymal Lerebours (1807-1873).

10 de noviembre

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Demostración pública de daguerrotipia en la Plaza de la Constitución, en Barcelona, por el grabador Ramón Alabern y Casas (1811-c.1888), uno de los daguerrotipistas instruidos por Daguerre. Divulgado por un prospecto y noticias en la prensa, el evento llevaba el sello de la Academia de Ciencias de España y contó con la presencia de una banda de música y una gran audiencia.


Maria Inez Turazzi

Cronología de la invención y difusión de la daguerrotipia (1816-1842)

10 al 13 de noviembre

El aprendizaje de la daguerrotipia en las escalas del Atlántico Norte, en octubre, y la práctica del proceso en la isla de Gorea, en la costa de Senegal, son descriptas por uno de los miembros de la expedición del Oriental-Hydrographe en una carta que será publicada en un periódico de Nantes (Le Breton, 28/12/1839).

1840 9 de enero

El semanario Il dagherotipo: galleria popolare enciclopédica es lanzado en Turín por la Tipográfica Cassone y Marzorati. La publicación trata sobre temas diversos y está ilustrada con xilografías.

11 de enero

El Album du daguerreotype réproduit, orné de vues de Paris, en épreuve de luxe avec texte (París: Bruneau, 1840) sale a la venta en París, con cuatro litografías basadas en daguerrotipos. En Suecia, algunas imágenes del género también se utilizan para ilustrar un anuncio del Panorama de Estocolmo.

17 al 20 de enero

Demostraciones de daguerrotipia en Río de Janeiro por el capitán Lucas y el capellán Comte del Oriental-Hydrographe, primero en Largo do Paço y luego en el Palacio da Boa Vista, con la presencia del futuro emperador d. Pedro II y sus dos hermanas.

Entre el 24 y el 29 de febrero

Demostraciones de daguerrotipia en Montevideo, por el capitán Lucas y el capellán Comte, para una selecta audiencia. Las presentaciones se realizan en hogares y espacios públicos. Se obtuvo la imagen de la fachada de la Iglesia Matriz de la ciudad desde el segundo piso del Cabildo, edificio donde funcionaba la Cámara Legislativa uruguaya.

15 de marzo

Demostración de daguerrotipia en Nueva Orleans por el pintor y litógrafo Jules Lion (c.1809-1866), un afrodescendiente francés, radicado en la ciudad y recién llegado de París. Lion montó una exposición en la entrada del Saint Charles Museum y anunció el sorteo de un daguerrotipo realizado en el lugar.

Agosto

Lanzamiento de Excursions daguerriénnes; vues et monuments plus remarquables du globe (París, 1840-1843), colección de grabados editados por los establecimientos de Lerebours, creador de la obra, Rittner y Goupil, y Lemercier. Las placas con imágenes de daguerrotipistas enviados a Europa y Oriente Medio dan como resultado planchas de impresión en diversos procesos, ejecutados por prestigiosos grabadores y litógrafos (Friedrich Salathé, Friedrich von Martens, Auguste-Victor Deroy y otros). Es considerado el primer álbum fotográfico de viaje.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Lanzamiento de Paris et ses environs reproduits par le daguerréotype (París: Aubert, 1840), obra dirigida por Charles Philipon (1800-1862), litógrafo, editor y caricaturista, con 242 páginas de texto e imágenes, obtenidas con el daguerrotipo y transpuestas a la piedra litográfica.

1841 13 de mayo

Demostración pública del daguerrotipo en Sídney, por un “grupo de caballeros” frente al almacén de Didier Joubert y Jeremiah Murphy en la plaza Macquarie, descrita por los periódicos. Cuando llegó a la ciudad, el capitán Lucas puso el aparato a la venta en ese establecimiento. Se cree que participó en la demostración con Joubert, quien, a su vez, se quedó con el dispositivo. El científico y coleccionista inglés Robert Hunt (1807-1887) publica A popular treatise on the art of photography: including daguerreotype and all the new methods of producing pictures by the chemical agency of light (Glasgow: Richard Griffin, 1841), considerado el primer estudio pormenorizado de la invención y la práctica de la fotografía.

1842

276

Daguerre vive modestamente en la pequeña comunidad de Bry-sur-Marne, donde se había mudado dos años antes. Recibe visitas y honores de los habitantes locales, así como a personalidades de toda Francia y otros países. Poco después, aún lejos del bullicio parisino, utiliza la expresión “imagen fotográfica” al publicar Nouveau moyen de préparer la couche sensible des plaques destinées à recevoir l’image photographique (París, 1844), obra con las últimas mejoras a la invención del proceso que llevaba su nombre.



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Fuentes consultadas

Manuscritos, periódicos y fuentes diversas AUSTRALIA NLA National Library of Australia Digital Collections Periódicos Australasian Chronicle Colonist Sidney Morning Herald BÉLGICA AD-Be Archives Diplomatiques de Belgique - Bruxelas (Bélgica) Dossier thématique (n. 2018) Correspondance politique Correspondance commerciale KBR Bibliothèque Royale de Belgique - Bruxelas (Bélgica) Bibliographie de Belgique Periódicos Le Belge (Bruxelas, 1839) Le Courrier Belge (Bruxelas, 1839-1840) L’Indépendant (Bruxelas, 1839) BRASIL AN-Br Arquivo Nacional - Rio de Janeiro (Brasil) Arquivo da Secretaria de Estado dos Negócios do Império Arquivo da Casa Real e Imperial - Mordomia-mor

Arquivo da Secretaria de Estado dos Negócios da Marinha Polícia da Corte FBN Fundação Biblioteca Nacional - Rio de Janeiro (Brasil) Obras Gerais Coleção Thereza Christina Maria Periódicos (hemeroteca digital) Anais da Biblioteca Nacional do Rio de Janeiro (Río de Janeiro, 1939) Correio Mercantil (Salvador, 1839) Jornal do Commercio (Río de Janeiro, 1839-1842) L’Echo Français (Río de Janeiro, 1838-1839) Museo Universal (Río de Janeiro, 1837-1840) O Daguerrotypo (Río de Janeiro, 1845) Revue Française (Río de Janeiro, 1839) Diário do Rio de Janeiro (Río de Janeiro, 1840; 1864) Revista da Semana (Río de Janeiro, 1927) Le Musée pour Rire (París, 1839) Le Siècle (París, 1839-1840) Musée des Familles (París, 1839-1840 ; 1847-1848) FIRJAN Federação das Indústrias do Rio de Janeiro / Biblioteca - Rio de Janeiro (Brasil) Periódicos Auxiliador da Indústria Nacional (Río de Janeiro, 1835-1851) IHGB Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro Periódicos

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro (Río de Janeiro, 1839-1925) MImp Museu Imperial - Petrópolis (Brasil) Arquivo da Casa Imperial (Pedro de Orleães e Bragança) Arquivo Grão-Pará Coleção Geyer Periódicos Anuário do Museu Imperial (Petrópolis, 1940-1955) O Panorama (Lisboa, 1837-1843) Universo Pittoresco (Lisboa, 1840-1844) CHILE BN-CI Biblioteca Nacional de Chile - Santiago (Chile) Periódicos El Mercurio (Valparaíso, 1839-1840) MHN-Cl Museo Histórico Nacional de Chile - Santiago (Chile) Colecciones digitales FRANCIA AD-Fr Archives Diplomatiques / Ministère des Affaires Étrangères (Quai d’Orsay1) - Paris (Francia) Affaires politiques diverses (Brésil) Correspondance consulaire et commerciale (Bahía, Pernambuco, Lisboa, Río de Janeiro, Montevideo, Santiago, Valparaíso) État civil de Français à Rio de Janeiro Personnel ADLA Archives Départementales de Loire-Atlantique - Nantes (Francia) Fonds J - Inscription Maritime

Fonds P - Finances de l’Etat - Série 3 P - Douanes - Nantes Francisations Periódicos Le Breton (Nantes, 1839-1840) Le National de l’Ouest (Nantes, 1839-1840) Lloyd Nantais (Nantes, 1839-1840) AN-Fr Archives Nationales - Paris (Francia) Fonds de la Marine2 Minutier central des notaires de Paris Titulaires de l’Ordre de la Légion d’Honneur Periódicos Almanach royal et national pour l’an (...) (París, 1839-1840) AMN Archives Municipales de Nantes - Nantes (Francia) Periódicos Le Breton (Nantes, 1840) Le National de l’Ouest (Nantes, 1839-1840) Lloyd Nantais (Nantes, 1839-1840) BMT Bibliothèque municipale de Toulouse - Toulouse (Francia) Periódicos Journal politique et littéraire de Toulouse et de la HauteGaronne (Toulouse, 1839-1840) BnF Bibliothèque Nationale de France - Paris (Francia) Catalogue général Fonds Maçonnique (La Parfaite Réunion – cote FM² 397) Periódicos Almanach du commerce de Paris, de la France et des Pays étrangers par S. Bottin (París, 1838-1839)

2. Las series del Archivo de la Marina consultadas en los Archivos Nacionales de

280

1. Las series consultadas en 2001 y 2008 se encontraban en los archivos del

Francia, en 2001, se concentraron más tarde en el Departamento de Marina del

Quai d’Orsay y actualmente están en el Centre des Archives Diplomatiques, en La

Servicio Histórico de la Defensa (Service Historique de la Defense), ubicado en el

Courneuve.

Chateau de Vincennes.


Maria Inez Turazzi

Bulletin de la Société d’Encouragement pour l’Industrie Nationale (París, 1839-1840) Bulletin de la Société de Géographie (París, 1839) La Gazette des Tribunaux (París, 1840) La Presse (París, 1839-1840) Le Siècle (París, 1839) Le Moniteur Industriel (París, 1839-1840) Le Magasin Pittoresque (París, 1833-1842) BHVP Bibliothèque Historique de la Ville de Paris - Paris (Francia) Catalogue général Periódicos Le Moniteur Universel (París, 1838-1841) CADN Centre des Archives Diplomatiques / Ministère des Affaires Étrangères - Nantes (Francia) Archives de poste (Lisboa, Río de Janeiro, Montevideo) Affaires commerciales Affaires culturelles et scientifiques Affaires maritimes Affaires sanitaires et sociales Colonie française Correspondance officielle et particulière Dossier nominatif Dossier d’immatriculés Dossier des marins Etat civil Fonctionnement du poste Politique intérieure CNAM-a&m Conservatoire national des arts et métiers / Musée des arts et métiers - Paris (Francia) Collections d’objets Fonds général IF-AdS Institut de France / Académie des Sciences - Paris (Francia) Archives de l’Académie des Sciences

Fuentes consultadas

Periódicos Comptes rendus des séances de l’Académie des Sciences (París, 1839-1840) SFP Société française de photographie - Paris (Francia) Periódicos Bulletin de la Société française de photographie (París, 1855-1939) SHD-Marine Service Historique de la Défense / Département de la Marine Vincennes (Francia) Catalogue général Fonds de la Marine Fonds privé Adrien L.J. Carré Fonds privé Abel Du Petit-Thouars Periódicos Annales maritimes et coloniales (París, 1835-1842) Bulletin de lois depuis... (París, 1824-1843) PORTUGAL ABM Arquivo Regional e Biblioteca Pública da Madeira - Funchal (Região Autônoma da Madeira / Portugal) Periódicos A Flor do Oceano (Funchal, 1834-1840) BMF Biblioteca Municipal de Funchal - Funchal (Região Autônoma da Madeira / Portugal) Periódicos A Chronica (Funchal, 1839) BNP Biblioteca Nacional de Portugal - Lisboa (Portugal) Fundo geral Periódicos Diário do Governo (Lisboa, 1839)

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

CPF Centro Português de Fotografia - Porto (Portugal) Fundo bibliográfico Coleção de câmeras URUGUAY BIBNA Biblioteca Nacional de Uruguay - Montevideo (Uruguay) Colecciones digitales Periódicos El Nacional (Montevideo, 1840-1842) CdF Centro de Fotografía de Montevideo - Montevideo (Uruguay) Publicaciones MHC Museo Histórico Cabildo - Montevideo (Uruguay) Colección Museo Histórico Cabildo MHN Museo Histórico Nacional - Montevideo (Uruguay) Colección Iconográfica

DIRECCIONES VIRTUALES http://www.bnf.fr/ http://gallica.bnf.fr/ https://archives.loire-atlantique.fr/ http://www.kbr.be/ https://trove.nla.gov.au/ https://www.bibna.gub.uy/ www.bibliotecanacional.gob.cl/ http://hemerotecadigital.cm-lisboa.pt/ http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/ http://anaforas.fic.edu.uy/jspui/ http://cnum.cnam.fr/ http://parismuseescollections.paris.fr/fr http://www.midley.co.uk/ http://www.fotoplus.com/ http://sfp.asso.fr/collection/

282

http://www.photo-museum.org/ http://www.culture.gouv.fr/documentation/leonore/pres.htm http://www.daguerreotype.com/ http://www.daguerre.org/ https://www.eastman.org/ http://www.nmm.ac.uk/ http://www.armada.cl/ http://www.niepce.com/pages/inv1.html http://www.daguerreotypearchive.org/1839.php https://talbot.bodleian.ox.ac.uk/search http://www.iberoamericadigital.net/es/Inicio/ https://www.naturalsciences.be/fr http://www.memoriachilena.cl/ http://memorial.nantes.fr/ http://www.industrienationale.fr/ http://chauvigne.info/index.php https://en.wikipedia.org https://fr.wikipedia.org http://lara.inist.fr/ https://www.daguerreiansociety.org/ https://jable.ulpgc.es/jable/cgi-bin/Pandora.exe https://www.mnhn.gub.uy/ https://www.mna.gub.uy/


Maria Inez Turazzi

Fuentes consultadas

Fuentes específicas sobre el Oriental-Hydrographe1

OH - Doc 30.09.1838 “Voyage autour du monde”.

OH - Doc 04.07.1838 Lettre de Augustin Lucas, capitaine au long cours, au ministre de la Marine et Colonies (Fr), Claude du Campe de Rosamel. [Paris], 4 juillet 1838. Primer pedido de apoyo al proyecto de la expedición alrededor del mundo para los novicios de la marina mercante. Documento citado en la correspondencia ministerial, en OH Doc 28.07.1838

La Presse Paris, 30 septembre 1838, p. 4. Primer anuncio de la expedición encontrado en los periódicos consultados. Menciona el apoyo gubernamental e indica el nombre de los banqueros y corredores marítimos asociados al emprendimento. BnF - Disponible en http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k427520f

OH - Doc 28.07.1838 Lettre de M. Rosamel, ministre de la Marine et Colonies (Fr), a Augustin Lucas. Paris, 28 juillet 1838. Apoyo del ministro de la Marina (Francia) al proyecto. Documento transcripto en el folleto de la expedición en OH - Doc 00.03.1839 OH - Doc 16.08.1838 Lettre de M. le Comte Molé, président du Conseil de ministres, à M. Rosamel, ministre de la Marine et Colonies. Paris, 16 août 1838. “Elle indique pour quelle circonstance et pourquoi j’ai été signalé au Département des Affaires Étrangères comme occupant sous tous les rapports un sang des plus honorable et des plus distingués dans la marine du Commerce”. Documento citado por Lucas en la correspondencia con Du PetitThouars, en OH - Doc 31.07.1842 1. Esta lista incluye solo los documentos relacionados con el OH y, cuando se leen en secuencia, forman una especie de “cronología” de la propia

OH - Doc 08.10.1838 “M. Aug. Lucas, capitaine au long-cours, va très prochainement entreprendre un voyage (...)”. Le Moniteur Universel Paris, 8 octobre 1838 (n.º 281), p. 1. Partie non officielle. Intérieur. Primer artículo publicado en la prensa francesa con los objetivos de la expedición. Menciona el apoyo al proyecto de los ministros de la Marina y Asuntos Exteriores (Fr). AN-Fr - Usuel BHVP - Cote PER Fol 168 OH - Doc 24.01.1839 Lettre du directeur de Personnel de l’Inscription Maritime et Police de la Navigation du ministère de la Marine et Colonies (Fr) a M. Mutel, notaire à Magny (Nièvre). Paris, 24 janvier 1839. Informa sobre el comandante A. Lucas, “que se propone emprender un viaje alrededor del mundo” y certifica su domicilio en París, en nombre del ministro de la Marina y Colonias (Fr). SHD – Marine / Fonds de la Marine / CC4 377, f 187 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L. J. Carré (transcripción dactilografiada)

expedición (otras fuentes se identifican en las notas a lo largo de los capítulos). Fueron consultados en distintas ocasiones entre 2001 y 2018, y los códigos de ubicación en sus respectivas instituciones pueden haber sido alterados. Los documentos, transcriptos y/o identificados por Adrien Carré en sus anotaciones, se incluyeron en este listado cuando fueron considerados esenciales. Muchas publicaciones consultadas al comienzo de la investigación están digitalizadas y disponibles para consulta en sus instituciones. Los archivos de la diplomacia francesa, consultados en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia en Quai d’Orsay (París) en 2001 y 2008, se encuentran

OH - Doc 26.02.1839 Lettre de M. Gibouin, commissaire de l’Inscription Maritime à Bordeaux pour le Ministre de la Marine et Colonies (Fr). Bordeaux, 26 février 1839. Carta con elogios al comandante Lucas. Documento transcripto en correspondencia ministerial, en OH Doc 13.03.1839 y mencionado por Lucas en OH - Doc 31.07.1842

ahora en el Centro de Archivos Diplomáticos de La Courneuve (Île-de-France).

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

OH - Doc 00.03.1839 [LUCAS, Augustin]. “Expédition du navire l’Hydrographe (bâtiment-école). Voyage autour du monde, sous les auspices du gouvernement, pour l’instruction des jeunes gens en général, et particulièrement pour ceux qui se destinent à la Marine marchande ou au commerce”. Paris, Imprimerie Wittersheim, [mars 1839]. 8 p. imp. Folleto con la primera propaganda de la expedición. SHD-Marine / 7 T 683

OH - Doc 10.03.1839 “Voyage autour du monde. Expédition du navire l’Hydrographe, sous le commandement de M. A. Lucas”. Le Moniteur industriel; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, 10 mars 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256 OH - Doc 13.03.1839

OH - Doc 06.03.1839 Lettre (minute) du ministre de la Marine et Colonies (Fr) au ministre des Travaux Publics, de l’Agriculture et du Commerce (Fr). Paris, 6 mars 1839. Responde a la carta del 25 de febrero (no localizada) y concuerda con el apoyo al proyecto de la expedición. SHD – Marine / Fonds de la Marine / Série BB – Sous-série BB² Article BB² 270 f. 101 OH - Doc 07.03.1839 (a) Lettre de Narcisse-Achille de Salvandy, ministre de l’Instruction Publique (Fr), Grand-Maître de l’Université, a A. Lucas. Paris, 7 mars 1839. Expresa su apoyo al proyecto de la expedición y a la contratación del profesor Vendel-Heyl, pero condiciona la concesión del certificado de conclusión (“baccalauréat”) a los alumnos del OH a la contratación de profesores de otras especialidades. Documento transcripto en el folleto de la expedición en OH Doc 00.03.1839. OH - Doc 07.03.1839 (b) “Voyage autour du monde. Expédition du navire l’Hydrographe, sous le commandement de M. Auguste Lucas”. Le Moniteur industriel ; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, 7 mars 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256

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Lettre du ministre de la Marine et Colonies (Fr), au ministre des Travaux Publics, de l’Agriculture et du Commerce, Martin (du Nord) (Fr). Paris, 13 mars 1839. Recomienda al capitán Lucas, basándose en la información provista por el comisario de la Inscripción Marítima de Burdeos (M. Gibouin), y solicita que se divulgue la expedición, reiterando el apoyo oficial brindado al proyecto. SHD – Marine / Fonds de la Marine / CC4 - 377, f 545 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción dactilografiada) OH - Doc 13.03.1839 “Extraits des procès-verbaux des séances du Conseil d’administration de la Société d’encouragement”. Bulletin de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale Séance de 13 mars 1839. Paris, 1839, v. 38. Marivault, miembro del consejo de administración de la SEIN, presenta el proyecto del capitán Lucas, solicitando a la entidad que examine los intereses y defina instrucciones para la investigación sobre agricultura, comercio e industria a ser realizada por la expedición. BnF – Tolbiac / Support imprimé – R-4627 OH - Doc 16.03.1839 “Circulaire de Monsieur le ministre des Travaux Publics, de l’Agriculture et du Commerce, à Messieurs les Préfets”. Paris,16 mars 1839. Circular del ministro de Obras Públicas, Agricultura y Comercio a los departamentos (“préfectures”) de Francia.


Maria Inez Turazzi

Documento publicado en el folleto de la expedición (OH - Doc 00.03.1839) y, con pequeñas diferencias, en el periódico Le Moniteur Universel (OH - Doc 26.04.1839) OH - Doc 17.03.1839 “Société d’Encouragement pour l’Industrie Nationale”. Le Moniteur industriel; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, 17 mars 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256 OH - Doc 26.03.1839 “Extraits des procès-verbaux des séances du Conseil d’administration de la Société d’encouragement”. Bulletin de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale Séance de 26 mars 1839. Paris, 1839, v. 38. Marivault informa al consejo de administración de la SEIN que el capitán Lucas deberá partir el próximo junio y que vendrá a la entidad para recibir sus instrucciones de viaje. BnF – Tolbiac / Support imprimé – R-4627 OH - Doc 28.03.1839 “Voyage autour du monde sous le commandement du capitaine Auguste Lucas”. Le Moniteur industriel; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, 28 mars 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256 OH - Doc 02.04.1839 [LUCAS, Augustin] “Statuts d’admission sur le bâtiment l’Hydrographe devant faire le tour du monde sous le commandement du Capitaine Lucas”. Acte Notarié. Bertinot et Roquebert. 28, rue Richelieu, à Paris. Paris, 2 avril 1839. Documento manuscrito, posteriormente impreso para ser distribuido a los alumnos de la expedición (ver OH - Doc 22.04.1839) AN-Fr / Minutier Central - ET / CXVI / 730

Fuentes consultadas

OH - Doc 22.04.1839 [LUCAS, Augustin] “Conditions d’admission sur le bâtiment-école, destiné à faire le tour du monde sous le commandement du Capitaine Lucas”. Paris, 22 avril 1839, 2 p. imp. Estatuto de admisión al Oriental-Hydrographe (OH - Doc 02.04.1839), más algunas aclaraciones en las notas al pie. Documento impreso, distribuido a los participantes de la expedición. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 26.04.1839 “Circulaire de Monsieur le ministre des Travaux Publics, de l’Agriculture et du Commerce [France], à Messieurs les Préfets”. Le Moniteur Universel Paris, 26 avril 1839. Circular del ministro de Obras Públicas, Agricultura y Comercio a las Prefecturas de Francia (OH - Doc 16.03.1839), publicada al mes siguiente en Le Moniteur Universel, con pequeñas diferencias. AN-Fr / Usuel OH - Doc 22.05.1839 Lettre de M. Buysschaert, consul de Belgique à Rouen, au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) : “permettez moi de venir vous entretenir d’une entreprise conçue pour l’un des hommes les plus honorables de la marine marchande [...]”. Rouen, 22 mai 1839. Recomienda la expedición dirigida por A. Lucas al ministro del Interior y Asuntos Exteriores (Be), presentándole a Soulier de Sauve para que fuera personalmente recibido por el ministro. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 17.06.1839 (a) Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) au gouverneur de la province d’Anvers : “cette expédition confié au capitaine Lucas est encouragé d’une manière tout particulière par le gouvernement français”. Bruxelles, 17 juin 1839. AD-Be / Dossier thématique (2018)

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

OH - Doc 17.06.1839 (b) “Nouvelles de mer”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 17 juin 1839. El navío Oriental, viniendo de la isla de Borbón (actual Reunión), ingresa al estuario del Loire. ADLA - Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ OH - Doc 24.06.1839 Réponse du gouverneur de la province d’Anvers au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be), avec un rapport du Conseil d’administration de l’École de Navigation d’Anvers sur Charles Alphonse Emonce. Bruxelles, 24 juin 1839. Destaca las cualidades del joven Emonce, entre otros alumnos de la institución, para integrar la expedición del OH, pero informa que no podrá “contribuir en nada a la pensión a ser paga por el gobierno francés”. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 05.07.1839 Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) a M. Soulier de Sauve. Bruxelles, 5 juillet 1839. Informa que el gobierno está de acuerdo con la participación de dos alumnos de las escuelas de navegación del país en la proyectada expedición a expensas del Estado belga. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 06.07.1839 (a) “S.M. [Leopold I] a reçu en audience particulière M. Soulier de Sauve [...]”. L’Indépendant Bruxelles, samedi 6 juillet 1839, p. 2. KBR / Mic Perm 8 OH - Doc 06.07.1839 (b) “Nouvelles diverses”. Le Courrier Belge ; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, samedi 6 juillet 1839, p. 3. KBR / Mic Perm 342

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OH - Doc 07.07.1839 Lettre de Soulier de Sauve au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be). Bruxelles, 7 juillet 1839. Agradece la decisión del gobierno belga de costear el envío de dos alumnos de las escuelas de comercio [sic] del país en la expedición del OH. Proporciona detalles financieros sobre el pago de las pensiones de esos alumnos e informa sobre el poder notarial que queda en Bruselas. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 09.07.1839 e outros Demande(s) d’être embarqué(s) au frais du gouvernement [pour] “être utile à sa patrie et à sa Majesté”. Bruxelles, Anvers, Gand, etc. , juillet et août, 1839. Varias cartas enviadas al ministro de Asuntos Exteriores (Be) solicitando la participación en el viaje a expensas del gobierno belga. Las cartas hacen referencia al hecho de que Soulier de Sauve fue recibido por el rey Leopoldo I (carta del 9/7/1839) y a las noticias publicadas en los periódicos (carta del 12/7/1839). AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 11.07.1839 (a) “Expédition du navire l’Hydrographe, école flottante”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, jeudi 11 juillet 1839, p. 1. Transcripción del folleto de la expedición y comentarios auspiciosos sobre el emprendimiento. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 11.07.1839 (b) “[...] un extrait du prospectus de cette belle entreprise [...]”. L’Indépendant Bruxelles, jeudi 11 juillet 1839, p. 2. Transcripción del folleto con el proyecto de la expedición y comentarios auspiciosos. KBR / Mic Perm 8 OH - Doc 15.07.1839 (a) Lettre de la Direction du commerce au ministre de l’Intérieur et des Affaires Etrangères (Be): “M. Soulier de Sauve sollicite l’envoi


Maria Inez Turazzi

des lettres de recommandation aux agents du gouvernement belge”. Bruxelles, 15 juillet 1839. Indica la decisión del gobierno belga de enviar a dos oficiales más de la Marina, además de los dos alumnos de la Escuela de Navegación de Amberes. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 15.07.1839 (b) Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Etrangères (Be) au gouverneur de la province d’Anvers. Bruxelles, 15 juillet 1839. Informa la designación del joven Charles Emonce como participante de la expedición y analiza la selección de un segundo alumno de la Escuela de Navegación de Amberes. Se intercambiará una amplia correspondencia entre los dos sobre el tema hasta que se realice dicha elección. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 20.07.1839 Lettre du Conseil d’administration de l’École de Navigation d’Anvers au gouverneur de la province d’Anvers (Be). Anvers, 20 juillet 1839. Aprueba la elección de Emonce y destaca sus cualidades, solicita apoyo financiero para su participación en el OH y sugiere el nombre del joven Jean-François Verelst. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 24.07.1839 Lettre du gouverneur de la province d’Anvers au ministre de l’Intérieur et des Affaires Etrangères (Be): “Emonce peut faire des rapports utiles aux services belges”. Anvers, 24 juillet 1839. Respalda la propuesta de otorgarle al joven Emonce una subvención oficial, según lo solicitado por su padre. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 25.07.1839 (a) Lettre du ministre de l’Intérior et des Affaires Étrangères (Be) au roi Leopoldo I: “proposition d’un arrêté pour l’envoi de deux jeunes gens belges sur l’Hydrographe”.

Fuentes consultadas

Bruxelles, 25 juillet 1839. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 25.07.1839 (b) “Voyage au tour du monde”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 25 juillet 1839. Extenso artículo que divulga la expedición y sus objetivos. Hace referencia al fisionotipo. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 27.07.1839 Lettre du ministre de la Marine et Colonies (Fr) au commandant A. Lucas. Paris, 27 juillet 1839. Reconoce la utilidad de la expedición, pero establece la imposibilidad de otorgar todos los objetos solicitados, así como la equiparación del OH a un buque de guerra. Determina el apoyo de los comandantes navales y agentes diplomáticos franceses a la empresa. SHD – Marine / Fonds de la Marine / Série BB – Sous-série BB² Article BB² 271. f. 252 OH - Doc 29.07.1839 Arrêté du roi Leopold I pour “l’envoi de deux jeunes belges appartenant aux écoles de navigation du Royaume, à bord du navire l’Hydrographe, qui s’arme présentement à Rochefort, pour une expédition de circumnavigation vers les principaux points du globe [...] au frais de l’Etat”. Bruxelles, 29 juillet 1839. Decreto real determina que el ministro del Interior y Asuntos Exteriores (Be) designe a dos de los alumnos más destacados de las escuelas de navegación del país para unirse a la expedición. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 30.07.1839 Lettre de Soulier de Sauve, “chef de la section scientifique et maritime à bord de l’Oriental” au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be): “le commandant de l’expédition, M. Lucas, me charge aussi de vous faire connaître que notre

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navire prend définitivement le nom de l’Oriental, au lieu de l’Hydrographe qu’il avait reçu d’abord”. Paris, 30 juillet 1839. Informa varios detalles de la expedición (modelo de uniforme, fechas de embarque, salida de Nantes, etc.). AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 31.07.1839 “Extraits des procès-verbaux des séances du Conseil d’administration de la Société d’encouragement”. Bulletin de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale Séance de 31 juillet 1839. Paris, 1839, v. 38. M. Huzard, en nombre de una comisión especial, resume las instrucciones que se darán a la expedición y las condiciones para recibir medallas y otras recompensas de la SEIN. BnF – Tolbiac / Support imprimé – R-4627 OH - Doc 00.08.1839 [LUCAS, Augustin]. “Instruction pour les familles qui ont des parentes a bord du navire-école l’Oriental-Hydrographe”. [Nantes, août 1839]. 1p. imp. Las últimas instrucciones a los alumnos y sus familias, antes de la partida del OH. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 01.08.1839 Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) au gouverneur de la province d’Anvers : instructions d’après la lettre envoyé par Soulier de Sauve (OH - Doc 30.07.1839). Bruxelles, 1 août 1839. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 02.08.1839 Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) au gouverneur de la province d’Anvers : instructions à donner au jeune Emonce. Bruxelles, 2 août 1839. AD-Be / Dossier thématique (2018)

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OH - Doc 03.08.1839 Lettre de M. Moreau, professeur à l’École Centrale du Commerce et de l’Industrie au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be): “si pendant ce voyage je pouvais être utile au gouvernement [...]”. Bruxelles, 3 août 1839. Comunica su partida a Nantes para embarcar en el OH como profesor de matemáticas. Existe una amplia correspondencia entre ambos durante el mes de agosto. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 04.08.1839 “Avis et Demandes. [...] Sous les auspices du gouvernmement [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 4 août 1839. Anuncio de la expedición del OH. La primera frase ya enfatiza el carácter oficial del emprendimiento. Lucas mencionará este hecho en su defensa (OH - Doc 31.07.1842). El anuncio se repite el 12.08.1839; 16.08.1839; 20.08.1839; 27.08.1839; 30.08.1839. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré OH - Doc 05.08.1839 (a) Lettre de E. Soulier de Sauve au sécretaire perpétuel de l’Acádemie des Sciences (Fr). Paris, lundi 5 août 1839. 1 p. man. Envía el folleto de la expedición y solicita instrucciones para el viaje, mencionando las que le fueron dadas en La Bonite. IF-AdS / Archives de l’Académie des Sciences / Pochette de Seance (05.08.1839) OH - Doc 05.08.1839 (b) “Comptes rendue des séances de l’Académie des Sciences”. Paris, lundi 5 août 1839. 1 p. imp. Se informa a los miembros de la Academia de Ciencias de Francia la correspondencia de Soulier de Sauve. IF-AdS / Archives de l’Académie des Sciences / Comptes rendue des séances de l’Académie des Sciences París, tomo 9, jul-dec 1839, p. 223


Maria Inez Turazzi

OH - Doc 05.08.1839 (c) “Expédition de l’Hydrographe” Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, lundi 5 août 1839, p. 3. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 05.08.1839 (d) Lettre du secrétaire de Cabinet au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be). Bruxelles, 5 août 1839. Presenta la solicitud de Soulier de Sauve para que se envíen cartas de recomendación a los cónsules del país, en el interés de todos los belgas embarcados. Envía diez copias de una circular a los servicios consulares. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 06.08.1839 Lettre du gouverneur de la province d’Anvers au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be). Anvers, 6 août 1839. Nombra al joven Jean-François Verelst para participar en la expedición a expensas del gobierno belga. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 08.08.1839 “Voyage de circumnavigation par le navire-école l’Oriental” Le Moniteur industriel; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, jeudi 8 août 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256 OH - Doc 13.08.1839 Lettre de l’ancien directeur de l’École Militaire de Bruxelles au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be). Bruxelles, 13 août 1839. Solicita el ingreso de Demoor (“teniente de artillería”) a la expedición del OH. AD-Be / Dossier thématique (2018)

Fuentes consultadas

OH - Doc 14.08.1839 Félicitations aux armateurs J. Despêcher et A. Bonnefin d’avoir eu l’idée d’attacher l’expédition au port de Nantes. Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, mercredi 14 août 1839. Material transcripto por Le Moniteur Industriel (OH - Doc 18.08.1839) y por Le Courrier Belge (OH – Doc 20.08.1839) OH - Doc 18.08.1839 “Voyage de circumnavigation par le navire-école l’Oriental” Le Moniteur industriel ; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, 18 août 1839. Comunica el acuerdo con el capitán Lucas y la decisión de publicar todas las noticias de la expedición. BnF - Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256 OH - Doc 19.08.1839 Lettre de M. Bouvier, ancien directeur de domaines, au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be). Bruxelles, 19 août 1839. Informa haber recibido un poder de Soulier de Sauve, junto al notario Montaigne, para recibir el pago de los alumnos designados por el gobierno belga (en anexo, OH - Doc 00.08.1839). Este poder será contestado por los armadores Despecher y Bonnefin (OH - Doc 18.05.1840), debido al desembarco de Soulier de Sauve en Río de Janeiro. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 20.08.1839 “Voyage autour du monde”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mardi 20 août 1839, p. 2. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 21.08.1839 Lettre du directeur de N. M. [?] et P.N. [Police de Navigation] du ministère de la Marine et Colonies (Fr) à M. Griveaux (4, Cloître St. Benoît, Paris) “sur les conditions de l’expédition du navire l’Hydrographe [...] maintenant appelé l’Oriental”.

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Paris, 21 août 1839. Respuesta a la carta enviada el 20 de agosto de 1839 (sin localizar) con información sobre la naturaleza de la expedición y el domicilio de A. Lucas en París (Rue Neuve St-Eustache, 37): “ce n’est point pour le compte du Gouvernement mais bien du commerce que se navire (...) doit effectuer le voyage”. SHD – Marine / Fonds de la Marine / CC4 - 379 - f 767 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción dactilografiada) OH - Doc 04.09.1839 Procuration donné par A. Lucas a J. Despecher e A. Bonnefin: “fondés de pouvoir, généraux et spéciaux, suivant écrit sous signature privée, en date à Nantes du 4 septembre 1839, et déposée pour minute à M. Bertinot, notaire, à Paris, le 9 du même mois”. Nantes, 4 septembre 1839. Poder notarial otorgado por Lucas a los propietarios del OH en vísperas de la partida. El documento transfiere a Despecher y Bonnefin el poder de recibir y cancelar cualquier suma relativa al pago adeudado por los alumnos, mencionado por los dos en su correspondencia con las autoridades belgas (OH - Doc 29.01.1840). Este poder fue autenticado y adjuntado en otra correspondencia (OH - Doc 18.05.1840), el 30 de setiembre de 1839, es decir, cinco días después de la partida. Lucas no menciona el documento en su correspondencia con las autoridades francesas (OH - Doc 31.07.1842). AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 06.09.1839 Lettre de Charles Emonce et Jean-François Verelst au ministre de l’Intérieur et des Affaires Etrangères (Be) : “le navire n’étant pas tout a fait arrangé, nous avons été obligé de rester à l’hôtel [...]”. Nantes, 6 septembre 1839. Comunica la llegada de ambos a Nantes (19 de agosto), la entrega de las cartas enviadas por el gobierno belga a Lucas y Soulier de Sauve, así como los gastos incurridos en la estadía en Nantes mayores de lo previsto. AD-Be / Dossier thématique (2018)

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OH - Doc 07.09.1839 “Avis Commerciaux”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 7 septembre 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – D15171 ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ OH - Doc 12.09.1839 “La ville de Paimboeuf a été affligée hier d’un double suicide [...]”. Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, 12 septembre 1839. Noticia del doble suicidio en Paimboeuf. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 13.09.1839 [Jean-Baptiste Jobard]. “Tableaux de Daguerre”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, vendredi 13 septembre 1839, p. 3. KBR / Mic Perm 342 OH – Doc 14.09.1839 “MM. J. Despecher et A. Bonnefin ont reçu par voie d’Anglaterre des lettres de M. A. Lucas ...” Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, 14 septembre 1839. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ OH - Doc 15.09.1839 “Nouvelles diverses”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, dimanche 15 septembre 1839, p. 3. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 21.09.1839 “D’après des nouvelles de Paimboeuf, de 13 de ce mois [...]”. L’Indépendant Bruxelles, samedi 21 septembre 1839, p. 2. KBR / Mic Perm 8


Maria Inez Turazzi

Fuentes consultadas

OH - Doc 22.09.1839 “D’après des nouvelles de Paimboeuf , en date de 13 de ce mois [...]”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, dimanche 22 septembre 1839, p. 4. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 24.09.1839 (a) “Bulletin Maritime”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, mardi 24 septembre 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – D15171 OH - Doc 24.09.1839 (b) Lettre de Charles Emonce a son père (copie), envoyé par une lettre du gouverneur d’Anvers au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be). Saint Nazaire, mardi 24 septembre 1839. Primera descripción del navío y “su pequeño mundo”, como señaló A. Carré, registrando la fecha en que levó anclas de Paimboeuf, a las 2 de la mañana. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 25.09.1839 “Bulletin maritime” Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, mercredi 25 septembre 1839. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ Tolbiac / Support imprimé microformé – D15171 OH - Doc 25.09.1839 “Brevet Daguerre” Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mercredi 25 septembre 1839, p. 1. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 28.09.1839 “Bulletin Maritime” Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, samedi 28 septembre 1839. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – D15171

BnF –

OH - Doc 02.10.1839 “L’Oriental allant faire le tour du monde”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, mercredi 2 octobre 1839. El comandante A. Lucas narra el paso por Belle-Île y los primeros días del viaje. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 06.10.1839 “Expédition autour du monde” Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, dimanche 6 octobre 1839, p. 1-2. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 07.10.1839 “Mouvement de navires français (l’Oriental-Hydrographe)”. Archives de Postes Lisbonne, 7 octobre 1839 – 14 octobre 1839. Registro del paso del Oriental-Hydrographe por el puerto de Lisboa. CADN / Archives de Postes / Lisbonne – Série A – v. 73 Mouvement de navires français 1826-1840 / Microfilme 2 Mi 1954 - f. 162 OH - Doc 08.10.1839 “Embarcações entradas...”. Diário do Governo Lisboa, 8 de outubro de 1839. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 11.10.1839 Lettre du gouverneur de la province d’Anvers au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) : envoi d’une lettre au gouverneur par Emonce père (9/10), avec la copie d’une lettre envoyé a son fils Charles Emonce (9/10). Anvers, 11 octobre 1839. El padre de Emonce expresa su profunda preocupación por el descontento del ministro de Asuntos Exteriores por los gastos incurridos por su hijo en Nantes, en nombre del gobierno belga,

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

sin autorización previa. El tema será tratado en una amplia correspondencia entre el ministro, el gobernador y los Emonce (padre e hijo). AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 14.10.1839 Lettre du baron Burignot de Varenne, ambassadeur de France à Lisbonne, au Duc de Dalmatie, ministre des Affaires Étrangères (Fr) : “arrivé et séjour du navire Oriental (Hydrographe) qui entrepris un voyage de circumnavigation”. Lisbonne, 14 octobre 1839. AD-Fr (Quai d’Orsay) / Correspondance consulaire et commerciale. Lisbonne – V. 62 (1836-1840) OH - Doc 16.10.1839 Diário do Governo “Saída de embarcações...” Lisboa, 16 de outubro de 1839. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 21.10.1839 Lettre de Emonce père au gouverneur de la province d’Anvers, avec une longe citation d’une lettre des armateurs Despecher et Bonnefin (17 octobre). Willebroek, 21 octobre 1839. Los armadores elogian a los jóvenes Emonce y Verelst y justifican los gastos de ambos. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH – Doc 23 a 25.10.1839 “Embarcações entradas, outubro 23”; “Viagem francesa ao redor do mundo”. A Chronica Funchal, 23 a 25 de outubro de 1839, p. 1. BMF – Periódicos OH - Doc 24.10.1839 “Le navire Oriental (...) est arrivé a Lisbonne le 7 octobre”. L’Indépendant Bruxelles, jeudi 24 octobre 1839, p. 2. KBR / Mic Perm 8

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OH - Doc 25.10.1839 Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) au roi Leopoldo I : proposition d’un arrêté pour régler le montant de dépenses extraordinaires des élèves. Bruxelles, 25 octobre 1839. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 28.10.1839 (a) Nouvelles de MM. Despecher et Bonnefin : “nous venons de recevoir une lettre de M. A. Lucas [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, lundi 28 octobre 1839. Noticias enviadas desde Lisboa, donde la embarcación fue “recibida como un buque de guerra”. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 28.10.1839 (b) “On apprend par lettre de Lisbonne [...]”. Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, lundi 28 octobre 1839. Breves noticias de la escala del Oriental-Hydrographe en Lisboa. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 28.10.1839 (c) Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) a M. Bouvier, “agent du capitaine Lucas par l’expédition de l’Oriental-Hydrographe”. Bruxelles, 28 octobre 1839. El ministro desea expresar su aprecio por los jóvenes Emonce y Verelst, modificando comentarios desfavorables realizados en una carta anterior, para remediar ese malentendido con el capitán Lucas. En respuesta, Bouvier informa que escribirá a Soulier de Sauve, durante su visita a Lisboa, “a través del cónsul francés”. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH – Doc 29.10.1839 (a) “Lettre de Lisbonne”. Le Breton ; politique ; industrie et commerce ; science et arts ;


Maria Inez Turazzi

annonces judiciaires et avis divers Nantes, 29 octobre 1839. Carta de uno de los miembros de la expedición del OH narrando el paso por Lisboa y la demostración del daguerrotipo a la reina de Portugal. Apud RAMIRES, 2014, p. 9. OH – Doc 29.10.1839 (b) “Entradas y salidas”. El Conservador Santa Cruz de Tenerife, 29 de octubre de 1839. Apud CADENAS, 1999, p. 12. OH - Doc 31.10.1839 (a) “Voyage autour du monde ; expédition de l’Oriental”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, jeudi 31 octobre 1839, p. 1-2. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 31.10.1839 (b) Arrêté du roi Leopold I pour régler les dépenses extraordinaires des élèves : “une somme de 582,85 fr. du budget du ministère de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) sera destinée”. Bruxelles, 31 octobre 1839. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH – Doc 31.10.1839 (c) “Embarcações entradas, 23”. A Flor do Oceano Funchal, 31 de outubro de 1839, p. 4. ABM - Periódicos OH - Doc 07.11.1839 “Voyage autour du monde ; expédition de l’Oriental”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, jeudi 7 novembre 1839, p. 1-2. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 11.11.1839 “Madeira (report dated October 26), 23, Oriental, Luca [sic], arrived from Lisbon and sailed 25th for –– ”.

Fuentes consultadas

Lloyd’s List London, Monday, november 11, 1839. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 25.11.1839 (a) “Nouvelles de mer”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, lundi 25 novembre 1839, p. 2. BnF – Tolbiac / Support imprimé – JO 2336 ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ OH – Doc 25.11.1839 (b) “Nantes, 25 novembre 1839”. National de l’Ouest, précédemment L’Ami de la Charte Nantes, 25 de setembro de 1839. Los armadores Despecher y Bonnefin informan haber recibido una carta del capitán Lucas, enviada desde la isla de Madeira, informando que todos están bien a bordo, ya menos sensibles al “mal de mar”, y que parten al día siguiente hacia las islas Canarias. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ OH - Doc 02.12.1839 Lettre de M. Barrère, consul de France a Pernambuco, au baron Rouen, envoyé extraordinaire et ministre plénipotentiaire de France au Brésil. [Recife], 2 décembre 1839. Anuncia la llegada del OH y señala que “la anarquía reina a bordo”. CADN / Archives de Postes - Légation de Rio de Janeiro / Serie A Carton 79 – Recife 1835-1862 OH - Doc 10.12.1839 “Movimento do porto”. Correio Mercantil Salvador, 10 de dezembro de 1839, p. 4. Noticias de la llegada del Oriental a la ciudad, procedente de Pernambuco y luego rumbo a Montevideo, “en descubrimientos”. FBN / PR SOR 00062 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

OH - Doc 13.12.1839 “Novo modo de suprir a escultura”. Correio Mercantil Salvador, 13 de dezembro de 1839. Anuncia la presencia del artista Sauvage a bordo del OH y su método de “modelar personas que deseen tener su efigie”. FBN / PR SOR 00062 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/ OH - Doc 21.12.1839 Lettre de Maxime Raybaud, consul de France à Bahia, au ministre des Affaires Étrangères (Fr). Bahia [Salvador], 21 décembre 1839. El detallado informe del cónsul Raybaud, al asumir su cargo en Bahía, sobre la posición de los franceses en Brasil y, en particular, sobre las deficiencias de la expedición del OH. AD-Fr / Correspondance consulaire et commerciale / Bahia – V. 3 (1831-1840) - f. 342-346 Oriental OH - Doc 25, 26 e 27.12.1839 “Entradas do porto dia 24”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, 25 (quarta), 26 (quinta) e 27 (sexta) de dezembro de 1839, p. 5. Comunica la entrada del “charrúa” francés Oriental en el puerto de Río, teniendo entre sus pasajeros a Daniel P. Kidder. FBN / 1-500,03,02 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/ OH - Doc 26.12.1839 Lettre de A. Lucas envoyé a MM. Despecher et Bonnefin. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 26 décembre 1839. Noticias del OH enviadas desde la isla de Gorea. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcipción manuscrita) OH - Doc 28.12.1839 (a) “Anuncios. O Physionotypo”. Jornal do Commercio

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Rio de Janeiro, sábado, 28 de dezembro de 1839, p. 4. Anuncia los retratos realizados por F. Sauvage con su “fisionotipo” y las consultas ofrecidas por el médico de la expedición. FBN / 1-500,03,02 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/ OH – Doc 28.12.1839 (b) “Lettre de Gorée”. Le Breton ; politique ; industrie et commerce ; science et arts ; annonces judiciaires et avis divers Nantes, 28 décembre 1839. Carta de uno de los miembros de la expedición del OH, escrita el 19 de noviembre de 1839, comentando la práctica de la daguerrotipia y la fisionotipia. Apud RAMIRES, 2014, p. 19. OH - Doc 02.01.1840 Lettre (transcription) de Charles Emonce écrit à son père, a bord de l’Oriental-Hydrographe. Continuation écrit le 14 et le 19 janvier 1840. Rio de Janeiro, 2, 14 et 19 janvier 1840. Relato del joven Emonce sobre los desórdenes a bordo del navío. Documento transcripto por su padre, en correspondencia enviada al gobernador de Amberes (OH - Doc 21.04.1840) y de este al ministro del Interior y Asuntos Exteriores (Be). AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 04.01.1840 “Anuncios. O Physionotypo”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sábado, 4 de janeiro de 1840, p. 3. Anuncia los retratos realizados por F. Sauvage con su fisionotipo. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/ OH - Doc 10.01.1840 “Anúncios [sem título]”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sexta-feira, 10 de janeiro de 1840, p. 4. Anuncio de retratista y profesor de pintura con “residencia” en


Maria Inez Turazzi

el Hotel de la Marina, que también enseña a dibujar “con un nuevo método (...) por medio de una máquina admirable [el fisionotipo]”. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/

Fuentes consultadas

Instituto de Francia. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/

OH - Doc 17.01.1840 “Noticias scientificas. Photographia”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sexta feira, 17 de janeiro de 1840, p. 1. Comunica la primera experiencia con el daguerrotipo en la ciudad, realizada por el “abate Combes [sic] [...], uno de los viajeros a bordo de la corbeta francesa l’Oriental”. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1

OH - Doc 20 e 21.01. 1840 “Anuncio” [sem título]. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, segunda feira, 20 de janeiro e terça feira, 21 de janeiro, de 1840, p. 1. Anuncio, ya publicado el 17.01.1840, por el médico en jefe de la “expedición didáctica y científica alrededor del mundo”, anunciando que dejará en la ciudad un encargado para “continuar el trabajo comenzado”. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1

OH - Doc 17.01.1840 “Anúncios” [sem título]. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sexta feira, 17 de janeiro de 1840, p. 3. Anuncio del médico en jefe de la “expedición didáctica y científica alrededor del mundo”, anunciando que dejará un encargado en la ciudad para “continuar el trabajo comenzado”. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/

OH - Doc 24.01.1840 “MM. Despecher et Bonnefin viennent de recevoir, par la voie d’Anglaterre, une lettre de M. A. Lucas [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, vendredi 24 janvier 1840. Noticias del Oriental-Hydrographe enviadas desde Pernambuco. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita)

OH - Doc 18.01.1840 “Anúncios. O Physionotypo”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sábado, 18 de janeiro de 1840, p. 4. Comunica que Sauvage fue presentado a la familia imperial, y sobre la exhibición de sus obras en el hotel Europa. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/

OH - Doc 27.01.1840 “Movimento do porto”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, segunda feira, 27 de janeiro de 1840, p. 4. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/

OH - Doc 20 e 21.01.1840 “Rio de Janeiro. O Daguerreotipo”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, segunda feira, 20 de janeiro e terça feira, 21 de janeiro, de 1840, p. 1. Describe la demostración del daguerrotipo en el Palacio de São Cristóvão y transcribe el discurso de François Arago en el

OH - Doc 29.01.1840 (a) “Voyage autour du monde ; expédition de l’Hydrographe”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mercredi 29 janvier 1840, p. 1. Carta enviada a un amigo por un pasajero belga (mantenido anónimo por el periódico), escrita desde la isla de Gorea (Senegal), el 9 de noviembre de 1839 y complementada en Recife, el 3 de diciembre de 1839. KBR / Mic Perm 342

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

OH - Doc 29.01.1840 (b) “Bahia (report dated Dec 18) Dec 7, Oriental, Lucas, arrived from Pernambuco and sailed 17th for Rio Janeiro”. Lloyd’s List London, Wednesday, January 29, 1840. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 29.01.1840 (c) Lettre du ministre des Travaux Publics au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) : envoi d’une lettre (copie) de MM. Despecher et Bonnefin a M. Bavay, secrétaire général au ministère des Travaux Publics (Be). Bruxelles, 29 janvier 1840. Los armadores reivindican para sí el cobro de los gastos adicionales realizados por los jóvenes Emonce y Verelst, a cargo del gobierno belga. Mencionan el poder de representación dado por Lucas. El asunto será tratado en amplia correspondencia entre los dos ministerios y los armadores. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 31.01.1840 Lettre du baron A. Rouen, envoyé extraordinaire et ministre plénipotentiaire de la France au Brésil, au Duc de Dalmatie, ministre des Affaires Étrangères (Fr). Rio de Janeiro, 31 janvier 1840. AD-Fr / Correspondance consulaire et commerciale / Rio de Janeiro – T. 7 (1838-1842) - p. 232 OH – Doc 03.02.1840 “Río Janeiro, 17 de enero. El Daguerrotipo en América”. El Nacional Montevideo, 3 de febrero de 1840. El periódico reproduce el artículo publicado el 17 de enero de 1840 por el Jornal do Commercio, de Río de Janeiro. MHN-Uy / Disponible en http://www.museohistorico.gub.uy/ OH - Doc 11.02.1840 “Les nombreuses familles qui s’intéressent au sort de la navigation de l’Oriental [...]: tous les passagers sont bien portants”. Le Moniteur Universel

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Paris, 11 février 1840, p. 279 (partie non officielle). BHVP - Per Fº 168 OH - Doc 15.02.1840 (a) “On lit dans le Journal du Havre. ‘Nous avons directement des nouvelles du navire-école l’Oriental par l’Industrie, partie de Bahia le 27 décembre’ [...]”. Le National de l’Ouest ; précedement l’Ami de la Charte Nantes, samedi 15 février 1840. Relato de los conflictos a bordo del OH y los desórdenes en Pernambuco y Bahía. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 15.02.1840 (b) “[...] Pendant la traversée, quelques désordes [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, samedi 15 février 1840. Comenta los desórdenes a bordo del OH, a partir de las noticias publicadas en el National de l’Ouest. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ OH - Doc 18.02.1840 “Rio Janeiro Dec 24 [1839] Oriental, Lucas, arrived from Bahia”. Lloyd’s List London, Tuesday, February 18, 1840. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 25.02.1840 Mariquita Sánchez: “[…] Esta máquina [lo daguerrotipo] la ha traído un buque en el que viajan muchos jóvenes que dan la vuelta al mundo […]”. Montevideo, 25 de febrero de 1840. Relato de Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville sobre las primeras demostraciones del daguerrotipo en Montevideo. Apud GÓMEZ, 1986, p. 36; VARESE, 2007, p. 22. OH - Doc 27.02.1840 Florencio Varela: “[…] Pronto enviaré la historia del descubrimiento


Maria Inez Turazzi

[del daguerrotipo] y la relación de la sesión de ayer […]”. Mondevideo, 27 de febrero de 1840. Relato de Florencio Varela sobre las primeras demostraciones del daguerrotipo en Montevideo. Apud GÓMEZ, 1986, p. 36; Apud VARESE, 2007, p. 23. OH - Doc 29.02.1840 Tomás de Iriarte: “[...] He presenciado ayer una operación de daguerrotipo, en el Salón de Representantes de Montevideo…”. Montevideo, 29 de febrero de 1840. Memorias de Tomás de Iriarte sobre las primeras demostraciones del daguerrotipo en Montevideo. IRIARTE, Tomás. Memorias, tomo VI, p. 183. Apud VARESE, 2007, p. 24. OH - Doc 04.03.1840 Florencio Varela: “[…] el aparato que hemos visto salió de Francia en setiembre del año anterior […]”. El Correo de la Plata Montevideo, 4 de marzo de 1840. Artículo de Florencio Varela sobre la invención de la daguerrotipia y su llegada a Montevideo. Apud GÓMEZ, 1986, pp. 30-35 OH - Doc 06.03.1840 (a) Teodoro Vilardebó: “[…] una reseña de la serie de operaciones indispensables para hacer uso con suceso del Daguerrotipo según las vimos practicar por el abate Compte [sic] […]”. El Nacional Montevideo, 6 de marzo de 1840. El artículo de Teodoro Vilardebó sobre la invención de la daguerrotipia, su llegada a Montevideo y todos los pasos de su ejecución. Apud BROQUETAS, BRUNO y DELGADO (org.), 2013, pp. 15-23 OH- Doc 06.03.1840 (b) El Nacional Montevideo, 6 de marzo de 1840. Carta de Popelaire de Terloo al periódico para “disipar rumores absurdos” sobre la expedición. Apud GÓMEZ, 1986, p. 37.

Fuentes consultadas

OH - Doc 13.03.1840 “Le navire l’Oriental continuant son voyage autour du monde [...] relâche à Rio de Janeiro le 9 janvier [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 13 mars 1840. Notícias del OH enviadas desde Río de Janeiro. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH – Doc 17.03.1840 El Nacional Montevideo, 17 de marzo de 1840. Primer anuncio de Louis Comte en Montevideo, “uno de los viajeros alrededor del mundo”, presenta sus servicios como profesor de “francés, aritmética, geografía, latín, historia natural, dibujo, etc.”. Apud VARESE, 2013, p. 28 OH - Doc 11.04.1840 “Voyage autour du monde ; expédition de l’Hydrographe-Oriental” Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, samedi 11 avril 1840, p. 1. Noticias del OH transcriptas de varias cartas, escritas entre el 23 de diciembre de 1839 y el 19 de enero de 1840, con comentarios que parecen ser del belga Désiré Charles Loys. Relato de la muerte del pasajero Pierre Louis y de las exequias llevadas a cabo por el capellán Comte “en hábito pontificio”. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 21.04.1840 Lettre de Emonce père au gouverneur d’Anvers : “je vous prie de vouloir bien en donner communication a M. le ministre de l’Intérieur”. Borgerhout (Be), 21 avril 1840. Noticias del joven Emonce, en una carta escrita entre el 2 y el 19 de enero de 1840 [OH - Doc 02.01.1840], sobre los desórdenes a bordo del Oriental-Hydrographe, transcriptas por su padre al gobernador de Amberes, solicitando asesoramiento sobre qué responder. La carta es retransmitida por el gobernador, al día siguiente, al ministro del Interior y Asuntos Exteriores (Be). AD-Be / Dossier thématique (2018)

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

OH - Doc 29.04.1840 Lettre du ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) au gouverneur d’Anvers : réponse à la lettre du jeune Emonce. Bruxelles, 29 avril 1840. El ministro reconoce los desórdenes a bordo del OH, ya informados “por otra fuente”, pero confía en que el problema se está resolviendo al señalar los aspectos positivos de la organización del viaje. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 04.05.1840 “Lettre du navire l’Oriental-Hydrographe [...] datée de Montevideo le 23 janvier 1840 [...]”. Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, 4 mai 1840. AMN / Bibliothèque - Periodiques OH - Doc 10.05.1840 “Question des sucres. Le Brésil et le capitaine Lucas”. Le Moniteur industriel; agriculture, commerce, industrie, travaux publics, technologie des arts et métiers, sciences, législation, adjudications publiques. Paris, 10 mai 1840. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-256 OH - Doc 14.05.1840 Lettre du ministre de la Marine et Colonies au ministre des Affaires Étrangères (Fr). Paris, 14 mai 1840. El ministro de la Marina, respondiendo a una carta del 23 de abril de 1840, trata la situación del OH luego de que el comandante Laplace, del navío l’Artemise, informara sobre los jóvenes embarcados de regreso a Francia. SHD – Marine / Fonds de la Marine / CC4 383 – Nº 1243

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(joint l’expédition authentique d’une procuration de A. Lucas) Nantes, 18 mai 1840. La contabilidad, las formalidades jurídicas y las cuotas de los pagos de la deuda en relación a Emonce y Verelst dan lugar a una amplia correspondencia durante los meses siguientes, entre los armadores franceses y el gobierno belga. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 19.05.1840 Lettre du comte Ricard, Lieutenant général, pair de France, à la Légation Française à Rio de Janeiro : “au mois de Décembre dernier, cinq des élèves à bord ont déserté ; l’un de ces jeunes gens est mon fils”. Paris, 19 mai 1840. CADN / Archives de Postes - Légation de Rio de Janeiro / Série A Carton 157 – Dossier de marins OH - Doc 20.05.1840 e outros “Première communication adressé de Montevideo, par le capitaine Lucas [...]”. “Extraits des procès-verbaux des séances du Conseil d’administration de la Société d’encouragement”. Bulletin de la Société d’encouragement pour l’industrie nationale Paris, 1840, v. 39, p. 235 ; p. 261 a 263. BnF – Tolbiac / Support imprimé – R-4627

SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción datilografada)

OH - Doc 26.05.1840 “Voyage autour du monde ; expédition de l’Hydrographe-Oriental. Lettre adressée à M. Louyet [?], professeur de chimie à l’École centrale de commerce e d’industrie [Bruxelles]”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mardi 26 mai 1840, p. 1. Carta del profesor Moreau al colega belga, enviada desde Montevideo, el 20 de febrero de 1840, a través del navío Maria Key y el puerto de Amberes. KBR / Mic Perm 342

OH - Doc 18.05.1840 Lettre de MM. Despecher et Bonnefin au ministre de l’Interieur et Affaires Étrangères (Be) : ils protestent devant le gouvernement belge ce qui doivent les élèves Emonce et Verelst

OH - Doc 29.05.1840 Lettre du baron Roussin, ministre de la Marine et Colonies (Fr) au baron Rouen, envoyé extraordinaire et ministre plénipotentiaire de la France au Brésil.


Maria Inez Turazzi

Paris, 29 mai 1840. Carta del ministro de la Marina al embajador de Francia en Brasil sobre los desórdenes a bordo del OH reportados por el comandante Laplace. El barón Roussin también solicita información sobre uno de los jóvenes, a pedido de su familia. CADN / Archives de Postes / Légation de Rio de Janeiro – Serie A - Carton 145 OH - Doc 30.05.1840 (a) “Nouvelles de mer”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 30 mai 1840. Noticias del OH en Montevideo, el 20.02.1840, traídas por el navío Maria Key. BnF – Tolbiac / Support imprimé – JO 2336 OH – Doc 30.05.1840 (b) “Marítima. Entradas”. El Mercurio, Valparaíso, 30 de mayo de 1840, p. 4. Registro de la entrada del OH al puerto de Valparaíso, el 28 de mayo, desde Talcahuano, en seis días. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 01.06.1840 (a) “Lista de los buques existentes en este puerto...” El Mercurio, Valparaíso, 1º junio de 1840, p. 1. Entrada de la fragata francesa Oriental, el 28 de mayo. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 01.06.1840 (b) “Valparaíso”. “Acaba de fondear en nuestro puerto la corbeta francesa El Oriental...”. El Mercurio, Valparaíso, 1º junio de 1840, p. 2. Primera noticia, propiamente dicha, sobre el OH, que describe la naturaleza de la expedición y las novedades a bordo, incluidos un fisionotipo y un “daguerrotipo del abate Comte”. El periódico también informa tener en su poder un largo manuscrito sobre el paso de la expedición por la Patagonia (publicado más adelante). BN-Cl / Publicaciones periódicas

Fuentes consultadas

OH – Doc 01.06.1840 (c) “Avisos”. “El fisionotipo”. El Mercurio, Valparaíso, 1º junio de 1840, p. 6. Anúncio de Joseph Sauvage, “artista adjunto” da corveta francesa Oriental e “seu engenhoso e útil descobrimento”. El mismo anuncio se repite el 4/6, 5/6, 6/6, 8/6, 9/6, 10/6, 11/6, 12/6, 13/6, 15/6, 16/6, 17/6, 19/6, 20/6, 22/6/1840. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 04.06.1840 “Avisos”. “Homeopatía: nuevas consultas médicas”. El Mercurio, Valparaíso, 4 junio de 1840, p. 1. Anuncio del Dr. Thomas, “médico en jefe del buque escuela francés l’Oriental” y su tratamiento con el método homeopático. Se destacan las enfermedades oculares. El mismo anuncio, en la sección “Avisos”, se repite el 6/6, 8/6, 10/6, 11/6, 12/6, 13/6, 14/6, 15/6, 16/6, 17/6 y, luego del naufragio, el 30/6/1840. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 06.06.1840 “Exterior”. “Estado Oriental del Uruguay”. El Mercurio, Valparaíso, junio 1840, p. 2. El periódico reproduce el artículo “Descripción del daguerrotipo, de Teodoro M. Vilardebó”, publicado en Montevideo el 6 de marzo, por la “visita a nuestro puerto de la corbeta francesa l’Oriental”. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 10.06.1840 “Variedades”. “Extracto de un diario hebdomadario publicado a bordo del buque francés (navire-école) l’Oriental en su viaje al rededor del mundo. Revista de la Semana (dia 30 de marzo de 1840). Detalles acerca de la Patagonia y los Patagones”. El Mercurio, Valparaíso, 10 de junio de 1840, p. 2. Informe de autor no identificado (Popelaire de Terloo), con observaciones personales y testimonios del capitán Lucas sobre

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

el contacto de la expedición con los habitantes de la Patagonia. El periódico informa que se trata de un extracto de la Revista de la Semana. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 11.06.1840 “Variedades”. “Revista de la Semana. Dia 30 de marzo de 1840. Detalles acerca de la Patagonia y los Patagones. Continuación”. El Mercurio, Valparaíso, 11 junio de 1840, p. 3. Continuación del relato de autor no identificado (Popelaire de Terloo), con observaciones personales y testimonios del capitán Lucas sobre el contacto de la expedición con los habitantes de la Patagonia. El periódico informa que se trata de un extracto de la Revista de la Semana. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 12.06.1840 (a) “Variedades”. “Extracto de un diario hebdomadario publicado a bordo del buque francés (navire-école) l’Oriental en su viaje al rededor del mundo. Revista de la Semana (dia 30 de marzo de 1840). Detalles acerca de la Patagonia y los Patagones (Conclusión)”. El Mercurio, Valparaíso, 12 junio de 1840, p. 3. Conclusión del relato de autor no identificado (Popelaire de Terloo), con observaciones personales y testimonios del capitán Lucas sobre el contacto de la expedición con los habitantes de la Patagonia. El periódico informa que se trata de un extracto de la Revista de la Semana. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH - Doc 12.06.1840 (b) “Expédition de l’Hydrographe-Oriental”. Lettre du baron Popeliers [sic] de Terloo (1e. partie), écrit à Montevideo, en 2 mars de 1840 (informations sur l’Amérique du Sud, détails de mœurs, observations anthropologiques, etc.). Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, vendredi 12 juin 1840, p. 1. Publicada a lo largo de los meses de junio y julio de 1840 (12/6; 14/06; 16/06; 20/06; 28/06; 04/07/1840), contiene observaciones sobre Brasil en general, Río de Janeiro, D. Pedro II, la boda de las

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princesas, la presencia francesa en el país y las oportunidades que se abrían para los belgas. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 13.06.1840 Lettre (copie) de A. Lucas au ministre de l’Intérieur et des Affaires Étrangères (Be) : éloges aux quatre élèves belges (Dufour, Michel, Emonce et Verelst). Envoyé par le ministre au gouverneur de la province d’Anvers (12/10/1840). Valparaiso, 13 juin 1840. Remitida por el ministro al gobernador de Amberes, en octubre (después de las noticias del naufragio). AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 14.06.1840 “Expédition de l’Hydrographe-Oriental (suite – voir notre numéro d’avant hier)”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, dimanche 14 juin 1840, p. 1. Continuación del 12/06; ver también 16/06, 20/06, 28/06 y 04/07/1840. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 16.06.1840 “Expédition de l’Hydrographe-Oriental (suite – voir notre numéro d’avant-hier)”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mardi 16 juin 1840, p. 1. Continuación del 12/6 y 14/06; ver también 20/06, 28/06 y 04/07/1840. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 20.06.1840 “Expédition de l’Hydrographe-Oriental (suite - Voir notre numéro du 16 juin)”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, samedi 20 juin 1840, p. 1. Continuación del 12/6, 14/06 y 16/06; ver también 28/06 y 04/07/1840. KBR / Mic Perm 342


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OH – Doc 24.06.1840 (a) “Naufrage du navire-école l’Oriental, de Nantes. Rapport sur la perte du navire-école l’Oriental. Copie”. Valparaíso, 24 juin 1840. Comunicado del naufragio escrito por el capitán Lucas, el día después del accidente, enviado al cónsul de Francia en Valparaíso (Huet). Copiado al ministerio, en París, por el nuevo cónsul Blanchard, en 1841. Ver otras copias en OH - Doc 26.06.1840 (a) y otros y OH - Doc 00.00.1837-1841. Se puede encontrar una versión similar, traducida al español, en OH - Doc 27.06.1840. ADLA / Fonds – P – Finances de l’Etat – Série 3 P – Duanes – Nantes – Francisations – 1841 / Article – 3 P 463 (Oriental) (ocurre en OH - Doc 00.00.1837-1841) OH – Doc 24.06.1840 (b) “Salidas. Dia 23”. “Fragata francesa Oriental, capitán Lucas, para Arica, en prosecución de su empresa de circunnavegar el globo”. El Mercurio Valparaíso, 24 junio 1840, p. 3. Indicación de la fecha de salida de la expedición desde el puerto de Valparaíso. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 25.06.1840 (a) “Valparaíso”. “Anteayer a pocas horas de zarpar de nuestro puerto la fragata francesa ‘ORIENTAL’, fuimos sorprendidos con la noticia de haber llegado un bote pidiendo un auxilio...” El Mercurio Valparaíso, 25 junio 1840, p. 3. La primera noticia del naufragio en El Mercurio de Valparaíso, complementada, dos días después, por la descripción del naufragio por parte del capitán Lucas. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH - Doc 25.06.1840 (b) Lettre du commandant du brigue royal Alacrity au ministre de la Marine et Colonies (Fr). [Hyères], 25 juin 1840.

Fuentes consultadas

El comandante del Alacrity, al llegar al puerto de Hyères, comunica que ha cedido cinco hombres al Oriental-Hydrographe, por orden del contraalmirante Dupotet: “D’après des ordres supérieures, j’ai donné plusieurs hommes de mon équipage à des bâtiments marchands, et dans mon relâche a Rio, le contreamiral Dupotet me fit mettre cinq hommes à bord de l’OrientalHydrographe, capitaine Lucas faisons le tour du monde et ayant d´jà perdu une partie des ses hommes par désertion”. SHD – Marine / Fonds de la Marine / Serie BB4, Campagnes, nº 602 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial, manuscrita) OH - Doc 26.06.1840 (a) e outros Correspondance du consul général de France au Chili, M. Cazotte, au ministre des Affaires Étrangères (Fr). Santiago, 26 juin 1840 et seg. f. 303 a 305: carta del cónsul general Cazotte al ministro francés de Asuntos Exteriores (Valparaíso, 26 de junio de 1840); f. 308 a 309: carta del cónsul Cazotte al ministro (Valparaíso, 6 de julio de 1840); [Anexo] f. 310 a 312: copia del informe de Lucas del naufragio f. 313: Carta do cônsul Cazotte ao ministro (Valparaíso, 14 de julho de 1840); f. 315 a 317: carta del cónsul Cazotte al ministro (Valparaíso, 14 de julio de 1840); [Anexos] f. 318 a 319: carta de Lucas a Cazotte (Valparaíso, 8 de julio de 1840); f. 320: ccarta del cónsul Cazotte a Lucas (Valparaíso, 8 de julio de 1840); f. 321 a 322: carta de Lucas al cónsul Cazotte (Valparaíso, 17 de julio de 1840); f. 323: carta del cónsul Cazotte a Luke (Valparaíso, 20 de julio de 1840); f. 324: carta de Lucas al cónsul Cazotte (Valparaíso, 25 de julio de 1840); f. 325 a 326: carta del cónsul Cazotte a Lucas (Valparaíso 28 de julio de 1840); f. 327: carta del cónsul Cazotte al ministro (Santiago, 16 de agosto de 1840);

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[Anexo] f. 328: carta de los alumnos para el cónsul Cazotte. (Valparaíso, 6 de agosto de 1840) Correspondencia sobre el OH del servicio consular francés en Chile y documentos adjuntos. Incluye una copia de la correspondencia del capitán A. Lucas con el cónsul Cazotte, una copia del informe del naufragio de A. Lucas y una copia de la carta de los alumnos solicitando la intervención del cónsul para poder regresar a Francia. AD-Fr (Quai d’Orsay) / Correspondance consulaire et commerciale / Santiago – T. 3 (1836-1842), folhas 303 a 328 (frente y dorso) OH – Doc 26.06.1840 (b) “Valparaíso”. “El capitán Lucas [...] nos ha dirigido una comunicación [...]” El Mercurio, Valparaíso, 26 junio 1840, p. 2. El periódico informa que la comunicación del capitán Lucas, que ha llegado tarde, se publicará al día siguiente. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 27.06.1840 “Valparaíso”. “Publicamos a continuación la relación del naufragio de la fragata francesa l’Oriental que el capitán el Sr. A. Lucas ha tenido la bondad de dirigirnos...” El Mercurio Valparaíso, 27 junio de 1840, p. 3. La descripción del naufragio realizada por capitán Lucas, publicada por primera vez en El Mercurio de Valparaíso, luego transcripta en la prensa europea. Lucas fechó su comunicado “23 de junio”, pero responde a un artículo publicado en el periódico recién el 25 de junio. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH - Doc 28.06.1840 “Expédition de l’Hydrographe-Oriental (suite - Voir notre numéro du 20 juin)”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, dimanche 28 juin 1840, p. 1. Continuación del 12/6, 14/06, 16/06 y 20/06; ver también

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04/07/1840. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 29.06.1840 Lettre de A. Lucas a MM. Despecher et Bonnefin, adressée de Valparaiso, en date de 29 juin 1840, sur le naufrage. Documento reproducido en OH – Doc 31.10.1840 e OH - Doc 01.11.1840 OH – Doc 01.07.1840 “Avisos”. Homeopatia. Nuevas consultas médicas. El Mercurio, Valparaíso, 01 julio de 1840, p. 3. Anuncio del Dr. Thomas, médico en jefe del OH, con nueva dirección y horas de atención. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH - Doc 04.07.1840 “Expédition de l’Hydrographe-Oriental (suite - Voir notre numéro du 28 juin)”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, samedi 4 juillet 1840, p. 1. Continuación del 12/6, 14/06, 16/06, 20/06 y 28/06/1840 KBR / Mic Perm 342 OH – Doc 17.07.1840 (a) “Aviso”. “Se vende. A consecuencia del naufragio de la Oriental, una partida de libros [...]”. El Mercurio, Valparaíso, 17 julio de 1840, p. 4. Anuncio de la venta de libros a bordo del OH. El mismo anuncio se repite el 18/7/1840. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 17.07.1840 (b) “Aviso. A. Cocqe [sic], ex-primer piloto de buque-colegio Oriental y profesor de hidrografía, habiendo desembarcado con la intención de fijarse en Chile [...]”. El Mercurio, Valparaíso, 17 julio de 1840, p. 4. Anuncio de cursos de francés, aritmética comercial, matemáticas y navegación ofrecidos por Guillaume Cocq. El mismo anuncio se


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repite el 18/7/1840. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 05.08.1840 (a) “Valparaíso”. “[...] los más ilustrados profesores de la Oriental [...] se han decidido fundar em este puerto un estabelecimiento [...]”. El Mercurio, Valparaíso, 5 agosto de 1840, p. 3. Artículo sobre la fundación del “Instituto de Valparaíso” por Vendel-Heyl y Guillaume Cocq. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 05.08.1840 (b) “Aviso”. “Instituto de Valparaíso. Escuela de Comercio y Marina”. El Mercurio, Valparaíso, 5 agosto de 1840, p. 3. Aviso sobre la apertura del establecimiento, en sustitución de la “Escuela Náutica” que existía en la ciudad. El mismo anuncio se repite el 6/8; 17/8; 8/19; 8/20, 8/28, 8/29; 31/8 y 1/9/1840. BN-Cl / Publicaciones periódicas OH – Doc 06.08.1840 Lettre par laquelle les élèves de l’Oriental se sont adressés au Consulat pour leur rapatriement (copie). Valparaíso, 6 aout 1840. Carta de un grupo de alumnos enviada al cónsul general de Francia en Chile (Cazotte), pidiendo ayuda con la repatriación. Ocurre en OH - Doc 26.06.1840 (a) y otros. OH - Doc 14.08.1840 “Recebemos ontem o Mercurio [...]”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sexta-feira, 14 de agosto de 1840, p. 1. Noticia del naufragio del Oriental, “buque escuela que recordarán los lectores”, en Valparaíso. El periódico transcribe parte del relato del capitán Lucas publicado en El Mercurio poco después del accidente. FBN / 1-500, 03,04 / Microfilme PRC – SPR 1 OH - Doc 20.08.1840 “[...] MM. Despecher et Bonnefin, en vertu de la procuration du

Fuentes consultadas

capitaine Lucas, réclamèrent de M. Bertinot le paiement de la moitié des sommes déposées à ce dernier [...]”. La Gazette des Tribunaux; journal de jurisprudence et des débats judiciaires ; feuille d’annonces légales Paris, 20 août 1840. BnF – Tolbiac / Support imprimé microformé – MICR D-426 OH - Doc 25.08.1840 (a) “MM. Despecher et Bonnefin reçoivent des nouvelles de leur navire l’Oriental-Hydrographe [...] de Concepción (mers du Sud), 21 mai dernier [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 25 août 1840. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial, manuscrita) OH – Doc 25.08.1840 (b) “Aviso”. “Se vende por tener de ausentar-se del país su dueño [...]”. El Mercurio, Valparaíso, 25 agosto de 1840, p. 4. Aviso de venta de libros e instrumentos, con indicación de autores y títulos, con la misma dirección que el aviso anterior (ver OH - Doc 17.07.1840). BN-Cl / Publicaciones periódicas OH - Doc 29.08.1840 “Conception, May 21, Oriental Hydrographe, Lucas, arrived from ………. and to sail 22nd for Valparaiso.” Lloyd’s List London, Saturday, August 29, 1840. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 01.09.1840 “Le trois mâts français, l’Oriental-Hydrographe se trouvait le 21 mai dernier [...]”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, dimanche 1 septembre 1840, p. 2. Breve nota informando la posición del OH el 21 de mayo (Concepción). KBR / Mic Perm 342

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

OH - Doc 05.09.1840 Lettre de MM. Despecher et Bonnefin au ministre de l’Intérieur at des Affaires Étrangères (Be) : “nous prenons la liberté de rappeler cette petite affaire à votre mémoire, et profitons de cette occasion pour vous faire remarquer que le 10 de ce mois le second semestre sera échu [...]”. Nantes, 5 septembre 1840. Los armadores transmiten las últimas noticias recibidas del OH y muestran indignación e ironía al reclamar el pago adeudado por

OH - Doc 29.09.1840 “Valparaiso, 24 June, the French Ship Oriental, Lucas, which left this port 23rd instant, on her Voyage round the world, drifted on the Punta del Ruey [sic], to the South of this port, and became a total wreck; passengers and Crew saved”. Lloyd’s List. London, Tuesday, September 29, 1840. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/

el gobierno belga a los alumnos embarcados en la expedición. AD-Be / Dossier thématique (2018)

OH - Doc 02.10.1840 “Naufrage de l’Oriental-Hydrographe”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, vendredi 2 octobre 1840, p. 1. Noticias del naufragio del OH y carta cuyo autor el periódico no indica, escrita en Valparaíso el 23 de junio de 1840, es decir, el mismo día del naufragio, informando del siniestro. La misma carta será reproducida por los periódicos de Nantes en los días siguientes. KBR / Mic Perm 342

OH - Doc 10.09.1840 “Valparaiso, May 22 Oriental, Lucas, arrived from Talcahuano”. Lloyd’s List London, Thursday, September 10, 1840. Apud R. Derek WOOD / Disponible en http://www.midley.co.uk/ OH - Doc 23.09.1840 “Extrait d’une lettre de M. Augustin Lucas [...], du 26 avril 1840, après avoir passé le détroit de Magellan [...]: je suis très satisfait sur la cuisine a distiller l’eau de mer de M. Rocher, de votre ville [Nantes]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, vendredi 25 septembre 1840. Noticias del viaje e información sobre el “admirable funcionamiento” de la cocina destilatoria, adoptada solamente por cuatro navíos de guerra franceses. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial, manuscrita) OH - Doc 25.09.1840 “Extrait d’une lettre de A. Lucas [...] datée du 26 avril 1840, après avoir passé le détroit de Magellan [...]” National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, jeudi 24 septembre 1840. Reproduce la carta publicada en Lloyd Nantais, el 23.09.1840. ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial, manuscrita)

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OH - Doc 05.10.1840 (a) Lettre de MM. Despecher et Bonnefin à marquise d’Argentré, sur Balthazar du Plessis d’Argentré et le naufrage. Nantes, 5 octobre 1840. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (fotocopia / procedencia no indicada) OH - Doc 05.10.1840 (b) “Une fâcheuse nouvelle nous est donnée aujourd’hui par le Précurseur d’Anvers [...]”. Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte Nantes, 5 octobre 1840. Noticias del naufragio enviadas desde Valparaíso, el 24 de junio de 1840, publicadas por el Précurseur d’Anvers de Bruselas, transcriptas el mismo día por el National. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 07.10.1840 (a) “Lettre d’un passager de l’Oriental-Hydrographe [...]”. Le National de l’Ouest ; précédemment l’Ami de la Charte


Maria Inez Turazzi

Nantes, 7 octobre 1840. Carta escrita por un autor no identificado, en Valparaíso, el 23 de junio de 1840 (día del naufragio), transcripta del periódico Le Courrier Belge, el 2 de octubre de 1840. AMN / Bibliothèque - Periodiques OH - Doc 07.10.1840 (b) “Lettre d’un passager de l’Oriental-Hydrographe [...]”. Le Breton ; politique ; industrie et commerce ; science et arts ; annonces judiciaires et avis divers Nantes, 7 octobre 1840. Noticias del naufragio transcriptas del Le Courrier Belge, del 2 de octubre de 1840 [OH - Doc 02.10.1840], como el Le National de l’Ouest, 7 de octubre de 1840 [OH - Doc 07.10.1840 (a)]. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcrpción manuscrita) OH - Doc 13.10.1840 Lettre de MM Despecher et Bonnefin au ministre de l’Interieur et Affaires Étrangères (Be) : encore la revendication du payement de la pension des élèves Emonce et Verelst. Nantes, 13 octobre 1840. Los armadores, ya conocedores del naufragio, parecen decididos a garantizar al menos el pago del primer año de pensión de los alumnos. Envían al ministro un certificado emitido por el puerto de Nantes (13/10/1840) sobre el embarque de los jóvenes belgas el 17 de setiembre de 1839. También aclaran que, por ser extranjeros, los dos estudiantes solo podían embarcarse como “pasajeros”, de lo contrario estarían sujetos a las reglas de la Marina francesa. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 25.10.1840 (b) “Nous nous empressons de vous adresser copie d’une lettre du capitaine Lucas (Valparaiso, 29 juin 1840): ‘c’est avec tristesse et regret que je vous annonce la perte totale de votre beau navire l’Oriental’ [...]”. Nantes, 25 octobre 1840. Impresión distribuida por los armadores J. Despecher y A. Bonnefin informando sobre el naufragio del OH y el rescate de todos los que estaban a bordo, según carta enviada por Lucas. El

Fuentes consultadas

capitán también hace referencia a dos periódicos de Valparaíso con detalles del accidente, que habría enviado a París. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (fotocopia) OH - Doc 27.10.1840 “Copie d’une lettre de M. A. Lucas [...] écrite de Valparaiso, le 29 juin 1840, à MM. Despecher et Bonnefin [...]”. National de l’Ouest ; précedement l’Ami de la Charte Nantes, 27 octobre 1840. Reproducción de la noticia proporcionada por los armadores (OH - Doc 25.10.1840). El texto de la carta también se publicará en el Le Courrier Belge del 31 de octubre de 1840 (OH - Doc 31.10.1840) y en el Moniteur Universel del 1 de noviembre de 1840 (OH - Doc 01.11.1840) . SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 28.10.1840 “Naufrage de l’Hydrographe-Oriental [sic]”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mercredi 28 octobre 1840, p. 1. Lettre de Auguste Champion de Villenneuve, écrite à Valparaiso, le 29 juin 1840, sur le naufrage. KBR / Mic Perm 342 Oriental OH - Doc 31.10.1840 Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas “Naufrage de l’Hydrographe-Oriental [sic]”. Bruxelles, samedi 31 octobre 1840, p. 1. (a) Lettre de A. Lucas a MM. Despecher et Bonnefin, adressée de Valparaiso, en date de 29 juin 1840, sur le naufrage. Reçue le 25 octobre de 1840 par la voie d’Anglaterre. (b) Lettre du baron Popeliers [sic] de Terloo (1e. partie), adressée de Valparaiso, en date de 30 juin 1840, sur le naufrage. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 01.11.1840 “Lettre de M. A. Lucas [...] écrite de Valparaiso, le 29 juin 1840, à MM. Despecher et Bonnefin [...] : ‘‘c’est avec tristesse et regret que je vous annonce la perte totale de votre beau navire L’Oriental’ [...]”.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Le Moniteur Universel Paris, dimanche, 1 novembre 1840 (nº 306), Partie Non Officielle, Faits Divers, p. 2183. La misma carta fue publicada en el Le National de l’Ouest, el 27 de octubre de 1840 (OH - Doc 27.10.1840). AN-Fr – Usuel BHVP - Cote PER Fol 168 OH - Doc 02.11.1840 “Extrait du Jornal do Commercio: ‘le navire français l’Oriental étant sorti du port de Valparaiso, le 23 juin dernier pour se rendre a Arica’ [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 2 novembre 1840. Informe del naufragio por A. Lucas, el 24 de junio de 1840 (OH Doc. 24.06.1840), enviado a las autoridades francesas; publicado en El Mercurio, de Valparaíso, el 27 de junio de 1840 (OH - Doc 27.06.1840); transcripto en el Jornal do Commercio, Río de Janeiro, el 14 de agosto de 1840 (OH - Doc 14.08.1840), en el que el capitán hace referencia a la “fraiche brise du Sud-Est ...”. SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 03.11.1840 “Expédition de l’Oriental-Hydrographe”. “Lettre du baron Popeliers [sic] de Terloo (2e. partie), adressée de Valparaiso, en date de 30 juin 1840 (continuation)”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, mardi 3 novembre 1840, p. 1. Segunda parte de la transcripción de la carta de Terloo (ver OH Doc 31.10.1840), que trata aquí de eventos previos al naufragio. El artículo contiene también extractos de otra carta, de la misma fecha, sin remitente, con referencias a la valentía de Moreau en el naufragio. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 07.11.1840 “Details sur le naufrage du navire Hydrographe-Oriental [sic]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 7 novembre 1840. Relato del naufragio por Auguste Champion de Villeneuve,

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extraído del Le Courrier Belge [OH - Doc 28.10.1840] ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 09.11.1840 “Fin de l’Expédition de l’Oriental-Hydrographe”. “Lettre du baron Poperlaire de Terloo, écrite à Valparaíso, en date de 11 août 1840, envoyé par le Bonne Clemence. Les élèves de l’Oriental-Hydrographe ne pourront pas continuer leur tour du monde [...]”. Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, lundi 9 novembre 1840, p. 1. KBR / Mic Perm 342 OH - Doc 13.11.1840 “Une lettre de Valparaiso du 11 août fait connaître que [...] il a été impossible au capitaine Lucas de trouver un bâtiment pour continuer l’expédition [...]”. Lloyd Nantais ; feuille commerciale et maritime Nantes, 13 novembre 1840, p. 1. La misma carta ya publicada en el Le Courrier Belge (OH - Doc 09.11.1840). ADLA / Disponible en https://archives.loire-atlantique.fr/ SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción manuscrita) OH - Doc 12.12.1840 “Anúncios. Retrato de S. M. o Imperador”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, sábado, 12 de dezembro de 1840, p. 4. Anuncio del retrato d. Pedro II, en bajorrelieve, realizado con el fisionotipo y “vendido a un precio módico” por Frédéric Sauvage. El anuncio se repite el 14/12; 12/16; 12/18; 21/12; 24/12 y el 28/12/1840. FBN / 1-500,03,03 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponiblr en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/ OH - Doc 18.01.1841 Lettre du ministre des Affaires Étrangères (Be) au ministre de l’Intérieur (Be): demande de faire renverser au ministère


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la somme de 4.631, 24 fr. relative au logement, nourriture et rapatriement de Emonce et Verelst. Bruxelles, 18 janvier 1841. En anexo, nota del 23 de enero, para que se conceda alguna ayuda al profesor Moreau. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 20.01.1841 Plainte du professeur Moreau au ministre des Affaires Étrangères (Be) : demande d’une réparation financière. Bruxelles, 20 janvier 1841. Presenta varios argumentos para justificar su solicitud: “no pertenece a una familia rica”, “está sin trabajo”, tiene “deudas contraídas con el cónsul belga en Valparaíso”, etc. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 21.01.1841 Lettre de Moreau père, chef de la 2e Division de l’Administration de Bruxelles, au secrétaire général du ministère de l’Intérieur (Be). Bruxelles, 21 janvier 1841. Reclama, en nombre de su hijo, una indemnización del gobierno por la instrucción dada a los jóvenes belgas a bordo del OrientalHydrographe y por las pérdidas “irreparables” causadas por el naufragio. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 25.01.1841 Lettre de Charles Emonce et François Verelst au ministre de l’Intérieur et Affaires Étrangères (Be), sur la mission a bord de l’Oriental-Hydrographe et les sommes reçues du capitaine A. Lucas. Voir aussi les rapports préparés pendant le voyage (140 pages manuscrites). Anvers, 25 janvier 1841. Los dos alumnos belgas hacen un balance de su participación en el viaje, comentando los exiguos recursos recibidos y las deudas contraídas con el capitán Lucas. El documento es una transcripción dactilografiada del original que aún no está en el dossier. Los estudios realizados durante el viaje probablemente acompañaban esta carta, y tienen los siguientes títulos: “Renseignements sur le commerce de Gorée” “Étude sur le commerce du Brésil et Montevideo”

Fuentes consultadas

“Note de cargaisons, principalement en articles de Belgique convenables pour le Chili et la côte de Perou” “Note de merchandises convenables pour l’Amerique du Sud” “Chili et côtes du Perou” AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 08.02.1841 Lettre de la direction du Commerce du ministère de l’Intérieur à M. Moreau, sur sa demande d’une indemnisation. Bruxelles, 8 février 1841. Comunica que el ministerio no cuenta con los fondos para pagar los gastos, al igual que la cartera de Asuntos Exteriores. Sugiere que Moreau prepare un breve estudio del viaje, con referencias al comercio y la industria, de manera de poder pagarle la cantidad de 600 francos. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 09.02.1841 Lettre du ministre de l’Intérieur au gouverneur de la province d’Anvers : satisfaction pour les plusieurs cahiers collectés et rédigés par Emonce et Verelst. Bruxelles, 9 février 1841. El ministro elogia el evidente deseo de los dos jóvenes de ser útiles a su país. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 25.03.1841 Lettre du ministre de l’Intérieur au ministre des Travaux Publics (Be). Bruxelles, 25 mars 1841. El ministro del Interior responde a su colega, haciendo un historial de todos los gastos incurridos por los jóvenes Emonce y Verelst más allá de lo previsto y reitera la valoración de que los gastos son exorbitantes y que han excedido el límite de lo deseable. AD-Be / Dossier thématique (2018) OH - Doc 15.04.1841 Lettre [du ministre de la Marine et Colonies] à M. le ministre des Affaires Étrangères (Fr). Paris, 15 avril 1840. Agradece el envío, el 23 de noviembre de 1840, de la correspondencia y de los informes remitidos por el cónsul

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Cazotte sobre el naufragio del Oriental [ver OH - Doc 26.06.1840 y otros]. El ministro de la Marina aprueba, en su totalidad, la

de l’Oriental-Hydrographe. Donné partie à le contre-amiral Du Petit Thouars, le 2 novembre 1842.

conducta del agente diplomático en el episodio. SHD Marine / Fonds de la Marine / CC4 – 388 – nº 983 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción dactilografiada)

Paris [?], 25 janvier 1842. Comenta sobre la dudosa conducta de A. Lucas y recomienda reservas sobre sus críticas a los cónsules franceses. ANOM / Série A12 – Carton 31 – Oceanie – Dossiê Lucas SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial manuscrita)

OH - Doc 02.09.1841 Lettre du directeur [du Personnel ( ?)] au chef du Service de la Marine à Nantes : “vous trouverez ci-joint une pétition adressée par M. le Comte Charles de Lestrange (...)”. Paris, 2 septembre 1841. Trata sobre la solicitud de conteo del tiempo de servicio por el novicio Charles Lestrange. SHD Marine / Fonds de la Marine / CC4 – 391 – f 2109 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción dactilografiada) OH - Doc 16.09.1841 Lettre du ministre de la Marine et Colonies (Fr) à M. le Comte Charles de Lestrange, sur l’impossibilité d’accueillir la demande. Paris, 16 septembre 1841. SHD Marine / Fonds de la Marine / CC4 – 391 – f 2265 SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción dactilografiada) OH - Doc 12.11.1841 Lettre de A. Lucas au ministre de la Marine et Colonies (Fr) sur sa carrière, le naufrage de l’Oriental-Hydrographe et les consuls français. Tahiti, 12 novembre 1841. Lucas realiza duras críticas a la actuación de los cónsules franceses en el extranjero, señalando los desacuerdos que se produjeron respecto a la expedición. ANOM / Série A12 – Carton 31 – Oceanie – Dossiê Lucas SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial manuscrita, indicando 20 páginas más de anexos) OH - Doc 25.01.1842 Lettre de M. Buglet, capitaine de la frégate Thétis, au ministre de la Marine et Colonies (Fr) sur le capitaine A. Lucas et le naufrage

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OH - Doc 31.07.1842 “Lettre de A. Lucas a M. l’amiral Du Petit-Thouars, commandant la Division des mers du Sud”. Tahiti, 31 juillet 1842. Lucas realiza una amplia defensa de su conducta en el caso del naufragio del OH. En anexo a esta “memoria”, lista de documentos que respaldarían sus argumentos. ANOM / Série A12 – Carton 31 – Oceanie – Dossier Lucas SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (fotocopia) OH - Doc 20.09.1842 Lettre du contre-amiral Du Petit-Thouars a A. Lucas sur le Tahiti. Papeete, 20 septembre 1842. El almirante acusa el recibo de correspondencia enviada por Lucas y expresa su extrañeza ante las palabras utilizadas por Lucas, especialmente por las acusaciones a los cónsules y comandantes franceses que supuestamente lo habían calumniado. ANOM / Série A12 – Carton 31 – Oceanie – Dossier Lucas SHD – Marine / Fonds privé Adrien L.J. Carré (transcripción parcial manuscrita) OH - Doc 23.12.1842 “Retratos e paisagens pelo daguerreotypo”. Jornal do Commercio Rio de Janeiro, 23 de dezembro de 1842, p. 1. Transcribe un artículo del Morning Courrier, de Nueva York, sobre el retrato fotográfico, anunciando la llegada del daguerrotipista A. Morand a la ciudad de Río de Janeiro “después de que el navío francés nos trajo el primer daguerrotipo hace tres años”. FBN / 1-500,03,08 / Microfilme PRC – SPR 1 Disponible en http://bndigital.bn.gov.br/hemeroteca-digital/


Maria Inez Turazzi

REGISTROS DEL NAVIO ORIENTAL: inscripción, armamento, tripulación, bordo y desarmamento

Fuentes consultadas

autenticados por los respectivos cónsules (18 p. manuscritas). ADLA / Fonds - J - Inscription Maritime - Serie 7 R (après 1789) Article 7 R 4 / 4432

OH - Doc 00.00.1837-1841 “Acte de francisation des bâtiments du commerce français” ; “Assureurs divers” ; “Congé” ; “Copie du rapport sur la perte du navire-école l’Oriental (cap. A. Lucas)”, etc. Nantes (Inscription Maritime), 1837-1841. Dossier con el registro del Oriental en la Inscripción Marítima de Nantes (1837) y la pérdida del navío en Valparaíso incluida una copia del informe del capitán Lucas sobre el naufragio, fechado el 24 de junio de 1840. Copia reconocida, en enero de 1841, por H. Blanchard, cónsul francés en Valparaíso (23 p. manuscritas). ADLA / Fonds – P – Finances de l’Etat – Série 3 P – Duanes – Nantes – Francisations – 1841 Article – 3 P 463 (Oriental)

OH - Doc 00.00.1840 “Rôle de désarmement” (Oriental) Registro de desarmamento del Oriental en su último viaje. El documento contiene la lista de la tripulación (personal de a bordo y novicios), así como de los pasajeros, con información sumaria de los “registros de a bordo” (5 p. manuscritas). ADLA / Fonds J – Inscription Maritime – Serie 7 R (après 1789) Article 7 R4 / 196

OH - Doc 00.00.1839 Rôle de caisse (“rôle d’équipage et de bureau”) (Oriental) Nantes (Inscription Maritime), 1839. Registro de armamento del Oriental en su viaje alrededor del mundo, con la lista de la tripulación (personal de a bordo y novicios), sus respectivos sueldos e información de servicio, así como las listas de pasajeros, sus datos y documentos (15 p. manuscritos). ADLA / Fonds J – Inscription Maritime – Serie 7 R (après 1789) Article 7 R4 / 968 OH - Doc 00.00.1839-1840 Rôle d’armement et désarmement (bureau, bord et désarmement) (Oriental) Nantes (Inscription Maritime), 1839-1840. Registro de armamento y desarmamento del Oriental en su viaje alrededor del mundo. El documento contiene la lista de la tripulación (personal de a bordo y novicios), sus repectivos sueldos, información de servicio y datos personales, así como la lista de pasajeros, datos personales y documentos. El documento también presenta los “registros a bordo” de la expedición, con notas de los embarques, desembarcos, deserciones y muertes en los respectivos puertos, realizados y/o

2. Código anterior “Serie 120 J - 1841 - art. 2571”. El cambio en el código fue informado a la investigadora por Philippe Charon, director de los Archives Départamentales de Loire-Atlantique, en agosto de 2007.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Condiciones de admisión al Oriental-Hydrographe, elaboradas por el comandante (1839) Impreso, elaborado y distribuido por el comandante Lucas, con el “estatuto de admisión” al Oriental-Hydrographe y posteriores aclaraciones en las notas al pie. París, 22 de abril de 1839. p. 2 (OH-Doc 22.04.1839) Conditions d’admission sur le Bâtiment-école, destiné à faire le tour du monde sous le commandement du Capitaine Lucas. Avis. On accorde aux parents qui sont situés à moins de cent lieues de Paris, dix jours pour répondre et seize jours pour ceux qui sont plus éloignés. Après ce terme fixé, les traites qui leur seront expédies seront considérés comme non acceptés, à moins qu’il ne soit demandé d’une manière expresse un nouveau délai. Voir dans le Moniteur universel, du 26 mars, la circulaire adressée par le M. le ministre du commerce à tous les Préfets du royaume pour leur recommander particulièrement cette entreprise. PAR DEVANT M. BERTINOT et son Collègue, notaires à Paris, soussignés; A COMPARU: M. AUGUSTIN LUCAS, capitaine au long-cours, demeurant à Paris, rue Neuve-Saint-Eustache, nº 37. Lequel a dit : qu’étant dans l’intention d’armer un Navire-École, d’environ cinq cents tonneaux, pour faire un voyage autour du monde, et y fonder une institution pour l’instruction des jeunes gens en général1, et particulièrement pour ceux qui se destinent à la marine marchande, ou au commerce, et qui désireraient faire partie de cette expédition, il a établi, de la manière suivante, les conditions d’admission sur ce bâtiment :

Article 1er Le bâtiment portera le nom de l’Hydrographe. Il partira de Rochefort, avant le 30 septembre2, pour faire le tour du monde, sous le commandement dudit capitaine Lucas. Article 2 Les jeunes gens qui voudront se faire admettre sur l’Hydrographe, devront être âgés de plus de douze ans. Ils devront être d’une bonne constitution, et porteurs d’un certificat constatant qu’ils ont été vaccinés. Ils seront munis de leur acte de naissance et d’un certificat en bonne forme du maire de leur commune, dûment légalisé, constatant qu’ils sont de bonne vie et mœurs ; Leurs engagements ne pourront être contractés, s’ils sont mineurs, qu’avec l’autorisation et l’assistance de leur père ou tuteur. Article 3 Nul ne sera admis, s’il ne sait l’arithmétique et les premiers éléments de la géométrie. Ils seront examinés avant l’embarquement par les professeurs des différentes sciences, attachés à l’expédition, et appartenant au corps de l’Université, désignés à cet effet, par M. le ministre de l’instruction publique, pour être classés suivant leur degré d’instruction. Les élèves seront divisés en quatre sections, suivant le degré d’instruction qu’ils auront acquise, et y complèteront l’éducation qu’ils seraient à même de recevoir dans les collèges royaux, en outre des langues étrangères et des connaissances spéciales de la marine et du commerce. Article 4 Chaque élève devra être muni d’un trousseau composé ainsi qu’il suit7: 12 chemises, dont 8 de couleur (4, fond rouge, et 4, fond bleu). 12 mouchoirs.

1. M. le ministre le l’Instruction publique a indiqué le personnel de professeurs

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qu’il exigerait pour considérer notre école comme institution universitaire de

2. Le départ est fixé pour la fin de juin, mais en cas de circonstances imprévues,

plein exercice, et nous nous sommes empressés de les lui présenter (Voir la

M. Lucas s’engage à ne pas partir plus tard que le 30 septembre de cette année.

lettre au Prospectus).

Le nombre d’élève déjà inscrit suffit pour l’exécution du voyage.


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6 paires de chaussettes (2 de laine, 4 de fil). 2 cravates noires. 1 paire de bottes. 2 paires de souliers. 1 habit en drap bleu à col droit, avec ancres brodées en or au col e aux pans, et boutons portant cette inscription : Navire-École. 2 pantalons en drap bleu. 1 pantalon blanc. 1 pantalon de toile ou coutil gris. 1 gilet rond en drap bleu, avec ancres brodées au col, pour petite tenue. 1 chapeau et 1 casquette. 1 matelas, 2 couvertures, 4 draps. 1 couvert et 1 gobelet en argent. 1 étui de mathématiques. Les libres d’enseignement seront fournis à chaque élève dans le port d’embarquement, au prix fixé par le libraire8. Les habits, vestes et pantalons seront tous faits avec du drap de même qualité, et suivant le modèle établi dans le port d’armement et de départ ou à Paris. S’il est nécessaire de renouveler quelques-uns des articles du trousseau, ou d’en ajouter de nouveaux, la nécessité du renouvellement et du supplément d’effets sera constatée par procès verbal, inscrit sur le livre du bord, l’élève débattra lui même le prix des objets à acheter ou à faire confectionner, en présence d’un officiel désigné par le capitaine Lucas. Les sommes ainsi dépensées et avancées, seront portées au compte de l’élève et acquittées pour lui ou sa famille, au retour de l’expédition en France. Article 5 À la mer, comme à terre, les élèves accèdent du pain frais à discrétion, deux plats avec thé ou café à déjeuneur ; un potage et deux plats à diner, une demi-bouteille de vin à chaque repas ; sur les deux plats de chaque repas, un au moins sera de vivres frais. Dans le cas ou, pendant la durée du voyage, on ne pouvait se procurer de vin, il y sera supplée par quelque liqueur saine et de bonne qualité.

Fuentes consultadas

Article 6 Les règlements nécessaires pour maintenir à bord, le bon ordre et la discipline, seront faits par le capitaine et fichés sur le bâtiment (voir le Prospectus). Article 7 Le prix de la pension et du voyage est fixé à raison de 2,500 Fr. par an, pendant la durée de l’expédition, qui est présumée devoir être de deux ans au moins. En conséquence une somme de cinq mille francs [5,000 Fr.] sera déposée par chaque élève, lors de son engagement et adhésion aux présent statuts, en l’étude de M. Bertinot l’un des notaires à Paris soussignés. La moitié de cette somme, ou 2,500 Fr., sera immédiatement à disposition du capitaine Lucas pour en faire usage suivant les besoins de l’armement et pour cette fin, au plus tard avant le 31 mai 1839. Le troisième paragraphe de l’article 7 du présent traite est modifié ainsi qu’il suit: La moitié de la somme, soit 2,500 Fr., ne sera mise à la disposition du capitaine que quand le commissaire de l’inscription maritime aura constaté officiellement l’embarquement de l’élève sur les matricules de l’Etat, ou son absence à la revue d’armement. L’avis de se rendre au port du départ sera donné par lettres particulières et par des annonces dans les principaux journaux de la capitale, 15 jours d’avance. [signé] A. Lucas Un quart ou 1,250 Fr. le 31 mai 1840. Et le dernier quart, ou 1,250 Fr., le 31 décembre 1841, ou au retour de l’expédition si elle a lieu avant cette époque. Pour utiliser les capitaux, les parents des élèves, ou leurs tuteurs, pourront autoriser M. Bertinot à placer les deux derniers quarts à la caisse des consignations, moyennant la faculté de les retirer aux époques désignées. M. Bertinot se trouvera entièrement déchargé des sommes qui lui seront déposées, par le payement qu’il en fera au capitaine sur sa simple quittance, aux époques et dans les proportions ci-dessous fixées.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Dans le cas ou le voyage durerait plus de deux ans, le temps excédant donnera lieu à un supplément proportionnel de la pension d’après le taux ci-dessous fixé. Article 8 Si pour une cause quelconque et à quelle époque que ce soit, le voyage était interrompu avant les deux ans expirés, il sera tenu compte au capitaine des dépenses faites jusqu’au jour de l’interruption du voyage, son salaire sera dans le cas fixé par des arbitres. Ce qui restera libre après ce prélèvement, sur le montant de la pension et sur les fonds qui proviendraient, soi du navire, soit des assurances ou de toute autre objet appartenant à l’armement sera reparti au marc le franc entre les élèves ou leurs parents. Article 9 En cas de désertion de l’élève, le montant total de la pension appartiendra au capitaine. En cas de mort, il ne lui sera dû pour la pension qu’une rétribution proportionnel au temps que l’élève aura passé sur le navire ; il en sera de même, si une maladie grave exigeait son débarquement, et il sera ramené en France aux frais de sa famille, mais dans tous le cas, quelque soit le temps pendant lequel l’élève aura été embarqué, les restitutions à lui faire ou à sa famille, ne pourra [sic] jamais excéder la moitié du prix de sa pension (ainsi que cela se pratique pour le passage, même avant le départ). La différence qui existerait s’il y a lieu appartiendra au capitaine, à titre d’indemnité. Article 10 En cas de mort du capitaine, le second lui succédera dans le commandement ; et dans le cas de mort de celui-ci, le voyage sera continué sous le commandement des officiers, qui le remplacent par rang de grade, conformément aux règlements de la marine. Article 11 Si après la signature de l’engagement de l’élève et son adhésion aux présents status, son embarquement n’avait pas lieu, soit par son fait, soit par celui de sa famille, la moitié de la pension sera acquise au capitaine, à titre d’indemnité, conformément aux usages des passages maritimes.

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Article 12 S’il s’élevait quelques difficultés sur l’exécution des clauses et conditions qui précèdent, elles seront résolues par trois arbitres, qui seront nommés à Paris, dont un par le capitaine, un autre par l’élève ou sa famille et en cas de désaccord, ils feront choix d’un tiers arbitre pour les départager, ou le feront nommer par le tribunal de commerce de Paris. La décision que ces arbitres rendront sera exécutée comme jugement en dernier ressort, sans pouvoir en appeler, ni se pourvoir en cassation, ou en requête civile. Article 13 Pour l’exécution des présentes, le capitaine Lucas fait élection de domicile à Paris, en l’étude du dit M. Bertinot, notaire, rue Richelieu nº 28 et chacun des souscripteurs adhérents au présent statuts seront tenus de faire élection de domicile à Paris. Dont acte fait et passé à Paris, en l’étude du dit M. Bertinot, le 22 avril 1839 et le capitaine Lucas a signé avec les notaires après lecture faite. Signé : A. Lucas / Bertinot / Roquebert Les élèves, ou leur père ou tuteurs, en cas de minorité, devront écrire la formule suivante, en indiquant leurs noms, qualités et demeure, ainsi que la maison de Paris chargée de faire le versement pour leur compte, chez M. Bertinot. Cette traite devra être fait par triplicata, l’un sera remis au capitaine Lucas, un autre à M. Bertinot, et le troisième sera remis à l’élève ou à son représentent. FORMULE Je soussigné déclare adhérer au traité ci-dessus et m’oblige à son entière exécution................................................. Signé...................................demeurant à ...................... agissant pour ................................................................. Ensuite est écrit : enregistré à Paris, 3e. bureau, le 2 avril 839, f. 87, v., case 1re., reçu 1 Fr 10 centimes, dixième compris. Signé Favre. Imprimerie de Wittersheim, rue Montmorency, nº 8.


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Lista de los participantes y registros de a bordo del Oriental-Hydrographe (1839-1840) El “registro de armamento y desarmamento” (“rôle de d’armement et désarmement”) del navío Oriental, relativo al viaje de circunnavegación en los años 1839-1840, representa una especie de “certificado de bautismo” y, al mismo tiempo, el “certificado de defunción” de la expedición del OH.1 Estos documentos recopilan información de los llamados “registro de tripulación” y “registro de a bordo” (“rôle d’equipage” y “role de bord”) de un navío en cada viaje. Existen otros volúmenes relacionados con el Oriental en los Archives Départementales de Loire-Atlantique, pero este códice contiene los registros más detallados de los participantes y del desarrollo del viaje. Permaneció con el OH desde el aparejamiento del navío y regresó a Francia luego del naufragio, ya que la mayoría de los bienes a bordo se salvaron. La información se consolida en un conjunto de formularios impresos, posteriormente encuadernados y completados manualmente con el nombre del navío, lugar de partida, lista de la tripulación y de los pasajeros, datos de identificación personal, matrícula, remuneración y anticipos (a los tripulantes) y datos del pasaporte (pasajeros), entre otros registros efectuados en el puerto de origen (Paimboeuf), subordinado a la Inscripción Marítima de Nantes. El “registro de armamento

1. ADLA. Fonds J – Inscription Maritime – Série 7 R (après 1789). Article 7 R 4 / 443 – Rôle d’armement et désarmement / Rôle de bord – Nº 59 (Oriental). Manuscrito, 18 p. Código anterior: “Serie 120 J – 1841 – art. 2571”. El nuevo código fue informado, en agosto de 2007, por Philippe Charon, el entonces director de los Archives Départementales de Loire-Atlantique, con otras explicaciones sobre la documentación:

Fuentes consultadas

y desarmamento” del OH, transcripto aquí, también presenta las notas sobre aquellos que desembarcaron, desertaron o murieron durante el viaje. Estas notas fueron realizadas y/o confirmadas por los cónsules franceses en los puertos visitados. El OH dejó Paimboeuf con 78 personas a bordo: el capitán y su estado mayor, el resto de la tripulación y los novicios, formalmente registrados en la tripulación del navío, junto con los pasajeros belgas y otros miembros de la expedición. Pero el grupo inicial no estuvo completo hasta que pasaron Belle-Île, donde embarcaron otros miembros de la tripulación, al igual que la esposa, la hermana y las dos hijas del capitán Lucas. El OH contaba entonces con 86 personas a bordo (incluidas las dos niñas), un grupo que, de hecho, comenzó el viaje planeado, según los registros de la Inscripción Marítima de Nantes. El estado mayor y la tripulación habitual (contramaestres, carpinteros, cocineros, marineros, grumetes, etc.) sumaban 17 tripulantes. De los 42 jóvenes franceses inscriptos en la expedición, 41 estaban registrados como “novicios voluntarios” en el registro de la tripulación, pero solo 40 estaban, efectivamente, a bordo de la embarcación. El joven Charles Masson se suicidó antes de la partida y no llegó a ser registrado, mientras que el joven Barthélemy Peltier fue incluido en el pasaje pero no asistió al embarque y su registro fue cancelado. Los profesores de la expedición y los alumnos belgas fueron registrados como “pasajeros”, ya que no tenían derecho al conteo del tiempo de servicio en la Marina mercante por la Inscripción Marítima de Nantes. Como en varios aspectos de la historia del OH, las referencias al viaje son algo imprecisas. Se optó en estos casos por la información del documento aquí transcripto. Cuando el OH llegó a Valparaíso, la expedición contaba con poco más de la mitad de los novicios y 72 personas a bordo.2 Los nombres de los participantes se agruparon en esta transcripción en orden

“Il existe effectivement plusieurs exemplaires de rôles d’armement, mais celui dont vous avez eu une copie, le rôle d’armement classé à la date du désarmement qui est en réalité le rôle de désarmement (l’ancien 120 J 2571

2. El estado mayor (5), los novicios franceses (24), el resto de la tripulación

coté aujourd’hui 7 R 4/443), est le plus complet. Un autre exemplaire le 7 R

(21) y los pasajeros (22) eran parte del grupo, considerando los desembarcos

4/968 correspond à ce que l’on appelle le rôle de caisse ; il est établi lors du

y reemplazos en la tripulación, antes de Valparaíso, así como los dos nuevos

paiement des droits et vous donnera des renseignements complémentaires

pasajeros también embarcados en Montevideo. Vidal Gormaz (1901, p. 206-208)

uniquement en ce qui concerne les salaires. Le troisième exemplaire est le

también indica 50 tripulantes, según la documentación entonces existente en el

rôle d’armement proprement dit [7 R4 – 196] classé à la date de l’armement en

Consulado de Francia en Valparaíso. Carré (1970, p. 29) menciona 40 marineros

septembre 1839 et ne comporte pas de renseignements sur le voyage”.

y novicios a bordo con 19 pasajeros.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

alfabético, de acuerdo con la función a bordo (estado mayor, novicios, tripulación y pasajeros) a fin de facilitar la consulta y la comprensión de los datos existentes en el documento original. La información biográfica más relevante (nombre, función, edad y procedencia), con las respectivas anotaciones de los cónsules, también se incluyeron en la transcripción del registro de armamento y desarmamento del OH, cuya primera hoja se reproduce en este libro. MARINE 3e. Arrondissement - Quartier de Nantes Port de Nantes Registre de Bâtiments Immatricules au Quartier de Nantes – F. 222 – N. 668 N. 59. Quartier de Nantes / Port de Nantes Armement au mois Année 1839 L’Oriental 3 mats allant à faire un voyage de circumnavigation Rôle d’équipage du dit navire construit en l’an 1835, à Nantes, du port de 304, 63/100 tonneaux, armé de dix caronades, tirant d’eau, chargé, 4 mètres 70 centimètres, et non chargé, 3 mètres 50 centimètres, 2 ponts, 2 gaillards, appartenant M. Despecher et M. Bonnefin, armé à Nantes, par M. Despecher et M. Bonnefin, fréteurs, sous le commandement du Capitaine Lucas, pour aller faire un voyage de circumnavigation. Visite à Paimboeuf les 9 juillet et le 24 août 1839. [...] Naufragé à Valparaiso le 23 juin 1840.

taille d’un mètre 60 millimètre, cheveux et sourcils noirs Inscription Belle Isle, Fº 5, Nº 9 Grade et paye au service Capitaine au long-cours Qualité et fonctions à bord du bâtiment Capitaine Solde par mois 200 Avances pour trois mois 600 Apostilles et mouvements constatés par1º) les administrateurs de la marine ; 2º) les consuls ; 3º) procès-verbaux en forme DAUDÉ, Martial Deuxième capitaine, 28 ans, domicilié à Marseille “Débarqué à Pernambouc, pour cause de maladie. Pernambuco, le 10 décembre 1839, [signé] le consul de France Barrère” GADEBOIS, Louis-Marie Premier lieutenant, 32 ans, domicilié à Bordeaux DURASSIER, Alexandre Deuxième lieutenant, 23 ans, domicilié à Nantes “Débarqué pour cause de maladie avec le consentement du capitaine. Bahia, le 16 décembre 1839, [signé] Max Raybaud” BRIEL, Jean-François Troisième lieutenant, 28 ans, domicilié à Bangor [marié avec Louise-Augustine Lucas, sœur du capitaine] THOMAS, Gilles Chirurgien-major, 42 ans, domicilié à Paris

ETAT MAYOR Embarqués à Nantes [Paimboeuf] Noms, Prénoms, Naissances, Domiciles et Signalements LUCAS, Augustin Fils de Jean-Marie et de Marie-Anne Seveno, domicilié à Belle-Île, syndicat du dit, né le 6 mars 1804 à Bangor3, dept. de Morbihan,

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3. La información de que Augustin Lucas estaba registrado en Palais (Belle-Île) se encuentra en su certificado de matrimonio en Rochefort (3/9/1832) y en el registro de los marineros inscriptos en Bangor, en la misma isla, en el Archivo Portuario de Lorient (Francia), serie 3P, en Belle-Île, subserie 3P(1)22. SHD Marine. Fonds privé Adrien L.J. Carré.


Maria Inez Turazzi

Fuentes consultadas

Embarqué à Montevideo

“Débarqué pour prévenir un duel devenu inévitable entre lui et le lieutenant du bord, duel provoqué par ce dernier. Pernambouc,

COCQ, Claude Guillaume Deuxième capitaine, 23 ans, né à Lyon “Embarqué à Montevideo, le 23 février 1840, provenant du brig l’Etat Alacrity, [signé] le consul de France Baradère” Débarqué à Valparaiso, le 10 juin 1840, [signé] l’élève-consul A. Huet”

le 4 octobre 1839, [signé] le consul de France Barrère”

EQUIPAGE [novices volontaires] Embarqués à Nantes [Paimboeuf]

CHENAL, Charles Novice volontaire, 21 ans, né à Ste-Marie-aux-Mines

APPERT, Charles Novice volontaire, 19 ans, né à Angers

CORBIN, Louis Gabriel Novice volontaire, 24 ans, né à Les Andelys “Débarqué à Pernambouc, le 4 décembre 1839, [signé] le consul Barrère”

ARCEL, Charles d’ Novice volontaire, 19 ans, domicilié à Rouen ARGENTRÉ, Balthazar du Plessis d’ Novice volontaire, 21 ans, né à Vitré BAUDRILLART, Jules Edmond [ou BAUDRILLARD] Novice volontaire, 20 ans, né à Paris “Débarqué à Rio de Janeiro, le 31 décembre 1839, [signé] Th. Taunay” BAZIN, Henry Novice volontaire, 20 ans, né à Lyon “Déserté à Rio de Janeiro, le 20 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” BRIGES, Antoine Marie Albert, comte de Novice volontaire, 22 ans, né à Lozère “Débarqué à Rio de Janeiro le 20 janvier 1840, [signé] le Chancelier Th. Taunay” BROCHE, Philippe Novice volontaire, 20 ans, né à Lyon

CHANUT, François Charles Novice volontaire, 17 ans, né à Châlon-sur-Saône “Déserté à Rio de Janeiro, le 20 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay”

DELACHÉRE, Pierre Novice volontaire, 20 ans, domicilié à Marseille DELTON, Louis Albert Novice volontaire, 14 ans, né à Paris DOLBEAU, Jean-Baptiste Novice volontaire, 15 ans, né à Lyon FARCY, Jérôme Eugène Novice volontaire, 19 ans, né à Passy FARCY, Joseph Novice volontaire, 15 ans, né à Passy FAUDOAS, René Marie, comte de Novice volontaire, 27 ans, né à Englesqueville “Débarqué à Pernambouc, le 9 décembre 1839, [signé] le consul Barrère” FROPIER, Ferdinand Novice volontaire, 21 ans, né à l’Île Maurice

CARDIN, Auguste Paul Emile Novice volontaire, 20 ans, né à Bourbon Vendée

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

FUSSEY, Léopold Charles Henry de Novice volontaire, 26 ans, né à Autun “Débarqué à Rio de Janeiro, le 20 janvier 1840, [signé] le Chancelier Th. Taunay” ISABEY, Ernest Louis-Marie Novice volontaire, 21 ans, né à Besançon KONIG, Etienne Novice volontaire, 23 ans, né à Paris LAVERNOS, Louis Novice volontaire, 23 ans, né à Rouen “Débarqué le 22 mai à Talcahuano, [signé] Cazotte” LE BOEUF, Jean Novice [volontaire], 20 ans, né à Port Louis LEGRAND, Edouard Novice volontaire, 22 ans, né à Troyes LESTRANGE, Charles de Novice volontaire, 20 ans, né à Saint-Alban Day “Débarqué à Rio de Janeiro, le 16 janvier 1840, [signé] le Chancelier Th. Taunay” L’HÉRITIER, François Alphonse, baron Novice volontaire, 25 ans, né à Conflans-Sainte-Honorine MONTESQUIOU-FEZENSAC, Pierre Joseph Edgard, baron Novice volontaire, 19 ans, né à Paris “Débarqué à Rio de Janeiro, le 20 janvier 1840, [signé] le Chancelier Th. Taunay” MORIN, Claude Pierre Novice volontaire, 19 ans, né à Beaune NORMAND, Henry Jules Felix Novice volontaire, 19 ans, né à Besançon “Débarqué à Rio de Janeiro, le 15 janvier 1840, [signé] le Chancelier Th. Taunay”

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OREILLE DE CARRIÈRE, Ferdinand Novice volontaire, 18 ans, né à Paris PARIS, François Marie de Novice volontaire, 21 ans, né à Dieppe PASQUIER DE DOMMARTIN, Maximilien Hyppolite du Novice volontaire, 20 ans, né à Metz PELTIER, Barthélemy Novice volontaire, 26 ans, né à Paris “M. Peltier, novice volontaire à bord de l’Oriental ait manqué le navire à son départ [signé] commissaire maritime à Nantes”4 “Nul – n’as pas embarqué d’après la déclaration du cap. Rio, le 10 janvier 1840 [signé] Th. Taunay” PINEAU DEVIENNAY, Marie-Antoine Léonce Novice volontaire, 19 ans, né à Mamers PLANTIN DE VILLEPERDRIX, Louis-Léopold Novice volontaire, 16 ans, né à Pont-Saint-Esprit “Déserté à Rio de Janeiro, le 20 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” RICARD, Edmond de, comte Novice volontaire, 19 ans, né à Paris “Déserté à Rio de Janeiro, le 23 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” SAUVAGE, Frédéric Novice volontaire, 25 ans, “fils de Pierre [Louis-Frédéric Sauvage] et Suzanne Sauveur, né à Boulogne-sur-Mer” “Débarqué à Rio de Janeiro, le 23 janvier 1840, [signé] le chancelier Th.Taunay” SAUVAGE, Joseph Novice volontaire, 24 ans, “fils de Joseph e Marianne Sauvage, né le 24 décembre 1815, à Boulogne-sur-Mer” 4. Esta nota aparece en una hoja agregada al “rôle de caisse” en OH – Doc 00.00.1839-1840.


Maria Inez Turazzi

Fuentes consultadas

“Débarqué à Valparaiso, le 22 juin 1840, [signé] l’élève consul A. Huet”

“Embarqué à Paimboeuf, le 20 septembre 1839, [signé] le commissaire maritime de Nantes [signé] [?]”

TIREL, François Alexis Novice volontaire, 26 ans, domicilié à [não indicado] “Debarqué à Valparaiso, le 22 juin 1840, [signé] élève-consul A. Huet”

JOANNET, Pierre Jules Mousse, 14 ans, né à Paris

VALORI, Anne-Roland Gustave Gabriel, marquis de Novice volontaire, 16 ans, né à Paris “Déserté à Rio de Janeiro, le 18 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” VENDEL-HEYL, Emile Novice volontaire, 22 ans, né à Paris “Debarqué à Valparaiso, le 22 juin 1840, [signé] l’élève consul A. Huet” EQUIPAGE [continuation] Embarqués à Nantes [Paimboeuf] BANES, Jean Henry Matelot, 21 ans, domicilié à Paris “Déserté à Rio de Janeiro, le 18 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” BRETONNEL, Théodore Gustave Mousse, 10 ans, né à Paris FRIC, Fréderic Maître d’hôtel, 21 ans, domicilié à Londres “Passé a cuisinier le 21 janvier 1840”, [signé] élève-consul A. Huet GAILLARD, Mathieu Matelot, 17 ans, domicilié à Bordeaux “Déserté à Rio de Janeiro, le 18 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” GUILLON, Jean Pierre Mousse, 11 ans, né à Paris

LEINHARD, Jean Louis Cuisinier, 27 ans, domicilié à La Ferté (?) “Débarqué à Rio de Janeiro, le 18 janvier 1840, [signé] le chancelier Th. Taunay” LOYER, Louis Édouard Cuisinier, [âge] [?], domicilié à Saint Malo ROUAUD, Pierre René Matelot charpentier, 26 ans, domicilié à Paimboeuf SER, François Victor Théophile Maître d’hotel, 23 ans, domicilié à Saint-Savinien QUELDANT, André Matelot voilier, 28 ans, domicilié à [?] EQUIPAGE [continuation] Embarqués à Nantes [Belle-Île] BELLAIS, Prosper Novice, 16 ans, domicilié à Rochefort [Embarqué à Belle-Île le 27 septembre, frère de Mme. Bellais] DESPLOUSSE, Marcellin Bernard Novice, 20 ans, né à Palais “Embarqué à Belle-Île le 27 septembre, [signé] ?” DESPLOUSSE, Emile Novice, 18 ans, né à Palais “Embarqué à Belle-Île le 30 septembre, [signé] ?” QUEREL, Jean-Baptiste Novice, 22 ans, né à Bangor “Embarqué à Belle-Île le 30 septembre, [signé] ?”

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Embarqué à Lisbonne

Embarqués à Montevideo

FERNANDEZ, Pedro José Maître d’hotel, 18 ans, né en Galicia Embarqué à Lisbonne, le 13 octobre 1839, [signé] C. Famin

FOSSATI, Louis Maître d’hotel, 27 ans, né à Nice “Embarqué à Montevideo le 23 février 1840, provenant du brig l’Etat Alacrity, [signé] le consul de France Baradère”

Embarqué à Santa Cruz de Ténériffe MEZÈRE, Auguste Marin, 26 ans, né à Angers, inscrit à Nantes, provenant d’un brick américain Embarqué à Saint Croix de Ténériffe le 29 octobre 1839 “Déserté à Pernambouc le 5 décembre 1839, suivant la déclaration du commandant le 25 décembre 1839 la chancellerie de la Légation [signé] Th. Taunay”

JOUBLE, René Julien Matelot, 36 ans, né à Plessis Balisson “Embarqué à Montevideo le 23 février 1840, provenant du brig l’Etat Alacrity, [signé] le consul de France Baradère” PORCHER, Jules Matelot, 28 ans, né à Redon “Embarqué à Montevideo le 23 février 1840, provenant du brig l’Etat Alacrity, [signé] le consul de France Baradère”

Embarqués à Bahia ZOGARIDO [ ?], Pierre Marin, 27 ans, né en Espagne ZORA [ ?], Antonio Marin, 20 ans, né en Espagne Embarqués à Rio de Janeiro MELHAU, Frédéric Cuisinier, 29 ans, né à [ ?] “Embarqué à Rio Janeiro, le 19 janvier 1840, [signé] Th. Taunay” “Débarqué à Montevideo, le 28 février 1840, [signé] le consul de France Baradère” DANCH [?], Nicolas Matelot, 44 ans, né à [ ?] “Embarqué à Rio Janeiro, le 22 janvier 1840, [signé] Th. Taunay” “Débarqué à Valparaiso, le 10 juin 1840, [signé] l’élève consul A. Huet”

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THOBRÉ, Jean-Baptiste Matelot, 23 ans, né à Saint Nazaire “Embarqué à Montevideo le 23 février 1840, provenant du brig l’Etat Alacrity, [signé] le consul de France Baradère” VICTOR, Pierre Matelot, 38 ans, né á Toulon “Embarqué à Montevideo le 23 février 1840, provenant du brig l’Etat Alacrity, [signé] le consul de France Baradère” Embarqués à Valparaiso DENIAUD, Jean Pierre Matelot, 21 ans, né à Pornic


Maria Inez Turazzi

PASSAGERS5 Embarqués à Nantes [Paimboeuf] BENOIST, Alexandre Passager, cultivateur et propriétaire, 42 ans “Passeport Marie de la commune de [?] visé à la Préfecture de Nantes” “Débarqué à Pernambuco le 3 décembre 1839, [signé] le consul de France Barrere” CHAMPEAUX DE LA BOULAYE, Victor Passager, 41 ans, né à Rethel, demeurant à Nantes “Passeport du Département de la Loire Inferieure” “Débarqué à Pernambuco le 3 décembre 1839, [signé] le consul de France Barrere” CHAMPION DE VILLENEUVE, Auguste Simon Passager, sans profession, 20 ans, né à Bruxelles de parents français “Passeport du Ministère de France à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes” COMTE, Louis Aumônier de l’Oriental, propriétaire, 39 ans, né à Nantes, demeurant à Grand Verrière “Passeport de la communauté de La Grand Verrière visé à la Préfecture de Nantes” DE MOOR, Louis Balthazar Maximilien (*) Lieutenant d’artillerie, chargé de recueillir des documents pour le ministre de la Guerre “Passeport du Ministère belge à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes”

Fuentes consultadas

DUFOUR, Auguste Félix (*) Aspirant de la Marine belge, 20 ans “Passeport du Ministère des Affaires Étrangères belge visé à la Préfecture de Nantes” EMONCE, Charles (*) Élève de l’Ecole de Navigation d’Anvers, 18 ans, né à Anvers “Passeport du Ministère belge à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes” HYNDERICK, [?] (*) Lieutenant de cavalerie, 20 ans “Passeport du Ministère belge à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes” JACQUOT, Charles Désiré (*) Passager, commis voyageur, 20 ans, né à Bruxelles “Passeport du Ministère belge à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes” LOUIS, Pierre (*) Passager [ ?], sans profession, 19 ans, né à Java “Passeport du consul belge à Nantes visé à la Préfecture” “Mort à la mer le 7 décembre suivant l’acte dressé à bord et déposé en cette chancellerie, Bahia le 10 décembre 1839, [signé] le consul de France Max Raybaud” LOYS [?], Désiré Charles (*) Particulier, 19 ans, demeurant à Gand “Passeport du Ministère belge à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes” MICHEL, Achile Jules (*) Aspirant de la Marine belge, 18 ans “Passeport du Ministère des Affaires Étrangères belge visé à la Préfecture de Nantes”

5. Los nombres con un asterisco (*) corresponden a los belgas que integraban la tripulación pero fueron registrados como pasajeros por la

MOREAU, [Marie-Joseph-Ferdinand-Jean] (*) Professeur

Inscripción Marítima de Nantes. Otros miembros de la expedición, como los profesores, también fueron registrados como pasajeros.

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

POPELAIRE DE TERLOO, Jean Baptiste, baron Passager, propriétaire, 29 ans, né à Bruxelles

Embarquées à Nantes [Belle-Île]6

“Passeport du Ministère des Affaires Étrangères à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes”

Mme. LUCAS [Elisabeth Zoe Bellais] Passenger, épouse du capitaine et ses DEUX FILLES

SCHOBROUCK, Felix Pierre Marie van (*) [ou SCHOUBROUCK] Lieutenant, 23 ans, demeurant à Bruxelles “Passeport du Ministère des Affaires Étrangères belge visé à la Préfecture de Nantes”

Mlle LUCAS [Louise-Augustine Lucas, “épouse de Jean-François Briel, troisième lieutenant”] Passenger, sœur du capitaine Embarqués à Montevideo

SOULIER de SAUVE, [Eugène] Professeur de sciences, accompagné de sa femme Mme. SOULIER de SAUVE, [Louise Lapierre] “Passeport du Ministère des Affaires Étrangères à Paris visé à la Préfecture de Nantes” VENDEL-HEYL, [Louis-Antoine] Professeur de littérature, 49 ans, né à Paris “Passeport de la Préfecture de Police à Paris visé à la Préfecture de Nantes”

GÓMEZ DE MELLO, Louis [sic] Passenger, négociant, 21 ans, né en Uruguay “Embarqué le 29 février 1840” “Muni d’un passeport du Président de la République de l’Uruguay” ARRUDA, Manoel d’Oliveira Passenger, 18 ans, né a Rio de Janeiro

VERELST, Jean-François (*) Élève de l’Ecole de Navigation d’Anvers, 17 ans, né à Anvers “Passeport du Ministère belge à Bruxelles visé à la Préfecture de Nantes” VRIDAYS Passager, domestique avec M. le baron Popelaire de Terloo, 16 ans. “Passeport du consul belge à Nantes visé à la Préfecture du dit lieu” WANT, Georges Chirurgien [second médecin], 23 ans, anglais “Passeport du ministre plénipotentiaire d’Angleterre visé à la Préfecture de Nantes”

6. La Inscripción Marítima de Nantes indica el embarque, oficialmente, a través del puerto de Nantes, aunque la familia del capitán Lucas y otros hayan abordado, de hecho, en Belle-Île.

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Introducción p.18 Ambroise-Louis Garneray, diseñó y grabó Vue de Nantes, prise des Solorges Nantes, c. 1823-1832 Aguatinta, 19,0 x 29,5cm Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p.20 [Portada] DEPPING, Georg Bernhard. Voyages d’un étudiant dans les cinq parties du monde : ouvrage destiné à faciliter l’étude de la géographie aux jeunes gens. Paris: Delamarche, 1835 Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 21 Auguste-Henri Dufour, diseñó y grabó Amerique du Sud París, 1838 Grabado, 50,0 x 32,0 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil)

p. 22 Nadia Terkiel, diseñó Infográfico de la expedición del Oriental-Hydrographe 2019 Centro de Fotografía de Montevideo – Montevideo (Uruguay) p. 23 Jean-Baptiste Sabatier-Blot, fotografió Retrato de Louis-Jacques-Mandé Daguerre c. 1844 Daguerrotipo, 9,1 x 6,9 cm George Eastman Museum – Rochester (Estados Unidos) p. 25 C. Menck Freire, diseñó 150 anos. Primera fotografía en el Río de la Plata, 1840-1990 Uruguay Correos Impreso [reproducción fotográfica] Centro de Fotografía de Montevideo – Montevideo (Uruguay) p. 26 Inscription Maritime de Nantes

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Role de caisse (“role d’equipage et de bureau”) du navire Oriental Impreso y manuscrito, 1839 Fonds J – Inscription Maritime – serie 7 R (après 1789) Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p. 27 Ambroise-Louis Garneray, diseñó; Sigismond Himely, grabó Vu de la ville et du port Rio-Janeiro Paris, chez Hocquart ainê, c. 1835 Grabado en metal, 35,5 x 48,2 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 28 Adolphe d’Hastrel, diseñó y grabó Vista de Montevideo c. 1842 Litografía, 22,5x30,0 cm Museo Histórico Cabildo – Montevideo (Uruguay) p. 29 [Portada] [LUCAS, Augustin]. Expédition du navire l’Hydrographe (bâtimentécole). Voyage autour du monde, sous les auspices du gouvernement, pour l’instruction des jeunes gens en général, et particulièrement pour ceux qui se destinent à la Marine marchande ou au commerce. [Paris], Imprimerie Wittersheim, mars 1839 Dossier thématique – Voyage de l’Oriental autour du monde Archives diplomatiques de Belgique – Bruselas (Bélgica) p.30 Ambroise-Louis Garneray, diseñó y grabó Vue de Nantes, prise des Solorges [detalle] Nantes, c. 1823-1832 Aguatinta, 19,0 x 29,5cm Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia)

Capítulo 1 p. 32 [Anónimo]

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Nouvelle carte de géographie de la partie méridionale de l’Amérique suivant les plus nouvelles observations avec des tables et de remarques pour l’intelligence de l’histoire et de la géographie En: CHATELAIN, Henry Abraham (ed.). Atlas Historique, ou nouvelle introduction à l’histoire, à l’chronologie et à la geographie ancienne et moderne. Paris, 1705-1720. v. 7 Grabado en metal, 53,0 x 62,5 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 34 Jean Baptiste Demoraine, diseñó; Prat, grabó Préparation d’un repas des cannibales au Brésil Grabado en metal En: BELLOC, M. Histoires d’Amérique et d’Océanie depuis l’époque de la découverte jusqu’en 1839. París: Duménil, 1839, p. 64. Collection Le monde, histoire de tous les peuples, dressé par A. Houzé, v. 10 Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 35 [Portada] BOUGAINVILLE, Louis-Antoine de. Voyage autour du monde par la frégate du roi la Boudeuse et la flûte l’Étoile; en 1766, 1767, 1768 & 1769. París, Saillant & Nyon, 1771 Bibliothèque nationale de France / Réserve des livres rares – París (Francia) p. 37 Jean Michel Moreau diseñó ; Philippe Trière, grabó; LouisAntoine Destouff Milet-Mureau, editó [Portada] Atlas du voyage de La Pérouse. París, 1797 Grabado en metal, 39,3 x 25,2 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 38 [Anónimo] Plan of the harbour of Monte-Video, on the north shore of the river La Plata, surveyed in the year 1789 [General Beresford’s campaign, 1806-1807] Mapa manuscrito, 22,0 x 28,0 cm John Carter Brown Library - Providence (Estados Unidos)


Maria Inez Turazzi

p. 40 E. Lassalle litografió, a partir de pintura de F. Winterhalter François d’Orléans, Prince de Joinville, Vice-Amiral, Goupil et Vibert Éditeurs París, 1844 Litografía, 54,7 x 40,4 cm Museu Imperial / Arquivo Histórico – Petrópolis (Brasil) p. 41 [Ilegible], diseñó Translation des cendres de Napoléon en France (La chapelle ardente, dans la frégate la Belle- Poule) Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 341 Grabado sobre madera, 9,5 x 14,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 42 [Portada] FREYCINET, Louis Claude de Saulses et al. Voyage autour du monde, entreprise par ordre du Roi, exécuté sur les corvettes de S. M. l’Uranie et la Physicienne pendant les années 1817, 1818, 1819 et 1820; [...] Navigation et hydrographie. Atlas. París: Pillet ainé, 1826 Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 44 [Anónimo] France maritime En: BOUILLET, Marie Nicolas. Atlas universel d’histoire et de géographie. París: Hachette, 1865 Academia Brasileira de Letras / Biblioteca Rodolfo Garcia – Río de Janeiro (Brasil) p. 46 Johann Jacob Steinmann, litografió Plan de la baie de Rio de Janeiro levé en 1826 et 1827 par M. Barral [...] sous les ordres de M. Du Campe de Rosamel, contre admiral, commandant la Station Française de l’Amérique Méridionale Río de Janeiro, chez Seignot Plancher, c. 1828 Litografía Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil)

Índice de Imágenes

p. 47 [Cubierta] BORGET, Auguste. Fragments d’un voyage autour du monde par... Moulins [France]: P.-A. de Desrosiers, 1850 Álbum encuadernado, 14,0 x 19,0 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 48 [arriba] Firma de Augustin Lucas [Correspondencia del Capitán Lucas al Contralmirante Du-Petit Thouars] Tahiti, 22 avril 1841 Fonds Abel Aubert Du-Petit Thouars Service historique de la Défense / Département de la Marine – Vincennes (Francia) p. 48 [abajo] F. Faiseau-Ducoudray, diseñó Carte maçonnique et routière de France indiquant toutes les localités où il existe des ateliers en activité... [detalle] Paris, chez Patin, 1842 Litografía, 48 x 64 cm Bibliothèque nationale de France – París (Francia) p. 50 [arriba] A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine (Arsenal de Rochefort) Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 141 Grabado sobre madera, 10,0 x 13,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 50 [abajo] [Anónimo] Gouvernail de fortune En: LUCAS, Augustin. Le candidat: guide-pratique des capitaines au long-cours et au cabotage ; les questions d’examen par demandes et réponses, les renseignements utiles aux capitaines et aux armateurs qui font construire, les dimensions du navire et de tous ses agrès, la procédure d’avaries, les chartes-parties, la gestion des cargaisons, etc., etc. París: Robiquet Libraire Hydrographe, 1853 Service historique de la Défense / Département de la Marine – Vincennes (Francia)

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

p. 51 [Portada] LUCAS, Augustin. Extrait d’un mémoire sur quelques changements à apporter dans l’organisation de la Marine et notamment sur les moyens que la France pourrait employer pour en augmenter le personnel sans augmenter le budget général : suivi d’une note sur les causes et la faiblesse de notre commerce maritime Paris: Imprimerie Wittersheim, 1839 Service historique de la Défense / Département de la Marine – Vincennes (Francia) p. 52 [Ilegible] Dimensions principales du navire En: LUCAS, Augustin. Le candidat: guide-pratique des capitaines au long-cours et au cabotage ; les questions d’examen par demandes et réponses, les renseignements utiles aux capitaines et aux armateurs qui font construire, les dimensions du navire et de tous ses agrès, la procédure d’avaries, les chartes-parties, la gestion des cargaisons, etc., etc. París: Robiquet Libraire Hydrographe, 1853 Service historique de la Défense / Département de la Marine – Vincennes (Francia) p. 53 [izquierda] [Anónimo] Enterrement du sucre indigène En: La Mode; revue des modes, galerie de moeurs, album des salons París, 11 de octubre 1839 Musée Carnavalet – París (Francia)

1836 Acuarela, 57,5 x 23 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 56 William Henry Fox Talbot, fotografió [Grape leaf] Photogenic drawing [negativo fotográfico sobre papel], 18,7 x 23 cm Bibliothèque nationale de France – París (Francia) p. 57 Hercule Florence, fotografió Epréuve Nº 2 (photographie) Vila de São Carlos (Brasil), 1833 Copia fotográfica por contacto, 22,2 x 19,7 cm Instituto Moreira Salles / Colección Pedro Corrêa do Lago – Río de Janeiro (Brasil) p. 59 Ménard, diseñó [paisaje]; Bayot, diseñó [figuras]; Bichebois, litografió Fontaine de la Place du Palais à Rio-Janeiro Lithographie de Thierry Frères, c. 1840 En: DUPETIT-THOUARS, Abel. Atlas pittoresque du voyage autour du monde sur la frégate La Venus. París: Gide, 1841 Litografía, 23,2 x 15,0 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil)

Capítulo 2 p. 53 [derecha] [Portada] SAY, Horace. Histoire des relations commerciales entre la France et le Brésil et considérations générales sur les monnaies, les changes, les banques et le commerce extérieur. París: Guillaumin, 1839 Museu Imperial / Biblioteca – Petrópolis (Brasil) p. 54 William Smyth, diseñó y pintó The carpenters of H.M.S. Terror repairing her bow whilst beset in the ice, august 12th, 1836, Hudson’s Strait. Taken with the camera lucida

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p. 64 [abajo] Nicéphore Niépce, fotografió Point de vue d’après nature réalisé à la maison du Gras de SaintLoup-de-Varennes Heliografía, 1826 Transposición a papel, hecha posteriormente por Helmut Gernsheim Musée Nicéphore Niépce – Chalon-sur-Saône (Francia)


Maria Inez Turazzi

p. 64 [arriba] Louis-Jacques-Mandé Daguerre, fotografió Le Boulevard du Temple París, c. 1838-1839 Daguerrotipo, 12,9 x 16,3 cm Bayerisches Nationalmuseum – Munique (Alemanha) p. 66 Pierre Ambroise Richebourg, fotografió [atribución] Retrato de Louis-Jacques-Mandé Daguerre 1842-1855 Fotograbado, 22,5 x 18,5 cm Colección George Ermakoff - Río de Janeiro (Brasil) p. 67 A. Vuillemin, diseñó; Bénard, grabó Plan pittoresque de la ville de Paris Paris, 1840 Grabado en metal, 107,0 x 81,0 cm Bibliothèque nationale de France / Département de Cartes et Plants – París (Francia) p. 69 Louis-Jacques-Mandé Daguerre Vue du Pont-Neuf París, 1839 Daguerrotipo invertido, 7,3 x 10,0 [placa]; 24,0 x 33,0 [quadro] cm Conservatoire national des arts et métiers / Musée des arts et métiers – París (Francia) p. 70 Gustave Janet, diseñó Niépce, assis, d’après un dessin de M. Niépce de Saint Victor [...]; Daguerre, débout, d’après le daguerréotype de M. Thompson Francis Wey. Comment le soleil est devenu peintre; histoire du daguerréotype et de la photographie. Musée de Familles, juin 1853, p. 265 Musée Nicéphore Niépce – Chalon-sur-Saône (Francia)

Índice de Imágenes

p. 71 [Ilegible] Hôtel-de-Ville de Paris: nouvelles constructions. Vue prise du côté de la rivière Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 393 Grabado sobre madera, 10,0 x 15,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 72 Louis-Jacques-Mandé Daguerre, fotografió Le Pavillon de Flore et le Pont-Royal París, 1839 Daguerrotipo, 16,2 x 21,2 [placa]; 27,0 x 22,0 [cuadro] Conservatoire national des arts et métiers / Musée des arts et métiers – París (Francia) p. 73 [arriba] Maison Alphonse Giroux Chambre daguerréotype, 1839 31,0 x 41,0 x 37,0 [prof.] cm Conservatoire national des arts et métiers / Musée des arts et métiers – París (Francia) p. 73 [abajo] Maison Alphonse Giroux Boîte à mercure, 1839 54,0 x 27,7 x 24,0 [prof.] cm Conservatoire national des arts et métiers / Musée des arts et métiers – París (Francia) p. 74 Léon Noel, litografió Retrato de Louis-Philippe I [Paris], c. 1840-1845 Litografia [reprodución fotográfica contemporánea], 31 x 21 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 75 Tapa del libro DÉBARBAT, Suzanne; GREFFE, Florence (org.). Arago; journée scientifique du Bureau des longitudes. París: Académie des

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

Sciences, 2006 Impreso Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 76 A. Vuillemin (diseñó); Bénard (grabó) Plan pittoresque de la ville de Paris [detalle] París, 1840 Grabado en metal, 107,0 x 81,0 cm Bibliothèque nationale de France / Département de Cartes et Plants – París (Francia) p. 77 [Anónimo] Palais de l’Institut de France París, [mediados del siglo xix] Grabado [reprodución fotográfica contemporánea] Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 78 [Portada] DAGUERRE, Louis Jacques Mandé. Historique et description des procédés du daguerreotype et du diorama par Daguerre, peintre inventeur du Diorama, officier de la Légion d’Honneur, membre de plusieurs Académies, etc., etc. París: Susse frères,1839 Colección privada - San Pablo (Brasil) p. 79 A. Racinet, litografió Daguerréotype perfectionné et portatif, construit par Buron, ingénieur – opticien à Paris En: BURON. Description de nouveaux daguerréotypes perfectionnés et portatifs, avec l’instruction de M. Daguerre, annotée, et des méthodes pour faire des portraits et pour obtenir des épreuves après quelques secondes d’exposition à la lumière. París: Buron, Ingénieur-Opticien; Bachelier Libraire, 1841 Litografía Société française de photographie / Collection SPF – París (Francia)

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p. 80 Pierre-Louis Grevedon, diseñó Daguerre (du Diorama) París, 1837 Imprimerie Lemercier Litografía, 24,5 x 25,5 cm George Eastman Museum - Rochester (Estados Unidos) p. 81 Chambre noire daguerrienne avec le cachet de la maison Giroux et la signature de Daguerre 31,0 x 41,0 x 37,0 (prof.) cm [medidas aproximadas] Société française de photographie / Collection SPF – París (Francia) p. 82 Susanna Celeste Castelli, diseñó Density Design Research Lab / Politecnico di Milano The daguerreotype process 2015 Wikimedia Commons p. 83 [Primera página] Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas Bruxelles, 19 août 1839, p. 1 Bibliothèque Royale de Belgique – Bruselas (Bélgica) p. 84 [Anônimo] J.-B.-A.-M. Jobard En: RACLOT, Henri. Les brevets d’invention. Bruxelles, Imprimerie des travaux publics, 1897 Impreso, 23,8 x 14,5 cm Institut royal du patrimoine artistique – Bruselas (Bélgica) p. 86 A. Rouargue, diseñó; Chamouin, grabó Paris actuel; choix de 26 vues et monuments dessinés par A.Rouargue, gravés et publiés par Chamouin París, [mediados de siglo XIX]


Maria Inez Turazzi

Grabado en metal, 14,5 x 21,7 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 87 Joseph-Philibert Girault de Prangey, fotografió La Tour St. Jacques París, 1841 Daguerrotipo, 22,9 x 17,5 cm Bibliothèque nationale de France – París (Francia) p. 89 [Jean-Baptiste Jobard] Tableaux de Daguerre Le Courrier Belge; ancien Courrier des Pays-Bas. Bruxelles, 13 septembre 1839, p. 3 Bibliothèque Royale de Belgique – Bruselas (Bélgica)

Capítulo 3 p. 96 Ferdinand Perrot, pintó Lever de soleil sur la mer 1832 Óleo sobre lienzo, 43,7 x 65,0 cm Bowes Museum – Durham (Inglaterra) p. 99 [izquierda] A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Brick marchande courant au plus prés) Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 188 Grabado sobre madera, 10,0 x 13,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 99 [derecha] A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Coronade) Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 325 Grabado sobre madera, 7,0 x 7,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil)

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p. 100 A. Vuillemin (diseñó); Bénard (grabó) Plan pittoresque de la ville de Paris [detalle] París, 1840 Grabado en metal, 107,0 x 81,0 cm Bibliothèque Nationale de France / Département de Cartes et Plants – París (Francia) p. 103 [izquierda] [Anuncio] Voyage autour du monde La Presse París, 30 septembre 1838 Bibliothèque nationale de France – París (Francia) p. 103 [derecha] [Anuncio] Avis et demandes Lloyd Nantais. Nantes, 4 août 1839 Fonds Adrien Carré – Expedition Oriental-Hydrographe Service historique de la Défense / Département de la Marine – Vincennes (Francia) p. 104 [Portada] [LUCAS, Augustin]. Expédition du navire l’Hydrographe (bâtiment-école). Voyage autour du monde, sous les auspices du gouvernement, pour l’instruction des jeunes gens en général, et particulièrement pour ceux qui se destinent à la Marine marchande ou au commerce. [Paris], Imprimerie Wittersheim, mars 1839 Dossier thématique – Voyage de l’Oriental autour du monde Archives diplomatiques de Belgique – Bruselas (Bélgica) p. 106 [izquierda] A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Avant). Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 189 Grabado sobre madera, 11,0 x 7,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil)

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

p. 106 [derecha] A.J.A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Arrière) Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 140 Grabado sobre madera, 11,0 x 7,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 109 [Portada] [LUCAS, Augustin]. Conditions d’admission sur le batiment-école, destiné a faire le tour du monde sous le comandement du Capitaine Lucas. Paris, [avril 1839] Impreso Dossier thématique – Voyage de l’Oriental autour du monde Archives diplomatiques de Belgique – Bruselas (Bélgica) p. 110 Helouise... [?], diseñó; Félicie Fournié, grabó Famille royale de Belgique Journal de demoiselles; augmenté du Journal de jeunes personnes, du Magasin de demoiselles, du Journal de jeunes filles, de la brodeuse et du bon ton Bruselas: Meline, Cans et Cie., 1850, p. 192 Grabado Colección privada - Suecia p. 111 [Portada] SOULIER (de Sauve), Eugène. Précis de géographie des États de l’Europe actuelle : spécialement rédigé pour l’Atlas élémentaire simplifié... Série 3. Paris : J. Andriveau-Goujon, 1839 Bibliothèque nationale de France – París (Francia) p. 113 F. S., diseñó Anvers En: WAUTERS, Alphonse. Les délices de la Belgique, ou description historique, pittoresque et monumentale de ce Royaume [...] ornée d’une carte et de cent planches déssinés par MM. Lauters, Stroobant, Vanderhecht, Bielski, etc. Bruxelles et Leipzig: C. Muquardt, 1844

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Litografía, 8,5 x 12,5 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 114 [arriba] A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Avant d’un brig marchand). Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 228 Grabado sobre madera, 9,0 x 7,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 114 [abajo] A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Plan géométral d’un trois-mâts) Le Magasin Pittoresque. Paris, 1840. 8ème année, volume relié, p. 189 Grabado sobre madera, 5,0 x 14,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 115 Legrand, diseñó; Manoel Luiz, litografió Os boulevards de Bruxellas Universo Pittoresco, Lisboa, Imprensa Nacional, 1840, pp. 232-233. Litografía, 9,2 x 13,4 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 117 [Anónimo] Vue du port de Nantes du quai de la Fosse Nantes, mediados del siglo xix Litografía, 14,0 x 27,0 cm Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p. 118 Inscription Maritime de Nantes Acte de francisation des bâtiments de commerce français París, 14 septembre 1839 Impreso y manuscrito Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p. 119 Inscription Maritime de Nantes Congé, valable pour un voyage


Maria Inez Turazzi

Bordeaux, 10 août 1837 Impreso y manuscrito Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p. 120 [Portada] [LUCAS, Augustin]. Instruction pour les familles qui ont des parentes a bord du navire-école l’Oriental-Hydrographe. [Nantes, août 1839] Impreso Dossier thématique – Voyage de l’Oriental autour du monde Archives diplomatiques de Belgique – Bruselas (Bélgica) p. 121 A. J. A., diseñó Vocabulaire pittoresque de marine. (Brig de guerre français mouillé, vue par le travers) Le Magasin Pittoresque. París, 1840. 8ème année, volume relié, p. 229 Grabado sobre madera, 14,0 x 10,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 122 Paul Gavarni, litografió Pierre-Louis-Frédéric Sauvage 1853 Litografía, 26,5 x 36,5 cm Colección António Ramires – Coimbra (Portugal) p. 123 [arriba] [Anuncio] Le daguerreotype, chez Bianchi Journal politique et littéraire de Toulouse et de la Haute-Garonne Toulouse, 25 de setiembre de 1839 Bibliothèque municipale de Toulouse – Toulouse (Francia) p. 123 [abajo] Susse Frères Daguerreotype camera, 1839 Westlicht Photography Museum - Viena (Austria) Wikimedia Commons

Índice de Imágenes

Capítulo 4 p. 128 H.B., pintó 1 jul 1835 Logbook of the Romney from Cork to the Cape, 1835 Dibujo y acuarela, 27,5 x 21,5 cm Museu Imperial / Colección Geyer – Río de Janeiro (Brasil) p. 130 Felix Benoist, diseñó y litografió Nantes (Loire Inferieure). Vue du Pont de la Rotonde Galerie Armoricaine. Lithographie Charpentieur Editeur c. 1844-1846 Litografía, 18,0 x 27,0 cm Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p. 131 C. V. Monin, cartografió; Laguillermie y Ramboz, grabaron Mapa de Nantes En: HUGO, Abel. La France pittoresque ou description pittoresque, topographique et statistique des colonies de la France París: Delloye, 1835. v. 3 Grabado en metal, 13,0 x 18,0 cm Colección privada - Río de Janeiro (Brasil) p. 133 Rouarge Frères, diseño y grabado Paimboeuf c. 1850 En: TOUCHARD-LAFOSSE, Georges. La Loire historique, pittoresque et biographique. Tours: Lecesne, 1851 Ecomusée de Saint-Nazaire - Saint-Nazaire (Francia) p. 134 Antoine-Étienne Carro, diseñó y litografió Saint-Nazaire En: CARRO, Antoine-Étienne. Voyage chez les Celtes ou de Paris au Mont Saint-Michel par Carnac, suivi d’une notice sur les monuments celtes. París: A. Durand, 1857, p. 43 Wikimedia Commons

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El Oriental-Hydrographe y la fotografía. La primera expedición alrededor del mundo con un “arte al alcance de todos” (1839-1840)

p. 136 Augustus Earle, pintó Life on the ocean, representing the usual occupations of the young officers in the steerage of a British frigate at sea Óleo sobre lienzo, 58,4 cm x 91,4 cm National Maritime Museum – Greenwich (Inglaterra) p. 138 [izquierda] Inscription Maritime de Nantes L’Oriental; Rôle de l’équipage du dit navire... Nº 59 [Rôle d’armement et désarmement / Rôle de bord] 1839-1840 Impreso y manuscrito Fonds J – Inscription Maritime – Série 7 R (après 1789) Archives départementales de Loire-Atlantique – Nantes (Francia) p. 138 [derecha] Inscription Maritime de Nantes L’Oriental; Rôle de l’équipage du dit navire... Nº 59 [Rôle d’armement et désarmement / Rôle de bord] 1839-1840 Impreso y manuscrito Fonds J – Inscription Maritime – Série 7 R (après 1789) Archi