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Primera edición: septiembre 2010 © 2010 Lluis Serra i Lansana © del prólogo, 2010 Emili Turù i Rofes Editor: Instituto de los Hermanos Maristas, Provincia de l’Hermitage. Monasterio de Avellanes Ctra. C-12, Km 181 25612 Os de Balaguer (Lérida) Maquetación y fotolitos: Antonio Martinez Estaún Maria Livia Pinchera per Tipocrom srl (Guidonia - Roma) Impresión: CSC Grafica srl (Guidonia - Roma) Fotografías: Archivo del Monasterio de Avellanas AMEstaún Jordi Bonet Archivo general de los Hermanos Maristas. Roma


Lluís Serra i Llansana

La fuerza de la fraternidad Maristas, cien años en Avellanes 1910-2010 Presentación de Emili Turú i Rofes, Superior general

Provincia L’Hermitage Monestir de les Avellanes - 2010


presentación Prólogo

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El acuerdo . . . . . . . . . . . . . . . . .

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LOs Inicios . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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la expansiÓn . . . . . . . . . . . . . . .

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1930

la catÁstrofe . . . . . . . . . . . . .

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Posguerra . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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la reconstrucción . . . . .

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EL CAMBIo

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LA APERTURA. . . . . . . . . . . . . . . .

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LA SINTONÍA . . . . . . . . . . . . . . . .

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EL DECLIVE . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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2000

LA APUESTA . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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LA CELEBRACIÓN. . . . . . . . . . .

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EPÍLOGO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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FUENTES CONSULTaDAS . . .

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Presentación

CIEN AÑOS EN LA ecuerdo muy bien la cara de sorpresa que puso el Abad general de los Premonstratenses, P. Handgrätinger, cuando le expliqué, el pasado mes de noviembre de 2009, que los Hermanos Maristas íbamos a celebrar 100 años de presencia en uno de sus antiguos monasterios: Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes. Le aseguré que los maristas, tanto en el pasado como en el presente, estábamos dando continuidad a su fundación, en línea con las grandes finalidades para las cuales nació el monasterio, y le invité a que pudiera comprobarlo personalmente, participando en los actos celebrativos de ese acontecimiento.

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Está claro, en primer lugar, que el Monasterio fue creado para convertirse en un centro de espiritualidad y de cultura. Todos los que hemos pasado algunos años de nuestra vida en esa casa sabemos muy bien que esas dos dimensiones han sido pilares fundamentales de nuestra formación. Tengo en mi retina la imagen de muchos hermanos mayores a quienes veía paseando con el rosario en la mano o dedicados al estudio aún cuando gozaban de la jubilación laboral. También hoy, no sólo hermanos maristas, sino muchas otras personas ven el monasterio como un lugar donde alimentarse y crecer espiritualmente. Los archivos, la biblioteca, el archivo Gavín, por otra parte, no son sino muestras de la vinculación de la casa con una cultura cuyas raíces son cristianas.


CASA DE MARÍA La acogida al transeúnte o al huésped ha sido siempre una característica de los monasterios, donde cualquier persona es recibida como si fuera el mismo Cristo. Creo que esa tradición ha sido continuada por la comunidad marista, con formas diversas, de acuerdo al momento histórico. De manera particular hay que destacar la entrañable relación con las personas de los pueblos cercanos, cuya acogida en los momentos difíciles jamás será olvidada por los hermanos y siempre correspondida con cariño: “mi familia”, decían los H. Emili Turú, Superior general hermanos que vivieron esa experiencia. Con la última reforma de la casa, incluso la arquitectura ha puesto en evidencia la voluntad de acogida: no sólo por las nuevas aperturas en muchas paredes, sino porque las antiguas puertas del monasterio han sido colgadas en la entrada, dando la bienvenida en lugar de cerrar el paso. Todo el mundo es bienvenido, y eso se experimenta desde el primer momento.


Los antiguos espacios continúan llenos de vida. De vida que hunde sus raíces en la entrega generosa de muchas personas cuyos restos reposan en esta casa. Los condes de Urgell quisieron que el monasterio fuera su panteón, pero poco a poco ese panteón se fue ampliando para acoger los restos de muchas otras personas: los monjes premonstratenses; personas de ambos bandos de la guerra 1936-1939; centenares de hermanos maristas, entre los cuales destacan nuestros mártires. El cementerio de la casa es una de las visitas inevitables para muchos de nosotros: ¡cuántos hermanos y buenos amigos, cuántos recuerdos, cuánto cariño! Finalmente, Bellpuig de les Avellanes ha sido siempre la casa de María: Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes. Recientemente hemos sabido de la existencia de una hermosa imagen gótica de la Virgen con el niño, del siglo XIV, que perteneció al monasterio y que, desgraciadamente, no está, de momento, en su lugar de origen. Un signo, entre otros, de la devoción mariana en el pasado. De la época marista, la imagen más significativa es, sin lugar a dudas, la “Virgen del cerro”, situada en un lugar muy visible. ¡Cuántas generaciones de maristas han ido semanalmente a los pies de esa imagen para confiarle su vida y su vocación! “¿Te acuerdas, Madre, a tus pies cuántas veces recé la Salve?”.

Bellpuig de les Avellanes: centro de espiritualidad y de cultura; hospedería abierta a todos; panteón familiar; casa de María. De todo ello y de más nos habla en este libro el hermano Lluís Serra, de manera amena. Sus páginas estoy seguro


presentación

de que desvelarán miles de recuerdos a todas las personas para quienes esta casa ha sido un hito en un momento u otro de su vida. Y surge espontáneamente un canto de acción de gracias al Señor y a María, nuestra buena Madre, Aquella que “lo ha hecho todo entre nosotros”, como repetía nuestro fundador, San Marcelino Champagnat. El Instituto Marista está de fiesta. La celebración del centenario de esta casa coincide con la renovación de la Casa Madre de l’Hermitage. No miramos sólo de manera nostálgica hacia el pasado. Creemos en el futuro de la vida y misión maristas, y estas dos celebraciones son un signo de nuestra profunda esperanza. Que Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes continúe bendiciendo, como lo ha hecho durante más de 800 años, esta casa y a cuantos viven en ella o a ella se acercan en busca de paz, de orientación, de sentido. Roma, 15 de agosto de 2010, fiesta patronal del Instituto Marista.

H. Emili Turú, Superior general


El Monasterio de Santa Mar铆a de Bellpuig de les Avellanes, pante贸n de los Condes de Urgell, fue creado para convertirse en un centro de culto divino y de cultura.


1166 Fundación del Monasterio, por el beato Juan de Orgañá, mediante contrato de los monjes con los Condes de Urgell. 1195 Construcción del claustro. 1760 Erección del monumento de la fuente de la Mallola, o del Abad, para conmemorar la traída del agua mediante conducción subterránea. 1835 Desamortización de Mendizábal. 1910 Llegada de los Maristas al Monasterio. 1936-1939 Guerra. 1959 Inicio de la Provincia marista de Cataluña. 1962-1965 Concilio Vaticano II. 2003 Inicio de la Provincia marista L’Hermitage.


La acogida al transeúnte o al huésped ha sido siempre una característica de los monasterios. Esa tradición ha sido continuada


por la comunidad marista, con formas diversas, de acuerdo al momento hist贸rico.


Prólogo 1. El recuerdo Los antiguos creían que el corazón era la sede de la memoria. Por esto, recordar significa etimológicamente volver a pasar por el corazón. Así lo acreditan lenguas tales como el francés par cœur o como el inglés learn by heart. Escribir este libro sobre el centenario de la presencia marista en Avellanes constituye un ejercicio de recuerdo, es decir, de memoria y de sentimientos, que fluyen en amalgama según los hechos revividos. Recordar no implica instalarse en la nostalgia sino estar atento a las resonancias emocionales que surgen del propio corazón: admiración ante el coraje del esfuerzo frente las contrariedades, indignación ante la persecución sufrida por motivos de fe, alegría al contemplar sus progresos y satisfacciones, tristeza ante las desgracias sufridas… Cien años dan para mucho. Año 1996, Manhattan Mientras mis pasos me encaminan hacia el The Cloisters Museum (el Museo de los Claustros), que se encuentra en Fort Tryon Park en el Alto Manhattan, New York, mis sentimientos se entremezclan y juguetean en los repliegues de mi memoria. Voy a abrir la caja negra de mi vida, donde se registran todas las incidencias de mi viaje personal, para situarme en Avellanes. En la iglesia de este monasterio he pasado muchas horas. Si miraba al presbiterio, veía a ambos lados dos arquetas con los restos de los Condes de Urgell. Me habían dicho que los sarcófagos originales se encontraban en un museo de New York sobre el arte y la arquitectura de la Europa medieval, que forma parte de The Metropolitan Museum of Art. Por vez primera en mi vida, voy a ver en directo estos sarcófagos, ubicados en este lugar magnífico, abierto al público en 1938, gracias a la generosidad de John Rockefeller. Son piezas, de gran valor histórico y artístico, que faltan en el rompecabezas del monasterio.


Ahora, ante mis ojos, las tumbas de Ermengol VII y Cecilia de Foix, de Ermengol X y de su hermano Alvar de Cabrera. Escribo sobre esta experiencia particular unas palabras, que publico en mi libro La Babel neoyorquina. Paseos por Nueva York antes de la tragedia: “Esta visita me permite disponer de unas piezas para reconstruir con fidelidad un escenario de juventud. Experimento dos emociones simultáneas y profundas, vinculada una al encuentro con el original de las tumbas, y otra con el ambiente de paz y de silencio que se respira. No parece posible que el ajetreo infernal de Manhattan pueda hincar sus garras en este rincón de tranquilidad”. Acabo el capítulo 44 de este libro con esta reflexión: “Mejor estarían las tumbas en Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes. Los errores de la desamortización de Mendizábal, con la especulación a que abrió paso, las malvendió por una cantidad insignificante. Avaricia e ignorancia. Queda un consuelo, están en The Cloisters”. Año 1962, Avellanes Al recordar mi primera visita al The Cloisters, repetida en varias ocasiones, tal fuerza de atracción llegué a experimentar, mi memoria me coloca en la primera vez que llegué a Avellanes. Tengo 14 años. Con mis compañeros, procedentes de Llinars del Vallés, llegamos al monasterio para seguir el itinerario de formación marista. Mi edad me lanza hacia el futuro, pero mi residencia me desplaza hacia el pasado. Antes de cerrar los ojos para dormir, cada noche contemplo las arcadas del dormitorio de los monjes. Arcadas de gran sencillez y belleza. Los primeros días tengo que situarme en un claustro que, al ser cuadrado, se presta a confusión en sus puertas de salida. Los recuerdos de una adolescencia movida, abocada a la interiorización, me


despiertan sentimientos profundos. La muerte de mi madre, a los pocos meses de mi llegada, constituye un momento importante. Paso en seis años, junto a mis compañeros de tanda, las cuatro etapas de formación: juniorado mayor, postulantado, noviciado y escolasticado. Son años cruciales en mi vida, porque configuran elementos fundamentales de mi personalidad y porque confeccionan una época histórica que proporciona grandes cambios y acontecimientos de primera magnitud. Salgo a los 20 años para ejercer de profesor en Llinars. Regreso tres años después, como formador en el noviciado y en el juniorado. Parte de los años sesenta y la primera parte de los setenta los vivo en el marco de Avellanes. Año 2010, Barcelona y el Hermitage Escribir este libro ha sido una oportunidad para adentrarme en una historia, sobre la cual tenía muchas lagunas e ignorancias. Barcelona y el Hermitage (Francia) son los dos lugares de redacción. Al hilo de la historia, descubro en los primeros hermanos la pasión y la zozobra por encontrar soluciones después de que en la Semana Trágica les incendiaran el noviciado de Sant Andreu de Palomar. Se me hacen patentes los sufrimientos y dificultades de unas épocas de grandes carestías. Valoro la fuerza de los hermanos que acometen un proyecto tan ambicioso de construir una familia a la vez que reconstruyen el monasterio. Comparto el dolor de ver que el contador vuelve a cero, con motivo de la contienda civil. La posguerra resulta ardua y requiere mucho temple para afrontarla con ilusión. Admiro la transformación que se opera a la luz del Concilio, de modo que Avellanes se convierte en una forja posconciliar. Comparto los sentimientos que se experimentan al ver el cierre de la casa como noviciado y alumbro la esperanza de un nuevo porvenir.


prÓlogo

2. El encargo El hermano Josep Maria Soteras me transmitió la propuesta de que redactara el libro del centenario. El encargo tenía unas indicaciones precisas en objetivos, destinatarios, extensión, lengua y calendario. Consciente de los límites de tiempo y de la magnitud de la tarea, creí que sólo era posible llevar a término el encargo si se afrontaba en equipo. La investigación de los datos es prolija y la colaboración para efectuarla, indispensable. Busco un equilibrio de la extensión mediante la distribución equitativa de la cronología por décadas. Cada década ocupa más a menos el mismo número de páginas. En cada capítulo, mezclo tres elementos: relatos novelados, diálogo de algunos protagonistas y afluencia de informaciones reales y contrastadas. Como este libro tiene que verse complementado por otras fuentes de documentación histórica y fotográfica, me centro en lo fundamental de cada década. La selección resulta inevitable. Soy consciente de que muchos hermanos, que han desarrollado tareas de gran relevancia en la casa y en la formación, ni siquiera van a ser citados personalmente. Sólo sus nombres ocuparían páginas enteras. Este texto pretende ser un aperitivo, es decir, abrir el apetito para adentrarse en esta historia de fraternidad marista. Estas páginas quieren ser un caleidoscopio. Cada uno encontrará una figura nueva, un enfoque nuevo, pero siempre a partir de los mismos elementos. Existen dos tipos de lectores: los hermanos que han vivido en Avellanes y los demás, hermanos o laicos, que conocen el Monasterio de manera esporádica o circunstancial. Los primeros pueden añadir mil detalles a partir de las sugerencias del texto. Los segundos precisan algunas claves para interpretar el escrito. Avellanes recibe


indistintamente el nombre de monasterio, convento o casa. El itinerario formativo marista comprende cuatro etapas. Juniorado, etapa de estudios civiles básicos y de formación inicial marista. Según la edad y estudios, se divide en menor y mayor. Postulantado, etapa en que uno pide entrar en la vida religiosa y que desemboca en la fase siguiente. Noviciado, etapa que se inicia con la vestición de hábito o la adopción de otros signos, que implica un fuerte discernimiento vocacional y que acaba con la emisión temporal de los votos. Y escolasticado, primeros años de votos y continuación de los estudios civiles, que culminan con la obtención de la titulación para ejercer profesionalmente. Todos ellos, estén en la etapa que estén, reciben indistintamente el nombre de formandos, que equivale a seminaristas, primero, y a hermanos, después. Cuando se habla de provincia marista se refiere a la circunscripción canónica que constituye una unidad de gobierno (existe un hermano provincial, ayudado por un consejo provincial), unas comunidades y unas obras dentro de un mismo territorio geográfico. 3. Los agradecimientos Gracias a los monjes premonstratenses, que durante siglos convirtieron Avellanes en centro de fe, de espiritualidad y de cultura. Gracias a los monjes trapenses, que reformaron en pocos años los edificios en estado ruinoso. Gracias a los hermanos maristas por convertir la casa en centro de formación y por invertir tantos esfuerzos en el patrimonio histórico, cultural y espiritual de Cataluña. Gracias a los pueblos vecinos, sin los cuales muchas cosas hubieran sido


prÓlogo

imposibles, por compartir los afanes de mejora de la comarca y por acoger en los momentos de guerra fratricida a hermanos y formandos, jugándose la piel en el empeño. Nunca lo hemos olvidado. Gracias a todas las personas que visitan el monasterio, que pasan unos días en él, que acuden a sus convocatorias de formación, de espiritualidad o de silencio, que quieren gozar de su turismo temático o deleitarse con su gastronomía, porque avalan la apuesta que se ha hecho. Gracias, especialmente, a todos los que están enterrados en el cementerio. Son la memoria perenne del centenario marista. A todos ellos y ellas, dedico este libro. Hago extensiva esta dedicatoria, de una manera especial, a mis padres difuntos, Lluís y Anna, y a mis hermanos de familia. Gracias a ellos empecé a entender y a vivir la fuerza de la fraternidad. En la redacción de este libro, mi gratitud se dirige en primer lugar a Robert Porta, archivero de la casa. Sin él, mi trabajo hubiera sido imposible. Valoro su competencia, su búsqueda exacta de los datos, su pasión por la verdad histórica y su entusiasmo en la tarea. También, a los hermanos Jaume Parés y Máximo Alonso, porque con Robert han formado un auténtico equipo; al hermano Enrique Hurtado, que ha sido el primer lector de mis capítulos, por sus puntualizaciones; al hermano Josep Maria Soteras, por su encargo que me ha permitido conocer mejor esta historia de familia; a los hermanos Eduardo Corredera, doctor en historia, Inocencio Martínez y Juan Moral, porque sus escritos son una magnífica fuente de obtención de datos importantes. Finalmente, mi gratitud se dirige a los lectores, de los que espero comprensión y benevolencia hacia el resultado así como pasión para valorar a los protagonistas de estos cien años de historia marista. Hago mía también la expresión tradicional que los hermanos, y no sólo ellos, usaban en otras épocas: LDVM (Laus Deo, Virginique Matri).


El acuerdo

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ictoria Pujol abre los ojos. Los primeros rayos del amanecer se cuelan entre los postigos para acariciar sus pupilas. Lentamente, pasea la mirada por las paredes casi desnudas de su habitaciรณn, mientras su pensamiento se dirige hacia la entrevista que va a celebrar dentro de unas horas. La decisiรณn no serรก fรกcil. Las mismas razones para vender la propiedad son las que le aconsejan mantenerla en sus manos. Cuando los sentimientos entran en juego, todo se vuelve mรกs complicado. Se levanta. La temperatura estival, a estas horas, es muy agradable. Abre la ven-


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tana y la luz se adueña del recinto. Contempla el panorama, entretejido de silencio y decadencia. Las ruinas del Monasterio pesan demasiado. Tras el aseo de rigor, acude a la cocina para calentarse una taza de leche. La bebe sorbo a sorbo. Decide

dar un paseo para ordenar sus ideas, preparar los argumentos y perfilar sus propuestas. En este momento, más que nunca, echa de menos a su hijo Agustí Santesmases, fallecido hace apenas dos años. Como banquero e hijo de cobrador de rentas, sabía


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Laude de mármol en homenaje a Caresmar, reflejo de una época de esplendor cultural del Monasterio.

desenvolverse en los negocios. Hacía cuatro años que había comprado el Monasterio, con algunas fincas más, por 27.000 pesetas. En 1906, las hermanas del general José Manrique de Lara, de quien lo heredaron, se lo vendieron. El trazado de la carretera que va de Balaguer al Vall d’Aran se inauguró en tiempos del general y revalorizaba la nueva propiedad. Victoria recuerda la capacidad negociadora de su hijo, que de las piedras sabía sacar panes. Nunca mejor dicho. El Monestir de Avellanes ahora no es nada. El abandono y el paso del tiempo lo han degradado a unas ruinas lamentables. Aquel tiempo de los premonstratenses, que lo habitaron durante siglos, ha pasado a la historia por obra y gracia de la desamortización de Mendizábal. El intento de reapertura a cargo de los trapenses no corrió mejor suerte, que sólo permanecieron seis años y que se marcharon ante la imposibilidad de concretar su compra. Agustí supo, con todo, sacarle tajada económica, con una venta que generó mucha polémica. Se trata de los cuatro sar-


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cófagos de los condes de Urgell, que pasaron por 15.000 pesetas a un anticuario de Vitoria. Lástima que el trato se cerró demasiado pronto, porque otro anticuario le ofrecía 70.000 pesetas. Hubiera sido un negocio redondo. El tema se vio rodeado de polémica e incluso se presentaron diversas interpelaciones a las Cortes. No obstante, los restos de los condes se depositaron en un agujero de la sacristía.

Los problemas suscitados por la propiedad y el uso del agua se reflejan en varios monumentos del Monasterio. Referencia cronológica en la fuente de la Mallola.

Victoria, mientras se pasea por los caminos que rodean al Monasterio, recuerda con nostalgia la boda de su hijo en la capilla. Un día lleno de alegría y esperanza, que no duraron ni dos meses, porque la muerte le iba a arrebatar sus sueños de futuro. Avellanes se había transformado en un lugar de malos recuerdos. Dos hombres suben a una tartana en la plaza Mercadal de Balaguer. El conductor


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Lugar del comedor de los monjes destinado al Abad. La decoración de cada una de las piezas de cerámica está realizada a mano.

sacude las riendas para que el caballo inicie la marcha entre el bullicio de la gente. Al salir de la plaza, gira a la izquierda y sigue paralelo al río Segre, que muestra un caudal medio. Emprende camino del Monasterio de Avellanes, dejando atrás el templo del Sant Crist. Las ruedas siguen la partitura de los


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caminos polvorientos, a veces saltando por alguna piedra imprevista. Los dos ocupantes visten sotana. Su sombrero les atenúa el impacto del sol. — Veo que la idea de trasladar el noviciado al Monasterio abandonado de Avellanes ha ido tomando cuerpo — dice el hermano Hilario José, que es el director del colegio de Lleida y que ha informado a sus superiores sobre la existencia de un antiguo convento.

Sepulcros de los Condes de Urgell, actualmente en The Cloisters Museum de New York.

— No crea que es fácil — responde el hermano Hipólito, provincial marista de España. Su rostro dibuja, de manera casi im-


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perceptible, la preocupación de la persona sobre la que recae la negociación final de una decisión polémica. — ¿Es por motivo del precio? — Después de la semana trágica, vivimos con más apuros económicos que nunca. Pero no es ésta la principal razón. Como usted acaso sepa, el hermano Michaëlis, nuestro asistente general, visitó el Monesterio por Pascua de Resurrección. Puedo resumirle en una frase suya la conclusión de su visita: “El lugar es tranquilo, sano y goza de independencia, pero está muy apartado y con malas comunicaciones”. Visitamos muchos lugares de Navarra, Aragón y Cataluña, pero siempre los inconvenientes pesaron más que las ventajas. — Sant Andreu de Palomar era un buen emplazamiento para la residencia provincial y el noviciado — afirma el hermano Hilario José, que sigue atentamente la conversación acompañada por el traqueteo de la tartana. — No lo dude. La cercanía de una ciudad como Barcelona, con un puerto importante,

ofrece muchas posibilidades. Nos conecta con América. Los hermanos franceses siempre vimos esta ciudad como trampolín para el nuevo continente. Las instalaciones permitían albergar muchos servicios a la vez: residencia provincial, casa noviciado, almacén de libros para las escuelas, sastrería, factoría de bifosfato de cal… También había una escuela diurna y nocturna para los hijos de obreros. Los patios, la huerta y los jardines eran muy amplios. No obstante, el hermano Berilo había insistido que buscáramos otro lugar. Los avatares políticos no presagiaban nada bueno. Los dos hermanos permanecen unos minutos en silencio, perturbado con algún resoplido del caballo. Tienen grabados en su memoria la muerte del hermano Lycarion, director de una escuela obrera, asesinado el 27 de julio de 1909 en Poble Nou y la quema de Sant Andreu de Palomar en la noche del 29 al 30 de julio. No entienden las razones de una barbarie, que ha declarado la revolución en Barcelona y que convierte en llamas las obras de tantos sudores. La


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Aquam nostram percunia bibimus.

intensidad del fuego obligó a desalojar a los vecinos. — Fue muy duro — rompe a hablar el hermano Hipólito —. Los 70 novicios con otros hermanos y enfermos tuvieron que huir, pese a que algunos hermanos se apostaron para defender la casa. El hermano Floriberto encabezó la marcha. Dos días y dos noches, con el miedo en la entraña, pasaron por Montcada, Mollet, Granollers, La Garriga, Centelles y Vic. Los 70 llegaron sanos y salvos, a Dios gracias. Poco después, marcharon a Manresa, pero no ofrecía una solución definitiva. Victoria prosigue su reflexión. No se encuentra con ánimos de levantar aquellas ruinas. El lugar tiene su encanto. Aquí la paz y el sosiego se adueñan del espíritu, pero la tarea es excesiva. Va a concretar si acuerda un alquiler o una venta de la propiedad con los hermanos maristas, que han visitado el Monasterio en diversas ocasiones. Tampoco quiere forzar la negociación, para que no se echen atrás, pero no va a renunciar a


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obtener unos buenos dineros. Su hijo Agustín la había ligado a Avellanes. Más de una vez había soñado en ver crecer libremente a sus nietos, correteando libres por los campos. La muerte había roto los sueños y era mejor pasar página, pese a tener unos recuerdos que para siempre la vincularían con este lugar. El conductor se gira hacia los dos pasajeros para anunciarles que faltan un par de kilómetros para llegar a la meta. Han recorrido unos 13 kms. serpenteando entre colinas. —Una comisión del Poble Nou—dice el hermano Hipólito— vino a expresar su sen-

Contrafuertes de la muralla de defensa del Monasterio.

timiento de duelo y a pedirnos que volvieran los hermanos. En el pasado agosto, después de los ejercicios espirituales, se sopesaron los inconvenientes y ventajas. Los Superiores me delegaron a mí para efectuar la compra y me hicieron llegar las instrucciones del hermano Estratónico, nuestro superior general. No hay duda que las comunicaciones no son buenas, pero los aspectos formativos pueden verse favorecidos por un entorno tranquilo, lejos de tensiones y altercados.


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—No faltará trabajo para adecentar las ruinas del Monasterio—apostilla el hermano Hilario José, levantándose el sombrero y desplazando unas gotas de sudor. —Sin duda. Gracias a su aspecto ruinoso, podremos adquirirlo a mejor precio. No estamos para derroches. La tartana da la última revuelta y los viajeros ven la mole del edificio. Son conscientes que la firma de un acuerdo va a tener consecuencias importantes para la vida marista en España. Pero antes tendrán que hablar con la dueña.

Detalle del tubo de piedra para la conducción subterránea del agua.

La mujer, que no tiene el aire de campesina, ve la tartana que se acerca. La voz del conductor da la orden al caballo que frena en seco. Los dos hermanos descienden del carruaje y se acercan a la señora, con la que intercambian un saludo respetuoso. Uno de ellos indica al conductor que espere el tiempo que haga falta para celebrar la entrevista. Se queda dando bebida y comida al caballo, que deberá afrontar el regreso con un sol más perpendicular. Los viajeros se dirigen con la señora a la residencia de los condes, que ahora es la suya. Se agradece la sombra tras un viaje por caminos polvorientos. Les indica unas sillas para que tomen asiento. Un trabajador que cuida de la finca les sirve unos vasos de agua, que beben con avidez. En una cestita, hay diversas frutas. —¿Han tenido buen viaje? —les pregunta la señora. —Bueno, gracias a Dios— responde el hermano Hipólito, asumiendo el protagonismo que le corresponde por cargo. —¿Cuáles son sus propuestas?


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—Queremos trasladar aquí nuestro noviciado. Durante siglos, los monjes han convertido este Monasterio en un lugar de plegaria y trabajo. Nosotros queremos proseguir esta línea, con las características propias de los hermanos maristas. Sabemos que adecentar la casa va a suponer un trabajo ingente, pero estamos dispuestos. Queremos llegar a un acuerdo con usted, que sea justo para las dos partes. —Ustedes saben que esta casa representa mucho para mí. Constituye la herencia que me dio mi hijo, que en paz descanse, y que comparto con mi otro hijo—, añade Victoria con un rictus de pena. —Sin duda, señora. Dedicarla a la noble

tarea de la formación de religiosos comprometidos con la educación de los niños y de los jóvenes será siempre un alivio para su corazón. Hemos de concretar el acuerdo, cifras incluidas, porque quisiéramos iniciar aquí el nuevo curso del noviciado. Para septiembre faltan pocas semanas y los preparativos son laboriosos. El arrendamiento es la fórmula escogida de mutuo acuerdo. Tres años más tarde, en enero de 1913, los hermanos maristas adquieren la propiedad a la señora Victoria Pujol y firman las escrituras en el despacho notarial de D. Pedro Abizanda, que regenta en Lleida. Se pagan alrededor de 80.000 pesetas por unas 300 ha. de terreno.


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l muchacho, con un fajo de periódicos bajo el brazo izquierdo, blandiendo el ejemplar dominical del 25 de septiembre de 1910 en su mano derecha, vocifera en una esquina cercana a la Paeria: “El diario de Lérida”. Un señor se lo compra. Tras depositar una moneda en la mano del vendedor, va ojeando las páginas camino de su casa. Un artículo titulado “Bienvenidos”, escrito en tono exultante, atrae su atención. Se refiere a la llegada de los novicios maristas, ocurrida el pasado 10 de septiembre al antiguo Monestir de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes.


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Presbiterio y altar mayor de la iglesia del Monasterio habilitados por los hermanos maristas a su llegada.

El hermano Demetrio José, carpintero, está apurado. Ha recibido un encargo difícil: coordinar los preparativos para acoger a los novicios que están a punto de llegar al convento. La tarea ha resultado ingente. —Hermano provincial, hemos hecho lo que hemos podido en estas pocas semanas. El buen tiempo facilitará la instalación de los novicios. El albañil ha trabajado bien y los hermanos se han entregado a fondo. Será necesaria la colaboración de los jóvenes para continuar el adecentamiento. —Las dificultades templan el espíritu. No dude que el trabajo manual también incide en su formación— contesta el hermano Hipólito —. Usted conoce cuáles son las prioridades: capilla, aulas, dormitorio y comedor. Dios sea bendito. —El hecho de venir un poco escalonados constituye una ventaja, pero me preocupa la alimentación. Ya he hecho algunos contactos en Os de Balaguer. Mañana iré otra vez para asegurar la intendencia. —Ya buscaré quien le ayude. Mire, los tres hermanos que están junto al camino


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nos hacen señales. Ya están aquí. Los primeros novicios, acompañados por el hermano Adulfo, submaestro, llegan sudorosos y jadeantes. Su última etapa ha

sido de Mollerussa a Avellanes pasando por Balaguer. Allí, tras un rezo ante el Sant Crist, el P. Valentí Pons, franciscano, se ha incorporado a la comitiva como guía. Se


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Vista de la casa desde el lado Oeste, al llegar los hermanos maristas.

saludan. Los novicios besan la mano a los hermanos en seĂąal de respeto. El hermano Demetrio JosĂŠ les acerca un botijo de agua fresca. Los jĂłvenes quieren comentar las incidencias del viaje, pero la presencia del hermano provincial y del resto de los her-


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manos les impone. Escrutan con su mirada las construcciones semiderruidas. Mezclan alegría con incertidumbre. Tienen que aprovechar las horas que quedan para instalarse

y colocar sus escasas pertenencias. Mañana será domingo y ya tendrán tiempo de descansar, tras celebrar la eucaristía. Dentro de una semana, llegará el resto de novi-


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Tubos de piedra de la conducción subterránea de agua elaborados por los monjes.

cios con el hermano Job, que es el maestro. El canto gregoriano de la Salve inicia cada día la plegaria matinal. Su cadencia rasga el silencio de una noche que va desapareciendo con la llegada de las primeras luces. Hermanos y novicios se reúnen en la sala capitular que sirve de capilla hasta que se culmine la restauración de la iglesia, que lleva menos trabajo del previsto porque los monjes trapenses ya la habían iniciado en sus seis años de permanencia. No

obstante, se rehace el arco y el techo. Hay que impedir que algunas partes queden todavía a la intemperie. Se enyesan las paredes, se reconstruye el pavimento y la calefacción. A finales de año, el objetivo estará cumplido. El plan de obras es más ambicioso. Comprende los trabajos de reparaciones y la mejora de las estructuras. No se hace de un día para otro. Será tarea de años. El hermano Demetrio José se encarga con el señor Manuel Aguilà de reparar las conducciones del agua desde la fuente de la Mallola hasta la casa. Se habilita un gran dormitorio de 27 x 12 m, en el edificio de los arcos. La referencia es el Monestir de Poblet. El hermano Acylin, con un grupo de novicios, pinta toda la casa. Tres salas se transforman en aulas, en el antiguo palacio del abad. Se construyen 10 lavabos, la cocina y el comedor para la comunidad. Se arreglan los tejados, que filtran agua por todas partes. Se cuidan los jardines del entorno y se plantan árboles. Se dedica un espacio a enfermería para atender a los enfermos. El espíritu del Hermitage revive en


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Avellanes. Hay novicios que prefieren el trabajo manual a los libros, pero sus formadores intentan equilibrar la formación intelectual con las clases que les imparten. Los hermanos Vivence, Ginés e Irineo tienen el cometido de rentabilizar la finca, de unas 300 Ha. En 1911, acaba el contrato del Sr. Curià Prim como aparcero y los hermanos se convierten en los responsables únicos. —Ha habido una buena cosecha de olivas, pero los formandos se han resentido mucho del frío. Les salen sabañones— dice el hermano Ginés. —Cada época tiene sus cosechas— añade el hermano Vivence. Nuestros viñedos producen frutos de buena calidad. Hemos de pensar en construir una bodega.

La campana del Monasterio ha marcado con sus vibraciones el ritmo de la vida de sus moradores. Repiques alegres en días festivos, toques con larga cadencia en el adiós dolorido a quienes partían al encuentro con el Padre y largos silencios en la ausencia de las voces que han dado vida a este lugar.

—El trigo y la cebada no se dan mal — tercia el hermano Ireneo—. La posibilidad de riego en algunos campos aumenta la


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productividad. La huerta nos da patatas, legumbres y verduras. Por más que produzca, todo es poco para saciar tantas bocas. La ganadería constituye otra fuente de recursos. El rebaño, compuesto por un centenar de ovejas, se utiliza también para carne. El granjero, que vive con su familia, cuida gallinas y cerdos. Atiende también las cuadras, donde se aloja “Castanya”, nombre que se le da a la mula de la tartana, y responde del molino de aceite. En los primeros momentos, se organiza el colmenar. Los hermanos, con escopetas de perdigones, salen de vez en cuando a la caza para tener alimento. La carpintería, con el hermano Demetrio José como encargado, se ubica en los bajos del antiguo edificio de las arcadas. Desde los inicios, se contratan algunos peones. Los muebles se utilizan en la casa, pero no se descarta que en el futuro se puedan atender las demandas colegiales, como mesas de profesor y pupitres para alumnos.

En la estación ferroviaria de Mollerussa, confluye un grupo muy numeroso de hermanos que han acabado su retiro en Lleida con otro grupo, no menos numeroso, que procede de Barcelona. Allí, unos y otros, suben al carrilet, un tren especial que les conduce a Balaguer. Al descender del tren, ven perfectamente alineadas gran cantidad de tartanas, algunas de las cuales parecen haber sido rescatadas de un museo de carruajes. Ha llegado el día de celebrar las Bodas de Plata de la provincia. Un acontecimiento sin precedentes que tiene a Avellanes como escenario privilegiado. Cuando la larga comitiva se acerca al Monasterio, las miradas se dirigen a un monumento a la Virgen que se levanta en un cerro cercano. El hermano Pablo María, director de la casa, da la bienvenida a los recién llegados, entre los cuales se encuentran el hermano Michaëlis, asistente general y el hermano Floriberto, que ha sucedido al hermano Hipólito como nuevo provincial. Más de 200 hermanos se dan cita. Alegría, reencuentro, conversaciones animadas… Todos vestidos con la so-


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Monumento a María erigido en el cerro para conmemorar el 25 aniversario de la llegada de los hermanos a España.

tana y el “rabat”. Los profesos perpetuos, con la cruz. Un día de gala. La exposición de trabajos escolares ha quedado en el vestí-

bulo del colegio de Lleida. Los hermanos que acudan al segundo turno de ejercicios, como ya hicieron los del primero, podrán admirar los dibujos, las prácticas de radiografía, cartografía y modelado, colecciones de plantas y de insectos… El claustro centenario se convierte en comedor. Al día siguiente, 4 de agosto de 1912, domingo, en el monumento del cerro se celebra a primera hora la santa misa. Tiempo después, partiendo nuevamente de casa, se organiza una procesión para inaugurar el monumento. Un juego de columnas onduladas, casi de trazo gaudiniano, dan apoyo a la estatua de la Virgen con el niño. Esta obra del escultor Lombardi mide 2,40 m. de altura. Las columnas descansan en el interior de un estanque, desde cuyo centro brota un


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surtidor. En sus aguas, deambulan pececillos de colores. El canto del Ave Maris Stella alterna con el Ave María. El P. Font, claretiano, bendice la imagen. Después, sigue la comida que acaba con parlamentos y brindis sin champagne. El hermano Abilio lee una carta dirigida al Papa Pío X para pedirle su bendición. La fiesta se corona con una velada literario-musical-recreativa, en la Font del Gos, en un rincón del valle y a la sombra de los pinos, que amortiguan el calor de la tarde. Las colgaduras indican el lugar de la presidencia, donde se sitúan los superiores así como el hermano Hipólito, fundador de la Provincia, eclesiásticos y directores. Una zona para el armónium, los músicos y los cantores. Al otro lado, el espacio para los oradores. La salud precaria del hermano Estratónico, superior general, le impide asistir, pero envía una carta, que se lee en público. Las notas musicales y las palabras poéticas, en castellano unas y en francés otras, entretejen la velada. Se recogen todos los textos para editarlos meses después en una tipografía de

Barcelona. Poco después de acabada la fiesta, la larga hilera de tartanas enfila el camino de regreso a Balaguer. Muchos hermanos han pisado por primera vez Avellanes. A partir de hoy, el antiguo Monasterio es más marista que nunca. El hermano Isidoro es el administrador de la casa. Los problemas económicos son constantes. Las cuentas arrojan déficit. El alquiler de la casa, hasta el momento de su compra, asciende a 408,35 ptas. —Hermano provincial, —dice el hermano Isidoro— tenemos fuertes deudas. No siempre puedo pagar a tiempo al capellán, al médico y a los trabajadores. Y aún quedan los impuestos. El abastecimiento se me hace difícil. Estamos muy aislados y los centros vecinos no tienen productos para una comunidad tan numerosa. Sin contar el tiempo para llegar a Os de Balaguer, al pueblo de Avellanes o a Balaguer, que no son menos de tres horas. La mula “Castanya” ya se sabe el camino de memoria.


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Los inicios no logran desprenderse de una visión de pobreza y de miseria. La carestía se hace más soportable por la fuerte dosis ascética de los hermanos y de los novicios. Los responsables saben cuán dura es la tarea de cumplir con su deber con tan escasos medios. Corre el año 1918. La comitiva, iniciada por tres acólitos, uno portando una cruz y los otros un cirio cada uno, y presidida por el capellán, asciende hasta el cementerio. Seis hermanos llevan sobre sus hombros las andas con una víctima más de la “Gripe española”. Todos los rostros reflejan preocupación, incluso angustia. La primera guerra mundial da sus últimos coletazos, con decenas de hermanos muertos, y esta pandemia se cobra decenas

de millones de víctimas, especialmente jóvenes. En Avellanes, la estadística es desoladora, con 24 muertos, la mitad de ellos postulantes y novicios, además de 9 hermanos temporales. Sueños rotos con apenas 16 ó 17 años. El mes de octubre se muestra cruel. Las escuelas están cerradas o acuden a ellas pocos alumnos en el primer trimestre. Hermanos de los colegios se ofrecen para hacer de enfermeros. En el cementerio, una serie de tumbas con una cruz de madera y una inscripción recuerdan esta epidemia, que recibe también el nombre de “Pesadilla”. Atrás queda la celebración del primer centenario de la fundación de los hermanos maristas, en 1917 y delante, el año 1919, se observa un nuevo impulso en lo religioso y en lo profesional.


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cabada la misa dominical, los campesinos se juntan en la plaza de la iglesia. Comentan las últimas noticias o dialogan sobre el tiempo atmosférico, la agricultura o la ganadería. Tanto en Os de Balaguer, como en Avellanes y Vilanova de la Sal, coinciden en valorar favorablemente la propiedad del convento. Avezados a la observación y conscientes del trabajo árido que implica hacer productiva la tierra, los campesinos comentan con admiración el progreso harto visible que, tras una década de esfuerzos y penurias, los hermanos llevan a cabo. El terreno es arisco, pero no consigue impedir


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que el viñedo aumente en 3.000 cepas. Se plantan árboles. Se amplían los cultivos. Se crea un nuevo camino de acceso a la casa. La canalización del agua favorece la productividad a la vez que sirve para producir luz eléctrica, que les autoabastece. Un progreso impensable tiempo atrás. Estas me-

Vestimenta de la época.

joras constituyen puntos de referencia para los pueblos del entorno. La naturaleza se vuelve pródiga para el que la trabaja con amor y dedicación. El director de la casa hace de anfitrión al hermano Diógenes, superior general que, el


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Construcci贸n del cuerpo de edificio de estilo novecentista, 1925.


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Dormitorio de los juniores en el espacio conocido familiarmente “de los arcos”.

7 de agosto de 1922, visita Avellanes. Es consciente de encontrarse en un centro neurálgico del futuro del Instituto. Hace justamente un año había realizado su primera visita, poco tiempo después de ser elegido como superior, en el último capítulo general. Pero, vuelve, a sus 62 años. Lo que observa le satisface, nada fácil para un francés perfeccionista y exigente. La vitalidad rezuma por todas partes. La casa alberga más de un centenar de personas que, con el paso del tiempo, roza un segundo centenar. El año anterior se había

decidido regular las vesticiones de hábito y las profesiones ajustándolas a un ritmo anual. Los problemas vinculados a Marruecos y al servicio militar afectan a algunos grupos, que tienen que acudir a la cita. Pronto el reconocimiento como institución con carácter misionero pondrá fin a estos inconvenientes. Los cambios dan los primeros frutos. Se le comunican los nuevos proyectos de construir una enfermería, que se convertirá en un auténtico sanatorio, dadas las características climatológicas del lugar. Reunido con los hermanos,


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reconoce que Avellanes es “le premier Noviciat de la Congrégation”. Todo un reto para los formadores. También el obispo de Urgell tiene interés en visitar la casa, deseo que lleva a cabo a mediados de noviembre. Por esas fechas, se pone en funcionamiento un segundo salto de agua entre la “Bassa dels Ànecs” y el antiguo molino de la “Font del Gos”.

Visita al embalse de Tremp (Lleida).

El hermano Bernardino, superior de la comunidad, dialoga con el hermano Eusebio, maestro de novicios. Sobre la mesa tienen los planos de Jeroni Martorell i Terrats, arquitecto catalán de orientación novecentista. — La colocación de la primera piedra ha sido un motivo de esperanza— afirma el hermano Eusebio, paseando su mirada por los planos, dibujados con esmero y precisión. El


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calendario señala el 28 de junio de 1924. — La ceremonia ha sido preciosa. Ver toda la casa agolpada, desde los postulantes hasta los profesos, en torno al lugar donde se ha depositado la primera piedra,

dentro de la cual hemos colocado el pergamino que hemos firmado, algunas medallas y monedas, todo ello cerrado en un tubo de lata, ha llenado mi corazón de alegría. Mientras Mn. Antonio Armengol, nuestro cape-


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Encuentro de las comunidades venidas de diversos puntos de la Provincia marista.

llán, aspergía con el agua el lugar elegido, he elevado mis plegarias a Dios y a la Buena Madre para que nos bendigan con abundancia. El canto polifónico del Magnificat ha cerrado solemnemente el acto—, responde el hermano Bernardino. — Los primeros momentos fueron difíciles. Oí decir que, cuando se compró esta casa con su finca correspondiente, no todos los hermanos estaban de acuerdo, al menos, tenían sus dudas

sobre si era idónea la elección. Hoy, creo, que los interrogantes se han disipado. — Por supuesto, la apuesta de los superiores no deja lugar a dudas. El doble pabellón que ocupa la parte noroeste enriquece el conjunto y lo va a dotar de grandes servicios, que nos convienen para cubrir nuestras necesidades crecientes. El hermano María Lorenzo, como maestro de obras, junto con el albañil contratista hará, sin duda, una buena labor.


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El reloj marca las seis de la tarde y lo indica con unas suaves campanadas. Los dos hermanos se ponen de pie y rezan la oración de la hora, para hacer presente el recuerdo de Dios. Después salen al exterior. Acuden, de nuevo, al lugar previsto para la construcción. Anticipan en su imaginación

el nuevo edificio, que se levantará junto a la puerta principal de la capilla, de la que parecerá una prolongación. Tocará al claustro por la parte norte y se prolongará hasta el palomar, que ahora es un corral. Los bajos y tres pisos, que no es poco. Estos espacios albergarán la cocina y accesorios, co-


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medores, enfermería y dormitorio del escolasticado. El sol estival del sábado pugna por atrasar el atardecer. La luz alimenta la esperanza. El hermano Hipólito escribe en su cuaderno de notas los cambios que se van experimentando en estos años veinte, la mayoría de los cuales orientados a resolver la situación aislada de Avellanes. El asfalto llega a la carretera que atraviesa la finca. Los vehículos que circulan por ella dejarán de levantar nubes de polvo y aumentarán su velocidad. Habrá que esperar hasta el primero de mayo de 1926 para que la casa disponga de su primer automóvil, de la marca “Hispano-Suiza”, fundada a inicios de siglo en Barcelona. Es el comentario y admiración de los hermanos y formandos, que ven mejorados sus servicios, especialmente de intendencia. La red telefónica que une Balaguer y Os de Balaguer permite que llegue el teléfono al convento. Descolgar el auricular y darle a la manivela para que se conecte con la centra-

lita es suficiente para desactivar la sensación de estar aislados en las colinas de la comarca. El lunes 3 de marzo de 1924 se inaugura el ferrocarril de Lleida a Balaguer, un progreso sensacional. Se inician los trabajos para prolongarlo hasta Tremp. Con este motivo, dos días después, visita el convento y saluda a la comunidad el Ministro de Fomento, el general Vives, perteneciente al gobierno del también general Miguel Primo de Rivera, que meses antes ha dado un golpe de estado.

Avellanes, como casa de formación, no cesa de recibir juniores, procedentes de Vic, Arceniega y Villafranca, que empiezan su postulantado. Las tomas de hábito se suceden anualmente unas a otras. Se celebran las ceremonias de primera profesión. Algunos hermanos jóvenes son destinados a los colegios, pero la mayoría pasan al escolasticado para ampliar sus estudios. El 15 de agosto de 1924 un total de 15 hermanos emiten sus votos perpetuos. La formación sigue unos patrones de austeridad, disci-


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plina, oración y estudio, que se compaginan con momentos de paseo y descanso. En los recreos, se escuchan las voces de adolescentes y jóvenes y que contrastan con el silencio del claustro y de los desplazamientos

en filas y en orden riguroso. Las mejoras pedagógicas son visibles. Los hermanos Demetrio José y Tomás María construyen los pupitres en la carpintería del Monasterio. El trabajo manual no falta.


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Àger se convierte en el epicentro cultural de la comarca. El hermano Lucio pronuncia una conferencia sobre los medios prácticos y modernos para la apicultura y la explotación de la miel de las abejas. El tema suscita curiosidad e interés, de modo que gran público de los pueblos del valle acuden a la cita. Se suman los niños y los maestros de las escuelas municipales. El hermano Lucio había escrito un artículo en Stella Maris, titulado De Re Apicula, fruto de sus más de doce años de trabajo con las abejas. Une conocimiento teórico con desarrollo práctico. Cuando los hermanos llegaron al Monasterio, encontraron ocho panales, cultivados según el sistema fijista, rudimentario y poco eficaz. El hermano Lucio, impulsado por las indicaciones del hermano Nicétius, provincial, dispone de los recursos necesarios. Tras visitar colmenas modernas en Aragón y llevar a cabo un estudio previo, se decanta por los cuadros móviles. Un colmenar, formado por 65 colonias, produce centenares de kilos de miel. La conferencia constituye en éxito y el “Diario de Lérida” se hace eco de ella en su edición del 17 de mayo de 1927:

“Nuestra provincia de Lérida es rica en floración y miel, riqueza que se pierde por incuria, rutina e ignorancia de nuestro pueblo. Para combatir esa ignorancia y dar medios prácticos se organizó la conferencia”. Años antes, el presbítero Garriga había escrito en Stella Maris (agosto de 1923): “Germans de les Avellanes, ¿d’on són les vostres abelles, que en terres catalanes no’s troba mel com la d’elles?” “Hermanos de Avellanes, ¿de dónde son vuestras abejas, que en tierras catalanas no se encuentra miel como la que ellas producen?”. El capellán de la casa, en enero de 1928, tiene trabajo extra para bendecir las novedades que se producen, tales como la inauguración de las reformas del lavadero y la puesta en marcha del nuevo motor de aceites pesados, de marca “Otto”, que proporciona luz buena y abundante en toda la casa. La luz eléctrica deja de ser problema para convertirse en una realidad que favorece la vida de estudio y de plegaria, tanto en las mañanas oscuras, porque los hermanos y formandos se levantan muy temprano, como después de


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la puesta de sol, a partir de la cual el convento se sumerge en la sombras de la noche. La fiesta de la Inmaculada de 1929 constituye un domingo memorable, un pequeño oasis en el panorama oscuro internacional. La fuerte caída de la Bolsa de New York muestra la crisis bursátil que se produce en el llamado jueves negro y que hereda la crisis financiera ocurrida poco antes. Se inicia de este modo la gran Depresión, cuyas consecuencias se sentirán en los próximos años. En Avellanes, se celebra la fiesta de la Purísima con una misa cantada. Posteriormente, se bendicen los nuevos frontones. Siete en total. El cuero de la pelota estalla contra la pared y rebota para crear el juego, mientras los espectadores siguen con interés las evoluciones del partido. Cada grupo anima a sus represen-

tantes. Tres escolásticos se enfrentan a tres postulantes en una competición sin precedentes. Se excluye a los novicios, porque esa etapa se plantea con mayor rigor. Otra bendición jalona la jornada. Se trata de una nueva estatua de la Virgen, que corona la fuente monumental de la entrada y que sustituye a la antigua estatua de san Norberto. Una larga traca retumba en el valle para clausurar la ceremonia. La comunidad Mirasol de Valencia ha obsequiado los petardos y son bien aprovechados, para regocijo de los más jóvenes, que disfrutan con el ruido y el espectáculo. Por la tarde, en el nuevo edificio, en la nueva sala de ejercicios del noviciado se celebra una velada literario musical. La Purísima anticipa las fiestas navideñas de ese año, que culminan una década de progreso y esplendor.


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e

l motor renqueante del auto “Hispano-Suiza” asciende por las últimas revueltas desde Balaguer hasta el Monasterio. El hermano Hermenegildo, administrador, lleva el volante. Pese a ser lunes, 8 de septiembre de 1930, la celebración del nacimiento de la Virgen y la llegada del hermano provincial constituyen para Avellanes un acontecimiento festivo. El auto gira a la derecha y discurre entre los dos campos de viñedos, cargados de uvas casi prestas a la vendimia. Entra en la plaza donde se congregan los superiores, los hermanos y los formandos. Al abrirse la estrecha portezuela del coche, aparece el her-


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Comedor del noviciado en día de fiesta.

mano provincial que es recibido al grito entusiasta de hurras y vivas. Saluda a los presentes, que le dan muestras de respeto y cariño. Visita las instalaciones para ver cómo está todo, ya que se han construido más celdas y se ha reconvertido la enfermería

en cocina, comedor, sala de conferencias y clases. El hermano Moisés le dice: —Hermano Provincial, por fin la casa está libre de albañiles, peones, picapedreros… que durante seis años la han frecuentado.


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Observa la lápida, dedicada por la Provincia, en recuerdo de las víctimas de la epidemia de la gripe de 1918. Se bendijo en el pasado mes de mayo y él estuvo presente. Reunidos en la sala, todos los presentes escuchan con ejemplar silencio el discurso del superior, que expresa su deseo de que desaparezcan los trajes de los postulantes como prueba de su consagración a Dios en la etapa del noviciado.

Puerta principal de la iglesia.

Añade: —He visto las nuevas construcciones y me satisfacen: demuestran inteligencia en la concepción y solidez y buen gusto en la ejecución; tendrán sobre las de los premonstratenses la ventaja de mandar emisarios del reino de Dios. Cada sección tiene sus locales y servicios con la debida independencia. Esta casa ha llegado a ser modelo y destaca entre las de su género.


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Avellanes sigue su curso normal, sin complicaciones. La rutina es un ingrediente indispensable para llevar a cabo una formación profunda. Para que no decaiga en aburrimiento, diversos actos salpican el calendario anual, que le proporcionan sentido y atractivo, tales como la llegada de los postulantes, las visitas esporádicas del hermano provincial o del obispo de la Seu d’Urgell, incluso del superior general, las fiestas de la

Purísima o de Navidad, la festividad de san José, la Semana Santa, que culmina en la Pascua, el mes de las flores, fiestas litúrgicas como la Ascensión, Pentecostés, Trinidad, el Corpus, y el Sagrado Corazón, la fiesta del Padre Fundador, los ejercicios espirituales del fin del noviciado, los retiros de verano y la toma de hábito. La mayoría de estas solemnidades siguen un protocolo preciso: recibimiento y bienvenida en la entrada del


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Monasterio, si se trata de personas que vienen de fuera; decoración en la iglesia, celebración de la misa cantada, discursos del superior y de la persona visitante, que se pronuncian en el claustro o en la sala del noviciado, exposición de trabajos, lectura de textos, declamaciones de poesías, representaciones teatrales y comida fraterna, que tiene lugar en el comedor de los monjes o en el comedor, más amplio aún, de los novicios.

Estos momentos proporcionan un respiro en el proceso exigente y riguroso de la formación que reciben. Los nuevos moradores siguen un horario metódico similar al de los monjes. El cartero trae un telefonema, enviado por el hermano Laurentino y dirigido a la comunidad de Avellanes. El texto reza así: “Sin más novedad en la Provincia. Aquí tranquilidad garantizada por autoridades, confirmada públicamente por obispo. Nosotros además animosos y confiados en nuestro Recurso Ordinario. Saludo paternalmente todos”. El superior, reunido con su consejo, respira aliviado. Las noticias que llegan son dispares y confusas. La victoria de las izquierdas en las elecciones municipales, la abdicación de Alfonso XIII y su marcha al exilio, la proclamación de la república… siembra de interrogantes el horizonte. Meses más tarde, el hermano Diógenes, Superior general, escribe una carta en la que

HH. Tomás y Emeterio en Andorra (1936)


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manifiesta su preocupación por los efectos del cambio sobre la Iglesia y la religión. La quema de los conventos en mayo no hace presagiar nada bueno. Los hermanos mayores reviven la angustia de la semana trágica, que supuso pérdida de vidas y la quema del noviciado de Sant Andreu de Palomar. Vuelven los viejos fantasmas del anticlericalismo y de una política agresiva. Las posturas se polarizan. Aumenta el recelo en los hermanos. El contenido religioso de sus escritos se acentúa. “Sagrado Corazón de Jesús, salvad a España”, rezan en las exposiciones del Santísimo. El hermano provincial escribe: “Deseo salvar nuestras obras, no sólo materialmente, sino también el fortalecimiento espiritual de los hermanos”. Se actúa con normalidad, pero subyace una tensión sorda, que se alimenta en cada nueva noticia que llega al convento. No obstante, el gobierno provisional de la República declara Santa María de Bellpuig de les Avellanes como monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional. Una aportación a la cultura llevada a cabo por los

hermanos maristas, con muchos esfuerzos y privaciones, sin ninguna ayuda pública. Las visitas de los superiores se suceden. El obispo de Urgell confirma a los postulantes. El Dr. Irurita, prelado de Barcelona, camino de Àger se detiene en Avellanes para saludar a la comunidad. Los postulantes y novicios, que superan el centenar, encuentran en el Monasterio un centro de estudios,


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Instrumento de labranza utilizado en estas décadas.

una escuela de trabajo y una casa de oración. El hermano Hipólito es nombrado director de la casa. El arquitecto Josep Goday, que ha dirigido obras en los colegios Valldemia de Mataró y Sants de Barcelona, se encarga del “Proyecto de restauración de la iglesia del Monasterio de Bellpuig de les Avellanes”, que incluye la renovación del jardín del claustro, con la propuesta de una fuente octogonal en el centro. Dos escolásticos, mientras realizan las tareas de su empleo después del desayuno,

comentan los rumores, que se intensifican. —Algo está pasando y no sabemos bien qué es. —Tampoco los hermanos lo saben pero se lo huelen. —¿Qué quieres decir? —He oído decir al hermano director, preocupado porque no llegan ni cartas ni diarios, que está obsesionado en comprar un receptor de radio para estar al corriente de los acontecimientos y poder tomar precauciones. —¿Tú crees que aquí, a nosotros, nos puede pasar algo?


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—Aquí todo parece normal. Hacemos lo de siempre, pero nunca se sabe. Como cada sábado, las secciones suben al cerro de la Virgen, desde donde se divisa la casa y gran parte de la propiedad. Allí, con fervor, se canta la Salve Regina. Las notas musicales se extienden por el bosque y las voces argentinas quebrantan el silencio de la naturaleza. Todo normal. Todo como siempre. Nadie piensa que ese acto no se va a repetir en mucho tiempo. Después de la

Impacto de bala en la pared del frontón disparada contra los hermanos Aquilino, Fabián, Ligorio Pedro y Félix Lorenzo, llamados “los mártires del frontón”.

cena, llega la noticia del alzamiento militar. Las últimas horas del 18 de julio de 1936 acaban en preocupación y angustia. Los acontecimientos se van a precipitar de manera vertiginosa a la semana siguiente. El Sr. Miquel Aleu, el recadero de Os, cuando llega al convento es abrumado a preguntas. El alzamiento militar fracasa en Lleida, abortado por las fuerzas de asalto y los milicianos. Las comisiones comunistas controlan la entrada y la salida de Balaguer. El hermano Felipe José, maestro de novicios, quiere ir a


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Barcelona el 20 de julio, pero es detenido y dejado en libertad. Regresa al Monasterio. Se retira el primer junior requisado por sus padres. Francesc Verdaguer, alcalde interino de Balaguer y destacado l铆der socialista, sube a Avellanes para anun-

ciar que tienen la intenci贸n de convertir el convento en hospital de sangre. El hermano Director comunica la notificaci贸n oficial del estado de guerra. Se hace una comida de hermandad en la fuente del Carmen. El 25 de julio llegan los primeros milicianos. Colo-


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can el cartel de “Hospital de Sangre” y la bandera roja, que ondea en la enfermería. Se decide la dispersión, que significa dejar el convento y buscar alojamiento en casas de los pueblos vecinos. Juniores y escolásDe izquierda a derecha: hermano Michaelis, Vicario general; hermano Diogène, Superior general; hermano Laurentino, Provincial y hermano Eusebio. Estos dos últimos fueron martirizados junto con 42 hermanos en Barcelona (1936).

ticos irán al pueblo de Avellanes. Los novicios, a Vilanova. Los hermanos mayores, a Vilamajó. Los hermanos se distribuyen por los diversos grupos y otros parten sin rumbo fijo. Los carros llenos de alimentos,


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camino de Vilanova, deben regresar al convento a instancias de los milicianos. Las familias de los pueblos colindantes tienen una actitud de acogida encomiable y tratan a seminaristas y a hermanos como miembros de su propia familia, lazos que el tiempo no destruye. “Ha venido nuestro hermano”, dirán después. El vandalismo destroza monumentos y estatuas, como el Sagrado Corazón del claustro, el Santo Cristo y la Virgen de la iglesia, la Virgen de la fuente de la entrada, la cruz de término (obra valiosa del siglo XIV) y el monumento a la Virgen del cerro. En lo demás, los desperfectos son menores. En septiembre de 1936, el convento se convierte en sanatorio mental.

No obstante, la ceguera se ensaña con las personas. Los hermanos José Oriol, de 50 años, y Félix Alberto, de 18 años, son fusilados en la cuneta de la carretera, al terminar la cuesta del Sant Crist de Balaguer. Son las primeras víctimas. El hermano Crisanto, director, en las inmediaciones del Mas del Pastor, recibe siete balazos. Entre los dedos índice y mayor de la mano derecha aprieta dos palitos en forma de cruz. Más tarde, once hermanos de Avellanes serán sacrificados en Montcada, bajo el signo de la traición y el engaño. El hermano Aquilino, junto con tres hermanos enfermos (Fabián, Ligorio Pedro y Félix Lorenzo), dice a los milicianos: —Como hombre os perdono; como católico os doy las gracias—. Las primeras luces crepusculares enmarcan el diálogo. —Vuélvete de espaldas—, le responden, cercanos al séptimo frontón, junto a la subida hacia el cementerio. —No, la muerte no me asusta—. Miran a sus verdugos los cuatro.


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Las descargas siegan las cuatro vidas. Serán llamados los mártires del frontón. En la pared, quedan unos agujeros de las balas. El Sr. Ramon Miranda (Ramonet), que trabajaba ya con los hermanos y seguirá muchos años con ellos hasta su muerte, les da sepultura. Las redes metálicas de las ventanas protegen de cualquier descontrol a los enfermos mentales, que se distribuyen en habitaciones distintas según el grado de su demencia. En abril de 1938, entran las tropas franquistas en el Monasterio. Pocos días después, los nacionales deciden instalar en el convento un hospital militar, al mismo tiempo que lo convierten en el cuartel general de las tropas de la IV región, división 51, por donde pasan diversos generales (Urru-

tia, García Valiño, Marzo…). El hospital recibe hasta 12.000 enfermos, 3.000 de los cuales son heridos de guerra. Se registran unas 500 defunciones. Se amplía el cementerio. En todo este tiempo, queda en el convento el hermano Tomás María, que añora los tiempos del manicomio, más respetuosos con la casa y su entorno. El locutor Fernando Fernández de Córdoba lee en la sede de la Radio Nacional de Burgos, el 1 de abril de 1939, el siguiente parte: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejercito Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco”. Medio año más tarde, 35 muchachos llegaban a Avellanes para comenzar, bajo la dirección del hermano Llorenç Maria, el juniorado Cristo Rey.


1940 posguerra

l

os hermanos de Lleida llegan a Avellanes para celebrar el aniversario de la fundación del Instituto marista, el 2 de enero de 1940. Una tradición de la casa que se repite cada año. Comparten la comida con los juniores y con el equipo que los dirigen: los hermanos Llorenç María, como director, Agustí, Félix Aldunate y Ángel Martín. Observan cómo las secuelas de la guerra se ensañan con dureza. Algunos juniores tienen sarna. No se dispone de detergentes ni desinfectantes. No hay agua caliente ni calefacción. Falta mobiliario. Más adelante llegará de nuevo el teléfono y el provincial obsequiará a la


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En 1945 se erige este monumento en el lugar que ocupaba el que fue destrozado en 1936. En una de las inscripciones se lee:

Amor me fecit, Terror me delevit, Gratitudo me refecit.

casa con la primera radio. Hay poca comida. Se lucha por la supervivencia. La matanza del cerdo señala los grandes acontecimientos, pero sobre todo supone una posibilidad de tener algo más que llevarse a la boca. Vuelta a empezar con la historia, como si llegaran de nuevo al Monasterio, tal como ocurrió en 1910. Pero la postguerra se lo pone más difícil. Ni siquiera cuando los juniores van a recoger aceitunas, tienen lonas. El termómetro marca 2° bajo cero. Se ulceran hasta los sabañones. Las nevadas son relativamente frecuentes. Una inscripción recuerda la gran nevada, que tiene lugar el 24 de febrero de 1944, y que alcanza 1,30 m.


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Otra posterior origina ocho días de bloqueo, creando serios problemas de abastecimiento. Un mendrugo de pan para todo el día ya es mucho. El esfuerzo por abrirse un futuro de esperanza pugna con el peso de una memoria reciente, salpicada de pérdidas huma-

Homenaje de la Provincia marista al hermano Hipólito, Provincial y uno de los fundadores de la obra marista en España.

nas y de sangre martirial. En el Monasterio se celebra el primer aniversario del triunfo de las tropas franquistas. La presencia del caudillaje se respira en toda la sociedad y en todos los lugares. Se desentierra al hermano Crisanto, ejecutado en el Mas del Pastor, por los mismos que lo inhumaron. Sus restos, que conservan la crucecita en-


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tre los dedos, son trasladados al convento. El domingo, 5 de mayo, se celebra la gran fiesta de los mártires con una comida de homenaje a las familias que acogieron a los hermanos en los tiempos difíciles. Asisten centenares de personas. El hermano Luis Gonzaga, provincial, anuncia la apertura de una “Escuela Champagnat” para los pueblos vecinos, que recibe 57 solicitudes (Os de Balaguer, 32; Vilanova de la Sal, 8; Avellanes, 10; Tartareu, 6; y Vilamajó, 1). Comienza el 2 de octubre y funciona en sesión única matinal, de 9 a 13 horas. Los alumnos están muy contentos. En este mismo mes llegan los restos mortales de más de 30 hermanos asesinados y enterrados en el cementerio de Montcada, entre ellos los del hermano Laurentino, provincial a la sazón, así como los restos de otros hermanos asesinados, procedentes del cementerio de Vallfogona y de Balaguer. También los de los dos hermanos muertos en la subida al Sant Crist. Tres años más tarde, se colocará una placa de los mártires en el cementerio y llegará el

Cabalgata de Reyes.

gran cuadro de los mártires maristas, con destino al noviciado, que había abierto sus puertas el 8 de septiembre de 1940. A inicios del año 1941, un total de 177 personas moran en el Monasterio: 92 juniores, 53 postulantes y novicios, 25 hermanos y enfermos, y 7 criados. Las necesidades alimenticias son ingentes, pero los recursos, escasos. El hermano Moisés dice que quiere dejar la bolsa, porque sus nervios no resisten las deudas que, gradualmente, se acu-


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mulan. Dos objetivos tienen prioridad: conseguir alimentos y rentabilizar la finca al máximo. Ninguna de las dos tareas resulta fácil porque el dinero es muy escaso y la sociedad está empobrecida a causa de la guerra civil. Los hermanos responsables sufren lo indecible para hacer frente al reto diario de alimentar a casi dos centenares de personas. Otras necesidades como el calzado y la ropa son resueltas por hermanos. Para la sastrería, se cuenta con el hermano Alfredo, alemán de origen.

Conjunto escultórico de los Sagrados Corazones de Jesús y de María que presidió la vida de los moradores del Monasterio después de la guerra española. Este conjunto escultórico estuvo situado durante muchos años en el hueco de la puerta de la iglesia por el que se accede al claustro.

El hermano Llorenç Maria lleva un ritmo endiablado para conseguir alimentos: harina, patatas, alubias… Tiene dos accidentes de coche, pero nada le arredra. Es acusado de estraperlo, pero recibe el apoyo de jesuitas y franciscanos. Sabe, según sus propias palabras, que hay que trabajar de noche y lejos. Raya la legalidad y es consciente de que pueden meterle en la cárcel. Afronta incluso la incomprensión de los suyos. Recuerda una anécdota, hilarante para el que la escucha, pero llena de riesgos para


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su protagonista. En Santa Maria de Meià compra patatas a 1,50 ptas. Muy buen precio. Al pasar por Vilanova de Meià le sale la guardia civil, que lleva un maquis herido: —Padre, ¿podría llevarnos a Balaguer? —, le dicen al verlo con sotana. —Cómo no— El género estaba disimulado con un poco de alfalfa tapada por una lona. —Es muy dura esta alfalfa— le responden, una vez sentados. —Será milagro de San Antonio, pues lo que necesitamos son patatas—. Indica al chófer que vaya por el camino más corto para evitar los controles, ya que rondan maquis por Os, Vilanova, Santa Linya y Tartareu. El racionamiento proporciona alimentos, no siempre en buenas condiciones como los 15.000 kg. de harina, totalmente húmeda. Cuando les toca tabaco, lo intercambian por víveres al mejor postor. Mismo procedimiento que usan cuando les toca café. En cada recibo importante de alimentos, la casa reunida canta el Magnificat antes de despedirse con la Salve de la noche.

Visita de la Virgen de Fátima al Monasterio.


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Los temas internos también requieren atención. Los comentarios sobre la guerra, cada uno con sus propias vivencias, afloran en más de una ocasión, especial-

mente cuando los hermanos meriendan en la Font del Gos. Se recogen firmas para no tener que llevar el rabat, ya que lo consideran molesto. Pero, las órdenes de los supe-


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Cruz de término, junto al camino de Vilanova de la Sal, obra del hermano Juan Hilario.

riores mantienen su uso. A finales de julio de 1942, se amplía de dos a cuatro el número de las provincias maristas. Se trata de una nueva estructura territorial para ajustarse mejor a las necesidades crecientes de la época. El hermano Ramón Nonato quiere resolver el tema de los límites de la finca. Un trabajo laborioso sobre el terreno, que complementa con visitas al registro de Balaguer y de Lleida. La tarea más ardua consiste en el amojonamiento de los límites, para el que se utilizan 210 piedras talladas, entre 50 y 150 kg cada una de ellas, y arregladas por el hermano Juan Hilario, infatigable en su trabajo. Con el carro o la carretilla, los escolásticos las suben y las colocan en los lugares indicados. El 13 de diciembre de 1943 el Dr. Iglesias, obispo de la Seu, bendice la nueva cruz de término, obra también del hermano Juan Hilario. Con este motivo, el obispo se queda unos días en el convento, donde pronuncia una magnífica conferencia.


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Virgen del cerro, obra del escultor Carles Flotats (1945).

Los maquis, guerrilleros antifranquistas, encuentran en los ambientes rurales su terreno de acción preferido. El Monasterio se sitúa en un enclave propicio tanto para ellos como para sus perseguidores. En una ocasión se oye un gran tiroteo de fusiles y ametralladoras. Pasan soldados por el convento camino de Vielha. Cuando pernoctan, duermen en la iglesia en ruinas. No son dotaciones escasas. Según los días, pasan 500, 700 e, incluso, 800 soldados. En Vilanova, un yugoslavo acorralado se tira por la ventana. Se dice que es un maquis. Se generan rumores y miedos. Toda persecución juega con la vida de unos y otros. El régimen político comporta la aparición de un determinado discurso, un clima de represión y una vida paralela. El discurso franquista se alimenta de símbolos, el yugo y las flechas grabadas en la pared oeste; se enaltece con eventos triunfalistas, como el acto de los cruzados realizado por juniores o la comida con la guardia civil en la fiesta del Pilar; se prohíbe el uso del catalán; se pro-


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duce la exaltación de un sistema que, a la vez, encadena a sus destinatarios. La represión, unida a la carencia de lo más elemental, favorece un sentido de austeridad, de dureza y de supervivencia. A veces, se genera crispación (los mozos que trabajan

Grupo escultórico del fundador de los hermanos maristas, obra de Carles Flotats, de Canet de Mar (1947).

en el convento se quejan de la comida) y discusiones. Las deudas se hacen insoportables. En los hermanos y formandos, la espiritualidad ascética del soporta y aguanta atempera la situación, aunque no impide la enfermedad. La vida paralela surge en las


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noches. Algunos no duermen en el Monasterio y su entorno: el hermano Llorenç se dedica al estraperlo, los mozos y criados se escapan a emborracharse o de fiesta; los maquis huyen a las montañas, los ladrones realizan pequeños hurtos, la guardia civil intensifica los controles… El miedo, el resentimiento, los odios, propios de los tiempos de guerra, pueden convertirse en denuncias. La luz de la nueva aurora disipa las tinieblas y otra realidad aparece a la vista.

toma la palabra y avanza el inicio de dos obras más: la reconstrucción de la iglesia, obra ésta de singular envergadura, y el monumento a Marcelino Champagnat, estatua también confiada al escultor Flotats, que se ubicará en el centro del claustro y que se inaugurará exactamente tres años más tarde, con un acto solemne y una comida de toda la casa en el claustro. En 1946, Léonidas es elegido superior general de los hermanos maristas.

Un nuevo monumento a la Virgen del Cerro sustituye al destruido en los inicios de la guerra civil. Flotats, escultor y antiguo alumno marista de Canet de Mar, esculpe una bella estatua, que el artista considera su obra maestra. La belleza de la figura desafía a las inclemencias del tiempo. El Sr. Smith, ingeniero de FECSA, baja de Tremp para, con la colaboración de un técnico de montaje de grandes máquinas, colocarla en su pedestal. Se lleva a cabo un acto solemne de bendición el 15 de agosto de 1945. El hermano Ramón Nonato

Los medios de transporte resultan indispensables para la movilidad, dada la situación de Avellanes. Varios hermanos sacan el carnet de conducir. El camión “Chevrolet”, comprado en Burgos de segunda mano, el “Peugeot” del hermano Ernesto, sustituido interinamente por un “Opel”, contribuyen a resolver algunos problemas, pero no bastan. Hay que echar mano de la tartana con su mula, de hacer autostop o, incluso, de ir a pie. El mal estado de las carreteras causa numerosos problemas mecánicos y se producen algunos accidentes.


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Se quiere explotar la finca al máximo para reducir las deudas y mejorar la alimentación. Se mejoran los sistemas de conducción de agua. Se plantan miles de pinos y de almendros; centenares de olivos y de árboles frutales, tales como membrilleros, higueras, perales, manzanos, melocotoneros, nogales… Se crea un rebaño que llega a tener 400 ovejas que además de abonar los campos y las plantaciones, produce excelentes beneficios. Cada año la festividad de san Antonio Abad es celebrada con un ritual solemne. No siempre todos los criterios de los hermanos son coincidentes, pero resulta necesario organizar la toma de decisiones. Por este motivo se crea un Consejo de la Finca, integrado por los hermanos Ramón Nonato, Juan Goldáraz y Llorenç Maria Sangés.

La formación sigue sus pautas, con tres soportes: la espiritualidad, el estudio y el trabajo manual. Pero hay más. La vida artística, como la música y el teatro, entra de lleno en sus vidas. Se hace famosa la orquesta Santa Cecilia, que incluso ameniza algunas fiestas de los pueblos vecinos, como el Corpus en Vilanova de la Sal. Mientras la posguerra se ensaña con dureza en el país, el mundo vive una década sombría: Hitler, la segunda guerra mundial con sus millones de muertos, el holocausto judío, las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki… La muerte recibe como réplica un incremento geométrico del índice de natalidad, como signo de apuesta por el futuro y la esperanza.


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m Altar de la capilla provisional emplazada en los espacios que actualmente ocupan la cocina y los servicios complementarios.

ientras un lector lee en voz alta las páginas de un libro, la cena discurre en silencio. A la hora de los postres, el hermano Aurelio Víctor, provincial de la nueva provincia de Levante, golpea suavemente el vaso con su cuchillo y dice: “Benedicamus Dominum”, expresión latina que implica el permiso para poder hablar. Discretamente, indica al hermano Ramón Nonato que quiere conversar con él después de la cena. Cuando salen al exterior, la temperatura es agradable e invita a disfrutar de un paseo pausado antes de acudir al rezo de Completas.


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—Voy a confiarle un asunto que me trae preocupado y hasta atormentado —el tono de voz del hermano Aurelio Víctor así lo refleja—. Son muchos los hermanos de la pro-

vincia que me presionan para que vendamos esta casa y la finca. —Se trata de una antigua corriente de opinión, que tuvo que ver con los inicios, ya


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que todo estaba prácticamente en ruinas. La posguerra ha puesto de nuevo el problema sobre el mesa, porque hemos pasado muchas dificultades y estrecheces —responde el hermano Ramón Nonato—. Además la casa todavía es deficitaria. —Nuestra provincia está volcada hacia el Mar Mediterráneo, donde se concentran personas y recursos. Las comunicaciones

Un novicio saluda al hermano Leónidas, Superior general, en presencia de los hermanos Tarsicio, Bruno y Aurelio Linaje, Provincial.

en la costa son mucho mejores. Esta casa está aislada y la tierra se resiste a la productividad. No me preocupa la dureza y la austeridad, ya que así curtimos a los formandos para la vida, pero quizás sacrificamos parte de su formación por un excesivo trabajo manual. No veo la solución de un traslado, ayúdeme a encontrarla—, añade el provincial. Los faros de un coche, que


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sube por la carretera, rasgan tímidamente la oscuridad de la noche. —Verdaderamente esta casa, para ofrecer algunas comodidades, necesita varias reformas. Yo empezaría por la reconstrucción de la iglesia—, le comenta impulsado por una inspiración súbita, observando los ojos de sorpresa de su interlocutor. —No tenemos una habitación que ofrecer a quien nos venga a visitar ¿y quiere empezar por la obra de más envergadura? —Así lo veo y así lo deseo— replica el hermano Ramón Nonato. Esta conversación, en tiempos y formatos distintos se repite varias veces hasta que, después de dos años, recibe la aprobación de iniciar los trabajos de derribo del tejado de la iglesia y de los muros de construcción pobre, y sobre todo, de las falsas naves laterales. Queda en pie todo lo construido con bloques labrados. La espiritualidad tradicional, con el rezo monótono del rosario o la repetición asidua de jaculatorias, alterna con expresiones artísticas de valores culturales y religiosos. El pesebre, que se representa por navidades y

La Orquesta Santa Cecilia.

a inicio de año, es visitado por la gente de los pueblos vecinos, que se agolpa para asistir a la función teatral, que combina con cantos corales. En la fiesta de Reyes, la cabalgata, como cada año, resucita la ilusión de todos. La orquesta Santa Cecilia solemniza el acto. La Semana Santa constituye la cima del año litúrgico. El oficio de tinieblas, con los cantos polifónicos de las lamentaciones, es el telón de fondo del sentimiento penitencial. No falta la conferencia del her-


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mano provincial. La liturgia del jueves santo tiene lugar por la mañana. En 1950, el viernes santo tiene un sabor especial. Se sube a un monte colindante una cruz de ciprés de 7 metros de altura y 2,80 m. de brazos, realizada por el hermano Tomàs Maria, el carpintero. Se traslada en un carro. A unos 200 m. de su destino, se la cargan a sus espaldas 12 hermanos y la colocan en la cima del así llamado “Monte de la Cruz”. La vista es espléndida. Impresiona el momento de levantarla. El her-

El hermano Ramón Nonato dirigiendo los trabajos de la colocación de una gran cruz de madera en la cumbre del llamado “Monte de la Cruz”.

mano Dámaso, con sentimiento poético, escribe: “Muy alta está la cumbre, la cruz, muy alta; para llegar al cielo, ¡cuán poco falta!”. La Pascua se celebra con gran solemnidad y el lunes culmina con una velada, que abre las puertas al tercer trimestre lectivo. El mundo católico está expectante. El 1 de noviembre de 1950, el papa Pío XII afirma: —Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María,


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terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Por la noche, una procesión a modo de un río de luz sale del Monasterio para serpentear por las colinas hasta el cerro de la Virgen. Hermanos y formandos, portando antorchas, rezan el rosario, para celebrar la proclamación

del dogma de la Asunción. Después vendrá la castañada en la “cueva del Godo”. Continúan los problemas del agua que se agudizan con una sequía pertinaz. Las fuentes se secan. Numerosos robles, encinas y arbustos se suman a un panorama desolador. Las rogativas desatan las nubes,


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que estallan en una tormenta. Sigue la búsqueda de agua. El hermano Adolfo, como experto zahorí, indica con acierto lugares de donde sacarla. Se realiza la compraventa de animales y alimentos. Las cosechas obtienen magníficos resultados. En 1954, se recogen 32.000 kg. de cebada. Antes se Celebración de la beatificación de Marcelino Champagnat Roma (1955).

habían conseguido 9.000 kg. de olivas, 4.600 kg. de uva, 4.200 kg. de almendras, 1.000 kg de miel… A principios de la década, entra un postulante, Magí Dangla, que llegará a ser un gran cuidador de la finca. Se inaugura una granja avícola, un amplio y moderno gallinero, que


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será fuente de ingresos para la casa y la provincia. El hermano Leoncio es el encargado. El edificio es espectacular: 40 m. de largo y 8 m. de ancho. Se construyen viviendas para los trabajadores, almacenes de grano y nuevas cuadras. La carpintería se reabre e incorpora el chirrido de nuevas máquinas. El Vaticano se convierte en el epicentro de la vida marista. El 29 de mayo de 1955, domingo, Pío XII beatifica al venerable Marcelino Champagnat, fundador de los hermanos maristas. Meses antes, en Avellanes se había celebrado un retiro extraordinario para encomendar a Dios el éxito de la reunión de teólogos que tiene que pronunciarse sobre la validez de los milagros que se le atribuían. El siguiente 2 de enero, el Provincial obsequiará a la casa con una máquina de cine, de 16 mm., cuya primera proyección será el reportaje del acto de la beatificación, a la que también asisten los hermanos de las comunidades de Lleida y de Guissona. La celebración solemne se reserva para el 20 de abril. Guirnaldas, banderas, colgaduras y gallardetes, cedidos

Celebración de la beatificación de Marcelino Champagnat - Avellanes (1955).

por el ayuntamiento de Balaguer y el Banco de Aragón, adornan la fachada de la casa y el claustro, donde la estatua del fundador, después de la misa polifónica, recibe un cálido homenaje. No faltan los arcos triunfales. Los juniores pasan las pruebas de ingreso en el Instituto de Lleida. Las exigencias académicas son altas y la preparación se intensifica para superar con éxito los exámenes


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La imagen de María Inmaculada, que presidía la sala de rezos de los novicios, es llevada en hombros durante el “rosario de la aurora”.

oficiales. Su director es el hermano Antonio de Miguel, que cuenta por primera vez con la figura del hermano prefecto. La llegada de los nuevos siempre constituye un acontecimiento para la sección. Nuevos compañeros, nuevos amigos, que llegan de la mano de los hermanos Andrés y Ernesto, que son los reclutadores. Antes de alcanzar la casa, detienen el autocar y disparan unos

cohetes para indicar su presencia ya inmediata. Toda la casa los espera en el patio del monumento, junto al ábside de la iglesia. Poco a poco se introduce el deporte en la agenda semanal para compensar el exceso de vida sedentaria. Se empieza por el balonmano. Pero la bendición del nuevo Stadium de Cristo Rey se lleva a cabo en 1957. Tras el saque de honor, se disputa un partido de fútbol entre los juniores mayores. Se juegan también partidos de balonmano y baloncesto. Lanzamiento de globos, disparo de cohetes, juegos japoneses, gigantes y cabezudos amenizan una inauguración, que entusiasma a los adolescentes. Las instalaciones representan un auténtico complejo deportivo: un campo de fútbol, cuatro campos de balonmano, uno de baloncesto, uno de balonvolea y uno de tenis. Pendientes de terminar están las fuentes, el vestuario y los servicios higiénicos que, paulatinamente, se llevan a cabo. El noviciado, etapa canónica perfectamente delimitada y exigente, se concentra en el estudio de las reglas y de las constitu-


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ciones, en la práctica de la plegaria y de la meditación, en el silencio y el trabajo manual. La buena fama del mismo facilita que los hermanos de Gran Bretaña e Irlanda se fijen en él para enviar a 12 novicios, acompañados por el hermano Cyprien Edgard. El acento de la lengua de Shakespeare se incorpora al bagaje fonético de la casa. La novedad provoca gran impacto y la casa adquiere rango de internacionalidad. La edición sabatina del diario Acción de Balaguer (6 agosto 1955) publica el siguiente comentario: “Es sorprendente ver en los tiempos que corren cómo se reconstruye un templo a base de una tenacidad y un ritmo que yo llamaría medieval, preocupado exclusivamente por la visión de la obra perfecta. Yo creo que hay que estarles agradecidos a los maristas por esta obra que hacen, que dotará a los alrededores de Ba-

Caminando procesionalmente hacia el cerro durante el “rosario de la aurora” un día de fiesta.

laguer de una nueva belleza: la iglesia y el claustro de N. Sra. de Bellpuig de les Avellanes”. Se realizan campañas de captación de fondos. Se pone en marcha un proyecto de amigos del convento con esta finalidad. Van


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Los hermanos Ramón Nonato y Llorenç Maria Sangés con los trabajadores que colaboraban en la finca.

llegando las aportaciones de instituciones y personas. Se piden préstamos. —Serán dos acontecimientos dignos de hermanarse, la inauguración de esta iglesia y la celebración en 1960 del cincuentenario de nuestra instalación en este Monasterio tan nuestro—. Así acaba su discurso de llegada a Avellanes el hermano Leónidas, superior general. Después visita las obras y novedades de la casa, como la iglesia, el monumento a Champagnat, el comedor

de los juniores, la sala de gimnasia correctiva, la batería de duchas, el ascensor de la enfermería, las granjas. Durante el invierno, se detienen las obras, dirigidas por dos arquitectos, uno de los cuales pertenece a Bellas Artes, ya que la iglesia está catalogada como patrimonio. La exposición de los planos suscita curiosidad e interés. Representa la pincelada técnica de la posibilidad de un sueño. Los cuatro picapedreros gallegos continúan su labor para pre-


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parar las piedras. La búsqueda de la cantera, que reúna las condiciones, resulta clave así como la tarea de derribar las ruinas. El trabajo se realiza por etapas. El hermano Ramón Nonato afirma con satisfacción: “La obra no ha tenido ningún accidente”. El tema de los sepulcros de los Condes de Urgell, que se encuentran en New York, aparece en más de una conversación. Las tumbas se echan de menos ahora que la iglesia va adquiriendo su forma plena, ya que representan sus piezas de mayor valor histórico y artístico. El cronista deja pinceladas sueltas de interés informativo: se colocan cruces allí donde murieron los hermanos mártires, como en el Mas del Pastor, en recuerdo del hermano Crisanto; se comenta que el general Franco pasará por la carretera camino de

la ENHER, como así ocurre, pero no se detiene; se celebra con solemnidad el año mariano 1954; el hecho de acoger a los hermanos difuntos en tierra o en nichos, no acaba de estar bien resuelto, ya que obliga a utilizar la fosa común y no satisface a la comunidad… En 1958, se producen dos cambios importantes. En el instituto marista, el hermano Charles-Raphaël, sustituye al hermano Leónidas, como Superior general. Al año siguiente, España se divide en siete provincias maristas. Avellanes queda en la provincia de Cataluña. En la Iglesia, tras la muerte del papa Pío XII, la fumata blanca anuncia al mundo la elección de Joan XXIII, de 77 años de edad. Se piensa que será un papa de transición, pero va a dar más de una sorpresa en la década de los sesenta.


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os responsables de la casa están reunidos. Sus semblantes serios apuntan a una decisión incómoda: postergar la celebración de las bodas de oro de la llegada de los hermanos al Monasterio, que debiera tener lugar en septiembre de 1960. La razón es que las obras de la iglesia están demasiado atrasadas y habría que darles un buen empujón. La escasez de fondos económicos necesarios dificultan la tarea, pero, a la vez, disparan una serie de iniciativas, que los colegios ponen en marcha, tales como la lotería y la “campaña del papel”, anticipo de lo que después se llamará reciclaje. En los meses siguientes


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Colocación de la piedra clave en el crucero central de la iglesia.

se avanza: finaliza la cobertura, se levanta la pared oeste que da al coro y quedando definida la planta de la cruz latina… La torre del campanario y la calefacción constituyen las etapas próximas.

La revista Levante (julio 1961) publica un diagnóstico preciso sobre los tres grandes problemas de Avellanes, que afectan al escenario de la formación: la iglesia, el agua y la finca. Los dos últimos son también vita-


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les. La subsistencia de la casa y de sus moradores está en juego. El problema del agua necesita solución urgente. Se realizan numerosos intentos. Unos van a cargo de los expertos del reloj, la varita y el péndulo. Otros excavan pozos y minas. Ninguna prospección resulta satisfactoria. La renovación de la Font de la Mallola, junto con un año de muchas lluvias, permite escuchar de nuevo la caída del agua en la piscina del lavadero. El nombre histórico de els Aspres del Montsec, recuerda que se trata de una comarca seca. La obsesión por encontrar agua provoca algunas actuaciones en la zona de la Vall de les Fonts Amenes o, incluso, la Font del Carme. Se generan así algunos espacios abandonados que debieran favorecer una rehabilitación ecológica posterior.

Inauguración de la iglesia restaurada.


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Una vez cubierta la iglesia, se emprendieron las obras de la torre que corona el edificio.

El hermano Magí Dangla, avezado agricultor, no se resigna a la improductividad de la finca. Un hermano le recuerda la valoración que se hace en el artículo de la revista:

— La finca no produce. Vamos a probarlo de una vez, y si los resultados no son francamente positivos, dejemos que la naturaleza labore por su cuenta. — Sin un cambio en profundidad, no cosecharemos mejores resultados. Cuatro actuaciones avalan la mejora substancial conseguida: mecanización, cultivos, riego y ganaderia. Una nueva administración con autonomía para gestionar la finca propone la compra del primer tractor del Monasterio, un Lanz de 28 caballos, que simboliza la apuesta por la mecanización. Se eliminan procedimientos tradicionales, como mozos y mulas, y se gana en rapidez y eficacia. Se toma conciencia del tipo de tierra de cultivo, al que se ajustan las decisiones de cultivo, diversificando la producción: cereales, almendra, olivas y viña. La ampliación de la zona de riego, que abarca nuevas hectáreas. El alquiler de una cosechadora resulta rentable, más aún cuando también se utiliza para los campos de la comarca. Los campesinos de la zona han tomado buena nota


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El obispo de La Seu Ramon Iglesias Navarri firmando el documento que atesta el traslado de los restos de los Condes de Urgell al Monasterio.

de los cambios del convento y realizan las mismas apuestas de la mecanización agrícola. Se invierte en potenciar la ganadería. Bastará consultar las cuentas de la casa cinco años después para observar la rentabilidad de la finca y ver los beneficios que proporcionan. El 12 de septiembre de 1961, pese a que no se han acabado las obras de la iglesia,

aunque sí se ha cubierto su tejado, tienen lugar las bodas de oro de la llegada de los hermanos al Monasterio. Unos 400 hermanos asisten al acontecimiento, desde los provinciales hasta la mayoría de los que han sido formados en Avellanes. El hermano Luis Gonzaga, asistente general, el hermano Ramón Nonato, y cinco hermanos más celebran sus bodas de oro como maristas. Se


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tiran cohetes cada vez que llega un autocar con hermanos. La jornada empieza con el rosario de la aurora, cuya comitiva encabeza un altavoz llevado por un coche. El hermano Javier Garmendia, provincial de Cataluña, saluda a los presentes desde el

balcón de la antigua enfermería. Visita al cementerio, donde se pronuncian algunos parlamentos. Se distribuye la comunión, que debe realizarse en ayunas, en la iglesia, antes del desayuno, que tiene lugar al aire libre. El descubrimiento de dos lápidas,

Las autoridades acompañan los restos de los Condes de Urgell en su traslado definitivo al Monasterio.


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sigue a la misa solemne. El hermano Ramón Nonato aprovecha la ocasión para avanzar los próximos pasos de la restauración de la iglesia. El claustro se convierte en el escenario de la comida de hermandad, que concluye con un discurso del hermano Antonio de Miguel, director de la casa.

La formación de juniores, postulantes y novicios arraiga más en la monotonía del cotidiano que en las grandes celebraciones, aunque la función de éstas sea indispensable: salpicar el calendario de momentos que impidan caer en el aburrimiento y dar sentido al ritmo cíclico de las estaciones. El


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Las autoridades civiles, religiosas y militares, acompañadas por el pueblo, trasladan los restos de los Condes de Urgell desde Vilanova de la Sal al Monasterio.

rigor de la disciplina no baja la guardia, pese a que lleguen novedades, tales como las primeras máquinas de escribir o la determinación de construir una biblioteca. De vez en cuando, una noticia inesperada se convierte en la comidilla de los formandos. —Se ha producido un incendio en Vic y los escolásticos parece que van a venir aquí—, dice un junior entusiasmado por la novedad. —¿Quiénes son los escolásticos?— pregunta su compañero con cara de despiste. —Cuando los novicios profesan se convierten en escolásticos—, responde como quien conoce el tema. Los escolásticos llegan el 5 enero de 1963. Se produce una redistribución de espacios

en la casa. Los juniores los miran embelesados, como a hermanos mayores, pero no demasiado. Sus sotanas modifican el paisaje de los corredores. El tiempo de la comunión se alarga en las misas, ya que superan el medio centenar. En las navidades, las obras de teatro ganan en frecuencia y calidad. Nuevos actores reclaman el aplauso en una cartelera que no regatea atractivos. Los partidos de fútbol entre secciones son acto frecuente en las fiestas. Fuera de estas ex-


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Cuerpo de edificio del ala Sur que se derribó.

cepciones, los formandos de secciones diferentes no se hablan entre sí. Las normas están claras y conviene cumplirlas. Los datos numéricos del curso académico 63-64 son elocuentes. 73 juniores, 32 postulantes, de los cuales 4 son escoceses, 20 novicios y 56 escolásticos. Todos ellos se levantan cada mañana a las 5,50, antes de que la aurora lance las primeras luces del día.

Avellanes es más permeable a las noticias internacionales. La convocatoria del Concilio

Vaticano II, la muerte de Juan XXIII, el asesinato de John Kennedy en Dallas, la construcción del muro de Berlín, la irrupción de los Beatles… llegan con más o menos fuerza a los moradores de la casa. España sigue bajo el régimen franquista. En la entrada del Monasterio, se levanta un arco triunfal para homenajear al Caudillo, que tiene que pasar por allí para dirigirse al campamento de Talarn. Ni siquiera se detiene. La iglesia adquiere el perfil definitivo con el campanario, proyecto de Francisco Clavera, arquitecto del Estado. Las controversias iniciales quedan diluidas con el paso del tiempo a causa de la consolidación del símbolo. La memoria histórica traza nuevos objetivos. La prospección en la capilla, llamada actualmente del Santísimo, sigue las pautas de un libro del abad Caresmar. Se descubren algunos restos humanos, pertenecientes a monjes premonstratenses. La inminente restauración de la iglesia alienta el deseo de retornar los restos de los condes de Urgell a su lugar original así como de dar pasos para la recuperación de los sarcófagos, tarea ésta sin éxito alguno.


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Se eleva al Ministerio del Ejército una instancia para emprender la tarea de acoger, en un nuevo espacio del cementerio, los restos mortales de más de 350 soldados caídos durante la guerra civil, enterrados en sus alrededores. La tarea se realizará en 1967. Los juniores, más abocados al futuro que al pretérito, se van de campamentos a Espot, en el Parque Nacional de Sant Maurici. Son los de 4º de Bachillerato, que no van de vacaciones a casa durante el verano. Los escolásticos tomarán el relevo en el mismo lugar. Una iniciativa, pionera en las actividades estivales, que refleja los nuevos aires que se respiran en la Provincia. Casi un año después de que se celebraran las bodas de plata del Juniorado Cristo Rey, se lleva a cabo la inauguración oficial del templo restaurado. El calendario marca el 22 de agosto de 1965, domingo. Más de 300 hermanos se dan cita en el monasterio. Obras de remodelación del ala Sur.

Cuando entran en la iglesia, sus ojos contemplan con admiración las grandes arañas, de 250 kg. de peso cada una, que lo iluminan, las vidrieras clásicas, el sagrario, el nuevo órgano… Se presentan también las arquetas, donación de la Dirección General de Bellas Artes, que deberán acoger los restos de los Condes de Urgell. Se sigue con fidelidad el ritual propio de las grandes fiestas, que se inician siempre con el rosario de la aurora, y finalizan con la velada re-


1960

EL CAMBIO

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Arqueta donde reposan los restos de los Condes de Urgell.

creativa, cuyo escenario se coloca delante del porche de entrada a la casa. El hermano Ramón Nonato, con la conciencia del deber cumplido, ve realizado sus sueños 20 años después de anunciarlos ante la Virgen del Cerro. El hermano Virgilio León, hombre de gran fogosidad y dinamismo, es nombrado provincial, tras unos años de visitador. Promete ser-

vicio y entrega incondicional a la Provincia y a Avellanes en particular. Impulsa las líneas conciliares, promueve un nuevo estilo de formación, eleva las dotaciones de libros… Capaz de dar una conferencia sobre la montaña de la santidad y, después, de arremangarse la sotana para jugar un partido de fútbol. El cambio de los edificios es espectacular, pero no lo es menos la propuesta de una mentalidad más acorde con los nuevos tiempos. Se realizan más reformas en el edificio. Los viejos dormitorios dan paso a habitaciones más reducidas, aunque para ello la parte artística de los arcos y del conjunto en general sea motivo de litigio entre quienes desean preservar su valor y quienes lo consideran como irrelevante, cuyo criterio se impuso en la práctica, con el visto bueno de Bellas Artes. La solemne ceremonia del traslado de los restos de los Condes de Urgell tiene lugar el 30 de abril de 1967. Llevados de Vilanova de la Sal a Avellanes, son recibidos por las autoridades religiosas, civiles y militares de máximo rango. Los trabucaires de Solsona


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abren la comitiva. Los pajes portan enseñas con los atributos del Condado. Los “Gastadores del Regimiento de Urgell” constituyen la guardia de honor. El obispo Ramon Iglesias oficia la misa. En el momento de colocar los restos en las urnas, la nostalgia vuela hasta el museo de New York, que custodia los sarcófagos originales. En el acto académico, toman la palabra, entre otros, Felip Mateu, catedrático de la Universidad de Barcelona, y Gratiniano Nieto, director general de Bellas Artes. Cuatro meses después, se trasladan los restos de los mártires a los sepulcros de la iglesia, tras los pertinentes trabajos de identificación. El escolasticado sigue un ritmo intermitente de presencia en la casa. Inicialmente, esta etapa de formación reúne a hermanos de las dos Provincias, Cataluña y Levante. En 1965, esta sección pasa a Segorbe, de donde un año después regresan los escolásticos catalanes, que permanecen en Avellanes durante dos años más. En 1968,

dejan definitivamente el monasterio para ir a Sigüenza y de allí a Alcalá de Henares, donde se ha construido la Escuela Universitaria Cardenal Cisneros de alcance interprovincial. Los antiguos alumnos se concentran en Avellanes, con motivo del 125 aniversario de la fundación del Instituto. El hermano Inocencio, submaestro, publica el libro “Avellanes: una comunidad de mártires”. Se realizan las primeras convivencias de espiritualidad para laicos. Llega el primer aparato de televisión. Se construye el refugio de “Cuatro Vientos”. Mientras la sociedad catalana se sacude de su letargo político y social, el mundo no se detiene: China impulsa su revolución cultural, el Vietnam se convierte en pesadilla para los Estados Unidos, la Guerra de los seis días ahonda en el odio, la minifalda construye una nueva imagen de la mujer, el mayo francés del 68 promueve un cambio de valores, el primer hombre pisa la luna… Una época de cambio que impulsa un cambio de época.


1970

la apertura

m

ientras las obras continúan en el pabellón sur, los juniores no pueden instalarse en el nuevo edificio. La distribución de los espacios, que cumplen funciones diversas, se realiza de forma provisional. Los síntomas de agotamiento del régimen político, el incipiente cambio de costumbres de la sociedad, las nuevas líneas conciliares impulsadas por la Vaticano, las transformaciones rupturistas de la década anterior generan su impacto en las personas y en los estilos de formación. Durante décadas, los


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principios educativos se han mantenido inalterables en Avellanes. La aplicación, más o menos rigurosa, pero siempre exigente, depende de la época y sus protagonistas. El estilo clásico del hermano Bruno, como maestro de novicios, contrasta con una

Los novicios realizan una acampada en Astell.

mayor flexibilidad de sus sucesores, como los hermanos Honorato Pujol y Antonio de Miguel. No obstante, los valores de siempre se mantienen sin discusión. La espiritualidad desde arriba propicia la exaltación de los ideales y la búsqueda del perfeccionismo.


la apertura 124

Las exigencias de silencio y autodominio son extremas. Se siguen las filas de manera precisa. Las visitas familiares son escasas y reducidas. El capítulo de culpas y el aviso fraterno son prácticas habituales en el noviciado. Las reglas se aprenden de memoria. El trabajo manual no es sólo una contribución a rentabilizar la finca, sino un

Campana del monumento a Sant Cap.

sistema de formación para cultivar la humildad y el sentido realista de las cosas. El silencio en las comidas, las largas horas dedicadas a la oración, la necesidad de solicitar permiso para cualquier mínima maniobra, el castigo ante las protestas son vividos dentro de la normalidad de la vida cotidiana. El deporte, el baño en la balsa del lavadero, las excursiones por la montaña, las obras de teatro, las sesiones de canto, el tiempo de lectura… enriquecen aspectos de la sensibilidad adolescente y juvenil. Hacer la cama, poner la mesa, realizar empleos, cuidar del jardín, tener en orden las pertenencias, sea en el armario del dormitorio como en el pupitre del aula, lavarse los calcetines, pelar patatas… dotan de autonomía y eliminan dependencias prescindibles. El estudio, el nombramiento de notas, el recurso competitivo de los émulos, cuya victoria supone gozar de una tarde libre, los exámenes estimulan el esfuerzo y la excelencia. La religión es vivida desde los cánones imperantes, que favorecen una moral estricta y el fuerte


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Monumento a Sant Cap.

sentido de pecado. Esta burbuja educativa va a explotar en aras de los nuevos planteamientos y cambios. Se perderán unos valores, pero se ganarán otros. La transformación del sistema no siempre resulta fácil. La seguridad de las décadas vividas y las dudas de los nuevos horizontes se encuentran frente a frente.

El 6 de enero de 1969, se publica el documento “Renovationis Causam” sobre los noviciados. Esta línea conciliar quiere adaptarse a la mentalidad de las nuevas generaciones y a las nuevas exigencias del apostolado, sin sacrificar la fidelidad al espíritu y al carisma de cada Instituto. Avellanes no puede sustraerse a los nuevos planteamientos. El hermano Virgilio León y los formadores se comprometen en diseñar nuevos planes de formación. Se pasa, de este modo, a un noviciado de 15 meses, tres de los cuales se dedicarán a experiencias, lo que supone una gran novedad. Al año siguiente, los novicios se estrenan como monitores en un campamento estival que tiene lugar en Astell, concretamente en Vall Fosca. Se reduce el postulantado a siete meses. El hermano Esteban, formador durante muchos años y maestro de música, es nombrado director de la casa, el hermano Eduardo Corredera, maestro de novicios, y el hermano Ramon Benseny, director del juniorado. El año 1971 se inaugura con el tradicional apretón de manos y


la apertura 126

la cartelera teatral obsequia a los espectadores con la representación de “El condenado por desconfiado” de Tirso de Molina. El consejo de la casa quiere rehabilitar la Siberia, zona de la casa que recibe este nombre por el frío que pasan quienes la frecuentan. Tiene que esperar a finalizar las obras del pabellón sur. Se celebra el día de la Madre, que se convierte en un día de familia y genera un cúmulo de emociones en torno a la figura materna. Se construye una piscina, con la colaboración de los propios formandos, que se integran en el conjunto polideportivo de Cristo Rey. La balsa del lavadero va a pasar a la historia. En verano, el profesor Javier Alberti da un cursillo de natación en la nueva pis-

Alfonso Gómez Ferreiro (“el gallego”), afiliado al Instituto, maestro de obras para los formandos y gran colaborador en la formación humana y espiritual de los novicios.


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Grupo de jóvenes que hicieron su noviciado apenas concluido el Concilio Vaticano II.

cina. En la casa, hay 109 juniores, 10 novicios y 28 postulantes, de los cuales cinco son portugueses y dos árabes, un sirio y un libanés. La apuesta por la juventud en los cuadros de formación se evidencia, como ocurre, con el nombramiento de un submaestro de 23 años, recién perpetuo.

El domingo, 16 de abril de 1972, el patio de los frontones se inunda de niños. Un total de 13 corales, que agrupan 700 voces argentinas, se dan cita en Avellanes para su trobada. El mundo va a Avellanes, pero Avellanes va al mundo. Cervera será el lugar escogido para ver “Cristo, misterio de pasión”.


la apertura 128 Encuentro del Obispo Martí Alanis con el hermano Basilio Rueda con ocasión del retiro que el hermano Superior general dirigió en Avellanes (1972).

Los proyectos se suceden: compra de maquinaria agrícola, construcción de las nuevas granjas, renovación de la tela metálica de los frontones así como su iluminación… Se imparten las primeras clases de catalán. Las festividades se celebran como se merecen: Sant Jordi, el día del libro, N.Sra de Montserrat, Sant Pedro Chanel… El 27 de julio de 1972, la piscina recibe todos los permisos civiles para su apertura. Mn.

Josep Gatnau, después de muchos años de capellán en el convento, recibe el agradecimiento de todos, a la vez que Mn. Josep Escur, su sustituto, la bienvenida. El hermano Basilio Rueda, superior general, organiza un encuentro masivo de los hermanos de Cataluña para realizar unos estudios sociológicos a partir de largos y rigurosos cuestionarios. Su capacidad intelectual, su visión profunda y su espíritu apostólico producen un fuerte impacto en los hermanos. El hermano Enrique Hurtado comenta con un compañero suyo: —Te has fijado que el hermano Basilio va vestido cada día de un modo distinto. Lleva sotana, mangas de camisa, clergyman… —Es cierto. Yo también he observado lo mismo.


Avellanes

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—¡Qué lección frente a un posible debate sobre sotana sí o no! —, concluye el hermano Enrique. Efectivamente, en Cataluña, los hermanos adoptarán el traje sin que se cree ningún problema. Los consejos locales deciden temas de organización y permisos. En Avellanes, se establece que cada sección tenga su propio consejo, sin menoscabo de que exista uno que coordine las temas de interés general. En el acta de su primera reunión, presidida por el hermano provincial, se lee: “Procédase prudente, pero progresivamente, en la ya iniciada apertura de la casa, sobre todo en iniciativas apostólicas”. Existen, al menos, dos visiones contrapuestas. Quienes desean prolongar el modelo anterior, que consiste en reducir al máximo todo contacto con el mundo externo y quienes apuestan por abrir la casa a los grupos, especialmente de jóvenes, que acuden al Monasterio. Compartir actividades apostólicas enriquece tanto a los que llegan como a los formandos. Esta decisión prepara el terreno a la Pascua Juvenil.

Después de comer, como tantos días, los hermanos del juniorado se reúnen en la tercera planta para tomar café y dialogar los temas del momento. Con frecuencia, se añade algún hermano de otra sección. El hermano Antonio Martínez Estaún, maestro de novicios, trae una propuesta: —Estamos pensando en adaptar a nuestra realidad la experiencia de Taizé —¿Qué quieres decir?— pregunta un hermano.

Mosén Josep Gatnau, capellán.


la apertura 130

Grupo de jóvenes que participaron en la primera Pascua celebrada en Avellanes (1974).

—Podemos abrir la celebración de la Pascua a jóvenes de nuestros colegios y a los grupos de apostolado—, explica el maestro. —¿Cuántos, piensas, que podrían asistir? —, tercia otro hermano. —Esta primera vez, en torno a unos 80. No es difícil conseguirlos. El hermano Jesús

Ancheta comparte la idea y la ve factible. —¿También chicas? —Nuestros grupos de apostolado son mixtos y no podemos romperlos excluyendo a las chicas. Para Avellanes, no va a ser fácil porque hay que prever los servicios pertinentes. —Algunos hermanos se opondrán al proyecto. —Contamos con el apoyo del hermano provincial. Todo será cuestión de implicarlos. Los novicios podrán colaborar en la organización y será para ellos una magnífica vivencia. Cuento también con vosotros—, concluye el maestro. En abril de 1974, se realiza la primera Pascua Juvenil, así como también las Pascua Scout. El P. Manuel Portillo, afiliado al Instituto, dirige la liturgia. La experiencia resulta altamente positiva. El hermano Joan Bringué, provincial, escribe una carta a todos los hermanos de la casa de Avellanes para felicitarlos por vivir los misterios de la liturgia más serios y solemnes en un


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ambiente juvenil. Destaca, especialmente, dos grupos: la comunidad y los organizadores. Al dirigirse a la comunidad, alaba su comprensión por dejar hacer una Pascua no tradicional, por entender que no hay diversas Pascuas, sino una, la del Señor, y por soportar las molestias que ha conllevado su realización. Al dirigirse a los hermanos que han llevado el peso de la organización: “Si vuestro objetivo era la viviencia de la Pascua, mi impresión es que lo habéis conseguido.... Ahora se tendrá que analizar en qué medida os ha mejorado a vosotros y a vuestros formandos”. En sucesivas celebraciones de la Pascua los grupos de jóvenes fueron cada vez más numerosos. La desamortización de Mendizábal, además de la pérdida de los sarcófagos, supuso la desmembración de la biblioteca. Los maristas consideran que una buena biblioteca es condición indispensable para dignificar la casa. La carpintería responderá del nuevo mobiliario que necesita.

La muerte de Franco y el advenimiento de la democracia marcan la agenda política y social de la época. Las primeras elecciones libres y el refrendo de la nueva Constitución llaman a los hermanos a las urnas. Una nueva ley de educación afecta profundamente a la vida de la casa. Durante un año los juniores bajan diariamente al colegio Montserrat de Lleida para cursar los es-


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Encuentro de los novicios con sus padres y familiares.

tudios de BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente). El silencio y la ausencia de los juniores pesan en la vida del Monasterio. Más tarde, se presentan como alumnos libres en el Instituto “Ciutat de Balaguer”. Posteriormente se asocian

con el “Instituto Habilitado Urgell de Bellcaire d´Urgell” hasta obtener el reconocimiento oficial del BUP. Estos tramites y dificultades no les impide participar en la vida de la Provincia, como en los festivales de Canción Respuesta.


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En estos años, se llevan a cabo diversas actuaciones: ampliación de un nuevo edificio de nichos en el cementerio, venta del rebaño, mejoras en el albergue de “Cuatro Vientos” y en la bodega, reestructuración de los espacios y habitaciones de la enfermería, finalización de las obras de la biblioteca, mejora en el sistema de riego de la finca, desvío del camino de Vilanova, predominio del cultivo de cereales sobre los pastos, adquisición de un nuevo tractor, edición del tríptico “Síntesis histórica de Avellanes”, habilitación del “pozo del hielo” como capilla... No todas las decisiones se realizan por unanimidad. Existen diversos puntos de vista sobre los temas, que se exponen en las reuniones y en los pasillos. Los novicios, en mayo de 1979, pasan unos días en el Hermitage, la casa madre, si-

tuada en Francia y construida por Marcelino Champagnat, el fundador del Instituto de los Hermanos Maristas. El Concilio Vaticano II impulsó a que la vida religiosa volviera a las fuentes. La formación teológica se cuida a la vez que se compagina con las actividades pastorales, tales como la catequesis de comunión y confirmación a niños y adolescentes de Balaguer, Santa Linya, Avellanes, Tartareu y Vilanova de la Sal así como la participación en los campamentos de verano. Los cambios sociopolíticos y religiosos no permiten aferrarse a un pasado imposible sino que impulsan la apertura a unos horizontes nuevos. La parálisis no es solución como tampoco lo es una huida hacia adelante. Hay muchas variantes en el tablero y es difícil escoger el mejor movimiento para jugar la partida sin perder las piezas.


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la sintonía

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a dureza de la lucha por la subsistencia, la carestía de los recursos económicos para hacer frente a las transformaciones de la casa y a las necesidades de sus moradores, el aislamiento de la casa debido a las deficientes comunicaciones, la urgencia de rentabilizar la finca para incrementar los ingresos con los que hacer frente a los numerosos gastos de una familia tan numerosa representan un desafío acaso menor que navegar con el timón firme por las aguas procelosas de un mundo en cambio. Los tiempos de la brújula han pasado, tiempos en que siempre se sabía dónde está el norte. Ahora impera el radar,


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vapuleado por los impulsos de los acontecimientos. Cuesta mantener unos números aceptables de formandos que garanticen el futuro. La incertidumbre genera incomodidad. Las decisiones se tornan más complicadas porque se desconocen los datos

Los formandos participando en la recolección de la almendra.

sociales y religiosos de los comportamientos juveniles. Los parámetros de control se desvanecen. Todo depende de la voluntad humana, más imprevisible ahora que en décadas anteriores. Los formadores no renuncian a su tarea, pero intentan discernir


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la sintonía

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las opciones mejores. El estilo en el que fueron formados ya no sirve y hay que inventar un nuevo vademécum. La nostalgia es la antesala de la parálisis y el ritmo frenético de la nueva sociedad no permite dormirse en los laureles. Avellanes es cada vez más permeable al mundo que le rodea y es imposible mantenerse por más tiempo en la El hermano Garmendia festeja sus 88 años (1988).

burbuja. Los primeros pasos de la democracia, el impulso autonómico de la identidad nacional, el papel de la Iglesia en el nuevo contexto sociopolítico articulan renovadas inquietudes y aspiraciones. La apertura, sin renunciar a los valores básicos, se torna sintonía. Lo exterior, considerado con frecuencia como enemigo, se


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convierte en motivo de diálogo y acercamiento. Son los gozos y las esperanzas del mundo contemporáneo. Este afán de sintonía con el entorno se traduce en apertura. Se sueña con un Patronato de amigos de Avellanes, que podría cumplir diversas funciones. Se especula con la posibilidad de impartir en el Monasterio la segunda etapa de EGB para los pueblos de la zona. La red de relaciones con la comarca, el obispado y las parroquias se hace más intensa. Todo ello implica contactos, diálogos, asistencia a reuniones y conocimiento mutuo. Cada vez más parejas, que han tenido alguna vinculación previa con los hermanos, piden celebrar su boda en Avellanes. El entorno propicia un ambiente de paz y de espiritualidad así como unos espacios amplios altamente valorados por los contrayentes. La agenda se llena de cursos y ejercicios espirituales que colocan a la casa en el límite de sus capacidades. L’Institut de Geofisica i Sismologia instala una estación registradora de

Representación teatral alusiva a la vida del Fundador y a los primeros hermanos.

movimientos sísmicos, que es controlada diariamente por la casa. La lengua catalana va ganando, poco a poco, presencia en los textos y en el uso cotidiano. El Concilio, con la recuperación de las lenguas vernáculas en las celebraciones litúrgicas, le da el primer aldabonazo. La


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El hermano Benito Arbués, Provincia, recibiendo los votos de un grupo de hermanos.

democracia, con las reivindicaciones autonómicas largamente acariciadas en Cataluña, el segundo y definitivo. El mayor componente de formadores catalanoparlantes en los equipos del juniorado y del noviciado facilita la tarea. Se publican artículos y se redactan las deliberaciones del consejo en catalán.

Los novicios organizan una marcha al lugar donde murió el hermano Crisanto para cambiar la cruz conmemorativa. El silencio del Mas del Pastor, el 14 de noviembre de 1980, es rasgado por la voz de un novicio que lee unos versos en catalán: “I en tant, a les Avellanes, Germans Maristes en renglera esperant l’hora darrera de veure el plom roent-


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los les entranyes”. [Mientras tanto, en les Avellanes, hermanos maristas en hilera esperando la hora postrera de ver el plomo royéndoles las entrañas]. La formación se expande y se diversifica. No todo se reduce a los libros. El hermano Felip Gallifa promueve para los alumnos de 3º de BUP de ciencias excursiones ecológicas. La serra del Montsec propicia la primera salida, con al objetivo de estudiar la historia, la estratigrafía, las edades, los fósiles. Más adelante, el estudio de los volcanes les llevará durante dos días a la Garrotxa. Los alumnos de letras visitan Barcelona. Alicientes no faltan: Montjuïc, Museo de Arte de Cataluña, Museo arqueológico. Comen en la comunidad de Vallespir. Visitan la catedral y el barrio gótico. Las familias no viven a distancia la formación de sus hijos, sino que se implican intensamente. Los padres de los recién llegados, celebran sus reuniones en Avellanes para conocer al profesorado, las problemáticas que experimentan los de 1º de BUP, los cambios entre Llinars y el seminario mayor… Al

final, se formula la pregunta: ¿Qué piden los hermanos a los padres y que piden los padres a los educadores? La labor es compartida. Para los cursos posteriores, se esboza una escuela de padres. El papel de la familia adquiere un protagonismo impensable en décadas anteriores. Se irán debatiendo diversos temas como, por ejemplo, pasar al noviciado antes o después de estudiar el COU. No se trata de decidir unilateralmente, sino de buscar complicidades. La formación supera los límites académicos para adentrase en el tiempo libre y en las actividades pastorales. En abril de 1982, El P. Portillo, afiliado al Instituto, pone su firma en el libro de registro de profesiones en presencia del hermano Ramon Benseny, Provincial.


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la Escola Mirall, perteneciente a los hermanos y reconocida para dar títulos de formación en el tiempo libre, imparte un cursillo de 100 horas, necesario para poder ejercer legalmente las actividades de colonias, campamentos estivales y tiempo libre. Este curso multidisciplinar permite a novicios y juniores mayores obtener el título oficial de monitor.

El carpintero Daniel confeccionando la puerta de madera que actualmente cierra la puerta principal de la entrada al Monasterio.

Cada uno de los dos tiempos litúrgicos de Navidad y Pascua se ve acompañado por una acción pastoral de gran intensidad. La campaña “Mano Abierta” representa la oportunidad de vivir una Navidad diferente. Más de un centenar de jóvenes en Balaguer, con la participación de los novicios, recogen papel, cartón, hierros y botellas de cava. El patio del colegio público Gaspar de Portolà recibe


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Certificado de los premios CIRIT.

el género para ser clasificado. La venta de todo este material, traducido en dinero, permite cubrir algunas necesidades de familias pobres o marginadas, pagar becas, comprar sillas de ruedas, ayudar en el alquiler a personas mayores. El contacto directo con los pobres establece lazos afectivos y abre los ojos a la miseria en la que viven muchas personas. La cadencia anual de la Pascua, regulada por el ritmo

lunar, imprime en la casa un sello imborrable de espiritualidad cristiana. La Pascua juvenil aumenta el número de participantes hasta superar el medio millar. Los juniores se reparten, según los años, en distintas celebraciones. Castell d’Areny, Montsec y Avellanes. Maristes les Avellanes recibe en el Saló de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya tres premios CIRIT (Comissió Interdeparta-


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Los juniores, bajo las orientaciones del Sr. Pau Fornells, construyendo la escalera que conducía a la piscina.

mental de Recerca i Innovació Tecnològica) y un cuarto a la participación del centro. El 25 de junio de 1984, tras un viaje en autocar, reciben los diplomas de manos del presidente Jordi Pujol. Los juniores participan en las diversas convocatorias de ámbito provincial marista: Canción Respuesta, campeonato de ajedrez, Cross y Juegos Atléticos Maristas.

El hermano Josep Enric Ricart, provincial, dialoga con el superior de la casa, tras la sesión conjunta de los dos consejos: —La Biblioteca de la casa tiene que especializarse. No podemos afrontar una biblioteca de tipo generalista. —¿Cuáles tendrían que ser las prioridades, según este planteamiento?— pregunta el superior de la casa. —La especialización debe abarcar tres temas: mariología, documentación marista y libros referentes a la historia y cultura de la comarca. Cada año dispondrán de una cantidad fija para invertirla en adquisiciones, que llevará a cabo la Comisión de formación. Más aún, puede convertirse en el archivo de los documentos históricos de la provincia marista. En agosto de 1982, el hermano Basilio Rueda, reelegido Superior general por un segundo mandato, acompañado del hermano Arturo Chávez, Consejero general, reúne en Avellanes a los hermanos de la Provincia para reflexionar, durante diez


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días, sobre la consagración y el apostolado. Sus conferencias poseen un contenido y una profundidad admirables. Los hermanos que le solicitan entrevista saben que podían ser convocados a cualquier hora del día o de la noche. Mantiene algunas reuniones Encuentro de hermanos jóvenes de Europa.

con grupos especializados: casas de formación, pastoral vocacional, superiores de comunidad o directores de colegio. Las mejoras y las novedades en la casa son constantes. A principios de la década, se elabora un plan que, en gran parte, se ejecuta


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Hermano Juan Goldáraz.

a lo largo de los años: sala de las columnas, nuevo salón del noviciado, nuevo proyecto sobre la zona llamada Siberia, adecentamiento de jardines y alrededores, adquisición de una fotocopiadora, creación de una sala grande de 180 butacas, cambio del suelo del claus-

tro, plan de mejoras de la finca, construcción de un nuevo bloque de nichos en el cementerio, iluminación del entorno del Monasterio, traslado de lavadero a los bajos de la casa… También se cierran algunas actividades. Han cumplido su ciclo y no hay quien pueda encargarse de que sigan adelante. El año 1986 es pródigo en celebraciones maristas: encuentro europeo de hermanos maristas jóvenes, que tiene lugar en Avellanes del 11 al 16 de agosto. Se dan cita 100 hermanos procedentes de once países diferentes, que representan 17 provincias. Participan en el encuentro el H. Charles Howard, nuevo superior general, y el hermano Benito Arbués, provincial de Cataluña elegido Vicario general. Fiesta del 75 aniversario de la llegada de los maristas a Avellanes, que coincide con la 10ª trobada comarcal. Un programa repleto de actividades, que reúne a más de 600 personas. El cronista deja este texto: “Es indiscutible que el convento con sus alrededores constituye un marco apropiado para estas concentraciones; y hoy ha vivido un día de gloria y esplendor en


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el que ha visto desfilar por sus claustros, patios y jardines a centenares de amigos y simpatizantes”. Celebración del 50 aniversario de los mártires, en la que se cuelga el cuadro restaurado y se iluminan de forma especial todas las capillas. Inicio del centenario de la llegada de los hermanos en Girona, a donde se desplazan algunos hermanos para festejar este acontecimiento. El 20 de mayo de 1989 tiene lugar la celebración del bicentenario del nacimiento de Marcelino Champagnat, preparada con meses de antelación. Unos meses más tarde, en la fiesta de Cristo Rey, se conmemora el 50 aniversario del juniorado. La revista Familia marista edita un número especial, que titula “Avellanes, una historia fecunda”. El subtítulo reza así: “Cincuenta años de siembra multiplicadora”. Su autor es el hermano Juan Jesús Moral.

La muerte es compañera de camino y en Avellanes nunca está ausente de la memoria. El cementerio es un lugar venerado, como caudal de fidelidad y de recuerdo. Cada tumba representa muchas páginas de historia, como cuando es enterrado el hermano Llorenç Mª Sangés. A veces, sin embargo, la muerte aparece cuando nadie la espera, como le ocurrió a Jerónimo Villarroya, junior fallecido por enfermedad a la edad de 16 años y cuya tumba está en el cementerio. El impacto es enorme entre sus compañeros. La muerte no tiene agenda y llama cuando nadie la espera. La última década del siglo está a las puertas y esconde numerosos desafíos, que se irán asomando al paso impertérrito de los días.


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el declive

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n un rincón del claustro, se encuentran los hermanos Ton Martínez y Miquel Cubeles que, a inicios de curso, es nombrado director de juniorado. Comentan, pese al frío del mes de enero que se empeña en sacudir a los termómetros, las incidencias de la última campaña de “Mano Aberta”. —La gente está muy contenta de su participación en la campaña— afirma el hermano Miquel. —La experiencia es un grado y esta campaña es la edición número diez—, responde el hermano Ton. —¿Se sabe ya cuánto se ha sacado para financiar los proyectos sociales?


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—Más de 600.000 ptas. Los jóvenes han trabajado bien y la gente ha sido generosa—, reconoce el hermano Ton, que ha sido el responsable de la campaña. La vida sigue con noticias buenas, pero una espada de Damocles pesa sobre Avellanes. Primero, las noticias buenas. La Pas-

Día de fiesta con ocasión de la vinculación de varios hermanos jóvenes con el Instituto acompañados de sus familiares.

cua juvenil reúne a 540 personas. Al año siguiente, 1991, tendrá un participante de excepción. Se trata del hermano Charles Howard, Superior general, australiano. En mayo, se celebra la fiesta de la madre en el jardín exterior de la casa, bajo el lema “Mare, t’estimo”. Avellanes se hace presente en Montserrat para celebrar el 20 de mayo la


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el declive

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El hermano Cecilio, enfermero durante muchos años en el Monasterio, acompaña al hermano Antonio, muy mermado en sus facultades visuales, durante el paseo cotidiano.

clausura del bicentenario del nacimiento de Marcelino. Se trabajan elementos decorativos de la iglesia y en la fiesta del fundador, el capellán de la casa bendice una nueva

imagen de María, talla de madera de pino de Flandes, obra del escultor Jordi Grisolía de Barcelona. Los hermanos siempre cuidan al máximo todo lo referente a María, ya que se trata de un valor específico de su carisma religioso, que quieren transmitir a sus formandos y a sus alumnos. En el mismo mes de junio, seis hermanos realizan su primera profesión religiosa. Se llevan a cabo pequeñas inversiones que mejoran los servicios de la casa y se introducen mejoras notables en el refugio de “Cuatro Vientos”. El hermano Lluís Agustí acompaña a los novicios a Lourdes y al Hermitage. La casa sigue siendo solicitada como lugar de encuentro. Una veintena de alcaldes de la comarca se reúnen con Joan Guitart, consejero de la Generalitat de Catalunya y sus directores generales. La Asociación de Antiguos Alumnos de Barcelona tributa un homenaje a los hermanos mayores y comparte con ellos una jornada dominical. Se producen reuniones de profesores y excursiones de grupos escolares, que van en aumento. Antoni Bruna, jefe de la oficina co-


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marcal, propone que Avellanes sea el centro para la entrega de galardones a las mejores fincas de explotación agrícola y ganadera de la comarca. La propiedad marista será galardonada como a una de las mejores. La espada de Damocles es la situación vocacional. El cierre del seminario menor de Llinars produce un inevitable efecto dominó sobre el juniorado de Avellanes. Los números van a la baja y no se atisban crecimientos de ningún género. En el noviciado, las cifras son preocupantes: hay un novicio de segundo curso y dos postulantes de primero. No hay que olvidar que el nuevo plan de formación explica, en parte, estos hechos, ya que cinco novicios están haciendo el COU en Llinars.

El hermano Emili Turú sucede como Provincial al hermano Félix Rodríguez.

De todos modos, quedan lejos las tandas numerosas de antaño. Se hacen diversas lecturas. Unas valoran el Instituto marista por los resultados que obtiene, aplicando los criterios empresariales de productividad y eficacia. En bolsa, sería un valor que cotiza a la baja, pese a que se ha mantenido durante mucho tiempo en alza, cuando otros institutos


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hace tiempo habían sentido los efectos de la crisis. La herencia del dinamismo apostólico del hermano Virgilio, con un grupo sólido de personas implicadas, no resolvió la crisis, pero pudo postergarla hasta finales de siglo. La cristiandad, en la que durante décadas se ha visto inmersa la sociedad catalana, va adquiriendo los perfiles de un cristianismo en diáspora. Otras lecturas no se rinden ante los criterios cuantitativos, que son legítimos pero insuficientes para valorar la vitalidad de la Iglesia. El crecimiento en la fe sigue otros parámetros que los numéricos y entra en una dimensión mistérica, difícil de precisar. Los efectos reductores son evidentes, pero así se apunta al núcleo de la vida consagrada, que no se sustenta en la fuerza de sus propios recursos sino en la fragilidad y en el seguimiento de Jesús al estilo de María, como gusta recordar la espiritualidad marista. Pero hay más. Tampoco las visiones sobre la formación son uniformes. Hay quien postula que el noviciado de un instituto de vida activa no tiene por qué seguir la estela

Cantando las alabanzas a la Buena Madre por los caminos que circundan el Monasterio.

de la vida monacal y que, por tanto, debiera situarse en medio de la gente, en un barrio periférico de una ciudad. Cada uno tiene sus razones y ninguna debe ser descartada de antemano. Por otra parte, va creciendo la mentalidad de la creación de servicios in-


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terprovinciales, es decir, servicios dirigidos y ofrecidos a la vez a varias provincias maristas. El noviciado entra en esta consideración. En vez de que cada provincia tenga que mantener un equipo cualificado de formadores para un número reducido de novicios, se optará por un noviciado interprovincial. Además, para los novicios será

Encuentro de los scouts maristas de Cataluña en el Monasterio.

también un enriquecimiento porque tendrán más compañeros con quienes compartir la vida y los sueños de futuro. De cualquier modo, estas opciones realistas chocan con el objetivo fundacional de la casa de Avellanes, que se adquirió a principios de siglo para acoger el noviciado de Sant Andreu de Palomar, incendiado durante


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la Semana Trágica. ¿Qué sentido tiene para los hermanos maristas Avellanes sin novicios ni juniores? Todas las opciones posibles se dibujan en la mente de los responsables de gobierno. El abanico va desde la venta hasta la reconversión, pasando por situaciones intermedias. El declive numérico conduce a la encrucijada y alimenta el dilema. Un declive que también alcanzará a otros servicios de la casa, como la carpintería. Pese a todo, la fiesta del Pilar de 1992, cinco hermanos celebran su profesión perpetua y Avellanes revive, una vez más, sus esencias religiosas. La sociedad catalana vive con exultación los Juegos Olímpicos de Barcelona considerados por el presidente del COI como los mejores de la historia. Mientras se están definiendo los contornos de una nueva situación, se van formulando propuestas coyunturales, que siguen adelante. El consejo provincial presenta una propuesta general, ampliamente acordada: “Que Avellanes se transforme en casa-en-


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fermería, en casa-noviciado (postulantado) y en comunidad de trabajo-acogida”. Se definen los destinatarios de la acogida. Para los pequeños, Cuatros Vientos y Llinars; para los adultos, Llavaneres; para BUP y COU, Avellanes. Se reubican las tres comunidades para que cada una goce de espacios independientes. Se reestructura el personal y se definen las tareas para los centros de producción (la carpintería, todavía; las granjas y la finca). Capítulo aparte merece la enfermería. Avellanes, para los hermanos, siempre ha tenido una función de servicio a los enfermos y de recuperación de la salud. Poco a poco, a medida que estos servicios se han ido sofisticando, la enfermería ha gozado de mejores recursos y personal preparado para atender a sus ocupantes. El personal femenino no se ha hecho esperar demasiado y ha representado un paso adelante en la mejora de la enfermería. Esta sección de la casa ha ganado su espacio y constituye un valor fijo en todas las quinielas de futuro. El cariño a los enfermos y el respeto entrañable


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Sala capitular.

Piezas significativas expuestas en la sala capitular.

a los hermanos mayores son dos características de la fraternidad marista, que están a la vista de todos. Bartolomé y Anna, un matrimonio de afiliados al Instituto, dedican muchas horas a los hermanos enfermos y colaboran en el servicio de la casa. El entorno del Monasterio vive ajeno a los

interrogantes de sus moradores. Se propone en 1993 que los hermanos entren a formar parte del consejo fundacional de la cofradía de Campaneros de Os de Balaguer y la casa se ofrece como sede de la misma. Los hermanos declinan ser miembros fundacionales, pero participan en sus reuniones. Por otra


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terprovincial de formación, cuyo primer maestro será el hermano Xavier Barceló.

parte, sigue perfilándose el proyecto de la biblioteca y del museo de la casa. Los acontecimientos cíclicos se repiten sin discusión, como la Pascua, que sigue reuniendo a centenares de jóvenes. El noviciado se traslada a Torrent del Vedat, cerca de Valencia. Un año después se convertirá en un proyecto in-

En 1994, se cierra una etapa, sin grandes estridencias, pero con sentimiento contenido. Las actas del 11 de julio lo reflejan con claridad: “Con el fin de concluir el período del Consejo de la casa, se convoca la presente sesión, que tiene también la finalidad de aceptar el presupuesto global económico para el curso 1994-95. El hermano Director agradece todos los servicios prestados a los miembros del consejo, conscientes de que se abre una nueva etapa. Pone a disposición del nuevo consejo la experiencia y la historia que estas actas acumulan. L. D. et M.”. La crónica del hermano Juan Moral en la revista Catalunya marista lo glosa con nitidez: “Por primera vez, en muchos años de historia de Avellanes, la inauguración de curso no ha consistido en reuniones de profesores, formandos, novicios... No hemos puesto a la puerta del monasterio el cartel de “cerrado por reformas”, sino que cada día el Superior convocaba al trabajo matinal


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de traslados, cambios y adaptaciones”. No falta la reflexión: “Mejor que los lamentos son las ideas positivas; mejor que las palabras, las soluciones prácticas; mejor que las promesas, los compromisos de calendario ineludible”. La vida, como los ríos, tiende a cubrir los huecos que encuentra a su paso. Avellanes, como casa de acogida, no para de recibir grupos y personas. La prensa al referirse a la casa la califica de hotel espiritual, casa de paz y acogida, lugar de sosiego… Jóvenes maristas, grupos escolares, grupos de la tercera edad en ruta turística, convivencias de alumnos, escuelas de formación, psicólogos de ACIM, agrupación de catequistas, padres de hermanos, asociación Prosac (personal sanitario cristiano), encuentro multitudinario de l’Hora-3 con más de 500 participantes,… El Multifestival David, en

Capilla dedicada a Marcelino Champagnat en la Iglesia del Monasterio. Esculturas de Francesc Fajula (1995).


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su décima edición, la convierte en sede y asisten más de 1.200 participantes internacionales. Repetirá en años sucesivos. El XI Capítulo provincial de Cataluña se celebra en Avellanes y su lema sintoniza con la situación de la casa: “Una provincia en camino de refundación”. El Monasterio se convierte en punto de partida de una concentración de coches antiguos. Mira al futuro con el primer teléfono móvil y también al pasado, con la publicación definitiva del libro “Páginas de historia catalana. Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes”, escrito por el hermano Eduardo Corredera, doctor en historia. Joan Puig-Pey, arquitecto y padre de alumnos maristas, empieza a asomarse por Avellanes en funciones profesionales. Tendrá un papel importante en la próxima década. Se celebran reuniones de laicos ma-

ristas. Encuentros de sacerdotes y de religiosos que trabajan en la comarca. El 19 de abril de 1999, a la puertas de un nuevo milenio, los hermanos que se han quedado en Avellanes siguen por televisión la ceremonia de la canonización de Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas, oficiada por el papa Juan Pablo II en la abarrotada plaza de san Pedro del Vaticano. Los cuadros de los tres nuevos santos destacan sobre un fondo de andamios, que sirven de soporte para las tareas de limpiar la fachada en preparación del próximo Jubileo del año 2000. El trabajo manual que vivió el nuevo santo marista, reflejado en los andamios, es muy bien comprendido en Avellanes. Como Champagnat saben que, de forma simultánea, construir una casa significa también construir una familia.


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la apuesta

l Grupo de jóvenes durante la celebración de la Pascua.

a formación marista siempre ha tenido unas necesidades fluctuantes. Las variaciones del número de novicios o juniores, los traslados de secciones como ha ocurrido con el escolasticado, la búsqueda de fuentes de autofinanciación a través de la finca, el ganado, la granja o la carpintería, el impacto de acontecimientos excepcionales como la guerra civil, las exigencias de cada época histórica han provocado que la casa estuviera en continuas reestructuraciones. Sin embargo, el cambio ahora no afecta sólo a las necesidades sino también a los objetivos. Avellanes ha sido


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durante décadas (84 años como noviciado, 55 años como juniorado y 5 como escolasticado) una casa de formación, pero no puede continuar siéndolo. No obstante, en las últimas décadas, además de ser un centro de formación marista, Avellanes ha desplegado nuevas orientaciones y servicios.

Su apertura se ha convertido en un polo de atracción para muchas personas, que han encontrado en la comunidad de hermanos fraternidad y acogida así como en los parajes de su entorno remansos de paz y sosiego. Este hecho, por si sólo, hipoteca un posible cierre de la casa, pero hay más ra-


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zones para mantenerla en servicio. Avellanes es la memoria marista de Cataluña. El cementerio es el libro de familia, donde cada tumba tiene un mensaje, un rostro y una esperanza. Avellanes es la fraternidad al vivo, donde cualquier persona puede compartir en la comunidad marista sus inquietudes, búsquedas e ilusiones. Avellanes es la enfermería, que representa la parte más querida de la provincia, ya que, según palabras de Marcelino Champagnat, “los hermanos ancianos y enfermos son las columnas del Instituto”. Avellanes es cultura y educación, ecología y entorno, apertura y comarca. Avellanes es heredera del tesoro de los premonstratenses. Los monjes, fundados por san Norberto, fueron expulsados por la desamortización de Mendizábal. Una decisión que se vendió como buena, pero cuyos efectos, en gran parte, fueron nocivos. La redistribución de riquezas sólo fue un discurso, porque se abrió campo libre a la especulación económica y al enriquecimiento rápido. Los sarcófagos fueron vendidos de forma irresponsable y la biblioteca y el ar-


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Conjunto arquitectónico visto desde el ábside de la iglesia.


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chivo quedaron desmembrados. Por otra parte, la Semana Trágica obligó al cierre de Sant Andreu de Palomar y trajo a los maristas a Avellanes. La herencia espiritual de los monjes caía en buenas manos. Avellanes es historia, espiritualidad, fe. Los hermanos no pueden decantarse por el cierre. Se trata de formular nuevos objetivos a través de una reforma y de un plan rector, que eviten el riesgo de los vaivenes sin horizontes.

El debate ocupa varios años. Ya en 1997, habla el hermano Emili Turú, provincial, con el arquitecto Joan Puig-Pey: —Me gustaría que Avellanes estuviera abierta a todos—, dice el hermano Emili —¿A todos? ¿A personas más allá del ámbito marista? ¿A cualquier persona que da vueltas por el mundo? — pregunta el arquitecto. —Sí, a todos—, responde el hermano sin titubear. —La Generalitat admite trece maneras de entender los hoteles —explica Joan—. Hay una que podría ajustarse a esta realidad. Se trata de la hospedería monástica. —¿Qué es una hospedería monástica?—, pregunta el provincial. —La hospedería monástica es un hotel, que tiene integrada a su conjunto una iglesia en funcionamiento. Responde al criterio de ser una casa abierta a todos.

Oratorio.


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Celebración de la Pascua con jóvenes.

Los hermanos apuestan decididamente por la reforma de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes. El 15 de enero de 1999, se abren espacios de diálogo, de consulta a hermanos y comunidades, para que la apuesta sea cosa de todos y aglutine voluntades. Se le conoce como “Proyecto

Avellanes: un Monasterio de puertas abiertas”. En la introducción del plan rector, se deja claro: “En el proceso de refundación interna iniciada hace unos años en el Instituto, la casa de Avellanes no es ajena a esta situación. La elaboración del Plan Rector de la Reforma de la Casa y de su entorno es


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de las incertidumbres, es la garantía que los proyectos y los trabajos que se ejecuten se desarrollen con criterio, orden y eficacia”. La opción se concreta en la Hospedería Monástica de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes, que se estructura en torno al claustro original. Supone recuperar las raíces monásticas combinando tradición y modernidad. La reforma pretende cumplir cinco funciones: acogida, hospedería y restaurante, centro de espiritualidad, archivo provincial y comunidad de la casa. Se considera conjunto monumental del proyecto el claustro con su jardín, el templo y la sala capitular. María acoge con los brazos abiertos la vida de los hermanos que son enterrados en el cementerio del Monasterio (2010).

una necesidad”. Se quiere adaptar el Monasterio a las necesidades del siglo XXI. Se parte del hilo conductor de la historia monástica y de la presencia marista. Se subraya que la concreción del plan “a pesar

Marcelino Champagnat fundó el Instituto de los Hermanos Maristas el 2 de enero de 1817. Cada 2 de enero, los hermanos de Cataluña son convocados para pasar un día juntos en Avellanes. Una reunió informativa, la eucaristía y una comida suelen ser los tres actos que se repiten, en un ambiente de reencuentro y convivencia fraterna. No obstante, en el año 2001, se introduce una gran


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novedad: la inauguración oficial y la bendición de la obra transformada, que reúne a un gran número de hermanos. La satisfacción de los presentes es visible. Sus comentarios dejan entrever que se ha conseguido una síntesis arquitectónica respetuosa con la historia, creativa en las soluciones, innovadora en las propuestas y moderna en el diseño. En abril de 2002, se presenta el proyecto de implantación de un Modelo y Sis-

Cartel anunciador del centenario de la llegada de los hermanos maristas a Avellanes.

tema de Gestión Documental para el Instituto de los Hermanos Maristas de Cataluña, que afecta de pleno a Avellanes en su biblioteca y en su archivo histórico provincial, que se convertirá en el Arxiu del Monestir de Bellpuig de les Avellanes. La apuesta por los métodos archivísticos más actuales y por las técnicas más innovadoras, cuya gestión diaria deberá ser responsabilidad de un archivero. Este sistema será posteriormente exportado al Archivo general de Roma.


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Un Instituto religioso se subdivide en circunscripciones territoriales que reciben normalmente el nombre de provincias canónicas. Desde 1959, la provincia marista de Cataluña coincide con la circunscripción política del mismo nombre. La mayoría de los institutos se ven obligados a reestructurarse debido a la disminución de religiosos. Los maristas, también. En 2003 se crea la nueva provincia L’Hermitage, que tiene 550 herma-

Mosén Francesc Verdés, capellán de la comunidad.

nos y que comprende las dos provincias de Francia y la provincia de Cataluña. Se extiende también a los siguientes países: Suiza, Grecia, Hungría y Argelia. El primer provincial de esta nueva provincia es el hermano Xavier Barceló. La nueva casa provincial se situará en Lyon. Los maristas catalanes aceptan ceder el nombre y la sede a Francia por razones históricas de peso. El Distrito Marista del Paraguay, que nació por iniciativa de Cataluña, pasa a integrarse a la provincia de Cruz del Sur, formada por Argentina y Uruguay. Esos cambios, tan espectaculares como profundos, parecen reducir a insignificancia mediática los hechos de la vida cotidiana. Pero la vida sigue. Se cierran las granjas de conejos y pollos. Poco después, se derriban los edificios, exceptuando el de la granja de conejos que se conserva como almacén. La viña se mantiene y mejora con las atenciones diarias del hermano Nicolás. Se resucita la antigua tradición de la apicultura, que mima el hermano Isidoro. Se con-


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Izquierda: entrada del oratorio. Abajo: comedor actual del Monasterio.

tinúa el trabajo de la tierra con el cultivo de los cereales y se recuperan algunos campos de almendros y olivos. Se limpia el bosque para evitar incendios. En septiembre de 2003, se crea definitivamente la comunidad de la casa de espiritualidad. Sus objetivos son precisos: dar acogida, facilitar experiencias religiosas a personas y a pequeños grupos que busquen un tiempo de silencio, de plegaria y de

encuentro consigo mismo, proporcionar acompañamiento personal, difundir el patrimonio espiritual marista y colaborar con la pastoral provincial y eclesial. No obstante, sus finalidades, siendo excelentes, no apuntan a su núcleo esencial: generar una experiencia de fraternidad en todas las personas que decidan pasar unos días o realizar unas actividades en la casa de espiritualidad. El Monasterio se convierte en centro de reuniones del Montsec. Por Avellanes, desfilan grupos políticos, empresariales, uni-


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El cementerio recoge los despojos mortales de los hermanos que mueren en Cataluña.

versitarios. Ejecutivas de partidos como PSC, CIU, ERC… Empresas como Desigual, Danone… Entidades universitarias como el equipo directivo de la UdL, médicos del Hospital de Santa Maria… Políticos como Pasqual Maragall, siendo presidente de la Generalitat, Artur Mas, Carod-Rovira, Joaquim Nadal, Joan Manuel Tersserras, Josep Huguet… Jordi Pujol, ya expresidente, acude al archivo para consultar información. Se reúnen en la casa los alcaldes de la comarca o provincia. Avellanes se convierte en un centro difusor de las tierras le-

ridanas. El cambio de la carretera local en la comarcal C-12 mejora las comunicaciones. El 4 de octubre de 2008, se inaugura la nueva sede del Arxiu Gavin en el Monasterio, con asistencia de su fundador, Josep Maria Gavín, y de las autoridades locales. Se ubica en la parte superior del edificio de la antigua carpintería. El Arxiu Gavín es, según la UNESCO, el archivo particular más importante de Europa. Comprende el inventario de las iglesias de Cataluña, único en el mundo que ha estudiado y fotografiado todas las iglesias de un país, cerca de 27.000 iglesias y edificios religiosos, recogidas en unas 300.000 fotografías. Comprende además, patrimonio arquitectónico, personajes catalanes, pueblos y comarcas de Cataluña, colección de estampas y postales religiosas, y una biblioteca. Las conversaciones se habían iniciado años atrás. Finalmente, el resultado es magnífico, incrementado el valor cultural de Avellanes. La vitalidad cultural y turística parece no alcanzar techo. Avellanes acoge también el


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Centre BTT Montsec-Noguera, convirtiéndose en uno de los puntos de acogida e información de las rutas BTT de la Noguera. Se trata de una marca de Turismo de Catalunya, que está homologada por la Federación Catalana de Ciclismo. El conseller de universidades y empresa inaugura en la casa un Punto de información del Montsec, que promociona el Monasterio y su entorno. A media tarde, los rayos del sol pierden perpendicularidad y caen, perezosos, de forma oblicua sobre la tierra. Constituye una buena hora para el paseo. El hermano Manel conduce la silla de ruedas del hermano Julio, que se deja llevar hacia el patio de entrada. Los hermanos Ramiro y Josep con paso tranquilo deambulan por la zona y se sientan en uno de los bancos de madera. El hermano Nicolás hace sus comentarios,

mientras los hermanos Jaume e Inocencio se suman al grupo. El aire es agradable y la conversación es amena. El hermano Máximo sabe qué tecla pulsar para provocar su reacción y la hilaridad de los presentes. Los bancos miran a los frontones y a la carretera que va hacia Vilanova. La mayoría vive su ancianidad o su enfermedad desde la atalaya de su madurez humana y de su fe religiosa. Los hermanos mayores siempre fueron un referente para los formandos y para los jóvenes que llegaban a la casa. Por ejemplo, el hermano Juan Goldáraz apostó por la juventud desde los primeros compases de la Pascua. Mentalidades distintas en una misma sintonía. Poco después, regresan a la casa, mientras el cielo se prepara para obsequiar a la vista con un nuevo crepúsculo. La noche será la antesala de una nueva aurora.


la celebración

l

as tartanas de otrora se transforman en modernos utilitarios que, tras circular los últimos 14.5 kms. por la C-12, llegan al Monestir de les Avellanes y aparcan ordenadamente en la plaza de entrada. Desde todas las comunidades, llegan hermanos para celebrar el aniversario de la fundación del Instituto marista, que llevó a cabo Marcelino Champagnat en 1817 en la aldea de La Valla (Francia). Como cada 2 de enero, la casa se convierte en epicentro de la fraternidad marista de Cataluña para compartir horas dedicadas al diálogo, a las informaciones, a la plegaria y a compartir una comida. Este año tiene un aliciente añadido, de gran importancia para todos: la celebración del centenario de la presencia marista en Avellanes. Como en toda familia numerosa, la casa pairal desempeña un papel clave para


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aglutinar espíritu y sentimientos. La carga histórica y espiritual del recinto impregna el ambiente. Cualquier visitante se siente invadido por la energía multisecular que desprende su arquitectura, los rincones, el paisaje, el claustro y el templo. El testigo premonstratense, e incluso trapense por

unos pocos años, ha sido recogido, como en una carrera de relevos, por los hermanos maristas. Basta resumir la crónica de la jornada. Un centenar de hermanos y amigos de la casa acuden a la sala Ermengol X para asistir al acto de presentación, que inicia el her-


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mano Jaume Parés, director de la casa. El provincial, hermano Xavier Barceló declara oficialmente inaugurado el centenario, que culminará un año más tarde, como jornada de clausura, otro 2 de enero. Un video, realizado para la ocasión por los hermanos Feliu Martín, Ramon Rúbies y Toni Torrelles, se centra en los pies de un monje, de un hermano, de un joven, que caminan por las páginas de la historia, hasta desembocar

en una serie de testimonios que hablan de su relación con Avellanes. Se presenta la exposición fotográfica del centenario, compuesta por 16 paneles y dirigida por el hermano Jaume Andrés. El hermano Josep Maria Soteras, coordinador de la reforma del cementerio y recién estrenado como Consejero general, comenta que se trata de un lugar donde también pasan cosas que nos hablan y donde se reviven experiencias con personas que marcaron el pasado y apuntan al futuro. No hay una mirada de miedo, ni siquiera de nostalgia. La zona dedicada a la guerra civil, cuando Avellanes fue hospital, recoge un símbolo de ruptura y de esperanza. Ya en el cementerio, Joan Puig-Pey, arquitecto de la casa, explica la geometría simple y sobria que convierte “el lugar en un punto de encuentro con los que nos han precedido y con nosotros mismos para ir orientados hacia la vida”. Francesc Fajula, escultor, desentraña el significado de la estatua de la Virgen que muestra una actitud de acogida. Mn. Ramon Solé, arcipreste de


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la Noguera, y Mn. Francesc Verdés, capellán de la casa, proceden a la bendición. Los comentarios de los presentes son elogiosos sobre el resultado de la transformación de los espacios, que sugieren y estimulan un clima de paz interior. La Eucaristía, concelebrada por los dos sacerdotes mencionados, a los que se añaden el P. Bru Cañigueral, claretiano y afi-

Izquierda: Mn. Ramon Prat, acompañado del hermano Isidoro, durante su intervención en el Simposio. Derecha: El grupo Kairoi presenta su disco “Caminando” durante la Pascua de 2010.

liado al Instituto, y Mn. Salvador Coll, capellán de la comunidad de Girona, se convierte en el momento fuerte de la jornada. La liturgia aglutina recuerdos, sentimientos y esperanzas, así como trasciende las coordenadas históricas para adentrarse en el misterio de la eternidad. La comida de hermandad cierra una jornada, que inaugura un año de celebraciones.


la celebración 182

“Monasterio de Avellanes, 100 años de nueva vida con los Maristas”, es el lema es-

cogido por el equipo del centenario. Ésta es la presentación epistolar del mismo:

Estimado hermano, amigo, amiga, En la casa solariega de los maristas de Cataluña estamos de fiesta: el año 2010 hace cien años de la llegada de los hermanos en esta casa de Avellanes para poner el noviciado. Cien años de nueva vida en unas paredes y en un recinto de tradición de vida religiosa secular, el Monasterio de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes, fundado por los monjes premonstratenses a finales del siglo XII. Vida nueva porque nueva es la institución que lo habita, religiosos maristas que se formaron en esta casa para ser apóstoles de los niños y jóvenes de nuestras tierras y de lugares más lejanos. Vida nueva que se hace palpable no sólo en los que viven aquí, sino también en aquellos que descubren aquí un punto de referencia por su caminar humano y espiritual. Jóvenes que en la Pascua, en los campos de trabajo, en las convivencias... han descubierto su proyecto de vida. Vida nueva que hoy se traduce en una casa de “puertas abiertas” que acoge a toda persona en búsqueda de descanso, paz, silencio, naturaleza y experiencia de trascendencia. Vida nueva que nos hace sentir universales en nuestros ideales, al mismo tiempo que nos lleva a vivir arraigados y comprometidos con el territorio. ¡Tú también eres protagonista de este centenario! Te invitamos a vivirlo con nosotros, agradeciéndole la vida y la vida nueva que desde esta casa se ha generado y se genera. ¡Feliz centenario de la presencia marista en el Monasterio de Avellanes!


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La Pascua de Avellanes constituye un momento privilegiado para vivir el centenario. La entraña de la fiesta se nutre de muerte y resurrección, de memoria y horizonte, de compromiso y profecía, de historia y futuro. Su 37ª edición parte del lema: “1 cor 100% nou”, inspirado en el último Capítulo general de los hermanos: “Corazones nuevos para un mundo nuevo”. Su formulación refleja los cánones imperantes de la publicidad actual, en su lenguaje rupturista en la forma, juvenil en los destinatarios y bíblico en sus resonancias. El dia 4 de abril es la Pascua del Señor. Como colofón de estos días vividos en Avellanes, el grupo Kairoi se une a la celebración del centenario, dedicándole su última producción: “Caminando…”. El lenguaje musical de los jóvenes, inscrito en las partituras, se transforma en música para el oído y en testimonio de gratitud por la vida. Los monjes de Monserrat, en los días que siguen a la celebración de la Pascua, suelen

realizar una salida comunitaria. Este año 2010, sabedores de la conmemoración de la presencia centenaria marista, el lugar escogido es Avellanes. El abad Josep Maria Soler y la comunidad benedictina llegan a conocer el lugar y comparten con los hermanos el gozo de historia, de la convivencia y de la fe. Visitan la casa siguiendo un recorrido que finaliza en el Arxiu del Monestir de Bellpuig de les Avellanes. El archivo suele ser un lugar preferente para todo monje porque aglutina conocimiento y memoria. El canto de la comunidad resuena en las bóvedas de la iglesia durante la Eucaristía. La comida fraterna y un paseo por los alrededores de la casa cierran una jornada especial. El CMS (Centro Marista de Scouts) celebra su XVIII trobada general el fin de semana del 24 y 25 de abril. Un total de 650 monitores, niños y jóvenes, se unen a la fiesta del centenario de Avellanes. Su compromiso de dejar el mundo un poco mejor de cómo lo han recibido traduce la voluntad de los hermanos, cuando se decidieron a vivir


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en estos parajes. Un cañón gigante de espuma cierra de forma espectacular la actividad lúdica final, colofón de momentos de convivencia, reflexión, diálogo y plegaria

El Simposio internacional sobre las estructuras de animación de la espiritualidad marista, celebrado del 17 al 21 de mayo, traduce en términos de organización y de re-


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flexión la apuesta por el nuevo modelo de Avellanes. Esta iniciativa, que se incluye dentro de la agenda del centenario, cuenta con el apoyo del hermano Superior general y de su Consejo. Un total de 40 personas, entre hermanos y laicos de ambos sexos, se reúnen desde diversas procedencias: doce países de los cinco continentes y catorce provincias del Instituto marista. Asisten, también, varios miembros del Consejo general. Existe traducción simultánea en inglés, francés y español. El hermano Maurice Berquet, estrenado como provincial de la Provincia L’Hermitage hace poco más de un mes, tras ocho años de Consejero general, inaugura el simposio, cuyos objetivos son reflexionar a nivel de Instituto sobre el tema, compartir programas que se desarrollan en las provincias e intuir líneas de futuro sobre recursos al servicio de la espiritualidad. Dos conferencias, un panel de cuatro experien-

37ª celebración de la Pascua de Avellanes. Los jóvenes cantan acompañados por el grupo Kairoi.

cias, trabajo en mesas redondas y tiempo personal configuran la dinámica del simposio. Las piedras centenarias y los modernos materiales de las nuevas construcciones pueden verse en las pantallas de los ordenadores gracias al nuevo portal web del Monestir de les Avellanes. Un equipo multidisciplinar, encabezado por Robert Porta, el archivero, muestra todas las actividades y servicios que ofrece el Monasterio, así como la integración en su entorno geográfico. Ofrecen a los visitantes información sobre la comarca, los pueblos vecinos, el paisaje y la naturaleza, las rutas, el patrimonio histórico. El portal incorpora todas las conexiones con las redes sociales. Su dirección: http://www.monestirdelesavellanes.com El cine tiene un recurso que se llama flashforward, que consiste en anticipar en el tiempo lo que va a ocurrir en el futuro. Quedan cinco actos, especialmente significativos, que pueden acogerse a esta visualización, ya que por cronología no pueden ser


la celebración 186

relatados en este libro, que se presentará en el acto central del centenario, abierto a las autoridades civiles y religiosas, entre las cuales está prevista la presencia del P. Thomas Handgrätinger, abad general de los Premonstratenses. La trobada de animadores Marcha (Marcelino Champagnat) escoge Avellanes como sede de su encuentro y tiene lugar del 3 al 9 de agosto. Los jóvenes se comprometen en las tareas de animación. El 10 de septiembre, por la mañana, en el aniversario exacto de la llegada oficial de los maristas, tiene lugar un acto cultural, en uno de cuyos momentos, se contempla la presentación de este libro; y en otro, los discursos de las autoridades asistentes. Después de descubrir una placa conmemorativa, tiene lugar la Eucaristía, presidida por Mons. Joan-Enric Vives, arzobispo de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. Finalmente, la comida fraterna. Los días 28 y 29 de octubre, la casa acoge las I Jornades d’Història del Monestir de les Avellanes, un foro científico que re-

úne especialistas internacionales en la investigación de la orden de los religiosos premonstratenses durante la Edad Media. Se hace especial énfasis en la historia del Monasterio, antigua casa de canónigos premonstratenses, pionera en la antigua Corona de Aragón y panteón de los Condes de Urgell. Estas primeras jornadas abren un nuevo espacio de reflexión, investigación y debate en el ámbito de la historia de la Iglesia y la religiosidad. El 13 y 14 de noviembre un nuevo encuentro de animadores maristas llena de juventud y esperanza los claustros del Monasterio. El 2 de enero de 2011 es la clausura del centenario, una conmemoración escalonada y variada, entretejida de memoria y prospección, de pasado y de futuro. Fin del flashforward. Hasta aquí, un recorrido breve a través de 100 años de historia y de presencia marista en Avellanes. La fuerza del seguimiento de Jesús, a la luz del carisma de Marcelino, inspirado en María de Nazaret, late en cada hermano. El hilo conductor de estos acon-


Avellanes

100 aĂąos 187

tecimientos refleja que estos hombres han sabido vivir sin componendas, aunque con sus luces y sus sombras, la fuerza de la fra-

Participantes en el Simposio.

ternidad. Todas aquellas personas que comparten su espiritualidad, seguro que tambiĂŠn se han contagiado de su coraje.


epílogo onducir un coche constituye un ejercicio que conjuga dos tipos de miradas. La mirada hacia delante, para abrirse el camino hacia el futuro que desembocará en la meta perseguida. La mirada hacia atrás, a través del retrovisor, que garantiza las maniobras y los adelantamientos. Los dos tipos de mirada son indispensables para asegurar un buen viaje.

C

Este libro sobre la presencia centenaria de los hermanos maristas en Avellanes también incorpora la mirada hacia el retrovisor, hacia la historia vivida, hacia el pasado, y, a la vez, una mirada hacia el presente, hacia el horizonte, hacia el futuro. Han desfilado por el espejo de nuestro retrovisor muchas páginas de historia a partir del 10 de septiembre de 1910, cuando confluyeron dos necesidades: una comunidad en búsqueda de casa y una casa falta de comunidad. Una casa, el Monestir de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes que se ha convertido en la casa pairal de los hermanos maristas de Cataluña. En el retrovisor han aparecido imágenes de la actividad principal que es la formación recibida por centenares de hermanos. Como anécdota, cabe destacar que aquí hicieron su noviciado los hermanos Emili Turú, actual Superior general, y Joseph Mc Kee, actual Vicario general. Como también lo hizo aquí el hermano Benito Arbués, primero Vicario y, después, Superior general. En el retrovisor han aparecido imágenes de la reconstrucción de la casa, la restauración de la iglesia, y el cultivo de la finca que, desafiando las tierras ásperas del Montsec, ha acabado siendo un pequeño oasis surcado por la C-12. La


tarea ha sido dura, muy dura, pero hoy el patrimonio histórico y cultural de Cataluña cuenta con un Monasterio rescatado de las ruinas. En el retrovisor han aparecido imágenes de la historia política, social y religiosa que ha sufrido el flagelo de la contienda fratricida y las carestías básicas de la posguerra, que ha incorporado la visión conciliar como exigencia de fidelidad creativa a los signos de los tiempos. En el retrovisor han aparecido imágenes del entorno territorial y social, sobre el cual han volcado espíritu renovador y apuestas de innovación en la apicultura, en la agricultura, en la ganadería así como la proyección de las comarcas en el ámbito catalán y la apertura al turismo. En el retrovisor han aparecido imágenes de Avellanes como punto de encuentro, de reuniones, de actividades. Se ha consolidado su valor al acoger en su espacio el fondo de patrimonio documental, el Arxiu del Monestir de Bellpuig de les Avellanes, el Arxiu Gavín…


En el retrovisor han aparecido imágenes de superación y esfuerzo, de cierre del noviciado y de apertura de nuevas oportunidades y apuestas, de la comunidad de hermanos mayores y de la comunidad del centro de espiritualidad… ¡Tantas imágenes! Las raíces son importantes y dan sentido a la historia, pero no agotan todo el proyecto. La mirada dirigida hacia delante cuida del presente y se lanza hacia el futuro. Un presente y un futuro donde se entrecruzan tres caminos: maristas, sociedad y territorio. En esto consiste el Proyecto Avellanes, basado en el lema: “Un Monasterio de puertas abiertas al servicio de las personas, la cultura y el territorio”.


epílogo

Un presente y un futuro como casa de aprendizaje y formación para quienes acuden aquí. Avellanes sigue fiel a la espiritualidad y a la formación. Los jóvenes disfrutan en este lugar de un espacio privilegiado para el encuentro consigo mismo, con los demás y con Dios. Se ofrecen itinerarios de formación para las personas que buscan aquello que dé sentido a su vida. Los valores maristas están presentes en los programas de formación y, de modo especial, en las comunidades de hermanos. Existe la voluntad de acoger a todos los que lleguen, como si de Jesús en persona se tratara, para vivir de manera concreta la fuerza de la fraternidad. Un presente y un futuro diversificado en múltiples ofertas para el viajero, el buscador, el peregrino: turística, gastronómica, cultural, religiosa, formativa... unidas todas ellas por las profundas raíces históricas de los monjes y de los hermanos maristas. Un presente y un futuro para las comunidades maristas, que son el centro de la vida de la casa. La plegaria, el compartir la mesa, la conversación, el descanso, el trabajo… Avellanes es una casa viva porque hay vida con los maristas, que acogen, orientan y acompañan a las personas, así como cuidan la viña, los jardines y el entorno. Un presente y un futuro entretejido de respeto a las raíces y a los orígenes, integración en el entorno social y territorial, innovación y adaptación al cambio, creatividad y conocimiento, apertura a las personas e intercambio de ideas. Otra generación hará, en su momento, un ejercicio de memoria de lo que vaya a ocurrir a partir de este primer centenario. ¡Ojalá puedan hacerlo con la misma admiración y agradecimiento con que nosotros hemos recordado a los protagonistas de estos cien años de presencia marista en Avellanes!


fuentes consultadas BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA BENSENY, Ramón, dir. Una historia de sencillez: G. Magí Dangla Carbonell 1924-1981. Barcelona: Familia Marista, 1983 BONNAFOUX, Eugène-Charles (Hippolytus). Historia de los Hermanos Maristas en España por el H. Hipólitus. Mataró: Vicepostuladuría, 1993. 7 v.

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MARTÍNEZ CALVO, Inocencio. Una comunidad de mártires: historia del Monasterio de Santa María de Bellpuig de las Avellanas durante la cruzada de liberación nacional de 1936 a 1939. Zaragoza: Luis Vives, 1967

SERRA i LLANSANA, Lluís. La Babel neoyorquina: paseos por New York antes de la tragedia. Barcelona: STJ, 2002

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PUBLICACIONES PERIÓDICAS CONSULTADAS Bulletin de l’Institut des Petits Frères de Marie. 1909-1939, vol. 1-16. Grugliasco; Lyon: Institut des Petits Frères de Marie, 1909-1984 Caliu avellanenc. 1971-1993, nº 2-81. Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes: Seminari Maristes Avellanes, 1971-1993. Cataluña marista: portavoz oficial de la provincia del mismo nombre. 1966-1970, nº 1-23. Barcelona: Cataluña marista, 1966-1970


Catalunya marista. 1992-2003, 3ª época, nº 1-27, 4ª época, nº1-5. Barcelona: Província Marista de Catalunya, 1992-2003 Familia Marista: provincia marista de Cataluña. 1966-1989, nº 1-98. Llinars del Vallès; Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes: Germans Maristes Catalunya, 1966-1998 Levante: portavoz de la provincia marista de este nombre. 1942-1960, vol. 1-6.

Barcelona; Valencia: Levante Marista, 1942-1972

Fondo Vicepostuladuría

Stella maris. 1920-1959, vol. 1-12. Sevilla; Madrid: Instituto de los Hermanos Maristas, 1920-1964

Fondo fotográfico

FUENTES DE ARCHIVO CONSULTADAS AMBA. Arxiu del Monestir de Bellpuig de les Avellanes Fondo Maristes Catalunya

ACN. Arxiu Comarcal de la Noguera AGHM. Archivo General de los Hermanos Maristas, Roma. AHCOAC: Arxiu Històric del Col.legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya AMBA. Arxiu de Monastir de Bellpuig de les Avellanes


Terminado de imprimir en el mes de agosto de 2010 en los talleres de CSC Grafica. Roma. www.cscgrafica.it


La fuerza de la fraternidad  

Maristas, cien años en Avellanes (1910-2010) - Lluís Serra i Llansana

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