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Talento Emergente 2026

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10.º Talento emergente

SUBDIRECCIÓN DE PROGRAMACIÓN

Diana Gutiérrez Porras

Carolina Arellano Rojas

Mauricio Cervantes Silva

Jesús Brito Medina

Emilio Rivas González

Said Eduardo Valencia Maya

Daniela Martínez Velasco

Ana Laura Manzanilla García

Ivan Guillermo Cabañas Mata

Nirvana Castillo

SUBDIRECCIÓN DE DISTRIBUCIÓN

Alejandro Grande Bonilla

SUBDIRECCIÓN DE DIFUSIÓN

Alfredo Del Valle Martínez

Ana Rosales Gómez

Karina L. Flores

Karla Lizeth Martínez Soriano

Fernando Torres Belmont

Priscila Portuguez Hernández

Gloria Marian Salazar

Emmanuel Chávez Reyes

SUBDIRECCIÓN DE CIRCUITO CINETECA

Orianna Paz Esmoris

Lorena Cid Reyes

ABREVIATURAS

D: Dirección.

G: Guion.

A: Animación

F en C: Fotografía en color.

F en B/N: Fotografía en blanco y negro.

Dist: Distribución.

CP: Compañía productora.

PC: Procedencia de copia.

SECRETARIA DE CULTURA

SECRETARIA

Claudia Curiel de Icaza

CINETECA NACIONAL

DIRECTORA GENERAL

Marina Stavenhagen

DIRECTOR DE DIFUSIÓN Y PROGRAMACIÓN

Nelson Carro Rodríguez

DIRECTOR DE ACERVOS

Carlos Edgar Torres Pérez

DIRECTOR DE ADMINISTRACIÓNY FINANZAS

Vicente Fernando Cázares Áviles

PROGRAMA DE MANO

COORDINACIÓN EDITORIAL

Gustavo E. Ramírez Carrasco

DISEÑO DE ARTE 10.o TALENTO EMERGENTE

Rosalba Alvarado Pérez

DISEÑO EDITORIAL

Aylin A. Ravelo Delgado

INVESTIGACIÓN Y APOYO EDITORIAL

Bianca Ashanti González

Israel Ruiz Arreola

Nadia Nava González

Ignacio Martínez Núñez

Tania Fernanda Espinosa Gutiérrez

Paola Parra Solorio

TALENTO EMERGENTE

La Cineteca Nacional presenta la décima edición de Talento Emergente, un programa dedicado a las óperas primas o segundos largometrajes de nuevos directores. Desde su creación, Talento Emergente se ha consolidado como una plataforma importante para la exhibición de primeras obras que amplían el panorama audiovisual actual y que tienen narrativas innovadoras.

Los filmes provienen de diferentes partes del mundo, donde cada uno retrata y explora la forma de ver la vida desde puntos de vista muy distintos que reflejan la infinidad de maneras de representar culturas e identidades.

Esta edición cuenta con obras diversas tanto en su origen como en su narrativa. Dentro de la lista de filmes a exhibirse hay algo de animación feminista en El sueño de la sultana (España-Alemania-India, 2023); un retrato sobre el punk latinoamericano en Los inocentes (Perú-México, 2025); una docuficción que plantea una plática muy necesaria pero casi siempre inexistente con las abuelas en Memorias de un cuerpo que arde (Costa Rica-España, 2024); y una representación queer abordada desde la crítica social en La misteriosa mirada del flamenco (Chile-España-Alemania-Francia-Bélgica, 2025).

El arte oficial de esta edición sintetiza el espíritu de Talento Emergente: el impulso primario de la creación cinematográfica, y el riesgo y la exploración de nuevas formas narrativas y estéticas. Este ciclo estará disponible en las tres sedes de Cineteca Nacional durante los meses de febrero y marzo de 2026.

CINETECA NACIONAL

EL DIABLO FUMA (Y GUARDA

LAS CABEZAS DE LOS CERILLOS QUEMADOS EN LA MISMA CAJA)

LA MISTERIOSA MIRADA

DEL FLAMENCO

LOS INOCENTES

EL SUEÑO DE LA SULTANA

MEMORIAS DE UN CUERPO

QUE ARDE

EL SILENCIO DE JULIE

KIX: EL REY DE LAS CALLES

HENRI,

El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)

México, 2025, 97 min.

D: Ernesto Martínez Bucio.

G: Karen Plata y Ernesto Martínez Bucio.

F en C: Odei Zabaleta.

M: Emilio Hinojosa.

E: Ernesto Martínez Bucio.

Prod: Alejandro Durán.

CP y Dist: Mandarina Cine.

Ernesto Martínez

Bucio URUAPAN, MÉXICO

México, a mediados de los años 90. Tras la repentina desaparición de sus padres, cinco hermanos quedan a cargo de su abuela, una mujer con esquizofrenia que desconfía de todos y teme que el mal se apodere de su hogar. Mientras luchan por sobrevivir en su casa destartalada, la línea entre realidad e imaginación comienza a difuminarse. Entre la despreocupación y la angustia, El diablo fuma… está impregnada de la energía de sus jóvenes intérpretes y sobresale por su capacidad de evocar los miedos infantiles y los traumas familiares. El cineasta mexicano Ernesto Martínez Bucio debuta con su primer largometraje, por el cual obtuvo el Premio a la Mejor Ópera Prima en el 75° Festival de Cine de Berlín.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Premio a la Mejor Ópera Prima del Jurado Perspectivas. Festival Internacional de Cine de Berlín. Alemania. | Premio a Mejor Director de la Competencia de Cine Joven (Mundo). Festival Internacional de Cine de Hong Kong.

«Es un retrato de grupo fragmentado, pedazos de una fotografía unidos con resistol, crayolas y videos caseros capturados en handycam. [...] Los muros de esa casa destartalada albergan los miedos y traumas invisibles de una familia cuya armonía pende de un hilo. No queda de otra que rezar, pero ¿a quién?».

*Ex Distrito Federal, a mediados de los años 90: Cristian Castro suena en la radio, Michael Jordan es el campeón del mundo, el Papa Juan Pablo II está por visitar nuevamente México y un brote de cólera amenaza la salud pública del país. Es un contexto que seguramente resultará nostálgico, principalmente para quienes tenemos nuestra niñez anclada en la última década del siglo XX. Una nostalgia que el director Ernesto Martínez Bucio y la guionista Karen Plata transmiten en su primer largometraje de una forma un tanto agridulce. No se trata de una añoranza completamente benevolente por la infancia; es también inquietante. Algo que se nos advierte desde un inicio con ese título tan sombrío (y largo): El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja).

La película se siente como revisitar un viejo álbum familiar, pero con las fotografías hechas trizas. A lo largo de las escenas e incrustado en los personajes hay una sensación desconocida, un dolor impronunciable. Esta pieza de época noventera es protagonizada por cinco jóvenes hermanos dejados a su merced por sus padres. Martínez Bucio y Plata optan por la ambigüedad y nos hacen preguntarnos las razones detrás de las repentinas ausencias, sobre todo la de la madre ¿se fue por depresión? ¿o hastío? Sin embargo, la atención se dirige más a esas infancias y tempranas adolescencias que representan Elsa, Tomás, Marisol, Víctor y Vanessa. Todos ellos viven (¿o será mejor decir sobreviven?) en una casa descuidada y con muchas deficiencias, en compañía de su abuela, una mujer desconfiada y esquizofrénica que pasa la mayor parte del tiempo en su habitación. Entre ellos se cuidan, juegan, discuten, pelean y esperan. Algunos deben asumir roles de responsabilidad parental que no les corresponden, otros continúan con sus travesuras sin ser conscientes del abandono al que fueron arrojados. El diablo fuma logra construir una verdadera y tierna hermandad entre un elenco infantil sobresaliente (un aplauso para la directora de casting Michelle Betancourt). Cada uno de ellos, desde el actor más pequeño a la actriz más grande llevan en sus rostros la inocencia y la incertidumbre por su situación. El diablo fuma es un retrato de grupo fragmentado, pedazos de una fotografía unidos con resistol, crayolas y videos caseros capturados en handycam. Hay algo de Los insólitos peces gato (Claudia Sainte-Luce, 2013) y sus caóticas dinámicas colectivas al interior del espacio doméstico; hay algo de Los lobos (Samuel Kishi, 2019) y sus infancias deambulando entre ausencias paternas. Pero a diferencia de éstas, aquí el destino es menos gentil con sus pequeños protagonistas. Así como la mente de la abuela esquizofrénica, los muros de esa casa destartalada albergan los miedos y traumas invisibles de una familia cuya armonía pende de un hilo. No queda de otra que rezar, pero ¿a quién? Juan Pablo II está por bajar del cielo, pero el diablo ya está tocando la puerta y las cabezas de estos niños están muy cerca del fuego.

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 04 de febrero de 2026

La misteriosa mirada del flamenco

Chile-Francia-Alemania España-Bélgica, 2025, 104 min.

D y G: Diego Céspedes.

F en C: Angello Faccini.

E: Martial Salomon.

M: Florencia Di Concilio.

CP: Quijote Films, Les Valseurs.

Prod: Giancarlo Nasi

Dist: Tulip Pictures. Diego Céspedes. SANTIAGO, CHILE

Lidia, una joven chilena de 11 años vive en un aislado y pequeño pueblo minero en medio del desierto. Su madre, su abuela y sus tías, todas ellas mujeres trans, poseen una cantina y una maldición que hace que cualquier hombre caiga enfermo de muerte si se enamora de ellas y las mira a los ojos. Esta “peste”, como la ha llamado el pueblo, pondrá la vida de todas las mujeres de la familia en riesgo y las obligará a buscar nuevas formas de protegerse contra el machismo, la ignorancia y la enfermedad. El debut en el largometraje de Diego Céspedes se configura como un poético western moderno donde la magia, la crítica social y los afectos se combinan para dar paso a una fantástica historia de supervivencia y maternidad disidente.

2025 Premio Una Cierta Mirada. Festival de Cannes. Francia. | Premio Sebastiane Latino. Festival Internacional de Cine de San Sebastián. España. PREMIOS Y FESTIVALES

«Las posibilidades de que una mujer flamenco tenga una hija cabra, de que una mujer boa se monte en un caballo mientras mira al hombre amado o de que una mujer leona robe los brazos de la venus del milo. En todas esas (im) posibilidades reside la magia de esta cinta sobre cazadores y presas».

Un desierto. Un pueblo. Una familia. Una niña con la mirada llena de furia. A su alrededor, un grupo de mujeres bestia. Boas, serpientes, pirañas, leonas, estrellas y flamencos. Esto no es un zoológico, es un refugio de guerra. Ahí comienza y termina esta historia que antes que ser historia, es un truco de magia. En el centro del truco está Lidia, la pequeña cabra que apareció, siendo una bebé, una noche cualquiera, en la puerta de una cantina. Una pequeña que con su mirada negra lo observa todo en silencio. A su alrededor, el resto de magas conjuran la muerte con los ojos, con las palabras y con el corazón. El debut en largometraje del cineasta chileno Diego Céspedes es una historia que nace en el desierto, en un pueblo minero y pobre, un pueblo fantasma que bien pudo ser Macondo o Comala. Un pueblo donde las mujeres trans poseen una maldición ¿o es acaso un don? Ahí se desarrolla una historia llena de claroscuros, una historia sobre la vida que se va y, la gran mayoría de veces, no vuelve, pero que a ratos, pocos, delicados, evanescentes, también sonríe. Y entonces, se disfruta del amor, de las canciones románticas y del glamour de competir para ser una reina de belleza en medio de la nada. En ese pueblo abandonado, resisten nuestras protagonistas que son más fieras que mujeres, peligrosas, leales y mágicas. Resisten juntas, acompañando su vida y despidiendo los amores que su camino deja atrás.

Desde ahí, la cinta podría ser tragedia, pero Céspedes, al igual que sus mujeres, es mago y conjura con su cámara un final distinto. La tragedia amenaza pero no vence. «Somos travestis» dice mamá Boa plantándose ante una pistola. Y con esa bravura, Céspedes también las defiende. Las registra con ternura en sus días de esplendor, siendo bailarinas, músicas, amantes y actrices. Y también las registra en la pena, en la enfermedad, en el ineludible fracaso de resistir a una maldición que nació de la violencia y que las castigó, por sobre todo, a ellas.

La misteriosa mirada del flamenco es un acto de magia que en su esencia transformativa también se vuelve canción, una canción sobre las posibilidades de vivir, de amar, de engendrar más allá de la vida, de la carne y de la sangre. Las posibilidades de que una mujer flamenco tenga una hija cabra, de que una mujer boa se monte en un caballo mientras mira al hombre amado o de que una mujer leona robe los brazos de la venus del milo. En todas esas (im)posibilidades reside la magia de esta cinta sobre cazadores y presas; sobre madres que no son madres, pero lloran como tal, educan como tal y ponen el cuerpo para defender a las crías heridas mientras éstas afilan las garras para cobrar justicia.

Esta es una historia que se construye a base de semen y sangre. Y que con su estética desértica, donde el tiempo termina por erosionarlo casi todo, configura una canción de amor, no al hombre, sino a la familia elegida, a la vida perdida y al futuro de un pueblo que sólo sobrevivirá a la maldición cubriéndose los ojos y amando a las bestias, en la salud y, siempre más importante, en la enfermedad.

Bianca Ashanti
Cineteca Nacional Ciudad de México, 20 de enero de 2026

El silencio de Julie

Julie Zwijgt, Bélgica-Suiza, 2024, 100 min.

D: Leonardo van Dijl.

G: Leonardo van Dijl, Ruth Becquart.

F en C: Nicolas Karakatsanis.

E: Bert Jacobs.

M: Caroline Shaw.

Con: Tessa Van den Broeck.

CP: De Wereldvrede, Les Films du Fleuve (BE), HOBAB, Film i Väst.

Dist: Latinoamericana.

Leonardo van Dijl CORTRIQUE,

Julie, una brillante adolescente tenista, dedica por completo su tiempo y energía a su carrera deportiva dentro de un club de élite. Cuando su entrenador es suspendido por abusar de su posición, comienzan los rumores dentro del equipo, excepto por Julie, quien mantenía con él una relación cercana. En un entorno donde el juicio constante y la exigencia de hablar nos rodean, el director Leonardo van Dijl propone una mirada donde el silencio también forma parte del discurso y se convierte en una declaración cargada de poder y convicción. Seleccionada en importantes festivales como Cannes o Salónica, esta película sostiene que existen silencios gentiles, pero también silencios ensordecedores.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Selección Oficial. Festival Internacional de Cine de Róterdam. Países Bajos.

2024 Selección Oficial de la Semana de la Crítica. Festival de Cannes. Francia. | Premio de los Valores Humanos. Festival de Cine de Salónica. Grecia.

«El silencio de Julie se sostiene desde una fuerza silenciosa que nos alcanza a todos. En su aparente sosiego, la película propone un viaje contenido que condensa múltiples significados y, al mismo tiempo, encarna una forma profunda de resistencia».

El silencio es un acontecimiento complejo: una herramienta fisiológica que, a lo largo del tiempo, ha operado como forma de poder, espacio de reflexión, elemento religioso y político, y, sobre todo, como signo y síntoma tanto de resistencia como de sumisión. El llamado “derecho al silencio” ocupa un lugar fundamental en la historia política, pero también atraviesa la filosofía y el pensamiento crítico. El silencio puede estar cargado de libertad, de abuso, de poder; implica una suspensión de la inmediatez. Es todo aquello que no se dijo, lo que se omitió, lo que quedó clasificado como no expresado. En ese territorio se inscribe El silencio de Julie.

Julie es una tenista adolescente que pertenece a un club de élite. Su desempeño la ha posicionado como la mejor de su equipo y le permite dedicarse por completo a su carrera deportiva. Esta excelencia se concentra tanto en su técnica como en el trabajo de acompañamiento del entrenador, cuya mirada y presencia se vuelven casi exclusivamente hacia ella. Todo se quiebra cuando el entrenador es acusado de abusar de la posición que ejerce dentro del club. A partir de entonces, las especulaciones y suposiciones comienzan a circular entre el equipo, resonando en los entrenamientos y filtrándose en la vida diaria de cada integrante. Julie, en cambio, permanece en silencio. Su cuerpo luce quieto, sus gestos contenidos; no parece haber nada que decir, ni algo que pueda aportar. Aun cuando es llamada a testificar en el curso de la investigación, Julie sostiene ese silencio. ¿Se trata de una forma de resistencia o de represión? De manera sutil, el filme propone una lectura horizontal del silencio: aquí, el silencio también es poder.

Existe una energía emancipatoria por parte de Julie al quedarse callada, de esta manera, el director Leonardo van Dijl, plantea las posibilidades del silencio como una forma de resiliencia y empoderamiento. Y tal como lo sostiene en una entrevista con Cannes, no lo propone o promueve como una solución, pero sí busca alentar la valentía que reside en el acto de no verbalizar. Así, Julie en el transcurso del filme, explora este laberinto no verbal y emerge de su aislamiento, capturando la forma gradual en que ella comienza a recuperar su agencia.

A través de secuencias que evocan tranquilidad y belleza, la película se construye en tonalidades cálidas que, sin omitir ningún detalle, envuelven al espectador como testigo directo de las dinámicas que operan dentro de los equipos deportivos. Estas imágenes revelan, con sutileza, las tensiones de poder que atraviesan a un grupo particularmente vulnerable: las infancias y adolescencias, cuerpos en formación expuestos a estructuras que, bajo la apariencia de disciplina y excelencia, pueden volverse profundamente opresivas.

El silencio de Julie se sostiene desde una fuerza silenciosa que nos alcanza a todos. En su aparente sosiego, la película propone un viaje contenido que condensa múltiples significados y, al mismo tiempo, encarna una forma profunda de resistencia. Su potencia no irrumpe: permanece, insiste y resuena mucho después del último plano.

Aylin Ravelo Cineteca Nacional Ciudad de México, 03 de febrero de 2026

Olivia y las nubes

República Dominicana, 2024, 78 min.

D y G: Tomás Pichardo-Espaillat.

M: Cem Mısırlıoğlu.

F en C: Jeremy García.

Animación: Tomás

Pichardo-Espaillat, Nika Zhukova

Con: Voces originales de Olga Valdez, Héctor Aníbal, Elsa Núñez.

Prod: Amelia del Mar Hernández.

CP: Guasábara Cine.

Dist: La Ola.

Tomás Pichardo

Espaillat

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA

DOMINICANA

Esta multifacética y colorida animación dominicana explora las complejidades del amor de varios personajes: Olivia, atormentada por un amor pasado, lo esconde debajo de su cama; Bárbara sufre la indiferencia de Mauricio y vuelca sus sentimientos en un proyecto artístico; Ramón comienza una relación con una mujer renacida en una planta. Encadenando viñetas cargadas de emociones, la película se adentra en un vertiginoso caleidoscopio que mezcla diversas técnicas de animación como el 2D, stop motion, cutout y filmaciones en Súper 8. Olivia & las nubes es un desfile interminable de formas, colores y texturas, donde la abstracción y el surrealismo son el lenguaje para profundizar en el recuerdo del amor.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Biznaga de Plata al Mejor Largometraje Iberoamericano. Festival de Málaga. España. | Premio a Mejor Largometraje de Animación Internacional. Festival Internacional de Cine en Guadalajara. México.

«Es una travesía psicodélica: sueños de plastilina conviven con nubes hechas de algodón; manos de papel acarician las sombras fotográficas de lo que alguna vez fue una planta real y cuadros de celuloide de un mercado dominicano parecen ser rayados por la mano invisible de un niño».

*No es común que películas de animación hechas en Latinoamérica lleguen a los espectadores del mundo. Es inusual, incluso, en la misma región. Por eso siempre es una grata sorpresa cuando sucede y si, además, se trata de una obra con méritos artísticos destacables, es más que pertinente dirigir los reflectores hacia ella. Este es el caso de Olivia & las nubes, una producción de la República Dominicana que ha llamado bastante la atención por su ambición artística en muchos festivales internacionales. Después de una larga trayectoria dirigiendo videoclips y cortos con fines pedagógicos, el director Tomás Pichardo-Espaillat concretó su primer largometraje en el que hace gala de toda su experiencia. Se trata de un trabajo grandilocuente, multifacético, hiperkinético e infinitamente colorido, que resulta todo un placer de ver. Es algo así como una golosina para los ojos.

Olivia & las nubes se mueve a través de las complejidades de las relaciones amorosas de un pequeño grupo de personajes: Olivia, atormentada por un amor pasado, lo esconde debajo de su cama; Bárbara sufre la indiferencia de Mauricio y vuelca sus sentimientos en un proyecto artístico; Ramón comienza una relación con una mujer renacida en una planta. Al enlazar estas viñetas de amores frustrados, la película va formando un caleidoscopio de encuentros y desencuentros, cruces y metamorfosis, donde las experiencias están unidas por una fuerza surrealista que sólo podría concebirse desde la animación.

Aunque los personajes y sus respectivas complicaciones emocionales están esbozadas en un argumento deliberadamente enredado, lo que parece interesarle más a Pichardo-Espaillat y su equipo de animadores, es encontrar la manera más ingeniosa y divertida de traducirlas visualmente. La abstracción predomina en la película y para conseguirla se fusionan diversas técnicas de animación como el 2D, stop motion, cutout y filmaciones en Súper 8, dentro de un desfile interminable de formas, colores, luces y texturas. El estilo de las ilustraciones, diseño de ambientes y personajes va mutando constantemente entre acuarelas, recortes, flores y muchos otros elementos más. Este torbellino animado es conducido en varios momentos por la exquisita banda sonora del compositor turco Cem Mısırlıoğlu.

Olivia & las nubes es una travesía psicodélica: sueños de plastilina conviven con nubes hechas de algodón; manos de papel acarician las sombras fotográficas de lo que alguna vez fue una planta real y cuadros de celuloide de un mercado dominicano parecen ser rayados por la mano invisible de un niño. El efecto es hipnotizante y sumamente sensorial, nos hace recordar los experimentos de pioneros como Norman McLaren y Stan Brakhage. Con la mirada podemos sentir la rugosidad del cartón, la pastosidad del acrílico y el pulso estroboscópico de infinidad de líneas, círculos, estrellas y manchas… Es animación impresionista, imaginación desbordada, danza polimórfica al ritmo de bachata y, especialmente, es pasión por la animación misma.

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 22 de enero de 2026

Vivir la tierra

Shengxi zhidi, China, 2025, 132 min.

D, G y E: Huo Meng.

F en C: Daming Guo.

M: Jianguo Wan.

Con: Shang Wang, Zhang Yanrong, Chuwen Zhang, Caixia Zhang.

CP: Foshan, Phoenix Legend Films.

Prod: Zhang Fang.

Dist: Tulip Pictures.

Huo Meng

En la China rural de 1991, mientras la crisis económica aumenta, los aldeanos emigran a las grandes ciudades en busca de mejores oportunidades. Chuang, un inocente niño de diez años, permanece en su pueblo natal, creciendo conforme las estaciones van pasando. Él, tercer hijo de su familia, se desenvuelve en una época de profundos cambios nacionales y personales que lo marcarán para siempre. En Vivir la tierra, Huo Meng observa con paciencia y cercanía la relación íntima entre el ser humano, el territorio que habita y cómo ambos se transforman al unísono. Un retrato silencioso y atento que transforma lo cotidiano en una reflexión universal sobre pertenecer, cuidar y permanecer.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Oso de Plata a Mejor Director. Festival Internacional de Cine de Berlín. Alemania

«¿Qué es y cómo se vive en ese país/continente al otro lado del mundo de donde provienen leyendas y noticias nebulosas, todo tipo de mercancías y —según nos quieren hacer creer— virus desconocidos y mortíferos? ¿Qué hay más allá de sus alucinantes ciudades futuristas y sus descomunales sistemas de producción?».

Por mucho tiempo, China ha sido prácticamente un misterio para buena parte de Occidente, y no necesariamente porque su cultura y su inconmensurable sombra geopolítica no tengan un eco enorme en un mundo interconectado en el que la influencia de Oriente es cada vez más palpable. Pero hay un cierto hermetismo, un halo de otredad radical que, quizá debido a las barreras lingüísticas y culturales, produce la sensación de lejanía infranqueable. ¿Qué es y cómo se vive en ese país/continente al otro lado del mundo de donde provienen leyendas y noticias nebulosas, todo tipo de mercancías y —según nos quieren hacer creer— virus desconocidos y mortíferos? ¿Qué hay más allá de sus alucinantes ciudades futuristas y sus descomunales sistemas de producción? El cine chino, que a pesar de todo ha llegado históricamente poco a Latinoamérica puede funcionar como un lazo, o por lo menos como un catalejo si lo que se busca es explorar la China profunda, aquella cuyas historias escapan del googleo básico, de las noticias distorsionadas. El cine de Huo Meng, director, guionista y productor nacido hace cuatro décadas en la provincia de Henan, al centro-este de China, ofrece una oportunidad privilegiada. En su segundo largometraje, Vivir la tierra, ganador del Oso de Plata en la categoría de Mejor Director del Festival de Berlín 2025, nos sumerge en la cotidianidad de una pequeña comunidad rural del centro del país, donde una familia ha vivido por generaciones y a principios de 1991, año en que se ambienta la película, se enfrentan a los grandes cambios de una China que transita por un periodo de incontenible modernización derivada de los grandes cambios geopolíticos del momento: el calendario occidental (solar) ha sido implementado para fines oficiales en el país, y en el campo, los tractores podrían sustituir el trabajo manual que los campesinos han llevado a cabo lo largo de cientos de años. Allí, el pequeño Xu Chuang, un niño de 10 años cuyos padres se han marchado a trabajar a la gran ciudad de Shenzhen y vive bajo el cuidado de sus abuelos y tíos, observa y crece, mientras el Partido (Comunista) vigila y controla de cerca la producción, la educación y los nacimientos y defunciones; y mientras su familia, anclada a una cultura ancestral firmemente arraigada a la tierra y a la naturaleza cíclica, lucha por sobrevivir con dignidad en medio de la pobreza, la tradición y la confusión ante la extraña silueta de los cambios que se avecinan.

A lo largo de todo un año, del invierno al tiempo de la cosecha, y a través de un puñado de personajes, miembros de un clan de cuatro generaciones que cruza la historia china reciente y tiene profundas raíces en el pasado, Vivir la tierra es un drama rural cuyo retrato se funde con el ritmo pausado del campo de Henan. En medio de ese escenario, que está a punto de cambiar para siempre, la tragedia, el dolor y la esperanza son presentadas con un naturalismo que encuentra en la poesía de lo cotidiano su acierto más deslumbrante.

Gustavo E. Ramírez Cineteca Nacional Ciudad de México, 10 de febrero de 2026

Li cham

México,

2025, 74 min.

D, G y E: Ana Ts’uyeb.

F en C: José A. Jiménez.

M: Valeriano Gómez Díaz.

Con: Juana Vázquez Gómez, Margarita Hernández Hernández, Faustina Cruz Ruíz.

Prod: Benjamin Fash y Ana Ts’uyeb.

CP: Bolomchon Films.

Dist: Artegios.

Ana Ts’uyeb

CHIAPAS, MÉXICO

Criadas en la selva chiapaneca y enseñadas a vivir sin derechos, estas mujeres se aventuran a preparar un camino distinto para las futuras generaciones indígenas. Después de perder la vida de sus bebés y sus familiares a causa de violencias patriarcales, una parte de ellas muere, pero con la llegada del zapatismo, sus sueños vuelven a florecer y defienden lo más valioso que tienen: su tierra y una vida con independencia y esperanza. Así, Li cham, ópera prima de la cineasta tzotzil Ana Ts’uyeb y ganadora a Mejor Largometraje Documental en la 21º edición del Festival de Cine de Morelia, retrata el renacimiento de las mujeres de su comunidad a través de la politización de su vida y sus afectos.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Ojo a Mejor Largometraje Documental Mexicano. Festival Internacional de Cine de Morelia. México.

«Hallaron entre los “revoltosos” una oportunidad de arrebatarle a la violencia de género lo que tanto les negó desde la infancia. Así, se hicieron de tierras fértiles que se han vuelto el sustento de sus familias y un premio presumible en su lucha por el reconocimiento de su existencia».

*El primero de enero de 1994, el foco nacional se movió hacia el sur del país: en Chiapas se levantaba el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Desde el anonimato de los paliacates y el alza de armas, los revolucionarios se opusieron al neoliberalismo que invadía al país mediante el Tratado de Libre Comercio (TLC), exigiendo derechos de tierra, salud, educación y vivienda para los pueblos originarios sureños. Un movimiento que para el régimen priista del momento representó rebeldía, incomodidad y amenaza, para las mujeres tzotziles fue escucha, validación y justicia.

Ana Ts’uyeb, una cineasta emergente, captura las palabras de tres mujeres originarias de los Altos de Chiapas: Juanita, Margarita y Faustina. Con la libertad que les otorga su lengua materna, el bats’i k’op, hablan de sus experiencias como mujeres en comunidades patriarcales: para qué son criadas, qué pueden pedir, qué pueden soñar; nos presentan sus contextos y entornos, las luchas que éstos producen y las victorias que ellas han obtenido.

El filme conversa sobre el derecho femenino a la herencia y la posesión de la tierra, pues en estas comunidades, que viven el pensamiento de que el hombre vale más que la mujer, a las hijas mayores les es negado su derecho a poseerla. Por otro lado, el abandono paternal y las condiciones precarias impulsadas por un sistema centralizado y etnofóbico las obliga, desde niñas, a dejar de lado sus estudios para trabajar en los campos. Algunas se refugian en la idea del matrimonio, para más tarde descubrir que la misma violencia imperante en sus hogares las espera acechante afuera de ellos.

Lejos de ser revictimizantes, los testimonios de estas mujeres se levantan como un estandarte zapatista de la lucha femenina por la tierra. Fue este movimiento el que les habló por primera vez sobre la igualdad entre mujeres y hombres, que respondió sus preguntas de por qué ellos sí y nosotras no, que validó sus conclusiones igualitarias entre ambos géneros: «El hombre trabaja, y la mujer también, así que partes iguales», decían. Hallaron entre los “revoltosos” una oportunidad de arrebatarle a la violencia de género lo que tanto les negó desde la infancia. Así, se hicieron de tierras fértiles que se han vuelto el sustento de sus familias y un premio presumible en su lucha por el reconocimiento de su existencia.

Respaldado por una fotografía que no busca ser prolija — aunque lo logra—, el guion sumerge a la espectadora en la intimidad de tales mujeres que día a día se regocijan en sus cafetales y maizales y el arduo trabajo que cada uno de ellos representa. «Pisa donde voy construyendo», le dice Margarita, la dueña del cafetal, a su hija Ana, la joven cineasta, mientras ambas suben la pendiente para salir del sembradío. De esta forma, Li cham deja de ser un documental para volverse una oda a las mujeres tzotziles que azadonaron el camino a la equidad de género en los pueblos originarios de Chiapas.

Yedi Robles Cineteca Nacional Oaxaca, 29 de enero de 2026

Los inocentes

Perú-México, 2025, 90 min.

D: Germán Tejada.

G: Christopher Vásquez, Germán Tejada, con base en la obra homónima de Oswaldo Reynoso.

F en C: Julián Apezteguía.

E: Edson Ramírez.

Con: Diego Ponce de León.

CP: Señor Z, Disruptiva Films.

Prod: Marco Antonio Salgado.

Dist: Mandarina Cine.

Germán Tejada

LIMA, PERÚ

Cara de Ángel es un adolescente que se mueve a través de calles desiertas, llenas de luces artificiales y jóvenes impulsivos, donde su masculinidad es constantemente puesta a prueba. A pesar de lo hostil de su entorno, el muchacho busca su lugar en este mundo tan caótico, y una oportunidad se le presentará cuando es invitado a participar en un robo a la casa de un anciano de la localidad. En su ópera prima, Germán Tejada adapta la obra homónima de Oswaldo Reynoso en este coming of age, lleno de punk y juventudes en crisis, ambientado en el Perú de la actualidad. El realismo social y la marginalidad son protagonistas de una historia directa y dura, expresada a través de música estridente y contestataria.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Premio a Mejor Película en la sección Cine de Género. Festival Internacional de Cine en Guadalajara. México. | Premio del Jurado a la Mejor Película de Competencia Peruana y Premio del Jurado a la Mejor Dirección de la Competencia Peruana. Festival de Cine de Lima PUCP. Perú.

«Es una amalgama de actualidad y la suma de las experiencias de distintos sectores marginalizados por la clase política y sociedad de Perú. [...] Ésta es la historia de la pureza, de sus peligros y de sus virtudes, de cómo el mundo atenta contra ella y de cómo encontrar un corazón a la altura de nuestra inocencia».

La adolescencia es una época de confusión y frenesí, donde la identidad se define, alimentada de las pulsiones internas y los estímulos externos. Cada decisión, por más pequeña que sea, puede determinar el futuro de una vida. Mediante encuadres fugaces, imágenes entrecortadas y sonidos que se intensifican paulatinamente, Los inocentes, ópera prima de Germán Tejada, ilustra esta transitoriedad característica de una edad tan impulsiva. Cara de Ángel es la representación del adolescente confundido que, sin un nombre real, vaga por las calles, enredándose en compañías que definirán en quién se convertirá. Pero el protagonista dista de ser perfecto, un sentido de falta de pertenencia guía sus acciones. Sus rasgos físicos finos, incluso femeninos, causan las burlas que lo llevan a buscar probarse a sí mismo en cada oportunidad posible.

La presión externa es asfixiante; por un lado, reconoce que no necesita demostrar nada, pero por el otro, busca que vean que no es un “cagón”, un cobarde que no demuestra su hombría, sin importar qué tenga que hacer para lograrlo. La expresión de estos miedos por sí mismos parece inocente, pero en conjunto se vuelven una manifestación del machismo con el que se ha educado, mismo que permea distintas capas de la sociedad peruana de la actualidad donde se desarrolla esta historia.

El acompañamiento musical es clave en la película, nutrido principalmente por el punk de exponentes como Plug Plug, Putridoz y Cuchillazo, bandas con mensajes contestatarios y directos. Este espíritu rebelde se ve inscrito en el personaje de Johnny, vocalista de una banda antisistema, cuya crítica hacía la política y la sociedad de su país es incisiva, tachando de “zombis come cerebros” a la clase política. El impacto que éste genera en Cara de Ángel es profundo, llevándolo a enfrentarse a lo establecido como el machismo latente en su ciudad, pero también a explorar nuevas sensaciones.

Es así como la sensibilidad de Cara de Ángel existe en oposición a lo masculinamente agresivo de su entorno. De este contraste surge un conflicto que lo lleva a ensoñaciones llenas de rostros sin forma, persecuciones frenéticas, visiones donde experimenta todo lo que fue y lo que puede ser. El protagonista tiene conocimiento de lo que lo rodea; si deja que lo afecte o no es algo que todavía está por determinarse, pero no son sólo los impulsos externos lo que lo guiarán, sino también sus propios deseos.

Más allá de adaptar la novela homónima de Oswaldo Reynoso, Los inocentes es una amalgama de actualidad y la suma de las experiencias de distintos sectores marginalizados por la clase política y sociedad de Perú. Se trata de un filme directo que no se esconde en capas de interpretación, sino al contrario, entrega una serie de experiencias surgidas de un contexto reconocible, incluso más allá de la propia distancia. Ésta es la historia de la pureza, de sus peligros y de sus virtudes, de cómo el mundo atenta contra ella y de cómo encontrar un corazón a la altura de nuestra inocencia.

José Ignacio Martínez Cineteca Nacional Ciudad de México, 21 de enero de 2026

El sueño de la sultana

España-Alemania-India, 2023, 86 min.

D y Prod: Isabel Herguera.

G: Gianmarco Serra, Isabel Herguera.

F en C: Eduardo Elósegi.

M y E: Gianmarco Serra.

Con: Mary Beard, Miren Arrieta.

CP: Sultana Films S.L.

Dist: Daimon Cine.

Isabel Herguera SAN SEBASTIÁN, ESPAÑA

Inés es una artista española que se siente perdida y está en busca de inspiración. Un día entra a una librería y encuentra el libro El sueño de la sultana. Fascinada con la historia y con la autora, decide emprender un viaje a través de la India para encontrar respuestas. Isabel Herguera construye esta historia inspirándose en su propia experiencia, en el libro del mismo nombre y en la vida de la escritora bengalí Begum Rokeya Hossain. Combinando distintas técnicas de animación como la tinta y la acuarela, el teatro de sombras y el arte tradicional del mehndi, la directora logra capturar la esencia del relato y le da vida a este cuento utópico feminista que continúa vigente en la actualidad.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Premio Emile a Mejor Película de Animación. Premios Europeos de Animación.

2024 Gran Premio Contrechamp a Mejor Película. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy. Francia. | Premio a Mejor Desarrollo Visual. Premios Quirino de la Animación Iberoamericana.

«Se trata de una fantasía utópica con un ambiente onírico y místico, que vivió en la mente de Rokeya hace más de un siglo y que logró conectar con Isabel Herguera hace aproximadamente veinte años. Es un grito feminista que sigue teniendo eco en la actualidad».

A través de un paisaje onírico, lleno de colores vibrantes que llevan al espectador a adentrarse en esta historia, encontramos a Inés, una artista en busca de inspiración y sueños. Inés tropieza con el libro El sueño de la sultana de Rokeya Sakhawat Hossain. Fascinada por este relato y por la autora, se aventura en una travesía para encontrar respuestas y creatividad. El sueño de la sultana toma inspiración tanto del libro homónimo de Rokeya como de su vida. Ella fue una activista y feminista bengalí que luchó por los derechos de las mujeres indias. Su objetivo era que ellas recibieran una buena educación para que pudieran salir del ambiente que las oprimía y las obligaba a quedarse en casa, sin poder soñar y mucho menos tener ambiciones.

Rokeya escribió el cuento en 1905, hace más de un siglo. En sus páginas creó Ladyland, un mundo liderado por mujeres, donde podían vivir y ser sin estar bajo la opresión masculina, donde la unión entre ellas y la educación formaban parte importante de su desarrollo.

La película cuenta diferentes historias que están conectadas por el mismo hilo conductor, la violencia de género y el viaje que emprende Inés a partir de su contacto con el libro. La directora Isabel Herguera toma como premisa el relato y lo resignifica a partir de sus propias vivencias, construyendo la historia no sólo a través de diálogos, sino también a partir de la imagen y lo no dicho con palabras. Gracias a ello logra plasmar un momento casi autobiográfico dentro de la utopía que representa Ladyland. Además, llega a tener un pequeño acercamiento a la vida de Rokeya, haciendo que el espectador se involucre y pueda tener su propia interpretación.

En el aspecto de la animación se crea un mundo fantasioso, pues Herguera sabe utilizar detalladamente cada técnica involucrada en el largometraje. La tinta con acuarelas, el teatro de sombras y el mehndi, el arte indio del tatuaje temporal, capturan la esencia de cada parte de la historia.

La directora realmente consiguió que el mensaje de la película fuera más allá de la pantalla, ya que gran parte de su producción se realizó entre mujeres de diferentes edades por medio de talleres de creación artística en la ciudad de Ahmedabad, India. A partir de la convivencia y la comunidad que se formó entre ellas, Herguera pudo conocer mejor el impacto que tienen el libro y su autora en la actualidad, contribuyendo en gran medida a la formación de esta película animada.

A partir de esta reinterpretación es que se configura El sueño de la sultana y el mundo retrofuturista con tintes de ciencia ficción que es Ladyland. Se trata de una fantasía utópica con un ambiente onírico y místico, que vivió en la mente de Rokeya hace más de un siglo y que logró conectar con Isabel Herguera hace aproximadamente veinte años. Es un grito feminista que sigue teniendo eco en la actualidad, porque como concluye la protagonista: «aún tenemos sueños, tenemos imaginación, tenemos esperanza, y mientras conservemos nuestra alma podemos ser libres».

Ciudad de México, 24 de enero de 2026

Fernanda Espinosa Gutiérrez Cineteca Nacional

Kix: El rey de las calles

Kix, Hungría-Francia-Croacia, 2024, 92 min.

D y G: Dávid Mikulán y Bálint Révész.

F en C: Dávid Mikulán.

M: Csaba Kalotás.

E: Yael Bitton y Károly Szalai.

Prod: Viki Réka Kiss.

CP: Cinéphage Productions, ELF Pictures.

Dist: La Ola.

Dávid Mikulán y Bálint Révész. HUNGRÍA

Sanyi es un niño de ocho años, salvaje y enérgico, que recorre las calles de Budapest en su patineta. La ciudad es su patio de juegos, un refugio lejos del diminuto departamento de una sola habitación de su familia. Un día, por casualidad, conoce a los cineastas Dávid Révész y Bálint Mikulán, lo que da lugar a una larga amistad y a una película íntima, indómita y cautivadora. A lo largo de 12 años, Kix documenta la vida de Sanyi, marcada por las dificultades familiares, los problemas escolares y “travesuras” que tienen consecuencias cada vez más graves. Con un estilo de video punk y realismo crudo, Kix combina una rebeldía total con un compromiso social genuino, incluso cuando la historia da un giro trágico.

PREMIOS Y FESTIVALES

2024 Estreno Mundial. CPH: DOX, Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague. Dinamarca. | Selección Oficial de la sección Voyage. Festival de Cine de Gotemburgo. Suecia. | Selección Oficial de sección Horizontes. Festival Internacional de Cine de Tromsø. Noruega.

«Kix consigue abreviar una constelación de momentos entrañables y desgarradores para hacer la crónica de una inocencia extraviada en su camino a la adultez. Al final, la cachetada duele y ante el lamentable presente, queda el consuelo de volver a esas imágenes donde el niño siempre será niño».

*Existen películas centradas en la infancia que se sienten como dolorosas cachetadas de realidad. Clásicos como Los olvidados (Luis Buñuel, 1950) y Kids (Larry Clark, 1995), y documentales como Streetwise (Martin Bell,1984), escandalizaron al público de su época al mostrar sin piedad la cruda vida de infinidad de jóvenes. Situación de calle, orfandad, violencia intrafamiliar, pobreza, drogadicción, prostitución, criminalidad, en fin, condiciones de vida muy alejadas de la niñez ideal. En ellas también se revela el tipo de sociedades donde crecen esos niños, generalmente marcadas por una crisis de valores derivada de su contexto político y económico. Siguiendo este sendero de exploraciones cinematográficas, los directores húngaros Dávid Mikulán y Bálint Révész dirigen su mirada hacia un grupo de salvajes y enérgicos niños que hacen de las calles de Budapest su patio de juegos predilecto. Kix es un documental cautivador que nace de la curiosidad por conocerlos, para después, a medida que pasa el tiempo, fijar su atención especialmente en Sanyi, el más rebelde de ellos. A lo largo de 12 años, los cineastas registran la vida de este niño marcada por una familia disfuncional, la escasez económica, problemas escolares y “travesuras” que tendrán consecuencias cada vez más graves.

Lo primero que salta a la vista es la forma tan arrojada del registro: una cámara en mano frenética, impulsada por los “dollys” abordo de una patineta, desprende una vitalidad en sintonía con la de esos niños que juegan, corren, gritan, pelean, rayan paredes y destruyen todo a su alrededor. Es cinema verité al estilo millennial que transmite una sensación de libertad, pero que también encuentra detrás de esa apariencia indomable la falta de guía parental e institucional. Aunque no se menciona, la película tiene como telón de fondo la gestión del primer ministro húngaro Viktor Orbán, líder conservador con más de quince años en el poder. Algo tiene que decir este marco político invisible pero palpable. Mientras tanto, una amistad entre los directores y los niños se va formando detrás de cámaras, haciendo del documental un acto participativo (en momentos hasta deben fungir como niñeros) que consigue capturar una radical intimidad de Sanyi y su familia. No hay morbosidad ni pornomiseria, todo lo contrario, hay un genuino cariño y preocupación por ellos.

Kix es una obra que creció junto con Sanyi. Cuando empezó a realizarse, Mikulán aún era estudiante y su enfoque amateur fue desarrollándose hasta encontrar las formas más adecuadas para acompañar a su pequeño amigo mientras se convertía en un adolescente, incluso cuando las cosas dieron un trágico giro. Con un fuerte compromiso social y emocional, Kix consigue abreviar una constelación de momentos entrañables y desgarradores para hacer la crónica de una inocencia extraviada en su camino a la adultez. Al final, la cachetada duele y ante el lamentable presente, queda el consuelo de volver a esas imágenes donde el niño siempre será niño.

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 20 de enero de 2026

Say Goodbye

México, 2025,104 min.

D, G y E: Paloma López Carrillo.

F en C: J. Daniel Zúñiga.

M: Adrià Campmany Buisán.

Prod: Abril López Carrillo.

CP: Barlovento Cine.

Dist: El inicio cine.

Paloma

López Carrillo

MÉXICO

Después de ser deportado, Javier Vargas desapareció. Diez años después, sus dos hijos y su esposa siguen transitando un camino difuso para superar el duelo de la pérdida. A través de planos fijos y observacionales, Paloma Carrillo genera un retrato sincero e íntimo de una parte de su familia. Mientras los filma en sus hogares, hobbies y trabajos, ellos se dejan atravesar por la mirada de la directora con una apertura total, recordando y nombrando todas las consecuencias emocionales y físicas que trajo para ellos la ausencia de Javier. Este filme coral destaca por el ritmo pausado que desarrolla una historia de profunda añoranza en la que todos los personajes buscan de manera individual el camino a su paz emocional.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Premio LCI Seguros en FICUNAM. Festival Internacional de Cine de la UNAM. México. | Mejor Largometraje Mexicano. Festival Internacional de Cine. Los Cabos. México.

«Las familias y las películas comparten una cualidad entre sí. Siempre habla más lo que falta que lo que sonríe ante la cámara. [...] Es entonces que resalta la cualidad transformativa de la cámara de Carrillo, que pasa de ser testigo a ser aliada».

*Say Goodbye es ante todo una película sincera, que no pretende mostrar más de lo necesario —y lo posible—, y en ese acto de profundo desarme de la significación de la imagen cinematográfica reside su espectacularidad. La cinta es un ensayo sobre la soledad y sobre la ausencia, sobre cómo lo que no está, en ocasiones, nos configura más que lo que sí está.

Eso que no está, en este caso en particular, es el padre de Sol y Javier, que también fue ¿o es aún? el esposo de Rosy. No está y las explicaciones no sobran. Lo único que sabemos al respecto es lo único que sabe su familia: un día lo deportaron y luego simplemente desapareció. Ante la desaparición y la falta de información sobre la misma se yergue una montaña silenciosa, como aquellas que configuran el panorama de este filme y que condicionan por completo los procesos de duelo de nuestros protagonistas.

Por ello, Salt Lake, donde se desarrolla la historia, se vuelve un factor crucial para configurar el fresco emocional de la pérdida familiar. Dicho espacio, en toda su monumentalidad, alberga también la incapacidad humana de poblarla. Ante los cientos y cientos de kilómetros que conforman su paisaje, imponente y voraz en partes iguales, las personas son las menos y las máquinas son las más. Esto ocasiona que ellas vivan entre pantallas y voces artificiales, que normalicen de a poco la soledad que se genera por la falta de lo humano como compañía para la vida. Esto ocasiona también que para la familia de Javier sea tan complejo dimensionar qué tan profunda es la herida.

Los procesos de duelo que de manera casi arquetípica se representan en el cine a partir de la gigantesca huella de sufrimiento que la ausencia deja a su paso, aquí son manejados de manera distinta, mucho más sutil y contenida. El temple de esta familia se muestra a través de un registro de su cotidianidad que, de manera irreversible, se ve atravesada por el vacío de ese algo que desapareció tan de a poco, tan de a ratos, que ahora se configura como un recuerdo difuso y no tanto como un evento melodramático.

Las familias y las películas comparten una cualidad entre sí. Siempre habla más lo que falta que lo que sonríe ante la cámara. Aquí, Paloma Carrillo lo explicita desde el ejercicio consciente de permanecer cerca sin montar, maquillar o forzar los elementos de este filme hecho de silencios y vacíos aparentes, que en sus ausencias marcan la pauta emotiva y crítica para entender las implicaciones que tiene reconfigurar la vida en torno a la espera. Desde ahí se yergue esta cinta, desde ese reconocimiento situacional que intenta cartografiar las ruinas emocionales del vacío. Es entonces que resalta la cualidad transformativa de la cámara de Carrillo, que pasa de ser testigo a ser aliada.

Ese resulta ser el poder curativo de sabernos observados, de ser acompañados en la confrontación del silencio que en la montaña se vuelve amenaza; ese es el poder curativo de saber que alguien más estará ahí, atestiguando un proceso que, al igual que este largometraje, tiene su propio cauce, su propio tiempo y su propio paisaje.

Bianca Ashanti Cineteca Nacional Ciudad de México, 28 de enero de 2026

Una quinta portuguesa

Portugal-España, 2025, 114 min.

D y G: Avelina Prat.

F en C: Santiago Racaj.

M: Vincent Barriere.

E: Juliana Montañés.

Con: Manolo Solo.

Prod: Miriam Porté.

CP: Distinto Films, Jaibo Films.

Dist: Alfhaville Cinema

Avelina Prat

VALENCIA, ESPAÑA

Después de la inesperada desaparición de su esposa, Fernando, un maestro de geografía de mediana edad, descubre que ella le ha abandonado por decisión propia y sin dejar un rastro. Ante ello su mundo colapsa y él decide emprender un viaje por Portugal. Durante ese viaje, el azar lo conecta con la posibilidad de reconstruir su vida, cambiar de nombre, de oficio e intentar descubrir quién puede llegar a ser ante un duelo inconcluso. El segundo largometraje de la cineasta valenciana Avelina Prat es un recorrido por los vaivenes de la vida, una cinta ligera y amable donde se plantean complejos cuestionamientos en torno a qué nos ocurre cuando se abandona el tiempo, el espacio y el nombre al que sentíamos pertenecer.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Mejor Largometraje de Ficción, Mejor Montaje y Postproducción (Juliana Montañés), Mejor Dirección (Avelina Prat), Mejor Guion Original (Avelina Prat). Premios del Audiovisual Valenciano. España.

«Su viaje será, como sólo podía ser, un cataclismo que reestructurará por completo los espacios que él creía haber conocido. Comenzando por su nombre. Porque el nombre también es un espacio y en el reconocimiento de ello, Fernando se vuelve Manuel».

*Existe en los mapas una cualidad casi mágica que la gran mayoría de veces pasa de manera imperceptible ante nuestros ojos: la posibilidad de ordenar el mundo, y en ese orden, invariable y certero, poder nombrar el espacio que vamos conociendo. No se puede cartografiar lo desconocido, lo inexplorado o lo ambiguo. Esta es, quizá, una de las principales razones por las cuales Fernando, nuestro protagonista, intenta conocer su mundo a través de la lectura de los mapas. Las certezas trazadas en papel le posibilitan ubicarse a sí mismo y a la vida que ha construido bajo la misma lógica de orden: su trabajo como docente, su rol como esposo, su visita diaria a la cafetería favorita. Fernando es un hombre de mapas, es un hombre de rutinas y de certezas, que disfruta a diario despertar en un espacio conocido. Ante ello, el desbalance se anuncia como un peligro mortal, uno que amenaza con quemar todo registro de la vida que el hombre de mediana edad había construido para sí mismo. Ese desbalance comienza —y ya no termina— cuando su esposa, una mujer serbia a quienes las certezas parecen importarle poco, decide irse sin previo aviso. A partir de ese momento, la pregunta lanzada al aire lo reconfigura todo: ¿cómo se traza un mapa en torno al vacío? La respuesta de Fernando será, como sólo podía ser, radical. Su viaje será, como sólo podía ser, un cataclismo que reestructurará por completo los espacios que él creía haber conocido. Comenzando por su nombre. Porque el nombre también es un espacio y en el reconocimiento de ello, Fernando se vuelve Manuel.

Al hacerlo, una transformación más profunda comienza. Todo territorio renombrado tiene consecuencias. Manuel, adopta el nombre y con él viene la profesión. Como jardinero, evade su pasado de certezas dibujadas y abraza la incertidumbre propia del lenguaje de las plantas. Plantas que en su vulnerabilidad no se pueden cultivar con fronteras y que más bien necesitan calma, buen tiempo y buenas palabras.

Con ese cambio, el horizonte se transforma y quienes lo habitan, también. El espacio desaparece de a poco para dar paso a una serie de personajes llenos de misterio. En la quinta a la que Manuel llega a trabajar, las certezas son desplazadas por historias que podrían ser o no reales y que juegan con el imaginario para tejer mundos distintos. En esos mundos encuentra un hogar dentro del tránsito irrefrenable de la vida, apostando historias ajenas con un grupo de exiliados angoleños, mientras intenta huir de sus fantasmas.

Todos estos elementos hacen que Una quinta portuguesa, ópera prima de Avelina Prat, se vuelva un ir y venir de sensaciones y paisajes que en su condición de naturaleza imperturbable imprimen a la historia un halo de onirismo. ¿Estamos soñando o sólo hemos sido capturados por una casa llena de magia donde parece que el tiempo y el espacio funcionan bajo lógicas distintas? Al final, la cineasta elige la posibilidad de vivir en el sueño donde pasado, presente y futuro se desdibujan, y donde el jardinero no deja de ser jardinero, porque con el lenguaje aprendido decidió dibujarse un huerto para sí mismo y dejar atrás las líneas trazadas por otros.

Bianca Ashanti
Cineteca Nacional Ciudad de México, 31 de enero de 2026

Uruguay, 2024, 68 min.

D: Agustina Willat García.

F en C: Diego Soria.

M: Daniel Yafalián.

E: Magdalena Schinca.

Con: Lafdal Mohamed Salem, Ahmed Mohamed Lamin, Aicha Babait, Ahmed Omar Abdalahe, Brahim Chagaf.

Prod: Enrique Buchichio.

CP: Asador Cine.

Agustina Willat García MONTEVIDEO, URUGUAY

El debut de la directora Agustina Willat García retrata el encuentro entre cineastas uruguayos y saharauis en un campamento de refugiados, en pleno desierto del Sahara, donde hacer cine es algo tan infrecuente como difícil por múltiples razones. Aun así, un grupo de jóvenes egresados de la escuela de cine local filman cortos e imparten talleres mientras reflexionan sobre su futuro y el conflicto que los mantiene desterrados desde hace más de 40 años. Al ser una cultura nómada y de tradición oral, su historia se ha transmitido de generación en generación por medio de la poesía. Estos jóvenes creen que ahora el cine ocupa el lugar de la poesía y es el arma pacífica que usan contra el olvido.

PREMIOS Y FESTIVALES

2025 Selección Oficial de la sección Sur Global. Festival Internacional de Cine de Argel. Argelia. | Selección Oficial. FiSahara, Festival Internacional de Cine del Sahara. Edición Madrid, España. 2024 Estreno Mundial. Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay.

«Es difícil imaginar un espacio así en medio de un entono tan árido y olvidado por el mundo, pero afortunadamente existe. Para ellos, el cine es una herramienta de consciencia y cohesión social, y son notables sus esfuerzos por crear y hacer accesible una cultura cinematográfica en un lugar con condiciones tan adversas».

El Sahara Occidental es una región borrosa, casi como un espejismo producto del extremo calor en el inconmensurable y mítico desierto. La historia de esta zona al noroeste del continente africano ha sido desdibujada por el colonialismo, la guerra y el desplazamiento. Primero fue colonia española hasta que el país europeo la abandonó en 1975, dejándola a merced de Marruecos y Mauritania, países que no tardaron en intervenirla militarmente, desatando una guerra que duró 15 años. Actualmente está dividido por el muro de la vergüenza, una serie de construcciones de arena y piedra que se extienden por más de 2,700 km. La parte más grande está ocupada por Marruecos y la otra es una zona libre bajo el control de la República Árabe Saharaui Democrática, un estado con reconocimiento limitado, fundado en 1976 por el Frente Polisario, movimiento de liberación que reclama la pertenencia y soberanía de toda esta región del Sahara. Mientras tanto, el pueblo saharaui se disgregó: algunos viven en las zonas ocupadas por Marruecos y otros en campamentos de refugiados en Argelia.

Conocer el contexto histórico de la RASD nos permite entender y, sobre todo, valorar un documental como Salam, cuya producción originada al otro lado del mundo, se interesó por crear un puente con el pueblo saharaui a través del cine. Para su primer largometraje, la directora uruguaya Agustina Willat García decidió acompañar a un grupo de jóvenes egresados de la escuela de cine ubicada en uno de estos campos. Es difícil imaginar un espacio así en medio de un entono tan árido y olvidado por el mundo, pero afortunadamente existe. Para ellos, el cine es una herramienta de consciencia y cohesión social, y son notables sus esfuerzos por crear y hacer accesible una cultura cinematográfica en un lugar con condiciones tan adversas. Durante la película vemos al grupo realizar proyecciones para la comunidad, filmar cortometrajes e impartir talleres audiovisuales. Hay una escena en especial donde enseñan un grupo de militares a dirigir y usar la cámara, demostrando su compromiso con un cine militante. Un cine combativo, pero no contra un ejército enemigo, sino contra su condición de desplazados.

La pertenencia e identidad saharaui están al centro de la conversación en Salam. Estos cineastas están sumamente preocupados por reivindicar la memoria de su pueblo. Hacen explícita su convicción de adaptar el papel que antes tenían la poesía y la tradición oral en su cultura, sólo que ahora son las historias contadas con imágenes las que permean en el imaginario. Ésa es su lucha. Desafortunadamente, el cine no puede escapar de la realidad y Agustina Willat nos lo recuerda. Mientras el crew uruguayo llega y se va, el crew saharaui no tiene permitido detener el rodaje: «Si llega la guerra, no tienes posibilidad de elegir dónde estar», comenta uno de ellos. Es triste, pero no se puede suavizar el presente. Queda la esperanza de que, armada con cámaras, claqueta y boom, la historia saharaui prevalecerá. ¡Acción!

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 29 de enero de 2026

Memorias de un cuerpo que arde

Costa Rica-España, 2024, 90 min.

D y G: Antonella Sudasassi Furniss.

F en C: Andrés Campos.

M: Juano Damiani y Valeria Castro.

E: Bernat Aragonés.

Con: Sol Carballo, Paulina Bernini.

CP: Substance Films, Playlab Films.

Prod: Estephania Bonnett, Manrique Cortés, Antonella Sudasassi Furniss.

Antonella Sudasassi

Furniss SAN JOSÉ, COSTA RICA

Ana, Patricia y Mayela deciden que la vida no es sólo un archivo de recuerdos y emprenden un viaje a través de sus memorias para contar su historia, sus secretos, sus deseos, sus anhelos. En un acto de valentía íntima, desafían las expectativas sociales y se embarcan en una travesía personal para reclamar su libertad, su cuerpo y su derecho a sentir y gozar, demostrando que el deseo no tiene fecha de caducidad. La directora Antonella Sudasassi desarrolla una obra que mezcla testimonios reales y una puesta en escena guionizada, creando un diálogo colectivo que nos invita a reflexionar el camino que recorrieron nuestras ancestras para que hoy en día nuestra vida sea distinta y mejor a la de ellas.

PREMIOS Y FESTIVALES

2024 Colón de Plata a la Mejor Dirección. Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. España. | Premio a Mejor Película, Mejor Guion, Mejor Dirección. Festival Internacional de Cine ÍCARO. Ciudad de Guatemala.

«Al renunciar a una progresión lineal, la película se sitúa en un espacio de cercanía afectiva donde el tiempo cede y el recuerdo cobra vida. Así, la estructura misma se convierte en una extensión del cuerpo donde pasado, deseo y presente coexisten».

Memorias de un cuerpo que arde, dirigida por Antonella Sudasassi Furniss, convoca una observación cautelosa pero reveladora de la corporalidad y su memoria. La película, desde la sencillez y la intimidad, dirige la mirada y la escucha hacia los relatos personales de las abuelas de la directora.

En esta obra, el quehacer cotidiano permite que los pensamientos dialoguen con las memorias de eso que fue y de aquello que nunca ocurrió, como un deseo inconmensurable y oculto que se experimenta en una soledad nostálgica. Se trata de una conversación íntima en la que el cuerpo narra su propia historia, da cuenta del paso del tiempo y reproduce experiencias que irradian sabiduría.

Entonces, ¿qué es la nostalgia de lo que nunca fue sino una ficción que se construye a través del relato compartido en voz alta? ¿Qué es la voz documental sino una oportunidad para potenciar la imagen? A partir de estas preguntas, la película se concibe como un ejercicio híbrido que explora la potencialidad y el diálogo entre la ficción y el documental. En este ejercicio las categorías seden para dar lugar a la exploración de las cualidades de la oralidad y la performatividad.

En Memorias de un cuerpo que arde, la estructura narrativa se desmarca de la fórmula tradicional, evitando, en la medida de lo posible, ordenar las memorias de manera cronológica. Por el contrario, propone una estructura de resignificación del pasado a partir de la emulación de la forma en que los recuerdos se organizan en la mente, mediante asociaciones libres, repeticiones, silencios e intencionalidad emocional.

Esta lógica fragmentaria produce una sensación de proximidad con los cuerpos que se narran en escena. Al renunciar a una progresión lineal, la película se sitúa en un espacio de cercanía afectiva donde el tiempo cede y el recuerdo cobra vida. Así, la estructura misma se convierte en una extensión del cuerpo donde pasado, deseo y presente coexisten. Además de la memoria, la sexualidad femenina es otro tema relevante en la película. Este concepto se articula como un hilo conductor inherente a la progresión natural de la vida. Memorias de un cuerpo que arde muestra, a partir de la escucha activa de las experiencias comunes entre las protagonistas, cómo el cuerpo en vejez también es un territorio reapropiado donde es posible experimentar placer. Aquí el cuerpo siente, recuerda y desea con fuerza, contrastando con los estereotipos de representación hegemónica donde placer femenino es compatible sólo con la juventud.

Sudasassi Furniss examina con intimidad y sensibilidad la voz que emerge de la memoria del cuerpo para ofrecer una obra que reflexiona sobre la universalidad de las historias personales. La directora estructura la narrativa a partir de la empatía y de una mirada ética para recordarnos que inevitablemente el tiempo dejará sobre el cuerpo huellas que nos dotarán de identidad y que serán testimonio de lo vivido, de lo deseado, de lo sentido y, también, de lo olvidado.

Paola Parra Solorio
Cineteca Nacional
Ciudad de México, 03 de febrero de 2026

Henri, el último pirata

Chile, 2024, 90 min.

D: Julián Fernández Prieto.

G: Julián Fernández Prieto, Monserrat Albarracin, Tomás Yovane, Sebastián Baudrand.

F en C: Tomás Yovane.

M: Loti García Haoa, Pablo Yovane.

E: Monserrat Albarracin.

Prod: Dominique Rammsy.

CP: -1 Cine.

Julián Fernández

Prieto PUERTO

VARAS, CHILE

Este documental dirigido por Julián Fernández Prieto nos cuenta la historia de Henri García, un buzo y explorador francés, antiguo tripulante del legendario documentalista marino Jacques-Yves Cousteau. Tras conocer Rapa Nui, mejor conocida como la Isla de Pascua, García quedó totalmente enamorado de sus rincones y de sus aguas, adoptándolas como su hogar. Mediante material de archivo y fotografías entregadas por el hijo del aventurero, el director da un vistazo personal a la vida de su héroe, buscando en la intimidad del pasado las claves para recuperar lo que para el explorador era de vital importancia: la contemplación, la conservación y la vinculación con el medio en que vivimos.

PREMIOS Y FESTIVALES

2022 Premio Chemistry. Santiago Festival Internacional de Cine. Chile.

2020 Premio DocsMX. Tribeca Film Festival. Estados Unidos.

2019 Premio Tribeca Film Institute. Santiago Festival Internacional de Cine. Chile.

«No busca contar la historia de un hombre, ni de la naturaleza, sino de la conexión que existe entre ambos, entre lo científico y lo natural, el impulso aventurero y lo indómito, la cultura y la tierra ancestral, construyendo una identidad ecléctica, atrevida y temeraria».

Este mundo en que vivimos es un lugar vasto, megadiverso y, en su mayoría, desconocido. Existen recovecos a los que sólo se puede soñar llegar, en los cuales la naturaleza, aun cuando ha sido descubierta, se mantiene indómita. Henri García, originario de Francia, es uno de los hombres que se lanzó de cabeza al llamado de lo oculto, de lo salvaje, por el simple gusto de hacerlo. Este documental es un acercamiento a la vida de uno de los exploradores más grandes de las costas chilenas, uno que vino para nunca más irse.

Es la voz de su propio hijo, Loti García Haoa, la que guía este trayecto a través de las aguas del recuerdo, escudriñando entre fotos y memorias del pasado, regresando a metrajes olvidados por el tiempo y cubiertos por el polvo de la nostalgia. En todo el material existe una constante, una masa de voluntad que se empequeñece, engrandece o desaparece según lo desee, un hombre adaptable a las profundidades del mar, a los polvosos cráteres de los desiertos o a las inhóspitas cordilleras de las montañas.

La fotografía es destacable, con una amalgama entre lo viejo y lo nuevo de forma constante a lo largo del metraje, ya que no sólo se exponen los materiales de antaño, sino que también se realiza una resignificación de estos al volver a los mismos lugares presentes en las cintas. El enfoque meditativo de las imágenes, construido mediante tomas cenitales, planos generales y puntos de vista del explorador, busca invitar a una contemplación de la naturaleza y del lugar que el ser humano ocupa en ella, a veces como protagonista, a veces solamente como un complemento en el paisaje. Esto se suplementa con el sonido de fondo, que es de la naturaleza y el pasado, del viento soplando a través de los rincones de la isla, del eco de la cinta que resguarda las voces distantes que rehúyen al paso del tiempo, que se mantienen vigentes gracias a la transmisión de sus enseñanzas.

El director no busca contar la historia de un hombre, ni de la naturaleza, sino de la conexión que existe entre ambos, entre lo científico y lo natural, el impulso aventurero y lo indómito, la cultura y la tierra ancestral, construyendo una identidad ecléctica, atrevida y temeraria. En Henri existe un deseo de aprendizaje, no sólo de sus maestros, sino también de sus amigos, de sus seres queridos y, sobre todo, del medio que lo rodea. Se integra al espacio en busca de la aventura, pero con un profundo respeto a las aguas que surca y la tierra que pisa, integrando los ritos ceremoniales como puntos medulares de cada nueva expedición.

Este documental es un claro ejemplo de la permanencia, de la transmisión de un legado, de un propósito heredado, no sólo a la familia García, sino a todo aquel que tenga como destino la aventura, aquellos de espíritu inquieto que buscan revelar los secretos del mundo y la naturaleza. Aquí el hombre no es protagonista, sino un objeto en un extenso horizonte, que va más allá de lo que se puede ver, más allá de donde el viento deja de soplar.

Ignacio Martínez Cineteca Nacional Ciudad de México, 5 de febrero de 2026

Directorxs

Estudió Ciencias de la Comunicación y, posteriormente, cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Tiene un máster en Dirección Cinematográfica por la Elías Querejeta Zine Eskola de San Sebastián, España. Sus cortometrajes se han estrenado en festivales como Cannes, El Cairo y Róterdam.

Diego Céspedes SANTIAGO, CHILE

Estudió Cine y Televisión en la Universidad de Chile. En 2018 escribió y dirigió su primer cortometraje, El verano del león eléctrico, que obtuvo el Primer Premio Cinéfondation en el Festival de Cannes. Paralelamente, desarrolla Las manos que quebraron el cuello de Iris Prado

Leonardo van Dijl CORTRIQUE, BÉLGICA

Es director y escritor. Empezó su carrera como editor de la revista VICE y debutó con el cortometraje Get Ripped (2014). En 2015, realizó un posgrado en arte audiovisual en la Escuela de Artes de LUCA, Bélgica. Dentro de su filmografía destaca el cortometraje Stephanie (2020).

Tomás Pichardo Espaillat

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA

Se graduó en Bellas Artes en Altos de Chavón en 2008 y en Arte y Medios de Comunicación en Parsons, Nueva York, en 2010. Sus animaciones se han proyectado en festivales como Annecy, La Habana y Pictoplasma. Su obra evoca la experiencia colorida, surrealista y, a veces, desorientadora del Caribe.

Huo Meng HENAN, CHINA

Graduado en Derecho, con máster en Cine en la Universidad de Comunicación de China. Debutó formalmente con su largometraje Crossing the Border (2018), que le valió el premio a Mejor Director en el 2º Festival Internacional de Cine de Pingyao. Su trabajo suele enfocarse en la vida rural de China.

Ana Ts’uyeb CHIAPAS, MÉXICO

Comunicóloga intercultural, traductora y cineasta. Es originaria de la comunidad Naranjatic Alto del municipio Chenalhó, Chiapas. Produjo y dirigió los cortos documentales Deconstrucción orgánica y Andares en la infancia en 2018, y el corto documental Guardianes de la tierra para la ONG Cultural Survival en 2024.

Germán Tejada LIMA, PERÚ

Egresado de la carrera de Comunicación Audiovisual en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fundador del Centro Cultural Cine Olaya. Director de comerciales y videoclips musicales para distintas bandas. Cuenta con dos cortometrajes premiados: El hueco (2015) y Retukiri Tukiri (2018).

Isabel Herguera SAN

SEBASTIÁN, ESPAÑA

Se graduó en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, continuó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf y completó su formación con un máster en el Instituto de las Artes de California. De 2003 a 2011 dirigió Animac, Festival Internacional de Cine de Animación de Cataluña.

Mikulán se graduó por la Universidad de Bellas Artes de Budapest. Su obra está influenciada por el skate, el punk y el videoarte. Kix es su primer largometraje. Révész es productor, director y docente. Ha fundado varias organizaciones relacionadas al cine. En 2017 dirigió el documental Granny Project.

Paloma López Carrillo MÉXICO

Editora y directora de cine, ha trabajado con algunos de los cineastas más reconocidos de América Latina durante más de quince años. Entre sus trabajos más conocidos, destaca La jaula de oro (2013), trabajo por el cual recibió el Ariel y el Premio Iberoamericano de Cine Fénix a Mejor Edición.

Avelina Prat VALENCIA, ESPAÑA

Estudió arquitectura, profesión que ejerció unos años antes de dedicarse al cine. Desde 2004 trabaja como guionista, donde participó en más de treinta largometrajes, con directores como Fernando Trueba, Javier Rebollo y Lucile Hadzihalilovic. Su salto al cine se dio con su galardonado filme, Vasil (2022).

Agustina Willat García MONTEVIDEO, URUGUAY

Egresó en 2010 de la Escuela de Cine del Uruguay. Desde 2008 hasta 2017 integró el colectivo Árbol Televisión Participativa. Es cofundadora de la productora Carpincho Contento. Con Tejedoras ganó el premio al mejor cortometraje en el Festival de Cine de Uruguay. Salam es su ópera a prima.

Antonella Sudasassi Furniss SAN JOSÉ, COSTA RICA

Directora de cine costarricense de origen italiano. Es licenciada en Comunicación por la Universidad de Costa Rica, con especialización en fotografía y diseño.

PUERTO VARAS, CHILE

Director, buzo y fundador del proyecto -1 Cine, ha participado en producciones documentales para compañías internacionales como Discovery Channel, National Geographic y Disney Channel, realizando trabajos en torno a la vida marina y distintos rituales culturales de Chile.

Circuito sedes

Cineteca Nacional de las Artes

Av. Río Churubusco #79, Country Club Churubusco, Coyoacán, CDMX cinetecanacional.net

Del 20 de febrero al 12 de marzo

Cineteca Nacional Chapultepec

Avenida Vasco de Quiroga No. 1401, Colonia Santa Fe, Álvaro Obregón, CDMX. cinetecanacional.net

Del 20 de febrero al 12 de marzo

CINETECA NACIONAL

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