Issuu on Google+

Autorretrato con Changuito, 1945, Ă“leo Frida Kahlo. Museo Dolores Olmedo


Centro Cultural Palacio La Moneda 22 de noviembre de 2008 al 28 de febrero de 2009


El Centro Cultural Palacio La Moneda se ha propuesto vincular a la comunidad con el patrimonio a través de la valoración y el disfrute de las expresiones creativas y culturales, nacionales e internacionales, especialmente aquellas expresiones artísticas que conecten con nuestro ser latinoamericano y el devenir de nuestras sociedades. La profunda y sólida relación establecida entre los pueblos de Chile y México se manifiesta en los cruces de nuestra historia política y social, en las expresiones populares y los contactos e intercambios culturales que se han tornado permanentes entre nuestros artistas e intelectuales. Esta amistad también se ha traducido en relaciones internacionales que han favorecido la difusión de nuestras culturas. Por ello es un honor traer a Chile el legado de Frida Kahlo y Diego Rivera en esta muestra que hemos titulado Frida y Diego: Vidas compartidas, y que da cuenta de la vida y obra de estos íconos artísticos de nuestra América Latina, activistas políticos y grandes amantes. Lo hemos hecho en conjunto con el Instituto Nacional de Bellas Artes de México – organismo dependiente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes– y sus Museo de Arte Carrillo Gil, Museo Estudio Diego Rivera, Museo Nacional de Arte y Museo de Arte Moderno, con la participación del Museo Dolores Olmedo y de importantes colecciones privadas. Un sentido agradecimiento a todos los que participaron


por su valiosa colaboración, así como a nuestro auspiciador, el Banco Santander, y al Fondo Conjunto de Cooperación Chile-México que nos brindó su apoyo. En el centenario de su nacimiento, la exposición nos presenta la experiencia de Frida Kahlo, sus dolores físicos, pasiones infinitas y deseos asociados a su arte. Nos encontraremos con su crítica social y feminista, con esos autorretratos que revelan las identidades posibles de una mujer y cómo se enfrenta a la vida, a sí misma, a su género, al hombre y al amante, a su propia obra y a la pérdida. Su universo íntimo también se expresa, como veremos, en las naturalezas muertas que remiten a los sabores de México, la cocina y el saber popular. Frida representa el surrealismo vivo de Latinoamérica. La muestra conmemora asimismo el medio siglo de la muerte de Diego Rivera poniendo de manifiesto su creatividad artística al servicio de la causa de las utopías políticas y sociales. De Diego recorreremos obras de gran colorido y experimentación, desarrolladas en su primera etapa, y que recibieron la influencia de los movimientos de vanguardia europeos. Pero sin duda estarán presentes aquellas imágenes que guarda nuestra memoria: las mujeres indígenas, los obreros explotados y los campesinos blandiendo la hoz que evidencian las preocupaciones sociales de Rivera, y que lo convirtieron en uno de los fundadores del Partido Comunista de su país. Su conocimiento de la cultura precolombina de México, especialmente de las culturas maya y azteca, fue significativo para su creación y revela la fuerte conexión de este artista y de Frida Kahlo con sus raíces y la cultura popular, tan cercana a la nuestra en sus múltiples manifestaciones. En una época convulsionada y plena de utopías políticas, sociales y culturales, Frida y Diego se establecieron como


referentes de una de las etapas más importantes de la historia de México. La Revolución Mexicana y la influencia del ministro José Vasconcelos permitieron el desarrollo de iniciativas que acercaron al pueblo a la alfabetización, a la instrucción popular y al encuentro con la cultura que caracterizan al México moderno. Es en este contexto donde se desarrollan artísticamente Frida y Diego, y desde donde crean una estética propia, muy personal, un universo creativo singular que traspasó las fronteras del arte para instalarse en las construcciones sociales y en el imaginario colectivo de varias generaciones. Personalidades inagotables en su exquisito saber y devenir intelectual, Frida y Diego se constituyen en símbolos de las tradiciones conectadas con la cultura de nuestros pueblos. Pero también construyeron desde lo universal, a través de sus estadías en Europa y Norteamérica; se conectaron con grandes intelectuales, participaron activamente en los movimientos políticos y sociales de la época, ya fuera en su país o en el extranjero, y desarrollaron temáticas en sintonía con la contingencia de un mundo cambiante. Fotografías, pinturas y bocetos, además de objetos personales, como las colecciones de arte precolombino de Diego y piezas de arte popular, ayudarán a reconstruir el universo cultural y estético de esta notable pareja. El resultado del sincretismo religioso entre la fe católica y la cosmogonía de los pueblos mesoamericanos, que reafirma la importancia de las tradiciones y costumbres mexicanas, se incorpora a la museografía de la exposición, como gesto de bienvenida, a través de un Altar de Muertos levantado el 1 de noviembre en homenaje de Frida y Diego. De esta forma se incorpora a la muestra una de las tradiciones más firmemente arraigadas en la cultura popular mexicana. Con Frida y Diego: Vidas compartidas, el Centro


Cultural Palacio La Moneda quiere rescatar las figuras de ambos artistas no desde una sola mirada sobre el arte y la cultura sino desde una multiplicidad de ellas. La exposición quiere contribuir a la reflexión de la ciudadanía aportando a la construcción de una identidad colectiva y particular, una que incorpora la realidad y la participación política, la organización ciudadana y sus relaciones con la diversidad cultural, y la identificación de los espacios masculinos y femeninos, entre otros importantes temas. Queremos invitarlos a disfrutar de esta exposición y a apreciar, en el contexto del acontecer social de México a principios del siglo XX, la producción artística y los universos privados de Frida y Diego, dos de los protagonistas más intensos de nuestra cultura latinoamericana. Alejandra Serrano Madrid Directora Ejecutiva Centro Cultural Palacio La Moneda


El accidente, 1926


Frida Kahlo


Frida Kahlo es una de las pintoras mexicanas más reconocidas en el mundo. Fue una mujer de gran inteligencia y conocimiento de la cultura, de la literatura y la plástica universal, además de una activa revolucionaria y feminista. Esta es una invitación a entrar en el mundo de Frida; un recorrido que da cuenta de su vida y su obra, fotografías que contextualizan su quehacer político, intelectual y sus amistades íntimas. Es adentrarse en su vida junto a Diego Rivera, su amor al arte y a las tradiciones populares, así como su particular forma de vestir y proyectarse al mundo.


Retrato de Alicia Galant, 1927


“BEBÍA PORQUE QUERÍA AHOGAR MIS PENAS, PERO LAS MALVADAS APRENDIERON A NADAR”

Magdalena Carmen Frieda Kahlo Calderón –Frida Kahlonació en Coyoacán, México, el 6 de julio de 1907. Sin embargo, ella sostenía haber nacido en 1910, cuando se inicia la Revolución Mexicana. Frida fue la tercera de cuatro hijas del matrimonio de Guillermo Kahlo, fotógrafo de origen germano y de la mexicana Matilde Calderón y González, de ascendencia mestiza católica. La vida de Frida estuvo marcada por el sufrimiento físico que comenzó con la poliomielitis que contrajo en 1913 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. En 1925 sufrió el trágico accidente que la dejaría discapacitada por largas temporadas; operaciones quirúrgicas, corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de estiramiento fueron parte de su tortura. Debido a su postración en cama por nueve meses, Frida comenzó a pintar. A los 37 años comenzó a escribir su famoso diario, donde se combinan la palabra, la forma y el color como fragmentos de su mundo más íntimo. El 13 de julio de 1954 Frida murió en Coyoacán. Sus cenizas están guardadas en la Casa Azul, Museo Frida Kahlo, donde residió gran parte de su vida. Las últimas palabras que escribió en su diario fueron: “Espero que la marcha sea feliz y espero no volver”.


La ni単a Virginia, 1929


El cami贸n, 1929


Unos cuantos piquetitos, 1935


"TENGO MUCHA INQUIETUD EN EL ASUNTO DE MI PINTURA. SOBRE TODO POR TRANSFORMARLA PARA QUE SEA ALGO ÚTIL AL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO COMUNISTA”

La presencia de Frida en la Escuela Nacional Preparatoria es significativa, por cuanto es la primera vez que ingresan niñas en sus aulas. Este hecho es determinante para comprender el rol de la mujer a principios del siglo XX y su participación en los cambios sociales que se inician a partir de entonces. Frida forma parte de un importante grupo de mujeres artistas y escritoras con ideas feministas y revolucionarias que forjaron la escena política y cultural de México. De esta forma, en 1923 Frida se alió al grupo intelectual denominado Los cachuchas, que se distinguía por una ideología social nacionalista y que estaba compuesto por 7 hombres y sólo 3 mujeres. A los 20 años Frida se afilió al Partido Comunista Mexicano a instancias de su amiga, la fotógrafa Tina Modotti y, diez años más tarde, en 1937 refugió en su Casa Azul al revolucionario León Trotsky y su esposa. Su militancia quedó plasmada hasta el día de su muerte, cuando su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista Mexicano.

El pollito, 1945


Desnudo de Eva Frederick, 1931


Retrato de Luther Burbank, 1932


Coraz贸n, cactus y embri贸n, Sin fecha


“QUIERO EN TAL FORMA A DIEGO QUE NO PUEDO SER ESPECTADORA DE SU VIDA, SINO PARTE…”

Frida contaba con tan sólo 15 años cuando vio por primera vez a Diego Rivera, quien se encontraba pintando el mural La Creación en La Escuela Nacional Preparatoria. Pero recién en 1928, seis años más tarde, conoce a Rivera, mientras éste realizaba los frescos de la Secretaría de Educación. Ambos compartían la militancia en el Partido Comunista. Un año más tarde, contraen matrimonio. La presencia de Diego en la vida de Frida fue intensa y significativa. Su relación amorosa consistió principalmente en un vínculo intelectual y artístico, encuentros y desencuentros, una intensa vida emocional, infidelidades y un divorcio en 1939 que solamente duró un año. Se casan por segunda ocasión en 1940 en la ciudad de San Francisco California.

Retrato doble Diego y yo, 1944


Dibujo Surrealista, Frida, 1940


Dibujo Surrealista, Diego, 1940


El sue単o, 1932


“DE TODOS LOS VESTIDOS MEXICANOS, EL DE TEHUANA ES EL QUE MÁS ME GUSTA…”

El estilo ecléctico que Frida concibió en su vestimenta, es condición de colorido, textura y creatividad, extensión de su arte y su ser, de su gusto insólito por armonizar. Su interés por el uso de telas de seda y algodón proviene de la relación con su madre como costurera, quien creaba modelos juveniles de la artista y, también, de la rica tradición del vestuario mexicano. Frida vistió el estilo de los vestidos típicos de las mujeres nativas de las regiones de México para complacer a Diego. Estos largos vestidos, ricamente decorados, no eran sólo muy hermosos sino que también le permitían ocultar la lesión física de su pierna derecha. Su colección, de casi trescientas piezas de ropa, calzado y accesorios está conformada por la producción de diversas etnias mexicanas y guatemaltecas, purépechas, nahuas, mixtecas, mazatecas, chinantecas, mayas, kekchi, cakchiquel y quiche.

Retrato de Eva Frederick, 1931


Los cocos, 1951


“SOY MUJER, PERO TENGO TALENTO!”

El Taller del grabador Fernando Fernández, hacia 1925, fue el lugar donde Frida inició sus primeros estudios artísticos. Entre sus primeros cuadros se encuentran su Autorretrato con traje de Terciopelo de 1926 y cinco retratos realizados un año más tarde, destacando el de Alicia Galant. Entre 1931 y 1934 pasó gran parte de su tiempo en Nueva York y Detroit debido a la popularidad que había adquirido Rivera en los Estados Unidos, donde Frida empezó a pintar con avidez. A partir de 1943 dio clases en México en la escuela de pintura y escultura de la Secretaría de Educación, La Esmeralda, donde su labor de pedagoga se mezcló con su amor al pueblo y la teoría izquierdista. Los alumnos de esta escuela se llamaban a sí mismos “Los Fridos”. En 1938 el escritor y crítico francés, André Breton, visitó México e inscribe la obra de Frida en la corriente surrealista en un ensayo que escribe para la primera exposición de Kahlo en la galería Julien Levy de Nueva York, donde comienza a vender su obra. “No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero, lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser", fue la respuesta de Frida.

La máscara (de la locura), 1945


San Baba, 1937


“PINTO AUTORRETRATOS PORQUE ESTOY MUCHO TIEMPO SOLA... Y PORQUE SOY EL MOTIVO QUE MEJOR CONOZCO”

La obra de Frida Kahlo da cuenta de un universo intimista, fantástico y complejo que se resiste a ser ubicado en un estilo determinado. En sus cuadros, la artista combina la tradición europea y los movimientos de vanguardia con elementos del arte colonial y la cultura popular mexicana. Sin embargo, la influencia de la historia y las tradiciones de su pueblo determinaron la esencia en sus creaciones. En su obra, Frida apela a las manifestaciones indigenistas del pueblo mexicano y a su propia naturaleza femenina. El mundo de Frida está plagado de simbolismos relacionados con la sexualidad y la pérdida, la fertilidad y la procreación en un paralelo permanente entre mujer y naturaleza. Sus autorretratos ofrecen una recreación autobiográfica de la artista, su capacidad de inventarse a sí misma, de construir su propio universo y que localiza, hoy en día, su figura y obra como un ícono del arte mexicano.

Autorretrato con changuito, 1945


Autorretrato, 1932


Autorretrato, 1946


Mi nana y yo, 1937


El colorido de sus pinturas, la presencia de una flora y fauna nativa y la descripción anatómicamente detallada de sus abortos (1932) también son parte del legado de la educación científica humanista que recibió en su niñez. Estampas naturalistas eran utilizadas para instruir a los niños, en una época en que el 70% de la población era analfabeta. La influencia de su madre, una católica practicante, unida a la devoción popular y la tradición del exvoto (ofrendas de gratitud), permiten a Frida acercase a una iconografía religiosa cristiana desde sus más tempranas obras. Los íconos religiosos como el de María Virgen, alegoría representativa de la Nueva España –a la cual pertenecía el México colonial-, fue un atributo cristiano que se impuso Frida, como indígena mestiza, protectora y dolorosa.

Frida y el aborto, 1932


Hospital Henry Ford, 1932


Diego Rivera


Diego Rivera fue uno de los pintores mexicanos más importantes del siglo XX, realizó una vastísima obra como muralista, dibujante, ilustrador, arquitecto y escritor, desarrollando al mismo tiempo una intensa actividad política. La invitación es a descubrir el mundo de Diego Rivera y cómo entregó su arte al servicio de la revolución social y cultural de México. Es una invitación a conocer su obra, que ha sido de gran influencia en la construcción de la identidad nacional mexicana y el mestizaje latinoamericano.

Estudio para el mural destruido: El hombre en la encrucijada y mirando con incertidumbre pero con esperanza y visión elevada la elección de un nuevo rumbo que lleve a un futuro nuevo y mejor , 1931-1950


Plaza de toros en Madrid, 1915


CRÉDITOS DE LA EXPOSICIÓN Organización Centro Cultural Palacio La Moneda Coordinación Nacional de Artes Plásticas, México Dirección Alejandra Serrano Curatoría Juan Rafael Coronel Rivera María Estela Duarte Sánchez Coordinación de Artes Visuales y Patrimonio Karen Crossley Asesor Curatorial Pablo Rivera Coordinación de Contenidos Gloria Cortés Área Educativa y Audiencias Milagros de Ugarte Coordinación y producción en México Marisol Argüelles Coordinación y producción en Chile María Elena del Valle

Museografía Arbol Color Sumo Audiovisuales Ignacio Carrasco Paola Irazábal Extensión Asunción Balmaceda Comunicaciones Viviana Salas Rosario Mena


FRIDA Y DIEGO: VIDAS COMPARTIDAS EDICIÓN RESUMIDA

Texto Juan Rafael Coronel Rivera Edición Gloria Cortés Dirección de Arte y Diseño Paola Irazábal Fotografía Tomás Casademunt Franciso Kochen Cristián Silva- Avaria Museo Dolores Olmedo Impresión Ograma


CRÉDITOS IMÁGENES FRIDA KAHLO El accidente, 1926 Lápiz sobre papel, 20 x 27 cm. Colección particular, México Fotografía: Francisco Kochen Retrato de Alicia Galant, 1927 Óleo sobre tela, 108 x 93.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo La niña Virginia, 1929 Óleo sobre masonite, 78.5 x 61 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo El camión, 1929 Óleo sobre tela, 26 x 55.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Unos cuantos piquetitos, 1935 Óleo sobre lámina, 38 x 48.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo El pollito, 1945 Óleo sobre masonite, 27.2 x 22 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Desnudo de Eva Frederick, 1931 Lápiz y Carbón sobre papel, 61.5 x 48.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Retrato de Luther Burbank, 1932 Óleo sobre lámina, 87 x 62 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo

Corazón, cactus, embrión Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Retrato doble Diego y yo, c.a. 1944 Óleo sobre masonite, 14 x 9.5 cm. Colección particular Fotografía: Francisco Kochen Dibujo Surrealista, Frida Lapiz de color sobre papel, ca. 1940 Colección Jorge Ramos, Nueva York. Fotografía: Cristián Silva-Avaria Dibujo Surrealista, Diego Lapiz de color sobre papel, ca. 1940 Colección Jorge Ramos, Nueva York. Fotografía: Cristián Silva-Avaria El sueño, 1932 Lápiz sobre papel, 12.5 x 18 cm. Colección particular, México Fotografía: Francisco Kochen Retrato de Eva Frederick, 1931 Óleo sobre tela 62 x 45 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Los cocos, 1951 Óleo sobre tela, 25.5 x 35 cm. Colección Museo de Arte Moderno / INBA Fotografía: Tomás Casademunt La máscara (de la locura), 1945 Óleo sobre tela, 40 x 30.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo


San Baba, 1937 Acuarela y collage sobre papel 22 x 26.6 cm. Colección particular, México Fotografía: Tomás Casademunt Autorretrato con changuito, 1945 Óleo sobre masonite, 56 x 41.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Autorretrato, 1932 Lápiz sobre papel, 20.5 x 13.5 cm. Colección particular, México Fotografía: Francisco Kochen Autorretrato, c.a. 1946 Lápiz sobre papel, 19.5 x 16 cm. Colección Jorge Ramos Fotografía: Cristián Silva-Avaria Mi nana y yo, 1937 Óleo sobre lámina, 30.5 x 35 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Frida y el aborto, 1932 Litografía 11ª prueba, 22.5 x 14.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo Hospital Henry Ford, 1932 Óleo sobre lámina, 31 x 38.5 cm. Colección Museo Dolores Olmedo Fotografía: Museo Dolores Olmedo


DIEGO RIVERA Estudio para el mural destruido, “El hombre en la encrucijada y mirando con incertidumbre pero con esperanza y visión elevada la elección de un nuevo rumbo que lleve a un futuro nuevo y mejor”, 1931-1950, Óleo sobre tela, 127.5 x 2.10 cm. Colección Museo Rafael Coronel Fotografía: Cristián Silva-Avaria Vendedora de flores (Mujer con alcatraces), 1942, Óleo sobre masonite 122.5 x 120.5 cm. Colección Banco Nacional de México Fotografía: Cristián Silva-Avaria Retrato de un pintor (Retrato de Zinoviev) 1913, Óleo sobre tela, 97.5 x 79 cm. Colección Museo Regional de Guadalajara, CONACULTA / INAH Fotografía: Francisco Kochen América Prehispánica, 1950 Óleo sobre tela, 70 x 92 cm. Colección particular Fotografía: Francisco Kochen El arquitecto (Retrato de Jesús T. Acevedo),1915 Óleo sobre tela, 142 x 115 cm. Colección Museo de Arte Carrillo Gil / INBA Fotografía: Francisco Kochen Retrato de Martín Luis Guzmán, 1915 Óleo sobre tela, 72 x 59 cm. Colección Fundación Televisa Fotografía: Francisco Kochen Historia de la religión III. Sacrificio humano, 1950 - 1957 Óleo sobre tela, 198 x 74 cm. Colección Rafael Coronel Arroyo Fotografía: Francisco Kochen

Retrato de mujer indígena sentada I, 1938 Óleo sobre tela, 90 x 60 cm. Colección Miguel Alemán Velasco Fotografía: Francisco Kochen Ranchero con canasta y remo, 1944 Acuarela sobre papel, 39 x 27.5 cm. Colección Museo Franz Mayer Fotografía: Francisco Kochen Vendedor de petates Acuarela y conté sobre papel, 1930 Colección Osvaldo Barzelatto Fotografía: Cristián Silva-Avaria Dos rancheros, c.a. 1930 Gouche sobre papel, 38 x 27 cm. Colección Museo Franz Mayer Fotografía: Cristián Silva-Avaria Mujer cargando un canasto,c.a. 1936 Tinta sobre papel, 39 x 27.5 cm. Colección Museo Franz Mayer Fotografía: Cristián Silva-Avaria Emiliano Zapata (Estudio de la escena “La Revuelta” del mural Historia, Conquista y Revolución, para el proyecto del mural para la exposición del Museum of Modern Art, Nueva York) 1930, Carbón sobre papel, 250 x 198 cm. Colección particular Fotografía: Francisco Kochen Estarcido para el mural del Palacio Nacional Lápiz sobre papel, 1.56 x 2.59 cm. Colección Álvaro J. Covacevich Fotografía: Cristián Silva-Avaria Sin titulo, 1927 Acuarela sobre papel, 60 x 47 cm. Colección Alfredo Arévalo Fotografía: Francisco Kochen


Portada This Week (Esta semana), abril 26 - mayo 3, 1947 Acuarela sobre papel, 27 x 34 cm. Colección Juan Hurtado Fotografía: Cristián Silva-Avaria

Retrato de Oscar Homolka y su esposa en Cuernavaca, 1939 150 x125 cm. Colección Secretaría de Relaciones Exteriores Fotografía: Cristián Silva-Avaria

Conteniendo el hielo del Danubio en Bratislava, 1956 Óleo sobre tela, 90 x 116 cm. Colección Secretaría de Hacienda y Crédito Público Fotografía: Cristián Silva-Avaria

Plaza de toros en Madrid, c.a.1915 Óleo sobre tela, 46 x 69 cm. Colección Capilla Alfonsina / INBA Fotografía: Francisco Kochen

Árboles mulatos, 1937 Acuarela sobre tela, 47 x 62 cm. Colección Museo de Arte Moderno / INBA Fotografía: Francisco Kochen Autorretrato, 1906 Óleo sobre tela, 55 x 54 cm. Colección Museo de Arte de Sinaloa. Fotografía: Cristián Silva-Avaria Retrato de Matilde Urrutia, 1953 Tempera y pastel sobre cartón preparado, Colección Fundación Pablo Neruda, Chile Fotografía: Cristián Silva-Avaria Dama Oaxaqueña, 1949 Óleo sobre tela , 158 x 119 cm. Colección Galerías A. Cristóbal Fotografía: Francisco Kochen Desnudo de Pita Amor, 1949 Óleo sobre tela, 282.5 x 201.5 cm. Colección Carmen Rodríguez de Tomé Fotografía: Cristián Silva-Avaria Retrato de Dolores del Río, 1938 Óleo sobre tela, 99.4 x 65.4 cm. Colección Museo Estudio Diego Rivera / INBA Fotografía: Francisco Kochen


ISBN 978-956-8529-08-6 Registro de propiedad intelectual 176238

Reservados todos los derechos de esta edición, © Fundación Centro Cultural Palacio La Moneda, 2008 Santiago de Chile. Las opiniones expresadas en los textos de este catálogo pertenecen a los autores. Catálogo resumido editado con motivo de la exposición Frida y Diego: Vidas Compartidas en el Centro Cultural Palacio La Moneda, Santiago de Chile. 21 de noviembre de 2008 al 28 de febrero de 2009 © 2008 Banco de México Diego Rivera & Frida Kahlo Museums Trust. Av. Cinco de Mayo No.2, Col. Centro, Del. Cuauhtémoc 06059, México, D.F.


Agradecimientos Instituciones

Coleccionistas Privados

Banco Nacional de México Banco Santander Capilla Alfonsina Club de Industriales Colección Juan Antonio Pérez Simón Córdova Plaza Fundación Diego Rivera Fundación Manuel Arango Fundación Pablo Neruda Fundación Televisa Galerías A. Cristóbal Instituto Nacional de Antropología e Historia Movart Servicios Integrales para Exhibiciones Museo Carrillo Gil Museo de Arte de Sinaloa Museo de Arte Moderno Museo Dolores Olmedo Museo Estudio Diego Rivera Museo Franz Mayer Museo Nacional de Arte Museo Rafael Coronel Museo Regional del Guadalajara Museo Soumaya Museos Diego Rivera- Anahuacalli y Frida Kahlo Productora Río Escondido Promotora Cultural Fernando Gamboa Secretaría de Hacienda y Crédito Público Secretaría de Relaciones Exteriores Universidad Autónoma de Chapingo

Colección Alfredo Arévalo Colección Juan Velàsquez Colección Miguel Alemán Velasco Colección Juan Hurtado Colección Carmen Rodriguez de Tomé Colección Silvia Pinal Colección Juan Coronel Rivera Colección Rafael Coronel Arroyo Colección Álvaro J. Covacevich Colección Osvaldo Barzelatto Colección Ady Crespo Weber Colecciones privadas Comisarios Josefina Garcia Pedro Alejandro Flores Campos Juan José Valderrabano Rodriguez Encarnación Hernandez Brito Víctor Calafel Ignacio Martínez Aurelio Rios Oscar Palacios Doring Enrique Rigoberto Perez Marquez Maria Nicolasa del Valle Cruz Elizabeth Herrera Gabriel Aguilar Mateo Rivera Diego Sapien


Vendedora de Flores, 1942, Óleo Diego Rivera. Patrimonio artístico Banamex

© 2008 Banco de México Diego Rivera & Frida Kahlo Museums Trust. Av. Cinco de Mayo No.2, Col. Centro, Del. Cuauhtémoc 06059, México, D.F.


Frida y Diego Vidas Compartidas