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Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica

Boletín Informativo 14 de marzo del 2014

N° 010-1403-14

“Un Colegio para todos”


La Junta Informa DE VALORES-ÉTICA Y ALGO MÁS Queremos iniciar esta reflexión haciendo la pregunta de Esculapio: ¿Quieres ser médico hijo mío? El médico tiene una responsabilidad, primero ante su propia conciencia, esto es, su responsabilidad moral, pues es la conciencia la primera instancia ante la cual tendrá que rendir cuentas de sus acciones. El individuo sabe cuándo ha actuado bien o cuándo ha hecho algo malo; en este último caso tendrá sentimiento de culpa. El médico también tiene una responsabilidad social, es decir, está obligado a responder ante los demás, en virtud de que su actuación o no actuación, necesariamente tiene determinadas implicaciones en su entorno, en las demás personas con las que interactúa. La responsabilidad social del médico es lo que la sociedad, su comunidad, espera como respuesta a sus actuaciones. Si hay aprobación, las manifestaciones de satisfacción y de aceptación social le darán “el buen nombre” y la fama; de lo contrario, si hay reprobación de su actuación, el castigo será el “reproche social”, el desprestigio o la mala fama. Siempre que se habla de ética médica se discute generalmente sobre la relación médico paciente, pero muy poco se dialoga sobre cómo debe ser el médico como persona y su comportamiento en su esfera social; y mucho menos se habla de cómo debe ser el médico con sus colegas de trabajo. La definición clásica de ética, dice que ésta es la rama de la filosofía que estudia la diferencia entre lo bueno y lo malo y las consecuencias morales de las acciones; lo que no deja de ser un conjunto de normas, que le hacen realmente un código de conducta y, como tal, sus parámetros de valoración van cambiando. A su vez la ética médica entiende de las relaciones de principio que pretende orientar la acción profesional en medicina, tanto en las obligaciones de los médicos con los pacientes, como con otros médicos, teniendo en cuenta sus principios y consecuencias.


El médico primero que todo es un ser humano con sus defectos y virtudes, si es un hombre, debe comportarse como un caballero y si es mujer, debe actuar como una dama. Como persona que es debe respetarse a sí mismo y a los demás, debe evitar el sentimiento de superioridad y nunca debe humillar a otros. El médico está obligado a predicar con el ejemplo, por lo que ante todo, su principal reto será, el ser buena persona. Es necesario tratar la enfermedad y a la persona en sus dimensiones humanas. Se debe estar preparado no solo profesionalmente, sino espiritualmente, para transmitir alegrías y esperanzas al que sufre y mitigar su dolor, y lograr un acercamiento humano con quien más padece; y aliviar y fortalecer su espíritu. Aplaudo a los que piensan que el médico, como ser humano qué es, debe tener personalidad propia, distinta a los demás, nunca querer imitar a otros, o querer llegar a ser como otros. Tener fe en la verdad, confianza en sí mismo y sus conocimientos, ser ordenado, perseverante y mucho coraje para enfrentar las dificultades. Una personalidad de actitud positiva que influya en todas sus acciones cotidianas y sobre todo en el enfermo al que asiste. Nunca se deben pronunciar palabras hirientes y ofensivas que provoquen preocupación en el enfermo y mucho menos criticar a los demás colegas, porque nosotros no somos perfectos, y estamos propensos a equivocarnos como todo ser humano. El profesional debe mantenerse al día en los conocimientos médicos, pero más importante aún, debe estar educado en valores éticos y en buenas actitudes como, la paciencia, el optimismo y la voluntad, para transmitir al enfermo, alegría y fe, en el tratamiento. En el trabajo, debemos procurar una actitud de diálogo con los pacientes, un lenguaje claro, fácil de entender y sincero. Hablar lo necesario y esencial, de acuerdo a la situación, para una mejor comprensión del mensaje. Hablar despacio y con entonación agradable, y expresar palabras consoladoras y calmantes. Jamás criticar el trabajo de un colega y mucho menos alabarse a sí mismo. Ser humildes es otro de los consejos que podemos procurar, ser buen compañero es sin duda aprender a despreciar la vanidad, el orgullo y nuestras conveniencias personales, para el beneficio de todos, sobre todo, a favor de los enfermos. Cuando vean en peligro la vida de uno de ellos, si nos sentimos incapaces de resolver un grave problema diagnóstico o terapéutico, no dudemos en solicitar la ayuda de un compañero que pueda sernos útil. Mantener buena relación con los compañeros, vivir en armonía y sin zancadillas, que solamente son el recurso de los ignorantes; debemos considerar al


compañero no como el rival, sino como el amigo que pueda ayudarnos en trances difíciles y peligrosos. Las personas se fían siempre, en la fe y en la confianza, que el médico les inspira, y ésta confianza no radica, exclusivamente en el conocimiento científico, sino también en otras cualidades y condiciones de la persona, en su amabilidad, en su nobleza, en su generosidad y firmeza de espíritu, en su comprensión y tolerancia para las debilidades y flaquezas del prójimo, en su actitud para consolar al triste y alentar al desesperanzado; es una serie de condiciones que no se aprenden en los libros de texto, son parte de nuestros valores y se nos pegan al alma a nuestro paso por hospitales, clínicas y consultorios, que son, sin duda alguna, las mejores escuelas en las que se puede aprender el ejercicio de la compasión y de la caridad. No son los médicos que más medicina saben, los que logran curar mayor número de enfermos, sino los que ponen en el empeño, más deseo de acierto y más sincero calor de humanidad. Para quienes somos médicos por convicción y no por interés económico, nos queda claro que el ejercicio de esta disciplina obedece al cultivo de una vocación en la que se pondera al paciente por sobre la enfermedad, al organismo por sobre los órganos, a los individuos por sobre los aparatos, a lo frecuente por sobre lo exótico y a las habilidades propias por sobre la posesión de aparatos. Lo anterior nos lleva de la mano a entender al individuo en forma integral y a desarrollar virtudes necesarias para el cuidado de los enfermos y que todos deberíamos de compartir: compasión, discernimiento, integridad, honradez y rectitud. La práctica de la Medicina es un arte, no un comercio. Es un llamado, no un negocio. Un llamado en que el corazón debe ejercitarse tanto como la mente. Si trabajamos con este pensamiento, está claro que el éxito profesional, económico y social vendrá de la mano y nos acompañará. Respondamos ahora la pregunta inicial ¿Quieres ser médico hijo mío? Si aún piensas que tu respuesta es Sí, continúa trabajando con orgullo, con amor, con pasión, con ética, con transparencia, con los principios y valores que te enseñaron tus padres. Y, si has dudado la respuesta, haz un examen de conciencia, corrige lo que haga falta para ser una buena persona y ello te conducirá a ser un buen

médico.


Convocatoria Asamblea General Extraordinaria


La Junta Informa Que en la sesi贸n ordinaria 2014-01-15 celebrada el 15 de enero del 2014 se acord贸 aprobar en firme el proyecto:

Premio de Reconocimiento a la Labor del M茅dico y Cirujano y a la Excelencia del M茅dico con Mayor Trayectoria. El cual fue publicado en la gaceta No. 38 del lunes 24 de febrero del 2014


Proyecto de Reconocimiento a la Labor del MĂŠdico y Cirujano y a la Excelencia del MĂŠdico con Mayor Trayectoria


Proyecto de Reconocimiento a la Labor del MĂŠdico y Cirujano y a la Excelencia del MĂŠdico con Mayor Trayectoria


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Convenios CMC


Boletín Informativo CMC  

Boletín Oficial del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.

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