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ISSN 2422-0752

Periódico comunitario de la comuna 8 de Medellín.

Edición 54

Distribución gratuita

Año 10 - 2018 Febrero-Abril

Memoria, territorio e identidad popular


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Medellín 2018

Edición 54 · Febrero-Abril

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Pobladores por la defensa y construcción social del territorio

vision8@ciudadcomuna.org Carrera 10 #52-161 · Barrio Las Estancias 221 4974 / 318 546 0265 Visita: www.ciudadcomuna.org ISSN 2422-0752 Dirección Ciudad Comuna Libardo Andrés Agudelo Gallego

Coordinación editorial Visión 8 Alba Lucía Gañán Pérez

Apoyo coordinación editorial

Comunidades que crean y apropian el barrio

Movimiento de Pobladores(as) de Medellín fernandozapata@convivamos.org - montanoaa@gmail.com Fotografías: Lucie Guillebaud

Mateo Galvis Ruiz

Redactores Leonardo Jiménez García Víctor Hugo Jímenez Durango Juan Camilo Castañeda Paola Gutierrez Pinto Katherin Sánchez Ríos Christian Roldán Álvarez Danilo Montes Velásquez Libardo Andrés Agudelo Gallego Alba Lucía Gañán Pérez Maria Bruna Malcangi Alexander Patiño Montoya Juan Camilo Rave Pareja Miguel Ángel Romero Mesa de moderación del Cabildo Abierto Comuna 8 Movimiento de Pobladores (as) de Medellín

Fotografía Archivo Ciudad Comuna Equipo Visión 8 Lucie Guillebaud Carolina Mejía Proyecto Revelando Barrios 2017

Diseño y diagramación Yurilena Velásquez López

Ilustracciones José Campo - Calicomix

Correción de estilo Wendy Estefanía Vera Tangarife

Ejecución Corporación para la Comunicación Ciudad Comuna

Impresión La Patria Este periódico fue impreso con recursos de la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín

Portada

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” Eduardo Galeano La cancha de arenilla, los rieles construidos por el convite, el salón comunitario, el sendero de piedra que llevaba al morro, la pila comunitaria que proveía de luz a varios vecinos y el acueducto comunitario que llevaba agua a través de la acequia: ya no están. En poco menos de una década, la comuna, la ciudad y la vida en nuestros barrios se vio arrasada por los “hacedores del desarrollo”, junto con esas paladas de modernidad vino también la pretensión de construir un único relato de nuestros barrios, aquél que nacía, según los técnicos, con la llegada de la infraestructura, del Estado a nuestro territorio. Basta con pararse en el centro y mirar a la ladera para darse cuenta que algo está pasando. La forma en la que la “gente de bien” mira e interviene a la gente de la periferia, de los barrios del borde, de los barrios populares, ha incursionado y se ha maquillado de “desarrollo”, “urbanismo social” e “innovación”; luego, como por arte de magia, y en el despampanante resplandor de los reflectores, los gobernantes de la ciudad se codean con los de las grandes urbes, cortan listones, recorren en bicicleta la ciudad y reciben premios. Ahora tenemos las Unidades de Vida Articuladas (UVA), Parques Biblioteca, senderos peatonales que llevan a la cima de los cerros tutelares de la ciudad, parques lineales, algunas cuantas canchas sintéticas que funcionan con las lógicas de un complejo deportivo privado, boulevares turísticos, ciclovías, algunos cables y un tranvía, miles y miles de millones de pesos invertidos en un afán inexplicable por ocupar portadas de periódicos o por ganarse el título de “mejor ciudad”. También, y menos decoroso que ello, tenemos más desconectados por su incapacidad de pagar las cuentas de servicios públicos, mujeres adultas que esperan la llegada de la noche para refugiarse en los ranchos de tablas y cartón, que rodean las grandes obras de infraestructura; niños en situación de vulnerabilidad al borde de los senderos peatonales por los que pasan turistas rubios, de pantalones cortos y gafas oscuras; jóvenes que son vendidas y traficadas, muchachos que ocupan los parques para distribuir drogas a falta de más opciones, esperando que la noche los coja con vida; y gentes, otrora campesinas, que esperan en sus casas a que la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) no llegue y los desaloje para destinar su pedacito de tierra a otra gran obra. Sin embargo, basta también con asomarse a la puerta, para ver cómo cada uno de los habitantes de nuestros barrios resiste a la embestida, como sale a la calle, convoca a la juntanza, hace tomas pacíficas, crea y recrea el barrio, lo mapea, lo hace suyo, lo reclama y lo habita. Esta edición de Visión 8 pretende ser evidencia de esa polifonía de voces que hacen posible, desde la memoria, el derecho a pertenecer a la ciudad, al barrio; no es más que un instrumento para hacer eco de esas formas legítimas y pacíficas de contrarrestar el accionar de un Estado local que nunca ha dejado de ser canalla.

Convite Pinares de Oriente 2017 Por: Libardo Andrés Agudelo Gallego

Contraportada María Isela Quintero, líder comunitaria comuna 8. Cabildo Abierto de Vivienda 2017 Por: Archivo Ciudad Comuna Las opiniones expresadas en los artículos son responsabilidad de sus autores, y no necesariamente corresponden a los planteamientos ideológicos de Visión 8.

Año 10 · 2018 Edición 54 / Febrero-Abril Circulamos con 5.000 ejemplares Distribución gratuita

La construcción social, política y cultural del territorio en Medellín, se torna en una experiencia compleja y en permanente disputa entre la institucionalidad, los actores privados, la acción social y política de sujetos, sus estrategias de movilización social y comunitaria. De esta manera, las diferentes formas de insertarse, construir, apropiarse de la espacialidad y resistir para mantenerse en “un lugar”, se convierten en común denominador de lo que podría nombrarse la historia constitutiva de la periferia o ladera de las municipalidades, imbricada en un contexto caracterizado por el posicionamiento de un modelo de concentración de capital, altos niveles de pobreza y la agudización del conflicto armado, particularmente para el caso nacional, generadores a su vez, de otras múltiples problemáticas adscritas, en su mayoría, a la lógica de la supervivencia. En este marco, el proceso de construcción barrial o urbanización popular concebido desde los discursos de la institucionalidad y la misma academia como un accionar “informal”, “irregular” y “desordenado”, es, en definitiva, la base constitutiva de la forma como se ha erigido gran parte de esta ciudad. En general, el proceso de poblamiento y en particular, de construcción de territorio de las comunas de Medellín, tiene lugar bajo las lógicas de configuración de una “ciudad otra” o “ciudad paralela o ilegal”, que ante la subnormalidad en su edificación ha padecido y sigue padeciendo

una suerte de figuración estigmatizadora y excluyente la cual, de manera paulatina, ha exigido la presencia de la institucionalidad gubernamental, pero también ha promovido acciones autónomas para enfrentar las adversidades de la pobreza, la segregación social y el conflicto armado en sus múltiples manifestaciones. Es posible advertir que dicha acciones de carácter autónomo han sido múltiples y diversas, configurándose en formas de demanda y movilización social que anteponen, como común denominador, reivindicaciones asociadas al reconocimiento en tono de exigibilidad, las cuales trascienden escenarios de mediación, instalando prácticas de emancipación múltiples -disruptivas, simbólicas, individuales, grupales o colectivas- que tienen lugar en escenarios localizados, en su mayoría, vinculados a las posibilidades reales de acceso a un lugar en el territorio. Estas prácticas reivindicativas y de reconocimiento generan más que una “lucha por la tierra [una] lucha por afirmar una territorialidad” (Zibechi, 2008, p. 81), se fundamentan en un accionar de rechazo por el lugar asignado o impuesto en este contexto adverso, buscando un cambio del lugar social y político endilgado, creando estrategias organizativas diversas vinculadas especialmente al territorio desde lógicas de producción y reproducción de sus vidas, en su mayoría, por fuera y en contra de las condiciones impuestas por el modelo económico, la institucionalidad y la segregación.

Este accionar de construcción y defensa del territorio desde la base organizativa y comunitaria, no ha sido la excepción en gran parte de los barrios de la periferia y de las laderas de la zona norte del río Medellín. En consecuencia, e invocando la acción de resistencia que inmortalizó a Don Ramón en el Chavo del 8 al decidir no pagar la renta y además, al no permitir ser sacado de su casa junto con su hija la Chilindrina, las y los pobladores de Medellín en el marco del proceso de aprobación del Plan de Ordenamiento Territorioal (POT), el diseño de la Política Pública de Protección a Moradores, la implementación de macro proyectos asociados con Jardín Circunvalar o Cinturón Verde, Distrito de Innovación de Medellín y el Metrocable Picacho, un conjunto de organizaciones sociales y comunitarias, pobladores y algunas universidades de la ciudad, venimos promoviendo diversos espacios de discusión, reflexión y movilización en relación a las implicaciones del tipo de modelo de ciudad que desde hace más de una década se viene fomentado en la municipalidad. Frente a las preocupaciones de la población, asociadas especialmente con la falta de claridad e incertidumbre en relación a la forma como están siendo o no incluidos en los procesos de planeación, se reafirma la necesidad de generar espacios de encuentro que permitan reconocer experiencias, pero también construir nuevas rutas de defensa y apropiación de nuestros territorios. En consecuencia, los debates en mención y el


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Así avanza la Política Pública de medios y procesos de comunicación “La Política Pública que estamos construyendo, las dimensiones que construimos, tienen que reconocer esas relaciones históricas, estéticas, comunicativas, políticas y culturales que en Medellín se han dado en clave con el contexto latinoamericano, pero sobre todo en clave de pensarse una ciudadanía más empoderada para definir su mundo y su contexto socio-temporal desde la comunicación”.

Miguel Ángel Romero romeroom16@gmail.com

En general, el proceso de poblamiento y en particular, de construcción de territorio de las comunas de Medellín, tiene lugar bajo las lógicas de configuración de una “ciudad otra” o “ciudad paralela o ilegal”, que ante la subnormalidad en su edificación ha padecido y sigue padeciendo una suerte de figuración estigmatizadora y excluyente. desarrollo de una serie de encuentros de ciudad -Foros Campo-Ciudad, Ciudades Dignas, Memorias en Diálogo, entre otros- activaron la necesidad de promover la constitución del “Movimiento de Pobladores por la defensa y construcción social de nuestros territorios”, cuya agenda política definió tres ejes centrales: reconocimiento y articulación de agendas comunitarias; generación y participación en escenarios de ciudad; y construcción de estrategias de acompañamiento e incidencia social y política. Para materializar las pretensiones de cada eje de la agenda, se han llevado a cabo una serie de acciones, recogidas en cuatro componentes: el pedagógico, el colectivo, el mediático y el jurídico. Desde lo pedagógico se ha promovido la identificación colectiva de temas de discusión, los cuales se han abordado desde tres espacios diferentes, promovidos para el diálogo de saberes: los círculos de aprendizajes, el encuentro de pobladores y el foro de ciudades dig-

nas. Dichos espacios se han caracterizado por la itinerancia en la ciudad, la vinculación de pobladores(as) de diferentes comunas de Medellín, la contextualización y el debate basado en saberes diversos y la vinculación de experiencias múltiples de organización y movilización en torno a los motivos de reivindicación social y política, asociados con la defensa y la construcción social de los territorios. A su vez, han permitido la acumulación de una serie de saberes conceptuales, metodológicos, jurídicos y técnicos, necesarios para el empoderamiento de las y los pobladores. En términos colectivos y de movilización, se han activado los recorridos territoriales como mecanismos de reconocimiento de territorialidades diversas, adscritos a los ejercicios populares de construcción de ciudad, la participación activa en espacios de incidencia política como el Concejo de Medellín, eventos de ciudad y espacios académicos. Concretamente en esta

acción, también es preciso enunciar el trabajo en red que se ha motivado para vincular pobladores(as), organizaciones, universidades y otras expresiones que permitan ampliar los debates y los repertorios de acción para confrontar los poderes instituidos que sobre la planeación del territorio se han instalado en la ciudad. Pero a su vez, para pensar la construcción de un proyecto alternativo de ciudad, basado en “el derecho a la ciudad, la vida digna y la paz territorial”. En términos mediáticos, se ha procurado promover la divulgación de las acciones y expresiones del Movimiento en medios alternativos y populares de la ciudad. De igual forma, se ha divulgado en diferentes redes virtuales los comunicados que como Movimiento hemos construido para dejar claro la postura del mismo, coligados directamente con el modelo de ciudad, el POT y en general, frente a los proyectos que vulneran el derecho a la ciudad de sus pobladores(as).

Bibliografía: - Zibechi. Raúl. (2008). América Latina: periferias urbanas, territorios en resistencia. Bogotá: Ediciones Desde Abajo.

En 2013 un acuerdo municipal del concejo de Medellín puso sobre la agenda de la ciudad a un grupo de ciudadanos que cada vez venían tomando más protagonismo en las discusiones y en la planeación territorial de los barrios de la ciudad: los medios alternativos, independientes, comunitarios y ciudadanos (MAICC). El Acuerdo 73 de 2013, durante la administración de Aníbal Gaviria, concretó el esfuerzo y movilización que estos medios realizan desde los barrios y corregimientos de Medellín, a través de los lineamientos para la creación de la Política Pública de MAICC, la cual tendría por objetivo “promover y fortalecer los procesos de comunicación alternativos, independientes, comunitarios y ciudadanos como expresión de la participación, la cultura ciudadana y la divulgación democrática de opiniones”. Dicho Acuerdo a su vez dio paso a la creación de la Mesa Articuladora, en donde tienen espacios representantes de procesos comunicativos de las diferentes comunas de la ciudad, de la Secretaría de Comunicaciones y de otras secretarías, también tienen lugar representantes de universidades, organizaciones sociales y medios masivos. Desde entonces comenzó a andar esta apuesta en espacios de debate y construcción, entre los diferentes medios, la academia y la Alcaldía de Medellín.

¿Cómo se construye esta Política Pública?

El pasado 12 de diciembre del 2017 en el auditorio de la Cámara de Comercio de Medellín se realizó el foro “Retos de la Política Pública de MAICC”. En este

espacio se presentaron los avances en la construcción de esta Política Pública, proceso, en el último año, llevado a cabo a través de un convenio con la Universidad EAFIT, de esta manera, el docente e investigador, Santiago Leyva recordó que: “iniciamos un trabajo de diagnóstico, con la seguridad de que estamos dialogando con la historia de la comunicación alternativa, independiente, comunitaria, y alrededor de cuatro dimensiones organizamos la recolección de toda la información. Alrededor de 44 documentos, actas, encuestas y entrevistas que habían hecho en el pasado, nosotros recuperamos toda esa información valiosa que se había hecho durante los dos años anteriores en el desarrollo de la Política Pública por parte de la Alcaldía de Medellín”. Después de esto, el diagnóstico se realizó con los diferentes actores involucrados (medios, expertos e institucionalidad) para conocer sus lecturas, propuestas y problemas alrededor de las cuatro dimensiones elaboradas: derecho a la comunicación y la información, ciudadanías comunicativas e informadas, incidencia de los medios y procesos de comunicación y finalmente, fortalecimiento de la sostenibilidad integral de los medios y procesos de comunicación. Una vez sistematizada toda la información, el equipo elaboró una propuesta que consta de tres estrategias: la primera se refiere a la gestión de lo misional de la Política Pública (dentro de esta se encuentran los componentes de acreditación y carnetización de los medios, acceso a recursos y publicidad); la segunda apuesta por la gestión del conocimiento (consta de los componentes de centro de formación y orientación de medios, observatorio de medios) y la tercera apunta

a la gestión de la gobernanza y la institucionalidad (incluye el relacionamiento con la institucionalidad, las comunidades y un Consejo Consultivo). Por su parte, el docente e investigador Camilo Tamayo afirmó que “la Política Pública que estamos construyendo, las dimensiones que construimos, tienen que reconocer esas relaciones históricas, estéticas, comunicativas, políticas y culturales que en Medellín se han dado cercanas al contexto latinoamericano, pero sobre todo, en clave de pensarse una ciudadanía más empoderada para definir su mundo y su contexto socio-temporal desde la comunicación”.

Los retos que plantea la Política Pública

Después de la presentación de este proceso de investigación y las estrategias, este mismo día se realizó un conversatorio en el que participaron Jorge Iván González, secretario de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín; Carlos Giraldo Jiménez, servidor público del Departamento Administrativo de Planeación; Alejandra Osorio, del canal Zona 6 TV, representante de la Mesa de Medios y Marcela Londoño Ríos, de la Corporación Mi Comuna. El secretario González señaló la necesidad de preguntarse por los mecanismos más adecuados para impactar a los medios alternativos, para éste el reto es “tener la calidad informativa y en los procesos de comunicación para que las comunidades participen y se informen, y estén más preparadas para afrontar procesos democráticos”. Por su parte, Marcela Londoño resal-

tó la importancia de la Política Pública en clave de fortalecer los procesos comunicativos, más allá de los medios, así mismo planteó la necesidad de definir a los medios no solo desde el alcance de público o de las herramientas que se usan para comunicar, sino también desde los procesos y apuestas en los territorios “no es lo mismo decir: yo genero comunicación para la comunidad, que decir: yo soy comunidad generando procesos de comunicación” enfatizó. Carlos Giraldo expuso varios retos alrededor de la Política Pública, entre ellos, “involucrarla en los planes de gobiernos venideros”. También frente a las redes sociales y los contenidos generados por los medios alternativos, manifestó la urgencia de conservar la identidad de los medios alternativos y finalmente la consolidación de sus espacios de participación. Alejandra Osorio señaló varios retos, entre ellos: la importancia de la apropiación de los espacios como el Consejo Consultivo y el Observatorio de Medios, también pensarse la comunicación alternativa como apuesta transmedia, reconocer los problemas individuales y colectivos de los medios, las garantías para el ejercicio comunicativo, la caracterización de los medios, la gestión pública para fortalecer los procesos, así como la responsabilidad y corresponsabilidad de los medios, “el reto no solo es movilizar, sino transformar” puntualizó. En este momento la Política Pública continúa su camino de construcción y debate a esperas de convertirse en un decreto del alcalde. Por esta razón, este 2018 será decisivo para su formulación e implementación, la cual se espera aporte a los procesos de participación en las diferentes comunas de la ciudad.


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Mitigación del riesgo y legalización integral en la comuna 8 Mesa de Moderación al Cabildo Abierto de la comuna 8 mesainterbarrialmedellin@gmail.com

Conclusiones de la Mesa de Moderación al Cabildo Abierto sobre mitigación del riesgo y legalización integral (barrios, predios y viviendas) de la comuna 8, realizado el 26 de agosto de 2017.

blicas requeridas por la comunidad. - El cuestionamiento a la voluntad política por parte de la Alcaldía de Medellín, representada en las entidades públicas citadas, para avanzar con mayor determinación en la mitigación de riesgos y la legalización integral en la comuna 8. Por parte de los servidores y funcionarios públicos que asistieron en representación del Departamento Administrativo de Planeación (DAP), el Instituto Social de Vivienda de Medellín (ISVIMED) y el Departamento Administrativo de Gestión de Riesgos de Desastres (DAGRD), fueron reiterativos los siguientes puntos: - Que la Alcaldía de Medellín, a través de las entidades públicas citadas, está desarrollando diferentes proyectos que son compatibles con las demandas ciudadanas presentadas. Aunque es necesario anotar que estos proyectos públicos están por debajo de las expectativas ciudadanas en la comuna 8. - Coincidieron en afirmar que no tienen conocimiento de cuáles serán los montos presupuestales que las entidades citadas presentarán para la discusión del Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI) del año 2018 en relación con proyectos públicos para la mitigación y gestión del riesgo, titulación de predios y legalización de viviendas, a realizarse en la comuna 8.

Desde la Mesa de Moderación al Cabildo Abierto sobre mitigación del riesgo y legalización integral en la comuna 8, recogemos en este documento los puntos principales de ciudadanos y entidades públicas que participaron, dando cuenta de los temas tratados. Además, presentamos nuestras conclusiones. Por parte de los voceros ciudadanos, en representación de las organizaciones de base barrial y las Juntas de Acción Comunal ( JAC) que participaron, además de la Mesa de Vivienda de la Comuna 8 y la Junta Administradora Local ( JAL), fueron reiterativos los siguientes asuntos:

- La necesidad de que los proyectos públicos sean concertados con la comunidad y realizados desde una lógica de proximidad al territorio. - La legalización integral de barrios, predios y viviendas. Lo cual implicaría Mejoramiento Integral de Barrios (MIB), mitigación de riesgos, manejo adecuado de aguas lluvias y residuales, ampliación del perímetro urbano y la desafectación del sector que, a pesar de estar urbanizado, aparece como parte de la reserva Nare. - Respaldar la importancia de los estudios de riesgos realizados por la empresa SIGA y de las medidas que en el mismo se sugieren para la mitigación de ries-

gos en la parte alta de la comuna 8. Es necesario anotar que, según declaraciones del vocero del Departamento Administrativo de Planeación en el Cabildo, dichos estudios tienen observaciones y están en trámite de ser corregidos para evaluar su aprobación. - La necesidad de ser informados de manera clara y oportuna sobre los montos del presupuesto para el Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI) de la Alcaldía de Medellín del año 2018 en materia de mitigación y gestión de riesgos, titulación de predios y legalización de viviendas para la comuna 8, como una forma de garantizar el avance en las intervenciones pú-

Conclusiones

Las prioridades institucionales públicas no recogen plenamente las iniciativas comunitarias. Un claro ejemplo, reiterativo en el Cabildo, fue el que presentaron varios líderes comunitarios de diferentes barrios y procesos sociales de la comuna 8, insistiendo en que las intervenciones públicas en esta comuna para la generación de infraestructura, han dispuesto con éxito las capacidades institucionales en materia de mitigación de riesgo, demostrando que el mismo es posible; pero al mismo tiempo no se han reconocido las preocupaciones ciudadanas por la mitigación de riesgo en las zonas dedicadas a vivienda. Se exige que las obras de mitigación de riesgos no sean exclusivamente para los equipamientos públicos sino, que además se desarrollen en favor de la parte habitacional. La iniciativa ciudadana por la mitigación de riesgos y legalización integral en la comuna 8, resulta coherente. Probablemente la limitación en la intervención pública para mitigar los riesgos en las zonas dedicadas al uso habitacional, responda a la lógica de limitar la intervención pública en barrios o sectores con problemas de regularización y titulación, y es por eso que cobra aún más relevancia la iniciativa ciudadana de la comuna

8 presentada con insistencia en el Cabildo. Proponen que se avance en legalización integral que incluya los barrios, los predios y las viviendas, como una forma de avanzar en el derecho a la vivienda digna y adecuada, y en la salvaguarda de la vida, la integridad física y de sus bienes ante la ocurrencia de fenómenos naturales. Es reiterativo el llamado ciudadano por una intervención estatal decidida pero concertada con la comunidad, y en colaboración con la academia. La forma en que se preparó y se desarrolló el Cabildo Abierto, haciendo de un mecanismo de participación ciudadana una parte importante de su estrategia de incidencia pública y para la articulación de esfuerzos e iniciativas locales en la comuna 8, es un aporte valioso para la construcción de lo público y el fortalecimiento comunitario en materia de transformación territorial de barrios autoconstruidos de borde en condiciones de vulnerabilidad, en el cual entidades públicas, ciudadanos-comunitarios y académicos puedan converger en la construcción de soluciones efectivas y sostenibles en términos sociales, ambientales y de inversión pública, basadas en el conocimiento colectivo y el trabajo colaborativo, en el que cada uno aporta desde sus capacidades, responsabilidades y obligaciones en la adecuación y construcción del territorio. El Cabildo Abierto sobre mitigación de riesgos y legalización integral en la comuna 8 es un ejercicio ciudadano por la reivindicación del derecho a una vida digna en condiciones de seguridad y una exigencia de derecho a la ciudad; el cual evidenció que la gestión colectiva y articulada de este tipo de ejercicios, es posible. Y que la capacidad de las instituciones públicas de Medellín para intervenir este tipo de territorios, reconocer y dar cuenta de los intereses comunitarios, aún no es suficiente.


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Barrio Graffiti

Si pudiéramos definir un rasgo que identificara a todos los escritores y artistas del graffiti sería el habitar o pensar el barrio en sus formas de expresión y estrategias de resistencia. Barrio y graffiti son entonces sinónimos de una filosofía, de un estilo de vida. Víctor Hugo Jiménez Durango tresbarbas@gmail.com Fotografías: Barrio Graffiti

Este proceso de exploración propone identificar y rescatar a los jóvenes y los barrios de la urbe, a través de imágenes, escritores urbanos y artistas del graffiti que habitan Medellín y el Valle de Aburrá, reconociendo en las visualidades que producen re-existencias, prácticas y espacialidades de este arte. Esta investigación documental, cuya fuente principal es la fotografía, se arriesga por recrear las visualidades locales para expandir las prácticas estéticas, a partir de la recopilación de archivos representativos que hacen memoria de las marcas de jóvenes y adultos en muros grises y paredes parlantes.

¿Qué sabemos del graffiti?

En la actualidad nos sentimos afectados y seducidos por inscripciones, huellas y mensajes en los espacios públicos y privados de la ciudad, pero en realidad ¿qué sabemos de los agentes, artistas y escritores que los viven y practican? Según el Diccionario de Tendencias e Identidades Juveniles el Graffiti es “una expresión artística en la que los muros de la ciudad se convierten en escenarios del mensaje. En su amplio espectro de posibilidades abarca desde la escritura sencilla con aerosol hasta la elaboración de murales en los que las técnicas y los materiales son tan variados como las representaciones que se consiguen”. El graffiti ha tomado un lugar relevante como representación de cultura, consumo y afinidad con la juventud, tanto en los barrios como desde el presupuesto público; a pesar de que aún sigue teniendo leyes y detractores que lo estigmatizan o lo ven como un acto vandálico, sin comprenderlo como un movimiento artístico dentro de la corriente del arte urbano. Entre el 2012 y el 2017 han pasado algunos acontecimientos que se relacionan con el graffiti. A nivel nacional y de forma particular, está el caso del graffitero Diego Felipe Becerra asesinado por la Policía; las obras en gran formato concertadas con la Alcaldía de Bogotá durante el gobierno de Petro y las pintas realizadas por Justin Bieber. Estas acciones desataron eventos

colectivos significativos como las tomas de graffiti en Bogotá, Medellín y Cali y las retomas ante las borradas ordenadas por las administraciones. A nivel local, en el 2013 la Mesa de Graffiti y la Alcaldía de Medellín iniciaron la propuesta para un proyecto de ley que incluyera galerías de arte urbano gráfico; festivales y eventos propios para que la escena se mantenga viva y la creación de la Mesa de Intervenciones Gráficas Emergentes en el Espacio Público. En medio de todos estos antecedentes, documentados en redes sociales y medios de comunicación, escritores y artistas continúan conquistando muros, marcando fachadas y creando mapas de barrios con graffos y rayas, ya sea desde lo clandestino o lo legítimo; fortaleciendo sus grupos, organizándose en colectivos, formándose independientemente en escuelas alternativas, liberando espacios y encontrándose en parches propios para reconocerse como movimiento. Ahora bien, nuestro rol aquí es compartir con los agentes, artistas y escritores sus recuerdos de vida. También, permitirnos entrar con trabajos estéticos y artísticos, experimentar momentos de remembranza a través de la oralidad, la fotografía y el arte relacional y visual, dando valor a las prácticas de la comunidad graffitera. Este trabajo elogia las obras producidas en situaciones adversas, documentan la construcción de identidad cultural, propone herramientas de catalogación colectiva y construye memoria urbana. Podríamos decir que con Barrio Graffiti, proyecto de publicación artística no periódica, aportamos un brochazo al panorama de las expresiones murales en barrios y comunas de Medellín.

¿Por qué barrio y graffiti?

El arte callejero, el graffiti y la agitación visual son prácticas políticas deconstructoras del arte de los museos, de la existencia del áurea del artista y de las permanencias visuales. A estas expresiones poco se les presta atención en sus relatos y discursos, dando por sentado que estas maneras de participar no tienen fundamentos ni valores. La idea aquí es divulgar los principios de

hermandad, solidaridad, educación popular y gráfica callejera que el graffiti resignifica como acción directa. En general, los graffiteros habitan los barrios obreros ubicados en zonas populares de la ciudad. Si pudiéramos definir un rasgo que identificara a todos los escritores y artistas del graffiti sería el habitar o pensar el barrio en sus formas de expresión y estrategias de resistencia. Barrio y graffiti son entonces sinónimos de una filosofía, de un estilo de vida. Nuestra propuesta es aportar otras visiones del barrio, como el último bastón de resistencia cultural ante la anomia globalizante y la homogenización urbana, espacial y social. Desde lo micro y haciendo énfasis en la mirada de lo singular, vamos buscando las marcas de la comunidad graffiti y su influencia en el hacer citadino, sus palabras y alternativas, dando cuenta de redes, procesos y discursos propios que atraviesan un espacio territorializado. La publicación artística busca crear fuentes documentales de jóvenes y adultos, que por medio de sus gramáticas propias, combinan forma y fondo en la conquista de la ciudad como derecho. De acuerdo con la Secretaría de Juventud, los jóvenes son la cuarta parte de la población de Medellín, entre ellos se han identificado alrededor de 28 tendencias o formas de ser y 52 identidades juveniles. También, a

Estamos convencidos que al llevar el muro, las calles y el espacio público al libro, de que al traducir el territorio al papel en una propuesta experimental y creativa, se retrata microhistorias, avatares y aportes del mundo graffitero.

partir de las bases de datos de Clubes Juveniles, se tiene una caracterización inicial de 28 colectivos de arte urbano y escuelas de hip-hop en toda la ciudad. Los graffiteros son tatuadores efímeros de las paredes, participantes del devenir de las ciudades; se representan a sí mismos como agentes activos de la producción cultural y de la generación de sentidos que transforman su vida, la de otros y la de sus parches de encuentro. Se hace urgente relacionar la vida graffiticante y citadina de estos agentes del color, con otras preguntas por la condición humana, la política, la concepción de lo urbano, el contexto y las formas de presentarse de las juventudes; pues hay un mundo posible que es latente en las grafías públicas y que busca comprender otra ciudad: la de los jóvenes, la de los colores y los movimientos, totalmente distinta a la ciudad de las obras civiles y el concreto.

¿Para qué una publicación?

El problema está situado en la calle, en el espacio urbano que es un terreno en disputa donde tendencias juveniles se han convertido en estilos de vida, comprenderlo desde su historicidad implica preguntarse por la incidencia política y social de los artistas del graffiti en estos últimos años, como movimiento y corriente del arte urbano. Esta publicación presenta a algunos de estos jóvenes, adultos y sus alternativas. Este producto visual de fotografías y memorias quiere reflexionar e indagar sobre las respuestas socioculturales y maneras de innovación de la juventud para hacerse escuchar, manteniendo su autonomía. Rescata barrios de las comunas 5, 6 y 7, que han sido claves en la conformación de grupos y colectivos de estirpe graffitera, quienes han modificado y aportado positi-

vamente a mejorar la convivencia de las crew´s de toda la ciudad con eventos y galerías. También valora, por medio de la imagen, paisajes, retratos callejeros, zonas de graffiti y narrativas personales y documentales que transmiten habilidad, entusiasmo e identidad. Creemos en la imagen, en especial en la fotografía, como forma de transmitir la voz de las personas que hacen graffiti en los barrios y la ciudad; como la posibilidad de realizar un recorrido visual de muchos artistas, lugares, calles, situaciones y escenas del pasado y el presente, que rememoran y preservan la vida cotidiana de los artistas del graffiti. Estamos convencidos de que al llevar el muro, las calles y el espacio público al libro, de que al traducir el territorio al papel en una propuesta experimental y creativa, se retratan microhistorias, avatares y aportes del mundo graffitero. La propuesta considera la fotografía como arte para producir conocimiento práctico del pasado, para la creación de territorios personales y colectivos, donde ciertas estéticas y arquitecturas se instalan y permiten la elaboración de apropiaciones espaciales y grupales. Las imágenes del libro, congelan la memoria, son la historia local y fáctica de Castilla y La Candelaria; son la construcción colectiva de la ciudad alterna y marginal que se expresa desde otras narrativas que hablan de las prácticas estéticas y el derecho a habitar y vivir la ciudad. Apenas se inicia el camino para comprender la fotografía y la imagen como patrimonio vivo de los barrios y del arte urbano local. Como agentes de la movida graffitera, nos sentimos llamados a aportar, tejer y experimentar con otros habitantes de las comunas, a la aventura de darle un lugar al graffiti que nace en los barrios, exaltando los archivos fotográficos que reposan dispersos en diferentes graffiteros y fotógrafos apasio-

nados de la urbe. Sin embargo, hacen falta publicaciones artísticas que innoven la memoria y la fotografía de las comunas de la ciudad. La publicación nos propone leer y observar otra Medellín desde alternativas y estilos de vida posibles, forjados por las juventudes, alejados de funcionarios, gobernantes o académicos. Los jóvenes siguen creyendo en el desarrollo de la creatividad para la transformación social de la vida, es así como esta publicación surge con el fin de promocionar y difundir a las personas graffiteras como referentes de cambio de los barrios. Barrio Graffiti es una beca para la realización de publicaciones artísticas no periódicas, de la línea de Artes Visuales. Este fue un proyecto ganador de la convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura 2017, de la Secretaría de Cultura Ciudadana.

Se hace urgente relacionar la vida graffiticante y citadina de estos agentes del color, con otras preguntas por la condición humana, la política, la concepción de lo urbano, el contexto y las formas de presentarse de las juventudes.


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Oraloteca, memorias del lugar Alexander Patiño Montoya - Juan Camilo Rave Pareja Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín mibarrio.ladera@bibliotecasmedellin.gov.co Fotografías: Alexander Patiño

Oraloteca es una excusa para indagar sobre la memoria, el patrimonio y las historias de la zona 3 de Medellín, los procesos de conformación de los barrios, las prácticas culturales más valoradas y los lugares más reconocidos por los habitantes. Es así como cada viernes, desde hace cuatro años, los integrantes de la Oraloteca se reúnen para aprender, planear y ejecutar acciones que favorezcan la construcción de conocimiento sobre el territorio desde el respeto y la valoración de las historias narradas por los vecinos.

Desde el mes de mayo hasta el mes de septiembre del 2017, la Oraloteca hizo parte de la III Convocatoria para el desarrollo de servicios innovadores del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional. Desde este proyecto se ha podido desarrollar recorridos, tertulias, entrevistas, y recolección de imágenes fotográficas para la construcción de un archivo digital de fotografías sobre las comunas 8, 9 y 10 de la ciudad. En este proyecto se abordaron herramientas de la investigación cualitativa para el reconocimiento de los aspectos sociales y culturales de los barrios a partir de sus habitantes. Estas herramientas permitieron transitar el territorio con la memoria y, desde esta perspectiva, darle nuevas miradas y relatos al presente, a lo que hoy son las dinámicas barriales, sus habitantes y arquitecturas. Los recorridos por el territorio, las entrevistas, las tertulias y el intercambio de saberes fueron importantes para el proyecto, una información construida de manera colectiva y embriagada de sensibilidades, sentires, ideas y pensamientos propios de los habitantes de estos barrios. Así la memoria es el relato desde la relación sensible con el entorno, puesta en un escenario de conversación y de construcción con la palabra. También permitieron transitar la cotidianidad con la pregunta ¿qué somos? Esto ya expresa otra lectura; lo cotidiano se vuelve novedad y es ahí donde lo invisible se manifiesta y se transforma en una realidad problemática susceptible de ser reflexionada, indagada, mirada con otros ojos que cuestionan intentando dar forma a esas identidades que caracterizan ese colectivo de personas, habitantes de aquello que Milton Santos nombra como “espacio socialmente construido”, de poderes, conflictos, resistencias y luchas: el territorio. Las tertulias permitieron el encuentro acogedor. La memoria puesta en debate, la memoria colectiva que se moldea a partir de los recuerdos y sensibilidades de muchos. La tertulia como espacio donde la participación de todos, se vuelve fundamental para construir un relato común, para sentirse parte de una historia que está en cada uno. Algunos relatos se contradicen, pero entre todos se construyó una manera de ver el territorio. El diálogo y la construcción con la palabra era el objetivo principal. El Viejo París, el porro y los demás referentes patrimoniales y significativos para los habitantes se manifestaron en las distintas experiencias y vivencias que aparecían en estas tertulias. Los relatos sobre cada uno de ellos

sirvieron de ruta para ir encontrando un paisaje de la memoria que se fue consolidando sobre el territorio. Los lugares de encuentro comunitario asociados a la cultura y la construcción de tejido social fueron lo que, en mayor medida, tomaron fuerza en este proyecto. Las entrevistas hicieron parte de una estrategia de memoria individual, donde la confianza fue fundamental para conocer historias de vida e historias orales de habitantes importantes del territorio por su labor comunitaria y su aporte al mejoramiento de la calidad de vida. Parte de estos habitantes lideraron procesos comunitarios alrededor de la participación ciudadana, desarrollaron procesos culturales, aportaron a la gestión de los servicios públicos en los barrios, etc. Estas entrevistas más que desarrollar cuestionarios de preguntas, fueron espacios de conversación basados en la confianza. A cada entrevistado se le solicitaba una fotografía, la cual fue el eje central de su relato y su aporte al proyecto. El proyecto propició espacios para el intercambio de saberes con los participantes. Este grupo hizo parte de una propuesta de talleres de introducción a la fotografía. El espacio, más que una estrategia de formación fue un lugar para el reconocimiento de saberes locales y la relación de estos con la fotografía, al tiempo que se vinculaba la memoria como un eje transversal en el reconocimiento de la cámara fotográfica, el territorio y el arte. Esta triada permitió el desarrollo de una propuesta de 14 talleres en los cuales se abordó la técnica fotográfica desde su historia y su impacto social; la exploración de dispositivos para comprender la fotografía y las posibilidades que aportaba a la lectura de contextos; la manifestación de imaginarios sobre el territorio y la apropiación de herramientas artísticas para una comprensión amplia de las memorias y la fotografía como objeto patrimonial.

De la mano de un equipo metodológico y operativo renovado, Revelando Barrios volvió a subir a los bordes y laderas de la 8 para reconocer los barrios, las historias, las dinámicas del territorio y los relatos de vida de niñas, niños y jóvenes que habitan estos lugares, con quienes se construyó un proceso de diálogo atravesado por la fotografía. Los barrios La Libertad, Trece de Noviembre y Las Estancias fueron los territorios que acogieron los talleres participativos permitiendo construir con los participantes, comprensiones del significado del barrio y el territorio; cartografías de los espacios a partir de la relación emocional con estos; recorridos y exposiciones fotográficas que dan cuenta de las historias vistas, percibidas y construidas alrededor del tejido social, la resignificación del conflicto y del ideal de vida. Aquí se reflejan nuevas comprensiones sobre el territorio, construcciones de memoria desde la mirada de la niñez, narraciones de la comuna 8 escritas a partir de imágenes, sueños, esperanzas y muchas cámaras que congelaron instantes significativos.

Lo que queda

Del proyecto queda un repositorio articulado al Sistema de información local del Parque Biblioteca León de Greiff, allí puede ser consultado por estudiantes, docentes, investigadores y curiosos. Este recoge la memoria fotográfica que tienen los habitantes de las comunas 8, 9 y 10 de Medellín sobre el proceso de transformación histórica de su territorio. También contamos con una exposición ubicada en la Sala “Mi Barrio” del Parque Biblioteca, que sintetiza fragmentos de memoria del territorio.

César Daniel Valencia, participante Revelando Barrios Las Estancias.

A continuación presentamos el acumulado del proyecto de fotografía social Revelando Barrios durante el 2017. Textos, imágenes y palabras que cuentan ese suceso que se vuelve mágico en el lente de las niñas, niños y jóvenes, denominado “vida cotidiana”.


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Revelando Barrios: encuadres de esperanza de “la 8”

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La fotografía ha sido un recurso y medio para identificar, visibilizar, contar y difundir las realidades de los territorios permitiendo que la esperanza sea el común denominador.

Paola Gutiérrez Pinto - paola.gutierrez.pinto@gmail.com Christian Roldán Álvarez - cdroldan1@gmail.com

Taller participativo barrio 13 de Noviembre

Exposición fotográfica barrio La Libertad

Los talleres participativos:

El taller, comprendido como espacio cooperativo y reflexivo, motivó la participación de niñas, niños y jóvenes, produciendo con ellos sentidos y visiones del territorio desde la imagen, tanto a nivel individual como grupal, posibilitando diversas formas de reconocer la realidad.

Los recorridos:

Cartagrafía corporal barrio Las Estancias

Las exposiciones:

Cierre y exposición fotográfica barrio Trece de Noviembre

Los barrios y sectores históricamente afectados por el conflicto armado y social de la comuna 8 son narrados homogéneamente por sectores de la sociedad que desconocen la diversidad de relatos de la vida que allí se teje. Como alternativa, la polifónica voz de las niñas, niños y jóvenes que habitan las periferias de la comuna se ha convertido en fotografías, corroborando que otro relato de sus barrios es posible desde sus miradas. Más que una resistencia a los relatos tradicionales, el proyecto nos ha ubicado en territorios donde la ilusión y el talento se unen de forma fecunda para dar luz a otros mundos posibles en los que caben muchos otros relatos, versiones y sueños de un mismo presente. Durante el 2017 se realizaron tres talleres de Revelando Barrios que itineraron por territorios como La Libertad, Trece de Noviembre y Las Estancias. En cada uno de estos barrios, durante cinco sesiones asistieron niños, niñas y jóvenes entre los 8 y 14 años con quienes, desde la metodología del diálogo de saberes, se

construyó un mapa del barrio, se compartieron conceptos básicos sobre fotografía social y se recorrió el barrio con cámara en mano para reconocer y resignificar los territorios habitados. El resultado de estas acciones es evidente en las fotografías y las reflexiones de los participantes. En lugar del tradicional discurso violento de sus territorios, con Revelando Barrios se crea la oportunidad de construir relatos de vida que proyectan los lugares y experiencias cotidianas en las que se construyen procesos de paz y convivencia, lugares de afirmación de la vida digna. Sus fotografías recrean historias sobre las realidades sociales y barriales. Nuevos rostros, esquinas, parques, historias que se vuelven imágenes, revelando otras formas de habitar un territorio, que expresan la mirada sensible y llena de esperanza de los niños, niñas y jóvenes sobre sus barrios: “para mí el barrio es un lugar pacífico y un espacio donde todos nos llevamos bien y nos ayudamos a nosotros mismos”, expresa Karen Urrego, del barrio

La construcción del recorrido se realiza a partir de un ejercicio de cartografía, basado inicialmente en el cuerpo de las niñas, niños y jóvenes como primer territorio, y se conectan los sentidos corporales (olfato, gusto, vista, tacto, oído) con las sensaciones percibidas a partir del territorio (barrio). Una vez trazado este mapa sensitivo se identifican lugares e historias específicas del barrio; a partir de esto se establece la ruta que guiará el recorrido. Los recorridos representan la posibilidad de romper con las fronteras invisibles y recuperar la unidad del territorio desde el ejercicio de transitar calles, caminos y sectores sin temor, retratar rostros y momentos cotidianos de las formas de vida en comunidad, y comenzar a compilar historias que se cuentan en fotografías.

Trece de Noviembre. Estos aprendizajes han sido compartidos en las exposiciones finales que se realizan en la última sesión de los talleres en cada barrio. Familiares, amigos y vecinos de los sectores se acercan a la muestra fotográfica construida desde la creatividad de quienes participaron en el proceso. Tanto a la comunidad como a nosotros, nos inspiran los sueños de las generaciones más nuevas, una versión no institucionalizada ni mediatizada del relato barrial. Porque a pesar de las condiciones de abandono estatal y de los grises que insisten en pintar estos barrios de dolor, persisten los colores de las fotografías de estos niños, niñas y jóvenes. En la trayectoria del proyecto se ha identificado la vivencia de problemáticas relacionadas con vulneraciones de los derechos, situaciones de riesgo de reclutamiento, historias relacionadas con el conflicto armado y las fronteras invisibles, violencia intrafamiliar, inseguridad alimentaria, revictimización por actos asociados al conflicto armado como con-

diciones de riesgo por desplazamiento, afectaciones por megaproyectos de transformación urbana, entre otros. En esta medida, el taller se convierte en una posibilidad para reconocer esas realidades contadas por los niños, niñas y jóvenes, y no por los adultos, asimismo para evidenciar el entramado de relaciones que ellos tejen en el territorio que habitan, propiciando una mirada más integral y aportando elementos de discusión sobre sus vidas y la realidad de los barrios en relación a sus derechos fundamentales. Con estos participantes y sus historias, desarrollamos la metodología estructurada a modo de talleres, recorridos y exposiciones. El reto para el 2018 de este proyecto, que ya cumple cuatro años de itinerar por los barrios de la comuna 8, es consolidar un proceso de semillero con participantes de las experiencias anteriores, de modo que se siga posibilitando la construcción del relato de la vida en los barrios, una narrativa plural de ese acontecimiento llamado cotidianidad.

Exposición fotográfica barrio La Libertad

Estos relatos plasmados en fotografías permiten redescubrir territorios, por eso se hace tan importante plantear un espacio de exhibición en los que circulen las fotografías, los relatos, las vivencias de las niñas, niños y jóvenes, generando así nuevos escenarios de diálogo planteados desde propuestas de museografía comunitaria en los que los participantes son los protagonistas de sus propios relatos, quienes también definen la manera de contarlos, plasmarlos y exhibirlos. La exhibición abre una puerta al reconocimiento y activación de una mejor comunicación en las familias, fortalece la identidad de las comunidades y fomenta un canal de diálogo y reflexión con la ciudadanía.

Recorrido territorial barrio Las Estancias

Recorrido territorial barrio Trece de Noviembre


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en Las Estancias

Memorias del presente Reportero: Juan Pablo Gallego

Reportero: Juan Pablo Guerra

La memoria no solo es construida a través de los adultos, también a partir del presente coyuntural que viven niños, niñas y jóvenes; ellos construyen la memoria a través de cosas tan simples y sinceras como un gatico jugando, una abeja posada en una flor, el señor que vende mangos afuera de la escuela. Reportera: María Fernanda Agudelo

Reportero: Santiago Zuluaga Katherin Sánchez Ríos katherin.sanchez@udea.edu.co

Las Estancias es uno de los barrios más antiguos de la comuna 8, se caracteriza por la presencia de espacios verdes, desde los balcones y las ventanas se divisan árboles, flores y pájaros. Dentro del barrio se construyen relatos que, ligados al territorio, cuentan un sin número de circunstancias particulares que ayudan a crear memoria dentro de un lugar marcado por el cambio constante. La mayoría de las familias provienen de otras regiones de donde fueron desterradas y despojadas por causa del conflicto armado, por lo tanto, hay una gran diversidad étnica y cultural. El desplazamiento del campo a la ciudad y las pocas oportunidades trajeron consigo nuevas dinámicas. Se puede decir que, una de ellas es la consolidación de grupos armados en el barrio, los cuales, la mayoría de veces, buscaban poseer el monopolio de sus actividades ilegales, afectando la calidad de

vida de los habitantes, conduciendo a las familias de nuevo a revivir el desplazamiento, pero esta vez intraurbano. El Estado solo es visible a través de obras de infraestructura que no alcanzan a suplir las necesidades de los habitantes del barrio Las Estancias, este abandono estatal es uno de los factores que facilita el conflicto. Con todo esto, la comunidad, en especial los niños, niñas y jóvenes construyen su memoria colectiva y social. Mi experiencia como facilitadora en el proyecto de fotografía social Revelando Barrios, fue una enseñanza: la memoria no solo es construida a través de los adultos sino también a partir del presente coyuntural que viven niños, niñas y jóvenes. Espacios que, para los familiares, amigos y vecinos de los participantes de los talleres, eran violentos, para los segundos, eran de diversión, alegría y amor. Los participantes construían la memoria a través de cosas tan simples y sinceras como un gatico jugando, una abeja posada en una flor, el señor que vende mangos afuera de la escuela. Todo esto desde su cotidianidad. A través de la fotografía lograron ver con otros ojos sus territorios.

Reportero: César Daniel Higuita


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“Aprendí a ver lo que antes veía como algo común y sin sentido a verlo con otros ojos, a ver que cada barrio tiene su historia”

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“Me alegra que los vecinos sean buena onda, me alegra conocer personas”

Alejandro Ruiz

Yuliana Holguín

“Lo que no me gusta de mi barrio son los choques, la violencia, la muerte por los carros, las peleas, la contaminación y la pobreza”

Los niños y niñas de

Leidi Juliana Ruiz

“El barrio para mí es como una casa, es como un paraíso enorme” Miguel Ángel Higuita

“Salgo a disfrutar de todo lo que tiene nuestro barrio, por su hermosura y la cantidad de gente que tiene amable y amorosa” Yuliet Dahiana Santamaría

“Mi barrio es un mundo” Henry Giovanni Ramírez

“Para mí el barrio es un lugar pacífico y un espacio donde todos nos llevamos bien y nos ayudamos a nosotros mismos” Karen Urrego

“Para mí el barrio es un lugar donde hay comunidad, donde hay casas. En otras palabras, es un lugar donde hay vidas” Daniel Jaramillo

“Lo que más me gusto de Revelando Barrios fue conocer cosas que no sabía de la fotografía, tomar fotos, los ángulos. No conocía mi barrio tanto como ahora lo conozco por los recorridos. Con las fotos pude ver los colores, las personas, la felicidad, la alegría, a veces tristeza, eso fue muy bueno para mi” Valentina Acevedo

“El barrio es donde está el colegio y la familia. Es diversión, es tristeza” Johan Esteban Echavarria

“Lo que hago en el barrio es caminar, ir a la cancha, jugar y divertirme” Jeferson Dario Torres

“El barrio es el lugar en el cual me crié, crecí y me formé como la persona que soy ahora” Diego Alejandro Arias

“Lo que me entristece de mi barrio es el consumo de marihuana y cocaína, la contaminación, etc.” Luis Fernando Ballesteros


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en el Trece de Noviembre

La posibilidad de pensarse el barrio Danilo Montes Velásquez danilomontes13@gmail.com

Reportero: Jhoan Esteban Torres

Reportero: Miguel Stiven Cárdenas

El teatro fue un recurso para trabajar los conceptos de la fotografía, esta estrategia implicó un aprendizaje, no desde un punto de vista tradicional sino desde elementos lúdicos que requerían una participación constante del cuerpo y una buena dosis de imaginación.

Reportero: Miguel Stiven Cárdenas

Reportero: Sergio Osorio

Por fuera de toda planeación el Trece de Noviembre, como muchos otros barrios de la comuna 8, fue construido al calor de convite y del esfuerzo comunitario. Las condiciones adversas de toda índole no fueron impedimento para que gente humilde y trabajadora decidiera habitar estas empinadas laderas que componen el cerro Pan de Azúcar. El Trece de Noviembre se ha convertido en un referente turístico de la ciudad gracias al macro proyecto Jardín Circunvalar: escenarios deportivos, parques infantiles, ciclovía y senderos ecológicos, están concebidos desde la Administración Municipal para el encuentro entre lo urbano y lo rural. Aunque son innegables los beneficios que ha traído consigo esta mega obra, es claro que en la cotidianidad del barrio aún persisten serios problemas en materia de servicios básicos para la vida digna. Esta carencia no ha impedido la formulación y desarrollo en el barrio de proyectos de vida a largo plazo, por el contrario es común ver en sus habitantes y especial en los niños un amplio sentido de pertenencia y orgullo frente al territorio que habitan. En este sentido, Revelando Barrios encontró en el Trece, un lugar propicio para desarrollar los talleres de fotografía social, el barrio cuenta con una diversidad de procesos que se gestan en el Telecentro, además tiene líderes y procesos comunitarios consolidados a través del tiempo.

Este taller, a diferencia de otros, contó con una presencia significativa de jóvenes que dinamizaron los espacios y fueron guías importantes para los niños y las niñas. El teatro fue un recurso para trabajar los conceptos de la fotografía (planos, ángulos y encuadres), esta estrategia im-

plicó un aprendizaje, no desde un punto de vista tradicional sino desde elementos lúdicos que requerían una participación constante del cuerpo y una buena dosis de imaginación, siendo estos elementos los mejores aliados a la hora de construir conocimiento y pensarse el barrio.

En términos personales, los talleres en el Trece me permitieron afianzar la amistad que venía construyendo con los compañeros de Revelando, además de generar nuevos vínculos y habitar nuevos territorios, pero lo más importante fue reafirmar el trabajo con la comunidad.

Reportero: Alejandro Arias

Reportero: Miguel Ángel Higuita

Reportera: Karen Urrego

Reportero: Henry Ramírez

Reportera: Manuela Holguín

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en La Libertad

Redescubrir el territorio Libardo Andrés Agudelo Gallego libardoandres10@gmail.com

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Revelando Barrios no solo nos permitió a nosotros, sino a los padres, líderes y vecinos de La Libertad conocer estas realidades a partir de las fotografías que cada niño y niña hizo, a partir de los mapas del barrio que elaboraron y a partir de sus voces, rara vez escuchadas con tanta atención. Reportera: Valentina Acevedo

Reportera: Eli Jhoana Gamboa

Reportera: Karol Dayana Molinares

La Libertad es un barrio de la comuna 8, ubicado entre Pinares de Oriente, Sol de Oriente y Villatina, allí, en medio de casas apiladas, callejones estrechos y escaleras empinadas realizamos el tercer taller de Revelando Barrios del año 2017. Entre 15 y 20 niños y niñas hicieron parte del redescubrimiento de un barrio que combina la falta de acceso al agua potable y saneamiento básico, viviendas en cartón, tablas y desconectadas de electricidad, niños con problemas de nutrición, maltrato, trabajo infantil; entre otras situaciones que parecen no contrastar del todo con el agua que votan los chorros de la UVA La Libertad, ubicada en la Calle 57 #17B-50, exhibida tan sólo a tres cuadras de la UVA Sol de Oriente que costó

Reportero: José David Gamboa

16 mil millones de pesos y queda cerca del Ecoparque Las Tinajas y del Jardín Circunvalar. Los niños y niñas, lejos de las rimbombantes obras -que por cierto tienen menos de 8 años de inauguradas y tienen problemas de infraestructura- nos llevaron por calles ubicadas de forma irregular sobre la montaña, nos mostraron sus personajes: la señora que vende arepas hechas en un fogón de leña improvisado bajo latas de zinc, el muchacho que tiene un perro Pastor Collie y que es admirado por todos, los amiguitos del colegio, los indígenas que se juntan en la UVA a merced de una sesión de evangelización, el señor negro de la tienda que tiene el pelo y la barba tinturados de rubio, entre otros.

Reportera: Sara Nicol Arango Torres

También nos dejaron sus historias, historias que narran a niños cuidando niños, a niños que van y vienen de internados, que son llevados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y retornados una y otra vez, de niños que trabajan para ayudar a sus padres. Revelando Barrios no solo nos permitió a nosotros, sino a los padres, líderes y vecinos de La Libertad conocer estas realidades a partir de las fotografías que cada niño y niña hizo, a partir de los mapas del barrio que elaboraron y a partir de sus voces, rara vez escuchadas con tanta atención. Ellos, de forma abierta y tranquila nos dejaron ver un barrio que, pese a la millonaria inversión estatal, no mejoró las condiciones básicas para sus habitantes.

Reportera: Valentina Acevedo

Reportero: Samuel Arango Torres

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Otra mirada La experiencia como facilitador de Revelando Barrios Christian Roldán Álvarez cdroldan1@gmail.com

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De la memoria del conflicto a las memorias en diálogo

Todo el proceso que he tenido en Revelando Barrios, se condensa en las personas, se condensa en cada niño y niña que, con sus perspectivas, con sus miradas y con sus historias, me motivan, me conmueven y me cuestionan.

Recorrido fotográfico barrio Las Estancias

Taller participativo barrio Trece de Noviembre

Al llegar a Ciudad Comuna incitado por una investigación de la universidad sobre el proyecto Revelando Barrios, tenía cierta mirada escéptica hacia los procesos comunitarios y la incidencia que podrían alcanzar. Mi primer acercamiento fue más por compromisos y fines académicos. A pesar de eso, junto con dos compañeros de la universidad, Katty y Danilo, encontramos en Ciudad Comuna un espacio amigable y divertido que nos abrió las puertas a la participación y por diversas razones (en mi caso, cierta curiosidad) aceptamos sin la idea real de lo que significaba, de la dimensión que tenía y el impacto que nos generaría. Luego de un año de hacer parte de este grupo, encuentro múltiples elementos, aportes, experiencias,

realidades, amistades, que me han construido de manera amena el 2017 y el inicio de 2018. Lo que se ha convertido este espacio, este equipo, resulta un poco complejo de explicar, en especial, porque no alcanzo a dar cuenta del acumulado y del lugar en que lo ubico. Sin embargo, me vienen pensamientos inmediatos de lo que ha significado mi participación en Revelando Barrios estos últimos meses. Encuentro un sentimiento de agrado por el trabajo con la comunidad, en especial con las actividades en las que participaron jóvenes, niños y niñas. Considero que han sido espacios pensados, en los cuales se gestan posibilidades y opciones de realizar algo diferente al deber ser del día a día del barrio popular que,

con escasos recursos económicos, cuenta con inmenso potencial humano y gran sensibilidad no fomentada y mucho menos apoyada, la mayoría de las veces. En ese sentido, en Revelando Barrios se enriquece y edifica mi perspectiva sobre la niñez. Recorrer el barrio junto a ellas, ellos y el equipo me ha despertado mayor interés en las formas y dinámicas en las que me desenvuelvo, me han permitido ver y ahora logro mirarlo de manera diferente, quizás, realmente veo el barrio. La experiencia en Revelando Barrios ha traído a la práctica un proceso de coherencia, de pertinencia e incidencia convertido en un hacer mucho más representativo y profundo que un querer y eso me mueve. Todo lo anterior, todo el proceso que he tenido en Revelando Barrios, se condensa en las personas, se condensa en cada niño y niña que, con sus perspectivas, con sus miradas y con sus historias, me motivan, me conmueven y me cuestionan; se condensan en el equipo de trabajo, en Libardo, Katty, Alba, Gicela, Paola, Danilo, María, Susana, Sara y Heidy. Ellos han hecho de este espacio un lugar ameno, en el cual las obligaciones del día a día se desplazan a un segundo plano. Compartir con este equipo ha logrado que el tiempo se perciba de forma rápida, lo cual sin duda alguna, es indicador de satisfacción. Dialogar con todos y cada uno me ha mostrado una diversidad de pensamiento y de cualidades que se conjugan de manera productiva en las reuniones y en los talleres, tomo todo eso como aporte para mi vida. Ciudad Comuna es un lugar en el que convergen personas y procesos que dan clara indicación de un agenciamiento de transformación desde lo individual y lo colectivo. He conocido personas que luchan por la dignidad y por la integridad del ser humano, así como organizaciones que se la juegan por otras cosas, otras posibilidades. En definitiva, soy otra mirada en comparación con el Christian que llegó por primera vez a la Corporación. Con lo bueno y lo malo he construido desde la experiencia, una forma de concebir la vida y de actuar frente y para el otro. He vivido con alegría el trabajar con la comunidad y he sentido satisfacción con los resultados. He percibido que puedo aportar y apoyar en proyectos en conjunto. He aprendido a dejar un poco de lado los prejuicios. He compartido con personas muy valiosas e interesantes de las cuales siempre hay que aprender sin importar la edad o de dónde vengan. Este proceso es ese encuentro afortunado de sujetos y el alcance de esa unión. Vengo a Revelando Barrios, a Ciudad Comuna, sin pedir nada, sin esperar nada y me llevo algo muy grande y con incalculable valor.

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Leonardo Jiménez García leojiga@gmail.com

No existe una dominante y exclusiva narración, aunque el meta-relato hegemónico pretenda imponerla. Por ende no existe una memoria, coexisten las memorias. Las hay silenciosas, discretas, marginales, contestatarias, transgresoras, resistentes, desapercibidas. Ante tal riqueza y posibilidad de re-conocernos desde múltiples lugares y sentidos de la memoria, tenemos la responsabilidad ética, política e histórica de destituir el poder del relato dominante, representado en la narración patriarcal, y re-constituir el valor de las memorias situadas o las memorias locales; relatos vivos que circulan y se expresan en las voces de comunidades urbanas y rurales, que en muchas regiones de Colombia se organizan para producir un cambio, transitando del terror a la esperanza. Es este escenario de optimismo con el que debemos afrontar el escenario del post-acuerdo. De distintas maneras, en ámbitos académicos y comunitarios, se han nombrado los procesos que en diferentes rincones de Colombia han trabajado por déca-

das en la construcción de la paz y la preservación de las memorias: comunidades de base, movimientos sociales, organizaciones comunitarias, procesos de resistencia, comunidades de paz, comunidades empoderadas, instituciones locales para la paz, entre otras (Jefferson, 2015); sin la existencia y movilización permanente de todas estas comunidades que han resistido a la guerra desde iniciativas de convivencia y no violencia, hoy no sería posible reconocer su enorme potencial y las profundas transformaciones generadas como alternativas de paz. Recuperar las memorias de experiencias de arraigo y reivindicación de la vida desde los territorios, se convierte en un reto fundamental al cual apuntar en el momento político que vive el país. Nos asiste una urgente actuación en las memorias del presente, o me-

jor en su decisivo y vulnerable presente, ya que sólo en la autonarración de los sujetos y comunidades es posible establecer un derecho pleno a la memoria. Situando los diálogos de paz y el fin del conflicto entre el Estado Colombiano y las Farc-EP1 como la memoria del presente, es necesario que tanto las organizaciones de la sociedad civil como los sujetos y comunidades que han sido víctimas -del incruento y prolongado conflicto- se asuman como narradores autónomos de este nuevo presente, por ende coproductores de las memorias de las situaciones y afectaciones generadas por la guerra, y las historias de resistencia pacífica y movilización social que aportaron a la superación del conflicto armado (Jiménez, 2015, pp. 35-42). Reconstruir y preservar las memorias de las iniciativas de paz en medio del conflicto, en clave retrospectiva, es una labor fundamental para tejer una narración y un legado diferente del presente y para las futuras generaciones, que no esté permeado por las historias de vencedores y vencidos. Solo desde la exaltación y recuperación de las memorias locales podemos reivindicar y cuestionar la hegemonía de los relatos oficiales; es decir, cuestionar y desenmascarar las hetero-narra-


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para respaldar los procesos de paz en Colombia e implementar estrategias para contribuir a la convivencia pacífica en los entornos comunitarios. - Promover escenarios de diálogo de saberes para la reconstrucción y apropiación social de la memoria en los territorios, la visibilización de experiencias de convivencia y resistencia no violenta. - Fortalecer espacios de articulación política y movilización social que potencien la incidencia de organizaciones y procesos sociales en la construcción de agendas y políticas públicas para Medellín sobre memorias, territorios y construcción de paz. - Posicionar las iniciativas comunitarias de memoria y construcción de paz en escenarios locales y municipales mediante estrategias de comunicación y opinión pública. El escenario de diálogo promovido por MED reivindica la construcción de referentes y conceptualizaciones sobre la memoria que emergen de los saberes y las experiencias vivenciales desarrolladas por las organizaciones sociales en los territorios, desmarcándose de esta forma de las visiones hegemónicas que generalmente marginan y desconocen las reflexiones con sentido local. El último manifiesto de reflexión sobre la memoria construido por el proceso en el año 2016, llama la atención sobre la importancia de promover el reconocimiento de nociones emergentes aún no visibles en la agenda nacional de construcción de paz, destacándose los conceptos de paces plurales, paces desde el barrio, memorias localizadas, y acuerdos desde el barrio, reconociendo los siguientes ámbitos para la construcción de la memoria local6: La memoria como acción de resistencia: reivindicaciones de la memoria como proceso y forma de lucha comunitaria, como alternativa para la construcción de identidad y arraigo territorial, abarcando infinidad

Si la guerra ha tenido como consecuencia la naturalización de la violencia como única vía para la superación de los conflictos políticos y las diferencias; la memoria podría representar en nuestro presente un llamado a la recuperación de la sensibilidad y la resignificación de la palabra legado.

ciones y teatralizaciones mediáticas sobre la guerra y la paz, sobre el pasado, el presente y el futuro de Colombia. Por esta razón desde los ámbitos académicos y del activismo comunitario, es necesario potenciar la reivindicación de las memorias transformadoras (Jefferson, 2015) para trascender los escenarios de dolor, y posicionar los relatos que constituyen la identidad y las construcciones subjetivas, pedagógicas y sociales de las comunidades locales que construyen paz desde lo que hacen en sus territorios. Como ciudadanía, debemos resistirnos a aceptar que nuestro único legado histórico sea la guerra y sus múltiples secuelas. Es preciso el compromiso con la construcción en el presente de una cultura del recuerdo que nos permita elaborar herramientas autonarrativas críticas y metodologías biodegradables (Gutiérrez, 2015) orientadas a: - Aportar a la construcción de un presente de esperanza desde la construcción de retrospectivas de paz, recuperando las memorias y narraciones de comunidades y procesos sociales que en medio de la guerra y la confrontación armada lograron mantenerse dignas, salvar vidas, preservar tejidos sociales y organizativos desde procesos culturales, participativos y de convivencia social en territorios rurales y urbanos, en las grandes ciudades y en pequeñas localidades. - Debatir las nociones académicas, epistemológicas y hegemónicas de la memoria. No existen fórmulas y métodos únicos para construir las memorias, no hay expertos y empíricos. La memoria es subjetiva, sensible, es un proceso de construcción de identidades, por ende cada cultura y cada comunidad puede apropiarla, recrearla y preservarla de acuerdo a sus visiones y maneras de producirla. - Tejer puentes entre actores académicos, institucionales y comunitarios que permitan dimensionar la memoria como un campo de construcción de sentido y de conocimientos desde el diálogo de saberes. Una forma de entender y acometer preventivamente la memoria como un asunto de justicia con los presentes usurpados, un compromiso con la justicia cognitiva (De Sousa Santos, 2015). Toda definición o clasificación de la memoria es imposible. Más bien, tendríamos que aplicarnos a in-

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definirla. Al definirla, la clasificamos con violencia. Clasificarla significa el desmantelamiento del pasado por un voraz presente en el que las voces locales son silenciadas, y los relatos globales se masifican. Cuando las comunidades se narran a sí mismas se nombran, cuando se nombran se reconocen, y al reconocerse construyen su propia identidad. Por eso el acercamiento a los procesos de memoria desde un punto de vista epistemológico, debe incorporar planteamientos éticos, y de reconocimiento de las relaciones horizontales entre los sujetos y las comunidades. La experiencia de la plataforma Memorias en Diálogo (MED)2 de la ciudad de Medellín, es una iniciativa que vale la pena destacar para profundizar esta reflexión sobre las memorias transformadoras que se instalan en una resistencia política a las nociones hegemónicas construidas alrededor de la memoria, veamos algunas características de este proceso. Memorias en Diálogo es un escenario de trabajo colaborativo que surgió en el 2014 en Medellín, con el interés de erigirse como una plataforma de trabajo colaborativo, orientada a la generación de acciones tendientes a la construcción de memorias locales3 y el fortalecimiento de iniciativas de paz en las comunas 1, 6, 8 y 13 de la ciudad. El proceso de MED está integrado por la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ-YMCA), la Corporación Con-Vivamos, la Corporación Picacho con Futuro, la Corporación Pulp Movies, y la Corporación para la Comunicación Ciudad Comuna, todas estas organizaciones comparten un profundo arraigo por los territorios, y constituyen un legado de procesos sociales y comunitarios que han aportado a la generación de tejido social en sus comunidades. Desde el 2014 el proceso de MED se ha fortalecido y enriquecido con la amplia experiencia de las organizaciones promotoras de la articulación en los temas de memoria, derechos humanos, territorio y participación. Se ha logrado consolidar una agenda para el desarrollo de acciones territoriales orientadas a la formación sociopolítica, la construcción de conocimiento y la movilización de las comunidades a partir de tres ejes temáticos: El primero se refiere a las Memorias del Territorio, allí se proponen ejercicios para la recuperación de relatos sobre el poblamiento urbano, el origen y conso-

lidación de los procesos de organización comunitaria y la construcción de los barrios. El segundo, Memorias de Convivencia y Construcción de Paz, pretende evidenciar y fortalecer las iniciativas emprendidas por las comunidades y organizaciones para tramitar conflictos y crear condiciones para la paz en los territorios. Finalmente, se plantea el eje de Memorias de Resistencias No Violentas con el fin de visibilizar las acciones emprendidas por los diferentes grupos poblacionales para enfrentar las dinámicas de conflicto armado en los territorios y avanzar en la exigibilidad de condiciones de vida digna para las comunidades desde la defensa de reivindicaciones legítimas como el derecho al territorio y la equidad. Como articulación comunitaria, el proceso ha promovido espacios de formación sociopolítica desde una amplia, diversa e incluyente agenda de actividades de convocatoria abierta a las comunidades a través de talleres participativos, cine foros e intercambio de experiencias; de igual manera, se han promovido estrategias de movilización comunitaria que buscan tejer el diálogo de saberes y avanzar en la construcción de memorias desde los territorios con asambleas comunitarias, recorridos territoriales, diálogos intersectoriales y festivales comunitarios de memoria. Memorias en Diálogo ha creído en el poder de la creación y las narrativas incluyentes, aportando al desarrollo de procesos de creación y generación de conocimiento que articulen diversas expresiones estéticas juveniles y dispositivos de memoria, destacándose en el proceso la realización de museografías de memoria comunitaria, videoclips, cartillas pedagógicas y cartografías sociales sobre procesos de memoria y resistencia en los territorios4 . Las acciones promovidas por la articulación de MED entre los años 2014 al 2016, permitieron la consolidación de una “agenda comunitaria de memoria y construcción de paz” que busca fortalecer y posicionar en el escenario nacional las acciones desarrolladas por las organizaciones sociales y comunitarias, para contribuir al propósito de la convivencia pacífica y la paz en las comunidades. Los retos fundamentales que señala esta agenda política 5 son: - Construcción de propuestas desde los territorios

de sentidos reivindicativos, en los que se reconocen y abrazan las luchas por las memorias de las víctimas de la guerra, las memorias de los movimientos por la dignidad, las memorias que nos ayudan a tejer los hilos des-tejidos por las violencias, las memorias de la organización comunitaria que aportaron a la construcción autogestionada de los barrios. La memoria como construcción retrospectiva: la memoria se construye con la gente, es una retrospectiva de la paz encarnada en personas y procesos que generaron verdaderas alternativas de convivencia en medio de la guerra en los barrios, la memoria es itinerante, pero también es localizada, tiene arraigos, raíces históricas que no pueden ser invisibilizadas por los nuevos relatos de la paz. La memoria como narrativa social: la memoria es la voz de las comunidades, su propia narración. Representa la diversidad y heterogeneidad de los relatos desde los cuales se documenta el sentido y el valor histórico de las luchas sociales. Por eso la recuperación de la memoria requiere la participación y el reconocimiento de grupos y sujetos que hacen memoria desde contextos diferentes. La memoria es en la actualidad un escenario de disputa, de tensiones, porque hay intereses políticos mezquinos que solo pretenden imponer un único relato. Los actores territoriales resisten al poder del gran relato desde los saberes locales, interpelando las narraciones hegemónicas a partir de la creatividad, apropiando múltiples dispositivos y formatos para poner en circulación la memoria, para que fluya y se propague. El derecho a la memoria: se reivindica el derecho a hacer memoria, a reconocer los aportes como organizaciones y procesos sociales para la transformación de la realidad de los territorios y para construir condiciones de equidad y justicia en las comunidades, no desde

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discursos de paz sino, desde experiencias de vida, de unidad y de trabajo articulado con los movimientos comunitarios de base. La construcción de la dimensión simbólica de la memoria: desde las reflexiones sobre la memoria, pretende incidir en la transformación de los símbolos de la guerra. Allí donde surgen procesos fuertes de construcción de memorias, las comunidades encuentran fortaleza para rechazar la guerra y el accionar de los grupos armados. La memoria incide positivamente en la construcción de imaginarios sociales que contribuyen a instaurar nuevas subjetividades, las cuales desestimen las prácticas violentas y potencien la solidaridad y el afecto, proponiendo escenarios de esperanza para el porvenir. En la actualidad, la articulación de MED busca contribuir al fortalecimiento de las iniciativas y dinámicas de construcción de paz y memoria de las comunas de Medellín, mediante la generación de un escenario multisectorial de diálogo, formación y creación que vincule a representantes de organizaciones comunitarias, víctimas, colectivos artísticos, actores políticos y académicos. En este camino de construcción de las memorias de nuestro presente, y de recuperación de las memorias locales en medio del conflicto social y armado colombiano, y en el escenario de esperanza que nos plantea el post-acuerdo, nos asisten más preguntas que claridades, dejándonos como reto un arduo camino, en pro de la construcción de autonarraciones situadas, en el cual tendremos que trabajar para producir sentido y reflexión con relación a estas preguntas: ¿cómo preservar las memorias?, ¿qué memorias hay que preservar?, ¿para qué, para quién preservarlas?, ¿para sus desinteresados protagonistas?, ¿para nuestros museos y exhibicionistas? El reto es inmenso, pero apasionante.

Bibliografía y referencias bibliográficas

1. Hoy constituido en Movimiento Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

- Mitchel, C y Ramírez S (2003) Las comunidades Locales de paz en Colombia. Una comparación inicial de tres casos. Redepaz. Colombia.

2. Plataforma de diálogo y circulación de metodologías y narrativas de memoria para la construcción de paz en Medellín, fundada en el 2014. En este texto, para efectos de facilidad en escritura y lectura se denomina con las siglas MED (Memorias en Diálogo).

- De Sousa Santos, B (2015): Ecología de Saberes. Ensayo publicado Editorial Diatriba. Perú. - García, G (2009): Exomemorias y Culturas del Recuerdo, Universidad de Sevilla: USC. - Gutiérrez, A (2012): Otra Memoria es Posible: La Crujía editores. Buenos Aires-Argentina. - Jiménez, G (2015): Memorias en Diálogo. Diálogos y circulación de memorias para la construcción de paz en Medellín. Centro de Recursos en Memoria. Museo de la Memoria. Medellín. - Jaramillo, J (2015): La importancia de las memorias en Colombia. Breve balance de una década de apuestas y retos para el porvenir. Colombia. - Jaramillo, J (2015) Ciencias sociales, construcción de paz y memorias transformadoras en Colombia. Provocaciones y desafíos. Ponencia presentada en I Encuentro Internacional y el VI Institucional sobre Tendencias en Investigación en Ciencias Sociales y Trabajo Social, Reflexiones en torno a la Paz. Fundación Universitaria Unimonserrate, 22, 23 y 24 de abril de 2015, Bogotá.

3. Se reconocen como memorias locales aquellas construcciones históricas de memoria que aportan a la recuperación de relatos, vivencias y procesos enmarcados en la recuperación de los legados inmateriales de barrios y comunas de Medellín, generalmente asociados a la construcción solidaria de los territorios, los procesos de organización y movilización social y la defensa de los derechos humanos. 4. Ver cortometraje documental: Narrativas de Memoria - Año 2015: https://www. youtube.com/watch?v=hJlZselYSvk 5. Manifiesto final de la agenda política del proceso de Memorias en Diálogo realizado en la asamblea comunitaria de memoria en noviembre del 2016. 6. Retoma elementos del manifiesto por las memorias comunitarias realizado por el proceso de Memorias en Diálogo en noviembre del 2016.


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Festival de las Memorias Comunitarias en Las Estancias Leonardo Jiménez García - leojiga@gmail.com Maria Bruna Malcangi - mariabrunamalcangi@gmail.com

Como un valioso aporte desde la organización en este reto histórico de construir memorias en comunidad, realizamos el pasado 17 y 18 de noviembre el Segundo Festival de las Memorias Comunitarias. En esta versión pusimos el énfasis en las narrativas y metodologías para la producción de memorias de cara a profundizar las reflexiones sobre el derecho al territorio y la construcción de las paces territoriales.

Un aporte a la recuperación de las memorias locales

Ciudad Comuna reconoce en las memorias comunitarias una alternativa fundamental para aportar a la construcción de las identidades sociales, culturales e históricas que le dan sentido al territorio. Por esta razón desde el 2009 caminamos los barrios de la comuna 8 procurando que nuestros medios de comunicación y nuestros procesos educativos aporten a la construcción de relatos y experiencias que garanticen la recuperación y preservación de nuestros legados comunitarios (nuestras memorias). Con más de 60 ediciones producidas del periódico Visión 81 , logramos construir un invaluable acumulado periodístico de las voces, historias, realidades y procesos sociales que constituyen la vida

política del territorio de la comuna 8 de una década . Con más de 30 producciones documentales, logramos consolidar la propuesta metodológica del Documental Social Participativo (DSP) como alternativa para construir lecturas críticas sobre las realidades de los territorios y destacar las posibilidades de organización social, movilización y participación, que han tejido una historia de la resistencia pacífica de nuestras comunidades a los poderes de dominación y opresión. Desde la propuesta radial Voces de la 8, hemos recuperado la riqueza de la diversidad cultural de las comunidades y hemos logrado expandir, a través de múltiples formatos radiales, las voces de los habitantes de la comuna 8 comprometidos con el cambio social en sus comunidades. Nuestra convicción en el profundo valor de la memoria nos animó a explorar posibilidades para desarrollar procesos de reflexión sobre la misma en nuestras experiencias de educación popular. Des-

de el 20142 se vinculó la memoria como un eje central del componente de investigación de la Escuela de Comunicación Comunitaria, logrando que muchos jóvenes asumieran como tema de investigación reflexiones sobre la memoria de sus territorios. Los semilleros itinerantes de fotografía social promovidos desde el proyecto Revelando Barrios han tenido como propósito trabajar con niñas y niños de nuestros barrios la construcción de relatos cotidianos de su entorno social, que permitan abordar lecturas sobre la memoria del presente, desde su propia manera de leer la realidad. A partir del año 2014 hasta la fecha más de 400 niñas y niños de la comuna 8 han tenido la posibilidad de hacer memoria de sus territorios desde la fotografía. Desde el 2013 incorporamos a nuestra organización un escenario de formación y participación a través de la metodología de la Cartografía Social Crítica, la cual ha servido de recurso para construir la memoria viva de muchos barrios de la comuna ricos en relatos de movilización, participación, organización social y dinámicas culturales, que han sido invisibilizados por las lógicas de la planeación territorial vertical. La labor de esta experiencia de participación desde la cartografía social que hoy se consolida en Ciudad Comuna como el Activatorio de Memoria y Territorio, ha aportado a la visibilización y reconocimiento social de todos los barrios que aún siguen excluidos del

mapa político-institucional 3 de Medellín. Con la consolidación de la iniciativa de Memorias en Diálogo4 , desde el 2014 hemos constituido una plataforma colaborativa para promover intercambios de experiencias, metodologías y generar diálogos de saberes en pro de la memoria de los territorios con organizaciones de las comunas 1, 6, 8 y 13 de la ciudad. Como un valioso aporte desde la organización en este reto histórico de construir memorias en comunidad, realizamos el pasado 17 y 18 de noviembre el Segundo Festival de las Memorias Comunitarias5. En esta versión pusimos el énfasis en las narrativas y metodologías para la producción de memorias de cara a profundizar las reflexiones sobre el derecho al territorio y la construcción de las paces territoriales. Quisimos hacer énfasis en la reflexión sobre las metodologías con las que estamos asumiendo el reto de hacer memoria con las comunidades, las formas en las que abordamos las reflexiones sobre el sentido y el valor social y político de las mismas. Con el ánimo de reconocer la importancia del momento político que vive Colombia con los procesos de paz y el escenario del post-acuerdo, enfatizamos en la reflexión sobre las memorias locales y la paz territorial. En dos días de programación pudimos acercarnos a diversas comprensiones sobre la memoria, la construcción de paz y las formas de hacer memoria desde

talleres participativos, muestra de documentales y conversatorios que contaron con la participación de un público intergeneracional, en el que se destacó la participación de los integrantes de los procesos sociales de Ciudad Comuna, representantes de organizaciones amigas e integrantes de colectivos y procesos sociales de la centralidad del barrio Las Estancias. El Festival se promovió como un espacio de diálogo intergeneracional en el cual los participantes pudieron compartir sus visiones y reflexiones sobre la memoria, la apropiación y significados de esta desde el territorio e intercambiar ideas y recursos metodológicos y narrativos para la producción de memorias locales, haciendo visible la articulación entre la comunicación popular y las metodologías colaborativas como estrategia para fomentar procesos de recuperación de la memoria en el territorio.

EL desarrollo de la agenda del Festival

En esta versión del Festival de las Memorias Comunitarias se realizó un ciclo de dos talleres de cartografía social en los que se trabajaron diferentes metodologías. En el primer taller, en alianza con el Instituto de Urbanismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, se socializó e introdujo la metodología de construcción de imaginarios del progreso urbano desde la Foto Elucidación (construcción de visiones del territorio desde la elaboración y posterior socialización de fotografías análogas). Y en el segundo taller se implementó la metodología de archivos vivos para producir conexiones afectivas con el territorio desde el compartir de nuestros álbumes foto-

gráficos personales y familiares. Ciudad Comuna articuló a la agenda del festival un taller de Revelando Barrios en el que participaron niños destacados de este proceso, integrantes de la Escuela de Comunicación Comunitaria y amigos de otras organizaciones. En el taller se pudo compartir con los participantes algunas nociones sobre cartografía social, los conceptos básicos de la fotografía y una práctica fotográfica en un recorrido por el barrio Las Estancias. También se vinculó a la programación la realización de un Círculo de Sentido6 sobre el tema de paz. Este espacio asambleario de construcción de reflexiones le permitió a los integrantes de Ciudad Comuna abordar la reflexión sobre paz desde diversas perspectivas, explorando las nociones hegemónicas que han representado el paradigma dominante y las nuevas comprensiones sobre la paz que abarcan dimensiones más territoriales, organizativas y subjetivas sobre el tema. El Cine Club Pulp Movies también se vinculó al Festival llevando el día sábado 18 de noviembre una selección muy representativa de los trabajos más destacados en relación a la memoria producidos por diversos colectivos locales y regionales en el año 2017. A esta muestra asistieron representantes de diferentes cine-

clubes y colectivos visuales de la ciudad. Para el cierre del Festival de las Memorias contamos con una significativa contribución de las agrupaciones musicales Zona 8 (Escuela de Hip Hop del barrio Las Estancias) y Militantex (banda de experimentación instrumental). En un ambiente festivo y de integración, cerramos el Festival de las Memorias con un concierto que integró al público, que asistió y contribuyó con sus reflexiones y participaciones a esta alternativa de construcción de memorias en el territorio que viene promoviendo Ciudad Comuna desde el Activatorio de Memoria de la comuna 8.

Algunos logros del Festival

Esta versión del Festival de las Memorias Comunitarias fortaleció los lazos de solidaridad y cooperación entre Ciudad Comuna y la Casa de la Cultura de Las Estancias, el programa Hacemos Memoria de la Universidad de Antioquia, la plataforma Memorias en Diálogo, la Facultad de Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana, la Escuela de Hip Hop Zona 8 y la Red de Bibliotecas Populares de Antioquia (Rebipoa).

El festival dio a conocer la riqueza de metodologías y recursos que en su trayectoria ha consolidado Ciudad Comuna, y que representan hoy un valioso inventario de posibilidades narrativas, metodológicas y pedagógicas para seguir produciendo memorias del territorio. Se generaron importantes reflexiones en relación con la memoria y el territorio, la memoria y la construcción de paz, la memoria y los imaginarios del territorio, la memoria y los medios, la memoria y la cultura. Se aportó al reconocimiento del Centro Cultural y Comunitario Las Estancias como un escenario de interacción de los procesos de memoria que se construyen en la centralidad de Las Estancias. Esta experiencia le deja como reto a Ciudad Comuna el seguir pensando en posibilidades para el fortalecimiento y una proyección más comunitaria del Festival de las Memorias en futuras versiones, que vincule a diferentes barrios y procesos sociales del territorio en un esfuerzo colectivo por recuperar, preservar y difundir las memorias propias de la comuna 8, como alternativa para resistir a las lógicas de depredación y exterminio de nuestros legados comunitarios sustentados en un modelo de ciudad que invisibiliza nuestras memorias locales.

1. El periódico comunitario Visión 8 antecede a la fundación de Ciudad Comuna, ya que el medio fue fundado en el 2006. 2. Este año se consolida la Escuela de Comunicación Comunitaria en un ámbito de ciudad con la participación de la Corporación Con-Vivamos y la Fundación Confiar. 3. El mapa político-administrativo de la comuna 8 reconoce la existencia de 14 barrios, mientras que el mapa comunitario construido a través de las cartografías comunitarias identifica 34 barrios con historia, trayectoria organizativa y procesos de movilización social vigentes. 4. Plataforma de articulación para promover el intercambio de procesos, iniciativas y metodologías de memoria entre la Corporación Con-Vivamos de la comuna 1, la Corporación Picacho con Futuro de la comuna 6, la Corporación Ciudad Comuna de la comuna 8, La Asociación Cristiana de Jóvenes de la comuna 13 y el Cine Club Pull Movies. Además de estas organizaciones Memorias en Diálogo ha generado procesos de articulación con cniversidades, centros de investigación y otras plataformas y organizaciones sociales de la ciudad de Medellín. 5. El primer Festival de las Memorias Comunitarias fue realizado por Ciudad Comuna en el barrio El Pacífico en noviembre del 2015. 6. El Círculo de Sentido es la metodología a través de la cual Ciudad Comuna promueve el diálogo de saberes para la construcción de reflexiones y nociones propias sobre conceptos y posturas políticas que definen su horizonte y razón de ser como organización. Se han realizado Círculos de territorio, memoria, comunicación, y este último dedicado a la reflexión sobre el tema de la paz.


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¡Juntas paramos, juntas avanzamos! Alba Lucía Gañán Pérez - albalgp@gmail.com Fotografías: Carolina Mejía - Alba Gañán - Libardo Andrés Agudelo

Somos la conciencia de una sola mujer, que encarna las que ya no están, las que somos y las que vendrán. ¡Juntas debemos luchar! Como una reivindicación de derechos y un escenario para hacer visibles todas las violencias y desigualdades que vivimos las mujeres, el pasado 8 de marzo, cientos de mujeres y hombres nos encontramos en el Parque de las Luces para movilizarnos y sumarnos al Paro Internacional de Mujeres. Un paro que convocó a la denuncia del aumento de los feminicidios, la sobrecarga y la desigualdad salarial entre mujeres y hombres, la trata de personas, la explotación, el turismo sexual y las diferentes violencias efectuadas sobre las mujeres y sus cuerpos. Asimismo, manifestar que sí nosotras paramos, se para el mundo: un paro de cuidados, un paro de trabajo domésticos, un paro del trabajo reproductivo que realizamos las mujeres todos los días y que no cuenta para la sociedad, aunque es fundamental para la economía de todos los países. El encuentro se convirtió en una multiplicidad de voces, pieles y rostros que habitaron las calles de la ciudad, movilizándose al ritmo de tambores y de consignas que reclamaban el respeto a la vida, la equidad, la justicia y la dignidad para las mujeres: ¡Alerta, alerta que camina la lucha feminista por América Latina y tiemblan los machistas, y tiemblan los machistas que América Latina va ser toda feminista!

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Las memorias que se construyen en los barrios de Medellín Juan Camilo Castañeda jccap18@gmail.com

Quince periodistas que trabajan en distintos medios comunitarios de Medellín, participan en el proceso formativo en Periodismo y Memoria Histórica. Una iniciativa que surgió en el 2017 gracias a la alianza que establecieron Hacemos Memoria y Comunicracia para la producción de contenidos sobre las memorias del conflicto armado en Medellín.

Don Perlimpin siempre lleva su bigote al estilo francés, bien arreglado. Él camina por las calles de Medellín con su traje elegante y su sombrero rojo, en busca de relatos que den cuenta de las memorias de la ciudad. Su voz narra la historia de personas y lugares ocultos y silenciados. Una de sus últimas aventuras transcurrió en el barrio El Faro, donde caminó con Samuel, un niño que lo condujo por los callejones de este sector de la comuna 8. Los vecinos le contaron cómo llegaron a Medellín después de dejar el campo y cómo siguen conectados con las labores propias de la tierra. Don Perlimpin es un personaje ficticio del programa El Solar de la Esquina, que se transmite en la emisora comunitaria La Esquina Radio. La voz y las aventuras de este particular poeta se pueden escuchar todos los jueves, entre las 6 y las 8 de la noche, en el dial 101.4 FM de Medellín. Edwin Gómez es quien interpreta a este personaje. Don Perlimpin le permite acercarse, desde el radioteatro, a la memoria de los habitantes de los sectores populares de la ciudad. Edwin creció en los barrios 12 de octubre y Manrique, donde vivió de cerca la violencia que afectó a Medellín en las décadas de 1980 y 1990, dice: “Don Perlimplin es un enamorado, un galante, con unas ideas refinadas, busca la utopía. Así, poético, cuenta la memoria de manera más jocosa y animada”. Los relatos de memoria que construye Edwin son una oportunidad para conocer el pasado violento de la ciudad en la que nació hace 32 años; pero, al mismo tiempo, permiten recordar cómo sobrevivieron y resistieron los habitantes de Medellín a la guerra que se libró en sus calles. Es el caso de Barrio Comparsa, una iniciativa de intervención artística y social que surgió en la década de 1990 en Manrique Oriental y de la que Edwin hizo parte durante diez años.

Encuentro de experiencias comunitarias

Proceso formativo en Periodismo y Memoria Histórica

Edwin Gómez es uno de los 15 periodistas que participa en el proceso formativo en Periodismo y Memoria Histórica. Un proceso que inició en el 2017 gracias a la alianza que establecieron Hacemos Memoria y Comunicracia, espacio de articulación entre diferentes organizaciones comunitarias como Palco Comunicaciones -quienes dinamizan La Esquina Radio-, Ciudad Comuna, Mi Comuna y Con-Vivamos. Esta iniciativa surgió con el objetivo de promover la producción de contenidos periodísticos sobre las memorias del conflicto armado en la ciudad y motivar la participación ciudadana en torno a estos temas. La mayoría de periodistas que participan en este proceso formativo son jóvenes que habitan en los barrios populares de Medellín. “Hemos sido testigos de lo que ha hecho la guerra en las comunidades, por eso es importante que los jóvenes nos preguntemos por la memoria. Queremos narrar memorias diferentes, que hablen de la violencia, pero que, al mismo tiempo, muestren cómo la gente resistió”, destaca Edwin. Alba Lucía Gañán hace parte de Ciudad Comuna, un proceso de comunicación comunitaria que surgió en la comuna 8. En el 2013, cuando cursaba el grado once, Alba Lucía se unió a esta iniciativa que promueve la movilización y el cambio social desde su creación en el año 2009. Ella es una de las reporteras del periódico comunitario Visión 8, en el que se cuentan historias de barrios como Sol de Oriente, Enciso, Las Estancias, La Sierra, Villatina, entre otros. Para Alba, que gracias a su experiencia en Ciudad

Comuna ingresó a la Universidad de Antioquia a estudiar Comunicaciones, el proceso formativo en Periodismo y Memoria Histórica ha permitido que los periodistas se pregunten por el pasado con el objetivo de entender los problemas que hoy afectan a las comunidades en las que trabajan: “nosotros apostamos por una comunicación diferente, en la que la misma gente cuente sus historias. Queremos que esa forma de narrar permita superar las estigmatizaciones del pasado, sin desconocer lo que vivimos. Creo que en este proceso formativo cada organización aporta desde su experiencia”, explicó.

La conversación entre los conocimientos académicos y comunitarios

Según Juan David Ortiz, docente de la Universidad de Antioquia y coordinador del proceso formativo en Periodismo y Memoria Histórica, esta experiencia estableció un diálogo entre los conocimientos que tienen los periodistas comunitarios de sus barrios y de la ciudad con los saberes académicos: “este espacio es una oportunidad para entender las rutinas del periodismo comunitario, que es cercano a la gente y trabaja con ella. Al mismo tiempo, la academia les ofrece unas lecturas e interpretaciones de sus territorios”, comentó. Entre julio y octubre de 2017, los 15 periodistas comunitarios que hacieron parte de este proceso formativo, coordinado por el proyecto Hacemos Memoria, compartieron reflexiones sobre la construcción de memoria histórica con investigadores sociales de la Universidad de Antioquia. En total, fueron once jornadas en las que discutieron y aportaron sus conocimientos.

Uno de los invitados al proceso formativo fue el sociólogo Manuel Alberto Alonso Espinal, uno de los investigadores principales del informe Medellín: Memorias de una guerra urbana, publicado por el Centro Nacional de Memoria Histórica en septiembre de 2017. En este encuentro, Alonso les presentó una cartografía sobre las modalidades y repertorios de violencia asociada al conflicto armado en Medellín; además, construyeron una línea de tiempo sobre los ciclos de violencia que ha sufrido la ciudad, con especial énfasis en las comunas en las cuales habitan los jóvenes que hacen parte de este proceso formativo. Por su parte, Max Yuri Gil, sociólogo y magíster en ciencia política, les habló de la verdad y la memoria en el contexto del Acuerdo de Paz firmado por el Gobierno y las Farc. Según Alba Lucía Gañán, los diálogos con los investigadores han motivado a los jóvenes a reconstruir las memorias del conflicto en sus barrios: “de estos encuentros concluimos que es muy importante reconocer lo que ha pasado en cuestión de la violencia en la ciudad, pues es un punto de partida para entender lo que nos pasa hoy y aportar a las soluciones”, comentó.

¡Que tu voto sea el reflejo de tus esperanzas, no de tus miedos! José Campo. Fundación Calicomix calicomix@gmail.com

Desde hace ochos años, Marcela Londoño es reportera del periódico Mi Comuna 2, que circula desde el 2008 en los barrios del Nororiente de Medellín. Ella considera que el proceso formativo en Periodismo y Memoria Histórica ha consolidado los saberes que las organizaciones comunitarias construyen a diario: “en estos espacios pudimos entender el impacto que tuvo el conflicto armado en Medellín. Un conflicto que enfrentó a las guerrillas, a los paramilitares y a las fuerzas del Estado en nuestros barrios”, explicó. Según Yonatan Duque, también periodista de Mi Comuna 2, este tipo de iniciativas fortalecen las relaciones entre los medios comunitarios de la ciudad y, en este caso, posibilitan la creación de un equipo de trabajo alrededor de la memoria: “este espacio nos ha permitido intercambiar los conocimientos que cada una de las organizaciones tiene; por ejemplo, la Asociación Palco ha compartido su experiencia en radio; Ciudad Comuna nos ha mostrado el potencial de los procesos formativos y audiovisuales; Mi Comuna, desde el trabajo que hacemos en Mi Comuna 2, ha demostrado que el periódico es un espacio de participación comunitaria”, dijo. Para Duque, el periodismo comunitario debe ser hecho por y para las mismas comunidades, y sus producciones deben reflejar las realidades, memorias e identidades de los territorios: “Este tipo de periodismo no debe tener como resultado un boletín que diga ‘cosas bonitas’, debe ser crítico y con enfoque de transformación social. Además, es un ejercicio constante que permite visibilizar los ideales y posturas políticas de la comunidad”. Este proceso formativo deja como resultado la formulación de un proyecto que el grupo de periodistas comunitarios realizará durante este 2018. Se trata de una serie de historias, narradas en distintos formatos, que contarán cómo distintos barrios de Medellín se resisten a ser estigmatizados por las situaciones de violencia que se vivieron en sus calles. Este proyecto, además de consolidar el grupo de periodistas comunitarios y de poner en práctica los conocimientos adquiridos en esta primera etapa de formación, abrirá la discusión sobre las memorias locales en Medellín.


María Isela Quintero Valencia

Líder comunitaria, participante de procesos como la Mesa de Vivienda y Mesa de Desplazados de la Comuna 8; Mesa Interbarrial y Mesa Municipal de Víctimas. Su trabajo ha posibilitado la creación del proyecto de Huertas Comunitaria en el barrio Pinares de Oriente. Es investigadora comunitaria del Observatorio de Seguirdad Humana de Medellín (OSHM). Se vió obligada a salir del territorio por el contexto de violencia que se vive en la ciudad, asumiendo nuevos retos en su vida laboral y personal.

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Edición 54 Periódico visión8  

. Esta edición de Visión 8 pretende ser evidencia de esa polifonía de voces que hacen posible, desde la memoria, el derecho a pertenecer a l...

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