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Récamier Wall, Inés Cuentos con leyenda / Inés Récamier, Bárbara Bruchez ; il. Tonantzin Gómez. — México : Club Promocional del Libro, c2010. 72 p. : il. ; 20 x 24 cm. — (Leer México. Voces prehispánicas.) ISBN 978-607-9062-03-3 1. Libros y lectura para niños. 2. Literatura e historia - México. 3. México - Historia - Literatura. I. t. II. Bruchez Furriol, Bárbara, 1974 - , coaut. III. Gómez Rodríguez, Esther Tonantzin, il. IV. Serie. LC 863 MR4 C8

DIRECCIÓN GENERAL

Francisco Magaña Herrera

DIRECCIÓN EDITORIAL Bárbara Bruchez

CORRECCIÓN Sara Giambruno

ASISTENCIA DE OBRA Y EDICIÓN Rita Alicia Muñoz Garduño

SUPERVISIÓN DE DISEÑO GRÁFICO DIGITAL Gilberto Mancilla Martínez

ASISTENCIA DE DISEÑO GRÁFICO DIGITAL Luis Alberto Islas Cruz

D.R. © Club Promocional del Libro, S.A. de C.V., 2011 Hamburgo 66-701, Col. Juárez, 06600, México D.F. Prohibida su reproducción por cualquier medio mecánico o electrónico sin la autorización escrita de los editores. Impreso en Colombia D´vinni S.A. Calle 39 Sur No. 68C-33 Bogotá D.C. - Colombia Abril 2011 8000 ejemplares ISBN de la colección: 978-607-9062-06-4 ISBN de la obra: 978-607-9062-03-3


AUTORAS

Inés Récamier Bárbara Bruchez

ILUSTRACIONES Tonantzin Gómez Rodríguez


A MODO DE PRESENTACIÓN

L

a magia de las narraciones da alas a la imaginación y cultiva la fantasía y la creatividad. Su lectura es recreación para el espíritu.

Cuentos con Leyenda, destinado a niños de 8 a 11 años, permitirá a los pequeños lectores relacionarse con el mundo de la realidad y el de los mitos, emocionarse, embarcarse en aventuras maravillosas y desarrollar sus competencias comunicativas, lingüísticas y creativas. Pero va más allá. Con ideas nuevas, utilizando la imaginación, los niños de hoy, adultos de mañana, podrán resolver los problemas que se les presenten de manera satisfactoria. Si bien la lectura es una técnica, leer es mucho más que reproducir el sonido de las palabras o entender sus significados como signos individuales: es comprender plenamente el contenido de un texto. Más aún: es la llave para abrir la puerta de todas las demás ciencias y disciplinas. Ésta es la razón por la que hemos incluido, luego de cada narración, una sección denominada “¡A jugar con la imaginación!”, en la que proponemos a los niños algunas preguntas sobre los cuentos, crear sus propias historias, y distintas actividades plásticas relacionadas.


Cuando una mamá, un papá, un abuelo, una maestra relatan un cuento para divertir a los pequeños, están contribuyendo a formar un lector, están formando una persona creativa. A través de la ficción, los niños desarrollan su imaginación, enriquecen su lenguaje, aprenden a valorar las buenas y malas acciones y también disfrutan del ocio productivo y creativo de la lectura. Los relatos que conforman este libro no pretenden enseñar, pero todos podemos aprender algo de ellos. En esta obra hemos reunido distintos cuentos que recrean algunas de las leyendas más hermosas de nuestra rica cultura, complementados con bellísimas y originales ilustraciones. En sus páginas se narran la historia de Ehécatl, el fuerte dios del viento, de Gil y Luis que van a investigar el Popocatépetl, de Tonatiuh, el imponente dios del Sol y de Itzen y Kabil que van en busca de unas semillas nuevas por pedido de Kukulkán. Los invitamos, pues, a gozar de estas narraciones, para que los niños se emocionen y descubran la maravilla de las leyendas de nuestro país. los editores


Índice Ehécatl, la máscara del viento

Autora: Inés Recamier

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¡A jugar con la imaginación!

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Aventura en los volcanes

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¡A jugar con la imaginación!

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Tonatiuh

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¡A jugar con la imaginación!

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Chocol’ah

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¡A jugar con la imaginación!

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Autora: Bárbara Bruchez

Autora: Inés Recamier

Autora: Bárbara Bruchez


EHÉCATL “La máscara del viento”


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Maríia y Celeste llegaron temprano, corrieron a los brazos del

abuelo y, antes de que él dijera algo, le preguntaron si podían empezar; estaban ansiosas por desenterrar algún tesoro. —He escondido algo muy valioso, pero tendrán que compartirlo porque no hay más que uno. Cuando lo encuentren, lávenlo con agua fría y envuélvanlo en papel periódico para que seque bien. —Danos una pista, abuelo. Dinos, ¿qué estamos buscando? El abuelo no respondió, entró sigiloso en la cocina para preparar chocolate caliente. No iba a darles ninguna pista, las dejaría jugando en el jardín hasta que se cansaran y, después, cuando estuvieran rendidas, les platicaría la leyenda del “dios del viento”. El abuelo repasaba la historia cuando escuchó un estallido y dejó caer la taza que sostenía, entonces las luces de la casa se apagaron y se hizo una oscuridad absoluta. Preocupado por sus nietas, el abuelo encendió una vela y salió a buscarlas. Grande fue su sorpresa cuando descubrió a las niñas contemplando con asombro la figura oculta bajo el ahuehuete.

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Mi papi nunca creyó la historia que le contamos. Él y mamá nos explicaron que esa noche hubo tormenta y que un apagón había oscurecido toda la ciudad, pero Celeste y yo no vimos los truenos ni tampoco nos cayó ninguna tromba. Dicen que fue un infarto; sin embargo, nosotras sabemos que se lo llevó el viento, al cielo, con la abuela. Mis padres buscaron durante mucho tiempo la máscara que mi abuelo trajo en uno de sus viajes, pero no encontraron nunca aquel rostro de facciones toscas y labios con forma de pico que mi abuelo atesoraba: la máscara que mi mami llamaba “Ehécatl: el dios del viento”. Celeste y yo no volvimos nunca más a esa casa, a ese jardín, a ese árbol.

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A JUGAR CON LA IMAGINACIoN Para una mejor comprension lectora

Cada uno de nosotros puede guardar en su corazón y su cabeza los cuentos, mitos y leyendas que más nos gustan. Lo único que hay que hacer es entenderlos muy bien. ¿Te animas a hacerlo?

A que lo sabes... Comienza por responder unas sencillas preguntas. Seguro sabes las respuestas, pero no está de más leer un poco para responder, así conocerás aún mejor a estos personajes. Ésta es la historia de un abuelo y sus dos nietas. ¿Cómo era este abuelo? A esta familia le gustaba jugar a esconder tesoros, ¿quién los escondía?, ¿qué tesoros eran ésos?

Descúbrelo Las leyendas nos dicen mucho más de lo que está escrito con palabras. ¿No lo crees? Lee estas preguntas, piensa un poco y respóndelas. ¡Verás que es cierto!

Esta leyenda dice que el abuelo era un hombre solitario y melancólico, ¿crees que era así? ¿Estaba solo?, ¿se sentía triste? Los abuelos habían cultivado con mucho cariño y dedicación su jardín. ¿Por qué crees que eligieron sembrar en él un ahuehuete?

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A JUGAR CON LA IMAGINACIoN Para una mejor comprension lectora

¿Tú qué crees? ¿Cómo crees que se sintieron las niñas cuando su abuelo se fue? ¿Estaban tristes por su muerte? ¿O contentas de que se había ido con el amor de su vida? ¿Crees que se pueden tener sentimientos contrarios al mismo tiempo? ¿Te ha pasado algo así alguna vez?

Crea T u p r o p i a leyenda ¿Qué tal si haces tu propia máscara del dios del viento? Vuelve a leer la leyenda y pon mucha atención a las descripciones de este antiguo dios. También puedes inspirarte un poco en las ilustraciones. Después dibuja cómo lo imaginas. Así tendrás un modelo para construir tu máscara. Usa materiales de desecho (cartón, latas, papel usado y todo lo que se te ocurra)

para construirla.

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Cuando la tengas lista, póntela y sorprende a todos contándoles la increíble historia que acabas de leer.


AVENTURA EN LOS VOLCANES

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orriendo veloces con el viento, estiraron sus brazos y planearon sobre… la banqueta dos jóvenes aviones… ah, no, dos niños. Sus voces entusiastas sacudieron la somnolencia de Amecameca.

—¡Don Gregorio! —gritaron al unísono. —¡Hola, Gil! ¡Hola Luis!— respondió el anciano de barba blanca con una sonrisa. —Hoy nos contaron sobre los volcanes —empezó Luis. —El Popocatépetl está despierto a medias, nos dijo la maestra —Gilberto abrió tamaños ojos—. Por eso de vez en cuando echa humo.

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—Y nos contó la leyenda de los volcanes—añadió Luis con timidez—. ¿Usted la conoce? —Mmm… pues me parece que no —respondió el anciano, rascándose la cabeza, perplejo; pero sus ojos brillaban, pícaros—. ¿Me la cuentan? —¡Sale!—Gil estaba muy orgulloso de contar un cuento. —Había una vez, un guerrero que se llamaba Popocatépetl. Y un día vio a Iztaccíhuatl, la hermosa hija del cacique de Tlaxcala, y se enamoró. —Como condición para permitirle casarse con su hija, el cacique lo mandó a la guerra. Pero antes de que volviera, le dijo a Iztaccíhuatl que su galán había muerto. Y la princesa se murió de pena —agregó Luis, sonrojado.

—Quizá le dio sueño porque estaba aburrida sin su guerrero —retomó Gil—. Parece que Popocatépetl volvió de la guerra a buscarla y le dijeron que ella se había muerto. Él quiso llevarla hasta la montaña más alta para que el aire del cielo la despertara, pero se murió de frío. Nevó y nevó sobre los enamorados y se transformaron en los volcanes. —Dice la maestra que Popocatépetl estaba furioso por la mentira que dijo el papá de la princesa… —agregó Luis un poco preocupado.

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A JUGAR CON LA IMAGINACIoN Para una mejor comprension lectora

¿Tú qué crees? ¿Cómo se sintieron los niños cuando se dieron cuenta de que se habían perdido? ¿Cómo te sentirías tú en una situación así? ¿Por qué te parece que el guerrero Popocatépetl apareció? ¿Por qué estaba triste cuando se presentó ante los niños? ¿Te han dicho alguna mentira alguna vez? ¿Cómo lo tomaste? ¿Qué consecuencias trajo?

Crea T u p r o p i a leyenda ¿Te animas a elaborar un penacho de plumas como el que tenía Popocatépetl? Puedes dibujar plumas y pintarlas con distintos colores. Luego las recortas, las pegas en una tira de cartón un poco más larga que tu cabeza. Por último, pegas los extremos de la tira de cartón y ya tienes tu tocado como el hombre-volcán. Ahora que te has convertido en Popocatépetl, reúne a tu familia y a tus amigos y cuéntales la leyenda de los volcanes enamorados. Así ayudarás a Gil y a Luis a cumplir su promesa de que no se olvide la historia de la princesa y el guerrero.

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TONATIUH

ra todavía de noche cuando su madre lo despertó. Diego refunfuñó: tendría que ir al museo como parte de un proyecto escolar. Hacía frío, se echó disgustado la cobija a la cara. Iban a conocer El calendario azteca, un disco de piedra de cuatro metros de diámetro en cuyo centro está labrado el rostro de Tonatiuh, el dios sol.

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Observaron con asombro las piedras que se engarzaban, su destello empezaba a emerger ascendiendo como un relámpago; iluminaron el oscuro camino que tenían frente a ellos. La luz se concentraba al fondo del pasillo que conducía a la sala mexica. Los amigos quedaron hechizados por el esplendor. Conforme avanzaban, el aire se hacía denso y cada vez más caliente. Miguel y Gabriela comenzaron a sentir en el cuerpo una quemazón insoportable que les impidió continuar. Diego sólo se detuvo cuando escuchó que sus amigos gritaban.

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—¡Hace mucho calor, Diego! ¿No lo sientes? —estaban casi deshidratados. No podían seguir. Diego tuvo una idea, ¡las piedras!, pensó, y volvió con ellos para entregar dos jades a cada uno. De inmediato, Miguel y Gabriela recuperaron el aliento. Caminaron despacio, estremecidos, hasta las descomunales puertas cristalinas que cerraban el paso a la sala. Como por arte de magia, éstas se abrieron de par en par y al fondo los esperaba majestuoso el Sol. La luz que emanaba la esfera de fuego era tan fuerte, que acribilló sus ojos impulsándoles a cubrirse el rostro con ambas manos. Gabriela estaba asustada y retrocedió. Diego, en cambio, se aproximó, cauteloso. —¡Es el Sol! —gritó una vez que se hubo acercado.

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—No soy el Sol. ¡Soy el dios Tonatiuh! ¡El luminoso! ¡El que calienta! —le respondió una voz enérgica. Vieron su lengua triangular de fuego que mostraba al vociferar y simulaba un cuchillo—. ¡Veo que encontraron mi collar! —¡Las piedras! —exclamó Gabriela y se apresuró a recoger los cuatro jades que le faltaban para entregarlos al dios—. ¿Son tuyas? Para dejarlos aproximarse, Tonatiuh sosegó el destello en sus rayos y les habló con firmeza. —Esos seis jades forman mi collar y simbolizan la tenacidad, la paciencia, la voluntad, el altruismo, la generosidad y el amor —el dios bajó la mirada con pesar. —¿Por qué estás aquí? —le preguntó Diego intrigado. —“Tonatiuh”, en náhuatl, significa ‘movimiento del sol’. Mi pueblo azteca sacrificaba prisioneros para fortalecerme con la sangre de sus corazones y que yo pudiera hacer mi recorrido. Mi pueblo pensaba que era un acto de amor —el dios perdía energía y su luz se debilitaba; sin embargo, parecía recuperar la cólera y pronto vociferó otra vez—, ¡hoy nadie me recuerda! Miguel preguntó: —¿Cómo podemos ayudarte?

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—Cada uno de ustedes tiene un pequeño sol interior que me alimenta con su luz. En mi collar de jade se almacenan las acciones buenas que hacen brillar sus corazones. Trabajen en estas virtudes. Sean generosos y pacientes; hagan que sus corazones brillen y yo recuperaré mi fuerza —el sol se mostraba ante ellos abatido. Pero su presencia seguía imponiéndose…

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A JUGAR CON LA IMAGINACIoN Para una mejor comprension lectora

¿Tú qué crees? En la primera parte del relato, Diego no quería ir al museo. ¿Por qué te parece que estaba disgustado? El director del museo habló con la maestra y les dijo que no podrían visitar la sala mexica. ¿Cuál fue la razón? Al final, todo parece volver a comenzar. ¿La aventura de Diego y sus amigos fue real?

Crea T u p r o p i a leyenda En esta aventura, el dios del Sol aparece ante tres amigos en el museo. ¿En qué otro lugar podría aparecer? Inventa tu propia leyenda sobre Tonatiuh y escríbela. Puedes ilustrarla con un dibujo que realices pegando trozos de papel de colores en desuso. Puede ser de periódicos o de revistas. Cuando hayas terminado, puedes reunir a tus amigos para contarles tu leyenda y mostrarles la lámina que la acompaña.

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CHOCOL´AH

l sol doraba las copas de los árboles. El aire estaba tibio. Itzen y abil jugaban a contar los pájaros que danzaban entre los árboles. Quetzales, loros amarillos y azules, colibríes batían sus alas en el aire. De repente, unos rayos de sol muy atrevidos iluminaron unas pequeñas semillas color café en el suelo. Su piel era rugosa y clara. Los niños se acercaron, curiosos. ¿Se podrían comer? ¿O harían daño?

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Los niños avanzaron un poco más adentro de la espesura verde hasta que hallaron a la tangara posada sobre un árbol joven y le preguntaron por las semillas. —No las he visto —respondió el ave—, pero pueden preguntarle a Yum Kax, el dios del maíz. Él sabe mucho de semillas. Lo reconocerán por su cabeza alargada.


Los niños se despidieron y fueron en busca del dios del maíz. Confiaban en que él, con su bondad, les daría las semillas.

—¡Qué pena! No, no las he visto—respondió—, pero Ek Chuah, el del labio colgante, puede ayudarlos. Caminen en dirección a la estrella polar, hasta el cenote. Deberán atravesarlo sobre un tronco que está tendido entre sus orillas. ¡Cuidado! El tronco tiene musgo y pueden resbalar.

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A JUGAR CON LA IMAGINACIoN Para una mejor comprension lectora

¿Tú qué crees? Itzen y Kabil se habían comido todas las semillas, y Kukulkán les pidió que buscaran más. ¿Ellos tenían miedo o estaban entusiasmados? ¿Tú qué harías en una situación parecida? En su camino, ¿a quiénes les preguntaron por las semillas?

Crea T u p r o p i a leyenda Al final, Ek Chuah, el dios de los mercaderes y el cacao, les da las semillas a Itzen y Kabil. ¿Qué les pidió que hicieran? Ahora sabes que el cacao se saborea en nuestra tierra hace mucho tiempo. ¿De qué otra forma pueden haberlo hallado los mayas? Inventa un relato y escríbelo en forma de cómic, con dibujos hechos por ti o por un amigo.

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EPILOGO Éste es el final… o el principio. En estos cuentos aparecen personajes de distintas leyendas y ahora ya sabes que vale la pena conocer más. Muchas culturas habitan y habitaron nuestro territorio y cada una creó sus propias historias, llenas de magia y emoción. Los relatos que has leído seguirán en tu corazón. Puedes crear otros desenlaces o continuar las historias. Estamos seguros de que Maria, Celeste,

Gil, Luis, Diego, Gabriela, Miguel, Itzen y Kabil son ahora tus amigos. Por eso, esto no es un adiós, sino un hasta pronto.


Cuentos con historia Cuentos con historia reúne bellísimos relatos que acercan a los niños a la infancia de nuestros héroes. La niña Josefa juega con su amiga Nachita, la hija de una lavandera, entre las sábanas tendidas al sol. José María es un niño que no quiere tener sentimientos. Miguel estaba triste porque había muchas personas pobres en su pueblo y no sabía cómo ayudarlas. Doroteo quería cazar los ratones que molestaban a sus hermanas. Emiliano estaba feliz porque su padre le había regalado un potrillo, pero algo sucedió… A través de estos cuentos los niños se emocionarán y podrán descubrir la infancia de nuestros héroes y los valores que los forjaron como hacedores de la historia.


Crónicas de mi vecindario Todo puede suceder en un vecindario. El Sombrerón, un enano que enamora a las muchachas con su música, ha perdido su don. Mónica, Julia y Viridiana excavan en el jardín para buscar el ombligo de la luna. Paco y Nicolás se enfrentan a la Bestia del Vertedero. Regina y Andrés van al hospital donde trabaja su mamá a resolver un misterio. El genio del futbol sorprende a Saúl y a Jorge con la historia de los “volados”. Crónicas de mi vecindario es pase libre para hacerle uno, dos, tres por la imaginación. En sus páginas, las situaciones más cotidianas pueden volverse misteriosas. A través de su lectura, los niños mirarán su mundo a la luz del asombro y la curiosidad.


La primera edición de cuentos con leyenda, de Club Promocional del Libro S.A. de C.V., se terminó de imprimir en abril de 2011 en D´vinni S.A., Calle 39 Sur No. 68C-33, Bogotá D.C., Colombia. Para la composición se utilizó las familias tipográficas Baskerville, Handtimes, Chucaratext, Cookies, A Little pot, Caracol, Trebuchet Ms, Brady Brunch Remastered, 123Sketch y Black Boyson mopeds. El tiraje consta de 8 000 ejemplares.


Cuentos con Leyenda (Extracto)  

Una explosión de risas y emociones aguardan en estas sorprendentes historias donde la fantasía y la realidad se dan la mano. De la serie LEE...

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